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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

¿Qué más quieren?

Recibieron 10.000 millones de guaraníes en concepto de “resarcimiento”, se les condonaron intereses por valor de 38.000 millones, fueron beneficiados con la refinanciación de una deuda global de 38.658 millones más a 12 años de plazo, el Banco Nacional de Fomento (BNF) adquirió a pedido de sus organizaciones una cartera morosa de 4.952 millones existente en bancos y financieras y obtuvieron otros 6.492 millones para desarrollar proyectos productivos. En total resultaron beneficiadas casi 12.668 familias campesinas, hace solo un año, las cuales recibieron una ayuda global de 98.102 millones de guaraníes por parte del Estado, es decir de usted, querido lector, y de todos los que diariamente contribuimos con el fisco.

Sin embargo, 12 meses después, la Coordinadora Nacional Intersectorial, capitaneada por los Elvio Benítez, Luis Aguayo y compañía, se instaló nuevamente en Asunción por tiempo indefinido, bajo el supuesto de que “el gobierno no cumplió con lo prometido” y para exigir la condonación de todas las deudas de todos los labriegos, por el concepto que fuere, incluyendo los créditos que obtuvieron para retirar motos o celulares. Un verdadero delirio, que responde a las apetencias personales de los que están al frente del movimiento y a inocultables fines políticos.

Cualquier ciudadano, en el lugar de alguno de los 12.668 beneficiarios directos de estas medidas, estaría más que contento y con sobrados fundamentos. Adujeron que les fue mal en determinados ciclos agrícolas y consiguieron lo que ningún comerciante sueña lograr al ser afectado por el contrabando o por la variación del dólar o por lo que fuere, ni los trabajadores que dependen de ellos al recortárseles las horas laborables y el salario, o directamente perder sus empleos, por citar algún ejemplo.

Sus organizaciones recibieron una generosa concesión, llamada “resarcimiento”, a la que ninguna otra accedió en los últimos años. Les eximieron de pagar los intereses, esos que a todos acogota cuando llegan los extractos de las tarjetas de crédito o de cualquier cuenta contraída que se halla en mora, desde la casa y el auto, hasta la cocina o la plancha. Les refinanciaron sus deudas a 12 años de plazo, con los dos primeros de gracia, a una tasa de 6 al 7%, y más de 4.000 labriegos ya recibieron nuevos préstamos del Crédito Agrícola de Habilitación (CAH), que superan los 7.000 millones. ¿A quién no le gustaría ser sujeto de un trato tan preferencial, como el que se les brindó estos compatriotas?

La insistencia en la “condonación total” es de cumplimiento imposible, además de injusta. Lo primero, porque Hacienda no tiene ahora, ni tendrá en los próximos 50 o 100 años, recursos para satisfacer una demanda de esa naturaleza. Pero en segundo lugar porque, si los tuviera, sería arbitrario e inaceptable que otorgue semejante privilegio a un sector, en detrimento de todos los demás, y de la salud, y de la educación y de las viviendas sociales y de todos los otros “y” que nos podamos imaginar.

Desde el punto de vista social y racional, las demandas de la citada Coordinadora no pueden ser sino rechazadas de plano por el gobierno, aún con las presiones que ejerzan en sentido contrario los pescadores de río revuelto, los políticos oportunistas desesperados por potenciar sus deslucidas campañas electorales y los medios de prensa hegemónicos, que no dudarán en azuzar el conflicto.

Las reivindicaciones sociales, las que se derivan de problemas reales, lógicamente deben ser atendidas por las autoridades, como se viene haciendo en este tema desde hace un año. Y si existieran casos concretos de labriegos que por error no fueron incluidos en las listas de beneficiarios, pues que se los integre y listo. Pero a los que pretenden “resarcimientos” de nunca acabar -a ser administrados por ellos-, exigen lo absurdo y amenazan con sus garrotes para crear zozobra en la Capital y cosas por el estilo, hay que desenmascararlos ante toda la ciudadanía.

Ni Elvio Benítez, ni Luis Aguayo buscan soluciones, sino instalar una nueva crisis. No son redentores de las causas del campesinado pobre. Son vulgares vividores, que hicieron del pillaje su “modus operandi”.

http://www.adndigital.com.py/que-mas-quieren/

 

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

120 comentarios en “¿Qué más quieren?

  1. Cuando la ayuda hace daño

    Un inspirado artículo del P. Jesús Montero Tirado, La ayuda a los campesinos, me convocó a aportar algunas ideas que complementan y refuerzan su punto de vista. La cuestión central es si la ayuda que ellos reclaman –condonación de deudas, disfrazada de subsidio– contribuirá efectivamente a solucionar sus crónicos y reiterados problemas. Justamente, la repetición de los mismos demuestra que las supuestas soluciones nunca lograron su objetivo.

    Hay un concepto que me parece apropiado para describir este problema: se trata de lo que algunos llaman el altruismo patológico; es decir, aquellas acciones que con la intención de beneficiar a alguien, terminan perjudicándolo, y a la vez afectan al benemérito altruista. Un ejemplo extremo que se suele citar es el de la mujer que perdona una y otra vez el maltrato de su pareja, hasta que termina siendo asesinada por él.

    Pero en el campo de la política y la economía se observan los mismos fenómenos. Los políticos, en general, están motivados por las soluciones a corto plazo, las que les servirán para conquistar votos en las siguientes elecciones, pero que nunca son definitivas y conducen a nuevos problemas. Esto se acentúa en época electoral, y es evidente que los dirigentes campesinos han pensado en ello, al decidir movilizarse en estos meses.

    El Gobierno ha formulado una propuesta que es razonable, pero insuficiente: la de refinanciar las deudas, para que no queden fuera del sistema financiero como morosos. Es insuficiente porque la problemática campesina es que sus protagonistas practican una agricultura apenas de subsistencia, sin conocimiento técnico, con herramientas de la edad de piedra, sin acceso fluido a los mercados ni capacidad de negociación con los compradores.

    Hay excepciones meritorias; sin embargo, en aquellos que forman cooperativas o que trabajan apoyados por productores privados o por empresas, con una agricultura más avanzada y productiva. Hay quienes cultivan soja, de esa manera, pero también hay quienes producen hierbas medicinales, yerba mate, frutas, sumadas a rubros como aves, huevos, leche, etc.

    Esto implica que el gran desafío o dilema que tiene la agricultura campesina es modernizarse o perecer. Como señala el P. Montero, el Estado tiene la obligación de encarar la educación campesina con énfasis en la capacitación productiva. Pero también en esta área, el Estado exhibe su portentosa ineficiencia y fenomenal corrupción. Y es que, tanto para autoridades electas como para funcionarios, no hay incentivos hacia la eficiencia y la integridad.

    En búsqueda de soluciones no hay que descartar la colaboración de la agricultura empresarial para la transferencia de conocimientos, tecnología y gestión en favor de la agricultura familiar campesina. Esto no solamente implicaría una modernización de la actividad, sino además dejaría sin razones a quienes atribuyen a aquella la ruina o desplazamiento de esta. De hecho, ya existen gremios productivos que trabajan en esta área, y los resultados son ampliamente más satisfactorios que los que obtiene la acción del Estado.

    Es que la ayuda habitual de las entidades públicas no pasa de ser un salvavidas provisorio que no enseña a nadar, o un bombero que apaga incendios, pero que no combate sus causas. Lo que consigue es solamente mantener la dependencia de los campesinos –o de quienes sean los auxiliados según la ocasión– respecto a los poderes políticos, incubando futuros y más graves problemas.

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    Publicado por jotaefeb | 7 septiembre, 2017, 7:27 am
  2. Algo muy parecido a un delito de lesa patria

    Como era de esperar, casi no hacía falta que los senadores se agotaran acudiendo a la reunión que estaba anunciada para ayer previamente sin quórum. Podían haberse ahorrado el viaje hasta el centro exclusivamente para repetirle a los periodistas lo que ya dijeron la semana anterior y la anterior… que no iban a tratar el veto presidencial porque los opositores no tienen votos suficientes para rechazarlo, por lo que debiera haber estado ya archivado y el Congreso y el Ejecutivo trabajando en los proyectos alternativos, que ya han sido presentados, para paliar los problemas reales de los agricultores reales; pero, al parecer, la urgencia de “los campesinos” que marcharon durante más de treinta días afectando a los miles y miles de ciudadanos que circulan, trabajan, comercian, producen… etc.

    etc., en el centro de la capital no estaban tan apurados y desesperados como clamaban, y que la emergencia que reclamaban como urgentísima, de vida y muerte, no lo eran tanto… Si alguien tenía alguna duda a estas alturas no existe ciudadano tan tremendamente estúpido como para no preguntarse, por qué tanto ruido… y, mucho menos, para responderse que la única causa era hacer barullo, es decir, hablando mal y pronto, quilombo para desestabilizar al Gobierno; es decir, al país, perjudicando a esa gran mayoría de los ciudadanos que hacen parte de su vida y sus labores inevitablemente en el centro de la capital.

    En fin, para desestabilizar al país y pescar en río revuelto, debilitando al oficialismo, como fuerza electoral, sin contemplar las consecuencias que ese desgaste pudiera tener para el país.

    La prudencia oficial, sumada a la paciencia ciudadana, salvó que, como algunos pretendían, como pretendieron en el asalto al Congreso, no pasara a mayores. A la vista retrospectiva de hoy, cuando la proclamada urgencia desesperada de los desesperados campesinos que hicieron esperar y desesperar a los transeúntes de la capital suena a ridícula, a farsa grotesca, pero sobre todo a burla contra la ciudadanía, contra esos comerciantes que tuvieron que cerrar sus comercios, a esos trabajadores que no pudieron llegar a su trabajo o no llegar a tiempo y sufrieron las consecuencias, a pacientes que no pudieron llegar a su atención médica, a profesionales que perdieron citas y hasta contratos, a pequeños comerciantes que tienen su “mercadito” en el centro y que lo vieron cerrado y vieron pudrirse sus mercaderías, sufriendo encima la bofetada del verdadero fin de la protesta, la lucha por un puñado de votos, el perjuicio de muchos y el beneficio de algunos de obtener un puñado de billetes, suena también a insulto, a falta de respeto cívico.

    No es el único caso a la vista; está el de algunos líderes gremiales docentes que fomentan la protesta y el paro y, sin duda, en cualquier momento coparán las calles sin respetar los derechos de los demás, pero que, más que docentes, en la actual coyuntura son candidatos a cargos políticos por sectores de la oposición.

    En este caso hasta se agrava la vergüenza ajena y la propia indignación, ya que resulta que la manipulación es doblemente grave, porque el interés gremialista de la mayoría de los trabajadores queda aquí manoseado para el beneficio de los que, en vez de privilegiar el interés general del gremio, lo subyugan a favor del interés electoralista para obtener un cargo.

    Docentes que son candidatos políticos anteponiendo su campaña y la del partido o movimiento al que pertenecen a su deber gremial, traicionan a los intereses de los docentes y, es de suponer, aunque tal vez sea mucho suponer, a la docencia y a la educación, y a los estudiantes.

    Son formas bastante groseras de manipulación que no deberían a estas alturas engañar a nadie, salvo por el hecho de que cuentan con gran apoyo mediático que es también subordinación de los principios de la información a la promoción de los candidatos propios de los grupos de poder: escondiendo el rol político que anteponen al de informadores.

    El país sufre así el desgaste de los intereses de unos pocos en el falso nombre de los intereses nacionales. Algo muy parecido a un delito de lesa patria.

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    Publicado por jotaefeb | 1 septiembre, 2017, 5:39 pm
  3. La ayuda a los campesinos

    Por Jesús Montero Tirado

    Que los campesinos necesitan ayuda es indiscutible y algunos lo venimos diciendo hace más de veinte años. Que la manera de ayudarles sea la discutida y vetada ley del subsidio, dándoles dinero de la ciudadanía para que paguen sus deudas, es presunta solución, que no se puede probar que sea solución, porque evidentemente con ese dinero, si pagan sus deudas, no resuelven ni remotamente los verdaderos problemas fundamentales que tienen los campesinos.

    Supongamos que pagan sus deudas (no sabemos ni quiénes ni cuántos son los deudores, ni cuáles ni cómo y en qué se contrajeron tales deudas, porque sus líderes no quieren dar esa información). Muy bien, ya pagaron las deudas, ¿y después…?

    Las tendencias actuales de la economía demandan cada día con más rigor cambios radicales en los modos de trabajar y producir en todos los sectores, en agricultura, ganadería, industria, comercio, servicios, etc. La mecanización, las tecnologías en general, la robótica, la inteligencia artificial van desplazando la “mano de obra” y a cuantos trabajan con modos y medios tradicionales. Si los campesinos no son ayudados para actualizar su modo de trabajar, producir y comercializar, apoyándoles con formación y capacitación técnicas actualizadas, por más dinero que se les dé para pagar deudas, seguirán deslizándose en la vertiente de la pobreza progresiva. Mientras persistan en permanecer cada uno separadamente produciendo en unidades pequeñas de explotación, sus productos y baja productividad no podrán competir en los mercados y el margen de beneficio será tan escaso que no podrán satisfacer las necesidades de mayor educación, formación y capacitación de sus hijos.

    Lo que hace sospechosa esta ley de subsidio para las deudas de los campesinos, además de la “no transparencia” en la información que la fundamente (a la que aludí anteriormente), es que políticos y legisladores teniendo a mano la Constitución Nacional y la Ley General de Educación que tratan de la obligada asistencia técnica a los campesinos, en vez de ponerlas en marcha, satisfacer los derechos y dignificar a los campesinos, se inventen una ley que los deja en situación de mendigos.

    Fui el redactor del borrador del texto de la ley General de Educación (1264/98), con la suerte de estar asesorado por los doctores Raúl Sapena Brugada y José Altamirano, y en la Bicameral de Educación de entonces encontré apoyo excelente, especialmente del senador José Félix Fernández Estigarribia, y se logró aprobar el artículo 79 dedicado a la Educación campesina y rural, que dice así: “Las autoridades educativas nacionales, departamentales y municipales proveerán un servicio de educación campesina y rural formal, informal y refleja. Se buscará la educación del hombre campesino o rural y la de su familia ayudándole a su capacitación como agente activo del desarrollo nacional. Este servicio buscará mejorar el nivel y calidad de la vida, sus condiciones humanas, ecológicas, de vivienda y trabajo. Se desarrollará la formación técnica en actividades agrícolas, pecuarias, pesqueras, forestales, industriales, agroindustriales y otras”.

    Este artículo responde al imperativo artículo 78 de la Constitución Nacional (1992) que dice: “El Estado fomentará la capacitación para el trabajo por medio de la enseñanza técnica, a fin de formar los recursos humanos requeridos para el desarrollo nacional”.

    El Ministerio de Trabajo con el SNPP y otros programas aterriza el artículo 78 de la Constitución. El Ministerio de Educación, antes de Cultura, ahora de Ciencias, no ha programado el artículo 79 de la Ley General de Educación. Para las autoridades departamentales y las municipales el artículo 79 de la Ley General de Educación debe ser un total desconocido y no parece que los líderes campesinos, los políticos y legisladores se hayan interesado en recordárselo.

    ¿Cómo no sospechar de las intenciones de una ley de subsidio que prefiere imponer un Estado limosnero, que trata como mendigos a los campesinos y los deja dependientes del Estado, en vez de urgir el cumplimiento de la ley y la Constitución, que los hace “agentes activos del desarrollo nacional”, los dignifica, promueve su crecimiento personal, la actualización de sus competencias profesionales y extiende la formación y capacitación a la familia y se compromete legalmente a mejorar sus condiciones de vida, vivienda y trabajo? ¿Será que se busca mantener en pobreza y dependencia con paternalismo ideológico?

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    Publicado por jotaefeb | 28 agosto, 2017, 6:23 am
  4. Sordos intentando dialogar

    Los últimos en ingresar al complicado palique campesino fueron el Comité de Iglesias para Ayuda de Emergencias, una entidad de beneméritos antecedentes en los días de la dictadura, y un sacerdote de larga trayectoria en los temas campesinos con derivaciones políticas. El Comité lo hizo con una convocatoria al diálogo entre partes en una mesa que ofrece para hoy a las 15.30 en su local de la calle 25 de Mayo. Por su parte, el cura lo hace a través de una larga carta rica en metáforas lastimeras sin otra propuesta que el llanto y la autocompasión.

    Si el Gobierno acepta la invitación del Comité –y no habría razones sólidas para negarse- tendrá que ir con dos categorías de información. Por un lado, mostrar hasta dónde ha avanzado en la remodelación de los créditos otorgados a pequeños productores que entraron en mora. Y por el otro, mostrar, si lo tiene, algún plan a corto o mediano plazo para sacar al sector del pantano productivo en el que se encuentra. Porque de nada serviría ayudar a los deudores a saldar sus compromisos si no se pone en marcha un proyecto abarcativo que encare en serio el drama de la ineficiencia productiva de decenas de miles de familias campesinas.
    Como hace tiempo que desde este espacio nos ocupamos del tema, hemos aprendido a separar a los protagonistas por categorías. La primera, y la principal, los pequeños productores reales, sector que suele designarse como “agricultura familiar campesina”. El Crédito Agrícola de Habilitación tenía registrados, según los últimos datos disponibles, alrededor de 49.000 titulares de préstamos otorgados a jefas y jefes de familias. Gran parte de esta masa de beneficiarios está al día con sus pagos, según el último informe del CAH. Pero hay otra porción que ha entrado en mora, concretamente, 21.031 productores para los que se ha formulado un plan de rescate en base a la ley 5.527 de rehabilitación financiera para pequeños productores y que también cubre una resolución del Banco Central del Paraguay.

    El total de la operación implica una masa de G. 76.000 millones en una operación a 10 años de plazo, dos de gracia y entre 6 y 8% de interés. Esto permitirá a los morosos seguir en carrera, recibir créditos y mantener su calificación bancaria.
    Le sigue la segunda categoría de protagonistas, los campesinistas profes

    ionales que rechazan todo y engatusan a los incautos con promesas incumplibles: la condonación, algo insostenible y que de darse solo logrará sacar a los condonados del sistema financiero. En tercer lugar está el Gobierno, que se subdivide a su vez en dos sectores: los técnicos, que están haciendo bastante bien su tarea, y los burócratas del poder que buscan sacar tajada electoral con discursos rimbombantes y despliegue de eslogans de campaña. Y en cuarto lugar, finalmente, los pescadores en río revuelto, los políticos de bajo calado en busca de aprovecharse de lo que caiga de la mesa.

    Si estos protagonistas no logran romper el bloqueo, dejan de oírse sólo a sí mismos y se sientan en serio a escuchar a los demás, serán apenas un conjunto de sordos tratando de imponerse, cada uno, a los demás. Triste clima para un diálogo productivo.

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    Publicado por jotaefeb | 23 agosto, 2017, 9:34 am
  5. CON LAS ALFORJAS VACIAS
    Andrés Granje
    Los campesinos de la plaza de armas anunciaron que abandonaran el lugar cansados y agotados después de más de un mes de esperar respuestas positivas, de presionar y protestar en movilizaciones durante varias veces al día, recorriendo el micro centro, gestionando en los entes públicos buscando la condonación de sus deudas con instituciones bancarias de plaza, oficiales y privadas. Al final los campesinos se van los problemas quedan, pudo más la insensibilidad del gobierno, apoyado como nunca por todos los sectores empresariales del país, que pegaron el grito al cielo cuando se habló de la posibilidad de condonar deudas a este sector, el menos favorecido y el más olvidados en los proyectos del estado, pero el más mencionado y recurrido a la hora de buscar votos en las elecciones.
    Cuando los campesinos hicieron sus propuestas surgieron los grupos empresariales y los personeros de este gobierno de ultra derecha, inconmovible ante los dramas sociales que se vive en el interior del país, con su ejército de economistas y analistas económicos se parapetaron detrás de sus dogmas rígidos y pétreos, esgrimiendo argumentos como que no es aconsejable la condonación porque es una mala praxis, al igual que el subsidio, pues luego ya no podrían recurrir nunca a entes financieros en busca de préstamos, sin recordar que el gobierno nacional en varias ocasiones tiro el salvavidas a grupos empresariales que estaban con el agua hasta el cuello, proveyendo cifras astronómicas como a los transportistas, sojeros con el subsidio al combustible y una usina azucarera, entre otros grupos beneficiados.
    El cinismo de estos sectores unido a la falta de projimidad no tiene límites, cada vez se tornan mas voraces y codiciosos, agudizan las asimetrías sociales existentes y las desigualdades convierten en una inequidad que ya no da más y puede reventar en cualquier momento. La presencia campesina en la ciudad sirvió para comprobar la alarmante pérdida del sentido de pertenencia de clase de gran parte de la ciudadanía, era triste ver y oír la forma despectiva en que la ciudadanía asuncena trataba a los campesinos por las molestias de los minutos perdidos por causa de las marchas en el casco histórico de la ciudad, en una guerra de pobres contra pobres infructuosa, mientras la selecta y omnímoda minoría de poderosos disfrutaban del banquete propiciado desde una prensa empresarial inmoral y perversa.

    Ahora con la derrota a cuesta y la amargura en el alma volverán las legiones de campesinos a su mundo de precariedades extremas, territorio abonado por la desesperanza y las desigualdades, a luchar solos en medio de una multitud de promesas por parte de los dirigentes políticos y autoridades del gobierno que bien saben jamás serán cumplidas, no porque faltan recursos materiales para hacerlo, sino simplemente porque no existe la voluntad política. De vuelta a arar la tierra en condiciones desventajosas con sus implementos viejos y gastados, sin la ayuda técnica y financiera capaces de sacarlo de la pobreza sabiéndose marginado y abandonado por una sociedad indiferente y cruel que le ha estigmatizado con el rotulo de haraganes, vagos y sinvergüenzas.

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    Publicado por jotaefeb | 19 agosto, 2017, 10:04 am
  6. Agosto nos liquida

    Como si no tuviera ya suficiente mala fama, al pobre mes de agosto, el que mata, según el dicho popular, a mujeres viejas y vacas flacas, pero que –es sabido– amenaza a muchos más, en su lucha de vientos enfrentados, como decía Elvio Romero; que nos regala días de treinta y muchos grados, para confrontarnos al día siguiente con una helada. No es casual que ese día primero de agosto la gente forme cola, haga calor o frío, frente a las yuyeras maestras del carrulim, aunque algunos opinen que es una vuelta más de nuestra doble afición a la caña y a los yuyos, que en este mes de confrontaciones se hermanan en el mítico trago que, dicen que “regula” el buen deambular de la sangre para enfrentar al mes aciago. Y hay que tener estómago y valor para bajarle los cinco tragos reglamentarios –mínimos-, no sé por qué la tradición no pone un tope máximo; pero así son las tradiciones consumistas, siempre a favor del consumidor o del ofertante, según el punto de vista.

    El caso es que no contentos con este mes que liquida gentes y ganados en estado de debilidad, apareció ahora el “agosto liquida”, que contribuyó ampliamente con la liquidación de los salarios ya saqueados por la compra de abrigos y por las vacaciones de invierno, por calurosas que sean.

    Agosto liquida se sumó al famoso Black Friday, importado de EEUU, que terminó traducido al paraguayo en black fraude.

    Ahora se convirtió en Agosto liquida, como si ya fuera poco el mal agüero agosteño y de acuerdo a las inspecciones de la Secretaría de Defensa del Consumidor, con serias irregularidades que atentan contra el bolsillo de los consumidores, en base a su pecado del consumismo mezclado con la ingenuidad más la luminotecnia de la publicidad.

    Y que se suma a una serie de estafas realizadas durante todo el año, aunque explotadas ahora más fuertemente en la debilidad agostía que no sé si tiene que ver con la confrontación de vientos, con los fríos repentinos y las heladas traicioneras o con el entusiasmo consumista que puede producir la euforia de los cinco tragos, cuanto menos, del carrulim, a primerísima hora de la mañana.

    Claro que a favor de este hay que decir que, a la luz de las denuncias, han aparecido miles de estafados en operaciones económicas que hasta resulta increíble que haya aún crédulos que puedan digerirlas y no constan que hayan consumido previamente el mitológico trago.

    Desde los que creyeron en la promesa de hacerse millonarios con una pequeña apuesta, incrementada vez a vez por la incentivación sabia de los estafadores; estafas típicas que saltan a la vista por groseras. O la empresa que vendía productos a precios multimillonarios, pero en cuotas minúsculas que hacían caer al consumidor en la trampa.

    Se comentaba en estos días del reclamo de condonación de las deudas de campesinos, que en cualquier momento podrían sumarse los docentes que apenas cobran un mínimo porcentaje de su salario, endeudados por trampas, a veces con complicidad de funcionarios, pero siempre con la ingenuidad o la ignorancia económica del embaucado y el conocimiento de esa ignorancia de parte de los estafadores. Y, por lo que se ve en los procesos judiciales, con la falta de acción determinante de la justicia.

    Pero sobre todo, es obvio que el principal factor es la falta de educación, ese déficit que arrastramos y nos hace arrastrar en todas las áreas de la actividad cotidiana.

    Sería bueno que la justicia sea más pronta y barata con estos estafados, sancionando pronto y duramente a los estafadores, que lamentablemente, cuando se destapa el robo, ya tienen bastantes recursos como para capear vientecillos y hasta temporales en la Casa de Astrea. Y mejor aún que la Secretaría de Defensa del Consumidor y las instituciones afectadas vieran la forma, aparte de advertir, de educar a los consumidores

    Será justicia.

    Por Antonio Carmona

    http://www.lanacion.com.py/edicion_impresa/2017/08/13/agosto-nos-liquida/

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    Publicado por jotaefeb | 18 agosto, 2017, 7:45 am
  7. Objetivo real de la marcha campesina: instalar la idea de que la oposición está

    ¿Para qué? Para destruir a la oposición y eliminar a sus candidatos, sobre todo a Mario Abdo.

    1. Fernando Lugo y Blas Llano son aliados políticos de Horacio Cartes. Se comprueba fácilmente siguiendo las sesiones del Congreso y analizando cómo votan los legisladores.

    2. El líder y portavoz de los piqueteros es Luis Aguayo, hombre de Lugo.

    3. El proyecto de ley de subsidio –que ahora Cartes veta con bombos y platillos– fue elaborado y firmado por Blas Llano, Oviedo Matto, Silva Facetti, Sixto Pereira y Filizzola. Todos aliados de Cartes en el atraco al Congreso el 31 de marzo. Lo pueden comprobar entrando en el sitio del Senado.

    4. Este subsidio fue aprobado en el Senado con los llanistas, luguistas y la oposición incauta. Pero en Diputados, fue aprobado por unanimidad. Es decir incluyendo a todos los cartistas (llanistas, luguistas y Honor Colorado).

    5. Lugo no puede financiar la venida y estadía de 17.000 personas durante casi 1 mes. ¿Por qué? No pudo rejuntar ni un gato el 31 de marzo, cuando Sixto Pereira amenazaba que cientos de miles de campesinos sitiarían Asunción en apoyo de Lugo y la enmienda. Luego tuvo que desdecirse y admitir que no tenían manera de traerlos.

    6. La Nación publica que gente del PLRA visita las carpas y les lleva alimentos… pero eso no alcanza para financiar el transporte y la estadía de 17.000 almas que están hace un mes en Asunción y la manutención de sus familias que quedaron en el campo. Para eso hace falta muchísimo dinero, que la oposición no tiene. Si lo tuvieran, hoy controlarían ambas cámaras del Congreso… y sabemos que ese no es el caso.

    7. Cartes coquetea con los piqueteros, haciendo declarar a Alliana y otros portavoces que de seguro aprobará la ley.

    8. Los piqueteros se declaran añetetistas, inmediatamente después que Diputados aprueba POR UNANIMIDAD la ley de subsidio. No se declaran luguistas, llanistas ni unaceistas como sería lógico en base a quiénes elaboraron el proyecto de subsidio (ver #3).

    9. Al mismo tiempo, Lilian Samaniego declara en radio Ñanduti que saben de buena fuente que la oposición está detrás de estos piqueteros, que los están armando y que correrá sangre, igual que cuando quemaron el Congreso… es decir culpa a Mario Abdo de incitar a la violencia.

    10. Recordemos que el artículo 203 de la Constitución faculta al presidente de la República a elaborar y presentar proyectos de ley.

    Está muy bien que Cartes haya vetado este subsidio, pero: ¿por qué al mismo tiempo no presentó otro proyecto de ley que intente solucionar el problema?

    El hecho de que no lo hizo me convence aún más que lo que Cartes busca con el veto es fomentar la violencia para acusar a Mario Abdo, su principal competencia política.

    11. Ahora, Lea Jiménez llama «cavernícolas», no solo a los campesinos, sino a los que quemaron el Congreso. Es decir, equipara a los que defendieron la Constitución el 31 de marzo con los campesinos piqueteros.

    ¿Por qué? Porque obviamente la intención del gobierno de Cartes es instalar la idea de que Mario Abdo, Desirée Masi, Efraín Alegre –pero sobre todo, Abdo, su principal obstáculo– son los responsables de toda la violencia: tanto de la de los piqueteros como de la quema del Congreso.

    Con eso, puede meterlos a todos presos, poner un candidato títere en la oposición y/o atemorizar a la ciudadanía y hasta suspender indefinidamente las elecciones.

    Olivia González

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    Publicado por jotaefeb | 18 agosto, 2017, 7:15 am
  8. El garrote colorado

    Por Miguel H. Lopez
    El garrote siempre fue símbolo de lucha y también de duros golpes hacia la humanidad de alguien. En ese sentido, después del 2 de agosto pasado, cuando el Parlamento sancionó la ley de subsidio a la deuda agraria campesina, emergió con mucha fuerza esta figura en sentido esquilmador y negativo.

    Cartes había anunciado que promulgaría la normativa, pero una vez sancionada (con voto disidente de su sector) borró con el codo lo dicho y vetó la ley. Este gesto –amén de hablar de lo pusilánime de su palabra (de él mismo) y de lo temblorosa de su lapicera– constituyó un golpe en las costillas de los campesinos que mayoritariamente forman parte de esa franja de población para la que él definitivamente no gobierna.
    Esta circunstancia estuvo precedida de actitudes violentas e irrespetuosas desde el poder hacia los labriegos. El discurso encarnó en la ministra de Hacienda, Lea Giménez, a la sazón una mujer tecnócrata e ignorante como persona y ciudadana. Mediocre en su actitud y en el cumplimiento de su función como empleada del Estado, calificó de cavernícolas a los campesinos que se manifiestan con palos en las manos (símbolo sempiterno de su lucha agraria); y arguyó que era inaplicable el subsidio. Una afirmación mentirosa que no es técnica sino política; y que tiene un claro posicionamiento anticampesino.

    El mismo presidente del Partido Colorado, Pedro Alliana, denostó en contra de la decisión de los legisladores, a la que calificó de “una locura” y de que la movilización campesina en Asunción era un marco de conflicto que buscaba desestabilizar al Gobierno e instalar un muerto bajo represión. Mentiras que van cayendo por su peso.

    Los gremios de la producción y la industria, mayoritariamente subsidiados siempre por el Estado, ya desde la época de la dictadura stronista con exención fiscal inclusive, y socios de sector de Cartes, aplaudieron el rechazo a la ley después de presionar al poder político en ese sentido.

    Luego del veto del Ejecutivo a la ley de indemnización de la deuda campesina, el sector de Colorado Añetete, liderado por el neostronista Mario Abdo Benítez, que inicialmente votó a favor, cambió y ahora está en contra. Esta conducta fundada en oportunismo político y empresarial ayudó a que Diputados aceptara el veto y ahora en el Senado haya un sostenido lobby para lograr lo mismo, mientras los campesinos buscan que la Cámara Alta rechace la decisión del Ejecutivo.

    En todos estos hechos, ¿quién dio palos a quién?

    El golpe contra los campesinos, víctimas de la mala gestión del Ministerio de Agricultura, de los malos gobiernos y de la mala política económica, es tremendo.

    Analizando los hechos, históricamente, todas las veces que se aplicó el garrote contra los campesinos, lo hicieron los gobiernos colorados.

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    Publicado por jotaefeb | 17 agosto, 2017, 7:38 am
  9. Que no se repita la historia

    Por Dany Fleitas
    La marcha campesina ya lleva mes y medio y se ha convertido en una de las más prolongadas que se hayan hecho en Asunción. Esta vez los agricultores izaron la bandera del subsidio –o condonación– como principal reclamo. El mayor escollo que deben sortear los trabajadores del campo es la falta de un registro detallado de deudores, concepto del gasto y montos por entidad.

    Otro factor en contra –la más perjudicial a sus intereses– es que la movilización se contaminó de oportunistas políticos y los tiempos electorales hacen suponer que solo buscan un rédito electoral y/o quizá recursos frescos para hacer proselitismo.

    Todo eso generó muchas dudas y los manifestantes se ganaron rápido el repudio generalizado de la ciudadanía. Se olvidaron de que un millón de paraguayos se movilizan a diario hacia Asunción para estudiar, trabajar, comprar, vender o simplemente hacer turismo. Ni hablar del impacto negativo al movimiento comercial, principalmente el sector gastronómico, muy fuerte en el casco histórico.

    La táctica falló. Antes que ganar adeptos y generar conciencia a favor, los labriegos desataron una ola de críticas fuertes con sus cortes de calles a cualquier hora, ruidos y basuras por doquier. Tan grande fue la indignación que, en el balance general, hasta los medios se hicieron más eco del repudio ciudadano que de la causa campesina.

    No es para menos. Los derechos de unos terminan donde comienzan los de otros. La ciudadanía honesta y trabajadora que suda la gota gorda cada día para pagar sus cuentas ya no se calla. No tolera más el atropello inmisericorde ni transigirá ante tamaño despropósito; no tolera ni acepta más la entrega de dinero público a cualquiera que busca meter miedo con protestas. Paraguay transita y respira la modernización, a un ritmo vertiginoso. La gente quiere salir adelante en igualdad y con las mismas oportunidades que otros, y en paz. El subsidio reclamado no es justo ni razonable para el resto de la población. Es cierto, existen otras formas de subsidios vigentes, pero son transitorios y cumplen un objetivo social de desarrollo bien definido que no comprometen la estabilidad social y económica.

    Es evidente que existen todavía dirigentes manipuladores que se aferran a una corriente ideológica arcaica, que ya no funciona. Este tipo de liderazgo apuesta a la fuerza como estrategia. Cree que, como antes, se puede llegar con gente en “camionadas” y con protestas violentas obtener gratis recursos sin mucho esfuerzo.

    Hoy, en pleno siglo XXI, las manifestaciones de reclamos y sugerencias ciudadanas ya no se dan solamente en las calles. Las nuevas plataformas de la información y la comunicación son armas letales tanto o más poderosas que las movilizaciones callejeras. Esto se vio más que nunca. Mientras los campesinos marchaban, cientos de miles de internautas se manifestaban online, pero en contra.

    El oportuno veto del Poder Ejecutivo al proyecto de ley de subsidio de las deudas de los agricultores campesinos fue aplaudido de pie por la ciudadanía. Ahora, la “pelota tata” –pensado originalmente para embretar al Presidente– arde en las manos de ambas cámaras del Congreso Nacional. En Senado y Diputados pueden ratificarse y ganarse el apoyo de unas cuantas familias “endeudadas” del campo, pero sin embargo se ganarán el voto en contra de millones de paraguayos que desatarán reclamos similares de otros sectores sensibles y pondrán en riesgo la salud del fisco.

    Los sectores en disputa no deberían caer en extremos ni en la ceguera de ideologías. Por suerte, el puente del diálogo no se ha agotado. Los legisladores que votaron por el sí al subsidio y los líderes campesinos deberían repensar su estrategia y aceptar una salida intermedia, como, por ejemplo, la refinanciación y otras alternativas, como propone el Ejecutivo.

    En la mesa de negociaciones podrían incorporar también ciertas reformas de entidades relacionadas con la producción agrícola y ganadera a los efectos de poner en vigencia un seguro acorde a nuestra realidad y una mejor atención crediticia y técnica en el campo para que no se repita la historia cada año.

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    Publicado por jotaefeb | 16 agosto, 2017, 9:34 am
  10. Verso-mi

    Volverán los antiguos campesinos

    De Asunción sus garrotes a colgar

    Y otra vez , aún mas largos sus reclamos llegarán

    Pero aquellos que en la chacra se desloman

    De sol a sol y la vida se les va

    Aquellos que perdieron la esperanza

    De la plata, ni un solo peso olerán.

    Volverán conocidos stronistas

    Con lágrimas de dolor a discursear

    Al pobre campesino , al altar lo llevarán

    Por abajo, suman que parte morderán

    Pero mudos, absortos y de rodillas

    Secuestrados los asuncenos quedarán

    Mientras los gordos vampiros se van

    A inventar deudas que pagar

    Contando ganancias sus financistas

    En el Congreso quedarán.

    Raúl Rivarola Mermes

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    Publicado por jotaefeb | 16 agosto, 2017, 9:19 am
  11. Lobos vestidos de corderos

    Por Óscar Germán Latorre

    Desperté escuchando el programa del pa’i Oliva por Radio Fe y Alegría. El entrevistado era un dirigente campesino y debo destacar el esfuerzo del conductor al presentar al entrevistado como un reivindicador de las luchas sociales y que la forma y contenido del reclamo campesino estaban plenamente justificados. Cada pregunta estaba dirigida a presentar al lobo como un inocente cordero.

    Al terminar la entrevista, si no conociera la verdad sobre lo que realmente persiguen estos dirigentes, que nada tiene ver con el mejoramiento de las condiciones de vida de los campesinos productores, hasta podría haber quedado convencido de que los manifestantes no violaron derechos de terceros y que a su paso no cometieron hechos punibles alguno. Fue tan evidente la intención de disimular el verdadero propósito político de estas manifestaciones, que opté por cambiar de emisora para no seguir escuchando el falso discurso del conductor y su entrevistado.

    Soy católico, de orgullosa formación salesiana, pero rechazo cualquier participación, manifiesta o encubierta, de pastores de mi Iglesia en temas de exclusivo propósitos políticos.

    Todos conocemos la labor del pa’i Oliva antes y después de la caída de la dictadura y hemos respetado y hasta consentido su abierto involucramiento en política, pero todo tiene un límite. O es un pastor de la Iglesia Católica y como tal debe evangelizar o es un simple operador político disfrazado de sacerdote. Justificar la acción de los campesinos y las amenazas de sus dirigentes no es el mejor método para respetar a los demás y permitir la convivencia social.

    Las declaraciones de un líder campesino al conocer el veto presidencial a la ley de condonación de deudas no pueden ser interpretadas sino como una aviesa amenaza de violencia contra el Gobierno y contra toda la ciudadanía. Anuncian que incrementarán las medidas de presión para que el Congreso rechace el veto, haciendo la vida imposible a trabajadores, estudiantes y enfermos que nada tienen que ver con esos reclamos. Dicen que permanecerán en la capital hasta que mueran ellos o los asuncenos, expresión que no es simplemente una ligereza en el mensaje.

    Desde 1989 los dirigentes campesinos vienen recibiendo varios miles de millones de guaraníes que jamás han llegado a los verdaderos campesinos. Algunos de esos líderes son terratenientes y se movilizan en lujosas camionetas cuando no se presentan en público.

    Es el momento de cortar definitivamente con ese estilo de intermediación financiera que solo beneficia a los dirigentes. También es hora de abandonar la campaña para presentar a los garrotes que portan los manifestantes como un elemento para permitir el diálogo sin amenazar a nadie y que los sacerdotes vuelvan a evangelizar y dejen de ser operadores políticos.

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    Publicado por jotaefeb | 14 agosto, 2017, 9:27 am
  12. ¿Campesinos o burócratas?

    Guido Rodríguez Alcalá
    Cuando terminen los trabajos, los que protestan van a pedir que vuelvan los campesinos. Me refiero a quienes protestan por las manifestaciones de los campesinos, porque dificultan el tránsito en el centro de Asunción. Yo concedo que molesta estar parado, o andar a cinco kilómetros por hora, pero lo que se viene va a ser mucho peor, y no se dan cuenta. Lo que se viene es lo que llaman “recuperación” de la zona del puerto, que será un problema permanente, innecesario y caro.

    Los campesinos piden ayuda económica del Gobierno. ¿Cuánto piden? Según el Gobierno, 3.200 millones de dólares, que me parece una cifra exagerada intencionalmente. Una estimación más razonable me parece la de Base-IS: 51 millones de dólares. No es poco, pero sí mucho menos de lo que se destina a otras cosas, para colmo dudosas. ¿Cuántos millones maneja Yacyretá en forma discrecional? No lo sabemos, porque Yacyretá se niega a darle información al Congreso. El Congreso está molesto porque el Ejecutivo emitirá 550 millones de dólares de bonos, sin la aprobación del Congreso, y posiblemente con jurisdicción en tribunales internacionales. En plena temporada electoral, Itaipú transferirá 150 millones de dólares a gobernaciones y municipios, según informó este diario el jueves 3 de agosto.

    ¿Cuánto se gastará en el “mejoramiento” del puerto de Asunción? Según el MOPC, serán 87 millones de dólares, para construir los locales de cuatro ministerios (Educación, Relaciones, Obras Públicas, Trabajo) y dos secretarías (Tributación y Vivienda). ¿Les falta local? ¡No, qué les va a faltar! Ya tienen varios. El de Educación, por ejemplo, tiene un edificio de altura en 15 de Agosto, entre Benjamín Constant y Presidente Franco, abandonado y convertido en aguantadero de malevos. ¿Por qué no lo arregla? ¿Por qué no arregla las escuelas que se caen en vez de construir oficinas vip? Si le falta lugar al Ministerio, será más bien porque le sobran empleados: unos 100.000, según informaciones, cuyo trabajo deja mucho que desear, considerando el bajo nivel de la educación en el país. Algo similar podría decirse de las otras dependencias públicas beneficiadas con nuevos locales.

    Además de innecesario, el gasto será perjudicial. Según el arquitecto Hugo Cáceres, presidente del Colegio de Arquitectos del Paraguay (CP), la construcción de esos edificios concentrará en el lugar demasiadas personas y autos; para estos, se necesitarán cinco mil lugares de estacionamiento (ABC, 4-2-16). Recemos para que se queden parados, porque en el centro no caben cinco mil autos, ni mucho menos para más, porque serán muchos más los de las personas que tengan que circular por ahí. Repitiendo, el tráfico del centro se volverá mucho peor, se volverá imposible, y encima 87 millones de dólares imposibilitarlo. Incluyendo lo que aportará la empresa privada, porque entrará el sector privado vía APP, el total de las inversiones podría llegar a 200 millones de dólares; otras estimaciones hablan de 400 millones, Dios sabrá. ¿En qué condiciones se harán las APP? Ídem. Quiero decir, Ñandejára es la única autoridad en la materia, porque sabe también lo que hace el diablo, que no dejará de meter la cola habiendo tantos millones en juego. Lo peor del caso es que el gasto traerá perjuicio.

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    Publicado por jotaefeb | 13 agosto, 2017, 11:12 am
  13. Derrota del populismo: Ni ríos de plata ni de sangre

    El impase producido por el veto presidencial al generoso “vito” aprobado por el Congreso a favor, en principio y fundamentalmente, de un grupo de “campesinos”, bajo la batuta de unos cuantos dirigentes reconocidos, investigados y enjuiciados, más por haber dilapidado plata destinada a los campesinos que por haber colaborado con ellos, creó un cierto desconcierto entre los aliados protestadores y sus benefactores políticos, que dejó al descubierto con claridad meridiana el funcionamiento del populismo, tal cual lo describen analistas y politólogos, sobre todo al producirse la decepción de los que tenían que ser beneficiarios de la repartija y empezaron a aparecer los hechos reales detrás de los discursos idílicos.

    La lista de los protestantes, sus deudas y deudores y, sobre todo, la causa de las deudas que permanecía oculta, empezó a vislumbrarse a través de las propias declaraciones de los reclamantes. Algunos reconocieron que las deudas tenían poco o nada que ver con la producción agraria a pequeña escala, casi tan poco como sus dirigentes. No quedó más remedio a los promotores del “vito” con el dinero público que, en vez de sincerarse y replantearlo, lo ampliaran, generando una situación de riesgo para la economía nacional, es decir, para el país y para la mayoría de sus habitantes, incluidos grupos mayoritarios de campesinos que mostraron su desacuerdo con el enjuague.

    La generosa donación y las voces de descontento surgidas en gran parte de la sociedad paraguaya, de todos los sectores, oficios, clases, ideologías y filiación partidaria, desembocó en la decisión del Presidente de vetar el monumental “vito”.
    A continuación, en el mismo Congreso empezaron las dudas, dadas las críticas de la sociedad contra la clase política de hacer la repartija en plena campaña electoral y empezaron a flaquear los votos; y casi de inmediato empezaron a surgir los reclamos de los marchantes por el centro de Asunción, denunciando que habían sido traídos con la promesa del premio económico, dando nombres y apellidos de dirigentes políticos que, desde luego, ya eran conocidos por haber estado azuzando y financiando esta aventura protestataria, como otras, para generar el descontento y el conflicto, para pescar en río revuelto. Ya se sabe que en sociedad revuelta, ganancia de politiqueros.

    Se evidenció en la práctica y a la luz pública la estrategia del populismo, que no plantea planes de gobierno, sino situaciones de desgobierno; que no hace propuestas para mejorar las vigentes, sino que se apoya en el descontento, en azuzarlo y, si fuera posible, “tragedializarlo”, convertir los conflictos minúsculos en mayúsculos y, si fuera posible, en actos de violencia, en tragedia y, en el sumun de su estrategia, en “hacer correr ríos de sangre”.

    El veto presidencial no solo sirvió para tranquilizar a la sociedad, sino también para desenmascarar estos operativos políticos de electoralismo salvaje, la falsedad de ciertas marchas, el cinismo de muchos políticos y la irresponsabilidad de muchos legisladores, casi todos en este caso, pues ante la evidencia de que el golpe del “vito” refrescante a ciertos sectores de la sociedad podía capitalizar votos de “campesinos” o, por lo menos, operadores políticos más abundantes en la marcha de los “aguayos” que los agricultores.

    La frase clave del discurso presidencial, “dejar de lado el interés político personal, en aras del interés nacional”, ha sido y debe ser una bandera en esta coyuntura, y de aquí en adelante, ya que se ha desencadenado una reacción ciudadana y se ha saldado con una derrota del populismo que, sin duda, es coyuntural, ya que gran parte de la historia política nacional, acentuada con las dictaduras –y ¡cuántos aprendices de dictadores aparecen en estas lides utilizando todas las mañas prebendarías del estronismo, que tenía sus momentos de gloria con las manifestaciones públicas multitudinarias de arreados con discursos rimbombantes populistas, guaripola y vaka’i, prebendas y limosnas, en vez de afrontar las causas reales de la pobreza que no se pueden solucionar con discursos y condonaciones–. El objetivo, desde luego, no es superarlas, pues la clave del populismo está en mantener las desigualdades y el descontento para paliarlo haciendo “vito” de vez en cuando, para mantener la dependencia de los sectores carenciados.Es decir, la historia no termina aquí, sino que va a continuar y es de esperar que la sociedad paraguaya responda con la madurez de esta coyuntura.

    La derrota del populismo radica en que esta vez les salió el tiro por la culata, por ahora, ya que buscarán desesperadamente rechazar el veto y seguir con la repartija preelectoral.
    Pero, sobre todo, porque no lograron en las últimas intentonas que corrieran ríos de plata dulce a costa del país, ni corrieran ríos de sangre.

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    Publicado por jotaefeb | 13 agosto, 2017, 11:00 am
  14. Garrotes y símbolos

    Por Rolando Niella

    La ministra de Hacienda, Lea Giménez, dijo: “No somos cavernícolas” y se desató una andanada de críticas porque, según argumentaron los que se declararon ofendidos: “los garrotes son solo un símbolo de la lucha campesina”.

    Hay que tener mucho cuidado con los símbolos que, por definición, establecen un vínculo con lo que representan muy poderoso y fácilmente comprensible para todos: Vemos una cruz, pensamos inevitablemente en el cristianismo; vemos una paloma con una hoja de laurel en el pico, pensamos invariablemente en la paz; vemos la Torre de Eiffel, pensamos inmediatamente en Francia; vemos un garrote y pensamos automáticamente en cavernícolas.

    Los humoristas llevan siglos representando a los cavernícolas con un garrote al hombro y los garrotes distan mucho de ser un instrumento de labranza o cosecha, que nos haga pensar en las labores o las necesidades de los campesinos y, desde luego, tampoco dan la idea de una movilización pacífica.

    Saben bien mis lectores que soy muy crítico con el gobierno del Presidente Cartes y que soy defensor de las libertades públicas, de todas las libertades públicas, entre ellas la de manifestarse.

    Sin embargo, quienes eligen actitudes y símbolos innecesariamente agresivos para respaldar sus reclamos, se ganan la antipatía de los ciudadanos y se hacen merecedores de comparaciones como la de cavernícolas y otras peores, aún en el caso de que su protesta fuera justificada y sus reclamos razonables.

    Unos días después del caso de los “cavernícolas”, el precandidato Mario Abdo dijo: “Gracias a Dios, nunca he sido funcionario público” y otra vez se armó un escándalo protagonizado por funcionarios ofendidos.

    No imagino a ningún otro gremio ofendiéndose porque a una persona no le gusta ese trabajo y agradece a Dios no haber tenido que ejercerlo. “Gracias a Dios no soy cocinero”, “Gracias a Dios no soy taxista”, “Gracias a Dios no soy abogado”, etc. no habría molestado a quienes sí lo son y están orgullosos de su oficio… Muy mala opinión de su propia labor y mucha cola de paja tienen que tener los funcionarios para enojarse. Quizás también han llegado a considerar su trabajo como un símbolo de acomodo político, ineficiencia, arrogancia y planillerismo.

    La conclusión a esta reflexión es que aquellos que con más facilidad ofenden, agreden y molestan, los que con mayor frecuencia incumplen la ley y atropellan los derechos de los demás, son también los que con más facilidad montan en cólera ante cualquier insignificancia, proclaman sus derechos a los gritos y reclaman con mayor insistencia que la ley se aplique con rigor, pero solamente a los demás.

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    Publicado por jotaefeb | 13 agosto, 2017, 10:38 am
  15. Quién se hace cargo del engaño a campesinos

    El mal consejo de los líderes políticos del Frente Guasu, el PLRA y Colorado Añetete sostiene en Asunción a los campesinos que fueron arreados con la promesa de dinero fácil, muchos de ellos –probablemente– de buena fe.

    De “dirigentes” campesinos como Elvio Benítez siquiera será necesario hablar, porque como dijo un oyente de radio esta semana, “sería muy caradura si reclama resarcimiento porque la única actividad que hace, vinculada a la tierra, es agacharse a recoger remedios refrescantes para su tereré”. Este conocido sinvergüenza es otro de los implicados centrales en este engaño.

    Ahora quieren que los campesinos se queden en Asunción más días solo para cumplir con un nuevo capricho: hacer que desfilen en la celebración de Asunción, ocasión en que participarán contingentes de las Fuerzas Armadas por ser ella, la Virgen de la Asunción, mariscala de nuestros ejércitos.

    Observado desde el sentido común ya denota una vez más una actitud de “patoteo y burla” hacia un símbolo para los ciudadanos asuncenos (sean creyentes o no): la Virgen de la Asunción y hacia las Fuerzas Militares en la celebración de una fecha muy significativa para su rica historia guerrera.

    ¿Qué buscan Fernando Lugo, Efraín Alegre, Marito Abdo y Elvio Benítez con la persistencia en Asunción de los ciudadanos del interior, engañados con promesas incumplibles? El plan es muy simple: interferir constantemente en la agenda de los poderes del Estado, “golpear al Gobierno” como bien lo dijo una legisladora citando a fuentes de Colorado Añetete y probablemente seguir buscando una chispa de enfrentamiento que magistralmente la Policía Nacional no le dio oportunidad que se produzca en todo este tiempo.

    Los ciudadanos serios de este país deberíamos pedir a Marito que le solicite a los sectores contratados por su movimiento que retornen a sus hogares y cada líder político tendría que hacer lo mismo con sus respectivos arreados.

    En concreto, el negocio de la oposición es que este sector campesino continúe obstruyendo el tránsito, siga quemando cubiertas en las esquinas para temor de conductores y transeúntes, moleste el horario de llegada a las oficinas y las escuelas, porque con esta agenda están buscando debilitar al Gobierno, todo teniendo como marco las elecciones de diciembre del 2017 y de abril del 2018.

    La pregunta es, ¿permitirían en cualquier comunidad del interior que un grupo de asuncenos, pagados por sectores políticos (lo cual, en ese caso, ya está sobradamente confirmado) atropelle el festejo del día de la santa patrona de la comunidad, celebración tradicional como pocas, quemando cubiertas, blandiendo garrotes y explotando petardos contra la Policía?

    Es probable que a Fernando Lugo, Efraín Alegre, Marito y Elvio Benítez se les esté yendo la mano. Es posible que no se estén dando cuenta de que la comunidad nacional ha rechazado la condonación, el regalo de su dinero de impuestos a grupos de personas que siquiera se sabe quiénes son y con la administración de dirigentes que hace décadas se quedan con la plata de los campesinos.

    Hace pocos días un dirigente campesino reclamaba que ya quería volver a su tierra y que necesitaba una orden de Marito Abdo, aduciendo que su movimiento “los contrató” en el interior para ocupar las calles del centro de Asunción. Los ciudadanos serios de este país deberíamos pedir a Marito que le solicite a los sectores contratados por su movimiento que retornen a sus hogares y cada líder político tendría que hacer lo mismo con sus respectivos arreados.

    No se puede engañar a la gente en general, y es aún más miserable engañar a la gente pobre con promesas imposibles de cumplir.

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    Publicado por jotaefeb | 12 agosto, 2017, 8:36 am
  16. Elogio del cavernícola garrote campesino
    Por Andrés Colmán Gutiérrez
    En manos de Moisés, un simple trozo de rama de arbusto transformado en cayado fue el símbolo de libertad de todo un pueblo. Tal como en estos días lo recrea una popular telenovela, el humilde palo en poder del patriarca bíblico pudo conjurar plagas y separar las aguas del mar para que los hebreos dejen de ser esclavos.

    El profeta Jesús de Nazareth también se apoyaba en un palo cuando recorría las playas del mar de Galilea predicando que bienaventurados los pobres y fue con ese mismo cayado, transformado en garrote, con el que apaleó y expulsó a los mercaderes que se adueñaron del templo.

    Con un ramo seco desgajado de unos arbustos, al que imaginó potente lanza, el higaldo caballero Don Quijote de la Mancha cargó al galope contra molinos de viento que para él eran feroces gigantes, legándonos para siempre la más bella y literaria metáfora sobre la utopía.

    Con un pedazo de palo de caña, convertido en artístico bastón, el gran Charlie Chaplin le dio vida al más entrañable personaje de la historia del cine, un zaparrastoso vagabundo que se burla de la autoridad para contagiar valores de humanidad.

    En Paraguay, el palo, el bastón, el garrote, el yvyra racängaguá, el yvyra vãvã, el yvyracua, el yvyra asygué, el yvyra paje, el kyse yvyra, el tacuapú… constituyen parte de la ancestral cultura indígena y campesina, que adquieren diversos usos según la ocasión: sostén para caminar, instrumento para golpear la tierra y arrancarle música en una danza ritual, arma para la cacería y la obtención de alimentos, herramienta para hacer huecos en la tierra y sembrar semillas, medio de defensa o de ataque, emblema de justicia popular en comisiones cuando la justicia oficial no funciona…

    El garrote se ha convertido, además, en el principal símbolo de las manifestaciones campesinas. Fue admirable ver como lo usaron en aquella histórica marcha de marzo de 1999, cuando el asesinato del vicepresidente Luis María Argaña los sorprendió en plena capital y decidieron unirse a los demás ciudadanos durante varios días de resistencia.

    Fueron parte del esquema de seguridad en las plazas del Congreso y bastaba que unieran los palos, unos con otros, para formar una muralla infranqueable, que no pudieron derribar ni las arremetidas de la Policía montada, ni la llegada de los tanques de guerra. Desde entonces, los miembros de la Federación Campesina llegan cada año portando esos mismos históricos garrotes, como evocación del heroico Marzo Paraguayo.

    Es lo que probablemente no supo, o no quiso saber, la ministra de Hacienda, Lea Giménez, cuando en estos días llamó “cavernícolas con garrotes” a los campesinos de la Coordinadora Nacional Intersectorial (CNI), movilizados en la capital. Lástima, porque implica desconocer una esencial clave cultural del pueblo para el que ella dice trabajar.

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    Publicado por jotaefeb | 12 agosto, 2017, 8:27 am
  17. Dialogar es la consigna, no hay otra

    El Poder Ejecutivo lanzó una segunda propuesta oficial de ayuda a los campesinos luego de las adversidades climáticas y busca atraerlos a una mesa de diálogo para ofrecerles medidas financieras, crediticias, de ayuda alimenticia y asistencia técnica con provisión de semillas, además de un ofrecimiento de seguro agrícola para 6 departamentos. La respuesta inicial del sector de dirigentes del campo que se encuentra acampando en la capital ha sido negativa. Algunos de sus líderes dijeron que la oferta no les convence y proponen seguir la confrontación.

    Ante los ofrecimientos de parte del Gobierno, se está a la espera de novedades de la otra parte en este ya largo capítulo de controversia. Se aguarda que los líderes de las organizaciones en plan de lucha tomen una decisión razonable y vuelvan a sentarse a la mesa de negociaciones. Ante el panorama legislativo de que el veto a la ley de condonación no podrá ser revertido, no tienen otra opción que volver a las conversaciones. Y, mal que les pese a algunos que prefieren posturas extremas, los campesinos tendrán que volver a negociar, como debió de hacerse desde el principio.

    Cualquier guerra, por más sangrienta que fuere, al final siempre termina en una mesa donde se negocian las condiciones de la paz. Esta situación, que está muy lejos de ser un conflicto bélico, necesariamente, más tarde o más temprano, acabará en torno a una razonable conversación para estudiar acuerdos a favor de los campesinos.

    Los que apuestan por la pelea y el conflicto permanente, en aras de una equivocada lucha de clases, tendrán que terminar asumiendo que la realidad se impone siempre sobre los sueños y que los hechos, planes y proyectos están por encima de los delirios politiqueros. Más vale ser razonables y actuar en consecuencia que engañar y dejarse engañar por sentimientos y propuestas difícilmente realizables de cara a las certezas de la vida cotidiana.

    La indiscutible verdad, sean cuales fueren los rumbos por los que vayan a transcurrir los hechos de ahora en adelante, es que habrá que negociar. Sentarse a una mesa para conversar es inevitable, con cualquier resultado final que alcance este conflicto. Entonces, ¿por qué esperar que haya más heridos y contusos y no comenzar a dialogar ahora mismo? ¿Qué aguarda esta dirigencia campesina de las promesas de ciertos políticos por eso no se aviene a una sensata conversación? ¿Quieren una razonable salida a esta situación o pretenden imponer sus consignas como el agresor que a toda costa quiere los despojos de su adversario vencido?

    Las nuevas proposiciones del Gobierno Nacional están a la vista y solo esperan que se las analice para ver sus alcances, se las corrija si es necesario, se las complete si les faltan elementos y, sobre todo, que se acepten sus bondades como una de las salidas que se vislumbran en este momento.

    Está la oferta de dar kits de alimentación por 90 días a las familias que están padeciendo necesidades a causa de las heladas, el exceso de lluvias y otros castigos climáticos. Lo mismo que la asistencia con semillas y ayuda técnica para volver a sembrar alimentos en las chacras para resarcirse de los perjuicios. El ofrecimiento de aplicar el seguro agrícola que beneficiará a 50 mil productores de 6 departamentos del país no se puede dejar de aprovechar por su importancia y su pertinencia.

    La posibilidad de ampliar la Ley 5.527/15 para extender el plazo de su vigencia a fin de que pueda alcanzar a unos 10.000 deudores más que están con problemas es otra oportunidad que no se puede perder. Ampliar la posibilidad de pagar los créditos por 10 años de plazo con dos años de gracia, con tasas subsidiadas del 8% es otra de las proposiciones ventajosas imperdibles. Se contempla además la entrega de nuevos créditos a los clientes que están refinanciando sus deudas, así como se procedió con los deudores que se acogieron a los beneficios de dicha ley el año pasado.

    En suma, una serie de ventajosas propuestas que no se deben desaprovechar y que se pueden enriquecer mediante un diálogo inteligente y sensato. Sentarse a conversar con el Gobierno y negociar para obtener medidas aún más ventajosas es el desafío que tiene sobre sus hombros la dirigencia campesina.

    Cuanto antes comience, más rápido podrán usufructuar sus beneficios los campesinos del país.

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    Publicado por jotaefeb | 10 agosto, 2017, 7:41 am
  18. La posverdad sobre el campesinado pobre

    Por Miguel H. Lopez
    La post-truth o posverdad, que a fines de este año se incorporará al diccionario de la RAE, es aquella mentira emotiva que contrasta con lo que decía Platón en su mito de la caverna: La verdad siempre estará aunque nadie crea en ella. O, que la opinión no es la verdad y aunque se la presente como tal, será diferente.

    En los tiempos de la realpolitik, la sociedad de la (des)información y la irrupción de la física cuántica; este modo de socavar la percepción y concepción de las cosas, en función de su utilidad o funcionamiento, más que al principio de realidad y ética, es cuando se torna indispensable separar los datos verificables del punto de vista.

    En el mundo de las comunicaciones, el periodismo con su poderoso peso en el imaginario y el márketing político con su maleabilidad discursiva, esta posverdad, o su similar, los hechos alternativos, la no-verdad, es sostenida, institucionalizada y legitimada con propaganda y difusión mediática masiva.

    Este modo de instalar un parecer en el imaginario colectivo, sin importar veracidad, ataca los deseos, emociones y creencias de las personas. Una suerte de sucesivos golpes bajos a los niveles más expuestos de la sensibilidad y el instinto humanos, echando mano a los contextos sociohistóricos, coyunturales y necesidades afectivas y materiales. El resultado es como aquello que decía el propagandista de Hitler, Joseph Goebbels: “Miente, miente, miente que algo quedará. Cuanto más grande una mentira más gente la creerá”.

    Con los campesinos que reclaman el subsidio a sus deudas contraídas por el fracaso de la gestión del Estado a través del Ministerio de Agricultura y Ganadería, se aplica meridianamente esto de la posverdad. Aupadas en una arraigada actitud conservadora y despreciativa hacia los pobres (aporofobia) de cierta clase media analfabeta funcional, en un ejército de desclasados semihambrientos o malpagados, y en cierta prensa mendaz, las ideas de que los labriegos no son productores, que son haraganes, que piden cubrir deudas de sus motocicletas, son prehumanos, no tienen derechos, son de segunda, etc., florecen cual hongo en estiércol.

    Así, tenemos una sociedad –mayoritaria– asuncena que hasta olvida su ascendencia campesina y detesta a “esos” que “llenan de mal olor” la plaza del centro. Demasiada no-verdad. Hasta creen que Cartes hizo bien en vetar la ley sancionada, cuando que es una tremenda equivocación.

    Los campesinos son víctimas de esta posverdad alentada desde el Gobierno; así como lo fue Nerón, a quien condena la historia –a raíz de un rumor de la aristocracia– por haber incendiado Roma y ni siquiera tocó una chispa…

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    Publicado por jotaefeb | 10 agosto, 2017, 7:34 am
  19. ¿Qué hace Petropar con sus “ganancias” que obtiene a costa del sector privado?

    Escribe: Luis Alen.

    El Gobierno de Horacio Cartes se caracteriza por el “uso y abuso” de grandes recursos financieros con mucho secretismo y sin conocerse las razones reales que están detrás de este manejo oscuro, como ocurre con la deuda de los bonos soberanos y especialmente con las “ganancias” de Petropar, que se realizan a costilla del sector privado de los combustibles.
    Todo se lleva a cabo con absoluta impunidad por la falta de controles, ya que finalmente es una Justicia complaciente la que blanquea los tortuosos mecanismos de aplicación de los recursos estatales, como el caso de los decretos del 2015 que establecieron la anticonstitucional “reserva de mercado” de 50 por ciento a favor del ente petrolero, lo que le ha posibilitado a Petróleos Paraguayos mejorar su situación financiera, pero sacándole en forma arbitraria una parte de sus negocios a las empresas privadas distribuidoras, a tal punto que los directivos de la empresa pública hablan de un superávit acumulado de más de 120 millones de dólares, que, sin embargo, no cubre aún la deuda vencida con la venezolana PDVSA, que reclama nada menos que 287 millones de dólares por la provisión de combustibles que viene de la época de los presidentes Nicanor Duarte Frutos y Fernando Lugo.
    Estos fondos bien podrían haber servido para el refinanciamiento de la deuda de los campesinos, como un acto de justicia histórica con la gran “deuda social” que se tiene con los hombres de campo.

    El temor de HC
    Temeroso de que los fondos del subsidio proyectado para los campesinos vayan a terminar en los bolsillos de sus oponentes políticos, HC finalmente optó por plantear un proyecto alternativo, que saldrá de los bonos soberanos, por 70 millones de dólares, para la refinanciación de la deuda campesina y una asistencia técnica para alrededor de 50 mil familias de la agricultura familiar, que históricamente se han visto imposibilitadas de salir adelante por la pequeñez de sus parcelas de menos de 30 hectáreas, y por la acuciante realidad económica que les circunda, con acreencias usurarias de los comerciantes del interior, muchos de ellos identificados con los caudillos partidarios de la zona donde viven.
    Pero en vez de recurrir a los bonos soberanos, de libre disponibilidad en comparación a las exigentes condiciones de los créditos de organismos multilaterales como el Banco Mundial y el BID (Banco Interamericano de Desarrollo), Cartes tenía la opción de utilizar los fondos de Petropar depositados en el Banco Nacional de Fomento (BNF), como medio de auxiliar a los campesinos pobres, ya que gran parte de ese dinero proviene del gasoil que se vende a los productores de la agricultura empresarial de la soja, el trigo o el girasol, entre otros rubros de renta.
    Pero, ni corto ni perezoso, HC desvela la verdadera intención que subyace en la contratación de la deuda soberana, que deberá ser pagada con altos intereses en el corto plazo, y que pende como la espada de Damocles sobre la cabeza de 7 millones de paraguayos, que deberán pagar indefectiblemente estos fondos del exterior, para que el país no entre en “default” en los períodos presidenciales venideros.

    La deuda de los bonos soberanos tendría que servir a lo sumo para respaldar la creación de la necesaria infraestructura que saque al país del subdesarrollo en el ámbito del transporte, como forma de mejorar el acceso de los productores a los mercados, pero no como instrumento político al servicio del Gobierno de turno, con miras a solventar situaciones coyunturales de precariedad económica, que son seguramente reclamos legítimos, pero que deberían ser abordados como un problema social complejo y con requerimiento de una solución integral.

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    Publicado por jotaefeb | 9 agosto, 2017, 8:42 pm
  20. La historia de cada año
    Por Dany Fleitas

    La marcha campesina ya lleva 30 días y se ha convertido en una de las más prolongadas que se hayan hecho en Asunción. Esta vez los agricultores izaron la bandera del subsidio -o condonación- como principal reclamo. El mayor escollo que deben sortear es la falta de un registro detallado de deudores, concepto del gasto y montos por entidad. Otro factor en contra es que la movilización se contaminó de oportunistas políticos y los tiempos electorales hacen suponer que solo buscan un rédito electoral y/o quizá recursos frescos para hacer proselitismo.

    Todo eso generó muchas dudas y los manifestantes se ganaron rápido el repudio generalizado de la ciudadanía. Se olvidaron de que un millón de paraguayos se movilizan a diario hacia Asunción para estudiar, trabajar, comprar, vender o simplemente hacer turismo. Ni hablar del impacto negativo al movimiento comercial, principalmente el sector gastronómico, muy fuerte en el casco histórico.

    La táctica falló. Antes que ganar adeptos y generar conciencia a favor, desataron una ola de críticas fuertes con sus cortes de calles a cualquier hora, ruidos y basuras por doquier. Tan grande fue la indignación que, en el balance general, hasta los medios se hicieron más eco del repudio ciudadano que dé la causa campesina.

    No es para menos. Los derechos de unos terminan donde comienzan los de otros. La ciudadanía honesta, trabajadora y estudiosa ya no se calla. No tolera más el atropello impune, el despilfarro ni la corrupción. No tolera ni acepta más la entrega de dinero público a cualquiera que busca meter miedo con protestas. Paraguay transita y respira la modernización, a un ritmo vertiginoso. La gente quiere salir adelante con las mismas oportunidades que otros y en paz.

    Es evidente que existen todavía dirigentes manipuladores que se aferran a una corriente ideológica arcaica, que ya no funciona. Este tipo de liderazgo apuesta a la fuerza como estrategia. Cree que, como antes, se puede llegar con gente en “camionadas” y con protestas violentas obtener gratis recursos sin mucho esfuerzo.

    Hoy, en pleno Siglo XXI, las manifestaciones de reclamos y sugerencias ciudadanas ya no se dan solamente en las calles. Las nuevas plataformas de la información y la comunicación son armas letales tanto a más poderosas que las movilizaciones callejeras. Esto se vio más que nunca. Mientras los campesinos marchaban, cientos de miles de internautas se manifestaban online pero en contra.

    El oportuno veto del Poder Ejecutivo al proyecto de ley de subsidio de las deudas de los agricultores campesinos fue aplaudido de pie por la ciudadanía. Ahora, el “pelota tata” -pensado originalmente para embretar al Presidente- arde en las manos de ambas cámaras del Congreso Nacional. El Senado y Diputados pueden ratificarse y hacerse de punto con unas cuantas familias “endeudadas” del campo, sin embargo, se ganarán el voto en contra de millones de paraguayos, desatarán reclamos similares de otros sectores sensibles y pondrán en riesgo la salud del fisco en las siguientes décadas.

    No todo está perdido. Los sectores en disputa no deberían caer en extremos ni en la ceguera de ideologías. Por suerte, el puente del diálogo no se ha agotado. Los campesinos y legisladores que votaron por el sí al subsidio deberían repensar su estrategia y aceptar una salida intermedia, como por ejemplo la refinanciación, como propone el Ejecutivo. En la mesa de negociaciones podrían incorporar ciertas reformas de entidades relacionadas con la producción agrícola y ganadera a los efectos de poner en vigencia un seguro adecuado y una mejor atención crediticia y técnica en el campo para que no se repita la historia cada año.

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    Publicado por jotaefeb | 9 agosto, 2017, 8:57 am
  21. Sobre héroes y vándalos

    Es grave que en la vida política democrática que hemos logrado sostener durante estas casi tres décadas –inéditas en la historia del país, en que los gobiernos se han sucedido por la vía electoral– florezcan de nuevo esos ímpetus, arrebatos golpistas, shakes y actitudes violentas que se mezclan con la pugna y el debate democráticos; afortunadamente siempre primó la salida democrática, dejando en fuera de juego a los violentos.

    El mejor, aunque más valdría titularlo el peor, ejemplo es el debate de candidatos del mismo partido organizado por un canal de televisión, un ejercicio democrático fundamental para que los ciudadanos sepan evaluar a los presidenciables; como es de público conocimiento, culminó bien en su transcurso, pero después, asistentes como público terminaron agrediendo a uno de los candidatos, en forma virulenta.

    Incluso algunos de los patoteros tienen antecedentes con los hechos de violencia que terminaron con el incendio y saqueo del Senado, lo que pinta a todas luces que se están formando, a la manera del fútbol, patotas violentas, totalmente antidemocráticas, por lo que resulta preocupante que partidos democráticos que están en campaña electoral, lo que presupone acorde con las normas de proselitismo político democrático pacífico, se tornen en “barras bravas”, y en vez de dirimir los debates con la dialéctica de la polémica política, formen grupos de choque violentos, al estilo de las agrupaciones políticas fascistas.

    No es extraño que algunos de esos “barras” estén siendo investigados por haber pagado y acompañado a barras peloteros para el atraco al Congreso.

    Dentro de este panorama, preocupa que la protesta social de los campesinos que se han apropiado del microcentro, a costa del resto de la ciudadanía, lo hagan exhibiendo poderosos garrotes, algunos incluso con resaltantes y amenazantes clavos, resistiéndose incluso a que los policías trataran de “desarmarlos”. Su único líder visible y con absoluto poder de mando lo justificó afirmando que los garrotes son un símbolo de la lucha.

    Los garrotes, Sr. Aguayo, son un símbolo, sin duda, pero de la violencia, del primitivismo cavernario, de la prepotencia, de la agresividad y no han llegado a convertirse de símbolos en violenta realidad por la paciencia del resto de la ciudadanía que ha aguantado la usurpación del espacio y del tiempo de los demás.

    Tienen razón algunos de ellos en haberse sentido ofendidos porque los trataron de “garroteros”, pero, lamentablemente, es así, los que marchan bajo el símbolo, bajo la bandera del garrote, pueden ser considerados como garroteros.

    De hecho, en nuestra historia dictatorial los garroteros y macheteros marchando, de triste historia, han abundado para amedrentar al resto de los ciudadanos.

    Sería, sin embargo, un error tratar a los campesinos en general como tales, ya que son un grupo; hemos visto muchas marchas campesinas sin garrotes.

    Lo grave, en este caso específico, es que se pretende generalizar a este grupo con el campesinado en general, cuando muchas organizaciones campesinas ya han sentado posición mostrando su desacuerdo con las huestes de Agüero y otros más, entre cuyos antecedentes se cuenta la acusación de haber malversado plata para los agricultores.

    Y más grave aún es que políticos que han promovido la destrucción del Congreso, con su carga simbólica incluida, estén fomentando estos actos de violencia, azuzando a seguidores para que arrasen con todo, con discursos tremendistas cargados de violencia.

    Y lo más grave de todo es que haya políticos y legisladores que en aras del electoralismo inmediatista pretendan presentarlos como héroes, y les manijean con el ánimo de debilitar al Gobierno, incluso poniendo en riesgo el presupuesto nacional, es decir la economía del país.

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    Publicado por jotaefeb | 9 agosto, 2017, 8:57 am
  22. Mayoría silenciosa

    Por Dr. Víctor Pavón

    En los temas públicos que atañen a la decisión de los gobiernos una sociedad conformada por ciudadanos críticos resulta vital para limitar la influencia del poder político. Últimamente la tecnología ha evolucionado de tal manera que las redes sociales se han constituido en una forma espontánea de expresión ciudadana. Una forma de tomar el pulso de lo que la gente piensa y desea en temas que afectan a todos.

    Esta forma de manifestación y de expresión de ideas por parte de cada vez más personas conectadas por la red de internet es, a la vez, una manera de limitar el poder político. Lo que está mal está mal y la crítica es necesaria e incluso es mejor si se proponen soluciones para elevar el debate. Así mismo, si lo que está bien es realizado por alguien que no es del agrado de uno, es preciso hacerle notar que ha actuado correctamente.

    De ahí que la decisión del presidente Cartes de vetar la ley que subsidia con efectos de condonación las deudas contraídas por ciertos grupos de campesinos ha sido considerada en las redes sociales como correcta y justa por la gente que trabaja, estudia e invierte en sus familias para un mejor país.

    Para el Presidente de la República la cuestión no se presentaba fácil. Se está en etapa electoral donde vale todo, con tal de congraciarse con las clientelas que esperan ansiosos se les conceda todo tipo de gracia, aunque ello implique sacar a unos para dárselos a otros y perjudicar finalmente a los mismos que momentáneamente van a recibir un alivio para luego encontrarse en peor situación que antes, como en efecto es lo que aprobó en Diputados y Senadores de manera irresponsable y populista.

    La mayoría silenciosa expresada espontáneamente en las redes luego del veto presidencial muestra que cuando las decisiones son correctas, se aplauden y se apoyan.

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    Publicado por jotaefeb | 9 agosto, 2017, 8:44 am
  23. Las tetas del Estado

    Por Caio Scavone

    No hace mucho una paraguaya con el grado de teniente del Ejército solicitó un permiso para poder amamantar a su bebé y esta cuestión originó en el cuartel militar un montón de comentarios de diverso calibre.

    Hasta sirvió para que la explicación del entonces comandante del Ejército paraguayo nadie entendiera diciendo de su comandada “ella solicitó con fondo más que forma inapropiada, no para amamantar, ella acusó de que fue removida de su cargo sin causa, en el código militar existe traslado y una vez que uno cumple dos años de rutina, es trasladado a otra unidad” (sic).

    La mamá uniformada fue trasladada de una dependencia militar a otra, de la Dirección del Servicio de Sanidad de la Armada fue a la Escuela de Formación de Suboficiales de la Armada y un vocero de las FF.AA. comentó que su nueva unidad contaba con todos los lujos para amamantar a su bebé. Si en los cuarteles se dispone de las tetas del Estado y se amamanta a los milicos, ¿cuál sería el problema para otro bebé de pecho?

    La teniente argumentó que con su traslado tendría menos beneficios económicos por las bonificaciones que dejaría de recibir, que los derechos de los niños serían violados y que las mujeres militares están protegidas por dos leyes, la militar y la ley de la maternidad. Sus jefes argumentaron que la teniente quedó con orden de arresto por indisciplina y recibió la orden de quedar castigada en la base militar de Viñas Cue.

    El caso movilizó a toda la república, a las madres con hijos, a las casadas sin hijos, a las madres solteras, a los padres con oficio de mamá, a las madres que se fueron a la Madre Patria, a los solteros que hacen de mamá, a las abuelas y tías. Las explicaciones de la detención que dio el General no cayeron para nada bien al pueblo en general. Y como muchos de los casos, que cobran enorme dimensión coyuntural en el Paraguay, terminó en el opa reí y ya nadie se acuerda de la leche derramada que habrá quedado cuajada en alguna vitrina militar para el “archívese y olvídese”.

    Hoy el Estado se prepara nuevamente para dilatar sus caritativas tetas y resecar aun más sus desaguadas ubres para derramar otros millones de guaraníes a gente que no se sabe de dónde viene, adónde irá, qué cultiva, cuanto y por qué deben y quiénes son?

    Lo único que se sabe es que son campesinos paraguayos porque vienen del más allá de la avenida Madame Lynch a lincharle una vez más al Paraguay. Y paraguayos porque usan muy bien el yopará y no desfilan y enquilomban las calles asuncenas agricultores de ojos estirados y con cromosomas japoneses, no se les ve a rubios pecosos y quemados por el sol con mamelucos y sombreros y ni a gente hablando en portuñol que abandonó su productiva chacra comprada al paraguayo para saberla aprovechar.

    También se conoce muy bien a los que empujan a los campesinos a poblar las caóticas calles de la capital. Se avecinan las elecciones generales y la leche estatal debe salpicar los bolsillos de la perrada, debilitar a los que tienen la lapicera, alimentar a los anémicos y segundones partidos políticos, mejorar la buena calidad de vida de los dirigentes campesinos y ciertos parlamentarios, preparar la joda de subsidios a todos los paraguayos deudores y las condonaciones futuras para que en este país nunca se premie el esfuerzo, sea honrado el sacrificio y jamás se desarrolle la agricultura familiar.

    También este otro estallido campesino debe servir para que las instituciones se remanguen en serio, dejen de dilapidar tanto dinero y se enfoque la problemática campesina con profesionales de valía. Y a los oportunistas congresistas, prendidos a las ubres del gobierno y que nunca pasan a la categoría de desmamantes, que dejen de succionar las complacientes, sempiternas y flácidas tetas del Estado…

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    Publicado por jotaefeb | 9 agosto, 2017, 8:43 am
  24. No “golpean” a Cartes, golpean al país

    Unas declaraciones atribuidas a la diputada Olga Ferreira de López (actualmente independiente), aparecidas en la prensa, acerca de la votación realizada en la Cámara de Diputados el pasado 26 de julio, que aprobó el subsidio de las deudas del grupo de campesinos que se manifiestan frente al Congreso, muestran que el caso es bastante más grave de lo inicialmente imaginado.

    “Le vamos a golpear a Cartes (Horacio)”, habría sido el comentario de un referente de la actual disidencia colorada ante la consulta sobre la intempestiva votación llevada adelante, pasando inclusive por alto trámites que suelen ser usuales, como un dictamen de comisión previo.

    Si bien la diputada Ferreira de López negó luego que se haya manifestado en los términos publicados con relación al presunto “golpe”, no hace falta, sin embargo, hacer mucho esfuerzo para imaginar que la dañina decisión adoptada por una mayoría de legisladores de sectores bien identificados se parece más a un contubernio político que trata de crear un grave daño al Gobierno antes que una decisión meditada que busca el bien común de la Nación.

    Los legisladores confabulados en dicha ocasión llevaron adelante como una aplanadora la votación en la que, como se sabe, ganaron los que estaban por el subsidio de deudas particulares de los campesinos manifestantes, sin tener idea acerca de cómo se iba a pagar esa cuenta, cuál iba a ser el origen de los fondos, a quiénes se les pagaría y por cuáles motivos, y, en fin, sin que este subsidio supusiera que los beneficiarios quedarían inhabilitados para nuevos préstamos.

    Este caso, pese a lo delicado de sus implicancias y consecuencias, no pudo haber sido llevado adelante con más irresponsabilidad personal de parte de los legisladores. Porque los diputados, a su turno, hicieron exactamente lo mismo que habían hecho los senadores.

    “Le vamos a golpear a Cartes”. Se haya o no pronunciada la frase, parece que en eso consistió la cuestión. ¿Puede concebirse que gente que tiene en sus manos la suerte del país, de su presente y de su futuro, en asuntos tan comprometedores se manejen con la mentalidad de pendencieros de patota callejera? Si pensaban que “golpearían” al Presidente de la República por no poder cumplir con las duras exigencias económicas de la atolondrada ley de subsidio, para desacreditarle ante la ciudadanía, lo que consiguieron, en primer término, fue golpear al propio país, a los ciudadanos y a las ciudadanas, ponerlos contra las cuerdas, y luego desacreditarse a sí mismos.

    Al comprometer los destinos de la patria, de sus conciudadanos y hasta de las próximas generaciones, por medio de una simple maniobra de conveniencia política coyuntural, los coaligados demostraron que los más altos objetivos que conforman lo que solemos denominar “intereses superiores de la sociedad nacional” les tienen completamente sin cuidado. Lo que les mueve, lo que les entusiasma, es utilizar cualquier ocasión para debilitar al oponente. Esto tiene un único y expresivo nombre: politiquería.

    De estos episodios cabe preguntarse, con aprensión, si cada vez que surge un problema importante para la suerte de nuestro país los diputados y los senadores, en vez de preocuparse por estudiar y hallar una solución rápida y conveniente para la nación, van a ponerse a averiguar cómo la pueden aprovechar para fortalecerse ellos mismos o para debilitar al adversario. Entonces, debemos concluir que no estamos en manos de gobernantes, sino de jefes tribales.

    Ya no hay actos y decisiones políticas que puedan sorprendernos realmente. Lo inaudito, lo exótico, lo caprichoso e inconsulto se tornaron pan de todos los días. Los colorados del movimiento “Añetete” tenían la ocasión –en este caso de la condonación de deudas de los campesinos manifestantes– de demostrar su grandeza, su superioridad ética frente a su adversario interno. Debieron tener en consideración, en primer término, los intereses patrios y dejar en segundo plano la conveniencia táctica. Pero hicieron todo lo contrario. Los que votaron por el subsidio mostraron la mentalidad rastrera, indigna de quienes disfrutan autodenominarse “representantes del pueblo”.

    Entonces, para hacerle pasar por un serio problema al presidente Cartes, los legisladores opositores nos metieron en un serio problema a todos los habitantes del país y los descendientes. Aprobaron perforar el erario con la carga de una cuenta deudora de un grupo de campesinos que nunca adoptó una actitud sensata y dialoguista –la que es de esperar de todo deudor moroso–, sino prepotente y, por momentos, hasta violenta. El planteamiento de los manifestantes tenía y tiene la suficiente envergadura como para merecer un estudio técnico financiero, detenido y riguroso.

    La política no debería basarse en golpes bajos, en sorpresas o en artimañas en las que se sacrifique el interés general en aras del egoísmo electoralista.

    Los senadores y diputados que votaron “sí” a la injustificable y nefasta ley de subsidio de deudas de los campesinos manifestantes merecen que nadie más vuelva a votar por ellos, ya que la suerte de todos –según demostraron– está depositada en muy malas manos. Los ciudadanos y las ciudadanas no solamente deben criticar a los malos políticos, sino también dejar de votar por ellos.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/no-golpean-a-cartes-golpean-al-pais-1620787.html

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    Publicado por jotaefeb | 9 agosto, 2017, 8:42 am
  25. CARTA ABIERTA A NILA LOPEZ

    Leyendo lo que has escrito en tu red social querida Nila López, me doy cuenta que Hermes está vivo en mis hijas, mucho más de lo que yo misma suponía.

    No soy parte del Gobierno pero soy parte del país y una observadora muy crítica de los procesos por los que venimos transitando. Lo que voy a escribir está avalado por toda una vida de de investigación, análisis y trabajos para el desarrollo sostenible. Y me motiva escribirte el aprecio que te tengo.

    Nuestro país enfrenta muchos problemas. La crisis del pequeño productor campesino es una de ellas. Lo que la Ministra de Hacienda está haciendo es DEFENDER EL SUBSIDIO AL PEQUEÑO PRODUCTOR. Ese subsidio -del cual ya se han beneficiado cerca de 80.000 pequeños productores de los cuales 18.000 refinanciaron sus deudas y ampliaron su financiamiento sólo en 2016 y del cual deberían beneficiarse muchos más – hoy está en peligro porque con la nueva LEY QUE PRETENDE IMPONERNOS EL CONGRESO el país destinará recursos a SUBSIDIAR A LOS BANQUEROS QUE OTORGARON MALOS CRÉDITOS en vez de subsidiar al campesino. Y para colmo, quieren hacen creer que los que nos oponemos a que el Tesoro Nacional se SUBROGUE LA DEUDA CAMPESINA y PAGUE EL CAPITAL Y TODO TIPO DE INTERÉS (corrientes, punitorios y moratorios!) a los ACREEDORES FINANCIEROS PRIVADOS somos INSENSIBLES ANTE EL CLAMOR CAMPESINO.

    Sé que eres una gran lectora por eso espero que tengas la paciencia de leerme hasta el final. Sé también que eres una persona muy informada. Entonces debes saber que entre 2008 y 2012 entró mucho dinero al país porque los precios internacionales de la soja y otros alimentos subieron abruptamente. Una gran parte de ese dinero se depositó en cooperativas, bancos y financieras. En términos económicos se dice que hubo un aumento súbito y excesivo de liquidez en el sistema financiero. Si desde la conducción financiera del país se hubiese entendido lo que pasaba, se hubiera captado esa liquidez con instrumentos de ahorro de largo plazo (por ejemplo emisión de bonos en Guaraníes para financiar obras de infraestructura tan necesarias). Pero no se hizo eso y las entidades financieras colocaron los depósitos recibidos en operaciones de crédito de consumo y créditos comerciales. Todos creíamos que vivíamos en el mejor de los mundos. Las importadoras nos ofrecían autos 0 km sin entrega inicial a 60 meses. Las ensambladoras de motos ofrecían biciclos sin entrega inicial. Los bancos nos regalaban tarjetas de crédito y nos ofrecían increíbles promociones para estimularnos a gastar. Claro que después nos cobraban intereses del 50% anual. Pero qué importaba, teníamos plata para gastar y los comercios vendían como locos. ¿No te pasó también a vos? ¿Te acordás?

    Los pequeños productores rurales tampoco escaparon del acoso de bancos, cooperativas y financieras que ante la urgencia de colocar sus fondos líquidos ofrecían préstamos sin analizar el negocio del campesino. No se fijaban si los vencimientos calzaban con los ingresos que generaba la actividad económica del productor. No les interesaba que tuviesen una tecnología adecuada ni contratos de comercialización. No se fijaban si el productor estaba sobre endeudado o no. Simplemente SE FIJABAN SI ERAN PROPIETARIOS y si no estaban en Inforconf, y les COBRABAN UNOS INTERESES SUFICIENTEMENTE ALTOS, del orden del 40%, así, si el 30% de los créditos no se recuperaban ganaban 10 en lugar de 40, pero lo mismo ganaban. También le ofrecían crédito al campesino los vendedores de muebles y electrodomésticos, de celulares, de motos y hasta los macateros. Muchas veces pagaban las cuotas con los préstamos recibidos de las entidades financieras. Pero había más, porque además de los créditos también llegaban las REMESAS de las mujeres y de los jóvenes que habían ido a España cuando Nicanor suspendió el subsidio al algodón y miles de asalariados y pequeños productores rurales quedaron sin renta. Lo importante es que HABÍA CIRCULANTE!

    El problema empezó en 2013 cuando el precio de la soja empezó a caer, disminuyó la liquidez, disminuyeron las ventas y empezaron a regresar los migrantes huyendo de la crisis española. Y los deudores terminaron prestando plata de usureros para bicicletear sus deudas.

    En 2014 había varios miles de pequeños productores rurales morosos. Las altas tasas de interés hacían crecer aceleradamente sus deudas impagas. Los bancos, financieras y cooperativas vendían estas deudas a empresas gestoras de cobranzas. Y empezaron los juicios, los embargos y las sentencias de remate. Miles de compatriotas corrían el riesgo de perder sus propiedades. La crisis campesina que había sido camuflada por la liquidez transitoria regresaría con más fuerza dejando en evidencia los problemas de fondo: ausencia de tecnología productiva, dispersión y alejamiento de los mercados, dependencia de los intermediarios y de las inclemencias del clima. Todas cosas muy objetivas pero que en la práctica significaban hambre, desnutrición, enfermedad, desesperación y riesgo de muerte para miles de compatriotas.

    Por eso el Gobierno diseñó la Ley 5527/15 trabajando con todos los líderes rurales, como puede verse en las crónicas de los diarios de ese año y el anterior. La ley se promulgó en noviembre 2015 y empezó a implementarse con el presupuesto 2016. Mientras numerosos compatriotas campesinos recibieron la Ley como una bendición, algunos líderes campesinos -muchos de ellos con antecedentes de malversación de fondos recibidos anteriormente en nombre de sus comunidades- se resistieron a su implementación y empezaron a exigir la condonación y a organizar una gran marcha sobre Asunción.

    Sólo en 2016, la Ley 5527/15 ya benefició a 18.000 pequeños productores con cuatro tipos de acciones simultáneas y complementarias para la rehabilitación financiera sostenible:
    I-La PROTECCIÓN LEGAL mediante la suspensión de acciones judiciales en curso desde que empiezan el proceso de renegociación.
    II-La EDUCACIÓN FINANCIERA en contexto asociativo para la preparación de un PLAN DE NEGOCIOS sustentable con identificación de canales de venta, tecnología adecuada, requerimientos de capital y ayuda mutua en las comunidades;
    III- La REFINANCIACIÓN DE LAS DEUDAS VENCIDAS mediante la compra de las mismas a los acreedores y su refinanciamiento a largo plazo, bajas tasas y período de gracia más el FINANCIAMIENTO de su NUEVO PROYECTO PRODUCTIVO y
    IV- El SUBSIDIO TECNOLÓGICO para incorporar INNOVACIONES productivas en la finca.

    Los 18.000 pequeños productores que ya se han beneficiado de la implementación de esta Ley, hoy están TRABAJANDO CON DIGNIDAD HUMANA proveyéndonos de alimentos y proveyendo materia prima a las agroindustrias. Otros miles están en proceso de acceder a sus beneficios. Se trabaja comunidad por comunidad propiciando prácticas asociativas. Pero el financiamiento se otorga en forma individual, a cada beneficiario.
    Los dirigentes que trajeron durante tres semanas hasta la capital a unos dos mil campesinos se oponen a la asistencia integral ofrecida por la Ley 5527 y en cambio proponen una Ley que otorgue un CHEQUE EN BLANCO para que los intermediarios financieros presenten y cobren los pagarés INCLUYENDO CAPITAL MÁS INTERESES CORRIENTES, MORATORIOS Y PUNITORIOS de deudas de productores rurales con menos de 30 hectáreas. El campesino quedaría sin deuda pero sin tecnología, sin crédito ni asistencia. Los intermediarios financieros lograrían con ella transformar pagarés de dudoso cobro en DINERO CONTANTE Y SONANTE. El Estado quedará en quiebra. Es posible que caiga el Gobierno. El Gobierno que venga después, ¿cómo hará para gobernar?

    ¿Por qué los dirigentes campesinos se oponen al SUBSIDIO TECNOLÓGICO, LA CAPACITACIÓN Y EL FINANCIAMIENTO a los pequeños productores que ofrece la Ley 5527 y en cambio proponen un SUBSIDIO A LOS INTERMEDIARIOS FINANCIEROS para convertir en efectivo créditos de dudoso cobro?

    La respuesta parece ser muy sencilla, conociendo sus antecedentes de malversación de millonarios dineros recibidos en nombre de sus comunidades: A estos dirigentes NO les interesa la Ley 5527 porque beneficia directamente a los productores SIN PASAR POR LAS MANOS DE SUS LIDERES. Sin embargo, el subsidio a los intermediarios financieros que CONVERTIRÍA EN EFECTIVO LOS MALOS CRÉDITOS es un NEGOCIO QUE PUEDE PAGAR UNA MUY BUENA COMISIÓN. Eso explica por qué gastan tanta plata en transportar y mantener en Asunción a tanta gente durante casi un mes (Un cálculo miserable de 30.000 Gs por día para alimentarlos nos da la friolera de 1.200 millones de Guaraníes!)

    Y los LEGISLADORES, ¿por qué apoyan el proyecto? Dejo la respuesta a tu imaginación.

    Y vuelvo a Hermes Giménez, ya que lo mencionaste. Estoy segura ganas no le faltarán de regresar y entrar en el CONGRESO con un látigo, como Cristo cuando arremetió contra los mercaderes del templo. Y lo haría gritando “CAVERNÍCOLAS! Qué habéis hecho con el mandato del pueblo, manga de ladrones!” Y estoy segura que los latigazos alcanzarían a varios FALSOS LÍDERES de la plaza, incluyendo a los de segunda línea que portan garrotes para mantener a raya a su propia gente extenuada y abusada persiguiendo una efímera quimera para BENEFICIAR A LADRONES Y AVIVADOS.

    Y los latigazos podrían alcanzarnos también a los que somos considerados intelectuales o comunicadores y en vez de contribuir a interpretar y aclarar los procesos nos dedicamos RETWITEAR la tergiversación MALINTENCIONADA de algún periodista que busca RATING o que trabaja de operador para ATIZAR la frustración y AZUZAR el resentimiento acumulado durante tantos días de maltrato infringido por sus propios líderes a los manifestantes, haciéndoles creer que la Ministra de Hacienda se refirió a ellos como cavernícolas cuando la referencia fue clara a los que PROVOCAN ENFRENTAMIENTOS en vez de propiciar el diálogo, a los que defienden oscuros intereses en vez de apoyar la DIGNIFICACIÓN HUMANA DEL COMPATRIOTA CAMPESINO, a los que manipulan las esperanzas, los sentimientos y hasta la solidaridad de la gente para propiciar UN ASALTO al erario público.

    Pero nadie vendrá a repartir latigazos y la responsabilidad de empujar el país al caos o propiciar una comprensión más racional de los procesos que propicie el diálogo sólo depende de nosotros, desde el lugar que ocupemos y con el rol y la formación que tengamos.

    Admiro y respeto tu obra literaria querida Nila. Sé que no eres economista, ni socióloga, ni politóloga pero eres una persona informada y racional, capaz de analizar el comportamiento humano y capaz de discernir entre la manipulación y la preocupación genuina por el bienestar de la gente. Te pido cordura, honestidad intelectual y sinceridad. Hemos transitado bastante el camino de la vida. Tenemos la obligación de devolver con sabiduría lo que la vida nos dio. Debemos ayudar a orientar, no a confundir. Y desenmascarar a los CAVERNÍCOLAS que tiran la piedra para PROVOCAR VIOLENCIA y después esconden la mano.

    Gracias por llegar hasta aquí.

    Ella Duarte

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    Publicado por jotaefeb | 8 agosto, 2017, 9:27 pm
  26. Se hizo lo que correspondía

    Dr. Juan Carlos Zárate Lázaro
    El Proyecto de Ley de “rehabilitación financiera “que otorga un subsidio hasta G: 51 millones a cada pequeño productor que acredite ser propietario de hasta 30 hectáreas de tierra, que fuera sancionado por ambas Cámaras del Congreso, ha sido vetado por el Poder Ejecutivo ejerciendo la atribución prevista en el Art. 238, Numeral 4 de la Constitución nacional.

    La sanción de dicho Proyecto de Ley había sido duramente cuestionada por la mayoría de la ciudadanía honesta y trabajadora de nuestro país, además de los principales gremios empresariales, por considerarla irracional. Pues a través de ella, los legisladores no hicieron otra cosa que demostrar su desprecio e insensibilidad hacia una gran parte de nuestra población, que con mucho sacrificio paga sus impuestos y otros tributos, para que puedan ser invertidos en cosas prioritarias y urgentes para nuestro país como: salud pública,educación,obras de infraestructura entre otros y a sabiendas de que el Estado no cuenta con dichos recursos, salvo una reprogramación de varios rubros dentro del Presupuesto General de la Nación (PGN), pero que afectarían directamente los mencionados precedentemente, dado que los gastos rígidos son intocables.

    Desde un principio se había dicho analizado y consensuado de que lo correcto para estos casos era el de sancionar y promulgar una ley que les permita a estos productores poder acceder a una refinanciación y reestructuración de sus deudas a plazos y condiciones que se adecuen realmente a su capacidad actual/proyectada de repago que les permitan poder seguir siendo sujetos de crédito dentro del sistema financiero formal.

    Se había mencionado que serían aproximadamente 17.000 los pequeños productores “damnificados” que pretendían poder acogerse a este subsidio; sin embargo, sus dirigentes en ningún momento han presentado al Parlamento un listado que incluya el nombre, monto y concepto de las deudas contraídas.

    Ante deficiencias insalvables del cual adolecía el Art. 1º del referido Proyecto de Ley, en lo que hace a la identificación de la cantidad de beneficiarios que serían objeto del subsidio y la no existencia de la forma de poder certificar cual sería el monto global que estaría afectado presupuestariamente para poder cumplir con el mismo, además del impacto social y económico que de hecho podría llegar a tener, pues lo más prudente, sensato y racional era vetarlo totalmente.

    El presidente Cartes señaló que los paraguayos somos solidarios, y siempre estamos dispuestos a ayudar a quienes más lo necesitan. Pero no podemos postergar el bien de todos, privilegiando a unos cuantos, ni usar la necesidad de la gente como instrumento proselitista”.

    Si bien lo reconoció que en un principio tenía pensado dejar pasar esta ley para evitar crispación social y posibles enfrentamientos violentos, dijo que al revisar en detalle los análisis económicos decidió tomar dicha decisión.

    Señaló el mandatario que si fuese necesario prefería condenar su futuro político, antes que al Paraguay”, puntualizando además que el costo de la mencionada normativa podría haber superado los 3.200 millones de dólares (equivale al 25% del PGN), teniendo en cuenta “el efecto dominó” se pudo haber generado en otros sectores que de hecho podrían haber realizado igual reclamo al gobierno lo que resulta muy obvio.

    “A solo 5 meses de las primeras elecciones, lo más fácil pudo haber sido hacer lo mismo que los senadores y diputados con esta ley de subsidio, pero el bienestar de todos los paraguayos está por encima de todo”, agregó el titular del Ejecutivo.

    El gobierno -a través del Banco Nacional de Fomento, el Crédito Agrícola de Habilitación y el Ministerio de Agricultura y Ganadería- viene cumpliendo con el acuerdo firmado con los campesinos el año pasado, lo que de por sí ha implicado un gran esfuerzo por brindar soluciones de fondo para los pequeños productores a través de propuestas concretas orientadas a su rehabilitación financiera y productiva.

    Si bien es dable reconocer que este proyecto de ley nuevamente volverá a la Cámara de Senadores para tratar el veto presidencial, se estará precisando del voto de 23 senadores que ha sido la Cámara de origen para la ratificación en su aprobación inicial además de 41 diputados, para que pueda ser promulgado.

    La responsabilidad de poner al país por encima de los intereses electorales vuelve al Congreso, y la ciudanía debería estar atenta a la conducta que podrán tener los representantes del pueblo en los próximos días cuando vuelvan a analizarlos en plenaria.

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    Publicado por jotaefeb | 8 agosto, 2017, 10:30 am
  27. “Parasito, haragán, inútil y parlamentarios burros”

    Por: Cirilo Ibarra Enciso.
    No sería nada difícil adivinar quien pronunció esas palabras: “Parasito, haragán, inútil y parlamentarios burros”. ¿Y quién va ser si no es alguien que sabe mucho de esas “virtudes”?. Sí, fue Luis Aguayo, quien utilizó ese vocabulario. Ese dirigente campesino, supuesto agricultor, acusado por un sector de la ciudadanía como “piquetero de Lugo”.

    Un refrán dice “el ladrón juzga por su condición”, porque es normal llegar a la conclusión de que los demás actúan como uno. La disposición interior del alma de una persona, determina siempre el juicio sobre las cosas o sobre los demás.

    La semana pasada, este personaje, en una entrevista radial, como en otras tantas oportunidades, se despachó con todo contra los poderes del Estado. Entre otras cosas, aseguró que el Ejecutivo “es parasito, haragán y de gente inútil. Los senadores y diputados son burros”.

    Expresiones así ya no constituyen novedad cuando provienen de los haraganes, inútiles, zánganos, quienes desde hace casi un mes recorren las calles de Asunción y amenazan con seguir aumentando desórdenes. La diferencia ahora es que la reacción de los oyentes de esa radio no se hizo esperar y hubo coincidencia en que Luis Aguayo pareciera que se estaba presentando y a la vez, pasando lista de los miembros de su pandilla.

    Este mismo seudo agricultor, hace poco dijo: “estamos al borde de correr sangre”, agregando que ya se acaba la paciencia y pidió que no se subestime a la Mesa Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesinas (MCNOC), que tiene capacidad para movilizar a más gente y que los campesinos tienen recursos para aguantar en Asunción todo el tiempo que sea necesario.

    Y si tienen tanta capacidad y recursos, ¿Por qué no pagan sus deudas? Así, los líderes “trabajadores” volverán a “descansar” en sus lujosas residencias, a bordo de sus camionetas 4 x 4. Mientras que los campesinos, utilizados, irán a esperar a sus instigadores, políticos de Frente Guasu (FG) y liberales, para confirmarles sus votos para las próximas elecciones.

    Por cierto, Luis Aguayo ya se debe estar acomodando en alguna lista del FG para los comicios venideros. En las elecciones del 2013 no ligó nada, porque se presentó como candidato a la Vicepresidencia de la República, en la dupla luguista con Aníbal Carrillo Iramain. Perdieron como en la guerra.

    Y ahora, ¿A caso no es muy llamativo que volvió con las marchas justo cuando Fernando Lugo asume la Presidencia del Senado. Elvio Benítez es concejal departamental en San Pedro, también por Frente Guasu y existen otros concejales municipales del mismo partido protagonizando la movilización.

    Así se refleja que la marcha tiene absoluto trasfondo político-electoral. Y tampoco se debe olvidar que Fernando Lugo, desde su época de obispo de San Pedro, es gran responsable de la “creación” de algunos delincuentes y campesinos haraganes. Primero se dedicó a la formación espiritual y luego, ya como presidente de la Republica, creó hasta una entidad para beneficiar a sus “acólitos”.

    Cuando apenas asumió como jefe de Estado, Lugo firmó el decreto 838 que establece la creación de la Coordinadora Ejecutiva para la Reforma Agraria (Cepra).

    El argumento entonces que el mandatario buscó zanjar la crisis desatada entre campesinos organizados para la lucha por la tierra y productores del sector agroganadero, poseedores o arrendatarios de grandes extensiones de tierras.

    Agregó que apuntó además a superar el tradicional sistema de la “simple repartición de tierras y la débil y descoordinada acción de los diversos organismos involucrados en el proyecto”.

    Asimismo, aquel decreto estableció que la secretaría ejecutiva de la Coordinadora estará a cargo del Indert, que además actuará como soporte técnico y documental de la misma.

    Esta creación de Lugo fue después que Luis Aguayo anunció que analizan la posibilidad de reactivar ocupaciones de tierra en todo el país. Enfatizó que la medida se implementará si el gobierno sigue sin dar respuestas a los reclamos de profundizar la reforma agraria.

    Ahí también empezó la historia de Aguayo con el Indert, en la que el dirigente campesino habría sido uno de los responsables de una defraudación que ascendería a unos 4.000 millones de guaraníes. La fiscal Nadine Portillo imputó al líder de la Mesa Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesinas por supuesta lesión de confianza.

    Varias otras personas del entorno de Lugo y Luis Aguayo fueron también procesados, porque los beneficiados eran supuestamente de asentamientos que ni existían.

    Así que es normal que el pueblo humilde y trabajador no crea en una persona así, con pésimo antecedente. Y en este momento, con la más absoluta desfachatez pide que se le tenga confianza. Pero por favor “señor” agricultor, la confianza no se pide, se gana. Y lo que Ud. debe hacer ahora es ir a trabajar, nunca es tarde para aprender y empezar.

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    Publicado por jotaefeb | 8 agosto, 2017, 10:29 am
  28. La ley y el bien común: El populismo irresponsable no puede imponerse a otro poder del Estado

    Por Eduardo Ariel González Báez (*)

    “En nuestros días, Georges Burdeau entiende que las leyes políticas (notoriamente diferentes a las leyes de la naturaleza, o las leyes del ser, porque lo político no está en la naturaleza, sino en los hombres) se encuentran definidas por dos ingredientes claves: la libertad humana, y la complejidad de la materia política. Burdeau distingue dos tipos de leyes políticas: están primero las que expresan el imperativo político, y son inmutables e inviolables (su estudio, de corte filosófico, atiende a la inevitabilidad de la actividad política y a la necesidad de reglas comunes). También existen leyes políticas extraídas de la repetición de los sucesos políticos (el poder corrompe, v. gr., la demagogia provoca anarquía, etc.). Por supuesto, en política nunca puede asegurarse que la misma causa producirá el mismo efecto. Néstor Pedro Sagues.

    Desde el punto de lo que se conoce como la disciplina de “Derecho Parlamentario”, también conocida como “Técnica Legislativa”, la cual tengo la suerte de impartir como docente, hace indefectible que desde el punto de vista de la ley como nos enseña el Prof. Dr. José Antonio Moreno Ruffinelli, como “norma general de conducta, obligatoria, dictada por autoridad competente con vistas al bien común”, exige que en su proceso de creación se requieran de dos conceptos como lo señala Héctor Pérez Bourbon en su obra de “Manual de Técnica Legislativa”; la primera la “decisión política y la segunda la “técnica legislativa”, estando a cargo de la primera de ellas al legislador y apunta al contenido, surgida de lo señalado por Carl Schmitt, como que “la ley nace de una decisión política previa”; y la segunda, no necesariamente una tarea del legislador sino del técnico y apunta al continente, en lo que sería a la preparación tanto del técnico como a la técnica correcta para la preparación de una norma de la características a la que nos estamos refiriendo.
    Dentro de esta misma disciplina del derecho se enseña que cuando se requiere establecer las “Reglas sobre la definición preliminar del proyecto”, que se debe analizar no solo la “viabilidad jurídica” sobre la cual el proyectista debe analizar si la norma propuesta no se opone con la norma madre del sistema (Constitución), y con las demás del mismo nivel, y si no produce una colisión con otra, y cual sería finalmente la consecuencia de esta circunstancia, para que se asuma una determinación sobre la misma sobre una modificación o derogación de la norma vigente.
    En idéntico sentido, se debe analizar la “viabilidad y oportunidades prácticas”, y que debe estar incluida en la “exposición de motivos del proyecto”, y se denomina “análisis de la viabilidad social, política y económica”, donde en doctrina se esboza que las leyes son efectivas si se cumplen y si su cumplimiento puede controlarse. Esta efectividad se determina por el cumplimiento que deben hacer los ciudadanos a la futura norma, pero dentro del sistema republicano sumo al debate, la posibilidad del que el Poder Ejecutivo pueda cumplir efectivamente con un proyecto exclusivo del Poder Legislativo cuando este le obligue como administrador del Estado.
    Nuestro ordenamiento constitucional ha establecido la administración del Estado, al Ejecutivo, pero finalmente, donde se tienen algunos inconvenientes por esa intención de control excesivo al Poder Legislativo sobre los otros Poderes del Estado fijados por la Constitución de la República del año 1992, por ejemplo, el tema referido a la “Ley de Presupuesto anual”, que es modificado a veces sin la previsión de recaudación real por el Legislativo, dejando a cargo del Ejecutivo que se vea la manera con la forma de cumplir con los aumentos hasta varias veces desproporcionados que allí se realizan cambiando la propuesta que es exclusiva del Ejecutivo, y que impiden sin dudas cumplir con un programa de gobierno de cinco años, fruto de promesas de campaña por lo cual el pueblo voto a ese candidato.
    No contentos con esta situación del presupuesto, ahora ha surgido la moda de establecer pensiones, subsidios, y hasta condonación de deudas por parte del Estado de personas privadas, por parte del Legislativo, y que como administrador al Ejecutivo solo le queda inventar la forma de obtener los recursos para condonar las deudas de determinados grupos sociales, y así hacerse cargo de esas deudas particulares. Se impone, de esta manera, en forma irresponsable un populismo a otro poder del Estado como vendetta política: el bien común no puede estar más lejos de esta idea.
    El autor citado en el acápite de este artículo justamente en su obra “Mundo Jurídico y Mundo Político”, analiza que la decisión política es algo real y así debe ser, pero debe existir algo que regule y controle a ese mundo político, entremezclado sí con el mundo jurídico, la discusión entre el “ser” y el “deber ser”, la ontología y la deontología, y hace que esa decisión política tenga un rasgo de racionabilidad posterior a un análisis y estudio serio de no solamente una viabilidad jurídica, dentro del ordenamiento positivo o jurídico nacional, sino también de cumplimiento cierto y real, y en el caso de una obligación al Estado, que sea de una visión y posibilidades sociales, políticas y económicas, y si no cierra en una de estas aristas del análisis, el proyecto es inviable debiendo ser corregido o dejado de lado.
    Si el bien común no es el norte que guía a un proyecto de ley, no se cumplen con los requisitos exigidos establecidos en el propio concepto de la “ley”, si solo se busca por cuestiones políticas sacar réditos en un momento electoral, si el único objetivo es el “golpear al Presidente de turno”, como lo ha denunciado una diputada de la Nación, perteneciente a la oposición frente a un grupo de empresarios, entonces, ¿de que bien común hablamos? ¿Qué proyecto país nos plantean? ¿De qué propuesta de gestión nos quieren demostrar tener para solucionar los graves temas nacionales?
    Miguel Reale, jurista brasileño citado por Sagues, refiere que si existe un elemento común importantísimo a tener en cuenta entre ambos mundos, y dice así: “…para encontrar el enunciado de la política del derecho como asignatura común al derecho y la política; esto es, como tarea mixta del jurista y del politólogo. Es la materia de la prudencia política y jurídica, y el estudio del acto por el cual el poder político transforma un valor de derecho en regla de derecho”.
    En síntesis, no se puede obligar al Ejecutivo a cumplir con el compromiso político asumido por un grupo de parlamentarios, ante la inminente búsqueda de votos en una campaña electoral, y por sobre todo la pretensión hasta casi ya ruin de sacrificar al país, solo para intentar buscar dejar mal parado al Ejecutivo. Esto, lastimosamente, demuestra que a esa parte de la clase política solo le interesa sus apetencias personales, y todo se dirige hacia su búsqueda hasta sesgada del poder a cualquier precio, y eso sí lejos del bien común, en perjuicio de siete millones por un grupo político desplazado actualmente de la administración de la cosa pública, que intenta volver de nuevo para justamente satisfacer sus intereses propios, sin importarle el resto de los paraguayos.
    Por ello la reflexión final es nuevamente de esta gran jurista rosarino Néstor Sagues “la sanción de la norma, como acto jurídico-político, importa un hecho de programación de la conducta social, pero fundado precisamente en eso (la ordenación de la vida en común), y no en la voluntad sola de quien manda”.
    Aquí, la voluntad de una coyuntural mayoría, quiere imponer irresponsablemente una política lejos del bien común; a lo cual solo cabe decir: populismo, ¡vade retro!
    (*) Abogado. Especialista en Didáctica Universitaria y en Derecho Penal y Procesal Penal, y Derecho Procesal General. Fue docente universitario y decano de Unida y Unisal. Apoderado titular de la ANR.

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    Publicado por jotaefeb | 8 agosto, 2017, 9:58 am
  29. Negociar para que ganemos todos

    A raíz del veto presidencial a la ley que subsidia las deudas de los productores que tienen hasta 30 hectáreas de tierra, el sector de campesinos enfrentado al Gobierno ha prometido endurecerse en su postura y que no se irá de Asunción hasta obtener la condonación. Mientras tanto, en los sectores legislativos se barajan los números de votos que al parecer no alcanzan para obtener el rechazo al veto del Poder Ejecutivo.

    Al tiempo que los manifestantes prometen una postura de confrontación, el Gobierno los ha invitado a volver a las mesas de negociación para seguir estudiando posibles remedios por las vías de la conversación, como ya se hizo anteriormente. Es que las autoridades proponen solucionar el conflicto según el espíritu del acuerdo obtenido el 23 de abril del año pasado entre el campesinado y el Poder Ejecutivo.

    Mediante lo acordado en esa ocasión, las organizaciones campesinas consiguieron el resarcimiento por desastres climáticos y daños a la producción: A raíz de ello, el Ministerio de Agricultura y Ganadería entregó proyectos productivos a 10.000 familias, por un monto total de 10.000 millones de guaraníes.

    En materia de refinanciación de deudas, el Crédito Agrícola de Habilitación (CAH) reestructuró su débito a 12.688 clientes por 38.652 millones de guaraníes, realizando quitas de intereses a 12.147 clientes por G. 38.575 millones. Gracias a la Ley de Rehabilitación Financiera, estos productores recuperaron su estatus de sujetos de crédito y ya han recibido nuevos préstamos por G. 7.164 millones en un número de 3.420 clientes rehabilitados.

    En cuanto a la compra de deudas de la banca privada, el Banco Nacional de Fomento se encargó de adquirirlas de 5 entidades por G. 4.952 millones para aquellos casos que reúnen los requisitos legales.

    El punto sexto de dicho pacto establecía la creación de espacios de encuentros intersectoriales a través de la instalación de mesas interinstitucionales permanentes para el tratamiento de diversos temas. Gracias a la instalación de las mesas de trabajo, el Ministerio de Agricultura y Ganadería benefició con proyectos productivos a 4.426 productores, por valor de G. 6.492,8 millones.

    Esa mesa intersectorial que ya demostró su utilidad sigue vigente y está atenta a la convocatoria de cualquiera de las partes, por lo que este es el momento de volver a reunirse para negociar nuevos acuerdos de cara a las nuevas demandas.

    El sector campesino que está en pie de guerra debe deponer el espíritu de confrontación a toda costa y ponerse con sabiduría a negociar soluciones racionales, tal como ocurrió también el año pasado cuando se llegó a un pacto oportuno. Debe comprender que no se trata de realizar imposiciones de ninguna laya para someterla a la otra parte por la acción de la fuerza y así cantar victoria de vencedores sobre los despojos del vencido.

    La única arma para esta situación es sentarse a dialogar dejando de lado el machete o el palo amenazante y ejercer la única lucha que corresponde llevar a cabo entre los paraguayos, que es la pelea frontal contra la pobreza y el subdesarrollo.

    La palabra clave de este momento es negociar, que consiste en que dos o más partes interesadas deciden una salida y buscan un acuerdo que satisfaga los intereses de cada uno. En esa negociación, cada parte cede algo con el objetivo de obtener un resultado satisfactorio en que estén contemplados sus intereses fundamentales. La clave de una negociación es la conversación, el intercambio civilizado de pareceres para arribar a un arreglo.

    El Gobierno Nacional ha realizado de nuevo el convite a los campesinos a retornar a las mesas de negociaciones para buscar juntos las soluciones que se requieren. Es que a esta altura de los acontecimientos, no queda otra salida que conversar para hacer una negociación inteligente y lograr acuerdos que favorezcan los intereses en juego, sin perjuicio de ninguno.

    Tal como se hizo el año pasado en medio de situaciones parecidas a las que estamos viviendo ahora y que culminaron con el acuerdo del 23 de abril, que ha traído ya muchos beneficios al sector campesino, que es justo y necesario valorar y reeditar en este momento.

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    Publicado por jotaefeb | 8 agosto, 2017, 9:57 am
  30. ¡No! a la violencia
    7 agosto, 2017

    En todo el país se produjo un suspiro de alivio cuando el presidente Cartes vetó el malhadado tema de la condonación de las deudas campesinas, nueva edición. Como nunca, una decisión del nivel oficial cayó tan bien a la población en general. Si hasta las redes sociales, generalmente nidos de inconformistas, estallaron de aplausos ante la decisión del Jefe de Estado, de plantarse ante el tema. Expresiones de satisfacción provinieron de todos los niveles, los empresarios, en general, todos a la una, los economistas, los gremios de trabajadores, incluso, todo el mundo le dio “ok” al tema, nadie se quedó indiferente. Es que esta vez la preocupación alcanzó a todos los niveles.

    Al tiempo de festejar la valentía de HC, surgió la preocupación: ¿Qué harán los campesinos ahora?

    Es que se mostraron tan violentos en todas sus manifestaciones que era lógico que inmediatamente surgiera esa nubecilla negra. Demostraron una ira social inusual, agredían de todas las formas posibles a los transeúntes en el centro de la ciudad, en sus “piquetes” se burlaban abiertamente de la ciudadanía, incluso bailando polkas en las esquinas cerradas por ellos, entretanto alrededor todo el mundo pugnaba por llegar al trabajo o hacer sus obligaciones.

    En la última jornada cuando sesionaba la Cámara de Diputados incluso subieron la apuesta. Estuvieron a punto de reprisar el violento atardecer en el que Efraín Alegre y sus paniaguados, terminaron quemando una parte del Congreso. Las imágenes eran las mismas, la violencia latente también, que era casi seguro que si los legisladores producían una sentencia adversa a sus intereses, terminarían la faena del “único líder” del PLRA y cierta gente de los “Stronistas Añeteté”.

    En todo este ambiente propicio para que corra sangre, hay que rescatar el comportamiento adecuado y valiente, con gran sangre fría, por parte de los efectivos antidisturbios de la Policía Nacional. Con sangre fría decimos, porque soportaron todas las provocaciones posibles, escupitajos, piedras, empujones…y no reaccionaron. Cumplieron al pie de la letra la orden de la superioridad.

    En la jornada de hoy se está de nuevo en la encrucijada. Los desalmados líderes de los labriegos armaron seguro una estrategia para presionar salvajemente al Congreso para que se ratifique en su engendro de ley. Para ello, como ya lo hicieron antes, recurrirán a la violencia en todas sus formas.

    Sólo que esta vez y respondiendo a urgimientos de la ciudadanía que se sintió desprotegida, la institución policial anunció una mano más dura para hacer respetar los derechos de terceros. Irán sin armas, de acuerdo a un comunicado, para demostrar su actitud no beligerante. Si se producen encontronazos con derramamientos de sangre, la Policía Nacional no será la responsable. Extremaron los recaudos para que ello no pase, lamentablemente los bravucones Aguayo, Elvio Benítez y Cía, quienes nunca están en la primera fila de los disturbios, pensarán lo contrario.

    Luego, muy compungidos, denunciarán a la Policía enseñando las heridas producidas por los balines de goma y ciertos medios, cuándo no, hablarán de “brutal represión” y transmitirán en directo y enviarán al mundo profusión de fotos.

    Por supuesto, el Gobierno no quiere esto. Menos aún la violencia entre compatriotas. Si ocurre, será porque las fuerzas del orden se vieron obligadas a hacerlo.

    Sin duda este tema de la violencia es uno de los huevos de la serpiente planteada por los mentores políticos de Aguayo y compañía.

    Ojalá no ocurra. Que recapaciten y se sienten a dialogar. Posiblemente no consigan la condonación, pero habrá progresos sin duda, el Gobierno está disponible para ello. Los aguarda en la mesa de negociación. Los legisladores de los “Stronistas Añeteté”, Efrainistas y Luguistas, son también los grandes responsables de lo que pueda ocurrir…

    Dios no lo quiera, pero…

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    Publicado por jotaefeb | 7 agosto, 2017, 9:02 am
  31. Lo peor no es la condonación

    Por Augusto dos Santos

    No. Lo peor es el uso proselitista de la condonación. Solo el anticartismo a ultranza en los medios impidió ver algunas escenas tragicómicas en el Congreso. Y no estamos hablando siquiera de la preocupación del senador Miguel Abdón Saguier por la suerte de los hermanos campesinos, sino, por ejemplo, de la enorme inquietud de todos los diputados por pedir la palabra, uno por uno, aun los que permanecieron mudos todo el tiempo, y aparecer como salvadores de la pequeña agricultura campesina. (La mayor parte de ellos jamás, en cuatro años, presentó un solo proyecto agrícola).
    Nadie puede dudar de la suerte adversa de los productores agrícolas en un país en el que fueron olvidados siempre, en el que, muchos de ellos, nunca lograron acceder a la tierra propia. Este comentario no cuestiona el fondo de las reivindicaciones. Hay pobreza en el campo, hubo heladas que afectaron los cultivos, los agricultores necesitan una oportunidad para salir de sus deudas. Esas tres verdades podríamos suscribirlas sin ningún temor ante el propio altar de la fe que confesáramos. Y también suscribiríamos cuán importante es que el Estado asista a sacarlos de tan dura situación.
    En resumen, la línea de base es cierta. El drama es el abordaje. Drama es una palabra generosa. El abordaje es un mamarracho. Tanto por razones sectarias como por razones institucionales sobre cómo debe funcionar la República.
    LA RAZÓN SECTARIA

    Hay un pacto que involucra a sectores de la oposición (incluyendo a la disidencia colorada) por la cual se determina que el cartismo, a como dé lugar, no debe ganar las elecciones internas del mes de diciembre. Marito no miente cuando dice en un programa de televisión que tiene una alianza con Efraín Alegre. Marito es sincero al menos en tal aseveración.
    Como se ha visto hasta ahora, es muy difícil refutar la mayor solidez argumental y la mejor preparación de Santiago Peña para la función pública, ante lo cual se está reposicionando en su contra el argumento más visceral: que no es colorado de origen y que no era militante. (Por cierto, ningún presidente del Paraguay electo desde 1954 hasta hoy fue militante, con la excepción de Nicanor Duarte).
    Probablemente el apoyo a la causa de la condonación no proviene del alto sentido agrarista de los parlamentarios que como ya dijimos probablemente no sepan distinguir entre una azada y una regadera, sino de tal pacto, que en este caso supone generar el mayor número posible de incidentes sociales al Gobierno y producirles tanta turbulencia que no le quedara tiempo para atender otra cosa que no fuera la gobernabilidad, descuidando, obviamente, la campaña de su candidato Peña.
    Sin embargo, probablemente hubo un exceso de confianza, o quizás pensaron que con solo oponerse a Cartes tendrían de nuevo el jubiloso acompañamiento de varios grupos de medios y allí hubo un pequeño error de cálculo. Apenas se produjo el veto del Poder Ejecutivo al proyecto de condonación, las redes sociales y los canales por donde se expresa la opinión pública aplaudieron la iniciativa y salvo que estos sectores parlamentarios sostengan su mayoría es probable que una de las operaciones proselitistas más importantes de los últimos tiempos termine por frustrarse.
    LA RAZÓN INSTITUCIONAL

    Cada cinco años elegimos un gobierno. Le confiamos a ese gobierno la administración de los recursos de la República para lo cual tal sector político que gana las elecciones pone un staff de burócratas técnicos a generar tal acción consistente en obtener recursos provenientes de impuestos, acciones financieras internacionales y variantes como en nuestro caso los recursos hidroenergéticos y aplicar tales recursos a los programas de gestión de las políticas públicas.
    Es el Poder Ejecutivo el que produce el Presupuesto General de Ingresos y Gastos de la República y luego se encarga de aplicarlo, una vez que el Congreso apruebe o desapruebe y se reconfigure el plan. Donde empieza a escorar este equilibrio entre poderes es cuando el Congreso se pone a jugar al administrador y ejecutor, para lo cual nunca fue electo.
    ¿Cómo se llama cuando el Congreso pretende asumir este rol? Se llama “salvajismo político” y vale recordar dos ejemplos recientes: Presupuesto 2012, cuando obligaron a la administración de Fernando Lugo a asumir aumentos en la Administración Pública con recursos que no existían y el presupuesto 2017 cuando estuvieron a punto de dejar a Cartes sin un presupuesto público que ejecutar, canjeando esto por un plan tan serio como una libreta de almacenero.
    La salida es que exista una iniciativa del Ejecutivo con la que se pueda acordar con seriedad la ayuda al sector campesino –que no puede esperar– retirando de ese paquete al oportunismo político de los que quieren meter sus peleas de pandillas sectarias en momentos en que se está por decidir nada más y nada menos que el destino del dinero del pueblo para una acción de reactivación financiera.
    Con un poco más de madurez y bastante menos de atolondramiento político, esto se encamina.

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    Publicado por jotaefeb | 7 agosto, 2017, 7:55 am
  32. El diálogo como una necesidad patriótica

    Luego del veto presidencial a la ley de subsidio que fuera aprobada sin un análisis serio y profundo de la problemática real del campesinado paraguayo y las soluciones que serían más acertadas, es importante que las instituciones del Estado, las organizaciones civiles y la sociedad toda asuman el compromiso del diálogo.

    No estamos hablando de un diálogo que postergue las ansiadas soluciones a una problemática que nadie desconoce y que merece respuestas claras y serias. Tampoco de una tediosa y larga etapa en la que se pierda el tiempo en discusiones abstractas y sin vinculación con la realidad por la que atraviesa uno de los sectores más postergados durante largas décadas del país: los pequeños productores del campo.

    A través de los representantes de las instituciones del Estado, vinculadas a la administración de la economía y el apoyo al trabajo en el campo, el Poder Ejecutivo ha llamado nuevamente a retomar la mesa de diálogo instalada el año pasado de manera a presentarles las alternativas de refinanciamiento de sus deudas que tiene preparado el Gobierno. La ministra de Hacienda, Lea Giménez, indicó que hay un listado de planteamientos ante el pedido de condonación, pero los líderes campesinos no le dieron la oportunidad de exponerlos.

    Según la propia titular de Hacienda lo explicaba en los medios, la ley vetada por el presidente de la República el viernes próximo pasado, es un cúmulo de falencias que no podrían ser administradas con el objetivo de ayudar a quienes realmente necesitan apoyo para salir de la situación de crisis, además de ser inaplicable pues no se plantea en ella ni la fuente de financiamiento de la que provendrían los fondos destinados a cubrir las supuestas deudas.

    Cometer errores tan grandes en la administración de los fondos públicos, solamente por ganar adhesiones políticas circunstanciales en vistas a las elecciones del 2018, es una enorme irresponsabilidad que han aprovechado representantes de diferentes signos políticos para realizar una maniobra electoralista, sin pensar en ningún momento en dar verdadera solución al sector campesino, sino en recoger ellos mismos la abundante cosecha de un posible triunfo electoral para abandonar luego a su suerte a quienes los apoyen, ilusionados por la posibilidad de alcanzar la solución a su drama, que de la manera planteada en dicho proyecto de ley, sería realmente imposible, de acuerdo lo han manifestado diversos especialistas.

    La seriedad de una mesa conformada por todas las partes involucradas en la problemática del campo, es una necesidad impostergable, además de un compromiso que debe asumirse con patriotismo. Un patriotismo genuino que aleje los vientos de la discordia y evite la violencia que solo genera dolor y luto innecesariamente.

    Dialogar no es ceder, es negociar los mejores términos y las soluciones más realistas. Es sentarse a buscar soluciones a corto, mediano y largo plazos. La situación del sector campesino amerita un análisis serio que incluya una mirada inclusiva y con una planificación clara que apoye el trabajo duro con créditos, pero también con asistencia técnica, mecanización y programas que se realicen de verdad, más allá de los papeles.

    La violencia nunca será el camino que lleve alivio a quienes realmente necesitan dejar de ser los marginados del progreso y los que siempre son utilizados por quienes solo pescan en el río revuelto de las crisis para empoderarse y sacar partido de los menos favorecidos, sin brindarles las soluciones reales a sus problemas.

    Ojalá que todos los sectores involucrados en esta crisis, puedan caminar por la senda de la razón y del diálogo, para que encontrar las ideas y las soluciones que beneficien a todos los paraguayos de bien.

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    Publicado por jotaefeb | 7 agosto, 2017, 7:54 am
  33. La enfermedad
    Por Sergio Cáceres Mercado
    Somos una nación enferma. Sufrimos endémicamente de desigualdad social, ese gran mal que desde que nacimos como Estado heredamos de la colonia española y la seguimos reproduciendo hasta hoy con una eficacia envidiable. Muchos síntomas de esta enfermedad pueden percibirse por doquier, pero siguiendo con la analogía médica, un síntoma patognomónico (aquel que nos indica sin dudar la presencia de una enfermedad determinada) de que sufrimos de desigualdad social es la presencia de los campesinos agricultores en Asunción.

    Una de las críticas que se hace a la medicina occidental es que ataca la enfermedad a través de sus síntomas, y no el cuerpo humano como un todo que debe ser sanado. Algo parecido ocurre cuando criticamos exasperadamente la causa de los campesinos que reclaman en nuestra capital creyendo que sus problemas son ajenos a los nuestros. Nuestra cortedad de miras proviene de nuestro egoísmo, lo que a su vez alimenta la negación hacia una comprensión sistémica del asunto, de que todos somos afectados por la misma enfermedad.

    Hablo de egoísmo cuando preferimos que el problema de los demás no nos afecte. Es igual desviar la mirada al requerimiento del mendigo que pedir que los campesinos se manifiesten lejos de nosotros, sin molestarnos, sin importarnos si sus reivindicaciones son justas o no. Solo queremos que nos dejen tranquilos. Este egoísmo es justamente el mejor caldo de cultivo para crear una sociedad consumista, ciega ante la necesidad de los demás y solamente pendiente de saciar los deseos efímeros que el mercado presenta como necesidades haciéndome olvidar de cualquier valor humano.

    Si vemos el problema campesino con un enfoque sistémico, nos daríamos cuenta que un conglomerado tan grande de compatriotas que, a su vez, tiene un impacto muy fuerte en nuestra economía nos afecta en todo sentido. No solo se resiente nuestra economía, sino también socialmente la oleada de migrantes que engrosan los cinturones de pobreza se acrecentarán. Así como cerramos nuestra ventanilla ante el limpiavidrios, queremos hacer lo mismo ante los miles de campesinos. La actitud es la misma, pero los efectos no. Tarde o temprano el fracaso del reclamo campesino golpeará a nuestras puertas.

    Es preocupante nuestro encierro egoísta hacia la lucha social, pero más terrible nuestra insolidaridad hacia nuestros compatriotas, tan conectados a nosotros por lazos no solo territoriales, sino también de sangre y cultura. Se acercan demasiado a nosotros e interrumpen nuestra cotidianidad; mientras los políticos en el Ejecutivo y en el Legislativo hacen sus chanchullos a escondidas y entonces no les reclamamos porque lo hacen lejos de nuestra vista. Esta ceguera nos puede costar caro. La desigualdad social es al principio una enfermedad silenciosa, pero en su etapa terminal se manifiesta con ruido. Ya estamos empezando a oír sus estertores.

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    Publicado por jotaefeb | 7 agosto, 2017, 7:53 am
  34. Cavernas y desaparición

    Por Blas Brítez
    Que los cavernícolas vivían en cavernas es algo que la ciencia humana se ha encargado de desmentir. Pero preferimos imaginar a aquellos hombres y mujeres escondidos de la luz en el fondo de las piedras.

    Que los cavernícolas son como fantasmas que nos recuerdan nuestro trance de convertirnos en lo que somos, atestigua el carácter estereotipado, a menudo rencoroso, con que nos referimos a aquellos cazadores-recolectores del Paleolítico, nuestros antepasados.

    La historia y la literatura occidentales han reservado a ese periodo difícil, que todavía está en nuestro código genético, la expresión de nuestros más antiguos temores.

    El uso del término cavernícolas por parte de la ministra de Hacienda, Lea Giménez, para referirse a los campesinos movilizados en el microcentro de Asunción, tiene algo que ver con ese temor rencoroso hacia un pasado común. La primera mujer en manejar los destinos de la política económica estatal paraguaya, formada en universidades de los Estados Unidos, incurre en la debilidad lingüística de afirmar que “no somos cavernícolas”. ¿Quiénes no lo son? Parece ser que habla en nombre de todos aquellos que, como la funcionaria de Horacio Cartes (quien vetó la ley de subsidio y de emergencia), han destilado en estas semanas un odio revulsivo en artículos de los diarios, informes televisivos, programas de radio, con rebote inmediato en las redes sociales.

    Es un odio que deviene de un miedo que, a pesar de tener diariamente en la mesa lo que sale de la tierra trabajada por manos campesinas, traduce el “no ser ellos”, “los otros”, “los incivilizados” del pasado, parte de una clase y un tiempo que suena idílico en las canciones que nuestros padres y abuelos cantan, pero… ¡qué hacen en la ciudad tratando de no morir en su pobreza cavernícola!

    Para ese nosotros de Giménez, detrás de los alimentos no está nadie; es mejor que ese nadie languidezca en su haraganería ancestral hasta desaparecer como se extinguieron muchos pueblos indígenas. Es exactamente lo que el subsidio al agronegocio y el acogotamiento de la agricultura familiar está logrando en el interior del país. La desaparición. Me cuesta creer que no es un proyecto en marcha. Uno perverso que, como en los tiempos de la Inglaterra de los enclosures del siglo XVI, cuenta con aval ejecutivo y jurídico.

    Los campesinos hicieron todo lo que el Estado les pidió dentro de sus programas –incluido el endeudarse para producir rubros de monocultivo como la chía–, les prometió mercados y no cumplió; deshonró un acuerdo el año pasado y ahora la banca privada es dueña de sus vidas. Y la ministra de Hacienda, doctora y máster en Economía, los llama cavernícolas, azuzando el estigma y las fobias culturales e históricas. El elogiado Eligio Ayala (1879-1930), quien también estudió en universidades del extranjero, prefería a los campesinos porque él mismo lo era; pero sobre todo porque los obreros le parecían la peor basura. Desde el Gobierno, no es la primera vez, ni mucho menos, que un funcionario inocula su prejuicio y su fobia que algo también tiene de colonial. Tampoco será la última.

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    Publicado por jotaefeb | 7 agosto, 2017, 7:53 am
  35. Manifestantes

    Una prueba más de lo atrasados que estamos en civismo, sociedad, política, deporte y qué sé yo otro quehacer del ser humano.

    Digo todo esto porque nosotros ciudadanos constantemente estamos siendo arrastrados, pisoteados en nuestros derechos por los que dicen llamarse gobernantes, y como si eso fuera poca cosa, ahora estamos sitiados por nada más y nada menos que por nuestros campesinos.

    No podemos transitar libremente por nuestras calles, no podemos llegar a nuestros trabajos, otros no pueden llegar a sus consultas médicas, es decir, algo que jamás puede ser; qué va a pasar si alguien que quiere salir con urgencia y no le permiten estos manifestantes, y si ese alguien que quiere salir tiene un arma y por la rabia acumulada, decide utilizarla, serían muy lamentables las consecuencias.

    Pienso que es por falta de un criterio definido de nuestros gobernantes, no actúan las fuerzas públicas, porque la policía no actúa de por sí, debe recibir órdenes.

    Que se manifiesten quienes quieran, pero dentro del marco legal, porque la ley debe ampararnos a los que no formamos parte de tal acto y aparte de todo, sin entrar a analizar profundamente, muchos dicen que no tienen el argumento necesario para la validez de lo que pretenden. ¡Queremos justicia!

    Eleuterio Simón Samudio Franco

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    Publicado por jotaefeb | 7 agosto, 2017, 7:50 am
  36. Oposición sin chance

    Horacio Cartes hizo su jugada magistral al vetar la condonación a los campesinos y dejando la responsabilidad al Congreso.

    Gracias a este movimiento, y con la complicidad de Fernando Lugo, la oposición fracturada y desacreditada no tiene ni una sola posibilidad de aspirar a la presidencia de la República. Ahora la elección del próximo presidente la cocinará el Partido Colorado.

    Julia Lezcano

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    Publicado por jotaefeb | 7 agosto, 2017, 7:49 am
  37. La condonación

    Respecto a la condonación o conmutación de deudas a campesinos (no vagos, labriegos para ser exactos) aprobada en Asunción, capital de nuestra gran nación, me permito plantear las siguientes interrogaciones: 1. ¿Por qué desacreditar a los campesinos en forma generalizada por lo que unos hacen en forma organizada, especialmente en días previos a una elección, aunque por muchos esta absolución sea rechazada?

    2. ¿No sería como infamar a todos los médicos o abogados porque alguno de ellos presta malos servicios?

    3. ¿No sería más correcto y eficaz, denunciar a la Fiscalía General de la Nación con pruebas en manos, los delitos cometidos por los mismos para que sean debidamente procesados y condenados, evitando que estos sucesos se renueven año a año?

    4. ¿No sería esto más efectivo en materia de eludir la impunidad que reina en nuestra nación, como paradigma de resolución?

    5. ¿No sería prudente que cada candidato a la presidencia de la República se manifieste a favor o en contra de tal cuestión, explicando los motivos que justifiquen su declaración, para que la población lo tenga en cuenta previa votación?

    6. ¿No sería oportuno que valerosos e independientes periodistas le formulen la pregunta sobre el problema en cuestión y reciban una respuesta con la debida precisión respecto a su posición?

    Aníbal Reinaldo Pangrazio

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    Publicado por jotaefeb | 7 agosto, 2017, 7:46 am
  38. Dos lecciones de ética y política

    Por Jesús Montero Tirado

    El pasado viernes por la mañana volví a la esperanza. Me la habían robado el escándalo y la indignación que provocaron en mí, como en la mayoría de la población, las mayorías de los legisladores de las dos Cámaras del Congreso.

    Cualquier lector sabe ya de qué estoy escribiendo, porque el hecho ha sido tan original y extraño que merece pasar a la antología de los disparates nacionales de nuestra historia. Me refiero a la promoción y sanción de la ley que pretende condonar las deudas personales de no se sabe qué campesinos.

    Se trata de una ley irresponsable, arbitraria, imprecisa, populista y demagógica, a espaldas de la ética política y tan imperfecta y vaga como precipitada y oportunista.

    La ley está sutilmente contaminada de una mentalidad nómada depredadora que concibe al Estado como los nómadas concebían al monte: lugar de donde sacar todo lo que se pueda, en vez de espacio donde co-laborar para producir bienes y servicios que nos beneficien cooperativamente a todos con justicia y equidad.

    Después de sancionada la ley se le pide al Ministerio de Agricultura que averigüe y haga la lista de los desconocidos e innominados deudores a quienes el Congreso les regala decenas de millones de dólares de los aportes que los ciudadanos entregamos al Estado para el bien común. Tampoco dice la ley de qué arcas del Estado saldrán esos fondos, ni cuándo ni cómo tienen que abonarse. Como ha dicho la ministra de Hacienda, Lea Giménez, le han pasado un papelito como cheque en blanco sin fecha de vencimiento: formalmente, “letra muerta”.

    Cuando los ciudadanos enfermos no encuentran en los hospitales, ni siquiera en el Hospital Central del IPS, médicos ni medicinas, camas ni sillas de ruedas ni ambulancias; cuando los legisladores no encuentran dinero para dar a la educación el 7% del Producto Interno Bruto, mínimo necesario para mantener el sistema educativo; cuando la tercera parte de la población vive en estado de pobreza, es decir, uno de cada tres paraguayos carece de los medios estrictamente necesarios para sobrevivir humanamente y, consecuentemente, se ven privados de los derechos fundamentales que le garantizan la Constitución Nacional y la Carta Universal de las Naciones Unidas sobre los Derechos Humanos,…etc., nuestros legisladores regalan dinero ajeno en cantidades exorbitantes sin saber a quiénes en concreto y para pagarles presuntas deudas personales no explicitadas ni justificadas.

    Los efectos negativos de esta irracional generosidad son incalculables: además de destruir las finanzas del Estado, como ha dicho el exministro de Hacienda, Manuel Ferreira, además de contravenir la ley de Responsabilidad Fiscal, desde la semana siguiente de la promulgación de la ley empezarían múltiples sectores de la sociedad a reclamar trato igual para sus deudas personales, el Ministerio de Hacienda tendrá que sacarles fondos a otros servicios sociales necesarios y ya comprometidos, las huelgas y manifestaciones se multiplicarán en cadena ininterrumpida y se habrá sembrado el caos para colmo en complejos y nerviosos tiempos electorales.

    El concepto y la práctica de la auténtica política se han pervertido, en vez de estar al servicio del bien común en un estado social de derecho en democracia republicana, los políticos, en este caso los legisladores, administran el dinero y los bienes del Estado de acuerdo a sus intereses coyunturales y sectarios.

    Hay que felicitar a la Sra. Lea Giménez, ministra de Hacienda, por su valiente postura ética y su alta visión y compromiso político con la nación. Desde un principio ha demostrado su inteligencia de mujer y como tal concreta y realista. Nunca se negó a obedecer, pero mantuvo su posición de servicio fiel alertando sobre las consecuencias de imponer una ley inviable y extorsiva.

    Y con la misma o más razón hay que felicitar al presidente de nuestra República, el Sr. Horacio Cartes, que en este momento ha demostrado ser presidente de todos los paraguayos y ha cumplido frente al Poder Legislativo con su responsabilidad ética y política de poner orden, racionalidad y justicia ante una ley que perjudica a la nación y al Estado y, por tanto, a la larga, tampoco beneficia a los campesinos, que deben ser ayudados en su profesión y no hacerlos dependientes de las limosnas del Estado.

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    Publicado por jotaefeb | 7 agosto, 2017, 7:43 am
  39. Condonación revela ineficacia estatal ante la realidad social

    La demanda por condonación, más que reflejar el problema financiero de un importante grupo de campesinos, revela la ineficacia del Estado para enfrentar con racionalidad y equidad los problemas que aquejan a la mayoría de la población. La situación deja entrever el fracaso de la política agrícola dirigida a la producción de alimentos, así como las desigualdades de trato en materia de los subsidios, implícitos y explícitos, otorgados por el Estado. De rechazarse el veto presidencial, esperemos que la condonación sea el inicio de un debate que ayude al país a diseñar una política que, además de impulsar la seguridad y soberanía agropecuarias, reduzca las terribles desigualdades que persisten.
    Las diversas manifestaciones a favor y en contra de la condonación, así como los datos que se manejaron y de información que se supone no existe, como la lista de campesinos endeudados, revela la cantidad de intereses particulares y contrapuestos, mentiras y medias verdades, que van más allá de la problemática particular del campesinado.

    La crisis que enfrentan los campesinos se podría haber solucionado con una política agropecuaria que integre asistencia técnica, acceso al crédito, acceso a mercados y un seguro agropecuario. La primera existe, pero es pésima, y el crédito se concedió, pero sin el complemento del mercado y el seguro.

    El Gobierno tenía el diseño de un programa de compras públicas que se implementó mal y en el medio de denuncias de corrupción porque, para variar, quienes se beneficiaron fueron los intermediarios cercanos a las autoridades departamentales y municipales.

    Mientras, el campesinado sigue a merced de las inclemencias climáticas, del contrabando, de los precios definidos por unos pocos intermediarios y sin infraestructura para ubicar su producción en mercados competitivos. Desde 2010, año en que la marcha de la Federación Nacional Campesina tuvo como objetivo demandar un seguro agroclimático, el Gobierno tiene una propuesta. El año pasado, la Federación presentó nuevamente su propuesta en una audiencia pública en el Parlamento, con la presencia de parlamentarios de todas las bancadas.

    Hasta ahora no hay respuesta gubernamental a este importante instrumento financiero, necesario para dar sostenibilidad a la producción de alimentos y garantizar una adecuada protección a los riesgos imposibles de controlar, como el clima. Habría que preguntarse sobre las razones del desinterés político en darle una solución racional y estructural.

    Hoy nos encontramos con una grave crisis alimentaria que se traduce en pobreza y endeudamiento en los campesinos y precios altos en las ciudades. De implementarse la ley de condonación, es de esperar que se realice con total transparencia y se beneficie exclusivamente a los pequeños productores de la agricultura familiar y cuyas deudas se hayan contraído para la inversión productiva, tal como señala la norma aprobada.

    El objetivo final de esta condonación es la posibilidad de que continúen produciendo. Ello requiere la implementación de políticas de calidad e integradas que mejoren sustancialmente los niveles de producción y productividad, permitan el acceso a mercados con precios competitivos y mitiguen los riesgos climáticos.

    El trabajo digno y productivo en el sector rural nos beneficia a todos. En las ciudades contamos con alimentos sanos y baratos; mientras que en el campo se reducen la pobreza y el desarraigo. Y lo principal no es lo económico, sino construir un país sin exclusiones y con cohesión social.

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    Publicado por jotaefeb | 6 agosto, 2017, 8:35 pm
  40. Ni tan tan, ni muy muy

    Por Arnaldo Alegre
    La simplificación es tan nociva como la complejización. La primera peca de reduccionista y la segunda de enrevesada. Ambas llevan al pantano de la inacción, a la imposibilidad interesada de no encontrar soluciones. Las discusiones que se dieron en torno al reclamo de los campesinos es una muestra de ello.

    Por un lado están los que califican a los manifestantes de haraganes, de no adecuarse a los nuevos tiempos, de pensar solamente en sus intereses.

    Por otro, están los que los elevan a los altares de la inmolación social, víctimas de un sistema espurio que se aprovecha de su atávica pasividad y que están desapareciendo ante la vista de una mayoría privilegiada.

    En verdad, ni uno ni otro se ajustan a la verdad, al menos en su plena extensión.

    El problema campesino es real, aunque ellos no son actores pasivos. La exclusión por el boom de la producción mecanizada e intensiva es cierta. No hay espacios para la agricultura familiar, pues ella está siendo sometida a la presión de las grandes empresas y sus satélites que fagocitan todo lo que esté cerca. Lo que genera daños económicos, culturales y sociales.

    Por supuesto, la solución no pasa por un subsidio armado a la bartola para aprovechar las circunstancias electorales que hacen que los políticos tengan el sí más fácil y estén sospechosamente interesados en atender las necesidades de los desposeídos y otros similares.

    Esta crisis muestra el fracaso de los gobiernos de la democracia para solucionar los problemas socioeconómicos. Es más fácil, según los hechos lo demuestran, manejar las tensiones sociales mediante corruptelas y canonjías para domesticar a los líderes sociales y calmar la crisis.

    Tirar dinero sirve más que sentarse a pensar qué caminos tomar para gastar sin corrupción el dinero público y hallar planes viables para que ningún paraguayo esté excluido.

    Tampoco son muy complicados los programas de inclusión social que pueden implementarse en el campo. No son prácticas de otro planeta, son soluciones que se aplicaron en otros países con éxito, pero sobre todo con honestidad. Y esa es una materia pendiente. Se gastaron millones de dólares de una forma absolutamente ineficiente y sospechosa y el problema sigue ahí.

    Eso debe acabar; y ¿cómo se hace? Con control administrativo y castigo judicial. De ahí vamos a otra realidad, ser corruptos es redituable moral y económicamente en el Paraguay. Pero, fundamentalmente, no es complicado. Además tenés gran posibilidad de quedar impune, pues se pueden comprar fiscales y jueces, y algún que otro miembro de la Corte, a precio módico.

    El subsidio es un derecho al que puede acceder todo ciudadano que reclama la atención del Estado. Otra cosa es traficar con las necesidades ajenas para pescar en río revuelto.

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    Publicado por jotaefeb | 6 agosto, 2017, 8:29 pm
  41. La patria subsidiaria

    Por Luis Bareiro
    Subsidiar es poner plata de uno mismo o de varios para entregársela directa o indirectamente a otro o a otros. Cuando es el Estado el que subsidia, toma el dinero de los impuestos que pagamos todos para entregárselo directa o indirectamente a una persona o a un grupo determinado de personas. En todo el mundo hay subsidios y Paraguay no es la excepción.

    Los contribuyentes paraguayos subsidiamos entregas de dinero a personas de la tercera edad y a familias de extrema pobreza; subsidiamos la jubilación de militares, policías y una parte de los docentes cuyas cajas son absolutamente deficitarias (por cierto, un subsidio que crece monstruosamente cada año). Subsidiamos también las casas que entrega el Gobierno con gran despliegue publicitario.

    Los usuarios de la ANDE subsidiamos la tarifa social de miles de personas que pagan casi nada por la electricidad. Los usuarios del transporte público de todo el país y los que no lo usamos, subsidiamos el cambio de buses viejos por otros nuevos que benefician exclusivamente a los usuarios de la Gran Asunción y a los empresarios que explotan el servicio. Con el argumento de que se provocaría una explosión social, los contribuyentes subsidiamos a la Azucarera Iturbe pagando la deuda que tenía la empresa con los cañicultores y sus empleados.

    En la mayoría de los casos, nadie nos preguntó si queríamos pagar esos subsidios. Lo deciden los administradores de turno del dinero público. A veces responden a una política pública razonable y otras a un único fin: mantener cautiva a su clientela política.

    En este escenario, no es descabellado que se plantee subsidiar a un sector vulnerable de la sociedad como son los pequeños productores, que vienen de un periodo de malas cosechas y precios deprimidos. La cuestión es determinar exactamente quiénes serán los beneficiarios, cuánto costará a los contribuyentes –según el nivel de cobertura que se pretenda– y de dónde saldrán los fondos.

    Si la mayoría de los productores tienen fincas de hasta seis hectáreas, y préstamos de entre 2 y 10 millones de guaraníes, lo razonable es plantear una cobertura restringida a productores con esas características. Y el subsidio no necesariamente debe cubrir la totalidad de sus deudas vencidas, sino lo necesario como para darles un respiro financiero y que puedan reestructurar sus finanzas en el largo plazo. Necesitan de una oportunidad, no de caridad.

    El Congreso no sancionó una ley de subsidio, sino un reparto indiscriminado de plata. Elevó la cobertura hasta un límite de 25 salarios mínimos más intereses de todo tipo (eso puede llegar hasta cien millones de guaraníes por productor) y metió fincas de hasta 30 hectáreas. Tampoco precisó la fecha de vencimiento de las deudas (¿son las de ahora, las de hace tres años, las que vencerán mañana?). Y lo que es más grave, no estableció de dónde saldrán los fondos para pagar el subsidio.

    Los campesinos no tienen por qué saber cómo se hace una ley. Los que cobran su dieta para eso, sí.

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    Publicado por jotaefeb | 6 agosto, 2017, 8:28 pm
  42. El subsidio político fue para Cartes

    Por Estela Ruíz Díaz
    La operación subsidio con sabor a condonación de la deuda campesina entraña negociaciones que matizan el escenario político. Se reataron viejas alianzas y hubo abandonos de último momento. Sin dudas, las posiciones estuvieron marcadas por el internismo partidario, cuya primera parada es el 17 de diciembre, día de elección de los candidatos presidenciales.

    El Frente Guasu hizo gala de su poder al frente de la presidencia del Congreso, adonde llegó de la mano de Horacio Cartes, e impuso su agenda legislativa con la aprobación de la polémica ley de “Rehabilitación financiera de los pequeños productores de la agricultura familiar campesina, cuyas fincas no excedan las 30 hectáreas”. El documento establece como monto del subsidio 25 salarios mínimos (G. 51 millones). La polémica se centró en la cantidad. Mientras los proyectistas y campesinos hablaban de 17.000, el Gobierno, en una interpretación perversa, afirma que por imprecisiones de la ley los beneficiarios llegarían a 240.000, con lo cual la condonación treparía a la astronómica suma de 3.200 millones de dólares.

    Todo indicaba que la ley sería promulgada, ya que legisladores muy cercanos al presidente, como Pedro Alliana y Lilian Samaniego, adelantaron que Cartes le daría su venia para evitar una crisis mayor y por temor a un rebrote de la violencia política similar a la de marzo. En la mesa del presidente se desplegaron informes de inteligencia que alertaban sobre supuesta compra de armas por parte de sectores políticos para generar caos.

    ALTA POLÍTICA. Ante la abrumadora aprobación en Senado (30 votos) el 27 de julio, los gremios empresariales intensificaron sus contactos para evitar que Diputados apruebe la ley. El martes a la noche se reunieron con el presidente, y este les reclamó en un tono que orillaba el regaño por qué no le presionaban también a Marito Abdo. En Senado, fue clave la votación de la disidencia colorada en consonancia con el luguismo y el liberalismo.

    Tras aclararles que no vetaría la ley, les prometió sus votos en Diputados. “Encárguense Uds. de conseguir los votos para trabar”, desafió a la UGP. Los empresarios hablaron con Marito, le arrancaron una postergación que al final no se cumplió.

    El miércoles se aprobó el subsidio y esa misma noche ya fue remitido al Poder Ejecutivo. Hasta entonces, Cartes estaba convencido de suscribir la ley. El jueves a la tarde, a su retorno de Caaguazú, volvió a preguntar a su entorno sobre los argumentos en contra. Se alejó unas horas y en soledad, al igual que la enmienda, decidió decir que no.

    EL VOTO QUE DESCOLOCÓ. Cuando en Senado se perfilaba una mayoría a favor de la ley, desde el Palacio hablaron con el llanismo, su aliado natural, pero esta vez la respuesta fue: “Esta vez no podemos acompañar al presidente”. La postura de Blas Llano y su bancada tiene una razón de hierro: en el PLRA, el discurso anticartista de Efraín Alegre tiene fuerte eco. Y si no cortan la relación carnal con el presidente en este último tramo, fracasarán estrepitosamente en las internas. Si hay algo que tiene Llano es pragmatismo e inteligencia emocional-política.

    Esta votación ratificó su alianza con Fernando Lugo, cuya sanación empezó con el apoyo a la enmienda. El Frente Guasu le devolvió el favor votando por el desafuero (frustrado) del senador Carlos Amarilla, hoy enemigo número uno del líder de Equipo Joven.

    AIRES TRIUNFALISTAS. La decisión de vetar la ley le dio a Cartes un oxígeno importante y un resurgir de su imagen, muy deteriorada tras el proceso frustrado de la enmienda y su apoyo a Lugo para presidir el Congreso. Aprovechó el oportunismo electoral de la aprobación de la ley y el generalizado rechazo ciudadano. Fue como volver a sus orígenes, cuando se posicionaba contra la clase política y sus vicios.

    Su frase: “Prefiero condenar mi futuro político, antes que condenar al Paraguay”, fue muy aplaudida en las redes. Cartes ganó esta vez la pulseada política expandiendo los beneficios a su candidato, Santiago Peña, y dejando a Marito Abdo en el papel de “político irresponsable”, especialmente en el segmento empresarial y la clase media.

    Los grandes perdedores son los campesinos, que lograron la ley, pero por deficiencias en su redacción e imprecisiones torpes que no clarifican la fuente de financiamiento, dieron argumentos al Ejecutivo para el veto. Un error atribuible a los autores del proyecto. Además, cargan con el desprecio de la ciudadanía que los ve como “haraganes” que pretenden que otros paguen sus deudas con el agravante del caso vehicular que generan las movilizaciones.

    Falta el segundo round de la pulseada, pero todo apunta que en el Congreso no habrá fuerza para rechazar el veto, y aunque se imponga la ley, Cartes pudo sacarse de encima la responsabilidad del tema.

    Queda por saber cómo seguirá la protesta campesina.

    Un asunto que tiene en tensa alerta al Gobierno mientras se vuelven a barajar los posicionamientos políticos.

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    Publicado por jotaefeb | 6 agosto, 2017, 6:05 pm
  43. Tolerancia, intolerancia y subsidios
    Alberto Acosta Garbarino

    La democracia y el estado de derecho que hoy rigen en todos los países modernos y desarrollados fueron productos de revoluciones que derrocaron a regímenes absolutistas que gobernaron durante la Edad Media.
    En el absolutismo, el rey recibía el poder de dios y la nobleza era la que gobernaba, en la democracia el poder viene del pueblo y todos son iguales y deben estar sometidos a la ley. La democracia no es sinónimo de anarquía, por el contrario, es el sistema más exigente que existe, porque todos deben cumplir estrictamente lo establecido en la ley.
    Esta introducción me parecía necesaria para reflexionar sobre los últimos acontecimientos ocurridos en nuestro país, donde miles de campesinos han marchado por Asunción para exigir la condonación de sus deudas, y como medida de presión, durante semanas han bloqueado las calles ante la mirada pasiva de la Policía.
    Esta actitud de nuestras autoridades de tolerar semejante anarquía y violación de leyes que garantizan la libre circulación de personas es una abdicación de su responsabilidad, para cuyo cumplimiento fueron elegidos. Pero así como nuestras autoridades han sido tolerantes con los violadores de la ley, vemos que nuestra sociedad en su conjunto se está volviendo cada día más intolerante con el otro.
    Es terrible escuchar en los medios de comunicación y leer en las redes sociales las afirmaciones de líderes y personas de la ciudad descalificar en forma inmisericorde a los campesinos, tratándolos como a una “manga de haraganes, que quieren vivir sin trabajar y recibir el dinero del pueblo”. También es terrible escuchar a líderes y personas de los sectores sociales calificar casi de asesinos a los productores del campo y culparles de envenenar el ambiente y expulsar a los campesinos de su hábitat.
    Con esta intolerancia se está instalando en el Paraguay una peligrosa lucha de clases que solamente nos llevará a días de mayor violencia y de enfrentamiento entre hermanos. La tolerancia a los que violan la ley y la intolerancia hacia el hermano que es diferente, no es el camino para solucionar el grave problema campesino.
    La solución solamente se encontrará si todos cumplimos la ley y todos deponemos ese lenguaje agresivo y de confrontación. La solución del problema de la pobreza rural y de la casi nula competitividad del pequeño productor agrícola requiere de realismo y de grandeza de todos los miembros de la sociedad paraguaya.
    El realismo tiene que indicarnos que nuestros campesinos no tienen ni la educación, ni el capital ni la tecnología para producir competitivamente en una actividad agrícola, que cada día es más demandante de biotecnología y de máquinas y equipos altamente sofisticados. Por eso la actividad de los pequeños productores campesinos no es viable económicamente y es inevitable que cada año tengan pérdidas y que ruidosamente marchen sobre Asunción a pedir subsidios o silenciosamente migren a las ciudades y pasen a integrar los cinturones de pobreza y delincuencia.
    Aquí es donde la sociedad debe demostrar grandeza e inteligencia, diseñando un sistema de subsidios que compense las pérdidas que inevitablemente van a tener, y sirva de mecanismo de contención para hacer más lenta la inevitable migración a la ciudad.
    Para diseñar este sistema de subsidios, las personas que satanizan al subsidio deben saber que el mismo es simplemente una herramienta de política económica y social. Y como toda herramienta es neutra, es decir, no es buena ni mala en sí misma, todo depende de cómo se la use. Para que sea buena, debe ser planificada, catastrada, con montos y plazos bien definidos y con fuentes de financiamiento identificado, como por ejemplo, son las becas Carlos Antonio López (Becal), que es un subsidio.
    Con tolerancia a quienes violan la ley, con intolerancia hacia el otro y con preconceptos sobre el subsidio, por desconocimiento o por oportunismo político, el grave problema campesino solamente se irá agravando.

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    Publicado por jotaefeb | 6 agosto, 2017, 8:53 am
  44. ¡A LAS CALLES! A defender el veto

    En ejercicio de sus facultades constitucionales, el presidente Horacio Cartes resolvió ayer vetar la ley por la cual el Congreso decidió otorgar un “subsidio” de hasta 51 millones de guaraníes por cada labriego propietario de 30 hectáreas o menos, que de ser promulgada significaría un golpe fenomenal a las arcas públicas, y la remitió nuevamente al Poder Legislativo, cuyas dos cámaras deberán reunir mayoría absoluta de votos para ratificar la normativa.

    La determinación fue aplaudida por amplios segmentos de la sociedad, las redes sociales explotaron con mensajes de adhesión y los gremios empresarios elogiaron la actitud del presidente como nunca antes lo habían hecho, saludando su coraje, destacando su patriotismo, etcétera, etcétera. Pero ahora hay que poner el hombro, pues los comunicados y las ruedas de prensa, aunque positivos, de ningún modo serán suficientes para hacer frente a un conflicto que, según sus propios actores y promotores, se agudizará en el curso de los próximos días.

    La legislación en cuestión no resistió críticas elementales como, por ejemplo, de dónde sacar 876.000 millones de guaraníes, equivalentes a 156 millones de dólares, en el supuesto de que la misma alcanzara “solo” a 17.000 agricultores, como dicen Luis Aguayo, Elvio Benítez y cía. Los proyectistas produjeron un mamarracho de tal naturaleza que, a sabiendas o no, abrieron las puertas a que fueran muchos más los potenciales beneficiarios de dicha Ley, pues, según el Registro Nacional de la Agricultura Familiar (RENAF), en nuestro país existen 254.000 que poseen parcelas de 30 hectáreas de extensión para abajo. Y no solo eso, en la “bolsa” pueden entrar desde créditos para la producción, pasando por motos o celulares, hasta los costos de las deudas judicializadas, incluyendo los honorarios de los abogados que llevan adelante las causas.

    Así, el monto requerido para llevar a cabo la condonación es un verdadero misterio, lo que en términos legales constituye una barrabasada inaceptable. Por ejemplo, si de los 254.000 labriegos que potenciales podrían acogerse a los beneficios de la norma, tan solo el 10% tienen sus deudas vencidas, hablaríamos de una erogación de hasta 250 millones de dólares aproximadamente, y si fuera el 20%, de 500 millones. En otras palabras, lo que aprobó el Congreso fue librar un cheque en blanco, lo cual no tiene precedentes en materia legislativa y, menos aún, presupuestaria.

    Otro dato adicional, que se desprende del mensaje del presidente. Lo resuelto por el Congreso, tomando como base a 17.000 beneficiarios, no a 25.000, ni a 50.000, ni a 75.000, constituye el mismo monto que hoy reciben en concepto de subsidio alimentario más de 700.000 paraguayos, en los marcos de los programas Tekoporã y de asistencia a Adultos Mayores. Puesto de otra manera, esos 17.000 y sus respectivas familias incluidas, es decir 85.000 personas, quieren como mínimo lo mismo que recibe la totalidad de los paraguayos en situación de pobreza y pobreza extrema.

    De lo expuesto se deduce que el veto presidencial es la respuesta racional a lo irracional, lo cual explica el apoyo masivo a la medida. Pero ahora se escribirá un nuevo capítulo de esta historia. Los dirigentes de la Coordinadora Nacional Intersectorial (CNI), que antes amenazaron con “hacer correr ríos de sangre” si no se aprobaban con sus exigencias, ya anunciaron que desde el lunes próximo “profundizarán” la medida de fuerza.

    No sabemos exactamente lo que eso significará en la práctica y los mentores políticos del conflicto, léase Efraín Alegre, Fernando Lugo y Mario Abdo Benítez, difícilmente nos lo cuenten. Por lo pronto ya vienen abusando groseramente del derecho a manifestarse, copando con actitudes violentas la zona céntrica de Asunción y violando impunemente la garantía constitucional de los terceros a transitar libremente.

    Lo que sí sabemos es que para hacer frente a quienes pretenden imponer su voluntad por la fuerza no bastan los pronunciamientos, ni las ruedas de prensa. Será necesario mucho más que eso y la Feprinco, la UGP y las organizaciones que reclamaban el veto a voz en cuello, deberían saberlo, esperando de ellas que se movilicen en términos prácticos, como lo hacen con sus “tractorazos” y otras acciones cada vez que se ven afectadas en sus intereses. Lo mismo vale para el Partido Colorado y todas las fuerzas políticas y sociales que saludaron lo resuelto por el presidente.

    La situación exige defender el veto presidencial de manera efectiva y concreta. Hay que salir las calles y a todas las rutas del país, pacíficamente, para demostrar a los que persiguen “dudosos” fines y a los parlamentarios que volverán a tratar el tema, que una inmensa mayoría respalda la decisión, así como el normal funcionamiento institucional de la República y la democracia, que hoy se encuentran amenazadas.

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    Publicado por jotaefeb | 6 agosto, 2017, 8:03 am
  45. No se equivoque, Sr. Presidente

    Si no recuerda nuestro encabezado de tapa de ayer, le refrescamos la memoria. Decíamos: “Congreso pasa factura de los campesinos a contribuyentes”. Ponemos a un lado eso de “campesinos” ya que por economía de lenguaje y de espacio, era imprescindible usar esa palabra para ser claros en la información. Pero todos sabemos que quienes encabezaron la algarada extorsiva ante el Congreso son más bien profesionales del “campesinismo”, una subespecie que ha crecido y se ha desarrollado en democracia. Y si no, hágase llevar los antecedentes de los principales cabecillas de estos “movimientos” y comprobará la provecta edad “dirigencial” de algunos de ellos, que se dan la gran vida desde hace años lejos del surco o de la azada. Bien, el Congreso ya hizo lo suyo, es decir, arrugó frente a un montón de gente blandiendo garrotes y gritando consignas.

    Aprobaron, no a tambor batiente sino con un pie dentro del auto, la ley que libera a los morosos de sus obligaciones y, además, con una cláusula que dice que “los beneficios de la presente ley –de condonación- no privará a los beneficiados de ser sujetos de nuevos créditos”. Nadie, entre los que firmaron este adefesio, sabe de dónde saldrá el dinero para cumplir con esta obligación, un “detalle” del que tendrán que ocuparse UD., Sr. Presidente, y su gabinete por meses enteros. Hasta aquí, el papel de los legisladores, conducta que no tienen como explicar y a la que ya nos tienen acostumbrados.
    Lo que sí preocupa es lo que se viene. A estar por las declaraciones de su primer anillo partidario, UD. estaría decidido a promulgar esta verdadera afrenta a la razón “para evitar agravar la crispación social”. ¿Cómo va a hacerlo? Pues simplemente cargando al Tesoro Público un pasivo que no estaba previsto. Su Ministra de Hacienda, a partir de esa firma, tendrá que renunciar a sus horas de sueño en busca de esos 30, 40 o quien sabe cuántos millones de dólares que le caen encima como obligación no prevista.

    Porque además, a la vergonzosa pieza legislativa que acaban de perpetrar, los legisladores agregan un detalle para nada menor: no hay lista de deudores, no se sabe quiénes son, dónde están, cuánto deben ni a quiénes. Despejar todas esas preguntas será la tarea central, a partir de la promulgación de la ley, de gran parte de su gabinete que tendrá que sustraer horas productivas a otras tareas importantes. Y por supuesto, bancarse a los colados que sin duda van a meterse en la lista de “beneficiarios”, como ocurre regularmente en estos casos. En año electoral, UD. puede muy bien imaginar lo que va a suceder.
    Sr. Presidente. Seguramente sus asesores de marketing electoral le habrán aconsejado ser prudente con lo que vaya a hacer de aquí en más, sobre todo durante el tiempo que falta para la interna partidaria. Tal vez hayan sido ellos quienes le sugirieron eso de no profundizar la “crispación social” vetando el mamotreto que acaban de girarle del Congreso. Promulgándolo es posible que “quede bien” con los 15, 20, 30.000 –de nuevo, nadie sabe cuántos son- morosos que serían liberados por ley de sus obligaciones. Como el pago tiene que salir del Tesoro, quienes automáticamente asumen la deuda son los que lo alimentan, es decir, los que pagan impuestos. Según la Subsecretaría de Tributación, a julio de este año los contribuyentes registrados eran exactamente 749.440.

    ¿Va llevando la cuenta?. Lo ponemos en negro sobre blanco, para ser más claros. De este lado, 30.000 supuestos votantes, contentos de haberse desprendido de una obligación que no supieron, no pudieron o no quisieron honrar. Del otro, 750.000 ciudadanos que tendrán que cargar con el muerto. UD. haga la cuenta. Es empresario y conoce la relación entre riesgo y beneficio. Y no se equivoque, Sr. Presidente, porque sus errores los pagamos todos.

    http://www.5dias.com.py/97553-no-se-equivoque-sr-presidente

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    Publicado por jotaefeb | 6 agosto, 2017, 8:02 am
  46. La encrucijada que desencrucijó Cartes

    Por Antonio Carmona

    En la plenitud de la protesta “campesina”, con aires ya triunfalistas de condonación de las deudas sin mirar a quién ni a cuánto, festejando ya la “victoria popular”, cuando las mayorías legislativas presionadas por el electoralismo habían claudicado a la presión, aprobando una ley de repartija de los fondos públicos sin la más mínima coherencia de gobernabilidad, pese a ser conscientes de que no era solución, sino prebendarismo para asegurar votos en este período anticipado de electoralismo irracional y salvaje; para saldar deudas en pro de “profesionales del campesinismo”, como fueron denominados por un colega, que habían tomado con violencia el centro de la capital y secuestrando momentáneamente la democracia para imponer condiciones por las vías de la violencia y el prebendarismo.

    En esa coyuntura, cuando se daba por sentado que el mismo Ejecutivo aceptaría el chantaje, la frase del presidente Horario Cartes, “Prefiero condenar mi futuro político antes que condenar al Paraguay”, sonó como un cañonazo y reavivó lo que por momentos llegó a parecer el secuestro de la democracia; que un minúsculo grupo de 17.000 agricultores anónimos, con deudas anónimas y con deudores anónimos, estaba por imponer: en fin, instaurar con el respaldo de una mayoría legislativa “el poder”, ante la marcha de una minúscula protesta respaldada exclusivamente en la amenaza de los garrotes y el conflicto social en las calles y la disposición a ofrecer “algún mártir”, como chantaje para el juicio político al Presidente, con el respaldo de identificados dirigentes políticos, escasos de votos y plenos de mañas, y la presión electoralista sobre las cámaras legislativas, para repartir el presupuesto nacional, sin ninguna racionalidad; es decir, imponer la manipulación de la ley fundamental de la administración pública, el Presupuesto Nacional, al capricho de los “campesinistas” en base a la presión de una minoría “campesina” y a la sensible amenaza de que aquí podía haber muertos.

    Lo notable es cómo los legisladores que venían protestando escandalizados porque se estaba “endeudando al país” invirtiendo en obras de infraestructura, fundamentales en la estrategia para la modernización y el desarrollo, –con el valor agregado de la creación de fuentes de trabajo, como destacaba Keynes, el principal déficit para el desarrollo que seguimos arrastrando–, se prestaron sin dudar un ápice a saquearlo y endeudarlo por una aventura politiquera de un grupúsculo de agricultores dirigido por conocidos agitadores oportunistas y con serios antecedentes judiciales.

    Es lamentable que tantos legisladores hayan cedido al chantaje electoralista, aunque algunos, más bien lo han promovido en forma tan claudicante. Y es de esperar que asuman que es preferible condenar el “futuro de los políticos”, antes que condenar al Paraguay y a todos los paraguayos en beneficio de unos cuantos profesionales del campesinismo.

    Como contrapartida de la encrucijada desencrucijada por Cartes están las declaraciones de uno de los legisladores más entusiasmados con conceder la condonación y la repartija multimillonaria a los campesinos, “Pakova” Ledesma; tras reconocer que esa condonación no solucionaba el verdadero problema de los verdaderos campesinos, afirmó sin avergonzarse que luego habría que hacer un plan para solucionar el problema de fondo. Es decir, reconoció que lo que se pretendía era hacer vito con el dinero público para hacer felices, para comprar, hablando mal y pronto, a los posibles votantes y que luego habría que hacer el plan para resolver los problemas de los campesinos.

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    Publicado por jotaefeb | 6 agosto, 2017, 8:01 am
  47. Basta de imposiciones con garrote y molotov

    Los sectores radicalizados del Congreso deben concluir con su actitud de alentar a la dirigencia campesina a seguir insistiendo con el perdón de sus deudas ya no solo porque ello supone una tremenda injusticia social con el resto de los paraguayos sino porque están acabando con la paciencia de los ciudadanos de Asunción que deben sufrir cotidianamente el terror de ser rehenes en su propia ciudad.

    Los gremios empresariales, los sectores ciudadanos, los campesinos no instrumentados, los obreros deberían levantarse con actitud para solicitar al Congreso el fin de este abuso de poder, al pretender instalar por la fuerza de la aritmética de los votos una Ley a todas luces disparatada.

    El Congreso tiene que entrar en razón, no es posible que el odio visceral al presidente Cartes de algunos parlamentarios como Desirée Masi, se transforme en proyectos. No es posible que se castigue al sentido común y la buena paciencia de los ciudadanos con salvajadas como el plan de condonación solo para generar crisis política y golpear al oficialismo en etapa electoral.

    La alianza entre Fernando Lugo, Efraín Alegre, Mario Abdo y Elvio Benítez para llevar adelante un plan de ingobernabilidad no puede sostenerse en una sociedad cuyo civismo ha crecido lo suficiente para separar la paja del trigo. Esta nueva sociedad ya no quiere que le enseñen el camino con la fuerza de las bombas molotov y el garrote.

    Sería pertinente que diversos sectores serios de la comunidad nacional hagan llegar sus voces al Congreso para evitar que vuelvan con su atraco a las arcas públicas.

    Pero esto no debe quedar ahí. Lo importante será que la sociedad civil exija de ahora en más a los congresistas que dejen de legislar en contra para legislar a favor de un país previsible, formal y transparente, que deje de rifar los recursos de todos sus ciudadanos para financiar payasescas aventuras legislativas que nos aproximan mucho más a las políticas de la Venezuela de Maduro que a un plan de formalización e institucionalización que debemos perseguir.

    Vale también felicitar a las fuerzas policiales por su ejemplar actuación en estas semanas de tensión porque en todo momento han evitado ” pisar el palito” de las provocaciones de varios líderes que esperaban – probablemente – desatar una chispa de violencia. Pero también vale advertir a los violentos de siempre que con la paciencia de la ciudadanía no se juega y que los ciudadanos –que no tienen molotov ni garrotes– solo cuentan con las fuerzas del orden para protegerlas de los desmanes que se puedan presentar.

    El Gobierno tiene un plan y ese plan jamás ha sido escuchado por la oposición pro-condonación. El plan del Gobierno consiste en asistir a la integralidad de los campesinos afectados (esta vez agricultores con nombre y apellido) apoyarlos con proyectos de refinanciamiento de sus deudas, con años de gracia, con nuevos créditos inmediatos, con apoyo técnico y además, un dato esencial, educación financiera.

    ¿Porque “Marito” Abdo, Elvío Benítez, Fernando Lugo y Efraín Alegre no aceptan este plan? Este plan será fiscalizado con todos los rigores de la auditoría, no regala nuestro dinero de contribuyente sino refinancia y abre las puertas a nuevos créditos y –por sobre todo– no deja que la plata quede en el bolsillo “de los muchachos” como pasó en 1999.

    Conciudadanos. Esta semana será clave para dar la lección que se merecen estos congresistas: que nunca más toquen nuestra plata sin saber lo que pensamos los ciudadanos que pagamos nuestros impuestos y trabajamos para no dejar de cumplir con nuestras obligaciones.

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    Publicado por jotaefeb | 6 agosto, 2017, 7:57 am
  48. Entre lo malo y lo peor

    Por Gustavo Laterza Rivarola

    Los pueblos más adelantados desarrollaron la capacidad de distinguir lo bueno de lo malo en todas las áreas de su realidad cultural. Nosotros, hasta ahora, no tuvimos tal ventaja; principalmente en la política, en cuyas elecciones nuestras opciones casi siempre se limitaron a tener que escoger entre lo malo y lo peor.

    La respuesta gubernamental al caso de los campesinos apostados frente al Congreso, en la plaza Independencia (notable es la cantidad de gente que continúa llamándole “plaza de armas”, nombre que nunca tuvo y que continúa sin tenerlo, al menos con una ordenanza que lo establezca”), es un ejemplo de lo aseverado. Alegando la excusa de evitar un momento de gran “crispación social”, los legisladores abrieron la bolsa pública para obsequiar, a los casi 17.000 protestantes de garrote, unos 51 millones de guaraníes per capita.

    Esta generosidad derrochona, como advirtieron muchos expertos, podría ser bastante peor para el país que lo que hoy se califica con la deshilachada metáfora de “crispación social”. En todo caso, los disgustos matutinos de algunas miles de personas a manos de los campesinos que bloquean las calles céntricas de Asunción esgrimiendo sus “símbolos de lucha social”, quedarían como meros comezones frente a los padecimientos futuros de millones más. Pero si para quienes tienen poder de decisión el futuro real es invisible… ¿qué hacer?

    Está sobradamente comentado entre los autores y analistas lo malo que la miopía política resulta para todo pueblo. Aunque, debe reconocerse, para el gobernante es francamente tentador sacarse los peores fardos de encima y dejar las soluciones a cargo de sus sucesores. Se diría que, ante una situación de crisis, la primera movida en el tablero no está dirigida a encararla y resolverla inmediatamente sino a embarcarla en la nave del futuro.

    Vale decir, siguiendo aquellas famosas instrucciones que los jugadores recibían de un recordado entrenador técnico de fútbol: “¡Chute py hacia adelante!”. Esta fórmula trasciende la táctica futbolística para devenir recurso de gobierno. Chutar la pelota hacia adelante, para que la abaraje quien quiera correr el riesgo, o “acepte el desafío” (según la machacona frasecita en circulación). Y no es fórmula nueva sino de rancia prosapia.

    Cuando agitadamente vinieron a contarle al papa Sixto V, ya anciano, que en Sicilia había aparecido el anticristo, preguntó: “Cuántos años tiene”. “Dos años” le dijeron. “¡Ah! –exclamó– entonces que se vea con él mi sucesor”. La aparición de trances difíciles, como el anticristo, el pombero y otros, pueden surgir en cualquier lugar y momento; pero muy pocos darán ocasión a los gobernantes a elegir si los desean enfrentar o no. El compromiso asumido en el ejercicio del poder legítimo no tolera alternativas de este tipo.

    Nótese que nuestros políticos actuales, en general –es decir, salvo numeradas excepciones–, se manejan con calendarios de cinco años; no van más allá porque las sinuosas líneas del tiempo político se disuelven en la nebulosa de la incertidumbre. Para la Física, los límites del Universo son inconmensurables porque se expanden continuamente; el límite cósmico de nuestros políticos no logra trascender la cerca del gallinero porque esta se corre aquí o allá, cada lustro.

    Se asegura que los campesinos que hoy marchan por las calles céntricas asuncenas blandiendo robustos garrotes “simbólicos”, que mañana podrían ser reemplazados por machetes o por fusiles; esto es lo que, de vez en vez, nos advierten sus dirigentes. “Correrá la sangre”, predijeron varias veces. Y hay que darle el crédito merecido porque, cuando la sanguijuela habla de sangre, entiende de lo que habla.

    No elogiaremos hoy la intempestiva decisión presidencial de vetar el anticipado regalo de Navidad hecho por los legisladores a los protestantes de la plaza, porque no sabemos todavía en qué va a acabar este ajetreado asunto. Nos atenemos a no perder de vista la receta de Churchill: “El político debe ser capaz de predecir lo que va a pasar mañana, el mes próximo, el año que viene; y de explicar después por qué no ocurrió”.

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    Publicado por jotaefeb | 6 agosto, 2017, 7:56 am
  49. Campaña electoral más cara de la historia

    Por Mabel Rehnfeldt

    En el 2009, Fernando Lugo era presidente de la República y Odilón Espínola era cabeza de la Federación Nacional Campesina (FNC). Capitaneados por él, en junio de ese año, los campesinos vinieron a Asunción a reclamar respuestas. Pedían no solamente condonación sino también emergencia alimentaria porque la situación en el campo era alarmante.

    El gobierno de Lugo dijo NO. Hace un par de días consultamos al entonces jefe del gabinete de Fernando Lugo, senador Miguel López Perito, por qué en aquel tiempo dijeron que no a la condonación: “No había recursos y no se sabía quiénes iban a ser los beneficiarios”, respondió.

    Ocho años después, en el Paraguay de Horacio Cartes tampoco hay dinero ni listado de beneficiarios finales –como no lo hubo en aquel entonces en el Paraguay de Fernando Lugo–. Pero entonces, ¿por qué antes Lugo negó la condonación y hoy la está impulsando? AÑO ELECTORAL. Esa es la respuesta.

    Tanto el senador José “Pakova” Ledesma como el senador López Perito admitieron en ABC Cardinal que estos proyectos de ley no se hubieran aprobado si no hubiera estado de por medio un año político.

    Si el subsidio se consuma, esta será la campaña electoral más cara de nuestra historia. La cifra a ser entregada podría trepar a unos 3.200 millones de dólares.

    No menos cierto es que si antes el campo estaba mal, la situación este año ha empeorado. La auténtica reforma agraria ha sido una mentira de todos los gobiernos que solo han repartido limosnas para mantenerlos arrodillados como capital de reserva electoral.

    Es miserable acusar a los campesinos de “haraganes” para defender nuestras posturas. En el campo, el que no trabaja no come. Allá no hay viáticos, combustibles, horas extras, gratificaciones, contrato colectivo, salario mínimo, seguro médico ni agrícola. En el campo quien no trabaja no sobrevive; sus vaivenes dependen de las inundaciones, las sequías y las heladas. Tienen que pelear a la ausencia de tierras, asistencia agrícola, educación, salud y caminos: La tremenda soledad de las postergaciones. Para colmo, se debe someter a los caudillos locales que son quienes deciden quiénes son beneficiarios de migajas que reparten.

    El campo atraviesa otro de sus peores momentos tras la inundación en el sur, y lo que no se fue con el agua se fue con la helada en casi todo el país. Los factores climáticos solo acentuaron más una situación de por sí calamitosa.

    Buscar una solución para los pequeños productores es obligación de este gobierno. Ya hemos mostrado mucha sensibilidad con algunos correligionarios con privilegios inconmensurables, transportistas subsidiados, dinero para industria azucarera, ventajas tributarias para sojeros y tabacaleros.

    Mucha razón tiene Horacio Cartes cuando dice que entregar 3.200 millones de dólares será condenar el futuro de nuestro Paraguay. Desconocer el problema del campo también puede ser otra condena.

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    Publicado por jotaefeb | 6 agosto, 2017, 7:52 am
  50. Efecto contrario

    Por Edwin Brítez

    La postura de muchas personas que, sin tener la identidad campesina, con buena intención celebraron la aprobación del subsidio de las cuentas pendientes a los manifestantes del interior del país y se indignan con el veto presidencial, tiene en realidad un efecto contrario a los intereses campesinos.

    Voy a explicar por qué me refiero primero a las personas que con buena intención celebraron la decisión parlamentaria, cuando que, en verdad, los responsables del efecto contrario son los que decidieron con sus votos y no quienes celebraron la medida sin tener votos, para que se entienda cómo a veces colaboramos con la demagogia (“falsas promesas que son populares pero difíciles de cumplir”).

    Los senadores y diputados son miembros destacados de lo que se conoce como la clase política, y ellos saben mejor que todos el desprestigio en que han caído los actores políticos a la vista de una ciudadanía despolitizada, inclusive de quienes teniendo identidad partidaria, se consideran aún sanos y, por tanto, en desacuerdo con todos los disparates que ellos cometen en nuestro nombre.

    Con esta clase de resoluciones, los parlamentarios adoptan la cómoda posición de salirse de un problema, sin costo alguno para ellos, pero sí para nosotros, los contribuyentes, no porque vayamos a hacernos cargo de deudas ajenas directamente, sino porque los gastos del Estado que se contemplan en el presupuesto de un país son para obras y servicios de interés general.

    Esto es para que sus beneficios y efectos alcancen a todos, no solo a grupos, sean estos ricos o pobres que con fuerza y presión imponen sus argumentos, en vez del diálogo y la negociación.

    Una de las barbaridades cometidas por el Gobierno (de políticos) fue justamente subsidiar a una empresa azucarera privada que dejó de pagar sus compromisos con los cañicultores, y otra fue el subsidio a las empresas de transporte público de pasajeros, aunque este fue menos bárbaro por el hecho de que un sector de la población está en condiciones de pagar un poco más por otro poco de mejor servicio, además de que el Estado, al meterse en el negocio privado, fijando el precio del pasaje, es corresponsable de lo bueno y malo del servicio y su costo.

    Pero volvamos al efecto contrario.

    Partimos de la base de que mucha gente se encontró y se encuentra sin posibilidad de pagar sus deudas. ¿Desde qué momento se convierten estas personas en situación de atendibles por el Estado para una cuestión privada? Desde el momento en que fueron afectados colectivamente por una situación externa imposible de que fuera controlada por ellos. Como la abundancia de lluvia, la sequía o la helada.

    Aquí comienza la necesidad de la precisión, para que una eventual ayuda pueda ser beneficio y no perjuicio. No todos los campesinos son pequeños productores; no todos los pequeños productores son pobres y no todos los pequeños productores pobres tuvieron crédito y además no todos fueron afectados por el clima.

    Beneficiar globalmente es tratar de congraciarse con una clase social con la ilusión de lograr retribución de favores (votos). Aunque esto no siempre es una cuestión automática, lo grave es abrir las puertas de la prebendarismo y el clientelismo a una franja no muy contaminada de la sociedad.

    Y lo que es peor, con un benificio sectorial y sesgado, contrariamente a lo que se cree que se fortalece el movimiento campesino, en realidad se lo debilita como actor socio-político. ¿Por qué? Porque divide. El sector mayoritario, FNC y otros no comparten esta “lucha”, además de que los productores de la extrema pobreza, que por carecer de organización y fuerza propia ni siquiera son objeto de préstamos y solo reciben subsidio insignificante para continuar postrado en la extrema pobreza.

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    Publicado por jotaefeb | 6 agosto, 2017, 7:51 am
  51. Fracaso de la legislatura

    Por Dr. Víctor Pavón

    De las muchas maneras que existe para destruir lenta pero decididamente a una sociedad, hay una que por ser aprobada por las mayorías coyunturales no es considerada como un arma mortal; sin embargo, sus efectos son similares a lo que los delincuentes causan a sus víctimas. El hecho queda en la mente y el cuerpo lacerado del agredido, al punto que muchos no logran recuperarse.

    Pues bien, lo que se sancionó en el Congreso es eso. El subsidio a la deuda de los campesinos sin que se haya mostrado lista alguna de beneficiarios para así otorgar la suma de 51 millones de guaraníes a cada uno de ellos siendo dueños de hasta 30 hectáreas de tierra, muestra el fracaso de la legislatura, una amenaza a la misma democracia liberal republicana.

    Un fracaso de la legislatura porque a partir de ahora no solo los ahora beneficiados tienen también el camino allanado para seguir con la misma práctica, esto es, bloquear, cerrar calles y violar el derecho de los demás a transitar libremente.

    Un fracaso de la legislatura porque la ley que debería precautelar el principio de la igualdad, lo que se denomina la isonomía, precioso valor de toda República, ha sido pisoteada de tal manera que lo sancionado se asemeja más bien a un reglamento o resolución administrativa, pero que jamás debería ser considerada como ley de la nación.

    Un fracaso de la legislatura porque la “ley” que aprobaron se hizo a impulso del populismo, quizás el virus más virulento de las democracia. Se procedió a congraciarse con ciertos grupos sin tomar en cuenta los efectos de la medida aprobada. La democracia ya no es republicana, responde a los tambores, silbatos, gritos y cierres de calles.

    Un fracaso de la legislatura porque el dinero a ser utilizado no les pertenece a ninguno de los legisladores, por cuanto que la suma de dinero a ser utilizada es de los contribuyentes, de los ciudadanos en general que pagan sus tributos y sus préstamos (pequeños o grandes), cargando sobre las familias paraguayas el esfuerzo y las carencias que muchas veces implica no tener las más de las veces el dinero suficiente para enviar a sus hijos a mejores colegios o contar con un seguro médico.

    Un fracaso de la legislatura porque han creado con lo que llaman equívocamente “ley”, la más detestable forma de discriminación, la de ciudadanos de primera y segunda, siendo los primeros los que pueden recibir dinero, utilizarlos como se los antoja, no rendir cuentas de nada y luego volver a solicitarlo, sin que medie siquiera una lista fidedigna y seria que los vuelva sujetos de crédito.

    Un fracaso de la legislatura porque esos mismos que ahora lograron sus objetivos se multiplicarán por cientos y miles, cuantas veces se necesite. Son los mismos y probablemente con otros, que no tardaran para pedir más y lo lograrán, pues no existe principio alguno mínimo de contraprestación y de responsabilidad. Es el antecedente ruin y detestable de la absoluta impunidad.

    Un fracaso de la legislatura porque aquí se prueba que usar y abusar del dinero de los demás, basta con ser legislador que con la destrucción de los valores republicanos ya no representan los intereses del país y de la ciudadanía que trabaja y se esmera diariamente por un mejor porvenir; más bien se representan a sí mismos.

    El fracaso de la legislatura es la mejor prueba de la sociedad de los privilegios y de los privilegiados, el llamado para un nuevo orden en libertad y ley, contra los que han defraudado el sagrado voto en las urnas, decepcionan y roban a cara descubierta.

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    Publicado por jotaefeb | 6 agosto, 2017, 7:47 am
  52. Ayudar es vital, pero “a quién y para qué”
    Por Jaime Egüez

    El verbo “ayudar” ha estado presente en nuestra historia humana desde el inicio, nos ha permitido solucionar muchas cosas, ya que en innúmeros casos se lo asocia con acciones solidarias, con actitudes de misericordia y de empatía. Y en carácter de una necesidad urgente de un grupo de personas en un momento determinado de sus vidas. Pero entendamos que siempre antes del verbo, se antepone “a quién” y luego la palabra “para qué”. Entender esto es fundamental para poder determinar el impacto verdadero de este maravilloso verbo de “ayudar”.

    Puedo ayudar a realizar algo bueno y que genere una equidad en una circunstancia de la vida, o puedo ayudar a provocar una injusticia o una situación que traiga un problema mayor al que pretendí solucionar. Entonces el verbo “ayudar” por sí solo no justifica la acción emprendida como correcta, o mismo como solidaria o “justa”.

    Ayudar en sí no es siempre una acción correcta si no está acompañada de las dos interrogantes de “a quién” y “para qué”. En estos últimos días, hemos visto cómo se han gastado espacios para defender o para atacar la iniciativa de generar un subsidio (palabra progresista usada por los políticos para decir “ayuda de un gobierno sin devolución”) a un sector de la sociedad. Podemos extendernos en discutir si el “subsidio” es correcto o no dentro de un gobierno, pero la idea de esta reflexión no es esta, si no entender si lo que pretenden llevar adelante soporta un simple análisis de ver si “la ayuda” cumple con simples requisitos para determinar si tendrá un impacto positivo o negativo en la sociedad como conjunto. Después de todo si “ayudo” a un delincuente a huir de la cárcel, mi ayuda no fue un acto en sí bueno sino que fue bueno para el delincuente pero muy dañino para la sociedad entera. Entonces, como premisa el verbo ayudar no puede ser usado y justificado sin un contexto de determinar si perjudico a una gran parte de la Sociedad en beneficio de una individualidad o un grupo específico.
    En la iniciativa habría que determinar primero “a quién”, y en este punto creo que ni siquiera está bien especificado el alcance real de este grupo beneficiado y quien califica para la iniciativa del subsidio. En la historia de Paraguay hemos visto cómo grupos de interés han creado víctimas y beneficiarios sin un mínimo de rigor que soporte una verificación con la realidad, permitiendo que al final la “ayuda solidaria” se bastardee y acabe como un botín para algún personaje en particular. Analizar bien el quién es una primera premisa de validación. Y ayudar a un grupo identificado que tenga una situación temporal y puntual de necesidad es una iniciativa que tiene su validez. La solidaridad es importante en una sociedad, pero debe tener rostro claro y responsable.

    Sin embargo, quizás lo más difícil en esta iniciativa de consensuar y aprobar sea el “para qué”. Ayudar ante una contingencia de la naturaleza, como lo han sido eventos climáticos, ayudar ante una contingencia de política exterior que nos afecte como subsidios de precios de materias primas que afecten al sector primario de nuestro sistema de producción, son todos factores entendibles como coyunturales y eventuales. Ayudar a un grupo que ha cometido un error o ha tenido un evento por irresponsabilidad de su comportamiento social, en sí ya es una decisión mucho más compleja y delicada. Ya no se trata de ser solidario, sino cómplice de un comportamiento errado, que como resultado trae acuerdos y componendas entre personas que no generan ningún acto de solidaridad o de caridad hacia un grupo real desprotegido.
    Muchos políticos tienen el dilema del precio de hacer lo “correcto” vs hacer lo “políticamente correcto”. Pero este dilema solo se puede solucionar con un marco claro de responsabilidad hacia la sociedad entera. Hacer lo correcto tiene un contexto más amplio y evidente. Y el juez es la sociedad entera. Hacer lo políticamente correcto tiene un contexto más individual, donde lo único que se busca es el rédito particular sobre el beneficio general de la comunicad.

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    Publicado por jotaefeb | 5 agosto, 2017, 8:24 am
  53. Cartes vetó atraco a las arcas, pero aún hay riesgo

    El presidente Cartes pronunció una frase emblemática que devolvió la confianza en la institucionalidad, al señalar que con su veto al atraco a las arcas del Estado con fines de condonación podría incluso poner en cuestionamiento su futuro político, pero que era esencial salvar el futuro de todos los paraguayos. Pocas veces se ha reflejado en todos estos años semejante claridad a la hora de sostener principios.

    Cartes pudo haber evitado el veto y sumarse al mismo juego de los Alegre, Marito, Abdo, Elvio Benítez, Lugo, de utilizar los recursos del Estado para salir a la caza de adherentes políticos. Lo que hizo el Presidente ayer fue marcar una línea clara entre dos modelos de construcción política en el Paraguay. Aquel modelo que transforma a los beneficiarios de sus políticas públicas en un inventario de apoyo electoral y este modelo que pone a lo público por sobre lo sectorial.

    El veto Presidencial tiene además la dignidad de una medida que respeta al ser humano, mucho más que aquellos que se declaran campeones de los derechos políticos y civiles en la oposición y siguen operando planes de prebendarismo valiéndose de las necesidades de los sectores más carentes.

    Si ya es grave no atender la realidad de carencias de los sectores empobrecidos de la población, usarlos como carne de cañón para sus proyectos políticos no tiene perdón de Dios.

    El veto de Cartes, ayer, cerró el grifo por donde corría abundante dinero público (o sea, plata de los ciudadanos) para financiar una forma de asociación miserable entre líderes políticos, punteros políticos y punteros sociales que ya dio muy buenos resultados para unos pocos bolsillos y ocasionó la ruina de muchos campesinos en la condonación de 1999.

    Y aquí es donde cabe preguntarse, ¿por qué Efraín Alegre, Fernando Lugo, Mario Abdo, Elvio Benítez y otros aborrecen el plan de refinanciamiento que con absoluta efectividad estuvo desarrollando el Gobierno entre el 2016 y 2017?

    La razón es muy fácil de explicar: porque el sistema de refinanciamiento no permite la mano negra del interés político, nadie se mete el dinero en la bolsa propia, todo se fiscaliza a través de impecables métodos de control financiero.

    Eso hizo posible que no existiera un solo cuestionamiento serio a todo el proceso de reactivación de pequeños productores, pese a que se destinaron multimillonarios desembolsos y ayuda en equipamientos e insumos.

    En resumen, la razón es sencilla: la vieja política del pokarê detesta el Paraguay bien hecho.

    Pero los ciudadanos deben estar despiertos porque los atracadores van a volver a la carga tratando de levantar el veto del Poder Ejecutivo y convertir en ley este aberrante despojo.

    ¿Qué hacer al respecto? Manifestarse, salir a las calles, expresarse con bocinazos, dejarse oír desde este Paraguay de la formalidad; cuyo silencio respetuoso, los violentos consideran un silencio cobarde.

    Los buenos Paraguayos no tendremos molotov ni garrotes para quemar ni agredir, pero siempre supimos, a lo largo de la historia, imponer nuestro carácter para recuperar lo que más amamos y nos enorgullece, la dignidad de ser paraguayos. Apuntemos con el dedo a los parlamentarios y líderes políticos que pretendan revivir este proyecto y que sepan que con nuestra plata no se juega.

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    Publicado por jotaefeb | 5 agosto, 2017, 8:21 am
  54. La guerra política detrás de la crisis campesina

    Por Andrés Colmán Gutiérrez
    Hace más de un siglo, el gran escritor, periodista y luchador social Rafael Barrett lo escribía así: “Si vivís en la ciudad donde hombres con zapatos de charol y cuellos planchados manejan el dinero de las aduanas, no digáis que los que andan descalzos y medio desnudos son felices, porque no lo son… Sois incapaces ya de distinguir la verdad de la mentira, los que aman vuestro país de los que le sacan el jugo…”.

    Mas allá del estilo de redacción que hoy parece anticuado, el recordado ensayo ¡No mintáis!, de Barrett, que refleja una visión distorsionada de la realidad rural desde la comodidad urbana, sigue teniendo palpitante actualidad. Tanto, que muchas personas lo han compartido en estos días en las redes sociales de internet como un aporte a la reflexión ante la movilización campesina en reclamo de la ley del subsidio por deudas vencidas de los productores y la de reactivación de la agricultura familiar.

    Tras casi un mes de conflictivas marchas campesinas en Asunción, las cámaras del Congreso aprobaron las dos leyes y el presidente de la República, Horacio Cartes, decidió vetar la más polémica, la del subsidio, la cual regresa al Poder Legislativo y necesitará 23 votos en Senadores y 41 en Diputados para levantar el veto y poder ser finalmente aprobada.

    La situación instala un incierto escenario, que ahondará el conflicto y la división entre quienes están en contra y a favor del subsidio, incrementará los prejuicios culturales de la gente de la ciudad hacia la del campo y, por sobre todo, aumentará la crispación entre la gente que, en estas últimas semanas, tuvo que soportar largos viacrucis para entrar o salir de la capital, debido a los atascos del tráfico y el temor a quedar atrapada en situaciones violentas.

    Lo que no se acaba de percibir es que, por detrás del conflicto, se libra una sorda guerra política, de cara a las elecciones generales del 2018.

    Es decir, la mayoría de quienes defienden con tanta pasión el subsidio no lo hacen porque realmente les importe la suerte de los campesinos pobres, sino que ven en este coyuntural juego político la oportunidad de socavar la imagen de quienes actualmente detentan el poder, buscando sustituirlos en el próximo periodo de gobierno.

    De igual modo, los que se oponen a su aprobación tampoco lo hacen por evitar “condenar el futuro del Paraguay”, sino por tratar de mantener la continuidad de sus privilegios y la oportunidad de más negociados para los amigos.

    Ni siquiera son referentes políticos diversos, confrontando visiones distintas para construir un mejor país, sino apenas máscaras diferentes del mismo modelo conservador, corrupto y represivo, que se embanderan con causas en las que no creen, pero les sirven.

    Ya lo decía Barrett en 1907 y sigue plenamente vigente: “No mintáis, hermanos”.

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    Publicado por jotaefeb | 5 agosto, 2017, 8:20 am
  55. La haraganería rural

    Por Alfredo Boccia Paz
    En estos días hubo una difusión masiva en las redes sociales de fotos en las que se ve a dirigentes campesinos trabajando en una oficina o manejando una camioneta. Las publican como si fueran pruebas irrefutables del enriquecimiento ilícito de estas personas. Invariablemente, los comentarios se refieren a los campesinos como “haraganes” y avivados. Seguro que algunos de ellos –como en todos los colectivos humanos de Paraguay– lo son, pero una descalificación tan fácil y generalizada ignora realidades inocultables.

    No se trata simplemente de una confrontación de clase. Hay cierta lógica en el temor de los ricos a los reclamos de las organizaciones sociales. No sorprende que Eduardo Felippo, presidente de la Unión Industrial Paraguaya, haya dicho el año pasado en la inauguración de la Expo que los labriegos son “una manga de infelices que buscan desestabilizar el país”, y haya sido aplaudido por los presentes. Lo sorprendente es que el campesino que reclama despierte la rabia de citadinos con carencias solo un poco menores que aquellos. Es como si, desde la ignorancia, naciera un ilusorio sentimiento de superioridad, que es reforzado por expresiones de odio y discriminación.

    Desde esta visión etnocéntrica, los campesinos son percibidos como “el otro”, “lo diferente” y son los únicos responsables de su situación y del rechazo que generan. Esta alienación lleva a idealizar al “buen campesino” como aquel que, sumiso y laborioso, labra la tierra, asada en mano, a la salida del sol. Ese labriego idílico no protesta, no se queja, no marcha hacia Asunción. Estos son los haraganes, los falsos campesinos, dicen los desclasados que repiten el discurso dominante que responsabiliza a los campesinos de su propia pobreza. Es un discurso de odio que proviene de quienes se creen parte de un sistema que, en realidad, también los excluye. Porque hay que hablar claro: el problema es la desigualdad social.

    Los campesinos están en la calle porque a ella fueron arrojados por el fracaso de los planes económicos del Estado, dirigido por sucesivas oleadas de perversos e inescrupulosos políticos. La ruina de la agricultura familiar es el resultado de décadas de abandono e indiferencia de los gobiernos. La hojarasca de descalificaciones a los campesinos impide reconocer esa realidad y lleva al absurdo de que la sociedad culpe a la víctima.

    Para algunos, sería mejor que los campesinos sean invisibles. Como lo era a comienzos del siglo pasado la situación del mensú en los yerbales paraguayos. Los políticos y los asuncenos de la época no se ocupaban de eso. Y, ya entonces, se hablaba de su “haraganería”. Hasta que llegó un español, Rafael Barrett, y denunció la esclavitud de los obrajes en artículos de prensa. Hoy, quienes recurren a las redes sociales para descargar su rabia contra los manifestantes harían mejor uso de la tecnología si apuntan a informarse sobre las consecuencias de la inequidad social en uno de los países más desiguales del mundo.

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    Publicado por jotaefeb | 5 agosto, 2017, 8:19 am
  56. Una decisión más allá de lo económico

    Por Osmar Gómez

    El presidente Horacio Cartes finalmente decidió vetar el proyecto de ley que condona deudas a un sector de los campesinos. Ahora se abre un nuevo espacio de debate donde el Congreso cargará con todas las responsabilidades.

    La discusión no será sencilla. Pondrá a prueba la solidez de los acuerdos que llevaron a la aprobación. Esencialmente la condonación de las deudas alcanza a un electorado que responde en mayor medida a los sectores de izquierda. Eventualmente algún porcentaje menor podría ser voto de los partidos tradicionales. Ese entramado complejo es el que terminará definiendo las posturas en el Parlamento.

    Cualquier decisión que tomen los dejará mal parados. Ratificar la condonación de algún modo podría asegurar una cierta cantidad de votos en el interior, pero les restará en los centros urbanos. Aceptar el veto tendrá consecuencias inversas.

    Es también ese juego de intereses el que finalmente hizo inclinar la decisión de Cartes. En principio la dirigencia colorada logró convencerlo que aprobar la condonación sería lo mejor en estos tiempos electorales. Le aseguraban que evitaría generar un rechazo importante en el interior a Santiago Peña, su candidato para sucederlo en 2018.

    Después vino la discusión con su círculo más cercano. Números en mano le advirtieron las consecuencias nefastas que podría tener en las cuentas públicas en el corto plazo. Pero más allá de lo económico le alertaron sobre los efectos políticos en la campaña presidencial. Seguir el mismo camino que cada tanto eligieron los políticos más tradicionales aceptando la condonación lo igualaba a la dirigencia que critica y trata de voltear.

    Comprender esa situación le abrió los ojos. Lo económico no fue tan contundente como ver la oportunidad perfecta para profundizar las diferencias con la dirigencia tradicional, golpear a sus adversarios políticos y sobre todo no dar beneficios a un electorado que en su mayoría no responde al Partido Colorado.

    El camino se mostraba claro; alejarse de los políticos y mostrarse cómo el presidente del cambio, el que hace cosas diferentes a lo que manda la dirigencia tradicional. Enviar la señal que ese es el camino que pretende consolidar con la propuesta de Santiago Peña.

    La población trabajadora y el empresario en su conjunto tomaron con beneplácito la decisión. Todo lo que venga ahora como consecuencia del veto será favorable. Las críticas, el disturbio y las presiones solo alcanzarán para galvanizar una postura que siempre se mostró correcta; en línea con el sentir de la clase trabajadora y de los más jóvenes.

    Incluso, un eventual juicio político que desde hace algún tiempo se agita en las sombras del Congreso pierde fuerza en un escenario como el actual. Ya no será tan fácil instalar el juicio político para un presidente que decidió enfrentar a quienes pretendían rifar dinero público en plena campaña electoral.

    La dirigencia campesina por ahora se replegó para analizar nuevas acciones. Anuncian que la próxima semana tomarán la ciudad con más fuerza que en los días anteriores. En paralelo, la policía ya hizo saber que la próxima semana serán más firmes y no habrá tanta permisividad como en las últimas semanas.

    Por ahora, disidentes y opositores evalúan cómo avanzar en medio de este juego de intereses. Las opiniones están divididas. Un sector grande cree que es el momento de presionar y avanzar con la idea del juicio político; para otros es mejor bajar el nivel de tensión porque podrían terminar con peores consecuencias.

    Lo único claro por ahora es que la semana próxima será tensa y que se viene una fuerte disputa para consolidar espacios. Habrá que ver quién tiene la capacidad de imponerse.

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    Publicado por jotaefeb | 5 agosto, 2017, 8:16 am
  57. Correcta decisión del presidente Cartes

    El presidente de la República, Horacio Cartes, tomó la sensata decisión de vetar la ley que otorga un subsidio de hasta 51 millones de guaraníes a 16.862 campesinos desconocidos, para que paguen sus respectivas deudas, cuyos orígenes y montos también se ignoran. Al desistir de su intención de promulgar semejante engendro en vista de la “crispación social”, anunciada por el diputado y titular de la ANR, Pedro Alliana, tras leer los informes sobre el impacto que tendría el enorme desembolso en la vida económica, el Jefe de Estado no ha hecho más que emplear el sentido común del que demostraron carecer tanto los agresivos propulsores de la desatinada iniciativa como los irresponsables legisladores que la aprobaron en función de intereses electorales.

    Los manifestantes encabezados por Luis Aguayo, operador político del Frente Guasu y acusado del delito de lesión de confianza en perjuicio del Indert, bloquearon durante tres semanas las calles del centro de Asunción, violando derechos de quienes querían asistir puntualmente a sus puestos de trabajo. Tras la sanción de la desatinada ley, el personaje citado amenazó con traer más gente a la capital para forzar su promulgación, si el Poder Ejecutivo se demorara en hacerlo: “Apenas el 25% de nuestras fuerzas estamos moviendo”, afirmó muy suelto de cuerpo con ánimo de atemorizar al Gobierno.

    Nuestro diario es acérrimo defensor de las manifestaciones públicas realizadas de acuerdo a la ley, respetando derechos ajenos, pero también se opone con firmeza a los prepotentes, más aun cuando sus exigencias son del todo irracionales, como en este caso. La desvergüenza llegó hasta el punto de que otro dirigente de la Coordinadora Nacional Intersectorial (CNI), Jorge Galeano, señaló que los 34 millones de dólares que podría llegar a costar el demencial subsidio son solo “un estimativo”, como si una asignación de fondos estatales pudiera hacerse “a bulto”. O sea que la ciudadanía estaría sobre ascuas temiendo que los absurdos reclamos financieros vayan incluso en aumento.

    La ministra de Hacienda, Lea Giménez, pidió que se le faciliten la lista de posibles beneficiarios y el monto de las deudas, con base en datos formales y no simples estimaciones, porque los únicos datos recibidos de parte de los interesados son “preliminares y totalmente informales, en un pedacito de papel”, según dijo. Como las demandas carecen de toda seriedad, ni siquiera se sabe cuánto podría terminar costando: el presidente Cartes mencionó la colosal cifra de unos ¡3.200.000.000 de dólares!, equivalentes al 25% del Presupuesto Nacional. Tampoco se sabe, entre tantas cosas, cómo el Ministerio de Agricultura podría constatar que las deudas tienen que ver con la producción, ya que habría moras de hasta diez años de antigüedad, según la presidente del Crédito Agrícola de Habilitación (CAH), Amanda León.

    Existe presunción de que una parte de las sumas tomadas en préstamo fue destinada a la compra de aparatos electrodomésticos, teléfonos móviles o motocicletas. Siendo así, hasta la propuesta del Poder Ejecutivo de refinanciar cada una de las deudas con el patrocinio estatal resultaría bastante cuestionable.

    Si esta absurda ley entrara en vigencia, cualquier otro grupo, como el de los funcionarios públicos, por ejemplo, podría reclamar también que papá Estado les cubra sus deudas.

    Lo antedicho no es nada nuevo, ya que también sectores empresariales y obreros han llamado la atención sobre lo descabellado del asunto de marras. Por su parte, los legisladores resolvieron, por amplia mayoría, dar rienda suelta al populismo teniendo a la vista las próximas elecciones internas y generales, suponiendo que conseguirían más votos dejando de lado la moral y la racionalidad económica. Lo admitió abiertamente el diputado José Ledesma (PLRA), ¡quien había votado a favor del proyecto de ley!

    He aquí la demostración cabal del motivo que impulsó a la mayoría de los parlamentarios a disponer de un dinero que no se tiene para pagar las deudas de unas personas cuya identidad desconocen, sin poner límites de cortes a los vencimientos. Por cierto, les podemos dar el nombre de Gustavo Ferreira Aquino (Frente Guasu), el “campesino” que participó en la ocupación de las calles de Asunción siendo presidente de la Junta Departamental de Caaguazú, con un sueldo de 8.500.000 guaraníes mensuales. Se trata de uno de los muchos sinvergüenzas de tomo y lomo a los que se pretendió beneficiar con la ley felizmente vetada, con la intención de obtener votos a costa de todos aquellos que cumplen con sus obligaciones financieras sacando el dinero de sus bolsillos, sin que el Estado les regale nada.

    El mismo diputado Ledesma señaló que “con el subsidio no se soluciona el problema de fondo”, pese a lo cual le dio su aprobación al proyecto de ley. Lo que importaba no era precisamente hallar una solución para el campesinado, sino aparecer como políticos “sensibles” a sus necesidades, para así aumentar las chances de ser reelectos.

    El Presidente de la República adoptó una decisión propia de un jefe de Estado que defiende los derechos de la ciudadanía en general, y es de esperar que tenga la misma actitud cada vez que la cosa pública se vea amenazada por la irresponsabilidad populista.

    En el caso que nos ocupa, no cabe duda de que existen entre los manifestantes campesinos genuinos con deudas legítimas. Bastará que los órganos del Estado que se ocupan del tema realicen de inmediato un censo que separe a los verdaderos necesitados de los avivados y organicen un plan de salvataje que demuestre la sensatez y solidaridad social que la situación exige.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/correcta-decision-del-presidente-cartes-1619782.html

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    Publicado por jotaefeb | 5 agosto, 2017, 7:26 am
  58. Políticos basura
    4 agosto, 2017

    En nuestro país muchos labriegos que con esfuerzos pagaban sus préstamos, ahora dejaron de hacerlo, a la expectativa de ser beneficiarios de la ley de condonación sancionada por el Congreso. En nuestro país hoy están en serio riesgo la ejecución de proyectos de infraestructura y, tan o más grave que esto, programas sociales de vital importancia, como el de subsidio a los adultos mayores, a miles de familias en situación de pobreza y hasta el suministro de medicamentos a los hospitales públicos, que podrían ser objeto de recortes. Y en nuestro país estamos ante la posibilidad cierta de contraer deuda pública, no sabemos si por 100 millones de dólares, 200 o cuánto, para satisfacer las exigencia de un grupo de chantajistas. Todo esto se lo “debemos” a un puñado de senadores y diputados que actúan siguiendo las directrices de Mario Abdo Benítez, Efraín Alegre, Fernando Lugo y Blas Llano, quienes, en la creencia de perjudicar al gobierno, acaban de perpetrar un salvaje boicot a los intereses de la nación y al bolsillo de todos los paraguayos.

    Las matemáticas no mienten. La normativa sancionada por el Parlamento establece un “subsidio” de hasta 51 millones de guaraníes por cada labriego propietario de parcelas de hasta 30 hectáreas. Suponiendo que quienes no pueden honrar sus obligaciones financieras son 17.000, como dicen Luis Aguayo y compañía, el monto requerido para el efecto podría ascender a 876.000 millones de guaraníes, equivalentes a 157 millones de dólares, al cambio de la fecha. Pero podría ser una suma mucho mayor.

    En efecto, según los datos que se desprenden de la última encuesta de hogares, en el Paraguay existen 258.000 parcelas de 30 hectáreas para abajo y todos sus propietarios son potenciales deudores y, en consecuencia, también potenciales beneficiarios de la ley de condonación en cuestión, por lo cual, si sólo el 10% de ellos se acogiera a la descabellada legislación, el techo se elevaría automáticamente de 157 a 258 millones de dólares.

    Los legisladores procedieron de manera tan irracional que ninguno de ellos sabe decir a cuántos alcanzará esta Ley, qué cubrirá, ni la cantidad de dinero que se requerirá para llevarla a la práctica. En la “bolsa” pueden entrar desde créditos para la producción, pasando por motos o celulares, hasta los costos de las deudas judicializadas, incluyendo los honorarios de los abogados que llevan adelante las causas. Y lo que es fundamental, menos aún saben de dónde saldrá la millonada de dólares que aprobaron a tambor batiente, con los ojos cerrados, sin chistar, lo que les resultó fácil por demás, ya que de sus bolsillos no saldrá ni un centavo. Sencillamente le tiraron la pelota al Ejecutivo.

    Por su parte, los medios hegemónicos también descargan la responsabilidad sobre los hombros del presidente. Ultima Hora no cuenta mucho, pues, en la ignorancia de los escribas de “Don Antonio”, se limita a definir lo ocurrido como “una derrota del cartismo”, cuando en realidad se trata de un golpe feroz a toda la ciudadanía. Pero ABC color dice algo mucho más “curioso”, adelantando que sería una “incalificable claudicación” de HC si convalida la decisión de senadores y diputados, o sea si no veta la normativa, además de cuestionar la falta de coraje para resistir a quienes violan la ley y los derechos de terceros, lo que alentaría a que otros grupos también recurran al vandalismo para obtener sus fines.

    La caradurez de Zuccolillo no tiene límites. En primer lugar, porque los principales causantes de la situación a la que nos enfrentamos son sus protegidos políticos, léase “Marito” y Alegre, unos vulgares canallas a los que el país les importa un pito, y en segundo término porque fue su diario el que instaló la “legitimidad” de apelar a la violencia para alcanzar un objetivo, su objetivo, como cuando desplegó una campaña bestial para abortar la enmienda y el proyecto de reelección, impidiendo por la fuerza que se expida el soberano.

    Cartes no debe pisar el palito, ni de los que a toda costa quieren provocar hechos de violencia en nombre de las “causas campesinas”, ni de los que le “tocan la oreja” para que “se plante” ante los que protagonizan actos vandálicos, que ellos mismo incitaron en el afán de desestabilizar al gobierno.

    En las actuales circunstancias, el camino es la promulgación de la Ley, cuanto antes. Y que los promotores de tanta barbarie, los “políticos basura” muy bien identificados, asuman sus responsabilidades, o mejor sus culpas, ante todos los paraguayos.

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    Publicado por jotaefeb | 4 agosto, 2017, 11:49 am
  59. Impresentable proselitismo con nuestra plata

    Con el dinero de todos los ciudadanos, un grupo de políticos en campaña, punteros políticos y dirigentes campesinos están a punto de perpetrar una grosera sustracción del dinero del pueblo con un procedimiento insostenible por donde se mire.

    La condonación es inmoral porque plantea que todos los paraguayos paguemos a destinatarios que siquiera sabemos quiénes son, pero además, atentando contra el derecho de la mayoría absoluta de los pobladores que asumen cuentas y las honran, como debe ser.

    La ciudadanía debe expresarse, manifestarse, hacer oír su voz para evitar que estas operaciones groseras de proselitismo con nuestra plata se sigan realizando por la irresponsabilidad de medio centenar de congresistas que representan lo peor del clientelismo político y el prebendarismo.

    Cada uno de ellos debe ser identificado en las calles, en los restaurantes, en los sitios públicos en general para recibir el repudio de los que –como todos nosotros– vamos a poner de nuestros bolsillos, vía impuestos, nuestra contribución para pagarles sus campañas electorales.

    No podemos seguir tolerando que el bandidaje violento que alienta acciones tales como la quema del Congreso, dispongan –pocos meses después de aquellos hechos– de los recursos de los ciudadanos para financiar a sus seguidores con el ropaje de una condonación.

    Es peor de aberrante la jugada sucia de los dirigentes campesinos como Elvio Benítez que con este procedimiento condenan a miles de campesinos a quedar invalidados de recibir nuevamente un apoyo crediticio. Obviamente, de este destino, los manifestantes que fueron arreados hasta Asunción jamás fueron informados.

    La ciudadanía debe exigir sus derechos y solicitar que los mismos congresistas enmienden este atraco a cuenta de nuestros bolsillos. Es hora de que los políticos aprendan que el dinero público no está disponible para sus aventuras políticas particulares y que –mínimamente– deben meter las manos en sus bolsillos, y no en los nuestros, para solventar sus campañas.

    Es una pena degradante que los dirigentes campesinos utilicen a sus pares como parte de un inventario de clientela política. Romper con las reglas del funcionamiento de un sistema financiero es una solución sospechosamente parche para hoy y hambre para mañana.

    Estos hechos, como el latrocinio público a rostro descubierto con fines electoralistas, deben ser juzgados con serenidad y firmeza por los ciudadanos. Esta es la oportunidad para descubrir cómo funcionaría un Paraguay en manos de líderes movidos por el odio, la violencia y el irrespeto por los sectores trabajadores y empresariales que cotidianamente, sin perdón de nadie, se deben atener a las reglas del juego para poder vivir y prosperar en igualdad de oportunidades.

    Esta es la oportunidad que tenemos para apreciar con claridad lo que nos espera si el discurso de odio, la bomba molotov y el garrote se impusiera como método de convivencia en el país y se reemplazara, como en esta ocasión, el sentido común y la equidad entre todos los paraguayos.

    Si este plan se ejecuta, vamos a tener a una manada de políticos recorriendo el interior con su limosna oprobiosa exigiendo a los hoy manifestantes su voto dócil en los próximos comicios. Si este plan se ejecuta vamos a tener a miles y miles de paraguayos que tendrían razones para dejar de pagar sus compromisos con el sistema financiero a cuenta de reunirse luego en cientos y reclamar a los mismos congresistas el perdón de sus deudas en vísperas de unas próximas elecciones.

    Hoy es el día en que los ciudadanos deben castigar con su reproche público, sus bocinazos, sus escraches a los líderes políticos que nos prometen un Paraguay que nos llena de vergüenza.

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    Publicado por jotaefeb | 4 agosto, 2017, 11:45 am
  60. El negocio de la pobreza

    Por Carolina Cuenca
    “Dicen que allá en Montevideo puede ser que consigas colectivo”, le señalan a mi compañero de trabajo unos neocampesinos que cargaban saldo en un negocio del centro.

    Justamente en mis grupos de WhatsApp llovían protestas, reflexiones y todo tipo de chistes sobre la condonación de las deudas de la hasta ahora misteriosa lista de campesinos beneficiados con millones de dólares, en un perfecto ambiente político diseñado por Mandinga para la tranza preelectoral.

    No falta quien ya esté organizando a los endeudados de la capital y de las periferias, afectados por todo tipo de fenómenos naturales y laborales e imposibilitados para cumplir sus compromisos financieros. Vemos la foto del dirigente de la nueva izquierda light ñembocampesina “gestionando” desde una oficina, otros van en taxi… Ya me gustaría encontrar un taxi a mí también para salir más rápido del atascado tránsito asunceno.

    Los pobres de siempre, muchos orgullosos descendientes de campesinos, tenemos que vérnoslas para intentar sacar adelante a nuestras familias.

    Populismo. Entre los parlamentarios unos proponen directamente el atropello a la razón con un discurso rebajadamente populista; otros ceden por razones de “intereses coyunturales”, solo algunos piden una honrosa refinanciación de la deuda, pero pierden.

    Cuando llego a casa, encuentro que una tía envía a mi madre queso (tesoro culinario en tiempos de sequía) desde el interior del país. Tomamos mate y recordamos en guaraní a nuestros abuelos. “¿Cuántos millones les van a dar los parlamentarios?”; “No el Estado ni los parlamentarios, nosotros, ¡los ciudadanos!”; “¡e’a, upéa ivai, nderehechái Venezuela ha Cuba, la estatistakuéra tarde o temprano oñembosarái la ipúeblore!”; “lindo el queso, trajo la tía que está gestionando una pensión porque ahora con las consecuencias de su diabetes ya no puede trabajar, vamos a ver si le van a dar ahora con todo lo que tienen que pagarles a los piqueteros”…

    Entre los dirigentes impera una lógica de poder que les obnubila y les desentiende de la verdadera justicia. Entre la gente de la calle hay mucho más sentido común, pero los intermediarios con la realidad los tienen casi atontados, sin fuerzas para manifestarse. “Uf, me olvidé de contarte que recuperé el celular de mi hija, me devolvió una señora que encontró en el colectivo”; “que Dios le bendiga, a lo mejor le hacía falta y todo pero primero la honradez, siempre fue así entre los pobres, che ama, no sé qué lo que pasa ahora que se impone esta mentalidad del aichenjáranga, tamonda mba’e”; “ahora hasta ser pobre o parecer ya es puro negocio nomás”…

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    Publicado por jotaefeb | 4 agosto, 2017, 11:43 am
  61. Triunfaron la irracionalidad y el populismo

    Aunque los resultados estuvieron cantados varias horas antes de la sesión de la Cámara de Diputados, no podemos dejar de sorprendernos ante la evidencia de que la irracionalidad es un mal endémico en la clase política paraguaya.

    Si bien es cierto que los opositores tomaron el micrófono durante horas buscando justificar lo injustificable, no hay forma de encontrar una explicación lógica a la ley que dispone la condonación, esa es la verdad, de las deudas vencidas de los campesinos. Para colmo, pretendieron tomarnos por idiotas al poner como ejemplo otros países de Latinoamérica y de la misma Unión Europea, que tienen el subsidio a la agricultura familiar como algo corriente y muy utilizado.

    Lo que ninguno de estos populistas criollos mencionó es que en todos esos países, el trabajo que se hace es serio, en base a estudios de las necesidades reales de los agricultores y su producción. Y sobre todo, en ellos cuentan con los recursos necesarios para tal efecto. No como aquí, en donde todo se hizo a la bartola, sin saber quiénes serán los beneficiados ni de dónde se sacará el dinero. Aquí, estos legisladores que piensan que ayer ganaron un partido, lo que hicieron fue legislar con la intención de asestar un duro golpe al gobierno de Horacio Cartes, que ahora podría correr el riesgo de quedar en quiebra.

    Lo ocurrido en la sesión de la Cámara de Diputados es muy grave, y quienes terminaron la noche festejando “la victoria”, lo que demuestran es que no tienen ningún interés en lo que ocurre con la población que los eligió como sus representantes. Mientras se llenan la boca hablando de la pobreza de los campesinos, asestan un terrible golpe a la ciudadanía, en la que también está incluido el sector agrícola, porque este supuesto subsidio no es más que un bluf que dejará fuera del sistema financiero a una cantidad de personas que ahora piensa que ganó la partida.

    Insistimos con este tema: nadie sabe cuántos son los que deberán beneficiarse con aproximadamente 50 millones de guaraníes (que podrían llegar al doble en base a los intereses vencidos y cargas financieras), pero se habla de entre 200 y 250.000 campesinos. Y lo que es mucho peor, nadie tiene la menor idea sobre la fuente de financiamiento a la que se recurrirá para conseguir esa millonada.

    El Frente Guasu pretende aumentar el impuesto al tabaco y crear el de la soja. Es decir que primero se decidió gastar una fortuna y recién después se verá de dónde sacar esa plata, algo que cualquier estudiante de economía calificaría como absurdo y destinado al fracaso.

    Para colmo, como medida de presión extra, los “pro subsidio” se pasaron advirtiendo de la necesidad de apurar la sanción de la ley ante los conatos de violencia protagonizados por los campesinos, que habían roto las vallas que protegían la sede del Congreso. O sea que legislaron con miedo, clamando por la pacificación, que es una de las peores formas de legislar y que nos recuerda tiempos oscuros, a los que no quisiéramos tener que regresar.

    Todo mal. Una mayoría impuesta en ambas cámaras del Congreso tomó la peor decisión en su supuesto intento de mejorar las condiciones de los paraguayos que viven de la agricultura. Ojalá nos equivoquemos, pero se acercan tiempos muy difíciles para todos, porque un grupo de desestabilizadores no encontró otra forma de perjudicar al gobierno. Y todo el país pagará las consecuencias.

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    Publicado por jotaefeb | 3 agosto, 2017, 12:35 pm
  62. La difícil decisión de hacer lo correcto

    Por Óscar Germán Latorre

    Los ciudadanos estamos sufriendo diversos eventos negativos en un muy corto plazo. Trataré de abordar los distintos problemas con la mayor objetividad posible porque realmente estoy convencido de que deben ser abordados con seriedad, responsabilidad y ausencia de todo populismo.

    Primero, lo ocurrido con el incendio del Congreso, causa en la cual los principales responsables como instigadores de lo ocurrido continúan paseándose libremente, haciendo discursos sobre el respeto a la Constitución y hasta sobre integridad y ética de los funcionarios públicos.

    Luego tenemos la marcha campesina que hace más de un mes en forma deliberada está causando estragos en la ciudad de Asunción, cerrando las principales arterias de circulación, generando caos en el tránsito y perjudicando por igual a trabajadores, estudiantes y hasta enfermos que necesitan llegar a algún centro asistencial para ser atendidos. Esos “campesinos” generan incendios, amenazan a peatones y automovilistas y hasta agreden a uno o más motociclistas que tienen la osadía de intentar cruzar las bocacalles que aquellos están clausurando.

    Mientras la ciudad está convulsionada, el Parlamento está por sancionar una ley de condonación de deudas a favor de personas que nadie conoce, que hasta el momento solo existen en los discursos de sus líderes.

    Estoy convencido de que hay que apoyar a los verdaderos productores, darles toda la asistencia técnica y financiera para reparar los daños sufridos en sus cosechas. Si es necesario para lograr esa asistencia técnica y financiera real, oportuna y eficiente, pues recurramos a los bonos del Estado, pero esa asistencia debe ser rigurosamente fiscalizada para evitar que los avivados de siempre salgan beneficiados y los campesinos más empobrecidos. Ahora bien, rechazo por completo la posibilidad de condonar, bajo la figura de un supuesto subsidio, cualquier deuda. ¿Cuál es el propósito de condonar deudas pero dejando a los deudores beneficiados fuera del sistema financiero, sin poder obtener nuevos créditos precisamente por el antecedente de la falta de pago?

    Los “campesinos” que están pisoteando nuestros derechos de libre tránsito no fueron perjudicados por las heladas de dos semanas atrás o son productores que tienen una tecnología muy particular de producción que les permite abandonar por completo sus cosechas durante todo un mes incluyendo los dos días con las más bajas temperaturas que se registraron en los últimos 40 años.

    El Parlamento está prendiendo una mecha de destrucción masiva. Después de estos campesinos y con el mismo argumento tendremos a los maestros, a todos los funcionarios públicos y a todos los grandes, medianos y pequeños productores reclamando el mismo privilegio. Muchas veces se torna difícil cumplir con nuestros compromisos financieros, lo que nos exige desarrollar mayores esfuerzos sin peticionar alegremente la condonación de nuestras deudas. De admitirse esta solución, las finanzas del Estado quedarán absolutamente quebrantadas y todos los habitantes de este país seremos los llamados a solventar esas condonaciones que persiguen claramente propósitos meramente electorales.

    Las autoridades deben tener mucho cuidado en las decisiones que toman. En el interior del país se está desarrollando una campaña casa por casa para trasladarse hasta la ciudad de Asunción y adherirse a estos manifestantes. El peligro de un colapso es inminente y parece que a algunos políticos no les importa.

    Hay ocasiones en la vida en que tomar la decisión correcta implica grandes sacrificios y en este caso, en pleno período electoral, algunos políticos oportunistas están tratando de dejar en manos del Poder Ejecutivo salvar y corregir el adefesio que ellos mismos propiciaron y llevaron adelante. Lógicamente, es muy difícil medir cuál será el impacto electoral de hacer lo correcto, pero el deseo de lograr la condonación de sus deudas por parte de 12 o 25.000 productores –hasta ahora fantasmas– no puede prevalecer sobre el interés general de siete millones de paraguayos.

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    Publicado por jotaefeb | 3 agosto, 2017, 12:33 pm
  63. ¿Condonación, financiación o vito?

    Comencemos por el principio, para dejar las cosas en claro y no perdernos en el laberinto de la confusión verbal y las generalizaciones. Esta historia comenzó con la venida de un grupo de campesinos, de unos 17.000, verbalmente declarados porque no se registraron ni nadie los contó. Al estilo “pila”, es decir, paraguayo kachiãi, de inmediato se generalizó como “los campesinos”, es decir, como todos los campesinos; los debates en el Congreso, hasta la interminable jornada de ayer, siguieron hablando como si se tratara de una representación de “todos los campesinos”, entendiendo como tales, no a la generalidad de los que trabajan en el campo, sino a los pequeños agricultores, generalmente “pobres”.
    Y marcharon, copando una parte vialmente vital del centro de Asunción, reclamando la “condonación” de las deudas que habían contraído. Es decir, la anulación, borrón y cuenta nueva. El Gobierno les escuchó y propuso refinanciar la deuda, como ya se hizo en ocasiones anteriores, ya que la condonación, como dicen los libros de economía, suele convertirse en un privilegio de doble filo.
    Y, desde luego, pidió la lista de los afectados, el monto de sus deudas y en qué se habían invertido los préstamos.
    Si en un principio dijeron que la entregarían, y hasta que la habían entregado al presidente del Congreso, que lo negó de inmediato, después aplicaron la ley del ñembotavy.
    Posteriormente, lo único que se hizo fue aumentar el volumen y la agresividad de la protesta, añadiendo clavos a los garrotes e incendios y humo a la ya contaminada capital, alevosos cierres de calles en perjuicio de toda la ciudadanía que circula por la capital, y de muchos trabajadores, con semejantes problemas a los de los campesinos.
    Hasta el día de hoy nadie sabe quiénes son los diecisiete mil, ni el monto de sus deudas, ni en qué invirtieron los créditos, circunstancias que hacen difícil negociar con un mínimo de seriedad.
    La ley aprobada por el Senado va en contra de lo que establece en su letra, pese a no saber, igual que el Gobierno y la opinión pública y la ciudadanía en general, a quién financiaban ni cuánto debían. En este país de medios, redes y opinantes generalmente confrontados, hubo, por fin, cierta unanimidad; la Federación Nacional Campesina, el principal gremio de campesinos e inaugurador de las marchas sobre Asunción, en ejemplar forma pacífica, rechazó que ese reclamo fuera solución a los problemas de los campesinos, reclamando lo que vienen haciendo hace años, una ley de reforma agraria, que vegeta entre telarañas desde el comienzo de la transición democrática, seguro agrícola, para prever justamente el endeudamiento sin recursos, en fin, un plan de fondo para los pequeños agricultores. Otros gremios se opusieron también a la irracionalidad del reclamo y el despliegue de violencia que alcanza a montones de ciudadanos trabajadores.
    Sin embargo, la actitud fue la misma, hasta que, sin explicación racional alguna, una mayoría de senadores decidió aprobar el reclamo con los ojos bien cerrados, como los monitos famosos, con los ojos, los oídos bien cerrados; la boca no, porque para eso son parlamentarios, y tienen que argumentar sus determinaciones.
    Si hay una cosa en la que todo el mundo también está de acuerdo, es en que hay que apoyar a los agricultores y superar su situación de crisis; la diferencia está en las condiciones.
    El callejón sin salida está en que, de acuerdo a la norma aprobada, para ser beneficiario, la ley establece que “para ser beneficiario, el MAG verificará que el beneficiario sea pequeño productor y que las deudas contraídas hayan sido con fines productivos. No se reconocerán deudas que no guarden relación con la producción agrícola”.
    Por el momento, de acuerdo a la ley sancionada, tenemos 17.000 privilegiados que se benefician con la ley, que ellos han reclamado y obtenido, ya que se han negado a proporcionarlos. ¿En base a la igualdad de los ciudadanos, por qué los demás deudores se verán obligados a proporcionar sus datos?
    Esta es la juris-imprudencia que se ha establecido.
    Legisladores, dirigentes políticos, comentaristas y opinólogos han esgrimido la argumentación de que en todo el mundo se subsidia la agricultura, poniendo ejemplos de países desarrollados y sumas millonarias.
    Argumento perogrullesco y que nadie esgrimiría, salvo con fines de manipulación, ya que es obvio, tal como se viene haciendo aquí con precariedad. Lo que no podrán argumentar es que esos subsidios se dan sin saber a quiénes, simplemente a un grupo turbulento que reclama desde el anonimato de las deudas contraídas y del uso y de los fines del dinero recibido.
    La impresión que queda es que, una vez más, no se va a plantear una solución de fondo del problema, con lo que los campesinos seguirán periódicamente marchando y reclamando subsidios para salir por un tiempito de la pobreza.
    Parece que a muchos políticos les resulta electoralmente rentable tener pobres a los que poner contentos haciendo vito a cambio de sus votos.

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    Publicado por jotaefeb | 3 agosto, 2017, 12:30 pm
  64. Condonar es político

    Por Miguel H. Lopez
    Una de las primeras acciones que uno debe encarar para no ser presa de la falsedad y la maniobra es poner en duda el discurso; ver de dónde proviene y reparar en sus antecedentes. La presencia de campesinos de la CNI en Asunción, reclamando emergencia agraria y condonación de deudas contraídas por pedido del Estado, que luego no les respondió, es uno de esos asuntos que tienen mucho de la palabra y la maniobra.
    Más allá de lo que los sociólogos señalan, de que el discurso nos habla, también hay que incorporar su otra faceta, la de que el discurso nos envuelve, nos enuncia y nos coopta si no articulamos mecanismos de mejor comprensión, y aún así.
    En estos días el Gobierno, a través de sus diversos perifoneadores, nos trata de hacer creer que está cambiando de posición con respecto a la condonación por un asunto estrictamente político. Y la realidad es que el asunto siempre fue político. Tanto el apoyo y el rechazo son políticos.
    El presidente del Partido Colorado y diputado por esa facción Pedro Alliana, casi estupefacto dijo el martes que condonar a los campesinos era una locura, que el asunto “no tiene pies ni cabeza”. Pero que el presidente Horacio Cartes, su mentor, no vetaría la ley.
    Durante los casi 25 días que dura la presencia campesina en la Plaza de Armas, contra frío polar y ataque de los sectores de poder y muchos medios de comunicación comercial, los parlamentarios y políticos colorados dijeron de todo en contra de ellos.
    Para no ir más lejos, y en una clara y explícita posición política, el pasado 26 de julio la Comisión Ejecutiva del Partido Colorado (ANR) emitió un documento y ordenó a sus legisladores rechazar todo tipo de condonación y subsidio y respaldar firmemente la fórmula propuesta por el Poder Ejecutivo de la rehabilitación financiera con la intervención del Banco Nacional de Fomento y del Crédito Agrícola de Habilitación.
    Luego, esta posición fue variando y ahora la explicación es que el presidente promulgará la normativa y la reglamentará para definir cómo ejecutarla. Esta también es una posición política que en su explicación arguye que se busca evitar mayores convulsiones sociales y que eventuales sectores insuflen la desestabilización del Gobierno.
    Cuando el discurso oficial expresa que algo está motivado por razones políticas, lo que pretende es incriminar o criminalizar a sectores no apegados a su línea, dándole sentido censurable, peligroso, amenazante. Sin embargo, cuando son ellos quienes ejecutan acciones por razones políticas, no las asumen como tales aunque naturalmente lo sean. En realidad, en ningún sentido la política es negativa. En todo caso manipularla es lo jodido. Y el Gobierno y sus políticos articuladores lo hacen con frecuencia. De ellos es de quienes realmente debemos cuidarnos.

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    Publicado por jotaefeb | 3 agosto, 2017, 12:30 pm
  65. Los campesinos no necesitan condonación
    Por Gustavo Olmedo
    En muchos ámbitos, Paraguay se parece a esas clásicas telenovelas venezolanas que nunca cambian de personajes, historias y pobres finales. Tras 10 o 20 capítulos, todo sigue igual, el verso y la lógica se repiten. Algo semejante es lo que vemos que ocurre con la dramática realidad de una parte del campesinado paraguayo que cada cierto tiempo llegan a la capital para pedir la condonación de su deuda.
    Sin embargo, está claro que este segmento de labradores (porque no son todos los campesinos; esto considerando la morosidad que registran el BNF y CAH que otorgan los créditos) lo que menos necesita es una condonación.
    Es sabido que el problema rural es uno de los más complejos, en donde convergen peligrosamente, ignorancia, pobreza, falta de asistencia estatal; manipulación de políticos y operadores de partidos tradicionales; y liderazgos que impulsan ideologías marxistas desfasadas.
    Los campesinos más bien requieren, y de manera urgente, de una política a mediano y largo plazos, con apoyo de instituciones sociales de prestigio, que incluya una asistencia técnica para el aprovechamiento de sus cultivos; que les ayude a administrar sus recursos económicos, obtener nuevos mercados, a producir mejor y ganar más. Un programa -prepararo en forma conjunta- que les permita convertirse en emprendedores, y organizarse en cooperativas fuertes, como la de los menonitas; les garantice el acceso a la educación y asistencia sanitaria, que frene la migración y la disgregación familiar.
    El campesinado urge sacudirse de esa cultura asistencialista y abandonar la práctica de mendigar al Estado condonaciones cada año, y con ese parche, conformarse. No. Los labradores deben mirar a futuro, proyectarse. Necesitan insistir y trabajar seriamente por una reforma agraria. Pero ante este panorama, hay que ser sinceros; además del Estado y Gobierno, los líderes y organizaciones campesinas son también responsables de la situación del sector, pues necesitan pasar de la lógica de las marchas y manifestaciones en la capital, como única solución a los problemas, a la lógica del fortalecimiento de la subsidiariedad (más sociedad y menos Estado), y al empeño en la formación de un sujeto capaz de emprender proyectos, pensar en mercados, trabajar con iniciativa propia, con autoestima y dignidad.
    Fácilmente se los trata como haraganes e incapaces de construir su futuro. Pero no es así. Capacidad no les falta y empeño y voluntad les sobra. Quizás lo que realmente escasean son liderazgos verdaderos y honestos, más adecuados a la estatura y dignidad de estos hombres que labran la tierra, producen los alimentos, y, sin dudas, merecen todo nuestro respeto.

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    Publicado por jotaefeb | 3 agosto, 2017, 12:29 pm
  66. Incalificable claudicación

    El diputado Pedro Alliana reveló que el Presidente de la República le dijo que promulgaría la ley que aprueba el subsidio a los “campesinos”, sancionada ayer por el Congreso, porque no quiere que haya más “crispación social”. Es decir, desoirá el malestar de la mayor parte de la ciudadanía y el pedido de la ministra de Hacienda de su Gobierno, Lea Giménez, anunciado ya antes de que el Senado se ocupara de la demencial iniciativa y ratificado hace dos días, de que la ley sea vetada por la sencilla razón de que “no existen los recursos” para ejecutarla. Más aún, borrará con el codo lo que escribió en su cuenta de Twitter el 27 de julio: “Desde el Ejecutivo creemos que refinanciar y no condonar es la vía adecuada para la salida al reclamo de sectores campesinos”.

    Está visto así que no solo falta dinero, sino también coraje para resistir a quienes, violando la ley y los derechos de terceros, han bloqueado durante tres semanas las calles del centro de Asunción, impidiendo inclusive que una ambulancia de terapia intensiva llegara a su destino. Ceder ante quienes tomaron como rehenes a decenas de miles de trabajadores, empleados, comerciantes y profesionales liberales implica exhibir una debilidad moral que solo servirá para que otros grupos también recurran al vandalismo para arrancar dinero de los contribuyentes, tal como lo han hecho las huestes del agitador político Luis Aguayo, recién acusado de un grave delito de lesión de confianza –es decir, engullirse dinero– en perjuicio del Indert.

    El diputado Alliana podría haberse quedado corto al prever que detrás del subsidio conseguido a la fuerza llegarán pedidos masivos de condonación de deudas del funcionariado público, ya que no sería raro que lo mismo hagan, entre otros, los docentes, los pescadores y los obreros. Al fin y al cabo, si esos “campesinos” sencillamente pueden recurrir a la fuerza para que sus deudas reales o ficticias sean pagadas por los contribuyentes, ¿por qué no tendrían el mismo derecho los demás ciudadanos que están endeudados por algún motivo?

    De producirse el nefasto precedente, como no se conoce quiénes son estos, el próximo año reaparecerán los mismos u otros “labriegos” prepotentes que tienen dinero para quemarlo en petardos, y a ellos se sumarán, si es que no lo hacen antes, otros personajes avivados con ganas de darles un tarascón a los fondos públicos.

    Por otro lado, ¿de qué “crispación social” habla el presidente Cartes para desdecirse, desairar a su ministra de Hacienda y traicionar el bien común? La única que existió y existe es la provocada en la capital por una parte de los beneficiarios de su incalificable claudicación, al atentar contra el derecho al libre tránsito de los demás. Una cuestión de orden público creada por un grupo específico, que su Gobierno no tiene el interés o el coraje de solucionar.

    El país no está en llamas porque, de sus siete millones de habitantes, 16.682, cuya identidad ni siquiera se conoce, quieran apropiarse de algo que no existe para pagar sus deudas, cuyo monto y origen se ignoran. El titular del Poder Ejecutivo tiene el deber de atender el interés general y no el particular de unos agresivos pedigüeños, que están muy lejos de representar al campesinado laborioso. Pondrá en vigencia la ley porque no tiene agallas para sostener lo que la razón y el derecho le indican. Sabe que cometerá un gravísimo error, pero quiere sacarse de encima un problema, sin darse cuenta de que estará creando uno mayor, al revelar ante la opinión pública que no tiene el carácter suficiente para repeler un descarado asalto al erario. ¿Se pregunta, acaso, el Jefe de Estado qué autoridad moral tendrá en adelante para negar su consentimiento a cualquier iniciativa insensata que esté respaldada por una turba insolente, que enciende fogatas en las bocacalles?

    Por de pronto, cabe inferir que el presidente Cartes solo va a negar los reclamos si sean formulados en forma pacífica, sin dañar a nadie. Se ha dicho que un estadista piensa en las próximas generaciones, y un político en las próximas elecciones. El primero no trata de quitarse un fardo de encima, cargándolo en las espaldas de los contribuyentes; al segundo no le importa sacar dinero de donde sea, con tal de conseguir votos. En efecto, es probable que los políticos, por así llamarlos, le hayan convencido al Presidente de la República de que es mejor escucharles a ellos antes que a la sensata ministra de Hacienda y a su propio precandidato presidencial, el exministro de la misma cartera, Santiago Peña, quien también había hecho pública su oposición al disparatado proyecto de ley.

    En todo caso, ahora resulta que Horacio Cartes dará el brazo a torcer, sin atender tampoco las fundadas objeciones oportunamente planteadas por el ministro de Agricultura y Ganadería, Juan Carlos Baruja; el presidente del Banco Central, Carlos Fernández Valdovinos; el del Banco Nacional de Fomento, Carlos Alberto Pereira; y la titular del Crédito Agrícola de Habilitación, Amanda León. O sea que, aparte de mostrar su debilidad, el Jefe de Estado habrá puesto en evidencia que su Gobierno carece de rumbo, en la medida en que quien lo encabeza deja de lado las advertencias de importantes colaboradores suyos por el temor a una imaginaria “crispación social”.

    En adelante, no se podrá confiar en que los mensajes emitidos por las altas autoridades citadas expresen la firme voluntad de quien ejerce el Poder Ejecutivo, ni que este se mantenga invariable en alguna opinión emitida, por más razonable que sea. Bastará con que manifestantes desvergonzados se tomen el centro de la capital para que lo anunciado se convierta en agua de borrajas.

    Irresponsable sería la actitud del presidente Cartes si, efectivamente, como lo anunció el diputado Alliana, se aprestara a convalidar la repudiable decisión de senadores y diputados de aprobar una ley que despilfarrará valiosos recursos aportados por los contribuyentes. Demostraría que, lejos del “nuevo rumbo” prometido por él, empeorará el tenebroso viejo rumbo que viene transitando nuestro país desde hace décadas.

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    Publicado por jotaefeb | 3 agosto, 2017, 12:25 pm
  67. La protesta de campesinos se debe mantener en el marco de la ley

    A estas alturas, la manifestación de “campesinos” en Asunción, un grupo que viene en pos de sus intereses particulares, se convirtió en una expresión de vandalismo que perjudica seriamente a un sector importante de la gente que trabaja en el centro. Gente que verdaderamente trabaja, que si no lo hace no recibe remuneración. Gente que tiene que cumplir con sus obligaciones puntualmente, que si no, paga sanciones o intereses. Gente, en suma, que no recibe ningún subsidio estatal ni facilidades parecidas y a la que el Fisco no le perdona nada.

    Los perjudicados directamente por la prolongada manifestación aludida son numerosos; pero los indirectos lo son aun más. Porque en esta lista no están solamente los transeúntes y pasajeros que tienen que acudir puntualmente a sus lugares de labor, a muchos de los cuales se les descuenta por llegadas tardías o perciben sumas menores a las que suelen recibir por horas extras. Se les deben agregar también los conductores de ómnibus, muchos de los cuales reciben complementos remuneratorios por los “redondos”, o sea, por la cantidad de viajes completados.

    Súmese a los comerciantes que ven reducida la concurrencia de clientes; los taxistas, perdiendo tiempo y combustible en sus desplazamientos y, por supuesto, la posibilidad de recibir más clientes. Las farmacias, las estaciones de servicio, los locales gastronómicos, los profesionales que realizan trámites, los turistas, la lista de perjudicados directamente por este desorden mayúsculo es muy numerosa.

    Y están los que reciben el daño indirectamente, como por ejemplo los contribuyentes de impuestos y tasas de Asunción, que tendrán que costear la destrucción de bienes causada por los manifestantes, como plazas, pavimento y veredas.

    Está bien claro en esta experiencia, y en las anteriores, que la silenciosa violencia que ejerce este grupo de campesinos es altamente dañina y que esto mismo es lo que se proponen. Están determinados a causar la mayor cantidad y variedad de inconvenientes posible. Para esto es que realizan sus marchas por los lugares céntricos, instalándose en las bocacalles en las horas en que mayor necesidad hay de tenerlas habilitadas para el tránsito.

    Cualquiera puede notar la diferencia que existe entre estos vándalos organizados y, por ejemplo, las tradicionales marchas campesinas que suelen hacerse en el mes de marzo, que se desplazan por las arterias urbanas ocupando solo el espacio necesario, dejando libre al menos la mitad de la calzada, minimizando así las molestias a la gente que nada tiene que ver con sus problemas ni son responsables por ellos.

    Se viene repitiendo hasta el hartazgo que estos campesinos violan varias garantías constitucionales, así como también la ley que regula las manifestaciones públicas; les importan un bledo las ordenanzas municipales, ni qué decir el respeto por los demás, y el principio jurídico que dice que el que causa un daño tiene la obligación de repararlo.

    Están convencidos –o los convencieron sus padrinos políticos– de que sus problemas están antes y por encima de todo, que deben recibir un trato preferencial de parte del Gobierno y de la paciencia del resto de la ciudadanía, y que, con el pretexto de ejercer su derecho a protestar y peticionar, pueden hacer lo que se les antoje.

    Hay que ponerlos en vereda, como a cualquier ciudadano que infringe la ley. Si la fuerza pública les obligara a cumplir la ley, se rasgarían las vestiduras ante las cámaras periodísticas, llenarían la prensa de lamentos, apelarían a los famosos “derechos humanos” y denunciarían que se hallan reprimidos por una dictadura.

    A pesar de que se los conoce de sobra, se salen con la suya una y otra vez. Esto es consecuencia de la debilidad de nuestras instituciones estatales y porque tenemos autoridades enclenques. Ninguna de ellas se anima a aplicar la ley de orden público con todo su rigor porque temen arriesgar su chance electoral, perdiendo votos aquí o allá. Sin embargo, el gobernante que demuestre su energía en estas ocasiones, actuando en el marco de la ley, es el que más prestigio político podría tener a la hora de las elecciones. La gente está harta de los prepotentes.

    ¿Y los políticos y legisladores? Allí están, siempre dispuestos a satisfacer las demandas populistas más insólitas e inadmisibles, toda vez que vengan respaldadas por una buena cantidad de peticionantes alborotadores (léase electores).

    Están dispuestos a regalar el dinero que sale del bolsillo de los que trabajan –como acaban de demostrar una mayoría de senadores oportunistas–, porque de los suyos no va a salir ni un centavo. Y lo hacen a sabiendas de que la mayoría de los que hoy nuevamente reclaman condonaciones y subsidios ya se acostumbraron a vivir del maná que les llueve. Los legisladores que admiten las condonaciones solicitadas alimentan la informalidad, la falta de respeto, la haraganería y hasta la corrupción, como se viene publicando en los últimos días.

    Porque, en efecto, los dirigentes campesinos de la MCNOC, Luis Aguayo y Antonio Gayoso, además de otros cuatro, están procesados por causar al Indert un perjuicio de 703.760.000 guaraníes, que recibieron para, supuestamente, dar “apoyo a la agricultura familiar en materia de seguridad alimentaria”. Este derroche es un chiste que ya no hace gracia de tan repetido. Sin embargo, los senadores lo vuelven a contar. Esta vez regalarán hasta 51 millones de guaraníes a cada uno de los 16.862 “agricultores” liderados por Aguayo, sin que nadie sepa de dónde provienen las deudas de los manifestantes, si son reales o ficticias, legítimas o ilegítimas, ni de dónde van a salir los recursos y qué garantías tendrán el Gobierno y la ciudadanía de que los nuevos “millonarios” no volverán el año que viene –en vísperas de las elecciones generales, por ejemplo– a presionar a los políticos en campaña y a nuestras pusilánimes autoridades, con idénticos reclamos de dinero y la misma prepotencia.

    Es de esperar que los diputados, que tratarán ahora el proyecto de subsidio aprobado en la Cámara Alta, pongan las cosas en su lugar rechazando la irracional iniciativa; que impidan que se siga alimentando a ese paquidermo que se irá haciendo cada vez más y más pesado y difícil de mantener contento en el marco de la prudencia y de la ley.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/la-protesta-de-campesinos-se-debe-mantener-en-el-marco-de-la-ley-1618694.html

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    Publicado por jotaefeb | 2 agosto, 2017, 7:29 am
  68. Campesinado paraguayo: el sector olvidado por todo un país
    Por Jhonatan Villalba

    En las últimas 3 semanas, campesinos y campesinas provenientes de diferentes zonas del interior de Paraguay, vienen acampando en plazas del microcentro de Asunción, aledañas al Congreso de la Nación, haciendo protestas que incluyen marchas, cierres de rutas, piquetes, humaredas y mucha resistencia. ¿El pedido? El mismo de cada año, ser introducidos dentro de la agenda del gobierno, que sus reclamos casi agónicos sean escuchados.

    Cada año el campesinado protesta, cada año es ignorado o engañado por el gobierno y estigmatizado por la mayoría de los citadinos, no sin la infaltable ayuda de los medios de comunicación de la oligarquía del país, que hace su trabajo de siempre; desinformar. Las frases de repudio contra este resistido sector ya las puede recitar de memoria cualquiera: “Querés que pague tus cuentas, pero no respetás mis derechos”. “Reclamen al Gobierno sin afectar a los pobladores comunes”. “Campesinos haraganes. Piden que se les perdone sus deudas en vez de ir a trabajar”. Pero para emitir una crítica acerca de este conflicto, se necesita conocer la situación del sector rural y del país en general, molestia que por supuesto la mayoría no se toma.

    El diverso y rico suelo de Paraguay le permite ser un país con actividad productiva eminentemente agrícola, ganadera y forestal, en ese orden, estimándose que la dependencia del sector agropecuario y forestal ampliado, supera el 60% del PIB total, según el Estudio de la Ruralidad y los Territorios Agrarios del Paraguay (IICA 2011). Se acentúa un modelo agroexportador de materia prima excluyente donde las élites, los grandes terratenientes, acaparan las tierras y lucran con ella, obteniendo además un importante poder político. El 80% del suelo cultivable de Paraguay, esto es, 3.5 millones de hectáreas , está sembrado de soja, la cual junto con el trigo, el maíz y el arroz constituyen los rubros dominados por la agricultura empresarial, que está compuesta por no más de 100 mil productores, los cuales representan el 2% de la población, mientras tanto, el resto de los rubros aquí producidos como son las hortalizas, el sésamo, el algodón, los cultivos frutales, la avilla, el zapallo y los tubérculos ocupan apenas entre 300 y 500 hectáreas, que deben ser repartidas entre no menos de 200 a 230 mil productores campesinos.

    Las consecuencias son notorias: Muchas familias campesinas sin terrenos; 900 mil personas desplazadas por las plantaciones transgénicas de la agricultura empresarial mecanizada que no genera empleos (Pese a ser la primera actividad económica de Paraguay, la siembra del grano apenas genera el 15% de los empleos, pero además es utilizada por grandes transnacionales como fuente recurrente para eludir responsabilidades fiscales.) y que está plagada de agro tóxicos que envenenan a las familias que pueblan sus alrededores, muchas propiedades en pocas manos y millones de hectáreas sembradas de un grano que no satisface la demanda nacional de alimentos, que es más, ni siquiera está en la canasta de consumo nacional.

    Todo lo anterior es solamente la exclusión de familias y el lucro de la élite, pero, ¿en qué condiciones viven y trabajan las familias que sí tienen acceso a tierras para producir? La precaria tecnología a la que pueden acceder y la ausencia de asistencia técnica hacen que sus cultivos sean totalmente vulnerables al inestable clima de Paraguay; una helada basta para arruinar toda una cosecha (y como la agricultura empresarial no produce rubros consumidos en el mercado nacional, lo que se pierda debe ser importado, aumentando los precios, y el contrabando), la injusticia del comercio llega al punto de que no se les paga ni la mitad del precio por el que en las ciudades se venden sus productos, pero no tienen otra opción que aceptar los precios que les son impuestos. Como se mencionó anteriormente, toda esta injusticia la soportan viviendo rodeados de sojales infestados de pesticidas que los envenenan y que terminan por desplazarlos a los centros urbanos en busca de oportunidades de trabajo inexistentes, por lo cual solo terminan engrosando los cinturones de pobreza.

    Ante esta odisea, hoy se encuentran resistiendo en las calles y en sus campamentos, pidiendo asistencia y la condonación de las deudas a las que debieron incurrir para su supervivencia, cuando bancos y financieras llegaron hasta la casa de muchas familias diciéndoles que con la presentación de sus documentos les iban a entregar préstamos, cuyos intereses solo crecen cada vez más, volviéndose impagables.

    El 22 de junio pasado, el Senado de Paraguay resolvió por 24 votos a favor aprobar el proyecto de ley que grava la exportación de soja. La medida generó de inmediato el rechazo en las élites agroexportadoras que buscan aumentar sus beneficios económicos sin tener que pagar más por ello. La presión política y el anticipado veto del ejecutivo hicieron posibles cambios al proyecto, entre los principales: reducir la tasa del tributo del 15% al 10%, así como la exclusión del maíz y del trigo en la aplicación del impuesto, para dejar solamente a la soja en estado natural.

    Estigmatizarlos con su conglomerado de medios de comunicación es la forma más fácil de este gobierno, y de los otros dueños plutócratas de este país, de no atender las necesidades de un todavía amplio sector, porque su supervivencia implica un modelo justo de producción con el cual los ricos de siempre no se pueden enriquecer.

    Desestimar inmediatamente sus testimonios acerca de la realidad que viven son la forma fácil de los acomodados (o no tan acomodados) de no solidarizarse y seguir despotricando contra ellos, porque lo admitan o no, la existencia de un sector un poco más marginal da un pequeño saborcito de superioridad, y es más fácil agarrarse de eso antes que admitir que son solo otro explotado más; solo otro peón en el tablero de juego en el que unos pocos deciden quiénes son los sacrificados y con qué piezas de la sociedad van a lograr sus objetivos.

    El día de hoy se aprobó en la cámara de senadores el proyecto de ley “Que Declara en Emergencia Nacional la Agricultura Familiar Campesina en Todo el Territorio Nacional”. El documento que será remitido a la cámara de Diputados establece la Emergencia Nacional por un plazo de 180 días, en los cuales los Ministerios e instituciones dependientes del Poder Ejecutivo deberán tomar todas las medidas conducentes para cooperar con los campesinos que se dedican a la agricultura familiar, sin embargo, siguen la expectativa y la desconfianza hacia el gobierno neoliberal de Horacio Cartes, siguen las protestas, sigue la resistencia.

    Fuentes:

    Estudio de la ruralidad y los territorios agrarios del paraguay (iica 2011).

    http://www.fao.org/3/a-as833s.pdf

    OXFAM (2016). Desterrados: Tierra, Poder y Desigualdad en América Latina.

    https://www.oxfam.org/es/informes/desterrados-tierra-poder-y-desigualdad-en-america-latina

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    Publicado por jotaefeb | 1 agosto, 2017, 9:39 am
  69. La joda continúa

    Por Caio Scavone

    Hace décadas que la joda se enamoró y contrajo matrimonio con el Paraguay para concederle un montón de descendientes a quienes debe mantenerlos de la mejor manera posible. En la bolsa se encuentran herederos, parientes, hijos, retoños, sucesores, nietos, familiares y correligionarios de todos los colores y de todas las calañas.

    El mantener una familia hoy equivale a uno entero y a la mitad del otro. Y alguna vez ya mencioné que en el Paraguay existe lo que podría ser la segunda familia sagrada: el papá Estado, la madre naturaleza y los hijos que parió. Un papá que entrega hasta lo que no tiene, la mamá naturaleza que debe aguantar todo y que en aparente condición de cansada y podrida de este país reacciona con granizos, vientos, frío polar seguido de intenso calor, lluvias y crecientes seguidas de sequía, quemazones y otras protestas que hace en contra del papá y de sus hijos que nunca la cuidaron.

    Con ese tipo de papá Estado y de una madre naturaleza descuidada y sin consideración es seguro que muchos de sus hijos serán unos engendros y es lo que hoy el país tiene como producto de las regalías que hace el padre, el mal manejo que se imprime a la madre y los malcriados que surgen de este endemoniado maridaje criollo.

    Se sigue queriendo cobrar más impuesto al pobre prójimo campesino agricultor que verdaderamente trabaja y produce la tierra, sean pequeños, medianos y grandes productores. Ya pagan todas sus compras de implementos, insumos, transporte, impuestos inmobiliarios, Imagro y manejo de poscosecha entregando el 10% de impuesto a papá Estado. La joda continúa…

    La tan vapuleada reforma agraria jamás ocurrió, ya que esta se reduce a una repartija de tierra a los campesinos y una reforma integral nunca llegó al campo con los servicios integrales y armónicos de caminos, agua, salud, educación, asistencia técnica, crediticia y de comercialización. La joda continúa…

    Los colonos de origen japonés, polaco, ruso, alemán, taiwanés, brasilero, coreano y menonita nunca fueron subsidiados, ayudados ni condonados de la ayuda recibida. Es que apuestan al trabajo, al sacrificio y al desarrollo. Con los nuestros solo la joda continúa…

    La mayor parte de los suelos del productor campesino y componente de la agricultura familiar se encuentra en terapia intensiva. El buen manejo de los suelos, el uso de abonos verdes, la rotación de cultivos y la siembra directa es cosa de algunos pocos privilegiados. El campesino no conoce de este combo eficiente y para ellos la joda continúa…

    El Ministerio de Agricultura ya solo sirve para prestar una miniasistencia y de subsistencia. Desde hace años se dedica a entregar pequeñas herramientas y pollitos que por ser tan endebles aún no llevan colgados algún pañuelo al cuello. La joda continúa…

    Algunos diputados y senadores usan vehículos del Estado para realizar sus campañas partidarias y las de sus operadores. Los vehículos volcados e inutilizados, que tendrían que guardarse en algún parque cerrado sirven de parque de diversiones y también para apuntalar que la joda continúa…

    La marcha campesina por las calles céntricas de Asunción parece que servirán para que los millones que no tiene este país se usen para paliar las cuentas de motos, celulares, electrodomésticos, a los que salieron de garantes y para que los dirigentes campesinos puedan renovar casas y camionetas. Nadie conoce la cantidad de agricultores de menos de 30 hectáreas, los que deben realmente por la poca o nada comercialización de sus productos, pero hay que repartir el dulce dinero. La joda continúa…

    ¿Será que algunos senadores podrán también saldar lo que debo en mi cooperativa de Villarrica para que mi cuenta, este cuento y esta joda continúen…?

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    Publicado por jotaefeb | 1 agosto, 2017, 9:04 am
  70. Que no sean tantos años, Moisés.

    POR AUGUSTO DOS SANTOS

    Mientras se substancia el sí o no definitivo a la condonación de deudas de los 17 mil CNI (“Campesinos no identificados”) la política pre-electoral se mueve a un ritmo vertiginoso. Veamos dónde y porqué están parados los distintos sectores en esta crisis:

    El oficialismo en función de gobierno está en lo suyo en términos de que corresponde que defienda un trabajo bien hecho en materia de asistencia entre el 2016/17, así como podría faltarle autocrítica para sus errores. Pero en este caso hubo un prolijo y transparente trabajo de asistencia desde el año pasado al respecto de los compromisos impagables de sectores de la pequeña agricultura, siendo hoy la propuesta – por cierto seria – ampliar tal asistencia con refinanciamiento, ayuda técnica y otros aportes.

    El PLRA oficialista habita a la sombra de su propia decadencia desde el 2013 que le ha llevado, casi sin solución de continuidad, a esgrimir alternativas que son inexplicables, como defender procesos de violencia contra las instituciones o planes que no se compadecen de las ideas esenciales que la doctrina del partido dice defender. Alegre está mal con los números y no hay un “viagra empático” que levante su ubicación. Es el único político importante sobre el cual todas las encuestas, los pro oficialistas y los anti–oficialistas, aseguran que perderá en el 2018. Tiene, por lo menos –se diría– esa capacidad de generar coincidencias

    El PLRA llanista, hizo esta semana la “gran Blasito”. En alusión al líder de este sector. Hombre como pocos en este país, que tiene la “capacidad ranística” de saltar el yrupé cuando siente que este se hunde. Varios senadores llanistas estaban convencidos de la impertinencia de la condonación y preferían apoyar el refinanciamiento. Pero Blas puso orden y les recordó a todos que estaban en campaña electoral. Los votos cambiaron.

    El Frente Guasu es proyectista del plan y el sector con mayor afinidad ideológica a esta salida, sin embargo, en estos días estábamos recordando al emblemático ministro de Hacienda de Lugo, Dionicio Borda, y nos preguntábamos si el duro de Borda aprobaría que tras un año de intenso refinanciamiento y años de gracia, se encare al año siguiente el perdón de las deudas de 17 mil campesinos cuya identidad se desconoce. Borda hubiera recomendado mejorar esas ideas.

    Avanza País. Ala senadores; Sorprende cada vez más por su “cintura dominicana” (Sabina dixit) para evitar el involucramiento. Adolfo Ferreiro optó por decir que estaba enojado con Lugo y Cartes, por lo cual no habló del tema mientras que López Perito cortó por lo sano (y aunque suene paradójico) se enfermó.

    No hay que olvidar que este sector (en senadores) anda con tanta buena miga con el sector de los agroexportadores que cualquier paso en falso puede ser perjudicial. Y ambos saben lo importantes que pueden ser para el sueño de Mario 2018.

    Disidencia colorada. La disidencia colorada tuvo un gesto coherente y fue la concurrencia del Senador “Beto” Ovelar al Canal Telefuturo para extasiarse como el resto de los mortales (principalmente) con la presencia de Moises. País con escasísimo sentido del humor (otra razón de sus males) no supo entender que lo que hacía “Beto” era poesía pura: generar un gesto simbólico sobre que las horribles plagas caerían sobre todo aquel congresista que no concediera el perdón de las deudas. Pero hubo un error en su generosa apreciación sobre sus pares: la mayor parte de ellos jamás leyó la Biblia. Bueno, tampoco otros libros, por cierto.

    Un día tendremos un parlamento en serio. Ya llegará ese día. Ojalá que no deambulemos tanto tiempo por el desierto, justamente, como Moisés. Y que el destino nos ahorre las plagas, fundamentalmente.-

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    Publicado por jotaefeb | 31 julio, 2017, 7:40 am
  71. La venta de buzones en el Senado
    Por Óscar Germán Latorre

    Finalmente, la mayoría del Senado aprobó las leyes tendientes a condonar las deudas de los campesinos que atormentaron a toda la población con sus manifestaciones de los últimos días y cuyos beneficiarios, a falta de listados, parecen simples fantasmas.

    El adefesio de los proyectos de ley aprobados por los senadores del Frente Guasu, de Avanza País, de la disidencia colorada y algunos senadores del PLRA autorizan la condonación de las deudas, lo que significa que, tratándose de entidades crediticias del Estado, esos créditos pasarán a ser pérdidas y en el caso del Banco Nacional de Fomento, deberán dar lugar a las previsiones establecidas en la ley.

    Pero aún hay más, la figura de la condonación obligará a las entidades públicas como el Banco Nacional de Fomento y el Crédito Agrícola de Habilitación a adquirir las carteras de crédito impagas de las entidades bancarias y financieras del sector privado, para luego implementar la condonación de esas deudas impagas. Esto requerirá que esas entidades dispongan de los créditos presupuestarios destinados a adquirir dichas carteras, condición que no se cumple en las leyes aprobadas.

    Además, los proyectos de ley aprobados tampoco establecen ni remotamente cómo se financiarán esas condonaciones, porque su implementación implicará no solo pérdidas directas cuando se tratan de acreedores como el Banco Nacional de Fomento y el Crédito Agrícola de Habilitación, sino también disponer de los recursos necesarios para la compra de las carteras de las entidades bancarias y financieras privadas.

    La función legislativa exige seriedad en la sanción de las leyes y, en este caso en particular, el Senado ha aprobado dos proyectos de ley que son técnicamente inaplicables y hasta podría calificarlos de simples buzones que vendieron a los “campesinos” manifestantes, buscando un posterior apoyo electoral. Está por de más claro que lo aprobado por el Senado responde única y exclusivamente a un interés electoral sin tener en cuenta los costos y peligros que podrían representar a corto, mediano y largo plazos las condonaciones que allí se establecen.

    Esas leyes hoy pretenden beneficiar a supuestos productores cuyos nombres nadie conoce como tampoco el monto de las deudas que serán condonadas, ni se aclaran los motivos por los cuales esas deudas han sido contraídas. No se establece la fuente de financiamiento y, si eso es así, se trata de leyes inaplicables porque no tienen el sustento legal y financiero para que puedan ser implementadas.

    Una pregunta expone claramente lo que aquí estoy señalando. Si el Poder Ejecutivo o las entidades públicas afectadas por esa ley no tienen el crédito presupuestario ni la fuente de financiación para implementar tales condonaciones, ¿cómo podrán ser ellas efectivizadas? La respuesta es sencilla: es imposible que esas leyes puedan ser aplicadas y no pasarán de ser una simple declaración lírica tendiente a engañar a los campesinos que ahora pretenden iniciar la presión para su sanción por la Cámara de Diputados.

    El principal problema de una ley de condonación, si ella es aplicable, es que a corto o mediano plazo tendremos las mismas exigencias con los mismos argumentos que partirán de otras organizaciones campesinas, de funcionarios públicos, de sindicatos, de asociaciones y de una lista interminable de deudores que sencillamente dejarán de abonar sus deudas para reclamar su condonación. Si esto llegase a ocurrir, definitivamente el equilibrio fiscal quedará en la historia y el Estado paraguayo caerá en default o se verá obligado a crear nuevos impuestos para atender las erogaciones que exigirán las oportunistas leyes aprobadas por el Senado y también las que en el futuro podrían darse.

    Dios no abandona a los paraguayos porque las maliciosas e irresponsables leyes aprobadas jamás podrán ser aplicadas. Sin embargo, lo aprobado por el Senado, que responde a intereses meramente electorales, nos permite a los ciudadanos saber quiénes son nuestros legisladores, quiénes se preocupan por el país y quiénes sin rubor alguno sancionan una ley que perjudicará a los verdaderos productores y a toda la ciudadanía en general.

    Las elecciones internas y luego las generales están cerca y este lamentable episodio generado en la Cámara de Senadores nos permite conocer aspectos de la integridad, seriedad, compromiso y responsabilidad de cada uno de los legisladores que hoy se encuentran ejerciendo funciones.

    Más allá de nuestras ideologías y de nuestras pertenencias partidarias, los ciudadanos tenemos la brillante ocasión para premiar o castigar a quienes hoy, por un lado, por ineptos y populistas vendieron un buzón a los campesinos y, por el otro lado, nos expusieron a todos los ciudadanos a tener que solventar condonaciones de deudas que no en pocos casos nada tienen que ver con actividades productivas. Y todo eso sin mencionar el riesgo que implica comenzar a condonar deudas de deudores que ya tienen en su sangre un total desinterés por cumplir con sus compromisos financieros. Después de todo, el Estado les condonará estas y las próximas deudas que contraigan.

    Si tenemos este tipo de legisladores es porque nosotros los escogimos y hasta, aun a riesgo de generar molestias, podría decir que casi somos tan responsables como los irresponsables que elegimos.

    Si la Cámara de Diputados tiene algún respeto por la ciudadanía y no quiere caer en el mismo engaño que hoy estamos criticando a la mayoría del Senado, debe rechazar íntegramente ambos proyectos y devolverlos a la Cámara de origen.

    Los legisladores deben dejar de jugar con las arcas del Estado; es decir, con nuestro dinero que se recauda con los impuestos que nosotros, los ciudadanos, estamos pagando regularmente. Es hora que se dejen de joder y la impracticabilidad e inaplicabilidad de estas leyes demuestran simplemente que no hubo el mínimo análisis técnico para sancionarlas.

    Finalmente, el frustrado intento legislativo de autorizar la condonación aparece como una injusta, pero inexistente recompensa a quienes en los últimos días pisotearon los derechos de más de quinientos mil paraguayos que no pudieron llegar a tiempo a sus lugares de trabajo, de estudio y cualesquiera otras actividades que les impusieran la necesidad de ingresar y movilizarse libremente por las calles de Asunción. Tampoco debemos olvidar que estos “campesinos” buscaron generar hechos de violencia provocando a las fuerzas policiales que han sabido soportar todo tipo de insultos, amenazas y vejámenes para evitar confrontaciones con esos manifestantes. La amenaza de uno de sus líderes de que “correrán ríos de sangre” esta vez no se cumplió. Veremos qué hacen estos campesinos cuando se den cuenta de que fueron engañados y que se les vendió solo un par de buzones vacíos.

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    Publicado por jotaefeb | 31 julio, 2017, 7:39 am
  72. Una clara alianza parasitaria a beneficio de ambas partes

    El economista y ex ministro de Hacienda Manuel Ferreira hizo una consideración económica que vale la pena tener en cuenta para el análisis del conflicto minoritario, convertido en drama mayoritario mediante una violenta protesta, con la coyuntura política, cuando planteó una de las claves del absurdo de la ley aprobada por el Senado, la mal llamada “ley de rehabilitación financiera para pequeños productores”, que calificó de irresponsable, ya que aprobaron el proyecto “desconociendo el listado de los morosos y sin establecer una fuente de financiamiento”; consciente, como ex ministro del rubro, de que los fondos deben salir de algún lado –ya que no se puede inflar el globo presupuestario soplando botellas, es decir, que hay que sacárselo a otros rubros del presupuesto–, propuso que “la primera reprogramación presupuestaria se debe sacar del salario de los parlamentarios”.
    Es plausible, pero más que dudoso que la propuesta sea aprobada por una mayoría parlamentaria que ha firmado el proyecto con los ojos cerrados, ya que en el artículo 5 de su propuesta establecen que “para ser beneficiario de la ley, el MAG verificará que el beneficiario sea pequeño productor y que las deudas contraídas hayan sido con fines productivos. No se reconocerán deudas que no guarden relación con la producción agrícola”, y, como es de público conocimiento, confirmado por el presidente del Congreso en ejercicio, los demandantes se han negado a dar la lista de los perjudicados agricultores que serán beneficiados con la privilegiada condonación multimillonaria –de quienes no se tiene información precisa– y le tiran al MAG la carga, negada por los dirigentes de la protesta de verificar que el beneficiario sea pequeño productor y que las deudas contraídas hayan sido con fines productivos.
    No se reconocerán deudas que no guarden relación con la producción agrícola; es decir, que ya han aprobado una ley que beneficia a un grupo de supuestos agricultores para condonar deudas contraídas, no sabemos si con “fines productivos”, salvo por alguno que otro reclamante que ha declarado públicamente que se endeudaron con otros fines ajenos al agro. Es decir, que al firmar la ley los propios senadores han violado la misma que acababan de firmar, ya que aprobaron la financiación sin respetar las condiciones de la normativa elaborada y sancionada por ellos mismos.
    Así que tenemos aquí una doble violación, la de los reclamantes que se negaron a cumplir la condición de la ley –que por demás es imprescindible para cualquier reclamo de esta índole con o sin la ley de marras, sino por la del sentido común y por las exigencias mínimas que establecen los procedimientos financieros–, y la de los senadores que se burlaron de la ley que ellos mismos estaban firmando.
    Un doble incumplimiento que tiene que ver esencialmente con que aquí no se está hablando de procedimientos económicos ni financieros, ni de apoyo al agro, ni de legislar convenientemente situaciones de crisis que afectan con frecuencia a la producción agrícola, sino de un arreglo, llamado popularmente “fato”, de un acuerdo político en una coyuntura de enfrentamiento por nuestro tradicional electoralismo salvaje, que lleva a que se busquen los votos de forma prebendaria.
    Es decir, estamos ante un procedimiento simbiótico definido por el Diccionario de la Real Academia como “Asociación de individuos animales o vegetales de diferentes especies, sobre todo si los simbiontes sacan provecho de la vida en común”.
    Es decir, una clara alianza parasitaria de beneficio para ambas partes.
    Esto se vio claro en que algunos festejaron la votación mayoritaria en el Senado a favor de la condonación como una “derrota del oficialismo”, que se opone a otorgar la “condonación”; es decir, que festejaron, con tal de joder al adversario, hablando mal y pronto, un tema delicado de interés nacional; antepusieron la política coyunturalista a los intereses nacionales.
    Presuponiendo que pudieran tener algo de razón, lo que festejaron fue un pírrico triunfo de lograr una victoria política a contramano de los intereses paraguayos. ¡Y eso que son representantes del pueblo paraguayo!

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    Publicado por jotaefeb | 30 julio, 2017, 8:49 am
  73. Los miserables
    Por Luis Bareiro
    No hay política más infame que prometer soluciones de fantasía para dramas dolorosamente reales y con el único fin de conseguir los votos de quienes los padecen. Es lo que están haciendo con trabajadores del campo, víctimas de la agonía de un modelo de producción, cuya magra rentabilidad los ahoga en deudas.

    El último espejito se los vendió el Frente Guasu, un partido que se dice popular y que, sin embargo, no logra ver más allá de los intereses de cortísimo plazo vinculados con su dependencia enfermiza del ex presidente Fernando Lugo.

    Desesperados por habilitarlo para un nuevo mandato, se habían sumado a la histérica campaña del presidente Horacio Cartes por conseguir la reelección. No solo fracasó el plan, el connubio destruyó la imagen de quienes debían ser –en teoría– la contracara de un gobierno de derecha.

    Lejos de aprender del error, Lugo y sus acólitos se metieron aún más en el lodo operando con el oficialismo y el llanismo decadente para cambiar inconstitucionalmente a los representantes del Congreso ante el cuerpo colegiado que elegirá la terna de la que saldrá el próximo fiscal general del Estado. Así, a cambio de presidir el Senado por unos meses, Lugo y los suyos facilitaron a Cartes el control del Ministerio Público por otro lustro.

    Para salir del foso abisal en el que se metieron con esos acuerdos, el Frente Guasu armó ahora un disparatado proyecto de ley con el que prometen a miles de campesinos financieramente desahuciados un salvavidas de ficción. Con la complicidad de los demás senadores de la disidencia colorada y de la oposición –que no se animan a enfrentar racionalmente la desesperación legítima de los productores– sancionaron un proyecto según el cual el Estado deberá pagar hasta 53 millones de guaraníes de la deuda vencida de todo productor que tenga una finca de hasta 30 hectáreas. Cualquiera que reúna los requisitos puede acogerse a la ley. Lo que no dice el proyecto –porque nadie lo sabe– es cuánto dinero se supone que deberá pagar finalmente el Estado para cubrir todas esas deudas y, lo que es más importante, de dónde saldrá la plata.

    Cálculos conservadores hablan de no menos de 150 millones de dólares. Tampoco se sabe a quién beneficiará en definitiva la ley porque los propios productores revelan que sus deudas fueron compradas por empresas privadas o concedidas por estas bajo la figura de venta de electrodomésticos o motos, un típico mecanismo de la usura.

    El proyecto deberá ser tratado en Diputados. A los campesinos que ya estaban en Asunción se sumarán otros miles entusiasmados ante la posibilidad de que el fisco pague sus deudas. Es la promesa de un billete premiado de lotería para cada uno.

    Por supuesto, ni Lugo ni ninguno de los irresponsables que aprobaron esta farsa deberán poner un guaraní de sus bolsillos ni hacerse cargo de la inconmensurable frustración que provocará en esos miles de productores descubrir que la ley es de cumplimiento imposible.

    Ellos serán los héroes y la realidad y quienes deban administrarla, los villanos.

    Nada revela mejor cuán miserable puede ser un político en un periodo preelectoral.

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    Publicado por jotaefeb | 30 julio, 2017, 8:38 am
  74. Opciones

    Por Benjamín Fernández Bogado
    Si uno no puede elegir entre variables atractivas, queda preso de la frustración, la nostalgia y la parálisis. Esta sensación se ha instalado en los electores paraguayos que miran con desdén, perplejidad y desprecio unas elecciones que debieran marcar el ingreso triunfal de una generación nueva que cambie la política y su manera de gestionar el interés común. Abundan los antiguos nombres y los que pretenden ingresar como opciones suman solo la variable de no haber estado nunca antes en política, como si eso fuera por sí misma una marca de excelencia. La política paraguaya ha sido secuestrada por la desconfianza y no son de extrañar los grandes costos que serán necesarios erogar para mover a la gente.

    La misma ausencia de alternativas sirve para que la inmovilidad o el estatus quo se mantenga. Nada nos hace presumir que veremos un país más equitativo, justo, educado, sano o con oportunidades, cuando se asume que la inercia es lo único que se puede mover en medio del quietismo que se instaló junto con el deseo reeleccionario de Cartes y de Lugo. Este acontecimiento luctuoso y triste de nuestra historia democrática hubiera servido para sepultar la vieja política y los gastados políticos; sin embargo, ante la falta de opciones, han vuelto a emerger los magos viejos para volver a distraer con sus trucos gastados a un cansado auditorio. Por un lado, se pusieron de acuerdo los de la mayoría coyuntural para poner a Lugo de presidente del Congreso, y este empujó el impuesto a los sojeros y la condonación de deudas a los campesinos. No les importa en realidad nada de lo que pueda pasar con ambos temas cuando la cuestión era volver a emerger procurando olvidar que habían sido parte de la gavilla de los 25 que votaron en la siesta paraguaya casi el anochecer de la democracia. Se colgaron los liberales de Llano para dar la impresión de que no son peones del oficialista cartista y estos eligieron a Peña para descolocar a propios y extraños. Con estos movimientos tectónicos buscaron arreglar el escándalo que significó la quema del Congreso y el asesinato de Rodrigo Quintana.

    La conclusión más gravosa de todo es que esta repartición de roles en una misma pieza teatral ya ampliamente representada ha traído consigo la reafirmación de que la vieja política criolla no pretende dejar espacios a los que todavía no encuentran una manera de desplazar a los antiguos. Repiten el mantra de la unidad en el intento de creer que por solo enunciarla será suficiente para alcanzar la alternancia o la continuidad. Se probó con Lugo y no funcionó, además con los colorados todos saben que eso solo sirve para alcanzar el poder, pero en el fondo no mejora nada ni al interior del partido, que tiene que contentarse hoy con un candidato oficial que sigue siendo liberal y que cree que por vestirse de rojo adquiere el dogma de Bernardino Caballero. Está tan perdido que no sabía que “Dios, patria y familia” era el grito fascista con el que se acallaban las voces divergentes en tiempos totalitarios. Cartes luce tan desconcertado que le adjudica a Dios el rol de haberlo hecho descabalgar y de aupar a Peña como candidato oficial.

    Se necesita sacudir el cotarro. Cualquiera con capacidad de construir un discurso convincente, agruparse y sostener la marcha puede alcanzar el gobierno, porque ahora lo que domina es la ausencia de opciones.

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    Publicado por jotaefeb | 30 julio, 2017, 8:38 am
  75. Subsidio no es la solución

    César Barreto Otazú

    La Cámara de Senadores aprobó un proyecto de ley de rehabilitación financiera para pequeños productores.

    Un proyecto políticamente muy atractivo en tiempos electorales, pero inviable tanto desde el punto de vista económico-financiero así como desde la posibilidad de su implementación práctica.

    Aprobaron un subsidio para cancelación de deudas cuyo monto puede llegar hasta unos G. 51 millones como máximo por productor y las organizaciones campesinas hablan de unos 17.000 productores. Se desconoce quiénes son así como el monto de la deuda de cada uno.

    Cualesquiera sean los criterios de elegibilidad, la cantidad de beneficiarios puede ser sustancialmente mayor a lo estimado por los proponentes del proyecto de ley.

    Por lo tanto, el costo total no está claramente determinado y, cualquiera sea el costo, el Tesoro Público no dispone de los recursos para financiarlo. Tendrá que emitir más bonos soberanos e incumplir el límite de déficit fijado en la Ley de Responsabilidad Fiscal vigente.

    Además, al no contar con un censo o una base de datos confiable por parte de las instituciones públicas responsables, la verificación de las condiciones de elegibilidad de los beneficiarios potenciales será un proceso altamente engorroso que llevará mucho tiempo y que seguro estará contaminado política y electoralmente.

    Ambos factores hacen que el proyecto tenga poca viabilidad de implementación práctica.

    Por otro lado, un subsidio de estas características tampoco cambiará las condiciones estructurales de falta de competitividad que tiene la pequeña agricultura. Por lo tanto, el problema de fondo no será resuelto.

    Un pequeño productor agrícola es un pequeño empresario que necesita tener conocimientos básicos de agronomía, de variedades de semillas, de manejo de suelos, de cultivos; conocer el mercado de productos agropecuarios, las fluctuaciones de demanda y de los precios, las mejores formas de comercialización; tener conocimientos de finanzas, costos de producción, etc.

    Un pequeño productor con estos conocimientos y con las habilidades empresariales necesarias encontrará aquellos rubros más rentables, producirlos con la mejor tecnología disponible, comercializarlos en los mercados más prometedores y obtener una adecuada rentabilidad.

    Pero solo una ínfima parte de los pequeños productores en nuestro país tienen estas competencias.

    Por lo tanto, la pequeña agricultura necesita una política de desarrollo que considere estas realidades creando mecanismos que resuelvan las debilidades que tienen los productores, las complementen, dejando en manos de ellos inicialmente solo aquellas actividades para las cuales estén preparados y capacitarlos para convertirlos en pequeños empresarios agrícolas a través del tiempo.

    El desarrollo de mercados, la selección de rubros y variedades de semillas, la comercialización, todas las actividades más complejas, necesariamente deben ser proveídos por un tercero con los conocimientos e incentivos adecuados para hacerlo eficientemente.

    No tengo claridad respecto a cuál sea la mejor organización para proveer estos servicios a los productores. Tal vez sea una institución pública autónoma que se dedique exclusivamente a proveer estos servicios. Tal vez sea la formación de cooperativas que funcionen bajo tutelaje de las cooperativas más organizadas con apoyo financiero estatal. Necesitamos innovar en este ámbito, reformar muchas instituciones (MAG, CAH, Indert, etc.) y buscar nuevas herramientas para implementar un proyecto exitoso.

    Una política de desarrollo de la pequeña agricultura probablemente requiera un componente de subsidio, dado que el tamaño de las fincas difícilmente pueda permitirle a sus propietarios generar los ingresos suficientes para tener una vida digna con su familia. Lo importante es que este subsidio genere incentivos para trabajar y de ser más eficientes en la producción.

    Finalmente, debemos encarar de manera seria y responsable el diseño e implementación de una política pública con perspectiva de largo plazo que sea efectiva en solucionar los problemas de fondo para que los pequeños productores y sus familias puedan acceder a mejores niveles de vida y bienestar. Un subsidio de estas características no es la solución.

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    Publicado por jotaefeb | 30 julio, 2017, 8:35 am
  76. ¡Estos campesinos!

    Por Alcibiades González Delvalle

    Los campesinos que tomaron el centro de la ciudad causaron un descomunal fastidio a quienes no podían desplazarse libremente. Voces indignadas se alzaron impotentes. En muchos casos, los manifestantes acudieron a la violencia ante la pretensión de quienes deseaban ejercer su derecho a la libre circulación. ¿Qué buscan los campesinos? Que el Estado pague sus deudas, unos 34 millones de dólares. También este deseo causa mucho enojo sintetizado en esta pregunta: ¿Por qué nosotros, los contribuyentes, tenemos que pagar semejante suma? Y luego la justificación de la negativa: “No hay motivos que obliguen al Gobierno a pagar por celulares, motocicletas, heladeras, televisores, etc., frente a la necesidad real de mejorar la educación y la salud”.

    Planteado así el problema, los campesinos no tienen razón valedera para sostener su pedido. Pero está la otra cuestión: ¿Son esas las deudas? ¿Por esos artículos los contribuyentes deben pagar?

    En este punto cabe recordar que los Gobiernos –el actual y los anteriores– entusiasman a los agricultores en determinados rubros agrícolas ante la posibilidad de un buen rendimiento económico. Cuando llega la cosecha resulta que los precios están por el suelo, o no hay mercado, pero la pérdida se carga al productor. En este y parecidos casos, es injusto que la responsabilidad se transfiera al agricultor mientras que los funcionarios se desentienden del caso con entera impunidad.

    De vez en vez aparece el anuncio de las grandes campañas agrícolas que el Gobierno lleva adelante para beneficiar “a nuestros sufridos agricultores que son el sustento económico del país”. Y junto con la campaña, astronómicas sumas de dinero “para sustentar el programa”.

    El dinero se libera en su totalidad, pero al productor solo le llega –si le alcanza– una mínima parte. Por culpa de una colosal corrupción, gran parte de nuestros agricultores viven al borde de la miseria o en la miseria misma. Son tenidos en cuenta solo en el transcurso de una campaña política con fabulosas promesas. Terminadas las elecciones, gane quien gane, nadie se acuerda de sus compromisos.

    Tendemos mucho a culpar a los campesinos de tropezar con la misma piedra. O sea, por la misma situación que se les presenta cada cinco años en punto. ¿Son culpables? No. Son víctimas de la antigua política de tenerlos en la marginación educativa y cultural para que prosperen los cínicos, los inescrupulosos, los corruptos. Sin la clientela segura de tales campesinos, hoy ya no tendríamos, o lo tendríamos escasamente, a quienes nos gobiernan desde los Poderes del Estado.

    ¿Molesta la presencia –para muchos, prepotencia– de los campesinos en las calles asuncenas? Claro que molesta, fastidia, exaspera. ¿Pero qué pueden hacer para que nos demos cuenta de que existen?

    Se pidió en todos los tonos la intervención de la fiscalía para que ordene a las fuerzas policiales a liberar el tránsito. Una intervención policial supone, en la mayoría de los casos, actos violentos. ¿Vamos a llenar los hospitales de heridos? ¿Vamos a tener que lamentar una o más muertes?

    Se dice que las exigencias de los manifestantes son abultadas por incluir deudas que nada tienen que ver con las labores agrícolas. De ser así, no correspondería que se les condonase. Pero sería justo tener en cuenta aquellas deudas que se originaron en los fracasos nacidos del mismo Gobierno con campañas engañosas o nacidas de los malos cálculos.

    Como parte de un acuerdo –antes de la decisión tomada por el Senado el jueves– el Gobierno ofreció a los campesinos la suma de 27.000 millones de guaraníes para la compra de insumos. Una suma muy pequeña frente al robo al Estado por parte de un grupo que cuenta a dos exministros de Agricultura, Enzo Cardozo y Rodi Godoy, más una veintena de funcionarios y dirigentes de una supuesta federación de horticultores. Solo en un caso, desaparecieron 68.000 millones de guaraníes; en otro, 35.000 millones; en otro, 3.700 millones. En total unos 20 millones de dólares. Y nada, los expedientes están en la Corte Suprema de Justicia, el lugar más seguro para la impunidad cuando se trata de políticos con algún peso.

    El problema no son los campesinos, sino los problemas de los campesinos originados en la corrupción.

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    Publicado por jotaefeb | 30 julio, 2017, 8:24 am
  77. Demencial populismo de senadores

    La demencial decisión de aprobar un subsidio de hasta 51 millones de guaraníes para cada uno de los 16.862 “agricultores” liderados por Luis Aguayo, tomada el jueves por una amplia mayoría de los senadores, es una expresión más de la cobardía moral y de la demagogia rampante de que hacen gala tantos legisladores. Ignorando quiénes serán los beneficiarios, así como el monto y la causa de sus respectivas deudas, esos irresponsables decidieron dejar de lado el interés general y someterse a la presión ejercida por las huestes del citado agitador político, que causaron ingentes molestias a los conductores y transeúntes, primero desde las calles bloqueadas y luego desde la Plaza de Armas.

    Lo que es peor aun, los senadores aprobaron a ciegas el subsidio, sin tan siquiera saber de dónde saldrá el dinero para financiarlo. Dejaron de lado la sensata por justa posición del Gobierno de que los manifestantes presenten la lista de los morosos, con aclaración del monto de las deudas y en qué se invirtieron los préstamos.

    Sin duda alguna, el afán de “quedar bien” con un grupo de “agricultores” primó a la hora de votar por esta descabellada decisión. Y, para el efecto, se unieron quienes ya son conocidos desfachatados que solo actúan según sus propios intereses, y otros que se presentan como supuestas alternativas de cambio ante los desaciertos de las actuales autoridades.

    El Gobierno, a través de la ministra de Hacienda, Lea Giménez, había anunciado que no existen fondos disponibles para cubrir esta cuestionable aventura clientelista, razón por la cual propusieron la reestructuración de las deudas con el sector financiero, incluyendo una quita de intereses, en el caso de los afectados por heladas y otros fenómenos climáticos. Pero no: como los pedigüeños anónimos quieren dinero contante y sonante, los irresponsables senadores decidieron complacerlos generosamente con el dinero público, que saldrá de no se sabe dónde.

    La ciudadanía puede tener la certeza de que una buena parte del subsidio se destinará al pago de deudas contraídas no precisamente para aumentar la productividad agrícola, sino para adquirir aparatos electrodomésticos, motocicletas, bienes de consumo, entre otros, como ya ocurrió con anterioridad. Quienes han de pagar el pato serán los contribuyentes en general, que no tienen el privilegio de que el Estado les pague sus deudas cuando se atrasan por algún motivo, porque no están organizados ni son agresivos como aquellos.

    En contrapartida, los revoltosos, los que violan el derecho al libre tránsito de los demás y no rinden cuentas a nadie de nada, se quedarían en total con más de 860.000 millones de guaraníes (unos 156 millones de dólares), que solo podrían ser obtenidos aumentando el endeudamiento del Gobierno o con un recorte presupuestario de programas que podrían ser mucho más útiles que seguir regalando a quienes hoy ya aparecen como unos vividores consuetudinarios.

    Una de las falacias esgrimidas para apoyar la disparatada medida es que tendría un carácter “temporal”, como si no se pudiera tener la seguridad, fundada en una larga experiencia, de que una demanda similar será planteada el próximo año. Ese cuento de la excepcionalidad ya no se lo puede creer nadie que tenga dos dedos de frente y conozca cómo el subsidio se convierte de inmediato en un “derecho adquirido”. Por eso, aun cuando los caraduras de siempre se salgan con la suya en esta ocasión, habrá que prepararse para verlos de nuevo en Asunción en 2018, junto con otros que se habrán sumado al advertir que no cuesta mucho conseguir plata de unos legisladores manirrotos con el dinero ajeno, incluso cuando no está disponible.

    También se alega arteramente que no habría que escandalizarse, pues los Estados ricos también subsidian a sus agricultores. Pero lo que generalmente hacen estos países, al menos los de la Unión Europea, es sobre todo comprar la producción cuando los precios bajan en el mercado, pero no pagan deudas, reales o ficticias, saben claramente a quiénes están favoreciendo y, lo que es más importante, tienen los fondos para hacerlo.

    Por cierto, nuestro diario se opone a todo subsidio por una cuestión de principios, incluido el permanente que reciben los partidos políticos y los empresarios del transporte público de Gran Asunción, a costa de todos los habitantes.

    Se equivocan quienes creen que obrando como ahora lo hacen los senadores, de un modo tan descabellado, los políticos aumentarán sus chances de ser reelegidos el próximo año. Obtendrán votos de los integrantes de la misteriosa lista, pero cuesta creer que vayan a despertar el entusiasmo de los ciudadanos sensatos, sino todo lo contrario.

    Una vez más, quedó demostrado que en el Congreso no prima la razón, sino la insensatez sumada a la falta de patriotismo. Los legisladores ceden fácilmente ante unos alborotadores que se presentan como la quintaesencia del sufrido pueblo paraguayo, sin considerar que cuanto se disponen a regalarles saldrá del sudor de la gente que verdaderamente trabaja y no caerá del cielo, ni mucho menos saldrá del bolsillo de nuestros generosos “representantes” del pueblo.

    Es de esperar que exista mayor responsabilidad en la Cámara de Diputados y que los legisladores de ese cuerpo legislativo rechacen este despropósito de una mayoría de senadores, para evitar que el Paraguay se siga desangrando. Y, si la ley fuera sancionada en tan aberrante sentido, que el presidente Horacio Cartes vete este nuevo descarado intento de desplumar al pueblo, conforme a la recomendación anunciada por la ministra de Hacienda.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/demencial-populismo-de-senadores-1617800.html

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    Publicado por jotaefeb | 30 julio, 2017, 7:50 am
  78. Pacto Cartes-Lugo: los piqueteros

    Lugo pone los piqueteros. Cartes pone la plata. ¿Cómo piensan que los piqueteros están costeando su venida y estadía por tiempo indefinido? ¿Cómo mantienen a sus familias que quedaron en el campo? Lugo solo no tiene poder de convocatoria. Eso quedó demostrado en los días posteriores al atraco al Congreso, el 31 de marzo. Sixto Pereira amenazaba con que cientos de miles de campesinos sitiarían Asunción en apoyo a Lugo y la enmienda.

    Después, Pereira tuvo que desdecirse. No vino ni uno… y unos días después, Lugo no juntó ni 500 personas en la concentración que hizo donde hizo su discurso agarrado de un rosario. ¿Recuerdan? Con esos antecedentes, es lógico pensar que en esta ocasión alguien está financiando la movilización.

    A Cartes le conviene esta movilización de piqueteros. ¿Por qué? Para desestabilizar al país para justificar mano dura, suspender indefinidamente las elecciones y/o cometer fraude en las elecciones. En un país en desorden, con una población atemorizada, sitiada, exasperada y hastiada, cualquier cosa se puede hacer. Por eso la fiscalía y la policía de Cartes no actúan para defender los derechos de la ciudadanía ante este atropello.

    Y qué gran contraste con la policía del 31 de marzo frente al Congreso. Esa vez la policía disparaba a quemarropa por la cara de la gente; apresaba sin asco; atropellaba la sede del PLRA y asesinaba a sangre fría y por la espalda a un ciudadano.

    En cuanto a Lugo, necesita de fondos para su campaña y necesita mejorar su imagen: convertirse en el ángel guardián de los pobres. Con esas dos cosas obtendrá votos… votos que en realidad irán a parar al proyecto dictatorial de Cartes, porque Cartes es el patrón de Lugo. Sin el dinero de Cartes, Lugo no reúne ni dos gatos. Basta observar cómo vota el Frente Guasu en ambas cámaras.

    No hay manera de saber si ese dinero llegará realmente a los hermanos campesinos que ahora mismo se están muriendo de hambre en Ñeembucú a causa de las inundaciones y la helada, por ejemplo.

    Tengan también muy presente que mientras el bloque cartista en Diputados (Honor Colorado-llanistas-Frente Guasu y otros) aplica la ley del ñembotavy al proyecto de ley que nos permitiría saber quiénes financian las internas, Lugo está metiendo un proyecto de ley en el Senado para exigir revelar quiénes financian las encuestas. No está mal saber quiénes financian las encuestas, pero es un vyrorei ante saber quiénes ponen el dinero negro para financiar a los candidatos de las internas de los partidos.

    ¿Por qué hacen esto Lugo y Cartes? Para dificultar el hacer encuestas, porque las encuestas los hacen quedar muy mal y les será muy difícil justificar en diciembre cómo es que ganaron una interna cuando las encuestas los mostraban muy abajo.

    Lugo y Cartes están demoliendo las instituciones y el orden de la República, compatriotas. Pero no para crear un nuevo orden más justo. No. Lo están haciendo para crear un nuevo orden que los beneficie a ellos en forma personal. Las fuerzas opositoras deben estar ya mismo implementando un sistema de control que impida el fraude que se viene el 17 de diciembre.

    Olivia González

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    Publicado por jotaefeb | 29 julio, 2017, 8:50 pm
  79. El populismo y el mal uso del dinero público

    Por primera vez en mucho tiempo en este país, la opinión pública, los medios de prensa –que somos solo una parte de ella–, los nuevos medios de comunicación, las redes, la gran mayoría de los analistas y economistas, y lo que es más notable, una parte mayoritaria del campesinado y de los sectores de la producción –que están también entre los damnificados por las condiciones adversas del tiempo–, están prácticamente de acuerdo en que lo que se aprobó ayer en el Senado es un despropósito, por hablar con un término más o menos elegante, para no decir un disparate y una irresponsabilidad; y no porque esa gran cantidad de compatriotas estén en desacuerdo con que se trate de ayudar a los damnificados, sino porque se considera que la aprobación a ciegas –cabría utilizar la expresión “a tontas y a locas”– y sin la más mínima lógica, ni el menor diálogo, por el contrario con un discurso autoritario de imponer las condiciones de la parte reclamante, una mínima parte, incluso del campesinado, para hacer aprobar una condonación, aunque más habría que decir una donación multimillonaria en dólares que, para colmo, ninguno de los generosos legisladores donantes del dinero que es patrimonio nacional, argumenta de dónde o cómo se puede sacar sin afectar a la economía en general y, con el agravante de que probablemente el mordisco al presupuesto nacional afecte a planes sociales, es decir, a gente en estado de pobreza y de extrema pobreza, que sí se sabe quiénes son y de sus necesidades, porque, al final, y lo más absurdo y digno de un récord “gui-ne”, maloliente, hediondo, porque nadie sabe quiénes son los supuestos beneficiarios porque se han negado a decir quiénes son, a quiénes deben y por qué deben, anunciando una lista de los protestatarios, que hasta ahora nadie ha visto.
    El populismo discursea con promesas y con prebendas para captar seguidores, siempre y cuando se alineen firmes como velas, captan a unos y encandilan a otros, con el fin de juntar los votos con promesas de paraísos que terminan convirtiéndose en cárceles.
    Sería bueno que nuestros políticos y legisladores en vez de pensar en votos y derrochar alegremente el dinero nacional aprovechando una marcha protestataria en plena campaña electoral, especulando con un puñado de votos más, piensen con la responsabilidad nacional que les impone el cargo y la confianza para la que los ciudadanos les han votado.

    Es decir se donan alegremente más de cien millones de dólares sin mirar qué perjuicios se pueden producir, sin calcular el costo económico y, lo que es más grave, social, en un país en el que todos quieren embanderarse con la preocupación social.
    Y si es por los dirigentes del reclamo y la protesta, más que conocidos y con dudosos antecedentes, resulta difícil creer que son necesitados agricultores y darles los millones en blanco, como quien hace vito con el dinero público.
    No es un hecho extraño en este mundo en que el populismo se está convirtiendo en plaga después de prometer y regalar y comprar a seguidores y a votantes y con promesas posverdaderas, es decir, boleteras, oferta de promesas, reforzadas con las protestas violentas de los que quieran ser beneficiarios de una repartija de los fondos públicos.
    El populismo discursea con promesas y con prebendas para captar seguidores, siempre y cuando se alineen firmes como velas, captan a unos y encandilan a otros, con el fin de juntar los votos con promesas de paraísos que terminan convirtiéndose en cárceles.
    Sería bueno que nuestros políticos y legisladores en vez de pensar en votos y derrochar alegremente el dinero nacional aprovechando una marcha protestataria en plena campaña electoral, especulando con un puñado de votos más, piensen con la responsabilidad nacional que les impone el cargo y la confianza para la que los ciudadanos les han votado.
    Así comenzó Venezuela, que es el caso más preocupante, porque allí sí están corriendo trágicos y caudalosos ríos de sangre del pueblo venezolano: asesinados, reprimidos, y una verdadera diáspora de despatriados.

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    Publicado por jotaefeb | 29 julio, 2017, 9:42 am
  80. ¿Qué dirán Desirée, “Marito” y compañía?
    27 julio, 2017

    No quieren ni escuchar otras palabras que no sean condonación y/o subsidio. Dicen estar ya “cansados de la desidia del gobierno” y su principal dirigente, no cualquier manifestante, anuncia que “acá van a correr ríos de sangre, porque a la gente se le acabó la paciencia”. Así, la protesta que desde hace 18 días protagoniza la Coordinadora Nacional Intersectorial en Asunción, está adquiriendo ribetes cada vez más delicados y alarmantes. El objetivo de su dirigencia no es otro más que generar hechos de violencia, que ya los vienen promoviendo al cerrar a diario las bocacalles del microcentro, atropellando con total impudicia el derecho de los terceros. No deja de sorprender, pues, el silencio cómplice de la dirigencia política, que, a excepción de la ANR, nada dice sobre los graves hechos que se están sucediendo.

    Hasta ayer, en horas de la mañana, la discusión se limitaba al ámbito de una exigencia descabellada -que el Estado se haga cargo de las obligaciones de los deudores, sin saber quiénes son, ni el concepto de las deudas, ni dónde las contrajeron – y a la violación de al menos dos preceptos establecidos en los artículos 32 y 41 de la Constitución Nacional. El primero, referido a la libertad de reunión y de manifestación, según el cual las personas tienen derecho a reunirse y a manifestarse “pacíficamente, sin armas…preservando derechos de terceros y el orden público establecido en la ley”. El segundo, al derecho al tránsito, que garantiza a todos los habitantes poder trasladarse libremente por el territorio nacional.

    Sin embargo, a diario todos somos testigos de que los activistas de la CNI están munidos de garrotes, con los que amenazan a medio mundo, y que los habitantes y quienes intentan transitar por el centro de la Capital no pueden ejercer su derecho al libre tránsito.

    Eso fue hasta ayer, a primera hora, lo que por cierto ya resultaba por demás preocupante. Pero las cosas empeoraron notoriamente con las declaraciones vertidas por Luis Aguayo, uno de los dirigentes más destacados de la citada coordinadora, quien, al estilo de un desquiciado general ya fallecido, anunció que “correrán ríos de sangre”, provocando con ello un salto en la espiral de violencia, por ahora en el terreno discursivo.

    Ni los bloqueos, ni los garrotes y muchos menos el alevoso chantaje de Aguayo, puede ser tolerados en una sociedad democrática. Tales actitudes representan un atropello a las más elementales normas de convivencia civilizada y al Estado de Derecho, por lo cual merecen el repudio claro y terminante de toda la ciudadanía y de las organizaciones en las que ésta se halla representada, así como la intervención del Ministerio Público, que no puede seguir cruzado de brazos.

    Hoy sesiona el Senado y se escucharán muchos discursos sobre este tema. En ADN nos preguntamos y les peguntamos a los legisladores si, además de discutir los reclamos y las opciones que se plantean, sentarán posición frente a la forma grosera en que la CNI está violentando la Constitución y su líder Aguayo, con total desparpajo, coacciona a los poderes públicos y amenaza con derramar la sangre de compatriotas si no son aceptadas sus exigencias.

    Queremos escucharles a Desirée Masi, Eduardo Petta, “Marito” Abdo, Enrique Bacchetta, Juan Carlos Galaverna, “Tito” Saguier, Luis Alberto Wagner, Adolfo Ferreiro y demás “fieles custodios” del orden constitucional. Aquellos que llamaban a salir a las calles para defender la democracia, que supuestamente corría peligro si se realizaban… ¡elecciones! ¿Qué dicen ahora ante los anuncios públicos de violencia y sobre el actuar impune de garroteros?

    Probablemente ni se refieran a la grave situación o, peor aún, manifiesten su apoyo a los que protagonizan estos actos, aplicando como siempre la miserable fórmula de que “el enemigo de mi enemigo, es mi amigo”.

    Pero esperemos estar equivocados, que los senadores mencionados y sus compañeros de “trinchera” nos sorprendan y, por una vez, defiendan en serio la paz y las libertades.

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    Publicado por jotaefeb | 28 julio, 2017, 9:37 am
  81. Cuando el subsidio es la única válvula de escape

    Darío Lugo –

    La vía de la condonación, del subsidio o de alguna asistencia extrema estatal parece ser la única válida y es una constante a la hora de sostener estructuras a punto de derrumbarse o a sectores sobreendeudados, al no aparecer opciones que encaminen hacia un crecimiento de todos los ámbitos.

    El drama campesino y la intención de sus representantes de que finalmente impere el subsidio para liberarles de los pasivos tomados en su producción –tema que aún debe ser tratado en Diputados y luego analizado en el Poder Ejecutivo– obliga a evocar otras ayudas emanadas desde las esferas públicas, para sacar del atolladero a grupos de presión que no avizoran alternativas, sino tan solo que aparezca papá Estado para el salvataje.

    No se niega, obviamente, que la coyuntura económica actual se traduce en muchas ocasiones en un fracaso de las políticas públicas para dotar a algunas estructuras (como las asociaciones de pequeños productores) de suficiente capacidad, con el fin de enfrentar el mundo real y la competitividad requerida.

    Los gobiernos fueron dejando al azar la productividad de varios segmentos vulnerables, incumpliendo en la asistencia técnica o crediticia, lo que genera una bola de nieve de pérdidas y atraso.

    Al observar otras esferas, se trata de ayudas realizadas a grupos que tuvieron la opción de dar el salto, estuvieron en mejores condiciones financieras, munidos de gran infraestructura, pero que por malas gestiones y decisiones erróneas se vieron arrinconados a un tendal de pasivos que ya no pudieron ser revertidos. Estos colectivos, principalmente representados por seudoempresarios que no entendieron el tono de los tiempos, recibieron una mano mediante subsidios y ayuda para seguir operando en el mercado.

    El modelo fomenta, en consecuencia, que todos miren al final de cuentas al centralismo de un estamento que, llegado el caso, puede recurrir a los recursos de los contribuyentes, sacar cuentas y determinar que sí puede existir el subsidio o la condonación, utilizando el ingreso que debería ser invertido más bien en potenciar la infraestructura y la especialización del talento humano.

    Lamentablemente, las decisiones en las altas esferas no obedecen a estudios técnicos o a recomendaciones basadas en evidencias de lo que sucede y podría acontecer a futuro, sino de acuerdo con los vientos que soplan y los intereses político-partidarios, más aún cuando se acerca la época electoral, tiempo en que debe emanar recurso rápido y fácil para movilizar la maquinaria que catapultará a los nuevos candidatos.

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    Publicado por jotaefeb | 28 julio, 2017, 9:19 am
  82. Heladas y deudas, el Gobierno propone una solución

    Las heladas registradas recientemente en el país ocasionaron un gran impacto ambiental que tiene su repercusión en la frutihorticultura, la agricultura y la ganadería. Hasta ahora no se posee una cuantificación definitiva de los perjuicios económicos que han causado, pero los primeros cálculos hablan de que estarían en alrededor de 265 millones de dólares, si se tiene en cuenta el impacto en el área frutihortícola, en el trigo y en la soja de entre zafra.

    A lo que habría que añadir también el quebranto de la ganadería, con lo que el daño económico y monetario ascendería a cifras astronómicas, no solo para los productores, que son los perjudicados directos, sino para toda la ciudadanía que tendrá que sufrir también sus consecuencias indirectas.

    Estamos, en consecuencia, ante un grave estrago que requerirá un ímpetu adicional de parte de productores y del Estado para paliar sus efectos y lograr la rehabilitación de los sectores más destruidos. Como toda devastación ambiental, los perjuicios son prácticamente irreparables y todo lo que se perdió ya forma parte de una lamentable frustración. Pero las dificultades siempre son un desafío a la creatividad y a la capacidad de trabajo, por lo que en lugar de llorar por la leche derramada es bueno mirar para adelante para esbozar las soluciones y poner en marcha los planes necesarios.

    Por sus consecuencias, hay que considerar que estamos ante una de las peores escarchas de las últimas cuatro décadas, de acuerdo con la opinión de los entendidos en la materia. Lo que significa que se necesitarán también un esfuerzo y financiamiento de gran nivel para hacerle frente y recuperar a los sectores más golpeados.

    El Gobierno Nacional ha salido con una primera iniciativa para encarar este nuevo desafío, que el responsable de Agricultura y Ganadería y los encargados de los principales entes financieros estatales del ramo esbozaron a la ciudadanía. Por el tamaño del perjuicio y lo extendido de su impacto se requerirá no solo suficiente dinero, sino buena voluntad, un gran esfuerzo de imaginación y habilidad de parte de todos para acertar con las medidas necesarias.

    Un primer acercamiento al tamaño geográfico del efecto de la helada habla de 116.700 hectáreas (1.167 kilómetros cuadrados), que viene a representar un poco menos de la mitad de la superficie del departamento de Central (47,3%). La cuantificación hecha por el Gobierno del daño económico al sector más vulnerable, el frutihortícola, habla del equivalente a 25 millones de dólares. Y para asistirlo inicialmente tiene planes cuyo valor puede estimarse en 20 millones de la misma moneda, en semillas, insumos agropecuarios básicos, ayuda técnica, además de créditos y planes de refinanciamiento.

    El plan de contingencia del Gobierno prevé destinar G. 27.100 millones para la adquisición de semillas, insecticidas, fungicidas, fertilizantes, malla de mediasombra y productos pecuarios, y otros G. 82.500 millones para el proyecto de reactivación productiva, lo que hace que el total del auxilio sea de G. 109,6 billones (casi US$ 20 millones).

    Para facilitar la rehabilitación financiera, el Crédito Agrícola de Habilitación (CAH) renovará los vencimientos productivos previstos, no obligará al pago de créditos por 1 año y hará una quita de intereses del 50% del monto acumulado al momento de la cancelación. Por su parte, el Banco Nacional de Fomento renovará los créditos hasta un año y hará una reestructuración y refinanciación de la deuda de los afectados hasta 5 años de plazo.

    Estas son las primeras medidas impulsadas por el Gobierno que con el correr de los acontecimientos se verá si son suficientes o no. Lo más significativo es que ha tomado la iniciativa para mitigar el duro golpe y garantizar con rapidez el salvataje de los sectores más castigados de la producción.

    Los planes de contingencia anunciados por el Estado ya están en marcha, lo que indica que ya se podrá comenzar a activar de inmediato para conseguir lo antes posible el resarcimiento de los daños y la recuperación rápida de la producción más accesible.

    Hay que aprovechar el impulso que representa la asistencia estatal y encarar prontamente la rehabilitación de los sectores más afectados. Ante tamaño golpe climático y sus graves consecuencias no resta otra alternativa que ponerse manos a la obra y restablecer la producción para restituirle en lo posible a la situación anterior.

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    Publicado por jotaefeb | 27 julio, 2017, 8:21 am
  83. El caos y los campesinos
    Por Miguel H. López –

    El caos vehicular que crispa a algunos en Asunción y la crisis derivada de él es culpa del mal gobierno (de Cartes en este caso) y de la irresponsabilidad de los parlamentarios (principalmente oficialistas) en atender y definir asuntos que son de su incumbencia y que prefieren obviar. Muchos dirán que los provocan los campesinos “haraganes” y no otros. Y es que a veces lo obvio no se ve, ese es el fondo del asunto.
    El análisis de un sector de la población suele ser muy atinado en algunos casos frívolos, pero muy pelotudo en cosas esenciales como la vida, la economía y la política. A veces hasta la franja “más instruida” dice zonceras.
    Lo primero que vemos –y que tanto estresa a ciertos citadinos– es que el caos vehicular se genera porque las calles son cortadas por las manifestaciones de los campesinos de la Coordinadora Nacional Intersectorial. Esta lectura es insuflada por algunos medios de comunicación y cierto periodismo sensacionalista, poco apegados a la naturaleza de la profesión.
    Lo que es dable para entender los hechos, con algún equilibrio, es conocer las causas y las consecuencias. Si nos quedamos en lo inmediato y olvidamos el fondo, terminamos siendo simples alcornoques.
    Los campesinos no vinieron a Asunción porque se les ocurrió. Están hace casi 20 días acampados en la Plaza de Armas, sufriendo todo tipo de carencias. Reclaman condonación de deudas y declaración de emergencia en el campo. ¿Por qué? Porque el Gobierno les pidió el cultivo de ciertos rubros y la viabilización de mercado, apoyo crediticio y técnico. Entonces se endeudaron ante tal pedido-ofrecimiento que les garantizaba que no habría riesgos. Luego el Estado se olvidó del tema. El mercado se malogró y no les ayudó, les dejó con la deuda, el hambre y la pérdida. Hasta sus tierras pueden ser rematadas hoy. Pidieron el resarcimiento, no hubo respuestas. Nada de nada. Entonces no quedó otra que venir al centro del poder a presionar. Finalmente un efecto colateral son las trancadas en el tráfico. ¿Culpa de quién? Culpa de quienes no les dejaron opción de llegar a la capital. Si el Gobierno y el Parlamento hubieran resuelto el asunto desde el principio, no estarían aquí.
    ¿Y por qué condonarles? Porque el Estado es responsable. Además, viene subsidiando miles de millones de guaraníes a sectores como los ganaderos, sojeros, transportistas, inclusive a una azucarera en quiebra, y nadie dijo nada. Y el Estado no había tenido la culpa de esos asuntos, como ahora sí.
    Condonar a estos campesinos es hasta una obligación moral. Un resarcimiento necesario de quien les causó el perjuicio.

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    Publicado por jotaefeb | 27 julio, 2017, 8:17 am
  84. Soluciones justas

    La irracional postura de los dirigentes de la Coordinadora Nacional Intersectorial, quienes se aferran ciegamente a la exigencia de condonación y/o subsidio de 17.000 labriegos, provoca el desgaste de la protesta y su creciente impopularidad, que aumenta a la par de cada bocacalle que bloquean a diario en la Capital. Salvo el apoyo que reciben de algunos pescadores de río revuelto que perdieron toda noción de la realidad, como Efraín Alegre y sus comandados, más otros que por infundadas razones ideológicas hacen lo mismo, como en el caso del Frente Guasu, el resto, la mayoría, considera descabellado el reclamo, por decir lo menos.

    Hasta ABC color, que ante la menor oportunidad no duda en tirar nafta al fuego, esta vez calificó de “sensata” la postura del Poder Ejecutivo, al plantear la refinanciación como una alternativa real para los campesinos que no están en condiciones de honrar sus compromisos financieros. El tema será abordado mañana, en sesión ordinaria del Senado, en donde debe primar la razón y no los malos cálculos electoralistas de quienes están dispuestos a todo a cambio de un mísero voto.
    La cuestión debiera ser sencilla. Si hasta ahora se obtuvieron buenos resultados con la política de refinanciar las deudas, que ya benefició a casi 13.000 familias rurales, lo primero que cualquiera se pregunta es ¿Por qué dejarla de lado y desempolvar nuevamente la consigna de la condonación?
    Para hacer un planteamiento alternativo se supone que primeramente deberían demostrar que dicha fórmula fracasó, lo que desde luego obligaría a todos a barajar otras alternativas. Pero como ese no es el caso, rehúyen dicho debate y saltan directamente a su alocada pretensión, que buscan imponerla mediante la sanción de una “Ley de Emergencia” en favor de personas innominadas, sin que nadie sepa quiénes, ni para cubrir qué tipo de deudas, ni en dónde las contrajeron.
    Sucede que los números son irrefutables. El gobierno ya les hizo entrega de 10.000 millones de guaraníes en concepto de “resarcimiento”, les condonó intereses por valor de 38.000 millones, les refinanció 38.000 millones más a 12 años de plazo, con dos de gracia y les asistió con otros 6.000 millones para proyectos productivos; lo que sumado representa un monto de 92.000 millones de guaraníes.
    A esto se agrega el “plan de contingencia” anunciado ayer por el Ejecutivo, que consiste en otorgar un subsidio de 27.000 millones a 2.600 labriegos afectados por las intensas heladas registradas días atrás, además de la reapertura de las listas para que se inscriban aquellos que se encuentran en mora por créditos contraídos para la producción.
    Acuerdos más razonables y ventajosos para estos compatriotas resultan difíciles de imaginar, aunque una de las comisiones asesoras del Senado, la de Legislación, ya dictaminó a favor de la condonación, desoyendo las voces que mayoritariamente se alzan en contra.
    Es hora de recuperar la cordura, si es que eso no resulta demasiado pedir a nuestros congresistas. Su labor es legislar en función a los intereses del pueblo paraguayo, no en base a sus estrategias electorales. Después de todo, se trata de nuestro dinero, del dinero de todos los contribuyentes, no del que saldría de sus bolsillos para congraciarse con un sector social al que, como señalamos, se le están dando respuestas concretas.
    El Ejecutivo debe mantener con firmeza la tesis a favor de la refinanciación. Es una postura justa que, como tal, será valorada por la sociedad, la cual sabrá castigar a los políticos que persistan en actitudes irracionales con el único fin de potenciar sus proyectos electorales, aun al costo de generar un ambiente de crispación social y zozobra.

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    Publicado por jotaefeb | 26 julio, 2017, 8:24 am
  85. Distinguiendo entre campesinos y productores
    Por Óscar Germán Latorre

    Las manifestaciones campesinas y las bajas temperaturas soportadas en los últimos días nos permiten diferenciar claramente entre campesinos –muchos de ellos simple avivados– y los verdaderos productores.

    Los primeros, los campesinos, desde hace casi dos semanas deliberadamente obstruyen las calles de la capital para impedir el tránsito de transeúntes y automovilistas que deben llegar a sus lugares de trabajo, concurrir a sanatorios y hospitales, a los centros de enseñanza o simplemente regresar a sus casas, so pretexto de impulsar la sanción de leyes que, no solo impliquen condonación de deudas bajo la figura del subsidio, sino que permitan la concesión de nuevos créditos que el año que viene tendrán el mismo reclamo.

    Para estos campesinos, los problemas relacionados con las heladas para nada importan, simplemente porque no son productores –ni pequeños, ni medianos, ni grandes– o porque persiguen la condonación de deudas que nada tienen que ver con el proceso productivo y no pasan de gastos de consumo.

    Es verdad que todos tenemos el legítimo derecho de pretender el acceso a un medio de transporte, a un celular, a electrodomésticos y hasta contar con una parabólica para captar canales de algún satélite –posiblemente sin autorización– y hasta sea legítimo obtener créditos a tales efectos, siempre y cuando nuestras finanzas nos permitan avizorar que esas cuotas podrán ser atendidas en el futuro. Esa es la situación de casi todos los paraguayos y, salvo algunos pocos, la amplia mayoría adquieren sus viviendas, electrodomésticos y hasta se toman sus vacaciones a través de créditos. Pero la mayoría asume esos compromisos financieros basados en sus ingresos y se ajustan a las condiciones impuestas por las entidades financieras privadas y públicas.

    Por otro lado, las noticias del impacto de las heladas sobre los cultivos no son precisamente auspiciosas. El crudo invierno afectó los cultivos de hortalizas y de trigo. Fue tan nefasto el impacto que aparentemente ni los viveros construidos al efecto de evitar el impacto de las bajas temperaturas resulto efectivo para los niveles registrados durante dos o tres días de la semana pasada. Estoy completamente seguro de que esos productores no se encuentran entre los manifestantes que para reclamar la condonación de sus deudas, violentan los derechos de tránsito, de trabajo, de salud y de educación de terceros que nada tienen que ver con esos muy dudosos reclamos.

    El pedido de leyes especiales para lograr el supuesto subsidio parece un juego de truco, donde los dirigentes se niegan a mostrar el supuesto listado de productores que se encuentran en mora y las causas o motivos de los créditos impagos.

    Los verdaderos productores se encuentran en sus fincas evaluando los daños y examinando las estrategias a desarrollar para atender los graves perjuicios sufridos por las heladas. Estos daños nos afectaran a todos permitiendo que por la insuficiente producción nacional se admita la importación de hortalizas, de harina y tal vez de otros productos que han quedado prácticamente destruidos por completo. Luego las preguntas que ya muchos se hacen son, ¿por qué condonar las deudas de esos campesinos que violentan nuestros derechos, que nos amenazan y hasta lesionan con sus garrotes de madera mientras los verdaderos productores, sin distinción de niveles han perdido por completo sus cosechas? ¿Por qué las deudas que ni siquiera se originan en actividades productivas deben ser condonadas y las de los demás ciudadanos son exigibles, generan altos intereses y se traducen finalmente en demandas judiciales?

    Sea bajo la figura de la condonación o del subsidio la única verdad es que seremos todos nosotros, a través de los impuestos que abonamos al fisco, quienes terminaremos solventando esas condonaciones o subsidios. Y esto debe quedar bien claro para evaluar correctamente lo que aquí se está planteando. Los verdaderos productores están tratando de salvar sus cosechas si ya no las perdieron por completo. Los verdaderos productores, estimados compatriotas, no están transitando por las calles de Asunción totalmente despreocupados de sus cosechas y son aquellos y no estos avivados, que evidentemente no son productores, los que merecen toda la atención y asistencia del Estado. Son esos productores que no están en Asunción, sino en sus fincas los que deben tener un urgente plan para refinanciar sus créditos y hasta obtener la condonación de los intereses por mora.

    Cuando se trata de apoyar a quienes verdaderamente trabajan y se exponen para proveernos de alimentos y engrandecer al país, que dispongan de mis impuestos y hasta que me cobren una cuota adicional para solventar la atención financiera de los mismos. Eso se llama solidaridad y para nada se asemeja a las condonaciones que los campesinos están reclamando.

    Desconozco el verdadero impacto de las heladas, pero sí estoy plenamente convencido de que hay que asistir a los productores que han perdido parte o toda su cosecha y para evitar procedimientos torcidos que las verificaciones de los reales perjudicados sean eficientemente comprobadas y documentadas. Lo único que en este momento debemos evitar es que los fondos que se destinen a asistir a esos productores se queden por el camino y no cumplan los objetivos que con ellos se persiguen. Necesitamos transparencia que garantizará la asistencia y nos permitirá la tranquilidad de saber que nuestros impuestos han sido correctamente aplicados.

    Los políticos, especialmente los irresponsables oportunistas y populistas de siempre, tienen la brillante ocasión de poder distinguir el trigo de la paja y, de ser necesaria la asistencia, permitir que ella sea destinada a quienes realmente se merecen y no a quienes han venido atormentándonos, amenazándonos y violentando nuestros derechos para obtener beneficios indebidos.

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    Publicado por jotaefeb | 26 julio, 2017, 8:23 am
  86. La inversión social sigue aumentando en la gestión del Gobierno

    Con motivo de las ruidosas marchas de un sector de campesinos que están tomando medidas de fuerza en Asunción, se han escuchado algunas opiniones de sectores políticos de oposición que critican al Gobierno por su política social. Incluso muchos dirigentes campesinos que están haciendo sus reclamos prefieren ignorar lo que ya se ha realizado a favor de ellos a partir del documento firmado el 23 de abril del 2016. A pesar de que muchos de ellos son beneficiarios del acuerdo en el refinanciamiento de deudas, la entrega de dinero en efectivo para el resarcimiento de los daños del campo, el perdón de intereses moratorios y la entrega de nuevos créditos agrícolas

    Pero al margen de esas reclamaciones que tienen su indudable tinte político interesado, el país continúa su tarea y el Gobierno prosigue su trabajo a favor de la gente aplicando con fuerza sus lineamientos políticos en beneficio de las grandes mayorías.

    Cifras dadas a conocer por el Ministerio de Hacienda revelan que en el primer semestre de este año el Estado paraguayo hizo un gran esfuerzo y gastó el 6,6% más en la inversión social que en el primer semestre del año pasado. La suma invertida en este sector crucial del país supera en 18,7% a lo que se gastó en el mismo renglón de enero a junio del 2015.

    Esto es así porque ese dinero es el que se destina para la provisión de bienes y servicios en distintos sectores sociales, principalmente en educación, salud, vivienda y protección social donde está la población que requiere preferentemente la ayuda del Estado.

    En la educación, que es un sector fundamental, se canalizó el 32% del gasto social del Gobierno y se invirtieron recursos por G. 2,8 billones. Las principales acciones de este capítulo corresponden al área de la educación inicial y escolar básica, donde se destinaron más de 1 billón de guaraníes, en tanto que en el área de educación media y superior se desembolsaron G. 448 mil millones. En lo que respecta a la formación de personas jóvenes y adultas se invirtieron G. 96 mil millones.

    En la salud pública durante este primer semestre del año se invirtieron G. 1,9 billones, suma que es superior en 5% a lo gastado en similar período del 2016. Los programas de mayor inversión corresponden a las intervenciones realizadas por las 18 regiones sanitarias con que cuenta la cartera de Salud Pública y lo más resaltante es que se gastó un 14% más que el año anterior en materia de productos e instrumentales químicos y medicinales.

    Para el sector de promoción y acción social se desembolsaron hasta junio fondos por valor de 28% más de todo lo destinado en materia de inversión social por la administración central del Gobierno. Se destacan aquí las inversiones realizadas para la mitigación en situaciones de emergencias efectuadas por la Secretaría de Emergencia Nacional.

    En el programa de pensión a adultos mayores se destinaron fondos que representan un aumento del 19% con respecto al desembolso realizado en el mismo período del 2016. En cuanto al Programa de Tekoporã, se invirtieron G. 182 mil millones, lo que implica un 65% de incremento frente al primer semestre del año anterior beneficiando a 142 mil familias en situación de vulnerabilidad, cuya cantidad va aumentando mes tras mes mediante la acción de la Secretaría de Acción Social (SAS).

    Los números que se han consignado tienen más elocuencia que los discursos que se suelen escuchar porque son indicadores que revelan los hechos reales, constatables y mensurables. Por más que se quiera tergiversar la verdad con palabras, campañas mediáticas o posturas interesadas, la realidad es una sola y tiene el peso suficiente para imponerse con la fuerza de la existencia efectiva de las cosas irrefutables, que en esta ocasión está expresada en los datos mencionados.

    Por ello es siempre aconsejable remitirse a la verdad de los hechos antes que a escuchar versiones que poco responden a los acontecimientos y mucho a los intereses políticos sectoriales.

    La administración del Estado es cosa seria y la buena marcha de sus intereses no responde a discursos improductivos, sino tan solo, y primordialmente, al trabajo efectivo que se realiza en los distintos sectores de la tarea gubernamental. Más que las palabras o la cháchara vacía, lo único producente es gestionar el país.

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    Publicado por jotaefeb | 26 julio, 2017, 8:22 am
  87. Política irresponsable

    Resulta verdaderamente intolerable que una vez más haya que escuchar a los políticos farfullar los mismos estúpidos argumentos respecto al ya aburridor tema de la condonación de las deudas acumuladas por personas que tozudamente quieren hacer creer al país que son agricultores azotados por alguna fantasmal emergencia que no se sabe muy bien en que consiste aunque sí es imaginable: inepcia para ejercer un oficio y manejar dinero ajeno.
    Ya están los Lugo, los Wagner, los Alegre, los Pereira y los Filizzola jugando el partido que gusta a las graderías, el del populismo rampante. Y el populismo se solventa siempre de la misma manera: con dinero público que al Estado no le sobra. El Gobierno está enfrentando este escenario como lo haría con una piara de elefantes, es decir, con fintas, vueltas y revueltas tratando que transitar lo más indemne posible las cáscaras de banana sembradas aquí y allá por operadores políticos de baja estofa, los que pululan cuando el panorama preelectoral no es muy prometedor para ellos.

    Está claro que los ministros que han desfilado por el Congreso para integrar la “mesa de diálogo” con los “labriegos”, tienen escasísimo margen de maniobra. Si niegan frontalmente la posibilidad de conceder la bendita condonación arriesgan corroer unos cuantos puntos la popularidad del Gobierno. Si aceptan de lleno la extorsión, corren otro riesgo, el de convertirse en malversadores del Tesoro Público. Lo que se dice, una ecuación diabólica: cualquiera sea el sentido en el que se resuelva, lleva directamente al infierno. Por eso es que lo único que pueden hacer las agencias gubernamentales es ganar tiempo.

    El Banco Nacional de Fomento ha dicho que tiene disponibles unas 12.000 remodelaciones de deuda de acuerdo a los papeles presentados. Lo mismo informó el Crédito Agrícola de Habilitación.

    La “dueña” del Tesoro, la glamorosa ministra de Hacienda, advirtió que hay que hacer muy bien las cuentas porque la suma que se comprometería no va a salir de la nada. Este tire y afloje entre el Gobierno en campaña para las internas partidarias y las organizaciones radicalizadas está llevando la cuerda al punto de tensión máxima. Y allí es donde los agitadores concentran su maligna faena. A ellos les interesa poco si los campesinos salen o no de sus deudas, mientras los tengan en la calle como mano de obra barata marchando y gritando las consignas que a ellos les conviene.
    Por sobre todo este panorama, el ciudadano común, el que sale a diario a ganarse la vida, tiene que soportar la agresividad y hasta bandolerismo de las escuadras de choque que encabezan estas manifestaciones y que de campesinos parecen no tener más que el nombre. La logística que los acompaña dice a las claras que no son unos marchistas espontáneos haciendo valer su derecho a peticionar a las autoridades sino comandos de agitación abastecidos por políticos inescrupulosos en su intento de construir, destruyendo, algo parecido a una alternativa electoral para abril próximo.

    Es bueno que el Gobierno sepa lo que se está jugando: si cede a la extorsión, regalando una vez más dinero que no tiene, podría vérselas con un severo voto castigo las próximas elecciones. Eso, al menos, es lo que cabría.

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    Publicado por jotaefeb | 25 julio, 2017, 7:28 am
  88. La agenda Lugo y Efraín por la condonación

    El comunicado del PLRA ratificando su apoyo a la imposible condonación de deudas por unos 34 millones de dólares desde el bolsillo de los contribuyentes, deja a la luz una componenda política que busca, por sobre todo, conmover las arcas públicas y golpear a la gobernabilidad.
    Esta agenda está mucho más centrada en los intereses políticos de ambos dirigentes que en la propia suerte de los trabajadores del campo. Lugo, busca afanosamente seguir construyendo desde una plataforma populista su caudal electoral, sin importarle la verdadera dimensión del drama que una eventual ley de condonación provocara en las finanzas públicas.
    Por su parte, Efraín Alegre es otro “pescador” en este río revuelto en tanto su propósito es seguir propiciando un clima de violencia en las calles que ya le generó como triste rédito la quema del Congreso y el show de “los exiliados” en los últimos meses.
    Es lamentable y repudiable lo que hacen Lugo y Alegre. Ambos no respetan los dictados del sentido común y mucho menos atribuyen importancia a las Políticas de Estado a la hora de lucrar con los beneficios de una jugarreta de baja calaña como lo es la condonación.
    El Gobierno estuvo destinando más de 80 millones de dólares, solo entre el 2016 y el 2017 para los pequeños productores mediante un programa serio de rehabilitación en el que cada moneda a ser destinada a los trabajadores del agro se encuentra fiscalizada y los propios campesinos pasan por un programa de educación financiera que les ayudará a no caer en nuevos errores en la implementación de sus planes que terminen acosándoles en forma de deudas con la banca pública y privada.
    Sin embargo, tanto Lugo como Efraín, juegan otro partido.
    A Efraín le interesa –por todos los medios– corroer el proceso político porque sabe que sus posibilidades en condiciones normales son escasísimas y está –incluso– con el riesgo de ser desbancado por Mario Ferreiro de la chapa de la oposición por la propia preferencia de sus correligionarios.

    A Fernando Lugo le interesa mucho más distribuir el poder de administrar recursos entre sus punteros políticos como Elvio Benítez, con quien tiene una relación de “sociedad” en estas luchas que lleva ya casi dos décadas. Su interés no se centra en los productores sino en los mandos medios que luego – a su vez – armarán sus carpas políticas aprovechándose de la necesidad de los productores.
    Sobre este punto, los congresistas deben tener muy en cuenta qué modelo de administración prefieren en los programas de rehabilitación campesina. El modelo hiper-fiscalizado que promueve actualmente el gobierno mediante el cual cada recurso llega a su destino final, o el modelo de ayuda a campesinos “sin nombres” cuyo gran paquete queda en el bolsillo de unos pocos avivados y sus patrones políticos y los pobres agricultores quedan aún más pobres porque acumulan deudas generadas irracionalmente.
    A Efraín le interesa – por todos los medios – corroer el proceso político porque sabe que sus posibilidades en condiciones normales son escasísimas y está – incluso – con el riesgo de ser desbancado por Mario Ferreiro de la chapa de la oposición por la propia preferencia de sus correligionarios.
    Él y sus “soldados de Alón” están dispuestos a cualquier cosa para impedir que el proceso fluya con normalidad porque de ser así, sabe que llegarán los líderes con mayor representatividad y apoyo popular, entre los cuales no figura su nombre, según todas las mediciones.
    Los congresistas deben, en esta ocasión, asumir con mucha seriedad su rol. Escuchar a la ciudadanía, a los gremios empresariales y a cualquier persona con el mínimo de sentido común que les indican al unísono que esta iniciativa es un mamarracho imposible de sostener, que solo beneficiará a un 7 por ciento de los productores y nadie sabe si son verdaderos agricultores en tanto siquiera han acercado un listado de sus beneficiarios.
    Una vez más los ciudadanos deben estar atentos porque están a punto de ser violentados en sus propios bolsillos por un compromiso de 34 millones de dólares cuyo destino, hasta hoy, nadie ha podido certificar con el mínimo de seriedad.

    http://www.lanacion.com.py/editorial/2017/07/25/la-agenda-lugo-y-efrain-por-la-condonacion/

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    Publicado por jotaefeb | 25 julio, 2017, 7:22 am
  89. El abuelo Moisés

    Por Caio Scavone

    Desde la desaparición de un excelente profesional, el Ministerio de Agricultura se vino en picada para aterrizar en una pista sembrada de abrojos, malezas y mediocres populistas. Entre tanta mezquindad e insuficiencia profesional humana y enredos productivos en que hoy sobrevive la agricultura familiar campesina sobresalta aún más la figura del ingeniero agrónomo Hernando Bertoni Flores (Pto. Bertoni, 1924 – Asunción, 1991), uno de los mejores técnicos agrícolas que tuvo este país.

    Con los cromosomas que certifican la marca registrada de la investigación agrícola del Paraguay, el Ing. Bertoni fue nieto de uno de los pioneros de la producción agrícola del país, el botánico, antropólogo, escritor, naturalista e investigador Moisés Santiago Bertoni, nacido en Lottigna, Suiza, el 15 de junio de 1857 y fallecido en Foz de Yguazú, Brasil, a causa del paludismo, el 19 de setiembre de 1929. Se había instalado en el Alto Paraná, hoy Puerto Bertoni, en el año 1894, quien se llegó a Buenos Aires en marzo del año 1884 y trabajó para el gobierno argentino en la provincia de Misiones.

    Se instaló junto a su madre italiana y educadora Giuseppina Torriani, su esposa Eugenia Rossetti y sus 11 hijos que se ganaban la vida cultivando primeramente cítricos, café y banana. Don Moisés había fundado la Escuela Nacional de Agricultura, base de la Facultad de Agronomía de la UNA, la Sociedad Nacional de Agricultura y representó al país en congresos y encuentros agrícolas verificados en el exterior.

    En épocas en que el Ing. Hernando Bertoni trabajó por la producción agrícola de este país, su Ministerio de Agricultura tuvo el esplendor de constituirse en una institución de jerarquía. La riqueza con el algodón llegó a todos los estamentos y ganaron productores, cosecheros, transportistas, comerciantes acopiadores, industriales, exportadores y todo el país se vistió de blanco para agradecer a esta cadena productiva textil.

    El tabaco, el maíz, el trigo, la soja, el arroz, la mandioca, los productos frutihortícolas, la caña de azúcar, la papa, la yerba mate, los abonos verdes, el cuidado de los suelos, el uso de las buenas prácticas agrícolas, los créditos accesibles y oportunos, la asistencia técnica y el mejoramiento del hato ganadero contaban con programas nacionales y cada rubro ostentaba un plan de desarrollo que daba buenos ingresos a todo campesino productor.

    Hoy todo se reduce a un asistencialismo caro y populista. El MAG se convirtió en un organismo de pronto socorro con sus millones malgastados en subsidios y regalías que solo sirven para generar más pobreza campesina. El regalar machetes, rastrillos, azadas y palas marcan la gran carencia que tiene la agricultura criolla y las carretillas entregadas refrendan la velocidad de desarrollo que tiene la producción agraria de los campesinos.

    La solución está siempre en cobrar impuesto al que trabaja y produce y entregar condonaciones y regalías al que viene, disfrazado de productor, a cerrar calles de Asunción como si el tránsito permitiese que nos desplacemos con holgura por las caóticas calles capitalinas. Entregar nuevamente 34 millones de dólares a 17.000 campesinos NN servirá para que el país tenga otra hemorragia y certificar que un Gobierno que no apueste a la educación agrícola, a una reforma integral, a créditos accesibles, a las buenas prácticas agrícolas y al buen uso de los recursos seguiremos entregando pollitos para que cada vez sean desplumados los verdaderos productores campesinos.

    El señor Moisés Santiago Bertoni comenzó a ganarse la vida cultivando y vendiendo café y naranja. Hoy esos rubros son buques insignia del gran contrabando que tiene este corrupto Paraguay. Ya no está el abuelo Moisés y sus sublimes mandamientos agrícolas hoy están convertidos en groseros subsidios y grotescas condonaciones.

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    Publicado por jotaefeb | 25 julio, 2017, 7:21 am
  90. Sensata posición

    Mediante el ejercicio abusivo del derecho a manifestarse, la Coordinadora Nacional Intersectorial Campesina, liderada por el operador político de Frente Guasu Luis Aguayo, trata de forzar al Congreso a que apruebe un proyecto de ley que prevé un subsidio estatal de hasta unos 50 millones de guaraníes por las deudas vencidas de cada uno de los 16.282 “agricultores” que integrarían una lista mantenida en secreto hasta hoy.

    Adoptando una sensata posición, el Poder Ejecutivo ya anticipó que vetaría una ley eventualmente sancionada en tal sentido, planteando la alternativa de abrir un periodo de inscripción para el refinanciamiento de las deudas de los labriegos afectados por las condiciones climáticas, en tanto que el Banco Nacional de Fomento (BNF) y el Crédito Agrícola de Habilitación (CAH) han ofrecido tasas de interés de entre 6 y 10%, con refinanciación hasta diez años y dos de gracia, tal como se hizo en 2016. En efecto, aquella vez, el Gobierno reestructuró las deudas de 9.645 campesinos por valor de 35.000 millones de guaraníes, compró las deudas de cada uno de ellos con el sector privado por hasta 30 millones de guaraníes y les resarció en dinero, víveres, insumos y equipos, por un valor total de diez mil millones de guaraníes.

    Sin embargo, insatisfechos con estas generosas concesiones, en esa ocasión los avivados plantearon de inmediato once nuevas exigencias, incluyendo la condonación de deudas de pequeños y medianos productores demandados judicialmente, la quita del pago de los intereses que debían abonar estos últimos, la concesión de créditos hasta 750 millones de guaraníes, a sola firma, y sin intereses, por parte del BNF, y reclamaron hasta la derogación de la ley que crea la Fuerza de Tarea Conjunta.

    Vale la pena recordar estos antecedentes para tener la certeza de que los endeudados consuetudinarios siempre plantearán nuevos reclamos, si no este mismo año, con toda seguridad el próximo y el siguiente, porque lo que buscan es la agitación política y el zarpazo al dinero público, es decir, al bolsillo de los contribuyentes que aportan al fisco y no tienen el vicio de apremiar al Estado para que les pague sus cuentas, entre ellos millares de agricultores genuinos que trabajan con ahínco y pagan sus deudas.

    Con toda razón, el ministro de Agricultura y Ganadería desea saber quiénes serían los beneficiarios, “a quiénes deben, cuánto deben y por qué razón deben”, datos que también ignoran los legisladores y que, por cierto, deben conocerse incluso para una refinanciación de las deudas. Bien se sabe –por datos que ya salieron a la luz– que muchas de ellas no fueron contraídas precisamente para aumentar la productividad agrícola mediante la compra de insumos o útiles de labranza, sino más bien para adquirir motocicletas, teléfonos móviles, electrodomésticos o vestimentas.

    Valga como ejemplo de lo que afirmamos el caso de Édgar Sander, de Edelira, que reclama el subsidio para salvar a su padre, que salió de garante de un amigo que usó el dinero prestado para construir una estación de servicio. Como, con toda seguridad, no será el único caso de notoria desfachatez de quienes quieren aprovecharse de un refinanciamiento o de un subsidio, cada uno de los integrantes de la misteriosa lista debe rendir cuentas para que los organismos competentes sepan qué hicieron con los créditos recibidos. Por su parte, los dirigentes de la voraz Coordinadora tienen que explicar qué hicieron sus miembros con las ventajas logradas el año pasado, muchos de los cuales podrían ser los mismos pedigüeños de hoy. Más aún, como ni el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) cuenta con un registro completo y actualizado de los campesinos, es probable que entre los reclamantes abunden los sinvergüenzas que se llaman “campesinos” solo por vivir en el interior del país, donde son despenseros o prestan servicios.

    Como hay tanta gente que produce honestamente y vende sus productos, se puede afirmar que los verdaderos campesinos cultivan la tierra de sol a sol y no vienen a Asunción para impedir durante varios días el libre tránsito de las personas. A lo sumo, piden la reprogramación de sus deudas, tal como lo hacen hoy, justificadamente, los horticultores de la zona de Acahay, afectados por las recientes heladas.

    Es obvio que si el MAG, el BNF y el CAH actuaran a ciegas, prestándose a manejos fraudulentos y chantajistas, malgastarían el dinero de todos y que sus responsables incurrirían en el delito de lesión de confianza. Habría que preguntarse, también, si la banca pública otorgó los créditos de acuerdo a las condiciones impuestas en sus respectivas leyes orgánicas. La del CAH, por ejemplo, dispone que el interesado presente un plan de trabajos agrícolas y domésticos, incluyendo los gastos y recursos probables derivados de su ejecución, y ofrezca una garantía hipotecaria, una prendaria y otra personal. Las condiciones que fija la banca privada son más severas, en particular en lo que respecta a los intereses, pero ello no ha impedido que también se exija que el Estado cubra el crédito que los deudores bien podrían haber obtenido del BNF o del CAH.

    Nada de lo antedicho les importa a demagogos baratos e irresponsables como el presidente del PLRA, Efraín Alegre, y los diputados de ese partido José Ledesma y Víctor Ríos. El primero de ellos llegó a afirmar que ¡el derecho de protestar de los “labriegos” debe prevalecer sobre el derecho de circular de los demás!, eludiendo opinar sobre la necesidad de que se dé a conocer la famosa lista. Se solidarizó con ellos como si el dinero que se les dé sin ninguna auditoría fuera a salir del bolsillo de los legisladores y no del de los contribuyentes.

    Como era previsible, también el Frente Guasu respalda la disparatada iniciativa, por la simple razón de que “subsidio” no es una “mala palabra”, según su líder Fernando Lugo. En realidad, es una pésima idea, pues el dinero que se dilapide para ceder ante el chantaje podría tener destinos mucho mejores, en beneficio de la gran mayoría de la población. En otros términos, quienes se prestan a darles el gusto a unos deudores recurrentes traicionan el interés general y solo alientan mayores atropellos a la decencia y al sentido común.

    Es bueno que otros precandidatos presidenciales hayan expresado su discrepancia con las demandas planteadas y es de esperar que el Senado rechace el cuestionado proyecto de ley para una “rehabilitación financiera”, con la que no pueden contar los ciudadanos comunes y corrientes que se empeñan en cumplir con sus obligaciones financieras sin cargarlas sobre los hombros de los demás.

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    Publicado por jotaefeb | 25 julio, 2017, 7:04 am
  91. De la huerta, directo hasta tu mesa
    Por Brigitte Colmán
    Hay una versión de la gente que trabaja en el campo que nos encanta.

    Esa en la que vienen las señoras a vender verduras, queso paraguay, gallinas y lechones, dulces y frutas. Nos gusta cuando podemos comprar productos frescos y libres de agrotóxicos, en las pintorescas ferias.

    El problema es que a veces esa gente –que produce lo que nosotros comemos en la ciudad– viene con reclamos y se empeña en llamar nuestra atención. Exactamente como los campesinos que anduvieron cerrando las calles y generando más de una úlcera.

    Aclaro que, como no tengo auto, me obligaron más de una vez a caminar para llegar al diario. Pero no fue tan grave, caminar es superbueno; aunque dicha actividad tenga menos discípulos que la bici.

    Asumo que es bastante difícil de comprobar quiénes de los que andan protestando son genuinamente agricultores en problemas financieros, y quién solo se sumó a la protesta de manera oportunista.

    También debo decir que no me parece justo que nos joroben a nosotros, y no mucho a los diputados, senadores, a los ministros y al presidente de la República. Y que espero que sea mentira eso de que no dejaban pasar a las ambulancias.

    Hechas las aclaraciones, necesito desmarcarme de los clasistas y los desclasados que durante la pasada semana se dedicaron a destilar no solo mala onda, sino algo peligrosamente parecido al odio.

    Una de las opiniones que más tristeza me dieron fue la de un chofer de un ómnibus que se quejaba por el desmadre en el tráfico. “¿Por qué se tiene que pagar su deuda?”, despotricaba el trabajador del volante; y un pasajero se puso a debatir con él y a acordarse de la mamá de todos los campesinos que bloqueaban las calles.

    Como no me gusta mucho la perspectiva de poner en riesgo mi integridad física, me callé todos mis argumentos. Pero sinceramente me hubiera gustado preguntarle al chofer en cuestión si le pagan el salario mínimo, si tiene IPS, si trabaja solo las 8 horas laborales o le explotan; si eso de manejar como tarados por nuestras calles es porque tienen la obligación de hacer el redondo, o porque el sistema de transporte público es una mierda realmente. Y decirle que mientras él es explotado su patrón, el señor transportista, recibe permanentemente regalos del Gobierno.

    El Gobierno les regala plata a sojeros y a transportistas, ¿por qué no a los agricultores?

    Una mención aparte se merecen los conductores paraguayos. Estos son de lo peorcito que existe en el mundo mundial. No respetan al peatón. Si ven uno cruzando sobre la cebra, en vez de detenerse pisan el acelerador. No soportan tener otro vehículo delante, y tampoco respetan los semáforos ni las reglas del tránsito, todo eso sin mencionar que son unos sicópatas armados con las bocinas de sus autos.

    ¿Y vos me vas a decir que el problema del tránsito son los campesinos?

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    Publicado por jotaefeb | 25 julio, 2017, 6:58 am
  92. Piquetes y subsidios
    Enrique Vargas Peña

    Cuando Horacio Cartes nombró a Raúl Sánchez hijo, en Yacyretá (http://bit.ly/1orWJ8T) “porque es su amigo”, dejando de lado todo el discurso sobre la profesionalización de la función pública que emitía machaconamente el grupo Cartes como elemento diferencial entre el presente Gobierno y los anteriores, quedó claro que por el poder el presidente es capaz de pisar todos los principios, de violar todas las normas, de destruir nuestra Constitución y nuestra República.

    Lo anterior viene a cuento del pedido de que el Estado asuma de alguna forma los reclamos financieros de las bases de Luis Aguayo (Coordinadora Nacional Multisectorial, Mesa Coordinadora de Organizaciones Campesinas –Mcnoc–) reclamos que quieren imponer organizando piquetes para violar los derechos de quienes trabajan en Asunción y del pedido, semejante al de Aguayo, presentado por el diputado Carlos Núñez (procesado por contrabando y compañero de campaña de Santiago Peña) para beneficiar a cuarenta mil funcionarios públicos endeudados con entidades privadas.

    Ambos pedidos, el de Aguayo y el de Núñez, se centran en recurrir al Banco Nacional de Fomento (BNF), cuyo capital es aportado por el pueblo paraguayo mediante sus contribuciones realizadas para impulsar el desarrollo y no para alimentar costosas campañas electorales de candidatos como Santi Peña.

    Parece que alguna gente pretende que no se vea que Aguayo y su organización originaria, la Mcnoc, forman parte del autodenominado Congreso Democrático del Pueblo en el que se articula con el Frente Guasu de Fernando Lugo, aliado fundamental y principal de Cartes en la destrucción de nuestra República.

    Para justificar este asalto al BNF, el grupo Cartes está deslizando sibilinamente la recordación de que ya se “ayudó” con recursos públicos a los transportistas y a Azucarera Iturbe, como si asaltos antiguos pudieran legitimar asaltos nuevos.

    El pedido de Aguayo no resiste el menor análisis. Un supuesto diez por ciento de las familias que se dedican a la agricultura familiar campesina, supuesto porque las listas de personas son un secreto celosamente guardado por la coordinadora multisectorial, pide un privilegio que el noventa por ciento restante no solicita, en base a acontecimientos que, como las plagas de Egipto, habrían afectado selectivamente solo a las bases de Aguayo.

    El pedido de Núñez es todavía más perverso: Utilizando información privilegiada del propio BNF, el compañero de campaña de Santiago Peña elaboró una lista de morosos cuyas deudas quiere que paguemos todos los paraguayos buscando que ellos voten por el candidato del cartismo.

    La realidad es que ambos pedidos no tienen otro propósito que alimentar las campañas electorales del Frente Guasu y de Honor Colorado, fuerzas cuya popularidad están en baja según coinciden todas las encuestas, incluidas las que le presentó hace algo más de un mes Francisco Javier de la Cuadra a Horacio Cartes.

    Lugo y Cartes se están encaminando a un sonoro fracaso electoral ya el 17 de diciembre, día en el que ambos cómplices podrían ser duramente castigados por un pueblo hastiado de tanta desvergüenza y de tanto abuso.

    Necesitan alimentar de alguna forma sus campañas o, si eso no resulta, generar hechos que impidan que el pueblo pueda pronunciarse. Es la receta que con todo éxito está aplicando en Venezuela Nicolás Maduro, que lleva un año “posponiendo” elecciones ordenadas por la Constitución venezolana pero que no tiene la menor intención de realizar.

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    Publicado por jotaefeb | 25 julio, 2017, 6:53 am
  93. El eterno fruto de la imprevisión

    Es increíble. Perece en realidad un tema baladí, sin embargo no lo es. Hablamos de nuestra falta de previsión. Un mal crónico de nuestra sociedad. Y decimos por qué.

    Toda la semana pasada, en los noticieros matutinos de todos los canales, en las radios, en los programas de mayor audiencia, por supuesto también en los diarios y en las redes sociales, se comentó hasta el cansancio que el domingo a la tarde iba a entrar violentamente un frente frío…una masa de aire polar, recordamos que dijeron algunos pronosticadores, que la temperatura iba a bajar rápidamente por lo que había que estar prevenidos.

    Todo el mundo lo habrá escuchado de alguna u otra manera. Pero le entró por unoído y le salió por el otro, como decían nuestras madres. Nadie le dio mucha pelota al tema pesea la gravedad de la advertencia…“masa de airepolar”.

    Primer escenario, las calles de la ciudad capital ayer. Muchísima gente en “camisa re-í”, y un frío de la gran siete. En la Expo, en los lugares públicos, hasta en la salida de las misas, todo el mundo mal abrigado, como si el cambio de tiempo hubiera sido algo absolutamente inesperado, sin avisos previos.

    El resultado previsible será desde hoy una saturación de los hospitales públicos y hasta los sanatorios privados, con un tendal de gente engripada, con problemas respiratorios, etc, que requerirán tratamiento. Los que concurran a los privados bueno…pagarán de su bolsillo su falta de previsión. Pero los queconcurran a los hospitales y centros de salud públicos, le costarán una fortuna al Estado, es decir…a nosotros los contribuyentes que en definitiva somos quienes pagamos el pato. Podrá decirse que es unproblema educativo, etc, pero se trata de una realidad insoslayable. Somos desatentos, desaprensivos, irresponsables porque no solamente se veía a gente mayor que se estaba “muriendo de frío” sino a muchísimas criaturas que salieron mal abrigadas de sus casas, los que casi conseguridad estaban cogiendo algún mal debido a lascondiciones climáticas.

    Podemos anticipar la noticia entonces:Pacientes con problemas respiratorios saturan los hospitales públicos.

    Segundo escenario. El campo. Llegarán lasheladas, que llegan todos los años, puntualmente enestas fechas. Los pequeños campesinos como los grandes productores no toman las precauciones suficientes ante este perjudicial fenómeno. Primero que nada no deberían preparar cultivos que no puedan soportar este clima extremo. Deberían esperar el tiempo adecuado que ya no es ningún secreto y hacerlo recién en ese momento. Todo el mundo sabe que llegará la helada, pero cometen el mismo error, una y otra vez.

    En el caso de los campesinos pequeños, elproblema es más serio, de pronto carecen de recursos para tomar las previsiones del caso, comprarse una malla de media sombra para protegerla chacra, etc. Pero para ellos corre lo mismo que para los anteriores. No plantar nada que pueda “quemarse” con la helada que llega cada julio y agosto de todos los años.

    También hay recursos naturales para proteger a los cultivos, sobre todo lospequeños, del frío. Hacer fogatas en medio del “cocué”, entre otros.

    También podemos anunciar las noticias que vendrán en este ámbito: Cultivos fueron dañados por la helada. Solicitanasistencia al Gobierno.

    Una pena realmente. Problemas que pueden evitarse o por lo menos atenuarse no tienen visos de solución.

    El país está cambiando en muchos órdenes. El Gobierno hace un esfuerzo supremo para ello. Deberíamos empezar a cambiar también estas malas costumbres tan arraigadas en el alma nacional.

    Por lo pronto, cuando lean las noticias de esta semana, nos dirán…¡cuánta razón tenía ADN!

    http://www.adndigital.com.py/el-eterno-fruto-de-la-imprevision/

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    Publicado por jotaefeb | 24 julio, 2017, 7:17 am
  94. Utilización política del dolor campesino
    Por AUGUSTO DOS SANTOS

    El problema no es que el Gobierno no tiene dinero para pagar la condonación como se esgrimió en la semana pasada en muchos debates. El problema es que no se puede atender un planteo tan poco serio y mal intencionado. Hubo muchas movilizaciones justas y respetables, en esta ocasión todo huele a una pésima jugada política.

    Primero conversemos sobre lo elemental. Todo conjunto social conformado en base a cualquier interés tiene todo el derecho del mundo a politizarse. Ello no está prohibido, ni negado, ni es incorrecto, toda vez que sus encuadres societarios lo permitan.

    La sociedad postmoderna no puede seguir con el provincianismo de asustarse de la “politización” como en los tiempos de las dictaduras militares. Hoy está politizada la Iglesia, el periodismo, la farándula. Casi no existe una gestión asociativa que la escape, por una sencilla razón: todos los seres vivos con capacidad de razonar tienen una necesidad de tomar parte, ya sea siguiendo una opinión y/o aportando la propia.

    El propio amor es político. No es el finado Magdaleno Silva, sino el finado San Agustín – pensamiento iluminado como pocos– el que dijo “amar no es otra cosa que anhelar algo por sí mismo”. O como dice la novia de mi amigo Felipe “comprar un zapato es un acto político”.

    Despejada, pues, toda duda al respecto de no caer en el ignorante y decadente temor a la politización, ofrecemos las garantías necesarias para analizar las diferencias que existen entre una propuesta campesina de impacto político y una iniciativa campesina de utilización sectaria y política.

    Una movilización campesina que llega a la capital, que ocupa sus calles, que se manifiesta frente al Congreso es un acto importante que debería ser también serio.

    La presente movilización empezó a mostrar sus hilachas de verdadera intención en las provocaciones a los ciudadanos interesados en desplazarse de un lugar a otro, ocasionando no solo inconvenientes, sino conatos de agresión, quema de objetos, etc.

    Aquí es donde es muy fácil explicar la diferencia que existe entre una forma de expresar con fortaleza los argumentos del sector campesino sin que ello represente un deliberado intento de generar roces con terceros. Es fácil porque existe un ejemplo a la vista de todos: hace más de veinte años los campesinos vinculados a la Federación Nacional Campesina llegan cada año –cada año– a Asunción con su protesta. Obviamente su marcha ocupa calles y genera el mal humor de muchos, pero la diferencia substancial se encuentra en el talante de tales movilizaciones que no vienen a buscar la confrontación sino el debate de sus temas.

    Tanto es así, que antes que empiece una movilización de la Federación Nacional Campesina, en marzo, los mismos ya publican su listado de reivindicaciones. Y no se puede decir, de ninguna manera, que sean amigos del Gobierno precisamente, porque sus dirigentes abundan en fuertes críticas a la administración Cartes.

    Algo huele mal en las verdaderas intenciones de la presente movilización campesina desde el momento en que el propio financiamiento por parte de partidos de oposición se muestra con total pornografía, a la vista de todos, frente a las cámaras y casi con burla contra el sentido común de los ciudadanos.

    Lo que los dirigentes de esta movilización y los sectores políticos que exhiben su plata para financiarlos a la vista de todos no entienden es que la representación de los problemas campesinos es ( o debe ser) universal, mientras que la plata de un color político es tremendamente sectario.

    Sin el menor rubor lo que se radiografió con ese acto de exhibición de plata partidaria para una marcha campesina es el “emputecimiento” de una causa a consecuencia del sectarismo político. Ese circo terminó por desplomar la credibilidad de esta movilización.

    Cómo es posible dudar, a partir de entonces, que esta movilización responde a intereses de sectores de la oposición interesados en desgastar al Gobierno? Es como aducir que aquello que camina sobre el techo y dice miau, es un ornitorrinco.

    LA BURLA DE LA AUSENCIA DE DATOS

    La negativa a dar la nómina de los supuestos 17 mil “condonables” que aspiran a 34 millones de dólares es una reverenda burla al sentido común de los ciudadanos. Imaginemos que en pocos meses, los industriales o los jugadores de fútbol o los albañiles, se agrupen y produzcan una marcha. Imaginemos que son los jugadores de fútbol, quienes dicen ser 100 mil en todo el país y piden una jubilación de 50 millones de dólares, y que, cuando el Estado le pregunte sobre quiénes son, con nombre y apellidos, ellos aduzcan que hicieron una marcha hasta Asunción, olvidándose de ese dato. No es poco serio nomás. Es una burla. Es una burla en serio.

    LO QUE ES IMPRESCINDIBLE SABER

    Hay algunos datos imprescindibles para entender lo que ocurre que no se publicarán con tanta precisión porque sucede que la mayor parte de los medios, si bien no son fans de las causas campesinas, tampoco aprecian al gobierno y es difícil que se sepa.

    La condonación no solo es un imposible ético (salvo en situaciones extraordinarias vinculables a catástrofes o crisis imponderables) sino además una forma de suicidio financiero de los propios condonados, porque si bien serían eximidos de sus cuentas (terrible injusticia porque solo beneficiaría al 7% de todos los pequeños productores) quedarían inhabilitados del sistema financiero, lo cual hace previsible que en pocos años más, de ser un agricultor que además tenía una quinta con arboles frutales, termine parado en un semáforo de Asunción vendiendo mandarinas para sobrevivir.

    El otro punto totalmente olvidado es que el año pasado hubo un acuerdo y un gigantesco proceso de refinanciamiento de deudas de casi 50 millones de dólares, a lo que se suma la entrega de insumos, tractores e implementos por 80 millones entre el 2016 y el2017.

    El acuerdo del 2016 alcanzó a unos 19 mil productores que lograron el refinanciamiento de sus deudas hasta 10 años de plazo (pagaron solo sus deudas de capital sin intereses) con dos años de gracia y casi 4 mil productores –de los beneficiarios– ya lograron nuevos créditos, tras tomar parte de un curso de educación financiera.

    Aquí también hay un signo inquietante que podría estar revelando la maquinación sectaria de la presente marcha. Las movilizaciones procondonación se registraban con espacios periódicos de una década en el pasado, sin embargo durante el gobierno de Cartes ellas se producen cada año, pese a que la respuesta del Estado del año pasado puede considerarse como extraordinaria.

    UN POCO DE SERIEDAD

    Otro dato poco serio que refuta por su propio peso a los dirigentes políticos y campesinos que integran esta movilización es el concepto de representación que tiene el pedido. Se estima que unas 200 mil familias se dedican a la agricultura familiar campesina en el Paraguay. En base a tal número, 17 mil beneficiarios siquiera representa el 10 por ciento.

    ¿Qué pasaría si se concreta una condonación y el universo total de familias agricultoras requiere la misma –injusta– salida? Para cumplirlo los ciudadanos paraguayos tendríamos que poner 400 millones de dólares. Yo, usted, el empleado bancario, el señor que arregla bicicletas, el doctor, el carpintero.

    LA OPINIÓN DE UN DIRIGENTE CAMPESINO

    Adrián Vázquez es dirigente de la Federación Nacional Campesina, sus posiciones contra el Gobierno de HC son determinantes y está lejos de representar alguna versión oficialista de los hechos. En entrevista con radio Cardinal dijo en la semana anterior que estaba en contra del “perdón” de los compromisos atrasados. “Nosotros no estamos participando, estas organizaciones no plantean una salida de fondo”, a lo que agregó que “ya se apagó muchas veces el fuego” y que, sin embargo, no hay solución. Vázquez – según recoge el diario digital HOY- también cuestionó a los representantes de la movilización por supuestos manejos oscuros con unos 10 mil millones de guaraníes que recibieron en el 2016.

    “Tenemos muchas dudas sobre el acuerdo del año pasado. Nosotros cuestionamos a los dirigentes no a la lucha campesina. Queremos que el Gobierno plantee una política de acompañamiento. Pedimos asistencia crediticia y técnica, también la posibilidad de mercados”, adujo también.

    EL VERDADERO SENTIDO DE LA MOVILIZACION

    Así como en este período presidencial de Cartes y durante Gobiernos anteriores, se dieron centenares de movilizaciones con reivindicaciones justas y atendibles, algunas pacíficas y otras no tanto, hay demasiados indicios para entender que la actual movilización de campesinos es una operación de aprovechamiento de la necesidad de los productores primarios embaucados en su buena fe ( otros habrán acudido sabiendo el trasfondo) con el solo efecto de golpear al Gobierno.

    Hasta la estatua de Juan de Salazar ubicada frente a las plazas del Congreso sabe que lo que se solicita es un imposible y que la única respuesta honesta por parte de cualquier gobierno serio, de derechas, de centro o de izquierdas sería un simple no.

    Por lo tanto, hace más de una semana, algunos engañados, otros avivados –como el financista de un surtidor de combustible– se obstinan en provocar un innecesario incidente en la vida de los ciudadanos. Hubiera sido mucho más sincero si se explicaba que es un plan de oposición al gobierno. Podría haberse transformado en una respetable movilización política sin necesidad de tanto engañosos argumentos.

    El día de mañana vendrán otros productores campesinos con auténticas reivindicaciones y la sempiterna capacidad de generalizar ya los etiquetara como falsos reivindicantes. Y como siempre, los inocentes pagarán por los pecadores.

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    Publicado por jotaefeb | 24 julio, 2017, 7:12 am
  95. Molestosos campesinos

    Abogados y ciudadanos discutiendo como grandes eruditos, desde el teclado de su smartphone, el derecho al libre tránsito; personas a quienes sin dudas “les jode” la movilización campesina que importuna la “comodidad” de nuestras vidas, corriendo de un trabajo al otro para sostener con nuestros impuestos un Estado monstruosamente corrupto y opresor…

    A mí también me atrasó algunas horas la marcha campesina… Pero se impone una reflexión menos epidérmica que nos confronte con nuestra propia conciencia colectiva, y es ahí donde saltan cuestiones como la indiferencia estatal y ciudadana a los reclamos de una reforma agraria integral, de un desarrollo sustentable y una inclusión real del sector más pobre y vulnerable… A medida que pienso en la deuda histórica con esos hermanos nuestros, siento que mi egoísmo cede para dar paso a la solidaridad que les debemos a quienes con sus manos trabajan la tierra para darnos de comer.

    Mujeres, hombres y niños olvidados, sin rostro ni justicia social, que se debaten entre la pobreza y la miseria, en un estado feudal del medioevo, de señores feudales que pagan sus putas y puteríos con nuestro esfuerzo.

    Es hora de rebelarnos ante tantas injusticias, es hora de asumir nuestra condición de ciudadanos y mirarnos al espejo y preguntar (nos): ¿no somos acaso un poco responsables de este caos? ¡Viva la REBELIÓN del campesinado!

    Kattya González

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    Publicado por jotaefeb | 24 julio, 2017, 7:01 am
  96. Campesino inteligente

    Paradójicamente, el campesino sumiso que se llegaba todos los años en el mes de marzo ha desaparecido y fue sustituido por otro más agresivo y mejor seleccionado que los anteriores, hoy lucen altos, bien alimentados, seguros de sí mismos, estos son los modernos campesinos que ya dejaron de utilizar su dinero en las cosechas sino en el buen vivir, de ahí que se gastaron sus préstamos comprando los smarttv, smartphone y cuantos chiches aparecieron y ahora no quieren o no pueden pagar sus préstamos con la excusa de que no les fue bien y para ello citan deudas que fueron condonadas en el pasado como si ello hiciera jurisprudencia.

    Los dirigentes campesinos fueron buscando a los indicados para dar el golpe y ahí nacieron los “Smart-peasant o campesinos inteligentes”, que se llegaron utilizando el momento político propicio: un presidente del Parlamento proclive, un presidente del Partido Liberal colaborador y una policía ausente, y todos ellos pareciera que se pusieron de acuerdo para cagarles la vida a las personas que desean llegar a sus lugares de trabajo.

    Ellos están cometiendo dos delitos, uno: se están manifestando fuera del marchódromo, y dos: cierran las calles no permitiendo el libre tránsito de vehículos. La policía, obviamente, tiene orden del Presidente de la República para no intervenir, ello no le conviene, hay que cuidar los votos que podrían llegar a partir de esa conducta cómplice.

    La impotencia y la rabia de los trabajadores quedaron al límite, sin nadie que pueda defenderlos; ellos, que cumplen una labor heroica de viajar colgados de los micros y tener que pagar además el precio de la desidia de las autoridades, no es justo. Si nadie puede defenderlos, por lo menos mañana vengan con honditas y de vez en cuando tiren uno que otro bodoquito hacia el sector de los avivados.

    La Policía, como entidad, de cuidar el orden y lo que le correspondía era ir a uno de los piquetes, abrir las calles y detener a los culpables y luego la Justicia, que tampoco funciona, debe establecer la pena que les corresponde. Seamos un país serio.

    Juan José Migliore

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    Publicado por jotaefeb | 24 julio, 2017, 7:01 am
  97. Marcha campesina vs oposición desdibujada
    Por Jorge Torres Romero

    Hasta el más trasnochado izquierdista y los comunicadores populistas quedaron sin argumentos cuando el mismo Luis Aguayo confesó haber mentido al decir que adjuntó al proyecto de ley de condonación arrimado al Congreso, la lista de los 17 mil campesinos que serían beneficiarios con el proyecto. Al día siguiente, el propio titular del Congreso, Fernando Lugo, afín a los “reclamos” de los trabajadores del campo, dejó constancia por escrito, en una nota remitida al ministro de Agricultura y Ganadería, que dicha lista nunca existió.

    Este hecho, sumado a la irracional e impopular forma de manifestarse de los dirigidos por Aguayo y compañía (piquetes en las esquinas de Asunción), generó la más absoluta repulsa de la ciudadanía en general, que siempre, por tratarse de un sector vulnerable, tiende a congeniar con ellos; pero, esta vez no lograron la empatía, sino todo lo contrario.

    Los dirigentes campesinos, azuzados por políticos oportunistas, quedaron en evidencia acerca de la legitimidad de sus reclamos y revelaron su absoluta irresponsabilidad a la hora en encarar sus supuestas reivindicaciones, que por cierto dentro de los 17 mil señalados, que serían los afectados, de seguro pueden darse situaciones reales de campesinos con serios problemas económicos, pero cuyos reclamos pierden valor y fuerza por la manipulación de sus líderes.

    A esto se sumaron revelaciones como las de Édgar Sander quien declaró a una emisora radial que pide la condonación de unos G. 70 millones, deuda que contrajo su padre al salir de garante a un tercero para que éste monte una estación de servicios.

    Las situaciones reveladas en esta movilización campesina son muy parecidas a lo que sucede hoy con la oposición. Los que llegaron a la ciudad del campo a alzar su voz de protesta exigiendo condonación, hoy no tienen el apoyo de los medios masivos de comunicación, por lo que sus incoherencias y falta de propuestas reales y concretas caen en saco roto y esa irresponsabilidad se visibilizó con mayor rapidez.

    ¿Qué hubiera pasado de los actores políticos de la oposición si no fueran las “estrellas” de los medios de comunicación? Los dueños de los grandes medios hoy tomaron el protagonismo de hacer oposición, más motivados por sus intereses particulares, que por los políticos que promocionan o el interés general.

    Es notoria la ausencia de liderazgos serios y comprometidos que vayan más allá del discurso virulento. Si comenzamos a hurgar en las ideas y propuestas de las ofertas electorales que se presentan como alternativas al poder de turno, vamos a encontrar un cascaron vacío, lo mismo que hemos hoy encontrado en esta dirigencia campesina llena de incoherencia, con pedidos inviables, sin claridad ni transparencia.

    Más allá de los fanatismos políticos, caprichos, odios y rencores a los adversarios del momento, debemos discutir modelos de gestión que nos ayuden a seguir creciendo y proyectarnos al futuro.

    El año pasado ya hemos visto una movilización como ésta y se dieron avances importantes sobre puntos que terminaron beneficiando a quienes realmente tenían problemas en su condición de trabajadores de la tierra, como el resarcimiento por desastres climáticos y daños productivos que benefició a más de 10 mil familias, ese acuerdo también permitió que unos 4 mil productores recibieran asistencia en procesos de acopio y comercialización de productos provenientes de la agricultura familiar. Y también se logró lo más importante: la refinanciación de deudas. El Crédito Agrícola de Habilitación pudo reestructurar a un total de 12 mil clientes por un monto de G. 38 mil millones, y los productores recuperaron el estatus de sujetos de crédito como resultado de la aplicación de la Ley de Rehabilitación Financiera. Un total de 3.420 fueron clientes habilitados y por último, se compraron deudas a través del Banco Nacional de Fomento (BNF) por valor de G. 5 mil millones.

    Si los 12 mil campesinos que se dedican exclusivamente a la actividad productiva fueron beneficiados con las herramientas señaladas, ¿por qué el resto no podría hacerlo? ¿Son verdaderamente trabajadores del campo? o ¿Están siendo manipulados en busca de otros intereses picaneados por políticos carentes de proyectos convincentes para el futuro? Estas cuestiones creo serán reveladas esta semana. Puedo estar equivocado, pero es lo que pienso.

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    Publicado por jotaefeb | 23 julio, 2017, 9:14 pm
  98. ¡Viva la libertad!, pero para todos
    19 julio, 2017

    La libertad de manifestación es un derecho contemplado por nuestra Constitución que nadie discute. Es parte del conjunto de libertades públicas de las cuales nuestro país y nuestro pueblo disfruta plenamente. Sin embargo ha surgido, una vez más, la controversia en torno a la forma en que ésta se ejerce, particularmente las organizaciones campesinas, que nuevamente convirtieron la vida cotidiana en Asunción en un auténtico calvario, al cerrar boca calles y arterias estratégicas de acceso y salida de la Capital del país en horarios clave.

    Ayer, transitar 200 metros por la avenida España, desde Brasil hasta Estados Unidos, llevaba aproximadamente 40 minutos, según reportaban colegas de distintos medios. En la intersección de Estrella y Alberdi, pleno microcentro, el embotellamiento fue feroz. La nueva “modalidad” es que grupos reducidos de labriegos se acuestan en el asfalto impidiendo la libre circulación, por el tiempo que éstos consideren, ante la amenazante actitud de otros que portan sus manos los ya “tradicionales” garrotes, por si algún automovilista tuviera la “mala idea” de tratar de avanzar. Y así, en muchos otros puntos de la ciudad, en horarios pico de la mañana y al caer la tarde.

    De igual modo, cada vez son más los informes de conatos de violencia protagonizados por activistas de dichas organizaciones. A una mujer, que transitaba sola en su vehículo, intentaron abrirle la puerta, nadie sabe con qué fines, y golpearon con sus palos la carrocería.

    Los paraguayos somos solidarios, de esto no le quepa a nadie la menor duda. Y lo somos aún más con aquellos cuyos problemas fueron históricamente desatendidos, como en el caso de los campesinos, aunque esto se está revirtiendo felizmente desde hace ya algunos años. Pero no tenemos porqué tolerar que ni ellos, ni otros abusen de la predisposición a apoyarlos y del derecho a formular sus reivindicaciones, por más equivocadas que las mismas puedan ser, atropellando los nuestros sin contemplaciones, como ocurre actualmente.

    Respetamos y defendemos la libertad que tienen los labriegos a manifestar sus reclamos. Sin embargo, ellos también deben respetar el derecho irrestricto de la ciudadanía a transitar con seguridad y sin ningún impedimento por las calles de Asunción, de otras ciudades o cualquier ruta del país.

    Libertad para los campesinos, sí, pero no solo para ellos, sino para todos. Y esto último, desgraciadamente, está siendo violentado con total impunidad.

    El Director

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    Publicado por jotaefeb | 23 julio, 2017, 9:10 pm
  99. Ni delincuentes ni mártires

    Por Luis Bareiro
    Los campesinos que llegaron hasta la capital a manifestarse no son delincuentes ni haraganes consuetudinarios ni héroes que cultivan por amor a la patria; son sencillamente trabajadores cuya actividad no genera renta suficiente como para cubrir sus necesidades y pagar sus deudas. Y hoy que están endeudados hasta el cuello, consideran justo que el Estado los salve, así como antes subsidió a empresarios transportistas y pagó los monos de una azucarera privada.

    Para encarar el problema con alguna posibilidad de éxito, hay que sacarle el lirismo que pretende darle la izquierda y los prejuicios con los que los descalifica la derecha. La crisis de la agricultura familiar campesina es un fenómeno mundial, es la consecuencia de la transformación del sistema de producción agropecuaria que pasó de la actividad de pequeños y medianos granjeros a la economía de escala de los grandes productores y las multinacionales.

    Debatir si eso es bueno o malo es perder el tiempo. No podemos alterar la tendencia, pero sí necesitamos paliar sus efectos.

    Geor Birbaumer, ingeniero agrónomo de origen austriaco, que trabajó e investigó toda su vida todo lo relativo a la agricultura familiar campesina en diferentes lugares del mundo y en Paraguay como miembro de la cooperación técnica alemana desde los 80 (por cierto, terminó enamorado del país y de una paraguaya, afincándose hasta hoy en San Pedro) aporta en su libro La degradación de la agricultura familiar en el Paraguay datos claves para entender el drama local.

    En la década de los 60, los lotes que entregaba el Estado para la reforma agraria eran de 70 hectáreas, hoy el pequeño productor tiene en promedio 5,9 hectáreas. El ingreso en dinero de la producción agropecuaria de estas pequeñas fincas cayó de 3.000 dólares por año en 1990 a 1.000 dólares anuales en el 2013.

    La causa es que no hay rubros de renta para la producción en pequeña escala. El algodón fue el último. La producción sirve para cubrir la necesidad de alimentos, pero no para salir de la condición de pobreza. Lo que sostiene a estas familias son los ingresos extraprediales, trabajos a destajo o transferencias de dinero que hacen miembros de la familia desde fuera de la finca. Este dinero era de 150 dólares anuales en promedio en 1990 y llegó a 1.500 dólares para el 2013.

    Birbaumer refiere que hay solo dos salidas para la agricultura familiar: aumentar el tamaño de las fincas (lo cual parece casi imposible) o volcar parte de las ganancias de los grandes productores en el desarrollo de centros urbanos (pueblos) que generen puestos de trabajo para las familias campesinas.

    Condonar deudas no cambiará nada. La clave está en gravar adecuadamente el recurso más valioso del país, la tierra. En Paraguay no hay impuestos que desestimulen la concentración, y los gravámenes inmobiliarios son absurdamente bajos. El resultado es que las propiedades de más de 1.000 hectáreas que ocupaban el 66% de las tierras cultivables en el 81 hoy rayan el 85%.

    La cuestión es simple: quienes lucran con la tierra tienen que pagar más impuestos. Todo lo demás es bolaterapia.

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    Publicado por jotaefeb | 23 julio, 2017, 9:05 pm
  100. Condonación

    Por Benjamín Fernández Bogado
    Si el gobierno de Cartes ha sido tan generoso de condonarle el pago de impuestos a los sojeros al inicio de su gobierno, lo que hubiera significado, entre otras cosas, que no se endeudara el país; si usó los fondos de todos para comprarles a los transportistas privados el 30% del valor de sus ómnibus sin que nadie tuviera ese porcentaje de acciones en dicho negocio y si a pesar de todo lo que se le dijo que no regalara más de tres millones de dólares a la Azucarera Iturbe porque ese dinero jamás retornaría a las arcas públicas, es lógico y natural que cualquiera, incluido el campesino –cuyo padre tiene una deuda de G. 70 millones por la compra de un surtidor–, se crea con derecho de que las deudas no se tienen que pagar o el Estado los debe condonar en paquete a todos. Se empezó mal y se está terminando mal. No se hicieron las cosas como se debiera y hoy debemos soportar acuerdos circunstanciales, caos en el tránsito, amenaza a la estabilidad del país y malhumor generalizado. Si desde el principio se hubiera obrado con coherencia, esto jamás habría pasado.

    Si a todo esto le sumamos el deterioro de la llamada agricultura familiar que hace diez años generaba anualmente USD 4.000 de ingreso anual y hoy es menos de 1.000, es que estamos ante un problema serio. Y si además el anterior ministro Gattini no se sabe qué hizo con USD 50 millones de su cartera que no sabemos a qué bolsa se trasladó tenemos un cuadro de incompetencia, donde se mezclan en un cóctel explosivo: pillería, deuda real, incompetencia, improductividad y desgano a buscar soluciones de fondo. Los dirigentes campesinos saben que en tiempos electorales es cuando hay que cobrarle al Estado la acumulación de sus faltas y tienen capacidad de desatar un caos por más de una semana en el microcentro asunceno. Además, se creen con derecho a no dar la lista de reales deudores porque están seguros de que más de la mitad son unos pillos que se han subido al carro de los reclamos para aprovecharse de la coyuntura. Como en las ocupaciones de tierras hay también los que viven de este negocio que el mismo Gobierno por su incompetencia ha desatado como modus operandi desde hace años.

    Si tuviéramos que pedir al Estado que nos condone el pago al IPS por un seguro médico que nunca usamos, por peajes destinados al cuidado de rutas y caminos que jamás se hicieron, por nuestros impuestos que solo sirvieron para incrementar los salarios del sector público en más de 400%. Si nos devolvieran lo que pagamos… seríamos millonarios.

    Este Estado nos cuesta casi USD 13.000 millones al año, pero la calidad de sus servicios es pésima y los niveles de corrupción espantosos. En todos los indicadores de calidad está en último lugar, a pesar del pago de nuestros tributos que ahora ya serán deducidos antes del fin del periodo fiscal porque no hay forma de anticipar servicios porque sencillamente no hay dinero para las cuentas ordinarias acumuladas.

    El Estado nos debe condonar el pago de tantas cosas que no sirven para hacer lo que se debe porque sencillamente entre ellos no hay voluntad ni compasión hacia los mandantes.

    Que le pidan la condonación por deudas reales o irreales es solo el final de una mala fábula llamada: Estado paraguayo incompetente.

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    Publicado por jotaefeb | 23 julio, 2017, 9:04 pm
  101. El origen del despelote

    Por Ilde Silvero

    El caos en el tránsito capitalino que provocaron esta semana los campesinos, en reclamo por la condonación de sus deudas, tiene orígenes remotos. Regalar la plata del Estado a los amigos de los gobernantes ya era una práctica común durante la dictadura stronista.

    Los memoriosos recordarán a los famosos “trigueros de la calle Palma”, miembros del círculo íntimo del dictador que recibieron millones de dólares para cultivar en gran escala el citado grano. Los “agricultores” florecieron; el trigo, no.

    Ya en la era democrática, empezaron las marchas campesinas sobre Asunción en marzo de cada año. Sectores caritativos les proveían alimentos y el gobierno les facilitaba fondos para sus gastos de retorno.

    En el histórico “Marzo Paraguayo” del 99, los campesinos estaban en la plaza frente al Congreso, pidiendo condonación de sus deudas por la mala cosecha del año. En medio de la revuelta popular y del golpe de Estado, el flamante gobierno canceló las cuentas de los labriegos.

    Con el tiempo, la historia empezó a repetirse: los campesinos prestaban plata de los bancos oficiales y luego reclamaban el perdón de sus préstamos porque los precios de los cultivos eran muy bajos. Presionaban hasta que el Estado ponía la plata.

    Paralelamente, los gobiernos impulsaron muchos proyectos de ayuda crediticia a los agricultores para el cultivo de diversos rubros, como el tomate, la chía, el ka’a he’ê, la caña de azúcar, el sésamo, etc. El Ministerio de Agricultura gastó muchísima plata en estos proyectos, pero los frutos esperados jamás llegaron. Algunos campesinos se embolsaron la plata y, en mayor escala, las autoridades se quedaron con la porción más jugosa de los fondos.

    En los últimos años, el mal hábito ya se había instalado, tanto en la mente de los dirigentes campesinos como en la práctica oportunista de los políticos. En cada campaña proselitista, los candidatos prometen a los agricultores el apoyo incondicional de sus futuros gobiernos para el desarrollo agrario. Es la música que quieren oír los labriegos porque después sacarán provecho de tales promesas.

    El campesinado es un segmento poblacional muy apetitoso para los políticos; representa muchos votos potenciales. Pero la gente del interior se avivó: ahora ya no se contenta con las migajas que caen de la mesa; quiere que el Estado pague su enorme deuda: ¡34 millones de dólares!

    La exigencia sería una locura si no hubiese un contexto que la explica de algún modo. Paraguay es uno de los países más corruptos del mundo y durante años muchos gobernantes y sus claques se han apoderado de decenas de millones de dólares a través de mecanismos de apropiación ilícita de los fondos públicos. Desde esta perspectiva, 34 millones de dólares no hacen variar mucho el escenario.

    La sucia política ha creado muchos cuervos y de pronto nos asustamos porque algunos quieren comernos los ojos. Claro que hay que poner fin a tanto despojo de los fondos estatales, pero que la puerta de filtración se cierre para todos, empezando por los que meten la mano en la lata desde los cargos públicos.

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    Publicado por jotaefeb | 23 julio, 2017, 8:58 pm
  102. La vaca y el 2018

    Por Guillermo Domaniczky

    No se le ocurrió mejor idea a un diputado para hacer campaña que plantear que el Banco Nacional de Fomento compre las deudas de unos 40.000 funcionarios públicos con entidades privadas.

    El monto global de la operación rondaría los 80 millones de dólares, y se justifica, según el diputado colorado Carlos Núñez, porque los funcionarios fueron estafados por estas entidades y necesitan refinanciar sus deudas.

    Así, en lugar de buscar castigar a los supuestos estafadores y anular los préstamos concedidos bajo engaños, se intenta nuevamente cargar el peso de estos clavos sobre las espaldas del banco del estado.

    El BNF tiene una larga historia en esto de los manotazos desde el sector público a sus finanzas. Un recordado ejemplo histórico es el de los préstamos a transportistas durante el gobierno de Wasmosy.

    Recibieron más de 27 millones de dólares para renovar sus flotas y la deuda trepó años después a más de 80 por el descaro de la gran mayoría de transportistas beneficiados, entre quienes hubo incluso quienes jamás siquiera pagaron una sola cuota.

    Son recordados también los ágiles y generosos préstamos a muchos políticos, que con igual generosidad contribuyeron a aumentar el índice de morosidad del banco.

    Es cierto que la compra de carteras de créditos de una entidad es una operación legal dentro del mundo financiero, pero las alarmas se activan cuando surge una propuesta como esta, en medio de un contexto preelectoral y luego de que hayan cambiado la carta orgánica del banco, disminuyendo la cantidad de representantes del sector privado en el consejo y otorgando todo el poder al Ejecutivo para decidir sobre préstamos, compra de deudas y refinanciaciones.

    Operaciones de este tipo, si no se hacen con rigor, permiten el blanqueo de quienes otorgan irresponsablemente estos créditos, a sabiendas de que en algún momento el Estado apelará al salvataje. El Estado, ese que en definitivas sigue siendo percibido por muchos como una gran vaca lechera, que no se agotará jamás, y a la que es obligatorio pedirle más y más.

    Como cuando este gobierno decidió comprar las deudas de la Azucarera Iturbe con los cañicultores por más de 15.000 millones de guaraníes.

    O como cuando decidió subsidiar el transporte del área metropolitana argumentando que es un subsidio al pasajero, aunque en realidad también financia las mejoras del patrimonio privado de transportistas que persiguen el lucro.

    O como cuando se parcelan legalmente desde la política los rubros de la Justicia Electoral, para colocar allí a operadores, parientes, amigos y amantes.

    A esta vaca lechera todos le quieren meter mano.

    Por eso no es de extrañar que nuevamente campesinos marchen sobre Asunción, exigiendo la condonación de deudas de 17.000 personas, entre quienes se encuentran aquellos que genuinamente se endeudaron para producir, y avivados que intentan pescar en río revuelto, como el caso de uno de ellos, que en la 730 AM confesó que se estaba manifestando para conseguir la condonación de la deuda de 70 millones de guaraníes que su papá contrajo como garante de un préstamo para construir una estación de servicio.

    Las elecciones son en abril, por lo que habrá que cuidar más celosamente a esta vaca, que seguirá dando leche a muchos, hasta que los verdaderos dueños del animal se decidan a darle un cintarazo de despedida a los capataces de la estancia.

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    Publicado por jotaefeb | 23 julio, 2017, 8:56 pm
  103. Crisis en el campo no afecta solo a campesinos, sino a todos

    Los problemas de los campesinos nos afectan a todos. Ellos producen los alimentos sanos y baratos que consumen las ciudades, así como insumos para las cadenas productivas. La agricultura campesina produce sin generar daños ambientales ni afectar al cambio climático, genera empleos e ingresos para una gran proporción de la población y posibilita que no aumenten ni la inflación ni la pobreza gracias a la oferta de alimentos. Paraguay debe garantizar oportunidades económicas tanto en el sector rural como urbano. Solo de esa manera podremos avanzar como país.
    Es inadmisible que un país con tanta riqueza humana y natural no sea capaz de generar las condiciones para que todos los paraguayos y paraguayas logren ganar un ingreso digno con su trabajo.

    Las estadísticas laborales son claras al mostrar la cantidad de horas semanales que trabaja el campesinado y, a pesar de ello, no puede salir de la pobreza y lograr una vida digna. Gran parte de los paraguayos provenimos de familias campesinas y sabemos que para estudiar o para lograr mejores ingresos debimos venir a las ciudades o migrar.

    El gran crecimiento urbano, sobre todo de algunas ciudades del interior y del área metropolitana de Asunción, se debe a la migración campesina. La migración a la Argentina es otro reflejo de la incapacidad de nuestro país para generar condiciones adecuadas en el campo. Muchos trabajadores se han trasladado al vecino país no solo por tener mayores ingresos, sino también por las condiciones de seguridad social. A cambio, están la separación familiar y el desarraigo y, en algunos casos, el riesgo de caer en redes de trata de personas.

    La pregunta es por qué no es posible vivir dignamente del trabajo en el campo. Las históricas marchas campesinas y las estadísticas proveen explicaciones al respecto. En los últimos años, si bien ha mejorado la cobertura de servicios de electricidad, agua, educación y salud, la calidad es pésima y, aun cuando en las ciudades no es sustancialmente mejor, hay alguna diferencia positiva.

    Otros indicadores sin embargo vienen empeorando, por ejemplo la desigualdad en la tenencia de la tierra y los ingresos.

    Adicionalmente se agregan los efectos del cambio climático, las denuncias de fumigaciones que afectan a la población rural y los desalojos de dudosa legalidad. Todos estos factores contribuyen a generar condiciones de vida adversas y la expulsión.

    Quienes siguen tratando de sobrevivir no cuentan con las condiciones mínimas para producir. Las políticas públicas dirigidas al sector son de baja cobertura, ineficaces para cumplir sus objetivos y de mala calidad.

    Las consecuencias en las ciudades las vemos diariamente. Jóvenes que vienen buscando oportunidades económicas y terminan siendo limpiavidrios, criaditas, vendedores ambulantes, trabajadores en la construcción. Todos ocupados de manera precaria.

    El sector urbano no genera los empleos que exige esta migración, y además sufre el desabastecimiento de alimentos nacionales y el aumento de los precios.

    No solo terminamos más dependientes de la importación sino que, además, pagamos por alimentos caros y de los que no conocemos su trazabilidad.

    La crisis en el campo no le conviene a nadie.

    Todos los paraguayos deberíamos aspirar a tener un país sin desigualdades, ello implica cambiar estructuralmente las condiciones de trabajo en el campo, de manera que el esfuerzo campesino se traduzca en ingresos dignos. Para eso están las políticas públicas, pero estas deben ser de calidad. Con políticas mediocres para la agricultura familiar perdemos todos.

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    Publicado por jotaefeb | 23 julio, 2017, 8:29 pm
  104. Democratización de la ley del mbarete y una protesta bananera

    Hay marchas y marchas, protestas y protestas, reclamos y reclamos; no hay que confundir las unas con las otras ni los unos con los otros, y menos cuando hay intereses políticos claramente comprometidos en campaña política electoralista.

    Marchar con discursos claros y reclamaos claros es una cosa; marchar con garrotes –hasta no hace mucho eran palos, pero en esta marcha aumentó la contundencia garrotera–, ni siquiera para enfrentar a los policías, ni para alterar al Gobierno, sino para amenazar y castigar a los vecinos de Asunción y a los que transitan la Gran Asunción, el departamento Central y, en fin, de todo el país que tienen que venir a la capital a hacer sus trámites, sus trabajos, sus negocios, sus atenciones médicas, su forma de vida y de sobrevivencia, es otra.

    Hasta hace no mucho los manifestantes venían con sus palos más simbólicos que contundentes; ahora vinieron con la contundencia del garrote, como los garroteros y los macheteros de los tiempos del estronismo. Provocaron a los ciudadanos, a sus pares, probablemente muchos de ellos tanto o más sufridos que ellos, para presionar supuestamente al Gobierno, es decir, volvemos a la ley del mbarete, sin mirar a quién.

    El objetivo no fue manifestarse y reclamar, como ha sido la norma de las más tradicionales y serias organizaciones campesinas, sino perturbar, agredir, mbaretear., aplicar la ley del mbarete, del más fuerte, del más agresivo, del más garrotero, contra los ciudadanos indefensos, para presionar al Gobierno, tanto al Ejecutivo como al Legislativo, para concederles sus reclamos que hasta hoy son una incógnita, ni el Parlamento, según su presidente, ni el Ejecutivo, según el ministro de Agricultura, tenían hasta ayer los datos de los reclamantes: quiénes son, cuánto deben, a qué instituciones, por qué préstamos y para qué fines. En fin, las condiciones básicas para hacer un reclamo y justificarlo y documentarlo.

    Los que salen con sus garrotes a asaltar al Estado, es decir, al pueblo paraguayo, con un chantaje de violencia no están reclamando derechos, sino chantaje político. Los garroteros no pueden imponer su estrategia de violencia. Dejar que triunfen es volver a los tiempos de la dictadura, en que la violencia imponía la ley del mbarete, a garrotazo sucio.

    En fin, más que un reclamo para reparar, como ya se hizo con el actual gobierno hace un año, un chantaje: Estamos en época electoral y, la pretensión coyuntural es crear caos para perjudicar al oficialismo, así que es fácil presionar, chantajear.

    Y aquí viene el problema más grave del país que en este período de democracia se está tratando de instalar en la modernidad; en período electoral vale todo. No importa el país, ni la institucionalidad, ni la economía que pueda beneficiar a todos los paraguayos. Importa la campaña electoral, por más salvaje que tenga que ser. Y los instigadores y financistas son identificables por su accionar público, desde donar algunas sumas de dinero para los protestatarios hasta, tal vez simbólicamente, repartir bananas del dirigente bananero “Pakova”.

    Ni el Ejecutivo ni el Legislativo deben dejarse chantajear.

    Los interrogantes aquí son bien claros: a quién se va a condonar o subsidiar, por qué montos, por qué tipo de gastos, por qué cantidad de cada cual de los marchantes, datos que hasta ahora son desconocidos por las instituciones, por los medios de comunicación, por los ciudadanos que, al fin y al cabo, son los que terminan pagando los subsidios.

    Efectivamente, se han hecho socorros de este tipo y deben seguir haciéndose en casos de emergencia, pero hay que saber a quiénes se subsidia, por qué gastos y por qué causas. Nadie sabe hasta ahora lo que están pidiendo los efrainistas y los aguayistas, los bananeros, salvo el monto, 34 millones de dólares, que tiene que pagar todo el pueblo paraguayo, que tiene el derecho a saber qué financia, a quiénes financia, porque la plata es de todos.

    Los que salen con sus garrotes a asaltar al Estado, es decir, al pueblo paraguayo, con un chantaje de violencia no están reclamando derechos, sino chantaje político. Los garroteros no pueden imponer su estrategia de violencia. Dejar que triunfen es volver a los tiempos de la dictadura, en que la violencia imponía la ley del mbarete, a garrotazo sucio.

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    Publicado por jotaefeb | 22 julio, 2017, 8:39 am
  105. La protesta que va contra la ley desvirtúa el derecho de peticionar

    Se acaba de cumplir una semana más del inicio de las medidas de fuerza de algunas organizaciones campesinas que vinieron a la capital a tomar una plaza y a impedir el libre tránsito de algunas calles de Asunción para llamar la atención sobre sus pedidos.
    Como es ya habitual en algunas agrupaciones del sector, entre otras cosas, piden no el refinanciamiento o medidas que ayuden a alivianar su pasivo, sino simple y llanamente la condonación de sus deudas. Es decir, que se les perdonen los débitos que tienen tanto con bancos o entidades oficiales como con instituciones privadas, sin importar las consecuencias de ello ni quién deberá finalmente cargar con sus cuentas. Una postura sumamente cómoda y en extremo indicadora de inconsciencia o de espíritu estafador, en el peor de los casos. Pues a nadie en su sano juicio se le ocurre contraer deudas para que finalmente otros las paguen con el pretexto que fuere.
    Los campesinos de cualquier signo y origen tienen todo el derecho de protestar, hacer manifestaciones y expresar sus posturas, como cualquier sector de la ciudadanía, ya que estamos en un país libre en que se respetan los derechos de la gente. Pero esos derechos tienen límites establecidos por las leyes y están sometidos a la lógica y el buen sentido de las cosas. Nadie debería impedir el libre tránsito de otros ciudadanos, que tienen también sus derechos, bajo ningún pretexto, a menos que uno esté fuera de la ley, como ocurriría con los salteadores de caminos u otros delincuentes de la misma índole.
    Estos campesinos, no todos y ni siquiera la mayoría, se empeñan en cortar el paso en las calles de la ciudad y coartar la libertad de miles de ciudadanos en aras de su mal entendido derecho de protesta. En sus marchas en la capital no les importa ir contra las disposiciones legales, como la Ley 1.066/97 ni ninguna otra norma que garantiza el derecho de otros ciudadanos.
    No hay derecho de impedir la libre circulación en ninguna calle ni ruta pública del país en nombre ni con pretexto de ninguna laya. Y los que lo hacen, hay que repetirlo, porque parece que no está claro para algunos, están actuando en contra de las normas legales.

    Es bueno decirles que en esto están equivocados. No hay derecho de impedir la libre circulación en ninguna calle ni ruta pública del país en nombre ni con pretexto de ninguna laya. Y los que lo hacen, hay que repetirlo, porque parece que no está claro para algunos, están actuando en contra de las normas legales.
    Estas organizaciones campesinas que tienen comportamientos extremistas, porque ir contra la ley es un extremo del comportamiento ciudadano, no están interesadas realmente en la solución verdadera de los problemas que los aquejan. Si no se explica por qué en lugar de tomar las ventajas concedidas en el acuerdo del 23 de abril del 2016 insisten en la condonación que ha sido y es inviable.
    El documento suscrito entre el Gobierno y las organizaciones campesinas el año pasado está vigente y sus cláusulas tienen valor para asumirlas en la actualidad, igual que la Ley de Rehabilitación Financiera que tiene disposiciones muy ventajosas para las organizaciones mencionadas. Por lo que no hay razón lógica para estar exigiendo otro tipo de medidas.
    Recordemos que mediante el acuerdo del año pasado, el Crédito Agrícola de Habilitación (CAH) reestructuró la deuda de 12.688 campesinos clientes de la institución por valor de 38.653 millones de guaraníes. Para alivianar la carga financiera de esos labradores, se condonó los intereses a 12.147 clientes por valor de 38.575 millones de guaraníes. También se les dio la posibilidad de que puedan devolver el capital de sus empréstitos con un plazo de 12 años.
    Con Ley de Rehabilitación Financiera se benefició a 3.420 productores, quienes con las facilidades de dicha norma consiguieron nuevos créditos por un monto de 7.164 millones de guaraníes.
    Ese pacto está en vigencia y el Gobierno Nacional está con las puertas abiertas para seguir buscando soluciones, por lo que no hay razón valedera para tomar posiciones extremas que no conducen a nada.
    Por lo tanto, hay que reiterar el llamado a la cordura y al cumplimiento de las normas existentes para encontrar las soluciones a los problemas que nos aquejan. Porque si no estaríamos al borde del orden legal y al margen del comportamiento de una sociedad civilizada donde solo impera la ley del más fuerte y el capricho de los que actúan contra las disposiciones del derecho.

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    Publicado por jotaefeb | 22 julio, 2017, 8:39 am
  106. Cuando el Paraguay se enfrenta al Paraguay

    Por Andrés Colmán Gutiérrez
    Varias generaciones de paraguayos hemos crecido con el mito de que Calle Última (ahora llamada avenida Madame Lynch), más que una calle que divide a Asunción de las ciudades vecinas, es en realidad una frontera no oficial que separa a dos países: el Paraguay de la capital –que centraliza la mayoría de los servicios, los privilegios y el poder– y el Paraguay del interior o de “la campaña”, generalmente marginado u olvidado, sin embargo imprescindible para producir y alimentar al país capitalino.

    Hoy probablemente el mito ya no es el mismo. Ni Calle Última es el final de Asunción (el límite real está a unas cuadras más allá), ni la capital es ya el símbolo máximo de la modernidad (otras urbes, como Ciudad del Este o Encarnación, han alcanzado un mayor grado de desarrollo), pero la frontera entre los dos países se mantiene. Solo que esta divisoria ya no es solo geográfica, sino principalmente cultural e ideológica.

    Estos dos países vienen manteniendo un silencioso enfrentamiento desde hace tiempo, pero a veces lo hacen con mucho ruido, como en estos días, cuando miles de campesinos congregados en la Coordinadora Nacional Intersectorial (CNI), han venido a pedir que el Estado perdone a través de una ley la deuda de los pequeños productores agrícolas y para apoyar su reclamo marchan casi diariamente por las calles de la capital, haciendo colapsar aún más el ya de por sí colapsado tráfico automotor.

    Es entonces, desde la rabia por quedar retenido durante minutos o horas en el auto o en el ómnibus, o por ser obligado a caminar largas cuadras para llegar al trabajo o al hogar, cuando sale a relucir la perspectiva urbana del país capitalino contra el país de la “campaña”.

    La perspectiva urbana del país capitalino no es solo una pertenencia física o geográfica. Es también una visión cultural y una postura ideológica. Desde esa perspectiva urbana (algunos dirían, de clase) del país capitalino, nos parece injusto condonar deudas a los pequeños productores campesinos, que constituyen la última trinchera en favor de la soberanía alimentaria, pero no sostenemos la misma crítica cuando desde el Gobierno se arrojan salvavidas económicos a empresarios del transporte, industriales en quiebra o banqueros dilapidadores.

    Desde la perspectiva urbana del país capitalino es fácil ver a los invasores de la campaña como piqueteros violentos, haraganes, aprovechadores… pero quizás la visión sería distinta si la mirásemos también desde la otra perspectiva, la del país más humilde de “la campaña” o el interior.

    La solución (o no) a este conflicto será política. Al margen de cual sea ese desenlace, podríamos avanzar en superar los estériles prejuicios y en derribar las fronteras, porque cuando el Paraguay enfrenta al Paraguay… siempre pierde el Paraguay.

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    Publicado por jotaefeb | 22 julio, 2017, 8:38 am
  107. Campesinos, contra obreros y empleados

    Desde hace varios días, los miembros de la Coordinadora Nacional Intersectorial Campesina, que reclaman la condonación de las deudas de 16.862 “agricultores”, están violando impunemente la ley y los derechos de los demás, entorpeciendo adrede el tránsito en el centro de Asunción. Ese ejercicio abusivo del derecho a manifestarse pacíficamente, que impide a decenas de miles de personas llegar a tiempo a sus lugares de trabajo, enerva especialmente a los conductores de vehículos, hasta el punto de haber provocado una colisión entre dos buses con el resultado de seis pasajeros con lesiones graves. Para más, estos heridos no pudieron ser auxiliados con prontitud porque el cierre de las calles obstaculizó el paso de las ambulancias y, en forma increíble, los “campesinos” se tomaron su tiempo para permitir el paso de los paramédicos, como si ellos fueran los dueños de la vía pública y la vida ajena les importara un bledo.

    Accidentes similares a este, que pudo haber tenido un peor desenlace, como el acaecido el año pasado cuando una persona murió porque la ambulancia que la llevaba fue demorada por quienes cerraron la Ruta X para que se les condonen sus deudas, seguirán ocurriendo en la capital y en todo el país mientras se ignore la Ley Nº 1066/97, que reglamenta las libertades de reunión y de manifestación “en lugares de tránsito público, en horarios determinados, preservando derechos de terceros y el orden público establecido en la ley”, de acuerdo a la autorización dada por el art. 32 de la Constitución.

    Con respecto a Asunción, esa “ley del marchódromo” dispone que las personas pueden reunirse y manifestarse desde las 19:00 hasta las 24:00 los días laborales y durante las 24 horas los domingos y feriados. Esta norma nunca ha sido respetada, y, precisamente, los actuales perturbadores del orden público salen a las calles en horas del día, de lunes a sábado, con el fin de presionar a las autoridades y a los legisladores y a la vez hacer una demostración de fuerza ante la ciudadanía, lanzando petardos y coreando estribillos. Según la misma ley, la comunicación previa a la Policía Nacional debe indicar, entre otras cosas, el día y la hora del acto, de lo que se deduce que sus organizadores no efectúan dicha comunicación o que mienten con el mayor descaro, sin que la institución policial se inmute en absoluto.

    La misma ley establece como “lugares permanentes de reunión” las plazas capitalinas situadas dentro de ciertos perímetros, pero lo que a los manifestantes les interesa no es tanto congregarse en ciertas plazas, sino ocupar las calles del centro de Asunción, suponiendo acaso que la ciudadanía, utilizada como rehén ante quienes tienen la facultad de decidir, apoyará sus exigencias con tal de que tengan la “gentileza” de liberar el tránsito. Lo que ocurre es más bien lo contrario, o sea, que son repudiados por las víctimas de sus atropellos, independientemente de la pertinencia de sus reclamos.

    Es entendible que así sea, pues tomar como rehenes a trabajadores igual que ellos para forzar una medida legislativa o administrativa es repugnante: no sirve precisamente para ganar simpatías en la población. Es de temer incluso que alguna de las víctimas, harta de sufrir tantos contratiempos, trate de hacerse justicia por sí misma, dada la inacción de las fuerzas del orden público, que no defienden su derecho constitucional a transitar libremente. Ese derecho es vulnerado con flagrancia, pese a que la ley referida dice que “ninguna reunión o manifestación pública podrá bloquear puentes, vías férreas ni rutas o caminos públicos”, en concordancia con la Ley Nacional de Tránsito y Seguridad Vial, que prohíbe “estorbar u obstaculizar de cualquier forma la calzada”.

    Lamentablemente, la “ley del marchódromo” no prevé la sanción pertinente en caso de que se produzca el bloqueo, y solo dice que los manifestantes que participen en actos previstos y castigados por la legislación penal “podrán” –no dice “deberán”– ser detenidos y puestos a disposición de la Justicia ordinaria. La muy defectuosa redacción no impide que la Policía Nacional o la Patrulla Caminera, en su caso, intervengan de inmediato para detener a quien “produjera un obstáculo” en el tránsito terrestre, delito que el art. 216 del Código Penal castiga con hasta tres años de prisión o con multa.

    Es claro que quienes permanecen sentados en medio de la vía pública o forman allí una barrera humana, vulgo “piquete”, constituyen un obstáculo que las fuerzas policiales deben remover, restaurando así el orden público.

    El derecho propio termina allí donde empieza el ajeno. Si es necesario, hay que modificar la legislación para hallar un equilibrio justo entre las libertades de reunión y de manifestación, por un lado, y la de transitar por el territorio nacional, por el otro: cuando actualmente entran en conflicto, se privilegia notoriamente a quienes de hecho bloquean las calles y las rutas, en grave perjuicio de los transeúntes.

    Las autoridades competentes –Policía Nacional, Patrulla Caminera, jueces y fiscales– están obligadas a aplicar las medidas que correspondan, mal que les pese a los manifestantes. Es la única forma de cambiar la situación actual, que cada vez se parece más a una jungla donde impera la ley del más fuerte.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/campesinos-contra-obreros-y-empleados-1615071.html

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    Publicado por jotaefeb | 21 julio, 2017, 11:37 am
  108. Los reclamos campesinos
    Por Óscar Germán Latorre

    El reclamo de los campesinos para la condonación de una deuda de G. 38.000 millones ha suscitado efectos secundarios que ameritan algún análisis y consideración. Los campesinos, entre otras cuestiones, reclaman que el Estado condone sus deudas contraídas en entidades públicas y privadas y que afectan a unos 10.000 pequeños productores.

    La manifestación tiene ya varios días y en su desarrollo, los manifestantes transitan simultáneamente por varias arterias produciendo un verdadero caos en el tránsito.

    Quienes pretendían en estos últimos días llegar a sus lugares de trabajo, cumplir algún compromiso o simplemente regresar a sus casas, tuvieron que esperar por más de 2 horas a que los manifestantes permitieran nuevamente el libre tránsito. Como siempre se ha dicho, nadie puede cercenar los derechos a manifestarse y a peticionar a las autoridades, pero cuando el ejercicio de esos derechos perjudica, cercena o quebranta de algún modo el derecho de los demás ciudadanos, existe un avieso abuso que no puede ser tolerado.

    Los representantes del Gobierno ser ratificaron en un categórico no a la condonación pero sí a la refinanciación de las deudas generadas por actividades productivas exclusivamente.

    El ministro de Agricultura y Ganadería informó que el año pasado 24.483 productores integraban una lista entregada por la Coordinadora Nacional Intersectorial, de los cuales unos 12.500 tenían cuentas con el Crédito Agrícola de Habilitación (aproximadamente G. 52.000 millones). De esos productores, 3.900 mantenían deudas vencidas por valor de G. 12.000 millones. Se acordó la compra de carteras y refinanciación de las deudas originadas en actividades productivas y hasta un monto inferior a los G. 30.000.000. 12.688 productores fueron beneficiados con la refinanciación de sus deudas hasta 12 años por un total de G. 38.652 millones. También se exoneraron intereses moratorios y punitorios por un valor de G. 38.575 millones y del total de productores que fueron beneficiados y nuevamente sujetos de crédito, 3.420 recibieron nuevos créditos por un monto total de G. 7.000 millones.

    Y aquí cabe señalar que esas condonaciones deberán ser soportadas por todos los ciudadanos al pagar sus impuestos. El dinero para adquirir los créditos con deudas vencidas u otorgar esos nuevos créditos no se encuentran en las copas de los árboles, sino que se generan y se solventan con recursos de las instituciones públicas afectadas para el cumplimiento del acuerdo. Otro agregado sería destacar que muchas de esas deudas vencidas cuyos créditos fueron adquiridos por el BNF y el CAH muy difícilmente sean recuperadas y la solución requirió la sanción de una ley de emergencia que modificó las condiciones vigentes y permitió esa adquisición de carteras, la rehabilitación de los deudores morosos y la refinanciación de parte de sus deudas. Evidentemente, se rompió el principio de igualdad porque mientras estos productores eran beneficiados por esas medidas de discutible racionalidad, el resto de los ciudadanos debe seguir cargando con sus propias deudas incluyendo los altos intereses vencidos. Y son estos mismos ciudadanos los llamados a solventar las medidas de auxilio financiero implementadas a favor de los campesinos.

    La frutilla de la torta fue puesta por el presidente del BNF al señalar que la compra de carteras vencidas y la posibilidad de rehabilitación de los deudores y de la refinanciación de sus deudas estaban condicionadas al cumplimiento de varias condiciones, incluyendo la de que esas deudas provengan de actividades vinculadas a la producción agrícola. El funcionario también aclaró que de las 2.000 y más carpetas presentadas, solo unas 600 cumplían con los requisitos establecidos y que la mayoría de esas solicitudes provenían de la compra de motocicletas, motocargas, celulares, televisores, a los que podríamos agregar otros muchos artículos que nada tienen que ver precisamente con la producción agrícola.

    De todo lo expuesto, tenemos que los trabajadores asuncenos y los del Área Metropolitana venimos sufriendo con las bravuconadas de estos supuestos productores que ejercitan conductas que claramente configuran hechos punibles al tiempo que violan derechos constitucionales de los demás ciudadanos.

    No se trata de ser insensibles y desconocer la necesidad de asistencia técnica y financiera que tienen miles de pequeños productores de nuestro país, pero definitivamente no se puede compartir la forma en que ejercitan el derecho de peticionar y manifestarse como también el contenido de esos reclamos. Como ciudadano y contribuyente no me opongo a que mis impuestos sean destinados a la asistencia técnica y financiera de los verdaderos productores y que además, sean refinanciadas sus deudas, siempre que ellas se originen en actividades productivas. Si hoy se condona a un productor porque adquirió una moto, un celular, un televisor o instaló una antena parabólica en su humilde vivienda, ¿por qué no debería ocurrir lo mismo con los ciudadanos que pagan sus impuestos y que se encuentran en las mismas condiciones de morosidad por compra de bienes y servicios en el marco de sus actividades comerciales, industriales o empresariales? La respuesta es una sola: la condonación de deudas es inviable.

    La condonación de cualquier deuda legítimamente contraída jamás puede ser la solución para personas que tienen la cultura del no pago, del incumplimiento permanente de sus deudas. La condonación como fórmula de solución se asemeja a un barril sin fondo porque quienes se beneficien con ella y reciben nuevos créditos son los mismos que mañana transitaran otra vez por nuestras calle reclamando la condonación de esas nuevas deudas.

    Con la imprudencia de siempre, expongo que mientras los dirigentes se vuelven cada vez más ricos y se mueven en lujosas camionetas, los productores o campesinos a quienes supuestamente representan subsisten en condiciones infrahumanas y este esquema deliberado al que son sometidos, es la herramienta, la sucia estrategia para mantener a esos pequeños productores o campesinos en situación de dependencia en relación a sus dirigentes.

    Hay que hablar claramente; hay que dejar el oportunismo político y el populismo barato que están desarrollando algunos políticos que supuestamente apoyan estás manifestaciones y hasta las financian a cara descubierta. Esos políticos son los verdaderos responsables de este caos que estamos sufriendo y también del sufrimiento que lamentablemente muchos de esos manifestantes, sus mujeres y sus niños están soportando por las bajísimas temperaturas de los últimos días.

    Por último, ¿cómo es posible que las autoridades encargadas de la protección de los niños y adolescentes sigan permitiendo que los mismos permanezcan expuestos a sufrir el frío y todo tipo de enfermedades respiratorias? Lo que está ocurriendo es una vergüenza y los que está pecando por omisión deben reaccionar y así superaremos esta crisis cargada de mentiras y de inconfesables propósitos. Las leyes están para ser cumplidas y no pueden ser materia de negociación con estamento alguno.

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    Publicado por jotaefeb | 21 julio, 2017, 8:13 am
  109. Falta la justicia, sobra el estatismo

    Por Carolina Cuenca
    Muy poca gente se interesa en las ciencias hoy, según estadísticas fatales publicadas hace poco en Paraguay. ¿Nos falta inteligencia? ¡No! Falta interés. Por eso pasan cosas a nuestro alrededor, pero no nos interesa estudiar el porqué, las raíces, establecer hipótesis, comparar, pronosticar los resultados, actuar en consecuencia. Mientras tanto se repiten los errores hasta el infinito y somos gobernados por un poder que no se compadece de nuestra racionalidad y nos estupidiza. Este es un pensamiento que surge al escuchar de nuevo el grito de algunos campesinos organizados en la ciudad. Como cada año, algunos dirigentes enredados en un discurso marxista pasado de década, gente arreada y otra convencida y decepcionada, con un gobierno dubitante, con una ciudadanía aletargada y, cuando no, los infaltables pescadores de río revuelto. ¿Cómo hacer recobrar protagonismo a la razón? Una apreciación sobre la paz como obra de la justicia y el rol del derecho y del Estado llegó a tiempo para analizar los hechos desde una arista menos politiquera. Quizás a alguien ayude estos breves e incompletos apuntes sobre una ponencia al respecto del doctor y catedrático José María de la Cuesta y Rute.

    En el fondo el problema campesino es el mismo del resto de la ciudadanía: la falta de autonomía del derecho en relación con el poder.

    La paz, como definiera el sabio Agustín de Hipona, es tranquilitas ordinis o tranquilidad del orden. Pero la paz verdadera tiene como protagonista al hombre y su verdad, y no el poder desde su voluntad. He aquí la funesta confusión positivista que nos atrapa en sus redes populistas cada año. ¿Es posible la paz como sosiego de nuestro espíritu por la conformidad de nuestros actos con la totalidad del orden del mundo? Sí, siempre que tenga como base la justicia, la cual hace virtuoso al hombre, es decir, es un acto personal y realista, ¡nunca ideológico! La justicia, como objeto del derecho, debe estar al servicio del hombre concreto y no del poder. Por eso se equivoca quien absolutiza el rol del Estado en la propiciación de la justicia desde la legalidad del poder.

    No es la ley, sino el derecho el que genera un orden. Y sin derecho, es decir, sin personas concretas que ejerzan la justicia libremente, no habrá cambios reales. O se vuelve a potenciar a la persona desde una educación realista como protagonista de la historia y dar al Estado solo el rol subsidiario que le corresponde, o siempre habrá arreos, gritos, ideologías y pescadores de río revuelto.

    Como el gato pardo cada año cambiará un poco, para que no cambie nunca nada.

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    Publicado por jotaefeb | 21 julio, 2017, 8:12 am
  110. Protestemos todos

    Por Wendy Marton
    Los “campesinos de verdad” son los que están en la Plaza de Armas hace casi 15 días pidiendo que el Gobierno deje de burlarse de ellos y que por fin les hagan caso.

    Son tan de verdad como los que se quedaron a trabajar en sus tierras, algunos hartos de venir cada año –como hace 24 años– sin obtener respuestas.

    Los “campesinos de verdad” se quejan de que fueron engañados por un gobierno que entrega semillas compradas con dinero estatal en actos cuasipartidarios, pero no se preocupa de que estas no estén en mal estado.

    Lamentan también que le importe poco si los funcionarios de instituciones encargadas de regular el sector les recomiendan plantar chía, por ejemplo, asegurándoles que tendrán buenas ganancias, pero a la hora de cosecharla vale igual o menos que la deuda que adquirieron para sembrarla.

    Les molesta además que importe más elegir un candidato a presidente o a gobernador o analizar cuántos bonos soberanos hay que emitir para construir una ruta asfaltada que beneficiará a los grandes sojeros, y que solo seguirán haciendo “mantenimiento de camino de terraplén” para los pequeños.

    Les frustra que importe más denostar contra 10 a 15 miembros de una agrupación, que analizar la problemática real y lacerante del campo y buscar soluciones. Es hora de que miremos a los “campesinos de verdad”, y tomemos como ejemplo su dignidad para pedir la asistencia que se merecen.

    Es necesario ponernos a pensar en protestar todos, para que dejen de robarnos pagando con dinero de nuestros impuestos a los zánganos (vip o de oro) del Estado y nos ofrezcan por fin un porvenir mejor, con educación y salud de calidad, controles a empresas privadas para evitar explotaciones laborales y evasiones en el pago del seguro social.

    O quizá deberíamos imitarlos exigiendo a las autoridades que sean verdaderos estadistas, cuyos nombres trasciendan por elaborar y hacer aprobar en el Congreso políticas públicas de calidad.

    Que propongan por fin un seguro agrícola que funcione en épocas de sequía, inundación o depreciación de precios. Que analicen y aprueben una verdadera reforma agraria que permita a los pequeños productores rurales poder competir en el mercado sin que les devoren los grandes.

    Que dejen de contar como un logro cuánto se destinó hasta ahora al sector rural, porque evidentemente lo invertido no está dando los resultados que los campesinos necesitan y cambien lo que está mal. Que lleven a la práctica una verdadera capacitación financiera para que los productores rurales que contraigan créditos no estén bien asesorados.

    Protestemos todos, así quizá el próximo gobierno tome un poco más en serio el trabajo de buscar un país mejor, y que no sea una simple promesa electoral.

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    Publicado por jotaefeb | 21 julio, 2017, 8:11 am
  111. Democratización de la ley del mbarete y una protesta bananera

    Hay marchas y marchas, protestas y protestas, reclamos y reclamos; no hay que confundir las unas con las otras ni los unos con los otros, y menos cuando hay intereses políticos claramente comprometidos en campaña política electoralista.

    Marchar con discursos claros y reclamaos claros es una cosa; marchar con garrotes –hasta no hace mucho eran palos, pero en esta marcha aumentó la contundencia garrotera–, ni siquiera para enfrentar a los policías, ni para alterar al Gobierno, sino para amenazar y castigar a los vecinos de Asunción y a los que transitan la Gran Asunción, el departamento Central y, en fin, de todo el país que tienen que venir a la capital a hacer sus trámites, sus trabajos, sus negocios, sus atenciones médicas, su forma de vida y de sobrevivencia, es otra.

    Hasta hace no mucho los manifestantes venían con sus palos más simbólicos que contundentes; ahora vinieron con la contundencia del garrote, como los garroteros y los macheteros de los tiempos del estronismo. Provocaron a los ciudadanos, a sus pares, probablemente muchos de ellos tanto o más sufridos que ellos, para presionar supuestamente al Gobierno, es decir, volvemos a la ley del mbarete, sin mirar a quién.

    El objetivo no fue manifestarse y reclamar, como ha sido la norma de las más tradicionales y serias organizaciones campesinas, sino perturbar, agredir, mbaretear., aplicar la ley del mbarete, del más fuerte, del más agresivo, del más garrotero, contra los ciudadanos indefensos, para presionar al Gobierno, tanto al Ejecutivo como al Legislativo, para concederles sus reclamos que hasta hoy son una incógnita, ni el Parlamento, según su presidente, ni el Ejecutivo, según el ministro de Agricultura, tenían hasta ayer los datos de los reclamantes: quiénes son, cuánto deben, a qué instituciones, por qué préstamos y para qué fines. En fin, las condiciones básicas para hacer un reclamo y justificarlo y documentarlo.

    Los que salen con sus garrotes a asaltar al Estado, es decir, al pueblo paraguayo, con un chantaje de violencia no están reclamando derechos, sino chantaje político. Los garroteros no pueden imponer su estrategia de violencia. Dejar que triunfen es volver a los tiempos de la dictadura, en que la violencia imponía la ley del mbarete, a garrotazo sucio.

    En fin, más que un reclamo para reparar, como ya se hizo con el actual gobierno hace un año, un chantaje: Estamos en época electoral y, la pretensión coyuntural es crear caos para perjudicar al oficialismo, así que es fácil presionar, chantajear.

    Y aquí viene el problema más grave del país que en este período de democracia se está tratando de instalar en la modernidad; en período electoral vale todo. No importa el país, ni la institucionalidad, ni la economía que pueda beneficiar a todos los paraguayos. Importa la campaña electoral, por más salvaje que tenga que ser. Y los instigadores y financistas son identificables por su accionar público, desde donar algunas sumas de dinero para los protestatarios hasta, tal vez simbólicamente, repartir bananas del dirigente bananero “Pakova”.

    Ni el Ejecutivo ni el Legislativo deben dejarse chantajear.

    Los interrogantes aquí son bien claros: a quién se va a condonar o subsidiar, por qué montos, por qué tipo de gastos, por qué cantidad de cada cual de los marchantes, datos que hasta ahora son desconocidos por las instituciones, por los medios de comunicación, por los ciudadanos que, al fin y al cabo, son los que terminan pagando los subsidios.

    Efectivamente, se han hecho socorros de este tipo y deben seguir haciéndose en casos de emergencia, pero hay que saber a quiénes se subsidia, por qué gastos y por qué causas. Nadie sabe hasta ahora lo que están pidiendo los efrainistas y los aguayistas, los bananeros, salvo el monto, 34 millones de dólares, que tiene que pagar todo el pueblo paraguayo, que tiene el derecho a saber qué financia, a quiénes financia, porque la plata es de todos.

    Los que salen con sus garrotes a asaltar al Estado, es decir, al pueblo paraguayo, con un chantaje de violencia no están reclamando derechos, sino chantaje político. Los garroteros no pueden imponer su estrategia de violencia. Dejar que triunfen es volver a los tiempos de la dictadura, en que la violencia imponía la ley del mbarete, a garrotazo sucio.

    http://www.lanacion.com.py/editorial/2017/07/21/democratizacion-de-la-ley-del-mbarete-y-una-protesta-bananera/

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    Publicado por jotaefeb | 21 julio, 2017, 8:06 am
  112. ¡Así no, señores!
    20 julio, 2017

    ¿Qué es lo que pretenden? ¿Doblegar al gobierno por medio de la política del caos y/o provocar la intervención policial, para luego denunciar la “represión feroz” y “exigir” la destitución de Cartes?

    En abril del año pasado hicieron algo parecido, pero se canalizó adecuadamente por vía de políticas destinadas a refinanciar las deudas de una gran cantidad de labriegos. Se destinaron 98.102 millones de guaraníes en concepto de “resarcimiento”, condonación de los intereses y refinanciación de los créditos a cerca de 13.000 jefes de familia, 4.000 de los cuales inmediatamente recibieron nuevos préstamos.

    Ahora vuelven con la misma cantinela de la condonación y por momentos de subsidio, que en términos monetarios representaría un total de 34 millones de dólares. Pero el problema no es lo que reclaman, lo cual debe ser objeto de debates y negociaciones, sino el método que implementan para intentar alcanzar sus fines, que básicamente consiste en lo siguiente: “O nos dan lo que pedimos o hundimos a Asunción en el desorden y la anarquía”.

    Como pocos, los dirigentes de estas organizaciones tuvieron acceso directo a las más altas autoridades facultadas para tomar determinaciones sobre lo que reclaman. Junto a ellos se sentaron ministros del Poder Ejecutivo, representantes de organismos financieros del Estado y senadores del oficialismo y la oposición. Pero ni bien alguien dijo que no existían los fondos para dar curso al planteamiento, se levantaron y dieron por terminado el diálogo. En otras palabras, no les interesa negociar, sino simplemente imponer sus pretensiones.

    El gobierno está siguiendo la misma estrategia que resultó exitosa hace un año. A través del Ministro de Agricultura, remitió una nota al presidente del Senado, Fernando Lugo, solicitándole el listado de los 17.000 productores que piden la condonación. Esa información, que según los líderes estaría en poder de Fernando Lugo, es de fundamental importancia a fin de conocer exactamente cuántos son, dónde deben, por qué monto y en qué concepto; requisito indispensable para determinar los casos en los que efectivamente corresponde proceder al refinanciamiento de la deuda, así como a la compra de carteras morosas en financieras del sector privado por parte del Banco Nacional de Fomento.

    La voluntad política existe, como también el oportunismo de algunos sectores que desde el Senado hoy darán riendas sueltas al populismo con discursos a favor de la condonación o el subsidio, pero sin rebatir la propuesta de continuar por el camino de la refinanciación; una experiencia altamente positiva que ya benefició a 13.000 familias.

    Independientemente de cómo se procese la discusión, lo que no puede ser objeto de debate alguno es la necesidad imperiosa de restaurar la tranquilidad y el orden en Asunción, alterada por quienes en nombre de una mal entendida libertad de manifestar sus reivindicaciones, están atropellando la libertad que tienen todos los ciudadanos de transitar por sus calles, ir a sus trabajos o a donde fuere, sin ser coaccionados por piquetes y garroteros.

    Lo dijimos ayer y repetimos hoy: Libertad sí, pero, ¡para todos! Y esto es algo que nos deben garantizar los organismos del Estado encargados de velar por nuestros derechos, desde la Policía hasta el Ministerio Público, que hasta ahora no han sido capaces ni de ordenar el tránsito.

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    Publicado por jotaefeb | 20 julio, 2017, 12:10 pm
  113. La culpa la tienen los campesinos e indígenas

    Por Miguel H. Lopez
    Los campesinos e indígenas que andan cerrando las bocacalles del centro de Asunción están en su derecho. Para eso es una protesta. Este es un país que reivindica el estado de derecho y la democracia. Que lo hagan, es parte de ese ejercicio.

    Ya sé que circular también es un derecho. Y nadie deja de hacerlo. Solo que el tráfico se enlentece y causa un retraso que no toleramos en la capital. Sin embargo, queremos que ellos aguanten el abandono y los desplantes; que esperen hasta morir en sus capueras y desaparezcan para que en su lugar florezcan sojales que ubican al país en el primer mundo de los exportadores, aunque no dejen ganancia al fisco ni paguen impuestos significativos. No preocupa que con eso ya no haya producción agrícola para la comida de cada día. Total, comprarla de otros países resuelve el problema, aunque al triple del precio… Tampoco importa que se envenenen cursos de agua, tierras, personas, animales… Sí enfurece que taponen las bocacalles.

    Ellos tienen la culpa por venir. Por instalarse en la plaza de Armas y aguantarse heladas de 0 grados con sus ancianos y niños. Lo hacen porque les gusta. Por haraganes. Porque disfrutan de vivir así. No quieren progresar.

    ¿Quién les dice que lo hagan? ¿Quién les manda a gastar lo que no tienen para venir a molestar a la capital donde los burócratas, oficinistas y todo tipo de explotados deben llegar a hora, muchos por miserables salarios que en su gran mayoría provienen de los impuestos que pagan esos campesinos que les impiden estar a tiempo en sus conchabos donde nunca tienen estabilidad laboral, aunque la ley lo disponga.

    Muchos de esos que denuestan y deploran en contra, son hijos de esos mismos agricultores que con la plata que alcanzaron cultivando pudieron mandarlos a la universidad y a la capital.

    Sí, los campesinos e indígenas no tienen vergüenza. Seguro son manipulados para molestar la honesta labor de los legisladores y desestabilizar al sacrificado gobierno de Cartes. ¿Qué pretenden? ¿Que el Estado les regale plata? ¿Por qué, si ya subsidiaron y condonaron a sojeros y otros empresarios de la especulación que sí merecen, aunque no produzcan más que deudas? Uno trabaja duro para tener lo que tiene, nadie regala nada.

    ¿Piden condonación porque el Estado les engañó? Por algo habrá sido.

    En fin. Mañana es viernes. Muchos seguro se prepararán para ir a visitar a sus familiares en el interior; o no, porque los muy haraganes vinieron a Asunción a protestar, aguándoles el fin de semana de descanso. Qué fastidio…

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    Publicado por jotaefeb | 20 julio, 2017, 12:04 pm
  114. Marcha campesina: ni condonación ni subsidio

    Por Dr. Víctor Pavón

    El pedido de condonación de deudas de los campesinos por 34 millones de dólares ha provocado nuevamente una marcha de este grupo por el microcentro de la capital.

    La condonación significa, en el sentido del orden jurídico y económico, que la persona acreedora –en este caso el Estado paraguayo, es decir, los contribuyentes— decide renunciar a su derecho liberando del pago a la persona deudora (los que ahora marchan por el centro capitalino). La condonación es asimilable a un perdón financiero por el cual las partes asumen voluntariamente que nada se deben entre sí dado que estaban unidos por un contrato.

    Esta condonación puede darse cuando el acreedor es dueño de su dinero y condona a su deudor. Pero no sucede lo mismo si hablamos de dinero público, pues el Estado administra dinero de los contribuyentes. De ahí que la expresión contractual no deja de ser importante.

    Aun los créditos otorgados por el Estado a ciertos grupos implican necesariamente derechos y obligaciones, como en efecto ocurre con cualquier hijo de vecino sujeto de crédito. Si mediare la fuerza para no pagar, así como lo están haciendo los campesinos con su marcha, entonces no se está ante una condonación, se está ante un acto coercitivo, una extorsión que apela a la intimidación para producir un perjuicio patrimonial.

    De ahí que si a Juan, un campesino, que ahora marcha por el centro, se le diera la condonación de su deuda y a María que también está por el microcentro y no es campesina pero trabaja de sol a sol y se le exige pague sus deudas, entonces esa situación es un acto de injusticia. Se viola el igual derecho ante la ley. ¿Por qué debería seguir pagando María sus cuentas si Juan ya no lo hace?

    Pues no sería extraño que María también y pronto forme otro grupo similar al de los campesinos e inicie su marcha con otros tantos. Ella también es una persona necesitada, no tiene casa, se vino del interior buscando un mejor porvenir y apenas llega a fin de mes.

    Como parece ser que la refinanciación y luego la condonación ya no es posible, ahora los campesinos, asesorados por gente que sabe buscar “soluciones” (siempre con el bolsillo ajeno), dicen que para solucionar la deuda bastaría el subsidio. ¡Grave error! Lo que no se dice es que el subsidio tiene el agravante de que, además de conseguir la condonación, los campesinos recibirán dinero estatal para formar parte de una clientela perpetua a cargo de los políticos de turno.

    Cuando se recibe dinero sin criterios de contrapartida en obligaciones y garantías, la laboriosidad y conducta de las personas se hallan supeditadas a lo que se les ofrezca, cada vez más y más. La ayuda estatal siempre será poca. Pronto, los campesinos verán modificadas sus conductas, en vez de mostrarse laboriosos, disciplinados en sus faenas, darán el peor ejemplo a sus propias familias e hijos: se convertirán en holgazanes dependientes y preparados para seguir al líder de turno.

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    Publicado por jotaefeb | 20 julio, 2017, 12:02 pm
  115. Globalización y molestias

    Hay muchas quejas sobre las dificultades para transitar por el centro de Asunción a causa de la protesta campesina. Puedo comprender las quejas, porque, si yo viviera o trabajara en el centro, también me andaría plagueando.

    Por otra parte, la protesta habla del malestar existente en el campo, por diversas razones, comenzando por la falta de garantías para la vida y la seguridad personales.

    Hasta el momento, ningún presidente del Paraguay ha mandado a asesinar a un periodista en la capital, una prerrogativa que se ha concedido más de un caudillo local.

    El último periodista asesinado fue Pablo Medina (junto con su asistente). Ese recordado comunicador sabía demasiado.

    Había estado en Marina Cué el 15 de junio de 2012 y acumulado mucha información sobre los trágicos sucesos de aquel día. Cuando el abogado español Aitor Martínez, que investigaba el caso, le pidió las fotos que no había publicado, Medina le contestó: no puedo dárselas a nadie, porque me van a matar como mataron a mis dos hermanos.

    Pese a su prudencia, Medina fue víctima de la mafia, que también eliminó a otro testigo de los sucesos de Curuguaty, a Vidal Vega. Por desgracia, Vega no fue el único dirigente campesino caído sin que se castigara su muerte.

    Detrás del gansterismo y de lo anecdótico hay algo mayor, y es la globalización.

    ¿No resulta traído de los cabellos asociarla con ciertos crímenes de nuestra campaña? No, porque la globalización, su nombre lo dice, llega a todos los rincones del globo terráqueo, de una u otra manera. Donde no existe ley, como aquí, la globalización se adapta maravillosamente a la ilegalidad; en países con mayor tradición legal, pone mayor cuidado en sus procedimientos. En todos los casos, globalización es sinónimo de libertad de mercado y de comercio; una libertad que no significa lo mismo para todos.

    Europa, los Estados Unidos y ciertos países asiáticos desarrollados, que subsidian su agricultura, se oponen a que los países no desarrollados subsidien su propia agricultura.

    Quieren imponer un sistema único de agricultura comercial, dominada por los cultivos intensivos de transgénicos, con tecnología y semillas patentadas por un grupo de grandes empresas.

    En gran medida lo han conseguido, a expensas de los pequeños productores; lo han hecho en nombre de una eficiencia que no es tal, porque esa agricultura comercial no es sostenible: ha deforestado y contaminado demasiado, ha reducido la fertilidad del suelo. Esta pérdida de fertilidad del suelo, junto con el aumento de la población, plantea un serio problema a corto y mediano plazo.

    Los pequeños agricultores, considerados atrasados por la ideología globalista, son quienes alimentan al 70% de la población mundial, según afirma un informe de la FAO de 2014.

    Tanto la FAO, esa respetada dependencia de Naciones Unidas, como el Banco Mundial han alertado sobre otro problema: la especulación con la tierra a nivel mundial.

    La especulación aumenta la concentración de la tierra y margina a los pequeños agricultores, a menudo obligados a migrar a las ciudades para engrosar los cinturones de pobreza. Esto se da en Asia, África y América Latina; es el aspecto siniestro de una globalización que ha fracasado.

    Por Guido Rodríguez Alcalá

    http://www.ultimahora.com/globalizacion-y-molestias-n1096752.html

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    Publicado por jotaefeb | 19 julio, 2017, 8:29 am
  116. Los que optan por los campesinos mendicantes

    Por Antonio Carmona

    La primera marcha campesina en el Paraguay que se recuerda bajo condiciones democráticas fue histórica, tras el trascendental sanblasazo. Los que habían estado condenados al exilio interior, perseguidos y torturados y asesinados cuando trataban de hacer llegar sus reclamos al “centro del país”, que en aquel entonces terminaba en Calle Última, porque no podían pasar de allí los que estaban del otro lado, marcharon en una inédita e insólita marcha sobre Asunción. Llegaron, si mal no recuerdo, ya entonces al Seminario Kue, y partieron de ahí ocupando parte de las calzadas que recorrían, sin interrumpir el tránsito, sin molestar a la ciudadanía, más allá de la inevitable congestión que produce una marcha multitudinaria.

    Los asuncenos, que la esperaban con angustia, la recibieron con júbilo. Fueron muchos los que fueron a llevar vituallas y apoyo.

    Fue una jornada histórica como lo escribí en ese entonces y lo recuerdo hoy, una jornada inaugural de la democracia. Los paraguayos hasta Calle Última y los de tierra adentro, los del Paraguay visible y los del Paraguay profundo, se encontraron y se reconocieron. Aunque ya lo hemos olvidado… ya sabemos que la desmemoria es uno de los peores males del Paraguay; fue un acontecimiento histórico: por primera vez los campesinos marchaban sin represión, con los espacios y los medios abiertos a su presencia. La ciudadanía concurrió al Seminario Kue a llevar vituallas, a dar aliento; los chokokue marcharon sin interrumpir siquiera el tránsito ni lanzar amenazas, haciendo presencia, reclamando su pertenencia y sus derechos. Los partidos políticos los acompañaron, los medios les dieron un gran espacio informativo. Era como el descubrimiento del nuevo viejo mundo del Paraguay histórico, el oculto, el reprimido, el que no tenía voz ni voto, sino condena al silencio. El de los Karupokã de Correa, que saltaron del Teatro Municipal, en el que tuvieron de la pluma del gran dramaturgo guaraní, su presencia pública en la capital, después de haber combatido mil batallas, hasta la victoria del Chaco.

    Era un día triunfal, sin el más mínimo atisbo de violencia ni de confrontación, de encuentro entre compatriotas, de hermanos separados por la segregación y la discriminación de las tiranías.

    Desde aquél entonces hasta hoy casi año a año se han sucedido periódicamente estas marchas, con la precisión, diría Hérib Campos Cervera, de las constelaciones.

    Ha habido más o menos conflicto, pero fundamentalmente un alto nivel de reivindicación de los campesinos, de esos trabajadores sin derechos ni previsiones, sin garantías y sin seguridades.

    Escribo hoy ante el asombro de esta nueva marcha, probablemente tan justa y necesaria, ya que el campesinado tiene siglos de atraso en derechos y reivindicaciones, como en los tiempos que denunciaban Barrett, Correa o Roa, pero ante una realidad diferente, una circunstancia de reivindicación más violenta, tal vez promovida por políticos que de nuevo vuelven a querer manipular las protestas campesinas y sus reivindicaciones, que incluso llegan al extremo degradante de ir públicamente a mostrarse y jactarse dando “limosnas” miserables, sin duda con la intención aviesa de luego cobrar los réditos en votos.

    No son los aportes ciudadanos anónimos, desinteresados de aquellas primeras marchas, de la confraternidad ciudadana de llevar vituallas para la olla popular, para los gastos y los desgastes de la marcha y la presencia reclamando que existían de su parte y que eran bienvenidos de parte de los de Calle Última para acá. Era un proselitismo limosnero de políticos en campaña, convirtiendo en mendigos a los reclamantes, que no son ni quisieron ni quieren ser mendigos, sino ciudadanos; limosneros que se hacen ver en público, no sin que una mano ve lo que la otra da, sino, por el contrario, mostrando ante las cámaras pornográficamente, que están dando limosna a cambio de votos, a cambió de reclamar conflicto, de enviar a los limosneados al frente para pescar votos en el río revuelto.

    Es una dramática y retardataria encrucijada que el tiempo, en vez de avanzar, atrase. No es un problema de los campesinos. Es un problema de la sociedad. Solo que hay sectores de la sociedad, y lamentablemente en las dirigencias políticas, que con tal de mantenerse en sus carpas de poder, prefieren campesinos mendicantes a aquellos que reclaman derechos.

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    Publicado por jotaefeb | 16 julio, 2017, 8:14 pm
  117. Indignación selectiva

    Iván Lisboa –

    “Haraganes”, “inútiles” o “zánganos”, fueron solo tres de las decenas y decenas de ofensas contra los campesinos que coparon esta semana los grupos de WhatsApp y los muros de Facebook, Instagram y Twitter.

    La rabia ciudadana se acentuaba en las primeras horas del día, cuando los miles de labriegos que llegaron hasta Asunción realizaban su marcha por el centro o las principales vías de entrada a la ciudad. Más de uno, respondía a su reclamo con bocinazos, improperios y no faltó aquel que arrojó botellas de agua sin importar el físico de los marchantes, entre los que se encontraban niños por supuesto.

    La certeza indiscutible que manejan estos ofuscados ciudadanos es que el pedido de condonación de deuda es porque los campesinos no quieren trabajar. Esta teoría, más producto de la ideología que de la razón, es tan fácilmente rebatible que con solo leer una de las tantas publicaciones de la organización Base Investigaciones Sociales basta y sobra.

    Si tan solo toda esta gente que viene reclamando ofuscadamente contra estos campesinos, hiciera el mismo reclamo cuando los sectores más pudientes son beneficiados, evidentemente estaríamos ante una sociedad más justa.

    Cuesta entender cómo la gente nunca hizo un solo reclamo cuando el Congreso sancionó la ley que condonó la deuda de los transportistas por unos USD 87 millones. Los mismos que, pese a no pagar un solo guaraní del préstamo del BNF hecho en los 90 y recurrir a “trampas legales” cambiando la razón social, ahora mismo están cobrando un subsidio por cada pasajero que sube a sus buses.

    Los mismos que hace poquito recibieron USD 12 millones para comprar colectivos nuevos y tienen un subsidio al combustible, pero que en promedio tiene una recaudación diaria USD 360.000 (calculado en base a 2.000 buses con 414 pasajeros día).

    Cuesta más aún entender cómo poquitos se enojaron con el Gobierno cuando anunció que va a vetar cualquier ley que imponga un impuesto a la exportación de soja, cuando pese a que mueven casi el 20% del PIB, los sojeros actualmente solo pagan el 5% por el IVA y ni siquiera pagan una tasa por el reparto de sus utilidades.

    Cuando los sojeros cerraron las rutas y caminos capitalinos como medida de presión para no pagar más impuestos, no se escucharon tampoco cuestionamientos. En esos casos los reclamos eran “muy coherentes” porque un gravamen a la exportación “mataría” al productor, el productor que sí trabaja y produce.

    Otro de los casos que pasó casi desapercibido fue el salvataje del Gobierno a la Azucarera Iturbe, lo que representó al Estado USD 2,8 millones.

    ¿Indignación selectiva?

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    Publicado por jotaefeb | 16 julio, 2017, 8:09 pm
  118. El diálogo es más productivo que la confrontación

    Un nuevo grupo de campesinos se ha instalado en una plaza capitalina frente al Congreso Nacional para llamar la atención sobre sus demandas que son las mismas de siempre, como cada tanto ocurre en idéntico sitio de Asunción.

    Como ha ocurrido en otras ocasiones, piden la condonación de sus deudas, mayor atención del Estado a sus requerimientos, tierra propia para muchos campesinos desposeídos, más ayuda para la producción familiar campesina, entre otros asuntos.
    Todos los pedidos de los campesinos son atendibles porque por décadas han sido ignorados en sus necesidades por los gobiernos sucesivos y están entre los sectores menos favorecidos de nuestra sociedad. Tienen déficit en salud, educación, posibilidades de producción y de comercialización de sus productos y deficiencias en viviendas y seguridades jurídicas para sus tierras, que son realidades que no se pueden desconocer.
    Los detalles de esta cruda realidad los conoce mejor que nadie el Gobierno Nacional que desde hace más de tres años está embarcado en numerosos programas para la entrega de tierras, ayuda en la producción familiar campesina, en la comercialización de sus productos, en la asistencia monetaria para mejorar su producción. Está también realizando tareas innovadoras en la atención de sus necesidades de educación y de salud, que nunca antes se habían realizado a favor de las personas que viven en el campo.
    La estrategia del Gobierno para la solución de estos problemas y la atención de lo que demandan los campesinos organizados a lo largo de los últimos años ha sido la escucha de sus peticiones, el estudio de las posibilidades de solución y las negociaciones de toda índole para alcanzar los objetivos.
    Su invariable actitud siempre fueron el diálogo sincero y la puertas abiertas, como respuesta a la confrontación y el enfrentamiento que siempre buscaron ciertos sectores de la dirigencia campesina que creen más en la pelea, el cierre de espacios públicos prohibido por la ley y las medidas de fuerza como armas de lucha.
    Mediante la negociación y la conversación paciente el año pasado se logró firmar un acuerdo de entendimiento entre el Gobierno Nacional y las organizaciones campesinas que habían tomado por varias semanas una plaza capitalina.
    El documento se firmó el 23 de abril del 2016, los campesinos depusieron su actitud beligerante y volvieron a sus pagos en tanto que el Gobierno comenzaba a ejecutar las medidas que se habían pactado.
    A raíz de ello, para resarcirse de los daños climáticos sufridos por la producción campesina, los organismos estatales cumplieron el compromiso asumido y entregaron 10.000 millones de guaraníes a las 10.000 familias que requerían ayuda en sus sembradíos.
    El Ministerio de Agricultura y Ganadería benefició con proyectos productivos a 4.426 productores, por 6.492 millones de guaraníes que se terminó de concretar en diciembre del 2016.
    Por su parte, el Crédito Agrícola de Habilitación (CAH) reestructuró la deuda de 12.688 campesinos clientes de la institución por valor de 38.653 millones de guaraníes. Para alivianar la carga financiera de esos labradores, se condonaron los intereses a 12.147 clientes por valor de 38.575 millones de guaraníes. También se les dio la posibilidad de que puedan devolver el capital de sus empréstitos en 14 años, con un plazo de 12 años más dos años de gracia
    Mediante la promulgación de Ley de Rehabilitación Financiera, que se estableció a iniciativa del Ejecutivo, se benefició a 3.420 productores, quienes con las facilidades de dicha norma consiguieron nuevos créditos por un monto de 7.164 millones de guaraníes.
    A todo esto hay que agregarles los casi 20.000 nuevos beneficiarios de la reforma agraria que han recibido del Indert certificados de adjudicación o títulos de propiedad.
    La actitud campesina en reclamo de sus pedidos es legítima y justa. Pero la postura de confrontación como mecanismo de lucha es muy cuestionable. Sobre todo en un momento en que por todos los medios se están tomando medidas efectivas para solucionar las dificultades de los hombres y mujeres del campo. El enfrentamiento no es la mejor manera de encontrar remedio a tantas necesidades insatisfechas.
    Los dirigentes campesinos tienen que replantear su estrategia belicosa por el diálogo franco y la negociación inteligente, únicos mecanismos idóneos para obtener los objetivos que se proponen. La experiencia así lo confirma a la luz de los resultados positivos que se han conseguido hasta ahora.
    Por lo demás los enfrentamientos siempre son estériles, porque al final de la guerra siempre hay que sentarse a conversar y hacer la paz.

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    Publicado por jotaefeb | 13 julio, 2017, 9:45 am
  119. PROTESTAS
    Andrés Granje

    Los labriegos de la Coordinadora Nacional Intersectorial, que se manifestaron ayer en Asunción, porque supuestamente el Gobierno no ha cumplido con los acuerdos firmados hace un año, de renegociar la deuda de los labriegos con el estado y la banca privada, ahora hablan de condonación de la deuda lo cual es algo más difícil de conceder porque también una medida de esta naturaleza puede dejar precedentes muy negro. Lo cierto es que están disconformes con las políticas del gobierno central y con su venida buscan primero que la ciudadanía y las autoridades se percaten de sus problemas, hacerse visibles y lograr alguna suerte de acuerdo que morigere la pobreza en las que viven en la actualidad en las zonas rurales.

    Por su parte el Ministro de Agricultura y Ganadería Juan Carlos Baruja, con relación a la condonación de las deudas contraídas con entidades del Estado y de los subsidios con entidades privadas, que ya el año pasado ya habían planteado también la condonación, pero que se había acordado el refinanciamiento, dentro de los términos de la Ley 5527/15, lo que les dio la posibilidad de refinanciar sus deudas a 10 años plazo, dos de gracia, y a bajas tasas de interés. Por este método 12.688 clientes han logrado refinanciar deudas por un monto total de G. 38.652 millones, y que se les otorgó una quita de intereses por G. 38.575 millones. Además, 3.420 clientes, de los 12.688 volvieron a recibir créditos por un monto de G. 7.164 millones para volver a producir, expresaron desde el gobierno nacional.

    No creemos que los campesinos hayan llegado hasta Asunción influenciado por intereses políticos como arguyen desde el oficialismo varios voceros, creemos en contrario que la necesidad de los campesinos es real, que la política agraria llevada adelante por este gobierno no satisface a las mayorías de labriegos, que los propietarios de pequeñas fincas se ven cada vez más empobrecidos por medidas tomadas desde el gobierno que solo benefician a los grandes productores agrarios y que por eso y fruto de las deudas contraídas el pequeño agricultor solamente tiene el camino de vender sus parcelas y emigrar con sus familias hacia lo cada vez más extenso cinturón de pobreza que rodea a las urbes de la gran Asunción con el crecimiento de la desocupación y la delincuencia.

    Por eso el Ministro Baruja y el gobierno nacional más que hablar de cifras debiera revisar sus planes para el campo, está visto que lo que se hace en el sector desde el gobierno no basta, está bien las inauguraciones de obras con la presencia del Jefe de Estado en el campo, pero se demuestra con estas movilizaciones y con los datos del crecimiento de la pobreza y el desempleo que no basta y que medidas vigorosas se deben aplicar en el más corto tiempo posible. Desde el Poder Ejecutivo deben entender cundo necesario es cambiar de planes cuando los que se aplican fracasan estruendosamente como en este caso, comenzando con toda la pérdida de tiempo que significó la administración del ex Ministro Gattini en Agricultura que paso con muchas penas y sin gloria por esa cartera y que fue tiempo muerto para las aspiraciones campesinas de vivir mejor.

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    Publicado por jotaefeb | 13 julio, 2017, 9:40 am
  120. Avivadas estacionales
    En Jul 12, 2017

    Condonar: Perdonar o remitir una pena de muerte o una deuda. Subsidiar: Prestar pública asistencia de carácter económico y de duración limitada. Es bueno recordar lo que la Academia asigna como significado a estas dos palabrejas que han empe­zado a rodar de nuevo por las calles de la ciudad de manos de “campesinos” que una vez más han marchado a la ciudad con un programa de “reivindicaciones” tan añejo como inútil. Al precio de estorbar el tránsito por una media mañana y de producir contenidos llenos de vaguedades para los medios masivos, las organiza­ciones de siempre han cumplido con el rito de la “marcha campesina” que ya se ha convertido en una anomalía más en la vida de la capital, al igual que los baches, el transito caótico y las interminables obras de los entes públicos.

    Cada uno de estos episodios culmina con los mismos exabruptos verbales de siem­pre de la dirigencia de choque: “rotundo fracaso de la política agraria del Gobier­no”, “grave crisis de la agricultura familiar campesina”, “no hay política de Estado para el campo sino política electoralista…”, etc. Estos argumentos se vienen repi­tiendo hace 25 años con una lista de reclamos que en cada marcha comienza con la sacrosanta exigen­cia de “condonación de la deuda”, la entrega de subsidios y la fija­ción de precios para los productos agrícolas de consumo. Lo cierto es que cada uno de estos episodios termina en la misma liturgia: el Esta­do ofrece refinanciar y los dirigentes dogmáti­cos exigen licuefacción de las deudas. Con lo cual el partido termina en un empate en malos términos.

    En realidad, el Estado no tiene potestad para condonar las deudas de nadie, ni siquiera las propias. Mucho menos las de terceros. Por lo tanto, hasta donde sa­bemos, está haciendo lo que debe hacer aunque excediéndose en alguna medida. Desde abril del año pasado existe un acuerdo para: “resarcir” a las organizacio­nes campesinas en unos G. 10.000 millones (¿perdidos en qué?), reestructurar las deudas de unos 13.000 campesinos con cinco bancos privados por un monto de G. 38.000 millones, “quita” de intereses por otros G. 38.000 millones (¿quién los paga, el tesoro público, todos nosotros?), nuevos créditos por unos G. 7.000 mi­llones (¿a los mismos que están pidiendo condonación?), otros G. 6.400 millones para proyectos de la agricultura familiar campesina… En total, un lindo baile de G. 110.000 millones de dinero público derramado sobre un “target” crediticio varias veces fallido y que a la primera dificultad exige la dilución total de obligaciones.

    Bien por los elementos de choque del “campesinismo profesional” que saben en­caramarse en cada encrucijada política para presionar al Gobierno y sacarle pla­ta. Mal por el Gobierno el cual, antes de hacer lo políticamente correcto, prefiere echar mano a generosas cantidades del erario público para intentar anestesiar a la dirigencia pendenciera que se mueve como una enfermedad oportunista cada año electoral. En el medio, los últimos restos del universo productivo de pequeñas fincas agrícolas se van deshilachando y desapareciendo de escena. Y nadie parece notarlo. Lamentable.

    http://www.5dias.com.py/95854-avivadas-estacionales

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    Publicado por jotaefeb | 13 julio, 2017, 9:39 am

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