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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Brasil y Paraguay: juntos en la senda del futuro

La asociación que el Brasil y el Paraguay construyeron en las últimas décadas refleja la mutua y cristalina comprensión de la relevancia de la integración regional para el futuro de nuestras sociedades. La hidroeléctrica de Itaipú es el mayor símbolo de nuestra capacidad de entendimiento y de confianza en los beneficios que la integración puede generar. Pero no es el único.

Nuestros intereses comunes son cada vez más amplios y complejos. El Brasil, tradicionalmente, es el principal socio comercial de Paraguay, pero también somos hoy el segundo mayor inversionista en el país. En los últimos tres años, más de 80 empresas brasileñas se instalaron en Paraguay, con inversiones directas superiores a US$ 200 millones en sectores tan diversos como embalajes, plásticos, confecciones, autopiezas y calzados.

Las empresas brasileñas en el Paraguay emplean a miles de personas. Ese flujo, creciente, contribuye para la densificación de las cadenas regionales de valor, el aumento de la productividad de nuestras economías y la dinamización del comercio bilateral. El excelente desempeño de la economía paraguaya en los últimos años y el repunte de la economía brasileña en 2017 apuntan hacia el fortalecimiento de esta tendencia.

La intensificación de las relaciones económico-comerciales requiere la modernización de la integración física y el aumento de la conectividad entre nuestros países.

En esa materia, estamos trabajando en dos proyectos prioritarios: el segundo puente sobre el río Paraná, entre Foz de Yguazú y Presidente Franco, y el puente sobre el río Paraguay, uniendo Porto Murtinho a Carmelo Peralta, el cual completará el corredor vial que une las áreas productoras de granos y de carnes de Paraguay y de la región centro-oeste de Brasil a los puertos del norte de Chile, pasando por las provincias de Salta y Jujuy, en Argentina.

Así, el corredor contribuirá aún más para reforzar la integración regional y para conectar nuestros países a las economías del eje Asia Pacífico.

La convergencia de visiones entre Brasil y Paraguay sobre los rumbos del proyecto de integración regional ha sido fundamental para superar desafíos enfrentados por el Mercosur. Junto con Argentina y Uruguay decidimos volver a enfatizar la vertiente económico-comercial del Mercosur, para fortalecer el mercado interno del bloque y ampliar la agenda de negociaciones externas.

Compartimos la visión de que es imperativo fortalecer nuestras instituciones, adoptar una gestión macroeconómica responsable, modernizar nuestras economías e impulsar la inserción competitiva de nuestros países en el mercado internacional.

El Mercosur ya viene contribuyendo para el desarrollo de la infraestructura paraguaya. Paraguay es el mayor beneficiario del Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur (Focem), con 17 proyectos que totalizan alrededor de mil millones de dólares (más de 60% del total de recursos del Fondo).

Estamos hablando aquí de proyectos estructurantes, como la construcción de la línea de transmisión eléctrica Itaipú-Villa Hayes, fundamental para ampliar la capacidad productiva de Paraguay, además de proyectos en el área logística, de construcción y recuperación de vías de transporte urbano y de saneamiento básico.

El proyecto de integración que fue forjado por nuestros gobiernos hoy se consolida, con reflejos positivos directos en la vida de nuestros ciudadanos. Los cerca de 350 mil brasileños en Paraguay componen la segunda mayor comunidad brasileña en el exterior. Sus familias, aquí establecidas, contribuyen para el desarrollo económico y social del Paraguay, fortaleciendo los lazos entre nuestros países.

Somos conscientes de los desafíos que tenemos por delante. Hoy trabajamos intensamente en la seguridad y en el desarrollo de las áreas fronterizas, con miras a combatir los ilícitos transnacionales que perjudican nuestras economías y colocan en riesgo a nuestros ciudadanos. Estamos reforzando la cooperación bilateral en materia de inteligencia y en materia jurídica penal. Por la naturaleza de la temática debemos actuar en coordinación con los demás países de la región.

Fue con ese espíritu que organizamos, en noviembre pasado, en Brasilia, la Reunión Ministerial del Cono Sur sobre Seguridad en las Fronteras, con participación de ministros y altas autoridades de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay. Tenemos la convicción de que, juntos, conseguiremos encontrar formas de combatir ese problema. Debemos trabajar en iniciativas de desarrollo de las áreas fronterizas, para permitir que las comunidades de esas regiones encuentren oportunidades viables y prometedoras en la economía formal.

Estoy muy satisfecho en visitar el Paraguay en un momento tan auspicioso de la relación bilateral. En el tiempo en que tendencias a la fragmentación ganan fuerzas en diversas partes del mundo, la relación construida por Brasil y Paraguay a lo largo de las últimas décadas se consolida cada vez más. Fuimos capaces de desarrollar una asociación equilibrada que ya beneficia mutuamente a los ciudadanos de nuestros países, la cual se renueva y fructifica cada vez más. Mi visita de hoy es más un paso en este proceso de construcción conjunta de la prosperidad y del bienestar de nuestras sociedades.

Por ALOYSIO NUNES
ministro de Relaciones Exteriores de Brasil.

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

5 comentarios en “Brasil y Paraguay: juntos en la senda del futuro

  1. Evitar que la inestabilidad en Brasil afecte al Paraguay

    La crisis política brasileña puede ser un problema para la economía paraguaya. A la desaceleración económica se agregan la inestabilidad y los riesgos que se derivan de problemas políticos y la corrupción. La economía brasileña es la mayor de América Latina, mientras que la paraguaya es pequeña en términos relativos y tiene altos niveles de vulnerabilidad. Esto nos pone en una compleja situación que debe ser abordada por la política económica nacional. Paraguay no puede seguir dependiendo de más factores exógenos que endógenos. Debemos contar con estrategias para diversificar la producción y las exportaciones y garantizar una trayectoria estable hacia el desarrollo.
    Cualquier aspecto conflictivo del Brasil tiene la potencialidad de afectar a la economía paraguaya. Una parte del comercio exterior es con este país, los recursos provenientes de Itaipú financian una proporción importante del presupuesto público. Estamos al inicio de una etapa de profundización de la renegociación del Tratado que podría enfrentar dificultades.

    La corrupción público-privada que, al parecer, afecta a una parte relevante de la clase política y de grandes empresas brasileñas y multinacionales puede también tener efectos en Paraguay, dado que muchas de esas empresas tienen negocios en nuestro país.

    Desde esta perspectiva, las correas de transmisión del conflicto brasileño son múltiples y Paraguay debe contar con mecanismos para reducir al mínimo las consecuencias negativas.

    La economía paraguaya es relativamente pequeña frente a las economías brasileña y argentina, así que naturalmente está expuesta a los vaivenes políticos y económicos de estos dos países.

    Si bien Paraguay no puede cambiar de manera sustancial el tamaño de su economía, sí puede transformar su estructura productiva de manera a diversificarse, tanto en los bienes y servicios que produce, como en los mercados a los que se dirige. Otro factor de vulnerabilidad, además de su tamaño, es la excesiva dependencia de factores climáticos, dado un patrón de producción con un peso relativo del sector primario muy elevado.

    Si a estas dos características de la economía –pequeña y dependiente del clima– le agregamos la inestabilidad de la mayor economía de la región, nos enfrentamos a un escenario poco propicio para garantizar un buen desempeño económico a corto, mediano y largo plazo.

    La diversificación en la producción y en las exportaciones debe ser un objetivo explícito de todos los planes sectoriales. Es necesario aprender de la experiencia pasada y presente. No es la primera vez ni será la última que conflictos políticos o inestabilidad económica de los países vecinos afecten la economía paraguaya.

    Paraguay debe emprender el camino hacia un desarrollo sostenido a largo plazo. Pero ello requiere medidas para que la inestabilidad de las economías vecinas, como las de Brasil y Argentina, no afecten en demasía.

    La inestabilidad política que enfrenta el Brasil y que afecta a su economía se transmite a nuestro país. Si queremos seguir creciendo necesitamos reducir nuestra volatilidad, en parte influenciada por la economía brasileña. No avanzaremos en este objetivo sin políticas económicas que minimicen estos efectos.

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    Publicado por jotaefeb | 29 mayo, 2017, 6:50 am
  2. ¿Adónde va el Brasil?

    César Barreto Otazú

    Cuando parecía que la economía brasileña estaba empezando una lenta recuperación luego de tres años de profunda recesión, aparece nuevamente una fuerte crisis política en medio de serias acusaciones de corrupción contra el presidente Temer y muchos otros políticos brasileños. Este shock político es muy severo. El futuro de las reformas económicas fundamentales para el crecimiento de la economía brasileña, difícilmente pueda continuar avanzando si no logran recomponer la gobernabilidad, que es necesaria para aprobar las leyes requeridas para mitigar el problema de insostenibilidad fiscal que enfrenta actualmente.
    Debemos recordar que Brasil necesita resolver el agudo y persistente déficit fiscal (en el 2016, el déficit fiscal estuvo en el 9% del PIB) para evitar un default y la crisis económica y social que tendría como consecuencia en el corto plazo. Para ello, el tope al gasto público aprobado recientemente fue un aliciente y la reforma previsional actualmente en discusión en el Congreso brasileño es de fundamental importancia.

    El equilibrio macroeconómico actual es muy endeble. Está basado en la confianza que había logrado el gobierno de Temer al contar con una mayoría parlamentaria con la convicción de aprobar las reformas y el nombramiento de personas competentes para la conducción de la política económica (Henrique Meirelles en el Ministerio de Hacienda e Ilan Goldfajn en el Banco Central).

    Esa mayor confianza permitió al Banco Central del Brasil reducir la inflación e iniciar un proceso de reducción de las tasas de interés hacia niveles más compatibles con la reactivación del crecimiento económico y sin mayores consecuencias en la cotización del real brasileño.

    Para continuar con esta senda de equilibrio de baja inflación, reducción de tasas de interés, estabilidad del real y reactivación de la economía, es fundamental dar señales claras de contención del gasto público y una recuperación del superávit fiscal primario. Esto depende críticamente de la reforma de la seguridad social y de una fuerte disciplina presupuestaria en los próximos años.

    Hoy, con esta crisis política, el proceso de reformas que son fundamentales, está en duda. Y eso es muy grave porque el déficit fiscal continúa muy alto (9% del PIB) y la deuda pública, que también es muy alta (78% del PIB), está creciendo aceleradamente. Por lo tanto, es imprescindible recuperar la gobernabilidad.

    ¿Por qué es importante esto para nosotros? El Brasil es nuestro principal socio comercial. Hay tres ciudades fronterizas que dependen críticamente del comercio con el Brasil y muchas personas cuyos ingresos familiares están supeditados a este comercio. Gran parte de las exportaciones de la maquila dependen del mercado brasileño y, por ende, los puestos de trabajo de las empresas maquiladoras.

    Los royalties y compensaciones de Itaipú dependen de que las empresas eléctricas brasileñas paguen en tiempo y forma las facturas por las compras de electricidad de Itaipú y un 15% del Presupuesto General de Gastos de la Nación depende de estos royalties y compensaciones, y en una mayor proporción los presupuestos de todas las gobernaciones y municipios de todo el país.

    O sea, la situación económica y política del Brasil, necesariamente, debe importarnos. Si bien nuestro país tiene la solidez fiscal y financiera y las reservas suficientes para soportar un shock de corto plazo, si las dificultades son muy profundas y duran por un periodo prolongado, sus efectos en nuestro país pueden ser muy significativos y nos obligará a realizar ajustes importantes para mitigarlos. Por lo tanto, debemos estar atentos y seguir muy de cerca esta nueva crisis política del Brasil e ir previendo los planes y políticas económicas de contingencia que sean necesarios para enfrentar los diferentes escenarios que puedan presentarse en los próximos meses y años.

    Ojalá que por el bien de los brasileños y por su relevancia para nuestra economía, ellos encuentren lo más rápido posible una solución institucional que garantice la continuidad de las reformas económicas que encaminen definitivamente al Brasil hacia la estabilidad y hacia el crecimiento económico sostenido en los próximos años.

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    Publicado por jotaefeb | 28 mayo, 2017, 5:02 pm
  3. Brasil, final o comienzo

    Por Alberto Acosta Garbarino
    A nivel internacional la noticia más impactante de la semana fue la nueva crisis política que vive el Brasil, como consecuencia de la grabación de una conversación entre el propietario de JBS –el mayor frigorífico del mundo– con el presidente Temer.

    Dichas grabaciones así como otros hechos de corrupción que ya se han hecho público, nos mostraron con impúdica desnudez la gigantesca corrupción que existe en el país vecino, como consecuencia de una especie de “maridaje” entre los políticos, los empresarios, los funcionarios públicos y los sindicalistas.

    En un excelente artículo escrito en el diario el Estado de São Paulo por la columnista Vera Magalhaes, define que el Brasil sufre de una “septicemia republicana”, debido a que el virus de la corrupción ha afectado a prácticamente todas las instituciones de la República.

    Son muchas las causas que originaron esta enfermedad que hoy parece terminal, pero sin duda alguna, el diseño del actual sistema político brasileño, ha acelerado enormemente la descomposición del cuerpo social.

    El Brasil es un país gigantesco y de enormes contrastes, por un lado están los Estados del norte que son pobres, territorialmente muy grandes pero poco poblados; por otro lado están los Estados del sur que son ricos, territorialmente más pequeños pero muy poblados. Muchos llaman a Brasil de “Belindia” porque en el sur es Bélgica y en el norte es la India.

    Muchos de estos Estados se encuentran dominados por “caciques políticos”, que solo defienden sus intereses personales, lo que sumado a un sistema de representación proporcional en el Congreso, ha llevado a que hoy existan 26 partidos políticos en el Congreso.

    Un presidente que quiera sobrevivir y gobernar tiene obligatoriamente que construir una mayoría parlamentaria entre 26 partidos políticos diferentes. Collor de Mello no pudo construirlo y fue destituido, Dilma Rousseff lo perdió y también fue destituida.

    Lula pudo gobernar durante dos periodos porque construyó una amplia mayoría de más de 10 partidos políticos diferentes que iban desde la extrema derecha como el Partido de la República hasta la extrema izquierda como el Partido Comunista del Brasil.

    El medio utilizado para “juntar a ese rejuntado” no fue la ideología o el programa de gobierno, sino la corrupción. Solo a modo de ejemplo: cuando Lula asumió la presidencia habían 18 Ministerios, cuando la dejó… había 36.

    Este sistema llamado en el Brasil Presidencialismo de Coalición se asemeja a un sistema parlamentarista, donde el presidente, para sobrevivir, tiene que construir una gran coalición que lo sostenga, en medio de una enorme atomización de los partidos políticos.

    Este sistema corrupto es el que está llegando a su fin y lo positivo es que el saneamiento y el cambio de sistema está siendo liderado por un Poder Judicial claramente independiente, compuesto por magistrados idóneos y aparentemente honestos.

    Este Poder Judicial independiente ha sido construido inicialmente por el presidente Cardoso, pero luego fue continuado por Lula. Paradójicamente, hoy él es la víctima de un Poder Judicial que él ayudó a construir.

    Por eso esta crisis es una buena noticia, porque puede ser el nacimiento de una verdadera República, basada en un Poder Judicial independiente y confiable, que asegure que en el país reine el Estado de derecho.

    Con un Estado de derecho asegurado, puede intentarse hacer una reforma política profunda, que fortalezca a los partidos políticos para impedir su atomización y que fortalezca la gobernabilidad limitando la representación proporcional en el Congreso.

    Mientras escribo sobre el Brasil, no puedo dejar de pensar en el Paraguay. Casi todos los problemas mencionados anteriormente también son válidos para nuestro país. La diferencia está en el Poder Judicial… y no es poca cosa.

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    Publicado por jotaefeb | 21 mayo, 2017, 8:59 am
  4. La luz al final del túnel
    27 marzo, 2017

    Como todo en el Brasil, la medida de las cosas es “o maior do mundo”, como le gusta jactarse a los ciudadanos de ese país.

    “Maior país do mundo, o maior en populacão, o maior en futebol”, etc.

    O “maior” también en “corrupcão”. Abandonemos nuestro mal portuñol y hablemos claro. La corrupción descubierta en Brasil es por lejos, la más grande, la más cuantiosa y la más decisiva en la historia de un país. El caso “Lava Jato”, sacude los cimientos mismos de la sociedad brasileña generándole una catarata de mala onda, donde el prestigio del país se arrastra por el fango al punto de sorprender al planeta entero. Se sospechaba que había corrupción, pero en tal volumen, no. Demasiado terrible, todo.

    Pero en medio de ese túnel perverso, hay una luz tremenda que brilla como el sol y que quizás no haya sido suficientemente valorada, porque la gente no sale aun del espanto que le provoca la suciedad de un caso tan dramático como el que mencionamos.

    Y es la actuación de la Justicia brasileña. En un continente donde no nos enorgullecemos precisamente de la misma. Ni que fuera la Corte Suprema de los EE.UU, o las cortes europeas, o las de los países escandinavos, donde la diosa Astrea es tan perfecta que causa escalofríos. No. Está sucediendo aquí nomás. En plena Latinoamérica, corazón de un turbulento mundo, donde la Justicia es un bien harto esquivo, un sitio de perversidades de todo tipo, donde se compran y venden conciencias y trayectorias.

    Al contrario, la Justicia brasileña está dando un ejemplo al mundo, ventilando este terrible suceso. Rogamos al lector fijarse en la magnitud de estos datos:

    “El caso Petrobras, la investigación sobre el mayor escándalo de corrupción de la historia de Brasil, completó tres años, con un balance de 130 condenas y 183 pedidos de cooperación judicial, informó la Fiscalía del vecino país. Desde el comienzo de la operación, en 2014, la Policía llevó a cabo 38 fases, en las que fueron realizados 746 allanamientos, 91 prisiones preventivas, 101 detenciones de carácter temporal y seis en flagrante.

    De acuerdo con la Fiscalía, sólo los delitos denunciados en primera instancia contemplan pagos de sobornos de cerca de 6.400 millones de reales (unos 2.025 millones de dólares), mientras que el bloqueo de bienes de imputados alcanzó los 3.200 millones de reales (unos 1.010 millones de dólares).

    La corrupción en torno a Petrobras, la mayor empresa de Brasil, creó un agujero en la petrolera de 42.000 millones de reales (unos 13.290 millones de dólares), teniendo en cuenta el beneficio obtenido por las empresas que formaban el cartel de obras…”.

    Y los números no lo son todo. El proceso afectó a los más altos niveles de gobierno, como son, la presidencia de la República, las cámaras de diputados y senadores, presidentes de partidos políticos, etc, un remezón completo, donde cayó toda la fruta podrida. Hay súper empresarios, dioses, metidos en la cárcel como vulgares ladrones de gallinas.

    El precio a pagar fue alto, varios de los valientes investigadores perdieron la vida por su osadía.

    Lo dicho. El caso es perverso por donde se lo mire. Pero la actuación de la Justicia Brasileña no tiene parangón en la historia reciente de A.L.

    ¡Qué bueno sería que nos miremos en ese espejo!

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    Publicado por Anónimo | 27 marzo, 2017, 11:00 am
  5. Paraguay es geopolíticamente indispensable para Brasil

    Desde la óptica que se le enfoque, la visita del canciller brasileño Aloysio Nunes Ferreira a nuestro país es, ciertamente, auspiciosa y oportuna. Con sus muchos años al frente de la Comisión de Relaciones Exteriores y de Defensa del Senado Federal, el diplomático tiene una visión realista de la política exterior de su país con relación al Paraguay y el mundo, y sin duda empleará toda su habilidad diplomática para alcanzar lo esencial y lo deseable para ambas naciones en el contexto de lo que en la realidad sea posible.

    Como socio indispensable en el emprendimiento hidroenergético de Itaipú, Paraguay tiene la necesidad existencial de convenir con el Gobierno del Brasil dos asuntos de vital importancia. Por una parte, nuevas reglas de juego dentro del Tratado firmado hace casi medio siglo, a fin de hacer efectiva la igualdad de derechos, obligaciones y beneficios soberanamente convenidos en el Acta Final de Foz de Yguazú de 1966, pero hasta ahora conculcada por el país socio. Por la otra, el finiquito de la demarcación de límites en el tramo final en la cordillera de Mbaracayú, desde el Hito Nº 341-IV hasta su intercepción con los ahora desaparecidos Saltos del Guairá, pendiente desde 1963.

    Aunque para concretar el acuerdo sobre Itaipú ambos Gobiernos disponen de tiempo desde ahora hasta el 2023, cuanto antes lo hagan, tanto mejor, como lo señaló recientemente el nuevo director general brasileño de la binacional, Luiz Fernando Vianna. Aunque, obviamente, esta visita podría no estar limitada al futuro de Itaipú ni a la demarcación de límites pendiente, para el Paraguay ambos asuntos tienen crucial importancia y prioridad, por lo que esperamos que, al término de esta visita, tanto el canciller paraguayo, Eladio Loizaga, como su par brasileño se dignen en informar a la opinión pública nacional acerca de lo que Brasil plantea al Paraguay sobre ambas cuestiones.

    A pesar de ser un país pequeño, su condición de socio indispensable en Itaipú hace que Paraguay tenga el mismo derecho que Brasil de poner en primer lugar sus propios intereses en la usina binacional. Vale decir, lo que convenga a los intereses de Brasil en Itaipú, necesariamente debe también convenirle a Paraguay, y viceversa. No como sucede actualmente, en que las conveniencias para el Brasil implicaron e implican enormes perjuicios para el Paraguay.

    A fin de paliar en parte esa tremenda inequidad consentida por el gobierno dictatorial de Alfredo Stroessner en el Tratado de Itaipú, a espaldas de la voluntad popular del pueblo paraguayo, en julio de 2009 los presidentes Fernando Lugo, de Paraguay, y Luiz Inacio Lula da Silva, de Brasil, firmaron un Acuerdo de Gobierno a Gobierno. Con excepción de un pequeño incremento en el exiguo pago de compensación por la electricidad paraguaya cedida al Brasil, hasta ahora el Gobierno brasileño no ha cumplido ninguno de los compromisos asumidos formalmente en tal acuerdo.

    Al inicio de su mandato, el presidente Horacio Cartes prometió hacer de ese acuerdo la hoja de ruta de su Gobierno en lo concerniente a la relación bilateral con Brasil, pero, a juzgar por los resultados, que se sepa, hasta ahora nada ha planteado; o, si lo hizo, no obtuvo respuesta favorable. No lo sabemos. Si no lo ha hecho, haría bien el señor canciller Nunes Ferreira en tomar nota de este reclamo del pueblo paraguayo.

    A propósito, los paraguayos y paraguayas creemos que el Gobierno brasileño debiera admitir que la posición paraguaya de reclamos en Itaipú es esencialmente justa y realista, y que, coherentemente implementada, podría probar ser un buen tónico en la relación bilateral entre nuestros países. Décadas de arbitraria explotación colonialista en la usina, conculcando la soberanía y los derechos privativos del Paraguay, hacen que en el ánimo de nuestra nación pesen con fuerza resabios de quejas permanentes que pueden agriar las buenas relaciones bilaterales del presente.

    Es de desear que el jefe de la diplomacia brasileña comprenda que al pueblo paraguayo le asiste el derecho de rebelarse contra cualquier Tratado que lo humille. Y así como está aplicado, el Tratado de Itaipú lo humilla. De ahí que no cejará en su empeño por lograr que nuestro Gobierno acuerde con el país vecino el fin de esa explotación, irónicamente calificada por el anterior canciller brasileño, José Serra, como una acción de “filantropía” de su país hacia el Paraguay. Con todo, el canciller Nunes Ferreira puede tener la seguridad de que esa justa condena ciudadana provocada por tantas injusticias y abusos nunca va a convertirse en una predisposición negativa que niegue crédito a la buena voluntad del Gobierno actual del Brasil para corregir las asimetrías allí existentes en cuanto a gestión y beneficios, que perjudican a nuestro país.

    Por tanto, lo que el pueblo paraguayo espera del Gobierno del Brasil, tanto en Itaipú como con relación a la demarcación de frontera pendiente, así como dentro del Mercosur, es que en el futuro nuestro país no vuelva a ser sometido a intimidaciones y arbitrariedades como las que sufrimos en la década de 1960 por la cuestión de límites, y bajo el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff en el ámbito del Mercosur por la oposición de nuestro Congreso a la admisión de Venezuela al mismo.

    Como socio geopolíticamente indispensable, y sin necesidad de que exista una alianza formal de defensa conjunta entre nuestros países, el Brasil, concomitantemente con su derecho de soberanía, tiene también obligaciones con el Paraguay, no para protegerlo de amenazas externas, sino para tratarlo de igual a igual. La añeja visión de “prisionero geopolítico” que Brasil tenía del Paraguay en el pasado debe dar paso, de hoy en más y para siempre, a la de “socio geopolítico indispensable”.

    Con esa visión del futuro de las relaciones bilaterales, el pueblo paraguayo recibe con expectativa al canciller de la hermana República Federativa del Brasil, Aloysio Nunes Ferreira, y le desea una feliz estancia en tierra guaraní.

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    Publicado por Anónimo | 27 marzo, 2017, 10:30 am

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