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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Si Jesucristo resucitara en el Paraguay de hoy

Hoy, en el orbe cristiano se conmemora la resurrección de Jesucristo, un dogma de fe para las diferentes doctrinas que intentan ajustarse con fidelidad al legado del Nazareno.

La resurrección tiene significados que van más allá de lo puramente físico; con este concepto no se trata solamente de comprender el retorno a la vida biológica sino, entre otros, el de significar la derrota de la muerte, el retorno triunfal del espíritu sobre lo material y efímero.

Si Jesucristo resucitara aquí en el Paraguay, en este momento histórico, se hallaría con que muchos de los males, vicios y pecados contra los que tanto exhortó a luchar, siguen tan vigentes como hace dos mil años.

Se hallaría con que la ambición y la codicia se exhiben como si fuesen cualidades respetables. Se enteraría de que un empresario afortunado es tentado por el diablo con el poder político, que luego conoce los placeres y privilegios que da esta fuerza y no puede contenerse, cede a la tentación de buscar quedarse para siempre con él, entretanto el diablo sonríe complacido, pues con él ha triunfado su causa. Jesucristo, que conoce mejor que nadie a su viejo adversario, que también fue tentado por él –aunque inútilmente–, sufrirá una decepción más en la larga cadena de ellas que los seres humanos débiles de espíritu y de carácter le infligen a diario.

Vería, asimismo, cómo muchos de sus pastores y pretendidos discípulos, laicos y políticos, ceden también ante la tentación del poder omnímodo y lucrativo, y se someten a los dictados del maligno sin oponer una sola objeción. Verá cómo los gobernantes están ofreciendo un llamado al diálogo pacífico que no es más que una maniobra publicitaria destinada a proyectar una falsa imagen de pacifismo y tolerancia, mientras por atrás maniobran con proyectos inaceptables.

El plan reeleccionista de Cartes, Lugo y sus seguidores ni es pacífico ni es tolerante. Por el contrario, se muestra intransigente y persiste en que de “su” mesa de diálogo surja el consenso que pretenden para legitimar sus maniobras ilegales en pos de sus metas particulares. Jesús vería también con dolor cómo uno de sus discípulos en el Paraguay avala con su prestigio esta cínica farsa dialoguista.

En efecto, si de Horacio Cartes y sus acólitos no es posible esperar otra actitud dada su débil calidad moral, resulta contrastante la del jefe de la Iglesia Católica en este trance. El arzobispo de Asunción, monseñor Edmundo Valenzuela, exhorta a los opositores a aceptar el convite al “diálogo” que formulan los cartistas con el argumento de que es urgente recuperar la paz y la tranquilidad sociales alteradas por las protestas y manifestaciones últimamente sucedidas.

El prelado sabe bien, como sabemos todos, que si se suprime el origen del problema, si se corta de raíz la causa primera de estos males, la concordia social y la pacificación de los espíritus devendrán por sí solas. En vez de pedir que se concurra a negociar con el bloque reeleccionista, lo que el pastor debió hacer es pedirle a Horacio Cartes que renuncie a su inconstitucional ambición en pos de los valores superiores de esta sociedad que todos queremos proteger.

Jesucristo vería, tal vez sorprendido, que, en ciertas ocasiones, sus más altos prelados pierden de vista la raíz del mal, equivocan el camino principal que nos dirige a luchar frontalmente contra él, extraviándose en atajos que no conducen a otra consecuencia que no sea complacer las ambiciones de los poderosos. Porque, en efecto, si Cartes y Lugo cejaran en su sórdido empeño de violar cuanta Constitución, ley o reglamento se pongan en su camino, devolverían a la sociedad paraguaya la calma y el orden perdidos, y por los que clama nuestro arzobispo. Todos retornarían a recuperar su vida normal, los trabajadores a trabajar, los estudiantes a estudiar, los gobernantes a gobernar y los políticos a mejorar su imagen con una conducta digna.

Es sabido que el hecho de que Cartes y Lugo retornen en este momento a la legalidad y a la sensatez no significa que automáticamente se dejará de robar en los puestos de aduanas, a cometer latrocinio con los fondos públicos, a traficar en las fronteras, a prevaricar en los tribunales o a negociar prebendas y privilegios a cambio de votos; pero, al menos, siendo esta la rutina que conocemos y vivimos, si se le priva a la sociedad de violencia y de enfrentamientos dolorosos será ya dar un paso largo hacia un estadio de convivencia mucho mejor.

Jesús no prometió a nadie que ganará el Paraíso fácilmente o de un solo golpe de fortuna, porque ni santos ni santas lo logran de ese modo. Padecer las tentaciones y ocasionalmente ceder ante ellas es un trance indefectible para los seres humanos; de esto no podemos acusar a Lugo y Cartes, sino de no haber tenido la fortaleza moral de reconocer el pecado político a que les ha llevado su ambición, de no realizar un acto sincero de contrición, y de redimirse mediante la renuncia a sus ilícitas pretensiones.

Porque ese imaginario Jesucristo resucitado en el Paraguay vería que Cartes y Lugo se mantienen contumaces en su determinación, a pesar de que la gente salió pacíficamente a las calles para recordarles sus obligaciones de cristianos y patriotas, noble actitud que fue respondida con chorros de agua, garrotazos, perdigones y muerte. De seguro, mucho de todo esto le haría recordar a Jesús sus padecimientos en el vía crucis.

No cabe hablar de muerte y resurrección del Paraguay mismo, porque este país no morirá ni siquiera si Cartes y Lugo se salen con la suya en esta ocasión, es decir, si la Constitución y los reglamentos del Congreso son pasados por la trituradora de los desvergonzados legisladores venales o complacientes; ni si un referéndum –que no será popular, sino comercial– les otorgue la esperanza de la reelección. Morirán sueños populares, declinará aún más la confianza hacia las instituciones republicanas, cundirá la desmoralización y seguramente crecerá la indignación de quienes entienden la gravedad de la traición cometida por los políticos reeleccionistas; mas, el país no morirá, porque se forjó en la rudeza del autoritarismo remitiéndolo durante mucho tiempo, y demostrando que no tiene los huesos tan blandos para que un par de ambiciosos y sus respectivos séquitos de aduladores y entenados puedan derribarlo.

Lamentablemente, siendo sinceros, no estamos en condiciones de asegurar que en el día de hoy todos los cristianos y cristianas del Paraguay gozaremos de la celebración de una Pascua de Resurrección alegre y esperanzadora, porque somos conscientes del dramático momento político que vivimos; pero exhortamos a todos los habitantes del Paraguay a continuar creyendo que existe un futuro mejor para las personas individuales y para los pueblos mal gobernados, un futuro por el cual vale la pena continuar luchando.

 

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/si-jesucristo-resucitara-en-el-paraguay-de-hoy-1584296.html

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

20 comentarios en “Si Jesucristo resucitara en el Paraguay de hoy

  1. Los paraguayos somos tontos
    11 abril, 2017
    El gran problema que lleva al fracaso todas las acciones del gobierno es que parten del presupuesto de que los ciudadanos paraguayos somos tontos. Todas sus acciones y expresiones subestiman la inteligencia y la capacidad de la gente.
    El mensaje “que la gente decida” como justificación del atropello constitucional. Con este mensaje nos quieren hacer creer que no lo hacen por ambición, sino “en favor del pueblo” para que “podamos decidir”. Pero cuando los del pueblo salen a manifestarse se convierte automáticamente en vándalos. Es evidente que creen que somos tontos.
    Reducir la democracia a un sistema donde la mayoría puede hacer lo que le plazca sin límite alguno; es afirmar que la gente no sabe lo que es la democracia, que no sabe que las democracias modernas son un sistema donde se garantizan una serie de derechos establecidos en el sistema jurídico de la sociedad. Pensaron que podrían engañarnos con esta falacia, es decir, creen que somos tontos.
    Afirmar que “existen muchas opiniones contrapuestas” al respecto de la enmienda, a pesar de que la inmensa mayoría de los constituyentes y juristas afirman que es inconstitucional. Le buscan la vuelta a la ley, la trampita, para justificar algo que a todas luces es equivocado. Piensan que los ciudadanos no somos capaces de interpretar la Constitución y que no podemos juzgar lo que está bien o está mal, que somos tontos.
    El relato de que quienes se manifestaron eran personas manipuladas por la prensa y los opositores es afirmar que la gente no puede pensar por sí misma y que se deja manipular por periodistas; es decir, que somos tontos.
    El intento desvergonzado y torpe del gobierno de encubrir a los mandos policiales en su responsabilidad por la muerte de Rodrigo Quintana. Historias y explicaciones delirantes que ofenden de tan absurdas que son, evidentemente creen que somos tontos.
    No hablemos del “Superviaducto” inaugurado en un acto simultáneo a la quema del Congreso. Mientras el país se incendiaba, los discursos describían un país de maravillas. Un discurso desconectado de la realidad que tácitamente afirma que los ciudadanos no somos capaces de juzgar la realidad que vivimos y sufrimos a diario, es decir, que somos tontos.
    Nos subestiman constantemente, por ello, constantemente se equivocan y fracasan en sus intenciones. Parten del supuesto de que el pueblo es ignorante y va a tragarse todas las mentiras; sin embargo, omiten en sus cálculos que la sociedad ha cambiado profundamente. Mientras nos sigan subestimando, seguirán fracasando. Espero que en algún momento se den cuenta por fin que los tontos son ellos.

    Por José María Ayala Cambra

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    Publicado por jotaefeb | 16 abril, 2017, 12:41 pm
  2. Dos posturas diferentes para dos países diferentes
    15 abril, 2017

    Aunque las cosas se complicaron a partir del viernes 31 de marzo, cuando una turba enardecida, manejada por Efraín Alegre y Rafael Filizzola, terminó prendiendo fuego al edificio del Congreso, lo cierto es que esta crisis se veía venir desde varios meses atrás, más bien, desde el momento en el que se empezó a hablar de la posibilidad de permitir la reelección presidencial vía enmienda constitucional.

    Y ya entonces se empezó a notar que las diferencias entre los sectores en pugna iban mucho más allá de si querían o no un segundo mandato y llegaban al punto de que, en realidad, se trataba de dos modelos diferentes de país; uno, que representa al Paraguay que trabaja, produce y quiere vivir con dignidad; el otro, es el que defiende al país del atraso, del oscurantismo, de priorizar los intereses políticos y de olvidar a la gente.

    Son estas diferencias las que guían los actos de ambos sectores, y que ahora se notan más que nunca. Cuando la crisis arreció, el sector que está a favor de la enmienda planteó el diálogo como única salida pacífica; pero el otro, el de disidentes y grupos de oposición, se negó en redondo a aceptar la propuesta, porque no le conviene que la crisis termine puesto que es la única vía que tiene para imponer su minoría y conseguir el rechazo a la enmienda.

    De eso se trata todo este circo montado por Alegre, Desirée Masi, Mario Abdo Benítez y otros representantes del sector que está decidido a hacer que el país arda en llamas con tal de salirse con la suya. Desde hace meses, estos personajes hacen permanentes llamados al enfrentamiento y la violencia, y hoy, cuando ya lograron gran parte de su objetivo hasta el punto de que hay un joven asesinado, no están dispuestos a cejar en su empeño y rechazan cualquier mecanismo pacífico que permita a todos zanjar las diferencias.

    A la primera reunión de la mesa de diálogo convocada por Horacio Cartes asistieron Robert Acevedo, presidente del Senado, y Adolfo Ferreiro, por Avanza País. En la conferencia de prensa dada al finalizar el encuentro, el liberal fue uno de los portavoces, junto con el presidente de Diputados, Hugo Velázquez. Allí dijo que la intención que se manifestó claramente por todos los presentes era la de buscar una salida negociada a la crisis política.

    Parecía entonces que el resultado de dicha mesa sería positivo, ya que las partes en pugna se mostraban dispuestas a deponer las armas y ponerse a conversar. Pero menos de una hora después de esa conferencia de prensa, Acevedo participó en otra organizada por el grupete de senadores, en donde anunció que se retiraba de la mesa y se negaba a volver a dialogar hasta que el Ejecutivo no retire el proyecto de enmienda.

    Si una hora antes tenía esperanzas en el resultado del diálogo, es inentendible que haya cambiado de postura y se haya vuelto más radical que nunca, salvo que sus colegas disidentes y sectores de la oposición le hayan ordenado entorpecer el diálogo para que la crisis siga pendiendo como una espada de Damocles sobre la ciudadanía. Porque ese es el país que esta gentuza quiere, el del atraso, el de la transa y de la violencia.

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    Publicado por jotaefeb | 16 abril, 2017, 12:39 pm
  3. La manipulación supera a la razón
    16 abril, 2017

    El descontrol en el que están cayendo los medios de comunicación, que presumen de independientes, pero que se han convertido en voceros de quienes están dispuestos a matar y comer del muerto con tal de impedir que se apruebe la enmienda, ya sobrepasa todo límite racional y cae en el disparate de querer convencer de que los escenarios más absurdos e imposibles están a la vuelta de la esquina.

    Una de las cosas en las que insisten estos medios es que se avecina una nueva dictadura con la pretensión del presidente Horacio Cartes y sus seguidores, quienes buscan la aprobación de la reelección presidencial por vía de la enmienda constitucional. Ellos saben, tan bien como nosotros, que lo que dicen es mentira, pero manejan los pensamientos ciudadanos y saben que una de las cuestiones que la ciudadanía paraguaya no ha podido superar, a pesar de los 28 años transcurridos, es el temor a un retroceso.

    En una de sus ediciones, el diario de Antonio J. Vierci recuerda que en 1977, una convención constituyente manejada por Alfredo Stroessner estableció el vitaliciado a través de una enmienda constitucional. Y advierte que es exactamente esto lo que está a un paso de ocurrir con la pretensión del oficialismo de establecer el segundo mandato recurriendo a esta vía.

    Lo primero que debemos recordar es que el proyecto que ya fue aprobado en el Senado y está a consideración de Diputados, establece claramente que la reelección presidencial se realizará por un solo mandato, sea alternado o consecutivo. Esto significa que quien haya sido presidente de la República podrá volver a serlo por otros 5 años más, y después, sin importar lo que haya hecho o el apoyo popular, deberá irse a su casa.

    Pero lo fundamental es que la enmienda stronista se realizó 23 años después de que el dictador se haya apoderado del poder, y ya para ese entonces no había ninguna duda de que su sistema de gobierno era dictatorial y capaz de todos los abusos en contra de la ciudadanía. Ya había cientos de muertos, desaparecidos o presos en las terribles mazmorras del régimen. Y no había ninguna duda de que Stroessner no pensaba abandonar el poder mientras estuviera vivo. La enmienda de entonces fue un mero trámite que ni siquiera se necesitaba para establecer el vitaliciado, ya suficientemente consolidado.

    ¿Cuál es la similitud entre Stroessner y Horacio Cartes? Si hubiera habido alguna, el jefe de Estado tampoco habría necesitado de una enmienda para volver a postularse. Si tanto dicen que hizo un golpe de Estado, ¿Por qué ya allí no se impuso como dictador vitalicio de la República del Paraguay?

    En estos casi 4 años del gobierno de Cartes no hubo ningún gesto por parte del gobierno que pudiera hacernos temer de la posibilidad de un retroceso. Ni el presidente, ni sus colaboradores, ni la ciudadanía que apoya a rajatabla la enmienda tienen la menor intención de llamar al pasado, mucho menos al tan funesto que nos hizo vivir el dictador durante casi 35 años.

    Así que cuando estos diarios que se encuentran al servicio de la intransigencia, pretenden convencernos de que el jefe de Estado tiene la intención de perpetuarse en el poder y repetir la experiencia de la dictadura, lo hacen a sabiendas de que mienten de manera descarada y sobrepasando cualquier límite que pudiera estar dentro de la racionalidad.

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    Publicado por jotaefeb | 16 abril, 2017, 12:38 pm
  4. Es lo que dicen

    Por Pablo Noé

    Unos dicen que esta semana se aprueba la enmienda. Otros dicen que la mayoría que parecía inquebrantable de los proenmienda en Diputados se fue esfumando. Los más optimistas dicen que la mesa de diálogo traerá resultados para obtener la paz en la sociedad. Todos hablan, todos dicen algo, todos esperan que sus deseos, cual niño que aguarda a Papá Noel, se cumplan.

    Estamos en medio de una tranquilidad que acompaña los días santos, en donde el discurso dejó de lado la escena para invitar a la reflexión, una práctica tan necesaria por lo fundamental de su presencia y por lo ausente que está en la sociedad paraguaya. Vivimos el día a día sin proyectar nuestros actos más que al escenario siguiente, sin medir las consecuencias de estas acciones.

    En este menjunje dialéctico hay una posición que está sólida, los colorados asumen poseer la ventaja de haber superado en el discurso los cuestionamientos de la “sesión” que aprobó la enmienda en la Cámara Alta. Aquella convocatoria, a todas luces irregular, ya está quedando en el olvido; y el centro del debate, para los republicanos, pasa por desafiar a sus oponentes a un mano a mano, entrando en el juego que les gusta y donde se sienten cómodos, las urnas.

    Si hay un ejercicio que los seguidores de Bernardino Caballero tienen aceitado es el de la maquinaria electoral, que los mantuvo en el poder casi todo este proceso democrático pos-Stroessner.

    Los más radicales a favor de la reelección vía enmienda, incluyendo a los parlamentarios del Frente Guasu, quizá más enardecidos defensores de esta postura, jamás bajaron los decibeles apuntando a que continúe el proceso para que “la gente decida” si pretende o no esta modificación a la Carta Magna.

    Sin embargo, esta corriente no es la única que se observa en la ANR, ya que el presidente de la Cámara de Diputados, Hugo Velázquez, desde el desarrollo de los trágicos sucesos del 31 de marzo, mantiene una postura más conciliadora, bajando la intensidad de la arremetida. El transcurrir de los días fue confirmando las declaraciones del parlamentario que tiene en su cancha continuar el proceso de enmienda.

    Como es dicho al hecho, siempre hay un largo trecho, lo que depara esta semana es impredecible. Proyectar lo que puede ser el desenlace de esta historia es una tarea compleja porque entramos en un espiral de desgracias insostenibles, partiendo de la falta total de respeto a las formas, prácticas que hacen al ejercicio democrático y que fueron pisoteadas en reiteradas oportunidades para intentar avanzar en un proyecto que a todas luces carece de validez.
    Mientras la oposición mantiene el mismo discurso, y la Iglesia apela al diálogo, acciones paralelas se plantean ante la Corte para detener el proceso. En medio de esta caldeada escena política, la ciudadanía mantiene una posición distante, analizando los hechos desde sus lugares y sin tomar las calles para defender, de manera decisiva, una u otra postura, casi como quedando al margen de este debate, que lo mira como participante ausente, casi sin tomar conciencia de que los efectos de esta decisión afectarán directamente su andar periódico.

    Como es dicho al hecho, siempre hay un largo trecho, lo que depara esta semana es impredecible. Proyectar lo que puede ser el desenlace de esta historia es una tarea compleja porque entramos en un espiral de desgracias insostenibles, partiendo de la falta total de respeto a las formas, prácticas que hacen al ejercicio democrático y que fueron pisoteadas en reiteradas oportunidades para intentar avanzar en un proyecto que a todas luces carece de validez.

    También se sobrepasó el límite de respetar la vida humana, con un asesinado en imperdonables circunstancias, es decir, estamos en frente a un duro panorama en el que todos salimos perdiendo.

    Cuando el análisis es sobrepasado, como en este caso, debemos apelar a las expresiones de deseo como una forma de colaborar, aunque sea mínimamente, la pacificación de la sociedad.

    Como ciudadano que desea un país mejor, la única salida válida es llegar a acuerdos mínimos, esos que faciliten el debate, respetando la letra de la Carta Magna, apuntando a un consenso que llame a una Asamblea Constituyente que reforme la ley fundamental de la República y allí, además de adecuar el funcionamiento institucional a los requerimientos actuales, abrir la posibilidad a que todos los líderes políticos tengan la chance de una segunda opción en el Palacio de López.

    Así como todos dicen algo, esto es lo que digo y es lo que espero, aunque, para ser sinceros, de manera muy pesimista.

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    Publicado por jotaefeb | 16 abril, 2017, 12:29 pm
  5. Resolver con la lengua lo que no se debe ni se puede resolver con los dientes

    Vale la pena invertir la definición tradicional de la guerra “desatar con los dientes un nudo que no ha podido ser desatado con la lengua”, para entender la palabra diálogo, que se supone que es una reunión para desatar con la lengua un nudo para, justamente, evitar que tenga que ser desatado con los dientes.

    Es decir, resolver un conflicto dialogando, con la lengua, con la palabra, que es el don que nos hace un tanto diferentes de los animales. La lengua, el diálogo es justamente el tramo que separa al homo sapiens de la resolución de los conflictos por la vía del garrotazo, de los mordiscos, de los tongos, de las patoteadas.

    En fin, el diálogo justamente es el espacio de la inteligencia en contra del espacio de la beligerancia. Por eso, precisamente para establecer un diálogo hay que despojarse del espíritu beligerante, que generalmente se inicia con las imposiciones de una de las partes.

    No se puede iniciar un diálogo con condicionantes, salvo los aceptados por ambas partes, a ser negociados precisamente en el diálogo. Es decir que al diálogo hay que ir a negociar con razones y no con posiciones de fuerza.

    Es un hecho que hay posiciones divididas con respecto a la interpretación constitucional sobre la enmienda para habilitar a un presidente a la posible reelección, fundadas en razones y argumentos y con la opinión de distinguidos juristas nacionales, varios de los cuales son constitucionalistas y que discrepan radicalmente; si bien en algunos casos se puede considerar que es por razones de afinidades políticas, en la mayoría, por la respetabilidad de los letrados, es de argumentación jurídica.

    Y no se puede cometer el disparate de comparar las circunstancias actuales con la guerra civil del 47, cuando las condiciones históricas son radicalmente diferentes; una constitución dictatorial, en aquel entonces un dictador militar y un ejército metido en la tramoya política con ambiciones de liderazgo por sobre los sectores políticos y, por demás, gran parte de los sectores políticos tratando de sacar ventajas de facto, en vez de condicionar la salida democrática.
    De hecho, por las condiciones y contradicciones que se vivieron durante la convención constituyente, recién salidos de la dictadura militar absolutista, con una mayoría aún de representantes que transitaban del pasado dictatorial al presente democrático, con resquemores de una y otra parte y con escasa experiencia democrática, tras décadas de dictadura camuflada de democracia, con mayor o menor participación de los distintos sectores en la vida política, mas basada en la confrontación con los dientes que con el diálogo con la lengua, y como coinciden también juristas nacionales e internacionales, la constitución naciente sufre de falta de claridad y hasta de confusión en muchos de sus capítulos, sin olvidar los errores serios de claridad en la redacción a la que constituyentes de entonces le dieron varias interpretaciones que contribuyeron negativamente a la redacción final.

    Es decir, si se quiere dialogar con la lengua se debe partir del análisis lingüístico y jurídico del texto de la Constitución y no de la a priori establecida declaración de violación de la Constitución por algunas de las partes contra las otras. Y, en última instancia, del respeto a la Constitución que, justamente, establece en qué instancia se debe resolver el tema de la inconstitucionalidad, en caso de no haber acuerdo.

    Al diálogo con la lengua no se debe llegar con una verdad absoluta impuesta, sino a que puedan barajarse las distintas posibilidades e interpretaciones y llegar a un acuerdo o a una intermediación por las vías correspondientes. La otra opción es el camino de las dentelladas. De hecho, no es un conflicto nuevo, sino reiterado, es decir que hay que tomarlo en cuenta con seriedad.

    Y no se puede cometer el disparate de comparar las circunstancias actuales con la guerra civil del 47, cuando las condiciones históricas son radicalmente diferentes; una constitución dictatorial, en aquel entonces un dictador militar y un ejército metido en la tramoya política con ambiciones de liderazgo por sobre los sectores políticos y, por demás, gran parte de los sectores políticos tratando de sacar ventajas de facto, en vez de condicionar la salida democrática.

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    Publicado por jotaefeb | 16 abril, 2017, 12:27 pm
  6. República en tómbola

    Por Miguel H. Lopez
    La concentración pro enmienda de la Constitución –del lunes– para incorporar la reelección y otros asuntos (lo dice el proyecto presentado en mesa de entrada del Senado el 31 de marzo) constituyó una gran metáfora de país: rifar cosas para convocar y tirar en vito abalorios para arrear. Lastimosamente ese es el modo en que hace demasiadas décadas se vienen imponiendo los bandidos en los poderes del Estado, cargos vitales en la política nacional y en la vida institucional.

    Aclarando siempre –porque los tiempos exigen– que tanto el grupo encabezado por Efraín Alegre como el que apuntalan Horacio Cartes y Fernando Lugo son violadores de normas básicas constitucionales, el modo en que opera la mayoría de los sectores en danza sigue siendo el mismo que aplicaba la dictadura stronista a través del Partido Colorado. Los punteros ofrecen lo que la necesidad miserable de la gente permita aprovechar –en forma ruin– para asegurar presencia, masa y sensación de popularidad.

    En la última concentración masiva como muestra de “poder enmendero y reeleccionario”, principalmente el cartismo colorado rifó electrodomésticos, repartió gaseosa en asentamientos miserables, pagó transporte desde los lugares más recónditos con una matula de premio, cuando no entregó viáticos para el recreo. Esto mismo es lo que siempre vemos en días de elecciones generales o en las internas de los partidos tradicionales, preferentemente.

    Con esa canonjía el pueblo embaucado termina embargando el futuro de todos, y la administración de la República queda en manos de oportunistas, engendros de políticos o chapuceros de la mafia.

    Así como pudo verse en la masiva concentración en varios sitios del país –algunos repetidos en fotoshop, cuándo no–, volverá a ocurrir durante el referéndum –si a Cartes y Lugo le alcanzan los votos en Diputados–, donde a platazo limpio, como lo viene haciendo el nuevo “patrón del Paraguay”, la cosa entrará en camino sin retorno.

    Este es el modo más burdo y penoso en que –connivencia de por medio entre políticos mercantilistas, sostenedores de un modelo socioeconómico que solo beneficia a las minorías ricas, los corruptos y los mafiosos; y un importante sector empobrecido y socavado de la población hambrienta e ignorante, a veces letrada y bien alimentada– meten al país en tómbola y luego tenemos las autoridades que nos (des)gobiernan, haciendo del país su hacienda privada, y de sus leyes letra muerta, las manipulan o subastan.

    Cada vez que me cruzo con gente conocida que trabaja en la calle u obreros de la periferia de Asunción, la curiosidad es la misma: Oikóta piko la enmienda. Y la plata está y los punteros también.

    El establishment todavía necesita quebrar algunas “voluntades” para avanzar y cerrar los guarismos. Luego, aquello de que “la gente decida” será sencillamente otra canalla mentira.

    Votar, finalmente, no es decidir, menos cuando la coacción es el mecanismo que aplican las dirigencias.

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    Publicado por jotaefeb | 16 abril, 2017, 12:24 pm
  7. Renacer

    Por Benjamín Fernández Bogado
    En un tiempo de Pascua de Resurrección siempre queda un espacio para volver a nacer buscando ser algo mejor que lo que hemos sido. Siempre hay un tiempo para meditar, reparar, enmendar, arrepentirse y volver a ser.

    Vale para lo personal y para lo social en este momento de dura prueba que como país atravesamos. Venimos de un camino tormentoso que se cobró una joven vida, se dejó tuerto a otro, decenas de heridos y un diputado al que le destrozaron la cara.

    El único responsable: el gobierno de Cartes que pretende con todos estos antecedentes –sin arrepentimientos ni enmiendas– convencernos de que vale la pena ser reelecto de manera inconstitucional.

    Lugo –que algo debe saber más por estas fechas– es su cómplice en esta aventura de sangre y luto. Trata cínicamente de separarse de los hechos, como lo hiciera Poncio Pilato cuando pidió que “el pueblo decida” entre Jesús y Barrabás. Ya conocen la historia y el final. Hasta ahora hemos visto caer piezas pequeñas de aquel siniestro último viernes de marzo y esa trágica madrugada del primero de abril.

    Los que dieron las órdenes siguen escondidos esperando que los eslabones pequeños no los delaten. Podemos presumir quiénes fueron y todos sabemos la responsabilidad de los instigadores que agavillados apretaron el gatillo que desató la furia en las calles.

    Solo una senadora se avergonzó de sus actos. Se inmoló asustada y arrepentida ante una sala del Senado, donde sus cómplices siguen oscureciendo con su ausencia los curules que el pueblo les asignó.

    Están desconcertados dicen algunos, pero claramente los líderes de la banda de los 25 no parecen muy preocupados como cuando calificaron tiempo atrás a Cartes con los peores epítetos. Saben que la memoria de algunos es corta, aunque la traición sea larga.

    Los diputados están dudando. No se espera mucho de ellos, pero podrían dar una sorpresa rechazando la ilegal propuesta. La Justicia, tan pobre en comportamientos éticos, solo está para servir a los poderosos de ocasión sin importarles los costos. Son tan egoístas y cínicos que les da igual el genocida Pol Pot o cualquiera que esté en el poder.

    No esperemos jueces como Moro ni Corte como la brasileña. Los nueve son predecibles en sus comportamientos e inmutables ante las críticas ciudadanas. Ellos asumen el ser actual y no quieren renacer.

    En la calle la gente protagoniza una épica singular. Como en varias jornadas anteriores durante la dictadura y cada vez que un candidato a dictador ponía sus fichas en movimiento, ha vuelto a ganar las calles. Sabe perfectamente lo que no le gusta y está dispuesta a morir por su causa.

    El Gobierno decidió salirse de la ley y ha perdido autoridad sobre sus mandantes, que se les han retobado y están dispuestos a anteponer sus mandatos a la felonía y criminalidad de sus mandatarios. Para ellos la ecuación es simple: mandantes (el pueblo), mandatos (las promesas, la ley y la Constitución) y mandatarios (el presidente, los congresistas y los magistrados). La gente la tiene clara. O renacemos entre todos para alcanzar un país mejor o claudicamos ante los mandatarios infieles que pretenden someternos de nuevo. Es la hora de escoger y de renacer.

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    Publicado por jotaefeb | 16 abril, 2017, 12:20 pm
  8. Esta vez no fue el lechero, Winston
    Por Andrés Colmán Gutiérrez
    Al controvertido líder conservador británico Sir Winston Churchill se le atribuye una de las definiciones más expresivas acerca del valor de la democracia: “Que golpeen a tu puerta en la madrugada… ¡y que sea el lechero!”.

    Es decir, un sistema político que desde el Estado te garantice que no serán oscuros hombres armados los que tocarán a tu puerta, con una anónima “orden superior” que les otorgue impunidad para secuestrar, torturar, encarcelar, asesinar o hacerte desaparecer, como en las peores épocas de la dictadura del general Alfredo Stroessner.

    Un sistema político en el que puedas levantarte sin miedo a abrir la puerta, sabiendo que quien llama será el lechero, o el canillita, o el repartidor de agua mineral. ¿No fue acaso por eso que han dado su vida tantos compatriotas que lucharon por dejar atrás a la tiranía…?

    En la madrugada del 1 de abril no han sido lecheros ni canillitas los que golpearon la puerta del local del principal partido opositor, en Asunción, sino escuadrones de la Policía Nacional, sin orden judicial, sin hacer preguntas, sino directamente disparando, ¡todos al suelo!, ¡cuerpo a tierra!, ¡los vamos a matar a todos…!, sin importar banderas blancas, ni inmunidad parlamentaria, ni gritos de pánico de mujeres en el baño, ni siquiera los estertores de dolor de Rodrigo acribillado, desangrándose en el piso, sin merecer el humanitario auxilio que se brinda a lo enemigos hasta en las guerras más encarnizadas.

    A medida en que surgen más detalles y evidencias de lo que realmente ocurrió en esa negra noche de cacería humana indiscriminada por las calles de Asunción y la sede del PLRA, queda claro que no fue solo un “exceso represivo” de algunos policías “gatillo fácil”, a los que “se les fue la mano”, sino parte de todo un operativo ordenado desde altas instancias del Gobierno, buscando afirmar con el miedo y el uso ilegal y criminal de la fuerza, el plan de lograr a cualquier precio la enmienda de la Constitución para imponer la reelección presidencial, actualmente prohibida por la Carta Magna.

    El escándalo desatado ante el frío asesinato de Rodrigo Quintana no debe hacer olvidar, sin embargo, que ese mismo “modus operandi”, que haría palidecer a Pastor Coronel o a Kururú Piré, se viene aplicando sistemáticamente contra dirigentes campesinos, indígenas y humildes luchadores sociales que no siempre encuentran el mismo eco de indignación en la prensa y en la ciudadanía.

    En estos días, en que la crisis política instalada en torno a quienes son partidarios o no de la enmienda constitucional, entrará en su parte más álgida, sería interesante entender que lo que en realidad está en juego no es la posibilidad de que Cartes y Lugo puedan ser o no reelectos, o que Efraín y Rafael se los quieran sacar de encima para tener el camino más fácil, sino que estamos empezando a caminar cada vez más bajo la lúgubre sombra del terrorismo de Estado.

    Pues no, mi estimado Winston: Esta vez no fue el lechero el que llamó a la puerta.

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    Publicado por jotaefeb | 16 abril, 2017, 12:20 pm
  9. Perversiones goebbelianas
    Arnaldo Alegre
    “Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”. (Joseph Goebbels, criminal nazi).
    La enmienda promovida por el cartismo con la ayuda del luguismo, llanismo y oviedismo es profundamente autoritaria en su justificación, concepción y ejecución.
    Es un proyecto que rehúye cualquier debate, pretende imponerse por la fuerza y vulnera las formas democráticas con propósitos personalistas.
    No se trata solamente de un planteamiento político solitario. Es una seguidilla de maniobras viciadas que por el momento nada ni nadie puede detener.
    La fraudulenta recolección de firmas, las campañas de desinformación pública, los ataques a la prensa, el hostigamiento personal y grupal a los que disienten y la aviesa red de mentiras que se montan y desmontan con sistematicidad hacen presuponer que el presidente Horacio Cartes quiere algo más que la reelección. Todos los indicios apuntan a que se trata de una apuesta de cuño reaccionario, en donde se usa la democracia para desmontarla, sacarla de contexto y reducirla a instrumento de ambiciones politicoeconómicas sectarias.
    Cartes amoldó la ley desde el inicio de su aventura política. Lo hizo para postularse por la ANR y lo hace ahora para mantenerse en el poder. Siempre denostó la reelección, hasta que se lanzó tras ella.
    En esa situación, cómo creer sus credenciales democráticas si nunca respetó las normas institucionales ni su palabra.
    Además, la forma en que se manejaron los mensajes políticos en esta crisis es un indicativo de que tras el plan reeleccionario hay un esquema de contrainformación perverso, mendaz y profundamente antidemocrático.
    Este tuvo tres ejes goebbelianos. La gente decide, la mayoría manda en democracia y el vandalismo opositor. Estos planeamientos están basados en mentiras descaradas o medias verdades circunstanciales. Es fácil desmentir estas falsedades: no se puede decidir sobre lo que está prohibido, la Constitución manda en la democracia y la reacción ciudadana (alentada por operadores aún no identificados) fue producto de la vandalización de las normas republicanas por parte del cartismo y sus secuaces.
    Pero lo más autoritario y peligroso de todo lo vivido fueron el ataque al PLRA, el asesinato de Rodrigo Quintana y las burdas mentiras armadas en torno al hecho.
    Esta semana sabremos si el autoritarismo resucita. Recemos por que no lo haga.
    Felices Pascuas.

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    Publicado por jotaefeb | 16 abril, 2017, 12:14 pm
  10. La batalla de los últimos días
    Estela Ruiz Díaz –

    Los días santos no fueron tales para los negociadores de la enmienda constitucional, cuya batalla principal se librará en la Cámara de Diputados en días más.
    Se sabe que en esta instancia del Congreso el presidente Horacio Cartes tiene la mayoría necesaria para imponerse (41), aunque la crisis política —que tuvo su punto álgido el 31 de marzo con la quema del Congreso y el ataque mortal al PLRA— alteró la seguridad de la alianza entre Cartes, Fernando Lugo y Blas Llano.
    Las informaciones y contrainformaciones se entrecruzan, especialmente sobre la posición que asumirán algunos diputados cuyos votos entraron en el terreno de la duda, aunque hasta el momento las bajas oficiales son solo 4: dos de la ANR (Cynthia Tarragó y Pablino Rodríguez) y dos del PLRA (Gustavo Cardozo y María Carísimo). Aún así la tendencia a favor de la enmienda se mantiene.
    El foco está sobre la bancada llanista, que tiene en sus manos la definición del partido. El cartismo ya no tiene mayoría propia. La ANR tiene 46 votos, de los cuales se estima que 36 están a favor de la enmienda, aunque otros sostienen que son 39. Al voto colorado hay que sumarle el único voto del Frente Guasu. El apoyo de la bancada llanista —que tiene 6 votos duros, más los ex efrainistas— es clave. Los más pesimistas estiman que tienen 43 votos.
    NEGOCIACIONES. En este compás de espera por Semana Santa, hubo febriles debates al interior del PLRA. El diputado Víctor Ríos fue el emisario de Efraín Alegre, pero sin aparente éxito. Causó disgusto el tono del mensaje que “solo fue de amenazas de expulsión, sin ninguna contraoferta”, revelaron algunos llanistas, quienes plantearon como trueque la renuncia de Alegre a la presidencia del partido. Otro fue más audaz: que Alegre baje su candidatura presidencial “porque con él solo nos espera la derrota. Rechazaremos la enmienda, pero entonces que nuestro candidato sea Mario Ferreiro”. Si algo hay que destacar del llanismo es su pragmatismo puro. La cuestión es jugarse por un candidato ganador, no importa si es Lugo o Ferreiro.
    En ambas propuestas, se requiere una alta dosis de sacrificio, que no está en los planes de Alegre, quien desde que asumió la titularidad del partido ha mostrado una política de mano dura y confrontación total con sus adversarios internos.
    Por ahora, no hay concesión de ninguna de las partes.
    Como si fuera poco, apareció un conflicto por una banca. El diputado por Presidente Hayes, Enrique Mineur, embajador ante Portugal como cupo llanista, reclamó la celeridad de su renuncia para reasumir y votar en este momento histórico. Pero si bien planteó ya en diciembre su deseo, la burocracia diplomática lo tiene atrapado y lo más probable es que se pierda la sesión porque su suplente, Fernando Nicora, está anotado para la enmienda.
    La polémica sirve para avivar las dudas sobre los números. Si se retiene un voto es porque la mayoría no es tan abrumadora como dicen. Además agrega otro elemento para deslegitimar el proceso viciado desde la aprobación en el Senado.
    ¿ORFANDAD POPULAR? Aunque impactó la violencia del viernes 31 que obligó a los reeleccionistas frenar la aprobación a pedido del papa Francisco, el oficialismo y sus aliados luguistas y liberales evalúan que no hay un rechazo ciudadano masivo a la enmienda. Desde la izquierda hay cuestionamientos al Gobierno por la violencia policial. Así como para los llanistas es una cruz pesada la muerte de Rodrigo Quintana, el Frente Guasu carga sobre sus hombros las torpezas del cartismo.
    La ANR hizo demostración de fuerza en el interior. Pedro Alliana, presidente del partido, cifró en 120.000 las personas movilizadas. El impacto no fue tal por la dispersión de los actos y el alto prebendarismo humillante en algunas concentraciones, como la de San Pedro.
    La oposición invita a manifestarse el martes. Si en esta ocasión, Alegre y Mario Abdo Benítez no demuestran capacidad de convocatoria, habrán dado la razón a sus adversarios. Solo la masiva participación ciudadana puede, si no frenar, generar dudas en los diputados.
    JUGANDO FUERTE. El martes se reúne la mesa de diálogo por tercera vez. En la segunda ya no participaron los opositores. La Iglesia Católica, elegida como mediadora de la crisis, hizo un llamado al principal líder opositor a asistir. “El único camino es el diálogo y cuando no se quiere dialogar, la parte opuesta es justamente la violencia y debemos parar eso”, manifestó un jugado monseñor Edmundo Valenzuela apuntando a Efraín, dejando entrever una acusación hacia la oposición. Fue más lejos aún y pidió renunciar a la violencia para evitar una guerra civil como la de 1947.
    Lo más probable es que sea la tercera y última reunión. Entonces, los diputados tendrán vía libre para tratar la enmienda. El miércoles habrá sesión ordinaria y es probable que allí se finiquite el pleito, aunque algunos prefieran seguir posponiendo “para enfriar” el caldeado ambiente.
    En tanto, la Corte Suprema sigue dilatando la resolución del pleito, porque no logra completarse a raíz de la cadena de inhibiciones.
    Quedan pocos días para la definición y hay viento favorable para Cartes y Lugo.
    ¿Lograrán los aliados antienmienda provocar la tormenta perfecta para naufragar el proyecto?

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    Publicado por jotaefeb | 16 abril, 2017, 12:10 pm
  11. De pactos, hipocresías, miserias y flaquezas

    Por Marcos Cáceres Amarilla

    Una característica de la crisis política en la que estamos inmersos es que, más allá de bravuconadas y acusaciones rimbombantes de algunos actores políticos, todos los sectores en realidad exhiben debilidades, miserias e hipocresías. En el fondo, la crisis se da porque ninguno tiene la fortaleza política o moral o fáctica para imponer sus decisiones.

    En condiciones “normales”, por ejemplo, sería impensable un pacto entre Horacio Cartes y el Frente Guasu. Basta recordar el episodio aquel de setiembre de 2015 cuando en una reunión social, en el domicilio del diputado colorado Julio Javier Ríos, el Mandatario en estado de ebriedad (según afirmó el diputado Ramón Duarte) dijo públicamente tener información “fidedigna” de que el Frente Guasu está vinculado al Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).

    En tanto, la senadora Esperanza Martínez, presidenta del Frente Guasu, reiteró recientemente que el gobierno de Cartes tiene carácter autoritario, está comprometido con un modelo neoliberal trasnochado y criminaliza la lucha social, entre otras acusaciones.

    La coincidencia que se da sobre la reelección entre estos dos sectores políticos que se consideran mutuamente demonios y enemigos irreconciliables, resulta difícil de justificar.

    La actitud del Frente Guasu, guardando las distancias literarias, recuerda a la historia del Fausto de Goethe y su pacto con Mefistófeles o a otras historias de ficción y de la realidad en el que alguien con buenos propósitos decide pactar con “los malos” para poder hacer el bien.

    Igual podría decirse del cambio de Cartes, a menos que él finalmente haya considerado que no es tan malo pactar con el EPP si es que el objetivo superior es el progreso del país bajo su augusta batuta. De hecho, Stroessner seguramente justificaba la represión, exilio, torturas y asesinatos de sus adversarios políticos como un presunto precio de “la paz y el bienestar”.

    En el lado de los que rechazan el proyecto de reelección vía enmienda, pretextando cuestiones constitucionales o legales, hay varios que no tuvieron miramientos para pactar con los mismos demonios de ahora, por conveniencias políticas coyunturales, hace no mucho tiempo.

    También es obvio que la postura de muchos “antienmienda” tiene un componente principal de cálculo político sobre su futuro. Resulta difícil convencer a la gente sobre los males que se abatirán sobre la República si se atropella la Constitución teniendo en cuenta que hemos venido sobreviviendo a anteriores avasallamientos de la Constitución o de la voluntad popular sin que se nos hicieran tantas advertencias al respecto.

    Es significativo que en este ambiente de convulsión no exista el fervor popular que algunos actores políticos y medios de comunicación, a favor y en contra, pretenden ver. Al menos, no hay un entusiasmo que pueda compararse con el que despertaron otros eventos de nuestra historia política más o menos reciente.

    Esta situación puede adjudicarse a varios factores: la ausencia de liderazgos políticos convocantes, la presencia de personajes tóxicos en ambos lados de la disputa, la profunda división que existe en todos los sectores políticos y que terminan trasladándose a todos los ámbitos de la sociedad.

    Como consecuencia, se ha instalado un clima de incertidumbre social generalizada que es inclusive independiente del resultado de la disputa política actual. Mucha gente está insegura sobre si resultará más conveniente que la reelección se frustre, pensando en qué manos quedaremos.

    Más allá de esa incertidumbre, el oficialismo parece seguir decidido a comprobar cuáles son los límites de la estabilidad política y social. Se trata, cuando menos, de una apuesta arriesgada que puede terminar arrastrándolo cual furioso raudal.

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    Publicado por jotaefeb | 16 abril, 2017, 12:07 pm
  12. Sin espacio para el diálogo

    Por Osmar Gómez

    A dos semanas del incendio del Congreso y del brutal asesinato del joven dirigente liberal Rodrigo Quintana la discusión de la enmienda constitucional entró en una zona gris.

    La mesa de diálogo propuesta por el Gobierno no avanza, está empantanada. Sometida a una lógica de hierro de retirar o aprobar la enmienda, es poco probable encontrar puntos en común. De las dos reuniones que se han llevado adelante solo en una participó la oposición. Sin interlocutores no hay diálogo posible.

    En las últimas horas la Iglesia inició contactos por fuera con dirigentes políticos de la disidencia colorada y la oposición para tratar de salvar el espacio de conversación. El objetivo es ampliar la mesa con dirigentes políticos y no limitarla solo a los presidentes de partidos con representación parlamentaria, como fue al inicio.

    Monseñor Edmundo Valenzuela se reunió con Mario Abdo y también se tendieron puentes con los liberales, aunque hasta ahora no se logró cerrar un encuentro. Esta fuerte intervención eclesial viene precedida de la recomendación expresa del Vaticano de sostener el espacio de diálogo para tratar de encontrar una salida. La próxima semana está previsto un nuevo encuentro, pero por ahora no se vislumbra que pueda haber avances.

    La oposición y la disidencia colorada no están interesadas en un espacio de conversación que finalmente podría terminar dando oxígeno al Gobierno. Son tiempos electorales, tiempos de consolidar posiciones de cara a las elecciones generales del próximo año.

    El oficialismo colorado y sus aliados, a mediados de semana, empezaron a explorar otros caminos para tratar de salvar la enmienda. Con movilizaciones en diferentes puntos del país mostraron que también puede haber gente en favor del cambio constitucional. Para esta semana se preparan de nuevo reuniones en Asunción para tratar de dar fuerza a la iniciativa. El intento del Gobierno de crear un ambiente favorable para la enmienda viene a destiempo. La batalla por ocupar el espacio público está perdida; como mucho, se podrá instalar una versión oficial.

    A mitad de semana la justicia abrió el camino para que la Cámara de Diputados trate el proyecto. La jueza Rosa González rechazó el amparo promovido por los senadores disidentes para tratar de frenar una aprobación en la Cámara Baja. El fallo habilitaba el tratamiento, pero el presidente de los diputados, Hugo Velázquez, prefirió seguir esperando acuerdos políticos que reduzcan la confrontación antes de someter a consideración el proyecto de enmienda. La cámara se reúne a mitad de semana; habrá que esperar a ver qué pasa. En los últimos días el oficialismo vio cómo algunos votos que se consideraban seguros finalmente se terminaron diluyendo; eso podría obligar a apurar el tratamiento.

    Por ahora todos tienen puesta la mirada en la Corte Suprema de Justicia. En sus manos está resolver la acción de inconstitucionalidad que presentaron los senadores de la oposición y la disidencia contra la enmienda. Hasta ahora, la máxima instancia judicial no logró integrarse para tratar el tema. La negativa de la ministra Gladys Bareiro de conformar el pleno para tratar el caso retarda la integración. En la semana un tribunal en pleno se inhibió para atender el caso. En los próximos días seguirá la cadena de sucesión para ver quién finalmente acepta incorporarse al pleno de la Corte para analizar el pedido de los opositores. Por de pronto se sabe que el tribunal que está en turno para la integración también se excusará.

    El fallo de la Corte Suprema de Justicia debería servir para encarrilar institucionalmente la discusión de la enmienda, pero estará lejos de terminar con el enfrentamiento político que desata un segundo mandato presidencial. Con el enfrentamiento en las calles y sin espacio para el diálogo las fricciones seguirán.

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    Publicado por jotaefeb | 16 abril, 2017, 11:58 am
  13. Enmienda de sangre

    Por Marta Escurra

    A dieciséis días de la dramática muerte del joven dirigente liberal Rodrigo Quintana, dos cosas son claras. Una, que hubo una orden superior del gobierno para arremeter a mansalva contra los manifestantes del 31M que estaban en la plaza expresando su descontento hacia la enmienda pro reelección de Horacio Cartes y el asalto a la sede del PLRA.

    Dos, que para despegarse del escándalo de haber propiciado un escenario similar a una guerra civil en pleno siglo XXI, no dan la cara y tiran la culpa a quien se les cruce en el camino, mostrando videos y montando conspiraciones que se hacen humo ante la evidencia de los medios de comunicación que registraron los hechos.

    En un país medianamente serio, estos hechos como mínimo presupondrían la renuncia del presidente ante la imposibilidad de sostener el Estado de derecho, principio fundamental de las democracias sólidas. Pero la “culpa”, por así decirlo, la comparte también la oposición, que no ha tenido la capacidad de reacción para impulsar un juicio político en contra de Cartes, principal responsable de este desmadre que nos ha puesto en la vidriera internacional confirmando nuestro estatus de país bananero.

    Ante la evidencia de un fallecido, 200 apresamientos ilegales y en condiciones infrahumanas, cientos de heridos, denuncias de secuestros extorsivos por parte de la policía, 23 periodistas heridos y contusos a consecuencia de la brutalidad policial, Cartes y su entorno responsabilizan a la prensa y a la oposición de estos incidentes. A saber, quien maneja la fuerza pública es el Gobierno, la Policía Nacional cumple órdenes de alguien quien no es precisamente el dueño de un micrófono o el responsable de teclear las noticias.

    No es alarmista pensar en una eventual guerra civil, como lo advierte la Iglesia Católica, a través de Monseñor Edmundo Valenzuela. Más aún si el entorno de Cartes y todo aquel que busque algún tipo de rédito de esta situación, declara, como la senadora Lilian Samaniego que la culpa no es del presidente sino de los propios liberales. Y aunque sabemos que no es así, ese argumento abona la teoría de la inutilidad del presidente para gobernar y manejar la fuerza pública.

    Los colorados y los luguistas pueden repetir hasta el cansancio el panfleto del complot mediático. Sin embargo, eso no tapará el hecho de que la aprobación irregular de una enmienda por parte de 25 parlamentarios, en este caso senadores, propició que la gente saliera a las calles. Tampoco tapará el hecho de la violenta represión, innecesaria por cierto, de los manifestantes por parte de la policía antimotines.

    En su burdo intento por aparecer como víctimas, Cartes y su entorno no solamente buscan urdir argumentos inverosímiles y exóticos. También han manchado de sangre la Constitución Nacional y, aunque logren el rekutu a costa de la vida y la humanidad del pueblo, su proyecto de enmienda tiene en sus páginas sangre inocente.

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    Publicado por jotaefeb | 16 abril, 2017, 11:55 am
  14. Lugo, la Biblia y la Constitución

    Por Pedro Gómez Silgueira

    Cuando Jesús fue crucificado, Poncio Pilato, gobernador romano de la provincia de Judea (del año 26 al 36 d.C.), decidió colocar en la parte superior de la cruz la inscripción INRI (Jesús de Nazaret, rey de los judíos) en tres idiomas; hebreo, latín y griego.

    Los judíos le reclamaron el monograma y pidieron que lo retirara. Pilato les contestó: “Lo escrito, escrito está” y lo dejó tal cual.

    Es lo que se escuchó el Viernes Santo en todas las iglesias al igual que la sexta palabra de Jesús: “Todo se ha cumplido”, dijo el hijo de Dios, que, pudiendo tener un ejército celestial a sus pies, decidió morir en la Cruz porque así estaba en las escrituras.

    Presumimos que el exobispo Fernando Lugo sabe de memoria esto y lo ha repetido una y mil veces durante sus sermones en aquellos días santos en la diócesis de San Pedro.

    Como presidente de la República también habrá leído la Constitución Nacional, por antonomasia la Ley Suprema de la Nación.

    En el estado laical, la Constitución es lo que la Biblia es para el estado clerical o religioso. Y Fernando Lugo ha experimentado las dos facetas.

    Las comparaciones son odiosas, pero vienen al caso.

    El senador Fernando Lugo sabe que tanto la Biblia como la Constitución Nacional pueden ser interpretadas, pero bajo ningún punto de vista de manera tan sacrílega ni enrevesada.

    La Carta Magna es clara al prescribir que el presidente y el vicepresidente no podrán ser reelectos en ningún caso (Art. 229) y tampoco la Constitución permite la reelección por la vía de la enmienda, sino mediante una reforma (Art. 290).

    Vale la pena recordar que “Carecen de validez todas las disposiciones o actos de autoridad opuestos a lo establecido en esta Constitución” (Art. 137) y que “Se autoriza a los ciudadanos a resistir a dichos usurpadores por todos los medios a su alcance” (Art. 138).

    Si a Fernando Lugo poco o nada le ha importado cumplir con las sagradas escrituras, siendo sacerdote y obispo, tampoco tendrá mucho apego en cumplir lo que dispone la Ley Suprema, como funcionario público.

    Su ambición de volver al cargo en contra de toda disposición constitucional es más fuerte, tal como lo fueron sus impulsos e instintos cuando era ministro de la Iglesia.

    Si un cristiano común y silvestre que no cumple con los preceptos de la Biblia es un pecador, qué menos será cuando lo hace pública y groseramente un ministro de la Iglesia. “No mentirás” dice el octavo mandamiento. Y él ha mentido por Dios y la Patria cuando juró cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes al asumir el cargo. Los demás mandamientos, ya sabemos cómo los manejó Fernando Lugo. Ni hablar.

    Ahora premeditadamente pretende violar la Constitución Nacional ostentando un alto cargo como el de Senador de la Nación.

    Lo escrito escrito está, y por eso Jesús prefirió morir en la cruz. Pero su ejemplo, a luguistas y cartistas les importa un bledo. Están empecinados en borrar con el codo y echar en gorra la misma Constitución Nacional.

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    Publicado por jotaefeb | 16 abril, 2017, 11:55 am
  15. Señor Presidente

    Por Mabel Rehnfeldt

    En la antigua Roma, cuando un general volvía victorioso de alguna de sus campañas bélicas, el Senado le permitía desfilar de manera triunfal… sin permitirle olvidar que era solo un hombre. Su ejército quedaba a las afueras de la ciudad mientras él recorría las calles en una cuadriga romana, con un esclavo que sostenía unos laureles sobre su cabeza.

    Cada tanto, el esclavo que iba detrás suyo se acercaba a sus oídos y le repetía: “Respice post te! Hominem te esse memento!”:

    “MIRA ATRÁS Y RECUERDA QUE SOLO ERES UN HOMBRE”

    Ud. es solo un hombre… y lo ha olvidado.

    Ha olvidado también su juramento.

    Ha entrado en una concha acústica donde solo oye el eco de su propia voz y otros confusos sonidos.

    Esos murmullos no son las voces amigables y sinceras de su familia, o sus amigos incondicionales que siempre estuvieron a su lado para apoyarlo: Son los graznidos de los buitres políticos que, antes que a usted, aturdieron a otros presidentes de la misma manera como hoy lo están haciendo con usted.

    Estos buitres, señor, migran. Cuando ya el cadáver no tiene carne para seguir despellejando, cuando ya solo queda la osamenta y no queda ningún resto de qué alimentarse, estos animales de carroña buscan otros restos de los cuales seguir nutriéndose. Lo hicieron antes con otros, lo están haciendo ahora con usted y lo seguirán haciendo con el –o la– que vendrá después.

    Estos buitres tienen una habilidad innata para comer y volar: Pájaro que comió, voló. Han parasitado antes a otros cadáveres así que tienen una cualidad tan grande como la experiencia que poseen: No tienen asco de saltar de muerto en muerto.

    La historia recuerda en letras de oro los errores de los presidentes –como será su caso–. Y olvida los roles secundarios de estas aves carroñeras a las que todos conocemos.

    Todos conocemos estos buitres. A muchos de ellos usted ya los alimentaba desde antes de ser Presidente; a otros los leía, los escuchaba, los veía, yendo y viniendo de carpa en carpa, volviéndose amigos de sus enemigos o enemistándose con sus amigos por razones metálicas.

    Los paraguayos –usted, yo, nosotros– los conocemos pero no son los que la historia recuerda (nunca lo serán), así es que ellos nada tienen que perder. Usted sí ya está perdiendo: En este momento si busca su nombre en internet ya verá sus nombres y apellidos asociado a la ilegalidad, la violencia, la sangre y la muerte.

    ¿De ellos? De ellos no se habla. De Ud. sí. Y hablan mal de usted desde medios internacionales en los cuales a Ud. le gustaba ser bien nombrado. Pruebe a buscar en Google y verá cuáles son las 10 primeras noticias con su nombre.

    Así son las aves carroñeras. ¿Oye sus aleteos y graznidos? Lo están sobrevolando aún pero ya no son tantos. Están oteando ya el horizonte para decidir sobre quién aterrizarán próximamente.

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    Publicado por jotaefeb | 16 abril, 2017, 11:53 am
  16. Librito’i

    Por Guillermo Domaniczky

    Coquito, galleta, dos litros de gaseosa y huevos de Pascua. A eso quedó degradada nuestra democracia para familias como la de los Vázquez en San Pedro.

    “Me ofrecieron sortear hoy, además, tres Constituciones Nacionales. ¿Y para qué?, les pregunté. Ya no hace falta leer ese librito’i, si ya sabemos lo que vamos a hacer”, le dijo la diputada Perla al público que esta semana asistió al estadio que lleva el nombre de su marido, con la intención de recibir al menos algo de lo que habían prometido los Vázquez durante la convocatoria.

    Ese es el sistema que alimentaron, que alimentan y que no les conviene cambia r.

    La familia es una perfecta muestra de quienes históricamente vivieron y viven del Estado, y que apoyarán la enmienda y reelección… de quien sea que los ayude a mantener el sistema de asistencialismo y prebendas que les sigue dando buenos resultados.

    El pequeño gran problema es que esas lealtades políticas las pagamos todos.

    Como cuando las planillas de la Justicia Electoral sirvieron para pagar los sueldos del plantel del Unión Agrícola de Santaní, gracias a la eficiente gestión del entonces diputado Juan José Vázquez.

    Como muestra de gratitud, el estadio del club pasó a llevar su nombre, como metáfora de un pueblo que elogia a sus verdugos.

    La familia también nos regaló una demostración científica sobre el arte de bilocarse, o de estar en dos lugares distintos al mismo tiempo. Si no, que lo diga la doctora Perlita, una aventajada en la práctica de la bilocación, acaparando rubros como un pulpo dentro del Estado.

    ¿Trabajar? Esa ya es otra historia en este caso.

    Su madre, la diputada Perla, se presenta ahora como “de los humildes”. Quizás haya sido el argumento que ya usó en el 2002 para acceder a un privilegiado crédito destinado a ese sector por el Conavi. Un crédito concedido a tasas preferenciales y con tres refinanciaciones en 2009, 2011 y 2013; aunque sin mucho éxito a juzgar por los 34 meses (!) de mora que tiene la parlamentaria con la institución.

    El marido de Perla, el exdiputado colorado Juan José Vázquez, fue nombrado hace unos meses como asesor en Yacyretá, uno de los precios de paz pactados con la familia para garantizar el apoyo a la gestión gubernamental.

    Llámese Raulito Sánchez, Carlos María Santacruz o Víctor Núñez, la Entidad Binacional sigue siendo usada por el presidente Cartes como gran caja negra para solucionar sus problemas políticos, bajo la lógica de premio o castigo, dependiendo de la coyuntura.

    Allí está ahora el diputado Pablino Rodríguez, quejándose de que echaron de la EBY a varios de sus leales, luego de que hiciera pública su posición contra la enmienda para la reelección.

    Uno podría aplicar como sentencia aquello de “quien a hierro mata a hierro muere”, si no fuese por el detalle de que la farra la pagamos todos, con una empresa que es de todos los paraguayos, y en la que el discurso de los concursos y la meritocracia para acceder a cargos parece salido de un cuento de ciencia ficción.

    Viendo el accionar, las prebendas y privilegios de los Vázquez, es fácil entender por qué para ellos la Constitución Nacional es solo un “librito’i” que no representa nada.

    Y entender por qué para ellos es fundamental el apoyo presidencial para seguir manteniendo un sistema asistencialista, clientelar y prebendario, que los mantiene como caciques regionales conservando un negocio que naturalmente no querrán cambiar, más allá de que los afiches y spots publicitarios hablen de un nuevo rumbo para el Paraguay.

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    Publicado por jotaefeb | 16 abril, 2017, 11:52 am
  17. La fábula del inquilino

    Esta es la fábula del empresario que tomó en alquiler, por cinco años, una propiedad para trabajarla. El negocio le fue tan bien que al aproximarse el vencimiento del contrato expresó su intención de continuar con el usufructo de las tierras. El propietario le recordó que había un compromiso de obligatorio cumplimiento. El inquilino inició una serie de acciones tramposas tendientes a quedarse por más tiempo. Este gesto inesperado, aunque presentido, fue la causa de un pleito que tuvo desgraciado final.

    La fábula es un género literario cuyos personajes pueden ser hombres, mujeres, animales o seres inanimados. Su propósito es didáctico. Finaliza con una moraleja o enseñanza moral. Viene de la antigüedad. Su presencia en Occidente se debe al griego Esopo (s.VI a. de C.) que le ha dado forma definitiva a una manera de contar historias que resaltan la conducta, generalmente ridícula, de los seres humanos.

    Prosiguiendo con mi modesta fábula, diré que el propietario de las tierras no podía prorrogar el contrato: Tenía compromiso con otros interesados, pero el inquilino nada quería saber. A la espera de convencer al dueño, le invita a un diálogo:

    -Quiero que sepa –comienza el inquilino– que tengo el deseo de continuar explotando sus tierras por otros cinco años. El proyecto es de entera conveniencia para la comunidad. Muchas personas viven gracias a mis esfuerzos.

    -Los próximos arrendatarios harán lo mismo. Las tierras no quedarán ociosas. Los mismos u otros trabajadores, de la misma comunidad…

    -Seguramente, pero nadie les dará el bienestar económico que yo les doy. Vea usted las ventajas de las que hoy disfrutan. Esto era una tapera, pero con mis emprendimientos…

    -No se trata de eso. Hay un contrato que está por vencer. Y los contratos se cumplen o vienen los problemas.

    -Yo no quiero problemas, al contrario. Justamente con este diálogo busco la solución, la única posible.

    -Que usted se vaya.

    -No, quedarme.

    El dueño advirtió que por la vía de la conversación nada conseguiría. Le dejó al inquilino haciéndole saber sus molestias por tan descabellada decisión, de imposible cumplimiento legal. Acudiría al juez para hacer valer sus derechos. En el contrato está claramente expresado el tiempo del usufructo.

    El inquilino, al encontrarse ante la fuerte oposición del propietario, reunió a algunos vecinos para obtener el apoyo a sus reclamos. Tales vecinos se mostraron poco entusiasmados. Para vencer la apatía, o la indiferencia, acudió al método infalible para animarlos: les regaló cositas para comer y beber. Además, les asustó con la idea de que sin su presencia muchos quedarían sin trabajo.

    Otros vecinos, al comprender las razones del propietario, le apoyaron en su legítima aspiración. Ante la resistencia, el inquilino ideó una frase que cayó como salvadora entre sus simpatizantes: “Que la gente decida”. Esta propuesta ganó adeptos y se la flameó como una bandera de patriótica y democrática lucha. “Que la gente decida”, repetían los admiradores del inquilino.

    El propietario no entendía de qué se trataba. “Yo tengo un contrato firmado con el arrendatario –decía– y nadie puede decidir sobre su cumplimiento”. Fue entonces cuando acudió al juez a quien encontró, en su despacho, en amable conversación con el inquilino. De todos modos, presentó su queja la que muy pronto le fue rechazada.

    Mientras tanto, el inquilino compraba a más gente para que se manifestaran en su apoyo. También el propietario tenía vecinos que le rodeaban.

    “Solo por cinco años más”, insistió el inquilino al propietario el cual le respondió que le había perdido la confianza porque si ahora consiguiese, por el medio que fuere, quedarse cinco años más, nada le aseguraba que al cabo de los cuales no pretenderá otro tiempo igual.

    -Lo único que quiero –insistió el propietario– es el cumplimiento del contrato.

    -Entonces que decida la gente –repitió el inquilino–.

    La división en el pueblo se mudó a otras localidades vecinas, a las que pronto se sumaron las lejanas hasta abarcar todo el país. Ya nadie le escuchó a nadie. Se silenciaron las palabras, reemplazadas por las balas.

    Moraleja: La codicia desmedida y los métodos torcidos para alcanzarla son la fuente segura de violencia.

    En fin, felices pascuas.

    Por Alcibiades González Delvalle

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    Publicado por jotaefeb | 16 abril, 2017, 11:50 am
  18. El precio de la libertad

    Por Desiré Cabrera

    A lo largo de la historia de la humanidad el precio que se ha pagado por la libertad siempre ha sido alto.

    Un grupo de jóvenes valientes enfrentó al gobierno español para lograr la independencia. Luego las ansias de poder de uno de ellos hizo que mandara ejecutar y encarcelar a sus propios compañeros con la excusa de que era lo que se necesitaba en ese momento para preservar la libertad.

    Muchos años después llegó al poder Alfredo Stroessner quien creó un sistema perverso basado en el miedo y la tortura para poder convertirse en un dictador perpetuo. Asesinando impunemente a quien osara incluso criticarlo. Persiguiendo y cerrando medios de comunicación que no comulgaban con sus intereses. Anulando partidos de oposición, ya sea torturando y exiliando en el mejor de los casos a sus dirigentes.

    Fue así como se tuvieron 60 años de “paz y progreso” que enviaron al país a un profundo y terrible atraso económico, social y cultural, entre otros ámbitos.

    Hoy después de 27 años de la caída de la dictadura se siguen pagando las consecuencias de la era más negra de la historia paraguaya. La corrupción generalizada, la impunidad y la falta de sentido crítico de la ciudadanía son los legados más nefastos del stronismo.

    Hoy de nuevo el país y sus ciudadanos se enfrentan a una gran amenaza con las intenciones reeleccionistas del presidente Horacio Cartes, quien ya demostró que no tiene ningún respeto a la Ley ni a la Constitución Nacional y que está dispuesto a hacer lo que sea para conseguir su objetivo.

    Esperemos que el asesinato de Rodrigo Quintana, joven dirigente liberal, ejecutado por fuerzas al servicio de Cartes, no sea el inicio de una nueva era de “paz y progreso.”

    Cartes realizó un juramento que incluía el respeto irrestricto a las leyes que rigen este país, con la advertencia de que si así no lo hiciere, Dios o la Patria lo demandarían.

    Surge ahora la pregunta que todo ciudadano debe hacerse: ¿Cuál es el precio que estamos dispuestos a pagar por la libertad? Teniendo en cuenta que es mucho más fácil luchar por evitar una dictadura, que derrocarla una vez instaurada.

    Finalmente, ¿cuál es el precio que Cartes está dispuesto a asumir por su demente ambición personalista?

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    Publicado por jotaefeb | 16 abril, 2017, 11:35 am
  19. Pescado podrido

    Por Juan Augusto Roa

    La clase dirigencial de este país hace honor al antiguo y sabio refrán popular que dice: el pescado se pudre por la cabeza. La figura remite a la idea de la cabeza del cuerpo social, conformada por políticos, funcionarios públicos, sectores de la sociedad civil que influyen en la sociedad desde la economía, la educación, la comunicación.

    Nuestro país, inmensamente rico en recursos, con una población reducida, tiene uno de los estándares de pobreza más alto de la región y del mundo. Y esta no es una afirmación antojadiza: lo dicen estudios especializados de organismos internacionales.

    El nuestro es uno de los países con menor nivel de equidad del mundo, de una gran concentración de la riqueza (la tierra y los medios de producción).

    Como contrapartida, crece sin pausa la cantidad de gente que se ve obligada a “rebuscarse” como puede para vivir su día a día, sin otras expectativas de vida que vegetar mientras ve pasar los años.

    La migración campesina, que creíamos un fenómeno de décadas pasadas, sigue sin pausa. La mejor prueba es que muchas escuelas en zonas rurales del departamento están cerrando por falta de alumnos.

    Jóvenes y en algunos casos, familias enteras que anteriormente vivían en sus pequeñas chacras vendieron, por lo general a empresarios de la soja, y se fueron a las ciudades con la equivocada idea de que tendrán mejores oportunidades. Se instalaron en barrios marginales en ciudades cabecera de nuestro país, donde se convirtieron en vendedores ambulantes, pequeños contrabandistas en ciudades de frontera.

    Muchos de ellos ya se reprodujeron en una nueva generación de hijos “urbanizados” que acrecientan la capacidad ociosa de las urbes. Son lo que en la Argentina llaman los “ni ni”: Ni trabajan ni estudian.

    Otros siguieron la tradición de migrar al exterior, donde se convierten en mano de obra barata del sector de la construcción, pero con trabajo al fin.

    Esta especie de tragedia griega que vive el sector más vulnerable de la sociedad se desarrolla sin solución de continuidad mientras la superestructura política y administrativa del país sigue mirándose el ombligo. En rencillas de grupos que se disputan los beneficios de la entrega de nuestra soberanía en materia energética, en el uso de la tierra y la preservación de recursos naturales a los buitres de adentro y de afuera.

    Sin dudas, la clase “dirigente” de nuestro país es una buena metáfora del pescado podrido.

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    Publicado por jotaefeb | 16 abril, 2017, 11:35 am
  20. Maniobra sucia

    El presidente Cartes se niega a aceptar la renuncia del diputado Enrique Mineur (PLRA) al cargo de embajador en Portugal, con el solo fin de impedir que se reintegre a la Cámara y vote contra la enmienda de sangre el próximo miércoles. Quiere que la banca siga siendo ocupada por el suplente Fernando Nicora, liberal llanista-cartista (y primo del influyente Juan Carlos López Moreira, jefe de Gabinete de la Presidencia), imputado por los delitos de lesión de confianza y de estafa, que habría cometido en 2012 y en 2013, al frente de la Administración Nacional de Navegación y Puertos. En el primer presunto delito se le atribuye el pago de salarios a 262 planilleros, y en el segundo, la firma de un contrato ilegal de locación con la firma Suisse Investment Corp SA. Este pájaro de cuentas está dispuesto a apoyar a muerte el proyecto inconstitucional, con la esperanza de que su voto le va a evitar el desafuero y el posterior juicio oral y público. Por de pronto, ya cuenta con el apoyo de los diputados “cartistas”, que rechazaron en la última sesión la reincorporación del diputado titular que ejerció el cargo de embajador mediante el permiso otorgado por la Cámara. El canciller Eladio Loizaga afirmó que el diputado Mineur, que está esperando desde el 30 de enero que su renuncia sea aceptada, terminará su misión diplomática recién cuando Horacio Cartes visite Portugal el 12 de mayo de este año. O sea que hasta entonces seguirá representando al Gobierno aunque ya no quiera hacerlo.

    Si el decreto de aceptación de la renuncia fuera indispensable para su reincorporación, podría incluso ocurrir el disparate de que ella no se produzca hasta que concluya el actual mandato presidencial, de modo que el señor Mineur seguiría condenado a presidir la embajada, mal que le pese.

    ¿Por qué retenerlo en el cargo diplomático, contra su voluntad, solo hasta el 12 de mayo? Quizás porque para entonces ya se habrá resuelto la cuestión que les tiene obsesionados al presidente Cartes y al senador Fernando Lugo. Hasta ahora, habían perjurado, mentido y causado la muerte del joven Rodrigo Quintana. Ahora se sabe que el primero de ellos también se niega a aceptar una renuncia para que un caradura, doblemente imputado, pueda respaldar su demencial iniciativa. Por de pronto, el diputado Édgar Acosta (PLRA), gravemente herido por un disparo a quemarropa hecho por un agente policial, no podrá asistir a la sesión venidera de la Cámara. De todos modos, y para asegurarse, Horacio Cartes quiere impedir otro voto en contra y ganar uno a favor, con el respaldo de sus diputados serviles. Se trata de una canallada, propia de personas que no tienen el menor sentido de la decencia. Si mediante maniobras tan ruines como esta Cartes lograra la reelección inconstitucional, su presidencia no sería más respetable que la jefatura de un capo de la mafia siciliana. Carecería de la menor autoridad moral para conducir el país y enlodaría su nombre de la peor manera. Podría ir aún más lejos, sin duda, embistiendo contra cualquier obstáculo jurídico o moral. Da la firme impresión de que ya quemó sus naves, es decir, que está más empeñado que nunca en huir hacia adelante, con tal de satisfacer su tremenda ambición, en compañía del exobispo. Es decir, se trata menos de una astuta operación política que de una manifestación de vileza, de la que sus hijos no podrán sentirse orgullosos. Si en mala hora se saliera con la suya, estará sentado en el Palacio de López sobre un cadáver y sobre un montón de inmundicia.

    En verdad, debería darle vergüenza recurrir a métodos tan inescrupulosos para rendir culto a su desmedida egolatría. La ciudadanía conoce la índole de los legisladores que le secundan en esta aventura, y tiene todo el derecho a suponer que la suya es similar a la de ellos, es decir, a la de Víctor Bogado, Freddy D’Ecclesiis, Perla de Vázquez, Cristina Villalba, Óscar González Daher, Bernardo Villalba, Enzo Cardozo y Fernando Nicora, entre otros desvergonzados. Atendiendo sus últimas actuaciones, el Presidente de la República debe sentirse muy a gusto en semejante compañía. Se diría que comparte con ellos similares nociones acerca del bien y del mal en la función pública, las que, con toda certeza, no son las mismas que tiene un ciudadano honorable.

    Cuando abandone el poder que tanto adora, sea en 2018 o más tarde, gracias a sus múltiples fechorías no volverá a su hogar con la satisfacción del deber cumplido ni con la gratitud de sus compatriotas. Por el resto de sus días, tendrá que sufrir el vituperio y el escrache de la gente honrada, que cree en las leyes y en la moral pública. De eso puede estar muy seguro, así como de que la sangre ya derramada quedará en las páginas de nuestra historia como un tétrico baldón que lo acompañará mientras viva.

    El presidente Cartes podrá invocar al papa Francisco o a quien sea, pero nada ni nadie podrá borrar de la memoria de los paraguayos lo que está perpetrando por el mero afán de mandonear. ¿O es que cree que el Paraguay no tendría presente ni futuro sin su gobierno, tan cuestionable como los anteriores? El país va a sobrevivir a su codicia inmensa y su apego al poder.

    Es preocupante que, en vez de buscar potenciar su figura para encarar lo que le resta de mando al frente del país, el presidente Cartes, con esta maniobra sucia, decida continuar enfrentando a la ciudadanía que quiere vivir en libertad y legalidad.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/maniobra-sucia-1584003.html

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    Publicado por jotaefeb | 16 abril, 2017, 11:31 am

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@Pocho_py El tema acá es que el PJ es elegido por el Congreso y no es un poder independiente, son elegidos amigos y parientes y a dedo, lastimosamente.
@MarcosMikelj Por favor no a Lugo, ya probó las mieles del poder y todo lo que quiere es volver a sentir el "placer" de gobernar. Sabemos de sus negocios.
@Pykare Sólo la indignación lleva a poco. Para cambiar hay que convertirla en organización política con capacidad electoral y movilización.
@jjfd60 El MOPC y el Ministro Jiménez Gaona adjudican todas las obras a los "amigos", sin importar que esté mal diseñada.
@Vlad_Jara Hace dos o tres días atrás... Y puede ser pio hace dos o tres días adelante?...

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