estás leyendo...
HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Rematan votos al mejor postor

El diputado Hugo Rubin (PEN) reveló que los dos sectores en pugna en torno a la renovación del mandato de la mesa directiva de la Cámara Baja, que vence el 30 de junio de 2018, ofrecen dinero a cambio del voto de los miembros. La oferta de compraventa de los votos no le indignó, porque él tiene otra meta, ya que, según anunció, él apoyará a quien lo postule para la Vicepresidencia segunda.

Como puede apreciarse claramente, la regla que rige en las desprestigiadas Cámaras de nuestro Parlamento es: yo te doy mi voto a cambio de que vos me des esto o aquello. Los intereses nacionales o los méritos de las personas no tienen importancia. A veces el comercio de los votos no ha sido por meros cargos u otras canonjías, sino que se los ha cotizado directamente en efectivo, como han denunciado en varias ocasiones los propios integrantes de las Cámaras.

El soborno sería, así, la cosa más natural del mundo, sea para apoyar algún proyecto político coyuntural o para ocupar un cargo que alimente la vanidad.

Y conste que el parlamentario referido ocupa una banca recién desde hace cuatro años y que pertenece a un partido relativamente reciente, fundado con la pretensión de realizar “una nueva forma de hacer política”, es decir, una distinta de aquella a la que nos tenían habituados los politicastros tradicionales. Por lo visto, la podredumbre parlamentaria es tan contagiosa que quienes se exponen a ella terminan muy pronto oliendo como los veteranos del ambiente, aunque se hayan presentado como una alternativa joven e impoluta.

Si el diputado Rubin no tuvo empacho en admitir que esas negociaciones estaban en marcha, es porque la mayoría de los legisladores ya perdió la conciencia del delito. El Ministerio Público nunca se ha inmutado ante revelaciones similares porque intervenir sería para los fiscales entrar en un campo minado, y gran parte de la ciudadanía ya ha perdido su capacidad de asombro. Basta recordar que en mayo de 2015, el entonces titular del Senado, Mario Abdo Benítez, denunció que el Poder Ejecutivo pagaba a unos diputados sobresueldos de entre 10 y 30 millones de guaraníes, y que un año más tarde comparó la Cámara Alta con un prostíbulo por haber aprobado el proyecto de ley que amplió a treinta años la concesión de la Ruta 7. “La fuerza que tiene hoy el dinero en la política es algo impresionante”, dijo para que la ciudadanía supiera que la plata pesa mucho más que la sensatez y que el patriotismo. Sus impactantes dichos no tuvieron la menor consecuencia, de modo que los facinerosos siguieron dedicándose a lo suyo, es decir, a venderse al mejor postor, sin importarles un bledo su dignidad ni la honorabilidad de la Cámara que integran. Ocurre que la compraventa de votos es una práctica muy común que solo escandalizaría a unos pocos ilusos que aún creen que los “representantes” del pueblo generados por las “listas sábana” deben atenerse a la ley y a la moral, atendiendo siempre el interés de la sociedad.

Es probable que en los próximos meses el tráfico se intensifique para financiar las campañas electorales en puertas o para quedarse con una buena “jubilación” al concluir el periodo legislativo. Si ello ocurriera, aumentaría la cotización del voto, para bien de los delincuentes y para mal del pueblo paraguayo. Desde luego, si se pone en almoneda una mesa directiva, también sería práctica común aprobar o rechazar algún proyecto de ley en función de la conveniencia de los oferentes, a cambio de una retribución monetaria.

Este comercio ilícito que se da en el ámbito parlamentario ya comenzó con la compra de votos para conquistar el escaño que servirá después para recuperar el dinero invertido con el propósito de ser parte de ese recinto.

Este es el Congreso que padecemos. Es evidente que el “tejido social” sigue tan deteriorado como cuando en 1979 la Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP) instó a los feligreses al “saneamiento moral de la Nación”. Los propios legisladores sacan a la luz la asquerosa suciedad en la que chapotean, sin que la ciudadanía pegue el grito al cielo. La corrupción ha calado tan hondo que muchas personas honradas se callan porque creen que la política es “así nomás luego”, y que quien no roba en la función pública es un extraterrestre que no sabe aprovechar la oportunidad. Se ha perdido la capacidad de indignarse ante las fechorías de los políticos porque su frecuencia las ha convertido en algo normal, inherente el ejercicio de un cargo público electivo o no.

Si la ciudadanía salió en defensa de la Constitución ante un insensato proyecto de enmienda, también tendría que manifestarse en defensa de una institución clave para la democracia, como es el Congreso, hoy corrompida por sus propios miembros.

Es necesario limpiar el Poder Legislativo de la escoria allí acumulada. Como primer paso, los ciudadanos y las ciudadanas deben reclamar, con manifestaciones firmes y sostenidas en las calles, que se desbloqueen las “listas sábana”, bastión de los desfachatados y los impresentables que hoy ocupan sus escaños, de tal forma que los habitantes de este país recuperen su derecho de elegir, que les han confiscado los caciques partidarios.

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/rematan-votos-al-mejor-postor-1602270.html

 

Anuncios

Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

16 comentarios en “Rematan votos al mejor postor

  1. Pactando con el diablo

    Por Jesús Ruiz Nestosa

    La senadora Mirtha Gusinky parece decidida a pactar con el diablo si esto fuera necesario, porque según su creencia, es lo que se usa en la vida política. Esto es verdad dentro de esta política abyecta, degradada, ignominiosa que se acostumbra hacer en nuestros países dominados por gobiernos populistas, esa forma indigna que se ha puesto de moda y que aparecen como hongos alrededor de todo el mundo con Donald Trump a la cabeza, seguido de cerca por Nicolás Maduro, la expresidenta Cristina Kirchner, Lula da Silva, Morales, Correa y tantos otros, sin olvidar a Putin, el nuevo zar de Rusia, y la primera ministra inglesa Teresa May. Si no están todos, dejo la lista abierta para que no sea una lista sábana.

    En estos regímenes no se ve con malos ojos pactar con el diablo porque, por encima de todos los intereses, están los intereses del pueblo; “de esos obreros a los que tanto amo”, acostumbra decir Trump cada vez que quiere justificar alguna medida impopular.

    Las desafortunadas declaraciones de la senadora Gusinky son parte de ese intento innoble de querer convencernos de que en nombre de la política se puede hacer cualquier cosa, que todo es válido, que todo está permitido, incluso violar la Constitución, hacer tabla rasa de las leyes, inventar nuevas leyes con tal de mantener el poder en las manos.

    En un sistema político sano, maduro, inteligente, nadie pacta con el diablo. Hay líneas claras que tienen que ver con la ética que no se traspasan, a no ser que se quiera correr un grave peligro. Los pactos con el diablo nunca terminaron bien. Podemos comenzar con el “Fausto” de Goethe y terminar con el Marqués de Villena, quien burló al diablo en la famosa Cueva de Salamanca, a mediados del siglo XIV, pero a costa de haber perdido para siempre su sombra. Fue tan difundida la historia en su época, que la palabra pasó a América de mano de los conquistadores, y terminamos llamando “salamanca” a las cuevas o sitios lúgubres, sombríos, tétricos.

    Pensando que en política todo vale, aparentemente Trump recurrió a los rusos para ganar las elecciones, aunque esto no se haya podido probar todavía, pero por allí va la cosa. Y en el Reino Unido, Teresa May ha debido hacer alianza con un partido ultraconservador, ultraprotestante, ultraintransigente de Irlanda del Norte para poder formar gobierno. Y ya desde Irlanda del sur le reclaman que está rompiendo el famoso Acuerdo de Viernes Santo (10 de abril de 1998), que puso término a la guerra que durante décadas enfrentó a irlandeses del norte con irlandeses del sur. La decisión de May, inspirada tal vez por aquello de que en política todo vale, y necesitaba esos votos para formar gobierno, no hace otra cosa que poner en peligro la paz lograda por dicho acuerdo.

    Mientras sigamos insistiendo en esta idea de que en política vale todo, será difícil que podamos institucionalizar el país. El panorama actual es sencillamente bochornoso. Los gobernantes se han saltado todas las vallas que ha puesto la Constitución para lograr un sistema de gobierno armónico, ordenado, justo, equilibrado, con sus tres Poderes independientes, de modo que cada uno se constituya en controlador del otro. Todo esto se ha tirado por el suelo y, lo que es más grave, nadie parece escandalizarse por ello. La justicia utiliza su espada para cortarle la cabeza a quienes no simpatizan con el régimen. Y los ciudadanos hemos debido aportar, a través de nuestros impuestos, millones de dólares para construir un edificio de cuestionable buen gusto para que los legisladores terminen sesionando en cualquier parte, en pequeñas habitaciones herméticamente cerradas, de modo que nadie sepa qué tratan, qué discuten ni en qué me puede beneficiar lo que decide un grupo de personas que, en la teoría, me están representando.

    Yo no quiero ser representado por personas que piensan que es lícito pactar con el diablo. Quiero gente que pacte con su semejante, cosa que resultará bastante difícil en este Poder Legislativo que tenemos, con su nuevo presidente que es un obispo apóstata. ¿Qué confianza me puede merecer alguien que ha mentido a su patrón cuando ese patrón era nada más y nada menos que Dios?

    Creo, después de todo, que la señora Gusinky no está totalmente descaminada, ya que ha puesto en evidencia la calidad de la política que ejercen nuestros gobernantes: una política ignominiosa y degradada, en la que, por encima de toda ética, está el pacto con el diablo.

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 21 junio, 2017, 7:49 am
  2. El relato político: Leche aguada y mentiras de medio pelo

    Por AUGUSTO DOS SANTOS

    Lo peor es que describir la política de esa manera, como en una vieja novela de cowboy de Keith Luger (que en realidad se llamaba Miguel Oliveros y era español) en la que sucesivamente llega la buena caballería a dispersar a los malos sioux, es una historia que le encanta leer a mucha gente, aun como relato de la realidad y peor aún como escenario, fuera irremediablemente estúpida, quizás por la natural propensión humana al maniqueísmo.

    Pero separemos la paja de las pasiones, los golpes bajos y los efectos especiales de la realidad política. Veamos qué sucede a partir de los hechos de la semana anterior, por sobre los versos perversos de ángeles y demonios de la política paraguaya.

    TÉCNICAMENTE, UN REACOMODO DEL PODER

    Lo sucedido esta semana en las cámaras del congreso se explica fácilmente desde las teorías sobre el reacomodo del poder. El poder, como en las ciencias geológicas, está asentado sobre placas que al moverse determinan nuevos paisajes.

    El panorama del poder en Paraguay está dividido en hemisferios fácilmente identificables. Los dos hemisferios tienen la misma morfología pero diferentes actores: sectores políticos, sectores empresariales y medios de comunicación.

    En algunos casos, los roles son transversales como sucede en sectores empresariales que a su vez tienen medios y a su vez tienen directa influencia en la ejecución política. Los hay en uno y otro sector.

    UNOS ADMINISTRAN, OTROS RELATAN

    De hecho que si fuera una batalla naval, hablaríamos de naves insignia, tratando de describir cuál es la representación que mejor ejerce los roles clásicos de la dialéctica oficialismo-oposición. En el sector A (oficialismo en el Poder Ejecutivo y oficialismo en el Poder Legislativo) se alinean hoy el coloradismo en el poder (Honor Colorado), el Frente Guasu, la disidencia interna del PLRA (llanismo) y el Unace (oviedismo).

    En el sector B (oposición ante el Poder Ejecutivo y en el Congreso) tienen lugar la disidencia colorada (Colorados Añetete), el oficialismo liberal más el PDP (efrainismo) y los sectores progresistas, esencialmente Avanza País.

    Lo que sucedió la semana anterior es que el sector A, luego de estar en la “llanura” del poder en el Congreso, lo recuperó tras una hábil jugada aprovechando el insumo básico para tal menester: la mayoría.

    Hoy en día, el sector A tiene mucho más poder que hace una semana y tiene todas las posibilidades de generar agendas en dos estamentos de la vida republicana que son determinantes, el Poder Ejecutivo y el Congreso. Fruto de ello es que llegamos a una semana en la que estamos en la posibilidad del debate de un tema tabú: el impuesto a la soja.

    Pero el sector B tiene una ventaja muy importante. Es el líder del relato. Su poder de fuego mediático (volviendo a la batalla naval) es ostensiblemente superior. Obviamente es su nave insignia.

    Dicho esto, nos enfrentamos a un panorama que será la constante hacia las definiciones de diciembre (luego de diciembre pueden producirse nuevos reacomodos), estaremos en presencia de una escalada en el enfrentamiento entre sectores. El resto del año en curso es para asientos en posición vertical y cinturones amarrados.

    No existe por lo tanto otro escenario, la otra verdad es “de relato”, la que trata de dividir a los sectores en democráticos y antidemocráticos. En verdad los buenos y malos están repartidos en ambos bandos, como la ceniza en medio del fuego.

    DÓNDE ESTÁN LOS GREMIOS EMPRESARIALES

    En rigor, desde el último semestre del año pasado se produjo una suerte de enfriamiento en las relaciones entre el Gobierno y algunos gremios que representan a poderosos sectores como los agroexportadores, pudiendo citarse puntualmente a la Unión de Gremios de la Producción (UGP). El tratamiento de la enmienda fue motivo para que se generara un sinceramiento en la vocación de alejarse del Gobierno por parte de algunos de estos gremios, lo cual es actualmente muy ostensible.

    SANTIAGO PEÑA COMPITE EN ESE TERRITORIO

    Sin embargo, el discurso del candidato a Presidente por Honor Colorado, Santiago Peña, no está lejos de tal postura y probablemente tiene hasta hoy un discurso mucho más nítido de cuestionamiento a una mayor carga tributaria a los commodities que el propio Mario Ferreiro o Efraín Alegre.

    Este debate, vinculado a los grandes intereses económicos, tiene muy poco o ningún lugar en la prensa y en la práctica es mucho más importante que otras definiciones a nivel de posiciones burocráticas en disputa. El poder económico es el árbitro en la sombra de la disputa política aquí, en los Estados Unidos y en Burkina Faso.

    Esta será por cierto una semana para alquilar balcones al respecto de cómo seguirá la historia al respecto de tales sectores.

    REACOMODOS EN LA DERECHA

    En los partidos PLRA y ANR se está viviendo una fuerte etapa de definiciones cuyas características son totalmente distintas y de ninguna manera responden a las lógicas que se debaten públicamente. No hay nada que se pueda identificar en estos partidos como lucha entre demócratas y golpistas, sino sencillamente una lucha entre sectores que desean conquistar el poder en el 2018 y están peleando por esta causa.

    Efraín Alegre está preso de sus impulsos que no le han ayudado en todos estos meses a mejorar sus acciones en las encuestas. La huida con jóvenes liberales al Uruguay es una muestra de ello. Tiene en rigor un techo que ya toca su cabeza hace algún tiempo, por lo cual incurre en prácticas sobreactuadas para capitalizar atención.

    Aun así, Efraín –por ahora– tiene más ventaja que Llano para ganar las internas en diciembre, pero es una carrera que aún tiene medio año.

    Ambos, con Blas Llano, representan la misma política. En el PLRA, en puridad se encuentran enfrentados solamente dos músculos políticos del mismo ADN en gestión de lograr el poder en este momento.

    En la ANR hay un sector liderado por un joven de línea conservadora, Mario Abdo Benítez, que desea recuperar el terreno perdido en el 2013, cuando HC ocupa el espacio vital del poder y los desplaza paulatinamente. En el histórico Partido Colorado el manejo de la burocracia es el oxígeno para la gestión política. Los Añetete fueron expulsados de tal paraíso.

    Hay un sector, cuyo discurso es mas “progresista”, liderado por Nicanor Duarte Frutos sin mayores posibilidades de incidir en esta ocasión.

    Y el sector oficialista, liderado por HC, que hoy apuesta a la postulación de Santiago Peña. El arma de construcción de poder de Horacio Cartes puede ser considerada contracultural en la ANR, ya que recurrió principalmente en los primeros tres años a cortar el cordón umbilical entre el clientelismo y la dirigencia tradicional. Con el correr del tiempo se advierte que fue una apuesta arriesgada pero rentable, porque hizo que quedaran en la cuneta muchos “intermediarios” de las prebendas y estableció él mismo un diálogo directo con las seccionales. Las técnicas políticas de HC suelen ser confrontantes y poco ceñidas a fórmulas tradicionales, pero terminan siendo desconcertantemente efectivas. Si hoy se hiciera una contabilidad de “tropa-territorio” al respecto de las bases coloradas se tendría un balance bastante favorable a este sector. Obviamente la historia se irá escribiendo hasta diciembre.

    REACOMODOS EN LOS SECTORES PROGRESISTAS Y DE IZQUIERDA

    Existen tres sectores más relevantes en el progresismo paraguayo, dos de ellos tienen bases autónomas: el Frente Guasu y Avanza País; y el tercero, el PDP, tiene una peculiar característica de ser principalmente un “influencer” dentro del oficialismo de la segunda fuerza política nacional, el PLRA.

    Acá básicamente la lucha está centrada en dos escenarios: el liderado por Fernando Lugo, con el conglomerado de partidos progresistas que integran el Frente Guasu, y el liderado por Mario Ferreiro, que lideran el sector denominado Avanza País.

    Lugo y Ferreiro tendrán una dura lucha, en la que uno de ellos tiene que quedar vencido antes de abril del 2018. Para el Frente Guasu, que ya no tiene ilusiones de ser postulación Presidencial con Lugo, la apuesta esencial es ganar el mayor espacio posible en las bancas del Senado y en Diputados. (esencialmente en el senado). Pero para ello necesita imponerse al ferreirismo como representación de los sectores progresistas, sector que normalmente acumula votos propios y de sectores moderados de centro y centro. (Mario Ferreiro, 2015; encuestas Lugo 2015/2016).

    Ambos ( Lugo y Mario) saben que la victoria de uno representa la derrota del otro y su congelamiento por un tiempo, aunque en política no hay balas de plata, nadie muere.

    Mario Ferreiro está en el dilema entre lo que se puede y lo que se debe, tiene mucha presión de los que necesitan de “su marca” para lograr un lugar en el Senado. Al contrario de lo que sucede en el Frente Guasu, sus candidatos al Congreso tienen mucho menos posibilidades de consagrarse en el rekutu sin la sombra del ex presentador televisivo. Esa presión puede ser determinante.

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 19 junio, 2017, 7:46 am
  3. El vaciamiento de izquierda a derecha

    Por Sergio Cáceres Mercado
    Eric Hobsbawm, a quien con justicia se recordó en este mes, decía al final de un libro de entrevistas que lo más importante de su militancia política en el Partido Comunista fue haber defendido unos principios de los cuales nunca renegó. Admitía que a lo largo de tal militancia cometió errores y que comprendió que sus creencias podían sesgar su trabajo como historiador, por lo que algunos temas simplemente no los investigó para así mantener su integridad como científico social. De lo que más temía del siglo XXI, afirmó, era que el individualismo se había apoderado de las personas y que ya nadie estaba dispuesto a defender principios de justicia social y solidaridad. Tantos ejemplos tenemos para darle la razón a aquel viejo historiador que nos dejó a los 95 años en el 2012, un nuevo siglo que se venía egoísta y ciego ante las necesidades del prójimo.

    Lo de Hobsbawm se aplica al Paraguay de hoy. La semana pasada nada más fuimos testigos de cómo un ala importante de la izquierda paraguaya se ratificaba en algo que ya sabíamos hace muchos años: que no defienden para nada los principios que los enunciados generales de sus respectivos partidos políticos afirman sostener. En un día de mucho simbolismo para tal grupo político, se aliaron a sus propios verdugos para sellar un pacto que, entre muchas cosas, indicaba que eran iguales a sus aliados en cuanto a bajeza moral.

    Es cierto que tales tratos son parte del realismo político que indefectiblemente debe aceptarse cuando uno ocupa cargos públicos. Se afirma que el luguismo tranzó con el cartismo y el llanismo a cambio del impuesto a la soja, elemento que siempre está dentro de las reivindicaciones de la izquierda. Y hay que ser honestos y admitir que sin negociaciones con los que son de la línea opuesta a nuestro pensamiento no se puede lograr nada en política, a no ser el ostracismo o el residualismo político como le ocurre justamente al Partido Comunista y otros similares de la izquierda, o el Partido Patria Querida en la derecha.

    Sin embargo, el realismo político no debe implicar necesariamente el despojarse de todo principio ético. Aunque la línea que separa a ambos sea muy delgada y que la fuerza que puede empujarnos a traspasarla sea muy poderosa, lo que diferencia a estadistas de simples politiqueros oportunistas es justamente el haberse mantenido fieles a sus ideas-fuerza, a aquellos ideales que los definen ya no solo como políticos o funcionarios del Estado, sino como personas de bien.

    La gran desazón de la semana pasada proviene de esta falta de escrúpulos de nuestra cada vez más sucia clase política. En cuanto a la izquierda, el desafío por renovar sus cuadros es cada vez más acuciante. La derecha tiene el mismo problema hace mucho tiempo, pero a sus acólitos parece no preocuparles mucho el vaciamiento moral de sus representantes viendo cómo narcos y mbatarases copan sus partidos. La izquierda va en caída libre hacia lo mismo.

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 19 junio, 2017, 7:41 am
  4. El garrote y la pintura blanca

    Por Pablo Guerrero

    El jueves pasado cayó el último bastión anticartista: la Cámara de Senadores. Desde el 1 de julio de 2015 los disidentes colorados y una multibancada opositora se atrincheraron y resistieron como pudieron ante el “Nuevo Rumbo”. Pero cayeron derrotados como otros tantos grupos.

    El copamiento del Estado por parte del cartismo y sus aliados genera una preocupación –hasta el momento– en personas vinculadas a la política pero lamentablemente gran parte de la ciudadanía está curiosamente anestesiada. Sería extremadamente preocupante que la población comprenda lo que está pasando en el país pero que tenga temor de salir a las calles a manifestarse de nuevo para evitar el garrote no solo de la Policía sino también de la Fiscalía.

    Costaría creer que la imputación a los jóvenes liberales que –según el Ministerio Público– incendiaron el Congreso y el asesinato al joven dirigente Rodrigo Quintana atemorizaron a la gente, motivo por el cual deciden quedarse en sus casas como en la época de Stroessner para evitar ir a Emboscada o buscar refugio en Uruguay. De ser así, estamos cerca de ser Venezuela.

    Puede ser exagerado pero hay elementos ciertos que nos permiten tener esa visión apocalíptica: 1. El cartismo tiene controlado a los tres poderes del Estado, que por acción u omisión demuestran que están al servicio del Ejecutivo. Por ejemplo: la Corte Suprema de Justicia no se expide sobre el atropello al Congreso por parte de 25 senadores, conformada por colorados cartistas, liberales llanistas, del Frente Guasu y de Unace.

    2. Luego de que Cartes haya zapateado en Mburuvicha Róga contra la Fiscalía por el ataque al Congreso, el Ministerio Público imputó a los jóvenes liberales, quienes supuestamente incendiaron la sede legislativa. No sería nada raro que imputen por ese mismo hecho al titular del PLRA Efraín Alegre y al presidente del PDP el ya imputado Rafael Filizzola.

    3. Sospechosamente hasta el momento la Fiscalía no detectó quién dio la orden superior para atracar el PLRA y asesinar al joven Rodrigo Quintana. Es difícil de creer que ese tipo de decisiones se le ocurra a un suboficial.

    4. El atropello a ambas cámaras del Congreso la semana pasada forma parte de un plan a futuro: a) colocar una mesa directiva cartista o aliada a este sector colorado para garantizarle estabilidad en el último año de gobierno de Cartes; b) interrumpir inconstitucionalmente el mandato de los representantes de Diputados y Senadores ante el Consejo de la Magistratura y del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados. Principalmente en el Consejo donde se conformará la terna cartista para elegir a un fiscal general que tendrá un garrote en una mano y una pintura blanca en la otra.

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 18 junio, 2017, 7:53 am
  5. ¿Qué ganan Lugo y Llano?

    Por Edwin Brítez

    ¿Qué gana Frente Guasu con la instalación de Fernando Lugo en la presidencia del Senado mediante una alianza con el cartismo colorado y el llanismo liberal? Ser presidente del Congreso es un cargo apetecible para cualquier legislador y político en general, pero en la buena política se llega a ese cargo mediante el reconocimiento de sus pares por los títulos, méritos y aptitudes personales que hacen que la persona elegida sea merecedora de tal elección. ¿Hizo algo altruista Lugo por la nación como senador?.

    Es decir, es necesario que la persona se presente ante el cuerpo colegiado con estos atributos para que pueda competir con otros que tengan los mismos o similares merecimientos y recién después buscar la mayoría de votos para ser ungido líder del grupo.

    No al revés, como ocurrió con los nuevos presidentes de las dos cámaras del Congreso: se juntan los votos dispersos hasta lograr una mayoría y luego se busca a la persona, sin importar para nada en absoluto los merecimientos, sino la conexión y vínculos de intereses coincidentes.

    En esta alianza creada para el atropello constitucional se juntaron los intereses de cada sector, donde el interés general está ausente. El cartismo está más que conforme con anular a la disidencia interna del coloradismo en alianza a su vez con un sector del liberalismo, pero con la designación de nuevos representantes en el Consejo de la Magistratura y en el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados, gana la probabilidad de imponer a quienes integrarán la terna para el nuevo Fiscal General.

    Los luguistas ganan la presidencia de uno de los poderes del Estado y con ello ponen en marcha una gestión de percepción de modo que tratarán de hacer ver a la ciudadanía que no están desprestigiados, como se dice, luego de ser utilizados por Cartes para su proyecto reeleccionista, del cual éste se retiró sin tan siquiera el correspondiente aviso de cortesía. Comenzaron desde luego ese trabajo de gestión de percepción tratando de vender el relato de que la presidencia de Lugo es un reconocimiento del error cometido con él en el año 2012 cuando fue desplazado de la Jefatura de Estado en juicio político.

    El gran servicio que todos hicieron es poner en manos de Cartes las dos cámaras para una eventual necesidad de renuncia del presidente al cargo con el fin de postularse a la senaduría, situación que también fue colocada en categoría de discutible, ya que para unos el presidente no puede ser candidato a senador porque la Constitución le asigna la función de senador vitalicio, aunque para otros no está obligado a la previa renuncia.

    Consciente de que ya existe un precedente llevado a la justicia con sentencia favorable a la postulación de un presidente para la senaduría, es probable que Cartes quiera mostrar excesiva generosidad renunciando también unos meses antes, por encima de las recomendaciones de “expertos” de no hacerlo, en la seguridad de que su renuncia será aceptada por el Congreso afín a sus intereses, lo cual le dará “autoridad” frente al próximo Congreso para que su juramento no sea rechazado.

    Pero queda flotando en este espacio una pregunta aún no respondida. ¿Qué gana Blas Llano con este apoyo “gratuito” a Lugo y al cartismo, teniendo en cuenta que su partido tiene como blanco de sus críticas al presidente Cartes y sus reiterados atropellos a régimen constitucional? ¿Por qué se expone a pagar un costo político tan alto?

    En la actual política ya no importan las ideas, menos la ideología o los principios. Todo se reduce a lograr cargos, impunidad y más dinero. Las discusiones entre líderes son en torno al trueque de cuánto cedo para ver cuánto recibo y las garantías que pueda ofrecer la justicia amiga. ¿Quién dice que mañana Blas no pueda ser elegido por el Congreso vicepresidente de la Rca. para reemplazar a Cartes, en premio por el valioso servicio prestado? Yo por lo menos no me animo a decir: Nooo, jamás ocurrirá.

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 18 junio, 2017, 7:50 am
  6. Repudiable atropello a las instituciones

    Los recientes acontecimientos políticos exponen ante nuestra vista un nuevo escenario creado por una coalición dirigida y sostenida económicamente por el presidente de la República Horacio Cartes. Nos conducen por un “nuevo rumbo”, pero no de los que llevan hacia cumbres panorámicas y luminosas, sino de los que nos aproximan al despeñadero, al absolutismo.

    El régimen absolutista, como se sabe, constituye la antítesis de la democracia, porque en él el poder se va concentrando en las manos de una sola persona, el príncipe absoluto, que toma las decisiones, legisla y juzga por sí mismo, sin estar él mismo sometido a esas leyes y esos fallos. Vamos a los hechos.

    En su momento, el grupo de diputados que está siendo manejado por el presidente Cartes, aprovechando su mayoría, eligió a uno de los suyos, Hugo Velázquez, para presidente de su Cámara, y resolvió además cambiar el reglamento interno para prolongarle la permanencia en el cargo por dos años y medio. Pero cuando Velázquez decidió convertirse en disidente, sus antiguos “compañeros de ruta” resolvieron sustituirlo, y para ello los colorados que le siguen a Cartes –los que no pasaron a la disidencia–, más los seguidores del senador Fernando Lugo y del liberal Blas Llano, redujeron nuevamente la duración del mandato de Velázquez a un año. ¡Habráse visto más grosero manoseo de una institución constitucional, como en este caso!

    Así fue que Velázquez fue desalojado inmediatamente para instalar en su lugar al candidato del cartismo y titular del Partido Colorado, Pedro Alliana, flanqueado por los diputados Ramonita Mendoza (liberal llanista) como vicepresidenta primera, y Ramón Duarte (luguista) vicepresidente segundo.

    El golpe de gracia a esta aciaga jornada en Diputados consistió en ejecutar el segundo objetivo que habían venido a buscar: cambiar a dos miembros que no les eran afectos, uno del Consejo de la Magistratura (CM) y otro del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados (JEM), cargos para los que votaron al diputado cartista Clemente Barrios y al liberal llanista Sergio Rojas, respectivamente. Esta vez, la maniobra dio un golpe abierto e indisimulado contra el artículo 6° de la ley que organiza el CM y el 4º que regula el JEM. El Senado no se quedó atrás, y confirmó como su representante ante el CM al senador llanista Enzo Cardozo, imputado por supuesta malversación de millonarios fondos cuando era ministro de Agricultura y Ganadería, con lo cual los senadores de la entente también demostraron que les importa un bledo la honestidad y la transparencia.

    Los legisladores carto-lugo-llanistas no podían detenerse en la “minucia” de observar las reglas constitucionales y reglamentarias porque urgentemente debían asegurar esos puestos para sus parciales, dado que en el Consejo de la Magistratura se decide la elección del próximo fiscal general del Estado, funcionario bajo cuya competencia queda depositada la suerte de los políticos violadores de las leyes. Este funcionario tiene que ser un incondicional subalterno del presidente de la República, que, al volver al llano queda despojado de la coraza que le proporciona el cargo.

    Con esta sucesión de groseras maniobras, violentando además la decencia y la prudencia que se deben cuidar en la conducta política pública a ese nivel, quedaron claros varios puntos negros de nuestro presente político. En primer lugar, que el contubernio entre cartistas, liberales que responden al senador Blas Llano y los izquierdistas del partido Frente Guasu, que se había conformado para intentar violentar la Constitución a fin de introducir la reelección presidencial por vía de enmienda, continúa vigente, activo y listo para cualquier otro atropello a los cánones democráticos que les convenga a los tres.

    En segundo lugar, que el presidente Cartes pasó a confirmar su firme control de las riendas del poder, incrementando día a día la lista de políticos que se inclinan ante él, con servilismo e impudicia sin límites, sea por dinero, por cargos o por prebendas de cualquier tipo, incluso simplemente para no ser echados a patadas de sus cargos –ellos, parientes y amigos–, como les ocurrió a tres funcionarios reemplazados últimamente.

    Esto hace recordar que no es la primera vez que el presidente Cartes, con la cooperación y complicidad de esa extraña camarilla que le rodea, abiertamente violenta normas elementales de la democracia, de la legalidad y hasta de la cortesía y respeto debidos a las personas que ejercen altos cargos públicos de la Nación. Está todavía fresca en la memoria aquel triste episodio en el que, en medio de una reunión partidaria, incurriendo en una concesión circense al griterío de unos cuantos energúmenos, Cartes anunció que destituía a su ministro del Interior, Francisco de Vargas. Una payasada más de un presidente políticamente analfabeto, ciertamente, pero trágica para la institucionalidad de un país que anhela fortalecerse en este aspecto y, de este modo, ganarse el respeto de las naciones civilizadas. Pero, ¿quién puede sentir respeto por los derechos de un país que se gobierna de este modo? En este ambiente es que se negoció el reciente acuerdo de Yacyretá.

    Lo cierto es que, en este momento, Cartes domina las dos Cámaras legislativas mediante mayorías conformadas con sus partidarios y sus aliados coyunturales; ya controlaba la Corte Suprema de Justicia y el Ministerio Público, y ahora pasó a dominar también el Consejo de la Magistratura y el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados, torniquetes en los que se meten los pescuezos de los magistrados, jueces y fiscales políticamente insumisos. Este proceso de acumulación de poder político conduce inevitablemente al absolutismo, de lo que se deriva, como primeras consecuencias, la arbitrariedad y la impunidad.

    Poco puede esperarse de la actual oposición que reaccione y que ejerza la presión política necesaria para frenar este desguace de nuestras instituciones democráticas, porque al menos la mitad de ella está vendida al dinero o a las promesas de Cartes. Por su parte, los colorados disidentes, los que tratan de mantenerse independientes de la influencia del ambicioso gobernante, todavía no reúnen la fuerza suficiente para que se los vea como una muralla capaz de detener el avance absolutista. Los marxistas del Frente Guasu se vendieron vergonzosamente por un plato de lentejas.

    Solamente resta la ciudadanía; la gente políticamente interesada, que se informa, la que observa y es capaz de ver y medir lo que está sucediendo, de evaluar la gravedad de la situación; y los jóvenes; esa juventud que no desea tener que construir su futuro bajo un régimen político en el que un solo señor decide por todos. Solamente de los ciudadanos y las ciudadanas puede esperarse, en este momento, una reacción, mediante manifestaciones firmes y sostenidas en las calles contra el absolutismo cartista, al menos hasta tanto los políticos conscientes y que aún no fueron comprados puedan concertar una acción eficaz que salve nuestros valores y la vigencia de la democracia tal como la necesitamos ver edificada.

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 18 junio, 2017, 7:41 am
  7. Carteslandia

    La billetera más rápida de este lado del globo volvió a desenfundar. Y no está dejando títere con cabeza.
    El libreto de esta mala película de far west está cumpliéndose al dedillo. La frustrada enmienda fue apenas un accidente, un contratiempo.

    La mayoría que buscó imponer de malas maneras la reelección está más fuerte que nunca. Firme, consolidada. Con hambre de más. Un “más” que no sabemos finalmente qué nos deparará.

    Está en marcha para el Paraguay un mundo de éxitos y prosperidad que no tuvieron aún la delicadeza de avisarnos.

    Hay un plan. Y debe tener un grado de perfección –perversa, pero perfección al fin– que desconocemos para que Carlos Filizzola actúe como Ramón Aquino y saque casi a empujones a Eduardo Petta de la conducción de la sesión del Senado para imponer la maniobra política pergeñada con sus nuevos amiguitos.

    El proyecto político de Cartes, Lugo y Llano, junto con el corrillo áulico medio desafinado de los otros partiditos que le hacen acompañamiento, es un misterio, como misterioso es lo que está uniendo a esta alianza contranatura. No les une ni el espanto ni la desesperación. Menos el amor. Quedan cosas menos puras como opción para explicar la cohabitación dinero, ambición… Vaya uno a saber.

    Hay una mayoría, una a quien nadie votó, y que ejecuta un plan oculto que, por cierto, tampoco fue sometido al escrutinio público. Un proyecto que excede el marco político justo y apunta a horadar el endeble entramado institucional paraguayo.

    El proceso de copamiento de las instituciones se está consolidando en las narices de un país que parece mirar hacia otro lado. Los pocos que prestan atención a lo que está sucediendo esperan callados para atrapar lo que caiga de la mesa principal.

    Cartes y su billetera manejan el Senado, Diputados y los organismos judiciales de elección y control de fiscales y jueces (allí la elección de un fiscal general dócil es el premio mayor). También a una buena parte de las empresas periodísticas y de los periodistas (algunos de los cuales solo saben hacer periodismo sirviendo a los intereses de su amo de turno). El arzobispo es por poco un seccionalero más. El resto de la Iglesia está adormilada. Aunque ella sabe sobrevivir, más por vieja que por santa.

    El Partido Colorado está sometido. Así como una gran franja del PLRA. Los del Frente Guasu son amigos estratégicos pero incómodos. El tiempo dirá cómo acabarán.

    Cartes y su billetera tienen el camino libre. Que Dios nos agarre confesados.

    Por Arnaldo Alegre

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 18 junio, 2017, 6:48 am
  8. Hagamos un golpe en el 2019

    Por Luis Bareiro
    Es obvio que las últimas movidas que negoció Horacio Cartes en el Congreso tienen como único fin asegurar que los representantes de ambas cámaras ante el Consejo de la Magistratura le respondan a él. En los próximos meses, el Consejo de la Magistratura debe seleccionar la terna de la que el presidente elegirá, con la anuencia del Senado, al nuevo fiscal general.

    El oficialismo colorado hizo lo que hizo (despachó a Hugo Veláquez en Diputados y encumbró a Fernando Lugo en el Senado) para que Cartes pueda tener la tranquilidad de que quien quede al frente del Ministerio Público en los próximos cinco años sea tan obsecuente con él como lo es quien hoy ocupa el cargo.

    Cartes quiere tener controlada a la Fiscalía para que ningún agente moleste a los chanchos de su chiquero ni se pongan a hurgar en su propia porqueriza. La disidencia está furiosa porque pretende lo mismo y no puede hacerlo, y a buena parte de la oposición le ocurre igual.

    No nos dejemos engañar por el discurso. Todos hablan de un Poder Judicial independiente, pero la verdad es que a ninguno le interesa un sistema legal que pueda complicarle la vida al poder, ya sea político o económico, como está pasando en el Brasil, donde megaempresarios y políticos de toda la vida están dando con sus corruptos huesos en prisión.

    Hoy es Cartes el que está pegando los manotazos, mañana serán los otros. Esta historia solo puede acabar con un golpe de timón a nivel constitucional.

    Gane quien gane las elecciones, tenemos que reformar nuestra carta constitutiva y cortar la dependencia del sistema judicial de la clase política. Esa es la batalla más importante, las demás las iremos ganando casi por extensión.

    La constituyente del 2019 deberá barrer con la Corte actual y con quien sea designado fiscal general, e iniciar un proceso urgente de depuración de todo el cuerpo judicial paraguayo.

    Hay diferentes fórmulas de cómo seleccionar a los nuevos ministros cuya designación inicial tendrá inevitablemente un componente político (los puede proponer el presidente y aceptar o rechazar el Senado, como ocurre en los EEUU), pero lo fundamental es que a partir de allí sean inamovibles de sus cargos, por un periodo improrrogable de diez o quince años.

    Los demás jueces y fiscales deberían ser designados por la misma Corte y gozar de igual inamovilidad. Lo fundamental es que nunca más un magistrado o un fiscal deba ser juzgado o confirmado por un político.

    Todo el cachivacherío que soportamos en los últimos días (con nuevas violaciones constitucionales de por medio) respondía a ese único fin; controlar a la Justicia. Independizarla debe ser pues nuestra obsesión en el próximo periodo. Si lo logramos, no importará cuánta plata tenga el presidente, ni a quién apoyen los medios, ni quién junte más gente en una plaza; solo la letra de la ley, su correcta interpretación y su aplicación igualitaria; eso es un estado de derecho; y ese es el golpe constitucional que debemos dar en el 2019.

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 18 junio, 2017, 6:47 am
  9. Un pacto de corto alcance y fuerte impacto

    Por Estela Ruíz Díaz
    La elección de la mesa directiva de ambas Cámaras suele generar bastante ruido y levantar mucho polvo, pero con el correr de los días, desaparece y vuelve la normalidad. Es el resultado de las mayorías coyunturales y por tanto de los estados políticos emocionales del momento.

    En la era Cartes, la Cámara de Diputados siempre estuvo bajo su control, y cuando Hugo Velázquez se pasó al bando contrario, sencillamente lo cambió y colocó allí a su fiel escudero Pedro Alliana.

    En el Senado también ocurrió lo mismo en los dos primeros años. Julio Velázquez, cuando era cartista, y el segundo año Blas Llano, que le dio gobernabilidad. El periodo 2015/2016 fue el año más duro para Cartes con la presidencia de Mario Abdo Benítez, entonces apoyado por la Multibancada opositora con Fernando Lugo a la cabeza. Ese pacto siguió el periodo siguiente con Roberto Acevedo (PLRA), pero el último año del periodo recuperó aliento con el pacto con Lugo y Llano. La alianza posenmienda continúa viva y los hechos posteriores demostrarán hasta dónde llega esta relación carnal.

    QUÉ BUSCA CARTES. El presidente quiere gobernabilidad en su último año y por ello puso bajo su control el Congreso. Con Alliana, Diputados no hará tumultos y en Senado, el Frente Guasu y Llano prometen gobernabilidad. ¿En qué consiste?: “Que le dejen gobernar en paz”, expresó una fuente cartista, como el murmullo de un juicio político y que el Senado normalice su funcionamiento. Pero, sin duda, el triunfo político fue arrancar al anticartismo un poder del Estado.

    ¿Y LUGO? El Frente Guasu hizo una jugada de alto riesgo que lo acerca demasiado a Cartes, pero lejos de las críticas de simpatizantes de izquierda, el luguismo saca cuentas positivas. En primer lugar, quedarse con la presidencia de un poder del Estado, lo que le dará visibilidad en tiempos de campaña electoral.

    Un error clave de la disidencia fue no acordar con el FG. “No podemos hoy renunciar a que un colorado presida”, les dijo un senador cercano a Mario Abdo. La izquierda prefería un acuerdo con la oposición, pero esperó vanamente hasta el miércoles al mediodía.

    Este pacto refleja que en la oposición (no colorada) se aleja cada vez más la posibilidad de alianza porque este era el momento perfecto para acercar posiciones con miras a un acuerdo electoral para el 2018. El FG decidió jugar solo, porque con el fin de la enmienda solo les queda pelear bancas en el Congreso con Lugo a la cabeza una candidatura presidencial simbólica.

    Por su parte, el polémico Blas Llano, considerado un traidor y simple empleado de Cartes según el efrainismo, se reposiciona como factor de poder que inclina la balanza y recupera aliento para las internas de su partido.

    VAYAMOS AL GRANO. Lugo aceptó el acuerdo a cambio del apoyo cartista al impuesto a la exportación de granos (soja, maíz, trigo) y otros proyectos polémicos. El sector sojero ya anunció su rechazo y un tractorazo está en agenda. Este fin de semana, Hacienda estudiará la propuesta y buscará el menor daño colateral posible. Aunque los empresarios son conscientes de que Cartes es impredecible, tienen esperanzas porque una propuesta similar rechazó en el 2013 por ser “altamente distorsivo y regresivo”.

    Ningún gobierno pudo concretar el polémico impuesto y de aprobarse será un triunfo para Lugo con alto costo para Cartes. El jueves está previsto el tratamiento. Hay una promesa del bloque cartista de apoyar en Senado, pero la jugada estaría en Diputados, donde se rechazaría el proyecto. Al fin de cuentas, el pacto fue en la Cámara Alta, dirían como Poncio Pilatos.

    PACTOS DE FONDO. El acuerdo político que incluyó cambios en el Consejo de la Magistratura (que elige ternas la Fiscalía y el Poder Judicial) y el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados (que castiga a fiscales y jueces) quedó en manos de la alianza cartollanista. La elección del fiscal general es el punto más caliente y con esta configuración, Cartes allana el camino para su elegido.

    DEL TRIUNFALISMO AL FRACASO. Cartes copó los titulares con su pacto, donde impuso su acuerdo en ambas Cámaras, pero la presentación de los datos sobre la pobreza fue un baldón de agua fría porque apunta al corazón de su gobierno, y el de su candidato, Santiago Peña. La pobreza creció, así de simple, más allá de los eufemismos técnicos. Ahora, el ex ministro debe reconfigurar su discurso en dos puntos claves: pobreza e impuesto a la soja.

    De este pacto, Cartes y Lugo salen ganando, el primero en su agenda electoral y de copamiento institucional, y el otro posicionándose como presidente del Congreso y único defensor de los pobres intentando gravar al sector económico más poderoso del país, se apruebe o no el proyecto. La confrontación directa con los sojeros es el mejor escenario para el Frente Guasu, que necesita levantar cabeza tras el fracaso de la enmienda.

    De cara a las internas y la guerra final del 2018, las batallas se juegan minuto a minuto y las alianzas tejidas hoy pueden deshacerse mañana. Son tiempos de victorias de corto plazo y alto impacto.

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 18 junio, 2017, 6:44 am
  10. Inconsecuencias

    Benjamín Fernández Bogado –

    Hay una generación de políticos en democracia que han hecho del asalto, la audacia y la temeridad un protocolo para asaltar el poder o permanecer en él.

    Son capaces de todo tipo de felonías, incoherencias, contradicciones y mentiras. Dicen representar en sus conductas el tiempo que les toca vivir, donde permanecer en la marquesina de este teatro de vanidades y corrupciones es más importante que ser y proyectar un legado.

    Vivimos tiempos de decadencia, de lo contrario, ¿cómo explicamos que un ex obispo devenido en político al que lo desalojaron del poder por incompetente, hoy sea aún un referente de los mismos que él había denunciado como los culpables de su defenestramiento del cargo?

    Nunca como senador habló ni presentó propuesta alguna, pero quiere ser presidente del cuerpo. Nunca tomó posición en nada. Le da igual uno de derecha y otro de izquierda. Podría ser el sobrino de Méndez Fleitas y caminar codo a codo con lo más granado del stronismo. Simuló ser lo que no era y está aún vigente con la complacencia de una parte de la sociedad que lo tiene como un referente de nuestros tiempos: la contradicción más profunda de este pueblo vaciado de ética y de referentes.

    Es capaz de todo. No tiene limites y su conducta es un grito que denuncia la podredumbre institucional de la República. Se mofa, se ríe, se contonea y no tiene empacho en caer en los más profundos abismos del cinismo. Le dan igual los cenáculos con bataclanas que las referencias bíblicas inconexas con su propia historia.

    Ha hecho del cambalache un reguetón de su vida y con el ritmo contagiante ha proyectado hacia la sociedad paraguaya la profunda necesidad de cambiar. La urgencia de tener políticos hechos de otra madera. Con palabras que sean su contrato, con actitudes valientes y corajudas, y con un testimonio de vida que se proyecte hacia el futuro. Es probablemente nuestra conciencia tardía y requiere de un profundo cambio si no queremos permanecer en un país cercano al de un Estado fallido, donde nada es previsible ni cierto.

    Entre nosotros, los hombres no pasan ni las instituciones se quedan. Aquí en esta tierra del infortunio de Roa, los hombres son retazos de un paisaje institucional inexistente.

    Se simula ser para reconocerse vivos aunque solo sean zombis deambulando por oficinas gubernamentales.

    Es tiempo de los electores con coraje y memoria. Estos sinvergüenzas creen que pueden hacer todo con la tolerancia y mansedumbre de la mayoría. Mientras la mayoría de la población viva arrodillada la seguirá humillando y las palabras no tendrán sentido ni valor.

    Un país orgulloso de su bravura guerrera es un remedo de civilidad en tiempos de paz. La desfachatez de la política paraguaya ha convertido a millones en ilotas (idiotas) dejando en la condición de tontos a los ciudadanos. Es el tiempo de estos para acabar con las inconsistencias que han agotado el entusiasmo y optimismo democrático a millones.

    Hay que hacerlo pronto por la propia supervivencia personal.

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 18 junio, 2017, 6:44 am
  11. Festival de hipocresía
    17 junio, 2017

    Un país no puede llegar a ser serio mientras tenga una clase política que actúa de manera tan hipócrita que aplaude un hecho si le beneficia y lo ataca si le perjudica.

    Lo que ocurrió el miércoles en la Cámara de Diputados es prueba suficiente de que nuestros políticos están muy lejos de actuar con solvencia, coherencia y patriotismo a la hora de definir su apoyo o rechazo a un hecho determinado.

    Para colmo, este mal no solo afecta a la política criolla sino también a algunos medios de comunicación que presumen de ser “independientes” pero que, en realidad, se han convertido en máquinas de hacer dinero a costa de la información y la opinión pública.

    El miércoles se cambiaron los representantes de la cámara ante el Consejo de la Magistratura y el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados. Exactamente el mismo hecho ocurrió en junio de 2010, sin ningún agregado extraño, con la única diferencia de que quienes entonces fueron beneficiados, ahora resultaron perjudicados, lo que bastó para despertar toda su ira, porque ellos, estos políticos oportunistas e hipócritas, están tan acostumbrados a los beneficios que les da el cargo que ocupan, que han terminado por confundir sus cuestiones personales con la cosa pública.

    El miércoles, el colorado Hugo Velázquez se quedó sin la Presidencia de Diputados porque había dejado de pertenecer a la mayoría. En el 2010, debido a la conformación de una nueva mayoría, el oviedista Gustavo Massi fue rajado del Consejo de la Magistratura, siendo reemplazado por… Velázquez. Hechos similares, motivados por cuestiones similares, pero que generaron reacciones absolutamente opuestas.

    También el efrainista Jorge Ávalos Mariño, uno de los más indignados por la supuesta “violación a la Constitución” protagonizada por el oficialismo colorado, el llanismo liberal y el Frente Guasu esta semana, en el 2010 no solo aceptó que el oviedista Jorge López Chávez fuera rajado del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados, sino que encantado de la vida aceptó asumir en su lugar. ¿Por qué? Porque las mayorías habían cambiado y, hace 7 años, ese era motivo más que suficiente como para que nadie, ni siquiera el diario ABC, cuestionara los cambios.

    Al fundamentar los cambios, en el 2010, el diputado por Patria Querida Sebastián Acha había señalado que las mayorías eran frías y debían ser respetadas, tomando como algo natural que al cambiar estas el escenario político también sufriera cambios. Todos los chiitas que ahora se rasgan las vestiduras estuvieron de acuerdo en ese momento. El problema es que en ese momento, ellos eran la mayoría y ahora deben enfrentar el terrible karma de haber sido convertidos en un grupúsculo minoritario y sin trascendencia, pero con la voz lo suficientemente alta como para gritar de manera descontrolada e histérica denunciando hoy lo que aplaudieron hace 7 años.

    Para colmo, el uso y abuso de las redes sociales hace que algunos de estos personajes logren convencer a un sector de la ciudadanía acostumbrada a repetir como loro lo que dicen quienes antes parecían ser referentes de decencia, pero que hoy han caído en un festival tan procaz de hipocresía, que cada vez se parecen más a esos a los que siempre criticaron.

    Seamos serios señores. Las mismas normas deben servir para las mismas situaciones, nos beneficien o no. Así es como se construye un país serio.

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 17 junio, 2017, 11:05 am
  12. Está difícil competir con la realidad

    Por Andrés Colmán Gutiérrez
    Hace muy poco, cuando los productores de la conocida serie televisiva norteamericana de intriga y corrupción política House of Cards se preparaban para abrir su quinta temporada de capítulos en la plataforma en línea Netflix, se vieron en graves apuros ante los sucesos políticos que se habían desatado en Estados Unidos y en Brasil, ya que superaban ampliamente a los delirios políticos que los guionistas eran capaces de inventar para la disparatada serie.

    “Está difícil competir…”, confesaron los productores de House of Cards, en un célebre tuit que causó la hilaridad global. Y Robin Wright, la actriz que encarna en la ficción a la primera dama Claire Underwood, tuvo que admitir ante los periodistas en el Festival de Cannes: “Trump nos ha robado todas nuestras ideas”.

    En el Paraguay, a quienes de vez en cuando escribimos guiones de cómics, comedias teatrales, chistes gráficos, programas humorísticos de tevé, cuentos o novelas de realismo mágico o de surrealismo, nos pasa algo muy similar: La realidad nos supera ampliamente con sus delirios.

    ¿Cómo intentar siquiera emular a Roa Bastos, a Gabo, a Kafka o a Cortázar, luego de ver que los mismos legisladores que en el 2012 echaron del poder al presidente Fernando Lugo con un golpe parlamentario, cinco años después, justo en el día aniversario de la masacre de Curuguaty, lo eligen a Lugo como presidente del Congreso?

    Sí, está difícil competir…

    Ya ni hablemos de la repetida foto de la ex primera dama y senadora Mirta Gusinky saludando efusivamente a quien tantas veces acusó, sin prueba alguna, de ser el “padre biológico” del grupo sindicado de haber secuestrado y asesinado a su hija Cecilia.

    “Que alguien intente hacer análisis político hoy”, desafió el jueves, desde su perfil de Facebook, la investigadora social Myrian González Vera. Y agregaba, irónica: “No hay nadie que pueda escribir una novela así, porque García Márquez ya no está”.

    En otras circunstancias habría sido un saludable gesto de justicia política que Fernando Lugo sea electo presidente del Congreso, tras haber sido injustamente echado del poder por los golpistas. El tema no es que Lugo llegue hoy a presidir uno de los tres poderes del Estado, sino quiénes lo han puesto allí, de qué manera y con qué objetivo. Y sobre todo: ¿a qué se están prestando Lugo y sus seguidores, y con quiénes aparecen aliados?

    El oportunismo como expresión política está devorando una buena parte de las expectativas de cambio que aún existen en este país.

    “La política es una mierda y todos los políticos son iguales”, me dijo uno de mis alumnos en la universidad, a quien intenté rebatir que esta no es la verdadera política de la que nos habla Aristóteles, la que propone el cambio social a través de la búsqueda del bien común, pero cuando traté de mostrarle ejemplos concretos, sentí que me estaba quedando sin argumentos.

    Sí, está difícil competir…

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 17 junio, 2017, 10:51 am
  13. AVERSIÓN AL CORRUPTO

    En el Paraguay no se vive, se sobrevive. Esta afirmación sirve para tolerar muchas más cosas que las que deberíamos o a asentir conductas y prácticas impropias como comunes al tiempo que nos toca vivir.
    Así explicamos el estado de corrupción y nos flagelamos anualmente cuando en los informes internacionales nos percibimos como corruptos y cínicamente declaramos estar hartos de ello.
    Convivimos con corruptos en iglesias. escuelas, gremios, facultades, familia y asociaciones de beneficencia… los comprendemos porque se trata de sobrevivir con lo cual nos hacemos parte de ellos y logramos su triunfo. Los legitimamos con nuestra no aversión ni rechazo.
    Vivimos como después de la guerra del ´70 donde derrotados, vejados y ocupados tuvimos que conceder gran parte de nuestra dignidad y orgullo como nación. Lo hicimos porque tuvimos que sobrevivir, no había margen de maniobra. Se toleró todo desde la paternidad irresponsable sobre la que se construyó “la familia monoparental” de la nueva patria hasta las peores formas de violación a las normas y los acuerdos. Era parte del código de la supervivencia y eso ocurrió hace demasiado tiempo y aun no lo podemos olvidar.
    Un catedrático norteamericano, Jonathan Haid, exploró el concepto de la moralidad en directa proporción a la aversión que tenemos a ciertas prácticas. Así aquello con lo que vivimos cotidianamente y sabemos que no es correcto pero es el “estilo de vida paraguayo” se hace parte de la conducta moral aceptada.
    Si tuviéramos incorporado un sentido de la justicia, la solidaridad, el respeto a la creatividad y la jerarquía podríamos lograr que aquello que entendemos como práctica ética se hiciera parte de nuestra relación cotidiana y comprenderíamos más el sentido de la vida con lo que nos volveríamos tolerantemente intolerantes a formas de corrupción a las que consideramos nimias o intrascendentes como el uso de un avión del Estado para campañas políticas, presencia de jefes policiales en actos proselitistas o propagandas desembozadas fuera de tiempo sin que jueces ni fiscales tuvieran la capacidad de sancionar aquello que estando en la ley sin embargo no está en la conciencia de quienes la deben vivir o aplicar.
    La norma se convierte así siempre en un valor de respeto relativo, de interpretación laxa donde cualquier forma vulgar de comprenderla termina no irritando ni la conciencia ni las prácticas comunes.
    Vivimos en un país de moralidad relativa, de sobrevivencia diaria donde no importan mucho los valores comunes que construyamos en pos de un ideal colectivo sino formas primitivas de relacionamiento donde el insulto, el grito o la descalificación tienen un mayor impacto que el pensamiento abstracto de colocar lo colectivo como un proceso de comportamiento individual.
    Por eso la política tiene tan escasos adherentes y casi ningún referente porque para ambos ella no significa otra cosa que la práctica de unos rituales distorsionados que son tomados como “normales”.
    Politiquear sigue siendo lo de siempre. Engañar, trabucar, mentir, corromper… el infinitivo sutilmente elaborado por la dictadura para sacarle valor ético ha pasado a convertirse, en democracia, en sinónimo de lo avieso, lo pérfido y lo incompetente. Por eso no tenemos aversión a los corruptos como debiéramos y la corrupción se ha convertido por ese camino en sinónimo de Paraguay.
    Esto que algunos entienden incluso desde el ángulo de la genética sin embargo ha probado en los hechos que cambiando pautas y conductas desde la dirigencia, el ejemplo tiende a reproducirse en los niveles más bajos. Por el contrario, cuando nuestro nivel de tolerancia es muy grande a esas prácticas terminamos por comprender que no hay otra forma de relacionamiento que no sea a través del amigo o familiar corrupto al que agasajamos afectuosamente porque se ha vuelto funcional al modelo de sobrevivencia.

    Por Benjamin Fernandez Bogado

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 14 junio, 2017, 7:11 pm
  14. Burdel

    Hoy la ciudadanía podrá constatar si la Cámara de Diputados es en verdad un antro donde se trafica con dinero y con cargos, sin que la ley ni la moral importen un bledo. Se verá si es comparable con un prostíbulo, como en su momento comparó su propia Cámara el senador Mario Abdo Benítez (ANR), opinión que la diputada Perla de Vázquez (ANR) fortaleció al ubicarse ella misma en el papel de las trabajadoras del sexo.

    En efecto, el desenlace del tratamiento de la modificación del reglamento interno de la Cámara Baja y de la remoción de sus representantes en el Consejo de la Magistratura y en el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados, Julio Ríos y Eusebio Alvarenga, respectivamente, así como del desbloqueo de las “listas sábana” y de la regulación del financiamiento de las campañas en las elecciones internas, servirán para despejar las dudas que se puedan tener sobre la calaña de la mayoría de los congresistas y, en particular, de los diputados. Las dos primeras cuestiones –impulsadas por la entente carto-llano-luguista– responderían al deseo de venganza contra el actual titular de los diputados, Hugo Velázquez, porque cometió el pecado imperdonable de pasar a la disidencia, y al de contar con una mayoría a la hora de integrar las ternas para designar al fiscal general del Estado y controlar la gestión de los fiscales y de los jueces. Por su parte, la trascendencia de las otras dos va más allá del interés sectorial de los parlamentarios, pues afecta el funcionamiento mismo de los aparatos partidarios. Se pretende modificar el reglamento interno de la Cámara para dar por concluido ya el mandato de la actual mesa directiva, presidida por Velázquez, que vence recién el 30 de junio de 2018.

    Y bien, resulta que el cartismo cree que la presidencia de la Cámara le corresponde a ese grupo, en virtud de una supuesta “cuota” invocada por el diputado Pedro Alliana, quien aspira a ocupar el cargo. O sea que alguien es elegido dos años y medio, pero luego se cambian las reglas del juego para satisfacer un rencor y redistribuir los cargos de acuerdo a una nueva correlación de fuerzas. Aborrecible maniobra política movida por un interés coyuntural, como si las Cámaras del Congreso fueran un mercado donde ir a traficar voluntades. O un burdel donde se compra y se vende algo más que voluntades.

    Los diputados no pretenden esta vez simplemente usurpar la presidencia de la Cámara, tal como ocurrió momentáneamente en el Senado, pero de todos modos el golpe en el plenario es tan inadmisible como si de pronto se modificara la Constitución para acortar el mandato del jefe del Poder Ejecutivo porque se pasó a otro bando.

    Más grave aún resulta el propósito de apartar al diputado Julio Ríos (disidente) del Consejo de la Magistratura, violando el art. 6° de la ley que lo organiza, según el cual “la remoción solo podrá hacerse mediante el procedimiento establecido en el art. 225 de la Constitución”, es decir, el juicio político. Si ello ocurriera, designándose en su reemplazo a Clemente Barrios (cartista), la mayoría de los diputados demostrará que son violadores de la ley y que no les interesa respetarla. Lo importante para ellos es asegurarse un espacio de poder en el órgano encargado de elegir las ternas de jueces y fiscales, con el fin de asegurar después la impunidad de quienes hoy están en el Gobierno y, eventualmente, de ellos mismos.

    Se diría, así, que en vísperas del nombramiento del nuevo titular del Ministerio Público, ningún obstáculo legal debe impedir configurarlo según la conveniencia de quienes el próximo año dejarán el poder. Si es así, cabe esperar que el próximo presidente de la República y sus aliados en el Congreso repitan el mismo infame procedimiento para cubrirse las espaldas en 2023.

    Los miembros del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados duran un año en sus funciones, pero el diputado Eusebio Alvarenga (“efrainista”) sería destituido antes de que venza ese plazo, para dar lugar a Sergio Rojas (“llanista”), pese a que el art. 4° de la ley que regula dicho órgano dispone que los legisladores que lo integran están sujetos a los arts. 190 y 191 de la Constitución, en caso de comisión de delitos o de mal desempeño de sus funciones. O sea que, como para los desafueros, se requeriría una mayoría de dos tercios para que sean apartados, incluso aunque la causa sea el mal desempeño, algo que desde luego no jugaría ningún papel en el debate de hoy. De lo que se trata es de que la alianza de la abortada enmienda constitucional ocupe un espacio de poder que servirá, como siempre, para controlar el Poder Judicial y el Ministerio Público, de acuerdo a los intereses políticos y monetarios de quienes manejan el Poder Legislativo hoy.

    Quienes así actúan, prostituyendo abiertamente las instituciones, fueron elegidos mediante unas “listas sábana” elaboradas por los capitostes de los partidos considerando el dinero y la sumisión aportados por los postulantes, antes que sus quilates morales e intelectuales. Por razones evidentes, la supresión de este indignante sistema de votación ha venido siendo postergada una y otra vez por sus beneficiarios, de modo que no sería sorprendente que en la sesión plenaria de hoy se repita la vieja historia, o incluso que se resuelva rechazar de una vez por todas los dos proyectos en carpeta.

    Por la salud moral de la Nación, urge abolir las “listas sábana” no solo en los comicios generales, sino también en los internos, donde, por cierto, fluye en abundancia el dinero sucio, sobre todo en los dos partidos tradicionales.

    Las votaciones de la sesión de hoy deben ser nominales, para que la población del país identifique a los diputados que les niegan a los ciudadanos y a las ciudadanas la posibilidad de expresarse libremente en las urnas, para rechazar a la escoria escondida en dichas listas y que convierte al Congreso paraguayo en el burdel que es hoy día.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/burdel-1603352.html

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 14 junio, 2017, 10:20 am
  15. #mecansedeabc

    El hashtag es espectacular. Y se viraliza cada día más. Conste que no lo propusimos nosotros. Fue otra gente, usuarios habituales de las redes sociales quienes lo lanzaron. En realidad a estas alturas es un sentimiento. Todo el mundo está podrido de ABC, de su mala onda y de sus mentiras.

    Todas las mañanas alguien sale afectado por alguna barbaridad publicada por ese medio. Ayer fue el diputado Hugo Rubín, quien se quedó estupefacto por una “noticia” de tapa, que denunciaba que los dos diputados del PEN intentaron venderse como parte de las negociaciones para ocupar la titularidad de la Cámara de Diputados. Hugo estaba bien acomodado, creía que estaba a salvo de las campañas de ABC, por la amistad de su papá el periodista Humberto Rubín y el nonagenario “don Acero”. Pero no. La ligó con todo y no salía de su estupor ante algo tan irresponsable, según lo denunció el mismo. No sabía de donde lo sacaron y atribuyó el tema a un interés sectario de origen político.

    Manifestó finalmente su decepción por lo ocurrido y de pronto cambiara abruptamente su manera de pensar acerca del impoluto diario ABC.

    Pero Rubín no es un caso aislado.

    Todos los días alguien se desayuna con alguna campaña en su contra. Sobre todo aquellos que no siguen las reglas del juego del diario. Hay que beneficiar de algún modo a Zuccolillo, con algún negocio, si es del Estado mejor, o de lo contrario, pasará las de Caín, con publicaciones diarias en su contra.

    Ejemplos haya montones. El gobierno mismo es tiroteado salvajemente porque HC tuvo la osadía de cortarle la publicidad de Itaipú, que representaba varios millones de dólares mensuales para sus bolsillos sin fondo. Jamás le perdonó eso. Ni le importa que el dinero así ahorrado está siendo invertido por primera vez en la historia en obras sociales que tanta falta le hacen al país.

    El caso del Ing. Díaz Benza es otro. Se negaron a poner en condiciones el predio que tiene Zuccolillo al costado del “superviaducto”, obras “complementarias” que costarían unos dos millones de dólares. ¡Para qué luego!. Se convirtió en enemigo acérrimo del empresario de la construcción.

    Lo peor de todo es que el interminable “don Acero” está resultando casi impune. Salvo “Calé, quien le dio una lección, todo el mundo sale perdiendo ante él. Perdiendo, porque las denuncias caen en saco roto. No hay juez ni fiscal que se atreva a juzgarlo.

    Ahí está el caso de la Conmebol, donde este tenebroso sujeto, habría lavado casi la totalidad del dinero escamoteado por Leoz a la entidad. Una montaña de dólares. El hombre no dijo ni mu al respecto y sigue tan campante.

    Últimamente se las tomó con su habitual mala onda de la ayuda a los inundados del Sur.

    Desde el principio el titular de la SEN se reunió con todos los intendentes de la zona. Estos le plantearon sus necesidades que fueron cubiertas al 100 por ciento. Esto lo dijo el ministro públicamente sin que nadie lo desmintiera. Pero no. ABC vio otra cosa, se ocupó de hechos aislados y empezó una de sus habituales campañas de infundios.

    En fin,

    Nunca nada más atinado que el hashtag #mecansedeabc.

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 12 junio, 2017, 9:32 am
  16. El castellano y la democracia

    La mayoría, por definición, es la expresión del mayor número de votos conformes en una votación. Por ejemplo, “Manuel tuvo mayoría de seis votos sobre diez”. También puede usarse para reflejar la parte mayor de las personas que componen una nación, ciudad o cuerpo. Por ejemplo, en el primero de los casos, “a la mayoría de los paraguayos nos gusta el so’o josopy”. En contraposición, minoría, del latín “minor”, es la parte menor de las personas que componen una nación, ciudad o cuerpo. Por ejemplo, en las juntas, asambleas, etc., representa el “conjunto de votos contrarios a la opinión del mayor número de votantes”. ¿Qué parte de estos conceptos básicos del idioma castellano, contemplados en el diccionario de la Real Academia Española, no comprenderá el grupo de diputados encabezado por Hugo Velázquez, que parece decidido a emular los peores vicios de sus pares del Senado?

    Lo sucedido el miércoles último en la sesión de la Cámara Baja no puede generar menos que preocupación. La minoría de legisladores, compuesta por la disidencia de la ANR y el oficialismo liberal, así como el titular del cuerpo colegiado, obraron del mismo modo que lo hicieron en reiteradas ocasiones la minoría de senadores y su presidente, al imponer su voluntad respecto a lo que puede discutirse y llevarse a votación, y lo que no, en este caso, con el afán de retener el control de la Mesa Directiva, cuya composición pretende modificar la mayoría, previo cambio del reglamento interno.

    Los sostenedores de esta curiosa tesis podrán decir, como dicen, que en democracia la mayoría debe respetar a la minoría, lo cual es verdad. Pero, ¿en qué consiste ese respeto? ¿En hacer lo que a ella le parezca, como exigen sus miembros? Por supuesto que no. La verdad es otra, muy distinta, razonable, acorde con la lógica. Veamos entonces cuál es la relación entre mayorías y minorías en las democracias liberales, al menos desde el punto de vista conceptual.

    Los cientistas políticos contemporáneos, como Giovanni Sartori, entre otros, diferencian la mayoría que se ejerce como “regla procedimental”, del concepto de mayoría cuando ésta se relaciona con el conjunto de la sociedad.

    El primero de los casos es aplicable a los partidos políticos, las organizaciones sociales y, en el tema que nos ocupa, a las cámaras del Parlamento. En dichos estamentos, el relacionamiento democrático entre mayorías y minorías se basa en el diálogo y la negociación como método para arribar a consensos, así como en las plenas garantías de los que son menos a exponer sus proyectos, expresar sus puntos de vista con absoluta libertad, etcétera. Pero agotada esta fase y, a falta de acuerdo, se procede a la votación, para ejecutar luego lo que dispongan quienes reúnen mayor cantidad de votos. Esta es la forma, en democracia, de resolver finalmente las controversias. Así de simple. No hay otra.

    En cuanto al respeto de las minorías en sentido más abarcante, a nivel del conjunto poblacional, el concepto tiene otra significación. De lo que se trata es de garantizar sus derechos, incluso otorgándoles rango constitucional y limitando expresamente el derecho de las mayorías para que ellas no puedan avasallarlas bajo ninguna circunstancia. Por ejemplo, es el caso de los llamados pueblos originarios, de las minorías étnicas, lingüísticas y otras, que se aferran a su propia identidad, entre ellas, a su idioma. Aquí no se ejecuta, o no debería ejecutarse, el principio mayoritario.

    Esta diferenciación es olímpicamente desconocida por los diputados de la minoría, al igual que antes por sus iguales del Senado, que mezclan todo y tornan imposible un debate coherente. Es como si se arrogaran el derecho que (en teoría) tienen los guaraníes o guaicurúes a su cultura y su organización social, un cuasi Estado dentro del Estado, cuando apenas son un puñado de inquilinos pasajeros de bancas a las que, por cierto, no siempre honran.

    Es hora de aclarar tanta confusión. En lo que respecta al Congreso y su funcionamiento, resulta imprescindible retomar la “regla procedimental”, según la cual, mayoría y minoría deben dialogar en busca del consenso, lo que en la práctica supone el respeto a ésta última, pero en caso de persistir las diferencias, se vota y se lleva a la práctica lo que determina la mayoría. Y si lo resuelto fuera considerado inconstitucional, pues existen los órganos jurisdiccionales a los que pueden apelar.

    En consecuencia, así como la mayoría no puede “llevarse todo por delante”, al estilo aplanadora, como ya vimos antes en el Senado, menos podría la minoría pretender imponer su voluntad en forma dictatorial, salvo que persiga el insensato objetivo de generar un ambiente de crispación e inestabilidad.

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 10 junio, 2017, 9:03 am

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

✓ÑE’ÊNGA

Kóvango inandive ropero pyahúgui.19/10/17

✓fotociclo

Barrio Las Mercedes

✓archivos

✓estadistas

  • 1,107,501 visitas
Follow ✓Paraguay Péichante on WordPress.com

✓ impresos

abcCOLOR

ULTIMA HORA

LA NACIÓN

EXTRA

POPULAR

CRÓNICA

5días

A %d blogueros les gusta esto: