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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Arrogancia

Es la típica actitud de las personas que se sienten superiores a los demás. Los hijos de la dictadura, que tuvieron una vida llena de opulencia, fruto del dinero malhabido, son generalmente los más proclives a asumir esta postura.

Es que siempre tuvieron todo lo que quisieron sin que eso precisamente les genere un gran esfuerzo en trabajo y dedicación, sino más bien lo obtenían con un zapateo o un chasquido de dedos. Así fueron construyendo su personalidad y cuando se enfrentan a una situación que los incómoda reaccionan con desdén.

Esta actitud la vimos el lunes pasado en el primer debate entre los precandidatos a la presidencia de la República por el partido Colorado y fue la asumida por Mario Abdo Benítez, el hijo del ex jerarca de la dictadura de Alfredo Stroessner.

Mario Abdo destila esa arrogancia típica del niño caprichoso malcriado, capaz de destruir su juguete por el solo hecho de no compartir con ese que el desprecia.

Por ello es que se coloca un manto de dudas acerca de la unidad plena dentro de la ANR, si Santiago Peña logra vencer en las internas del 17 de diciembre. La postura dubitativa, pendular y esquiva de Mario Abdo cuando fue consultado si apoyaría a Peña, revela la actitud descrita más arriba: capaz de destruir su juguete si no logra lo que quiere.

Es decir, a juzgar por sus expresiones y actitudes, Mario Abdo estaría más cerca de sellar un pacto con el presidente del principal partido de la oposición (Efraín Alegre) antes que acompañar a Peña, a quien considera indigno.

¿Corre el Partido Colorado el riesgo de sufrir la misma división del 2008 cuando Blanca Ovelar fue la candidata del oficialismo? Algunos analistas sostienen que sí, considerando las posiciones casi irreconciliables que asumen algunos referentes del Movimiento Colorado Añetete y porque además a Mario Abdo lo apoyan el “Mariscal de la derrota” y el “Sargento de la traición”.

Pero a diferencia del 2008, la principal fortaleza de Peña es precisamente lo que le pretenden endilgar como su debilidad: ser el candidato elegido de Horacio Cartes.

Peña asume esa condición y redobla la apuesta al sostener que seguirá la gestión y el modelo del actual gobierno por lo que hace y hará campaña de la mano de Cartes, hecho que no ocurrió cuando Blanca Ovelar fue candidata y mantuvo casi oculto al entonces presidente, Nicanor Duarte Frutos.

El discurso conciliador y hasta light que usa Peña para referirse a su adversario político ocasional, quien no pierde la oportunidad para atacarlo, tendría dos explicaciones, el primero es que Santiago se siente ganador y sabe que debe evitar la confrontación para dejar la menor cantidad de “heridos” en las internas y lo segundo, es su propia personalidad y formación, que le impiden entrar a ese juego perverso de las descalificaciones.

También habría que sumarle que el candidato oficialista busca captar la atención de ese electorado joven casi desinteresado en las rencillas políticas, mientras que el disidente apunta a los históricos, a los que presumen la validez de los años del pañuelo rojo sobre el cuello y a los saldos y retazos que dejó el movimiento Honor Colorado.

Los debates sirven no solo para escuchar las posturas de los candidatos sobre determinados temas de interés general, sino también valen para que la ciudadanía desempolve o vea que detrás de esos discursos, también existe otro lenguaje que a veces habla más fuerte, dice más cosas y delata a las personas con un solo gesto, que quizás valgan más que escuchar 100 propuestas de gobierno. Puedo estar equivocado, pero es lo que pienso.

Por Jorge Torres Romero

http://www.lanacion.com.py/columnistas/2017/08/06/arrogancia/

 

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

18 comentarios en “Arrogancia

  1. Decidir mirando las elecciones que vienen

    Por Osmar Gómez

    La discusión sobre la condonación de deuda de un grupo de campesinos sigue sin encontrar una salida. A una semana del veto del Poder Ejecutivo los parlamentarios que quieren el perdón de las deudas no logran consolidar los votos en las Cámaras. Quieren el rechazo pero no pueden sumar apoyos suficientes. Los tiempos electores obligan a tener cuidado por donde avanzar.

    El Frente Guasu, de la mano del senador Lugo, es el más interesado en lograr el rechazo. Al final muchos de los campesinos que están en las calles de Asunción forman parte del núcleo más cercano del expresidente. Son los que trabajan en terreno, asegurando votos y territorio en el interior del país.

    Lugo está obligado a pelear por la condonación, de lo contrario compromete seriamente una buena cantidad de votos en las elecciones que vienen; poniendo en riesgo incluso el futuro político de la nucleación que encabeza. Su margen de maniobra es muy corto.

    La disidencia colorada que también trajo gente del interior para acompañar la movilización es otro de los que tiene que buscar reubicarse. En cierto modo están obligados a pelear por rechazar el veto, pero con un candidato presidencial que necesita votos a nivel nacional sus urgencias son distintas. Necesitan tomar decisiones más allá del pequeño grupo que presiona en Asunción.

    Con ese panorama la disidencia optó por dar un paso atrás dejando solo al Frente Guasu, su aliado de la semana pasada para aprobar la condonación. Ahora está explorando otras salidas para tratar de mostrarse interesado por la necesidad del campo sin que ello signifique sacrificar votos en los centros urbanos. Ofrecer una mesa de diálogo con presencia de la Iglesia es la nueva apuesta, pero no todos los sectores están interesados en aceptar un juego donde solo algunos quedarán bien parados.

    Mientras en el Congreso se calculan tiempos y votos, en las calles la manifestación campesina va perdiendo fuerza. El anuncio de tomar Asunción apenas se conoció el veto presidencial se diluye. El respaldo político también va perdiendo terreno y la condonación parece caminar irremediablemente al archivo.

    El Poder Ejecutivo logró reconfigurar el juego. Controla la situación y cada día que pasa se consolida. Incluso ahora está en condiciones de ofrecer espacios de negociación de acuerdo con sus términos. De ser un férreo adversario de los campesinos podría pasar a ser un aliado capaz de ofrecer una salida.

    Si el Gobierno logra cerrar un acuerdo podría tener un efecto político importante en la campaña presidencial. Mostrar que no necesariamente están en contra de lo que piden los manifestantes sino que simplemente difieren en el modo de llegar a las soluciones, generará buena imagen..

    El Ministerio de Hacienda y el de Agricultura están trabajando intensamente para cerrar un paquete que no impacte en las cuentas públicas pero responda al menos en parte a lo que piden los campesinos.

    Desde el Congreso los parlamentarios del oficialismo empezaron a sumar votos para poder aprobar una nueva ley de acuerdo con los términos del Poder Ejecutivo. Actuar rápido en el Parlamento será esencial para capitalizar políticamente el acuerdo.

    La disidencia colorada y el Frente Guasu todavía no tienen definido cómo responder sin tener que resignar posiciones. Aceptar sin objeciones la propuesta hace que pierdan fuerza, pero poner trabas para impedir una solución puede tener un costo electoral alto.

    La condonación parece sepultada y en ese escenario cualquiera sea la solución que finalmente tenga el reclamo de los manifestantes beneficiará al Poder Ejecutivo. El problema vendrá en los próximos meses cuando los grupos parlamentarios de nuevo unan fuerzas para presionar al Gobierno.

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    Publicado por jotaefeb | 12 agosto, 2017, 8:16 am
  2. La “línea histórica del Partido Colorado”

    ¡Qué descarados! A pesar de que los colorados “disidentes” opositores acusan a Horacio Cartes de haberse metido recién en la política con base en su dinero para candidatarse a la Primera Magistratura, le atribuyen, sin embargo, poco menos que ser el único responsable de la pobreza e ignorancia que aquejan al Paraguay desde hace 70 años. Cabe preguntar: y ellos, ¿dónde estuvieron en todos estos años en que se fabricaron los centenares de miles de pobres, mientras, al mismo tiempo, surgieron los millares de colorados millonarios que pululan en el país?

    La pobreza en el Paraguay no comenzó el 15 de agosto de 2013, así que mal hacen los colorados “disidentes” en echarle la culpa al presidente Cartes del repudiable hecho de que, en un país con abundantes riquezas naturales, una gran parte de la población sufra de una pobreza indignante. Si de responsabilidades partidarias –no meramente personales– se tratara, en realidad hay que cargarle el fardo al Partido Colorado, que gobierna el país desde 1947. Y varios de sus actuales jefes partidarios multimillonarios llevan una militancia de medio siglo en forma ininterrumpida.

    En efecto, durante estas largas décadas, una legión de ladrones se sucedieron en los diversos Gobiernos colorados para despojar a la mayoría de los paraguayos de los beneficios de la educación y de la salud públicas, entre tantos otros servicios que, de haber sido atendidos como corresponde, hubieran servido para potenciar su capacidad productiva y, en consecuencia, superar la estrechez económica en que por ignorantes se desenvuelven. Se robó y se sigue robando mucho –la Aduana es un botoncito– porque los políticos poderosos y sus allegados creen que el Estado es un botín del que deben aprovecharse mientras están en el poder.

    Se le atribuye a Natalicio González, efímero presidente de la República entre 1948 y 1949, haber dicho al asumir que en adelante no habría un colorado pobre.

    En buena medida, todos los contendientes en las disputas del momento tenían razón al calificarse mutuamente de bandidos, hasta que llegó Alfredo Stroessner y cortó el debate, con la reunificación partidaria impuesta por él en 1955. Desde entonces, y sobre todo desde 1959, en que los miembros del Movimiento Popular Colorado (Mopoco) fueron encarcelados, confinados y deportados, justamente por oponerse a las prácticas totalitarias y corruptas, la corrupción se centralizó en el Palacio de López.

    El dictador distribuía los negociados entre los capitostes colorados que lo apoyaban y era el supremo árbitro de las disputas que pudieran surgir entre sus secuaces. El contrabando era “el precio de la paz”, y cada uno de los altos jefes militares tenía asignado su rubro, aparte de convertirse en sujetos de la “reforma agraria”, otorgándoseles gratis valiosas tierras.

    También se vendía protección a delincuentes internacionales, como el francés Auguste Ricord y los australianos Thomas y Alexander Barton, sin perjuicio de que terminaran desplumados por personajes tan siniestros como Sabino Montanaro, Francisco Brítez Borges, Pastor Coronel o Alejandro Fretes Dávalos, por citar algunos. Quienes manejaban ese Estado mafioso, en el que el facineroso Gustavo Gramont Berres hacía de “embajador itinerante”, no se privaron de ganar una “comisión” por incluir al Paraguay en la triangulación de armas destinadas al régimen sudafricano, que sufría un embargo de las Naciones Unidas. Se robaba donde sea, como en la Comisión Mixta del Azúcar, dirigida por el ministro de Industria y Comercio Delfín Ugarte Centurión, y encargada de fijar el precio al consumidor. Como anécdota vale recordar que uno de sus miembros se indignó porque el ministro llegó a contar en su presencia los veinte millones de guaraníes abonados por los ingenios azucareros para obtener una suba del precio. Ni hablar de Repsa, la precursora de Petropar, corrupta vaca lechera del dictador y sus secuaces, que manejaba a placer los precios de los combustibles para surtir de efectivo a los mandamases.

    También se fabricaron grandes millonarios en el Instituto de Previsión Social (IPS), en la Industria Nacional del Cemento (INC), en la Antelco (hoy Copaco), y en decenas de otros organismos manejados por la dictadura, es decir, por los colorados.

    Y no hablemos ya de Itaipú y Yacyretá, de donde surgieron los grandes “barones” multimillonarios –todos colorados– que disfrutan de sus fortunas hasta hoy.

    Inclusive, la corrupción en los Gobiernos colorados continuó después de la caída de la dictadura en 1989, para decepción de quienes confiábamos en que la democracia serviría, entre otras cosas, para erradicar esa lacra. La novedad fue que ella se descentralizó, llegando hasta las Gobernaciones departamentales y Municipalidades de todo el país. En estas últimas décadas, el ejercicio de la libertad de prensa reveló latrocinios descomunales, como los perpetrados bajo el Gobierno –también colorado– de Luis González Macchi. Sería imposible cuantificar las sumas defraudadas por los colorados delincuentes que desde 1947 se sucedieron en el Gobierno, pero las consecuencias están a la vista, tanto en lo que respecta a las pruebas del enriquecimiento ilícito como a las angustiosas carencias que sufre la población nacional, una pequeña parte de la cual hoy está cerrando calles en Asunción.

    Mientras, van surgiendo más millonarios, sin pausa. Allí están los senadores Víctor Bogado, Juan Carlos “Calé” Galaverna y Óscar González Daher, el político Javier Zacarías Irún, el exministro José Alberto “Icho” Planás y el exdirector paraguayo de Itaipú Víctor Bernal, para citar solo a unos pocos desvergonzados, quienes no tienen ningún empacho en vivar al partido “agrarista”, amigo de los pobres campesinos, mientras pasean sus riquezas por el mundo sin ningún recato. No sienten ninguna contradicción entre su fastuoso estilo de vida y el de sus correligionarios ignorantes y hambreados, a quienes en las próximas elecciones buscarán, una vez más, comprarles su voto a cambio de un pancho y una cerveza.

    No puede descartarse, entonces, que el presidente Horacio Cartes y Santiago Peña continúen “la línea histórica del partido” que abrazaron hace poco, dándoles el gusto a los “disidentes” que se los reclaman por cuanto micrófono tienen a mano.

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    Publicado por jotaefeb | 12 agosto, 2017, 8:15 am
  3. ¿Marito tiró la toalla en el segundo round?

    Si bien es cierto y generalizadamente comentado por los comunicadores que a Marito se lo vio bastante incómodo en los dos primeros debates y con apuro para abandonar el “cuadrilatero”, la decisión de abandonar temporalmente los debates es como tirar la toalla en el segundo round; debates que, por cierto, tuvieron gran repercusión nacional y gran convocatoria mediática, que se prolongó y se prolonga después de terminados, hasta la fecha; para un político candidato a presidente resulta impensable retacearle al público ese espacio de propuestas y antipropuestas, que tiene mucho que ver con la cultura democrática universal.
    Incluso cuando sobrepasan ampliamente el nivel de la dialéctica de contraponer puntos de vista y se convierten de pronto en verdaderos rings donde los contendientes se dan con todo. Lo vimos no hace mucho en la campaña electoral estadounidense en que la demócrata y el republicano se fajaron a gusto; solo les faltó morderse la oreja como en un recordado campeonato de box de pesos pesados.
    Los debates electorales no son un capricho de los medios, aunque se vuelvan tremenda y exitosamente mediáticos, sino una demanda de los electores que quieren ver la capacidad de desenvolvimiento, evaluar las propuestas y las críticas de los que pueden llegar a ocupar el más alto cargo y, por lo tanto, una parte fundamental del futuro y del destino del país.
    En otras palabras, la gente quiere debates y quiere medir a quienes van a votar y no hay mejor forma de evaluarlos que en la esgrima dialéctica de la confrontación de ideas y propuestas, tanto para saber y valorar qué plantan para los próximos años de gobierno como para medir la personalidad de los contendientes, sus seguridades e inseguridades, sus propuestas o su falta de propuestas ante los reclamos de la ciudadanía que, en general, son de público conocimiento en este mundo mediático. Y, menos, en nuestra sociedad, global en su estructura de comunicación, y aldeana en su personalización de las figuras públicas a las que, incluso en los medios, solemos llamar por sus nombres y hasta por sus marcantes, prescindiendo del protocolo de las instituciones.
    Es decir, desaparecer de la palestra, aquí equivale a esconderse, cosa que resulta poco menos que imposible y, además, mal visto.
    Las razones esgrimidas por el candidato o por su entorno o por sus asesores, resultan bastante inconsistentes, es decir, ingueroviables para la ciudadanía paraguaya acostumbrada a codearse con los protagonistas y a verlos polemizar a diario a través de los medios de comunicación, las redes y demás.
    El hecho de que las encuestas le den veinte puntos de diferencia a Marito, suponiendo que sea cierto, como ya se sabe y se ha comprobado, no es un dato definido; a estas primarias del calendario electoral no hay definiciones, ni mucho menos. Las encuestas cambian, como cambian los electores, y tenemos casos de cambios muy radicales, tanto nacional como internacionalmente.
    A estas alturas del partido electoralista, sirven, principalmente, si se usan con inteligencia, para ver el panorama coyuntural y sacar conclusiones para corregir discursos y campañas. Pretender darles un valor absoluto es ingenuo, y más ridículo aún pretender ganar las elecciones a través de la publicación de encuestas serias o encuestruchas; la única encuesta inapelable, como se ha demostrado a lo largo de la historia, que garantiza el triunfo, es el cómputo de la Justicia Electoral.
    Se suele hablar del aparato, que pesa, pero que no siempre es definitivo; ahí está el reciente caso de Mario Vs. Samaniego por el poder en capital.
    Marito mismo ya vivió esta experiencia cuando las encuestas anticipadas le daban como cómodo ganador en las internas de la ANR.
    Tampoco es muy serio apelar a la trayectoria política de los contendientes; en esta transición que vivimos, la preponderancia de los outsiders es abrumadora. Ni qué decir en las que se vienen, donde cada vez más se elige a candidatos fuera de la práctica política.
    Ya no se vota partido disciplinadamente; una condición fundamental en esta etapa es dar la cara al pueblo. Los debates de la democracia son parte de eso.
    Si los partidos no logran repensar su estrategia y su relación con la sociedad, es posible que terminen teniendo que buscar cada vez más figuras de outsiders, quedándose sus militantes outside, es decir, a fuera.

    http://www.lanacion.com.py/editorial/2017/08/11/marito-tiro-la-toalla-en-el-segundo-round/

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    Publicado por jotaefeb | 11 agosto, 2017, 9:02 am
  4. La seguridad nacional y las elecciones

    Édgar Emilio Servín (*)

    Basaré mi breve análisis, amable lector, sobre tres aspectos: el histórico, el político y el estratégico. Producida la mutación de la crisis en el norte del país (gobierno del presidente Fernando Lugo, setiembre del 2010), se inicia el periodo de la intervención militar en materia de seguridad interna, correspondiendo al gobierno del presidente Horacio Cartes la aplicación de la norma (agosto de 2013).

    El empleo de las Fuerzas Armadas dio lugar a lo que la teoría denomina como proceso de hibridación (intervienen varias agencias del Estado para resolver una cuestión percibida como problemática).

    Este hecho puntual no logró solucionar la crisis por dos factores; por lo complejo de la cuestión y porque existe un divorcio entre la gestión política y la gestión de la seguridad. Ocurrió en otros países y ocurre en el nuestro. Es un proceso lento, gradual.

    Toda crisis de seguridad requiere –ab initio– de una adecuada caracterización (la definición del problema). Y en el caso paraguayo, esa labor le compete al gobierno de turno. No la podrán caracterizar, políticamente hablando, ni las Fuerzas Armadas ni la Policía Nacional, instancias que se las define como ejecutoras (cumplidoras) de la ley. ¿Por qué se preguntará usted? Porque una crisis de seguridad no es un problema militar o policial. Es una crisis política por la inadecuada comprensión y ejecución de políticas públicas.

    Lo del norte es claramente una crisis de seguridad nacional. A ello se suma en este orden: el crimen organizado, el sicariato, la criminalidad, la delincuencia y la violencia. Los primeros conviven dentro de un sistema de dos o más niveles (narcotráfico y otros) que a su vez alimentan de manera directa o indirecta al problema principal: al terrorista. En suma, “trabajan” asociados dentro de un espacio geográfico, fenómeno sociológico que el cientista Emanuel Adler lo denomina comunidades de práctica (comunidades con una práctica y con un conocimiento en común).

    Y esta falta de visión, por los hechos arriba descriptos, impide abordar exitosamente el otro aspecto de la cuestión, lo estratégico, aspecto que deriva en una aparente cronicidad (la inseguridad parece no tener solución). Popularmente la llamamos “la falta de resultados”.

    Es de mi entender que sería un grave error prescindir de las Fuerzas Armadas en la prosecución de las operaciones en los departamentos de Concepción, San Pedro y Amambay. Habrá que fortalecerlas con métodos y procesos que apunten más a las ciencias y a la tecnología. Considero que a las instituciones verticalistas de carácter público (policía o militar) se las transforma de cara al futuro desde la gestión estatal, pero sin alterar su esencia.

    Es de mi parecer que quien gane la elección presidencial debe proponer como oferta electoral políticas públicas de seguridad cuyo objetivo sea proteger a la ciudadanía y a los recursos como nación.

    Es de mi parecer que la seguridad pública –desde lo político– debe estar cuanto menos conducida o asesorada por expertos, y no por aventureros.

    ¿No le parece?

    (*) Abogado, consultor

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    Publicado por jotaefeb | 11 agosto, 2017, 8:56 am
  5. La “línea histórica del Partido Colorado”

    ¡Qué descarados! A pesar de que los colorados “disidentes” opositores acusan a Horacio Cartes de haberse metido recién en la política con base en su dinero para candidatarse a la Primera Magistratura, le atribuyen, sin embargo, poco menos que ser el único responsable de la pobreza e ignorancia que aquejan al Paraguay desde hace 70 años. Cabe preguntar: y ellos, ¿dónde estuvieron en todos estos años en que se fabricaron los centenares de miles de pobres, mientras, al mismo tiempo, surgieron los millares de colorados millonarios que pululan en el país?

    La pobreza en el Paraguay no comenzó el 15 de agosto de 2013, así que mal hacen los colorados “disidentes” en echarle la culpa al presidente Cartes del repudiable hecho de que, en un país con abundantes riquezas naturales, una gran parte de la población sufra de una pobreza indignante. Si de responsabilidades partidarias –no meramente personales– se tratara, en realidad hay que cargarle el fardo al Partido Colorado, que gobierna el país desde 1947. Y varios de sus actuales jefes partidarios multimillonarios llevan una militancia de medio siglo en forma ininterrumpida.

    En efecto, durante estas largas décadas, una legión de ladrones se sucedieron en los diversos Gobiernos colorados para despojar a la mayoría de los paraguayos de los beneficios de la educación y de la salud públicas, entre tantos otros servicios que, de haber sido atendidos como corresponde, hubieran servido para potenciar su capacidad productiva y, en consecuencia, superar la estrechez económica en que por ignorantes se desenvuelven. Se robó y se sigue robando mucho –la Aduana es un botoncito– porque los políticos poderosos y sus allegados creen que el Estado es un botín del que deben aprovecharse mientras están en el poder.

    Se le atribuye a Natalicio González, efímero presidente de la República entre 1948 y 1949, haber dicho al asumir que en adelante no habría un colorado pobre.

    En buena medida, todos los contendientes en las disputas del momento tenían razón al calificarse mutuamente de bandidos, hasta que llegó Alfredo Stroessner y cortó el debate, con la reunificación partidaria impuesta por él en 1955. Desde entonces, y sobre todo desde 1959, en que los miembros del Movimiento Popular Colorado (Mopoco) fueron encarcelados, confinados y deportados, justamente por oponerse a las prácticas totalitarias y corruptas, la corrupción se centralizó en el Palacio de López.

    El dictador distribuía los negociados entre los capitostes colorados que lo apoyaban y era el supremo árbitro de las disputas que pudieran surgir entre sus secuaces. El contrabando era “el precio de la paz”, y cada uno de los altos jefes militares tenía asignado su rubro, aparte de convertirse en sujetos de la “reforma agraria”, otorgándoseles gratis valiosas tierras.

    También se vendía protección a delincuentes internacionales, como el francés Auguste Ricord y los australianos Thomas y Alexander Barton, sin perjuicio de que terminaran desplumados por personajes tan siniestros como Sabino Montanaro, Francisco Brítez Borges, Pastor Coronel o Alejandro Fretes Dávalos, por citar algunos. Quienes manejaban ese Estado mafioso, en el que el facineroso Gustavo Gramont Berres hacía de “embajador itinerante”, no se privaron de ganar una “comisión” por incluir al Paraguay en la triangulación de armas destinadas al régimen sudafricano, que sufría un embargo de las Naciones Unidas. Se robaba donde sea, como en la Comisión Mixta del Azúcar, dirigida por el ministro de Industria y Comercio Delfín Ugarte Centurión, y encargada de fijar el precio al consumidor. Como anécdota vale recordar que uno de sus miembros se indignó porque el ministro llegó a contar en su presencia los veinte millones de guaraníes abonados por los ingenios azucareros para obtener una suba del precio. Ni hablar de Repsa, la precursora de Petropar, corrupta vaca lechera del dictador y sus secuaces, que manejaba a placer los precios de los combustibles para surtir de efectivo a los mandamases.

    También se fabricaron grandes millonarios en el Instituto de Previsión Social (IPS), en la Industria Nacional del Cemento (INC), en la Antelco (hoy Copaco), y en decenas de otros organismos manejados por la dictadura, es decir, por los colorados.

    Y no hablemos ya de Itaipú y Yacyretá, de donde surgieron los grandes “barones” multimillonarios –todos colorados– que disfrutan de sus fortunas hasta hoy.

    Inclusive, la corrupción en los Gobiernos colorados continuó después de la caída de la dictadura en 1989, para decepción de quienes confiábamos en que la democracia serviría, entre otras cosas, para erradicar esa lacra. La novedad fue que ella se descentralizó, llegando hasta las Gobernaciones departamentales y Municipalidades de todo el país. En estas últimas décadas, el ejercicio de la libertad de prensa reveló latrocinios descomunales, como los perpetrados bajo el Gobierno –también colorado– de Luis González Macchi. Sería imposible cuantificar las sumas defraudadas por los colorados delincuentes que desde 1947 se sucedieron en el Gobierno, pero las consecuencias están a la vista, tanto en lo que respecta a las pruebas del enriquecimiento ilícito como a las angustiosas carencias que sufre la población nacional, una pequeña parte de la cual hoy está cerrando calles en Asunción.

    Mientras, van surgiendo más millonarios, sin pausa. Allí están los senadores Víctor Bogado, Juan Carlos “Calé” Galaverna y Óscar González Daher, el político Javier Zacarías Irún, el exministro José Alberto “Icho” Planás y el exdirector paraguayo de Itaipú Víctor Bernal, para citar solo a unos pocos desvergonzados, quienes no tienen ningún empacho en vivar al partido “agrarista”, amigo de los pobres campesinos, mientras pasean sus riquezas por el mundo sin ningún recato. No sienten ninguna contradicción entre su fastuoso estilo de vida y el de sus correligionarios ignorantes y hambreados, a quienes en las próximas elecciones buscarán, una vez más, comprarles su voto a cambio de un pancho y una cerveza.

    No puede descartarse, entonces, que el presidente Horacio Cartes y Santiago Peña continúen “la línea histórica del partido” que abrazaron hace poco, dándoles el gusto a los “disidentes” que se los reclaman por cuanto micrófono tienen a mano.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/la-linea-historica-del-partido-colorado-1621443.html

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    Publicado por jotaefeb | 11 agosto, 2017, 8:46 am
  6. Luz verde para narcos y contrabandistas

    Con el indudable propósito de seguir recibiendo dinero sucio para sus campañas, y a platazo limpio continuar secuestrando la voluntad de los paraguayos y las paraguayas a la hora de elegir a sus autoridades principales, los legisladores demoran con cualquier pretexto la aprobación de la ley sobre el financiamiento político y el desbloqueo de las “listas sábana”.

    Desde hace años vienen negándose, sin manifestarlo explícitamente, a transparentar el manejo de los aportes y contribuciones en las elecciones internas y a permitir que el elector pueda elegir al menos a uno de los candidatos que integran la nómina. Actualmente, se le presenta en la mesa de votación una “lista sábana”, en la que figuran ejemplares de la peor especie de nuestra fauna política, sin posibilidad de cambiar absolutamente nada con su voto.

    El último episodio de la siniestra farsa montada para burlarse de la ciudadanía se consumó el pasado miércoles, cuando el pleno de la Cámara de Diputados quedó sin quorum en el momento en que se tenía que estudiar la ampliación de la Ley de Financiamiento Político.

    Para el próximo miércoles están previstas las deliberaciones sobre la posibilidad de que los electores dirijan su voto al menos en un caso de las “listas sábana”, alterando el orden que establecieron los capitostes de los partidos al elaborarlas; mientras tanto están obligados a aceptar los nombres y la ubicación en las listas.

    En uno y otro caso ya no habrá tiempo para que se puedan aplicar las modificaciones que se resuelvan, dado que el 21 de agosto próximo la Justicia Electoral convocará a los comicios internos del 17 de diciembre. Por de pronto, las perversas dilaciones provocadas facilitarán que el dinero del narcotráfico y el contrabando siga fluyendo en las próximas campañas electorales, y que los votantes deban aceptar las listas tal como fueron elaboradas por los caciques partidarios en pugna.

    En cuanto a la primera cuestión, cabe subrayar que la hasta ahora inexistente regulación del financiamiento de las campañas electorales internas reviste mayor importancia que la referente a las contribuciones previas a unos comicios generales o municipales. Efectivamente, sobre todo en los dos partidos mayoritarios, la lucha por obtener un buen lugar en la lista a ser presentada en los comicios nacionales puede calificarse de feroz: los “precandidatos” vuelcan en ella ingentes recursos monetarios propios y los que consigan de oscuras fuentes ocultas, confiados en que, una vez logrado un puesto de privilegio, ya no tendrán que seguir invirtiendo tanto dinero en las generales, pues sus correligionarios votarán de todos modos por la lista “sábana” del partido. Por ese motivo, es en las internas partidarias donde se pone toda la carne en el asador.

    En las actuales condiciones, narcotraficantes, lavadores y contrabandistas podrán influir fuertemente en la composición del Congreso o de las Juntas Departamentales y Municipales, financiando a quienes de entrada se postulan en las elecciones internas de los partidos tradicionales.

    El financiamiento con dinero sucio de las campañas electorales de los comicios internos se halla estrechamente ligado a la rigidez de las “listas sábana”, pues una vez que la mafia haya instalado en ella a uno de los suyos, el elector deberá aceptarlo, sin poder apoyar a otro de su preferencia. Se entiende así que diputados y senadores que hayan obtenido sus curules de esta turbia manera –que por el resultado parece ser mayoría– no tengan el menor interés en que se rindan cuentas de los gastos en las campañas electorales internas y que las listas dejen de ser “cerradas”. Le temen a la transparencia del financiamiento, porque tienen mucho que ocultar, y le temen también a la libertad del elector, porque ella podría impedirles conquistar el escaño desde el cual, entre otras cosas, puedan devolver el interesado favor recibido a través del tradicional tráfico de influencias. Entonces, de poco va a servir que se regule con rigor el financiamiento de las campañas electorales nacionales si el de las internas escapa a cualquier control.

    De hecho, la clave está en los comicios internos, de donde surgen las candidaturas, cuyo ordenamiento no podrá ser alterado, tal como están las cosas. Puede que, mediante una concesión graciosa a la ciudadanía, los legisladores lleguen incluso a mejorar, antes de fin de año, las disposiciones del la Ley Nº 4743/12, desechando de una vez el engendro aprobado y luego anulado en julio último. Pero esas nuevas normas ya no regirán para los comicios internos venideros, de modo que se llegará a los generales de 2018 con unas “listas sábana” conformadas y votadas bajo el influjo del dinero sucio, porque los legisladores pusieron máximo empeño en no sancionar la ley en tiempo oportuno.

    Es evidente que los legisladores tienen la aviesa intención de que continúen los mismos mecanismos que hoy les resultan tan beneficiosos. ¿Por qué alterarían las reglas del juego si con el vacío legal existente desde hace tanto tiempo pudieron financiar sus campañas electorales internas sin que ni el origen ni la cuantía de sus fondos hayan salido a la luz?

    Es de suponer que los jefes del crimen organizado, los grandes contrabandistas y los malversadores de fondos públicos, entre otros delincuentes, se estarán restregando las manos con el resultado obtenido con su presión a sus socios congresistas. Tienen, una vez más, la ocasión de realizar excelentes “inversiones” para las internas del 17 de diciembre, cuyos dividendos podrán ser recogidos a partir del 15 de agosto de 2018.

    Ante esta intolerable esclavitud política, los ciudadanos y las ciudadanas deben manifestarse con firmeza en las calles para impedir que se les siga secuestrando su voluntad en las urnas, y que diputados y senadores bandidos surgidos de las “listas sábana” y financiados con dinero negro continúen gobernando a su antojo el país.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/luz-verde-para-narcos-y-contrabandistas-1619397.html

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    Publicado por jotaefeb | 9 agosto, 2017, 9:24 am
  7. NO INSPIRAN CONFIANZA
    Andrés Granje
    En las décadas del 60, 70 y parte del 80, del siglo pasado, se desarrollaba el certamen deportivo de gran prestigio y brillo entre universitarios. Este evento era conocido como los juegos Deportivos Universitarios, que aglutinaba a la juventud estudiosa y deportiva universitaria, por aproximadamente un mes, entonces existía solamente dos universidades la Nacional y la Católica con sus distintas facultades que competían con mucho ardor, teniendo como publico a sus compañeros universitarios, en justas inolvidables y emotivas. Todo esto se fue degenerando cuando los dirigentes juveniles de las facultades inscribían como alumno para poder jugar a destacados atletas, muchos de ellos deportistas profesionales, sin ser estudiantes, con el fin de triunfar de cualquier forma, lo que degeneró el espíritu de esta competencia.
    Este hecho hizo perder rápidamente popularidad y prestigio al torneo, pues los verdaderos estudiantes ya no querían competir en contra de profesionales ajeno al mundo estudiantil.
    Lo mismo sucede hoy en nuestra política en donde los partidos alquilan a conocidos hombres de la farándula y hasta del periodismo para encumbrarlos en la actividad política o por lo menos colocarlos a la cabeza de las listas de precandidatos para tratar de esta forma de ganar adherentes, aunque no entiendan nada de política, con lo cual se degrada la calidad de la política en el país.
    Así vemos como el oficialista partido Colorado invita a figuras del espectáculo para los cargos electivos. El Presidente Cartes ofreció primeramente la chapa de gobernador a Rubén Rodríguez, para el departamento central, un fortín inexpugnable para el Partido Colorado, que nunca pudo ganar allí la gobernación.
    Ante la crítica feroz de la ciudadanía y el acobardamiento de Rodríguez, ahora birla a otro farandulero Hugo Javier González, conocido en el ambiente como el “Locutor Nº 2” quien se perfilaba para ser candidato a diputado en la lista de Oscar Tuma, en tanto Benicio Martínez el periodista deportivo, conocido como “El Profe”, es candidato a gobernador por la lista de Oscar Tuma.
    Esto convierte a esta actividad en un show mediático que vulgariza el proceso electoral paraguayo, en donde las ideas y los proyectos programáticos están ausentes de los debates políticos porque indudablemente estos candidatos no tienen la noción, ni los conocimientos mínimos para sostener una aceptable discusión sobre temas económicos y políticos.

    Aparte, asombra la repentina vocación de servicio que le asalta a estos personajes, hoy candidatos a cargos electivos, jamás antes supimos de alguna preocupación principista. Nunca vimos la firma de estos personajes rubricando un pedido, una nota de protesta o de apoyo a cualquier causa al servicio de los más débiles y en contra de los excesos de los poderes vigentes en la república, ni escuchamos que en sus programas radiales se hayan ocupados de tocar temas de carácter político o social. Entonces porque de repente vieron la luz y descubrieron sus tardías vocaciones de servicios, es por eso que no nos inspiran confianza y como aquellos deportistas profesionales pudrieron el torneo amateur de los estudiantes estos personajes vienen a matar la política.

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    Publicado por jotaefeb | 9 agosto, 2017, 9:23 am
  8. Debates y precandidatos
    Por Susana Oviedo

    Como anticipando que las elecciones generales se decantarán de nuevo en carpas coloradas, los tempraneros debates televisivos con precandidatos a la presidencia de la República se nos plantean como ese rostro comercial de la Navidad, que ya en octubre comienza a verse por todas partes, y que en diciembre ya nos tiene al tope.

    Mientras esto sucede, los actores de la oposición siguen en sus devaneos internos. Y no solo eso, también van descompasados con respecto al ritmo que lleva el partido de gobierno.

    Así, los dos candidatos que compiten para pugnar por el sillón presidencial en representación del Partido Colorado ya llevan dos apariciones públicas. Aunque mostrando más de lo mismo. Mario Abdo Benítez y Santiago Peña, fieles exponentes del modelo que domina hace años los destinos del Paraguay, apoyado por la oligarquía empresarial y política.

    Ninguno de los dos pisó jamás un hospital público. Ambos se refieren a la pobreza, desde las estadísticas, su mayor acercamiento al mayor de los problemas del país, que va de mano con la ignorancia.

    Mientras estos se posicionan y se promueven, por el lado del principal partido de oposición (el Liberal), los dirigentes se siguen desgastando en sus luchas intestinas. Cada vez, más irreconciliables ellos. Y los demás partidos, movimientos y frentes se hallan fraccionados en decenas de grupos, más interesados en armar listas y asegurarse un buen puesto en ellas antes que en pensar, elaborar y proponer una alternativa al cartismo.

    Pero volviendo a los debates, qué interesante resulta ver despellejarse mutuamente a los postulantes colorados, hasta ahora más visibles y mediáticos.

    Uno de ellos lleva el estigma de la “tierna podredumbre”, como hijo de nada menos que del secretario privado del sanguinario dictador Alfredo Stroessner. El otro, el de la trashumancia política, puesto que de estar aupado por el liberalismo no tuvo empachos para afiliarse al Partido Colorado y ser ungido como candidato para suceder a su mentor político, Horacio Cartes. Un liberal colorado; un colorado liberal. ¿Acaso importa?

    Total, gracias a las debilidades, errores y mezquindades de los diversos actores de la oposición, algunos con serios problemas de identidad –ya que son más oficialistas que el propio Cartes–, en estos momentos el plató mediático y político está servido para los colorados. Y si a este paso vamos, seguirá así.

    ¿Qué pensarán de sus compatriotas estos paraguayos?

    ¿Por qué y para qué quieren ser presidente?

    Estoy segura de que tienen ensayadas las respuestas a estas preguntas y que para el próximo debate, ante las aún desdibujadas opciones en la oposición, continuarán hablando con soltura de tasas de interés, base tributaria, bonos del Estado, competitividad, desde la mirada de dos chetos que intentan convencer a los demás de que conocen profundamente (¿?) a su país.

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    Publicado por jotaefeb | 9 agosto, 2017, 8:54 am
  9. Analfabeto político

    Por Mabel Rehnfeldt

    “Outsider” no existe en el diccionario de la Real Academia Española. Para el Fundeu.es -buscador urgente de dudas- algunos de sus sinónimos pueden ser recién llegado, alternativo o externo, “que en ocasiones puede reemplazarse también por intruso o advenedizo, en estos casos con una connotación negativa”.

    Horacio Cartes es un outsider. Vino tan desde afuera de la política que prácticamente se afilió cuando ya estábamos en las “elecciones menos cuarto”. Se compró su candidatura y lo hizo en una convención a sillazos, donde quienes ayer lo criticaban, hoy lo apoyan a muerte… Y quienes en aquel entonces lo inventaron como candidato, hoy lo detestan también a muerte.

    Ante el fracaso de muchos modelos políticos, el outsider intenta mostrarse como una esperanza, incierta pero esperanza al fin: lo estamos viendo ahora con la profusión de periodistas, animadores, modelos y cantantes que están siendo contratados como candidatos. Pero ojo que no pasa solo en Paraguay; en EE.UU. un actor llegó a la presidencia… y hace poco lo hizo un multimillonario.

    Muchos creen que el outsider no está contaminado por las “mañas” de los políticos. Que no tiene los defectos, los vicios, y malos hábitos de quien milita en movimientos o partidos. Y quizá existan excepciones, de todas maneras no deja de ser una moneda que puede caer de canto… y no de costado.

    El jueves a la noche se vio al outsider Horacio Cartes, millonario empresario tabacalero dirigente deportivo, en toda su dimensión. Solamente un analfabeto político puede decir que Mburuvichá Roga es una seccional colorada, y que así será mientras esté él, y hasta cuando no esté él si se vota por su caballito de batalla.

    Solamente un analfabeto político puede identificar una residencia presidencial con un local partidario. El simbolismo de ese sitio va más allá de la tradición y la historia: Tiene que ver con la representación pluralista de la democracia, un montón de ladrillos, barro y tejas sostenido por el trabajo y los tributos de todos los paraguayos. El Presidente de la República gobierna desde ese sitio para todos los habitantes del país, no solo para sus correligionarios.

    De último, ante algún caso de extrema necesidad y considerando su generosidad, podría convertir su mansión de la avenida España en una seccional colorada. Y allí nada podríamos opinar más allá de aplaudir tamaña generosidad con su dinero.

    Mientras no sea así, Mburuvichá Roga y el Palacio de López fueron construidos, financiados y sostenidos por los paraguayos de antes, de ahora y los que vendrán. Sus discursos ya están dejando de ser simples desafíos políticos de un outsider acostumbrado a quebrar reglas, normas, valores y moral para pasarse a las bravuconadas de quien necesita demostrar que además de tener plata, manda y hace lo que quiere con la ley.

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    Publicado por jotaefeb | 8 agosto, 2017, 10:35 am
  10. Si no es gran corrupto y coimero, pisa sus umbrales
    Por: Cirilo Ibarra Enciso.

    Hace poco, cuando se produjo el incendio en el vertedero Cateura de Asunción, que por cierto fue bastante grave, ya aparecieron de vueltas los concejales “pescadores de rio revuelto”, buscando sacar provecho de la desgracia.

    Uno de ellos fue Martín Arévalo, del movimiento Colorado Añetete. Si éste no es un gran corrupto, un gran coimero, debe estar pisando sus umbrales. Es más, está haciendo suficiente “mérito” para ser sindicado como alguien sobornado, porque esgrime “millones” de razones infundadas para pedir la clausura de Cateura.

    En un programa de televisión, Arévalo tuvo una discusión con el Abg. Miguel Marín, asesor jurídico de la empresa Empo S.A., dedicada a la Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos y que maneja Cateura.

    En esa ocasión, el concejal dejó claramente reflejado que le mueve otros intereses, nada que ver con el bien común. Dijo que no sabe cómo, ni porque el vertedero Cateura se instaló casi sobre el río Paraguay. Renglón seguido sostuvo que hace 22 años es concejal.

    Es increíble este supuesto representante del pueblo, porque cualquiera se puede preguntar ¿Y qué hizo todo ese tiempo que no se interesó mínimamente de los trabajos que se desarrolla ahí? Repentinamente al parecer fue tocado por una barita mágica (que tal vez se llame coima) y empezó a preocuparse del sitio.

    También dijo que la Municipalidad debe recibir un canon por las toneladas de basuras que ingresan a ese sitio y que la empresa no informa del volumen manejado diariamente. Pero igualmente señaló que la comuna tiene 15 funcionarios destinados a la verificación del ingreso de los camiones recolectores.

    Tuvo que ser el abogado Miguel Marín quien le brinde todas las explicaciones, incluyendo el informe sobre cómo inició sus tareas Empo en ese lugar, que fue tras un estudio de factibilidad del Banco Mundial. Y los funcionarios municipales son destinados para observar el movimiento y se supone que son quienes deben informar del volumen de basuras recepcionadas diariamente en el vertedero.

    Sin dudas, éste concejal asunceno, Martín Arévalo, es el “mejor” exponente de los concejales esquilmadores de dinero de los contribuyentes.

    Hoy, hablar de concejales, salvo honrosas excepciones, es hacer referencia a quienes integran esa especie de “ficción”, llamada Junta Municipal. Ésta fue diseñada para que centenares de inútiles e incompetentes políticos vivan a costa de los demás.

    Y a éste Martín Arévalo, seguidor de Marito Abdo Benítez, apenas le toca la oportunidad de aparecer en público, no hace otra cosa que reflejar su escuálida y raquítica preparación y formación. Y esa es la percepción que tiene la ciudadanía de casi todos los concejales. Y si tienen títulos, saben que no pueden competir en una oposición justa y transparente, conocen sus limitaciones intelectuales.

    Entonces se meten en la política, porque en el ámbito de las actividades privadas son incapaces de alcanzar un bienestar y apenas logran una mejor vida, son prepotentes, soberbios, orgullosos, vanidosos, etc.

    Y ésta clase de políticos, no solamente son innecesarios, sino que entorpecen la buena marcha de una Municipalidad con sus decisiones arbitrarias, interesadas y muchas veces son para robos y abusos.

    En una Municipalidad, no son ellos quienes resuelven los problemas, son los técnicos, los que en verdad conocen los problemas y posibles soluciones. Son quienes hacen su trabajo con rigor, cobrando lo justo, que no van de “figuretis” y que no se meten en política para solventar las cuestiones pertinentes de su competencia. Mientras tanto, los concejales cobran dietas millonarias y tienen miles de prebendas más.

    Otro ente que directamente tiene también “vela en el entierro”, hablando del caso Cateura, es la municipalidad de Villa Hayes. Ocurre que en esa ciudad del Bajo Chaco ya está en ejecución el proyecto de un nuevo vertedero, pero las autoridades locales manejadas por el PLRA, se oponen.

    El cuento es el supuesto terrible daño ambiental a la región y sacan resoluciones supuestamente de protección ecológica o interponen acciones judiciales, todas contra una empresa, pese a que ésta cuenta con resoluciones judiciales que le favorecen.

    Es decir, la Municipalidad de Villa Hayes se constituye en un Estado dentro de otro Estado y hasta desconoce disposiciones de la Secretaría del Ambiente (SEAM) y lo que es realmente triste, simplemente respondiendo a intereses particulares. No permite otro vertedero, porque de esa manera, si se clausura Cateura, todas las basuras de Asunción deberán ser trasladadas al vertedero ya existente en Villa Hayes.

    Y eso es lo que buscan algunos concejales de Asunción, liderados por Martín Arévalo y toda la Municipalidad de Villa Hayes. Basta de responder a intereses particulares. Y si las autoridades comunales villahayenses no quieren recibir más basuras, tampoco deben recibir más coimas y sacar de una vez por toda una resolución de prohibición de más basuras en ese municipio.

    Basta de mentiras, la cuestión no es protección ambiental, no es contra las basuras, es la protección y abultamiento de los bolsillos de unos cuantos.

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    Publicado por jotaefeb | 8 agosto, 2017, 10:35 am
  11. Mita’i “pichado”
    2 agosto, 2017

    El primer debate entre los presidenciables de la ANR transcurrió dentro de los límites de lo previsible. A Santiago Peña, postulante por el movimiento Honor Colorado, se lo vio sereno y a gusto con la metodología aplicada durante el encuentro. Utilizó el espacio para destacar los logros más relevantes del actual gobierno y sus propuestas de cara al futuro, sin recurrir al tradicional recurso de los agravios, al que por lo general apelan nuestros políticos. Mario Abdo Benítez, por el contrario, se limitó a reafirmar su perfil contestatario y no desarrolló el proyecto que ejecutaría en caso de resultar electo, notándosele “nervioso, malhumorado e incómodo”, al decir de la periodista Mina Feliciángeli, conductora del programa en el que ambos dirigentes se dieron cita.

    Al inicio, más de un telespectador habrá pensado que la discusión transcurriría de forma amena, incluso amistosa. “Marito” hasta sorprendió con algunas sonrisas, muy poco frecuentes en él. Pero solo al inicio. Apenas comenzaron las preguntas, el líder de “Colorado Añetete” asumió una actitud fría, distante y por momentos agresiva, que son rasgos característicos del perfil que vino proyectando en los últimos años, y culpó a Horacio Cartes y a José Ortiz, uno de sus principales colaboradores, de todos los males habidos y por haber.

    En los dos primeros temas, pobreza y empleo, Peña expuso datos concretos: “En cuatro años, la pobreza se redujo en el orden del 28%”, señalando luego que la vía para seguir combatiendo el flagelo es darle prosecución a las obras de infraestructura, especialmente en las zonas más vulnerables del país, así como a la asistencia productiva y financiera. “Marito”, en cambio, le dejó a la periodista un documento según el cual, dijo, se comprobaría que durante el gobierno de Nicanor Duarte Frutos se obtuvieron los mayores avances en esta materia y cuestionó el “modelo excluyente” del gobierno de Horacio Cartes, pero no brindó indicadores que avalen sus afirmaciones.

    Así, el primer “round” concluyó desfavorablemente para el candidato de la disidencia, quien sin embargo persistió en su actitud de atacar y no ofrecer una alternativa a lo largo de todo el programa, como se evidenció nuevamente en el tercer tópico, sobre seguridad.

    Al respecto, el postulante por el oficialismo enfatizó en la necesidad de abordar el problema con un enfoque transnacional, en dotar de mayores recursos a los organismos de seguridad e impulsar una presencia del Estado cada vez mayor en las zonas más conflictivas el país, para combatir las causas sociales que lo potencian. Y a su turno, “Marito” descolocó a todos con una respuesta que probablemente no formaba parte del libreto preparado para el efecto: “¿Cómo resolver el tema de la inseguridad, si José Ortiz es el ministro del Interior?”, dijo, citando al diario ABC Color como “fuente”, que desde hace un par de días ejecuta una campaña con el fin de vincular al empresario con el atropello policial a la sede del PLRA, ocurrida la madrugada del 1 de abril, y el crimen del joven Rodrigo Quintana.

    El problema del líder de Añetete en este debate y su actuar político en general es la obsesión enfermiza que tiene hacia HC y Ortiz, a quienes responsabiliza de todos los padecimientos de la especie humana, como lo hizo en lo referido a la inseguridad, que es un verdadero drama, sumamente complejo y de larguísima data.

    Y no solo obsesión, traducida la mayoría de las veces en hostilidad, sino también total carencia de propuestas, que a los fines de una oposición inflexible pudo serle útil, pero cuando se postula a jefe de Estado revela flaquezas percibidas a lo lejos por los electores.

    A “Marito” alguien parece haberle convencido, no sabemos con cuáles fundamentos, que él es una especie de reencarnación del doctor Luis María Argaña y que Santiago Peña es el Juan Carlos Wasmosy del presente. Y así le fue en este primer debate, en el que se demostró que no le llega ni a la altura de los talones al extinto caudillo colorado y más bien se parece a un “niño pichado”, mientras que su adversario, al cual trata como enemigo, no es ingeniero, ni un neófito en cuestiones de Estado, sino alguien con experiencia en ese ámbito, economista, y de los buenos.

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    Publicado por jotaefeb | 8 agosto, 2017, 10:35 am
  12. Controlar las encuestas

    Controlar y prohibir. Esa es la idea que se les ocurre a las cabezas políticas del Frente Guasu para intentar corregir la deshonestidad y/o falta de rigor científico de algunos encuestadores.
    Así presentaron un proyecto de ley que pretende obligar a los encuestadores a registrarse en un organismo del Estado y a enviar todos los datos técnicos de sus encuestas a la Justicia Electoral, para que sea esta la que avale la difusión de la información.

    Así también, quieren prohibir la difusión de bocas de urna hasta las 13 horas en los días de elecciones y además obligar a los medios periodísticos a publicar una serie de datos vinculados a la muestra.

    El problema de los senadores del Frente Guasu es de mentalidad y visión, autoritarias ambas, al pretender solucionar un problema de credibilidad, educación cívica y libre expresión, desde el estatismo y el control político.

    ¿Hay encuestadores deshonestos y encuestas hechas a la medida? Seguro. ¿Hay otros trabajos hechos con falta de rigor científico y metodológico? También.

    Hay cosas demasiado evidentes, como para pensar cándidamente que muchos no dibujan números y tendencias para usarlos como insumo para entusiasmar a la “tropa”, por más de que el candidato no prenda ni con alcohol de quemar.

    Lo preocupante es que el luguismo cree que la falta de credibilidad se corrige desde el control estatal y la prohibición, como si los políticos fuesen querubines celestiales o seres infalibles que no manipulan a su antojo las instituciones del Estado y que garantizarán qué debemos y qué no debemos pensar, y qué información podemos recibir o no.

    O como si fuese que de todos modos esas encuestas dibujadas conforme al pago del cliente no puedan también dibujarse para sortear el control estatal que propone el Frente Guasu, obteniendo un aval que engañosamente las puedan hacer más creíbles para la gente.

    El intento de control del Estado sobre la información que debemos recibir es anacronismo puro y duro, en una época en la que podemos conectarnos al mundo a través de un teléfono celular y en la que pueblos oprimidos se levantan contra regímenes centralistas y totalitarios que les impiden vivir libremente.

    Una época en la que las bocas de urna y encuestas pueden difundirse masiva e inmediatamente a través del WhatsApp, Twitter, Facebook, Instagram, Snapchat o cuanta aplicación exista, ante la desesperación de quienes intentan ponerle un cerrojo a todo intentando decir qué tiene que pensar el ciudadano y qué no.

    En definitiva, señores políticos del luguismo, los problemas de la libertad se corrigen con más libertad.

    La libertad del ciudadano de educarse, de tener una mentalidad crítica, de acceder a información para decidir luego si cree en algo o por el contrario ridiculiza al encuestador por su evidente deshonestidad intelectual y/o falta de rigor.

    Es un proceso de educación cívica, en el que el ciudadano tiene todo el poder, derivado de su libertad individual, de no creer una encuesta publicada por este diario u otros medios, si los datos que se difunden no son confiables.

    Ese es el poder que tiene, el de su soberanía individual, el derivado de su libertad para ver, leer, analizar, comparar, criticar, preguntar, razonar y opinar.

    Y eso solo es posible con más libertad.

    Por Guillermo Domaniczky

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/controlar-las-encuestas-1617795.html

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    Publicado por jotaefeb | 8 agosto, 2017, 10:35 am
  13. Los “tres tiempos” y los sinónimos

    Los paraguayos hemos adquirido el mal hábito de dejarnos obnubilar por cuanta “chantada” sea pronunciada con tono doctoral, con más razón si su autor pasó por alguna universidad del Norte, lo que automáticamente lo hace merecedor de efusivos aplausos adicionales. No importa si el mensaje tiene algún contenido o si, de ser este el caso, se corresponde con los hechos de la realidad. Importa la forma, el envoltorio, el carácter rimbombante con el que se formula incluso la mayor estupidez que, si suena lindo, ya es digno de los mayores elogios y del “tocorre” de rigor en las redes sociales.

    Es el caso de una columna de opinión firmada por Benjamín Fernández en la edición dominical del diario Ultima Hora, según el cual, “todo gobierno en Paraguay tiene tres tiempos: el primero, el del asombro por el triunfo obtenido, que dura hasta diciembre del primer año. El siguiente, el de la perplejidad… que se prolonga por casi dos años, y el tercero, el del desconcierto que se da cuando el tiempo se agota y uno pretende estirarlo con la modificación de la Constitución…”.La singular “tesis” no trasciende los umbrales de la grandilocuencia chata y sin fundamentos, sin embargo, hace mella en las mentes predispuestas al disparate del más puro estilo rioplatense.

    Desde luego que los gobiernos que se sucedieron a lo largo de la etapa democrática tienen rasgos comunes, aunque “los tres tiempos” de los que habla Fernández, con meses, horas y minutos de duración por él preestablecidos, no sirven para interpretar ni por asomo el devenir de ninguno de ellos.

    El gobierno de Juan Carlos Wasmosy se sostuvo los cinco años, a pesar de ser minoría en el Congreso y de aplicar medidas impopulares de neto corte neoliberal, merced al “Pacto de Gobernabilidad”, único en su género en los 28 años de democracia. El de Raúl Cubas se instaló sin generar la sorpresa de nadie, con más del 50% de los votos, el mayor caudal obtenido en todas las elecciones, pero tuvo una duración de tan solo 7 meses. La presidencia de Luis Ángel González Macchi, en lo personal, fue fruto de una carambola de la historia y porque se encontraba en la línea de sucesión, pero la campaña por el juicio político a Cubas se orquestó desde varios meses antes.

    En el caso de Nicanor Duarte Frutos tampoco es aplicable la fórmula de “los tres tiempos”, pues a lo sumo tuvo dos. El primero, en el que tomó el toro por las astas y contrató deuda pública para salir del estancamiento y la recesión, o sea que no sufrió los efectos del “asombro”, y puso en marcha algunos programas sociales de relevancia, como Tekoporã; y el segundo, ya bien adentrado el tercer año, cuando comenzó a “apatukar” todo, incluyendo la Constitución.

    Sobre su reemplazante, Fernando Lugo, sí puede decirse que recibió “asombrado” el resultado de las elecciones, pero desde el 15 de agosto del 2008 en adelante, su gestión transcurrió en el marco del más espantoso letargo, de las anotaciones en una agenda que no daban lugar a acciones concretas y del distanciamiento cada vez mayor de su aliado estratégico, el PLRA, que finalmente le costó el puesto. Y de su vice, que luego asumió la presidencia y completó el período, poco o nada puede decirse, salvo que se destacó por las innumerables “paladas iniciales”.

    Y así llegamos hasta el gobierno de Horacio Cartes, por el cual el columnista siente la misma tirria que el dueñodel diario para el que escribe. Un gobierno en el que “todo está mal”, según dice cada vez que tiene la ocasión, pero sin aportar un solo dato que avale la sentencia, es decir, tan falto de rigor como cuando “teoriza” sobre “los tres tiempos”.

    No sabemos, pues, cuáles habrán sido las premisas en las que se asentó Fernández para dar riendas sueltas a su elucubración, pero una cosa es segura: La novedosa “tesis” no sirve para comprender ni siquiera los aspectos más superficiales del proceso político y social paraguayo, en general, ni tampoco los rasgos particulares de los 8 gobiernos que se sucedieron desde la caída de la dictadura hasta la fecha.

    Y algo más. El asombro, la perplejidad y el desconcierto, son sinónimos…

    http://www.adndigital.com.py/los-tres-tiempos-y-los-sinonimos/

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    Publicado por jotaefeb | 8 agosto, 2017, 10:25 am
  14. Delirios místicos

    Por Lupe Galiano
    Con el perdón de los locos y de los místicos, últimamente se instaló en Paraguay una onda santurrona que no condice mucho con el ambiente negro que se vive. Los grupos de WhatsApp se saturan de bendiciones, oraciones y alabanzas con caritas felices y vírgenes inmaculadas, pero las calles y las redes sociales se llenan de gritos, improperios y malas ondas varias, que van desde suaves epítetos, como cavernícola, aragán sin hache, hasta feminazi, puto y otras ofensas.
    Por lo visto, el poder divino es tan fuerte que sube de abajo para arriba y baja de arriba para abajo, ya que pueblo, gobernantes y amigos están imbuidos de este espíritu celestial.
    La gente en general está feliz de tener fe y hachear al prójimo como no se lo haría a sí misma, mientras que quienes mandan pregonan la buena nueva del país más feliz del mundo que encanta a los inversionistas extranjeros, donde los excluidos se excluyen porque no quieren entrar a la modernidad, no quieren salir de la pobreza, la pereza, etcétera, etcétera.
    En esta nación próspera, el mesías algo bobalicón anduvo regurgitando un “Dios, patria y familia” que tenía un regusto rancio.
    Finalmente, gracias a las críticas de los demócratas, que si no tienen memoria al menos tienen cultura, decidió enfocarse en aquel viejo testamento: “lo mucho que han hecho y lo mucho que queda por hacer”. Y en su Apocalipsis remata que lo hará incansablemente, casi como un dios que no tiene familia que le demande nada.
    El otro candidato, el número 2, pidió consejo a sus guías espirituales para decidirse a cambiar de bando.
    El padrino de ambos –que no es lo mismo que El Padrino– recurre Al de Arriba para santificar a su ahijado churrito: “Los tiempos de Dios son perfectos. Vos estás en representación de Dios porque fue Él mismo que te eligió”. Luis XV, un poroto. Madame Guillotine, fuera del área de servicio, lastimosamente.
    Con tanto Dios, Dios, Dios, amóntema la igualdad, la libertad y la fraternidad; amóntema la República; amóntema el Estado laico y amóntema la Constitución y las leyes, si para todo está Dios que elige, Dios que envía y Dios que nunca demanda nada.
    Y para darle a todo un sabor más bíblico, Moisés, Ramsés y Nefertari anduvieron firmando autógrafos de aquí para allá y el Pueblo Desechado –que no es Elegido vaya una a saber por qué– estuvo varado en Asunción: unos marchando por un sueño y otros soñando que las marchas se terminen.
    Mientras tanto a la ciudadanía de a pie –que no cree en el demoño colorado ni en los santitos azules– solo le queda, como siempre, rezar para que ocurra el milagro de llegar a fin de mes.
    En el nombre de Baco, oremos para que así sea. Amén.

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    Publicado por jotaefeb | 8 agosto, 2017, 10:16 am
  15. La preparación del candidato
    Por Enrique Vargas Peña

    Uno de los ejes de la campaña a favor del candidato de Horacio Cartes a la presidencia de la República es que dicho postulante tiene una gran preparación académica y una excelente formación intelectual.

    El grupo Cartes se encarga de hacernos saber a todos que su candidato es ex alumno de la Universidad de Columbia en Nueva York, Estados Unidos, como ejemplo de tal preparación y formación.

    Creo que haber cursado estudios de posgrado en la Universidad de Columbia es una experiencia académica maravillosa. Alguna remota idea adquirí porque tuve el privilegio de visitar su facultad de periodismo y de recibir una charla del director de los premios María Moors Cabot.

    Para ir a Columbia, el candidato de Cartes estudió inglés en la Pan American International School, ya en sí un privilegio bastante caro. Luego ingresó a la School of International and Public Affairs/Columbia University para realizar un Máster of Public Administration (MPA).

    El currículum académico de dicha maestría prepara para “entender los crecientementes complejos asuntos que dan forma a las políticas y proyectos a nivel local y nacional y brindar herramientas administrativas y analíticas para aplicar sus conocimientos a situaciones del mundo real”. Los estudiantes trabajan sobre temas que van desde el “desarrollo económico en Kazakhstan a los problemas ambientales de Japón o al ráting de los bonos municipales o a la administración de Nueva York”.

    El candidato de Cartes realizó en ese marco el programa de Gerenciamiento de Política Económica que se enfoca en “entrenar a actores políticos y profesionales en diseñar e implementar políticas económicas en economías de mercado, con fuerte énfasis en los problemas económicos de economías en desarrollo o en transición”.

    Toda esa experiencia enriquecedora no debería usarse para pretender engañar al pueblo paraguayo sobre lo que pasar por Columbia puede dar.

    Es evidente que su paso por Columbia no dio al candidato de Cartes sino ideas muy rudimentarias sobre el funcionamiento institucional de las democracias: Si hubiera estudiado mejor, en el caso de que hubiera estudiado, a Douglas North –por citar un ejemplo– o la historia del desarrollo económico, el citado postulante no hubiera acompañado el frustrado golpe a favor de la reelección vía enmienda, ni los sucesivos golpes mediante los cuales el grupo Cartes tomó ilegalmente el control de los institutos contralores del Poder Judicial y otorgó funciones irregulares en la Policía y otras instituciones nacionales a los gerentes de dicho conglomerado empresarial.

    Si hubiera estudiado algo más que cálculo y técnica, no sería cómplice de la destrucción institucional que impulsa el grupo Cartes, ni de reemplazar nuestra Constitución por otra que restablezca el Ejecutivo hegemónico de Stroessner.

    El candidato de Cartes es un tecnócrata, es decir un técnico de la burocracia, de esos a los que le da igual vivir en una dictadura y servir a un proyecto autoritario. Es uno más de los autoritarios como Faure Gnassingbé, actual dictador de Togo o Mikheil Saakashvili, ex presidente de Georgia, que estudiaron en Estados Unidos para perfeccionar dictaduras en sus países (http://bit.ly/2thdKcK).

    El candidato de Cartes está bien preparado, pero no para la democracia. Está preparado para potenciar el modelo Cartes, el reemplazo de la democracia.

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    Publicado por jotaefeb | 8 agosto, 2017, 10:14 am
  16. Mucho debate, poco contenido

    Por Rolando Niella

    Empecemos por lo positivo: En un medio político como el nuestro, donde los candidatos (en este caso precandidatos) suelen preferir criticarse, descalificarse e insultarse a la distancia que debatir cara a cara, haber aceptado confrontarse es un mérito.

    Parece que será la última vez, porque después Santiago Peña dijo que no volverá a debatir con Mario Abdo “porque no dice nada” y Mario Abdo contestó que no vale la pena discutir con Peña, “porque es liberal”.

    Ambos cometen un error. En la actualidad, sobre todo el electorado joven, que es cada vez más decisivo, aborrece la descalificación y el exabrupto agresivo; en cambio, valora mucho más que antes la actitud de diálogo y la confrontación educada, que además es una buena señal de civismo.

    Dicho esto, el principal problema de la discusión entre Mario Abdo y Santiago Peña fue la falta de interés de los temas y de profundidad de los enfoques. Hablaron de casi todo, pero poca cosa dijeron de interés sobre los temas que preocupan a la ciudadanía: educación, salud, seguridad, corrupción, etc.; nada que realmente permita a un ciudadano definir a cualquiera de los dos como un buen candidato y mucho menos como un futuro estadista.

    Si no hubiera sido por las lógicas críticas del “disidente” y las igualmente lógicas defensas del “oficialista” a la gestión del actual gobierno, hubiera sido aburrido; porque en términos de propuestas ambos dijeron prácticamente lo mismo.

    Quizás porque la diferencia entre “disidentes” y “oficialistas” es un internismo muy coyuntural, Abdo no aprovechó las evidentes debilidades de la posición de Peña… Las encuestas afirman que la mayoría tiene mala imagen del gobierno de Cartes y las cifras tampoco le favorecen.

    Si realmente su adversario se lanzaba decididamente a la carga: ¿qué iba a decir Peña sobre educación, con las escuelas desplomándose semana de por medio, colegios y universidades en rebeldía? ¿qué iba a decir sobre salud con hospitales sin medicamentos y sin ambulancias? ¿qué iba a decir sobre seguridad, con secuestros sin resolver y cada vez más delincuencia callejera? ¿qué iba a decir sobre preocupación social con las cifras de pobreza y desempleo creciendo?

    El resultado es que las verdaderas preocupaciones de los ciudadanos y los desafíos más importantes que enfrenta el país o se mencionaron como de paso o se abordaron apenas como estribillos políticos, con superficialidad y sin ninguna propuesta que permita imaginar qué realmente se proponen hacer al respecto, si llegan a triunfar.

    Por poner como ejemplo la educación, que es hoy por hoy el más grave problema y el desafío más urgente que afronta el país, porque “es imposible salir de la pobreza sin educación”, como explicó Montero Tirado en su estupenda columna del pasado lunes. Sin embargo, ellos apenas le dedicaron alguna declaración de buenas intenciones y unas pocas frases hechas, pero ni le dieron la importancia que tiene ni hicieron ninguna verdadera propuesta para mejorarla.

    En mi opinión el debate fue una acabada muestra de la desconexión, cada vez más evidente, entre los políticos y los ciudadanos, entre la política y los problemas reales del país y en consecuencia un ejercicio de retórica insignificante, carente por completo de contenidos.

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    Publicado por jotaefeb | 7 agosto, 2017, 7:42 am
  17. Ningún interés de los políticos por combatir la corrupción

    El joven juez federal brasileño Sergio Moro ganó notoriedad pública por la implacable investigación que encabezó sobre el mayor caso de corrupción de la historia del Brasil, que se perpetró durante los Gobiernos de Luiz Inacio Lula da Silva y Dilma Rousseff, y por condenar a nueve años de cárcel al citado expresidente. El magistrado sostuvo que los políticos tienen poco interés en combatir la corrupción, pese a la crisis económica y política que genera. Se tiene la impresión, según el juez Moro, de que ellos creen que “esa tarea competería solo a la policía, a los fiscales y a los jueces”.

    Es evidente que estos dichos también son válidos para el Paraguay, según lo demuestra la larga y penosa experiencia. Se entiende que así sea, ya que los políticos compatriotas, salvo excepciones, están inmersos en la corrupción, y mal se podría pretender que impulsen una investigación contra sí mismos y contra sus compañeros de ruta. Roban y dejan robar en los poderes Ejecutivo y Legislativo, en los Gobiernos departamentales y municipales, así como en las entidades autárquicas, sin perjuicio de que algunas pocas veces, sobre todo cuando están en la llanura, se crean obligados a lanzar invectivas contra los corruptos, hasta que, a su vez, les toque el anhelado turno de enriquecerse ilícitamente.

    El común de los políticos estima que es propio de su oficio vender votos, dedicarse al tráfico de influencias, orientar licitaciones, concertar sobrecostos, practicar el nepotismo, influir sobre las autoridades, pagar a empleados particulares a costa del erario o apropiarse lisa y llanamente de fondos públicos. Según este pensamiento, quien no cometiera estas y otras fechorías sería un tonto que no aprovecha la oportunidad de valerse de la función pública en beneficio propio y en el de sus parientes y allegados.

    En particular, quienes ocupan cargos electivos creen que es natural recuperar con creces el dinero invertido en la compra de un buen lugar en las “listas sábana”, así como devolver los apoyos económicos y políticos recibidos en la campaña electoral. Los financistas serán retribuidos en el momento oportuno mediante la sanción de una ley o de una ordenanza que atienda sus intereses, y los operadores políticos obtendrán cargos, aunque sean unos ineptos de marca mayor, como lo son la mayoría de ellos. Pero también deben pensar en los próximos comicios, así que se ensuciarán las manos para acumular recursos que les permitan ser reelectos para continuar traicionando a sus representados.

    Lo afirmado no es un secreto, ya que los propios legisladores hablan sin tapujos de la compraventa de votos en ocasiones especiales, como cuando hay que aprobar una concesión o integrar la mesa directiva de las Cámaras, sin que el Ministerio Público se inmute, como si fuera una práctica inherente a la tarea parlamentaria.

    Desde luego, los políticos cuentan con la impunidad, entre otras cosas porque ellos intervienen decisivamente en el nombramiento de los fiscales y de los magistrados, que carecen de la admirable independencia que están demostrando sus colegas brasileños.

    De la Policía Nacional, sumida ella misma en la corrupción desenfrenada, y manejada –según se ha visto– desde fuera por gente vinculada con el poder, mal puede esperarse que mueva un dedo. En nuestro país, los políticos no esperan ni desean que otros agentes estatales persigan a los delincuentes, mientras ellos se hacen los desentendidos, como dice el mencionado juez federal brasileño. Aquí no se cruzan de brazos, sino que muchos políticos intervienen para impedir que los fiscales investiguen y los jueces condenen a quienes perpetran un latrocinio, yendo así más allá de la mera inoperancia para frustrar la persecución penal de sus paniaguados y de sus compinches. Ni uno solo de ellos está hoy en prisión, y los que han sido acusados por el Ministerio Público están impidiendo desde hace años la apertura del juicio oral y público, mediante reiteradas chicanas, a vista y paciencia de una Corte Suprema de Justicia cómplice.

    Para peor, los partidos no se preocupan por depurar sus filas. Solo se conoce el caso de Carlos Rubén Sánchez (Chicharõ), que fue expulsado por el Tribunal de Conducta de la ANR. Se diría que los partidos creen que la corrupción es un mal menor, que no afecta gravemente su imagen ni les resta votos. Es probable que así sea, ya que la tradición partidaria sigue jugando en nuestro país un gran papel y los electores apoyan a sus respectivos partidos, sin tener en cuenta la honestidad de sus candidatos.

    Es de esperar, empero, que la ciudadanía vaya tomando cada vez más conciencia de que la adhesión sentimental a una polca o a un color no debe primar sobre la razón, que exige limpiar las instituciones de los delincuentes que se las dan de “políticos”.

    No se podrá perseguir a los ladrones mientras los fiscales y los magistrados les deban favores. Por ende, habrá que utilizar el sufragio para combatir a aquellos que fungen de políticos para llenarse los bolsillos, por la razón adicional de que son los mismos que digitan a quienes deberían mandarlos a la cárcel.

    Es de anhelar que también en nuestro país aparezcan lo antes posible magistrados como el juez Moro para sacarnos del estercolero en que lo han metido los políticos ignorantes y corruptos que hoy dominan las instituciones del Estado.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/ningun-interes-de-los-politicos-por-combatir-la-corrupcion-1620164.html

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    Publicado por jotaefeb | 7 agosto, 2017, 7:42 am
  18. Desconcierto
    Por Benjamín Fernández Bogado

    Todo gobierno en Paraguay tiene tres tiempos: el primero, el del asombro por el triunfo obtenido, que dura desde la elección hasta finales de diciembre del primer año. El siguiente, el de la perplejidad ante el tamaño del problema que significa la administración de un país pequeño, pero con grandes demandas insatisfechas y profundamente injusto, que se prolonga por casi dos años; y tercero, el del desconcierto que se da cuando el tiempo se agota y uno pretende estirarlo con la modificación de la Constitución por la vía de la enmienda.

    Eso pasó con todos los presidentes de esta larga transición. Asombro, perplejidad y desconcierto. Los tres tercios de una corrida de toros, donde la gran mayoría quiere que pierda… el torero.

    Cartes vive este último periodo con toda la carga de la premura del que quiso hacer más cosas que las que dejó de hacer, porque el asombro fue muy largo y la perplejidad solo dio tiempo para que el círculo íntimo buscara formas rápidas de hacer negocios con los que sentirse recompensado del “sacrificio” que significa gobernar este país de desagradecidos consuetudinarios. Mientras bajaron al avión a pista y miraron su tamaño, sin acertar a despegarlo, pasaron casi dos años.

    Al tiempo que el ministro de Hacienda Rojas recibía el premio del mejor secretario de la cartera de la región, aún no se secaba el decreto que lo apartaba por incompetente y perplejo. Y conste que era el de mayor experiencia del dream team. Había sido presidente de los bancos de Fomento y Central, pero no le alcanzó para levantar vuelo al avión del Gobierno. Ahí se perdieron muchas cosas, entre ellas, casi 50 millones de la administración de Gattini. Cuando pasaron al siguiente tercio, la acumulación de pendientes había sido tan grande que los problemas comenzaron a pasarle factura.

    Primero fue la inseguridad en el Norte, donde, a pesar de sumarse recursos, también se multiplicaron los muertos y secuestrados. Los crímenes urbanos y una policía llena de corruptos aplazaron la gestión de Cartes. El déficit de salud y educación continuó al punto de que unos litros de cocido sobrefacturados acabaron con su ministra y pariente, mientras los techos de escuelas y colegios seguían derrumbándose en una metáfora cruel del estado de la educación en el país. Somos coleros en el mundo. En salud la cosa era peor. Un centralismo absurdo duplicó los costos de la atención y aumentó el número de desencantados, al punto que el mismo equipo del ministro Barrios les dio la espalda y bajó los brazos, viendo cómo la realidad le hacía goles por donde fuera.

    El desempleo continuó, la pobreza aumentó, a pesar de que el país seguía creciendo a un ritmo más lento que la desigualdad y la inequidad.

    El resultado finalmente fue que el partido agrarista por excelencia se enfrentó con el drama campesino. Años de incompetencia en el manejo del sector, sumados a la corrupción en el manejo del ministerio, hicieron que por primera vez el microcentro asunceno haya sido tomado por casi un mes por quienes vinieron por todo.

    En el medio la enmienda fue un gran fiasco, los políticos leales se sintieron burlados y los otros juegan a serles fiel a él y a su candidato cuando en realidad poco les importa la suerte de ambos.

    Estamos en la etapa del desconcierto, llena de incoherencias, contradicciones y boutades. El público aplaude cínicamente al torero, cuando en el fondo todos quieren que el toro acabe con su humanidad. No hay concentración y el matador no logra burlar con la capa, ni acertar con la espada. El asombro, la perplejidad y el desconcierto se apoderaron del Gobierno y en las graderías todos apuestan… por el toro.

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    Publicado por jotaefeb | 6 agosto, 2017, 8:27 pm

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