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Cierre de calles junto al Palacio es una afrenta a la ciudadanía

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Acerca de jotaefeb

arquitecto jubilado, hoy "hurgador" de la filosofía de vida, de las cosas cotidianas y trascendentes.

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29 comentarios en “Cierre de calles junto al Palacio es una afrenta a la ciudadanía

  1. De cuando el rumorismo sustituye al periodismo
    17 Feb 2017

    Estamos asistiendo a una crisis política que, más que basada en realidades, está basada en rumores, trascendidos, sospechas, descalificaciones, sobre cuyas bases se produce la enunciación de verdades absolutas y el anuncio de posibles catástrofes y supuestas violaciones a la Constitución, cuando las únicas catástrofes y violaciones son contra la información y contra el lenguaje democrático; es grave, porque se crea una situación de verborragia en lugar del lenguaje respetuoso de la democracia y la convivencia. Es grave, porque se crea un clima de violencia excesiva, que sustituye a la realidad, y hasta delirante, tratando de crear eso que el viejo refrán define con tanta sabiduría: el río revuelto que es ganancia de los pescadores que lo revuelven.

    Y es más grave aún, porque en esta sociedad de la información prima la desinformación; como han denunciado ya algunos profesionales de la prensa, en vez de andar tras la información veraz, los periodistas andan corriendo detrás de los rumores que se lanzan día a día, como si todos estuviéramos trabajando para radio so’o.

    Es decir, se están fabricando titulares, cuando no los fabrican los mismos medios, para que la prensa ande corriendo detrás de la “noticia” de la próxima catástrofe, en vez de dar información más o menos seria y veraz; y más grave aún porque se están lanzando amenazas catastróficas que atentan seria y “penalmente” contra la vida democrática, amenazando con tomar el Palacio de Gobierno y hasta con sitiar a la Corte Suprema, sin duda para pretender asustar a las autoridades con medidas de fuerza en vez de con los argumentos y los recursos legales que garantizan la Constitución y las leyes, y que los vienen garantizando por más de tres décadas. Y esos rumores catastróficos, lamentablemente, se convierten en informaciones y hasta en títulos desastrosos en los medios, hasta que se desinflan… para desencadenar un nuevo foco “de incendio”, apagable hasta con una llovizna.

    Así se convierten en noticia un senador que duerme grotescamente en el Senado, supuestamente para evitar ser “madrugado”; escenas ridículas, plausibles para una comedieta, pero ridículas como “noticia” en un medio de comunicación. La grotesca paradoja radica en que los “pescadores” que se declaran custodios de la democracia y la Constitución, rumoreadores y amenazantes, se embanderan bajo la frase favorita del único intento de golpe cruento de esta transición, amenazando con “hacer correr ríos de sangre”, el mismo mensaje catastrófico que convocó a los únicos golpistas que amenazaron este proceso.

    La grotesca paradoja radica en que los “pescadores” que se declaran custodios de la democracia y la Constitución, rumoreadores y amenazantes, se embanderan bajo la frase favorita del único intento de golpe cruento de esta transición, amenazando con “hacer correr ríos de sangre”.

    No, no corrieron ríos de sangre, aunque sí corrió la sangre de un vicepresidente y de jóvenes paraguayos que, conjuntamente con otros grupos civiles democráticos, estudiantes, campesinos… salieron a defender el proceso que hasta hoy perdura, y que ha permitido la sucesión de gobiernos y la vida política basada en el voto como única forma democrática de acceder a los cargos, supuestamente en pos de defender la Constitución contra la amenaza de una “enmienda constitucional”, cuando la enmienda constitucional ya ha sido usada para cambiar la Constitución, con el voto de muchos de los legisladores y dirigentes que hoy se escandalizan y se llenan la boca clamando que es inconstitucional.

    Es grave que cierta dirigencia política esté embarcada en convertir la política democrática en una lucha de amenazas y confundir la legislatura con el cabildeo; y es grave que los medios estemos confundiendo el rumorismo con el periodismo.

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    Publicado por jotaefeb | 17 febrero, 2017, 8:05 am
  2. Pan y circo

    Por Miguel H. Lopez
    Tirios y troyanos. Todos en la misma bolsa. Al final, el álgido ambiente que se vive en el Parlamento en torno a la idea de aprobación de la incorporación de la reelección presidencial vía enmienda, pese a las barreras constitucionales para un nuevo tratamiento, está convirtiéndose en una verdadera bufonada. Tanto los partidarios como los contrarios ya están vestidos como saltimbanquis; y todos sus actos son de hazmerreír, para luego llorar por lo que terminarán haciendo contra la República, contra nosotros.

    Antes de seguir, aclaremos que la figura de la reelección es buena. Lo malo es que quieren colocarla torciendo las reglas del pacto jurídico que juraron defender ante todo. El pedido de enmienda ya fue tratado y rechazado en agosto de 2016. Por ley debe esperarse un año para volver a darle entrada y discusión.

    A estas alturas, tanto el grupo de dirigentes políticos que promueve a cualquier precio el tratamiento en el Legislativo del proyecto de enmienda, argumentando la legalidad del acto, como quienes denuncian que hacerlo irá contra la Carta Magna, se ubican en la línea de echar en gorra la institucionalidad. El debate de lo jurídico y lo político ingresa a una enjundiosa encrucijada, de donde la definición irá, como casi siempre, por el lado del que se imponga, sin importar razones ni realidades. Manotazo y plata.

    Los que produjeron el golpe parlamentario de junio de 2012 contra el presidente constitucional Fernando Lugo, usando como pretexto la matanza de Curuguaty, ahora van divididos. Unos quieren la enmienda para la reelección del actual presidente, Horacio Cartes, forzando las normas; Cartes encabezaba el plan del juicio de destitución contra Lugo. Hoy, Lugo está en la misma tesitura que Cartes: modificar las reglas para tentar también su reelección. Todo apoyado por el grupo de Blas Llano, que apoyó el quiebre institucional de 2012.

    En tanto, los liberales, PDP, oviedistas y colorados disidentes, en esencia golpistas de 2012, ahora se desgañitan denunciando riesgos de un golpe contra la institucionalidad y acusan a Cartes, Lugo, Llano y otros héroes de tal amenaza. Todos entreverados. Esta vez, ninguno se salva de heder a golpismo, ya sea de ida o de vuelta. De derecha, de izquierda o poncho juru. Finalmente son todos exponentes de la cultura política dominante, sin importar el matiz del pelaje que ostentan. En el fondo, son funcionales y sostenedores del modelo político y económico que en la práctica no es beneficioso para la mayoría.

    El circo está montado. Los payasos, hace tiempo ensayan sus números. Al final, la población que mira terminará siendo merienda de los leones. Ninguna novedad.

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    Publicado por jotaefeb | 16 febrero, 2017, 10:27 am
  3. Los buenos y los malos

    Por Marcos Cáceres Amarilla

    En la disputa que se plantea estos días entre quienes están a favor y en contra de la reelección presidencial, vía enmienda de la Constitución, el argumento de un lado es que quieren que la gente decida. Del otro lado, dicen defender la institucionalidad de la República ante un intento de atropellar la Constitución y las leyes.

    Ninguno de los actores políticos de uno y otro lado menciona que también –o en realidad– están en juego proyectos y candidaturas concretas para las elecciones de 2018 que, según se resuelva la cuestión, pueden continuar viento en popa o desbarrancarse.

    Entre quienes quieren “que la gente decida” se divisa a algunos exponentes políticos que no tuvieron miramientos en apoyar en su momento la dictadura stronista, que navegaron sin problemas de líder en líder, según conviniera a sus intereses y que demuestran todo el tiempo ser capaces de inventar cualquier intriga o disparate para contentar a sus jefes y lograr sus objetivos

    Varios de los que dicen defender la institucionalidad se aliaron en su momento con personajes que ahora demonizan para destituir a un presidente electo democráticamente, en un juicio político express, con causales muy discutibles y con el “argumento” principal de tener los votos necesarios.

    Si finalmente se aprueba la reelección superando los obstáculos jurídicos, constitucionales y políticos, muchos parecen creer que irremediablemente la pelea electoral se polarizará entre Horacio Cartes y Fernando Lugo.

    Consideran, aparentemente, que el actual mandatario ganaría sin problemas la interna de su partido, por su poder económico y no por un carisma del que, según sus detractores, carece absolutamente. Quienes buscan la continuidad de Cartes creen que será suficiente con la estructura partidaria y con los presuntos logros de gestión, que, confían, ya podrán mostrar al momento de las elecciones.

    En tanto, la idea de los que se encolumnan detrás de la eventual candidatura de Lugo es que su popularidad será tan masiva que todos los sectores de la oposición e independientes no tendrán más remedio que respaldarlo en el 2018, porque será la única manera de ganarle a Cartes, con una gran concertación.

    Evidentemente, la cosa no será tan sencilla.

    Si las encuestas y los detractores internos de Cartes no están muy descolgados de la realidad, la impopularidad del mandatario conspira contra su ambición de continuar en el poder. Sus adversarios colorados dicen que aún si su fortuna personal y la estructura partidaria y del Estado lo ayudan a superar la interna, no podrá de ninguna manera ganar las elecciones generales, con lo cual la ANR tendrá asegurados cinco años de llanura.

    Por otra parte, si Lugo está habilitado y lanza su candidatura, cabe suponer que habrá de por medio un quiebre del PLRA entre quienes en ese partido respaldarán al exobispo y quienes apostarán por un candidato propio, que sería posiblemente Efraín Alegre.

    Está claro que hay una división en lo que llamamos genéricamente “la oposición” y no es muy posible que la unidad se concrete de manera mágica. Si la reelección vía enmienda se frustra, se abrirán las puertas a todos los otros proyectos y candidatos, que están a la espera.

    De guiarse uno por los antecedentes de quienes están de uno y otro lado de la confrontación actual, es difícil creer que las motivaciones de varios de ellos sean altruistas o de amor a la democracia.

    Es el problema que hay cuando en momentos claves se actúa por cálculo y conveniencia política, sin importar las consecuencias. Después, al presentarse como una suerte de abanderados de la democracia, deben rogar que la gente no tenga mucha memoria.

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    Publicado por jotaefeb | 16 febrero, 2017, 10:25 am
  4. Protegernos de forajidos

    Por Edwin Brítez

    A mucha gente le cuesta entender el lío de por qué el presidente Cartes y el expresidente Lugo buscan la reelección con ayuda de sectores de sus respectivos partidos y de un sector del Partido Liberal. Se preguntan en qué nos puede perjudicar como nación que la gente decida sobre el tema en un referéndum, ya que la soberanía reside en el pueblo.

    Es una situación compleja a la cual vale la pena prestar atención para no dejarse manipular, y precisamente debido a su complejidad no se puede ofrecer como solución un elemental eslogan, como: “que la gente decida”

    El Estado es el ordenamiento político de un país, que organiza y regula a la población establecida en un determinado territorio, donde funciona un gobierno y rigen unas normas para todos.

    La República es un sistema político, como lo son también otros sistemas, por ejemplo la monarquía y la tiranía, en el cual tanto los gobernantes como los gobernados se someten por igual a un conjunto de principios fundamentales normalmente establecidos en una Constitución.

    El Gobierno (Ejecutivo y Legislativo, menos el Judicial) es elegido por el pueblo cada cierto tiempo de acuerdo a lo establecido en las normas, aprobadas por los representantes del pueblo, es decir según la Constitución y las leyes. La Soberanía en la República del Paraguay reside efectivamente en el pueblo.

    Justo aquí está el quid de la cuestión.

    Haciendo las cosas simples para las cuestiones complicadas se podría pensar …“y bueno que decida el pueblo”, en esta cuestión de si pueden o no ser reelegidos los presidentes, que como todos sabemos es imposible porque la Constitución dice además “en ningún caso”. A eso hay que agregar que la Constitución en su artículo 2 reconoce que la “soberanía reside en el pueblo”, pero acto seguido aclara… “que la ejerce, conforme a lo dispuesto en esta Constitución”, no según el antojo de nadie.

    Entonces, estimados lectores, como somos un Estado que tiene como sistema político una República en la cual el Gobierno es elegido cada cinco años por el pueblo soberano, según las normas vigentes, no se puede manipular todo este esquema con el argumento de que decida la gente, sin que ello provoque una lesión a la arquitectura política y constitucional del país. De permitirlo estaremos sujetos a que hoy un mandatario con más poder de lo que el pueblo le otorgó pueda mover los plazos, mañana pueda cambiar la república por monarquía o sustituir la democracia por tiranía.

    El hecho de que la Constitución adopte como gobierno la “democracia participativa” significa un límite a las ambiciones personales o grupales, de modo que quienes están en el poder no puedan hacer lo que les antoje con esta arquitectura.

    Por algo el Código Penal establece penas para quienes intentan o logran mediante la fuerza o amenaza de fuerza “manoscabar la existencia de la República o modificar el orden constitucional”, o para quienes preparan una “maquinación concreta de traición a la República”. También se castiga a quienes intentan o logran cambios del orden constitucional “fuera de los procedimientos previstos en la Constitución”.

    O sea, somos un Estado, una República y una Democracia con una Constitución y leyes que buscan proteger a la persona y al Estado. Entonces, no nos queda otra que como ciudadanos nos dispongamos a proteger el orden constitucional para que el Estado salga fortalecido y con poder de protegernos como personas. Tal vez de esa manera, en un futuro no lejano, la justicia sea capaz de proteger a las personas y sus bienes, y al propio orden constitucional de los forajidos de la política que acosan su integridad.

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    Publicado por jotaefeb | 16 febrero, 2017, 10:24 am
  5. Del imprescindible supremo

    Por Dr. Víctor Pavón

    La figura del imprescindible supremo para dirigir el gobierno de la nación, como si todos los demás compatriotas fueran ineptos e incapaces, se inicia apenas unos años después de la Independencia en aquel lejano 1811. La idea que el Paraguay solo puede hacerse grande y progresista si se encuentra bajo el mando de alguien especial, sigue latente.

    Profundas han sido las consecuencias culturales de esta creencia. La concentración del poder que implica poner fin al sistema de pesos y contrapesos mediante la división del poder hizo que el Estado se convierta en un botín a repartirse por el grupo político dominante. Generaciones de paraguayos tuvieron que soportar esta errónea y dañina concepción política, llevando a unos a la tumba, a otros a soportar el exilio y a todos a la pérdida de mejores condiciones y de oportunidades en sus vidas.

    El último experimento conocido de concentración del poder duró más de tres décadas en el país, dejando secuelas que todavía perduran. Afortunadamente, el devenir de los acontecimientos nacionales e internacionales hizo que desde 1989 a esta parte se iniciara el período más largo de libertades en la historia nacional. Se dio un paso trascendental en libertad de prensa, de decir, lo que se piensa en público, de criticar y elegir a los dirigentes.

    Aquella antigua idea del imprescindible supremo, sin embargo, sigue vigente. Está ahí para dar un zarpazo aplicando el mismo método de concentrar el poder en sí mismo y en el grupo que lo sostiene. Si en la antigüedad los reyes y príncipes se creían dueños del acervo público; en el presente, la democracia enfrenta el desafío de controlar a los políticos que pretenden beneficiarse de lo que el poder omnímodo les pueda beneficiar por las canonjías que de la coerción y del monopolio estatal emergen.

    Son los privilegios, la falta de control y la ausencia de rendición de cuentas por parte de los gobernantes, sean quienes sean, los que promueven las sociedades pobres y violentas, debido a que pronto otro grupo también pretenderá aprovecharse de lo mismo y no dudarán en desplazar a los que están, apelando a cualquier medio con tal de llegar a su objetivo. Este escenario desencadena en un torbellino de inseguridad e incertidumbre.

    La idea del imprescindible supremo sigue latente y resultará todavía más perjudicial en estos tiempos, si se la deja avanzar.

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    Publicado por jotaefeb | 15 febrero, 2017, 8:48 am
  6. ¿VOLVERA EL PROGRAMA DEL MAL?
    Andrés Granje
    Quien esto escribe, fue cronista y comentarista deportivo por algunos años en Radio Nacional del Paraguay, en los tiempos hegemónicos de la dictadura stronista, a finales de la década del 70 y comienzo de la del 80, cuando la dirección de la radio estaba a cargo del poderoso e influyente Alejandro Cáceres Almada, el mismo que era uno de los voceros y editorialista de la voz del coloradismo, la tenebrosa audición que atemorizaba a todo el pueblo paraguayo, especialmente a los que no comulgaban con el pensamiento totalitario del clan gobernante. En estos días en que brotes totalitarios quieren redimir esa cavernícola y antidemocrática forma de comunicación radial desde el gobierno central hacia la ciudadanía, especialmente los sectores rurales siempre los más permeables a este sistema de comunicación.
    Recuerdo que desde mi cómoda y distante posición de cronista que no tenía que estar en los programas diarios, solamente en la transmisión de los encuentros de fútbol, me permitía sin embargo observar, como se desarrollaba esta programación, al entregar o retirar los equipos para las coberturas externas, luego también porque el comentarista principal del programa deportivo era Facundo Recalde, era uno de los locutores del programa político de marras, atrás quedaron los años gloriosos de Panorama Deportivo, con Ovidio Javier Talavera y Villalba Viccini, luego Sucesos del Deporte, con Carlos Alberto Gómez y posteriormente Carlos María Franco, Villalba Viccini y Figueredo Britez, entre las figuras principales, en programas deportivos que eran los números uno del país. En la agonía de la dictadura eran solamente ya un instrumento más al servicio de la política. Así se explicaba el encumbramiento de Facundo Recalde
    Cáceres Almada era un hombre de baja estatura, robusto que infundía miedo y terror a los funcionarios a su cargo, parco, ladraba más que hablaba, era un cronista y relator deportivo mediocre, que paso sin penas ni gloria por la actividad profesional, hasta que por su acercamiento a las actividades políticas fue nombrado como director de Radio Nacional del Paraguay, desde donde sirvió con toda abyección al stronismo, creando con el ex ministro de Salud, Godoy Giménez el programa “La Voz del Coloradismo”, que fue tocar el cielo con la mano, ya que desde ese espacio radial, amplificado por una cadena privada de emisoras que cada noche transmitía el programa se dedicó a sembrar el odio, la intriga, la calumnia y a anticipar el castigo carcelario a los enemigos del régimen.
    Si bien es cierto, mbaracaja, por sus ojos pardos, apodo de Cáceres Almada, junto con otros profesionales, como Alberto Lares, Sergio Enrique Dacak y luego Facundo Recalde eran los responsables políticos directo del programa, no es menos cierto que los editoriales reflejaban las ideas y el pensamiento del Dictador Alfredo Stroessner, era quien bajaba la línea de forma directa a Cáceres Almada, ya que este además era uno de los secretarios políticos en el Palacio de los López y por tanto muy cercano al tirano, todos los epítetos ofensivos, los sobrenombres discriminatorios y humillantes eran dictados o escuchados de la boca del dictador y reproducido fielmente en el programa. Es decir, los Cáceres Almada y compañía eran los voceros del odio pero el creador del odio y la maldad era el propio dictador Strossner. Dios quiera que el pueblo Paraguayo nunca más tolere, ni deje que ejerza su portentosa maldad esta clase de personajes siniestros

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    Publicado por jotaefeb | 14 febrero, 2017, 10:24 am
  7. Barrabravas de la política

    Por Brigitte Colmán

    A las barras de los clubes que se pelean después de los partidos, que destrozan lo que encuentran a su paso, se les detiene, se les procesa y se les prohíbe volver a las canchas; ¿no podríamos hacer lo mismo con nuestros políticos patoteros?

    Ya sé, me van a decir que no se puede. Pero igual tenía que preguntar.

    Los insultos de los políticos paraguayos descendieron a niveles tan primarios, que los debates Cerro-Olimpia en el Twitter tienen mayor profundidad intelectual.

    Un ejemplo. Un tuitero se queja de un penal no cobrado, enseguida otro se acuerda de la mamá del que tuiteó lo del penal, entonces alguien alza una foto de la nueva Olla que va a ser el estadio más grande y más hermoso del país y ahí nomás alguien se burla del cerrista y su nueva Olla y de paso le recuerdan que no tienen ni una Copa Libertadores.

    El moquete tuiteril puede durar horas, días, semanas, pero al final lo que sucede en el Twitter se queda en el Twitter.

    A diferencia del despelote que arman los políticos, eso no queda ahí simplemente. Más de siete millones de paraguayos sufrimos o sufriremos las consecuencias de sus desmanes. Cada error que ellos cometen afecta directamente a nuestro bienestar, o en este caso, el malestar colectivo.

    La reelección se convirtió en una obsesión para Horacio Cartes, y por eso quieren hacernos creer en un complot para atentar contra él, un complot fraguado en el chat de un grupo de WhatsApp de un grupo de senadores. La tilinguería está a la orden del día.

    Los primeros meses de este 2017 vienen cargados: la enmienda, la falta de votos en el Senado, las planillas, el firmatón, el falsificatón, el referéndum, que la gente decida, los apagones de la ANDE, el alquiler de sicarios medio pelo, la voz del coloradismo, y mucho más. ¡¡Haaaaaaartos estamos…!!

    Mientras nuestros barrabravas dirimen sus diferencias con demandas, y amenazan con violar la Constitución Nacional, cuatro personas siguen secuestradas por el EPP y nadie ofrece respuestas por la ausencia de Edelio Morínigo, Abrahán Fehr, Franz Wiebe y Félix Urbieta.

    Mientras planean la mejor manera de quebrar la institucionalidad de la República, para lograr la reelección, los niños y jóvenes paraguayos volverán a dar clases en instituciones del Estado que son un peligro inminente.

    Porque al MEC no le importa si los techos caen sobre los escolares, como tampoco le preocupa que este año no reciban la merienda escolar.

    Y mientras los paraguayos miramos el partido por la tele, los barrabravas de la política se aseguran de que nuestro futuro sea realmente tenebroso.

    A los fanáticos de su club que patotean tras un partido, y si sus actos no son tan irreversibles, a veces se les permite ver el partido en la comisaría, tomando cocido con galleta.

    Eso sin embargo es mucho más de lo que se merecen esos idiotas que están poniendo en peligro la institucionalidad de la República.

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    Publicado por jotaefeb | 14 febrero, 2017, 10:15 am
  8. Evitar derrocamiento de la democracia

    Por Edwin Brítez

    El prestigioso politólogo y académico norteamericano Samuel Phillips Huntington, en su célebre obra “La Tercera Ola: la democratización a finales del siglo XX”, plantea las etapas en que surge y se desarrolla la democracia en el mundo, enfocando este proceso como una ola y contraola.

    La primera ola democrática se dio en el período 1828 y 1926 impulsada por el avance liberalizador de la revoluciones francesa y norteamericana. El autor considera el ascenso de Mussolini al gobierno fascista de Italia en 1922 como el fin de la era y el inicio de la contraola.

    La segunda ola arranca en 1945 con el fin de la guerra mundial y termina en 1960 con un período muy breve por las dictaduras reinantes entonces en América, Asia y África. Nuestra “primavera democrática” del gobierno de Higinio Morínigo, se inscribe dentro de esta etapa, pero como se sabe duró apenas seis meses.

    La tercera ola se inicia con la Revolución de los Claveles en 1974 con el levantamiento militar del 25 de abril de 1974 que provocó la caída de la dictadura de Zalazar en Portugal desde 1926. Llega desde el Mediterráneo a América Latina y concretamente en Paraguay en 1989, con la caída de Stroessner.

    Significa esto que en todo el mundo la democracia tiene un comportamiento dinámico de ida y de vuelta, aún cuando los pueblos donde se instala como sistema cuenten con vigorosos desarrollos electorales y fornida cultura política. No importa dónde ni cuándo, la democracia no es un sistema sin retorno o sin marcha atrás en ninguna parte.

    Sin que Latinoamericana se haya desprendido totalmente de sus dictaduras antiguas, como Cuba, brotaron algunos regímenes populistas autoritarios, como Venezuela de Chávez y Maduro, Nicaragua de Daniel Ortega, Argentina de los Kirchner, Bolivia de Evo Morales y Ecuador de Rafael Correa. Algunos analistas colocan esta situación en la tercera contraola, pero otros hablan de la “Primavera Árabe” como la cuarta ola democrática.

    En estos países con populismo autoritario, la democracia llegó a un punto de inflexión donde, con el pretexto de profundizar y ampliar sus efectos, los líderes de turno recurren a la demagogia y el subsidio hasta arruinar totalmente el aparato productivo y toda la economía, desembocando finalmente en escandalosos hechos de corrupción, inflación difícil de controlar y restricciones a las libertades públicas, en especial la libertad de prensa y expresión.

    Nos preguntamos ¿terminó también en Paraguay la tercera ola después de 28 años de libertad? La democratización se estancó y va adquiriendo la forma hueca de una democracia de ficción, donde se cumplen cínicamente las formas, pero con una absoluta carencia de contenido en valores. Esta situación equivale a un retroceso, que equiparado al pensamiento de Huntington, representaría el ingreso a una etapa de “ola inversa” de la democracia, o sea jaguevi hina.

    ¿Es posible evitar en nuestro país una ola inversa de la democracia que nos lleve a repetir la triste y dolorosa experiencia sufrida durante la dictadura stronista, o algo igualmente repudiable? Todo dependerá del papel que la ciudadanía pretenda cumplir a partir de ahora en el proceso electoral, camino a las elecciones de 2018.

    Como los partidos políticos dejaron de cumplir su rol mediador entre la sociedad y el Estado, es necesario impulsar candidaturas desde la ciudadanía que garanticen una mejor representación política y una gestión ajustada al Estado de Derecho y al régimen constitucional.

    En ese sentido, las posturas que van teniendo actores políticos y candidaturas como las de Kattya González, Paraguayo Cubas y Celso Maldonado (Kelembu), Carlos Mateo Balmelli y otros que buscan despertar y alentar a la gente con respecto al futuro de la nación, deberían merecer atención y seguimiento, ya que no existe otra salida más que la ciudadanía se encargue de tomar las riendas para salir del pozo y continuar avanzando en nuestro proceso de democratización.

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    Publicado por jotaefeb | 13 febrero, 2017, 8:33 am
  9. Lobos autoritarios

    Por Marta Escurra

    Los periodistas deben actuar ante los lobos autoritarios, así se titula un reportaje escrito por Roberto Herrscher y publicado en el New York Times en su versión en español, el pasado jueves. En él hace un interesante recorrido histórico por las diversas formas en las que el poder se ha ensañado con quienes hacen preguntas incómodas o piensan diferente.

    Recuerda a Theodore S. Roosevelt en los prolegómenos del periodismo de investigación (1906) cuando este bautizó a los profesionales de la tecla y la tinta como “escarbadores de basura”. Menciona a Hitler, quien ordenó expulsar de Alemania a Noel Panter de Dayly Telegraph (Londres) por haber escrito sobre las tropas de asalto en Munich. Estos son algunos ejemplos que nos recuerdan que decir la verdad, o preguntar sobre ella, ha tenido consecuencias negativas sobre la prensa. De este lado del globo, en nuestro país, padecimos y seguimos padeciendo a gobernantes que a lo largo de nuestra historia han ensayado métodos para acallar a los periodistas que no se prestan a la zalamería hacia detentadores del poder. Reconozcamos también que en el gremio hay uno que otro par de hurreros de la pluma y el micrófono que escriben y vociferan al son de la música corrupta gubernamental. A los que no, pues el sistema se ha encargado de repartirles generosos golpes de cachiporra y balas, según la gravedad de la molestia. Pero como el Gobierno sabe que no es negocio andar todo el tiempo agrediendo a periodistas, ha encontrado una nueva forma de coacción que no pierde tiempo en sutilezas.

    Hoy, Horacio Cartes (ANR) extorsiona públicamente a los medios de comunicación y se jacta de ello. A través de su vicepresidente, Juan Afara, promete –emulando tiempos stronistas– pagar millonarias sumas de dinero a los propietarios de radios del interior a cambio de hablar bien de ellos. A los que no lo hicieron, se ufana, les cortó el chorro y lo mismo podría pasarles a ellos.

    Edison Lanza, relator especial para la Libertad de Expresión de la CIDH, opina que “premiar y castigar con publicidad oficial a los medios de comunicación por su línea de afinidad con el Gobierno interfiere con la libertad de expresión”. Recordemos que la libertad de expresión es uno de los pilares fundamentales de la democracia. Y este pilar está cuando menos resquebrajado, por lo que difícilmente podemos decir que el nuestro es un Gobierno democrático. Afara va más allá y exige también que estos empresarios se encarguen de “alinear” a los periodistas que no sigan la pauta, lo que abre las puertas a una caza de periodistas “revoltosos”.

    Esta es una represión laboral selectiva. Esta es una dictadura de hambrientos lobos autoritarios, que amenaza con dejar sin sus puestos a trabajadores paraguayos.

    Una cuenta más en el rosario de vergüenzas del gobierno cartesiano.

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    Publicado por jotaefeb | 12 febrero, 2017, 9:06 am
  10. ¿Orwell era cartista?

    Por Edwin Brítez

    El Ministerio de la Verdad es una institución creada por George Orwell en su célebre novela “1984”. Para los lectores –no para los intelectuales– debo reseñar que 1984 es una novela política de ficción de George Orwell que describe una sociedad donde se manipula la información, también se practican la vigilancia masiva e invasiva y la represión política y social. En ella surgen las conocidas frases el Gran Hermano y la policía del Pensamiento, la primera de ella muy utilizada en programas televisivos argentinos.

    Si Orwell viviera aún me vería tentado a pensar que se convirtió en asesor del gobierno del presidente Cartes, cuyos exponentes están poniendo en práctica muchas de las recetas de su novela, escrita sobre la base de observaciones en torno al totalitarismo nazi y el fascismo de Mussolini.

    La novela cuenta la existencia de cuatro ministerios con los cuales el Partido ejercía el gobierno. Uno de ellos, el Ministerio de la Verdad, se dedicaba a destruir documentos históricos para que las evidencias del pasado ya no puedan coincidir con la versión oficial de la historia ni con los episodios actuales.

    La obra de Orwell cobra actualidad en nuestro país con el plan del gobierno de coloradizar todas las radioemisoras del país con el fin de mejorar la imagen de los gobernantes, más concretamente del presidente Cartes. El vicepresidente, Juan Afara habló con los propietarios de estas radios en nombre del Gran Hermano para pedir a sus interlocutores convertirse en los “corresponsales de la verdad” de la Secretaría de Información y Comunicación (Sicom) que hará el papel del Ministerio de la Verdad con ayuda de Conatel, donde Winston Smith se encarga (en la novela) de reducir los documentos, reescribir la historia y falsear (sin wasap) los datos actuales que deben ser transmitidos y repetidos por la sociedad.

    Los analistas modernos utilizan con frecuencia el término “orweliano” para referirse a organizaciones o sociedades en las cuales se practica una vigilancia masiva del Estado sobre la sociedad civil, la represión política en contra de los adversarios del poder y se manipula la información desde un centro de poder, pero al mismo tiempo es la sociedad misma la que termina justificando estos excesos, luego de haber tenido experiencia con los demás ministerios.

    Esos ministerios aún no nombrados son, el Ministerio del Amor que se ocupa de las torturas y otros tipos de castigos para reeducar a los miembros del Partido donde se inculca amor al Gran Hermano y al Partido. El Ministerio de la Paz, encargado de que la guerra sea permanente basado en el principio de que hay menos revueltas sociales si el odio y el miedo son enfocados hacia afuera. El Ministerio de la Abundancia, para que la gente viva siempre al borde de la subsistencia con el duro racionamiento que establece el Partido.

    La genialidad de la novela no radica en describir una dictadura sino en el resultado de la Sicom, digo del Ministerio de la Verdad, en la mente de la población. Winston Smith, el principal trabajador del Ministerio descubre un día que su tarea es utilizada para lavado de cerebro de la gente y decide desertar con una joven de quien se enamora. Juntos se unen a un supuesto grupo disidente que finalmente resulta ser un instrumento más del Gran Hermano.

    La pareja es detenida y torturada por el Ministerio del Amor en la famosa Habitación 101 (equivalente a lo que fue La Técnica durante el stronismo). Winston aguanta pero al final reconoce que 2 + 2 es igual a 5 y que la verdad es lo que dice el Partido y no lo que él y otros piensan. Se reencuentra en su pareja, también torturada, pero el amor que sentían fue reemplazado por el amor al Gran Hermano.

    Me comentan que muchos en el primer anillo tratan de asimilar las enseñanzas de 1984 a favor del Gran Hermano, pero no todos colaboran en el Partido que cometió el error de suprimir la Habitación 101, y lo peor, que el cerebro de la gente de hoy ya no tiene la impureza de antes como para merecer lavado.

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    Publicado por jotaefeb | 12 febrero, 2017, 9:04 am
  11. Las buenas noticias

    Por Guillermo Domaniczky

    Cualquiera que sepa cómo trabajan muchísimos periodistas del interior del país entenderá la cantidad de sacrificios que deben hacer para poder mantener a sus familias.

    A su trabajo como periodistas, muchos tienen que agregarle los roles de cobradores, repartidores, vendedores o recepcionistas, convirtiéndose en hombres orquesta de las empresas en las que trabajan.

    Todo indica que varios colegas deberán también agregarle ahora otra habilidad, para transformar la realidad que ven a diario.

    Así deberán decir por ejemplo que los constantes cortes de luz de la ANDE no son un insulto a los clientes que pagan su factura, sino una estrategia del Gobierno para recuperar nuestra capacidad de socializar, haciendo que salgamos a nuestros patios y veredas para compartir más tiempo con nuestros vecinos.

    A la mala calidad del agua que distribuyen Essap y las aguateras, no se la podrá llamar un pésimo servicio, sino solo una estrategia elaborada para que nuestros organismos desarrollen más anticuerpos.

    Los baches en las rutas y calles no serán producto de la ineficiencia y la corrupción, sino un plan para generar más puestos de trabajo para mecánicos y fabricantes de autorrepuestos.

    Y lo mismo deberá decirse de la cantidad de asaltos, hurtos, robos y asesinatos; que en lugar de presentarlos como parte de un problema social que tiene varias aristas entre la corrupción judicial, la impunidad, lo represivo y lo preventivo, en realidad deberá ser presentado como un proyecto para generar más empleos para guardias, empresas de seguridad, y vendedores de armas.

    Ni qué decir de esta obsesión por la reelección, que ocupa casi todo el tiempo del debate político; no podrá ser presentada como la ambición de unos cuantos inescrupulosos para quedarse en el poder, sino deberá exhibirse como un proyecto pensado para desarrollar la capacidad de debate político de los ciudadanos que mensualmente mantenemos el estado, y por ende a los políticos.

    El mecanismo para lograr esta transformación de la realidad es el del apriete de siempre, el de premios y castigos con la publicidad estatal, el viejo recurso al que apelaron todos los gobiernos.

    Este gobierno lo reimpulsó esta semana, con una reunión que presentaron como institucional y de Estado con los propietarios de radios, pero en la que el presidente del partido de gobierno les pidió a los dueños de radios que también transmitan la voz partidaria, y el vicepresidente los instó a que “dirijan a sus funcionarios” para poder reatar vínculos “políticos y comerciales” para poder contar las cosas buenas que el Gobierno hace.

    Es fácil imaginar cuál será el nivel de libertad que tendrán muchos de los periodistas para ejercer su trabajo, y cuál será la calidad de la información que deberán entregar al público.

    Así, a lo riesgoso y precarizado del trabajo en muchas zonas, en las que incluso el periodista depende de poder vender avisos para cobrar su sueldo, se le agregará ahora otro trabajo, el de mago, para poder transformar la realidad con la que se cruza diariamente.

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    Publicado por jotaefeb | 12 febrero, 2017, 8:42 am
  12. Modelo autoritario

    Por Rafael Marcial Montiel, corresponsal.

    La voz de la dirigencia colorada deberá ser difundida por las radios del interior de Paraguay porque los medios escritos y televisivos no publican “noticias positivas” del Gobierno del presidente Horacio Cartes. Con este argumento se busca reeditar las cadenas de emisoras nacionales.

    No habría problema porque en la libertad de expresión tienen derechos todos los ciudadanos de diferentes estratos sociales y credos políticos, incluso las autoridades del partido oficialista. Pero, el discurso es similar al argumento de la dictadura que a través de “La voz del coloradismo” propalaba contra “la prédica subversiva y del odio que busca la división de la familia paraguaya”. Demuestra también que las ideas autoritarias siguen vigentes.

    Los planes nos recuerdan el pasado reciente. La metodología totalitaria se aparta de la doctrina del Partido Colorado, cuya filosofía establece que “es una nucleación de hombres libres que busca promover el bienestar del pueblo paraguayo sobre la base de la igualdad, la justicia y la soberanía popular, manifestada en la forma republicana, democrática y representativa”.

    Durante el gobierno del general Bernardino Caballero, fundador de la Asociación Nacional Republicana (ANR), no se registró censura alguna a los medios de prensa.

    En el siglo XX, los líderes republicanos señalaron que la ANR es un partido democrático, agrarista, respetuoso de las leyes, y que con el tiempo se actualizaron a las nuevas ideas contemporáneas, progresistas y sociales. Pero, durante la dictadura el sistema de Gobierno no fue republicano ni democrático, sino totalitario, gobernado por un régimen de hierro. Se utilizó el nombre del Partido Colorado, pero no sus principios.

    Ahora resurge la idea de “vínculos político y comercial” con las radios del interior para difundir las “obras buenas” del Gobierno. El propósito real es direccionar y manipular las informaciones y propagandas para recibir elogios y aplausos, que es típico de un modelo autoritario.

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    Publicado por jotaefeb | 12 febrero, 2017, 8:37 am
  13. No basta con mandar, sino que se sepa
    Estela Ruiz Díaz
    “No basta ser el mejor, sino que se sepa”, dijo una vez a los periodistas el Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, en el marco de una convocatoria de premios de su prestigiosa fundación.
    En el cartismo, y sobre todo en el ultracartismo, la frase sería: “No basta con mandar, sino que se sepa”. De lo contrario no se explica la sucesión de hechos en la apariencia torpes, pero que en el fondo entrañan el verdadero pensamiento de su entorno que actúa en esa línea, más allá de la lógica y de las consecuencias políticas.
    El objetivo es llegar, no importa si para ello hay que arrasar.
    Quienes conocen al presidente Horacio Cartes afirman que es un hombre al que le gusta “ganar”. Por ello su frase preferida es “compro esta pelea”. Conjuga poco la palabra diálogo o consenso, porque eso implica ceder.
    Con esa impronta en su gestión, ha logrado éxitos en su gobierno e impuso su visión de poder. En la primera etapa de su gestión logró casi todo con el apoyo de toda la ANR y con alianzas claves. La clase política estaba tan desprestigiada que pocos se animaron a decirle no.
    Pero el ejercicio del poder en la política es sumamente más complejo que gerenciar empresas y empezó a encontrar las trabas naturales de la burocracia y las trabas ficticias de sus aliados.
    Entró a la política gracias al peso de su billetera, pero sobre todo de su generosidad. Así ganó la candidatura del partido más grande del país y llegó a presidente.
    Supo también en el ejercicio del poder que la corrupción que prometió combatir es su mejor arma para tener aliados. Así sometió a buena parte del Congreso. Denuncias de legisladores de su propio partido lo acusan de comprar lealtades gracias a un generoso plus salarial.
    Su desconocido delfín se impuso en la interna colorada gracias a su billetera. El mismo lo confesó en medio de la euforia la noche victoriosa cuando se apoderó de la Junta de Gobierno.
    No le bastaba con ganar, sino que se sepa que compró y ganó.
    EL PODER. Cuando decidió que quería la reelección, Horacio Cartes no tuvo miramientos. A pesar de tener una férrea oposición dentro del partido, tiene la mayoría dirigencial colorada que acompaña su gestión a pesar de que su discurso sea humillante para la dirigencia de base, a la que en principio relegó casi con desprecio.
    La ANR está sometida casi totalmente. Hay una disidencia titánica cuyas fuerzas van menguando ante la fuerza arrasadora del poder.
    La prensa no formaba parte de sus preocupaciones. Primero fue indiferente, hasta que los titulares empezaron a molestarlo. Entonces compró multimedios para contar las “buenas noticias”, ejercer su defensa y caer a sus adversarios.
    No hizo el esfuerzo por debatir con la prensa, perdiendo tiempo en conferencias con visos de interrogatorio. Entonces compró medios sin siquiera molestarse en nombrar testaferros.
    LOS PASOS. En este tren han sucedido acontecimientos como la firmas para la reelección que terminó en bochorno. O la denuncia de conspiración contra unos 20 senadores extraída de un chat de WhatsApp y basada en emoticones, que también se convirtió en bochorno.
    Para cerrar la semana, el vicepresidente Juan Afara volvió a la palestra intentando reavivar viejas prácticas stronistas “invitando” a las más de 200 radioemisoras del interior a compartir el jugoso banquete de acuerdos comerciales a cambio de ser “corresponsales de las buenas noticias”.
    No se molestó en reuniones secretas ni llamadas de medianoche. Se los llevó a su oficina y con la titular de Conatel y de la Sicom propuso el acuerdo con sabor a chantaje.
    El anticartismo ha calificado de torpes estos hechos.
    En las formas, tal vez sí. Sin embargo, parecen demostraciones de fuerza, llenas de mensajes claros sobre quién manda y qué se debe hacer, sin perder el tiempo en ser políticamente correctos. Total si algo sale mal, otro plan saldrá en auxilio.
    Si Cartes y el grupo colorado que lo acompaña fueran tan torpes, no tendrían hoy de su lado al único verdugo electoral que pudo tumbar a la ANR en ininterrumpidos 60 años en el poder: Fernando Lugo, el único que hoy puede frenar la reelección presidencial.
    Utilizando el mismo deseo irresistible del poder, Cartes convenció al líder del Frente Guasu a dar juntos un paso cuyas consecuencias institucionales son impredecibles.
    Cartes quiere la reelección y ha puesto a todos a trabajar en ese objetivo: colorados, luguistas y liberales llanistas.
    Él manda y quiere que se sepa.

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    Publicado por jotaefeb | 12 febrero, 2017, 8:22 am
  14. Afara la pifió
    12 Feb 2017

    Por Jorge Torres Romero

    Tampoco está todo tan mal como pintan algunos, y mucho menos todo está demasiado bien como para no ver lo malo. La preocupación que tienen algunos referentes del gobierno, como el caso puntual del vicepresidente de la República, Juan Afara, es absolutamente legítima. Claro, que cuando uno está en el poder y en el entorno, observa in situ y tiene la información de primera mano de todo lo que se hace a diario en función de gobierno, pero todo eso queda ahí, entre cuatro paredes, se debería preocupar. Es que, lo que se amplifica en los medios masivos de comunicación no refleja precisamente eso que perciben y ven los que están en función de poder. Pero entonces, ¿dónde está el problema?

    El presidente Horacio Cartes y la gente de su entorno, a un año de haber llegado al poder, ya tenían esta misma percepción: hacemos cosas que nunca se hicieron, pero eso no es lo que refleja la prensa. A tal punto que montaron una reunión privada el miércoles 20 de agosto del 2014 en Mburuvicha Róga con prestigiosos periodistas como Armando Rivarola (Abc), Luis Bareiro (Grupo Vierci), Carlos Troche (SNT), Roberto Sosa (Abc Cardinal), Óscar Acosta (Grupo Vierci), Guillermo Domaniczky (Abc Cardinal), Carlos Peralta (780-Unicanal), entre otros.

    Este encuentro “secreto” había generado suspicacias, pero, particularmente no había hecho ningún juicio de valor, porque sigo sosteniendo que es válida la preocupación de los hombres del gobierno cuando se trata de mejorar la comunicación.

    Tras esta reunión, incluso, en una entrevista en radio Ñanduti, mi respetado amigo Armando Rivarola, jefe de redacción del diario Abc Color, confesó que le recomendó al jefe de Estado hablar más con la prensa y que incluso –de ser necesario– debería informar a la ciudadanía a través de una cadena nacional “para que la gente conozca cuál es la postura del presidente sobre algunos temas”.

    A juzgar por lo que pasa hoy, ésta recomendación no fue tenida en cuenta por el presidente, ya que no brinda periódicamente ninguna conferencia de prensa y mucho menos intentó hacer una especie de “cadena nacional”.

    A dos años de esa reunión, el vicepresidente Afara convoca a todos los dueños de radios del interior, que serían como 250 en todo el país, para expresarles que la preocupación sigue siendo exactamente la misma. Es más, ahora, incluso es peor, hay una marcada agenda de los principales medios de tirotear todo lo que hace el gobierno, sin importar la verdad, más que la verdad publicada por ellos, alentada quizás en gran parte por las sucesivas metidas de pata de entusiastas dirigentes políticos colorados en ganarse puntos con el mandatario.

    Que existe un interés particular de cada dueño de medio de prensa, es cierto. Que este gobierno hizo recortes millonarios en pautas publicitarias a los grandes medios, es cierto. Que la lectura que tienen algunos periodistas de que solamente la crítica al gobierno vende, es cierto. Que deben seguir buscando mecanismos y formas de mejorar la comunicación gubernamental, claro que se debe. Que el gobierno puede pautar en los medios de comunicación, claro que es válido, siempre se hizo.

    Pero lo que es inadmisible, y claramente sería un intento de coartarla libertad de expresión es la forma en que fue planteada hacer esa comunicación por el vicepresidente Afara. No se puede condicionar el apoyo estatal a cambio de difundir buenas noticas. Eso es sencillamente un chantaje.

    Pedirles a dueños de medios, aprovechando el reclamo legítimo que hacen de querer parte de la torta publicitaria del Estado, es como mínimo una torpeza política. Es intolerable, condicionar apoyo a cambio de que hablen bien del gobierno. Escuché las declaraciones de Afara y como mínimo corresponde una aclaración. Caso contrario, nos da sobradas razones para pensar que esa idea del pensamiento único, todavía sigue tan vigente cuando ya la creímos superada y digerida. Sigo sosteniendo que, después de 28 años de democracia, recién ahora estamos viendo una prensa pluralista, ya que no está condicionada ni definida por el pensamiento de dos o tres grupos de poder. Siempre será saludable para la democracia una prensa crítica, con torpezas y abusos, pero siempre libre.

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    Publicado por jotaefeb | 12 febrero, 2017, 8:15 am
  15. “La voz del coloradismo”, la voz del estronismo
    12 Feb 2017

    Por Antonio Carmona
    En un artículo titulado “La larga noche trágica del Paraguay”, en homenaje a don Ramón del Valle-inclán, “fundador “con Tirano Banderas de la novela de dictadores latinoamericanos”, Augusto Roa Bastos hizo una precisión, criticando a la dictadura del Tiranosaurio, que hoy me parece válida de resucitar, al respecto de “la fachada institucional” del estronismo: “En el campo político se opone naturalmente, a toda forma de alternancia; incluso en las estructuras de soporte interno: Fuerzas armadas, partido oficialista, aparato político policial represivo. Un signo de ello es que los sectores del partido instrumentado por el poder, leales a su tradición republicana, nacional y populista, han repudiado esta colaboración exiliándose hace mucho tiempo”.

    Se refería obviamente a los tantos dirigentes y militantes colorados que se exiliaron o fueron exiliados ante la inminencia de la dictadura militar, en la que una buena parte del coloradismo, actuó de comparsa, con buen pago de prebendas por los servicios prestados, vale precisarlo.

    En esta tradición hemos tenido y tenemos a dirigentes políticos y referentes mediáticos tratando de alinear como velas, hasta con amenazas, difamaciones y calumnias, a los que se oponen a su opinión como verdad única y absoluta, al igual que los totalitarios. Y tenemos políticos y comunicadores que se llenan la boca hablando de democracia y criticando a los “totalitarios”, siempre y cuando no sean de su secta.
    El programa La Voz del Coloradismo era, en realidad, la voz del estronismo, propagada por los paniaguados de Stroessner, en algunos casos, incluso como el del Único Líder, sin necesidad de afiliación, despotricando contra los “contreras” y amenzándolos, segundados por el diario Patria, incluidos colorados, liberales, febreristas, democristianos, independientes…es decir, contra los que no se alineaban como velas, como diría años más tarde un antiestronista con ínfulas estronistas. Ser insultado o agredido por ese programa era casi una condena judicial, con la única alternativa de ir al exilio para evitar la persecución, la cárcel, la tortura…la muerte.

    La pasión dictatorial de alinear como velas, una traducción sui géneris de un ñe’enga tradicional, no se fue con El guaratubano al exilio, primero en Guaratuba y luego en Brasilia; se quedó aquí y sigue firme, es decir tratando de mantener “firmes” a los distintos estamentos de la sociedad.

    La voz del coloradismo no pretendía comprar, más allá de a sus voceros que se ofrecían esperando cobrar generosamente su generosidad, para difundir sus obras, que canales y radios oficiales y oficialistas, que eran mayoritarios lo hacían a cambio de su derecho a existir; sino denigrar, insultar, amenazar, difamar y amedrentar a los que no se alineaban. Era algo mucho más grave que una conversación o una oferta pública a las radios del interior o a los canales nacionales de televisión o a las radios comunitarias, como ya se ha hecho durante esta confusa y camandulera transición.

    Pretender confundir estos intentos desaliñados de comunicación o, si se quiere interpretar, de compra-venta de favores, con el terrorismo de Estado es muy grave; sencillamente, porque lo que se está haciendo es blanquear el verdadero terrorismo estatal, como en cierta medida logró el estronismo identificando el terrorismo estatal con un partido, camuflayando como una “causa política” partidaria, lo que era terrorismo de Estado contra la democracia y las libertades, contra la ciudadanía en general; es decir, contra la que no se alineaban como velas tras “El General”.

    En esta tradición hemos tenido y tenemos a dirigentes políticos y referentes mediáticos tratando de alinear como velas, hasta con amenazas, difamaciones y calumnias, a los que se oponen a su opinión como verdad única y absoluta, al igual que los totalitarios. Y tenemos políticos y comunicadores que se llenan la boca hablando de democracia y criticando a los “totalitarios”, siempre y cuando no sean de su secta; por ejemplo, los bolivarianos que hablan de la voz del coloradismo mientras aplauden la voz del chavismo o la del “madurismo”, con la cadena oficial día a día, a toda hora, mientras cierran medios de comunicación, llenan las cárceles de presos políticos y mantienen a un pueblo hambreado hasta la desesperación.

    La voz del coloradismo se fue con Stroessner, pero los estronistas, y sus discursos agraviantes y denigrantes desde las voces del totalitarismo, contra quienes no están de acuerdo con ellos, nunca se ha ido. Y lo que es más grave, parecen recrudecer con nuevas ínfulas.

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    Publicado por jotaefeb | 12 febrero, 2017, 8:14 am
  16. Un juego peligroso

    Por Osmar Gómez

    El oficialismo y la oposición van escalando en una confrontación que a estas alturas empieza a comprometer al modelo político. Después de 28 años de democracia, los fantasmas de un retroceso institucional sobrevuelan con más fuerza que nunca.

    La reunión organizada por el Poder Ejecutivo con los propietarios de radios del interior el pasado miércoles para acordar la distribución de propaganda estatal recordaron al discurso único que planteaba la dictadura y coronaron una semana de acontecimientos en que los dirigentes del oficialismo tuvieron gestos con claras reminiscencias del pasado.

    El problema no está en que la pauta oficial se traslade a las radios del interior. Eso es lógico, normal y hasta bueno para generar una sana competencia. El inconveniente es que la distribución no siguió los caminos comerciales normales. Se enmarcó en la disputa política. Se convirtió en una herramienta de presión.

    El Poder Ejecutivo armó la reunión para confirmar la entrega de recursos, pero sobre todo para aclarar que debían publicar las obras de Gobierno. No se dijo, pero está claro que quien no siga esa senda se perderá en los enrevesados caminos de la burocracia estatal sin recibir fondos.

    Las directivas no las dio uno más del Gobierno, lo hizo el vicepresidente de la República, el segundo del Poder Ejecutivo. Y para que no queden dudas que la iniciativa era del Gobierno también estuvieron el secretario de Comunicación, la directora de Conatel y el encargado de prensa de Yacyretá, responsables todos de encaminar desde la estructura estatal el dinero para las radios.

    Todavía más preocupante es la intención de los dirigentes del oficialismo de plantear el debate en términos de buena y mala prensa. Los que critican al Gobierno son los malos, lo que apoyan, los buenos. El apoderado de la ANR Wildo Almirón ya anuncio que no hablará para los medios no afines. Solo hablará para los que apoyen al Gobierno. El dictador Stroessner y su séquito de adulones empezaron así y terminaron clausurando este diario.

    En este ir y venir de excesos, la oposición tampoco está exenta de las responsabilidades. Plantear la resolución de los conflictos políticos mediante la eliminación física, aunque sea en broma, no es la manera más correcta de construir institucionalidad. Bajo ningún argumento es aceptable que miembros de poderes del Estado se refieran en esos términos a la figura presidencial. Pretender ahora desconocer los hechos ayudan aún menos.

    En ese mismo marco tampoco es aceptable las particulares interpretaciones que pretenden dar los senadores de la oposición a la vigencia de ciertos aspectos de la ley de presupuesto público con el solo fin de entorpecer la gestión del Gobierno. Las disposiciones constitucionales son más que claras y establecen su plena vigencia.

    La confrontación política también arrastra a la justicia que empieza a moverse conforme las necesidades partidarias. A mitad de semana sorpresivamente Miryam Peña, ministra de la Corte Suprema de Justicia, pidió el expediente de Camilo Soares, el exdirigente luguista que hace más de 7 años está procesado por lesión de confianza. La acción fue planteada a mitad del año pasado, pero solo ahora, un día antes de que se inicie el juicio oral, Peña pidió el expediente. Mediante esa maniobra quirúrgica la causa quedó de nuevo frenada y no hay fecha para que se retome.

    Mientras Soares una vez más evitaba la cárcel, la misma justicia con una diligencia ponderable derivó al penal de máxima seguridad de Emboscada al abogado Paraguayo Cubas por manifestarse en la vía pública contra el Gobierno y pintar algunos vehículos.

    A casi tres décadas de libertades públicas, la obsesión del oficialismo y el manejo interesado de la oposición sobrepasan las normales disputas políticas poniendo en riesgo la frágil institucionalidad que trabajosamente se logró construir.

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    Publicado por jotaefeb | 11 febrero, 2017, 7:52 am
  17. Una campana que ya cansa
    9 febrero, 2017

    Aparentemente, el “tapero” de ABC perdió del todo la razón. Delira. Inventa hechos inexistentes, le da un formidable sesgo a las informaciones, aunque su frenesí tiene cierto orden y su paranoia un solo destinatario: El presidente de la República.

    HC, según este personaje, es el culpable de todos los males que aquejan al país. Y por supuesto allende a las fronteras, posiblemente hasta lo que sucede con el calentamiento global, atribuible única y exclusivamente “al excesivo consumo de tabaco”. Pero si hacemos un repaso de nuestra historia reciente, la realidad se encargará de demostrar que uno de los principales responsables de los problemas que nos afectan es precisamente ABC Color.

    Hace meses que le dedica puntualmente todos sus titulares principales de tapa a denostar contra Horacio Cartes, llegando siempre hasta él como el responsable final de todos los dramas del Paraguay. Su titular de ayer era uno de los más traídos de los pelos de su campaña contra el gobierno.

    Aprécielo usted mismo: En el título afirma “Cartistas manipulan chats para inventar magnicidio”. En el sobre título o volanta, en la jerga periodística, apunta “Secuencia de conversación muestra que no se hablaba de HC”, más una serie de conclusiones por el estilo, una de las cuales resalta que “Cartes se mantiene mudo ante la seguidilla de papelones que afecta a su círculo cercano”.

    Impresionante. No? ¡Qué manera tan grosera de jugarse por una causa! Nos recuerda la postura de este diario en torno al oviedismo y Lino O. Todo el mundo se hacía cruces, pero ABC insistía en reivindicar al funesto militar. Un enamoramiento que quedó para la historia.

    Este es el caso contrario. Cualquier cosa, con total de desprestigiar al gobierno. Miente, miente que algo queda, como decía cierto pionero en la comunicación torcida de las masas.

    La conversación evidentemente giraba en torno a la figura presidencial, lo que no niegan siquiera sus protagonistas. De HC explícitamente. Todo lo de los sicarios y demás era para liquidar al presidente… pero de algún club de barrio, según ABC. E insisten una y otra vez. “Cartistas manipulan chat”. ¿De dónde salió eso, si los propios miembros del “Grupete” reconocieron que la conversación existió?

    Por supuesto que Cartes no tiene nada que decir ante esta sarta de estupideces agitadas por ABC y el grupúsculo opositor que se desespera ante su impotencia y orfandad popular. Apenas tienen la bolsa de gatos que comparten en el Senado y nada más.

    Lo terrible de todo es que la gente desprevenida no tiene la información correcta. Escucha solamente esta campana tan ensordecedora como perjudicial.

    Y el tema, la verdad, ya cansa.

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    Publicado por jotaefeb | 10 febrero, 2017, 9:37 am
  18. ¿La Voz del Coloradismo?
    10 febrero, 2017

    Las comunicaciones constituyen un aspecto vital de todo gobierno y uno de los mayores déficit de la actual administración. Así lo reconocieron dirigentes de la ANR durante una reunión que mantuvieron el pasado miércoles con propietarios de radios del interior. Pero la iniciativa, si bien pudo haber sido un intento por superar el notorio problema, se convirtió en un capítulo más de esta historia de desaciertos que ya lleva más de tres años.

    Del evento tomaron parte más de 250 estaciones, que antes respaldaron la candidatura de HC y, en general, simpatizan con su gestión. A éstas se les propuso coordinar acciones para difundir las acciones del Ejecutivo, que deliberadamente son ignoradas por los grandes grupos mediáticos, como los que encabezan Vierci y Zuccolillo, a los que siguen incondicionalmente Rubín y otros “próceres” del periodismo paraguayo.

    Hasta ahí no hay nada que cuestionar. Es natural que medios afines establezcan estrategias comunes, como en la práctica lo hacen diarios y radios asumidamente opositores, sin necesidad de reunirseen un salón de eventos. Sin embargo, la sucesión de errores comenzó desde el mismo momento en que hicieron uso de la palabra el vicepresidente Juan Afara y el titular colorado, Pedro Alliana, al destacar, entre otras cosas, que el contenido del acuerdo era “político-comercial”, que dichas emisoras recibirían respaldo publicitario y que la coordinación de las tareas correría por cuenta de… la SICOM y CONATEL.

    Por supuesto que la reacción de la prensa hostil al gobierno no se hizo esperar. La “línea”, como siempre, fue impartida por ABC Color y los demás medios hicieron de caja de resonancia, llámese Ñandutí, Ultima Hora o Telefuturo. ¿Y cuál fue ésta? Rememorar “La Voz del Coloradismo”, de tiempos del stronismo, para arremeter contra un proyecto altamente vulnerable.

    La comparación histórica es un reverendo disparate y Humberto Rubín, que fogoneó todo el día con el tema, bien lo sabe. Ni a él, ni a ningún propietario de radio, la dictadura “proponía” difundir sus acciones. A las 20:00 horas tenían que poner la tenebrosa cortina y el programa arrancaba con el contenido de siempre: perseguir implacablemente a los que enfrentaban al régimen totalitario. Punto.

    Dejando de lado esta ridícula comparación con el pasado, pues en el caso en cuestión no hay coacción alguna, ni planes persecutorios, sino afinidades políticas, vayamos a la segunda cuestión que plantean los que en la víspera se rasgaron las vestiduras: la plata. En los ataques de Zuccolillo, Vierci y Rubín no hay una pizca de honestidad periodística, sino motivaciones puramente económicas, como el enojo por los millones de dólares que dejaron de percibir en concepto de publicidad, entre otros privilegios perdidos, y sus planes de instalar en el Palacio a un presidente que les sea funcional a sus intereses. En este contexto, la metida de pata de los “expertos” en comunicación del oficialismo les vino como anillo al dedo.

    Si hay algo que cuestionar al encuentro del miércoles, además de la “chambonada” de anunciar públicamente cómo se administrará la pauta oficial, es haber mezclado de manera torpe e innecesaria a instituciones públicas con empresas privadas. Y desde luego, asignar la coordinación del proyecto a la que, justamente, ya fracasó en toda la línea (SICOM), además de darle protagonismo a otra (CONATEL) que no tiene vela en el entierro.

    HC no necesita nada de esto. Lo que precisa es que los órganos públicos de comunicación hagan lo que hasta ahora no hicieron: informar cabalmente sobre los múltiples emprendimiento en desarrollo desde las diversas plataformas que cuentan; proporcionar esas informaciones a todos los medios; explicar y defender las posiciones del Ejecutivo ante la opinión pública; y no rehuir a la confrontación con los medios que sistemáticamente desinforman a fin de deteriorar la imagen del gobierno.

    Estos son algunos aspectos básicos, elementales, del giro de timón que requiere el oficialismo en el área de las comunicaciones. Si no está en condiciones de hacerlo, sea por falta de recursos humanos o por lo que fuere, es preferible el letargo de siempre, porque el tipo de remedios que algunos ahora creen haber “descubierto”, le hace más daño al paciente.

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    Publicado por jotaefeb | 10 febrero, 2017, 9:36 am
  19. Responsables

    En el Paraguay, y en todos los países de habla hispana, usamos equivocadamente la palabra “irresponsable”. La academia tiene una primera acepción clara y comprensible por cualquiera: “Dicho de una persona: A quien no se puede exigir responsabilidad”.
    Salvo los menores de edad inimputables y aquellos que padecen algún grado de insania, todos somos responsables de nuestros actos y nuestros dichos. En consecuencia, se nos puede exigir una rendición de cuentas por nuestro comportamiento en cualquier circunstancia de nuestra vida.

    Hay políticos que coquetean abiertamente con el desastre. Son responsables y deben responder por ello. Lo son cuando bromean en forma liviana con la supuesta contratación de asesinos a sueldo con miras a un supuesto magnicidio, con la esperanza de que alguien encuentre gracioso semejante desatino. Son profundamente responsables porque agitan un fantasma siempre presente en una sociedad llena de políticos sinvergüenzas y ladrones acostumbrados a violentos ajustes de cuentas. Son también responsables aquellos políticos que, por oportunismo y cortedad de miras, aparentan tomar en serio tales exabruptos convirtiéndolos en tema central en busca de repugnantes réditos electorales.

    Cargan con su cuota de responsabilidad periodistas que, con toda una trayectoria al servicio de la integridad ciudadana, se permiten intercambiar chanzas con legisladores en aquello de la “contratación de sicarios de medio pelo” para un supuesto atentado contra el Presidente de la República. ¿A qué juegan? Habrá que exigirle cuentas, por qué no, a esa legisladora que habla de “problemas internacionales” e “incertidumbres” respecto a la andadura de losbonos soberanos paraguayos en los mercados mundiales. Tal liviandad es particularmente reprochable.

    Estos instrumentos financieros son vulnerables al estar atados fuertemente a los indicadores de riesgo país. Y el clima político interno del emisor es con frecuencia el responsable de cualquier deterioro de su rendimiento. Cuando un político cualquiera, escudado en la impunidad de sus fueros, da rienda suelta a su diarrea verbal con fines electorales de ocasión, debe saber que asume una enorme responsabilidad por los efectos que tengan sus extravíos sobre cualquier sobrecosto de la deuda que el Estado –y en consecuencia el ciudadano- asume con cada bono soberano lanzado al mercado.

    Todos somos responsables, en la medida que nos cabe, de la conducción de la República. El Gobierno, porque está ahí por la decisión tomada en las urnas. Ya sea el Presidente de la República, los legisladores, gobernadores, intendentes municipales y concejales, todos deben rendir cuentas por la buena o mala calidad de su gestión. No hay manera de que escapen a esa responsabilidad, la cual es exigible en las próximas elecciones. A los ciudadanos, por otra parte y dicho sea con énfasis, nos alcanza la responsabilidad de elegir con prudencia y haciendo uso del mejor juicio posible. No eludamos esta grave responsabilidad y ejerzámosla en toda su magnitud en las próximas elecciones generales.

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    Publicado por jotaefeb | 10 febrero, 2017, 9:32 am
  20. Los dueños de la Constitución y jueces de la democracia
    10 Feb 2017

    La alusión directa del jurista Óscar Germán Latorre “Abc tiene experiencia en encubrir magnicidios”, publicada en este diario y en otros medios, tiene doble impacto, porque se trata de un ex fiscal general del Estado que, para más, salió, tras culminar su gestión, sin mayores críticas ni denuncias ni acusaciones de corrupción; hecho, si no insólito, poco frecuente en los anales del Paraguay, sobre todo cuando se trata de cargos que tienen que ver con la Justicia y la administración pública.

    El ex fiscal hizo referencia al hecho, comprobable fácilmente, revisando la colección del diario, de la tenacidad que demostró para tratar de negar la situación de crisis que se vivía en Paraguay en aquél año trágico de 1999. Mientras, la mayoría en el Congreso y en el ámbito político, en los sectores sociales y en la ciudadanía, manifestaba su preocupación por la situación de violencia que se estaba generando para defender y liberar a Lino Oviedo, condenado por un intento de golpe, que él reconocería, confeso ante el Congreso, con un aire bromista, que se trató de un “cháke”, un amago, es decir, una amenaza de golpe.

    Los hechos registran que el presidente de la República se refugió en la Embajada americana, que no pocos políticos y legisladores se refugiaron, y que algunos representantes del Congreso se vieron obligados –o, en algunos casos, tentados– a llegar hasta la Caballería como si allí estuviera el poder; y que finalmente el golpista fue condenado como tal.

    La liberación del mismo por el presidente Cubas desencadenó la protesta, que llegaría incluso a los foros internacionales interamericanos, con la grave preocupación de posibles hechos de sangre.

    Abc fue el único medio importante de comunicación que negó los hechos que se debatían, cuando se produjo el asesinato y se desencadenó el Marzo Paraguayo, una rebelión juvenil, que luego tuvo el apoyo de la marcha campesina, que, como era y sigue siendo habitual, se convocaba y se convoca en esta época.

    El golpe de Estado estuvo a un tris y su freno costó vidas de jóvenes paraguayos.

    Como dice el ex fiscal general, y como corresponde, hay que esperar el dictamen de la fiscalía, aunque cabe la preocupación, dados los antecedentes, de que haya quienes pretendan ir más allá de la “broma” de los, cuanto menos, irresponsables “mensajes”.

    Y siguió justificándolo tras la masacre y la protesta multitudinaria de una ciudadanía consternada al día siguiente frente a la Catedral.

    El resto se resume en que el presidente y el golpista salieron huyendo del país y la democracia sufrió su primer intento de “golpe”: Abc, pese a las evidencias y las manifestaciones nacionales e internacionales, siguió defendiendo a Oviedo hasta que logró blanquearlo, tras su apresamiento en la frontera internacional, su retorno y su encarcelamiento; y su director fue acusado también de haber contribuido a financiar algunas posteriores escaramuzas groseras y grotescas de ataques al Congreso.

    Como dice el ex fiscal general, y como corresponde, hay que esperar el dictamen de la Fiscalía, aunque cabe la preocupación, dados los antecedentes, de que haya quienes pretendan ir más allá de la “broma” de los, cuanto menos, irresponsables “mensajes”.

    La Constitución, a la que todos los poderes oficiales y fácticos recurren permanentemente para justificar sus derechos, aunque pocos para asumir sus deberes, establece claramente que el Gobierno es ejercido por los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial en un sistema de coordinación, equilibrio, coordinación y recíproco control. Así que lo que corresponde es que los poderes del Estado se sienten a dialogar de frente y con trasparencia, sin grupos ni mensajes equívocos, y mucho menos, “bromas”. Y añade: “Ninguno de estos poderes puede atribuirse, ni otorgar a otro ni a persona alguna, individual o colectiva, facultades extraordinarias a la suma del poder público”.

    Y, desde luego, ni mucho menos, a poderes fácticos que se creen dueños de la soberanía y jueces de la democracia.

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    Publicado por jotaefeb | 10 febrero, 2017, 9:24 am
  21. Un preocupante retroceso que amenaza la libertad de expresión

    Que el propio vicepresidente de la República, Juan Afara, y el titular del Partido Colorado, Pedro Alliana, propongan una alianza “política y comercial” con los dueños de radios del interior, ofreciendo dinero público para difundir propaganda gubernamental, en un operativo coordinado por la Sicom y la Conatel, constituye un nuevo intento por controlar el contenido de los medios de comunicación y un grave retroceso que amenaza a la libertad de expresión. Recuerda a nefastas prácticas de la época de la dictadura stronista, como la tristemente célebre cadena radial La voz del coloradismo. Es una buena oportunidad para reclamar una necesaria mejor reglamentación de la publicidad estatal, evitando que los gobiernos la utilicen como un sistema de premios y castigos a los medios.
    Controlar los contenidos de los medios de comunicación para tratar de evitar críticas y denuncias y, por el contrario, difundir mensajes que hablen maravillas a favor de lo que hace el Gobierno ha sido siempre el sueño de todo gobernante. Pero es una práctica que distorsiona la verdadera función de la prensa que, además de informar con rigurosidad sobre la realidad cotidiana, esencialmente debe actuar como contralor ante los abusos del poder, investigando los casos de corrupción y sacando a luz las irregularidades que se deben corregir.

    Durante los años de la dictadura stronista se obligaba a la casi totalidad de las emisoras de radio del país a transmitir en cadena un programa oficial preparado por voceros del Gobierno y otro de propaganda política elaborado por gente del Partido Colorado, con el nombre de La voz del coloradismo.

    Con esto Stroessner pudo hacer realidad el viejo sueño de todo dictador: contar con una sola voz, una voz única, una única versión de los hechos, incontestable, tan característica de los regímenes autoritarios. La voz del coloradismo representa por esto uno de los capítulos más oscuros del régimen. Los stronistas no solo tenían el control absoluto de los medios, no solo coartaban la libertad, sino que además atacaban a los que pensaban diferente en estos espacios radiales.

    Si bien los sucesivos gobiernos de la llamada transición a la democracia también han utilizado dinero de las binacionales en publicidad, no repitieron el modelo anterior y lograron mantener una conducta de respeto a la libertad de expresión y al derecho a la información.

    La estrategia de Horacio Cartes es diferente y más agresiva. Su familia invirtió en la compra de varios medios de comunicación, los cuales, pese a ser privados, en la práctica ejercen como medios oficialistas y propagandísticos del Gobierno.

    Ahora, la iniciativa llevada a cabo por el vicepresidente Afara añade otro grave episodio que pone en riesgo la libertad de expresión. Obligar bajo coerción política o dádivas económicas a las radios a volverse oficialistas es condicionar la labor de la prensa.

    La mejor publicidad para un Gobierno son las obras a favor de la ciudadanía. Si la gestión gubernativa fuera muy buena, no habría nada que criticar. Y si algo está mal, no se puede ocultar ni aún obligando a toda la prensa a callar las críticas y a contar maravillas.

    Esta es una excelente oportunidad para reclamar una necesaria mejor reglamentación de la publicidad estatal que evite que los gobiernos utilicen su poder temporal y el dinero público para establecer un sistema de premio y castigo a los medios.

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    Publicado por jotaefeb | 10 febrero, 2017, 9:19 am
  22. El rekutu chantajea a radios y periodistas

    Como en las peores épocas de la dictadura stronista, el actual régimen gobernante que preside Horacio Cartes se lanza a una aventura totalitaria más: pretende controlar directamente a las radios del interior y a sus periodistas. A las radioemisoras, que suman alrededor de 250, las tientan con la oferta de pagarles ahora pautas publicitarias a cambio de realizar propaganda del gobierno de Cartes. Después vendrá el chantaje, mediante las amenazas de cancelación de dicho aporte de dinero en caso de que las emisoras no se plieguen a los dictámenes de la propaganda oficial.

    Con este objetivo, el vicepresidente Juan Afara convocó a una reunión a los propietarios de radios del interior en la sede de la propia Vicepresidencia. Asistieron muchos de ellos y también el presidente de la ANR, Pedro Alliana; el titular de la Sicom, Fabrizio Caligaris; la presidenta de Conatel, Teresita Palacios; la senadora Lilian Samaniego y el diputado Tomás Rivas. Es decir, la plana mayor del partido gobernante y de los organismos gubernamentales responsables de las comunicaciones, con abundante dinero aportado por los contribuyentes. Este equipo se encargó de respaldar moralmente, con su presencia, el desfachatado intento que el vicepresidente Afara hizo con su auditorio.

    Se sabe de las premuras económicas de los medios de prensa del interior por sus dificultades en colocar espacios publicitarios, porque la demanda de ellos es mucho más baja que en las ciudades grandes. De modo que la mayoría se maneja con bajo presupuesto y un nivel de ganancia mínimo; desdichadas circunstancias que los ofertantes chantajistas buscan aprovechar para tentarles con lo que buena falta les hace: un buen tarascón de la torta gubernamental. En efecto, especulando inicuamente con esta necesidad, Afara les propone que se conviertan en voceros propagandísticos del régimen de Horacio Cartes a cambio de pagarles por pautas publicitarias de organismos públicos.

    Estas fueron sus expresiones más significativas: “Vamos a trabajar en conjunto. Queremos que ustedes designen a las personas que cada quince días, o cada mes, vamos a encontrarnos para ver cuáles son las tareas pendientes, qué no estamos haciendo, qué nos falta, en dónde tenemos que apretar más para que la información llegue a la gente; la información clara, la información veraz, lo cierto; (…) El Estado va a tener un vínculo comercial con las radioestaciones legales… Vamos a tener un vínculo comercial con los propietarios de las radios. Ese vínculo vamos a atar a través de nuestro nexo directo, que va a ser Sicom, Conatel (…) porque queremos fortalecer el trabajo del Gobierno, queremos que tenga la fortaleza y que la verdad llegue; y queremos que sean los corresponsales en toda la República” (las negritas son nuestras).

    Como se ve, el vicepresidente Afara no se cuidó en nada para involucrar a dos instituciones del Estado, Sicom y Conatel, en esta extorsión presentada en forma de una “vinculación comercial”.

    Pero el vicepresidente Afara ni siquiera se tomó la molestia de leer previamente las disposiciones de la Ley 1297/98, “Que prohíbe las propagandas en espacios pagados por las instituciones públicas”, aunque es probable que la conozca pero no le importe un bledo. El art. 1º de la citada ley dice: “Prohíbese a todas las instituciones del Estado, así como a las entidades autárquicas, descentralizadas, gobernaciones y municipalidades, la realización de ningún tipo de propaganda pagada en los distintos medios de comunicación social del país o del extranjero”. Y advierte en el Art. 3°: “Las transgresiones a las disposiciones de esta ley serán sancionadas con la reposición, a cargo del responsable, del importe correspondiente al costo de la propaganda efectuada”.

    Esta ley establece claramente los casos en que el Estado puede recurrir a la publicidad, que nada tienen que ver con autopropaganda como la que se está haciendo el gobierno de Cartes.

    Bien va a estar, pues, que el dinero de los contribuyentes que este régimen se dispone a derrochar, alguna vez les sea reclamado por la Justicia su devolución, cuando algún gobierno democrático y patriótico rija en nuestro país. Es de desear que la ciudadanía decente pueda ver a los señores Afara, Alliana, Caligaris, Palacios y Rivas sentados ante un juez, escuchando la condena que les obligue a retornar a las arcas públicas los recursos que le sustrajeron ilícitamente para financiar su propia promoción político-electoral.

    Esas dos desafortunadas frases pronunciadas por el vicepresidente Afara, la de “queremos fortalecer el trabajo del Gobierno” y “vamos a tener un vínculo comercial con los propietarios de las radios”, no dejan ni un milímetro de duda acerca de la intención tal como fue manifestada.

    Porque “fortalecer el trabajo del Gobierno mediante la propalación de buenas noticias” no figura, ni podría figurar, entre las pocas excepciones previstas en el Art. 2º de la ley citada, que permite que la publicidad en los medios de prensa sea empleada por organismos públicos en casos excepcionales y exclusivamente para: “a) la publicación de convocatorias a licitaciones, edictos en general, la promoción de campañas de información y educación rural y sanitaria, o de avisos de interés público que tiendan a educar a la población o a orientarla en temas de interés general, sobre prestación de servicios públicos y defensa del consumidor; b) el auspicio de programas que difundan el folklore y la cultura nacional, hasta la suma equivalente a tres salarios mínimos mensuales por institución o entidad auspiciadora, por mes y por medio de comunicación; y, c) la propaganda de empresas del Estado o mixtas que no sean monopólicas de hecho o de derecho, y que compitan en el mercado”.

    Para cualquiera que sepa leer y escribir, la ilegalidad de esta vergonzosa propuesta efectuada por el vicepresidente Afara, respaldada por los políticos y funcionarios presentes en el acto citado, es clara y manifiesta. Como en los oscuros tiempos de la dictadura, estos tipos se consideran omnipotentes, impunes, con derecho a violar la ley, a instrumentar o amedrentar a medios de prensa o sobornar periodistas, comprar o cooptar medios de comunicación, para encubrir sus trapisondas o justificar sus oscuros proyectos.

    Pero aventuras políticas de este tipo nunca dan el resultado que sus ideólogos esperan, como puede verse en otros regímenes autoritarios de la región, algunos ya desplazados del poder y otros, como el de Venezuela, manteniéndose a duras penas por medio de la fuerza militar.

    Este avance sobre la prensa es otra muestra de que la gavilla en el gobierno de Horacio Cartes está dispuesta a todo para mantenerse en el poder. Los ciudadanos y las ciudadanas deben manifestarse públicamente en contra de esta repudiable regresión dictatorial.

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    Publicado por jotaefeb | 10 febrero, 2017, 9:11 am
  23. El cartismo vs. el Partido Colorado

    Por Edwin Brítez

    Escuché en ABC Cardinal al senador colorado Gustavo “Pipo” Alfonso afirmar que los “enemigos del Partido Colorado, Zuccolillo y Vierci” nomás son los que quieren instalar que la búsqueda de la reelección del presidente Cartes es una cuestión del cartismo y no del coloradismo, y agregó que de esa forma tratan de confundir a la opinión pública dando a entender que el Partido Colorado no acompaña la iniciativa, sino un grupo de colorados manejados por Horacio Cartes.

    Esta forma de plantear la tensión al interior del Partido Colorado no es nueva. Se decía lo mismo durante la dictadura de Alfredo Stroessner. De un lado que los colorados identificados con el stronismo decían que los colorados enfrentados al dictador dejaron de pertenecer al partido, mientras éstos decían que los stronistas no eran colorados, sino oportunistas y ventajistas que renunciaron al deber de resistir la dictadura y luchar por la democracia.

    Durante la dictadura los procedimientos eran menos diplomáticos que ahora y en consecuencia los disidentes no solamente eran proscriptos del partido sino exiliados o confinados al interior del país en lugares inhóspitos, además de ser expulsados de la organización y borrados del padrón. Era lo que en la guerra de baja intensidad se denomina “eliminación del enemigo” o en la jerga comunista se conoce como “purga”, tal como efectivamente aconteció durante la dictadura de Stroessner con muchos colorados y militares, que luego se extendió con la detención masiva, tortura, exilio y desaparición de estudiantes, opositores, sacerdotes rebeldes, sindicalistas, campesinos, periodistas, intelectuales, etc.

    Los colorados auténticos que vivían desorganizados en el exilio y los sobrevivientes de adentro repetían que los colorados stronistas dejaron de pertenecer al partido, exactamente igual a lo que decían los stronistas de ellos.

    Como la situación se está volvieron a repetir ahora entre colorados cartistas y colorados no cartistas, es cuestión de que la comunidad política que habita en el Partido Colorado haga una miradita al pasado para ver cómo era la cuestión entre los colorados stronistas y colorados no stronistas antes de evaluar lo que dice el senador “Pipo” Alfonso, de si es el Partido Colorado el que está realmente en busca de la reelección inconstitucional del presidente Cartes o se trata simplemente del cartismo.

    Es muy importante que los colorados no se equivoquen esta vez como sucedió durante la dictadura porque el precio que habrán de pagar volverá a ser muy caro.

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    Publicado por jotaefeb | 10 febrero, 2017, 9:00 am
  24. Líderes deben desactivar la encarnizada guerra política

    No les hace ningún bien a la convivencia democrática ni a las necesidades de desarrollo el alto nivel de enfrentamiento que mantienen desde hace meses los sectores del oficialismo y la oposición, en una especie de guerra sucia política en donde todo vale, postergando cuestiones muy importantes para la marcha del país. La ciudadanía esta harta de los rebuscados recursos para tratar de conseguir o impedir la reelección presidencial prohibida por la Constitución, de las acusaciones y los argumentos traídos de los pelos. Aunque todos los sectores tienen directa responsabilidad, corresponde al Poder Ejecutivo parar la pelota e intentar recomponer la necesaria tranquilidad.
    Como pocas veces en la historia reciente del Paraguay, el ambiente político ha llegado a un elevado nivel de deterioro, que afecta directamente a la convivencia en un sistema democrático y a la necesaria participación en cuestiones esenciales para impulsar el desarrollo social y económico.

    Desde que sectores del oficialismo colorado empezaron a operar abiertamente para tratar de forzar la enmienda de la Constitución Nacional, buscando introducir la figura de la reelección presidencial –actualmente prohibida–, para que el actual presidente de la República, Horacio Cartes, pueda competir de nuevo por el cargo en las elecciones generales del 2018, se desató una cruzada obsesiva y maquiavélica por mantenerse en el poder, de la que también participan grupos liberales y de la izquierda, afines al ex presidente Fernando Lugo, a quien también buscan habilitar para pugnar por su reelección.

    Lamentablemente, el intento por modificar la Constitución no se realizó en el momento más apropiado. Si el propio presidente Horacio Cartes, al inicio de su mandato, en 2013, cuando aún contaba con mayoría de diputados y senadores en el Congreso, hubiera convocado a una Asamblea Nacional Constituyente, podía haber logrado sin mayores problemas introducir la figura de la reelección y otras igualmente necesarias, como el balotaje o segunda vuelta, por la vía de reforma, quedando además en la historia como el gestor de un importante avance jurídico para el país.

    Pero Cartes no solamente evitó hacer la convocatoria, sino en reiteradas oportunidades aseguró que no le interesaba la reelección, “porque la Constitución lo prohíbe”. Recién a mediados de 2016 cambió de parecer y abrió la caja de pandora para una guerra política sucia como pocas veces se ha visto, con un alto nivel de canibalismo partidario, con campañas de firmas amañadas, con acusaciones y contraacusaciones de conspiraciones y supuestos planes de magnicidio, en muchos casos con argumentos tan rebuscados que solo provocan las burlas y el hartazgo de la ciudadanía.

    El enrarecido ambiente que se ha ido instalando, en donde parece que “todo vale” por retener o conquistar el poder, afecta al siempre vulnerable sistema democrático y jurídico en el Paraguay. En esta guerra mediática de todos contra todos tienen igual responsabilidad los dirigentes del oficialismo colorado como los propios dirigentes del grupo opositor que disputa las chances de competir electoralmente en el 2018.

    A todos los líderes corresponde parar la pelota y poner el esfuerzo por desactivar esta guerra política, contribuyendo a recuperar la serenidad y la marcha institucional del país, pero la principal responsabilidad recae sin dudas en el actual Poder Ejecutivo.

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    Publicado por jotaefeb | 9 febrero, 2017, 11:34 am
  25. Respetar la posibilidad del referéndum es respetar la Constitución Nacional

    La palabra referéndum o referendo proviene, según el diccionario de la Lengua Española, del latín, con el significado de “lo que ha de ser consultado”, y, más específicamente, “procedimiento por el que se someten al voto popular las leyes o decisiones políticas con carácter decisorio o consultivo”.
    Es, justamente, lo que plantea nuestra Constitución en el título IV, donde establece que la “reforma de esta Constitución sólo procederá luego de diez años de su promulgación”; mientras que establece que la enmienda podrá realizarse “transcurridos tres años de la promulgación de esta Constitución”, considerando como posibles proponentes a “la cuarta parte de los legisladores de cualquiera de las cámaras del Congreso, del presidente de la República o de treinta mil electores, en petición firmada”. Vale la diferencia entre la reforma, que exige una Constituyente, cuyo mandato le permitirá una carta blanca, ya que tiene todas las atribuciones para cambiar lo que la mayoría de los constituyentes decida.
    Es decir, que se facilitó la enmienda como posibilidad de un cambio específico, “cuyo texto íntegro deberá ser aprobado por mayoría absoluta”. Fue incluso muy generosa la disposición de los constituyentes, previendo errores o cambios posibles en tiempos de cambios vertiginosos, ya que treinta mil electores representan una mínima proporción de la población nacional. Es decir, establecieron un procedimiento de enmienda más rápido y funcional y, sobre todo, con menos poder que la Constituyente.
    Funcionó perfectamente para corregir uno de los peores horrores, más que errores, de la Constituyente del 92; la marginación del derecho al voto de todos los paraguayos residentes en el exterior. La primera enmienda se hizo para salvar esa grave injusticia discriminatoria. Los que claman sobre la inconstitucionalidad de la enmienda de ese entonces, incluso algunos legisladores que la aprobaron y periodistas que la apoyaron ni lo recuerdan, pese a que han transcurrido apenas unos años.
    El otro tema de enmiendo-fobia que ha surgido está en el plagueo contra la recolección de firmas. De hecho, la iniciada por la ANR era innecesaria porque ya una propuesta había juntado las treinta mil firmas exigidas. Pero es obvio que juntar firmas, treinta mil o trescientas mil, es una labor de un equipo proponente que debe tratar de convencer, con pleno derecho, a sus conciudadanos de la necesidad de su “voto” para la enmienda.
    No es la primera vez, ni va a ser la última. Así que hay que prepararse para las enmiendas tal como lo establece la Constitución, en vez de reinventar las Constitución para evitarlas. Y vale la pena recordar que las peores aberraciones legislativas cometidas en la historia nacional se hicieron con Constituyentes que abrieron caminos a la dictadura.
    Respetemos la Constitución y su sabia decisión de que se puedan hacer cambios por referéndum, enmarcados dentro de la Constitución. Y respetemos que cualquier sector ciudadano pueda hacer proselitismo en pos de sus ideas, pues convocar a los ciudadanos es derecho de todos, como manda la Constitución en su artículo 3: “el pueblo ejerce el poder público por medio del sufragio”, no sólo cuando se lo convoca a elecciones; también cuando por iniciativa propia de cualquier grupo, se quieren hacer enmiendas.

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    Publicado por jotaefeb | 9 febrero, 2017, 11:34 am
  26. Inestabilidad asegurada

    Por Marcos Cáceres Amarilla

    Si se concreta el proyecto de reelección presidencial vía enmienda de la Constitución que impulsa el cartismo, dirigentes de la oposición y de la disidencia colorada, que se oponen tenazmente a esa iniciativa, amenazan con una fuerte reacción.

    Y, si finalmente se frustra la posibilidad de reelección, en el Partido Colorado y en los partidos de la oposición en general, con seguridad, se desatará una encarnizada disputa por las candidaturas para los cargos en el 2018.

    Es decir, cualquiera sea el escenario que se produzca finalmente, tenemos asegurado un año de gran turbulencia política cuyas consecuencias, incluyendo posibles situaciones de inestabilidad y hasta de violencia, no se pueden descartar.

    Los hechos de violencia no son extraños a nuestro sistema político en las últimas décadas. Desde la caída de la dictadura stronista, en 1989, y hasta el presente la sociedad paraguaya ha pasado por muchos momentos críticos. No podemos jactarnos de gozar de estabilidad política por el solo hecho de acudir a las urnas regularmente cada cinco años.

    Si repasamos un poco nuestra historia reciente, tras el fin del stronismo, vemos que en todos los periodos presidenciales tuvimos amenazas más o menos serias de quiebre del sistema institucional, algunas de ellas concretadas.

    El último episodio, en el periodo anterior, afectó al entonces presidente Fernando Lugo, quien fue destituido en un juicio político motivado por una masacre previa de campesinos y policías que sacudió al país y cuyas circunstancias no están hasta ahora aclaradas. Esta excusa, real o fabricada, se utilizó para sacar del cargo a alguien electo por voluntad popular.

    Si de violencia cruda hablamos, en el actual periodo presidencial, el denominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) cometió más asesinatos que en todos los periodos anteriores. Eliminó a 40 personas (19 civiles, 18 policías y 13 militares), a los que se deben sumar varios crímenes del narcotráfico.

    Por alguna extraña razón todas esas muertes no fueron motivo de inestabilidad política, como sin duda lo hubieran sido en otro periodo.

    Pero, la inestabilidad que no instalaron estos crímenes violentos tal vez termine haciéndolo la obsesión de algunos dirigentes.

    La obstinación por permanecer o capturar el poder hace también que se estén dando actualmente alianzas inesperadas entre actores políticos que hasta hace poco tiempo intercambiaban denuestos o graves acusaciones y que ahora tienen intereses comunes.

    ¿Quién hubiera imaginado hace unos meses que coincidirían en su interés Fernando Lugo, Blas Llano, Horacio Cartes, Zulma Gómez, Jorge Oviedo Matto, entre otros expectables?

    En la otra vereda, asombra ver del mismo lado a Juan Carlos Galaverna, Efraín Alegre, Mario Abdo Benítez, Desirée Masi, Blanca Ovelar, etc.

    En algunas semanas más, posiblemente, las barajas se vuelvan a repartir y, sin ningún rubor, se producirán “pases” entre figuras de uno y otro bando.

    La duda es si, en las condiciones actuales, hay posibilidades de llegar de manera pacífica y sin grandes sobresaltos a fin de año al escenario de las elecciones internas y generales.

    Tomando en cuenta el perfil de los actores políticos que aparecen en primera fila, comenzando por el Presidente de la República, nadie podría asegurar que esta disputa política tendrá una resolución civilizada.

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    Publicado por jotaefeb | 9 febrero, 2017, 11:26 am
  27. ABC miente… y también encubre
    8 febrero, 2017

    Aquello de que “el fin justifica los medios” es un principio que ABC color aplica a raja tablas. No importa si eso implica encubrir a quienes promueven abiertamente la inestabilidad política hasta el extremo de provocar la interrupción del proceso democrático. En absoluto. A tal punto que un grupo de senadores fue descubierto “in fraganti” proyectando “armar quilombo” el día que se trate la enmienda pro reelección en el Senado e impedir por la fuerza que el pleno adopte una decisión al respecto; sin embargo, en lugar de centrarse en tan delicado tema, los medios de Zucolillo se dedicaron a “contaminar la escena del crimen” y seguir pistas falsas que ni por casualidad conduzcan a sus verdaderos responsables.

    La maquinaria de ABC y Radio Cardinal machacan las 24 horas del día que la linea de celular en la cual se recibieron los comprometedores mensajes pertenece a la cuñada de un apoderado de la ANR, como si tuviera alguna importancia que fuera de ella o del tatara nieto del general Bernardino Caballero. Lo relevante, en este caso, es determinar la autenticidad del intercambio de mensajes entre los senadores Desirée Masi, Robert Acevedo -titular del Congreso-, Silvio “Beto” Ovelar y Arnoldo Weins, entre varios otros, algunos de los cuales ya lo confirmaron.

    A partir de este hecho, corresponde una investigación exhaustiva de lo que se estaba o se está tramando, que no es moco de pavo. La senadora Masi, con la incontinencia expresiva que la caracteriza, destaca en una de las “charlas” con sus colegas que en la sesión que se estudie la enmienda“la estrategia es armar quilomo, dentro y fuera del Senado”, pues, según las informaciones que maneja, “ya están los votos” para aprobarla. A lo que el senador Ovelar le responde, “Desi, Desi… esa sesión nunca va a acabar…”.

    Traducido a la jerga común, lo que proyecta el ex “G-23”, que al decir de la propia legisladora ya se habría reducido a “G-19…o 18”, es un vulgar atraco, para imponer, por medio de la violencia, la voluntad de un sector minoritario, que ve en el gobierno de Horacio Cartes y en la figura de la reelección la sepultura de sus sueños de acceder al poder político.

    Cuando fueron mayoría, aunque solo en el Senado, merced a que la bancada “marioabdista” se engavilló con los sectores fundamentalistas de la oposición para enfrentar a su propio partido y al presidente que éste eligió, no dudaban en llevarse todo por delante, estilo aplanadora.

    Así obraron ante la propuesta de que sea la ciudadanía la que decida, en elecciones libres, si se aprueba o rechaza la reelección, ejerciendo esa mayoría mentirosa, irreal, para evidenciar su desprecio hacia la voluntad popular, desconociéndola de manera olímpica. Y ahora que vuelven a su estado natural, que es el de minoría, en lugar de acatar ¡por fin! lo que disponga la mayoría, planean un grosero atropello a una de las cámaras del Congreso, institución clave de la democracia.

    Los hechos son de extrema gravedad. Restarle importancia al peligro que representan sería pecar de cándidos, o de “avidados”, como ABC y Cardinal, que montan una gran cortina de humo para encubrir a golpistas confesos.

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    Publicado por jotaefeb | 8 febrero, 2017, 9:28 am
  28. El discurso violento
    08 Feb 2017

    Por Richard E. Ferreira-Candia

    El hombre no puede estar aislado por lo que desde su aparición siempre ha buscado la manera de relacionarse y encontrar un ambiente en donde desenvolverse. De cierta manera así se fue formando la sociedad, que, es conjunto de personas, pueblos o naciones que conviven bajo normas comunes.

    Los procesos sociales y políticos afectan definitivamente al tipo de sociedad en la que nos desarrollamos, como la nuestra, que está siendo dividida por la cada vez más violenta representación de los actores políticos. En medio de este contexto, si bien existe un claro agotamiento en la confianza hacia cualquiera de los bandos en disputa, la polarización política pone al país en un estado de alerta.

    Sentados en el altillo del Café Literario, esperando nuestras dos tazas de café negro, sin azúcar, conversábamos con el Comandante sobre la situación política que rodea a una débil sociedad como la nuestra, además, sometida a los conflictos políticos.

    Hay al menos tres generaciones que conviven en la actualidad. Los que vivieron la dictadura, los que crecieron en el inicio del proceso democrático en los 90 y los que no tienen la más pálida idea de lo que es dictadura, ni conocen detalles de ese proceso, indicó el Comandante. Y en medio de eso, hay una confusión tremenda y cada quien toma una determinada postura sin hacer siquiera un análisis.

    Hizo una pausa mientras el amigo mozo bajaba las tazas de café. -Gracias, le dijo, agarró una de ellas, levantó la vista y siguió: Cayó la dictadura, pero siguen vigentes intenciones de perpetuidad en los cargos públicos y la violencia política nunca se fue. Vivimos en una sociedad que es llevada hacia la división, a causa de la polarización política; y eso es muy peligroso.

    Consideramos que la crispación, el revanchismo y las peleas políticas están llevando a situaciones extremadamente peligrosas. Algunos países, como Venezuela, por ejemplo, están sumergidos en una división tan profunda que golpea a la sociedad en su conjunto, incluso en materia económica. Brasil, Argentina, Bolivia y otros pasan por procesos turbulentos y pareciera que Colombia (aunque también con disputas políticas) es el país que de cierta manera ha entendido que el camino de la paz es el que debe ser tomado pensando en la sociedad.

    El Comandante tomó un sorbo de café y apuntó: La violencia política, en cualquiera de sus formas, sea en discursos o mediáticos, afecta a la sociedad en su conjunto y crea un clima mucho más violento. Y esa violencia se está trasladando a diferentes esferas y puede llegar a las calles. No se está midiendo el daño que se está haciendo.

    Recordamos que el año pasado habíamos advertido que el nivel del discurso político estaba subiendo de tono y que era peligroso para el país. No se le puso fin en ese momento. Al asentir con la cabeza, el Comandante hizo una pausa y añadió que la clase política piensa de esta manera: lo que yo gano, pierde mi enemigo. Si mi enemigo gana, yo pierdo; y ninguno está dispuesto a perder.

    Tomó otro sorbo de café y continuó: La sociedad como tal prácticamente está excluida de lo que los políticos llaman debate. Los que están inmersos en la discusión política son los políticos, especialmente aquellos que miran con mucho interés futuros comicios electorales. El resto, o mejor dicho la mayoría, probablemente está pensando en su día a día.

    No paraba de hablar. Siguió diciendo: Nadie discute el derecho político de pensar y buscar el poder. Ahora, lo que se vive en el ámbito político puede ser solo un microclima en el que están metidos los políticos y los medios, mientras la sociedad está en su mundo, intentando sobrellevar ese día a día, pensando en este momento en la necesidad de cubrir sus gastos de fin de mes, haciendo cálculos para la compra de útiles escolares y, seguro, rogando que alguien pare esta situación, para que el centro de atención sea realmente la necesidad de la gente y no el interés político.

    Debemos entender –dijo con pausa– que es necesario poner un freno a este clima de violencia. No podemos seguir inmersos en el lodo político creado por bandos que están en disputa. Pensemos en recomponer esta sociedad que ya ha sufrido bastante por la incompetencia política. Hay que pensar de manera urgente en un pacto social, aunque ello, con las posturas radicalizadas como están, es casi imposible que tan siquiera sea analizado seriamente. Eso.

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    Publicado por jotaefeb | 8 febrero, 2017, 9:28 am
  29. Protestar en las calles contra los violadores de la Constitución Nacional

    El presidente Horacio Cartes y sus aliados, Fernando Lugo y Blas Llano, están enfrascados en barajar opciones para sortear el actual bloqueo constitucional que les impide a los dos primeros presentarse para la reelección en el 2018. La vía escogida es el inconstitucional atajo de la enmienda. Para impulsarla, han escogido dos opciones. La primera, la vía legislativa, a ser confirmada por un referéndum; la segunda, mediante una interpretación amañada de la Constitución por parte de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), en una suerte de “certeza constitucional”, un recurso jurídico no previsto en nuestra Constitución, pero que la CSJ había utilizado para prorrogar inconstitucionalmente el mandato provisional del presidente de facto Luis Ángel González Macchi en el 2000, tras la renuncia del presidente constitucional Raúl Cubas Grau.

    A tal efecto, los conspiradores contra el orden constitucional de la República han desplegado tres poderosos tentáculos: uno, dirigido contra la mayoría opositora del Senado que hasta ahora bloquea el proyecto de enmienda; otro, una mascarada de iniciativa popular mediante la fraudulenta y escandalosa recolección de firmas impulsada desde el Gobierno a través de la ANR, con recursos del Estado y, por último, la presentación ante la CSJ por parte del expresidente Fernando Lugo de una solicitud de aclaratoria acerca de su derecho a ser reelecto –aunque la Constitución lo prohíba–, amparado en la mañosa interpretación de que la prohibición rige para los presidentes en ejercicio y no para los expresidentes.

    En consecuencia, el atropello a la Constitución nacional se está dando por dos vías de aproximación, por lo que Horacio Cartes –como Evo Morales en Bolivia– se muestra confiado en que logrará hacer el rekutu, pese a la prohibición constitucional. Esa furiosa embestida contra una de las cláusulas de reaseguro democrático más eficaces contra el retorno de la tiranía en el Paraguay tiene que ser contenida a cualquier costo por la ciudadanía, porque una vez removido el cerrojo que traba la reelección, lo primero que hará el dictador de turno que consiga hacerse con el poder es allanar el camino para perpetuarse en el mismo. Para ello, desmantelará las instituciones democráticas que garantizan la separación de los Poderes del Estado, las libertades ciudadanas y la prensa libre, tal como lo han hecho Hugo Chávez en Venezuela, Rafael Correa en Ecuador, Evo Morales en Bolivia y Daniel Ortega en Nicaragua.

    Como ha sucedido en Venezuela, aquí también, tras 28 años de libertad, los dos partidos políticos tradicionales, el Colorado y el Liberal, en vez de fortalecerse al amparo de la democracia, han caído en el absoluto descrédito público, con la fragmentación y corrupción que actualmente los caracteriza, tanto en función de Gobierno como en la llanura. Lo mismo puede decirse de los partidos de izquierda que han emergido como alternativas de opción política para los ciudadanos, pero que en poco tiempo se han contagiado de los mismos vicios y debilidades institucionales que los dos partidos tradicionales.

    Esta lamentable crisis del rol de los partidos políticos en el Paraguay ha tenido como consecuencia que muchos ciudadanos se sientan desmotivados para tomar parte activa en la política nacional. Nuestro revuelto escenario político promueve confusión, división y dudas entre el público democrático e intensifica el cinismo acerca de la democracia. De ello se han aprovechado Cartes y sus adláteres para impulsar el atropello a la Constitución en que están enfrascados, y al que debemos oponernos con firmeza.

    Lo que están procurando hacer es remover una normativa constitucional clave e instalar una dictadura con ropaje democrático. Para el efecto, Cartes y sus cómplices han optado por la estratagema de la que se valió Hugo Chávez para ir removiendo sistemáticamente los impedimentos constitucionales con el propósito de avanzar hacia un régimen dictatorial. El autócrata caribeño utilizó elecciones, plebiscitos y tecnicismos legales para destruir componentes vitales de la democracia venezolana.

    Así las cosas, en la eventualidad de que el proyecto de enmienda de Cartes logre pasar la barrera del Parlamento, y en última instancia de la Corte Suprema de Justicia y la gente le diga no a la reelección, lo más probable es que, como Chávez y Morales, Cartes vuelva a la carga para forzar un nuevo proyecto de enmienda y un referéndum constitucional.

    Ante tal posibilidad y con los ejemplos de regímenes dictatoriales como los citados, los paraguayos y paraguayas debemos ponernos en movilización activa en las calles para frenar esa ilegal arremetida contra el orden constitucional de la República.

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    Publicado por jotaefeb | 8 febrero, 2017, 8:57 am

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