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La reconversión necesaria

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Acerca de jotaefeb

arquitecto jubilado, hoy "hurgador" de la filosofía de vida, de las cosas cotidianas y trascendentes.

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7 comentarios en “La reconversión necesaria

  1. Los ceros que molestan

    Cíclicamente, se reanuda el debate sobre la necesidad de quitarle ceros al guaraní a fin de operar con billetes de baja denominación que faciliten los cálculos, los balances, la fijación de precios y toda cuenta que requiera su valor en moneda oficial.
    Puesto en circulación en 1943, el guaraní estaba compuesto en sus comienzos por billetes de 1, 5, 10, 50, 100, 500 y el de más alta denominación, 1.000 guaraníes.

    A su vez, la unidad monetaria se subdividía en 100 céntimos y por mucho tiempo, esas monedas tuvieron valor en una economía mu­cho menos compleja que la actual. En esos días, el guaraní se cam­biaba a razón de 120 por dólar.

    Pero distintos episodios de inflación fueron elevando ese tipo de cambio y obligando al Banco Central del Paraguay –creado en 1952- a emitir billetes de más alta denomina­ción hasta llegar a los de 100.000 de la actualidad. Aun así, luego de los sacudones financieros de 2002 y 2003, el guaraní lleva ya más de una década de estabilidad con una cotización que se mueve al­rededor de los 5.500 guaraníes.

    La pregunta que cabe en este caso es: ¿Para qué sacarle ceros al guaraní? Veamos algunas experiencias latinoamericanas. En 1993, México restó tres ceros al peso con el objetivo de estabilizar la economía, frenar la inflación, tornar más manejable el déficit fiscal y hacer compatible el peso con el dólar de EEUU y Canadá al entrar en vigen­cia el tratado de libre comercio de América del Nor­te. Colombia es­tudia una medida similar, fundada en que los billetes de 100.000 pesos son ineficaces, fa­cilitan la ilegalidad y el lavado de ac­tivos. “Sólo países con hiperinflación y del tercer mundo los mantienen”, asegura el senador que impulsa la idea en el Congreso co­lombiano. Brasil ha cambiado ocho veces de mone­da en poco más de 50 años.

    Entre los meses de febrero de 1989 y marzo de 1990, la hiperinflación fue en nuestro gigante vecino del 2.751%. Algo similar ocurrió simultánea­mente en Argentina en donde la inflación, que en febrero de 1989 era del 10% mensual, alcanzó 78% en mayo mientras el peso se de­valuaba frente al dólar un 2.040%. Un kilo de carne se cotizaba en cientos de miles de pesos y en menos de dos años, el 48% de la po­blación argentina había caído en la pobreza. Se entiende que, ante semejantes desbarajustes, los dos grandes del Mercosur hicieran ensayos de restarle ceros a su moneda y aún cambiarla de nombre: cruceiro, cruzado y real en Brasil, y peso, austral y de nuevo peso en Argentina.

    En el Paraguay, la inflación en 2016 fue del 3,9%, la meta para este año es del 4,5%, el déficit fiscal está bajo control y el sistema finan­ciero muestra, más allá de algunas alarmas puntuales, suficiente solidez como para contribuir a otorgarle estabilidad a la economía. Ninguna de las razones que movieron a cambiar la denominación de sus monedas en México, Colombia, Brasil y Argentina rige hoy en el Paraguay. En cuanto al lavado de dinero, su combate es difícil y complejo y va más allá de una eventual quita de ceros al guaraní. De todas maneras, es un paso cuya eficacia y oportunidad merecen ser debatidas.

    http://www.5dias.com.py/54097-los-ceros-que-molestan

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    Publicado por jotaefeb | 28 febrero, 2017, 10:03 am
  2. La gran importancia de los más pequeños
    27 Feb 2017

    En una nota publicada en este diario el fin de semana se destacó ampliamente –y con justicia– la gran importancia de las mipymes, que representan nada menos que el 93% de las unidades productivas del país. En la extensa nota se recuerda que las micro, pequeñas y medianas empresas, es decir, las mipymes, son reconocidas como los más eficaces “motores de la economía”, generando trabajo y representando el 61% de empleos de mano de obra nacional.

    Datos importantes y no menores, cuando se piensa en la importancia de dichas empresas, muchas de ellas, nacidas a la sombra de la necesidad de autoempleo, pero también en gran medida como resultado de la puesta en marcha de los sueños que, con esfuerzo, se hacen realidad, aportan en bienes o ingresos al país el 8,7%.

    A veces es bueno recordar a qué se les llama microempresas, que según la Ley N° 4.457/12 se consideran tales cuando emplean hasta 10 personas y generan hasta G. 500 millones al año, mientras que pequeñas empresas emplean hasta 30 personas y facturan anualmente hasta G. 2.550 millones. Para ser consideradas medianas, las mismas deben emplear hasta 50 personas y facturar hasta G. 6.000 millones al año.

    Teniendo eso en claro, avancemos hacia lo que representan en todos los sentidos estas 224.242 unidades productivas comprendidas en las diferentes categorías de mipymes, debidamente registradas en la actualidad. La tarea más importante para que estas sobrevivan a todas las dificultades que pueden presentarse y frustrar el deseo de que las más pequeñas sigan su camino y mantengan las fuentes de trabajo es apoyarlas debidamente desde las instituciones gubernamentales, como el Viceministerio de Mipymes del MIC. Y, en ese sentido, se han creado beneficios que llegan con la formalización de las mismas, una tarea a la que está abocada ese viceministerio.

    La realidad del mundo en la actualidad exige un cambio de mentalidad en la que la creación de pequeñas empresas en todos los rubros imaginables es una de las bases del crecimiento económico de las personas, grupos y también de los países en los que se promueven con éxito las mipymes.

    El acceso a los créditos hasta 70 millones de guaraníes, sin garantía, previo estudio de la factibilidad de la empresa proyectada, es solo una de las ventajas de esa búsqueda de formalización, además de todo tipo de apoyo técnico y especializado, lo que ayuda desde el comienzo a evaluar los riesgos, ventajas e innovaciones que evitarán errores y fallos que muchas veces causan la muerte prematura de pequeños emprendimientos que podrían llegar a ser muy exitosos.

    De acuerdo a datos ofrecidos por el viceministerio mencionado, durante el 2016 se logró formalizar y dotar con la “cédula mipymes” a 222 empresas, lo que las agregó a las restantes ya formalizadas, llegando ahora a los 1.600 en menos de 8 meses. El objetivo es llegar a las 10 mil mipymes formalizadas, lo que les aportará a las mismas el apoyo en todas las necesidades y la constancia –cédula de mipymes– que las acerca a una serie de beneficios tanto financieros como de asistencia técnica y participación de ferias, acceso y cursos de emprendedurismo y capacitaciones diversas.

    La realidad del mundo en la actualidad exige un cambio de mentalidad en la que la creación de pequeñas empresas en todos los rubros imaginables es una de las bases del crecimiento económico de las personas, grupos y también de los países en los que se promueven con éxito las mipymes. Estas surgen ofreciendo talento, innovación y crecimiento en todos los rubros y crean nuevos espacios para que más gente de todas las edades y procedencias logren una mejor calidad de vida y accedan a beneficios económicos y también satisfacción personal y estímulo.

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    Publicado por jotaefeb | 27 febrero, 2017, 10:37 am
  3. La formalidad es rentable

    Por Luigi Picollo

    La mejor meta para el país es el grado de inversión. El premio es inmenso, pero también tiene un precio que nos corresponde pagar y un camino de legalización que obligatoriamente debemos recorrer. El mundo ya le está imponiendo esas pautas a Paraguay, y en el fondo nos conviene muchísimo.

    Veamos por qué.

    Primero. El nivel de ventas informales debe de disminuir drásticamente. Esto se va a dar con la factura electrónica que se viene sí o sí en el 2017. De hecho, ya nos comprometimos a implementarla en acuerdos internacionales. En muy poco tiempo, el Estado va a monitorear online el nivel de facturación de las empresas y de las personas. Así como ya lo es en EEUU y Brasil, donde el órgano equivalente a la SET calcula automáticamente ciertos rubros del balance por el cruce electrónico de documentos.

    Segundo. Las empresas deben estar a nombre de las personas, desapareciendo lo anónimo. Paraguay es aún uno de los pocos países del mundo que permiten las “acciones al portador de las sociedades anónimas”, y eso también va a desaparecer. La forma en que el mundo nos presiona es amenazando con retirarle al sistema financiero la posibilidad de operar con bancos corresponsales en dólares, lo que sería como volver a la prehistoria económica. A los únicos que les convienen las acciones al portador son a quienes actúan como prestanombres de la riqueza que no se puede explicar.

    Tercero. Vamos a llegar a la declaración de bienes personales. De nuevo, los bienes deben de estar inventariados a nombre de las personas. Todas las declaraciones de impuestos de renta personal en los países civilizados contienen una declaración de bienes personales, evidenciando su aumento o disminución al final del periodo fiscal. Para no ir lejos, en Brasil o Argentina todas las transferencias de vehículos, inmuebles, derechos, montos financieros, y todo lo que implique un registro de propiedad ya se informa automáticamente al órgano de control de impuestos, cuyo software monitorea la consistencia de las declaraciones de impuestos personales de todos.

    Cuarto. La deuda soberana se honra cueste lo que cueste. Corrimos un riesgo innecesario en el proyecto del presupuesto 2017, el cual no prevía el repago o “roll-over” de la deuda. La salida no era pedir un aumento presupuestario al legislativo durante el 2017, señalizando al mercado que existía “una posibilidad de incumplimiento”, colocándonos en una posición vulnerable de ser atacados por especuladores, quienes al ver al BCP de manos atadas, podrían agresivamente atacar la moneda, y antes de que podamos reaccionar, hacernos mucho daño. Los compromisos se cumplen y, mientras tanto –en todas las acciones– se fortalece constantemente la postura inequívoca y firme de asegurar el cumplimiento de los mismos. El irresponsable circo político casi nos puso en rumbo de colisión con el mundo. Ningún tipo de chantaje político debe de arriesgar la solvencia del país. Nuestra estabilidad monetaria debe de ser sagrada.

    Al tiempo de cumplir con estos preceptos, continuaremos siendo un cuasi paraíso fiscal por los bajos impuestos y la libertad de transacciones en moneda extranjera. Esta competitividad no la vamos a perder. Pero estemos atentos cuando los ilegales, los piratas, los corruptos, pretendan enredarnos en sus argumentos falaces que solo buscan mantener la informalidad, continuar escondiendo activos, disimular el enriquecimiento ilícito, y asustar al mercado externo con maniobras políticas suicidas.

    En la globalización, todos estamos interconectados. Somos más vulnerables de lo que pensamos, y más dependientes de lo que admitimos. Por eso el sistema busca la formalización, legalización, documentación, la perfecta trazabilidad de las transacciones, y todos los activos con nombre y apellido.

    La necesaria transparencia no es solo una exigencia del gobierno, sino también debe cumplirla el sector privado, el cual es mucho mayor que el mismo Gobierno.

    A todos nos conviene esta rectitud, para llegar al grado de inversión.

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    Publicado por jotaefeb | 20 febrero, 2017, 8:57 am
  4. Reconversión monetaria

    El guaraní es la más antigua moneda de curso legal en Sudamérica. El 5 de octubre de 1943, el Decreto Ley Nº 655 del gobierno de Higinio Morínigo estableció el Régimen Monetario Orgánico de la República del Paraguay, cuyas finalidades fundamentales eran instituir una nueva unidad monetaria a fin de asegurar la estabilidad, fortalecerla y reafirmar la independencia y soberanía monetaria, reemplazando al anterior peso paraguayo. El guaraní se encuentra en circulación desde 1944.

    7 DÉCADAS DE ESTABILIDAD. En estos 73 años de existencia, nuestra moneda local nunca ha sufrido ninguna reconversión monetaria ni anulado ningún cero. Es por eso la más estable en este subcontinente. Esta unidad monetaria ha tenido ciertamente una división en 100 partes iguales, llamadas céntimos. Pero en los últimos años han tenido ya poca utilización debido a la inflación acumulada en el trascurso de décadas, por más relativamente moderada que ella haya sido en comparación con los demás países latinoamericanos.

    La primera emisión de 1944 correspondió al así llamado Banco del Paraguay. A partir de 1952, con la creación del Banco Central del Paraguay (BCP), por Decreto Ley Nº 18 del 25 de marzo de 1952, las emisiones de billetes quedaron ya a su cargo. En la actualidad las emisiones se efectúan en virtud de la Ley Orgánica Nº 489 del Banco Central del Paraguay, del 29 de junio de 1995.

    PROPUESTA DE ELIMINAR 3 CEROS. Existe actualmente un proyecto de ley, presentado al Congreso Nacional, por el que el Banco Central plantea la reconversión monetaria del guaraní, eliminando tres ceros. De aprobarse, la nueva unidad monetaria llevaría el mismo nombre que la actual con el agregado de “nuevo” guaraní. Según la propuesta, que tomaría unos 4 años en ser ejecutada, el salario mínimo actual, que son G. 1.964.507, será NG 1.964,51 aplicando el redondeo al tercer decimal.

    Con este método de reconversión, realmente no se eliminarán 3 dígitos, sino solamente 1. En vez de 507, los tres últimos dígitos del salario mínimo serían entonces ya “,51”. ¿Vale realmente la pena implementar una reconversión del guaraní y hacerlo con una gigantesca campaña de difusión para terminar eliminando en la práctica solo un dígito? No obstante, creo que es posible encontrar una solución técnica a este problema. Véanse al respecto las reflexiones de Antonio Espinoza, publicadas en este diario el pasado lunes 13 de febrero en la columna denominada “De comas y ceros: La reconversión monetaria”.

    ACLARAR DUDAS Y APLICAR LA RECONVERSIÓN DESPUÉS. Teniendo en cuenta que llevamos una década creciendo a un promedio cercano a 5% anual, con tasas de inflación inferiores al 5% por año, esta época que vive el país, en términos macroeconómicos y financieros, es apropiada para una reconversión monetaria como la señalada, siempre y cuando se solucionen los potenciales problemas ya visibles ahora. Por ejemplo, antes es necesario que:

    • Por un lado, se supere la confusión que surge de anunciar la eliminación de 3 ceros, pero eliminando solo un dígito.

    • Por otro lado, se dé adecuada difusión a la reconversión, de forma que se la pueda explicar debidamente a tiempo.

    • Finalmente, se encuentre solución técnica acerca de cómo evitar remarcaciones de precios en mercados, supermercados, almacenes y comercios en general a consecuencias de la reconversión. Una nueva ola de inflación puede hallarse agazapada en dicha reconversión.

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    Publicado por jotaefeb | 19 febrero, 2017, 3:43 pm
  5. De comas y ceros: La reconversión monetaria

    Antonio Espinoza

    El cero es de uso tan cotidiano y común que es fácil olvidar, y que, tal como lo conocemos hoy, es un invento relativamente reciente.

    Sus primeros usos documentados como parte de un sistema decimal proceden de la cultura hindú, de los años 500 de la era cristiana. Fue popularizado en Europa por el matemático italiano Fibonacci recién a principios de los 1.200. Anteriormente, las operaciones matemáticas que usaban la numeración romana, con letras como símbolos numéricos, habían sido tan complejas y engorrosas que eran prácticamente imposibles en el día a día sin el soporte de voluminosas tablas de sumar y multiplicar.

    Motiva esta breve disquisición histórica la noticia de que se piensa reactivar el plan de reconversión monetaria, por el cual se eliminarían tres ceros de nuestro signo monetario.

    Los proponentes de la medida alegan que los grandes números presupuestarios nacionales serán más comprensibles, los billetes tendrán menos cantidad de ceros y, además, dejaremos de estar entre los diez países con monedas de menor valor en el mundo.

    La nota de presentación del proyecto de ley explica que se va a “simplificar el manejo de cantidades por parte de las personas y entidades públicas y privadas, con lo que se facilitarán los procedimientos contables y de registro de cifras de los diferentes agentes del sistema económico. La disminución de gastos operativos y el logro de ahorros en términos de tiempo y recursos. Agilidad y eficiencia en los sistemas de cómputos”.

    ¿Será tan así? En el uso diario y contable de las personas y empresas, ¿ganaremos mucho? Hagamos números: un monto que hoy se registra como, por ejemplo, 2.175.950, con el nuevo sistema pasaría a ser 2.175,95. El primer valor requiere siete dígitos para escribir, y el segundo, seis. Mucha tinta no hemos ahorrado con el cambio.

    Poniéndolo de otra forma, entregamos tres ceros, y recibimos a cambio una coma y dos ceros. Con el inconveniente que en el proceso resucitamos la coma decimal y los céntimos, a quienes –con algún alivio– habíamos velado y sepultado hace ya unas décadas.

    Tampoco se puede afirmar que una moneda de mayor valor contribuirá a nuestro crecimiento económico. El Dong vietnamita se cotiza a 22.600 por dólar, y Vietnam creció 6,7% en 2016. El Rupia indonesio vale 13.300 por dólar, pero Indonesia creció 5,1%. El Kip de Laos, a 8.100 por dólar, no impidió que su país crezca 6,8%

    Esta transacción de cuestionables beneficios no viene sin costos. Todo lo contrario. Los miles de sistemas contables y financieros en bancos, comercios, industrias y en el propio Gobierno deberán ser reprogramados para reintroducir la coma decimal. Alegría para informáticos y contadores, pero dolor de cabeza y de bolsillo para todos los demás,

    Todo eso, y los costos de reacuñar monedas y reimprimir billetes, además del oneroso esfuerzo publicitario de divulgación que será necesario. Costos que al final serán pagados, como siempre, por los sufridos consumidores y contribuyentes. Ello, sin hablar de la confusión de tener una nueva moneda, que, según el proyecto de ley, tendrá el mismo nombre y símbolo que la actual.

    También perderemos la distinción de tener una de las monedas más longevas de la región, distinción que ha sido enarbolada ante inversionistas y financistas internacionales como símbolo de nuestra estabilidad macroeconómica a largo plazo.

    Esto quizás sería aceptable si en el haber del análisis de costo-beneficio hubiera algo de peso. Pero, ¿todo este lío y gasto para suprimir un dígito? Merecemos una justificación mucho más sólidamente argumentada, con costos mucho más detallados, antes que nos pidan que nos embarquemos en una aventura de esta envergadura, que nos generará enormes gastos y distracciones, cuando tenemos temas de mucho mayor urgencia en la agenda nacional, incluyendo las cuestiones económicas.

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    Publicado por jotaefeb | 13 febrero, 2017, 8:59 am
  6. Al gran pueblo, ¡salud!
    13 Feb 2017

    Por Juan Luis Ferreira E.

    Inspirándome en la hermosa estrofa del himno argentino, me permito reflexionar que con mucha frecuencia arrastramos la referencia al pueblo, a la gente, al país, o a la voluntad popular tanto para fines nobles, como para otros discutibles. “Lo que el pueblo quiere…”; “lo que la gente necesita…” ; “lo que el país requiere…” , son frases habituales. Quiero aclarar en primer lugar, que no estoy calificado para hablar en nombre del pueblo, tanto por ignorancia, como por inexistencia de dicha autorización aunque desde luego, igual que cualquier otro, puedo opinar respetuosamente.

    Por ejemplo, no puedo saber con certeza cuál es la problemática de los cultivadores de arroz. No puedo hablar de lo que necesitan las artesanas de Luque. No puedo hacer sugerencias válidas para los que están criando aves. Yo puedo simpatizar con la hidrovía, pero no puedo determinar si cuál debería ser su recorrido, o las implicaciones para su entorno. Me gusta el proyecto de construir edificios en el puerto de Asunción, pero sus riesgos y defectos están lejos de una adecuada comprensión. Y así sucesivamente. La historia local e internacional está llena de ejemplos donde lo que le convenía a la gente era exactamente opuesto a lo que deseaba. Los parisinos, en gran número, antes, durante y décadas después se opusieron a la Torre Eiffel. Es innegable que a pesar de algunas razones válidas es difícil imaginar la “Ciudad Luz” sin dicha construcción emblemática.

    Formar una opinión crítica, fomentar la innovación, y las relaciones conciliatorias y constructivas como proceso educativo, nos permitirán construir vínculos útiles a largo plazo.

    Las sociedades que avanzan, que se mantienen saludables para sus integrantes, logran equilibrar la expresión de las opiniones con las decisiones que benefician a todos, y con el respeto a las prioridades. Para ello son imprescindibles buenos representantes, buena educación, y buena participación. Esta última es una carencia terrible. Queremos que las cosas se hagan, que alguien las haga, pero nos cuesta mucha participar o intervenir. La comodidad del mero espectador nos absorbe. El otro factor, la buena educación, es una discusión pendiente que no puede ser seguir siendo postergada. Formar una opinión crítica, fomentar la innovación, y las relaciones conciliatorias y constructivas como proceso educativo, nos permitirán construir vínculos útiles a largo plazo.

    Y finalmente, sin agotar la necesidad de otros componentes, si podemos tener educación y participación, tendremos buenos representantes. Desde 1992 el poder que tiene el Parlamento es gravitante y a veces se nos olvida que entre otras cosas, ahí se decide el presupuesto, nacen y mueren iniciativas, y se aprueban o desaprueban grandes proyectos. El ejercicio de elegir correctamente arranca desde la clase, desde el barrio, desde cualquier tamaño de emprendimiento.

    Nos acercamos nuevamente a épocas de decisiones y momentos donde nuestra participación y capacidad de elección serán decisivos para que las prioridades (salud, justicia, educación, entre otras) sean respetadas.

    Que Dios nos ilumine para interesarnos, opinar, elegir y corregir.

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    Publicado por jotaefeb | 13 febrero, 2017, 8:52 am
  7. Tres ceros menos, excelente iniciativa
    12 Feb 2017

    Por Amílcar Ferreira

    La moneda, una de las creaciones humanas más ingeniosas y que más impacto ha tenido en el desarrollo económico, cumple varias funciones muy importantes. Sin ella viviríamos en una economía del trueque, la cual tiene sus dificultades.

    Una de las primeras preguntas que surge cuando se implementa un sistema monetario en un país es, ¿cuánta moneda debería imprimirse?, la respuesta es una cantidad suficiente para permitir todos los intercambios, debe haber una relación entre la cantidad de moneda y la cantidad de bienes y servicios que produce una economía, el desbalance entre ambas cosas es lo que produce los fenómenos que conocemos como inflación (pérdida de valor de la moneda) y deflación (aumento del valor de la moneda).

    Sin embargo, la experiencia real nos muestra que el fenómeno de la inflación es prácticamente inevitable en el largo plazo, hay países que han sido exitosos en su control (Paraguay uno de ellos en la última década) y otros que no. Aun siendo exitoso en su control, la inflación se acumula a través de los años, los valores monetarios se vuelven muy grandes, a un punto que ya dificulta los registros y los vuelve difíciles de comprender.

    Por ej.: si le dijera que el Presupuesto General de la Nación 2017 asciende a G. 69.160 billones, es altamente probable que le sea difícil de comprender que significa esta cifra (me incluyo); sin embargo, si le dijera que es unos US$ 12.500 millones, seguro le es más fácil de comprender. Cuando empezamos a convertir a otra moneda nuestros valores porque en la nuestra nos cuesta comprender, algo significa.

    Desde su creación en 1943, hace 74 años, el Guaraní ha acumulado una inflación superior a 300.000%, es la moneda más antigua de Sudamérica y una de las seis con más ceros en el mundo; hoy la acumulación de ceros ya dificulta los registros, por ej.: transferencias con sistemas electrónicos internacionales que cuentan con una cantidad limitada de campos.

    El país ya necesita eliminar tres ceros al guaraní y de esta manera devolverle a su moneda la funcionalidad como unidad de registro. La iniciativa del BCP de impulsar la eliminación de tres ceros al guaraní es muy oportuna, se debe llevar adelante, considero muy bueno que se plantee como un proceso en más de un año, con un calendario claro, que permita a los actores económicos enterarse a tiempo, planificar y realizar las adecuaciones informáticas y contables necesarias.

    Considero que el cambio contribuirá a la competitividad del país, al hacer más fácil la tarea de registrar y comprensibles las cifras, acercándonos a los valores (precios en la economía) considerados “normales” en las grandes economías del mundo. Esta aproximación (un dólar pasaría a costar 5 guaraníes con 73 centavos) hará que podamos comunicarnos más fácilmente con los grandes mercados del mundo.

    A no postergar más el cambio, llegó el momento de hacerlo.

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    Publicado por jotaefeb | 12 febrero, 2017, 8:13 am

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@Pocho_py El tema acá es que el PJ es elegido por el Congreso y no es un poder independiente, son elegidos amigos y parientes y a dedo, lastimosamente.
@MarcosMikelj Por favor no a Lugo, ya probó las mieles del poder y todo lo que quiere es volver a sentir el "placer" de gobernar. Sabemos de sus negocios.
@Pykare Sólo la indignación lleva a poco. Para cambiar hay que convertirla en organización política con capacidad electoral y movilización.
@jjfd60 El MOPC y el Ministro Jiménez Gaona adjudican todas las obras a los "amigos", sin importar que esté mal diseñada.
@Vlad_Jara Hace dos o tres días atrás... Y puede ser pio hace dos o tres días adelante?...

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