estás leyendo...
HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

La accidentada vida asuncena

La fundación de la que sería la capital del Paraguay ha sido un accidente. Buenos Aires fue la elegida por el primer Adelantado, don Pedro de Mendoza, para el proyecto de afianzar los dominios españoles. Pero no había qué comer y los nativos no eran amigables. Con los carios encontraron amistad y alimentos.
Asunción nació bajo el signo del espejismo. Sus fundadores levantaron una Casa Fuerte para que sirviera de “amparo y reparo de la conquista” en la creencia obstinada de que sería el punto de partida para escalar las montañas de oro y plata.

Los conquistadores se aferraban a la esperanza de adueñarse de la Sierra de la Plata. Todos los intentos habían fracasado porque no podían llegar hasta el sitio donde sabían o suponían que existía el fabuloso tesoro. Martínez de Irala, valiente, decidido, se puso al frente de un numeroso grupo de indígenas y españoles dispuesto a conquistar la esquiva fortuna, por la que se iban en suspiros y afanes. Y llegó hasta donde nadie había llegado antes por la ruta que se había trazado. Al fin, después de un largo, agotador, descomunal viaje, Martínez de Irala y sus hombres pisaron las estribaciones andinas. Pero solo fue para comprobar que el Potosí –El Dorado de los sueños y los quebrantos– ya había sido descubierto y tenía dueños. El regreso fue doblemente penoso. La desilusión explotó enseguida y camino a casa destituyeron a Martínez de Irala del cargo de gobernador.

Con los viajeros llegó la mala nueva a Asunción, ocupada en despilfarrar su energía en una revuelta, como tantas veces habría de repetirse en su historia. Se le repuso a Martínez de Irala, pero los asuncenos no se repusieron de la desdicha de saber que nunca tendrían oro ni plata. La noticia llegó a la metrópolis y el rey decidió olvidarse de su pobre y lejana Provincia. La abandonó a su suerte. No merecía ni un minuto de su tiempo afanarse por unas tierras donde lo único que brillaba era el sol agobiante.

Manuel Domínguez en “La sierra de la Plata y otros ensayos” escribió: “En el Paraguay El Dorado robaba el sueño de la gente. El primer obispo medio enloquecido por las Amazonas y El Dorado juró en un sermón que iría allí. Martín de Orué escribió (…) ‘que los españoles del Paraguay buscando la laguna de El Dorado, han gastado su tiempo y consumido lo que había para la sustentación de la tierra’. Lo que no dice Orué –agrega Domínguez– ‘es que caballeros de alta guisa que buscaban El Dorado acabaron por hacerse zapateros”.

Desde los inicios de su existencia –15 de agosto de 1537– Asunción sufrió las calamidades de la naturaleza y del hombre. En el mismo año de fundación “vino tantas langostas que el sol oscurecía y cubría toda la tierra y la destruyó, que no dejó cosa verde en ella….”. Cuando el proyecto de ciudad se expandía, el 3 de febrero de 1543 se produjo un pavoroso incendio que duró cuatro días. Se quemaron 120 casas, animales domésticos y granos que se guardaban para el consumo. La primera consecuencia fue el hambre.

Junto con estas y otras calamidades –como los raudales que arrastraban personas, viviendas y capueras– se padecieron los interminables enfrentamientos entre facciones rivales. Uno de los más serios fue la “herencia” de Alvar Núñez Cabeza de Vaca que dividió la Provincia entre “leales” –que eran sus partidarios– y “Comuneros”, que respondían a Martínez de Irala. Estos se alzarían después contra los Jesuitas en feroces batallas que resonaron por todo el universo.

Aun con este abandono, Asunción se hizo cosmopolita. Movilizó sus fuerzas –que eran escasas– y su solidaridad –que era en exceso– para darse a la tarea formidable de sembrar ciudades y hacerse querer hasta el delirio.

Por Alcibiades González Delvalle

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/la-accidentada-vida-asuncena-1621979.html

Anuncios

Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

5 comentarios en “La accidentada vida asuncena

  1. Asunción: Poco para festejar

    Qué piensa hacer el Intendente Municipal de Asunción, y los del área metropolitana, para encarar el futuro de la gran mancha urbana en que se ha convertido la capital del país y sus alrededores?
    Hasta ahora, el debate más sesudo y profundo se ha estado librando en el terreno de la política electoral. Se ha perdido dos terceras partes de 2017 en discutir si el actual Lord Mayor de Asunción se lanza o no a la presidencia de la República. El comportamiento sibilino del hasta ahora frustrado candidato deja a la ciudadanía capitalina en un clima de incertidumbre y haciéndose preguntas, como la que encabeza este editorial. Le siguen muchas más.

    Por ejemplo: ¿Qué obras tiene planificadas para resolver el creciente nudo gordiano del tránsito en sus entradas, salidas y circulación interna, como no sea colocar lomos de burro y badenes? ¿Qué está previendo, para darle una salida definitiva o por lo menos para las próximas dos décadas, al tema de la disposición final de basura? ¿Hay algún proyecto diseñado y viable para dotar a la capital de un sistema de drenaje de aguas pluviales?
    Del alcantarillado sanitario no hablamos porque esa es materia de la Essap, sobrepasada hace décadas en su misión de tender una red de recolección y tratamiento de aguas negras no solo para Asunción sino para las ciudades que la rodean. ¿Será que algún intendente del futuro se animará a encarar el soterramiento de todos los servicios prestados hasta ahora por cables aéreos como la energía eléctrica, la telefonía fija, los servicios de TV por cable, internet y fibra óptica? La proliferación de prestadores, todos prendidos a la planta externa de Copaco, le da a Asunción un panorama de ciudad del siglo XIX, cuando la maraña de conductos de la incipiente telefonía y red eléctrica ofrecían una postal de “progreso” pero que la casi totalidad de las ciudades del mundo ha abandonado hace ya un siglo. Todas las ciudades, menos Asunción y sus hermanas del departamento Central, congeladas en el tiempo.
    Mañana, la madre de ciudades cumple 480 imponentes años de existencia. Y lo hará con el mismo triste espectáculo de decadencia al que nos tiene acostumbrados por falta de proyectos, por inanición financiera y por miseria administrativa. El Intendente Municipal de Asunción es el segundo cargo electivo políticamente más importante del país. En los últimos 28 años, quienes lo ejercieron no le han hecho honor a esa importancia e, indefectiblemente, lo han tomado como un trampolín a la presidencia de la República, haciendo un uso bastardo de su dignidad y traicionando –ni bien se sentaron el sillón- la esperanza que los asuncenos depositan en su gobierno comunal.

    En tanto, las pocas obras transformadoras de la ciudad –viaductos, costanera, túneles de interconexión, etc.- las hace el Gobierno Central, mientras los grandes emprendimientos inmobiliarios deben hacer malabares para proporcionarse por cuenta propia servicios que la Municipalidad debiera prestarles o facilitarles. Una pena. Será otro cumpleaños de Asunción sin nada que festejar, salvo el hecho de seguir viva pese a sus desastrosos gobiernos a lo largo de las últimas tres décadas.

    http://www.5dias.com.py/98280-asuncion-poco-para-festejar

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 15/08/2017, 07:20
  2. Asunción, una ciudad secuestrada

    Por Brigitte Colmán
    Un millón y medio de perso- nas ingresan a la capital todos los días. Y lo hacen a través de diversos medios de transporte: autos particulares, ómnibus del transporte público, motocicletas, motocarros y alguna que otra bicicleta. Toda esta gente se desplaza desde diferentes ciudades del área metropolitana, Central y Cordillera. Toda esta gente se encuentra cada día en algún embotellamiento. Todos somos víctimas –en mayor o menor medida– del desmadre del tráfico asunceno.

    Pero los números no cuadran. Porque Asunción solo tiene 500.000 habitantes; y lo que es todavía peor, 300.000 nomás pagan sus impuestos aquí en Asunción.

    Las alternativas de solución son caras y además tardan en llegar; y cuando llegan tan tarde ya no sirven para resolver nada. Ahí tenemos a la Costanera que tardó 20 años en ser realidad, mientras los gobiernos municipales no lograban el apoyo del Gobierno central. Para cuando fue una realidad la avenida Costanera, resultó que los que tienen autos querían una vía rápida y los demás querían un espacio para ir a pasear y mirar el río. Por el momento se declara un empate, pues la vía queda clausurada a cada rato, para el pesar de los automovilistas y el contento de los otros.

    Otro ejemplo es el viaducto que hicieron en Madame Lynch y Aviadores del Chaco, también conocido como superviaducto, vaya a saber por qué. Esa obra, una de las glorias del gobierno Cartes, tampoco está resolviendo el problema del acceso a Asunción desde Luque. Porque finalmente todos nos volvemos a encontrar en los embotella- mientos que se generan a continuación.

    La cuestión es que nadie se anima, o no quiere –porque no le conviene– a cambiar de una vez por todas el sistema de transporte público. La clave está en este cambio que apenas se plantean nuestras autoridades, porque, ¿quién se anima a ponerle el cascabel al gato? Sobre todo, si el gato es quien colabora generosamente en cada elección.

    No es suficiente con que saquen a la calle unos cuantos buses con aire acondicionado. No es suficiente porque el sis- tema sigue siendo el mismo. Cobran un pasaje más caro para seguir prestando el mismo miserable servicio. Y, por si no se han dado cuenta, las calles de Asunción siguen llenas de buses que hacen el mis- mo recorrido desde San Lorenzo hasta Asunción; esto es absolutamente ilógico. Y ese es precisamente el sistema que no quieren cambiar.

    La alternativa está en el Metrobús, que está arrancando apenas, con tropiezos y boicots. Cuántos no dejarían de usar sus vehículos si tuvieran la opción de un buen servicio de transporte público, cómodo, seguro, barato y menos conta- minante.

    Asunción es una ciudad secuestrada por la insaciable avaricia de unos pocos, pero también por la indiferencia cómplice de autoridades que sola- mente piensan en la próxima elección.

    http://www.ultimahora.com/asuncion-una-ciudad-secuestrada-n1102191.html

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 15/08/2017, 07:16
  3. Asunción todavía espera ser una ciudad más amigable

    La capital paraguaya, conocida históricamente como la Madre de Ciudades, cumple en la fecha 480 años desde su fundación, en 1537, a cargo del capitán español Juan de Salazar. Con todas las condiciones para ser una de las ciudades paisajísticamente más bellas y donde realmente resulte agradable vivir y trabajar, sin embargo sigue siendo presa del caos urbano, el desorden en el tráfico, precaria infraestructura y graves problemas ambientales, que hacen de la convivencia cotidiana un verdadero suplicio para sus pobladores y visitantes. Aunque ha avanzado bastante en infraestructura, todavía le falta mucho para que sea una ciudad verdaderamente amigable.
    De la ciudad de Asunción no se puede decir lo que generalmente se dice jocosamente acerca de otras capitales latinoamericanas, en las que cuando los conquistadores españoles preguntaron a los pueblos originarios dónde era el mejor sitio para fundar una ciudad, estos le indicaban el peor lugar, a modo de venganza.

    Asunción fue fundada el 15 de agosto de 1537 a orillas de uno de los más hermosos paisajes, junto a una bahía del río Paraguay, que ya había llamado la atención de otros expedicionarios. Inscripta en su acta de fundación con la extensa denominación de “La Muy Noble y Leal Ciudad de Nuestra Señora Santa María de la Asunción”, su población, extendida sobre sinuosas colinas, cobró gran importancia histórica en los primeros tiempos de la Conquista española, generando un pulso vital para la creación de otras ciudades de la región, como Corrientes, Santa Fe, Santa Cruz de la Sierra, incluyendo a la segunda fundación de Buenos Aires, en 1580.

    A pesar de estar edificada a orillas de uno de los más bellos y legendarios ríos del continente, contradictoriamente la ciudad creció durante gran parte de los siglos XIX y XX dándole la espalda a su principal recurso hídrico. Recién en el siglo XXI, con la habilitación de una primera etapa de la gran obra de la Costanera, la ciudad empezó a reconciliarse con su río y a crear mejor infraestructura de conexión vial.

    Las carencias, sin embargo, son muchas. Asunción ha crecido en forma desordenada y caótica en las últimas décadas y los efectos se sienten en su tráfico caótico, colapsado, que hace que transitar por sus calles sea un verdadero calvario cotidiano, especialmente para las 1.500.000 personas que ingresan a la capital desde distintas ciudades del área metropolitana, por motivos laborales o de estudio.

    Un sistema de transporte público que, a pesar de algunos avances, sigue siendo malo y precario. Un proyecto de Metrobús que avanza a paso de tortuga. Nuevas autopistas y viaductos que aportan soluciones parches, pero no solucionan el problema de fondo. Deficiente sistema de recolección de basura, falta de mayor conciencia ciudadana en el cuidado medioambiental, inexistencia de bicisendas y rampas, calles en mal estado, plazas descuidadas, veredas rotas y sucias… son algunos de los aspectos que hacen que la vida en la ciudad, que podría ser muy agradable, siga siendo un suplicio para la mayoría de quienes la habitan y transitan.

    Aproximándose lentamente hacia su quinto centenario, Asunción necesita cambiar de ser una ciudad del caos automotor y comercial, hacia una ciudad más amigable, pensada a escala humana.

    http://www.ultimahora.com/asuncion-todavia-espera-ser-una-ciudad-mas-amigable-n1102200.html

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 15/08/2017, 07:13
  4. Asunción está estancada

    El aniversario número 480 de la fundación de Asunción nos convoca, como solemos hacer cada año, a echar una mirada sobre nuestra ciudad capital para verificar si algo cambió para bien, como sus administradores municipales, desde hace varias décadas, vienen anunciando que ocurrirá.

    El tal progreso de la ciudad, no obstante y por más buena voluntad que se ponga en el juicio, es de pronóstico desolador. Los viejos males de nuestra Municipalidad persisten año tras año, período tras período, intendente tras intendente, no importando quiénes sean ni a qué color del espectro político pertenezcan. Y esa lamentable observación vale también para los concejales, algunos de los cuales están atornillados a sus bancas hace tres o más períodos.

    Los males de Asunción están rigurosamente inventariados, verificados, y explicadas sus causas. Más de un estudio costoso para proponer soluciones viables acabó archivado en los cajones del olvido simplemente porque no iba a representar ningún negocio para quienes siempre van prendidos con las “comisiones” y los contratos. Para quienes trafican con “el vuelto”, usando las palabras del exconcejal Yamil Esgaib. A esto podría reducirse la historia abreviada de los fracasos de los sucesivos gobiernos municipales.

    En cuanto a los aciertos, si los hubo y hay, no tienen el impacto suficiente para conmover a la ciudadanía capitalina que paga sus tributos. Con relación a los morosos, que constituyen una gran proporción, se justifican a sí mismo con el argumento de que no hay motivos valederos para contribuir con un organismo ineficiente, derrochador e indiferente a las carencias de la población. Siendo que esto último es cierto, aunque no justifica la morosidad, los administradores municipales deberían poner más empeño en hacer visibles sus obras y la mejoría en los servicios, lo que tendría el doble valor de dar ánimos y mayor paciencia, así como de sustraerles a los morosos sus pretextos.

    Las grandes y continuadas precipitaciones pluviales, que suelen ser la justificación del mal estado del pavimento, este año no se produjeron, pero el problema no se redujo. En el ornato de las vías públicas la Municipalidad no gasta un céntimo; poniendo por caso que la época de poda de árboles ya transcurrió sin que se viera que obreros municipales hayan salido a mejorar las condiciones arbóreas de la ciudad, aunque fuese en las grandes avenidas, ya que pretender que lo hagan también en las calles, plazas y paseos sería ilusorio.

    El tránsito urbano de pasajeros en transportes de uso público sigue igual de caótico y falto de control. Algunos ómnibus chatarra continúan circulando, poniendo en riesgo la seguridad de todos y atascando las vías de circulación, que no necesitan más obstáculos para estar en peores condiciones. Los empresarios propietarios de esas unidades mantienen sus excelentes relaciones con los concejales e intendentes del área metropolitana, lo cual permite suponer algo más.

    Pero hacer la lista completa de los defectos de que nuestra capital adolece, de lo que está mal y es feo, o que perjudica al interés general, sería largo y tedioso. Cualquiera que circule por ella es capaz de advertir muy rápidamente sus mayores problemas.

    En estos 480 años, Asunción evolucionó lentamente. De ser una aldea pasó a pueblo y, finalmente, alcanzó el grado de ciudad, si se consideran las diferencias entre estos estadios solamente por su tamaño físico y su densidad demográfica. De medio siglo a esta parte, duplicó su población dentro del mismo territorio, en un proceso de crecimiento desordenado, sin previsiones, a menudo con reglamentos pero sin la autoridad que posea un brazo suficientemente fuerte para hacerlos cumplir. De vez en cuando se ve aplicar rigurosamente alguna ordenanza, pero no suele durar mucho, y las omisiones y violaciones vuelven a aparecer.

    La administración municipal actual, a cargo de Mario Ferreiro, así como la Junta Municipal, se hallan en su segundo año de funciones. La calificación de los resultados de su gestión debe mantenerse en suspenso porque aún no cabe aplaudir ningún triunfo en lo que debería constituir la lucha por mejorar integralmente la ciudad y la calidad de vida de sus habitantes. Tiene, sí, algunas salpicaduras en lo que guarda relación con licitaciones y contratos de obras y servicios, como el celebrado con el consorcio Parxin, sin olvidar aquel otro de la condena a la Municipalidad capitalina por un tribunal arbitral a pagar el equivalente a unos 3,6 millones de dólares, que el entonces asesor legal de la Comuna y actual contralor, José Enrique García, “se olvidó” de apelar.

    Y otra más: hace apenas unos días, la psicóloga y exdiputada Karina Rodríguez fue recontratada por el intendente Ferreiro en calidad de asesora de la Dirección General de Planificación Estratégica e Innovación Tecnológica, retomando de este modo un empleo del que ya gozó anteriormente, cuando estuvo a cargo del Área Social de la Municipalidad, al que tuvo que renunciar por haber incurrido, en su época de diputada nacional, en un acto ilícito al suscribir una planilla de asistencia de un asesor suyo que estaba en el extranjero.

    Estas son historias de las que Mario Ferreiro y su equipo no pueden hoy ni podrán enorgullecerse mañana, por lo que debe procurar que no se repitan. Tal vez con el tiempo se borren de la memoria colectiva, como tantos otros casos similares, pero para ello su administración tendrá que hacer muy buena letra en los tres años que le restan, para que los asuncenos reconsideren su creciente desaprobación.

    Asunción, “la muy noble y leal”, merece mucho mejor tratamiento que el que recibe de sus autoridades. Su Comuna dispone de los recursos suficientes y de una población que todavía no supera los límites de la gobernabilidad. No existe problema que en sí mismo pueda calificarse de insoluble, aunque, en la práctica, casi todos ellos lo son. La ineptitud, falta de interés y aplicación al trabajo, la superpoblación crónica de funcionarios municipales (solamente la Junta Municipal tiene más de mil, para cumplir tareas que, hace veinte años, se hacía con ciento cincuenta), la corrupción en todos sus niveles y la falta de autoridad son los peores males municipales y los que someten a esta venerable ciudad a un estancamiento doloroso.

    Vendrán tiempos mejores, seguramente, pero las generaciones que pagaron por ellas ya no los disfrutarán. Desearíamos haber tenido un editorial más optimista para conmemorar este aniversario, mas no podemos engañarnos ni engañar. Asunción debe recuperarse y progresar, con los cambios radicales que merece y que sus autoridades aún le deben.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/asuncion-esta-estancada-1622579.html

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 15/08/2017, 07:06
  5. Del ykua y azahares

    Por Pedro Gómez Silgueira

    Un recorte periodístico del año 1877 dice “el baño público Icuá la Asunción (sic) bajó los precios. Ahora uno puede bañarse con estos pagos: Sencillo, 1 real; con jabón y sábana 2 reales; en chorro con sábana 3 reales”. Estaba ubicado este baño en los bajos de la Catedral y era uno de los más concurridos por los asuncenos de esa época. Pertenecía al señor Ángel Peña.

    Hasta hace poco el muro de la Universidad Católica tenía una placa que decía “Aquí fluía el Ykua la Asunción donde las mujeres y niños llegaban con sus kambuchi en busca de y roysã. Lo cegaron hacia 1960”.

    Ahora siquiera queda esa placa.

    Uno de los peores males que acechan a Asunción, la Madre de Ciudades, es la rapiña. Se roban sus placas, rapiñan las tapas de sus registros, sus esculturas, sus flores, sus planteras y basureros. Ni qué decir el patrimonio histórico. Y en esto no hay diferencia de clases ni límites entre la inteligencia y la ignorancia. Hay gente rapiñera por convicción, al parecer.

    Otro mal que ha atentado históricamente contra los manantiales y arroyos de Asunción es la mala costumbre de arrojar basura a los cauces.

    En los primeros tiempos los asuncenos no necesitaban de pozos de agua más que su cristalina bahía, sus manantiales y arroyos que regaban a la ciudad por doquier, según el historiador Ricardo Lafuente Machaín.

    Del arroyo Ykua Pakova que cruzaba el Parque Caballero y conformaba en el barranco el Chorro donde se bañaba el general Bernardino Caballero solo ha quedado el nombre. El arroyuelo formaba estanques decorados con hermosas fuentes y esculturas, con cascadas, y corría entre pedregullos en el parque, hace apenas unas décadas. Hoy el sitio está en ruinas.

    El intendente Bruno Guggiari, que gobernó Asunción entre 1928 y 1932, fue un visionario al adoptar en las calles la arborización con naranjos para convertirla en la “Capital de los azahares”. Aunque muchas arboledas desaparecieron todavía existen calles y esquinas donde por las noches se expande el dulce aroma que alimenta el espíritu.

    Aquel intendente “decía que las hojas del naranjo purificaban el ambiente de la ciudad y, además, daba la flor del azahar ¡con todo su aroma! Todo el mundo quería conocer la ciudad de los azahares”, dijo en una entrevista su hija Brunhilde Guggiari de Masi.

    El Jardín Botánico en sus tiempos de esplendor también tenía rosedales, orquidarios, esculturas y fuentes, al igual que muchos paseos de avenidas y plazas. Ni vestigios.

    Si Asunción fue tan bella en el pasado como se puede apreciar en las postales y fotografías de antaño ¿qué le impide ser bella ahora?

    La falta de educación, la carencia de normas de urbanidad y el poco patriotismo llevan al extremo de odiar la ciudad con nuestros actos.

    Este martes Asunción cumple 480 años, no 479 ni 481. Cifra redonda. Ojalá represente algún cambio de conducta pensando en el ¡quinto centenario!

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/del-ykua-y-azahares-1621988.html

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 13/08/2017, 10:49

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

ÑE’ÊNGA ✓

Ahapáma hese, he’íje karuguápe opa’âva.17/12/17

archivos ✓

estadistas ✓

  • 1,137,679 visitas
Follow Paraguay Péichante ✓ on WordPress.com

Escuchas publicas

El tema que tiene que ver con este escándalo de las escuchas telefónicas que envuelve el tráfico de influencias, que todos presumiamos que existía de manera clara pero nunca de manera tan desembozada y tan elocuente, como el que hemos tenido la oportunidad de poder comprobarlo. Lo que queda ahora es corregir lo que está mal y eso significa que el Congreso debería suspender a González Daher, en sus funciones como representante ante el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados, y hacer un planteo severo en torno a la continuidad de esta institución, además de eso tendríamos que escuchar de manera mucho más valiente y objetiva las denuncias de fiscales y de jueces en torno a este tráfico de influencias, denunciando en los casos en los que habían sido sometido a una situación similar, haciendo que la justicia vuelva a ser creíble, y por sobre todo previsible de este país, que tiene una gran deuda con la sociedad en ese campo. Si la sociedad define la democracia como el estado de derecho, es evidente cuando vemos que ella es sujeta de las manipulaciones, tergiversaciones, chantajes y extorsiones, más claras que las que hemos podido comprobar en las últimas horas, nadie puede estar seguro en este país, y es el tiempo de corregir aquello que está mal y ademas de eso se tiene la oportunidad este domingo de castigar aquellos que se han apartado de lo que se espera debería ser la democracia, es el tiempo de los ciudadanos y en ese sentido nos queda ajustar cuentas con aquellos que se han apartado de manera clara y elocuente del mandato que recibieron de parte de nosotros, sus mandantes. (BFB)

Empresas del Estado

Uno de los grandes desafíos que tenemos en el país es indudablemente el encontrar un modelo económico que nos permita centrar la labor del Estado en lo que le corresponde realizar, cuando vemos mucho de las empresas públicas y especialmente en este verano, en que volveremos a padecer las consecuencias de una empresa monopólica como la ANDE, que no puede garantizar un buen servicio, por diferentes razones, se quejaron este año, porque las tarifas estaban fuera del rango que debieran, se incrementaron  esos números, pero no se mejoró el servicio, ahora aparece el argumento de que vienen de varios años de desfinanciamiento y que por lo tanto llevará todavía una buena cantidad de tiempo, ponerse a la altura y exigencias de la demanda de la gente. Pero si vemos también hay otras empresas públicas como el caso de la INC, que compra una nueva planta para procesar clinker y que ha tenido más de cien fallas, en un período de prueba y que podría ser otro gran elefante blanco, adquirido por el estado a las costas de cada uno de los contribuyentes, vemos de que hay algo mucho más profundo y grave en todo esto, el Estado no sabe hacer bien estas cosas y cada vez nos cuesta mucho más mantener a un personal ocioso y además de todo eso manipulado en tiempos electorales para que voten por que se sigan siendo manteniendo las cosas hasta ahora, nos cuestan mucho las empresas monopólicas del Estado, pero por sobre todo no vemos un rol del estado propiamente, incluso en aquellos sectores en donde debería actuar como elemento regulador del mercado. En definitiva tenemos dificultades filosóficas, administrativas y de gestión. (BFB)

A platazo

Es evidente que las campañas sacan lo mejor y lo peor de las personas, algunos demuestran cual es su verdadera concepción con respecto al poder, que es lo que entienden con respecto al de la prensa, a las encuestas, al twitter. La expresión del presidente Cartes de acusar de muchos de los males del país a los periodistas y especialmente aquellos que son críticos a su gobierno, y afirmar en términos bastantes soeces a la labor que cumplen algunos es una demostración de pobreza de espíritu que dominan a varias personas en estas elecciones. También ha sido noticia el hijo de la dip. Perla de Vazquez, exhibiendo dólares sobre una mesa dispuesto a comprar la voluntad de los votantes santanianos en el dia de los comicios, otras expresiones más se dieron en el transcurso de esto que casi siempre rodea a la práctica electoral y que demuestra, reitero, nuestra pobreza cívica, nuestra pobreza moral y nuestra pobreza argumentativa, no somos un país en el que estamos acostumbrados a debatir sus diferencias y a plantear propuestas, somos más bien personas que responden con insultos y agravios, cualquier afirmación que no sea la que uno comparte o tiene como argumento central. En definitiva las cuestiones electorales han vuelto a mostrar lo peor y pocos casos de lo mejor de nuestra sociedad, y varios de los temores que son permanentes en la vida política nacional, la posibilidad de comprar las voluntades de los votantes o de torcer las voluntades de los trabajadores del sector público, que más de 300mil de ellos, casi siempre son carne de cañón en los procesos electorales.   (BFB)

A %d blogueros les gusta esto: