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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Rescatar a los pueblos aislados por las inundaciones en el Sur

El drama de varias comunidades de Misiones y Ñeembucú, actualmente aisladas por las inundaciones, se agrava debido a la larga ausencia del Estado en esos territorios con múltiples carencias. La falta de rutas de todo tiempo, que ayuden a comunicarlas con el resto del país con mayor seguridad, es una antigua deuda pendiente de parte de sucesivos gobiernos. Es urgente brindar asistencia a Yabebyry, Laureles, Tacuaras, Guazú Cuá y San Juan, que permanecen inaccesibles y cuyos pobladores reclaman que ya les falta alimento para subsistir, pero luego hay que hacer planes de desarrollo sostenible que les permitan romper el aislamiento de tantos años e incorporarlos a un dinámico esquema productivo.

Son impactantes las imágenes que llegan desde varias localidades de los departamentos de Misiones y Ñeembucú, que desde hace semanas permanecen totalmente aisladas por tierra, debido a que el agua acumulada tras las últimas intensas lluvias han hecho desbordar los cauces de ríos, arroyos, lagunas y humedales, inundando los precarios caminos de tierra que unen a las diversas localidades.

Se estima que unas 35.000 personas se encuentran afectadas por las crecidas en varios distritos de ambos departamentos, en donde se reportan pérdidas de grandes extensiones de cultivos agrícolas y la mortandad del ganado vacuno, además de la dificultad de hacer llegar víveres a los centros de abastecimiento comercial, lo cual repercute en que muchos de los afectados ya no cuenten con alimentos, según el reporte de las propias autoridades regionales. El envío de víveres desde las instituciones estatales está resultando insuficiente.

Si bien es una situación de emergencia, causada por un fenómeno climático, hay que destacar que el drama de los pobladores se agrava ante la larga ausencia del Estado en estos territorios con múltiples carencias.

Una de las poblaciones más afectadas, la localidad de Yabebyry, a 288 kilómetros al sur de Asunción, ya era mencionada por el ilustre periodista y escritor Rafael Barrett como uno de los sitios más aislados del Paraguay, cuando el mismo vivió cerca de un año confinado en el lugar, en 1909. Desde entonces, Yabebyry no ha podido ser sacada de su aislamiento por ningún gobierno, ya que permanece a merced de precarios caminos de tierra que la unen con ciudades importantes de la región, como San Ignacio, Ayolas o Pilar, y que se cubren de agua muy fácilmente, debido a que se hallan trazadas a muy bajo nivel, en zonas de esteros y humedales.

En la misma condición se encuentran las otras localidades aisladas, como Laureles, Guazú Cuá, Tacuaras y San Juan. Si hubieran contado con una ruta asfaltada de todo tiempo, construida a suficiente altura, como la ruta 4 que une a San Ignacio y Pilar, las distintas localidades podrían permanecer conectadas a pesar de las inundaciones, además de ser debidamente protegidas con muros de contención, pero la mayoría de estos pueblos y ciudades, incluyendo los que se encuentran en las históricas zonas donde se desarrollaron las batallas de la Guerra de la Triple Alianza, como Humaitá o Paso de Patria, con gran potencial turístico, permanecen en una situación de soledad y olvido por parte de los organismos del Gobierno.

Es urgente brindar mayor asistencia a estas localidades actualmente tan golpeadas por la inundación, pero luego hay que elaborar planes de desarrollo sostenible, que les permitan salir del aislamiento de tantos años e incorporarse a un dinámico proceso productivo.

http://www.ultimahora.com/rescatar-los-pueblos-aislados-las-inundaciones-el-sur-n1088444.html

 

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

28 comentarios en “Rescatar a los pueblos aislados por las inundaciones en el Sur

  1. Fin del aislamiento

    Por Clide Martínez

    La llegada del asfaltado al distrito de Villa Oliva, que marca el fin del aislamiento de uno de los 16 distritos más olvidados por el Estado paraguayo, es a la par de una gran oportunidad de desarrollo para los oliveños una esperanza de redención para la decena de distritos del Ñeembucú que siguen soñando con una ruta de todo tiempo.

    Quedaron en el recuerdo de los habitantes del norte del departamento los incómodos y lentos viajes a la capital en las precarias chatas que surcaban el río Paraguay. Igualmente, quedaron en el pasado las duras batallas contra el barro, que se cobraba sus víctimas con un pequeño chaparrón, convirtiendo el pésimo camino de tierra que les ayudaba a llegar a la capital en una barrera infranqueable.

    Los años de incomprensión y de engañosos anuncios y promesas, que no llegaron a concretar nada importante, salvo alguna palada inicial, sumaron para deprimir a un pueblo acostumbrado a ser relegado por las autoridades. Esta debe ser la razón del escepticismo que sigue dominando los comentarios de algunos vecinos, incluso cuando la vía asfaltada ya empezaba a pintar de negro la avenida de acceso a la ciudad.

    Esa misma experiencia la vivimos en el año 2000, cuando a los pilarenses, acostumbrados a las frustraciones cuando las autoridades prometían obras de relevancia, afirmaban que lo del asfaltado era una ilusión más, a pesar de que en el mismo momento se desarrollaba el acto inaugural de tan esperada pavimentación. Es de esperar que, escépticos o no, los vecinos de los demás distritos puedan despertar del largo letargo en el que están sumidos, y comenzar a vivir un tiempo de integración con nuevos proyectos que los liberen del lastre de tener que vivir en pueblos condenados por la desidia de los gobernantes.

    Mientras Villa Oliva, Isla Umbú, General Díaz, Mayor Martínez y Alberdi van superando la marginación, Humaitá, Paso de Patria, Laureles, Cerrito, Villalbín, San Juan de Ñeembucú y otros pueblos continúan esperando que llegue el tiempo de la soñada redención. Nada cuesta soñar.

    Sin importar el signo político de los futuros gobernantes, esperemos que sepan hacer justicia con un departamento de históricos sacrificios en tiempo de guerra y de paz, para que una nueva era de oportunidades acabe con la dolorosa realidad de miseria y migración que afecta a miles de familias del sur.

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    Publicado por jotaefeb | 15/10/2017, 17:09
  2. Desafío

    Por Clide Noemí Martínez

    A las puertas de la renovación de las autoridades nacionales y departamentales, y haciendo un balance de la actuación de las que ocupan los cargos principales en este periodo, surge como uno de los errores más significativos el trabajo aislado de los que encabezan las instituciones locales y departamentales. En estos años y a pesar de los considerables recursos económicos que fueron destinados a la Gobernación de Ñeembucú y los municipios en concepto de royalties y Fonacide, fundamentalmente, las autoridades se han mostrado excesivamente “celosas” del dinero público, siendo incapaces de coordinar esfuerzos para beneficiar a la población departamental.

    La falta de un plan departamental de desarrollo coordinado en forma conjunta por los representantes y técnicos de instituciones nacionales, departamentales y locales, hace que los centenares de millones de dólares invertidos en el Ñeembucú no tengan el impacto esperado. Al no estar ligadas las obras de cada institución se convierten en construcciones aisladas que no responden a las prioridades de la población. Despiertan suspicacias sobre la razón de llamativas inversiones de los recursos públicos.

    La falta de diálogo llega a tal punto que la pavimentación con piedras de desecho de canteras que realiza la Gobernación en varios caminos del Ñeembucú, además de ser objeto de constantes quejas de automovilistas y motociclistas de la zona, es rechazada por las autoridades de los distritos “beneficiados” con tan precaria obra.

    Venciendo el egoísmo y la excesiva ambición personal, los administradores de la Gobernación y los municipios se convertirán en actores fundamentales para generar el bienestar de las sufridas familias de la zona.

    Las próximas autoridades deberán corregir los groseros errores de los que actualmente ocupan los cargos ejecutivos. Inaugurar una nueva época que se caracterice por el diálogo entre los que representan a las instituciones departamentales y locales, la elaboración de un plan departamental de desarrollo y la coordinación de las acciones es el camino para generar inversiones que tengan un impacto positivo en la población departamental.

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    Publicado por jotaefeb | 08/10/2017, 09:53
  3. Oportunidades para el sur

    Por Clide Noemí Martínez

    El duodécimo departamento desde hace más de 100 años viene sufriendo un fenómeno particular que contrasta notoriamente con el crecimiento demográfico de otras zonas del Paraguay. La falta de oportunidades, una infraestructura vial deplorable, el suelo empobrecido o infértil, las periódicas inundaciones y una total ausencia del Estado a la hora de guiar a los productores, han tenido como consecuencia la migración de sus pobladores. Esto ha dejado cada vez más desierta la estratégica zona fronteriza.

    Más allá de una tímida presencia de la Secretaría Nacional de Turismo (SEN), tratando de motivar a explotar la belleza natural de los aislados distritos del sur, es poco lo que se puede observar como presencia positiva del Estado en todos sus niveles. Mientras, el Ministerio de Agricultura prácticamente ignora a los ñeembucuenses y su acción solo se limita al reparto de semillas y otros insumos para mitigar las consecuencias de las inundaciones. La producción de los labriegos casi está desaparecida, reduciéndose en su mínima expresión, tras décadas de entusiasmo, generadas por el añorado “oro blanco” que era signo de bonanza en el campo.

    La retórica del ministro de Industria y Comercio, Gustavo Leite, al parecer tampoco logró interesar realmente a inversores extranjeros para aprovechar la potencialidad que tiene la zona para el comercio exterior, por la profundidad de las aguas del río Paraguay, que hacen de los puertos de Pilar sean los únicos que pueden operar en tiempos de estiaje.

    Desde la lejana historia de Paolo Federico Alberzoni, aquel italiano que en 1929 instalara la gran industria textil, ningún proyecto de valor agregado a la materia prima paraguaya se ha radicado en la zona. Solo alguna inversión de los arroceros, en la que se discute fuertemente si se justifica modificar el ambiente natural, para empresas de escaso impacto en la ocupación de mano de obra local.

    La mayoría de los distritos siguen sin contar con un acceso de todo tiempo. Y mientras el MOPC deja inconclusos trabajos como la regularización asfáltica del empedrado que une Pilar con General Díaz, la Gobernación invierte millones de dólares en tortuosos caminos de piedras de desecho, que dejan los caminos peor de lo que estaban antes de este tratamiento.

    Esperemos que las próximas autoridades piensen más en el bien común de los habitantes de la zona, poniendo como una prioridad la ocupación de mano de obra en el Ñeembucú.

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    Publicado por jotaefeb | 10/09/2017, 08:43
  4. Infraestructura como prioridad

    Por Clide Noemí Martínez

    Electores de los diversos partidos políticos deberían exigir que sus candidatos incluyan en sus proyectos de gobierno obras de infraestructura para el Ñeembucú. Cuando en el país se ingresa a una etapa de fuerte proselitismo y los postulantes anuncian sus planes en toda la geografía nacional, esperamos que no olviden al sur marginado, como ha ocurrido en tantas ocasiones.

    Mientras en el caso de otros departamentos el progreso que se observa es impresionante, con obras que han impactado fuertemente en el progreso de la población, el Ñeembucú sigue siendo una muestra del abandono del Estado. La mayoría de sus 16 distritos cuenta con accesos en muy precarias condiciones, que ya no se justifican en el siglo en que vivimos.

    Se espera que así como la zona norte, que actualmente es beneficiada por la pavimentación de sus caminos, esta misma bendición alcance a distritos como Laureles y Cerrito, que se encuentran en un vergonzoso estado de aislamiento. Que el próximo mandatario tampoco olvide el viejo anhelo de la población de contar con un puente que una a la zona con el nordeste argentino, obra internacional que ya cuenta con un estudio de factibilidad concluido y con un ofrecimiento de financiación por parte del Fondo Financiero para el Desarrollo de la Cuenca del Plata (Fonplata). Con esta infraestructura montada en el territorio departamental se podría hablar de un “antes y un después” para los habitantes del Ñeembucú.

    Los aproximadamente 80.000 pobladores que han decidido permanecer en la zona, a pesar de que esto significa renunciar a la posibilidad de un mayor bienestar para ellos y sus familiares, merecen tener una oportunidad y el premio a su obstinación. Cambiar el paisaje de taperas que se observa en gran parte del área rural del Ñeembucú solo podrá concretarse con la voluntad política de los gobernantes. Contando con rutas pavimentadas y un puente internacional que abra la oportunidad de acceder a un muy interesante mercado regional, el capital privado sumará para el desarrollo con importantes inversiones en todas las áreas.

    Los pueblos del sur no pueden seguir aislados y marginados. Se espera que esta vez no se conformen con discursos emotivos y promesas de cargo, que no aportan nada al interés de que todos los habitantes de la zona sean incluidos en un gran proyecto de reivindicación histórica.

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    Publicado por jotaefeb | 27/08/2017, 08:25
  5. Historia repetida

    Por Clide Noemí Martínez

    En los próximos meses, la sumisa y sufrida población del duodécimo departamento tendría que tener una nueva oportunidad de incidir en su futuro, cuando a través de las urnas elija a nuevas autoridades nacionales y de la gobernación. Sin embargo, en el horizonte no se ve signo alguno de propuestas que generen cambios trascendentales.

    Los grupos predominantes de los dos partidos tradicionales, en elecciones internas que no generan gran entusiasmo por un casi cantado resultado final, irán a la caza de los votos de los pocos indecisos para enfrentar los comicios generales en los que sí se espera una lucha más equilibrada. Los muy repetidos candidatos, que van migrando de cargo en cargo, renovarán promesas incumplidas, despertando nuevas esperanzas en los eternos ilusos, que ven con esperanza el show que montan sus cada vez más prósperos dirigentes.

    Veremos a ancianos de abandonados parajes acudir empujados por las alegres polcas, que son quizá lo único de tradición que conservan los colorados y azules, hoy muy lejos de los ideales que dieron nacimiento a estas fuerzas políticas que rigen los destinos de nuestro querido Paraguay. La izquierda, casi inexistente, tampoco aporta gran cosa al debate y no ha sido capaz de generar ningún entusiasmo para convertirse en alternativa ante los que comparten el poder departamental; es más, como solos no pueden tomar decisiones ni lograr sus objetivos personales y de grupos, se limitan a hacer “pactos a cambio de…”.

    El dinero de la corrupción pública y el del tráfico de estupefacientes, sin duda, se hará presente y será decisivo para dar la victoria a uno de los sectores en pugna.

    La rebeldía que caracterizaba a los habitantes de la zona para enfrentar valientemente a las propuestas deshonestas y derrotarlas décadas atrás, ya prácticamente no existe. Se acabaron los “quijotes” de la sociedad departamental y ya no se mira el bienestar de la población, como la prioridad de los dirigentes, sino un afán de enriquecimiento que parece no tener límites. La continuidad de los detentores del poder y el dinero está cantada.

    Esperemos que esta vez se apiaden del sufrido pueblo que les renovará la confianza y siembren algo de ilusión en un futuro mejor en las familias que aún no se han sumado al éxodo, que ha convertido al Ñeembucú en uno de los departamentos más despoblados de nuestro país.

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    Publicado por jotaefeb | 06/08/2017, 07:41
  6. Invertir en desarrollo

    Por Clide Noemí Martínez

    Pese a los largos años de marginación que dejaron al Ñeembucú fuera del tren del desarrollo, su ubicación geográfica y las características de la zona pueden constituirse en un trampolín para transformar la vida de los que habitan el sur del país. Para lograrlo no es necesario inventar nada, sino recurrir a fórmulas que ya fueron experimentadas en otros departamentos del país e incluso en la propia capital departamental.

    La industria textil es desde 1929 la principal actividad económica de los pilarenses e impidió que sea una ciudad fantasma por la migración masiva que afecta a otros distritos del duodécimo departamento. La industria, que ya tiene casi 90 años de funcionamiento continuo, debe su solidez a la iniciativa y los recursos radicados por el italiano Paolo Federico Alberzoni, así como a la calidad de la mano de obra local, preparada para afrontar todo tipo de desafíos.

    La calidad de la formación de mandos medios, que Pilar prepara en su colegio técnico y la ventana abierta al comercio exterior que representa contar con un puerto que opera los 365 días del año dan a Ñeembucú una ventaja comparativa sobre otras zonas del país.

    Otra actividad que tiene una gran potencialidad es el turismo, poco explotado en varios distritos, pero con una gran potencialidad si el Estado llegara a mejorar los pésimos caminos de la zona y se lograra interesar al sector privado en radicar mayores inversiones en la hotelería y otros servicios para la atención de los visitantes. La naturaleza es generosa con Cerrito, General Díaz, Paso de Patria, Humaitá y Villa Oliva para el turismo histórico, de playa y pesca, mientras Alberdi y Pilar podrían crecer en turismo de compras.

    El asfaltado de los caminos de acceso, el anhelado puente en la frontera y la concreción de las costaneras en las principales ciudades del Ñeembucú, forman parte del aporte que se espera del Estado para fortalecer la ambición de una vida mejor de la población del postergado departamento.

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    Publicado por jotaefeb | 30/07/2017, 08:10
  7. Lo que el agua se llevó

    Por Miguel Ángel Rodríguez

    Hace aproximadamente cuatro años, el actual presidente de la República, Horacio Cartes, visitó Ayolas, cuya población sufría los efectos del desborde del río Paraná. Miles de familias de muy escasos recursos que viven en las zonas bajas de la ribera resultaron damnificadas.

    En esa ocasión, Cartes dijo que Ayolas no podía seguir en esas condiciones, considerando que es sede de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY). Prometió la construcción de una defensa costera para proteger a la ciudad de las inundaciones, que prácticamente cada año obliga a las personas a abandonar sus precarias viviendas y refugiarse en casas de familiares, amigos o campamentos provisorios mientras aguardan que las aguas retrocedan.

    El proyecto de la defensa costera o franja costera, además de solucionar el problema cíclico que sufren los ribereños de Ayolas, representaría una inversión económica de más de 35 millones de dólares. Además, se traduciría en numerosas oportunidades de trabajo con las que muchas familias contarían con ingresos para el sustento diario.

    El plan también desarrollaría económicamente toda la zona del casco histórico de la ciudad de Ayolas, caracterizada sus atractivos naturales y turísticos y valorizaría los bienes inmobiliarios.

    El río Paraná también presenta el impacto del cambio climático y se manifiesta con crecidas más frecuentes. Las riadas causan desbordes, que a su vez generan inundaciones de poblaciones enteras, dejando bajo agua viviendas, cultivos, calles y espacios públicos.

    En los últimos años, las temporadas de lluvias representaron un problema para los afectados, los gobiernos nacional, distrital y departamental, y para la EBY, no solamente por la necesidad de responder ante la emergencia, sino por los reclamos de la promesa incumplida de Cartes. Los damnificados, conocedores de los politiqueros, se mofan diciendo que “la promesa de Cartes fue llevada por el agua”.

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    Publicado por jotaefeb | 16/07/2017, 18:44
  8. Obras de irresponsables

    Por Clide Noemí Martínez

    Ñeembucú vive desde hace décadas un estado de emergencia permanente, que no se debe únicamente a la crecida de los ríos ni a las lluvias que inundan a menudo gran parte de su territorio, sino a la precaria infraestructura. La responsabilidad de esta penosa situación es de quienes manejan los recursos para obras y de las empresas adjudicadas que tienen total desprecio por la calidad del producto final.

    En el primer puesto de los trabajos mal hechos se encuentran las obras viales. En estos trabajos, los gobiernos central, departamentales y municipales, dilapidaron millonarios recursos, que bien utilizados hubieran servido para soluciones permanentes. Un caso emblemático es el de la Ruta IV, cuya pavimentación concluyó en el año 2000 y ya fue reconstruida varias veces por las falencias que presentó desde el inicio. Los errores se dieron desde la planificación, al obviar en su diseño la prioridad de puentes y alcantarillas en una zona de humedales.

    Años atrás, dos obras de pavimentación con adoquines fueron abandonadas por las empresas adjudicadas, matando la ilusión de los pobladores de Itá Corá y Paso de Patria de tener una vía de todo tiempo. En la actualidad, en Gral. Díaz e Isla Umbú reclaman la continuidad del inconcluso asfaltado del acceso a estas poblaciones. El MOPC, que había encarado la tarea con sus máquinas y personal, no hizo una terminación adecuada a esta obra.

    La gobernación departamental anunció con bombos y platillos, la construcción de un camino de todo tiempo para Tacuaras, San Juan de Ñeembucú, Desmochados, Villalbín, Laureles y Cerrito. En su primera prueba, la muy precaria construcción quedó casi totalmente bajo agua y sólo las canoas y tractores pudieron utilizar estos caminos. El millonario proyecto de pavimentación “tipo ripio” no contempló la topografía del Ñeembucú y las piedras de desecho de canteras fueron esparcidas sin que se construya un terraplén con la altura adecuada.

    En la misma línea de improvisación, las torres de alta tensión de la ANDE, ubicadas en terrenos fangosos sin considerar las características del terreno de la zona, se desploman en serie cada vez que una tormenta azota. Grupos habitacionales fueron construidos en áreas inundables y otros quedaron inconclusos. Obras vitales como la defensa costera de Alberdi colapsaron en plena crecida del río, dejando a la población con el Jesús en la boca por el riesgo de vida que corrieron ante tamaña irresponsabilidad.

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    Publicado por jotaefeb | 16/07/2017, 18:43
  9. Improvisación al desnudo

    Por Clide Noemí Martínez

    La lenta bajante de los esteros del Ñeembucú, que va descubriendo a su paso la precaria situación en la que viven miles de habitantes del departamento, desnuda la tremenda imprevisión que destaca a las instituciones en el departamento. La temporada de lluvias que se interrumpió hace algunas semanas hizo que todos puedan sorprenderse de cómo vive un habitante del Paraguay profundo. En los parajes más alejados, donde jamás pasó una maquinaria vial, donde las dolencias son atendidas por curanderos y los niños deben cruzar los esteros para llegar a un local escolar, se hicieron presentes las cámaras de la TV y mostraron una realidad que duele, y mucho.

    El agua que cayó en abundancia desde el cielo puso a la zona en los titulares de los principales medios y generó una muy saludable reacción de la ciudadanía, que llegó al auxilio de los inundados del sur. Igualmente, las instituciones se mostraron más ágiles a la hora de asistir a los afectados.

    Mientras lentamente la inmensa masa líquida va abandonando los campos de cultivo y pastoreo, y los pueblos del Ñeembucú dejan de aparecer en los principales titulares periodísticos, también la solidaridad se va apagando y los habitantes de zonas alejadas vuelven a su histórico olvido. Familias humildes deben intentar la resiembra en sus chacras, temerosas de una situación parecida a la que ha venido afectando a la zona desde 2014, viven la misma angustia de los pequeños productores pecuarios. Estos últimos deberán hacer lo posible para evitar que una mortandad mayor a la que ya se ha dado en los meses anteriores termine con los pocos vacunos que sobrevivieron a las grandes lluvias.

    Tras el enorme perjuicio causado por la naturaleza hostil, se espera que la solidaridad llegue esta vez con acciones que permitan atacar las causas estructurales de la miseria de los habitantes del área rural del Ñeembucú. Nuevos y mejores caminos, que tengan la cantidad de puentes y alcantarillas requeridos para el desplazamiento de las aguas de lluvia hacia ríos y arroyos, son vitales para el departamento. Nuevos grupos habitacionales en terrenos no inundables, el mejoramiento de la estación aérea de Pilar, son algunas de las obras imprescindibles a la luz de los últimos acontecimientos. El sector productivo ya no puede seguir huérfano de la presencia de técnicos y apoyo crediticio. Es hora de hacer que los campesinos del Ñeembucú se sientan partícipes del desarrollo que viven otras zonas del Paraguay.

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    Publicado por jotaefeb | 09/07/2017, 10:10
  10. Antigua deuda

    Por Clide Noemí Martínez

    Pilar, una ciudad que conoció de pocas obras en el largo gobierno de Alfredo Stroessner –quizá porque la consideraban como una cuna de revolucionarios–, tuvo entre las escasas inversiones del Estado una que fundamentalmente en situaciones especiales demostró ser sumamente útil para todo el sufrido departamento. Construida en 1978 para calmar la ansiedad de una población que deseaba vencer un odioso aislamiento, la pista de cemento de 1.500 metros de longitud se había convertido en una opción para llegar a la capital del país en los largos días de clausura de la Ruta 4ª. O evitar un viaje de ocho horas que podía terminar prematuramente en el lodazal del famoso tramo de “Garros Cue”, lugar al que una pequeña llovizna hacía impasable.

    Los viejos pero muy confiables DC 3 de las Fuerzas Armadas hacían que los funcionarios, comerciantes y personas que requerían de una atención médica especializada pudieran optar por vuelos con costos razonables, accediendo a destino en solo 40 minutos. Esta luz en medio de las sombras que representaba el aislamiento de tantos años se convirtió en una llama de esperanza en 1983, cuando en plena inundación y las aguas inundaban gran parte de Pilar y ya no existía la ruta entre Ñeembucú y Misiones, los aviones militares seguían ofreciendo su vital servicio.

    El aeródromo “Carlos Miguel Jiménez” volvió a ser fundamental en las sucesivas inundaciones y, aunque desde hace décadas ya no cuenta con los vuelos regulares, en los últimos años se convirtió en el Centro de Operaciones de Emergencia y desde sus instalaciones llegó el auxilio a los rincones más alejados y aislados del Ñeembucú. El traslado de los enfermos en helicópteros a la estación aérea fue fundamental para evitar que las lluvias, además de terminar con la producción agrícola y diezmar la hacienda, también se cobren la vida de seres humanos.

    Considerando tan importantes servicios y la estratégica importancia del aeropuerto para consolidar el desarrollo de una ciudad llamada a ser trampolín comercial del Paraguay, el aeródromo de Pilar debería ser mejorado en todos sus aspectos.

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    Publicado por jotaefeb | 02/07/2017, 08:34
  11. Una vida digna para todos los paraguayos

    La vida en las zonas inundables de Asunción, es una vida dura que somete a miles de personas a los rigores propios derivados de la propia condición de la tierra, así como a las dificultades y problemas causados por las condiciones precarias en las que deben vivir dichas familias.
    Aunque se escuchen voces discordantes y quejas sobre detalles, todas ellas dignas de ser escuchadas y atendidas en los reclamos, la realidad tangible de hoy es la que ofrecen los diversos proyectos de viviendas dignas para la población más vulnerable.
    Proyectos que en su mayoría, están dejando de ser sólo promesas o dibujos en el aire, para concretarse en viviendas que están aguardando a las familias que las habiten y las conviertan en sus hogares, lejos de las penurias cotidianas a las que están sometidas desde hace muchos años.
    Un ejemplo real de este concepto, que dota de viviendas a las familias que viven en condiciones vulnerables, dándoles soluciones integrales, no solamente un techo y cuatro paredes que los protejan, es el barrio San Francisco, conformado por casas o viviendas unifamiliares y monobloques de departamentos.

    Este proyecto es ya una realidad que se puede observar en las últimas etapas y ya están preseleccionando a quienes pueden ser los primeros beneficiarios que saldrán de los bañados y la zona baja de la Chacarita, para ir a ocupar estas viviendas, pensadas para cubrir las condiciones y necesidades en varios aspectos.
    Y en ese sentido, vale la pena recordar algunas de las características que tiene el nuevo barrio, como dijimos, concebido y construido bajo normas que están a la altura de las exigencias del mundo actual y, además, con un claro sentido de respeto a las características de la vida de las comunidades.
    Así, por ejemplo, responsables de la Secretaría Nacional de la Vivienda (Senavitat) afirmaron que además de escuchar las necesidades de las familias que sean seleccionadas, también tendrán en cuenta el anhelo de grupos de ellas que deseen convertirse en vecinos cercanos en el nuevo barrio, algo que contribuirá a la convivencia armónica de las familias, sin duda muy importante en un barrio.
    Además de ese detalle, hay elementos por demás interesantes en cuanto a los detalles de construcción y equipamiento, como por ejemplo las modernas instalaciones eléctricas, con sistemas de seguridad ante cualquier accidente de electrocución. También están equipados con ventanas de vidrio templado y termocalefones adaptados para la recarga con energía solar, a fin de ahorrar consumo de electricidad. Los 78 monobloques tienen en total 888 departamentos y hay 112 viviendas unifamiliares, todos ellos construidos según los estándares de seguridad y calidad más actuales. Además, 78 departamentos de los mencionados, están destinados para personas con discapacidades y necesidades especiales, con puertas anchas para el paso de sillas de ruedas y baños inclusivos.
    El barrio contará con16 guarderías, que serán un gran apoyo para las madres trabajadoras y sitios dedicados a la instalación de comercios de los mismos habitantes, en forma segura. Otro detalle nada menor es que se trabajará especialmente en el cambio cultural que significará la mudanza para muchas familias que se han adaptado a una forma de sobrevivencia en las zonas ribereñas, apoyándolos en ese cambio a favor, como la cría de animales y otras cuestiones relacionadas a sus tareas habituales.
    Es muy importante que se cuiden todos los detalles y se tenga como centro principal de atención en este caso, a quienes habitarán esas viviendas. Para ello, el diálogo y la respuesta clara y la capacidad de no prejuzgar, sino de entender dudas y encontrar soluciones consensuadas, es parte principal del éxito de este proyecto que ya es una realidad y de otros que tendrán el éxito asegurado, si este se convierte en ejemplo positivo.
    Partiendo de la base de que a nadie “le gusta vivir mal”, sino que todos los paraguayos merecen una vida digna y criar a sus hijos y cuidar a sus mayores en un ambiente saludable y de respeto, este primer gran paso, será transformador y digno de replicar.

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    Publicado por jotaefeb | 26/06/2017, 10:22
  12. Mediocridad institucionalizada

    Por Arnaldo Alegre
    Cada año el paraguayo muestra su gran corazón. Cada año los compatriotas ayudan a los inundados. Cada año la solidaridad de un país se pone a prueba. Cada año, Paraguay sale a flote…

    ¡Pamplinas!

    Cada año lo que hacemos es tapar con asistencialismo y caridad de beata pueblerina la incompetencia de nuestras autoridades, la pusilanimidad de los afectados y la complacencia cómoda del resto. Cada año lo que hacemos es institucionalizar la mediocridad, la manipulación política, el cortoplacismo y el conformismo más ruines.

    Para paliar las inundaciones y mitigar el dolor de miles de compatriotas no necesitamos chapas, colchones, medio kilo de galleta y un kilo de yerba. Necesitamos obras. Lisa y llanamente lo que hace falta es construir muros protectores, sistemas hídricos y canales para que el agua –que en cualquier país del mundo es vista como una bendición– deje de ser vista como una condena inexorable e inevitable.

    La tecnología avanzó tanto que en lo único en que la meteorología dejó de ser algo más o menos mágico y pasó a convertirse en ciencia real y eficiente es la medición de los cauces hídricos. En el resto, a veces aciertan, a veces no.

    En esas circunstancias, en el país tenemos la capacidad para predecir con cierta antelación el comportamiento de nuestros ríos.

    Pese a ello, a las instituciones les toma más o menos de sorpresa la crecida. Si la desdicha viene acompañada por una temporada de lluvias algo rigurosa, es la catástrofe en bote. En el Congreso los intendentes ruegan por urgentes partidas presupuestarias extras. La Secretaría de Emergencia mueve como tortuga arteriosclerótica su estructura. El presidente, llevando de la mano a su delfín, promete obras que fueron prometidas por todas las autoridades desde la Independencia hasta acá.

    Nos quejamos de la corrupción, la inutilidad y la falta de previsión de nuestras autoridades como si fuera que ellos viven en una dimensión paralela y nosotros estamos imposibilitados de ejercer cualquier acción para mitigar, corregir o eliminar sus muestras de incapacidad.

    El problema es que nos conformamos con los espejitos de los demiurgos de turno. Y todos estamos felices: unos con sus votos, otros con sus chapas nuevas y el resto con su conciencia tranquila.

    Y así vamos sumando un eslabón más en la larga cadena de torpezas e intereses creados que nos mantienen hundidos en el fango de la mediocridad y la pasividad, de las cuales sacan pingües ganancias los que deberían pensar cómo librarnos de ellas.

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    Publicado por jotaefeb | 25/06/2017, 08:36
  13. Los problemas de la inundación no se solucionan con promesas

    El país de las precariedades, de la falta de respuestas sustentables y la irresponsabilidad de los políticos que prefieren tener a una población cautiva de su pobreza que les suministrará votos se refleja en la situación que se genera en cada creciente de las aguas de nuestros principales cauces hídricos. El Estado destina una gran cantidad de dinero a paliar el sufrimiento de los afectados por la emergencia generada por el desborde de los ríos y arroyos, pero desde el Gobierno, hasta ahora, no se están planteando con seriedad una solución de fondo a la problemática. Si en cada inundación se utiliza lo que corresponde a la construcción de una costanera de protección, es hora de planificar cómo concretar soluciones permanentes para acabar con la triste historia que se repite cíclicamente.
    Una de las causas de la pobreza en nuestro país es que muchas de las respuestas a los problemas sociales son solo parches que resuelven mal que mal la coyuntura, pero dejan intacto el problema que volverá a presentarse cada tanto con las mismas características e idénticas actitudes de parte de los que detentan el poder de turno. Un ejemplo tangible de esa irresponsabilidad activa de la clase política paraguaya es lo que sucede con las cíclicas crecientes producidas por los ríos que salen de madre, al incrementarse los caudales hídricos.

    Ante la situación generada por el fenómeno natural, cuando una vasta población ribereña se ve obligada a abandonar sus hogares ante el avance de las aguas en sus viviendas y buscar apresurado refugio en lugares altos, libres de inundación, todos los gobiernos tienen siempre la misma actitud asistencialista que alcanza a atenuar en parte el impacto de la emergencia, pero que después no plantea respuestas estructurales de seguridad para los carenciados.

    A las respuestas coyunturales, cada tanto, les agregan promesas de soluciones permanentes como la que el presidente Horacio Cartes hiciera a pobladores de Alberdi en diciembre de 2015, o la firma de un acta de entendimiento entre la Municipalidad de Asunción y el Gobierno Central para el proyecto Franja Costera Sur y el Acuerdo de Revitalización del Parque Caballero capitalino. Hasta ahora no hay constancia de que las palabras hayan empezado a cobrar cuerpo en la realidad.

    Según el urbanista Gonzalo Garay, cada inundación le cuesta al país el precio de una costanera: unos 20 millones de dólares. De ello se deduce que si se construyeran barreras permanentes, en algunos años el Estado dejará de destinar fondos para auxiliar a los necesitados de traslado, vivienda, cobijo y alimentos.

    En términos prácticos, lo que se direccione a un proyecto global y gradual redundará en beneficio de todos. La gravedad del problema que afecta a una gran cantidad de compatriotas justifica plenamente un plan de respuesta sustentable que baje del nivel del discurso y los documentos firmados al nivel de obras en marcha.

    Mientras en Asunción la costanera es apenas un segmento de solo cuatro kilómetros, Encarnación ha dado un ejemplo de avance significativo en la materia. Su muro de contención permanente hace que las inundaciones no tengan hoy el impacto de años anteriores.

    Es hora de pensar con hechos en un país de respuestas eficaces y duraderas a los graves problemas sociales. Los inundados constituyen una población lo suficientemente significativa como para que de una buena vez se le preste la atención que se merece.

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    Publicado por jotaefeb | 24/06/2017, 08:29
  14. Solidaridad ciudadana

    Por Rafael Montiel

    Compatriotas oriundos de la compañía Panchito López del distrito de Yabebyry, residentes actualmente en Buenos Aires, Argentina, trajeron su ayuda solidaria para sus compueblanos que están en aprietos a causa de las inundaciones. De igual manera, diversas organizaciones civiles, religiosas, empresarios, artistas y comunicadores sociales recolectaron abrigos y alimentos para las familias de Misiones y Ñeembucú afectadas por fenómenos naturales.

    En forma llamativa, las autoridades del Gobierno central se quedaron atrás, quizás por problemas burocráticos o, simplemente, por insensibilidad social o no lograron dimensionar en un primer momento la gravedad de los desastres naturales.

    Los damnificados se quejan de la escasa atención del Gobierno. La creciente de ríos, arroyos y esteros no solo dejó sin hogar a miles de familias, sino también sin escuelas a centenares de alumnos y sin producción a los labriegos. Los cultivos se perdieron, los caminos están destrozados; las poblaciones están rodeadas de agua y la recuperación será muy lenta.

    Las autoridades centrales, encabezadas por el presidente Horacio Cartes, están muy inmersas en políticas partidarias con fines electoralistas internas. Mientras, las familias damnificadas necesitan atención y cuidados.

    Las cuestiones del Estado quedaron relegadas a segundo plano, porque existe interés de grupos atomizados y fanatizados por el poder personalista y electoralista, en casi todos los partidos políticos, no solo en el oficialismo del Partido Colorado.

    Es decir, todos están detrás del poder por el poder, pero sin autoridad. Se gana autoridad con base en respuestas y servicios a la población. De lo contrario se convierten en simples mercaderes de la politiquería, prebendaria y clientelista.

    Las necesidades de miles de familias que están a la intemperie y algunas en condiciones infrahumanas demuestran la falta de conciencia cívica y política de quienes detentan el poder. Ante esa falla, brilla la solidaridad de la gente, inclusive desde el exterior.

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    Publicado por jotaefeb | 18/06/2017, 07:43
  15. Una solución definitiva y permanente para las inundaciones

    Las periódicas subas del nivel de los ríos y el exceso de lluvias provocan inundaciones de los lugares bajos del país que ocasionan habitualmente graves inconvenientes a miles de personas que viven en zonas desprotegidas con los consiguientes perjuicios económicos y de todo orden. El drama social que producen dichas riadas y sus desagradables consecuencias constituyen ya un compromiso de cada vez mayores dimensiones que representan un verdadero problema nacional.

    En ciertas épocas del año es casi ya un clásico ver en ciertos barrios de la capital y de algunas regiones del interior del país el peregrinar de los ribereños buscando zonas altas para huir de la irrupción de las aguas en sus viviendas y propiedades productivas. En la desesperación recurren a ocupar plazas, calles, lugares públicos de las ciudades y lomadas para guarecerse con sus animales en las zonas rurales.

    La reacción espontánea de la población ante estos cíclicos acontecimientos se suele gatillar rápidamente con gestos de solidaridad de toda índole que muestra el lado generoso de nuestra gente. Es que es imposible sentirse ajenos a estos hechos que requieren atención urgente para defender a familias generalmente de condición humilde, darles seguridad física temporal y poner a resguardo sus bienes durante el lapso de la urgencia.

    El Estado y sus organizaciones especializadas acostumbran actuar con prontitud para socorrer a los necesitados posibilitándoles sitios elevados donde guarecerse y proporcionándoles toda suerte de elementos para su seguridad, además de alimentos y medicinas. Lo que va acompañado también por generosos gestos de organizaciones filantrópicas, confesiones religiosas y corporaciones civiles que se sienten obligadas a ir en socorro de los necesitados.

    La asistencia estatal, la caridad y solidaridad públicas y hasta la conmiseración de los desprotegidos son plausibles y dignos de destacar. Pero lastimosamente no sirven de mucho, cuando son solo paliativos temporales de situaciones lamentables que se repiten con frecuencia y actúan solo como un parche provisorio. El problema de fondo, la desprotección y vulnerabilidad de los ribereños se olvidan apenas las cosas vuelven a la supuesta normalidad, hasta que las próximas inundaciones golpean de nuevo la tranquilidad.

    No es razonable ignorar esa realidad y seguir como si el obstáculo no existiera. Por eso es la hora de encontrar soluciones definitivas y permanentes al problema de los lugares anegadizos en distintas localidades del país.

    Es el momento de asumir, entonces, que la defensa costera de esos sitios bajos es una tarea imprescindible y hasta urgente.

    Eso lo ha afirmado el presidente de la República cuando visitó el martes último Pilar y zonas inundadas del Ñeembucú al ver el drama del sur y advertir que no se puede seguir soportando tamaña situación sin buscar un remedio adecuado. En la ocasión, el mandatario se comprometió a impulsar la construcción de la defensa costera y de una costanera en esta capital departamental, como una de las obras que darán soluciones definitivas a los efectos de la crecida cíclica de los recursos hídricos. Incluso comprometió a la Entidad Binacional Yacyretá a invertir recursos para caminos de todo tiempo en las zonas bajas de ese departamento. La crónica periodística agrega que el jefe de Estado dijo que al retornar a Asunción daría las órdenes para hacer los estudios y planes para ejecutar con prontitud tales obras.

    Ante este anuncio de la decisión gubernamental no hay que esperar las siguientes inundaciones y ponerse mano a la obra con celeridad, pues los requerimientos de esas zonas y de los miles de paraguayos así lo exigen.

    Nuestro país tiene la enorme ventaja de que existen tecnología y experiencia suficientes para encarar ese ambicioso proyecto presidencial para proteger a las zonas más vulnerables. Eso se ha demostrado con las obras realizadas en Encarnación y zonas vecinas a causa de la inundación artificial permanente del embalse de Yacyretá, además de emprendimientos parecidos que se están realizando en el área metropolitana de Asunción.

    Ahora que la máxima autoridad del país ha adoptado la decisión política de construir la defensa costera en el sur ya no hay nada que discutir y solo resta ponerse a trabajar en el proyecto, conseguir financiación y comenzar las obras en el plazo más breve posible. Hay que acelerar la maquinaria estatal parar articular los mecanismos y apurar los trabajos para encontrarle la solución definitiva y permanente al drama de las inundaciones del sur y otros sitios del país.

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    Publicado por jotaefeb | 15/06/2017, 08:42
  16. Deplorable campaña política con ayuda a los inundados

    Una vez más, el sector oficialista del Partido Colorado utiliza el aparato del Estado con fines electorales para impulsar la campaña proselitista de su precandidato a la presidencia. La participación del ex ministro de Hacienda, Santiago Peña, en una gira oficial del presidente Horacio Cartes por las zonas inundadas del Ñeembucú implica una burda utilización de la asistencia gubernamental a los damnificados para difundir su imagen y ganar réditos políticos. Lo mismo sucedió con la entrega de tarjetas del programa Tekoporã en Ciudad del Este, o con avisos institucionales publicados en los medios, resaltando la labor de Peña en Hacienda. Un antiguo vicio político que se repite.
    La participación del ex ministro de Hacienda, Santiago Peña, en el reciente viaje que el presidente de la República, Horacio Cartes, realizó el martes último a la ciudad de Pilar, Departamento de Ñeembucú, para verificar la asistencia a los damnificados por la inundación no tenía otra intención que aprovecharse del caso con fines electorales.

    La visita del jefe de Estado ha sido oportuna y necesaria, pues se requiere que el principal líder político de un país conozca de primera mano una grave situación, como la que están atravesando los pobladores del Sur del país, afectados por las crecidas de las aguas. Sin embargo, la presencia de Santiago Peña como parte de la delegación oficial ha tenido un propósito puramente político electoral, ya que el mismo ha dejado de ser ministro de Hacienda, no tiene actualmente ningún cargo en el Poder Ejecutivo y es el precandidato a presidente por el movimiento Honor Colorado, el sector oficialista liderado por Cartes.

    Peña se aprovecha de este modo de una actividad gubernamental para aparecer ante la gente necesitada y ante los medios de comunicación, buscando capitalizar el rédito político de la ayuda proveída por el Estado a los damnificados, cubierta con el dinero de toda la población, incluyendo la que no pertenece al oficialismo colorado.

    Esta acción implica la repetición de un antiguo vicio de la politiquería criolla, al utilizar privilegiadamente el aparato del Estado con fines electorales, en beneficio de un sector partidario, el que actualmente se encuentra en el poder, desmintiendo categóricamente el discurso del propio Peña, quien busca presentarse como un candidato renovador y diferente, que supuestamente desea cambiar los métodos de la vieja política, asociada a la corrupción y a la falta de ética, pero en la práctica incurre en los mismos defectos que tanto cuestiona.

    Ya había ocurrido una situación similar con la entrega de tarjetas a beneficiarios del programa Tekoporã en Ciudad del Este, o con la publicación de avisos en los medios de comunicación, en los que se resaltaba la labor de Peña como ministro de Hacienda, violando de este modo incluso las restricciones previstas en el Código Electoral.

    Resulta deplorable que un sector político, en este caso el oficialismo colorado que se encuentra al frente del Gobierno, se aproveche de la necesidad de la gente afectada por la inundación, para promocionar o perfilar electoralmente a su precandidato, con recursos del Estado que son pagados por la mayoría de la población.

    Es un viejo vicio que una vez más se repite, el cual la ciudadanía debe percibir y cuestionar, reclamando un comportamiento distinto.

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    Publicado por jotaefeb | 15/06/2017, 08:34
  17. Menos placebos y más acciones

    @carmiranda94
    La triste imagen que nos dejó las inundaciones en Ñeembucú, en donde miles de familias se encuentran en situación de emergencia, apelando a la solidaridad ciudadana para sobrellevarla, es otra muestra de la desidia histórica que sufre la zona.
    Más allá de que este hecho sea catalogado como una “catástrofe natural”, no olvidemos que los problemas en esa parte del país no son nuevos y parece que están lejos de acabar. Pésimo estado de las rutas, carencia de insumos básicos para una digna subsistencia; tener que cruzar al territorio argentino para acceder a servicios de educación y salud… son solo algunos de los tantos inconvenientes con los que día a día deben lidiar nuestros compatriotas.

    “Los pobladores de Ñeembucú, históricamente, siempre fueron marginados por las autoridades”
    En mi mente se quedó grabado el tuit de José Luis Chilavert, exportero albirrojo, que cuestionó la postura un tanto oportunista de Fernando Lugo, exmandatario que tuiteó: “Ñeembucú con su hermosa capital se merece una solución definitiva a las inundaciones, merecen una defensa costera”. Sí, claro que es urgente la construcción de una defensa costera, pero ¿él lo hizo o al menos lo propuso habiendo estado al frente en su momento? No. Tampoco alguna de las autoridades actuales se pronunciaron al respecto y ni siquiera especularon con la posibilidad de algún proyecto a largo plazo que pueda dar una solución definitiva.
    Los paraguayos volvimos a mostrar una cara solidaria al extender una mano, acercando alimentos, ropas y algunos materiales. Sí, todo suma a la noble causa, pero mientras seamos incapaces de poder ofrecer cambios verdaderos en los poblados sureños, tendremos la misma historia año tras año en épocas de lluvias. Las donaciones son pequeños placebos que calmarán por un rato; solo el interés, planificación y la acción de los mandatarios de turno podrán enterrar esta problemática triste que de alguna u otra manera, nos afecta a todos.

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    Publicado por jotaefeb | 13/06/2017, 07:56
  18. EL SOL NO SALIÓ PARA TODOS

    @feryirobles
    Hace un par de días, cuando el sol volvió a aparecer después de unas largas semanas cubiertas de nubes y lluvias, festejé cada rayito de luz como si solo necesitara de eso para ser feliz. Terminaban las placenteras noches hundida en mi cómoda cama, cubierta de al menos 2 o 3 frazadas que calentaban mi cuerpo mientras dormía, y llegó el momento de los entrañables paseos.
    Todo eso pasaba por mi mente, hasta que salí de nuevo a la dura realidad fuera de casa. Como cada año, el invierno nos muestra la otra cara de la humanidad. Mientras muchos como yo estaban disfrutando de las bajas temperaturas, otros la están sufriendo como tal vez nunca lo podamos dimensionar.

    “La Secretaría de Emergencia Nacional habilitó un albergue para asistir a las personas en situación de calle”
    No tuve que salir mucho para ver al primer hombre, con su ropa sucia, una larga barba y algunos trapos que usaba de almohada. Instalado frente a un local de comidas rápidas, en el mejor de los casos, invisible ante los ojos del resto de la sociedad; en el peor de los casos, sintiéndose la “escoria” de la sociedad, que le hacía percibir una compasión que lo destruía más.
    El sol no salió para todos, para algunos se convirtió en una tortura más. Horas después, cuando se hizo de noche, se durmió en el mismo lugar sin que la solidaridad le llegara.
    Con cola de zapatero como su “pan de cada día” resistió. Sin diferencia de edad ni género, así resisten muchos, desde los más pequeños hasta los adultos, y con mayor intensidad en los días de frío.
    La Secretaría de Emergencia Nacional habilitó un albergue para asistir a las personas en situación de calle, una iniciativa del Gobierno Nacional que lamentablemente no es aprovechada por la mayoría de ellos que ven a la calle como su lugar en el mundo. Las patrullas que los recogen, no cuentan con un tratamiento por caso como para convencerlos de recibir una asistencia provisoria; pero no por eso debemos volvernos ciegos al sufrimiento del otro, o esperar que el frío dé tregua. En cualquiera de los casos, estas personas simplemente necesitan. Que la solidaridad no haga pasar más frío, abrigá.

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    Publicado por jotaefeb | 12/06/2017, 09:33
  19. Solidaridad sostenida

    Por Clide Noemí Martínez

    La aparición del rey sol después de casi tres meses de lluvias, lloviznas y permanente cielo cubierto nos motiva a ver los hechos positivos que se pueden rescatar de la emergencia que viven los habitantes de los 16 distritos del departamento de Ñeembucú. Por un lado, se ratifica que los pobladores de la zona no perdieron el estoicismo que les caracteriza, ya demostrado en los oscuros días de la Guerra Grande (1864-1870) y durante las inundaciones del siglo pasado y las recientes.

    También es positivo ver como los humildes pobladores de las zonas más aisladas, en medio de sus grandes limitaciones, son capaces de ayudarse mutuamente, aún en las más difíciles circunstancias. Esta característica solidaria de los ñeembucuenses hace que a pesar de la gravedad de los acontecimientos, hasta ahora no se haya reportado ninguna víctima fatal en esta emergencia.

    Con inmenso sacrificio, maestros y alumnos, médicos, enfermeras, funcionarios de ANDE y otras instituciones, desafían a la naturaleza, tratando que los servicios básicos no se interrumpan, a pesar del riesgo que representa desafiar los esteros desbordados para llegar a destino. Los avances de la tecnología, que hoy dan la posibilidad a los pobladores de los parajes más alejados, de captar imágenes y transmitirlas inmediatamente a las redes sociales y medios de comunicación, permite constatar los alcances de este evento climático y sus detalles, como nunca en otros tiempos.

    La viralización de fotos y videos despertó una gran solidaridad en todo el pueblo paraguayo. Colegas de todos los medios se han instalado en los marginados pueblos del Ñeembucú y pudieron constatar lo que veníamos denunciando desde hace más de una década: la tremenda precariedad de la infraestructura del duodécimo departamento.

    Caminos de tierra que son intransitables gran parte del año y pavimentos con filosas piedras de desecho que arriesgan la vida de los automovilistas. Torres de alta tensión de la ANDE que caen en cada tormenta, precarios locales escolares con letrinas como sanitarios, faltos de energía eléctrica y agua potable, son solo algunos de las consecuencias de la larga ausencia del Estado y de la subestimación que sufren los habitantes de la zona.

    Esperemos que la solidaridad de la sociedad paraguaya no se apague cuando las aguas bajen y nos ayude a exigir soluciones definitivas con obras de calidad para el valiente pueblo ñeembucuense.

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    Publicado por jotaefeb | 11/06/2017, 09:00
  20. Inundaciones: Alto costo por falta de soluciones estructurales

    Las cuantiosas pérdidas económicas que se derivarán de estas inundaciones son incalculables. Si bien hay expectativa de un crecimiento económico alto para el año 2017, no cabe duda de que el problema tendrá consecuencias muy negativas en muchos sentidos en la población afectada y, probablemente, en la economía en general. Si la volatilidad económica es una característica casi permanente, las inundaciones agravan esta condición poco favorable para encaminar al país hacia la senda de un desarrollo estable e inclusivo a largo plazo. La política pública debe avanzar además hacia una buena planificación territorial y urbanística.
    A pesar de la incertidumbre acerca de las consecuencias económicas de las inundaciones, no cabe duda que el impacto será importante, tanto a nivel macroeconómico como microeconómico, sobre todo en las regiones afectadas.

    Las familias pierden sus activos y bienes duraderos, lo cual afectará a su capacidad de resiliencia futura. Ninguno de estos bienes es posible recuperar en el corto plazo, sobre todo de los hogares de niveles medios para abajo. Les llevará años recuperar el nivel de producción y de bienestar que lograron seguramente con mucho esfuerzo y sacrificio.

    El gasto en el que deberán incurrir a la vuelta de sus hogares y lugares de trabajo es difícilmente cuantificable. Hacer de las viviendas un lugar habitable y del emprendimiento productivo una actividad rentable nuevamente será duro y requerirá de esfuerzo económico y tiempo. Las consecuencias de una emergencia, que esperemos dure pocos meses, impactarán por largos años en la vida cotidiana de los afectados.

    No hay forma de estimar la pérdida de trabajo de mucha gente. En muchos casos no solo pierden un hogar, sino también los medios de vida y las fuentes de empleo e ingresos.

    El sector público también sentirá el impacto. Los gobiernos locales, las gobernaciones y la Secretaría de Emergencia Nacional destinan recursos, que pueden ser muchos o pocos, pero que si se hubieran implementado políticas estructurales y de largo plazo podrían haber sido más útiles y efectivos en otros ámbitos. Los fondos dirigidos a enfrentar emergencias tienen alto costo de oportunidad. Ojalá las autoridades nacionales y locales tomen conciencia de la necesidad de invertir en la prevención y no solo cuando ocurre el evento.

    La prensa ya se ha hecho eco de problemas con altos costos para las instituciones públicas. Todos los servicios públicos están siendo afectados. Las obras viales se encarecerán por los retrasos. Las escuelas que ya de por sí están mal sufrirán mayor deterioro aún. Esto sin considerar el efecto negativo que tendrá el ausentismo escolar y el posible rezago educativo que sufrirán niños y jóvenes. La infraestructura eléctrica y de salud también requerirán inversión una vez que bajen las aguas.

    Dado que el cambio climático está profundizando el impacto de los eventos de la naturaleza, acortando los periodos y agudizando sus efectos, el Gobierno debe analizar la situación a largo plazo y tomar las medidas necesarias para que esta situación no se convierta en un problema permanente. Los costos a mediano y largo plazo serán muy superiores que el costo de soluciones estructurales.

    La política pública debe avanzar en una buena planificación territorial y urbanística que considere la infraestructura necesaria para mitigar los efectos y la reorganización urbana. De otra manera seguiremos derrochando dinero público y privado y arrastrando el problema de generación en generación.

    http://www.ultimahora.com/inundaciones-alto-costo-falta-soluciones-estructurales-n1090516.html

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    Publicado por jotaefeb | 11/06/2017, 08:46
  21. Bañadenses

    La situación de la bañadenses es grave, la crecida del río no para en Asunción y de nuevo esta golpeando las frágiles puertas de las humildes moradas de los barrios ribereños, principalmente en las zonas conocidas como bañado Norte y Bañado Sur donde fácilmente viven 200.000 mil personas que esperan que el río deje de subir o en muchos casos solamente que se les evacuen de estos lugares donde ES tan difícil vivir, ya que cada vez son más frecuentes las crecidas y la gente en una audacia sin límites fue invadiendo el lecho del río, entonces basta que el cauce recupere su nivel normal y ya existen compatriotas que chapotean en el agua, con cada crecida gran parte de sus enseres y muebles se pierden como consecuencia de la urgencia de las mudanzas.
    Esta situación debe acabar no podemos permitirnos los paraguayos que años tras año nuestros compatriotas vivan esta agonía cruel de estar pendientes de la crecida del río, antes que nada se deben ejecutar las políticas sociales que ponga remedio a esta situación con la erección de la defensa costera, el refulado del río y posteriormente la construcción de las viviendas populares que garanticen la seguridad de estas familias. La otra medida sería contener a los campesinos en sus tierras terminando con la diáspora sin fin del exilio interno y externo con esta política miserable y expoliadora de arrojar a compatriotas lejos de sus tierras hacia una geografía que creen más amiga pero que luego comprenden es mucho más áspera y difícil.
    Lo ideal sería que cada compatriota pudiera crecer y progresar con su familia en su ambiente, sin embargo la realidad es otra, la hostilidad que debe soportar por esta política que privilegia los cultivos extensivos de soja y de la ganadería hacen que los pequeños productores tengan que vender sus tierras y buscar mejores horizontes. Es buena la idea del gobierno de construir las 6 mil viviendas más en el bañado sur, los que unidos a las mil quinientas que ya se están construyendo en el barrio San Francisco para vecinos de la Chacarita habla que en gran parte se estará solucionando el problema habitacional de nuestros hermanos ribereños, esperemos que estos planes avancen sin problemas y que en poco tiempo más se concreten estos proyectos.

    De concretarse estos proyectos estas familias escaparan de la marginalidad en donde viven, podrán convertirse en ciudadanos de la capital de la república con todas las prerrogativas, derechos y obligaciones de cualquier otro ciudadano, recuperaran dignidad y autoestima y esperemos que se sumen de manera efectiva a la fuerza productiva plena de este país, acabando o disminuyendo grandemente con la informalidad un sello nefasto y una estigma que nos marca como sociedad.

    Andrés Granje

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    Publicado por jotaefeb | 08/06/2017, 08:10
  22. Asistir a los inundados, pero también buscar soluciones

    Una vez más, desde diversas instancias se convoca a la solidaridad, recolectando aportes para asistir a los miles de compatriotas que viven horas dramáticas afectados por las inundaciones. Es importante responder con un espíritu de ayuda, pero también es fundamental exigir a las autoridades mayor celeridad en buscar soluciones definitivas a esta problemática que se repite periódicamente. Se necesitan más rutas que permitan romper el aislamiento de muchos pueblos y ciudades, como también muros de contención, planes de reubicación y proyectos de mejoramiento integral. Con todo lo que se ha gastado en asistencia coyuntural, se podría haber invertido en más tareas de defensa y desarrollo.
    La dramática situación que están sufriendo miles de pobladores en la zona Sur del país, especialmente en localidades de los departamentos de Misiones y Ñeembucú, afectados por las crecidas de ríos, arroyos, lagunas y humedales, está movilizando nuevamente la solidaridad de toda la ciudadanía.

    Desde diversas instancias, como sectores de la sociedad civil, organizaciones religiosas, entidades de beneficencia y medios de comunicación, se están promoviendo campañas de solidaridad para recolectar aportes en dinero, alimentos, abrigos, ropas, calzados y otros elementos, con el fin de prestar asistencia a los inundados, que en muchos casos han quedado totalmente aislados por las aguas y ya han agotado sus reservas de víveres, además de sufrir la mortandad de sus animales y la destrucción de sus cultivos.

    La asistencia brindada desde los organismos del Estado resulta totalmente insuficiente y es importante responder con un espíritu de ayuda, colaborando activamente en tareas de asistencia que pueden ayudar a salvar vidas, por más que sea una acción puramente coyuntural e inmediatista, pero también es fundamental exigir a las autoridades mayor celeridad en buscar soluciones definitivas a esta problemática que se repite periódicamente.

    Es cierto que algunas acciones importantes se están emprendiendo. Por un lado, hay que aplaudir que se haya decidido extender la avenida Costanera de Asunción, en su actual tramo norte y en su próximo tramo sur, con un trabajo social que permita a los pobladores de los bañados no ser expulsados, sino que puedan ser debidamente protegidos con sistemas de defensa costera, con derecho a condiciones de vida digna en el mismo lugar.

    También la construcción de la ruta Villeta-Alberdi es un primer paso para poder conectar a una localidad históricamente aislada con cada crecida, y su posterior extensión hasta la ciudad de Pilar también resultará fundamental en este proceso, pero se requiere mucho más.

    Las localidades como Humaitá, Paso de Patria, Cerrito, Laureles, Yabebyry, Takuaras, Guazú Cuá, San Juan de Ñeembucú, entre muchas otras, siguen padeciendo la falta de caminos y de asistencia técnica que les permita romper un aislamiento que ya lleva siglos.

    Se necesitan más rutas que conecten a más pueblos y ciudades, como también muros de contención que sean realmente efectivos para contener las aguas desbordadas, planes de reubicación y proyectos de mejoramiento integral.

    Con todo lo que se ha gastado en asistencia coyuntural, se podría haber invertido en más tareas de defensa y desarrollo.

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    Publicado por jotaefeb | 08/06/2017, 08:10
  23. La defensa costera como tarea imprescindible

    En las últimas semanas, por el exceso de lluvias y la crecida de los ríos, se han vuelto a inundar vastas zonas del sur del país, con su secuela de perjuicio económico y social para miles de familias. El fenómeno climático ha sido decididamente riguroso con el departamento del Ñeembucú y parte de Misiones, porque últimamente ha llovido en la región en proporciones muy superiores a las de la época y han roto todas las previsiones posibles.

    También en las zonas bajas capitalinas comienza la huida de los ribereños que buscan lugares altos para protegerse de la intempestiva subida del río Paraguay, una historia archiconocida con su carga de zozobra para muchos ciudadanos.

    Dado que ciertos fenómenos, como las lluvias y las inundaciones, no se pueden evitar, la salida más racional es tomar las medidas para minimizar los perjuicios que pudieran ocasionar y evitar la exposición a sus posibles consecuencias. Para ello la tecnología y las ciencias cuentan con instrumentos eficientes, siempre que se tengan los medios económicos y la sabiduría para adoptar las decisiones acertadas.

    En este sentido es saludable que las autoridades hayan tomado determinaciones como la construcción de las costaneras en Asunción y zona metropolitana, además de haber iniciado nuevos barrios para proteger a la población de los lugares inundables cercanos con viviendas en áreas altas con todas las comodidades. Un ejemplo de ello son la avenida Costanera, que lleva el nombre de un antiguo poblador de la Chacarita, José Asunción Flores, la Costanera Norte, en plena ejecución, y la así llamada Costanera Sur, que se está proyectando para poner a salvo a centenares de familias que viven en franjas inundables y recuperar parte de las tierras que hasta ahora están a merced del río y sus periódicos avances.

    En la parte norte se construye el barrio San Francisco, con 1.000 viviendas iniciales para los bañadenses y chacariteños, permanentes víctimas de las inundaciones. Para la Chacarita Alta hay un proyecto con fondos del BID, en tanto que para los que viven cerca del parque Caballero, la Itaipú financiará la relocalización adecuada de los que precariamente viven en ese territorio dentro de la propuesta del remozamiento de ese descuidado rincón asunceno. Y para el Bañado Sur se ha hablado de construir alrededor de 5.000 viviendas más adelante, aunque hasta ahora no existe aún un proyecto en firme.

    Si prosiguen estos emprendimientos y se realiza una adecuada defensa costera, llegará el momento en que la imagen de los ribereños buscando improvisados refugios para protegerse cuando se viene la riada será una postal del pasado.

    Estos proyectos que por primera vez se llevan a cabo en la zona capitalina podrían replicarse en otros sitios críticos del país, como Ñeembucú, que tiene varias localidades ribereñas y vastas regiones de producción rural en permanente peligro ante este tipo de amenazas. Tendrán que ser más completos que los realizados en el territorio capitalino, pues deberán acentuar la defensa de los declives costeros.

    Se podrá decir que es imposible proteger esos lugares bajos. Pero hay experiencias que permiten afirmar que no solo es posible, sino perfectamente realizable.

    Una muestra de ello es lo ejecutado por la Entidad Binacional Yacyretá en Encarnación y zonas aledañas. Ciertamente se dejaron centenares de hectáreas bajo agua, pero se han ejecutado obras de protección de muchas áreas en peligro mediante muros de contención que permitieron subir la cota del río hasta 7 metros y más. Un ejemplo de eso es la conocida playa San José de la capital de Itapúa y otros sitios afectados por esa gran inundación artificial.

    La mencionada playa y franjas cercanas están ahora entre 7 metros y más por encima del nivel de la antigua Villa Baja de Encarnación, hoy desaparecida. Por el embalse del Paraná el nivel del río se elevó de la cota 76 a la cota 83 y hasta 84 sobre el nivel del mar. A pesar de ello gran parte de Encarnación y sitios cercanos viven hoy tranquilos con una inundación de 7 metros de altura y más, gracias a los trabajos de defensa costera que se hicieron.

    Esta experiencia es aplicable a cualquier otro sitio del país si hay decisión política y dinero para financiar los proyectos. Por lo que con un buen trabajo se puede garantizar la protección de áreas urbanas y rurales de cualquier punto del Paraguay que periódicamente están jaqueadas por el nivel de las aguas.

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    Publicado por jotaefeb | 04/06/2017, 09:24
  24. Con el agua al cuello

    Esta vez no voy a hablar de cómo el mal gobierno nos hunde en el fango, por lo menos tan directamente. Me referiré al cíclico problema de las crecidas y las exponenciales pérdidas que provocan a los afectados –generalmente los de menor recurso– en lo material, en lo físico y en lo sicológico.

    Hace por lo menos un mes que el problema rebasó los umbrales ponderables y el agua (de los ríos, riachos y lagunas) empezó a expulsar gradualmente gente de las riberas.

    Algunas zonas altas y plazas comenzaron a exhibir el penoso paisaje de armajes precarios que poco a poco van convirtiéndose en villas enteras de emergencia con madera terciada, hule negro o lo que haya. En las zonas del interior, algunas municipalidades ingresaron con paliativos a las áreas más críticas. En el resto siguen esperando que la riada baje, cosa improbable por la temporada y la continuidad de las lluvias en todas las regiones.

    En la capital, hasta el momento, solo hay tanteos de los organismos públicos de asistencia. Y es allí donde quedan siempre. En la asistencia.

    Alguna vez alguien dijo: “¿Quién obliga a esa gente a colocarse en territorio que pertenece al río?”. Y uno pudiera decir esas cosas si realmente hubiera políticas públicas serias e infraestructura del Estado que brinden respuestas efectivas a las necesidades de vivienda, educación y trabajo a la población. Pero cuando eso es escaso o ausente, las más de las veces, ¿qué salida pueden tener? También suele decirse: “Se les reubica en zonas no inundables, en casas de material (ladrillos), pero vuelven todos. No quieren vivir bien”. Y es aplicable lo mismo. Si hubiera condiciones, nadie lo haría, pero ser llevados y colocados entre paredes seguras, en medio del yermo, sin opciones laborales y con escasa educación, ¿qué queda?

    El problema no es simple. Ni se resuelve con madera terciada, hule negro, aceite, arroz, yerba, poroto seco, harina, huevo, paracetamol y propaganda, cada temporada.

    Sin embargo lo peor está por venir. Todas las predicciones meteorológicas así lo indican. Es entonces cuando la desgracia humana se convertirá en bendición para los políticos que siempre aprovecharon estas situaciones. Y cuando están en el poder –caso emblemático el del Partido Colorado, que estuvo casi siempre en función de gobierno en los últimos 70 años– no hacen nada por resolver de fondo el drama. Total, así son clientela prebendaria segura y voto a través de los punteros.

    Literal y metafóricamente a parte de la población el agua le está llegando al cuello. A los gobernantes, no les calienta…

    Por Miguel H. Lopez

    http://www.ultimahora.com/con-el-agua-al-cuello-n1088805.html

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    Publicado por jotaefeb | 04/06/2017, 09:24
  25. Rutas

    En ciclos como los actuales de prolongadas lluvias vemos lo frágil de nuestra situación comunicacional como país. Especialmente en lo referido en las vías de comunicación terrestres, la cantidad de caminos empantanados por falta de empedrados o asfaltados, más de la mitad de las rutas y caminos troncales del país siguen sin carpetas asfálticas o pétreas, los paraguayos sentimos en verdad lo difícil que es la vida de un país mediterráneo, sin las infraestructuras carreteras o ferroviarias para aliviar esta situación. Es posible que el país tenga varias ventajas comparativas con relación a otras naciones, pero la falta de caminos de todo tiempo es un gran impedimento para desarrollarnos, crecer y competir como país.
    Entonces en estos días en que los productores agrícolas no pueden sacar sus hortalizas y frutas de las chacras, que estos productos no llegan a los mercados y tenemos carestías y escasez, nos quejamos de los subdesarrollados que somos, pero no quedamos solamente en el lamento. Las protestas no llegan de forma recia hasta los gobernantes, los verdaderos responsables de esta situación totalmente anormal que vivimos y padecemos, ni siquiera les castigamos con nuestro voto en las elecciones generales como sucede en cualquier sociedad pensante, critica y organizada, entonces estos representantes tienen muy poco compromiso con el pueblo, incumplen fácilmente sus promesas, ya que la gente es indolente y poco organizada como sociedad.
    La situación en la zona sur de la región oriental es dramática, los pueblos del departamento de Ñeembucú están en el agua, aislado, con muy poca ayuda recibida por la intransitabilidad de los caminos la mayoría de los cuales son de tierra y aun sin lluvias están en malas condiciones, con el mal tiempo el problema se agudiza. En la zona de Misiones también las dificultades son muchas, los animales se mueren en las zonas ganaderas, tal vez con caminos en buen estado se podrían trasladar ese ganado a otros campos. En el chaco la situación no es mejor, la incomunicación por el mal estado de las rutas no solamente se tiene en los días de prolongada lluvia sino también en los días de buen tiempo, es un problema que cada vez se agudiza más.

    Entre las prioridades de cualquier gobierno que tome el poder en el 2018 debe estar la construcción de vías de comunicación de todo tiempo por todo el territorio nacional, tanto en la región oriental como en la occidental. El gobierno de Cartes tuvo la intención y comenzó la tarea, lamentablemente el problema de gestión y ejecución de estas obras a cargo del MOPC, no fue la óptima y deseada, se perdió tiempo en la planificación y la concreción de los proyectos y también lo infaltable lamentablemente la sombra de la corrupción, la coima y la cometa en muchos de los emprendimientos viales, lo que ennegrece toda ejecución de estas obras.

    Andrés Granje

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    Publicado por jotaefeb | 04/06/2017, 09:21
  26. Catástrofes

    Por Rafael Montiel

    Los cambios climáticos, las intensas lluvias, tormentas y tornados que causan destrozos nos exigen en este siglo 21 tomar una serie de medidas preventivas y a las autoridades buscar soluciones para evitar mayores daños al ambiente y a la población.

    En Misiones, los distritos más castigados por los fenómenos naturales son Yabebyry, Villa Florida, Ayolas y San Ignacio. Un tornado ocurrido hace un par de meses en la compañía San Javier (San Ignacio) dejó a unas 36 familias sin techo y unas 40 viviendas fueron dañadas.

    Los cambios climáticos afectan al medio ambiente y a la población, ya que destruyen viviendas, escuelas y caminos, causan enfermedades, arrasan con producciones agrícolas y ganaderas.

    La naturaleza es impredecible, castiga a las comunidades y frena el desarrollo.

    Ante este fenómeno se plantea no solo prevenir desastres naturales, sino planificar obras viales, estructuras a largo plazo y sólidas. Aquí no se trata de dar soluciones provisorias.

    El caso del empedrado San Ignacio-Yabebyry es un ejemplo bien práctico. El tramo se inundó a causa de las lluvias de grandes volúmenes y desbordes de los humedales de Misiones y Ñeembucú.

    Es inútil gastar millones de guaraníes por un camino impracticable y puentes endebles, que se caen a pedazos con la primera inundación.

    Las rutas, de ahora en más, deberán ser planificadas con miras a eventuales desastres naturales. Deben tener la solidez y la altura adecuadas para soportar temporales y inundaciones causadas por el desbordes de los ríos y los esteros.

    Por otro lado, los entendidos en la materia, como biólogos y ambientalistas, deberían realizar un estudio del comportamiento de los humedales que cumplen una función importante en el equilibrio del ecosistema de Misiones y Ñeembucú.

    Se debe investigar por qué los desbordes de esteros y la falta de absorción del agua causan inundaciones de comunidades urbanas y rurales. Alguna razón tiene que haber para ocasionar catástrofes.

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    Publicado por jotaefeb | 04/06/2017, 07:50
  27. Disputa por protagonismo

    Por Clide Noemí Martínez

    La falta de coordinación entre las autoridades del departamento de Ñeembucú, producto del enfrentamiento y la disputa por el protagonismo político que se acentúa en esta temporada preelectoralista, impide lograr una buena asistencia a los afectados por las inundaciones causadas por las lluvias. En cambio, proliferan las críticas mutuas entre los representantes de las principales instituciones de la zona y del Gobierno Nacional.

    Días atrás, los pobladores de la zona recordaron 34 años de la gran inundación de 1983 y resaltaron que en aquella circunstancia toda la población y autoridades, sin distinción de sectores políticos, se habían unido para defender a Pilar y auxiliar a los damnificados de la gran riada de los ríos Paraguay y Paraná. En cambio, en la actualidad, y en plena democracia, las autoridades locales y departamentales, alentados negativamente por sus líderes desde Asunción, no han sido capaces siquiera de reunirse para debatir soluciones urgentes y planes duraderos.

    El diálogo debería ser el paso inicial para coordinar acciones que mitiguen la angustiante realidad que viven los habitantes del duodécimo departamento. La tirantez entre los representantes del pueblo no tiene visos de mejorar, y menos cuando ya se han iniciado las reuniones para definir las candidaturas en los principales partidos políticos.

    Los espacios de la radioemisoras de la zona son verdaderos “campos de batalla” en la lucha por el protagonismo. En las redes sociales el drama humano de humildes familias es aprovechado para los “selfies de campaña”, que buscan ganar adeptos de electores que son víctimas de la pésima inversión de los que manejan los fondos públicos.

    Las críticas abundan y los políticos se acusan mutuamente de discriminar en la distribución de los víveres o de desentenderse de la desgracia de los inundados. La miseria que impera en el departamento, con miles de ciudadanos que han perdido sus fuentes de vida y sus pocos bienes, es el escenario ideal para los candidatos sin escrúpulos, aquellos que faltos de propuestas van a la caza de votos con el dinero fácil de los porcentajes de las obras públicas o el fruto de ilícitos de frontera, como el tráfico de drogas y el ordeño de combustible. Este escenario poco alentador parece calcado al de las elecciones anteriores, con una ciudadanía frustrada y sin opciones, que terminará eternizando en el poder a los responsables de su miseria.

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    Publicado por jotaefeb | 04/06/2017, 07:49
  28. Difícil momento para los habitantes del sur del país

    Los pobladores del departamento de Ñeembucú, especialmente de cuatro distritos (Guazú Cua, Laureles, Tacuaras y San Juan), y de uno de Misiones (Yabebyry) están sufriendo desde hace más de un mes las dramáticas consecuencias del cíclico fenómeno de las inundaciones, agravado hoy por las copiosas lluvias caídas en el sur. Los pequeños agricultores han perdido sus cultivos de renta y de autoconsumo, los ganaderos tratan de salvar sus reses llevándolas a sitios elevados y los alumnos de Guazú Cua deben asistir descalzos al colegio y a la escuela, porque están rodeados de agua, corriendo el riesgo de contraer afecciones respiratorias y epidérmicas.

    Quienes residen en esas zonas anegadas tienen motivos para sentirse abandonados por los organismos del Estado. De hecho, lamentan que los técnicos del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) aún no los hayan visitado para hacer un relevamiento de los perjuicios sufridos y brindarles la asistencia que requieran. La situación es crítica y urge que no solo actúe la Secretaría de Emergencia Nacional, que en Yabebyry se ve forzada a distribuir víveres en canoas porque no hay caminos transitables, lo mismo que en varios municipios de Ñeembucú en los que, además, se perdieron los arcaicos puentes de madera. También hace falta que intervenga cuanto antes el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), sumándose a las respectivas gobernaciones y municipalidades, para tratar de atenuar el aislamiento resultante y limpiar con maquinaria los cauces de los humedales para que el agua fluya en vez de extenderse por los campos.

    Ambos departamentos ya fueron declarados en estado de emergencia, para agilizar la llegada de la ayuda gubernamental y seguramente destinar fondos adicionales para asistir a las víctimas. Esta asistencia, sin embargo, no servirá más que para auxiliarlas momentáneamente, ya que las medidas que se tomen solo habrán de paliar las más acuciantes consecuencias de una adversidad que se repite cíclicamente.

    En efecto, estas inundaciones se repiten anualmente, pero los sucesivos gobiernos no se han preocupado de ejecutar políticas públicas tendientes a reducir el impacto de las crecidas de ríos y arroyos, sino que improvisan reacciones coyunturales que no solucionan el reiterado problema. Es cierto que las últimas lluvias han sido inusuales, pero las inundaciones no lo son y, no obstante, cada año se actúa como si se tuviera que enfrentar una desgracia que fue imprevisible.

    El MOPC y las gobernaciones deben saber que es necesario que las vías de comunicación cuenten con obras de arte suficientes que permitan que las aguas se escurran; sin ellas, los terraplenes se convierten en diques que inundan viviendas, chacras y campos de pastoreo. Las municipalidades deben prohibir que se construya en zonas anegadizas, como lo hizo la Senavitat al levantar hace unos años 50 viviendas sociales, aún inconclusas, en Pilar. Se malgasta mucho dinero en obras públicas mal diseñadas que deben ser corregidas una y otra vez, con el consiguiente aumento de los costos y sin que nunca se halle una solución definitiva. El erario pierde mucho dinero y los damnificados deben temer que se repita la experiencia, solo para bien de los politicastros que practican el asistencialismo, directamente o a través de las autoridades. Es paradójico, pero resulta que ellos se benefician en la medida en que los gobiernos nacional, departamental y municipal no satisfacen el interés público, lo que, en forma repugnante, aprovechan para obtener votos mediante la distribución de chapas, alimentos u otros auxilios, forjando así lazos clientelistas. ¿Qué interés pueden tener, entonces, los políticos en que estos problemas tengan una solución permanente? Todo lo contrario.

    En este sentido, vale la pena preguntar: ¿qué han hecho hasta ahora, por ejemplo, los diputados de Ñeembucú, Pedro Alliana (ANR) y Víctor Ríos (PLRA), para evitar que los habitantes de ese departamento enfrenten el mismo problema cada año con las mismas precariedades de siempre? Por lo que se ve, ni les preocupa. Por el contrario, les ofrece excelente ocasión de aplicar el asistencialismo y conseguir adherentes.

    Ya es tiempo de que nuestras autoridades piensen en avanzar más allá de las soluciones de emergencia y realizar las obras que tantos compatriotas necesitan para no perder a cada momento sus bienes y sus sueños.

    En medio de tantas angustias y precariedades que comentamos es digno de elogio que los dirigentes políticos de Yabebyry, empezando por el intendente Ignacio Brizuela (ANR), se hayan echado al hombro bolsas de víveres para distribuirlas entre los damnificados. Digna de mención también es la titánica tarea que están realizando docentes de esas zonas para llegar, con grandes sacrificios, hasta sus lugares de trabajo a fin de enseñar a niños y jóvenes.

    En circunstancias tan penosas como estas se impone la solidaridad de todos los paraguayos y paraguayas para con nuestros compatriotas que están pasando días muy difíciles. Pero, sobre todo, es de desear que, terminada la presente emergencia, las autoridades se enfoquen en proyectos permanentes que permitan en el futuro mitigar los efectos de situaciones similares. Los compatriotas del sur pagan los mismos impuestos que los de otras zonas del país y, por tanto, merecen igual atención y soluciones a sus problemas.

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    Publicado por jotaefeb | 31/05/2017, 07:29

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Propuestas vagas

Varios temas que tienen que ver con la agenda del futuro, han pergeñado débilmente los candidatos de distintos partidos, algunos dirán: en las internas de los partidos no aparecen una propuesta de carácter nacional y lo que se busca es apelar a la cuestión sentimental del votante que para que este sufrague por tal o cual candidato, pero hubiera sido también una oportunidad para que  escucharamos donde están los partidos  políticos, si siguen siendo lo que fueron anteriormente, un partido que se sostenía sobre los dogmas, sobre un comportamiento, sobre una tradición, o si el partido es hoy simplemente una escudería puesta al mejor postor, aquel tenga la capacidad de comprar, lo que la Argentina llaman punteros, y en el Paraguay denominamos operadores políticos, que luego van bajando en la pirámide hasta las bases, en donde las voluntades realmente terminan inclinándose a tal o cual candidato, en función de las prebendas y canonjías, que puede ser repartidas en el proceso. Los paraguayos tenemos que rescatar a los partidos políticos de la situación marginal en la que se encuentra, y deberían ser de nuevo escuelas de civismo, en dónde se discutan temas que tienen que ver con la economía, el manejo del estado en cuestiones trascendentes, el rol del ciudadano y por sobre todo el lugar que ocupan las oportunidades para la gente, si no tenemos partidos políticos que hagan esto, de manera constante y permanente, lo único que será noticia es el valor del voto que se compra el día de los comicios, y la escudería que está allí como referencia pero que no trasciende. Hay varios hechos de políticos en América Latina de partidos muy populares que terminaron acabados, como el caso del Partido Conservador en Colombia que llegó a poner un último presidente como Pastrana y que posteriormente nunca superó el 3% de preferencia del electorado de ese pais, ojala los partidos políticos paraguayos no terminen en esas mismas condiciones, de momento están haciendo todo lo posible para que acaben de esa forma

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Cloacas malolientes

La inversión en materia inmobiliaria en la denominada Zona Corporativa ha sido siempre sujeta de una serie de críticas en torno a si tenemos la infraestructura ya preparada para acoger varios edificios de altura, ahora con las últimas lluvias muchos de los edificios y propiedades no se encuentran conectadas al sistema del desagüe cloacal y lo que tenemos es un  extraordinario y elocuente cuadro en torno a lo que Paraguay es en términos de planificación y de estrategia de desarrollo inmobiliario, no hemos previsto las cuestiones básicas, las que tienen que ver con los desagües, y si a eso sumamos la mala calidad del asfalto y de las rutas alternativas, tenemos un cuadro completo de aquello que nos revela todavía como una sociedad pre-urbana, en un momento en que tenemos una gran presencia de personas provenientes del interior que viven en ciudades, no hay nadie que esté pensando la política, desde lo urbano, la sociedad, la economía… algunos de los aspectos que tiene que ver con la forma como nos relacionamos con el entorno, de hecho Asunción, la capital paraguaya con 500mil habitantes, tiene la mitad de su población viviendo en los Bañados y en las zonas marginales, para los cuales de ninguna manera los servicios públicos de ninguna manera están disponibles, no están para ellos ni para los que decidieron comprarse propiedades en la Zona Corporativa, donde cuesta 2mil dolares el metro cuadrado.

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Un aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá.Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.(laovejacien@gmail.com)

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