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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Modelos de democracia

Un constitucionalista le dijo a un colega, que lamentablemente Paraguay solo funciona bajo el modelo del caudillismo y que, mientras no apareciera uno con el suficiente tino y voluntad de hacer las cosas bien, seguiríamos en el pozo.

Yo estoy de acuerdo con que el modelo de democracia descrito por Rousseau en su Contrato Social es demasiado idealista. La historia ha demostrado que no se puede restar peso al egoísmo racional del hombre.

El filósofo holandés Bernard Mandeville publicó en 1705 un poema titulado ‘La fábula de las abejas’, en la cual argumenta que los vicios individuales hacen la prosperidad pública. “No es de la benevolencia del carnicero, el cervecero o el panadero que esperamos nuestra cena, sino de la relación con su propio interés. No nos dirigimos a su humanidad sino a su amor propio”. Adam Smith basó su teoría económica en este pasaje. Si lo trajéramos a un contexto actual podría quedar así:

Lo que empujó al creador de Uber a desarrollar la aplicación fue la necesidad personal de resolver su problema de transporte y la posibilidad de hacer US$ 1.000 millones. En ningún momento fue prioridad ayudar a la sociedad.

Sin embargo, su egoísmo redunda en el beneficio de un colectivo tan grande, que hoy Uber es global. De ahí la afirmación de que la suma de los beneficios individuales resulta en el beneficio colectivo.

La política paraguaya, como en varios países de la región, ha sido colonizada por lo peorcito de la sociedad. Narcos, pillos, bandidos, rateros y lascivos. Los más capaces están en los directorios de las empresas, desarrollando soluciones que resulten en valor para los accionistas, para lo cual deben ser útiles al consumidor. Son emprendedores; escriben libros, los venden y se hacen ricos; ganan premios; dirigen equipos; se imponen metas, las cumplen. Hacen el ‘‘beneficio colectivo’’.

El resto, los menos iluminados (pero no menos ambiciosos), son carroñeros que viven de porcentajes, propinas y sobornos de contratos públicos.

Sus empresas privadas son tan ineficientes y ellos tan incapaces de dirigirlas, que ven en la función pública una oportunidad.

Cerramos diciembre con el problema del Presupuesto de la Nación y empezamos enero con la noticia de que Giménez Gaona presentó –y le fue aceptado por una de las cortes supremas más corruptas del mundo- un recurso de inconstitucionalidad con lo que evade la auditoría de la Contraloría mientras su jefe se llena la boca diciendo que su gobierno es el más honesto de la historia.

Luego el episodio de la licitación para ampliación del aeropuerto Silvio Pettirossi, donde una de las empresas concursantes fue asesorada desde el principio por la firma de abogados propiedad del jefe de gabinete del Ministerio de Obras (Vinci fue asesorada por Gómez Grassi, Gómez Boungermini y Sarubbi Lutz, de Esteban Sarubbi, jefe de Gabinete del MOPC).

El diputado liberal Eusebio Alvarenga protagonizó el 8 de diciembre un accidente de tránsito en total estado de ebriedad. Se llevó por delante un vehículo parado en un semáforo y, según testigos, el “legislador” no se podía ni parar de la borrachera.

El 23 de diciembre la revista Foreing Policy publicó un artículo titulado “Para combatir la inmigración ilegal, Trump debe apuntar a los nexos-narco de Hezbollah en Latinoamérica”, detallando la visita de Hugo Velázquez en su carácter de presidente de la Cámara de Diputados a Líbano, donde se reunió con miembros de partido Hizbollah y fue fotografiado en traje de baño sobre la cubierta de una lancha en compañía de sus “colegas” libaneses en 2015.

Y ahora la obsesión de poder de Cartes, Lugo y Duarte Frutos es la reelección, prohibida por la Constitución en su artículo 229, donde reza Taxativamente que “No podrán ser reelectos en ningún caso”. Lo peor es que, como la cabeza no les da para mucho, sus argumentos ya ni son irrisorios, dan vergüenza ajena.

Napoleón, Hitler, Solano López, Stroessner, Castro. Todos obsesionados por el poder; todos terminaron mal.

No, la política por aquí no es linda. En este país es el depósito donde decanta toda la paria de la sociedad, aquellos pillos incompetentes que quieren hacerse ricos a base de fechorías.

Existe una brecha cada vez mayor entre el romanticismo de lo ideal y la realidad.

Ese egoísmo del que hablaban Mandeville y Smith hace que aspiremos a modelos como el americano, lleno de desigualdades y rebosante de desigualdades sociales en lugar de apuntar a modelos como el de Suecia, Noruega o Finlandia. Estos también viven en democracia y han sido capaces de acabar con las brechas sociales.

Claro, ahí volvemos a aquello de la educación.

Claudio Sánchez

http://www.5dias.com.py/53276-modelos-de-democracia

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Acerca de jotaefeb

arquitecto jubilado, hoy "hurgador" de la filosofía de vida, de las cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

7 comentarios en “Modelos de democracia

  1. Camino a una dictadura

    Hace 28 años, un golpe militar liderado por el general Andrés Rodríguez derrocó al dictador Alfredo Stroessner, liberando así a la nación paraguaya de las garras de una autocracia que la oprimió durante casi 35 años. Con sus luces y sombras, el sistema democrático de gobierno instaurado en un régimen de libertad ha servido para que nuestro país transitara sin mayores sobresaltos por el camino de una convivencia pacífica, al amparo de una Constitución cuyo mejor recaudo democrático es la prohibición de la reelección presidencial, dada la duradera mentalidad stronista de la que han dado muestras la mayoría de los presidentes de la República que se han sucedido desde el fin de la dictadura, los que de una forma u otra han intentado hacer el rekutu, no obstante la clara prohibición constitucional.

    El presidente Horacio Cartes no ha sido la excepción. Por el contrario, aparece como el que con más obstinación está empeñado en pasar por encima de la prohibición constitucional de la reelección, visionaria cláusula democrática que, para la época y el ambiente que vivimos, ha probado ser el mejor reaseguro contra la emergencia de una nueva dictadura en nuestro país.

    Para la consecución de su nefasto propósito, el Primer Mandatario está recurriendo a las típicas prácticas de persecución e intimidación del régimen stronista contra quienes se oponen a su ilegal proyecto de reelección. Mientras el Paraguay sufre graves necesidades en educación, salud e infraestructuras que han sido desplazadas de la agenda gubernamental por la vorágine del rekutu, instalando la sensación de que el país está a la deriva, la población es víctima de una galopante inseguridad pública por acción de los “motochorros” y otros delincuentes en las ciudades, y del EPP en el norte del país.

    En esta aventura política contra el orden constitucional de la República, el presidente Horacio Cartes cuenta con un cómplice que en sus tiempos de Primer Mandatario también tuvo la veleidad de aspirar a la reelección, y que, si no fuera porque se lo defenestró tempranamente, tal vez hubiese recurrido a las mismas artimañas que Cartes en ese empeño: Fernando Lugo. Aunque la “lugomanía” que siguió a su remoción del cargo es hoy una memoria distante, el exobispo de San Pedro continúa siendo una figura política suficientemente popular, por lo que Cartes lo ha escogido como un aliado clave para el atropello de la Constitución, manipulando a la gente que lo sigue.

    Otro aliado con que Cartes cuenta en su conspiración para lograr la reelección es el también expresidente de la República Nicanor Duarte Frutos. Este sujeto, del mismo pelaje que Lugo y con las mañas de Cartes, entre bambalinas está accionando fuertemente para que se habilite la reelección vía enmienda. No resulta extraño, entonces, que los tres conspiradores se hayan anticipado a lanzar sus respectivas candidaturas a la presidencia de la República en las elecciones generales del 2018, aun cuando la parte del león de la metáfora le corresponderá sin duda a Horacio Cartes, porque, con el manejo del aparato y los recursos estatales, es quien tiene la sartén por el mango, debiendo Lugo y Duarte Frutos contentarse con lo que el rey de la selva se digne finalmente a darles en pago por su colaboración para usurpar el poder.

    Dentro de esta conspiración política así orquestada, el presidente Horacio Cartes está trabajando asiduamente para desalentar o prevenir disturbios políticos resultantes de la oposición de la ciudadanía a la enmienda constitucional de marras. Como en los tiempos de Stroessner, los medios de comunicación social están siendo ajustadamente monitoreados. También, a esta altura de los acontecimientos, ya son muchos los ciudadanos que sospechan que el Gobierno tiene controlados sus teléfonos inteligentes a fin de grabar sus comunicaciones personales, como recientemente ocurrió con una conversación vía WhatsApp entre el presidente del Congreso, Robert Acevedo, y la senadora Desirée Masi, caso aprovechado por el asesor de la EBY Luis Canillas para denunciar que ambos estaban conspirando para “matar” al presidente Cartes.

    Como en la oprobiosa época de la dictadura, desde que se inició la campaña a favor de la enmienda constitucional, las autoridades gubernamentales se están moviendo muy rápidamente para arrestar a cualquiera que parezca estar planeando protestas contra el Gobierno, como es el caso del activista Paraguayo Cubas, el concejal esteño Celso “Kelembu” Miranda y un reducido grupo de acompañantes, contra quienes fueron movilizados nada menos que unos 300 policías.

    Como resultado de esta campaña de intimidación y represión, hasta algunos sectores de los partidos políticos opositores tienden a alinearse con el oficialismo, o al menos no manifestarse en contra de la campaña pro reelección impulsada por el Gobierno, tal como sucedía también en los tiempos de la dictadura. A los autoritarios nunca les faltaron títeres para apuntalar su régimen.

    La ciudadanía está a tiempo de despertar de su letargo ante este torbellino de regresión autoritaria, que amenaza con cercenar la libertad que nos dieron los militares en la noche del 2 y 3 de febrero de 1989, y la democracia que, con sus luces y sombras, la sociedad civil ha logrado instaurar y sostener por una generación.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/camino-a-una-dictadura-1560824.html

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    Publicado por jotaefeb | 1 febrero, 2017, 8:01 am
  2. El acecho de los vampiros

    Por Pedro Gómez Silgueira

    Las plagas de Asunción II. El domingo pasado abordábamos el tema de las plagas que acecharon históricamente a la ciudad de Asunción empezando por la invasión de langostas, el poder destructor de las termitas, los depredadores ysaú y la proliferación de ratas. Hoy toca hablar de otra temible plaga que asoló la Capital en varias épocas y aún revolotea en noches de luna llena. Y también… a plena luz del día.

    Cuenta Luis Verón que a inicios del siglo XX resistía a los avatares del tiempo un viejo caserón de gruesas paredes de adobe –de unos 70 cm de espesor– en la esquina de las calles Benjamín Constant y 15 de Agosto. Obviamente hoy desaparecido. Tenía techo de tacuaras y tejas españolas con galería frontal. Era la sede del periódico El Orden –vocero oficioso del Partido Liberal– que en 1937 fue bautizado como “La Cueva” por el editorialista de otro periódico colega. La respuesta no se hizo esperar y el caserón, sede de la Asociación Nacional Republicana, sitio donde también editaban su medio, fue llamado “Mbopicuá” (agujero de murciélagos). Este fue demolido en setiembre de 1954 para la construcción –en el mismo lugar– del actual edificio de la ANR sobre la calle 25 de Mayo.

    Durante mucho tiempo era común que se llamara “vampiros” a los murciélagos. De hecho, en zoología se definen como “vampiros hematófogos de América del Sur”. En la Asunción de antaño pululaban y en la época en que se estrenó en Asunción “Drácula, el príncipe de las tinieblas” en el Cine Granados (año 1968) el vampirismo fue un boom.

    De acuerdo con publicaciones rescatadas del Archivo de ABC Color, en marzo de 1969 dos personas fueron mordidas por perros afectados por rabia en zonas aledañas a la Capital. Los análisis se realizaron en el Hospital de Infecciosos y se advertía entre los animales portadores del peligroso virus a los murciélagos.

    La alerta se mantuvo durante toda la década de 1970 y en 1976 el Dr. Carlos M. Ramírez Boettner, director del nosocomio, alertó que el hombre puede ser ocasionalmente mordido por los transmisores del mal. “Un caso muy importante para nuestro país, es el de los murciélagos (vampiros). La rabia existe entre ellos. Se piensa con fundamento que pueden ser portadores sanos del virus. Cuando chupan la sangre de animales domésticos, en especial bovinos, pueden transmitir la enfermedad”.

    Ese mismo año el Dr. Miguel Angel Maffiodo, destacado pediatra, hablaba de las vacunas contra la rabia para los humanos y reiteraba que lo transmitían los perros, lobos, murciélagos y hasta las vacas. En todo el país hubo intensas campañas de prevención y erradicación de la rabia bovina. Cundió el pánico y hubo una lucha sin cuartel, al parecer efectiva contra el mal.

    Pero Asunción y –casi todo el país– siguió atestado de murciélagos, especialmente en las casonas abandonadas. Resaltan las bandadas de murciélagos colgados en techos y paredes que tuvieron que ser exterminados para restaurar la Manzana de la Rivera, frente al Palacio de Gobierno.

    Hoy pululan los vampiros, en una de sus principales acepciones actuales según el diccionario de la Lengua de la Real Academia Española. Vampiro: “persona codiciosa que abusa o se aprovecha de los demás”. No faltan ejemplos de chupasangres.

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    Publicado por jotaefeb | 29 enero, 2017, 10:28 am
  3. La criminalización de la oposición es la señal más clara del despotismo de Cartes.
    A través de la instrumentación de la fuerza pública, dictando el quehacer de la Fiscalía y acusando en medios de su propiedad, Cartes demuestra su vocación autoritaria.
    Desvían la atención hacia este vyrorei, ya uno dijo que falsificar firmas forma parte de la cultura del paraguayo y el presidente de la ANR dijo que lo de las firmas ya es caso cerrado.
    Y resulta que el sicariato llegó a Asunción, Perez Corradi tenia hasta carnet para entrar al Palacio de López, en CDE se lavan mas de 1200 millones de dolares… y ahora resulta que en “la selección nacional” descubren el gran plan.
    Una respuesta muy utilizada por las Dictaduras siempre fue la criminalización de la protesta y el activismo político.
    Y el Editorial de la Nación de hoy me recuerda a los editoriales del Diario Patria en los 80.
    La penalización y criminalización de la protesta o el activismo social es una estrategia del Estado, aplicado por gobiernos o fuerza pública, que implica la modificación y/o el uso de las leyes actuales para detener y condenar con altas penas a los considerados activistas sociales.
    Suelen utilizar también otras medidas que —fuera de la ley y gradualmente— consisten en señalar, hostigar, perseguir, encarcelar, y en la historia se observa explícitamente que llegan hasta torturar y asesinar a quienes actúan motivados por opciones de vida civiles y políticas diferentes, transformándolos en delincuentes y terroristas.
    Se logra entonces inhibir la protesta social.
    Los articuladores a cargo de inducir a la deslegitimación de los activistas y movimientos políticos y sociales suelen ser políticos oficialistas, a través de la instrumentación del Poder Judicial (jueces y fiscales), policías y los medios de comunicación que tienen cooptada su independencia.
    En Paraguay debemos estar Todos Juntos contra el autoritarismo.
    Todos contra la vuelta de la dictadura.
    Todos contra el pyraguereato.
    Todos contra el terrorismo de estado.
    Todos con aquellos que son perseguidos injustamente.
    Todos con aquellos que están siendo cercenados en sus derechos fundamentales.
    COMPARTE ESTA PUBLICACIÓN PARA QUE TODOS ESTEMOS EN ALERTA.
    Todos Somos Paraguay.

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    Publicado por jotaefeb | 29 enero, 2017, 6:39 am
  4. La política y la inseguridad en la sociedad

    Por Víctor L. Romero, MD

    La sociedad nació con la aproximación del hombre y la mujer. Ellos originaron la asociación más antigua llamada familia. Luego las familias se asociaron para formar la aldea y cuando las aldeas se unieron, constituyeron el Estado. Es ahí donde verificaron, más plenamente aun, que la convivencia entre los seres humanos no era fácil ni simple. Por eso, habría que organizar la sociedad; principalmente para defenderla contra las agresiones. De esta manera, desde un principio, el núcleo central de la organización del Estado fue la defensa y la seguridad.

    Ante los problemas planteados a la convivencia colectiva en la sociedad, nació la política, que es un arte y, a su vez, la más antigua de las ciencias sociales. También, desde sus orígenes, el fin de la política fue el bien común porque busca proveer a los ciudadanos el mayor bienestar posible. Por eso, la base de la sociedad ha sido siempre la justicia; siendo esta utilidad general, el mayor bien de la política. La falta de seguridad, de justicia e igualdad, siempre fueron problemas sociales prioritarios para los políticos, y ante la necesidad de responder a estos problemas, fueron probados a través del tiempo, diferentes sistemas de gobierno.

    En el Paraguay, en 1989 se engendró un sistema de gobierno democrático mediante un golpe de estado que derrocó a un sistema de gobierno dictatorial. Esta democracia engendrada “in vitro” va a cumplir el 2 y 3 de febrero 28 años de vida. Lastimosamente, hasta ahora está llena de imperfecciones y sigue profundamente lesionada por la inseguridad y la corrupción; siendo el pobre cumplimiento de la ley, su peor debilidad. Como bien decía Fernando Enrique Cardozo: “Producimos leyes para todo, pero menos para cumplirlas”. Este bajo compromiso con el cumplimiento de la ley se encuentra fuertemente asociado a la inseguridad pública en el Paraguay, donde las amenazas para el Estado ya no provienen tanto de factores externos sino de factores internos como el narcotráfico, el terrorismo y otros crímenes violentos que no son castigados ejemplarmente. Bajo estas amenazas del presente, un Estado moderno es prácticamente impensable; a menos que un gobierno convierta la seguridad en una prioridad absoluta. Decididamente, nuestra democracia no ha llenado las expectativas de una población eternamente relegada en sus aspiraciones de un mayor bienestar. Es importante, sin embargo, recordar que la democracia por sí misma no produce gobiernos eficaces, talentosos y creativos; mucho menos, desarrollo económico. Lo que sí produce es un gobierno elegido libremente, por un tiempo bien definido por la ley y la posibilidad de cambiarlo sin necesidad de recurrir a métodos violentos. También produce libertades públicas, así como derechos y garantías ciudadanas. El desarrollo económico es fruto de la inversión y la productividad, y para que haya inversión y productividad se necesita antes que nada, gobiernos propicios, los cuales no siempre necesitan ser democráticos. Basta con citar a China; que sin ser una democracia, está deslumbrando al mundo con su eficacia productiva, su desarrollo económico y su nivel de educación. Pero “a la democracia no hay que juzgarla por lo que no puede dar sino por lo que da”, según decía Felipe González.

    Nosotros hemos engendrado en el Paraguay una democracia infectada de políticos irresponsables y oportunistas, y tenemos, a su vez, ciudadanos de baja intensidad, olvidadizos de sus malas elecciones desde 1989 y quienes actualmente están muy degradados en sus principios. Tenemos en suma, “una democracia sin demócratas”, como decía Giuliano Amato al referirse a sociedades como la nuestra en que no hay participación responsable ni de los políticos ni de los ciudadanos; a pesar de contar con los mecanismos institucionales para hacerlo.

    Por eso es que la alternancia solamente no basta en nuestro país. Necesitamos antes que nada, individuos capaces de dar una mayor dirección y sentido a la política; poniendo los intereses de la nación por encima de los intereses individuales y de grupos. Para tener ese gobernante propicio, es necesario que la gran mayoría silenciosa, refugiada en el anonimato y en la comodidad de nuestras libertades, decidamos salir de nuestro refugio; decididos a contribuir y participar en el bienestar de nuestro país. Es mi desafío y tu desafío, no ser meros espectadores de lo que nos pasa, y animarnos en la búsqueda del bien para que el Paraguay sea un lugar maravilloso para las generaciones venideras.

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    Publicado por jotaefeb | 28 enero, 2017, 7:33 am
  5. La dictadura le enseñó a robar al paraguayo

    La prolongada dictadura del general Alfredo Stroessner no solo infundió el miedo mediante la cárcel, la tortura, el destierro y el asesinato, sino que también destruyó “el tejido moral de la nación”, como bien apuntaron alguna vez los obispos encabezados por el inclaudicable monseñor Ismael Rolón. El más perverso legado de la dictadura fue el profundo daño moral que infligió a nuestra sociedad y que aún no ha desaparecido.

    El mandamás y sus secuaces, tanto civiles como uniformados, fueron corruptos y corruptores. El pueblo observaba azorado cómo, de la noche a la mañana, surgían magnates mediante el saqueo sistemático de fondos públicos, el contrabando de bebidas, de cigarrillos, de bienes suntuarios, de armas y de productos alimenticios, así como la legalización de autos robados en países vecinos y las triangulaciones ilícitas de productos agrícolas, entre otras fechorías.

    Estas fueron solo algunas de las operaciones delictivas que los compinches de Stroessner emprendían sin siquiera tratar de ocultarlas porque el dictador les aseguraba la impunidad. Este país también se convirtió en un paraíso para los delincuentes extranjeros prófugos, sin perjuicio de que aquí, muchos de ellos, resultaran a su vez esquilmados por sus mismos protectores.

    A lo largo de 35 duros años de stronismo se enseñó a los paraguayos cómo robar y dejar robar. Muchos se cansaron de ser honrados y otros tenían vergüenza de serlo, porque podrían ser considerados unos tontos o unas ovejas negras. Quien tenía un cargo público, por modesto que fuera, y contactos con los círculos del poder a través de amigos, de parientes o de amantes, tenía que aprovecharse. Era la regla moral instalada.

    La conciencia del delito fue tan deteriorada que el latrocinio se consideró normal. Se llegó a asegurar, y a creer, que el soborno, la evasión de impuestos, la venta al Estado de bienes con sobrecostos y el contrabando, que Stroessner llamaba “el precio de la paz”, no perjudicaban a nadie. Más aún, se admiraba a los facinerosos porque eran capaces de “progresar”, gracias a su astucia y al buen manejo de sus relaciones.

    Pese a las expectativas, el golpe militar de 1989 no trajo consigo “el saneamiento moral de la nación” sino, lamentablemente, tan solo la descentralización de la deshonestidad. La alternancia en el poder permitió hacer realidad aquello de que “ahora nos toca a nosotros”, traduciendo la nueva regla de respetar el turno para el saqueo público. El concejal que se enriquece ilícitamente recibiendo una coima para la habilitación de una estación de servicio o una parada de taxis suele alcanzar más prestigio social que el profesional estudioso o que el trabajador abnegado, a quienes no les sobran ingresos como para “ayudar” a la gente con dádivas. Los bandidos de guante blanco son respetados y si aspiran a ocupar un cargo electivo o a continuar en él, poco deben temer ser castigados con el voto.

    Esta denigrante situación debe cambiar, por lo que se hace necesario que el pueblo paraguayo advierta que está aquejado de una grave enfermedad moral, inoculada hace décadas y hasta hoy no combatida por los sucesivos gobiernos que tuvimos. Como es improbable que este cambio sea impulsado desde arriba, porque allí es justamente donde abundan los corruptos, se impone que las personas de bien, indignadas por el envilecimiento que está pudriendo nuestra sociedad, hagan uso de la libertad de expresión, recurran a la prensa libre e independiente y, en fin, empleen todos los medios a su alcance para denunciar a los coimeros y ladrones de la función pública, diferenciarse de ellos y exigir que se les aplique la ley.

    Las buenas intenciones deben traducirse en actos y no quedar estancadas en declaraciones formales. Y estos actos, a su vez, deben ser eficaces, instrumentos reales de lucha y victoria, sin quedar inmovilizados por el hastío, la apatía y el cansancio generalizado, propios de una sociedad descreída de sí misma. Se debe recuperar el entusiasmo y tener el coraje y la perseverancia necesarios para legar a nuestros descendientes una patria mejor que la que nuestra generación conoció.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/la-dictadura-le-enseno-a-robar-al-paraguayo-1558086.html

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    Publicado por jotaefeb | 27 enero, 2017, 5:32 pm
  6. Jóvenes contra la corrupción
    27 enero, 2017

    La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de la ONU destacó a Reacción como organización referente y promotora de la transparencia. Reacción es una organización no gubernamental integrada por jóvenes esteños, que desde hace tiempo trabajan en la promoción de la transparencia en el manejo de las instituciones públicas. “Organización paraguaya que tiene como objetivo combatir a la corrupción a través de iniciativas innovadoras que tengan como énfasis a la educación cívica”, dice en la presentación de la entidad.
    No es la primera vez que este grupo de jóvenes logra un reconocimiento internacional por sus labores en favor de la transparencia y sobre todo en el combate a la corrupción.
    Resulta más que auspicioso que en nuestra sociedad, lamentablemente estigmatizada por la ilegalidad, la corrupción y la piratería, aparezcan organizaciones juveniles que enarbolan las banderas de la honestidad.
    Son jóvenes comprometidos con la sociedad, quienes dedican su tiempo para investigar y utilizar la tecnología para evitar que se sigan dilapidando impunemente los recursos públicos. Sin embargo, las conquistas de esta organización todavía necesitan el acompañamiento ciudadano, pues, solamente así se logrará hacer efectiva la correcta utilización del dinero público.
    En ese sentido el director de Reacción, David Riveros, fue categórico al señalar que los esfuerzos en la apertura de datos en el Portal de Datos Abiertos y en el Portal Legislativo son sólo la mitad del trabajo. “La otra mitad, que es tan o más difícil que la primera, es lograr que la ciudadanía se apropie de estas herramientas, que sepa utilizarlas y que participen para apoyar los esfuerzos de transparencia y combate a la corrupción. No creo que podamos hablar de transparencia mientras no tengamos una contraparte fortalecida en la sociedad civil”.
    Es, precisamente, esta debilidad de la sociedad civil la madre de la impunidad de los corruptos. Mientras, los ciudadanos no estén convenientemente informados de cómo se utilizan sus impuestos y exijan a las autoridades que rindan cuentas de sus actuaciones, los corruptos seguirán tranquilamente dilapidando las instituciones. Estos jóvenes ya dieron el primer paso, ahora corresponde a la sociedad entera acompañarlos, para comenzar una campaña de limpieza de nuestra ciudad.

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    Publicado por jotaefeb | 27 enero, 2017, 5:25 pm
  7. La transparencia confrontada al uso y abuso del prebendarismo
    27 Ene 2017

    Es bueno preocuparse por la falta de seriedad política en el país y las firmas recogidas a los apurones por dirigentes colorados para respaldar posiciones, problema que, aunque algunos no quieran darse cuenta, no es nuevo, sino que pasó con la firmata luguista de hace tan pocos años como para haberlo olvidado, o lo de los votos de los muertos, que hasta decidieron la elección de un vicepresidente liberal que luego fue presidente de la República; compra de cédulas, de votos, arreos y otras tradiciones –la más alevosa el robo de una elección confesada, y no es guerra entre partidos como podría suponerse, dado que en ese caso se le robó la elección a un candidato colorado, Luis María Argaña, para dársela a otro candidato colorado, Juan Carlos Wasmosy– fueron prácticas comunes durante los tiempos del caudillismo, establecidas luego como norma durante el estronismo, es decir que viene desde lejos, pero que resucitaron poco a poco en la transición, primero tímidamente para ir afianzándose como vicios encubiertos dentro del esquema democrático, de este esquema democrático que hoy se va destapando gracias a la aplicación de una legislación fundamental de la democracia, que vino postergándose lastimosamente por décadas: la obligación a la transparencia pública.

    Hemos mantenido las formas de la democracia y sustentado las libertades en este proceso, pero hemos ocultado la administración pública, porque los partidos han sostenido el sistema de prebendarismo del pasado en vez de depurar las lacras del pasado, que eran monopolio del Partido Colorado-estronista y los sucesivos “geniolitos”; los liberales que se plegaban a la bonanza del poder se democratizaron y pasaron a compartir los partidos tradicionales, en principio, el clientelismo, la suma de afiliados sin control y sin educación.

    El mismo Roa Bastos, a su retorno al país, se había espantado cuando presentó a políticos opositores, con los que había compartido y departido en el exilio, un programa de educación cívica y política como prioridad, y recibió como respuesta que eso no era lo urgente ni lo principal, sino la toma del poder.

    Y tomaron el poder, los unos y los otros, por porciones, mayores y menores, es decir, se repartió la torta.

    Al contrario de lo que se planteó en la alianza Lugo-liberal y partidos menores, el objetivo no era promover un cambio renovador, sino llegar al poder para disfrutar de la porción de cada parte.

    Hemos mantenido las formas de la democracia y sustentado las libertades en este proceso, pero hemos ocultado la administración pública, porque los partidos han sostenido el sistema de prebendarismo del pasado en vez de depurar las lacras del pasado, que eran monopolio del Partido Colorado-estronista.

    Este proceso pasó a significar una mejora en la democracia, a convertirse en una repartija de la prebenda política, ajustada a la institucionalidad válida de las elecciones, salvo cuanto también se la ha violado.

    La aplicación legal de la transparencia nos ha dejado ver que las prebendas, los usos y abusos de la cosa pública, los planilleros, los derroches del presupuesto público, son compartidos por todos los partidos que han podido llegar a tener una porción de poder.

    Y, más grave aún, que no han habido políticas partidarias ideológicas ni programáticas, sino casos cada vez más frecuentes y descarados de transfuguismo político.

    La demostración más triste es el Presupuesto Nacional, ley fundamental que siguió con la estructura prebendaría dictatorial, en que muchos legisladores negociaban y negocian los presupuestos a cambio de porciones de cargos ministeriales e institucionales. Se ha empezado a depurar en estos años y, sobre todo, en este último tire y afloje entre el Ejecutivo y el Congreso.

    Y es probablemente lo más sano que puede pasarle al país, que se transparente, que se limpie no solo de “bocaditos”, que no generan mucha protesta porque son el mínimo del gasto, sino de gastos suntuosos, de innecesarios autos de lujo a costa del dinero público… y tantos otros despilfarros en viajes injustificados a destinos turísticos que tienen algún cursillo como disculpa.

    Sería bueno que la dirigencia política se percate de que hay que abolir definitivamente el prebendarismo estronista, porque la democracia, además de participación popular y cultura cívica, necesita de trasparencia. Es decir, que el pueblo que debe ejercer “el poder público” esté informado de cómo se administra esa nación para tener la información suficiente para saber por quién votar.

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    Publicado por jotaefeb | 27 enero, 2017, 5:14 pm

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