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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Ciudad secuestrada

Como una pesadilla, un grupo de delincuentes, no sabe a ciencia cierta cuántos, secuestró Ciudad del Este, la capital del Alto Paraná y una de las de mayor movimiento económico de la república. Durante más de dos horas, los bandidos aterrorizaron a la población, incendiando vehículos, asaltando a ciudadanos en las calles, asesinaron a sangre fría a un policía, detonaron explosivos y desvalijaron la bóveda de la empresa transportadora de caudales Prosegur.
El atraco dejó en evidencia la más absoluta orfandad de los habitantes de la república del Paraguay con un Estado absolutamente inservible. Los pobladores de Ciudad del Este estuvieron a merced de un grupo de delincuentes, sin que opere ninguna de las instituciones responsables de brindar garantías y seguridad a la población. Solo unos pocos agentes, con sus vergonzosos pertrechos salieron en una tímida persecución de los delincuentes.
Doce horas después del atraco, la policía ni el Ministerio Público todavía no tenían siquiera idea de lo que pasó para poner más en evidencia la absoluta inutilidad de las autoridades responsables de la seguridad interna. En horas de la tarde, efectivos de la policía del Brasil se enfrentaron con los delincuentes dejando un saldo de tres bandidos muertos y dos detenidos. Ya para las cuatro de la tarde, la policía Federal convocaba a una conferencia de prensa informando del resultado de los operativos. Es lo que acontece en un estado serio.
Para completar la patética muestra de inutilidad y desconexión de la realidad de nuestras autoridades aparecen brindando declaraciones absolutamente descabelladas, como el gobernador Justo Zacarías, máxima autoridad del departamento, quien salió a decir que los delincuentes fueron repelidos y que no se llevaron nada.
Hace años que el crimen organizado se arraigó en nuestro país, con la anuencia y protección de los poderosos de la frontera. La policía lamentablemente está más preocupada en las recaudaciones irregulares y, en muchos casos, en la protección de delincuentes. Lo acontecido en la madrugada de ayer debe ser un llamado de atención para la ciudadanía para exigir cambios profundos en la ciudad, donde las autoridades, antes que combatir la ilegalidad y el crimen, se convierten en engranajes de la rosca, dejando a la población en la más absoluta indefensión.

http://www.vanguardia.com.py/2017/04/25/ciudad-secuestrada/

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

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19 comentarios en “Ciudad secuestrada

  1. Guerra al narcotrafico

    Los fiscales Marcelo Saldívar y Liliana Duarte dispusieron la expulsión del país de Marcela Antúnez Fortuna, sindicada como la administradora del grupo criminal Primer Comando Capital (PCC). Un fuerte dispositivo de seguridad acompañó la entrega del número tres en el mando de la facción Sintonía das Gravatas, sindicada de ser administradora de la organización criminal PCC del Brasil, fue capturada el martes en un apartamento que está ubicado en pleno centro de Ciudad del Este. Antúnez Fortuna se había escapado del Brasil tras la operación Ethos, que derivó en la detención de 35 abogados, entre ellos, defensores de derechos humanos, que se encargaban de la parte judicial del PCC y de la defensa de los líderes de las facciones, según los antecedentes a los que tuvieron acceso los agentes de la Policía Nacional.
    Esta detención y los últimos sucesos registrados en nuestro país como la toma por tres horas de Ciudad del Este y el robo del siglo con el asalto de la sucursal de PROSEGUR en aquel lugar, aparte la muerte de Jorge Rafat, las circunstancias y de quien se trataba el asesinado dan una pauta como la poderosa mafia brasileña se introdujo en el Paraguay por la zona fronteriza y lo que nos aguarda como sociedad si el gobierno nacional no reacciona y adopta las medidas necesarias para potenciar nuestros organismos de seguridad, está visto que con este esquema de trabajo, con esta inversión y con estos cuadros de las instituciones policiales no podemos pensar en solucionar los graves problemas que tenemos en nuestras ciudades y nuestras fronteras y que siempre estas fuerzas saldrán derrotadas en cuanto combate haya entre la policía y los grupos mafiosos.
    Más de una vez nos preguntamos cuál es la utilidad de las fuerzas militares de un país mediterráneo como el nuestro rodeado de países continentes como Argentina y Brasil, sin hipótesis de guerra internacional en puertas, es una sangría inútil para el presupuesto general de gastos de la nación a menos que se les pueda dar otra utilidad. En ese sentido creemos imprescindible que las Fuerzas Armadas pase a combatir el delito de frontera conjuntamente con la Policía y en el caso de la Armada el contrabando que por vía fluvial tanto abunda en nuestra frontera tanto con la Argentina y también con el Brasil. Para eso obviamente debe transformarse la ley y permitir finalmente que los cuadros de las F.F A.A., pueda intervenir en Asuntos Internos.

    Sucede que hoy día nuestro país está en la mira y es el objetivo de los grandes carteles de la droga y de la mafia organizada del cono sur y en especial las grandes gavillas brasileñas, lo sucedido últimamente en Pedro Juan Caballero y la semana pasada en Ciudad del Este lo indica, si no queremos convertirnos en la Colombia de la peor época de la guerrilla y el reinado del narcotráfico debemos rápidamente esbozar proyectos y planes concretos y pasar a la acción modificando anquilosadas estructuras y prepararnos para las batallas que vendrán que cada vez serán más crueles y sanguinarias y que puede doblarnos como país, si no nos preparamos para una guerra que puede ser larga y difícil en contra de las mafias internacionales y locales que se están instalando en el país.

    Andrés Granje

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    Publicado por jotaefeb | 13 mayo, 2017, 8:34 am
  2. Desde Brasil con terror

    Por Fernando Boccia

    Un grupo de unos 50 criminales tomó la segunda ciudad más importante del país, por su población y economía. La gavilla montó un operativo cuasimilitar para detonar bombas y robar casi 12 millones de dólares de una bóveda de la empresa de seguridad más grande del país. Se enfrentaron a tiros con una Policía carente de armas y municiones durante tres horas. Fue una disputa desigual en la que los uniformados más bien se pertrecharon mientras la banda criminal descargaba su pesada artillería sobre ellos.

    El megaasalto de Ciudad del Este, adjudicado al grupo criminal brasileño Primer Comando Capital (PCC), fue una muestra más de la inexistente política real de seguridad en la frontera con Brasil, la más vulnerable al crimen organizado. La toma de la capital departamental de Alto Paraná por un grupo armado no es un hecho fortuito ni aislado.

    Tampoco es exclusiva responsabilidad de este Gobierno, si tenemos en cuenta el contexto histórico de ciudades como Ciudad del Este, Pedro Juan Caballero y Capitán Bado, donde el sicariato, el narcotráfico y la impunidad gozan de buena salud desde hace décadas. Esta frontera desde hace un tiempo se ha convertido en campo de batalla entre distintas facciones criminales y un espacio a ser conquistado por cada una de ellas.

    Sin embargo, este Gobierno tuvo varias señales de lo que se viene. Quizás el hecho más revelador ocurrió el año pasado, con el asesinato de Jorge Rafaat, considerado como uno de los narcotraficantes más grandes del país. El propio Ministerio del Interior admitió que Rafaat repelió la presencia del PCC en Pedro Juan Caballero y que su homicidio constituía un claro signo de las pretensiones del grupo brasileño en Paraguay. A partir de ahí, una ola de violencia sacudió Amambay y no hubo una respuesta firme y contundente de la Policía.

    La problemática de las bandas criminales brasileñas como el PCC y el Comando Vermelho trasciende a la frontera paraguaya y ya se va convirtiendo en un problema regional. Asaltos similares al de Ciudad del Este fueron cometidos en Bolivia y Brasil este año, también adjudicados al PCC. Lo que sí es alarmante es la política de laissez faire que parecen encontrar estos criminales en Paraguay. Es hora de pensar en una respuesta regional a esto y ahí debemos preguntarnos: ¿Qué puede aportar a esto una Policía paraguaya que ya ha dado muestras de su incapacidad para enfrentar a criminales organizados? ¿Qué puede ofrecer Paraguay para frenar el avasallamiento de gavillas en la frontera? Quizás sea por fin la hora de reflexionar sobre estas preguntas.

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    Publicado por jotaefeb | 9 mayo, 2017, 9:09 am
  3. Expulsar de CDE a los corruptos
    3 mayo, 2017

    El grosero atraco a la firma Prosegur vino a poner al descubierto toda nuestra podredumbre de Ciudad del Este: una ciudad manejada por autoridades corruptas, donde se puede comprar funcionarios públicos por docena y en donde las autoridades no tienen ningún empacho en transar con los delincuentes y someter a toda la población, en la seguridad y tranquilidad de que quedarán impunes.
    Por tres horas la ciudad estuvo a merced de un grupo de criminales, sin que ninguna autoridad defienda a los habitantes. Los policías salieron con total desparpajo a reconocer que durante el atraco se escondieron dejando desprotegida a la población, aunque nuestra posición desde un primer momento fue que los uniformados tuvieron participación en el atraco, y que intencionalmente difundieron informaciones falsas para atemorizar a la población y permitir que los asaltantes terminen tranquilamente su cometido.
    Lo que vino después sirvió solo para confirmar la tremenda inutilidad de los fiscales y policías de Ciudad del Este, y cuando no, su corrupción. Una serie de allanamientos sin datos certeros, informaciones sin sustentos, para llegar a ningún lugar.
    Las actuaciones de los fiscales y policías de Ciudad del Este que van a los tumbos, de fiasco en fiasco, haciendo allanamientos sin ton ni son, constituyen la muestra de la decadencia de las dos instituciones. Ambas siempre estuvieron y están manejadas por funcionarios corruptos, carentes de credibilidad y de criterios, que groseramente son capaces de negociar y proteger a delincuentes. Ningún fiscal ni policía denunciado por enriquecimiento ilícito y allanamientos extorsivos en nuestra jurisdicción fue investigado. ¿Con qué autoridad moral pueden perseguir y llevar adelante una investigación con tales antecedentes?
    Lamentablemente, en el caso Prosegur, una vez más no pasará nada. Los policías que estuvieron en funciones antes del atraco y que manejaban “informaciones de inteligencia” sobre el golpe que se estaba preparando, ya fueron trasladados. En pocos días más, este caso pasará al “oparei” y no habrá ningún culpable y así seguiremos hasta que nuevamente los delincuentes vengan a humillar a la población y sus instituciones. Así seguirá hasta que la ciudadanía se plante y expulse de la ciudad a los funcionarios corruptos, que llegan aquí solamente para enriquecerse, poniéndose al servicio de las mafias y luego se marchan, llevando su riqueza malhabida y dejando aquí solamente la pestilencia de su corrupción.

    http://www.vanguardia.com.py/2017/05/03/expulsar-de-cde-a-los-corruptos/

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    Publicado por jotaefeb | 3 mayo, 2017, 10:46 am
  4. Urge tomar más en serio la capacitación de la policía

    El patético desempeño de efectivos de la Policía Nacional durante el megaasalto a la firma Prosegur, en Ciudad del Este, sumado a otros cuestionados procedimientos durante la crisis política en torno al proyecto de enmienda constitucional han vuelto a poner en el tapete la precaria preparación de nuestra principal fuerza de seguridad. No se ha avanzado en lograr modernizar a la arcaica policía represiva heredada de la época de la dictadura. El Gobierno y los demás poderes del Estado deben acordar un plan de emergencia que apunte a depurar, capacitar y especializar a la policía paraguaya para estar a la altura de los grandes desafíos en materia de seguridad ciudadana.
    La pésima actuación de la Policía Nacional en el caso del megaasalto a la empresa Prosegur, ocurrido en la madrugada del lunes 24 de abril, por su total inoperancia y su incapacidad de reacción, fue objeto de burlas durante muchos días en las redes sociales de internet, pero en realidad es una situación que debe despertar preocupación. En un momento de evidente aumento de la criminalidad y la inseguridad, el Paraguay no puede darse el lujo de seguir contando con una policía tan precariamente equipada y capacitada.

    El desempeño de nuestra principal fuerza de seguridad ya había encendido varias luces de alarma, a raíz de lo ocurrido en la noche del 31 de marzo y la madrugada del 1 de abril, en el escenario de las protestas ciudadanas tras el atropello al Senado por parte de los 25 senadores cartistas, luguistas y llanistas, cuando se desató una grave represión contra los manifestantes, pero no se pudo proteger el edificio del Congreso Nacional para evitar que sea quemado, y sin embargo se produjo un atropello totalmente ilegal y criminal a la sede del Partido Liberal Radical Auténtico, asesinando a sangre fría a un joven dirigente político opositor.

    A 28 años de la caída de la dictadura, resulta preocupante no poder contar con una policía capacitada con los modernos sistemas de la ciencia criminalística, respetuosa de la ley y de los derechos humanos, debidamente equipada con los elementos disuasivos y las armas reglamentarias para enfrentar a las bandas del crimen organizado, capaz de prevenir los delitos con inteligencia, que interactúe con la ciudadanía y cuente con su gran confianza, que encarne el universal lema policial de “servir y proteger”.

    Lo que hemos vivido en estas últimas semanas ha sido todo lo contrario: una policía que actúa bajo las órdenes de los más oscuros sectores retardatarios por motivos políticos, que ataca a espaldas de la ley y dispara a matar contra sus propios compatriotas indefensos, y que es totalmente rebasada por los verdaderos criminales, como en el caso de Ciudad del Este, en que se ha debido depender de la policía brasileña para poder mostrar algunos resultados en la captura a los asaltantes de Prosegur.

    Ante esta grave situación, el Gobierno y los demás poderes del Estado deben acordar un plan de emergencia, que apunte a depurar, capacitar y especializar a la policía de Paraguay, empezando por sus altos mandos y por todo su esquema dirigencial, para estar a la altura de los grandes desafíos. No podemos seguir perdiendo esta guerra en materia de seguridad ciudadana.

    http://www.ultimahora.com/urge-tomar-mas-serio-la-capacitacion-la-policia-n1082917.html

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    Publicado por jotaefeb | 3 mayo, 2017, 10:38 am
  5. Mega asalto en Ciudad del Este
    Con arsenal de guerra casi medio centenar de personal robaron un motín millonario en Ciudad del Este que se estima entre 6 y 35 millones de dólares. El ataque fue atribuido al Primer Comando de la Capital (PCC) un poderoso grupo criminal de Brasil que atacó la sede de la empresa Prosegur, una multinacional del transporte de caudales.
    La ciudad ubicada en la llamada “triple frontera” (Paraguay-Brasil-Argentina) estuvo sitiada tres horas. Las fuerzas de seguridad de Brasil detuvieron a nueve delincuentes y mataron a tres. La fiscalía local contabilizó 148 bolsas de dinero que quedaron en la bóveda violentada con explosivos compuestos por dinamitas de tipo C4.
    El ataque a la empresa transportadora de caudales fue una operación tipo comando militar, con alta precisión, que produjo una conmoción en la población local. Los disparos de ametralladoras con miradores laser, explosiones de C4 y destrozos duraron unas tres horas, aproximadamente, anularon las reacciones y lograron escapar sin dificultad. La Policía local fue rebasada completamente.
    Los protagonistas de este asalto quemaron 18 automóviles, un camión volcador y otro modelo Scania de gran porte para distraer y obstaculizar el movimiento de los agentes de la policía local. Dos automóviles fueron incinerados en los dos portones de salida de la Jefatura de Policía.

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    Publicado por jotaefeb | 1 mayo, 2017, 6:35 pm
  6. Semana 17… y sumando

    Por Arnaldo Alegre

    TOUR DE COMPRA. En una muestra de que el movimiento comercial de brasileños en Ciudad del Este repuntó, un grupo de facinerosos de ese país tomó la ciudad e hizo un petit tour arma en mano para llevarse casi 12 millones de dólares. Murió un policía mientras dormía en su vehículo frente a la entidad asaltada. Se salvaron una familia y un refugio lleno de niños y adolescentes. No sabemos por qué un policía entrenado para operaciones especiales y no para custodio estaba ahí, ni por orden de quién, ni por qué usaba su auto. Menos sabemos qué hace una oficina privada –que en verdad es un cuartel con la sola misión de protegerse a sí mismo– en medio de una zona residencial densamente poblada e indefensa. La racionalidad ni para robar viene por estos lares.

    SON Y SE HACEN. Tras el megaasalto, la Policía actuó con solvencia, disciplina, eficacia y ayudó a la Justicia a castigar a los ladrones. Realmente, tuvo una labor destacada la Policía, pero la brasileña. La nuestra cautamente miró de lejos, no trató de impedir la huida, se lamentó de la falta de recursos sin siquiera tratar de utilizar con inteligencia los escasos medios con que dicen contar y, sencillamente, hizo el ridículo. Cuando se decidió a actuar –como medio año después–, allanó una mansión en el aguantadero más chic de la delincuencia regional. Luego se peleó con la Fiscalía porque el allanamiento era supuestamente equivocado y el hombre apresado –inocente para la Fiscalía y sospechoso para la Policía– tenía tres cédulas, una de ellas paraguaya, y antecedentes en Brasil. A diferencia de Dinamarca, donde solamente “algo huele a podrido”, en Alto Paraná todo huele a podrido.

    y finalmente habló. Se produjeron dos milagros en la semana 17: se archivó la enmienda y Cartes habló con la prensa, pero con los micrófonos apagados, como a él le gusta. Entre otras cosas dijo que no lee diarios, de lo que deducimos que no lee ni los que compró. Al parecer, al presidente ni las buenas noticias le agradan. Y tanto esfuerzo que hacen sus muchachos.

    Los dos hechos significativos de los últimos siete días pasmosamente pusieron en evidencia cuán cerca estamos de ser un Estado fallido. Permitimos el ingreso y la salida de nuestro suelo de un grupo criminal extranjero sin pedirle aunque sea una selfie. Cerramos también con la enmienda una de las más graves crisis del país solo gracias a la ayuda papal y del Tío Sam.

    En síntesis, fracasamos en cuidarnos y en dialogar. Lamentable.

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    Publicado por jotaefeb | 30 abril, 2017, 8:30 am
  7. Globalización de la mafia

    Por Edwin Brítez

    Hay un antes y un después del asalto a Prosegur en Ciudad del Este. Antes, algunos delincuentes temían a la policía, se cuidaban de toparse con ella, y si tenían la mala suerte de ser capturados, existía un margen de la negociación para llegar a un arreglo. Pero solo después de ser descubiertos.

    Ahora ya no existe motivo alguno para que los delincuentes teman a la policía porque es evidente que las negociaciones se hacen previamente, antes del atraco, para llegar a un acuerdo amistoso. No sé muy bien si los delincuentes convierten a los jefes policiales en socios de sus “empresas” o si los capos de la “cana” deciden asociarse a ellos frente a determinados planes.

    En resumen, ya no existe hoy el temor de antes porque ahora se puede negociar, inclusive distribuirse los roles que pueden ir de simples brazos caídos hasta correr riesgos de ser implicados, a sabiendas de que con un poco de cuidado el castigo no pasa de un simple traslado, sin mayores exigencias.

    Si los delincuentes pasan al otro lado y ahí tropiezan con inconvenientes, tal como efectivamente lo tuvieron los asaltantes de Prosegur, eso ya es harina de otro costal… por el momento. Es decir que no existe aún solución a este tipo de problemas ya que la Policía Nacional no puede garantizar lo que pueda ocurrir fuera del territorio nacional.

    Nadie discute la diferencia de equipamiento de hoy día entre los bandidos y la policía. Los primeros superan casi siempre ampliamente a nuestros “custodios del orden”, quienes en plena refriega se vieron obligados, en el caso Prosegur, a ahorrar proyectiles, disparando menos o buscando a los mejores tiradores para no desperdiciar balas.

    Enterados de esta pobreza policial, los delincuentes planearon sitiar el área de Ciudad del Este para una tarea que implicaría horas de trabajo, no de segundos ni minutos como fueron los “golpes del siglo”, para huir cuanto antes de la zona.

    Exageraron con el equipamiento, es cierto, pero solo para evitar sorpresas y asegurar la misión, todo lo cual evidentemente contaron con el contraseguro de un acuerdo al interior del organismo vigilante que les garantice una huida cómoda y segura hasta salir del país. ¿Qué más podría hacer la policía por estos prójimos perseguidos?

    En consecuencia, el paradigma de hoy para planear un megaasalto exitoso radica en tres factores:

    1. Superar en equipamiento a la policía local (lo cual no es difícil).

    2. Lograr un pacto con la policía para asegurar la huida (lo cual tampoco es imposible), y

    3. Contar con que no se autorizará la movilización militar para reforzar el operativo de respuesta.

    Felizmente, por el momento la mafia no tiene en vigencia ningún plan similar al “Operativo Cóndor” que tuvieron las dictaduras militares para el secuestro, prisión y desaparición de prisioneros políticos, con el fin de un posterior intercambio. El día que las mafias fronterizas lleguen a conformar un convenio similar, posiblemente ya no habrá lanchas, patrulleras y helicópteros policiales y militares del otro lado de la frontera esperando capturar a quienes huyen de un reciente atraco desde el otro lado del río.

    Mientras nosotros discutimos si la falta de municiones es culpa del jefe de comisaría o de los parlamentarios contreras que niegan recursos a la institución de seguridad, la transnacional de la mafia va perfeccionando su método y llegará el tiempo en que los de acá ayudarán a los de allá, y viceversa –como ya está ocurriendo con el narcotráfico desde hace mucho– para luego hacer una rapartija democrática del botín. Pero a más de balas, necesitamos, honestidad en la función pública, y sobre todo en la Policía Nacional, donde además urge mayor profesionalismo y compromiso para combatir la delincuencia.

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    Publicado por jotaefeb | 30 abril, 2017, 8:09 am
  8. No hay baile sin permiso

    Por Rosendo Duarte

    Una de las decenas de preguntas que dejó el golpe a Prosegur de Ciudad del Este es si los efectivos de la Policía Nacional destacados en la zona facilitaron o no el trabajo de los asaltantes. Al menos eso manifiestan todos los analistas (empíricos y profesionales) cuando se refieren al asunto.

    Creció aún más la duda cuando al cruzar al lado brasileño gran parte de la banda fue aprehendida con una porción del multimillonario botín y los armamentos con los que en el lado paraguayo se le “rebasó” a nuestra policía.

    Tan efectivo fueron los asaltantes que ni una bala de refilón han recibido de nuestros uniformados, que según algunas imágenes que recorren por las redes sociales también dispararon, y a mansalva. Y la duda persistirá porque ninguna investigación seria hará el Gobierno al respecto.

    Lo que no cabe ninguna duda a ningún ciudadano paraguayo es que no hay baile sin permiso. No se roba, no se trafica, no ingresa al país un grupo comando, una dupla o un forajido del Primer Comando da Capital (PCC), sin que la Policía Nacional no lo sepa. Están en cada esquina, por las rutas está una patrullera en cada pueblito, en las fronteras, en fin, en todas partes.

    Y pocos son los lugares del interior y de la capital del país, Asunción, donde no haya habido un evento de robo o asalto, tráfico de droga y hasta asesinato con involucramiento de un uniformado. Solo por recordar el caso del comisario Merardo Amarilla en el robo de un malote de Prosegur en Asunción, el del comisario Hugo Humberto López en el atraco a un chino de Salto del Guairá, donde pretendían llevar 12 millones de dólares, entre tantos otros.

    En la frontera se utilizan libremente vehículos robados del Brasil, incluso por los propios agentes policiales. Estos que circulan en rodados de origen irregular jamás son parados en los controles o por las patrullas porque pagan un “peaje” en la “instancia pertinente” de la Policía Nacional para no ser molestados.

    En el tráfico de drogas existen agentes directamente involucrados que sus propios jefes los liberan para desempeñarse con los narcos.

    Por tanto, el problema no está en el tipo de armamento del que disponen para enfrentar a los delincuentes, sino en la enorme corrupción que hace mucho tiempo se adueñó de los suboficiales, oficiales, jefes y hasta del alto mando de la institución policial.

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    Publicado por jotaefeb | 30 abril, 2017, 7:58 am
  9. DIFERENCIAS
    Andrés Granje
    Escuchamos a un cronista radial que siguió a los asaltantes de la firma de transporte de caudales Prosegur en territorio brasileño hacer la comparación entre la forma de actuar de las tropas brasileñas y el de la fuerza de seguridad de nuestro país, afirmó que la diferencia es abismal, comenzando con la cantidad y alta tecnología de las armas y equipos de combate que tienen estas fuerzas con relación a las escuálidas y casi nulas que tienen en el país. Aparte hablaba de la complementación que existía entre los policías y militares brasileños ya sean del ejercito o de la marina, la utilización sin reticencias de los transportes de una u otra fuerza sin ningún trauma, habló igualmente de la mística y hasta la pasión que tienen para cumplir con los deberes que les son impuestos y las abismales diferencias del relacionamiento entre policías y militares en el Paraguay.
    Aquí es sabido que los policías y los militares no tienen buena química, ha habido experiencias lamentables por culpa de la falta de entendimiento de las dos fuerzas, como sucedió en la zona norte y dentro de las Fuerzas de Tareas Conjuntas, en la lucha en contra del Ejército del Pueblo Paraguayo, (EPP) en donde una noche hubo un incidente violento teniendo como protagonistas a integrantes de ambas fuerzas por cuestiones internas inadmisibles cuando se trata de combatir a un enemigo exterior que pone en zozobras las estructuras de todo un estado en el caso del grupo guerrillero. Obviamente si trabajaran en armonía como los uniformados brasileños los resultados serían mejores, ya que en estos pocos días en que los asaltantes ingresaron a territorio brasileño, ya abatieron a tres y detuvieron a 15 malvivientes.
    En el caso del asalto de la transportadora de caudales Prosegur, la policía fue rebasada y su reacción fue nula y lamentable, por tres horas Ciudad del Este, quedó a merced de los asaltantes, los refuerzos nunca llegaron y los militares con su cuartel a tres Kilómetros del epicentro de las acciones, jamás acudieron en apoyo a los que estaban siendo basureados por los integrantes del PCC. Indudablemente si existen muchas precariedades como existen en los cuadros policiales del país que por lo menos se disimulen por medio del trabajo cooperativo entre los distintos organismos de las fuerzas de seguridad de nuestro país, lo cual quizás no asegure el éxito ante adversarios tan bien preparados pero por lo menos la defensa de los intereses nacionales hubiera estado mejor representados.

    Creemos que el paso principal para restaurar la confianza entre los hombres de armas defensores del orden y la legalidad en el país y la ciudadanía debe pasar por un entendimiento mayor entre estas fuerzas y trabajar en conjunto en pos de brindar seguridad y paz en el territorio de la república. El rol de las Fuerzas Armadas debe cambiar radicalmente. En este tiempo presente y sin hipótesis de confrontación bélica con los países vecinos es una obligación que presten apoyo a la policía en algunas tareas específicas como el control de la frontera, y el combate al narcotráfico, la lucha contra esta mafia solamente podrá triunfar si se unen las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional.

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    Publicado por jotaefeb | 28 abril, 2017, 9:19 am
  10. Inermes frente al delito pesado
    Abr 26, 2017

    Fue uno de esos golpes que lo desacomodan todo. El ataque a la base de un transportador de caudales en Ciudad del Este rebasó todas las características de un audaz asalto a mano armada. Fue planificado, ejecutado con precisión militar y consumado como uno de esos ataques comando que se ven en el cine. Evidentemente, ya no se puede hablar de una simple “banda de delincuentes” como en un principio fue catalogado el grupo que atacó en Ciudad del Este, sino de una verdadera fuerza de tareas dotada del armamento más potente disponible en el mercado negro. Se dividieron la tarea: mientras un grupo volaba con explosivos especiales la construcción de hormigón armado en donde estaba ubicada la bóveda con el dinero, otro producía hechos de distracción incendiando automóviles, todo en medio de un denso fuego automático destinado no sólo a mantener a raya al personal de seguridad sino a causar el pánico en el entorno. El grupo se retiró sembrando las calles de cuñas de acero para perforar neumáticos, suficientes para frustrar cualquier persecución. Pese a la alarma general y a la movilización de efectivos policiales, la columna pudo cruzar al Brasil en donde se trabó a tiros con fuerzas del orden de ese país. Hubo algunos caídos, otros detenidos pero el panorama general no tiene aún claridad como para deducir con certeza la identidad de los atacantes. La teoría de que pertenecerían al PCC, el denominado primer comando capital de Rio de Janeiro, debe tener confirmación en las próximas horas.
    Detalles aparte, queda claro que el país no sólo Ciudad del Este está inerme frente al accionar de estos grupos capaces de atropellarlo todo a fuerza de armas y de violencia extrema. Es dable suponer que el Gobierno no se quedará sólo en el acto de descabezar la oficina policial de la capital altoparanaense. Es de manual que semejante incursión sobrepasaría incluso al mejor dispositivo convencional de seguridad en cualquier parte. La pregunta es: ¿Qué tiene previsto hacer el Gobierno para adquirir capacidad de previsión y de respuesta ante semejantes actos de agresión sólo equiparables a ataques de índole militar por su masividad y por la potencia del armamento utilizado?
    Queda claro que estamos inmersos en una crisis de inseguridad profunda que requiere la urgente formación de un gabinete de especialistas dedicado exclusivamente a analizar la naturaleza de dicha crisis y formular planes para salir de ella. Pese a los miles de millones empleados en compra de armas, equipos y mantenimiento de personal, la fuerza destacada en el norte con el objetivo de desarticular la banda de delincuentes autodenominada EPP no ha logrado prácticamente nada. Esta inutilidad no es gratuita. Si la fuerza conjunta es incapaz de encontrar y eliminar un puñado de facinerosos armados con simples fusiles de asalto, ¿qué podría hacer contra una columna armada con equipo pesado, que se mueve en vehículos blindados y emplea tácticas de combate de naturaleza militar? Estos temibles comandos del delito pesado saben leer escenarios, detectar debilidades y actuar en consecuencia. Si esto no basta para poner en alerta máxima al Gobierno y cuando decimos Gobierno, nos referimos a los tres poderes del Estado, ¿qué más habría que esperar para que ese dispositivo se dispare?
    Inermes frente al delito pesado
    Estamos inmersos en una crisis de inseguridad profunda que requiere la urgente formación de un gabinete de especialistas dedicado exclusivamente a analizar la naturaleza de dicha crisis y formular planes para salir de ella. Pese a los miles de millones invertidos en la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) no se ha logrado casi nada contra un puñado de facinerosos armados con simples fusiles de asalto, ¿qué podría hacer contra una columna armada con equipo pesado, que se mueve en vehículos blindados y emplea tácticas de combate de naturaleza militar?

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    Publicado por jotaefeb | 27 abril, 2017, 9:09 am
  11. De ciudad del edén a ciudad de la furia

    Por Hugo Barrios

    Una canción que se convirtió en especie de himno en instituciones educativas públicas de Ciudad del Este decía que, con los McLeod-Zacarías, la capital del Alto Paraná era un edén. La pesadilla que le tocó vivir a sus pobladores en la madrugada del lunes no fue precisamente el fiel reflejo de un paraíso, sino lo más parecido al infierno.

    El estruendo de metralletas, pistolas, bombas y los estallidos de vehículos eran la prueba viva de que se estaba desatando una guerra. La sede de Prosegur, sus alrededores y varios puntos de la ciudad fueron salpicados por la furia de una de las más temibles organizaciones criminales del Brasil: el PCC. Se habla de que para el brutal atraco se movilizaron algo así como 50 delincuentes. Tenían consigo un arsenal bélico que sobrepasó totalmente la capacidad de la policía local. Los atacantes dejaron al desnudo una vez más la pobre logística de los agentes del orden, que no pudieron hacer absolutamente nada para contrarrestar el operativo de las fuerzas mafiosas.

    Hace años que se habla y se observa que el PCC extendió sus tentáculos en la zona fronteriza de nuestro país. Es que tienen todo acá como para instalarse: un frágil control migratorio, una Policía Nacional fácilmente corruptible, una justicia plagada de irregularidades y el guiño complaciente de muchos “pesos pesado” del Gobierno.

    A eso hay que sumarle la poca preparación de nuestros agentes y un presupuesto pésimamente administrado. La Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), creada para combatir al EPP, demanda una inversión mensual de casi US$ 1 millón desde hace años y hasta ahora no caen los cabecillas de una banda que no supera los 50 ñatos. A las siglas EPP, el Gobierno debe sumarle ahora las del PCC como las que vienen marcándole la hoja de ruta. Mientras, la ciudadanía sigue desprotegida y se pregunta: “Oh, y ahora ¿quién podrá defendernos?”.
    Nada más triste que pasar de ciudad del edén a ciudad de la furia.

    Ya tú sabes.

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    Publicado por jotaefeb | 27 abril, 2017, 9:08 am
  12. Ultraje de la ciudad

    Ciudad del Este todavía no se recupera del ultraje que sufrió en la madrugada del lunes pasado, cuando criminales con armas de guerra tomaron la ciudad, incendiaron autos y robaron un millonario botín. Varias imágenes confirmaron que los delincuentes se pasearon como Juan por su casa, sin apuros ni sobresaltos, operaron tranquilamente, se tomaron su tiempo para todo, como si tuvieran la certeza de que la Policía no sería problema alguno. Salieron de la ciudad como si nada, sin que se los haya molestado en lo absoluto.
    Ni las fuerzas de seguridad interna ni las autoridades locales hicieron algún intento para defender a los 300.000 habitantes. Los uniformados se escondieron de los delincuentes, cuando lo que tenían que hacer es buscar la manera, la estrategia de contraataque o, al menos, hacer algún intento mínimo de resguardar a la población. Casi mil pedidos de auxilio registró el sistema 911 pero nadie dio respuesta a esos desesperados llamados ¿por qué?, porque el propio jefe de policía pidió a sus subalternos que no salgan a las calles.
    La policía durante años fue elemento de los delincuentes en el Alto Paraná y eso nunca se revirtió. Los poderosos de la región siguen utilizando a la policía como guardias privados y los jefes y subalternos se enriquecen con estas prácticas. Conocidas autoridades con sendos cuestionamientos por haber dilapidados instituciones públicas siguen teniendo toda una dotación de policías a su cargo. Ninguno de estos sinvergüenzas quieren que las cosas cambien, porque mientras la gente común está aterrorizada, ellos están tranquilos con su resguardo policial.
    Es el momento de que la ciudadanía abandonada y ultrajada salga a las calles para exigir cambios profundos en la ciudad. Si no exigen esos cambios, este tipo de atentado contra la población volverá a repetirse, con consecuencias aún peores.

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    Publicado por jotaefeb | 27 abril, 2017, 9:07 am
  13. Vendidos a los delincuentes
    26 abril, 2017
    Un día después de uno de los mayores asaltos perpetrados en la historia del país, las principales autoridades y referentes de Ciudad del Este permanecen en silencio. Solo la intendente Sandra McLeod atinó a difundir un comunicado en el que expresaba sus felicitaciones al presidente Horacio Cartes por su pronta reacción para restablecer la tranquilidad en la población. Ninguno de los gremios de comerciantes ni referentes políticos llamó la atención sobre un hecho de extrema gravedad. La ciudad estuvo por más de dos horas en poder de un grupo de delincuentes armados, con la anuencia de la policía.
    Dos horas y media duró la operación y los mismos policías se encargaron de utilizar las redes sociales para difundir informaciones falsas y alarmar a la población. Dos horas y media es tiempo suficiente para cualquier improvisado en materia de seguridad como para bloquear la ciudad.
    Se pretendió instalar la imagen del pobre policía que no tiene balas y que los bandidos tenían potentes armamentos. Es cierto, pero alguna formación deben tener los policías para saber desempeñarse en situaciones de esta envergadura. ¿Qué fue lo que aprendieron durante su tiempo de formación? Para demostrar la falsedad de la teoría de la falta de armamentos, en un día los policías brasileños liquidaron el expediente: Cinco detenidos, tres fallecidos, parte del botín recuperado y ni un policía herido. No terminó allí, inmediatamente convocaron a conferencia de prensa para mantener informada y tranquilizar a la población. Es la diferencia de cuando se tienen profesionales capacitados, comprometidos y un estado serio y, sobre todo, una sociedad seria que exige resultados a sus funcionarios.
    Hoy fue Prosegur, mañana puede ser cualquier otro empresario o un ciudadano común la víctima. Lo que pasó en Ciudad del Este es el resultado de la corrupción. Estamos gobernados por una élite corrupta que acumuló su riqueza gracias a la corrupción y no tiene autoridad moral para exigir honestidad y eficiencia a la policía, porque ellos mismos utilizan a los uniformados para sus intereses, participan y son cómplices de la corrupción en todas las instituciones públicas.
    Nadie dimensiona lo que aconteció en la madrugada del 24 de abril del 2017. Esa madrugada, Ciudad del Este, la capital del Alto Paraná, fue vendida a un grupo de delincuentes, para aterrorizar a la población, mientras ellos vaciaban la bóveda de una empresa transportadora de caudales. No fue solo un asalto más. Si no se realizan cambios profundos, estamos seguros de que próximamente volveremos a repetir la misma lamentable experiencia y probablemente las consecuencias serán aún peores.

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    Publicado por jotaefeb | 26 abril, 2017, 9:44 am
  14. El crimen transnacional, un reto para todos

    El crimen, en cualquiera de sus formas y presentaciones, es una grave amenaza para la seguridad y la estabilidad de cualquier país que se precie democrático. De entre los flagelos que amenazan la solidez de las instituciones no cabe duda que el tráfico de drogas o de armas, el lavado de dinero, la piratería o cualquiera de las formas que adquiera el contrabando representan un serio y real peligro.

    El peligro es caer en el caos, en el desbarajuste, en la ausencia total del Estado, como produce en la actualidad, por ejemplo, en ciertas regiones de México, donde imperan los carteles del narcotráfico y las bandas delictivas, y en donde los organismos oficiales se encuentran notoriamente ausentes.

    El violento episodio ocurrido en Ciudad del Este, donde un comando armado, perfectamente sincronizado y dotado de armas de guerra y elementos bélicos sofisticados, para perpetrar un atraco a la bóveda de una empresa de seguridad, es una pauta del poderío que tienen las organizaciones delictivas que operan en la frontera, mucho mejor dotadas en equipamiento que las propias fuerzas de seguridad. Este caso ha azuzado los temores ciudadanos, con justificada razón, pero a la vez debe provocar la conciencia de las autoridades.

    Pero para poder evitar que el proceso de violencia que está tan presente en otros países se replique en el nuestro, es cuestión de analizar algunos aspectos que son relevantes a la hora de proponer soluciones a largo plazo.

    Para poner coto a las organizaciones delictivas internacionales, que operan en la frontera, allí la presencia de estos grupos es alarmante, se debe necesariamente recurrir esfuerzos conjuntos, combatirlos con políticas y acciones que involucren a los Estados afectados. En una palabra, se precisa de soluciones transnacionales a problemas comunes a todos los países.

    A la par de provocar preocupación de las autoridades locales el gran desafío que existe para nuestro país es poder neutralizar el avance de estos grupos delictivos como el Primer Comando Capital o Comando Vermelho y para lograr anular la acción de estas organizaciones es menester dotar de más presupuesto a las fuerzas públicas, tanto policiales como militares, que incentive no solo la actualización de equipos y armamentos, sino también afianzar el sustento logístico y la mayor sujeción a los servicios de inteligencia. Resulta más que claro que presupuesto y eficiencia pueden estar no conectados, pero es imposible que haya eficacia con ausencia de inversión.

    Así como este papel activo debe impulsarse desde la administración de gobierno, no es menos cierto que también debe haber un amplio consenso y acompañamiento del Poder Legislativo, de tal suerte a aprobar aquellos pedidos que realice el Ejecutivo para invertir en sus organismos de seguridad. Y no que suceda, como ocurrió en agosto del año pasado, cuando la Cámara de Senadores no acompañó el pedido realizad por el Gobierno de aprobar un millonario préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que iba a ser destinado al financiamiento del “Programa de Gestión Integrada de Seguridad Ciudadana”, que es competencia del Ministerio del Interior.

    Por último, hay otros factores que se deben atender a la hora de un combate más efectivo al crimen organizado. No hay que soslayar que estas organizaciones prosperan aprovechando las turbulencias políticas o económicas; de allí surge la necesidad de que los gobiernos adopten políticas y programas que garanticen y fomenten un mayor acceso de la población y participación del desarrollo económico.

    En definitiva, la lucha contra el crimen transnacional, aunque supeditada en los círculos fronterizos, es una responsabilidad ineludible de los gobiernos en general, pero no en una acción individual, sino a través de una labor conjunta.

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    Publicado por jotaefeb | 26 abril, 2017, 9:35 am
  15. Las balas prestadas

    Por Guido Rodríguez Alcalá

    En una comisaría del Paraguay de cuyo nombre no quiero acordarme, el oficial que terminaba la guardia vaciaba el cargador de su pistola para entregar las balas al camarada que lo reemplazaba. Lo que el presupuesto le daba a esa comisaría para comprarse balas era tan poco, que se debían prestar las pocas que podían comprarse con ese dinero.

    No sé cómo habrán quedado las cosas en esa repartición policial, porque han pasado ya varios años, sin que haya cambiado la situación general: los agentes de seguridad no reciben los recursos necesarios para cumplir sus funciones.

    Nos escandalizamos al oír que, durante el gran asalto de Ciudad del Este, los policías no tenían suficientes balas para enfrentar a los delincuentes. Casi me atrevería a decir que con eso se evitaron muertes inútiles.

    Sabino Ramón Benítez, al oír los primeros disparos, acudió al lugar del hecho y fue ultimado en el acto. No podía ser de otra manera: ese valiente oficial tenía una pistola calibre nueve milímetros, impotente frente a los fusiles kalachnikoff de los bandidos. Ellos, además de fusiles automáticos, contaban con granadas de mano, vehículos blindados y otros recursos ajenos a las fuerzas policiales.

    Hubiera sido una lucha de David contra Goliat, que por desgracia hubiera terminado con el triunfo de Goliat.

    Por otra parte, he leído en ABC una información significativa: mientras que faltaban efectivos para defender el asaltado local de Prosegur, había demasiados policías ocupados como guardaespaldas de ciertos políticos locales, con dinero suficiente para pagarse una guardia privada.

    No es el único caso en que se emplean mal los recursos humanos, y la culpa no es de la Policía, sino del sistema. Lo digo sin negar la corrupción existente, que solo es una parte del problema.

    La otra parte, la que no se suele ver, es la falta de voluntad para organizar racionalmente los recursos, personales y humanos, en las dependencias del Estado.

    No se da lo necesario a los funcionarios públicos que cumplen con su deber, como el oficial Benítez, y se da lo que no se debe dar a las secretarias de oro, planilleros y parásitos de toda laya.

    Se da protección policial a ciertos asaltantes que nunca van a ser asaltados por sus colegas; el ciudadano común está desprotegido. Faltan armas para combatir a la delincuencia organizada; se regalan pasajes a Cancún a parlamentarios.

    En este agitado mes de abril, el Gobierno es una suerte de invernadero político, completamente ajeno al clima político del resto del país.

    En ese gobierno-invernadero, florecen las especies más exóticas, las transacciones más descabelladas por el rekutu. ¡Che Dios!

    Si el primer periodo de Cartes ha sido este, ¡lo que será el segundo! Suponiendo que sea solamente el segundo, porque él y los de su equipo quieren quedarse por mucho tiempo.

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    Publicado por jotaefeb | 26 abril, 2017, 9:31 am
  16. Seguridad pública y charlatanería
    26 abril, 2017

    Si hay algo que puede rescatarse como positivo de lo sucedido en Ciudad del Este, en el reciente ataque perpetrado por el Primer Comando Capital (PCC), no es precisamente la falencia de la Policía Nacional, ni sus debilidades estructurales, ni tampoco las serias sospechas de que los criminales hayan recibido apoyo por parte de algunos de sus cuadros oficiales, que son sus rasgos característicos y consabidos desde hace muchísimos años. Es la posibilidad de abordar con seriedad un problema complejo, de dimensiones que transcienden incluso las fronteras nacionales, cual es su necesaria depuración y reorganización sobre nuevas bases, que la conviertan en una fuerza capaz de mantener el orden público y alcanzar metas aceptables en el combate al crimen organizado, que se ha enseñoreado de casi todo el continente, con muy escasas y honrosas excepciones.

    Por supuesto, para encarar un debate de esta naturaleza primero hay que hacerles de lado, con toda la intencionalidad del caso, a los que solo buscan el siempre insignificante rédito político, ese basado en elestúpido cálculo de cómo “caerle” a las autoridades de turno, en este caso al gobierno, que es el deporte nacional por excelencia que practica un sector de la oposición y gran parte de la prensa.

    Estos, con el cinismo y la hipocresía que los define, “descubrieron” recién ahora que la Policía no está bien armadapara enfrentar a un ejército de matones profesionales, que no cuenta con un eficaz sistema de inteligencia y que muchos de sus altos exponentes son corruptos. ¡Vaya “novedad”!

    Es el caso de los medios de Aldo Zuccolillo y Antonio J. Vierci, los cuales se rasgaron las vestiduras ante tales hechos, como si se trataran de “grandes revelaciones”, y ponen como “ejemplo” el accionar de la Policía Federal brasilera, que abatió a algunos malvivientes y detuvo a otros, pero ocultando el hecho monumental de que el PCC arrodilló al Estado del vecino país, no una, sino cincuenta veces. Otros fueron más lejos y, en sus acostumbrados delirios políticos, atribuyeron los acontecimientos de CDE a que “Horacio Cartes destinó todos los recursos previstos para seguridad a… perseguir a la oposición, como lo hace Nicolás Maduro en Venezuela”.

    Este festival de disparates no aporta nada al necesario debate que debemos realizar los paraguayos, especialmente la dirigencia nacional, sobre cómo replantear todo el tema relativo a la seguridad en general y a la reestructuración de la Policía Nacional, en particular, que también debe incluir el rol de las Fuerzas Armadas en tiempos de paz.

    Es un hecho indiscutido que la institución está inficionada hasta los tuétanos por el flagelo de la corrupción, que nadie confía en ella para la custodia de los derechos ciudadanos, ni para la seguridad institucional, como se demostró la noche del 31 de marzo y madrugada del 1 de abril pasados. Y que salvo algunos de sus departamentos, como Identificaciones por ejemplo, es esencialmente ineficiente. Tenemos “polibandis” de todos los pelajes. Desde los de poca monta, que se mueven a escalas de motochorros y robacoches, hasta los vinculados a las ramas más sanguinarias del narcotráfico, como el PCC, el Comando Vermelho y otras bandas delictivas nacionales y extranjeras.

    Ahora bien, tampoco puede discutirse que nadie tiene la “varita mágica” para resolver tamaño problema y quien diga lo contrario, miente. Acá no es cuestión se seguir haciendo “enroques” entre jefes policiales que se intercambian de un lugar a otro, decretar algunas bajas o aprobar aumentos presupuestarios. Esto se hace y se seguirá haciendo, pero de por sí nunca permitirán ver la luz al final del túnel.

    La dimensión del problema es mucho mayor, pero no tenemos porqué reinventar la pólvora que otros ya descubrieron. Podemos comenzar pidiendo ayuda a quienes tienen más experiencia y obtuvieron los mejores resultados en esta materia, como Chile, Uruguay y otros países, de los cuales tenemos mucho que aprender, para luego aplicar aquellas fórmulas que sean útiles y realizables en nuestro país. Tenemos que convocar a los compatriotas mejor calificados en esta asignatura, en actividad o ya retirados, que no serán muchos, pero que con certeza los hay y seguramente tienen mucho que decir.

    Lo importante es abrir el debate, en serio, a profundidad, entre los que más saben y realmente quieren buscar una solución a algo tan delicado, como la inseguridad que a todos nos afecta, para construir así una política hasta ahora inexistente.

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    Publicado por jotaefeb | 26 abril, 2017, 9:10 am
  17. CDE y Venezuela

    Por Enrique Vargas Peña
    Mientras los verdaderos criminales se apoderan de Ciudad del Este cuándo y cómo quieren para hacer lo que quieren, el grupo Cartes –mediante el fiscal general del Estado, Javier Díaz Verón– está implementando en nuestro país el método mediante el cual el fundador de la dictadura venezolana, Hugo Chávez, y su sucesor, Nicolás Maduro, eliminaron a sus adversarios y se consolidaron en el poder.

    Por lo visto, Díaz Verón recibió la orden que está ejecutando sin ninguna vergüenza, de asegurar la impunidad de Cartes en la represión que costó la vida a Rodrigo Quintana (http://bit.ly/2nV2NPV) (http://bit.ly/2ojV8Xp) y, de paso, eliminar a los posibles adversarios electorales del cartismo en las elecciones del 2018 en las que –según afirma el propio Grupo Cartes– ya no quieren participar con Horacio, sino con un títere en el oficialismo y con dos o tres comparsas en una supuesta oposición (Fernando Lugo y otros candidatos financiados por el Grupo Cartes).

    Para entender el modelo venezolano que está implementando el Grupo Cartes con el concurso desembozado de Díaz Verón, voy a exponer el caso de Leopoldo López, líder de la oposición democrática venezolana, según el relato que se encuentra en Wikipedia, que es fácilmente chequeable vía Google con las fuentes originales.

    “En el 2006, López fue el líder de la oposición a Chávez y trabajó como activista social para lograr reformas en el sistema judicial. En el 2008, tenía planeado postularse como alcalde de Caracas, pero debido a las denuncias de supuestas irregularidades encontradas en su gestión, la Contraloría General de la República dictó una medida de sanción en su contra inhabilitándolo a optar a cualquier cargo público hasta 2014. Su caso por inhabilitación fue revisado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la cual emitió un fallo, por unanimidad, a su favor. No obstante, el Gobierno venezolano aclaró que no podía acatar el fallo de la Corte (…). Una parte de las manifestaciones de febrero del 2014 en Caracas se tornó en un conflicto que ocasionó 43 muertes, entre ellas de oficialistas y opositores. La Fiscalía General de la República de Venezuela emitió una orden de arresto en su contra, acusándolo de «instigación pública, daños a la propiedad en grado de determinador, incendio en grado de determinador y asociación para delinquir» (…). Posteriormente, después de dirigirse a una multitud de sus seguidores el 18 de febrero, López se entregó a la Guardia Nacional Bolivariana.

    El 10 de setiembre de 2015 la Justicia venezolana lo declaró culpable de incitación pública a la violencia en las manifestaciones de 2014, que provocaron la muerte de 43 personas y cientos de heridos, y lo condenó a 13 años, 9 meses, 7 días y 12 horas de prisión. Su encarcelamiento era objeto de controversia, y en octubre del 2014, el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos pidió la liberación de los detenidos en relación con las protestas” (http://bit.ly/2pTgEGL).

    No es casualidad que habiendo Chávez y Maduro puesto a la Policía y Fiscalía venezolanas al servicio de la represión política de quienes critican al Gobierno, los índices de criminalidad de Venezuela sean los más elevados del mundo.

    Los procesos de Díaz Verón con respecto a los hechos del 31 de marzo y 1 de abril pasados no son diferentes a los que se incoaron contra opositores en Venezuela. Son igual de burdos, igual de groseros, igual de inconsistentes desde el punto de vista lógico, igual de faltos de evidencia; son construcciones mediáticas para vender en el exterior la idea de que Cartes respeta las reglas, cuando todos los paraguayos sabemos, todo el Paraguay sabe, que ya no sabe qué hacer para convertirse en dictador eliminando a todos sus competidores.

    La policía y la fiscalía de Cartes son muy rápidas, y están suficientemente equipadas contra quienes se manifiestan contra las aspiraciones dictatoriales del presidente, pero la policía y la fiscalía de Cartes quedan paralíticas frente a los verdaderos delincuentes, pues Horacio no impartió ninguna instrucción que no sea para reprimir a sus críticos: La venezolización de nuestros índices de represión y criminalidad es cuestión de tiempo.

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    Publicado por jotaefeb | 25 abril, 2017, 8:31 am
  18. Inadmisible avasallamiento de la soberanía en el Alto Paraná

    En el mayor operativo comando de la historia, en una acción de perfecta ejecución, un grupo de delincuentes asaltaron el local de una empresa de caudales, sitiando durante unas tres horas la segunda ciudad más importante del Paraguay para robar millones de dólares. Las fuerzas del orden se vieron rebasadas en cantidad de efectivos y recursos y expusieron la carencia de planes de contingencia. La triste verdad es que la soberanía parece estar en manos de los malvivientes y el Paraguay está sometido a la violencia de las bandas criminales. El Estado ya no puede dejarse avasallar por grupos criminales y tampoco debe admitir siquiera la mínima sospecha de colaboración de la Policía con bandas de delincuentes.
    En el Alto Paraná, durante unas tres horas, el crimen organizado asumió el control de una parte del territorio de Ciudad del Este y los órganos de seguridad se vieron rebasados. Este fue un claro mensaje para el Estado paraguayo de parte de organizaciones criminales que mostraron que pueden avasallar la soberanía cuando así lo desean.

    Frente a ese recado destaca al mismo tiempo la falta de reacción de la Policía Nacional, la que reveló que no cuenta con planes de contingencia para este tipo de situaciones, ni con equipamiento adecuado.

    Los hechos que todavía son objeto de investigación no tienen un parangón en nuestra historia. Salvo, tal vez, otro hecho que también conmocionó a la sociedad paraguaya: el asesinato del narcotraficante Jorge Rafaat Toumani, el 16 de junio de 2016. Pedro Juan Caballero fue el escenario de la demostración de poder de grupos criminales ante la fuerza pública, cuando sicarios tomaron las calles de un populoso barrio pedrojuanino.

    El megaasalto producido en CDE en la madrugada de este lunes tuvo como objetivo la bóveda de la empresa Prosegur. La banda de alrededor de 60 integrantes sustrajo un millonario monto y sorprendió por la cantidad de armas y el despliegue de los delincuentes.

    Frente al poder de fuego y estrategia de los asaltantes, las fuerzas del orden, sin armamento adecuado para estas luchas, quedaron casi paralizadas. Se comportaron como si no tuvieran un plan de respuesta para este tipo de situaciones. Los medios de comunicación en sus diversas plataformas replicaron con audio y videos que los efectivos policiales no hicieron frente al grupo de criminales. Mientras, los numerosos testimonios de pobladores expusieron la desprotección que sintieron los mismos.

    Es inadmisible que la Policía Nacional carezca de una estrategia y equipos de respuesta para estas circunstancias. Es por ello que muy pronto surgieron los comentarios en las redes acerca de una supuesta posible implicancia de los agentes en el megaasalto. Obviamente, urge aclarar esto. Y si así fuere, la prioridad debe ser depurar la Policía.

    A principios de este año, un estudio del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (Inecip) señalaba un descenso de la delincuencia, al mismo tiempo que aumentaba la sensación de inseguridad de la población. El dato es fundamental, en momentos como el que vivimos: el miedo que siente el paraguayo a ser atacado o asaltado en una calle está basado en la sensación de que el Estado no lo protege, ya sea por precariedad de medios, corrupción, incapacidad o por falta de interés.

    El Estado ya no puede dejarse avasallar por grupos criminales y tampoco debe admitir siquiera la mínima sospecha de colaboración de la Policía con bandas de delincuentes. Ya no se pueden permitir demostraciones de fuerza de parte del crimen organizado en el territorio nacional.

    http://www.ultimahora.com/inadmisible-avasallamiento-la-soberania-el-alto-parana-n1080829.html

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    Publicado por jotaefeb | 25 abril, 2017, 8:31 am
  19. Combatir a los empleados de la mafia en el Gobierno

    En la madrugada de ayer, una banda de sesenta presuntos miembros de la organización criminal brasileña Primer Comando Capital (PCC), munidos de fusiles de gran poder, granadas y armas antiaéreas, atacaron en Ciudad del Este las oficinas de la firma transportadora de caudales “Prosegur” y se llevaron unos treinta millones de dólares.

    Durante la bien planificada operación, que convirtió la ciudad en una zona de guerra durante casi cuatro horas, los asaltantes mataron a un agente policial e incendiaron quince vehículos. Cualquier turista que presenciara la operación habrá pensado que en la capital esteña se estaba filmando una de esas películas tan violentas que suelen exhibir el cine y la televisión.

    Este atraco de ribetes cinematográficos, que a estas horas ya recorre el mundo en lugares destacados de la prensa, es el mayor operativo en su tipo cometido en nuestro país y uno de los más grandes también de la historia mundial. Confirma, tal como lo sostuvimos en nuestro editorial del último 21 de abril, que “el Paraguay se ha convertido en un aguantadero del crimen organizado”. En efecto, aunque todos los delincuentes habrían sido brasileños, una acometida de semejante envergadura no se trama de improviso ni sin contar con informaciones y apoyo logístico suficientes, obtenidos a nivel local. Todo indica, pues, que la capital del Alto Paraná es un campo propicio no solo para el lavado de dinero, el contrabando de cigarrillos y la venta de productos falsificados, sino también para la preparación y ejecución de impactantes crímenes. Allí residen narcotraficantes disfrazados de comerciantes honestos, que cuentan con la protección policial que también había obtenido el criminal argentino Ibar Pérez Corradi, a cambio de más de cien mil dólares que pagó a unos uniformados que siguen impunes. Ocurre lo mismo que en Pedro Juan Caballero, donde el facineroso Jorge Rafaat se movía a sus anchas, con sus guardaespaldas matones, como si solo hubiera sido un próspero empresario, pese a que tenía cuentas pendientes con la Justicia brasileña por los delitos de formación de cuadrilla, tráfico de drogas y lavado de dinero.

    Con toda certeza, puede afirmarse que también en Ciudad del Este hay “empresarios” ligados al crimen organizado que tienen permiso de residencia permanente y hasta guardia policial ante sus mansiones, a sabiendas de las autoridades nacionales. Algunos pocos grandes delincuentes que fueron detenidos pueden dirigir sus negocios sucios incluso desde la penitenciaría, tal como lo venía haciendo el narcotraficante Jarvis Chimenes Pavão desde su lujosa reclusión en la cárcel de Tacumbú. Gracias al dinero y a la violencia, el crimen organizado se está apoderando del país, ante la indiferencia o la complicidad de los agentes policiales y fiscales, así como de los magistrados y del Poder Ejecutivo. Con frecuencia, pobladores de ciudades pequeñas se animan a denunciar que los narcotraficantes y otros delincuentes sentaron sus reales en sus otrora pacíficas comunidades.

    El encargado de despacho del Ministerio del Interior, Lorenzo Lezcano, dijo que ya tenían la información de que se iba a perpetrar un asalto como el referido en Ciudad del Este, pero se ignoraban la hora, el lugar y la dimensión. O sea que se sabía muy poco, pese a que la Policía Nacional cuenta con todo un Departamento de Inteligencia y a que los capomafiosos de Ciudad del Este son conocidos por el común de los habitantes.

    El presidente de la República, Horacio Cartes, por su parte, dispuso el despliegue de fuerzas militares para que cooperen con la institución policial, por lo visto desbordada por los acontecimientos. Es plausible que nuestro Primer Mandatario empiece a ocuparse de la seguridad, un asunto de suma importancia del que se había olvidado por culpa de su descabellado proyecto reeleccionista. También el exministro del Interior Tadeo Rojas había estado muy ocupado los últimos meses con el maldito asunto del rekutu, así que no tuvo tiempo para instruir a la Policía Nacional que mantenga el ojo avizor, dada la información recibida.

    Más allá del impacto provocado en la opinión pública, lo acontecido es solo una nueva muestra de que el crimen organizado se está afianzando cada vez más en nuestro país. No solo cunde la zozobra en las capitales del Amambay y del Alto Paraná, sino también en localidades del departamento de Ñeembucú y de la Zona Central, entre otras.

    La dramática situación es una consecuencia más de la corrupción imperante: si el dinero mal habido no contaminara a los encargados de preservar la vida, los bienes y la libertad de las personas, de investigar y juzgar los hechos punibles y de impartir las instrucciones para velar por la seguridad de la población, no habría tantos latrocinios y hechos de sangre que lamentar. No es cuestión de sacar a los militares a las calles para perseguir a los delincuentes una vez que los hechos están consumados, sino de sanear el aparato estatal y la política, infiltrados por los grandes delincuentes.

    A este paso, tampoco bastará con aumentar el presupuesto de la Policía Nacional, el que por cierto ha tenido notables incrementos en los últimos lustros. No se trata de dinero, sino de honestidad. El problema “no es que falta plata, sino que sobran los ladrones”, como acaba de afirmar una diputada argentina refiriéndose a una de las provincias de su país.

    La tragedia ha sido bien resumida por el presidente del Congreso, el senador Roberto Acevedo: los delincuentes “viven tranquilos, porque pagan a la Policía Nacional (…), reciben visitas de patrulleras, que pasan cada semana a cobrar”.

    El Paraguay es un aguantadero del crimen organizado gracias a la complicidad de quienes ejercen funciones públicas. Si los ciudadanos no quieren correr el riesgo de salir a pasear y ser acribillados en el curso de un atraco o de una balacera entre bandas criminales, deben esforzarse por limpiar con su voto el aparato estatal de políticos corruptos, y tener el coraje de denunciar a los uniformados, a los fiscales y a los jueces que están a sueldo del crimen organizado. Es hora de sanear el país, combatiendo a los empleados de la mafia en la administración pública.

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    Publicado por jotaefeb | 25 abril, 2017, 8:30 am

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@Pocho_py El tema acá es que el PJ es elegido por el Congreso y no es un poder independiente, son elegidos amigos y parientes y a dedo, lastimosamente.
@MarcosMikelj Por favor no a Lugo, ya probó las mieles del poder y todo lo que quiere es volver a sentir el "placer" de gobernar. Sabemos de sus negocios.
@Pykare Sólo la indignación lleva a poco. Para cambiar hay que convertirla en organización política con capacidad electoral y movilización.
@jjfd60 El MOPC y el Ministro Jiménez Gaona adjudican todas las obras a los "amigos", sin importar que esté mal diseñada.
@Vlad_Jara Hace dos o tres días atrás... Y puede ser pio hace dos o tres días adelante?...

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