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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Ese maldito, maldito dinero

¿Cómo explicaría usted que un alto funcionario del BCP, docente universitario, haya pensado un asesinato con el fin de no pagar una cuenta? ¿Y que la supuesta cómplice fuera su esposa, también docente universitaria? Pues eso aparentemente sucedió en el crimen del empresario y playero, hace poquitos días (están detenidos también el sicario chofer de ambulancia, su hermano policía y el taxista, todos presuntos cómplices que lo hicieron, por supuesto, por plata).

Como casi todo en la vida del hombre, el dinero se ha inventado para facilitarnos la existencia: es muy difícil imaginar una vida más o menos moderna sin tenerlo y sería poco práctico andar con una oveja para cambiarla por un televisor o con tres caballos para quedarnos con un auto.
Con el tiempo, esa moneda que tenía valor por sí misma (era de oro, de plata o de bronce) pasó a tener valor porque está sustentado por un Estado: el papel de G. 5.000 no vale eso, es solo un pedazo de papel.

Pero el ser humano es un bicho extraño y el dinero, eso que en un principio era un medio para hacer algo, pasó a ser un fin en sí mismo.

El dinero relativiza la vida: la ajena en primer lugar y luego la propia, que pasa a ser poca cosa en relación a él.

Según dicen, un presidente latinoamericano, ya fallecido, tenía una pieza repleta de dinero: su “relax” era ir y tocar esas montañas de billetes, casi una caricatura del poder del dinero sobre la gente.

Dinero, política y poder: Brasil es el ejemplo más actual de cómo la plata puede envilecer no a una persona o a un grupo, sino a todo un sistema político. De arriba hacia abajo, de derecha e izquierda; el dinero sucio de Petrobras y Odebrecht “aceitó” a todos, desde el humilde secretario hasta lo más alto. Con dinero suben y con dinero se mantienen los políticos y con más dinero alimentan sus sueños de poder.

¿Cómo explicarían ustedes que presidentes pudieran no saber que de ellos para abajo todos cobraban algo? Es difícil de imaginar.

Porque como se dice vulgarmente: “por la plata baila el mono”.

@uruser

http://www.extra.com.py/columnistas/ese-maldito-maldito-dinero.html

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

4 comentarios en “Ese maldito, maldito dinero

  1. Segmento fuera de control

    Créditos a sola firma, préstamos inmediatos, lleve ahora y pague su primera cuota en 90 días”, etc. Promociones como éstas pueden leerse en las vidrieras de numerosos negocios y también en la publicidad en los diarios. El abordaje de este tema tiene su complejidad porque podría interpretarse como una crítica, o directa condena, al crédito personal otorgado por casas comerciales dentro de sus políticas de ventas. Y nada más lejos en la intención de esta nota editorial. Nos referimos, en cambio, a la desnaturalización que muchas veces se hace de esta herramienta que, bien aplicada, es un auxiliar valioso para la economía hogareña.
    Partamos de la base de que el crédito al consumo y las ventas a cuotas figuran en la cúspide de la pirámide en cuanto al costo del dinero. Frecuentemente, las casas comerciales deben asumir riesgos considerables en su permanente búsqueda de expandir clientela. El porcentaje de “clavadas” que enfrentan y que es absolutamente ineludible, determina los costos operativos que se trasladan al precio final del artículo, si de venta a cuotas se trata. Las facilidades que se ofrecen apuntan a que el cliente decida rápidamente una compra o de lo contrario, si debe enfrentar un papeleo interminable y engorroso, un comprador aparentemente seguro se convierte en un cliente frustrado que emigra a otro comercio similar que “se la haga fácil”. Dentro de este panorama, hay buenos y malos operadores. Las casas de mayor tradición y permanencia tienen sistemas virtualmente infalibles para captar clientela con un porcentaje de riesgo calculado.

    Las demás, que pujan por morder un pedazo importante en la torta de ventas, “tira la casa por la ventana” y ofrece espejismos que terminarán siendo caros para el comprador incauto. “A cuotas y sin intereses” suele leerse en algunas promociones. En Argentina idearon un sistema para despejar este tipo de potenciales trampas para el consumidor. Así, emitieron una ley que impone que en los casos de operaciones de crédito para adquisición de bienes o servicios se debe explicitar claramente el importe a desembolsar inicialmente y el monto financiado; la tasa de interés efectiva anual; el total de los intereses a pagar o el costo financiero total; el sistema de amortización del capital y cancelación de los intereses; la cantidad, periodicidad y monto de los pagos a realizar; y los gastos extras, seguros o adicionales, si los hubiere. Según esta ley, es imposible engañar al comprador con aquello de “cuotas corridas sin intereses”, gancho muy empleado por comerciantes desleales.
    Se supone que la nueva ley de bancos y entidades financieras que debe regir las acciones del Banco Central del Paraguay tiene un capítulo destinado a dotar al ente de instrumentos legales para controlar este descontrolado ámbito de los créditos comerciales por fuera del sistema auditado por la Superintendencia de Bancos. Pero como la ley está por ahora sobre hielo, este segmento de la economía continuará aún por mucho tiempo fuera de control.

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    Publicado por jotaefeb | 8 junio, 2017, 9:35 am
  2. Todos somos Néstor

    Por Sergio Cáceres Mercado
    Ha dado mucho que hablar el audio difundido por las redes sociales, en donde la cobradora de una empresa maltrata a un cliente que se ha atrasado en el pago. Lo que más llamó la atención fueron los exabruptos en que incurre la cobradora al percatarse de que el moroso no pagaría su cuota. Sin embargo, no debemos dejar pasar al interlocutor, Néstor, quien intenta explicar el porqué de su mora y da detalles de sus gestiones como intentando conseguir piedad de la implacable y cruel cobradora.

    Néstor ejemplifica la situación de miles de paraguayos que como él bicicletean más de una deuda. Son asalariados que precariamente llegan a fin de mes apagando uno que otro incendio, pagando en una ventanilla y debiendo en otras, haciendo una rotación mágica con su poco dinero para poder satisfacer a algunos y enfurecer irremediablemente a otros. Cuando uno escucha las excusas de este apretado trabajador, está escuchando la voz de cientos de miles de iguales a él, excusándose ante las entidades usureras que les chupan la sangre de a poco.

    Lo poco que podemos entrever de la vida de Néstor es más que suficiente para saber que él pertenece a esa legión de compatriotas que día a día contradicen las declaraciones de un Cartes, de un Peña o de un Leite cuando afirman que nunca estuvimos mejor y que cada vez la situación progresa. Eso quizá se aplica a sus correligionarios y colegas políticos que siempre avanzan a costa del erario público y otros actos ilícitos. Pero personas como Néstor, hombres y mujeres trabajadoras a quienes no les alcanza el sueldo, son una mayoría abrumadora en este Paraguay que estira para abajo.

    A fin de mes los Néstor del Paraguay hacen malabares con la plata, elaboran una lista de prioridades según a quien pagar esta vez y a quien hacer esperar un poco más. Si este es el final del mes, no querrán saber lo que es el transcurso del mes, ahorrando hasta la última moneda, rebuscándose para ver de dónde sacar unos guaraníes más, pasando de angustia en angustia por lo que se viene, devanándose los sesos para saber qué excusa inventar cuando la fatídica llamada llegue y nos pregunten cuándo pasaremos a pagar nuestra cuenta.

    Pero los paraguayos como Néstor son de una clase privilegiada, aunque usted no lo crea. Están los millones de paraguayos que jamás serán parte de un audio viralizado en las redes sociales, aquellos que no tienen sueldo para llegar a fin de mes, y mucho menos posibilidad de pedir un crédito a una entidad financiera. Son los marginados entre los marginados, aquellos cuyas filas se engrosan cada vez por los Néstor que al final perdieron la batalla y ni el trabajo digno lograron mantener. Un audio que dio mucho que hablar, y que produjo muchos chistes y memes, para también darnos qué pensar.

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    Publicado por jotaefeb | 5 junio, 2017, 8:21 am
  3. De la usura popular a la extorsión legalizada
    Por Andrés Colmán Gutiérrez

    Uno de mis primeros reportajes investigativos para Última Hora fue sobre los usureros del Mercado Cuatro. Sentados ante una mesita, en algún rincón del popular centro comercial, eran la salvación para muchos humildes trabajadores, ya que les proveían el dinero necesario para adquirir sus mercaderías, poder vender y, al final del día o de la semana, tenían que devolverlo con un 20% de interés.

    Inicialmente esperaba hallar a siniestros personajes de una folklórica mafia, de esos que si no les pagás la cuenta te muelen a palos o te amenazan de muerte. Para mi sorpresa encontré gente amable, señoras que contaban chistes y que parecían como de la familia.

    Llevaban los registros de sus préstamos en cuadernos de almacén. Algunos ni siquiera hacían firmar pagarés, les bastaba con el compromiso de la palabra. Si no se les podía pagar, extendían los plazos. Supe que más de una vez perdonaron deudas al enterarse de alguna historia trágica en la familia del deudor.

    Aún así, los usureros del Mercado Cuatro se ganaron mucha mala fama. La historia los retrata como a una especie de vampiros chupasangres del capitalismo en pequeña escala. Para acabar con ellos, se iniciaron varios programas con apoyo gubernamental o municipal.

    Una de las acciones fue la formalización del préstamo, que dio pie a la proliferación de empresas comerciales que ofrecen dinero barato y ventas a crédito con muchas “facilidades”, montados sobre una intensiva campaña que los presentó como gran avance para el ámbito económico, construyendo la imagen de un supuesto capitalismo solidario. Algunas llegaron incluso a ser premiadas por su “innovador modelo de gestión”.

    En estos días, una grabación filtrada masivamente a través de las redes sociales y los medios de comunicación, revelando una conversación telefónica entre el cliente de una de estas empresas, Inverfin, y una funcionaria de cobranzas, ante una deuda impaga, desnudó el rostro oscuro de ese mismo sistema.

    Toda la amabilidad demostrada a la hora de ofrecer los “créditos fáciles” a través de mensajes que llegan al teléfono celular o al correo electrónico como incómodos spam (correo basura y mensajes molestos no solicitados), se diluye al momento de reclamar el cobro.

    Las histéricas amenazas de la cobradora contra el deudor se basan en mentiras, ya que la ley no permite ir a la cárcel por deudas, ni tampoco embargar la totalidad del salario (se puede embargar hasta el 25%, ya que nos libramos de la ley de libranza). Pero así como las ofertas de crédito fácil se aprovechan de la necesidad de la gente, el sistema de cobrar los préstamos se aprovecha de la ignorancia e infunde el miedo, como una forma de extorsión legalizada. Los muchos testimonios que surgieron tras este caso, demuestran que es una práctica constante.

    Es hora de que el Estado ejerza un sistema de control más estricto sobre estas prácticas mafiosas o acabaremos extrañando a los antiguos usureros del Mercado Cuatro.

    http://www.ultimahora.com/de-la-usura-popular-la-extorsion-legalizada-n1089174.html

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    Publicado por jotaefeb | 4 junio, 2017, 8:39 am
  4. SOCIEDAD DEL ESPECTÁCULO
    Andrés Granje
    Luego de que se viralizara en las redes un audio en donde una empleada de la firma Inverfin reclama el pago de una cuenta a un cliente de manera violenta y agresiva, esta fue despedida de la empresa. Esta información fue dada por las autoridades de la firma queriendo poner distancia entre la firma y la empleada maleducada. En efecto, el audio de la mujer interpelando de forma violenta y hasta grosera al pagador infiel de la cuenta en la Financiera ganó rápidamente notoriedad, recorrió las redes sociales generando toda clase de indignación de los internautas locales, quienes en todos los tonos posibles reclamaron la forma perentoria y desagradable del requerimiento.
    Sin embargo este incidente menor, muestra hasta qué punto el vyrorei, gusta y es el menú informativo más impactante y que acapara la atención de la gente, el audio cuando ya saturaba las redes sociales pasa a los órganos de prensa tradicionales del país, los noticieros y programas en vivo de la televisión hicieron del audio casero el show mediático de la semana, tampoco, las radios, los diarios digitales y la prensa escrita en general escaparon de tocar el tema con el detenimiento y el morbo que el caso ameritaba, siempre con una tendencia a la indulgencia para el pagador moroso y si una atroz crítica hacia la actitud despótica y despiadada de los financistas que recurren a métodos de tortura sicológica para cobrar su dinero.
    Creemos que este caso refleja fielmente la sociedad del espectáculo que presenta Vargas Llosa en su libro y lo rápido que la sociedad paraguaya ha adoptado estas costumbres modernas decadentes, muestra igualmente como gran parte de la opinión pública nacional retratada en los blogueros, quienes siempre por una reacción epidérmica simpatizan rápidamente hacia un sector, el que cree más desvalido, sin analizar mucho la cuestión. En este caso, la actitud de los financista es bastante cínica, por una parte contrata un personal que recurre hasta al insulto causando la humillación del moroso para tratar de cobrar el dinero adeudado a la empresa y cuando finalmente es descubierto el procedimiento rápidamente expulsa del plantel a la empleada. Es imposible que la empresa desconozca los métodos utilizados por su cobradora.
    Es muy probable que esta misma mujer haya sido distinguida con anterioridad por su sistema de cobranza y sus resultados para la empresa, pero ahora es el fusible que debe saltar para aplacar los ánimos de la ciudadanía. Aparte es un caso didáctico que muestra en lo que se ha convertido la sociedad paraguaya, por un lado, los prepotentes hasta el sadismo, los altaneros y soberbios que se creen los fuertes, que creen pueden abusar de groserías e improperios por que el otro está en falta y se le considera débil. Y en el otro extremo el pagador moroso, que toma compromisos que no podrá honrar, que muestra una actitud timorata, indolente del “a mí ya no me importa”, haces lo que quieras, actitud no menos cínica y miserable que el otro, en este caso no hay inocentes, solamente pecadores.

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    Publicado por jotaefeb | 4 junio, 2017, 8:27 am

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