Cartes se apresta a consumar una traición de lesa patria

A medida que se iba acercando la fecha para la firma del memorándum de entendimiento para sanear la administración y finanzas del “monumento a la corrupción”, como denominó el expresidente argentino Saúl Menem a la Entidad Binacional Yacyretá (EBY), todo venía indicando que el presidente Horacio Cartes se apresta a consumar otra antipatriótica entrega de los intereses nacionales en juego en la misma, cuando se reúna mañana para el efecto con su par de Argentina, Mauricio Macri.

Desde el inicio de las conversaciones bilaterales para la revisión del Anexo C del Tratado de Yacyretá, y en su contexto poner en orden la corrupta administración de la usina binacional, nuestro diario se ha hecho eco de la inquietud de la ciudadanía. Inquietud técnicamente traducida por calificados exponentes del sector eléctrico nacional, en el sentido de que el gobierno del presidente Cartes no aparenta estar conduciendo con el debido patriotismo las tratativas en aras de un justo entendimiento para poner en el rumbo correcto a ese costoso barco a la deriva, de conformidad con los términos del Tratado.

Esa desconfianza pública ha sido alimentada por ciertos indicadores llamativos. Por un lado, la actitud contradictoria del presidente Cartes, quien había prometido defender con honestidad y patriotismo el interés nacional allí comprometido y, por el otro, la reticencia de los responsables de conducir las conversaciones (el canciller Eladio Loizaga y el jefe del Gabinete Civil de la Presidencia de la República, Juan Carlos López Moreira, incluido el director de la binacional, ingeniero Ángel María Recalde), quienes sistemáticamente se han mostrado reacios a brindar a la opinión pública detalles del progreso de las negociaciones con sus pares argentinos.

Esa desconfianza subió de punto cuando apenas meses después de iniciadas las conversaciones, la ciudadanía se desayunó con el parto de los montes de la Nota Reversal Nº 6 (RN 6/14), concertado entre gallos y medianoche en las postrimerías del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, modificando irregularmente el Anexo A del Tratado. A partir de ese momento, la inquietud pública cristalizó en abierta desconfianza, habida cuenta de que la negociación de ese leonino acuerdo de supuesta cogestión paritaria no era objeto de la ronda de negociaciones convenida con el Gobierno argentino, como sí lo era la revisión del Anexo C del Tratado. A esto se sumó el llamativo sigilo con que la misma fue negociada y la premura con que el Poder Ejecutivo la envió al Senado para su aprobación constitucional. Afortunadamente para el país, la mayoría de los senadores se opuso a su aprobación, lo que obligó al Poder Ejecutivo a retirarla antes de su rechazo formal.

Desde entonces, la ciudadanía tuvo la premonición de que el presidente Cartes actuaba con doblez en cuanto a su promesa de precautelar los intereses de la nación en esa instancia. El hermetismo de los voceros del Gobierno acerca del progreso de las negociaciones se tornó una señal ominosa para la opinión pública paraguaya, y así lo trasuntó nuestro diario. La sospecha de los paraguayos y paraguayas ante la duplicidad de actitud del gobierno del presidente Cartes se hizo viral, y esta es la hora en que la conciencia pública paraguaya está convencida de que, como Stroessner en su tiempo con Itaipú y la EBY, Horacio Cartes va a entregar en la mesa de negociación una parte vital de la soberanía nacional, la que como un todo fue heroicamente defendida en los campos de batallas de dos guerras internacionales.

En este orden de cosas, según trascendió en medios argentinos, el arreglo de la deuda de la EBY se concretará mediante “aporte de energía”, vale decir, de conformidad con los términos del malhadado “Preacuerdo Técnico” concertado por el presidente Nicanor Duarte Frutos con su homólogo Néstor Kirchner en el 2006, siendo entonces casualmente director de la EBY el ingeniero Ángel María Recalde, el principal impulsor de la cláusula de “novación”, la que con toda probabilidad, cambiada su denominación, nos impondrán de nuevo los argentinos pese a que la misma ya fue rechazada por la Contraloría General de la República.

Pese a la insistencia de los medios de comunicación para conocer detalles de este punto, y de otros fundamentales en cuanto al interés nacional que contiene el memorándum de entendimiento a ser firmado por los presidentes Cartes y Macri, los máximos responsables del mismo han optado por el silencio. Ni el canciller Eladio Loizaga ni el jefe del Gabinete Civil de la Presidencia de la República, Juan Carlos López Moreira, menos aún el director de la EBY, Ángel María Recalde, se dignaron en reconocer el derecho de los ciudadanos y ciudadanas de conocer el documento a firmarse con la Argentina.

A estar por declaraciones del consejero argentino de la EBY Martín Goerling, la deuda consolidada de la entidad quedará en unos US$ 4.000 y pocos millones a pagarse durante 30 años con energía eléctrica generada en la usina. Por tanto, nuestro país pagará la mitad de dicha deuda (US$ 2.250 millones), cuando que de conformidad con el numeral IX del Anexo C del Tratado, el saldo de la deuda debe ser honrado en proporción con la cantidad de electricidad consumida por cada país. O sea, como nuestro país consume hasta ahora un máximo de 15% de la electricidad generada en la usina, le correspondería pagar solo unos US$ 600 millones. Vale decir que le estaremos regalando a la rica nación argentina US$ 1.500 millones. ¿A cambio de qué? De no otra cosa que alguna suculenta coima, con seguridad.

La gran ironía es que una y otra vez el presidente Cartes había prometido públicamente que, en la negociación con Argentina sobre la EBY, su gobierno iba a defender a ultranza los intereses nacionales. Por su parte, el señor López Moreira también había prometido que antes de la firma del documento de acuerdo haría públicos los términos del mismo. Por lo sucedido, ambos han mentido al pueblo paraguayo.

Si se confirma la ominosa presunción ciudadana, el presidente Horacio Cartes, y quienes le acompañen en la aventura, se convertirán en reos de alta traición a la Patria, y los paraguayos y paraguayas deben salir a las calles a demandar a los diputados y senadores de la nación que le exijan rendición de cuentas por su irresponsabilidad en la defensa de los intereses superiores del Paraguay, le inicien un juicio político y lo destituyan del cargo.

 

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/cartes-se-apresta-a-consumar-una-traicion-de-lesa-patria-1589768.html

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13 comentarios en “Cartes se apresta a consumar una traición de lesa patria”

  1. Gobierno por decreto

    Por Guido Rodríguez Alcalá

    Si no se aprueba el acuerdo de Yacyretá, el Paraguay tendrá gravísimos problemas.

    El acuerdo es el negociado hace unos días entre los presidentes Cartes y Macri, al que ahora se le quiere dar la debida aprobación, la del Congreso. ¿Es bueno o malo el acuerdo? Como la gran mayoría, yo no entiendo las cuestiones técnicas del manejo de una usina, y por eso no puedo decir si está bien o mal. Sin embargo, el problema no es que yo no entienda, o que los no entendidos seamos la mayoría, sino que la información no esté disponible, para que los entendidos puedan explicárnosla.

    La democracia no significa que todos sepamos todo, ni tampoco que unos pocos sepan todo y que los demás tengamos que aceptarlo sin chistar.

    Dos ganadores del Premio Nobel de Economía trabajaron en la empresa norteamericana Long Term Capital Management, que fue a la quiebra en el año 2000 por culpa de sus técnicos. Ese fue uno de los grandes errores causados por la suposición de que los técnicos tienen poderes sobrenaturales como los héroes de las historietas.

    Con o sin poderes, los técnicos y sus asesorados, los políticos, deben rendir cuentas a la opinión pública, una cuestión básica en la democracia, así como también deben respetar ciertos principios institucionales. No se trata de que hagan lo que quieran sin disimular ni de que, para disimular, hagan lo que quieran y después le den un blanqueo vai vai. Por ejemplo, que negocien Yacyretá en secreto y manden aceptar el acuerdo por un Congreso desinformado o complaciente.

    “Mira la esencia, no las apariencias”, dice una canción popular que, para este caso, vale más que diez tomos de jurisprudencia. El presidente decide una cosa; el voto político del Congreso la acepta sin cuestionar. En esencia, esto equivale a gobernar por decreto, una mala costumbre de las dictaduras paraguayas que se ha reciclado. Cartes aprobó Yacyretá y hay que aceptarlo, así como se le aceptaron los bonos, la ley de APP, la donación de Marina Cué, las medidas de excepción para combatir una subversión que cada vez anda mejor. La última es que también nombra sucesor, como lo nombraban los antiguos emperadores romanos (el cargo era vitalicio, no hereditario). Aquí no decimos emperador, sino delfín, que no es lo mismo, pero se le acerca demasiado.

    Ocasionalmente, el presidente puede desoír a los técnicos. La Contraloría no ha podido auditar Yacyretá, ¿qué importa? La Contraloría no está de acuerdo con la concesión del Aeropuerto, tampoco se le da mucha importancia.

    Jeffrey Sachs, un norteamericano que sabe de números, dice que el Paraguay ya ha pagado su deuda con Itaipú, pero se la sigue pagando. El Gobierno por decreto, o sea por decisión del Ejecutivo (disfrazada o no), funciona como le parece al Ejecutivo, y nada bueno nos podrá traer.

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  2. ABC color y sus patéticas marionetas
    9 mayo, 2017

    Empezó el pasado 23 de abril, bajo el título, entonces aún “moderado”, de “Yacyretá, otra vez entre gallos y media noche”, cuestionando el acuerdo altamente ventajoso logrado con la Argentina sobre la deuda de la Binacional, que de 17.000 millones de dólares se redujo a poco menos de 4.000. Entonces ya advertíamos desde las páginas de ADN que ésta era la nueva campaña de ABC Color, para proseguir con su estrategia de desgastar lo máximo posible al gobierno. Y no estábamos equivocados, tal como pudo corroborarse en los posteriores editoriales y titulares de portada, que fueron subiendo rápidamente de tono, convirtiéndose en el tema principal de los últimos seis días.

    Hagámos un ligero repaso. “Cartes se apresta a consumar una traición de lesa patria”, “Grave amenaza sobre intereses patrios”, “El Congreso debe rechazar el acuerdo sobre Yacyretá”, “Vaticinio lamentablemente cumplido”, “Cocinaron torta para el rekutu en Yacyretá” y, ayer, “Partido Colorado alquilado”. Sobre cada uno de estos temas, abordados por los escribas de “Acero” Zuccolillo podrían decirse muchísimas cosas, pero solo una basta para restarles toda credibilidad. En el pasado, el diario de “Acero” Zuccolillo decía exactamente lo opuesto, como cuando se negociaba el tema en el año 2004. Entonces sostenía que “el Paraguay debe exigir no solo la eliminación de los intereses indebidamente acumulados…, sino una quita igual a la energía que no generó Yacyretá”, lo cual, en líneas generales, fue precisamente lo acordado días atrás, después de largas “pulseadas”.

    Demás está decir que en una negociación ninguna de las partes impone su voluntad al 100% y que perseguir ese objetivo sería cosa de idiotas o de quienes, en realidad, pretenden conducirla al fracaso. O puesto de otra forma, desde luego que lo ideal hubiera sido que la deuda de la Binacional -no del Tesoro paraguayo- con la Argentina, se redujera a… cero, pero solo un necio puede desconcoer el enorme logro que representa eliminar de un plumazo 13.200 millones de dólares en ese concepto, lo cual, automáticamente, torna financieramente viable a la hidroeléctrica y permite desarrollar nuevos emprendimientos que generarán miles de puestos de trabajo.

    Pero ABC bombardea desde hace 15 días con el tema y, ¡oh casualidad!, el oficialismo del PLRA y el partido familiar de Desirée Masi y Filizzola, el PDP, ya tomaron nota de la directriz y comenzaron a desarrollar el mismo libreto, como antes lo hicieron con el tema de la enmienda.

    En el afán de aplicar “la línea” que “les bajó” Zucolillo, los presidentes de ambos partidos salieron a decir los mayores disparates. Efraín Alegre se refirió al “sobreendeudamiento” que con este acuerdo está sometiendo al país el presidente Cartes, dejando al desnudo su completa ignorancia respecto a cómo se compone la deuda pública, que nada tiene que ver con la que resta en Yacyretá, y que según él, en el sumun de su delirio, ascendería en el presente a US$ 15.000 millones, lo que no se compadece ni por asomo con la realidad. Mientras que su “alter ego”, Rafael Filizzola, cual niño caprichoso, se limitó a afirmar que no hay que reconocer ni los US$ 3.811 millones que quedaron de los 17.000, simplemente porque…no hay que reconocer, y punto.

    Claro, los argumentos no cuentan. Lo importante es la conclusión a la que deben arribar por mandato del “patrón de la mentira”, como acertadamente definió Alejandro Domínguez a “Don Acero”. Y esa conclusión es que con esta negociación, HC habría traicionado los intereses nacionales y, por tanto, el acuerdo debe ser rechazado en el Congreso.

    De esta forma, con el mismo discurso violento de meses atrás, cuando hablaban de “golpe”, ahora de “traición a la patria”, Zuccolillo y los partidos que tiene alquilados desde hace ya buen tiempo se preparan para asestar un nuevo ataque, brutal, en este caso a la economía paraguaya, que se beneficiará enormemente con el relanzamiento de Yacyretá, a lo que se oponen por míseros cálculos electorales y una fobia enfermiza hacia el gobierno nacional.

    Ya hicieron mucho daño al país. Ya le birlaron a la ciudadanía el derecho a manifestar su voluntad en las urnas sobre el tema de la reelección. Ya polarizaron a la sociedad, le prendieron fuego al Congreso y cosecharon muerte.

    Esta vez no les permitamos que, por medio del chantaje y la coacción, vuelvan a salirse con la suya.

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  3. Salvajismo político e hipocresía rastrera contra acuerdos Macri-Cartes

    Por AUGUSTO DOS SANTOS
    Periodista

    Es una frase trilladísima: lo primero que se pierde en una guerra es la verdad y de alguna manera ello sucede en esta guerra entre poderosos medios confrontados en el escenario político con Horacio Cartes. La semana que pasó los avances de la EBY –significativos en 35 años – fueron sencillamente caricaturizados.

    Si leemos el comentario de un economista del prestigio y la seriedad de César Barreto (Dende, ex ministro de Hacienda) ayer domingo en Última Hora, valorando el acuerdo y planteando pasos por dar en el marco del pacto Cartes-Macri por Yacyretá, y lo comparamos con la irrupción rabiosa de algunos exponentes de la fauna política tradicional, cuestionando el acuerdo, tenemos la exacta distancia que existe entre la objetividad basada en la razón y el patoterismo político, basado solamente en la sed de guerra.

    Peor distancia aún tienen ambas opiniones cuanto en una balanza está la expresión mesurada y equidistante de un hombre de las ciencias económicas fuera y dentro del Estado como Barreto, y por el otro lado, cuestionando el acuerdo, desfilan tremendos personajes que en recientes procesos lucraron con las hidroeléctricas sin asco… y hoy hablan de acuerdos éticos, también sin asco.

    El objetivo es obvio. Lograr que el Congreso rechace estos acuerdos. Pero que dicen ellos? Podemos estar seguros que un altísimo porcentaje de los que se oponen no conocen el texto. Es una constante. Lo importante es aplaudir o rechazar; es la política paraguay-reko para la que todos somos tributarios.

    ¿Que es el acta de entendimiento?
    El entendimiento entre los dos países a través de la firma de sus presidentes busca enderezar un entuerto en todo el sentido de la palabra. Porque si algo significa entuerto es justamente perjuicio, daño hecho injustamente a nuestro país por tanto tiempo.

    Hay que reconocer que el documento no es perfecto, pero está a un año luz en ventajas para Paraguay comparado con la situación que existe actualmente y que viene de varias décadas atrás.

    De lejos es mejor este pacto que seguir con la dañina incertidumbre de perder dinero, energía y posibilidades de progreso. Repasemos algunos puntos:

    Ordenamiento financiero
    El documento firmado por Cartes y Macri pone fin a la incertidumbre de 30 años, pues propone un arreglo general, al establecer el ordenamiento financiero de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY).

    Es un instrumento que tiene como objetivo establecer las pautas que se requieren para la cancelación de las obligaciones de la entidad con las altas partes contratantes, como también de las obligaciones con las entidades que constituyen Yacyretá: la Ande por nuestro país y Ebisa por el lado argentino.

    No se trata de una deuda de Paraguay con Yacyretá o con la Argentina, sino una deuda de la Entidad Binacional Yacyretá, que es mitad de la Ande y mitad de Ebisa con la República Argentina. Paraguay, como país, no debe ni debió ni un guaraní a la Argentina, sino que el deudor es Yacyretá..

    Mientras Cartes y Macri firmaban el acuerdo empezaba un desfile de conocidos “asaltantes” de las represas cuestionando la ética de esta iniciativa. Pero como Cartes se encuentra en desventaja mediática, cualquiera que le cuestione, así sea Al Capone, se transforma en Santo.

    Una deuda pagable por Yacyretá, no como antes.
    La deuda preexistente, de no arreglarse el problema, es de alrededor de 18.000 millones de dólares. Es plata que tiene que pagar Yacyretá a la Argentina con la producción de energía. Teniendo en cuenta la gran suma que significa y la producción actual de energía, esa deuda era y es imposible de pagar, y a medida que pasa el tiempo se va acumulando y la amortización no alcanza a disminuir el pasivo. En otras palabras, con la actual situación, al no tener cómo pagar ese compromiso, la deuda se va incrementando con el tiempo y va empeorando la situación, pues en esas condiciones la hidroeléctrica nunca será rentable.

    La deuda con la Argentina se reduce en 77%
    Hasta antes del pacto entre los dos países, la deuda era (y es) de alrededor de 18.000 millones de dólares, una suma que al no amortizarse iba creciendo.

    Mediante el entendimiento a que se arribó ahora, esos 18.000 millones de dólares se convierten por efecto del acuerdo en 4.084 millones de dólares. Si esas son las cifras y las matemáticas no fallan, la reducción es del 77,3 %, pues 4.084 millones es el 22,68% de 18.000 millones. El plazo de pago es de 10 años y sin intereses.

    Por consiguiente, la reflexión que se impone en este momento es: si un acuerdo con tu acreedor por la deuda que tenés con él, que es de 100 guaraníes, se convierte en 23 guaraníes, ese arreglo es extraordinariamente bueno y no lo podés dejar de aceptar. Porque si no lo admitís, vas a tener que pagar los 100 guaraníes y más. Y como no estás en condiciones de abonar esa cuenta, tendrás que ir sumando intereses en contra y la cuenta se irá agigantando.

    No, pero no podemos pagar esa deuda, porque no corresponde, dicen algunos. Lo significativo es que tal discurso se sostuvo en los últimos 30 años, principalmente en las campañas políticas y por los menos durante 8 gobiernos sin alcanzar nunca el nivel tan drástico de reducción que se ha logrado hoy

    Antes de ahora, en muchas ocasiones y con diversos gobiernos argentinos y paraguayos, se intentó llegar a un arreglo sobre Yacyretá, pero nunca se pudo por diversos motivos, especialmente porque las alternativas no convenían a nuestro país, pues había que reconocer una deuda de la EBY muy grande, mucho mayor que los 4.000 millones de dólares de esta ocasión. Ahora se presenta esta extraordinaria oportunidad, que es la mejor de todas, pues hay una disminución del 77%.

    Es cierto que podríamos insistir en ideas principistas al respecto de encontrar una salida a la reivindicación patriótica de la deuda cero, pero también es cierto que ello podríamos seguir discutiendo indefinidamente quizás por un tiempo igual al que no llevó hasta ahora.

    La compensación
    El pacto suscrito el jueves reconoce que el Paraguay debe recibir dinero en compensación por el territorio inundado, que en el 80% correspondería a nuestro país. Los técnicos hablan de una suma global de 1.175 millones de dólares, y el 80% de esa suma es 940 millones de dólares. Según el arreglo del jueves pasado, por fin la República del Paraguay, no Yacyretá, recibirá a partir del 2023 la indemnización por el territorio que inundaron las aguas del embalse del río Paraná.

    Este es un acuerdo clave, porque es inédito, y pone cifras definitivas, por primera vez, a antiguas discusiones

    Más inversión para generar más energía
    Otro de los puntos significativos del documento que firmaron los presidentes es que se establece la potenciación de la hidroeléctrica, para lo cual se le sumarán tres turbinas a la presa principal y se pondrán turbinas en el Brazo Aña Cua donde se desaprovecha energía generable por el agua que pasa por el vertedero del lugar.

    Yacyretá no es como Itaipú, que tiene un solo vertedero de agua, tiene dos vertederos: uno en el curso principal del río, cerca de la casa de máquinas y otro en el Brazo Aña Cua.

    En el vertedero del Brazo Aña Cuá del río Paraná, que está ubicado entre la isla Yacyretá y territorio continental paraguayo, se deja ir suficiente agua embalsada sin beneficio para nadie, que significa tirar 80 millones de dólares al año, según la opinión de los técnicos. Esa parte del complejo Yacyretá está totalmente en territorio paraguayo, y soberanamente pertenece al Paraguay.

    En el pacto presidencial se prevé la inversión de 1.600 millones de dólares para la repotenciación de la usina.

    Ese dinero que se derramará para las nuevas obras irá en gran porcentaje a parar en nuestro país, en sueldo de trabajadores y técnicos paraguayos, pues se calcula que se requerirán 3.000 obreros, en compra de insumos y piezas que podrán proveer las empresas de nuestro país. Se puede afirmar que una considerable porción de esos fondos quedará aquí porque el brazo Aña Cua está en territorio del Paraguay y no en lugares compartidos con la Argentina.

    6. Mirar el futuro

    De aquí a una década o un poco más, el Paraguay quedará desabastecido de energía si no sigue invirtiendo en más generación. Los técnicos calculan que si el consumo de energía en nuestro país sigue creciendo entre 10% anual o más, en el 2026 ya quedaremos seriamente comprometidos. Siempre que no se invierta en generar más, como se pretende ahora con la repotenciación de Yacyretá y otros proyectos.

    Se puede seguir señalando los aciertos de esta acta de entendimiento sobre Yacyretá. También se le pueden encontrar defectos. Pero no se puede discutir que indudablemente conviene fuertemente a los intereses de nuestro país frente a la situación existente, que es lo que se pretende dejar atrás.

    7. El desafío es verlo como compatriotas, no como enemigos

    El gobierno de Lugo obtuvo importantes ventajas en materia de acuerdos compensatorios con el gobierno del Brasil. La noche del anuncio de los logros y en ocasión de una reunión de gobierno para anunciarlo, apareció un hombre en Mburuvicha Róga. Era pequeño pero con suficiente poder. De inmediato se le dio acceso y su objetivo no era otro sino congratular por el logro porque por sobre la enemistad política estaba el sentirse compatriotas en estos avances. Su nombre era Lino Oviedo.

    Ese fue un gesto interesante, al margen de la consideración positiva o negativa que exista en relación al fundador de Unace.

    Ojalá estemos en condiciones de avanzar, principalmente hasta el 15 de agosto del 2018, con una agenda país que suscriba con la tinta de todos los colores y las ideologías el consenso en temas claves por sobre las inquinas electorales, que van a continuar.-

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  4. Números

    Benjamín Fernández Bogado –

    Uno de los grandes problemas nacionales es la escasa o pobre preparación en matemáticas, cuyo impacto no solo es grave en términos de finanzas personales sino también en pérdidas enormes para el país. Tenemos más de 15.000 maestros quebrados. Se han endeudado por encima de sus ingresos económicos, miles de campesinos en iguales circunstancias que arremeten contra Informconf y otras empresas por tenerlos registrados. Los paraguayos no podemos mirar al Sol y al dinero por un tiempo largo, dice la expresión en guaraní, que resulta más gráfica aún. En los negocios del Estado, esa falla estructural se reproduce todavía en tamaño mayor.

    Esta semana el Gobierno calificó de histórico que las finanzas de Yacyretá hayan sido “saneadas”. Sin embargo, si sumáramos lo que costó “el monumento a la corrupción” y la cesión del 46% de energía paraguaya a la Argentina por 24 años, es posible que antes que debiéramos algo nos tendrían que dar un suculento porcentaje en dólares. Dicen que la presa costó 10.000 millones de dólares y que la energía cedida a la Argentina fue de 16.000 millones en 24 años. Eso significa que nos deben 11.000 millones, entendiendo que la hidroeléctrica es de propiedad común en un 50%. La pregunta es: ¿cómo esta operación matemática sencilla y práctica no se hizo? El argumento es que no hay datos ciertos sobre el valor de la presa y menos sobre la cesión de energía que dimos a la Argentina en pago, ¡porque la administración solo está en manos de nuestro socio condómino! O sea lo único que ponemos aquí es cuerpo, membrete y bolsillo para las dádivas que permitieron mantener las cosas como hasta ahora. Pasa una cosa igual con Itaipú. El vitriólico Ricardo Canese cuando subió Lugo dijo que Brasil nos debería pagar 1.500 millones de dólares anuales. Cuando nos dio 200 millones más en royalties dijo que era un gran triunfo! Lugo, antes, viajó en avión militar brasileño a negociar con su amigo Lula, quien también pagó su atención médica por el cáncer que lo aquejaba en el Sirio-libanés de Sao Paulo. ¿Cómo con esas actitudes podemos hacer que los números nos sean favorables?

    Jeffrey Sachs no podía entender cómo nos endeudamos en un porcentaje de interés del 11% fijo en Itaipú cuando la tasa hoy en Brasil no alcanza 5%. No sabía si éramos estúpidos o corruptos o ambas cosas a la vez. El procurador afirma que con el triunfo judicial en el caso Gramont podemos ganar 200 millones de dólares en intereses anuales. Su concuñado, el presidente del BCP, dice que no harán timba con las reservas. Chile obtiene más del 6% de interés anual sobre sus reservas. Nosotros, por mantener en Basilea 0,15%. Si el triunfo del caso Gramont era para sacar del banco inembargable y colocarlo en mejores sitios de pago de interés que hubiera podido dar a la tasa de 3% anual (la mitad de Chile) más de 600 millones de dólares, ahora resulta que no lo quieren mover de Basilea. Los números de nuevo en contra nuestra.

    Necesitamos enseñar matemáticas de excelente calidad. Singapur lo hizo y hoy es potencia. Eligio Ayala enseñó dicha materia en el Colegio Nacional siendo abogado y fue un hombre justo y, además, el mas grande estadista del país. Nosotros siempre vamos a pérdida. Nunca jugamos para nuestros intereses y cuando deberíamos ser ricos y prósperos nos contentamos con una tajada del 10% en obras “para los muchachos”, bife de chorizo, sexo, buen hotel y vuelos en avión. Muy baratos para los que negocian con nosotros y muy perjudicial para los intereses de la gente. Hay que mejorar los números y las matemáticas a favor del país, urgentemente.

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  5. Acta de Entendimiento de Yacyretá

    César Barreto Otazú

    Esta semana, los presidentes Cartes y Macri firmaron un Acta de Entendimiento con el objetivo de normalizar y ordenar la situación económico-financiera de la Entidad Binacional Yacyretá y convertirla en una empresa viable.

    A mi parecer, es un paso positivo hacia la normalización de las finanzas de la Entidad Binacional, pero es necesario continuar las negociaciones sobre algunos aspectos que son fundamentales para los intereses de nuestro país.

    Es determinante que se haya precisado el monto exacto de los aportes realizados por el Estado argentino para la construcción de la represa y que se haya acordado que “estos aportes no generan ni generarán intereses”.

    Se acordó que el monto final de los aportes del Estado argentino pendientes de devolución por parte de Yacyretá, deducidas las deudas de la Argentina con la Entidad por compra de Energía y otros conceptos, totalizaran un poco más de 3.800 millones de dólares a fines del 2016.

    También se precisaron los saldos deudores y acreedores entre la ANDE y Yacyretá y entre EBISA (la contraparte de la ANDE en la Argentina) y Yacyretá, así como las compensaciones de cuentas entre ellos.

    Además, se actualizaron los cálculos de la Compensación por Territorio Inundado y se acordó su distribución en función a las áreas inundadas en cada país, correspondiendo el 80% al Paraguay y el 20% a la Argentina.

    La mayoría de estos acuerdos ya formaba parte del preacuerdo firmado en el 2007 entre Nicanor y Kirchner. La innovación en este caso está relacionada con los plazos de devolución de los aportes y el pago de las compensaciones devengadas a ambos países.

    La devolución de los saldos de los aportes del Estado argentino se realizará en un plazo de 30 años, incluidos 10 años de gracia, el pago de las compensaciones y otras acreencias a ambos Estados se realizará en un plazo de 16 años y el pago de las deudas con EBISA se realizará en un plazo de 26 años, incluidos 6 años de gracia para los dos últimos casos.

    El plan de pago incluye periodos de gracia con el objetivo de utilizar los ingresos que genere Yacyretá por la venta de energía durante estos años para realizar inversiones que amplían su capacidad de producción (maquinización del brazo Aña Cuá y la instalación de tres turbinas adicionales en la represa de Yacyretá) por un monto aproximado de 1.600 millones de dólares.

    De esta manera, la tarifa de la energía de Yacyretá estaría fijada en aproximadamente USD 36/MWh y considerando los años de gracia del plan de pago acordado, le generaría un flujo de ingresos netos de aproximadamente 270 a 300 millones de dólares anuales para invertir en los proyectos mencionados.

    Creo que estos aspectos del acuerdo son muy positivos. Permiten un saneamiento financiero de la Entidad y dan una previsibilidad respecto a sus ingresos futuros y a la capacidad de cumplimiento de sus obligaciones. La Entidad terminará de devolver los aportes hacia el 2048.

    Sin embargo, no fue abordado un aspecto fundamental para un aprovechamiento pleno por parte de nuestro país de la energía que le corresponde, que es la libre disponibilidad de la misma para su venta a precios de mercado, ya sea a la Argentina o a otros países vecinos.

    En este punto, fue acordado incrementar un 20% el valor de la Compensación por la Cesión de Energía de USD 8,7/MWh a USD 10,5/MWh que implicaría unos 12 millones de dólares adicionales anualmente al Estado paraguayo a partir del 2017.

    Sin embargo, este valor de la compensación considerando la tarifa estimada de Yacyretá, implica un precio de la energía excedente paraguaya de USD 46,5/MWh, el cual es muy inferior al precio vigente actualmente en el mercado mayorista argentino.

    Por lo tanto, este acuerdo permite ordenar financieramente la Entidad así también realizar inversiones adicionales para incrementar su producción. Sin embargo, tenemos que continuar negociando hasta lograr que nuestro país pueda disponer libremente de su energía para venderla al precio de mercado, ya sea a la Argentina o a otros países.

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  6. Conocer ventajas y desventajas del nuevo acuerdo de Yacyretá

    El acuerdo firmado entre el presidente Cartes y su par argentino Mauricio Macri, con nuevas condiciones contractuales para el manejo de la Entidad Binacional Yacyretá, debe ser puesto a consideración de la ciudadanía para que el país analice las consecuencias del mismo y sus efectos en el largo plazo. Las posibilidades de la población de contar con más y mejor energía eléctrica dependen de las negociaciones sobre las tarifas, las deudas y otras variables incluidas en el referido acuerdo. Las próximas semanas serán muy importantes para que la ciudadanía analice las ventajas y desventajas del mismo, pueda tener su propio criterio y exponer su conformidad o no. Al final de cuentas, quienes se benefician o perjudican de manera directa son los hombres y mujeres que habitan el territorio nacional.
    A veces pareciera que las condiciones contractuales de las entidades binacionales no tienen impacto ni son comprensibles por un ciudadano común. Sin embargo, si las autoridades se preocuparan por proveer la información de manera sencilla y fluida, la ciudadanía tendría una opinión formada con base en datos ciertos y se fortalecería la democracia.

    La forma en que el Gobierno manejó la información en las últimas semanas no conduce a lograr legitimidad ciudadana ni a la transparencia que se supone constituye una de las principales virtudes y avances de la presente gestión.

    Es una lástima que, a pesar de existir resultados positivos para Paraguay producto de las negociaciones como la reducción de la deuda, el secretismo en el que se mantuvieron las reuniones con los representantes del país vecino y las propuestas de ambos países le dieron al proceso un matiz de desconfianza que desde ningún punto de vista es bueno para el país.

    Ya suficientemente dividida está la sociedad por cuestiones políticas como para agregarle un elemento sin ninguna necesidad ya que este acuerdo debe ser aprobado por el Parlamento, por lo que tarde o temprano la ciudadanía y los congresistas podrán acceder a la información.

    Los resultados de este nuevo acuerdo no serán menores para el país. El monto de la deuda negociada debe ser incorporada como parte de la deuda que hoy pesa sobre cada paraguayo y paraguaya.

    Las tarifas por la energía afectan de manera directa a las transferencias que realiza la entidad al Gobierno Central. Estos recursos se incorporan al presupuesto público y financian servicios públicos necesarios para la ciudadanía como los de salud, educación, vivienda, agua y saneamiento, entre otros.

    Si bien el acuerdo se denomina de “reordenamiento financiero”, la revisión de las cláusulas económicas es de vital relevancia para el efectivo ejercicio de derechos sociales vigentes constitucionalmente que en parte se financian con recursos de Yacyretá.

    La calidad de vida depende de estos servicios, por lo que los términos del acuerdo impactan de manera directa en la ciudadanía hoy y lo harán en el futuro. Es decir, no solo estamos frente a un evento que nos afectará a nosotros sino también a las generaciones futuras.

    La ciudadanía no puede estar ajena a esta discusión y el Gobierno debe proveer toda la información necesaria para que el país debata de manera racional e inteligente sobre las ventajas y desventajas de las negociaciones entre ambos Estados. Necesitamos recuperar la confianza interna y la legitimidad de la política. Esta puede ser una buena ocasión para impulsar un debate nacional con vistas también a la futura negociación del Tratado de Itaipú.

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  7. El entendimiento sobre Yacyretá

    Pasaron 30 años antes de que Argentina y Paraguay lograran finalmente un entendimiento en torno a varios asuntos centrales de la hidroeléctrica de Yacyretá, cuya propiedad comparten. A lo largo de tres décadas, sucesivos gobiernos en uno y otro lado de la frontera fueron incapaces de ponerse de acuerdo, obstruyendo la ejecución de nuevos proyectos en conjunto. Este estancamiento no es un tema menor en absoluto. Argentinos y paraguayos no solo estamos unidos por lazos afectivos y culturales, sino que nuestros destinos están ligados inexorablemente, por razones geográficas obvias y fundamentales consideraciones históricas.

    Tan solo en el campo de la producción de energía existe un sinfín de vetas sin explorar entre ambas naciones. Otro tanto puede decirse de cualquier otra actividad económica, científica, social o cultural. De manera que un desencuentro de 30 años no es solo un hecho lamentable, sino que es una muestra de miopía y falta de sentido estratégico de los gobernantes de turno.

    Ahora, dos gobiernos –movidos, es seguro, cada uno por sus propias motivaciones– consiguieron superar las dificultades y llegar a más coincidencias que desacuerdos. En eso precisamente consiste una negociación. Pretender –como sostiene cierto sector de la prensa– que una de las partes se someta a la otra puede resultar un útil ardid propagandístico, pero es inviable en las relaciones internacionales. Las negociaciones entre Estados soberanos implican transacciones, en las que las partes obtienen un beneficio a cambio de una cesión. Aspirar a que un país acepte a plenitud las condiciones y exigencias del otro es una peligrosa falacia que no conduce a ningún lugar, aunque se disfrace de estridentes discursos seudo-patrióticos.

    La actitud de “todo o nada” podrá quizás proyectar una falsa imagen de firmeza, pero no tiene el menor sentido cuando se habla de relaciones entre Estados. En ese marco, el balance para Paraguay del entendimiento sobre Yacyretá es muy difícil de mejorar. En primer término, una reducción sustancial de la deuda reclamada históricamente por el Tesoro argentino. De los US$ 18.000 millones iniciales, el pasivo de la entidad quedó fijado en alrededor de US$ 3.800 millones.

    En este punto es oportuno recordar que el gobierno anterior se había inclinado por reconocer la deuda en aquel abultado monto, lo que hubiera significado una inaceptable sangría para nuestra nación. El acuerdo supone también la inversión de US$ 1.600 millones en la instalación y puesta en funcionamiento de otras seis turbinas, que generarán energía para ambos socios. Estas obras se traducirán en la creación de 3.000 nuevos puestos de trabajo en los próximos años. Además, Paraguay recibirá una compensación de cerca de US$ 1.000 millones por los territorios inundados. Pero lo fundamental, además de la reducción del pasivo, es que Yacyretá aumentará su producción en el futuro.

    Con justa razón suele decirse que nuestro país es un verdadero paraíso energético, ya que es una de las naciones con mayor producción de energía per cápita del planeta.

    Los enormes volúmenes de energía generada en las dos binacionales –la de Itaipú y la de Yacyretá, esas magníficas obras de ingeniería– le han ganado esa fama en la región y en el mundo. Tanto se ha insistido en este tópico que mucha gente tiende a considerar que esa riqueza es inagotable y que Paraguay ya no debe preocuparse en buscar y desarrollar nuevas fuentes de energía. El hecho de que la demanda de electricidad esté completamente cubierta hoy en día, no significa que el Estado no se anticipe a las necesidades futuras y comience a investigar las formas más adecuadas de generar más energía. Esa es precisamente la visión estratégica que debe primar en la gestión económica del Estado.

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  8. Vaticinio lamentablemente cumplido

    En nuestro comentario editorial del 9 de diciembre de 2007 destacábamos el encuentro sostenido en San Cosme entre el presidente Nicanor Duarte Frutos y la recién electa primera mandataria argentina, Cristina Fernández de Kirchner, para la inauguración de las obras de defensa y canalización del arroyo Aguapey. En la ocasión, ambos mandatarios manifestaron que reimpulsarían la maquinización del brazo Aña Cua, así como el proyecto de Corpus.

    Al respecto, comentábamos cuanto sigue: “La construcción de una hidroeléctrica en el brazo Aña Cua –complementaria de Yacyretá– quedó suspendida el año pasado luego de que se descubriera una serie de vergonzosas irregularidades y malversaciones en todo el proceso licitatorio, que derivarían con seguridad en una feroz corrupción. El costo inicial de Aña Cua durante varios años fue de 160 millones de dólares, pero en poco tiempo del actual Gobierno el presupuesto dio ‘un salto’ y alcanzó 420 millones de dólares (…) En la situación actual el daño para el Paraguay es considerable. En las últimas tres décadas Argentina viene acumulando una deuda ilegítima que suma más de US$ 6.000 millones, que la entidad binacional, a través del Preacuerdo Aña Cua y del acuerdo Yacyretá, pretende enjuagar con la venta anticipada a precio irrisorio, durante los próximos 42 años, del 42% de la energía producida en la central. Lo más ofensivo es que las maniobras se estén organizando nuevamente con la participación y complicidad de las mismas autoridades paraguayas, desde el presidente de la República para abajo (…) Esta gran entrega demostrará, una vez más, el servilismo y la corrupción de los gobernantes traidores a la patria que tenemos y a los que hay que expulsar del poder en las próximas elecciones”.

    Una década más tarde, este premonitorio retazo de comentario editorial de ABC Color se ha visto plenamente cumplido con el acuerdo firmado recientemente en Ayolas por el presidente Horacio Cartes y su homólogo argentino, Mauricio Macri. La misma película, aunque con los personajes centrales cambiados, a excepción del voluble director paraguayo vendepatria de la entidad binacional, ingeniero Ángel María Recalde. Porque, como decíamos en la ocasión, se concreta el despojo de los recursos naturales paraguayos disponibles en ese rincón del río Paraná.

    En la oportunidad, nos preguntábamos también con justificada preocupación “¿Cuáles son las motivaciones que permiten semejante robo de los recursos genuinos de una pequeña nación? Se puede pensar, como primer elemento, la COIMA. El precio real de construcción en Aña Cua se multiplicará por tres para satisfacer a los distintos interesados”.

    Obviamente, nuestro vaticinio acerca de la vil entrega de los intereses nacionales en Yacyretá no fue antojadizo, ni privativo de nuestro diario, sino más propiamente de la acertada percepción de la ciudadanía que desde un comienzo ha criticado la codicia de nuestros gobernantes, que a cambio de sobornos han entregado a Argentina y Brasil el manejo de las palancas geopolíticas que, como socio indispensables, nos pertenecen en las usinas hidroeléctricas binacionales y con las cuales debimos de haber equilibrado la repartición de beneficios en ellas devengados.

    Para infortunio de nuestro país, transcurrido más de un tercio de siglo desde que el dictador Alfredo Stroessner concertara con nuestros vecinos limítrofes los leoninos tratados para el aprovechamiento conjunto del fabuloso potencial energético del río Paraná, esta es la hora en que ninguno de los corruptos gobernantes que se han sucedido en la conducción de la República ha tenido la capacidad personal y el patriotismo de rescatar esas estratégicas palancas de equilibrio en la administración de las usinas binacionales, pudiendo haber puesto así término a la inicua explotación de la que nuestro país es víctima.

    La frustrante ironía es que con cada presidente de la República que elegimos, empeñamos la ilusión de que él al fin podría ser el adalid de la reivindicación de nuestro soberano derecho de igualdad de beneficios en las usinas binacionales. Pero hasta ahora la suerte en tal sentido ha sido desgraciadamente esquiva para nuestro país, y hasta más bien adversa, como lo acontecido con el acuerdo para la revisión del Anexo C del Tratado de Yacyretá que antes de ayer firmó el presidente Horacio Cartes con su par de Argentina. Lejos de concretar el justo rebalanceo de las utilidades provenientes de la operación de la costosa usina hidroeléctrica binacional, las ha desequilibrado aún más, endeudando astronómicamente al país para exclusivo beneficio de la Argentina, quizá a cambio de jugosa COIMA, tal como la ciudadanía lo sospechaba a través de nuestro diario hace una década.

    Ante tan miserable traición a la Patria perpetrada por el presidente Cartes y sus paniaguados en Yacyretá, lo único que le resta al pueblo paraguayo es lanzarse a las calles de ciudades y pueblos exigiendo al Congreso que rechace in limine la nota reversal del acuerdo concertado con el Gobierno argentino y, concomitantemente, instaurarle un juicio político al presidente Horacio Cartes, y destituirlo por su antipatriótico desempeño en sus funciones como jefe de Estado.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/vaticinio-lamentablemente-cumplido-1590894.html

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  9. DESPIERTA YACYRETÁ
    4 mayo, 2017

    …De un largo letargo provocado por gobiernos inútiles y corruptos de uno y otro lado. Más corruptos en realidad, los de aquí, los gobernantes paraguayos, que los de allá, los argentinos, que más bien se aprovecharon de las circunstancias para hacerse de los ñembotavy y usar y mal usar esa preciosa energía a su antojo, sin pagar un peso con lo que se dio el grotesco contrasentido de que los pobres paraguayitos estuvimos subsidiando el desarrollo de los antipáticos curepíes.

    En fin, Yacyretá nació torcida y así le fue durante todo este largo tiempo. Si la situación de la entidad le hizo pronunciar al súper corrupto presidente argentino Carlos Saúl Menem, el caudillo patilludo de La Rioja, su célebre calificativo, de que la represa paraguayo-argentina era “un monumento a la corrupción”.

    A los tumbos toda la vida, nadie nunca le pudo poner el cascabel a ese gato.

    Hasta que asumió la administración Cartes.

    Con los malvados y atrevidos Kirchner no se pudo hacer nada. Desfondaron de tal forma a su país que sencillamente no podía pagar la luz. Y a nuestro país no le servía de nada cortársela como a cualquier hijo de vecino. Para más estaba el diferendo de la monstruosa deuda que lo paralizaba todo.

    Al asumir Macri, HC que tenía entre ceja y ceja este problema, puso inmediatamente manos a la obra. Planteó el tema con racionalidad. Por supuesto fue bien recibido….y se inició todo un prudente proceso que calladamente- precisamente para que no haya interferencias inoportunas- hoy arriba a un acuerdo sin parangón en la historia de la binacional.

    La negociación es el arte de avanzar en los reclamos propios en la medida de lo posible. Y eso fue logrado por uno y otro bando. La deuda tuvo una espectacular reducción hasta límites sumamente satisfactorios. Era un tema realmente espinoso que fue salvado limpiamente.

    La misma será pagada, para explicarlo al alcance de todos, sin sacar plata del bolsillo directamente, sino con un porcentaje de la energía que obligatoriamente debe ceder el Paraguay a su socio condómino. Esa energía tiene un precio diferenciado lógicamente y difiere de los precios de mercado del rubro.

    Es algo razonable, ¿no? Y es la llave que soluciona todos los demás problemas. Compensación por territorio inundado y demás. Y franquea la puerta que Paraguay había cerrado para encarar obras complementarias, maquinizar Aña Cuá, con nuevas inversiones realmente multimillonarias, etc.

    Eso es lo que no soporta el diario ABC. De hecho lo habíamos advertido. Se quedaron sin tema cuando murió la enmienda y entonces en su caradurísimo afán de cogobernar (nadie lo invitó), Zuccolillo decidió “prenderse” al tema de la EBY y empezó a escupir diariamente en el asado. Reconoce que no tiene datos, pero “tirotea” todo el santo día. Por supuesto, descubrirá la quinta pata al gato y se divertirá cierto tiempo, vendiendo de paso más diarios.

    Por supuesto su “lata parará” impresiona solamente a sus incautos y desprevenidos lectores. Un quiste maligno en el cuerpo de la República.

    Es el momento de la redención de Yacyretá. Como Lázaro en el texto bíblico, “levántate y anda”…de una vez por todas en bien del pueblo paraguayo.

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  10. Yacyretá, los mediáticos y la ausencia de contenido

    Pablo Noé

    La polarización, producto de la intención de enmienda constitucional, fue una de las muestras más grandes de la situación de vacío de los partidos políticos en nuestro país, pero no la única ni la más evidente. Con mucho menos despliegue mediático, esta semana se plantearon hechos puntuales que desnudaron la ausencia total de discusión en el seno de las instituciones partidarias, una cuestión que se agrava en una democracia en donde estas organizaciones son fundamentales.

    La primera tiene que ver con la acelerada carrera de posibles postulantes para la Presidencia de la República que se desató después de que se haya cerrado la intención de la reelección. En la terna de aspirantes, que se plantean como globos sonda para medir el impacto en los medios y torcer la balanza hacia uno u otro candidato, el menú se reduce al mínimo, planteando nombres y potenciales chapas, sin que se sepa a ciencia cierta cuáles son los principales ejes que pudieran encaminar quienes se presentan como potables candidatos.

    Este proceso, que se pudiera plantear en una etapa inicial, finaliza allí su ciclo de vida, ya que se limita a las figuras; nunca avanza a la siguiente etapa que exige un debate de ideas, proyectos y planteamientos para que, quienes sean electos como representantes del pueblo, ejerzan esta tarea mirando los intereses de la gente, y no sus apetencias particulares. Allí la ausencia de planteamientos serios de los partidos políticos acerca de los temas de la realidad nacional se hace crónica. No hay una postura sobre reforma agraria, combate a la corrupción, transparencia en la gestión de gobierno, inversión pública, educación, salud, empleo, algunos ítems que son urgentes para analizar en nuestra sociedad.

    Derivada de esta cuestión, sigue otro de los temas de la semana: el lanzamiento, por enésima vez, de figuras mediáticas que aspiran a cargos públicos, por el simple hecho de ser personas reconocidas en la sociedad. Los cuestionamientos ironizaban sobre la idoneidad de un periodista de la farándula y una ex modelo para apuntar a cargos en el Congreso. Un razonamiento que desbarata los principios de la democracia, un sistema en donde el gobierno está en el pueblo, es decir, cualquier ciudadano puede anhelar ocupar un cargo, representando a un grupo de electores quienes delegan la gestión de sus intereses en su tarea.

    Para la democracia, gobierno de la mayoría, no valen currículums, historias de vida, ni títulos universitarios. Reducida a la menor expresión, esta manera de gestión de gobierno solo exige un número de votos, acordado por la comunidad. Una de las razones por la que ocurre este fenómeno recurrente tiene que ver con la misma ausencia de debate, porque la tarea político-partidaria se reduce al electoralismo salvaje, en el que se intenta captar la atención de la gente con candidaturas llamativas, olvidando, una vez más, el debate.

    En otro ámbito, también fundamental para el país, está el acuerdo firmado con la Argentina sobre la hidroeléctrica Yacyretá. En el seno de los partidos políticos nunca se planteó una discusión seria acerca de la deuda, de los proyectos a futuro y de lo que se trazó en décadas de gestión en conjunto en la binacional. Todo se reduce a apoyar o cuestionar gestiones de acuerdo al color de quien encabeza las negociaciones. Para quienes plantean que el logro es histórico, lo es porque el oficialismo es afín a sus intereses electorales. En sentido contrario, la misma fórmula. Ni siquiera se tiene el don de bien de reconocer los méritos de una negociación que pudiera ser beneficiosa para la gente, ya que todo tipo de análisis es nulo.

    El Paraguay, con una democracia partidocrática al extremo, requiere de otro tipo de manejos en los diferentes grupos políticos. Es imperiosa la transformación de cada sector apuntando a fortalecer ideas, y que dejen de manejarse como gavillas de generación de dinero para alcanzar la administración de poder. Mientras los ciudadanos no comprendamos esta cuestión, seguiremos mirando lo que sucede como apartados de la realidad, como si fuera que nada nos afecta, cuando en verdad, es todo lo contrario.

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  11. El Congreso debe rechazar el acuerdo sobre Yacyretá

    El Tratado de Yacyretá, de por sí leonino como el de Itaipú, ha sido doblemente perjudicial para los intereses del Paraguay. Primero, porque fue un acuerdo comercial intrínsecamente desfavorable para la Nación que, como socio indispensable, tenía el legítimo derecho de compartir en condiciones igualitarias los beneficios generados en el emprendimiento hidroenergético binacional. Como el concertado con el gobierno militar del Brasil un poco antes, el Tratado de Yacyretá consagró la inequidad en favor de los intereses de Argentina en directo perjuicio de los del Paraguay. En vez de un acuerdo “joint venture”, con participación igualitaria en que ambos socios ganan por igual, en los dos tratados la equidad en cuanto a la participación y los beneficios quedó consagrada en la retórica, pero no en los hechos.

    En el caso de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY), el gobierno de Andrés Rodríguez cometió la torpeza geopolítica de firmar con el de Raúl Alfonsín la nefasta nota reversal del 9 de enero de 1992, conocida como NR/92, por la que nuestro país entregó a la Argentina la discrecional administración de la usina binacional y postergó por 25 años las miserables compensaciones económicas acordadas a su favor por los perjuicios ambientales ocasionados por la implantación de la represa, así como por la cesión a la Argentina de nuestra parcela excedente de electricidad.

    Los gobernantes que sucedieron al general Andrés Rodríguez (Juan Carlos Wasmosy, Raúl Cubas, Luis Ángel González Macchi, Nicanor Duarte Frutos, Fernando Lugo, Federico Franco y Horacio Cartes) convalidaron en los hechos la aplicación de la lesiva e ilegal nota reversal, permitiendo que la Argentina administrara a su antojo y conveniencia la usina binacional hasta dejarla en la situación de quiebra técnica en que hoy se halla. Todo, a cambio de suculentas coimas disfrazadas de “gastos socioambientales”, que nuestros presidentes de turno y sus adláteres ubicados en las entidades binacionales vienen gastando como les da la gana o metiendo en sus bolsillos sin ningún pudor. Es más, permitiendo sin reclamar que la Argentina y Brasil se revendan recíproca y abiertamente el excedente de la electricidad paraguaya generada en las usinas binacionales, pese a la expresa prohibición de los tratados. Peor aún, negándonos a nosotros mismos el derecho de hacer lo mismo con Uruguay o Chile.

    Aunque las autoridades argentinas han venido actuando a su gusto en la EBY, no han dejado de preocuparse por la precariedad legal de sus abusos administrativos y financieros en la binacional. Esta es la tercera vez que intentan hacerlo, acaso siempre por la vía de la coima. La primera fue bajo el gobierno de Duarte Frutos, quien casualmente tenía como director en la EBY al mismo que hoy ocupa de nuevo dicho cargo, el ingeniero Ángel María Recalde, de menguada fama. En esa ocasión, ambos firmaron con el gobierno de Néstor Kirchner un convenio para legalizar la espuria NR/92, conocido como “Preacuerdo Técnico”, con el presente griego de la “Novación”, por el cual se convalidaba totalmente lo actuado hasta entonces por la corrupta administración argentina en la EBY y se entregaba a la Argentina por nada menos que ¡44 años! la mitad de la electricidad paraguaya a la irrisoria tarifa fija de US$ 17,8 MW, a cambio de la manipulada deuda que supuestamente tenía la EBY con el Tesoro argentino.

    Afortunadamente para nuestro país, una vez más el Senado negó su aprobación al acuerdo, por lo que el Poder Ejecutivo no tuvo otra opción que retirarlo, antes de su rechazo formal. Ahora, es el presidente Horacio Cartes quien viene montado en el Caballo de Troya que de nuevo nos envían nuestros avivados socios de la otra margen del río Paraná con el fin de quedarse definitivamente como dueños absolutos del estratégico emprendimiento hidroenergético binacional.

    Como del mismo cuero tiene que salir la correa, y siendo el monto de las presuntas coimas en juego para los capitostes de ambas márgenes largamente superior a las acostumbradas para los “gastos sociales”, en el acuerdo firmado se incluye la repotenciación de la usina mediante el agregado de tres turbinas generadoras en la presa principal y la implementación de la largamente apetecida maquinización del Brazo Aña Cua. Para la implementación de ambos proyectos, el acuerdo firmado por los presidentes Cartes y Macri prevé un sideral presupuesto de US$ 1.600 millones. La gran ironía es que, por donde se lo mire, este acuerdo es la antítesis de un trato comercial justo, beneficioso para ambas partes. Como antes, otra vez, aquí la ganancia es para Argentina y la pérdida para el Paraguay.

    Mas, la traición a la Patria que acaban de consumar el presidente Horacio Cartes y sus repudiables negociadores no se limita a la repotenciación de la EBY. Según los términos del humillante acuerdo suscrito, el Paraguay debe pagar la mitad de la deuda de más de US$ 4.000 millones, que se ha consensuado como el pasivo a ser honrado por ambos países. Cargar a espaldas del pueblo paraguayo esta suma a ser pagada en una generación es criminal y, por tanto, absolutamente inaceptable, porque contradice lo que dispone con toda claridad el numeral IX del Anexo C del Tratado, según el cual la deuda de la EBY debe ser pagada por las partes en directa proporción con la cantidad total de electricidad consumida desde la puesta en marcha de la primera turbina. En promedio, en dicho lapso el Paraguay consumió no más del cinco por ciento del total generado hasta hoy en la usina. Vale decir, lo que al Paraguay le corresponde pagar son US$ 200 millones y no 2.000 millones.

    El acuerdo firmado por el presidente Cartes es tan escandalosamente perjudicial para los intereses nacionales en juego en la EBY, que el status del memorándum de entendimiento no contempla ni por casualidad el “precio justo” para el excedente de electricidad paraguaya que se lleva Argentina, ni la libre comercialización de la misma al mejor oferente, derecho este que la Argentina se arroga, pero le niega al Paraguay.

    Por ser del todo lesivo para los intereses de la Nación paraguaya, el entreguista acuerdo firmado por el presidente Horacio Cartes con su par argentino, Mauricio Macri, debe ser democráticamente repudiado con toda firmeza y perseverancia por la ciudadanía con manifestaciones en las calles y a través de las redes sociales. Es más, ella debe exigir al Congreso Nacional el frontal rechazo de la vil entrega de nuestra soberanía, y como la importancia del perjuicio infligido a la Nación lo amerita, impulsar la apertura de un juicio político al Presidente de la República por haberse confirmado las peores sospechas sobre el pésimo resultado de las oscuras negociaciones emprendidas con la Argentina.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/el-congreso-debe-rechazar-el-acuerdo-sobre-yacyreta-1590557.html

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  12. Grave amenaza pende sobre intereses patrios

    Las negociaciones entre los jefes de Gobierno paraguayo y argentino sobre las cuentas pendientes de la Entidad Binacional Yacyretá nos están aproximando a un nuevo precipicio. Los pueblos de ninguno de ambos países conocen qué están negociando sus representantes oficiales; empero, los argentinos saben, al menos, que su país siempre emergió ganancioso de estos trámites bilaterales realizados con nuestros gobernantes, sean tiranos, como Stroessner, o los surgidos de elecciones libres, como Nicanor Duarte Frutos y Horacio Cartes. Al parecer, estamos destinados a ser siempre perdedores.

    La desconfianza más abrumadora invade el espíritu de nuestra ciudadanía ante la vista del oscuro modo que utilizó el Gobierno de Cartes para conducir esta negociación. Hasta ahora, él y sus colaboradores se limitaron a referirse al caso con divagues y elusiones, prometiendo una transparencia que nunca se produjo. Mentirosos y siniestros en su proceder, Cartes, Loizaga, López Moreira y Recalde ocultan una intención que, aun siendo todavía desconocida, de ninguna manera presagia algo positivo para el Paraguay.

    Ayer, intentando un burdo engaño, o realizando una maniobra de distracción, el Ejecutivo remitió un folletito “explicativo” del acta que se apresta a suscribir hoy, en Ayolas, a una “Comisión para el Seguimiento del Tratado de Yacyretá” de la Cámara de Diputados. Una comisión cuya función –como no sea la de servir de pantalla– se desconoce, por cuanto los asuntos políticos de rango internacional no pueden ser tratados por diputados, sino por senadores.

    El presidente Cartes hubiera podido dar a publicidad el borrador del acta con suficiente anticipación como para que la ciudadanía se imponga debidamente de sus términos y los expertos dictaminen acerca de su conveniencia, pero prefirió reservar el documento y enviar un folletito inadmisible a una comisión legislativa que, por lo visto, carece de todo respeto por sí misma. Además, una comisión con toda la apariencia de ser mera actriz de reparto en el drama en que esta negociación se constituyó.

    Según lo poco que dijeron los que manejan este turbio asunto, lo que se traen entre manos es clavarnos, a los paraguayos, con la carga de la mitad de la deuda pendiente por las obras de Yacyretá (que nunca fueron amortizadas) y más sus intereses, todo lo cual comenzaremos a pagar dentro de tres décadas, cuando nuestro consumo de la energía producida por esa hidroeléctrica será, evidentemente, mucho mayor que el actual.

    En otros términos, Argentina, que se benefició consumiendo el 95% de toda la energía eléctrica generada por esa usina hasta este momento, propone una década más en concepto de período de gracia y otros veinte años para pagar la deuda consolidada.

    Es decir, la propuesta condenaría al Paraguay a cofinanciar el desarrollo económico argentino, sin tener derecho a disponer de su mitad de la energía producida en beneficio de su propio desarrollo, porque la tiene que entregar forzosamente a la Argentina si no puede utilizarla.

    Pero los argentinos sí pueden vender nuestra parte de energía a quienes quieran; y, de hecho, lo hacen a sus vecinos geográficos. Con las manos atadas, los paraguayos y paraguayas debemos sentarnos a observar cómo se desarrollan industrialmente nuestros vecinos, mientras pagamos una buena parte de esos costos. Esta es la situación actual. ¿La anularán nuestros negociadores? ¿La harán menos gravosas para nuestro país? ¿Establecerán alguna forma de compensación que nos favorezca alguna vez?

    Los vecinos “consocios” tienen el tupé de proclamar que el Paraguay solo pone la mitad del agua y que ellos pagan las obras. No mencionan que la mayor parte del territorio inundado por la represa es paraguaya y que la Entidad Yacyretá nos indemniza por eso con una suma ridícula.

    La ciudadanía paraguaya aguardará con inquietud esta amenaza de nueva entrega de nuestros intereses nacionales a un país vecino, vaya a saberse a cambio de qué. Aunque, sea lo que fuese que Cartes suscriba hoy con Macri, ese documento tendrá que ser aprobado por las legislaturas de ambos países. ¿Qué ocurrirá si nuestra Cámara de Senadores se apresura a aprobarlo, pero los argentinos se demoran? ¿Quedaremos igualmente obligados al cumplimiento de sus cláusulas sin que ellos se obliguen con las mismas?

    Preguntas alarmantes como estas hay a montones. Lo curioso es que los senadores y diputados cartistas no se las formularon hasta ahora, siguiendo como borregos los pasos que les marca su patrón. ¿Acabarán Cartes y su equipo “financiando” los votos favorables en el Senado para aprobar lo que negocie con Macri, como hicieron con el malhadado y fallido proyecto de enmienda constitucional, recientemente?

    Lamentablemente, de esta clase de gobernantes que nos representan no podemos esperar nada honesto ni patriótico, simplemente porque no existen precedentes. No demostraron hasta ahora ninguna conducta que nos lleve a fiarnos de ellos; no hicieron ningún gesto que inspire tranquilidad, sino lo contrario, ocultaron sus negociaciones y eludieron el compromiso de transparencia que juraron respetar una y otra vez, a lo largo y ancho de su actuar político.

    El momento que vive nuestro país es, por lo dicho, de alto riesgo para sus intereses. Así como hace medio siglo se hizo entrega de nuestra soberanía en Itaipú y Yacyretá con hermetismo y sigilo, a cambio de los sobornos y las ventajitas personales que hoy reconoce nuestra historia, con esta misma apariencia se presenta el “acta de entendimiento” que se aprestan a suscribir en Ayolas nuestros representantes oficiales, algo que también podría emplearse para revisar el famoso Anexo C del Tratado de Yacyretá.

    La ciudadanía se muestra desconcertada ante estas maniobras. Es hora de que se movilice nuevamente en defensa de la patria, si resultase que Cartes y su equipo nos vendieron nuevamente, como hicieron Stroessner y Duarte Frutos, en su momento.

    Basta de traficar con los bienes nacionales, de subastarnos a cambio de dádivas o de promesas; no es posible tolerar tanto entreguismo de parte de políticos que no ven en el mundo nada valioso que no sea lo que quepa en sus bolsillos.

    El pueblo y sus representantes legislativos –senadores y diputados– deben prepararse para rechazar toda forma de nuevas cesiones de derechos o novaciones impuestas por los argentinos para seguir exprimiéndonos en Yacyretá. Y si el caso llegare a extremos aún más gravosos, aprestarse para un juicio político que destituya al presidente Horacio Cartes por violación flagrante de su juramento constitucional.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/grave-amenaza-pende-sobre-intereses-patrios-1590188.html

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  13. Probable juicio político tras el acuerdo de EBY

    Por José Zalazar

    El sonado caso de la crisis energética argentina parece ser el preludio de un tratado que podría ser firmado el día de mañana entre el Presidente de la República, Horacio Cartes, y su par argentino, Mauricio Macri.

    IGNORANTES
    Bajo ese apelativo, el Ingeniero Orlando Valdez, experto en administración de hidroeléctricas y actual titular de la Asociación de Ingenieros del Sector Eléctrico Paraguayo, Aisep, da a conocer su principal argumento para explicar los abusos que se cometen contra el pueblo a través de la entidad Binacional Yacyreta. Aunque esa ignorancia también procede de las altas autoridades aclara.
    ‘‘Nunca se fijó una tarifa sobre la energía que le vendemos a la Argentina’’, explica Valdez, denotando al mismo tiempo la informalidad con la que se maneja esa institución tan importante para el desarrollo del pais.
    La construcción de la represa inició en el año 1973 y culminó en el año 2011, sin embargo, desde el año 1994 que produce energía y a bajísimo costo ya que el 94% de la misma es consumida de manera prácticamente gratuita por la Argentina a través de complicadas maniobras de ingeniería financiera.
    Esas mismas maniobras también se hacen presentes en esta ocasión para perjudicar una vez más al Paraguay. Los argentinos sostienen que la deuda es de US$ 4.080 millones y la misma debe ser pagada de manera conjunta y en partes iguales con una década de gracia, es decir, a partir del año 2028, el onceavo año, el Paraguay iniciaría la amortización en 30 pagos anuales.
    Según las estimaciones hechas por Valdez, Paraguay concedió de manera gratuita energía eléctrica por un valor de US$ 16 mil millones los últimos 23 años.
    El pasivo de la EBY debe amortizarse en función al consumo de cada parte añade Valdes, ya que en el mismo tratado en una de sus cláusulas se aclara el proceder.
    Dicho lo cual, US$ 240,8 millones sería el total que le corresponde a Paraguay, no como el susodicho acuerdo que pretende que sea de US$ 2.040 millones.
    Al mismo tiempo, la sola firma de un acuerdo que perjudique tanto a la soberanía nacional pondría en una situación política vulnerable al Presidente Cartes, incluso se expondría a un juicio político ya que el daño que ocasionaría a la ciudadanía en su conjunto es más que evidente.
    Por último, todo lo anterior marcaría un muy mal precedente para las negociaciones con el Brasil por Itaipú, que iniciarían en el año 2023.

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