Diversificar la economía para reducir dependencias externas

Paraguay es una economía pequeña y abierta, lo que hace al país naturalmente vulnerable a los vaivenes del desempeño económico mundial. Si a esto le agregamos un crecimiento basado en pocos productos de agroexportación, de escaso valor agregado, la vulnerabilidad se convierte en un problema estructural. Esta situación requiere de políticas integrales –de amplio alcance y de largo plazo– que permitan aumentar la productividad, diversificar la producción y mejorar la calidad del empleo para lograr una trayectoria sostenida hacia el desarrollo. El Estado debe contar con una política de largo plazo para reducir la volatilidad del crecimiento económico derivado de las condiciones de los países vecinos.

La excesiva dependencia económica paraguaya del Brasil pone en riesgo no solo el crecimiento económico, sino fundamentalmente el desarrollo del país y el bienestar de la población. La reciente reducción de los pronósticos de crecimiento del vecino país en 2017 por parte de varios organismos internacionales y su potencial impacto en Paraguay obliga a poner en debate las transformaciones estructurales que requiere la economía paraguaya para reducir esta dependencia.

La situación se hace más compleja aun si consideramos que el problema debe verse no solo desde un punto de vista nacional, sino también regional. Los territorios fronterizos –como Ciudad del Este, Pedro Juan Caballero y Salto del Guairá– y sus respectivas áreas metropolitanas exigen políticas que enfrenten de manera particular los desafíos propios de sus condiciones de capital humano, infraestructura y especificidades ambientales y climáticas diferenciadas en cada uno de los territorios.

La economía nacional sufre el impacto a nivel macro de las condiciones del vecino país. Estas tres regiones enfrentan la misma situación, pero con particularidades que deben ser atendidas con políticas que incluyan un enfoque territorial.

Alto Paraná, Amambay y Canindeyú concentran alrededor del 20% de la población total del país, dando cuenta de la relevancia que tienen estos tres departamentos en materia de política pública si el objetivo es el desarrollo territorial y el bienestar de la población. A pesar de la volatilidad que sufre la economía paraguaya producto de su escasa diversificación y dependencia externa, el país no cuenta con una estrategia clara que permita transformar esta condición.

El caso más emblemático, tal vez, por su importancia geográfica, poblacional y económica sea Ciudad del Este, que desde hace años viene sufriendo una drástica caída en su nivel de actividad económica sin que el Estado cuente con una estrategia de reconversión. En estas últimas semanas verifica un repunte derivado de las condiciones del tipo de cambio que nuevamente vuelve a dar cuenta de su alta dependencia del Brasil.

El Estado paraguayo debe contar con una política de largo plazo para reducir la volatilidad del crecimiento económico derivado de las condiciones de los países vecinos. Es necesario para el desarrollo del país darle mayor certidumbre y estabilidad al desempeño económico. Solo de esa manera podremos aspirar a un aumento de la producción y productividad, de la creación de empleos estables y de calidad, de un mejor funcionamiento del sistema financiero y de condiciones favorables para el emprendedurismo y las pequeñas y medianas empresas.

En esta tarea hay responsabilidades compartidas en los tres niveles de gobierno y sobre todo en el trabajo intersectorial de las múltiples instituciones del Poder Ejecutivo con competencia en las políticas de desarrollo productivo. La ciudadanía espera ver los resultados de su gestión.

http://www.ultimahora.com/diversificar-la-economia-reducir-dependencias-externas-n1057299.html

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10 comentarios en “Diversificar la economía para reducir dependencias externas”

  1. Rusia abre sus puertas para hacer negocios con nuestro país

    El ministro de Industria y Comercio de la Federación Rusa vino al Para­guay la semana pasada acompañado de una delegación de la Cámara de Comercio de ese país con el claro propósito de hacer negocios en y con el Paraguay. Se entiende así porque han dicho que desean instalar una planta de ensamblaje de maquinarias aquí, y que pretenden aumentar el intercambio comercial vendiéndonos productos de la industria rusa como adquiriendo artículos procesados en nues­tro país. El ministro europeo expresó incluso el deseo de que la carne paraguaya ocupe un importante lugar en la gastronomía de Rusia.

    El interés demostrado por el ministro y los empresarios rusos hacia la economía paraguaya no es un acto de cortesía ni una preocupación filantrópica. Por una serie de factores ya cono­cidos, nuestro país es atractivo para invertir en industrias de reexportación, como el caso de la maquila, o de otro tipo de inversiones fabriles para el mercado regional.

    Los rusos quieren hacer negocios en el Paraguay porque les conviene entrar en nuestro país con su capital y aumentar su comercio con nosotros y con los países del Mercosur. Se ha hablado de ensamblar aparatos aquí, con un 80 por ciento de insumos del Paraguay y un 20 por ciento de origen ruso. Teniendo fábricas de maquinaria en nuestro país con ese sistema, sin pagar aranceles aduaneros, podrían ingresar los artículos proce­sados aquí al Brasil, el quinto país más poblado del mundo y la novena economía del planeta, aparte de poder entrar también al nada despre­ciable mercado argentino.

    Eso es lo que se puede entender por las manifes­taciones realizadas por el alto funcionario ruso, que junto con los hombres de empresa de su país están explorando cómo hacer más y nuevos negocios que les convenga a ellos y sean del inte­rés de Paraguay. Ese es uno de los motivos del viaje oficial realizado por la delegación europea.

    Otro de los propósitos manifestados por el secre­tario de Estado visitante es que su país quiere mejorar y aumentar el volumen de intercam­bio comercial entre Paraguay y Rusia. Y en este campo también tenemos mucho que ganar, pues si bien ese país es uno de los principales compra­dores de nuestros productos cárnicos, podría­mos incrementar mucho más esas y otras expor­taciones que están pendientes aún. Hay que recordar que Rusia es el país europeo con más habitantes y, en ese sentido, un potencial gran comprador de los alimentos que produce nues­tro país.

    La manifestación del ministro ruso de que los productos cárnicos nacionales puedan ser ofre­cidos habitualmente en los restaurantes de Moscú no es mala idea. Incluso mencionó que se pueden abrir restaurantes en la capital rusa, donde se ofrezcan comidas exclusivamente paraguayas, en especial todo lo relacionado a la carne, cuya calidad es muy valorada por sus pai­sanos.

    Otro de los planteamientos que han realizado los visitantes europeos es que Rusia tiene financia­mientos especiales y otras herramientas comer­ciales para incrementar sus ventas al exterior que se podrían utilizar para elevar las impor­taciones paraguayas. Y que el bajo intercambio comercial con nuestro país es uno de los motivos que han hecho que vinieran a visitar Paraguay. Esta es otra oportunidad para nuestro país, pues somos un gran importador de muchos artículos, que habitualmente no tienen ayuda financiera para ser adquiridos, por lo que sería bueno para los importadores nacionales comprarlos con las ventajas mencionadas, pues serán más conve­nientes con ese recurso monetario.

    Hay que admitir que con el viaje de este ministro y los empresarios rusos se están abriendo puer­tas para dinamizar nuestra vida económica que nunca antes ni siquiera se había imaginado. Y que las oportunidades que se están presentando para los hombres de negocio de nuestro país son inmejorables para crecer en sus exportaciones e incluso encarar nuevas inversiones aquí.

    Son bienvenidas todas las propuestas de hacer más y mejores negocios en el país. Enhorabuena por la visita de la delegación rusa, que es una oportunidad más que se abre para este momento histórico de la vida económica y política del Paraguay. El desafío está ahora en nuestras manos para aprovechar las nuevas posibilidades de mejores acuerdos comerciales e industriales que se han planteado y que sin duda van a traer beneficios para el Paraguay y los que vivimos en esta tierra.

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  2. El valor de los valores, el valor de la ética
    11 Feb 2017

    Amartya Sen gana el Nobel de Economía por desarrollar la teoría de que los valores y los principios éticos se convierten en un factor de producción poderoso, cuando los empresarios y líderes los ponen al servicio de la economía y del desarrollo empresarial. Según afirma él, al igual que la tierra, el trabajo y el capital, hoy ya sumamos el conocimiento, los valores y principios éticos son un verdadero factor de desarrollo para los países y su gente.

    En Paraguay, desde distintas organizaciones hemos trabajado el tema de los valores en el mundo de las empresas, quizá las más relevantes sean la Asociación de Empresarios Cristianos y el Pacto Ético Empresarial, iniciativa apoyada por el Gobierno americano, y el Pacto Global de las Naciones Unidas. Podemos decir que a lo largo de estos años hemos creado ya una masa crítica importante en el mundo empresarial que reconoce que -para hacer negocios sustentables- los valores y principios éticos son fundamentales. Debemos reconocer también que no son las únicas iniciativas y que en distintos gremios e incluso fundaciones empresariales se ha instalado este concepto.

    Últimamente se ha lanzado la iniciativa de “La transformación está en mí”, de John Maxwell y un grupo de líderes, que ha difundido los conceptos del liderazgo transformacional que recoge esto mismo que Amartya Sen desarrolló y que se ha extendido a distintos sectores de la sociedad.

    Las preguntas que uno puede hacerse es ¿por qué no avanzamos más rápido?, ¿por qué esto no contamina positivamente al resto de la sociedad, a la política, a los tres Poderes del Estado y en general a todos los paraguayos?

    Mi conclusión, luego de observar durante más de veinticinco años la evolución del sector empresarial, del sector político y de la sociedad y su comportamiento, incluido el mío propio, es que hemos olvidado que la educación es la base de todo, aquella que viene del ejemplo brindado por nuestros padres, maestros, dirigentes, autoridades y jefes. Además de que los valores y la ética están ausentes en nuestras conversaciones cotidianas, están ausentes en nuestra educación formal, a nivel de la Educación Escolar Inicial, la Escolar Básica, la Media y más aún de la Universitaria.

    Entonces, parecería que estamos condenados a sufrir los perjuicios que traen la inmoralidad, la pobreza, la tristeza, la muerte y la falta de esperanzas. Un amigo peruano me decía que, en algún momento de la historia en Perú, él creía que ya no podía ser peor y siempre ocurría lo contrario, siempre era peor; hasta que un día casi sin darse cuenta empezaron a cambiar y a introducir la moralidad de vuelta, aunque a cuentagotas en algunos espacios de la vida nacional.

    Y por casa, parecería que luego de 28 años de proceso democrático tenemos una descomposición importante y vale la pena preguntarse si el Poder Judicial, el Poder Legislativo y el Poder Ejecutivo son corruptos y es por eso que la sociedad es corrupta (aunque hay excepciones, como mencionamos), o si los tres Poderes del Estado son así porque la sociedad está descompuesta.

    Nuevamente, mi amigo peruano me dijo: Empezamos a cambiar cuando un presidente de la República empezó dando el ejemplo y empujando en el sentido opuesto al que íbamos. El valor del ejemplo de las autoridades no debe ser subestimado, me decía. Mirando nuevamente a nuestro querido país; parece que nuestra realidad de falta de compromiso ético de nuestras élites nos condena a seguir trajinando por un camino de deterioro en nuestra moralidad.

    No quiero parecer pesimista, pues cuando la mentira y la hipocresía gobiernan las élites es difícil visualizar un camino diferente. Estamos nuevamente en el proceso de elegir a nuestras futuras autoridades y se abre otra vez un espacio para discernir y evaluar las conductas de nuestros hombres públicos. No volvamos a elegir a hipócritas y mentirosos, votemos a aquellos que manifiestan un compromiso de vida a través de su ejemplo y quizás tengamos en la dirigencia política y en el Gobierno a un grupo de ciudadanos que, sumados a aquellos liderazgos basados en valores del resto de la sociedad, podamos hacer una revolución para alcanzar el desarrollo sustentable del Paraguay. Y, amigos, resistamos en esos espacios conquistados a base de valores y principios éticos, aunque sean como islas en el mar de la inmoralidad, por el bien de nuestros hijos.

    Por: Beltran Macchi

    Director Ejecutivo de Visión Banco y dirigente gremail empresarial.

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  3. El crecimiento del comercio exterior
    11 Feb 2017

    Un país en el que se intente solo cargar tinta a los aspectos negativos corre el serio peligro de que su propia gente vea solo esa parte negativa y no aquello que está funcionando, que se realiza de buena manera y es beneficioso para todos.

    En Paraguay nos han acostumbrado a conocer solo lo malo, pero no lo bueno. Probablemente este sea uno de los males que tenemos. A algunos les gusta hasta inventar informaciones con el solo hecho de ocultar lo que se hace bien.

    Como pocas veces en la historia paraguaya, por ejemplo, se está dando un importante crecimiento en la inversión extranjera e igualmente en el comercio exterior. Hace unos días mencionábamos la excelente noticia de que capital brasileño está llegando al país de una manera sorprendente. Esta semana, solo a modo de ejemplo, se instaló en el país la importante empresa de juguetería Estrela, de Brasil, con una millonaria inversión y grandes planes de crecimiento.

    Hoy queremos enfocar otro aspecto que se ha logrado con mucho esfuerzo, transparencia y buena gestión. En la edición de ayer, LN informó que el comercio exterior fue el principal factor del crecimiento del país en el 2016, ya que parte de la dinámica de la expansión económica del 4% fue con el empuje del saldo comercial. Se indicó que este sector comenzó con el “pie derecho” este 2017, tras arrojar datos positivos de las exportaciones y mejoras en las importaciones en enero, según datos del Banco Central del Paraguay (BCP).

    En el informe de Comercio Exterior de enero del 2017, las exportaciones alcanzaron los US$ 828 millones, un 5,1% más que en el mismo mes del año pasado, mientras que las importaciones, US$ 871,6 millones, 20% más que enero del 2016, se reprodujo.

    Igualmente se especificó que las compras desde el exterior para el consumo interno tienen una variación positiva luego de 24 meses. Al informe fueron agregadas las declaraciones de Daniel Hidalgo, de la división Comercio Exterior del Departamento de Estadísticas del Sector Externo del BCP.

    “De todas las importaciones, una cantidad se destina al régimen de turismo, que subió 107%, y otra para al consumo interno, este último tuvo una variación del 11,5%, alcanzando US$ 630,7 millones frente a los US$ 565,9 millones”, señaló Hidalgo.

    Se considera que este repunte de las importaciones está relacionado con las compras bajo el régimen de turismo, pero también con el aumento de bienes de consumo, intermedios y bienes de capitales. “También hay incrementos en maquinarias y tractores, lo que es para el consumo interno. Vemos, por un lado, el régimen de turismo y por otro, el consumo interno que se recupera después de dos años una variación positiva”, dijo.

    Mientras tanto, para el director de Estadísticas Macroeconómicas del BCP, Bernardo Rojas, esta recuperación es normal en un país que crece en una de las tasas más altas de la región (4%), por lo que el consumo responde a esta dinámica actualmente. “Uno de los factores que puede incidir también es la estabilidad del tipo de cambio, que hace que las importaciones también crezcan”, añadió. El resultado se ve en el mejor nivel de consumo, mientras que la suba de compra de tractores y maquinarias se debe a las mayores proyecciones de los precios internacionales, coincidieron en afirmar.

    Se pudo comprobar en estos días que esta información prácticamente está desparecida en algunos medios de comunicación. No le dan destaque, así como ocurre con respecto a la situación de la inversión extranjera, el posicionamiento de Paraguay en el mundo, y otros logros que no son tenidos en cuenta para publicaciones periodísticas.

    ¿Cómo se puede entender que en el discurso ante la sociedad se sostenga que se busca el bien del país, pero solo se insiste en aspectos negativos y no en informaciones positivas? Esa es una pregunta que hasta ahora no tiene respuesta.

    Paraguay debe seguir caminando hacia el progreso. Muchas cosas se han hecho y evidentemente muchas aún faltan por hacer. Pero no se puede negar que, de acuerdo a estadísticas, números y consideraciones de diversos sectores, el país destruido que teníamos hace unos años está quedando para el olvido, aunque lamentablemente la mezquindad sigue permeando de una manera dañina.

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  4. Un caso de éxito en la región
    07 Feb 2017

    La imagen del país ha cambiando. Este aspecto es reconocido internacionalmente, lo que supone una muy buena noticia, aunque no es tenida en cuenta por determinados sectores que solo pretenden denigrar y frenar un proceso político y económico que demuestra sus beneficios.

    Paraguay era visto antes solo como un exportador de alimentos, electrónica falsa y dependiente de sus vecinos grandes –Brasil y Argentina–, pero en los últimos tiempos se ha destacado como un “caso de éxito en la región”, fue lo que publicó hace unos días el diario Folha de San Pablo, uno de los más influyentes del vecino país.

    Como pocas veces en la historia, se empieza a hablar de Paraguay en otros términos que incluso nosotros mismos no estamos acostumbrados a escuchar. La publicación hace una serie de menciones sobre las últimas acciones desarrolladas por el país para lograr un sitial importante en el contexto internacional.

    Destaca, por ejemplo, la reciente participación de Paraguay en el Foro de Davos, ocasión en el que el presidente de la República, Horacio Cartes, fue consultado sobre cuál era el secreto del éxito del país en un momento en que las economías de América Latina se desaceleran, pero que Paraguay muestra señales de crecimiento a un ritmo entre 3 y 4%. En ese, el jefe de Estado señaló como las principales razones del buen desempeño de Paraguay la inversión industrial, especialmente con el régimen de maquila, y la apertura del sector de la carne a los inversores extranjeros. Así también las nuevas apuestas económicas en infraestructura y edificios en el nuevo eje corporativo y residencial de Asunción.

    El artículo señala que el ministro de Industria y Comercio, Gustavo Leite, expuso el interés de Paraguay de convertirse en la China de la región por las ventajas que ofrece para los inversores. Detalló que el sector de maquila es uno de los de mayor crecimiento en los últimos años y que de las empresas que operan bajo el régimen de producción especial, el 80% son brasileñas, 7% argentinas y el resto se divide entre Europa y América. Asimismo, el ministro de Hacienda, Santiago Peña, sostuvo que con la diversificación industrial, Paraguay no puede abandonar la agricultura. “La comida siempre será necesaria, y no podemos negar nuestra tradición”, dijo.

    De acuerdo con las informaciones detalladas, el valor de las exportaciones totales en el 2016 alcanzaron US$ 11.147 millones, 2,3% superior a los US$ 10.897 millones registrado en el 2015. En cuanto a las importaciones, el valor de las importaciones totales alcanzó US$ 9.789,0 millones, que representó una disminución del 5,1% con respecto al 2015. Las importaciones registradas totalizaron US$ 9.042,5 millones, con una disminución de 5,1%, según datos del Banco Central del Paraguay.

    Hace unos días en este mismo espacio, hablábamos sobre las buenas relaciones bilaterales con Brasil, y la reciente presentación de las cartas credenciales del nuevo embajador, Eduardo Simas Magalhães. El diplomático, en la misma línea del reporte periodístico, había destacado el buen momento que vive Paraguay. “Vengo con instrucciones de mi presidente y mi canciller para incrementar este proceso, fortalecerlo. El interés del Estado brasileño por medio de nuestras relaciones es que Paraguay prospere, cree empleos, genere renta y se desarrolle, así que no podría ser mejor el momento que estamos viviendo, las relaciones entre Paraguay y Brasil son excelentes”, había señalado tras reunirse con el ministro de Relaciones Exteriores, Eladio Loizaga. El embajador destacó, además, el “momento muy auspicioso de la radicación de capital brasileño” en Paraguay. Esto se da, indudablemente, por las buenas oportunidades que ha establecido el país para la inversión extranjera.

    Hay que ratificar de nuevo que Paraguay está encarando de manera seria su política exterior para ubicar al país en el lugar que le corresponde. Y, reiterar que, a nivel regional, las buenas relaciones bilaterales con la República Federativa del Brasil deben continuar su cauce normal. Las consideraciones de empresarios y de los medios brasileños ayudan a demostrar que Paraguay ha decidido tomar una senda de transparencia y seriedad para lograr salir del pozo en el que estaba para convertirse, como bien dice la publicación de Folha de San Pablo, en un caso de éxito en la región.

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  5. Llegar al grado de inversión…
    Paraguay está con el ambicioso objetivo de obtener el grado de inversión, y cuando lleguemos a eso presenciaremos el mayor boom económico sustentable de nuestra historia. Ya no dependeríamos ni nos preocuparía el tamaño del presupuesto de inversión del Gobierno, ni nos frenaría la limitada capacidad financiera de los principales grupos económicos nacionales.
    De esto se habla poco y sus implicancias se entienden menos aún. Grado de inversión se refiere a la calificación del riesgo de la deuda soberana (bonos del Gobierno paraguayo), la cual debe de ser “BBB” o superior. Hoy el país está calificado como “BB”, estando muy cerca de llegar a esa marca. Eso importa porque los grandes capitales mundiales son manejados por fondos de inversión, los cuales, por sus propios estatutos, están limitados solamente a invertir en títulos con calificación de grado de inversión. Debido a esa exigencia no podemos acceder a los inmensos recursos de estos fondos.
    Por descarte, quienes hoy pueden comprar títulos de deuda de Paraguay, son solo compradores de bonos basura (junk bonds), algunos fondos privados, especuladores, y todos aquellos inversionistas que aceptan altos niveles de riesgo. El mismo perfil de quienes compran bonos especulativos se replica en inversionistas privados que nos visitan en busca del lucro expedito, y una salida rápida.
    El comportamiento de inversionistas especulativos se ve reflejado en nuestra economía. Hacen inversiones relativamente pequeñas, no permanentes, con la intención de salirse rápidamente habiendo realizado un buen lucro. Va un par de ejemplos:
    a) Compran activos baratos, y sin invertir en ellos esperan venderlos más caro en poco tiempo. Un ejemplo es la compra de tierras en el Chaco por algunos brasileños y uruguayos, la cual se hace solamente porque el precio de la hectárea en el Paraguay está ridículamente barato en comparación al costo en Brasil o Uruguay. Pero estos invierten casi nada en mejorar esas tierras. Es meramente un activo en forma de tierra a la espera de otro comprador con más capital, que realmente quiera invertir a largo plazo y decida transformar un monte en una pujante industria agrícola.
    b) Los especuladores crean activos no para quedárselos, sino para venderlos rápidamente. Un ejemplo es la construcción de edificios de alto lujo para venderlos a los mismos ricos paraguayos. Mucho capital argentino vino a construir en tres años edificios lujosos, para venderlos a los que pagan al contado, o si pagan en cuotas estas cuotas descontables fácilmente en los bancos. Así en un ciclo de cuatro o cinco años vendieron, construyeron, descontaron las cuotas, y realizaron rápidamente un lucro a veces superior al 200% del capital. Y finalmente se acogieron al blanqueo de capitales de la AFIP legalizando todo.
    El comportamiento de un inversionista de alto riesgo es así. La propia definición de especulador alude a quien compra un activo con la expectativa de que este aumente de valor en el futuro, buscando el lucro por la venta del mismo activo.
    Para que al Paraguay vengan más inversionistas de “largo plazo” y desarrollen inversiones “productivas” que creen fuentes de empleo permanentes, para que se construyan auténticas industrias sustentables en el país, necesitamos llegar al ambiente de grado de inversión. En este deseado escenario, los especuladores disminuirán, y los socios de largo plazo abundarán. Quienes vienen por el largo plazo traen más capital, están más comprometidos con el país, piensan constructivamente en el ganar-ganar. Además, el retorno del capital invertido no se da al vender lo construido, sino al hacerlo rentable durante el transcurso del tiempo, empleando mano de obra paraguaya y buscando el éxito a largo plazo.
    El grado de inversión va a atraer gente con otra naturaleza. Vendrán a proponer negocios que realmente nos van a hacer despegar. La fama de joya de la región no va a ser solamente para ir a hacer un dinero rápido, sino para quedarse a vivir en la estrella de América Latina.

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  6. El endeudamiento como salida fácil al PGN 2017
    El endeudamiento sigue siendo la estrategia elegida por el Gobierno actual para financiar el Presupuesto público, a pesar de que una parte de la ciudadanía y de los parlamentarios manifiestan su disconformidad. El aumento de la deuda, además de que las cifras actuales ya resultan riesgosas en un país que no recauda lo suficiente para pagar las obligaciones que contrae, puede conllevar mayores niveles de desigualdad, teniendo en cuenta la injusta estructura tributaria y el destino de los fondos provenientes de la deuda.
    En un contexto de déficit fiscal, bajos niveles de recaudación e incertidumbre mundial, el ritmo al que Paraguay se está endeudando resulta preocupante. Más aún si una importante proporción de la deuda se destina a pagar deuda.
    Si, además, ponemos en consideración el hecho de que muchas de las obras que se están financiando con fondos provenientes del endeudamiento tienen escasa potencialidad para impulsar el crecimiento económico y el aumento de la productividad, las históricas deficiencias en la capacidad del sector público para hacer cumplir los contratos de obras, los sobrecostos incurridos en las obras ya iniciadas y los diseños inadecuados, la situación se torna aún más complicada.
    El segundo problema es que el país no cuenta con información clara y transparente sobre la proyección de la deuda a futuro. La ley llave en mano, así como los pasivos contingentes de las alianzas público-privadas generarán más endeudamiento y probablemente a un costo mayor que el promedio de los quinquenios anteriores. Estos montos no se están informando adecuadamente y tampoco se incluyen en las proyecciones futuras.
    Si bien el Gobierno ha realizado recortes en el Presupuesto 2017, estos son insignificantes para reducir sustancialmente el déficit público y garantizar mejores condiciones para el pago de las deudas contraídas.
    Finalmente, tampoco se está cumpliendo el objetivo de reducir la evasión y elusión tributaria. En lugar de endeudar al país, esa hubiera sido una respuesta más razonable, equitativa y sostenible. Sin embargo, a pesar de que el Gobierno sabe que quienes tienen que pagar no están pagando, no toma los recaudos necesarios para cambiar la situación de manera estructural.
    La salida está siendo muy fácil. El Gobierno quiere resultados, pero transfiriendo a los siguientes gobiernos la responsabilidad del pago, sin hacer el esfuerzo por recortar gastos para reducir el déficit público, ni modificando la estructura tributaria para que por lo menos parte de las inversiones que realiza sea asumida por esta generación y no por las siguientes.
    En este contexto, no solo estamos frente a un escenario de desigualdades e inequidades pasadas y presentes, sino que está generando también una injusta situación generacional.
    Las acciones gubernamentales planteadas para el año 2017 parecieran tener más objetivos políticos vinculados con la reelección que con la responsabilidad de conducir el país hacia el desarrollo y resolver los graves problemas que lo aquejan. El Gobierno debe rever estas decisiones y buscar alternativas sostenibles a largo plazo, superando la visión cortoplacista y, sobre todo, en el marco del diálogo y el consenso.

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  7. Es bueno esperar cosas buenas

    En este espacio editorial acostumbramos usar una expresión con la que nos gusta definir un determinado estado de cosas, en especial, cuando al arranque de un año hay indicadores que permiten abrigar optimismo sobre la marcha del país. Nos re­ferimos a “realistas con esperanzas”, es decir que, con los pies firmemente puestos en el suelo, nos permitimos dar lugar a una visión constructiva del futuro.
    Hoy lo haremos de la mano de algunos titulares de nuestra edi­ción de ayer.
    En primer lugar, hablemos de la genética bovina paraguaya fue a competir en el mismo lugar en que fue creada una de las razas sintéticas más exitosas del mundo: la Brahman. El estado de Texas, en Estados Unidos, fue la cuna de esta raza introduci­da en el Paraguay el siglo pasado. Creada a partir del cuidadoso cruzamiento de cuatro razas indianas, la selección resultó en la raza productora de carne más eficiente para la mayoría de los climas: la Brahman, que es hoy uno de los pilares funda­mentales del desarro­llo ganadero del Para­guay, contribuyendo a catapultar al país al sexto lugar como ex­portador de carnes rojas. El show estelar brindado por el mejor ejemplar de la Brah­man paraguaya le per­mitió imponerse nada menos que a productos procedentes de Brasil, Argentina y Colombia a los cuales superó a fuerza de calidad.
    Otro sí digo, como ex­presan los abogados en litigio. Después de diagnosticar con tan mala nota el 2016 y de anunciar un 2017 con previsiones económicas “que apuntan hacia una mejoría del panorama” -tal y cual hablan los médicos sobre el estado de un paciente de cuidado- la institución panamericana de crédito hace un anuncio sorprendente: “El BID emitirá bonos en el país”, ac­ción que su representante residente define como “un proceso súper innovador, porque es la primera vez que una multila­teral de crédito va a hacer una emisión de bonos en el Para­guay”. ¿Las razones? Negocios en proyectos a largo plazo, en especial obras de infraestructura encaradas por el Estado, así como en el sector industrial y el financiero. Y algo importan­te: un banco maneja realidades y no confía sus inversiones a un ambiente económicamente tóxico sino a uno con buenas perspectivas.
    El panorama sigue con tres de los principales commodities pro­ducidos en el país en subida en Chicago. La soja, el trigo y el maíz empiezan a generar buenas noticias para los productores quienes, superando años difíciles, ven un nuevo ciclo positivo para el sector.
    Realistas con esperanzas. Es bueno esperar cosas buenas para el país desde el terreno de la realidad, sobre todo cuando ésta se asienta sobre tendencias firmes citadas por fuentes confiables.
    Una característica que, sobre todo los políticos que tienen en sus manos el gobierno de la cosa pública, deben cuidar con mu­cho empeño. Porque nada se desvanece con mayor celeridad que una esperanza traicionada.

    http://www.5dias.com.py/53118-es-bueno-esperar-cosas-buenas

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  8. La mirada larga

    A riesgo de parecer obsesivos, diremos que quien aspire a gobernar el Paraguay a partir de agosto de 2018 debiera estar provisto de esa “mirada larga” que caracteriza al estratega, al estadista, el hombre acostumbrado a asomarse por encima del horizonte y ver cosas que el resto de las personas –agobiadas por el día a día- no está en con­diciones de percibir ni mucho menos manejar.

    Tomemos dos ejemplos que ilustran con bastante claridad este pen­samiento: el nuevo aeropuerto internacional y las industrias de gran impacto en la economía.
    En el primer punto, se dice que un gran inversionista de la compleja industria de la aeronavegación comercial aseguró categóricamen­te, cuando le ofrecieron participar de la licitación para ampliar el aeropuerto Silvio Pettirossi, que en ese sitio no invertiría ni medio dólar. Rodeado de áreas urbanas y en consecuencia, sin lugar para expandirse, clavar capitales allí sería pérdida de tiempo y de dinero. Para este negocio hay varias visiones, pero esencialmente dos: la de corto y la de largo alcance. La de corto alcance aconseja modernizar la terminal para servir un tráfico aéreo gene­rado por la actual con­centración de activi­dades en una Asunción que avanza a un ritmo acompasado pero muy acotado de progreso. La mirada larga dice que se debe pensar en una ter­minal para los próximos cincuenta años y para ello se necesita pensar en grande, saltar por encima del río Paraguay hacia el Chaco e insta­larse en un área despe­jada de decenas de miles de hectáreas en donde implantar una estación aérea capaz no sólo de servir de redistribuidor de tráfico aéreo inter­nacional de pasajeros y de carga, sino de albergar nuevos desarrollos inmobiliarios, comer­ciales y de servicios. La eficiencia de la industria pasa por acortar los tiempos de navegación, reducir los costos de traslado y abrir una va­riada paleta de negocios, desde súper complejos comerciales hasta centros médicos de alta complejidad, pasando por plantas de man­tenimiento de equipo aéreo cada día más demandante de servicio además de centros cívicos y residenciales pensados para la era de la hiper conectividad de las TICs.
    Y luego, el miedo a pensar en grande también en los emprendimien­tos industriales. Cuando se pudo percibir la magnitud de un negocio industrial como el que proponía Rio Tinto Alcan, faltó liderazgo ge­rencial y valor para invertir capital político en la toma de una de­cisión trascendente. Si se hubiera concretado el proyecto, el Para­guay habría facturado en 2016 US$ 1.400 millones en exportaciones de aluminio, dando empleo seguro a 1.400 personas con el mismo modelo de industria que hoy opera en Noruega y Canadá. Pero las ruindades del chiquitaje folklórico y la falta de visión mandaron al basurero una inversión que habría dado un impulso formidable a la economía. Es dable imaginar que lo mismo podría ocurrir en el fu­turo con otras inversiones de ese tamaño, malogradas por una clase política harto limitada, hundida en su miseria intelectual y despro­vista por completo de la mirada larga de los auténticos líderes.

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  9. Diversificación de cultivos para mejorar la vida del campesino

    En 2016 se exportaron 41.000 toneladas de mandioca –24.000 más que en 2013– y casi 490.000 toneladas de arroz –150.000 más que en 2015–, lográndose así dos récords que sirven para recordarnos que, felizmente, la soja no es el único producto agrícola de exportación.
    En efecto, conviene evitar que el país esté pendiente de las condiciones climáticas propicias para un par de cultivos y de los precios que ellos tengan en el mercado internacional. Será difícil y acaso inconveniente que el agricultor individual diversifique su producción, ya que no hay tierras adecuadas para todo tipo de cultivos y la especialización favorece un mayor rendimiento. Lo que convendría hacer, entonces, es aprovechar los suelos variados que ofrece el territorio nacional para explotarlos inteligentemente de acuerdo a sus respectivas características.
    La mandioca, que no requiere grandes cuidados ni especiales condiciones de fertilidad, es cultivada sobre todo por unos 3.000 campesinos minifundiarios, quienes, según el director ejecutivo de la firma Codipsa, Hans Regier, percibieron el año anterior 13 millones de guaraníes per cápita por el tubérculo vendido a la industria del algodón.
    Esto implica que la exportación de mandioca podría crecer aún más, sin necesidad de aumentar el área de cultivo ni de reducir su consumo en la chacra, elevando la baja productividad actual. Para ello, es preciso que los técnicos del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) sigan insistiendo en que la agricultura familiar debe abandonar sus arcaicos métodos de cultivo. Se trata de una tarea desafiante, dada la fuerza de la tradición y de la cultura campesina, pero es imprescindible vencerla para mejorar el nivel de vida en el campo. Se debe convencer a los labriegos de que solo aceptando ser capacitados podrán cosechar más y mejor, y, por lo tanto, obtener mayores ingresos.
    Los arroceros están más integrados en el mercado internacional, dado que exportan la mitad de su producción, que creció notablemente en los últimos años. Practican una agricultura mecanizada, cuentan con equipos de última generación y tienen silos que les permiten reaccionar bastante a las oscilaciones del precio. Son tan productivos como los sojeros, de modo que no necesitan la asistencia técnica del MAG, como sí la necesitan los campesinos que plantan mandioca. Estos también requieren de caminos transitables en todo tiempo para poder enviar sus productos al mercado, y de cooperativas que les permitan comercializar sus productos de un modo más ventajoso, eliminando el comprador en finca que los chantajea pagándoles un precio vil, aprovechando la indefensión en que se debate.
    Se puede hacer mucho para que los campesinos abandonen la mera agricultura de subsistencia y se inserten con mayor fuerza en el circuito económico, es decir, para que la mandioca no siga siendo casi una planta silvestre, que apenas les sirve para atenuar el hambre por su apego a una labranza primitiva.
    Celebramos los récords obtenidos en las exportaciones de arroz y de mandioca, esperando que los resultados de 2017 sean aún mejores, y esperamos que el Gobierno ponga gente inteligente y capaz en el esfuerzo por ayudar a nuestra gente del campo a producir más y vender a mejor precio el resultado del sudor de su frente.

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  10. La pujanza de un sector clave
    23 Ene 2017

    La carne bovina paraguaya logró entrar a 13 nuevos mercados durante el 2016, según informes provenientes del sector. Se trata de una buena noticia, naturalmente, pero que no sorprende, porque ya hace varios años que la ganadería y la industria cárnica obtienen resultados muy auspiciosos. Las conquistas de este sector crucial de nuestra economía no son desde luego accidentales. La clave para subir las cotas de calidad y alcanzar la apertura de nuevos mercados se encuentra en la estrecha cooperación entre el Estado y el sector privado.

    La articulación eficaz de los sectores público y privado en torno a metas concretas y a una visión estratégica fue fundamental. La labor combinada y complementaria de ganaderos y funcionarios –con un plan concreto y realizable y despojados de polémicas innecesarias y de desgastantes desacuerdos– fue el camino para lograr resultados beneficiosos para el país. Esta sinergia no se limita a la sanitación del ganado, sino que se amplia a la gestión internacional para consolidar la presencia en antiguos y nuevos mercados y a la incorporación de herramientas científicas y tecnológicas de primer orden enfocadas al mejoramiento de la producción.

    Es fundamental para nuestro país romper de una vez con la lógica que supone enfrentados por su misma naturaleza a los intereses del sector privado con los del Estado. Se hace necesario deponer los recelos y las desconfianzas con el objetivo de allanar el camino hacia una relación fructífera entre la iniciativa privada y los funcionarios, técnicos y autoridades públicas.

    Además de la coordinación entre ganaderos y autoridades y técnicos del sector público, merece destacarse también la firme resolución de encarar una modernización científica en esta actividad económica. La labor en el campo, cuidando a los animales al pie de las tranqueras, quizás no pueda ser sustituido nunca. De lo que se trata es de complementarlo con los instrumentos más modernos con el fin de ganar cada vez mayor presencia en los mercados del mundo. Se incluyen aquí desde planes de mercadeo y lobby hasta desarrollo de la genética, pasando por la inversión en laboratorios e instalaciones científicas y en el control del cumplimiento estricto de las obligaciones sanitarias.

    De hecho, la experiencia de este trabajo conjunto entre el sector público y los empresarios es un modelo que podía ser replicado en otros campos de la actividad económica. Esta es la fórmula que es preciso impulsar con vigor en muchos otros rubros: la alianza público-privada, sustentada en un sólido diagnóstico de las necesidades y potencialidades de los distintos sectores de la economía y en proyectos viables, con absoluta claridad en la delimitación de responsabilidades. La complementación de ambos actores es la palanca para sacar definitivamente a nuestro país del atraso y la pobreza. El Gobierno debe jugar un papel central de articulador de ambos ámbitos, brindando respaldo a emprendedores e inversionistas y garantizando que el crecimiento económico llegue al conjunto de la sociedad.

    Es fundamental para nuestro país romper de una vez con la lógica que supone enfrentados por su misma naturaleza a los intereses del sector privado con los del Estado. Se hace necesario deponer los recelos y las desconfianzas con el objetivo de allanar el camino hacia una relación fructífera entre la iniciativa privada y los funcionarios, técnicos y autoridades públicas. Los buenos resultados alcanzados en el caso de la carne podrían reproducirse en otros ámbitos de la actividad económica, a condición de llegar a la coordinación mencionada antes.

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