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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Eligio Ayala, los menonitas y el EPP

Pocas cosas pueden ser tan lamentables para la imagen del país, dijo con razón el senador Arnoldo Wiens, como lo que está sucediendo con una comunidad de menonitas a la que pertenece la familia del hoy secuestrado Franz Wiebe. Además de lamentable resulta un contrasentido y hasta llamativo que en un país pequeño como el nuestro, cuyo Estado es capaz de gastar millones de dólares en mantener oficinas inservibles burocráticas, se deje de lado el uso de tecnología de punta para capturar a los criminales autodenominados Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), que, por cierto, nada tienen de patriotas por cuanto que, además de secuestrar, amedrentan y asesinan a sus mismos compatriotas, personas inocentes, para así hacer valer su ideario de miseria, violencia y perdición.
Resulta igualmente humillante que a toda una comunidad de trabajadores emprendedores que tanto bien hacen por el país, de manera pacífica y sin perjudicar a los demás, se la vea repartiendo víveres a cambio de liberar al joven Franz de 17 años.

Los menonitas son un grupo religioso que desde su concepción en el siglo XV sufrieron la persecución y el destierro. Fue la Revolución Comunista de 1917 la que con saña se encargó de destruir sus colonias hasta hacer morir de hambre a miles de ellos por el solo hecho de practicar sus ideas filosóficas y religiosas basadas en las escrituras bíblicas de ganarse el pan con el sudor de la frente y de no dañar a otros.

El movimiento migratorio de los menonitas desplazados por la intolerancia hizo que buscaran su “tierra prometida”, lugares muy lejos con climas diferentes de los que venían. Y fue Paraguay la tierra prometida. Cuando el presidente Eligio Ayala se arriesga por la colonización del país con la puesta en marcha de la Ley 514 de 1921, conocida como la Ley de los Menonitas de Manuel Gondra, se inicia el desembarco del primer contingente de colonos en 1926 y 1927.

La contribución menonita al Paraguay ha sido pletórica en beneficios inconmensurables, tanto para la economía como para la imagen de un país abierto y seguro para el mundo. Esa fue la apuesta del gran presidente Eligio Ayala cuando dijo al recibirlos: “Es la vanguardia de un formidable ejército que viene a reforzar nuestro acervo; ejército pacífico que enarbola el arado como arma… no vienen a pedir, vienen a dar. Con el alma empapada de fe y la mente fulgurante, traen puñados de semillas en dación. El Chaco se les extiende como un cálido regazo y el Paraguay de pie les da la bienvenida, de todo corazón”.

Las inspiradoras palabras de Eligio Ayala reposaban en la confianza puesta en los menonitas, pues estaba persuadido de la gran contribución que harían, y no se equivocó. Los menonitas cumplieron.

Si los actuales gobernantes del Estado paraguayo tuvieran un ápice del patriotismo, la honestidad y el carácter que enarbolaba Eligio, jamás hubieran permitido que a los pacíficos emprendedores menonitas que tanto necesita el Paraguay se los vea desamparados repartiendo víveres para lograr la vuelta de uno de los suyos secuestrado.

Por Dr. Víctor Pavón

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/eligio-ayala-los-menonitas-y-el-epp-1559529.html

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Acerca de jotaefeb

arquitecto jubilado, hoy "hurgador" de la filosofía de vida, de las cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

10 comentarios en “Eligio Ayala, los menonitas y el EPP

  1. Tierra de nadie

    Un colono menonita de la colonia Río Verde, departamento de San Pedro, fue secuestrado al anochecer del pasado viernes. Si bien, según trascendió, no hubo pedido de rescate y el colono fue liberado 10 horas después, lo preocupante es la absoluta libertad con la que operan las bandas armadas en el norte del país. Una mezcla de productores de marihuana, grupo de seudo guerrilleros y bandas criminales vienen perpetrando golpes tras golpes, dando la impresión de que aquella zona del país es tierra de nadie a merced de los delincuentes.
    La región ubicada entre los departamentos de San Pedro y Concepción es una de las más fértiles del país y está poblada por gente laboriosa, que ha logrado altos niveles de desarrollo y que han contribuido también a mejorar las condiciones de vida de los compatriotas de los alrededores, como son las colonias menonitas ubicadas en Río Verde. Sin embargo, los sucesivos golpes perpetrados por ños fascinerosos están convirtiendo la región en una zona peligrosa, donde los organismos de seguridad perdieron el control y donde los productores ya no pueden trabajar tranquilos.
    Circuló en estos días un panfleto que se le atribuye al EPP y en él directamente extorsionan a los productores quienes deben pagar una suma de dinero a cambio de seguir viviendo en la región. Una práctica mafiosa, pero dada la debilidad del Estado y de un gobierno cuyo ministro del Interior, inspira más al humor que al respeto, los delincuentes pueden darse el lujo de amenazar públicamente y someter al miedo y al terror a toda la población.
    Se esperaba que con la presencia de los efectivos de la Fuerza de Tarea Conjunta, primero se acabe con el EPP y segundo devolver las garantías y la tranquilidad a la población. Sin embargo, desde que estas fuerzas se instalaron en la región no disminuyeron las prácticas delictivas, al contrario los seudos guerrilleros siguieron tranquilamente perpetrando asaltos, atentado, ejecuciones, secuestros y amenazas.
    Es evidente que la estrategia que viene desplegando el gobierno de Horacio Cartes para combatir al EPP y a la inseguridad en la zona norte no está dando resultados positivos. Lo razonable en estos casos es un cambio de método. Los constantes ataques del EPP y los escasos logros de las fuerzas del gobierno están colmando la paciencia ciudadana, a corto plazo las autoridades necesitan dar respuestas. En todo este tiempo, se les ha brindado el apoyo y los recursos necesarios y los resultados son nulos.

    http://www.vanguardia.com.py/2017/03/20/tierra-de-nadie/

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    Publicado por Anónimo | 25 marzo, 2017, 7:49 am
  2. Nuestra seguridad

    Por Enrique Vargas Peña

    El fin de semana que pasó fue trágico para la seguridad de nosotros, los paraguayos, con el secuestro y posterior liberación de Gerardo Wall, primero, y, luego, con el asesinato de Wilhelm H. Friesen, después.

    Estos hechos confirman que los grupos criminales mantienen plenamente la iniciativa que jamás perdieron y que, en realidad, consolidaron desde el 15 de agosto de 2013, el día en que Horacio Cartes juró que ellos no le iban a marcar la agenda.

    Más de mil trescientos días después de esa fecha, tres años y medio de gestión después, el señor Cartes no logró arrebatar la iniciativa a los grupos criminales que, en cambio, la tienen cada vez más abierto, por lo que es evidente que las medidas que el presidente adoptó desde que asumió no solamente no lograron modificar la situación existente aquel 15 de agosto, sino que permitieron que ella se deteriorara.

    El Diccionario de la Real Academia Española define la palabra “fracaso” del siguiente modo: “De fracasar. 1. m. Malogro, resultado adverso de una empresa o negocio. 2. m. Suceso lastimoso, inopinado y funesto. 3. m. Caída o ruina de algo con estrépito y rompimiento. 4. m. Med. Disfunción brusca de un órgano”.

    Luego, queda claro que lo que estamos sufriendo los paraguayos es un fracaso del señor Cartes en el cumplimiento de la obligación que nuestra Constitución deposita en el presidente de la República de garantizar la seguridad interior en nuestro país (Artículo 175).

    Lo que corresponde, en consecuencia, es determinar si ese fracaso tiene causas que el señor Cartes puede razonable y legítimamente atribuir a otros responsables o si las mismas son atribuibles a su propia gestión.

    La estructura del mando institucional de las fuerzas públicas de nuestro país está definida en nuestra Constitución y en las leyes reglamentarias respectivas y es vertical, jerárquica y no deliberativa, lo que significa que su cúspide, el presidente de la República, es el único que da las órdenes directivas que no están sujetas a discusión alguna y son de cumplimiento obligatorio en tanto sean constitucionales.

    Tan cierto es lo anterior que el señor Cartes dispuso, él por sí, en su calidad de pináculo de la cadena de mandos, el esquema para enfrentar a los grupos criminales del Norte del país mediante su iniciativa convertida en la Ley 5036/13 que involucra a las Fuerzas Militares en la misma y mediante su Decreto 103/13, creando la Fuerza de Tarea Conjunta, cuya jefatura asumió personalmente, liderazgo exclusivo reafirmado en su discurso de agosto de 2016 pronunciado tras el asesinato de ocho militares por los grupos criminales en cuestión.

    Por tanto, de hecho y de derecho, Horacio Manuel Cartes Jara es el único responsable de la situación de seguridad que sufrimos.

    Las medidas que el señor Cartes tomó desde el 15 de agosto de 2013, independientemente de cualquier otra consideración, son pues las que generan la situación que sufrimos. No es la lluvia, no es dios alguno, no es el Congreso ni la Corte Suprema.

    Y si esas medidas produjeron esos resultados, los resultados son imputables al señor Cartes, autor de las medidas. Se le advirtió a Cartes que sus medidas no eran conducentes, pero las impuso a pesar de la experiencia mundial e histórica y eso se llama incompetencia.

    “Incompetencia. 1. f. Falta de competencia o de jurisdicción”. “In-2. Tb. im- ante b o p; i- ante l o r. Del lat. in-, de valor negat. o privat. 1. pref. Indica negación o privación. Inacabable, incomunicar, inacción, impaciencia, ilegal, irreal”. “Competencia-2. Del lat. competentia; cf. competente. 1. f. incumbencia. 2. f. Pericia, aptitud o idoneidad para hacer algo o intervenir en un asunto determinado”.

    El señor Cartes no es competente para la lucha contra los criminales y el precio de su torpeza lo pagamos todos.

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    Publicado por Anónimo | 25 marzo, 2017, 7:49 am
  3. Nulos resultados del Ejecutivo en la lucha contra el EPP

    La muy eficaz tarea cumplida por la Policía y la Fiscalía al resolver el reciente caso del secuestro del hijo de un ganadero y un peón en Amambay, al igual que otro caso anterior en Itapúa, contrasta con la falta de resultados de la Fuerza de Tarea Conjunta ante el autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), que mantiene secuestradas a cuatro personas desde hace mucho tiempo. Esta situación refuerza las teorías acerca de que los responsables de combatirlos realmente no buscan derrotar al grupo criminal porque su acción les resulta funcional, o porque las acciones policiales y militares en la zona Norte del país se han convertido en una especie de fructífero negocio. La única manera de desvirtuar estos cuestionamientos sería mostrar el mismo éxito logrado en los otros casos y acabar con los secuestros de la banda armada.

    En apenas un día, un operativo policial y fiscal logró rescatar al joven Héctor Alexander Núñez, hijo del ganadero Héctor Núñez, y a un peón del establecimiento, secuestrados este miércoles 8 en la colonia Lorito Picada, Amambay, sin pagar el rescate exigido por los captores.

    Otro caso similar había ocurrido en noviembre de 2016, cuando el productor Martín Hartmann fue secuestrado en la zona de Alto Verá, Itapúa. Con un aplaudido procedimiento, miembros de la Policía Nacional y de la Fiscalía Antisecuestro lograron rodear a los secuestradores y forzarlos a que liberen al colono, según la versión oficial sin pagar ningún rescate.

    Estas eficaces acciones de las fuerzas de seguridad contrastan abiertamente con la inexplicable falta de resultados que vienen exhibiendo los integrantes de la Fuerza de Tarea Conjunta, integrada por policías y militares, encargados de perseguir y derrotar al grupo armado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), que actúa desde hace varios años en la zona Norte del país.

    Como nunca antes, el EPP mantiene en cautiverio a cuatro personas: al policía Edelio Morínigo desde hace 953 días, al colono menonita Abrahán Fehr desde hace 554 días, al joven Franz Wiebe desde hace 200 días y al ganadero Félix Urbieta desde hace 122 días.

    A pesar del millonario presupuesto destinado a las presuntas acciones de lucha antisubversiva y a que el Poder Ejecutivo había logrado una ley especial para que las Fuerzas Armadas se involucren en una acción bélica considerada interna, hasta ahora los resultados han sido muy pobres, logrando solamente la captura o el abatimiento de grupos marginales desprendidos del EPP, pero no a sus principales cabecillas.

    Esta situación refuerza las numerosas críticas que se han vertido desde sectores de la Conferencia Episcopal Paraguay (CEP), o de organismos estatales como el Mecanismo Nacional de Prevención de Tortura (MNP), que han acusado a la FTC de cometer abusos y violaciones de derechos humanos contra la población civil en la región. También se plantea la tesis de que los uniformados realmente no buscan derrotar al grupo criminal, porque su acción le resulta funcional al Gobierno, o porque la presencia de policías y militares en la zona Norte del país se ha convertido en una especie de fructífero negocio.

    La diferencia entre lo que logran los equipos de policías regionales y fiscales contra secuestradores comunes, como los casos recientes de Amambay e Itapúa, es grande y llamativa. La única manera de desvirtuar los cuestionamientos contra el Gobierno y la FTC con respecto al EPP sería mostrar el mismo éxito logrado en los otros casos y acabar con los secuestros de la banda criminal.

    http://www.ultimahora.com/nulos-resultados-del-ejecutivo-la-lucha-contra-el-epp-n1062328.html

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    Publicado por jotaefeb | 14 febrero, 2017, 11:15 am
  4. ¡Bien por Canal 9!
    30 enero, 2017

    ¡Por fin una actitud digna de un medio de comunicación-paraguayo- ante una información nociva, tóxica para la sociedad y de indudable beneficio comunicacional para un grupo de bandidos! Nunca había ocurrido esto desde hace décadas donde todos los medios solamente se ocupan de “tirar bombas”, siguiendo postulados de la época de la dictadura de Stroessner, donde aquello era sencillamente heroico. Se detuvieron en el tiempo y siguen haciendo lo mismo, sin tener en cuenta que las cosas cambiaron y ahora hay sucesos buenos y malos, donde no todo es negro y censurable. Pero no, todos a la una sin escuchar jamás la otra campana como aconsejaban de manera sagrada las normas periodísticas que se dictan aun hoy en las universidades. Nada que ver.

    Valga el preámbulo para elogiar la decisión de Canal 9 de Televisión y toda su cadena, cuyos directivos y periodistas de alto nivel, tomaron hace un par de días la determinación sencilla y entendible de “no hacerle la propaganda” al EPP por lo cual se negaron a emitir el video propagandístico del trasnochado grupo criminal.

    Con sus “representaciones” propias de las décadas del 70/80 con sus armas en ristre y sus rostros semicubiertos, haciendo proclamas violentas, en Paraguay hasta la revolución llegó fuera de tiempo.

    Lo reiteramos. Bien, por la actitud de Canal 9. Nada de servir de vínculo de comunicación entre un grupo de bandoleros, narcotraficantes y criminales, disfrazados de “guerrilleros”. ¡Que bien le puede hacer a la sociedad un mensaje de estos sátrapas!.

    Por supuesto, todos los demás medios, incluso los afines al gobierno, menos ADN, se cansaron de difundir dicho video. En sus noticieros de la mañana, tarde y noche. En punta también los diarios, titulares principales, fotos y por supuesto el dichoso video en sus ediciones digitales. ABC también en sus fallidos medios, ABC Tv y ABC radio.

    En realidad, esta actitud de los medios de comunicación es lo que probablemente disuade a la FTC de entrar a sangre y fuego y liquidar de una vez por todas el problema. Ya lo habíamos dicho. Se producirá una tragedia, morirán los rehenes, probablemente todos los guerrilleros y algunos miembros del Ejército, entonces cual será el titular de ABC y Última Hora: ”Masacre en Paraguay”. Y ello recorrerá el mundo con fotos de los muertos y la sangre esparcida por doquier. ¡¡¡Que daño a la imagen del país!!!. ¡¡¡Que daño a la economía!!! con los capitales que se están radicando.

    Ojala que más medios, aunque es muy poco probable, adopten la actitud de los directivos de Canal 9.

    Por de pronto, nos dieron una lección a todos los demás. Dignidad periodística. ¡Nada de servir de “voceros” a un grupo de bandidos, como lo hicieron especialmente ABC y Ultima Hora!

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    Publicado por jotaefeb | 30 enero, 2017, 9:15 am
  5. El EPP le marca el rumbo a Horacio Cartes

    El público paraguayo está acostumbrado a catalogar a los políticos según sus palabras. En tal sentido, la afirmación del presidente Horacio Cartes, en su discurso inaugural del 15 de agosto de 2013, de que no iba a permitir que el grupo criminal Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) le marcara el rumbo a su Gobierno, fue interpretada por la gente como una formal promesa gubernamental que el flamante Primer Mandatario iba a cumplir a rajatabla. Le creyó también la mayoría de los legisladores que sin retaceos le aprobaron la modificación de la Ley de “Defensa Nacional y Seguridad Interna” a los efectos de emplear el poder de combate de las Fuerzas Armadas para acabar con la minúscula gavilla de facinerosos que el Gobierno anterior no pudo eliminar, pese a los aparatosos operativos de seguridad desplegados con tal propósito.

    Sin embargo, habiendo transcurrido más de tres años de lanzado el operativo de seguridad interior a cargo de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), esta es la hora en que tanto el pueblo como –seguramente– también los legisladores que apostaron a la iniciativa gubernamental se sienten amargamente burlados por el Presidente de la República, quien, por lo visto, al igual que sus predecesores, por alguna razón desconocida, no tiene la voluntad política para poner fin a las andanzas delictivas del grupo criminal que mantiene en permanente zozobra a la población de los departamentos de Concepción y San Pedro desde hace una década.

    Las Fuerzas Armadas tienen sobrado poder de combate para acabar en poco tiempo con los criminales agavillados que hasta este momento continúan atormentando la vida de cientos de miles de gentes en su zona de influencia. Si hasta ahora no lo han hecho es simplemente porque el comandante en Jefe, Horacio Cartes, no les autoriza a hacerlo. La prueba más contundente de esta falta de voluntad política a la que hacemos referencia la dio recientemente el exministro del Interior Francisco de Vargas, al admitir, tácitamente, que la FTC no tiene autorización para adentrarse en los montes y atacar en sus vivaques a los facinerosos. Supuestamente, porque hay que respetar las garantías ciudadanas y los derechos humanos. Una justificación absurda desde todo punto de vista. El EPP es una gavilla de criminales que actúa al margen de la ley, secuestrando y matando personas, incendiando propiedades y, lo más vergonzoso, burlándose del Gobierno, como ocurrió en los últimos días con la difusión de la escena en la que aparecen Magna Meza, Liliana Villalba y Jorgelina Silva, las mujeres más caracterizadas del grupo criminal, posando con armas de guerra arrebatadas a las propias fuerzas de seguridad del Gobierno.

    Otro testimonio de primera mano que indirectamente explica la razón por la que el gobierno del presidente Cartes no demuestra la voluntad política de acabar con el EPP, lo dio recientemente el senador Miguel López Perito –exsecretario general de la Presidencia de la República durante el gobierno de Fernando Lugo– en una reciente entrevista radial con Carlos Mateo Balmelli. Confesó que en el entorno del defenestrado presidente existía una conspiración política para prolongar el mandato de este mediante la provocación de incidentes de seguridad pública que tuvieran la apariencia de comprometer el orden constitucional de la República.

    Hay indicadores de la falta de voluntad política del gobierno de Horacio Cartes para ordenar a las unidades de combate de las FF.AA. entrar en los montes y capturar o eliminar a la gavilla del EPP, como la designación del diputado colorado Tadeo Rojas como ministro del Interior en reemplazo de Francisco de Vargas. Un oscuro personaje salido de su anonimato merced a la “lista sábana” de la ANR para el Congreso, absolutamente profano en materia de política de seguridad pública, hecho a la medida para mantener la inoperancia de su antecesor en el cargo. Mientras la inseguridad jaquea al país, con asaltos violentos, asesinatos y robos en todas partes, y el EPP haciendo tranquilamente de las suyas en el norte, el flamante ministro del Interior está más preocupado por asegurar la reelección de su líder, Horacio Cartes, para lo cual se ocupa de recolectar firmas.

    Pero no debe extrañar su designación, ya que para ese cargo se busca a la gente de la claque, maleable, obsecuente, que actúe más bien para proteger a las autoridades que a la ciudadanía. Tenemos un ejemplo: la venida del abogado Paraguayo Cubas y un reducido grupo de personas a la Capital para realizar algunas manifestaciones contra el gobierno de Cartes movilizó nada menos que a unos 300 policías. Es que los gobernantes actuales saben de la situación de crispación que hay en la sociedad por culpa de sus desaciertos. Se piensa que ellos no están gobernando sino que están mandando, y por tanto no pueden permitir ningún acto en demanda de reivindicación ciudadana, por pequeña que sea, para evitar que cunda el ejemplo. Es decir, que a las autoridades les preocupa más su propia seguridad que la de los ciudadanos. Horacio Cartes y su claque se apoderaron del Estado para exprimirlo y no quieren abandonar el botín.

    Así, no es de extrañar, pues, que el EPP siga campeando en el norte del país, burlándose públicamente de las autoridades y sometiendo a sus designios a la gente que trabaja, como se ve en la condenable acción de humillar a los menonitas, obligados a repartir víveres, además de mantener en su poder actualmente nada menos que a cuatro personas secuestradas.

    Teniendo en cuenta este doloroso panorama, se puede afirmar que, hasta ahora, el EPP le marca la hoja de ruta al presidente Horacio Cartes.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/el-epp-le-marca-el-rumbo-a-horacio-cartes-1560185.html

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    Publicado por jotaefeb | 30 enero, 2017, 9:13 am
  6. La ciudadanía se siente insegura porque no cree en instituciones

    En Paraguay, en los últimos cinco años se registró una reducción en la tasa de la delincuencia; sin embargo, la población no lo percibe de esa manera, pues pese a que es menor la tasa delictiva, la sensación de inseguridad sigue creciendo. La disminución de la delincuencia a nivel país es progresiva, según un estudio del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (Inecip). Hay menos crímenes, pero la gente siente más temor, y eso se explica porque Paraguay carece de políticas de seguridad, las instituciones son frágiles y la gente no confía en ellas; además de eso, la ciudadanía sabe que solo tendrá seguridad quien pueda pagar por ella.

    La población paraguaya es una de las más temerosas de la región. Un 65 por ciento cree que vive en un país cada vez más inseguro, menciona la investigación realizada por el Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (Inecip), la Universidad Nacional de Pilar y el Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (MNP), con datos de una encuesta de Latinobarómetro.

    El estudio arrojó conclusiones por demás interesantes; por ejemplo, que el miedo a la inseguridad que existe en Caracas, Venezuela, es similar al que hay en Paraguay. Sin embargo, en la capital venezolana hay 119 muertos por homicidios por cada 100.000 habitantes, mientras que en Asunción la tasa es de 9,9 por cada 100.000. En Venezuela hay más inseguridad, pero los paraguayos sienten más miedo.

    La clave para entender estos datos –que pueden parecer contradictorios– es lo que se denomina la seguridad objetiva, que es lo que perciben las personas de su ambiente, lo que perciben como amenaza o riesgo potencial. El índice de seguridad subjetiva de Venezuela es de 63%, y el índice de Paraguay es de 59% (encuesta Gallup sobre la percepción de inseguridad en el Cono Sur).

    Una de las posibles explicaciones al miedo que sienten los paraguayos es precisamente la falta de políticas de seguridad, políticas y estrategias que apunten a esta percepción de la inseguridad. Otra explicación es la falta de respuesta de las instituciones encargadas de dar seguridad a la población, hecho comprobado a diario por la gente que sufre algún tipo de agresión y no encuentra una rápida acción policial. Lo mismo se aplica a la falta de justicia para las víctimas de asaltos y crímenes, que ven que decenas de delincuentes son liberados sin dilación por los jueces.

    Un detalle de no menor importancia es la certeza de que la protección de la policía no alcanza para todos, y por eso la seguridad dependerá del sector privado y de lo que se pueda pagar por ella.

    Los expertos también sugieren que el abordaje de los medios masivos de comunicación en el tratamiento del fenómeno criminal aporta grandemente a la percepción de inseguridad. Argumentan que se informa principalmente sobre hechos que ocurren en Asunción y Central, que son zonas del país donde la delincuencia y la tasa de homicidio tuvieron un aumento sostenido en los últimos años.

    Entretanto, son los medios los que dan voz a la impotencia que sienten los ciudadanos que son víctimas de alguna situación de violencia y que nunca encuentran alivio o justicia.

    El miedo a ser atacado, asaltado o asesinado en alguna calle del país está basado sobre todo en la sensación de que el Estado nada puede hacer para proteger a los habitantes de esta tierra, ya sea por la precariedad de medios, corrupción, incapacidad o por falta de interés. El hecho concreto es que la gente no confía ni en sus autoridades ni en sus instituciones, y este debería ser un llamado de atención para los que conducen el país.

    http://www.ultimahora.com/la-ciudadania-se-siente-insegura-porque-no-cree-instituciones-n1057575.html

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    Publicado por jotaefeb | 27 enero, 2017, 5:44 pm
  7. Desierto de medianoche

    Por Lourdes Peralta

    Pensar en salir a bailar, cenar o juntarse con amigos en Asunción y otras ciudades, sin manejarse en auto o taxi, es apostar por una aventura y un riesgo de vida.

    Este problema es uno de los que venimos arrastrando desde siempre, y hasta hoy el sistema de transporte es una lotería. “¡Qué suerte!”, exclamamos cuando a la noche aparece un colectivo. Antiguamente, por lo menos, alguna chatarra era la salvadora. Hoy, el pueblo para movilizarse puede quedarse varado en plena calle sin saber qué hacer, más que pagar un taxi o caminar exponiéndose a sufrir alguna descompostura, asalto o accidente de tránsito.

    Permítanme comentarles mi experiencia. Soy de salir poco. El sábado, tres amigas nos encontrarnos temprano a comer una pizza en la casa de una de ellas, en Lambaré. Exactamente a las 22:15, entre dos decidimos regresar a nuestras casas, ya que somos vecinas. Por supuesto que la idea desde el inicio era regresar en taxi, pero como aún faltaba para la medianoche y estaba linda la noche, preferimos caminar hasta la parada del colectivo. “No, ni lo sueñen; el 23 ya no hay más a esta hora”, nos dijo una mujer que esperaba otra línea. Después de la mala noticia, decidimos caminar unas 10 cuadras hasta la Municipalidad de Lambaré donde “seguro” habría más opciones. Mientras caminábamos, observamos el enorme movimiento comercial que se registra sobre la avenida Cacique Lambaré. Centros de comida rápida legales e ilegales peleando por la clientela atiborrada en medio del smog y los mil reguetón. A este movimiento estresante mucha gente le llama “salir a comer”. Me entristece profundamente lo poco a lo que pueden acceder. Las veredas a lo largo de Cacique están rotas, torcidas u ocupadas; así que, sorteando pozos, carritos y autos mal estacionados, llegamos a la rotonda. Un 51 venía llegando, saltamos de alegría, pero duró poco, porque no nos paró argumentando con su dedo que no estábamos en la parada correspondiente. En fin, nos paramos en una esquina; un muchacho nos dijo que él también esperaba desde hacía buen rato. Nada por aquí, nada por allá; solo por arte de magia podría aparecer un colectivo.

    Finalmente, cansados de esperar tontamente, compartimos un taxi entre los 3. Una vez y todas, solo la solidaridad salva en este sistema socioeconómico.

    Este relato, aunque personal, representa a los miles de callados usuarios que todas las noches quedan varados, abandonados antes de la medianoche, mientras decenas de líneas descansan en sus paradas.

    Resumiendo: se estableció un pasaje más caro por la renovación de unidades del trasporte, se impusieron paradas para agilizar el tráfico, pero silencio sepulcral sobre la frecuencia nocturna. Creo haber leído hace un tiempo sobre un “plan piloto para saber si se necesitan buses de noche”. La vida en común va a cambiar cuando asumamos nuestra realidad, primero –porque tienen los recursos y la obligación– las autoridades pertinentes, y segundo desde el trabajo sobre la conciencia de todas las clases sociales sobre lo vital del transporte público. Hasta entonces, que Dios nos proteja. Así estamos.

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    Publicado por jotaefeb | 27 enero, 2017, 5:43 pm
  8. Lo que preocupa a nuestra policía

    La bufonada de la Policía Nacional en el caso del polémico ex diputado y activista Paraguayo Cubas a su llegada a Asunción, y la prohibición que él y su comitiva pasara por la Avenida Mariscal López, frente a la residencia presidencial de Mburubicha roga, es un chiste de mal gusto, que mueve a la burla y a la indignación de la ciudadanía. Sucede que en este país la policía tiene tantas cosas para ocuparse y destina aproximadamente 300 efectivos policiales para controlar la famélica comitiva en números que marchaba acompañando al activista rumbo a la Plaza de la Democracia, en protesta por el deseo de Horacio Cartes de ser reelecto vía enmienda en flagrante violación a precisas clausulas constitucionales que impide edl uso de este sistema para la reelección presidencial.
    Cuando hablábamos de las cosas más importante que tiene la Policía Nacional por resolver está el tema del EPP y los secuestrados, en los departamentos de San Pedro y Concepción con espacios liberado para que sigan negociando guerrilleros con los familiares de las víctimas, algo que no está contemplado en las leyes nacionales, inclusive, esta sancionado penalmente que un familiar o amigo establezca conexiones y tratos con los irregulares. También los crímenes, robos asaltos y muertes entre las mafias que existen en el país y que ya no solo actúan en las fronteras, incluso llegaron a Asunción como nuevo escenario de estos actos violentos, sin que la policía intervenga de forma expeditiva para acabar con estos focos de la inseguridad local.
    Sin embargo al gobierno nacional y al Ministerio del Interior esta situación de inseguridad que vivimos no les preocupa, perturba más sus vidas que Paraguayo Cubas, Kelembú, concejal de la capital del Alto Paraná, personaje grotesco o el artista plástica, que tienen una peculiar forma de desarrollar sus protestas ciudadanas lleguen a pintar sus grafitis alusivos en paredes y muros de la ciudad y de los edificios desde donde ellos gobiernan. Los citados, en efecto, son alborotadores excelentes más cuando encuentran tantos hechos injustos, insólitos y criticables que denunciar, como la venalidad y la corrupción de las autoridades municipales y judiciales de Ciudad del Este o esta intención artera de los políticos de propiciar la reelección presidencial cuando la constitución nacional no lo permite por la vía que ellos pretenden.
    El aparatoso despliegue, de impedir que Paraguayo Cubas, suba a un colectivo de línea y luego les dejan subir al bus, pero con acompañamiento policial y desviando del itinerario del ómnibus evitando que pase por Mburuvicha Roga, llegar a la Plaza de la Democracia, es ridículo y aparte violatorio de los derechos humanos de cualquier ciudadano, aparte de ser inconstitucional, pues la carta magna habla del derecho de libre tránsito por todo el territorio de la República. Muestra el lado de autoritarismo de una administración presidencial que de a poco se va sacando la mascará y va mostrando su lado ruin y totalitario que quiere imponer de cualquier forma, sistema perimido en el mundo, que demostró su fracaso y que debemos impedir que vuelva en el Paraguay.

    Andrés Granje

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    Publicado por jotaefeb | 27 enero, 2017, 5:30 pm
  9. La hoja de ruta

    El grupo criminal Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) sigue marcándole la hoja de ruta a Horacio Cartes y burlándose de toda la sociedad paraguaya. Los criminales, inclusive, se pegan el lujo de mofarse de las pomposas Fuerzas de Tareas Conjuntas creadas por el gobierno de Cartes para combatir a este grupo delictivo, y que en cuatro años de gestión solamente ha acumulado fracaso. Es así que en medio de la zona, supuestamente controlada por las FTC, los delincuentes tienen a cuatro personas secuestradas.
    Ayer la sociedad paraguaya fue triste testigo de cómo una vez más los criminales del EPP humillaban a una familia trabajadora exigiéndole la entrega de víveres por valor de US$ 50.000 a comunidades de Caaguazú y Concepción a cambio de liberar al joven Franz Wiebe, de 17 años, quien permanece en cautiverio desde hace 183 días.
    Es lamentable la imagen que brinda el gobierno de Cartes ante la sociedad paraguaya e internacional, cuando se doblega y cede al chantaje de grupos delictivos. En ese sentido, ayer el senador Arnaldo Wiens, lamentaba la actitud pasiva de las autoridades. “Lamentable es la imagen que damos en el sentido de imagen país; el EPP está dando una hoja de ruta en esa región, donde hace lo que quiere y dice qué debe hacer la gente”, dijo el parlamentario.
    Mientras tanto, la administración de Horacio Cartes es el gobierno que más dinero recibió para combatir al grupo criminal, además de otorgársele las herramientas legales y logísticas para aportar resultados. Sin embargo, desde su puesta en funcionamiento, las Fuerzas de Tareas Conjuntas, no hicieron más que acumular denuncias de malos manejos, inclusión de particulares que juegan a mercenarios e inclusive sospechas de corrupción. A todo esto, se suma la cantidad de muertes y secuestros que los criminales perpetraron en las narices de los militares.
    Lo más preocupante, al decir del mismo senador Wiens, es el letargo de las autoridades y de la misma sociedad, que ya se resigna y toma como una situación rutinaria y normal, que un grupo criminal controle cierta región del país, imponga sus normas y que las autoridades se muestren endebles y sumisas a sus dictados. Realmente vergonzoso y humillante.

    http://www.vanguardia.com.py/2017/01/26/la-hoja-de-ruta/

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    Publicado por jotaefeb | 27 enero, 2017, 5:29 pm
  10. El EPP humilla al pueblo y el Gobierno no hace nada

    Las imágenes de los campesinos pobladores de la colonia Guahory rechazando los víveres que los menonitas de Río Verde repartieron, por exigencia del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), para liberar al joven Franz Wiebe devuelven al país un poco de la dignidad que la inacción del Gobierno le está arrebatando. La ciudadanía ya está cansada del EPP, de su discurso y de sus acciones. El país tiene graves problemas, pero el más importante de todos es que no cuenta con instituciones fuertes y respetadas, lo cual lleva a que el pueblo paraguayo sea humillado permanentemente por una banda de criminales. El EPP sigue ganando por culpa de la inoperancia de las autoridades y de las fuerzas de seguridad.
    Horacio Cartes aseguró que el EPP no le iba a marcar la agenda, pero o se equivocó porque no sabía de lo que hablaba o directamente mintió. El EPP, mientras tanto, mantiene secuestradas a cuatro personas. La tapa de nuestro medio las recuerda a diario: Edelio Morínigo, 938 días; Abrahán Fehr, 539; Franz Wiebe, 185, y Félix Urbieta, 107.
    Recientemente el grupo criminal exigió la difusión de unos materiales audiovisuales como condición previa a la liberación del más joven de los secuestrados, Franz Wiebe. También exigieron a los pobladores de la colonia Rio Verde la entrega de USD 100.000 en víveres a la colonia Antebi Cué y a los campesinos de Guahory.
    El EPP no solo atenta contra la libertad de los paraguayos a quienes tiene secuestrados, sino también contra los pobladores del Norte del país a quienes tienen aterrorizados. Además de secuestrar, el grupo criminal humilla a las familias de los secuestrados, a sus vecinos, a los campesinos pobres –enviándoles un mensaje pseudo solidario con el sufrimiento que padecen– y a todo el pueblo. El Estado paraguayo, por su parte, sigue ausente de la zona Norte del país.
    La presencia de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) sirvió, desde su creación durante este gobierno, solo para gastar millones de dólares del Presupuesto de Gastos. Los logros de esta fuerza de seguridad son nulos y, al contrario, en cada ataque del EPP en contra de la FTC lograron no solo causar bajas en las fuerzas de seguridad, sino que además lograron robarles armas que pasaron a formar parte del arsenal del grupo criminal.
    Ningún gobierno tuvo tantos recursos como este para la lucha contra el EPP, así como ningún otro obtuvo tan pobres resultados. Es frustrante comprobar que esta situación en el Paraguay no mejora. Al contrario de lo que sucede en la región, como es el caso del exitoso proceso de paz en Colombia, en nuestro país, por culpa de la ineptitud de las fuerzas de seguridad, se ven retrocesos, y ciudadanos honestos y trabajadores no puedan vivir en paz.
    En el interior, la población rural sufre muchos dramas; no solo es la falta de tierra para cultivar; también están la forzada migración de campesinos ante el avance de la soja, la falta de salud, educación y seguridad; es por eso tan significativa la respuesta que dieron los pobladores de Guahory, quienes en medio de sus carencias dijeron no a la donación de víveres solicitados por los delincuentes autodenominados Ejército Paraguayo.
    Los habitantes de la zona de influencia del grupo armado tienen derecho a trabajar en paz. Es hora de exigir al Gobierno una acción más decidida. El EPP mantiene secuestradas a cuatro personas, y esa es una derrota cotidiana del gobierno de Horacio Cartes.

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    Publicado por jotaefeb | 27 enero, 2017, 4:47 pm

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