estás leyendo...
HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

De las residentas a Teodolina Villalba

No creo que sea un accidente el que se hayan elegido la figura de las residentas y un episodio específico de su historia –la presunta donación de joyas para financiar la guerra– como símbolos del valor de la mujer nacida en estas tierras, y como justificativo para establecerles una fecha de recordación y homenaje.

No me extraña porque son hechos y personajes que se pierden en la mitología del tiempo, una simbología cómoda, lejana y aséptica de esa dura realidad que deben enfrentar la mayoría de las mujeres, un siglo y medio después de la guerra.

Entonces les contamos a los niños en las escuelas que la encarnación del valor femenino criollo son unas pocas damas de alcurnia que entregaron generosamente sus alhajas, y les hacemos escuchar el discurso del Papa repitiendo una y otra vez que la mujer paraguaya es la más heroica y la más gloriosa de América Latina.

Lo que no les decimos es que la palabra correcta no es heroína, sino mártir. No les contamos que por su sola condición de mujer han sido discriminadas, condenadas a la ignorancia, vejadas y convertidas en objeto durante generaciones, y que hoy siguen peleando (las que no han sido condicionadas para aceptar la discriminación como natural) por cuestiones tan básicas como el derecho a estudiar y trabajar en igual condición que los varones.

Esos niños escuchan luego que un obispo considera el acoso de un cura una piedrita de la que no hay que hacer escándalo convirtiéndola en montaña. Escuchan el silencio abrumador y cómplice de buena parte de la academia ante las trapisondas de uno de sus miembros, acosando y hostigando a estudiantes.

En medio de tanta hipocresía tuve la feliz oportunidad de entrevistar a una aguerrida líder social, Teodolina Villalba, a la sazón secretaria general de la Federación Nacional Campesina. Le pregunté cómo alcanzó ese cargo en una sociedad patriarcal y machista. Me dijo que se cansaron de acompañar las luchas y las marchas con sus hijos a cuestas, sin ocupar nunca puestos de relevancia en la organización, salvo garantizar la comida.

Se rebelaron. Les obligaron a crear guarderías en cada asentamiento, y que estas queden bajo cuidado de hombres y mujeres, por igual. Organizaron cuadrillas de mujeres que encaran a los hombres que golpean a sus parejas. Me explicó que, si el victimario quiere permanecer en el asentamiento, es obligado a realizar trabajos sociales, pintando paredes o limpiando baños en las escuelas; y que deben entrar a clases y explicar que están pagando por haber lastimado a una mujer.

Esas acciones la convirtieron en líder.

No me lo creí. ¿Y cómo se consigue eso?, pregunté. Sanción social, me respondió. El hombre le tiene miedo a lo que piensan de él. Si no hay condena social, no importa que se vaya unos días a la comisaría. Es la presión social la que cambia las conductas.

Señales. En el asentamiento campesino el acosador o el golpeador limpia los baños, en la ciudad es un profesor que coquetea, un cura débil ante la carne, una piedrita minúscula que pierde importancia ante la inmortal y aséptica estatua de las residentas.

Por Luis Bareiro

http://www.ultimahora.com/de-las-residentas-teodolina-villalba-n1066037.html

Anuncios

Acerca de jotaefeb

arquitecto jubilado, hoy "hurgador" de la filosofía de vida, de las cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

2 comentarios en “De las residentas a Teodolina Villalba

  1. Un castigo al doctor que no puede callar

    El joven médico Raúl Morel fue noticia en julio de 2015, cuando lo destituyeron por publicar en su muro del Facebook la foto de un anciano indígena de la parcialidad Manjui, en grave estado de desnutrición. Hace un par de semanas volvió a aparecer en los medios de prensa, pero esta vez porque lo volvieron a cesar en la unidad de salud familiar de La Patria, Chaco.

    Él está convencido de que la no renovación de su contrato es por hacer pública la miseria que se enseñorea en varias de las comunidades indígenas que le tocó asistir en su rutina laboral.

    En estos momentos, el doctor está sin empleo y, nos imaginamos, seguramente decepcionado de las autoridades sanitarias que no quieren en sus filas a un médico así, con alta sensibilidad social, que no calla ante las injusticias, y que no duda en apelar a la solidaridad ciudadana en el afán de paliar el vulnerable estado de los indígenas.

    Hallar un médico que quiera servir en una zona como La Patria, Chaco, ya resulta difícil. Quien lo acepta, sabe que el mayor desafío no son el desarraigo ni la precariedad, sino la frustración que produce ver perderse vidas que bien podrían salvarse si las personas estuvieran bien alimentadas, vivieran en mejores condiciones y tuvieran acceso a una asistencia sanitaria integral. Es decir, si para ellas rigieran efectivamente los derechos.

    Con las poblaciones indígenas subalimentadas, arrinconadas y sin perspectivas de futuro, un médico entusiasta, con mirada humanitaria y con la fuerza para llegar hasta los rincones más recónditos del Chaco a fin de atender a un anciano moribundo, es una bendición.

    Pero el Gobierno no lo entiende así. Por eso el Ministerio de Salud lo reemplazó sin llamar a concurso y por la vía de la excepción, alegando faltas administrativas y baja productividad por parte del médico ahora cesado.

    Al escuchar esto, se nos viene a la memoria una foto del doctor realizando una instalación eléctrica en el local de la unidad de salud familiar. Una muestra de su actitud todoterreno y de que no paraba.

    ¿Cómo no valorar a personas así en una zona del país donde las poblaciones indígenas ni siquiera son aún sujeto de devolución de derecho?

    Morel no pertenece a la élite de médicos que egresan de las facultades de Medicina tradicionales del país. Profesionales que ni remotamente se plantearían iniciar su carrera en medio de poblaciones profundamente marcadas por la exclusión y en puestos de salud ahogados de carencias.

    El doctor de esta historia real es de los que fueron a formarse en Cuba y hasta ahora son subvalorados en el país.

    El joven médico seguramente hallará trabajo y superará la injusta situación que le toca vivir. Pero el abandono y el hambre en las comunidades de La Patria, que denunció él, seguirán mientras la respuesta del Gobierno sea tratar de ocultar la realidad.

    Por Susana Oviedo

    http://www.ultimahora.com/un-castigo-al-doctor-que-no-puede-callar-n1064995.html

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 27 febrero, 2017, 2:25 pm
  2. Fabricar nuestra propia prótesis

    La historia del agricultor de Alto Paraná que se fabricó su propia prótesis para así seguir caminando y poder trabajar es también la de muchos otros valientes anónimos. Gracias a los medios de comunicación y las redes sociales nos hemos enterado del caso de Carlos Ortiz Vera. Pero estamos seguros de que son muchas más las personas que luchan contra la adversidad y con sus propias manos salen adelante.

    Es casi seguro que el haber llegado al extremo de tener que amputarse la pierna fue una medida que podía haberse evitado. Muchos paraguayos y paraguayas ven agravado su estado de salud por no tener acceso a un servicio de salud básico y eficiente. Innumerables son los ejemplos de compatriotas que por algo prevenible o tratable con sencillez finalmente mueren o pierden una parte de su cuerpo, pues no tienen médicos y hospitales donde acudir.

    Pero es igual de numeroso el ejemplo de compatriotas que a pesar de tener la salud quebrantada o el cuerpo amputado, siguen adelante con su día a día. No pueden darse el lujo de rendirse. Muchos, como el ingenioso Carlos, se las arreglan y fabrican para su propia prótesis. Nada sofisticado, sin materiales caros, sin cumplir normas de la ingeniería prostética ni de la OMS, solo algo de lo que tenía a mano, más unas pinzas, martillo y mucha fuerza de voluntad. Evidentemente no salió una prótesis de la cual Robocop sentiría envidia, pero sí un artefacto que le permitirá seguir caminando sobre esta tierra.

    Esta actitud es la que el Paraguay debe imitar como país. Estamos cojeando por habérsenos descompuesto varios miembros. Hemos hecho las cosas mal, muchas veces por culpa nuestra, pero más aún por culpa de nuestros gobernantes, y eso nos ha llevado a situaciones extremas de amputación. Pero debemos sacarnos el Carlos Ortiz Vera que todos llevamos adentro, levantarnos y caminar. Fabricar nuestra propia prótesis y, aunque no sea tan buena, erguirnos orgullosos y seguir tirando.

    Debemos reiterarlo. Muchos son los hombres y mujeres que lo han hecho y lo siguen haciendo hasta hoy en esta tierra de históricas inequidades. De lo contrario, ¿qué más puede explicar el hecho que nos mantengamos en pie? Tantos miembros amputados y sin embargo acá estamos. De ellos debemos aprender para nunca desfallecer.

    Pero hay algo que debemos agregar. Algo que muy poco hemos intentado y que cuando lo logremos habrá menos amputaciones, menos necesidad de fabricarnos prótesis. Debemos luchar por nuestros derechos, como por ejemplo los puestos de salud y médicos. Si nuestros gobernantes se aprovechan de nosotros y esquilman nuestros derechos, entonces debemos votar más a conciencia y no con fanatismo. Debemos convertirnos en ciudadanos. Ese es el otro gran esfuerzo que aún poco hemos satisfecho.

    Por Sergio Cáceres

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 27 febrero, 2017, 2:23 pm

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

impresos ✓

abcCOLOR

ULTIMA HORA

LA NACIÓN

EXTRA

POPULAR

CRÓNICA

5días

Archivos

estadistas ✓

  • 1,036,521 visitas
Follow PARAGUAY PÉICHANTE on WordPress.com
A %d blogueros les gusta esto: