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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Se desconfía del presidente Cartes

El presidente Horacio Cartes dirigió una carta al arzobispo de Asunción, Edmundo Valenzuela, en la que le informa que tomó la decisión de no presentarse, en ningún caso, como candidato a presidente de la República para el periodo constitucional 2018-2023. Pero esta carta huele a una trampa, pues no resuelve la grave crisis institucional generada por él y por el senador Fernando Lugo y que constituye el foco del conflicto político-institucional actual. En efecto, según anunció la senadora Lilian Samaniego, expresidenta del Partido Colorado y allegada al Primer Mandatario, el aberrante proyecto de enmienda sigue en pie, lo que da la pauta de que, contrariamente a lo que ocurrió la vez anterior, Cartes no ordenó a sus legisladores leales que lo retiren del Congreso.

En vista de sus desconcertantes idas y venidas sobre la cuestión, solo se puede pensar que estamos ante una trampa y, por tanto, no habría que sorprenderse si, una vez aprobado el proyecto aludido, el Presidente de la República, después de unos meses, se postule a otro periodo presidencial por no haber podido resistir al “clamor popular”.

Esta presunción no es solo de nuestro diario, pues basta leer en las redes sociales la reacción popular sobre su carta al arzobispo para comprobar que el presidente Cartes ha perdido toda credibilidad. Ya mintió el 31 de octubre de 2016, cuando pidió a sus diputados que retiraran ese adefesio jurídico, para después seguir promoviéndolo por todos los medios, incluida una violenta represión policial, que culminó en el crimen del que fue víctima el joven Rodrigo Quintana en la sede del PLRA, asaltada por fuerzas policiales.

Es entendible, entonces, que la ciudadanía piense que el Presidente de la República se ha revelado como un tramposo, así que bien podría ocurrir que estemos ante una nueva maniobra de distracción para desactivar las manifestaciones populares organizadas contra su tremenda sed de poder.

No fue otro, desde luego, el propósito de la “mesa de diálogo” convocada por él, tras el derramamiento de sangre del 1 de abril. Se recordará que, en su primera sesión, con toda claridad dio a entender que no estaba dispuesto a retirar el inconstitucional proyecto de enmienda. ¿De qué, entonces, iban a seguir hablando los interlocutores? La Constitución es innegociable, así que no podían conversar para llegar a alguna transacción con respecto a sus disposiciones. Ellas no pueden ser objeto de regateos.

Por de pronto, desde la Presidencia de la República se anuncia que el presidente Horacio Cartes no asistirá a la reunión de la “mesa de diálogo” prevista para hoy, lo que significa que la iniciativa solo buscaba apuntalar el proyecto de “rekutu” y no precisamente buscar soluciones a los problemas del país como se pretendió hacer creer.

De hecho, no podía prosperar ningún diálogo para cohonestar una violación constitucional, porque la Ley Suprema debe ser respetada a rajatabla. No existe otro camino.

El presidente Cartes convocó al diálogo con el único afán de desmovilizar a la ciudadanía. Quería hacer lo mismo que el impresentable Nicolás Maduro, el azote de Venezuela: adormecer a la gente, ganar tiempo para que la rebelión cívica se diluya por cansancio e intentar, recurriendo al chantaje moral, que los opositores se creyeran obligados a asistir a la “mesa” para no aparecer como los malos de esta trágica película, rodada junto con el senador Fernando Lugo. La prueba está a la vista: ahora que supuestamente renuncia a la reelección, ya no le interesa el diálogo.

Sospechosamente, el descarado atropello a la Constitución en marcha, avalado por él y llevado a cabo a través de sus paniaguados, no está abortado.

Si hay sinceridad en la renuncia del Primer Mandatario a su próxima candidatura, este sainete debe concluir con el retiro del proyecto de enmienda, como bien lo indicó el titular del Congreso, senador Roberto Acevedo. Porque, según agregó, “viniendo de uno de los mayores interesados (en el “rekutu”), el presidente Cartes, no sé qué sentido tendría que los colorados apoyen este proyecto”. En consecuencia, Acevedo reiteró su posición de no asistir a la “mesa de diálogo”.

Como ahora no se sabe si la “mesa de diálogo” continúa o no vigente, para no quedar pegado a esta peligrosa iniciativa, haría bien el arzobispo de Asunción en pedirle precisiones al presidente Cartes, porque debe pensar que, como jefe de la Iglesia Católica paraguaya, no solo está poniendo en juego su prestigio personal, sino el de toda la institución que preside.

Ojalá Mons. Valenzuela comprenda que con la “mesa de diálogo” se montó un teatro para distraer la atención de la ciudadanía del asunto de fondo, que era o acaso siga siendo la enmienda, para satisfacer el demencial afán de Horacio Cartes de atornillarse al sillón presidencial.

Para desmentir que es un embustero y revertir la opinión popular de falso que ya se formó sobre su persona y haya dicho lo que dijo en su discurso de anoche para que se le crea, el Jefe de Estado debe instruir a sus legisladores que retiren el descabellado proyecto de enmienda, para que las cosas vuelvan por su cauce normal, y él pueda dedicarse a lo que corresponde y es su obligación: trabajar por el país.

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/se-desconfia-del-presidente-cartes-1584883.html

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

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25 comentarios en “Se desconfía del presidente Cartes

  1. Se busca un Presidente en febril laboratorio de grupos de poder

    Por AUGUSTO DOS SANTOS
    Periodista

    Mientras debatimos en base al maniqueísmo de buenos y malos y creemos que el problema es entre pro-enmienda y anti-enmienda, en la trastienda de los noticieros de televisión los decisores más importantes (incluso más importantes que los políticos) mueven las piezas para reacomodar las piezas a su favor de cara al 2018.

    El análisis de la política desde la perspectiva moral, cuyo objetivo más heroico es encontrar héroes y villanos en cada escenario, se basa en la búsqueda de una refinada pose que consagra lo “políticamente correcto”. En condiciones normales esta será la posición que se adoptará con mayor comodidad. Vale recordar la tapa de un diario que semanas después del Marzo Paraguayo determinaba con fotos quiénes eran los asesinos de Argaña.

    La sociedad representada en los medios espera de ellos un tribunal y de sus periodistas un justiciero que determine con firmeza y certeza quiénes son los culpables y quiénes los inocentes sin la mediación de los procesos judiciales que –generalmente– en momentos como éstos, se carga de desconfianza desde un lado y de confianza desde otro, dependiendo de los sectores y, fundamentalmente, se sospecha de su lentitud para resolver los asuntos.

    Es también propio de estos momentos que la sociedad aguarde que un hecho acontecido en la mañana ya tenga una resolución judicial, una condena y si fuera posible un fusilamiento para el noticiero de las 20:00.

    Por ello, lo políticamente correcto no sirve para construir escenarios, lo que sirve para construir escenarios es la real política. Obviamente, lo primero sirve para un manual deontológico de la política, un estupendo tratado de buenas prácticas y un recomendable decálogo sobre cómo lograr que las futuras generaciones tengan un país mejor.

    Pero un análisis es un análisis. Un hemograma es un hemograma. No se basa en otro valor que no sea el futuro posible, el futurible. Es demasiado claro que en verdad el problema de fondo no es si se atropelló o no la Constitución, sino un juego de guerra para posicionar posibilidades de cara al 2018.

    INTENTEMOS UN ESCENARIO TRAS LA CAÍDA DE LA ENMIENDA

    No es recomendable responder a esta construcción con la cómoda y reduccionista pregunta sobre quién gana y quién pierde con los hechos recientes, porque nos llevaría a conclusiones igualmente dérmicas y no estructurales.

    MARIO MIRANDO HACIA LA BAHÍA

    Todo lo sucedido parece generar un momento de oportunidad para Mario Ferreiro, quien debería estar mirado hacia la Bahía, pero no precisamente para alguna obra en la Costanera sino para figurarse la posibilidad de morar por un tiempo en el Palacio.

    ¿Por qué? Aquí debería refutarse, por raquítico, el argumento sobre que Ferreiro capitalizaría los votos del luguismo, porque –es muy sencillo– el luguismo, sin Lugo no tiene votos. O tiene un voto innecesario para construir mayorías.

    Ferreiro podría establecerse sobre “otro voto”, de clases medias, de izquierdas y derechas moderadas, con el apoyo de una formidable maquinaria comunicacional. De hecho su estado mayor se encuentra en franca reuniones con sectores empresariales importantes, los que a su vez están en fase de definición sobre su opción por un outsider o un insider, como ya se puede considerar a Ferreiro

    Pero aun así, requerirían del PLRA, de uno de los hemisferios en los que hoy se divide el partido, pero con mucha más precisión y realidad, requerirá del resultante de las internas de este partido.

    No se puede olvidar que aún no se inventó una herramienta que suplante el aparato electoral de los partidos tradicionales. Y vale aquí hacer otra aclaración conceptual, cuando se habla de “aparato” no se habla solamente de lo logístico (la plata, la movilización, e incluso el arriendo de votos), sino de esa parte estratégica indispensable para el éxito de una elección: la ocupación de la escena electoral, mesas, veedores, procesos administrativos inmediatos.

    EFRAÍN, MIRANDO EL AVIÓN

    En campañas políticas, inspirado en un modelo muy frecuentado por la propaganda soviética de los 40, se usa una pose de candidatos que en tono de humor los publicistas llaman “Mirar el avión”. Consiste en la foto de afiche del candidato mirando arriba, lejos, más allá del horizonte, en una tónica de ojo avizor que sabe escrutar el futuro. Efraín Alegre reapareció con tal postura tras los hechos del 31 de marzo y tras su superexposición en todos estos tiempos, incluso en programas de amenidades (obviamente es una estrategia de posicionamiento dictada por sus asesores para superar el mal momento de su perfil en las encuestas en todos estos meses), en pocos días más saltarán los resultados demoscópicos más consolidados –algunos menos consistentes ya existen–, ocasión en que sabrá cómo quedó parada su figura.

    Si hubo un salto significativo en su posición, evidentemente reclamará con mayor fuerza aún su liderazgo en una eventual chapa, incluso de unidad, en el futuro y es lógico que esa sea su reivindicación. Pero si los números, aún luego del enorme escenario que tuvo tras los hechos del 31M no crecen lo suficiente, los grandes sectores empresariales en posesión de medios que están arbitrando estos procesos volverán a mirar hacia Mario o un outsider para encabezar y se esmerarán en encontrar una ecuación que logre –aún en tales condiciones– el apoyo del poderoso partido de Eligio Ayala.

    DE ZAVALAS, ACOSTAS Y OTROS OUTSIDERS

    Los outsider sobre los cuales se construyen escenarios, en la asepsia de los think tank que están funcionando, en términos botánicos, han germinado pero no han crecido lo suficiente en los estudios demoscópicos, lo cual a su vez es una constatación más del insólito funcionamiento de las expectativas sociales electorales, donde se equivocan los ousider-fanáticos que creen que “popularidad y solo la popularidad” es sinónimo de una respuesta de buen perfil.

    En verdad hasta ahora, ninguno de los outsider sometidos a la experimentación demoscópica alcanzó mejores niveles de aprobación que Mario Ferreiro y Lugo, en el sector de la oposición.

    Un publicista –compañero imprescindible en el mundo de la estrategia política– diría ¿y cuál es el problema? Y añadiría ¿acaso un candidato no es un producto? Insinuando que con una campaña específica se puede podría lograr el rédito de la instalación. Sin embargo, esto es mucho más complicado que “Lugo 2008” (que empezó en el 2006) o “Cartes 2013″ (que empezó en el 2010), por una sencilla razón: los tiempos son perentorios y artillados de eventos muy ruidosos como las internas coloradas, las internas liberales y lo que pueda ocurrir aún con los temas pendientes del 31M.

    ¿MARITO – EFRAIN? PROBABILIDAD O EXPERIMENTO SOCIAL

    Las apariciones de Marito y Efraín juntos no se puede analizar como si será cierta o será verdad en su potencial de alianza, porque no es lo uno ni lo otro. Pero tampoco es mentira.

    ¿Cómo es eso? Es demasiado probable que se trate de medir el talante social en relación a la posibilidad de un pacto electoral azulgrana. La medición, como experiencia científica, no es una mala idea porque sirve para tener insumos que facilitan la toma de decisiones en su momento, aunque políticamente parezca un total imposible.

    COLORADISMO CON UNA SOLA CERTEZA

    Hay un evento vaticinable en el coloradismo y otro que es un profundo misterio. Es vaticinable una mayor chance del oficialismo, aún sin Cartes, para ganar las elecciones internas de diciembre. No parece existir una coyuntura que cambie el voto muy fidelizado del oficialismo, sus bases y basta hacer un examen de ” tropa-territorio” para constatar tal hecho.

    Sin embargo, el misterio es si logrará o no la unidad post internas este sector político. Por el momento ninguno de los bandos demostró la sabiduría de Natalicio Gonzalez y Juan Leon Mallorquín, que militando en los años 20 en las posiciones irreconciliables de abstencionistas Vs. participacionistas, resolvieron establecer un diálogo bajo la mesa para preservar un puente de unidad para cuando el partido requiriera restablecer su corpus. Eso no se ve en este momento en la ANR, parece que el espejismo de las benditas “listas” nubla la mirada.

    Muchos años después, con mayor serenidad, los historiadores nos explicarán alguna vez sobre el biorritmo de este pintoresco partido de mayorías que en ocasiones da la impresión de renunciar a esa fortaleza o definitivamente tiene una vocación al suspenso cinematográfico de resolverlo en el último minuto. Pero una vez les falló, en el 2008, y puede volver a fallar si no existe un pacto de amistad antes de la contienda de diciembre.

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    Publicado por jotaefeb | 24 abril, 2017, 10:59 am
  2. La salida no es política, la cuestión es jurídica

    El problema generado e instalado hace más de una década en el país en torno a la reelección presidencial no es un problema político; lo que se discute es si la enmienda es o no es constitucional para establecer la reelección, si lo que conviene es la enmienda o lo pertinente es hacer una reforma vía Constituyente; si en qué momento es conveniente, de acuerdo a las circunstancias políticas, cambiantes como veleta, hacer o no el cambio constitucional; en todos los casos, constitucionalmente hablando, es un tema jurídico que requiere una salida jurídica; en la práctica se habla de violación de la Constitución, lo que, sin lugar a dudas, es un delito que tiene su ámbito en que dirimirlo, en el espacio del Poder Judicial; es decir, si se está violando la Constitución con una u otra interpretación, es igualmente un tema jurídico y constitucional, que requiere una salida jurídica y que tiene el espacio para dirimirlo en la Constitución Nacional, si es que se quiere respetarla y no manipularla políticamente.

    El único aspecto que tiene que ver con la “salida política” que están planteando sectores históricos o coyunturales de oposición es plantear qué es lo más conveniente, en qué momento y en qué circunstancias para evitar la ya desgastante polémica.

    Eso, como toda salida política, requiere de un diálogo entre las partes, sobre la base de la igualdad, es decir, que una de las partes no imponga las condiciones, sino que se negocien en el diálogo.

    Ahora que el presidente Cartes ha optado por renunciar a la posibilidad de reelección para el próximo período es el momento de sentarse a dialogar, siempre y cuando, la contraparte esté dispuesta a hacerlo.

    Es decir, el diálogo no puede establecerse sobre la base de que la enmienda es inconstitucional, como han decretado por su cuenta los sectores opositores y grupos mediáticos. Sin necesidad de dirimir el tema en la Corte Suprema, que es donde corresponde, el diálogo debe encaminarse no a la preeminencia de un sector u otro sino a lo que puede ser más conveniente para el país, y en qué momento hacerlo, sobre qué bases de acuerdo.

    Es hora de que los distintos sectores de oposición decidan si quieren el diálogo para resolver diferentes interpretaciones jurídicas y negociar la forma de resolver las diferencias, buscando la conveniencia nacional, o si quieren seguir haciendo barullo de cara a las elecciones recurriendo al viejo y desprestigiado principio de “en río revuelto, ganancia de pescadores”.

    El comienzo debería establecerse sobre las bases que rigen todo diálogo serio, la no agresión entre las partes, sino el respeto mutuo de las opiniones. La posesión de la verdad absoluta por una de las partes exigiendo la sumisión de la otra a las imposiciones de sus interpretaciones o intereses es el antidiálogo.

    De hecho, la concesión de una de las partes, la renuncia anunciada por el Presidente a su candidatura en las próximas elecciones, no ha tenido la respuesta de la contraparte, de parar la riña, ya que, por el contrario, la oposición anuncia que seguirán con la misma cantinela de la violación constitucional autoproclamada por políticos, legisladores y medios que se autoproclaman dueños de la Constitución.

    La polémica legislativa también tiene su lugar donde debatirse y resolverse, en el Congreso.

    El hecho ha llegado hasta el ridículo nacional e internacional, cuando el secretario general de la OEA afirmó públicamente que no había ninguna ruptura democrática en Paraguay, mientras que los opositores hacían cola para contarle que estábamos cerca de la catástrofe venezolana, mundialmente reconocida y denunciada, en un país que sigue expresando sus posiciones en absoluta libertad, más allá del desgraciado incidente del incendio del Congreso y el descontrol policial; denuncia hecha incluso por muchos que siguen comprometidos con la justificación del criminal gobierno bolivariano.

    Es hora de que los distintos sectores de oposición decidan si quieren el diálogo para resolver diferentes interpretaciones jurídicas y negociar la forma de resolver las diferencias, buscando la conveniencia nacional, o si quieren seguir haciendo barullo de cara a las elecciones recurriendo al viejo y desprestigiado principio de “en río revuelto, ganancia de pescadores”.

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    Publicado por jotaefeb | 24 abril, 2017, 10:58 am
  3. El sospechoso abandono de Cartes golpea a aliados y abre un escenario de incertidumbres

    Por Estela Ruíz Díaz
    Cuando el lunes 17 de abril, los senadores Lilian Samaniego, Juan Darío Monges (ANR), Enzo Cardozo, Fernando Silva (PLRA), Carlos Filizzola y Sixto Pereira (FG) finalizaron su reunión en la embajada de la OEA, no tenían idea de lo que sucedía simultáneamente en Mburuvicha Róga.

    De esa reunión, los aliados pro enmienda para la reelección salieron con aire triunfalista porque acababan de denunciar a “los instigadores del clima de hostilidad”: Efraín Alegre y Rafael Filizzola. Intentaban revertir la imagen ante los organismos internacionales asegurando que la violenta crisis del 31 de marzo fue una operación de la disidencia.

    Salieron satisfechos y los senadores colorados enfilaron hacia Mburuvicha Róga. Querían comentarle al presidente la “cordial reunión”. A pesar de la crisis política generada por la quema del Congreso y el asesinato del joven liberal Rodrigo Quintana ese 1 de abril tras el atraco policial al PLRA, la enmienda seguía en la agenda, aunque ya en un escenario en llamas.

    El reloj marcaba las 11.35. Cartes sale al encuentro de Lilian y Monges y les comunica su decisión con escuetas palabras: que meditó y que su renuncia era la mejor salida para descomprimir la situación. Habló de enemigos poderosos, citó a la prensa y comentó su temor por mayor violencia porque “esta gente está para hacer cualquier cosa”, en referencia a los disidentes (colorados y liberales). La noticia cayó como un balde de agua fría. Quedaron helados, sin palabras. El senador Óscar González Daher, quien llegó como una tromba, fue el único que intentó frenarlo: “Esperá na, presidente, vamos a analizar, danos un día. Mañana andate a la mesa de diálogo y después decidí”.

    Cartes ratificó la decisión, miró su reloj. Tenía una cita a las 12.00 con el arzobispo, Edmundo Valenzuela. “Quiero que me entiendan”, cerró toda posibilidad de reclamo y les invitó a participar del encuentro con los obispos. Allí estaba también Darío Filártiga.

    El convoy se dirigió a la CEP. En el trayecto se les comunicó a Lugo y a Llano de la decisión. La reunión no fue cordial. Cartes repitió sus palabras y entregó la nota a Mons. Edmundo Valenzuela. Algunos senadores le reclamaron a la Iglesia su postura antienmienda. El senador Oviedo Matto se quejó del cartel en el Santuario María Auxiliadora y de las campanadas en Villarrica. “La Iglesia no es imparcial y como árbitro debería serlo”, dijeron los otros. Monseñor Francisco Pistilli ensayó una explicación: que las campanadas eran por la paz.

    La despedida no fue amable. Allí en la CEP, el ala más dura que convenció al presidente de la aventura más arriesgada de su mandato veía cómo su futuro político se diluía en esa carta.

    Así terminó aquel día 17, cuando Cartes, sin avisar a nadie, dio fin a una larga crisis. Si bien dejó a sus aliados llanistas, luguistas y correligionarios heridos de muerte y en el medio del tormentoso río, su decisión es indudablemente la mejor que podía haber tomado: como presidente de la República tiene la más alta responsabilidad en una crisis. Y más allá del debate sobre si renunciaba a un derecho que no le correspondía, el paso que dio fue clave para descomprimir un escenario que prometía más llamas si seguía el proceso de enmienda en Diputados, donde había suficientes votos para aprobarla.

    Está por verse si este paso vital es suficiente para reencauzar la institucionalidad y recuperar la gobernabilidad, muy necesaria en el último tramo de su mandato.

    CAUSAS DE LA RENUNCIA. Mucho se habló de las razones que empujaron a Cartes a desistir de un plan que llevó a niveles a los que ningún presidente se animó.

    Una es la fase mística. Que en la más absoluta soledad, tomó la decisión. “En estos días tuve una Semana Santa muy solitaria. Mi familia estuvo fuera, me tocó reflexionar…”, confesó en la Junta de Gobierno. El Vaticano jugó un rol fundamental e incluso se menciona que hubo “consejo” del papa Francisco, con el que mantiene un vínculo amigable.

    La versión más extendida y escabrosa es la presión de Estados Unidos, cuya Embajada fue la única que emitió un comunicado. El cuestionamiento del procedimiento institucional fue enfático, pero las razones supuestas tienen como telón de fondo los negocios del presidente, acusado de contrabando de cigarrillos que inundan países de la región, e incluso de lavado de dinero a través de su banco, investigado hace años en Brasil.

    Un informe del Departamento de Estado, extremadamente duro, se emitió el 10 de abril sin los eufemismos diplomáticos: el país es tránsito de drogas y centro de lavado de dinero. Esto es crimen organizado y sospechas de apoyo en metálico a grupos terroristas. Y este último es un punto muy sensible para EEUU. La visita del secretario de Estado adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, Francisco Palmieri, colaboró para reforzar esta tesis. Y más aún cuando se reunió el miércoles con Hugo Velázquez, presidente de la Cámara de Diputados. El legislador está salpicado por informes por supuestos nexos con financistas del Hezbollah. Carga encima como estigma o como prueba una foto veraniega en el Líbano con personajes bajo sospecha.

    La otra hipótesis es la crisis del 31 de marzo y 1 de abril. La quema del Congreso y el asesinato del joven liberal Rodrigo Quintana. A partir de este episodio, el presidente, admiten sus leales, empezó a flaquear y pensar en abandonar la reelección.

    Todas estas teorías se mencionan como causales del abandono. ¿Fue el Papa? ¿EEUU? ¿La muerte de Rodrigo? Probablemente fue la combinación de todas las variables, a los que hay que agregar el creciente rechazo ciudadano, el no de todos los gremios, de la prensa y las redes sociales, donde perdieron la batalla minuto a minuto.

    BOMBA ATÓMICA. Su decisión de no presentarse “en ningún caso como candidato a presidente de la República para el periodo constitucional 2018-2023” provoca profundos cambios en el escenario político. En primer lugar, pone fin al duelo Cartes/Lugo, que se instaló como la gran pelea del 2018.

    En la ANR hay dos situaciones: el cartismo está en emergencia porque debe elegir un candidato que apenas podrá hacer 8 meses de campaña, comparado con Mario Abdo Benítez (h) que está en carrera desde el 2015. El presidente será el gran elector, pero ya no tendrá derecho absoluto como cuando hace dos años impuso a Pedro Alliana. Zacarías Irún lo verbalizó: “los candidatos no serán impuestos por una persona. El presidente consultará con autoridades, legisladores y gobernadores”.

    La lista de precandidatos es amplia: Alliana, Riera, Gneiting, Peña, etc. Y la más variopinta combinación para la dupla. Un político y un técnico es la fórmula, dicen.

    GOLPEADOS. En la oposición hay alivio y derrota. El principal golpeado es Fernando Lugo, cuya imagen cayó por los suelos por su ambigüedad. Además, su candidatura volvió al campo de la incertidumbre judicial. El retorno al Plan A, o sea la tesis semántica de Fariña. El Frente Guasu sin Lugo corre serio riesgo electoral. Recita como letanía que el ex obispo está habilitado, como quien quiere convencerse a sí mismo. Lo dicen de boca para afuera, pero internamente no están tan seguros si ir hasta el final, porque el riesgo es muy alto.

    La decisión de Cartes benefició el posicionamiento de Efraín Alegre, que sigue su política de mano dura y sanción a los rebeldes. Aquí no hay medias tintas. Su misión es recuperar la golpeada imagen del PLRA, y eso implica eliminar al llanismo al que acusan como mínimo de meretriz.

    Aún es tiempo del análisis, haciendo inventario de costos y beneficios, pero los liberales y los izquierdistas saben que sin alianza no ganan las elecciones. En este momento no hay condiciones para intentar un acercamiento. Mario Ferreiro, desde el podio más alto de las encuestas (después de Lugo), observa con cautela, pero con deseos confesados de encabezar la chapa aliancista.

    El escenario está abierto y lleno de incertidumbres. La ANR tiene un panorama menos complejo: allí competirán los oficialistas y disidentes, con las típicos espasmos de una interna. Del respeto a las reglas de juego dependerá la legitimidad del ganador que si logra reunificar al partido, tendrá ventajas sólidas de cara a las presidenciales.

    En tanto, la oposición está sumida en un abismo. De su capacidad de reinventarse dependerá su destino, porque hay una realidad que hasta el momento no se puede soslayar: solo unida puede competir con posibilidad de éxito con la ANR.

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    Publicado por jotaefeb | 23 abril, 2017, 10:30 am
  4. ¿El “elegido”?

    Por Carlos Almirón

    El ministro de Educación Enrique Riera realizó el viernes 21 de abril una sorpresiva visita a Fuerte Olimpo, donde participó de un almuerzo y luego se reunió con docentes de las diversas instituciones de esa ciudad, capital del departamento de Alto Paraguay. La presencia del secretario de Estado fue preparada por la gobernadora Marlene Ocampos (colorada cartista).

    La venida de Riera no deja de sorprender a gran parte de la población, atendiendo a que no fue planificada ni anunciada, como suele ocurrir cada vez que un alto funcionario del Gobierno se traslada a la zona. Solo un día antes de su llegada la Gobernación cursó invitación a los profesores.

    Los ministros de Educación solo aparecen en esta área para actos protocolares, como inauguración de obras en alguna escuela o colegio, o para iniciar la implementación de algún programa educativo que amerite su presencia.

    Es difícil creer que el ministro Riera haya realizado el largo viaje con el único objetivo de confraternizar con los educadores o interiorizarse de las muchas necesidades del sector de la educación en el departamento. Las dudas se acrecientan considerando la coyuntura política luego de que el presidente de la República, Horacio Cartes, haya desistido de pugnar por otro periodo de gobierno.

    Esa “renuncia” pone en carrera a varios posibles candidatos. Todos buscan la venia del líder de Honor Colorado para encabezar la chapa de su movimiento en las próximas internas partidarias, previstas para diciembre.

    El nombre que suena con fuerza, precisamente es el del ministro Riera, quien para los que entienden de las “señas políticas”, el viernes inició en Fuerte Olimpo su carrera esperando ser el “elegido”.

    Y como ocurre en estas circunstancias, comenzaron a aparecer los “adulones”, como es el caso de la gobernadora Marlene Ocampos, quien se encargó de preparar la venida del ministro con una rapidez única, comparada a cuando hace unos días viajó a Asunción para expresar su apoyo –junto a otros seccionaleros– al plan de reelección de su líder Horacio Cartes. En esa ocasión suspendió la inauguración de una planta potabilizadora de agua en una lejana comunidad.

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    Publicado por jotaefeb | 23 abril, 2017, 9:55 am
  5. ¿Hasta cuándo?
    22 abril, 2017

    Contra toda lógica, el “grupete” de disidentes y opositores, y los medios de comunicación afines al mismo, siguen actuando como si todo siguiera igual y la reelección de Horacio Cartes estuviera a un paso de ser permitida en la Constitución Nacional.

    Los diarios “amigos” insisten que la enmienda “sigue viento en popa”, como dice el editorial del diario de Zuccolillo en su edición de ayer. Todos los días publican los más terribles anuncios de desastres que se avecinan para la ciudadanía, a la que instan permanentemente a no bajar la guardia, como si detrás de la esquina se estuviera armando un golpe de Estado.

    Los senadores que se niegan a reconocer que ya no tienen la mayoría llegaron hasta el secretario general de la OEA, Luis Almagro, para denunciar un supuesto quiebre institucional que ocurrió cuando 25 legisladores aprobaron el proyecto que permite la reelección presidencial vía enmienda. Y lo hicieron un día después de que el mismo alto funcionario internacional dijera públicamente que la democracia y el respeto a las instituciones están garantizados en Paraguay.

    No parecen haber notado que la situación ha cambiado radicalmente desde el momento en que HC anunció su decisión de no postularse a las elecciones del año próximo. Pretendían que el jefe de Estado retirara el proyecto de enmienda del Congreso, sin que tuviera la más mínima facultad de hacerlo, puesto que es un tema que corresponde decidir a la Cámara de Diputados. Es más, el tema ni siquiera fue presentado por el Ejecutivo, así que mal podía este poder del Estado apoderarse de él.

    La decisión sobre lo que va a pasar con el proyecto corresponde única y exclusivamente a la Cámara de Diputados, que ya ha tomado providencias al respecto, dándole entrada y girándolo a comisiones. Todo lo que se ha hecho hasta ahora está dentro del marco de lo que disponen la Constitución y las leyes, y todo el mundo lo nota, excepto ellos, los integrantes del “grupete” y los diarios, que continúan con sus discursos violentos y llamando a la alerta ciudadana.

    Lo único que podemos pensar ante esta postura irracional de quienes, desde hace meses, hacen apología de la violencia para impedir que el proyecto pudiera superar el escollo de ambas cámaras, es que estos señores, que presumen de tener trayectoria política, no existen si se les acaba la enmienda.

    Ellos nunca quisieron que se retire el proyecto ni que Cartes renuncie a su candidatura. Lo que querían realmente era que el tema sea rechazado en el Parlamento, supuestamente para que eso demuestre que una mayoría ciudadana estaba en contra del segundo mandato. Como la decisión del presidente los dejó fuera de juego, pretenden seguir reviviendo a la enmienda, una y otra vez, porque saben que sin ella, volverán a perder el protagonismo que, de manera absurda, ganaron en los últimos meses.

    Es por eso que Rafael Filizzola ya anuncia que seguirán las movilizaciones. Y no tiene forma de justificar esto, por eso agrega que el peligro de quiebre institucional sigue latente, lo cual es absolutamente contradictorio porque hace varias semanas que los diarios “amigos” dicen que dicho quiebre ya ocurrió.

    Este es el momento de pacificar el país, calmar los ánimos y ponerse las pilas para trabajar por el bienestar general. Pero ellos no pueden hacerlo porque solo existen gracias a la crisis, la crispación y la violencia. No construyen nada porque no tienen la menor idea de cómo hacerlo. Ellos solo saben destruir. Es lo que han hecho durante todos estos años y lo seguirán haciendo hasta que el voto ciudadano les dé un soplo de realidad y los ponga en el sitio que merecen.

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    Publicado por jotaefeb | 22 abril, 2017, 12:42 pm
  6. El hombre solo

    Por Alfredo Boccia

    Solo, el hombre reflexionó durante los días santos. El proceso de discernimiento lo llevó a recordar cada uno de los sucesos que jalonaron la larga crisis política. Estaba solo, como suele ocurrir cuando los presidentes toman una determinación importante. En verdad, demasiado solo. Cuando lo tuvo claro, redactó la carta en la que anunciaba su desistimiento a seguir pretendiendo la reelección. Su destinatario era algo inexplicable: el arzobispo de Asunción. No comentó nada a ningún político. Quizás haya pensado que fueron ellos los que lo llevaron torpemente a este callejón sin salida. Acababa de tomar una resolución prudente.

    Por eso el lunes pasado la noticia cayó como un rayo en un día soleado. Era el final inesperado de una convulsionada saga de discusiones jurídicas y manifestaciones callejeras. La sensación de alivio general solo fue ensombrecida por los adoquines obtusos que vienen asesorando al presidente. Estos, con cara desencajada, llamaron inmediatamente a una conferencia de prensa en la que aseguraron que la búsqueda de la enmienda prosigue, pese a la renuncia del presidente. La consecuencia fue previsible; la comunicación presidencial perdió el efecto buscado y se diluyó en rumores de todo tipo.

    El martes a la noche había dos concentraciones en el centro de Asunción. Los colorados pro enmienda se reunían en su local partidario y los antienmienda en la Plaza de Armas. Ambas habían sido convocadas antes de conocerse el anuncio presidencial. En ambas reinaba un clima confuso. La reunión de la ANR era una mezcla de festejo de cumpleaños con velorio. Oradores y animadores intentaban insuflar alegría y entusiasmo a una masa más bien apática. Para entonces el presidente había recobrado su incoherencia. En un discurso vehemente afirmaba que había decidido irse, pero juraba que se quedaba.

    Los liberales antienmienda, que sí tenían motivos para celebrar, se dejaron llevar por una desconfianza cercana a la paranoia. Es que entre los antecedentes de mentiras presidenciales y la conferencia de prensa en la que lo contradecían había más temor de ser engañados que sensación de victoria.

    En los días siguientes empezó a quedar en claro que, pese a las desprolijidades y a que todavía no se sepa qué tipo de exequias le darán al proyecto de enmienda, el culebrón está terminando. Insistir con el mismo sería una locura con efectos colaterales terribles. Este fin de semana, en todos los sectores del espectro político nacional, hay gente preguntándose “¿y ahora qué?”.

    Va a ser simpático observar los intentos de unir los fragmentos rotos en todos los partidos. No habrá demasiado síndrome del pato cojo. El hombre no será reelecto, pero elegirá muchos nombres en las listas. Seguirá siendo amado por aquellos preferidos por el dedo filantrópico que financia campañas. No tiene derecho a quejarse. Ha llegado muy lejos. Y acaba de tomar una de las decisiones más inteligentes de su vida.

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    Publicado por jotaefeb | 22 abril, 2017, 8:48 am
  7. Complicaciones del post-cartismo

    Por Marcos Cáceres Amarilla

    El anuncio público de Horacio Cartes de que no será candidato “en ningún caso” en el periodo 2018-2023 descolocó a propios y extraños. Corroboró que el mandatario no se maneja con códigos políticos sino con los de otros ámbitos.

    La declaración posterior de los senadores Juan Darío Monges y Lilian Samaniego, con cara de velorio, de que el trámite legislativo de la enmienda seguiría igual buscó salvar la imagen del partido.

    La jugada oficialista de no desactivar la reelección planteada en el Congreso pese a que el único candidato que tenían se bajó de la carrera, parecería más que nada una maniobra distractiva, mientras se reacomodan las piezas en el tablero partidario.

    Es obvio que si Cartes no será candidato, la enmienda no tiene ningún sentido para la ANR. Pero, si apenas el presidente desechó el plan, los dirigentes colorados decían que se terminó todo, hubiera sido admitir que el partido siempre fue y será un instrumento en manos del mandatario.

    Que el presidente no avisara y mucho menos consultara con el partido y sus aliados antes de tomar una decisión tan grave solamente confirma su manera de actuar y entender el manejo político. El presidente exige lealtad, pero eso no siempre será recíproco, algo que deberán tomar en cuenta quienes se sienten a negociar con él.

    A disgusto, como lo dejó en claro su discurso en la Junta de Gobierno de la ANR, el presidente se volvió atrás en su pretensión de seguir en el poder. Habló de la necesidad de diálogo pero enseguida utilizó un tono agresivo y amenazante contra quienes considera sus enemigos, tanto dentro como fuera de su partido.

    No obstante, el mandatario lució más sincero en esa oportunidad que cuando lee sus mensajes moviendo frenéticamente las manos.

    En el discurso de Cartes en la sede partidaria, quedó claro también que las reglas de la democracia que suponen consensuar, negociar, ceder y buscar equilibrios, no van con él. Cuando habla de diálogo implica que es bajo sus reglas y condiciones.

    Hablando sin libreto y sin teleprompter, Cartes exhibió también la manera en que entiende la disputa política. El mandatario, evidentemente la concibe en términos cuasi esotéricos, como una lucha entre el bien y el mal.

    Llevando la cuestión al plano terrenal y concreto, podemos observar a los “soldados” que el presidente considera ubicados de su lado, que sería el de “los buenos”. Encontramos nombres como Javier Zacarías Irún, Óscar González Daher, Juan Darío Monges, Darío Filártiga, Lilian Samaniego, etc. Del lado “maligno” estarían Juan Carlos Galaverna, Silvio Ovelar, Arnoldo Wiens, Blanca Ovelar, Efraín Alegre, etc. A esta segunda lista, se agregarán seguramente a la brevedad Fernando Lugo y todos los del Frente Guasu.

    Más allá de las elucubraciones celestiales y mientras el oficialismo mantiene, por conveniencia, a la enmienda en el escenario, ya se inició en el Partido Colorado, en forma más o menos evidente, la disputa electoral.

    Aun si consideráramos que la decisión de Cartes de bajarse del proyecto de reelección fue impulsiva, fruto de la presión interna y externa, el camino recorrido con sus aliados en el Congreso tuvo el acierto político de dividir a la oposición y, más aún, de desprestigiarla.

    Sin embargo, tampoco el mandatario ha quedado del todo bien parado y tiene la difícil tarea de escoger a un heredero que tenga el respaldo interno, además de una proyección política capaz de capturar votos más allá de la disciplina y el fanatismo colorado.

    El post-cartismo posiblemente no será un camino de rosas ni para sus adherentes ni para sus detractores.

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    Publicado por jotaefeb | 20 abril, 2017, 8:51 am
  8. Descreimiento
    20 abril, 2017
    El anuncio del presidente Horacio Cartes de que renuncia a su postulación para una reelección, trajo un cierto alivio a la población, pero al mismo tiempo, dejó en evidencia el absoluto descreimiento hacia el presidente. Todavía reina una gran incertidumbre, y la desconfianza se acrecienta con la actuación de los diputados colorados y liberales quienes ayer dieron entrada al proyecto de enmienda aprobado por un grupo de senadores.
    La escasa seriedad que ha demostrado el presidente en el tratamiento de un tema tan fundamental para el funcionamiento de la república, como la modificación de la Constitución Nacional y, sobre todo, sobre sus intenciones de continuar en el poder, lo convirtieron en el hazmerreír a nivel local e internacional. Es peligroso para una nación cuando el mensaje que dirige el principal responsable de la conducción del país no es claro, y más todavía cuando no es creíble.
    El presidente Cartes juró en varias ocasiones que no pretendía la reelección y que era firme en el respeto a la Constitución, eso se difundió a nivel internacional inclusive. Sin embargo, poco tiempo después, inició una furibunda campaña, que le costó el descrédito y el bochorno a nivel nacional e internacional. Fueron una serie de vergonzosos desaciertos y chambonadas, que condujeron a una profunda división en la sociedad paraguaya, generando un alto nivel de indignación. Esto desembocó en la conformación de un senado paralelo, el no funcionamiento normal de una de las principales cámaras del Congreso, manifestaciones violentas con el saldo de la sede del Parlamento incendiada, la muerte de un joven dirigente y un diputado liberal que todavía sigue internado recuperándose del disparo a quemarropa que le desfiguró la cara.
    Luego de todo el desastre generado y ante los pedidos de la iglesia y de organismos internacionales de buscar pacificar el país, el presidente aparece anunciando que desiste de su intención de postularse a un nuevo periodo. Lamentablemente, llega demasiado tarde, cuando ya se tiene encima la muerte de un compatriota y su credibilidad por el suelo. Es de esperar que la clase política saque lecciones de esta desagradable experiencia y que en los próximos gobiernos evitemos el bochorno y, por sobre todo, que sigamos lamentando pérdida de vidas, por culpa de las ambiciones de unos pocos.

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    Publicado por jotaefeb | 20 abril, 2017, 8:48 am
  9. Violentos, no quieren irse
    20 abril, 2017

    La crispación que hubo en el ambiente durante los últimos meses ya no tiene razón de ser. Las aguas han vuelto a su cauce normal con la decisión de HC de no postularse a la Presidencia de la República el año próximo. La minoría opositora violenta, logró su irracional objetivo, solamente “porque el país está primero”, como bien lo aclaró el jefe de Estado.

    Quienes persisten en la absurda idea de seguir alentando el enfrentamiento parecen no entender que la crisis se ha descomprimido y que ya no es tiempo de violencia. En realidad, nunca lo fue, pero sus permanentes ataques e incitaciones hicieron que se llegara a situaciones lamentables como la muerte del joven Rodrigo Quintana.

    Las posturas fueron tan extremistas que al final tenemos que llegar al absurdo de tener que agradecer que haya habido solo una víctima y no como pretendían estos políticos de barricada, que solo saben tirotear al proceso porque son incapaces de participar en la construcción de un país nuevo.

    Durante estos meses se habló de todos los grandes desastres que sobrevolaban el territorio nacional, hasta de una posible guerra civil, lo cual jamás condijo con la actitud de la ciudadanía –la que no fue a la plaza manipulada por los inescrupulosos- que en todo momento se mostró firme en sus reclamos, pero también en sus deseos de solucionar la crisis por la vía del diálogo. Y no pasó nada, salvo que hubo violencia y una muerte a causa de que una clara minoría pretendió imponer sus intereses sin que le importaran un ápice la mayoría ni los intereses nacionales.

    Quedaron heridas, claro que sí. Motivadas más que nada por la virulencia de esta gente que se resiste ahora a aceptar que la presión ha aflojado. Cualquiera pensaría que disidentes y opositores estarían festejando haber logrado que Cartes no se postule en el 2018, que siempre fue el objetivo real que los motivaba.

    Pero no. Siguen mostrando una rabia difícil de justificar en este momento, pretendiendo convencer a la ciudadanía de que la actitud de Cartes no es más que una falacia con la que pretende engañar a todos, y que, finalmente, se postulará para el 2018.

    Ellos saben que esto no es cierto, y que solamente la mente delirante de alguno de ellos es la que pretende convencer a la gente de que el presidente ha mentido públicamente.

    Resulta evidente que esta gente no puede tener espacios en tiempo de paz, de construcción, de proyectos. Y no puede porque los senadores del “grupete” son incapaces de presentar propuestas que convengan a la ciudadanía. Hasta diríamos que son incapaces de pensar por otra gente que no sean ellos mismos, sus intereses y privilegios. Por eso aprovecharon tan bien los últimos meses, cuando –mediante sus propias acciones- lograron crispar a tal punto el ambiente que el debate se volvió irracional.

    Pero esto se acabó señores. Lo único que hacen al persistir en la irracionalidad y la intolerancia es mostrar su verdadera esencia, la de políticos egoístas y ambiciosos que nada tienen que ver con la vocación de estadista que necesita un jefe de Estado para anteponer los intereses nacionales por sobre los particulares. Así que ahora, no les queda otra que trabajar por la pacificación del país. Ya no es tiempo de retrocesos.

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    Publicado por jotaefeb | 20 abril, 2017, 8:48 am
  10. La maldita enmienda

    Paraguay ha tenido una larga secuencia de presidentes mentirosos y atracadores que se mantuvieron en el poder sobre dictaduras largas, al punto que esta es la primera generación completa de paraguayos que vive en democracia y no quieren que les arrebaten su disfrute y compromiso. De ahí que cuando Horacio Cartes interrumpió la siesta de Asunción el lunes 17 de abril para dar a conocer su renuncia a la reelección, muchos no lo creyeron. Estaban seguros de que la carta remitida al arzobispo Valenzuela era una estrategia más de las tantas que ha venido realizando el empresario tabacalero desde su asunción al poder en agosto del 2013. Tuvo que salir a la noche en las redes sociales para que confirmara que había sido él y no un fantasma el remitente de la nota.

    En el país de los mitos vivientes, Cartes dijo que no podía ser reelecto en un ambiente de crispación, que él creó, impulsó, financió e inculpó a los demás. Nunca, sin embargo, dejó entrever una autocrítica. Él más que ninguno ha sido el responsable de una muerte, varios heridos, un congreso quemado y por sobre todo una muestra de rebeldía ciudadana que jamás había pensado fuera posible.

    Detrás de él se fueron por el sumidero de la historia unos 25 legisladores que, reunidos clandestinamente, habían forzado un proyecto a todas luces inconstitucional en su fondo e ilegal en su forma. Han quedado desconcertados y los miembros del principal partido de oposición han perdido su condición de afiliados a esta agrupación política. Fernando Lugo, quien creyó que jugar al tonto y desentendido le iba a durar todo el tiempo, es también uno de los grandes perdedores junto con sus legisladores.

    En el país de los mitos vivientes, Cartes dijo que no podía ser reelecto en un ambiente de crispación, que él creó, impulsó, financió e inculpó a los demás. Nunca, sin embargo, dejó entrever una autocrítica. Él más que ninguno ha sido el responsable de una muerte, varios heridos, un congreso quemado y por sobre todo una muestra de rebeldía ciudadana que jamás había pensado fuera posible.
    El partido colorado dividido tiene que cargar una cruz en penitencia que amenaza con hacerlo perder el poder en los comicios previstos para dentro de un año. Cartes destrozó a todos, primero con su intención de impulsar la enmienda y luego cuando decidió marcha atrás ante la férrea decisión ciudadana, el cabildeo del Vaticano y el mensaje del enviado especial del gobierno de Trump. Se mezclaron los tres y desataron una tormenta perfecta que acabó con la ambición de Cartes. Ahora quieren que saquen la enmienda del ámbito legislativo cuando con la decisión del presidente la misma está muerta. No le harán la cama sus legisladores justo a aquellos que se oponen al partido colorado.

    La maldita enmienda que se llevó a Duarte Frutos y al partido colorado en el 2008 y que empujó a Lugo al abismo en el 2012, vuelve a cobrarse una nueva víctima en Horacio Cartes en el 2017. Es como si los duendes del pasado no permitieran “en ningún caso”, como dice la Constitución paraguaya, que los presidentes electos sean reelegibles.

    Cartes ha comido de la fruta prohibida y ha contaminado el final de su mandato destrozando a su paso a una generación completa de políticos. Lo que no se había podido hacer por las urnas terminó de realizarlo un outsider devenido en político pero pésimo lector de la historia, las tradiciones y los mitos del Paraguay. Cartes, que nunca leyó un libro en su vida y que la primera vez que votó lo hizo por él mismo, tuvo que aprender en carne propia el impacto que tiene la falta de cultura y sensibilidad en los momentos clave.

    Queda recuperarse de este extraordinario gesto cívico que despertó la admiración en Venezuela y Honduras, que ya hubieran querido tener manifestantes paraguayos que supieron parar un intento regresionista que les hubiera llevado a la dictadura. Un voto de confianza en un país que ya no quiere dictadores ni autocracias.

    Benjamín Fernández Bogado

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    Publicado por jotaefeb | 19 abril, 2017, 10:43 am
  11. La burguesía nomás

    Por Guido Rodríguez Alcalá
    Un amigo me explicó el debate sobre la enmienda constitucional de una manera curiosa. Todo ese bochinche, según él, es una lucha entre dos sectores de la burguesía: uno quiere la enmienda y el otro no; es la burguesía nomás, y por eso al pueblo no le importa. ¿Vale decir que Lugo está con la burguesía, porque quiere el rekutu?, le pregunté a mi socio. Él reaccionó como si le hubiera aplicado la picana eléctrica: ¡Cómo vas a decir eso! Lugo está con el pueblo, por supuesto. Él se molestó más cuando le objeté: Entonces Cartes está con el pueblo, porque también quiere el rekutu. No me importa que se haya molestado, aunque me sorprendió su reacción, porque lo consideraba una persona sensata, y es de los que niegan la realidad.

    Es de los que se creen dueños de un burguesímetro, para distinguir entre la burguesía y el pueblo. Burgueses se llamaba, en la Edad Media, a los europeos que vivían en burgos (ciudades), para distinguirlos de los señores feudales, terratenientes que vivían en el campo, del trabajo de los campesinos. Los burgueses eran comerciantes y artesanos; con el tiempo se volvieron industriales y banqueros; hay muchos libros escritos sobre el tema, desde los de Max Weber, que era liberal, hasta los de Karl Marx, que no lo era.

    Pero ¿qué sentido tienen las digresiones sobre la historia de Europa? ¿Para qué pasearse por la historia en vez de reparar en hechos patentes? El 31 de marzo, la Policía dejó que se atacara el Congreso y, horas después, atacó el local del Partido Liberal; en su reacción brutal y tardía, asesinó a Rodrigo Quintana e hirió gravemente a varias personas. Esos crímenes no se pueden minimizar con generalizaciones ñembo sociológicas.

    Por otra parte, al pueblo paraguayo le perjudica que sus parlamentarios, además de cobrar sueldos demasiado altos por no hacer lo que deben, hagan lo que no deben. La maniobra de la reelección, de momento, parece haber fracasado debido a la renuncia de Horacio Cartes, que no quedó tan mal parado. No sé qué harán los parlamentarios que, considerándose opositores, apoyaron la propuesta del presidente. Suponiendo que el proyecto de reelección se archive, quedan muchos problemas que resolver, como la cuestión del presupuesto.

    El presupuesto de este año, con su emisión discrecional de bonos, fue aprobado de manera irregular. ¿Qué pasará con el próximo presupuesto? ¿Nos traerá más bonos, con mayor endeudamiento? Para colmo, endeudamiento con jurisdicción en tribunales internacionales. Las APP son otra posible fuente de conflicto, por la facultad que le conceden al Ejecutivo de negociar en secreto con empresas multinacionales; para colmo, con multinacionales de dudosa trayectoria. ¿Y la hidrovía? ¿Se aprobará ese proyecto ecocida, como se apoyó el de la destrucción del puerto de Asunción?

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    Publicado por jotaefeb | 19 abril, 2017, 10:15 am
  12. ¡Qué muchos fragmentos!

    Por Susana Oviedo
    Qué muchas rupturas produjo el afán reeleccionista del presidente Cartes. Hay fragmentos por todas partes.

    Se rompieron viejas amistades, alianzas, proyectos políticos, sueños, alternativas electorales, promesas, instituciones, puertas y ventanas (edificio del Congreso y local del PLRA), la Constitución Nacional (art. 290) y el reglamento interno del Senado.

    Y ni hablemos de la credibilidad de los políticos y de la Policía Nacional, que se hicieron añicos. O acaso se podrá volver a creer en un Fernando Lugo, Carlos Filizzola o Blas Llano, por citar algunos, o confiar en los policías del país.

    La crisis política en el que derivó el plan del oficialismo, dispuesto a atropellar todo, para incluir en la Carta Magna la figura de la reelección presidencial por medio de una enmienda constitucional nos permitió comprobar muchas situaciones que deberían preocuparnos seriamente.

    Entre ellas, la fragilidad institucional de la República, la voraz intención de los que a través de la política accedieron a cargos en el Estado y desean seguir hasta el fin de sus días en ellos, con sus privilegios pagados por el resto de los ciudadanos. Y no me refiero exclusivamente a Cartes, al que seguro mueven otras motivaciones también, sino a quienes, colgados de la chaqueta del presidente, se embarcaron con entusiasmo al proyecto pro enmienda.

    Sumemos la peligrosa podredumbre de la Policía Nacional; el oportunismo de la mayoría de los dirigentes que no tienen empacho en pasarse a la vereda de enfrente, renunciar a sus principios y a los de su agrupación política, y pisotear su propia trayectoria. Aparecieron demasiados “lobos vestidos de cordero” en este nuevo capítulo de la accidentado acontecer de la política moderna paraguaya.

    Merece especial atención la prevalente actitud de querer resolver las diferencias políticas echando mano a la famosa aplanadora. Esta vez, llevó tiempo, y quién sabe qué más, configurarla en el Congreso. Se unieron temporalmente históricos enemigos para formar una mayoría coyuntural y arrasar, como un tornado, con todo cuanto se le oponía al paso, obviando todos los principios.

    Esta forma de actuar se da en las cooperativas, los clubes, los centros de estudiantes o comisiones vecinales, cuando se busca imponer algo, aunque haya amplia resistencia, lo que delata la débil cultura democrática del Paraguay.

    Este es un asunto que debería tomarse con seriedad y sobre el que hay que trabajar incansablemente.

    Mientras se recogen los múltiples fragmentos, y se reconstruye lo reparable, hay un compromiso que hay que empezar a promover: la reforma de la Constitución. Pero que esta se de en los primeros meses del nuevo gobierno que surja en el 2018, en un tiempo aséptico de electoralismo, y solo entonces decidir, entre tantos cambios que hay que incorporar a la Carta Magna, si incluimos la reelección.

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    Publicado por jotaefeb | 19 abril, 2017, 10:14 am
  13. Legisladores colorados deben retirar proyecto de enmienda

    Ahora que el presidente Horacio Cartes renunció públicamente a seguir intentando violar la Constitución para imponer su reelección, los legisladores del sector oficialista del Partido Colorado deberían también asumir un gesto de sensatez y retirar el ilegal proyecto de enmienda que insisten en hacer aceptar en la Cámara de Diputados. El texto, aprobado irregularmente por un “Senado paralelo”, no tiene ningún sentido, dada su ilegalidad. Por el contrario, la permanencia del proyecto sigue generando desconfianza e indignación en la ciudadanía, además de restarle valor al gesto del mandatario. El país espera que se acabe la crisis y se empiece una nueva etapa.
    El positivo gesto que protagonizó el presidente de la República, Horacio Cartes, al desistir de sus pretensiones de intentar modificar ilegalmente la Constitución para poder ser reelecto en el 2018, no pudo alcanzar el gran impacto que se podía haber esperado en la población debido a la persistencia de los legisladores del oficialismo colorado en seguir impulsando el proyecto de enmienda en la Cámara de Diputados, aun tras quedarse sin su principal candidato.

    De ese modo, la ex presidenta de Partido Colorado, la senadora Lilian Samaniego, y su colega Juan Darío Monges, como voceros de sus colegas, se encargaron de empañar el anuncio presidencial que buscaba descomprimir la grave crisis política, al sostener que no hay ningún cambio en la estrategia seguida hasta ahora y que ellos continuarán adelante para que el proyecto de la enmienda sea finalmente aprobado en la Cámara de Diputados, lo que en la práctica significará consumar la violación de la Constitución.

    La inicialmente aplaudida acción del presidente Cartes, de no insistir en su pretendida reelección, prohibida por la Constitución, como una actitud de renunciamiento “para la profundización del diálogo dirigido al fortalecimiento institucional de la República, en armónica convivencia entre los paraguayos”, según explicó en su carta al arzobispo de Asunción, lamentablemente no ha sido acompañada ni ha sido debidamente respetada por sus propios seguidores del oficialismo colorado en el Poder Legislativo.

    Por el contrario, la afirmación de los senadores Lilian Samaniego y Juan Darío Monges, de que el plan para aprobar la enmienda y violar la Constitución continúa en pie, implica en la práctica un abierto desafío a la actitud del jefe de Estado, poniendo en duda su acción ante la ciudadanía. Esa misma actitud provocadora es además una apuesta a prolongar la crisis política que el jefe de Estado pretende desactivar.

    La actitud de los legisladores del oficialismo colorado marca además una diferencia sustancial con la postura de otros dirigentes del mismo sector, como el propio presidente de la ANR, Pedro Alliana, quien sostuvo que al desistir Horacio Cartes de ser el candidato, el proyecto de enmienda pierde todo sentido.

    Si de veras quieren apoyar a su actual líder y contribuir a que su renuncia a la inconstitucional reelección tenga un positivo impacto para la pacificación del país, los legisladores del sector oficialista del Partido Colorado deben adoptar la misma actitud y retirar cuanto antes el proyecto de enmienda que ha sido presentado a la Cámara de Diputados. El país espera que realmente acabe la crisis y empiece una nueva etapa.

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    Publicado por jotaefeb | 19 abril, 2017, 10:09 am
  14. Fomentar la cultura de la paz

    Por Blanca Lila Gayoso

    Después de todos los disturbios ocurridos días pasados llegó la Semana Santa y luego Pascuas de Resurrección. Es una ocasión propicia para reflexionar sobre la situación del país y poner todo el esfuerzo para construir la paz.

    Todos los ciudadanos queremos la tranquilidad y ojalá que los parlamentarios que originaron esta crisis, recapaciten sobre sus posturas y rectifiquen rumbos para volver a la normalidad.

    Quienes amamos la democracia y el Estado de Derecho, vestimos el luto del dolor, primero por la muerte de Rodrigo Quintana y segundo por la violación de la Constitución; un hecho, resultado de otro. Una acción lamentable que produce otra más triste todavía. Y el espiral de violencia no se detiene.

    Los paraguayos y las paraguayas somos conscientes de lo que está sucediendo en nuestro país. La mayoría no tenemos confianza en los políticos y pensamos que solo quieren sus propios beneficios. Volver a la dictadura sería muy triste después de todo lo que sufrimos en los tiempos de Stroessner y decimos esto, porque si pretenden eternizarse en el poder, es un signo de intentar volver hacia atrás como un cangrejo.

    Mientras tanto, tenemos que analizar con calma, para no añadir más leña al fuego. Monseñor Edmundo Valenzuela, arzobispo de Asunción, viendo cómo se desarrollan los acontecimientos, avisó a los políticos involucrados que si no paran con el tema de la enmienda, esto puede convertirse en una Revolución Civil sangrienta, como fue la del 47. La sociedad, en estos momentos ya está dividida. Por un lado, los que están a favor y otros, que están en contra. Claro que los primeros son interesados y manipulados por seccionaleros, como ocurrió con la diputada Perla Vázquez, que humilla a sus seguidores, ofreciéndoles coquitos y gaseosas. Y cuántos otros aprovechan la pobreza y la ignorancia, compran votos y conciencias, por chauchas y palitos.

    En estas Pascuas de Resurrección, es bueno recordar la vía Crucis de Jesús y todo lo que sufrió en el Calvario para salvarnos de la muerte y del pecado. Nadie entre nosotros se animaría a atravesar por aquello. Al contrario, no salimos de la zona de confort y vivimos la Semana Santa como días de turismo y comidas. Para algunos, la felicidad es alzar las fotos de sus tatakuas con sopas, carnes y chipás, en las redes, exhibiendo su feria de vanidades.

    Tanta frivolidad nos lleva a pensar que si Jesús volviera hoy, otra vez sería crucificado. Así como Pilatos se lavó las manos y quiso que la multitud decida, hoy pasa lo mismo, salvando tiempos y distancias.

    Sobre el mundo se ciñe un oscuro panorama y según el Papa Francisco, puede iniciarse una tercera guerra mundial. A nosotros los paraguayos, de buen corazón y que sentimos el patriotismo, en la piel, en los poros, en la sangre, en el alma, nos corresponde poner todo de nuestra parte para defender la democracia, no a través de la violencia, sino pacíficamente, con tolerancia, argumentos sólidos y mucho patriotismo. Esa es la forma de construir la paz. No mirando intereses particulares, sino viendo que la nación es un proyecto común.

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    Publicado por jotaefeb | 19 abril, 2017, 10:05 am
  15. La amenaza de los golpistas continúa en pie

    El presidente de la República, Horacio Cartes, renunció a postularse a la Presidencia de la República para el periodo constitucional 2018-2023, pero el proyecto de enmienda no ha sido enviado al basurero, como corresponde por violentar la Constitución. Dado que el Mandatario carece de credibilidad, debido a sus reiteradas mentiras con respecto a este deplorable asunto, cabe suponer que otra vez se trata de un ardid para adormecer a la ciudadanía movilizada contra la infame iniciativa. Como la enmienda llamativamente sigue en pie, no sería raro que el hoy ya conocido como persona zigzagueante reanude el asalto en el momento en que lo crea oportuno para satisfacer su sed de poder.

    La política criolla ofrece un montón de alternativas que los “líderes” sacan de la galera en los momentos oportunos. De este modo, no puede descartarse que, si bien Cartes anunció su decisión de no presentarse otra vez “como candidato a Presidente de la República”, si fuera aprobada la enmienda de sangre se le ocurra aspirar en 2018 a la Vicepresidencia de la República y, con cualquier maniobra de sus leales, y una Justicia cómplice, reemplace luego al titular del Poder Ejecutivo electo. Cartes, de este modo, no habrá faltado a la palabra empeñada ante el arzobispo de Asunción.

    Atendiendo a sus veleidosas actitudes, no habría que sorprenderse si recurre a esa triquiñuela. Es más probable, sin embargo, que sus acólitos aguarden a que la Cámara de Apelaciones confirme el fallo de primera instancia que rechazó el recurso de amparo planteado contra la media sanción del proyecto por parte de 25 senadores que armaron una reunión “mau” en una oficina de la bancada del Frente Guasu, bajo la presidencia de un usurpador.

    También podrían estar esperando que la Corte Suprema de Justicia se pronuncie en igual sentido en el juzgamiento de la acción de inconstitucionalidad sobre el mismo procedimiento mafioso. El presidente de la Cámara Baja, Hugo Velázquez, informó que el tema no sería tratado por ese órgano antes de que se pronuncie la máxima instancia judicial, como si ello fuera necesario y sus impulsores no pudieran retirarlo de una buena vez.

    Convalidado así el golpe de los senadores, gracias a la genuflexión del Poder Judicial, los diputados golpistas, a su vez, se sentirían autorizados para asestar el zarpazo final y Horacio Cartes a proseguir su campaña, respondiendo al “ruego” de las masas coloradas, que no puede desoír.

    Se dirá que estas conjeturas son absurdas, pero resulta que los antecedentes del Presidente de la República y el llamativo hecho de que al infeliz proyecto de enmienda no lo haya sepultado en su discurso de antes de ayer, autorizan a sospechar que algo se está tramando, una vez más. Es descabellado pensar, por ejemplo, que los colorados deseen favorecer la ilícita pretensión del senador Fernando Lugo, cuya candidatura fue ratificada de inmediato por el Frente Guasu tras la renuncia de Cartes a la suya. En su comunicado, esta agrupación, con toda caradurez, afirma que la enmienda es una vía “constitucional y legítima” para habilitar la reelección y que debe ser estudiada por la Cámara Baja. Si el cínico exobispo mantiene su candidatura y el desgraciado proyecto fuera aprobado con el voto de los diputados “cartistas”, la ANR le estaría sirviendo en bandeja la Presidencia de la República.

    En vista de que la alternativa que antecede resultaría inverosímil, bien se puede pensar que Horacio Cartes volverá al ruedo en el momento oportuno para disputarle a Lugo en las elecciones el sillón del Palacio de López.

    Esta dramática historia solo puede tener un punto final con el merecido carpetazo que se le dé al fraudulento proyecto de enmienda. Aquí no están en juego las intenciones reales o supuestas de Horacio Cartes y de Fernando Lugo, sino la institucionalidad republicana. Aunque en verdad renuncie a toda otra aspiración que no sea la de convertirse en senador vitalicio en 2018, la herida causada al orden jurídico por Cartes y su compañero de ruta seguirá abierta, afectando seriamente la convivencia ciudadana. El inconstitucional proyecto de enmienda, aprobado en una sesión “mau” del Senado, no merece ni siquiera ser tratado en la segunda instancia parlamentaria. Pero sigue allí, pendiendo como una espada de Damocles sobre el país, quizás para que en el momento que se crea propicio, el Presidente de la República o algún otro lo reviva como al Ave Fénix.

    La amenaza no está conjurada, así que la ciudadanía debe continuar en pie de alerta mientras el maldito proyecto de enmienda siga contaminando el ambiente.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/la-amenaza-de-los-golpistas-continua-en-pie-1585250.html

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    Publicado por jotaefeb | 19 abril, 2017, 10:04 am
  16. Terrorismo mediático
    19 abril, 2017

    Los hechos transcurridos en los últimos meses y, especialmente, en las últimas semanas, arrojan un sinfín de aprendizajes que los paraguayos debemos asimilar, una vez recuperados del estupor de todo lo acontecido. Y es que nadie, en su sano juicio, hubiera imaginado tiempo atrás que las disputas por una figura como la reelección, vigente en todos los países civilizados del planeta, desataría los eventos de público conocimiento. Nadie que no haya incorporado a su análisis el papel desempeñado por los grandes grupos mediáticos -y sus marionetas políticas-, que desplegaron una bestial campaña al servicio de la intolerancia y liquidaron la discusión política al trasladarla al terreno de la violencia, ejercida por sectores minoritarios de la sociedad que terminaron imponiendo su voluntad a costas del régimen institucional de la República.

    Quien diga que no quedó perplejo al observar cómo un grupo de vándalos incendiaba el Congreso, miente, al igual que cuando tomó conocimiento del atropello a la sede del PLRA y el crimen del joven Rodrigo Quintana. Pero estos hechos no surgieron de la nada. Fueron el resultado de un proceso que se había iniciado en el Senado con los denominados “disidentes”, aglutinados bajo la figura de Mario Bado Benítez (“la esperanza del stronismo” para retomar el poder político), quienes al poco tiempo de asumir sus bancas ya desarrollaron una política de boicot permanente al gobierno de Horacio Cartes, aliándose para el efecto con cualquiera que apuntara en el mismo sentido.

    Sobre estos actores políticos, los “disidentes”, y otros de menor relevancia política, como el grupo que integran Desirée Masi, Eduardo Petta y otros, se montaron los principales medios de prensa, con ABC color a la cabeza, que rápidamente se convirtieron en la dirigencia del bloque antigubernamental e impulsaron la “cruzada” en pro de recuperar su papel como poder fáctico, así como sus privilegios, que los perdieron con el arribo de Cartes al Palacio de los López.

    Desgraciadamente, la violencia política es parte de nuestra historia. Los grupos de poder siempre propiciaron escenarios violentos para controlar el Estado, imponer su voluntad y eliminar cualquier traba que les impida o dificulte seguir acumulando de manera impune. Incluso lo hicieron ante el riesgo de que esto sucediera, como cuando Zuccolillo “se jugó” con Lino Oviedo y encubrió el magnicidio de Luis María Argaña, a quien veía como un peligro potencial para sus intereses.

    Lo que vivimos en las últimas semanas es una repetición del “método” que ya habían aplicado. Se lanzaron sin descaro alguno a manipular alevosamente a la opinión pública, construyendo la “idea” de que la enmienda era sinónimo de “quiebre institucional”, que “se instaló una nueva dictadura” y, en consecuencia, llamaron abierta e insistentemente a “resistir a los usurpadores por todos los medios”.

    Fueron decenas de tapas de diarios, horas de noticieros de TV y de programas enteros en las radios pertenecientes a estos poderosos grupos mediáticos, en los que abundaban las declaraciones belicosas incitando a la ciudadanía a protagonizar actos de violencia, al igual que las amenazas de “guerra civil” y de hacer correr “ríos de sangre”. A la vez, estigmatizaron a todo aquel que tuviera la osadía de manifestarse a favor de la reelección, a quien automáticamente convertían en un ser despreciable por su “complicidad con la tiranía”.

    Esta fue la antesala del caos que se desató la noche del 31de marzo y la madrugada del 1°, que como no les fue suficiente para tumbar al gobierno, como planearon, prosiguieron con sus amenazas de prenderle fuego no solo al Congreso sino al país entero.

    Con este discurso violento y estos actos criminales, los sectores minoritarios arrinconaron a las mayorías que quieren vivir en paz y en libertad, e impusieron su voluntad mediante la estrategia del miedo, pisoteando con absoluta impudicia el sistema institucional y la democracia.

    Las consecuencias ya todos conocemos. El presidente se vio en la obligación de dar un paso al costado y a millones de electores se nos birló el derecho a decidir sobre un tema que es de nuestra directa incumbencia.

    Pero hay algo más grave y perverso en este escenario diseñado por el poder fáctico de los grandes medios. El “mensaje” que nos dieron es que “la minoría manda”, por medio de la fuerza y de las campañas intimidatorias.

    Si hay una lección que los paraguayos debemos aprender de todo lo sucedido, para seguir viviendo en democracia, es que nunca más debemos permitir que estos facinerosos repitan sus métodos terroristas, que buscan enterrar la tolerancia y convertirse en los único con derecho a “pensar”, opinar y decidir por todos.

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    Publicado por jotaefeb | 19 abril, 2017, 10:02 am
  17. La maldita enmienda

    Por Benjamin Fernandez Bogado

    Paraguay ha tenido una larga secuencia de presidentes mentirosos y atracadores que se mantuvieron en el poder sobre dictaduras largas al punto que esta es la primera generación completa de paraguayos que vive en democracia y no quieren que les arrebaten su disfrute y compromiso. De ahí que cuando Horacio Cartes interrumpió la siesta de Asunción el lunes 17 de abril, para dar a conocer su renuncia a la reelección muchos no lo creyeron. Estaban seguros que la carta remitida al arzobispo Valenzuela era una estrategia más de las tantas que ha venido realizando el empresario tabacalero desde su asunción al poder en agosto de 2013. Tuvo que salir a la noche en las redes sociales para que confirmara que había sido él y no un fantasma el remitente de la nota.

    En el país de los mitos vivientes, Cartes dijo que no podía ser reelecto en un ambiente de crispación que él creó, impulsó, financió e inculpó a los demás. Nunca sin embargo dejé entrever una autocrítica. Él más que ninguno ha sido el responsable de una muerte, varios heridos, un congreso quemado y por sobre todo una muestra de rebeldía ciudadana que jamás había pensado fuera posible.

    Detrás de él se fueron por el sumidero de la historia unos 25 legisladores que reunidos clandestinamente habían forzado un proyecto a todas luces inconstitucional en su fondo e ilegal en su forma. Han quedado desconcertados y los miembros del principal partido de oposición han perdido su condición de afiliados a esta agrupación política. Fernando Lugo creyó que jugar al tonto y desentendido le iba a durar todo el tiempo es también uno de los grandes perdedores junto con sus legisladores.

    El partido colorado dividido tiene que cargar una cruz en penitencia que amenaza con hacerlo perder el poder en los comicios previstos para dentro de un año. Cartes destrozó a todos primero con su intención de impulsar la enmienda y luego cuando decidió marcha atrás ante la férrea decisión ciudadana, el cabildeo del Vaticano y el mensaje del enviado especial del gobierno de Trump. Se mezclaron los tres y desataron una tormenta perfecta que acabó con la ambición de Cartes. Ahora quieren que saquen la enmienda del ámbito legislativo cuando con la decisión del presidente la misma está muerta. No le harán la cama sus legisladores justo a aquellos que se oponen al partido colorado.

    La maldita enmienda que se llevó a Duarte Frutos y el partido colorado en el 2008, que empujó a Lugo al abismo en el 2012 vuelve a cobrarse una nueva víctima en Horacio Cartes en el 2017. Es como si los duendes del pasado no permitieran “en ningún caso” como dice la Constitución paraguaya que los presidentes electos sean reelegibles.

    Cartes ha comido de la fruta prohibida y ha contaminado el final de su mandato destrozando a su paso a una generación completa de políticos. Lo que no se había podido hacer por las urnas terminó de realizarlo un outsider devenido en político pero pésimo lector de la historia, las tradiciones y los mitos del Paraguay. Cartes que nunca leyó un libro en su vida y que la primera vez que votó por él mismo, tuvo que aprender en carne propia el impacto que tiene la falta de cultura y sensibilidad en los momentos claves.

    Queda recuperarse de este extraordinario gesto cívico que despertó la admiración en Venezuela y Honduras que ya hubieran querido tener manifestantes paraguayos que supieron parar un intento regresionista que les hubiera llevado a la dictadura. Un voto de confianza en un país al que ya no quiere dictadores ni autocracias.

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    Publicado por jotaefeb | 18 abril, 2017, 12:51 pm
  18. La ciudadanía no permitirá violación de la Constitución

    El presidente Horacio Cartes anunció ayer que desiste de sus intenciones de postularse para una reelección en el 2018. La reacción de la ciudadanía no se hizo esperar y se pudo percibir el absoluto descreimiento en que ha caído el presidente ante la sociedad. Le sucedió lo del pastorcillo mentiroso, ya que tantas veces declaró que no tenía intenciones reeleccionarias, mientras sus principales referentes impulsaban a tambor batiente la violación de la Constitución Nacional para instalar la enmienda.
    Nadie sabe a ciencia cierta las causas que impulsaron al presidente a tomar la determinación. Muchos celebran porque trae un poco de tranquilidad al ambiente político y puede abrir el camino para reencauzar la institucionalidad de la república, resquebrajada con la Constitución de un senado paralelo y la profunda fragmentación en la sociedad paraguaya. El daño ya está hecho. Hay una sociedad dividida, un Congreso que no puede operar normalmente y un compatriota joven asesinado por la policía.
    Lo positivo de todo esto es la madurez que viene demostrando la ciudadanía movilizada, que pese a que el presidente anunció que desiste de candidatarse a la reelección, sigue en las calles, exigiendo el retiro del proyecto de enmienda aprobado por un grupo de senadores cartistas. La clase política tiene que entender que la tecnología ha contribuido enormemente a fortalecer la democracia y los mecanismos de participación ciudadana. Hoy, la gran mayoría de los paraguayos cuenta con un celular y se informa, debate y participa por medio de las redes sociales. Eso se puede ver en todo el país, donde a diario en cada pueblo hay movilizaciones espontáneas de ciudadanos que se convocan vía redes sociales y salen a la calle.
    Corresponde pues, ahora a la clase política, tomar el mensaje que le está pasando el electorado y procurar volver a reencauzar la nación por el camino de la institucionalidad. Una enmienda constitucional a los apurones, concebidos en una sesión irregular e ilegal, no contribuirá de ninguna manera al fortalecimiento de la democracia ni a la modernización del Estado, como de forma falaz algunos oficialistas quieren hacer entender.
    Se debe modernizar el Estado y se puede incorporar la figura de la reelección, pero mediante una reforma constitucional que contemple la modificación de varias instituciones incorporadas a la Carta Magna de 1992 y que ahora están demostrando que son inservibles, no representan a nadie y en otros casos, inclusive, constituyen un peligro para la democracia. Ahora es el momento, de la madurez y de las negociaciones, con vista a un nuevo modelo de sociedad. Es lo que la ciudadanía que salió a la calle está esperando de sus dirigentes.

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    Publicado por jotaefeb | 18 abril, 2017, 8:45 am
  19. SEMANA TENSA
    Andrés Granje
    Transcurrió una semana que debió ser de reflexión, de paz, de reencuentro familiar, los viajes al interior se hicieron, los encuentros familiares también, inclusive la tradición más viva que nunca de la cocción de la chipa y la sopa de semana santa en familia. Pero todo esto dentro de una inevitable tensión, de la calma que precede a las grandes tormentas y cataclismos, pues sigue latente el peligro de la violación de la constitución nacional. Todos sabemos que los réprobos están buscando solamente el mejor momento para atacar y que ese momento puede ser el miércoles en la sesión de la Cámara de Diputados, cuando introduzcan el tema ya aprobado en una reunión oprobiosa, entre cuatro paredes en la Cámara de Senadores y causó la indignación de la ciudadanía en general y que el pueblo saliera a las calles a protestar.
    En esta ocasión, para dar más dramatismo a la acción, los EE.UU. envía a su secretario de Estado Adjunto para Asuntos Hemisféricos, Francisco Palmieri, o casualidad, a entrevistarse con las autoridades nacionales. Específicamente se reunirá con el titular de Diputados el martes, el Dr. Hugo Velázquez, uno de los propulsores de la enmienda constitucional aunque en esta oportunidad a mostrado más discreción que el ungido fraudulentamente como titular de la Cámara de Senadores el Dr. Julio Cesar Velázquez, quien para legitimar el robo no dudó en aceptar la presidencia fulle, para asestar el mortal golpe a la democracia en nuestro país. Debemos recordar que el país del norte ya había emitido un comunicado instando a respetar la Constitución y la institucionalidad.
    En fin, la ciudadanía sana de esta república, la que ya no quiere vivir bajo el yugo de la dictadura y el oprobio, la que quiere seguir viviendo en libertad está expectante y resistirá cualquier suceso extraño que pueda dañar las conquistas sociales y políticas obtenidas en estos trabajosos años de la apertura democrática. Además existe felizmente nuevas generaciones de paraguayos que no conocieron el horror de lo que ha sido la época dictatorial en el Paraguay, esos jóvenes nacieron en democracia, viven en democracia y no permitirán que este estatus de vida que llevan sea alterado por la voracidad de mesiánicos totalitarios y sus adoradores lame botas y oportunistas.

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    Publicado por jotaefeb | 18 abril, 2017, 8:44 am
  20. Los violentos están de fiesta
    18 abril, 2017

    Durante meses crearon el ambiente de inestabilidad política que finalmente hizo crisis el pasado 31 de marzo, le prendieron fuego nada menos que a la sede del Congreso y prosiguieron, sin titubeos, con el chantaje extorsivo de incendiar el país, si el presidente se mantenía en que la ciudadanía, referéndum mediante, sea la que decida instituir o no la figura de la reelección. Hasta que lograron su objetivo, por más que los Augusto Dos Santos y otros improvisados de las comunicaciones, así como de la política, malgasten su tiempo intentando demostrar a alguien lo contrario. La política se mide por sus resultados y estos saltan a la vista. Por sobre las instituciones -y en contra de éstas-, se impusieron los que amenazaban con “guerra civil” y “ríos de sangre”, sentando así un precedente nefasto para nuestra democracia. El renunciamiento de Horacio Cartes, más allá de la grandeza personal que representa, es la primera consecuencia práctica de esta derrota.

    ¿Por qué se llegó a esta situación, tan perjudicial para la institucionalidad de la República? ¿Por qué hoy la “palabra de orden”, o la “estrategia”, al decir de la senadora Desirée Masi, es “armar quilombo” para lograr los fines que cualquier sector se proponga? ¿Cómo fue posible que grupos políticos minoritarios y parlamentarios de muy escaza representación lograran sus objetivos por medio de la fuerza bruta?

    Los rostros políticos del frente antienmienda son figuras, en general, de muy poca monta, empezando por Efraín Alegre, que como titular del PLRA tiene el “mérito” de haber destrozado a su partido, de cuyas ruinas quiere recuperar mercadeando con el crimen del joven Rodrigo Quintana. Los demás son personajes aún menos influyentes, como Desirée y su marido Rafael, o Eduardo Petta, que no representa a nadie, quienes sin embargo desempeñaron el papel más belicoso de esta historia, con la anuencia cómplice, claro está, de sus aliados estratégicos de la disidencia de la ANR.

    A simple vista resulta pues incomprensible el desenlace de los acontecimientos, hasta incluir en el análisis el rol ejercido por los principales medios de prensa, especialmente los pertenecientes a Aldo Zuccolillo, el gran articulador de la campaña de desestabilización que impulsa desde hace tiempo, valiéndose de los citados personajes grises de la política nacional, por el solo hecho de que le resultan funcionales a sus intereses.

    ¿Y cuál es el interés fundamental que persigue “Acero”? Simple. Recuperar el lugar simbólico, y sobre todo efectivo, que cumplió en la sociedad como poder fáctico determinante en todos los gobiernos de la etapa democrática, que lo había perdido desde que asumió Horacio Cartes.

    Esta es la causa fundamental de la crisis, creada y potenciada por ABC Color, al que se sumaron activamente los medios de Antonio J. Vierci, siempre listo para sacar el mayor provecho.

    Desde luego que el oficialismo cometió un rosario de errores, que facilitó enormemente la campaña de estos poderosos grupos.

    En el terreno político, los desaciertos se hicieron notorios ya desde el 25 de agosto del año pasado, cuando no fueron capaces de anular la escandalosa maniobra de los sectores antienmienda, que presentaron un proyecto proreelección al solo objeto de rechazarlo, para que no pueda tratarse antes de un año. Luego se produjo el bochorno de las firmas truchas, que pusieron en cuestión las cientos de miles que fueron reales y, finalmente, la forma en que procedieron para aprobar la enmienda, cuyo contenido dejó más de un flanco para cuestionar su constitucionalidad, a lo que debe añadirse el haber perdido la batalla en las calles, al no movilizar a los simpatizantes de la enmienda.

    En el campo de los medios, los órganos comunicacionales del gobierno directamente brillaron por su ausencia. Los “asesores” en esta materia le dejaron la cancha completamente libre a Zuccolillo y su pandilla. No fueron capaces siquiera de explicar en qué consistía la enmienda, que sería sometida a un referéndum,etcétera, y jamás respondieron a la montaña de mentiras difundidas por ABC, Cardinal, Última Hora y Telefuturo. Errores que se mantuvieron hasta el día de ayer, cuando en vez de aconsejar al presidente un mensaje a la nación, explicando que su renuncia respondía exclusivamente a los fines de pacificar a la República y responsabilizando de la situación a los verdaderos culpables, sugirieron una escueta nota al arzobispo de Asunción (¿?).

    Un análisis completo amerita desde luego mayores consideraciones. Pero a modo de balance preliminar, podemos afirmar que la postura del presidente contribuirá decididamente a que el conflicto disminuya. Sin embargo, el costo que se pagó para ello es altísimo, al impartirse el mensaje de que por medio de la violencia se obtienen los objetivos, lo cual debe ser revertido en el futuro, para bien de la democracia y la institucionalidad de la República.

    http://www.adndigital.com.py/los-violentos-estan-de-fiesta/

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    Publicado por jotaefeb | 18 abril, 2017, 8:28 am
  21. La puerta equivocada

    Por Óscar Germán Latorre
    Cuando iniciaba este artículo, surgió la información de que el presidente de la República, Horacio Cartes, comunico al arzobispo de Asunción, Edmundo Valenzuela, su decisión de no presentarse como candidato en los comicios del 2018.

    Esa renuncia, aclaro desde ya, no significa que el proyecto de enmienda sea automáticamente retirado, pues eso no perjudica ni altera que la enmienda sea una vía constitucional para permitir la reelección, dado que se trata de un trámite exclusivamente legislativo en el que el presidente de la República no puede ni debe tener injerencia.

    Claro está que esta consideración, irrebatible desde el punto de vista jurídico, no implica que necesariamente el proyecto sea aprobado por la Cámara de Diputados, pues esa renuncia genera una variante sustancial en los motivos de presentación del proyecto y plantea consideraciones de carácter exclusivamente político que deben ser analizados por los diputados y también por los partidos y movimientos políticos que respaldan el proyecto.

    Sin ser clarividente, sin embargo, parecería que el proyecto de enmienda está definitivamente condenado a su rechazo, exclusivamente por motivos políticos. Las mentiras de los políticos de la oposición y de sus aliados, los colorados disidentes, y de algunos medios de prensa han triunfado en su propósito de desinformar y confundir al pueblo sobre la viabilidad del proyecto aprobado en la Cámara de Senadores. Formulada esta consideración, pasaré a abordar lo que tenía proyectado redactar.

    La sensación de injusticia reinante en el sistema judicial no solo es consecuencia de la corrupción o ineptitud de los jueces, sino también –y en muchos casos– por las falsas expectativas creadas a sus clientes por los abogados en relación a la suerte de un juicio determinado.

    Cuando el abogado plantea equivocadamente una demanda o es incapaz de probar los hechos en que ella se sustenta, normalmente debería concluir con el rechazo de la acción instaurada o del planteamiento de la parte demandada, en su caso.

    Esta debe ser la consecuencia constante de una correcta administración de justicia, donde muchas veces el legítimo derecho de una de las partes se ve obstruido, imposibilitado y condenado por la impericia del abogado que la representa.

    Un claro ejemplo de lo que aquí se está expresando se manifiesta en la acción de amparo presentada por el presidente de la Cámara de Senadores y en la acción de inconstitucionalidad incoada por senadores de la oposición y de la disidencia colorada, contra las resoluciones adoptadas por 25 senadores en relación a la modificación del reglamento interno y al proyecto de enmienda constitucional aprobados en dicha Cámara.

    En cuanto al amparo constitucional, el mismo fue desestimado por la jueza interviniente, alegando que al existir una acción de inconstitucionalidad ante la Corte Suprema de Justicia y con el mismo objeto, podría dar lugar a sentencias antagónicas. Sin compartir el argumento expuesto por la magistrada, me permitiré brindar tres razones fundamentales que tornan claramente inviable la acción de amparo promovida:

    1. La acción de amparo está prevista en la Constitución Nacional y el Código de Procedimientos Civiles para permitir que la persona que se siente afectada por algún acto ilegítimo de un particular o de algún órgano del estado pueda reclamar a cualquier juez de Primera Instancia la cesación de tal acto ilegítimo.

    Por una cuestión de lógica elemental, la acción de amparo debe ser promovida contra la persona a la que se considera responsable del acto ilegítimo. En este caso, se trata de una resolución emitida por la mayoría de los miembros del Senado que aprueba el proyecto de enmienda constitucional para someter a referéndum si la reelección presidencial es o no aceptada por el pueblo soberano.

    Por consiguiente, el acto ilegítimo es atribuido al Senado y, sin embargo, la acción de amparo está instaurada contra la Cámara de Diputados, que recibió el proyecto pero que aún no le ha dado entrada ni tampoco ha fijado fecha para el estudio de ese proyecto.

    Más aún, el presidente de la Cámara de Diputados ha afirmado reiteradamente que no se dará trámite al proyecto, mientras se encuentra pendiente la convocatoria realizada por el presidente de la República a los representantes de los distintos partidos y movimientos políticos con representación parlamentaria.

    Más allá de aparecer el resultado de esa convocatoria como un fracaso por la negativa del presidente del Senado, del Partido Liberal Radical Auténtico, del partido Demócrata Progresista y del Movimiento Avanza País, lo cierto es que no puede sostenerse que exista algún acto ilegítimo que pueda ser atribuido a la Cámara de Diputados y justificar la acción de amparo promovida contra ella.

    Evidentemente, en la acción de amparo ha sido dirigida contra la puerta del vecino y no contra el autor del supuesto acto ilegítimo y ello torna preliminarmente inadmisible su admisión.

    2. A través de la acción de amparo se pretende evitar que la Cámara de Diputados estudie, analice y se expida sobre el proyecto de enmienda que le fuera remitido. En tal situación, debe recordarse que el art. 565 del CPC dispone: “La acción de amparo… no procederá: …c) cuando la intervención judicial impidiere directa o indirectamente la regularidad, continuidad o eficacia de la prestación de un servicio público o desenvolvimiento de actividades esenciales del Estado”.

    Siendo el tratamiento de cualquier proyecto de resolución o de ley que se encuentra en trámite en una de las Cámaras del Congreso, la acción de amparo debe indefectiblemente ser rechazada porque con ella se pretende paralizar el desenvolvimiento de una actividad esencial de un poder del Estado. La doctrina y la jurisprudencia, en este sentido, son uniformes en cuanto al rechazo de una acción de amparo que tenga tal objeto.

    La magistrada resolvió correctamente rechazar el amparo promovido, pero creo que su argumento podría haber sido mejor y quedará a cargo del Tribunal de Apelación el estudio del recurso planteado, que en ningún caso podrá dar lugar a un fallo revocatorio, aun esbozando una fundamentación distinta de la magistrada inferior.

    3. Las circunstancias planteadas en ocasión de ese tratamiento y de la resolución emitida constituyen cuestiones que hacen al desarrollo de un trámite de exclusiva y excluyente potestad del Senado.

    Siendo así, se trata de una cuestión que la doctrina y la jurisprudencia nacional y extrajera consideran como “no justiciable”. Los jueces son garantes del ordenamiento jurídico mediante la interpretación de la ley y de la Constitución; se encuentran sometidos a los mandatos de la Constitución y de la ley, más igualmente son los que realizan la interpretación y aplicación de las mismas.

    De ahí que deben ejercer un cierto autocontrol, lo que constituye el origen de la doctrina de las cuestiones políticas no justiciables, evitando de tal modo tanto la “judicialización de la política” como la “politización de la justicia”. Y cabe aquí recordar lo dispuesto en el artículo 3 de la Constitución Nacional, que reza: “Del Poder Publico.- El pueblo ejerce el Poder Público por medio del sufragio.

    El Gobierno es ejercido por los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial en un sistema de separación, equilibrio, coordinación y recíproco control. Ninguno de estos poderes puede atribuirse, ni otorgar a otro ni a persona alguna, individual o colectiva, facultades extraordinarias o la suma del Poder Público”.

    “…En los Estados más viejos y experimentados, los tribunales excluyen ellos mismos de su competencia las cuestiones políticas o actos de gobierno. Los problemas políticos fundamentales no tienen nada de judicial. Remitidos a una legalidad normativa pueden contrariar mejor que favorecer la necesidad de compromiso político que experimenta toda sociedad” (Löwenstein).

    Por esas tres razones, la acción de amparo está definitivamente condenada a su rechazo. En cuanto a la acción de inconstitucionalidad planteada por miembros del Senado perteneciente a la oposición y la disidencia colorada le es aplicable igualmente el principio de la cuestión no justiciable explicada precedentemente.

    Por lo expuesto, parecería que en ambas acciones (de amparo e inconstitucionalidad) se ha prescindido del contenido jurídico para simplemente formular imputaciones que no se compadecen de la doctrina, de la jurisprudencia, de la ley ni de la Constitución.

    Los abogados debemos ser serios y actuar siempre conforme a la ley y no simplemente para responder a los intereses políticos de nuestros mandantes con el propósito de confundir a la ciudadanía con la formulación de tales acciones. Los abogados somos auxiliares de la Justicia, aunque muchas veces somos generadores y promotores de las injusticias o pronunciamientos previsiblemente desfavorables para nuestros mandantes.

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    Publicado por jotaefeb | 18 abril, 2017, 8:22 am
  22. El gesto de Cartes

    El presidente Horacio Cartes hizo pública su decisión de no aceptar una postulación presidencial para las elecciones que se celebrarán en abril del 2018. Observándolo desde la cultura política Paraguaya, se trata de un gesto de grandeza que es valorable y plausible.

    Este mensaje claro y contundente lleva consigo una opción clara por culminar la gestión de Gobierno 2013/2018 en un clima de serenidad política que le permita privilegiar los logros que se han alcanzado y las metas que aún quedan por resolver.

    También queda claro que con esta posición el presidente Cartes llama a todos los paraguayos a restablecer el clima de diálogo y fraternidad, a evitar situaciones de inquietud que puedan producir enfrentamientos y mucho menos a consecuencia de las diferencias de pensamiento político.

    Esta es una lección que merece ser asumida, principalmente por la clase política: nunca más debe suceder que a consecuencia de un debate, por más ardoroso que fuera, arda el congreso, se violente la calle o se pierda una valiosa vida joven.

    Por ello el mensaje presidencial debería asumirse también como un llamado a la acción contra la violencia, ese gesto fácil de enemistad que surge no solo en la capital Asunción sino incluso en el interior cuando las posiciones políticas están encontradas.

    Los partidos políticos y líderes de la oposición deben recapacitar sobre las implicancias de las posiciones extremas, buscando por todos los medios construir la convivencia plural y el diálogo por sobre el enfrentamiento estéril.

    Es probable que quienes recogen peces en el río revuelto estuvieran desde ayer a la tarde buscando motivos para sacarle mérito a este paso, es la fórmula como funciona la oposición política en el Paraguay desde siempre y esto no exime a ningún partido político.

    La ciudadanía tiene la oportunidad ahora de tomar una fotografía de las posturas cívicas de reacción a este gesto.

    Los que asumen el “Paraguay primero” depondrán sus actitudes belicosas y la convocatoria a la violencia que solo trajo lágrimas y dolor; los que han estado lucrando con la violencia, con las imágenes espectaculares y reiteradas de sangre y fuego, lo asumirán como una derrota porque –debe decirse– este escenario era ideal para algunos “postulantes” a congresistas y presidentes en las elecciones del año que viene.

    Esta forma de salvajismo político y mediático cuyo fin ha justificado todos los medios no debería repetirse en el futuro porque siempre serán los ciudadanos los que exponen sus vidas, mientras los instigadores de la violencia siempre estarán a buen resguardo.

    El gesto del presidente Cartes también promoverá un nuevo escenario político en el que tienen mucho que perder violentos como Efraín Alegre que estuvo en todo este tiempo asumiendo gestos de patoterismo político con el único objetivo de mejorar sus niveles de puntuación en las encuestas. Muestras que por cierto le daban un deplorable resultado en todos estos meses.

    La paz desde el renunciamiento a la que convoca el presidente Cartes es una mala noticia para estos personajes que vivirían su rol con mayor comodidad en el Paraguay de los cuartelazos de la primera mitad del siglo pasado porque su único combustible es la confrontación.

    Pero tal paso al costado será también un desafío creativo para la clase política que tendrá que encontrar caminos para postulaciones que se encuentren al nivel de los nuevos tiempos, fundamentalmente que sepan sostener el clima de respeto internacional y claro liderazgo en materia económica que se ha logrado edificar.

    El Partido Colorado también tiene un desafío. De su vientre nació la propuesta de la reelección. Deberá asumir con mucha grandeza la decisión del presidente Cartes y entender el paisaje político y social que se vive en este momento y acompañarlo en esta decisión.

    Horacio Cartes verá con el correr del tiempo, más que nada al culminar el presente mandato, el alto rédito de su decisión de ayer. Su gestión podrá ser mejor valorada y su legado de avances observado desde una mirada objetiva y sin apasionamientos, le ofrecerá – con lo que aún resta por hacer– la incomparable sensación del deber cumplido.

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    Publicado por jotaefeb | 18 abril, 2017, 8:21 am
  23. Que el Conejo les lleve

    Por Lupe Galiano

    Cuando el general Rodríguez se disfrazó de demócrata intentó hacer bien las tareas: convocó a una constituyente, de donde salió una nueva Constitución que no dejó un pelo sin hebilla. Casi todos los derechos de casi todos están contemplados. Hay que decir casi porque casi nadie se quedó sin “su” artículo protector y siempre habrá alguien que no se sienta debidamente incluido, aunque sea en las letras.

    Hasta se intentó garantizar a la misma democracia con el no rotundo a la reelección presidencial. Pero un cuarto de siglo después esta consigna ya no se ve tan necesaria. Incluso muchos –sin ser cartistas ni luguistas– pensamos que hasta sería saludable permitir a un presidente que gobierne más de un mandato.

    Así que la furia de tantos demostrada aquel último viernes negro de marzo no está en la enmienda, la reelección, el referéndum o cualquier otro mecanismo –trucho o legal– que permita a Cartes, a Lugo, a Nicanor y hasta al mismísimo Lucho volver a blandir el bastón del doctor Francia.

    La molestia de muchos pasa por el procedimiento: querer forzar un arreglo de la Constitución que más se parece a un trato apu’a que a un planteamiento serio y pensado.

    Más allá de este debate circunstancial, el origen de la crisis está instalado desde el día en que comenzamos a respirar los aires de la democracia. El verdadero enojo ciudadano es hacia la misma clase política. Somos una ciudadanía cansada de ver cómo un concejal de Ñati’û Cartera tiene más privilegios que un aportante de IPS con 30 años de antigüedad.

    Estamos cansados de las niñeras de oro, los caseros de oro, los fotocopiadores de oro y las hadas madrinas de oro.

    Y aquí tenemos tres clases de ciudadanía: los más vivos que se amistan con los seccionaleros (de cualquier partido) para conseguir un puestito, una licitación o un negocio’i; los de segundo piso que aceptan el moderno vaka’i con caña transformado en Niko con galletas; y los teletubis, que son todos aquellos que simplemente quieren que las leyes se cumplan en igualdad de condiciones para todos y que alguien inicie algún día un camino hacia políticas públicas que contemplen aunque sea el 1% de los más de 300 artículos de la Constitución Nacional, que habla desde el derecho a tener un lugar propio donde caerse muerto, hasta la garantía de calidad de vida.

    Pero hoy, seguramente, volvemos a calentar motores para hablar de la reelección, que beneficia a cinco personas. Mientras tanto, los 6 millones de ingenuos vamos a seguir esperando que el Conejo de Pascua nos garantice nuestros derechos o, mejor, se lleve a esta manga de avivados que hacen de la política un negocio.

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    Publicado por jotaefeb | 18 abril, 2017, 8:20 am
  24. Trampa para la impunidad

    Por Enrique Vargas Peña
    Horacio Manuel Cartes Jara por tercera o cuarta vez renunció ayer a su ansiada reelección, en la tercera o cuarta trampa que viene haciendo para engañar al pueblo paraguayo, esta vez, entre otros objetivos deleznables, para ocultar su responsabilidad en la represión que terminó en el asesinato de Rodrigo Quintana.

    La actuación de los fiscales en el caso del asesinato de Rodrigo pretende que creamos que los cuerpos operacionales de la Policía Nacional tienen autonomía para decidir solos, por sí y ante sí, dónde, cuándo y cómo actúan; pretende que creamos que los agentes de la Policía pueden sacar armas y equipamientos a voluntad y sin registro y pretende que los agentes sujetos a órdenes judiciales pueden burlar a sus superiores como si estos fueran ciegos, sordos y mudos.

    Es decir, la investigación de los fiscales es un absurdo que quiere que los paraguayos creamos que la Policía Nacional es una suerte de caos anárquico en el que cada uno anda por su cabeza; sin embargo, todo el país sabe que ella, la Policía Nacional, es una de las corporaciones mejor organizadas, más jerárquicas y especialmente verticales de nuestra República.

    La investigación fiscal pretende que creamos sus absurdos a pesar de los hechos en contrario que se evidencian a diario sobre la organicidad de la Policía; pretende que creamos sus absurdos a pesar de que contradice a nuestra Constitución y a sus leyes reglamentarias y pretende que los creamos a pesar de la suma de hechos que en el caso de Rodrigo van en la dirección exactamente opuesta, y lo pretende porque los fiscales tienen la orden de proteger al responsable político principal de los hechos que culminaron en el asesinato: Horacio Manuel Cartes Jara.

    Cartes es el jefe institucional de la Policía por imperio de nuestra Constitución y de sus leyes reglamentarias, su responsabilidad es por acción o por omisión: En el supuesto dudoso y, en realidad, fantasioso y mentiroso de que no haya generado las directivas operacionales que terminaron en el asesinato de Rodrigo Quintana, Cartes sería igualmente responsable por permitir el desquicio policial que los fiscales que investigan el crimen quieren que creamos que existe.

    El presidente de la República, Cartes o cualquiera, tiene la obligación constitucional de impedir desquicios en las instituciones del Estado y si no lo hace no está desempeñando sus funciones con competencia, eficacia y eficiencia y debe ser destituido por inútil, como manda el artículo 225 de nuestra Constitución.

    Si Cartes no dio las directivas que terminaron en el asesinato de Rodrigo Quintana, entonces es un inútil cuya incompetencia está poniendo la vida de los paraguayos en manos de una entidad fuera de control.

    El fiscal general, Javier Diaz Verón, cómplice político de Cartes en la búsqueda de su propia permanencia en el cargo, cuyo hermano fue el encargado de pedir la perpetuación del presidente en la convención de la Asociación Nacional Republicana (ANR, partido Colorado) del pasado 29 de octubre, está alentando esa línea absurda de investigación del asesinato de Rodrigo Quintana para exculpar a su cómplice Cartes, sin darse cuenta que al hacerlo confirma que el presidente no es competente para el cargo.

    En realidad, hay elementos suficientes para fundar la convicción de que Cartes Jara dio las directivas para la represión que acabó en el asesinato de Rodrigo Quintana y la perversa pretensión de los fiscales de desviar la atención y de obstruir la investigación solamente confirman el nivel de abyección suprema a la que han llegado ellos y su jefe, Diaz Verón, permitiendo que quede impune el derramamiento de sangre paraguaya en el siniestro camino de Cartes Jara hacia su dictadura.

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    Publicado por jotaefeb | 18 abril, 2017, 8:18 am
  25. Un gesto de sensatez que contribuye a la pacificación

    La sorpresiva renuncia del presidente Horacio Cartes a presentarse como candidato a la reelección en el periodo 2018-2023 constituye un gesto de sensatez que contribuye a descomprimir la grave crisis política que estaba llevando al Paraguay hacia un callejón sin salida. Sin embargo, la decisión comunicada por legisladores del Partido Colorado de que igual seguirán adelante con el controvertido proyecto de enmienda de la Constitución, a favor de la reelección, le resta valor a la iniciativa presidencial, ya que instala dudas en la ciudadanía acerca de la sinceridad del renunciamiento. Para que la acción de Cartes tenga verdadera relevancia debe ser acompañada por todas las instancias del oficialismo.
    En contra de lo que se esperaba, el presidente de la República, Horacio Cartes, sorprendió ayer al país al hacer pública desde su cuenta de Twitter una carta dirigida al arzobispo de Asunción, monseñor Edmundo Valenzuela, en la que comunicaba su decisión de no volver a presentarse, “en ningún caso”, como candidato a la presidencia para el periodo constitucional 2018-2023.

    Aunque se pueda cuestionar que el anuncio sea comunicado primero al principal líder religioso católico de la Arquidiócesis de Asunción y no directamente a la ciudadanía o al Poder Legislativo, el gesto asumido por el primer mandatario constituye una actitud de sensatez que contribuye en gran medida a descomprimir la crisis política que estaba llevando al Paraguay hacia un callejón sin salida, con el riesgo de una grave violación de la Constitución y el quiebre de la institucionalidad democrática, todo por favorecer a las apetencias de poder de los sectores liderados por Horacio Cartes, el ex presidente Fernando Lugo y Blas Llano.

    El renunciamiento del actual jefe de Estado trajo una primera sensación de alivio a una ciudadanía que ya estaba harta de tanta polarización y crispación política, que ha venido afectando a las actividades cotidianas e incluso a la economía.

    Sin embargo, a los pocos minutos de conocerse la noticia, dos de los legisladores y principales dirigentes del Partido Colorado, los senadores Lilian Samaniego y Juan Darío Monges, se encargaron de desinflar el globo al asegurar que el controvertido e inconstitucional proyecto de enmienda de la Constitución, a favor de la reelección, seguía adelante y que igual iba a ser tratado y aprobado en la Cámara de Diputados. Esta actitud de la cúpula legislativa de la ANR le resta valor a la iniciativa presidencial, ya que instala comprensibles dudas en la ciudadanía acerca de la sinceridad del renunciamiento presidencial.

    Horacio Cartes ya había sostenido que la reelección no le interesaba y luego, con sus acciones y la de sus seguidores, demostró todo lo contrario. Por ello, es comprensible que un gran sector de la ciudadanía tome con reserva su actual gesto de renuncia y exprese su escepticismo. Para que la actitud presidencial sea verdaderamente relevante hará falta que sea claramente reafirmada y acompañada por todas las instancias del oficialismo.

    Si bien la intención de reelección de Cartes no se ajustaba a la Constitución, su renuncia a insistir sobre el punto es un gran aporte a la pacificación. Para ello, habrá que observar cómo evoluciona la realidad política a partir de este nuevo elemento. Es de esperar que todos los actores pongan lo mejor de sí para reencauzar la marcha del país.

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    Publicado por jotaefeb | 18 abril, 2017, 8:17 am

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@Pocho_py El tema acá es que el PJ es elegido por el Congreso y no es un poder independiente, son elegidos amigos y parientes y a dedo, lastimosamente.
@MarcosMikelj Por favor no a Lugo, ya probó las mieles del poder y todo lo que quiere es volver a sentir el "placer" de gobernar. Sabemos de sus negocios.
@Pykare Sólo la indignación lleva a poco. Para cambiar hay que convertirla en organización política con capacidad electoral y movilización.
@jjfd60 El MOPC y el Ministro Jiménez Gaona adjudican todas las obras a los "amigos", sin importar que esté mal diseñada.
@Vlad_Jara Hace dos o tres días atrás... Y puede ser pio hace dos o tres días adelante?...

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