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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Paraguay bien hecho

Sería bueno saber si se trata de una saga o si son capítulos sueltos relacionados sólo por la casualidad. Primero fue “Paraguay poderoso”, una proclama racista a cargo del ministro de Cultura. Ahora viene “Paraguay bien hecho” que por la línea de incongruencia y dislates que sigue, muy bien puede considerarse como una segunda parte de aquella primera.
Recibí en mi correo a través de un amigo que tuvo el tino de enviarme el vídeo que está al alcance de cualquiera en la red con tal de poner “Paraguay bien hecho”. Nadie lo firma ni nadie se hace responsable de este panfleto propagandístico. No se sabe quién lo hizo, quién lo respalda, quién lo inspira, quién lo sostiene. Queda la posibilidad –y ojalá sea así– de que las personas que decidieron colgarlo en la red hayan sentido la vergüenza necesaria para esconder la cara atrás del anonimato.

Es un vídeo breve, hecho con muy buena técnica, hasta podría decirse que es impecable y que no dura más de cinco minutos. A través de la repetición, hasta el cansancio, de la frase “Paraguay bien hecho” quiere convencernos a través de imágenes tendenciosamente seleccionadas que vivimos en un país de esos que no existen ni siquiera en lo que llamamos habitualmente “primer mundo”. Trabajadores impecables en factorías esterilizadas más cercanas a la asepsia de los quirófanos que a los cobertizos de fábricas, jovencitas hermosas con sonrisas para lucir en una publicidad de pasta dentífrica y cabelleras dispuestas a vender alguna marca de champú, son los ciudadanos que alientan un “Paraguay bien hecho”.

Lo que no dice este corto propagandístico es que esos mismos trabajadores, al finalizar la jornada, saldrán a la calle donde serán abandonados a su suerte, a merced de asaltantes y “motochorros” que por un teléfono móvil, una mochila, un bolso, están dispuestos a matar a cualquiera. Esos trabajadores de impoluta blancura regresarán a sus casas en un sistema de transporte lamentable, con autobuses que se caen de viejos, destrozados por el uso y abuso que se ha hecho de ellos.

Ese “Paraguay bien hecho” tiene edificios de cristal, bronce, mármol, y están tan bien, pero tan bien hechos, que ninguno de ellos tiene donde desaguar sus aguas residuales que, como todo líquido busca el camino más fácil para salir: vale decir, la calle por donde transitan los propietarios de esos lujosos departamentos. Pero no sólo corren libremente las llamadas “aguas negras”, sino también las rojas provenientes de los raudales en días de lluvias torrenciales que van arrastrando, en su furia, todo lo que encuentran en su camino.

Está tan bien, pero tan bien hecho ese Paraguay de la película propagandística, que ha hecho desaparecer, por obra y arte de un pase mágico, los secuestros a cargo de un grupo criminal que se hace llamar Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), que de tan popular que es no tiene empacho en asesinar a trabajadores inocentes, honestos, respetuosos de su familia y de su prójimo.

La película que quiere convencernos de que estamos viviendo en el mejor de los mundos, como aquel inolvidable Cándido que retrató Voltaire y que pasó por las Reducciones Jesuíticas del siglo XVII, ha pasado por alto que la región de Pedro Juan Caballero, donde no pasa semana (por no decir “no pasa día”) en la que algún ciudadano sea acribillado a balazos en plena calle, a cualquier hora, sin que jamás se sepa quiénes son los culpables ni cuáles fueron las causas del crimen. Es necesario reconocer que aquel Chicago de años 30, de la época de la Ley Seca y de Al Capone, es poco más o menos que un monasterio benedictino al lado de lo que es hoy Pedro Juan.

Siempre he defendido la libertad de expresión, idea por la cual muchas veces tuve que pagar un precio muy elevado. Pero quienes deseen expresarse libremente por lo menos que observen unos principios que deben ser básicos de toda libertad: la primera, que no mientan a sabiendas; la segunda, que no manipulen la realidad en favor de aquello que les va a beneficiar; la tercera: que observen un mínimo de cordura y de lógica, que su discurso tenga un principio de racionalidad.

No creo que los responsables de este tipo de vídeos crean que pueden engañar a los inversionistas atrayéndolos al país. Ellos no son tontos y saben muy bien donde poner su dinero. La intención es engañar a ese sector más ignorante de nuestros ciudadanos y por eso es doblemente deplorable.

Por Jesús Ruiz Nestosa

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/paraguay-bien-hecho-1577847.html

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

7 comentarios en “Paraguay bien hecho

  1. La cultura que nos falta

    En nuestra realidad económica, para millones el sueño de la casa propia comienza con una piecita y un baño en un terreno. Más tarde esa casa, casi siempre sin aprobación municipal, va agrandándose de acuerdo a las necesidades. Así vamos sumando ladrillos, hasta construir una casa funcional pero también con varias falencias a futuro. Tal como ocurre con las calles y edificios públicos, en una gran cantidad de construcciones privadas los techos caen, los pisos se levantan, las conexiones eléctricas y de gas son precarias, etc. Tenemos que pensar no solo en cuánto tenemos sino también en cómo somos para organizar cómo vivir. Hasta el mínimo recaudo forma parte de la seguridad, sobre todo cuando hay niños, ancianos y enfermos. Muchas veces la casa está llena de trampas mortales y no debemos fiarnos solamente de nuestros cinco sentidos para sortearlas, sino pensar en los demás habitantes. Muchos no tienen noción del riesgo ni del peligro. Hay una lista de detalles que debemos controlar para evitar los percances y accidentes. Algunas son: los pisos resbalosos, las escaleras sin baranda, los balcones sin resguardo, artefactos de uso permanente remendados (heladera y cocinas), tomas y cables sueltos, dejar en cualquier lado productos químicos, medicamentos, herramientas y utensilios de cocina filosos. Con observación podremos ver las cosas potencialmente dañinas en la casa.
    Aunque no se haga campaña mediática como para otro tipo de accidentes, los caseros pueden complicarse incluso hasta provocar la muerte. La prevención no es “darse maña” para tal instalación o escalera en mal estado, sino encargarnos personalmente de que funcione perfectamente. En las charlas cotidianas es bueno recordar las “zonas rojas” de nuestra casa o comunicar qué cosas no andan. La falta de comunicación entre los miembros es desgraciadamente lo más común, el desencuentro de horarios o el estar física pero no mentalmente ayudan al desconocimiento.

    Otra de las inseguridades más comunes es no cerciorarse de que las puertas y portones que dan al exterior estén cerrados con llave. Tener extintores, mangueras y teléfonos de urgencia en un lugar visible.

    En nuestro país tenemos todavía la incultura del “así nomás”, “si te va a pasar, nadie ni nada va a impedir”, y otras frases cómodas y fatalistas que no colaboran un ápice para mejorar el punto que aquí nos interesa.

    No olvidemos que accidentes por desperfectos en la casa son urgencias que también ocasionan gasto del dinero público por algo que, sin dudas, se puede controlar en gran escala con buena voluntad. Entonces, lo bueno es que tiene solución si cambia nuestro desgano, indiferencia y tacañería, porque una cosa es el verdadero “no me alcanza la plata” y otra, más grave, el “no me importa”.

    Repito: tiene que existir comunicación efectiva entre los miembros de la familia. Por lo general, la mamá es la que conoce el hogar al dedillo y los niños son excelentes observadores. Escuchémoslos.

    Pizarras, agendas, cartelitos, todo sirve para recordar lo que debemos solucionar en la casa. A esto sumémosle saber pedir con amabilidad y querer saber hacer. Cultura de la prevención, nuestro eterno faltante.

    Por Lourdes Peralta

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/la-cultura-que-nos-falta-1584760.html

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    Publicado por jotaefeb | 23 abril, 2017, 10:44 am
  2. Pagos electrónicos son la puerta de acceso al sistema financiero

    Por Christian Enrique Tondo Otazu

    Nuestro país es uno de los que más ha avanzado en cuanto a medios de pago electrónicos en la región. En Paraguay existen dos millones de cuentas de dinero electrónico. Esto representa 45% de la población adulta, de aproximadamente 4,5 millones.

    La principal explicación de este hecho es que, adicionalmente a los servicios bancarios tradicionales, las recientemente creadas Empresas de Medios de Pago Electrónicos (EMPE) se han incorporado como proveedoras de servicios de pagos electrónicos, permitiendo girar y recibir dinero, así como realizar pagos en comercios de manera electrónica, sin utilizar dinero en efectivo.

    A la fecha, las EMPE habilitadas en Paraguay son Tigo Money, Personal Envíos y Giros Claro. Las cuentas de dinero electrónico son cuentas transaccionales, que aparte de brindar la posibilidad de remitir y recibir pagos, representan la puerta de acceso a los demás servicios ofrecidos por entidades del sistema financiero formal.

    De esta manera, se convierten en una herramienta clave de inclusión financiera. Una vez que el usuario ingresa al ecosistema de las EMPE, además de realizar pagos y obtener descuentos en diferentes comercios, pueden abrir o vincular cuentas bancarias, activar cuentas de ahorro programado, u obtener créditos.

    Tradicionalmente, las personas han enviado dinero efectivo a sus seres queridos, o saldan sus cuentas, a través de encomiendas mediante empresas de transporte que van al interior, y los servicios de transferencias ofrecidos por bancos y financieras. Sin embargo, estas opciones no llegan hasta los poblados pequeños y remotos del país, y quien recibe la encomienda o transferencia debe recorrer importantes distancias para hacer efectiva la misma. Los giros de dinero electrónico han substituido a las encomiendas.

    El crecimiento de este mercado se dio con las soluciones propuestas por el sector privado. En el 2013 las principales operadoras de telefonía móvil incursionaron en el mercado de pagos electrónicos y transferencias electrónicas no-bancarias.

    El dinero electrónico en una alternativa al dinero en efectivo. Los sistemas y servicios de pago electrónico seguros son más eficientes, eliminan las distancias y reducen costos. Las transferencias son trazables, proveyendo mayor integridad al sistema y seguridad para las personas, empresas, gobierno y otros agentes económicos. Este avance es importante en términos de bienestar para la población.

    El BCP reconoció en el 2014 la necesidad de regular esta actividad y darle la seguridad jurídica necesaria para que el mercado se desarrolle. Esto condujo a la emisión de la normativa sobre Medios de Pago Electrónicos, y el resultado es que hoy las EMPE ofrecen servicios que complementan a los ofrecidos por las instituciones financieras.

    Hoy, a tres años de la emisión de la norma, vemos con satisfacción los avances de las EMPE, el alcance que tienen, y sobre todo la aceptación de sus servicios en la base de la pirámide, o sea el segmento de la población con dificultad de acceso a servicios financieros formales.

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    Publicado por jotaefeb | 23 abril, 2017, 10:41 am
  3. Siete palabras y un punto

    Por Alex Noguera

    “Nada puede hacer que me ponga nervioso”. Con esa idea despertó Pato Donald. Bueno, así le decían los íntimos porque se quejaba por todo: era cascarrabias, malhumorado… pero según él, solo era incomprendido. Es que a sus casi 70 años era consciente de que no le quedaban muchos años de vida y por tanto tampoco le sobraba paciencia para explicarles a los demás cómo era el mundo. O por lo menos, como él lo veía.

    Pato Donald decidió que a partir de ese día ya no sería más Pato Donald. Así que desde temprano puso su mejor sonrisa. Su mujer lo miró sorprendida. Se preguntó si no estaría enfermo. Y con timidez indagó: ¿te sentís bien?

    Donald abrió la boca para contestar con tono de pato, pero al instante recordó su intención. Nada puede hacer que me ponga nervioso, pensó y de sus labios se filtraron un “sí, mi amor”. A la mujer se le cayó la cucharita de la mano. Sus ojos eran dos huevos fritos aplastados. Él se levantó de la mesa del desayuno y le dio un beso a su esposa. Ella tuvo que sentarse porque eso era demasiado.

    Se bañó, se vistió, se despidió y partió en el coche rumbo al trabajo. En el semáforo lo asaltaron los malditos limpiavidrios. Su puño se cerró con fuerza en la palanca de cambios. Una vena de ballet saltó en su frente… pero “nada puede hacer que me ponga nervioso”. Tomó una moneda del tablero y con una sonrisa la depositó en la garra del marginal.

    Llegó al trabajo y comenzó a ojear el diario. En la parte delantera, el show del momento, la política. En la foto vio a un senador con una bandera al cuello y se preguntó a sí mismo cómo alguien puede llegar a ser tan despreciable. Leyó lo que decía abajo de la imagen y se enteró de que hasta había echado unas lágrimas el patriota.

    Estuvo a punto de hacer un bollo con las páginas, pero recordó su consigna de que “nada puede hacer que me ponga nervioso”, y se tranquilizó. Otra vena, del cuello, saltó para protestar, pero la decisión estaba tomada. Como un sacerdote perdonando pecados, Don (ya era la mitad de Donald nomás) se explicó a sí mismo que el pobre hombre no tenía alternativa, que como no servía para otra cosa, estaba bien que fuera senador, que cobrase un jugoso sueldo sin producir nada.

    Siguió hojeando y se encontró con una imagen fantástica, futurista, que de tanto gusto le hizo cosquillas en… en… en no supo dónde porque no estaba acostumbrado a ese tipo se sentimientos. La megaobra estaba concluida. En pocos meses habían solucionado el problema de lustros. ¿Cuántas horas de su vida había perdido en la cola de vehículos esperando el semáforo verde? No quiso responder. Le dio miedo. Y sin embargo ahora ni siquiera habría semáforos, sino un túnel y un viaducto en el mismo lugar. La primera estructura de este tipo en todo el país.

    Pensó en la bandera en el cuello y se preguntó por qué ese senador y sus compinches no tuvieron la iniciativa de una obra semejante hacía años, así no le hubieran robado tanto tiempo a él y al resto de los ciudadanos. Y pensar la cantidad de dinero que cobran cada mes. Falso patriot… “nada puede hacer que me ponga nervioso”.

    Donald buscó la parte de deportes para relajarse. Un vecino muy leído ya le había advertido que el fútbol era el opio del pueblo, según Marx. El estaba convencido de que ese tal Marx era todo un genio. Seguro era del Barcelona. Por eso siempre terminaba en las últimas páginas del tabloide. Allí encontraba paz. Era un gran opioadicto deportivo.

    Pero esto de las eliminatorias le tenía mal. El camino estaba muy jodido. Comenzó a leer las probabilidades y vio la foto de Neymar. Recordó el show de simulaciones del que fue protagonista. Era indigno. Por segunda vez se preguntó cómo alguien podía llegar a ser tan despreciable. Tranquilo, Donald, nada puede hacer que te pongas nervioso.

    La semana pasada justamente había debatido con su cuñado –otro genio del deporte, casi como el tal Marx– y le había planteado la solución definitiva para el fútbol.

    Según su teoría, a comienzo de temporada cada club debía contratar unos 10 pseudofutbolistas extras, pero que sean bien “moqueteros”, así cuando un árbitro cobraba un penal o anulaba injustamente un gol, el técnico del equipo podía hacer un cambio y meterlo al susodicho para “descerrajarle” una buena dosis de aprendizaje para que el soplapitos no volviera a equivocarse tan alevosamente. Lo expulsarían, lo suspenderían y lo echarían de la asociación, pero quedarían otros 9 para la temporada. A Neymar le hubiera venido bien una dosis de esas cuando fingía una falta.

    A “nada puede hacer que me ponga nervioso” le falta una palabra, pensó. Tendría que ser: “Nada puede hacer que me ponga más nervioso”. Ocho palabras y punto. El irascible Pato Donald estaba vociferando de nuevo.

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    Publicado por Anónimo | 1 abril, 2017, 3:12 pm
  4. De marcante: “Pelotudo”

    Por Esteban Aguirre

    “Somos lo que hacemos y vamos dejando rastro…”. – Los Aslandticos.

    En una charla que alguna vez me tocó asistir escuche a Robert Cano explicar con quirúrgica precisión el bono demográfico, que es un período de 40 años en el que el Paraguay tendrá una población económicamente activa del 67%, Cano habla con entusiasmo sobre cómo prepararnos seriamente para encarar este período que se da una sola vez en la vida de los países. “Este es el momento que tenemos que aprovechar.

    Hoy, no mañana, porque en nuestras manos está el futuro de nuestros hijos y nietos, así como el de las próximas generaciones del Paraguay. Nuestro país se encuentra en una posición privilegiada, tenemos aún 40 años de bono demográfico, que es la edad productiva de la gente (entre 15 y 64 años), antes de entrar en lo que se llama el invierno demográfico”.

    Cuando uno escucha que se avecina un eventual crudo invierno emerge ese testarudo existencialismo, a veces fatalista, otras veces radical y fanático, pero por suerte siempre alerta y con una opinión al pie del cañón. Sería bueno que la vida tenga un servicio SMS y/o “wassá” que en algún punto te envíe un mensaje diciendo: “Hasta acá llegaste, mi rey. No des más vueltas. Simplemente sé feliz con la mano que te toca jugar, esto es lo mejor que vas a ser y punto”.

    Respeto las historias emotivas que inspiran y a la gente detrás de ellas. Yo estoy hablando de esa gente que nació para ser cretina (por elección), esa gente que simplemente estorba y es profesional haciéndolo, el popular “bueno para nada” que interrumpe la causa común del desarrollo de un país.
    No es difícil identificar a la gente que ya es todo lo que puede ser en la vida, que hasta ahí llegó y no da para más. Aunque suene triste, es una conclusión feliz. No me refiero a los cuentos épicos del “aichinjáranga” tipo: “arrancó en los recovecos más desoladores de Pelopincho y hoy es un gran jugador de ping pong”. No hablo de eso.

    Respeto las historias emotivas que inspiran y a la gente detrás de ellas. Yo estoy hablando de esa gente que nació para ser cretina (por elección), esa gente que simplemente estorba y es profesional haciéndolo, el popular “bueno para nada” que interrumpe la causa común del desarrollo de un país.

    No quiero poner motes, etiquetas ni profesión a este género de ser humano, no porque una persona abusó de la –metafórica– mandioca signifique que sus colegas corran con la misma suerte. Pero estaría bueno, al menos por un día, que sea ilegal ser “pelotudo”.

    Ejemplos de pelotudos: gente que tira su latita a la calle con media cerveza aún adentro solo para demostrar que no solo es cretino, sino que también “le sobra”, los que insisten en mear en la calle con la excusa de que el paraguayo no mea solo, si bien es folclórico y admito con culpabilidad haber echado unos “cloros” en las veredas de mi ciudad llega una edad en la que sentís el deber cívico de parar, no de enseñarle a tu hijo que es lo correcto para ser macho como su papá. Gente que insulta como medio de comunicación. Gente pelotuda.

    El problema con no conocer tus limitaciones es que no empezás a vivir a pleno hasta que lo hacés. No estoy hablando de limitaciones superables como correr un maratón o que algún día mi amigo Corvalino le gane en play al (ya renombrado) Pibechi. Esas son cosas que se superan con práctica y determinación (y asistencia de la máquina según Pibechi). Estoy hablando de las limitaciones forjadas por el carácter, por ideología, por el “yo pensé que”, que heredamos y nunca cuestionamos.

    Por no analizar que a veces venimos nomás haciendo las cosas mal y tendríamos que parar en algún momento, de lo contrario nuestros hijos pueden seguir con la misma herencia de incoherencia. Dejar de coimear, por ejemplo, vayamos presos por no coimear, llamemos a la prensa, armemos latapararã si las cosas no funcionan hasta que esta frase deje de ser cierta. Uno de los peores legados de la dictadura es que nos haya hecho olvidar de cómo protestar cuando nos pisan los derechos.

    “En Paraguay luego no se puede” es una frase tan vieja y gastada en la que el NO ya debería ser parte del pasado olvidado.

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    Publicado por Anónimo | 29 marzo, 2017, 11:27 am
  5. Super equivocado

    Tal vez lo estoy, pero creo que nuestras reacciones acerca del famoso superviaducto revelan nuestra cabecita mediterránea y plantean que necesitamos evolucionar, mucho y con urgencia.
    Cuándo vamos a superar el chip de la centralidad capitalina?
    Cuándo vamos a dejar de tener ciudades raquíticas alrededor?
    Ciudades periféricas que están condenadas a ser poca cosa frente al crecimiento siliconado de una ciudad vampira que le chupa al interior del país y a la periferia lo mejor que tienen, que es su capital humano.
    Y Asunción, colapsada, invadida. Usada y abusada. Ciudad de paso, de use, ensucie y váyase sin culpa.
    Necesita Asunción que más autos entren más rápidamente a sus calles y edificios? NO.
    Asunción tiene más calles, avenidas y espacios de estacionamiento para recibir a más autos y personas? NO.
    Luego, necesita Asunción de un superviaducto? NO.
    PARAGUAY necesita de ideas e iniciativas para desarrollar sus otras ciudades. Para que la gente viva y sea feliz allí donde está su hogar, su historia, su identidad y sus afectos.
    Desde cuándo y porqué declaramos que los Villetanos, Ca’acupeños, Pirayuenses y demás son PARAGUAYOS DE SEGUNDA que no merecen tener universidades, bancos, buenos hospitales, cines, estadios deportivos, avenidas peatonales, centros comerciales, etc.?
    Quién dijo “para Asunción todo y el resto que se joda”?
    A qué futuro aspiramos si nuestro capital humano gasta casi un tercio de su vida yendo de la periferia al centro?
    Tres horas y más horas en el tránsito por cada día hábil.
    Muchos muriendo o siendo mutilados en sucesos de tránsito.
    Cuántas vidas, cuánta angustia cuesta al año la centralidad asuncena en materia de salud?
    Te accidentaste en el trabajo en Villa Oliva? Trata de no morir mientras te llevan a Asunción. Rompiste bolsa en San José de los Arroyos? Apretá tus piernas che ama, que en 3, 4 horas quizás ya vas a poder parir.
    Salgamos de tanta pobreza mental.
    Empecemos a hablar en serio del ordenamiento territorial.
    Además, mientras las otras ciudades sigan siendo demasiado pobres, frágiles y endebles, el narco y sus brazos armados se irán consolidando como poderes paralelos cada vez más fuertes, notorios e impunes.
    Pensemos, gente.
    Súper viaducto, súper error.

    Enrique Gamarra

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    Publicado por Anónimo | 27 marzo, 2017, 11:13 am
  6. Vindicaciones e invalidaciones

    El único camino para dirigirse a un buen sistema educativo es no enseñando falsedades. O, por lo menos, darle a los estudiantes las herramientas para que puedan ir separando las cosas ciertas de las inciertas. A partir de allí se puede hablar de qué métodos utilizar.
    Siempre leo con sumo interés los artículos de Montero Tirado, ya que es experto en la materia. Pero con frecuencia termino con un dejo de decepción, ya que creo que es como predicar en el desierto. En nuestro país, el verdadero interés que tienen las autoridades en el tema de la educación no pasa precisamente por los métodos pedagógicos y las técnicas que se deben utilizar para obtener resultados apreciables, sino más importa cuándo llegará el dinero del Fonacide y, sobre todo, cuánto para robarlo todo en lugar de utilizarlo en mejorar la infraestructura educativa. Es una práctica sumamente rentable porque como la justicia no funciona, los ladrones tienen impunidad asegurada.

    Pero este no es el tema, sino las cosas que se enseñan; con frecuencia hay mentiras y en muchos casos no se logra separar aquello que es mito, leyenda, superchería, de lo que es historia comprobada, verdad científica, hechos reales debidamente verificados. Para tener conciencia de las muchas contradicciones de que somos víctimas, está el caso de Añesu (más de un lector habrá abierto los ojos como platos, sorprendidos por este nombre) que poco o nada aparece cuando se habla de nuestros ancestros guaraníes, de la época de la conquista, de la evangelización y, muy especialmente, cuando se decide rastrear los elementos culturales de aquellos habitantes primigenios. Para no prolongar más la duda, Añesu fue el indígena que, asestándole un golpe con hacha de pedernal, mató al jesuita misionero Roque González de Santa Cruz.

    Pasemos por alto el hecho que su imagen figura hoy en los billetes de cien mil guaraníes, dándose un doble contrasentido por existir en nuestro país la separación entre Iglesia y Estado, al ser un Estado aconfesional, es decir, laico. Por el otro mezclar una figura perteneciente a una doctrina religiosa que predica la humildad y la pobreza. Pobres, sí, parece decir, pero con cien mil guaraníes en el bolsillo.

    La muerte de Roque González de Santa Cruz se produjo, según lo relatan sus compañeros que escaparon de la agresión, cuando este fue a buscar a Añesu que había estado en la Reducción y luego resolvió regresar con los suyos. Fue a su poblado y le conminó a que regresara. La respuesta que recibió, siempre según aquellos relatos, debería guardarse como uno de los documentos más importantes de la época de la colonia. Le dijo, entre otras cosas, algo así como “si es bueno para tu dios que yo regrese a la misión, quiere decir que es malo para el mío”. Tenía conciencia clara y trasparente de lo que estaba en juego entonces: la cultura y la religión de los europeos y la cultura y la religión de los aborígenes.

    Cuando en 1992 se conmemoró el quinto centenario del descubrimiento de América, los diccionarios de sinónimos quedaron cortos, a quienes militaban en la izquierda, para encontrar los epítetos necesarios para insultar, descalificar y desacreditar aquel “encuentro de dos mundos”. Pero nadie, sin embargo, absolutamente nadie, ensayó el más tímido gesto de vindicar el nombre de Añesu, que terminó siendo la única víctima de la lucha por la defensa de una cultura y de un modo de vida. La izquierda encontró más importante (y sobre todo más fácil) cargar contra Cristóbal Colón o contra Hernán Cortés o Francisco Pizarro antes que encontrar los nombres de quienes, aunque sea de manera intuitiva, comprendieron en qué campo se estaba jugando el camino por donde iba a trascurrir la historia, lo que se iba a perder, por un lado, y lo que se iba a incorporar por el otro. El corazón de Añesu no está conservado en ningún relicario, pero no por eso dejó de ser menos venerable aunque por nadie venerado, a pesar de que se jugó por su pueblo y, lastimosamente, perdió.

    Por Jesús Ruiz Nestosa

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/vindicaciones-e-invalidaciones-1576982.html

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    Publicado por Anónimo | 27 marzo, 2017, 11:06 am
  7. Esa parte de la política que no se publica en las páginas políticas

    Doña Felipa recibía víveres semanalmente del municipio de Pilar tras la inundación del ’83. Luego bajaron las aguas y cuatro meses después cortaron la ayuda. Frente a la intendencia ella se quejaba: “opa la ñande inundación porãite” (acabó nuestra hermosa inundación).

    Esa sensación se sintió la semana pasada en la que el Gobierno concentró una serie de logros significativos descolocando el lugar de confort de la oposición que –a juzgar por algunos referentes– preferiría que la inundación fuera permanente.

    Esta forma de canibalismo político ha marcado salvajemente la vida política paraguaya en todos estos años. Todo el discurso patriótico es burda mentira, bajo esa desteñida bandera solo hay intereses sectoriales que no dudan en festejar una desgracia si esa desgracia es funcional a sus intereses o ningunear –por el mismo efecto– una victoria.

    Es por esto que la opinión más atinada en este contexto la tuvo el ministro de Hacienda, Santiago Peña, quien entrevistado por Leo Rubin en radio Ñandutí dijo el jueves que los logros económicos a escala internacional constituyen un resultado de las políticas nacionales de economía que se sostienen hace tres quinquenios por sobre las tormentas políticas. Y por cierto, la mano negra del Congreso tratando de incidentar de muerte a un presupuesto es una muestra de cómo una “marca registrada” de buena gerencia económica debe luchar contra las mordeduras compulsivas de la política criolla.

    Pero esta realidad que se lee en la dermis papel o audiovisual de los medios no termina de transmitir una parte substancial de la historia: la guerra transformada en campaña de los grandes grupos de poder económico que marcan –en verdad– el sístole y el diástole del palpitar mediático del escenario político. Lo que vemos, escuchamos y leemos es en gran medida resultante de esta tensión.

    Lo que en realidad está en juego es reparar o perder una hegemonía que con aciertos y errores el Gobierno se atrevió a romper y que nadie, antes, pudo enfrentar por ausencia de fuerza suficiente.

    Durante décadas y en el recorrido de toda la transición, la agenda política operaba de esta manera: el poder empresarial vinculado a medios determinaba cuáles son los temas e instalaba el debate. Los medios tienen enorme legitimidad porque no cabe duda que constituyeron en todo este tiempo la herramienta más eficaz, por ejemplo, para combatir la corrupción y les corresponde –tampoco hay dudas– una cuota vital en el proceso de construcción de ciudadanía.

    Sin embargo, la parte de la misma película que nunca se exhibe es que los grupos propietarios de medios representan gigantescos intereses en sectores tan determinantes de las políticas públicas como las finanzas, las obras públicas, el comercio, la industria, áreas a los cuales están unidos no solo por intereses corporativos o asociativos o gremiales, sino porque son –en sí– operadores de tales rubros.

    El Grupo Cartes tiene intereses en la poderosa industria tabacalera y otros rubros, Zuccolillo tiene intereses en las obras públicas y los asuntos inmobiliarios y el Grupo Vierci tiene hegemonía para regular el rubro de la alimentación y otros servicios.

    Para muchos observadores, Cartes equivocó el camino de “la paz” que llevaron otros presidentes. De entrada tumbó gigantescos cargamentos de azúcar de contrabando y nunca escuchó recetas sobre cómo encarar sus obras públicas.

    En verdad, lo que se resolverá en el 2018 es el sostenimiento o quiebre de un status quo que funcionó sin alteraciones desde la misma mañana del 3 de febrero de 1989, tras la caída del dictador Stroessner.

    No caben dudas de que a la gestión de Horacio Cartes puede atribuirse “falta de tacto” para contemporizar con estos intereses o para buscar acuerdos de convivencia, pero es llamativo y no deja de ser curioso que esta confrontación que no se dio –por falta de escala– durante el gobierno de Fernando Lugo (a quien sí atribuyen una pertenencia ideológica contraria al status quo) se da durante la gestión de un empresario.

    Muchos pensábamos que el posicionamiento de poderosos grupos contra Fernando Lugo en la etapa final de su gestión era irrepetible, pero por cierto el nivel crítico de hoy lo supera ampliamente.

    “LA AGENDA POLÍTICA” ES COPROTAGÓNICA

    Todo esto hace que los votantes sean espectadores de un show muy engañoso. Es como que invitaran a una velada boxística en la que solo tienen derecho a presenciar hasta la pelea preliminar pero están vedados de observar la lucha de fondo.

    Al ser una pelea no abierta al público, los espectadores se pierden jugosos detalles como la contratación de expertos extranjeros con fondos de tales grupos, la estructura de candidaturas congresuales al interior de listas partidarias con delfines del sector empresarial, la fabricación mediática de futuros postulantes, la cocina donde se preparan las espectaculares encuestas que apenas está empezando a funcionar y –por sobre todo– la fina tarea de construcción de agendas que luego son debatidas con ardor por la clase política y los ciudadanos.

    Esta, por ejemplo, es una de las razones históricas por las que con frecuencia de sostienen encarnizadas campañas contra “la política” en tanto en realidad lo que no funcionan son algunos políticos y la mala política. O se puede describir también como una de las razones para el desprecio y la subconsideración hacia los “partidos tradicionales” como culpables de todos los males. Claro, sin “partidos tradicionales” los procesos hegemónicos serían mucho más manejables y si se quiere llegar más lejos, los partidos tradicionales, históricamente, no han hecho sino responder, finalmente, a tales intereses.

    Sin embargo, en los tiempos de la “videopolítica” sartoriana mucho más importante que la ideología o el pensamiento en tónica de bien común es “la imagen”, planteada como un relumbrón de fascinación destinado únicamente a resolver un problema de mayorías en los próximos comicios.

    Con ello decimos que para los intereses corporativos es mucho más funcional que los partidos y los políticos sean actores secundarios de una agenda real, de la real politik, la que define estos nuevos tiempos.

    En países con democracias consolidadas los actores políticos legitiman sus posiciones en valores republicanos y en la fortaleza de las instituciones, al no existir tales condiciones, en nuestra experiencia, los actores políticos legitiman sus posiciones a través de los medios.

    Es por ello que es mucho más urgente una conferencia de prensa que una negociación. De hecho, la negociación entre sectores distintos es un plan que se encuentra en riesgo de extinción en nuestra política. Al no existir negociación no existe consenso y al no existir consenso lo que sirve es el poder de la confrontación y allí es donde los medios tienen su mejor momento; antes siendo mediadores de tales confrontaciones, hoy tomando parte de ella.

    Por AUGUSTO DOS SANTOS
    Periodista

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    Publicado por Anónimo | 27 marzo, 2017, 10:56 am

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@Pocho_py El tema acá es que el PJ es elegido por el Congreso y no es un poder independiente, son elegidos amigos y parientes y a dedo, lastimosamente.
@MarcosMikelj Por favor no a Lugo, ya probó las mieles del poder y todo lo que quiere es volver a sentir el "placer" de gobernar. Sabemos de sus negocios.
@Pykare Sólo la indignación lleva a poco. Para cambiar hay que convertirla en organización política con capacidad electoral y movilización.
@jjfd60 El MOPC y el Ministro Jiménez Gaona adjudican todas las obras a los "amigos", sin importar que esté mal diseñada.
@Vlad_Jara Hace dos o tres días atrás... Y puede ser pio hace dos o tres días adelante?...

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