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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Paraguayo de la Mancha

En alguna ciudad del este, de cuya intendenta no quiero ni acordarme, no ha mucho tiempo que un hidalgo de lengua filosa (maleducada, para algunos), cinto de cuero y latas de aerosol, salía a vociferar, cintarear jueces y denunciar hechos de corrupción de su municipio. Paraguayo Cubas de la Mancha y su escudero Kelembu Sancho Panza Miranda se dieron a la tarea de “molestar al Establishment” esteño cuestionando sus dudosos manejos financieros y exigiendo justicia para Sarita –la niña electrocutada en una plaza por instalaciones eléctricas mal hechas y sobrefacturadas por el municipio– y que los culpables no queden impunes.
La forma poco convencional de protesta de este dúo, al que se suma también Jorge Brítez, y otros adherentes anónimos les ha valido una serie de cuestionamientos. “Locos”, “desubicados”, “tekorei”, “maleducados”, “prepotentes”, “escandalosos” son algunos calificativos que recaen sobre ellos cada vez que hacen aparición pública.

Aunque conocemos de la lucha política de Cubas –que militó en variopintas carpas del coloradismo y el encuentrismo– en la actualidad, su proselitismo no persigue más que llamar la atención sobre la corrupción que adolece la administración municipal del Clan Zacarías, que maneja las arcas de la capital del Alto Paraná, con total impunidad y complicidad del gobierno del presidente Horacio Cartes.

Cansados de no ser oídos y de que se les negase incluso el acceso a la información pública sobre los manejos financieros de la Municipalidad de Ciudad del Este –en total violación a la Ley 5282, con la que Cartes se pavonea ostentando tener un gobierno transparente- el trío decide protestar con las mismas armas con las que hasta ahora el Clan les ha respondido: la prepotencia, violencia, petulancia, los gritos e improperios. Eso no está para nada bien, ni de un lado, ni del otro.

Sin embargo, es incoherente cuando la sociedad se escandaliza porque este Quijote, en el culmen de su desvarío enfrenta con su verdad a los molinos, griterío de por medio; porque ha comprobado que con elegancia no llegó a ningún lado. Pero ni se inmuta cuando los políticos roban y en su carrera por la recaudación a mansalva se cobran vidas inocentes que mueren porque una intendenta y su familia tragan dinero del pueblo para enriquecerse. Ni se inmuta cuando sobrefactura obras malhechas que son un riesgo para la población. Ni se inmuta cuando un municipio lleva meses sin pagar a sus empleados y salda sus compromisos económicos con el dinero de Fonacide o con el salvavidas que le tira Cartes con el expreso acuerdo de apoyar con los votantes colorados sus proyectos políticos pasados y futuros –entre ellos la reelección vía enmienda–. No se escandaliza cuando el propio Ministerio de Educación avala las “galletitas rompedientes” vencidas que se reparten a los niños de escuelas de escasos recursos porque “Ña Sanra es buena”.

Cubas, un Quijote para nada cervantino en sus expresiones, no es un loco suelto más. Es alguien que con escasa elegancia pone el dedo en la llaga de los corruptos del Este. Si no fuera así pues cómo se explicaría que el Gobierno haya designado un pelotón de policías para coartarle la libertad de andar por las calles como en la mismísima época del tirano, ese que por un lado rezaba en la iglesia y se codeaba con el Papa y por el otro robaba, violaba la constitución y torturaba gente. Los borrachos, los niños y Cubas siempre dicen la verdad. ¡Adelante con los faroles!

Por Marta Escurra

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/paraguayo-de-la-mancha-1560039.html

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Acerca de jotaefeb

arquitecto jubilado, hoy "hurgador" de la filosofía de vida, de las cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

10 comentarios en “Paraguayo de la Mancha

  1. Justicia distorsionada

    Darío Lugo –

    El que se apropia de una gallina y es pescado in fraganti conoce el rigor de la ley y su destino es entre las rejas; el llamado ladrón de guantes blancos –aquel potentado hombre de sociedad que ostenta un cargo o tiene influencias en el engranaje judicial– no pisa una comisaría cuando los indicios le señalan por haber perpetrado un delito, está bien resguardado por un ejército de abogados y ni se despeina tratando de justificar sus fechorías. Así de injusta se maneja la justicia (¡oh, paradoja!).

    La desigualdad en el trato con relación a manifestaciones de ciertos actores públicos también es patente, dependiendo de que interese o no a la claque de encumbrados, siempre acomodados bajo el manto de autoridades, en tanto que los reclamos sociales –estigmatizados de principio a fin– conocen la rápida represión para acallar las voces que se levantan con el fin de exigir transformaciones y derechos.

    El accionar de las fuerzas públicas llega hasta la ridiculez al momento de priorizar la salvaguarda del orden, cuando se presentan hechos de público conocimiento y que no son medidos con la misma vara. Un caso puntual se dio con la polémica conducta del abogado Paraguayo Cubas, quien enarboló de manera peculiar la bandera de la disidencia y el rechazo ante la administración de la justicia y en contra de los poderes fácticos.

    Mientras la Policía Nacional se abocaba desproporcionadamente a fines de enero a contener sus andanzas en la capital, a donde Payo Cubas llegó desde Ciudad del Este tras también haber armado lío, resurgían los nefastos vientos desde el Norte con incursiones del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) y sus recurrentes exigencias a familiares de secuestrados, infundiendo temor y burlándose de las autoridades, como si se tratase de un juego macabro de escondidas entre el gato y el ratón.

    Ergo, trescientos agentes policiales siguieron de cerca y contuvieron a un desarmado Cubas que solo quería protestar en Asunción (ciertamente con irreverencia suprema, que incluye cintarazos a jueces y defecación en oficinas judiciales) y llenar de grafitis la camioneta del fiscal general del Estado y otras autoridades; en tanto que en nada cambiaba la situación del Norte con respecto a las amenazas del EPP y los secuestrados, teniendo como escenario un poder clandestino que se enseñorea frente a la falta de respuestas desde el Estado para brindar un mínimo de seguridad a la zona.

    En el primer caso, todo el rigor de la ley y hasta la mediatización de los hechos; en el segundo, el abandono y la tristeza de familias que aún no recuperan a sus seres queridos, privados injustamente de su libertad.

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    Publicado por jotaefeb | 9 febrero, 2017, 11:42 am
  2. Presos políticos

    Por Marta Escurra

    En la era de la Narcocracia todo método vale para amedrentar, infundir miedo y acallar las voces que tienen un discurso diferente a los narcosaurios de la era narcolítica cartesiana. Paraguayo Cubas, Celso “Kelembu” Miranda, Celso Daniel Miranda Cubas y Miguel Martínez fueron privados de su libertad y recluidos en penitenciarías asignadas, generalmente, a reos de alta peligrosidad por haber cometido “daños a cosas de interés común”.

    En la telenovela incoherente de las imputaciones e imposiciones de medidas la Fiscalía –con Javier Díaz Verón a la cabeza– y el juzgado –con jueces complacientes con el cartismo– vendrían a ser las Soraya Montenegro del cuento que con alevosía, premeditación y maldad inconmensurable se desquitan de los “malditos marginales protestantes” –con la imposición de medidas exageradas y ridículas–, cuyo pecado ha sido pintarrajear tres camionetas y alguna muralla.

    Para ser justos, la actuación de Cubas & Cía. puede ser reprochable. Sin embargo, llama la atención cómo el Ministerio Público, la Policía Nacional y la Justicia tienen ataque de eficiencia y actúan con tanta celeridad cuando se trata de reprimir a gente que se manifiesta de una manera exótica y no se alinea a los mandados del oficialismo.

    Aplaudiría la actuación de la justicia paraguaya si le diera el mismo tratamiento a ladrones de medio pelo y a los de guantes blancos, como esos que tenemos en algunas instituciones del Estado. En el MOPC, por ejemplo, que cada día se pavonea con sus obras mal hechas y sobrefacturadas dando explicaciones imbéciles a su derroche de ineficiencia; o en su defecto, fraguando licitaciones amañanda$ (caso ampliación de ruta, aeropuerto, Pilcomayo, etc.) con tal de recaudar cuanto se pueda, cómo se pueda y cuanto dure este gobierno.

    Aplaudiría a la Fiscalía si actuara con la misma rigurosidad con los violadores de niñas y niños, a los delincuentes que roban y matan a mansalva todos los días, que son identificados por sus víctimas y que luego son liberados porque “las cárceles están abarrotadas o les imponen medidas alternativas a la prisión o porque el ca$o no amerita la reclu$ión”.

    Este rigor excesivo con Payo y sus compañeros de lucha nos remonta a la aplicación de la famosa Ley 209 con la que Stroessner y sus gorilas cometían abusos y hacían desaparecer personas. Hoy, el gobierno de Horacio Cartes y su sistema perverso de acallar a quienes osan protestar y hacer uso de su derecho de conocer los manejos de un municipio de dudosa eficiencia financiera, ataca, golpea y los manda a las mazmorras a ver si aprenden la lección del silencio.

    A 28 años de la caída del gobierno de Stroessner, Paraguay padece de una alicaída democracia que cada vez está más cerca del totalitarismo disfrazado de democracia. Este nuevo modelo de democracia permite que los narcos lleguen al poder, se consoliden en él y busquen perpetuarse para seguir cometiendo abusos y llenando sus bolsillos, sometiendo a la pobreza intelectual y económica a un pueblo que viendo cómo apalean a sus quijotes prefiere callarse porque aparentemente es mas cómodo tener algo que llevar a la boca, antes que construir un modelo en el que los derechos de todos sean respetados. En ese contexto no es descabellado decir que en pleno 2017, el trofeo de Cartes es tener presos políticos.

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    Publicado por jotaefeb | 8 febrero, 2017, 9:20 am
  3. ¿Cuál es tu manera?

    Por Lourdes Peralta

    La forma de reclamar de Paraguayo Cubas logró llamar la atención, con sus correspondientes adeptos pero también detractores, gente que lo tilda de payaso, gente que lo llama valiente. Cabe decir que a pesar de la confrontación entre dos prepotencias: la de Payo y la de la Policía, es posiblemente el rostro del abogado el que queda más expuesto y registrado en la memoria y no el de la Policía que opera este caso. Así funcionamos generalmente, necesitamos una cara para opinar dentro del complejo político.

    Esta nueva aparición “al estilo Cubas” viene muy bien para preguntarnos de qué manera nosotros, cada uno, expresamos o defendemos los derechos comunes como ciudadanos.

    Es verdad que molestan los gritos, pero también la evasión, el desconocimiento y el silencio ante los hechos de corrupción que sufrimos desde hace décadas con los gobiernos que hemos sostenido.

    Leyendo y escuchando los comentarios un punto que causó indignación es que Payo criticara la gordura de los policías, incluyendo a las mujeres. Otros se molestaron por sus malas palabras, una manera a la que no estamos acostumbrados, al menos públicamente. Por ello muchos piden “que se le garrotée para que aprenda”, etc.

    Sin entrar en por qué elige una manera chocante y descriptiva, debemos reconocer que no es común, nuestro pueblo se identifica más con el estilo callado y sentado a la hora del reclamo; lo vemos en el día a día, cuando en asuntos menores difícilmente apoyan una causa común cotidiana.

    Salvo excepciones, la mayoría no se ejercita para expresar sus ideas con soltura, y por eso el debate o discusión acaba en una pelea que anula el valor del intercambio de ideas.

    Atendiendo a que el caso de Cubas fue tan sonado en la semana, y aprovechando la altanería y agresividad que se le critican, tomemos el ejemplo para evaluar qué tipo de denunciantes sociopolíticos somos individualmente.

    Recordemos que para llegar a la gente se precisa ejercitar la voz para que sea potente y modulada, ya que la voz débil es monótona y no convence. Tener buena voz no significa que debemos gritar. Muy importante es modular bien, es decir, pronunciar las palabras y frases para que se entiendan a la primera vez que las decimos, no arrastrarlas. Las ideas tienen que ser sencillas, breves y sinceras. La postura del cuerpo también es fundamental, la cabeza, los gestos, dominar la ansiedad, relajarse. Mantenerse en contacto con quienes nos miran y escuchan. Podemos aplicar todo esto para ser eficaces en aquello que queremos transmitir.

    Para nadie pasó desapercibido el enorme y exagerado operativo de las fuerzas del orden nacionales ante “un (1) polémico abogado”. Recordemos que el derecho ciudadano de manifestarse forma parte de la democracia y que cada vez necesitamos más enfrentar las cámaras y exponer nuestros reclamos. Una frase para aplicar, no sin antes pulir nuestras armas de comunicación: “Habla cuando estés muy enojado y harás un discurso del que jamás te arrepentirás” (Laurence J. Peter).

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    Publicado por jotaefeb | 7 febrero, 2017, 9:10 am
  4. Grave retroceso
    6 febrero, 2017

    Cuatro ciudadanos altoparanaenses están injustamente detenidos en la Agrupación Especializada de la Policía y en la Penitenciaría de Emboscada. El grave pecado de estos ciudadanos fue cuestionar la galopante corrupción en la administración municipal de Ciudad del Este, la Gobernación del Alto Paraná y la absoluta complicidad de los fiscales para facilitar la impunidad de los casos denunciados. Todo estaba preparado para que quede impune la muerte de la niña Sara Amapola Insfrán. Si no fuera por el escándalo que armó el abogado Paraguayo Cubas, acompañado del abogado Jorge Brítez y del concejal Celso Miranda “Kelembu”, en el día en que fenecía el plazo para la acusación, el caso ya se hubiera cerrado.
    Los timoratos y pusilánimes pueden cuestionar los métodos de expresarse que tienen Paraguayo Cubas y el concejal Celso Miranda. Sin embargo, cuando los fiscales se mofan de la ciudadanía poniéndose al servicio de delincuentes y los jueces apelan a vericuetos legales para permitir la impunidad, la paciencia se agota, y la ciudadanía no puede más que acudir a su derecho de expresarse y denunciar.
    El ensañamiento de la justicia y la fiscalía contra Cubas y Miranda, no hace sino confirmar y reafirmar sus actuaciones. Los criminales responsables de la muerte de una niña de dos años, están libres y los ciudadanos, que exigieron justicia están tras las rejas. Ese es el absurdo de la fiscalía, a cargo de Javier Díaz Verón.
    La sociedad altoparanaense tiene una larga historia de años de agentes que llegaron a esta zona sin un centavo, en poco tiempo se convirtieron en magnates, con un nivel de vida que nunca podrán justificar con su salario. De eso sabe Díaz Verón al igual que el fiscal adjunto Alejo Vera. Si están en conocimiento y no hacen nada, son cómplices o participan de la corrupción. Y si no están enterados son unos ineficientes, dado que su función es ser representantes de la ciudadanía y coadyuvante de la justicia para la investigación.
    Esta complicidad y corrupción fiscal y judicial es lo que tiene hastiada a la ciudadanía, que no tiene más recursos que salir a las calles y denunciar, a través de manifestaciones y pintatas. La persecución desatada contra Cubas y Miranda constituyen graves violaciones a las garantías constitucionales de la libre expresión. Se pretende disfrazar esa persecución con acusaciones de daños y perturbación de la paz pública, pero en esencia están violando una garantía constitucional y un derecho fundamental, que es la libertad de manifestación y de expresión. Solo hace unos días se recordaba de diversas formas el aniversario del derrocamiento de la dictadura. veintiocho años después se vuelven a repetir las mismas prácticas, la utilización del Poder Judicial, para perseguir a ciudadanos, que tienen la osadía de criticar a los corruptos. Un terrible y muy grave retroceso para la República.

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    Publicado por jotaefeb | 6 febrero, 2017, 10:14 am
  5. A desempolvar

    Por Mabel Rehnfeldt

    Hora de preparar el comentario cuando anuncian que Paraguayo Cubas va preso a Emboscada. Si bien repruebo enérgicamente los maltratos que dio a policías en la Comandancia, también recuerdo que hay vaciadores de financieras, libres; estafadores de US$ 5 millones, con prisión domiciliaria… Ya ni hablar de Tilo Sanabria, que casi mata a Mariana; los prófugos que dieron soda cáustica a una adolescente, Víctor Bogado y su fortuna.

    Ensayo dos palabras, un párrafo, y solo sé que quiero volver a compartir lo que escribí en una de mis redes sociales. Es un grito, es un recuerdo que duele, es una memoria que asusta, es el miedo que vuelve.

    “Estoy sacándole el polvo a viejas palabras que pensé que ya no usaría: represión, prohibición de manifestarse, manifestantes presos, magnicidio, cárcel, bravuconadas, abuso de autoridad, censura, autoritarismo, falsas acusaciones, repeticiones de mentiras, “perturbación de la paz pública”.

    Estoy desempolvando de nuevo los “no te metas”, los “se merecen”, los “ojalá los caguen a patadas”, los “ojalá se pudran allí dentro”, los “déjennos vivir tranquilos”, los dedos que apuntan acusadores…

    Estoy desempolvando la indiferencia de muchos, las delaciones, los pyrague, los blanqueadores, los justificadores de todo, los calmantes y sedantes de conciencia…

    Estoy desempolvando las viejas sensaciones de sabernos espiados, controlados y acorralados. Y con ellos desempolvo las burlas de quienes creen que no estamos desempolvando el stronismo que nos trituraba los huesos.

    Estoy desempolvando el vaciamiento de las palabras, cuando “constitución nacional” era en realidad un látigo que arrancaba la piel; un “submarino” era la pileteada en materia fecal y orín… y “paraguayita” eran golpes en los genitales…

    Estoy desempolvando la negación de realidades, cuando nos escandaliza más un tipo que se caga en un juzgado o pintarrajea vehículos antes que un tendal de adulteraciones y falsificaciones o el robo asqueroso de un político que se compra un shopping y lo pone a nombre de un “mecánico de oro”.

    Estoy desempolvando ese acostumbramiento a la violencia y los inventos de La Voz del Coloradismo, la cadena oficial paraguaya y el diario Patria. Y al desempolvarlos sé que me quedo corta: han mutado a mil y una formas más agresivas de violencia bajo perfiles falsos que atacan con virulencia con las alas de la tecnología.

    Lo que más preocupa es que estoy desempolvando todo mi viejo miedo a volver a vivir lo que muchísimos paraguayos ya vivimos –y lo que otros muchísimos no se imaginan que se está viniendo–. Espero que esta vuelta, cuando unos pocos o unos muchos sean violentados en sus derechos, atropellados en sus garantías y vejados en su ciudadanía, no cunda ese silencio terrorífico que nos asfixió durante la larga noche de la dictadura.

    Le saco el polvo al miedo, lo lustro, lo pongo en una esquina. Lo voy a necesitar… porque donde muchos ven progreso y un gobierno que quiere perpetuarse, yo estoy viendo una vieja historia que vuelve a repetirse…”

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    Publicado por jotaefeb | 5 febrero, 2017, 8:30 am
  6. El respeto debe ser mutuo

    Por Alcibiades González Delvalle

    Las redes sociales están muy activas con el caso de Paraguayo Cubas. Soplan vientos a favor o en contra de una actitud que busca poner en evidencia la corrupción, y posibles responsables, que preocupan al país desde hace tiempo.

    La crítica más generalizada tiene que ver con la falta de respeto de Cubas hacia las autoridades nacionales; que un ciudadano debe adecuar su conducta al fortalecimiento de las instituciones republicanas; que ningún país encontraría la paz desde la agresión a quienes representan a esas instituciones.

    Es cierto. Para tener una convivencia armónica se debe partir del respeto a las leyes y a las autoridades encargadas de hacerlas cumplir. Pero el respeto tiene que ser mutuo. Frente a las instituciones está la ciudadanía. Ambas entidades están obligadas a observar la Constitución y las leyes. Si una de esas entidades, y la otra no, incumple con el pacto, viene el desequilibrio social con sus funestas consecuencias. Si las autoridades se apartan de sus obligaciones y no intervienen como deben hacerlo, se origina la anarquía. Y si van más allá de lo legal, aparece la dictadura. En cualquiera de los casos, pierde el país.

    La obediencia a la ley que se le exige a la ciudadanía debe ir pareja con la de las autoridades. Y aquí está el problema: no hay reciprocidad. Cuando las instituciones del Estado se apartan de las leyes, no pueden exigir que la ciudadanía lo haga.

    Cada día asistimos preocupados por el atropello a la legalidad que viene desde el Gobierno. Comencemos por el Presidente de la República. En su campaña proselitista, y luego desde el sillón presidencial, aseguró al pueblo que no buscaría la reelección porque la Constitución no lo permite.

    Pasado un tiempo pensó –o le hicieron pensar– lo contrario. El que cambió, entonces, fue Horacio Cartes, porque la Constitución es la misma que había jurado respetar y hacer respetar. Ni respeta ni hace respetar. Si él sabía que la Constitución no le permite la reelección, ¿qué le hizo cambiar de convicción? ¿Convicción? ¿Cuándo la tuvo? ¿Antes de ser Presidente o después? ¿Mintió para ser Presidente o para mantenerse en el cargo más allá del tiempo legal?

    De todos modos, un presidente de la República que miente al pueblo no es digno de seguir al frente del Ejecutivo. Un mentiroso no puede regir los destinos de un país. Y si de esta manera se burla de la gente, ¿no tiene la gente el derecho de expresar, en palabras o en obras, su justo enojo? ¿Cuál es la autoridad moral del Presidente de la República para ordenar castigos al ciudadano que incumple la ley?

    Toda esta irritación que sufre el país tiene su origen en la mentira presidencial. Mentira que envuelve su egoísmo, codicia, ambición desmedida, desprecio a la legalidad.

    Y a partir de estos malos ejemplos vienen los demás representantes de las entidades del Estado a cometer los mismos hechos deshonrosos.

    ¿Respeta el Poder Judicial a la ciudadanía? Cada momento vemos cómo se irrita a la gente con actos enteramente injustos, corruptos, arbitrarios. ¿Ejemplos? A montones. El caso del senador liberal, exministro de Agricultura de Lugo, Enzo Cardozo, es uno de ellos. La fiscalía ha demostrado con suficiencia que el senador estuvo al frente de una organización mafiosa que robó a los productores, en un solo caso –hay dos más– sesenta y ocho mil millones de guaraníes. ¿Y qué pasó? Nada. El expediente fue a morir en la Corte Suprema de Justicia.

    Con el desesperado proyecto de la reelección, menos todavía se puede esperar que haya justicia. Cardozo, como senador, estará ya preparándose para votar por la enmienda y asegurar su completa impunidad. Y junto con él, todos sus socios que se enriquecieron con el dinero de los pequeños productores.

    ¿Por qué no se respeta a la Policía? Porque muchos de sus agentes, en vez de salir en defensa de la gente, solo se dedican a agredirla, robarla, asustarla. Porque ampara directamente a la mafia, tal como estamos viendo –entre muchos otros casos– lo que acontece en Itapúa con una familia de productores que cayó víctima de la codicia del poderoso grupo Favero. Este tuvo el apoyo de la “justicia” para que se ignore la falsificación de firmas en supuestos documentos que avalan una “deuda” de 23 millones de dólares.

    La primera obligación del Ñresidente de la República es defender la Constitución. Pero como la agrede con su obsesión reeleccionista, estamos sufriendo tiempos peligrosos con un final imprevisible. O demasiado previsible.

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    Publicado por jotaefeb | 5 febrero, 2017, 8:05 am
  7. Justicia muda, sorda, ciega y reptil

    Posteado por Alberto Candia el 31-01-2017

    El pacífico “rally de grafitis” encabezado por Paraguayo Cubas, sus amigos y cientos de adherentes, concluyó como estaba calculado, a puñetazos, a patadas, a codazos, a bastonadas y a todo tipo de “caricias” exhaladas del voluminoso repertorio policíaco. Todo el autoritarismo bravucón fue repartido en un solo acto, al solo efecto de producir disturbios y así poder abortar los reclamos continuos que vienen incomodando al stablishment, statu quo capitaneado por un tal Horacio Cartes.

    La “orden superior” apareció con todo, policías correteando para atrapar con saña a la gente candorosa. El tumulto de la “pintata” fue generado por la “policía cartesista”, por nadie más. Lo hicieron para endilgar delitos a los grafiteros y apresar a los líderes de la gran “caminata cívica” emprendida hacia la capital desde CDE, por más de 300 km, con el objeto de concienciar y reclamar el fin de la corrupción generalizada y la inmediata cesación del estado mafioso en que se sumerge a la república del Paraguay.

    Pero para el sistema hampón no hay nada más molesto que el pensamiento, las causas y los principios. Luchar por ideales supremos con una profunda convicción, produce urticaria, porque estos propósitos no tienen precios, no se compran ni se venden, ni se ofrecen en la calle al mejor postor. Tanto molesta al gobierno los ejemplos altruistas, que los secuaces ya han decidido arrancar de raíces cualquier indicio catequizador, sin importar los medios ni los métodos, porque toda la estructura pandillera de los 3 poderes, está en jaque y en peligro de capitulación sin consuelo.

    Precisamente, notamos a una justicia sumisa, rastrera y servil que se halla completamente narcotizada, sedada y atolondrada. Por lo tanto, esta organización jurídica se volvió inútil, ilícita, oportunista, sinuosa, tilinga, abusiva y arbitraria, que se inquieta ante la honradez y despierta enérgica para aplastar la ética y la moral. Impartir justicia con este cuadro y modelo, jamás se podrá concretar. Tan poseída está y totalmente dominada por la mafia, que los fiscales, jueces y magistrados, aligeran los procesos a modo de agradar y satisfacer a sus mandantes, los jefes capomafiosos.

    La organización delictiva llamada “poder judicial” atiende sugerencias, enfrían sumarios y solapan sentencias con un agudo “criterio político”, pero íntegramente revestida de legalidad con kilométricas invocaciones de los articulados. Esta celada ha dejado sin aliento a miles de inocentes ciudadanos que se debaten entre la vida y la muerte cívica. Esas letales trampas montadas en voluminosos expedientes, son las que están causando añicos a la sociedad y están triturando a la patria.

    Más de 40.000 abogados existe en el Paraguay, profesionales que no abogan, ya que el negro antifaz lo invita al asalto, al hurto y al escamoteo legalizado en consonancia a la estructura gansteril. La justicia descansa sobre estos cimientos inmorales, entonces se produce una injusticia en cantidades industriales, porque solamente interesa, importa y se le da validez al “precio”, al “peculio”, a la “transa” y a lo que se pueda obtener fruto de los tejes y manejes, de los laberintos e intríngulis que se pudieran fraguar.

    ¡Pero con que celeridad apareció la imputación a “Payo” y sus amigos! A todas luces, dirigida y manipulada por el “patrón” de turno. Una acción judicial tapizada de una profunda anticonstitucionalidad, ya que viola el articulado Nº 138 de la CN que dice: “Se autoriza a los ciudadanos a resistir por todos los medios a su alcance”, y continua: “El pueblo en ejercicio de su derecho de resistencia a la opresión, queda dispensado de cualquier orden jurídico”.

    Este mandato constitucional paraguayo tiene su simiente en el artículo 35 del Derecho a la Rebelión, de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, perteneciente a la Revolución Francesa, como así también en el Preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que dice: “Cuando el gobierno viola los derechos del pueblo, la insurrección es el más sagrado de los derechos y el más indispensable de los deberes”.

    Basado en estos preceptos, el primer ministro de Singapur, Lee Kuan Yew, había pronunciado una célebre frase que pinta en cuerpo y alma la realidad paraguaya: “Si quieres derrotar la corrupción debes estar listo para enviar a la cárcel a tus amigos y familiares”. Nada más sensato. Es precisamente lo que se debe ejecutar en Paraguay. Pero es la mafia la que no desea, se opone y no permite que la república se depure y se libere. La emancipación del pueblo y el saneamiento moral de la república, será la victoria más grande de la historia paraguaya.

    Esta medida liberticida de la policía y de los fiscales Stella Marys Cano-Javier Díaz Verón, es una señal elocuente de la putrefacción institucional. Hay una descomposición oficial terrible que ha crecido al amparo de la corrupción, siendo copada por la mafia y sus matones. El continuismo stronista está causando estragos en la sociedad. La pudrición ha rebasado todos los estratos y no ha respetado credo ni razas. Lejos está la ética y la equidad, motivo por el cual, un grupo de ciudadanos libres y decentes emprendió una digna lucha por la soberanía y la moralización de la patria.

    A “Payo” lo tildan de “loco”, “tarado”, “patotero”, “perturbado” y hasta de “sicótico”. La citada fiscala llegó al colmo de dictaminar un examen psicológico y psiquiátrico a espaldas de la defensa, sin orden de un juez. Por cualquier medio están queriendo hacer creer que “Payo” está “chiflado” para así desacreditar y desbaratar su lucha. Si las causas generosas por la patria lo vuelven tenaz, obstinado y enjundioso, entonces se trata de un “loco lindo”, de un romántico primaveral, de un idealista de colores. Esperemos que este linaje se reproduzca lo antes posible en el Paraguay, ya que es una especie colosal en vías de extinción.

    Paraguayo Cubas se volvió el adalid de los sueños patrióticos, que juntos a sus amigos, fueron detenidos acremente por una supuesta “perturbación a la paz pública, lesión grave, resistencia y daño al interés común”, con una furiosa bravata de 10 años de prisión. Imputación ridícula, falsa y temeraria. Un invento traído de los pelos. En realidad, estas comedias oficiales se transformaron en una persecución política-jurídica.

    La razón esgrimida por esta fiscal, es una melodía muy conocida para mis oídos, son los preceptos que formaron parte de las leyes represivas del tirano Alfredo Stroessner, quien sin escrúpulo engrilló a la ciudadanía por 35 años con “leyes moderadoras” como la Ley 323/55, la Ley 621/60 y la Ley 209/70, donde todos coreaban al unísono: “Defensa de la Paz Pública y Libertad de las Personas”. Misma cosa, mismo efecto. Violación de los derechos ciudadanos y cercenamiento de la espontaneidad popular. En consecuencia, se vuelve urgente derribar las murallas para un verde pastizal.

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    Publicado por jotaefeb | 2 febrero, 2017, 5:29 am
  8. Payo Cubas y la falsificatón

    Por Enrique Vargas Peña
    Paraguayo Payo Cubas es un grosero, zafado y temerario abogado que se dedica a evidenciar y escrachar a quienes son sospechosos de corrupción y, ciertamente, es lo que una señora “bien” calificaría como maleducado.
    En un acto que tiene elementos ilegales, Cubas organizó un escrache contra el cuestionado fiscal general Javier Díaz Verón, un funcionario que no ha visto y sigue sin ver las muchísimas irregularidades que caracterizan al gobierno de Horacio Cartes, en el curso del cual se dañaron con pintura tres automóviles sin chapa que se encontraban frente a la casa de Díaz Verón.
    Espero que Díaz Verón haya explicado ya, o explique si no lo hizo, qué se cree para aprovechar el uso de automóviles que violan las leyes que nos obligan a tenerlos con chapas.
    Pero independientemente de eso, Cubas fue privado de su libertad con otros ciudadanos que lo acompañaban, que fueron recluidos en la Agrupación Especializada, donde hasta el momento en que escribo esto continúan presos.
    Al mismísimo tiempo, exactamente al mismo tiempo, los autores materiales y morales, y los beneficiarios, de la falsificatón elaborada para dar soporte a la violación de nuestra Constitución con la reelección vía enmienda ni siquiera fueron indagados; están todos muy cómodos y muy seguros planeando su propia impunidad en este tema.
    Esto, a pesar de que la falsificación de firmas es un delito de acción penal pública, lo que significa que los fiscales deben perseguirlo de oficio, sin que nadie se los pida, que tiene expectativa de pena de hasta diez años de cárcel.
    Es mucho más grave para la seguridad jurídica y para el estado de derecho la falsificación de firmas de electores que pintar grafitis sobre autos en situación irregular, pero el fiscal Díaz Verón considera que su prioridad es el tema de la pintata.
    La detención de Cubas, contrastando con la impunidad de los autores y beneficiarios de la falsificatón, muestra sin posibilidad de disimulos y deja en evidencia para quién trabaja Javier Díaz Verón: para Horacio Cartes, y no para el pueblo paraguayo que le paga el salario, aunque no puedo descartar que Cartes también le pague, incluso cuando esos pagos serían ilegales y subversivos.
    La fiscalía de Díaz Verón, a través de la fiscala Stella Marys Cano, ya imputó a Cubas y a sus compañeros de reclusión y pidió su prisión preventiva. Ningún implicado en la falsificatón para Cartes está imputado. Las diligencias sobre este caso se llevan casi en secreto, a paso de tortuga, dificultando lo más posible cada denuncia, pues se les hace esperar hasta cuatro horas a los afectados para tratar que desistan.
    Cartes y Díaz Verón ya tienen en la historia de nuestro país un lugar asegurado, el de estar haciendo el intento más serio desde el 3 de febrero de 1989 para reconstruir la lógica del régimen de Alfredo Stroessner: “Para los amigos, todo; para los enemigos, palo; para los neutros, la ley”. Los dos deben ser destituidos urgentemente.

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    Publicado por jotaefeb | 31 enero, 2017, 8:11 am
  9. LO QUE PREOCUPA A NUESTRA POLICIA
    Andrés Granje
    La bufonada de la Policía Nacional en el caso del polémico ex diputado y activista Paraguayo Cubas a su llegada a Asunción, y la prohibición que él y su comitiva pasara por la Avenida Mariscal López, frente a la residencia presidencial de Mburubicha roga, es un chiste de mal gusto, que mueve a la burla y a la indignación de la ciudadanía. Sucede que en este país la policía tiene tantas cosas para ocuparse y destina aproximadamente 300 efectivos policiales para controlar la famélica comitiva en números que marchaba acompañando al activista rumbo a la Plaza de la Democracia, en protesta por el deseo de Horacio Cartes de ser reelecto vía enmienda en flagrante violación a precisas clausulas constitucionales que impide edl uso de este sistema para la reelección presidencial.
    Cuando hablábamos de las cosas más importante que tiene la Policía Nacional por resolver está el tema del EPP y los secuestrados, en los departamentos de San Pedro y Concepción con espacios liberado para que sigan negociando guerrilleros con los familiares de las víctimas, algo que no está contemplado en las leyes nacionales, inclusive, esta sancionado penalmente que un familiar o amigo establezca conexiones y tratos con los irregulares. También los crímenes, robos asaltos y muertes entre las mafias que existen en el país y que ya no solo actúan en las fronteras, incluso llegaron a Asunción como nuevo escenario de estos actos violentos, sin que la policía intervenga de forma expeditiva para acabar con estos focos de la inseguridad local.
    Sin embargo al gobierno nacional y al Ministerio del Interior esta situación de inseguridad que vivimos no les preocupa, perturba más sus vidas que Paraguayo Cubas, Kelembú, concejal de la capital del Alto Paraná, personaje grotesco o el artista plástica, que tienen una peculiar forma de desarrollar sus protestas ciudadanas lleguen a pintar sus grafitis alusivos en paredes y muros de la ciudad y de los edificios desde donde ellos gobiernan. Los citados, en efecto, son alborotadores excelentes más cuando encuentran tantos hechos injustos, insólitos y criticables que denunciar, como la venalidad y la corrupción de las autoridades municipales y judiciales de Ciudad del Este o esta intención artera de los políticos de propiciar la reelección presidencial cuando la constitución nacional no lo permite por la vía que ellos pretenden.
    El aparatoso despliegue, de impedir que Paraguayo Cubas, suba a un colectivo de línea y luego les dejan subir al bus, pero con acompañamiento policial y desviando del itinerario del ómnibus evitando que pase por Mburuvicha Roga, llegar a la Plaza de la Democracia, es ridículo y aparte violatorio de los derechos humanos de cualquier ciudadano, aparte de ser inconstitucional, pues la carta magna habla del derecho de libre tránsito por todo el territorio de la República. Muestra el lado de autoritarismo de una administración presidencial que de a poco se va sacando la mascará y va mostrando su lado ruin y totalitario que quiere imponer de cualquier forma, sistema perimido en el mundo, que demostró su fracaso y que debemos impedir que vuelva en el Paraguay.

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    Publicado por jotaefeb | 30 enero, 2017, 9:42 am
  10. El imperio de papel
    29 enero, 2017

    Por: José Rojas.
    La libertad de prensa es la existencia de garantías con las que los ciudadanos tengan el derecho de organizarse para la edición de medios de comunicación cuyos contenidos no estén controlados ni censurados por los poderes del Estado. Y que toda persona pueda publicar sus ideas libremente y sin censura previa.

    No es nuevo, está en los prólogos de todos los textos de iniciación del periodista. El problema comienza cuando se tergiversa el espíritu de la libertad de prensa y bajo su protección se miente u oculta la realidad. Es lo que está perpetrando un sector de la llamada “prensa independiente”.

    Tampoco es nuevo esto, uno de estos medios ya tiene acostumbrado a sus lectores al punto que años ha debió soportar una campaña ciudadana que lo acusó de “nde japu”.

    El tremendo daño que puede desarrollar un medio masivo genera divisiones sociales que a nadie conviene, y lo peor lo hace en venganza porque uno de sus negocios no calificó como proveedor del Estado.

    Uno entendería si tal o cual medio cuestiona todo porque es de una tendencia política diferente a del gobierno de turno, pero hacerlo por negocio es perverso. El descarado interés económico lleva a tergiversar los hechos y las situaciones; y hay enfrente un enemigo a quien se debe destruir, que está impidiendo que prospere el negocio

    En los estados democráticos es aceptado que los medios masivos de comunicación desempeñan un rol fundamental en la sociedad. Son la variable independiente y constituyen uno de los vínculos del Estado con la comunidad; pero no destruirlo.

    Es impensable hoy con la tecnología que permite a un chico de cinco años dar vuelta al mundo en minutos que se oculte por mucho tiempo una información que se generó en las antípodas de Paraguay. Bueno; los medios considerados grandes y de influencia ocultan información; sobre todo aquellas que van contra su proyecto destructivo. Operan sobre el electorado que por estos tiempos inicia un proceso de análisis del destino que quiere él; su familia y la sociedad y el plan de estos medios es cargar de información negativa que opaque al poder de turno.

    Lo que manejan los dueños de estos medios es que el soberano sabe pensar y sabe separar el trigo de la paja.

    Ya no se disimula la manipulación de la noticia ya no se oculta el verdadero interés del propietario del medio y los efectos de la desinformación terminan agobiando al consumidor.

    Este año se ingresa una suerte de propaganda electoral temprana debido al impulso colorado por la enmienda constitucional que habilite la reelección y los medios que se declararon en contra no restringen elementos que puedan servir para trabar el proceso político; aun a costa de constantes violaciones al precepto que inicia este artículo.

    Un ejemplo claro de lo que está ocurriendo. Se ignora una realidad que destella en los medios más importantes del mundo; noticias relacionadas al esfuerzo paraguayo por elevar el nivel de desarrollo y se derrama litros de tinta y desperdicia papel manijeando a un edil irresponsable que debería estar trabajando por su comunidad y no recorriendo el país haciendo galas de patotero.

    Otro más; intenta proteger a una legisladora que demostró a través de mensajes telefónicos el bajo nivel de debate de los asuntos públicos. Los medios de prensa asociados a su “plan opositor” en lugar de exigir explicaciones intenta con rebuscados titulares responsabilizar al enemigo de turno de intento de desviar la atención.

    Lo leí en alguna parte y tampoco recuerdo quien lo dijo y o transcribo: El periodismo no indica cómo pensar, pero sí, generalmente, sobre qué pensar. Por eso una noticia incompleta u ocultarla es una forma de tergiversar la información, y peor aún, de no abrir puertas para el pensamiento de quienes la consumen.

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    Publicado por jotaefeb | 30 enero, 2017, 9:17 am

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