Más poder al poder

El día en que se cumplieron cinco años de la masacre de Curuguaty sellaron el pacto. Fueron cinco años en los que el Frente Guasu acusó a la Fiscalía de no investigar la muerte de los campesinos, de condenar injustamente a los ocupantes de Marina Cué y de criminalizar la lucha por la tierra.

Fueron cinco años de gritar desde sus curules, desde las calles y desde donde sea, que el Ministerio Público solo representa a la oligarquía.

Ese día, el Frente Guasu decidió entregarle al presidente Horacio Cartes la decisión sobre el próximo fiscal general, con la designación de representantes cartistas en el Consejo de la Magistratura.

Así queda garantizado una vez más el dominio histórico del Partido Colorado sobre el Ministerio Público.

Mediante una alianza con el luguismo y el llanismo en el Senado y en Diputados, nuestro presidente ahora dispone del Consejo de la Magistratura –la formulación de ternas para los cargos de fiscales y jueces– y del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados –la capacidad de sancionar o blanquear a fiscales y jueces–.

Si a todo esto le sumamos una Corte Suprema de Justicia afín a sus intereses, que hasta ahora no molestó con ninguna sentencia en contra a este Gobierno, a pesar de tantas demandas y acciones, podemos concluir que el Poder Ejecutivo controla a la Justicia.

La división de poderes contemplada en nuestra Constitución quedó ahí, en la Constitución.

Fuera de ella, los tentáculos del cartismo se extienden cada vez más y van copando los órganos e instituciones que deberían fungir de contrapeso a este Gobierno.

Todo esto sería imposible, claro está, sin el beneplácito de Fernando Lugo, Blas Llano y los demás parlamentarios que se dicen opositores, pero que hasta ahora fueron más funcionales a Cartes que muchos colorados.

El peligro de otorgar tanta potestad a una sola persona es evidente. No se trata de confiar o no en este presidente, sino en el balance de poderes que blinda el sistema democrático.

Los ejemplos están a la vista: Hoy tenemos a una Fiscalía que decidió detener y mandar presos a varios dirigentes, días después de un reclamo público de Cartes.

Sin embargo, el crimen del joven dirigente liberal Rodrigo Quintana continúa en la oscuridad, debido a que la investigación no respondió –ni parece interesarse en responder– una pregunta obvia: ¿Quién ordenó el atraco al local del PLRA?

Tener al aparato judicial sometido es el sueño de cualquier gobernante, durante su último año de gobierno, a meses del periodo electoral. Gracias a la mayor parte de la izquierda, el presidente más neoliberal de los últimos años lo consiguió.

Por Fernando Boccia

http://www.ultimahora.com/mas-poder-al-poder-n1092058.html

 

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19 comentarios en “Más poder al poder”

  1. Sanguijuelas

    Las campañas para las elecciones del 2018 ya están en plena marcha. En la mayoría de los partidos y movimientos ya están las listas y los manguruyuses de siempre, sobre todo en los partidos tradicionales, ya se repartieron su porción de la torta. Ellos ya tienen asegurado otros cinco años de buena vida a expensas del presupuesto público.
    Por supuesto, como en toda campaña electoral, de repente los sinvegüenzas e impresentables, que durante cinco años estuvieron tranquilamente disfrutando de sus jugosas dietas de parlamentarios, ahora de la noche a la mañana aparecen por los barrios, preocupados por los problemas de la gente. Repiten las mismas fórmulas, porque hasta ahora les dio buen resultado, en una sociedad desinformada, con escasa preparación en medio de graves necesidades y postergaciones, consecuencia de la corrupción de esas mismas autoridades. Entonces, vuelve la asistencia, la entrega de prebendas disfrazadas de “solidaridad” y la promesa de empedrados y puentes. Es la misma historia de siempre, que hizo que tengamos una caterva de delincuentes representando al Alto Paraná en la administración pública.
    Son los mismos que utilizaron sus puestos para aumentar sus riquezas de forma exponencial y que ahora siguen en el poder, utilizando el dinero sucio de su corrupción para comprar voluntades. Los dos partidos tradicionales no pueden presentar figuras nuevas, con propuestas renovadas para el electorado local, porque siempre se encargaron de anular a la decencia y las cúpulas partidarias se convirtieron en una claque de amigos, que defienden negocios y negociados. Están todos unidos en el mismo fango. Muchos de los que se presentan ahora como opositores son los que hasta hace poco estaban defendiendo negocios y compartiendo con los amigos que ahora supuestamente cuestionan.
    Las próximas elecciones serán una gran prueba de fuego para los partidos tradicionales y para la ciudadanía altoparanaense. Servirán para demostrar si los antiguos métodos de la politiquería corrupta siguen arrojando resultados para los sinvergüenzas o ya se ha logrado conformar una masa interesante de votantes críticos, que quiere transformaciones profundas para la sociedad.
    De hecho, las últimas elecciones municipales, ya habían demostrado un cierto cambio en cuando a las preferencias electorales a nivel departamental. Es de esperar que aquel proceso iniciado haya realmente echado raíces y que empecemos a desprendernos de las sanguijuelas que avergüenzan y destruyen a nuestro departamento.

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  2. Eramos tan felices…

    Por Jesús Ruiz Nestosa

    Todavía no pasó mucho tiempo para que la gente se haya olvidado de aquellas pegatinas que aparecieron poco después de derrocada la dictadura: “Éramos tan felices y no lo sabíamos” en alusión a la época en que Stroessner nos tiranizó por casi cuatro décadas. Es evidente que no éramos felices, ni podíamos haberlo sido. Nadie puede ser feliz bajo un sistema en el que los espías del dictador se inmiscuían incluso en nuestros sueños, mientras dormíamos, para saber qué pensábamos de aquel ignominioso “padre de la patria”.

    Hay sin embargo un elemento que podríamos considerar positivo si comparamos aquel régimen con el que nos tiraniza en la actualidad. En ese entonces las reglas del juego eran claras: sabíamos qué se podía decir y qué no se podía decir; sabíamos qué se podía leer y qué no se podía leer; sabíamos qué se podía escribir y qué no. Todo estaba muy bien estipulado. Incluso se sabía quién podía robar y quién no podía hacerlo.

    Hoy día, como se dice en el lenguaje de la calle, el partido se declaró “so’o”, donde cualquiera puede hacer lo que quiere; incluso se puede alquilar un partido político para hacer uso de él a cambio de regalías. No es necesario mostrar el talón del cheque para probar que este o aquel ha cobrado un escandaloso soborno. Es suficiente con ver la casa en que vive, los coches que colecciona en su cochera, las vacaciones faraónicas en los lugares más exclusivos. Personas que hasta meses atrás medraban en insignificantes puestos públicos cobrando el sueldo mínimo, han pasado a nadar en la abundancia, restregándonos por las narices su tren de vida.

    El Partido Colorado que sostuvo la dictadura de Stroessner sin que ello le costara un solo voto no ha renunciado a su ideología totalitaria. Eso de ser “un partido de hombres libres” ha resultado ser una broma de mal gusto ya que se ha mostrado –y se sigue mostrando– dispuesto a respaldar y sostener al dueño de la chequera. Aunque la cosa ha empeorado porque ha encontrado gente, perteneciente a diversas agrupaciones políticas, dispuesta a seguirles el juego con las maniobras más inicuas, infames y perversas que uno se pueda imaginar.

    Con un descaro vergonzoso se ha pisoteado la justicia, se ha dejado de lado la legalidad, se violaron los preceptos de la Constitución y se inventaron reglas para justificar todos estos atropellos. Por primera vez en casi treinta años de democracia –por llamar de alguna manera a este régimen– tenemos asilados políticos en el extranjero: jóvenes del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) que asustados no por la delincuencia sino por el propio sistema judicial del país, decidieron ir a pedir protección a un gobierno extranjero. ¿Tienen razón? Pues el juicio que se le está siguiendo a Stiben Patrón, también del PLRA por un supuesto atropello al Congreso, les da la razón. La justicia, al servicio del Poder Ejecutivo, aniquiladas las barreras de la independencia de poderes, se ensaña con un joven mientras mira hacia otro lado cuando hay que averiguar quién, por qué y quién ordenó que se asesinara a Rodrigo Quintana disparándole por la espalda en la sede central del PLRA.

    Días atrás nos enteramos del despido de varios trabajadores de una cooperativa de Luque que se negaron a asistir a un acto de apoyo al candidato postulado por Horacio Cartes a la presidencia de la República, Santiago Peña. Esta era una práctica habitual durante los años de la dictadura, aunque más se la aplicaba en el sector privado.

    No sé si quienes alientan estos atropellos tienen miedo o no. Pues yo sí. Cuando en un país se producen estos desarreglos, cuando todo marcha dentro de un desorden espantoso, cuando hay unos pocos que son capaces de cometer todo tipo de atropellos y de burlarse de manera tan perversa de los ciudadanos comunes, lo que en realidad se está cocinando es el caldo propicio para que vengan los hombres salvadores, los hombres predestinados que son los señalados por el destino para arreglar tantos desaguisados. Ese fue Hitler en medio del marasmo de la crisis económica del 23; ese fue Musolini que prometió que los trenes entraría en horario a la estación; ese fue Franco que pondría orden en el desorden de la República; ese fue Jorge Rafael Videla o Pinochet que no necesitan ser presentados. Lo triste es que apenas se insinúe la llegada del predestinado, los Lugo, los Aliana, los Samaniego, los Franco, los Llano, correrán a jurarle fidelidad y le rendirán pleitesía.

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  3. Salir a las calles a defender la legalidad

    El presidente de la Cámara de Diputados, Hugo Velázquez, levantó la sesión extraordinaria convocada el jueves de la semana pasada para tratar el desbloqueo de las listas sábana y el control del financiamiento de las elecciones internas, debido a la ausencia de 51 de los 80 diputados o, mejor, al abandono del recinto por parte de los legisladores de la alianza carto-lugo-llanista. La bancada cartista, que la lidera, no tuvo el menor escrúpulo en anunciar que no daría quorum hasta que los colorados disidentes y los opositores no convaliden las actas de las sesiones irregulares del 14 de junio, en las que se modificó el reglamento interno de la Cámara para alterar la composición de su mesa directiva desde el 1 de julio, y se reemplazó, fraudulentamente, a sus representantes en el Consejo de la Magistratura (CM) y en el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados (JEM) antes de que vencieran sus respectivos mandatos.

    Tras la modificación del reglamento interno, el titular del cuerpo colegiado –todavía en funciones en ese momento– se negó a convocar de inmediato a una sesión extraordinaria para elegir a los futuros miembros de la mesa directiva, porque para ello se requería una sesión preparatoria. La convocatoria fue hecha, no obstante, por el presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales, Ramón Romero Roa, que asumió de facto la presidencia del cuerpo legislativo, y así los coaligados contra el orden jurídico eligieron como nuevo presidente al diputado Pedro Alliana, a su vez titular del Partido Colorado y funcional al presidente Cartes.

    Pero los atropellos no terminaron allí: en otra sesión extraordinaria igualmente “mau”, presidida por el propio legislador Romero Roa, los diputados Julio Ríos y Eusebio Alvarenga fueron destituidos a los apurones de su condición de representantes ante el CM y el JEM, contra claras disposiciones constitucionales y legales.

    Es sabido que lo resuelto por un cuerpo colegiado no queda firme en tanto no sea aprobada el acta en una sesión venidera. Se entiende, pues, que los confabulados contra la Constitución, la ley y el reglamento tengan el mayor interés en que sus fechorías sean cohonestadas, más aún atendiendo que los diputados Ríos y Alvarenga promovieron sendas acciones de inconstitucionalidad, en defensa de sus derechos.

    El Senado llegó a convalidar la famosa sesión clandestina realizada bajo una presidencia usurpada por el senador Julio César Velázquez. Se preguntará por qué no hicieron lo mismo los diputados carto-lugo-llanistas, dado que cuentan con mayoría suficiente, y la repuesta es que no quieren ser tan brutos como sus compañeros de “ideales” de la Cámara Alta: prefieren esperar a que el diputado Velázquez concluya su mandato a fin de mes, para ratificar después las irregularidades cometidas.

    Las actas no pueden ser aprobadas porque se refieren a resoluciones tomadas en sesiones extraordinarias nulas. Los actos nulos son inconfirmables y deben considerarse inexistentes, restableciéndose la situación anterior a su dictamiento en la medida de lo posible. Aparte de quebrantar la Constitución y la ley, las remociones de los dos diputados referidos violaron el reglamento interno de la Cámara, de modo que tienen un incorregible vicio de origen.

    Cuanto viene ocurriendo en el Congreso revela que el contubernio montado para atropellar la Constitución en beneficio del presidente Horacio Cartes y del senador Fernando Lugo –con la complicidad del grupo liberal presidido por el senador Blas Llano– continúa contra viento y marea y que se extiende a otras cuestiones que nada tienen que ver con el propósito inicial. Se llegó al colmo de que la Cámara Alta haya aprobado un proyecto de ley que grava la exportación de granos en estado natural, presentado por la bancada de Frente Guasu, contra la oposición de amplios sectores de la producción y hasta de la propia ministra de Hacienda, Lea Giménez. Si el titular del Poder Ejecutivo no le pidió su opinión antes de instruir a sus títeres, es porque estima mucho más importante mantener a toda costa el acuerdo forjado en contra del interés nacional por la peligrosa triple entente, aun cuando el cartismo pisotee su pública oposición a dicho proyecto. Nada pone más claro que el interés personal y grupal vale más que el nacional.

    Habrá que ver hasta dónde llega esta embestida contra la legalidad y el sentido común.

    Por de pronto, todo indica que la entente carto-llano-luguista está dispuesta a imponer a toda costa una agenda política que solo responde a la ambición de poder de sus líderes. Se ignoran sus detalles, pero es evidente que pretenden ocupar todos los espacios políticos, parcelándolos de acuerdo al conocido cuoteo. La integración de la mesa directiva de ambas Cámaras del Congreso con legisladores de los tres grupos complotados, así como la nominación de un “cartista” y de un “llanista” como representantes de los diputados en el Consejo de la Magistratura y en el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados, son signos elocuentes de que la malhadada enmienda constitucional solo fue la primera fase del asalto a las instituciones. Si existen diferencias “ideológicas” entre Horacio Cartes, Blas Llano y Fernando Lugo, ellas son mucho menos relevantes que el propósito de controlarlo todo. La futura presa será, sin duda, el Ministerio Público: la mayoría asegurada en el Consejo de la Magistratura, con el senador “llanista” Enzo Cardozo y el diputado “cartista” Clemente Barrios, hace presumir que el próximo fiscal general del Estado será del gusto de los citados líderes y, en particular, del Primer Mandatario.

    Es preciso que los ciudadanos y las ciudadanas se den cuenta de que estos gobernantes y políticos desvergonzados están parcelando el Paraguay para sus intereses privados, y que, como ya lo hicieron valientemente en ocasiones anteriores, se decidan nuevamente a plantarse en las calles y en las plazas contra los nuevos descarados proyectos de estos totalitarios que pretenden apoderarse de la Nación entera.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/salir-a-las-calles-a-defender-la-legalidad-1607377.html

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  4. Etapa de los instintos: Improvisaciones a la olla y política al spiedo.

    Vivimos una etapa de la política electoral – en todos los partidos – que es típicamente babélica. El único apego instintivo es por el golpe y el debilitamiento de quien parece ser el enemigo o habla en otro idioma. Nadie aprovecha las distracciones, nadie conjuga en futuro; todos juegan al ariete. Los estrategas y las estrategias están de vacaciones. Todos somos jueces. Y todos ordenamos el paredón.

    Asado con sorpresas. Cualquiera hubiera imaginado que el tema del fin de semana, en la parrilla, iba a ser la bajada de Rubén Rodríguez de la postulación como precandidato a Gobernador por el departamento Central. Que el comentario de asado se iba a repartir entre los que criticaban a Rubén y lo que criticaban a los amigos comunicadores de Rubén que tuvieron a bien demostrarle que, en este oficio, se pasa de ser amigo a caníbal, sin decir agua va.

    Quizás también íbamos a hablar un poco del asunto de las tierras Z, las que se atribuyen a Zacarías en Ciudad del Este y de las que se atribuyen a Zuccolillo en Encarnación. Capaz que mientras servíamos la primera vuelta de chorizos nos preguntábamos sobre que estaba pensando Santi Peña al recordar esa vieja frase (que no es suya) sobre futbolistas y rugbistas. Luego a la hora de dar vuelta la tapa de cuadril, probablemente íbamos a preguntarnos que pasó del tipo que denunció a Cartes por asociación a los grupos Islámicos y ahora aplaude de pie desde los Estados Unidos porque Cartes esta luchando y apresando al terrorismo islámico. Después ya íbamos a meternos en el fútbol e íbamos a terminar con la televisión para preguntarnos si en serio Camilo Soares se va a casar, si como es eso de la casa de Canal 13 e íbamos a terminar con el comentario que hacemos cada año sobre la puntualidad del veranillo de San Juan.

    Pero nada de eso pasó. Por la fuerza arrolladora que en cualquier país del mundo tiene el discurso de un Presidente, cuando este acusa, o señala o critica; su alusión al “matrimonio” que todos entendieron se refería a Oscar Acosta y Menchi Barriocanal terminó ganando todo el espacio con la misma fuerza que tendría que alguien exclame: sexo!, en medio de un retiro espiritual.

    Obviamente si Oscar Acosta tuviera aspiraciones electorales es muy probable que un veterano político que le funge de consejero le habría llamado minutos después del discurso presidencial; pero no con pesar ni preocupación, sino con la expresión: “Bingo! buenas noticias!”, porque lo mejor que puede suceder a un proyecto de candidato que necesita escalar es que tenga la oportunidad de colocarse en mode-víctima, mejor aún si ello se genera desde el mismísimo poder principal.

    EL CANNIBAL MOMENT

    Lo sucedido el viernes no es un hecho aislado en el universo de la política paraguaya. Todos los sectores políticos están funcionando hoy en día desde las trincheras, casi sin excepciones en el curso de una etapa complicada e imprevisible que podríamos llamar “pasional” en la que el discurso político (Discurso político en tanto verso y acción) se desarrolla “sin filtros”. Si fuera una pelea boxística diríamos que estamos en la etapa de los golpes en los abdominales, típico recurso de debilitamiento: un gancho al hígado paraliza las piernas, retiene la respiración y roba resistencia al rival.

    Esta etapa se caracteriza por la ausencia de conceptos estratégicos (los estrategas parecen estar de vacaciones o atados a un árbol como el poeta de Asterix) es un tiempo de las emociones políticas, de los colores primarios, de las acciones que no hilvanan con las consecuencias, del efecto.

    Si no fuera que estuviéramos en esta etapa no se entendería mucho lo que está sucediendo.

    Citemos otros ejemplos: ¿cómo se explicaría el exilio de jóvenes, decidido por Efraín?. Si fuera por un asunto del mal funcionamiento de la justicia, habría que recordar que tanto su partido, como el Partido Colorado estuvieron “ mal- funcionando” la Justicia en todos estos años desde el Pacto de Gobernabilidad, cuando se partió el poder para decidir quiénes son jueces y quiénes son fiscales en una torta cuyo decorado era bastante azulgrana. De hecho, el beneficio de las chicanerías judiciales hoy en día benefician a delincuentillos oficialistas y opositores por igual. Por cierto, tales “beneficios” no llegan a los jóvenes sometidos a una situación judicial sino a sus líderes.

    En concreto, se vive un momento en el que unos denuncian la “violencia” de otros, sin reparar en la propia.

    A veces hasta el punto del paroxismo como en la situación de nada menos que un candidato a Presidente, que denuncia un supuesto atentado contra su vida y siquiera merece un título más importante que el arresto de un motochorro. Significa que nosotros, los protagonistas del hecho informativo estamos tan polarizados que siquiera estamos creyendo en nuestras propias historias.

    EMPRESARIOS: FIN DE UN AMOR A LOS GOLPES

    ¿Cómo se explicaría, si esto no fuera así, la visceralidad de sectores empresariales con el Presidente que fuera elevado a los altares de la confianza por los mismos empresarios?. Como se explica la total ausencia de diálogo. Los títulos de prensa que son más duros y críticos con HC que con el mismísimo “demonio bolivariano” como llamaban a Fernando Lugo los sectores conservadores en posesión de medios. Como se explica el zócalo “Cartes ordena disparar contra los jóvenes”. En realidad es inexplicable desde la racionalidad.

    Solo se puede explicar desde la compresión de este fenómeno como un “Cannibal moment” que ya tiene sus meses. Un fuego importante al que concurren con sus generosos leños todos, oficialistas y opositores.

    HABLAR PARA MILITANTES

    Cómo se explicaría, si no fuera desde tal momento de pasión por la acción y repudio por la estrategia, el hecho que el Frente Guasu siga confiando en formulas tan anacrónicas para colocar sus propuestas, a veces muy justas, pero que instaladas desde las trincheras desde el versus de ricos contra pobres, parecen una escena de “Bridge of Spies” antes que la política versión 2.0.

    Como se explicaría, si no fuera porque estamos en una etapa “sin filtro”, que Santiago Peña expresara con total frescura que “el fútbol es un juego de caballeros jugado por bestias y el rugby es un juego de bestias jugado por caballeros”, sin dejar clara constancia que se trata de una frase más antigua que el propio Partido Colorado, ya que tiene su raíz en una discusión entre estudiantes de universidades en Inglaterra, durante la primera mitad del siglo XIX.

    EL ERROR DE LA ESPONTANEIDAD

    Algunos plantean que la espontaneidad es un buen recurso, fundamentalmente para los outsiders, porque los transmite con naturalidad ante la opinión pública. Es un sabio concepto anglosajón.

    En lo que nos equivocamos al tropicalizar el concepto, es en pensar que la espontaneidad puede ser sinónimo de improvisación, y un impactante y catastrófico ejemplo es lo sucedido en los últimos días con el presentador Rubén Rodríguez. El puso la carne, “sus amigos” pusieron el fuego.

    Rubén Rodríguez (nadie sabe si por voluntad propia o por recomendación de algún asesor que a esta hora tendría que estar oculto en algún sitio) creyó que iba a seducir con su sola presencia de tipo querido, de buena gente -como lo es- y de persona sin antecedentes en la función pública. Pero la cosa no funciona así y nadie estuvo para avisarle.

    Sus primeros contactos como candidato (así como lo supo corregir luego Santi Peña) fueron catastróficos. El pensaba con absoluta honestidad, que estaba bien contar que recibiría recursos de HC, y es más, probablemente pensó que su transparencia al contarlo sería un buen dato para la ciudadanía.

    Pobre Rubén, no hubo un solo asesor que le contara que la política es una selva, en la que la verdad sin filtros tiene la letalidad del cianuro. Del resto se encargaron “sus amigos” de los medios.

    Perdonen los cultores de la candidez política, pero la realidad es que en el discurso político la “espontaneidad” no existe si no forma parte de un plan para ejercerlo. También la espontaneidad debe pasar por una temporada de “media training”, imagen, mediciones y resultados esperados. Es contradictorio, pero en política siquiera la espontaneidad se improvisa.

    La política es para políticos que nacen bebiéndola en la mamadera o para outsiders quienes aterrizan en ella con el mejor conocimiento sobre cómo funciona esa fauna y esa flora. Lamentablemente no existe término medio. Pero también es un safari en medio de las fieras salvajes que competirán con uno por la cadena de alimentación. Los incautos terminan en la olla de la vieja tribu caníbal que habita en todas partes.-

    Por AUGUSTO DOS SANTOS

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  5. ¿Qué país ofrece la disidencia?
    26 junio, 2017

    Hay gente que todavía piensa que atacando es como se ganan elecciones y que denostando al adversario se puede convencer a cierto sector del electorado para darle su apoyo. Es esa gente que sigue viviendo en la vieja forma de hacer política, la que, en realidad, menosprecia a la gente a la que pide su voto porque la considera incapaz de razonar y pretender alternativas diferentes.

    En los últimos días, los precandidatos de Colorado Añetete parecen haber intensificado su campaña proselitista, que está absolutamente basada en el ataque y no en la propuesta. Algunos pensarán que ésta siempre fue una característica de las internas coloradas, en donde los candidatos están acostumbrados a apelar a los sentimientos más primarios de su electorado, como si pensaran que el pueblo republicano no ha avanzado en lo más mínimo.

    Es cierto. La diferencia esta vez es que en la vereda de enfrente a la disidencia, en el oficialismo, hay un candidato dispuesto a hacer otro tipo de política, ignorando los ataques y ofensas, y, por el contrario, mostrando sus planes de gobierno, en un acto que no solamente demuestra que hay una forma diferente de hacer política, sino que existe un profundo respeto hacia el pueblo que tendrá en sus manos la decisión el próximo 17 de diciembre.

    Por eso, esta vez la agresividad y petulancia demostrada por Mario Abdo Benítez y su entorno, encabezado por el añejo Juan Carlos Galaverna, quedan más evidentes que nunca, y los deja en ridículo al no tener respuesta de la otra parte.

    El discurso de Calé en Coronel Oviedo dio hasta vergüenza ajena. Eran tantas sus ganas de despotricar en contra de Santiago Peña, que no tuvo otra idea que acusarlo de ser “mariposón”. No pudo decir que es corrupto –a pesar de haber estado en la administración pública durante más de 3 años- ni mentiroso, ni vendido, ni ignorante. Solo “mariposón”, palabra que no significa nada, pero que cualquiera puede interpretar a su antojo. Es increíble que un personaje con tantos años de experiencia en la política se haya quedado congelado en el tiempo y siga pensando que el pueblo colorado es tan primitivo como para votar a quien parezca más macho y no al que presente mejores propuestas.

    Marito sí ataca al presidente Cartes de ladrón y corrupto. Lo hace desde el 2015, ese año aciago en el que el jefe de Estado le negó su bendición para ser presidente de la ANR. Lo gracioso es que el hijo de quien fuera hombre de confianza de Alfredo Stroessner, cuya familia se enriqueció a costa del robo, de la persecución y el latrocinio, sea quien se considere con la altura moral necesaria para acusar a otro de tener los vicios de los que la familia Abdo Benítez hizo un modo de vida durante siglos.

    Marito está en campaña hacia la Presidencia de la República desde hace más de un año. Hasta ahora, no ha mostrado ni por asomo o equivocación el tipo de gobierno que tendrá si llega a acercarse al Palacio de López. Jamás planteó una sola propuesta ni mostró un solo plan que pudiera ser analizado y considerado por sus correligionarios, esos a los que pretende convencer de que es la mejor opción.

    Faltan menos de 6 meses para las internas coloradas. Esperemos que sea suficiente tiempo para que la campaña de Abdo Benítez empiece a mostrar a su candidato como alguien serio y creíble, y deje definitivamente de pensar que puede “venderlo” como un político de barricada, altanero y buscapleitos.

    Ya lo advertimos con anterioridad y no nos equivocamos. Apuestan a la guerra sucia, como que no conocen otro lenguaje, y el desenlace será la denuncia de persecuciones y “aprietes” del oficialismo, para hacerse las víctimas y ver si consiguen despertar lástima con ello.

    En realidad, ahora que lo pensamos, no están haciendo nada diferente a lo que perpetraron en otros años.

    Denostaron contra HC en las internas y en las nacionales. Y les ganó. Volvieron a repetir la “fórmula” para la presidencia de la Junta. Y Alliana arrasó.

    Ahora, si siguen así, el apreciado lector puede tener una idea de lo que les va a ocurrir nuevamente…

    Pero no aprenden…

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  6. Un costoso circo

    La Junta Departamental es una figura incorporada a la Constitución de 1992. Es un organismo colegiado que supuestamente tiene la misión de actuar como contralor de la administración del gobierno regional. La cantidad de miembros de cada junta depende de la cantidad de empadronados en cada departamento, siendo el número mínimo de 7 y el máximo de 21. El Alto Paraná es uno de los que tiene 21 concejales departamentales. Son 21 planilleros quienes durante cinco años reciben una dieta de 10 millones de guaraníes del presupuesto público, sin que se sepa de algún aporte o contribución al mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes.
    En teoría, los concejales departamentales tienen que ser contralores de la gestión del gobernador. En el caso del Alto Paraná los concejales, aprovechando su mayoría, se convirtieron en cómplices y encubridores de la gestión de Justo Zacarías. Groseros negociados denunciados en el manejo de los recursos públicos, como la merienda escolar, los famosos “gallineros de oro” y otras series de irregularidades fueron apañados por los concejales, quienes ni siquiera cuestionaron estas actuaciones.
    En la desesperación de seguir encubriendo estos escandalosos manejos del dinero público, ayer estos costosos e improductivos miembros de la Junta Departamental demostraron hasta dónde pueden hacer el ridículo. Es así que violando todas las leyes de nuestro ordenamiento jurídico impusieron dos figuras inexistentes, como la de “gobernador sustituto” y “presidente de Junta Municipal en espera”. Para perpetrar tamaño despropósito modificaron el reglamento interno, haciendo gala del absoluto desconocimiento de la prelación de las leyes, en el sentido de que nunca un reglamento interno puede estar por encima de una ley ni mucho menos de la Constitución Nacional.
    El debate en las últimas semanas es sobre la recurrente postulación a cargos electivos de personajes de la farándula. Modelos, locutores y humoristas aspiran a acceder a un cargo. De hecho, como lo venimos sosteniendo, no hay ningún impedimento ni está mal que se postulen. La sociedad está buscando en estos aspirantes opciones diferentes para deshacerse precisamente de esta clase de personajes que no tienen escrúpulos, dignidad ni respeto a las leyes, ni mucho menos hacia los votantes, y pueden perpetrar cualquier tipo de aberración pisoteando las leyes, la Constitución y a la misma ciudadanía.
    Los concejales departamentales del Alto Paraná ayer demostraron hasta qué punto pueden convertir en un circo una institución. Lamentablemente a éstos no se los puede llamar siquiera “payasos”, pues sería una ofensa a estos son trabajadores dignos, que divierten y hacen reír a la gente. Los concejales en cambio avergüenzan.

    http://www.vanguardia.com.py/2017/06/22/un-costoso-circo/

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  7. Crisis de representación

    Una suerte de parálisis es la que se observa en la actualidad en el Poder Legislativo, una pieza clave en la organización política y administrativa del Estado. Convaleciente de una inaudita división, a raíz de enfrentamientos internos entre los partidos con representación parlamentaria, hoy la delicada y significativa función de legislar, encargada a los representantes de la antonomasia de diputados y senadores, la de legislar, se halla de facto suspendida.
    En las últimas semanas, tanto en la Cámara Baja como en la Alta se han interrumpido las actividades debido precisamente a esos enfrentamientos y dilaciones que pueden costar muy caro al país.
    Esta situación que ya venía arrastrándose a lo largo de este período parlamentario se agravó a finales de marzo pasado, cuando las aguas entre el oficialismo y sus aliados y la oposición se dividieron aún más por el espinoso asunto de la enmienda constitucional que habilitase la reelección presidencial.
    Superada aquella grave partición, que tuvo efectos en una sociedad polarizada y conmocionada por la muerte de un dirigente liberal, no tardó mucho para que el ambiente convulsionado retornara. Nuevamente la elección de la mesa directiva de ambas cámaras volvió a acentuar la crispación entre legisladores que responden al oficialismo y a la disidencia, llevando la convulsión a tal punto –como consecuencia de este impasse– que la Cámara Alta no volverá a sesionar hasta que asuma la nueva directiva, el próximo 1 de julio, en el inicio del período parlamentario.
    En el aspecto legislativo es más que obvia la sangría de los actuales mandantes, puesto que al no lograr reunir quórum mucho menos tendrán consenso para tratar o aprobar leyes. Y es allí donde los mandatarios –aquellos que reciben y representan al pueblo– generan una deuda que es intolerable.

    Tampoco en la Cámara Baja han salido indemnes tras estas últimas reyertas políticas. No se completaron las últimas sesiones, ya que fueron parciales, para luego dejar sin quórum el hemiciclo y sin posibilidades de tratar importantes leyes para el país. En este cuerpo, los diputados disidentes y de la oposición abandonaron incluso una esencial comisión asesora, como lo es la de Asuntos Constitucionales.
    Los legisladores no sólo no están tratando importantes normativas como ser el financiamiento político o el desbloqueo de las listas sábana, leyes tan necesarias y sensibles para el ciudadano común, sino que están generando una crisis de notable repercusión política. El Parlamento hoy falla en sus funciones naturales como ser la representación, la legislación y el control. Y todo por intereses sesgados.
    En el aspecto legislativo es más que obvia la sangría de los actuales mandantes, puesto que al no lograr reunir quórum mucho menos tendrán consenso para tratar o aprobar leyes. Y es allí donde los mandatarios –aquellos que reciben y representan al pueblo– generan una deuda que es intolerable.
    Cuando un diputado o un senador responde a sus propios intereses y no a los de los votantes, entonces se produce un quiebre en la representación. La representación que ejerce el legislador va enlazada con la del concepto de control y de responsabilidad del diputado o senador. Cuando esto desaparece no se justifica el mandato.
    Si en este escenario la representación y la legislación están comprometidas no es menos cierto que las otras funciones parlamentarias, la de controlar y la de supervisar a los demás poderes, también entran en crisis. En nuestra Constitución Nacional, que hace unos días cumplió 25 años de vida, los constituyentes que la diseñaron se aseguraron de darle plenos poderes al Poder Legislativo y, sin dudas, este ejerce una fenomenal herramienta de frenos y contrapeso al Poder Ejecutivo. Un Congreso disperso y sumido en disputas internas no pone en entredicho su propia credibilidad sino que desabrocha el “cinturón de seguridad” a los demás poderes.
    La actual crisis de representación es lamentable y peligrosa para la República porque termina también de ratificar que la clase política está sumergida en discusiones que en nada contribuyen al desarrollo del país; al contrario, lo estacan.

    http://www.lanacion.com.py/editorial/2017/06/24/crisis-de-representacion/

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  8. Auspiciosa participación

    Las candidaturas independientes son bienvenidas. La emergencia de nuevos partidos y movimientos, candidatos y candidatas para las próximas elecciones nacionales debe verse como algo positivo. El que haya personas que hasta ahora estuvieron ajenas a la política y pretendan dedicarse a ella es algo beneficioso para el fortalecimiento de nuestra enclenque democracia. Por supuesto, no estamos refiriéndonos a esas personas que algunos políticos “contratan” para ejercer de candidatos suyos, de su movimiento o grupo, para tal o cual puesto público, porque estas no acuden a la política por vocación de servicio sino por oportunismo.

    La evidente decadencia en que se hallan los partidos políticos en nuestro país es como un plano inclinado que inevitablemente lleva a estrellarse contra el suelo. El tobogán del enorme descrédito en que se sumieron los dirigentes de nuestras organizaciones políticas, especialmente cuando están en funciones gubernamentales, los arroja fuera de la confianza ciudadana, la que comienza a exigir, cada vez en voz más alta, que estos políticos sean reemplazados por otras personas, aunque no fuesen de ese oficio, con tal de que el manejo de los intereses nacionales vuelva a estar en manos confiables, al menos en términos de honestidad.

    Es por este motivo que los políticos de los partidos que se disputan las candidaturas tratan de desprenderse de sus “espantavotos” y congraciarse con la ciudadanía, incorporando a personas sin un pasado que cuestionar. Con este propósito, les caen como anillo al dedo periodistas, artistas y gente del espectáculo, y todos aquellos que ya son conocidos y populares. Son candidatos doblemente convenientes; primero, porque no hay que invertir ingentes recursos en hacerlos conocer por el electorado (como a los políticos novatos) y, segundo, porque no suelen presentar exigencias desmesuradas o difíciles de satisfacer. Además de que la mayoría de ellos están desprovistos de ese pasado de corrupción que impregna a nuestros actuales políticos.

    El problema para el electorado es que si vota a un contratado que responderá otra vez a su mentor no hará más que cambiar seis por media docena, porque muy pronto los advenedizos se corromperán y se tornarán iguales a sus patrones. Hay tantas experiencias de este triste fenómeno que ni siquiera hace falta listarlas. Es el caso del famoso “outsider” que, en vez de venir a limpiar y purificar la gestión administrativa, se convierte en otro caudillejo más, sin principios ni moral y, a menudo, más hambriento de poder y riqueza que los políticos profesionales que lo elevaron. Pero esta circunstancia adversa no debe servir para rechazar a los nuevos que ingresan en la política, porque de entre ellos alguna vez “vamos a dar en la tecla”, como se dice popularmente.

    Lo que la ciudadanía desea y necesita no son candidatos contratados por los políticos para intentar engañar haciendo creer que la putrefacción va a ser saneada por los “nuevos” que ellos mismos hacen subir al escenario; la ciudadanía requiere líderes y dirigentes de la sociedad civil que, estando tan hartos, como estamos todos, de los políticos corruptos e inescrupulosos que monopolizan el poder, sientan el llamado vocacional a prestar servicio a su patria y a sus conciudadanos, compitiendo con esos profesionales eternizados por las reelecciones, derrotándolos y ocupando sus lugares en la administración pública, en el Congreso, en la Justicia, y donde más hagan falta para cambiar de una vez por todas lo que los paraguayos debemos cambiar necesariamente, más tarde o más temprano, so pena de acabar convertidos en un país moralmente despreciable para el concierto regional y mundial.

    Lo importante de comprender es que la redención de la imagen nacional, tan desacreditada por los sucesivos gobiernos fallidos de nuestro país, es la principal misión que deben encarar los nuevos y sanos candidatos que se animen a confrontar electoralmente, personas estas que no necesariamente deban ser nominadas por cúpulas partidarias o grupos de presión. Las candidaturas independientes son, pues, muy bienvenidas para recobrar esperanzas en que la finalidad expresada será posible. Si hoy los nuevos candidatos provienen principalmente de la farándula o del deporte, eso debe servir de acicate para que otros sectores, como el cultural y el empresarial, aporten también los suyos para pugnar por los cargos electivos y otros.

    En particular, son los jóvenes quienes tienen que demostrar más agallas para enfrentar a las cúpulas dominantes y derrotarlas en su propio terreno. Si se proponen seriamente llevar adelante esta tarea, encontrarán mucho apoyo en la ciudadanía consciente, así como de parte de los electores que todavía no están domesticados por los caudillos o sobornados por los aparatos electorales.

    La ciudadanía decente, por su parte, tiene que alentar y sostener a los jóvenes que desean “meterse”, “inmiscuirse”, en política, con la intención de que esta deje de ser el coto de caza exclusivo de los sinvergüenzas de siempre, de estos políticos que están colgados de las tetas del Estado desde hace décadas, disfrutando de atribuciones omnímodas, que las emplean en su enriquecimiento personal y el de sus entenados, para acrecentar su influencia o para alguna otra sinvergüencía similar.

    No existe otra alternativa sino la decidida participación de la gente decente para desplazar con su voto a la escoria que hoy campea en el podrido ambiente político de nuestro país.

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  9. La balacera de las falsas noticias, el pizzagate y el miente miente

    Por Antonio Carmona

    Edgar Maddison Welch saltó a la fama, aparentemente “sin querer queriendo”, por creer una “falsa noticia” de las muchas que caracterizaron la campaña en las recientes elecciones presidenciales en EEUU. La falsa noticia que lo llevó a protagonizar una balacera en una pizzería en Washington, disparando con un fusil de guerra con una milagrosamente mala puntería que hizo que no hiriera a nadie.

    Convencido de que ahí había un centro de corrupción, de prostitución, de pedofilia , que, según la “falsa información” estaba vinculado a la candidata Clinton, se sintió “salvador” e irrumpió en el local disparando como loco. No acertó a nadie hasta que se percató de que allí no había más que una pizzería.

    En fin, que lo que pudo ser una catástrofe “terrorista” fue provocada por una podrida mentira, entre tantas de una sucia campaña política, en la que lamentablemente “valió todo”.

    Decía afortunada mala puntería, ya que no hubo víctimas fatales y la jueza dictó un fallo generoso de sólo cuatro años de prisión, que a los dueños de la pizzería, pienso, no les habrá caído tan bien por las consecuencias que puede tener a futuro, cuando los clientes piensen dos y hasta cien veces para elegir el lugar para deglutir una pizza por sabrosa que sea, pensando en la posibilidad de que otro “redentor” pueda creer la desinformación y decidir “purificar” el supuesto centro de corrupción.

    Las “noticias falsas” fueron prácticamente una “estrategia” de la campaña indirecta de Trump que tuvieron un eje: Washington-Moscú; uno de los que tuvo que pedir disculpas por haber promovido la “información”, fue Alexis Jones, presentador de una página web que promovió la “información” y recibió elogios del hoy presidente Trump.

    Hasta aquí la información como la publica el diario español El País, pero que proviene fundamentalmente de la prensa de Estados Unidos y se ha instalado así en el lenguaje cotidiano, como si empezara a volverse natural que haya “falsas noticias”; hasta ahora en este oficio debíamos constatar que había noticias malas, es decir, equivocadas, imprecisas y hasta apuradas y plagadas de errores, por falta de trabajo serio o por esa permisividad que se suele calificar como “la premura del tiempo”, el afán de la primicia, pero no premeditadamente falsas; en este caso no se trata de noticias sino de mentiras descaradas y premeditadas y viralizadas por todos los medios, alcanzando incluso a los formales; descalificaciones, más que informaciones, para atacar a los candidatos contrarios: premeditadas desinformaciones, falsedades, contrarias al concepto de información y al concepto de noticia, que tienen el objetivo de la desinformación contra la información, es decir, que están más cerca del “miente miente que algo quedará” del pensamiento nazi.

    Es muy grave que a estos engaños los sigamos manteniendo en la categoría de “noticias”, pese a que la palabra noticias vaya acompañada del calificativo de falsas

    ¿Y por casa cómo andamos? El fenómeno político de emitir “falsas noticias” o acusaciones sin fundamento ni prueba alguna, descalificaciones calumniosas, con tal de atacar al contrario como en una guerra de destrucción terrorista en la que todo vale, hasta justificar el vandalismo en el Congreso, olvidando que se trata de una confrontación política, no sólo degrada más al emisor de las falsedades, sino que contamina el ambiente político y social del país, y degrada a la clase política, ya que resulta, para la población “normal”, desconcertante ver cómo se pasa de calificar de bandido, corrupto y narco a un contrario, y abrazarlo y ensalzarlo tiempo después, si se pasa a su bando.

    Y el fenómeno no es sólo de la vociferación política que, inevitablemente termina llegando a los medios a través de las declaraciones mediáticas de “falsas noticias” descalificadoras de los contrarios, por todas las páginas, pantallas y micrófonos abiertos. Y hasta se llega en casos a que la propia empresa periodística se encarga de promover a sus favoritos y denigrar a los contrarios en base a “falsas noticias”, que no siempre son reconocidas y corregidas, pese al grosor y la grosería de los errores.

    No está mal, se ha discutido mucho al respecto y creo que se ha llegado a consenso, de que un diario, un canal, una radio o cualquier periodista por cualquier medio, tenga su preferencia y haga su argumentación a favor y en contra, reconociendo su parcialidad y, sería conveniente, hasta explicándola a los receptores. Lo grave es mentir premeditadamente, como estrategia política: “miente miente”. Y no es un fenómeno exclusivo de las redes, de los falsos perfiles instalados para difamar y denigrar, sino de todos los medios y cada vez más extendido a la prensa, que se declara cínicamente imparcial, objetiva, nacional y patriótica.

    Es como un virus que está emponzoñando la política envileciendo la “información” que se vuelve así, más que falsa, corrupta.

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  10. Cuando ruge el poder real

    Por Estela Ruíz Díaz
    Desde el 2004 se intenta gravar la exportación de soja. Si alguna vez pasó el Congreso, recibió el portazo del veto del Poder Ejecutivo.

    Hasta ahora, ningún presidente de la República se animó a ponerle el cascabel al gato.

    Todos admiten pública o secretamente que deben pagar más. En eso hay consenso.

    Un pacto político de estos días volvió a poner en vidriera el tema. Y nuevamente fue entre el cartismo y el luguismo, de amores desde la enmienda constitucional, y que continúa en el Congreso con cargos administrativos y cupos políticos para manejar la Fiscalía y el Poder Judicial.

    Lugo y Cartes se dan oxígeno mutuamente. Solo que el segundo acumula poder copando las instituciones, mientras sus aliados luguistas y llanistas se contentan con pequeñas victorias para sus banderas de cancha chica.

    PODERES REALES. Hay temas que definen el verdadero poder en Paraguay. Uno de ellos es el narcotráfico y su ramificación, la narcopolítica, que ha infectado todos los poderes del Estado. El Congreso no puede articular leyes para combatir este delito por los tentáculos que tejieron a través del financiamiento de campañas electorales. Paraguay está bajo dominio de estas mafias y se dirige como destino inexorable hacia un Estado fallido, como México.

    El otro tema que demuestra el poder real en Paraguay es cuando algún gobierno pretende elevar impuestos a sectores poderosos de la economía. Sin acuerdo político amplio es absolutamente imposible lograrlo.

    Así fue con el Impuesto a la Renta Personal, que se aprobó diez años después. Luego las ensambladoras de motos o el IVA a las cooperativas, o la reducción de intereses de las tarjetas de crédito. Todas tumultuosas, pero al final se impusieron sin que provocaran el descalabro apocalíptico que preanunciaron.

    Ahora nuevamente está en debate el polémico impuesto del 15% a la exportación de la soja en estado natural, planteado por el Frente Guasu.

    ¿ILUSIÓN O REALIDAD? El pacto en Senado incluyó encumbrar a Lugo como presidente de la cámara y por ende del Poder Legislativo a cambio de gobernabilidad. El luguismo planteó su propuesta legislativa más arriesgada como el impuesto a la soja como trueque político. La bancada oficialista le dijo que sí y el jueves la promesa se puso a prueba.

    En este pleito, ambos bloques jugaron con el cuchillo bajo el poncho.

    Días previos al tratamiento, Cartes ya bajó línea: no se aprobará el impuesto. Los senadores cartistas le buscaron la vuelta y por eso el mismo día del tratamiento se bajó el tono del proyecto: El Frente Guasu rebajó sus pretensiones del 15 a 10% y eliminaron al maíz y al trigo del paquete impositivo.

    El proyecto se aprobó en general, es decir, el título, pero su estudio en particular para definir el fondo de la cuestión quedó para tratamiento posterior. Esa misma tarde, la nueva ministra de Hacienda, Lea Giménez, anunció el veto, sin dudas, por orden de Cartes.

    El luguismo quedaba nuevamente en entredicho por prestarse a un juego de apariencias políticas.

    DERROTA PARCIAL. Pero el Frente Guasu mantiene su optimismo y cree que esta vez el impuesto será aplicado. Hay señales del Gobierno en ese sentido. La ministra Giménez admitió que el sector “podría aportar más al fisco”, pero no de esta manera. Y reveló el plan: “elevar del 5 al 10% el IVA para la soja y productos derivados; modificar el impuesto a la renta agropecuaria (Iragro) para equipararlo al impuesto a la renta de las actividades comerciales, industriales o de servicios (Iracis)”.

    Y no será el proyecto luguista. Los mismos senadores cartistas anuncian mesa de diálogo y nuevo proyecto, que será obviamente del oficialismo, lo cual revela que no será pronto. En delicados tiempos electorales la ANR no levantará el avispero.

    Además a Lugo ya le dieron titulares para entretener a su tropa. No está mal para la campaña electoral haber tocado la oreja al poderoso sector productivo, que puso en su mira a la izquierda como su gran enemigo político.

    Más allá del debate ideológico, hay un consenso social y político de que el sector que más gana aporte más al fisco. Porque tienen privilegios impositivos, porque buscan atajos para evadir el Iragro, porque son los mayores beneficiados de la infraestructura vial y los servicios públicos. Por justicia tributaria.

    Se ha demostrado que la única manera que los poderosos paguen más es con la coerción de la ley. Nunca hasta hoy han mostrado un gesto de solidaridad y admitir que deben pagar más.

    Por el poder acumulado que sigue sumando, porque tiene el control del Parlamento, Cartes es el único que le puede poner el cascabel al gato. La pregunta es: ¿se atreverá a hacerlo?

    ¿O, como todos los presidentes, su poder termina cuando rugen los tractores?

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  11. Seccional número tres

    Por Gladys Villalba Jara

    La cooperativa Luque Ltda. es la nueva “seccional número 3” y fue protagonista de una canallesca persecución política, donde 15 funcionarios fueron despedidos por ser liberales, pese a que el presidente del Consejo de Administración, Miguel Mancuello, colorado cartista, alegó “bajo rendimiento” y superpoblación.

    La maniobra orquestada por el senador Óscar González Daher (ANR) en enero pasado, donde a través de una asamblea totalmente direccionada, logró posicionar a su “clan”, conformado por concejales, correligionarios y operadores políticos en todos los sectores dentro de la institución.

    Desde entonces, los empleados liberales de la cooperativa han sido “aconsejados” a desafiliarse, para formar parte del Partido Colorado. Llama la atención, que ante semejante atropello a la dignidad humana, la comunidad luqueña pareciera anestesiada ante decisiones tomadas por los secuaces de “Peluquín” González Daher, sin reacción alguna.

    Maquiavélicamente, Miguel Mancuello, se escuda detrás de una “acción” del Instituto Nacional de Cooperativismo (Incoop), dirigido también casualmente por Hernán Jiménez, otro colorado cartista, que “recomienda” la descontratación de empleados para reducir costos para la cooperativa, debido a una superpoblación.

    Sobrepasando todos los límites y politizando una organización privada para fines partidarios, el Consejo presidido por Mancuello, despidió a quince trabajadores opositores, quienes se resistieron a asistir al acto político de “Santi Peña” el pasado 9 de junio en una seccional colorada ubicada en el centro de Luque.

    Diez días después, a pesar de la mentada “superpoblación”, Mancuello no escatimó en incorporar a sus correligionarios, que sí hicieron hurras y, como premio que recibe un niño obediente, hoy ya ocupan los puestos vacantes.

    Como si fuera poco y como muestra de repudio total hacia “los azules”, estos nuevos dirigentes, manipulados como marionetas de cartón por González Daher, luego de casi treinta años de vida institucional, la cooperativa, cambia paulatinamente, en parte de la estructura edilicia y uniformes, el tono “azul y oro”, característico de la ciudad y la entidad, por el “rojo pasión”.

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  12. Politiquería

    Por Rafael Montiel

    La política es una actividad noble de servicios que busca el bien común, el desarrollo económico, social y cultural de los pueblos. Deriva del vocablo griego polítiké que significa el arte de gobernar la polis o ciudad Estado.

    Había surgido en la antigua Grecia como un pensamiento filosófico, pero con el tiempo se trasformó en una ciencia social que investiga y estudia los hechos y acontecimientos que realizan los políticos, en favor de la población. Así la política está cimentada en la filosofía, en las ideas y lógicamente, por ser una actividad humana, no puede apartarse de la ética ni la moral.

    En la realidad nuestra, los políticos, salvo honrosas excepciones, demuestran que no les importa un comino ni los principios ni las ideas de su propio partido y menos la suerte del país. Les interesa el poder, el cargo para dominar, para las maniobras y lograr beneficios personales y de grupos y en lo posible enriquecerse.

    Los últimos acontecimientos, los acuerdos entre cartistas, llanistas y luguistas, incluso oviedistas, han demostrado que la politiquería criolla, pícara y desvergonzada, permite acuerdos coyunturales con tal de llegar al poder, como el caso el exobispo Fernando Lugo para presidir el Senado.

    Esta es una idiosincrasia muy característica en nuestro país desde antaño, pero que se ha perfeccionado en esta transición hacia la democracia.

    Lo que se evidencia en los últimos años, es la falta de madurez humana y cívica y de principios de los políticos, por eso hay tantos desórdenes en todos los estamentos.

    Estos embrollos y tapujos y falta de racionalidad impiden que la democracia tenga solidez. Los pilares están endebles, porque los políticos actúan como simples mercaderes y otros como buitres para alimentarse de la carroña.

    En estas condiciones se desarrollan los acontecimientos con serios tropiezos en cuanto a lo social y económico, con elevado índice de pobreza, inseguridad y falta de estabilidad política, con graves repercusiones en el desarrollo del país. Al final, sufren padecimientos los menos favorecidos y sectores vulnerables.

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  13. Hoja de ruta hacia el totalitarismo

    Cuando Horacio Cartes fungía como presidente del club Libertad no faltaron anécdotas ciudadanas que le endilgaban el delito de compra de árbitros para hacer ganar a su equipo. Devenido presidente de la República, se ha empeñado en un sistemático esfuerzo por hacer lo mismo –en el caso de que aquello fuera cierto–, copando los Poderes e instituciones del Estado para asegurar su continuidad en el cargo para el cual fue democráticamente electo por solo un período de cinco años.

    A un cuarto de siglo de vigencia de la primera Constitución democráticamente votada por el pueblo paraguayo en toda su historia, tras la defenestración del dictador Alfredo Stroessner, los paraguayos y paraguayas han aprendido a valorar lo que es vivir en libertad. De no haber sido así, con seguridad el presidente Horacio Cartes hubiese salido con la suya aferrándose al poder tanto tiempo como le fuera posible. No existiendo las condiciones políticas internas ni externas para perpetrar un golpe de Estado utilizando las bayonetas para imponer ley marcial y un Gobierno de partido único, como lo hiciera el tirano en su tiempo, ha optado por la modalidad de retroceso democrático utilizado por la mayoría de las autocracias contemporáneas: una serie de pasos incrementales legales e ilegales que, tomados en conjunto, tienen el efecto de inclinar el campo de juego a favor del proyecto autoritario.

    Así, el ilegal proyecto de enmienda constitucional para habilitar la reelección presidencial, impulsado a tambor batiente por el Presidente, con la manifiesta complicidad del expresidente Fernando Lugo y la espontánea adhesión del sector de liberales “colaboracionistas” de Blas Llano, se encuadró dentro de esa perversa estrategia de encubierta regresión autoritaria. Estrategia exitosamente implementada en su tiempo por Hugo Chávez en Venezuela, Rafael Correa en Ecuador y Evo Morales en Bolivia, así como por Vladimir Putin en Rusia.

    El primer paso para la implementación de tal hoja de ruta autoritaria es la politización de las instituciones del Estado mediante la intimidación y el soborno, con el fin de utilizarlas contra los sectores sociales y políticos que se oponen al avance de las pretensiones autoritarias impulsadas a través de la manipulación de las instituciones de los tres Poderes del Estado.

    Bajo la Constitución promulgada en 1992, al igual que otras naciones democráticas, el Paraguay posee órganos jurisdiccionales que tienen la misión de investigar y castigar delitos cometidos por los ciudadanos, sean estos funcionarios o particulares, tales como la Corte Suprema de Justicia, el Consejo de la Magistratura, el Ministerio Público, la Justicia Electoral, la Contraloría General de la República, comisiones legislativas de investigación, Policía Nacional, reparticiones de regulación comercial y de control tributario, entre otros.

    Dado que tales instituciones del Estado han sido creadas para fungir como árbitros neutrales en el ámbito de sus competencias jurisdiccionales, su manipulación es clave para avanzar cualquier proyecto autoritario disfrazado con ropaje democrático. Su misión constitucional es castigar abusos, tanto de particulares como de funcionarios del Gobierno o del propio Gobierno. Sin embargo, controladas por leales al poder, esas instituciones pueden encubrir delitos cometidos por este, al tiempo de servir como instrumentos en contra de sectores de la sociedad que se le oponen por la razón que sea.

    Precisamente, y pese a la renuncia forzosa a su proyecto de rekutu presidencial, debido a la tenaz oposición ciudadana, lo que el presidente Cartes viene haciendo cada vez con mayor desembozo es la cooptación de las instituciones públicas de los tres Poderes del Estado. Con abierto descaro, busca purgar a los servidores públicos y a otros funcionarios que no se alinean a su voluntad autoritaria para reemplazarlos con partidarios fieles. A las instituciones que no le resultan fáciles de purgar con la intimidación, busca politizarlas de otras maneras. Los jueces, por ejemplo, pueden ser coimeados, hostigados o intrigados para que le complazcan, o amenazados de ser públicamente tildados como incompetentes, corruptos o antipatriotas. En cuanto a los ministros de la Corte Suprema de Justicia y otras altas autoridades que no pueden ser removidos con la lapicera presidencial, son obligados a doblar la cerviz mediante amenaza de juicio político.

    Así como comprando al réfere uno puede asegurarse de que el mismo cobre un penal a favor del equipo –o deje de cobrar uno en contra– de igual manera, copando las instituciones del Estado el presidente Horacio Cartes está buscando blindarse él mismo y a sus adláteres en el Gobierno de cualquier investigación, imputación y cargos criminales a posteriori.

    Prueba fehaciente de esta intención es su actual empeño en colocar a sus leales en el Consejo de la Magistratura, de modo de asegurarse que la terna para el futuro fiscal general del Estado incluya a su candidato para el cargo. Igual cosa podría decirse de los actos de corrupción en las instituciones públicas, tales como el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones, Dirección Nacional de Aduanas, Conajzar, Indert, y la escandalosa pretensión de rifar el terreno de la Administración Nacional de Navegación y Puertos ubicado en la cabecera del Puente de la Amistad en Ciudad del Este, que ha saltado al tapete en días recientes.

    Habiendo fracasado en su intento de rekutu, lo que el presidente Horacio Cartes busca ahora es copar las instituciones del Estado con el objeto de asegurar que su delfín gane la Presidencia de la República el próximo año, y de ese modo seguir siendo él el dueño del Paraguay. Ese objetivo no es simbólico, sino real.

    Ante este negro panorama para el Paraguay, a toda costa la ciudadanía democrática tiene que movilizarse para impedir que ni por aproximación indirecta este dictador en potencia retenga las palancas del poder nacional en sus manos.

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  14. Electoralismo voraz

    Desde el advenimiento de la Democracia, Paraguay ha vivido en un eterno ambiente electoral, a lo que los especialistas llaman electoralismo. Esto considerando que ni bien un grupo político asume en el poder, ya está pensando en cómo ganar las próximas elecciones. Es así que parece que nunca salimos de una eterna campaña electoral y las actividades emprendidas desde el gobierno están diseñadas para cumplir con el único fin de hacer propagandas políticas.
    Las leyes, las decisiones y las políticas de gobierno casi siempre responden a la politequería, el populismo o algún pacto entre los partidos. Nunca responden a criterios técnicos, análisis o alguna proyección a largo plazo que tenga como fin mejorar la calidad de vida de los habitantes.
    La consecuencia del electoralimo es la ausencia total de debates, análisis y abordaje de trabajo sobre temas de trascendental importancia para el país, según lo advirtió el analista económico Alberto Acosta Garbarino. Se dejan totalmente de lado cuestiones como el crecimiento de la pobreza, la inseguridad vinculada al narcotráfico, la educación y el precario sistema de salud que se cobra víctimas todos los días. No se puede dejar de mencionar la especial atención que necesitan los conflictos de tierra, los problemas de indígenas, la protección de la niñez y adolescencia paraguaya, entre otros graves problemas. El tráfico de drogas, por ejemplo, está cada vez más incrustado en todos los estratos de la sociedad, los traficantes están copando cargos de poder público, contaminando la instituciones y poniendo en peligro a la misma democracia. Pero, parece que esto a nadie le preocupa y en consecuencia, nadie se ocupa de ello.
    Tal es así que mientras nos consumen los problemas citados, nuestras autoridades se concentran en torno a la campañas electorales, la reelección, el manejo del Congreso, del sistema judicial, entre otros. La pelea de políticos no habría afectado tanto, si las instituciones del país funcionaran como es debido y se mantuviera impermeable a los problemas políticos coyunturales. Sin embargo, esto no ocurre y las consecuencias están a la vista. Si no superamos este dilema, seguiremos en el eterno retorno de repetir los mismos errores y dar vuelta sobre los mismos problemas.

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  15. La lección de la canilla

    Por Alex Noguera

    Chakeko. Esa es una palabra guaraní que no tiene una traducción literal al castellano. Según el experto David Galeano Olivera, “más o menos por aproximación significa encima”. De hecho, hay expresiones que no tienen una traducción literal. Por ejemplo en castellano no existe “mba’éichapa nde asaje”, pues nadie dice “Buenas siestas”. Así como en guaraní no existe “permiso” o “por favor” porque los guaraníes no tenían la noción de ambas frases. Ellos nunca pidieron permiso ni dijeron por favor, explica Galeano.

    El “encima” de chakeko no se refiere a estar arriba de algo, sino que va hacia el “además”. Por ejemplo, es como si alguien lo hubiera perdido todo en la vida y de pronto, para colmo de males, se le cayera un rayo.

    Esta introducción es para dar una cierta idea de cómo estaba Plutarco. Nervioso, hasta la coronilla de trabajo, cansado, pero sobre todo frustrado. Él, que siempre se las daba de autosuficiente tuvo que tirar la toalla. Era la canilla de la cocina la que colmó el vaso. No dejaba de gotear. Pese a no entender mucho de fontanería, se las arreglaba siempre, pero esta vez no pudo. Y su malhumor saltaba a la vista como la nube que sigue a la familia Adams.

    Cuando sonó el timbre supo que era el plomero, don “Tranquilino”, hombre pausado como su nombre mismo. Plutarco lo hizo entrar y le explicó cuál era la situación. Ya le había cambiado “la gomita” unas 5 veces, pero esas porfiadas gotas seguían cayendo como burlándose. Incluso en los últimos días tuvo que cerrar la llave de paso y cortar el agua de toda la casa.

    Tranquilino abrió su maletín de cirujano de plomo. Pinzas, martillos, pico loro, tarrafa, cinta teflón, todo lo necesario. Para “ser amable”, Plutarco comenzó una charla (monólogo más bien). El tema del momento era la soja. Estaba furioso con los brasiguayos, sobre todo después de escuchar el audio de un supuesto brasileño que ofendía seriamente la dignidad de los compatriotas.

    “Chakeko” estaba enojado, “encima” le llegó un video de tractores que desfilaban sobre una ruta, todos con la bandera paraguaya con la franja azul hacia arriba. Mire don Tranki, esto ya es el colmo de la burla. Vienen, usan y destruyen la tierra, ganan un dineral y se llevan la plata afuera. Son multinacionales…

    –Ajá… veo que este puede ser el problema, dijo Tranki, mostrando cuán gastada y herrumbrada estaba la estructura de la canilla por dentro. Pero voy a revisar mejor. Esta canilla tenía para agua fría y caliente, indicó.

    Plutarco asintió y explicó que como el calefón se había “fundido” hacía años, ya no se usaba la conexión de agua caliente. Solo la fría.

    Como el viento que se lleva una hoja de papel, la conversación anterior voló hacia el olvido y el subconsciente parió un nuevo tema: el aumento salarial. Plutarco no estaba al tanto de las noticias, pero había escuchado que alguien tendría un aumento en julio. Hablaban de un 3% o 4%…

    –Ajá… contestó Tranki. Algo así me supuse. Anoche fui a comer empanadas, de esas de G. 4.000, y ahora ya están a G. 4.500. Cuando cuestioné la suba me dijeron que era para “mantener la calidad”.

    –Asimismo, dicen que el sueldo va a aumentar G. 75.000, pero todas las cosas ya están subiendo de precio. De nada vale si te pagan más, pero desde antes ya te quitan más. Me parece que tienen que controlar. Aunque sea la defensa del consumidor.

    –Ajá… ya sé lo que pasa, aseguró don Tranki. Plutarco lo miró desconcertado. ¿Desde cuándo este plomero entendía de economía?

    –La vida es como esta canilla, comenzó don Tranki, con aire pausado como quien mastica las palabras antes de exhalarlas. Usted, mi amigo, hizo un buen trabajo. Cambió bien 5 veces las gomitas. Quedaron perfectas, pero seguía saliendo agua. Es como esto de la soja, unos envían mensajes ofensivos para que la gente –como usted– tome partido en contra. Es que hay intereses, grandes intereses de por medio. Unos se rasgan las vestiduras y dicen que no ganan nada, pero sus ventas son récords. Otros “defienden” la tierra porque en el río revuelto esperan quedarse con un pedazo.

    –Eso es sabido, don Tranki. No me dice nada nuevo. Además, no entiendo qué tiene que ver la canilla con la vida.

    –Ese es el detalle, contestó filosóficamente don Tranki. Usted solo se preocupó en cambiar la gomita. Nunca pensó que el problema no estaba ahí sino que en que la desusada conexión caliente había quedado abierta y era por ahí por donde perdía la canilla y no por la conexión fría. Del mismo modo, mucha gente se preocupa en las banderas y los colores y no entiende el trasfondo. Los interesados hacen que la gente se pelee porque así ellos ganan. En definitiva, si usted hubiera estudiado plomería no le cobraría yo ahora esos G. 75.000 que dice que alguien va a ganar. Y si el pueblo se educara más, no sería usado siempre. Educación es la respuesta.

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  16. Renunciar antes de empezar el partido

    Por Andrés Colmán Gutiérrez
    Hasta ahora conozco dos renuncias muy sonadas en el mundo de la política, que ocurrieron antes de que empiece siquiera a correr el reloj marcador que cuenta el tiempo del partido.

    Una de ellas fue la de mi querida amiga, admirable historiadora y cientista social Milda Rivarola, que en el 2008 fue elegida para asumir como ministra de Relaciones Exteriores del entonces presidente electo Fernando Lugo, pero se dio el lujo de renunciar un mes antes de asumir el cargo. Milda nunca reveló las razones de aquella abrupta decisión, pero todo apunta a que surgieron diferencias políticas y ella no estaba dispuesta a avalar algunas cuestiones con las que no estaba de acuerdo.

    La otra renuncia es la que trascendió con mucho ruido mediático esta semana, cuando el conocido locutor de radio y televisión, y empresario animador de eventos, Rubén Rodríguez, tras haber aceptado la oferta del presidente Horacio Cartes para ser el precandidato a gobernador del Departamento Central por el oficialista movimiento Honor Colorado, finalmente comunicó que se echaba atrás en la decisión, debido a las fuertes críticas recibidas, principalmente de sus propios amigos y colegas.

    Son dos situaciones muy diferentes, aunque parecidas, que nos pueden ayudar a reflexionar sobre el curioso sistema de compraventas en el que ha desembocado la actividad política.

    Milda Rivarola es una intelectual con sólida formación política, luchadora firme en sus convicciones democráticas, que ha preferido renunciar a un alto cargo antes que traicionar a sus principios. Con ello probablemente perdimos la oportunidad de contar con una buena canciller, pero a cambio hemos ganado a una investigadora que sigue produciendo valiosas obras editadas, que nos ayudan a pensar mejor y a recuperar nuestra memoria histórica.

    Rubén Rodríguez es un laborioso profesional de los medios de comunicación y de la farándula, con convicciones políticas conservadoras y fiel al sistema, que ha sabido construir un mensaje optimista que busca caer bien a la mayoría, sin comprometerse con los temas conflictivos. Un perfil ideal para una época en que la gente prefiere candidatos edulcorados desde el márketing, ante la constante traición de tantos políticos profesionales surgidos desde los partidos.

    Pero así como su formación política y su coherencia fueron los valores que le bloquearon a Milda el camino a la gestión pública, a Rubén lo perdió la ausencia de estos mismos valores. Sus ganas de ser “transparente” y su falta de conocimiento de leyes y sistemas lo llevaron a cometer el “sincericidio” de revelar el cuantioso “sueldo extra” que iba a recibir personalmente de su acaudalado padrino político, sin siquiera detenerse a verificar que no se lo permite la Ley Electoral.

    Ese choque con la realidad de un sistema que obliga a respetar ciertas reglas, aunque otras puedan ser violadas, generó lo que siempre ha tratado de evitar: las críticas negativas de mucha gente, incluidos sus colegas. Y marcó el fin de su breve sueño político.

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  17. Reconocimiento de errores

    Por Alfredo Boccia Paz

    Era de los que pensaban que Horacio Cartes se hundiría en el desánimo luego del fracaso del proyecto de reelección. Suponía que el final trágico de la aventura lo llevaría a un prolongado inmovilismo. Me equivoqué de cabo a rabo. Quedé sorprendido por su rápida reacción. En pocos días movilizó a todo su movimiento; designó a un sorpresivo delfín; se desprendió de Afara; empezó a delinear sus gobernadores y listas parlamentarias y a alejar a la disidencia colorada de las mesas directivas de las dos cámaras. Mientras tanto, la respuesta de los disidentes fue más lenta y la de la oposición en general, casi nula.

    Era de los que pensaban que el pacto del Frente Guasu y los llanistas con Cartes terminaría luego del fracaso del proyecto de reelección. Suponía que, luego de tantas críticas, intentarían despegarse del Gobierno para recobrar el perfil opositor. Me equivoqué de cabo a rabo. Quedé sorprendido de que esa extraña triple alianza siguiera en pie y le sirviera a Cartes para garantizar que el próximo fiscal general del Estado sea alguien de su agrado.

    Era de los que pensaban que el poder de Cartes empezaría a declinar luego del fracaso del proyecto de reelección. Suponía que su influencia decaería por el reacomodo de los dirigentes partidarios ante la aparición del nuevo candidato. Me equivoqué de cabo a rabo. Santi Peña es lo que más se parece a la imposible reelección. El candidato es un seudópodo del actual presidente. Para los que no recuerdan las clases de biología del colegio, se trata de una prolongación de la célula, que se puede extender un poco, pero no tiene vida propia. Si gana Peña, vivirá en Mburuvicha Róga, pero el poder real estará en la avenida España, donde habrá alguien esperando que llegue el 2023 para volver a residir en la avenida Mariscal López.

    Luego de reconocer mis errores de apreciación, debo intentar explicar por qué sucedieron.

    En primer lugar, creo que subestimé dos aspectos básicos. Horacio Cartes muestra en la política la misma habilidad que tiene en el mundo empresarial, lo que no siempre es extrapolable. Pero en este caso sí, pues el mundo político paraguayo se ha adaptado muy bien a los criterios patronales de Cartes y a su inagotable billetera.

    En segundo lugar, los opositores me desconciertan. No tanto los llanistas, cercanos a Cartes desde siempre, sino los del Frente Guasu, que siguen haciendo apuestas raras. Aceptaron una nueva violación constitucional para que el Consejo de la Magistratura y el Tribunal de Enjuiciamiento de Magistrados queden en manos del cartismo. A cambio de ello obtuvieron la presidencia del Senado para Fernando Lugo y un cándido e ilusorio impuesto a la soja. No puedo con tanta ingenuidad.

    Por último, jamás imaginé que Cartes acumularía tanto poder. Se comunica mediocremente y cada vez hay más pobreza. Con un país así, es lógico que uno se equivoque de vez en cuando.

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  18. Incontinencia política, incontinencia moral

    Se ha instalado en la práctica política de las naciones latinoamericanas un proceder perverso que atenta contra la democracia. Los jefes de Estado, ante limitaciones impuestas por las respectivas Constituciones, apelan a subterfugios como referendums y consultas populares amañadas para eludir los controles constitucionales. Esta acción de los gobernantes, puede ser clasificada como incontinencia política. La incontinencia política llegó a crear la figura de las candidaturas testimoniales en la República Argentina durante el gobierno del matrimonio Kirchner.

    En la lista de candidatos a ser electos, los elegidos renunciaban a su puesto y eran reemplazados por un candidato electo por el Presidente de la República. Una estafa a la democracia. En Brasil la presidenta avasalló normas constitucionales en las áreas administrativas. En Venezuela y Ecuador, los presidentes de las Repúblicas hacían caso omiso a las normas constitucionales en cuanto a derechos humanos y economía se refiere.

    La incontinencia política no es estática ya que con el correr del tiempo tiene una dinámica que la lleva a la incontinencia constitucional y por último a lo más grave, que es la incontinencia moral. Esta incontinencia moral ha dado como resultado en Venezuela a la conculcación, el despojo y la perversión de todos los derechos constitucionales, el caos económico y la ruina de uno de los Estados más ricos en reservas de petróleo y con más posibilidades para un desarrollo humano armónico.

    En el pasado, Hitler y Mussolini, maestros de la incontinencia política y moral, llevaron a sus respectivos Estados al caos económico y humano, con el resultado trágico de decenas de millones de muertos en una guerra absurda. Haciendo un análisis de las probables causas de la aparición del fenómeno llamado incontinencia política, podemos citar como causa probable la ignorancia de los gobernantes y de sus asesores políticos. La ignorancia de los asesores se concentra principalmente en la ética política que intentan reemplazar o soslayar con argumentos fraudulentos e invocando privilegios imaginarios.

    La ignorancia de la ética política lleva a gobernantes y asesores a sobrevalorar la personalidad del que detenta el cargo-poder por sobre lo que disponen y exigen las respectivas constituciones. El uso del poder está reglamentado y esto debe ser respetado. Como formuló un destacado político británico: “el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente”, la incontinencia política deriva irremediablemente a la incontinencia moral que destruye la democracia.

    José Luis Serrati Machaín

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  19. Vergonzosa cobardía generalizada

    El canallesco despido de quince empleados liberales de la cooperativa Luque Ldta. –manejada por el senador colorado Óscar González Daher–, por haberse negado a asistir a un mitin de apoyo a las candidaturas de Santiago Peña y Luis Gneitig, realizado el 9 de junio en una seccional colorada de esa ciudad, no ha merecido hasta hoy el enérgico repudio que cabría esperar por parte de las organizaciones de trabajadores y de empleadores del sector privado, ni de las entidades públicas encargadas de velar por los derechos laborales, en particular, y por los derechos humanos, en general. ¡Ni de las propias cooperativas! Todos guardan un profundo silencio, como si el canallesco agravio a la dignidad y a la libertad de esos empleados no les concerniera en absoluto.

    El último 1 de mayo, la Confederación de la Clase Trabajadora (CCT), la Central Nacional de Trabajadores (CNT), la Corriente Sindical Clasista (CSC), la Central Unitaria de Trabajadores Auténtica (CUT-A), la Central Sindical de Trabajadores del Paraguay (Cesitep), la Confederación Nacional de Trabajadores (Conat) exigieron un reajuste salarial y el cese de la persecución sindical, entre otras cosas. Las víctimas del indignante atropello ocurrido en Luque se quedaron sin salario y no precisamente por haber intentado agremiarse, sino por rehusarse a acatar una orden ajena –para más, de carácter político-partidario– a sus deberes laborales, contraria a sus ideas políticas y violatoria de la prohibición constitucional de que alguien sea obligado a participar en reuniones o manifestaciones.

    Se nota así que a las centrales sindicales les importa un bledo que un trabajador se quede en la calle por tales motivos, demostrando una repudiable actitud de cobardía o sometimiento que, por lo visto, es compartida por las entidades empresariales como la Unión Industrial Paraguaya (UIP), la Asociación Rural del Paraguay (ARP) y la Federación de la Producción, la Industria y el Comercio (Feprinco). Y, repetimos, las numerosas cooperativas que existen en el Paraguay, conformadas en poderosas centrales, que, por lo que parece, no se sintieron afectadas. Por citar algunas, están la Federación de Cooperativas de Producción (Fecoprod), al igual que la Confederación de Cooperativas Rurales del Paraguay (Concopar), que reúnen a centenas de esas entidades: guardaron un inconcebible mutismo, como si estimaran normal prescindir de la mano de obra que no apoye las candidaturas promovidas por el empleador, y como si no supieran que el art. 63 del Código del Trabajo prohíbe “influir en las convicciones políticas” de los trabajadores.

    Todo lo contrario a su inexplicable pasividad, dichas organizaciones deberían estar muy inquietas por el hecho de que la política intervenga en el sector privado hasta el punto de condicionar la relación obrero-patronal a la filiación política de las partes. Lo que ocurrió en la cooperativa citada podría repetirse en otros ámbitos de la actividad económica en beneficio del Gobierno de turno, configurándose una práctica propia del totalitarismo antes que del sistema democrático, en el que resulta inaceptable que se discrimine entre los trabajadores por sus preferencias políticas, tal como lo declara la Constitución.

    Como quien impulsó la deleznable acción fue el senador colorado Óscar González Daher, nada raro tiene que tampoco se haya manifestado el Ministerio del Trabajo, Empleo y Seguridad Social, pese a que su primera responsabilidad es “velar por la protección de los trabajadores y las trabajadoras en sus distintas dimensiones, garantizando el respeto de sus derechos”, tal como dice su ley de creación. Tampoco se ha pronunciado el Instituto Nacional de Cooperativismo (Incoop), pese a que las entidades que supervisa deben respetar el principio de “neutralidad en materia de política partidaria y movimentista”.

    No sorprende esa actitud pasiva, pues las autoridades de la coloradizada administración pública discriminan entre sus correligionarios y quienes no los son e, incluso, entre los propios colorados, según los vaivenes políticos. Así las cosas, en adelante el Ministerio de Trabajo consentirá el arbitrario despido de todo empleado que se niegue a respaldar a los candidatos del presidente Cartes, ignorando que, según su misma ley, debe “cumplir y hacer cumplir la legislación nacional, los contratos colectivos, los tratados, convenios y acuerdos internacionales (…) en materia de trabajo, empleo y seguridad social y vigilar su aplicación y cumplimiento”.

    Tampoco se ha molestado la siempre tibia Defensoría del Pueblo, entre cuyos deberes constitucionales figura el de “emitir censura pública por actos o comportamientos contrarios a los derechos humanos”, como si al menos uno de ellos –el derecho al trabajo– no hubiera sido afectado por las escandalosas cesantías. Si un delegado de la oficina regional guaireña de dicho organismo, Félix Careaga, fue destituido por apoyar las pretensiones del “disidente” Rodolfo Friedmann, no debe sorprender que haga la vista gorda ante una medida adoptada por el “cartista” Miguel Mancuello, presidente de la cooperativa y de la seccional colorada luqueña en cuestión, esbirro del senador colorado González Daher.

    Los hechos y los silencios referidos muestran cuán pobre es nuestra cultura cívica y cuán escaso es el sentido de solidaridad de las organizaciones gremiales con las víctimas de la prepotencia. Poco o nada se puede aguardar de las entidades públicas, pero era de esperar, por lo menos, que las de los trabajadores y los empleadores agremiados peguen el grito al cielo cuando ocurren barbaridades como esta.

    La Cooperativa Luque Ltda., abierta y descaradamente, violó todas las leyes que protegen a los trabajadores del país, pero nadie se inmutó, en una muestra de vergonzosa cobardía generalizada. Se debe romper el miedo al poder político para liberar a la población de la enorme cárcel en que ha venido siendo encorsetada desde la época de la dictadura de Alfredo Stroessner, y en la que la siguen manteniendo sus émulos de hoy.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/vergonzosa-cobardia-generalizada-1606191.html

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