estás leyendo...
HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Es urgente restablecer la institucionalidad del país

La prolongada crisis política provocada por el intento de enmendar la Constitución, para tratar de imponer ilegalmente la reelección, ha robado un valioso tiempo productivo a la población, afectando al normal funcionamiento de las instituciones. Tras la decisión del presidente Horacio Cartes de no insistir en su inconstitucional reelección, no tiene sentido mantener factores de enfrentamientos y divisiones. La decisión tomada ayer por la mayoría de los diputados, de dar entrada al proyecto de enmienda del Senado paralelo, solo prolonga y aviva innecesariamente la crisis. Los legisladores han perdido una excelente oportunidad de poner punto final a esta situación que sigue causando inestabilidad y zozobra.

3
Desde que se inició el proyecto impulsado por el oficialismo colorado liderado por el presidente Horacio Cartes, en alianza con los sectores políticos que responden a Fernando Lugo y Blas Llano, para violar la Constitución e imponer la figura de la reelección, el Paraguay ha vivido largos meses bajo el efecto de una crisis política que fue creciendo hasta llegar al penoso atraco al Senado y a las reacciones de manifestación ciudadana, con el incendio del Congreso, en la noche del 31 de marzo, con una salvaje y criminal represión policial que se cobró una vida.

Esa misma crisis ha venido repercutiendo negativamente en varias instancias de la vida cotidiana, robando un valioso tiempo productivo a la mayoría de la población, postergando el tratamiento de cuestiones importantes, afectando al normal funcionamiento de las instituciones, principalmente al Poder Legislativo, debido a que en las últimas semanas ha dividido al Senado y ha impedido que se realicen sesiones normales de la Cámara, evitando que muchos proyectos de ley puedan ser estudiados y debatidos como corresponden, obligando a que sean aprobados en forma automática por el sistema de sanción ficta.

La situación creada ha generado un verdadero hartazgo en la ciudadanía, motivando que se registren manifestaciones cada vez mayores de protesta en diversas ciudades del país, buscando evitar que se consagre la violación de la Constitución, además de despertar la preocupación de la comunidad internacional por que no acabe de quebrarse el sistema democrático.

Probablemente ha sido esta misma situación de crispación política interna y de preocupación internacional la que motivó que, finalmente, el presidente Horacio Cartes desista de su intención de seguir impulsando su inconstitucional reelección. Ante tal gesto de sensatez política del primer mandatario, lo que se esperaba –aunque con buena dosis de duda de que pise nuevamente su palabra– es que terminaran los enfrentamientos y divisiones, por lo cual urgía desistir totalmente del proyecto de enmienda constitucional.

La decisión tomada ayer por la mayoría de la Cámara de Diputados, especialmente por los legisladores oficialistas y por algunos aliados, al dar entrada al proyecto de enmienda del Senado paralelo, solo prolonga y aviva innecesariamente la crisis manteniendo en vilo la institucionalidad de la República. Los parlamentarios han perdido una excelente oportunidad de poner punto final al enojoso tema, rechazando el documento, como varios lo propusieron. Además, terminan avalando el atropello de los 25 senadores al Congreso. Una vez más, la mayoría de los diputados han demostrado que actúan a contramano del clamor de la ciudadanía, que pide que se restablezca cuanto antes la institucionalidad democrática.

http://www.ultimahora.com/es-urgente-restablecer-la-institucionalidad-del-pais-n1079561.html

Anuncios

Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

27 comentarios en “Es urgente restablecer la institucionalidad del país

  1. Que la gente decida

    Por Brigitte Colmán
    Después de todo lo sucedido en el país, a partir del luctuoso suceso en que 25 senadores decidieron agarrar la ley en sus manos y hacer lo que se les viniera en gana, una cosa quedó bastante clara: estoy absolutamente de acuerdo con eso de que la gente decida.

    Creo que la gente tiene que decidir sobre muchas cosas.

    El salario de los diputados y senadores es uno de esos temas. Sabemos que son nuestros representantes, pero la gente debería decidir si es que hace falta que ganen tanta plata y tengan tanta impunidad, ¡perdón! inmunidad, y además miles de privilegios. Y cuando estos no acudan a sus lugares de trabajo, deberíamos tener un mejor sistema de descuentos; pues ganan demasiado y casi nunca compensan lo que nos cuestan.

    Los impuestos. En esto hay que ser bien claros: los que tienen más, tienen que pagar más; los que tienen miles y miles de hectáreas de tierra ociosa tienen que pagar más; los que echaron todos los árboles de los bosques para plantar soja, tienen que pagar más; los que siguen exportando solo materia prima y no son capaces de invertir en serio en el país creando industrias y fuentes de trabajo, tienen que pagar más. El problema es, ¿quién se anima a ponerle el cascabel al gato?

    La gente también tiene que decir qué hacer con los cuasicriminales que permiten que se caigan los techos de las escuelas sobre las cabezas de los escolares.

    La gente tiene que poder decidir sobre los que supuestamente manejan la educación, y permiten que los niñitos de las zonas más pobres del país den clases bajo los árboles. ¿Alguna vez se preguntaron cómo hacen en invierno o cuando llueve?

    La gente también debería poder decidir sobre el precio del pasaje, lo cual es más que lógico, ya que con nuestros impuestos les pagamos subsidios a los empresarios del transporte, y encima de todo, pagamos un pasaje carísimo para subirnos a un ómnibus que tiene aire acondicionado, pero igual funciona como una lata de sardinas, y nosotros seguimos viajando como personas de cuarta categoría.

    La gente tiene que decidir si los que administran la salud pública son merecedores de estar donde están. Para ellos el país se termina en la avenida Madame Lynch y por eso en los hospitales del interior del país no hay terapia para niños, no hay quirófanos ni profesionales ni medicamentos ni nada. La gente debería darles una patada en el trasero a los que ganan un salario del Estado y no hacen su trabajo.

    La gente tendría que decidir sobre un montón de temas importantes para su propia vida y su propio bienestar, pero por lo general no le permiten. En vez de eso, la gente vota por un presidente, un senador y un diputado, y después ellos son los únicos que deciden.

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 25 abril, 2017, 8:34 am
  2. El consuelo de los paraguayos

    Por Caio Scavone

    Si hay momento que no debe gustar debe ser cuando hasta un pequeño grupo se presenta frente a la casa de alguien y comience a lanzar insultos de todo calibre. El escrache suele ir enriquecido con rollos de papel higiénico en señal de la mierda cometida por el dueño de casa y con los huevos que también suelen ennoblecer estas visitas pero no precisamente para solemnizar la Pascua de estos días.

    Es el consuelo que le queda a la ciudadanía para rechazar a Senadores, Diputados y otra gente por el trabajo sucio y desesperado que hacen en pro de transformar la Constitución Nacional al antojo forzado y coyuntural existente.

    Los escrachados pro enmienda taparon en algo a otro grupo que estuvo en boca de todos por la mala actuación que le cupo a la otra caterva especial que también tiene el Paraguay. Es el grupo de los árbitros de fútbol. El presidente que nuclea a los soplapitos argumentó que, pese a los reclamos de casi todos los clubes de la APF, se siente feliz con los árbitros paraguayos porque también los réferes europeos soportan un montón de críticas con sapos, asteriscos y culebras y comentó que actúan pésimamente pese a que “cobran en euros”. Consuelo tan elemental como su español y como los políticos “perseguidos por la prensa”.

    Las obras de cualquier tipo de infraestructura que se hacen en el país reciben el quitapesares del atraso por cualquier motivo en el que prevalecen las culpabilidades climáticas. Al pueblo debe consolarse con las consabidas explicaciones gansas que el retardo llega porque llueve mucho o porque no llueve nada.

    El gobierno, a través del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), hace sembrar hectáreas de cebollas de cabeza y de la papa para luego no animarse a detener ni hacer controlar el enorme contrabando existente con estos rubros agrícolas en todas las fronteras con el Brasil y la Argentina. Aunque en el puesto fronterizo de la Aduana de Ciudad del Este suelen exponer dos o tres bolsas de cebolla en señal de la “rigurosa inspección y el implacable control” que se hace al contrabando en nuestros puestos aduaneros. Bolsas retenidas con la que debemos consolarnos. Lo mismo corre para el azúcar, huevos, tomates, frutas, pollos y siguen las firmas. El MAG también continúa entregando pollitos y herramientas de labranza primitivas a los campesinos quienes vuelven a vender todo lo recibido en nombre de la necesidad y como consuelo de la pobreza que les asiste.

    Los retrógrados directivos de la ANDE, no contentos con oscurecer los días y el sueldo de la gente, nos consuelan con el mentecato comentario que en los países vecinos la tarifa de la electricidad es más cara. Además sugirieron suspender a los menonitas chaqueños y a la Clyfsa de Villarrica la concesión de la energía. Debe ser al revés, sobre todo en Villarrica, entregarle a la Clyfsa el manejo de la energía en toda la región Oriental del Paraguay y a los menonitas la administración eléctrica en todo el Chaco del país.

    Hablando de Villarrica, el Guairá tiene cuatro gobernadores y, desde el advenimiento de las Gobernaciones, ningún gobernador hizo algo positivo y hoy debemos consolarnos con tener a varios para la complacencia de la risa y darle cobija al deleite y a la estrafalaria manera de hacer las cosas que nos diferencia de todo el resto del Paraguay.

    Un capo munícipe de San Juan Nepomuceno declaró que solo una muerte ocurrió el 31 de marzo en el local del PLRA. Fue con relación al asesinato de Rodrigo Quintana y nos consoló que debemos agradecer que no hayan ocurrido más muertes.

    Vaya este pequeño recordatorio a los que nos reconfortan en este país. Para todos los paraguayos es el consuelo pero que por el suelo le deja al Paraguay…

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 25 abril, 2017, 8:25 am
  3. El proyecto de enmienda presentado por 25 Senadores establece, entre otros, lo siguiente:

    “Quien está en ejercicio del cargo de Presidente de la República, sólo podrá ser electo nuevamente para el periodo siguiente, si hubiese presentado renuncia al mismo seis meses antes de los comicios generales; siendo suficiente para ser candidato en tal caso, la comunicación de su renuncia a los demás Poderes del Estado…”; y,

    “El Vicepresidente de la República solo podrá ser electo Presidente de la República para el periodo posterior, si hubiese presentado renuncia a su cargo seis meses antes de los comicios generales; siendo suficiente para ser candidato en tal caso, la comunicación de su renuncia a los demás Poderes del Estado…”.

    En síntesis, tanto el Presidente como el Vicepresidente, para ser candidatos a Presidente de la República, sólo deben comunicar su renuncia a los demás Poderes del Estado.

    Sin embargo, una de las atribuciones del Poder Legislativo es la de ”aceptar o rechazar la renuncia del Presidente de la República y la del Vicepresidente” (Art. 202, inc. 16 da la Constitución).

    Como se ve, dicho proyecto afecta la atribución Nº 16 del Poder Legislativo (Art. 202), dejándola sin efecto.

    Miguel Arestivo

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 24 abril, 2017, 11:48 am
  4. Al basurero con la enmienda

    La Cámara de Diputados tendrá el próximo miércoles la ocasión de poner fin al calvario que el país viene soportando desde que el presidente Horacio Cartes y el senador Fernando Lugo se confabularon para atropellar la Constitución. El 19 de abril, la mayoría “carto-lugo-llanista” dio entrada en forma indebida al escandaloso proyecto de enmienda constitucional aprobado por los senadores de la misma alianza en una sesión clandestina dirigida por Julio César Velázquez (ANR), vicepresidente tercero, tras haber usurpado la presidencia de la Cámara Alta. Los diputados debieron devolverlo porque el documento remitido no llevaba la firma del presidente en funciones, Roberto Acevedo (PLRA), pero, a pesar de su ilegitimidad, le dieron el trámite normal de girarlo a las comisiones de Legislación y de Asuntos Constitucionales, para que ellas emitan sus respectivos dictámenes.

    Insólitamente, esta última comisión ya había sugerido el año pasado el archivamiento del engendro antijurídico, porque fue presentado antes de que transcurriera un año desde el 25 de agosto de 2016, día en que fue rechazado por la Cámara de Senadores. Es lo que habían sostenido avezados juristas en una audiencia pública realizada en el Palacio Legislativo el 2 de noviembre, considerando lo dispuesto en el art. 290 de la Constitución. Más aún, los propios expositores afirmaron que la vía idónea para establecer la posibilidad de la reelección presidencial es la de la reforma, que implica el llamado a una Convención Nacional Constituyente, por resolución de la mayoría absoluta de dos tercios de los miembros de cada Cámara del Congreso.

    En palabras del presidente del Colegio de Abogados del Paraguay, Rubén Galeano: “Por el método histórico, vemos que la enmienda no era la forma deseada para aprobar la reelección presidencial. Las causas finales de los constituyentes y todo nuestro sistema constitucional están dirigidos a no habilitar la reelección vía enmienda”. Aunque los legisladores no se distingan por su coherencia, es de esperar que la Comisión de Asuntos Constitucionales vuelva a pronunciarse en el mismo sentido anterior, agregando esta vez que la figura de la reelección presidencial solo puede ser introducida mediante una reforma de la Carta Magna. Es imperioso que el insensato proyecto que tiene en vilo a la República termine de una vez por todas en el basurero, ya que se debió haber recurrido al procedimiento de la reforma constitucional porque el de la enmienda no podía seguirse antes del 25 de agosto de 2017, y porque fue aprobado por unos senadores convocados por un usurpador de la titularidad de ese cuerpo legislativo, lo que lo hace pasible de la sanción prevista en el art. 241 del Código Penal, que se ocupa de la usurpación de funciones públicas.

    En esta cansadora y frustrante cuestión, todo se hizo de la peor manera posible, debido a la malsana ambición de los dos protagonistas de este drama institucional, con derivaciones delictivas. Se vertió sangre y lágrimas para darles satisfacción; es hora de que se impongan el apego a la ley y la cordura.

    A los argumentos jurídicos, que deberían ser más que suficientes para que los diputados cartistas, luguistas y llanistas hagan lo que corresponde si tienen una pizca de honestidad, puede agregarse uno de sentido común: sería absurdo que los primeros aprobaran el ilícito proyecto de enmienda, luego de que su líder haya anunciado que no se postulará a la presidencia de la República, salvo que estén enterados de que ha vuelto a mentir o estén dispuestos a allanar al exobispo el camino de vuelta al Palacio de López. Pero como es muy improbable que sean tan generosos con él, si consintieran los reiterados atropellos a la legalidad sancionando el infame proyecto, solo cabría concluir que Horacio Cartes se ha burlado una vez más de los paraguayos, a los que debe sumarse el secretario general de la OEA, Luis Almagro, quien recibió su desistimiento “con especial satisfacción”. Según el visitante, esa actitud fortalece la institucionalidad del país.

    Los diputados tienen ahora la alternativa de continuar con la crispación, con la posibilidad de que se reavive la violencia, o de rechazar este mamotreto inconstitucional que ya causó sangre, sudor y lágrimas.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/al-basurero-con-la-enmienda-1586837.html

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 24 abril, 2017, 8:39 am
  5. Todo año es electoral, todo año es carnaval

    Por Antonio Carmona
    Con su habitual responsabilidad para informar, en su El informe periodístico, Andrés Oppenheimer decidió llamar a Allan Lichtman, el que vaticinó, pese a su desagrado, que Trump ganaría las elecciones y, yendo más lejos, que, más tarde o más temprano, pero antes de terminar su mandato, sería sometido a juicio político y destituido.

    Estaba hablando con el hombre que “ha acertado el resultado de todas las elecciones de Estados Unidos desde 1984”, un récord que la mayoría de las empresas encuestadoras envidiarían.

    El colega fue al grano, preguntándole si consideraba que ese posible juicio político, al verborrágicamente desquiciado presidente, le parecía factible, con los obvios cambios de timón que viene realizando en contra de sus feroces amenazas de campaña.

    La respuesta magistral a la magistral pregunta es, creo, tremendamente ilustrativa para entender la política norteamericana, la universal y, muy especialmente la iberoamericana: “No hay duda de que Donald Trump ha cambiado bastante del Trump de la campaña. Hay dos cosas que han sucedido. Número uno: se tuvo que adaptar al mundo real, y, número dos: realmente parece haber modificado a su equipo de asesores, y parece estar más influenciado por los generales más estables”.

    Recomiendo a todos reflexionar sobre la genial distinción, aunque de tan obvia la obviamos los ciudadanos, sobre todo a la hora de votar; que los políticos, y esto creo que con mayor o menor seriedad, con mayor o menor cinismo y con mayor o menor descarado mentir, sobre todo, actúan generalmente así, tienen un discurso de campaña y otro cuando ganan o pierden las elecciones.

    Pero aquí y ahora y desde hace cuatro años estamos concentrados en ningunear los aciertos y agrandar, a como dé lugar, los errores, los que haya y los que hay y los que no hay. No es nuevo; sucedió con todos los gobiernos de la transición; notoriamente, cuantos más errores cometieron los gobiernos, contra menos aciertos tuvieron, cuantas más calamidades produjeron, fueron menos cuestionados y están en el limbo de la historia, disfrutando de la fresca viruta.
    El mundo de las elecciones, de las ilusiones que se venden a los electores, y el mundo real, concreto, vital, el de los beneficios reales que piensan cumplir de los que prometen en las campañas, cuando piensan que van a cumplir alguno.

    Estados Unidos, como la mayoría de las democracias experimentadas y organizadas, tiene una regulación del tiempo entre el electoralismo y la realidad, entre el mundo de las promesas y el mundo de la factibilidad. No se puede estar todo el año ni todo el período posterior después de haber perdido unas elecciones, con el discurso bífido, como el de la lengua de la serpiente, de las promesas electorales.

    Nuestro caso es más grave: todo el año es electoral y todos los años desde que se elige a un nuevo presidente hasta que culmina su mandato es “electoral”; el aparato político, comenzando por los partidos y el Congreso, no actúa en función de hacer productivo el período de gobierno, sino en hacer lo posible para que el aparato no funcione para tirotear al presidente de turno, de cara a las próximas elecciones. Y si hay resultados, negarlos y volver con nostalgia a los tiempos de la dictadura, cuando, contra Stroessner estábamos mejor.

    Resultaría difícil en cualquier democracia con un poco más de tradición y alcurnia que la nuestra, que se negaran los resultados obtenidos por la administración de Cartes, reconocidos por importantes sectores y referentes nacionales e internacionales, desde el histórico establecimiento de las leyes de transparencia, retaceadas vilmente por sectores políticos, contra el reclamo ciudadano. Y los logros económicos.

    Pero aquí y ahora y desde hace cuatro años estamos concentrados en ningunear los aciertos y agrandar, a como dé lugar, los errores, los que haya y los que hay y los que no hay. No es nuevo; sucedió con todos los gobiernos de la transición; notoriamente, cuantos más errores cometieron los gobiernos, contra menos aciertos tuvieron, cuantas más calamidades produjeron, fueron menos cuestionados y están en el limbo de la historia, disfrutando de la fresca viruta.

    Es decir, aunque hasta el desquiciado Trump haya empezado a aceptar el mundo real tratando de rebajar sus promesas incumplibles y sus disparates electoralistas, a nuestra política, esa inevitable aceptación de la realidad, de la cordura de los hechos contra los desquicios de las promesas electorales, no llega. Todos los años son electorales; todo el año es carnaval.

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 23 abril, 2017, 10:42 am
  6. Los intolerantes
    23 abril, 2017

    Aunque han pasado 28 años desde el golpe de Estado que nos liberó de la dictadura y abrió un camino de libertades públicas, aceptar y tolerar las opiniones que no van con las nuestras sigue siendo una cuestión muy difícil de aceptar para un sector de la clase política que, para colmo, suele presumir de democrático.

    El problema generado por la presentación del proyecto de reelección vía enmienda en el Parlamento desnuda de cuerpo entero a estos políticos y a algunos “grandes” medios de comunicación, incapaces de aceptar que las diferencias pueden dirimirse en el marco de la ley y el respeto, y no apelando a la violencia como forma primitiva y repulsiva de solucionar los conflictos.

    El proyecto de enmienda era uno más de los cientos que se presentan en cada período ante una de las cámaras del Congreso. Debía tener entrada en la cámara de origen y tratado en plenario, el cual tendría la posibilidad de aceptarlo o rechazarlo. Si ocurría esto último, iba a parar al basurero, y si no, pasaba a la cámara revisora. Esto pasa en cada caso, en donde se aprueba lo que desea la mayoría, y la minoría acepta la decisión, porque esas son las reglas del juego.

    Así nomás era como había que tratar el tema, que terminó con un ataque al edificio del Congreso y la muerte de Rodrigo Quintana. Y todo por qué ? Porque el sector antienmienda era minoría, no podía imponerse y se negó en todo momento a aceptar la decisión de la mayoría, pues en su esquema mental no entra la posibilidad de que quienes piensan diferente a ellos puedan tener la posibilidad de llevar a cabo sus planes.

    Para colmo, ahora la enmienda quedó desinflada, no porque ellos hayan podido convencer a la mayoría de adecuarse a sus intereses, sino por el gesto del principal protagonista de esta situación, el presidente Cartes, al renunciar a su candidatura, lo que hace que ellos se sienten más impotentes que nunca.

    Por eso es que Desirée Masi insiste en señalar como “empleadito de Cartes” o “cartista” a todo aquel que se anime a decir que no coincide con el grupete. Uno de los peores pecados en el que pudo caer un ciudadano o un periodista en estos días fue al opinar que la enmienda no era una vía inconstitucional, porque inmediatamente la furia de Júpiter se le venía encima.

    Quien pudo mantener una independencia de criterio y no dejarse apabullar por la belicosidad de Masi y sus acólitos, incluidos los medios de prensa, debía bancarse la acusación de recibir dinero del jefe de Estado, aunque esto no tuviera ni pies ni cabeza.

    Y ojo, que tampoco hay problema en que empleados de Cartes pudieran opinar. En un país en donde las libertades individuales y públicas están garantizadas, nadie puede juzgar ni acusar a otro por el solo hecho de pensar diferente.

    Esta es la realidad de estos personajes extremistas e intolerantes. Ellos, que se llenan la boca hablando de democracia, son incapaces de mostrar respeto hacia los demás. Es como si no pudieran entender que democracia e intolerancia son 2 términos incompatibles.

    Por eso promovieron la violencia, la resistencia que de pacífica no tuvo nada, los escraches y cualquier medida que pudiera amedrentar a quienes estaban a favor de la enmienda. Porque la violencia, en todas sus formas, es hija de la intolerancia. Y sus defensores, hoy, están al desnudo ante la opinión pública.

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 23 abril, 2017, 10:38 am
  7. Horacio I, el iracundo

    Por Arnaldo Alegre
    Al tercer hurra se desbarrancó. Lo que parecía un alegato de sensatez y sometimiento a la ley en un contexto de crisis muy difícil (que por cierto él y sus aliados llanistas y luguistas provocaron), acabó en un berrinche altisonante, agresivo e inquietante. La camarilla bermellón vociferó en la Junta y la bestia volvió a despertar, se envalentonó y dejó una ristra de dudas e incertidumbres.

    Cartes una vez más demostró con sus palabras que lo más cercano que está de un estadista son los prohombres que adornan los billetes estadounidenses que abultan sus bolsillos.

    Además, lo que fue vendido como un renunciamiento, como un martirologio personal, como una inmolación en los altares de la patria, no es más que el sometimiento vulgar y silvestre a la Constitución. Un poco más y pedirá que la ciudadanía le condecore por decir simplemente que no va a hacer algo que le está absolutamente prohibido. Es como si un violento golpea a su esposa antes de irse al trabajo y al regresar se siente ofendido porque la cena está fría.

    De lo que no se percata el presidente es que el camino que ahora pretende andar otros lo hicieron ya y se tropezaron con la verdadera muralla colorada: el más rancio olvido. Lo que no sabe, por ignorancia o porque los avivados no le avisan, es que muchos de los que ahora lloran y se flagelan porque la patria perdió a su salvador años atrás hicieron lo mismo con otros que también se creían salvadores y que ahora apenas son una anécdota histórica.

    ¿Hay alguien ahora que reivindique partidariamente, con éxito y verdadero peso interno, a Stroessner, Argaña o Rodríguez? Obviamente, no. Con suerte se les festeja en alguna fecha especial o son grupos meramente testimoniales. Uno, el más terrible de todos, ni siquiera muerto puede regresar al suelo patrio.

    Antes del cartismo hubo otros ismos que ahora solamente sirven para llenar polvo. La historia es una sabia consejera. Enseña a quien quiere educarse y es más efectiva que la verborragia interesada y los falsos jaculatorios, los cuales, por cierto, llenan fácilmente con aire insustancial los corazones vacíos.

    Otra actitud indignante es el descarado antirrepublicanismo del presidente. En un estado aconfesional, remite su anuncio de que no violará la Constitución en una carta personal al arzobispo, y renuncia a su viciada pretensión solo porque el Papa le pidió. La ciudadanía y los otros poderes del Estado al parecer no valían su tiempo.

    Pero qué le podemos pedir a una persona que la única vez que votó, votó por sí misma.

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 23 abril, 2017, 10:36 am
  8. Uno más

    Benjamín Fernández Bogado –
    Se fue el proyecto reeleccionario de Cartes, Lugo y Duarte Frutos con una sorprendente misiva dirigida al arzobispo en un país laico y aconfesional.

    Se violó una formalidad jurídica más, pero esas cosas en el reino del kachiãi (poco serio) no suman ni restan nada. Forzado por las dudas sobre la legalidad de la carta, el presidente tuvo que salir 8 horas después en sus redes sociales –no en los medios públicos o en cadena nacional– para reafirmar en verdad que ya no quería la reelección, por lo que derivó como consecuencia de ella represión, violencia, incendio y muerte. Tampoco ahí le creyeron.

    Tuvo que venir Almagro, de la OEA –el mismo que como canciller uruguayo expulsó a Paraguay del Mercosur en el 2012 afirmando que era una “decisión política y no jurídica”– y el subsecretario de asuntos latinoamericanos de EEUU para repetir ante ellos lo mismo.

    Lilian Samaniego y Monges salieron llorosos a decir que el proyecto de enmienda seguía y unos desubicados diputados buscaron salvarles la ilegalidad de sus colegas senadores y pospusieron el rechazo para esta semana. Crónica perfecta de una ópera bufa.

    El protagonista principal desarrolló un libreto que se sabe picaresco con forma de seriedad mientras el coro aplaudía a rabiar como si todo fuera cierto. Cuando se enfrentan todos los actores con la realidad no pueden entender por qué la platea los agrede y los insulta.

    Fue una pobre representación que afectó a la gobernabilidad, dañó instituciones, mató, hirió, incendió y proyectó una imagen lamentable del país. Lo único bueno –esperemos– es que se lleve a todos por el sumidero de la historia.

    Esta representación de la baja calidad institucional de la democracia debe ser la partida de defunción definitiva de todos sus protagonistas.

    No cabe margen para el perdón o la condescendencia. Sabían perfectamente a lo que se exponían y se les advirtió de manera reiterada, pero no les importó hasta acabar con la vida del joven Quintana e hirió a decenas de paraguayos que salieron a defender su Constitución, algo que no muchos piensan no valía la pena hacerlo.

    Se fue uno más de los tantos presidentes que creyeron, como Duarte Frutos y Lugo antes, que se podía avanzar sobre las normas y las instituciones. La experiencia de ambos no le sirvió a Cartes. Sus adherentes se sienten traicionados, pero le seguirán mientras sean movidos por única lógica que los mueve y con la que mueven a sus adherentes: la plata. Cuando se rebelen contra ella, el pagador sentirá la misma traición que creen sus más cercanos adherentes aplicó contra ellos.

    Ha sido un nuevo round en esta batalla por la democracia paraguaya. No sabemos si el que viene habrá aprendido la lección o será necesario de nuevo un capítulo trágico como el que hemos vivido en estos días para recordárselo.

    Se está acabando afortunadamente un nuevo ciclo violento y el desconcierto es tan grande y el golpe tan tremendo que Lugo quiere ser gobernador de Itapúa y Cartes postularse para senador. Esto último no correrá, más información sobre el tema le puede dar su ex embajador en Buenos Aires: Duarte Frutos.

    Aprendan a respetar las normas y a honrar la Constitución.

    Los jóvenes no tolerarán más excesos, exabruptos ni muertes. Están construyendo su épica que no quieren que se parezca en nada a los referentes actuales.

    Se fue uno más… espero que haya sido el último.

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 23 abril, 2017, 10:33 am
  9. Tutela o curatela

    Alberto Acosta Garbarino

    La lamentable impericia y torpeza de los diversos actores políticos que intentaron modificar la Constitución Nacional para permitir la reelección presidencial por medio de una enmienda, ha llevado al país a una grave crisis y a un aparente callejón sin salida.

    Las imágenes de la quema del Congreso Nacional, del atropello de la policía a la sede del PLRA –principal partido de oposición– y del asesinato del joven Rodrigo Quintana, dieron vuelta al mundo y generaron en la opinión pública internacional la impresión de que nos encontrábamos al borde de un conflicto de impredecibles consecuencias.

    En esta crisis, nuestra clase política se ha aplazado de punta a punta. Primero generando un enfrentamiento predecible e innecesario; segundo, escalando día tras día la agresión; y tercero, no teniendo la capacidad de encontrarle una salida al mismo.

    Lo que esta crisis demostró al mundo es nuestra absoluta incapacidad para gobernarnos a nosotros mismos, porque al igual que en la crisis de 1996 cuando hubo un intento de golpe de Estado por parte de Lino Oviedo, así como en la crisis del Marzo Paraguayo de 1999, fue necesaria una directa intervención extranjera, para que los paraguayos entremos en razón.

    Esta situación trajo a mi mente párrafos del libro El arte de la política. La historia que viví, escrita por el ex presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso, donde analizando los años de su presidencia recuerda la manera en que él, personalmente, intervino en las reiteradas crisis del Paraguay.

    En la página 635 del libro se describe: “En marzo de 1999 el presidente Raúl Cubas me llamó por teléfono pidiéndome que el Brasil le enviase balas de goma para que las fuerzas del orden pudieran contener al pueblo. Le dije al presidente Cubas que él había desempeñado un papel positivo en la transición para la democracia del Paraguay, y que sería penoso y arriesgado resistir por las armas las manifestaciones populares. Finalmente, le convencí de que era mejor renunciar y recibir asilo en el Brasil. A la noche enviamos un avión de la Fuerza Aérea Brasileña, para que con la protección de nuestro embajador él pueda dejar el país y pasar unos años viviendo con nosotros”.

    Estoy seguro de que una intervención diferente, pero similar, en este caso de los Estados Unidos y del Vaticano, fueron determinantes para que el presidente Cartes desista de un plan de reelección que era apoyado por una mayoría de la clase política, pero que era rechazado por una mayoría de la ciudadanía.

    El plan de reelección presidencial vía enmienda fue tan desastrosamente implementado que pareciera que fue diseñado por los opositores del presidente.

    Como dice Estela Ruiz Díaz, es inexplicable que habiendo realizado lo más difícil, que era obtener las mayorías en ambas cámaras del Congreso, no pudieran hacer lo más fácil, que era esperar una semana más para presentarlo después de concluida la Asamblea del BID en el Paraguay, esperar dos días más para no violentar el reglamento interno del Senado y manejar con muchísimo cuidado la actuación de la policía, para evitar ese accionar descontrolado que terminó con el atraco a la sede del PLRA y con la muerte de Rodrigo Quintana.

    Tanta incompetencia junta nos obliga a darles parte de la razón a personas del exterior que opinan que el Paraguay no puede gobernarse a sí mismo y que siempre necesitará de la “tutela” de alguna potencia extranjera.

    Algunos extranjeros que son más agresivos en sus expresiones dicen que la tutela es para un menor de edad que no puede gobernarse a sí mismo, mientras que lo que el Paraguay necesita es una “curatela”, que es igual a la tutela, pero en lugar de ser para un menor de edad, es para un mayor de edad…incapaz.

    Todo esto nos duele mucho y nos ofende como paraguayos, pero como dice Pablo Herken, “duele decirlo, pero hay que decirlo”.

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 23 abril, 2017, 10:31 am
  10. Jugando con fuego

    Por Ilde Silvero

    Te puedes quemar, si estuviste jugando con fuego. Así como hay personas que, sin haberlo pensado, se ponen a entretener con elementos pirotécnicos o armas de fuego y se exponen a graves peligros, los pueblos también, a veces, asumen riesgos que pueden tener lamentables consecuencias. Violar preceptos constitucionales tal vez es divertido para algunos, pero puede generar efectos dañinos para todos.

    Cuando 25 senadores se reunieron en una sala de bancada y “aprobaron” un proyecto de enmienda constitucional, estaban jugando con fuego al iniciar un proceso que generó conflictos, manifestaciones, violentos enfrentamientos callejeros y división en la ciudadanía y en las familias.

    Cuando la policía reprimió con golpes, carros hidrantes y balines de goma a los manifestantes frente al Congreso, algunos de estos ingresaron al recinto parlamentario y prendieron fuego a las oficinas.

    Cuando varios policías “se olvidaron” de que no pueden allanar un local privado sin orden de un juez, la acción derivó en el asesinato de un joven político y el apresamiento y enjuiciamiento de algunos uniformados.

    La reacción de la ciudadanía no se hizo esperar y hubo múltiples manifestaciones y escraches contra los violadores de la Constitución y la abierta intención de reelegir a Cartes. La crispación política tensó el ambiente. Las organizaciones sociales, grupos empresariales, la iglesia Católica y estamentos internacionales como El Vaticano, el gobierno de EE.UU. y la OEA metieron presión para tratar de calmar la situación y superar la crisis. El presidente Cartes anunció que no se postulará en el 2018.

    Pese a tanta tensión y al conflictivo clima político, la Cámara de Diputados dio entrada al proyecto de enmienda remitido por los senadores sin la firma del presidente ni del secretario de la Cámara Alta. Nuevamente, hay gente jugando con fuego y tocándole la oreja a la ciudadanía.

    Es muy difícil entender lo que está pasando. Por un principio elemental de lógica, no tiene sentido que los colorados se empeñen en aprobar una enmienda que solo va a beneficiar a Lugo y a Nicanor, porque Cartes prometió al Papa, a Trump y al pueblo que él no será candidato en el 2018. Entonces, hay algo oculto que todavía no sale a luz porque los colorados son muchas cosas pero no tienen nada de tontos.

    La tercera ley de Newton dice: a toda acción corresponde una reacción. Si los senadores, aunque sean mayoría, no respetan su propio reglamento interno y si los diputados no hacen caso a lo que les comunica oficialmente el presidente del Senado, tales acciones generan consecuencias. La falta de respeto a la Constitución Nacional otorga a la ciudadanía el legítimo derecho a reaccionar con protestas e, incluso, con el llamado a desobedecer las disposiciones emanadas de actos legalmente nulos.

    Los tres poderes del Estado no pueden estar jugando con fuego; los artículos de la Constitución Nacional están por encima de la voluntad de todas las autoridades, sobre todo, de los que juraron públicamente respetar y hacer respetar nuestra Carta Magna. Si así no lo hacen, el riesgo de quemarse es muy alto.

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 23 abril, 2017, 10:15 am
  11. ¡Hep Hep Hurra!

    Por Pedro Gómez Silgueira

    Los hurreros llegaron a su máxima expresión durante la dictadura de Alfredo Stroessner. Estaba institucionalizado el “oficio” y cuanto más estertor salía de sus gargantas cosechaban más prebendas. En ningún otro sector político ha florecido tanto como al amparo de los colorados militantes.

    Poco después del golpe del 2 y 3 de febrero, Juan Carlos Galaverna, siendo candidato a diputado, había defendido las hurras como expresión popular espontánea, y criticó que “en el stronismo fueran convertidas en industria de especulación política”. Es decir, estaban muy bien programadas para halagar al “único líder” y darle su golosina predilecta; la adulación.

    Las hurras y los pañuelos colorados no faltaban en las concentraciones ni en inauguraciones.

    Luego de mucho tiempo, el martes último volvieron a escucharse en el “encuentro republicano” pro enmienda en la sede de la ANR.

    Las hurras habían caído en desuso en todo el mundo, pero los colorados las siguen reivindicando, pese al triste y paupérrimo espectáculo que ofrecen.

    Según el Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana, de Joan Corominas, ¡Hurra! es una expresión tomada del inglés ¡Hurrah! hacia 1840. La Real Academia Española define como “interjección para expresar alegría y satisfacción o excitar el entusiasmo”.

    En guaraní su traducción es “Piipu” y casi nunca se escucha.

    Según el sitio http://www.depalabra.com, el hurra ha caído en el descrédito en España, por considerarse que casi no existe ocasión para expresarlo, pues es una excesiva manifestación de júbilo.

    Sobre su origen, dicho blog da varias explicaciones. Una es que se utilizaba en la Edad Media en la jerga de los marineros para alentar, dar fuerza, a la hora de levantar objetos muy pesados o las velas para huir de los piratas. Luego la frase recobró vida durante la Guerra de los Treinta Años en el Sacro Imperio Romano Germánico de 1618 a 1648 para dar “coraje”. A su vez, hay una teoría que la coloca entre los cosacos rusos y otra entre los vikingos que la habrían tomado de alguna onomatopeya del rugido.

    La frase completa es “¡hep, hep hurra!”, más antigua aún y de una lúgubre historia. Se cuenta que los nazis y otros antisemitas la popularizaron como ofensa para los judíos a lo largo de la historia.

    En el sitio religioso http://www.lascronicasdelmesias.com se lee que la expresión se remontaría a la primera guerra judeo-romana (año 70 d.C.) cuando las tropas del general Tito asaltaron Jerusalén y arrasaron el Templo. Entonces los soldados romanos transmitieron el mensaje codificado “HEP”, que recibía como respuesta de festejo “¡Hurra!”.

    El mensaje cifrado era “Hierosolyma Est Perdita”. En latín equivale a “Jerusalén está perdida”. En el web blog también se explica que, más adelante el emperador Adriano, “elevaba su copa diciendo HEP, HEP y el Senado de Roma replicaba con un airoso: ¡Hurra!” festejando la destrucción de la ciudad santa.

    Así como el presidente Cartes dijo que los periodistas no sabemos el trabajo de los seccionaleros y por eso los criticamos, seguramente ellos no saben por qué tienen que ser tan rastreros y hacer hurras.

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 23 abril, 2017, 10:15 am
  12. Sinvergüenzas sin vergüenza

    Por Mabel Rehnfeldt

    Hubo momentos en que sentimos una inmensa compasión por el emisario norteamericano que vino al Paraguay.

    Una mañana salió de una reunión en la Cámara de Diputados felicitando a su presidente por su contribución a pacificar los ánimos en torno a la enmienda. Para la tarde ese mismo presidente había votado a favor y había dado entrada al mismísimo proyecto de enmienda.

    Salió de mañana de otra reunión felicitando por la generosidad de Horacio Cartes en declinar a postularse. Mientras el ministro Enrique Riera anunciaba que casi todos se quebraron en la reunión y Leite enfatizaba que más que nunca iban a trabajar por la gente. Para la noche, unas 12 horas después, un embravecido y envalentonado Presidente volvía a provocar a la oposición, volvía a alarmar con sus dichos y a calentar el ambiente. El conductor del evento fue el único atinado: “¡¡¡A las mujeres!!!, aplaudan como aplaudían a Leonardo Di Caprio en Titanic!!!!” gritaba a voz en cuello. Todos sabemos cómo terminaron el Titanic y el personaje interpretado por Di Caprio: ahogado.

    A esta altura el señor emisario del tío Sam ya no habrá tenido idea de lo que estaba pasando. Y si ya estaba lleno de dudas, al día siguiente de la convocatoria en la ANR, alrededor de las 11:20 de la mañana, ya habrá tirado la toalla en su esfuerzo por entender nuestro pequeño país. Después de la noche de bravuconadas, Horacio Cartes emitió un edulcorado mensaje por redes, de voz suave, arrulladora y pacífica.

    Tenemos un país inmerso en la zozobra, las especulaciones, los rumores; un país que ya debería estar configurándose en las candidaturas regionales para iniciar las plataformas electorales y decidir qué propuestas generales ofrecerán al país.

    Faltan ocho meses para el 17 de diciembre y la realidad es que ninguno de los que tienen ambiciones de poder puede configurar ninguna plataforma, lista, chapa, alianza… ni nada que se le parezca. No lo pueden hacer los colorados, tampoco lo puede hacer la oposición, porque mientras algunos se jugaron por candidaturas inviables, otros esperan que se configure lo blanco para diseñar lo negro. Una vez más –como siempre– volveremos a votar sin elegir… y en muchos casos sin saber qué propuestas votamos.

    Se pelean los de arriba, sinvergüenzas sin vergüenza.

    Los de abajo seguiremos nuestras vidas. Estamos juntos en los ómnibus, en la cancha, formando filas en los hospitales para ser atendidos o retirar remedios, en las reuniones escolares de nuestros hijos, formando filas para pagar impuestos, patentes, registros, facturas. Juntos pero separados –y muchos peleados– por los litros de gaseosa, las galletas, los coquitos, las motos, heladeras y las rifas.

    Cuando las urnas empiecen a recibir los primeros votos, estos políticos estarán todos abrazados esperando resultados. Las facturas y las fracturas serán nuestras y de nuestra historia; se las verá y sentirá en cada huella que está dejando una de las más graves violaciones constitucionales consumadas en Paraguay.

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 23 abril, 2017, 10:11 am
  13. Después de Cartes

    Por Edwin Brítez

    Hasta ayer, el próximo presidente de Paraguay podría haber sido nuevamente Horacio Cartes, pero ahora que se hunde la enmienda, el próximo presidente podría ser quien elija Horacio Cartes. Claro, para ello su candidato tendrá que ganar la interna colorada y la oposición, perder las elecciones generales. Soy de los que piensa que esta vez ya no existe margen para la mentira y si él volviera a apelar a este recurso, podría quedar por el camino, tal vez inclusive sin capacidad de elegir a su propio sucesor: el delfín cartista.

    Desde el anuncio de la declinación, Cartes se convirtió en un líder con fecha de vencimiento, factor contra el cual vino bregando con la bandera de la reelección para no permitir el desbande de la manada, logrando en ese sentido un resultado sorprendente de adhesión por casi cuatro años consecutivos cuando que el promedio oscila entre dos y dos años y medio.

    Con el jueguito de la reelección, la enmienda, las mentiras y las transgresiones constitucionales, Cartes mantuvo adherido, sin embargo, a su cargo-persona-finanza una mayoría electoral y parlamentaria (parcial) además de conservar el control de la Junta de Gobierno. Para los colorados es muy importante formar fila tras un hombre fuerte y pertenecer al oficialismo en el momento de buscar votos, dado que el concepto desgaste poco peso tiene en la fidelidad partidaria de su electorado.

    Sin embargo, el trabajo técnico de los asesores seguramente tropieza ahora con el serio inconveniente de solucionar el problema de un movimiento con líder autoexcluido aunque autoasignado motor del período restante de gobierno (al cual dentro de poco ya nadie dará bolilla) además de candidatarse como animador principal del próximo período, respaldando supuestamente a quien él designe.

    Pero todos sabemos que la teoría de la polarización requiere de dos puntos fuertes y opuestos que atraen o concentran la totalidad de las opiniones o posturas, que se repelen entre sí. Cartes, sin reelección y con un cargo en fase terminal, no atrae mucho, razón del esfuerzo denodado de un sector colorado por tratar de fortalecer a cambio el cartismo, a sabiendas de que cartismo sin Cartes es un esfuerzo inútil.

    Impacientes, las principales columnas del edificio (gobernadores, diputados, senadores, inclusive seccionaleros) exigen definir cuanto antes la figura del delfín cartista en la convicción de que el vacío provoca inseguridad, incertidumbre y debilita la lealtad; por tanto ahuyenta. Entre quienes sostienen el edificio están los que ya no pueden dar ningún paso atrás y deben mantenerse necesariamente en el movimiento, pero también hay quienes esperan su ubicación y es el momento de negociar con el otro extremo. Momento exacto en que se producen esas situaciones en que el más duro detractor se convierte en el más leal aliado.

    De ahí que si no surge cuanto antes el nombre del precandidato del cartismo a la presidencia de la república para el período 2018/23, el cartismo se verá inevitablemente debilitado y Cartes dará la razón a quienes piensan que sólo está tratando de ganar tiempo para la reelección.

    ¿Qué significa que en Diputados sigan impulsando el proceso de enmienda de la Constitución? Amortiguar el desplome de una “candidatura” a la cual Cartes no renunció sino declinó puesto que no existió tal candidatura, y no se puede renunciar a lo que no se tiene.

    Hasta que muera y sea sepultada, no se debería descartar la culminación del proceso de enmienda, sin enfocarse esta vez en la reelección, sino en la eliminación del inciso 9 del art. 235 de la CN. que prohibe candidatarse a la vicepresidencia a su hermana Sarah, fórmula por la cual sí Horacio Cartes estaría en condiciones de hacer una muy fuerte apuesta para continuar en el poder y dar sobrevida al cartismo. Si para ello es necesario impulsar la eliminación de las listas sábanas y de paso ponerse de lado de la ciudadanía que aborrece dicha práctica, Cartes podría convertirse en abanderado de esa causa.

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 23 abril, 2017, 10:11 am
  14. Una columna en Noruega

    Por Guillermo Domaniczky

    Intuía que me llamaría esta semana. El desenlace político nos colocaba nuevamente en la agenda de las principales agencias de noticias del mundo.

    –Hola Guillermo, ¿cómo estás?

    Del otro lado de la línea su inconfundible saludo protocolar, al que le siguió luego una serie de preguntas más propias de una entrevista periodística.

    Era Arne, amigo y veterano periodista de un antiguo diario de Oslo, queriendo saber algo más de lo que vivimos aquí, para escribir un par de párrafos en su columna internacional semanal.

    La última vez que habíamos hablado, habíamos bromeado cómo Noruega desplazó a Paraguay como líder del ranking de los países con las personas más felices del mundo. Quizás algo habrá tenido que ver que su país encabeza desde varios años el índice mundial de desarrollo humano.

    –Quiero que me ayudes a entender lo que pasó- siguió.

    Intenté describirle solo los hechos, pero fue inevitable que entrara a pedirme una interpretación. Le expliqué que el Presidente se había visto obligado a renunciar a sus pretensiones de reelección, luego de las movilizaciones de rechazo, la crispación política, las acusaciones de violación de la Constitución, y los pronunciamientos del Vaticano y EE.UU.

    –Pero ¿por qué renunció a algo que de por sí no le está permitido y por qué lo hizo además primero con una carta a un arzobispo y no a los ciudadanos?- preguntó.

    Haciendo el mejor esfuerzo argumenté que en realidad en la carta se dirigió al arzobispo porque la Iglesia estaba mediando en una mesa de diálogo, y que lo importante es que el Presidente asumía por escrito un compromiso de no buscar la reelección.

    –¿Pero en octubre ya no había emitido un mensaje oficial en el que anunciaba que no buscaría la reelección?, siguió hincando.

    –Sí- le dije. Pero traté de que entendiera que varias sanguijuelas y garrapatas de su entorno volvieron a calentarle la cabeza para seguir insistiendo con la reelección. Y él tomó viaje porque también le gustaba la idea.

    –Eso es algo que tampoco entiendo- prosiguió. A los pocos minutos de que diera a conocer su decisión volvieron a salir dos senadores del Gobierno a decir que la enmienda continuaba.

    Seguí explicándole que en su intento de no quedar mal parados estos dos cometieron la torpeza política de opacar el impacto del anuncio del Presidente y volver a sembrar dudas y desconfianza en la gente.

    Coincidimos también en que el hecho de que los diputados dieran entrada oficial al documento de enmienda aprobado por los 25 en el Senado, era blanquear el atropello que dio origen a las protestas que desembocaron en la quema del Congreso, los actos vandálicos y el asesinato de un joven liberal en el local de su partido.

    –Pero todo indica -le dije confiado- que esta semana políticamente le van a terminar dando el certificado de defunción a la enmienda.

    –Pero Guillermo, si ya volvieron a tratar una enmienda para la reelección antes de que haya pasado un año como lo establecen sus leyes, ¿cómo puedes asegurar que ya no volverán a tratar otro proyecto similar en poco tiempo más?- me desafió.

    De la mejor manera le expliqué que era una cuestión de lectura política de la coyuntura con base en las reacciones que generó. Pero indudablemente ya nada pude alegar cuando me dijo que esto dejaba un muy mal precedente, y causaba un nuevo daño a la imagen de seguridad jurídica y previsibilidad como país.

    –Una última pregunta. Leí tu comentario de la semana pasada y me quedó una duda- dijo. ¿Por qué les regalaban huevos de Pascua, galletas y gaseosa a quienes iban a un acto para apoyar la reelección?

    –Bueno Arne, tengo problemas con la línea de celular, no te escucho bien. Hablamos luego, un abrazo.

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 23 abril, 2017, 10:10 am
  15. Es de novela

    Por Alcibiades González Delvalle

    Ni el más imaginativo autor de novelas de suspenso daría con el final que tuvo el proyecto de enmienda, en su primera parte. Con buena técnica narrativa, se abrieron al lector muchas pistas como posible conclusión. Entre Diputados y la Corte Suprema parecía estar la clave, pero pronto saltaban otros indicios. Es la perfecta novela de suspenso. Y mientras se avanzaba rumbo a las últimas páginas, sucedían los capítulos que iban del drama a la tragedia; de la tragedia a la comedia; de la comedia al esperpento.

    Tampoco el más imaginativo novelista habría tenido la capacidad de pintar con tanta maestría a los personajes: estrafalarios, astutos, ambiciosos, obsecuentes, tránsfugas; en fin, una galería humana formidable.

    Hay páginas inolvidables en esta primera parte de la novela. Algunos personajes gritan contra Cartes, pero son sus mejores aliados en esta aventura singular. Darían la vida porque tuviese la ocasión de ser reelegido presidente de la República. Dicen defender la Constitución Nacional, pero hacen el mayor esfuerzo por enterrarla. Se declaran demócratas, pero usan el instrumento del autoritarismo, del personalismo. Se declaran fanáticos de la paz, pero incitan a la guerra, destapan la caja de la violencia, aprietan o hacen apretar el gatillo para que la sangre se derrame. Dicen respetar los reglamentos, pero llevan adelante un Senado paralelo que se reúne a escondidas. Dicen “que la gente decida”, pero en el proyecto está que la gente exprese “si” o “no” a una propuesta redactada por 25 senadores, a puertas cerradas. O sea, “la gente” tiene que decidir sobre asuntos que no se han debatido sino entre 25 convencidos, por unanimidad, sin una voz disidente. Justamente para que no haya opiniones contrarias, para evitar discusiones, se encerraron en una pieza sin molestas presencias. ¿Es concebible la democracia sin debate? ¿Se entiende por democracia que 25 políticos decidan el destino del país con el sencillo expediente de presentar a la ciudadanía los hechos consumados?

    En esta novela tragicómica hay un personaje que me resultó particularmente patético. Me pareció referirse a Fernando Lugo, o por lo menos, se le asemeja bastante. Es notable que en las buenas novelas, como en los buenos textos teatrales, el personaje principal, o uno de los principales, hasta puede no aparecer. No se lo ve, pero está. Se esconde, pero se lo siente. A propósito ¿Alguien sabe por dónde anduvo Lugo durante los trágicos sucesos?

    La ingeniosa trama de esta novela, en su primera parte, tuvo un final inesperado, como toda buena novela de este género. Entre las pistas que aparecían y desaparecían saltó de pronto lo inesperado: la renuncia, o por lo menos el anuncio, de que no se intentaría la reelección presidencial. Es un final abierto, es decir, no es definitivo. El autor deja que el lector complete la obra. Y cada lector, conforme a su talento, sensibilidad y conocimiento, le dará la conclusión o extenderá la novela. Por mi parte, no la doy por concluida. Incluso espero una segunda parte que intuyo ha de ser tan apasionante como esta primera. Quedan muchos asuntos sueltos, muchas preguntas que deben ser respondidas. Algunas de las cuáles: ¿Se llevará hasta la famosa “última consecuencia” el anuncio de la no reelección? Es decir ¿no aparecerá, la también famosa frase, “el pueblo pide y al pueblo hay que escucharle”? Los que viven del bolsillo del Presidente ¿le permitirán irse?

    En algunos capítulos de la segunda parte se mantendrá el suspenso. En otros, no. Por los antecedentes de los personajes resultan perfectamente previsibles sus actos futuros. Algunos negarán haber hecho lo que hicieron, lo que dijeron, lo que pensaron. En esta primera parte se insinúa, por ejemplo, que Blas Llano y sus senadores perdieron la pelea. No es así. Enseguida se van a reacomodar, se sacan el polvo, se componen el peinado y de nuevo formarán fila detrás del poderoso que venga. Son los liberales funcionales. Tuvieron en sus manos que el país siguiera su marcha más o menos tranquilo, o por lo menos sin las asperezas que causaron susto y miedo, pero no pudieron con su instinto y se decidieron por lo peor, con la esperanza de conseguir lo mejor para cada uno de ellos con olvido de la patria.

    De otros personajes de esta obra, como Lilian Samaniego y Darío Monges, no hay mucho que decir. Están en ella como Judas en la Biblia: para que se cumplan las Escrituras.

    El martes se conocerá el primer capítulo de la segunda parte de esta apasionante novela que dibuja a nuestros políticos en su verdadera dimensión moral.

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 23 abril, 2017, 10:08 am
  16. Gestos sensatos, actos insensatos

    Por Rolando Niella

    La Constitución Nacional ha sido menoscabada, manipulada e interpretada antojadizamente y solamente la decidida reacción ciudadana está evitando hasta ahora que su violación se consume por completo. El país se ha dividido, las instituciones democráticas se han debilitado, los partidos políticos están fraccionados, el Congreso Nacional está dislocado, sometido al Ejecutivo y aún más desprestigiado que nunca. La imagen del país se ha deteriorado. La economía se ha resentido.

    Es por eso que hace dos semanas, desde este mismo espacio, reclamaba a cualquiera de los Poderes del Estado un acto de cordura para frenar la crispación política. El compromiso de no presentarse en el 2018 como candidato a la Presidencia de la República en ninguna circunstancia, asumido por Horacio Cartes, fue un gesto sensato.

    Por desgracia, gran parte del efecto conciliador y pacificador del gesto se perdió en los días siguientes, primero por el tono agresivo de su discurso en la reunión con sus bases de seccional y, posteriormente, por la actitud de los diputados oficialistas de dar curso al proyecto inconstitucional de enmienda, que además fue elaborado atropellando el reglamento y avasallando a la minoría opositora.

    Es una calamidad que pone en riesgo el Estado de Derecho, porque con esta acción los diputados cartistas han confirmado y consolidado el deterioro institucional y minado la autoridad del Congreso Nacional y están muy cerca de destruir la independencia del Poder Legislativo.

    Primero fueron los veinticinco senadores, promoviendo una ley violatoria de la Constitución a puerta cerrada; ley que después remitieron antirreglamentariamente, atropellando a la oposición y tomando por asalto la mesa directiva del Senado. Ahora han sido los diputados, dando curso en lugar de rechazar tal adefesio legislativo ¿En qué clase de país democrático ocurre esto?

    Así que no es sorprendente que seamos muchos los que desconfiamos de que el compromiso del Presidente sea firme y hasta no faltan quienes sospechan que se trata de una maniobra para facilitar su candidatura y no una verdadera renuncia, puesto que ya anteriormente Cartes ha tenido mensajes sensatos con respecto a la reelección que no fueron respaldados por acciones igualmente sensatas, sino todo lo contario.

    A esa experiencia de que a los gestos sensatos y mensajes conciliadores han seguido discursos agresivos y acciones insensatas, se debe a que el pasado martes, después de presentada la carta a la Conferencia Episcopal y emitido el Mensaje a la Ciudadanía, los actos contra la enmienda tuvieran tanta o más concurrencia que antes.

    Lo que ahora debe entender el Presidente es que el daño ya está hecho y que la crispación exacerbada que generó la campaña política y parlamentaria para lograr la enmienda constitucional, no va a desaparecer de la noche a la mañana como por arte de magia.

    Por otra parte, la Corte Suprema, al no pronunciarse, ha dado la desoladora imagen de no estar evaluando la constitucionalidad de lo ocurrido, sino esperando el fin de la pulseada para apoyar al bando ganador.

    Un Poder Judicial ausente, un Poder Legislativo que, en forma suicida, ha menoscabado su propia autoridad y un Presidente de la República que tiene un discurso de tono conciliador para los ciudadanos en general y otro totalmente distinto, agresivo, para sus adherentes, no pacifican al país, sino que profundiza el conflicto; no es tranquilizador, sino que mantiene en jaque al Estado de Derecho.

    Señor Presidente: Un mensaje político sensato puede ser un buen primer paso, pero nunca es suficiente para revertir las consecuencias de una campaña política insensata. Un discurso sensato, si no está respaldado por acciones igualmente sensatas, no es más que palabrerío vano. Sin voluntad de negociar lo esencial, solo se puede convocar a un diálogo de sordos.

    La ciudadanía ha ganado una batalla, pero el ambiente beligerante continúa. La ciudadanía ha ganado una batalla pero la imagen del país ha quedado deteriorada y la economía puesta en riesgo. La ciudadanía ha ganado una batalla, pero en el camino todo el sistema institucional ha quedado maltrecho.

    La ciudadanía ha ganado una batalla, pero en el proceso ha sido gravemente dañado el respeto a la Constitución Nacional y al Estado de Derecho y sus reglas de juego.

    La gente sigue en la calle, porque sabe que aún existe peligro. Las palabras ya no convencen a los ciudadanos, hacen falta hechos concretos.

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 23 abril, 2017, 10:08 am
  17. La inentendible política

    Por Alex Noguera

    Según los psicólogos, ciertas vivencias de la infancia determinan nuestra vida de adulto. Debe ser verdad porque hay estadísticas y estudios que lo demuestran. Yo sospecho que no escribo sobre política porque, para empezar no entiendo mucho del tema. Provengo de una generación nacida durante la dictadura. Así le dicen.

    No nos metíamos en política, porque estaba prohibida o mejor, reservada para los que eran “amigos”. Mi sospecha se remonta hacia el golpe de Estado de 1989, cuando dicen que llegó la democracia. Yo sigo buscándola, pero si no la encuentro debe ser porque no entiendo de política nada más.

    Unos dicen que vivimos presos de los caprichos del Parlamento, que los congresistas son los verdaderos representantes del pueblo y que ellos nos entienden. Debe ser, con lo que ganan en un mes comerían cientos de sus representados. Yo no entiendo.

    Para no desviarme del tema, le doy razón a los psicólogos, merced a una experiencia que tuve, como dije, poco tiempo después del golpe. Por entonces –hace ya casi 30 años atrás– era un periodista novato, con toda la candidez y virtudes propias de la juventud.

    Fue cuando un día mi jefa me ordenó ir a hacer una encuesta a políticos. Con entusiasmo subí al móvil y mi primera parada fue nada menos que el PC de Argaña. Repito, vengo de una generación que demostraba poco interés en el tema, tanto que ni tenía partido político.

    Pero en 5 minutos Argaña me convenció de que tenía que afiliarme al Partido Colorado. A los 10 minutos, si no terminaba la entrevista hubiera acabado más alienado que un miembro del Ejército Islámico dispuesto a autoinmolarse.

    El siguiente encuestado fue Laíno, quien me recibió con la misma artillería. Así, en 10 minutos ya estaba renegando de mi reciente casi afiliación y estaba dispuesto a ser parte de las huestes azules. Me estaba convirtiendo en un rabioso liberal. En el más ferviente.

    Por segunda vez me salvé de la afiliación porque el siguiente era el colorado Leandro Prieto Yegros, una de las mentes más brillantes. En menos de hora y media, mis convicciones que habían iniciado en la barba de Bernardino Caballero y pasado al cielo azul de la libertad, ahora casi me inducían a pasar por La Riojana para comprar tela roja para ponerle una estrella blanca.

    Al final del día aprendí dos cosas. Una, que hay personas peligrosas, con un poder de convencimiento superior que podían inducirme a hacer cosas que ellos querían. Desde entonces, la humildad de reconocer mis limitaciones en ese campo me ayudó a no meter la pata. Y dos, que la política no era para mí.

    Así, vi pasar a los Congresos y a los presidentes. Uno robó el país, otro se peleó con amigos y enemigos, otro no hizo nada, otro hizo buenos negocios (para él), otro fue el padre de todas las mentiras y otro robó más que su antecesor. Pero como yo no entiendo de política, mi percepción debe estar mal. O sea, según los psicólogos mi problema con la política viene de mi juventud.

    Hoy día parece que todos entienden de política. Todos saben. Todos son expertos. Como yo no entiendo, veo cómo se pelean por la dichosa enmienda. Bueno, ex enmienda. Unos dicen que ya no existe, pero como yo no entiendo, no voy a discutir.

    Tampoco voy a juzgar, solo voy a pensar en voz alta. Para aclarar ideas nada más. Veo que en los últimos años la gente “hace líos”. No sé si es que porque son ligeros nomás o si está bien.

    Veo que los secundarios hicieron una revolución, seguidos de los universitarios de la UNA; veo que el rector que hizo de las suyas impunemente durante tantos períodos ahora está tras las rejas, al igual que el mismísimo ex número uno de la Policía Nacional, por corruptos.

    Veo una flota de buses renovada, que durante tanto tiempo fue un problema serio. Veo que el combustible ya no se regala a los amigos políticos en campañas –sí a los del Congreso– y que los precios bajaron y la calidad mejoró.

    Veo inversión en capacitar a educadores y a jóvenes que buscan empleos dignos. Como nunca antes veo empresas extranjeras que se instalan en el país. Veo obras de infraestructura como el superviaducto, o proyectos como el metrobús. Veo una economía con bases sólidas y un dólar estable. Y sin embargo, dicen que está mal.

    También veo que la salud pública no es salud pública, sino una farsa. Veo que la Justicia no es Justicia, sino una farsa. Veo el narcotráfico entrar desde el norte y me asusta tanta sangre que corre.

    Pero como yo no entiendo de política no sé si está bien que un joven haya muerto por una bravuconada de políticos. Tampoco entiendo porqué el presidente de un partido político ataca a la Policía y luego se viste de víctima. Bueno, es político, pienso. Sospecho que Argaña, Laíno y Prieto Yegros tienen la culpa, porque yo no entiendo.

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 22 abril, 2017, 7:53 am
  18. Leyendo bien la hoja de ruta
    Hace 6 horas
    Share on Facebook Share on Twitter Share via Email
    Por Jaime Egüez,
    socio del Club de Ejecutivos
    En general, todos los que tenemos la dicha de despertarnos en el Paraguay, tenemos ante nuestros ojos y oídos casi tres versiones de nuestro país y de sus acontecimientos, escenario presentado por los grupos de información o instalados por algún interlocutor político a través de las redes sociales.

    Así, para cualquiera es difícil tomar una posición, sea esta de espectador o de protagonista, porque justamente adolecemos de un sistema transparente y exento de intereses creados de cómo administrar la comunicación de una realidad. Hemos mezclado terriblemente la comunicación con la interpretación. Comunicar lo más perfectamente la realidad de cada día es muy diferente al de hacer una presentación de las interpretaciones personales que queremos exponer de esta realidad.

    La verdad es que la realidad (o sea en este caso la ruta) es una sola, y duela a quien le duela está sujeta a una coyuntura que escapa a los intereses particulares o interpretaciones interesadas. Fue muy gracioso ver como un acontecimiento con una preponderancia vital para el proceso institucional del país en el presente fue “interpretado y así comunicado por muchísimos medios en por lo menos tres formas diferentes”.

    Cuando uno comunica su interpretación ya pone un sesgo particular a la comunicación y puede generar una posición de la ciudadanía en favor o en contra de algo. En mi criterio personal, la polarización de las posiciones en muchos temas de esta nación se debe a la tremenda tendencia de querer incidir sobre la población con interpretaciones que son comunicadas como “información”, pero sin una exégesis que garantice la neutralidad en la exposición del hecho.

    Es un ejercicio muy intenso y complejo el de leer la hoja de ruta del país sin entrar a escuchar los cantos de sirenas de cada grupo interesado en imponer su “mirada de la realidad”. Es más, si vemos los pocos ejemplos de manipulación de grandes grupos, vamos a encontrar cómo estos grupos de interés han incidido en acciones empujados todos por la emoción y no por una reflexión tranquila sobre algún evento que permita trabajar en acuerdos y construir escenarios más beneficiosos para todos y no para un solo sector.

    La polarización se ha adueñado de muchos escenarios simplemente porque no podemos tener una apreciación clara de la hoja de ruta, del mapa. Este mapa hoy esta tan manchado de barro, tan golpeado por cada grupo que solo atina a trabajar en como “imponer” su punto de vista más allá de cualquier elemento que se anteponga a sus objetivos. Y usar los medios para instalar una interpretación interesada de la realidad es una constante en nuestra sociedad.

    Hemos, en tan corto plazo, polarizado las posiciones y en este caso descomprimir la tensión generada ha requerido una concesión exclusivamente personal del mismo presidente de la República.

    No interpretemos más la realidad haciendo creer a la población que las acciones se toman por generar tensiones entre paraguayos. Leamos bien los mensajes de estos interlocutores, al igual que las líneas de información de los medios. En particular, las que antes que construir un camino y consenso entre los ciudadanos, lo que quieren es que vayamos por el sendero que ellos quieren para sus intereses personales.

    Mucho recuerdo como un gran Rey Sabio en la antigüedad solía discernir entre un interés noble o uno mezquino. Aquella posición, que estaba dispuesta a ceder su interés para construir otra diferente que permita un mayor beneficio general, era la que tenía su beneplácito y aprobación.

    Entendamos bien el camino que vamos a recorrer y dejemos de escuchar a los predicadores del odio e indiferencia al diálogo entre los paraguayos.

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 22 abril, 2017, 7:52 am
  19. La Carta Democrática de la OEA

    Todo discurso político que pretenda instalar escenarios irreales con el solo objetivo electoral, en algún momento, es desenmascarado. Determinados sectores se han empeñado en los últimos meses en tratar de convencer a la ciudadanía y a la comunidad internacional que el país vive momentos de descomposición de las instituciones, con la supuesta intención del rompimiento del Estado democrático, que por el contrario, entre viento y marea, desde la caída de la dictadura ha dado muestras de estar cada vez más firme.

    Así, la discusión política sobre un proyecto de enmienda en el seno del Parlamento Nacional fue aprovechada por estos sectores en denunciar peligrosamente a Paraguay ante algunos entes, como la Organización de los Estados Americanos (OEA). Es más, se pidió al secretario general de la OEA, Luis Almagro, que se encuentra circunstancialmente en el país para una actividad externa de la organización, aplicar el artículo 20 de la citada Carta Democrática para con el Paraguay, lo que implica que convoque a una sesión urgente para tratar la crisis política.

    Almagro, tras una reunión con el presidente de la República, Horacio Cartes, descartó totalmente esa posibilidad porque “no hay méritos”.

    Expliquemos qué es la Carta Democrática Interamericana y la peligrosa implicancia en su aplicación. Se había aprobado en el 2001 en una sesión especial de la OEA y tiene como fin fortalecer la institucionalidad democrática en los países miembros de la organización. El artículo 20 de la mencionada carta brinda potestad al secretario general para solicitar la convocatoria inmediata del Consejo Permanente para realizar una apreciación colectiva de la situación y adoptar las decisiones que estime convenientes.

    Por primera vez desde su creación, hace unas semanas un secretario general de la OEA utilizó el artículo 20. Si bien se han estudiado numerosos casos, fueron por pedidos de los países miembros. En esta ocasión, el propio Almagro se amparó en usar el artículo 20 para llamar a una reunión urgente para analizar la grave situación de Venezuela.

    Es decir, el pedido de los sectores políticos en Paraguay fue más allá de una simple preocupación por la situación del país. Pretendían que Almagro tomara la misma decisión respecto a Venezuela, con lo que lograrían instalar la ridícula teoría que Paraguay atraviesa la misma crisis provocada por el gobierno de Nicolás Maduro, algo absolutamente descabellado.

    Pero, como decíamos al inicio, los discursos políticos con fines oscuros siempre son desenmascarados. Y en esta ocasión, sobre la denuncia y el pedido, fue el propio Almagro quien puso acento sobre las íes cuando se le preguntó qué decisión adoptará la OEA respecto al tema.

    Almagro fue bastante claro: “Definitivamente no hay méritos como para ir por el procedimiento del artículo 20 de la Carta Democrática Interamericana. No hay ningún fundamento, no hay en este presente democrático paraguayo, ni alteración del orden constitucional, ni violación de principios de la separación de poderes, ni están desconociendo el derecho del pueblo a elegir o a tomar decisiones en referéndum o plebiscito”.

    Expresó, además, que la libertad de expresión y prensa están garantizadas, por lo que “entonces, definitivamente, no existen ninguno de los fundamentos que serían aplicables para ir por la Carta Democrática”. Almagro insistió con un claro “no existe ninguna razón para eso”. En pocas palabras, Paraguay no atraviesa ningún atisbo de posibilidad de quiebre institucional o ruptura de la democracia.

    Igualmente, Almagro valoró la decisión del presidente Cartes sobre el planteamiento de reelección que le hicieron. “Hemos expresado al presidente Cartes nuestro reconocimiento en su decisión, basada en aspectos institucionales que da el sistema político paraguayo, de afirmarse en su dinámica democrática y seguir abiertos sus debates democráticos en todos los aspectos, como se ha venido haciendo”, expresó.

    Indudablemente, en términos políticos, la clara postura anunciada por el secretario general de la OEA es un duro golpe para las pretensiones de sectores que están empeñados en poner el palo a la rueda del país, con tal de satisfacer sus oscuros intereses basados en el interés de alzarse con el poder por una vía sencilla y sin oponentes.

    Un viejo refrán cabe en esta situación: La verdad siempre sale a la luz algún día y si alguien ha mentido, tarde o temprano será descubierto. La frase sigue con aquello de que el que miente deberá pagar las consecuencias. Y en política, las culpas se pagan en las urnas.

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 22 abril, 2017, 7:52 am
  20. Se abre un nuevo periodo

    Por Osmar Gómez

    Respondiendo a afectos personales, pero también apretado por las circunstancias, el presidente Horacio Cartes finalmente renunció a un segundo mandato presidencial. La decisión sorprendió a todos sus aliados políticos, incluidos los senadores que a finales del mes pasado aprobaron la enmienda para habilitar la reelección.

    Una desencajada Lilian Samaniego minutos después de la renuncia de Cartes salió a sostener que la enmienda seguía, pero ya todos sabían que aquello apenas era una declaración formal. La Cámara de Diputados recibió el mensaje y en unos días más terminará enterrando la iniciativa de los senadores.

    A partir de ahora se abre un nuevo ciclo para todos los actores políticos. Tendrán que hacer ajustes y reconfigurar todo para encarar las elecciones presidenciales del próximo año.

    El que tendrá mayores problemas será el PLRA, que está partido en dos. Las profundas diferencias que en los últimos meses se fueron generando entre el sector que responde a Blas Llano y el grupo que está con Efraín Alegre no parece tener una solución simple. La caza de brujas que inició y profundizó Alegre desde su llegada a la presidencia del partido generó diferencias que amenazan con persistir aún después de las internas partidarias donde se definirán las candidaturas. Eso podría debilitar profundamente la posición del candidato liberal.

    La cuestión interna incluso podría ser el lado más amable de los problemas del PLRA. Si pudieran finalmente resolver aceptablemente sus diferencias internas todavía quedará definir la candidatura presidencial para el 2018 con los sectores de la oposición.

    Los liberales necesitan cerrar un acuerdo relativamente amplio para poder pensar en ganar las elecciones. En su última convención las autoridades partidarias resolvieron que cualquier alianza estaba supeditada a que la candidatura presidencial sea para un liberal. Esa era la manera en que Alegre aseguraba mínimamente sus aspiraciones presidenciales. Sin embargo, hará falta mucho más que una declaración de intenciones para ganar los comicios del próximo año.

    Una pieza importante en ese entramado será el senador Fernando Lugo, quien hasta ahora sigue sin dar definiciones sobre su futuro político. Su entorno más cercano asegura que irá por la presidencia de la República, pero realmente todo quedará en manos de la Corte Suprema de Justicia.

    En el Partido Colorado todo indica que las diferencias se resolverán en las internas partidarias. Si el proceso es transparente y no genera dudas, todo estará resuelto. Los colorados, si bien tienen diferencias, no son tan profundas como para hacerlas irreconciliables.

    El problema mayor en el sector colorado lo tiene el oficialismo. Sin Cartes como candidato deben empezar a buscar una nueva figura y, lo que es peor, la decisión debe tomarse cuanto antes.

    Falta menos de un año para las elecciones presidenciales y ese podría ser todo un problema si no logran llegar a un acuerdo por encima de sus intereses grupales. El candidato de Honor Colorado indefectiblemente tendrá que tener una fuerte identificación colorada si pretende ganar las elecciones. No hay tiempo para armar e instalar un candidato. Uno que no tenga raíz colorada difícilmente pueda superar las internas.

    El que parece mejor perfilado para ser el candidato oficialista es el vicepresidente Juan Afara, pero el entorno técnico del presidente Cartes y algunos dirigentes con buena llegada lo rechazan. Aconsejan traer una nueva figura más identificada por fuera del Partido Colorado. Sostienen que las internas se ganan con la estructura y que en las nacionales se necesita atraer votos independientes. Esta discusión deberá definirse como mucho en los próximos treinta días. Más allá de eso podría ser muy tarde.

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 22 abril, 2017, 7:51 am
  21. Las dictaduras prefirieron la Convención Constituyente

    El gesto del presidente Cartes, de renunciar a la propuesta de su candidatura a la reelección, como una forma de pacificar el conflicto coyuntural ha sido saludado por casi todos como un renunciamiento voluntario en aras de superar un conflicto, más que una derrota de “enmienda”.

    Eso no quiere decir que el tema de la reelección vía enmienda vaya al cementerio, ya que no comenzó en esta etapa, sino que se ha planteado por tercera vez en la historia de la transición.

    Fue una propuesta abierta colorada a favor de Duarte Frutos y luego de Lugo, que hasta instauró la recolección de firmas que repitieron ahora los colorados.

    La coincidencia más generalizada para entender el rechazo es, fundamentalmente, que en todos los casos se hizo a destiempo, es decir, sin el tiempo necesario para madurar la propuesta en el debate público, por el procedimiento que establece la Constitución, que en ningún punto en que se establece que “no se utilizará el procedimiento indicado de la enmienda” incluye la reelección.

    Esa forma intempestiva y próxima al final de las gestiones presidenciales es la que ha creado inseguridad y desconfianza, y la fácil factibilidad de crear un falso consenso mediático en contra, pese a que haya una amplia mayoría que apruebe la gestión del gobierno, que es de lo que trata y debe tratar una enmienda: si vale la pena, como se avalúa en todas las democracias, la prolongación del mandato.

    La enmienda no es una maldición inconstitucional, ni, mucho menos, “de sangre”, como ha titulado sensacionalistamente un medio, sino un artículo constitucional, previsto para cambiar la Constitución, y a corto plazo, por eso su enunciación comienza: “Transcurridos tres años de promulgada esta Constitución, podrán realizarse enmiendas…”, es decir, para cambiar artículos que pudieran requerir actualización a corto plazo.

    La sangre no es culpa de la enmienda ni de quienes la proponen, sino de los “fundamentalistas” que promueven el vandalismo en nombre de la aprobación indebida del derecho a establecer la constitucionalidad o inconstitucionalidad” de la Constitución y las leyes, ya sean legisladores, dirigentes políticos, sacerdotes, dueños de medios o periodistas, violando la Constitución al atribuirse poderes y condenas públicas que no les corresponden, y que promueven la calumnia, el escrache público, incluso atentando contra bienes ajenos, y la violencia contra los que tienen un pensamiento diferente.

    El conflicto en torno a la enmienda no nació con este gobierno, sino con las Constitución de 1992, cuando el gobierno de Rodríguez la entendió, tal cual estaba enunciado por escrito en la Carta Magna, y como lo enunciaron públicamente constituyentes y referentes políticos del inicio de ese proceso, como una forma de evitar su posible reelección. Los tres años para enmendar la Constitución dejaban a Rodríguez fuera de juego.

    Se prohibía drásticamente la reelección por tres años.

    El diferendo está a continuación en el artículo 290, en que se establece que la Constitución puede enmendarse a partir de los tres años de su promulgación vía enmienda, y establece con claridad las disposiciones que no pueden ser cambiadas vía enmienda entre las que no figura la reelección.

    Por si faltara más, ya se hizo una enmienda constitucional en el 2011, sin que nadie presentara recurso alguno ni denuncia alguna para su aplicación y, siguiendo los procedimientos, se aprobara, por las dos cámaras del Congreso y por el referéndum popular, su implementación.

    No hubo ni escándalo, ni vandalismo ni sangre.

    Vale la pena reflexionar una vez más sobre el hecho, ya que, la historia nos indica que los sectores políticos con más votantes están a favor de la enmienda; de hecho, la reelección debe ser en última instancia una opción del electorado para aprobar o desaprobar una gestión de gobierno.

    Así que como el debate va a rebrotar –de hecho, el luguismo por la vía del “fariñeo va a proseguir con la causa”– es por lo tanto fundamental que se instale el debate público al respecto, en el terreno del análisis, la difusión de la Constitución seriamente, no oportunistamente, electoralistamente, y con afirmaciones categóricas y apocalípticas de profetas y predicadores, en vez de con la dialéctica del diálogo.

    Y no hay que olvidar que, al contrario de quienes anuncian escandalosamente la posible reinstalación de la dictadura por culpa de “la enmienda”, las dictaduras constitucionales que ha sufrido el país, desde 1940, fueron instauradas por convenciones con mayorías coyunturales. El estronismo fue maestro en “constitucionalizar” al dictador en base a convenciones, en algunos casos hasta con participación de los opositores.

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 21 abril, 2017, 11:48 am
  22. Complicaciones del post-cartismo

    Por Marcos Cáceres Amarilla

    El anuncio público de Horacio Cartes de que no será candidato “en ningún caso” en el periodo 2018-2023 descolocó a propios y extraños. Corroboró que el mandatario no se maneja con códigos políticos sino con los de otros ámbitos.

    La declaración posterior de los senadores Juan Darío Monges y Lilian Samaniego, con cara de velorio, de que el trámite legislativo de la enmienda seguiría igual buscó salvar la imagen del partido.

    La jugada oficialista de no desactivar la reelección planteada en el Congreso pese a que el único candidato que tenían se bajó de la carrera, parecería más que nada una maniobra distractiva, mientras se reacomodan las piezas en el tablero partidario.

    Es obvio que si Cartes no será candidato, la enmienda no tiene ningún sentido para la ANR. Pero, si apenas el presidente desechó el plan, los dirigentes colorados decían que se terminó todo, hubiera sido admitir que el partido siempre fue y será un instrumento en manos del mandatario.

    Que el presidente no avisara y mucho menos consultara con el partido y sus aliados antes de tomar una decisión tan grave solamente confirma su manera de actuar y entender el manejo político. El presidente exige lealtad, pero eso no siempre será recíproco, algo que deberán tomar en cuenta quienes se sienten a negociar con él.

    A disgusto, como lo dejó en claro su discurso en la Junta de Gobierno de la ANR, el presidente se volvió atrás en su pretensión de seguir en el poder. Habló de la necesidad de diálogo pero enseguida utilizó un tono agresivo y amenazante contra quienes considera sus enemigos, tanto dentro como fuera de su partido.

    No obstante, el mandatario lució más sincero en esa oportunidad que cuando lee sus mensajes moviendo frenéticamente las manos.

    En el discurso de Cartes en la sede partidaria, quedó claro también que las reglas de la democracia que suponen consensuar, negociar, ceder y buscar equilibrios, no van con él. Cuando habla de diálogo implica que es bajo sus reglas y condiciones.

    Hablando sin libreto y sin teleprompter, Cartes exhibió también la manera en que entiende la disputa política. El mandatario, evidentemente la concibe en términos cuasi esotéricos, como una lucha entre el bien y el mal.

    Llevando la cuestión al plano terrenal y concreto, podemos observar a los “soldados” que el presidente considera ubicados de su lado, que sería el de “los buenos”. Encontramos nombres como Javier Zacarías Irún, Óscar González Daher, Juan Darío Monges, Darío Filártiga, Lilian Samaniego, etc. Del lado “maligno” estarían Juan Carlos Galaverna, Silvio Ovelar, Arnoldo Wiens, Blanca Ovelar, Efraín Alegre, etc. A esta segunda lista, se agregarán seguramente a la brevedad Fernando Lugo y todos los del Frente Guasu.

    Más allá de las elucubraciones celestiales y mientras el oficialismo mantiene, por conveniencia, a la enmienda en el escenario, ya se inició en el Partido Colorado, en forma más o menos evidente, la disputa electoral.

    Aun si consideráramos que la decisión de Cartes de bajarse del proyecto de reelección fue impulsiva, fruto de la presión interna y externa, el camino recorrido con sus aliados en el Congreso tuvo el acierto político de dividir a la oposición y, más aún, de desprestigiarla.

    Sin embargo, tampoco el mandatario ha quedado del todo bien parado y tiene la difícil tarea de escoger a un heredero que tenga el respaldo interno, además de una proyección política capaz de capturar votos más allá de la disciplina y el fanatismo colorado.

    El post-cartismo posiblemente no será un camino de rosas ni para sus adherentes ni para sus detractores.

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 21 abril, 2017, 9:03 am
  23. La enmienda sigue viento en popa

    El nefasto proyecto de enmienda constitucional sigue viento en popa. Como si nada llamativo hubiera ocurrido en las últimas semanas, treinta y ocho diputados “cartistas”, cinco “llanistas” y un “luguista” dieron entrada a la barbaridad que veinticinco senadores de su misma catadura habían aprobado en una sesión furtiva realizada bajo la presidencia usurpada por Julio César Velázquez (ANR). El adefesio remitido por este legislador a la Cámara Baja, sin la firma del presidente legítimo del Senado, Roberto Acevedo (PLRA), debió haber sido rechazado de entrada. Sin embargo, una triple alianza perversa le dio el tratamiento normal de derivar su estudio a las comisiones de Legislación y de Asuntos Constitucionales, donde los “diputados C” también tienen mayoría suficiente para emitir la próxima semana los dictámenes que aconsejen aprobar la serie de groseros atropellos contra la Constitución.

    Se trata de la misma Cámara de Diputados que, en noviembre del año pasado, había rechazado y enviado al archivo un proyecto de enmienda por inconstitucional, luego de que trece prestigiosos juristas sostuvieran, en una audiencia pública realizada en su propio recinto, que la vía idónea para permitir la reelección presidencial es el llamado a una Convención Nacional Constituyente. Sin embargo, mediante un golpe de mano en dos actos, una nueva mayoría conformada en el Senado, vulnerando tanto la Constitución como el reglamento interno de la Cámara Baja, resolvió aprobar la enmienda, que ya había sido rechazada el 25 de agosto de 2016 en ese cuerpo legislativo, y que no podía ser de nuevo tratada antes de que transcurriera un año. Este instrumento “mau” es el que ahora se trata en Diputados.

    Tras los hechos de sangre del 1 de abril, que culminaron en el asesinato del joven Rodrigo Quintana durante el asalto a la sede del PLRA por fuerzas policiales, Horacio Cartes convocó a una “mesa de diálogo” que, como era previsible, fracasó muy pronto debido a que se negó a ordenar a sus títeres que abandonen el malhadado proyecto impulsado por él, en compañía del exobispo Fernando Lugo. Para tratar de calmar las aguas, agitadas por la violencia desatada por culpa suya, el 17 de abril informó que desistía de su pretensión de ser reelecto en 2018 como presidente de la República, sin decir una sola palabra sobre la infame iniciativa aprobada en la sesión clandestina realizada en la oficina del Frente Guasu en el Senado. Esa omisión, sumada a su historial de mentiras en esta dramática cuestión, hizo suponer que su anuncio solo apuntaba a desactivar la protesta ciudadana para continuar luego el ataque al orden jurídico, una vez que la Cámara de Diputados le posibilitase saciar su apetito de poder apoyando la infame iniciativa, y que el “clamor popular” reclame su candidatura presidencial “para bien de la patria”.

    Esta fundada sospecha ha sido reforzada el miércoles por unos diputados teledirigidos, cuya hechura moral e intelectual resulta repugnante. Los casos de los diputados Pedro Alliana (ANR) y Édgar Ortiz (PLRA) bastan para ilustrar que no tienen la menor idea de la coherencia ni del respeto a la Constitución. El primero, instalado en la presidencia de su partido por obra y gracia de Horacio Cartes, afirmó que con la supuesta renuncia de su líder la enmienda inconstitucional perdía mucha fuerza: “Es más, y soy sincero, yo como colorado y como cartista, para mí ya no tiene sentido”. Sin embargo, fue uno de los 44 que resolvieron dar entrada a un documento irregular por donde se lo mire. El segundo, tras votar en igual sentido, dijo con el mayor de los descaros: “Para nosotros, la enmienda está muerta. Nuestro voto es por el rechazo. Lo que no podemos hacer es abandonar a los amigos”, o sea, a los senadores “llanistas” que “enviaron esta nota”. Este personaje, que respeta a sus compinches antes que a la Constitución y a la memoria de su joven correligionario asesinado, es un buen exponente de nuestros “representantes del pueblo”, como gustan llamarse.

    Volviendo a la cuestión planteada por el diputado Alliana: ¿qué sentido tiene que el presidente Cartes y el senador Lugo sigan con esta siniestra historia? Desde luego, el asunto gira en torno a ellos, pues los senadores y los diputados que los secundan no son más que cómplices que actúan en función de sus perversos intereses, en una asociación ilícita para delinquir. Ya se ha dado una explicación: Horacio Cartes, en particular, solo pretende desmovilizar a la ciudadanía indignada. El otro aspirante al “rekutu” está a la pesca, dispuesto a seguir colgado del “cartismo”, lo mismo que el senador Blas Llano (PLRA).

    Esta trágica secuencia de episodios ilícitos e inmorales es el resultado de la ambición desmedida de dos hombres públicos que, con toda certeza, serán repudiados por las futuras generaciones de paraguayos.

    Como está visto que los violadores de la Constitución no están dispuestos a dejar la mesa del banquete en donde se reparten las prebendas del poder, los ciudadanos y las ciudadanas deben continuar firmes para seguir defendiendo la institucionalidad de la República por todos los medios a su alcance, según autoriza nuestra propia Carta Magna.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/la-enmienda-sigue-viento-en-popa-1586023.html

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 21 abril, 2017, 8:59 am
  24. Lo urgente cierra el paso a lo importante

    Abr 18, 2017

    Aunque la intensa polvareda levantada por el intento oficialista de ir adelante con la enmienda constitucional ha amenguado un tanto en densidad, todavía hay suficiente polvo y humo en el ambiente como para tapar otros asuntos que son de mayor interés general y perdurabilidad. Dejemos por un momento el reñidero con la esperanza de que los luchadores del kick-boxing político mantengan por un tiempo el statu quo y no agraven el clima. Y echemos una mirada a temas que han quedado envueltos en una espesa capa neblinosa.
    El primero, el atraso en infraestructura escolar. Se recordará que, con toda puntualidad, nos ocupamos hacia comienzos de año de las escuelas “mango guype”, los techos que se derrumban sobre alumnos y profesores, los kits que no llegan y la merienda que falta a la cita. Este fue el menú preferido por diarios y noticieros hasta bien entrado abril. Pero llegó la enmienda y un tema crucial como ése fue bajado rápidamente de la agenda por falta de espacio. Ni hablar de la calidad de la enseñanza, la preparación mediocre de gran parte del universo magisterial y del incierto panorama que se asoma en el horizonte rumbo a las pruebas PISA 2018.
    El segundo tema tiene que ver con las “soluciones radicales” que se anunciaron a partir de las últimas inundaciones con por lo menos 12.000 familias desalojadas por las aguas del río Paraguay de asentamientos asuncenos ubicados por debajo de la cota de habitabilidad. Hubo debates, exigencias y amenazas apenas desinfladas por un frenético programa de construcción de viviendas de interés social en cualquier parte. Pero llegó la enmienda y otro tema es expulsado de la agenda de temas importantes.
    Hacia noviembre del año pasado, y este sería el tercer tema, se pronosticaba por enésima vez que el servicio de energía eléctrica podría colapsar con la entrada del verano mientras la ANDE marcha detrás de la demanda con sus obras de “adecuación” del sistema eléctrico. El monopolio estatal hace lo que puede, acumula un pasivo infraestructural por su baja capacidad de inversión y es incapaz de modernizar su organigrama empresarial para agilizar su capacidad de gestión. Este tema también se debatía en caliente, cuando llegó la reelección y una vez más, lo importante debió ceder paso a lo urgente. Urgencia que en el caso de la reelección, aclaremos, es por completo ficticia y martillada a presión por proyectos de continuismo.
    Se dice que la Casa Blanca está preocupada por el batifondo armado en torno al proyecto de enmienda constitucional. Tanto se preocupa que, también se afirma, viene una especie de enviado especial de Donald Trump para enterarse en detalle del tema. El mejor servicio que podría prestar jamás Trump al Paraguay es lograr que la polvareda local se asiente a fin de que los paraguayos podamos dedicar tiempo completo a resolver problemas reales y serios. Tres de ellos ya los enumeramos en este editorial. Pero hay como cien más que esperan turno para ser resueltos… si la enmienda nos lo permite.

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 20 abril, 2017, 9:05 am
  25. Lecciones que deja el reeleccionismo
    Abr 19, 2017

    Imperaba a media mañana de ayer, en Mburuvicha Róga, el ambiente fúnebre de los velatorios. Los ministros del gabinete que “animaron” la reunión de prensa echaron mano a la prosa laudatoria de los difuntos al referirse al gesto magnánimo del Presidente Horacio Cartes de renunciar a su candidatura por un nuevo periodo. Este acto fallido desnuda el apresuramiento con el que se ha estado empujando el proyecto reeleccionista. No se puede renunciar a lo que no existe. Sería el único caso de renuncia en expectativa, preventiva y reparadora, toda vez que el Congreso apruebe la enmienda imponiendo la reelección, el Poder Ejecutivo la promulgue y la Justicia Electoral convoque y ejecute el referéndum vinculante, proceso que destila inconstitucionalidad por todos sus poros y que presagia, en caso de que se consume, turbulencias aún mayores a las vividas en las últimas semanas. Pero más allá de este clima espeso, poblado por rostros demudados y rico en discursos de contenida frustración, quedan varias lecciones que debiéramos estudiar con cuidado como República.
    Primera lección: Aprender a leer los buenos y los malos humores sociales. A despecho de los excesos vividos a fines de marzo, queda claro que la figura de la reelección desata el síndrome del rechazo en la mayoría de los ciudadanos comprometidos con la democracia. Quien aspire a gobernar en nombre de siete millones de paraguayos debe tener olfato suficiente para percibir la diferencia entre los diversos grados de conformidad o desagrado con una gestión de gobierno, y la “adhesión incondicional”.
    Segunda lección: Cualquier intento de imponer el unicato genera, como subproducto inevitable, nubes tóxicas que contaminan la atmósfera política y que obligan a la ciudadanía a poner en marcha mecanismos de depuración para prevenir la asfixia.
    Tercera lección: Hay vida más allá del único periodo presidencial que autoriza la Constitución. En lugar de maniobrar para retorcerle el pescuezo al artículo 229 y obligarlo a admitir la reelección, los partidos políticos debieran considerar la idea –vigente en las democracias sólidas- de proponer auténticos programas de Gobierno y darle verdadero significado a una frase muy manoseada en el discurso campañista de baja calidad: políticas de Estado. Hay que desechar para siempre la figura del líder providencial y reemplazarla por liderazgos auténticos que generen confianza.
    En la reunión de prensa de la que hablábamos al comienzo, uno de los ministros definió al Gobierno actual como “el mejor de la transición”. Hace 28 años que estamos en transición debido precisamente a que muchos todavía no entendieron que aquel febrero de 1989 decidimos darle un portazo a la autocracia y al continuismo y reemplazarlos por la democracia y la alternabilidad. Todavía no estamos preparados para restaurar la reelección. Quizá la cuarta lección dejada por los tumultos del 31 de marzo pasado sea la necesidad de instalar una gran mesa de debate sobre la reforma constitucional, sin plazo fijo atado a proyectos personalistas. Una mesa laica, integrada por ciudadanos de probada vocación democrática y a quienes preocupen los problemas de fondo de una República que no termina de consolidarse. Estamos mejor preparados que nunca para ese debate. No desperdiciemos semejante oportunidad.

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 20 abril, 2017, 9:04 am
  26. La credibilidad, los políticos y la prensa

    Por Gustavo Olmedo

    En esta crisis política, provocada por la intención de instalar la reelección presidencial, forzando interpretaciones sobre la Constitución Nacional y promoviendo todo tipo de triquiñuelas para alcanzar el objetivo, hay un valor clave que termina muy herido: el de la credibilidad. Un factor de relevancia para el fortalecimiento de un país y sus instituciones.

    Con el anuncio de Horacio Cartes de renunciar a su candidatura para el próximo periodo presidencial, este hecho quedó más que evidenciado. Las reacciones de dudas fueron espontáneas en las redes sociales, de parte de periodistas y analistas, demostrándose que mucha gente ya no cree en las palabras del titular del Ejecutivo. Si bien, en este caso las dudas tienen directa relación con la falta de retiro del proyecto de enmienda, la reacción es señal de la falta de credibilidad hacia el presidente de la República, algo grave, considerando su investidura. Cartes pisó su promesa de no buscar la reelección y lo está pagando caro. Esta falta de confianza afecta –y desde hace tiempo– a la clase política en general, y como dato vale decir que los parlamentarios en los últimos años no han hecho más que agravar esta percepción. A esto podríamos agregar las dudas existentes en torno a que ninguno de los líderes que hoy denuncia el intento de violar la Carta Magna, tengan realmente algún interés más que el de mantener sus cargos, defender a su candidato o asegurar su propia candidatura; aspectos hasta si se quieren legítimos en política, pero que en esta coyuntura exigen un debate particular.

    Pero otro protagonista, cuya credibilidad llamativamente también está en la mira de la opinión pública, es la prensa. En efecto, este valor vital para los medios de comunicación hoy se pone en dudas debido a la polarización de los diarios, canales de televisión y radios, que han tomado una posición firme, como pocas veces, generando la crítica de la gente, a favor y en contra, y dando paso –para bien– al siempre saludable debate sobre objetividad versus neutralidad de medios y periodistas, etc.

    Más allá de las opiniones que tengamos en cada caso, hay que tener claro que la credibilidad es imprescindible para el desarrollo de una sociedad; si no creemos en quienes trabajan en política, ni en aquellos que nos muestran cuáles son los hechos que existen y su valor, vamos mal. Políticos y medios –y los primeros más que los segundos–, necesitan recuperar este concepto, hacer mérito, no solo para seguir vigentes, sino por el bien del país. Los políticos darán un paso importante respetando la palabra y promesa dadas. En tanto que a los medios, una buena dosis de autocrítica nunca le vendrá mal para avanzar en eso que es su prioridad: Buscar la verdad y mostrarla con el destaque que corresponde.

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 20 abril, 2017, 8:58 am
  27. El muro colorado

    Por Miguel H. Lopez

    La cerrazón política y mental que afecta al país se densa cada vez más.

    En medio de tanta neblina generada por la idea de la reelección vía enmienda –que acabó siendo un globo sonda y una cama húmeda para los incautos–, es importante buscar claves que permitan entender cuál es la realidad que se avecina. Y por las señales que van apareciendo, no parece halagüeña.

    El frenesí pro y antienmienda se enfrió. Algunos se creyeron vencedores y otros recapitulan discursos para no sentirse vencidos. En esencia es el Paraguay el que acabó tremendamente derrotado en esta absurda contienda.

    El martes, Horacio Cartes ensayó una arenga convocante en sede de la ANR, Partido Colorado. Sin embargo, no ocultó que estaba enojado consigo mismo y terminó en diatribas y amenazas. Su orgullo de empresario autoritario y arrogante estaba herido. Era evidente que su reculada con la enmienda –aunque prefirió decir que a sus pretensiones de candidato para 2018– no se debía solo a la injerencia estadounidense y vaticana, execrables, sino ade- más al desagrado que generó en un importante sector de la población (traducido en posi- bles votos en contra en las urnas), ya por el desprestigio de su mala gestión, por la acción de los medios de comunicación y/o por la campaña de los antienmienda. Y, finalmente, por las discusiones internas del Partido Colorado, agrupación que alquiló entre 2011 y 2012 para llegar a la presidencia de la República en la que pretende perpetuarse.

    El proyecto de enmienda constitucional para reelección sigue su curso agónico en Diputados, que ayer blanqueó la decisión de 25 senadores y pasó a comisión el documento. Dependerá de cómo Cartes abra la billetera y desinflame la pústula política para que salga fortalecido o muera definitivamente, llevándose consigo los sueños reelectorales de Fernando Lugo, posiblemente, el más vapuleado y madrugado en este juego perverso por el poder.

    Todas las facciones coloradas ya emprendieron la cíclica tarea de reagruparse. No tienen drama en tragarse sapos y tiranosaurios, en pos del poder prebendario y los cargos. En el 2018 estarán detrás de algún ñakyrã pire, aunque sea el mismísimo Cartes, Mario Ferreiro o Marito, el nieto putativo del stronismo.

    En el otro carril, la oposición variopinta –tanto la que estuvo en maridaje o en enojoso divorcio con el cartismo– está dispersa y enfrentada. Golpistas de viejo y nuevo cuño, se odian como viudas del poder, pero igual están a la pesca de algún pedazo de zoquete.

    El empresario presidente anuncia un muro colorado, mientras el país se cae a pedazos.

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 20 abril, 2017, 8:57 am

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

el clima ✓

Click for Asunción, Paraguay Forecast

VIÑETAS ✓

Nico

Melki

Caló

impresos ✓

abcCOLOR

ULTIMA HORA

LA NACIÓN

EXTRA

POPULAR

CRÓNICA

5dias.com.py

5días

A %d blogueros les gusta esto: