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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Cartes, Lugo y sus lacayos, responsables de la violencia

Ayer, ante una manifestación pública reunida frente a la sede del Congreso, los efectivos de la Policía reaccionaron con una violencia tal que hace mucho no se veía en nuestra capital. Sin embargo, esa violencia la conocen quienes vivieron la dictadura de Alfredo Stroessner, que ante cualquier manifestación legítima y pacífica de la gente, reprimía en forma brutal, con saldo de numerosos detenidos que luego pasaban largas temporadas en las cárceles, convirtiéndose en “presos políticos”.

Ante una cantidad moderada, que no representaba ningún peligro para nada ni nadie, las fuerzas arremetieron con balines de goma, gases lacrimógenos, chorros de agua y golpes de cachiporra, dejando numerosos heridos y golpeados, entre ellos legisladores, por lo que puede hablarse de represión prepotente y desmedida.

La actitud de la policía del presidente Horacio Cartes ha dejado a todos los habitantes de este país estupefactos por la sorpresa. Y quien más quien menos se está preguntando, en este momento, si esto que acabamos de vivir en el terreno, profusamente difundido por los medios de comunicación, es lo que tenemos que esperar para el futuro, ese futuro político que en este momento se presenta tan sombrío.

Es muy lamentable que la ambición de un par de personas, Horacio Cartes y Fernando Lugo, apoyados de cerca por el senador liberal Blas Llano, haya llevado a los paraguayos a un justificado estado de tanta irritación colectiva –la prensa y numerosas e importantes organizaciones sociales y conocidas personalidades lo vinieron advirtiendo–, sin que los complotados para violar la Constitución se inmutaran, y siguieron adelante con su proyecto dictatorial. No quisieron ver que “la paciencia de los buenos” se estaba agotando.

Es increíble que tras casi dos décadas de un transitar político regular, por momentos desordenado pero pacífico, de una estabilidad económica propicia para fortalecer el proceso de desarrollo que necesitamos, hayamos vuelto a caer en los viejos errores, como aquel del llamado “marzo paraguayo”, que tantas víctimas dejó en el mal recuerdo.

Lo que ayer quedó bien en claro es que el presidente Horacio Cartes se sacó la careta para mostrar un aspecto despreciable de su personalidad. Y su compañero de ruta Fernando Lugo, de andar siempre sigiloso e hipócrita, prefirió enviar al frente a los cuatro senadores que le responden mientras él se cuida de “guardar su figura” desapareciendo de la escena.

Si esta es la reacción que el gobierno de Cartes tiene ante una circunstancia como la vista ayer, qué cabe esperar si es reelecto e incrementa su poder político. Una vez triunfante mediante la fuerza, la venalidad, la astucia y el oportunismo, es de prever que buscará después el vitaliciado, como Nicolás Maduro, pisoteando cualquier institución o regla jurídica que se le ponga enfrente. ¿Y qué pasará con las personas que no comulguen con sus intenciones y sus proyectos? La proscripción para los cargos públicos y la cárcel. ¿Y la prensa? “Tuerca, tuerca, tuerca”, como ordenaba contra los medios el siniestro ministro del Interior de la dictadura, Sabino Montanaro.

Lo que comienza desviado, forzosamente acaba mal. La desesperada codicia política, crudamente expresada en el proyecto reeleccionario de Cartes y de Lugo, es el huevo de la serpiente que ayer despertó, mostrando lo que puede llegar a ser y a hacer a medida que la ciudadanía muestre más enérgicamente su repudio a tal proyecto.

Previendo seguramente este desenlace, el arzobispo de Asunción, monseñor Edmundo Valenzuela, exhortó al Presidente de la República a que “intervenga porque este es el momento de dar la cara ante la violencia”. Le pidió que no insista en la enmienda, advirtiéndole que esa pretensión generaba crispación política y podría traer graves consecuencias. El jefe de Estado no le escuchó, como tampoco escuchó a los gremios empresariales, a los abogados constitucionalistas, a otras entidades y grupos de compatriotas que ya se vinieron manifestando tanto en el interior del país como en el exterior.

Es llamativa la cobardía que exhiben en este momento el presidente Cartes y Fernando Lugo, siempre ocultos tras los telones, manejando a sus muñecos como titiriteros, sin atreverse a dar la cara ni hacerse cargo de las consecuencias de sus ambiciones personales, egoístas, inconstitucionales y, a estas alturas, también inmorales.

La violencia es lo menos deseable como respuesta a los problemas de una sociedad y, como pudo apreciarse a través de los medios, hubo también desmanes de parte de los manifestantes. Pero los preparativos del Gobierno de Cartes desde hace varios días, sacando inclusive inconstitucionalmente a militares a las calles, ya presagiaba este doloroso desenlace de violencia contra compatriotas que quieren la vigencia de la paz y la legalidad en el país, y a quienes la Constitución Nacional otorga el derecho de rebelarse contra medidas adoptadas violando esa carta fundamental.

Horacio Cartes y Fernando Lugo son los responsables principales de esta violencia. Con ellos están Blas Llano y los senadores y diputados que apoyan la pretensión inconstitucional de la enmienda. Ellos, por tanto, deben responder penal y políticamente por las consecuencias.

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/cartes-lugo-y-sus-lacayos-responsables-de-la-violencia-1579822.html

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

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49 comentarios en “Cartes, Lugo y sus lacayos, responsables de la violencia

  1. Paraguay: la testarudez por el reeleccionismo

    por Gustavo Romero Umlauff

    Frente a la testarudez del gobierno del presidente paraguayo Horacio Cartes para que sea aprobada, sea como sea, una enmienda a su Constitución para habilitarlo a la reelección, la respuesta ciudadana ha sido encendidamente contundente.

    Claro está que no comparto la extrema violencia como una forma de reclamo ciudadano, pero es comprensible que la respuesta a la obstinación presidencial haya desembocado en un espiral de protestas y estropicios en la sede parlamentaria cuya responsabilidad política recae, sin duda, en el propio Cartes.

    Si el pilar del Poder reside en la facultad de someter a las personas a un cierto orden, la disposición del ciudadano de acatar los mandatos sólo se entiende cuando son legítimos. No sólo basta la licitud de la acción política para que sea obedecida por la colectividad; es decir, que sea dictada o ejercida bajo determinadas normas legales sino que tenga un reconocimiento por parte de los ciudadanos como justa, razonable y equitativa.

    Los senadores adictos al régimen de Cartes -así como aquellos enigmáticos aliados liderados por un censurado expresidente Fernando Lugo- creen que allanar el camino para una enmienda constitucional sustentada en atribuciones de dudosa credibilidad califica las atribuciones como legítimos. Los políticos parecen no comprender que la autoridad para dictar leyes o proponer revisiones a su propia Carta Magna no reside sólo en haber sido elegidos para legislar sino que lo ejerzan en legitimidad cumpliendo los requisitos de asentimiento por parte de sus ciudadanos.

    De ahí que la legitimidad política proviene de un compromiso tanto de quien ejercen el poder como de aquel que se somete a él creando los elementos mutuos de mando y obediencia. Así que, cuando el poder pierde reconocimiento ante la ciudadanía deja de ser sólo poder sin legitimidad, salvo que se obtenga obediencia por medio de la violencia del Estado, como así se pretendió hacer sin mucho éxito por parte de las fuerzas policiales.

    Los poderes y acciones políticas que son percibidos como ilegítimos terminan siempre siendo desobedecidos y generándose los estallidos de violencia que, en los luctuosos hechos de este último fin de semana, ha cobrado la vida de un ciudadano y de enormes costos materiales, con una profunda herida en la propia República.

    No me llama la atención que sea el presidente Cartes quien haya responsabilizado a las fuerzas del orden y al Ministro del Interior de los hechos de violencia, aunque la verdad sea dicha, el peso político de la imprudencia y de la desvergüenza recaen directamente en el primer Mandatario y en sus socios en esta indescifrable aventura.

    Tampoco esta historia es nueva en nuestros países donde los representantes públicos se subordinan a los caprichos de quien ostente en ese momento el Poder. Por supuesto que eso es terrible; y lo que más temo es que siga existiendo aquellos políticos timoratos que aprueben todo aquello que sea sólo para satisfacer al gobernante de turno. Lo que más temo es aquel poder sin impunidad. Le temo al poder y el Poder abusar de su poder.

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    Publicado por Anónimo | 4 abril, 2017, 3:03 pm
  2. POR FIN EL DIÁLOGO
    Andrés Granje
    Por fin el Presidente Horacio Cartes dio la cara y fijo la fecha para la reunión de los Presidentes de Poderes del Estado, de los Presidentes de Partidos Políticos y representantes de la Iglesia Católica, fijo para el próximo 5 de abril en el local del Ex Seminario Metropolitano, sobre la Avenida kubitschek en cercanía de Mburuvicha Roga, era el clamor de la gente que se sentía incomoda e indignada por la actitud del jefe de estado de no expresar ningún tipo de comentario durante los últimos cuatro meses y dejar a los dirigentes de su sector que apoya su plan de reelección llevar adelante contra viento y marea la campaña de la reelección por la vía de la enmienda cuando los términos constitucionales prohíben esta posibilidad.
    Creemos que el dialogo franco y sincero es una de las condiciones esenciales para que las reuniones fijadas sean exitosas y salgan cosas positivas para el país, de la misma manera que creemos que los actores estelares de estas reuniones deben ir con el espíritu desarmado de las pasiones malsanas, de las segundas intenciones, o de los que asistan con el puñal bajo el poncho esperando aplicar el golpe aleve al adversario sentado en la mesa. Si queremos lo mejor para la patria deben ir abiertos a escuchar razones a acatar lo más ventajoso para el país siempre basado en la ley y en los mandatos constitucionales. No existe otro camino nadie puede reunirse bajo ninguna excusa para conspirar o atentar en contra de la constitución nacional, al contrario, se debe asistir con el espíritu predispuesto a cumplir la ley.
    Sucede que en este momento se comienza lo que en un primer momento debió ser el primer paso, establecer los vínculos para el dialogo fructífero y no perder todo este tiempo en posiciones rígidas, inflexibles que acrecientan el odio entre compatriotas, creando el ambiente de intolerancia que siempre conduce a la violencia y las agresiones, ojala que haya bastado la muerte de Rodrigo Quintana sangre juvenil vertida inútilmente gracias a la demencial codicia de muchos políticos que creen que la violencia es el camino para afirmar posturas cuando se sabe que lo único que se genera con actos irresponsables y barbaros es acercarnos a una lucha fratricida, que no puede deparar nada venturoso para la patria.

    Por eso saludamos la posibilidad que este dialogo se inicie, esperamos que con la mediación de la Iglesia Católica y de sus pastores, la misma sirva para llegar a objetivos superiores, respetando las leyes vigentes en el país y a la constitución nacional, que es la ley madre de la república, que no sea un diálogo de sordos donde las partes acudan solamente a ganar tiempo, a cumplir con formalidades para cubrirse las espaldas, pero que en realidad lo que se quiere es seguir insistiendo en esquemas que riñan con la justicia y los mandatos legales, que siempre en una república deben estar por encima de cualquier otro interés subalterno. Es una situación límite en donde se espera que los dirigentes del país deban actuar con sabiduría y coraje patriótico.

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    Publicado por Anónimo | 4 abril, 2017, 11:20 am
  3. Cartes, el dictador
    3 abril, 2017

    Por: José Rojas.
    En términos bien comprensible y fácil de entender: lo que realmente ocurrió el martes pasado en el Senado fue la culminación de un proyecto de dejar fuera a empresarios y políticos que eternamente lucraban con el Gobierno. Todos sabemos quiénes son y si no los ubica, amable lector, le sugiero que abra las páginas de algunos diarios que hacen de voceros de ese grupo de políticos que pretendió seguir lo que se les antojaba. Integran un terrorífico equipo que asistía al inexorable resquebrajamiento de sus planes destructivos.

    ¿Se rompió el orden constitucional?, ¿se instaló una nueva dictadura? Hasta el momento, los medios y políticos que acusan no han facilitado un solo elemento que indique que así fue. Puedo calificar al delirante Nicolás Maduro de dictador, porque desde el principio de su mandato derrochó pruebas de tiranía: apresó a políticos opositores, tortura y persigue a su pueblo que reclama una hogaza de pan etc. ¿Algo de esto ocurre en Paraguay?

    A ver, intentaré enumerar los indicios de dictadura que los políticos se niegan a contarnos:

    Este Gobierno:

    -Blindó el dinero del Estado contra los empresarios de medios que siempre utilizaron los espacios periodísticos con planes extorsivos para lucrar. Ese capital tuvo mejor destino: la educación.

    -Esta administración envió al extranjero a estudiar cerca de 1.000 jóvenes. El último en hacerlo fue Carlos Antonio López. ¿Qué Gobierno puso a disposición de los estudiantes parte de los recursos de Itaipú Binacional? La educación es enemigo de un dictador.

    -Blindó el dinero del Estado contra los políticos que utilizaron siempre sus influencias para recaudar.

    -Ejecutó hasta el momento el mayor gasto público de los últimos gobiernos, contando desde Wasmosy en adelante.

    -Invirtió en obras de infraestructura, mucho más que dos gobiernos juntos.

    -Transparentó la información del Estado, evento que ningún gobierno anterior se animó a ejecutar.

    -Elevó la calificación internacional de Paraguay al punto de ingresar a los exclusivos mercados. Consecuencia de ello, más de 2.000 personas influyentes en el mundo de los negocios se concentraron en Asunción interesados en saber más de lo que hizo el Gobierno para impedir que la crisis arrastre la economía… y de paso crecer.

    -En el ámbito personal. Cartes dona su salario a la fundación del padre Trento y de su patrimonio financió su propia movilidad por un valor -hasta el momento- cerca de 13 millones de dólares.

    -Se entregaron 20.000 soluciones habitacionales.

    -Se resolvió hasta hoy el problema financiero de 16.000 pequeños productores.

    Hay más números pero el espacio es tirano.

    ¿Quiénes son los guardianes de la democracia?, ¿quiénes se rasgaron las vestiduras al ver que la Patria sucumbía bajo el capricho de Cartes? Algunos de ellos:

    Blanca Ovelar, responsable de la peor reforma educativa que recuerde la historia.

    Silvio Ovelar, “trato apuá” para sus íntimos, que se enojó porque no logró favorecer a sus amigos de la universidad de su valle.

    Mario Abdo Benítez, sí que sabe de dictaduras. No está en condiciones morales de mostrar un camino contra la dictadura. Gracias al dictador no conoció necesidades y se jacta de ello.

    Robert Acevedo, vive acosado por la mafia fronteriza; el mismo lo confesó. A propósito, dicen los que saben que en Pedro Juan Caballero se vive tranquilo si uno no se mete con los marginales.

    Desirée Masi, su lucha en realidad es el de una esposa que pelea valientemente para no ir a Tacumbú de visita los jueves y domingo.

    Efraín Alegre, bueno este señor peleaba por ganar la presidencia por abandono. Sabe que desaparece si compiten Cartes y Lugo. Además, tiene aún una cuenta que saldar; hasta el momento no explicó porque la caja del Ministerio de Obras amaneció un día sin fondo.

    ¿De qué defensa de la democracia me pueden hablar?, ¿con qué argumentos? Tampoco explican dónde radica el supuesto rompimiento de la institucionalidad.

    El único problema que enfrentan políticos y empresarios de la oposición es no haber logrado el objetivo de destruir la posibilidad de Cartes de competir nuevamente por cinco años más. Es que otros cinco años más sin la mamadera del Estado se hace muy pesado. No da gusto cinco años más de llanura.

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    Publicado por Anónimo | 4 abril, 2017, 11:16 am
  4. emocracia está de luto por culpa de los enemigos de la República
    3 abril, 2017

    Por: Néstor Ojeda Mendoza.
    Lamentable lo ocurrido en la noche del viernes último en la sede de uno de los poderes del Estado paraguayo, el Parlamento Nacional, por grupos de renegados destructores constituidos por patotas que responden a la disidencia colorada marioabdistas, del oficialismo del PLRA, encabezado por el incalificable Efraín Alegre, sumados a estos los del PDP.

    Utilizaron los espacios, propiedad de los dueños de los medios periodísticos contrarios al gobierno de Horacio Cartes, para incitar, desde hace mucho tiempo, a los actos de violencias para frenar el tratamiento de reelección presidencial, por la vía de la enmienda, figura garantizada por la Constitución Nacional en su Artículo 290.

    La salvajada del viernes último, lamentables actos de patotas, destruyendo los que encontraban a sus pasos, incluso robaron equipos informáticos, y no contento con sus tropelías, quemaron parte del edificio legislativo. Con seguridad se perdieron valiosos documentos de la República, cuya democracia fue violentada de la forma más vil que haya sucedido en toda la historia del Paraguay.

    Los incitadores de los actos de violencia en nada ayudan para el engrandecimiento del país, atrasado por décadas por gobiernos de ladrones y sinvergüenzas. Las pichaduras de los autores de estos actos vandálicos, que el pueblo paraguayo conoce con propiedad, no deben quedar impunes. El pueblo no debe continuar cayendo en sus trampas para que ellos sigan cometiendo barbaridades y poner en riesgo la institucionalidad de nuestro país.

    Los responsables de los gravísimos incidentes en las inmediaciones del congreso, que posteriormente se trasladaron dentro del recinto parlamentario, deben recibir ejemplar castigo de las autoridades que administran la justicia en el Paraguay.

    Las turbas enardecidas, enemigas de la República, deben ser sancionadas por estos actos vandálicos y patoteriles, de lesa traición a la patria, lo cual puede causar enorme perjuicio a la economía nacional, ante el espectáculo lamentable a la vista de la comunidad internacional. Tanto a los políticos, como Efraín Alegre y Rafael Filizzola, como así también a los empresarios Aldo Zuccolillo y Antonio J. Viercci, lo le importaron un ápice la excelente gestión del actual presidente del Paraguay, y con admirables calificaciones dentro del mundo globalizado, por la admirable transparencia de su gestión. Están tratando de echar todos los esfuerzos para lograr el desarrollo del país.

    La democracia y la institucionalidad de la República están de luto en este momento a lo largo y ancho de la geografía nacional por culpa de los incitadores, manejados por un grupete de congresistas y dueños de medios de comunicación, que cometieron los desmedidos actos vandálicos que en este momento lamentablemente están quebrantando la buena marcha de la nación.

    Los autores morales, los incitadores de la violencia, no pueden quedar impunes, como aquellos que ya pronosticaban la toma del Congreso Nacional y el Palacio de Gobierno, como en el caso del titular del PLRA, Efraín Alegre, y muchos otros autores morales, deben recibir castigos ejemplares de la justicia a fin de evitar que se repitan estos actos lamentables.

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    Publicado por Anónimo | 4 abril, 2017, 11:15 am
  5. ¡Que se escuche la voz de la mayoría!
    4 abril, 2017

    El llamado a un diálogo amplio y sin condiciones que hizo el presidente Cartes en la noche del domingo, acogido favorablemente por la Iglesia y diversos estamentos de la sociedad, cayó sin embargo como una “bomba” en los sectores “antienmienda”, en cuyas filas se percibió la confusión de manera notoria. Mientras senadores como Carlos Amarilla (PLRA) y hasta la propia Desirée Masi (PDP), aunque a regañadientes, expresaban su aceptación durante un programa de TV que en ese momento estaba al aire, los presidentes de ambos partidos, Efraín Alegre y Rafael Filizzola, quienes esa noche recorrieron todos los canalaes del “Grupo Vierci”, se apresuraron en rechazar la iniciativa, bajo la ridícula exigencia de que el gobierno retire el proyecto de enmienda, lo cual equivaldría a que declare primero su propia rendición.

    La propuesta de HC no solo revela la intención de superar la crisis mediante mecanismos civilizados, en los marcos de la democracia y garantizando su continuidad, sino también el mérito de dividir las aguas con total claridad entre quienes apuestan a la pacificación y los que, muy por el contrario, ponen todas las fichas a favor de seguir promoviendo la violencia, como lo vienen haciendo desde hace ya algunos meses.

    La misma postura de Efraín y Rafael es sostenida por la disidencia colorada, por Mario Abdo y sus bravucones escuderos, como Enrique Bacchetta y Silvio “Beto” Ovelar, por citar algunos, los que a estas alturas del campeonato parecen conformar un matrimonio ya indisoluble con el oficialismo liberal y sus aliados del PDP. “Retire la enmienda”, repiten como loritos, en la estúpida creencia de que sacando de la cancha a HC y Fernando Lugo, “Marito” sería el ungido, cuando la verdad es que eso significaría la sepultura política no solo del presidente Cartes, que en los hechos perdería casi toda capacidad de mando, sino del partido en el que pretenden apoyarse para acceder al poder, la ANR.

    Pero no solo se niegan al diálogo. Ayer mostraron nuevamente su faceta de traidores, al reclamar a la Organización de Estados Americanos (OEA) que aplique la “Cláusula Democrática” en contra de nuestro país. O sea, que nos convierta en leprosos ante toda la comunidad internacional.

    Los hechos están a la vista. No quieren saber nada de dialogar, se afanan en continuar derramando nafta en el incendio y ya lanzaron una campaña internacional de boicot contra el Paraguay, como lo hicieron antes con los “Bonos Soberanos”, cuando se dirigieron a las calificadoras y eventuales inversionistas para que no los adquieran dada su “ilegalidad”, según dijeron entonces.

    La irresponsabilidad de estos “líderes” políticos no tiene límites. Con sus actos y posiciones revelan de manera inequivoca que sus objetivos siempre estuvieron al servicio de agravar el conflicto y del golpismo, azuzado y conducido por los grandes grupos mediáticos (ABC y Telefuturo), cuyos directores-propietarios deben ser objeto de una seria investigación fiscal, como autores intelectuales de los inadmisibles sucesos del pasado viernes.

    La propuesta de diálogo que impulsa el gobierno es razonable y necesaria, pero sin desconocer que así como tiene acogida favorable en la mayoría de la sociedad, están los hacedores de violencia que no desisten de sus planes de instalar el caos.

    La tarea más importante del momento es asumir la defensa de la democracia. Es aislar y derrotar políticamente a los violentos, a los que les importa tres pitos el país y su democracia, la sede del Congreso o los Rodrigo Quintana. Es hacerles escuchar con inusitada fuerza las voces desde todos los sectores, desde los partidos dispuestos a someterse a la voluntad popular, pasando por los gremios, hasta, desde luego, la prensa no regimentada por “Don” Acero y “Don” Antonio.

    Entonces no tendrán más alternativa que desistir de sus planes infames.

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    Publicado por Anónimo | 4 abril, 2017, 11:14 am
  6. Violencia verbal no propicia el diálogo
    4 abril, 2017

    Las manifestaciones se multiplican en diferentes partes de la república como único mecanismo que tiene la ciudadanía para expresar su repudio a la violencia y, sobre todo, su rechazo contra el golpe parlamentario y la obstinación del presidente Horacio Cartes de imponer la reelección a como dé lugar.
    La movilización fue la primera reacción de la ciudadanía, cuando un grupo de 25 senadores conformaron un Senado paralelo y aprobaron entre cuatro paredes, el proyecto de enmienda. De no haber sido por la reacción espontánea de la gente, a estas alturas, Cartes y sus séquitos ya tenían asegurada la enmienda constitucional para la reelección, mofándose de la sociedad paraguaya, de la Constitución y de las instituciones.
    La terquedad de la dirigencia del Partido Colorado, del Frente Guasu y del sector liberal, encabezado por Blas Llano, hace que sigan insistiendo con el plan, a pesar del rotundo rechazo que reciben en diferentes esferas.
    El domingo a la noche, el presidente Cartes devolvió un poco de esperanza a la sociedad, cuando hizo un llamado al diálogo y la pacificación a todos los sectores, pero en la mañana de ayer, los presidentes de seccionales y la propia presidenta de la ANR, Lilian Samaniego, dieron un mensaje totalmente contradictorio al espíritu conciliador que debe primar para que haya un diálogo. Al contrario, el lenguaje utilizado por Samaniego y sus acompañantes fue absolutamente violento, ofensivo y lleno de acusaciones y ataques contra todos aquellos que opinen en contra de la reelección.
    Peligrosamente, también los dirigentes colorados están invitando a su gente a salir a la calle, de modo a aumentar la crispación y el enfrentamiento entre ciudadanos.
    Lo que corresponde para iniciar cualquier diálogo es que se levante la causa de toda la división que se instaló en la sociedad paraguaya que es el proyecto de reelección vía enmienda constitucional. No se puede hacer un llamado al diálogo, y por el otro lado insistir tercamente en un proyecto que está motivando el rechazo generalizado de la ciudadanía.
    Para que se pueda dialogar en un ambiente de paz y tranquilidad, se tiene que crear el ambiente propicio, que en este momento no existe. El presidente Cartes y sus asesores siguen insistiendo en un plan que, de continuar en esta línea de colisión, generará muchos más problemas y enfrentamientos entre paraguayos. El presidente Horacio Cartes todavía está a tiempo para volver a poner las cosas en su curso.

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    Publicado por Anónimo | 4 abril, 2017, 11:10 am
  7. Marzo menos

    Por Esteban Aguirre

    El 23 de marzo de 1999 el país tomaba su café ante la noticia de que Luis M. Argaña había sido baleado, el inicio de una sensación de inseguridad reinante en todo el país a la cual le pondrían el mote de “Marzo Paraguayo” se instalaba en todos los ciudadanos. En ese momento yo tenía 18 años y trabajaba en un diario situado a metros del Congreso Nacional.

    Ese día mi espacio laboral se convertiría en una especie de aguantadero y refugio de quienes entraban y salían del baño de adrenalina y temor que representaban las veredas céntricas de esa víspera de golpe, juicio político y la muerte de mártires de corta edad.

    Hoy, habiendo duplicado esa edad, debo admitir que en toda una vida de tratar de entender aquel nefasto marzo jamás se me ocurrió que una historia como aquella volvería a sacar sus fantasmas del ropero.

    Fantasmas vestidos nuevamente de la muerte de un joven y el deseo de poder de demasiadas gallinas (gallo es una palabra que me reservo para gente con los cojones de comportarse como héroes) armadas con balines de goma, discursos pomposos e incoherentes y las órdenes vandálicas de desconocidos por conocer.

    La cantidad de encuentros, teorías de conspiración, conversaciones con aire de chisme para tratar de entender de qué se trata todo esto recién empiezan a formularse.

    Y si bien podría hacer que este teclado se enfoque en los múltiples culpables de que esta puja de poder termine en el circo romano de convertirse en espectador de un congreso bajo llamas en lugar de un ciudadano de un país obrando en democracia, prefiero poner mi atención en la carencia de herramientas de comunicación que tenemos como pueblo de contados ciudadanos.

    Tratar de entender cómo sigue siendo posible que el bravucón atropello de pocos iliteratos siga siendo el método con el cual hacemos valer y entender nuestra Constitución nacional.

    Entiendo que la única forma de cambio es a través de la politización, de las ideas y de las acciones que acompañan, pero ahora, a 2 trágicos marzos de distancia se me hace presente y urgente la necesidad que tiene dicha politización de armarse de herramientas de comunicación, de acabar con el monólogo o el poco preparado debate y pasar a tener diálogos que sean generativos dentro de este degenero al que llamamos democracia.

    En todo el mundo la idea de la verdad está sentado en el banquillo de los acusados, en tierras de Trump empezaron por llamarlo noticias falsa (fake news) y terminaron convirtiéndolo en medios falsos (fake media), en Paraguay pasa lo mismo, pero al revés, las verdades están siendo reinterpretadas en distintos medios, palabras de periodistas que piden presencia y vigilancia cívica y la manifestación del derecho constitucional de ciudadanos paraguayos pueden convertirse en “el llamado de caudillos al derramamiento de sangre paraguaya”. Lentamente uno ve cómo el peligro de creer o no en mentiras no identificables comienza a convertirse en la verdadera muerte de la idea de una verdad como país.

    Me gustaría decir que tengo un contundente cierre a esta tibia reflexión, pero la verdad (la mía) es que escribo desde un profundo sentido de angustia al empezar a caer en la realización que si bien el mundo y sus datos se globalizaron la “libre interpretación” de dicha información nos han hecho retroceder a tiempos de cromañón, en donde prenderle fuego a las cosas y hacer sonidos de orangutanes de escasos vellos es la mejor idea que tenemos para vivir en tiempos en donde las balas ya no dicen “¡PAZ!”.

    “La diferencia entre una democracia y una dictadura consiste en que en la democracia puedes votar antes de obedecer las órdenes”. – Charles Bukowski.

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    Publicado por Anónimo | 4 abril, 2017, 11:10 am
  8. Sobre héroes y atracadores

    Por Óscar Germán Latorre
    Abogado
    Ayer domingo en horas de la madrugada, un periodista manifestaba reiteradamente que los jóvenes que atacaron, robaron e incendiaron el Congreso Nacional eran unos héroes y que ellos iban a refundar la nación. Agregó que el ejemplo de los jóvenes debía ser imitado por el resto de la población, constituirse en las casas particulares de quienes apoyaban la enmienda y proceder igual que en el Congreso.

    Reconozco que la mentira de los medios está instalada y que mucha gente está convencida de que esas mentiras son verdades absolutas. Es evidente que el “Pa’i he’ima” ha sido sustituido por el “Abc he’ima” o cualquier otro medio, sin importar los dislates de los artículos o comentarios contra el proyecto de enmienda como también a los sucesos acaecidos el pasado jueves 30 de marzo.

    Quien sostenga la legalidad de ese atraco y lo presente como un mecanismo de defensa de la democracia, no solo padece de un problema mental, sino que además está cometiendo los delitos de instigación y apología. La violencia nunca resuelve los conflictos y solo los acentúan. La ambición de unos dirigentes políticos sin mayor respaldo popular han generado destrucción, atracos e incendios, episodios que culminaron con la muerte de un joven dirigente liberal en un procedimiento policial cargado de impericia.

    Lo irónico de todo esto es que aquellos que el 25 de agosto del 2016 violaron la Constitución y el Reglamento Interno de la Cámara de Senadores, privando al pueblo de su constitucional derecho de decidir en el referéndum, convocan hoy a ese mismo pueblo para que salga a las calles a ofrecer su sangre para respaldar los oscuros intereses de aquellos y sus cómplices.
    Parece que no hemos aprendido la lección y seguimos instando a coaccionar a un órgano del Estado, emplazándolo a emitir a una decisión que satisfaga los apetitos y necesidades de un sector político y de algunos propietarios de multimedios que han desarrollado una inmisericorde campaña de desinformación pública.

    Lo irónico de todo esto es que aquellos que el 25 de agosto del 2016 violaron la Constitución y el Reglamento Interno de la Cámara de Senadores, privando al pueblo de su constitucional derecho de decidir en el referéndum, convocan hoy a ese mismo pueblo para que salga a las calles a ofrecer su sangre para respaldar los oscuros intereses de aquellos y sus cómplices.

    Despierta Paraguay y rompe la burbuja de la mentira que ha sido creada para robarte tu legítimo derecho. La reelección no implica dictadura ni tampoco alteración del mandato como lo afirman los intérpretes de la Constitución. En ningún artículo de la Constitución de 1992 se podrá encontrar alguna norma que imponga que el tema de la reelección deba necesariamente ser abordada por medio de una reforma constitucional. Los que afirman lo contrario están mintiendo y cercenando el derecho del pueblo.

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    Publicado por Anónimo | 4 abril, 2017, 11:07 am
  9. Diálogo sin condicionamientos

    Para salir del atolladero en el que se encuentra la política solo hay un camino: el diálogo. No se conoce otra forma de debatir las diferencias de cualquier tipo, incluso de la política, por lo que es necesario que todos los referentes muestren una señal a favor de la pacificación y la búsqueda de un consenso.

    El llamado realizado por el presidente de la República, Horacio Cartes, para instalar una mesa de diálogo, con representantes de los poderes del Estado, dirigentes de los partidos políticos y la siempre valiosa colaboración de la Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP), es un gran avance hacia la búsqueda de una salida a ese atolladero político al que se llegó por posturas que se contraponen.

    Cabe señalar que –como lo sostuviera el mismo jefe de Estado durante un discurso pronunciado en la Asamblea del BID en Paraguay– la democracia, así como la estabilidad política y económica del país, está asegurada, sustentada en la voluntad popular expresada en las urnas, en la institucionalidad y en el vigoroso respaldo y el acompañamiento de las grandes mayorías nacionales, que aman la paz, el desarrollo y la prosperidad de nuestra patria. Desconocer este hecho es simplemente adoptar una postura política electoral o atada a intereses económicos de determinados sectores.

    La grave situación de la semana pasada con el ataque al Congreso Nacional hizo que el propio papa Francisco se pronunciara sobre los acontecimientos en el país, lo que fue acogido con beneplácito por el Gobierno. El Santo Pontífice pidió llegar a una solución a través del diálogo, lo que fue interpretado por el Ejecutivo para que inmediatamente se convocara a una mesa en la que estén representados los poderes del Estado, los partidos y la Iglesia.

    La convocatoria debe ser entendida como una señal de apertura. Nadie propone un diálogo si no está dispuesto a debatir. Se debe analizar en ese contexto, quiénes son los que verdaderamente desean la pacificación y ponen los intereses del país antes que los grupales o personales en primer lugar. Para determinar este aspecto, es bueno considerar qué intenciones se tienen cuando se ponen o no condicionamientos. Cuando se exige algo para dialogar en realidad lo que se hace es chantajear, que en definitiva demuestra que en realidad no hay un interés real de sentarse a debatir de manera seria, sensata y coherente.

    La sistemática intención de querer imponer posturas sin respetar el disenso o las mayorías se ha vuelto una costumbre y es el origen de todo el conflicto que en este momento atraviesa el país. A esto se suma el llamado a la violencia, negado ahora por determinados personajes que desde hace varios meses vienen preanunciando que se concretarían hechos como los de la semana pasada. Pero más allá de toda campaña mediática y política, primero está el país, primero está la gente y quienes tienen alguna responsabilidad pública deben abandonar la agresión verbal y física para dialogar en un ambiente de paz.

    El estado de derecho sigue vigente en el país y no hay riesgo de quiebre, como lo sostiene el Poder Ejecutivo. Lo que existe es una intención de definir el futuro sin dar opción a la gente a definir ese futuro. Más allá de las posturas políticas que cada sector pueda tener, que es una cuestión legítima, abonamos la idea de abrir una mesa de diálogo en la que los principales actores de nuestra nación se sienten a dialogar de manera pacífica para lograr un acuerdo que permita llevar tranquilidad a la población.

    Ese, el del permanente diálogo, es un compromiso de todos. Del Poder Ejecutivo, del Congreso Nacional, de la Corte Suprema de Justicia y de todos los partidos políticos. Esperemos que el llamado al diálogo sin condicionamientos tenga un eco favorable en todos los actores políticos y que sea venturoso, con la siempre importante colaboración de la Iglesia, que puede convertirse, una vez más, en mediadora en un conflicto que debe ser superado cuanto antes poniendo a nuestro país en primer lugar.

    La gente exige responsabilidad de sus gobernantes y de sus representantes en las diferentes instancias parlamentarias. No se merece que por una estéril pelea política el país esté en permanente alerta.

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    Publicado por Anónimo | 4 abril, 2017, 11:07 am
  10. Obispos, cuidado con Cartes

    Por Enrique Vargas Peña

    Los obispos de la Iglesia Católica aceptaron el papel de mediación que les ofreció el presidente Horacio Cartes en una mesa de diálogo convocado por él con algún fin de no dejar de violar nuestra Constitución con su plan de imponer su perpetuación por la vía de la enmienda.

    Es un papel muy riesgoso cuando el convocante es un hombre que le mintió por escrito al pueblo paraguayo el 31 de octubre de 2016, cuando decía que se apeaba de su plan de perpetuación porque no era el camino constitucional indubitable y porque quebraba el clima de convivencia entre los paraguayos.

    Ese mismo hombre, Cartes, ya le había mentido al país y al mundo durante la campaña electoral de 2013, en la que se presentó como el mejor garante de que no se sometería al pueblo paraguayo por tercera vez a una crisis institucional por causa de la ambición de permanecer en el poder.

    Entiendo perfectamente que la Iglesia deba sentarse a conversar con mentirosos como Cartes, pero creo saludable advertir a los obispos que Cartes no tiene escrúpulo alguno en mentirles también a ellos como le viene mintiendo a los paraguayos desde hace casi cuatro años.

    La advertencia es necesaria porque un mentiroso, por definición, no cumple la palabra que empeña y la propia nota de Cartes del 31 de octubre de 2016 es una prueba incontrovertible de que los mentirosos no respetan ni su propia firma.

    Pero hay que advertir a los obispos, además, que Cartes no solamente es mentiroso, sino que al tiempo que hacía gran propaganda mediática de su convocatoria a un diálogo, al mismísimo tiempo convocaba a la jerarquía de su organización política, que se reunió ayer a la mañana en Mburuvicha Róga, para hacer saber al país que la misma está lista para entrar en combate al servicio de su perpetuación.

    Lo dejaron muy claro los senadores Lilian Samaniego y Juan Darío Monges y el gobernador de Itapúa, Luis Gneitting, quienes fueron los voceros del mencionado encuentro con el que Cartes amenazó al pueblo paraguayo con desatar una confrontación total si no se aceptan sus términos.

    La Iglesia corre el riesgo de ser instrumentada por Cartes para dar respetabilidad a sus amenazas, del mismo modo en que la instrumentó el dictador de Venezuela Nicolás Maduro durante 2016.

    Cartes le pide a los obispos católicos que se sienten con él en el mismo momento en que su organización amenaza a periodistas con procesos penales; en el mismo momento en que su Policía, a la que puso bajo la ilegal influencia de su gerente José Ortiz, mató a Rodrigo Quintana, metió balazos en la cara al diputado Édgar Acosta y detuvo ilegalmente a unos doscientos ciudadanos; en el mismo momento en que sus senadores violan el reglamento de la Cámara de Senadores para imponer su perpetuación; en el mismo momento en que endeuda al país sin acuerdo del Congreso y un largo etcétera de abusos que no hacen más que aumentar.

    Es decir, Cartes le pide a los obispos sentarse a conversar en el mismo momento en que él golpea y demuele a la institucionalidad de la República y al pueblo paraguayo con la obvia intención de presentarse, cuando su tarea de destrucción esté finiquitada, como alguien inocente a quien las circunstancias obligaron a beneficiarse de la caída de nuestra Constitución.

    No pido a los obispos que no hagan lo que deseen hacer, les pido que no permitan que Cartes use sus bendiciones para dar respetabilidad a su asalto al poder.

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    Publicado por Anónimo | 4 abril, 2017, 11:04 am
  11. Cretinos… ¡háganse responsables!

    Por Samuel Acosta
    El oficialismo llegó al punto de la inmoralidad de continuar con el plan de atentar contra la Constitución Nacional, aun siendo el exclusivo responsable del cobarde asesinato del joven Rodrigo Quintana, del Partido Liberal.

    Estos sinvergüenzas, que tildan de “mercaderes de la información” a la prensa por informar minuto a minuto lo que están tramando, fueron los que desde agosto del año pasado vienen insistiendo sistemáticamente en violentar las normas jurídicas de este país.

    Ni la sangre inocente de Rodrigo Quintana ni la grave situación de salud por la que aún hoy atraviesa el diputado Édgar Acosta los detiene.

    La ambición por perpetuarse en el poder movilizó ayer a toda la estructura seccionalera que –como en la época de Stroessner– enfiló hacia Mburuvicha Róga para brindar su apoyo al único líder.

    Su apertura a una mesa de dialogo es un fiasco. Lo hacen para simular ser demócratas, cuando ya anuncian la ratificación del proyecto del Senado paralelo, y un pedido expreso a la Entidad Yacyretá de más recursos para compra de balines de goma. ¿Nos toman por pelotudos?

    Este innombrable presidente, que por desgracia llegó al poder, cambiando las reglas de la ANR para satisfacer sus aspiraciones particulares, busca modificar la Carta Magna para el mismo efecto.

    Si ahora, que todavía hay tiempo de pararlo, su gobierno ataca a los medios de comunicación que le son críticos, compra voluntades a base de grandes desembolsos de dinero, entra a atacar la sede de un partido de oposición sin orden judicial y asesina a un inocente, ¿creés que una vez asentado en el poder por otro periodo más no seguirá avasallando más derechos, hasta instaurar una dictadura?

    No nos subestimen…

    La reacción airada de la gente, el pasado viernes, no fue estimulada por un grupo de periodistas que criticó en las redes sociales. Es la consecuencia del hartazgo a la sucesión de hechos que nos demuestran que van a avasallar lo poco que hemos avanzado en los últimos 28 años de esta endeble democracia.

    Esta semana esperan sancionar el proyecto de enmienda. Para después, sin ruborizarse, pedirte el voto por el SÍ, con el ataúd de Rodrigo como telón de fondo.

    Pero el pueblo paraguayo está a tiempo de detenerlos, y de evitar que la República del Paraguay retorne a tiempos en que era un delito pensar diferente a la voz oficial.

    Así que dejen mentir, la violencia todo el tiempo provino de ustedes.

    Desistan de la enmienda, cretinos…

    ¡Háganse responsables!

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    Publicado por Anónimo | 4 abril, 2017, 11:04 am
  12. Los únicos que ganan

    Por Lupe Galiano

    Nubes negras se ciernen sobre el cielo de ñandutíes, por no decir que el 2018 pinta mal con todo el guarará que se armó y sigue tan campante. Claramente, los únicos ganadores son y serán los colorados, no solo el jefe, sino todos los líderes.

    Los supuestos colorados disidentes son solo eso: supuestos, ya que a la hora de la hora se reagrupan, se juntan y se rejuntan, y van unidos a las urnas, así se trate del Pato Donald. Esta vuelta aparentemente el único responsable es el tendota. Los otros –de ilustre pasado stronista– fungen de demócratas, pero es difícil saber si no se trata de un plan trazado entre todos para neutralizar a los posibles contendientes con un fin: consolidar al único líder y tener una mayoría absoluta en el Congreso en el próximo periodo parlamentario. Así que las lágrimas de cocodrilo y las vestiduras rojas rasgadas no son conmovedoras.

    El más fuerte contendiente del Cartel, que lideraba hasta hace unas semanas todas las intenciones de voto, con esto se fue a la B. Se fue a la B porque le costará reunir a los posibles aliados para ganar a los colo’o, por más de que digan y redigan que tienen los votos campesinos y de los movimientos sociales.

    Lamentablemente se quedará mirando cómo sus ocasionales amigos –que antes eran sus verdugos– copan los curules y les dejan a los suyos cantando La vida me engañó.

    Los Pitufos pueden alquilar nomás ya las sillas, comprar papel higiénico a bulto y mucho clínex, porque demasiado se van a plaguear.

    Así las cosas, seguirá adelante el modelo del Paraguay de maravillas, con un transporte público que te obliga a perder cuatro horas por día para ir a trabajar; con un servicio de salud que no alcanza ni para curar los resfríos; con una educación pública que da más lástima que cualquier cosa. Pero, eso sí, tenemos una marca país que costó diez millones de dólares y va a atraer inversiones y turistas. ¡¡Bienvenido, hermano extranjero!! Justo lo que necesitamos: gente que venga a depredar, plantar soja, mejorar el narcotráfico, reforzar nuestra imagen de truchos. Para complementar esta nueva rumba, tendrás más legisladores de la talla inigualable del jinete viril, el macho anticomunista y otros próceres de la Patria.

    Y así seguiremos con los beibi-dinosaurios con su arrr, arrr, arrr, metiendo las manos en las arcas, mientras nosotros miramos sin mirar más allá de cada coyuntura.

    Nosotros, los ciudadanos comunes y corrientes, que no estamos ni ahí ni con los medos ni con los persas, nos vamos a seguir jodiendo, con el agravante de que ahora ni siquiera estar metido en tu casa es una garantía de vida.

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    Publicado por Anónimo | 4 abril, 2017, 11:03 am
  13. El diálogo se debe dar sobre el respeto a la Constitución

    La convocatoria hecha por el presidente Horacio Cartes para instalar un diálogo entre los principales actores políticos es una interesante propuesta para intentar destrabar la crisis, pero debe ser encarada sobre el respeto a la Constitución. Un punto fundamental sería desistir del atropello al Congreso para tratar de instalar la enmienda que permita la reelección y regresar a un punto cero para negociar el tema. Otro factor clave debe ser aclarar quién dio la orden para que la policía asalte la sede del PLRA sin orden judicial, asesinando a sangre fría a un joven dirigente liberal. Resultará difícil avanzar con cualquier diálogo sin garantizar que realmente se hará justicia y se respetará a las instituciones democráticas.
    Tras una exhortación realizada el domingo por el papa Francisco, desde el norte de Italia, expresando su preocupación sobre las crisis instaladas en Venezuela y Paraguay, pidiendo se evite toda violencia y se busquen “soluciones políticas”, el presidente de la República, Horacio Cartes, convocó a un diálogo a los presidentes de todos los partidos políticos con representación parlamentaria y a los titulares de las dos cámaras del Congreso, además de un representante de la Conferencia Episcopal Paraguaya y otro del Ejecutivo, para intentar destrabar la situación.

    La propuesta formulada por el propio jefe de Estado resulta oportuna e interesante, pero tiene pocas posibilidades de prosperar si no va acompañada por señales de que realmente se busca desactivar el clima de enfrentamiento y no solamente cumplir un mero formalismo para proyectar una imagen ante el pedido del Papa y las exigencias de toda la comunidad internacional.

    En ese sentido, aunque se diga que hay que acudir al diálogo sin condiciones, no hay que olvidar que la crisis se desató ante el atraco realizado al Congreso por los legisladores cartistas, luguistas y llanistas, al instaurar un “Senado paralelo” para modificar el reglamento de la Cámara Alta, dar entrada y aprobar a tambor batiente el proyecto de enmienda de la Constitución, para tratar de imponer la reelección presidencial.

    Por ello, resulta básico que el diálogo convocado por el presidente debe ser encarado sobre el respeto a la Constitución. Un punto fundamental sería desistir del atropello legislativo para tratar de instalar la enmienda que permita la reelección y regresar a un punto cero para negociar el tema. Sin embargo, los dirigentes del oficialismo colorado que ayer acudieron a dar su respaldo a Cartes dejaron en claro que no piensan dar marcha atrás con el plan de la enmienda. ¿Cuánto se podrá, entonces, avanzar en el diálogo?

    Otro factor clave debe ser esclarecer quién dio la orden para que la policía asalte la sede del PLRA sin orden judicial, asesinando a sangre fría al joven dirigente liberal Rodrigo Quintana, además de determinar quiénes fueron los responsables de las graves violaciones de derechos humanos que cometieron las fuerzas policiales en la tarde y noche del viernes, y la madrugada del sábado, circunstancias en que se han denunciado abusos y torturas contra los detenidos, como solo ocurría en las peores épocas de la dictadura stronista.

    Resultará difícil avanzar con cualquier diálogo para superar la crisis sin garantizar que realmente se hará justicia y se respetará a las instituciones democráticas.

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    Publicado por Anónimo | 4 abril, 2017, 11:01 am
  14. La ambición de poder corroe a la democracia

    por Ilde Silvero

    La ambición de poder es legítima cuando un político o dirigente social piensa que puede contribuir a la construcción de una mejor sociedad. El problema surge cuando el interés por participar en la política no es precisamente servir al pueblo sino lograr objetivos egoístas como el enriquecimiento ilícito y la obtención de empleos públicos para toda la parentela.

    El grave conflicto que afecta a la nación actualmente responde, en parte, a la pretensión del Poder Ejecutivo de continuar teniendo el control de los negocios estatales y de los fondos del presupuesto, a pesar de que la Constitución Nacional no permite la reelección.

    Con el fin de retener el sillón presidencial, tuvieron que realizarse maniobras torcidas e ilegales para forzar, de cualquier manera, la aprobación de la enmienda pro reelección. Claro que esto no fue gratis; en las acciones políticas todo tiene un precio y conseguir los votos en el Senado habrá demandado una fuerte inversión monetaria.

    Estas son las situaciones que evidencian la estrecha relación entre el poder y el dinero. Quien tiene el mando utiliza los fondos del Estado para conseguir sus propósitos particulares, con lo cual la corrupción pasa a ser la moneda corriente de cambio: yo te doy esto y vos me das aquello.

    La fuerza del dinero arremete contra los tres poderes del Estado y muchos de los más altos funcionarios que gobiernan la nación en nombre del pueblo, se dejan seducir y manejar por los sobornadores de alto vuelo.

    En esta endiablada relación de sobornadores y sobornados entran en acción los más variados actores, desde las más altas autoridades hasta dirigentes políticos y empresariales pasando por los funcionarios públicos de diversos niveles y personajes del sector privado de mediana o poca monta.

    En nuestra actual crisis de atropello de principios constitucionales, no hace falta escudriñar demasiado en la complejidad de nuestro devenir político para deducir que la larga mano de la corrupción tiene mucho que ver con lo que está ocurriendo.

    Algunos políticos de larga y meritoria trayectoria de pronto traicionan al sistema democrático por el cual tanto lucharon; ciertas autoridades que juraron sobre la Biblia respetar y hacer respetar la Constitución Nacional, ahora la violan; algunos legisladores que hace unos días dijeron que esto es negro, ahora afirman que es blanco. ¿De pronto vieron la luz… o recibieron. billetes?

    El dinero y la ambición de poder se unen para lograr sus objetivos particulares, sin importarles si, por el camino, pisotean claros principios constitucionales. El dinero busca el poder para aumentar su tamaño y quien ya tiene dinero y poder, busca más poder y más dinero porque, por una gran debilidad humana, nunca nada es suficiente.

    En las democracias consolidadas, las instituciones del Estado fijan los límites para todos los ciudadanos. En las naciones con procesos tambaleantes hacia la democracia, la corrupción tiene demasiadas ventajas y puede torcer la senda hacia sistemas autoritarios que nos recuerdan antiguas y dolorosas épocas. La ciudadanía honesta no debe permitirlo.

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    Publicado por Anónimo | 4 abril, 2017, 11:00 am
  15. “El apoyo de los militares a la Constitución no es una posición política”

    Por Gral. Brig. (R) Víctor Segovia Ríos

    “El apoyo de los militares a la Constitución no es una posición política”, afirmó en julio de 2012 el entonces comandante del Comando Sur de los Estados Unidos de América, general Douglas Fraser, en ocasión de una visita a Brasil. Lo hizo en alusión a la actitud asumida en aquel entonces por las Fuerzas Armadas del Paraguay, bajo el liderazgo del general del Aire Miguel Crist Jacobs –a la sazón comandante de la Fuerzas Militares– al oponerse firmemente a la pretensión del entonces presidente de la República, Fernando Lugo, de hacer un autogolpe para mantenerse en el poder tras su destitución mediante juicio político por mal desempeño de sus funciones.

    Como la ciudadanía recordará, en ocasión de aquella crisis política, el entonces canciller de la República Bolivariana de Venezuela y actual dictador de esa nación, Nicolás Maduro, lideró una patota de representantes de gobiernos ideológicamente afines al chavismo bolivariano que, pisoteando la ley internacional consagrada en la Carta de las Naciones Unidas de no intromisión en los asuntos internos de otras naciones, irrumpió en Palacio de Gobierno a los efectos de incitar al Alto Mando militar a alzarse en armas en contra de la decisión del Senado de declararlo culpable de mal desempeño de funciones al presidente Fernando Lugo, defenestrándolo del cargo.

    La negativa de los comandantes militares paraguayos a rebelarse contra el orden constitucional de la República fue una prueba de fuego para la democracia paraguaya, y así lo entendió el alto jefe militar norteamericano, quien no tuvo reparos para avalar la conducta de los generales paraguayos, aún a disgusto de la presidenta Dilma Rousseff, quien junto con su homóloga argentina, Cristina Fernández de Kirchner, tomarían posteriormente venganza política contra el nuevo gobierno constitucional que reemplazó al de Lugo, suspendiendo arbitrariamente al Paraguay del Mercosur.

    Si los militares paraguayos hubieran hecho caso a la apelación del canciller Maduro y su séquito para alzarse en defensa del defenestrado presidente Fernando Lugo, seguramente el Paraguay sería hoy como Venezuela, sometida a la autocracia del exobispo que, de haber contado con el apoyo de las Fuerzas Armadas y permanecido en el poder, con seguridad hubiera concretado su plan de atropellar la Constitución –como lo denunciara su exjefe de gabinete, Miguel López Perito– y se hubiera hecho reelegir como presidente. Como no pudo mirarse en ese espejo gracias a la firme postura institucional del Alto Mando militar, ahora vuelve a la carga de la mano del presidente Horacio Cartes para apoyar la violación de la Constitución Nacional que por azar del destino él no pudo concretar. Y, con pocos escrúpulos, lo hace aliado con su verdugo político: el senador Blas Llano, quien, junto con los demás parlamentarios conjurados, le dieron la mortal estocada política que lo tumbó de la presidencia de la República.

    Como oficial general en situación de retiro, soy un simple ciudadano, pero como tal, tengo el derecho de tomar partido a favor del respeto a la Constitución Nacional, y en tal sentido, solidarizarme con el sentimiento de indignación ciudadana por el atropello a la Carta Magna que llevan adelante el presidente Horacio Cartes y sus adláteres con la finalidad de allanar el camino a la reelección presidencial a como dé lugar.

    La espontánea reacción de la ciudadanía contra esta antidemocrática conducta del primer mandatario y sus paniaguados de sortear el impedimento del rekutu presidencial vía enmienda, confronta de nuevo a las Fuerzas Armadas de la Nación con el mismo dilema que enfrentaron en junio de 2012: defender la Constitución contra la pretensión golpista del Comandante en Jefe, o prestarse a los designios inconstitucionales de éste.

    “La misión del Ejército de Estados Unidos es defender y proteger la Constitución de la Nación”, se lee en los manuales de campaña de esa institución militar. Evidentemente, ha sido desde esa óptica institucional que el general Fraser evaluó y valoró la actitud de la Fuerzas Armadas paraguayas en la oportunidad más arriba citada. Como un camarada en situación de retiro, no puedo menos que alentar el sentimiento de patriotismo y de profesionalismo de quienes están en el servicio activo en cuanto al sagrado deber de defender la Constitución Nacional y los altos valores de la nacionalidad en ella consagrados, tal como lo hicieron el general Crist y los comandantes de fuerzas leales a su juramento, en junio de 2012.

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    Publicado por Anónimo | 4 abril, 2017, 10:59 am
  16. Criminal insistencia

    Los promotores del malhadado proyecto inconstitucional de la enmienda para permitir la reelección presidencial, que ya costó la vida de un joven demócrata, no cejan en su demencial empeño de atropellar el orden jurídico. La sangre por ellos derramada les tiene sin cuidado, pues lo único que les importa es saciar su loca sed de poder. Horacio Cartes y Fernando Lugo –los mismos que generaron el clima de violencia con su aberrante iniciativa, desoyendo todas las advertencias– tienen ahora el descaro de llamar a la concordia, como si no fueran los principales responsables del tremendo daño que se está infligiendo al país.

    Como ha ocurrido en el pasado con otros presidentes, el actual también, ahora que está con la soga al cuello debido al masivo repudio ciudadano, propuso una “mesa de diálogo” entre representantes de la Conferencia Episcopal Paraguaya, los titulares de ambas Cámaras del Congreso, los presidentes de los partidos con representación parlamentaria y un enviado del Poder Ejecutivo, con el fin de “llegar a acuerdos para una democracia duradera”. Precisamente a la que, tanto él como Fernando Lugo, con su criminal insistencia están tiroteando mortalmente. Lo que tuvo que haber hecho, antes que nada, es ordenar a sus paniaguados que retiren el proyecto reeleccionista, porque la Constitución es innegociable. Ese desistimiento debe ser la condición sine qua non para un diálogo que apunte luego a restañar, en la medida de lo posible, las heridas causadas por quienes se confabularon contra el Estado de derecho. Lamentablemente, Rodrigo Quintana no podrá ser resucitado, ni siquiera invocando al papa Francisco, como lo hace ahora con todo desparpajo el presidente Cartes. Su cómplice en el atentado contra el orden constitucional, el cínico exobispo y senador Lugo, también de repente recuerda la existencia del Papa, después de haber deshonrado a la Iglesia Católica con su repudiable inmoralidad como miembro del clero.

    El único camino que les resta a Cartes y a Lugo es que ambos renuncien de una vez por todas a su miserable e inconstitucional pretensión, que ya enlutó a una familia paraguaya, y no intentar engatusar a la gente con lágrimas de cocodrilo, que de nada sirven –porque nadie les cree– para borrar la sangre inocente derramada y la violencia desatada por su obnubilado desatino. Si no tienen la hombría de dar ese paso, la resistencia popular irá en aumento, se producirán más víctimas y el Gobierno se verá envuelto en una espiral represiva. Como acertadamente dijo el intendente de Asunción, Mario Ferreiro, “si no se retira esta iniciativa, la crispación política y social crecerá, y podríamos tener de vuelta situaciones más violentas de las que vivimos”. Por su parte, al asegurar que el Congreso apoyará el aberrante proyecto de enmienda constitucional, la senadora Lilian Samaniego demostró que los reeleccionistas prefieren huir hacia adelante, en vez de arrepentirse del cruento camino emprendido para satisfacer una desenfrenada ambición de mando. Ella reflejó, sin duda, el deseo de quien acaba de mentar la “mesa de diálogo” para poder salirse con la suya mediante demostraciones de zalamería hipócrita. No hay nada de qué hablar mientras no se abandone ese propósito infame de aferrarse al poder o de retornar a él por la ventana.

    La expresidenta de la ANR acusó al titular del PLRA, Efraín Alegre, de incitar a la violencia y de haber anunciado la toma del Palacio Legislativo, cuya protección fue abandonada por la Policía que minutos antes había empleado la fuerza bruta para, entre otras cosas, herir gravemente a quemarropa al diputado Édgar Acosta. Lo que la legisladora busca, imitando al dictador paraguayo de otrora, Alfredo Stroessner, y al sátrapa venezolano de hoy, Nicolás Maduro, es transferir la culpa a quienes se manifestaron en defensa de la legalidad.

    Se plantea la cuestión de si los legisladores liberales que secundan a Horacio Cartes y a Fernando Lugo, bajo la batuta del senador Blas Llano, están arrepentidos de la absurda aventura emprendida. ¿Tendrán la desfachatez de presentarse ahora ante sus correligionarios para apoyar las declaraciones de la expresidenta colorada, es decir, para reiterar que el desgraciado proyecto de enmienda constitucional será impuesto contra viento y marea, y que el presidente de su partido fue el promotor de los disturbios frente al Palacio Legislativo? La senadora Samaniego no tuvo a bien lamentar el asesinato cometido en el local central del PLRA, de modo que no sería sorprendente que sus compañeros de ruta liberales también guarden al respecto el más despreciable de los silencios. Es encomiable que el presidente del Senado, Robert Acevedo, también liberal, haya sostenido que, antes de que se inicie cualquier conversación, el oficialismo colorado debe distanciarse del inadmisible documento presentado al Congreso. “Es innegociable el retiro del proyecto de enmienda”, sostuvo el legislador, en coincidencia con las declaraciones del intendente Ferreiro, en una actitud firme como la que deben adoptar los defensores de la Constitución ante la inconstitucional propuesta formulada por el Presidente de la República.

    La Ley Suprema no puede ser objeto de ningún trapicheo so pretexto de restaurar la paz social, rota precisamente por quienes hoy se presentan como mansos corderos invocando nada menos que al papa Francisco. Aquí no caben medias tintas: solo habrá concordia mediante el respeto irrestricto a la Constitución. No existe otro camino, so peligro de seguir ensangrentando aún más el país.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/criminal-insistencia-1580714.html

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    Publicado por Anónimo | 4 abril, 2017, 10:55 am
  17. Necesitamos recuperar el patriotismo

    Héctor Sosa Gennaro

    El patriotismo es un concepto de trascendental importancia para el progreso en un país, en todos los sentidos, puesto que afecta al “ser mismo” de la persona y, en consecuencia, en su actuar en los distintos ámbitos en que se desarrolla. En efecto, el patriotismo en su concepto es el sentimiento que tiene un ser humano por la tierra natal o adoptiva, por la que siente un arraigo que lo liga a determinados valores; afectos; cultura e historia. Y que le produce orgullo el hecho de pertenecer a ese grupo, pueblo o nación.

    Ya en las antiguas tribus existían ritos o requisitos muy estrictos para que una persona ingrese a una determinada colectividad o clan, y se fundaban justamente en el interés o amor que la persona tenía hacia ese grupo, para cumplir con requisitos hasta a veces sanguinarios a fin ingresar y formar parte de los mismos.

    La principal consecuencia que genera esta postura es el sentido de pertenencia. Y eso hace que el integrante de ese grupo respete y se ajuste a las costumbres, cultura y principios que rigen a esa colectividad y los defienda con el mayor esfuerzo.

    Para que se genere el sentimiento patriótico es necesario que una nación transcurra por un proceso histórico que genere orgullo y, en consecuencia, necesidad de pertenencia. En nuestro país, dichos requisitos están cumplidos sobremanera con la rica y prolífica historia que nos antecede. Desde su independencia, nuestra tierra se ha caracterizado por contar con hombres probos y honestos que han dado todo de sí para cumplir con los sueños de un pueblo de grandeza. Hemos tenido dos guerras, sobre todo la primera de ellas que ha diezmado la población para luego erigirse en una nación pujante y próspera renaciendo de sus cenizas. Pero lo que siempre ha quedado en pie fue la heroicidad de nuestros soldados y la valentía de sus dirigentes, al punto de que tenemos héroes para nombrar con ellos a cada calle de todo el territorio nacional.

    Ahora bien, este “sentimiento patriótico” debe ser promovido y desarrollado por los líderes de partidos políticos y de la sociedad civil, que “con su ejemplo de vida“ deben inspirar y transmitir la importancia del valor de dichos principios para el fortalecimiento de la nación. Para un soldado su máxima demostración de valor es la entrega de su vida en el campo de batalla, en tiempos de paz, dicho sentimiento se expresa por ejemplo por el amor a la bandera y el respeto a los símbolos nacionales.

    Por tomar el modelo de un país que constantemente demuestra su patriotismo a través del actuar de sus autoridades o en la defensa irrestricta de sus costumbres y sus derechos, podemos citar a los Estados Unidos de América, que diariamente en las escuelas hacen recitar a los niños el “Juramento de lealtad a su bandera”, costumbre que desarrolla en los chicos un sentimiento de pertenencia que, más tarde en su mayoría de edad, se refleja en sus actos.

    En nuestro país es notoria la decadencia que existe de este sentimiento, que se refleja en la pasiva actitud de los ciudadanos ante hechos que son imposibles que pasen desapercibidos, desde los más sencillos, al recordar, hace varios años, cuando se izaba la bandera en el Panteón de los Héroes, en que todos los transeúntes se quedaban parados, por respeto al pabellón nacional. Hoy se observa la actitud insensible e indiferente hacia circunstancias que ocurren en la cotidianeidad, que van minando desde sus cimientos los más sagrados principios que fueran dejados por nuestros antepasados.

    Es importante señalar que el patriotismo no es un sentimiento que se tiene guardado en el bolsillo, sino que es una forma de vida basada en el respeto a la Ley; a las costumbres y a la tradición de un pueblo. Definitivamente es el pasado de un pueblo el que sienta las bases para su futuro, pues no se puede dejar de lado las enseñanzas y los ejemplos de nuestros mayores. Debemos evitar caer en el “modernismo” de que todo lo anterior está mal y todo debe ser replanteado, justamente es esa la causa que tiene a los jóvenes sin norte, y supeditados a cualquier corriente que los atraiga por “su buena onda”, perdiendo así la identidad de su pueblo.

    Vemos así que el patriota es aquel que antepone su convicción cívica a cualquier otro privilegio inmediato. Esto exige por supuesto sacrificio y renuncia a beneficios y regalías, que es la prueba final del hombre para cumplir con este fin. El patriotismo implica vivir ese valor con gratitud, civilidad, creatividad y esfuerzo.

    Finalmente, creo oportuno citar las palabras de un gran líder y político, Jhon F. Kennedy… “No te preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregúntate que puedes hacer tú por tú país”.

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    Publicado por Anónimo | 3 abril, 2017, 10:54 am
  18. Cartes genera crispación y tensión
    3 abril, 2017

    El 31 de octubre del año pasado, el propio Presidente de la República, Horacio Cartes, pedía a través de un comunicado a los diputados colorados rechazar lo que él consideraba un inconstitucional proyecto de enmienda con miras a la reelección.
    Recordemos sus palabras de entonces: “Como sociedad, hemos observado que el proyecto de enmienda no logra generar consenso. Las diversas interpretaciones no tienen claridad respecto de la viabilidad legal y, en consecuencia, pueden dividir a la sociedad paraguaya y fracturar al Partido Colorado…”.
    Cartes reconocía también que “somos testigos de la crispación y tensión que ha generado, no seré partícipe de este camino”. Sorpresivamente, o tal vez no tanto, a los pocos días, estas palabras fueron borradas de la página web de la Presidencia de la República, sin embargo, no se borró de la memoria ciudadana.
    Los archivos de prensa sirven hoy para evidenciar la desfachatez con la que el presidente Cartes tira por la borda lo que afirmaba hace menos de un año. Descalificando a los medios de prensa local que le recordaban sus palabras, el presidente no pudo contra la contundencia de la cadena norteamericana de noticias 24 horas, CNN.
    Pero a Cartes y a sus acólitos no les importa nada. Pisoteando sus palabras los principios de paz que deben regir en un Estado democrático, se contradijeron arremetieron con el tractor del cinismo atropellando la Constitución Nacional poniendo en jaque la alicaída democracia paraguaya que hace dos meses cumplió 28 años.
    Empecinado en comprar todo, Cartes se hizo acreedor de su propio marzo paraguayo ocasionando uno de los más nefastos episodios sociales y políticos que recordamos desde marzo de 1999. A la revuelta iniciada por los policías bajo su orden, dispararon a quemarropa a políticos y arremetieron a mansalva contra los manifestantes indignados por los atropellos del congreso paralelo que decidió autoproclamarse autoridad del Congreso Nacional desconociendo a su presidente, Roberto Acevedo.
    Así, generó lo que el decía que temía: la confrontación entre paraguayos. Su capricho también tuvo como consecuencia la muerte de un joven dirigente liberal, asesinado de la forma más bárbara y cruel en las propias oficinas del Partido Liberal, en Asunción.
    Con tal cinismo, Cartes culpó de todo a la prensa y a algunas figuras periodísticas. Que se sepa, la prensa no tiene injerencia sobre las fuerzas del orden ni tampoco tienen intención de violentar el Estado de derecho. El presidente está a un peldaño del golpismo y en la cima del cinismo queriendo convencernos de una realidad paralela que se inventó en medio de su nube de impunidad y fantasía, creyéndose todopoderoso y no es más que un triste fantoche que hace el ridículo público nacional e internacional.

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    Publicado por Anónimo | 3 abril, 2017, 10:53 am
  19. Irracional y criminal
    En Abr 3, 2017

    Lo advertimos desde el inicio: que la violación constitucional generaría un estado de caos y anarquía que solo podría contarse en destrozos, muertos y heridos. El daño a la República ya está hecho y los responsables son los 25 senadores que con alevosía se animaron contra todos a imponer una enmienda pergeñada en el más absoluto desprecio a la legalidad, la constitucionalidad y el respeto básico de las instituciones. No les importó nada de eso y la furia del viernes acabó en esa metáfora trágica: el incendio del edificio del Congreso.
    Es absolutamente irracional entender como tanto Cartes y Lugo, secundados por un político de larga prosapia traidora como Llano, pudieran creer que sus actos contrarios a la norma no tendrían consecuencias. Solo los necios que incuban aún fórmulas autoritarias sostenidas en la prepotencia, bravuconería, bellaquería y criminalidad pueden pensar que este país volcánico no expulsaría humo primero para luego escupir lodo, piedras y fuego. El volcán ciudadano ha erupcionado y los responsables deben ser individualizados y condenados.
    Se les repitió que nada fuera de la ley. Se les dijo que todo dentro de la Constitución. No quisieron oír una y otra vez. Mintieron descaradamente con las firmas falsificadas que había supuestamente un fervor popular, buscaron atemorizar a la ciudadanía con supuestos magnicidios mientras corría la abierta versión de que el dinero compraba voluntades de aquellos que incluso en agosto del año pasado se habían opuesto frontalmente a la enmienda. La sensación era que el gobierno de Cartes podría comprar a quien se le pusiera enfrente hasta que llegó el viernes y la furia de desató.
    A los promotores y ejecutores de este acto contra la República no les importó ni la Asamblea del BID, el lanzamiento de la marca país y la inauguración del viaducto. Estaban muy seguros de que el crimen perpetrado contra la Constitución y los reglamentos no tendría consecuencias. Pues se equivocaron y grande.
    Este ya no es el país que aún vive en la mentalidad de ellos. Paraguay ya no tiene miedo y no se paraliza ante la agresión de un poder del Estado. Necios los que pidieron calma y racionalidad a los miles de jóvenes manifestantes cuando ellos no tuvieron piedad ni consideración con la República al violarla a plena luz del día en la clandestina reunión de 25 senadores.
    El país no debe olvidar su nombres y castigarlos cívicamente. La cobarde justicia tuvo en sus manos acabar con el problema antes que explotara la furia ciudadana. Debería haber sesionado de urgencia y declarar la ilegalidad de la resolución de la banda de los 25. No lo hizo y ahora -como el Poder Ejecutivo- corre el riesgo de que el fuego desatado la alcance.
    El poder está en la gente y si ella se manifiesta, en democracia no queda otra que escucharla. Después del papelón internacional y la parálisis del gobierno solo le queda a Horacio Cartes ordenar el retiro de su proyecto reeleccionario. Con eso se acaba y se atenúa la volcánica reacción popular. Se enojarán sus socios en esta aventura pero habrán salvado la República y probablemente el pueblo tenga piedad de ellos para acabar sus mandatos. Los 25 junto con Lugo siempre valdrán menos que la República toda. Han traicionado al país y que Cartes los traicione es un costo infinitamente menor que lo que puede venir aún.
    Si no lo hace, la irracionalidad y la criminalidad seguirán marcando los pasos de este país hermoso, joven y altivo al que no le gusta que sus administradores de ocasión se manifiesten por encima de ellos.
    Los elogios que vienen de países como Honduras o Venezuela, cuyos ciudadanos claudicaron en circunstancias como las actuales, muestran claramente que la gente no se equivoca. Como dicen los versos de nuestro himno nacional: ¡República o muerte! –

    Benjamín Fernández B.

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    Publicado por Anónimo | 3 abril, 2017, 10:53 am
  20. PLATO VOLADOR INCENDIADO
    Andrés Granje
    A pesar de las advertencias vertidas siguieron con el plan perverso, siguieron pensando que el pueblo es un niño bobo y tonto y que no iba a reaccionar, que era capaz de aguantar todas las tropelías realizadas en su nombre, “que el pueblo decida con su voto, si quiere o no la enmienda”, decían los cínicos con su cantinela florida y vacua, sabiendo de ante mano que justamente esa materia no estaba ni podía estar en discusión, desde el momento en que la constitución nacional es muy claro que la reelección solamente puede darse por medio de la reforma y no de la enmienda constitucional, algo que hasta un escolar de sexto grado puede comprender y que ellos hasta contrataron juristas y analistas internacionales para justificar el avasallamiento que finalmente el pueblo no soporto y reaccionó de la forma en que lo hizo.
    Se les había advertido que podía suceder otro marzo paraguayo y no era una incitación a la violencia, como tratan de justificar los réprobos, sino conocer al pueblo y saber cuáles son las cosas que no va a tolerar y una de las cosas que ya no se soporta es echar para atrás el proceso democrático iniciado hace 29 años, que es un proceso imperfecto y con muchos defectos pero que siempre será infinitamente mejor que una dictadura del tenor que sea. La reacción fue espontanea el pueblo se levantó salió a las calles, se fue al casco histórico, lugar de reuniones cívicas que es caja de resonancia de nuestras manifestaciones de contento o pena de alegrías y tristezas, a exteriorizar ese gran sentimiento de frustración e indignación que bullía en el ser nacional ante la osadía de una clase política rapaz y miserable y de sus mandantes.
    Días pasados escribíamos que era una pena el nivel de desprestigio que este grupo de 25 senadores sometía a una institución que vio el paso por sus cámaras de tantos prohombres forjadores de nuestra nacionalidad, patriotas ilustrados y honrados que procuraron darle días mejores a la patria. Sin embargo, la institución fue mancillada por el proceder indecente e ignominioso de tantos miserables que se adueñaron últimamente de ese recinto que debiera de haber seguido siendo el templo de la democracia en nuestro país. Pero las ultimas arteras inmundicias que se querían dar forma de ley para terminar con la democracia en el país y volver a la dictadura hizo que manifestantes furiosos y fuera de si le prendiera fuego al lugar y lo más extraño, no existe un sentimiento de pesar por este hecho en la población paraguaya.
    En efecto, la población no condenó la quema del nuevo edificio del congreso, llamado por la inventiva popular como el “plato Volador”, por manos de la turba violenta y enceguecida que arremetió con saña contra el edificio luego de la disputa con los cascos azules, no reaccionó porque entiende que ese edificio en la última década se convirtió en el centro de la corrupción en el Paraguay, el lugar donde se ejecutaba por medio de la mayoría circunstancial que tienen ciertos bloques los perores crímenes en contra de los intereses y sueños de la patria, como la idea de seguir viviendo en un estado de derecho con la vigencia plena de los poderes del estado, alejado de todo atisbo de autoritarismo y atentados criminales en contra de las normas constitucionales vigentes.

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    Publicado por Anónimo | 3 abril, 2017, 10:50 am
  21. Paraguay puede cambiar a pesar de sus políticos

    Por Jorge Torres Romero

    La reelección es el tema recurrente de los gobiernos en Paraguay cada tres años y medio a partir de Nicanor Duarte Frutos. Creía que este era el momento de darle un corte definitivo para que los próximos presidentes gobiernen sin esa incertidumbre encima.

    Sobre lo que dice nuestra Constitución Nacional al respecto está hartamente debatido, que la opinión está dividida sobre la figura a ser utilizada para incluir el rekutú en la carta magna. Prestigiosos juristas dicen que la enmienda es la vía (Rodrigo Campos Cervera, Luis Enrique Chase Plate, Juan Carlos Mendonça, Emilio Camacho, Carlos María Ljubetich, etc) y también otros prestigios dicen que la vía es la reforma (Óscar Facundo Ynsfrán, Jorge Seall, Hugo Estigarribia, José Altamirano, etc.).

    Los medios de comunicación jugaron en todo esto un papel preponderante. En su legítimo derecho quizás, han asumido posiciones hasta con poses de juristas dueños de la verdad, llevando a la manipulación, a la incitación y al pase de facturas por negocios cercenados a sus dueños.

    La ciudadanía hoy está dividida. Irónicamente, quienes hablan de democracia hacen lo imposible por impedir que el soberano decida en las urnas, utilizando la herramienta más poderosa que tiene: el voto.

    El presidente Horacio Cartes es el claro ejemplo de que la reelección será indefectiblemente un tema recurrente cada tres años y medio.

    El mandatario hoy está seducido por la ambición de seguir otros cinco años más, bajo el razonable pretexto de los resultados obtenidos en función de gobierno versus resultados de otras administraciones y cuya ambición no se traduce precisamente, como algunos señalan, en dictadura.

    El ex presidente Fernando Lugo sigue con la sangre en los ojos. Esta ávido de retornar al poder para responder a esas exigencias insatisfechas durante su gobierno y hoy en toda esta encrucijada juega a la gran Poncio Pilatos.

    Hoy está instalado, porque así se encargaron de hacerlo los principales medios de comunicación y los actores políticos que pelean por su supervivencia política, de que en Paraguay hubo un golpe parlamentario. Claro que hubo. Pero ese golpe se inició el 25 de agosto del 2016, cuando 23 senadores (Lugo incluido) rechazaron el proyecto de enmienda que ellos mismos presentaron, en lo que denominan una “avivada” política y que hoy detonó en estos momentos de luto e incertidumbre.

    Los mismos actores que hoy gritan democracia y libertad cercenaron el debate del tema recurrente. Y son los mismos que ejecutaron el golpe parlamentario impidiendo que los paraguayos definamos, de una buena vez, lo que cada tercer año y medio de gobierno atormenta a nuestros elegidos.

    Claro que nos duele a todos este momento y más aún la forma cobarde en que asesinaron a Rodrigo Quintana, el joven dirigente liberal de la Colmena. Pero también es doloroso ver que en estas circunstancias –y Dios quiera que no hayan otros jóvenes que derramen su sangre– tengamos una clase política mezquina que opera sólo movida por sus caprichos e intereses.

    Los 23 senadores que impidieron el debate tienen una enorme responsabilidad en toda esta historia y que hoy se frotan las manos porque lograron su cometido al instalar el caos y la división entre paraguayos.

    Claro que también esa cuota de responsabilidad la comparten con los promotores de la enmienda (el cartismo, luguismo y llanismo) porque estos últimos no tuvieron la astucia de dialogar, acordar y encontrar la vía menos traumática, que con su mayoría coyuntural de 25 senadores pudieron haber cuidado las formas y no recurrir a otra “avivada” política en un escenario que huele a podrido.

    Es triste que la agenda política recurrente opaque al gran momento económico que el mundo estaba observando en el Paraguay. Ojalá nuestro país cambie, a pesar de sus políticos. Puedo estar equivocado, pero es lo que pienso.

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    Publicado por Anónimo | 3 abril, 2017, 10:49 am
  22. La incitación a la discriminación al odio y la violencia

    Por Antonio Carmona
    Periodista
    Un informe del Mecanismo Nacional de Prevención de la tortura publicado y publicitado recientemente afirma que la tortura sigue vigente en el Paraguay como en los peores tiempos de la dictadura, principalmente en las fuerzas policiales y de la Senad; aunque resulta disparatado equiparar la tortura en nuestros días con la de los tiempos más duros de la represión estronista, en que se inició la práctica de lanzar a los detenidos vivos y sin paracaídas desde un avión, práctica que después horrorizó a los argentinos y al mundo entero, cuando abrieron los ojos después de las dictaduras militares, de las que fuimos antecesores, por obra y gracia del general Colmán, y otros torturadores.

    Parece que la desmemoria sigue siendo el mal paraguayo por antonomasia y que manejamos el verbo y lo asentamos documentalmente con tal ligereza que podemos convertir el pasado más funesto y fúnebre en “país de las maravillas”. La lástima es que lo hagan instituciones que, se supone, están dedicadas a respetar el registro histórico en base a lo más aproximado que se puede logar a la verdad.

    Valga el prolegómeno para analizar el doloroso crimen de un joven dirigente político en este disparatado y malogrado asalto al Congreso, realizado por quienes dicen defenderlo y defender la Constitución.

    Sin dudar, se puede considerar el crimen, cuanto menos, como un acto del denominado crimen del “gatillo fácil”; las informaciones dicen que el policía, que disparó a quemarropa sin mirar a quién al entrar a un recinto privado, como es el local de un partido político, sin orden de las autoridades competentes, es sin lugar a dudas uno de los tantos males del pasado que padecemos.

    No es el único, pues ahí tenemos a senadores, dirigentes políticos, periodistas, empresarios y hasta prelados que andan haciendo declaraciones que indignan por faltar la seriedad que debe acompañar una información o una opinión.

    La democracia tiene instancias establecidas para dirimir los pleitos. Los que se llenan la boca clamando por la defensa de la Constitución deberían tenerlo en cuenta. Lo primero que hay que hacer para respetar la Constitución es no apropiarse de ella como profetas que poseen la verdad absoluta.

    Lo segundo es sentarse a parlamentar, sobre todo los parlamentarios, que para eso son elegidos y se les paga, no a pontificar como predicadores, ni a imponer anunciando ríos de sangre sus criterios, a falta de argumentos más serios y menos “apocalípticos”, que los acercan más a los predicadores que a los parlamentarios, que, en vez de amenazar y aterrorizar con las amenazas del infierno, deben parlamentar y legislar, respetando a la Constitución y a los poderes que la Constitución establece para dirimir los pleitos en cada caso.

    Volviendo al caso del asesinato, que no deja lugar a dudas de que estamos en deuda “policial” con los derechos humanos, aunque, creo que, salvo que alguien me demuestre lo contrario, no tenemos más generales Colmán, Pastor Coronel, “Kururu Pire” y otros torturadores de vocación y de oficio, sigue habiendo tortura y brutalidad en las fuerzas policiales, sin incluirlos a todos en la misma bolsa, y una de las más trágicas expresiones es la de la violencia contra las mujeres, cuyas denuncias no solo no sirven para preservar su integridad, sino que terminan envalentonando a sus maltratadores y asesinos.

    En este caso, tampoco hay que olvidar que existe también la incitación a la discriminación al odio y la violencia, de lo que solemos olvidarnos y que es cada vez más práctica corriente en nuestro mundo de murmuraciones, tanto en el ámbito político como en el mediático. Es decir, que se crea el ambiente propicio para incitar y, en algunos caso, hasta financiar y azuzar a la violencia para conseguir réditos políticos.

    Es lo que sucedió en gran medida en este remedo tan grotesco como trágico, del Marzo, anunciando ríos de sangre, por un pleito que tiene jurídica y constitucionalmente las instancias donde dirimirse que no son las manifestaciones y la incitación a la violencia en las calles.

    Sin duda, existe aún en la Policía parte de la herencia de la dictadura, de hecho, en la política y en muchas otras instancias también. Y no hay que minimizarla, sino tratar de extirparla definitivamente. Pero existe también y cada vez es más fuerte la tendencia a usar y abusar, a partir de rumores y falsas informaciones y justificaciones de la violencia, a incitar al odio y la violencia.

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    Publicado por Anónimo | 3 abril, 2017, 10:47 am
  23. La inestabilidad política obstaculiza el desarrollo

    Es imposible pensar que un país se vaya a desarrollar en el marco de una marcada inestabilidad política, como es la crisis desatada en torno al plan oficialista de reelección. Puede crecer la economía, algunos negocios pueden prosperar, pero no se puede aspirar a un desarrollo que incluya bienestar y democracia. No hay literatura sobre los factores determinantes del desarrollo que señalen que es posible llegar al mismo con altos niveles de inestabilidad política y debilidad democrática.
    Después de 28 años de una democracia endeble, cargada de graves problemas políticos –como la crisis generada por el atraco al Congreso, buscando imponer la enmienda que permita la reelección presidencial, violando la Constitución–, los resultados están a la vista.

    A pesar de la estabilidad macroeconómica y un alto nivel de crecimiento promedio del producto interno bruto, la mayoría de los indicadores económicos están lejos de los de un país desarrollado, incluso a una gran distancia de los países vecinos, a los que todavía les falta un gran trecho para llegar a niveles como los logrados por muchos países del mundo.

    Si analizamos los típicos indicadores económicos relativos a la producción podremos ver una economía altamente dependiente de factores exógenos, como el mercado externo y el clima. Esta situación se traduce en altos niveles de volatilidad que, a su vez, obstaculizan decisiones de largo plazo por parte de los agentes económicos.

    El escenario empeora si analizamos el grado de diversificación económica y el valor agregado. Nuestra economía produce y exporta pocos productos y a pocos mercados, y sin mayores niveles de procesamiento, lo que se traduce en una escasa capacidad de derrame, tanto hacia el fisco como hacia el mercado laboral. Si vamos un poco más allá del volumen producido y analizamos los niveles de productividad, nos encontramos con otra importante decepción. Somos una de las economías de menor productividad de la región y una casi nula capacidad para innovar.

    Otros indicadores, que a veces son causa de los anteriores y otras veces consecuencia, muestran la debilidad de este modelo productivo. Los niveles de ingreso per cápita se mantienen entre los más bajos, una mínima proporción de la población gana el ingreso necesario para contar con una vida digna y aún quedan muchas personas que no logran alimentarse bien en un país netamente exportador de alimentos.

    El trabajo, además de no generar los ingresos necesarios, es precario e inestable. El porcentaje de personas que logra un empleo con seguridad social y otros beneficios es bajo; por lo tanto, durante su vida laboral es vulnerable y cuando envejece se empobrece al no contar con jubilación. El nivel educativo de la población ocupada apenas llega a los 6 años de estudio, explicando en parte el bajo nivel de productividad. Los niveles de desigualdad económica, medidos por el ingreso o el acceso a la tierra son escandalosos, revelando la incapacidad de la economía de que sus beneficios lleguen a la mayoría. Definitivamente, estos indicadores económicos no son señales de que estamos ni siquiera transitando hacia el desarrollo.

    El país debe preguntarse hasta dónde estos magros resultados son producto de la propia dinámica económica y hasta dónde la inestabilidad política y la inseguridad jurídica derivada de la misma impiden que Paraguay avance de un mero aumento de la producción hacia un bienestar al menos económico si no es posible llegar a un pleno desarrollo.

    Lo cierto es que ningún país actualmente desarrollado llegó allí con inestabilidad política.

    http://www.ultimahora.com/la-inestabilidad-politica-obstaculiza-el-desarrollo-n1075301.html

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    Publicado por Anónimo | 3 abril, 2017, 10:31 am
  24. El silencio y la tontería

    Por Jesús Ruiz Nestosa

    El intento de darles una explicación racional a los esfuerzos que vienen realizando algunos políticos para modificar la Constitución y darle así la oportunidad al presidente Horacio Cartes de quedarse en la silla presidencial por un periodo más (roguemos que sea solo uno) da una idea exacta del nivel intelectual de nuestros senadores. Cuando digo “intelectual” no me refiero a que puedan hablar de filosofía y otras disquisiciones parecidas, sino simplemente a la capacidad de poder hilar un discurso medianamente coherente.

    Un ejemplo ilustrativo lo dio un legislador que sin empacho declaró: “De qué se asustan por la enmienda de la Constitución. La Constitución de los Estados Unidos tiene como cincuenta enmiendas”. Es difícil entender de que más vale callarse y parecer tonto que hablar y confirmar que en realidad se es tonto. Pero hasta para guardar silencio es necesaria una cuota de sabiduría.

    La Constitución de los Estados Unidos tiene, en total, 27 enmiendas, pero de ellas, la enmienda 18 fue derogada por la número 21. Vale decir que, en realidad, son nada más que 25; las restantes 25 quedan a cargo de nuestro ilustrado legislador. Pero ya que viene al caso, la traducción al español de la palabra inglesa “amendment”, por “enmienda”, fue hecha, sin lugar a dudas, más por la similitud del sonido que por el sentido de la palabra. Hay centenares de ejemplos (Cape Horn por Cabo de Hornos, Key West por Cayo Hueso), pero no por eso hay que dejarse confundir. En inglés, la palabra significa “mejorar”, “corregir”, “revisión formal de un documento”, mientras que en español es “propuesta de variante, adición o reemplazo de un proyecto, dictamen, informe o documento análogo”. Para no liarnos y ser claros: las enmiendas que se hicieron a la Constitución de los Estados Unidos fueron para mejorar el texto y asegurar más derechos a los ciudadanos de ese país, mientras que en el nuestro solo se desea para favorecer a un pequeño grupo de políticos que piensan seguir disfrutando de aquellos privilegios que les otorga el uso indiscriminado del poder.

    Lo que no se quiere decir tampoco es que la Constitución de los Estados Unidos fue promulgada en 1787, vale decir, hace 230 años y con solo siete artículos sigue vigente y nunca se sintió la necesidad de cambiarla porque el secreto no está en prever todas las circunstancias y posibles situaciones venideras, sino simplemente en cumplir fielmente lo que ella dispone. Así de sencillo es. Por ejemplo, la Constitución no determinaba que el presidente debía estar no más de dos periodos, hasta que en 1947, ¡160 años más tarde! se introdujo esa limitación a través de la enmienda número 22. Y en 160 años a ningún presidente se le ocurrió que podía eternizarse en el poder.

    La diferencia fundamental, pues, radica en que la enmienda que se quiere introducir en nuestra Constitución no es para mejorar los derechos de los ciudadanos, sino única y exclusivamente para satisfacer intereses espurios, ambiciones personales, avidez de poder sin que se piense, en ningún momento, en las necesidades reales del país. Este desinterés hacia los demás también fue ejemplificado en estos días con las declaraciones hechas por el senador Ramón Gómez Verlangieri (PLRA), quien dijo que votó a favor del proyecto de reelección para “vengarse de Efraín Alegre” porque no le apoyó en su carrera al Senado. O sea que para él es más importante su venganza personal que la institucionalidad del país. Le importa más la revancha que el respeto a la Constitución, le importa más satisfacer su rencor que defender la legalidad.

    Estos dos ejemplos describen de cuerpo entero a quienes tienen en sus manos decidir si en los próximos años viviremos de nuevo aquella época nefasta de la dictadura, destrozando una democracia frágil, endeble, es cierto, pero que nos daba la esperanza de poder ir construyendo, poco a poco, un país mejor, un sistema político hábil de ser perfeccionado. Solo necesitábamos tiempo, el necesario para que toda la escoria que nos dejó la dictadura vaya desapareciendo, y gente que no adquirió los vicios de entonces fuera ocupando los puestos clave para construir un país en serio, no el país de opereta que seguimos siendo, en manos de unos cuantos titiriteros con una gran fortuna personal dispuestos a llevarse todo por delante. Pero hay algo que tenemos que reconocer: Stroessner tenía el carácter necesario para ejercer su poder despótico llevándolo a sus límites más extremos, mientras que los de hoy, es suficiente con mirarlos: dan pena.

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    Publicado por Anónimo | 3 abril, 2017, 10:28 am
  25. No cesan en sus afanes golpistas
    2 abril, 2017

    Podrían haber dado un paso atrás o al menos detener la campaña de incitación a la violencia, ante la barbarie de la que todos fuimos testigos la noche del viernes, pero no hicieron ni una cosa, ni la otra. Al revés. Los medios de Zuccolillo y Vierci “justificaron” plenamente el hecho de que una horda de delincuentes, a quienes denominaron “indignados”, se haya apoderado de la sede del Congreso, le prendiera fuego hasta reducirla a escombros y, no satisfecha con eso, causara todo tipo de desmanes en el microcentro asunceno. El mismo libreto siguieron los componentes de su brazo político, léase el “efrainismo”, la disidencia colorada y el partido familiar de Rafael Filizzola y Desirée Masi. Para unos y otros, la “culpa” de lo sucedido sería de Horacio Cartes y de la mayoría de senadores que decidió darle media sanción al proyecto de enmienda constitucional.

    Pero digan lo que digan, basta con revisar los diarios de las últimas semanas que son propiedad de dichos empresarios, así como las declaraciones de los mencionados actores políticos, para concluir de manera indubitable que fueron ellos, los que durante semanas, incitaron de manera sistemática a la ciudadanía para que aconteciera la barbarie de la que todos fuimos testigos. Y lo peor de todo es que, no satisfechos con lo ocurrido, ni con la pérdida de una joven vida a manos de un policía asesino, siguen promoviendo más actos de violencia.

    En efecto, Efraín Alegre, incapaz de respetar el dolor ajeno, discurseó frente al ataúd del jovel liberal, Rodrigo Quintana, para derramar algunas lágrimas de cocodrilo e inmediatamente hacer dos anuncios: Que “no habrá paz” hasta que el oficialismo colorado, el Frente Guasu y el “llanismo” retiren el proyecto de enmienda, por un lado y, por el otro, que desde el lunes se reanudarán las movilizaciones, que ahora tendrán por finalidad respaldar el juicio político al presidente de la República, cuyo libelo acusatorio ya está siendo preparado.

    Alegre sabe perfectamente bien que los sectores que podrían respaldar la acusación a HC en Diputados se hallan en franca minoría y que, por tanto, no existe ninguna posibilidad de que prospere la iniciativa. Pero eso no le importa. ¿Por qué?. Porque su accionar se desarrolla por fuera de las instituciones y en contra de ellas. Quiere “dirimir” las diferencias en las calles, a cascotazos, como en la época de las cavernas, con la clara intención de pronfundizar la crisis hasta niveles tan extremos que hagan tambalear al gobierno, hasta provocar su caída.

    Es la “estrategia” que desde hace algunos meses vienen desarrollando los grandes grupos mediáticos y, penosamente, muchos de sus periodistas, quienes ni se plantean la posibilidad de que las controversias se resuelvan en el ámbito natural de todo Estado de Derecho (la justicia ordinaria), sino con la imposición de su voluntad, por medio del chantaje y de la fuerza bruta.

    Claro, los responsables de esta política infame, ilegal y antidemocrática por donde se la analice, imparten las directrices desde sus cómodas oficinas, dejando la confrontación a los ciudadanos incautos, a quienes no tienen el menor empacho en utilizar como carne de cañón. ¿O acaso alguien observó en algún momento a Zuccolillo y Viercien las manifestaciones?. ¿O a “Marito”, “Calé” y Bacchetta?. Los mismos Efraín y Rafael Filizzola estuvieron solo para encender la mecha y luego desaparecieron, para seguir “los acontecimientos por la TV”, al igual que todo el resto, tal como lo advertimos en anteriores editoriales y lo hizo ayer HC, aunque a pesar de ello les instó al diálogo y a la discusión política.

    Lamentablemente para el país, constatamos que este sector no cesa en sus afanes golpistas y que, por el contrario, se afirman cada vez más como auténticos enemigos de la democracia, a la que urge defenderla de las agresiones bestiales a la que está siendo sometida. ¿De qué forma?. Blindando sus instituciones, principalmente al Congreso, para que funcione con todas las garantías del caso, y combatiendo a los promotores de la violencia con la Ley en la mano.

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    Publicado por Anónimo | 2 abril, 2017, 4:48 pm
  26. NEGRA ES LA NOCHE
    Andrés Granje
    Es tan difícil, ensayar una respuesta, tratar de explicar desde la lógica del poder o la política lo que aconteció ayer en el Parlamente Nacional con el grupo de golpistas que haciendo tabla rasa de todo atisbo de legalidad castigaron con saña y maldad la estructura democrática sobre la que se cimienta nuestro sistema político en la actualidad.
    Podemos pensar que estos hombres necios, torpes e ignorantes, emborrachados de soberbia y prepotencia, en el cenit de sus ambiciones malsanas, en perjuicio directo de la nación y de la mayoría de la población paraguaya, se atrevieron a dar el temido golpe parlamentario para destrozar nuestro sistema vigente, que, aunque no sea de una democracia perfecta, mejoró sustancialmente de los tiempos en que imperaba en el país el autoritarismo y el despotismo stronista.
    Lo que asusta es la absoluta desvergüenza con que llevaron adelante el plan golpista parlamentario, la desfachatez con que propiciaron sus actos aberrantes, esa falsa convicción que da la soberbia para presentar como algo fundado un adefesio jurídico que no tiene ni pies ni cabeza, con lo que iniciaron la ejecución del siniestro plan que posibilitará por la vía de la enmienda la reelección del actual presidente Horacio Cartes que es el objetivo de tanta bellaquería en la política nacional.
    Es probable que en esta primera embestida triunfen, que hagan trizas las normas constitucionales, que preparen enmiendas torcidas que nos conviertan en el hazmerreír del continente, porque el gobernante con ansias de perpetuarse en el poder y sus dólares así lo quiere y existen demasiada genuflexión, adulones y chupamedias en el congreso de la nación y dispuestos a satisfacerles en todos sus caprichos y apetencias desmedidas.
    Este oprobio no se merece esta institución donde transcurrieron gran parte de la vida cívica de nuestro país, en los pocos momentos de libertad y democracia que vivimos, el parlamento fue escenario y testigo del paso luminoso de aquellos hombres ilustres que pasaron por sus curules y cuyas voces señeras tienen resonancia de eternidad como Max Insfran, José Falcón, Manuel Gondra, Cecilio Báez, José Segundo Decoud, Cirilo Rivarola, Carmen de Lara Castro, Waldino Ramón Lovera, Eduardo San Martín y tantos otros, que dieron identidad y soñaron con una patria libre y democrática, cuyas memorias sufren esta afrenta cruel como la misma institución que prestigiaron con sus inteligencias y patriotismo.

    La cordura debe volver a este recinto, no pueden ser que los hacedores de leyes sean los mismos violadores de la ley madre, convierten a estos parlamentarios en matricidas de la democracia. Aunque de este daño ocasionado es difícil recuperarse. La imagen internacional del país llegará a su más baja expresión y seremos nuevamente la oveja negra en el concierto de naciones, por la indolencia de la ciudadanía que permite estas tropelías en contra de la constitución nacional.

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    Publicado por Anónimo | 2 abril, 2017, 4:46 pm
  27. Restituir el Estado de derecho

    Desde que se instaló el debate de la reelección presidencial, pese a la prohibición constitucional, el caos, la inestabilidad y la incertidumbre se veía venir. Esto es propiciado por la postura radicalizada de quienes quieren empotrarse en el poder y juegan al todo o nada, a costa de su pueblo.
    La ira ciudadana se desató ayer, tras confirmarse la presentación de la enmienda constitucional, a puertas cerradas, por parte de un grupo de senadores que responden al cartismo. Desde el pasado martes, cuando los 25 senadores violentaron el reglamento interno del Senado e instalaron un senado paralelo, se rompió el orden constitucional.
    La farsa continuó ayer con una reunión a puertas cerradas, donde se cocinó la enmienda constitucional para satisfacer las apetencias personales de Fernando Lugo y de Horacio Cartes. La indignación ganó las calles y se desataron lamentables hechos de violencia, llegando una turba de manifestantes a violentar la sede del Congreso de la Nación y quemar y destruir parte del edificio. Pero la violencia y la fuerza provino primero de la patota de senadores quienes a tambor batiente violentaron el orden constitucional.
    La policía de Tadeo Rojas tuvo un lamentable desempeño que no logró controlar a los manifestantes. Al contrario, sus actuaciones no hicieron más que provocar a la turba generando mayor violencia que continuó hasta muy entrada la madrugada.
    Nuestro país está entrando en un terrible sendero de destrucción de las instituciones democráticas, por la obsesión desmedida de un sector de perpetuarse en el poder y por el delirio de Fernando Lugo, de sus supuestas posibilidades de volver al Palacio.
    Un grupo de 25 senadores a las órdenes de Cartes y Lugo perpetró un golpe contra la democracia, dejando en punto de colisión a dos poderes del Estado y crispando los ánimos de la ciudadanía.
    Lo único que puede restablecer el Estado de derecho y el imperio de la Constitución Nacional, en este caso, puede ser la actuación de la Justicia, invalidando las actuaciones de los 25 golpistas. Sería lo más saludable para la república y la democracia.

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    Publicado por Anónimo | 2 abril, 2017, 4:45 pm
  28. Grandes diferencias, del marzo al abrilazo

    Los discursos previos al Marzo Paraguayo estuvieron encendidos o incendiados, “hendy”, en buen paraguayo, por el anuncio de ríos de sangre. Es la única coincidencia, entre aquel triste marzo de los criminales, la de los incendiarios que anunciaban la masacre, con este marzo-abrilazo que llegó con los agoreros anuncios de ríos de sangre, repitiendo la historia, convertida por esa “imitación” en grotesca, en vez de en heroica. Ahí se diluye la semejanza y se destacan las diferencias.

    En primer lugar, el disparador del desenlace, el asesinato, el magnicidio, de un vicepresidente, Luis María Argaña, que estaba en la línea de sucesión de un presidente que recibía órdenes de un milico golpista, que había secuestrado previamente las urnas de las elecciones internas del partido colorado, para evitar que ese dirigente colorado llegara a ser candidato, tal como confesó públicamente otro de los protagonistas de estos dos acontecimientos, el hoy senador Juan Carlos Galaverna.

    El desencadenante de este intento de repetir la historia, que termina en grotesco esperpento, fue disparado por el llamado a la violencia de políticos y senadores, por una diferencia legislativa que tiene, dentro de cualquier democracia, las vías naturales para resolverlo, por medio de la deliberación y, en última instancia, por la vía de los votos de la mayoría; como manda la Constitución.

    Los jóvenes del Marzo no comenzaron la violencia, ocuparon pacíficamente la plaza, reaccionando contra el crimen aleve. Y no pretendían destruir el Congreso, sino defenderlo; los vándalos de la víspera de abril fueron directamente a violentar y destruir el Congreso, lo que lograron en gran medida.

    Los jóvenes del Marzo no hicieron actos de violencia; por el contrario, resistieron contra la violencia oficial policial, y contra la violencia de las patotas oviedistas que cargaron y dispararon contra ellos, a cara descubierta. Los rebeldes del Marzo contaron con el apoyo de los campesinos de la Federación Nacional que, con la misma indignación, reaccionaron contra la violencia prepotente.

    Y con un gran apoyo de gran parte de la ciudadanía que se fue plegando a esa defensa principista contra la intentona fascista de destruir el Congreso, que tendría otros conatos con movilización militar tanquista y con apoyo de dirigentes políticos.

    Militares y civiles, registrados por las cámaras de los medios, dispararon y atropellaron con toda violencia ese reducto que defendía la institucionalidad, ante un intento de golpe que ya había desbordado al Parlamento y amenazaba con coparlo.

    La patota que atacó el Congreso, igualmente registrada por las cámaras de los medios, con muchos enmascarados, sin una clara bandera, salvo la de una supuesta violación constitucional, decretada por algunos políticos, senadores y medios de prensa, un tema que tiene, en las democracias, los canales legales para dirimirlos, principalmente dentro del recinto parlamentario. Esta vez, algunos parlamentarios anunciaron el desenlace violento y hasta le pusieron alas mediáticas para echar más leña al fuego. Algunos, incluso, estuvieron en la primera línea de los patoteros.

    El amanecer siguiente al Marzo Paraguayo, una multitud copaba la plaza desde la Catedral al Parlamento, en un acto de protesta cívica que hizo huir al presidente Cubas y a su aliado Oviedo.

    Lamentablemente, las dos fechas tuvieron una igual consecuencia, sin importar el número; la sangre de jóvenes derramada; basta un muerto para desacreditar una “rebelión”; la sangre derramada no se justifica con discursos.

    El Gobierno, como corresponde, destituyó a los responsables de la seguridad, que permitió la muerte de un joven dirigente liberal asesinado por policías que ingresaron al local del PLRA, en un hecho aún confuso, sin autorización judicial. Asumió la responsabilidad y aplicó las medidas que corresponden para esclarecer los hechos

    Como todos recordarán, el gobierno del Marzo quedó acéfalo por la fuga del entonces presidente Cubas, incapaz de afrontar los hechos de violencia desencadenados.

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    Publicado por Anónimo | 2 abril, 2017, 4:44 pm
  29. Inventario de pérdidas

    Por Alfredo Boccia
    Extraño los intentos anteriores de perforar alguna norma constitucional. Hubo varios, algunos exitosos y otros que pudieron ser detenidos. Los añoro, porque la vida de los comentaristas políticos era entonces más tranquila. Las antinomias eran fáciles de identificar. Los actores tenían diferentes colores, ideologías o vocación democrática. Uno tomaba partido por lo que consideraba una buena causa. A veces se ganaba, otras no, pero las opciones eran claras.

    Ahora tengo un ataque de daltonismo político. Me confunde ver a antiguos amigos de las luchas del Hospital de Clínicas siendo acusados de violar la Constitución por oportunistas. Me confunde ver a Federico Franco en una manifestación en defensa de la Carta Magna. Me confunde ver a personas adultas sosteniendo hoy exactamente lo contrario que decían hace pocos meses. Que nostalgia de aquellas películas del Far West de mi infancia en las que uno no se confundía: el bueno era el sheriff y los malos los salteadores de diligencias o los desalmados pieles rojas.

    Antes, cuando estaban en juego principios o valores, algún sector ganaba y se quedaba con el poder. Eso podía ser bueno o malo para el país, pero marcaba un rumbo para el futuro. Ahora, en este lodazal de meras ambiciones personales, nadie gana. Es un conflicto en el que todos perdemos pero sobre todo, los que se embarcaron en esta aventura. Intentaré clasificar esas pérdidas.

    Será la izquierda, la que pagará el mayor costo. Sus intereses coinciden de modo fatídico con los de los cartistas. Pero a diferencia de estos, los sectores progresistas tienen necesidad de referencias éticas y un mínimo de coherencia. Por eso, algunos de sus líderes sienten de manera tan dolorosa este proceso de derretimiento de su credibilidad. Su legitimidad no está blindada por la coraza de historia, estructura y afectos familiares de los partidos tradicionales. Espere y verá cómo se arrepentirán de estas decisiones. Sobre todo si gracias a las mismas, Cartes resulta reelecto.

    También pierde mucho el PLRA, que nunca supo manejar sus rencores internos con el mismo pragmatismo de los colorados. Por asuntos menores los liberales alimentan odios que cruzan generaciones. Son unos capos en dividirse y el 2018 está demasiado cerca como para que se reconcilien.

    Por último, también pierden los cartistas. Los dos últimos años de su Gobierno estarán contaminados de crispación y discordia electoral. Se preocuparán cuando descubran el bajísimo nivel de popularidad del presidente al que pretenden reelegir.

    Hay demasiada pobreza moral en esta confrontación en la que nadie gana. Por eso no hay tanta gente protestando en las plazas. Se siente como una pelea ajena, la de un puñado de ambiciosos a los que les calienta muy poco la institucionalidad de la República.

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    Publicado por Anónimo | 2 abril, 2017, 4:41 pm
  30. Marca país

    Por Luis Bareiro
    Cuando a Luis María Argaña le robaron las internas coloradas e impusieron de manera fraudulenta la candidatura de Juan Carlos Wasmosy nos dijeron que era una trampa necesaria, porque Argaña era el retorno del stronismo, y nos chupamos la amarga mandarina de un gobierno sin fuerza política jaqueado por Lino César Oviedo, el ejecutor de aquel robo primigenio.

    Cuando Oviedo pasó de general golpista a ganador indiscutible de las primarias republicanas lo sacaron de carrera asustados a destiempo de sus posibilidades reales de llegar a la presidencia, y provocaron el ascenso de su compañero de fórmula, Raúl Cubas, una sombra pálida del militar.

    Bajo el argumento de que era mejor reventar las reglas del juego para impedir la entronización de un nuevo mesiánico, terminamos con la dupla explosiva de Cubas y Argaña que detonó con el asesinato del segundo, la muerte atroz de siete jóvenes en una plaza, la renuncia forzada del primero y la asunción al poder de un improbable senador Luis Ángel González Macchi.

    Con la excusa de que el país no podía asumir el riesgo de una nueva elección tras los cruentos sucesos del Marzo Paraguayo, volvieron a violentar las reglas para mantener a González Macchi en la presidencia dando inicio al peor gobierno de la transición, amparado en la supuesta unidad nacional que no fue otra cosa que un grosero reparto del aparato público.

    Pretextando que era el único que logró estabilizar al país, Nicanor Duarte Frutos también intentó forzar las reglas para meter la figura de la reelección, pero esa vez la reacción ciudadana sepultó sus proyectos y encumbró al obispo Fernando Lugo.

    Bajo el argumento de que Lugo nos llevaba a una debacle, otra vez interrumpieron los plazos constitucionales con un juicio político exprés financiado desde las sombras por el candidato Cartes, sometiendo al país al bochorno de un circo de 48 horas trasmitido en vivo y en directo para todo el mundo.

    Y hoy, bajo el mismo discurso triunfalista de Nicanor, con el mismo espíritu mesiánico de Oviedo, y con la complicidad del propio Lugo, Cartes nos obliga a revivir las tragedias del pasado reciente con el único propósito de mantenerse en el poder.

    Y mientras tanto, en todo este tiempo, la gran mayoría de quienes intentando construir nuestras vidas en este país nos limitamos a trabajar duro para dar un techo, ropa y comida a nuestras familias; haciendo malabarismos para asegurarles una educación y una cobertura de salud que el Estado no nos da, pagando nuestros impuestos, respetando las leyes, las ordenanzas y los decretos; descubriendo indignados cómo se rifan con salarios públicos insultantes nuestro dinero, orando porque nuestros seres queridos lleguen a casa sanos y salvos.

    Y todo ese esfuerzo para ver una vez más cómo el país aparece a los ojos del mundo como una República de opereta, como un chiste trágico, como la caricatura a la que se apela para graficar al subdesarrollo, a la barbarie política.

    ¿Esa es la marca país? ¿Un beodo mesiánico, un cura perjuro, un seccionalero delincuente, un parlamentario coimero?

    Paraguay no es eso. No nos representan. No dejemos que lo sigan haciendo.

    No.

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    Publicado por Anónimo | 2 abril, 2017, 4:40 pm
  31. Crimen

    Benjamín Fernández Bogado –

    Nunca ni el peor de los asesores del gobierno hubiera podido recomendar lo que hicieron el mismo día que presentaban una dudosa “marca país” ante decenas de visitantes. No les importó para nada el momento ni las circunstancias. Decidieron marchar contra todo lo que se les oponía y 5 meses después que el propio Cartes afirmara que la enmienda no tenía consenso ni sustento jurídico convincente y que su discusión solo traería “división y crispación” y le agregó violencia y muerte, apuñalaron la democracia. El daño a la República es irreparable. Somos una república bananera.

    No les importó nada a los 25 senadores que impulsaron un proyecto en un ámbito ilegal y con alevosía perpetraron el asalto al punto que sus cómplices los diputados, que rechazaron mayoritariamente el procedimiento con anterioridad, decidieron apoyar y complicarse en el mismo día con el “crimen constitucional”. Los mismos que se habían opuesto al proyecto para Duarte Frutos y el propio Lugo, ahora se unieron a los que han tirado al tacho de basura el documento más importante de un país: su Constitución, sobre la cual se juramentaron.

    Pobre Paraguay, con una clase dirigente que no está a la altura de sus aspiraciones y menos de sus potencialidades. Pobre nación en la que algunos de sus hijos pretenden acabar con ella comportándose de una manera burda, grosera y grotesca. Qué pena el comportamiento de otros como Yoyito Franco y cómplices que terminaron por montarse a un barco que ahora viaja a la deriva. Este país salvajemente conservador que solo se sacude ante la muerte ya comienza a contar sus víctimas. Los victimarios parecen no darse cuenta.

    Como sociedad tenemos una visión clara de esta dirigencia política que en mayoría perpetró el asalto. Algunos dirán que entre los que se opusieron estaban muchos que tampoco tienen credenciales éticas para demandar nada. Pero con esto los pueden terminar en convertir en mártires. Y eso, todavía es peor. No le queda otra a la sociedad que formar un gran arco cívico nacional para oponerse al mamarracho que han decidido llamar enmienda y luego convocar a referéndum. No me extrañaría que obvien incluso la proscripta convocatoria social para estos temas. Son capaces de todo.

    Un ausente mandatario se ha recluido en un silencio cómplice. Luego de la quema del Congreso, debe salir y enfrentar la situación antes que terminen acabando con su gobierno.

    El que resulta electo y que haya motivado esta ruptura solo podrá gobernar por la fuerza. Este precedente nos acerca muchísimo a la desgraciada Venezuela y no nos asuste que se podrá incluso cambiar el nombre de la nación y establecer una monarquía, si finalmente “la marca país” es lo burdo y degradado de entender la República y sus instituciones.

    Es el tiempo de despacharlos de la arena política a estos que aún creen que a este país se lo compra, se lo vende y se lo engaña con facilidad. Es el gran momento de la ciudadanía. Es el tiempo de la renovación completa de la clase dirigente nacional. Esta no puede más, estamos mostrando el peor rostro de un país que debiera ser serio, pacífico y previsible.

    Los idus de marzo han vuelto a revolotear sobre esta desgraciada tierra donde claramente el infortunio encontró su amante. Estamos consternados por este alevoso crimen perpetrado contra la República. Han relativizado la furia e indignación ciudadana y esto no tiene retroceso.

    Solo la sociedad de pie y con dignidad puede gritar a los usurpadores que se vayan de los lugares que ilegal e inmoralmente ocupan. Basta de provocar al país con una petición reeleccionaria. Ahora Lugo, Llano, Cartes y sus cómplices tienen las manos manchadas de sangre.

    Solo el pueblo unido redime a un país fragmentado, vejado y humillado. No nos queda otra como República que purgar el cuerpo de los elementos que podrían acabar con nosotros. Es un asunto de vida o muerte.

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    Publicado por Anónimo | 2 abril, 2017, 4:40 pm
  32. Hombre fuerte no, instituciones fuertes sí

    Alberto Acosta Garbarino Presidente de Dende

    Ante la presencia de miles de visitantes extranjeros que vinieron al país a participar de la Asamblea anual del BID, el Paraguay mostró su peor rostro: su impresentable clase política y una ciudadanía fácilmente incitada a la violencia.

    Las bochornosas imágenes de 25 senadores atropellando todas las normas institucionales, para modificar el reglamento interno del Senado primero y para hacer aprobar el proyecto de enmienda constitucional después, me llenaron de dolor, de rabia y de impotencia.

    Una gran parte de la ciudadanía –en la cual me incluyo- no puede salir de su asombro y no logra entender cómo puede haber tanta torpeza para actuar de esa manera y para hacerlo en una semana en que los ojos del mundo estaban puestos en el Paraguay.

    Para completar esta trágica escena para nuestro país, observamos con estupor las imágenes de manifestantes liderados por los dirigentes políticos de la oposición a la enmienda, primero reprimidos violentamente por la policía, para luego convertirse en una turba descontrolada que destruyó y quemó una parte del edificio del Congreso Nacional.

    Existen muchos responsables de esta situación, pero sin duda alguna los principales responsables son el presidente Horacio Cartes y el ex presidente Fernando Lugo, que están forzando una enmienda constitucional que permita la reelección presidencial y que es la base de la crispación ciudadana.

    Para sus seguidores, ambos líderes políticos son imprescindibles e insustituibles para el futuro de la patria. El problema es que ninguno de ellos puede candidatarse con la actual Constitución y a partir de ahí se busca el cambio constitucional a cualquier precio.

    Pero el precio es nada menos que la destrucción de un diseño institucional que consensuamos los paraguayos en la Constitución del año 1992 con el objetivo de que dictaduras como la de Stroessner -que fue elegido y reelegido 9 veces- no se repitan nunca más.

    En ese año 1992, los paraguayos acordamos que no queríamos volver a tener como presidentes a “hombres fuertes” que se creían iluminados y salvadores de la patria, sino que queríamos tener “instituciones fuertes” que garanticen nuestras libertades y el respeto irrestricto a los derechos humanos.

    Por eso construimos instituciones que le quitaban el poder y la discrecionalidad al presidente y los trasladaban al Congreso, al Consejo de la Magistratura, o a las municipalidades, por citar algunas.

    Este diseño de “instituciones fuertes” siempre fue jaqueado por el enfrentamiento entre “hombres fuertes” como Argaña, Oviedo, Nicanor, Lugo y Cartes y sus respectivos opositores. Y también fue jaqueado por la “cultura tradicional” del paraguayo, que siempre quiere que alguien sea el mandamás… que sea el tendotá.

    A Argaña se le hizo trampa y a Oviedo se lo apresó, para que ambos no sean candidatos, a Lugo se lo destituyó y a Nicanor se lo enfrentó para evitar la reelección.

    La Fundación Desarrollo en Democracia ha estudiado profundamente los diferentes caminos que han recorrido los países que hoy son desarrollados, y aprendimos que la base del desarrollo no se encuentra en las riquezas naturales, ni en planes económicos, ni en una cultura determinada, sino en la calidad de sus instituciones y de su política.

    También hemos aprendido que no puede haber una buena economía sin una buena política y que no puede haber paz social sin buenas instituciones.

    En esta tremenda crisis de enfrentamiento y crispación en que el país está sumergido, no estamos a favor de ningún sector político de los que hoy se encuentran enfrentados.

    Estamos a favor del respeto irrestricto a las instituciones y de la más profunda censura a la violencia.

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    Publicado por Anónimo | 2 abril, 2017, 4:39 pm
  33. Cartes y Lugo: Juntos son dinamita

    Por Arnaldo Alegre
    La política es el arte de lo posible, mientras se negocia cómo hacer lo imposible.

    La realidad es apenas una excusa. Una valla salvable con el simple impulso de la ambición. O con mañas, dinero o violencia.

    Dentro de ese racionamiento no es extraño –aunque da cierto asquito moral- que un perseguido de la dictadura stronista se siente a lado de uno de los sobrevivientes más nefastos de la misma dictadura para defender una violación a la Constitución.

    ¿Para qué? Para imponer la reelección; una medida, por cierto, que fue el camino que tomó la mentada dictadura para convertirse precisamente en dictadura.

    ¿Y por qué se da esta unión contra natura? No les une el espanto. Ni el amor ni el odio. Les une la necesidad de que sus líderes cumplan el destino que, ellos creen, les depara el universo, las estrellas, el Gauchito Gill y sus tiernas mamitas.

    Uno asegura con fervor del converso que Fernando Lugo es el único que puede ganar a Horacio Cartes. El otro calla, se ríe en sus adentros.

    Ese es el peor mal de los líderes mesiánicos. Se colocan por encima de todos y de todo. Y hacen que un ilustre luchador actúe como un negador serial de sus mismos principios.

    Los dueños de la verdad exigen la sumisión, la inmolación, el sacrificio. No se detienen ante amigos, enemigos, leyes o convicciones. Ellos son la verdad. Y todo se puede realizar solo a través de ellos. El resto, que se rasque. O que vaya a llorar sus muertos.

    Francia, el mariscal López, el mariscal Estigarribia y Stroessner coinciden en algo. Se creyeron los salvadores de la patria. La encarnación suprema de la tricolor. Los refrendadores de nuestra esencia nacional. En síntesis, unos malditos predestinados. Algunos fueron absueltos o condenados por la historia, y a otros la parca los llevó a la orilla y frustró su plan celestial. Algunos fueron impulsados por su ambición, otros por las circunstancias históricas y unos por la fuerza. Qué dejaron en su camino: dolor, sangre y exilio.

    La Constitución de 1992 pretendió ser una medicina para los dudosos prohombres. Hasta el momento sirvió de contención. Porque todos los presidentes se vieron tentados, pero quedaron en la orilla rumiando la pena de un imposible segundo mandato.

    Pero nadie contaba con la astucia de la billetera tabacalera y del libidinoso obispo. Hombres que quieren llevarnos al umbral de nuestra redención social, pero a patadas. Juntos son dinamita. Esperemos que no nos hagan estallar en pedazos.

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    Publicado por Anónimo | 2 abril, 2017, 4:38 pm
  34. Los violentos no merecen el honor de la reelección

    Por Estela Ruíz Díaz
    “Como sociedad hemos observado que el proyecto de enmienda no logra generar consenso. Somos testigos de la crispación y tensión que ha generado, no seré partícipe de este camino”. La frase corresponde al presidente Horacio Cartes y lo dijo en octubre del año pasado después que el Senado rechazara en agosto la enmienda para la reelección presidencial. Fue uno de los momentos políticos más lúcidos en el que asomaba un perfil estadista.

    Él, como sus antecesores, sabía que la aprobación brutal de la reelección como sucedió en el Senado, generaría episodios sangrientos. Por eso, ningún ex presidente llegó a los límites hasta donde llegó Cartes.

    El extenuante proceso de un año tuvo el viernes su punto más álgido con la toma e incendio del Congreso y el asesinato de un joven dirigente liberal durante inaceptable atraco policial a la sede del PLRA.

    El proceso de enmienda constitucional cuyas cabezas visibles son Horacio Cartes y Fernando Lugo, con el apoyo de Blas Llano, agrietó la sociedad y fraccionó en dos el PLRA y la izquierda. Los partidos de oposición vienen dando un patético espectáculo entre acusaciones de golpistas y vendidos.

    Cartes no solo logró dividirlos. Los rebajó al nivel más ruin de la política.

    Los aliados cartistas, luguistas y llanistas prendieron la mecha de la violencia el pasado martes cuando instalaron una sesión paralela en el Senado para aprobar un reglamento interno para allanar el camino de la enmienda. Pero eso no fue todo.

    El viernes replicaron el irregular procedimiento modificando el punto más polémico de la Constitución. Un debate que consumió 25 años, lo despacharon en minutos y a puertas cerradas.

    LA ENMIENDA. Los hechos violentos dejaron en segundo plano los puntos modificados que pretenden ser aprobados con la política de los hechos consumados. Además de habilitar un periodo más para el presidente y los gobernadores, levantar la prohibición para la candidatura de legisladores, hay un punto sumamente llamativo que debilita las atribuciones del Congreso.

    En un trueque acordaron que el presidente que pretenda la reelección renuncie 6 meses antes de las elecciones “siendo suficiente para ser candidato en tal caso, la comunicación de su renuncia a los demás Poderes del Estado y al TSJE, en el plazo mencionado”. En la redacción actual, la renuncia debe ser aceptada por el Congreso. Con este artículo, Cartes evita traiciones de último momento de sus aliados.

    En una evaluación rápida se puede sentenciar que los aliados fueron derrotados, a pesar de su “victoria” en el Senado.

    FRENTE GUAZU. El partido de Fernando Lugo se lleva la peor parte. Es que este pacto apunta al corazón de su propia existencia . En primer lugar, la postura cínica de Lugo, que votó en contra de la enmienda en contraposición a su movimiento. ¿Cómo se puede confiar en un partido cuyo líder guía hacia un camino, pero su tropa va de contramano?

    El acuerdo con el Gobierno es el punto menos digerible de su discurso: afirman luchar contra la oligarquía, pero se alía con la más rancia derecha para aprobar la reelección alegando “intereses comunes coyunturales”. Esa aludida oligarquía fue su verdugo en el juicio político del 2012.

    Otro error craso del FG es que cuando decidió pactar con Cartes, exigió el compromiso de instalar la enmienda con reglas claras y transparentes. Necesitaban formalidad y legitimidad. “No vamos a atropellar como ellos hicieron con el juicio a Lugo”, decían los voceros. Sin embargo, tomaron el mismo camino del atropello institucional. No solo prestaron su bancada como aguantadero ; también prestaron un vocero. Carlos Filizzola hizo el ridículo papel mientras los colorados, más duchos en estas lides, lo dejaron solo para justificar tamaña contradicción. “Lo hago por Lugo, no por Cartes”, vociferaba.

    Y finalmente, el propio FG se encargó de derribar la fariñesca teoría semántica de que Lugo está habilitado sin necesidad de enmienda.

    PLRA-LLANO. Esta sea tal vez la hora más delicada para el sector liberal que lidera Blas Llano. Como jugador de segunda línea y con la imagen destrozada por su postura, el senador recuperó aliento con su apoyo a la reelección de Lugo. En la última semana sumó a su causa a Yoyito Franco y Blanca Lila Mignarro, un giro que levantó demasiadas sospechas.

    Pero el asesinato del joven dirigente liberal los deja al borde del precipicio. ¿Cómo van a justificar los diputados el voto que puede beneficiar al presidente de la República cuya policía atracó la sede del partido y asesinó a uno de sus dirigentes?

    “Les pesa, pero siguen con nosotros”, dijo ayer aliviado un legislador cartista.

    YO, HORACIO. El presidente, al igual que Lugo, sigue jugando a las escondidas con el tema de la reelección. Pero esta crisis lo sacudió violentamente de su cómoda posición de titiritero.

    Un hecho sumamente llamativo es la manera en que el Gobierno permitió que la ANR planteara la enmienda la semana en la que Paraguay estaba en la vidriera económica mundial por la asamblea del BID, que volvía a reunirse en el país después de 50 años. Cartes estaba en su mejor momento: a pesar de la crisis con el Senado había logrado colocar bonos soberanos en condiciones inmejorables y había ganado una batalla jurídica clave por la deuda Gramont Berres. Y el viernes iba a lucirse en la habilitación del superviaducto de Madame Lynch, la obra emblema de su gobierno.

    Entonces ya tenía los 25 votos en el Senado para aprobar la enmienda. Podía esperar una semana más y arremeter apenas se fuera el último visitante del BID. Pero no. “Compró la pelea”, como gusta decir y dio luz verde al atropello porque “para qué esperar si tenemos la mayoría”, sin importarle las consecuencias.

    Lo único que logró es aparecer en el mundo como un presidente mentiroso que rechazaba la reelección que ahora impone a costa de sangre, que el BID sesione en medio de la humareda de la crisis, y sin poder salir de su residencia para inaugurar su obra cumbre.

    La granada que él mismo desactivó explotó en su rostro, pero fiel a su estilo autoritario, salió a culpar a “un grupo de paraguayos empotrados en la política y en medios masivos de comunicación que no escatimarán esfuerzos para lograr el objetivo de destruir la democracia y la estabilidad política y económica del país”, sin un ápice de autocrítica.

    Y aunque en su soberbio comunicado quiso despegarse de la crisis, al día siguiente intentó poner paños fríos al destituir al ministro del Interior y el comandante de la Policía.

    Era la segunda derrota oficial: la primera fue la suspensión de la sesión de Diputados, que ayer debía finiquitar el atropello.

    Sin embargo, ni Cartes ni la ANR, ni el PLRA/llanista ni el Frente Guasu desactivaron la bomba de la enmienda, que se suspendió momentáneamente por la crisis.

    El plan seguirá con la aprobación de los diputados y el llamado a referéndum del TSJE. El camino de los hechos consumados seguirá su curso arrastrando instituciones a su paso.

    Lo cierto y claro es que por la brutal forma que eligieron para imponer la enmienda, ni Cartes ni Lugo merecen el derecho y el privilegio de la reelección.

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    Publicado por Anónimo | 2 abril, 2017, 4:34 pm
  35. Cartes y Lugo se deben hacer cargo de la violencia generada

    El condenable asesinato del joven Rodrigo Quintana, por parte de una policía que salió a reprimir como en la peor época dictatorial, asaltando el local del PLRA sin ninguna orden judicial, al igual que el ataque vandálico de manifestantes que incendiaron el Parlamento, fueron el trágico desenlace de una crisis política provocada principalmente por el presidente Horacio Cartes y el ex presidente Fernando Lugo, en su obsesión y su ambición por obtener la reelección, violando la Constitución Nacional. Cartes ha tardado en dar la cara, pero le echa la culpa a otros y Lugo sigue en silencio y sin aparecer, mientras prosiguen con su plan de rekutu, como si nada hubiera ocurrido. Ojalá que esta irresponsabilidad no ocasione aún mayores daños al país.
    Solo en las peores épocas de la dictadura hubiéramos esperado que la policía asalte la sede del principal partido político de oposición, sin orden judicial, entrando a disparar y a golpear salvajemente a quienes estaban adentro, asesinando con balas reales de escopeta a Rodrigo Quintana, de 25 años de edad, militante de la juventud del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), en la madrugada de ayer.

    Condenamos el bárbaro crimen, ejecutado por agentes policiales bajo el esquema criminal represivo de la época stronista, al igual que repudiamos los hechos vandálicos cometidos por manifestantes en la noche del viernes, cuando ante la llamativa ausencia de la policía tomaron por asalto el edificio del Congreso y le prendieron fuego, además de destruir locales comerciales y vehículos particulares.

    No hay que perder de vista, sin embargo, que los trágicos hechos de violencia fueron un lamentable corolario de una crisis política provocada por el oficialismo colorado del propio presidente de la República, Horacio Cartes, junto con su aliado el ex presidente Fernando Lugo, quienes operaron una maquiavélica campaña para imponer un proyecto de enmienda de la Constitución e introducir la figura de la reelección por la fuerza, a pesar de que la Carta Magna no lo permite.

    La ambición y obsesión desmedida de Cartes y sus seguidores por retener el poder por otro periodo presidencial, así como la de Lugo y sus seguidores del Frente Guasu, junto a su principal aliado, el disidente liberal Blas Llano, han despertado el repudio ciudadano al atracar el Congreso para autoproclamar un Senado paralelo, recibir el proyecto de enmienda en una parodia de sesión parlamentaria y aprobarla en otra sesión fabricada a puertas cerradas.

    Si esperaban que no haya ninguna reacción ciudadana ante tamaño atropello al estado de derecho, pecaron de ingenuos o de soberbios. La explosión de la ira popular, tras una salvaje represión policial en la tarde del viernes, finalmente se descontroló y derivó en la toma y el incendio del Parlamento, con su lamentable corolario represivo y criminal, que costó la vida del joven Rodrigo Quintana.

    Tras un largo silencio, Horacio Cartes compartió dos comunicados en los que lamenta la violencia y llama a la pacificación, pero no asume su gran cuota de responsabilidad. Por el contrario, le echa la culpa a “un grupo de paraguayos empotrados en la política y en medios masivos de comunicación”, a quienes acusa de “querer destruir la democracia”. Fernando Lugo, por su parte, ni siquiera dio señales de vida y solo su organización política, el Frente Guasu, ensayó un tibio comunicado.

    Es de esperar que ambas figuras políticas se hagan cargo de la situación que originaron, y recapaciten debidamente, antes de que la continuidad de la crisis ocasione más muerte y daños al país.

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    Publicado por Anónimo | 2 abril, 2017, 4:29 pm
  36. ¿Todavía es Paraguay un Estado de derecho?

    Por Rolando Niella

    Los episodios parlamentarios de esta semana, que convirtieron la Honorable Cámara de Senadores en una especie de circo con demasiados payasos y ninguna gracia, plantea no solo la desquiciada ansia de imponer la reelección (literalmente “a toda costa”, es decir sin importar lo que cueste), sino que pone en entredicho los principios básicos de la democracia.

    “Hemos impuesto el respeto a la voluntad de la mayoría”, clamó uno de los portavoces de los veinticinco senadores, al terminar la parodia de sesión. Por cierto que tal declaración se parece demasiado a aquella cantinela estronista, que Patria y la Voz del coloradismo repetían obsesivamente: “La mayoría manda”. ¡No! ¡De ninguna manera! En una democracia la mayoría no “manda”, sino que gobierna con el control y los límites que las leyes le imponen.

    En el Estado de derecho la voluntad de mayorías no está por encima de los reglamentos ni de las leyes, ni mucho menos de la Constitución, sino que cualquier mayoría, por muy amplia que sea, debe cumplirlas tanto o más puntillosamente que las minorías.

    Por el contrario, todos esos instrumentos jurídicos e institucionales están para evitar que mayorías más o menos coyunturales atropellen a las minorías y gobiernen de acuerdo a sus conveniencias particulares o sectoriales, que es lo que ocurre en las dictaduras, pero no en las democracias.

    Más allá de retratar el impresentable nivel de nuestro parlamento y el espíritu poco democrático de gran parte de los legisladores, lo que los hechos de esta semana han puesto en evidencia es un desprecio absoluto por las leyes y por el sistema institucional, un autoritarismo totalmente reñido con las reglas de juego que constituyen el Estado de derecho.

    Por otra parte, no estoy seguro de que los legisladores, la mayoría de los cuales no sobresalen por sus cualidades intelectuales, entiendan la gravedad de sus acciones. No solo han generado una crisis institucional, no solo han dañado gravemente el equilibrio entre los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, que es la base de cualquier sistema democrático, sino que lo han hecho minando y socavando gravemente la autoridad del Congreso Nacional.

    Así pues, como los veinticinco senadores que llevaron adelante el operativo no son ni más ni menos legisladores que sus colegas: al atropellar, desautorizar y ningunear a sus pares, se han atropellado, desautorizado y ninguneado a sí mismos, que también son miembros del Senado, pero que han debilitado sustancialmente la autoridad de su propia investidura de senadores de la República.

    Con un precedente así ya no sería impensable que nos encontráramos en el Paraguay con que una alianza entre el Ejecutivo y la Corte Suprema borre de un plumazo todas las potestades y atribuciones del Congreso Nacional, como hemos visto ocurrir también esta semana en la Venezuela de Maduro.

    Cualquier democracia está basada en que las reglas de juego sean estables y predecibles. Si cada vez que alguna norma constitucional, legal o reglamentaria resulta inconveniente para los intereses de algún sector mayoritario, simplemente se cambian a toda prisa, por conveniencia o por capricho, cualquier sistema jurídico colapsa y se transforma en autoritarismo.

    Cuando escribo estas líneas aún no está claro si la disparatada payasada parlamentaria logrará o no su objetivo, pero a estas alturas ya ni siquiera es lo más importante si estos veinticinco legisladores logran o no imponer su proyecto inconstitucional de reforma vía enmienda.

    Y no es lo más importante porque gran parte del mal ya está hecho: Paraguay no es todavía (¡otra vez más!) una dictadura, pero todos estamos preguntándonos si todavía es una democracia o si ya se ha dañado definitivamente el Estado de derecho.

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    Publicado por Anónimo | 2 abril, 2017, 4:29 pm
  37. Estratósfera qatarí

    Por Marta Escurra

    Mientras contamos una vez más los puntos rojos… uno, dos.. siete.. diez… trece. Sí son trece pintas rojas de balines que ostenta la espalda de José Bogado, reportero gráfico que quedó herido en el fuego cruzado entre manifestantes y policías, en la tarde del viernes frente al Congreso Nacional.

    Mientras vemos llegar a la urgencia a políticos y ciudadanos que protestaban en la Plaza de Armas indignados por el atropello de 25 senadores a la institucionalidad, no puede una dejar de preguntarse: ¿Cuál es la dirección del país en el que viven Horacio Cartes y su gabinete-burbuja que pintan un Paraguay que está ubicado nada menos que a casi un peldaño por debajo de Qatar?

    Hasta donde uno puede ver el mundo cotidiano en las calles cada día más pululan niños que mendigan en los semáforos, hospitales desabastecidos, denuncias de sobrefacturación de obras y el peligro inminente de conceder obras vía app a compañías de dudosa reputación y legalidad internacional.

    El mentado “superviaducto” –que por cierto fue terminado sin seguir los planos originales, pero facturados como tal– y otras grandes obras no son hechas, ni mucho menos pagadas por Cartes, aunque los beneficios económicos de las mismas si le alcanzan a él y a su entorno inmediato que amaña presupuestos para llenar sus cuentas bancarias en el extranjero.

    Sí hay “paz y progreso” es porque este gobierno nos atropella todos los días endeudándonos hasta nuestra cuarta generación. Así cualquiera es bueno con el dinero que le cobrará hasta a nuestros bisnietos.

    Pero no contentos quienes viven en el gabinete-burbuja quieren más y se han convencido de que solo ellos pueden salvar al país, ¿cómo?, urdiendo un plan para reelegir a quien preside la nave nodriza del enriquecimiento y la mentira.

    Narcotizados y no precisamente solo por las mieles del poder, este grupo en su nube de sobrefacturación y fantasía, vuela y urde planes para lograr su objetivo atropellando la institucionalidad y construyendo la “marca país” en la marquesina internacional de la vergüenza cuando asesta el golpe a uno de los poderes del Estado y utiliza la fuerza para imponer su postura.

    En aparente arranque de sincericidio fallido, el ministro Ramón Jiménez Gaona dijo durante la habilitación del viaducto que “no nos dejemos engañar y arrastrar por el discurso de los poderosos que temen perder sus privilegios”… Suponemos que se refería a ellos mismos. Porque son ellos quienes temen perder dichas prerrogativas e insisten en violar la Constitución Nacional, así en una punta se incendie el país y en la otra estén volando en la estratósfera qatarí de la “paz y el progreso”.

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    Publicado por Anónimo | 2 abril, 2017, 4:28 pm
  38. El poder que obnubila

    Por Pedro Gómez Silgueira

    En 1991 Carlos Filizzola llegó a la intendencia de Asunción de la mano del movimiento ciudadano “Asunción Para Todos” y su nombre quedó grabado en la historia paraguaya.

    Había ganado las primeras elecciones democráticas convocadas tras la caída de la oprobiosa dictadura de Alfredo Stroessner contra la cual luchó y había ganado popularidad en los tiempos de lucha sindical en el Hospital de Clínicas. En las elecciones municipales del 26 de mayo de 1991 había derrotado al “caballo del comisario”, al aparato estatal y a toda la estructura del coloradismo empotrada en el poder.

    Como jefe comunal, en octubre del mismo año llegó hasta el Cerro Lambaré para derribar uno de los símbolos de la tiranía, del culto al personalismo, del monumento a la corrupción. Afirmó –aquella vez– que la tarea de retirar la estatua de Stroessner era para dignificar Asunción: “Celebro con ustedes un triunfo de la ciudadanía y la civilidad contra la prepotencia y la arrogancia”.

    Ni bien la bajó del pedestal, la enorme efigie de bronce, como ya había amigos de la familia Stroessner interesados en su compra, el flamante lord mayor lo mandó a depósito bajo siete llaves.

    Finalmente, en julio de 1996, poco antes de terminar su mandato, Filizzola decidió llevar la enorme estatua a su “tumba definitiva” para que nadie, nunca más, la levantara en su jardín, vereda o calle. Se interpretó como una clara señal contra la dictadura y el autoritarismo.

    La escultura fue troceada y puesta en dos bloques de cemento de seis metros cúbicos. La gigantesca mole de hormigón armado que sobresalía, estaba atada con cabos de acero y ganchos “por las dudas” y fue colocada en la Plaza de los Desaparecidos, en honor a todas las víctimas de la tiranía de quienes siquiera huesos se habían hallado.

    Los autores del monolito, Carlos Colombino y el Ing. César López Bossio, emplearon –entre otros materiales– 40 bolsas de cemento y diez toneladas de varillas de hierro.

    Ese era el Carlos Filizzola que luchaba contra el autoritarismo y renegaba de la dictadura por los crímenes cometidos. Era el que estaba al lado de la ciudadanía e interpretaba el mismo palpitar.

    El viernes, escuchamos a otro Carlos Filizzola, al politicastro que defendía lo indefendible, que atropelló la Constitución Nacional junto con otros cómplices, que participó de una sesión paralela hecha subrepticiamente. Quiso “convencer” al pueblo paraguayo de que no había nada irregular y de que no se violaba la Carta Magna. Echó por la borda toda su trayectoria. Como senador del Frente Guasu, borró con el codo su compromiso con el pueblo.

    Triste y lamentable espectáculo de alguien que se jacta de ser demócrata y ahora se muestra obnubilado por el poder, quizás nublado por la ambición ajena. De cualquier otro se podía haber esperado.

    Ojalá reflexione que, a raíz de la “sesión mau” a la que dio validez, se ha desatado la crispación y violencia en el país. Que como consecuencia de su voto, se ha llegado al punto de incendiar el Congreso y que existe un mártir, un joven, Ricardo Quintana, que fue ejecutado por la policía en la misma sede del PLRA.

    Ojalá vuelva a ser el Carlos Filizzola de antes, el que no quería el regreso de la dictadura, el que estaba con la ciudadanía, no el violador de la Constitución, ni el desquiciado por el poder.

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    Publicado por Anónimo | 2 abril, 2017, 4:28 pm
  39. Se cumplió el presagio de Cartes

    Por Mabel Rehnfeldt

    A lo mbarete vivió toda su vida Horacio Cartes. Dueño de una fortuna de oscuros orígenes que incluyen evasión de divisas, contrabando de oro en el Puente de la Amistad, sospechas de lavado de dinero, fortunas ocultas en bancos suizos y contrabando de cigarrillos.

    Horacio Cartes quiso ser presidente de la República. Y como ni siquiera tenía un partido, a lo mbarete compró “amigos” dentro del Partido Colorado. Y a lo mbarete se afilió y armaron una convención –sillazos de por medio– que lo llevaron al poder. Se instaló en la silla y a lo mbarete también instaló a sus gerentes y a sus técnicos en puestos claves de la administración estatal.

    Un buen día, a lo mbarete quiso instalar la reelección. Pero algunos de sus antiguos amigos que le ayudaron a comprar el partido le dijeron NO, y a lo mbarete siguió.

    El 31 de octubre del 2016, Horacio Cartes hizo una carta. Al anunciar su “rechazo al proyecto de enmienda constitucional”, PRESAGIÓ lo que finalmente ocurrió: “Las diversas interpretaciones no tienen claridad respecto de la viabilidad legal y en consecuencia, pueden dividir a la sociedad paraguaya y fracturar al Partido Colorado. Somos testigos de la crispación y tensión que ha generado, no seré partícipe de este camino”.

    Esto nos lleva a una conclusión siniestra: Horacio Cartes era CONSCIENTE de todo lo que podía pasar. Y que ocurrió.

    Cuando decidió dar la orden de que se atropelle todo para comprar –esta vez su reelección– con ayuda de su amigo Blas Llano (a quien ayudó para hacer juicio político a Lugo) y con ayuda del propio Lugo (a quien los dos anteriores tumbaron), Horacio Cartes sabía exactamente lo que iba a ocurrir.

    Dividir. Fracturar. Crispación. Tensión. Fueron sus palabras escritas. Horacio Cartes sabía lo que ocurriría.

    Así que a lo mbarete decidió atropellar sabiendo que ocurriría lo que ÉL mismo vislumbró. Y es tan “a lo mbarete” que no le importó que hubiera en el país una asamblea latinoamericana de gobernadores del BID con decenas de periodistas internacionales ni que fuera el día de la inauguración de una importantísima obra de su propio gobierno.

    Hubo una cosa que Horacio Cartes y sus adláteres, Fernando Lugo y Blas Llano, no pudieron calcular: que se iba a cumplir el “Que la gente decida” que tanto ellos quisieron. El día que el “Patria Querida somos tu esperanza” y el “Olelé olalá, si este no es el pueblo, el pueblo donde está” se volvió a mezclar con gritos, sangre, corridas, heridos, los presos, balines de goma, armas de fuego y mucha violencia –mucho de ello sin justificación–. La noche en la cual una horda policial acribilló de un escopetazo a Rodrigo Quintana, un joven dirigente juvenil de su partido, alguien que pensó que la transformación de su país podía venir por la real política.

    Cartistas, luguistas y llanistas: cuando tratan de poner su “ajaká” (canasto) sobre las espaldas de periodistas, medios y políticos de la disidencia, mejor giren la vista hacia el GRAN HERMANO que anunció lo que ocurriría y pese a eso abrió la canilla, planificó, monitoreó y financió uno de los más grandes atropellos que ha vivido nuestro Paraguay. Un “gran” visionario.

    Se incendió el Congreso, literal y metafóricamente. Es un incendio que empezó hace mucho… mucho tiempo y que nadie sabe cuándo va a terminar.

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    Publicado por Anónimo | 2 abril, 2017, 4:26 pm
  40. Crimen y consecuencias

    Por Marcos Cáceres Amarilla

    Las imágenes en las que policías disparan contra jóvenes que simplemente estaban parados en un pasillo y luego intentaron correr por sus vidas, nos remite a los años más terribles de la dictadura.

    No fue en la calle ni en un enfrentamiento. Fue un fusilamiento por la espalda de un joven paraguayo, en un sistema presuntamente democrático donde rigen las garantías constitucionales. Se produjo además dentro del local del principal partido político de oposición, al que los policías ingresaron sin orden judicial, sin que ninguno de los que estaban allí opusiera resistencia. Solamente intentaron huir y uno de ellos no lo consiguió.

    La imagen del policía antimotines ingresando por el pasillo, apuntando con su escopeta y pisando el cuerpo inerme del joven caído por el balazo, difícilmente pueda borrarse de quien lo vea.

    La actitud policial es propia de un operativo antiterrorista de los que vemos en las películas. Pero los jóvenes que corren asustados no parecen amenazantes.

    La destitución del ministro del Interior Tadeo Rojas parece una suerte de concesión para poder seguir tranquilamente con el plan de la reelección.

    Sin embargo, el escenario de hace unos días ya no es el mismo. La tarde y noche de furia vividas el pasado viernes, el descontrol y la violencia que terminó con el asesinato del joven Rodrigo Quintana a manos de la policía, cambiaron muchas cosas.

    La crisis desatada alrededor del proyecto de reelección vía enmienda presidencial, con su secuela de violencia y muerte, es la continuidad de una crisis que arrastramos desde hace mucho tiempo.

    El problema repetido es que los desastres actuales nos hacen olvidar los anteriores. Por eso, cuesta sacar lecciones y no repetir situaciones parecidas al poco tiempo.

    El Gobierno actual no es producto de una casualidad sino resultado de situaciones políticas encadenadas que lo permitieron. Tampoco es consecuencia de una imposición, al menos no en el estricto sentido de esa palabra.

    Un presidente como el que tenemos solamente se explica por las décadas de autoritarismo y el consecuente aislamiento, la dependencia internacional, las desigualdades sociales y la falta de oportunidades en educación, entre otras muchas falencias.

    Cartes y sus asesores reducen el problema actual a una disputa de poder en el que la reelección está de por medio. Luego de unos cuantos bochornos que pretendieron darle un disfraz de “clamor popular” al plan de reelección del mandatario, se decidieron a atropellar todas las formalidades en el Congreso para instalar su proyecto.

    En este escenario, la actitud del Frente Guasu es, según el senador Hugo Richer, jugarse su proyecto político aprovechando la crisis y el abierto enfrentamiento de los grupos de poder que, en 2012, propiciaron la destitución de Fernando Lugo en aquel juicio político “sui generis”.

    El sector llanista del PLRA se juega con ellos sus últimos cartuchos para mantener protagonismo en la disputa electoral tanto interna como nacional.

    Sin embargo, los grupos a favor de la reelección parecen haber subestimado a sus adversarios, lo cual puede terminar costándole caro a todos ellos.

    El asesinato de Rodrigo no es el primero y tal vez no sea el último con el que deberá cargar este Gobierno. Anteriormente, mataron a dos adolescentes en el Centro Educativo de Itauguá en agosto de 2014. Luego, a una pareja de alemanes en Yby Yaú, en enero de 2015. También a 8 militares en Arroyito, en un atentado del EPP, en agosto de 2016, por citar solamente algunos casos de varios.

    A diferencia de las otras, esta última muerte, en un contexto de crisis política, puede tener consecuencias graves e inmediatas para el futuro político del mandatario y sus socios.

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    Publicado por Anónimo | 2 abril, 2017, 4:25 pm
  41. Todo por dos personas

    Por Guillermo Domaniczky

    “Como sociedad hemos observado que el proyecto de enmienda no logra generar consenso. Las diversas interpretaciones no tienen claridad respecto de la viabilidad legal y en consecuencia, pueden dividir a la sociedad paraguaya y fracturar al partido colorado. Somos testigos de la crispación y tensión que ha generado, no seré partícipe de este camino”.

    Fue parte del comunicado que el presidente Cartes emitió el 31 de octubre pasado y que llamativamente desapareció del portal de la Presidencia en estos días, así como la poca racionalidad que aún existía.

    ¿En dónde quedó ese discurso?

    A 5 meses de ese comunicado, hoy tenemos que enterrar a un joven liberal asesinado dentro de la sede de su partido, por policías a cargo de su gobierno.

    Tras la represión y los disturbios del viernes, el presidente emitió otro comunicado. Ni una sola referencia a la enmienda o a la reelección, ni a las maniobras de sus senadores y aliados en el Congreso. Pero sí un intento de repartir culpas entre políticos que se oponen a ella y medios de comunicación que aún no se alinearon al discurso oficial.

    ¿Qué pasó en este tiempo para un cambio radical de posición del presidente? ¿O era simplemente el cinismo de quien dice algo aunque piense exactamente lo contrario?

    En estos días la cadena CNN también recuerda la entrevista hecha por uno de sus periodistas a Horacio Cartes, al día siguiente de haber asumido el poder.

    “La Constitución que yo entro es un periodo sin reelección, ni siquiera con periodos intermitentes, es la Constitución que yo acepté… la gente está hastiada” respondía Horacio Cartes en 2013.

    El mismo Cartes que más de una vez se molestó con periodistas locales que le preguntaban acerca del tema que, con sus negociaciones, instalaban insistentemente en la agenda pública sus operadores.

    “La Constitución Nacional no permite reelección, si vamos a gastar tiempo en lo que no nos permite estaremos deshonrando nuestro compromiso que asumimos… no puedo gastar tiempo en algo que no nos permite la Constitución. ¿Más claro puedo ser?”, les decía a los reporteros en febrero del año pasado.

    ¿Tanta es la obsesión de seguir acumulando poder como para arriesgarse a que la policía a su cargo siga robando vidas? ¿Tanto el cinismo para reafirmarse mil veces en un discurso que terminó tirando luego a la basura?

    Pero Cartes no hubiese podido concretar solo esta maniobra. El otro actor principal, Fernando Lugo, con sus adherentes le sigue haciendo el juego con la idea de que van a ganarle en el 2018.

    Curioso lo del Frente Guasu, que asegura que Lugo ya está habilitado, pero que “por las dudas” se presta a la maniobra cartista de la enmienda para asegurar a su candidato.

    Todo esto con el llanismo como funcional furgón de cola, que para sobrevivir internamente no tiene reparos en pisar palabras y testimonios, para aplicar aquello de que el fin de habilitar a Lugo justifica cualquier tipo de medios o maniobras.

    Así, a lo mbarete, con la precaria lógica de que si tengo más votos puedo hacer tranquilamente lo que quiero con la Constitución, nos vamos metiendo a una peligrosa máquina del tiempo que nos hará retroceder décadas, porque es lo que se les antoja a dos hombres que piensan que todo el proceso democrático paraguayo depende de ellos como líderes providenciales y salvadores de la patria.

    Ya tuvimos demasiados episodios trágicos a lo largo de nuestra historia política, como para que la egolatría y ambición de dos personas por su reelección nos hagan retroceder al menos treinta años.

    Aún estamos a tiempo.

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    Publicado por Anónimo | 2 abril, 2017, 4:25 pm
  42. “La mayoría manda”

    Por Alcibiades González Delvalle

    Mucho se ha repetido en estos días la gastada y populista frase de “en una democracia manda la mayoría”. No. Mandan la Constitución y las leyes establecidas, eso sí, por una mayoría de ciudadanos para su propia gobernabilidad. Sin una limitación al comportamiento humano, sin una regulación de la conducta –nacidas voluntariamente del debate– solo es posible la anarquía. Una vez aceptada la regla, mayorías y minorías están obligadas a cumplirla.

    Esta idea ya viene de la antigua Grecia. Ha dado grandes beneficios materiales y espirituales a los pueblos que la ejercieron. Por desgracia, demasiadas veces se impone la codicia de una persona, o de un grupo de personas, sobre la convivencia general basada en las leyes.

    El martes negro paraguayo será recordado siempre como un día de excepcional violencia. Fue una fractura de las instituciones republicanas. Una violencia gratuita, sin sentido, sin justificación alguna.

    Los reeleccionista son más en el Senado. Fue muy trabajoso, y al parecer costoso en términos económicos, llegar a esa mayoría. Pero una vez con el número suficiente para aprobar cuanto quisiesen, y a solo 48 horas de hacerlo legalmente, perdieron el juicio y abrieron distancias y cavaron abismos entre ellos y el resto de la sociedad.

    Creo que es el instinto de la ilegalidad lo que les impulsó a cometer una torpeza increíble. No olvidemos que entre los 25 violadores de la Constitución Nacional hay varios procesados. Si no están en la cárcel es porque tienen jueces de su misma índole.

    Es inexplicable, desde la razón, que no esperaran el día y la hora que el presidente del Senado, el legítimo, había fijado para la reunión extraordinaria. ¿Qué cosas les apuraron hasta el punto de hacer que un senador se levantara y dijera “me hago cargo de la presidencia”? Con este acto, que tuvo el apoyo de 25 colegas, hundieron la institucionalidad y nos hicieron pasar una vergüenza planetaria.

    El martes negro paraguayo quedará en nuestra historia cívica como uno de los sucesos más escandalosos, entre los muchos acontecidos y entre los cuales se agrega hoy que hemos llegado a tener ¡dos Cámaras del Senado! O sea que de bicameral pasamos a tricameral por obra y gracia de 25 forajidos. Forajido quiere decir “el que huye de la justicia”. Pese a la denuncia, ninguno de estos 25 será alcanzado por la justicia.

    Los profesionales de la mentira quieren confundir, para esconder sus delitos o su apoyo a los delincuentes, con la idea de que “se debe dejar al pueblo que decida si quiere o no la reelección”. El pueblo ya ha sido consultado en 1991. Eligió a sus representantes para la Convención Nacional Constituyente. Por amplia mayoría ganaron los colorados. Y estos colorados, con apoyo de otras entidades políticas y sociales, decidieron cerrar todos los caminos para la reelección. Salvo que se la incluya en otra Convención Constituyente. Esto es así porque, como lo dijo el líder de la bancada colorada, Dr. Óscar Paciello, “no podemos dejar abierta la Constitución para que cualquiera, en cualquier momento y por cualquier motivo se introduzca en ella para modificarla”.

    Otra de las ventajas de una Convención es la oportunidad que tiene la ciudadanía, a través de sus representantes, de discutir, debatir, aceptar, rechazar propuestas.

    Stroessner, con lo dictador que era, supo guardar las apariencias. Otra Convención, aunque solo de colorados, le dio el vitaliciado. Podía haber saltado este trámite y limitarse a ordenar la enmienda a sus parlamentarios como ahora lo hace Cartes.

    Llama la atención la angustia por la reelección. En esta angustia conviven diestros y siniestros. Cartes tuvo la habilidad, o el dinero suficiente, para juntar a sus pies a las distintas opciones ideológicas que dejaron de ser distintas para convertirse en una masa sin color definido.

    El martes negro paraguayo se saldó también con el entierro de las muy pocas personas que en el parlamento podían jactarse de un pasado democrático.

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    Publicado por Anónimo | 2 abril, 2017, 4:24 pm
  43. Futuro incierto

    Por Rafael Montiel

    Crispación política, divisiones e incertidumbre son los resultados del proyecto de enmienda para la reelección presidencial. Pese al hartazgo de la ciudadanía, excepto los liberocartistas, llanistas y luguistas, quienes promueven, a campo traviesa, continúa el plan reeleccionario.

    La ciudadanía que quiere un país serio en desarrollo con base en planes a corto, mediano y largo plazo, está cansada de este desatino que se volvió una obsesión para los grupos cartistas, llanistas y el exobispo Fernando Lugo Méndez (FG).

    La hoja de ruta sigue en pie, así como anunciaron sus mentores. Ante el atropello, los obispos del Paraguay, a través de un comunicado de la Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP), hicieron un llamado a la prudencia y dejar de lado el proyecto de enmienda constitucional.

    El obispo de Misiones y Ñeembucú, Mons. Pedro Collar Noguera, hizo un llamado a los senadores a interpretar el espíritu de la Carta Magna y cumplirlo por la paz social y respeto a la dignidad de las personas.

    Por su parte, el obispo emérito de la Diócesis de San Juan Bautista, monseñor Mario Melanio Medina, calificó “ultraje intolerable”, la decisión tomada por los senadores que en reunión mau cambiaron el reglamento interno de la Cámara Alta para dar el golpe parlamentario.

    Los ideólogos de este plan nefasto abrieron un futuro incierto para el país. Consideran que una vez aprobada la enmienda, la ciudadanía definirá mediante el referéndum. Sin embargo, nadie garantiza que el voto por el sí y el no sea transparente.

    No olvidemos que firmaron el pedido de enmienda, 1.142 muertos; 27.174 firmaron más de una vez; y 19.498 extranjeros que no figuran en el padrón electoral. Esto sin contar los nombres y números de cédulas que no coinciden y los menores de edad.

    Demuestra que una vez aprobada la enmienda constitucional en el Congreso, el referéndum estará viciado de trampas. En este juego están preparados los hábiles mercaderes, operadores y dirigentes maniobreros, desvergonzados e inescrupulosos para torcer voluntades. El peligro se cierne sobre la endeble democracia.

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    Publicado por Anónimo | 2 abril, 2017, 4:20 pm
  44. Resistir con firmeza a los violadores de la Constitución

    Luego de la brutal represión de la Policía del presidente Horacio Cartes contra los manifestantes en la noche del viernes, sus agentes persiguieron a algunos de estos más de diez cuadras hasta la sede central del PLRA, donde irrumpieron como si fueran un grupo comando y asesinaron con un escopetazo por la espalda a Rodrigo Quintana, joven dirigente de dicha organización política. Perpetraron el asalto ingresando a las instalaciones partidarias sin orden judicial y con la intención de matar. Los responsables de este crimen horrendo, que por el lugar en que fue cometido no tiene precedentes en nuestra historia política, son Horacio Cartes y Fernando Lugo, y quien les sostiene su ambición con los votos claves de sus escasos partidarios, el senador Blas Llano, paradójicamente del violentado Partido Liberal.

    Cegados por la ambición de poder, estos nefastos personajes generaron con sus reiterados y descarados atropellos a la Constitución en los últimos seis meses el clima de violencia que ya produjo una víctima mortal. Ambos sabían muy bien que su inconstitucional pretensión reeleccionista iba a encender los ánimos por oponerse abiertamente a nuestra Carta Magna.

    La Iglesia Católica y varios gremios empresariales y profesionales ya venían lanzando su voz de alerta con relación a los graves enfrentamientos que iría a provocar la cuestionable maniobra política en marcha. Lo reconoció el propio Presidente de la República en su famoso comunicado del 31 de octubre, en el que pidió a los diputados colorados que rechacen el inconstitucional proyecto de enmienda, señalando cuanto sigue: “Como sociedad, hemos observado que el proyecto de enmienda no logra generar consenso. Las diversas interpretaciones no tienen claridad respecto de la viabilidad legal y, en consecuencia, pueden dividir a la sociedad paraguaya y fracturar al Partido Colorado…” .

    En ese mismo comunicado, el Presidente reconocía que “Somos testigos de la crispación y tensión que ha generado, no seré partícipe de este camino”. Llamativamente, a los pocos días estas palabras fueron borradas de la página web de la Presidencia de la República, pero no así de la memoria ciudadana. Los archivos de prensa sirven para evidenciar la desfachatez con la que el presidente Cartes tira por la borda lo que afirmaba poco tiempo atrás.

    Si el titular del Poder Ejecutivo mintió con relación a sus propósitos, el cínico senador Fernando Lugo tomó por idiota a la ciudadanía al declarar que se oponía a lo que sus propios compañeros de bancada estaban impulsando frenéticamente. Estos dos falsarios conjurados, que recuerdan el viejo adagio de que el que miente roba y el que roba mata, no pueden eludir su culpabilidad por el vil asesinato perpetrado.

    Sería ingenuo suponer que la sangre derramada les hará retroceder de sus planes demenciales. Por el contrario, es de esperar que ahora emprendan una huida hacia adelante, multiplicando sus arbitrariedades, atropellos y persecuciones, para impedir que sean castigados de acuerdo a la ley. También sus paniaguados, por supuesto, están muy interesados en la impunidad que les permita, como en la actualidad, seguir saqueando el país y, a la vez, evitar la cárcel.

    A partir de ahora, la “desestabilizadora” resistencia ciudadana y la “mentirosa” prensa libre serán excusas que empleará el Gobierno para continuar ordenando la represión, en una escalada autoritaria que causará el quiebre definitivo del sistema democrático. No sería raro, por lo tanto, que, como en la época estronista, los popes del Gobierno estimulen la delación y el “pyragüereato”.

    No debe descartarse lo mencionado, pues los principales responsables de la violenta represión no solo no dan absolutamente señales de arrepentimiento ni de desistir de su intento de pisotear la Constitución, sino que, por el contrario, en un comunicado emitido en la misma noche del viernes, el Presidente de la República acusó del incendio desatado en el Palacio Legislativo a “un grupo de paraguayos empotrados en la política y en medios de comunicación” e instó a la ciudadanía a “no dejarse llevar por quienes desde hace meses vienen anunciando hechos de violencia y derramamiento de sangre”.

    Quienes tienen una muerte que soportar en su conciencia, y por la que deberán algún día enfrentar a la Justicia, son Horacio Cartes y Fernando Lugo, cuyas desmesuradas ansias de poder omnímodo son tan fuertes como la que tenía el dictador Alfredo Stroessner.

    Como el fallecido tiranosaurio, también tendrán el descaro de alegar que “no han movido un dedo” para lograr la reelección, creyendo que estos años de libertad de expresión y de prensa no han contribuido a aumentar sustancialmente el nivel de información política de los paraguayos.

    La ciudadanía no debe amilanarse ante la brutal prepotencia. Sus organizaciones políticas, gremiales, sindicales y sociales deben movilizarse ante esta sombría amenaza que se cierne sobre todos los paraguayos y va mucho más allá de una mera disputa política. Están en juego nada menos que la propia República y la restauración de la paz social, hoy quebrantada por obra y gracia de dos personajes inescrupulosos unidos por una ambición espuria, que ya comenzó a teñir de sangre esta sociedad que solo desea vivir en paz y prosperidad.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/resistir-con-firmeza-a-los-violadores-de-la-constitucion-1580109.html

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    Publicado por Anónimo | 2 abril, 2017, 4:18 pm
  45. Los violadores de la Constitución

    Por Óscar Germán Latorre
    Abogado
    Tratemos de ordenar correctamente los hechos acaecidos:

    1. El lunes 27, un grupo de Senadores solicitó a la Presidencia la convocatoria a sesión extraordinaria para modificación del Reglamento Interno. En el requerimiento se propuso realizar la sesión el día martes 28, a las 8:30.

    2. Ante ese primer pedido, el presidente del Senado contestó alegando una deficiencia en la presentación, por lo que rechazó el pedido.

    3. Ante ese rechazo, lo senadores requirentes presentaron una nueva nota acompañando copia del proyecto de modificación que se pretendía someter a consideración de la plenaria. Insistieron además en que la sesión extraordinaria se realizara ese día, unas horas después.

    4. Desde la hora fijada en el primer requerimiento, 44 de 45 senadores, incluyendo el presidente y los dos vicepresidentes, se encontraban en la sala de sesiones. El presidente emite un comunicado, fijando la sesión para el día jueves 30 de marzo a las 8:30.

    5. Ante esa decisión, los senadores que componían la mayoría de 25, exigieron en forma reiterada que el presidente diera inicio a la sesión, habida cuenta que existía quórum y una absoluta mayoría de senadores presentes.

    6. El presidente nuevamente se negó a iniciar esa sesión, permaneciendo en el recinto parlamentario, al igual que el vicepresidente primero, preso de un descontrolado nerviosismo, que se advierte en las tomas del circuito cerrado existente en varios lugares de la Cámara de Senadores.

    7. En esa circunstancia, la mayoría peticionó a Julio César Velázquez, vicepresidente segundo de la Cámara de Senadores, que dé inicio a la sesión, ante la negativa de los senadores Robert Acevedo y Eduardo Petta a asumir el rol que el cargo les imponía.

    8. Bajo la presidencia de Velázquez se da entrada al proyecto de modificación del reglamento y se gira a comisión.

    9. La comisión se reúne con el quórum mínimo requerido (4 de 7) y emite el dictamen recomendando la aprobación de la modificación propuesta.

    10. Para ese entonces los ánimos estaban absolutamente desbordados, observándose la presencia de personas extrañas a la Cámara y que algunos senadores bloqueaban las puertas de acceso al recinto.

    11. Por ese motivo, los 25 senadores se reúnen en la sala de reuniones de la bancada del Frente Guasu, ubicada dentro del recinto parlamentario, y deciden aprobar las modificaciones al reglamento interno vigente.

    12. Ante esos episodios mencionados, tal vez con algunas imprecisiones, debo observar algunas aspectos que son imposibles de ignorar: A. Si 44 senadores concurrieron a la sala de sesiones de esa Cámara, en la fecha y hora indicadas en la solicitud de sesión extraordinaria, conforme a algunas prácticas anteriores de ese mismo senado, ¿Cuál era el impedimento para que el presidente atienda el requerimiento de la mayoría y cumpla sus funciones de iniciar la sesión y dar entrada a la propuesta de modificación presentada? Y aquí cabe también recalcar que ese día martes no había sesión ordinaria y solo estaba marcada la extraordinaria solicitada. Luego, esa masiva concurrencia no fue una mera coincidencia, sino que tuvo por única justificación la realización de la sesión extraordinaria; B.

    Los medios, que se autocalifican como los dueños de la verdad, alegan que Velázquez no podía asumir la Presidencia del Senado ante la presencia en el recinto de su presidente y vicepresidente primero.

    Ahora bien, hasta parece ocioso señalar que Velázquez fue electo vicepresidente segundo de la Cámara y que ante la negativa de Acevedo y Petta de cumplir con el deber que el reglamento les imponía, nada más lógico que sea aquél el que, constatada la existencia del quórum, inicie la sesión, dé entrada a la petición y la pase a la comisión correspondiente.

    En otras palabras, si el presidente y el vicepresidente primero se negaban a cumplir sus funciones, Velázquez no solo podía, sino también debía presidir la sesión, pues sería absurdo que una de las cámaras del Congreso Nacional no pueda llevar adelante una sesión, requerida por 25 de sus miembros, por la sola negativa de aquellas autoridades.

    13. Todos hablan de violación de la Constitución pero ninguno ha mencionado concretamente cuál es la disposición quebrantada en la sesión del pasado día martes.

    Además, existiendo una mayoría significativa de 25 senadores, cualquiera que fuese el día y la sala en que la sesión tuviese lugar, el resultado sería siempre el mismo, siendo irrelevante posición y actitud de la minoría (19 senadores).

    Si esto es así, cabría preguntar, ¿qué sentido tendría declarar la nulidad de un acto que reproducido una y otra vez tendría el mismo resultado? Porque esa fue la decisión de la mayoría y esta es tan significativa, que la minoría, que hoy se rasga las vestiduras ante el supuesto atraco en el Senado, ni siquiera puede hacer el quórum mínimo para reunirse válidamente y tomar decisiones.

    No nos dejemos engañar por el canto de las sirenas, por el grito de unos histéricos, por las mentiras de los medios de prensa y analicemos lo ocurrido a la luz de antecedentes similares y hasta peores ocurridos en esa misma Cámara del Congreso Nacional.

    Lo más sorprendente de todo esto es que algunos que descaradamente se beneficiaron con los privilegios que gozaban durante la dictadura hoy se presentan como los demócratas que luchan contra ese sistema perverso.

    Pero aún hay más: estos descarados que SI violaron la Constitución y el Reglamento Interno del Senado el 25 de agosto del 2016 y específicamente el artículo 290, privando al pueblo de su legítimo y constitucional derecho de elegir, son los que ahora instan a sus víctimas para salir en defensa de sus inconfesables objetivos políticos y económicos.

    Honestamente, no puedo entender cómo se concilia el concepto de demócrata y el de violador y cercenador de la voluntad popular. ¿Por qué tanto temen estos fariseos de la política al voto del pueblo soberano? Dejemos que el pueblo decida y solo así este debate cargado de falsedades dejará de ser material de unos sofistas de profesión que pretenden incendiar y destruir al país recurriendo a inmisericordes mentiras.

    Por último, los paraguayos no somos nazis ni venezolanos y, una gran mayoría de nosotros, repugnamos el sistema dictatorial impuesto por Hugo Chávez y reproducido por el tilingo de Nicolás Maduro.

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    Publicado por Anónimo | 1 abril, 2017, 2:13 pm
  46. Momento político llama a madurez cívica

    Una vez más da la impresión que la política es secuestrada por inescrupulosos asociados a grupos de poder que no tienen reparos (como ya sucedió antes en nuestra historia) en convocar a los ciudadanos a “poner el pecho” para proteger sus intereses. De esta manera, se tergiversa un valor bello y valorable como es la civilidad. Muchos de los que hoy se expresan como enemigos políticos, en pocos meses estarán abrazados y sonrientes mientras los ciudadanos son expuestos, como antes, a un clima hostil.

    Por consecuencia de la inmadurez de sectores políticos que se niegan a aceptar un recurso legítimo y legal como es la mayoría de votos en las decisiones congresuales se produjeron ayer lamentables incidentes en la zona del Congreso.

    La ciudadanía debe condenar a quienes promueven un clima de violencia para sostener sus posiciones políticas, es impensable la construcción de una democracia que se plantea desde la confrontación física de sus contendores. Lo que deben confrontar son las ideas.

    Como sociedad debemos aprender la lección de otros momentos históricos de la vida nacional en la que instigados por intereses sectoriales, con la más absoluta honestidad centenares de ciudadanos tomaron parte de eventos cívicos en los que terminaron lesionados y algunos perdieron la vida. Todo sacrificio por la patria es loable, pero debemos estar seguros de que ello sea por una razón que no atente contra las estructuras jurídicas que reglan el funcionamiento de las instituciones.

    Si la definición de las cuestiones congresuales transgrede consensos históricos como el valor de una mayoría para imponer una idea o un proyecto, la irracionalidad se apodera del sistema y el riesgo que se produzcan situaciones como las vividas ayer será muy alto.

    La oposición al referéndum debe ser muy consciente de ello y fundamentalmente de qué manera, al evitar el funcionamiento normal del Senado con la voluntad de una mayoría ha sido cómplice de los hechos desencadenados con posterioridad a la sesión.

    En todo momento en el curso de estos días, la sociedad ha sido testigo de una convocatoria a confrontar que no vino precisamente de los sectores aliados en favor de la enmienda, sino de la minoría que se opone a la misma.

    Ante ello, es importante apelar a la conciencia de la ciudadanía para evitar hechos de violencia que puedan –de nuevo– describir una historia negra y con capítulos de dolor como se vivieron en el pasado

    La historia nacional es rica en sobresaltos que finalmente no han servido para corregir sus rumbos cívicos, cuartelazos, enfrentamientos entre hermanos, seguidilla de juicios políticos, en general diversos episodios de interrupción de procesos constitucionales que solo han servido para pauperizar la política.

    Los ciudadanos tienen herramientas legales para expresar su voluntad, cada quinquenio tiene la posibilidad de elegir a un presidente, un vicepresidente y a los congresistas de la nación.

    Al escoger a los congresistas los están convirtiendo en representantes de su expresión ante el Congreso de la República, así como al escoger un presidente están designando un mandatario de su voluntad. Previo a ese ejercicio de elección, diversos exponentes manifestaron sus planes de gestión o representación y estos planes fueron los que terminaron siendo asumidos en algún caso y rechazados en otros.

    Por tanto, ambos poderes, Ejecutivo y Legislativo están altamente investidos de representación. Se atropella esa voluntad popular cuando se niega que una mayoría parlamentaria pueda imponer su opinión. Se atropella esa voluntad popular cuando valiéndose del poder reunido de inmensos recursos, grupos de medios, partidarios movilizados tratan de construir otra verdad por encima de la verdad legal y legítima de las mayorías.

    El enfrentamiento y la sangre que invocan algunos profetas del pesimismo representan un modelo de país que debemos superar porque –sencillamente– tenemos el desafío de un Paraguay mejor para nuestros hijos y nietos.

    Con solo revisar la nómina de los promotores de los hechos de levantamiento contra el recurso de la mayoría es fácil explicar los motivos: se trata en general de congresistas que han recorrido una larga temporada de “rekutu” como parlamentarios, aunque nieguen esta figura para la Presidencia. Por tanto, es importante que en medio de la enorme estridencia que existe, orientada –se diría– a lograr un proceso destituyente, haya la necesaria grandeza y sinceridad de la clase política y mismo de los sectores empresariales que apoyan la generación de este clima.

    No debería exponerse a la población a más confrontaciones basadas en disidencia de actores políticos que meses después terminan abrazados, fruto de la enorme incoherencia reinante y tampoco debería exponerse a la población a más confrontaciones por el interés de sectores de facto, como grupos empresariales coaligados con el mismo interés destituyente.

    Finalmente, lo que se debate en este momento es la pertinencia de habilitar una herramienta para convocar a la población a decidir por el sí o por el no y recién cuando se convoque a un referéndum será la ciudadanía la que –por el voto mayoritario de la civilidad– deberá determinar si aprueba o rechaza la reelección.

    Esta es otra falacia de los que durante todo este tiempo han “vendido” que lo que se debate en el Congreso es la “reelección de Cartes”.

    Aguardamos que la calma retorne y se evite la radicalización de las posiciones, el país requiere de trabajo, necesita de la fuerza creativa y productiva de sus hijos para seguir su ritmo de crecimiento que hoy es valorado en la región y el mundo.

    Volver atrás en el tiempo, con sangre en la plaza y violencia entre hermanos es un escenario que solo mentes enfermizas pueden desear. De ello tienen que ser plenamente responsables los que se encuentran operando esta maniobra antigubernamental y contra la expresión de una mayoría parlamentaria.

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    Publicado por Anónimo | 1 abril, 2017, 2:12 pm
  47. Golpe a golpe,

    Por Andrés Colmán Gutiérrez
    “Entendieron mal: Lo que había que atrasar era la hora, no el país”, decía uno de los memes más ingeniosos que surgieron tras la crisis política desatada en el Senado, luego de que el grupo de legisladores colorados del cartismo oficialista, junto a los luguistas del Frente Guasu y los liberales llanistas, hayan iniciado el lamentable proceso autoritario que el viernes a la tarde desembocó en la autopresentación y autoaprobación del proyecto de enmienda de la Constitución, para imponer la reelección presidencial.

    Aunque las principales portadas periodísticas interpretaron que se había producido un golpe parlamentario o un atraco al Congreso, un gran sector de la ciudadanía prefirió ver lo que estaba sucediendo no como una amenaza para la democracia, sino como un espectáculo de circo político. Más que la indignación, al principio primó la burla, la frustración, el desencanto.

    Un número considerable de ciudadanos y ciudadanas acudieron a las calles y a las plazas a manifestarse “contra el golpe”. Otros hemos preferido no acudir, expresando de otros modos la indignación por la maquiavélica maniobra del oficialismo y sus aliados (¿ex?) opositores, principalmente porque no queríamos que nuestra indignación sea utilizada por otro grupo de maquiavélicos personajes, baluartes de la corrupción, el autoritarismo y la violación de derechos humanos. Sin embargo, lo que ocurrió finalmente ayer –y lo que pueda seguir ocurriendo en los próximos días–, plantea desafíos para quienes seguimos soñando con un Paraguay diferente.

    Lo que está sucediendo no es solamente una crisis política, sino una crisis de los políticos, especialmente de los partidos con representación parlamentaria. Si en el Congreso todavía existían unos pocos referentes que podían encender ideales de cambio, con actitudes éticas distintas a las de los políticos tradicionales, esta vez se terminaron de sacar la careta y se fueron todos al mazo. Seguramente tendrán caudal electoral y conquistarán votos en las próximas elecciones, pero lo harán bajo la cada vez más clara percepción ciudadana de que son parte de la misma mierda que alguna vez prometieron combatir y erradicar.

    La buena noticia es que cuando todo se deshace, se puede construir de nuevo. Llevará más tiempo, pero hay mucha buena semilla sembrada en experiencias dispersas que deben juntarse, superar divisiones y prejuicios, encontrar puntos de coincidencia. Hay una generación por fuera de la vieja política que demostró ideales y coraje cívico en las revueltas universitarias, en las tomas de los colegios secundarios por una mejor educación, o en la colorida última movilización de las mujeres por el 8M. Hay testimonios de organización, construcción de proyectos alternativos y valores igualitarios expresados dignamente en la reciente marcha campesina, aun entre el show de la crisis legislativa. Hay ideas nuevas abriéndose campo en muchos sectores del arte y la cultura, de emprendedores juveniles y empresariales. ¿Cómo hacer para que se encuentren, dialoguen, tengan una representación política diferente con real fuerza para transformar la sociedad?

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    Publicado por Anónimo | 1 abril, 2017, 2:12 pm
  48. Inventario de pérdidas

    Por Alfredo Boccia

    Extraño los intentos anteriores de perforar alguna norma constitucional. Hubo varios, algunos exitosos y otros que pudieron ser detenidos. Los añoro, porque la vida de los comentaristas políticos era entonces más tranquila. Las antinomias eran fáciles de identificar. Los actores tenían diferentes colores, ideologías o vocación democrática. Uno tomaba partido por lo que consideraba una buena causa. A veces se ganaba, otras no, pero las opciones eran claras.

    Ahora tengo un ataque de daltonismo político. Me confunde ver a antiguos amigos de las luchas del Hospital de Clínicas siendo acusados de violar la Constitución por oportunistas. Me confunde ver a Federico Franco en una manifestación en defensa de la Carta Magna. Me confunde ver a personas adultas sosteniendo hoy exactamente lo contrario que decían hace pocos meses. Que nostalgia de aquellas películas del Far West de mi infancia en las que uno no se confundía: el bueno era el sheriff y los malos los salteadores de diligencias o los desalmados pieles rojas.

    Antes, cuando estaban en juego principios o valores, algún sector ganaba y se quedaba con el poder. Eso podía ser bueno o malo para el país, pero marcaba un rumbo para el futuro. Ahora, en este lodazal de meras ambiciones personales, nadie gana. Es un conflicto en el que todos perdemos pero sobre todo, los que se embarcaron en esta aventura. Intentaré clasificar esas pérdidas.

    Será la izquierda, la que pagará el mayor costo. Sus intereses coinciden de modo fatídico con los de los cartistas. Pero a diferencia de estos, los sectores progresistas tienen necesidad de referencias éticas y un mínimo de coherencia. Por eso, algunos de sus líderes sienten de manera tan dolorosa este proceso de derretimiento de su credibilidad. Su legitimidad no está blindada por la coraza de historia, estructura y afectos familiares de los partidos tradicionales. Espere y verá cómo se arrepentirán de estas decisiones. Sobre todo si gracias a las mismas, Cartes resulta reelecto.

    También pierde mucho el PLRA, que nunca supo manejar sus rencores internos con el mismo pragmatismo de los colorados. Por asuntos menores los liberales alimentan odios que cruzan generaciones. Son unos capos en dividirse y el 2018 está demasiado cerca como para que se reconcilien.

    Por último, también pierden los cartistas. Los dos últimos años de su Gobierno estarán contaminados de crispación y discordia electoral. Se preocuparán cuando descubran el bajísimo nivel de popularidad del presidente al que pretenden reelegir.

    Hay demasiada pobreza moral en esta confrontación en la que nadie gana. Por eso no hay tanta gente protestando en las plazas. Se siente como una pelea ajena, la de un puñado de ambiciosos a los que les calienta muy poco la institucionalidad de la República.

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    Publicado por Anónimo | 1 abril, 2017, 2:11 pm
  49. Oficialistas dan un duro golpe a la democracia paraguaya

    Lo que que tanto se temía y esperaba, finalmente sucedió. Un grupo de senadores cartistas, luguistas y llanistas cometieron ayer un nuevo atraco político a la República al aprobar entre ellos, en una sesión paralela y a puertas cerradas en la bancada del Frente Guasu, el proyecto de enmienda de la Constitución para imponer la figura de la reelección presidencial. El hecho implica una abierta violación de la Carta Magna. El entorno del Gobierno y sus aliados políticos desatan de esta manera una grave crisis institucional en el Paraguay, con su obsesión por lograr la reelección presidencial. Este atropello al estado de derecho es inaceptable, como es inaceptable la violencia desatada ayer por la Policía Nacional.
    Para consumar este golpe parlamentario tuvieron que pasar por encima de varias normas legales. Desde instalar una presidencia paralela del Senado, aprobar un nuevo reglamento de cuestionada validez, y un proyecto de enmienda constitucional que busca habilitar la reelección presidencial.

    Tras idas y vueltas, más un sinfín de negociaciones, finalmente los aliados pro enmienda sesionaron ayer en forma irregular para aprobar el documento en una sesión paralela. El proyecto pasó a Diputados, donde se supone tendrá un trámite rápido ya que el oficialismo tiene mayoría en esta cámara.

    La crisis política desatada ensombrece una vez más la imagen del país a nivel internacional, por la falta de respeto a la institucionalidad democrática.

    La violencia desatada en la tarde y noche de ayer, inmediatamente después de haber sido pergeñado el atropello a la institucionalidad del país, es absolutamente inaceptable.

    El país y el mundo, incluyendo a los 4.000 participantes de la Asamblea Anual de Gobernadores del BID que se desarrolla en nuestro país, fueron testigos, en vivo y en directo a través de la transmisión de los canales de televisión, de la extrema represión en contra de ciudadanos manifestantes e incluso parlamentarios.

    La represión por parte de la Policía Nacional, con balines de goma, carros hidrantes y la montada, retrotrajo a la memoria no solamente a aquellos trágicos sucesos del Marzo paraguayo de 1999, sino aun peor, a los tiempos de la dictadura de Alfredo Stroessner, cuando los paraguayos no teníamos el derecho de manifestar nuestras opiniones adversas al gobierno.

    La obsesión por aprobar la enmienda para favorecer al actual presidente Horacio Cartes y al ex presidente Fernando Lugo, principales operadores de la maquiavélica conspiración desde las sombras, hace que el Paraguay retroceda nuevamente en su historia, borrando las importantes conquistas logradas hasta ahora en términos de seguridad jurídica e institucionalidad democrática.

    Los 25 senadores que cometieron el atropello, sumados al presidente de la República Horacio Cartes y el ex presidente Fernando Lugo, son responsables directos del quiebre de la democracia en el Paraguay. Son responsables también de la violencia que se desató una vez más en nuestro país.

    Este atropello a la Constitución Nacional causa un inmenso daño a la Nación. La grave crisis desatada afecta sin dudas a nuestro endeble sistema jurídico y constitucional. Por eso, es imperioso y urgente que retornen la calma y la racionalidad, la clase política no debe volver a conducirnos a un escenario de violencia e intolerancia. El Paraguay no se merece esto. Es indispensable apostar al diálogo para corregir las arbitrariedades, deslindar responsabilidades, sancionar a los responsables y restaurar la república.

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    Publicado por Anónimo | 1 abril, 2017, 2:10 pm

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