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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Vergüenza, no hay otra palabra

La decisión de la cúpula de la Iglesia paraguaya –que si bien admitió que hubo un “acto indecoroso”– de aplicar como sanción a un sacerdote acusado de intento de acoso realizar solo “ejercicios espirituales” para reparar el daño moral, causó indignación y demostró una vez más cuán “perdida” está esa iglesia que debería ser un ejemplo para la sociedad. Pero sin embargo parece ser que desde la propia cúpula se propicia “actos indecorosos” que solo hacen que la pérdida de los valores y de credibilidad de los pastores se haga cada vez más profunda.

Pero más triste es que monseñor Edmundo Valenzuela, arzobispo de Asunción, cabeza de la Iglesia, minimizara el hecho cometido por el presbítero Silvestre Olmedo, considerando que era un tema de poca relevancia y pedía a los jóvenes que no hicieran “de una piedrita, una montaña”.

¿Un hecho irrelevante, intento de acoso por parte de un sacerdote a una joven que trabajaba como encargada de la Pastoral Juvenil en una parroquia de Limpio? Es realmente vergonzoso la actitud asumida por monseñor Valenzuela, cuando que, incluso, el propio Ministerio Público había imputado a Olmedo por coacción sexual y violación a la autonomía sexual el pasado 23 de diciembre.

A la lamentable declaraciones de Valenzuela habría que agregarle lo dicho por monseñor Mario Melanio Medina, obispo de Misiones y Ñeembucú, quien ayer señaló que las denuncias por acoso contra representantes de la Iglesia Católica son “una manera de hacer negocio”. “El problema es que acá cualquier cosa empiezan a denunciar… de hace 10 años. Se convirtió pues esto en una manera de hacer también negocio, por eso creo que hay que investigar las cosas”, dijo Medina, para agregar un poco más de argumento al intento de “tapar” todas las denuncias, que no son pocas, que se hacen contra representantes de la Iglesia en nuestro país.

La Iglesia Católica paraguaya está en este momento en su peor momento, en un momento donde la pérdida de credibilidad se ahonda y donde los propios integrantes de esa iglesia hacen poco o nada para salvarla.

Está visto que dentro mismo de la Iglesia Católica paraguaya las cosas no son como los que se quiere mostrar cada domingo en los templos; está visto que las “verdades cristianas” que se predican no salen precisamente de bocas de quienes tienen altura moral para darlas a conocer. No, la Iglesia Católica paraguaya está en este momento en su peor momento, en un momento donde la pérdida de credibilidad se ahonda y donde los propios integrantes de esa iglesia hacen poco o nada para salvarla.

Hoy por hoy, los obispos y sacerdotes son los peores conceptuados y lo lamentable es que les está ganado la soberbia. Es así de simple.

El no hacer “de una piedrita, una montaña” es el claro ejemplo de que algo anda mal. De que esa Iglesia que siempre, pese a sus errores, fue respetada en nuestro país, hoy por culpa de los propios obispos y sacerdotes ha perdido ese respeto de incluso los propios católicos y con más razón de los cientos de miles de detractores.

Y para concluir viene muy al caso una parte de un escrito del papa Francisco, como prólogo de un libro sobre el acoso sexual donde el santo padre señala: “¿Cómo puede un sacerdote, al servicio de Cristo y de su Iglesia, llegar a provocar tanto mal? ¿Cómo puede haber consagrado su vida para conducir a los niños a Dios, y acabar, en cambio, devorándolos en eso que he llamado un sacrificio diabólico, que destruye tanto a la víctima como la vida de la Iglesia?”. Clarísimo.

Por Antonio López

http://www.lanacion.com.py/2017/02/14/verguenza-no-otra-palabra/

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Acerca de jotaefeb

arquitecto jubilado, hoy "hurgador" de la filosofía de vida, de las cosas cotidianas y trascendentes.

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10 comentarios en “Vergüenza, no hay otra palabra

  1. La castración

    La castración es un acto que se realiza para dejar estéril a una persona, es decir, incapaz de reproducirse. La castración se permite solo con fines terapéuticos. La castración se puede realizar a través de la cirugía, pero también puede hacerse por métodos químicos a través de la utilización de hormonas. La castración quirúrgica masculina consiste en la extirpación de los testículos (se la denomina vasectomía). La castración médica o química utiliza derivados de ciertas hormonas y a veces se utiliza en el tratamiento del cáncer de próstata avanzado. En las mujeres, la castración consiste en la extirpación de los ovarios.
    La castración se conoce desde tiempos inmemoriales y fue frecuentemente utilizada en ciertas culturas, como en Europa, el Medio Oriente, India, África y China, por razones religiosas o sociales.

    Muy famosos son en las culturas china y árabe los llamados eunucos (también mencionados en la Biblia). Los eunucos eran hombres al servicio del emperador o emperatriz, quienes pasaban por esta especie de prueba de fidelidad. Los eunucos tenían diversas funciones dentro del palacio entre las que se encontraba la de ser guardianes de las zonas de los palacios dedicadas a las esposas de los grandes señores (harenes).

    Razones

    La castración química “temporal” ha sido estudiada y desarrollada para ser utilizada como acción preventiva y castigo para personas que han cometido crímenes sexuales en repetidas ocasiones, como la violación u otro tipo de violencia sexual. Este tipo de castigo tiene precedentes en el Derecho Medieval. La castración química o quirúrgica está siendo discutida en muchos países como una opción voluntaria de los condenados a la cárcel, así evitarían estar presos por muchos años. En el caso de la castración química, se precisan inyecciones regulares de antiandrógeno. La efectividad de esta medida es discutida y existen numerosos casos de violadores castrados y que han reincidido en sus crímenes

    La castración química es un término utilizado para describir los medicamentos destinados a reducir la libido y la actividad sexual, por lo general, para impedir que los violadores, pederastas y otros delincuentes sexuales reincidan.

    A diferencia de la castración quirúrgica (cuando se eliminan los testículos o los ovarios), en la castración química no se ocasiona un cambio físico permanente en el cuerpo ya que no es una forma de esterilización sino que se administran diferentes medicamentos, para el control de la natalidad, que sofoca la conducta sexual de los delincuentes sexuales por medio de la reducción de los niveles de testosterona en los hombres al disminuir los niveles de andrógenos en el torrente sanguíneo. Esto, en teoría, reduce las fantasías sexuales compulsivas de algunos tipos de delincuentes sexuales.

    La castración química como método terapéutico ha sido y es muy debatida. Debido al reclamo público de reducir el flagelo de las agresiones sexuales, la castración química ha sido propuesta como una alternativa no permanente, reversible y con menos efectos colaterales que la castración quirúrgica.

    Sin embargo, las investigaciones llevadas a cabo en Europa no justifican la recomendación de la castración como método confiable para los agresores sexuales, dado que distintos estudios han demostrado que la castración quirúrgica se muestra ineficaz como tratamiento terapéutico frente a los agresores sexuales y que si fuera química no cambiaría este hecho.

    Sobre todo porque, incluso si la capacidad de un abusador de tener una erección o eyaculación se encuentra inhibida de forma permanente, el acto de agresión sexual implica mucho más que el uso del pene y estas conductas no se verían afectadas.

    Parece que la libido no disminuye demasiado y las recidivas son muy frecuentes.

    Sin embargo, algunos estudios sugieren que, si la castración química es acompañada por el tratamiento psicológico se reduce notablemente la tasa de reincidencia. Algunos programas de castración química, más terapia psicológica, juntas, prueban ser eficaces en abusadores de niños (no sádicos sino intrafamiliares incestuosos) y en exhibicionistas, aunque no en violadores.

    Es por eso que los fármacos rara vez son considerados efectivos por sí solos y son administrados como complemento del tratamiento psicológico, tratamiento orientado a dotar a los agresores de las habilidades necesarias para dirigir sus vidas sin reincidir. La medicación sirve, esencialmente, para facilitar la implicación eficaz del paciente en el tratamiento psicológico.

    La castración química con medicamentos antiandrógenos conlleva siempre un riesgo para la salud del paciente, por lo que el tratamiento solo puede ser administrado bajo estricta supervisión médica continua, un adecuado seguimiento y asesoramiento dentro de un plan de tratamiento integral. Estos medicamentos nunca deben ser utilizados como único método de tratamiento, y el agresor sexual debe participar en simultáneo en un tratamiento cognitivo-conductual diseñado para abordar otros aspectos de la conducta desviada, además de los intereses sexuales.

    ¿Cómo funciona la castración química?

    Los medicamentos utilizados para la castración química detienen a nivel cerebral la liberación de hormonas y neurotransmisores relacionadas a la excitación sexual y producción de semen. Además, impide que la persona sea fértil.

    Usos de la castración química

    El uso más importante de la castración química está en detener a los violadores, especialmente pedófilos, evitando que vuelvan a actuar. En algunos países un juez puede ordenar que el acusado reciba castración química o utilizarla como condición para ser liberado de la cárcel.

    El hecho de que la castración química sea temporal –dura tres meses tras los cuales hay que volver a aplicar la inyección– le hace un método que requiere tener un seguimiento constante del abusador sexual que deberá utilizarla de por vida. La castración química tiene también efectos secundarios como el aumentar significativamente el riesgo de padecer de osteoporosis y problemas cardíacos. Asimismo, algunos hombres desarrollan pequeños senos.

    POLÉMICA O NO, LA CASTRACIÓN QUÍMICA ES QUIZÁ LA ÚNICA FORMA DE DETENER A LOS CRIMINALES DE LA PEOR CALAÑA, PERMITIÉNDOLES REGRESAR A LA SOCIEDAD SIN SER UN PELIGRO PARA EL RESTO.

    En nuestro país sería interesante instalar el tema, pero haciendo la salvedad de quiénes dictarían la sentencia o quiénes serían los que dispondrían que esta medida sea aplicada; la misma lleva también una serie de estudios previos y un seguimiento constante, pues las inyecciones deben aplicarse sin falta cada tres meses, realizándose también los controles correspondientes buscando posibles complicaciones.

    Ojalá que este debate y posible aplicación de las medidas antes mencionadas se extiendan también a otros campos, donde los corruptos violadores de todo el sistema, de todas las normas y leyes de la confianza que les ha sido depositada, de los violadores de la voluntad popular, del derecho que deben asistir a las personas y principalmente de las funciones que les han sido encomendadas, reciban también el repudio, el escarnio y la “castración social”, que los convierta en “eunucos” inaptos para el desempeño de sus delictivas actividades, y, al mismo tiempo, llevar esa marca o estigma como escarmiento para él y para los demás integrantes de esos grupos o calaña.

    Por Dr. José Mayans

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    Publicado por jotaefeb | 30/06/2017, 08:26
  2. Monseñor Medina

    Por Alcibiades González Delvalle

    Monseñor Mario Melanio Medina prestó a la iglesia católica y al país un servicio ponderable. Desde marzo es obispo emérito pero su vocación de estar junto a la gente necesitada –de pan y de ideas nobles– le condujo a nuevos proyectos sin la enorme responsabilidad de estar al frente de las diócesis de Misiones y Ñeembucú, pero con la misma pasión de contribuir con el progreso espiritual y moral de la patria.

    En los tiempos oscuros de la dictadura, monseñor Medina fue ejemplo de coraje al denunciar sin descanso los atropellos a los derechos humanos. Se puso con decisión del lado de los campesinos que sufrían persecuciones despiadadas por sus afanes de una vida mejor. Alumno destacado del recordado monseñor Ramón Bogarín, a cuyo lado aprendió que no hay paz sin justicia, sus primeras inquietudes como servidor de la Iglesia estuvieron en trabajar desde el púlpito y la calle porque a los ciudadanos les alcance la bendición de la justicia.

    Tales razones le condujeron hacia la consideración de la comunidad eclesial que vio en el Padre Medina a un sacerdote ejemplar, dispuesto a llevar adelante el singular desafío de la “opción preferencial por los pobres”, doctrina formulada en el documento de la III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano de Puebla, México, en 1979. La pobreza es tanto más dolorosa cuando se origina en la injusticia social la que a su vez, generalmente, nace de prácticas administrativas corruptas instaladas por las autoridades nacionales, regionales y locales.

    Se entiende, entonces, que monseñor Medina tuviera mucho trabajo en su empeño por moralizar las instituciones estatales y a quienes las administran.

    En los tiempos de la dictadura había cuatro nombres de sacerdotes, entre otros, que se pronunciaban con admiración y respeto: Monseñor Rolón, monseñor Maricevich, monseñor Medina y el Padre Américo Ferreira. Todos ellos sufrieron de la dictadura un ensañamiento tenaz, sin descanso, por la defensa de los valores cristianos.

    Monseñor Medina estuvo al frente de una organización de defensa de los derechos humanos, Prodemos, que no cesaba en denunciar los casos más increíbles de, por ejemplo, la represión a los opositores que procuraban un país mejor; a las organizaciones campesinas que luchaban por su derecho de hacerse oír y participar en las decisiones que se tomaban en su nombre.

    Igualmente el obispo emérito encabezó un proyecto periodístico alternativo, “Nuestro Tiempo”, que se publicaba mensualmente en la ciudad brasileña de Foz de Yguazú porque en el Paraguay no había imprenta que se animara a hacerlo sin una orden del ministerio del Interior. Y este ministerio prohibió la publicación de la revista a la que calificó de “contrera” sin antes de aparecer. Pronto monseñor Medina tuvo que acudir al Departamento de Investigaciones de la Policía de la Capital a interesarse por la suerte de uno de los redactores, Edwin Brítez, apresado por el terrible delito de estar en posesión de algunos ejemplares de “Nuestro Tiempo”, recién llegados de Foz. Al poco tiempo tuvo que hacer lo mismo ante el apresamiento de un colaborador que introdujo la revista a nuestro territorio.

    Se pensaría que con la caída de la dictadura monseñor Medina ya no tendría motivos de preocupación. Pero no. Muchísimas cosas no habían cambiado, y otras, cambiaron para peor. Desde los púlpitos de Misiones y Ñeembucú su voz seguía alzándose en favor de la justicia, de la paz, de la honestidad, ante los hechos que desmentían el progreso moral de la nación. Las persecuciones a campesinos seguían con fuerza como la masacre de Curupayty; la delincuencia organizada, como el supuesto Ejército Paraguayo del Pueblo (EPP), que sigue castigando con el ejercicio de los más atroces crímenes; la codicia insaciable de los políticos; los escandalosos robos al Estado con el agravante de la impunidad; el intento del oficialismo, aliado con supuestos opositores, de violar la Constitución Nacional para permitir la reelección de Horacio Cartes, y tantos otros hechos singulares, estuvieron en la tenaz denuncia de monseñor Medina.

    Luego de tantos trajines, ya tendría derecho al descanso en su casa familiar de Fernando de la Mora. Pero no. No está hecho para el descanso.

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    Publicado por jotaefeb | 28/05/2017, 16:33
  3. El arzobispo se disculpa

    Posteado por Ilde Silvero el 20-02-2017

    El abrazo sacerdotal, incluido una tocada de senos de una chica de 20 años en la parroquia de Limpio, originó un pequeño río revuelto en las explicaciones, declaraciones y disculpas del arzobispo de la Santísima Asunción.

    Que lo ocurrido es “una piedrita” y no “una montaña”, que es “pecado leve” y no “pecado grave” despertaron una fuerte reacción en la ciudadanía que entendió que se estaba tratando de encubrir un nuevo caso de acoso sexual por parte de un sacerdote, como ya ha ocurrido en ocasiones anteriores.

    Aún otorgando al cura afectado el beneficio de la duda y la presunción de inocencia en cuanto a sus intenciones, resulta categórico que el gesto fue inapropiado. Por la investidura que tiene y por el lugar religioso en que se encontraban ambos, un sacerdote no puede abrazar desde atrás a una joven parroquiana y tocarle los senos, por más buena intención que haya tenido.

    Las primeras explicaciones y la conferencia de prensa del arzobispo solo contribuyeron a empeorar las cosas. En vez de reconocer de entrada que fue un acto grave de acoso sexual, quiso minimizar el hecho y se metió en el lío de que era solo “una piedrita” y no “una montaña”, como podría haber sido si se tratase de abuso de menores de edad.

    Ante la protesta generalizada de mucha gente, el pastor de la arquidiócesis tuvo que dar marcha atrás y pidió disculpas por haber utilizado un lenguaje “no del todo correcto”.

    En el mundo y también en nuestro país, las personas en general están muy sensibles en relación al tema de los curas abusadores de menores y de mujeres que asisten a los templos. Cuando se denuncia algún caso nuevo, las autoridades eclesiásticas no pueden ser tibias o pretender encubrir lo que sucede. El mismo papa Francisco fue rotundo y tajante en el sentido de que debe condenarse con firmeza y sanción ejemplar a los sacerdotes que abusan de menores o de los feligreses en general.

    Los católicos esperamos de nuestros obispos que sigan las pautas que marca el Santo Padre y las doctrinas enseñadas por el mismo Jesús hace tantos siglos, de amarnos y respetarnos los unos a los otros como Él nos ama.

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    Publicado por jotaefeb | 21/02/2017, 08:41
  4. Lo bueno que es malo

    Por Caio Scavone

    Debo reconocer que tengo muchos amigos religiosos entre los que profesan la religión católica y los acólitos de otras creencias devotas. Hasta rescaté el contenido principal del budismo que me suscitó más la reencarnación que la resurrección. Como todas las religiones tienen fundamentaciones muy complicadas y profundas solo logran que superficialmente las conozca. Al menos, ese es mi caso en materia teológica.

    Además reconozco que ya no estoy en edad de recibir la primera comunión, sino de la última y ante preguntas dogmáticas que siempre hice a mis amigos sacerdotes y pastores, o como llamen a los de las otras sectas, escuché respuestas con tintes diferentes.

    Una de las preguntas que siempre hice es la cuestión de los ladrones, seres tan comunes entre los paraguayos y tan malos que hasta quieren hacerse pasar por buenos. Este país está casi repleto de cuatreros en todos los estamentos. Mientras más cargo jerárquico oficial tenga más rango cleptómano ostentará. Las cárceles están abarrotadas de ladrones, los entes oficiales rebosan de sinvergüenzas y el país se llenó de devotos de lo ajeno.

    Con relación a la pregunta a los oficiantes de alta sabiduría consiste en conocer la diferencia existente entre un buen ladrón y un mal ladrón. Mi amigo y excompañero de los encuentros futbolísticos en el Salesianito de Asunción, el pa’i Wily Lezcano, se acercó mucho a mi capacidad de interpretar el tema pero, junto a su rapidez que tenía detrás de la pelota, no disiparon la posibilidad de patearle y entenderle.

    Nunca comprendí la capacidad que tiene la Iglesia Católica de diferenciar un “mal ladrón” de otro llamado “buen ladrón”. Y para colmo, sacrificados al lado de un buen tipo, como dicen de Jesús. Se habla de un arrepentimiento que hizo el de la derecha de Jesús y esta penitencia, instantes antes de morir, le valió el mote de bueno y el malo no abrió la boca y cerró sus ojos para siempre y para que sirva de mal o buen ejemplo.

    Siempre nos preguntamos si un buen ladrón es aquel que robó del aeropuerto de Asunción millones de dólares, un impecable Mercedes Benz para uso presidencial, el que saquea millones de un móvil “muy seguro” que transporta caudales o todos aquellos que se chupan millones detrás de una niñera, un coquito, una empanada, una secretaria, un puesto médico o con el jugoso cargo de chofer. ¿Es un buen cleptómano el que a mano abierta y a boca llena se lleva la merienda escolar y el techo de una escuela, los que estuvieron de turno y se llevaron el valor de kilómetros de la ruta Transchaco en contubernio con las empresas viales y los que se chuparon con las aguas del Pilcomayo?

    Es la pregunta ¿es un buen ladrón o un mal ladrón? Del arrepentimiento ni hablemos. ¿Es un mal ladrón el que entra al gallinero o a la pobre chacra del vecino?

    Para los religiosos y para un buen ladrón el arrepentirse es lo que vale y lastimosamente en el Paraguay, no sirve el auto afligirse. Nadie se arrepiente y ningún manguruyú está crucificado. La moraleja que se ventila consiste en: que siga el baile, que continúe el robo, que los ladrones hagan lo que quieran y tres hurras “pe añamemby” a la enmienda, a la joda y a la corrupción.

    El propio capo de la religión católica del Paraguay hizo la declaración que un granito de arena no es una montaña. La montaña es su cura acosador que en Limpio ensució más a la Iglesia y la arenita quiso ser la explicación y el arrepentimiento del buen ladrón para quedar en claro que por algo la Iglesia de este país está lejos de tener un Cardenal.

    Si se quiere, no será problema crucificar a todos los ladrones buenos y malos del Paraguay y contar con un Poncio Pilatos, el drama será encontrar un Jesús que luche y se preocupe por un Paraguay mejor.

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    Publicado por jotaefeb | 21/02/2017, 08:40
  5. Ni ante Dios somos iguales

    Por Jesús Ruiz Nestosa

    Ya a edad avanzada me vengo a enterar de que ni siquiera ante Dios somos todos iguales. Aunque no soy creyente, no deja de ser decepcionante, pues siempre queda la esperanza de saber que por lo menos en algún lugar, en algún rincón, en algún grupo de personas, rige eso de la igualdad. Pero no es así. La reacción de la Iglesia Católica paraguaya, o sus autoridades, para ser más precisos, ha venido a demostrar que la gravedad del pecado tiene que ver con la calidad de la mano que lo ejecuta. Recuerdo que, en mis años de colegio, cuando regía aquello de la confesión poco menos que obligatoria de los sábados para poder comulgar en la misa (esta sí era obligatoria) de los domingos, si confesábamos que nos habíamos toqueteado con nuestra novia (o por lo menos con la vecina), se nos venía la bóveda celeste encima. Años más tarde, si nos confesábamos de haber tenido relaciones sexuales, absolutamente consentidas, con nuestra novia (o por lo menos con la vecina), ese pequeño habitáculo de madera que oficiaba de confesonario se estremecía de reproches y amenazas y por un ventanuco nos hacían ver las llamas implacables del infierno donde nuestras almas arderían por toda la eternidad.

    Los tiempos cambian. Hoy día, un sacerdote, acusado de haber manoseado, contra su voluntad, a una jovencita de 20 años, no ha cometido ninguna ofensa grave, ni siquiera si se considera que tiene voto de castidad y que se aprovecha de su situación de cura que le da una suerte de autoridad moral sobre la víctima. Su falta es tan pequeña que ha sido comparada con “un granito de arena” nada más y nada menos que por el propio arzobispo de Asunción, la máxima autoridad eclesiástica del país. La cosa no para aquí, ya que el sacerdote Óscar González, encargado de la investigación del caso en el que el párroco de la ciudad de Limpio, Silvestre Olmedo –acusado por una joven de haberla manoseada y separado ya de su cargo–, ha declarado que no tiene ninguna obligación de denunciar nada a la justicia. Por lo visto, en casos como este no rige aquí aquello de lo que es propio de Roma y lo que es propio del César. Los trapos sucios, por más que sean hechos delictivos, se lavan en casa, en secreto, y que nadie meta las narices.

    Según el arzobispo, evidentemente molesto porque el caso tomó estado público, y la víctima, descontenta con el trato que recibió por parte del obispo correspondiente de su diócesis, declaró: “Jesús dijo: si tienes algo contra tu compueblano, vete y dile; si no te escucha, lleva a dos personas contigo. Si vuelve a ignorar, ve a la comunidad, que es el obispo”. Me gustaría saber en qué parte aparece este consejo dado en una época en que no existía una iglesia organizada; y de serlo así, si en aquel entonces la comunidad era el obispo (del griego “inspector, supervisor”), pues hoy día ese “obispo” se ha transformado en el juez ordinario.

    Cuando la denunciante acudió al obispo en primera instancia, este le pidió que guardara silencio para no dañar a la Iglesia y que rezara por quien le había agredido. En otras palabras, la víctima tenía que rezar por su verdugo. Me recuerda a aquellas comunidades primitivas en las que la persona castigada con varios azotes tenía que besar luego la mano de quien le había azotado. Tales formas de primitivismo por lo visto perduran, aunque hayan tomado otras formas.

    Es una pena que una institución tan antigua como es la Iglesia Católica, con una historia de dos mil años y extendida por todo el planeta, se encuentre en nuestro país en manos de gente tan poco inteligente. La falta de tacto político en el tratamiento del problema ha hecho que este se convirtiera en verdadero escándalo, mucho más grande que la “montaña” que el señor arzobispo quería evitar. De haberse castigado como corresponde al agresor sexual de una jovencita, miembro de la Pastoral Juvenil de la ciudad de Limpio, la comunidad lo hubiera recibido de buen grado y su confianza en la institución no hubiera recibido ningún menoscabo.

    Por el contrario, el empeño de querer tipificar el hecho hablando de personas menores y adultas; el empeño en querer explicar los pasos que se deben dar de acuerdo al protocolo de la Iglesia en casos similares, no ha hecho otra cosa que enardecer los ánimos, en agudizar la crítica, no a los obispos que no supieron estar a la altura de los acontecimientos, sino a la propia Iglesia por mostrarse tan tibia frente a hechos deplorables y en su empeño por defender a quienes no lo merecen.

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    Publicado por jotaefeb | 20/02/2017, 08:42
  6. Un padrenuestro, tres avemarías y ya está

    Por Alfredo Boccia
    ¡Qué confuso suena el lenguaje del arzobispo de Asunción, Edmundo Valenzuela! Uno hace esfuerzos por intentar entender exactamente qué quiso decir, pero llega siempre a la misma conclusión: a su mensaje le falta compasión cristiana. Puede que sus acciones se ajusten a los protocolos eclesiásticos y al Derecho Canónico, pero su modo de comunicarlas no está a la altura de una institución de más de dos mil años de antigüedad.

    Quizás no haya sido su intención, pero la prensa, la inmensa mayoría de la sociedad y hasta muchos clérigos tuvieron la misma impresión que yo: Monseñor persiste en su voluntad de minimizar el caso de abuso sexual que involucra al sacerdote Silvestre Olmedo, de Limpio.

    Es cierto que violar a un menor de edad es más grave que manosear los pechos de una mujer adulta contra su voluntad, pero calificar este acto como un “pecado leve” es un imprudente desconocimiento de la existencia de una ciudadanía sensibilizada contra la histórica ocultación de la Iglesia de los casos de pedofilia y otros delitos sexuales que ocurren en su interior.

    Si el señor arzobispo está sorprendido por la reacción enojada de la gente ante sus explicaciones, es porque no tomó en serio la posición pública antagónicamente distinta frente a casos similares del propio Pontífice desde la máxima jerarquía de la misma Iglesia a la que pertenece Edmundo Valenzuela, Francisco instó a tener tolerancia cero con estos abusos y a “derribar los muros de silencio que sofocaban los escándalos y los sufrimientos y que muestran una terrible zona de sombra en la vida de la Iglesia”. ¡Cuánta diferencia en la elección del tono y las palabras entre uno y otro! Monseñor debería entender que de eso se trata la comunicación.

    El acusado es sacerdote y eso agrega morbo y contradicciones morales al suceso. Pero también es ciudadano de un Estado laico. Como tal, tiene derecho a una defensa justa y a la presunción de inocencia. Pero a nada más que eso. A la justicia civil no le importa que el arzobispo crea que esto se trata de una piedrita y no de una montaña. El pa’i Silvestre puede terminar preso.

    ¿Recuerda el caso del muchacho que tocó las nalgas de la modelo Fiorella Migliore cuando esta iba en bicicleta? Pues bien, fue identificado, imputado, obligado a hacer donaciones pecuniarias a una oenegé y a pedir disculpas públicas a la víctima. Se salvó de ir a la cárcel gracias a aceptar estas imposiciones judiciales. Había sido solo una broma algo descerebrada, pero la justicia paraguaya no la consideró un “pecado venial”.

    Por eso, pretender repararlo con “ejercicios espirituales”, “vida austera” o solicitando a la víctima que rece por su agresor no solo parece insuficiente, sino que suena medio indignante. Porque queda esa sensación de que la jerarquía de la institución no se solidariza sinceramente con la afectada. Ya lo ve, de nuevo, una cuestión de comunicación.

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    Publicado por jotaefeb | 18/02/2017, 10:24
  7. Bochorno episcopal
    17 febrero, 2017

    Lo que debió ser una conferencia de prensa para celebrar el nombramiento de un nuevo obispo, se convirtió muy rápido en un tremendo bochorno, que tuvo como principal protagonista al arzobispo de Asunción, Edmundo Valenzuela y, como actor secundario, al nuncio Apostólico, Eliseo Ariotti. El metropolitano, sin satisfacer los requerimientos periodísticos, optó por terminar abruptamente la ronda de preguntas. El representante del Vaticano, con más oficio en la materia, intentó que el encuentro se circunscribiera a la designación resuelta por Francisco, pero no tuvo éxito. Ambos, literalmente, terminaron huyendo. Y no es para menos. Tras las escandalosas declaraciones hechas días atrás por Valenzuela, calificando el acoso sexual por parte de un sacerdote como un acto solamente “indecoroso”, los trabajadores de los medios, como era de esperar, lo sometieron a un interrogatorio del que salió más que maltrecho, al reafirmarse, balbuceos de por medio, en tan desvergonzada definición.

    El acto protocolar pasó completamente desaparecibido. Los periodistas apenas registraron que Mario Melanio Medina, quien mucho daño hizo a la Iglesia, por fin se acogerá a la jubilación, y que en su reemplazo fue nombrado el hasta ahora obispo Auxiliar de Ciudad del Este, Pedro Collar. El legítimo interés giraba en torno a otro tema, que causó y causa una gran indignación, como es el manoseo al que sometió el expárroco de Limpio, Silvestre Olmedo, a una chica de 21 años perteciente a la Pastoral Juvenil, cuyas denuncias en ámbito eclesiásticos cayeron en saco roto.

    Cualquiera hubiera pensado que el arzobispo intentaría “reubicarse” en el escenario, se desdijera de su disparatada declaración, condenara el hecho con el rigor que corresponde y anunciara la revisión del caso, que en esferas de la Iglesia se mantiene impune. Pero no. Con la desfachatez que ya lo caracteriza, Valenzuela se ratificó en todos los términos y volvió, una vez más, sobre el ejemplo de la montaña y “la piedrita”, asimilando esta última a la conducta “indecorosa” del sacerdote acosador.

    “Un abuso de menores sería una montaña, un hecho indecoroso es una piedrita”, había dicho, a lo que en otro momento agregó: “eso no es grave -la piedrita-… En la vida moral no tiene la gravedad de aquel que haya abusado de una mujer”.

    No sabemos si estas afirmaciones de monseñor pueden atribuirse a su cinismo, a su ignorancia o a una combinación de las dos cosas, porque una cuestión es diferenciar un crimen, de un delito, y otra, muy distinta, rebajar este último a los niveles de lo “indecoroso”.

    Indecoroso sería que un sacerdote “flirtee” con una mujer a través de las redes sociales, le profese su amor y le invite a ir junto a él para “confesarse”, como ocurrió en un caso publicado por nuestro diario. Indecoroso es que un cura se exiba en las redes sociales con el torso desnudo o, a pesar de ser ya un “cincuentón”, apele a un lamentable “peluquín” para verse más jóven, tal vez en el afan de mostrarse ante alguien más “atractivo”. Y por supuesto, más indecoroso sería que los clérigos tengan “sobrinitas” o “sobrinitos”, por más que sean mayores de 18 años o… hijos, que también ocurre. Pero, “toquetar” a una mujer en contra de su voluntadno es falta de decoro, es un delito, que como tal merece un castigo canónico, además del que fuera a establecer la justicia ordinaria.

    La insistencia en lo supuestamente “indecoroso” no es más que una patraña para encubrir a un delincuente con sotana y hacer “borrón y cuenta nueva”, con el agravante de que no es el único caso. Valenzuela procedió del mismo modo cuando no se trató de “una piedrita”, al decir suyo, sino de “una montaña” gigantesca, dando protección al sacerdote argentino Carlos Ibañez, acusado y condenado en su país por haber abusado nada menos que de una decena de menores.

    Triste y patético. El bochorno espiscopal de la víspera es otra expresión más de la decadencia moral de la Iglesia.

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    Publicado por jotaefeb | 17/02/2017, 08:31
  8. Inmundo
    17 Feb 2017

    Por Pablo Noé

    Denuncia concreta de abuso sexual contra niños en Argentina. El caso que fue hartamente comentado en una lejana y tranquila comunidad del vecino país parecía tapado por el paso del tiempo. El dolor de las víctimas, que es permanente por la naturaleza de los actos, no puede ser olvidado; sin embargo, con la protección de autoridades, los responsables consiguen eludir a la justicia, comenzando el caso, a dormir el sueño de la impunidad.

    La aparente eternidad de la injusticia se ve sacudida por una denuncia periodística que rompe la barrera del tiempo. Casi 25 años después, la grotesca pasividad de los encargados se ve sacudida por la portada de un periódico que rompe los esquemas. La presencia del acusado, un sacerdote suspendido en sus funciones dentro de la Iglesia Católica con su socio comercial, concelebrando la misa principal de la visita del papa Francisco al Paraguay, es un golpe fuerte.

    La respuesta oficial no se hizo esperar. Lejos de una profunda autocrítica, se hunden en un discurso ridículo. Califican de inocentada toda la serie de hechos descritos en carpetas fiscales y en testimonios de personas, que sacudidas, se vieron violentadas en su buena voluntad. Pensar que las cosas podrían rever su rumbo es apelar a una utopía inalcanzable.

    Gracias a un poderoso juego de cintura y a la fuerza del poderoso lobby se consiguen disipar los cuestionamientos, desviando la mira del caso; de la denuncia concreta en su contra se construyen globos sonda que consiguen su objetivo: desarticular la crisis comunicacional, trayendo algo de tranquilidad en el seno interno de la institución.

    Una vez apagado el incendio, se da el siguiente paso, la cacería de brujas para identificar a los responsables de que la información haya llegado a la prensa. La aceitada maquinaria presiona todos los cabos para torcer voluntades y retomar el estado de natural impunidad. Una vez que “la casa está en orden” el paso del tiempo comienza a hacer su inevitable tarea de maquillar realidades.

    No sorprende que la brújula haya perdido el norte. En el libreto quedó grabado el discurso aséptico y ante otra denuncia de abuso, de diferente tenor y que también alcanzó los medios de comunicación, lo lógico es que la respuesta disuasiva sea similar. Las cabezas piden que no se conviertan piedritas en montañas, cuando en realidad, lo grave es intentar convertir montañas en piedritas. Una vez más el proceso de transformación y disuasión comenzó a trabajar de la misma forma.

    En esta atmósfera de anestesia constante para minimizar fisuras y apagar críticas, es esperable que la brecha entre la realidad de la gente y el mundo paralelo en el que se manejan las autoridades eclesiales sea abismal. La que sale perdiendo es la institución, orientada por líderes que no toleran los cuestionamientos y que viven autoengañándose constantemente para preservar sus privilegios.

    No sorprende que la brújula haya perdido el norte. En el libreto quedó grabado el discurso aséptico y ante otra denuncia de abuso, de diferente tenor y que también alcanzó los medios de comunicación, lo lógico es que la respuesta disuasiva sea similar. Las cabezas piden que no se conviertan piedritas en montañas, cuando en realidad, lo grave es intentar convertir montañas en piedritas. Una vez más el proceso de transformación y disuasión comenzó a trabajar de la misma forma.

    Las palabras grandilocuentes con las que después intenten justificar lo injustificable no es más que parte de un rito, pretender construir otro montaje barato, que ya no conmueve, sino que da lástima. El destino de una sociedad en el mundo globalizado de la era del conocimiento no se forja con actores que dilapidan una credibilidad cimentada en años de tradición, sino con instituciones sólidas que consoliden su capital en base a la coherencia entre sus ideales y su accionar, predicando en base al ejemplo.

    Debemos ser claros y contundentes, lo bueno tiene que ser replicado y lo malo condenado en las instancias correspondientes, dentro de lo que marca la sociedad. Un discurso volátil, confuso, complaciente y permisivo solamente perjudica. Es imperioso construir verdades en base a esfuerzos comunes. Todo lo que atente contra esta premisa es inmundo, y como lo inmundo debe ser descartado.

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    Publicado por jotaefeb | 17/02/2017, 08:13
  9. Iglesia debe ser la primera defensora de los abusados

    A diferencia de las acciones de justicia y transparencia que promueve el propio papa Francisco, miembros de la jerarquía católica paraguaya siguen sosteniendo posturas que buscan encubrir o minimizar las denuncias sobre abuso sexual cometido por algunos sacerdotes, por miedo al escándalo. Una carta del arzobispo de Asunción, en la que califica de “acto indecoroso” la acción de un párroco imputado por coacción sexual, causa indignación en sectores de los propios fieles, sobre todo cuando el prelado pide cuidar la información y “no hacer de una piedrita una montaña”. El episcopado debe ser el primero en propiciar la investigación de estos delitos, para no exponer la credibilidad de la Iglesia en ningún caso.
    “¡Cuántas mujeres padecen el peso de la vida y el drama de la violencia! El Señor quiere que vivan libres y con plena dignidad”, afirmaba el papa Francisco desde su cuenta de Twitter @Pontifex_es el 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

    En esta misma línea, el actual Pontífice ha profundizado la línea de su antecesor Benedicto XVI, alentando a denunciar los casos de sacerdotes pedófilos o que cometan abuso sexual. “Asumamos clara y lealmente la consigna tolerancia cero en este asunto”, enfatizó en una carta enviada el 28 de diciembre a todos los obispos del mundo.

    En el Paraguay, aunque se han dado pasos importantes, como la presentación de un “Protocolo para investigar denuncias contra sacerdotes sobre abuso sexual de menores” por parte de la Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP), en febrero de 2016, persiste en algunos miembros de la jerarquía eclesial la mentalidad de minimizar ciertas denuncias, por temor a que el escándalo ocasione un “daño mayor”.

    El caso que actualmente provoca reacciones en sectores de la sociedad y de la misma Iglesia Católica es el de una joven catequista, coordinadora de la Pastoral Juvenil en la parroquia de Limpio, quien en setiembre último denunció al entonces cura párroco, el sacerdote Silvestre Olmedo, de haberla coaccionado y manoseado sexualmente.

    Una carta escrita por el arzobispo de Asunción, monseñor Edmundo Valenzuela, dirigida a los jóvenes, sostiene que lo ocurrido fue “un gesto indecoroso” por parte del sacerdote, quien fue apartado de la parroquia y sometido a ejercicios espirituales. Es una visión muy distinta a la de la Fiscalía, que en noviembre imputó al padre Olmedo por el delito de coacción y violación a la autonomía sexual.

    El arzobispo recomienda en la nota: “Debemos cuidar de no hacer de una piedrita una montaña. Esto quiere decir que cuidemos la información de un hecho similar para evitar daños mayores, producidos por la difusión de los medios de comunicación”. Expresión que es entendida como un llamado a que este tipo de denuncias no trasciendan.

    Callar y manejar internamente casos que son considerados hechos punibles le hace poco favor a una Iglesia que ha sido históricamente valorada por la valiente defensa de los derechos humanos, especialmente durante la dictadura.

    Si el episcopado se refiere a estos delitos de manera leve, solo va a perder credibilidad. Es de esperar que del debate y la polémica surja un cambio y una acción más valiente y transparente por parte de la Iglesia ante un tema que preocupa a toda la sociedad. Porque la Iglesia debe ser la primera defensora de los abusados.

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    Publicado por jotaefeb | 16/02/2017, 10:25
  10. El obispo que ve piedrita en lugar de la montaña
    Por Susana Oviedo

    El arzobispo de Asunción, monseñor Edmundo Valenzuela, transparentó una vez su pensamiento y mucho más a través de una carta dirigida a los jóvenes sobre el caso del acoso sexual denunciado con gran valentía por nada menos que la coordinadora de la Pastoral Juvenil de la parroquia de Limpio contra el anterior cura párroco de esta localidad, el padre Silvestre Olmedo.

    Valenzuela reveló en la carta que a él le interesan más las formas que el fondo; que para él la víctima de la denuncia no cuenta; que no le es relevante que el sacerdote involucrado haya admitido el hecho, ni que la joven que denunció el caso fuera activa miembro de la Pastoral Juvenil. Por eso, ni siquiera le pidió disculpas.

    Aunque lo más elocuente de su misiva a los jóvenes es que pone al descubierto una mentalidad muy dañina y favorable a la impunidad que por siglos imperó en la Iglesia Católica para ocultar los peores pecados del clero. Entre ellos, miles de casos de pedofilia cometida por presbíteros y obispos.

    El titular de la Iglesia metropolitana, la jurisdicción más importante del Paraguay, no sintoniza con las recomendaciones de Benedicto XVI y del actual papa Francisco, que alientan a denunciar a los sacerdotes abusadores y a los superiores de estos que apañen las “monstruosidades” de sus pastores.

    “Debemos cuidar de no hacer de una piedrita, una montaña”, recomienda a los jóvenes el arzobispo, resaltando con esta frase que a su juicio, que un cura manosee y acose sostenidamente a miembros femeninos de su feligresía no es algo grave. Es más, para precisar, explica lo de la piedrita, y dice: “Esto quiere decir que cuidemos la información de un hecho similar para evitar daños mayores producidos por la difusión en los medios de comunicación”.

    Dicho de otro modo, a Valenzuela le preocupa que trasciendan a la luz pública situaciones como la que denunció la joven acosada por el padre Olmedo, después de haber agotado las instancias de la Iglesia, esperar un par de meses alguna reacción de parte de la jerarquía, y tras recibir como mejor respuesta del arzobispo de que se pusieran a orar por el sacerdote.

    A contramano con la exhortación de “hagan lío” que hiciera el actual jefe máximo de la Iglesia, Valenzuela, en lugar de reconocer el coraje para denunciar de parte de los chicos de la Pastoral Juvenil, y de alentarlos a mantener esa actitud crítica hacia cualquier abuso, los decepcionó y desalentó.

    Con un arzobispo que no distingue entre una piedrita y una montaña, y con ideas y resoluciones que favorecen la impunidad, es fácil entender por qué a muchos les suenan a retórica las prédicas de los pastores a favor del respeto, la honestidad y la justicia, y que los jóvenes se sientan tan desmotivados.

    Con su lamentable postura, los “daños mayores” que teme Valenzuela, los provoca él mismo.

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    Publicado por jotaefeb | 15/02/2017, 08:55

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JUSTICIA A LA MEDIDA

El TSJE tuvo que  fallar en un caso, en el que una persona le solicitaba que dijera si era legal o no la candidatura de Peña por uno de los movimientos colorados, ciertamente Peña  sigue siendo afiliado al PLRA, y aún que se afilió, de manera forzada el 31 de octubre del año pasado, no había cumplido aún el año de permanencia como colorado, ni tampoco había renunciado a su afiliación de liberal. El juez saca una resolución kafkiana, dice a los efectos legales por una ley del año 1996, una persona no puede tener 2 afiliaciones simultáneas, pero aquí está lo kafkiano: “para los efectos legales valdrá la última”, dice en su fallo dado conocer, con ese criterio es más o menos lo siguiente: “la bigamia está prohibida en el Paraguay pero para los efectos legales valdrá el último de los matrimonios”. Evidentemente sí a los efectos legales se prohíbe una cosa determinada, a los efectos legales lo único que puede hacerse, es acatar lo que manda la norma y no inventar una ficción jurídica, por la cual una persona con una doble afiliación puede continuar un cargo determinado o puede aspirar a una representación por un partido político.

Todo mal, una justicia cada vez más entregada al poder político, a la que teme mucho menos en su condición de tal, la justicia a los políticos, y este fallo que lógicamente se escribe en un capítulo kafkiano de la historia política y jurídica paraguaya.

BFB

JUSTICIA A LA MEDIDA II

Ahi una resolución también, de la Corte Suprema de Justicia que dio al grupo de prensa de Cartes, para que puedan dar la boca de urna en el transcurso de los comicios del próximo día domingo, esto es una antesala a un caos, si anteriormente se había establecido que la boca de urna, solo podía darse solo a 60 minutos después de haber concluido el acto comicial, ahora vamos a tener una guerra de bocas de urnas el próximo domingo. Cada uno de los sectores de medios estará diciendo quién va adelante, y que estará buscando finalmente con eso manipular la voluntad de los electores que aún no se han decidido porque candidatura abrazarse en ese momento, ciertamente la Corte no ayudó para nada a la pacificación de los espíritus y al cumplimiento de las normas, si la norma dice que no se puede hacer algo por una situación determinada, que es la de buscar la tranquilidad antes de unos comicios y durante los comicios, en el caso de las boca de urnas, esta resolución de la Corte, lo único que augura es mayor conflictividad, y porqué no lamentandonos posteriormente hechos de violencia.

BFB

PARAGUAY TUTELADO

Una cuestión importante del ámbito de la relación internacional, la cancillería paraguaya a través de su vicecanciller Gonzalez, llamó la atención a Hugo Rodríguez, representante de la embajada de los EE.UU., que un twitter, auguro que unas elecciones sean llevadas con transparencia y justicia el proximo dia domingo y al mismo tiempo estuvo en favor de la homilía del Mon. Ricardo Valenzuela, eso hizo que el gobierno paraguayo le llamara la atencion al representante diplomático y le dijera que se está involucrando en cuestiones internas del país. Muchas de las cuestiones internas del país no podrían haber sido resueltas solo por nosotros, o a través de nuestras instituciones, en mucho de los casos, esto que alguno denominan “democracia tutelada” no se hubiera podido llevar adelante de la manera como se llevó, sin la abierta intromisión de poderes extraños al país, que han tenido que poner en el cauce, la locomotora de la democracia en el sitio correcto, el Paraguay todavía lamentablemente con las instituciones que tiene, con la manera en que los poderes del estado administran la cosa pública, la forma irrespetuosa del trato a la Constitución y a las normas, no permiten de que nosotros nos valgamos por nosotros mismos para administrarnos. El dia que los paraguayos tengamos una Justicia confiable y seria, un poder Legislativo ampliamente consolidado, en términos de representación popular, y un poder Ejecutivo que tema y respete a la Constitución, en ese momento, cualquier intromisión en asuntos internos, tendria que llamarnos la atención, el escándalo mayor de la política paraguaya es la manera en que hemos construido nuestras instituciones y el escaso respeto que tenemos a las normas legales.

BFB

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