Crecimiento y desempleo

¿Por qué si las inversiones públicas aumentaron no se siente su impacto en las calles o en los bolsillos de la gente?

La reciente publicación de la encuesta sobre empleo, dada a conocer por la Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos (Dgeec), señala que aumentó el desempleo y la subocupación con respecto al año pasado.

De acuerdo con la Encuesta Continua de Empleo (ECE), correspondiente al primer trimestre del corriente año, la tasa de desempleo abierto en el primer trimestre fue de 8,4%, superior a la tasa del 7,6% de 2016.

Asimismo, se reveló que la subocupación también se incrementó, y ascendió a 12,4% en los primeros tres meses de este año, cuando en el primer trimestre del 2016 se situaba en 11,4%.

Una de las explicaciones brindadas por la titular de la Dgeec, Elizabeth Barrios, es que a fines del año pasado hubo un incremento del salario mínimo, lo que hizo que crezca la cantidad de personas del grupo de los asalariados que no llegan a percibir el sueldo base. Asimismo, creció la cantidad de personas –jóvenes principalmente– que buscan empleo.

Los constructores argumentan que el crecimiento económico no se siente en la población porque los anticipos (pagos realizados a constructoras adjudicadas con obras para que inicien los trabajos) se entregan a empresas extranjeras que ganaron licitaciones de grandes obras y envían gran parte de ese dinero a sus matrices.

Los economistas sostienen que parte de esta situación se debe a la coyuntura mundial y que ya no se volverá a ver ese crecimiento logrado en el gobierno de Fernando Lugo.

Si bien Paraguay será uno de los pocos en la región que tendrán un nivel de crecimiento económico aceptable, ese crecimiento necesita llegar a las clases menos favorecidas económicamente.

No se puede negar que el trabajo que se realiza desde las instituciones económicas estatales para mantener la estabilidad macroeconómica es muy bueno, base necesaria para que un país progrese.

Sin embargo, es necesario incrementar los esfuerzos para que ese crecimiento llegue a las clases más desfavorecidas.

Los planes de subsidio a familias de escasos recursos y la pensión a adultos mayores para que no se incrementen los índices de pobreza no son suficientes y necesitan de otros proyectos que acompañen, como la capacitación de las personas para que puedan acceder a empleos o mejorar las posibilidades laborales de aquellos que ya tienen un trabajo.

El desafío para lo que resta del gobierno y para el que vendrá es que la distribución de la riqueza sea más equitativa, y que siga disminuyendo la cantidad de personas que están en la pobreza y la extrema pobreza.

 

Por Wendy Marton

http://www.ultimahora.com/crecimiento-y-desempleo-n1088997.html

Anuncios

22 comentarios en “Crecimiento y desempleo”

  1. Reformas laborales en el Mercosur
    César Barreto Otazú Economista

    En el mes de julio, el gobierno del presidente Temer obtuvo la aprobación de cambios en las leyes laborales por parte del Congreso brasileño, una de las reformas necesarias para mejorar la competitividad de las empresas brasileñas, aumentar la inversión privada, reactivar la economía alicaída e ir reduciendo la tasa de desempleo que consiguió niveles del 13% de la fuerza laboral.

    Las reformas aprobadas incluyen en sus puntos principales: La flexibilización de las negociaciones salariales priorizando las negociaciones por la empresa por encima de los sectores y la posibilidad de que los trabajadores se queden sin sindicales. Además, se reduce el período de preaviso, se flexibilizan las condiciones de tercerización y se incluyen tareas relacionadas con la actividad principal de la empresa y reglamentación del teletrabajo como nueva forma de contratación laboral.

    De la misma manera, el gobierno del presidente Macripétera recientemente un proyecto de ley de reforma laboral con el objetivo de aumentar la competitividad de la economía, formalizar el alto nivel de empleo informal que existe y reducir los costos previsionales que actualmente las empresas en la contratación de trabajadores formales.

    Los puntos principales de reforma incluyen aspectos como: Un período de blanqueo de trabajadores, una reducción de los aportes previsionales y de las indemnizaciones por despido; la posibilidad de que las empresas puedan aportar un fondo de indemnizaciones laborales y la eliminación de la empresa de la empresa contratista en contratos de tercerización y subcontratación laboral, entre otras cosas.

    Estas reformas representan un gran desafío para nuestro país porque las relaciones laborales en los países vecinos son mayores que las permitidas para nuestro país. De hecho, una de las variables de interés para las empresas brasileñas y argentinas para instalarse en nuestro país se basa en la relativa menor rigidez y menor costo que representa el régimen laboral actual en vigencia en nuestro país versus el vigente en nuestros vecinos.

    Con estas reformas en los países vecinos, la necesidad de una modernización y flexibilización del código laboral en nuestro país se vuelve imperativa para un mercado laboral competitivo en el Mercosur y seguir creciendo, atrayendo inversiones productivas, formalizando las relaciones laborales e incrementando la creación de puestos de trabajo en los años años.

    Algunos de los aspectos del código que requieren una barrera para la formalización son los siguientes: posibilitar la terminación de los contratos laborales de manera unilateral para los trabajadores con más de 10 años de Antigüedad reducir los periodos de preaviso a un máximo de 30 días; posibilitaron negociaciones salariales con representantes de trabajadores no sindicales; permitir reemplazos de trabajadores en periodos de huelga; fijar como máximo el periodo de vacaciones en 30 días corridos; y reducir el salario mínimo para aquellos sectores de menor productividad y para aquellas empresas con menos de 50 trabajadores, etc.

    Además, una innovación muy interesante es la incorporación a la propuesta de reforma argentina que es la creación de un Fondo de Indemnización Laboral que reemplace a la indemnización en caso de despido de un trabajador, voluntario para las empresas con aportes deducibles del impuesto a la renta . De esta manera, las empresas pueden transparentar el pasivo laboral con este mecanismo y los trabajadores tienen la seguridad de percibir la indemnización en caso de despido.

    El nivel de integración económica que tenemos con Argentina y Brasil es importante y la economía paraguaya es pequeña. La regulación laboral es un factor crítico para seguir siendo competitivos y crear empleos. El gobierno, los empresarios y los trabajadores tomaron nota de estos cambios regulatorios en la región y rápidamente.

    Me gusta

  2. Enfrentar desempleo creciente con políticas públicas eficaces

    El desempleo urbano viene aumentando peligrosamente a partir de 2016. Esta situación debe llamar la atención a las autoridades económicas teniendo en cuenta el rol que tiene el trabajo como principal mecanismo de acceso a un ingreso y para lograr una vida digna, teniendo en cuenta que un empleo de calidad también implica seguridad social e ingresos seguros en la vejez. Si a la crisis rural ahora se suma una crisis en el sector urbano estamos transitando por una senda peligrosa de conflictividad social, además de obstaculizar cualquier aspiración al desarrollo.
    Un reciente informe del Banco Itaú proyecta un aumento en el desempleo urbano para el año 2018, anticipando un escenario sumamente complicado. Las políticas del sector rural no han sido efectivas y en algunos casos como la dirigida al acceso a la tierra ha promovido una expulsión de campesinos de sus tierras, especialmente de mujeres y jóvenes, hacia las ciudades.

    Al respecto, los promedios esconden desigualdades por edad y sexo, es decir, la tasa de desempleo nacional no refleja el estado de la ocupación de algunos grupos particularmente afectados por el problema.
    Estas tasas se duplican cuando la población es joven o mujer, castigando desproporcionadamente a quienes constituyen el famoso “bono demográfico”, y a las mujeres cuyos ingresos son fundamentales en la calidad de vida de las familias ya que en muchos hogares ellas son las únicas aportantes.

    La situación se complica si se analizan las estadísticas de empleo. El 60% de la población urbana trabaja de manera informal. Eso significa volatilidad del ingreso e inseguridad social. Ambas condiciones obstaculizan la acumulación de capital humano, social o financiero, reduciendo la productividad y las oportunidades económicas presentes y futuras.

    Desde esta perspectiva, celebrar un crecimiento económico es casi una torpeza. ¿De qué sirve el crecimiento económico si no logra beneficiar a la mayoría e inclusive no tiene actualmente ni la potencialidad de reducir pobreza o aumentar el empleo?

    El Gobierno debe analizar con atención estas cifras y diseñar las políticas que sean necesarias para lograr que el aumento del producto interno bruto a nivel macroeconómico tenga mayores efectos a nivel microeconómico. Altos niveles de desempleo e informalidad contextualizan un escenario poco propicio.

    Los años anteriores no resultaron óptimos para mejorar los índices de desarrollo social y económico a pesar de tasas relativamente altas. Las proyecciones de crecimiento para los próximos son positivas pero de menor magnitud, por lo que si no se quieren ver retrocesos es necesario realizar cambios y ello requiere conocer mejor los factores asociados al crecimiento del empleo y dirigir hacia allí los esfuerzos de la política económica.

    Paraguay debe cumplir con los compromisos establecidos en la Constitución y en el Plan de Nacional de Desarrollo y aquellos originados en instrumentos internacionales como los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Esto requiere esfuerzo e intervenciones públicas con metas claras. Solo de esta manera se garantizarán mejoras en los indicadores, la sostenibilidad del crecimiento y una trayectoria hacia el desarrollo.

    http://www.ultimahora.com/enfrentar-desempleo-creciente-politicas-publicas-eficaces-n1117398.html

    Me gusta

  3. El empleo debe ser una prioridad para el Gobierno

    En las últimas dos semanas se dieron a conocer dos documentos de organismos internacionales que deberían alarmar a la ciudadanía y a las autoridades. La situación del empleo en Paraguay debe ser atendida con urgencia. El trabajo infantil y adolescente peligroso, las desigualdades de género, la informalidad y precarización y la reducción de los ingresos e incluso el trabajo forzoso son algunos de los hallazgos que deben ser enfrentados por las políticas públicas. Es impensable que estos problemas persistan en un país luego de años de crecimiento económico.
    El trabajo es importante porque genera los recursos económicos que necesitan las familias para llevar un nivel de vida adecuado. En Paraguay, los ingresos laborales son la principal fuente de ingresos de las personas.

    Para los jóvenes, la transición de la juventud a la adultez se produce a través del acceso a un trabajo y el logro de su autonomía económica. La falta de un trabajo digno puede llevar a conductas por fuera de la ley, no solo por la necesidad económica sino también por construir ese proceso de transición, aunque el mismo sea rechazado socialmente.

    Para las mujeres, el acceso a un empleo contribuye a su independencia, a aumentar sus posibilidades de participación social y política y a tomar decisiones que les afectan de manera autónoma.

    La inserción laboral en condiciones adecuadas permite a las personas adultas mantener a sus familias sin la necesidad de que estas recurran al trabajo infantil y adolescente, que además tiene como contrapartida la deserción escolar o la migración a edades tempranas. Estas situaciones les exponen a altos niveles de riesgo en materia de violencia y adicciones.

    A pesar de la relevancia del trabajo para la construcción de una sociedad cohesionada y con calidad de vida, las políticas públicas para mejorar las condiciones laborales son casi inexistentes. El problema se agudiza si se considera el largo plazo.

    En estas condiciones, estamos construyendo un país que no tiene futuro. El crecimiento tarde o temprano encontrará obstáculos, la pobreza no disminuirá y difícilmente podremos llegar a estadios de desarrollo y bienestar del que podremos estar orgullosos como paraguayos.

    Las políticas laborales casi no existen y eso se refleja en el Presupuesto. La baja cobertura de seguridad social, la ausencia de políticas para las micros, pequeñas y medianas empresas y las deficientes políticas para la agricultura familiar no contribuyen a mejorar la situación.

    La existencia de más de 500.000 niños, niñas y adolescentes que trabajan, muchos de ellos en condiciones de casi esclavitud, como son las llamadas criaditas, dan cuenta de la nula responsabilidad estatal en enfrentar un problema que nos ubica como un país que avergüenza ante la comunidad internacional.

    Es hora que las autoridades asuman el compromiso del desarrollo. Sin trabajo decente se ponen en riesgo la sostenibilidad del crecimiento y la continuidad de condiciones de vida que no condicen con el nivel de ingreso que tiene el país, y mucho menos con los estándares del desarrollo a los que ya han llegado otros países de la región.

    Me gusta

  4. Cuidar lo logrado

    Yan Speranza
    Cuando se aproximan elecciones generales en cualquier país, es normal que aumenten los decibeles de la política. Los diferentes actores van mostrando sus cartas, las negociaciones se vuelven más intensas y los diferentes grupos van desarrollando con mayor visibilidad sus respectivas estrategias.

    En una democracia es muy sano que los ciudadanos podamos evaluar diferentes ideas, modelos y planteamientos sobre cómo podemos avanzar como sociedad en este camino complejo y lleno de bifurcaciones posibles que es el desarrollo.

    Y por supuesto, necesitamos escuchar de los actores políticos que nos plantean concretamente como propuestas y por qué deberíamos confiar en ellos.

    Todo esto hace que el ruido de la política necesariamente aumente en momentos así. Y muchas veces parece que otros temas quedan muy relegados, lo cual suele ser motivo de quejas de todo tipo.

    Hasta aquí, creo que esta es una dinámica absolutamente normal y necesaria en nuestras sociedades, cada vez más demandantes y diversas.

    Sin embargo, el problema surge cuando en estos momentos las negociaciones y acomodos políticos ponen en riesgo el funcionamiento correcto de las instituciones, lo cual lastimosamente es común en nuestro país cuando se aproximan momentos electorales de importancia.

    En este caso, el ruido ya es de otro tipo y no se trata solamente de una molestia estacional, sino que va dejando daños institucionales que pueden durar mucho tiempo y que finalmente terminan por retrasar y minar el camino hacia el desarrollo.

    Algo de esto lo estamos viviendo y sintiendo de vuelta en el Paraguay en las últimas semanas, y al parecer esta situación tiende al empeoramiento antes que a limitarse.

    En estos tiempos preelectorales no están dadas las condiciones para pensar en reformas más estructurales que tanto necesita nuestro país, pero no podemos permitirnos retroceder en ciertos temas en los cuales hemos venido mejorando en la última década por lo menos.

    Uno de ellos es claramente este nivel de manejo ordenado y estabilidad macroeconómica que el Paraguay ha logrado construir en varios sucesivos gobiernos.

    Y esto ha sido consecuencia en gran medida de la construcción de una institucionalidad más sólida en los temas económicos que debemos reconocerla y defenderla como un verdadero bien público.

    Por supuesto que lo macro no es un objetivo en sí mismo, pero es una condición necesaria –aunque no suficiente– para el desarrollo.

    De alguna manera, hemos logrado blindar determinadas instituciones económicas como el Banco Central, la AFD y el Ministerio de Hacienda de una contaminación política en el sentido negativo, que lleve a tomar decisiones equivocadas.

    Ahora bien, estas instituciones pueden seguir haciendo un buen trabajo, siempre y cuando las reglas de juego se mantengan estables, previsibles y orientadas por una estrategia nacional a largo plazo; que de hecho la tenemos a través del Plan Nacional de Desarrollo 2030.

    Pero dichas reglas pueden modificarse abruptamente en función a nuevas mayorías y reacomodos políticos. Si son manejadas fuera de la racionalidad económica, nos pueden traer enormes problemas, quedándonos atascados o, peor aún, retrocediendo de lo que hemos logrado.

    El tratamiento acelerado, poco adecuado y hasta con dejos de populismo del tema impositivo, por ejemplo. Si no se hace de manera racional puede traer, en el mediano y largo plazo, consecuencias muy negativas.

    Y muy pronto se vendrá el tratamiento del Presupuesto General de Gastos de la Nación, ya muy cerca de las elecciones internas de los partidos. Esto aumenta automáticamente el nivel de riesgo en cuanto a su tratamiento.

    En fin, son momentos delicados en los cuales debemos estar muy atentos a cómo se van manejando estos temas y un objetivo común mínimo debería ser proteger lo bueno que hemos logrado, para que a partir de ahí podamos discutir las otras grandes transformaciones y reformas que necesitamos como país.

    Me gusta

  5. Desarrollar un país está en las manos de obra calificada

    Por ING. JORGE MORENO

    En el 2015, el Paraguay fue afectado por el fenómeno climático El Niño lo que imposibilitó el trabajo continuado, principalmente en las obras viales y las obras de alcantarillados sanitarios del país encarados por la Essap, se notó un nulo avance en las obras y pérdidas en la actividad laboral de muchos compatriotas, lo que llevó a un reclamo permanente de obreros, técnicos y de todos los estamentos del sector. Las obras civiles también fueron afectados por la escasez de materia prima fabricada por las olerías que tropezaron con el problema climático y, por consecuencia, fueron afectados en su producción.

    En cambio, en el 2016, ocurrió lo contrario. El factor climático favoreció para el sector productivo y también para las obras públicas y se notó la gran actividad económica que generó la ocupación de compatriotas en las diversas obras ejecutadas. Esto se ha notado en la falta de capacitación de los recursos humanos en los técnicos, obreros, albañiles, operadores de maquinarias, mantenimientos de equipos, entre otros. El repunte del sector de la construcción, que en el 2016 fue del 18%, hizo que realmente todo el recurso humano sea solicitado por las compañías del sector por su alta demanda. Notamos la importancia de las inversiones que encara el gobierno en las diversas obras públicas porque aquí no viene solo una calidad en la infraestructura del país, sino también la ocupación de miles de empleos para el sector que si sumamos las obras viales, obras civiles y otras como la navegación, vemos que son beneficiadas 200 mil personas de manera directa.

    La importancia para la economía del país mediante la ocupación de la mano de obra es solo una parte de los beneficios que puede acarrear este segmento del sector. El país lleva un atraso en cuanto a infraestructura, sobre todo si comparamos la calidad y la cantidad de obras de los países vecinos con la nuestra. Nuestro objetivo es que la opinión pública pueda entender dos aspectos fundamentales de lo que significan las obras públicas, la primera es el desarrollo de la competitividad que tiene que tener el país, la otra, la importancia en la ocupación permanente y capacitada de los recursos humanos que existen en el Paraguay que es un aspecto fundamental.

    En cuanto al endeudamiento, desde el sector de la construcción, consideramos que pensar en seguir con el crecimiento del país sin las inversiones o deudas, es un discurso que no es posible. Necesariamente el Paraguay debe seguir invirtiendo para las infraestructuras de obras públicas por la necesidad de ganar competitividad a la hora de producir y exportar sus productos. Este hecho va de la mano con el endeudamiento. Pero insistimos desde el sector privado, es para que ese endeudamiento sea responsable y transparente.

    Si se dan estas dos premisas, debemos seguir con las inversiones, debemos seguir con el endeudamiento equilibrado para el buen futuro del Paraguay, porque realmente nos hace mucha falta para el beneficio de todos los paraguayos.

    Me gusta

  6. Mejorar las políticas públicas para garantizar ingreso digno
    En nuestro país, las políticas públicas deben ser capaces de generar el contexto adecuado y las capacidades necesarias para que las personas, de manera autónoma y a través de un trabajo decente, generen los ingresos necesarios para combatir un problema grave como lo constituye la pobreza. Y sabiendo que una gran mayoría de compatriotas permanecen en situación de carencia y necesidad –la mayoría niños, niñas y adultos mayores–, es de esperar que el Estado apuntale sus políticas públicas para de esta manera se erradique una situación delicada para el futuro.
    La pobreza constituye un problema grave en Paraguay por la cantidad de familias que representa y las múltiples dimensiones que involucra. Si bien en la última década se observa una tendencia a la reducción, Paraguay no aprovechó los años de crecimiento económico para disminuirla por lo menos al mismo ritmo de los países vecinos. Casi un cuarto de la población permanece en situación de pobreza, la mayoría de ellos niños, niñas y adultos mayores, lo cual resulta vergonzoso si consideramos que Paraguay es un país que pasó a ser de ingreso medio y cuenta con recursos suficientes para erradicarla.
    Los vacíos en las políticas, la gestión ineficaz, la falta de integralidad de las mismas y los bajos niveles de recursos públicos invertidos configuran un escenario poco propicio para lograr resultados importantes.
    Es inadmisible que en un país como Paraguay, cerca del 25% de la población sufra carencias básicas y una parte de ellas pase hambre. Nuestro país lidera los ránkings en la producción de varios tipos de alimentos, tiene tierra y agua en cantidades suficientes para garantizar la producción que requiere su población para vivir dignamente. El clima, aunque proporcione volatilidad a la economía, es altamente favorable a la agricultura y ganadería. No hay justificación posible para que la población adulta en situación de pobreza no cuente con el trabajo que le permita salir de ella. Las políticas públicas –agropecuaria, industrial, comercial, laboral, inclusión financiera, entre otras– deben ser capaces de generar el contexto adecuado y las capacidades necesarias para que las personas de manera autónoma y a través de un trabajo decente generen los ingresos necesarios.
    A pesar de la relevancia de estas políticas para lograr un mayor bienestar y de la todavía alta incidencia de la pobreza, estas políticas son débiles para la población trabajadora en general y aún más para quienes están por debajo de la línea de pobreza. Una parte importante de las familias cuenta con el Programa de Tekoporã, con lo cual se espera que los niños, y adolescentes de la familia logren al menos terminar la primaria y, con un poco de suerte, la secundaria. Las dos evaluaciones realizadas al referido programa dan cuenta del impacto positivo.
    Sin embargo, en materia económica con los adultos trabajadores todavía hace falta mucho. Estas familias se debaten prácticamente solas, en trabajos precarios, con activos y educación escasos, poco acceso a mercados y con la necesidad de que algunos de sus miembros emigren para conseguir lejos lo que su propio entorno no le ofrece. Si logran salir de la pobreza, permanecen en una situación de alta probabilidad de caer de nuevo por la vulnerabilidad de su condición.
    Las remesas enviadas por los parientes, y el programa Tekoporã son medios relevantes para garantizar calidad de vida. Un trabajo con seguridad social, acceso a tierra, créditos, formación técnica y sobre todo un ingreso digno para los adultos debería ser un objetivo prioritario de las políticas públicas.
    Es necesario mantener los logros obtenidos hasta ahora y, sobre todo, garantizar mejoras sustanciales de las políticas públicas, no solo para reducir la pobreza de ingreso, sino también para mejorar la calidad de vida. Esto implica políticas de amplio alcance, integradas y de calidad.

    Me gusta

  7. País rico con habitantes pobres

    Somos un “país rico”; tenemos la mayor hidroeléctrica del mundo, y por si fuera poco tenemos otra con gran producción de energía eléctrica y varias en proyecto.

    Sin embargo, no toda la población puede usufructuarla por su elevado costo que obliga al “pobre Juan pueblo” a renunciar a gran parte de su capacidad de subsistencia básica, diaria, para acceder a ella; como la alimentación de su familia (generalmente 2 veces al día debiendo ser 4); la educación de sus hijos; que si bien es gratuita en los centros educativos del Estado (pero con compra obligatoria de adhesiones o rifas); pago de “inscripción”; no te proveen calzados; útiles escolares, libros y uniformes (países vecinos proveen casi todo).

    La cantidad de energía producida en un país que está habitado por 10 millones de vacunos y creo que 8 millones de humanos, debería de tener un precio de energía más razonable y accesible hasta para el más pobre, no gratis, por educación contributiva.

    Nuestra producción agrícola-ganadera y la manufacturada se exportan para consumo de millones de extranjeros.

    Tenemos el mayor hato de vacunos del mundo, relacionándolo con la cantidad de habitantes, y la mayoría comemos carne de segunda, y no todos los días.

    Somos uno de los mejores posicionados de la región en la “macroeconomía”; todos los gobernantes e intelectuales que responden a los mismos, menos los gobernados, se ufanan de eso. Habría que ver quiénes son los que se benefician con ese “fenómeno económico”.

    Las autoridades nacionales con sus asesores deberían dejar parte de los exportados que son de primera necesidad, para consumo del pueblo (al precio de costo), negociando con los empresarios a través de un sistema impositivo que retorne a los mismos las diferencias de precios en el momento de cumplir sus obligaciones impositivas, y que el Estado asuma esas diferencias; al final sería el mismo dinero del pueblo.

    Heraldo Rojas

    Me gusta

  8. Prioricemos salud y educación

    Por César Barreto Otazú
    Estos tiempos electorales son adecuados para hablar de las políticas públicas que debemos priorizar en la permanente búsqueda de mejorar el bienestar de nuestra gente, especialmente para que aquellos segmentos de nuestra población que están enfrentando severas dificultades puedan tener mejores oportunidades para desarrollarse.

    En este sentido, es necesario comprender que el desarrollo es un proceso que toma tiempo y que requiere de mucha disciplina y responsabilidad para poder avanzar gradual pero sostenidamente hacia mayores niveles de bienestar.

    El desarrollo individual depende básicamente del esfuerzo que ponemos cada uno en estudiar, capacitarnos, trabajar, ahorrar, invertir y aplicar toda nuestra creatividad en las actividades que llevemos adelante.

    Sin embargo, en la sociedad las personas no tienen las mismas condiciones para encarar y llevar adelante su proyecto de vida.

    Factores ajenos a su voluntad, como el hecho de haber nacido en el seno de una familia pobre versus en una familia adinerada, pueden afectar significativamente su capacidad de desarrollar todo su potencial a lo largo de su vida.

    Por lo tanto, está ampliamente aceptado que las políticas públicas implementadas a través del Estado deben buscar igualar las oportunidades y las condiciones que tenemos las personas para desarrollar todo nuestro potencial, independientemente de nuestros orígenes sociales, raciales o de género, etc.

    En este sentido, hay ciertos servicios públicos que tienen un mayor impacto en garantizar la igualdad de oportunidades, principalmente el acceso a los servicios de salud y educación de calidad para la gente.

    Aunque en países como el nuestro, donde una parte importante de la población vive aún en la pobreza extrema, es necesario incluso garantizar el acceso a una alimentación adecuada, de tal manera que las personas puedan desarrollar todas sus capacidades físicas y mentales.

    Estas son prioridades básicas para las políticas públicas y que todo gobierno debiera plantearse y encararlas como tal. Hay otros servicios públicos que también son importantes, pero las prioridades deben ser establecidas en estas áreas fundamentales considerando el nivel de desarrollo que tenemos actualmente y lo que necesitamos para seguir avanzando.

    En los últimos 15 años hemos logrado ordenar la economía y las finanzas públicas. Sin embargo, no hemos sido capaces de establecer claramente las prioridades en las políticas públicas desde el punto de vista de la gente.

    Por esta razón, en el Presupuesto General de la Nación observamos una pésima distribución del gasto público porque responde casi exclusivamente al modelo político clientelista y prebendario instalado hace décadas en el país.

    Hoy los recursos que genuinamente son generados a través del sistema tributario van a sufragar principalmente los pagos de salarios y jubilaciones de los funcionarios públicos y otros gastos de mantenimiento del aparato del Estado.

    Es necesario cambiar esta realidad. Necesitamos que los servicios de salud y educación de calidad tengan la máxima prioridad en la asignación de los recursos públicos.

    Más aún. Es necesario reformar profundamente la forma en la cual el Estado presta estos servicios, que hoy son de pésima calidad, así como ampliar los recursos asignados a ella y financiarlos equitativamente.

    La peor calamidad para la gente de menores recursos es sufrir una enfermedad, porque sus expectativas de recibir una prestación de salud adecuada en tiempo y forma o de acceder a medicamentos básicos para recuperarse son mínimas y tienen que hacer enormes sacrificios para llegar a ellos.

    Por otro lado, hay grandes diferencias de calidad en la educación impartida en los colegios privados de la capital versus la educación impartida en los colegios públicos de todo el país. Esto, antes que reducir la brecha en la igualdad de oportunidades, más bien la amplía continuamente.

    Ojalá los distintos candidatos planteen claramente la reforma de los servicios de salud y educación como sus prioridades de gestión en los próximos periodos de gobierno. Tal vez de esta manera la política y los políticos vuelvan a convertirse en una esperanza para la gente.

    Me gusta

  9. El proceso y el pro seso

    Por Caio Scavone

    Después de cada fracaso que padecemos los paraguayos en cualquier momento de nuestra vida, la palabra mágica que solucionará todas las frustraciones, los desengaños y los acontecimientos que decepcionan ocurrirá con el “proceso”.

    Y hablamos de las desilusiones que nos dejan la política partidaria, el manejo educativo, en el quehacer económico y, ni qué decir, en el campo deportivo, sobre todo lo que nos pasa en un campo de fútbol después del baile que nos dieron los franceses para que todos piensen nuevamente en que la solución debe deslizarse sobre un necesario y urgente proceso.

    Las frustraciones que tienen los pequeños agricultores ya se tornan alarmantes, no existe un cultivo con el rótulo de buque insignia que consiga llevarles lejos del oleaje que les empapa de pérdidas, desgracias e infortunios. La agricultura familiar y su mala praxis, con subsidios y populismos de parches solo canta alguna comida y ventajas para hoy y hambre para mañana. Los emplastos populistas momentáneos son los que permiten que las corrientes contrarias a cualquier gobierno de turno proponen que debe realizarse el nunca bien ponderado proceso.

    En materia de salud la atención médica está cada vez más deficitaria y enferma. Los puestos sanitarios de las capitales departamentales se llenan de pacientes arreados por alguna autoridad partidaria de la zona que se llega con un regimiento de pacientes cuando que la política sanitaria no debe permitir esa gentil práctica de usar el dinero público para llegarse a un centro asistencial. Lo que un proceso debe hacer es procurar que el líder partidario de la región no lleve enfermos al hospital sino gestionar que la gente no se enferme ni se luzca comprando ataudes con la plata del pueblo.

    En materia de deportes y específicamente con el fútbol el proceso consiste en chuparse todo el enorme caudal de dinero que este campo proporciona. La matufia ocurrida y comprobada en muchos dirigentes futbolísticos refleja que el proceso solo se hace para que los sinvergüenzas tengan aun más y se debilite el fútbol con poca presencia de espectadores, referís mediocres, directores técnicos torpes y un nivel futbolístico deprimente.

    Y el proceso no equivale a tener la varita mágica que transforme todo en un instante. Consiste en un conjunto de procedimientos que lleva su tiempo para evolucionar paulatinamente el estancamiento en desarrollo. Para eso existe la planificación que nos dirá el cómo, el para, el quién, el cuándo y el cuánto costará el proceso. Que se conozca, al final de cada proceso en este país, los resultados solo sirven para deglutir polietileno y para recomenzar todo de cero.

    Todo proceso en el Paraguay debe iniciarse con un pro seso como sinónimo de cerebro, capacidad e inteligencia y eso no se consigue con una tallarinada o pollada que se realiza para salvar una situación de emergencia. Pocos son los que usan el cerebro para las ideas y hechos brillantes y muchos lo utilizan solo para el beneficio propio.

    Con el proceso paraguayo se tienen los candidatos mequetrefes a cargos públicos, cranean estrategias equivocadas para cambiar gobernadores, conciben cerebrales maniobras que no sirven para enmendar sus limitadas neuronas, solo sirven para insensatos proyectos y conseguir firmas de los inquilinos de camposantos, para suspender a fiscales que cumplen con sus obligaciones y para discriminar, como criminales que son, la entrega de comida a los que chapotean en los hoy muchos pantanos del Ñeembucú.

    Todo proceso debe iniciarse en este país con un pro seso pero de eso, de la sensatez, del conocimiento y de la inteligencia estamos cada vez más lejos…

    Me gusta

  10. El desafío de tener 40 y quedarse sin empleo

    Por Gustavo Olmedo
    Lo encontré en calle Palma, semanas atrás. No lo veía hace tiempo. De ser un empleado estable en el sector privado, un día quedó fuera. Con sus 44 años de edad, conseguir empleo le estaba costando “demasiado”, me decía. No solo debía competir con la “juventud” de los demás aspirantes sino también –y, “sobre todo”– con los prejuicios de los examinadores, quienes –me explicó– ponían en duda su capacidad para adaptarse a nuevos ambientes, y hasta sus conocimientos de internet, campo del que conoce bien.

    La situación de este padre de familia expone una realidad que se conoce, pero se habla poco en nuestra sociedad. No en vano especialistas laborales y sicólogos consideran que la problemática del desempleo de adultos profesionales o con años de oficio es una realidad poco visible para los medios de comunicación (que solo hablan de desempleo juvenil), así como para las políticas de Estado, que no suelen considerar esta realidad como urgente; una cuestión a ser analizada, pues un adulto sin trabajo tiene un efecto negativo amplio y multiplicador; en alto porcentaje es sustento familiar y el que asume variedad de impuestos y servicios.

    La transformación del mundo laboral, motivada por los avances tecnológicos, la competitividad y la situación de los mercados, expulsa a diario a empleados de trayectoria. En este contexto, urge instalar y promover iniciativas, desde diversos ámbitos, que ayuden a revalorizar los años de experiencia de trabajo, los conocimientos y capacidad de criterio que estos conllevan, además de ese tan necesario sentido de responsabilidad que se estima más fortalecido en esta etapa de la vida; característica beneficiosa para cualquier empresa o institución.

    Esta situación también exige analizar la precarización laboral, pues muchos de los jóvenes que los reemplazan terminan como víctimas de explotación y abusos.

    En tanto, los afectados tienen el reto de no bajar la guardia, superar la pereza para apuntar a la actualización; unirse a otros para juntos enfrentar los desafíos y buscar salidas, al tiempo de perder el miedo a fin de no descartar emprendimientos propios con el debido asesoramiento.

    Ayudar a la reinserción de estos trabajadores, poseedores del invaluable bagaje de la experiencia, es un bien para la sociedad. Es un segmento que debe ser atendido, pues no solo se trata de aprovechar conocimientos de valía, sino de permitir el crecimiento de la persona adulta, esa que necesita seguir construyendo y desarrollando talentos; creando relaciones, sentirse desafiada, al tiempo de saberse útil y digna de respeto.

    Me gusta

  11. ¿No hay trabajo? ¿O no hay el que queremos?
    26/05/2017
    Melizza Hebert –

    La queja generalizada es: “no hay trabajo”.
    Sin embargo, pareciera que
    sí hay, porque en lo que va del año se realizaron varias ferias de empleo: para personas jóvenes, para universitarios, para personas con discapacidad, para gente mayor de 40 años e incluso para aquellas personas que se encuentran en Informconf, que por lo general suele ser el primer y más grande obstáculo por el que la gente no se anima a postularse para un trabajo (o es rechazada cuando lo hace). Además, en muchos diarios salen abundantes ofertas de empleo, tanto en la versión impresa como en la digital, incluso hay páginas de Facebook dedicadas a empleos.

    “No busques más, ‘ese’ trabajo, el ideal, ese no existe”
    Cuando menciono esto, muchos me dicen: “son 8 horas”, “es sueldo mínimo”, “yo necesito tanto”, “con lo que me ofrecen no me alcanza”.

    Entonces, ¿no hay trabajo o lo que no hay es el trabajo “que queremos”. “Ese” trabajo, el ideal, no existe: en todos hay que trabajar mucho.

    ¿La solución?, esforzarse más, tomar lo que hay y seguir formándose, apuntar a metas futuras, y buscar alternativas de trabajo independiente, para aquellos que tengan el impulso y la idea.

    Por otra partre también es imprescindible organizar la economía para que el dinero nos rinda más, eliminando los gastos superfluos.

    Si hablamos con nuestros padres, ellos nos dirán que nunca fue fácil. Para ellos nunca existió el “trabajar menos horas y ganar un sueldazo”, así como hoy tampoco existe.

    Ahora tenemos la posibilidad de buscar trabajo desde el celular y hasta postularnos desde él, sin siquiera gastar dinero en movernos de aquí para allá o en imprimir nuestro currículum. En un solo día, nuestro perfil puede estar en muchísimos lugares donde se piden trabajadores e incluso en portales donde las empresas ofrecen trabajo.

    No es fácil, como nunca lo fue y no hay garantía, como nunca la hubo, pero es una cuestión de tener iniciativa y de crear las oportunidades emprendiendo.

    Me gusta

  12. El negocio de apostar por el empleo de los jóvenes

    Informaciones de organismos internacionales de indudable seriedad como la Organización para la Cooperación del Desarrollo Económico (OCDE) hablan de la situación de los jóvenes de nuestro país con datos que son para tomar nota y actuar.

    Dicen, entre otras cosas, que el desempleo juvenil alcanza el 12% en nuestro país y que el 72% de los jóvenes está trabajando dentro de la informalidad, una tasa mucho más elevada que la del promedio latinoamericano, que es del 52%.

    Resalta también el informe que la realidad del desempleo es especialmente alta entre los pobres y vulnerables, que tienen mayores tasas de jóvenes sin empleo, y, en contrapartida, los que pertenecen a sectores menos vulnerables son los que más empleos formales poseen.

    De los jóvenes que están en la extrema pobreza solo el 4,6% tiene un empleo formal, en tanto que los de pobreza moderada alcanzan el 11,3% y los que están en vulnerabilidad llegan al 23,1%. Los de la clase media son los que ascienden al mayor porcentaje de formalidad en su empleo, con una tasa del 34,3%. Las cifras mencionadas señalan que cuanto más pobre y vulnerable es un joven, menos posibilidades reales tiene de acceder a un empleo con todas las de la ley, lo que no es una novedad, pero que estos números revelan con precisión matemática a cuánta gente realmente afecta.

    Hay que recordar que estos datos divulgados sobre nuestro país a principios de este mes por la OCDE son cifras que corresponden a diciembre del 2014 y que a esta altura podrían estar algo desfasadas.

    Pero indudablemente son reveladoras de un aspecto de nuestra realidad que no se puede desconocer.

    El estudio remarca que aunque actualmente en Paraguay existe un clima más favorable para el empleo de jóvenes, todavía el nivel de desempleo para la gente que tiene entre 15 y 29 años sigue siendo alto.

    Esta situación no es desconocida por las autoridades nacionales, tanto de parte de los responsables directos del sector como del área económica en general, que en los últimos años han desplegado un considerable esfuerzo que se está traduciendo en buenos resultados.

    Por ello, nuestro país está invirtiendo con fuerza en dar mayores oportunidades de formación a los más pobres y extendiendo posibilidades de inserción laboral a los sectores menos favorecidos.

    Este desafío lo ha tomado a pecho el ministerio del ramo que a través de su Dirección General de Empleo está propiciando la contratación de nuevos empleos mediante el contacto directo entre los que quieren trabajar y los que ofrecen ocupación. Ha creado las ferias de trabajo, un mecanismo ingenioso y simple que está comenzando a dar auspiciosos logros.

    De 7 ferias de empleos realizadas en el 2015 por parte del novel ministerio creado a fines del 2013, en el 2016 ya se llevaron a cabo 35 ferias, prácticamente 3 por cada mes, que en lo que va de este año se está replicando con mejores estrategias y nuevos enfoques que abarcan a los más diversos grupos de la realidad social, como gente con discapacidad, personas con problemas de morosidad, individuos no tan jóvenes, mujeres sin oficio, etcétera.

    Como aumentar la empleabilidad depende del adiestramiento y la educación, se han incrementado los medios para la capacitación laboral y aprendizaje profesional de la gente que la requiere abarcando cada vez a mayor cantidad de interesados. Solo en el 2016 el principal instituto de formación, el SNPP, dictó 8.217 cursos en todo el territorio nacional y logró capacitar a 181.529 personas para aprontarlas para conseguir cargos en las áreas agropecuaria, industrial, comercial y de servicios. Se abarcó el más amplio espectro social, incluyendo así a las personas con discapacidad, pueblos indígenas y la población penitenciaria.

    Como la existencia de puestos de trabajo al fin de cuentas depende del desempeño de la economía, mediante los excelentes indicadores actuales del aumento de la producción agropecuaria e industrial, el alza de las exportaciones y las importaciones, el crecimiento del comercio y los servicios se está observando la creación de mayor cantidad de empleos en diversos renglones. Las nuevas industrias que se están abriendo, en especial las de la maquila, están absorbiendo nuevas camadas de jóvenes empleados, como puede verse en la crónica diaria.

    Si se está invirtiendo dinero, tecnología y conocimientos en nuevas posibilidades para la gente, se está apostando por el buen negocio de tener cada vez más fuentes de trabajo para mayor cantidad de jóvenes.

    http://www.lanacion.com.py/editorial/2017/05/23/el-negocio-de-apostar-por-el-empleo-de-los-jovenes/

    Me gusta

  13. Faltan leyes sensatas que fomenten la instalación de industrias en el sector rural

    La Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos informó que, en el primer trimestre de este año, la tasa de desempleo abierto en Asunción y en el Departamento Central fue del 8,4%, es decir, superior a la registrada en igual periodo del año pasado, que fue del 7,6%. En otras palabras, estaban buscando trabajo unas 101.000 personas, diez mil más que entre enero y marzo de 2016. En los mismos lapsos, la tasa de subocupación, que registra a quienes trabajan no más de 30 horas semanales y ganan menos del salario mínimo, subió del 11,4 al 12, 4%, lo que significa que quienes se hallaban en esa condición pasaron de unos 137.000 a 150.000. Este aumento del desempleo abierto y de la subocupación, tanto en términos absolutos como relativos, se ha dado en el marco de un crecimiento económico interanual del país del 4%.

    La paradoja se explica por el hecho de que el aumento del producto interno bruto (PIB) fue generado sobre todo por la agricultura y, en particular, por la mecanizada de la soja. La mano de obra que ella no absorbe en el campo, necesitada de trabajo, emigra a las zonas urbanas, donde se aglomera en cinturones de pobreza.

    Los jóvenes campesinos que cada año ingresan en el mercado laboral ya no quieren ni pueden vivir de la chacra y buscan nuevos horizontes, atraídos por las luces de las ciudades, pero carecen de los conocimientos y habilidades requeridos para hallar un puesto de trabajo en la industria o en los servicios. El problema que se plantea es qué podrían hacer en ellas si abandonaron la escuela en los primeros años y nunca se les brindó formación en algún oficio. Muchos tratan de sobrevivir vendiendo baratijas o frutas en las esquinas, limpiando parabrisas o de ayudantes de albañil en las construcciones, imposibilitados en su ignorancia de responder a las ofertas de empleos. Esta es la triste realidad.

    A ello debe agregarse que el Código del Trabajo obstaculiza la contratación de personas de estas condiciones culturales al imponer estrechos límites a la voluntad de los empleadores y de los eventuales trabajadores. Se alega que es preciso amparar a la parte más débil de la relación laboral, olvidando que una protección así entendida perjudica a quienes buscan un empleo.

    Dado que, como se está viendo, la creación de puestos de trabajo no es el resultado automático del aumento del PIB, es preciso, entonces, que esta bonanza macroeconómica sea acompañada por medidas legislativas para su mejor aprovechamiento. Es de lamentar que una de ellas, la Ley de Inserción al Empleo Juvenil, no haya dado los resultados que se esperaban, porque hace que el empleador tema comprometerse a darle estabilidad. En esta materia, la rigidez favorece a los que ya trabajan y perjudica a quienes están desempleados o subocupados, de modo que habría que hallar un equilibrio entre la protección social y el fomento del empleo. No conviene encarecer el despido ni exigir que se contrate a tiempo completo, sino admitir la media jornada, con un salario inferior al mínimo, ajustando con sensatez lo que se refiere a las cargas sociales.

    Pero más allá de las medidas y de los incentivos fiscales que se puedan dar en general para generar empleos, es necesario alentar la industrialización del interior del país, con el fin de contrarrestar la migración a la capital y a otras ciudades del interior. La ANDE, por ejemplo, tiene un importante papel que jugar, estableciendo tarifas preferenciales por un tiempo razonable para las industrias que allí se establezcan. El precio de la energía incide en el costo de producción, razón por la que su último brusco incremento fue muy criticado por la Unión Industrial Paraguaya (UIP). Establecer un costo preferencial para los lugares más alejados puede constituir un interesante estímulo para la creación de empresas industriales.

    También es evidente que el MOPC, así como las gobernaciones y las municipalidades, deben ocuparse de que las rutas y los caminos sean transitables en todo tiempo. Con toda seguridad, no se van a instalar industrias en zonas aisladas por falta de infraestructura vial.

    Los departamentos y los municipios harán bien en competir entre sí, ofreciendo el marco apropiado para atraer inversiones dentro de sus respectivas jurisdicciones. Los gobernadores y los intendentes, lo mismo que los concejales, deben ser los primeros interesados en que se creen puestos de trabajo en sus comunidades. Quienes viven en pequeñas localidades tienen el mismo derecho al trabajo que los asuncenos, de modo que sus autoridades están obligadas a instar a las nacionales a que impulsen el desarrollo precautelando también la seguridad, ya que una región en la que el crimen organizado se mueve a sus anchas no es la más adecuada para montar una fábrica.

    El Servicio Nacional de Promoción Profesional (SNPP), por su parte, debe concentrar sus esfuerzos en el interior del país, formando recursos humanos capacitados acordes a los que requiere todo inversor. El joven que desea abandonar la chacra familiar necesita ser instruido en algún oficio para insertarse en el sector industrial. Ciertamente, también es posible capacitarlo en el propio trabajo, tal como lo prevé la fracasada Ley de Inserción al Empleo Juvenil, que contempla “el proceso formativo en las unidades productivas (…), permitiendo a los beneficiarios ser entrenados, de acuerdo a las necesidades de la empresa” y facilitar a esta para que “capacite a los jóvenes, según sus formas específicas de operar antes de emplearlos”.

    Es preciso, en fin, acabar con la absurda situación de que el crecimiento económico, cualquiera sea su causa, coincida con un aumento del desempleo y de la subocupación en cualquier lugar del país. Para ello, se impone que nuestros legisladores urjan realizar los estudios correspondientes y dicten las leyes necesarias para desarrollar el “Paraguay profundo”, como suele llamarse a nuestro sector rural.

    Me gusta

  14. Deberíamos vivir mejor

    Los resultados de la encuesta continua de empleo de Asunción y Central urbano presentado por la Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos (DGEEC) al parecer no sorprendieron a los personajes del Gobierno. Si no fuera así hubiesen levantado de inmediato la propaganda ilegal que realiza a través de sus medios y medios amigos sobre las “bondades comparativas” en cuanto a logros de este Gobierno con respecto a los anteriores.
    Dice la propaganda que este Gobierno gana por goleada a los anteriores en materia de inversión extranjera, combate a la pobreza, empleo, inclusive en seguridad ciudadana, pero la encuesta de su propia DGEEC habla de un aumento de la desocupación en Asunción y el Departamento Central, donde sabemos viven alrededor de 2.300.000 personas, es decir más de un tercio de la población total del país.

    Los datos de la DGEEC no dejan de ser interesantes por el hecho de no abarcar la totalidad de la geografía nacional, sobre todo si se tiene en cuenta que representa a cerca del 40% de la población económicamente activa (PEA) de todo el país y un poco más del 60% de la PEA urbana. En otras palabras, es suficientemente representativa.

    Estas encuestas se realizan periódicamente, como debe ser, y siempre que se las hace se alega que son con el objeto de que “sirvan para el diseño, implementación y evaluación de políticas públicas tendientes a mejorar las condiciones de empleo y por ende, las condiciones de vida de la población”.

    Supongo que en alguna parte de los documentos que preceden a la toma de nuevas deudas a través de bonos soberanos se apelará al mismo argumento: el de contraer préstamos para mejorar las condiciones de vida de la población, aunque ijyképe (de costado) se destine un buen porcentaje para pagar las cuotas de deudas anteriores que el país no está en condiciones de afrontar con sus propios recursos.

    O sea que no podemos avanzar, progresar, crecer o desarrollarnos con lo que los paraguayos y extranjeros habitantes de este país aportamos al fisco; por tanto debemos necesariamente endeudarnos para mejorar nuestras condiciones de vida, para lo cual el Estado diseña e implementa políticas públicas, según cuyos criterios y lineamientos se canalizan los recursos.

    Una de esas políticas está hoy con serios problemas, la de mejorar las condiciones de empleo, que en términos sencillos significa invertir para que haya más empleo, ya que en un ambiente de pobreza y difícil acceso al empleo sería difícil entender que la prioridad no fuera crear más ocupación, sea o no empleo fijo. La estrategia de este al igual que la de gobiernos anteriores es invertir en infraestructura para forzar el acceso de más gente al empleo de manera que mayor infraestructura y mayor ingreso sean sinónimos de mejor calidad de vida.

    Pero vamos camino a cumplir cuatro años del actual Gobierno con una duplicación de la deuda externa, ¿para qué? para “mejorar las condiciones de vida” y resulta que creció la economía todos los años, pero no disminuyeron ni pobreza ni la desocupación, tampoco la subocupación. Y nadie nos explica qué otra forma prioritaria de mejorar la calidad de vida existe que no sea salir de la pobreza y vivir del esfuerzo propio, con lo que uno gana.

    En consecuencia, es inevitable llegar a la conclusión de que el masivo endeudamiento del país está sirviendo hasta ahora solamente para hacer crecer el bienestar de quienes ya estaban disfrutando del bienestar económico antes de la duplicación de la deuda.

    Tal vez los propagandistas del Gobierno puedan explicarnos mejor ¿por qué todo ese caudal de dinero no pudo incidir en mejorar las condiciones de vida de quienes necesita verdaderamente mejorar?

    Por Edwin Brítez

    Me gusta

  15. Paraguay necesita estrategia de desarrollo territorial

    Importantes zonas del país se encuentran en el atraso debido al abandono del Estado en muchos sentidos. La falta de infraestructura vial, la mala calidad del suministro de energía eléctrica y los bajos niveles educativos de la población impiden que se desarrollen emprendimientos de alta productividad y que, en consecuencia, se impulsen empleos de calidad. Paraguay debe contar con una política de desarrollo territorial que contribuya a redistribuir mejor a lo largo de todo el territorio nacional los beneficios del crecimiento económico. El desarrollo de los territorios locales puede mejorar la calidad de vida de la población.

    Nuestro país es uno de los más desiguales de América Latina. Cuando hablamos de desigualdad generalmente nos referimos a las importantes brechas entre los más ricos y los más pobres y nos olvidamos de las que existen entre los distintos departamentos y distritos del país.

    Recientemente, la Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos publicó un documento sobre las condiciones socioeconómicas de los 17 departamentos del país dando cuenta de la heterogeneidad en materia de bienestar social y oportunidades económicas.

    Tomando como ejemplo solo algunos indicadores, la información disponible señala que mientras en Asunción el subempleo afecta al 13% de la población ocupada, en Ñeembucú y Guairá este problema afecta a alrededor del 25%.

    El nivel educativo de la juventud –15 a 29 años– también muestra que la igualdad de oportunidades es una utopía en Paraguay. En Asunción y Central, el promedio de años de estudio, aunque todavía bajo, es de poco más de 11 años. Es decir, los jóvenes están logrando llegar hasta el final de la educación media. En cambio, en Alto Paraguay solo llegan a 7 años y en San Pedro a 9. El rezago educativo es un determinante fundamental del desarrollo local.

    Caazapá, Caaguazú y San Pedro son los departamentos con mayores niveles de pobreza ya que más del 40% de su población sufre este flagelo. Asunción y Pdte. Hayes tienen a alrededor del 10% de su población bajo la línea de pobreza.

    Estas cifras, algunas de las muchas que hay, muestran claramente las diferentes condiciones que enfrenta la población y los obstáculos existentes para que la economía se traduzca en empleos de calidad y oportunidades de negocios.

    El país debe contar con una estrategia clara, con objetivos y metas cuantificables e instrumentos eficientes para generar impacto en los territorios y mejorar estos indicadores a la par de que se reducen las distancias entre los departamentos en cualquiera de los ámbitos. Las exoneraciones tributarias a la inversión podrían tener como objetivo incentivar a las empresas a invertir en zonas que el Gobierno considere como prioritarias.

    Esta estrategia debe mejorar la cobertura y la calidad de la educación, así como la oferta de los servicios básicos y la infraestructura vial y comunicacional. De otra manera las inversiones privadas seguirán siendo mínimas y los emprendimientos económicos tendrán una alta probabilidad de fracaso.

    El desarrollo de los territorios locales no solo tiene la potencialidad de mejorar la calidad de vida de la población que vive allí, sino también de reducir la migración hacia las ciudades, con lo cual se reduce la presión que existe actualmente en materia de servicios públicos, vivienda y generación de empleos en las áreas urbanas y distritos más poblados.

    http://www.ultimahora.com/paraguay-necesita-estrategia-desarrollo-territorial-n1089307.html

    Me gusta

  16. El trabajador y el verso político

    Por Luis Bareiro
    Un funcionario público me decía hace un par de días que su salario está congelado desde hace tres años y que las políticas neoliberales de los gobernantes de turno han hundido al sector más pobre de los trabajadores paraguayos.

    Me recordó que él no es de los privilegiados del sistema que perciben fortunas por hacer nada, que él no pasa de los ocho millones de guaraníes mensuales.

    Le escuché también al ex presidente Nicanor Duarte Frutos hablar de la insensibilidad social de la clase política actual que ha permitido este congelamiento de los salarios. Otros políticos aseguran que si el obrero privado no logra los mismos beneficios que el funcionario público, es sencillamente porque los grandes empleadores para los que trabaja la mayoría se quedan con todos los beneficios del negocio.

    A menudo se presentan análisis como estos que parten de una visión minúscula de la realidad y se alimentan de la retórica populista de los políticos para llegar a conclusiones absolutamente erradas. Para pisar tierra nada mejor que los números.

    De acuerdo con el último censo del empleo en Paraguay, cerca del millón de personas –el 37% del total de los trabajadores– no tienen empleador; son trabajadores por cuenta propia, sin seguro social ni vacaciones ni feriados. Unas 280.000 son familiares no remunerados, es decir, que trabajan en alguna microempresa familiar (como una despensa) sin salario ni beneficios; y más de 200.000 son empleadas domésticas que trabajan para otros empleados y que ganan muy por debajo del mínimo legal.

    En total son cerca del millón y medio de trabajadores (más de la mitad del total del país), de los cuales el 60% gana menos del mínimo legal, pese a trabajar más de 30 horas semanales.

    Del grupo de trabajadores que sí tiene un empleador, el de los obreros privados, que son alrededor de 880.000 personas, la mitad trabaja para microempresas que tienen entre 2 y 5 empleados.

    El empleador paraguayo tipo no es un poderoso empresario, sino un microemprendedor cuyas ganancias apenas son superiores a las de sus propios empleados.

    Los grandes empleadores ocupan solo 7% de los trabajadores del país, unas 62.000 personas.

    Y acá viene el funcionario que decía haber quedado al fondo con los trabajadores más pobres del país.

    Los empleados del Estado cuyas remuneraciones absorben el 80% de toda la recaudación tributaria representan apenas el 8,5% del total de trabajadores del país. Su ingreso mensual de ocho millones cuadruplica el ingreso promedio del 91,5% del resto de los trabajadores que sobreviven en la durísima realidad del mercado.

    Vale la pena recordarle a la acomodada clase política que el trabajador paraguayo tipo no es un burócrata en una oficina pública con horario fijo, vacaciones pagas y un montón de beneficios; es una mujer o un hombre que trabaja por cuenta propia, gana menos del mínimo y labora más de 30 horas semanales, sin seguro médico ni posibilidad de jubilarse.

    A ver si alguna vez salen de su nube flatulenta.

    Me gusta

  17. Con fricciones pero sin apuros

    La Secretaría Técnica de Planificación publicó los datos sobre empleo en Asunción y el departamento Central en los primeros tres meses de 2017. El desempleo creció cerca de 1%, lo que significa que casi diez mil personas se quedaron sin trabajo en los primeros tres meses de este año. Ese no es un dato cualquiera. Asunción y el departamento Central son los dos reductos electorales donde el Gobierno tiene una fuerte resistencia política. Es también donde perdió las últimas internas. Pero sobre todo, en conjunto, representa el 38% del total de votos colorados en el país.
    En otras circunstancias apenas sería un dato para que los economistas construyan la curva de desocupación en el país, pero en la actual coyuntura es un golpe directo a la naciente candidatura de Santiago Peña. El desempleo es el combustible del discurso que hace la disidencia colorada contra el Gobierno. Los datos son la confirmación de ese discurso y amenazan con hacer trizas el libreto de campaña del oficialismo que se sustenta básicamente en continuar con el modelo. Por tanto, no es una buena noticia que el desempleo aumente.

    El Gobierno de inmediato intentó reducir daños cambiando el eje del debate. El encargado de la tarea fue el propio Cartes que salió a anunciar que el aumento salarial del 10% para los docentes se hará efectivo. El gremio docente es un conglomerado sensible que tiene alcance nacional. Entonces nada mejor que darle una buena noticia para replicar la buena gestión del Gobierno.

    El aumento salarial a los docentes no esconde el desempleo, pero evita que sea un tema central en una interna partidaria que apenas inicia y donde el candidato tiene resistencia.

    Cuando hoy se oficialice la candidatura de Peña y Gneiting, el Presidente de la República terminará de cauterizar las heridas de la dirigencia que lo acompaña. Empezará a trabajar para ganar el debate público y centrar todo en los logros del Gobierno. Será una campaña larga pero necesaria para posicionar la figura del ministro de Hacienda.

    Mientras en el oficialismo se cuidan detalles para evitar que imprevistos terminen castigando el proyecto presidencial, en la disidencia colorada no logran armar un frente partidario. Antes que acuerdos todo indica que se avecinan fuertes fricciones empezando por la misma dupla presidencial hasta llegar a las candidaturas para el Congreso.

    El vicepresidente Afara no se siente cómodo con el lugar que ocupa en la disidencia y en el debate político, pero ya no tiene margen para buscar otras opciones. Solo le queda pelear un espacio propio que lo posicione. De lo contrario, terminará diluido llegando con suerte a ocupar una banca en el Congreso.

    En la oposición, la crisis es todavía más profunda. La primera reunión de los representantes de los partidos políticos terminó sin un acuerdo sobre el mecanismo de elección del candidato presidencial. La elección a padrón abierto planteado por los liberales quedó rechazada de plano sin que hasta ahora se vislumbren otras opciones. A eso se sumó el anunció del intendente de Asunción de dejar de lado una eventual candidatura presidencial para el 2018.

    Las profundas diferencias entre los distintos partidos de oposición hasta ahora representan un gran obstáculo para llegar a consensos, pero el principal escolló es la fuerte interna que vive el PLRA. Efraín Alegre, como presidente del partido, parece decidido a continuar la confrontación dentro y fuera del espacio liberal. En los últimos días volvió a amenazar con sacar gente a la calle para protestar contra los fiscales que investigan el asesinato del joven dirigente liberal en marzo pasado. El objetivo es ganarse la opinión pública y poner de nuevo al Gobierno contra las cuerdas. Pero las cosas cambiaron. El escenario es distinto. Lo que funcionó hace unos meses podría no ser efectivo ahora.

    Por Osmar Gómez R.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/con-fricciones-pero-sin-apuros-1600004.html

    Me gusta

  18. Empresas nacionales con mayor presencia en todo el mundo

    Hace apenas cuatro días, el Ministerio de Industria y Comercio (MIC) anunciaba que las empresas del sector exportador habían reportado un 59% más de movimiento en el recién concluido mayo, que en el mismo mes del 2016. Igualmente, el acumulado de los primeros cinco meses del año fue superior al del año pasado.

    Las empresas nacionales exportaron en el mes de mayo de este año, todo tipo de bienes, insumos y mercaderías, por 42 millones de dólares, que, comparado con lo exportado en mayo del 2016 –26,4 millones de dólares– logran la importante cifra que ronda casi el 60%más de la del año pasado.

    Salir al mercado exterior con producción nacional es un logro que trasciende las cifras más optimistas, ya que se trata de una noticia alentadora para todos los sectores de la economía nacional que dedican esfuerzos y ponen su talento al servicio de la creación de productos y servicios que son apreciados en otras partes del mundo. El éxito y aceptación de los productos son el fruto del talento y esfuerzo de miles de trabajadores paraguayos que trabajan formalmente y son parte de lo mejor que muestra al mundo el país: la capacidad de sus ciudadanos de construir y crear.

    En estos momentos, se destaca el buen clima de negocios generado en nuestro país. Y no se trata esta afirmación de una mera declaración desde alguna institución, sino de una realidad tangible y comprobable. Ese buen clima, mencionado constantemente por importantes referentes y expertos en economía internacional, es vital para que el camino del crecimiento en las exportaciones siga en franco crecimiento y aumenten más los envíos de todo tipo de productos, insumos y bienes al exterior.

    De acuerdo a los datos del MIC, la diferencia siempre es a favor. Como ejemplo palpable de ello, se cita que entre enero y mayo del 2016, se exportaron distintos insumos y bienes por 124,4 millones de dólares. En los cinco primeros meses del 2017, las cifras de exportación aumentaron hasta los 166,6 millones de dólares, lo que significa un 36% más.

    Los paísesque reciben lo que se produce en Paraguay son tradicionalmente los socios del Mercosur, que como clientes habituales llevaron el 92 por ciento de la producción exportable, beneficiándose del régimen de incentivo a la industria. El 8 por ciento restante fue a sitios tan diferentes y distantes entre sí, como Tailandia, Francia, Vietnam, EEUU, Indonesia, China y Vietnam, por citar algunos.

    La industria de autopartes se convirtió en ejemplo de dinamismo y es muy exitosa, ganándose el puesto número uno entre lo exportado en mayo, con un 40,3% del total de exportaciones del mes. También despertaron mucho interés, los textiles y confecciones, además de plásticos y manufacturas y una cada vez más importante y creciente presencia internacional de productos farmacéuticos provenientes de nuestro país.

    Todo esto significa que hay 131 empresas –según el MIC– que están trabajando bajo el sistema de incentivos. Y, el dato más importante y esperanzador es que ellas emplean en forma directa a 12.204 personas, que están debidamente formalizadas laboralmente, según planillas del Instituto de Previsión Social (IPS).

    Una noticia que debe alentarnos a seguir innovando y pedir que desde el Estado y sus mecanismos y planes se apoye a quienes trabajan creando productos de calidad que sean apreciados en el competitivo mercado internacional. Así, las empresas nacionales crecen en forma transparente y sus trabajadores se especializan y su esfuerzo se dignifica, generando una economía sana que avanza hacia una mayor organización y crecimiento sostenido e inclusivo, tan necesarios para nuestro país.

    Me gusta

  19. Mercado laboral se deteriora a pesar del aumento del PIB

    Los recientes datos de desempleo y subempleo dados a conocer a través de la Encuesta Continua de Empleo muestran con claridad los límites del crecimiento económico en Paraguay. Una década de altas tasas de aumento del producto interno bruto permitieron avances, pero estos fueron lentos e incompletos. Los datos muestran un estancamiento en los logros y algunos retrocesos. El Gobierno debe utilizar esta información y la Encuesta para analizar con profundidad las razones por las cuales, a pesar de las tasas positivas del PIB, se verifican deterioros en el mercado laboral.
    Si bien la tasa de crecimiento del PIB es a nivel nacional y la Encuesta Continua de Empleo es para Asunción y el área metropolitana, no se puede negar que al parecer los vínculos entre crecimiento y empleo se debilitan aún más de lo que ya sabíamos.

    A pesar de las múltiples obras que están en ejecución en esta zona del país, se observa un deterioro de algunos indicadores laborales. Esta situación debe alertar a las autoridades y analizar con detenimiento la situación y, sobre todo, las posibles causas.

    Si esta tendencia continua, la situación puede tornarse peligrosa. El área metropolitana de Asunción presenta un rápido crecimiento poblacional y ello exige políticas públicas que enfrenten las crecientes demandas ciudadanas, entre ellas las de empleo.

    El trabajo remunerado constituye la principal fuente de ingresos de los hogares. Para la juventud es parte de su proceso de transición hacia la adultez y para las mujeres el medio para lograr su autonomía y empoderamiento. Una desaceleración en el ritmo de creación de nuevos puestos laborales tendrá un alto impacto negativo en la economía y en el bienestar de los hogares. Es impensable pensar en la posibilidad de retrocesos con un crecimiento del 4% anual.

    El Gobierno debe tomar cartas en el asunto y tratar de entender qué es lo que está pasando y qué no está funcionando en su política económica y en su política laboral.

    Asunción y su área metropolitana cuenta con las mejores condiciones para desarrollarse en comparación con otras zonas del país. Su población es la que tiene mayores niveles de estudio; por su tamaño y diversidad cuenta con una oferta de trabajo con casi cualquier perfil profesional. Las condiciones de comunicación y logística vial así como la cobertura de servicios públicos superan ampliamente los promedios nacionales.

    Es incomprensible que frente a esta coyuntura los resultados económicos estén en retroceso. ¿Qué podría esperarse de zonas del país más deprimidas, con mayores niveles de pobreza y escaso nivel del capital humano?

    De manera urgente se deben estudiar los cuellos de botella que impiden que un crecimiento económico del 4% y los montos de inversión pública que se están ejecutando tengan efectos positivos en el nivel de empleo y menos aún en la calidad de los empleos existentes.

    El Gobierno debe implementar medidas que garanticen la fluidez de los mecanismos de transmisión entre el crecimiento económico y el mercado laboral con el objetivo de revertir en el corto plazo la tendencia negativa, y en el mediano y largo plazo asegurar no solo mayor nivel de empleo sino fundamentalmente la disminución del subempleo y la mejora sustancial de la calidad del empleo.

    La pérdida del empleo en edades avanzadas, el desempleo en la juventud y el subempleo de las mujeres, la mala calidad del empleo adulto tienen altos costos económicos y sociales, lo que exige una mirada crítica a la situación actual y una estrategia para enfrentarla.

    Me gusta

  20. ERRADICACIÓN DE LA POBREZA DESDE EL SECTOR PRIVADO ES UNA INVERSIÓN LUCRATIVA.

    La pobreza es un problema económico con repercusiones sociales, su erradicación no debe mirarse como una cuestión de “beneficencia” ó “solidaridad”, sino que como una cuestión técnica económica que requiere cierta inversión y produce ganancias. Hay que comprender que la franja social de pobreza en una sociedad implica directamente una reducción del mercado, por lo que su erradicación ampliaría el mercado..
    Voy a hacer mano de la prosa para poder ejemplificar bien esta hipótesis:
    Veamos las historias de Pedro y María en oposición a la de Juan y José.
    Pedro y Maria vivían en una pequeña comunidad “Alivialandia” de no más de 2.000 habitantes, todos pobres, un día Pedro decidió abrir una industria de zapatos, Alivialandia parecía el lugar ideal, porque además de darle puestos de trabajo a su empresa obtendría mano de obra barata, en su proyección de gastos Pedro planifico una erogación de 300.000 dólares mensuales, así que abrió su pequeña industria y le contrato a 1.000 operarios a quienes pagaba un modesto salario de apenas 10 dólares por día, era muy poca plata, pero entre NADA, a pasar a tener un ingreso promedio de 300 dólares mensuales para cada individuo era UN GRAN alivio, y para Pedro era mano de obra barata que reducía sus costos. Por su parte María, al ver tan importante emprendimiento de Pedro decidió, ella, hacer lo mismo. María abrió una industria de sombreros, igual que Pedro, ella en su proyección de gastos planifico también una erogación de 300.000 dólares mensuales, así que abrió su pequeña industria y le contrato a 1.000 operarios a quienes pagaba un modesto salario de apenas 10 dólares por día, era muy poca plata, pero entre NADA, a pasar a tener un ingreso promedio de 300 dólares mensuales para cada individuo era UN GRAN alivio.
    Todo parecía genial, pero como en el pueblo todos ganaban un pequeño sueldo que solo les alcanzaba para cubrir sus necesidades básicas, nadie podía darse el lujo de comprarse zapatos o sombreros, así que Pedro y Maria no tenían a quien vender sus productos
    Así fue al poco tiempo tanto la empresa de Maria y de Pedro fueron a la quiebra y tuvieron que cerrar sus empresas dejando a las 2.000 personas sin ese salario que aliviaba su pobreza.
    Al mismo tiempo en el pueblo de Emprendolandia se vivía una situación similar, un pequeño pueblo de no mas de 2.000 habitantes todos pobres. Y en ese pueblo vivían Juan y José, ambos tenían los 300.000 dolares que destinarían a la mano de obra, pero partieron de un cálculo distinto, analizaron cuanto necesitaba cada operario para vivir olgadamente y dignamente y que les de incluso para apartar un porcentaje para recreación y para el ahorro. Ambos llegaron a la conclusión que cada operario necesitaría 50 dólares diarios, lo que implicaba 1.500 dolares mensuales, así que decidieron contratar solo 130 personas cada empresa, lo que representaría una inversión de 195.000 dolares mensuales y apartarían el saldo para invertir en la capacitación y apoyo al personal.
    De los 2000 pobladores de Emprendolandia solo 260 se encontraban empleadas, pero con un nivel de vida digno y pudiendo incluso ahorrar, las empresas entonces tenían a quienes vender sus productos.
    Pero como podían hacer para que los 260 clientes se multiplicasen? Habían 1.740 habitantes que no eran sus clientes, porque no trabajaban, entonces cada uno selecciono a dos de sus empleados mas destacados y los capacitaron y le apoyaron con planes crediticios blandos y a largo plazo, casi a perdida, pero con la visión de formar emprendedores que tengan sus propias empresas.
    Fue así que esos 4 empleados (dos de cada uno) se convirtieron en pequeños empresarios, uno de cintos, otro de corbatas, otro de camisas y otro de pantalones. En sus pequeñas empresas cada uno contrato, con el mismo criterio de Juan y Jose a 65 empleados, lo que duplico automáticamente el mercado, ya habían 6 empresas y 520 habitantes con capacidad económica de coprar los productos.
    Con el transcurso del tiempo cada empresario (ahora ya eran seis) eligió dos empleados y los capasito y apoyo, fue así que ya habían 12 nuevos emprendedores con una capacidad de ofrecer trabajo a 65 habitantes de Emprendolandia. Así ya eran más de 1.300 los habitantes que tenían un poder adquisitivo suficiente para adquirir bienes de consumo.
    Con el transcurso del tiempo se llego al 100% de empleo en Emprendolandia (lo que Aliviolandia había conseguido en un solo día) pero con una sustentabilidad en el tiempo, transformándola en una ciudad pujante donde cada vez había más demanda de mano de obra; por lo que de a poco los habitantes de Aliviolandia fueron migrando a esta ciudad para poder conseguir un trabajo digno, un sueldo digno y un futuro promisorio y los empresarios nunca perdieron sus empresas.
    Es así que el “compromiso social de las empresas” debe ser visto, no como un acto de beneficencia o de solidaridad, sino que como una inversión a futuro, el salario del empleado y el bienestar del mismo no debe ser visto como un “costo” sino que como un ahorro o mejor como una inversión, y así como una espiral que crece y asciende irá aumentando el mercado y en consecuencia la empresa. A medida que el mercado crece con el crece tu empresa

    Publicado por José Orué

    Me gusta

  21. Políticas del gobierno atentan contra el empleo

    Todos podemos imaginar lo difícil que resulta para un ser humano estar desempleado, la desesperación, la angustia, la presión y la depresión. ¿Podemos realmente imaginarlo? La verdad es que el desempleo cada vez golpea más fuerte, podría ser la historia de Carlos, María, Juan o Pedro, de cualquiera de las más de cien mil personas que aquí en la capital y sus alrededores buscan sin éxito un empleo.

    Las cifras arrojadas por el informe de la Encuesta Continua de Empleo, nos muestra que en 2016 el desempleo se ubicó en un promedio de 7,7%, superando el 6,45% promedio del año 2015 y que en el primer trimestre del 2017 el fenómeno continuó su marcha ascendente llegando a afectar al 8,4% de la población económicamente activa de la capital y el Departamento Central. En términos absolutos podemos señalar que el desempleo afecto a veinte mil personas más entre el inicio de 2016 y el primer trimestre del presente año.

    Como una suerte de respuesta a esta situación el Ministerio del Trabajo Empleo y Seguridad Social, anunciaba a comienzos de este año que realizaría veinticuatro ferias de empleo en el 2017. Las crónicas hablan de exitosas ferias de empleo, miles de carpetas recepcionadas, enormes tinglados abarrotados de jóvenes deseosos de encontrar un puesto laboral. ¿Es acaso el trabajo una simple mercancía más que se ofrece en una feria donde miles pelean por quedarse con los últimos puestos? ¿Son las ferias de empleo una solución real, una política pública acertada para acabar con la desocupación?

    Según las cifras de la encuesta Continua de Empleo la comparación entre el primer trimestre del 2016 y el de este año nos muestra que la Tasa de Actividad, es decir la gente que busca o tiene empleo, creció en ocho mil personas sin embargo en este periodo se han perdido dos mil puestos de trabajo, es decir la generación de empleos en el país no alcanza para atender si quiera el crecimiento vegetativo de la población que demanda un puesto laboral y mucho menos para acabar con el desempleo.

    Las cifras nos muestran que las políticas públicas del nuevo rumbo, no solo han fracasado en la posibilidad de ofrecer “igualdad de oportunidades”, al contrario, han atentado directamente contra el empleo y contra la calidad de vida de los trabajadores. Los anuncios rimbombantes de grandes obras para justificar el mega endeudamiento por la vía de los bonos soberanos, el supuesto ahorro de fondos públicos por la austeridad del gobierno que recorto beneficios a los trabajadores del estado, la reducción del gasto público, todo ha sido una gran mentira o un gran fracaso. Las deudas están, pero no se generó trabajo, se recortaron los beneficios afectando la capacidad de compra de uno de los sectores más dinamizadores de la economía – el funcionariado público- se recortó el gasto público, pero los beneficios no se ven ni se sienten.

    Lo que si se ve y se siente es la falta de circulante, la pobreza y la frustración de una enorme porción de la población que no logra llegar a fin de mes, que esta sobre endeudada y que no logra ver la luz al final del túnel. Podemos seguir sumando cifras oficiales que avalan que el mentado crecimiento macro económico del que se jacta el gobierno no ha significado ningún avance para la mayoría de la población. La caída del salario real en 2,5%, la mayor de la región según la OIT, la disminución del promedio de ingreso mensual de los asalariados en el último año, unas 105 mil personas que aun trabajando más de ocho horas diarias no perciben el salario mínimo, son muestra de la decadencia de las políticas laborales del gobierno actual.

    Mientras el gobierno siga profundizando la línea de dejar al libre mercado la demanda y la oferta laboral, acompañada de una flexibilización laboral de facto, en síntesis con una política que solo favorece al gran capital en detrimento de los trabajadores, de la pequeña empresa y del mercado interno; será imposible pensar en una política de empleo que actúe como eje central de la dinamización de la economía y de la redistribución de la riqueza que ayuden a paliar la ignominiosa desigualdad y la miseria que afecta a una porción importante de los paraguayos.

    Publicado por Santiago Ortiz

    Me gusta

  22. El verdadero significado de empresario

    Dr. Juan Carlos Zárate Lázaro

    Ser empresario significa tomar acciones humanas, creativas para construir algo de valor a partir de prácticamente nada.

    Es la búsqueda insistente de la oportunidad, independientemente de los recursos disponibles o de la carencia de éstos. Requiere una visión y la pasión y el compromiso para guiar a otros en la persecución de dicha visión.

    James Collins señala: “Uno no necesita una gran idea si la puede llevar a cabo mejor que cualquier otra persona”. De hecho, la identificación con una idea específica en realidad puede ser perjudicial, porque si uno iguala el éxito de la compañía con el de la idea, entonces es más probable que uno se rinda si fracasa la idea.

    De manera que aunque la persona que ha pensado en ser empresario no tenga un destello de inspiración o una idea singular, todavía es muy posible que llegue a tener un negocio.

    Un emprendedor cree que el espíritu empresarial desafía el análisis y dice que la forma de convertirse en empresario es hacer “una venta a la vez”.

    Un emprendedor puede ser administrador profesional, pero no todo administrador puede ser un emprendedor.

    Uno no puede enseñar el ingenio, ni el ingenio, ni la individualidad. Uno no puede enseñar la forma en que trabaja una mente o una personalidad. No se pueden enseñar en un aula las lecciones aprendidas al comenzar una compañía a partir de nada, sino la esperanza y la habilidad para convencer a un funcionario bancario para que le otorgue un crédito.

    Aunque algunas personas alegan que los empresarios “nacen” con la personalidad idónea para ello y otras insisten en que es posible enseñar a cualquier persona a ser emprendedora, hay otros que sugieren que debemos concentrarnos en el fomento del espíritu empresarial en los niños.

    Independientemente de que las aptitudes existan al nacer o se desarrollen conforme madura la persona, ciertas cualidades suelen ser evidentes en los empresarios de éxito.

    El empresario debe tener más que un interés casual en el negocio, porque habrá muchos obstáculos y problemas que vencer. Si no tiene la pasión o un interés que lo consuma, el negocio no tendrá éxito.

    Deben vencerse obstáculos y problemas. El empresario deber ser persistente y no declararse vencido con facilidad. Muchos empresarios de éxito lo tuvieron solo después de haber fracasado varias veces. Se ha dicho que “los empresarios de éxito no tienen fracasos, sino experiencias de aprendizaje”.

    Los empresarios tienen confianza en sus habilidades y en el concepto de negocios. Creen que poseen la habilidad de lograr todo aquello que se propongan. Sin embargo, esta confianza no carece de fundamento. Es frecuente que tengan un conocimiento profundo del mercado y la industria y hayan llevado a cabo meses (y en ocasiones años) de investigación. Es común que los empresarios se compenetren en una industria mientras trabajan para otras personas. Esto permite obtener conocimientos y cometer errores antes de lanzarse por cuenta propia.

    Casi todas las autoridades sobre empresariado reconocen la importancia de la automotivación y autodeterminación para el éxito de los negocios. La autodeterminación es una señal crucial del empresario de éxito, porque este actúa por voluntad propia.

    El empresario cree que su éxito o su fracaso depende de sus propias acciones.

    Para el público en general, es frecuente que el cambio sea algo aterrador y que se debe evitar. Sin embargo, los emprendedores ven el cambio como normal y necesario. Buscan el cambio, responden a éste y lo explotan como una oportunidad, siendo esta explotación del cambio la base de la innovación.

    Es frecuente que los emprendedores sean perfeccionistas, y esa lucha por alcanzar la excelencia o “perfección” es lo que ayuda a hacer que el negocio tenga éxito.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s