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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Un año tormentoso

El 2017 será un año complicado para el Poder Ejecutivo. Cumplido más de la mitad de mandato el normal desgaste que genera el ejercicio del cargo empieza a ganar fuerza en medio de un virulento enfrentamiento partidario. La deteriorada relación con el Congreso anuncia disputas diarias, palmo a palmo, en que lo importante no serán los objetivos nacionales, sino las necesidades particulares o coyunturales de los distintos actores.
Apenas iniciado el año, el oficialismo colorado no solo no logra hacer pie en su intención de aprobar una enmienda que habilite un segundo mandato presidencial, sino que hace un bochornoso espectáculo con muertos firmando las planillas que impulsan la iniciativa. En 2011 un procedimiento similar para la reelección de Fernando Lugo también fue un fiasco. Miles de firmas fueron falsificadas.

Con un antecedente como ese parece poco creíble que el oficialismo colorado no tomara las precauciones para evitar que el caso se repitiera. Fueron absolutamente incompetentes o realmente todo forma parte de una operación a gran escala que no necesariamente busca habilitar un segundo mandato. En el entorno oficialista sostienen que la recolección de firmas fue una iniciativa real, pero que hubo un sabotaje de la disidencia colorada. Incluso dos presidentes de seccional pusieron la cara para dar fuerza a esa posición. En conferencia de prensa acusaron a una funcionaria de la Justicia Electoral de agregar hojas a las planillas y que operadores barriales de la disidencia falsificaron firmas. Aún así da la sensación de que no todo lo que parece realmente es.

Con la serie de situaciones que se fueron dando en las últimas semanas la enmienda para habilitar un segundo mandato presidencial está irremediablemente manchada por el fraude. Eventualmente se podrá forzar una aprobación en el Congreso, pero un referéndum en que gane el sí parece una cuestión mucho más complicada. El Partido Colorado no solo tendría que hacer frente a opositores; además tendría una fuga de votos que muy probablemente haría imposible aprobar la modificación constitucional.

El descalabro de la enmienda parece ser una de las cuestiones más simples que tendrá que enfrentar el Poder Ejecutivo. Lo realmente complicado vendrá desde el Congreso y particularmente de la Cámara de Senadores donde el oficialismo nunca pudo construir una mayoría sólida. El Parlamento es esencial para la gobernabilidad. Un torpedeo constante a los proyectos del Gobierno no solo frenarían cualquier iniciativa, sobre todo desgastarían. Eso en tiempos electorales, en que la imagen es buena parte del futuro político, no es una cuestión que se deba despreciar.

En las conversaciones de la oposición con la disidencia colorada es tema corriente el deseo de acortar el mandato del presidente Cartes mediante un juicio político. Incluso en los últimos días se filtró un texto en que se atribuye a la senadora Desireé Masi la intención de buscar matones como una opción para llegar al mismo objetivo. El presidente del Senado, el liberal Roberto Acevedo, admitió que existen conversaciones entre los senadores y aseguro que la legisladora siempre es muy bromista. Si bien el intercambio de mensajes podría tomarse en el contexto de una broma entre amigos, no por ello deja de ser grave que un miembro de un poder del Estado se refiera en esos términos a la resolución de las diferencias políticas. No debería olvidarse nunca que la violencia verbal es el primer paso del camino a la violencia física.

Destituir al Presidente de la República cuando falta poco más de un año para terminar el mandato parecería una sinrazón. Sin embargo daría a la oposición todo el aparato estatal para enfrentar las elecciones nacionales de 2018.

El poco más de año y medio de periodo presidencial que resta a Cartes será sumamente turbulento; con un horizonte muy poco claro y donde la coyuntura en demasiados casos podría terminar definiendo cómo se hará frente a las elecciones presidenciales.

Por Osmar Gómez

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/un-ano-tormentoso-1561797.html

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Acerca de jotaefeb

arquitecto jubilado, hoy "hurgador" de la filosofía de vida, de las cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

22 comentarios en “Un año tormentoso

  1. La ADEC no quiere aportar el “diezmo”
    16 febrero, 2017
    En infeliz coincidencia con hechos vergozosos y debidamente comprobados que envuelven a sacerdotes y obispos de la Iglesia, la Asociación de Empresarios Católicos (ADEC), de la que cualquiera podría haber esperado que siente una postura al respecto, emitió un pronunciamiento de tinte estrictamente político y de una sorprendente pobreza argumental. Basada en supuestos, no en realidades, en el “dicen que” o, mejor, en la campaña que llevan adelante los medios de uno de sus socios principales -Antonio J. Vierci- asume como propias las denuncias que éste formula contra el gobierno, al cual acusa de adoptar decisiones que implicarían un regreso al autoritarismo.

    Los directivos de esta organización pueden seguir desentendiéndose de algo que en teoría debería ser de su máximo interés, como la existencia de sacerdotes acosadores y pedófilos, y el encubrimiento de éstos por parte de la jerarquía eclesiástica.Tienen todo el derecho de opinar sobre la situación nacional y adherir a las posiciones que más les placza, no cabe la menor duda; así como a publicarlas en todos los medios, si bien esto hecha por tierra lo mismo que afirman, pues nada de eso sería posible en el marco de un régimen autoritario. Pero si se apartan del ámbito en el que se desenvuelven, o tendrían que desenvolverse, para acoplarse a proyectos políticos, al menos se reclama de ellos mayor rigor y no ya proclamas al estilo panfletario, que en tiempos de la dictadura se justificaban plenamente.

    Dice la ADEC, en su escueto pronunciamiento, que “observa con preocupación las practicas autoritarias del gobierno”, la violación a preceptos constitucionales, así como a derechos de la ciudadanía. Y a modo de ilustración, cita cuatro ejemplos: La masiva falisificación de firmas, la maniobra de inventar una conspiración para atentar contra el presidente, la expeditiva actuación de la Fiscalía para ordenar la reclusión de activistas sociales, en contraste con el desinterés con el que encaran otros delitos más graves y…los cambios en la reglamentación del Impuesto a la Renta Personal (IRP). Lo que se dice, una mezcla de Diosa y pantera, de la Biblia con el calefón, aunque a decir verdad, lo que corresponde a la Biblia, en este caso no aparece ni por asomo.

    La falsificación de firmas fue repudiado por todos, incluyendo a la propia dirigencia oficialista. A la denuncia de conspiración pueden atacarla como quieran, restarle credibilidad, calificarla de maniobra distraccionista, etcétera, pero es un tontería emparentarla con “prácticas autoritarias”. En cuanto a la reclusión de “activistas sociales”, deberían decir de quiénes hablan, porque si se refieren al concejal de CDE, Celso “Kelembú” Miranda y otros, no lo son. Se trata de políticos que trasgredieron ciertas normas. Por otra parte, la celeridad del Ministerio Público no puede ser criticable, sino, en todo caso, la lentitud con la que opera en otros casos.

    Si dejamos de lado estos “ejemplos” tan insconsistentes, algunos de los cuales son imputables a la Fiscalía, no al gobierno, ¿Qué queda como principal cuestionamiento?: El cambio del reglamento del IRP, lo que tampoco puede ser “característico” de un gobierno autoritario.

    La modificación de dicha reglamentación obedece a una cuestión básica de justicia tributaria. Que los que más tienen, más aporten, y no como sucede en la actualiad, que contribuyen…¡cero!.

    Si la ADEC y su socio más “notable”, Vierci, no quieren aportar el “diezmo”, lo cual hablaría muy mal de su presunto catolicismo, que digan eso y punto. Pero que se dejen de embromar con el cuento chino del autoritarismo.

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    Publicado por jotaefeb | 16 febrero, 2017, 10:41 am
  2. Medias verdades
    15 Feb 2017

    Por Richard E. Ferreira-Candia

    El hombre convive en un mundo con medias verdades, afirmó el Comandante mientras tomaba su primer sorbo de café negro, sin azúcar. Y -siguió- como los políticos son humanos -aunque jocosamente se pone en duda esta afirmación por la forma de actuar de algunos- son más propensos a utilizar las medias verdades como herramientas de comunicación política.

    Se acomodó en la silla, hizo una pausa y continuó. También lo hacen los medios de comunicación. Desde el momento en que deben seleccionar los temas, definir el enfoque titular y hasta a la hora de elegir la imagen que acompañará una nota, siempre hay una decisión subjetiva, sujeta a demostrar solo una cara de la noticia, la que se considere más “importante” u “oportuna”, según el interés del medio, del grupo de medios o del propio periodista. La función misma del periodismo hace seleccionar subjetivamente de la enorme cantidad de información que existe aquella noticia que se considere más importante y relevante para la gente. Es decir, las informaciones se publican siempre con una subjetividad y, generalmente, con medias verdades.

    El Comandante estaba un poco incómodo. Miró hacia la calle a través del ventanal que regala la hermosa vista del altillo del Café Literario, donde estábamos. Parecía que esperaba a alguien. Hizo una pequeña pausa, tomó otro sorbo de café y lentamente volvió a la conversación, que a esa altura era más un monólogo. Las sociedades como la nuestra, en permanentes cambios y caminando en la peligrosa cornisa que divide la democracia con sistemas ya perimidos, viven en un mundo de medias verdades, donde todos dicen algo y tienen razón, pero no dicen todo. Agregó que las medias verdades pueden ser consideradas falacias, porque solo se presentan aspectos creíbles de un tema para un determinado fin, ocultando otra parte de la historia que hace a la verdad. La falacia en resumidas cuentas, es el engaño. Se da cuando se sostiene algo que parece válido, pero no lo es. En este caso, cuando hablamos de medias verdades, se intenta hacer convencer un solo sentido de un determinado hecho. La mayoría de las falacias se comenten intencionalmente, aunque se puede dar también por ignorancia o descuidos. Las más efectivas son las que utilizan métodos persuasivos.

    Le indiqué que había leído en alguna ocasión que en política, las medias verdades pueden ser más eficaces que las mentiras. Esa es una realidad -dijo-, porque permite al político hablar sobre los temas que están en discusión, pontificar un aspecto, pero ocultar otros más oscuros. Indicó que los políticos se están volviendo expertos en el uso de esta herramienta, porque solo dicen medias verdades: Si tomamos solo lo que dicen, les creemos, tienen razón, pero si analizamos otros hechos ocultos (incluso del pasado) entendemos que son incoherentes y mentirosos.

    Pero lo preocupante -enfatizó el Comandante- es que esas medias verdades, lamentablemente, son trasladadas a la ciudadanía a través de los medios, y es un aspecto muy negativo para el fortalecimiento de cualquier sistema.

    En una época en la que se cree que el ciudadano no solo se informa sino que también informa, lo que no pudo hasta ahora es dejar de lado la necesidad de contar con la intermediación de los medios de comunicación para intentar entender lo que pasa a su alrededor (en este contexto, en la política). Pero como los mensajes son trasladados con medias verdades, al final la gente se encuentra más perdida. Probablemente en su mayoría adopta posturas según la superflua interpretación que puede realizar de la “realidad” presentada con esas “medias verdades”.

    No es poca cosa lo que sucede, añadió. Esta situación debe preocuparnos, ya que estamos en un país en el que es muy alto el índice de incapacidad de comprensión, según admiten los mismos estamentos oficiales en sus estadísticas de analfabetismo.

    Las medias verdades convertidas en falacias sobreviven con mucha tranquilidad en el escenario político. En este ambiente, es común que los políticos se presenten vestidos de ovejas cuando en realidad son lobos. O viceversa, según la interpretación que se haga de esas medias verdades que nos rodean. Eso.

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    Publicado por jotaefeb | 15 febrero, 2017, 9:00 am
  3. Alternancia o dictadura

    La alternancia, exigida por la prohibición expresa de la reelección que contiene nuestra Constitución, es el último dique que nos protege apenas parcialmente de una dictadura.

    La reelección es absolutamente inapropiada para los países altamente corruptos, como de hecho lo es el nuestro. Basta fijarse en los graves casos de corrupción que afectan a los países vecinos, para confirmar el riesgo.

    Para el supuesto caso de que un proyecto político, un gobierno, sea satisfactorio, la Constitución ya prevé la continuidad de dicho proyecto mediante la posibilidad de elegir como presidente, al vicepresidente en ejercicio.

    En este caso, si el gobierno actual fuese satisfactorio –que no lo es– lo natural sería proponer al actual vicepresidente para que continúe en la gestión, ya que se trata de un miembro del mismo equipo.

    En el caso de nuestro país, no solo el vicepresidente puede continuar el proyecto. El mismo presidente del partido político de gobierno podría candidatarse, o cualquier otro miembro del equipo del presidente. Sería natural que ocurra.

    Por lo tanto, la imperiosa necesidad de reelección para continuar y completar la gestión de un gobierno, es solo una falacia repetida con el fin de engañar a la población, lo que desnuda también la mala fe de quienes pretenden violar la Constitución.

    Carlos Carmagnola

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    Publicado por jotaefeb | 14 febrero, 2017, 10:04 am
  4. Los Valentines del Paraguay

    Por Caio Scavone

    Una conmovedora leyenda rescata que el sacerdote llamado Valentín no cumplió las órdenes del emperador romano Claudio II y comenzó a realizar casamientos entre los jóvenes romanos. Esta disposición casamentera que tenía Valentín provocó su apresamiento, su martirio y posterior ejecución en un día como hoy. Murió decapitado el 14 de febrero del año 270.

    El entonces emperador había prohibido que los jóvenes romanos contrajesen matrimonio, ya que decía que los solteros y los sin familia se convertían en excelentes soldados. Valentín atribuía una injusticia el actuar del emperador y siguió celebrando casamientos entre los jóvenes enamorados. Claudio II ordenó su encarcelamiento y Valentín quedó a cargo de un oficial del ejército romano llamado Asterius, cuya hija había nacido ciega. Asterius pidió a Valentín que le devuelva la visión a su hija Julia y así ocurrió. Este hecho valió para que fuera declarado santo, pero no le salvó de la muerte ordenada por Claudio II. Julia plantó un almendro que rápidamente brotó en la tumba de Valentín, por lo que se le considera al almendro y a sus flores rosadas como el símbolo del amor y la amistad. La leyenda también rescata que Valentín se había enamorado de Julia durante su encarcelamiento y le dejó una carta que sirvió después para dar pie a las llamadas cartas de amor.

    El papa Gelasio en el año 496 decretó a cada 14 de febrero como día de honrar a San Valentín y este se convirtió en una especie de dueño y señor de los enamorados y desde el año 1969 la fecha fue borrada del calendario ritual católico. Pero la necesidad de enamorarse que tiene la gente y la necesidad de pasión y seducir que tienen los negocios para vender, la fecha nunca pasó al archívese y olvídese.

    En un día como hoy vale recordar el galanteo existente entre los políticos partidarios de este Paraguay. Existen los auténticos flechazos con los que se tiran entre los partidarios de un mismo color. Están dos expresidentes que se muestran requeteapasionados por el rekutu y otro que, en principio no cotejaba con la continuidad quedó encariñado con seguir en el cargo, con la adoración que le tiene al poder que ostenta y se derrite por derretir los elementales preámbulos de la Constitución Nacional.

    El matrimonio contraído por las autoridades paraguayas con la corrupción ya es congénito desde hace bastante tiempo y, es probable, que solamente un Claudio II podría decapitar esta vergonzosa alianza. La gastada enmienda constitucional que tienen algunos sectores partidarios cuenta también con el sello de San Valentín por la excitada manera de recolectar firmas de matrimonios y parejas que ya no están entre nosotros.

    El casamiento existente entre lo que se dice y lo que se hace tiene igualmente una unión sellada. También se perfila otra relación nupcial entre la obligada cadena nacional de radioemisoras y la voz que solo buscaba y conseguía la división de la familia paraguaya.

    La ceremonia conyugal ocurrida entre los municipios y el Fonacide solo tiene el mero propósito de engendrar intendentes facinerosos y zoquetes para delinquir. La misma boda sigue entre los royalties de Itaipú y las gobernaciones en donde la plata dulce corre como las aguas del Paraná.

    La mediocridad con la educación conviven enamorados y en un maridaje de años, pero las relaciones se muestran cada vez más esquivas entre el no aprobar las pruebas elementales para enseñar y una mejor remuneración que piden los educadores.

    La falta de salud y la de medicamentos se encuentran íntimamente relacionadas y pint

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    Publicado por jotaefeb | 14 febrero, 2017, 10:03 am
  5. Peligrosa crispación política

    Alberto Romero Centurión, secretario de organización del Partido Tekojoja y funcionario del Senado, informó que entre 20.000 y 30.000 campesinos se aprestan a llegar a la capital para exigir al Congreso la aprobación de la enmienda constitucional que permita a Fernando Lugo postularse a la reelección para la Presidencia de la República en los próximos comicios generales. Por su parte, el senador Luis Alberto Wagner (PLRA) advirtió que si el oficialismo presenta un proyecto de enmienda que permita la reelección, una multitudinaria contramarcha “anticartista” tomará el Palacio de Gobierno en menos de una hora.

    Estas alucinantes expresiones revelan el alto grado de crispación política que han provocado el presidente Cartes y el senador Lugo, secundados por el senador Blas Llano (PLRA), en su respectivo empeño por aferrarse al poder o por retornar a él. Se ha llegado al colmo de que se anuncia públicamente la comisión de delitos contra órganos constitucionales, como si fuera la cosa más natural del mundo.

    En efecto, los arts. 286 y 287 del Código Penal castigan con hasta diez años de prisión a quien mediante la fuerza o la amenaza de fuerza coaccionara al Congreso, a sus Cámaras o a una de sus comisiones, así como al presidente de la República y a un legislador, con el fin de que no ejerzan sus facultades o lo hagan en un sentido determinado. La ley suprema reconoce a las personas el “derecho a reunirse y a manifestarse pacíficamente, sin armas y con fines lícitos”, es decir, no les reconoce la potestad de forzar a las autoridades legítimamente constituidas a tomar o a dejar de tomar alguna decisión.

    Sitiar el Palacio Legislativo y ocupar el Palacio de López son actuaciones ajenas al ejercicio del derecho a peticionar, y configuran hechos punibles que requieren la intervención del Ministerio Público. Es inadmisible que un funcionario del Senado y un miembro de este órgano legislativo, y, en general, cualquier persona, alienten manifestaciones violentas. También lo es que el senador Sixto Pereira alegue que la ciudadanía urge que se hagan manifestaciones de fuerza para apoyar a Fernando Lugo en la descabellada pretensión que está impulsando, como si ello fuera un argumento suficiente para pisotear la Constitución y la ley.

    En verdad, son los políticos quienes están detrás de todos estos operativos, como se desprende de los dichos del funcionario antes citado: la movilización tendrá lugar, en principio, en marzo, pero “que se adelante o no dependerá de los políticos”, es decir, de los dirigentes del Frente Guasu, en este caso. Quieren utilizar a sus seguidores como instrumentos para presionar al Congreso o al Presidente de la República, como medios para alcanzar un fin, denotando de este modo su catadura moral.

    Así las cosas, el principal responsable de la situación planteada, que amenaza con desbordarse cada vez más, es el propio presidente de la República, Horacio Cartes, quien el 31 de octubre de 2016 emitió un mensaje informando que había pedido a la bancada oficialista de la Cámara Baja el rechazo del proyecto de enmienda constitucional, porque “somos testigos de la crispación y tensión que ha generado”. Según aseguró en la ocasión, él no iba a ser “partícipe de ese camino”, pero ahora lo está recorriendo y agravando el caldeado ambiente por él mismo constatado. Nunca se retractó de aquellas atinadas palabras, de lo que cabe colegir que cuando las pronunció lo único que hizo fue mentir descaradamente a la opinión pública.

    Mientras nuestras autoridades y políticos están encerrados en esta bolsa de gatos en que se convirtió la pelea por la disparatada enmienda constitucional, el país marcha a la deriva, con recrudecimiento de las necesidades de la población y de la violencia. La banda criminal EPP sigue teniendo en sus garras a Edelio Morínigo, Abrahán Fehr, Franz Wiebe y Félix Urbieta. De una estancia de San Pedro se robó la descomunal cantidad de ¡1.800 cabezas de ganado!; los niños están por iniciar las clases habiendo 700 escuelas con riesgo de desplomarse; una parturienta de Capiibary por poco pierde la vida porque el Dr. Fredy Brítez, director del Centro de Salud de esa localidad, médico forense del Ministerio Público y presidente de la Seccional Colorada local, no tuvo tiempo para ocuparse de ella, acaso porque estaba mucho más interesado en el tema de la enmienda constitucional.

    Ajenos a estos dramas, el presidente Horacio Cartes y los senadores Fernando Lugo y Blas Llano continúan atizando el inconstitucional proyecto de la reelección. La ciudadanía, en general, y el sector productivo, en especial, tienen sobrados motivos para inquietarse ante el enfrentamiento violento en ciernes por obra y gracia de la ambición desmedida de estos políticos, y de otros que atizan la idea desde las sombras.

    El tiroteo constante entre los políticos no responde al interés general sino al particular de los contendores. Unos quieren violar la Constitución para seguir mandando y otros quieren defenderla para que les llegue el turno a ellos. Un caso especial es el del senador Fernando Silva Facetti (PLRA), quien admitió que la enmienda constitucional no es la vía idónea para permitir la reelección presidencial, pero no obstante adelantó su voto a favor de ella porque solo así la oposición podría ganar en 2018, con Fernando Lugo a la cabeza.

    Como se ve, estos políticos descarados están cebados, y nadie les va a sacar de la cabeza su intención de permanecer en el sillón de los López o volver a ocuparlo mediante malas artes. Horacio Cartes, Fernando Lugo, Blas Llano y quienes les secundan en esta peligrosa aventura serán los responsables directos de la violencia en que pueda degenerar la crispación que se siente en el ambiente político y social del país, y deberán responder por las consecuencias.

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    Publicado por jotaefeb | 14 febrero, 2017, 9:55 am
  6. Pinitos de autoritarismo

    “Ojalá el gremio se ponga de acuerdo para defendernos y defender el derecho del público a saber la verdad. Pero me temo que hasta hoy muchos periodistas siguen sin entender la gravedad de lo que está pasando y actúan como corderos frente al lobo”
    Así finalizaba su columna en The New York Times, edición del viernes 10 de febrero, el periodista chileno Roberto
    Herrscher, escritor y docente universitario en Chile, España y Estados Unidos. Herrscher hizo en su comentario un rápido sobrevuelo sobre las actitudes autoritarias y represivas que algunos líderes políticos se permiten ante el periodismo. Refiere que dos orangutanes al servicio de la ultraderechista Jean Marie LePen sacaron a empellones y sopapos a un periodista del programa Quotidien de TF1 quien, en reunión de prensa, tuvo el atrevimiento de preguntarle a la candidata a presidente de Francia si era cierto que había usado fondos del Parlamento Europeo para solventar personal de su partido, el Frente Nacional. El episodio parece calcado de aquel otro en que matones que custodiaban a Donald Trump, en sus días de candidato a presidente, expulsaron violentamente de un salón de conferencias al periodista Jorge Ramos, de Univisión, quien interpeló al hoy presidente sobre su intención de construir el muro divisorio con México.
    “Estos ataques no son sólo contra los periodistas. Son una amenaza contra todos los que no están dispuestos a obedecer sin chistar”, advierte Herrscher, quien insta al gremio a cerrar filas y no permitir, sin reaccionar, cualquier destrato a periodistas.
    Silenciar, acallar, censurar son verbos que practican con especial entusiasmo todos los presidentes con vena autoritaria. Pasemos por alto Cuba, en donde la libertad de prensa no existe y vayamos, por ejemplo, a Venezuela, en donde la entrevista de prensa ha sido reemplazada por largos monólogos del presidente Maduro. Rafael Correa, en tanto, prefiere el garrote legal, entablando procesos a todo periodista o medio que lo critique. Cristina Kirchner amaba el mensaje monocorde, unidireccional y rico en agravios y amenazas, pero con un agregado operativo: la compra masiva de medios de comunicación y el uso discrecional de la pauta oficial para apoyar al “periodismo amigo”.
    Grandes capitalistas del entorno áulico invirtieron generosas sumas drenadas desde el Estado –vía evasión de impuestos- para montar radios, diarios y canales de televisión al servicio de la causa kirchnerista. Huelga decir que tras la derrota electoral toda esta maquinaria propagandística se quedó sin oxígeno financiero y colapsó, dejando en la calle a miles de profesionales, la mayoría sin camiseta política y que debieron enfrentar la alternativa de escribir para la corona o irse a la calle.
    ¿No hay algo, por aquí, que suene parecido? El Presidente de la República restringió hace ya tiempo sus contactos con la prensa y se ha tomado la costumbre de responder sólo algunas preguntas con sarcasmos, recurso que no le sale muy bien que digamos. Está concentrando medios a través de lazos familiares y la última idea –en vías de concretarse según parecees financiar programas y radios de gente amiga siempre que apoyen explícitamente la reelección. Sigue punto por punto el modelo mediático de la hoy ex presidenta Cristina Kirchner y de otros presidentes que creyeron poder blindarse tras un escudo de medios de comunicación.
    Siguiendo la línea de análisis del periodista chileno ya citado, no debemos quedarnos sólo en el repudio a la concentración de medios en manos del Presidente de la República. Debemos poner atención en esos pinitos de autoritarismo en pleno crecimiento y que podrían alcanzar la madurez con otro período del hoy primer mandatario en el Palacio de López. Cuidado.

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    Publicado por jotaefeb | 13 febrero, 2017, 9:08 am
  7. El lector del futuro

    Por Alcibiades González Delvalle

    El lector que en el futuro encuentre las crónicas de estos tiempos tendrá serias dificultades para entender la complicada realidad nacional. No sabrá guiarse en el laberinto que ha de encontrar desde el momento en que se instaló el tema de la reelección presidencial.

    El país andaba más o menos bien, más o menos tranquilo, hasta que saltó una furia que nos envolvió en agrias discusiones y actos violentos, o sencillamente ridículos, como la falsificación de firmas, de vivos y muertos, acopiadas por los cartistas. A esta tragifarsa tenemos que agregarle el “descubrimiento” de un tenebroso complot contra la vida del Presidente de la República urdido a través de las redes sociales.

    El lector del futuro no entenderá, como no se entiende hoy, cómo el titular del Ejecutivo fue aplaudido en su campaña proselitista al confesar que no buscará la reelección porque la Constitución Nacional la prohíbe. Daba muestras de que ajustaría su conducta a los dictados legales. Pero luego de un par de años, de espaldas a sus altas funciones, puso todo su empeño en forzar la reelección. Cartes nunca explicó la causa de este cambio, aunque es fácil hacer deducciones: cayó víctima de los deleites del poder. En rigor, la víctima es el país.

    ¿Qué le hace creer a Cartes que debe ser reelecto? ¿De dónde saca la idea de que sin él solo el caos caerá sobre el Paraguay? ¿No percibe que, precisamente, el caos político que vivimos es por culpa de su desmedida ambición? Colorados contra colorados, liberales contra liberales –por citar solo a los partidos tradicionales– se prestan a un espectáculo que escandaliza y avergüenza. ¿Por qué el enfrentamiento? ¡Por la reelección!

    Tampoco el lector del futuro entenderá, como no se entiende hoy, que Fernando Lugo, de ferviente defensor de la Constitución –“Yo no voy a votar por la enmienda”, repetía sin descanso– hasta que, sin sorprender a nadie, pasó al grupo de los violadores.

    Lugo ya había sido presidente de la República y no puede volver a serlo. Así manda el artículo 229, “De la duración del mandato”: “El Presidente de la República y el Vicepresidente duran cinco años improrrogables (…) No podrán ser reelectos en ningún caso”. Ni siquiera por vía de la enmienda, como se pretende. El art. 290, “De la enmienda”, lo prohíbe expresamente: “No se utilizará el procedimiento indicado de la enmienda sino el de la reforma, para aquellas disposiciones que afecten (…) LA DURACION DEL MANDATO…”. Es decir, lo expresado con toda claridad en el artículo 229, que se titula, precisamente, “De la duración del mandato”. Este no se podrá tocar en una enmienda no importa cuántos legisladores estén a favor ni cuántas firmas, de vivos y muertos, se recolecten.

    Que Lugo anuncie su voto por la enmienda no hace sino ubicarle entre los atracadores con la esperanza de regresar al poder. Su caso es realmente patético. En su afán de volver al sillón presidencial cometió la torpeza de “perdonar” al Partido Liberal –grupo llanista– con la idea de que “una traición es pequeña frente a los grandes intereses de la patria”. Se dio el caso de que nadie le pidió perdón por habérsele arrojado del poder. Pues bien, ahora anda de amores con Blas Llano devenido en su bastón camino hacia la reelección.

    Hay que carecer de absoluta dignidad, como Lugo, para volver a echarse a los brazos que le tiraron sin piedad del Gobierno. ¿De dónde saca Lugo que Llano va a cambiar? ¿No se da cuenta de que está más cerca del cartismo, al que coquetea sin escrúpulos? Desde Aristóteles para acá, la política va ligada a la ética.

    ¿La ética? Está ausente también en la obsesiva campaña por la reelección. Vemos hasta dónde se degradan las personas en este intento disparatado.

    Los lectores del futuro se han de horrorizar –como nos horrorizamos hoy– de que miles de fallecidos aparezcan como firmantes de un pedido ilegal, a más de otras tantas rúbricas falsificadas, para impresionar –no se sabe a quién– con cifras mentirosas. ¿Cuántos ciudadanos firmaron voluntariamente? ¿Cuántos lo hicieron presionados? ¿Cuántas adulteraciones hubo?

    Y para coronar estos desaciertos aparece alguien –no le nombro porque ha de tener familia– con la tilinguería de una conspiración contra la vida de Cartes.

    Decididamente, el lector del futuro nos mirará con lástima. Se preguntará cómo fuimos capaces de soportar tanta vejación a nuestra dignidad.

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    Publicado por jotaefeb | 12 febrero, 2017, 8:42 am
  8. Mentirosos

    Por Enrique Vargas Peña
    Horacio Cartes, Fernando Lugo y Blas Llano suponen que después de haber mentido como están mintiendo pueden seguir actuando en la vida pública como si la mentira no tuviera consecuencias.

    Los tres sostuvieron que la reelección vía enmienda era inconstitucional, como efectivamente es, y los tres cambiaron de posición no porque la reelección vía enmienda haya dejado de ser inconstitucional sino porque a ellos tres les conviene.

    Es decir, mostraron que nuestra Constitución, la verdad y nuestro país les interesa menos que su conveniencia y que por su conveniencia están dispuestos a mentir y a llegar a cualquier extremo.

    El problema práctico que los mentirosos enfrentan siempre en la vida es que nadie puede saber a ciencia cierta cuándo dicen la verdad y, por tanto, nadie puede confiar en ellos.

    Nadie puede saber si Cartes dice la verdad cuando asegura que quiere la reelección solamente por un periodo más nomás. Nadie puede asegurar que no está mintiendo en eso como mintió en lo de oponerse a la reelección. Lo más seguro para todos es no creerle, pues ya nos mintió.

    Lo mismo Fernando Lugo y Blas Llano. Nadie puede saber si dicen la verdad cuando aseguran que quieren la reelección para derrotar a Cartes nomás. Nadie puede asegurar que no están mintiendo en eso como mintieron en oponerse a la reelección.

    Nadie puede garantizar que Lugo y Llano dicen la verdad cuando hablan de que quieren cambiar el país. No se puede saber si esa promesa es otra más de las que hacen para satisfacer su conveniencia así como prometieron impedir la reelección vía enmienda. El que crea en Lugo y Llano después de eso es un tonto o es un cómplice, porque ninguna persona normal puede creer en alguien que ha mentido en algo tan importante.

    Lo de Cartes es peor. No solamente se opuso firmemente a la reelección vía enmienda desde 2011 hasta mediados de 2016, sino que fue uno de los que trabajó intensamente con Llano para impedir que Lugo continuara en el poder en 2012, y ahora vio que le convenía tenerlo de aliado. Aliado fundamental, no cualquier aliado.

    Nadie puede poner la mano en el fuego por Cartes, Lugo y Llano sobre que quieren seguir en el poder porque quieren el bien de nuestro Paraguay. No hay razón alguna para creerles. Si ya mintieron en el tema de la reelección y lo hicieron por su propia conveniencia y sentido de oportunidad, nadie puede decir que no quieran el poder por su propia conveniencia y las oportunidades que representa para ellos.

    Si estas personas fueran parte de nuestro círculo de amigos, ya no confiaríamos en ellas. Les invitaríamos con seguridad a nuestras reuniones, pero con más seguridad todavía no les pediríamos que se hagan cargo de las compras, ni les contaríamos nada importante sobre nuestros negocios.

    Nuestra República, nuestras instituciones, nuestra suerte no deberían estar en manos de personas en las que no se puede confiar, de las que no se sabe cuándo mienten y cuándo dicen la verdad, que priorizan su propia convenciencia por encima de todas las cosas.

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    Publicado por jotaefeb | 7 febrero, 2017, 9:30 am
  9. Siempre el “cómo” antes del “por qué”

    En el Paraguay sufrimos esporádicos ataques al sistema republicano mediante el cual estamos intentando, desde hace 28 años, encaminar la democracia hacia un estado menos líquido y más sólido.
    Hay gente que, con argumentos peregrinos como que “la gente debe decidir”, se lanza ciegamente a campañas que más parecen trifulcas tribales para consagrar caciques que verdaderos procesos de consolidación institucional.

    Hace casi tres décadas que la gente decide en este país. Tal vez adolezca de una calidad relativa, pero es la democracia con la que nos regimos. Para mejorarla, es preciso primero asegurarnos de que siga existiendo. Pero no lo lograremos si a cada paso estamos buscando cambiar las reglas para acomodarlas a ambiciones personalistas.

    Ya lo hemos dicho muchas veces pero es preciso repetirlo cada vez que haga falta. En el Paraguay, la palabra reelección tiene mal sonido, despierta recuerdos traumáticos y genera recelos instantáneos aún en muchas de aquellas personas que no vivieron personalmente la triste era del “único líder” pero que crecieron en hogares con padres, tíos y abuelos que sí la sufrieron. Nos retrotrae a épocas en que se votaba pero era imposible elegir porque la reelección del “líder providencial” estaba dictada antes de cada votación. La disidencia se pagaba con la cárcel o el exilio, la policía entraba a puntapiés y garrotazos al hogar de cualquier ciudadano y practicar la libertad de prensa terminaba a menudo en la clausura de medios de comunicación generando además el peor de los subproductos de una dictadura: la autocensura y la autoexclusión en la participación política. Sería bueno que quienes hoy empujan contra viento y marea el carro de la reelección tuvieran en cuenta que ese clima tóxico dejado por el estronismo más recalcitrante aún no se ha disipado, pese a los casi treinta años transcurridos desde su caída el 3 de febrero de 1989. Pervive en ciertos bolsones que aún creen que con Stroessner “vivíamos mejor, dormíamos en el patio y no había tanta delincuencia”. Son aquellas personas a las que agobia la tarea de pensar por cuenta propia y que prefieren que otros tomen por ellos las decisiones difíciles. Erich Fromm, en “El miedo a la libertad” se interroga sobre esta faceta de la condición humana: “¿No existirá tal vez, junto a un deseo innato de libertad, un anhelo instintivo de sumisión?”. Este agudo pensamiento podría ayudarnos a entender porqué, al lado de los irreductibles devotos de la libertad, caminan los cipayos solapados al servicio del sometimiento.

    ¿Se quiere la reelección? Pues bien, la República tiene los mecanismos para establecerla. Pero ningún cambio en la Constitución debe hacerse juntando votos como para una Miss Primavera. Primero la ciudadanía debe asistir a un debate profundo, de contenido, sólidamente argumentado y extensamente probado en sus efectos. Cambiar una regla constitucional debe ser una cuestión de fondo y que excluya de sus resultados al actual, e incluso el siguiente, turno de políticos en el poder. Así funciona una República seria: anteponiendo el “por qué” fundamental al “cómo” de ocasión.

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    Publicado por jotaefeb | 6 febrero, 2017, 10:15 am
  10. La grieta

    Desde hace unos meses está instalada la idea de la reelección presidencial, figura que no está contemplada en nuestra Constitución vigente. Pero existe un grupo de personas que a toda costa quieren buscarle la vuelta –totalmente ilegal– para instaurar dicha figura electoral.

    Esto es a efectos de intentar la reelección del presidente Horacio Cartes, y digo intentar, porque primero debería renunciar al cargo de presidente seis meses antes de las internas del Partido Colorado, con lo cual no sabe si va a ganar esa interna, y de ganarla, no sabe si va ganar las generales, es decir, quién le dijo a Cartes que va a volver a ganar si fácilmente el setenta por ciento del pueblo votante no lo quiere como presidente.

    De que hace falta cambiar la Constitución, claro que hace falta, inclusive lo de la reelección o no, es secundario; deberían reverse todos los artículos políticos, los fueros, estabilidad de jueces y ministros, balotaje, alternancia en los cargos electivos a través de restricciones en la propia Constitución, etc., etc.

    El presidente Cartes tuvo, porque ya no hay tiempo, la oportunidad de poder haber dejado una nueva Constitución, más moderna, que limite los hechos de corrupción y los castigue duramente; por ejemplo, que todos los hechos punibles contra el Estado no prescriban; pero se empecinó azuzado por su caterva de genuflexos, que solo quieren seguir desangrando las arcas del Estado para volverse potentados económicamente.

    Es una lastima, porque este presidente esta logrando lo que ninguno siquiera pensó hacer: dividir a la sociedad paraguaya, crear, como dicen los argentinos, LA GRIETA; esa grieta que hoy nos divide en pro y contra reelección. Reitero: nadie siquiera intentó antes dividirnos, y el presidente Cartes lo está logrando. Espero que alguna luz le ilumine y entienda el daño que le está haciendo al país. Que recapacite y se olvide de la reelección o por lo menos que no sea violando la Constitución. Una vez más, me pregunto: quién le dijo al presidente Cartes que si vuelve a presentarse va ser elegido.

    Fernando D. Aguilar A.

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    Publicado por jotaefeb | 6 febrero, 2017, 10:12 am
  11. Desde lejos

    Qué triste imagen la del Paraguay visto desde afuera, a través de su prensa escrita, radial y televisiva. Ignorancia, mezquindad, pequeñeces, falsedad, amargura, malquerencia, egoísmo… Ni atisbo de optimismo, de altruismo, de patriotismo, de ideas constructivas… La pobreza más preocupante del Paraguay no es la monetaria, sino la espiritual, la mental, la psicológica.

    Carlos José Ardissone

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    Publicado por jotaefeb | 6 febrero, 2017, 10:11 am
  12. Democracia mediática, con partidos quebrados e inmediatismo voraz
    06 Feb 2017

    Por Augusto dos Santos
    Periodista
    Sumidos en la incapacidad de generar agendas que se ubiquen por encima de lo sectorial, de lo partidista, deambulamos por el desierto de ideas caminando una avenida bombardeada por el inmediatismo, por un presente voraz que ocupa todas nuestras energías.

    En Paraguay, como en otras regiones del continente, vivimos una democracia mediática, tutelada por el ecosistema de medios, que si bien ha tenido el enorme mérito de ser el principal enclave en la lucha contra la corrupción desde 1989 hasta hoy (con mucho más protagonismo que la propia justicia o el Ministerio Público) tiene propietarios que en muchos casos también responden a intereses sectoriales, fruto del enorme involucramiento de los grandes grupos periodísticos de Paraguay en negocios, cuyos perfiles lideran en el mercado nacional.

    Si fuera un partido de fútbol tendríamos a la política paraguaya con sus jugadores (políticos) en general con escasísimas luces, deprimida formación y casi ausente mirada avizora, con una gestión que apenas es capaz de administrar los sucesos emergentes al tiempo en que el arbitraje de este juego (al contrario de Dinamarca, donde está en manos de la civilidad) se encuentra aquí en manos de los medios de comunicación, en general, a su vez, pertenecientes a algún club de intereses económicos.

    Ello hace que inexorablemente cuando se critica –por ejemplo– una obra pública ya surge de inmediato el comentario sobre que el medio asume tal posición porque tiene intereses en la construcción.

    El hecho que los medios defiendan intereses y partidos (sectores políticos) ni es raro ni está mal, sucede en las democracias más robustas, como en los Estados Unidos. La diferencia entre estas democracias frágiles y las robustas consiste en que, en las primeras, quien decide si algo está bien o está mal en el Estado, en sus políticas públicas o partidarias son los medios, mientras que en el segundo caso son los ciudadanos, a través de sus representantes

    ¿Quiénes son sus representantes? Los congresistas. Estas sociedades realmente confían en sus congresistas, no los ubican, como sucede en todas las encuestas del Paraguay en el último lugar del ranking de los confiables. Y ello es así porque en general los representantes cumplen roles que priorizan la calidad de su representación antes que la imposición de su poder político para obtener cuotas de poder.

    Aclaremos, los congresistas de Estados Unidos, Dinamarca o Islandia también se meten en hechos de corrupción, en escándalos, en sobornos, pero ello es substancial y radicalmente la excepción y no la generalidad.

    Por sobre ello, como el sistema funciona, quien viene a dar con un mazo los desordenes en esta gestión es el Estado y sus órganos de control, muchas veces siquiera sin necesidad que algún diario hubiera publicado previamente sobre el hecho. En segundo lugar, tienen la suprema seguridad que la ciudadanía ya no los volverá a elegir.

    DEPRESIÓN CIUDADANA ES FUNCIONAL A TODOS

    Hace ya casi 20 años, Gonzalo Quintana, entonces promoviendo procesos de reforma del Estado, recorría los lugares del Paraguay con una pizarrita donde explicaba porque los Centros de Salud no tenían que funcionar bien, ni contar con médicos, ni poseer medicamentos y tampoco doctores para que el sistema clientelista funcionara estupendamente.

    Explicaba que en la medida en que una persona concurre a un centro de salud público y no es asistida como corresponde irá de inmediato a buscar el apoyo de su caudillo político local porque, al hacerlo, pone en marcha la maquinaria prebendaria, uno de los sistemas mas sólidos y eficientes del sistema político paraguayo. Se describe muy fácilmente: los políticos no están para gerenciar el Estado, están para servir a sus acólitos.

    El conjunto de acólitos que responden a los líderes de determinado partido constituye una gigantesca masa que algunos ubican en una escala de casi el 70 o 75% en los partidos tradicionales.

    ¿Qué significa esto? Que solo un 20 o 25% de los afiliados a estos partidos irán a votar el día de las elecciones o a movilizarse por determinada razón, sin que para ello precise algún tipo de mediación de sus punteros partidarios

    Cuando decimos mediación, léase: estímulos económicos, estímulos laborales, o mínimamente transporte o promesa de una recompensa en el futuro o el antecedente de alguna bonificación ya recibida en el pasado.

    Esta depresión cívica reinante es funcional a todos: al aprovechamiento por parte de la clase política, a la ausencia de debate en los temas estructurales y de futuro ( nos pasamos debatiendo las agendas del hiper-presente) y de muchos orientadores de la opinión pública que al ubicarse –medios mediante– en la cima del monte, son una forma de mesianismo, en muchos casos desde una actitud totalmente honesta.

    VOCES DE LOS SIN VOZ

    Observen que en el Paraguay, a 27 años del golpe que derrotó a la dictadura, se sigue hablando de personas que son “la voz de los que no tienen voz”. El no tener voz es un horrible contrasentido en estos tiempos en que todos los medios de participación están al alcance de los ciudadanos, quienes pueden expresarse desde los medios, las redes o por diversos canales.

    Esta fotografía “vintage” de los sin voz, por tanto, no representa un problema de falta de medios, de accesos o de oportunidad, sino la ausencia, o, más bien de expropiación de elementos para tomar parte.

    Veamos un ejemplo: Juan es agricultor. Cultiva sésamo. Le ayudan dos hijos jóvenes y vive además con su esposa y su hija quien se encuentraterminando la secundaria. Todos en esa casa tienen un Smartphone, y todos tienen conexión a internet. Pero hasta hoy, Juan, para conocer la cotización del sésamo debe ir hasta el agente del servicio agrícola o, peor aún, hasta el acopiador para saber como están los precios de la próxima cosecha o como estará el tiempo en la semana próxima. La solución a todas esas preguntas la tiene multiplicada por cuatro en sus aparatos celulares de la casa. Pero no saben como llegar a tal información.

    ¿Cómo puede tomar parte de la democracia un maestro que no sabe responder una pregunta especifica clave como cual es el índice de analfabetismo en el Paraguay? O cómo podemos exigir a los congresistas la imperativa necesidad de elevar el volumen de inversión en educación en relación al producto interno bruto, si no solo no sabemos cuanto es el PIB sino no tenemos idea de lo que ello significa.

    Abundamos en ejemplos para llegar de nuevo a la misma conclusión:

    Somos una sociedad con una sobreabundancia de información, pero sumida en la incomunicación al respecto de agendas que formen ciudadanos. De alguna manera hemos renunciado al futuro, aunque resulte difícil de explicar.

    Pero la parte patética de la historia es que, para todos los liderazgos, es funcional una sociedad deprimida en su capacidad para generar criterios sobre los grandes temas nacionales. Les viene como anillo al dedo que a casa paso los ciudadanos pregunten qué deben hacer, y más que nada, qué necesiten preguntarlo.

    Como la “Candida Erendira”, del Gabo, el Paraguay necesita salir de este destino que viene siendo la abuela desalmada. Un destino signado por el gigantismo de su aparato clientelista y su voraz necesidad de un status quo con dibujo de línea mortal en la conciencia cívica, la educación, la salud.

    LA PESCA DEL DÍA

    Como en el menú de una población costera tenemos por todo insumo alimenticio de nuestro sistema de construcción de criterio participativo la “pesca del día”. Nuestra realidad nacional comienza y termina hoy con los diarios de la mañana y el noticiero de las 20.00. Y así re-empieza mañana.

    Ningún país que logró progresar en el universo lo hizo porque solo estuvo mirándose el ombligo del hiper-presente, del día, sino –más bien– porque supo debatir temas de su futuro con sabiduría.

    Hablamos de estructuras escolares cuando una escuela cae, de seguridad ciudadana cuando actúa un motochorro, de salud porque hubo una denuncia en la prensa. Nunca, porque asumimos que todos estos rubros son parte esencial de una agenda que tendría que estar por encima de todos los partidos.

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    Publicado por jotaefeb | 6 febrero, 2017, 10:09 am
  13. La patria y la democracia amenazadas

    Por Víctor L Romero

    “No existen libros válidos que describen cómo construir un país en serio”, decía Lee Kuan Yew en sus memorias…

    Su preocupación primaria fue el dar en Singapur a cada ciudadano una participación activa en el futuro de esa nación y que cada ciudadano sienta su patria como su propia casa; cuidándola de igual manera.

    ¡Pero qué manera de comenzar una patria que pudo transformarla de una colonia desastrosa del Tercer Mundo a un país del Primer Mundo en menos de 50 años!

    Patria es donde tenemos nuestro hogar y donde siempre queremos volver. Es donde nacimos y donde nuestros antepasados también vivieron. No es un concepto abstracto sino una realidad por la que muchos dieron sus vidas… Además, patria es donde queremos vivir dignamente el resto de nuestras vidas. Esa es la razón por la que tenemos que defenderla contra los que piensan utilizarla solo para el bien de sus intereses individuales o de grupos.

    Esta patria es de todos los paraguayos. Por eso, pensemos en cómo dar esperanzas a un pueblo eternamente relegado en sus intereses después de tantos años de desmoralización y corrupción.

    Para eso necesitamos aprender de las sociedades asiáticas que, en su mayoría, creen que el individuo existe en el contexto de la familia, amigos y la sociedad en su mayor contexto. También creen que el Estado no debe tener el rol de la familia. El Estado sí debe encargarse de proveer las garantías y la seguridad para el individuo. A su vez, creen que la libertad puede existir solamente en un Estado ordenado y no cuando hay desorganización e inseguridad.

    Muchos me han preguntado: “¿por dónde empezamos en el Paraguay, Dr.?”.

    Mi respuesta es: empecemos, primero, por el cumplimiento de la ley. El no cumplimiento de la ley es nuestra mayor debilidad en este sistema democrático. Por suerte, la ciudadanía parece haber despertado, y la reelección a través de una enmienda no creo que lo permita si es violatoria de la ley. Además, no hay nada tan educativo en una sociedad como el hacer cumplir las leyes porque modifica rápidamente el comportamiento humano. Otra vez recuerdo en este aspecto a los países asiáticos; quienes tenían el mayor problema de la drogadicción y destruía a la mayor parte de la población. Pero con leyes estrictas que la hicieron cumplir, hoy están libres de un problema que podía seguir afectando profundamente el futuro de sus países.

    Una sociedad con liderazgos que compite solamente para que un grupo se lleve todo, ya no es aceptable. Por eso vamos a buscar liderazgos que encuentren mecanismos institucionales más justos y capaces de mejorar la capacidad de ganancia de toda la gente. Uno de esos mecanismos, desde luego, consiste en el fuerte subsidio e incentivo de la educación. La prioridad es encontrar un sistema para llegar a tales fines sin un impuesto muy elevado a los que más producen, lo cual puede llevar a una disminución al incentivo de la producción. Por eso hay que optar por el balance correcto y crear el ambiente propicio de seguridad y garantías para el trabajo y dar a cada ciudadano una participación activa en el país y su futuro.

    No somos una sociedad incapaz y débil como han tratado de hacernos creer por tanto tiempo. El problema fundamental es que después de febrero 1989 andamos votando y eligiendo a individuos que nos prometen soluciones fáciles a problemas difíciles y terminan solucionando solamente sus problemas individuales o el de su grupo. Por eso nosotros tenemos que seleccionar los gobiernos válidos y compatibles con nuestra propia necesidad como nación, pero siempre dentro del marco de la ley. Rechacemos de hoy en más la inseguridad personal y jurídica que beneficia solamente a los delincuentes.

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    Publicado por jotaefeb | 6 febrero, 2017, 10:02 am
  14. La cabeza de un traidor

    Por Blas Brítez
    Para Dante Alighieri (y para la sociedad católico-romana de su tiempo), no había pecado más execrable que la traición. De los Nueve Círculos del Infierno, el florentino reservó el último y el peor para los traidores. Virgilio y Dante tienen la primera visión de Satanás, el arquetipo medieval de la traición superior, la que en el principio de los tiempos se cometió contra el dios judeocristiano. En la Cuarta Esfera están los traidores a la patria, a los parientes, a sus benefactores y a la majestad. En este ámbito desolador, que Dante duda “poner en metro” (hacer poesía de él) ante el terrible espectáculo del que es testigo, los condenados sufren tormentos directamente infligidos por Lucifer, y todas sus sombras están quietas y heladas, como helados tenían el corazón cuando traicionaron. El lugar tiene nombre: Cocito, y es un inmenso lago congelado en donde los penantes están inmersos hasta el cuello o hasta la cintura, según la gravedad de su traición.

    En el siglo XVII, el poeta preferido de la reforma luterana, John Milton, imaginó en El Paraíso perdido la guerra de ángeles y demonios y el posterior destierro de Lucifer y con él la “discordia, las horribles/ y sordas tramas, las conspiraciones,/ y hasta el rastro menor de tus traiciones”. Durante el tiempo en que vivió el poeta inglés, los verdugos, luego de terminar su trabajo en la picota, gritaban a una multitud enfervorizada: “¡Miren la cabeza de un traidor!”.

    Un cuarto de siglo después de la muerte del poeta protestante, William Shakespeare dio forma dramática a un principio político pragmático que ha sido argumentado, a diestra y siniestra, a lo largo la historia, como una excepción moral: la traición de Bruto, que asesina al emperador Julio César, se justifica por lo inadmisible de la tiranía. Pero aun así, Julio César (1599) es un drama no sobre el emperador, sino sobre la traición de Bruto.

    Maquiavelo consideraba que ella era inherente a la política. Y, como Dante, consideraba que el lugar de los traidores era el infierno. “Los celos, la avidez, la crueldad, la envidia, el despotismo son explicables y hasta pueden ser perdonados, según las circunstancias; los traidores, en cambio, son los únicos seres que merecen siempre las torturas del infierno, sin nada que pueda excusarlos”, afirmó tajante.

    El panorama político paraguayo es hoy un abono para las traiciones. Quienes ayer eran aliados hoy se acusan mutuamente de perfidia, y los que ayer se traicionaron hoy son cófrades. Visto está que las amenazas escatológicas de Dante, setecientos años después, no hacen mella en el espíritu de los dirigentes políticos. Hay quienes creen que es pertinente gestionar un infierno terrenal —acaso mucho más desolador y tormentoso que el dantesco— para los traidores contemporáneos y locales. Para algunos de ellos, bastaría con las urnas electorales.

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    Publicado por jotaefeb | 6 febrero, 2017, 9:59 am
  15. El dilema opositor
    5 febrero, 2017

    Con o sin reelección está bastante complicado el panorama de la oposición en el 2018 y, salvo que ocurra alguna catástrofe en el Partido Colorado, todo parece indicar que seguirá en la llanura, sin importar quienes sean los candidatos.

    Allí está Efraín Alegre, el primero en postularse como cabeza de una concertación opositora. Ya perdió en el 2013 y, desde entonces, su objetivo solamente fue volver a repetir la historia, pero con un resultado diferente. Por eso se opone tajantemente a la reelección presidencial porque, de permitirse, sabe que no tiene chance ante Fernando Lugo, ni posibilidad de ganar a Horacio Cartes en el difícil caso de que pudiera llegar a abril del 2018.

    Pero ni siquiera si se sale con la suya y no se permite la reelección, tendrá chance de encabezar ninguna alianza para enfrentar al Partido Colorado, porque a la vuelta de la esquina está Mario Ferreiro, quien tiene una carrocería 100 veces mayor que Efraín. En el supuesto caso de concertar una chapa entre ambos, será con el intendente de Asunción a la cabeza.

    El caso de Lugo también está muy complicado. Antes que nada, depende de que salga la reelección vía enmienda para volver a postularse. Aunque él insiste en que la Corte lo habilitará, expertos juristas dicen que no existe la menor posibilidad de que esto ocurra. Pero aún en el supuesto caso de que se apruebe la enmienda, las cosas ya no son como en el 2007 y los luguistas deben saberlo.

    La oposición está muy dividida y no tendrá el apoyo ni del oficialismo liberal ni del sector de Ferreiro. Esto mismo ocurre con el intendente, que puede ganarle a Alegre en unas internas, pero no al candidato colorado porque no contará con el apoyo del Frente Guasu.

    Lo que ocurre es que la oposición paraguaya no aprendió las grandes lecciones que recibió durante estos 28 años de proceso democrático. Cada vez se divide más, cuando que está comprobado que, si logra unirse, consigue resultados positivos. Pero eso es muy difícil, ya que todos los sectores tienen interés en conseguir el pedazo más grande de la torta, por lo que se pelean entre ellos y olvidan al verdadero enemigo.

    Esto es lo que diferencia a los colorados del resto de la población. Pueden tener cruentas luchas internas, pero a la hora de competir en unas elecciones generales, se unen todos en torno a un solo candidato. Eso es lo que se llama vocación de poder, según los entendidos.

    Ni Alegre ni Lugo está dispuesto a ceder el primer puesto. Quizá Ferreiro lo acepte ya que le queda pila para rato, pero nadie más. Así como se vislumbra el panorama, a poco más de un año de las elecciones, lo más probable es que a la oposición le queden otros 5 años de llanura, salvo que en la ANR ocurra un auténtico cataclismo, algo que no se ve venir por el momento.

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    Publicado por jotaefeb | 5 febrero, 2017, 3:17 pm
  16. Convocando a las llamas del infierno: Sensación térmica, electoralista y mediática
    05 Feb 2017

    La gran diferencia entre la información en la época estronista, que algunos tratan de poner en la palestra, como si hubiera resucitado, y la de nuestros días es inversamente proporcional; en aquellos tiempos, el Gobierno publicaba buenas noticias, exaltación de la paz que vivía la República y las obras de progreso.

    La mayoría de los medios, por largo tiempo, exaltaban la paz y el progreso. Luego vino el tiempo en que para contrastar la versión oficial se utilizaba la estrategia periodística de publicar la información realista internacional sobre la situación real del país.

    La información internacional decía que Paraguay era una dictadura, que había una atroz represión, desaparecidos, exiliados y presos políticos, que era un país pobre y de tremendas desigualdades. Con tremenda corrupción pública y sin transparencia; con un bajísimo nivel de infraestructura, en el que nadie quería invertir.

    Lo decían tanto los organismos internacionales como los medios de prensa de la parte del mundo que se acordaba, de vez en cuando, de la existencia de este país. Paraguay era un paria que cargaba incluso con exclusividad con los negocios sucios de la Triple Frontera, mientras los principales beneficiados, nuestros grandes vecinos, permanecían impolutos.

    La información internacional, de los organismos que evalúan los países del mundo y de la región, como los medios referentes mundiales de peso y credibilidad, dicen hoy que Paraguay es un país de economía estable y segura, que crece y va tomando posicionamiento internacional. Y, lo que tal vez tenga mayor valor práctico, que los inversionistas de peso, “el capital, el más cobarde del mundo”, para tomar riesgos, vienen a instalar empresas, a invertir y a hacer negocios, desde el gigante regional, Brasil, desde Europa, Rusia, China y hasta Medio Oriente.

    Y que está abierto, al contrario que la dictadura, a la transparencia pública; y que está haciendo inversión social, aunque todavía sea insuficiente para el déficit secular en este componente fundamental del desarrollo.

    Es decir, que en aquél entonces había que leer los medios internacionales para conocer la realidad del país.

    Hoy, según gran parte de los medios nacionales, el país está al borde de la dictadura, en situación catastrófica de miseria, con una incontrolable deuda, pero los organismos y los medios internacionales dicen lo contrario; que el país está creciendo, que es estable y confiable y que, no solo se puede, sino que se está invirtiendo. Y que la deuda está por debajo del promedio de la región.

    En aquel entonces había hasta una temperatura máxima oficial; hasta un hermoso reloj-termómetro, donado por Japón e instalado frente al emblemático edificio del Hotel Guaraní, el único que sobresalía unos pisos más, fue desmantelado por orden superior porque alrededor del mediodía de enero marcaba los 40 grados, mientras que el gobierno dictatorial quería hasta un clima benéfico para los visitantes, aunque fuera falsificado.

    Se puede intentar manipular las redes sociales, se puede crear desestabilidad, pero el mundo moderno está bien informado.
    La vergüenza es que, en aras de las campañas electorales, se está queriendo poner a riesgo la estabilidad del país, creando una sensación térmica electoralista y mediática incendiaria.
    Hoy da la sensación de que, por el contrario, para asustar y ahuyentar al resto del mundo, estamos tratando de imprimir la sensación térmica de un país al borde del incendio, una “sensación térmica electoralista”, que se puede definir con alarmante e incendiaria declaración de un senador, bastante veleta, por cierto, y reproducida mediáticamente, con título catástrofe, que, si se cambia una resolución, por un nuevo equilibrio de votos en el Congreso, que es la vía legal y constitucional, de dirimir estos pleitos, en el debate político y público, “se abrirían las puertas del infierno”.

    Una temperatura bastante desmesurada, más adecuada para un predicador lunático de una primitiva secta fanática que para un senador.

    La realidad es que ni la sensación térmica de este verano tórrido que atravesamos, ni las amenazas de las llamas del infierno, están afectando a la marcha del país, por ahora, como diría un político más cínico que pragmático.

    Se puede intentar manipular las redes sociales, se puede crear desestabilidad, pero el mundo moderno está bien informado.

    La vergüenza es que, en aras de las campañas electorales, se está queriendo poner a riesgo la estabilidad del país, creando una sensación térmica electoralista y mediática incendiaria, convocando, lo único que ya faltaba, a las llamas del infierno.

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    Publicado por jotaefeb | 5 febrero, 2017, 3:11 pm
  17. El Mudo y el Dictador

    Por Arnaldo Alegre
    El dulce líquido ámbar bajó por enésima vez por su garganta y lo sumió en un sueño profundo.

    –Cartes… Cartes… ¡Cartes le digo, isschhh!

    –General… Mi general –dice despabilándose sin abandonar la pesadez del sueño.

    –Firme pué.

    –Sí, general… Mi general.

    –Cómo está todo por allá.

    –Bien. Es complicado el tema. La democracia es más complicada que la dictadura. Ahora todo el mundo sabe que tiene sus derechos garantizados y les sobra tiempo para esquivar unas cuantas de sus obligaciones.

    –Con un par de palos y unos cuantos tiros se educan los revoltosos. Y los que no, le tirás plata y ya está.

    –Con la plata estoy intentando desde hace un tiempo y llegué bien lejos…

    –Sí, me acuerdo que usted llegó a Tacumbú.

    –No así, mi general –acota mientras una risa forzada asoma tímida en su cara ante el rostro impávido del general.

    –¿Adónde llegó entonces?

    –A la presidencia.

    –Con un golpe.

    –No, con plata.

    –Qué vyro.

    –…

    –Qué… se quedó mudo. Conteste pué.. Qué se cree.

    –Es… –tosiendo nervioso y arrastrando las palabras– es que… es que tengo problemas en mi presidencia.

    –Meta plomo.

    –No se puede, no está de moda.

    –Qué flojo.

    –Un grupo de correligionarios hizo una juntata de firmas y metieron muertos, vivos y presos. Y mi plan reeleccionario está en crisis.

    –Ha de ser cosa de Laíno. Métale preso pues a ese barbudo filocomunista.

    –No, se retiró. Pero le tengo a unos cuantos de sus hijitos.

    –Pero cuidado. Los liberales son jodidos. El mejor amigo de un colorado siempre es un colorado.

    –Claro que son amistades más costosas. Je, je, je.

    –Desde cuándo es tan gracioso, usted –irrumpe irónico.

    –Disculpe.

    –Bueno, cállese y escuche. La primera reelección es más difícil. Las otras salen más fáciles si usted hace bien las cosas. Mantenga un partido comprado con corrupción, un Congreso genuflexo y una sociedad atemorizada.

    –Y si no…

    –Jódase entonces y disfrute de su dinero. Que igual con reelección o no se va a morir.

    –Horacio… Horacio –dice una voz que lo despierta.

    –¡Qué! ¡Que querés, Ortiz! –responde molesto.

    –¿Te gustó la tapa del diario?

    –No, es de cuarta. Dedicate a vender cigarrillos y no me molestes más con pelotudeces. Llamale a Filártiga, tengo unos consejos que aplicar.

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    Publicado por jotaefeb | 5 febrero, 2017, 3:08 pm
  18. Romance de secundaria

    Por Luis Bareiro
    Vivimos en una democracia incompleta. Nunca terminamos de armarla. Renguea por una de sus patas principales, la justicia; y ha estado a punto de caerse varias veces desde que la parimos con dolor y sangre hace ya 28 años.

    Pero no podemos tener la menor duda de que vivir bajo esta democracia mostrenca, aunque debamos estar vigilantes todo el tiempo para que no tropiece, es infinitamente mejor que vivir sin ella.

    No hubo nunca en la historia un periodo tan largo de libertades, y hemos hecho uso de esas libertades con la torpeza propia de quien nunca fue preparado para ejercerlas, ni tiene registros en la memoria colectiva sobre cómo se hace uso correcto de ellas.

    Los partidos se habían acostumbrado a prosperar o a sobrevivir en dictadura –haciendo abuso del poder o destinando toda la inteligencia al único esfuerzo de resistir ese abuso– y hasta ahora siguen apadrinando liderazgos que carecen del talento necesario para construir en democracia.

    Tenemos así un pueblo que no sabe organizarse para hacer un uso productivo de sus libertades, para ejercer una presión eficiente sobre sus mandatarios y convivir respetando las libertades y los derechos del otro. Y tenemos una clase política incapaz de gobernar mediante acuerdos, mediante la búsqueda de consensos. El diálogo es pobre y los debates fangosos, cargados de miseria. Se gobierna o se hace oposición contra el otro.

    En medio de esto hay una prensa que solo conoció dos caminos, el de la resistencia corajuda y muchas veces suicida que enfrentó al régimen y la que calló o fue cómplice del poder. Esa misma prensa se ha multiplicado y hoy mantiene vestigios de las sendas pasadas, mezcladas con algunas cuotas de profesionalismo, otras de intereses comerciales y sectarios, ideología, corrupción, militancia y la incertidumbre que provocan los vertiginosos cambios tecnológicos.

    En este escenario es lógico que tengamos una clase política con funciones de opereta como la denuncia del magnicidio en grado de tentativa en un chat virtual, o la afirmación de que este es el peor momento de la democracia desde el 89.

    En general, no hemos perdido las libertades públicas y la Constitución sigue vigente. La justicia sigue siendo una meretriz que hoy puede comprar un grupo y mañana otro, el poder de turno muere de ganas por romper las reglas de juego para permanecer (como les pasó a todos) y la oposición esgrime un discurso contestatario tan carente de ideas como siempre.

    Y los problemas de fondo siguen allí. La educación y la salud pública en quiebra, la inequidad social como marca país y la mediocridad como parámetro positivo.

    ¿Es para desesperar? En absoluto. Somos menos tolerantes con la corrupción, mucho más demandantes con el poder, tenemos niños y jóvenes que han demostrado capacidad para organizar reclamos y aprendimos a cambiar el voto cuando nos sentimos defraudados.

    No es un país fácil, pero hoy tenemos la posibilidad de mejorarlo y en democracia. Puede que sea un mero instinto de supervivencia, pero sigo siendo tan optimista como cuando era un estudiante de secundaria hace 28 años y me enamoré de la libertad.

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    Publicado por jotaefeb | 5 febrero, 2017, 3:07 pm
  19. Fastidio

    Por Benjamín Fernández Bogado
    El nivel de hartazgo ciudadano sobre el remanido y abusado tema de la enmienda va llegando a su punto más alto. El papelón de las firmas, las contradicciones e incoherencias de sus principales promotores están amenazando incluso a la propia democracia a 28 años de su advenimiento entre nosotros. Los argumentos absurdos, las justificaciones injustificables que pretenden convertirse en una nueva manera de abuso del poder arrastrando normas e instituciones a su paso, han sembrado de minas el último tramo del Gobierno. Cartes procura distanciarse del tema para que si fracasase el atropello terminará diciendo que nunca tuvo interés en el tema. Abrió además un nuevo frente con el sector empresarial que lo había apoyado férreamente siempre. El nivel de fastidio debe ser tan grande que el siempre ubicuo Felippo, presidente de los industriales, afirmó que era tiempo de que Cartes dejara sus ambiciones reeleccionarias a un lado.

    Pasa lo mismo al interior de su partido que fracturado observa el desgaste cuasi suicida al que lo somete y del que procurará él o su candidato de poner las piezas juntas de nuevo de cara al reto electoral. Lugo especula con sus silencios, incoherencias y ambivalencias… Puede terminar y lo sabe en un gran fracaso y, en la medida que el tiempo de indecisión continúe, el desgaste de su figura desgastada puede ser todavía mucho mayor. Llano es funcional al presidente y buscará repetir una representación en el Congreso al costo de apartarse definitivamente de su Partido Liberal asumiendo los costos de la traición al mandato. La ciudadanía está preocupada más por no tener opciones. No le gusta lo que se tiene y ya llevan más de 40 movimientos inscriptos para los comicios del 2018. La atomización, sin embargo, favorece a los liderazgos rechazados que pueden alcanzar el poder con un 30% que volverá extraordinariamente difícil gobernar en un ambiente local hostil y en un mundo cambiado con las pautas de Trump en EEUU.

    La ausencia de un diálogo y la incapacidad de modificar la Constitución por el camino de la reforma hace que todos desconfíen de todos. Emulando los pasos de una tragedia griega donde en el primer acto todos los actores saben que van a morir, en el segundo ninguno quiere morir y en el tercero, todos hacen algo para morir. Esta repetición de la tragedia inmoviliza primero al Gobierno, hunde en el descrédito a una desconfiable democracia y arrasa con todas las instituciones y honras a su paso. Del enojo, py’a ro en guaraní, hoy domina cualquier racionalidad y en ese espacio solo la confrontación y la violencia son posibles.

    Hay que levantar un muro de civilidad activa que proteja algo de la democracia formal que conocemos porque si no lo hacemos el autoritarismo habrá ganado la batalla por desgano, abandono, complicidad e irresponsabilidad de los demócratas.

    El fastidio ciudadano puede ser la antesala a la reacción ciudadana o la entrega de una democracia entregada en nuestras puertas hace 28 años como una niña abandonada y sin padres que la quieran.

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    Publicado por jotaefeb | 5 febrero, 2017, 3:03 pm
  20. Estado de crispación

    Por Estela Ruiz Díaz

    El eterno enero caliente cerró con la más alta crispación política entre el Gobierno y un sector de la oposición. El punto álgido de la semana fue la denuncia ante la Fiscalía contra un supuesto plan para asesinar al presidente de la República, rescatado de un chat del Whatsapp de 20 senadores.

    El tono va subiendo de color y eso que aún falta el tratamiento de la enmienda para la reelección presidencial, que podría ser un punto de quiebre si las partes no ceden o llegan a un gran acuerdo, que a estas alturas parece improbable.

    Además del enfrentamiento político, Horacio Cartes mantiene otro con el sector empresarial que salió en bloque a rechazar la nueva reglamentación del impuesto a la renta personal, protesta a la que se suman los gremios de trabajadores que cuestionan la retención salarial.

    En medio del estado de crispación permanente, el plan de la enmienda continúa en la agenda de los aliados cartistas, luguistas y llanistas, pero en una alianza que cada vez incomoda más a los pactistas.

    CARTISMO VS. ULTRACARTISMO. Fracasado el plan de las firmas pro reelección, el oficialismo encontró en el supuesto plan para asesinar al presidente el ruido perfecto para evitar que se hable más del bochorno de las planillas.

    La gravedad de la denuncia del supuesto magnicidio cae por su propio peso por ser el origen de un debate grupal. Nadie en su sano juicio organiza el asesinato de un presidente con emoticones. Pero será la Fiscalía la que determine la veracidad de la denuncia calificada por los disidentes como un burdo montaje e incluso como un espionaje. Un caso que pone a prueba la independencia del Ministerio Público.

    En tanto, hay 600 páginas impresas del intercambio de opinión entre los senadores disidentes que seguramente el oficialismo irá lanzando a cuentagotas como pruebas de la desestabilización contra el Gobierno.

    Pero en el cartismo no todo es color de rosa. Está empezando a mostrar diferencias por el excesivo protagonismo de algunos miembros que buscan posicionarse para agradar al presidente buscando un lugar en su lista del 2018.

    “Lidiamos con los cepilleros”, admitió un cercano al presidente al rememorar el bochorno de las planillas, que “nos hizo meter la pata”. Otros alertaron la innecesaria contribución de algunos del entorno en atizar el fuego de la crispación política.

    Cartes en este momento tiene varios frentes de conflicto. Empieza el año con pelea con empresarios, una guerra que le puede costar caro. Él sabe, como tradicional aportante de candidatos, que el poder económico es un jugador clave en el ajedrez político. Algunos sectores afectados por sus medidas económicas ya recibieron llamadas de precandidatos presidenciales que les prometen devolución de derechos o privilegios a cambio de apoyo económico para la campaña.

    Pero en medio de la humareda de la crispación, están optimistas porque el pacto para la reelección sigue inalterable. El oficialismo maneja marzo, cuando se reinicie el periodo legislativo, como fecha para aprobar la enmienda y mayo para el referéndum. Dan por descontado que ganará el SÍ, gracias al apoyo de Fernando Lugo y Blas Llano. Y también están seguros de ganar la interna a Mario Abdo Benítez. El retorno de algunos diputados y dirigentes de base a Honor Colorado sustenta su optimismo.

    ALIANZA INCÓMODA. En tanto Lugo y Llano continúan su campaña conjunta para sustentar la reelección con calor popular. El dirigente liberal quiere convencer a la convención liberal prevista para el 25 de la necesidad de cambiar de postura y dar nuevamente el apoyo a Lugo. Será su última jugada antes de dar el paso al quiebre, que parece ser irreversible.

    Los dictámenes de varios estudios jurídicos para anular la sesión del 25 de agosto que rechazó la enmienda están en la mesa de los aliados. Saben que no es suficiente, pero esa es la herramienta jurídica que necesitan para argumentar su posición política.

    El luguismo se está llevando la peor parte de la carga de esta alianza. Varios referentes intelectuales que lo apoyaban se están alejando acusándolo de ser parte de un plan de ruptura institucional. Basta con leer las redes para ver que quienes dieron la cara por el ex obispo en el 2012 denunciando justamente la ruptura constitucional con aquel juicio político, hoy rechazan su posición.

    Esta alianza evita que juzguen con más severidad el bochorno de las planillas o la prisión del controversial Paraguayo Cubas, para muchos juristas, un abuso de poder de la Justicia, siempre tan severa con los débiles y sumisa con los poderosos.

    Por eso, para el luguismo la mejor vía es la Corte Suprema, que falle a favor de la tesis Fariña. Así evita el escándalo de la votación por la enmienda.

    En el cartismo afirman que la jugada de Lugo es la vía jurídica, pero que ya le alertaron que en este plan “estamos juntos, y esa es la enmienda”. También teme el oficialismo que el ex obispo apoye la enmienda, pero luego quiera sacar del medio a Cartes evitando el permiso constitucional que requiere su renuncia.

    El escenario político está alterado. En el ambiente hay tiroteos de varios frentes. Denuncias reales, denuncias de ficción, en tanto sigue el tira y afloja en medio de desconfianza y temores de traición entre los propios aliados.

    Un panorama para incluir el emoticón que quiera.

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    Publicado por jotaefeb | 5 febrero, 2017, 2:57 pm
  21. Firmas que valen

    Por Guillermo Domaniczky

    Entre tantas firmas de difuntos, de personas que no fueron consultadas, de otras que fueron presionadas, y de algunas más a las que hicieron firmar telepáticamente, sería bueno que alguien organicara una campaña de recolección de firmas que verdaderamente valga la pena.

    Lo estábamos hablando esta semana que termina en la 730 AM. Una especie de #FirmatónCiudadano que coloque temas realmente importantes para la gente y no la desesperación de un grupo que solo busca el poder por el poder.

    Un firmatón, por ejemplo, contra los constantes cortes de la ANDE, una paradoja de muy mal gusto para un país como el nuestro que se jacta de ser el mayor productor de energía eléctrica por habitante en el mundo. Sí, ya sabemos que el problema no es la generación, sino la distribución, pero alguien debe hacer algo para que no nos sigamos acostumbrando a este insulto al cliente que tiene su factura pagada al día.

    Otro firmatón contra la mala calidad del agua potable distribuida por la Essap y las aguateras. Algo absurdo con tanta reserva de agua dulce bajo nuestros pies, como los acuíferos Guaraní o Patiño. De vuelta el problema no es el recurso, sino la distribución. Es decir, gestión y decisiones de inversión y control en la empresa estatal o en la regulación de tanta aguatera dando vuelta por ahí.

    Firmatón también contra los insufribles giros a la izquierda en las principales rutas nacionales. Algo que se puede corregir con un poco de voluntad e inteligencia, para no seguir eternamente trancados y frenados, como paradoja de un país ralentizado por la corrupción y falta de lucidez en su burocracia.

    Otro firmatón contra los simulacros de control rutero de la Dinatran, la Policía Nacional, la Caminera y Aduanas. Puestos en los que todo depende de la cara del cliente, que si tiene chapa extranjera casi con seguridad será invitado a pasar a la banquina, para recibir la correspondiente bienvenida que nuestro funcionariado acostumbra dar como señal de hospitalidad criolla.

    Ni bien hablamos del firmatón en la radio, muchos oyentes comenzaron a mencionar otros motivos: un firmatón contra las listas sábana, otro contra la reventa de entradas, otro pidió firmatón para castigar a los puercos que arrojan sus desechos a los raudales, o los que desde sus vehículos dejan caer desde colillas hasta botellas de plástico, pasando por servilletas, cajas de cartón, bolsas y cuanto objeto se les aparezca en frente al homo sapiens de turno.

    La lista se fue haciendo cada vez más larga, incluyendo desde temas cotidianos hasta temas de Estado, como el firmatón que propuso una oyente para exigir una justicia más decente y menos corrupta.

    Una serie de temas que solo reafirma la cantidad de cosas, desde las muy pequeñas hasta las macro, que forman parte del real interés ciudadano, y de las que debería ocuparse la política, pues para eso debe estar; y no para molestar a los difuntos, que deberían descansar ya en paz, sin tener que estar avalando enmiendas, o votando en alguna elección.

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    Publicado por jotaefeb | 5 febrero, 2017, 8:32 am
  22. Impedir el abismo institucional
    04 Feb 2017

    Por Jaime Egüez

    Es perentorio tomar conciencia y, sobre todo, exigir por todas las vías pertinentes una rectificación de muchos de los actores de la vida pública del país. Hemos entrado en un espiral ascendente de la persecución ideológica de los intereses particulares sobre los colectivos. Virtualmente todos se olvidaron de Paraguay. No se propone nada que no sea “mi visión particular” de un tema que no es más que la respuesta a un interés personal de un político del momento o de un grupo de interés.

    Tenemos grandes conflictos en el partido de gobierno, grandes conflictos en un importante partido de oposición, tenemos conflictos entre las figuras del Gobierno actual con el empresariado. Y con un común denominador: “hemos polarizado las posiciones y estamos en puntos donde el tema pasa por ganar una posición personal. No estamos construyendo la República, y lo más grave es que si se tiene que torcer una institución y sus procesos para justificar una posición ya lo están haciendo.

    Lo que debemos mirar nosotros como espectadores de este gran show que alimenta a los medios día a día son las consecuencias a corto y mediano plazos. Una batalla de este tipo tiene su precio y es uno muy caro. Perdemos credibilidad como sociedad política que construye bases de respeto institucional y un marco jurídico previsible y sostenible para que Paraguay continúe siendo un lugar atractivo para hacer inversiones, fomentar los puestos de trabajo y construir bienestar.

    Se debe promover una sola premisa para avanzar en el país. ¡Den credibilidad al país, den un marco de seguridad política y un marco de seguridad institucional a la República!

    No se dan cuenta de que la mayor parte de los ingresos para entregar prosperidad es la que al fin y al cabo da dignidad a un paraguayo/a, sea quien sea viene de la creación y aporte de impuestos de parte del sector privado. Nosotros, los espectadores que conformamos el sector privado, somos los que generamos “todos los recursos que se tienen para desarrollar el país y a las personas”. El Estado puede pagar su gasto público mayoritariamente con los impuestos que genera el sector privado. El mismo sector es el que, con los salarios a sus empleados, proveedores y cadena de valor, disemina por todo el sistema “dignidad y sostenibilidad a todo el país”. Se debe promover una sola premisa para avanzar en el país. ¡Den credibilidad al país, den un marco de seguridad política y un marco de seguridad institucional a la República!

    Estos tres pilares nos permitirán construir algo para poder distribuir en la población. No se puede entregar nada de lo que no se tiene. Esto es básico. Y esta lucha día a día que se ha desencadenado es terrible y nociva para este fin que debe ser el pilar del Gobierno y el pilar de las estructuras políticas, que al fin y al cabo “viven y se sostienen gracias a los impuestos que genera el sector privado”.

    Que nadie se engañe, el sector privado en toda su gestión sostiene a la República. Por esto insto a buscar los medios necesarios para mediar y alertar a todos estos interlocutores del Gobierno y políticos que deben construir y no más destruir. Deben consensuar y no liquidar a su par de trabajo. Paraguay debe madurar en su sociedad entera, construyendo estos espacios, negociando con un objetivo mucho más importante que el particular de un grupo. Debe negociar pensando en el país. Paraguay somos todos. No solo los políticos y funcionarios de turno.

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    Publicado por jotaefeb | 4 febrero, 2017, 10:28 am

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