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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Los intentos fallidos no tienen valor en la lucha contra el EPP

Una vez más, se dio a conocer que miembros de la Fuerza de Tarea Conjunta estuvieron a punto de capturar a integrantes de la banda armada criminal Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) en una zona boscosa de Azotey, pero debido a errores tácticos no se pudo llegar a cerrar el cerco y los delincuentes nuevamente escaparon. Versiones similares ya se han vuelto reiteradas y frecuentes, pero lamentablemente no tienen valor a la hora de exhibir los resultados, los que siguen siendo casi nulos, ya que ningún miembro importante del EPP ha sido capturado y ninguno de los tres compatriotas cautivos en su poder ha podido ser liberado hasta ahora. Para el alto costo que implica mantener a la FTC, es poco lo que ha logrado.
Más que sorpresa, despertó burlas y comentarios jocosos en las redes sociales en internet. La información de que los efectivos de la Fuerza de Tarea Conjunta estuvieron “a punto de capturar” a los principales miembros de la banda armada criminal autodenominada Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), ha motivado a recordar otros fiascos cometidos durante las acciones operativas en el Norte del país.

Según la versión brindada por fuentes policiales y admitida por el vocero de la FTC, cerca de las 22.00 del domingo 14 de mayo una patrulla de miembros de la Fuerza de Tarea Conjunta advirtió que un grupo de hombres armados se encontraban en una zona boscosa de Azotey, en el Departamento de Concepción, y que evidentemente se trataba de los integrantes del EPP.

Rápidamente, la novedad fue comunicada a los superiores de la FTC, que empezaron a desplegar a otros grupos comandos militares para llegar hasta el sitio y poder rodear a los integrantes del grupo criminal, pero aparentemente se perdió mucho tiempo en el proceso y cuando los grupos tácticos llegaron, los del EPP ya habían logrado escapar de nuevo.

Más allá de las excusas que se puedan encontrar, resulta lógico que en acciones de combate contra grupos armados criminales se puedan cometer errores o puedan surgir inconvenientes que dificulten los operativos. El problema es cuando los errores o los “intentos fallidos” se repiten con frecuencia y, en contrapartida, no se exhibe ningún resultado exitoso importante.

Hasta ahora, en casi tres años de operaciones de la Fuerza de Tarea Conjunta, desde que el Gobierno del presidente Horacio Cartes obtuvo una ley especial del Congreso para que los militares puedan participar de la lucha contra el EPP, conjuntamente con miembros de la Policía Nacional, no se han producido resultados positivos importantes en este proceso, especialmente en el sentido de lograr la captura de los principales líderes del grupo criminal.

Por el contrario, el EPP ha continuado actuando y asestando golpes con mucha impunidad en diversas estancias y localidades del Norte del país, cometiendo secuestros y manteniendo en cautiverio a tres ciudadanos. Entre ellos, el policía Edelio Morínigo, quien hoy cumple 1.058 días de estar secuestrado, el mayor tiempo de cautiverio sufrido por un compatriota hasta el momento. Junto a él, también permanecen en poder del grupo criminal el colono menonita Abraham Fehr –659 días–, y el ganadero Félix Urbieta, quien lleva 227 días secuestrado.

En ese contexto, las informaciones de que hubo una “casi captura” de miembros del grupo criminal resulta por lo menos risible, generando la burla de la población.

http://www.ultimahora.com/los-intentos-fallidos-no-tienen-valor-la-lucha-contra-el-epp-n1087934.html

 

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

13 comentarios en “Los intentos fallidos no tienen valor en la lucha contra el EPP

  1. ¿Ejército cobarde?

    En la Guerra del Chaco, el ejercito paraguayo marchó a Boquerón con la noción de que el ejercito boliviano era muy poderoso y estaba muy bien equipado. Llegó a Boquerón y, oleada tras oleada, atacó con furia, con grandes pérdidas, hasta vencer. De la misma manera, tenemos incontables ejemplos en nuestra rica historia.

    Hoy, con 10.000 hombres, con tanques, helicópteros, súper equipados y cientos de vehículos, ¿no se animan a entrar al monte a buscar a 100 hombres del EPP que se encuentran en 30 km? ¿Qué pasó del patriotismo del paraguayo? ¿Será que tienen tanto miedo? ¿Quién determina que no entren al monte porque pueden tener naná, o es que necesitan quien les cebe el tereré y les lleve las armas para no cansarse? ¿Será que se han ablandado?

    Si tienen tanto miedo, que abandonen el Ejército, porque son el hazmerreír de todo el mundo. Que entreguen el uniforme a gente que sepa que la carrera militar es para luchar y hay riesgo de morir. No están solamente para lucir vistosos uniformes e impresionar a las chicas. Hoy, la izquierda pelea para obtener cientos de millones del Congreso. ¿Será para campesinos necesitados, o para fortalecer y expandir al EPP?

    Raúl Rivarola M.

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    Publicado por jotaefeb | 8 septiembre, 2017, 7:40 am
  2. La hipocresía rural

    Por Miguel H. Lopez
    El presidente de la Asociación Rural del Paraguay (ARP) de San Pedro estuvo por estos días exigiendo “reacción ciudadana” para reclamar resultados al Gobierno con respecto al EPP. Que “esta es una amenaza que está minando los cimientos de la República. (…) queriendo tomar el país con las armas para imponer un sistema de vida distinto al nuestro”.

    Esta intervención sería alarmante si viniera de gente seria y coherente con lo que pide y hace por los demás. La ARP, en toda su historia, con toda su dirigencia, nunca se ocupó realmente de los intereses de la mayoría, menos del país. Sí estuvo firme para reclamar defensa de los asuntos del sector, beneficios subsidiarios y represión a quienes no les caen en gracia o consideran “enemigos” del ganadero; por lo general, los campesinos y todo lo relativo a la lucha agraria.
    Las acciones que viene perpetrando el autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo son muy graves. Violentan los principios elementales de DDHH, porque el Estado es el que no brinda las garantías y seguridad a las personas. Todo esto es indiscutible. Sin embargo, es exagerado hablar de riesgo a la República. Lo único que los delincuentes arriesgan es que el Tesoro siga desangrándose para dar multimillonarios recursos a la Fuerza de Tarea Conjunta inútil en su gestión. Y mirando la operativa desplegada hasta ahora por el EPP, en realidad, los pobres, los pobres extremos, la clase media, la mayoría en general, no tiene por qué perder el sueño. Los secuestros son por motivos económicos. Quienes nada, casi nada o poco tienen, no son objetivos posibles. Sí es preocupante para los que tienen dinero, una minoría. Son ellos quienes deben exigir al Estado.

    El punto es que los de la ARP deben asumir su responsabilidad en todo este estado de cosas. Ellos respaldaron y entronizaron en el poder al presidente Horacio Cartes, bajo cuyo mandato ocurre el mayor número de secuestros y muertes vinculados a la delincuencia armada en el Norte, cuyos tentáculos se emparentan con el narcotráfico y otras mafias regionales.

    El representante de los ganaderos exige que los demás peleen por ellos. Y ellos, ¿por qué no lo hacen? Tienen dinero, tienen poder y además son amigos íntimos del actual Gobierno. Pueden salir a las calles. Marchar hasta el Palacio de López…

    No es que no preocupe lo que les pasa, pero pueden valerse por sí mismos, mientras la población lucha por su supervivencia diaria, algo que ellos desconocen.

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    Publicado por jotaefeb | 7 septiembre, 2017, 7:28 am
  3. No debemos olvidar que tres personas siguen secuestradas

    Se cumplieron dos años del secuestro del colono menonita Abrahán Fehr sin que sus familiares hayan recibido hasta ahora una sola prueba de vida o noticias sobre su situación. Junto a Edelio Morínigo y Félix Urbieta, los otros dos cautivos en manos del EPP, constituyen la incómoda demostración de que el Estado paraguayo no puede garantizar la seguridad y libertad de todos sus habitantes, y hasta ahora es incapaz de enfrentar y vencer a un grupo armado. Aunque el presidente no se acuerde de ellos ni los mencione en su informe al Congreso, los ciudadanos no debemos olvidarlos, exigiendo en forma permanente redoblar los esfuerzos para lograr su liberación.
    De no ser por el calendario recordatorio que este diario publica cotidianamente en su portada, o por esporádicas noticias que aparecen en los medios de comunicación, gran parte de la sociedad paraguaya ya se hubiera olvidado que hay tres personas compatriotas que permanecen privadas de su libertad en manos de un grupo armado, en la zona Norte del país, y por quienes los organismos del Estado no han podido demostrar ninguna acción concreta que ayude a su liberación.

    Ayer se cumplieron dos años del secuestro del productor menonita Abrahán Fehr, quien fue llevado a la fuerza por miembros del grupo armado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), el 8 de agosto de 2015, cuando se encontraba realizando labores agrícolas en la colonia Manitoba, en el Departamento de San Pedro.

    Al igual que Abrahán, también están privados de su libertad el policía Edelio Morínigo, quien en la fecha cumple 1.132 días de secuestro, el más largo tiempo en que una persona ha permanecido secuestrada en el Paraguay, y además el ganadero Félix Urbieta, quien cumple 301 días en cautiverio.

    Los casos de estos tres compatriotas constituyen un gran desafío, no solamente para el Gobierno y para otros organismos del Estado, sino para la propia sociedad, que no debería llegar a aceptar como algo ya presuntamente normal, cuando sigue siendo un verdadero motivo de escándalo, una situación inadmisible, que un grupo criminal armado pueda secuestrar y retener en su poder durante tanto tiempo a personas, manejando un sector del país como una especie de “territorio liberado”, sin que los organismos de seguridad y los responsables de hacer cumplir la Ley alcancen a impedirlo.

    En casos anteriores de personas que fueron secuestradas por este mismo grupo criminal, se llegaron a crear masivas campañas de indignación y movilización ciudadana, exigiendo la libertad de los mismos, constituyendo de esa manera un importante elemento de presión para que el Gobierno y los demás organismos estatales redoblen los esfuerzos.

    Lamentablemente, gran parte de esa sensibilidad y capacidad movilizadora de la ciudadanía se ha perdido en los casos de Edelio, Abrahán y Félix, y hasta el propio Gobierno simula olvidarlos. El caso más flagrante fue el del último mensaje brindado por el presidente de la República, Horacio Cartes, ante el Congreso, en julio pasado, cuando ni siquiera mencionó a las tres personas secuestradas, como si no existieran.

    Por ello, los ciudadanos no debemos olvidarlos, exigiendo en forma permanente redoblar los esfuerzos para lograr su liberación.

    http://www.ultimahora.com/no-debemos-olvidar-que-tres-personas-siguen-secuestradas-n1101184.html

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    Publicado por jotaefeb | 13 agosto, 2017, 11:37 am
  4. Reflexión para el Presidente de la Repúblic

    Señor Presidente de la República, le ruego una reflexión de fondo y no de forma; en sus manos se encuentra el Estado con sus tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial, no existen personas ni empresas más irracionales que los tres poderes, deshonestos en lo económico, político, cívico, social y moral. Esperamos que el Presidente reaccione ante estos hechos.

    El Estado en el Paraguay ha postergado a varias generaciones, a miles de campesinos sin tierra, sin remedios, sin educación, sin derecho y sin la posibilidad de obtenerlos, sumidos en el abandono total y nadie se recuerda de ellos, en esta orfandad miserable nacen, crecen, se reproducen y mueren como animales orejanos.

    Por estas cosas infaustas, se levantan unos cuantos jóvenes campesinos muy decididos que ya no quieren morir arrodillados ante la miserabilidad humana como murieron sus antepasados, sumidos en llanto y lágrimas, entonces estos jóvenes que ya no tienen nada que perder, deciden ofrendar sus vidas porque ya no aguantan más tantas injusticias que los esclavizan por siempre; a estos se los denomina el EPP y otros que son muy similares a las FARC de Colombia.

    Conforme a estas reflexiones se colige que el combate al EPP debe ser creando hospitales, escuelas, industrias y mano de obras para dignificar a estos descontentos por tanta inequidad; también se pueden hablar con los ganaderos; empresarios, agroexportadores y otra gente con muchas tierras en la zona, para colaborar y obtener la paz en esa población donde abundan los deprimidos, esto constituye más del 50% de la población campesina por lo cual matando a un miembro del EPP reaccionan y nacen de 30 a 40 de ellos.

    No se debería gastar millones de dólares por militares y policías que traerán en el futuro una guerra de guerrillas que no terminará ni en 30 años, donde el pueblo paraguayo entrará a vivir en zozobra constante con crímenes de toda laya como ya existen señales a diario de esta desgraciada situación ya insostenible.

    Me alienta que el doctor Óscar Miguel Bajac esté dispuesto a entablar un diálogo con los del EPP y que tiene mucha esperanza de llegar a una solución. También comulgo lo mismo, como ejemplo tenemos al Presidente de la República de Colombia, Juan Manuel Santos, que encontró la solución a las FARC por esta vía.

    Lo que se debe entender es que estos conciudadanos están desesperados por la situación de pobreza franciscana en que viven y nadie se les acerca ofreciendo una solución a sus necesidades tan extremas, es por ello que ya no pueden escuchar los despojos que sufren a diario porque todo repercute en perjuicio de ellos, por eso es preciso comunicarse con los mismos y de hecho aceptarán las comodidades que podemos ofrecerles.

    Por ejemplo, en ese sentido, últimamente este gobierno ha prestado más atención a la tercera edad y el reparto de alimentos a los más necesitados y así automáticamente el Ejecutivo subió de prestigio; si a esto agregamos que el Poder Legislativo y el Poder Judicial sean más justos y procuren castigar a los deshonestos, entonces terminarán los descontentos y, por ende, se apagarán los del EPP y otros, aceptando a vivir en un estado de derecho con justicia social.

    El Gobierno tiene capacidad para exigir mayor asistencia a cada lugar de mayor necesidad para obtener la explotación racional de la tierra porque toda la riqueza proviene de ella y ahí está el futuro del país, y si esto ocurriera en el Paraguay viviríamos en un vergel como la República de Taiwán, Finlandia y otros .

    Carlos Saldívar Orué

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    Publicado por jotaefeb | 24 julio, 2017, 6:59 am
  5. Plata o plomo, moneda de cambio

    La información proporcionada por un estudio social sobre la forma de influencia del EPP en la región, con un nivel bastante bajo de inversión, a los habitantes de la región, no es nueva ni sorprendente; desde el comienzo se supo que el grupo criminal se manejó con el soborno, típico de los grupos paramilitares, de extrema derecha o de extrema izquierda, narcos, mafiosos, mariguaneros, contrabandistas, rollotraficantes… etcétera.
    La fórmula es tan antigua como las mafias: plata o plomo y no queda mucha opción para el ciudadano de a pie, trabajador, paupérrimo, pobre o marginal, en una zona aún desprotegida, pese a la presencia de la Fuerza de Tarea Conjunta.
    El aparato oficial se mueve con extrema cautela, bajo la mirada censora de la sociedad; el aparato parapolicial se mueve a su antojo, con los partidos políticos, preocupados más por el electorado, con los organismos de derechos humanos que condenan los abusos de las fuerzas oficiales, pero que son sumamente complacientes con los abusos de los criminales, hasta el punto que tal vez hasta condenen el calificativo periodístico de criminales, amparados en el de “combatientes”, como ya han tanteado algunos abogados de derechos humanos a favor de los unos pero no de los otros, olvidando tal vez a los macheteros de Santaní y otro grupos de “combatientes estronistas hasta las últimas consecuencias”.
    La fórmula plata o plomo es tan antigua como las mafias, del carácter que sean. Es la fórmula adecuada para mantener un control regional, con un mínimo de inversión y un máximo de terror.
    En esta coyuntura es muy difícil para la población tener opciones, en un amplio territorio, fácil de espiar y de controlar por los clandestinos y muy difícil de custodiar por las fuerzas oficiales; es demasiado fácil para los terroristas tomar medidas drásticas de ejecución de “injusticia”, y muy difícil para las fuerzas oficiales de tomar medidas drásticas de justicia, que no sean reprochadas de inmediato por los políticos, votoadictos defensores de los derechos humanos y de la civilidad, siempre y cuando representen votos posibles a favor en las próximas elecciones.
    Es incuestionable que se exija a las fuerzas oficiales que tengan normas estrictas de respeto a los derechos ciudadanos, como corresponde a un estado de derecho; es imposible, al parecer, exigir a las fuerzas paramilitares que respeten los derechos humanos y las garantías constitucionales. Es decir, que tengan deberes además de derechos.
    Así es que nos enteramos que los paramilitares pueden ofrecer la opción de vida, con el pago de una beca para estudiar en la universidad para los ciudadanos desamparados, o un sueldito, como elección ante un balazo, mientras que las fuerzas oficiales tienen que mantener la compostura que corresponde al respeto a la ley y a las buenas costumbres, aunque les cueste.
    La paradoja colombiana de la paz que parece indiscutible para llegar a una pacificación y al desarme de una población armada y entrenada para ejercer la justicia por metralleta propia, deja un tema boyando en el debate, pese a que Colombia es un país que viene de una larga guerra civil anterior incluso a las fuerzas “paramilitares”, de uno y otro bando; que los criminales no paguen sus crímenes, que los criminalizados no tengan justicia. Pero, sobre todo, un interrogante: ¿se crea una jurisprudencia o tal vez deberíamos decir una jurisimprudencia criminal?
    El hecho concreto es que, en estas circunstancias, es muy difícil que se mantenga un equilibrio político y jurídico en la zona de conflicto, salvo este status quo que venimos viviendo con cierto cinismo de la sociedad, mientras la “plaga” no nos llegue a nuestro vecindario.
    Es un problema del Gobierno, de los tres poderes del Estado, de los partidos, de las organizaciones sociales… un problema nacional.
    Estamos a tiempo de plantarlo como sociedad, desde todos los sectores. O podemos seguir dilatándolo, mientras no nos toque tan de cerca. Mientras no lo planeemos entre todos y a fondo, la moneda de cambio seguirá siendo plata o plomo.
    Un terrorífico “mercado” laboral.

    http://www.lanacion.com.py/editorial/2017/07/14/plata-o-plomo-moneda-de-cambio/

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    Publicado por jotaefeb | 16 julio, 2017, 8:40 pm
  6. La soberanía perdida

    Por Guillermo Domaniczky

    Recuerdo que cuando comenzábamos a hablar del EPP, varios, por afinidad ideológica, mala fe o ignorancia, planteaban que no era más que una creación de la derecha para perseguir a luchadores sociales y que los periodistas le hacíamos el juego.

    Esto hasta que la misma Carmen Villalba incitó públicamente a la lucha armada de clases desde la cárcel del Buen Pastor, dejando sin discurso a quienes en realidad eran funcionales al grupo criminal.

    Pasó el tiempo, el EPP no fue desarticulado, y se le agregaron la ACA y el EML, para replicar secuestros, asaltos y asesinatos como método de lucha y financiación.

    Pasaron Duarte, Lugo, Franco, Cartes, y millones de dólares para la FTC, y estas organizaciones criminales siguen instaladas en el mismo perímetro, haciendo demostraciones de fuerza periódicamente.

    Y ahora incluso con un ministro de la Corte, el liberal Miguel Bajac, proponiendo intentar un diálogo con estos grupos.

    Para completar la escena, en paralelo, desde hace unos años, surgen hechos que se vienen atribuyendo autodenominados “Justicieros de Frontera”.

    El último episodio ocurrió esta semana, con la toma como rehén de la cuñada de Alejandro Ramos, exmiembro del EPP y actual líder del EML.

    A la mujer, que estuvo cautiva por varias horas, sus captores le pidieron información sobre su cuñado, y al liberarla le entregaron una nota con esta leyenda:

    “Esta es una muestra de lo que podemos hacer. Vamos a ir por todos ustedes quebrantadores de la paz. Fuera malditos EPP. Firma: JF”.

    Bajo la misma identificación, en agosto de 2015 ya habían baleado e incendiado un taller de la familia de otro miembro del EPP, Manuel Cristaldo Mieres.

    En el lugar fue encontrado un panfleto en el que se advertía que cobrarían “ojo por ojo y diente por diente” cada ataque del EPP contra gente inocente.

    También hubo mensajes amenazantes en las redes sociales bajo el mismo nombre, y en noviembre del año pasado dos adolescentes asaltantes fueron asesinados en Pedro Juan Caballero por quienes también dijeron ser de este grupo.

    Con anterioridad a estos casos, ya hubo otros similares, en Amambay y Alto Paraná.

    Sean del mismo grupo, o simuladores, narcotraficantes, abigeos, criminales comunes o guerrilleros, algo parece claro, el Estado paraguayo está perdiendo la partida en el norte.

    La esperanza, o ingenuidad, es esperar que alguien, alguna vez, busque un gran acuerdo político contra el crimen organizado, para restaurar la autoridad del Estado e intentar recuperar la soberanía perdida en una región en la que los criminales van ganando.

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    Publicado por jotaefeb | 16 julio, 2017, 7:55 pm
  7. Perverso montaje

    El 2 de diciembre de 2016, tras un tempranero allanamiento se exhibía ante las cámaras un cargamento de 45 kilos de marihuana, unos cuantos papeles supuestamente del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), unos CDS y a la pareja conformada por Dora Meza y Pedro Espinoza. Este último es periodista, docente de la Universidad Nacional del Este (UNE) y coordinador regional del Partido Comunista del Paraguay. En tanto que la mujer es docente y es hermana de Aldo Meza, recluido en la Agrupación Especializada, y Magna Meza, líder del EPP.
    “En el patio de la casa, situada en el Km 8,900, Acaray, los agentes encontraron debajo de un sofá dos bolsas de plástico grandes, que contenían un total de 46 panes de marihuana, que pesaron 45 kilos. Además, había una bolsita más pequeña, dentro de la cual fueron encontrados varios CDS en medio de una hoja doblada con la fotografía de “soldados” del EPP. Así también, había cuatro panfletos con comunicados viejos, todos con logotipos impresos del EPP, pero sin firma”, decía la información publicada luego del procedimiento.
    Seis meses después, el fiscal Manuel Rojas concluyó que no existen elementos que vinculen a la pareja con la droga, que su nivel de vida no condice con personas que se dedican al narcotráfico, y que la droga estuvo expuesta a la humedad, lo que lo hace inservible para su comercialización. En base a estos datos se concluyó lo que desde un principio se denunció, que la droga fue plantada con tal de incriminar a la pareja. El fiscal Rojas pidió el sobreseimiento definitivo de la pareja pero el profesor Espinoza sigue guardando reclusión, porque la juez Alba Meza derivó ahora el caso al Fiscal General del Estado, Javier Díaz Verón.
    Hace solo unas semanas, tres brasileños detenidos en un procedimiento ilegal, uno de ellos condenado por narcotráfico en Brasil fueron liberados con la celeridad de un rayo por la misma justicia. Uno de ellos continuó preso, solo porque encontraron un elemento del cual agarrarse, por tener doble identidad.
    El caso del profesor Espinoza es de extrema gravedad, porque demuestra que una mente perversa puede utilizar a la policía, al sistema judicial y a la fiscalía para perseguir a un ciudadano inocente. El burdo montaje fue preparado de forma maquiavélica y se esperó que la señora Meza estuviera en la casa para realizar el allanamiento, ya que la orden se había conseguido tres días antes, pero como la afectada estaba de viaje, se optó por postergar el operativo hasta asegurar su presencia.
    La sociedad debe reaccionar y exigir que este caso no quede impune que una vez que se aclare el caso, los promotores de este terrorífico plan, para perseguir a un ciudadano inocente, sean llevados ante la justicia. Hoy es Pedro y su familia. Mañana puede ser cualquier otro ciudadano que moleste a los que manejan los hilos del poder.

    http://www.vanguardia.com.py/2017/06/16/perverso-montaje/

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    Publicado por jotaefeb | 18 junio, 2017, 8:11 am
  8. Orden superior

    Por Mariana Ladaga

    El 2 de junio el fiscal Manuel Rojas al presentar su requerimiento conclusivo pidió al Juzgado de Garantías el sobreseimiento definitivo del docente y dirigente político Pedro Espinoza y de su expareja, Dora Meza. Durante un allanamiento, en el patio de la casa donde vivían, se habían encontrado panes de marihuana y panfletos del autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), pero el Ministerio Público concluyó que las evidencias fueron plantadas. Más de quince días después el profesor sigue preso en la Penitenciaría Regional de Ciudad del Este.

    Dora Meza es docente recibida en Historia. Es hermana de dos miembros del EPP, Magna y Aldo, pero en la Policía Nacional no tienen indicios de que ella tenga vinculación con el grupo. Pedro Espinoza, que era su pareja durante años, fue funcionario de Itaipú, es docente universitario, periodista y dirigente del Partido Comunista, no tiene antecedentes penales ni policiales.

    El día que allanaron la casa de Espinosa, el 2 de diciembre, él preparó un mate y con tranquilidad afirmó su inocencia. La droga fue encontrada bajo un sofá viejo, en el patio de la vivienda, que no tiene muralla, sino un alambrado que lo separa de un baldío por el que podría ingresar cualquiera.

    Seis meses después la fiscalía concluyó que las evidencias se plantaron y que la Policía intervino por “orden superior”. Los agentes no conocían a la fuente que proporcionó la información, no hicieron un seguimiento previo del caso, no pidieron la asesoría de otras dependencias, sino que recibieron la orden y la cumplieron. Una irresponsabilidad que no debería pasar por alto.

    Dora y Pedro pasaron en la cárcel Navidad, Año Nuevo, los cumpleaños, el desarrollo de su hijo, que debió ser llevado a casa de los abuelos. La semana pasada a ella le dieron prisión domiciliaria porque está embarazada, pero el profesor no corrió la misma suerte. Hoy, Día del Padre, “por orden superior” sigue en la penitenciaría porque en este sistema “garantista” no se presume la inocencia, sino la culpabilidad, y la jueza del caso, Alba Meza, quiere una segunda opinión de la fiscalía antes de liberarlo.

    El Estado debe hacerse responsable de lo que está pasando con Pedro y Dora, que vieron sus vidas interrumpidas porque alguien “de arriba” lo ordenó. Terrible ejemplo sobre cómo la dictadura sigue tan presente en este régimen, que creemos democrático.

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    Publicado por jotaefeb | 18 junio, 2017, 7:45 am
  9. La FTC debe producir resultados

    Desde la crisis política que precipitó la renuncia del presidente Raúl Cubas Grau en marzo de 1999, las Fuerzas Armadas de la Nación han entrado en gradual pérdida de motivación profesional de sus recursos humanos, de equipamiento y de apresto operacional, para cumplir con su rol constitucional de proteger la soberanía nacional y la vida y bienes de los habitantes de la República.

    Con creciente número de oficiales y suboficiales (incluidas mujeres) pero virtualmente sin efectivos de tropa de combate, los ampulosos Cuerpos de Ejército y Divisiones del Ejército, así como los comandos equivalentes de la Armada y de la Fuerza Aérea, solo existen en los organigramas, vale decir, en los papeles, y al mero efecto político de habilitar puestos para generales y almirantes supernumerarios que en la actualidad doblan en número a los que existían durante la dictadura stronista, cuando las Fuerzas Armadas contaban con por lo menos unos 8.000 soldados conscriptos; hoy día no llegan al millar.

    A la par del macrocefálico crecimiento del cuadro de oficiales generales y almirantes y de los correspondientes a oficiales superiores y subalternos, así como de suboficiales y sargentos, el escuálido presupuesto asignado a las FF.AA. desde los tiempos del “Gobierno de Unidad Nacional” de Luis Ángel González Macchi hasta ahora, apenas es suficiente para el pago de sueldos del personal militar y el sostenimiento de oficinas burocráticas en que se han convertido hoy los cuarteles por falta de soldados conscriptos a quienes instruir y entrenar profesionalmente. El poco dinero presupuestado para la compra de armamentos y equipos militares, así como para el apresto táctico de las unidades orgánicas de combate, ha sido totalmente absorbido para el sostenimiento vegetativo de la institución militar.

    Al asumir la Presidencia de la República, y concomitantemente el Comando en Jefe de las FF. AA., lo que Horacio Cartes debió haber hecho es establecer una política de Gobierno destinada a implementar una estrategia de seguridad nacional, para repotenciar la institución militar de conformidad con la capacidad económica del Estado a fin de devolverle su capacidad operativa en áreas críticas de apresto operacional y de inteligencia y, de ese modo, combatir con más eficacia a la banda terrorista del autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) que sus antecesores en el cargo no pudieron, o no quisieron, eliminar. En vez de eso, optó por una solución que con el correr del tiempo, en vez de resolver el problema, ha pasado a constituirse en parte del mismo: la creación de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC); un comando híbrido tricéfalo integrado por elementos militares, policiales y agentes civiles de la Senad, que, obviamente, ha fracasado absolutamente en su cometido de capturar o eliminar a la gavilla criminal que mantiene en vilo a los departamentos del norte de la Región Oriental del país.

    Pese a las recurrentes críticas y reclamos de la ciudadanía, de las autoridades civiles y religiosas de la zona y de los gremios empresariales seriamente afectados por la inseguridad instalada por los forajidos, a la gran cantidad de víctimas civiles, militares y policiales asesinadas y secuestradas por la banda criminal y sus congéneres, así como los innumerables hechos vandálicos de robos y depredaciones que han causado, hasta ahora el Presidente de la República ha hecho caso omiso al clamor ciudadano. En vez de rever su fallida estrategia de combate al grupo marginal, ha optado por poner paños tibios a la inquietud de la gente suscitada en cada trágica ocasión con el ineficaz expediente de cambiar al comandante de la FTC. El recientemente designado nuevo titular de la FTC, coronel Héctor Grau Domínguez, es el quinto comandante que asume en menos de cuatro años. Irónicamente, su antecesor inmediato, el general Julio Brugada Brizuela, duró apenas dos meses, lo que da idea de la desprolijidad con que el Comandante en Jefe maneja esta amorfa agrupación de recursos humanos, profesionalmente tan disímiles como agua y aceite.

    A propósito, resta por verse el liderazgo que el nuevo comandante ha prometido imprimir a la hoy criticada fuerza en la que milita desde su creación. Por de pronto, descalificando a sus antecesores en el cargo, ha sostenido que en la FTC nunca hubo “dualidad de mando”. También se ha apresurado a desmentir lo que ha sido “vox populi”: que en la noche del 14 al 15 de mayo último, siendo él el jefe de Operaciones de la FTC y el destituido general Julio Brugada el comandante, dejaron escapar por inoperancia a una veintena de componentes del EPP, con quienes se toparon cara a cara en la zona de Azotey. En un comentario radial abrió el paraguas antes de que llueva: aseguró que el EPP es un grupo terrorista que no puede ser derrotado a corto plazo. Su fatalismo recuerda el que animaba al inoperante exministro del Interior y actual aspirante a fiscal general del Estado, Francisco de Vargas, quien había anticipado que los secuestrados por la banda criminal serían retenidos en cautiverio por mucho tiempo; premonición lamentable que justamente fue cumplida por la inoperancia de la FTC.

    Coincidentemente, a esa apreciación pesimista del nuevo comandante con relación al éxito de su comando en la lucha contra el EPP se ha sumado la del ministro de la Corte Suprema de Justicia Miguel Óscar Bajac, quien ¡¡¡ha instado a optar por el diálogo con la gavilla criminal!!!, antes que buscar neutralizarla por la fuerza. “Sugiero el diálogo”, dijo citando el precedente registrado en Colombia entre el Gobierno y las FARC, como si en nuestro país tuviéramos un ejército de insurgentes que tienen sus guaridas en inaccesibles montañas desde donde perpetran sus golpes.

    Un comandante que no tiene fe en la victoria está predestinado al fracaso, por lo que la ciudadanía no debiera ilusionarse de que bajo el liderazgo del coronel Grau se vaya a mejorar en cuanto al desempeño operacional de la FTC. Por el contrario, en su menguada foja de servicios lo que consta es que fue un actor destacado en ocasión del fallido complot de terrorismo de Estado que costó la vida al capitán de Ingeniería Enrique Piñánez en Cuero Fresco, distrito de Horqueta, en noviembre de 2014, cuando fungía como comandante de la FTC el general (R) Ramón Benítez Amarilla, ahora autoproclamado candidato para un cargo electivo.

    Es hora de analizar seriamente qué hacer con la costosa FTC. Solo caben dos alternativas: exigirle resultados o que se prescinda de ella.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/la-ftc-debe-producir-resultados-1600831.html

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    Publicado por jotaefeb | 6 junio, 2017, 7:40 am
  10. Promesas incumplidas

    Los gobernantes que hicieron promesas o quisieron marcar derroteros en sus discursos iníciales al asumir el cargo no lo pudieron cumplir, en algunos casos por incapacidad y en otras por desinterés, falta de compromiso o simplemente porque caía bien decir esas bellas promesas en medio de un acto tan solemne y pomposo en presencia de tantos mandatarios internacionales. Nicanor Duarte Frutos aseguraba que el iba a ser el artífice de la redención del pueblo paraguayo, intento hasta cierto grado pero no puedo lograr ese objetivo porque promediando su gestión se olvido de sus promesas y solamente pensó en su reelección y de los cantos de sirenas de su entorno de avivados y oportunistas que ya no les dejo gobernar para la gente.
    Lo mismo sucedió con Fernando Lugo quien había prometido que en los cien primeros días de gobierno iba a solucionar la penosa situación de los indígenas en el Paraguay. Pues bien no lo solucionó en los cien primeros días ni en los cuatro años restantes, es más, muy rápido se desentendió de la problemática indígena al comprender que los nativos ni siquiera saben protestar, no cierran las calles en manifestaciones, ni se encadenan o crucifican como los sindicalistas y activistas sociales. Así Horacio Cartes, enfatizaba con vehemencia en su discurso inaugural y en la conferencia de prensa posterior que el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), no le iba a hacer la agenda futura, y que su gobierno marcaría la línea de acción en contra del grupo insurgente.
    Sin embargo todos sabemos hoy día que en este tiempo de Cartes el EPP, hizo lo que quiso dentro de su área de influencia, se pasearon como Juan por su casa, por todo el territorio norte en donde accionan, mataron policías, militares, secuestraron, robaron, cobraron rescate, liberaron secuestrados, sin que las fuerzas de seguridad pudiera intervenir repeliendo estos hechos o desbaratando y apresando a los responsables de los ilícitos, el hecho que el gobierno tuvo que cambiar a 6 comandantes de las Fuerzas de Tareas Conjuntas, si esto no es imponer una agenda que nombre se le puede dar, lo malo es que ninguno de los que se sucedieron como Comandante pudieron obtener resultados positivos y menos morigerar la sensación de descontrol en la región.

    Lo cierto y lo concreto es que estas fuerzas creadas por este gobierno para combatir al EPP, demostró en estos casi cuatro años de vigencia su total incapacidad para enfrentar a un rival fantasmagórico que aparece aplica sus golpes y luego desaparecen sin que las fuerzas de Tareas Conjuntas intervengan y cuando al fin lo tienen en la mira por desinteligencia entre los jefes no asestan el golpe que pudo haber sido mortal o definitivo la pasada medianoche del 14 y la madrugada del 15 de mayo. Los rumores dicen que el EPP es un invento, una ficción, que mas que guerrilleros de ideologías de izquierda se trata de un grupo surgido para apuntalar y liberar a través del crimen y el terror territorio para el narcotráfico, en cualquiera de los casos el daño al desarrollo del país es inmenso y se debe poner fin a sus actividades.

    Andrés Granje

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    Publicado por jotaefeb | 5 junio, 2017, 8:33 am
  11. Golpe de timón

    El presidente Horacio Cartes, cambió ayer una vez más al comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta. Se cree que la disposición se tomó luego del fallido operativo, donde supuestamente ya se tenía en la mira a los principales líderes del grupo criminal, pero que por una falta de coordinación entre los mandos militares, los foragidos lograron escapar otra vez.
    Fue nombrado el coronel DEM Héctor Grau, quien reemplaza en el cargo al general de brigada Julio Brugada Brizuela. Ya fueron varios los comandantes de este amorfo grupo conformado durante la administración Cartes, pero que hasta ahora solamente ha cosechado fiasco y humillación.
    Se habla de que el grupo criminal conocido como Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) no pasa de ser un reducido grupo, pero que sin embargo, hasta ahora ninguna de las administraciones ha podido desmantelar. Es más, durante este gobierno la banda criminal pudo perpetrar una serie de atentados, ejecuciones de civiles, militares y policías y mantener secuestrados a tres compatriotas.
    Es absolutamente inexplicable e inadmisible que con el despliegue de fuerzas, armamentos y recursos económicos y logísticos, toda la dotación de las denominadas Fuerzas de Tarea Conjunta, conformada por efectivos de las Fuerzas Armadas, de la Policía y agentes de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad), no se haya podido acabar con la banda armada.
    En coincidencia con la asunción del nuevo comandante, el general Ramón Benítez, excomandante de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), dijo que hay que cambiar de estrategia en el combate y sobre todo, fortalecer el trabajo de inteligencia para lograr resultados efectivos.
    Lo más lógico que se puede hacer cuando no se están logrando resultados efectivos, además de cambiar de comandantes, es la búsqueda de estrategia diferente. Los sucesivos cambios en los comandos están demostrado que no tienen resultados positivos. En algún momento, inclusive ya se había planteado disolver la FTC pero se tuvo la oposición de los ganaderos de la zona, quienes con estas fuerzas tienen garantizada la protección.
    Si no se logra erradicar a tiempo este cáncer llamado EPP, dando un buen golpe de timón, lo que se logrará es que se fortalezcan nuevamente mafias de militares y policías que brindan protección a estancias y propiedades de la zona, como ha sucedido en otros países. La gran deuda de esta administración con la sociedad es el combate al EPP. Es de esperar que el remedio no se convierta en algo peor que la enfermedad.

    http://www.vanguardia.com.py/2017/05/30/golpe-de-timon-2/

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    Publicado por jotaefeb | 31 mayo, 2017, 8:06 am
  12. Sobran leyes, faltan honestidad y coraje

    La Asociación Rural del Paraguay (ARP) ha emprendido una “cruzada por la seguridad de todos y cada uno de los habitantes” del país. La iniciativa merece el aplauso de la ciudadanía castigada por el flagelo de la violencia cotidiana contra la vida y los bienes de quienes tienen derecho a vivir en paz y libertad, sin el temor de ser asaltados, secuestrados o asesinados.

    En los últimos años, el orden público ha venido siendo atacado con una frecuencia y una intensidad cada vez mayores por los criminales –organizados o no– por la simple razón de que tienen buenos motivos para confiar en que no serán castigados de acuerdo a la ley, debido a la indolencia y, sobre todo, a la corrupción de los agentes estatales. Ya no se trata solo de que individuos o locales comerciales sean asaltados a mano armada, aunque más no sea para robar un teléfono móvil, sino de que una gran ciudad, como la capital del Alto Paraná, puede quedar durante horas en manos de maleantes dotados de pertrechos bélicos, ante la total inoperancia de las fuerzas policiales. Como anunció el presidente de la ARP, Luis Villasanti, ya se realizó una primera reunión con representantes de los poderes del Estado y otros sectores para analizar la situación y “buscar todos juntos la solución”. Volverán a encontrarse para presentar propuestas específicas. Es deseable que estos encuentros sirvan para algo más que para la foto, que es para lo único que suelen servir las manidas “cumbres de poderes”.

    El país está harto del palabrerío inútil y desea hechos concretos. El mero intercambio de inquietudes y de opiniones e incluso los compromisos asumidos en consecuencia no servirán de nada mientras no se tomen las medidas oportunas para precautelar la seguridad que, como bien señala el citado ganadero, es indispensable para que haya desarrollo.

    Es muy cierto que “ningún Gobierno solucionó la inseguridad”, pero ello no se debe a que el Código Penal sea ajeno a nuestra realidad. Este conjunto de normas es perfectible, sin duda, pero está lejos de constituir la causa principal del auge de la delincuencia. El problema de fondo radica en la desidia, la negligencia, la irresponsabilidad y la corrupción de quienes deben aplicarlo, incluyendo a quienes tienen la función de prevenir e investigar los delitos. Se podrán tener las mejores normativas, pero con los agentes estatales que sufrimos, la población nunca podrá estar segura. Por ejemplo, si los motoasaltantes proliferan no es porque la legislación les favorezca, sino porque muchos policías les cobran un porcentaje de sus ganancias ilícitas para que puedan actuar con impunidad. Si el narcotráfico prospera, no es porque falten leyes, sino porque a los fiscales, los magistrados y los agentes del orden les faltan el coraje para combatirlo y la honestidad para rechazar sus sobornos. De hecho, hay quienes están lisa y llanamente a sueldo del crimen organizado, como lo reveló el 10 de mayo el suboficial Marco Antonio Verdún, quien habría pagado cuatro millones de guaraníes al hoy exjefe policial de Alto Paraná, Manuel Sosa, para conservar su puesto en una subcomisaría de la rica zona marihuanera de Itakyry, y que, además, habría entregado 50 millones de guaraníes al anterior jefe, comisario Juan Fernández, y a los entonces jefes del Departamento Antinarcóticos, comisario Cristian Cáceres, y de Investigación de Delitos, comisario Arsenio Correa.

    ¿De qué seguridad podrían gozar las personas honestas si tanto dinero sucio circula en el aparato estatal, donde también se halla instalada la mafia pura y dura?

    La zozobra permanente no es atribuible a las deficiencias del Código Penal ni tampoco al seguramente mejorable equipamiento del Ministerio Público, del Poder Judicial o de la Policía Nacional. El principal obstáculo para precautelar la seguridad lo constituye la podredumbre moral de numerosos agentes públicos, de todos los niveles. Esto implica que la “cruzada por la seguridad” debe ir acompañada, si no precedida, por otra contra la corrupción, que es la causa principal de la impunidad de tantos atracos, secuestros y asesinatos.

    En la última asamblea de la ARP se guardó un minuto de silencio en memoria de los dieciocho policías, once militares, veintinueve trabajadores rurales y cuatro ganaderos ultimados por el EPP. En la lista de víctimas también figuran los tres secuestrados que siguen en sus garras, el colono menonita Abrahán Fehr, el ganadero Félix Urbieta y el policía Edelio Morínigo, este último desde hace casi tres años. Hasta la fecha, el combate contra esa banda criminal ha insumido el equivalente a por lo menos setenta millones de dólares, con pobre resultado, ya que esos bandidos continúan operando a sus anchas en el norte del país. ¿Es un asunto de ineptitud de la Fuerza de Tarea Conjunta, o es que también en este caso incide la corrupción? Hay fuertes indicios de que, en efecto, también los gastos en materia de vehículos, combustibles, municiones y armamentos dan lugar a malversaciones, sin olvidar que los sobresueldos y los viáticos podrían inducir a los uniformados a mantener con vida a “la gallina de los huevos de oro”.

    En suma, a esta altura de la inseguridad reinante, los ganaderos, lo mismo que las llamadas “fuerzas vivas” en general, no deben desentenderse de la corrupción, como si fuera un fenómeno más o menos normal en el sector público que no les afectaría a ellos, dedicados solo al trabajo honesto. Esa lacra también mata, y no solo privando de medicamentos y de insumos a los hospitales públicos, sino también facilitando la criminalidad.

    Es de esperar, entonces, que las reuniones iniciadas se ocupen muy especialmente de esa madre prolífica de todas las demás modalidades delictivas que proliferan en nuestro país.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/sobran-leyes-faltan-honestidad-y-coraje-1598088.html

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    Publicado por jotaefeb | 28 mayo, 2017, 1:08 pm
  13. Conozca el hachís del Amambay

    Por Alfredo Boccia Paz
    En la madrugada del pasado miércoles una comitiva policial que buscaba a miembros del EPP en una zona inhóspita del Amambay, limítrofe con el Departamento de San Pedro, fue recibida a balazos. Los uniformados, superiores en número y armamento, apresaron a 18 delincuentes y suponen que otros treinta lograron huir. Pero lo que encontraron con los primeros rayos del sol fue sorprendente.

    Se trataba de un complejo laboratorio de procesamiento de drogas ubicado al pie de un cerro y distribuido en cinco campamentos en los que había 10.000 kilos de marihuana picada, un sistema de energía eléctrica trifásica con wifi incluido, y numerosos artefactos como 25 congeladoras grandes. Además se incautaron varios vehículos, motocicletas, armas y municiones. Un laboratorio de este tipo no había sido visto antes en nuestro país, pues sirve para producir una droga novedosa que no se consume internamente: el hachís. Este producto, más costoso que la marihuana, se obtiene a partir de la resina del cannabis, se purifica a través de separación con hielo y se fuma en cigarrillos o pipas. Históricamente solo era consumido en Marruecos y la región del Rift. Hace medio siglo Marruecos se convirtió en el paraíso del hachís, que comenzó a tener una creciente demanda en los países de Europa. Allí ingresa en veloces lanchas neumáticas que cruzan los escasos 14 kilómetros que lo separan de la costa andaluza.

    Dos décadas atrás la consumían en el Brasil solo inmigrantes y turistas adinerados. Luego apareció un mercado ilegal que tenía como usuarios a jóvenes urbanos y de clases acomodadas que huían de la macoña prensada y de baja calidad para degustar la pureza y diversidad del hachís proveniente de España. Hace dos o tres años el hachís empezó a encontrarse en las bocas de fumo de zonas populares y a precios y calidad inferiores al ofrecido en los barrios nobles.

    Hoy es un producto en plena expansión en las favelas de Río de Janeiro y en las áreas pobres de São Paulo. La Policía brasileña desconocía su modo de extracción, aunque apuntaba al sospechoso de siempre: el Paraguay.

    El hallazgo del megalaboratorio de colonia Piray confirma la rapidez con la que nuestros narcos se adaptan a las nuevas exigencias del mercado. Aunque todavía se desconocen los detalles, es casi seguro que este ambicioso proyecto fue posible gracias a una eficaz alianza público-privada entre PCC, EPP y la Policía Nacional.

    Como todo emprendimiento nuevo, hay aspectos de la calidad del producto que deben ser mejorados, pero eso es solo cuestión de tiempo. Nuestra marihuana, considerada hoy como la más apreciada del mundo, tampoco llegó a ese pedestal del día a la noche.

    Una vez más, desconocidos emprendedores reafirman con este producto nuestra marca país ante el mundo.

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    Publicado por jotaefeb | 27 mayo, 2017, 10:48 am

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