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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Dolorosa realidad

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Acerca de jotaefeb

arquitecto jubilado, hoy "hurgador" de la filosofía de vida, de las cosas cotidianas y trascendentes.

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6 comentarios en “Dolorosa realidad

  1. Economías incompatibles

    Un argentino que recorría los centros comerciales de Santiago de Chile, entrevistado por la televisión, fue tajante cuando el periodista le preguntó si estaba haciendo turismo o iba de shopping.Leer más…“Aquí todo vale de un tercio a la mitad que en la Argentina. Estoy llenando la canasta escolar y de paso hago un poco de turismo”. Un ejemplo extremo pero que sirve para explicar con claridad las profundas incompatibilidades entre las economías del Cono Sur. ¿Cómo se explican estos fenómenos de profunda disparidad en precios del consumo? Una forma de averiguarlo es analizar la estructura tributaria, la logística y el peso del costo laboral.

    Un automóvil económico cuesta en Argentina US$ 12.000 mientras que en México apenas supera los US$ 5.000, en Chile ronda los US$ 8.000 y en Brasil está ligeramente por encima de los US$ 10.000. Tomando los componentes y sus precios de origen, un vehículo debería tener precios equivalentes a escala continental y no oscilar de un 30 a un 120% de diferencia según el país. Los más caros son Argentina y Brasil. En el primero, los costos logísticos pueden componer hasta el 23% del precio final mientras que la presión tributaria agrega otro 48%. La Unión Industrial Argentina respondió al desafío de Mauricio Macri de “ser más eficientes” con un misil directo: Que el Estado argentino mejore la infraestructura vial y portuaria y que reduzca la carga impositiva.

    Un bróker de granos y oleaginosas decía que “sigue siendo más caro mandar una carga de granos deTucumán a Rosario que de ahí a China.

    El flete camionero argentino es un 150% más caro que el norteamericano y 70% más alto que el brasileño. En la formación de precios, el Estado tiene mayor o menor peso según los modelos que se apliquen. Argentina, que tiene una compleja, vasta y extremadamente onerosa red de programas sociales,va a la cabeza con un conjunto de tributos que, según el rubro, puede llegar a un 48% del precio de góndola. Así se comprende que un jean de marca que en nuestro país puede costar hasta US$ 70, en Argentina llegue a los US$ 90. O que un celular de alta gama por el que aquí se pide unos US$ 700, en Argentina valga US$ 1.100. Más dramático aún: mientras un productor de manzanas recibe veinte centavos de dólar por kilo en su finca, en un supermercado de Buenos Aires llega a dos dólares y medio. Un 48% de ese precio final lo componen los distintos impuestos.

    Con estos pronunciados desfasajes de costos de producción y precios finales, la producción argentina ha quedado por completo fuera de competencia y en Brasil, muchos industriales han preferido buscar un desahogo siquiera temporal en el bajo “costo Paraguay” que los anima a migrar. Así, de las 54 nuevas plantas industriales radicadas entre 2013 y 2015, 48 son brasileñas según reportaba un informe del MIC. Y se anuncia para este año otros cuatro grandes emprendimientos a confirmar.

    La economía tiene reglas inflexibles y el populismo descontrolado se paga caro. Mientras hace un par de años los paraguayos inundaban Posadas y Clorinda para comprar más barato, hoy se produce el fenómeno inverso. En el Paraguay, nada ha cambiado. En Argentina, Macri sacó las alfombras al patio y las está sacudiendo con gran energía para librarse de lo que ocultaron bajo ellas. Lecciones que nos llegan de aquí nomás, de la otra vereda y que debemos estudiar con atención.

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    Publicado por jotaefeb | 2 marzo, 2017, 12:00 pm
  2. Imagen positiva
    01 Mar 2017

    En las últimas semanas hemos visto cómo y de qué manera los distintos medios de la región, e incluso de Europa, han dedicado profusas notas periodísticas para elogiar la expansión económica y el buen andar de los números macros del Paraguay.

    Prestigiosas publicaciones de la región como El Mercurio de Santiago de Chile, Folha de São Paulo, El País de Montevideo o publicaciones hispanas se han hecho eco de aspectos como el auge de la construcción, el crecimiento del sector de las maquiladoras o de la fiabilidad de las inversiones que se realizan en nuestro país.

    Razones para ver de manera distinta al país son varias, aspectos que van desde la estabilidad monetaria así como una política fiscal con menores tasas impositivas, lógicamente son atractivos para las inversiones.

    Sin dudas, que gracias a la imagen que hoy goza el Paraguay, nuestra nación se ha puesto en la mira de los inversores y por esta exposición que cada vez más son las empresas argentinas, brasileñas, uruguayas, españolas e inclusive asiáticas que invierten en el país en áreas y ámbitos tan diversos como gastronomía, bienes inmobiliarios, emprendimientos agropecuarios, hoteles e industria liviana.

    No cabe duda de que la consolidación de nuestra economía, gracias al sostenimiento de políticas claras y contundentes que se han dado en los últimos 15 años, han posibilitado tener hoy la imagen positiva que goza el Paraguay de cara a las demás naciones, por encima de grandes economías como la brasileña o la argentina.

    De todas las virtudes que otorgan los grandes números de nuestro país, y que arranca elogiosos conceptos en las distintas notas periodísticas, el punto más importante es el referido a la confianza en la inversión. Este aspecto es fundamental, ya que esta es una apuesta segura, y con garantía de rentabilidad, esa confianza es la que respalda la labor realizada por las autoridades económicas en cuanto a generar un clima de negocios favorable.

    Sin dudas, que gracias a la imagen que hoy goza el Paraguay, nuestra nación se ha puesto en la mira de los inversores y por esta exposición que cada vez más son las empresas argentinas, brasileñas, uruguayas, españolas e inclusive asiáticas que invierten en el país.

    No es fácil construir una imagen saludable en el exterior. De hecho, durante muchos años, el Paraguay estuvo relegado en el interés de los inversionistas extranjeros, precisamente por falta de seguridad jurídica o por carecer aspectos resaltantes a nivel macroeconómico. Pero hoy, el Paraguay goza de una de las economías más estables y competitivas de la región, lo que le da previsibilidad y sustento al inversor.

    Y estos aspectos –que no siempre son valorados positivamente en el país– tienen enorme consideración fuera de nuestras fronteras, ya que muestra que haciendo bien los deberes en políticas públicas se puede promover una bonanza económica que es hoy la envidia de los países vecinos.

    A diferencia del vecindario, el Paraguay tiene una macroeconomía que está en orden, su deuda en relación al PBI no es significativa, y el déficit que posee es tratable. No caben dudas de que se tienen que hacer algunas precisiones y ajustes, como el referido al gasto corriente para lograr que resten recursos para gastos de inversión, pero aún con estas medidas nuestro país está hoy mucho mejor preparado que hace unos años. Al saber conducirse en medio de las turbulencias internacionales, nuestro país está mejor posicionado y ha logrado generar confianza para que aún con escasez de fondos públicos sea capaz de seducir a la inversión privada.

    Hay que insistir en más reformas de tal suerte a fortalecer lo ya logrado hasta aquí, y en este sentido los organismos multilaterales han mostrado las recetas que hay que sostener para continuar creciendo.

    Es un orgullo que mientras otros países nadan en el mar de la incertidumbre y tienen que salir a golpear las puertas de las inversiones, al Paraguay los inversores llegan por su cuenta.

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    Publicado por jotaefeb | 1 marzo, 2017, 8:29 am
  3. ¿No querés pio?
    28 Feb 2017

    Por Esteban Aguirre

    Si usted es paraguayo, vive en Paraguay o alguna vez pasó 15 minutos por este hermoso país de verdes árboles, un cielo de azul particular, la tierra colorada e ideas de colores divididos, tal vez (probablemente sí o sí luego) haya tenido la gloriosa oportunidad de escuchar el existencial y humoroso análisis fatalista que el paraguayo se hace ante la presencia de medidas de exageradas proporción, sea tamaño, peso, distancia, altura, no importa, el fatal existencialismo es el mismo. Suena algo así:

    (Dato No menor: En toda observación el observador codea en las costillas al amigo/a, vocifera una especie de breve sonido de serpiente escrita “Ssst!” y le dice con los ojos bien abiertos…).

    Ante la presencia de un objeto muy grande. Por ejemplo, una gran piedra al borde de una cantera.

    –¿No querés pío que se te caiga?

    Ante la presencia de una persona de voluminoso perfil. Por ejemplo, la colosal entrada, casi en cámara lenta, de un hombre o una mujer de gran tamaño mientras van subiéndose al colectivo.

    –¿No querés pío que te pise?

    Ante la inminente presencia del vértigo. Por ejemplo, parado al borde del puente Remanso, mirando al agua directo a los ojos.

    –¿No te querés pio caer?

    Ante el desafío de alguna extrema temperatura, sea frío o calor. Por ejemplo, tiritando al borde del amanecer de un lago casi congelado por el breve invierno mañanero del campo.

    –¿No querés pio que te empujen?

    Si bien la lista se puede extender hasta volver a encontrarnos con el editorial del diario, creo que cubrimos todos los aspectos necesarios para poder dimensionar el alcance de este casi mortal y constante análisis existencial. Sea peso, altura, tamaño o temperatura, el paraguayo encontrará la manera de convertirlo en una inminente muerte, solo protegido por el humor del “¿No querés pio que te pase?” y la suerte de no ser tan tonto –o– de saltar, caerse, empujarse y/o dejarse ser arrollado por el objeto de gran volumen en cuestión.

    ¿Será que la misma lógica se origina de una línea de pensamiento forjado a base de haber vivido bajo una idea tiránica por tantos años? ¿A esperar lo peor viviendo dentro de lo que me dicen que es mejor?

    Como cansa la idea de no ser genuinamente libres por más de 30 años y vivir un libertinaje hipócrita que aún deja una resaca sobre nuestra forma de ver el mundo. Un mundo dentro de donde Paraguay simplemente simboliza una gota de agua en el mar, pero que gran –y ojalá refrescante– gota de agua significa para todas las personas que habitamos este país que pareciera de otro planeta, hasta el color de su tierra rinde tributo a la noción de que hay vida en Martes.

    ¿Qué pasaría si, por un momento, jugásemos con la idea de alimentar esa misma pregunta, existencial “No querés pío…” y le diésemos un final de oración positivo?, una óptica más feliz por así decirlo. Alimentar posibles y esperanzadoras nociones como:

    –¿No querés pio que construyamos una bicisenda y celebremos el andar del ferrocarril con un deporte sano?

    –“¿No querés pio si probamos de que la yerba mate o ilex paraguayensis obtenga un

    lugar dentro del Arca del Gusto y logremos rescatar esta especie que tanto

    representa de nuestra historia?”.

    –¿No querés pio agarramos una moto y recorremos todos los barrios de Asunción

    para dejar un registro fotográfico de lo hermoso de lo desconocido?

    –¿No querés pio reactivamos el centro proponiendo un desarrollo urbanístico a través

    de la ocupación de espacios públicos por sus ciudadanos, se puede llamar plan CHA

    o qué?

    –¿No querés pio tratamos de comer en comunidad armando una tertulia

    gastronómica el primer lunes de cada mes, en donde con un vaso en la mano y un

    plato en la otra, el celular queda en el bolsillo y la comunidad empieza a dialogar

    amablemente, al menos una vez al mes?

    –¿No querés pio logramos que se legalice la marihuana y Paraguay entre a ser

    competitivo en el desarrollo de material de construcción, textil y farmacéutico

    convirtiéndose en la primera gran industria del Hemp del planeta tierra?

    –¿No querés pio probamos hablar en vez de tirarnos sillas?

    Ahora que pienso, muchas de estas conversaciones ya están encaminadas (tal vez a la de las sillas le falte un poco de tiempo) muchas de ella tal vez simplemente no tengan la lupa correspondiente situada encima. Con la merecida atención que merecen estas maravillosas ideas que están transformando este país que poco a poco empieza a creer en otro color. En el color naranja de la industria creativa, un espacio que poco a poco suma la mente de obra a la mundialmente renombrada mano de obra paraguaya, que hace tiempo necesitaba –para ser redundante– una mano.

    La idea de constantemente preguntarse “¿No quermes pio…?” a mi me parece más que

    saludable, ahora, eso sí, creo que la manera en que cerramos ese retórico cuestionamiento define nuestro grado de inteligencia y empatía hacia el país que en primavera se viste, verdaderamente, de todos los colores.

    ¿No querés pio ver si brindamos o que?

    ¡Salú!

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    Publicado por jotaefeb | 28 febrero, 2017, 9:43 am
  4. El otro lado de la moneda

    El último 15 de febrero, asistida por el obstetra que la acompañaba y al cabo de tres horas de viaje, una mujer dio a luz a un par de gemelos en una deslizadora. Se dirigía con su marido a Concepción, donde iba a ser internada en el Hospital Regional, pues la Unidad de Salud Familiar de Puerto Pinasco, localidad de siete mil habitantes en la que reside, carece del equipamiento necesario para realizar operaciones de cesárea. Con tal motivo, el ministro de Salud Pública y Bienestar Social, Antonio Barrios, anunció que el médico Daniel Gómez –quien personalmente operó el motor de la lancha– será reconocido por su “comportamiento heroico” y que “se le ha puesto una mirada al Chaco”, aunque no pudo precisar la fecha en que la citada Unidad de Salud contará con una lancha-ambulancia, acaso porque su ministerio, que arrastra una deuda de 90 millones de dólares, tiene “muchos problemas presupuestarios”.

    Este es el pobre Paraguay, saqueado desde hace largas décadas por unos gobernantes ineptos y ladrones, es decir, un país en el que el calamitoso estado de la sanidad obliga muchas veces a las parturientas de las zonas fronterizas a pasar al Brasil o la Argentina, o a las del Chaco a surcar durante horas el río Paraguay para ser atendidas en una capital departamental, o trasladarse en avión hasta Asunción para salvar su vida.

    Quienes cada día hacen gala de un “comportamiento heroico” son, por supuesto, los médicos y las enfermeras que carecen de insumos, de medicamentos o de instrumental quirúrgico suficiente, pero también aquellos compatriotas, como los de la Región Occidental, que se aferran al terruño, sabiendo que están expuestos a sucumbir, tanto a causa de una enfermedad como de un alumbramiento.

    Así sobreviven en el interior muchos compatriotas ante la indiferencia de los presidentes, ministros, legisladores, gobernadores, intendentes, concejales y otros altos funcionarios. Los presidentes de seccionales y los candidatos a serlo se acuerdan de sus compueblanos solo en épocas de elecciones, y les llevan víveres y algunos medicamentos, pero luego, “si te he visto no me acuerdo”. ¿Para qué? Resulta que estos mandamases, sus familiares cercanos y sus paniaguados tienen mucho dinero y pueden hacerse atender en sanatorios privados caros, gracias a sus sueldos, a sus dietas y a la corrupción en la que suelen estar inmersos, por lo que la salud pública les importa un bledo. Se dan la gran vida a costa de los contribuyentes y de los servicios públicos: viajan por el mundo en misiones oficiales y se desplazan en lujosos vehículos 4×4 movidos con combustible del Estado, sin privarse de secretarias privadas bien rentadas. Residen en un mundo idílico muy distinto al de la generalidad de sus conciudadanos.

    En este mismo contexto, los datos macroeconómicos podrían ser muy buenos, pero no inciden en nada en el mundo habitado por esa madre de Puerto Pinasco, no porque esos datos sean irrelevantes, sino por la mala calidad del gasto público, que prioriza a una abundante clientela política parásita empotrada en el Presupuesto nacional, en vez de atender las verdaderas necesidades de la población.

    Vale la pena preguntar, ¿para qué se crearon, por ejemplo, las Gobernaciones, si no van a atender las necesidades de sus respectivas jurisdicciones? ¿Dónde está el fruto de la descentralización del país si una parturienta del Chaco debe ser traída a Concepción para dar a luz? ¿No les preocupan estos detalles a los gobernadores de Boquerón, Presidente Hayes y del Alto Paraguay? ¿No tienen vergüenza ante esta clase de situaciones que con frecuencia se presentan en sus jurisdicciones? Se ignora, por ejemplo, que el gobernador hayense Antonio Saldívar (Alianza Pasión Chaqueña) y el intendente pinasqueño Pedro Ramón Recalde (ANR) hayan urgido alguna vez al ministerio del ramo y al Congreso para que la Unidad de Salud Familiar sea equipada como corresponde. Sería ilusorio también confiar en que los diputados por Presidente Hayes, Fernando Nicora (PLRA) –que habita en una lujosa mansión en Lambaré y no sabemos qué tiene que ver con el Chaco– y Óscar Núñez (ANR), se inquieten por la salud de los pobladores de ese departamento, sobre todo considerando que hoy tienen más que nunca otras prioridades, como la reelección inconstitucional para seguir contando con impunidad en sendos procesos penales.

    Tenemos así un Paraguay de dos caras como una moneda: una muestra los dramas sanitarios, educativos y de infraestructura que sufren los pobladores de amplias zonas lejanas del país, y la otra, la opulencia que exhibe la llamada clase dirigente en Asunción y en las capitales departamentales, que muestra una ciega insensibilidad, y ejerce el poder solo para disfrutar de él y llenarse las faltriqueras.

    En demasiadas regiones del país como en el Chaco, los servicios públicos brillan por su ausencia. Estas desdichas continuarán mientras los pobladores no se decidan a organizarse para expulsar de sus cargos, mediante sus votos, a los funcionarios insensibles, inútiles y corruptos, impuestos por los capitostes de los partidos políticos y que merced a las listas sábana les hacen elegir como sus “representantes”.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/el-otro-lado-de-la-moneda-1569055.html

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    Publicado por jotaefeb | 28 febrero, 2017, 9:26 am
  5. Caprichos

    Por Benjamín Fernández Bogado
    Uno de los peores consejeros –poco analizados entre nosotros– lo constituyen esas decisiones que se toman dominados por la irracionalidad de la conducta, pero que permiten ejercer el poder sobre algo que finalmente resulta incluso perjudicial para el que lo hace. “Ajapo hese la che capricho” resume en jopara el sentido de esa manera de ver las cosas y las decisiones equivocadas y perjudiciales que se toman muchas veces. Esta lucha por el remanido tema de la enmienda encierra mucho de esa ilógica conducta en la que han caído todos los presidentes desde el 2002, fecha en que se podía modificar la Constitución.

    Lo hizo el caprichoso Nicanor, a quien se le advirtió el error de ser candidato de la ANR al tiempo de ser presidente y el deseo de buscar por el atajo de la enmienda la modificación del artículo constitucional que lo impedía, o el ser candidato a senador sin renunciar. Surgió Lugo como abanderado contra ese capricho y ahora sorprendentemente con su grupo sostiene lo opuesto 10 años después. Caprichos del poderoso y demostración de poder y ausencia de razón que no admite el menor menoscabo a su condición de tal. Luego terminan por admitir sus errores, pero después del grave daño que infligieron a las normas, las relaciones y a la democracia en su conjunto.

    Los caprichosos son tan temibles y dañinos como los envidiosos, mediocres o torpes. O tal vez encierren esos mismos conceptos en ese déficit congénito de carácter que parece dominar nuestras conductas desde Francia, que por caprichoso se perdió la oportunidad de conocer a un sabio de talla mundial como Bonpland, a quien metió preso primero y desterró después. O López, que no entendió la relación de fuerzas y el lugar que el Paraguay tenía antes de someterlo al holocausto de la Guerra Grande. Caprichosos aquellos que mienten, calumnian, difaman o intrigan. En democracia parecen contenidas esas fuerzas, pero en dictadura son capaces de acabar con la vida y haciendas solo para sostener la vileza e injusticia de sus caprichos.

    Lo tiene el hombre rico o el pobre. No hay distingos en eso. El primero paga cuando quiere, no cuando debe. Hay algunos personajes acaudalados que fueron protagonistas de la política criolla donde cobrarlos era un acto sujeto a humillación. “Te pagaré cuando quiera, no cuando vos los desees” era su frase favorita. Está el otro que priva de una servidumbre de paso simplemente guiado por un capricho personal baladí, que se justifica en alguna acción sin aparente importancia protagonizada por la víctima o pariente de ella. No mide ni le importa la gravedad de su capricho. Este se impone siempre sobre la razón.

    Dicen algunos que el haber ganado de mano en este juego de naipes entre tahúres, de presentar un proyecto de enmienda y rechazarlo para evitar que lo hagan desde el Ejecutivo, ha llevado al capricho del presidente de forzar la enmienda a como sea para satisfacer el deseo personal de “no dejar pasar semejante humillación”.

    Las debilidades de carácter y la ausencia de valorar gestos de grandeza nos han hecho prisioneros de los caprichosos que contra toda lógica y razón mantienen en vilo a toda una democracia lactante como la nuestra.

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    Publicado por jotaefeb | 27 febrero, 2017, 2:41 pm
  6. Desempleo y mala calidad del trabajo frenan el desarrollo

    Un reciente informe internacional ubica a nuestro país como uno de los países de América Latina con mayor tasa de desempleo. Esto llama la atención teniendo en cuenta que constantemente escuchamos que Paraguay es el milagro latinoamericano dado su largo periodo de estabilidad macroeconómica y de crecimiento del PIB, aun en los últimos años cuando el resto de los países mostraron tasas nulas o negativas de crecimiento. Esta información debe ser debidamente procesada por las autoridades que tienen competencia en el tema y plantear soluciones estructurales.
    Más allá de los indicadores internacionales de empleo, necesarios para realizar comparaciones entre los países, las estadísticas nacionales muestran problemas graves en el ámbito laboral, dando cuenta de que la buena situación macroeconómica tiene dificultades para transmitirse hacia la esfera microeconómica.

    Si bien la tasa de desempleo en la última década ha sido relativamente baja en comparación con otros problemas laborales que afectan a la población en edad de trabajar, el informe de la Organización Internacional del Trabajo pone a Paraguay entre los países de mayor desocupación. La situación se agrava si consideramos que el subempleo y el trabajo informal muestran niveles mucho más altos que el desempleo debido a que, en general, ante la ausencia de un empleo formal, las changas, el trabajo por cuenta propia y las actividades en condiciones de alta precariedad han sido los mecanismos utilizados por la población para garantizar el acceso a un ingreso por mínimo que fuera.

    La falta de empleo –desempleo– y el subempleo –trabajar más horas de lo legalmente establecido sin ganar sueldo mínimo o trabajar menos horas de las que quisiera– afectan a alrededor de un tercio de la población económicamente activa. Si a esto le agregamos otras formas de trabajo precario –sin seguridad social, sin salario mínimo o sin contrato– tenemos que la mayoría de los trabajadores cuentan con empleos de baja calidad.

    Esta situación afecta particularmente a mujeres y jóvenes. En el caso de las primeras, un tercio de los hogares en Paraguay tienen como jefa a una mujer, con lo cual se puede asumir que las deficiencias del mercado laboral impactan de manera directa en el bienestar de las familias.

    Por otro lado, permanentemente se hace alusión a las oportunidades que brinda al país el bono demográfico dada la gran cantidad de jóvenes que hay en este momento histórico. Sin embargo, si estos jóvenes hoy no consiguen un trabajo de calidad, lo que el país les ofrece es un futuro en situación de pobreza y vulnerabilidad, por lo cual el bono demográfico quedó solo en un discurso vacío. La ausencia de empleo y la baja calidad de los existentes limitan la reducción de la pobreza y las desigualdades. La alta prevalencia de estos dos fenómenos, a su vez, obstaculiza la sostenibilidad del crecimiento económico en el largo plazo y las posibilidades del desarrollo.

    Dada la relevancia que tiene el trabajo no solo para conseguir un ingreso sino sobre todo porque dignifica al ser humano y le proporciona autonomía, los datos proporcionados por el informe deben ser analizados por las autoridades que tienen competencia en las condiciones laborales e implementar las políticas para enfrentar los problemas señalados. De otra manera, el discurso del milagro paraguayo en América Latina quedará en eso: un discurso vacío de contenido y resultados.

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    Publicado por jotaefeb | 27 febrero, 2017, 10:30 am

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