Candidatos de alta calidad

Que una modelo, animadores de televisión y otras personas conocidas por su exposición mediática se postulen para ocupar un cargo electivo a partir del próximo gobierno que se elegirá el año que viene genera debate y abre varias aristas.

Algunos lo toman de manera positiva, como un ejercicio de pluralismo, principio democrático que permite que pueda haber todo tipo de candidaturas. Resaltan que la política no es una actividad reservada exclusivamente a las organizaciones políticas (partidos, movimientos, colaciones) y a los políticos de vocación.

Otros, menos ambiciosos en sus expectativas, y posiblemente hartos de los personajes que desvirtuaron y tuercen los objetivos nobles de la política, otorgan el beneficio de la duda a quienes, siendo ajenos al ámbito de la política, deciden iniciarse en esta apuntando directamente a un cargo. Los que reflexionan así son los que creen que hace falta renovar y probar con otros personajes que no surjan de los desgastados partidos políticos. No entran a tallar en el oficio que desempeñan los aspirantes, ni en la trayectoria o en aspectos como la militancia social, las ideas, pensamientos e intervenciones públicas sobre asuntos de interés general. O en la honestidad, activismo ciudadano y “musculatura” democrática.

Desde esta perspectiva de resignación casi, lo que cuenta es probar con “nuevas piezas”. Por ahí funcionan y dan la sorpresa. Es como un reto al azar; como decir que nada podría ser peor a lo que ya hemos conocido y padecido con los políticos y pseudo políticos.

Entre las opiniones sobre el tema, también está la de aquellos que se hallan convencidos de que para ser gobernador, senador, diputado o presidente de la República, lo importante es contar con padrinos económicos y políticos, y tener cintura para negociar. Conocer al pueblo, pensar en él y trazar planes en función a él, es una cuestión aleatoria y podría darse, creen, durante la presente campaña electoral.

Si todo se redujera a ver el hecho así, no habría de qué preocuparse demasiado.

Sin embargo, existen otros puntos: el fenómeno es una reacción al fracaso de los propios partidos políticos que descuidaron la formación de nuevos y mejores cuadros. Una suerte de autoatentado. Como consecuencia, hoy se ven obligados a buscar relevos en otros terrenos y perfiles que, por cierto, no garantizan en absoluto la calidad en las ofertas electorales, puesto que se nivela para abajo, no se cualifica la política.

Al incorporar personas sin experiencia, vocación de servicio conocida, y sin trayectoria, la administración del Estado corre serio riesgo. Es más factible que el país sufra un retroceso.

Cuánto más se trivialice la calidad de las candidaturas, ya sea con políticos de baja estofa o con personajes sin credenciales de servicio y lucha a favor de los demás, las posibilidades de cambios se tornan mucho más distantes.

Por Susana Oviedo

http://www.ultimahora.com/candidatos-alta-calidad-n1094765.html

 

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8 comentarios en “Candidatos de alta calidad”

  1. El retorno de la enmienda
    Por Óscar Germán Latorre

    El jueves por la mañana, los dos diarios de mayor circulación llamativamente amanecieron con un mismo titular: que los cartistas intentarían plantear un nuevo proyecto de enmienda constitucional para la reelección.

    Leyendo el contenido de ambos títulos, se advierte que no existe ninguna mención a la supuesta fuente en la que esos títulos se basan. Parecen como bolsas vacías de un hecho que pretendió ser convertido en la gran noticia, pero que quedó solo como un propósito frustrado. Si fuéramos ingenuos podríamos decir que más bien parecerían corresponder a una “coincidente” imaginación de los jefes de redacción en la elección de la noticia principal y nada más.

    El proyecto de enmienda, por motivos jurídicos y políticos, no admite posibilidad alguna de ser concebido como un proyecto serio y mucho menos con la expectativa de obtener alguna ventaja electoral. Además, ya no hay tiempo para esa presentación ni para el trámite constitucional posterior y hacerlo renacer solo daría oportunidad a los enemigos del actual gobierno a desarrollar la misma campaña inmisericorde de mentiras con la que logró confundir al pueblo e instalar una falsa convicción sobre una imposibilidad constitucional que no aparece por ningún lado en la Constitución. En otras palabras, no vale la pena dedicarle un comentario más a tan desafortunados titulares, propios de una prensa amarilla que hace tiempo ha cruzado todos los límites de lo permitido en el ejercicio del derecho de informar.

    El ejercicio del periodismo no debe tener censura previa alguna, venga ella de donde venga. El periodista debe ser libre de transmitir sus pensamientos, sean ellos sinceros o falsos, con intereses inconfesables o sin ellos.

    Ahora bien, cuando ese derecho de informar se convierte en un simple instrumento de la mentira, de la desinformación y de un inconfesable propósito de instalar en la opinión pública como verdades afirmaciones que son absolutamente falsas o presentar mentiras absolutas como medias verdades, debe entenderse que existe un abuso en el derecho de informar.

    El periodista que maliciosamente presenta su opinión personal como la noticia sobre el evento acaecido, el que bajo la figura del reporte periodístico en realidad transmite solo sus pensamientos personales o los que le son indicados por sus patrones o por terceros, definitivamente no es un buen periodista, sino simplemente un mentiroso consuetudinario que debilita la credibilidad sobre lo que normalmente la prensa debería transmitir como verdad.

    Por esos motivos, los titulares de esos diarios carecen de todo contenido que permita extraer tan siquiera una impresión sobre la historia que se está reportando como verdadera. Y cuando la mentira es tan descomunal, ilógica e indisimulable, la mejor respuesta que el ciudadano le puede dar es no acusar recibo de la misma, dar vuelta la página y tratar de convertirse en el protagonista de la historia de su país, para que otros no se la escriban acorde con sus propios intereses.

    Algo ocurrió en las jefaturas de prensa de esos dos diarios, un extraño fenómeno que permitió una sola, única y calamitosa mentira, que seguramente pronto será simplemente anecdótica, un intento más de engañar al pueblo para beneficiar y concretar algunos oscuros intereses políticos y económicos que se encuentran en plena disputa. Dependerá del pueblo, de su mayor o menor conciencia cívica, de su mayor o menor compromiso con su país, aceptar esas mentiras como verdaderas o desecharlas definitivamente para no volver a ser engañados.

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  2. “¿Y quién dijo eso?”, preguntaría Argaña
    7 julio, 2017

    La concertación de medios que integran los diarios de Aldo Zuccolillo y Antonio J. Vierci ya hizo “méritos” suficientes para ingresar en los anales de la historia como la mayor vergüenzas de la prensa nacional. Ayer batieron sus propios récords en cuanto al proceder burdo y mentiroso que desde hace tiempo los caracteriza. Según ABC color, el “sector cartista quiere insistir con la enmienda”. Según Última Hora, el “fantasma de reelección está siendo redivivo (léase resucitado) en el cartismo”. Dos titulares de tapa, los principales, para expresar la misma idea, completamente falsa, sin que la avale un solo hecho de la realidad, una declaración, una “fuente”, por más irresponsable que ésta fuera. Simplemente lanzaron la supuesta noticia, para concluir luego en lo que realmente querían: el plan reeleccionista obedecería a que “la candidatura de Santiago Peña no prende”. Pero si eso fuera cierto, ¿Por qué recurren a montar semejante operativo mediático?

    Pareciera una novela venezolana, por su baja calidad, su pésimo libreto, sus malos actores y peores directores. El primer capítulo comenzó a rodar en los estudios de ABC Cardinal. Una veterana conductora de hablar adolescente le entrevistó a Carlos María Ljubetic, experto en temas electorales, sobre los plazos existentes para poner en vigencia el desbloqueo de listas, si lo aprobara el Congreso. La respuesta fue “el 22 de agosto”, al igual que en todo lo concerniente al sistema electoral. ¿Y si se reflotara el proyecto de enmienda?, fue la “ingenua” pregunta que le formularon a continuación, recibiendo la misma contestación: “Todos los temas electorales”.

    Esto ocurrió el miércoles. Una nota si se quiere intrascendente, pero a esta siguieron anuncios de la periodista sobre la “bomba noticiosa” que se daría conocer en los próximos días sobre el presunto cambio de la chapa oficialista, que Peña sería cambiado por Pedro Alliana, o por el ministro de Educación, Enrique Riera, etcétera, etcétera. Pues bien, estas fueron las “sólidas” premisas sobre las que se montaron las tapas de ambos diarios. Las expresiones de un técnico referidas al calendario electoral, no a la intención de reflotar la enmienda, de lo que nadie se hizo cargo, y la deliberada mala fe de una periodista conocida por su falta de seriedad.

    ¿Por qué dos diarios de la importancia de ABC y Última Hora incurren en tamaña bajeza, degradando de paso la labor de toda la prensa? La única explicación posible sería la desesperación de “Don” Acero y “Don” Antonio, quienes, impotentes, observan el desarrollo de la campaña oficialista y la notoria ausencia del oficialismo liberal y la disidencia colorada en el escenario político, que de no registrar cambios significativos se encaminan hacia una segura derrota.

    El torpe objetivo que persiguen con este operativo mediático es “darle texto” a los que, como Efraín, Desirée, Marito y compañía, perdieron todo protagonismo, como el que lamentablemente tuvieron a lo largo del proceso que derivó en los tristes acontecimientos del pasado 31 de marzo. Por eso pretenden agitar nuevamente la bandera de la enmienda y, simultáneamente, generar confusión e incertidumbre en las filas del cartismo sobre la candidatura de Peña.

    Sin embargo, bastan un par de declaraciones de referentes del oficialismo, como las que se hicieron, para dejar en claro que la supuesta intención de reflotar el proyecto reelecionista no es más que una burda patraña. Y también bastará que Santiago Peña prosiga normalmente sus actividades proselitistas, haciendo caso omiso a los dimes y diretes de los medios hegemónicos, para que el anunciado cambio de la chapa no supere los marcos de lo ridículo.

    Y si aún así algunos periodistas de “la concertación” insisten en “recabar” opiniones en el afán de instalar los temas, sería suficiente responderles como lo hacía Luis María Argaña cuando le iban con disparates: “¿Y quién dijo eso?”, preguntaba el líder colorado, y se acababa de inmediato el intento de interrogarle sobre cuestiones de las que nadie se hacía responsable.

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  3. Reflotar la enmienda sería una afrenta a la ciudadanía

    La versión que empezó a correr en el ámbito político, en el sentido de que el oficialismo colorado quiere reflotar el proyecto de un referéndum para aprobar la enmienda de la Constitución y hacer posible la reelección, sería una burla y una afrenta para la ciudadanía, luego de todo lo que provocó el plan reeleccionista. La crisis política impulsada por la ambición de permanecer en el poder no solo ha producido una fuerte crispación en la sociedad, sino ha desembocado en lamentables hechos de violencia y represión, con la quema del local del Congreso y el asesinato de un joven liberal. Es de esperar que una vez más prime la racionalidad y se frenen los intentos de una nueva aventura totalitaria.
    Cuando ya parecía que finalmente se habían aquietado las agitadas aguas del ámbito político y que el próximo calendario electoral se cumpliría conforme a las normas establecidas en nuestra legislación, en estos días surgió con mucha fuerza la versión de que un sector del oficialismo colorado desea volver a reflotar el proyecto de la enmienda constitucional para hacer posible la reelección del actual presidente Horacio Cartes por un nuevo periodo.

    El plan, del cual se habló con mucha insistencia durante la celebración del cumpleaños del presidente, el miércoles 5, se basa en el nuevo escenario político que se ha creado en las últimas semanas, ya que a través de diversas maniobras el oficialismo que responde al presidente Cartes –junto con sus aliados luguistas y llanistas– ha logrado ejercer actualmente el control de ambas cámaras del Congreso y le resultará mucho más fácil hacer aprobar un nuevo proyecto de enmienda, por más de que las hoy minorías disidentes y un gran sector de la ciudadanía consideren que ello significará un nuevo intento por violar la Constitución.

    No hay que olvidar, además, que el próximo 25 de agosto se cumplirá un año desde que el primer proyecto de enmienda fuera presentado y en seguida rechazado en el Senado, habilitando a partir de esa fecha la posibilidad de volver a presentar otro nuevo proyecto.

    La otra presunta razón que mueve al sector oficialista a insistir con la posible reelección de Cartes sería que el candidato a sucederlo en la presidencia, el ex ministro de Hacienda, Santiago Peña, no está logrando despertar el entusiasmo suficiente en las bases coloradas como para lograr una segura victoria electoral. Desde esa perspectiva, apostar de nuevo por reelegir a Cartes sería garantizar dicha victoria.

    De todos modos, la ley no ayuda a los intereses de los pro enmienda, pues cualquier modificación que se introduzca luego de la convocatoria a elecciones generales del 2018, que debe hacerse el 21 de agosto, no tiene efecto sobre las mismas.

    Además, un nuevo proyecto para una enmienda constitucional, a favor de la reelección, en este momento sería una burla y una afrenta para la ciudadanía, luego de todos los enfrentamientos, incidentes y perjuicios que debió soportar la sociedad paraguaya, durante la crisis política.

    La ambición de permanecer en el poder no solo ha producido una fuerte crispación en la sociedad durante todo ese tiempo, sino además ha desembocado en lamentables hechos de violencia y de represión policial desbordada, que por otra parte ocasionaron la quema del local del Congreso y el asesinato de un joven liberal.

    Es de esperar que una vez más prime la racionalidad y se frenen en forma categórica los intentos de una nueva aventura totalitaria.

    http://www.ultimahora.com/reflotar-la-enmienda-seria-una-afrenta-la-ciudadania-n1095138.html

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  4. Escalera mecánica a la riqueza mal habida

    En Paraguay, la carrera en la función pública, en vez de ser de mérito, generalmente es de favor, independientemente de toda idoneidad. Para acceder a un empleo en la administración pública basta ganarse la simpatía de alguien con algún poder político o burocrático, por el medio que sea. Contadas son las excepciones a esta regla. Hay que acogerse al favor político para acceder a un cargo público, y una vez afianzado en el mismo buscar la manera de meter la mano en la lata del dinero de los contribuyentes. Con suficiente plata mal habida en el bolsillo, el corrupto funcionario público se aproxima a las cúpulas de los partidos o movimientos políticos, y plantea su interés en ocupar una banca en el Congreso Nacional mediante su inclusión como candidato en la correspondiente “lista sábana”. Es vox populi que una banca en la Cámara de Diputados cuesta entre 1.000 y 2.000 millones de guaraníes; una de senador, entre 2.000 y 4.000 millones. Una vez que logra ocupar un curul, el “electo” de que se trate se blinda jurídicamente, obtiene “fueros”.

    El exsenador Víctor Bernal (ANR), en la INC y en Itaipú; el exdiputado Fernando Nicora (PLRA) y el actual Aldo Vera (Avanza País), en la SEN; el senador Víctor Bogado (ANR), en Conatel; el diputado José María Ibáñez (ANR), en el MIC (Rediex); Efraín Alegre (PLRA), en el MOPC, por citar solo algunos de los que integran la larga lista de políticos devenidos “honorables senadores y diputados de la Nación” luego de pasar por la función pública en donde se hicieron de suficiente dinero para pagar sus campañas.

    El común denominador de estos personajes que tirando la camiseta ensuciada como servidores públicos se han puesto una limpia y reluciente como legisladores, es que han perdido el pelo pero no la maña. Para comprobarlo, basta fijarse en el deplorable espectáculo del clientelismo político y la corrupción que promocionan entre bambalinas en ese antro de descontrol administrativo que es actualmente el Congreso Nacional, con su plantilla de clientes políticos prendidos del saco de cada uno de los legisladores, sean esposas, novias, amantes, hijos e hijas, parientes cercanos y lejanos.

    Dentro de este círculo vicioso que envilece la función pública en nuestro país, están girando y girando sucesivas camadas de personas que entran a la arena política para ocupar una función pública, volverse millonarias en ella y salir a disfrutar de su riqueza impunemente. Amasan envidiables fortunas cuyo origen les es imposible demostrar, amparadas por una Justicia complaciente que deja impunes a los ladrones.

    Desde la caída de la dictadura hasta ahora, año tras año, Gobierno tras Gobierno, banda tras banda, han salido catervas de millonarios a disfrutar tranquilamente del dinero mal habido. Mientras tanto, en el país se derrumban techos de escuelas, los hospitales no tienen medicamentos, los productos se pudren en el campo por falta de caminos de todo tiempo; los campesinos migran a las ciudades porque no tienen tierra, y si la tienen, nadie les enseñó ni les enseña a trabajarlas, etc., etc., con el resultado de que la ignorancia y su consecuencia, la pobreza, continúan aprisionando al país en unos garfios de hierro.

    Proyectando la escandalosa corrupción que actualmente campea en nuestro país sobre el telón de fondo de la que prevalecía bajo el régimen dictatorial de Alfredo Stroessner, nos encontramos con la absurda realidad de que es igual o peor que aquella. Esto se explica porque en aquellos tiempos la corrupción estaba confinada a los círculos áulicos del poder y sus beneficiarios se cuidaban de no caer en excesos que sobrepasaran públicamente los estrictos límites impuestos por el dictador a sus adláteres.

    La gran ironía es que actualmente la gente tiene la percepción de que la corrupción bajo la dictadura fue más moderada que la prevaleciente actualmente al amparo de la libertad y bajo un régimen de gobierno que se precia de democrático. Sucede que, mientras durante la dictadura la corrupción se concentraba en el círculo privilegiado, ahora su marea ha cubierto con sus sucias aguas el modus vivendi de la oligarquía burocrática criolla que tiene a su discreción el dinero público aportado por los esforzados contribuyentes. Ministros del Poder Ejecutivo, del Poder Judicial y de la Justicia Electoral, diputados, senadores, presidentes de entes estatales, gobernadores, intendentes y jefes militares y policiales, según se lee todos los días, meten la mano en la lata de caudales públicos al amparo de una lamentable cultura de impunidad total.

    La única fuerza cívica capaz de poner freno a la corrupción y la impunidad es una enérgica reacción pública de los ciudadanos y las ciudadanas, como las que protagonizaron los estudiantes universitarios y secundarios, y más recientemente la población en general opuesta a la inconstitucional enmienda pretendida por el presidente Horacio Cartes para su reelección.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/escalera-mecanica-a-la-riqueza-mal-habida-1610657.html

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  5. “Nuevo Rumbo”, un gobierno desastroso

    Posteado por Alberto Candia el 19-06-2017

    A punto de concluir su mandato, colegimos que en todo este periodo, a Horacio Cartes le importó un bledo el pueblo paraguayo. A la clase pobre o necesitada lo suprimió con saña y lo aplastó como si fuera un trapo de piso. A las clases populares, solo lo dispensó si ellas se prestaban a sus fines estrictamente personales, tanto en la política como en la corrupción que lidera.

    En todo este tiempo solo se preocupó de su parcela, de su entorno, de su reelección y de su continuidad o influencia en cualquier estamento. Mientras, para la ciudadanía fue otro tiempo perdido al contar con un gobernante malandro y funesto. Y así van sumando al poststronismo, casi tres décadas de continuismo y de adversidad para la población paraguaya, que se debate en la miseria, el desamparo, la expoliación, el hambre, la enfermedad, la violencia y la carestía extrema en todos los órdenes.

    Cartes vivió su vida mirándose al espejo, nada le importó de los demás. Se encriptó en su propio delirio. Ahora ya lo conocen tal cual es: vanidoso, traidor, conspirador, persecutor, odioso, vengativo, vicioso, altanero, megalómano, rencoroso, autoritario, hereje y excluyente.

    Por algo le dicen SCARFACE (cara cortada)… es que justo cuando se lanzó al éter la película de Oliver Stone en 1983, Horacio Cartes arremetía con su “evasión de divisas y dólares preferenciales” al Banco Central del Paraguay, a través de “Humaita Turismo”.

    Amparado por el poder stronista y la influencia del Jefe de Policía de entonces, el general Alcibíades Brítez Borges y familia (prestanombre-socio comercial), estaba liderando una mafia de “capitales fugados” que lo llevó a la huida precipitada y a establecerse en la frontera, paraíso del hampa, donde se zambullo en el tráfico y los negocios de cigarrillos, junto a otros anexos. Alfonso Capone había seguido este mismo camino.

    Así amasó una gran fortuna, dolosa y espuria. La riqueza que alardea no es fruto del orden legal, de la planificación, del trabajo tesonero, del sacrificio, de la legalidad, de la honestidad acrisolada, factores requeridos a todo ciudadano que suda el día a día.

    Este mágico “Tío Rico” aparecido, temerario y poderoso, obnubiló a la clase parasitaria del Paraguay: los seudopolíticos. Y es así cuando aparecen los falsos colorados, más conocidos como “coloretes”, y lo privilegian reclutándolo para transformarse en candidato político dentro del núcleo y formato colorete-stronista.

    Barriendo a todos con sus propios métodos gansteriles, llega a la presidencia de la República del Paraguay, en forma torcida y artificial, salpicada por amaños y comisiones, para establecer un régimen putrefacto y endeudador.

    Desde ese momento, empezó a simular programas, a plagiar mensajes, a recurrir a clichés, a inventar leyes (para él y su grupo) y a santificarse constantemente con el Papa Francisco. Se convirtió en un mandatario de fachada, un “turista”, por ser el más viajero de entre los gobernantes nacionales. Fue un presidente para sí, no para el pueblo y mucho menos para la nación.

    En todo este tiempo, HC se tornó en una burla a la civilidad. Es un hombre “flaco de ideas”, un “cero social y político”… apuesta al ilusionismo encantador como el caudillaje, el patronismo, el mandamás, que son los páramos peligrosos para un pueblo, ya que estos son los devoradores de la “voluntad popular” y los que reducen a la gente a su mínima expresión, sometiendo y deshumanizándola.

    Esto se produce porque los moradores siguen ciegamente al “cabecilla” y no a las ideas o a los principios verdaderos… es el caso de los “coloretes” (falsos colorados), desde Stroessner en adelante… HC es devoto seguidor de esta línea, un fidedigno representante de este modelo artero y chauvinista… nació y creció con este arquetipo.

    Así fue su acceso al poder, regalado y servido en bandeja. Pero fue lo suficiente como para que se lo conozca acabadamente. Tiene un ejército de gente cepillera a su alrededor, en todos los círculos, tanto en sus empresas, como en el fútbol y ahora en la política. Es una especie de Nerón criollo, capaz de incendiar al Paraguay.

    Si se carece de valores, de causas y de un catecismo cotidiano, será imposible satisfacer exigencias públicas y generales o globales. Si no hay honestidad, sanas intenciones, patriotismo y prójimidad, es muy difícil ser un buen gobernante. No plantearse la realidad social del Paraguay como norma o parámetro, es un error táctico-estratégico de gran volumen.

    Por ese motivo, este gobierno termina siendo desastroso para el pueblo y para la historia nacional. Nada llegó a la gente, solo pobreza franciscana, comercio paralizado, necesidad aguda, marginamiento generalizado, país vilipendiado por las autoridades y república atosigada por sus dirigentes… un “viejo rumbo” conocido desde siempre.

    Solo la clase terrateniente, sojera, cárnica, cigarrillera y narcótica, vive en el limbo del éxito y la abundancia. HC nos trajo al Paraguay golpismo, iniquidad, consternación, inestabilidad, división, atraso, paralización, retroceso, tortura, persecución, exilio y muerte.

    La clase privilegiada: los políticos, los funcionarios públicos, los entes autárquicos, los aduaneros, los fiscales, los jueces, miembros del estado (estatales), se diferencia abismalmente de la clase común, viviendo en un paraíso permanente.

    Es la gran carga social creada por una política lacerante, claquista, ignorante, clientelar y servilista. Horacio Cartes echó en gorra al Paraguay, en consecuencia, su gobierno termina siendo un adefesio político, sin brújula, sin norte, sin timón, sin metas nacionales, sin nada de nada… es el “nuevo rumbo” que en su trayecto, se ha despedazado por completo.

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  6. Un sentimiento latente

    No estoy muy seguro de si es una impresión o una sensación, pero de lo que sí estoy absolutamente seguro es que no se trata de nada científico, pero algo me dice que se está gestando en la conciencia ciudadana un sentimiento de no permitir más un avance del cartismo, que se puede reflejar en las próximas elecciones (internas y generales) con un rechazo que puede ser selectivo, no necesariamente generalizado.

    Para que pueda afirmarlo tendría que acceder mínimamente a una o unas encuestas que me puedan ofrecer resultados y tendencias. Hasta el momento solo escucho rumores (dice que…)

    La sensación -ese estímulo que se alimenta de lo que recogen los sentidos del mundo exterior- me dice que los datos son incompletos, parciales, sesgados y hasta contradictorios y desconexos como para llegar a una conclusión firme, pero la impresión que me provocan los mismos dice que existe algo en la mente de cada ciudadano o en la opinión pública que no sabe aún a quién/es apoyar, pero sí ya pensando a quiénes no.

    ¿Cuáles son mis indicios, indicadores, elementos, datos o como se los quiera llamar para llegar a esa conclusión?.

    – Demasiados llamadores profesionales o perfiles falsos comprados tratando de refutar el relato oficial, a lo que se suma la actitud de abroquelarse corporativamente en el anillo de poder.

    – Demasiadas candidaturas dispersas anunciadas para entrar a competir, aún sin saber ni entender mucho de política.

    – Mucha firmeza ciudadana en rebatir los intentos oficiales de continuar mintiendo a la gente.

    – Mucha duda en con respecto a la discrecionalidad con respecto a endeudamiento, contratos directos y la mezcla del manejo de empresa con el Estado, lo que antes era partido/Estado.

    – Miedo a lo que el cartismo es capaz con tal de mantenerse en el poder e incertidumbre de lo que puede hacer en un eventual próximo período presidencial fuera del Estado de derecho y del orden constitucional.

    En suma: una actitud positiva hacia la defensa de la democracia. (¿Será posible en medio de un mar de clientelismo y compra de conciencia?).

    Dije que era una sensación o una impresión. Ahora pienso que se trata de una impresión nada más, pariente de la intuición o de la famosa corazonada, algo a la cual recurrimos cuando no disponemos de encuestas o carecemos de título de adivinos. Solo el tiempo lo dirá, o sea jahecháta hina.

    por Edwin Britez

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  7. Liquidar el proyecto dictatorial

    La resistencia unida jamás será vencida… pero una mafia unida ante una oposición atomizada se llevará el poder y por muchos años.

    Las elecciones de 2018 deben tener un solo propósito: liquidar el proyecto dictatorial de Horacio Cartes. La única manera de lograrlo es unir a todas las fuerzas opositoras democráticas… y no, no incluyo en estas al Frente Guasu ni a los llanistas.

    Artículo 230 de la Constitución: «DE LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES. El Presidente de la República y el Vicepresidente serán elegidos conjunta y directamente por el pueblo, POR MAYORÍA SIMPLE DE VOTOS, en comicios generales…».

    Significa compatriotas que los ciudadanos democráticos –los que amamos nuestra libertad y respetamos nuestra República– dentro de la ANR, del PLRA, de Avanza País, de Unace, de Patria Querida, del PDP y los independientes debemos unirnos todos, absolutamente todos, y cerrar filas detrás de UN candidato ÚNICO a la presidencia de la República …y cuando digo «candidato» lo digo en el sentido genérico castellano. Es decir, puede ser una mujer.

    No sé si ese candidato saldrá de las filas de los partidos tradicionales. ¿Por qué digo esto? Porque lo más probable es que cuando se hagan las internas de la ANR y del PLRA, si gana Marito o algún efrainista, el oficialismo arme un escándalo, denunciando algún presunto fraude para anular esas elecciones. No en balde Cartes controla el TSJE. Por consiguiente compatriotas, debemos estar listos para dar nuestro voto a alguien fuera de nuestros partidos habituales. Debemos estar listos para sacarnos las camisetas y abrazar nuestra bandera.

    La otra piedra angular de la Resistencia a la dictadura de Cartes es la INFORMACIÓN: saber quiénes financian a cada candidato. No sea que cerremos filas detrás de algún caballo de Troya. Solicito a la oposición y a los medios libres que ya mismo se pongan a trabajar sobre eso: crear un sistema (o varios) de información confiable del que la ciudadanía se pueda valer para saber a quién responde cada candidato.

    Si no lo hacemos, si la ciudadanía no se une en una Resistencia única y aplastante, el proyecto cartista se llevará las elecciones con una mayoría ínfima (CN/230) aunque el 80% de la ciudadanía lo rechace… y tendremos dictadura al estilo Maduro por muchos años y varias generaciones. La mafia unida dominará a la oposición dispersa, como un globo que encierra al aire… hasta que algún día explote. Es crítica nuestra situación. Estamos al borde del abismo. No hay tiempo que perder.

    Olivia González

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  8. La capacidad de asombro rebasada

    Por Marcos Cáceres Amarilla

    Si algo ha conseguido el oficialismo con tantas maniobras y barbaridades en pos de conseguir sus objetivos políticos es que los crean capaces de cualquier cosa. Por eso, después de tanta agua que pasó bajo el viaducto, se habla de nuevo de la reelección vía enmienda constitucional.

    Poco importa que la Constitución diga que, en caso de ser tratada y rechazada una enmienda en el Congreso, no se puede volver a considerar hasta dentro de un año y que el Senado ya haya tratado y archivado un proyecto el 25 de agosto de 2016 y que también la Cámara de Diputados haya hecho lo propio el 26 de abril de este año.

    Tampoco importa que Cartes, el 17 de abril de este año, en carta al arzobispo de Asunción monseñor Edmundo Valenzuela, haya expresado que “en ningún caso” se presentará como candidato a presidente para el periodo 2018-2023. Anteriormente, el 3 de febrero de 2016, el Mandatario había dicho que no perdería el tiempo en perseguir algo que la Constitución prohíbe. “¿Puedo ser más claro? No puedo, ¿verdad?”, manifestó a los periodistas.

    Este recordatorio acerca de sus expresiones orales y escritas no importan porque, a esta altura, parece que muy pocos creen ya los compromisos que haga Cartes. Es el resultado de su conducta y acciones en los casi 4 años de gobierno que lleva.

    La especulación sobre una sorpresiva resurrección de la enmienda corrió con fuerza ayer alimentada de otra versión: que la candidatura del exministro de Hacienda Santiago Peña no logra hasta ahora arraigarse en la interna colorada.

    A eso se sumaron los comentarios sobre encuestas que demostrarían en forma contundente que el candidato del cartismo no es el seguro ganador de las elecciones del año próximo, si logra pasar la interna. El vínculo con Cartes le jugaría una mala pasada y perdería en una eventual disputa electoral con el intendente Mario Ferreiro, si este finalmente se lanza para el 2018.

    La posible candidatura del jefe municipal de Asunción es el otro tema político del momento, presentada casi como la única posibilidad de la oposición para lograr un triunfo electoral el próximo año.

    La falta de despegue de Peña como candidato motivó la especulación acerca de que sería reemplazado por otra figura más atractiva para el electorado colorado.

    ¿Haría de nuevo Cartes lo que se vio obligado a hacer con la candidatura de Rubén Rodríguez a gobernador del departamento Central? La siguiente especulación en el seno del oficialismo fue que, si descabalgaba Santiago Peña, lo mejor era que lo reemplazara el mismo presidente.

    Lo que implicaba esa decisión en términos de pisotear la Constitución Nacional, las leyes y sus compromisos políticos y personales eran considerados como cuestiones superfluas por los cartistas fanáticos.

    Después de todo, decían, los paraguayos ya nos acostumbramos a cualquier interpretación forzada o alocada de la Constitución y las leyes y aceptamos como normal cualquier declaración o conducta de las autoridades del país o de algunos dirigentes que, en otros tiempos o circunstancias nos parecerían vergonzosas.

    Ahora que tanto se habla de la “marca país” y de frases con gancho para atraer a los turistas e inversores, tal vez la frase que nos definiría mejor es: “Paraguay, donde todo es posible”. Los extranjeros pueden entender lo que ellos quieran y venir a visitarnos.

    Nosotros, que vivimos aquí, sabremos que se refiere al poco apego a las normas de convivencia democrática cosa que, en cualquier momento, puede tener consecuencias graves para todos.

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