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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Un nuevo rumbo contra la libertad

“Ninguna autoridad pública presentará a un imputado como culpable o brindará información sobre él en este sentido a los medios de comunicación social”. Esto dice el artículo 4 del Código de Procedimientos Penales, y conviene recordarlo, porque tenemos autoridades demasiado parlanchinas, que no resisten la tentación de organizar conferencias de prensa para decir lo que la ley les prohíbe decir. En algunos casos son acusaciones no probadas y, en otros, simples mentiras.

¿Qué pruebas tiene la Fiscalía contra algunos acusados de la quema del Congreso? Las que tuvieron que encontrar, apresuradamente, porque Horacio Cartes decidió que hubiese imputaciones y sanciones. No es que uno quiera negar que se quemó el Congreso, sino que uno quiere tener garantías de que los imputados son los culpables y las tiene.

No está de más recordar algo que debería ser obvio: que la Constitución establece el principio de la separación de los poderes del Estado, y que el Ejecutivo no debe dar órdenes a los otros dos poderes. Por desgracia, esto es lo que pasa, y no sabemos hasta dónde llegarán las intromisiones del Ejecutivo.

La última consigna de Horacio Cartes fue la de imputar a Óscar Acosta y Menchi Barriocanal por haber cubierto la manifestación que terminó en la quema del Congreso (de una parte del Congreso), aunque la mayoría de los manifestantes no fueran incendiarios. Lo peor del caso es que HC no es original: sigue una tendencia que se manifiesta a nivel internacional, y que no promete nada bueno.

Me refiero a la voluntad de restringir la libertad de expresión castigando a quienes denuncian un abuso de las autoridades; quienes lo denuncian pueden ser periodistas o no. En España, una mujer fotografió a un auto de la policía aparcado donde no debía y puso la foto en internet; la descubrieron y le aplicaron una multa de 600 euros. La ley mordaza española prohíbe fotografiar o filmar a los agentes policiales “que cumplen con su deber”; vale decir, prohíbe fotografiarlos cuando cometen una infracción o un delito. En esto no debemos dejarnos guiar por la Madre Patria.

Sin embargo, el premio mayor (para la represión) corresponde a los Estados Unidos, donde dos periodistas, Alexei Wood y Aaron Cantu, pueden ser condenados a más de setenta años de cárcel. ¿Por qué? Por haber cubierto una manifestación en contra de Donald Trump el 20 de enero de este año, en Washington, donde Trump asumió la presidencia. La lógica de la Fiscalía norteamericana es así: si los manifestantes rompieron vidrios, merecen más de setenta años (vale para unas 200 personas arrestadas y maltratadas por la policía).

Este absurdo se ve complementado por otro: los periodistas que filmaron y transmitieron la manifestación merecen la misma pena. Presentando los hechos, se hacen innecesarios los comentarios.

Por Guido Rodríguez Alcalá

 

 

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

7 comentarios en “Un nuevo rumbo contra la libertad

  1. Lugo, “geniolito”

    Por Enrique Vargas Peña
    Geniol era un analgésico de venta libre que fabricaba a nivel mundial el laboratorio británico que ahora se llama GlaxoSmithKline y que durante los años sesenta y setenta fue el más popular en nuestro país.

    La mayoría de los actuales electores paraguayos nunca usó Geniol y no presenció, ni registra, la tragedia a la que ese analgésico quedó asociado: La invención, por parte del Gral. Alfredo Stroessner, de un enemigo ficticio cuya tarea real era prestarle legitimidad internacional y fachada democrática a su dictadura.

    Hay un libro actual que aborda someramente el tema, La travesía liberal del desierto, de Alfredo Boccia, para los que quieran enterarse de enemigos inventados, de opositores supuestos, de beneficiarios soterrados de la dictadura.

    Los partidos Liberal, presidido por Carlos Levi Ruffinelli, y Liberal Radical, presidido por Domingo Laíno, acordaron a finales de 1976 unirse para rechazar una reforma de la Constitución que habilitaría la reelección indefinida de Stroessner.

    Sin embargo, en ambos partidos Stroessner encontró colaboradores que días antes de las convenciones simultáneas y luego conjunta de liberales y liberales radicales, fijadas para el 23 de enero de 1977, dividieron ambas agrupaciones y fueron beneficiadas, por un Poder Judicial totalmente sometido, con la apropiación de la personería jurídica de ambos partidos.

    Los colaboradores de Stroessner en ambos partidos fueron denominados “geniolitos” por ser médicos de profesión algunas de sus más representativas figuras. Ellos fueron los que ayudaron a Stroessner a mantener la fachada democrática que encubría su dictadura, le ayudaron a decir que en Paraguay había oposición y libertad cuando la realidad era que los verdaderos opositores sufrían persecución y todas las libertades estaban restringidas.

    Para mantener la impostura, la fachada, los “geniolitos” ciertamente criticaban a Stroessner en comunicados, declaraciones o reuniones que luego se exponían como otras tantas “pruebas” de que en nuestro país había democracia. Era una antinomia falsa, fabricada desde el poder. Esa crítica era parte fundamental del trabajo de los “geniolitos”, era la manera en que se ganaban la vida.

    Lo anterior parece salido de 1984, la célebre novela de George Orwell en la que el régimen del IngSoc mantiene un enemigo inventado, Emmanuel Goldstein, creado para legitimar la regimentación de la sociedad.

    Pero no es novela. Lastimosamente es historia paraguaya real, de carne y hueso. Muchos de sus protagonistas y víctimas viven todavía. Esa mayoría de electores que nunca consumió Geniol debería estudiarla para entender lo que ocurre hoy con el presidente golpista del Congreso, Fernando Lugo, y su Frente Guasu.

    Lugo y el Frente Guasu justifican, y encubren, su papel de colaboradores de Cartes con la excusa ideológica de exacerbar las contradicciones de lo que denominan la burguesía capitalista hasta que las mismas produzcan supuestamente su caída.

    A cambio de esa hipótesis ideológica Lugo prestará a Cartes la legitimidad internacional que Horacio requiere mientras apresa a opositores o los obliga al exilio. Es un calco del papel que Stroessner dio a los “geniolitos”: Cartes también nos quiere vender una antinomia falsa, fabricada desde el poder. El apoyo de Lugo a Cartes se disimula con rimbombante retórica mutuamente crítica.

    Y como Stroessner a dichos “geniolitos”, Cartes prestará a Lugo el apoyo económico que necesita para lograr dar soquetes parlamentarios a algunos de sus amigos en las elecciones de 2018.

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    Publicado por jotaefeb | 04/07/2017, 07:50
  2. Cartes, verborragia y obras que no importan

    Por Gustavo Olmedo
    El presidente Horacio Cartes sigue pateando su propia olla. La verborragia y prepotencia que le caracterizan están teniendo un alto costo para su gestión e imagen. Lo último fue exponer públicamente el deseo de que una pareja de periodistas sea encarcelada. Algo totalmente fuera de lugar, considerando su investidura, la coyuntura y los principios que están en juego en este tema; además de ser muy poco inteligente de su parte enfrentarse en este momento con referentes importantes de la prensa televisiva y radial.

    Prepotencia y verborragia debilitan la gestión de cualquier gobernante, y ponen en riesgo la estabilidad de una nación, al tiempo de empobrecer a la clase política.

    La primera impide escuchar y aceptar opiniones distintas y, por tanto, avanzar con menos errores. Cuando más se escucha, más amplio es el panorama que se puede abarcar. Al contrario, el prepotente fácilmente pisotea y falta el respeto; atropella hasta las leyes si ellas no corresponden a sus planes.

    En tanto que la verborragia no solo expone lo que uno lleva por dentro sino que distrae de lo importante. Los exabruptos del mandatario, sobre todo en encuentros políticos, con el discurso improvisado y sin teleprompter, así como el abierto enfrentamiento que mantiene con los principales medios de comunicación, oscurecen los aspectos positivos existentes y la atención se va centralizando en las expresiones polémicas y los desaciertos verbales en vez de apuntar al debate de los problemas de fondo y urgentes, sus responsables y posibles soluciones.

    Es así que emprendimientos necesarios, como el barrio San Francisco, destinado principalmente a familias damnificadas y sin vivienda –y que deberían haber otros similares, considerando la gravedad del problema–, no son valorados sino más bien criticados en aspectos secundarios.

    Y aquí hay que dar un paso, pues más allá de estar a favor o en contra de tal o cual partido y sus dirigentes, necesitamos aprender a valorar los emprendimientos que se impulsan y los logros concretos alcanzados, vengan del color que vengan.

    Los diferentes gobiernos tuvieron sus avances. A Duarte Frutos se le atribuye sentar las bases para una economía saneada, que Lugo la encaminó, reconociendo su valor. Al ex obispo además se le debe la Costanera de Asunción, y esta es una realidad. Y Cartes lleva adelante obras importantes y hay que reconocerlas, sin que ello signifique volverse cartista o dejar de criticar sus numerosos errores. Necesitamos mirar con más libertad la realidad, con sus partes oscuras y claras, y darle crédito o palos a quien corresponda.

    En tanto, nos urge un presidente con vocabulario de estadista; capaz de desarrollar su gestión con lenguaje prudente y responsable; que no se contente con obras sino que sea ejemplo del respeto a las instituciones y las leyes del país.

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    Publicado por jotaefeb | 29/06/2017, 10:30
  3. Debate estructural en las campañas

    El ardor de las internas políticas y aun las nacionales no debe hacer que nadie pierda de vista que lo que se juega al final de este camino, es un modelo de país por el que compiten las ofertas electorales.
    Debemos recordar con mucha claridad que lo que se juega no debería ser una competencia entre sectores de poder por lograr supremacía, sino ideas y proyectos sobre cómo conducir el país, las regiones y cómo generar buenas leyes que produzcan condiciones para la buena gestión de lo primero.
    Si olvidamos que esta confrontación entre sectores políticos tiene como objetivo central el engrandecer la República, estaríamos dando un retroceso importante en las conquistas democráticas que aún le debemos a la transición, principalmente en lo que se refiere a la consolidación de ella misma, la democracia.
    Nos son solo los políticos los que olvidan que por sobre un lindo afiche de campaña, por sobre lograr un gran outsider, por sobre el spot publicitario novedoso, se encuentra esencialmente el contar con un buen pensamiento país, también lo olvidamos con frecuencia en los medios de comunicación.
    A eso responde que nuestros espacios en las polémicas en relación a dos o más actores contrapuestos son absolutamente generosos y de tapa, mientras que el volumen que se destina a un debate programático es francamente residual.
    Por lo tanto, un buen comienzo puede ser generar una mayor exigencia hacia el rol formador de los partidos políticos, obligando a los mismos a transparentar y rendir cuentas de sus emprendimientos formativos a nivel de bases.

    A eso responde probablemente que en los programa de televisión lo que motiva la invitación a uno u otro político es su capacidad de confrontar y generar controversias y pocas posibilidades de estrellato tiene aquel político con formación, respetuoso, capaz de producir un correcto diagnóstico y generar propuestas de soluciones estructurales.
    En gran medida esto ocurre por una condición que se ha apoderado de la política paraguaya como la humedad en la pared: su visión cortoplacista. Con frecuencia nada de lo que se plantea va más allá del día siguiente. Por ello, a la clase política nacional le resulta tan exótico el debate estructural y las miradas de largo plazo. Seguimos, de alguna manera, atorados en el sino histórico de cazar y recolectar para el día, primitivismo que impide a las sociedades observar el futuro, el horizonte, el porvenir.
    Si decimos que debemos mejorar el debate político, no nos referimos a la calidad estética del discurso. Eso se puede lograr solo con un buen relato. De lo que hablamos es de elevar el nivel de la concepción del juego político, situando su misión –particularmente en las campañas– no tanto en un concurso para renovar personas, como sí en un concurso para renovar propuestas de gestión pública.
    Esto se consigue con un elemento que no se ha desarrollado suficientemente: la conciencia cívica de los ciudadanos y –al mismo tiempo– nos lleva a otra pregunta aún más desconcertante: ¿qué estuvieron haciendo los partidos políticos en todos estos años con los recursos del Tribunal Superior de Justicia Electoral, que supuestamente deben estar orientados preferencialmente a la formación y capacitación de los cuadros? Probablemente como en el poema en homenaje a López, solo el silencio responderá.
    Por lo tanto, un buen comienzo puede ser generar una mayor exigencia hacia el rol formador de los partidos políticos, obligando a los mismos a transparentar y rendir cuentas de sus emprendimientos formativos a nivel de bases.
    Luego también tiene que generarse un compromiso desde los medios de comunicación, de patrocinar –en medio de tanta polémica- espacios que sirvan para que los ciudadanos comprendan la política como lo que misionalmente es: una herramienta para regular las interacciones sociales y políticas en el rumbo del bien común.-

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    Publicado por jotaefeb | 28/06/2017, 10:01
  4. Retroceso

    Genera preocupación en la ciudadanía los constantes ataques a los medios y periodistas críticos que se vienen sucediendo desde la administración de Horacio Cartes. Las relaciones entre el periodismo libre y el poder nunca suelen ser cordiales, porque el primero es cuestionador y el poder busca un periodismo sumiso y obsecuente. De hecho, el gobierno de Cartes ha logrado cooptar a muchos periodistas a través de la compra de medios de comunicación. Entonces tiene todos los días a disposición un periodismo de alabanza, que elogia y exalta su desempeño como presidente.
    El último exabrupto del presidente Cartes fue cuando en un acto público pidió la prisión de dos periodistas por los hechos del 31 de marzo. Una declaración así genera preocupación porque en nuestro país tenemos una fiscalía absolutamente sumisa, que ya demostró su obsecuencia persiguiendo a los jóvenes disidentes. Tras un pedido similar del presidente Cartes, un joven liberal fue inmediatamente detenido y remitido a la cárcel de Emboscada.
    Se espera que un jefe de Estado tenga una comunicación más prudente y mesurada y sobre todo, en momento de crispación política, en nada contribuye a la tranquilidad de la población que sea el mismo presidente el responsable de propalar un discurso violento e intolerante.
    Los ataques contra periodistas y las amenazas con enviarlos a la cárcel son más preocupantes aún porque el presidente viene llevando adelante un plan para acaparar el manejo de otras instituciones del Estado. Ya tiene una Cámara de Diputados a su disposición, ahora la de Senadores, y luego del último golpe perpetrado en dicha cámara está todo dispuesto para manejar el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados y el Consejo de la Magistratura.
    Los defensores del gobierno difunden a los cuatro vientos los logros económicos y en materia de rutas e infraestructuras, pero en contrapartida podemos señalar que durante el gobierno de Cartes se están destruyendo de forma acelerada todas las conquistas ciudadanas para el fortalecimiento de las libertades públicas.
    Por ello, los ataques a los periodistas y a los medios críticos deben llamar seriamente la atención a la sociedad para defender uno de los pilares fundamentales de todo sistema democrático, que es la libertad de expresión.

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    Publicado por jotaefeb | 28/06/2017, 10:00
  5. Es peligrosa la intolerancia en el discurso de autoridades

    Los discursos con tono de violencia verbal e intolerancia que priman en altas autoridades y dirigentes políticos, incluyendo al propio presidente de la República, resultan peligrosos porque amenazan quebrar aun más la convivencia democrática. De los líderes políticos, y en especial del jefe de Estado, se espera una actitud de estadista, que implica mantener mesura y equilibrio antes que insistir con un lenguaje de amedrentamiento, pidiendo llevar a prisión a ciudadanos o periodistas, prejuzgando hechos, cuando lo correcto es pedir que la Fiscalía y la Justicia investiguen y decidan con plena independencia. Ojalá los dirigentes tengan más calma y prudencia, para contribuir a la paz social.
    Llama la atención y genera preocupación en la ciudadanía el tono cada vez más violento e intolerante al que recurren algunas altas autoridades y dirigentes políticos en sus discursos, incluyendo al propio presidente de la República, buscando probablemente polarizar los ánimos de cara a las próximas contiendas electorales.

    Sin embargo, los dirigentes y en especial el jefe de Estado no deben olvidar que son, principalmente, altas autoridades nacionales y se espera de los mismos un comportamiento de estadistas, lo cual implica mantener en todo momento actitudes de mesura y equilibrio, que contribuyan a unir y no a dividir, que traigan paz y seguridad, antes que zozobra e intranquilidad.

    Por ello resulta muy cuestionable el clima de ataques verbales, insultos y diatribas que últimamente priman en el ámbito político, entre referentes de distintos bandos partidarios, particularmente cuando son altos funcionarios del Estado, dirigentes con cargos en los poderes públicos o autoridades gubernamentales.

    Particularmente preocupantes resultan las últimas intervenciones públicas del presidente de la República, Horacio Cartes, quien en más de una ocasión pidió la prisión de personas a las que se vincula con los hechos de violencia ocurridos el pasado 31 de marzo, cuando manifestaciones de protesta en el microcentro desembocaron en la quema del local del Congreso, además de otros trágicos acontecimientos, entre ellos la violenta represión policial y el inexplicable ataque de las fuerzas de seguridad al local de un partido político de oposición, donde un joven fue asesinado.

    El tono exaltado del jefe de Estado pidiendo públicamente que vayan a la cárcel un joven acusado de supuestos hechos vandálicos en las manifestaciones de protesta, o dos periodistas que asumieron posturas críticas en la cobertura de la crisis política, no corresponde.

    No es cualquier ciudadano el que está expresando tal deseo, sino el presidente de un país, a quien además se señala como el principal propulsor de un operativo para copar el manejo de los demás poderes del Estado.

    En la práctica, el jefe de Estado está prejuzgando los hechos ocurridos, cuando lo correcto es pedir que la Fiscalía y la Justicia investiguen y decidan con plena independencia.

    La violencia verbal y la intolerancia en los discursos son peligrosos, porque amenazan con quebrar aun más la convivencia democrática, en un momento de mucha crispación política.

    Ojalá los dirigentes tengan más calma y prudencia, para contribuir a la paz social.

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    Publicado por jotaefeb | 28/06/2017, 09:25
  6. Cartes desnudo

    Por Enrique Vargas Peña
    La alocución durante la cual el señor Cartes Jara hizo público su deseo de que los periodistas Mercedes Barriocanal y Óscar Acosta sean recluidos en la cárcel de Emboscada, deseo rápidamente asumido por la patética corte de oportunistas adulones de la que gusta estar rodeado, desnuda los planes que el citado empleado público tiene para nuestra República.

    Desnuda que el señor Cartes no solamente no está arrepentido de haber ordenado a sus veinticinco legisladores del Senado violar nuestra Constitución mediante un golpe de Estado puro y duro, sino que quiere vengarse de quienes lo frustraron.

    A esos mismos veinticinco senadores les ordenó validar las actas del golpe, para que no queden dudas de su compromiso autoritario.

    Desnuda que desprecia absolutamente la función de la crítica que los artículos 26, 27, 28 y 29 de nuestra Constitución protegen especial y expresamente, así como desprecia totalmente la separación de poderes y las demás garantías que nos permiten ser una sociedad libre y democrática.

    Desnuda que controla al Ministerio Público, que le obedeció la orden de violar las normas del Código Procesal Penal para restaurar la prisión por causas políticas en nuestro país, en la persona de Stiben Patrón, práctica que se había abandonado desde la revolución libertadora del 3 de febrero de 1989. Esto en complicidad con el señor Gustavo Amarilla Arnica, quien oficia como juez de garantías, pero que prefiere actuar como pasapapeles de fiscales obedientes, cosa que ya hizo en el recordado caso que le costó la vida a la niña Vivian Paredes Zanotti, de tres años.

    Si había alguien que aún dudaba de que el empleado Cartes Jara pretende conducirse como el autocrático propietario de nuestro país, la alocución señalada al principio eliminó cualquier incertidumbre que pudiera subsistir tras casi cuatro años de su poco clara gestión como administrador general.

    Un momento de dicha alocución es ilustrativo de la concepción que el señor Cartes Jara tiene de los ciudadanos: Los trató de “tropa”, de “su” tropa, de la que se definió como comandante. Lastimosamente, ese momento no tuvo la repercusión debida porque su deseo de apresar a periodistas acaparó la atención general.

    El empleado Cartes Jara cree muy radicalmente que él es una especie de general en un cuartel, que es una especie de patrón en una fábrica, que es una especie de capataz en una estancia; nunca internalizó que es un mero empleado sujeto a normas, a vigilancia, a crítica y a despido, como lo establece nuestra Constitución.

    Es obvio que un grupo de personas que con tal de medrar con contratos públicos se someten a esta errada visión del empleado Cartes Jara, gente que le ayuda a imponer a la inmensa mayoría de nosotros, los paraguayos, ese camino de servidumbre.

    El empleado Cartes Jara hizo la alocución mencionada al principio, por la que quedó desnudo, con la deliberada intención de amedrentar a la prensa libre en nuestro país, para que los periodistas se vean forzados a actuar como los empleados por él en los medios que controla, con conformidad obediente a sus dictados para propalar las mentiras que caracterizan a su administración.

    El amedrentamiento de la sociedad es, desde luego, el instrumento que normalmente usan las personas como Cartes Jara para imponerse. Pero ahora que se desnudó él mismo, ya podemos verle cómo es.

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    Publicado por jotaefeb | 28/06/2017, 09:25
  7. Cartes, Menchi y Óscar

    Por Susana Oviedo
    Cuando el presidente Nicanor Duarte Frutos cumplía su tercer año de mandato, y estaba entusiasmado con la idea de la reelección, asumió hacia la prensa una actitud mucho más altanera de lo habitual.

    Fue entonces cuando, ante cualquier crítica hacia su gestión, instaba a la gente a no creer en “la prensa kuriju”, figura con la que desacreditaba al periodismo local, y recordaba reiteradas veces un hecho que había ocurrido en Concepción, donde una mujer un día denunció que una boa se había tragado a su esposo, cuando intentaban huir de la crecida del río.

    Este hecho, difundido como cierto por los medios de comunicación, que no pudieron chequear la veracidad, resultó ser un invento de la señora. El caso originó numerosas críticas hacia la escasa rigurosidad del principio periodístico de la contrastación y verificación de los datos, antes de difundir una información.

    En cuanto escenario podía, Duarte Frutos denostaba con este ejemplo contra los medios de comunicación y los propietarios de las empresas periodísticas.

    De una manera mucho más burda y soberbia, Horacio Cartes, en esta etapa de su periodo presidencial, asume la misma actitud, sin reparo alguno y expresando con gran soltura su verdadero pensamiento. Se entiende que esto se debe a que se le frustró la aspiración de seguir otros 5 años al frente del Poder Ejecutivo, al fracasar el plan de enmendar la Constitución para habilitársele a la reelección.

    Cartes expresó la semana pasada con total naturalidad que los periodistas Óscar Acosta y Menchi Barriocanal deberían estar en la cárcel. Lo hizo sin disimular su encono hacia la prensa, ni el hecho de que en realidad no comprende –y dudo que lo vaya a comprender– que gobernar en un sistema democrático implica someterse al escrutinio público, y rendir cuentas. Recordemos que una de las funciones de la prensa es oficiar de contrapoder, siguiendo, vigilando y analizando los actos de quienes detentan y ejercen el poder.

    Cartes, con sus exabruptos de último tramo como presidente, evidencia además que no estuvo dispuesto a asumir que ser gobernante conlleva la responsabilidad de ser siempre el primero en someterse a las leyes y respetar las instituciones. Algo que le ha costado demasiado.

    Ayer, de nuevo en un acto público, el jefe de Estado que ya está cumpliendo sus últimos 10 meses de mandato, volvió a mencionar con sarcasmo a Óscar y a Menchi, lo que reafirma esa actitud de quien se siente por encima del resto de los mortales, y que no admite, bajo ningún sentido, que se le cuestionen o señalen los errores y debilidades. Esto es lo que, afortunadamente, buena parte de la prensa nacional realiza.

    Pero Cartes no lo tolera, y se constituye en una muestra patente de que 28 años de zigzagueante democracia no se transforman automáticamente en cultura democrática.

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    Publicado por jotaefeb | 28/06/2017, 09:23

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Escuchas publicas

El tema que tiene que ver con este escándalo de las escuchas telefónicas que envuelve el tráfico de influencias, que todos presumiamos que existía de manera clara pero nunca de manera tan desembozada y tan elocuente, como el que hemos tenido la oportunidad de poder comprobarlo. Lo que queda ahora es corregir lo que está mal y eso significa que el Congreso debería suspender a González Daher, en sus funciones como representante ante el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados, y hacer un planteo severo en torno a la continuidad de esta institución, además de eso tendríamos que escuchar de manera mucho más valiente y objetiva las denuncias de fiscales y de jueces en torno a este tráfico de influencias, denunciando en los casos en los que habían sido sometido a una situación similar, haciendo que la justicia vuelva a ser creíble, y por sobre todo previsible de este país, que tiene una gran deuda con la sociedad en ese campo. Si la sociedad define la democracia como el estado de derecho, es evidente cuando vemos que ella es sujeta de las manipulaciones, tergiversaciones, chantajes y extorsiones, más claras que las que hemos podido comprobar en las últimas horas, nadie puede estar seguro en este país, y es el tiempo de corregir aquello que está mal y ademas de eso se tiene la oportunidad este domingo de castigar aquellos que se han apartado de lo que se espera debería ser la democracia, es el tiempo de los ciudadanos y en ese sentido nos queda ajustar cuentas con aquellos que se han apartado de manera clara y elocuente del mandato que recibieron de parte de nosotros, sus mandantes. (BFB)

Empresas del Estado

Uno de los grandes desafíos que tenemos en el país es indudablemente el encontrar un modelo económico que nos permita centrar la labor del Estado en lo que le corresponde realizar, cuando vemos mucho de las empresas públicas y especialmente en este verano, en que volveremos a padecer las consecuencias de una empresa monopólica como la ANDE, que no puede garantizar un buen servicio, por diferentes razones, se quejaron este año, porque las tarifas estaban fuera del rango que debieran, se incrementaron  esos números, pero no se mejoró el servicio, ahora aparece el argumento de que vienen de varios años de desfinanciamiento y que por lo tanto llevará todavía una buena cantidad de tiempo, ponerse a la altura y exigencias de la demanda de la gente. Pero si vemos también hay otras empresas públicas como el caso de la INC, que compra una nueva planta para procesar clinker y que ha tenido más de cien fallas, en un período de prueba y que podría ser otro gran elefante blanco, adquirido por el estado a las costas de cada uno de los contribuyentes, vemos de que hay algo mucho más profundo y grave en todo esto, el Estado no sabe hacer bien estas cosas y cada vez nos cuesta mucho más mantener a un personal ocioso y además de todo eso manipulado en tiempos electorales para que voten por que se sigan siendo manteniendo las cosas hasta ahora, nos cuestan mucho las empresas monopólicas del Estado, pero por sobre todo no vemos un rol del estado propiamente, incluso en aquellos sectores en donde debería actuar como elemento regulador del mercado. En definitiva tenemos dificultades filosóficas, administrativas y de gestión. (BFB)

A platazo

Es evidente que las campañas sacan lo mejor y lo peor de las personas, algunos demuestran cual es su verdadera concepción con respecto al poder, que es lo que entienden con respecto al de la prensa, a las encuestas, al twitter. La expresión del presidente Cartes de acusar de muchos de los males del país a los periodistas y especialmente aquellos que son críticos a su gobierno, y afirmar en términos bastantes soeces a la labor que cumplen algunos es una demostración de pobreza de espíritu que dominan a varias personas en estas elecciones. También ha sido noticia el hijo de la dip. Perla de Vazquez, exhibiendo dólares sobre una mesa dispuesto a comprar la voluntad de los votantes santanianos en el dia de los comicios, otras expresiones más se dieron en el transcurso de esto que casi siempre rodea a la práctica electoral y que demuestra, reitero, nuestra pobreza cívica, nuestra pobreza moral y nuestra pobreza argumentativa, no somos un país en el que estamos acostumbrados a debatir sus diferencias y a plantear propuestas, somos más bien personas que responden con insultos y agravios, cualquier afirmación que no sea la que uno comparte o tiene como argumento central. En definitiva las cuestiones electorales han vuelto a mostrar lo peor y pocos casos de lo mejor de nuestra sociedad, y varios de los temores que son permanentes en la vida política nacional, la posibilidad de comprar las voluntades de los votantes o de torcer las voluntades de los trabajadores del sector público, que más de 300mil de ellos, casi siempre son carne de cañón en los procesos electorales.   (BFB)

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