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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Humillación

La afrenta que el Ejército del Pueblo Paraguayo infringe a la sociedad nacional no tiene nombre, nunca en nuestra historia, ni durante el par de cruentas guerras internacionales que hemos librado como nación, fuimos tan humillados como en esta década y medio del reinado del terror y la barbarie en la zona de influencia de este grupo, que se da el tupé de tener a cuatro ciudadanos secuestrados, Edelio Morinigo, por casi tres años de cautiverio, en tanto el ganadero Concepcionero Félix Urbieta, el ultimo, ya lleva más de tres meses plagiado, sin que las fuerzas de seguridad pudieran hacer nada por devolverlos al seno de sus hogares y terminar este largo calvario para sus familiares.
En efecto, las guerras internacionales y especialmente el primero que soportamos, la de la triple alianza, el gran genocidio de un pueblo en América Latina, mostró la bravura de una nación convencida de la justicia de su lucha que se entregó con patriotismo al largo martirio que lo llevó a su exterminio , sin claudicar, enhiesto y digno, con un heroísmo sin par, valorado inclusive por sus adversarios y las demás naciones civilizadas, que admiraron el coraje y la dignidad sin par del pueblo paraguayo. También en la guerra del Chaco, la bravura y la valentía del soldado guaraní fueron los factores determinantes de las sucesivas victorias logradas en el campo de batalla, ante un adversario que le superaba claramente en cantidad de tropas y armamentos.
En este tiempo los integrantes del “glorioso” Ejército Paraguayo, la policía nacional y la SENAD, integrados en la Fuerza de Tarea Conjunta, (FTC), no puede dar con 30 efectivos de un ejército irregular, con precaria formación guerrera, diseminado por un territorio no muy grande, este grupo que no termina de ocasionar flagelaciones y humillaciones al pueblo paraguayo al punto que obligó a integrantes de la colonia de Menonitas de Río Verde a realizar donaciones de alimentos no perecederos a pobladores humildes de la región norte, que salvo honrosas excepciones, recibieron complacidos estos víveres en una degradante actitud, que muestra el alto grado de postración moral y económico por los que atraviesa el campesinado paraguayo.
La repartición de víveres se hizo públicamente, se informó por los periódicos, se filmó y fotografío cuando los camiones realizaban el reparto sin que los agentes de la FTC, interviniera a pesar de que existe una ley de impedir que los familiares negocien con los secuestradores, una claudicación de esta magnitud de los órganos de seguridad, no existió jamás en nuestra historia, se apartaron para no intervenir, reconociendo implícitamente su completa incompetencia para combatir a esta fuerza irregular, eso no lo esperábamos, ni nos merecemos los paraguayos. Ni se merece nuestras Fuerzas Armadas. Por eso hablábamos de la afrenta sin igual a que nos somete este grupo de forajidos que causan el terror y la inseguridad al pueblo, en tanto el prestigio de las Fuerzas Armadas está en su punto más bajo gracias a las erradas políticas programadas desde el gobierno nacional para el combate al EPP.

Andrés Granje

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Acerca de jotaefeb

arquitecto jubilado, hoy "hurgador" de la filosofía de vida, de las cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

4 comentarios en “Humillación

  1. Resultados

    El fin de semana, la noticia que trajo alivio a la población fue el anuncio de la liberación del joven Franz Wiebe, que estaba secuestrado en poder del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP). Tanto el ministro del Interior, Tadeo Rojas, como el presidente Horacio Cartes, fueron centros de las críticas, porque al conocerse las noticias se ufanaron por la liberación.
    La ciudadanía reaccionó indignada, a sabiendas de que desde la asunción de Horacio Cartes al poder, el Estado paraguayo destina un multimillonario presupuesto para el mantenimiento de las inservibles Fuerzas de Tarea Conjunta y que durante este gobierno; como nunca el grupo criminal tuvo un fortalecimiento sin precedentes. Es así que en plena zona, supuestamente controlada por las FTC, el grupo de delincuentes tiene secuestradas a tres personas y sigue cometiendo atentados y profiriendo amenazas y extorsiones.
    No se tienen noticias de que se desarrollen tareas de búsqueda de los secuestrados, ni siquiera algún atisbo de la posibilidad de captura de los líderes de este grupo delictivo que humilla a la población paraguaya.
    La zona, supuestamente “bajo el control” de las Fuerzas de Tareas Conjuntas, sigue siendo una de las más inseguras del país y es donde siguen operando organizaciones criminales. ¿Cuál es el resultado que puede presentar ante la ciudadanía el gobierno de Cartes en estos más de tres años en el poder, en cuanto al combate contra el EPP? Todavía resuena en el recuerdo de los paraguayos aquella frase de Cartes, en su discurso de asunción cuando prometía que “no le marcarán la hoja de ruta” los grupos criminales. Con esta premisa, se le brindó todo el apoyo necesario y los recursos para eliminar el problema. Sin embargo, como nunca el EPP está más fortalecido, ahora burlándose inclusive de la misma figura del presidente. Durante la era Cartes, el EPP ha perpetrado 13 secuestros, asesinó a 13 civiles, 11 militares, ocho policías y ha realizado 42 ataques.
    La ciudadanía está esperando resultados concretos: la liberación con vida de Edelio Morínigo, Abraham Ferh y Félix Urbieta, y que los responsables de todos estos crímenes perpetrados y que tuvieron en ascuas a la sociedad paraguaya, respondan ante la justicia por sus actos. Más que discursos y promesas y declaraciones en redes sociales, la ciudadanía está esperando resultados.

    http://www.vanguardia.com.py/2017/02/28/resultados/

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    Publicado por jotaefeb | 28 febrero, 2017, 9:58 am
  2. El EPP sigue marcando la agenda y derrota al Gobierno

    Con el momento político que vivimos, ya resulta ocioso recordar la promesa que hiciera Horacio Cartes el 15 de agosto de 2013: “El EPP no me va a marcar la agenda”, pues el grupo criminal lo sigue haciendo, doblegando a la muy bien presupuestada Fuerza de Tarea Conjunta (FTC). Es evidente que el presidente no ha sabido cumplir esta promesa. Y en este exacto momento de la coyuntura, él permanece inmune a la realidad, con la idea fija de lograr la reelección presidencial. Ahora, en un nuevo capítulo de la derrota del Gobierno, el EPP ordena a ganaderos la entrega de carne a indígenas. Con esta y otras acciones los delincuentes están poniendo de rodillas a esta parte del país y las autoridades siguen sin reaccionar.
    Franz Wiebe era menor de edad cuando fue secuestrado por el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) y cumplió la mayoría estando en cautiverio. Para liberarlo, como ya se hizo costumbre, hubo exigencias que tuvo que formalizar la comunidad a la que pertenece el joven.

    Después de cumplidas las exigencias, el grupo criminal anunció que lo liberaría en un periodo de cinco días. El EPP cumplió exactamente el plazo. Mientras el país suspiraba entre el alivio y la felicidad al ver al joven nuevamente en el seno de su familia, los integrantes de la Fuerza de Tarea Conjunta observaban como meros espectadores de una obra en la que ellos apenas aparecen como parte del público.

    Es entendible que los operativos de seguridad -que se supone, despliega la FTC- no puedan ser dados a conocer públicamente. Pero la lógica marca que los resultados de los mismos sí deben ser visibles. Sin embargo, no es así, el éxito no llega, pese a la inversión de ingentes recursos.

    El secuestrado más joven del EPP fue dejado en libertad a tan solo 20 kilómetros de su vivienda, en la zona de la estancia Torovevé, en la colonia Río Verde de Santa Rosa del Aguaray.

    Su liberación se dio exactamente en la misma zona donde fue secuestrado siete meses antes. La falta de efectividad de la Fuerza de Tarea es notoria, mientras que el EPP se moviliza manteniendo un completo dominio del escenario en el Norte del país.

    El fracaso también se puede traducir en cifras: el 69,2% de los secuestros ocurrieron durante el periodo actual. Entre los gobiernos de González Macchi y Cartes hubo un total de 13 secuestros, 9 de ellos pertenecen a la era Cartes. En este momento, tres personas siguen secuestradas: el suboficial de policía Edelio Morínigo desde hace 970 días; Abrahán Fehr, 571 días y el ganadero Félix Urbieta, 136 días.

    Y, en un nuevo capítulo de la infamia, el Ejército del Pueblo Paraguayo a través de una nota exige al dueño de la estancia Torovevé –donde fue liberado Franz– la entrega de carne a cuatro asentamientos de comunidades indígenas colindantes con la propiedad de Pedro Galli, titular de la Asociación Rural del Paraguay, filial San Pedro. El pedido fue entregado por el recientemente liberado Franz Wiebe.

    Con estas acciones, el grupo criminal no solamente le sigue marcando la agenda al Gobierno de Cartes, lo peor es que le sigue derrotando en una zona donde la ausencia del Estado es más que notoria, y donde es el EPP quien establece las reglas y manda lo que hay que hacer. Los pobladores que viven en la zona de influencia del grupo armado tienen derecho a vivir y trabajar en paz. Es hora de exigir al Gobierno una acción más decidida.

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    Publicado por jotaefeb | 28 febrero, 2017, 9:35 am
  3. El EPP humilla a la gente trabajadora

    Mientras el presidente Horacio Cartes y los senadores Fernando Lugo (Frente Guasu) y Blas Llano (PLRA) se confabulan contra la Constitución para satisfacer sus respectivas ambiciones de poder, la banda criminal Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) mantiene en sus garras a cuatro secuestrados: el policía Edelio Morínigo desde el 5 de julio de 2014, el colono menonita Abrahán Fehr desde el 8 de agosto de 2015, el joven menonita Franz Wiebe desde el 27 de julio de 2016, y el ganadero Félix Urbieta desde el 12 de octubre, también del año pasado.

    Si las víctimas sufren el dolor inmenso de estar privadas de su libertad y del trato con sus seres queridos, los familiares que los aguardan cada día se ven sometidos a la crueldad de su ausencia, y como si ello no bastara, son obligados a humillarse y pedir dinero prestado para pagar el rescate exigido por los desalmados. Pero la iniquidad no termina aquí: también son forzados a comprar y distribuir provisiones en grandes cantidades a comunidades indígenas y campesinas de Sargento Félix López o Puentesiño (departamento de Concepción), colonia Río Verde (San Pedro), Yasy Cañy (Canindeyú) y Guahory (Caaguazú), aunque en algunas ocasiones indígenas y campesinos rechazaron dignamente la obligada donación. ¡Qué triste espectáculo constituye ver a colonos menonitas, cuya vida está dedicada al trabajo, compelidos por los marginales a cumplir una tarea como si fuesen delincuentes purgando una condena!

    Esta es la deprimente realidad que se vive en vastas zonas de los citados departamentos, donde la prolongada ausencia del Estado permite enseñorearse a grupos violentos como el EPP, abigeos y marihuaneros.

    En efecto, lo ocurrido y lo que viene ocurriendo desde hace más de dos años y medio, en el caso de Edelio Morínigo, agravia a quienes creen que la dignidad humana debe ser respetada a toda costa. La banda criminal también se burla del Presidente de la República, ofreciendo 5.000 guaraníes por su “captura”, pero es inútil gastar palabras para repudiar el cínico escarnio inferido a quien no se respetó a sí mismo al ignorar la palabra empeñada en torno a la reelección presidencial, o con relación a los grupos violentos como el EPP. Mucho más ofendido debe sentirse el pueblo paraguayo ante la incapacidad gubernativa de poner fin a una prolongada actividad delictiva, que desde 2013 hasta la fecha ha provocado nada menos que doce secuestros y treinta muertes, entre civiles, militares y policías.

    Los 1.200 miembros de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), creada bajo el actual Gobierno, son incapaces de derrotar a dos decenas de delincuentes, que no operan precisamente en medio de extensos bosques ni altas montañas. Conste que esa fuerza militar-policial encima ya ha insumido más de setenta millones de dólares, provenientes de los bolsillos de quienes tienen derecho a ser protegidos en su vida, en su libertad y en sus bienes.

    Las actuales preocupaciones del Presidente de la República son del todo ajenas al sufrimiento de los secuestrados y de sus familiares, reflejado hace poco en las lágrimas que corrían por el rostro de la esposa de Félix Urbieta el día del cumpleaños del ganadero, o en la manifestación realizada por los padres de Edelio Morínigo frente a la Comandancia de la Policía, antes de volver a sus casas con las mismas promesas de siempre.

    Está visto que la angustia y la zozobra de muchas personas de bien, sobre todo de las que viven en el norte de la Región Oriental, no figuran en la agenda de quienes deciden sobre la marcha del país. Sumidos estos en la politiquería y en la corrupción, lo que hoy más les importa en particular es consumar una violación constitucional para seguir en el poder.

    Ante la brutal indiferencia de los gobernantes hacia el drama que sufren nuestros compatriotas del norte, el EPP no tiene por qué inquietarse. Quienes sí tienen bastantes motivos para ello son los que se ganan el pan con el sudor de la frente y anhelan vivir en paz y en libertad. Resulta que la seguridad interna está en manos de ineptos y de ladrones, en los diversos niveles de responsabilidad. De ellos solo cabe esperar palabras huecas, porque sus intereses no coinciden con los de las personas decentes.

    La imagen de gente trabajadora cumpliendo órdenes de los facinerosos agavillados en las mismas narices de la fuerza pública hiere la sensibilidad de la gente de bien, mientras el presidente Horacio Cartes y sus principales colaboradores tienen otras prioridades: conseguir la reelección y endeudar más al país.

    Los penosos hechos referidos enseñan que la reelección pretendida debe ser repudiada, no solo por ser inconstitucional, sino porque ya sabemos lo que nos espera si es que las actuales autoridades continúan en el poder: mayor inseguridad, y cada vez más compromisos financieros para el país, imposibles de pagar, que recaerán sobre nuestros hijos y nietos.

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    Publicado por jotaefeb | 25 febrero, 2017, 8:02 am
  4. “Estamos atentos”

    Es lo que declaró a un noticiero de la televisión un ministro del gabinete cuando fue consultado sobre la odisea de cuatro familias paraguayas que ven diluirse las esperanzas de rescatar con vida a sus seres queridos capturados por la banda criminal que opera en el norte de la región Oriental con total desparpajo.
    Si todo lo que puede hacer el Gobierno, único poseedor de la fuerza legal disuasiva, es “estar atento”, estamos en serios problemas. De nada sirven hasta ahora los miles de millones de guaraníes invertidos enarmamento, transportes acorazados, sistemas de comunicación y logística para mantener una fuerza operativa que parece no saber hacer otra cosa que dar palos de ciego. Una decena de facinerosos provistos de armas robadas –algunas de ellas a la pomposamente denominada Fuerza de Tareas Conjunta- expone a un constante ridículo a las Fuerzas Militares y a la Policía Nacional, golpeando donde y cuando se les antoja, matando, secuestrando y extorsionando sin piedad alguna las veces que les viene en gana. Tan impune es su accionar que hasta se permiten el lujo de producir videos, fotos y material escrito con exigencias de rescates multimillonarios y proclamas tan estúpidas como criminales. Con mucho menos que eso, fuerzas de seguridad en serio han seguido el rastro, capturado o eliminado a criminales desde que el 11 de setiembre de 2001 el mundo entero se convirtió en escenario del terrorismo indiscriminado.

    Cuando el 7 de enero de 2015 terroristas islámicos atacaron el semanario Charlie Hebdo y mataron a 13 personas, Francia entró de inmediato en “alerta escarlata” y 48 horas más tarde los autores del atentado caían abatidos a balazos. Aquí, simples delincuentes que se autodenominan “guerrilleros” operan diariamente, y desdehace 10 años, ante las narices de la fuerza destacada para neutralizarlos sin que hasta el momento se haya hecho otra cosa que atrapar a sujetos sin ningún valor estratégico. Los principales jefes siguen en libertad, dominando el escenario, ordenando accionesa las familias de los secuestrados e imponiendo su ley a fuerza de tiros y de bomba cazabobos, nunca mejor empleado este último calificativo.

    Es hora de que el Gobierno decida seriamente qué hacer con este verdadero “grano en partes pudendas”. Si todo lo que puede hacer hasta ahora es “estar atento”, va siendo hora de solicitar ayuda a otros gobiernos que sí saben cómo proceder en estos casos. Lo exigen las cuatro familias paraguayas que viven sobre ascuas esperando en cualquier momento malas noticias. También lo demandan las decenas de hogares que lloran a sus seres queridos asesinados tras ser secuestrados, o emboscados y muertos por el hecho de integrar la fuerza disuasiva desplegada en forma tan inútil como peligrosamente negligente.

    No es suficiente “estar atentos” al accionar de la banda criminal que ya debe figurar en los récord Guinness por mantener secuestradosaños enteros a sus víctimas, jugando un “mortal kombat” continuo del que siempre salen airosos. Hace falta algo más. Pero parece que a la fuerza represiva se le acabaron las ideas. A los otros, en cambio, les sobran.

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    Publicado por jotaefeb | 24 febrero, 2017, 9:49 am

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