Dos versiones para un mismo objetivo

Honor Colorado empezó la tarea de consolidar a Santiago Peña como candidato para las internas presidenciales. Las dudas del principio van dando lugar a certezas.
El mismo presidente Cartes se convirtió en el mejor operador del Ministro de Hacienda. Apenas llegó al país organizó reuniones con dirigentes de distintos departamentos para reforzar el apoyo y reducir el mínimo eventuales fugas. El martes concentró a toda la dirigencia del Departamento de Alto Paraná, el segundo con mayor caudal electoral. Subido a la tarima junto con Javier Zacarías, líder del Este, se encargó de articular un discurso que terminó de convencer a aquellos que llegaron al encuentro con algunas dudas.

El jueves la reunión fue con los dirigentes del Departamento Central y Asunción. Una vez más Cartes habló de la necesidad del cambio, de continuar con el modelo y de la necesidad de renovar el Partido Colorado. En general los dirigentes se mostraron a favor aunque no necesariamente estuvieran de acuerdo. Les quedó claro que antes de necesidad de continuar con el proyecto político hacia falta hacer sacrificios.

Esos dos encuentros fueron centrales para el Presidente. Los dos departamentos, junto con Asunción, suman casi el cincuenta por ciento de los votos del país. Al no tener casi objeciones de la dirigencia terminó por confirmar que la candidatura de su Ministro de Hacienda es la vía correcta y que ahora se inicia la tarea de consolidar votos pensando en las elecciones presidenciales.

Con la candidatura presidencial encaminada se empezó a conformar la lista preliminar para la Cámara de Senadores. Cartes encabezará la nómina. El segundo de la lista será Zacarías y la tercera Lilian Samaniego. A partir de ahí se abre la discusión sobre los demás miembros. El núcleo duro del cartismo propone poner técnicos y exministros para asegurar lealtades, pero el ala política quiere algo más mixturado. Un uno a uno. Para la Cámara de Diputados se abrirán las listas de candidatos. Es una manera de diluir enojos, desconcentrar poder y asegurar que aquellos que tengan mayor peso electoral tengan su oportunidad y no se alejen.

La discusión esta abierta, pero si todo va conforme lo previsto, en unos diez días Honor Colorado presentará su lista de candidatos.

Mientras el oficialismo avanza en consolidar a su candidato y empieza a trabajar sus listas, la disidencia no logra cerrar un acuerdo. Pasaron casi dos semanas del último encuentro que mantuvieron los potenciales candidatos; desde entonces es poco lo que se sabe.

Las reuniones tuvieron un abrupto frenazo. En algún momento de aquellas primeras conversaciones la candidatura presidencial parece haber creado una grieta que hasta ahora no pudieron cerrar. Ninguno de los eventuales candidatos parece dispuesto a bajar su postulación en función a un interés superior.

Lejos de integrar un solo equipo político el candidato de la disidencia, Mario Abdo, y el vicepresidente Juan Afara, empezaron a hacer campaña por separado.

En el transcurso de la semana regresa al país el diputado Hugo Velázquez. En la disidencia sostienen que a partir de ahí se reactivarán las reuniones y que para los primeros días de junio habrá un proyecto común. El discurso parece prometedor, pero la realidad se muestra bastante distinta. Pareciera que el interés de cada sector es mantener su espacio político y no arriesgar más allá de lo estrictamente necesario.

Para la disidencia la candidatura de Abdo es innegociable, para Afara su aporte al proyecto disidente es el valor agregado que le falta para pensar en ganar al oficialismo; por tanto se siente con derecho a reclamar la candidatura. Esa discusión de fondo es la que terminará definiendo el futuro de la disidencia en las internas y determinará cómo Honor Colorado va a encarar las elecciones.

Por Osmar Gómez

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/dos-versiones-para-un-mismo-objetivo-1595449.html

 

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14 comentarios en “Dos versiones para un mismo objetivo”

  1. Panorama complicado en la disidencia
    27 mayo, 2017

    Ningún proyecto que tuviera como principal motivación el “anti” algo puede llegar a buen puerto. Esto lo hemos advertido desde el vamos ni bien salió a la luz pública la intención de varios colorados de conformar un frente anticartista, con la idea de ganar al oficialismo la candidatura a la Presidencia de la República.

    Tanto Mario Abdo Benítez, Nicanor Duarte Frutos y los exoficialistas Juan Afara, Luis Castiglioni y Hugo Velázquez, decidieron unir fuerzas con el único objetivo de golpear lo más duramente a Horacio Cartes, a quien no le perdonan que no los haya tenido en cuenta para su proyecto político. En realidad, se podría decir que este quinteto está conformado por resentidos que no pudieron aceptar con altura no haber podido convencer al jefe de Estado para que se jugara por ellos.

    Por lo tanto, esta unión libre es de conveniencia, y sus integrantes están atados entre sí no por amor sino por rencor. Ante este mejunje todo hacía anunciar que la cosa no podría tener un resultado favorable.

    Pero no es el odio a Cartes el único problema que tiene el quinteto, compuesto por caciques ambiciosos y poco dispuestos a pensar en su pueblo, si es que lo tienen. El pasado de algunos de ellos hace imposible que el frente pudiera centrar sus acciones y decisiones de modo democrático. Abdo Benítez, quien representa el heredero del stronismo al que representó su padre y benefició a toda su familia, pretende ser el tendotá, el único líder, el que no admite competencia de ninguna laya.

    Mucho antes de que se pensara siquiera en la posibilidad de armar un frente, Marito ya había decidido que él, y sólo él, sería el candidato del anticartismo para la Presidencia de la República. Jamás se planeó a sí mismo la posibilidad de tener que competir la chapa con algún otro dirigente, aunque su intransigencia pudiera poner en peligro la supuesta unidad anticartista de la que tanto presume.

    Pero resulta que Afara ya no quiere seguir siendo segundo plato de nadie. Por eso abandonó el oficialismo a pesar de seguir siendo vicepresidente de la República; porque Cartes no lo consideró potable para sucederle en la Presidencia. Así que, si tomó una decisión tan fuerte guiado por la ambición de llegar al Palacio de López, parece muy poco probable que ahora acepte ser el segundón de Abdo Benítez.

    Así que el vice quiere ser presidente. Por si fuera poco, sabe que ni siquiera puede ceder el primer puesto y quedarse como el segundo de a bordo, porque ya no puede ser reelecto en el cargo. Así que encabeza la chapa o se resigna a una banca en el Senado.

    Para colmo, los neo disidentes están divididos. Mientras algunos, como el diputado Mario Cáceres, insisten en que el frente haga una interna para elegir al candidato y amenazan con hacer rancho aparte, otros, como Duarte Frutos, recomiendan al líder del movimiento que dé un paso al costado en pos de la unidad del frente, convencido de que –de dividirse- nadie tendrá chance de ganar al candidato cartista.

    Y mientras se complica el panorama, los dirigentes de Colorado Añetete no bajan de su nube y ya hablan de confirmar la chapa Abdo Benítez-Velázquez, como si las pretensiones de Afara no tuvieran siquiera que ser tenidas en cuenta.

    Posiblemente logren imponer esta dupla, porque los seguidores de Marito son grandes propulsores de una forma de hacer política que ya debiera haber sido dejada en el pasado, mostrando un partido prebendario y clientelista.

    Este entrevero de ambiciones personales y sectoriales parece ser la fórmula precisa para la derrota. Y ellos ni siquiera se dan cuenta aún.

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  2. Nostalgia “del único líder” opositor contra la del único líder colorado

    La disyuntiva oposición versus colorados ya ha pasado a la historia, por más que la polarización entre los dos partidos históricos aún esté dada en el recuento de los votos; aunque, como decía el filósofo, la repetición de la historia pasa de ser tragedia a farsa… y es lo que está pasando… estamos viviendo una payasesca farsa política, protagonizada por el nuevo presidente del liberalismo y su comparsa, pretendiendo instalar la política nacional en los tiempos del Tiranosaurio.

    Cual un Laíno añoso va a buscar votos imposibles al exterior, en vez de hacer política nacional.

    Lamentablemente, es el Partido Liberal Radical el que protagoniza esta anacrónica repetición histórica, aunque queda la tentación, dado el nivel del discurso de su actual presidente y sus acólitos, de calificarla como histérica.

    Hay sectores políticos “opositores” que consideran que hacer oposición a ultranza es una estrategia política; digamos que del pasado, por no decir de supervivencia prehistórica, un tanto en connivencia con la dictadura… denunciar una supuesta dictadura en vez de tratar de llegar al gobierno por los votos y seguir con la cantinela de la dictadura estronista, es decir, hacer proselitismo misericordioso en el exterior en vez de campaña política seria en el país.

    Es apegarse al pasado derrotista opositor, negando el proceso democrático.

    Hasta hemos tenido una experiencia de convivencia de un gobierno de coalición de todos los sectores, que fracasó, en parte, por la incapacidad política de negociación de los dirigentes.

    Hay un sector de la oposición que ha resucitado que la política, como en los añosos tiempos de la dictadura, se hace con denuncias en el exterior, aunque ya se ha demostrado en la práctica que se puede hacer en el país y ganar las elecciones, como corresponde a la democracia, con votos y no con denuncias en el exterior para pedir misericordia internacional, que se puede cambiar de gobierno por la vía democrática.

    El Partido Liberal, aliado con sectores de izquierda y con un candidato “outsider”, ganó por primera vez en la historia reciente, las elecciones nacionales contra el “coloradismo eterno”, con una alianza, aunando a los opositores, contra un Partido Colorado que durante décadas había dominado el escenario político.

    El discurso un tanto decadente del entonces líder del coloradismo, el ex presidente Duarte, que vuelve a repetirlo hoy, de exceso de gritos y falta de equipo para anular las acusaciones de “violación de la Constitución”, contrapuesto a la alianza opositora que ofrecía un posible nuevo escenario, determinó la histórica derrota; aunque después terminara en la decepción y el fracaso, fue un momento histórico determinante para que el “coloradismo eterno” dejara de ser eterno y tuviera que bajar a la llanura. Y para que la oposición, vía alianza, llegara a ser gobierno.

    Por lo visto, la “historiofilia” nacional no sirve para entender la historia y aprender de ella, solo para charlatanearla. El radicalismo votó en contra de la experiencia triunfadora y se aisló en la obsesión de un candidato que perdió todas las elecciones, salvo las internas sectarias. Y que pretende ser el único líder de la oposición para perder una vez más otra elección nacional.

    Y que en vez de hacer campaña interna, como si estuviéramos en los tiempos del Tiranosaurio, se va al exterior a denunciar una supuesta dictadura de un gobierno constitucional y democráticamente electo, con excelente consideración internacional.

    Otra estupidez política de dirigentes como Efraín Alegre y sus acólitos, que pretenden un “único líder” y aniquilar a los que disienten con su majestad. Es decir, un candidato a dictador que busca en el exterior el respaldo que no tiene aquí, con apenas una precaria mayoría de su partido y ninguneando a todo el resto de la oposición, denunciando a los que ganan con votos como dictadores.

    Y, lo que es más grave, negándose a explicar ante los tribunales los tristes acontecimientos de la destrucción e incendio del Congreso, pretendiendo ser la víctima de un supuesto y remoto intento de asesinato contra él, ninguneando al real asesinato de un joven dirigente de su partido, burlándose de la Justicia, con el tradicional sistema político nacional de “esquivarla”.

    La lacra del Paraguay de hoy está en los dirigentes que miran hacia el pasado, en vez de mirar hacia el futuro. Lamentable espíritu retardatario.

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  3. Al “único líder” nadie compite
    25 mayo, 2017

    A cada paso muestran la hilacha. El vicepresidente Juan Afara creyó el discurso de la disidencia de su partido acerca de que lo recibían “con los brazos abiertos” y, con una alta dosis de ingenuidad política, pensó que eso lo habilitaba a disputar la nominación a la Presidencia de la República, en representación de todos los enojados con el gobierno. Pero rápidamente, los escuderos de “Marito” le hicieron volver a la realidad. Desde Calé Galaverna, hasta Silvio “Beto” Ovelar, pasando por el senador Enrique Bacchetta, abanderado del fundamentalismo anticartista, salieron rápidamente a comunicarle cuáles eran las reglas del juego. “La candidatura de nuestro líder -por Mario Abdo- no se discute”, fue el claro mensaje para el segundo del Ejecutivo, tirando una vez más al tacho el discurso pseudodemocrático al que los “Añetete” constantemente apelan, pero jamás practican.

    Desde el preciso instante en que surgió el nombre de Santiago Peña en el seno del oficialismo, como posible candidato del sector para pugnar por la primera magistratura, los “afaristas” pegaron el grito al cielo y más de uno reprochó al presidente Cartes la supuesta imposición de su preferido. De eso se hicieron eco inmediatamente los exponentes de la disidencia, cuestionando “el verticalismo” en Honor Colorado y el comportamiento de HC como “patrón” que decide las cosas sin consultar a nadie. Sin decirlo de manera expresa, porque ahora están todos juntos, trayeron a colación “la amarga experiencia del pasado, que llevó al partido a la llanura”, en referencia a cuando Nicanor Duarte Frutos sí impuso a Blanca Ovelar como candidata del oficialismo, resultando traicionado, entre otros, por Luis Alberto Castiglioni.

    Así, los disidentes “de la primera hora”, los “neo” disidentes, el “mariscal de la derrota” y los “traidores” de aquel entonces, usaron hasta el cansancio el término “imposición” para impugnar a Peña y agredir a Cartes. Sin embargo, apenas alguien osó manifestar su intención de encabezar la chapa, en este caso Afara, los “Añetete” zapatearon como los mejores bailarines de “malambo” y no ocultaron su nerviosismo hacia los desubicados que se atreven a desafiar al “único lider”, cuya postulación, lo dijeron con todas las letras, no está siquiera en debate.

    Galaverna se manifestó a favor de oficializar cuanto antes la dupla disidente, con “Marito” a la cabeza, por supuesto y, según todo parece, Hugo Velázquez como acompañante. “Después se puede seguir hablando con Afara”, señaló Calé, como relagando a un segundo plano el acuerdo con el vice. Bacchetta también se pronunció en el mismo sentido y, al igual que su colega, ni por asomo abrió la posibilidad de discutir otra hipótesis que no sea “Mario Abdo presidente”. Pero quien expresó de manera más directa la política de esta corriente interna fue “Beto” Ovelar, según el cual “se haga hoy, mañana o en quince días (una encuesta), ya tenemos el resultado cantado. ‘Marito’ es el mejor posicionado. ¿Para qué postergar una decisión inminente?”, destacó el senador, cerrando así cualquier discusión al respecto.

    Qué hará Afara, es toda una incógnita, aunque difícilmente pueda avenirse a reglas de juego tan humillantes que le provocarían un alto costo político, además de tornar absolutamente inexplicable su alejamiento del oficialismo.

    Tal como están las cosas, el escenario colorado resulta bastante esclarecedor: Los que supuestamente “imponen” al candidato (Honor Colorado) consultan sin prisa a la dirigencia para que se expida sobre esta cuestión, mientras que los “demócratas” (la disidencia), obligan a todos los demás a aceptar sin chistar lo que ellos quieren, sin derecho al pataleo, y desempolvan del mugriendo basurero de la historia la grotesca figura del “único líder”.

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  4. Preparativos para la batalla electoral

    Por Marcos Cáceres Amarilla

    El proselitismo se instaló de lleno en el escenario político. Tanto para el partido oficialista como para los partidos de oposición, con una pequeña diferencia. En el Partido Colorado, la disputa es por todos los cargos, especialmente por la fórmula presidencial. En la oposición, hasta ahora, la pelea parece circunscripta a los cargos parlamentarios, ya que un eventual consenso para una chapa presidencial única parece muy difícil y lejano.

    La defunción del proyecto de reelección vía enmienda que, en teoría, debía ser un mazazo contra Horacio Cartes motivó una rápida reacción del presidente y la instalación de una candidatura que tomó de sorpresa a propios y extraños.

    La jugada del Mandatario empujó a disidentes y excluidos del oficialismo a unirse en un bloque. Se viene una disputa electoral interna que, a primera vista, será mucho más entretenida que la que se tuvo en el año 2015.

    En esta oportunidad, el cartismo se topará con rivales de mayor peso. Dirigentes y movimientos que antes lo acompañaron, como el vicepresidente Juan Afara y el presidente de la Cámara de Diputados Hugo Velázquez, ahora decidieron enfrentarlo. El resultado marcará el futuro de la añeja Asociación Nacional Republicana. Cualquiera que gane, sea el candidato digitado por Cartes o el candidato alrededor del cual coincidan los sectores opuestos al proyecto del millonario tabacalero, las cosas cambiarán en el oficialismo.

    En filas de la oposición, el fin de la enmienda tuvo el efecto de instalar una suerte de desconcierto y desorientación. Hasta hace pensar que quizás no creían que pudieran frustrar el plan cartista y, al conseguirlo, no saben qué hacer con su victoria. Parecería que los opositores que combatían el proyecto de reelección no tenían un plan político posterior creíble y coherente.

    El PLRA, principal partido de oposición, continúa sumido en su interminable interna. Lo que menos importa es quién ganará o perderá, ya que la pelea parece ser un fin en sí mismo.

    Hasta ahora, el único candidato seguro de la oposición es el presidente del PLRA, Efraín Alegre, lo cual él podría considerar una buena noticia. Pero, en las circunstancias actuales y si no arriba a un acuerdo dentro de su partido y con los demás sectores de la oposición, va alegremente encaminado a una cómoda derrota electoral.

    La estrategia del efrainismo parece ser la de lograr quedar como única alternativa al proyecto cartista, echando mano al mismo discurso polarizador que utilizó en la interna de su partido el año pasado: lejos de Cartes, cerca de la gente.

    No obstante, sin resolver los conflictos internos y externos que carga actualmente, será casi imposible que pueda transmitir confianza al electorado y, mucho menos, una sensación de que puede ganar.

    El llamado de la cúpula liberal a una “elección interna ampliada” dentro de su partido no genera hasta ahora entusiasmo porque algunos la ven como una vía engorrosa con el posible objetivo de formalizar la candidatura de Alegre y obligar a los demás sectores a respaldarla. Suena poco viable que se le plantee a Mario Ferreiro que renuncie a la Intendencia de Asunción para participar de la interna liberal, con la posibilidad de perder y quedarse sin nada.

    Algunos dirigentes opositores, pese a que falta casi un año para las elecciones generales, ya ven muy posible la derrota, porque creen utópico consensuar un proyecto político-electoral practicable en el mediano y largo plazo.

    Eso explica que varios sectores de la oposición, incluyendo a algunos del PLRA, estén más concentrados por la disputa de los cargos del Congreso, desde donde creen más probable poder plantear la disputa política que se viene y que tiene en el horizonte una Convención Nacional Constituyente que la mayoría de la clase política menciona como imprescindible.

    El inconveniente es que, si los dirigentes no logran despertar el entusiasmo y la participación de la gente, todo lo demás que hagan será en vano.

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  5. Candidato, publicidad, aparato, financiamiento y la gestión de mayorías
    Por AUGUSTO DOS SANTOS

    El inolvidable Juan Domingo Perón, un consagrado del populismo latinoamericano, dueño además de frases inolvidables, supo decir una vez que la víscera más importante del ser humano es el bolsillo. Percepción que se tonifica y amplifica a la hora en que tales vísceras empiezan a competir en el empedrado camino de la política.

    El presente análisis estará plagado de alusiones y consideraciones políticamente incorrectas. Por ejemplo, hablaremos de cómo hacen “los buenos y malos demócratas” para inducir al voto y porque cuesta más dinero postular a un excelente candidato que tenga que enfrentar a un sinvergüenzas popular.

    Empieza la acción electoral y ello supone la movilidad de inmensa energía resumida en rubros cuya mejor convergencia hará que el éxito electoral se incline para uno u otro sector. Tales rubros son, el que citaba Perón, los recursos económicos; la estrategia política-electoral, la opinión pública, la construcción de consensos y fundamental y principalmente: el candidato.

    LOS RECURSOS
    Hoy en día es imposible competir en la gran política con posibilidades de éxito sin recursos extraordinarios, (con decir “suficientes” nos quedamos cortos) salvo que el candidato fuera un extraordinario, un cachorro de Kennedy, capaz de concitar seducción con la sola presencia.

    ¿Cuánto cuesta una campaña electoral? Algunos costos son variables o otros ostensiblemente duros e irremplazables.

    Entre los costos variables se puede citar uno de los presupuestos más onerosos: la comunicación y más que nada la publicidad. En este renglón, una será la suerte de la inversión si el postulado es un buen candidato pero desconocido o poco conocido, que tendrá enormes dificultades frente a un badulaque conocido, aun con todo su testimonio de vida. ¿Por que? Porque lo que se construye en una campaña electoral no es la educación cívica de la gente, sino lisa y llanamente se trata de “una venta electoral”. Lo que se instala, en rigor (no importa como dicen técnicamente que se llame) es una ilusión. Una promesa, en la que el votante tiene que confiar mas que en otras promesas que surgirán al unísono.

    Retomando el tema del párrafo anterior, tenemos entonces que una campana que postule a una megaestrella de la tele, tenderá a ser ostensiblemente menos costosa en términos comunicacionales que otra que postula a un industrial exitoso pero de bajo perfil.

    ¿Por que? Porque aún no se inventó una forma para lograr que los ciudadanos de todo un inmenso territorio voten a alguien que no conocen. Los votantes requieren en lo regular de dos elementos: el conocimiento (saber quién es, reconocerlo en un afiche y fundamentalmente reconocerlo en la boleta electoral) y la confianza. En lo irregular, o sea, en condiciones de clientelismo, el tercer elemento es la inducción, de lo cual hablaremos en una próxima ocasión.

    Pero los recursos también están destinados a otro rubro que si bien no es tan espectacular como la publicidad es de lo más relevante para obtener un éxito electoral: el aparato. El dichoso aparato.

    ¿Cuánto cuesta mover un aparato electoral? Quizás un dato parcial y contundente se puede obtener de un párrafo del articulo del sábado 20 de mayo, en el diario ABC COLOR, en el que refieren a las dificultades de “entendimiento” en el oficialismo del PLRA para escoger una lista unificada de senadores.

    El articulo cita elementos que sostienen esa teoría pero se detiene luego en el caso de un frente que conforman Víctor Ríos y Roberto Acevedo, el empresario de fronteras y presidente del Congreso, señalando:

    “La semana pasada se selló un acuerdo entre el diputado Víctor Ríos y el senador Roberto Acevedo (titular del Congreso) para integrar una lista para la Cámara de Senadores.

    “Sin embargo, existen versiones de ruptura a raíz de que el sector de Ríos exige al titular del Senado una suma de 1 millón de dólares para ocupar el segundo lugar de la lista, hecho que no convence al senador liberal”

    El artículo y la cita de la suma solicitada a Acevedo es un dato revelador y sirve para que los amantes de la política romántica que descreen de estos manejo$ se hagan una idea y fundamentalmente desmonten cualquier mito sobre una supuesta polaridad entre el Partido Colorado mañero y la oposición impoluta. No. No precisamente.

    Pero sigamos con los cálculos. Pensemos por un momento, que se llame Acevedo o se llame López, se accede a aportar el millón de dólares (suma casi “amarreta” para lo que realmente gastan). Hagamos en base a ella una simple operación aritmética: en el mejor de los casos, y con todos los beneficios, lo que puede obtener un congresista es aproximadamente 10 mil dólares mensuales; lo que hace unos 120 mil dólares en el año y lo que significa en 5 años unos 600 mil dólares, que es lo que el congresista de marras se llevará a casa con recursos que los contribuyentes ponen para retribuirles por su patriótica y esforzada labor (obviamente esto último es una ironía).

    El resto de la operación es sencilla y consiste en preguntarse por qué alguien invertiría 1 millón de dólares en una campaña (un personaje millonario como el citado normalmente invierte mucho más) si apenas va a lograr 600 mil dólares en cinco años de gestión. Y quedan dos alternativas sueltas a la inteligencia del lector: a) lo hacen porque están vivamente interesados en contribuir con 400 mil dólares deficitarios con la patria. O, b) lo hacen porque el “rinde” posterior es ostensiblemente superior. Una de dos.

    Aquí vale hacer también un homenaje a los que postulan para cargos tales como la membresía del Consejo de la Magistratura que en “desinteresados” esfuerzos gastan inmensos recursos –unos 70 veces más de lo que pudieran obtener en sueldos que luego cobrarán– en gestos que emocionan por su “Hard patriotism”. Se sabe que –en la realidad– muchos de estos muchachos terminan vinculados a los intereses de poderosos bufetes de abogados y apretando a magistrados judiciales.

    En base a esto, redondeando el concepto sobre los costos electorales, aquí, en los Estados Unidos o en Alemania, la plata será siempre un elemento indispensable para el éxito electoral.

    Por eso es importante el control de los gastos electorales ya que en todo el arco iris electoral (todo) es probable que se inyecten partidas que no se corresponden precisamente con lo que se obtenga de una pollada.

    La oposición suele citar con frecuencia los recursos que movilizará Cartes, vinculados al negocio del tabaco. ¿Quién se pregunta a que candidaturas apostarán las mafias archienemigas del Gobierno. A donde irán los recursos de los Ximenes Pavão y otros popes? Sería cándido pensar en que permanecerán neutrales con sus inmensas fortunas.

    EL CANDIDATO
    Otro asunto importante en estas lides poderosas es el candidato. Este es uno de los rubros más manoseados por la inocencia de los” analistas” que por ver los capítulos completos de “House Of Cards” se han convertido en una especie de Roger Stone de la política electoral.

    En este capítulo, la percepción puede ser el camino hacia la gloria o el infierno y no hay nada peor que los convencidos que se niegan a recurrir a los abundantes recursos científicos existentes para definir escenarios.

    Si solo respondiéramos a percepciones pensaríamos que “Marito” Abdo se quedará con todos los votos tradicionales del Partido Colorado, que “Santi” Peña ganará las generales con el voto independiente, que todos los pobres del Paraguay apoyarán a Lugo, que todos los independientes están esperando que Mario Ferreiro se presente para ir a votarlo con amor, que todos los que no adelantan en doble raya apoyarán a Petta, que Efraín no repunta por su cara de malo, que a Óscar Acosta votarán los televidentes o que –como diría Quemil Yambay– todo el mundo “te quiere” Romerito. Pero la cosa no funciona así.

    Por ello, en materia de candidaturas, en el momento actual, es fundamental confiar en los sondeos y los estudios demoscópicos, en los estudios de proyección, en el futurible electoral y se supone que todos los frentes están trabajando afanosamente en tal menester.

    Un par de evidencias

    Hay un par de evidencias que parecen ser importantes poner sobre la mesa y tiene relación con las principales candidaturas en ciernes.

    La primera: es probable que el oficialismo, con el ritmo que lleva, pueda acumular fuerzas para obtener un resultado favorable en las internas. Pero le será imposible ganar las generales sin el apoyo del universo colorado en general. ¿Por que? Porque es difícil que Peña obtenga el apoyo inédito que tuvo Cartes del universo independiente.

    No hay que olvidar que las elecciones del 2013 se dieron dentro de un contexto absolutamente favorable para la ANR, con el PLRA sumido en denuncias por hechos de corrupción en la gestión y con el progresismo dividido en dos aguas.

    Por lo tanto –y de esto no habla nadie– hay dos votos que Peña, si gana las internas, necesitará para ser presidente: el de los colorados que no van a votar en las internas y el de los colorados que votaron en su contra, en tal evento electoral. Las cifras simples están a la vista.

    La segunda: la oposición puede tropezar con dificultades importantes si pretende que Efraín Alegre puede aglutinar los votos de todos los sectores de la oposición liberal, el progresismo y los independientes. Mario Ferreiro se encuentra hoy a 20 puntos por encima del líder del oficialismo liberal. Aún Fernando Lugo pese a la mala opinión sobre su campaña proenmienda y fundamentalmente a partir de los hechos del 31 de marzo, sigue 10 puntos arriba de Alegre. Por alguna razón, el mismo hecho que desbarranco a Lugo 19 puntos, no sirvió mayormente para posicionarlo a Efraín en las preferencias.

    Por lo tanto, cualquier campaña inteligente debería estar con sus discursos visibles y triunfales en la calle, pero con sus think tank trabajando números en sus cuartos de guerra.

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  6. Políticos de papel con pies de barro
    22 mayo, 2017

    Por: José Rojas.
    A estas alturas está demostrado que la oposición y la disidencia colorada no trazaron rutas propias, no han escrito una sola línea de sus discursos que expliquen posturas ajustadas a sus propios sentimientos e ideales. Está probado que sus carreras políticas están arrendadas a una fuerza superior.

    Ya no lo disimulan, Efraín, Mario Abdo, Rafael, Desirée, verdaderos líderes de papel con pies de barro, están supeditados a un guión construido del otro lado de sus límites y ellos lo ejecutan a rajatabla, sin cuestionamientos y pretenden hacer creer a la ciudadanía que son protagonistas de una supuesta lucha contra la “nueva dictadura”.

    Son los mismos que desde 1989 venían peleando espacios de poder y cuando accedieron, en 2008, lo malgastaron. No supieron qué hacer con la lapicera que la ciudadanía les entregó en confianza y fracasaron. No quedó nada de aquel curriculum de luchas de barricada contra la dictadura.

    Demostraron que están hechos para hacer solo oposición, pero sin ideas. Oponerse porque es más cómodo y rentable, solo que esta vez se les acabó el discurso y alquilaron la escasa credibilidad que les quedaba a un empresario de medios que les lanzó una tabla salvadora.

    Se han convertido en ‘líderes’ sin ideas originales, ‘dirigentes’ que esperan un grito editorial que les dicte el comportamiento del día, del mes, del año; con un guion que contenga argumentos de rechazos de los planes de gobierno y con ello tratar de hacer campaña por el poder.

    No importa el tema, social o económico, la idea es oponerse porque al patrón eso le conviene. No importa mucho elaborar argumentos, éstos vendrán enlatados en forma de editoriales o títulos catástrofes que describirán un país apocalíptico.

    Han demostrado esta carencia de propuestas en varias movidas y que a juzgar por la ausencia de alternativas sumado al resultado, el plan es solo destruir y responsabilizar de su inoperancia al Gobierno. Lo hicieron cumpliendo instrucciones y de paso intentar anotarse algunos puntos. Esto último, ¿lo habrán logrado?

    Se opusieron al Presupuesto 2017 y lo destrozaron, intentaron bloquear la emisión de bonos, sin éxito. Se enfrentaron al plan colorado de la enmienda y hasta hoy no saben exactamente porque lo hicieron; sobre todo porque en un pasado no muy lejano estaban de acuerdo.
    Ahora, la directiva es borrar los resultados de las negociones del reacondicionamiento financiero y operativo de la Entidad Binacional Yacyretá. El editorial desempolvó la misma postura de hace diez años y se lo dictó a los líderes de papel con pies de barro para que lo capitalicen en el Congreso y en la conciencia ciudadana. Tampoco existe una contrapropuesta, como ocurrió durante diez años con otros protagonistas de los cuales la historia no registra.

    Creadores de la nada, cuyo único objetivo es destruir y con ello ya sentirse bien, aparentar preocupados por el destino de la República incendiando el Congreso luego celebrarlo y después mimetizarse con sus colegas, mercar con la muerte esperando que el barco país naufrague; convencidos que ese camino los llevará al Palacio de López.

    Detrás, a unos metros, oculto detrás del papel diario, el jefe, que no dará la cara; camuflado en la indolencia y preparando el siguiente editorial que dictará la jornada siguiente.

    Ahora están maquinando su arribo a una nueva competencia, convencidos que sus discursos (suyos?) los llevarán al podio. Esta carrera los desnudará y demostrará que son equipos dependientes de una pluma que no son suyas, se verán sin ideas, sin rumbo claro, sin propuestas para un país que está despegando. Conscientes al fin de la pérdida absoluta de credibilidad.

    Los líderes de papel con pies de barro están convencidos que tienen la credencial importante en la construcción de una sociedad crítica; sin embargo, sus acciones de pantomima evidenciarán que han destrozado las oportunidades de acceso a la salud y a la propiedad y gozar, al cabo, de los beneficios de una vida digna oponiéndose a planes sociales de gobierno, y eso tendrá un costo muy alto. La sociedad civil los conoce y les dará su opinión en las elecciones generales próximas.

    Las bases de los partidos de la oposición están cada vez más alejados de sus dirigentes; son conscientes de que no los representan. Se está cumpliendo la advertencia de Salyn Buzarquis de junio 2016, días antes de las votaciones de los liberales: Efraín ocasionará más ruptura en el partido y eso se extenderá en los demás partidos que lo apoyan.

    De esta manera, con guiones muy similares -para partidos de derecha y de izquierda, todos opositores sumados a un sector de los colorados- elaborados extra muros no lograrán recuperar la autoridad y prestigio del que gozaban desde que la democracia despuntó, allá por 1989.

    El mismo editorial que hoy los tiene arrendados, los destruirá durante sus campañas y demostrará que fueron siempre líderes de papel con pies de barro, alquilables.

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  7. El cinismo stronista
    23 mayo, 2017

    La campaña colorada, la de la interna, más que la nacional, va a estar durísima. Si había alguna duda al respecto, ayer los colorados Añetete, por supuesto con su líder, el retoño de Don Mario haciendo de vocero, ya dejaron ver las uñas, anunciando –y ejecutando ya- una campaña de denuncias perfectamente planificadas, cuyo único objetivo es el electoralismo más canibalesco.

    Pues bien, el candidato presidencial de este grupo, son ilusos los demás “4” si piensan que pueden alterar esto que es casi como una orden de Dios para sus adláteres, exactamente como en la época del que se fue, con un refinado cinismo,visitó a autoridades de la ANR y al salir anunció que van a emprender una suerte de campaña de protección a los colorados en general y a sus seguidores en particular, acerca de las persecuciones que van a emprender los oficialistas, por supuesto, despidiendo a “humildes correligionarios”, por el sólo hecho de apoyar a la otra lista.

    Y citó ya un par de ejemplos que por supuesto ni siquiera venían al caso, pero que ya figuraban puntualmente en la agenda de la campaña.

    El primogénito de “Don Mario” anunció asimismo otras fases de la misma. Visitarán a otros organismos electorales como el TSJE por ejemplo, para amedrentarlos, porque por supuesto no se trata de una visita de “cortesía”, aunque pretendan arroparla como tal, sino un “cháque”, portáte bien, mirá que te vamos a denunciar sin asco si macaneás, de paso podrías ser nuestro amigo, que te podemos recompensar al llegar al poder…ese es el mensaje real. El resto es historia. Mentiras desembozadas…que no sorprenden a nadie…el estilo stronista y punto…

    Si así empiezan el proselitismo es fácil predecir lo que vendrá. Palos a la rueda en todos los ámbitos, en el Parlamento, en los municipios, en las gobernaciones y por supuesto en las sedes partidarias.

    Será un largo ejercicio de paciencia para los estrategas del cartismo. Por supuesto al estar expuestos en la gestión de gobierno es mucho más fácil cometer equivocaciones y ser tomados como blanco por ello.

    Sobre todo y mirando la experiencia pasada, será muy delicado en el ámbito del Senado. Allí en esta tesitura de política rastrera podrían volver a atentar-ya lo hicieron- contra los más altos intereses nacionales.

    Y lamentablemente está a tiro nada menos que el preacuerdo para volver factible a la Entidad Binacional Yacyretá.

    De modo que a no pisar el palito que la mano viene dura y sobre todo cuando acuchillen proyectos importantes para el país, que sus correligionarios lo recuerden, para que finalmente el stronismo y sus seguidores de nuevo cuño, sigan en el sarcófago de la historia.

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  8. Benjamin Button

    Por Enrique Vargas Peña
    El domingo, en este diario, se publicó una entrevista de Patricia Vargas al candidato de Horacio Cartes a la presidencia de la República, Santi Peña, quien sostuvo: “El Ejecutivo, órgano administrador del Estado, prepara un presupuesto, lo remite al Congreso y el Congreso puede tirar a la basura y hacer uno nuevo e inventar ingresos que no existen. Comparás eso con la legislación internacional y no ves que hay un país donde haya un Congreso que tenga discrecionalidad total en materia presupuestaria. El Parlamento es una instancia política por excelencia y el presupuesto es una de las herramientas del manejo financiero y por eso no es sorpresa que lo que se ha aumentado en Paraguay, a lo largo de estos años, hayan sido salarios o cargos porque es eso lo que reditúa en la política. Al Parlamento no le reditúa invertir en obras sociales porque eso no se transmite en votos. Hay que limitarle el margen de acción en el área presupuestaria solamente para que ya no corramos el riesgo de que destartalen el presupuesto” (http://bit.ly/2qDPcvY).

    Santi habla como si en su pretensión de continuidad el cartismo no estuviera demostrando que, por el interés en los votos, desde el Ejecutivo son capaces de cualquier barrabasada presupuestaria (indexación, ampliaciones, moras).

    Esas afirmaciones confirman que Peña será la reelección de Cartes por otros medios, con su plan autoritario de reducir la participación popular en el Gobierno instalando un Poder Ejecutivo hegemónico como lo tenía José Félix Estigarribia.

    Santi es una especie de Benjamin Button, un anciano decrépito con apariencia cada vez más juvenil, para quien el futuro es el programa que Estigarribia impuso a nuestro Paraguay en su Constitución de 1940.

    Su artículo 55 establecía lo que quiere Cartes y Peña buscará implementar: “Solo al Poder Ejecutivo corresponde la iniciativa en materia de gastos…”. Su artículo 76 confirmaba la hegemonía del Poder Ejecutivo señalando que: “Corresponde a la Cámara de Representantes: 4) Dictar anualmente la ley de Presupuesto de Gastos de la Nación a iniciativa del Poder Ejecutivo…”.

    En soporte de su programa autoritario Cartes se vale también de Augusto Pinochet, el dictador de Chile cuyos colaboradores (Francisco Javier de la Cuadra) y admiradores (Felipe Larrain) asesoran a nuestro presidente.

    El artículo 65 de la Constitución que Pinochet impuso a Chile en 1980 dispone que: “Corresponderá al presidente de la República la iniciativa exclusiva de los proyectos de ley que tengan relación… con la administración financiera o presupuestaria del Estado, incluyendo las modificaciones de la Ley de Presupuestos… Corresponderá, asimismo, al presidente… la iniciativa exclusiva para: 1º Imponer, suprimir, reducir o condonar tributos de cualquier clase o naturaleza… 3º Contratar empréstitos… 4º Fijar, modificar, conceder o aumentar remuneraciones, jubilaciones, pensiones… al personal en servicio o en retiro… de la administración pública. El Congreso Nacional solo podrá aceptar, disminuir o rechazar los servicios, empleos, emolumentos, préstamos, beneficios, gastos y demás iniciativas sobre la materia que proponga el presidente de la República”.

    Esas atribuciones que Estigarribia y Pinochet se dieron a sí mismos, en la Constitución de Estados Unidos (Artículo 1º, inciso 8º) las tiene el Congreso. Está claro que la “legislación internacional” que usa Santi no es la democrática.

    Con las ideas que Cartes impulsa a través de su títere, el Ejecutivo se convierte en hegemónico, monopolizador de prebendas para perpetuarse con una clientela fanatizada con fondos públicos como la que sostiene a Nicolás Maduro.

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  9. Preguntas para Santi
    Enrique Vargas Peña

    El candidato de Horacio Cartes para la presidencia de la República, Santiago Peña, está siendo recibido a diario por los medios de comunicación en el marco de su campaña para promocionarse y lo hace con mucha comodidad porque no contesta algunas preguntas cuyas respuestas son las que sirven para determinar su nivel de independencia, su nivel de decencia y su nivel de aceptación de la democracia.
    Para determinar su nivel de independencia con respecto a Horacio Cartes, Peña debe contestar, entre otras cosas, por qué en sus tres años de ministro nunca vio el contrabando de cigarrillos de TABESA al exterior; por qué la secretaría de Tributación nunca investigó a los compradores de cigarrillos de TABESA.
    Debe contestar también por qué no dijo una sola palabra de la presencia de delegados del grupo Cartes en las reparticiones públicas, especialmente las indefinidas tareas del presidente de TABESA, José Ortiz, en la Policía Nacional y en el ministerio del Interior.
    Debe contestar que clase de líder es que no puede siquiera elegir a su compañero de fórmula y cuál es el papel del “equipo” del que forma parte en la formulación de sus políticas, ya que incluso en la elección de su compañero de fórmula él espera que su “equipo” tome las decisiones.
    La primera cuestión, cómo es que en tres años de ministro de Hacienda no vio el contrabando de cigarrillos de TABESA, es también pertinente para mostrar el nivel de decencia de alguien que pretende ser el candidato de la honestidad y de la integridad.
    Y debe contestar además su opinión sobre la gestión de Ramón Jiménez Gaona en el tema denunciado por el diario “El Mundo” de Madrid sobre privilegios para empresas españolas en nuestro ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones.
    Y contestar sobre su evaluación moral del contrato de Tapé Porá para las rutas 2 y 7 y los contratos de la también española SACYR para el aeropuerto (frustrado hasta ahora) y para los tramos de las rutas 2 y 7 que no tiene Tapé Porá.
    Y para determinar su nivel de aceptación de la democracia, Santi Peña debe contesta si le pareció positiva la experiencia paraguaya con un Poder Ejecutivo hegemónico como el que propone al trasferir a dicho poder funciones que ahora tiene el Congreso.
    Debe contestar qué opina de sobre los que dieron las ordenes de la represión que terminó en el asesinato de Rodrigo Quintana el 1 de abril de 2017 y la detención ilegal de 211 paraguayos.
    Debe contestar que opina sobre la intervención de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad interior y debe revelar cuál es su posición con respecto a los colaboradores y admiradores de Augusto Pinochet que trabajan para el grupo Cartes.

    Pero Santi Peña parece tener la seguridad de que nadie le preguntará nada de eso, por eso concurre cómodo y feliz a todos los medios de comunicación, aunque esas son las preguntas que revelarán su verdadera intención.

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  10. Candidato, publicidad, aparato, financiamiento y la gestión de mayorías

    Por AUGUSTO DOS SANTOS

    El inolvidable Juan Domingo Perón, un consagrado del populismo latinoamericano, dueño además de frases inolvidables, supo decir una vez que la víscera más importante del ser humano es el bolsillo. Percepción que se tonifica y amplifica a la hora en que tales vísceras empiezan a competir en el empedrado camino de la política.

    El presente análisis estará plagado de alusiones y consideraciones políticamente incorrectas. Por ejemplo, hablaremos de cómo hacen “los buenos y malos demócratas” para inducir al voto y porque cuesta más dinero postular a un excelente candidato que tenga que enfrentar a un sinvergüenzas popular.

    Empieza la acción electoral y ello supone la movilidad de inmensa energía resumida en rubros cuya mejor convergencia hará que el éxito electoral se incline para uno u otro sector. Tales rubros son, el que citaba Perón, los recursos económicos; la estrategia política-electoral, la opinión pública, la construcción de consensos y fundamental y principalmente: el candidato.

    LOS RECURSOS
    Hoy en día es imposible competir en la gran política con posibilidades de éxito sin recursos extraordinarios, (con decir “suficientes” nos quedamos cortos) salvo que el candidato fuera un extraordinario, un cachorro de Kennedy, capaz de concitar seducción con la sola presencia.

    ¿Cuánto cuesta una campaña electoral? Algunos costos son variables o otros ostensiblemente duros e irremplazables.

    Entre los costos variables se puede citar uno de los presupuestos más onerosos: la comunicación y más que nada la publicidad. En este renglón, una será la suerte de la inversión si el postulado es un buen candidato pero desconocido o poco conocido, que tendrá enormes dificultades frente a un badulaque conocido, aun con todo su testimonio de vida. ¿Por que? Porque lo que se construye en una campaña electoral no es la educación cívica de la gente, sino lisa y llanamente se trata de “una venta electoral”. Lo que se instala, en rigor (no importa como dicen técnicamente que se llame) es una ilusión. Una promesa, en la que el votante tiene que confiar mas que en otras promesas que surgirán al unísono.

    Retomando el tema del párrafo anterior, tenemos entonces que una campana que postule a una megaestrella de la tele, tenderá a ser ostensiblemente menos costosa en términos comunicacionales que otra que postula a un industrial exitoso pero de bajo perfil.

    ¿Por que? Porque aún no se inventó una forma para lograr que los ciudadanos de todo un inmenso territorio voten a alguien que no conocen. Los votantes requieren en lo regular de dos elementos: el conocimiento (saber quién es, reconocerlo en un afiche y fundamentalmente reconocerlo en la boleta electoral) y la confianza. En lo irregular, o sea, en condiciones de clientelismo, el tercer elemento es la inducción, de lo cual hablaremos en una próxima ocasión.

    Pero los recursos también están destinados a otro rubro que si bien no es tan espectacular como la publicidad es de lo más relevante para obtener un éxito electoral: el aparato. El dichoso aparato.

    ¿Cuánto cuesta mover un aparato electoral? Quizás un dato parcial y contundente se puede obtener de un párrafo del articulo del sábado 20 de mayo, en el diario ABC COLOR, en el que refieren a las dificultades de “entendimiento” en el oficialismo del PLRA para escoger una lista unificada de senadores.

    El articulo cita elementos que sostienen esa teoría pero se detiene luego en el caso de un frente que conforman Víctor Ríos y Roberto Acevedo, el empresario de fronteras y presidente del Congreso, señalando:

    “La semana pasada se selló un acuerdo entre el diputado Víctor Ríos y el senador Roberto Acevedo (titular del Congreso) para integrar una lista para la Cámara de Senadores.

    “Sin embargo, existen versiones de ruptura a raíz de que el sector de Ríos exige al titular del Senado una suma de 1 millón de dólares para ocupar el segundo lugar de la lista, hecho que no convence al senador liberal”

    El artículo y la cita de la suma solicitada a Acevedo es un dato revelador y sirve para que los amantes de la política romántica que descreen de estos manejo$ se hagan una idea y fundamentalmente desmonten cualquier mito sobre una supuesta polaridad entre el Partido Colorado mañero y la oposición impoluta. No. No precisamente.

    Pero sigamos con los cálculos. Pensemos por un momento, que se llame Acevedo o se llame López, se accede a aportar el millón de dólares (suma casi “amarreta” para lo que realmente gastan). Hagamos en base a ella una simple operación aritmética: en el mejor de los casos, y con todos los beneficios, lo que puede obtener un congresista es aproximadamente 10 mil dólares mensuales; lo que hace unos 120 mil dólares en el año y lo que significa en 5 años unos 600 mil dólares, que es lo que el congresista de marras se llevará a casa con recursos que los contribuyentes ponen para retribuirles por su patriótica y esforzada labor (obviamente esto último es una ironía).

    El resto de la operación es sencilla y consiste en preguntarse por qué alguien invertiría 1 millón de dólares en una campaña (un personaje millonario como el citado normalmente invierte mucho más) si apenas va a lograr 600 mil dólares en cinco años de gestión. Y quedan dos alternativas sueltas a la inteligencia del lector: a) lo hacen porque están vivamente interesados en contribuir con 400 mil dólares deficitarios con la patria. O, b) lo hacen porque el “rinde” posterior es ostensiblemente superior. Una de dos.

    Aquí vale hacer también un homenaje a los que postulan para cargos tales como la membresía del Consejo de la Magistratura que en “desinteresados” esfuerzos gastan inmensos recursos –unos 70 veces más de lo que pudieran obtener en sueldos que luego cobrarán– en gestos que emocionan por su “Hard patriotism”. Se sabe que –en la realidad– muchos de estos muchachos terminan vinculados a los intereses de poderosos bufetes de abogados y apretando a magistrados judiciales.

    En base a esto, redondeando el concepto sobre los costos electorales, aquí, en los Estados Unidos o en Alemania, la plata será siempre un elemento indispensable para el éxito electoral.

    Por eso es importante el control de los gastos electorales ya que en todo el arco iris electoral (todo) es probable que se inyecten partidas que no se corresponden precisamente con lo que se obtenga de una pollada.

    La oposición suele citar con frecuencia los recursos que movilizará Cartes, vinculados al negocio del tabaco. ¿Quién se pregunta a que candidaturas apostarán las mafias archienemigas del Gobierno. A donde irán los recursos de los Ximenes Pavão y otros popes? Sería cándido pensar en que permanecerán neutrales con sus inmensas fortunas.

    EL CANDIDATO
    Otro asunto importante en estas lides poderosas es el candidato. Este es uno de los rubros más manoseados por la inocencia de los” analistas” que por ver los capítulos completos de “House Of Cards” se han convertido en una especie de Roger Stone de la política electoral.

    En este capítulo, la percepción puede ser el camino hacia la gloria o el infierno y no hay nada peor que los convencidos que se niegan a recurrir a los abundantes recursos científicos existentes para definir escenarios.

    Si solo respondiéramos a percepciones pensaríamos que “Marito” Abdo se quedará con todos los votos tradicionales del Partido Colorado, que “Santi” Peña ganará las generales con el voto independiente, que todos los pobres del Paraguay apoyarán a Lugo, que todos los independientes están esperando que Mario Ferreiro se presente para ir a votarlo con amor, que todos los que no adelantan en doble raya apoyarán a Petta, que Efraín no repunta por su cara de malo, que a Óscar Acosta votarán los televidentes o que –como diría Quemil Yambay– todo el mundo “te quiere” Romerito. Pero la cosa no funciona así.

    Por ello, en materia de candidaturas, en el momento actual, es fundamental confiar en los sondeos y los estudios demoscópicos, en los estudios de proyección, en el futurible electoral y se supone que todos los frentes están trabajando afanosamente en tal menester.

    Un par de evidencias

    Hay un par de evidencias que parecen ser importantes poner sobre la mesa y tiene relación con las principales candidaturas en ciernes.

    La primera: es probable que el oficialismo, con el ritmo que lleva, pueda acumular fuerzas para obtener un resultado favorable en las internas. Pero le será imposible ganar las generales sin el apoyo del universo colorado en general. ¿Por que? Porque es difícil que Peña obtenga el apoyo inédito que tuvo Cartes del universo independiente.

    No hay que olvidar que las elecciones del 2013 se dieron dentro de un contexto absolutamente favorable para la ANR, con el PLRA sumido en denuncias por hechos de corrupción en la gestión y con el progresismo dividido en dos aguas.

    Por lo tanto –y de esto no habla nadie– hay dos votos que Peña, si gana las internas, necesitará para ser presidente: el de los colorados que no van a votar en las internas y el de los colorados que votaron en su contra, en tal evento electoral. Las cifras simples están a la vista.

    La segunda: la oposición puede tropezar con dificultades importantes si pretende que Efraín Alegre puede aglutinar los votos de todos los sectores de la oposición liberal, el progresismo y los independientes. Mario Ferreiro se encuentra hoy a 20 puntos por encima del líder del oficialismo liberal. Aún Fernando Lugo pese a la mala opinión sobre su campaña proenmienda y fundamentalmente a partir de los hechos del 31 de marzo, sigue 10 puntos arriba de Alegre. Por alguna razón, el mismo hecho que desbarranco a Lugo 19 puntos, no sirvió mayormente para posicionarlo a Efraín en las preferencias.

    Por lo tanto, cualquier campaña inteligente debería estar con sus discursos visibles y triunfales en la calle, pero con sus think tank trabajando números en sus cuartos de guerra.

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  11. La política como negocio
    21 mayo, 2017

    A cada tanto ocurren hechos que nos demuestran lo bajo que ha caído la clase política nacional, pervirtiendo una vocación que debiera estar inspirada en la búsqueda del bien común. Hace tiempo que parecemos resignados a no tener patriotas a cargo del manejo de la cosa pública, pero cuando la desvergüenza supera todos los límites tolerables el sentimiento de impotencia se vuelve desesperante.

    Lo ocurrido en el movimiento Honor Colorado en las últimas semanas da prueba de que por más nobles que pudieran parecer las motivaciones que inspiran la creación de un sector político determinado, siempre habrá gente que aproveche los espacios buscando beneficios personales.

    Juan Afara fue compañero de ruta de Horacio Cartes durante casi 4 años. Parecía, hasta hace poco, que ese maleficio que había atacado con saña las relaciones entre el presidente y el vicepresidente de la República había quedado superado. La dupla se llevaba bien y mostraba un Ejecutivo consolidado y firme, dedicado a gobernar para el país.

    Pero bastó que el jefe de Estado diera muestras de preferencia hacia Santiago Peña para ungirlo como su delfín y convertirlo en el candidato de Honor Colorado en las internas a la Presidencia de la República para que se notara la falsedad del vicepresidente; porque durante casi 4 años, Afara no trabajó por el bien del país sino para posicionar su imagen de tal manera que no hubiera más alternativa que convertirlo en el sucesor de Cartes.

    Afara quiere ser presidente de la República y ante la evidencia de que, de lograrlo, no será con la bendición de Cartes, quemó naves y se alejó del oficialismo, mostrando un desparpajo tal que sorprendió hasta a personas que presumían de conocerlo y que ni siquiera habían captado el nivel de ambición que guardaba profundamente en su interior.

    Por eso dejó Honor Colorado y se acercó a un frente que se define como “anticartista”, mostrando en una sola palabra sus objetivos reales, atacar al presidente de la República impidiendo que el modelo de gestión que se ha impuesto en estos años tuviera continuidad, sin importar que haya redundado en beneficios para la ciudadanía.

    Así que de ser fiel soldado de Cartes, en un golpe de timón, el copiloto pasó a convertirse en rabioso anticartista. Y que nadie piense que fue por diferencias políticas o de gestión gubernamental. Sencillamente, ahora le tiene rabia porque no lo eligió como candidato a sucederlo. Lo mismo que hace 2 años ocurrió con Mario Abdo Benítez, quien no pudo aceptar que el jefe de Estado no lo hiciera su candidato a la Junta de Gobierno.

    Lo increíble de todo esto es que Afara no buscó un nuevo movimiento con la intención de llegar a la candidatura para el 2018 por esa vía. Él sabe muy bien que, a pesar de toda la campaña a su favor que pudiera hacer Nicanor Duarte Frutos, el candidato del frente será Abdo Benítez; por ninguna razón de peso, ni porque sea mejor que el vice; lisa y llanamente lo será porque Colorado Añetete tiene más gente que cualquiera de los otros movimientos opositores al cartismo.

    A pesar de su aparente seriedad y sus aires de hombre de bien, Afara ha demostrado ser un mercader de la política. Lleva años dedicado a la actividad con una sola intención, ser presidente de la República. Y ha quedado claro que, para conseguirlo, está dispuesto a vender lo que tenga, sin ninguna vergüenza.

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  12. La parálisis opositora

    Por Estela Ruíz Díaz
    Mientras en el Partido Colorado los hechos suceden en forma vertiginosa tras la elección del joven ministro Santiago Peña como el delfín de Horacio Cartes para las internas presidenciales, con el reacomodo natural en las fuerzas disidentes para enfrentar al candidato oficialista, la oposición vive un exasperante statu quo.

    El escenario político hoy es de la ANR, con su clásica interna y la sensación de triunfalismo que posiciona al partido como potencial ganador en el 2018.

    Sin embargo, la oposición quedó “desinflada” tras el final abrupto de la enmienda constitucional para la reelección presidencial. Los derrotados (pro enmienda) se perdieron en la incertidumbre y los ganadores (antienmienda) se aislaron y reavivaron sus internas, sin la mínima capacidad de tender puentes.

    La batalla campal de la enmienda tuvo derrotados y victoriosos, pero el posescenario muestra quiénes han superado el debate.

    HORACIO CARTES. El presidente de la República fue, sin dudas, el gran perdedor del fin de la enmienda, porque era el principal beneficiado. Sin embargo, tuvo una rápida reacción. Rompió todos los esquemas eligiendo un candidato controversial, posicionándose como único líder. Desafió a la dirigencia tradicional que lo apoya desde el 2013, que a falta de renovación y desprestigio, no tiene otra que acatar sus decisiones. La elección de Peña, más allá de la polémica afiliación reciente, tras militar 20 años en el PLRA, no solo movió la estantería colorada, sino también de la oposición que no logra encontrar un candidato con el perfil de renovación y formación de la que hace gala Peña.

    Por tanto, Cartes perdió, pero no se quedó rumiando la derrota. Tal como está el escenario hoy, su misión más difícil es ganar la interna, pero si su candidato supera el desafío, no será difícil ganar las presidenciales, más aún si continúa dividida la oposición.

    FERNANDO LUGO. El Frente Guasu se puso la soga al cuello al apoyar la enmienda, porque desde dentro dinamitaron su teoría jurídico-semántica de que el ex obispo está habilitado. Y políticamente, la alianza con Cartes debilitó su discurso contra la “política económica y represiva” del empresario tabacalero.

    Volvieron al plan A, es decir, que Lugo está habilitado y que su futuro depende de la Corte Suprema de Justicia. Lo más probable es que Lugo encabece nuevamente una lista del Senado por temor a una derrota judicial que lo deje fuera de carrera. Lugo, de ser el candidato más popular para el 2018, se replegó y dejó de ser noticia.

    EFRAÍN ALEGRE. El gran ganador del fin de la enmienda, guerra a la que apostó todo. Sin embargo, el presidente y presidenciable del PLRA no logra superar su interna y no demuestra capacidad de diálogo. Pide alianza, pero se pone por encima de sus aliados con propuestas impracticables, a sabiendas que sin concertación, cualquier proyecto electoral va camino al fracaso.

    La principal crítica que le hacen los partidos de izquierda y demás potenciales aliados es que su obsesión por eliminar al llanismo del PLRA le está nublando la vista y no le permite ver el panorama más amplio. “Alegre no puede unir ni a su partido”, señaló un alto dirigente de izquierda al analizar la difícil situación en la oposición.

    Sin dudas, el PLRA debe ser el gran convocante de una alianza electoral, por su aparato y sus miles de afiliados, pero hasta el momento Alegre no piensa hacer renunciamientos, pero tampoco está logrando el entusiasmo para que los demás partidos apoyen su postulación.

    MARIO FERREIRO. El intendente capitalino tiene el mejor perfil para competir con el candidato colorado. Lo admiten todos, hasta los del Frente Guasu. Pero su mayor problema, aparte de la resistencia de Alegre, es la situación que se generará en Asunción. La ley electoral obliga a nuevas elecciones en caso que un intendente renuncie los tres años primeros años de su mandato. La oposición no tiene hoy un candidato que pueda ganar en la capital. Y una derrota sería desmoralizadora y casi una sentencia para el 2018.

    Discretamente está hablando con Fernando Lugo, analizando escenarios, pero no va más allá.

    PLAZOS. En octubre vence el plazo para concertar alianzas. El PLRA no logra superar sus internas, con pleitos judiciales y escraches por doquier. Alegre decidió cortar cabezas y no piensa enterrar su hacha porque considera que hay que erradicar al llanismo para recuperar la mística liberal.

    La izquierda dividida busca restañar heridas, en medio de un fuerte debate. La triste paradoja es que aún unida no es opción sin el aparato liberal.

    La enmienda provocó la ruptura de la oposición, que sigue sumida en la incertidumbre, entrampada y replegada en sus propias islas donde cada quien se proclama rey.

    No es fácil el consenso. Para lograr el acuerdo, el rey que tiene la tropa electoral y el ejército más disciplinado debe abdicar ante otro rey, sin tropa ni ejército, pero más popular y con más chances de ganar.

    El plazo se agota y no se vislumbra una posibilidad de alianza.

    El escenario perfecto para que la ANR siga en el poder.

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  13. El caballo del comisario

    Por Guillermo Domaniczky

    En las antiguas carreras de caballos, conocidas más popularmente como cuadreras en una de sus modalidades en el Río de la Plata, una de las competencias se dedicaba casi siempre al comisario del pueblo, cuyo caballo invariablemente ganaba la prueba.

    Varias son las historias que se cuentan allí, que corren de boca en boca, sobre las artimañas utilizadas por los organizadores para lograr tal fin y de esa manera contentar al poderoso para seguir explotando la actividad sin cuestionamientos.

    Jinetes adversarios que iban a menos y entregaban la carrera, caballos rivales en condición muy inferior, metros a favor en las salidas y llegadas; en síntesis, una o varias ayudas para garantizar desde la organización, la obtención del resultado esperado.

    La jerga política se apropió de la expresión para describir a aquel candidato designado por quien ejerce el poder, y que recibe por ende todas las ventajas y ayudas oficiales posibles para ganar una elección.

    En nuestro país, estamos ante la inminente presentación de un nuevo caballo del comisario.

    Y ya de hecho el joven ministro participa hace un tiempo de cuanto acto de gobierno pueda beneficiar la promoción de su figura.

    El Presidente no lo oficializa aún porque pretende darle un ropaje de legitimidad a su designación, para luego poder apelar al discurso de haber consultado a la dirigencia de base para tomar tal decisión.

    El Presidente sabe, que al igual que él, su candidato no genera un gran rechazo inicial por provenir de fuera del mundo político. Y que, además, ofrece un perfil atractivo para el electorado con bajo nivel de politización, que vota más por la percepción, sensación y empatía que le genera un candidato, que por el análisis de los rasgos débiles de su personalidad, su entorno político o su gestión anterior.

    De todos modos, no está de más recordar que la historia de nuestros caballos de comisarios no es precisamente una garantía de éxito electoral.

    Cuando el presidente Andrés Rodríguez eligió a Juan Carlos Wasmosy como el suyo, puso toda la maquinaria disponible a su favor. Ni con ella pudo pasar las internas, y es histórico el fraude electoral que tuvo que ser perpetrado para otorgarle la victoria; un pecado original en democracia cuyas consecuencias las seguimos pagando hasta hoy.

    A Wasmosy no le fue mejor con el suyo, ya que Carlos Facetti quedó en un cómodo tercer lugar en las internas, ante caudillos como Luis María Argaña y Lino Oviedo.

    Luego vino Raúl Cubas, quien se quedó rápidamente sin silla, y el accidental Luis González Macchi, quien más que elegir como caballo a Nicanor Duarte Frutos, fue salvado mediante las negociaciones de este, de ser destituido como presidente.

    Duarte Frutos nombró luego a Blanca Ovelar como su candidata, incidentadas internas con Castiglioni y la histórica autocrítica pública de Duarte tras perder las elecciones ante Lugo, de que ni poniendo todas las binacionales al servicio de la campaña pudieron obtener la victoria.

    Tras la destitución de Lugo, Federico Franco acompañó con todos los recursos la candidatura de Efraín Alegre. Eso tampoco bastó, ante la emergencia de alguien que llegaba desde fuera de la política y con abultada billetera para correr la carrera.

    Al igual que Duarte Frutos primero, y Lugo después, Cartes también quiso ser su propio caballo, pero el masivo rechazo a la reelección, incluyendo al Vaticano y EE.UU., lo hicieron desistir.

    El Presidente trabaja desde ese momento para perfilar a su candidato. Lo admitió en Caaguazú.

    Un joven técnico, débil políticamente, pero con un perfil más atractivo y vendible fuera que dentro del partido.

    Un joven técnico que en sus cálculos le garantiza lealtad y subordinación incondicional.

    Rasgos de personalidad buenos seguramente para Cartes, pero negativos para quien puede tener la potestad de tomar decisiones y administrar el Estado.

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  14. El Pato Donald presidente

    Se ha criticado mucho la decisión de Cartes de nombrar al sucesor. Yo también la critico, pero pienso que, por desgracia, Cartes puede salirse con la suya por tres razones. En primer lugar, por la fragmentación de los partidos y movimientos políticos. En segundo lugar, por el dinero que tiene. En tercer lugar, por esa tecnología de la información y la comunicación llamada big data o datos masivos, sobre la cual existe buena información en Wikipedia.

    ¿Cómo se utiliza esa tecnología en una campaña electoral? Me permito dar el ejemplo mencionado en un excelente artículo de Carole Cadwalladr en el Guardian (The Great British Robbery). Una compañía canadiense, Cambridge Analytica, compró una enorme cantidad de información aparentemente irrelevante: a qué revistas estaban suscritas, qué compraban por internet, adónde iban de vacaciones varios millones de personas. Sobre la base de esas informaciones (data), pudo trazar los perfiles sicológicos de esas personas y saber cómo irían a votar, con un margen de probabilidades razonable. Ese conocimiento le permitió a Cambridge hacer llegar a las personas perfiladas el mensaje que podrían aceptar.

    El mensaje podía ser positivo o negativo. Era negativo hacerles creer que Estados Unidos se veía invadido por hordas de inmigrantes, que iban a destruir el país. Mensajes de este tipo se utilizaron –según el artículo del Guardian– para hacerle ganar las elecciones a Donald Trump y para que, en Reino Unido, ganara el brexit (la salida de la Unión Europea). Sin ser omnipotentes, Cambridge y otras empresas del ramo han montado un sistema que puede utilizarse en el resto del mundo. Las empresas pertenecen a multimillonarios descontentos con la democracia, y que saben cómo transmitir su descontento a un sector considerable de los votantes; no a todos, pero sí al porcentaje suficiente para decidir las elecciones. No se trata solamente de multimillonarios, sino de lo que el presidente Eisenhower llamó el complejo militar-industrial: el contubernio de militares, agencias de seguridad, grandes empresas y funcionarios estatales.

    Me permito agregar lo siguiente al trabajo investigativo de Carole Cadwalladr. La prensa escrita y de opinión ha perdido terreno frente a otras formas de comunicación, como las llamadas redes sociales; es algo que pasa en todo el mundo.

    El New York Times tumbó al presidente Nixon; el presidente Trump puede desafiar al Times porque cuenta con sus interneteros y agentes de propaganda. El presidente Cartes puede desafiar a la prensa local porque tiene el apoyo de sus consultores internacionales a sueldo, que saben cómo hacer llegar mensajes políticos. No me sorprendería que también tuviera el apoyo del pato, digo del Donald más peligroso: Donald Trump.

    Por Guido Rodríguez Alcalá

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