La inestabilidad política preocupa al empresariado nacional

El 13 de febrero, la Federación de la Producción, la Industria y el Comercio (Feprinco) hizo llegar a los tres Poderes del Estado una nota en la que expresa su preocupación por los hechos políticos actuales. La entidad empresarial cree que este tipo de situaciones “inevitablemente produce efectos sociales y económicos” y exhorta a los actores políticos a que superen sus diferencias para cumplir con sus deberes constitucionales. Señala, además, que el Estado no puede funcionar sin la Ley del Presupuesto General de la Nación y subraya la necesidad de que la democracia sea respetada. Al mismo tiempo, condena que “los responsables del Estado no ajusten sus actos a lo que impone la Constitución” y “antepongan sus intereses personales a los nacionales”, para concluir subrayando que “las decisiones políticas deciden la suerte de un país”.

Esta elocuente nota se suma a otras declaraciones del empresariado en torno a los sucesos que mantienen en vilo a la ciudadanía, y que derivan de la pretensión ilegítima de gobernantes y políticos ambiciosos de torcer la Constitución para aferrarse al poder o para volver a él. En efecto, el 28 de octubre de 2016, el presidente de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), Eduardo Felippo, declaró que el intento de reelección presidencial distrae la atención de cuestiones más importantes y que “la alternancia es lo mejor”; el 9 de diciembre de 2016, la Cámara Nacional de Comercio y Servicios de Paraguay emitió un comunicado bajo el título “La discusión de la reelección nos desgasta y pone en riesgo el país”; seis días más tarde, el Centro de Importadores del Paraguay (CIP) expresó, “en defensa de la institucionalidad democrática”, su “más absoluto rechazo” a dicha iniciativa que “altera la convivencia pacífica”.

Estas oportunas manifestaciones del sector empresarial, que coinciden con lo señalado en enero por la agencia financiera internacional Bloomberg en cuanto al posible impacto económico del debate en torno a la reelección presidencial, desmienten la creencia del Banco Central de que “normalmente el empresariado se aísla del ruido político”. Sin embargo, el sector empresarial ya había emitido opiniones similares cuando Nicanor Duarte Frutos y Fernando Lugo intentaron también inconstitucionalmente el rekutu, de modo que no es ninguna novedad que hoy se pronuncie sobre una cuestión que nos interesa a todos. Los empresarios no viven aislados de la sociedad. Al contrario, viven integrados en ella, y está muy bien que compartan las inquietudes de sus conciudadanos en lo que hace a los aconteceres políticos.

Por lo demás, no puede resultarles indiferente producir bajo un régimen dictatorial o bajo uno democrático, bajo uno en el que se respeta la Constitución o bajo otro en el que es violada para satisfacer ambiciones personales o de grupos. La previsibilidad en materia económica depende de la seriedad de los actores políticos. ¿Qué se puede esperar, en términos más concretos, de un gobernante que renuncia públicamente a promover su reelección debido al rechazo de amplios sectores de la ciudadanía, y que poco después se lanza frenéticamente a una campaña para conseguirla a toda costa? Es lógica, entonces, la preocupación del sector empresarial, pues, como bien lo señala la Feprinco, las decisiones políticas determinan el destino de un país.

Si el empresariado ya está preocupado ahora por el impacto que tiene desviar la atención de los verdaderos problemas nacionales para anteponer campañas políticas, ya puede preverse lo que vendrá si los actuales impulsores del rekutu atropellan la Constitución y consiguen su objetivo: este año y en 2018, el Paraguay se convertirá en un agitado campo de batalla política, en el que los recursos humanos y materiales del Estado estarán completamente dirigidos a promover las candidaturas del oficialismo colorado y sus compañeros de ruta. Serán otros de los tantos “años políticos” que ya conocemos, que se despliegan en detrimento de la producción y del erario.

En el deteriorado ambiente que se perfila, puede preverse también que se vivirá una tensión constante entre diversos sectores de la ciudadanía, ambiente poco propicio para el trabajo y la producción.

Los principales responsables de este despropósito son el presidente Horacio Cartes y el expresidente y senador del Frente Guasu Fernando Lugo, apoyados por el senador liberal Blas Llano y sus seguidores. Con toda seguridad, este ominoso panorama no va a pasar desapercibido para quienes tienen en vista al Paraguay como futuro destinatario de sus inversiones. A eso se agrega que estamos también con un peligro cierto de “default” o cesación de pagos, provocado por el irresponsable endeudamiento del país realizado por el Gobierno de Horacio Cartes, quien en sus pocos años de gestión ha hipotecado este país, y se está a punto de tirar por la borda el ambiente de inversión y desarrollo que ha venido conociendo el Paraguay desde hace más de una década, cuya exclusiva paternidad quiere atribuirse el actual Gobierno.

Todos los habitantes de este país deben estar en alerta máxima para defender con todas sus fuerzas las conquistas democráticas, y rechazar a quienes quieren volver a las oscuras épocas de las “reelecciones” de Alfredo Stroessner.

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/la-inestabilidad-politica-preocupa-al-empresariado-nacional-1566318.html

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9 comentarios en “La inestabilidad política preocupa al empresariado nacional”

  1. El daño no es solo constitucional

    Por Edwin Brítez

    Que decida la gente es un proyecto que, además de buscar la consolidación en el poder de un grupo de personas, causará serio daño al ordenamiento constitucional del país y al principio democrático de ejercer el control del poder, pero además perjudica –ya mismo– a la economía del país, con las consecuencias lógicas de ello en el sector social.

    Cuando se desata una situación de inestabilidad, hay señales visibles de incomodidad o deterioro, pero también hay signos imperceptibles. Los más visibles son, por ejemplo, la corrida de ahorristas, escasez de productos de consumo en la góndolas, quiebras de empresas y bancos, desempleo, entre otros. Como los indicadores macroeconómicos funcionan bien hasta ahora en nuestro país, según los economistas, especialmente si se los comparan con los de otros países, la beligerancia política no tendría por qué afectar al desempeño económico de la nación.

    La deducción lógica sería entonces que al no haber corrida ni escasez; por qué preocuparse de lo que ocurre en la política, teniendo en cuenta el principio de que si el estómago no reclama, no hay de qué preocuparse. Es cuando salen a aflorar los signos imperceptibles de los problemas económicos como resultado del inestable ambiente político.

    Pongamos atención en la postura de los gremios empresariales criticando la situación de inestabilidad política que se crea con la persistencia del oficialismo y de sectores de la oposición por imponer la reelección presidencial, además de criticar la irresponsabilidad de la cúpula política de empujar al país hacia un probable escenario de confrontación. Ellos están viendo algo aún imperceptible: la probabilidad de situaciones que nos perjudicarán a todos basada en decisiones postergadas, aplazamientos, demoras, interrupciones, descontrataciones, cambios en la toma de decisiones, etc.

    En los pronunciamientos de los gremios empresariales se deslizan justamente los indicadores imperceptibles del daño a la economía que produce la politiquería criolla. Uno de ellos es el que menciona Feprinco al destacar que las decisiones políticas son las que definen la suerte del país, sacando a relucir de esta manera que la mala decisión política que habrá de tomarse en materia de torcer la Constitución incidirá en el futuro del Paraguay, con pronóstico reservado.

    Los inversionistas, los empresarios y los financistas son personas que planifican puntillosamente los pasos que habrán de dar con el fin de obtener rentabilidad, expandir sus negocios y provocar el reparto de los beneficios en el sector social. Por consiguiente, un estado de inestabilidad, de incertidumbre y riesgo, es el peor escenario que pueda existir para el desempeño eficiente de sus actividades.

    En un país, como el nuestro, con un Estado exageradamente intervencionista, que lejos está de hacerlo con criterio de una ética de solidaridad, es una verdadera alerta que los empresarios rompan la tradicional comodidad del silencio y el statu quo para enfrentar al socio poderoso que concreta la mayor parte de las compras y servicios del sector privado.

    No se puede decir que la voz del empresariado sea la voz política de una oposición disfrazada, primero porque se supone que el empresariado ahora está en el poder, o por lo menos uno de ellos está a cargo. Además, no existe otra candidatura presidencial por la cual el empresariado se haya inclinado como para pensar que lo hace de manera interesada para favorecer a “su” candidato.

    Los empresarios, igual que los políticos, saben que cuando un gobierno trata de forzar el marco constitucional es porque existe una agenda oculta para el futuro, que no obstante resulta evidente: trabajar por un proyecto personal y grupal que inevitablemente será excluyente y, por ende, desequilibrante y perturbador de las leyes de la economía de mercado.

    No lo dicen, pero intento interpretar en los mensajes de la Feprinco, UIP, Cámara Nacional de Comercio y Servicios, Centro de Importadores, ADEC y otros que existe un fundado temor de la producción, la industria, el comercio y las finanzas de que detrás de la reelección con una candidatura impopular se esté dibujando un todavía difuso populismo en ciernes, como para sostener un modelo a base de más deudas, más impuestos y más corrupción, tal como aconteció en otros países del continente. Si no es así, espero la desmentida de los gremios empresariales.

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  2. El zoo-i-lógico o la injusta decisión de volver a cazar al cazado

    Había una vez una ciudad enclavada en la selva, donde vivían animales de manera libre pero desordenada, no había posibilidad de que se pudiera salvar su hábitat sino a través de un mínimo orden por lo que las autoridades de la ciudad convocaron a los animales del bosque para organizarse y aportar a los gastos de mantenimiento.

    El jefe de la comunidad propuso hacer un zoológico invitando a los libres animales del bosque a ingresar a un cómodo lugar de exposición con todas las comodidades, servicio de profesionales veterinarios y biólogos que atenderían sus necesidades, a cambio de que el trabajo de ellos se limite a ofrecer un espectáculo para los visitantes, de quienes se obtendrían los fondos necesarios para mantener las condiciones de vida de los animales del Zoo.

    El acuerdo parecía bueno: hacer lo que cada animal haría en la libertad de la selva dentro de un predio limitado como espectáculo pero con el compromiso de recibir a cambio alimentos, asistencia veterinaria, sanitación y mantener un espacio suficiente, era de buenas a primeras una buena negociación.

    Transcurrieron los primeros años y la gente se sumó a la iniciativa, concurría al zoológico y los animales desde sus jaulas hacían lo mejor de su trabajo para que los visitantes se sumaran y de esa manera entrara más dinero a la administración, mientras esperaban que sus pares aún salvajes, abandonasen los bosques y se acercaran a vivir en iguales condiciones de manera a hacer más justa la convivencia.

    Sin embargo, la administración del Zoo no se esforzó por mejorar las jaulas, la alimentación de los animales atrapados, o mejorar el acceso a las fuentes de agua y los servicios de sanitación. Asombrosamente, habían cuadruplicado en diez años los trabajadores del Zoológico. Éstos no tenían mucho conocimiento sobre como tratar a los animales y como los espacios para control quedaban chicos por el trajín de los mismos, empezaron a achicar las jaulas, hacer comedores más grandes para funcionarios, gastar más en alimentos para el staff que para los animales del Zoológico y espaciar más los servicios de limpieza de las jaulas.

    Los animales protestaron, alegando principalmente que si no tenían el espacio suficiente, no podrían hacer sus tareas cotidianas que atraían la atención de los concurrentes, y añorando la libertad del bosque, propusieron que la administración haga más esfuerzos para traer a sus pares salvajes a la vida en cautiverio, invirtiendo los ingresos del Zoo en mejorar los espacios de esparcimiento para que entren más animales y así generar más atracciones y mejores ingresos a la administración.

    Sin embargo, los administradores tomaron todas las medidas contrarias. Exigieron a los animales a realizar las mismas actividades en espacios más reducidos, racionaron su alimentación, prolongaron el tiempo agotador de exposición mientras prometían a la gente que pronto tendrían nuevas especies para deleite de los visitantes. Sin embargo, en el bosque, los animales pensaban “jamás perdería mi libertad por entrar a un zoológico que cada vez tiene más exigencias y menos servicios”.

    Pronto, los animales dejaron de tener empeño, sacrificio y salud. Decayó el espectáculo. Los servicios para animales y visitantes eran pésimos ya que todo iba para sostener el staff del Zoo que juraba haber mejorado la atención pero que no podían explicar como había al menos 3 personas haciendo el mismo trabajo.

    El final era predecible. El Zoológico se fundió. Los animales murieron. Algunos de pena[
    jajajaajajajajajajajjaajjajja], otros de hambre, otros de sed. La gente ya no acudía al mismo y ante la confusión total de la multitud de funcionarios, muchos volvieron a la inseguridad del bosque, donde la presa no era segura, pero al menos no estarían condenados a ser cada vez más molestados por los administradores del Zoológico. La selva —y sus animales libres— seguían allí.

    Es responsabilidad de nuestras autoridades exigir a quienes no viven en la formalidad del zoológico, constreñir a las obligaciones a las que todos estamos sometidos.

    Quienes vivimos en el zoológico estamos cansados de pagar los platos rotos de una administración caprichosa, prepotente y arbitraria.

    La selva es siempre un recurso: para escapar hacia ella o atraer a quienes allí aún viven. Pero para atraerlos no sirve de nada aumentar las exigencias de quienes vivimos adentro sin antes captar a los que viven afuera… Es un sinsentido y una injusticia… Y espero que tomen nota de esto.

    por Sebastián Acha

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  3. Intereses comunes Vs. egoísmo político
    19 febrero, 2017

    Dr. Juan Carlos Zárate Lázaro
    En los últimos días se ha venido observando de parte de un grupo de senadores opositores y disidentes al gobierno una férrea oposición a que los Bonos Soberanos que están insertos dentro del PGN 2017 y aprobados en el 2016 puedan ser emitidos con el argumento de que los mismos carecen de validez legal de no ser aprobados por el Congreso Nacional.

    La interpretación correcta de todo esto se basa en que si el Poder Ejecutivo está autorizado para emitir y gastar lo que contempla el presupuesto vigente, los bonos que están insertos dentro del mismo pues de hecho también ya cuenta con autorización del Congreso, por lo que sería descabellado quitarle una parte de su financiamiento (al Presupuesto), no debiendo ser desmembrado sin tener justificación técnica y legal.

    Dicha emisión constituye una fuente de financiamiento del PGN vigente y que se encuentra a la fecha en plena ejecución.

    Estos recursos serán destinados nuevamente a inversiones públicas de alto impacto económico y social, y cuya continuidad resulta vital para el buen desarrollo económico y social de nuestro país.

    Del monto global de bonos a ser emitidos en el mercado internacional (US$: 500MM), el 57% se prevé destinarlo al repago de deudas contraídas con anterioridad y próximas a vencer, en tanto que el 43% restante serán destinadas a proyectos de infraestructura. También se prevén emitirlo dentro de nuestro Mercado de Capitales localmente US$ 50 millones.

    La oposición de los legisladores que no están de acuerdo con estas emisiones a criterio de técnicos de la cartera económica de Hacienda, podría tener un impacto negativo sobre la tasa de interés, desconfianza de los potenciales inversores, trayendo consecuentemente un mayor encarecimiento de los títulos de deuda pública.

    La estabilidad económica de nuestro país se ha constituido en un sello distintivo reconocido a nivel internacional. De allí también el apoyo dado por el EEN para que el gobierno continúe trabajando a fin de mantener la estabilidad económica, honrando nuestros compromisos de manera responsable, que apuntan como objetivo primario garantizar el bienestar de la ciudadanía.

    También los empresarios nucleados en la Feprinco, han solicitado a los políticos dejar de lado sus intereses personales y priorizar los del país, cumpliendo con sus deberes y obligaciones constitucionales

    Se precisa que la democracia constitucional sea respetada para que las fuerzas vivas y que puedan seguir creando y desarrollando prosperidad para todos a través del trabajo honesto.

    La deuda externa global a nivel país ascienda a la fecha a 6.294 millones de dólares, equivale al 23,1% del PIB.En ese sentido organismos financieros internacionales como el FMI, BID, CEPAL entre otros han señalado que dicho nivel en función a nuestra posición macroeconómica actual sigue siendo sostenible y que incluso llegando a un 40% los riesgos no se tornarían superiores a los normales.

    Bien sabemos que importantes obras de infraestructura tanto dentro del Gran Asunción como en el interior de nuestro país, estánen plena ejecución con recursos provenientes de la emisión de bonos soberanos (citándose solo como ejemplo a la ampliación de la ruta 3 que contempla el tramo Mariano Roque Alonso-Limpio cuya conclusión se prevé en un plazo no superior a 60 días) y otros que también se prevén realizarlos con dichos recursos.

    Bien sabemos que nuestro país sigue bastante rezagado a nivel regional en lo que a inversión pública concierne quedando aún mucho por hacer vs. los demás países.

    Según un estudio publicado recientemente, la inversión privada de nuestro país vs. El PIB es del 12,2% en tanto que la pública del 4%,(por debajo a Chile, Brasil, Colombia y Perú) entre otros.

    A nivel macroeconómico nuestro país continúa bien conforme los reflejan sus principales indicadores, habiendo crecido en el 2016 nuestra economía en un 4,2% y con perspectivas de volver a hacerlo en este 2017 en no menos al 3%.

    Precisamos que nuestra actual de calificación de riesgo país se fortalezca tanto cualitativa y cuantitativamente que nos permita alcanzar el grado de inversión, lo que de hecho será beneficioso pues podremos acceder a menores costos financieros en el mercado externo y los inversionistas seguirán apostando por radicar sus capitales en diversos segmentos de negocios.

    Pero para que todo ello sea posible es necesario que se dé una visión y objetivo común entre sector público y privado, y que la clase política se despoje de su egoísmo y avaricia, anteponiendo sus intereses personales a los del bien común, pues bien sabemos que el gobierno puede tener la mejor buena intención por hacer bien “los deberes”,pero si uno no se mentaliza que estas obras de infraestructura no son solo para beneficio de un grupito, sino para todos sin distinción, seguiremos “poniéndole palos a la rueda” y limitaremos las posibilidades de creación de mayores fuentes de trabajo y progreso en diversos ordenes que la misma lleva aparejado y que de hecho en el mediano y/o largo plazo se espera pueda tener sus retornos positivos dentro de nuestra macro y micro economía.

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  4. Mensajear, celularear, feisbukear, twitear, guasapear y otras formas peligrosas de incomunicación
    19 Feb 2017

    El papa Francisco se dirigió, según dice la información, a un auditorio de cuarenta mil estudiantes de humanidades, es decir de ciencias que estudian a la humanidad, a la sociedad, en Roma y les pidió que dialoguen sin el celular, el móvil, el digital o la computadora, según las versiones, es decir, que dialoguen sin la intermediación de un artefacto digital, porque, les dijo, el “diálogo es el antídoto contra la violencia”.

    Es decir, el diálogo de verdad en el que se sientan, frente a frente, mirándose, amigos, colegas, familias, es decir se comunican directamente, manifestando lo que ya es una preocupación universal y una imagen triste que se repite: un grupo de personas en un mismo lugar, en una misma mesa, en un mismo espacio, pero mirando al aparato, leyendo o escribiendo mensajes a interlocutores o sitios o redes lejana, porque esa nueva forma de comunicación no es diálogo, en la mayoría de los casos, es decir, comunicación directa.

    Ni siquiera sabemos si el interlocutor está en línea o si es al que nos dirigimos, porque no importa, es como un monologante que lanza una botella a los nuevos mares internéticos, sin saber quién lo recibe ni tener certeza de quién le contesta.

    El máximo caso de este mal es del Whatsapp de un “grupete”, aunque los registros certifican sólo que hay dos emisores, que está generando un caos y hasta una verborrágica hoguera de de violencia, con la engañosa “intimidad comunicacional” que te dan los nuevos medios.
    No es un problema de estos tiempos ni de la tecnología; no es extraño que el discurso haya sido ante un auditorio de universitarios, es decir, de jóvenes que están preparándose para el liderazgo del futuro a corto plazo.

    Esta tecnología de la comunicación, como todas las que han mejorado la posibilidad de acceso a la información y al contacto con la gente distante, con los centros de documentación o con las enciclopedias, antes reservadas a las élites, son de una gran utilidad; pero a lo que se refirió el Papa, sumándose a las muchas voces de alerta, es que eso no es diálogo, salvo coyunturalmente; pidió que hablen, que aprendan el valor del diálogo que es estar conversando frente a frente, en contacto directo y franco con el interlocutor. Los “amigos” de Facebook son ficciones o números para promover marquetineramente el éxito de celebridades y de faranduleros.

    No es nuevo; estamos en un mundo cada vez más mediático, de medios, pero también de “mediación” del contacto; es decir, de una comunicación hecha por intermediarios o intermediada, sin una comunicación franca y frontal. Hablamos del diálogo.

    Vale la pena reflexionar una vez más sobre el tema, a la luz de los acontecimientos, ya que estamos mundialmente lanzando mensajes y recibiendo mensajes de cuyos emisores no tenemos certeza; y lo que es más grave, que no sabemos del tono del discurso, ni de todas esas inflexiones verbales y corporales que hacen a la comunicación humana, esenciales para entender los discursos. El Papa hizo hincapié en “el valor del diálogo”, de “aprender a escuchar”, del intercambio de los interlocutores.

    Los nuevos canales de comunicación son inseguros y hasta peligrosos, ya se ha visto y es una de las nuevas preocupaciones de la inseguridad mundial, desde el abuso de menores, hasta la trata de personas o las estafas virtuales. Pero sobre todo es una limitación de la comunicación abierta, que cada día tiene más víctimas de los celulardependientes; lugares donde ficticiamente nos estamos comunicando sin comprometernos, en los que se sueltan las lenguas, pensando en el anonimato del momento. El emisor no tiene que preocuparse por la respuesta, pues puede cerrar el canal.

    Es por eso que día a día vemos casos de inconsciencia delincuencial, es decir de gente que se expone o expone a su gente sin tener conciencia del riesgo.

    El máximo caso de este mal es del Whatsapp de un “grupete”, aunque los registros certifican solo que hay dos emisores, que está generando un caos y hasta una verborrágica hoguera de violencia, con la engañosa “intimidad comunicacional” que te dan los nuevos medios.

    Por contrapartida, en la otra gran confrontación mediática y política del momento, la que gira en torno a la revisión del pago de impuestos, planteada por la Secretaría de Tributación, cuando parecía convertirse en otra gran hoguera, se abrió la vía que planteó el franciscano Francisco, en su charla: “Aprender a escuchar y abrirse a los demás”; porque “cuando en vez de hablar se grita” o cuando “en vez de hablar se usan los celulares”… “es el inicio de la guerra”. Y ya se sabe que las guerras solo causan desastres, a vencedores y a vencidos.

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  5. Los bonos del Tesoro
    18 Feb 2017

    A más de la revelación de la intención de cortar fondos para hospitales, parte de la oposición y la disidencia colorada ha demostrado que el único interés que tiene es poner freno a todo lo que el país está logrando y así quitar réditos políticos en una abierta campaña de agresión que inició.

    Hace unas semanas hablábamos de la inhumana intención que demostraron al considerar cortar fondos incluso para el Instituto del Cáncer que estaban para ser destinados a la compra de equipos. Esto fue descubierto en la conversación que tenían en el grupo de Whatsapp, que ahora está en el ámbito de la Justicia. Siguiendo en la misma línea de “frenar todo”, existe una nueva postura relacionada a poner el palo en la rueda. Esta vez tiene relación a los bonos del Tesoro.

    La oposición y la disidencia sostienen que el país no puede emitir esos bonos. El argumento es que no fueron aprobados, pero para el Gobierno, con la vigencia del Presupuesto 2016 por el veto del aprobado en el Congreso, sí lo están.

    Para explicar más, podemos señalar que desde el Ministerio de Hacienda aseguran que la colocación de los títulos de deuda pública en el exterior es totalmente legal y cuenta con todo el respaldo necesario para su ejecución. Detallan que la emisión de bonos para el 2017 ya fue autorizada automáticamente junto con el Presupuesto General de la Nación (PGN) del 2016, que entró a regir de manera inmediata tras el veto del proyecto de Ley N° 5.789 “Que aprueba el PGN para el ejercicio fiscal 2017” en la Cámara de Diputados.

    Las declaraciones del ministro de Hacienda Santiago Peña sobre el tajante rechazo de la emisión de los bonos del Tesoro de parte de la oposición y los colorados disidentes pareciera resumir exactamente lo que sucede. De acuerdo con lo dicho por Peña, representa un “terrorismo económico” que busca el miedo de la ciudadanía y causar perjuicios al país.

    “Esto que estamos viendo parecería ya un terrorismo económico; es tratar de instalar el miedo y el temor en un momento donde el Paraguay está haciendo grandes avances en materia económica”, aseguró el secretario de Gobierno.

    Igualmente, afirmó que los parlamentarios que están en contra de los bonos tienen una visión totalmente distorsionada, que puede causar un grave daño, teniendo en cuenta que el Paraguay no podría pagar sus deudas a los organismos internacionales (caería en cesación de pagos o default).

    Esta situación fue explicada también por la viceministra de Economía, Lea Giménez, quien indicó que los bonos del Tesoro deben ser emitidos en el 2017 para que el Gobierno pueda cubrir deudas antiguas y también seguir invirtiendo en proyectos de infraestructura que, según técnicos del Ministerio de Hacienda, retornarán positivamente a la población a través de más fuentes de trabajo y una mayor fluidez económica.

    La viceministra indicó que gracias a la emisión de los bonos soberanos el Paraguay está captando deudas más baratas y de mayor plazo, para poder cubrir las deudas antiguas que poseen un vencimiento más corto. “De los recursos a captar con las colocaciones de este año, el 57% será destinado al repago de deudas, mientras que el 43% se invertirá en proyectos de infraestructura”, dijo la viceministra.

    Es decir, entonces, si los parlamentarios de la oposición y la disidencia se mantienen en su postura, el país corre el riesgo de cesación de pago, lo que implicará un enorme daño en la imagen internacional. A eso, se deberá sumar que no podrán ser ejecutadas obras proyectadas que además de dotar de infraestructura al país generan miles de puestos de trabajo.

    El fisco sigue firme en salir al mercado internacional en este marzo próximo con unos US$ 500 millones, argumentando que es legal y ante la necesidad de seguir con esta política que ha demostrado que es el camino para seguir creciendo. Ojalá se comprenda esta situación y que los parlamentarios dejen de lado sus intereses políticos y piensen en el país. La gente no puede estar pagando el resultado de una política engañosa y perversa.

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  6. Por más bonos para obras

    Iván Lisboa –

    El Ministerio de Hacienda confirmó días atrás que el 57% de los fondos que son captados por la colocación de bonos en el mercado este año se utilizarán para pagar las deudas que tiene el Estado.

    Esto quiere decir que de cada 10 dólares que son prestados al Estado por los inversores (tomadores), 5,7 dólares se usarán como un cambio directo de compromisos, se cancelará una deuda pero se adquiere otra. Solo 4,3 dólares se destinarán a inversiones en obras de infraestructura.

    El Fisco lo llama “administración de pasivos”, pero es lo que comúnmente conocemos como bicicleteo de la deuda o ir pateando hacia adelante la deuda. Sobrevivir el día a día, que la deuda lo pague el siguiente Gobierno, no el nuestro.

    Más allá de esta batalla de conceptos e ideologías, lo preocupante es el aumento del porcentaje de los fondos que se destina a estirar la deuda.

    Entre el 2014 y el 2016, el Gobierno destinó unos USD 605,9 millones para saldar compromisos del Estado, lo que representa el 23% del total de los fondos transferidos a las instituciones públicas. Ese porcentaje es hasta entendible, si se toma en cuenta que el aumento de los plazos para recuperar los bonos vencen recién la próxima década.

    Pero cuando hablamos de que ese 23% que se promedió en los últimos tres años sube abruptamente al 57%, debe ser una alerta, porque no solo significa que cada vez se destina menos dinero para las inversiones, sino que el nivel de endeudamiento va aumentando aceleradamente y ese ritmo debe ser controlado.

    Hacienda sostiene que podría pagar las deudas que tiene el Estado con los ingresos tributarios, pero eso supondría poner límites a los gastos (salarios, jugosas bonificaciones, etc.) y a los programas sociales. Entonces se recurre a más préstamos. Palabras más, palabras menos, usted gana un salario –cuanto más– medio, pero no quiere mudar a su hijo de ese colegio vip al que lo inscribió sacando un enorme préstamo. Tampoco quiere que su hija vaya en ómnibus a la facultad, entonces saca otro crédito para comprarle un vehículo 0 km.

    De préstamo en préstamo, llega un momento en que usted se verá acogotado y buscará nuevos ingresos. Es para lo que deben prepararse los contribuyentes. Los cambios introducidos al impuesto de renta personal son una muestra más de la desesperación del Estado por recaudar. A este ritmo de endeudamiento, es evidente que el único camino que le queda al Fisco es ir creando nuevos impuestos. Al final, los que vamos a pagar los errores del Gobierno somos todos, no importan los conceptos o ideologías.

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  7. El año se inicia con grandes dificultades en lo económico

    El Paraguay deberá enfrentar un nuevo año con déficit en el presupuesto público. En el mejor de los casos, podremos esperar al cierre del año un déficit similar al del año anterior, aunque es necesario alertar que, debido el tiempo de movida actividad política electoral que se avecina de cara a los próximos comicios generales del 2018, la situación podría empeorar si los gastos no son debidamente controlados. Este desequilibrio en el principal instrumento de política fiscal no puede mantenerse a largo plazo. El Gobierno debe tomar las medidas necesarias para empezar a disminuir el déficit y garantizar la vuelta a un presupuesto financiado con recursos genuinos.
    Los datos proporcionados por el Ministerio de Hacienda para el mes de enero dan cuenta del aumento de los gastos en dicho mes, frente a un incremento menor de las recaudaciones tributarias, con lo cual el movimiento del primer mes muestra una peligrosa alerta para el resto del año.

    Es necesario que las autoridades económicas tomen en serio su rol de servidores públicos y realicen su trabajo defendiendo la integridad del Estado y sus instituciones.

    De no hacerlo, la economía nacional se resentirá y con ello los objetivos de mejorar las condiciones de vida de la población.

    Al ruido extremo generado por las ansias reeleccionarias se agrega el deterioro de algunos indicadores económicos como el déficit público y el endeudamiento. La incertidumbre que generan estos hechos puede terminar afectando gravemente el desempeño económico.

    El contexto internacional ya no es favorable al crecimiento económico como lo fue en la década pasada, por lo que adquieren mayor relevancia las condiciones internas, sobre todo en países como Paraguay, fuertemente dependiente de la demanda externa de productos.

    Con la retracción económica de China y de otros países emergentes, el motor del crecimiento económico paraguayo se vio afectado, por lo que es necesario impulsar otros que permitan continuar con niveles, aunque menores, de crecimiento del producto interno bruto.

    Sin embargo, la diversificación económica requiere políticas, recursos y un contexto adecuado.

    La estabilidad macroeconómica fue motivo de orgullo durante muchos años y sentó las bases para tasas de crecimiento promedio mayores al 5%; sin embargo, esta ventaja está comprometida debido a la persistencia del déficit público y el rápido crecimiento de la deuda pública.

    Si a esta situación le agregamos que hay áreas con políticas casi inexistentes como el sector industrial y las micros, pequeñas y medianas empresas, la proyección a mediano y largo plazo parece pesimista. Por otro lado, otros ámbitos muestran políticas y recursos ineficientes, como es el caso de la agricultura familiar.

    En definitiva, al inicio del año estamos ante una peligrosa combinación de retracción económica mundial, debilidad del sector público para implementar políticas económicas sectoriales e indicadores macroeconómicos en deterioro.

    Esperemos que el Gobierno sea capaz de implementar medidas que garanticen un crecimiento económico inclusivo a la par de iniciar las reformas necesarias para restablecer los indicadores económicos que proporcionen tranquilidad a las familias paraguayas y al mercado.

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  8. Invernaderos soberanos

    Por Rafael Montiel

    Según los informes, en el 2014 fueron otorgados al Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) 50 millones de dólares provenientes de los bonos soberanos para la incorporación de tecnología en el campo.

    En el 2016 se destinaron US$ 10 millones al Programa de Equipamientos para la Producción Agrícola del Paraguay (EPA), que incluye la instalación de invernaderos, media sombra y sistema de regadío.

    De los bonos multimillonarios en dos años se utilizaron US$ 25 millones en la construcción de invernaderos en distintos puntos del país.

    Ahora bien, ¿dónde fueron instalados los invernaderos? ¿En qué distritos, localidades o asentamientos campesinos? Y si quedó un remanente de US$ 25 millones, ¿dónde está ese dinero? ¿Se aplicó realmente la tecnología en mejorar la producción de hortalizas y rubros de consumo y renta?

    Aquí se plantea una contradicción. Mientras el Gobierno dice que promueve la tecnología en el campo, a fin de mejorar la producción, los horticultores organizados de Misiones y de otras zonas se quejan de la falta de asistencia técnica y crediticia.

    Las verduras se pierden por el intenso calor y la falta de cobertura, es decir, necesitan invernadero, media sombra y sistema de regadío.

    En la producción tradicional se cultivan verduras estacionales, lo que significa solamente en otoño-invierno, un periodo de mayo a setiembre. Luego los rayos solares y la falta de agua destruyen las hortalizas.

    Los productores que implementan tecnología en su huerta tienen cultivos durante todo el año. Pueden comercializar sus rubros porque hay mercado en el verano. La exigencia alimenticia y nutricional recomienda consumir frutas y verduras por la salud misma y evitar accidentes cardiovasculares, así como otras enfermedades crónicas.

    Los bonos soberanos han generado muchas críticas y dudas por las cuantiosas deudas que dejan al país. La ciudadanía tiene el derecho de saber adónde fueron a parar, en qué se invirtieron y si realmente llegaron los fondos para mejorar la producción agrícola. Al parecer, son parte de una gran comilona.

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  9. Estado corrupto

    Por Juan Augusto Roa

    Está comprobado que los países calificados como menos corruptos son aquellos en los que la ciudadanía tiene una participación y presencia más activa en las cosas de interés público.

    Contrariamente, aquellas marcadas por el miedo o el desinterés tienen un alto nivel de corrupción e impunidad, pobreza, atraso en todos los órdenes, desigualdad. No es casual que nuestro país ocupe el segundo lugar entre los países más corruptos. Y a este ritmo pronto seremos los campeones.

    La construcción de una sociedad más honesta, justa, equitativa, donde primen el respeto a las instituciones, la ética, la democracia como herramienta de convivencia, necesita de la participación ciudadana.

    La apatía, el desinterés, el miedo o ese prurito de “vergüenza” para salir a la calle a reclamar lo justo, es el caldo de cultivo para los deshonestos y corruptos. Si las mafias están ganando terreno con la complicidad de quienes ocupan cargos en las instituciones del Estado como el poder judicial, el ministerio público, que han elegido el poco honorable papel de ser cómplices de la corrupción, es por la indiferencia de una ciudadanía domesticada, anestesiada, divorciada de su realidad.

    Por ello merece respeto la iniciativa de este grupo de ciudadanos que el miércoles pasado se congregó en la Costanera para expresar su NO a la impunidad ante los hechos de corrupción develados por una auditoría practicada en la Municipalidad local.

    Es un saludable indicador de que la gente está tomando conciencia de su responsabilidad ciudadana frente a quienes administran sus propios intereses. Algo tan lógico, pero que en nuestro país resulta toda una novedad.

    En algunas sociedades donde conceptos como honestidad, justicia, responsabilidad, marcan las pautas de las relaciones entre los ciudadanos y entre éstos y las instituciones del Estado se dieron casos de dirigentes que llegaron al suicidio tras ser “pillados” en hechos de corrupción y defraudación de la confianza ciudadana. Si esto ocurriera en el Paraguay actual prácticamente nos quedaríamos sin políticos, pero, en fin…

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