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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

También “la mayoría” debe respetar la Constitución

En la primera sesión de la “mesa de diálogo”, que ya fracasó debido a la negativa del presidente Horacio Cartes a ordenar a sus paniaguados el retiro del inconstitucional proyecto de enmienda, hoy ya ensangrentado, la senadora Esperanza Martínez (FG) sostuvo que la descabellada cuestión debería ser decidida por “la gente”, es decir, mediante el referéndum que conllevaría la aprobación de la desgraciada iniciativa. Repitió así el eslogan que lanzó la ANR cuando promovió la también malograda “iniciativa popular”, con el respaldo de miles de firmas falsificadas. El titular del Poder Ejecutivo coincidió en aquella ocasión con la legisladora porque, interesadamente, también él “cree” que este malhadado asunto debe resolverse según el voto de la mayoría.

No vale la pena conjeturar acerca de si profirieron semejante disparate impulsados por la ignorancia o por el deseo de engañar a sus conciudadanos practicando la demagogia. Lo importante es enfatizar aquí que también EL PUEBLO ESTÁ SOMETIDO A LA LEY SUPREMA, de acuerdo a su art. 2º: “En la República del Paraguay, la soberanía reside en el pueblo, que la ejerce conforme con lo dispuesto en esta Constitución”. (Las negritas son nuestras). Esto significa que el pueblo no tiene un poder ilimitado y, en consecuencia, no puede avalar con su voto ninguna violación de la Constitución, en este caso, a través de una enmienda que permita la reelección presidencial de Horacio Cartes. Vale la pena reproducir la última parte del art. 290, que expresa: “No se utilizará el procedimiento indicado de la enmienda, sino el de la reforma, para aquellas disposiciones que afecten el modo de elección, la composición, la duración de los mandatos o las atribuciones de cualquiera de los Poderes del Estado…”.

Para que a los promotores de este engendro les resulte claro, por ejemplo, una ley que imponga la pena de muerte será inconstitucional, es decir, inaplicable, aunque cuente con el beneplácito de todos los habitantes del país, mientras el art. 4º de la Constitución, que la declara abolida, no sea modificado mediante el procedimiento de la reforma. Huelga decir que dicha hipotética ley no podría ser ratificada con un referéndum.

“En democracia, la mayoría manda”, decían los stronistas de ayer y lo repiten, en otros términos, sus seguidores, los reeleccionistas de hoy, como si ella pudiera violar en cualquier momento las reglas establecidas en 1992. En el Estado de derecho no solo mandan los votos, sino también la ley, empezando por la Constitución, que establece los mecanismos a ser empleados para alterarla. Ellos deben ser respetados a todo trance, mal que les pese a los obnubilados por el poder. Eso de recurrir a la voluntad popular, por cierto, no implica necesariamente que quienes la invoquen sean demócratas, como no lo fue, por ejemplo, un tal Adolf Hitler, tan afecto él a los plebiscitos. La propia Constitución dispone que no basta la simple mayoría para decidir cuestiones de suma relevancia, y por eso exige que en ciertos casos haya mayorías calificadas. Por lo tanto, para que se declare la necesidad de su reforma exige por lo menos una mayoría absoluta de dos tercios en cada Cámara del Congreso, es decir, 30 votos favorables en el Senado y 53 en la Cámara de Diputados, en tanto que para su enmienda, por afectar a artículos de menor relevancia, solo requiere como mínimo la mayoría absoluta de 23 votos en la Cámara Alta y de 41 en la Baja.

Se entiende así que los promotores de la insensata enmienda hayan preferido recurrir a ella y no a la reforma, ya que les iba a resultar imposible lograr la mayoría absoluta de dos tercios de votos en ambas Cámaras. Tomaron el atajo inconstitucional para intentar luego que el atropello fuera cohonestado por la ciudadanía.

Lo que estos malandros pretenden es lavarse las manos a costa de ese pueblo que debe soportar la corrupción desaforada, las escuelas ruinosas, los hospitales sin medicamentos, los caminos intransitables y la inseguridad cotidiana, entre otras calamidades que son atribuibles a ellos. Ya están movilizando a las víctimas de sus fechorías y desidias sorteando premios, humillándolos para que aparezcan apoyando a quienes solo tienen hambre y sed de poder político y económico. Se llenan la boca de pueblo para pisotear la Constitución, distorsionando el sistema democrático consagrado por ella. Con el mayor de los cinismos, se amparan en la gente para perpetrar su atropello.

De lo que se trata, simplemente, es de sacrificar la Constitución en el altar de la egolatría. La demencial operación montada no puede ser avalada por ninguna mayoría, por la sencilla razón de que también el pueblo debe respetar la Constitución. Los farsantes que están detrás de la conspiración contra nuestra Carta Magna no deben involucrar a sus compatriotas en este perverso proyecto.

Ellos, y nadie más que ellos, son quienes ignoran la ley y la moral para intentar salirse con la suya, que es la de mandonear a como dé lugar. Que no transfieran, mediante espejitos de colores (motocicletas, electrodomésticos y hasta dinero en efectivo), la responsabilidad que les corresponde a los paraguayos y paraguayas que nada tienen que ver con sus matufias. Los defensores de la Constitución ya tienen víctimas que lamentar, y ya conocen a los dos violadores del ordenamiento jurídico, así como a sus, por de pronto, veinticinco cómplices.

A esta altura de los hechos, resulta inútil que traten de esconderse detrás del pueblo. El atropello en vías de ser consumado no tendrá arreglo, aunque la gavilla de violadores consiga más tarde el apoyo del cien por ciento de los ciudadanos. La única salida posible de este drama en el que nos metieron dos personajes soberbios, Horacio Cartes y Fernando Lugo, es el retiro del repudiable proyecto de enmienda, aprobado en una sesión “mau” del Senado.

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/tambien-la-mayoria-debe-respetar-la-constitucion-1584514.html

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

10 comentarios en “También “la mayoría” debe respetar la Constitución

  1. Política o politiquería
    Abr 24, 2017

    Héctor Sosa Gennaro

    Desde el principio de los tiempos, el hombre, por la necesidad de manejarse en un núcleo o grupo de personas, nunca pudo evitar la necesidad de “hacer política”, ejerciendo el poder, en sus orígenes, el que contaba con mayor fortaleza física o el que demostraba ser el más inteligente del grupo. En efecto, ya Aristóteles consideraba al ser humano como un animal político (zoon politikon), o sea, un animal ciudadano, un animal cívico, social. Con esto quería significar que las virtudes máximas del hombre solo se podían resaltar en su comportamiento con relación a los demás.
    Debemos entender que la política es una actividad realizada con un fundamento ideológico, que necesariamente tiene que tender al bien común en los fines que se propone un grupo de personas. Lógicamente es necesaria la habilidad del o los miembros que componen esos grupos filosóficos para influir en los demás en cuanto a los alcances del pensamiento que ellos sostienen.
    En efecto, se debe tener en cuenta que la política es una Ciencia, que permite utilizar técnicas y modelos para la obtención de objetivos trazados a través de la implementación de la ideología que sostiene el grupo, gremio o partido político. En su aplicación en el manejo del Estado, el fin de la política es el de captar las deficiencias y debilidades, así como las aptitudes, condiciones geopolíticas, de educación y formación social, de manera a arbitrar y proveer los medios necesarios para salvar esas carencias o potenciar los atributos, para alcanzar los objetivos, los que deben ser instrumentados a través de políticas públicas tendientes a cumplir los altos intereses de la patria.
    Lo delicado del manejo de esta ciencia es que para poder transformar una sociedad o el Estado, es necesario el manejo del Poder, como elemento esencial. Solo a través de éste se pueden minimizar o resolver los diferentes problemas y las necesidades básicas. El político debe ser un articulador del poder, y tener como requisito básico la vocación de servicio.Nicolás Maquiavelo, filósofo y político florentino, en su obra “El Príncipe“ hace un fascinante análisis de las formas de obtener el poder y las consecuencias de ello en sus diferentes variables. Es importante observar que a pesar de que la obra fue escrita en el año 1513, las observaciones y situaciones que se detalla en la misma tienen una actualidad notable. Salvando obviamente las condiciones de la época en que escribió, es dable resaltar como el hombre va cometiendo sistemáticamente los mismos errores, haciendo oídos sordos de los antecedentes históricos de la humanidad que con meridiana claridad vaticinan el final inexorable de un determinado comportamiento político.
    En el concepto criollo, y lo que es costumbre en la realidad nacional, hacer política es reunirse con un grupo de personas para degustar una comida o libar bebidas estimulantes, hablando unos de otros, lo que se encuentra muy lejos del concepto de la materia en estudio. No existe la conciencia de analizar las propuestas de los candidatos y mucho menos la capacidad de considerar la viabilidad de las mismas, haciendo muy fácil en consecuencia a los aspirantes a políticos allanar el camino para acceder a altos cargos, sin tener la más mínima preparación que la responsabilidad exige.
    Hace ya mucho tiempo el Dr. Eligio Ayala, gran analista de nuestra realidad nacional, había señalado: “Todo se hace al azar, por tanteo, por instinto como en un acceso de sonambulismo, todo se reforma sin necesidad y nada se reforma de lo que es preciso reformar”. Esta frase identifica una lastimosa realidad que se aplica hasta nuestros días. Es muy triste escuchar expresarse a nuestros representantes políticos. Existe una total imposibilidad de que puedan abordar temas de interés nacional, con seriedad y solvencia. La política en este país se reduce a chismes de pasillo sin ninguna importancia.
    No existe un norte a seguir, cada autoridad que asume un cargo borra todo y empieza de nuevo, con el agravante de que generalmente no tiene la experiencia debida, lo que hace que deba utilizar un tiempo valioso para tomar conocimiento de sus funciones, a costa de un país que ya no puede darse el lujo de perder más tiempo, sobre todo existiendo personas con idoneidad suficiente para ejercer dichas funciones.
    La situación de los políticos en nuestro país es tan crítica, que la gente preparada y capaz no tiene el menor interés de ocupar cargos de preponderancia, por la exposición que ello implica y con el riesgo potencial de que lejos de significar un ascenso profesional termine sepultando su reputación.
    En esta querida tierra donde otrora existían ilustres personas que ocupaban bancas en el parlamento y cargos públicos que significaban un lujo para la patria, debemos recuperar la vergüenza para que nuestros hijos puedan identificarse con las personas destacadas, especialmente por sus principios morales y conductas intachables, para que con la frente en alto podamos dar a nuestro país el futuro de gloria que se merece en los anales de la historia.

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    Publicado por jotaefeb | 24 abril, 2017, 9:02 am
  2. A estos políticos hay que “botarlos”
    24 abril, 2017

    No. No es un error de ortografía. No se trata del voto, del sufragio, del supremo instante de la democracia. Se trata de botar efectivamente, de tirarlos, de echarlos a la basura, para que se mezclen con sus congéneres, desperdicios de todo tipo. Y llevados a Cateura ya que estamos.

    Nos referimos a determinados políticos que en los últimos acontecimientos demostraron total sangre fría para perpetrar todo tipo de tropelías en nombre de la democracia, sin ruborizarse, mirando única y exclusivamente sus intereses personales, la mayoría de ellos, gente sin pueblo, sin votos, sin futuro, sin nada, encima algunos, advenedizos de la política, una pena, porque uno pretendería que los recién llegados sean mejores que los que están o los que se van. Pero no. Son una misma escoria que crece y se reproduce sobre todo en nuestros partidos políticos y en el Parlamento por supuesto.

    Vamos a ir mencionándolos con nombres y apellidos. Bien se lo merecen. Deben figurar en la lista de Guinnes, sobre “políticos basura” (¿habrá semejante categoría?).

    Número 1: Mario “Marito” Abdo Benítez. Y sus adláteres “Trato Apu-á”, Bacchetta, el rey de la traición, Arnoldo Wiens y otros de menor cuantía. ¿Cómo empezó toda esta tragicomedia? Respuesta: Cuando se conformó el “grupete” en el Senado. Empezaron a meterle salvajemente palos a la rueda a proyectos importantísimos del Gobierno.

    Pero, ¿Por qué se conformó el grupete? Porque “Marito” y sus padrinos decidieron boicotear a Horacio Cartes para restarle fuerzas para el futuro. Aprendieron la lección de la interna colorada, donde HC les ganó sacando de la galera a Alliana. La apuesta: Hacer fracasar al Gobierno. Para que el hombre se vaya sólo a la cuneta. Así de irresponsable. Aunque usted, no lo crea.

    Y…¿cuál fue el siguiente paso? Doble candado. Cerrarle al Presidente, a como dé lugar, el camino a la reelección. El amigo Zucco, obnubilado por el carilindo retoño de Don Mario y la mítica Manón, les allanó el camino. Y lo lograron. Y vaya a qué precio. Pero están súper satisfechos, el objetivo está conseguido. Todo indica que se apoderarán del Partido Colorado (Dios quiera que no). Si hasta ya empezaron a elogiar “la grandeza del gesto de HC”.

    Número 2: Efraín Alegre. De corrupto pasado en el MOPC, en la época del camaleonístico Fernando Lugo. Se lo acusa hace rato, de haber metido la mano, los brazos, los pies y las piernas en la lata de la administración pública. Salió de nadie sabe dónde luego de esconderse durante un largo lapso de tiempo, posiblemente de los albañales y llegó con mucha rabia. Jugándose su última carta. De carambola fue ungido presidente del PLRA y allí desarrolló una desesperada campaña por hacerse notar a como dé lugar. “Don Nadie”, sin recursos, eligió apostar a la violencia. Entrenó, de acuerdo a denuncias, a una docena de patoteros de la JLRA, para que “armen kilombo” (Desirée dixit) y vaya que lo hicieron. Como instigador, carga sobre sus hombros la muerte del joven Rodrigo Quintana.

    Número 3: El matrimonio Masi-Filizzola, Wagner y otros “héroes”.

    Habrase visto grado de idiotez política de Desirée Masi. Le hizo el juego a los stronistas con gran entusiasmo. En toda esta historia, en realidad, dilapidó totalmente su cartel de luchadora (genuina) contra la dictadura de Stroessner. Lo único que le interesa en verdad es librar a su maridito de la cárcel por las “desprolijidades” en su época de Ministro del Interior. Solamente las “chicanas” lo mantienen fuera de una celda. Posiblemente cree que los stronistas le darán impunidad si es que llegan al poder, acordándose de “otros tiempos”. ¡Qué ilusa!

    De los demás no vale la pena ni acordarse. El troglodita Wagner realmente da miedo…

    Como suele decir ABC en su portada, publicando las “caritas” de todos los legisladores que votan en contra de los intereses de Zuccolillo…”a estos no hay que votarlos nunca más”.

    Falso. Justamente ellos son los que apostaron a la institucionalidad del país.

    A los prohijados por su tenebroso y manipulador diario, a esos si…habría que BOTARLOS.

    http://www.adndigital.com.py/a-estos-politicos-hay-que-botarlos/

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    Publicado por jotaefeb | 24 abril, 2017, 8:58 am
  3. Cartes?

    Posteado por Daniel Ortiz el 05-04-2017

    Hola. La molesto por una consulta. Usted era una de las personas que más influía en su hermano, el presidente Horacio Cartes. ¿Que pasó? ¿En qué momento perdió esa posición contra los aduladores? Entiendo que nunca estuvo de acuerdo con el tema de la enmienda pro reelección, que hoy ya está manchada con la sangre de un joven de 25 años. Sabe usted que esa no es la vía.

    ¿Se acuerda ese 16 de agosto de 2013, cuando con satisfacción su familia observaba aquella entrevista que hacía CNN a nuestro flamante presidente. Suspiró, entre orgullo y alivio, cuando su hermano aseguraba al periodista de esa cadena internacional que no buscaría la reelección, que la gente estaba cansada de eso. Me imagino que sientió también ese pesar en la boca del estómago cuando el mismo canal, hace unos días, reclamaba la descarada mentira.

    La veo serena e inteligente y eso me anima a preguntarle: ¿Es tarde ya para hacer cambiar de opinión a su hermano? Le quiero comentar que anoche estuve en la manifestación por la paz. Fui con mi esposa y mi hija de 14 años. Vi muchos jóvenes que repetían convencidos que “sus pechos serán las murallas” ante cualquier intento de atropello a la Constitución. También gritaban “vencer o morir”. Sentí que en verdad estos chicos no dudarían en recibir golpes y balas si se intenta algo ilegal desde el Gobierno. La verdad que me dio miedo por lo que pueda ocurrir. De ahí mi consulta sobre si su hermano puede dar un paso hacia atrás en cuanto a su deseo de seguir en el poder.

    Hablando de seguir en el poder, el otro día me ubiqué cerca de usted durante la misa en la Iglesia San José. Fue el domingo 19 de marzo a las 11:00. Usted fue con su hija, su sobrino y un joven que no pude identificar. Se sentaron, al igual que yo, en el último banco. No tenían ningún guardia y vestían con sencillez. ¿Se acuerda de lo que trató la homilía? El padre Mario había pedido no buscar saciar nuestra sed interna con dinero, poder y placeres, pues esto solo nos lleva a tener más sed de esas cosas. “No conozco a ninguna persona con dinero que diga ‘ya tengo suficiente’; quiere más y más dinero. Lo mismo pasa con los que tienen poder y los que priorizan los placeres. Quieren más y nunca se les aplaca la sed interna; al contrario, tienen cada vez más sed”, había dicho el religioso al señalar que el único que aplaca esa sed es Jesús. Le tengo que confesar que, al escuchar el mensaje, no pude evitar pensar en su hermano, nuestro presidente.

    Sé que esa mañana usted también pensó en su hermano, cuando el padre daba su homilía. Pensó en ese deseo que él tiene de seguir en el poder. A mi me duele señora, porque su hermano, en febrero del año pasado, juró por Dios que no iba a buscar la reelección. Usted como creyente sabe lo grave que es eso. Su hermano perdió ese temor a Dios. Eso es triste y peligroso para su descendencia. Muchos católicos y evangélicos están orando por su hermano, para que tome buenas decisiones. Las palabras del justo son poderosas ante los ojos de nuestro Creador. Ojalá también usted pueda interceder por la paz en nuestro país y que nuestro presidente pueda ser como aquel líder del 31 de octubre pasado, cuando pidió a sus diputados retirar el proyecto de enmienda con el siguiente argumento: “Las diversas interpretaciones (de la enmienda) no tienen claridad respecto de la viabilidad legal y en consecuencia, pueden dividir a la sociedad paraguaya y fracturar al Partido Colorado. Somos testigos de la crispación y tensión que ha generado, no seré partícipe de este camino”.

    Espero no haberla importunado, pues la única intención es que en las familias paraguayas tengamos paz.

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    Publicado por jotaefeb | 18 abril, 2017, 8:16 am
  4. Un pasito a la vez

    Posteado por Ilde Silvero el 17-04-2017

    En medio de tantas protestas y polémicas en torno al rechazo o la aprobación del proyecto de reelección por la vía de la enmienda constitucional, tenemos un inesperado respiro de aire fresco al conocer la decisión irreversible del presidente Horacio Cartes de no presentar su candidatura en los comicios presidenciales del 2018 “en ningún caso”.

    Aunque el tema de fondo de la discusión en torno a la inconstitucionalidad o legalidad del proyecto de enmienda no se ha resuelto, ya nos sacamos de encima la grave amenaza de la continuidad en el poder de un mandatario que solo fue electo para un período de cinco años.

    Aunque legalmente Cartes no tiene la habilitación para poder candidatarse para el 2918, pues la Constitución Nacional lo prohíbe, la nobleza obliga a reconocer que su repentino gesto tiene un gran valor para calmar los ánimos caldeados de la ciudadanía y devolver el desarrollo normal de las instituciones republicanas.

    De no haber “renunciado” a un derecho que en realidad no tenía, la crispación política hubiese continuado, la tensión iría subiendo de tono y, en algún momento, el recurso de apelar a la violencia se hubiese vuelto a presentar para desdicha de nuestro pueblo.

    Asimismo, la reacción popular merece ser destacada pues en distintos puntos del país, ciudadanos de diversas edades y extracción social salieron a las calles a manifestar públicamente su desacuerdo con el intento de violar principios básicos de la Constitución Nacional.

    Aunque el problema de fondo no se ha resuelto, como sociedad cívica y en convivencia pacífica hemos dado un pasito adelante en la dirección correcta al impedir que un presidente en ejercicio del poder impusiese unilateralmente su voluntad por encima de lo que la Constitución y las leyes establecen.

    No nos hemos convertido en un modelo de país democrático, pero hemos evitado dar un paso atrás, volver a formas autoritarias de gobierno que ya hemos superado y no queremos que retornen jamás.

    Estamos aprendiendo a caminar en democracia, luego de tan prolongados años de dictadura. Como toda criatura, el aprendizaje de sostenerse y avanzar con dos piernas es difícil, tambaleanos, de pronto nos caemos y, a veces, damos un paso o dos.

    Ahora hemos dado un pasito adelante y debemos estar contentos por ello, pero el aprendizaje continúa y aún nos queda un largo trecho por recorrer.

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    Publicado por jotaefeb | 18 abril, 2017, 8:14 am
  5. Manipulados

    Somos manipulados por un grupo de personas que hacen lo que quieren con nuestro país. Las mismas personas de siempre cada nuevo mandato vuelven al poder y despilfarran el dinero del pueblo, empobrecen al país. Lo único que saben hacer es robar, mentir y burlarse del pueblo.

    Tienen miedo de no seguir al mando porque no saben hacer otra cosa, no saben lo que es el sufrimiento de un paraguayo, el tratar de sobrevivir en un país tan injusto e ignorante que se calla por miedo, porque esta gente que está en el poder con el dinero de la gente día a día va manipulando más al pueblo, especialmente a los medios de comunicación que es nuestra única alternativa para que a un ciudadano común pueda escuchar. Quiero ver a mi país progresar y no seguir con lo mismo de siempre. ¡Basta de injusticias y violaciones! Todos somos paraguay.

    José David Báez

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    Publicado por jotaefeb | 18 abril, 2017, 8:11 am
  6. Estulticia
    17 abril, 2017

    “Es una palabra que se refiere a aquellos que en sus actos, posiciones, acciones u omisiones, demuestran falta de conocimiento, tacto o discreción en relación con determinados asuntos y que, debido a ello, se comportan más bien haciendo gala de su necedad, idiotez y falta de respeto ante determinadas cosas”.

    Es una palabreja medio antigua que nos sentimos tentados a utilizarla, porque viene como anillo al dedo al describir perfectamente la actitud de cierta gente, sobre el tema de la enmienda para el referéndum y la reelección.

    Ante la emergencia de un tema de capital importancia para el futuro de este país, como es el tema de la actualización de la Constitución, es increíble como gente de cierto nivel no se preocupa en lo más mínimo de informarse acabadamente sobre el tema, hacerse asesorar aunque sea mínimamente, para formarse un cuadro exacto de la situación y poder así opinar con algún grado de certeza sobre el asunto. En el caso de la mayoría de nuestros políticos y parlamentarios, es pedirle “peras al horno”…asumen posiciones cegados por sus intereses personales y atropellan todo tratando de imponerlas, como está ocurriendo ahora.

    Pero, llama la atención que otro nivel de gente, nos referimos específicamente a los miembros de la jerarquía católica, obispos de la CEP, sacerdotes, religiosas, etc. También a los empresarios, hombres de negocios, gremialistas de estos grupos, que están increíblemente (o no tanto) exhibiendo un alto grado de estulticia en los acontecimientos que se están produciendo.

    Su única fuente de información son los diarios ABC, Última Hora, también Telefuturo y las radios en las que pululan periodistas jóvenes, izquierdosos, que piensan redimir al mundo con la “revolución”.

    Dirán enojados que no es así, que se los subestima, sin embargo repiten como loros el libreto que les escribe Zucco a sus escribas en el diario, que es lo que todos repican luego.

    ABC instaló la idea del “pisoteo a la Constitución” que es el buque insignia de toda su campaña sucia…ABC incitó a la violencia y todo el mundo miró pasmado lo que ocurrió, pero nadie dijo ni “mu”, pese a lo terrible del hecho. ABC los tildó luego de ”héroes” a los incendiarios y…la gente lo pensó, “ok, se lo merecían…”., nada más que dos ejemplos.

    El objetivo primario de la campaña era lograr que HC renuncie a su propósito de reelección. Dejarlo al margen en el 2018. Que no sea más competencia para nadie.

    Como no lo está logrando, ahora el diario va por más. Quiere desestabilizar al gobierno, dar un golpe, en forma, soliviantando a las masas, que haya una guerra civil con derramamiento de sangre, o sea, dejar a HC fuera de la cancha, a como dé lugar, así tenga que morir gente.

    Este tenebroso camino incluye desconocer las decisiones que se produzcan en los ámbitos institucionales: La mayoría del Senado, las sentencias de la Corte y los llamados del TSJE. Nada. Sobre todo si son negativas. Resistir con violencia y punto.

    Por supuesto, luego será el “gobierno el que tendrá las manos manchadas en sangre de paraguayos”.

    Bestial, pero real. Ese es el objetivo de ABC. Trabaja para eso. La gente lo lee y se lo cree. Eso es lo que se está jugando en estos días.

    Y la verdad que los ciudadanos que se precian de tener dos dedos de frente, deberían abandonar ya su estulticia y jugarse por la verdad y el orden. Escarbar un poquito más de lo que dice ABC, nada más. Inmediatamente saldrá a la superficie un caldo, negro, pestilente, de intereses creados y actitudes mesiánicas-cuasi demenciales que causan escalofríos.

    Esta es la hora de parar al golpista Zuccolillo con actitudes más críticas y firmes en defensa de los procedimientos democráticos.

    Ya ovalema.

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    Publicado por jotaefeb | 17 abril, 2017, 8:34 am
  7. Un itinerario del clientelismo post-Constituyente del ‘92, aciertos y errores de Cartes

    Por Augusto Dos Santos

    Paraguay necesita salir del nudo gordiano que divide y tensiona a sus pobladores porque todo lo que sucede no sirve sino para confirmar que aún más importante que la buena economía es la buena política.

    La buena política es aquella que se centra en el consenso, que evita las posiciones extremas y que depende de liderazgos que anteponen a lo sectario el bien de todos.

    Se ha recorrido un largo camino desde la transición democrática hasta hoy con algunas fortalezas y debilidades notables: hemos instalado cierto debate en la ciudadanía al respecto de libertades públicas que ha sido muy interesante como elemento para mantener a raya a las alimañas de la dictadura remanente, lo cual puede atribuirse a cierto “lapsus” de la mejor democracia que nos tocó vivir –casualmente en el primer quinquenio de libertades– cuando tuvimos el privilegio de contar como congresistas y líderes políticos a figuras que se habían forjado en el exilio.

    Esa brisa que se sintió en el rostro de la democracia sirvió incluso para olvidar el analfabetismo democrático de Andrés Rodríguez. Pero con el paso del tiempo se fue forjando de nuevo una especie de escoriación retardataria que parecía invocar a los espíritus de la mala política (aquí llamada con cierta injusticia política criolla, como si lo criollo tuviera la culpa).

    Tras la despedida del curiosamente interesante gobierno de Rodríguez una conquista que malamente ejecutada resultó en un problema: la conquista fue el “Pacto de Gobernabilidad”, una increíble fórmula de consenso que sentó por única y por última vez a líderes políticos frente a una mesa para administrar dos desafíos que parecían inconmensurables: cómo gestionar la transición y cómo administrar una naciente Constitución Nacional. La idea era brillante.

    PERO LUEGO SUCEDIÓ LO DEL TALÓN DE AQUILES
    Todo parecía muy perfecto, incluso evocaban con frecuencia pactos logrados en Europa y decires de líderes mundiales sobre la construcción de la unidad en el disenso rondaban los programas de radio y los debates de boca de los líderes sectoriales.

    Pero había un talón de Aquiles. Una especie de yarará bajo el tablón esperando la oportunidad para frustrar la alegría.

    El nuevo edificio estructural que se construyó en el Estado paraguayo a partir de la nueva Constitución supuso un gran impacto. Tribunales nuevos suponía nuevos edificios (enormes en capital e interior) que había que poblar no solo con muebles sino con empleados, miles de empleados.

    No le fue en zaga otra institución: la Fiscalía que a su vez instaló una sucursal en cada pueblo con miles de empleados. Pero hubo mucho más. Con la nueva Constitución nacieron también las gobernaciones y las juntas departamentales, una esotérica apuesta federalista en medio de un país ya mal gestionado solo como unitario.

    Y como que había que gestionar periódicas elecciones creamos una alucinante estructura de todos los colores: el Tribunal Superior de Justicia Electoral (que ya demostró que puede funcionar genialmente con cien personas). El Congreso multiplicó su volumen y en sus anchas nuevas pretensiones sus viejos recintos históricos quedaban pequeños y hubo que crearle un edificio a la medida de una legión de nuevos empleados que –como los santos– venían marchando.

    La yarará miraba todo lo que ocurría (por supuesto) con su ojo de víbora, aguardando el momento de pegar su dentellada.

    Cuando hubo concluido el proceso de instalación de los miles de cargos que debían gestionarse en todo el país, llegó el momento de definir un dilema: esos cargos lo ocupamos con la carrera pública o los llenamos de correligionarios.

    Allí salto la yarará y se puso traje. Se vistió de colorado, de liberal, de encuentrista, de lo que quieras, y se sentó a la mesa con la madre de todas sus reivindicaciones: “si vamos a ayudar a alguien vamos a ayudar a nuestros correligionarios”.

    Pero fue aún más allá, llego a decir: si nuestros correligionarios tienen empleo, se fortalece la democracia.

    Así fue como la yarará del clientelismo político y la prebenda se hizo cargo de la administración pública paraguaya hace un cuarto de siglo… y sigue marcando pautas.

    NUEVOS DUEÑOS, MISMAS BANDERAS
    Dicen que las revoluciones se comen a sus hijos (Marzo Paraguayo que tal). Así también esta voracidad pantagruélica de la hiperfiesta de los cargos que recorrió su etapa triunfal en los 90 y siguió creciendo en el nuevo milenio sin solución de continuidad generando un fenómeno espectacular que tendría que interesar a los académicos: arrancó de las manos de los partidos políticos la administración de este banquete y lo puso –con un pragmatismo digno de mejor suerte– en manos de los nuevos liderazgos surgidos de su propio vientre (del vientre del clientelismo): diputados, gobernadores, intendentes.

    Poco a poco el protagonismo de los presidentes de seccionales y de comités políticos de la oposición fue perdiendo preeminencia y fueron ganando sus representantes.

    El evento que terminó de ratificar esto fue el Marzo Paraguayo. Es un punto de inflexión en el mensaje clarísimo y unívoco para quienes quisieran escuchar: “a partir de ahora los gobiernos y la ciudadanía hablan con congresistas, con los gobernadores y con los intendentes”. Los partidos, ese templo donde se bautizó el clientelismo político paraguayo quedaban desfasados, eran insuficientes para administrar tanto volumen.

    Una funcionaria de Fiscalía de Laureles, un empleado de la justicia de Loreto, un funcionario de la Gobernación de Itapúa, un asesor de Diputados de Nueva Italia, un funcionario del TSJE de Sajonia. Todos o la absoluta mayoría de todos, a partir de ese día (al margen de los simulacros formales) accedieron a los cargos por obra y gracia del clientelismo.

    Empezaron a poblar con un ejército de personas, algunas capacitadas y muchas tremendamente ineptas los cargos públicos, no porque fueran ganadoras de legítimos concursos (y ojo que siquiera ponemos ganadoras legítimas de concursos) sino porque “un su tío es diputado” o porque “don Fulano le prometió si le ayudaba en las elecciones”.

    El problema hoy del Paraguay no es “el gigantismo” del Estado. Un respetado experto en temas de función pública José Tomás Sánchez cree que el Estado paraguayo no está sobredimensionado.

    En el fondo el verdadero problema se divide en dos vertientes: la escasa capacidad específica para el ejercicio de las funciones de un enorme número de funcionarios y –principalmente– la preeminencia partidaria en la toma de las decisiones sobre su futuro como empleado del Estado.

    Los funcionarios que tendrían que ser servidores del Estado son en la práctica esclavos del devenir político y su suerte puede cambiar con que “la tortilla se vuelva” al decir de la canción que reivindica la igualdad desde la perspectiva socialista.

    Es por ello que en el folclore de la animación política, para conseguir el concurso de esa masa acrílica de ciudadanos, para una elección, o para una movilización tiene una prodigiosa capacidad de movilización aquello de “que no nos pateen la olla” a los efectos oficialistas o eso otro de “ña manda potaite” en las carpas opositoras.

    Si quisiéramos definirlo en una frase diríamos que desde aquel día el mandar dejó de ser un sinónimo de “carga” para constituirse en un sinónimo de “cargo”.

    LA VIRTUD Y EL DEFECTO DE CARTES
    Llegando a este punto del comentario es posible definir con mayor comodidad la virtud y el defecto de Cartes en este contexto. Su virtud fue advertir este problema y plantear como política de choque dos estrategias: un gabinete técnico (e incluso variopinto políticamente) y la política de concurso de méritos para el acceso a los cargos públicos.

    Sostenido en el tiempo, esta fórmula realmente pudo haber sido importante para cambiar esta historia que nos condena como Estado.

    Pero allí surgieron tres problemas que complicaron el rumbo: la reacción del activo partidario que consideró casi una tragedia este esfuerzo modernizador, la ausencia de una política de diálogo directo con la ciudadanía que convirtiera a ella en defensora de esta conquista y por sobre todo –por sobre todo– la ausencia de un pacto político que involucrara a políticos, empresarios y trabajadores agremiados. En resumen, faltó un “pacto de gobernabilidad” que distribuyera sobre otros hombros la responsabilidad de un nuevo estilo de gestión que terminara de aplastar la yarará bajo el tablón.

    Suceda lo que sucediera. Con Cartes o sin él. Con enmienda o sin ella, un día cuando se aquieten las aguas es pertinente retomar este asunto de Estado. Necesitamos de un pacto que nos saque de este futuro incierto y neblinoso.

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    Publicado por jotaefeb | 17 abril, 2017, 6:40 am
  8. La importancia del pacto político

    Esta semana se pone en marcha la tercera ronda de negociaciones de la mesa de diálogo a la que están convocados los distintos líderes políticos; una cita que se llevará a cabo en medio de una fuerte presión ciudadana por alcanzar un consenso. La misma se efectuará a pesar de que varios connotados líderes de la oposición, que sólo en el discurso han pregonado la salida razonada y dialogada, se hayan negado a participar de estos encuentros convocados por el presidente de la República.

    No cabe duda que el momento político y social exige de la clase política madurez y elocuencia, en especial luego de los luctuosos sucesos ocurridos el 31 de marzo y la madrugada del 1 de abril pasados, donde los disturbios provocaron decenas de aprehendidos, un diputado herido así como decenas de lesionados, un Congreso en llamas y, desgraciadamente, un joven dirigente fallecido.

    El llamamiento que hiciera el Ejecutivo, posterior a estos sucesos, es un canal de apertura al que la dirigencia del país debe sumarse, porque lo que se pretende es pacificar los ánimos aunque sin olvidar la importancia del consenso, en base a una discusión seria, responsable y conducente.

    La voz hoy la tienen los dirigentes que deberán dar ese primer paso a un acuerdo que satisfaga a todos. De allí la importancia de alcanzar un pacto para encarar la política no solo desde el protagonismo oficialismo-oposición, sino fundamentalmente desde el consenso. A los políticos se ha sumado la Iglesia Católica, que llevado por el mensaje de paz y concordia del propio Santo Padre, el papa Francisco, se ha sumado a la prédica de la convergencia y la búsqueda de la tranquilidad.

    Pero básicamente, este es un diálogo entre políticos, aunque sustentado y acompañado por diferentes sectores sociales. Hace muchísimo tiempo no se facilitaba un acercamiento entre los grandes protagonistas de la política paraguaya. El último ejemplo de acuerdo macro entre diferentes partidos se remonta a más de 20 años atrás con el recordado pacto de gobernabilidad que se había dado durante el gobierno de Juan Carlos Wasmosy. Bajo este pacto, los partidos con representación parlamentaria, la ANR, el Partido Liberal Radical Auténtico, el Revolucionario Febrerista y el Encuentro Nacional, habían establecido un itinerario conjunto para construir gobernabilidad desde el Legislativo que favorezca la gestión del Ejecutivo. A cambio de esta adhesión, miembros de la oposición se aseguraban cargos públicos en una suerte de trueque de un acuerdo que finalmente no tuvo larga vida, pero que sirvió de modelo para echar las bases de un amplio convenio.

    Aunque luego se ensayó un nuevo pacto entre los diferentes actores que dio lugar al gobierno de Luis González Macchi, que llegó a la presidencia después de los lamentables sucesos del marzo paraguayo, el resultado fue funesto, puesto que esa gobernabilidad estuvo fundamentada en el cuoteo político y en los cargos públicos.

    Sin embargo, aunque una parte de la clase política arrastra los mismos vicios que hicieron fracasar en el pasado este tipo de acuerdos, hay una corriente dentro de ella que se distancia de la política tradicional, que se distingue de los dirigentes escombros y apuesta por la práctica digna y decente de la administración de la cosa pública.

    Hoy día, convergen ambas visiones de país y de la forma de hacer política. Pero queda claro que –con razón o sin ella– ambos sectores, hombres nuevos y deteriorados, deben sentarse a la mesa para suavizar sus asperezas y buscar un verdadero acuerdo.

    El momento político y social exige que se disipen las desavenencias y aprendan a construir convivencia democrática para destrabar la difícil coyuntura que se presenta hoy por una perspectiva diferente sobre la modificación de la Constitución Nacional que lleve a incluir o rechazar la figura de la reelección presidencial.

    El país aguarda madurez y cordura de su clase dirigente. ¿Estarán a la altura?

    http://www.lanacion.com.py/editorial/2017/04/17/la-importancia-del-pacto-politico/

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    Publicado por jotaefeb | 17 abril, 2017, 6:39 am
  9. Resolver crisis política teniendo en cuenta lo mejor para el país

    Tras la tregua que se impuso durante la Semana Santa en la crisis generada por el proyecto de enmienda de la Constitución, se inicia una etapa más decisiva en la que probablemente se defina si será posible o no la reelección presidencial. Es de esperar que, tras los sucesos de violencia, se hayan apaciguado más los ánimos y los principales responsables de esta situación estén dispuestos a dialogar y a recurrir a los renunciamientos necesarios para encontrar una solución práctica, teniendo en cuenta lo que resulte mejor para todos. Es tiempo de superar la crisis y reencauzar el país, respetando la institucionalidad.
    La conmemoración de la Semana Santa, que sigue teniendo gran influencia en la tradición, la cultura y la religiosidad del pueblo paraguayo, ha obligado a instalar una saludable tregua en la prolongada crisis política que mantiene al país en vilo, ya que afecta al funcionamiento de uno de los principales poderes del Estado, como es el Legislativo, y tiene que ver con la realización de las próximas elecciones generales de abril de 2018.

    Tras este periodo de descanso, que esperemos haya servido también como una oportunidad de serena reflexión, se inicia una etapa más decisiva en que, tanto quienes promueven el proyecto de enmienda de la Constitución, para tratar de imponer la reelección presidencial (actualmente prohibida por la Carta Magna), como quienes están en contra de esta maniobra, seguramente moverán con mucha más fuerza las piezas del complicado ajedrez político, para tratar de definir el ya prolongado conflicto.

    Es de esperar que tras los lamentables sucesos de violencia que se produjeron en el último día de marzo y en el primer día de abril, tras el atropello al Congreso para aprobar el proyecto de enmienda en un Senado paralelo por parte de los 25 senadores que responden a la alianza cartista, luguista y llanista, que derivaron en manifestaciones de protesta y en el incendio del Congreso, seguido de una criminal represión policial, se hayan apaciguado mucho más los ánimos y que los principales responsables de esta situación se encuentren más dispuestos a sentarse a dialogar y a encontrar puntos de convergencia para hallar una solución.

    La convocatoria a una tercera mesa de diálogo por parte del presidente de la República, Horacio Cartes, con intermediación del arzobispo de Asunción, monseñor Edmundo Valenzuela, fijada para mañana martes, sigue siendo una de las instancias posibles para una negociación, pero para ello hará falta que el titular del Ejecutivo y sus seguidores demuestren una real voluntad de querer destrabar el conflicto, y de no usar este espacio como una simple distracción o cortina de humo, mientras las maniobras para imponer la enmienda prosiguen a toda marcha. Desde el otro sector político también se esperan señales que permitan reabrir con sinceridad el diálogo.

    Está claro que, cualquiera sean las propuestas que se puedan acordar, deberán ser por la vía del respeto a las leyes y a la Constitución, sin atropellar aún más la institucionalidad de la República. Será igualmente necesario que se garantice el esclarecimiento total de la criminal actuación de las fuerzas policiales en la madrugada del 1 del abril, en el ilegal asalto al local del PLRA y el asesinato a sangre fría del joven Rodrigo Quintana, principalmente que no se encubra a la alta autoridad que haya ordenado tal acción, que puede caracterizarse como terrorismo de Estado.

    Aquí solo hay dos caminos: Insistir con el plan de la enmienda y agravar el conflicto y la división en la sociedad, o tender puentes para encontrar una solución práctica, teniendo en cuenta lo que resulte mejor para todos.

    Es tiempo de superar la crisis y reencauzar el país, respetando la institucionalidad.

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    Publicado por jotaefeb | 17 abril, 2017, 6:35 am
  10. Que la gente decida

    Por Jesús Ruiz Nestosa

    “Que la gente decida” se ha convertido en la muletilla de quienes justamente no tienen ningún interés en saber lo que piensa la gente sobre el tema de la reelección presidencial; o para ser más preciso, no les importa lo que piense sobre ningún tema porque más les preocupan sus intereses personales, espurios, sumados a sus ansias de poder.

    Ese pequeño grupo de veinticinco senadores y queda por saber todavía cuántos diputados están empeñados en pisotear la Constitución Nacional para lograr permanecer en el poder no sabemos cuánto tiempo más, pero de seguro que será mucho, y si es posible, para toda la vida. Lo que hay que decirles es que ese deseado referéndum que no se cansan de invocar ya se ha realizado, la gente ya manifestó su opinión al respecto y, lastimosamente, señores, han perdido. La gente les ha dicho de manera clara y contundente “No”. Así de sencillo es.

    La gente ha salido a la calle para manifestar su disconformidad con cambiar, de manera ilegal, la Constitución para que el señor Horacio Cartes y su camarilla permanezcan en el poder. Salió a la calle en ciudades de todo el país. Salió a la calle sin que nadie la arreara; salió a la calle de manera libre y espontánea; salió a la calle aún a riesgo de su propia vida y hasta hubo quien la perdió; salió a la calle enfrentándose a pecho gentil con una policía que de ser Policía Nacional, según se lee en grandes letras en el frontispicio de su cuartel general, pasó a ser Policía Partidaria, una policía al servicio de una facción del partido gobernante. ¡Qué vergüenza, señor mío!

    No hizo falta que se sortearan motocicletas, heladeras, electrodomésticos e incluso dinero en efectivo. La gente salió porque estaba convencida de que se manifestaba por una causa justa por la que valía la pena jugarse. Y esa gente les dijo, les está diciendo, y va a seguir diciéndoles, “No”. Pero un no bien claro e incuestionable. No como el caso de Bolivia, donde Evo Morales llamó a un referéndum para quedarse más tiempo en la presidencia y la gente le dijo “No”. Ahora Morales quiere llamar a una nueva consulta pues asegura que la gente se equivocó al decir “No“, ya que en realidad lo que estaba queriendo decir es “no, no te vayas”.

    ¿Cómo se podrá confiar en un referéndum organizado por el mismo grupo de personas que meses atrás presentaron a la Justicia Electoral un petitorio de consulta popular con el apoyo de 350.000 firmas? En esas listas había más muertos que en un cementerio, firmas falsificadas, firmas inexistentes, firmas de gente que nunca se enteró que estaba allí incluida, gente tan entusiasmada con el pedido de consulta que llegó a firmar en tres y cuatro partes diferentes, firmas de funcionarios públicos a los que nadie les dijo que tenían la obligación de firmar, pero la planilla la tenía su jefe sobre su mesa a donde tenían que presentarse y firmarla en presencia del mismo. Para abreviar, una verdadera burla a la ciudadanía y a las leyes.

    Cómo confiar, en definitiva, en una consulta popular supervisada por una autoridad electoral que ante la evidencia del fraude que resultó ser dicho petitorio, en lugar de investigar, de buscar a los culpables y de aplicarles las sanciones que correspondían, pues simplemente miró a otro lado y este es el momento en que nadie se acuerda de los defraudadores cuyos nombres todos conocemos.

    Cómo confiar en un referéndum en el que nadie me garantiza que no votarán los muertos, que no se comprarán documentos de identidad, que una misma persona no votará tres y cuatro veces en mesas distintas, que no se hará “calesita” con los boletines de voto ni que no se comprarán conciencias.

    El referéndum ha dejado de ser un mecanismo confiable de consulta. Hoy mismo tenemos dos casos: el de Inglaterra, que produjo su salida de la Unión Europea, y en España, el de Cataluña, que quiere independizarse del resto del país. Los dos están basados en mentiras. Nigel Farage encabezó la consulta en Inglaterra asegurando que la Unión Europea le robaba al país 350 millones de euros semanales. Cuando su propuesta ganó y los periodistas le preguntaron si tenía ya pensado cómo usar ese dinero (1.400 millones de euros al mes), negó haber dicho nunca tamaña cosa. Y cuando le mostraron las pruebas dijo: “Creo que me he equivocado en los cálculos”. Estas son las trampas de las consultas populares. Pero en todo caso, en nuestro país la gente ya ha decidido. La respuesta es ¡NO!

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    Publicado por jotaefeb | 17 abril, 2017, 6:34 am

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El incendio que empezó en el Mercado de Abasto ayer a la tarde se llevó alrededor de 350 puestos y el 90% de la infraestructura del Bloque C. El incendio fue controlado esta mañana, y los vendedores serán reubicados, sin embargo sus pérdidas no serán cubiertas. Se está analizando construir un nuevo pabellón y el BNF anunció que cederá créditos rápidos y accesibles, es decir, más endeudamiento para muchos de los afectados.

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