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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Agricultura: La muerte de un modelo

En este espacio editorial nos gusta poner de vez en cuando una luz cenital sobre los temas que aún no son motivo de debate en las esferas políticas que, por el momento, prefieren el reñidero pre y postelectoral. Uno de esos temas es la muerte lenta de un modelo agrícola medieval que aún subsiste en el Paraguay. Es sabido que en el mundo, cada vez menos gente vive de la agricultura. En 1980, la mitad de la pobla­ción económicamente activa (PEA) se dedicaba a la agricultura. En 2010, había caído al 40%, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Pero esas cifras se van achicando y comprimiendo a medida que se mide en países en los que la transformación recién está empezando, como en el Paraguay (25% de la PEA), en los que se ha acentuado como en Chile, Brasil y Uru­guay (11%) o el más cerrado de todos, Argentina, que tiene un 7% de su PEA en agri­cultura. ¿Qué ha pasado en nuestro vecino sureño para que se produzca semejante transformación, ya que en los años ‘80 tenía el doble de gente trabajan­do en el agro? El Institu­to Nacional de Tecnolo­gía Agropecuaria (INTA) tiene un interesante es­tudio que comienza ex­poniendo que “el sujeto agrario del siglo XX era el productor rural que concentraba en sí mis­mo la propiedad de la tierra y las maquinarias, poseía el capital nece­sario para enfrentar las campañas de siembra (o bien asumía la deuda) y era el responsable de la gestión agrícola y empresarial de su producción”. En cambio en el siglo XXI, agrega el INTA, impera un modelo en el que la producción está “centrada en una compleja red de agentes vinculados por una multiplicidad de contratos, donde los riesgos se reparten y se incrementa la interdependencia en la toma de decisiones”.

Los facto­res que alientan este modelo son: a) Una actitud claramente positiva hacia la incor­poración de tecnología, desde la siembra directa hasta la agricultura por ambientes. b) Una neta vocación por la productividad, sin subsidios de ningún tipo en busca de los mejores rindes en su producción. c) Capacidad para asumir el riesgo contem­plando las contingencias de la incertidumbre climática, la volatilidad de los precios o la dinámica de los mercados. d) No busca el refugio de la protección estatal y acepta el juego de integrar una cadena global agroalimentaria. e) Incorpora conocimientos para la gestión, que no se limita a lo agropecuario sino que se expande al manage­ment empresario. Y f) Incorpora innovación y motivación emprendedora.

Este es el presente y el futuro de la agricultura como generadora de comida para una humanidad creciente. Para medir los extremos digamos que Alemania tenía en 2010 unas 661.000 personas dedicadas a la agricultura (1,8% de su PEA) para alimentar 81 millones de alemanes.

Ese año, 831.000 paraguayos seguían dedicándose a la agricultura para abastecer a 7 millones de personas. Y seguimos importando comida. Sólo en mayo pasado compramos afuera 9.800 toneladas de tomates, locotes, cebolla, papa y hasta hierbas medicinales, según el boletín del Senave. Si este inconmensurable y trá­gico atraso no preocupa a la política es difícil saber qué realmente puede llegar a interesarle.

http://www.5dias.com.py/96944-agricultura-la-muerte-de-un-modelo

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

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20 comentarios en “Agricultura: La muerte de un modelo

  1. Revivir el campo
    Por Clide Noemí Martínez

    El sector productivo del departamento de Ñeembucú necesita un fuerte impulso para revivir. En las últimas décadas, con la combinación de eventos climáticos adversos y la caída de precios del principal rubro de la agricultura que es el algodón, él área cultivada se redujo al mínimo.

    Como consecuencia de ese debilitamiento de la economía del Ñeembucú, los jóvenes y adultos en edad de trabajar migraron masivamente a otros puntos del Paraguay y del exterior. El escenario que actualmente se observa en el área rural no puede ser más deprimente; se multiplican las taperas y los pueblos están habitados casi con exclusividad por adultos mayores y niños.

    La decadencia comenzó cuando el único rubro de explotación masiva y que ofrecía seguridad en la venta y rentabilidad desapareció al caer estrepitosamente los precios internacionales del textil. Hasta hoy el Ministerio de Agricultura y Ganadería no encontró rubros que sustituya “al oro blanco” y que renueve el entusiasmo de los labriegos de la zona.

    En un reciente encuentro de agricultores en el distrito de Isla Umbú, el sector elevó su inquietud a las autoridades presentes. Entre los pedidos que consideran prioritarios se encuentra el mejoramiento del suelo, muy desgastado y que ya no ofrece posibilidades de una producción que compense el esfuerzo realizado.

    Una mayor presencia de los técnicos y la transferencia de tecnología para adquirir métodos modernos de producción, abandonando la arcaica manera de cultivar, que siguen aplicando los labriegos del duodécimo departamento. Lamentaron la escasa disponibilidad de créditos oportunos y con bajo interés para financiar los proyectos que encaran los empobrecidos hombres del campo.

    Los caminos que requieren en su gran mayoría de una transformación que permita superar el aislamiento que viven numerosos distritos del Ñeembucú, también formaron parte del reclamo. “Sin caminos no hay desarrollo”, se escuchó a varios labriegos que resaltaron que en las condiciones actuales es imposible interesar a los más jóvenes en las labores agrícolas.

    Se espera que las nuevas autoridades implementen políticas de recuperación de la agricultura departamental, hoy reducida a su mínima expresión. Una política adecuada a las características del Ñeembucú permitirá que la población rural recupere la confianza y que esta estratégica zona sea repoblada, tras décadas de doloroso éxodo.

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    Publicado por jotaefeb | 11/06/2018, 6:04 am
  2. Prueba de compromiso
    Por Juan Augusto Roa

    La semana pasada corrió como reguero de pólvora a través de las redes sociales un mapa de nuestro país con una amplia franja de espacio, a lo largo de la frontera Este, limítrofe con el Brasil, ocupada por sojeros extranjeros.

    Este plano generó una inquietante idea que me remitió a la franja de gaza, donde se lleva a cabo una matanza para liberar tierras de colonos judíos instalados en territorio palestino.

    Hace poco se publicó también que nuestro país es ahora el tercer exportador mundial de la oleaginosa, luego de estar en el cuatro lugar.

    Este hecho fue ampliamente celebrado por diferentes sectores de la economía nacional.

    Sin embargo, tengo ciertas dudas respecto a este punto y si deba ser un motivo para alegrarnos, atendiendo el costo social, ambiental y económico que ello implica. Me inclino a sospechar que se trata de una victoria pírrica.

    El monocultivo de la soja acaba con la biodiversidad. Los agroquímicos que emplea matan todo lo que no sea la oleaginosa y la destrucción de bosques y cursos de agua vino aparejado con este “boom” comercial iniciado hace un par de décadas.

    El costo social es tanto o más catastrófico: miles de jóvenes abandonan todos los años sus chacras para engrosar los cordones de pobreza en las ciudades, en las cuales se convierten en vendedores callejeros. Algunos optan por ser contrabandistas hormiga en las ciudades de frontera, y otros, tal vez más afortunados, son mano de obra barata en el rubro de la construcción o el servicio doméstico en el extranjero.

    Muchos abandonan sus chacras por ignorancia, porque no supieron encontrar o crear mejores oportunidades. Otros en la creencia de que en la ciudad tendrán mejores oportunidades como también están aquellos, hay que decirlo, no desarrollaron una cultura del trabajo y el esfuerzo como camino de superación.

    Hasta hace unos 30 años un citadino que visitaba a algún pariente en “la campaña”, además de comer de todo, regresaba cargado de naranjas, maíz, mandioca, huevos, gallinas. Los campesinos eran los “mboriahu ryguatã”, pobres pero satisfechos. Hoy esta situación prácticamente es una leyenda en nuestro país.

    Nadie discute que la producción agrícola, tecnificada y empresarial, significa generación de riqueza. No se trata de cuestionar la iniciativa y buena fe de quienes aprovecharon las ofertas ventajosas de personeros que durante la época de oro de la “reforma agraria” del estronismo fueron beneficiados impúdicamente con miles y miles de hectáreas de tierra virgen. Un capítulo de nuestra historia reciente que para muchos expectables ciudadanos es mejor dejarlo bajo tierra.

    Pero preguntémonos: ¿Cómo se distribuye y dónde va a parar esa inmensa riqueza?, de seguro que no a los hospitales, a la educación y a mejoras de infraestructura.

    Nos alegramos de ser uno de los más grandes exportadores de soja, mientras crece la pobreza del sector campesino; nos enorgullecemos de exportar carne de primera calidad al mundo, mientras nos meten de contrabando desde Brasil un producto de inferior calidad para nuestro consumo. Supuestamente somos los “dueños” de la ilex paraguariensis, pero nos inundan de palillos de yerba mate que son desechos para nuestros vecinos.

    Nos hinchamos como galleta en agua con eso de que somos los primeros productores de energía limpia, pero le regalamos la electricidad a países vecinos, mientras seguimos cocinando a leña, y entramos en corto circuito cuando nos llegan las abultadas facturas de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE).

    Este “mapa” que, según mi modesto entender, nos pinta de cuerpo entero, es un desafío para las autoridades que en agosto próximo tomarán el timón de nuestro país. También es una prueba del grado de compromiso con la nación a la que dicen comprometerse a servir.

    Ojalá el próximo gobierno tenga el coraje, el interés y la capacidad real para resolver los problemas de ese “Paraguay profundo”, largamente postergado.

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    Publicado por jotaefeb | 27/05/2018, 6:14 am
  3. Tecnología de punta

    La agricultura en el Paraguay se remonta a la producción indígena de la parcialidad conocida con el nombre de los Carios. Fueron los primeros agricultores del país que ya hacían maíz, papa, mandioca, entre otros rubros. Cultivos que eran de esta parte de América y con origen básicamente inca. Los aztecas y mayas también fueron buenos agricultores y mejoradores del sector productivo.
    Existe una buena base que vigoriza que los españoles se asentaron en el Paraguay, en Asunción específicamente, por la cercanía y poder llegar al Perú en busca del oro y la plata, la bondad, mansedumbre, caridad y la ternura de las jóvenes indígenas (a excepción de la etnia Payaguá) y la gran alternativa que Asunción y sus alrededores ofertaba en materia de comida y alimentación. Hablamos de la época en que los españoles arribaron al país desde el año 1524 hasta el 14 de mayo de 1811. Unos 287 primeros años a los que se le debe sumar los años de joda que llevamos hasta ahora.

    Cuando me refiero a la joda productiva me remito a la producción que hacen los pequeños productores paraguayos y son quienes componen el paquete de la pobreza desde hace añares. La producción mecanizada se encuentra en otra frecuencia y la empresa privada, dedicada al rubro forestal y agropecuario, es otro cantar y la que le hizo colocar al Paraguay como gran productor de alimentos y facilitadora de ingresos y desarrollo con sus cadenas productivas, específicamente hablo de la soja, el maíz, el arroz, el trigo y la producción ganadera (carne, leche y cuero), así como el desarrollo frutícola, avícola (parrilleros y ponedoras), porcino, caprino y ovino.

    El monocultivo –que es el sistema de cultivo que deja monos– del algodón en el Paraguay y la caña de azúcar en el Guairá (salvo lo que hace AZPA en Tebicuary), siempre pierde ante la diversificación de rubros para el pequeño productor. El Ministerio de Agricultura (MAG) hace años que se convirtió en una agencia de colocaciones.

    Tiene 7.000 funcionarios y solo el 30% se encuentra vegetando en el interior del país con una Extensión Agrícola arcaica, indigente y desinformada que no sirve para nada, salvo algunas oficinas regionales que por lo menos llenan falsos informes y las Escuelas Agrícolas que cantan en un tono primitivo y desentonado.

    El MAG tampoco pierde su tiempo en entregar conocimiento y capacitación a los pequeños productores y se dedica a entregar pollitos, carretillas y palas en pos de ultimar la pobreza que cada vez está más rica. El MAG fue desmembrado y debilitado en reparticiones varias que solo sirven para la repartija de cargos y presupuestos.

    También el MAG regala tractores, que no está mal, lo horroroso son las rastras y rastrones que se usan para compactar las obras viales y nuestros suelos se van degradando para generar campesinos menesterosos y populistas matriculados.

    La miseria y el desarraigo campesino deben llamar la atención pero hasta el Indert se puso a tono con la joda buscando convertir la Colonia Santa Lucía de Itakyry-Alto Paraná, en cuenca lechera con la entrega de un hato de vaquillas de razas cárnicas.

    Se busca combatir la pobreza campesina con tractores y sus rastrones; con pollitos y carretillas; con vaquillas que ocasionarán costillas en vez de una producción láctea y con el desconche de las instituciones desmembradas del MAG que lucran con el presupuesto y los impuestos de la Nación. Todo es joda y encima cara. La agricultura de los pequeños productores tiene mucho y tanto de parecido a la mesozoica producción de los Carios.

    Marito, estuviste en una finca de Raúl Arsenio Oviedo y ese es el camino a seguir, no vas a encontrar jamás la tecnología de punta regalando una pala de punta…

    Por Caio Scavone

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/tecnologia-de-punta-1700680.html

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    Publicado por jotaefeb | 14/05/2018, 6:30 am
  4. Industrializar la producción agrícola como propuesta de futuro

    Entre las buenas noticias del primer mes del año, se conoció la informa­ción de que la industrialización de granos ha tenido un incremento del 116% sobre las cifras de enero del año pasado y que lo realizado es superior en 63% al prome­dio procesado de enero de los últimos cinco años. Estamos, en consecuencia, frente a un muy buen desempeño de la molienda de soja, principalmente, en un proceso fabril que espe­remos vaya en aumento para que pasemos de mero productor de materia prima a una etapa industrial floreciente.

    La Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro) comunicó que el 2018 arrancó con números favorables para la agroindustria. Esto, porque gracias a las 216.065 toneladas de oleaginosas procesa­das durante enero se está sobrepasando larga­mente no solo los volúmenes del año anterior sino de un quinquenio atrás. Lo que quiere decir que no se trata de un hecho fortuito, ocu­rrido este año nomás, sino que es una tenden­cia que se está consolidando a través de un lustro.

    El gremio industrial dio a conocer los núme­ros del primer mes del año destacando tam­bién que el principal producto procesado es la semilla de soja, lo que ayudó a que la obtención de subproductos a partir de la molienda de la oleaginosa registrara un alza del 121% sobre el año anterior.

    La noticia viene a conocerse en medio de las informaciones de que la cosecha de la soja tempranera ha tenido numerosas dificultades por las lluvias y otros elementos que impidie­ron que las exportaciones tuvieran un buen repunte. Pero a pesar de los problemas, el ren­dimiento ha tenido una fuerte mejora, según reportes de la Unión de Gremios de la Produc­ción (UGP). Los empresarios señalaron que actualmente la colecta de la oleaginosa está en su pico máximo y los niveles de productivi­dad son buenos a pesar del exceso hídrico que se tuvo en el primer tramo del año, por lo que hubo mermas en Caaguazú, Alto Paraná e Ita­púa. Pero esta situación se está revirtiendo y se están obteniendo rendimientos aceptables.

    A pesar de estas dificultades que son habitua­les en la vida del campo, las estadísticas indi­can que con el inicio del 2018 se abren nuevas oportunidades para la industria de molienda de oleaginosas, que es un sector que debe potenciarse para aprovechar mejor nuestra producción agrícola a fin de dar un paso más adelante y entrar a la etapa fabril.

    No es casual lo que ha dicho el gremio de pro­cesadoras de granos cuando destacó que el principal objetivo de este año es conseguir crecer tanto en volumen como en porcentaje de procesamiento industrial de la cosecha total. Y resalta que considera que “este podría ser un año clave para cambiar la tendencia y apuntar realmente a la consolidación del pro­cesamiento de nuestras materias primas en el país”.

    La expresión de deseos de la Cappro es muy atendible, pues expresa el propósito de cual­quier comunidad productora de alimentos de transitar de ser simple exportador de materias primas al de industrializador de las mismas. Esto permitirá vender el producto al exterior con valor agregado dando empleo a la mano de obra del país y propiciando un mayor ingreso de divisas.

    Sería una gran ingenuidad creer que porque en enero se tuvo un buen desempeño en la molienda de los granos que producimos auto­máticamente aumentará la industrialización el resto del año. Pero permite observar que se tiene la visión de convertir a Paraguay en un referente internacional en la producción de alimentos con gran valor agregado. Nuestro país tiene todas las condiciones para ello: es un gran productor de la materia prima y cuenta actualmente con una estructura agroindus­trial nada despreciable que permite abrigar esa ilusión para comenzar la transformación.

    El hecho sirve también para fortalecernos en la convicción de que nuestro país debe aumen­tar fuertemente el procesamiento de la mate­ria prima que produce, que se generen las con­diciones para ello con medidas de estímulos y se atraiga incluso más capital del exterior para ir consolidando al sector. Ese es el paso deci­sivo que definitivamente debe dar el país para consolidar su desarrollo como productor de alimentos, como ha ocurrido con otras nacio­nes que ingresaron con éxito al proceso indus­trial y hoy están entre las primeras del mundo.

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    Publicado por jotaefeb | 26/02/2018, 6:02 am
  5. Productores de alimentos deben ser protegidos por el Estado

    El desabastecimiento de frutas, verduras y hortalizas viene siendo una constante desde hace varios años, lo que repercute en el aumento de los precios de la canasta familiar de los consumidores. Por el lado de la producción, el contrabando, la conducta abusiva de intermediarios y la pérdida de cultivos por las inclemencias climáticas reducen los ingresos de los productores e impiden reducir la pobreza y mejorar su bienestar. El país deteriora su capacidad para garantizar el acceso a alimentos sanos y termina dependiendo de otros países para algo tan esencial como su buena nutrición. A pesar de la relevancia que tiene la producción de alimentos, el Estado es incapaz de implementar eficazmente una política dirigida al sector.
    Casi sin interrupciones desde hace varios años, hemos venido viendo cómo se deteriora la capacidad productiva de alimentos para el consumo interno del país. Este mes, el punto de conflicto es el contrabando. Las instituciones encargadas de combatirlo son incapaces de lograr resultados. Esto se traduce en pérdidas para los productores y precios altos y productos de origen desconocido para las familias consumidoras.

    Meses atrás, las inclemencias climáticas afectaron los cultivos haciendo que se perdiera gran parte de la producción. Como problemas históricos están la falta de caminos y puentes, y de infraestructura en la finca como media sombra, sistemas de riego y almacenaje y la ausencia de un sistema financiero que garantice acceso a créditos acompañados de seguros agroclimáticos.
    A pesar de los recursos que anualmente el Ministerio de Agricultura y el Indert destinan al sector, los resultados son exiguos en materia de producción y productividad. Las deficiencias en infraestructura obstaculizan la posibilidad de sacar los productos al mercado, encarecen los costos de transporte y los productores terminan dependiendo de los intermediarios.

    Estos últimos tienen capacidad para fijar precios al ser pocos, mientras que los productores son tomadores de precios porque son muchos y dispersos y no cuentan con infraestructura ni acceso a información. Esta falla de mercado debe ser resuelta con políticas públicas. El primer rol del Estado es ese; sin embargo, es poco lo que hace.

    El MAG cuenta con una dependencia encargada de apoyar la comercialización y los municipios y gobernaciones tienen competencias y recursos para fomentar los mercados locales y reducir la distancia entre el productor y el consumidor. Existen instancias encargadas de garantizar la seguridad interna y controlar las fronteras. Ninguna de estas cumple sus funciones.

    La agricultura familiar provee los principales rubros de la canasta alimenticia, no solo de las familias campesinas, sino también del resto de la población. La calidad de vida de un país depende de su capacidad para generar y distribuir los alimentos en cantidad y calidad suficientes para satisfacer las necesidades de su población.

    La agricultura familiar genera ingresos en los hogares productores, por lo cual constituye uno de los mecanismos fundamentales para la lucha contra la pobreza. Las familias que proveen alimentos al país, a pesar de su relevancia en el bienestar de toda la población, están entre las más pobres y vulnerables.

    Una política dirigida a la agricultura familiar no es una necesidad solo para el campo, sino también para la ciudad. Todas las instituciones con competencia deben cumplir sus funciones, si no pueden hacerlo sus responsables deben renunciar.

    http://www.ultimahora.com/productores-alimentos-deben-ser-protegidos-el-estado-n1134374.html

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    Publicado por jotaefeb | 26/02/2018, 6:02 am
  6. Muestra de desprecio
    Por Juan Augusto Roa

    El calamitoso estado en que se encuentra la escuela agrícola Carlos Antonio López es una clara muestra del desprecio de los políticos, de los funcionarios públicos, hacia los sectores más desposeídos de nuestro país. Lo que debería ser una escuela modelo destinada a formar y capacitar a los jóvenes de tierra adentro, de extracción campesina, es apenas un cascarón vacío que se cae a pedazos.

    Es una vergüenza que en un país que tiene la mayor parte de su población estrechamente ligada a la agricultura y donde miles de familias viven mediante la agricultura, se prive a los jóvenes rurales de la posibilidad de capacitarse, de adquirir las herramientas de conocimiento necesarios para forjarse un futuro mejor, tener posibilidades de desarrollo económico y social, y dejar de ser los eternos excluidos y marginales de la economía nacional.

    En un país como el nuestro deberían brillar las escuelas donde se formen a jóvenes en los conocimientos relacionados a la producción agrícola, pecuaria, agroindustria. Pero, son las instituciones más relegadas y olvidadas de un sistema educativo concebido para mantener el enanismo mental, tan funcional a los politiqueros corruptos que prefieren masas sociales acríticas y sometidas.

    Cientos, miles de jóvenes todos los años abandonan sus chacras y se van a otros países a trabajar, o se mudan a las ciudades más importantes -particularmente las de frontera- donde en el mejor de los casos se convierten en vendedores callejeros de asaditos o de baratijas chinas.

    Cientos de escuelas primarias rurales se convierten en taperas porque ya no quedan jóvenes. ¿Acaso las autoridades que administran el Estado, los representantes políticos en el Congreso Nacional no se percatan de esta realidad? ¿Que el campo se está despoblan do y arrasan los monocultivos?

    Seguro que sí se dan cuenta, pero les importa un bledo. Es más, son consecuentes con un plan de allanar el camino a grandes corporaciones que convierten a nuestro país en una granja proveedora de alimentos para el mundo, donde la gente se conforma con migajas que caen de la mesa.

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    Publicado por jotaefeb | 18/02/2018, 7:10 am
  7. Cazadores, recolectores… pescadores

    Aquel antiguo proverbio que dice “dale al hombre un pez y comerá un día, enséñale a pescar y comerá toda su vida” debería ser revisado para quedar en algo así: “Enséñale acuicultura y tendrá el futuro asegurado”. O más o menos. Porque a medida que vamos internándonos con mayor profundidad en la parábola de peces y pescadores, las cosas empiezan a ponerse inestables y poco predecibles.
    De acuerdo con un informe emitido en 2016 por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la obtención de pescado proveniente de la actividad extractiva tiende a estacionarse mientras que la producción acuícola no cesa de crecer. Estas dos curvas tienen que cerrar las cifras de consumo mundial de pescado per cápita, que de un promedio de 9,9 kilogramos en la década de 1960 saltó a los 20 kilogramos en 2015. La acuicultura no es solo un reaseguro para garantizar la provisión de un alimento de primer orden sino también un negocio creciente. Los estanques de cría que proporcionaban más de 56 millones de toneladas en 2009 pasaron a entregar 74 millones en 2014, con un valor de mercado estimado de US$ 160.200 millones. ¿Quiere esto decir que el futuro de este rubro estará en la cría y no en la extracción? Desde luego que no, al menos por ahora. “Se prevé que la producción de la pesca de captura –dice el informe de la FAO- aumente solo ligeramente si se gestionan debidamente las poblaciones sobreexplotadas”, añadiendo en otra parte esta reflexión: “La pesca artesanal proporciona trabajo al 90% de las personas empleadas en la pesca de captura. En la actualidad, cada vez se tienen más en cuenta sus opiniones, se respetan más sus derechos y se protegen más sus medios de vida”. Pero por muchas vueltas que se le dé al tema, es evidente que la actividad extractiva en ríos, lagos y mares va camino a la desaparición, aunque lleve su tiempo. Así ha ocurrido en otros órdenes vinculados a la alimentación humana. La caza de animales ha cedido paso a la cría de rebaños, la recolección de frutos silvestres se convirtió en agricultura y la pesca está siendo ampliamente superada por la cría metódica de peces en cautiverio.
    Para el año 2050 el Paraguay tendrá casi nueve millones de habitantes, dos millones más que ahora. Por moderado que sea el crecimiento del poder adquisitivo, los paraguayos estaremos en condiciones de demandar alimentos en mayor cantidad y calidad. Los ríos seguirán produciendo igual o menor cantidad de peces y para entonces, si la extracción no se modera o no se respetan los ciclos de reproducción, la vida animal en los ríos se habrá reducido al mínimo o, simplemente, desaparecido.
    Como en muchos otros órdenes de la vida en el Paraguay, en donde acostumbramos patear hacia adelante los problemas del presente, sabremos, y por las malas, que la sociedad de cazadores, recolectores y pescadores habrá llegado definitivamente a su fin.

    http://www.5dias.com.py/cazadores-recolectores-pescadores/

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    Publicado por jotaefeb | 08/11/2017, 3:29 pm
  8. El seguro agrícola, un paso para proteger a los más débiles

    El Ministerio de Agricultura y Gana­dería (MAG) acaba de adjudicar a cuatro compañías aseguradoras la licitación por la cual se establece el seguro agrícola contra ciertos fenóme­nos climáticos negativos para varios culti­vos en cuatro departamentos del país. La dis­posición se emitió dentro del espíritu de la Ley 5.868/2017 “Que declara en emergencia nacional la agricultura familiar campesina en todo el territorio nacional”, con el fin de pres­tar ayuda a las familias campesinas.

    El mencionado seguro agrícola cubrirá los daños ocasionados por diversos elemen­tos climáticos y en una primera etapa dará cobertura a cuatro productos: mandioca, maíz, sésamo y poroto. En esta oportunidad el seguro propiciado por el Gobierno Nacional abarcará los cultivos de los departamentos de Concepción, San Pedro, Canindeyú y Caa­guazú, de acuerdo con las normas que se esta­blecieron. Las cuatro compañías asegurado­ras contratadas fueron adjudicadas por haber cumplido los requerimientos de la licitación convocada por el Ministerio de Agricultura y Ganadería.

    Este hecho aparentemente trivial tiene una importancia extraordinaria para la produc­ción agrícola de nuestro país y, sobre todo, para las familias campesinas que no pueden pagar este seguro de su peculio y cuya vida económica depende totalmente de su pro­ducción agrícola. Si bien, en principio, tendrá cobertura solamente en cuatro departamen­tos del territorio nacional, es el inicio de una experiencia que tendrá gran relevancia para las unidades familiares rurales porque en el futuro se extenderá a más regiones del país para asegurar la vida económica de los pro­ductores hasta ahora más desprotegidos.

    Es el comienzo de un sistema de protec­ción pocas veces visto en el país que el propio Estado paraguayo encara para dar garantías a los labradores de que sus productos no serán pasto de los fenómenos naturales adversos con las consiguientes pérdidas irreparables que suelen acarrear. Eso es lo que ocurrió pre­cisamente hace algunos meses en diversos puntos del país cuando una helada inoportuna y extensa dejó en la nada la producción esta­cional y causó la ruina de centenares de fami­lias campesinas que viven de esos cultivos.

    El seguro agrícola es un mecanismo de pro­tección que se establece para contrarrestar y reducir los riesgos financieros que suelen ocasionar factores que no puede controlar la mano del hombre, como el clima, las plagas y enfermedades que afectan a los sembradíos. Se aseguran los cultivos para que el labriego no corra el riesgo de perder el valor de su cosecha por lo que eventualmente pudiera sobrevenir, como ha ocurrido recientemente con las heladas.

    Como toda inversión, el seguro tiene un costo, que en este caso correrá por cuenta del Estado paraguayo, justamente para darle una oportuna mano a los campesinos más necesi­tados y que no podrían pagarlo por su propia cuenta.

    En nuestro país, el seguro agrícola es aún una herramienta que está pendiente de aplicar en forma generalizada, porque hasta ahora solo el sector privado, y en casos muy puntuales, ha realizado esa inversión. Según declaracio­nes de empresarios del área, el seguro agrí­cola todavía no se ha consolidado en nuestro país, aunque hay experiencias aisladas por parte de algunas empresas agrícolas.

    Por ello esta iniciativa del Gobierno Nacio­nal es doblemente importante, pues aparte de prestar una valiosa ayuda a los pequeños productores desamparados, está mostrando el camino a seguir al sector de la produc­ción primaria que siempre está a merced de hechos fortuitos perjudiciales.

    La experiencia demuestra que, en países más avanzados, el seguro agrícola es parte de la inversión habitual que se realiza para garan­tizar la rentabilidad del cultivo, pero por sus costos no suele estar a mano de los menos pudientes. Es como, en el área industrial o comercial, cuando una empresa determinada asegura sus instalaciones, sus máquinas y equipos contra posibles eventos desafortu­nados.

    Hay que celebrar como un hecho muy auspi­cioso la contratación del seguro agrícola por parte del Estado, porque va a ayudar a los que más necesitan. Demuestra, además, la mano protectora del Gobierno que sigue invir­tiendo a favor de los que más necesitan para darles la seguridad de que su trabajo conse­guirá el fruto que se merece. Y ayudará a con­solidar la hasta ahora muy maltratada agri­cultura familiar campesina.

    http://www.lanacion.com.py/editorial/2017/10/24/el-seguro-agricola-un-paso-para-proteger-a-los-mas-debiles/

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    Publicado por jotaefeb | 25/10/2017, 7:34 am
  9. Apostemos a un mayor crecimiento de la producción agropecuaria

    Por el Dr. Juan Carlos Zárate Lázaro

    En los últimos años nuestro país ha venido dando claras muestras de que cuando se quiere se puede. Ejemplo de ello lo constituyen los cada vez más crecientes volúmenes de cosecha de soja en grano, maíz, trigo y el sustancial incremento cualitativo y cuantitativo observado dentro de la explotación pecuaria.

    Ahora bien, el principal problema del cual seguimos adoleciendo es que seguimos siendo grandes productores de grano en estado natural dentro de la región, habiendo incluso sido Paraguay galardonado recientemente con la mejor calidad de trigo en grano de Latinoamérica, y no yéndole en zaga nuestra producción de soja que nada tiene que envidiar en calidad a otros países que antes nos superaban lejos.

    El MIC y el MAG juntamente con los gremios empresariales han venido realizando un buen trabajo coordinado de promoción de nuestros productos en el exterior, lo cual se patentiza con la carne bovina, haciendo que hoy por hoy nuestro país se constituye en uno de los principales exportadores a nivel mundial, habiendo a la fecha captado la demanda de no menos 60 o más mercados foráneos tanto dentro de la región como de extrarregión.

    Este año, nuestros principales productos commodities han tenido una mejor cotización en el mercado internacional versus lo que fue el 2016. Tal el caso de la soja en grano, por ejemplo, en que la cosecha global superó las 10 millones de toneladas con rendimientos promedios por Há superiores a los 3.100 kilos, y reportando a nivel país ingresos globales no menores a 4.000 millones de dólares, todo un récord hasta ahora, independientemente de lo que nos han generado los demás rubros.

    A nivel país tenemos plantas industriales procesadoras de aceites y derivados con tecnología de punta, y una muy buena capacidad instalada de producción y almacenamiento, al igual que molinos harineros modernos y estratégicamente distribuidos en los principales polos de desarrollo de nuestro país.

    Entre enero y julio de este año, Paraguay tuvo un porcentaje de aprovechamiento de su capacidad de molienda de soja del 74%, 4 puntos porcentuales por debajo de lo registrado en el mismo período del año anterior.

    Desde la Cappro abogan por el diálogo para construir mecanismos que permitan impulsar la agroindustria nacional, a fin de aprovechar de mejor manera las ventajas comparativas como productor de alimentos para el mundo.

    Y todo esto también es traslativo a nuestros molinos harineros, que al igual que las plantas procesadoras de soja, también cuentan con capacidad instalada disponible para incrementar la producción de harina, y lograr así precios de ventas mucho más remunerativos.

    Y es allí que uno se pregunta: Si es que contamos con toda la infraestructura necesaria como para poder procesarlos y darle un mayor valor agregado que nos pueda generar por su venta a los mercados externos mejores precios, y a la vez la posibilidad potencial de incrementar la cantidad de generación de mano de obra empleada, ¿por qué no apuntamos a ello cada vez con mayor fuerza?

    Bien sabemos que todos los países que compran nuestros granos los hacen para procesarlos y convertirlos en aceites y otros subproductos que obviamente siempre tendrán precios mucho más remunerativos que vendiéndolos en estado natural.

    Argentina, por ejemplo, nos había comprado el año pasado 1MM de toneladas de soja en grano, a fin de mezclar con su producción local, elevar el nivel cualitativo y procesarlos en sus industrias aceiteras y lo mismo ocurrió con Brasil cuyo trigo en casi idéntica magnitud los convertirán en harina para su consumo local.

    Y si es como dicen los industriales que todavía se dan asimetrías no favorables para poder exportarlos en mayor volumen, pues que se sienten en una mesa de negociación con gente del Gobierno y puedan llegar a un punto de inflexión favorable a ambas partes.

    Miremos para adelante, y crezcamos más a través de productos industrializados con mayor valor añadido y precios más remunerativos.

    Es por ello que nuestra industria cárnica merece una mención especial, pues los industriales ganaderos “se han puesto las pilas” y junto con las autoridades económicas de nuestro Gobierno, han venido haciendo un trabajo coordinado y efectivo en el exterior, lo cual se ha trasuntado en la cantidad de mercados de colocación que hoy día ya los tenemos habilitado.

    Nuestro país cuenta con embajadas en casi todos los países del planeta. Deberíamos hacer un trabajo fuerte, coordinado y consistente con nuestros embajadores y encargados de negocios proveyéndoles de todas las herramientas necesarias como para que puedan ellos acercarse a los compradores potenciales y hacer de cerca un trabajo base de marketing, que nos permitan estar presente no solo con materia prima, sino directamente con productos terminados, con lo cual estaríamos escapando del “cháke” de los sube y baja de precios que se dan en el mercado internacional de los commodities.

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    Publicado por jotaefeb | 15/09/2017, 8:35 am
  10. El campo, oportunidad para jóvenes

    La migración de jóvenes del campo hacia la ciudad es una realidad que va en aumento, y esto es algo que debería preocupar a todos, no solo a aquellos que están relacionados con el quehacer agropecuario, por la necesidad de personas que sigan llevando adelante al sector, sino también, a los que viven en la ciudad, porque están directamente relacionados con todo lo que tiene que ver con el campo y principalmente, la seguridad alimentaria.

    Un conocido periodista de radio y televisión, tuvo una conversación con un productor rural, y le dijo que él no necesitaba de la gente del campo, porque todo lo que comía solo tenía que comprarlo del supermercado. Lastimosamente, este concepto lo tienen muchas personas y se debe cambiar.

    Prácticamente casi todo lo que comemos viene del campo, sea en forma directa o transformada, a excepción de los peces y otras cositas.
    El rol del productor rural es fundamental dentro de lo que románticamente se denomina la seguridad alimentaria, y decimos románticamente, porqué, cada vez estamos más cerca de la “inseguridad” alimentaria, por falta de personas que trabajen en el campo.

    Las razones por la que muchos jóvenes dejan el campo son conocidas: falta de oportunidad, poca capacitación, falta de vocación hacia el trabajo rural, nulo uso de la tecnología, factores familiares en el orden de la sucesión o cantidad de integrantes dentro de dicho núcleo, oportunidades laborales rápidas pero no bien remuneradas en las zonas urbanas y muchas otras causas.

    O sea, hay muchas justificaciones para que los jóvenes puedan decir que no tienen nada que hacer en el campo, sin embargo, más que mirar los problemas deberíamos ir pensando en como solucionar esta situación.

    En un Foro de Agricultura del cual participamos recientemente en Curitiba, Brasil, los disertantes pusieron mucho énfasis en la necesidad de que el campo se vuelva atractivo, para que los jóvenes decidan quedarse, pero ¿cómo lograr eso?

    La adopción de tecnologías para desarrollar mejor las unidades productivas fue una de las principales respuestas a esa pregunta, pero a esto se deben sumar otros factores, como que los propietarios deben ir preparando a sus hijos para que los sucedan, no solo a uno, sino a todos (sus hijos), y aquellos que no tengan interés en el sector rural, que también puedan tener la oportunidad de desarrollarse en otras actividades, pero que su fuente de sustento sea la unidad productiva bien manejada y que genere ganancias.

    Las grandes unidades productivas familiares estadísticamente tienen mayores posibilidades de sobrevivir a esta sucesión, mientras que las medianas y pequeñas, si no son bien manejadas, y preparadas para que esta sucesión sea sustentable y sostenible en el tiempo, tienden a desaparecer.

    No existe una formula mágica para que los jóvenes puedan quedar a trabajar en el campo o se sientan atraídos por seguir allí, pues si la hubiese, ya todos los países la estarían aplicando.

    La realidad es que el mundo necesita y seguirá necesitando alimentos, se puede vivir hasta sin ropa, pero sin comer no se puede vivir, y de donde vendrá esa comida, del campo, y en Paraguay hay muchas oportunidades, este planeta sigue creciendo en densidad poblacional y necesita de alimentos, y aquellos que sepan aprovechar esta situación, lograran muchos beneficios a corto, mediano y largo plazo.

    por Víctor Hugo Florentín

    http://www.abc.com.py/blogs/hablemos-de-campo-155/el-campo-oportunidad-para-jovenes-3083.html

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    Publicado por jotaefeb | 06/09/2017, 7:49 am
  11. Crisis del tomate es señal del fracaso de la gestión pública

    La crisis de la agricultura familiar en Paraguay se vuelve a sentir esta semana en el precio de un componente básico de la canasta familiar. La falta de producción de tomate se traduce en una oferta limitada y el consiguiente aumento de los precios para el consumidor de la ciudad. A la par, el contrabando no cesa. El resultado es pobreza en el campo y encarecimiento para la ciudad. Mientras, las políticas dirigidas al sector tienen escaso impacto, haciendo que el clima ejerza una influencia exagerada que podría haberse prevenido con una mejor gestión pública.
    Los discursos exitistas y la falta de autocrítica sobre la gestión de las políticas agropecuarias dirigidas a la agricultura familiar contrastan con la importante cantidad de recursos que maneja el Ministerio de Agricultura, las demandas insatisfechas del sector campesino, el estancamiento en la reducción de la pobreza rural, el aumento de los precios de los alimentos en las ciudades y el alto impacto de las inclemencias climáticas que podrían haberse prevenido o mitigado con buenas políticas públicas.

    A esto se suma la incapacidad de otro sector gubernamental de controlar la entrada ilegal de productos, que en este caso particular, afecta al tomate. El decomiso de las mercaderías, si bien refleja que hay acciones con resultados también muestra que hay problemas de control en las zonas fronterizas.

    Las autoridades deberían preguntarse cómo es posible que Paraguay pueda producir alimentos de exportación para millones de personas o en realidad de animales, pero no puede producir alimentos básicos para su propia población.

    Ya sea con políticas de apoyo directo, exoneraciones tributarias, bajos impuestos, o simplemente dejando hacer sin controlar el cumplimiento de las normas laborales, ambientales, tributarias o vinculadas a la tierra, el Estado paraguayo ha sido exitoso en la producción de bienes para el consumo externo.

    Sin embargo, desde hace años las familias enfrentan el problema de los altos costos de bienes provenientes de la agricultura y que son básicos en la cultura gastronómica nacional. Productos frutihortícolas como cebolla, tomate, papa, locote, naranja, entre otros figuran en la lista de bienes importados legalmente o de contrabando.

    Es incomprensible que existiendo instituciones con recursos como el MAG, el Indert, el CAH, el BNF, IPTA y otras más que complementan las competencias centrales de las primeras citadas todavía sea un problema en Paraguay la producción de tomate para el consumo interno. No solo denota la falta de voluntad política sino también la ineficacia de la burocracia que permanece en esas instituciones desde tiempos históricos cobrando sus salarios sin mostrar resultados.

    La situación de la agricultura familiar viene en retroceso desde mucho tiempo atrás, por lo cual no sería justo otorgarle a la actual gestión la responsabilidad absoluta. Pero es cierto que este Gobierno cuenta con más recursos económicos que nunca y sus autoridades mayor poder que otros gobiernos para impulsar medidas internas en cada institución así como alianzas con los gobiernos departamentales y municipales que también reciben del Gobierno Central cada vez más fondos.

    Si la actual gestión le diera la misma relevancia a la producción de alimentos que les da a las grandes obras de infraestructura, posiblemente la situación no hubiera sido tan negativa como la que se viene observando.

    Esperemos que las autoridades del ámbito, al menos como parte de una estrategia electoralista para ganar votos, asuman su responsabilidad y en el mediano plazo se empiecen a ver resultados en la producción de alimentos.

    http://www.ultimahora.com/crisis-del-tomate-es-senal-del-fracaso-la-gestion-publica-n1105745.html

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    Publicado por jotaefeb | 06/09/2017, 7:48 am
  12. Cuidado con los experimentos

    El Gobierno ha anunciado un plan de mecanización dirigido a lo que generalmente se define como “agricultura familiar campesina”. El mismo está dirigido a la instalación de invernaderos y de sistemas de riego artificial, dos elementos indispensables para independizar al productor de factores de riesgo tales como las sequías, las tormentas y las plagas y con un agregado: la mecanización a fin de sustituir la tracción a sangre por siembra basada en tecnología. En realidad, estas iniciativas ya tienen su tiempo de vigencia y se están realizando con fuentes diversas de financiación, algunas de ellas originadas en Itaipú.
    Es dable esperar que este plan no ponga, como ha sucedido en oportunidades anteriores, el carro delante del caballo. La incorporación de tecnología para la producción es algo deseable y sin duda positiva. Pero primero habría que comprobar la aceptación y comprensión de lo que esto significa para el pequeño productor así como su grado de organización. En primer lugar, el pequeño productor o pequeño campesino ha estado desde siempre sometido a un fuerte bombardeo ideológico que proviene, principalmente, de muchas de las organizaciones campesinistas profesionalizadas y que son las que estamos viendo en estos días medrando durante meses en carpas en el centro de la ciudad. Los voceros de dichos grupos, algunos de ellos con diez y veinte años en sus puestos, han logrado someter a sus seguidores con consignas que demonizan el agronegocio, la biotecnología y que hacen de la posesión de la tierra laborable un fin en sí misma y no un medio de progreso.

    Este discurso agresivo y disolvente impide a muchos pequeños productores informarse acabadamente de las bondades de la organización cooperativa, la toma consciente de créditos, la incorporación a cadenas de valor y la entrada organizada y sostenible al mundo de los negocios vinculados a la alimentación. Esa ideologización ha retrasado, y sigue retrasando, la entrada de pequeños productores a la modernidad y la auto realización. A eso hay que agregar que el último plan del MAG apunta, en algunos rubros, en la dirección equivocada. Por ejemplo, se insiste en el cultivo del algodón, negocio completamente destruido en los años ‘90 en toda la cadena y que se salvaría sólo si quienes los producen entran a algún clúster como los que se dan en Pilar, por ejemplo.

    El otro renglón propuesto es la soja, que sólo puede ser negocio con producción a escala pues así se reparten costos y se pelean precios de mercado. En cuanto al sésamo, esta semilla tiene un crítico equilibrio entre su producción orgánica, el uso de agroquímicos y los mercados que, como Japón, son extremadamente exigentes y demandan estrictos controles de calidad muy difíciles de superar.
    Está bien que el Gobierno se ocupe de los pequeños productores aunque del plan descrito más bien se deduce que se trata de proyectos sueltos, malamente hilvanados y con poca sujeción a la realidad de los mercados. Y estaría bien que en este caso, el MAG acertara porque el vasto sector de la pequeña agricultura ya no soporta más experimentos y, mucho menos, charlatanería política.

    http://www.5dias.com.py/98385-cuidado-con-los-experimentos

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    Publicado por jotaefeb | 17/08/2017, 7:45 am
  13. “En el diario no hablaban de ti”

    Por Augusto dos Santos
    Luis salió de la universidad con su flamante título de sicólogo. Googleando oportunidades se encontró con este proyecto. La oferta parecía interesante: un año de voluntariado aplicando sus flamantes conocimientos profesionales en una comunidad enclavada en zonas de máxima pobreza.
    Le pagaban una asignación mínima para cubrir sus gastos y en contrapartida certificaba un año de experiencia a full, incluirse en un plan serio y encontrar la adrenalina de lo desconocido después de toda su joven vida citadina –a lo sumo- entre Sajonia y San Lorenzo.
    Cuando llegó a aquel pueblo de 500 habitantes el intendente lo presentó frente a la comunidad en una linda mañana de mayo y expresó una frase inolvidable: “yo tengo que reconocer que nunca en mi vida vi un sicólogo y de repente tenemos uno en nuestra comunidad”, a lo que todos aplaudieron compartiendo la misma sorpresa.
    A partir del día siguiente, Luis empezó su tarea con niños y jóvenes. Y así estuvo durante un año, mañana, tarde y noche, metido en una comunidad que apenas tenía para el plato de comida, junto a otros jóvenes como él, ingenieros, médicos, agrónomos.
    Lo conocí hace un tiempo en un taller de comunicación que me tocó hacerles y me comentó que solo el 50 por ciento de su tiempo tenía que ver realmente con su formación, que el resto del tiempo ayudaba en la municipalidad en la formulación de proyectos, en la parroquia a dar talleres sobre vocaciones y diseñando un mapa de instituciones públicas para que las autoridades del pueblo tuvieran un mejor direccionamiento sobre donde presentar proyectos. Era mucho más que sicólogo, era un voluntario.
    Les estoy hablando del programa Arovia, un proyecto gubernamental vinculado al plan “Sembrando Oportunidades” de las Secretarias Técnica de Planificación y Juventud que promueve la capacitación constante de los pobladores en comunidades vulnerables. Miles de personas ya se han beneficiado hasta hoy de sus efectos en los pocos años que tiene funcionando.
    La fuerza enorme de este proyecto no solo radica en las comunidades que son beneficiadas por los voluntarios y sus conocimientos, sino por el efecto que genera en centenares de jóvenes profesionales el haber vivido la realidad paraguaya desde adentro en un momento sensible de su naciente vida profesional.
    Pero el proyecto Arovia no está en la boca de nadie, no figura en la agenda de medio alguno, no forma parte del discurso enardecido de algún mediático congresista. No es noticia. Como diría la letra de “Eclipse de Mar” de Joaquín Sabina, “en el diario no hablaban de ti”.
    Sin embargo, el que un campesino que siembra sandías supiera oportunamente las técnicas para evitar los efectos de la helada mediante las recomendaciones de un ingeniero mitã’i que anda por ese pueblo como voluntario, es mucho más valioso él solo –ese pendejo ingeniero– que 100 congresistas que se enteraron que hubo heladas y que afectaron a los cultivos solo porque hubo una marcha campesina y era una oportunidad para politiquear.
    Hay otras y otras agendas políticas aparte de Arovia en el mundo oficial y en el mundo privado, altamente políticas porque sirven para transformar el futuro de los paraguayos, que jamás formarán parte de la agenda de los medios o el debate en la televisión. Nunca serán noticia porque no polemizan con nadie.
    Sospecho que saben, pero quiero recordarles que los países que alcanzaron mejores niveles de vida lo lograron porque supieron priorizar sus agendas. Supieron poner 10 puntos innegociables sobre cuestiones estructurales de vida o muerte. Sobre esos puntos había una actitud disciplinada de construir, de evitar los palos en la rueda: por ejemplo la educación, la seguridad, las inversiones, la vivienda, el desarrollo rural. En los países serios la agenda estructural ES NOTICIA.
    En nuestro país esa agenda es residual, aquí solo funciona la agenda escandalosa, la de la puteada en la tele, el fulano versus fulano y encima la alienante información parapolicial con la que arrancan todos nuestros noticieros nos produce el escenario perfecto para no pensar. Para no tener un proyecto de futuro.
    A quedarnos indefinidamente siendo testigos de una pelea de cuadra, de compadritos, de veinte tipos jugando a quién la tiene más larga. Mientras tanto, el país, bien gracias.

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    Publicado por jotaefeb | 14/08/2017, 9:25 am
  14. Crisis de la agricultura familiar y sus desafíos

    Por Dionisio Borda

    La agricultura es una actividad económica de alto riesgo por su fuerte exposición a los cambios del clima y a la volatilidad de los precios. El acelerado deterioro del medio ambiente y la creciente globalización de los mercados no hacen sino acentuar cada vez más su vulnerabilidad, principalmente para los pequeños productores del campo, quienes generalmente no tienen como defenderse de los choques externos.

    La recurrente y compleja crisis de la agricultura familiar campesina en nuestro país entraña desafíos de políticas agrarias que vayan más allá de una simple respuesta a problemas de productividad y financiamiento. Su solución requerirá un abordaje integral y acciones coordinadas que garanticen la producción de alimentos y la generación de empleos para un sector importante de la población, cuyo debilitamiento y rápida destrucción tendría un alto costo económico, social y político.

    En general, el desarrollo económico conlleva una migración rural-urbana, una tendencia de disminución de las pequeñas fincas y un mayor nivel de monetización de las actividades agrícolas, tanto por la presión del consumo como por la necesidad de incorporación de más tecnología. Frente a la debilidad de las políticas agrarias, a menudo se apela a la intermediación comercial y financiera rural para resolver parte de los problemas de las pequeñas fincas, pero estas soluciones crean mayor dependencia y vulnerabilidad, sobre todo cuando las fincas enfrentan situaciones adversas.

    En nuestro país, la problemática de la agricultura familiar campesina presenta diferentes matices. En las dos últimas décadas hemos asistido a una expansión continua de la agricultura empresarial, principalmente sojera, con fuerte presencia de inversiones extranjeras.

    La reciente movilización de los sojeros ha dejado traslucir hasta qué punto, en los departamentos donde se realizó el tractorazo, los empresarios agrícolas han arrinconado a la antigua producción diversificada de la agricultura familiar campesina.

    Desafortunadamente, no existen políticas agrarias de contrapeso que hagan posible la coexistencia de ambas formas de producción. El incumplimiento de las regulaciones medioambientales pone en dificultades a nuevos rubros de producción que no deberían estar expuestos a los agroquímicos. La presencia prácticamente nula del Estado en el apoyo a la agricultura familiar campesina hace que la competencia entre estas dos formas de producción termine con un saldo negativo, donde la destrucción de puestos de trabajo es más rápida que la creación de empleos, generando más desocupación y pobreza rural.

    En otros departamentos con menos presencia de los agronegocios, la producción agrícola está atomizada en fincas que tienen problemas de acceso vial de todo tiempo, situación que plantea dos complicaciones: falta de economía de escala y de facilitación de mercado. En estos casos, no existe suficiente volumen para comercializar en los centros de consumo más cercanos y los pequeños productores quedan en manos de unos pocos intermediarios o, simplemente, por problemas de caminos y transporte, no pueden sacar sus productos a los mercados.

    En otras regiones, la agricultura familiar campesina ha encontrado respuestas en la producción de frutas y hortalizas. Pero, en estos casos, los productores están expuestos a los riesgos climáticos, encuentran dificultad para incorporar tecnologías apropiadas, tienen escasa disponibilidad de instalaciones post cosecha para regular la entrada de los productos al mercado, o reciben ayudas simbólicas de programas diseñados para la corrupción. Y, en muchas ocasiones, los nuevos rubros de producción promovidos por el propio Gobierno son sometidos a la dura competencia de productos importados o a fuertes caídas de precios.

    En general, la agricultura familiar campesina necesita de más educación y formación técnica, principalmente mejor manejo de los aspectos comerciales y financieros de la producción para convertir las fincas agrícolas en unidades de negocio rentables y sustentables. En nuestro país no se observan esfuerzos serios del estamento político y del Estado para abordar la producción de la agricultura familiar campesina de forma integral y coordinada entre las diferentes instituciones agrarias del sector público, teniendo presente las diversidades regionales y los diferentes tipos de explotaciones agrícolas.

    El nuevo modelo de desarrollo de la agricultura familiar campesina debería contemplar, por un lado, un arreglo institucional más integral y coordinado para el fortalecimiento y sostenibilidad de las unidades de producción a mediano y largo plazo; y, por otro, una articulación de políticas que contemplen el acceso a la tierra, la mejora de la productividad de los rubros de explotación de las pequeñas fincas, la capacitación y adopción de nuevas tecnologías, asistencia crediticia ágil para los planes de negocios y acceso a los mercados.

    Debería, también, dotar a las pequeñas unidades campesinas de economía de escala para las compras y las ventas de las fincas a través de sistemas de cooperativas de producción y consumo, privilegiando la seguridad alimentaria, la productividad y el ingreso familiar. Asimismo, la estrategia de negocio debería, por una parte, combinar los ingresos de la producción y de la transformación de productos de la finca, de las labores fuera de la finca, de las ventas como proveedores del Estado y de los trabajos de construcción y mantenimiento de las obras públicas rurales. Y, por otra, contemplar la gestión de riesgo a través del seguro agrícola y de subsidios frente a factores exógenos adversos.

    El financiamiento de la agricultura familiar campesina es necesario, posible y justo, pero debería responder a un nuevo modelo que supere sus actuales restricciones y crisis recurrentes, que garantice la seguridad alimentaria del campo y de la ciudad, permita generar empleos dignos y contribuya a acortar la brecha de la desigualdad rural.

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    Publicado por jotaefeb | 06/08/2017, 7:46 am
  15. Asistencia real

    Por Higinio Ramón Ruiz Díaz

    El Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), a cargo de Juan Carlos Baruja, debe asistir en forma directa y real a los agricultores y no contratar empresas tercerizadas, como la del seccionalero fernandino Víctor Molas, quien saca ventajas y ganancias a costa de los que realmente trabajan. La cartera de Estado le otorgó la provisión de mallas de media sombra y sistema de riego a productores de Ypané, a través del programa 70-30. Los materiales no duraron ni un año y los labriegos se quedaron con una deuda de 5 años.

    Molas distribuyó materiales practicamente inservibles, los agricultores perdieron sus cultivos y se quedaron con deudas millonarias. Lo peor de todo es que ni siquiera tocaron la plata que otorgó el Crédito Agrícola de Habilitación (CAH), ya que fue manejada directamente por el seccionalero.

    Estos verdaderos trabajadores se merecen un mejor trato de parte de las autoridades centrales. Además, el Gobierno está obligado a asistir a los labriegos, que hasta hoy día solo son burlados por políticos inescrupulosos y sinvergüenzas.

    El MAG cuenta con los recursos financieros, técnicos y humanos necesarios para asistir en forma directa a los labriegos para que la producción sea óptima y no dejarlos a merced de seccionaleros que nada saben del rubro y que solo se enriquecen a costillas de los sacrificados trabajadores.

    Los productores de Ypané perdieron toda la producción con las lluvias de mayo y junio y lo poco que se salvó fue aniquilado por las heladas pasadas, pero aún así no participaron de las marchas realizadas en Asunción para exigir una condonación por las pérdidas. Ahora, el MAG debe encargarse de hacer en forma responsable un registro de la cantidad de trabajadores de este sector, pero para que eso ocurra debe llegar a ellos en forma directa.

    Está claro que el sistema de apoyo que utiliza el Gobierno a través del MAG es equivocado y que debe corregir para poder ayudar a los que realmente perdieron toda su producción y no privilegiar a avivados dirigentes que se aprovechan de la difícil situación que atraviesan los trabajadores del campo.

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    Publicado por jotaefeb | 06/08/2017, 7:39 am
  16. Agricultura campesina (III final)

    Por Edwin Brítez

    Los sin futuro Según la definición que hacen Oxfam, Decidamos, CDE y Sepa en un estudio financiado por la Unión Europea, la Agricultura Familiar es “aquella en la cual el recurso básico de la mano de obra lo aporta el grupo familiar, siendo su producción básicamente de autosustento y parcialmente mercantil, complementando los ingresos a partir de otras producciones artesanales o extraprediales”.

    Aunque los datos están consignados en el mismo trabajo, en la definición se eluden detalles como que en los que tienen hasta 5 ha. de tierra, solo el 6,7% de los componentes de la AFC concluyeron la educación básica, y los que más tienen (hasta 50 ha.) el 8,9%. El analfabetismo absoluto afecta al 6,9% con menor cantidad de tierras y al 4,6% de los que más tienen.

    ¿Cuál es el futuro de estas personas, sin educación primaria concluida y con analfabetismo absoluto?, sin dejar de mencionar el escándalo que de por sí ya constituye la existencia del analfabetismo a en estos tiempos. Si son menores de edad en el futuro solo podrán continuar como marginales, sin poder planear ni administrar sus fincas más que para persistir en la pobreza, y menos aún administrar eficientemente un crédito.

    De hecho, según las estadísticas de las instituciones mencionadas, solo el 10% de los que tienen pocas tierras accede al crédito y 30% de los que más tienen. Además, están aislados, sin pertenecer mayormente a organización o asociación alguna: entre los que menos tienen, solo el 17% está asociado y el 6,5% recibe asistencia técnica pública.

    No pueden aprovechar

    Según el experto en educación Jesús Montero Tirado, los niños, adolescentes, jóvenes y adultos que viven en pobreza, aunque se les ofreciera una educación de óptima calidad, no pueden aprovecharla, porque carecen de las condiciones básicas para tener “educabilidad rentable”.

    No reciben alimentación requerida para el desarrollo normal del cerebro; tienen nutrición deficitaria; no pueden hacer bien sus tareas y estudios en su hogar por falta de comodidad; no pueden comprar los materiales didácticos mínimos; no encuentran motivación para leer y pensar sobre lo que en la escuela trabajaron.

    En síntesis, es “prácticamente imposible lograr educación de calidad para quienes viven en contexto de pobreza”, pero al mismo tiempo es imposible salir de la pobreza sin educación.

    “La educación no es suficiente para el desarrollo económico, pero sin educación ningún sistema puede reducir y eliminar la pobreza, porque la madre de las pobrezas es la ignorancia, la incompetencia y el subdesarrollo personal”.

    El otro problema con que históricamente chocan los pequeños productores agrícolas es la dependencia de intermediarios por la resistencia cultural a realizar gestiones de mercadeo y comercialización. El 69% tiene su inserción comercial a través de intermediarios y sólo el 31% vende sin intermediarios, quienes se quedan con la mejor parte de los precios agrícolas.

    Cuando hablamos de la realidad campesina estamos hablando de la producción agropecuaria a nivel familiar, con todos los problemas de pobreza que afectan a sus miembros.

    La pobreza y pobreza extrema aumentaron levemente según la medición realizada por el gobierno el año pasado. Había una tendencia decreciente, pero el hecho de que aumente, es la muestra clara de falta de interés en el problema y la falsedad de los discursos de apoyo político a los pequeños productores.

    Si observamos los componentes del gasto social, veremos una cantidad de programas sociales aprobados por los poderes Ejecutivo y Legislativo, pero ¿responden ellos a políticas públicas que si no se llegan a cumplir tienen alguna consecuencia para los responsables? Todos sabemos que no.

    Luego, habilitar subsidios, donaciones o condonaciones sin tener como meta el combate firme a la pobreza, es tirar dinero a un barril sin fondo.

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    Publicado por jotaefeb | 02/08/2017, 7:30 am
  17. Agricultura Campesina (II)

    Por Edwin Brítez

    Los datos estadísticos de la especie de pesos y contrapesos entre fincas que desaparecen en unos lugares, sustituidas por fincas nuevas en otros lugares es poco mencionado en los discursos de la argumentación y la réplica respecto al problema de la tierra y la confrontación entre Agricultura Familiar Campesina (AFC) y la agricultura mecanizada.

    El falso dilema culpable vs. inocente

    En vez de abordarse el tema como una cuestión natural de choque entre modernidad y atraso, como una falta de oportunidades y oportunidades de negocios, se los presenta como víctimas y victimarios o como una lucha entre pobres y ricos, entre los que exprimen al país con sus holgados negocios y los que dan de comer a la población con su esfuerzo y trabajo.

    Este discurso de confrontación surge debido a que por un lado hay interés en congraciarse con los más numerosos de un lado de la disputa, atacando a los que son menos aunque manejan más recursos y tienen mayor influencia, ocultándose con ello el fracaso estatal en la aplicación de la reforma agraria. El único enemigo en realidad es la pobreza que sufren cada vez más los campesinos. Cada vez más, porque la pobreza, en vez de disminuir, aumentó sobre todo en el campo.

    Tercera conclusión lógica: En vez de encarar la solución, es más fácil para todos (oposición y oficialismo) culpar de los problemas de la AFC al avance de la agricultura mecanizada y la ganadería extensiva, que sin lugar a dudas las producen, pero los problemas de la AFC no desaparecerán haciendo desaparecer la agricultura mecanizada y la ganadería extensiva.

    Ser pequeño productor no es sinónimo de pobreza

    El consultor e investigador brasileño Wagner Enis Weber afirmó que el problema de la agricultura campesina nunca fue el dinero sino la falta de conocimiento, capacitación, organización y de acceso a los servicios de la población ubicada en la franja de la AFC.

    El experto recordó que la producción del Estado de Paraná, Brasil, es casi el doble de la nuestra en granos, y contrariamente a lo que se puede creer, allá la mayor cantidad de la producción está a cargo de pequeños y medianos productores, quienes cuentan con un promedio de 25 hectáreas. ¿Y la intoxicación como consecuencia?: “los agrotóxicos perjudican al ser humano solo cuando son aplicados directamente sobre las personas”.

    Son 340.000 productores que ganan buen dinero con maíz, soja, trigo, cebada y caña de azúcar, sin embargo, aquí se asocian a estos productos con perjuicios y amenazas para la vida. Pero ¿cómo hacen para tener éxito con poca tierra? El 90% son socios de cooperativas de producción (aquí el 30%) y así pueden acceder a maquinaria y tecnología a menor precio y, con sus compras e inversiones, generan empleo en el campo a través de sus propias organizaciones y de la agroindustria.

    Con este enfoque, en el Estado de Paraná, la mayor parte de la soja (32 millones de toneladas en 2014) procesada no surge de las transnacionales, sino de las cooperativas. Esto se llama conocimiento, capacitación y organización.

    ¿Cumplen con estos requisitos nuestras políticas públicas de producción, productividad y mercado en la AFC? ¿Cómo podrían saberlo los políticos que toman las decisiones, si solo se guían por discursos y rendición de cuentas que ni siquiera escuchan ni leen? Y lo que es peor, ¿cómo enfocarían la solución si carecen de propuestas?

    Cuarta conclusión lógica. El discurso y la praxis políticas de tratar a las familias campesinas como víctimas del avance de la agricultura mecanizada y de la ganadería extensiva, en vez de atacar a fondo las causas del problema, que son las mismas de la pobreza y pobreza extrema, desnudan la falta de interés y preocupación de la clase política hacia el problema de los campesinos, que tratan de paliarlo con medidas populistas.

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    Publicado por jotaefeb | 01/08/2017, 9:01 am
  18. Heladas y deudas, el Gobierno propone una solución

    Las heladas registradas recientemente en el país ocasionaron un gran impacto ambiental que tiene su repercusión en la frutihorticultura, la agricultura y la ganadería. Hasta ahora no se posee una cuantificación definitiva de los perjuicios económicos que han causado, pero los primeros cálculos hablan de que estarían en alrededor de 265 millones de dólares, si se tiene en cuenta el impacto en el área frutihortícola, en el trigo y en la soja de entre zafra.

    A lo que habría que añadir también el quebranto de la ganadería, con lo que el daño económico y monetario ascendería a cifras astronómicas, no solo para los productores, que son los perjudicados directos, sino para toda la ciudadanía que tendrá que sufrir también sus consecuencias indirectas.

    Estamos, en consecuencia, ante un grave estrago que requerirá un ímpetu adicional de parte de productores y del Estado para paliar sus efectos y lograr la rehabilitación de los sectores más destruidos. Como toda devastación ambiental, los perjuicios son prácticamente irreparables y todo lo que se perdió ya forma parte de una lamentable frustración. Pero las dificultades siempre son un desafío a la creatividad y a la capacidad de trabajo, por lo que en lugar de llorar por la leche derramada es bueno mirar para adelante para esbozar las soluciones y poner en marcha los planes necesarios.

    Por sus consecuencias, hay que considerar que estamos ante una de las peores escarchas de las últimas cuatro décadas, de acuerdo con la opinión de los entendidos en la materia. Lo que significa que se necesitarán también un esfuerzo y financiamiento de gran nivel para hacerle frente y recuperar a los sectores más golpeados.

    El Gobierno Nacional ha salido con una primera iniciativa para encarar este nuevo desafío, que el responsable de Agricultura y Ganadería y los encargados de los principales entes financieros estatales del ramo esbozaron a la ciudadanía. Por el tamaño del perjuicio y lo extendido de su impacto se requerirá no solo suficiente dinero, sino buena voluntad, un gran esfuerzo de imaginación y habilidad de parte de todos para acertar con las medidas necesarias.

    Un primer acercamiento al tamaño geográfico del efecto de la helada habla de 116.700 hectáreas (1.167 kilómetros cuadrados), que viene a representar un poco menos de la mitad de la superficie del departamento de Central (47,3%). La cuantificación hecha por el Gobierno del daño económico al sector más vulnerable, el frutihortícola, habla del equivalente a 25 millones de dólares. Y para asistirlo inicialmente tiene planes cuyo valor puede estimarse en 20 millones de la misma moneda, en semillas, insumos agropecuarios básicos, ayuda técnica, además de créditos y planes de refinanciamiento.

    El plan de contingencia del Gobierno prevé destinar G. 27.100 millones para la adquisición de semillas, insecticidas, fungicidas, fertilizantes, malla de mediasombra y productos pecuarios, y otros G. 82.500 millones para el proyecto de reactivación productiva, lo que hace que el total del auxilio sea de G. 109,6 billones (casi US$ 20 millones).

    Para facilitar la rehabilitación financiera, el Crédito Agrícola de Habilitación (CAH) renovará los vencimientos productivos previstos, no obligará al pago de créditos por 1 año y hará una quita de intereses del 50% del monto acumulado al momento de la cancelación. Por su parte, el Banco Nacional de Fomento renovará los créditos hasta un año y hará una reestructuración y refinanciación de la deuda de los afectados hasta 5 años de plazo.

    Estas son las primeras medidas impulsadas por el Gobierno que con el correr de los acontecimientos se verá si son suficientes o no. Lo más significativo es que ha tomado la iniciativa para mitigar el duro golpe y garantizar con rapidez el salvataje de los sectores más castigados de la producción.

    Los planes de contingencia anunciados por el Estado ya están en marcha, lo que indica que ya se podrá comenzar a activar de inmediato para conseguir lo antes posible el resarcimiento de los daños y la recuperación rápida de la producción más accesible.

    Hay que aprovechar el impulso que representa la asistencia estatal y encarar prontamente la rehabilitación de los sectores más afectados. Ante tamaño golpe climático y sus graves consecuencias no resta otra alternativa que ponerse manos a la obra y restablecer la producción para restituirle en lo posible a la situación anterior.

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    Publicado por jotaefeb | 31/07/2017, 8:02 am
  19. Las heladas deben ser motivo de alerta roja

    En los casos en que se avecinan tormentas severas ya es habitual hablar de alertas meteorológicas de diversos colores (amarillas, naranjas o rojas), según la intensidad de los vientos previstos, generalmente; y la información se difunde, valga la redundancia, a los cuatro vientos, a lo que la gente reacciona por lo menos con curiosidad y se toman previsiones en los casos necesarios, tanto a nivel personal o comunal como nacional. Esto está plenamente justificado, pues las tormentas fuertes ponen en peligro la integridad física de la población e, incluso, de obras, viviendas e infraestructuras de todo tipo.
    Viendo lo ocurrido los días 17, 18 y 19 de este mes, cuando las heladas dejaron perjuicios sin precedentes en el sector agrícola, afectando de gravedad tanto los cultivos de pequeños productores, principalmente horticultores, como las grandes extensiones de trigo y otros rubros mayores, los responsables del sector meteorológico deberían tomar la iniciativa de incluir a las heladas en la lista de fenómenos climáticos pasibles de alerta roja.

    El titular de la Dirección Nacional de Meteorología, Lic. Julián Báez, admitió ayer ante nuestra consulta que, efectivamente, se hizo una advertencia, pero esta vez no se les pasó por la cabeza la idea de convertir tal aviso en una alerta, de forma que se tomen mayores precauciones, principalmente en el campo, para salvar las plantaciones.

    El profesional explicó que pueden dar por seguro el ingreso de un frente frío severo una semana antes, y la posibilidad de que eso genere heladas es pronosticable al menos tres días antes, lo que indica que la alerta debe sonar lo suficientemente fuerte para que recorra el territorio que será afectado en el menor tiempo posible.

    Siempre de acuerdo a la citada fuente especializada, la previsión sobre el intenso frío, que atacó primero el sur y después el resto del país, hasta las zonas chaqueñas, se confirmó el miércoles 12 y fue transmitida, inicialmente, a la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) y al Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), a fin de que tomen las precauciones que considerasen necesarias. También se puso la información en la página web de Meteorología.

    Entre el viernes 14 y el sábado 15 de julio saltó el informe sobre las heladas que se venían. Los datos al respecto siguieron los mismos caminos que el pronóstico sobre el frente frío, pero evidentemente nadie pudo medir, incluidos posiblemente los medios de comunicación, la gravedad del fenómeno climático que se nos venía encima.

    Las heladas, pese a que se tenía el pronóstico, se convirtieron de esa forma en una desagradable sorpresa para la agricultura, en una devastadora acción de la naturaleza contra la pequeña economía productiva, principalmente; dejando no solamente ramas, hojas y frutos “chamuscados”, sino también deudas por doquier y mucho esfuerzo humano perdido.

    Ante versiones de que el fenómeno podría repetirse en la primera quincena de agosto próximo, el Lic. Báez aclaró que se prevé la entrada de un frente frío para dentro de dos semanas, o quizá un poco antes, desde la Argentina, pero no tendrá la intensidad de la semana pasada. Es decir, no habrá heladas. Se vendrá el viento del sector sur, pero con temperaturas probables de 10 grados centígrados, a lo sumo bajaría a 8 grados. Hasta finales del próximo mes se pueden esperar temperaturas de cero grados o menos, pero así como están las cosas “ya es muy difícil que se repita” lo ocurrido, de acuerdo al especialista.

    Si eso es verdad, este año ya no necesitaremos de alerta por heladas, pero debemos aprender la lección para futuros inviernos, pues esta vez la imprevisión nos está saliendo muy cara.

    Por otro lado, en esto se vislumbra un doble pecado del MAG, porque si recibió el pronóstico por lo menos tres días antes, hizo muy poco para transmitirlo a los productores. Debería analizar las causas de esa inoperancia. Esto se suma a los invernaderos “sistema israelí” que mandó construir para un gran número de horticultores y que resultaron ineficaces ante las heladas.

    Por Jorge Benítez Cabral

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/las-heladas-deben-ser-motivo-de-alerta-roja-1617161.html

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    Publicado por jotaefeb | 31/07/2017, 8:01 am
  20. Agricultura Campesina

    Por Edwin Brítez

    En el relato de la situación campesina y su relación con la actividad agropecuaria y el acceso a la tierra hay verdades y medias verdades, mitos, leyendas y falacias a los cuales se recurre de acuerdo con las necesidades y circunstancias que se presentan. Con el fin de ayudar a comprender el tema, exponemos el siguiente enfoque basado en fuentes oficiales y alternativas.

    Recomposición de fuerzas productivas

    Son 270.000 fincas en producción agropecuaria en todo el país, de las cuales 251.000 son de lo que se conoce genéricamente como Agricultura Familiar Campesina (AFC) desde una perspectiva netamente relacionada con el tamaño de la finca. Se considera como pertenecientes a esta categoría (AFC) a las familias con un máximo de 50 hectáreas.

    Aunque estos datos corresponden al 2008, sirven para tener una idea global del problema que hoy vemos en las calles con miles de campesinos marchando con palos en la mano y autoridades desorientadas y confundidas con respecto a las medidas a tomar sobre sus demandas.

    Las 270.000 fincas cultivan 7.815.738 hectáreas, de las cuales 978.093 ha corresponden a la AFC, lo que da una idea del gran avance de la agricultura y ganadería extensivas, ya que del total (270.000) de fincas el 8% es de agroganadería y el 92%, AFC; o si lo presentamos del otro lado: del total (7 millones y algo) de superficie cultivada, el 88% corresponde a la agroganadería y el 12% a la AFC.

    Es una diferencia importante que no se puede negar.

    Sin embargo, por intereses creados, por simple necesidad de discursos políticos u otras cuestiones, se repite constantemente que la agroganadería crece a expensas de la AFC, cuyos dueños son “expulsados” de sus fincas cuando que en realidad las fincas campesinas disminuyen como resultado de: a) una recomposición de fuerzas productivas, b) el avance de la urbanización y c) el empuje de una mayor explotación productiva de la tierra, dejándose poco a poco de lado el carácter especulativo de antes para dar lugar a inversiones, maquinarias, tecnología y mercado en terrenos anteriormente no explotados.

    La primera conclusión lógica es: gran avance de la frontera agrícola sobre territorios desocupados de la agricultura mecanizada y de la ganadería extensiva, y estancamiento de la AFC como resultado de una recomposición de las fuerzas productivas. Mucha agricultura con pocos agricultores frente a poca agricultura con muchos agricultores.

    El avance de las mecanizadas

    Entre los años 1991 y 2008 el Departamento Central perdió el 61% de sus fincas, Cordillera el 25%, Itapúa 17%, Paraguarí 14%, Alto Paraná 8% y otros. Es fácil imaginarse por qué ocurre esto. Por el avance de la urbanización y por la atracción laboral que ejercen especialmente entre los jóvenes (hombres y mujeres) Asunción, ciudades aledañas y nuevos polos de desarrollo o de nuevas concentraciones poblacionales.

    Las antiguas fincas rurales de Central, Cordillera y otros quedan abandonadas o son transferidas a no campesinos mientras los espacios desocupados de Alto Paraná, Canindeyú, Concepción y otros son ocupados por agronegocios y ganadería extensiva con alta genética, pagándose precios elevados por la compra o alquiler de tierras en estas zonas.

    Pero, en contrapartida, aumentaron las fincas rurales en San Pedro 44%, Caazapá 32%, Concepción 23%, Canindeyú 52% y Amambay 14%. Este proceso se dio como resultado de la migración por “expulsión” o por opción laboral y presión campesina sobre el sector público, que se vio obligado a ir ubicando a los campesinos sin tierras en nuevas colonias.

    La segunda conclusión lógica es: mientras se desliza la frontera agrícola-ganadera, disminuyen las fincas de la AFC en determinadas zonas (cerca de los grandes centros urbanos), pero aumentan en zonas netamente campesinas como San Pedro, Concepción, Canindeyú, etc. La verdad entonces es que mientras unos son “expulsados”, otros son reubicados o ubicados en nuevas colonias.

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    Publicado por jotaefeb | 30/07/2017, 8:33 am

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