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Algo huele a podrido en Derecho UNA

Algo huele a podrido en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Asunción (UNA). No es una tierna podredumbre, sino una que viene de antaño y hunde sus raíces en la noche de la dictadura stronista. Es además una podredumbre transversal, que afecta a todos sus estamentos: docentes, directivos y estudiantes.

El último episodio que puso de resalto esta situación fue la campaña proselitista para elegir autoridades del centro de estudiantes, cuya gestión durará un año. Las elecciones se realizarán mañana y es notorio el afán de algunos candidatos por valerse de lo que sea para obtener el cargo. Está claro que nadie, menos un estudiante que se supone que por su condición de tal y su edad tiene acceso a recursos limitados, derrocharía millones de guaraníes si no espera recuperar lo gastado de una u otra manera. En este caso, se ve que, siguiendo la tradición de esa Facultad pública, las expectativas de ganancia se relacionan con el acceso al poder y con tener la posibilidad de dar un mordiscón a la torta estatal desde los cargos públicos.

Por eso el derroche. Los candidatos a presidir el centro estudiantil de Derecho tiran la casa por la ventana. Lo que importa es ganar, y no con propuestas que buscan beneficios razonables para el estamento estudiantil, sino con semisobornos o una variante más “fashion” del clásico vaca’i y gaseosa: whisky y Jägermeister (licor alemán), viaje a una playa extranjera y hasta un auto como premios de sorteos. Otro grupo ofrece una festichola con costosos conjuntos musicales. Todo gratis para “la perrada” que apoye el movimiento.

Se trata de los tempranos pichones de políticos cuyas caras, sin duda, seguiremos viendo con el correr de los años, sentados en sillones de magistrados, en escaños de cargos electivos o en oficinas de ministerios. En este caso vale recordar el viejo adagio “árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza”.

Al decidir que pueden sobornar a sus colegas estudiantes y a la vez votantes con fiestas regadas con canilla libre de alcohol y tentarlos con la posibilidad de ganar un automóvil y un viaje al litoral de Brasil, están marcando la pauta de la manera en que se comportarán en sus gestiones futuras en cualquier ámbito.

El caso de Alejandra Vera González, hija del ministro de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad), Hugo Vera, es particular. Ella es una de las candidatas a presidir el centro estudiantil y con un estilo avasallador y derrochador está decidida a lograrlo. En el 2014 se declaró insolvente para acceder a una beca de la Universidad Nacional, aunque ya entonces tenía un cargo en el Ministerio Público. De la insolvencia pasó a la dilapidación y a disponer de una pequeña fortuna para ganarse la simpatía de sus compañeros.

Como es histórico, la Facultad de Derecho funciona como una seccional colorada y cada movimiento en pugna suele responder a una facción de dicho partido y, en algunos casos, a otros signos partidarios. En esta ocasión Vera simpatiza con el cartismo.

En la fiesta de cierre de campaña que organizó la citada joven ocurrieron desmanes y agresiones a periodistas que registraban su discurrir. La agresión provino de estudiantes allegados a la candidata. Es otro elocuente símbolo de un modo de gestión que se pretende superar, pero que está muy arraigado. Son futuros abogados y probables futuros funcionarios que buscan coartar la libertad de información y expresión y que están dispuestos a recurrir a la violencia para lograrlo.

¿Cuál es la responsabilidad de las autoridades de la facultad, cuyo decano es Raúl Torres Kirmser, también ministro de la Corte Suprema Justicia? ¿Y del rector de la universidad, Abel Bernal? Muchísima e ineludible. Los casos que comento más arriba son apenas ejemplos de lo mal que funciona todo en una casa de estudios que sigue siendo una de las más importantes del país.

La universidad no puede avenirse a un estado de cosas corrupto e injusto. Debe ser ejemplar y debe revolucionar. Pero poca esperanza le cabe a la ciudadanía si quienes hoy se preparan en su seno para ser los próximos conductores del país comienzan con el derroche, la mentira y la violencia. A la juventud, sobre todo, le cabe buscar a los mejores dirigentes.

Por Natalia Daporta

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/algo-huele-a-podrido-en-derecho-una-1576547.html

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

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10 comentarios en “Algo huele a podrido en Derecho UNA

  1. Cuando el derecho anda muy torcido

    Por Rolando Niella

    Quiero salirme hoy de los sucesos inmediatos para traer un tema que, por la gravedad de lo ocurrido en los últimos días de marzo y primeros de abril, quedó en segundo plano, pero que creo que no debería caer en el olvido, porque es causa fundamental de la inestabilidad jurídica y de la debilidad institucional en nuestro país.

    Lo ocurrido en las elecciones del Centro de Estudiantes de la Facultad de Derecho de la UNA no fue un episodio menor de travesura juvenil, sino un hecho delictivo y no el único. No hace mucho fueron robados los temarios de examen del posgrado que califica a los egresados de derecho para acceder a la carrera judicial.

    Con semejante ambiente de ilegalidad y delito reinando en las casas de estudio dedicadas a la ley y la justicia, ¿qué puede esperar un país de su sistema jurídico si los propios estudiantes de derecho muestran un desprecio tan absoluto por la ley y la legalidad? ¿Cómo confiarán las personas en su abogado? ¿Cómo creerán los ciudadanos en la imparcialidad de los fiscales y de los jueces?

    Que estos hechos hayan ocurrido entre jóvenes estudiantes es aún más preocupante, porque cualquier sociedad depende del idealismo, la honestidad y el empuje de sus jóvenes para tener la esperanza de un futuro mejor. Que adquieran liderazgo estudiantil jóvenes maleados, matones y aprendices de corruptos es la peor desgracia que le puede ocurrir a un país.

    Durante las justas y generalizadas protestas estudiantiles de los dos últimos años contra la corrupción de las autoridades universitarias y en reclamo de una mejor enseñanza, la única facultad totalmente ausente fue, precisamente, la Facultad de Derecho, que inclusive se alió sin rubor con las autoridades académicas, que por entonces andaban quemando archivos.

    Cuando pregunté el motivo de esa actitud del Centro de Estudiantes de Derecho, la explicación que me dieron fue terminante: “Es que la mayoría de los alumnos son tan corruptos o más que las autoridades. La Facultad de Derecho se ha convertido en una fábrica de trepadores políticos sin escrúpulos”.

    Dicho sea de paso, esa opinión tan negativa y tajante la expresó, con mucho dolor, precisamente un alumno de Derecho de la Universidad Nacional y, sin duda, episodios como las elecciones del Centro de Estudiantes y el robo de los exámenes la confirman plenamente.

    Si de esa clase de casa de estudios provienen nuestros abogados, nuestros fiscales, nuestros jueces, nuestros camaristas y ministros de la Corte Suprema, no es de extrañar que reine la impunidad y que los más escandalosos y evidentes casos de corrupción, abuso de poder, cohecho, malversación, etc. nunca lleguen a tener un castigo.

    Lo más grave de esta situación es que el sistema político en el que la mayoría de los paraguayos queremos vivir y prosperar como nación se llama Estado de Derecho. Es el derecho, la aplicación de la ley con igualdad para todos, la diferencia fundamental entre una democracia de verdad, eficiente y funcional, basada en el imperio de la ley, y una pseudodemocracia de baja calidad, que instaura el imperio del delito.

    ¿Quieren saber por qué el país no funciona, quieren saber por qué cualquier político se siente autorizado a violar la Constitución y a incumplir las leyes, quieren saber por qué nadie confía en las instituciones, quieren saber por qué hay tanta corrupción impune? La explicación está en la Facultad de Derecho: En esa institución que ni siquiera tuvo el alumnado crítico mayoritario para participar de ¡UNA, no te calles!, se forjan no solo nuestros abogados, jueces y fiscales, sino también la mayoría de los políticos.

    Allí, en las aulas de Derecho, se encuentra como suele decirse el “huevo de la serpiente”; de esa serpiente que tiene los colmillos clavados en el país y está envenenando la vida y la convivencia de los ciudadanos decentes del Paraguay.

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    Publicado por jotaefeb | 16 abril, 2017, 11:48 am
  2. Orangutanes sociales

    Por Marta Escurra

    A veces, es triste asumir que hay cosas que ya no nos conmueven, indignan o emocionan. Ante la evidencia de la reiteración diaria, los actos violentos se normalizan en el imaginario colectivo.

    Golpes, puntapiés, insultos y otros enseres de la violencia pasan ante nuestros ojos en la televisión y en las fotografías de los diarios sin que le dediquemos demasiada atención porque “ya otra vez” hay una garroteada.

    Haciendo autocrítica, pasa casi lo mismo cuando vemos que algunos colegas son víctimas de los abusos de los orangutanes sociales, quienes sin tener más argumentos que los puños y empujones abusan de los trabajadores y trabajadoras de la prensa, como forma de expresar su desacuerdo con ellos.

    Uno de los casos más recientes tiene como protagonista a la colega Antonia Delvalle, quien, a los ojos de sus agresores tuvo la “osadía” de ir a verificar y registrar una denuncia de supuesta quema de archivos en la Municipalidad de la ciudad de San Lorenzo, a cargo Albino Ferrer (ANR, cartista). La colega no pudo terminar su trabajo pues los funcionarios municipales la “invitaron” a abandonar el recinto de una manera muy poco amable: a empellones y gritos.

    En otro caso, dos trabajadores de la televisión (Alejandro López y Gustavo Ávalos) y un reportero gráfico (Juan Agüero) fueron golpeados y obligados a borrar el material gráfico recolectado durante el polémico cierre de campaña de la candidata a presidenta del Centro de Estudiantes de la Facultad de Derecho, Alejandra Vera.

    Así las cosas, la simple intención de corroborar un dato puede convertirse en una actividad periodística de alto riesgo pese a que la Constitución Nacional, en su artículo 28 dice que “Las fuentes públicas de información son libres para todos. La ley regulará las modalidades, plazos y sanciones correspondientes a las mismas, a fin de que este derecho sea efectivo”.

    El caso de Delvalle lo lleva la fiscal Viviana Rivero y hasta ahora no se cuentan con mayores novedades. El otro caso, a cargo de la fiscal Carina Serón, tiene como imputados a Guillermo Cañiza y a Juan Ramírez, estudiantes de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Asunción, por coacción grave.

    En esta ocasión, la violencia tiene nombre de periodistas, en otras son ciudadanos que muy pocas veces tienen acceso a los canales para difundir sus padecimientos. Tanto por los primeros como por los segundos, la situación es grave ya que un Estado que no puede garantizar las mínimas condiciones de trabajo y por sobre todo salvaguardar la integridad física de las personas, es un Estado fallido que nos deja a merced de orangutanes sociales quienes provienen y alimentan, justamente las estructuras estatales.

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    Publicado por Anónimo | 26 marzo, 2017, 11:04 am
  3. La campaña de Sorullo

    Por Guillermo Domaniczky

    Ocurrió hace algún tiempo en la Facultad de Filosofía de la UNA.

    Como todos los años, los movimientos estudiantiles preparaban sus campañas para las elecciones del Centro de Estudiantes. Campañas bastante modestas y artesanales, en las que los propios integrantes de las listas pintaban murales y pasacalles, fotocopiaban afiches y organizaban alguna que otra actividad para recaudar algo de dinero que les permitiese ir solventando los gastos de la campaña.

    Quien conozca esa facultad sabrá que el perfil del estudiante promedio era el de una persona que tenía que trabajar durante el día para poder estudiar por las noches. Y que toda organización de actividades se financiaba a través de alguna “vaquita”.

    Pero ese año había una novedad. Afiches impresos en la mejor calidad, calcomanías de muy buen nivel, pasacalles hechos profesionalmente con letras de molde, volantes de diseño impecable y atractivos trípticos en los que se enunciaban las propuestas de la campaña.

    Todo esto era producto de un nuevo movimiento que irrumpía ese año y pretendía quedarse con la presidencia del Centro de Estudiantes.

    El movimiento tenía como líderes a abogados y militares retirados, gente que por su nivel profesional ya tenía otros ingresos para solventar una campaña.

    Como no podía ser de otra manera, el cierre de campaña fue acorde a las realidades de cada equipo; mientras la perrada organizaba desafinadas peñas y algún que otro bailongo con música puesta por algún amigo de los muchachos, el brioso movimiento apostó fuerte.

    Varios tachos de bebidas con canilla libre y la impactante presencia de un animador de música tropical con su equipo de bailarinas generosamente desvestidas.

    Así, en la misma tarima central en la que la noche anterior se cantaba con melancolía “… y rasguña las piedras, y rasguña las pieeeedras, a mí”, esa noche era escenario de gritos de estribillos dedicados al cornamentoso Sorullo.

    Varios de los más entusiasmados asistentes a aquella fiesta de cierre de campaña prometieron en medio de abrazos a los líderes de ese movimiento su apoyo clave para el día de las elecciones. Y a juzgar por la muchedumbre que lograron reunir los organizadores esa noche, existía una seria posibilidad de que ganen las elecciones.

    Llegó el día D. Cuatro eran los movimientos en pugna. Dos los que disputaron finalmente cabeza a cabeza la presidencia del centro.

    El nuevo movimiento estudiantil quedó último. Cómodo. Con poco más de cincuenta votos. Paupérrimo resultado para tanto derroche.

    La anécdota se sigue hoy contando de tanto en tanto cada reunión, en las que, preocupante característica de la adultez, vamos repitiendo historias con mayor frecuencia.

    Pero la clave de esa elección no estuvo en que los otros movimientos estaban compuestos por querubines, serafines y otros ángeles celestiales, sino en que cada uno de ellos ya tenía un entramado de relaciones que generaba entre sus seguidores una característica de identidad de grupo. Algo que no había logrado este nuevo movimiento que intentó imponer su lógica de campaña.

    La anécdota de aquellas elecciones me vino a la mente al hablar esta semana de las elecciones en Derecho UNA, cuyo resultado ya sabemos. No son nuevos los sorteos de autos, las canillas libres y otros derroches en las elecciones de esa facultad. Los candidatos lo seguirán haciendo porque ese es el estilo que allí les permite ganar una elección.

    La clave está en el electorado. Cuanto mejores y más exigentes electores existan, mejores serán los elegidos.

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    Publicado por Anónimo | 26 marzo, 2017, 11:00 am
  4. Pichones de crack

    Por Alfredo Boccia
    Parecía una buena idea. Total, plata había de sobra. Un cierre de campaña por todo lo alto. Una fiesta fantástica con barra libre de bebidas, lomitos y mucha música. Para que aprendan los sogüetones de la lista rival, que pensaban impresionarlos con Kchiporros, ellos sortearían un auto y pasajes a Camboriú.

    Pero algo salió mal. Bastó con que algunos compañeros corrigieran a unos periodistas demasiado fisgones para que se instale la mala onda. Luego dirían que la prensa se encarnizó con la candidata Alejandra Vera, pero el caso tenía tantos elementos escandalosos que era imposible esconderlo. La hija del zar antidrogas del Paraguay ofreciendo regalos desmesurados en una fiesta ostentosa protegida por matones que ahuyentaban a golpes a curiosos indeseados. Y todo por una elección en un centro de estudiantes.

    Las burlas en las redes sociales se nutrieron de las contradicciones entre ella y su padre. Era falso que hubiera pedido permiso o que hubiera renunciado a la Fiscalía. La desvincularon porque faltaba al trabajo sin justificación alguna. Para peor, la ostentosa Ale fue acusada de haber usufructuado una beca universitaria destinada a estudiantes insolventes.

    Mientras desde la Policía se quejaban de su irresponsabilidad por no avisar que habría una fiesta multitudinaria, de modo a prever la seguridad correspondiente, desde la Municipalidad anunciaban una multa por realizar sorteos sin haber pagado el canon de la Comuna. Hasta eso salió mal, porque el que ganó el auto ni siquiera era estudiante de la Facultad y hasta se dio el lujo de expresar que personalmente estaba en desacuerdo con la utilización de esos métodos para conseguir votos.

    Cuando parecía que ya todas las catástrofes habían ocurrido, una fiscala decidió denunciarla por soborno electoral, un delito que la expone a la cárcel. Es que el artículo 280 del Código Penal es claro: “El que ofreciera, prometiera u otorgara una dádiva u otra ventaja a otro para que no votara o lo hiciera en un sentido determinado, será castigado con pena privativa de libertad de hasta cinco años o con multa”.

    ¿Debería estar preocupada la candidata? En absoluto, lo máximo que podría pasarle es que tanto bochorno le reste algunos votos. Por el momento está recibiendo muestras de solidaridad y de lealtad de muchos estudiantes. Es que desde hace más de medio siglo la Facultad de Derecho de la UNA es un antro muy particular. Patio trasero de la ANR, refugio de pyrague y politiquillos vividores del Estado en el pasado, es hoy la puerta de entrada a fiscalías, juzgados y reparticiones diversas del Poder Judicial. ¿O cree usted que tenemos esta Justicia corrupta por mera casualidad? El sorteo del auto y la agresión a periodistas solo fueron pequeños excesos de estos pichones de crack. Espere verlos con el título de abogado y admirará su verdadero esplendor.

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    Publicado por Anónimo | 25 marzo, 2017, 7:29 am
  5. ¿Por qué somos así?
    Por Pablo Noé

    Por eso no sorprende que las comentadas fiestas de clausura de campaña electoral en el Centro de Estudiantes de Derecho UNA, por citar el caso más mediático de la semana, haya tenido esas características. Está en nuestra esencia este tipo de razonamiento, en donde se destaque la ostentación por encima de un razonamiento que pueda acompañar algún debate, para construir un pensamiento desde uno de los estamentos ausentes más importantes de la sociedad: la universidad.

    A veces los paraguayos somos difíciles de entender. Por la forma de actuar, por nuestras reacciones, por nuestra conducta y principalmente por la manera en la que construimos nuestro ser profundo, nuestra esencia. Es cierto, la fuerza de la religión Católica hace que la pobreza se ensalce como un valor apreciado por la comunidad, solo que nunca nos pusimos a analizar a profundidad que aquella pobreza de la que se habla es la de un espíritu humilde, y no la económica.

    Esa diferencia que en texto es sutil, pero que en esencia es fundamental, hace que midamos de manera totalmente equivocada una de las cuestiones transversales de la religión más impactante en nuestro país, con las consecuencias conocidas. Se percibe a la acumulación de dinero como un mal, sin analizar la forma en la que una persona pudo haber obtenido ese caudal económico.

    Que se obtengan recursos no es ningún problema, siempre y cuando los mismos fueran obtenidos de manera honesta. Lo que tiene que ver con la solidaridad y la coherencia de vida, en un medio de tanta pobreza, es otro factor que se requiere de un estudio radicalmente diferente a lo que se plantea en estas líneas, y no es objeto de comentarios, porque sería desviar a un tema que no es el fin de este razonamiento.

    Por eso no sorprende que las comentadas fiestas de clausura de campaña electoral en el Centro de Estudiantes de Derecho UNA, por citar el caso más mediático de la semana, haya tenido esas características. Está en nuestra esencia este tipo de razonamiento, en donde se destaque la ostentación por encima de un razonamiento que pueda acompañar algún debate, para construir un pensamiento desde uno de los estamentos ausentes más importantes de la sociedad: la universidad.
    No se puede despreciar la estructura de nuestra escala de valores. Lejos estamos de aquellos factores que en esencia, tanto filosófica como antropológicamente, son apreciados como valores en sí. Aquí casi no se aprecia la honestidad, la solidaridad, el altruismo. Más que nada buscamos ser letrados, una vía para encontrar el atajo por el que llegaremos a lo que consideramos el éxito, de manera más rápida.

    Así, celebramos que algún amigo, conocido o pariente del amigo del conocido ocupe un lugar donde administre cierto nivel de influencia. En ese instante cumplimos con uno de los razonamientos más contundentes, aquel que nos invita a darle poder al ser humano para conocerlo verdaderamente. En este nivel no solo podemos conocer al “afortunado”, sino al entorno, que se desgañita por entrar al círculo íntimo de privilegios, aunque no más sean unas migajas que caen de la mesa.

    Por eso no sorprende que las comentadas fiestas de clausura de campaña electoral en el Centro de Estudiantes de Derecho UNA, por citar el caso más mediático de la semana, haya tenido esas características. Está en nuestra esencia este tipo de razonamiento, en donde se destaque la ostentación por encima de un razonamiento que pueda acompañar algún debate, para construir un pensamiento desde uno de los estamentos ausentes más importantes de la sociedad: la universidad.

    La manera de construir ciudadanía, en este caso universitaria, se sostiene en el lucro y la prebenda, un escenario para nada diferente a lo que se observa habitualmente en las campañas políticas en distintos sectores sociales. El ámbito político es el más emblemático, pero también se puede ver este esquema en cooperativas, comisiones vecinales, grupos de padres y toda organización en donde haya una disputa de poder.

    El ambiente que se vive en las elecciones de los estudiantes de Derecho de la UNA, finalmente, se transforma en un sitio de referencia para lo que se establece como una forma de entender la construcción de espacios políticos en el Paraguay. La solución, así como una gran parte de los dramas de nuestra sociedad, pasa por la revolución educativa en donde se reposicionen los valores como el norte a seguir.

    Mientras sigamos exaltando la pobreza y destacando la plata como el fin último de nuestros actos, todo seguirá de mal en peor. Debemos entender esta premisa y trabajar para cambiar. Es justo y necesario.

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    Publicado por Anónimo | 24 marzo, 2017, 9:51 am
  6. La tierna podredumbre
    Por Miguel H. López

    Hace mucho –desde la dictadura stronista– que la Facultad de Derecho UNA es un feo síntoma de retrocesos democráticos y jurídicos.
    Más allá de las artimañas discursivas que sus exponentes esgrimen, tratando de entronizarse como la encarnación de los principios y valores de una sociedad democrática, en convivencia equilibrada con justicia y paz, en el fondo trasunta meros actos de chapucería y mal remedo de juristas respetables y honestos.
    Salvando siempre las excepciones que hay, para evitar que todo esté perdido, esto se traslada, lamentablemente, a la población de estudiantes que en un alto porcentaje reproduce los vicios del modelo y los de sus cuestionables y cuestionados maestros: jueces, fiscales, ministros de Corte y abogados de pasillo.
    El abuso de poder, la vulneración de la regla, el desprecio hacia el derecho de los demás y la transgresión aviesa de códigos y leyes, porque la prepotencia, el autoritarismo y la petulancia –hasta de clase– pueden más que la dignidad de los otros, son las constantes. Todo de la mano de las prácticas prebendarias, autoritarias y del che la amandáva de los dirigentes del Partido Colorado –partido de Gobierno– que se instaló hace décadas en DUNA e hizo de ella una plataforma de operación, provocando perjuicios de diversos niveles a la sociedad, al país y sus instituciones.
    El abogado –que sale– es el auxiliar de la Justicia, muchos incluso llegan a la judicatura, a la legislatura y al Poder Ejecutivo. Es el que tiene en sus manos lograr que la aplicación de la norma sea justa, ecuánime y equitativa. Sin embargo, mirando la administración de Justicia en el país, lo que se ve no es halagüeño: corrupción, injusticia, venalidad, estelionato, etc.
    Entonces, esto de la candidata al Centro de Estudiantes –Alejandra Vera, hija del ministro de Senad, Hugo Vera– cuyo movimiento regó de alcohol su campaña y rifó automóvil, pasajes, etc., en el cierre, donde sus operadores golpearon a periodistas y destruyeron cámaras, no es un dato menor; constituye la síntesis de lo que ocurre: la perversión de las cosas, con antecedentes y cómplices.
    La trastienda del asunto es aún más truculenta. Un centro estudiantil no tiene incidencia real en esferas de decisión. Entonces, ¿por qué tanta parafernalia y acciones casi de vida o muerte? Por lo que mueve. Por la red de relaciones que genera –con el poder político y económico, con magistrados, con autoridades académicas, el tráfico de toda laya, etc.– y por la cercanía de las elecciones generales de 2018.
    No significa que no ocurran cosas similares en otras facultades, pero en Derecho es donde hacen de la injusticia casi un asunto de culto…

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    Publicado por Anónimo | 23 marzo, 2017, 9:21 am
  7. Lamentable acción de futuros abogados al transgredir la ley
    Varios desagradables episodios que involucran a alumnos de la Facultad de Derecho de la UNA ponen en entredicho la educación brindada a los futuros abogados, justamente quienes deben velar por el respeto a la ley. Empleados públicos y operadores políticos que se apropian irregularmente de becas para estudiantes insolventes, mientras apelan a millonarios recursos, como sortear autos en su campaña electoral, hasta patoteros que agreden a periodistas por evidenciar sus reprochables conductas componen la oscura faceta de una facultad que parece más una seccional partidaria antes que una casa de altos estudios. Una situación que debe ser enfrentada y revertida por el sector más digno del propio estudiantado.
    Desde la época en que la dictadura stronista intervino en las universidades, la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) arrastra el oscuro signo de mantenerse muy politizada y ser manejada por sectores políticos del Partido Colorado y de estructuras de poder vinculadas al propio Poder Judicial, que impiden su buen desarrollo académico.
    Mientras en otras universidades se han dado importantes cambios, principalmente generados por los propios alumnos, como la gran movilización #UNAnotecalles, que se inició en setiembre de 2015 y logró derribar a gran parte de una claque corrupta y autoritaria que manejaba el Rectorado de la UNA y varias facultades, o la más reciente movilización en Ingeniería UNA, que tras varios meses de paro estudiantil y docente logró recuperar su autonomía, sin embargo, la Facultad de Derecho se ha mantenido imbatible ante los vientos de renovación, por más que un sector del estudiantado, todavía minoritario, ha demostrado conciencia y voluntad de luchar por una universidad mejor.
    En estos últimos días, sin embargo, se han conocido lamentables episodios protagonizados por un sector dominante del estudiantado de Derecho UNA, que nuevamente ponen en entredicho el tipo de educación que se brinda a los futuros abogados, justamente quienes deberán velar por el respeto y cumplimiento de la ley y la búsqueda de la Justicia.
    Un primer caso que generó indignación es el derroche de recursos que promovió la estudiante Alejandra Vera, candidata a presidenta del Centro de Estudiantes de Derecho UNA, con respaldo del movimiento de la ANR vinculado al presidente Horacio Cartes, además hija del ministro de la Secretaría Nacional Antidrogas (ANR), Hugo Vera, que realizó su cierre de campaña con una gran fiesta bailable con barra libre de tragos y cerveza y el sorteo de un auto y un pasaje de ida y vuelta a Camboriú.
    La indignación se hizo aun mayor, al trascender que Vera, además de cobrar salario como funcionaria pública, fue beneficiada con una beca para estudiantes insolventes en su facultad, junto a varios otros alumnos que también son funcionarios públicos y operadores políticos.
    Pero la situación se volvió más grave cuando, en la noche del martes, seguidores del movimiento de Alejandra Vera agredieron cobardemente a periodistas de Telefuturo y Última Hora, cuando estaban sacando fotos del momento en que introducían bebidas alcohólicas al acto de cierre de campaña electoral de la estudiante. Un caso que ya está en manos de la Justicia y esperamos merezca una eficaz investigación y justa sanción.
    La crisis de la Facultad de Derecho UNA debe ser enfrentada y revertida por el sector más digno del propio estudiantado, en busca de una mejor educación, libre de injerencias partidarias, que beneficie a toda la sociedad.

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    Publicado por Anónimo | 23 marzo, 2017, 9:19 am
  8. Manejos mafiosos que se copian

    Por Marcos Cáceres Amarilla

    El caso de la candidata a presidir el Centro de Estudiantes de Derecho UNA, Alejandra Vera, en cuyo cierre de campaña el pasado martes, como si fuese normal, se sortearon un auto, pasajes a Brasil y, de yapa, agredieron a trabajadores de prensa por la osadía de filmar y tomar fotos, expuso ciertos manejos mafiosos que se naturalizan por ser una línea que baja de los círculos de poder político vigente.

    Vera es del equipo oficialista, directamente vinculada al cartismo. Su padre es nada menos que el ministro de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) Hugo David Vera, con lo cual este episodio salpica de lleno al Gobierno.

    Dado que la candidata estudiante se negó a revelar de dónde salieron el auto y los pasajes para el sorteo y la canilla libre de cerveza, habilita a pensar que los regalos bien pudieron ser el aporte de un narco o un político (adjetivos que no se excluyen uno al otro). Además, la presencia de matones, dispuestos a garrotear a cualquiera que molestase o preguntase demasiado, revela que estos personajes no se andan con vueltas y se saben impunes.

    Episodios de menor cuantía en un país serio hubiesen motivado un escándalo de proporciones. No es un dato menor que la hija de un ministro vinculado directamente al combate al narcotráfico ostente poder y capacidad de derrochar dinero, sin sentirse obligada a dar explicaciones.

    La Facultad de Derecho UNA se ha ganado cierta fama de ser el semillero de futuros altos funcionarios públicos. Desde hace años, es habitual que las elecciones en esa casa de estudios sean vinculadas directamente a la interna del partido oficialista, sin excluir la influencia de dirigentes de otros partidos políticos, de los ministros de la Corte Suprema y de los mismos profesores.

    Por la forma en que llegan estos “representantes” a sus cargos en el Centro, se comprende que luego entiendan que pelear por los intereses de sus compañeros consista sobre todo en hacerles favores para obtener mejores calificaciones, becas aunque no las necesiten, influencias para tener salarios en la administración pública sin tener que trabajar y una larga lista de despropósitos que consideran “normales” ya que ellos mismos llegaron de manera torcida al espacio en que están.

    Se sabe además que haber sido presidente del Centro de Estudiantes, o al menos haber pasado por ese organismo como dirigente, es algo que se ostenta en el currículum de quienes quieren acceder o escalar posiciones en la estructura del gobierno. Como también lo es, en otro nivel de la estructura política, haber sido presidente de seccional. Ese es un dato clave que debe incluirse en los formularios cuando se pretende trabajar en Itaipú, Yacyretá u otras instituciones del Estado.

    La conducta que ya desde ahora exhiben estos estudiantes, futuros auxiliares de la Justicia, no hace sino repetir lo que hacen algunos dirigentes con cargos a nivel nacional. El ejemplo que tienen los jóvenes es que todo vale para capturar el poder, incluyendo recurrir a la práctica del soborno. Como si nada malo hubiese en eso.

    Lo peor es que la impunidad y la poca condena social que tiene esta clase de comportamiento hace que se sientan habilitados a realizarlos sin ningún rubor, a la vista de todos, como muestra lo ocurrido en la UNA.

    Muchos creían que, al dejar atrás la dictadura, se abandonarían automáticamente muchas prácticas que caracterizaron a esa época nefasta. Evidentemente, eso no será posible mientras personas averiadas sigan llegando a espacios de poder, con el aval de sus padrinos y protectores.

    La falta de reacción de las autoridades y dirigentes que, uno cree, deberían preocuparse en evitar dar la imagen de que no les importa y no están dispuestos a cambiar este estado de cosas, revela que solamente la gente, con sus denuncias o su movilización, podrá poner freno a la prepotencia, el autoritarismo y los hábitos mafiosos que exhiben algunos personajes.

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    Publicado por Anónimo | 23 marzo, 2017, 9:17 am
  9. Vergüenza todo lo que se destapa con las elecciones en la Facultad de Derecho. Pura corrupción en el vecindario. Por suerte los agresores estudian para defender la ley (?) Guillermo Cañiza fue imputado en 2015 junto a “Aquiles” Báez por tirar piedras a hinchas del Olimpia. En 2014, por incidentes en el Defensores. En Derecho UNA constantemente prostituyen a la universidad. Debería volver la decencia alguna vez. La seccional debe estar fuera de las aulas. La universidad debería ser el espacio del debate, la producción científica y la divulgación de conocimientos. La academia no es un circo. Sí para ganar un centro de estudiantes sortean un auto lo que será la disputa por controlar al personal docente y el presupuesto de Derecho. Si hubiesen repartido libros y no cerveza, los “estudiantes” de Derecho seguidores de la señorita Vera habrían usado la razón y no los puños. Acá empieza decadencia y derrumbe moral de abogados. Luego del golpe/89 se pensaba que solo eran generaciones de gente grande pero se repite. Siempre fue así politizado pero disfrazado, hoy ya no tienen un grano de dignidad ni la políticos ni los alumnos. Las nuevas generaciones son peores, cada vez es mas decadente la moral y ética.
    Sorteo de un auto y vandalismo en campaña para centro de estudiantes de Derecho confirma que la justicia local está podrida desde su semilla. Dádivas por voto es delito electoral no excarcelable… hija del zar antidrogas!. El problema: no se enseña con el ejemplo. No se hace verdadera “Universidad”. La política, mal entendida, se impone a la razón. Estudiantes… no queres ver cuando se reciban, dónde irá a parar el Paraguay. Anoten nombres de los agresores, en un futuro cercano serán flamantes Fiscales y/o Jueces. País con flaca memoria.

    El problema no es la política en la universidad, es más, debería ser la cuna del debate político. El problema es el control partidario Y casi siempre triunfan los que están dispuestos a hacer todo para ‘llegar” y les termina encantando. Y no es difícil entender xq Derecho-UNA es tan ‘politiquera’. Uno de los poderes del esta hace base ahí. Ministros de corte, jueces, fiscales. Es influencia pura, quien tiene peso en los ‘pasillos del palacio’ para destrabar algunas cosas, tiene buena espalda para el mundo político. Hermosa es la carrera derecho, una lástima que atrae tanta gente manchada de corrupción e ignorancia. Los estudiantes de la UNA deben estar agradecidos por el privilegio de estudiar además con dinero aportado por toda la ciudadanía.

    La importancia de quedarse con el Centro “la puerta de entrada a la mafia judicial”
    En DerechoUNA
    -No existe concurso docente
    -Becas se entregan por cuoteo
    -Se cambian notas
    -Injerencia partidaria. Critican la superpoblación de alumnos en Derecho UNA. Eso es consecuencia de los “semestres probatorios” que permiten que cualquiera ingrese. Es consecuencia de la “democratización” de la universidad y la eliminación del puntaje mínimo requerido para el ingreso, impulsada por quienes hoy lo critican. Genios (y oportunistas que tratan de llevar agua a su molino)

    Cómo quiero ver el promedio de calificaciones de estos próceres que pugnan por controlar el Centro de Estudiantes de DerechoUNA. Capaz que es bueno. Con el tema de los “orales” tomados por profesores correligionarios, se ponen todos 5. Aunque las calificaciones no son parámetro, se sabe que el 80% del estudiantado pasa copiando, además según el esquema que están denunciando, los profesores son más “agradables” con los que están en la rosca. Lo que tenés que ver es quiénes son sus padrinos políticos. Son de la escuela del stronismo. Estos son evangelizados para el autoritarismo en sus casas y se titulan en DerechoUNA. Aunque ahora con la transición democrática, todos los partidos están metidos en el proselitismo de la Facultad. No es exclusividad de uno solo. la idea es ganar adeptos en la Justicia, para futuros cajoneos y miradas para otro lado… simple y sencillo. Por eso tenemos la justicia que tenemos. Estos pichones de delincuentes son los que llegan a jueces y fiscales. Aquí se forman los dirigentes del país. Sólo queda quemar todo y empezar de nuevo. Desde abajo…

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    Publicado por Anónimo | 23 marzo, 2017, 9:16 am
  10. Lo que sucede con las elecciones del Centro de Estudiantes de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), es una muestra de lo mal que andamos en el país en materia de civismo. Sucede que en una simple elección de autoridades de estudiantes, se dilapidan millones de guaraníes pensando única y exclusivamente en ganar como de lugar y no lo que tendría que ser fundamental en estos casos de justas electorales la proposición de propuestas e ideas que sirvan a la institución y al país. Estos centros deben ser las fraguas en donde se acrisolen las ideas y el pensamiento de una juventud inquieta y vanguardista que marque el camino a toda la nación para la recuperación ética y moral de la república.
    Sucede que una de las candidatas Alejandra Vera, hija del ministro de la Senad, Hugo Vera, tendría[L1] como padrino al propio Horacio Cartes. No encontró nada mejor que “premiar”, el apoyo del sector del estudiantado que lo respalda sorteando un vehículo cero Kilómetros y un pasaje al exterior de viaje de vacaciones, lo que muestra como se degrado estos procesos que debieran ser una fiesta cívica juvenil en donde el fervor y el idealismo debieran de florecer como atributos principales de cada uno de los participantes y no esta artera y miserable practica de asistir a las elecciones y concentraciones políticas solamente si reciben gratificaciones o se les brindan refrigerios y bailantas a cada paso. Ale Vera habrá gastado más de 130 millones (de guaraníes) en su campaña proselitista”, informaron entendidos.
    La pregunta que muchos se hacen es porque se recurren a estas altas erogaciones económicas, para conseguir cargos donde aparte del honor de liderar el Centro de Estudiante de estas casas de altos estudios, no existen otras gratificaciones posibles. Estos cargos deben servir para que los jóvenes ejerciten cualidades de dirigentes en gimnasias democráticas y en gerenciamientos de conflictos universitarios a favor del estudiantado, no en la práctica miserable de la compra de voluntades de compañeros estudiantes envileciéndolos con prebendas con estas prácticas malsanas que deben ser erradicadas de las aulas de la Universidad Nacional de Asunción más pronto que tarde para que el agua vuelva a su curso normal.
    Qué triste, saber que estos hechos son fagocitados o patrocinados por los gobernantes, ministros y políticos del primer anillo del poder para respaldar posiciones hegemónicas para dominar estos centros y estos institutos de altos estudios que deben ser como la usina del pensamiento y las nuevas ideas en los distintos campos del quehacer nacional, si coaptamos la capacidad de discernimiento y la libertad de los estudiantes de votar por sus convicciones particulares si fagocitamos lo más ruin o mezquino que puede albergar el alma humana, que clase de ciudadanos estará formando las Universidades, cuáles serán los valores que el día de mañana tendrán como norte sus egresados, que modelo de sociedad podremos construir con profesionales que se formaron en la vida cívica en un ambiente de corrupción y servilismo.

    Andrés Granje

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    Publicado por Anónimo | 23 marzo, 2017, 9:14 am

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