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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Día del Maestro

La profesión docente es una de las más exigentes, pero, a la vez, gratificantes para quienes la abrazan con verdadera vocación. Los nuevos paradigmas, la incertidumbre que es el signo de los tiempos que corren y las cambiantes tecnologías, desafían hoy a quienes la eligieron por íntima inspiración y como un modo de ganarse el sustento. Si bien el gremialismo del magisterio rechaza la idea romántica de la docencia como sacerdocio, no cabe duda de que no se trata de una profesión más, sino de una que requiere vocación auténtica, y dedicación y cariño excepcionales.

En la vida de las sociedades y de los individuos, los maestros marcan historia y hacen la diferencia. Nadie olvida jamás a sus buenos maestros, aquellos que influyeron de manera rotunda en su educación y en su personalidad. Y esa incidencia no siempre tiene que ver precisamente con las enseñanzas contenidas en la malla curricular, sino con el ejemplo de vida. En las reuniones de excompañeros los ejemplos abundan, y es recién en la madurez que se comprende y valora, por ejemplo, al profesor estricto y riguroso. O a aquel que tal vez apelaba a métodos no tradicionales para encender la pasión de sus estudiantes por un tema.

Nuestros maestros y maestras conforman hoy una fuerza laboral de más de 80.000 personas. La mayoría de ellos presta servicios en el sector público, y solo un poco más de 10.000 trabajan en escuelas y colegios privados. Constituyen una multitud diversa que tiene en común una gran responsabilidad, que toca la fibra de la sociedad y afecta a su presente y su futuro.

Por miserias políticas de los últimos 70 años, existe en nuestro país, a nivel general, una desvalorización del rol docente. El Día del Maestro, que se celebra hoy, es una oportunidad propicia para una autocrítica personal y gremial. ¿A qué se debe ello? ¿Qué nivel de responsabilidad tienen los propios maestros y maestras en que su figura ya no merezca el respeto que tenían cuando eran influyentes autoridades morales y referentes hacendosos en sus pueblos y ciudades? Parte de ese descrédito es atribuible a que decidieron mezclar la política partidaria con la educación, a que comenzaron a valerse de prebendas y padrinazgos políticos para acceder o mantenerse en los cargos cuando decidieron no capacitarse ni actualizarse. Y otro factor negativo, innegable, viene de la falta de actualización y familiarización de muchas maestras y maestros con las nuevas tecnologías. Efectivamente, no es raro ver educadores que se sienten sobrepasados por sus alumnos, quienes no pocas veces manejan temas mejor que ellos, porque los investigan en fuentes en línea. El desgaste de la imagen del docente viene también de la falta de compromiso de algunos por no preocuparse de sus alumnos y abandonar las clases con cualquier excusa.

A pesar de que el gremialismo, llevado a sus extremos más cuestionables, ha conspirado contra la imagen de esta profesión, en contrapartida existen miles de maestros y maestras comprometidos con el resultado de su labor, quienes hasta llegan a suplir el rol de padres desentendidos de la vida de sus hijos.

Hay docentes heroicos que llegan al punto de pasar por innúmeros sacrificios personales para llegar a sus puestos de trabajo –como ahora mismo se está comprobando en la anegada región del Ñeembucú– y que hasta compran comida, útiles y abrigos para sus alumnos más desprotegidos. Estos últimos casos, además de producirnos admiración, a la vez hablan de la precariedad en que se desenvuelven y que dificulta dedicarse a su tarea fundamental que es la de ser articuladores de una educación de calidad.

Las nuevas exigencias que tienen los docentes muchas veces exceden su educación formal, por lo que deben tener una actualización y capacitación continua. Es imperativo, entonces, que desde el Estado haya una oferta permanente al respecto, de modo que la falta de oportunidades de capacitación no pueda ser nunca la excusa para que un docente no actualice sus conocimientos.

Los educadores deben comprender que si la sociedad demanda tanto de ellos y los observa permanentemente, es porque considera su rol como fundamental. Por lo tanto, esa exigencia permanente, antes que como una carga, debe ser valorada y tomada como un estímulo por el gremio, ya que el fracaso docente equivale al fracaso de todo un país.

Expresamos, pues, a los maestros y maestras en su día, nuestros mejores augurios de felicidad y de éxitos en su importante y trascendente labor.

 

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/dia-del-maestro-1588945.html

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

4 comentarios en “Día del Maestro

  1. Una delicada profesión y no un apostolado

    Por Antonio Carmona

    El magisterio es una profesión y, sin duda, una de las más delicadas, pues está en manos de esos profesionales formar a los estudiantes, a los maleables aprendices, al futuro, a la esperanza de la “patria querida” a la que tanto y con tanto entusiasmo cantamos y con tan poca dedicación servimos, de la que nos servimos más que la servimos.

    Las y los docentes, como los médicos, como las enfermeras, tienen en sus manos profesionales las vidas de las personas, no con manos apostólicas, de profetas o predicadores, de santos o demonios; como profesionales en cuya capacidad está puesto y jugado el presente y el futuro de la gente, como curadores y saneadores. Es decir, que la eficiencia de su trabajo no depende de su vocación “apostólica”, ni de su entusiasmo, aunque ambos componentes sean importantes sino de los conocimientos para curar; como depende de su capacitación para enseñar.

    El concepto apostólico de voluntariado nos viene del estronismo, no de los tiempos gloriosos de la educación nacional, los de Indalecio Cardozo o los del Colegio Nacional, donde enseñaron los mejores talentos nacionales y donde se formaron los mejores talentos nacionales.

    El estronismo rompió con los cánones de la educación, convirtiéndola en “apostólica” o vocacional, para encubrir la repartija de cargos públicos a los correligionarios. Intervino colegios públicos y privados, destituyó a docentes de gran capacidad, clausuró los centros y las academias estudiantiles que habían promocionado a muchos de nuestros más brillantes técnicos, intelectuales, profesionales…

    La “deconstrucción” estronista se olvidó de la principal reconstrucción de Carlos Antonio López, la educación, abrir escuelas y cerrar cárceles, en contra del ejemplo de El Supremo. Y hasta romper las fronteras formando a jóvenes en el exterior, que fueron fundamentales en la Guerra Grande y en la reconstrucción de las ruinas. Y los que después serían los testimoniales redactores la historia y los forjadores de quienes levantaron el país.

    Vale la pena pensarlo en esta coyuntura en que se está volviendo a insistir y a invertir fuertemente en la educación de los docentes.

    Hasta ahora venimos manteniendo una legión de educadores cuya formación es precaria. Basta escucharlos muchas veces hablar en los discursos y reclamos por los medios de comunicación para apreciar la falta de manejo de la lengua, de las lenguas, y de la conceptualización.

    Es difícil que puedan enseñar bien los que tan mal saben expresarse y comunicarse.

    Valga la salvedad de la no generalización; pero atendiendo a mi experiencia mediática y en contacto con la educación, la falta de capacitación docente es un déficit, más que grave, gravísimo.

    Este gobierno está dando un vuelco histórico en inversión para la formación de los docentes, sin duda el tema capital de nuestra mala educación, pero, aunque es un paso de gigante en la mejora, es difícil a corto plazo que se supere la mediocridad si no hay un esfuerzo de los propios gremios, entre cuyos reclamos debe primar el derecho de los propios educadores a la educación.

    No se trata, ni mucho menos, de relegar el reclamo de salarios y mejores condiciones laborales. Justamente, esa era la mentira del “apostolado”; los apóstoles no cobran ni enseñan, predican voluntariamente. Esa era la fórmula del estronismo: un magisterio dócil y fácil de docilizar con las prebendas.

    Se trata de exigir, pero comenzar por exigirse a sí mismos y exigir no sólo beneficios gremiales coyunturales, también exigir educación y fomentar la educación al interior de los gremios.

    Uno de los índices más importantes para la educación que registramos en los últimos años fue cuando los estudiantes exigieron libros. Sería bueno escuchar de los gremios educativos la exigencia de libros y de bibliotecas, el fomento de la lectura, el estudio sistemático, comenzando por los idiomas nacionales y por las culturas que conforman o participan de la nacionalidad paraguaya y regional, y de la historia universal, para romper con las estrechas fronteras de la “isla rodeada de tierra”.

    Será justicia.

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    Publicado por jotaefeb | 15 mayo, 2017, 5:34 am
  2. Sembrar semillas de esperanza

    Por Blanca Lila Gayoso

    Cada 30 de abril se festeja el Día del Maestro y como todos los años, en esa fecha hablamos de lo mal que anda la educación, mientras profesores y profesoras analizan la situación del gremio y como siempre, se quejan de lo poco que ganan y de lo mucho que falta para mejorar las cosas en esta área tan sensible para la sociedad.

    En los medios de prensa, como sucede eternamente, se trató de las escuelas cuyos techos caen a pedazos, de niños que dan clases bajo mangos, de la plata de Fonacide, de huelgas, protestas y reclamos y también de la mediocridad de alumnos y profesores. Miles de temas que plantean un sinfín de interrogantes, casi sin respuestas.

    Lo cierto es que cada vez estamos peor y no vemos ninguna solución, venga el gobierno que venga, y se cambie ministros cada tanto. La leche y los útiles no llegan, los edificios no se arreglan, los alumnos no leen y los maestros no se capacitan. Estamos cansados de escuchar siempre lo mismo.

    Los parlamentarios perdieron tiempos valiosos enfrascándose en el tema de la enmienda, pensando solo en sus intereses particulares, mientras que los asuntos que verdaderamente importan a la gente quedaron en segundo plano. Como ya estamos en un año preelectoral, se van a apurar en tratar algunos puntos para tratar de salvar las falencias, buscando desesperados el rekutu.

    No tenemos que engañarnos y más que nunca, hay que permanecer despiertos y alertas. Por ejemplo, no olvidar quiénes hicieron lo posible e imposible tratando de violar la Constitución y que si la ciudadanía no se oponía tenazmente, ellos iban a lograr sus objetivos. A esos personajes que ya los conocemos de sobra, hay que pasar la factura en las próximas elecciones. Y nos referimos a este tema porque tiene mucho que ver con la educación. Por falta de esta y por culpa de la ignorancia, algunos políticos siempre hicieron lo que querían, sin tener en cuenta al pueblo. Esta vuelta la cosa no les resultó tan fácil y de hecho, cada vez que intenten de nuevo hacer algo fuera de la ley, se reencontrarán con la misma oposición. La juventud y la ciudadanía que ama a su patria no dudarán para salir a las calles.

    Es tan importante la educación en ese sentido. Pensamos que en las aulas se deben realizar los cambios y una verdadera revolución que se geste en los pensamientos de alumnos y maestros. Fomentar la opinión y la crítica en los jóvenes, insertándolos en su realidad social, para que ellos mismos encuentren la solución de las problemáticas. Una nueva pedagogía que apunte hacia una mentalidad innovadora y creativa para dar el nuevo rumbo. Tal vez no contamos con recursos materiales, pero sí contamos con la parte humana. Y esta siempre es la más importante, porque a lo largo de la historia de la humanidad, las crisis y las situaciones límites son las grandes motivadoras para cambiar. Quizás ha llegado ese gran momento. Ojalá que pidamos una reforma en materia de educación y seamos fuertes para frenar las apetencias personales de algunos políticos, haciéndoles entender que la nación es un proyecto común y que por lo tanto, tienen que priorizar los intereses de ese pueblo que los eligió como representantes.

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    Publicado por jotaefeb | 11 mayo, 2017, 9:17 am
  3. Profesión: ¡maestra!

    Cuando me preguntan qué profesión tengo; no lo dudo ni por un instante, y la respuesta es ¡SOY MAESTRA! Mientras muchos ensayan como se ve mejor escrito su nombre, si con LICENCIADA, MAGISTER o PhD, sigo buscando en la nómina de profesiones el de maestra, y para mi sorpresa, nunca la encuentro…

    Consultando con los entendidos, me han dicho que se engloba a esta profesión y a otras similares con la denominación de DOCENTE… La capacidad de concentración y atención son fundamentales para una correcta comprensión de la información que nos transmiten los docentes. La ecuación es simple: quien no atiende no aprende. Sin embargo, en todas las aulas hay estudiantes que están presentes físicamente, pero no mentalmente, pues prefieren atender a las pantallas de sus teléfonos inteligentes o concentrarse en pensar en cuestiones de su vida personal que deberían olvidar al ingresar al aula. El tiempo es escaso y las voluntades casi nulas, pero sin embargo las expectativas de los estudiantes son, cuando menos, atípicas.

    El futuro de la educación parece algo incierto desde esta perspectiva, y el rol de los docentes se asemeja cada vez más al de un policía que debe controlar a sus estudiantes para que lo escuchen en lugar de dedicarse a formar a los profesionales del futuro.

    Sin embargo, ahí está la MAESTRA, aquella que a pesar de todo este complejo panorama, de las dificultades en su profesión y las complejidades sociales de la cual ella también es parte hizo cursos, se capacitó y comprendió que hay un ingrediente fundamental que muchos docentes olvidaron: LA VOCACIÓN, EL SERVICIO…

    He ahí la diferencia. Por eso, saludo emocionada es este día a todas las MAESTRAS DEL ALMA, que siguen apostando a esta noble misión, recordando especialmente a mi MADRE, que con sus más de 70 años sigue siendo aquella maestra que me inspiró y a la cual pregunté un día: ¿QUÉ ENCANTO VIO EN SU PROFESIÓN PARA COMPARTIR A SU FAMILIA CON SUS ALUMNOS? No hubo respuestas… el tiempo me lo dijo… ¡Nuestros alumnos también son nuestra familia!

    Isabel Ortiz

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    Publicado por jotaefeb | 2 mayo, 2017, 9:03 am
  4. El rol del maestro

    Mañana se recuerda el Día del Maestro, una fecha que debería ser importante no solo en el calendario escolar sino también en la consideración de la sociedad, atendiendo al papel crucial que desempeñan estos trabajadores. Los acelerados y asombrosos avances tecnológicos de las últimas décadas –la informática, el desarrollo de los contenidos audiovisuales, internet– no han logrado desalojar al maestro del papel protagónico que le corresponde en el proceso de aprendizaje en nuestra sociedad.

    Ni las computadoras más modernas ni cualquier tutoría “en línea” puede reemplazar la mano paciente y la guía personal del docente. Su voz y orientación siguen siendo definitivamente necesarias para que los modelos educativos alcancen las metas que se proponen. Pero estas cualidades imponen a los maestros responsabilidades concomitantes.

    La labor al frente del aula, el trabajo con los niños y jóvenes, la misión de transmitir información y valores éticos a las nuevas generaciones no son un trabajo como otro cualquiera, como el que pudiera hacer un oficinista o un funcionario común. La tarea del docente es singular, única. No se trata desde luego de afirmar aquí que el ejercicio de la docencia es un apostolado, como solía decirse antes. Las personas que optan por este trabajo tan particular –que, ciertamente, reserva tantas satisfacciones a quienes lo llevan adelante– experimentan las mismas necesidades que todos los demás. Sus derechos laborales deben ser respetados y la retribución salarial acorde a la importancia de su función y a la calidad de su labor.

    Sin embargo, no cabe duda de que los maestros deben asumir un compromiso moral adicional porque la materia prima de su actividad es la más valiosa de todas cuantas pueda poseer una nación. Literalmente, los maestros son los artesanos del futuro de la nación. Si el porvenir de un país depende de la buena o mala educación que reciben sus niños y jóvenes, entonces una parte fundamental de ese porvenir está en manos de los maestros.

    A diario saltan a la vista, para cualquier observador de nuestra realidad, ejemplos de cuán importante es la inversión en educación de calidad. La solución de los problemas de una sociedad cada vez más compleja –el suministro de servicios básicos a la población; el desarrollo de nuevas matrices productivas y energéticas; la incorporación de los adelantos tecnológicos– parte de una misma ineludible condición: es fundamental que el país haga una apuesta radical por la educación. Y en esa apuesta el eje está en los docentes. Esta es la materia fundamental a la que tiene que volcar el Ministerio buena parte de sus recursos y de su energía.

    Nada cambiará en la educación paraguaya si no cambia primero en los docentes. Y estos cambios ya no pueden esperar más tiempo. Cada nueva prueba o examen o evaluación a que son sometidos estudiantes o profesores pone en evidencia el pobre nivel de nuestra educación, incluso en las materias más básicas. Si no se corta el círculo vicioso, escuelas y colegios seguirán escenificando una verdadera farsa, simulando que los alumnos aprenden lo que el propio maestro finge conocer.

    Desde todos los sectores de la sociedad se ha insistido hasta el hartazgo acerca de la necesidad de transformar la educación paraguaya. Todas estas posiciones y propuestas tienen como mínimo un factor en común: es indispensable forjar nuevas generaciones de docentes que se encuentren realmente en condiciones de transmitir conocimiento, de guiar la búsqueda e investigaciones de los estudiantes y de estimular la curiosidad intelectual de niños y jóvenes. Sin este elemento no servirán de mucho computadoras y kits escolares, ni aulas nuevas ni modernos programas curriculares. El maestro es la pieza clave de un engranaje que debe contemplar también, desde luego, todo lo anteriormente nombrado.

    http://www.lanacion.com.py/editorial/2017/04/29/el-rol-del-maestro/

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    Publicado por jotaefeb | 1 mayo, 2017, 7:24 am

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@Pocho_py El tema acá es que el PJ es elegido por el Congreso y no es un poder independiente, son elegidos amigos y parientes y a dedo, lastimosamente.
@MarcosMikelj Por favor no a Lugo, ya probó las mieles del poder y todo lo que quiere es volver a sentir el "placer" de gobernar. Sabemos de sus negocios.
@Pykare Sólo la indignación lleva a poco. Para cambiar hay que convertirla en organización política con capacidad electoral y movilización.
@jjfd60 El MOPC y el Ministro Jiménez Gaona adjudican todas las obras a los "amigos", sin importar que esté mal diseñada.
@Vlad_Jara Hace dos o tres días atrás... Y puede ser pio hace dos o tres días adelante?...

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