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Urge revertir el grave daño causado al Acuífero Patiño

Es muy grave la denuncia hecha por la propia Secretaría del Ambiente, acerca de que el Acuífero Patiño, principal cuenca de agua dulce que abarca a Asunción y a las ciudades de los departamentos Central y Paraguarí, se encuentra “altamente contaminado” por la filtración de coliformes fecales, inclusión salina, extracción masiva y la impermeabilización del territorio urbano. Existe una gran tarea que corresponde realizar a los organismos del Estado para frenar y revertir la polución de un recurso tan vital, pero principalmente hay que avanzar en la tarea de concienciar a la propia ciudadanía para cuidar y proteger mejor el medio ambiente.
El Acuífero Patiño es la principal reserva de agua dulce en la zona más poblada del país, con una superficie de 1.176 kilómetros cuadrados, que incluye en su extensión a la ciudad de Asunción y la zona conurbana de los departamentos Central y Paraguarí.
Este vital recurso hídrico se encuentra “altamente contaminado”, según un reciente monitoreo realizado por la propia Secretaría del Ambiente (Seam), citando entre los principales elementos de polución la filtración de coliformes fecales, inclusión salina, extracción masiva y la impermeabilización del territorio urbano, según lo ha revelado un reportaje publicado en la víspera por ÚLTIMA HORA, como parte de una serie sobre “la crisis del agua” que afecta a cientos de pobladores.

El caso es particularmente grave, ya que, según ha admitido el propio director de Recursos Hídricos de la Seam, David Fariña, el agua podría estar llegando a los hogares de muchos pobladores sin las debidas garantías de salubridad, teniendo en cuenta que solo el 10% del total de la población accede al servicio de alcantarillado sanitario. Por ser el Acuífero Patiño de carácter libre, le resulta fácil recargarse con las lluvias, pero al mismo tiempo es muy vulnerable a la contaminación, por la falta de sistemas de saneamiento.

El informe de la Seam revela que las aguas cloacales ya se llegaron a filtrar dentro del Acuífero y los niveles del agua se están reduciendo notablemente, entre otras razones, por la intensa explotación para el consumo y uso urbano. A ello se suma que una investigación realizada por técnicos de la Universidad Nacional de Asunción en los pozos donde se toman muestras del Acuífero, además de gran cantidad de coliformes fecales, ha detectado altos niveles de nitrato, lo cual puede tener graves efectos cancerígenos en la salud de la población.

Aunque estos diagnósticos no resultan tan novedosos, ya que diversos sectores y organizaciones ecologistas vienen alertando desde hace años acerca del proceso de contaminación del Acuífero Patiño, sí lo es el alto grado de avance comprobado por la propia Seam. Existe el temor de que este mismo proceso se vaya extendiendo a otras reservas de agua, principalmente al Acuífero Guaraní, la mayor cuenca de agua dulce en toda la región sudamericana, cuya propiedad es compartida por nuestro país junto con naciones vecinas, como Brasil, Argentina y Uruguay.

El agua es uno de los recursos naturales más valiosos que tiene el Paraguay y es preciso cuidarla, protegerla y administrarla racionalmente, de cara al futuro. Existe una gran tarea que corresponde realizar a los organismos del Estado para frenar y revertir la gran polución, pero principalmente hay que avanzar en la tarea de concienciar a la propia ciudadanía para cuidar y proteger mejor el medio ambiente.

http://www.ultimahora.com/urge-revertir-el-grave-dano-causado-al-acuifero-patino-n1054170.html

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Acerca de jotaefeb

arquitecto jubilado, hoy "hurgador" de la filosofía de vida, de las cosas cotidianas y trascendentes.

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4 comentarios en “Urge revertir el grave daño causado al Acuífero Patiño

  1. Preocupante Acuífero Patiño

    Recientes declaraciones del diputado Ariel Oviedo dan cuenta de que, según datos proporcionados por la Secretaría del Ambiente (Seam), la Universidad Nacional de Asunción (UNA) y la Empresa de Servicios Sanitarios del Paraguay (Essap), el Acuífero Patiño que abastece de “agua potable” a cerca de 2 millones de personas de Asunción, zonas urbanas del departamento Central y parte de Paraguarí, contiene alrededor de 88% de coliformes fecales.

    Por su parte, la titular del Ente Regulador de Servicios Sanitarios (Erssan), Cristina Muñoz, en declaraciones a ABC Cardinal, afirmó que “el Acuífero Patiño está totalmente contaminado”. Concomitante, ya en diciembre de 2015, el ingeniero Roberto Lima, en el contexto de un panel debate organizado por el Centro de Tecnología Apropiada de la Universidad Católica “Nuestra Señora de la Asunción” (UC), decía que el mencionado acuífero registraba altos valores de coliformes fecales, y que dicha constatación ponía en riesgo la salud de la población que se abastece de este reservorio.

    Según expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los volúmenes de agua con altos niveles de las bacterias coliformes fecales tienen un efecto nocivo en la salud de las personas, que pueden variar desde condiciones leves como las infecciones agudas de oído, hasta otras más graves que amenazan la vida, tales como la fiebre tifoidea y la hepatitis. Los gusanos parásitos y los patógenos bacterianos –como la Salmonella– también se encuentran comúnmente en las aguas que contienen altos niveles de coliformes fecales.

    Las muchas investigaciones realizadas sobre las condiciones ambientales de los recursos hídricos del país, así como publicaciones propaladas por los diferentes medios de prensa, coinciden en afirmar que el deterioro no solo afecta a los acuíferos, sino también a las nacientes, arroyos y ríos, que, lamentablemente, ya no ofrecen las garantías de potabilidad para el consumo humano a causa de su alto grado de contaminación, todo ello debido fundamentalmente a las prácticas impunes de pequeñas, medianas y grandes industrias que vierten sus desechos –sólidos y líquidos– en los cursos de aguas superficiales.

    Pero la contaminación no solo se genera por las acciones inescrupulosas de fábricas e industrias, que operan irregularmente sin ningún tipo de vigilancia, sino a todo ello viene a sumarse la inconsciencia de la gente, que igualmente deposita sus vertidos domésticos de aguas negras en los cauces de los arroyos que pasan por las cercanías de su vivienda.

    A las indolentes autoridades de las numerosas instituciones que deberían ocuparse de estos problemas –Seam, MSPBS, Senasa, Essap, Erssan– les importa poco o nada la suerte de la gente. No se observa un control coordinado entre ellas para revertir esta preocupante situación.

    La realidad por la que atraviesa el Acuífero Patiño es una verdadera afrenta a la ciudadanía porque involucra a algo fundamental de su existencia, como es su salud. Por eso, más que simples interpelaciones a las autoridades responsables, que nunca conducen a nada, lo que corresponde es su destitución, para poner en su reemplazo a personas que demuestren tener mayor interés en la salud y el bienestar de la población.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/preocupante-acuifero-patino-1565082.html

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    Publicado por jotaefeb | 19 febrero, 2017, 4:38 pm
  2. Tumbar la estafa y la ineptitud

    Por Lourdes Peralta

    Nuestra ciudad está hecha un caos, esa es la verdad. Por más maquillaje que le pongan, dando una vuelta por los barrios se pueden observar agujeros en las calles, cablerío, agua potable o de cloacas, esto sumado a los eternos problemas entre vecinos (por el árbol, por el auto mal estacionado, el ruido, por el esmog, etc.), hay de todo un poco, y de ese poco, rebozamos.

    Casi nada funciona, sería muy fácil recopilar las pesadillas que hacen que las comunidades no funcionen y sean infelices socialmente.

    Por dar uno de los miles de ejemplos, en mi barrio reclamamos desde hace un mes una pérdida de agua cloacal; sin unidad entre vecinos, cada uno tenía un número de reclamo diferente. Yo me encargué de llamar todos los días, a más de escribir, también diariamente a la cuenta de Facebook de Essap. Después de no sé cuántas llamadas, vinieron pero dejaron un pozo abierto en plena calle. De nuevo a reclamar y hasta el día de hoy, sin novedad. En el reclamo figuraba como “reposición de tapa de registro”, pero el milagro no ocurrió. La respuesta de los funcionarios que vinieron fue que “otro grupo” se encarga de eso. Al instante me hizo acordar a los de la Municipalidad que, cuando se acuerdan y limpian las plazas, dejan la basura para que “otro grupo” retire. Calcado de lo que escuchaba, o peor, de vecinos que se quejaban porque ANDE, después de un trabajo dejó un montón de escombros, y cuando se lo reclamaron dijo que “juntar esa basura ya no le correspondía”. Nadie puede moverlos, no hay presidentes ni jefes y pareciera que cada grupo se manda solo. También, por el agujero de la cloaca sita enfrente de mi portón, pedí ayuda a la Municipalidad de Asunción y me dijeron que ellos derivarían mi pedido a la Essap, hasta ahí podían hacer (¿?). Hablan como si cada institución no dependiera del buen desempeño de la otra. Por citar, ¿qué harán los camiones recolectores de basura cuando este pozo se abra más en plena calle? ¿seguirá siendo problema de la Essap solamente?

    Eterna injusticia para el contribuyente y siguen los jugosos sueldos, personal incapacitado y falta de respuestas a necesidades vitales.

    Por cierto, en enero llega el regalo de Reyes: la factura de impuesto inmobiliario y sus tasas especiales, especialmente para los ingenuos que pagamos puntuales sin beneficios. La rápida y dolorosa verdad sabida, es que pagamos muy caro por vivir en una ciudad “atada con alambre”. Cero bienestar para la población, malgasto en los entes administradores. A casi 3 décadas de la dictadura, persisten los males heredados. No estamos generando líderes que cambien el rumbo. Todos los reclamos vecinales a las instituciones desembocan en un laberinto burocrático, sostenido por “atiendeteléfonos” prestos para poner trabas y repitiendo: “Lo único que podemos hacer desde aquí es reiterar su reclamo”.

    La prensa ha colaborado siempre en las denuncias populares, pero nada modifica a estos grupos estructurados para la inacción. ¿A quién le temen estas instituciones? Pues, el enemigo más grande fue y será la organización de la gente. Trillado, pero la unión de los vecinos es clave, tenemos que entender esto y limar asperezas que nos impiden reclamar y dejar de ser tan abiertamente ignorados.

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    Publicado por jotaefeb | 11 enero, 2017, 10:08 am
  3. Rebelión en el tacho

    Mantener la limpieza urbana ha sido una sempiterna lucha en Asunción. Y en el resto del país, también. Un informe de la Municipalidad de la Capital del mes de junio de 1969 señalaba como un gran inconveniente “sacar los tachos de basura en horas de la noche, pues el servicio de recolección se iniciaba a las 05:00”. Los residuos estaban expuestos a ser esparcidos en las calles. Además, los recipientes debían tener un peso y tamaño manuables para simplificar el trabajo de los recolectores.

    Los tachos exigidos entonces debían ser impermeables, tener tapas ajustadas, ser resistentes a la oxidación y estructuralmente fuertes para aguantar la manipulación. Además, fáciles de llenar, limpiar y vaciar.

    Sin embargo, en muchas casas este recipiente era reemplazado por palanganas, cajas de cartón, baldes, cajas de madera y otros envases, mal hábito que se combatía con multas.

    Pero en pueblo chico, grande era el infierno. Los tachos y sus usuarios empezaron a enfrentar todo tipo de problemas. Primero, eran volcados por animales. Las patotas juveniles también los chutaban durante la noche armando barullo y ensuciando la ciudad.

    Un grupo de amas de casa, en agosto de 1976, envió una atenta nota a la Junta Municipal de Asunción señalando los inconvenientes que generaba el uso de los tachos reglamentarios de metal y con capacidad para 30 kilos: “Es necesario contar con dos personas para sacarlos y, aun así, resultarán pesados para los propios recolectores si están llenos”.

    Además, las amas de casa hacían notar que difícilmente una familia –de entonces– produjera 30 kilos de basura al día y mencionaban el acecho de los animales y las barras de inadaptados.

    En la misma nota, las mujeres asuncenas habían sugerido el uso de bolsas de polietileno por ser más manejables, ajustadas a las necesidades y más económicas.

    Cuando los supermercados empezaron a aparecer en Asunción, las bolsas de plástico, por ejemplo, costaban 129 guaraníes el paquete de 15 unidades.

    Otra gran ventaja era que los dueños de casa no debían estar pendientes de guardar sus recipientes una vez que se prestara el servicio de recolección.

    Poco caso les hizo la Comuna capitalina de entonces, pues los tachos seguían siendo obligatorios hasta mediados de los ochenta.

    En aquella ocasión, esa rebelión o rechazo hacia los tachos planteaba una solución o una causa justa para mantener la limpieza y la higiene en la ciudad.

    Ahora, al parecer, los rebelados contra los tachos de basura son las autoridades municipales, pues difícilmente se los encuentra en los lugares públicos, y los que existen no tienen fondo o están maltrechos. Incluso, hay carteles que recomiendan depositar la basura en los tachos “invisibles”. Los cochinos también se rebelan porque donde tienen basureros o contenedores, igual prefieren el suelo para arrojar los desperdicios.

    En Atyrá la población acaba de demostrar una rebelión ejemplar. No van contra los tachos ni las bolsas, sino contra la basura. Veinte mil habitantes y escasos recursos sostienen la ciudad más limpia del país. Encarnación también tomó la posta al rebelarse contra los puercos que ensucien las playas.

    En Asunción, ¿qué hacemos?

    Por Pedro Gómez Silgueira

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/rebelion-en-el-tacho-1554108.html

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    Publicado por jotaefeb | 11 enero, 2017, 9:59 am
  4. Agua sucia

    Por Guido Rodríguez Alcalá
    El verano comenzó con altas temperaturas y encima caldeado, en sentido figurado. Primero apareció la noticia de que tomar agua de la canilla era peligroso. ¡Y yo que siempre la tomaba sin problemas! Dejé de tomarla por precaución y me pasé al agua embotellada. Entonces apareció la noticia de que el agua subterránea de los departamentos de Central y Paraguarí está contaminada: tampoco se puede confiar del todo en el agua de la botella.

    Una causa de la contaminación, según la Seam, es la filtración de las aguas cloacales, que no es una casualidad, porque el sistema de alcantarillado es entre deficiente e inexistente. Antes de resolverse el problema, ya se ha decidido crear un nuevo vertedero, con la construcción de oficinas públicas y departamentos en la zona del puerto.

    Otra causa de contaminación son los nitratos, que pueden producir cáncer. ¿De dónde vienen los nitratos? A falta de un estudio detallado, podemos suponer que esa es una manifestación local de un problema mundial: la contaminación del planeta con miles de sustancias químicas. Sobre el asunto, merece leerse el libro de la investigadora francesa Marie-Monique Robin, El veneno nuestro de cada día, publicado en 2010 (existe el video, que se puede ver en internet).

    La autora dice que, entre 1945 y 2010, se han puesto en circulación cerca de 100.000 productos químicos, sin controlarlos debidamente: la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha analizado solamente 935 de ellos. ¿Y las instituciones gubernamentales? En los Estados Unidos está la FDA (encargada de controlar la comida, remedios y productos que afecten a la salud); en la Unión Europea, la EFSA, que es su equivalente. (Deberíamos mencionar también a la EPA norteamericana, encargada de la protección ambiental). Según Robin, esas agencias no realizan estudios independientes de los nuevos productos, sino que se limitan a supervisar los estudios realizados por las empresas que quieren lanzarlos al mercado, y en muchos casos presentan estudios mal hechos o mal intencionados.

    Financiado por los fabricantes, el destacado científico Richard Doll dijo que la dioxina no producía cáncer. Eso permitió seguir vendiendo el producto (Agente Naranja) contaminado con dioxina. Se descubrió el engaño y se retiró el producto, después de una demora muy lucrativa para sus fabricantes. No es el único caso, dice Robin, quien cita varios más (PCB, DDT); las empresas químicas influyen demasiado en los gobiernos, que no protegen debidamente a la ciudadanía del “veneno nuestro de cada día”.

    Con todo, en el Norte existen estudios independientes sobre los efectos de los agrotóxicos: 26.000 millones de euros anuales en tratamientos de cáncer, dice Robin. ¿Qué resultados daría un estudio similar en el Paraguay? La advertencia de la Seam debería ser solo un primer paso.

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    Publicado por jotaefeb | 11 enero, 2017, 9:12 am

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