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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Mientras discutimos por la reelección.

El Paraguay es un país de muchos rostros y de realidades paralelas que provocarían la envidia de los más grandes autores de ciencia ficción.
Uno lo puede percibir fácilmente al comparar en estos días las portadas de los diarios o los discursos de la mayoría de los políticos, en donde cada uno dibuja su propio mapa y los altera según su conveniencia, ajusta sus propias leyes y corrige su propia Constitución, pero por sobre todo esa pulsión de dimensiones diferentes la sentimos en los ecos sordos de la realidad.
Mientras aquí discutimos y peleamos por el arbitrario plan del presidente Horacio Cartes y sus principales aliados, los senadores Fernando Lugo y Blas Llano, de forzar la Constitución para introducir la figura de la reelección, en una cama de hospital fallecía Celia Romero, tras una agonía de diez días al haber sido apuñalada por su ex concubino, convirtiéndose en la mujer número 36 que este año fue asesinada por su ex pareja, mientras en el Congreso se dilataba, se cambiaban palabras y se le restaba fuerza a la todavía pendiente ley de feminicidio.
Mientras discutimos por la reelección… en algún lugar en los montes de Concepción Edelio Morínigo cumple 897 días secuestrado por el grupo armado EPP, Abrahán Fehr 498 días, Franz Wiebe 144 días y Félix Urbieta 66 días, marcando un récord absoluto del más largo tiempo en que una persona sigue cautiva por secuestro extorsivo en el Paraguay y la primera vez en que cuatro compatriotas permanecen secuestrados al mismo momento, con una total ineficacia demostrada hasta ahora por el Estado para lograr la liberación y traer alivio a sus familias.
Mientras discutimos por la reelección… en la región del Chaco Paraguayo se siguen deforestando mil hectáreas de bosques al día según un estudio de Guyrá Paraguay, las que se convierten en desolados campos para pasturas de ganado y el cultivo mecanizado de soja, mientras el alterado clima nos azota cada vez más con fuertes lluvias y tormentas destructivas.
Mientras discutimos por la reelección… las avionetas cargadas con drogas y mercaderías de contrabando cruzan impunemente los cielos del país, los caudillos políticos financiados con el dinero sucio del narcotráfico extienden sus dominios y se posicionan en feudos territoriales y en círculos del Estado, comunidades campesinas e indígenas son expulsadas de sus tierras ancestrales y los ríos, lagos y arroyos se siguen contaminando con el uso de pesticidas.
Mientras discutimos por la reelección… hay también comunidades y grupos de pobladores que resisten a los modelos de autoritarismo y construyen proyectos solidarios. Hay jóvenes idealistas que se movilizan para ayudar a los demás. Hay emprendedores que se esfuerzan por aportar modelos de negocios con responsabilidad social, ayudando a diseñar un país distinto, a pesar de todo. Son los que nos contagian sus esperanzas.

Andrés Colmán Gutiérrez

http://m.ultimahora.com/mientras-discutimos-la-reeleccion-n1048643.html

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

142 comentarios en “Mientras discutimos por la reelección.

  1. ¿Quiénes son los golpistas?
    4 febrero, 2017

    Desde hace un par de años vienen operando juntos, impulsando las mismas iniciativas, desarrollando un libreto único y votando disciplinadamente de idéntica manera. En su patético transcurrir político, implementaron maniobras que deshonran la labor parlamentaria, como proponer un proyecto para votar en contra. Sus orígenes son distintos. Uno representa la tierna podredumbre surgida de las entrañas del stronismo. Otros alguna vez fueron “contestatarios”, no de los más destacados, pero se ubicaban en las filas de quienes enfrentaban al autoritarismo. Sin embargo terminaron aliados, casi fusionados, en la esquisofrénica empresa de impedir ya no solo la posibilidad de que Horacio Cartes sea reelecto, sino ahora, más “alzados”, que complete su mandato.

    Así,“Marito”, como cabeza visible de los que perdieron el control de la batuta hace 28 años, por un lado, y la familia Masi-Filizzola, Efraín Alegre y algunos más, por el otro, se constituyeron con el correr del tiempo en los ejecutores del plan para truncar el proceso, actualmente expuesto de forma indisimulada, aunque según ellos no sería para provocar un retroceso, lo que resultaría inadmisible, sino “en defensa de la democracia”, que HC supuestamente estaría a punto de destruir para instalar una dictadura.

    Con la misma cantinela martillan todos los días los medios tradicionales de Vierci y Zucolillo. El “quiebre del Estado es inminente” y “la persecución está a la orden del día”, son algunos de los titulares con los que cotidianamente bombardean. Pero sin ensayar, y esto es lo importante, un solo argumento que los justifique, salvo “satanizar” la reelección.

    ¿En qué basan la afirmación de que dicha figura es sinónimo de dictadura? ¿Desconocen acaso que en todas las democracias del mundo, empezando por las más avanzadas, los presidentes pueden ser reelectos por un segundo periodo? ¿No son conscientes del bochornoso espectáculo que brindan ante el mundo entero, al exponer un fundamento al que no apelarían ni siquiera los cretinos? ¿Desde cuándo es un “atentado” contra la democracia otorgar al soberano, a 4 millones de electores, la facultad de decidir con su voto si aprueba o rechaza la enmienda?

    A decir verdad, en el gobierno de Cartes no logran encontrar un solo argumento sobre el supuesto peligro que representa para la democracia y menos que justifique su política de neto corte golpista, la cual se evidencia no solo por lo que dicen en los mensajes de whatsapp o en las redes sociales, ni por las bravuconadas de “Marito”, Desirée y compañía, ni por las fantochadas de Efraín o las histeriqueadas de Vargas Peña.

    Lo demuestran en la práctica, valiendose de la mayoría en el Senado para boicotear los planes de gobierno que son de interés nacional, sin importarles que esto perjudicara a 7 millones de paraguayos, como lo hicieron al sancionar un Presupuesto General de la Nación, que ponía al país al borde de la cesasión de pagos (default), limitaba el accionar del BCP en su tarea de mantener controlada la inflación y establecía un aumento sideral de los gastos corrientes (sueldos) con fines puramente electoralistas; razón por la cual el Ejecutivo no tuvo más opción que recurrir al veto, como nunca antes había sucedido a lo largo de la etapa democrátrica.

    A esto que señalamos, de extrema gravedad por cierto, podemos sumar una larga lista de otras medidas desquiciadas que resolvieron con el fin de hacer tambalear al gobierno. Torpedearon el complejo habitacional del RC4 y el proyecto del Ejecutivo para que el salario mínimo; liquidaron la esencia de la Ley de Emeregencia Educativa, concebida para reparar 950 colegios y escuelas; y también pretendieron rechazar, aunque sin éxito, el crédito de 200 millones de dólares otorgados por el BID para financiar obras públicas y mantener los puestos de 50.000 obreros viales.

    Los hechos, como son. El único golpismo que existe en el Paraguay es el que promueve los neostronistas y exopositores devenidos en vulgares oportunistas sin principios, con el respaldo de los grandes medios de pensa, que ven en este atajo antidemocrático e inconstitucional, la única posibilidad de acceder al poder político.

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    Publicado por jotaefeb | 4 febrero, 2017, 10:29 am
  2. “Locos” por la no reelección
    31 enero, 2017

    “Ustedes escucharon una idea, no dos, una sola idea, (una) propuesta país del señor Efraín Alegre?. No, no tiene ninguna”, se preguntaba y respondía durante un programa del televisión el senador Blas Llano, 3 veces presidente del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA). Y a la consulta del legislador correspondería agregar una más: usted, querido lector, ¿le escuchó hablar al cuestionado titular del liberalismo de otra cosa que no sea el proyecto de enmienda proreelección, cuya aprobación representaría , según él, un “golpe de Estado”, el “quiebre del Estado de Derecho” y el “fin de la democracia”? La respuesta es no, al igual que en el caso de todos los que se oponen a instituir dicha figura en la Constitución, quienes, a decir verdad, ya resultan más que fastidiosos con el trillado monotema.

    No pasa un solo día sin que formulen alguna declaración rimbombante. Si no es Efraín, es Desirée, y si no es Desirée, es “Marito”. Para ellos, todos los males del Paraguay obedecen a una sola cuestión. Desde los sedimentos que taponaron nuevamente el cause del Pilcomayo, pasando por las nuevas víctimas que se combra la inseguridad, hasta la eliminación de la sub 20. Todo es a causa de la reelección y responsabilidad de quienes la promueven.

    Así nos tienen desde hace meses. Cuando el libreto ya se les había agotado, les cayó como regalo del cielo las irregularidades detectadas en las planillas de firmas que recolectó la ANR para solicitar la enmienda, a lo que se aferraron para estirar como goma de mascar su debilitada campaña anti reeleccionista.

    Paradójicamente, tanto Alegre, como Abdo Benítez y el pequeño núcleo político que ve hasta en sus sueños al “cuco” de la enmienda constitucional,

    sostienen permanentemente que “el país se halla paralizado porque Cartes está obsesionado con la reelección”; un discurso que se hace trizas contra la realidad.

    En primer lugar, porque la parálisis de la que hablan solo se halla en sus respectivas cabezas, como lo demuestra el simple hecho de que la economía paraguaya es una de las más dinámicas de América Latina, lo cual es reconocido por los organismos internacionales más destacados del planeta, como el Foro Económico Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), entre otros. Y a esto se suma la comprobación por parte de la propia ciudadanía, testigo fiel de las innumerables obras ya concluídas o que están en proceso de ejecución en diversas regiones de nuestra geografía, de las miles de viviendas entregadas por la Senavitat, de la asistencia a 141.000 familias en situación de pobreza, de las becas de Itaipú, etcétera, etecétera.

    Además, solo basta con hacer un repaso de las publicaciones en la prensa para determinar cuál es el tratamiento que le dan unos y otros a este tema. Para el oficialismo sin dudas es importante, pero forma parte de un amplio abanico de lineamientos que están en desarrollo. Para “Marito”, Efraín, Desirée y compañía constituye, en cambio, el comienzo y final de su actividad política de todos los días.

    La conclusión es obvia. Los “locos” por la no reelección son los verdaderos obsesionados con este proyecto, a sabiendas de que su concreción los mantendrá en el lugar que natularmente ocupan: el banco de suplentes.

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    Publicado por jotaefeb | 31 enero, 2017, 8:23 am
  3. Un país secuestrado por el debate sobre la reelección

    La enmienda para conseguir la reelección presidencial domina el debate nacional desde hace meses. Nuestra realidad está absolutamente secuestrada por ese único tema. Lo peor de todo es que se han dejado de lado cuestiones importantes de la agenda pública. El Ejecutivo puso en un segundo plano al país y los asuntos que requieren solución: los problemas en materia de salud, seguridad y educación. En vez de ocuparse de esos puntos –que son la razón por la cual los ciudadanos eligen un gobierno– se concentraron en juntar firmas y promover una enmienda constitucional pro reelección, la cual, además de no ser una prioridad para el país, viola la Carta Magna (artículo 290). La reelección es posible vía reforma de la Constitución.
    Cuatro familias paraguayas viven desde hace meses en la incertidumbre. El EPP tiene secuestrados a sus familiares: Edelio Morínigo, 942 días; Abrahán Fehr, 543; Franz Wiebe, 189, y Félix Urbieta, 111 y el Gobierno no solamente no hace nada para lograr la libertad de estas personas, sino que además fija su atención en otro tema: la reelección.
    El presidente Horacio Cartes pisoteó cada una de sus promesas. Primero dijo que el EPP no le iba a marcar la agenda, y después se desentendió de las víctimas de este grupo criminal.
    Cartes también aseguró que no estaba detrás de la reelección, pero no pasó de la retórica. Muy pronto se le vio la hilacha y la prueba está a la vista de todos: los colorados no hablan de otra cosa que no sea la reelección.
    Cartes está embarcando al país en una peligrosa cruzada pro enmienda constitucional para lograr la reelección, a sabiendas de que nada menos que la Constitución Nacional, en el artículo 290, no lo permite: “No se utilizará el procedimiento indicado de la enmienda, sino el de la reforma, para aquellas disposiciones que afecten el modo de elección, la composición, la duración de mandatos o las atribuciones de cualquiera de los poderes del Estado o las disposiciones de los capítulos I, II, III y IV del Título II, de la Parte I”.
    Dentro del marco de la ley más importante del Paraguay no es posible establecer la reelección vía enmienda constitucional, ni siquiera presentando las firmas de todo el Cementerio de la Recoleta.
    Y como si el hecho de pensar en quebrar la institucionalidad de la República no fuera suficientemente grave, el Gobierno presidido por Horacio Cartes está descuidando la administración del país, esto es, no resuelve los más importantes y urgentes problemas.
    Además del EPP, que opera en el Norte, y aterroriza a cientos de familias trabajadoras, el resto del país vive en estado de alerta. No pasa un solo día sin que no se tenga noticia de algún hecho delictivo que afecta a un ciudadano: los robos de celulares están a la orden del día y la gente se siente abandonada e insegura.
    En cuanto a las materias sociales, la reelección le arrebató el espacio necesario a la educación y la salud en el debate político. ¿Sabemos acaso en qué condiciones se encuentran las escuelas? ¿Estarán seguros los niños paraguayos en las escuelas en este 2017? Y en términos de salud pública, ni la atención es eficiente ni los insumos son suficientes, por eso siempre hay reclamos.
    El Paraguay no puede seguir secuestrado en un debate que interesa solo a un sector de la realidad. Es hora de que vuelva a imperar la razón, antes de que el daño a la institucionalidad del país sea mayor.

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    Publicado por jotaefeb | 31 enero, 2017, 7:52 am
  4. Cultura

    Benjamín Fernández Bogado –
    Esta palabra pretende reunir bajo su significado un abanico tan amplio de cosas mutables como inmutables y se echa mano a ella para explicar la complejidad del bilingüismo paraguayo hasta el fraude de las planillas reeleccionarias pasando por la omnipresente corrupción que permea todas las capas del país. Muchos –como el apoderado Almirón– la usaron para asumir las responsabilidades de los dirigentes de la ANR, pero no las culpabilidades como si se pudiera resucitar a los muertos y procesarlos por haber firmado las planillas despreciables. Afirmó que el fraude es parte de la cultura nacional y se repite con frecuencia en todos los niveles de los partidos políticos distribuyendo responsabilidades y buscando hacer menos pesada la carga escandalosa que provocó la difusión de las planillas.
    El diputado Barrios consideró un hecho menor, si total “nadie había muerto”, como si la corrupción solo es condenable cuando produce un finado. Aunque en verdad, la corrupción mata cuando médicos, centros hospitalarios o falta de medicamentos pueden acabar con la vida de alguien que pretende encontrar la cura imposible para su dolencia. El Tribunal Electoral hubiera evitado el escándalo si desde el principio hubiera aclarado que lo que se realizaría con las firmas no era una iniciativa popular que demanda otros requisitos. La aclaración la hizo Bestard cuando el escándalo llevó a aclaraciones que en realidad obscurecían más el escenario. Este hecho político sería suficiente para producir un tsunami jurídico en cualquier país serio del mundo. En el nuestro es un vyrorei y por eso no nos debe extrañar que sigamos estando en el penúltimo lugar de corrupción en Sudamérica, solo superado por la inviable y fallida Venezuela.
    La percepción de corrupción sigue siendo alta entre nosotros y entre quienes nos visitan. La idea de que quien comete un delito y no lo sancionan está instalada en el pensamiento nacional y eso se reafirma cuando vemos a declarados corruptos vestidos de blanco entregando las planillas falsas. ¿Cómo pretender hacer creer que hemos mejorado en ese campo cuando las evidencias son incontrastables y exhibidas a plena luz del día? La cultura de la corrupción o la ausencia de castigos al corrupto, no nos puede llevar más que a figurar en los últimos lugares. El presidente afirmó la semana pasada sus logros en Davos, desde donde sale uno de los reportes mundiales que nos colocan muy mal en el escenario de los países corruptos. Ufanarse de la ley de transparencia no es suficiente. Hay que vivir transparentemente y castigar a aquellos que operan desde la opacidad o clandestinidad. Esa es la única manera de construir una cultura de legalidad previsible y cierta, que nunca busque los atajos que impiden finalmente robustecer el estado de derecho.
    Si quien comete un hecho de corrupción solo tiene 1% de ser condenado y solo 5% de ser procesado, el país seguirá estando en los últimos lugares de corrupción y, propios y extraños coincidirán que hemos avanzado muy poco en ese campo.

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    Publicado por jotaefeb | 29 enero, 2017, 10:54 am
  5. La reelección, ese deseo vergonzante

    Por Estela Ruiz Díaz

    Lo doloroso para el cartismo es que este descalabro no fue resultado de una estrategia de la oposición, sino de la torpeza de la cúpula colorada que en sus ansias por demostrar fuerza, llenó las planillas falsificando firmas, con muertos, fantasmas y otras irregularidades. El apoderado Wildo Almirón está en apuros. Cuando arrancó la campaña, el presidente le dijo que controle las firmas y le responsabilizó de los errores.
    Ante este escenario, los aliados pro reelección desaceleraron y pusieron pie en el freno. Prefieren tomarse un tiempo para recuperar aliento y buscar otras acciones para sustentar la enmienda que si bien basta con tener 23 votos en Senado, necesita apoyo popular para darle legitimidad política a un atropello constitucional.
    Aparte de los errores tácticos, el problema más grave del plan es que ninguno de los dos interesados se anima a negociar directamente, asumiendo de frente, contra viento y marea los costos políticos de una decisión que aseguran es legal con alto apoyo popular.
    YO QUIERO. Horacio Cartes y Fernando Lugo quieren la reelección, pero no se animan a “ensuciarse las manos” públicamente porque ambos cometieron el pecado original de oponerse al segundo mandato alegando ilegalidad.
    Desde que asumió en el 2013, Cartes sostuvo que la reelección es una figura prohibida por la Constitución y en poses de estadista negaba intenciones perpetuas. Pero, como sus predecesores también, cayó en la tentación y empezó a mover los hilos para permanecer en el poder. Así empezó la operación “pedido de las bases”, luego “que la gente decida”.
    Pero Fernando Lugo se complicó más: votó contra la enmienda en agosto del año pasado dándose un disparo en el pie. Por ahora, no se anima a borrar con el codo lo que escribió con la mano y exige a sus aliados votar lo que él considera inconstitucional.
    Con la pesada cruz encima, ambos líderes promueven la enmienda tras bambalinas.
    En un primer tiempo intentaron conseguir los 23 votos en el Senado, los números justos para deshacer lo decidido en agosto pasado. Pero esa votación no es una simple matemática de un acuerdo coyuntural de un proyecto de ley cualquiera. Además del sustento popular, encierra pactos para el 2018, especialmente entre Lugo y Blas Llano, que hasta el momento no logran cerrar por la complejidad del acuerdo. La izquierda necesita habilitar a Lugo y recién después sentarse a garabatear acuerdos. Una concertación con Lugo a la cabeza es diferente a una concertación con un liberal a la cabeza, sostienen en el FG. Admiten que aunque Lugo esté habilitado, no habrá éxito electoral con una oposición fragmentada. Y hoy la oposición está partida en pedazos.
    El 2013 es la prueba de que la ANR gana con el Tío Rico del Pato Donald si la oposición está dividida.
    Ahora que las firmas terminaron en bochorno se complica el panorama. Hay un duro cuestionamiento por el escándalo del operativo Que la gente decida. Ergo, Cartes ha fracasado en su tarea de sustentar la enmienda con la iniciativa popular.
    Mientras, el ex obispo sigue cumpliendo su parte del plan: hizo pública su reconciliación con el llanismo y realizan una fuerte campaña por la enmienda bajo el título de la Concertación. Ayer nuevamente se mostró con Blas Lanzoni en un acto con los jóvenes en San Bernardino.
    QUÉ TEMEN. Cartes y Lugo no quieren asumir públicamente que negocian la enmienda. Lo hacen entre cuatro paredes a través de emisarios. Las conversaciones se realizan entre gallos y medianoche, siendo los puntales Sixto Pereira (FG) y Lilian Samaniego (ANR). Cartes le hizo saber a Lugo que tiene 13 votos y que solo espera que resuelva su pleito con Llano.
    A diferencia del llanismo y del cartismo, la izquierda necesita cuidar las formas. No les basta con tener 23 votos. Necesitan sustentar jurídica y políticamente el paso que van a dar, especialmente la anulación de la sesión del 25 de agosto que rechazó la enmienda. “No queremos aplicar la fuerza de la mayoría sin fundados argumentos jurídicos y políticos”, admitió un cercano a Lugo.
    Si hoy dos líderes claves de la política, uno presidente de la República y el otro ex presidente con alto apoyo popular; uno de derecha y otro de izquierda, no se animan a conjugar juntos la palabra reelección con negociaciones claras y transparentes, de cara a la gente, confrontando a sus adversarios en un terreno limpio, será tal vez porque íntimamente saben que su deseo vergonzante es una violación constitucional. Por eso pelean desde la retaguardia. Total si fracasa el plan, ya está la lista de los culpables: Lugo dirá que votó en contra y Cartes que nunca quiso la reelección.

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    Publicado por jotaefeb | 29 enero, 2017, 10:49 am
  6. Reelección del Grupo Cartes

    Por Edwin Brítez

    El Gobierno llegó a un punto en que mezcla el interés nacional con el interés grupal, y es así que mientras exhibe resultados de gestión gubernativa con todo el apoyo publicitario de medios oficiales y privados (propios), trata de ocultar el interés aparentemente personal del presidente Cartes, que en realidad es de un grupo de poder, en parte público y en parte privado, de buscar la reelección presidencial para consolidarse aún más.

    No es ninguna novedad que el presidente de la República sea de extracción empresarial y que antes de ser presidente ¿fue? la cabeza de uno de los grandes imperios económicos del país. Que ahora aparezcan los intereses privados y grupales mezclados con los intereses políticos que importan a la población, no constituye, por ende, sorpresa alguna.

    Tampoco es novedad que en nombre del interés general de la sociedad existan personas que especulan con las necesidades de la gente o con su desprotección o vulnerabilidad para tratar de obtener notoriedad o para justificar sus ubicaciones en el escenario político nacional o local.

    Si bien es cierto que la política no es una actividad totalmente desinteresada, por el hecho de que se propone alcanzar ciertos objetivos en nombre del interés general, a raíz de lo cual necesariamente genera conflictos de intereses entre quienes defienden lo suyo y quienes están en contra de esos intereses particulares o grupales, se supone que para representar el interés general o buscar el bien común, las personas elegidas deben permanecer al margen de los intereses creados y además de pensar, deben actuar en función a la colectividad.

    El presidente Horacio Cartes es parte de un grupo económico denominado Grupo Cartes, integrado por más de 20 empresas, al parecer manejado eficientemente por la hermana, ya que son de público conocimiento los indicadores favorables que arrojan su gestión, por lo menos es así en el campo de los medios de comunicación y también en el de la cigarrillería.

    Estos datos no deberían pasar de ser el interés de los dueños, empleados, clientes y proveedores del grupo, pero tal cantidad de empresas requiere una buena cantidad de gerentes y administradores que fueron cooptados por el interés del presidente de la República de contar con sus servicios en la tarea de gobernar. No se sabe muy bien si se produjo un corte del cordón umbilical entre las empresas y el gobierno de estos ejecutivos empresariales, inclusive del propio presidente Cartes.

    En este punto es donde el interés particular y grupal, mezclado con el interés público, se convierte en peligro para la nación, ya que el grupo económico-empresarial del Presidente forma parte del gabinete y del famoso primer anillo de poder, cuyos “miembros privados” no necesitan de rubros, cargos ni nombramientos para autorizar o desautorizar a los secretarios de Estado y otros altos funcionarios.

    Ahí comienza a funcionar el aparato de confusión deliberada entre la identidad de un grupo particular con fines empresariales ligado al Poder Ejecutivo y por ende con influencias sobre los demás poderes, y las instituciones republicanas, creadas estas para administrar el funcionamiento del Estado en su afán de responder satisfactoriamente a las demandas legítimas de la sociedad, y no para goce solamente de los empleados, clientes y proveedores de algunas empresas.

    Todo esto corresponde al ámbito económico. Y cuando el interés grupal se traslada al campo estrictamente político, como por ejemplo la reelección prohibida por la Constitución, estamos en presencia de la más cruda revelación de hacer prevalecer el interés de un grupo de ciudadanos por encima del interés de la ciudadanía de respetar las reglas de juego del régimen democrático.

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    Publicado por jotaefeb | 29 enero, 2017, 10:25 am
  7. Se buscan líderes

    Por Guillermo Domaniczky

    “El verdadero líder sabe reconocer sus errores y aceptar su responsabilidad” enunciaba el escritor estadounidense Napoleon Hill, un hombre que asesoró a presidentes como Roosevelt o Wilson y es considerado hasta la actualidad como uno de los más lúcidos ensayistas en temas sobre liderazgo y relaciones personales.

    Su idea es una bofetada a nuestra realidad en estos días, considerando la conducta de varios de nuestros políticos.

    El apoderado colorado Wildo Almirón por ejemplo relativizó la falsificación de miles de firmas, incluyendo las de 1.142 personas fallecidas, planteando que este fraude y la deshonestidad forman parte de nuestra cultura.

    La intención: igualarnos a todos por lo bajo, para instalar el pensamiento de que “todos nomás luego hacemos lo mismo” y que por eso no es grave el usurpar identidades, falsificar firmas e intentar engañar a la sociedad y a una institución del Estado, como la Justicia Electoral.

    Es la idea de la podredumbre moral, que en lugar de pedir disculpas y lanzar un mensaje correctivo al operador tramposo que falsifica y engaña, le extiende como respaldo un aval moral, para que lo siga haciendo.

    La misma actitud, pero con mayores rasgos de soberbia, la exhibió el diputado Pedro Alliana, presidente del partido oficialista, quien lejos de la autocrítica y los pedidos de disculpas por el bochorno, pasó a la etapa de la negación de la realidad, considerando el caso de los falsificadores y tramposos como un “caso cerrado”.

    El episodio es solo una muestra del estilo de liderazgo que prima en nuestro medio, el del mbarete, que apela a imponer la fuerza de los hechos consumados, apostando a la fragilidad de nuestra memoria colectiva.

    El mismo estilo que exhiben quienes piensan hoy en violar la Constitución Nacional para imponer la reelección. Son conscientes y admiten que la van a vulnerar, pero argumentan que es una “cuestión política”, degradando aún más de paso el concepto real de la política, cuando lo que en realidad están haciendo es pura politiquería.

    Son días claves para la República. Hay mucho en juego. Se orquesta una maniobra para quebrar una valla que los constituyentes del 92 le pusieron al poder, para no repetir más episodios desgraciados, como los que tuvimos a lo largo de la historia.

    Ahora, en lugar de plantear un proceso de serio debate a través de una constituyente, para saber qué es lo que realmente necesitamos como sociedad, pretenden entrar a la Constitución través de una ventana.

    Inevitable recordar en este momento aquel 25 de marzo de 1977, cuando se introducía una enmienda a la Constitución del 67, para establecer la posibilidad de reelección indefinida de Alfredo Stroessner.

    Stroessner ya llevaba 23 años en el poder, porque interpretaron que su asunción en el 54 fue para completar el periodo presidencial de 1958, y de que lo eligieron en los periodos 58-63 y 63-68, porque la Constitución del 40 establecía que solo podría ser reelecto por un periodo más.

    Pero elaboraron luego una nueva Constitución, la del 67, que establecía la posibilidad de reelección por un periodo más.

    El resto, ya lo conocemos.

    Nuestros últimos tres presidentes electos comenzaron la descomposición de sus mandatos cuando priorizaron su intención y la de sus grupos, de permanecer más tiempo que aquel que la Constitución les estableció, y al que accedieron bajo unas reglas de juego determinadas.

    Les pedimos cordura y que pongan al país primero. Aún hay tiempo de frenar este golpe a la Constitución.

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    Publicado por jotaefeb | 29 enero, 2017, 10:24 am
  8. Se mueren de entusiasmo

    Por Alcibiades González Delvalle

    Alrededor de una mesa redonda cuatro personas están tomadas de la mano. Dirige la sesión una espiritista, famosa por su ciencia de convocar a los muertos dispuestos a contestar las preguntas que se les acercan. También expresan deseos, inquietudes y las condiciones en que se encuentran. A este respecto muchos dicen -sobre todo a las viudas o viudos- que al fin conocen la paz, tantas veces deseada.

    Como se sabe, los espíritus responden con golpes a través de la mesa. Un golpe en el piso es sí; dos golpes, no. Otros hablan a través de la voz de la médium. Algunos continúan siendo ordinarios, groseros, gritones. Pero ya nada se les puede hacer ni decir. La otra particularidad que tienen es la de seguir con la costumbre de mentir. Otros cambian de partido político y reniegan del que tuvo en la tierra. En fin, el más allá es como el más acá a juzgar por los resultados del espiritismo.

    En estos días asistí, como mero espectador, a una sesión en casa de una amiga que tuvo la gentileza de invitarme. Para que no me viesen, me hizo sentar en un rincón oscuro desde donde veía y escuchaba todo. Fui el primero en llegar. Poco después lo hicieron tres personas. Me pareció conocerlas. Sí, eran ellas: el presidente del Partido Colorado, la expresidenta del mismo partido y un legislador de Paraguarí. Todos muy conocidos por su incansable tarea de recolectar firmas para la reelección.

    A indicación de la médium, tomados de la mano las dos mujeres y los dos varones se dieron a un profundo silencio que dio paso a la concentración, necesaria para que los muertos convocados se hiciesen presentes.

    Enseguida escuché que la expresidenta pedía la presencia del general Bernardino Caballero. Tardó en llegar. La médium ha tenido que llamarle varias veces, incluso a gritos. Al comienzo era como un susurro: “Bernardino… Bernardino… Bernardino”. Luego con la voz más alta “Caballero… Caballero… ¡Caballero!”. Y finalmente, como tres o cuatro veces “¡GENERAL!”.

    Se notó su presencia por un golpe muy fuerte. La médium interpretó que se le habría molestado en alguna tarea o que no estaba con deseos de acudir. Tal vez temía, siempre en opinión de mi amiga, que se le pidiesen consejos que luego nunca se cumplirían como la honestidad, el patriotismo, y todas esas molestias.

    -Está con nosotros el general -anunció la médium con solemnidad. La expresidenta se levantó como impulsada por un resorte. Por un momento se confundió de general. De nuevo sentada, y a indicación de la médium, la expresidenta habló:

    -General Bernardino Caballero, glorioso fundador… perdón, fundador de la gloriosa Asociación Nacional Republicana, a mis dos compañeros, aquí presentes, y a mí, nos trae la patriótica y colorada intención, que es la del pueblo todo, de posibilitar que nuestro nuevo y único líder continúe en el Poder. Queremos la reelección. El país quiere la reelección. Solo hay un pequeño problema. Necesitamos inundar de firmas el Tribunal Superior de Justicia Electoral. Queremos demostrar, a propios y extraños, que el pedido tiene el aval de cientos de miles de ciudadanos y ciudadanas; queremos también…

    -Por favor, concrete su pedido -la interrumpe la médium- el general está ya impaciente. Si ahora lo perdemos, quién sabe si en otra sesión ha de visitarnos. ¿Qué le pide usted, concretamente?

    -Concretamente -responde la expresidenta- queremos que nos facilite la firma de los correligionarios, o no, que ya no están con nosotros en este mundo, pero nos servirían para llegar a nuestro patriótico y colorado objetivo. ¿Usted podría -le pregunta a la médium- arrancarle la respuesta?

    -Y le voy a preguntar: General… No, no, usted no, por favor.

    -¿Qué pasa?

    -Y aparece ese general… General Bernardino Caballero, sus ilustres correligionarios terrenales quieren que usted les ayude con la firma de… ¿Cuántos muertos?

    -Miles -responde el presidente del Partido- para mayor seriedad.

    -Con miles de muertos que estampen su firma. General, manifiéstese con un golpe si no está de acuerdo, y con dos golpes si acepta el pedido.

    Pasó un largo momento de silencio. Luego la mesa comenzó a bailar sin parar. Asustada, la expresidenta pregunta qué sucede.

    -Nada -dice la médium- las almas apalabradas están que se mueren de entusiasmo.

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    Publicado por jotaefeb | 29 enero, 2017, 10:24 am
  9. El oficialismo colorado revive la nefasta cultura del fraude

    Debido a la impunidad que reina en el país, la mayoría de los políticos mantienen viva la cultura del fraude. Lo que hoy hace el oficialismo del Partido Colorado de manera descarada, al falsificar firmas buscando que el Senado dé luz verde al mecanismo de la enmienda que permita la reelección presidencial, es el reflejo de la condenable actitud maquiavélica de que el fin justifica los medios. La Constitución es lo que menos importa a quienes consideran que detentan el poder –como en tiempos de la dictadura stronista– para transgredir a su antojo las normas de la República. Ese comportamiento merece el repudio de quienes quieren vivir en el marco de las leyes.
    Durante casi toda la historia del Paraguay –en la colonia y posteriormente en la era independiente–, sus autoridades han pisoteado las leyes y se han constituido en consuetudinarios violadores de las normas establecidas. Lo escrito, en innumerables ocasiones, solo ha significado la evidencia de las transgresiones. Dentro de ese esquema de falta de respeto a las normas y a la ciudadanía que espera que sus autoridades sean las primeras que las acaten y las hagan cumplir, se ha constituido toda una cultura del fraude. Consiste en disfrazar la mentira presentándola como verdad para justificar determinadas acciones ante la opinión pública.
    Cuando el sector que detenta el poder en el Partido Colorado en estos días presenta planillas plagadas de irregularidades, como las firmas falsificadas, para dar la sensación de un mayor apoyo al proyecto de enmienda, una vez más, se está recurriendo al viejo artilugio de la politiquería criolla: mentir para dar la sensación de un amplio respaldo popular a una idea en marcha.
    Aun cuando ya el Senado había rechazado la enmienda como vía que puede conducir a la aprobación –vía voto popular– de la reelección presidencial, el propósito es revertir la situación, dejando de lado que un proyecto ya rechazado en el seno de la Cámara Alta solo puede volver a ser considerado en el lapso de un año (Art. 290 de la Carta Magna).
    Para que no quepan dudas de que los propiciadores de la enmienda están dispuestos a violar todas las normas que se les presenten como trabas, aparece ahora en escena el arma del fraude.
    La falsificación de firmas no debe ser interpretada solamente como una burla a la ciudadanía pensando que es ingenua, sino como un acto de soberbia que parte de la convicción de que desde el poder es posible revivir las viejas prácticas dictatoriales del abuso sin consecuencias (no se debe olvidar que el artículo 246 del Código Penal castiga aun la tentativa de fraude).
    Un sector del Partido Colorado está muy acostumbrado al engaño como medio para conseguir sus propósitos. Ese largo ejercicio de la mentira es lo que el oficialismo de la Asociación Nacional Republicana (ANR) mantiene en pie hasta hoy.
    De tanto repetirse esa práctica –que no es una exclusividad del coloradismo, sino que se extiende a otros partidos y movimientos políticos en determinadas coyunturas de sus respectivas historias–, el fraude se ha convertido en cultura. Sus raíces están hondamente instaladas y muchos casi lo toman ya como algo natural e inherente al quehacer político.
    Concebir la política alejada de la verdad y del encuadre en el marco de lo que mandan las leyes, sin embargo, es condenable desde todo punto de vista. No es posible construir poder desde ese cimiento de tierra anegadiza.
    Es hora, entonces, de que la ciudadanía tome nota de lo que está sucediendo actualmente. Y se disponga a ajustar cuentas en las urnas con quienes tratan como estúpidos a un vasto sector de la población del país. La impunidad de los fraudulentos tiene que terminar de una buena vez.

    http://www.ultimahora.com/el-oficialismo-colorado-revive-la-nefasta-cultura-del-fraude-n1058730.html

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    Publicado por jotaefeb | 28 enero, 2017, 7:34 am
  10. Se debe identificar a los responsables del fraude

    Antes del rechazo de la enmienda constitucional en la Cámara de Senadores el pasado mes de agosto, el Partido Colorado realizó intentos de buscar la modificación de la Carta Magna para que el actual presidente pudiera ser reelecto, a pesar de la prohibición tajante de la Constitución a la figura de la reelección y a la forma de hacerlo posible a través de una enmienda.

    La indecisión inicial del presidente Cartes –quien varias veces había expresado ante la opinión pública nacional e internacional que la reelección está prohibida tanto para él como para todos los paraguayos– hizo que el Partido Colorado demorara la presentación formal del pedido de enmienda, lo cual permitió que la disidencia partidaria, en alianza con la oposición en el Senado, planeara presentar un proyecto de enmienda para rechazarlo, aprovechando que contaban con mayoría de votos.

    Este paso dado en contra del oficialismo al parecer enfureció al presidente Cartes, por lo que sus leales amenazaron con impulsar otro proyecto de enmienda como para que tuviera entrada a través de la Cámara de Diputados, en la que este sector cuenta con mayoría, pero se encontraron con el impedimento de que la Constitución establece con absoluta claridad que si un proyecto fuese rechazado en una de las cámaras, el mismo solo podía volver a presentarse luego de un año, es decir, en agosto de 2017.

    Además, suponiendo que la mayoría de Diputados decidiera desafiar el orden constitucional con el argumento de que se trata de otro proyecto distinto al aprobado en Senadores, aun cuando se tratara igualmente de la enmienda, el “nuevo” proyecto debería pasar también por el Senado, donde supuestamente los oponentes al proyecto continúan siendo mayoría.

    Fue así como los propios oficialistas anunciaron la intención de recurrir a la “iniciativa popular” como alternativa para insistir con la emienda constitucional. Lo dijo el líder de la bancada colorada en Diputados, Clemente Barrios, quien ya advirtió entonces que arrimarían al Congreso el proyecto teniendo como aval la firma de un millón de personas.

    La “iniciativa popular” –figura contemplada en la Constitución– resultó en una iniciativa colorada simplemente, ya que los propulsores se entusiasmaron con la rapidez con que juntaron las firmas, la mayoría de ellas de funcionarios públicos –cuya negativa a firmar les iba a significar la expulsión o el freezer–, y no se percataron de las irregularidades, o pensaron que nadie se daría cuenta de ellas. Además, no cumplieron con los requisitos básicos de que las planillas de firmas deberían ser rubricadas por un juez electoral y que todas las firmas deberían ser autenticadas.

    Ahora el Partido Colorado y sus principales figuras están enredados en serios problemas legales e investigaciones judiciales a raíz de denuncias de burdas falsificaciones de firmas de supuestos proponentes de la enmienda.

    No se trata de simples errores minúsculos los hechos como falsificar firmas, utilizar los nombres de las personas sin autorización, de consignar sus documentos o de obtener listas de jugadores de fútbol, o de empleados de instituciones públicas, e incluso más de mil nombres de personas fallecidas, para incluirlas en las planillas de proponentes de la enmienda.

    No son equivocaciones, son delitos cometidos por miembros de un partido político, con el consentimiento de sus máximas autoridades, inclusive de autoridades nacionales, como el vicepresidente de la República, Juan Afara, que participó del acto público de entrega de las listas a la institución pertinente.

    El hecho de que algunas de estas figuras con investidura y fueros parlamentarios se hayan puesto a disposición de la fiscalía para lo que hubiere lugar, a raíz de la lluvia de denuncias de falsificaciones de firmas, no significa otra cosa que tratar de impresionar y presionar a los investigadores del Ministerio Público para desviar la atención y tratar de eludir la responsabilidad del partido en este caso.

    Los partidos y movimientos políticos “están subordinados a la Constitución y al Código Electoral con el deber de respetar y hacer respetar el régimen democrático”, dice el artículo 12 del citado código. En el artículo 10 de ese régimen legal se establece que los mismos “tienen la finalidad de asegurar, en el interés del régimen democrático, la autenticidad del régimen representativo y la defensa de los derechos humanos”.

    En esta oportunidad en particular, el sector dominante del Partido Colorado no demostró la menor intención de respetar y hacer respetar los postulados democráticos y menos aún asegurar la autenticidad del régimen representativo.

    Los colorados del país, entonces, tienen ante sí una razón de mucho peso para cuestionar a sus actuales autoridades partidarias y a sus representantes en las instituciones republicanas por haber traicionado los principios constitucionales y fundacionales del partido, así como la memoria de los prohombres que se destacaron en la función pública y en la defensa de la democracia y del país.

    Esos dirigentes deberían renunciar por decoro y esperar, lejos de sus actuales cargos, el veredicto de la Justicia para evitar arrastrar al partido a la situación de exponerse a graves sanciones, como la que el propio Código Electoral establece en su artículo 78: “Son causas de extinción de los partidos o movimientos políticos. g) …atentar contra los principios democráticos y republicanos consagrados por la Constitución y las disposiciones del Código Electoral”.

    Los fiscales Ángel Ramírez y Rodolfo Centurión tienen a su cargo la investigación de este bochornoso caso, por lo que deben descubrir a los responsables; de lo contrario, quedarán ante la historia como cómplices de un intento de violación de la Constitución Nacional.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/se-debe-identificar-a-los-responsables-del-fraude-1559534.html

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    Publicado por jotaefeb | 27 enero, 2017, 4:33 pm
  11. Tecnología para la transparencia

    El fenómeno de Internet y las redes sociales, han cambiado radicalmente nuestros modos de relacionamiento y estilo de vida. La tecnología comenzó a brindar un poder extraordinario al ciudadano, que hoy día, gracias a un simple teléfono celular, puede informarse, debatir y participar. Esto también ha cambiado radicalmente nuestras formas de comunicación y desató una gran crisis en los medios de prensa tradicionales. Los ciudadanos ya no dependen de la radio, televisión o periódico para informarse. Hoy, la tecnología es más rápida que cualquier sala de redacción, replanteando, inclusive, la función del periodismo y la comunicación en general.
    De forma absolutamente sorprendente y sin importar la condición económica ni la preparación intelectual, la ciudadanía se apoderó de la tecnología para participar y decidir. Esto, indudablemente, también influye en la forma de hacer política. Ya no engañan los políticos tradicionales, con las amenazas y ocultamientos. El fiasco de las firmas por la reelección demuestra que es la misma ciudadanía la que investiga, participa y denuncia. Es un avance extraordinario para la construcción de una sociedad abierta y participativa.
    Naturalmente, todavía están aquellos que creen que pueden seguir apelando a los viejos métodos. Aparecen así los perfiles falsos que se multiplican por doquier en la creencia de que se puede crear una corriente de opinión o una percepción de una falsa mayoría, precisamente, subestimando la capacidad de esta nueva opinión pública, mucho más capacitada, criteriosa y, por ende, más poderosa.
    El bloqueo de la página de la organización Reacción, por denuncia masiva de perfiles reales y falsos, viene a darnos una lección más en este proceso. Las denuncias sobre la mala utilización de los recursos del Fonacide en la Municipalidad de Ciudad del Este, evidentemente, molestaron a las autoridades y sus seguidores, quienes temporalmente lograron el bloqueo de la página. Sin embargo, gracias a la misma tecnología en poco tiempo se logró recuperar el espacio y esta pequeña mala experiencia sirvió para fortalecer aun más a la organización.
    En ese contexto hoy, más que nunca, tiene vigencia aquella frase atribuida a Abraham Lincoln: “Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”. La tecnología nos está ayudando a construir una sociedad más democrática, participativa y transparente.

    http://www.vanguardia.com.py/2017/01/23/tecnologia-para-la-transparencia/

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    Publicado por jotaefeb | 26 enero, 2017, 3:58 pm
  12. Los muertos de la ANR

    Por Miguel H. Lopez
    Este asunto de los muertos firmantes de las listas coloradas –del cartismo, el presidente Horacio Cartes– pidiendo la enmienda constitucional para la reelección presidencial (y una sarta de irregularidades afines) ya tiene carta de defunción. Sí. Así de necrótica es la situación.

    Por más de que ahora los fiscales de la causa –que actúan por presión de las denuncias públicas, no porque sea su deber– empiezan a desplegar un show mediático haciendo gentiles allanamientos a la sede de la ANR, etc., después de que todas las evidencias fueran al TSJE (Tribunal Superior de Justicia Electoral) y regresaran, contaminándose de tantas maniobras posibles.

    Para entender por qué el caso ya está muerto y enterrado, antes de que la investigación levante cabeza, solo necesitamos juntar una serie de elementos que surgieron en los últimos dos días (y un poco más). Un une con flecha para escolares.

    El mismísimo presidente del TSJE, Jaime Bestard, salió ayer anticipando juicio y tratando de desactivar la culpa del Partido Colorado del grave delito de producir instrumento público de contenido falso. Alegó que aquello no era una iniciativa popular, por lo que básicamente no interesaba mucho el rigor en la certeza de los datos contenidos en las planillas. Bestard es un antiguo abogado y apoderado político colorado, venido a ministro de la Justicia Electoral, que desde todos los costados responde al cartismo. La idea, evidentemente, es colocar salvavidas para que al final nadie del partido de Gobierno sea imputado.

    Luego, el presidente de la ANR, Pedro Alliana, acusó públicamente a los dirigentes de base de su partido de ser los culpables penales de las planillas con firmas de fallecidos y otras lindezas, y no él que entregó los documentos al TSJE. Todos sabemos que, como cabeza de organización, es su responsabilidad política y jurídica. Todo lo demás es maniobra para sacar la nalga a la jeringa.

    Y para poner el moño a este primer acto de la novela de los muertos que firman, surge el fiscal Ángel Ramírez, adelantando el fallo de una pesquisa que apenas empieza: Alliana, la senadora Lilian Samaniego y el vicepresidente de la República, Juan Afara, no pueden ser imputados. Alega que no es prueba suficiente el hecho de que hayan sido ellos quienes presentaron los documentos falsificados al TSJE pidiendo la enmienda.

    El caso se encamina a quedar en el folclórico vyroparei, una macanada. No habrá culpables ni responsables penales, menos políticos. A la larga, terminarán acusando a los muertos firmantes por no dejarles a los pillos de la dirigencia colorada descansar en paz…

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    Publicado por jotaefeb | 26 enero, 2017, 8:44 am
  13. Ríos de disparates
    26 enero, 2017

    En su afán por justificar el encolumnamiento político detrás de Aldo Zucolillo y Antonio J. Vierci, el diputado liberal Víctor Ríos saludó en las redes sociales las “coincidencias” entre la oposición (el oficialismo liberal y la disidencia colorada) y estos poderosos ricachones, argumentando que “es incompatible con la democracia que un solo grupo (el que conforman las empresas de Horacio Cartes) maneje toda la economía de un país”, pues “el monopolio es antiliberal y anticonstitucional”. Lo que el legislador no explica es cómo pretende combatir un supuesto “proyecto” monopólico en alianza o bajo la tutela de los que hoy, ahora, lo ejercen con total alevosía.

    En su “curiosa” fundamentación, Ríos parece no haber tomado nota de hechos conocidos por cualquier ciudadano mínimamente informado. Por ejemplo, que “Don” Antonio monopoliza íntegramente toda la cadena del negocio supermercadista, desde el contrabando y la importación de todo lo imaginable, pasando por el almacenamiento y las redes de distribución, hasta la comercialización desde las góndolas en las que nos oferta los productos que quiere y al precio que se le antoja. Y que “Don” Acero respalda incondicionalmente al “cártel de los combustibles”, del que forma parte, el cual por años fijó discrecionalmente las tarifas de las nafas y del gas, en detrimento de los consumidores.

    El diputado insiste en que “no puede haber democracia política, si no hay democracia económica”, algo tan genérico que no dice mucho. De todas formas, como su objetivo es explicar las “coincidencias” con Zuccolillo y Vierci, se supone que en esta materia ellos serían el “modelo” a seguir, mientrasque Horacio Cartes representaría la amenaza, aunque no brinda un solo argumento que lo demuestre, repitiendo así los mismos vicios de sus referentes mediáticos.

    La pregunta sin respuesta es ¿por qué razón Cartes sería un riesgo? En el sector privado, el grupo de empresas de su propiedad no controla, ni existen indicios de que pretenda controlar, algún rubro de la economía, como sí lo hacen los “Dones”.Su expansión en el campo de la prensa, en donde experimentó mayor desarrollo, lo ubica muy por detrás del “Grupo Vierci”, como sabrá Ríos. ¿Y en el público, cuál sería el peligro? ¿El disparate que suele aducir ABC de que estaría “venezolanizando” la economía? La verdad es que tal afirmación ni se presta para la discusión. Cualquier estudiante de los primeros cursos de economía sabe que la nuestra es una de las más abiertas de la región y en la que el sector privado tiene mayor participación, cuya contracara es las casi inexistencia de empresas estatales.

    Ahora hablemos de algunos aspectos que hacen, en términos prácticos, a la mentada democracia económica invocada por Ríos. Un informe reciente del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés), ubica al Paraguay en el puesto 19, entre 79 economías emergentes analizadas en materia de DESARROLLO INCLUSIVO. Y el “Open Data Index”, divulgado hace apenas 3 meses, califica a nuestro país como uno de los más abiertos en cuanto a difusión de datos y transparencia informativa, situándolo en el lugar 50 del ranking mundial.

    De lo expuesto se deduce que no existe de parte de HC una política monopólica, sea pública o privada, en cambio sí una de inclusión social y de total apertura en cuanto a la divulgación de cómo se administra la cosa pública.

    Lo que sucede en este tema es bastante más simple de lo que parece. ABC Color y Ultima Hora solo expresan a diario la amargura de sus propietarios por la pérdida de los privilegios que tuvieron a lo largo de décadas, durante las cuales amasaron las fortunas mal habidas que detentan. ¿Y por qué el efrainismo -del que forma parte el diputado- y la disidencia colorada bailan la música que hacen sonar dichos medios?

    Porque los une el mismo objetivo: impedir, como sea, la continuidad de Cartes por otro periodo, e inclusive desean fervientemente sacarlo antes del 2018, solo que no pueden.

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    Publicado por jotaefeb | 26 enero, 2017, 8:43 am
  14. La corrupción como sistema y fatalidad

    Por Marcos Cáceres Amarilla

    Ante las innumerables denuncias de falsificaciones e irregularidades en las planillas pro reelección presentadas ante la Justicia Electoral por dirigentes cartistas, entre ellos autoridades nacionales, algunos pretenden justificarlas diciendo que se trata de “una cuestión cultural”, que ya otros “hicieron lo mismo” y que además el total de las firmas válidas sería mucho mayor.

    Llevando esa postura al extremo, esta gente justificaría los crímenes, exilios y persecuciones de la dictadura diciendo que “al final” no afectaron a la mayoría de los ciudadanos, cuando sabemos que muchos no actuaban por temor o por ignorar la magnitud de los crímenes y delitos que se cometían.

    Los dirigentes que impulsan la reelección vía enmienda a como de lugar consideran que la corrupción que significa incluir en una planilla a fallecidos, extranjeros, menores y no empadronados, además de falsificar la firma de ciudadanos para respaldar una modificación de la Constitución no es tan grave porque “ya se hizo antes”.

    Uno esperaría que, por tratarse de autoridades públicas, darían un ejemplo de conducta y anunciarían, apenas conocidas las denuncias y verificados los fraudes, que la iniciativa quedaba suspendida, ya que no podían ser cómplices de la conducta inmoral de algunos dirigentes de base que no entendieron la seriedad de la propuesta.

    Al justificarse con argumentos risibles, los impulsores de la iniciativa pro reelección dan como mensaje a la sociedad que consideran válido incurrir en hechos delictivos para conseguir objetivos políticos. No tienen miramientos en utilizar el nombre de su organización política para que se convierta prácticamente en una asociación ilícita para cometer delitos.

    No se pronunció sobre el tema el principal actor a favor del cual sus acólitos, con un entusiasmo digno de mejor causa, movieron cielo y tierra para conseguir firmas. El presidente Horacio Cartes seguro está enterado del lodazal político en que se metieron y lo metieron sus leales. Sin embargo, opta por el silencio, con lo cual se concluye que él tampoco considera grave lo ocurrido y sigue avalando algo que a todas luces es un despropósito.

    Se escudan diciendo que esta conducta delictiva es una cuestión cultural, con lo cual pretenden involucrar no solamente a su partido sino a toda la sociedad paraguaya. La idea es instalar que todos estamos en el mismo chiquero y por lo tanto nadie debe protestar sino dejar que pase cualquier cosa y que no hay nada que hacer.

    Aunque es cierto que en los años de la dictadura stronista se extendió la idea de que quien tiene poder estaba habilitado a hacer lo que se le de la gana, nunca la gente dejó de tener conciencia sobre quienes eran los corruptos y quienes robaban descaradamente los bienes públicos y se valían de su posición para beneficiarse junto a su grupo particular.

    Esa conducta inmoral de algunos dirigentes se aprovechó y aprovecha también de la indefensión y de la pobreza de muchos que, acuciados por sus necesidades, se les hace cuesta arriba defender sus derechos y denunciar a los corruptos.

    Sin embargo, todo tiene un límite. Los paraguayos y paraguayas han demostrado en varias oportunidades, desde el retorno de la democracia, que no están dispuestos a agachar la cabeza cuando la amenaza es volver a los tiempos del pensamiento único, de la persecución, de los delatores y los chupamedias.

    Interpretar a medida la Constitución y las leyes para lograr una enmienda constitucional, faltar el respeto a la gente falsificando firmas e incluyendo a fallecidos en planillas para justificar un presunto derecho a decidir, cuando en realidad solo se busca hacer realidad el interés de un individuo y su grupo, son artimañas que difícilmente logren engañar por un lapso prolongado a tanta gente y al mismo tiempo.

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    Publicado por jotaefeb | 26 enero, 2017, 8:36 am
  15. Los charlatanes
    25 enero, 2017

    En nuestra vida cotidiana conocemos a charlatanes de las más variadas especies. Hay políticos charlatanes, periodistas charlatanes, empresarios charlatanes e, incluso, charlatanes que visten hábito. Pero pocas veces, como ahora, éstos personajes cobran tanta “notoriedad”, a pesar de su mediocridad y nula trascendencia en términos prácticos. Y lo logran merced a una prensa carente de contenido, aplazada en seriedad, que hace de la charlatanería su principal negocio, colocando en el centro del escenario a aquellos sujetos sin luz propia, grises, o de deplorable trayectoria, pero útiles para atacar a quienes considera enemigos.

    Así, desde hace al menos un par de meses, las páginas de los diarios tradicionales tienen como destacados protagonistas a todos aquellos que disparen contra los que promueven la reelección vía enmienda y, más recientemente, a los que pretenden liquidar la iniciativa de consultar a la ciudadanía sobre tan importante tema, cargando una y otra vez, hasta el hartazgo, sobre el ya archi trillado tema de las firmas “truchas”.

    Para provocar el mayor de los escándalos, ya no sindican solo a muertos, extranjeros y menores, como falsos suscriptores. A medida que pasan los días a éstos se suman ciegos, presos, mancos y, en cualquier momento, algunos que se encuentren intubados en alguna sala de terapia intensiva.

    Parece una broma, pero no lo es. La maquinaria mediática no se detiene y publica abundante material referido a esta cuestión todos los días, como si fuera la principal noticia.

    ABC Color ahora busca imputar al presidente y dirigentes nacionales de la ANR, sin siquiera darles el derecho a réplica, para que sus lectores escuchen “la otra campana”, aunque más no sea con el fin de guardar las apariencias de su hipócrita “independencia”. Y para ello escoge a alguien que destile resentimientos pero, sobre todo, que tenga el “don” de charlatán, como el senador Enrique Bacchetta, quien, con ínfulas de jurisconsulto romano, “exigió” la imputación, el juicio y condena de Pedro Alliana, Lilian Samaniego, Juan Darío Monges y Wildo Almirón.

    ¿El motivo? No tiene la menor importancia, pero para ilustrar al lector hasta dónde llega el disparate, el senador alega que los denunciados “llevaron las carpetas” que contenían irregularidades al Tribunal Superior de Justicia Electoral; lógica ésta que le obligaría a “exigir” lo mismo para ordenanzas o mensajeros que tuvieran la mala suerte de realizar este tipo de entregas.

    A Última Hora ni le preocupa hacer el ridículo “per se”, sin necesidad de asignarle el trabajo sucio a algún tercero, al extremo de publicar como titular central de tapa: “Otra aviesa violación constitucional de la campaña cartista”, la cual se habría producido al ser inscriptos como peticionantes de la enmienda a militares en actividad. La verdad es que el “gravísimo” hecho involucró a… dos personas. Y un “pequeño detalle” más, no eran oficiales ni suboficiales de las FF.AA, sino simples funcionarios públicos que desempeñan sus actividades en el Comando de las Fuerzas Militares, como muchos otros.

    Ahora bien, como asistimos a un caso de charlatanería superlativa, varios son los políticos que tienen “luz verde” para formular sus rimbonates declaraciones, siempre y cuando sean del agrado de “Don” Acero y de “Don” Antonio, por supuesto. Desde Efraín Alegre, presidente y destructor del principal partido de la oposición, el PLRA, hasta Juan Carlos Galaverna, uno de los responsables del fraude electoral perpetrado contra Luis María Argaña; pasando por “Marito”, el stronista que habla de respeto a la legalidad y, desde luego, Desirée, molesta con la vida por el riesgo cierto de que su corrupto esposo vaya a parar a la cárcel.

    En el presente se muestran a la ofensiva, cual dueños de la verdad, hasta impolutos, todos ellos. Pero no se preocupe. La realidad siempre se impone y más temprano que tarde se los identificará como lo que efectivamente son: vulgares charlatanes de la prensa y de la política.

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    Publicado por jotaefeb | 25 enero, 2017, 8:28 am
  16. Insistencia en un rechazado proyecto
    25 enero, 2017

    Contra viento y marea, un sector del Partido Colorado, sigue promoviendo la campaña reeleccionaria del presidente Horacio Cartes y detrás de esto la de los gobernadores del país. Esto, a pesar del bochorno que significó la recolección de firmas pro reelección, primero por la presión a los funcionarios públicos para estampar sus firmas, y luego con la aparición de difuntos en las planillas, personas ausentes del país, gente que jamás vio siquiera una de las tales planillas, políticos que se manifiestan claramente en contra y un sinfín de víctimas de adulteración de sus nombres o de sus firmas.
    La ciudadanía está convencida de que la supuesta investigación fiscal, iniciada ante la presión de la opinión pública, no llegará a ningún puerto, que se prepara el camino para que todo termine en el popular “oparei”. Es la credibilidad que tienen nuestras instituciones y sobre todo la fiscalía y el Poder Judicial, totalmente sumisos al poder político.
    Más allá del bochorno de las firmas, las negociaciones y componendas políticas; la comercialización de políticos de diferentes colores, lo preocupante de esta obsesión reeleccionaria es la profunda división que se está generando en la sociedad paraguaya. Los mismos dirigentes que llevaron adelante la campaña de recolección de firmas, lejos de ruborizarse por el fracaso de la campaña, siguen buscando la vuelta tratando de sacar a la gente a la calle para continuar con el proyecto. Son los mismos dirigentes, quienes sin escrúpulos, reconocen que presentaron firmas falsificadas, documentos de contenido falso y otras tantas irregularidades, los que pretenden llevar adelante la campaña de reelección. Es motivo suficiente para alarmarse como sociedad, sobre todo preguntarse en manos de quiénes está la administración de las instituciones del estado.
    Es penoso que el presidente Horacio Cartes, quien inició su gobierno con alto índice de popularidad y que generó el apoyo de sectores aún más radicales y cuestionadores, esté generando un ambiente de crispación social, que lo único que logrará es desestabilizar su gobierno. Bien puede aprovechar el periodo que resta de su gobierno para fortalecer a la sociedad paraguaya, y consolidar los logros que tuvo durante su gestión. Es de esperarse que en algunos dirigentes comience a primar la racionalidad y terminen con esta absurda pretensión, que a todas luces, cada día genera más rechazo de la ciudadanía.

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    Publicado por jotaefeb | 25 enero, 2017, 8:18 am
  17. Cartes ordenó juntar las firmas

    Por Enrique Vargas Peña
    Sostuve ayer, en radio 800, que quienes conocemos cómo se maneja el grupo Cartes no tenemos duda alguna que quien ordenó juntar firmas para mostrar apoyo al golpe de Estado conocido como “reelección vía enmienda” fue el mismísimo Horacio Manuel Cartes Jara y nadie más, porque sabemos que en esa organización no vuela una mosca siquiera sin permiso de su jefe.

    Pero obviamente entiendo que nadie tiene por qué aceptar lo que yo diga como dogma de fe o afirmación indiscutible y, en efecto, he comprobado en estos últimos años que es muy mala idea creer en lo que se dice: Es mejor, más saludable y seguro, creer en los hechos.

    El ministro de la Función Pública, Humberto Peralta, jamás se hubiera atrevido a deshacer el programa estrella de Cartes, la progresiva implementación efectiva de la Ley 1626/00 “De la Función Pública” en la burocracia estatal, sin la orden de quien es su único soporte para seguir en el cargo, el propio Cartes.

    Sin embargo, Peralta emitió un comunicado el 4 de enero pasado en el que, desandando el camino andado en tres años y medio de administración de Cartes, demolió en un solo acto todo lo progresado justificando el uso partidario del tiempo de los funcionarios (http://bit.ly/2jRaZgO).

    Peralta carece de la autonomía funcional y del peso político necesarios para desafiar así el programa estrella del Gobierno. Si lo hizo es porque recibió la orden de Cartes para hacerlo. Si lo hubiera hecho sin esa orden, Cartes ya lo hubiera echado a patadas.

    En realidad, para juntar las firmas pro “reelección vía enmienda” se movilizó todo el aparato del movimiento Honor Colorado, que es ampliamente mayoritario en la Junta de Gobierno de la Asociación Nacional República (ANR, partido Colorado), grupo que se caracteriza por la obediencia militar de sus integrantes hacia su líder, Horacio Cartes. Pedro Alliana se define a sí mismo como “soldado del presidente”.

    Ni un militante de Honor Colorado se hubiera movido para juntar las firmas por la “reelección vía enmienda” sin una autorización expresa de Cartes. Todos ellos recordaban claramente el comunicado del propio Cartes del 31 de octubre de 2016 (http://bit.ly/2eO7JjG) y no lo hubieran contradicho sin permiso de su jefe.

    Las reuniones principales para la operación de juntar firmas a favor de la “reelección vía enmienda” se hicieron en Mburuvicha Róga, la residencia de Cartes, en presencia de Cartes (http://bit.ly/2jRbqYE). Creo que nadie se animará a decir que Cartes prestó nomás el quincho de la cada presidencial y que no estuvo en las reuniones, ni que estando en las reuniones no actuó como jefe, siendo que es el jefe.

    Como es típico en el grupo Cartes, su jefe y sus gerentes jamás muestran la mano que tira la piedra. Para eso pagan a gente que asume los fracasos cuando se producen. Ahora quieren imputar la recolección de firmas por la “reelección vía enmienda” a Alliana, a Lilian Samaniego y a Bachi Núñez como si alguno de los mencionados se animara a mover un dedo sin la orden de Cartes.

    Ahora Cartes les ordenó asumir el fiasco, el papelón y el fracaso y lo harán porque para eso son soldados del presidente. Pero eso no quita responsabilidad a Cartes en la pretensión de usar documentos no auténticos con intención de inducir en las relaciones jurídicas al error sobre su autenticidad, aunque el fiscal general Javier Díaz Verón logre encubrirlo por algún tiempo.

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    Publicado por jotaefeb | 24 enero, 2017, 9:16 am
  18. Acá todo vale igual

    Por Caio Scavone

    Se sabe que las palabras sinónimas valen lo mismo o todas van con dirección hacia el idéntico significado. El vocablo “significado” por ejemplo –para no distanciarnos demasiado de esta palabra– equivale a “sentido, acepción, alcance, valor”, entre otras representaciones.

    El vocablo “formal” en el Paraguay personifica al ciudadano más informal que existe sobre la faz de la tierra. El formal sirve para referirnos al ser más tarambana e informal existente. Lo juicioso y la sensatez son las cualidades totalmente tácitas en el ciudadano “formal” paraguayo. La prudencia es la cualidad que menos le adorna.

    Los walkiteros en los estadios deportivos futboleros hacen que la salida y la entrada tengan el mismo valor en el Paraguay. Desde el vestuario cerrista anuncia el reportero que “Cerro Porteño entra a la cancha en estos momentos” y el asistente en el vestuario contrario anuncia seguidamente que “Olimpia también sale a la cancha en estos momentos”. Entrar y salir valen lo mismo y hasta primero se sale sin entrar.

    El “vamos a pasar” indica en este país la aptitud de retirada. Indica la despedida de alguien que estuvo horas en nuestra casa. Equivale al abandono que toda visita hará como acto seguido. Un ligero pensar indica que el “ya queremos pasar” se origina en la traducción literal del guaraní “rohasátama ore”. El querer pasar a la casa significa retirarse de ella.

    El vocablo en guaraní “kaka” tiene valores tan paralelos entre lo lindo y lo feo, lo caro con lo barato son gemelos, la corta distancia comparada con los varios kilómetros de diferencia. Al mombyry (lejos) y al agui (cerca) si le agregamos apellido de kaka valen tan igual. El kaka sirve igualmente para referirnos a una mujer sumamente hermosa o para distinguirla con todo lo contrario. El precio de cualquier mercancía, con el kaka de por medio, puede costar bien caro o perfectamente adquirible. La I latina también ostenta lo mismo, puede ser lo más caro o lo más barato, lo más cerca o lo más lejos o que lo más lindo puede tener el valor de lo más feo.

    La responsabilidad vale tan igual que la irresponsabilidad en este país. Muchos irresponsables son nombrados o siguen exhibiendo las fechorías e imprudencias en vez de los manejos e idoneidades responsables. El ladrón puede tener un fácil camuflaje de ser un letrado. “Iletrado pe tipo” se dice del ultra sinvergüenza y descerebrado.

    Aparecer en la prensa oral, escrita y televisiva como el mayor de los deshonestos corresponde a ser del mismo paño de un perseguido político. O que los sucesivos cortes de la energía eléctrica tenga la maldita culpabilidad este diario. Los cortes de la electricidad, según el mandamás de la ANDE, se originan desde ABC Color. Se les avisa a los usuarios que la próxima vez que tomen la pantalla para soplarse y prendan la vela para no llevar lo que tenga por delante, sepa a quién echarle la culpa.

    La prostituta vale lo mismo que la gran velocidad que los conductores y borrachos le imprimen a su vehículo, los que organizan cumpleaños pomposos o los que necesitan dar a alguien un buen destino: se iba a toda puta, hizo un cumpleaños de la gran puta o mandale a la puta.

    Ser un fallecido en los registros civiles paraguayos puede tener la misma concordancia de seguir estando entre nosotros. En la era stronista los vivos le hacían votar a los muertos, hoy no se llega a tanto despropósito generoso de hacerlos ir a las urnas pero reviven los finados desde las urnas sacramentales al tener la beata y angelical posibilidad de firmar una planilla que faculta la falsa resurrección y la verdadera destrucción de nuestra Constitución.

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    Publicado por jotaefeb | 24 enero, 2017, 9:06 am
  19. Traficantes de la voluntad popular

    A estas alturas, la campaña que la Asociación Nacional Republicana –o sea, sus actuales autoridades– asumió como iniciativa oficial partidaria con el objetivo de recolectar firmas destinadas a solicitar al Congreso la enmienda constitucional para permitir la reelección presidencial, ya se convirtió en una escandalosa bufonada ridícula que produce ora risas, ora indignación, pero que entraña un grave peligro para el futuro de nuestro país.

    En las planillas de firmas supuestamente solicitantes de la enmienda constitucional pro reelección de Horacio Cartes figuran difuntos, personas ausentes del país, gente que jamás vio siquiera una de tales planillas, políticos que se manifiestan claramente en contra y un sinfín de víctimas de adulteración de sus nombres o de sus firmas. Y, lo peor, mucha gente que estampó su firma de buena fe sin saber lo que iban a hacer con ella.

    Después de tantas denuncias formuladas públicamente contra estas planillas, parece obvio que no se debe permitir que tal documento siga corriendo su línea de tramitación regular sin que se le oponga firmemente el obstáculo de la verificación. El Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE) no puede remitir esas planillas a la Corte Suprema de Justicia sin más. Tiene la obligación de revisar o hacer revisar, una por una, cada firma puesta en ellas, con el fin de verificar su autenticidad. Y debe mantener el documento completo retenido hasta tanto se lo rechace, por causa de su fraudulencia insuperable, o se lo admita, después de que los elementos y datos espurios hayan sido saneados, cosa que se sabe cómo podría hacerse.

    Esta es la solución correcta. Además, es necesario que la justicia ordinaria intervenga en este vergonzoso caso, que constate las irregularidades de las planillas, identifique a los autores y responsables, e inicie el procedimiento penal para su enjuiciamiento, de tal forma que, llegado el momento, esté en condiciones de aplicar las sanciones merecidas por cada quien.

    Los agentes fiscales intervinientes, Ángel Ramírez y Rodolfo Centurión, informaron ayer que adoptaron una serie de medidas, consistentes fundamentalmente en pedidos de informes, que hacen suponer largos trámites y tiempo de espera para que la situación se “enfríe” y termine en el conocido “oparei”, con gran beneplácito para los involucrados.

    En cuanto a las consecuencias políticas de este megafraude contra la buena fe pública, lo que se advierte en los distintos ambientes sociales es una mezcla de burla y de indignación ante el comportamiento de los dirigentes del Partido Colorado. En su afán por manipular el tema de la reelección de Cartes, asunto que les trae de cabeza, no se tomaron el cuidado de vigilar el operativo en cada detalle. No es descabellado pensar que fueron los mismos dirigentes quienes dieron órdenes a sus operadores para cometer fraudes, al margen de que a estos o no les interesó otra cosa que cobrar por sus servicios de recolección o se vieron ante la imposibilidad de llenar sus planillas por el rechazo de la gente a suscribir semejante petición y, desesperados, se dedicaron a completarlas de cualquier manera.

    La cuestión, para los reeleccionistas de cualquier época o signo ideológico, consiste en tratar de eludir a como dé lugar las disposiciones de nuestra Constitución que, a todas luces y según confirman unánimemente los testimonios de los convencionales del año 1992 sobrevivientes, nunca quiso la reelección presidencial; recuérdese que el tema ni siquiera mereció mayor debate en aquella magna asamblea, porque prácticamente no había disidentes a este principio. “No a la reelección presidencial” era entonces el clamor unánime.

    De todos modos, como nuestras instituciones son débiles, nuestros magistrados, jueces y fiscales son temerosos o venales, y nuestros políticos son volubles, sobornables (y baratos), toda esta estructura resquebrajada deja resquicios abiertos para que los que se sienten más audaces se animen a efectuar propuestas claramente insultantes para la ciudadanía, sin que se ruboricen ni sientan temores acerca de cuál es la impresión que dejan ante la opinión pública.

    En este momento los campeones de esta forma de hipocresía mentirosa, del “rova atã”, son Cartes, la cúpula oficialista del Partido Colorado y los seccionaleros que les secundan en esta inconstitucional campaña pro reelección. Las ya, a estas alturas, famosas planillas pro reelección del actual Presidente de la República, plagadas de falsificaciones, adulteraciones e invenciones, donde figuran hasta 1.142 personas fallecidas, constituyen una demostración fiel y cabal del grado de inmoralidad que pueden llegar a tener los promotores de esta iniciativa, la que, cada día que transcurre, muestra mejor su capacidad de concitar la antipatía y la indignación de la mayoría de la sociedad cívicamente educada.

    Toda la cúpula cartista del Partido Colorado en este momento ya debería estar sometida a investigación fiscal, para que se deslinden responsabilidades y se sepa qué grado de culpabilidad les cupo a cada dirigente de su Junta de Gobierno, a cada dirigente de base, a cada intendente, a cada gobernador, a cada jefe administrativo, en fin, a cada afiliado de ese partido que haya tenido intervención personal en la recolección de firmas. Entre ellos están los falsificadores, los ladrones de identidad y los estafadores de la fe pública; no pueden seguir tranquilamente su vida como si nada malo ni ilegal hubieran hecho.

    No está de más insistir en que una parte importante de nuestro porvenir político se encuentra ahora sobre la cuerda floja. Si en manos de esta clase de gente que se halla promoviendo el “rekutu” está el futuro del Paraguay, es para alarmarse seriamente acerca de lo que nos espera.

    Los ciudadanos y las ciudadanas deben movilizarse con firmeza y perseverancia tanto en las calles como ante las instituciones pertinentes para abortar la pretensión espuria de estos traficantes de la voluntad popular.

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    Publicado por jotaefeb | 24 enero, 2017, 9:05 am
  20. Sin rumbo, pero “asesoran”
    24 enero, 2017

    Pocas veces antes el Partido Liberal Radical Auténtico enfrentó una crisis tan profunda como la actual, en donde, de hecho, parecen convivir dos partidos diferentes con los mismos símbolos y bandera. La verdad es que las veces que ocurrió algo tan grave entre los liberales, el sector disidente terminó formando un nuevo partido, como en el caso del Partido Liberal, en donde un sector formó el Radical, del cual luego surgió el Radical Auténtico.

    Parece lógico pensar que, ante una gran crisis como la que sufren ahora, y justamente casi a las puertas de unas elecciones en donde los liberales se juegan su futuro, todas las fuerzas del partido estarían dedicadas a encontrar una salida al conflicto que los divide entre efrainistas y llanistas, a tal punto que sus posturas son absolutamente contrapuestas en grandes temas nacionales que están en discusión, como la enmienda o el intento de juicio político al presidente Horacio Cartes.

    Pues no. El oficialismo efrainista ha demostrado una absoluta indiferencia hacia la crisis interna que su líder generó ni bien asumió la Presidencia del Directorio; el llanismo pareciera haber perdido las esperanzas de encontrar puntos de coincidencias con sus correligionarios del otro sector, y prefirieron ir concertando alianzas con otros sectores políticos con los que tienen más coincidencias.

    Efraín Alegre fue el gran protagonista de todo el circo montado por la oposición con las denuncias de irregularidades en la campaña “Que la gente decida”, impulsada por el Partido Colorado con el apoyo del Frente Guasu y el llanismo liberal. Desde la aparición de 2 muertos convocó a conferencias de prensa para denunciar el “gran fraude” de los oficialistas.

    Desde ese momento volvió a adquirir el protagonismo que había perdido considerablemente ni bien se notó que, con la división de su partido, no podía soñar siquiera con encabezar una concertación opositora para el 2018, porque los demás partidos y movimientos vieron su inestabilidad mental y su desmedida ambición, lo que lo convirtió en poco fiable para los entendidos.

    Con el circo volvió a estar en la prensa, la misma que coincide en la campaña en contra de la enmienda, y eso lo envalentonó lo suficiente como para denunciar a la ANR ante la Fiscalía y, ahora, para anunciar que el PLRA ofrece asesoramiento a quienes quieran recurrir al Ministerio Público para hacer la misma denuncia.

    ¿Cómo va a ofrecer asesoramiento jurídico un partido que ni siquiera sabe qué rumbo tomar, y cuyos dirigentes oficialistas necesitan montar shows mediáticos para dar alguna imagen de que están preocupados por la situación nacional?

    A ellos no les interesa el país. El único objetivo de Efraín y los efrainistas es evitar que Horacio Cartes y Fernando Lugo puedan volver a postularse a la Presidencia de la República, porque en su imaginación febricitante, siguen pensando que hay alguna chance de encabezar esa concertación opositora, algo que será imposible si el exobispo puede volver a postularse. Tampoco tienen chances de ganar las elecciones (en el caso de que Alegre sea el candidato liberal) ante Cartes, por lo que, ahora, como buenos pescadores de río revuelto, pretenden utilizar a la ciudadanía para evitar, a toda costa, que corra la enmienda. El oficialismo liberal es tan obvio que ya resulta ridículo.

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    Publicado por jotaefeb | 24 enero, 2017, 9:05 am
  21. MALOS EJEMPLOS
    Andrés Granje
    El Tres veces presidente argentino General Juan Domingo Perón, había señalado alguna vez entre las muchas y felices frases que recogieron los libros publicados por el o sobre él, un pensamiento magistral, al afirmar que no existen los denominados cadáveres políticos, que en política nadie muere y siempre se puede volver, obviamente y aquí esta lo genial de la frase cuando añade, que del único lugar que no se vuelve en política es del ridículo. Allí si la gente no perdona y difícilmente alguien que haya tenido un comportamiento que cayó en el ridículo o rayó el ridículo pueda volver a ser figura o seguir gozando de prestigio o el respeto de sus partidarios y de la ciudadanía en general.
    La historia nacional es prodiga en comportamientos errados de nuestros políticos que cayeron en la burla de haber cometido el ridículo, exagerando comportamientos que salen de la normalidad o de las formas en que se espera actúe un líder. Entre estos prominentes dirigentes con aspiraciones presidenciales podemos citar dos casos emblemáticos que la gente no perdonó y recuerda solamente para la burla, olvidando incluso los méritos que quizás estos políticos especialmente el primero que vamos a mencionar tuvieron en su larga carrera, se trata del Dr. Domingo Laino quien se proclamó Presidente de la Republica y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas ante todos los micrófonos que se le cruzara, en momentos en que todas las bocas de urnas informaban de su catastrófica tercera derrota electoral para la presidencia de la república de 1998.
    Otro permanente abonado al ridículo fue el General Oviedo, personaje muy dado a travestirse, primero disfrazado en un desfile militar vestido como “Cesar” Romano, incluido la corona de Laureles y luego cuando es detenido en su departamento en Foz de Iguazú, reconoció que el vestido de noche largo, la peluca rubia y unos zapatos con tacones altos eran de su propiedad y que algunas noches para no ser reconocido salía vestido de esta manera. Después existieron otros exponentes de menor nivel, políticos que hicieron el ridículo como Juan Carlos Galaverna o el Ex Senador Armando Espínola quienes aparecieron en videos pornográficos sin ropas o con ropas menores haciendo el ridículo, al igual que otros parlamentarios como el Diputado Portillo, portador de 8 o más títulos universitarios pero poseedor de una supina ignorancia.
    ¿A qué viene toda esta mención al ridículo? a un hecho muy nuevo, vigente y que tanto preocupa a la ciudadanía. El ridículo mayor que se está cometiendo. Es probable que los Dirigentes involucrados en el fraude de las firmas voluntarias elaboradas por disposición del Partido Colorado, no se den cuenta del terrible mal que están causando al país y también a la más que centenaria agrupación política, con esta apresurada acción de juntar firmas para mostrar la voluntad popular y forzar una consulta vía referéndum, avalando la enmienda constitucional y exigirle al congreso que dé vía libre a este deseo del Presidente Horacio Cartes, en una medida que hará tabla rasa de los mandatos de la constitución nacional terminando con todo atisbo de legitimidad e imperio de la ley.

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    Publicado por jotaefeb | 23 enero, 2017, 11:12 am
  22. BARAJAR DE VUELTA
    23 enero, 2017

    Qué pena. En un momento clave. Bajo fuego enemigo. Un recurso brillante. Iniciativa popular con 30.000 firmas para llamar a referéndum a fin de habilitar o no, la reelección vía enmienda. Nada más democrático. Nada más justo. ¿Recoger tal cantidad de firmas?. Nada. Poca cosa, dado el tremendo potencial de la figura de Horacio Cartes, dentro de las filas del oficialismo y también dentro de la ciudadanía independiente, que mira con aprecio todo lo bueno que está haciendo el gobierno y que nunca, jamás, en la historia del país, se había alcanzado. No digan que no. Porque podemos presentar casos y casos. Uno de ellos nomás, la entrega de la vivienda social número 20.000 el próximo mes de febrero. Lo que hicieron en este aspecto los gobiernos anteriores, solamente puede servir como objeto de burla.

    Pero en fin, los intrascendentes de la oposición, que buscan protagonismo a toda costa, tuvieron oportunidad de hacerse un festín con las irregularidades halladas en las listas presentadas por la ANR. En realidad, se hubiera hecho una depuración tranquila si no fuera por los diarios de los grandes señores que hablan de un “país fundido”, pero ellos hacen cada día más buenos negocios, que baten el parche día y noche con el tema hasta el punto de ensuciarlo peligrosamente.

    Sin duda, los problemas detectados son obra de la dirigencia colorada. No de la cúpula partidaria ni del gobierno, que jamás habría dado semejantes instrucciones. En realidad, ni siquiera los seccionaleros son responsables. Es la antigua “viveza partidaria”, así nomás luego se hacían las cosas tanto en los partidos de la oposición como en la ANR, herencia cultural-maldita, de la dictadura de Alfredo Stroessner, que evidentemente, no termina de irse del todo.

    En aq uel tiempo estas cosas eran normales y muchos de ellos, siguen sin darse cuenta que ese tiempo se acabó, que es imposible mantener en vigencia tales prácticas tramposas que caracterizaron a regímenes “fuertes” de antaño.

    Pero pese a todos los pesares, las cosas se pueden aun hacer bien. Se debe barajar de vuelta como dicen quienes desean arreglar una situación que vale la pena.

    La iniciativa es buena, la forma como se la hizo fue una equivocación. Pues bien. Que se la haga de nuevo, como corresponde. No en secreto ni en sitios cerrados, sino a la luz de la gente y de los medios, que de cualquier modo le seguirán encontrando problemas pero no como los de ahora.

    Se instala una mesa en la ANR y la gente del partido va a firmar, documento en mano. Asimismo, en los locales del interior. Se instalan también mesas ciudadanas, donde los independientes, o de otros partidos, que están de acuerdo con el tema pasen a firmar libremente, sin ningún tapujo, sin ninguna vergüenza.

    Que se trabaje incluso con la lista aprobada por el TSJE por el tema de la inscripción en el registro electoral.

    Por supuesto que la gente pasará a firmar. Mucho más de las 30.000 firmas requeridas. Y allí todo el proceso será indubitable. Y si el Senado con los stronistas sublevados, no le da curso, deberán ser objeto de una repulsa general y algún tipo de acción legal punitiva y que enmiende las cosas.

    El pueblo paraguayo y el colorado en especial no debe olvidar nunca que todos estos problemas están causados en origen por los “marioabdistas”, traidores del Partido Colorado que aliados a un grupúsculo opositor le dieron entidad a una serie de maniobras que están poniendo el palo en la rueda de todos los emprendimientos del gobierno. Lo que quieren es imponer la candidatura del tal “Marito” a como dé lugar y listo. El stronismo de vuelta. Con “Don Mario” y todo. Y los estúpidos de “Don Acero” y “Don Antonio”, métale fuego para que esto pase.

    Debe triunfar el deseo de la mayoría. Cuatro millones de paraguayos deberán decir sí o no a la enmienda para la reelección. El resto es tramperío, tramoyas, mentiras, cinismo y falsedades.

    Hay que barajar de vuelta e ir de nuevo adelante, hasta conseguir el objetivo. Camino lleno de problemas, pero bien transitable.

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    Publicado por jotaefeb | 23 enero, 2017, 10:53 am
  23. De la indignación a la acción

    Por Sergio Cáceres
    Las Constituciones existen desde mucho antes incluso que Aristóteles las recolectara y estudiara fundando el derecho y la política comparada. Para Hobbes, Grocio, Locke y Rousseau, la fundación de la sociedad era equiparable a la institución del Estado por medio de un contrato social que implicaba de alguna manera un código escrito que nos permitía pasar de un estado de naturaleza a un estado de derecho. Es decir, no fuimos lo que ahora somos; antes fuimos peor y tenemos la vocación de mejorar nuestra convivencia, por lo tanto, el progreso acarrea la normativización de comportamientos para evitar regresiones y el caos cívico.

    El Paraguay, como las otras naciones latinoamericanas, ha tratado de subir al tren del progreso por medio del fortalecimiento de sus instituciones, pero los vicios locales han tenido más fuerza y han atentado siempre contra ese proceso. Mientras en los países que ahora muestran un avanzado nivel de vida y unas instituciones políticas fuertes, las nuestras son pisoteadas constantemente y los ciudadanos no son tales, sino gente marginada y soportando una vida miserable.

    Hoy hemos acostumbrado a una persona a torcer todos los estatutos, normas y ahora la Constitución. Si para ser dueño de un partido tuvo que cambiar su estatuto, y lo logró, ¿por qué no habría querer hacer lo mismo con leyes superiores? La única diferencia es el precio a pagar, luego todo viene por añadidura: políticos obsecuentes y venales que le harán el juego. Es cierto que violar los estatutos de un partido político, que es sinónimo de corrupción en sí, no es lo mismo que violar la Constitución. Pero para los efectos le da igual. Ahora debe enfrentarse a una mayor indignación, porque se trata de nada menos que la ley superior que gobierna la República. No es cualquier cosa, ¿o sí lo es? Quién sabe.

    Estas leyes de gran alcance son pensadas y sancionadas para que el difícil compartir y vivir juntos sea más llevadero y cada uno –a pesar de sus diferencias– pueda concretar una vida digna en comunidad. Pero para otros estas leyes simplemente son un obstáculo, y como todo obstáculo son removibles a golpes de billetera, tarea fácil cuando en tal comunidad se pueden comprar miles de obreros que las derriben. Si la cultura cívica no ha calado profundamente en la gente, los valores son directamente evaporables de acuerdo al valor de ceros que tengan los billetes ofrecidos.

    Estos golpes a la institucionalidad no son nuevos en Paraguay; los ha tenido a lo largo de su historia y es la explicación de por qué la política ha sido enemiga de la gente y no le ha brindado un buen pasar sobre esta tierra, sino todo lo contrario. Pero hay esperanza. No todo está perdido, porque hay gente indignada. Si no lo hubiera, el destino del país ya estaría sellado para siempre. Ahora solo falta que de la indignación pasemos a la acción.

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    Publicado por jotaefeb | 23 enero, 2017, 10:45 am
  24. Que la gente decida sacarte a patadas
    “Que la gente decida”. Si partimos de ese cuento que nos están vendiendo; bien, sería bueno que lo aplicáramos a todas las demás leyes contempladas en nuestra constitucional nacional.
    Que la gente decida si quiere o no, respetar las leyes. Que la gente decida si quiere o no, abortar.
    Que la gente decida si prefiere o no, robar. Que la gente decida si quiere seguir cumpliendo horarios. Que la gente decida si matar puede ser bueno, o no. Que la gente decida hacerse cargo o no, de sus hijos. Que cada uno decida si honrará sus cuentas y compromisos. Que cada uno haga lo que se le dé la puta gana.
    Me tienen podrido con ese tema. No podemos elegir cual ley cumplir y cual no.
    Las leyes se cumplen, todas, sin excepciones. No podes pasar por encima de la misma constitución que te puso ahí.
    Si el propio gobierno no está dispuesto a respetar lo que dice un artículo de nuestra constitución nacional; nadie, ningún ciudadano de ésta República está obligado a cumplir con los doscientos noventa artículos restantes.
    A ley pareja, nadie se queja.
    O la ley rige para todos, o no rige para nadie. Simple.
    Los únicos que se rehúsan a cumplir las leyes, son los delincuentes. Es un buen momento para saber quién es quién.

    Bruno José Saldaña.

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    Publicado por jotaefeb | 22 enero, 2017, 10:47 am
  25. Lamentable cultura del “pokare”
    22 enero, 2017

    A pesar de lo mucho que hemos avanzado los paraguayos en materia de civismo, hay cosas que todavía se resisten a cambiar en un importante sector de la población, como esa mala costumbre de ensuciar y alterar resultados de cualquier cuestión en pugna, y no por el afán de ganar a cualquier precio, sino simplemente porque es lo que hicieron siempre y no pueden resistirse a la tentación de hacer trampa, una y otra vez.

    La campaña de la ANR, en alianza con Frente Guasu y el llanismo del PLRA, que recolecta firmas ciudadanas para solicitar al Congreso el tratamiento de la reelección vía enmienda, tenía todas las de ganar desde el vamos, porque hace tiempo que resulta evidente que un amplio sector de la ciudadanía está podrida de los tejemanejes de retorcidos personajes que lo único que quieren es llegar al poder de cualquier manera, y están decididos a permitir que quien hace bien las cosas desde el poder, continúe un período más.

    Así que siempre se supo que se conseguirían muchas más firmas que las 30 mil exigidas por la Constitución para que la iniciativa deba ser tomada en serio. De hecho, con toda la depuración realizada, quedaron más de 280 mil firmas válidas. Pero no hubo caso; otra vez los aprovechados de siempre recurrieron a esa práctica infame de alterar resultados, recurrir a duplicaciones, hacer firmar a muertos, extranjeros y paraguayos que viven en el exterior, porque es lo que hicieron siempre y no saben proceder de otra manera.

    Posiblemente esto no sea culpa de ellos, sino de quienes antes, desde el poder, obligaban a “trampear” para asegurar triunfos que, posiblemente, no hubieran obtenido de otra manera. No olvidemos el famoso discurso del fallecido Blás N. Riquelme, quien instaba a sus correligionarios con el “ña trampeá que lo mitã”, frase para el olvido que, por el contrario, parece haber quedado impreso con letras de fuego en la mente de dirigentes que la adoptaron como su biblia.

    Sin importar de quién es la culpa, esta práctica nefasta, que resta valor a cualquier iniciativa, por más justa que sea, debe ser desterrada definitivamente de cualquier ámbito nacional. Porque no creamos que esta mala costumbre es exclusividad de la política; la trampa es una institución aplicada en cualquier estamento de nuestra sociedad.

    En el caso de la campaña oficialista esta actuación genera mucha indignación, porque lo único que logró fue desacreditar un excelente trabajo, serio, comprometido y destinado a reivindicar la trascendencia de la voluntad popular. Por eso el daño hecho es tremendo. No hay forma de que la campaña sea eliminada, pero estos corruptitos de siempre dieron argumentos a los venales disidentes y opositores para prenderse como garrapata a las irregularidades para pretender anular todo, dejando sin opción de elegir a la ciudadanía. Y expusieron a las autoridades coloradas a ser blanco de las críticas de estos personajes de chiquitolandia, que no tienen más posibilidad de protagonismo que el que les da el ataque permanente a la ANR y la complicidad de algunos medios de comunicación.

    Para colmo, lo que lograron con esta “avivada” es quedar expuestos y en evidencia de que no son seguidores del nuevo rumbo que HC le ha imprimido al partido y el país, y han dejado muy en claro que no se adaptarán a las normas del juego que ahora rigen, por lo que deberán ser desechados de la vida política.

    Esto deberá servir de lección a toda esa gente que se deja ganar por el “entusiasmo”. Cuando el objetivo es válido, creíble y justo, no se necesita recurrir al “pokare” para conseguirlo. Y eso ocurre con la enmienda; no hay sistema más justo y participativo que este para establecer la reelección presidencial. Y eso es algo que nadie podrá impedir, porque la mayoría de la gente lo desea.

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    Publicado por jotaefeb | 22 enero, 2017, 10:46 am
  26. Ñanekebrantakuaite o de cómo sabemos “kebrantarnos”
    22 Ene 2017

    Por Antonio Carmona

    El título corresponde a un purahéi jahe’o lento, muy popular décadas atrás, en que el llorador quebrantado reconoce el masoquista sabor del quebranto como una queja, en este caso por un tema amoroso, que suele ser protagonista de nuestro popular verbo “kebrantar”.

    El verbo “kebrantá”, con el significado, más que del verbo español quebrantar, con el del sustantivo quebranto, ha tomado lugar en el jopará y en el guaraní, utilizándose con propia significación, desde el quebranto por una cuestión amorosa, hasta el dolor en circunstancias trágicas, pero con un deje de masoquismo bastante marcado.

    Me viene a la cabeza con la traducción libre “¡Cómo sabemos quebrantarnos!, con relación al caso ya bautizado “firmatón”, en el que los colorados oficialistas, con ayuda de algunos opositores, han recaudado más de trescientas mil firmas, que ha desatado un verdadero jahe’o nacional, que ha acaparado los principales espacios de los medios de comunicación.

    El caso es que los oficialistas decidieron juntar firmas a favor de la reelección, firmas que, por muchas que sean, no tienen validez alguna más que el reconocimiento de que hay mucha gente que apoya la reelección, ya que el tema está ahora en los votos del Congreso, y dadas las circunstancias de enfrentamiento e irracionalidad, se pueden juntar un millón sin que afecten a los contra reelección, porque aquí no hay racionalidad ni votos sino electoralismo; “por ahora”, como diría un viejo político experto en lides electorales paraguayas, sabiendo que las cosas de nuestro electoralismo salvaje, por salvaje que sea, no son eternas, sino temporales y veletas.

    Traigo a colación un caso de votos de vivos y de muertos de nuestra reciente historia; fue en la antesala de la elección que consagraría a Lugo presidente, que se realizaron las elecciones del PLRA para decidir quién sería el candidato a vice; la elección fue reñida hasta el punto que el margen era mínimo a favor de Federico Franco; el contrincante, Carlos Mateo, cuestionó el resultado porque se había descubierto que en uno de los centros electorales habían votado unos cuantos muertos.
    Los opositores han hecho una contra campaña juntando firmas para enjuiciar al Presidente, firmas igualmente al santo cohete, porque tal cuestión no depende de las firmatas, sino de los votos en el Congreso.

    En fin, que estamos gastando tiempo, papel y tinta al santo botón, para una causa que tiene que definirse por votos, es decir, por negociación, por diálogo y dialéctica política.

    El resultado de las firmas hasta ahora presentadas ante la Justicia Electoral es que hay muchos votantes a favor, con una partida de dudosos votantes, desde muertos a enlistados o desconocidos. Que el porcentaje de firmantes auténticos sea muy superior no importa, porque, insisto, las firmas no deciden nada.

    Los opositores desacreditan la firmata, los oficialistas afirman que los firmantes truchos fueron inyectados por los opositores.

    Podemos seguir así hasta el infinito. Juntando y cuestionando o desacreditando firmas y plagueando públicamente con gran ruido mediático atizando el fuego.

    Traigo a colación un caso de votos de vivos y de muertos de nuestra reciente historia; fue en la antesala de la elección que consagraría a Lugo presidente, que se realizaron las elecciones del PLRA para decidir quién sería el candidato a vice; la elección fue reñida hasta el punto que el margen era mínimo a favor de Federico Franco; el contrincante, Carlos Mateo, cuestionó el resultado porque se había descubierto que en uno de los centros electorales habían votado unos cuantos muertos. Como es usual en estos casos, se armó la polémica, y surgió con una argumentación elemental: nadie podía precisar a favor de quién habían votado los muertos. No es muy serio políticamente hablando, pero fue irrefutable en los hechos.

    En este caso es más al santo cohete todavía; no importa lo que han votado los vivos o los muertos, los truchos o los teeté.

    Como en los purahéi jahe’o: ¡Cómo sabemos quebrantarnos!

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    Publicado por jotaefeb | 22 enero, 2017, 10:39 am
  27. Rompe principios

    Por Rafael Montiel

    La búsqueda de reelección presidencial, vía enmienda, con planillas plagadas de irregularidades, entre presuntas falsificaciones y firmas de algunos muertos, compromete seriamente a los impulsores del plan reeleccionario.

    El procedimiento rompe todos los principios éticos y la delicadeza de quienes ejercen las funciones públicas de una República, cuyo significado deriva del latín respublica, del vocablo res (cosa) y publica (pública, el pueblo). La cosa pública.

    Es lamentable que en esta transición hacia la democracia se hayan perdido los valores éticos, en especial en el campo político.

    Para entender mejor la ética (del vocablo ethos, ajustada a la razón y a la moral) tiene tres niveles: a) nivel sociológico: se funda en la dimensión social, en el respeto a los demás; b) nivel jurídico: porque todos los ciudadanos debemos cumplir la Constitución y las leyes, es decir, nadie tiene el derecho de hacer lo que se le antoja ni atropellar derechos de terceros; c) nivel ético o lo justo (ethos): es la conducta recta ajustada a la razón y los principios y valores. Si el ciudadano, sea del estrato social que fuere, cumple esos niveles, estamos ante una persona ética. Entonces tiene autoridad moral ante la ciudadanía y es merecedor de respeto y admiración, inclusive.

    Las autoridades, sean nacionales, departamentales o municipales, tienen mayor compromiso ante la ciudadanía, más aún aquellos que fueron electos por el pueblo.

    La obligación moral es ejercer la función de gobernar, administrar y promover el desarrollo económico, social, político e inclusive cultural.

    En el caso del presidente de la República, además de gobernar y administrar, está obligado a cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes.

    La reelección vía enmienda, según algunos entendidos, se ajusta a la Constitución Nacional. Solo que falsear firmas o dejar que los muertos decidan para modificar la Carta Magna deja al país postrado y transgrede principios inalienables del ciudadano.

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    Publicado por jotaefeb | 22 enero, 2017, 10:14 am
  28. Contra la reelección

    Por Rolando Niella

    Soy contrario a la reelección porque es una violación de nuestra Constitución Nacional, como ya lo he expresado varias veces en este espacio semanal.

    Más aún, estoy escandalizado por la campaña que el gobierno ha puesto en marcha para obtener la enmienda constitucional, una estrategia de coacción y de miedo sobre los más débiles, sobre aquellos a los que puede presionar por su pobreza o intimidar con la amenaza de perder el trabajo.

    Como dijo el profesor José Luis Sanpedro: “Una de las fuerzas más importantes que motivan al hombre es el miedo. Gobernar a base de miedo es fácil y eficacísimo (…) El miedo hace que no se reaccione, el miedo hace que no se siga adelante”.

    Gobernar a base de miedo, sin embargo, es de hecho la esencia de las dictaduras y todo lo contario al espíritu democrático. Apenas se está curando nuestra sociedad del miedo, que reinó durante las dictaduras, apenas comenzábamos a ver, sobre todo en los jóvenes estudiantes, actitudes ciudadanas valerosas de sana rebeldía, cuando se desata esta campaña de miedo.

    Por eso no puedo creer que haya sectores de la oposición tan necios que, por intereses inmediatos, estén respaldando una estrategia de miedo tan dañina, tan impropia de una democracia y que está trayendo, desde el pasado stronista, tantos mecanismos dictatoriales y vicios autocráticos.

    También soy contrario a la reelección en vista de los calamitosos resultados que está teniendo el debate jurídico y la lucha política en torno a la modificación de la Constitución. En ese debate se están perdiendo tiempo y energía valiosos para enfrentar los verdaderos problemas del país.

    Entre tanto, la política de nuestro país se ha polarizado, se ha convertido en un campo de batalla, el Parlamento está enzarzado en discusiones inútiles y el Ejecutivo descuida claramente sus tareas de gobernar y administrar para dedicar su tiempo y mayor esfuerzo a lograr que se viole la Constitución.

    Argumentan con algo de razón algunos comentaristas que reelección, limitada y reglamentada, hay en varios países democráticos sin mayores problemas. Sin embargo, es evidente, a la luz de nuestra historia y de la tendencia compulsiva al abuso de poder y al autoritarismo de nuestros políticos, que prohibir la reelección no es un error, sino uno de los aciertos de nuestra Constitución Nacional.

    ¿Acaso no hay en nuestro país suficiente historia de mandatarios que se eternizaron en el poder? ¿No nos acordamos de cómo mediante la reelección las dictaduras se han disfrazado de democracias? ¿Stroessner o Morínigo no son suficiente ejemplos de que la reelección no es más que un camuflaje de la perpetuidad?

    Soy contrario a la reelección porque creo que pone en riesgo la alternancia, que es uno de los fundamentos esenciales del Estado de Derecho que, desde la Revolución francesa hasta nuestros días, hace la diferencia entre República y Monarquía absoluta, entre democracia y autocracia.

    Soy contrario a la reelección, porque ya van tres gobiernos consecutivos que para promover la posibilidad de ser reelectos han descuidado su obligación de gobernar para el bien común y han creado un ambiente de crispación, ocasionando una colisión de los poderes del Estado y, en consecuencia, han llevado al país a la ingobernabilidad.

    Soy contrario a la reelección porque quienes la promueven desde sus posiciones de poder dan deplorable ejemplo a los ciudadanos al esquivar o ignorar el cumplimiento de las leyes, porque si los gobernantes no cumplen las leyes ¿qué autoridad moral pueden tener para exigir su cumplimiento a los gobernados?

    Hay otros muchos motivos por los que me opongo rotundamente a la reelección y quizás hubiera podido incluir que, hasta el día de hoy, ninguno de nuestros presidentes la ha merecido. Pero desde luego, lo esencial es que nuestra historia política y nuestra idiosincrasia aconsejan por el momento no permitir la reelección en ningún caso.

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    Publicado por jotaefeb | 22 enero, 2017, 10:13 am
  29. Resurrección

    Por Marta Escurra

    En la alocada carrera por la reelección, a como dé lugar, Horacio Cartes (ANR) nos sorprende cada semana con exóticos eventos que desafían a un nivel infame nuestro sentido común y el umbral de nuestra alicaída paciencia cuando nos toca acusar impacto de su actuación política.

    A saber, el viernes 13 de enero, el vicepresidente Juan Afara y otros miembros del Partido Colorado entregaron al Tribunal de Justicia Electoral (TSJE) 147 biblioratos con 300 folios cada uno, totalizando más de 360.000 firmas obtenidas en una monumental campaña fraudulenta denominada #QueLaGenteDecida, que no era otra cosa que obligar a funcionarios, sus parientes y personas de escasos recursos a rubricar las planillas.

    Ante la oleada de críticas, los colorados se defendieron diciendo que nadie fue obligado y se negaron a que la información contenida en las planillas sea abierta a la ciudadanía. “Es información de carácter privado”, decían. El propio Luis Alberto Mauro, del TSJE, en un primer momento había dicho que no se daría a conocer el contenido de los biblioratos.

    Entretanto, Cartes se llenaba la boca en Davos, Suiza, en el Foro Económico Mundial, diciendo que uno de sus principales logros como gobernante era la transparencia, con la Ley 5282 de Acceso a la Información Pública como insignia. Sin embargo, aquí –como ya tenemos experiencia en otros casos– la aplicación de esta ley a los efectos de las planillas estaba en entredicho.

    Ante el riesgo de ser, una vez más, incoherentes en el discurso, el TSJE no tuvo más remedio que procesar las planillas y publicarlas. Con esto se evidenció otra vez que las viejas prácticas totalitarias aún arraigadas en el Partido Colorado son y serán difíciles de desterrar.

    La diferencia es que en estos tiempos, tenemos una herramienta que nos ha servido para demostrar la serie de delitos de consecuencia penal en la que han incurrido algunos colorados con tal de satisfacer el capricho de su mandamás: lograr la reelección vía enmienda.

    Así, tenemos como resultado de la revisión que existen 69.000 firmas irregulares (1.142 difuntos, 27.174 personas que firmaron más de una vez, 19.498 firmantes no inscriptos en el padrón, 12.931 firmantes cuyos nombres y apellidos no coinciden con sus números de cédula de identidad y 296 menores de edad).

    La lección que nos deja este episodio es que la Ley de AIP empodera a la ciudadanía y sirve para corroborar que los colorados siguen haciendo trampa para lograr sus objetivos políticos.

    Paraguay sigue siendo un país tan maravilloso que tiene un presidente y colaboradores que hacen posible la resurrección de los muertos, que cobran entidad a través de un bolígrafo y se comunican desde el más allá. Puede que, como la tramposa forma de convencer a los firmantes, los colorados hayan prometido bajo engaños la resurrección de la almas que, en su afán de reunirse de nuevo con sus seres queridos, hayan firmado la planilla equivocada, la de la reelección.

    Y hasta ahora no sabemos si Cartes busca desafiar nuestro sentido común o lo hace a propósito para reírse de sí mismo, de nosotros y de los mismos muertos.

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    Publicado por jotaefeb | 22 enero, 2017, 10:12 am
  30. Muertos por la reelección

    Por Guillermo Domaniczky

    Para las próximas fiestas de fin de año, el director del Hospital de Trauma debería también incluir entre sus advertencias que no intenten jugar más con los fuegos artificiales de la política, porque varios podrían quemarse.

    Es lo que le pasó al cartismo en estos días, cuando intentó impresionar con la pirotecnia de la cantidad de firmas, pero terminó viendo cómo la bomba le explotaba en la cara.

    Jugando a estrategas decidieron que había que impresionar con miles de firmas pidiendo la reelección, para generar un clima en la opinión pública que forzara a los senadores a aprobar la enmienda.

    La orden fue juntar firmas. Eligieron un 13 de enero para presentarlas, con el marketing de una fecha histórica para el coloradismo. Se uniformaron con camisas blancas para no parecer sectarios y allá fueron, con biblioratos y biblioratos de planillas que trataron de generar el impacto en la opinión pública.

    Pero olvidaron algo. Vivimos en una época en la que la gente exige transparencia.

    Filtraciones, denuncias y críticas obligaron a la Justicia Electoral a transparentar la información. Al menos 69.000 firmas con diferentes irregularidades, entre ellas las de 1.142 muertos que desde el más allá avalaban la idea del rekutu.

    A ellos se agregan menores de edad, personas que no figuran en el padrón electoral y planillas mágicamente llenadas en un pulcrísimo como increíble orden alfabético.

    Eso sin hablar de los que reclaman porque sus nombres figuran, aunque jamás firmaron.

    Un bluf. Algo que la Real Academia Española define como montaje propagandístico destinado a crear un prestigio que posteriormente se revela falso.

    Como ese boxeador que queda groggy tras varios golpes, los artífices del bochorno trataron de justificarlo. “Hubo infiltrados”, dijo uno; “fue un exceso de entusiasmo”, dijo otro.

    Un papelonazo que también documenta la inmoralidad de politiqueros indecentes que ni siquiera respetan la memoria de los que ya no están y, por ende, no pueden defenderse.

    Lo peor de todo para ellos es que este bochorno lo armaron solitos.

    Para presentar el proyecto de enmienda con el que tanto insisten, solo se necesita la firma de 30.000 electores reales, una cantidad que el oficialismo podía haber juntado de taquito.

    Pero jugaron a encender fuegos artificiales para impactar a la gente. Y se quemaron.

    Por eso es que siempre habrá otro 13 de enero, este en el que los muertos hablaron desde el más allá, mandando un mensaje a los oportunistas y trepadores, como para recordar aquella frase de Cicerón, quien sostenía que la vida de los muertos perdura en la memoria de los vivos.

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    Publicado por jotaefeb | 22 enero, 2017, 10:10 am
  31. Lázaro, levántate y firma

    Por Mabel Rehnfeldt

    Bumerán o búmeran, del inglés boomerang: “Arma arrojadiza, propia de los indígenas de Australia, formada por una lámina de madera curvada de tal manera que, lanzada con movimiento giratorio, puede volver al punto de partida” (diccionario de la Real Academia Española).

    Las planillas se han dado vuelta contra sus autores y ni qué decir contra la ANR.

    Unos 1.142 muertos han sido confirmados por el TSJE y esto no incluye ni de lejos firmas falsificadas y adulteradas. Y lo que fue calculado como una demostración de poderío, de fuerza y de iniciativa popular para reforzar la reelección terminó convertido en un festival de risas en todo el país.

    Y mientras nosotros nos reíamos de los chistes, la Fiscalía se reía de nosotros.

    El que no se reía era el Código Penal que no podría ser más claro: Hasta cinco años de cárcel o multa por producir o usar un documento no auténtico con intención de inducir al error sobre su autenticidad. Castiga inclusive la tentativa. Ley 1160/97, artículo 246.

    Esto alcanza a los autores morales o intelectuales, autores materiales, cómplices y encubridores, todos los que deberían ser identificados por la Fiscalía, investigados e imputados. TODOS.

    La ANR dice tener identificados los lugares, las procedencias de las firmas. Pues bien, más que acudir en peregrinación a la Fiscalía el viernes último a culpar a la oposición, a exhibir un ataque como la mejor defensa, los representantes del Partido Colorado hubieran llevado las listas de seccionales y operadores políticos responsables de todos los biblioratos que fueron presentados.

    Desconcertó a todos que el presidente de la ANR y los senadores Lilian Samaniego y Juan Darío Monges se presentaran ante la Fiscalía y, en rueda de prensa, culparan a lo más fácil de culpar: ¡La oposición! Si es cierto lo que nos dicen, que saben exactamente quién/quiénes están detrás de cada uno de los biblioratos; este es el momento en que deben contarlo si no quieren arriesgarse a ser encubridores de falsificaciones o adulteraciones de instrumentos públicos.

    Estamos en presencia de una importante operación de estafa de la fe pública, y el Ministerio Público que nos representa y debiera defendernos tardó en involucrarse de oficio. Es más, al término de la reunión del fiscal general Javier Díaz Verón con sus correligionarios, no logramos oír la voz alta y clara del titular de la Fiscalía. En realidad, la noticia hubiera estado en una contundente declaración que nos dejara tranquilos de que, caiga quien caiga, castigarán lo ocurrido.

    Horas antes de reunirse con Horacio Cartes, el papa Francisco condenó el clientelismo. “A Jesús la gente lo seguía porque sentía algo. La gente llegaba de forma espontánea, no la llevaba el colectivo como hemos visto muchas veces cuando se organizan manifestaciones y muchos tienen que ir allí para verificar su presencia para no perder después su puesto de trabajo”.

    Clarísimo lo del Papa, ¿no?

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    Publicado por jotaefeb | 22 enero, 2017, 10:09 am
  32. Dejen en paz al soberano

    Por Edwin Brítez

    “Que la gente decida” es el eslogan aparentemente noble de una campaña política que surge de un principio amplio y prácticamente indiscutible de que el poder de decidir radica en el pueblo. La Carta Magna lo establece de esa manera: “…la soberanía reside en el pueblo, que la ejerce conforme con lo dispuesto en esta Constitución”. Este artículo constitucional es clave para no dejarse engañar por eslóganes mentirosos, como es el caso de la reelección presidencial.

    Cuando se recurre a principios muy amplios como escudo para sacar conveniencia es porque quienes recurren al argumento están tratando de eludir alguna obligación, alguna limitación de dichos principios. Por ejemplo, escuchamos con frecuencia a la gente decir “ahora estamos en democracia” para tratar de eludir la jurisdicción de las autoridades, dando a entender que la intervención de quienes cuentan con legítimas facultades constituye una forma de ejercer la dictadura. Es una invocación engañosa.

    Otro recurso típico de los confusionistas es alegar derecho a la libertad de expresión para cerrar caminos, o derecho a la alimentación para instalar comedores en la vía pública. También están quienes invocan el alcance y la protección de los derechos humanos después de asesinar o secuestrar impunemente, o quienes justifican robos y asaltos en la situación de pobreza en que se desenvuelve una clase de delincuentes. Otros invocan el derecho al trabajo para nombrar a sus familias o correligionarios en la función pública. Todas son tergiversaciones de principios nobles.

    En fin, hay una infinidad de interpretaciones posibles a las libertades públicas, derechos, garantías y principios establecidos en la Constitución. De la gente común se entiende que pueda entenderlas con dificultad, pero no de quienes ejercen su representación; es decir, de los políticos y líderes instalados al frente de instituciones republicanas.

    “Que la gente decida” es el eslogan del cartismo elegido para imponer la reelección presidencial por medio de una enmienda a la Constitución, cuyo texto contrario a esa posibilidad se busca cambiar recurriendo a un procedimiento prohibido (enmienda) antes que al procedimiento permitido (reforma). Dado que la Constitución y la opinión pública son contrarias a hacerlo por enmienda, el coloradismo cartista plantea el ideal amplio de la soberanía para forzar.

    De acuerdo a lo que pude investigar, el concepto de soberanía de antes difiere al de ahora. Siglos atrás, la soberanía era ejercida por una sola persona con poder absoluto, limitado solo por leyes naturales y divinas. El concepto fue evolucionando hasta que el soberano fue producto de un pacto de hombres para evitar la barbarie, y aunque continuaba con poderes absolutos, esta vez ya sin la intervención divina.

    Con la revolución francesa cambia radicalmente al terminar la era del soberano absoluto para dar lugar al concepto de la soberanía en manos del pueblo. Y aunque cada individuo hoy es soberano, lo es también súbdito al mismo tiempo porque de cada uno depende elegir a quienes los representará al frente de instituciones guiadas por leyes para luego someterse a ellas.

    En otras palabras, el pueblo decide por medio del sufragio. Decide quiénes lo representarán y decide con qué reglas se conducirá. Y ahí radica la cuestión, no todo se resuelve con votos porque la mayoría de los eventuales problemas y conflictos de un país están resueltos en la Constitución y las leyes que elaboraron los representantes del pueblo, elegidos por el voto popular. Acatar esta regla de juego es deber tanto del soberano como de sus representantes. Algunos de estos últimos están queriendo joder al soberano presentando lo que ya está decidido como una cuestión que sólo debe resolverlo el pueblo.

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    Publicado por jotaefeb | 22 enero, 2017, 10:09 am
  33. ¿Que el pueblo decida?

    Por Gustavo Laterza Rivarola

    Nuestra Constitución de 1992, queriendo hacer ingresar a nuestro país al gran salón democrático mundial, incorporó las instituciones apropiadas que existían y que probaron su eficiencia, incluyendo lo que se consideraba lo máximo: las consultas populares.

    No diremos que se puso de moda, porque el plebiscito inventaron los romanos y el referéndum comenzó a tener éxito en la Francia del siglo XIX. La diferencia entre ambos -aclarando a lectores legos- es que el primero es meramente consultivo, mientras que el segundo impone su resultado. Lo novedoso es que los populismos latinoamericanos se enamoraron del referéndum al darse cuenta de que, manipulándolo hábilmente, se podían pasar la Constitución por el trasero (dicho esto con perdón del respetable).

    Así nacieron y crecieron en nuestras cercanías algunas democracias plebiscitarias, con base en caudillos que, presumiendo infalibilidad electoral, creen poder lograr lo que les convenga, aun al precio de atropellar la Constitución con el tren de la consulta popular. La falacia de base es sencilla: si un gobierno puede preguntar directamente al “pueblo”, ¿qué importa ya lo que la Constitución prescriba? “El pueblo” decide todo en instancia máxima y el referéndum legitima la formalidad del acto. La misma Constitución pasa a ser norma subalterna. La pirámide de Kelsen queda truncada. Ahora la ley fundamental ya no es la Constitución sino la voz del pueblo; vox populi, suprema lex est.

    Lo que regímenes populistas suelen someter a consultas populares son cuestiones importantes, las que hacen al poder real; no se lo empleará para pavadas, que para eso están la legislación y los tribunales ordinarios. Pero no siempre funciona como uno quiere; no siempre produce los resultados esperados. En Venezuela existe una larga tradición de resolver asuntos políticos por esta vía. Hugo Chávez usó esta herramienta para hacer aprobar su Constitución, en 1999, primero, y luego, en 2007, intentando convertirse en gobernante vitalicio, algo que no logró. Es que, desde la crisis del papel higiénico, las cosas cambiaron mucho en Venezuela.

    Evo Morales también hizo aprobar su Constitución vía referéndum (2009). Se aprovechó de un instrumento creado por el imperialismo bonapartista para intentar convertirse en luchador vitalicio contra el imperialismo. Para convencer mejor relató, un discurso, cómo, en la antigüedad, los indígenas bolivianos ya combatieron contra el imperio inglés y contra los romanos (Cf. You Tube).

    Hace casi un año, Evo convocó a un referéndum popular para hacerse reelegir por tercera vez, pero también a él le salió mal. Es lo que pasa. Los reeleccionistas piden primero dos períodos, luego tres, cuatro y finalmente el vitaliciado, empleando siempre el mismo argumento: “completar y profundizar la revolución ya iniciada y los cambios de paradigmas sociales y económicos”. Recordemos esto, los paraguayos, cada vez que nos propongan introducir la figura de la reelección presidencial.

    En nuestro caso particular, ya podemos entender la situación: si el líder populista está en la llanura, el país siempre está en el filo del despeñadero; si está en el gobierno, nos transmitirá optimismo, porque todo está mejorando, se está recuperando la soberanía perdida, la economía se sanea, la equidad social se hace realidad, el porvenir reluce con brillos diamantinos. Si algo fuese mal, será culpa de los enemigos internos y externos del pueblo, a los que, no obstante, se los derrotará indefectiblemente, más tarde o más temprano, aunque para esto “habrá que hacer y soportar sacrificios”.

    Como el populista entiende que toda sociedad está dividida en buenos y malos, los buenos darán a los malos la ocasión de convertirse, al modo de las religiones, sumándose a la construcción de la “nueva era”, como hizo nuestro ministro Peña. Para el de izquierda, todo fascista, oligarca, esbirro del Imperio, será bienvenido en las huestes revolucionarias, a condición de que renuncie públicamente a Satanás, a sus pompas y a sus obras.

    Hay populistas de izquierdas y de derechas, como debe ser; dicen que en la actualidad Hugo Chávez y Donald Trump son prototipos de ambos, respectivamente. Seamos optimistas; confiemos en que serán superados pronto; pero, ¿por quiénes? ¡Que el pueblo decida!

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    Publicado por jotaefeb | 22 enero, 2017, 10:06 am
  34. “Cartes engaña y se burla del pueblo”

    Por Alcibiades González Delvalle

    El general (R) Bernardino Soto Estigarribia había renunciado como ministro de Defensa Nacional del gobierno de Cartes, en noviembre de 2015, “por sentirse agredido en su dignidad y en su sentimiento de respeto a la institucionalidad”. Y agregó: “Cartes engaña y se burla del pueblo al intentar violar la Constitución con su obsesión por la reelección” (ABC Color del pasado lunes 16).

    En muy pocas palabras, el general Soto Estigarribia encierra ideas que en nuestro medio son revolucionarias. Renunció por dignidad al sentirse agredido. Y esa misma dignidad le presenta a Cartes como mentiroso y burlándose del pueblo.

    Y es así. A lo largo y ancho de su campaña proselitista, y luego como Presidente, Cartes decía que no movería un dedo por la reelección porque así manda la Constitución; que nunca intentaría violarla; que al término de su mandato de cinco años regresaría a sus actividades privadas como un ciudadano más. ¿Y después? Descubrió que el poder abre las puertas de mundos que él jamás sospechaba que existiesen. ¿Desde qué club deportivo o empresas cigarrilleras se puede codear con la gloria de sentarse, cara a cara, con verdaderos magnates, verdaderos ejecutivos, verdaderos políticos, verdaderos estadistas? Entonces, deslumbrado, se “olvidó” de sus promesas y se dio de lleno a la tarea de tener la ocasión de continuar en el poder. Como sea. Sin importarle pisotear la Constitución Nacional ni sus posibles consecuencias negativas. Por de pronto, está a punto de poner a las instituciones republicanas de patas para arriba.

    El artículo 173 de la Constitución expresa que la misión de las Fuerzas Armadas “es la de custodiar la integridad territorial y la de defender a las autoridades legítimamente constituidas, conforme con esta Constitución y las leyes…”.

    De acuerdo con este artículo, el próximo gobierno de Cartes no podrá ser defendido por las Fuerzas Armadas porque será ilegítimo, producto del atropello a la Carta Magna, resultado de maniobras políticas delictivas. Así lo entiende el general Soto Estigarribia y seguramente no será el único militar que observa con preocupación la realidad nacional.

    Ya se ha demostrado suficientemente que la reelección presidencial no es posible legalmente. Sólo podrá darse mediante un grosero atropello a la Constitución, en cuyo artículo 137, último párrafo, establece: “Carecen de validez todas las disposiciones o actos de autoridad opuestos a lo establecido en esta Constitución”.

    ¿Y qué más opuesto a lo establecido en la Constitución que posibilitar una reelección claramente prohibida? ¿Qué más opuesto a lo establecido en la Constitución que volver a instalarse en el Palacio de Gobierno del modo en que el cartismo está llevando a cabo el proyecto de reelección?

    “Cartes engaña y se burla del pueblo”, dice el general Soto Estigarribia. Se burla al presentar miles de firmas como expresión libre de los ciudadanos. Se sabe, además, cómo fueron arrancadas esas firmas de personas vivas y muertas.

    El convencional constituyente, sociólogo y exsenador José Nicolás Morínigo, graficó la situación que está padeciendo el país de esta forma: “Carece de sentido sumar firmas para buscar un objetivo que la misma Constitución rechaza que se pueda realizar por la vía de la enmienda. Sería lo mismo que entrar, con permiso del propietario de una casa y con base en esa autorización, apropiarse de todos los bienes que posee el dueño en esa vivienda. Una cosa no legaliza ni justifica la otra situación” (ABC Color del domingo pasado).

    En el colmo del cinismo, los que intentan violar la Constitución se hacen pasar por auténticos demócratas porque, supuestamente, le darán oportunidad al pueblo para hacer escuchar su voz. Ese pueblo ya se había hecho sentir en la elección de convencionales que en 1992 debatieron suficientemente, artículo por artículo, el documento que hoy rige la vida nacional. El artículo 229, “De la duración del mandato”, prohíbe la reelección, la que no será posible “en ningún caso”. Tampoco vía enmienda (art. 290), sino la reforma “para aquellas disposiciones que afecten (…) la duración del mandato”. Y la duración del mandato es por cinco años. ¿Más claro? ¡Imposible! El artículo 290 nos remite directamente al 229 que se titula “De la duración del mandato”.

    La Constitución que tenemos es la consecuencia de un acto democrático que permitió que los distintos sectores representados acercasen sus proyectos y fuesen sometidos a una rigurosa discusión. En todos los proyectos figuraba la imposibilidad de la reelección presidencial.

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    Publicado por jotaefeb | 22 enero, 2017, 10:02 am
  35. Vale todo

    Por Luis Bareiro
    Necesitaban 30.000 firmas nomás para presentar un nuevo pedido de enmienda constitucional que incluyera la reelección, y conseguirlas era pan comido.

    Con más de 300.000 funcionarios públicos, lograr que cuanto menos el diez por ciento aceptara con entusiasmo poner su rúbrica en el documento que le acercara personalmente su jefe era un juego de niños, pero…

    El problema fue que la petición tenía que presentarse como verdadero clamor popular, como la prueba irrefutable del ferviente deseo de millones de paraguayos y paraguayas obsesionados con un nuevo periodo presidencial, una pasión que por estas tierras solo la consiguen la Virgencita, la Selección y la cerveza.

    Y es que no hay en este momento un solo político que despierte ese tipo de adhesión, menos el presidente. Hoy sencillamente no hay pasión en la política. No existe quien logre conectarse con el elector, quien consiga insuflar un hálito de esperanza en esa mayoría que escucha como en una telenovela turca que hablan de un país exitoso que le resulta ajeno a su realidad rutinaria.

    Por eso no pusieron mesas en las calles para juntar las firmas. Porque la escena sería patética, probablemente tan patética como si colocaran mesas para juntar firmas en contra. Y es que, salvo para un puñado de aguerridos internautas, a la gente la reelección o la no reelección le importa un comino.

    Lo peligroso es cuando, ante la apatía, algunos empiezan a forzar las reglas del juego; total el grueso de los jugadores está mirando para otro lado. Así aparecen la legión de zombis suscribiendo el pedido de enmienda, la fiscalía que se hace la desentendida ante la flagrante comisión de delitos, las interpretaciones antojadizas sobre lo que dice o no dice la Constitución y ese viejo discurso populista que asevera que lo importante es lo que decida la mayoría, independientemente de lo que diga la letra de la ley y si esa mayoría goza de buena salud o descansa en un camposanto. Después de todo, como diría algún leguleyo local, en ninguna parte la Constitución dice taxativamente que para votar hay que estar vivo.

    Más allá del divertimento que esos papelones generan, queda la duda de hasta dónde están dispuestos a llegar para conseguir adecuar la ley a sus pretensiones.

    Las suscripciones post mortem y las “adhesiones voluntarias” recomendadas por el jefe no son una novedad de nuestra práctica política (lo que no significa que puedan o deban quedar impunes), lo que las hace particularmente preocupantes es que parecen ser apenas una avanzada del oficialismo en lo que se vislumbra como una campaña donde todo vale con tal de conseguir un segundo mandato para Cartes.

    Y ojo que la cuestión no es si un segundo mandato es bueno o malo, sino cómo lo consigue.

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    Publicado por jotaefeb | 22 enero, 2017, 9:48 am
  36. Muertos

    Benjamín Fernández Bogado –
    Es cierto. No es ninguna novedad la larga tradición cívica de los muertos en los comicios paraguayos. Votaron y por lo que vemos seguirán siendo tan entusiastas mientras existan políticos vivos que los resuciten, incluso para cambiar ilegalmente la Constitución. Como no pueden objetar la pertinencia o no de la enmienda porque están muertos, los vivos tienen distintos pretextos. Desde que los infiltrados del bando opositor hicieron el trabajo sucio dejándolos en ridículo luego de haber presentado de manera orgullosa y con uniformes blancos más de 300.000 firmas peticionando lo imposible hasta el argumento de que lo hicieron mal por entusiastas. Todo mal en definitiva.

    Cada vez que buscaban justificar lo ilegal se complicaban aún más. Quisieron evitar el escándalo, pero presionados por la opinión pública y la prensa tuvieron que dar acceso a las planillas a regañadientes y de manera parcial. Sabiendo perfectamente el delito que habían cometido, saltó uno que afirmó que en realidad había más de 60.000 firmas y dedos pulgares falsos –a confesión de parte, relevo de pruebas–, pero que solo requerían 30.000 legales, hasta la expresión inteligente del diputado Barrios –siempre brillante desde sus tiempos de militante stronista– quien afirmó: “Qué tanto si nadie murió”. Claro, después saltaron los nombres y documentos de activos y entusiastas desde los cementerios hasta casi alcanzar dos mil de manera parcial. Llamaron paraguayos en el exterior enojados porque sus nombres figuraban en la planilla sin haber jamás consentido eso y alguna extranjera que no podía estar en ella por su misma condición de origen. En esto de que los muertos también votan se nota que han colaborado desde instituciones, donde los documentos deberían ser resguardados y protegidos, como Inmigraciones o Identificaciones de la Policía. La Fiscalía quiso evitar responsabilidad al inicio, aunque al final presionada por las circunstancias, creó una unidad especial de investigación, que estamos seguros jamás llegará hasta los responsables de tamaño escándalo jurídico y político.

    Cada día que pasa esto de la enmienda hunde aún más en el descrédito a quienes la promueven. Como si no fuera suficiente la complicidad de Cartes, Lugo y Llano, otros senadores, como Filizzola o Esperanza Martínez, han decidido sepultar lo poco de capital político que les sobraba en esta aventura violatoria que no repara ni en la memoria de los muertos. Están cavando su propia fosa y en el camino metiendo en un cajón funerario a la misma República. Les importa un comino el futuro del país. Ya encontrarán la manera de huir del escarnio y repudio que este acto ilegal y escandaloso los ha tenido como cómplices y coautores. El cortejo fúnebre del país no repara en nada y la vergüenza personal es secundaria ante los beneficios crematísticos que esta aventura les reportará.

    Mientras el presidente de la República volaba a los Emiratos y desde ahí a Davos para concluir visitando al papa Francisco, aquí en esta tierra cuyas “costumbres no tienen nada que se parezca a otra nación”, los muertos, deudos, ausentes y extranjeros figuraban en planillas ilegales ante la desvergüenza y caradurez de unos cuantos que de blancos solo tenían la ropa cuando presentaron las negras, ilegales y escandalosas planillas de la reelección gritando al unísono en su interior: ¡Qué vivan los muertos!

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    Publicado por jotaefeb | 22 enero, 2017, 9:47 am
  37. Más allá del chiste fácil

    Por Arnaldo Alegre
    La obsesión cartista por la reelección hace rato pasó la línea del ridículo. El descubrimiento –por una extraña buena voluntad de la Justicia Electoral y la fuerza de la indignación ciudadana expresada en las redes sociales y en algunos medios de prensa– de miles de firmas fraguadas para solicitar una enmienda que se plantea violando los preceptos constitucionales, dejó de ser un capítulo de una comedia de enredos.

    En verdad, está por convertirse en el mayor drama político de los últimos años, si es que alguien no pone algo de sentido común, lo que sinceramente es medio imposible.

    La opereta, protagonizada por Alliana, Lilian Samaniego, Monges, Bachi Núñez y otros fantoches de dudosa gracia, está poniendo contra las cuerdas la institucionalidad de la República. Y el titiritero mayor, Horacio Cartes, sigue jugando el genio macabro, alentando a sus huestes desde una cínica equidistancia. La bondad recién estrenada de Cartes es, como mínimo, sospechosa.

    El bochornoso espectáculo que dieron con la firmata pro reelección aviesamente viciada se presta al chiste fácil. Como que es imposible que existan 296 niños entre los proponentes de la reelección, pues ningún colorado es un nene de pecho; o que haya 196 presos colorados demuestra lo poco que se combate el delito en este país; o que al Centauro de Ybycuí le nació ahora una competencia en el Partido Colorado, el Lázaro de Mbopi Kua.

    El problema es que desde hace rato dejaron de ser graciosos y recudir este tema al simple anecdotario de nuestra política vernácula es contraproducente y hasta peligroso.

    Los colorados necesitaban 30.000 firmas para proponer la enmienda a la Constitución para imponer la reelección. Pero hay dos inconvenientes que a los cartistas se les pasó por la tangente: 1) La reforma es el único camino para decidir sobre la reelección; 2) Una nueva enmienda no se puede tratar hasta agosto próximo.

    Eso no importó. Los colorados reunieron 390.000 firmas, que luego derivaron en 366.000. La cifra exacta fue dada por la Justicia Electoral: 357.000. De esas, 69.000 eran inválidas. ¿Y por qué solo con las firmas inválidas duplicaron la cantidad de proponentes necesarios? Simplemente por tramposos. Porque siempre lo hicieron así y no había consecuencias. Sencillo.

    Si hay aún un grupo de colorados decentes –a quienes hay que buscar con reflectores y no solo con la lámpara de Diógenes– deben parar este circo de trampa y prepotencia que se está llevando a cabo en nombre de su partido.

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    Publicado por jotaefeb | 22 enero, 2017, 9:44 am
  38. Del triunfo matemático al bochorno político

    Por Estela Ruíz Díaz
    Lo que el 13 de enero fue presentado como una hazaña política de la ANR oficialista al entregar al TSJE las 366.000 firmas que apoyan la reelección de Horacio Cartes vía enmienda, terminó en un bochornoso espectáculo y con la granada explotando en el rostro del Gobierno.

    La presentación del voluminoso documento, fundamento de la campaña cartista-luguista llanista denominada “QuelaGenteDecida”, empezó a desdibujarse cuando los ciudadanos y los opositores, a través de las redes sociales y medios de comunicación, denunciaron la dificultad para comprobar si sus nombres estaban en la lista. Apenas se comprobaron algunos casos de ciudadanos incorporados involuntariamente falsificando sus firmas, lo que configura un delito penal, se desató un escándalo y el caso explotó en pleno rostro de la cúpula colorada que empezó a balbucear explicaciones sobre los groseros errores.

    Al final, depurada la lista de muertos, menores de edad, votantes del exterior, etc. siendo lo más grave el robo de identidad, quedaron 288.685 nombres coincidentes con el Registro Cívico Permanente. Pero la pesadilla aún no termina. La corroboración ciudadana sigue a través de internet, a pesar del indisimulado boicot informático desde la ANR y el TSJE que ofrecen el servicio, pero que por las constantes caídas del sistema vuelven engorroso o imposible el proceso de verificación.

    El impacto negativo fue tal, que a pesar de superar nueve veces el requisito para la enmienda (solo se necesitan 30.000 para impulsar en el Congreso), la noticia es el bochorno del que ya no hay vuelta atrás. Este tipo de campañas no permite margen de error y en política se paga muy caro.

    Tanto que la cúpula colorada encabezada por Pedro Alliana pasó de la euforia inicial a la humillación al punto que la comitiva política se vio obligada a ir hasta la Fiscalía “a ponerse a disposición” ante la lluvia de denuncias. Como toda defensa señalaron que un 20% de error no es mucho y que “infiltrados” manipularon las planillas. Una excusa gastada que no convenció a nadie.

    DURMIENDO CON EL ENEMIGO. Como parte de la otra campaña pro reelección, la reconciliada alianza lugo/llanista sigue recorriendo el país para dar ropaje popular a la cuestionada y polémica enmienda.

    “Aprenderemos de nuestros errores”, dicen en sus sobreactuados discursos Lugo y Blas Lanzoni, buscando resarcir heridas e intentando cubrir con un manto de olvido aquel juicio político que los separó abruptamente en 2012.

    Sin embargo, las cuentas aún no están cerradas. La desconfianza es la segunda piel entre ambos sectores. El Frente Guasu sabe que Llano es un aliado de Cartes, primero cuando traicionó a la Concertación apoyando la destitución de Lugo en el 2012 y luego como puntal de su Gobierno. Saben que el líder liberal juega a dos puntas y no tienen certeza absoluta de su lealtad. Pero saben también que la sobrevivencia del uno depende del otro y que no hay otra alternativa que estar juntos a pesar de las diferencias.

    NADA QUE DECIR. Por ahora, el proyecto de enmienda sigue con vida con pulmotor. La estrategia de las planillas con miles de firmas terminó en bochorno; los aliados luguistas y llanistas siguen dando largas al asunto y la reelección está generando cada vez más rechazo ciudadano. Que sumados a los cortes de agua y energía, el malhumor social irá in crescendo.

    Tan mal salió el plan que Cartes, al arribar ayer de su gira internacional, probablemente la más exitosa de su gestión, no quiso hablar con la prensa. Y eso que tenía mucho para decir: que en el foro de Davos reconocieron el éxito económico y la transparencia de su Gobierno. Que con el presidente italiano hablaron de inversiones y sobretodo del cordial encuentro con el papa Francisco, que lo recibió por cuarta vez. Un privilegio que pocos presidentes tienen.

    De nada de esto pudo alardear porque más de un millar de muertos y otros 59.000 fantasmas firmaron a favor de su reelección. Que sumaron mucho más que los 288.000 vivos que apoyan su continuidad. La matemática política tiene sus trampas porque aquí dos más dos no son cuatro.

    Tanto fue el bochorno que hasta resucitó al decaído Efraín Alegre.

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    Publicado por jotaefeb | 22 enero, 2017, 9:35 am
  39. Vos lo que sos boludo

    Por Alfredo Boccia
    El funcionario público, sudoroso, vuelve a casa en un barrio de Asunción. Saluda a la esposa, maestra de escuela, quien está planchando ropas.

    –Mi jefe, en el Ministerio, me está reclamando las planillas y no te estás moviendo. Hace una semana ya me dieron y apenas cuatro firmas tenemos.

    –¿Con este calor querés que ande recorriendo por el barrio?

    –¿Y vos querés que me descontraten, piko, mi reina? Vos sabés bien que hendy nuestro presupuesto.

    –No es ko fácil, papito. Nuestros correligionarios de aquí del vecindario ya fueron toditos visitados por los de la Seccional.

    –Y a esos lo mismo nomás tenés que hacerles firmar, si son planillas diferentes.

    –¿Firma jo’a, piko?

    –¿Y quién gua’u lo que tanto va a controlar? Y a esos tus parientes alhaja también hay que llevarles la planilla.

    –Ellos ko están en Pirayú. ¡Nde tavy! Ni loca me voy a ir hasta allá.

    –No hace falta. Pedile que te envíen su número de cédula por WhatsApp y vos nomás firmás.

    –¿Se puede, piko, hacer así?

    –¡E’a! ¿Preferís irte en Pirayú? Otra cosa: esos tus alumnos de la escuela…

    –¡Aichejáranga! Mitã’i meme ningo umía…

    –Nambréna. Esos más grandecitos tienen que ensayarse ya en las luchas cívicas. Y poné, además, a todas las maestras. Andate en la Supervisión de Zona y conseguí la lista de todos los funcionarios de los tres turnos con su número de cédula. Enteropaite ñamoingéta planillape.

    –¡Che Dios! ¿Sin preguntarle? Voy a ir a parar a la Fiscalía, si me pillan.

    –Nada que ver, mi hija. ¿O ya te olvidaste que el primero que pidió la reelección de Cartes en la última Convención fue el hermano del fiscal general? Por ese lado no apeligramos nada. Esta co es una situación de urgencia. ¿Sabés a quién también hay que agregarle? A tu prima Zulma.

    –¡Anínati! Vos mismo decís por ella que es zurdita.

    –¡Enterate na, mi amor! Los zurdos ahora nos apoyan.

    –Nda entendevéima ko política… De todos modos, ella no puede firmar. Desde el año pasado está en España.

    –¡Di tidis midis, ni pidi firmir! (en tono burlón) ¿Querés que me echen, boluda? Poné cualquier número de cédula y firmá vos. ¡Y pensá en alguien más!

    –¡El abuelo Lorenzo! Él masiado colorado era.

    –Era. Nos dejó el mes pasado.

    –¡Nis dijí il mis pisidi! Me parece que vos lo que sos boludo.

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    Publicado por jotaefeb | 21 enero, 2017, 9:59 am
  40. La voluntad de fraude
    Por Enrique Vargas Peña

    Los propios organizadores de la recolección de supuestas firmas para la inconstitucional reelección vía enmienda reconocen, hasta el momento de escribir este material, más de setenta y tres mil firmas falsas, de muertos, fabricadas, entre las que presentaron ante el Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE) el pasado viernes 13 de enero.

    Eso sin contar las planillas, que se cuentan por miles, fabricadas en serie, hechas en laboratorio, completadas por una misma persona, mediante las que el grupo Cartes y sus dependientes en la Asociación Nacional Republicana (ANR, partido Colorado) usurpan los nombres de una enorme cantidad de personas que serán validadas como apoyando el golpe de la reelección vía enmienda por el simple expediente de no establecer mecanismos objetivos de depuración general.

    Me explico: El TSJE y el Ministerio Público no revisarán, repito, no revisarán, la autenticidad de las planillas sino que solamente actuarán ante denuncias personales, por lo que los electores incluidos en forma inconsulta en las planillas serán tenidos como apoyando el golpe por el sólo expediente de no poder, por cualquier motivo, hacer la protesta.

    El grupo Cartes y sus secuaces incluyeron miles de nombres simplemente transcribiendo el padrón y miles de los incluidos que no puedan protestar serán considerados apoyos válidos para el golpe de Estado de Cartes.

    Aunque el Ministerio Público decidió finalmente conformar un equipo para investigar las planillas fraudulentas fabricadas a favor de Cartes por sus subordinados en el partido Colorado (http://bit.ly/2jDQzrE), nadie debería abrigar muchas esperanzas considerando la impunidad de la que goza el entorno del presidente de la República en todos los negociados que se están realizando vía proyectos de alianza público privada, proyectos llave en mano y otros mediante los que los socios de Cartes aprovechan información privilegiada del Estado.

    Recordaba el asesor jurídico del Senado, José Casañas Levi, en La Unión, que la fiscalía debió actuar de oficio, al aparecer en los medios de comunicación, indicios consistentes sobre la comisión de hechos de acción penal pública en la confección de planillas. Lo mismo sostuvo el senador Eduardo Petta.

    El propio apoderado de la ANR, Wildo Almirón, reconoció en esta radio que la falsificación de firmas y hacer firmar a personas fallecidas constituyen delitos de acción penal pública; reconoció que los autores materiales deben ser castigados personalmente e incluso admitió que las justificaciones dadas por dirigentes de su sector a las falsificaciones fueron deslices muy desafortunados.

    Pero el Ministerio Público no actuará en beneficio del pueblo paraguayo, que le paga los salarios, usando el expediente mencionado más arriba, de no hacer la revisión general y objetiva y limitarla a los pedidos de parte, un trabajo no sistémico diseñado para validar el fraude. La misma línea tiene el TSJE.

    Es decir la voluntad de fraude de los autores de esta operación golpista quedará impune y sus documentos falsos se seguirán usando libremente para violar nuestra Constitución.

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    Publicado por jotaefeb | 21 enero, 2017, 8:11 am
  41. Noticias falsas y verdaderas mentiras
    20 Ene 2017

    Si los 23 senadores defensores de la inconstitucionalidad de la enmienda para cambiar la Constitución y permitir la reelección presidencial creyeran realmente que es así, aquel 25 de agosto del 2016 no hubieran tenido necesidad de hacer la barrabasada, con tufo a chicana “legislativa”, de presentar ellos mismos la propuesta de un proyecto de enmienda, considerando su mayoría coyuntural, para luego rechazarlo a renglón seguido, buscando dilatarla, apoyándose no en la inconstitucionalidad de la misma, sino en el último párrafo del artículo 290: “Si en cualquiera de las cámaras no se reuniese la mayoría requerida para su aprobación, se tendrá por rechazada la enmienda, no pudiendo volver a presentarse dentro del término de un año”.

    Es decir, eran conscientes de que la enmienda no era rebatible en el tribunal correspondiente a la inconstitucionalidad, la Corte Suprema menos aún dado los antecedentes de que vía enmienda constitucional ya se había cambiado un artículo de la Constitución, el 120, de los electores, que restringía el voto de los paraguayos a los “radicados en el territorio nacional”, aprobada en el Senado con los 33 votos de los senadores presentes; el proyecto de enmienda había sido presentado en Diputados por el diputado Víctor Ríos y otros más, y aprobado por 52 votos a favor y ninguno en contra.

    Queda cada vez más claro que la enmienda es constitucional para cambiar artículos específicos de la Constitución, mientras que la reforma es el adecuado para “reformar” la misma Constitución o parte de ella.

    Es decir, eran conscientes de que la enmienda no era rebatible en el tribunal correspondiente a la inconstitucionalidad, la Corte Suprema menos aún dado los antecedentes de que vía enmienda constitucional ya se había cambiado un artículo de la Constitución, el 120.

    No es de extrañar, por ello, que los medios que se han embanderado con declarar a priori la enmienda como inconstitucional y violadores constitucionales incluso a los que la propongan, sin permitir el debido debate e ignorando los antecedentes, ampliamente difundidos por esos mismos medios en su momento y los abogados que no iniciaron juicio alguno en aquél entonces contra los “violadores” y que dieron amplio destaque a la “enmienda” del artículo 120 y a las razones a favor de la vía, en aquel entonces constitucional, empezaran a virar sus argumentos y a plegarse a la chicana de los 23, es decir, al hecho de que la Constitución prohíbe que, una vez rechazada, la enmienda debe esperar un año para su reformulación.

    Ese es otro debate público que tiene que ver con la validez o no de la discutida sesión.

    El que nos concierne aquí es el de la información o, más precisamente, en este caso, la desinformación, ya que ahora los medios convertidos en Sala Constitucional de la Corte Suprema han empezado a virar la mira y a apoyarse en ese último párrafo de la enmienda, de que hay que esperar un año para presentar la enmienda. Sin duda se generará otro debate, en el que es de esperar más diálogo y menos omnipotencia jurisprudencial, ahora se da valor absoluto al último párrafo del artículo de la enmienda, el que se refiere a la imposibilidad de presentarla dentro del término de un año, y a que los propios oficialistas avalaron la dudosa sesión del 25 de agosto, en otra realizada el 29 de agosto como si fuera de nuevo “otra verdad absoluta”.

    El periodista gráfico que firma El Roto en el diario El País, de España, con ediciones en Iberoamérica, publicó uno de sus gráficos y contundentes editoriales visuales, de dramática imagen y contenido fuerte y crítico, a un hombre con un parche en un ojo y una tablet en la mano, con la frase: “Hay que saber distinguir entre noticias falsas y verdaderas mentiras”, cosa incluso más difícil que separar el trigo de la cizaña, a estas alturas del siglo XXI que está resultando más cambalache que el que se fue, y, lamentablemente, muy especialmente en materia de información, cuando se intenta imponer “noticias falsas y verdaderas mentiras” en lugar del análisis y el debate público, con respeto a la disparidad de opiniones, cuando se trata de imponer la información absoluta en vez de ofrecer la información amplia, o de imponer la verdad absoluta en vez del debate y el respeto a la pluralidad de las ideas y de las verdades.

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    Publicado por jotaefeb | 20 enero, 2017, 11:51 am
  42. Dos grandes estafadores
    20 enero, 2017

    “Fantasmas y extranjeros firmaron por enmienda”, fue ayer el título principal de la portada de ABC color. “Cartistas presentaron planillas fraudulentas”, el de Ultima Hora, el cual además le destinó a esta cuestión un total de 13 artículos, más dos columnas de opinión y, por si eso fuera poco, el editorial de la decha. También fue el monotema en las radios cardinal y monumental, así como de gran parte de los espacios en los noticieros de Telefuturo, Red Guaraní y La Tele. Cualquiera diría que estamos ante una “fenomenal estafa” , que echa por tierra las 366.000 firmas recolectadas por la ANR para solicitar el cambio de la Constitución Nacional a los fines de instituir la reelección, como sostienen quienes se oponen a dicha iniciativa. Y efectivamente asistimos a un gigantesco fraude, pero no el que denuncian estos medios de prensa, sino el que ellos estan perpetrando con total premeditación y alevosavía, lo que resulta de fácil demostración.

    De corresponderse con la realidad, los titulares de la víspera, que seguramente se repiten hoy y se mantendrán en cartelera por varios días, le provocarían un golpe letal al Partido Colorado, liquidarían de un plumazo toda intención de habilitar la postulación de un expresidente por segunda vez e, incluso, hasta haría tambalear al propio gobierno. Pero nada de eso ducede, por la simple razón de que no son otra cosa más que fuegos de artificio.

    En efecto, quienes se toman el árduo trabajo de leer todas las publicaciones que versan sobre la materia, podrán comprobar que éstas se asientan en tan pocos casos que pueden señalarse con nombres y apellidos. Una persona que había fallecido 48 años atrás, otra hace 11, una ciudadana chilena que no se halla inscripta en el padrón electoral y algunas duplicaciones. A lo sumo, una docena de irregularidades, sobre… ¡366.000 firmas!, que equivalen al 0,003% del universo de suscriptores.

    Suponiendo que las irregularidades no fueran solo 12, ni 120, sino 1.200, las inscripcciones no válidas ascenderían a tan solo el 0,3%, manteniéndose como válidas nada menos que 352.800 firmas, o sea, el 99,7% de los nombres que contienen las planillas, disponibles en las páginas web de la ANR y el TSJE.

    Ahora bien, si los medios de “Don” Acero y “Don” Antonio generalizaran el “riguroso” criterio de juzgamientoy lo aplicaran a otros eventos, por ejemplo las elecciones internas de los partidos, las municipales y presidenciales, todas, absolutamente todas, desde 1989 a esta parte, sería nulas, pués en ellas, sin excepción, las irregularidades superaron el 0,003% y también el 0,3%, aunque, claro está, el Código Electoral Paraguayo no es delirante y, en su artículo 308, establece que para declarar la nulidad, los hechos comprobados deberán afectar al 20% de los sufragios.

    Lo que pasa con estos grupos mediáticos es que sufrieron una dura derrota al ser tantas las firmas de ciudadanos que reclaman su derecho a ser consultados sobre un tema de singular importancia, como es la reelección, entonces tratan de restarle veracidad para recuperar un poco de oxigeno.

    Con ello, sin embargo, no hacen más que actuar como los torpes que pretenden tapar el sol con la mano. Y así como las pocas irregularidades detectadas en las planillas de firmas tienen nombre y apellido, también lo tienen quienes quieren estafar a la opinión pública a través de sus respectivos medios: Antonio J. Vierci y Aldo Zucolillo.

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    Publicado por jotaefeb | 20 enero, 2017, 9:03 am
  43. Soberana pérdida de tiempo
    19 enero, 2017

    Acostumbrados como estamos a que el Partido Colorado ejerza el poder de la República, con mayorías absolutas que vuelven innecesario todo tipo de negociación con los sectores minoritarios, sabemos que los actos de la oposición son siempre testimoniales, lo que significa que tienen el único objetivo de hacerse sentir, con la seguridad de que será imposible que alcancen el éxito en la campaña que pudieran emprender.

    Pero las cosas cambiaron en estos últimos años. Primero fue Fernando Lugo el que rompió el casi eterno monopolio colorado en el Palacio de López. Y ahora, aunque con intenciones retorcidas, la disidencia y algunos sectores de oposición tienen mayoría en el Senado, con lo que se ha dado la situación –varias veces en dos años- de que el oficialismo pierda en algún tema que le interese.

    Así que ya no sirven las campañas testimoniales. Son pérdida de tiempo, porque hoy por hoy, cualquiera puede obtener resultados favorables si organiza una buena campaña, creíble y busca acuerdos políticos que le den la mayoría que necesita para ello.

    Eso es lo que ahora hace que esta campaña orquestada por Rafael Filizzola y Efraín Alegre para someter a juicio político al presidente Horacio Cartes. Y aquí conviene analizar la situación tal como está, y por qué hoy cae tan pesado este gesto en sectores que ni siquiera son afines al jefe de Estado.

    En primer lugar, Filizzola y Alegre fueron en otro tiempo parte de ese grupo de eternos perdedores que solo podían hacer campañas testimoniales. Pero llegaron al poder con Fernando Lugo y defraudaron a todos, porque los dos están investigados por lesión de confianza, así que resultaron más de lo mismo que decían perseguir.

    Otro punto es que desde el vamos mintieron a la gente. Resulta que una iniciativa popular lo que hace es obligar a un poder del Estado (el Parlamento, en este caso) a tratar un tema, pero no garantiza su resultado. Esto significa que cuando Juan Pueblo firma la planilla a favor del juicio político, no es que consigue enjuiciar, condenar y separar del cargo a Cartes, algo que estos dos sujetos prometen a los que intentan sumar a su campaña.

    Pero, sobre todo, lo que más tiene harta a la gente es que estos dos políticos representan sectores que no tienen ninguna posibilidad de éxito. Ya que, si bien en el Senado consiguen importantes triunfos, en el caso de la campaña no lo tendrán porque aquí no cuentan con el apoyo de sus socios, los disidentes marioabdistas.

    Lo que hacen es mentir y perder el tiempo a la gente que está demasiado ocupada viendo como de nuevo su destino se pretende decidir en un juego de cartas en donde los jugadores no sienten la menor empatía hacia sus compatriotas.

    La ciudadanía está podrida de campañas testimoniales que no sirven para nada. Ya no quiere seguir desperdiciando tiempo y esfuerzo en vendedores de espejitos. Y estos tipos siguen sin darse cuenta de ello.

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    Publicado por jotaefeb | 19 enero, 2017, 12:04 pm
  44. Reelección, motivaciones y consecuencias

    Por Marcos Cáceres Amarilla

    El empecinamiento que exhibe el presidente Horacio Cartes y su entorno hacia el proyecto de reelección por la muy discutible vía de la enmienda constitucional revela someramente el tamaño de los intereses que están en danza en este tema.

    No solamente hay en el oficialismo “miles de millones” de razones en juego, en forma de negocios con el Estado, sino también la carrera pública de algunos actores muy visibles actualmente que, de no continuar el mandatario en el poder, pasarán al oscuro ostracismo político.

    La conducta de ciertos fanáticos de la reelección que se ven en estos días tal vez merecería un análisis especial en el campo de la psicología o la psiquiatría. Cuesta explicar cómo algunos dirigentes colorados que fueron despreciados y humillados públicamente por el mandatario en diversas oportunidades hacen ahora esfuerzos extraordinarios por exhibir su fidelidad perruna.

    No se trata de falsos chismes baratos ni de pretender que solamente fueron insultos pronunciados al calor de discusiones regadas con bebidas de añeja guarda. Son expresiones y acciones que ofenderían a cualquier ser humano que tenga un indicio de amor propio.

    Evidentemente, algunas personas dedicadas a la actividad política en nuestro país han elegido desterrar de su conducta diaria y de su conciencia todo atisbo de dignidad.

    El mandatario y su entorno no desconocen seguramente que la decisión asumida atropella todo lo que venía diciendo sobre su voluntad de no perder el tiempo buscando algo que la Constitución no le permite, además de su reconocimiento público, en octubre de 2016, de que instalar ese tema solamente sería motivo de crispación y división en la sociedad paraguaya.

    Posiblemente, el mandatario ha concluido, sin demasiado esfuerzo mental, que ningún candidato que él y su grupo designen tendrá posibilidades reales de pasar siquiera la interna del Partido Colorado, por más plata que invierta en el intento. No le habrá costado a él convencerse –o a su equipo convencerlo– de que solo ÉL podía continuar con el proyecto por al menos cinco años más (que luego se podrían extender por mayor tiempo, si se dan las condiciones).

    Una ventaja adicional de esta jugada por la reelección es que involucra a quien será su principal rival electoral, Fernando Lugo, con lo cual, de entrada, consiguen embarrarlo y poner en duda su integridad moral y política, aún antes de empezar formalmente la campaña proselitista.

    El cálculo del oficialismo es que sus adversarios no tienen posibilidad alguna de competir económicamente y serán vulnerables al ataque mediático (desde los medios de comunicación adquiridos por la familia Cartes en los últimos años), judicial o, de ser necesario, inclusive físico.

    El respaldo al plan de reelección por parte del sector liberal “llanista” es quizás el más lógico. Su principal líder, el senador Blas Llano, recuperó el protagonismo perdido en las elecciones internas del PLRA y apuesta “al único que le puede ganar a Cartes”. Pero también es “amigo” del actual presidente. O sea que, en cualquiera de los casos, caerá bien parado.

    Pero he aquí que también cuesta explicar la conducta de quienes pretenden la habilitación de Fernando Lugo como opción para llegar al poder. Los dirigentes de la oposición que quieren impulsar una gran concertación electoral se han acusado mutuamente, no hace tanto tiempo, de traidores. ¿Es suficiente decir que se han perdonado, prescindiendo de un ejercicio de meditada autocrítica y no advertir que, en el fondo, actúan azuzados por las necesidades de sus rivales políticos?

    Este “menú electoral” tiene, además de todo lo dicho, condimentos que pueden motivar reacciones de parte de la ciudadanía no previstas ni esperadas por sus principales impulsores.

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    Publicado por jotaefeb | 19 enero, 2017, 11:54 am
  45. La enmienda de los muertos

    Por Miguel H. Lopez
    Mueve a risa, pero a risa cínica por la desgracia que sigue revelando ante el mundo la fantochada de políticos y de instituciones que tenemos en el país. La lista de muertos y gente que vive en el extranjero firmantes, más personas con impresión dactilar sin número de cédula de identidad, y otra sarta de anomalías, presentadas por el Partido Colorado al Tribunal Superior de Justicia Electoral, a favor de la enmienda constitucional para la reelección presidencial, es un acto delincuencial que, si realmente se desea la transparencia desde los denunciantes, cabezas de partidos políticos opositores, entre otros, tendrían que promover una acción judicial.

    Lo ocurrido, como mínimo, reputa un acto de producción de documento público con contenido falso que es presentado a un alto organismo del Estado. Y en ese acto se incorpora la intención de estafa por buscar un propósito específico, la enmienda en este caso, con datos apócrifos. Ahí están las pruebas. A ver qué hacen con ellas… Si el TSJE fuera lo suficientemente autónomo, debería obrar en consecuencia. O si el fiscal general del Estado, Javier Díaz Verón, quiere cumplir su función, tiene servida la mesa para hacerlo. Lógico, si fuera independiente de poderes político partidarios…

    La pléyade de irregularidades en las planillas presentadas por los colorados es ilimitada. Largas listas con la misma letra y similares firmas, firmas sin número de identidad, muertos firmantes, paraguayos ausentes en el país que rubrican, extranjeros que figuran sin siquiera haber conocido la planilla, firmas falsificadas, todo tan burdo y risorio, que debajo de la firma de la misma expresidenta del partido Colorado, Lilian Samaniego, aparece dos veces un mismo nombre, con firmas diferentes. Y todavía falta que salten más modos en que los cartistas, buscadores de la reelección, intentan chapucear las instituciones del Estado y violar las leyes, sin ruborizarse.

    Oficialmente, el Partido Colorado habla de “errores” que serán depurados. Debieron hacerlo antes de presentar el pedido al TSJE. Jamás asumieron la culpa ni pidieron disculpas, ni anunciaron sanciones. ¿Para qué? Son ellos los perpetradores del delito.

    Todas las denuncias, en este caso, suman. Más allá de lo descalificables que sean algunas figuras que la hacen, el delito es real.

    La reelección no es el problema (sino nuestros impresentables políticos). La enmienda, tampoco. Sí lo es cuando buscan torcer las reglas de juego pactadas en la Constitución Nacional. El tema ya fue abordado el año pasado y derivado al archivo. Volver a tratarlo antes de un año no lo admite la Carta Magna. Pero el oficialismo cartista, a trote y moche, lo piensa hacer, sin importar el costo político, institucional o democrático. Como ya volvimos a ver, resucitaron a los muertos para inflar las planillas de firma. En elecciones, simplemente los hacen votar desde los cementerios.

    Todo huele a podrido. Es algo a la inversa del Rey Midas. Todo lo que toca la mayoría de los políticos colorados, en este caso, en vez de oro se transfroma en mierda…

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    Publicado por jotaefeb | 19 enero, 2017, 11:51 am
  46. Firmas del más allá

    Por Miguel Benítez
    Al ya cuestionable e hilarante argumento de que poco más de 300.000 firmas son válidas para sustentar una enmienda constitucional en representación de toda una nación (porque así es como quieren vender la historia), ahora se sumaron los extranjeros, los difuntos y a los que suscriben dos veces, como férreos paladines de la reelección. La situación puede parecer graciosa (¿mejor reír que llorar?), pero es realmente alarmante.

    Son las propias autoridades de un país, que se está promocionando al mundo entero como tierra de oportunidades y seguridad jurídica para inversionistas, las que están dando una imagen paupérrima. Decir que algunas personas firmaron dos veces por pura pasión, como afirmó el senador Juan Darío Monges, es tomar de tontos a toda la ciudadanía, incluso a los propios afiliados de su partido.

    Y después se preguntan por qué empresas internacionales de renombre están pensando varias veces antes de venir a la “joya mejor guardada de América”. Esto se evidencia en los vacíos que hacen en las licitaciones, a pesar de las promocionadas leyes de llave en mano y Alianza Público-Privada (APP). En varios de los últimos concursos para obras incluso se tuvieron que prolongar los plazos y ajustar líneas para evitar declarar desiertos los llamados y recibir al menos una oferta.

    La administración de Horacio Cartes ni siquiera cumplió cuatro años en el poder y su grupo cercano ya está pensando en otro periodo. Sendos problemas siguen sin solución, como es el caso de la negociación con Argentina por la Entidad Binacional Yacyretá (EBY). Hace casi tres años iniciaron los diálogos y no hubo siquiera un preacuerdo para arreglar la situación financiera.

    El conflicto de fondo no es que Cartes quiera seguir otros cinco años en el sillón presidencial. La cuestión está en que tanto la ANR, como otros partidos se aprovechan de la gente y cómo ese aparato perverso de la política local pisotea juramentos, promesas (a más de la Constitución) y pretende engañar a aquellas personas a las que cada lustro ruega por sus votos.

    El español Noel Clarasó dijo “un hombre de Estado es el que se pasa la mitad de su vida haciendo leyes, y la otra mitad ayudando a sus amigos a no cumplirlas”. Y, justamente, los amigos de la política son aquellos tan inestables que ayer pudieron ser enemigos y mañana se alían para cuidar sus propios intereses, sus negocios. Es la ciudadanía la que debe accionar y si los gobernantes realmente quieren que el pueblo decida, que escuchen todos los reclamos. Que se hable de revocatoria de mandato, de balotaje, de reducir el número de congresistas. Es decir, de una verdadera reforma, y no de un simple borrón.

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    Publicado por jotaefeb | 19 enero, 2017, 11:51 am
  47. Con rúbricas intentan dar ropaje legal a una violación

    La reelección es el canto de sirena que ha tentado a cada presidente paraguayo desde que acabó la dictadura de Stroessner. Pero Horacio Cartes es el primero en intentar violar la Constitución para lograrlo. Él pone en riesgo la institucionalidad de la República y compromete al Tribunal de Justicia Electoral que –ante la presentación de las firmas que piden la enmienda– se juega su credibilidad como órgano electoral. Con las firmas –sobre las cuales pesan graves denuncias de falsificación– se quiere dar un ropaje de legitimidad a la violación de la Constitución. Es hora de que Cartes entienda que la reelección ya no es posible para él y que debe entregar el bastón presidencial en el 2018.
    La presentación de las planillas con las 366.000 firmas que acompañan el pedido de enmienda constitucional, bajo la figura de la iniciativa popular, es un capítulo más del absurdo en el que insiste el presidente Horacio Cartes.

    Si no fuera porque nos estamos jugando la continuidad de la democracia, podríamos decir que la coyuntura política se parece mucho a una comedia, que sorprende en cada escena. Pero no podemos. Y no podemos porque el nuevo intento por lograr la enmienda violará el artículo 290 de la Carta Magna.

    A esto hay que sumarle que son muy graves las sospechas que apuntan a la falsificación de firmas presentadas por el Partido Colorado al TSJE para solicitar la enmienda constitucional de los artículos 161, 197, 229, 235 y el 290.

    Medios de comunicación y redes sociales se han hecho eco de las denuncias sobre las llamativas similitudes en las firmas que fueron presentadas. Ante la presión, el TSJE –que inicialmente se había negado a la publicación de las planillas– decidió dar a conocer las mismas, aunque haya optado por un método que no favorece la transparencia, pues resultará muy complejo para los ciudadanos acceder a esa información.

    Las artimañas no pueden reemplazar a los pasos legales que corresponden para lograr la enmienda constitucional. La suerte de Cartes –y de otros interesados en la reelección– quedó sellada en agosto del 2016, cuando senadores de la oposición y de un sector disidente del Partido Colorado presentaron y rechazaron en tiempo récord un proyecto de enmienda constitucional para habilitar la reelección presidencial; la iniciativa fue archivada y no puede ser tratada nuevamente antes de que pase un año, según el artículo 290 de la CN. La Carta Magna también establece: “No se utilizará el procedimiento indicado de la enmienda, sino el de la reforma, para aquellas disposiciones que afecten el modo de elección, la composición, la duración de mandatos o las atribuciones de cualquiera de los poderes del Estado o las disposiciones de los capítulos I, II, III y IV del Título II, de la Parte I”.

    Para que quede claro: Es legítimo el interés por modificar la Constitución y dar vía libre a la reelección, pero ningún fin puede justificar la violación de la Constitución, para satisfacer el interés de una persona o grupo de personas aferradas al poder.

    Es inadmisible que prevalezcan las ambiciones de una persona por encima de las reglas del sistema democrático, que pueden hacer retroceder al Paraguay hacia el totalitarismo.

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    Publicado por jotaefeb | 19 enero, 2017, 11:50 am
  48. El difícil “arte” de saber mentir
    18 enero, 2017

    El 7 de agosto próximo cumplirá medio siglo de circulación en el mercado. Surgió al amparo de la dictadura del general Alfredo Stroessner, a la cual sirvió y se sirvió de ella por varios lustros, convirtiéndose luego, con el correr de los años, en adalid de la democracia y “ejemplo” del ejercicio de la libertad de prensa y expresión para propios y extraños. Su capacidad de adaptación a los “nuevos tiempos” ha sido verdaderamente admirable. De colaborar con un régimen que sembró el terror a ser férreo defensor de los Derechos Humanos, al menos en el terreno discursivo, para nadie resulta algo sencillo. Y ABC Color lo hizo, montado en el oficio que fue acumulando en la difícil tarea de manipular la verdad e instalar falsedades, pero siempre con “estilo”, eso en lo que ahora está haciendo agua por todos los costados y se está transformando rápidamente en nostalgia de lo que fuera un pasado “glorioso”.

    Zuccolillo nunca fue periodista. Probablemente no sea capaz de poner por escrito una frase que a los lectores les resulte coherente. Sin embargo, supo rodearse de buenos profesionales, los mejores, que construyeron la credibilidad de su medio. Las buenas plumas estuvieron acompañadas de un “modus operandi” que siempre se respetó fielmente. Los “operativos” de prensa, léase campañas contra el “elegido” de turno, se basaban en algún hecho comprobable, a los afectados se les “consultaba” sobre la cuestión antes de publicarla y/o se les daba algún “derecho a réplica”, aunque muy desproporcional a los ataques divulgados en su contra. En otras palabras, ABC Color guardaba las formas y esto fue clave para los éxitos que cosechó a lo largo de décadas.

    Ahora todo aquello se fue directamente al tacho. Tal vez porque el fundador ya está prácticamente retirado, tal vez porque los habilidosos comunicadores ya se jubilaron, lo cierto es que las segundas líneas que asumieron en las diversas áreas del poderoso matutino, demuestran a diario no estar a la altura de los acontecimientos.

    Sus periodistas ya ni se toman el trabajo de “ir a las fuentes”, de llamar al denunciado para que brinde su versión, ni aportan en sus “investigaciones” alguna documentación que le de cierto viso de autenticidad. Publican lo que que quieren, como quieren, cuando quieren.

    ABC destina sus primeras seis páginas a denostar contra Horacio Cartes. Hoy le da entidad a cualquiera, con tal de avalar alguna de sus “tesis”. Desde “Kelembu”, el grotesco concejal de Ciudad del Este, pasando por senadores que se caracterizan por su falta de equilibrio, como Luis Alberto Wagner y Desirée Masi, hasta quienes encarnan al más puro y rancio stronismo (otrora “enemigo”), como en el caso de Mario Abdo Benítez, “Marito”.

    Entrevista a cualquier abogado que dice lo que desea publicar y al día siguiente titula en tamaño catástrofe “constitucionalistas advierten sobre violación a la Constitución Nacional”. Lo mismo si cuatro o cinco irresponsables, o mejor, delirantes, afirman que “el 100% de las 366.000 firmas son falsificadas”, como en el caso de las recolectadas por la ANR para solicitar la enmienda a fin de instituir la reelección. Y si la línea es disparar contra Petropar, porque cometió el “sacrilegio” de competir contra el “cartel de los combustibles”, del que Zucolillo es integrante, lo hace cual aprendiz de franco tirador, que cierra los ojos y aprieta el gatillo, al denunciar presuntos “negociados”, pero sin aportar un solo elemento probatorio que al menos hiera de refilón al titular de la petrolera.

    Para ABC bien se aplica el dicho de que “todo pasado fue mejor”, pues el difícil “arte” de saber mentir, del que hizo gala por tanto tiempo, fue a parar al basurero de la historia.

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    Publicado por jotaefeb | 18 enero, 2017, 10:00 am
  49. Agenda de debate
    18 Ene 2017

    Por Richard E. Ferreira-Candia

    La instalación de temas de debates entre la gente utilizando diversos mecanismos incluidos los mediáticos, no necesariamente garantiza que la opinión sea favorable, se afirma reiteradamente, y es cierto. Puede ser un grave error hacer público y sostener por un tiempo determinado un tema sin tener la seguridad de lograr lo que se propone, porque al llevarlo al debate nadie asegura que exista una mayoría a favor. Pero si el objetivo es lograr al menos una “duda razonable” colectiva sobre un tema que era poco discutido, el haber instalado un tema ya se convierte en un logro importante.

    En la política –dicen– no hay margen de error y menos para una acción que sea considerada absurda. A la larga, un paso en falso sea por una equivocación o por sostener algo que llegue a lo absurdo, terminará minando el escenario con hechos o casos que podrán convertirse en armas letales para que el contrincante pueda usarlas cuando lo considere oportuno o, lo más importante, para que el elector defina qué camino adoptar (respaldar o no). Esto lo decíamos con el comandante un anterior encuentro. Sobre este punto volvimos a enfocar en nuestro segundo encuentro del año.

    Consideramos que en el mundo de la comunicación política las campañas si bien terminan en el día de las elecciones, estas pueden comenzar cuando el político desee. Los candidatos o, mejor, quienes desean ser candidatos a un cargo tienen todo el derecho del mundo de preparar el terreno para su campaña electoral (a su favor o para su sector), articular sus estrategias e instalar los temas que crean son fundamentales y hagan diferencia con los de sus futuros oponentes. Tienen que hacer que sus temas sean más relevantes que los de sus contrincantes, para ganar la adhesión de los electores, y sobre todo, primero, de los indecisos de su propio partido. A esto, agregó el comandante, se debe indicar que ya es un gran logro que instalando un tema se genere una “duda” sobre lo planteado. Algunos sectores lo han conseguido para este año, expresó mientras tomaba el último sorbo de café que había pedido ni bien llegó al altillo del Café Literario.

    Pedimos dos tazas más y una botella de agua tónica. De fondo se escuchaba levemente melodías de Paul McCartney, que parecía de un concierto en vivo. Inconfundible. Las vacaciones, el fútbol, la situación de la universidad y otros temas, incluido un importante hecho relacionado a las Fuerzas Armadas que me comentó, fueron algunos temas de nuestro largo diálogo.

    Sobre nuestro enfoque principal, el de la política y el poder, recordamos que habíamos coincidido no hace mucho en que en la comunicación política, instalar los temas de debate es una necesidad permanente y hasta se vuelve una prioridad en el marco de una estrategia. Puede -decíamos- que lo que se plantee sea un error o un absurdo, pero al lograr que un tema se instale se está marcando la agenda y, en política, siempre, el que golpea primero, golpea mejor. Permite, además, medir fuerzas (a favor y en contra), lograr que se adopten posturas (con lo que se consiguen divisiones) y, a la vez, se distrae de otros temas más importantes y preocupantes. El comandante agregó que uno de los desafíos de todo político (y de toda estrategia comunicacional política) está en tratar de dominar la agenda de debate, y para eso se recurre a los medios que estén al alcance. Todos lo hacen. Todos buscan la manera de lograr instalar sus temas, incluso a cualquier precio.

    Lo que importa –dijo– es que el tema no solo se convierta en discusión en el entorno político, sino que se traslade al debate callejero, a la gente. Ese es un logro. Y lo es en cierta medida. Tiene un plus cuando se genera una duda en la opinión. No necesariamente desde el punto legal, sino del aspecto político. Varias dudas se han instalado para este inicio de año, permitiendo que las posturas se polaricen a favor o en contra de cualquier proyecto. Al lograrse esa polarización de posturas se crean escenarios ideales para que los considerados cabezas puedan determinar qué acciones adoptar en caso que de que se logren o no los objetivos. También ayuda a la consolidación de liderazgos que probablemente no se tenían antes, primordial para tratar de mantener un equilibrio de fuerza política en el mismo entorno de respaldo.

    Tomó un nuevo sorbo de café que había traído el mozo, y luego continuó: Nos invade el deseo de poder y pareciera que nuestros políticos no tienen inconveniente alguno en convivir en medio de una anarquía política en la que la gente se queda en el medio. El comandante, antes de pasar de vuelta a detalles del tema militar que me interesaba bastante, indicó que Thomas Hobbes, al describir la relación del hombre con el poder, representó bastante bien lo que sucede: “El deseo de poder, al contraponerse en sus diversas formas encarnadas por los apetitos de los individuos, engendra la guerra y la anarquía, un mundo de pasiones desatadas en el que el hombre es un lobo para el hombre”. Eso.

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    Publicado por jotaefeb | 18 enero, 2017, 9:55 am
  50. El problema no es la reelección

    Roque Jara
    El verdadero problema de la reelección es que nadie ha planteado si nuestra sociedad poststronista se encuentra en el 2017 cívicamente madura en su convivencia democrática como para avanzar hacia la figura de la reelección. Los últimos hechos pro enmienda demuestran claramente que no lo estamos aún.

    Puesto así, quién me garantiza que en el futuro no se recurrirá a artimañas legales para forzar una única reelección (recuerde que EN NINGÚN CASO habrá reelección, dice la Constitución Nacional de 1992 y, sin embargo, los cartistas ya lo tienen como un hecho) a una segunda y luego a una tercera y así llegamos a eternizar en el poder a un poderoso, un autoritario, un ambicioso, a un déspota y su cortejo voraz de aduladores –otra vez–, parecidos a los que nos habíamos quitado de encima en el 89.

    El problema no es la reelección. Es cierto que muchas veces son pocos los cinco años para que un gobernante realice todo lo que sueña para su país y sus conciudadanos, que en definitiva es el bienestar que nos permitirá aspirar a la felicidad como sociedad y como individuos. Ese es el sentido de la reelección en una democracia y por eso considero válido aspirar a dos mandatos consecutivos; más, no.

    Sin embargo, el planteamiento que actualmente nos quita el sueño arrancó de contramano y abriéndose paso con total caradurez nos pone en puertas de una procaz violación de la Carta Magna, madre de nuestras leyes y el Estado de derecho. El motivo: asegurar a como dé lugar un segundo mandato al hombre que rescató de las garras de la izquierda zurda (entiéndase liberales, comunistas, apátridas y vendepatrias, en la jerga colorada de los años ochenta) las riendas de la nación y, por ende, la administración de los recursos del Estado, tanto financieros como humanos.

    No tengo problemas con Cartes, más allá de las críticas a su gestión que nos retrotrae peligrosamente a un pasado autoritario; pero no puede aspirar a la reelección porque actualmente no está habilitado, ni él ni Fernando Lugo ni Nicanor Duarte Frutos, ni los otros que ni están ahí interesados. Se debe plantear el cambio de la Constitución Nacional, es necesario, eso nos ejercita en nuestras convicciones democráticas, pero no a lo loco y atropellando desvergonzadamente a todos quienes tratan de poner algo de razonamiento en el tema.

    La diferencia es muy clara: La reelección la plantean los cartistas mirando a la figura de Horacio Cartes, la personificación del poder. Nada nuevo, eso ya lo hizo Alfredo Stroessner durante treinta y cinco años. La otra es plantear la reelección como una modernización del sistema de gobierno que en la actualidad necesita un Estado para su mejor administración, lo cual beneficiará a todos finalmente. Pero esto no lo entienden los pro enmienda ni aunque se los hagamos con dibujitos.

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    Publicado por jotaefeb | 18 enero, 2017, 9:52 am
  51. La Constitución se hizo para protegernos de los gobiernos

    Por Dr. Víctor Pavón

    Mientras persiste el avance del proyecto reeleccionario presidencial, sus promotores directos, al igual que los congresistas y jueces, bien harían en recordar a uno de los más grandes autores clásicos y defensor de la República Romana, Marco Tulio Cicerón, cuando dijo: “No nos es permitido alterar esta ley y tampoco es permitido tratar de derogar ninguna parte de ella. Ni el Senado ni el pueblo pueden liberarnos de sus obligaciones y no necesitamos buscar alguien que nos la pueda interpretar, fuera de nosotros mismos”.

    El verdadero sentido y propósito en la historia de las naciones de la corriente constitucionalista consiste en proteger al hombre libre y ciudadano del permanente acecho de los gobiernos. Este y no otro es el precioso legado del constitucionalismo liberal que encuentra su piedra angular en Grecia, Atenas, y por el cual se estableció que las libertades de los individuos deben ser respaldadas en todo momento, y no solo contra los criminales comunes, sino sobre todo contra aquellos que accediendo a los gobiernos pretendan convertirse en delincuentes.

    El constitucionalismo emerge por primera vez bajo los auspicios de la libertad como magistralmente el legislador ateniense Solón dijo: “El pueblo se gobierna con normas preestablecidas” y luego Pericles: “La ley no debe afectar a un solo individuo sino a todos y la decisión del legislador no es particular sino general y previsora; la libertad no nos hace hombre sin ley”.

    Pero la libertad no puede sostenerse en el tiempo sin el irrestricto respeto al orden establecido en la letra y el espíritu de la Constitución. La libertad sin ese orden degenera en libertinaje porque carece de responsabilidad; y la democracia cae presa del populismo y la demagogia.

    De ahí que fue en Roma, durante la República, que la libertad y el constitucionalismo se conjugaron para hacer posible el progreso material y cultural, como en efecto en una parte de las Leyes de las Doce Tablas se lee: “No se aprobará privilegio o estatuto alguno a favor de personas particulares, lo cual sería un perjuicio de otros y contrario a la ley fundamental”.

    El orden constitucional define en su letra y espíritu hasta dónde puede avanzar el poder de los gobiernos, esto es, qué harán y qué no harán los poderes públicos con sus ocasionales gobernantes y de ese modo se convierte en una protección indispensable contra todo intento de despotismo, sea en las monarquías o en las mismas democracias.

    En el Paraguay, la consigna de “Libertad y buen gobierno” iluminó la Revolución Comunera durante la Colonia y luego a los próceres de nuestra Independencia, en particular a Fernando de la Mora; una consigna permanentemente destruida por los autoritarios que se sucedieron en estas tierras para así arrebatar a los paraguayos su destino de grandeza. No necesitamos repetir los errores del pasado. La Constitución se hizo para protegernos de los gobiernos.

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    Publicado por jotaefeb | 18 enero, 2017, 9:48 am
  52. El pueblo ya no cree en los Reyes Magos

    Por Blanca Lila Gayoso

    El 2017 será un año eminentemente político. Ya escucharemos día y noche tal aseveración por los medios de comunicación. Nos hablarán de mil cosas y, como siempre, nos harán muchas promesas.

    Por suerte, el pueblo ya no cree en los Reyes Magos.

    El tema es que al terminar un período presidencial y municipal (cada 5 años), la cosa se torna insoportable. Los proyectos se ejecutarán velozmente en los últimos meses, para mostrar que algo se está haciendo. Ni qué decir de los regalos, el dinero y los ofrecimientos que vendrán ya con las campañas proselitistas. Y después, una vez en el poder, cambiarán de números telefónicos, y si te he visto no me acuerdo.

    Para 2017, tenemos que prepararnos. Si en estos momentos ya son capaces de violar la Constitución, significa entonces que son capaces de todo. No es posible que sigan utilizando el antiguo método de la política criolla, de conducirnos a las urnas como borregos. Es hora de abrir los ojos y despertarnos. ¿Dónde está en estos instantes UNA no te calles? ¿Donde están los maestros, médicos, campesinos, cooperativistas, organizaciones sociales, obreros, jubilados e intelectuales? ¿Por qué los paraguayos, hemos vivido tanto tiempo dormidos y anestesiados? Es hora de darnos cuenta de la realidad, reflexionar y analizar sobre el país que queremos para nuestros hijos.

    Queremos un país libre y soberano, donde no se nos imponga una lista sábana. Queremos nombrar y elegir a nuestras propias autoridades, seleccionando a los mejores, en capacidad y honestidad. No que se llenen las reparticiones públicas de seccionaleros y hurreros. Necesitamos enmiendas, pero en áreas de salud, educación, trabajo, vivienda y seguridad. Necesitamos resolver el problema de la tierra y no vender todas las grandes extensiones de suelo a sojeros y ganaderos, que envenenan el ambiente, el aire, el agua y los alimentos. Los compatriotas mueren de pobreza, de los efectos de los agrotóxicos y los transgénicos. ¿Algún patriota, se puso a pensar sobre estos puntos? ¿Será que para 2018 vamos a cambiar?

    Con los años y la experiencia, hemos aprendido que los políticos solo piensan en sus bolsillos. No les importan la situación del país, ni el futuro de niños y jóvenes.

    Tantos años de mentiras, corrupción y robos escandalosos a las arcas del Estado nos enseñaron a ser escépticos y desconfiados. Ya no creemos en promesas, magias, versos ni milagros.

    Definitivamente, ya no creemos en los Reyes Magos…

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    Publicado por jotaefeb | 18 enero, 2017, 9:45 am
  53. También el pueblo debe respetar la Constitución

    La segunda parte del art. 290 de la Constitución dice: “El texto íntegro de la enmienda (constitucional) deberá ser aprobado por mayoría absoluta en la Cámara de origen. Aprobado el mismo, se requerirá igual tratamiento en la Cámara revisora. Si en cualquiera de las Cámaras no se reuniese la mayoría requerida para su aprobación, se tendrá por rechazada la enmienda, NO PUDIENDO VOLVER A PRESENTARLA DENTRO DEL TÉRMINO DE UN AÑO”. El 25 de agosto de 2016, el Senado rechazó un proyecto de enmienda para permitir la reelección del presidente de la República. En consecuencia, no podrá volver a presentarse otro en igual sentido sino hasta después del 25 de agosto de 2017. En virtud de este sencillo silogismo, la iniciativa popular promovida por la ANR resulta inútil para el propósito perseguido.

    No vale la pena perder el tiempo en averiguar si las 360.000 rúbricas recolectadas fueron autenticadas o no por un escribano público o si los firmantes actuaron voluntariamente o no. Aunque todos los ciudadanos inscriptos en el Registro Cívico Permanente hubieran dado en verdad su apoyo a la enmienda constitucional, la iniciativa popular habría sido igual de estéril, por la sencilla razón de que la Constitución PROHÍBE que el Congreso vuelva a tratar la referida cuestión antes de que transcurra el plazo mencionado.

    También el pueblo está sometido a la Constitución Nacional, razón por la cual no tendría sentido ni siquiera una iniciativa popular unánime para que se sancione una ley que imponga la pena de muerte. La Constitución solo puede ser enmendada o reformada de acuerdo a los procedimientos en ella establecidos. No es cuestión de mayorías o minorías, sino de acatar las reglas del juego establecidas en 1992, entre las que se incluyen los pasos a seguir para modificarlas. Ellas deben ser respetadas no solo por los gobernantes y los ciudadanos individualmente considerados, sino también por el conjunto del pueblo. Es cierto que en él reside la soberanía, pero debe ejercerla “conforme con lo dispuesto en esta Constitución”, según declara su art. 2º. De nuevo: también el pueblo está atado a lo que ella prescribe con toda contundencia.

    La inconstitucional campaña impulsada por la ANR bajo el lema “que el pueblo decida” tiene un claro sentido demagógico propagandístico. No puede tener éxito en un Estado de derecho. Es repugnante que se pretenda violentar la Constitución tanto con el soborno como con el engaño. Los paraguayos estamos no solo ante una cuestión constitucional, sino también ante una que afecta la moral. La desvergüenza con que actúan los reeleccionistas es una bofetada al pueblo, en cuyo nombre se busca quebrar la Constitución, y a la inteligencia de quienes saben que ella, mientras esté vigente, no puede ser ignorada por nadie, mucho menos por la gente en el gobierno, como en este caso.

    Ellos deben saber que la Ley Fundamental autoriza a los ciudadanos a resistir por todos los medios a su alcance a quienes cambien arbitrariamente el orden constitucional, porque son unos usurpadores que, tarde o temprano, tendrán que ir a la cárcel.

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    Publicado por jotaefeb | 18 enero, 2017, 9:44 am
  54. Los desesperados
    17 enero, 2017

    El delirio se apoderó de los que antes promovieron el proyecto de enmienda, a fin de rechazarlo, y ahora se muestran impotentes ante el creciente reclamo de que se realice un referéndum para que el electorado decida si se instituye, o no, la figura de la reelección. Es el caso de ABC color, Última Hora, los “marioabdistas” y sus aliados “estratégicos” de la oposición. La pobre senadora del PDP, Desirée Masi, ya no descansa, a raíz de las interminables horas que se pasa en las redes sociales posteando contra “el golpe”, el inminente “quiebre institucional” y trayendo a colación su supuesto pasado “combativo” contra la dictadura de Stroessner, a la cual a lo sumo “enfrentó”… escuchando los temas de Pablo Milanés y Silvio Rodríguez. Lo mismo sucede con algunos comunicadores, como Enrique Vargas, quien hasta hace muy poco tiempo presentaba al presidente de la República como rubio, alto y de ojos celestes, en tanto ahora lo pinta como si fuera el mismísimo Lucifer, con una larga cola, grandes cuernos y un tridente.

    El grado de paroxismo al que llegaron los antireeleccionistas es verdaderamente alarmante. A instantes de que la ANR presentara al Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE) una montaña de biblioratos, conteniendo la petición de 366.000 electores para habilitar la reelección, ellos ya “supieron”, como por obra de magia, que la totalidad de las firmas habían sido “falsificadas”. ¿366.000 firmas “truchas”?. ¿En pleno Siglo XXI, cuando cualquiera, desde una computadora o su celular, puede verificar si su nombre fue utilizado indebidamente?

    El procedimiento para el efecto fue explicado por los mismos apoderados del Partido Colorado. Basta con ingresar a la página web de dicha organización, llenar una casilla con su número de documento o con el número de inscripción con el que se presentó al TSJE la solicitud en cuestión, para poder despejar alguna duda. Pero además, ¿en qué cabeza cabe que una nucleación como la ANR, o cualquier otra de gran envergadura, recurriría a semejante estupidez, siendo que con solo recolectar 30.000 firmas auténticas ya podría radicar la solicitud ante el Congreso y éste debería expedirse al respecto?

    Finalmente, las firmas no son más que una referencia, importante por cierto, tratándose de tantas, pero referencia al fin. La decisión correrá por cuenta de ambas cámaras del Parlamento Nacional. Si en éstas se reúne la mayoría necesaria, se procederá a la convocatoria a un referéndum vinculante y, a la inversa, si no la hubiera, el proyecto se remitiría al archivo.

    ¿Por qué tanto escándalo, entonces? Los diarios de “Don” Aldo y “Don” Antonio crean y recrean títulos apocalípticos. Desiré, sin mucha imaginación, se limita a copiar y postear extractos de “Patria Querida”, como augurando momentos “épicos”. Y Vargas, con la falta de equilibrio que lo caracteriza, amenaza con “mandar a la cárcel” a quienes tengan la osadía de promover y/o aprobar la enmienda de la Constitución.

    La respuesta la hallaremos en una sola palabra: Desesperación. Y ésta obedece a que en el Senado ya existen los votos para llamar a elecciones y que la ciudadanía se expida sobre éste tema que es de su estricta incumbencia, tal como coincidieron en afirmar la senadora liberal, Zulma Gómez y, con los dientes apretados, su colega “marioabdista”, Óscar (Cachito) Salomón.

    Hacemos votos para que esta tendencia se confirme a la brevedad posible, para bien de la democracia, porque ni un puñado de legisladores que actúan de espalda al pueblo, ni un par de ricachones con sus respectivos medios de prensa, pueden cercenar el derecho que tenemos 4 millones a decidir sobre nuestro futuro.

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    Publicado por jotaefeb | 17 enero, 2017, 11:25 am
  55. SIN HC, DICTADURA ES LA QUE SE VIENE
    16 enero, 2017

    El gobierno de HC se enfrenta sin duda a una formidable conspiración. Tendrá que hacer extremadamente bien los deberes y ver el modo de articular ahora más que nunca alguna contraofensiva contra sus poderosos detractores de modo a cerrar con alguna posibilidad de éxito su administración.

    Terribles enemigos del Gobierno, los dos grandes diarios y el grupo de traidores liderados por el miembro de la tierna podredumbre stronista, el famoso “Marito”, que salió de la sombra de su insigne progenitor y churro ro-ópe, ahora quiere ser el centro del universo. ¡Que ridículo¡ y pensar que hay gente con algún seso que lo sigue. Stronista de nuevo cuño y nada más.

    ABC le da con todo. Día y noche. Fíjese el lector como tituló la noticia de la entrega de las planillas con las firmas para el rekutu, vía enmienda.

    “En marcha proceso para pisotear la Constitución”

    Y en la bajada

    “Nefastos personajes como “la madrina” y un exintendente imputado estuvieron en el acto. Cartes “alinea como velas” a sus ministros para que se sumen a la campaña del rekutu. Justicia Electoral admite que nadie hará una revisión de firmas que aparecen en planillas. Senador opositor desnuda que documentos presentados no cumplen requisitos legales”

    El otro diario, el quebrado Última Hora, del supuesto autista “Don Antonio”, trata de seguirle los pasos al otro y tituló

    “Cartismo buscará anular la sesión que rechazó enmienda”

    Y en la bajada

    “La senadora y ex titular colorada Lilian Samaniego dijo que negocian los votos e instó a participar del debate para ver como abolirán la sesión del congreso”

    Al hojear los dos diarios todas son bombas contra el tema de la reelección. Pecado mortal. Nada está bien a partir de esa iniciativa. Cronistas, columnistas, editoriales, entrevistados “especiales”, gotean furia contra la posibilidad de reelección del presidente Cartes.

    No les importa nada. Hablan de pisotear la constitución, ruptura del orden constitucional, etc, a boca llena, como si ello fuera moco de pavo, como se dice vulgarmente.

    Y grandes columnistas, prestigiosos periodistas, en otro tiempo, aducen que el tema no se puede volver a tratar hasta dentro de un año. Le dan plena validez, por supuesto, a la artera maniobra, completamente ilegal y anti ética, de presentar un proyecto, exclusivamente para rechazarlo, dándose la infame actitud del proyectista ¡¡¡votando en contra de su propio proyecto¡¡¡. Pero esto es una maravilla, según nuestros “líderes de opinión”. Lo otro no. Es bandidaje “para pisotear la Constitución”. Nos imaginamos los titulares el día en que ello suceda supuestamente.

    Y en el Senado, los agavillados stronistas, que son los verdaderos responsables del problema, ya que Desirée y los suyos, están en su papel, poniéndole palos a la rueda de todo lo bueno que está haciendo el gobierno. No importa la aprobación de todos los organismos internacionales habidos y por haber. No importa el explosivo crecimiento de las obras públicas, las inversiones, correctas, el arreglo de los problemas campesinos, etc. Para que hablar de las 20.000 viviendas para febrero. No. Nada. Nada. Nada. Cartes no tiene que estar en la carrera presidencial. Marito tiene que ser el candidato colorado y listo. ¡Qué espectacular ¡. Aunque el país se venga abajo pe añamemby.

    Y lo raro es que dos ricachones con inmensas fortunas y muchísimo que perder como “don Acero” y “don Antonio”, le dan oxígeno a estos sinvergüenzas para el retorno de un régimen stronista ladrón y mentiroso, como el que se fue, por supuesto. Todo se vendrá abajo y Dios no quiera que haya hordas asaltando los supermercados y los shoppings, ¡¡¡allí te quiero ver paloma¡¡¡.

    Que torpes son. Pisan el palito y hablan de la dictadura de HC. Hay que ser estúpidos. ¡¡¡Dictadura es la que se viene si logran su objetivo señores¡¡¡¡.

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    Publicado por jotaefeb | 16 enero, 2017, 10:00 am
  56. Campañas políticas y medios de comunicación: la guerra de intereses
    16 Ene 2017

    Por Augusto dos Santos
    Periodista
    El sitio donde se instala esta confrontación es la opinión pública y esencialmente sus influyentes. La opinión pública se convirtió en un asunto importante ya para los griegos. Sabían que con el consenso de opiniones construían una fuerza de representación y que ello servía para el ejercicio del Gobierno. Los romanos perfeccionaron el asunto identificando en la opinión publica un sitio donde aterrizar consignas que más tarde alcanzarían el nombre de “propaganda política”.

    Pero hay muestras de propaganda política en tiempos aún más lejanos en el calendario de la humanidad. El Arca de Noé fue una de ellos. Miles de años antes que el Presidente Bush proclamara su doctrina de lucha contra el eje del mal, esa mixtura explícita y prodigiosa entre la política y la religión de los tiempos antiguos prohijó la idea: Dios enviaría un importante aguacero y con él se cubriría la faz del mundo conocido de una brutal inundación. Los buenos se salvarían de morir ahogados a bordo de un barco encargado a un tal Noé, mientras los malos no solo perderían su vida sino sus loros y mascotas cuyos representantes también irían a bordo del portentoso bote. Si ésta no es comunicación política, si ésta no es propaganda política, la comunicación política donde está.

    En la misma Biblia figura otro hecho poderoso de comunicación política: Los diez mandamientos de la ley de Dios. Solo imaginen a un pueblo que peregrina por décadas en el desierto y de pronto su líder (Moisés) sube a un monte –tensión– escucha la voz de Dios –suspenso– que proviene de un arbusto que se enciende –efectos especiales– y allí recoge “La Palabra”.

    Nunca hubiera sido lo mismo si un día Moisés se trepaba a un camello y se ponía a gritar a voz de cuello: “muchachos a partir de hoy bajemos un cambio con las infidelidades”. Lo que instala una idea política es la descripción de un futuro desde un liderazgo. Si es divino, mejor.

    Los diez mandamientos son un proyecto preciso y de altísimo rendimiento en materia de propaganda o publicidad política, porque al expresarse como mandato imperativo (expresión divina) se abroga la potestad de marcar las reglas morales a las que deben ceñirse los pobladores de ese tiempo y espacio.

    Hoy ya no existe un mesías que sube al monte a proclamar un modo de vida. Existen los medios de comunicación, las redes, las fórmulas posmodernas de guerra por el poder desde la comunicación. Diríamos que estas guerras son de baja intensidad en los períodos no electorales, pero se pintan la cara y salen con sus mejores artes de guerra en los tiempos electorales. Es lo que empezamos a vivir en Paraguay.

    LA COMUNICACIÓN POLÍTICA ES LO QUE SUCEDE MIENTRAS…

    La comunicación política es lo que sucede mientras los ciudadanos desarrollan su vida normal. Proviene de gestos, símbolos semióticos, programas de televisión, acciones comunicacionales. La mayor parte de la comunicación que produce hechos políticos o que los provoca no se encuentra en las noticias políticas

    Si solo sucediera en el mundo de la política real lo que reflejan las páginas de política, todo sería tremendamente previsible. La noticia política es un género menor de la política real. La mayor parte de lo que se publica como “hechos políticos” son representaciones muchas veces encontradas y los lectores terminan surfeando en tales controversias.

    Ahondando diríamos que lo que se publica es una ecuación entre la “representación política” o sea la “actuación de los actores políticos para transmitir determinada pose” menos, o a veces dividido, la posición del medio sobre tales acontecimientos.

    MISMOS NÚMEROS OTROS RESULTADOS

    Esta semana sucedió algo que pinta de cuerpo entero la prodigiosa versatilidad de la comunicación política: el influyente diario ABC Color publica una tapa que dice que “solo el 9 por ciento de los electores apoyan la reelección de Cartes”. Este es el porcentaje que resulta de restar al universo entero de electores la suma de 350 mil firmas que juntó la ANR.

    Con ese mismo criterio, le responde el diario HOY desde la otra vereda, “solo el 0,8 por ciento de los electores piden el juicio político de Cartes”. Y esa ecuación se consigue exactamente con la misma operación: restando al universo de electores las 30 mil firmas que dicen buscar los opositores para juzgar a Cartes.

    No queda atrás en la semana otra pequeña tormenta mediática también en diversas veredas. Todo comienza con Última Hora anunciando que hubo un acuerdo entre Mario Ferreiro y Efraín Alegre. La información fue ampliada en detalles luego por el portal Hoy, todo lo cual provocó una presurosa salida aclaratoria de los hermanos Ferreiro.

    Pero también en esta misma semana “ enfermaron gravemente” a Lugo, dentro de la misma guerra mediática en curso. Lugo se había sometido a un chequeo en la semana a consecuencia de la dolencia que tuvo durante su mandato presidencial pero de inmediato salió y se metió de nuevo a una gira política. Sin embargo, su visita médica bastó para que sus adversarios hicieran circular el chisme de su “agonía”.

    Los medios toman partido en la política paraguaya, desde su poder político y empresarial. Ningún grupo queda afuera. Todos defienden un interés y atacan a un competidor, todos escogerán un delfín. La prescindencia es como el espejo de la reina mala de Blanca Nieves, una hipocresía en la que solo cree la propia reina.

    Pocas horas después, en el portal de Ñandutí se publicaba que “Kencho” Rodriguez sucedería a Lugo como senador.

    Esta semana de idas y vueltas a resultas de la guerra comunicacional de los sectores actualmente en pugna es solo un botón de muestra de lo que se irá sintiendo a medida en que pasen los días. Peor aún, muy cerca del baúl de la guerra comunicacional política suele ubicarse la caja de Pandora de la guerra sucia.

    Ya se habla de la contratación de un conocidísimo experto en campañas electorales y demoliciones del extranjero para acompañar a un sector antioficialista. Es probable que el oficialismo no se quede atrás y así como se está calentando el horno mediático, podría ser una temporada de absoluta veda de bollos.

    LO QUE NADIE CUENTA DE LAS CAMPAÑAS

    Nadie cuenta de las campañas electorales, porque no es políticamente correcto hacerlo, que solo la mitad del esfuerzo político y científico se dedica a las artes de promover la candidatura de determinada persona para determinado cargo. La otra mitad del esfuerzo se destina a destruir las aspiraciones de la otra persona que aspira al mismo cargo; en ambos roles los medios juegan un papel fundamental.

    Creer en campañas fraternas entre candidatos rivales es tan cándido como creer que los medios no se alinearán en favor de una u otra candidatura. Al menos en Paraguay no se conoce un solo diario influyente que no hubiera apoyado a un candidato para las elecciones generales en el tramo definitorio de las campañas. A nivel mundial no es necesario recordarles lo que sucedió con la CNN y Trump.

    Esto es así porque el proceso de reconfiguración de la propiedad de los medios, principalmente a partir de los sesenta, hizo que los medios terminaran en manos de los dos sectores más susceptibles a la política: políticos y empresarios.

    Pedirles a ellos que permanezcan indiferentes y objetivos en un campaña es como rogarle a Anibal Lecter que se vuelva vegetariano.

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    Publicado por jotaefeb | 16 enero, 2017, 9:53 am
  57. Artículo 118 – DEL SUFRAGIO

    El sufragio es derecho, deber y función pública del elector. Constituye la base del régimen democrático y representativo. Se funda en el voto universal, libre, directo, igual y secreto; en el escrutinio público y fiscalizado, y en el sistema de representación proporcional.

    Pueden recolectar hasta 7 millones de firmas, no importa, los funcionarios públicos, sean nombrados o contratados, lo hacen para proteger sus lugares de trabajo. La verdad saldrá a flote en las urnas, donde el voto es libre, sin presiones.

    Lo ideal es cuidar todas las mesas receptoras de votos, como sucedió en las elecciones municipales de capital para que no suceda lo ocurrido con la victoria del zeppelin, dirigible, de mi partido. Personalmente opino que HC tiene buenas intenciones, es trabajador, tiene visión de futuro pero lo embarra su entorno más cercano como Darío Filártiga, quien según la prensa de la época, llevó con rueditas los fondos del IPS a su casa, con apoyo de su actual esposa y otros; Leite que vive en una burbuja mientras los más carenciados no tienen su pan diario; Hugo Velázquez, presidente de Diputados; Gusinky quien solo levanta la mano para votar a favor HC, entre otros.

    El queso es pequeño para muchas ratas, si HC NO logra la reelección estos y muchos otros quedarán sin la mamadera. Que sigan recolectando en forma forzada las firmas, con promesas que no se cumplirán, llegará el momento de la verdad, cuando silenciosamente acudamos a las urnas.

    Myrna Núñez

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    Publicado por jotaefeb | 16 enero, 2017, 9:37 am
  58. La diferencia entre Obama y HC

    El último 15 de mayo, Obama felicitó al pueblo paraguayo por el aniversario de su Independencia, a través de un mensaje remitido al Presidente de la República.

    En junio, también del año pasado, Huli Pui, una inmigrante indonesia que vive en Queens, publicó en su cuenta de Facebook la sonriente cara de su hijo de siete años, posando con la carta que había recibido del Presidente de los Estados Unidos, como contestación a la carta que el niño le había enviado.

    ¿Hay alguien que crea que Barack Obama se sentó a escribir la carta para Horacio Cartes o la carta para el hijo de Huli?

    Por supuesto que no.

    Tanto en sus campañas electorales como en su gestión de gobierno, Obama contó con un nutrido equipo de especialistas en comunicación online y offline que diseñó y ejecutó una clara estrategia que ayudó a fortalecer su imagen, no solo en Estados Unidos, sino en todo el mundo.

    En el Paraguay, todavía estamos a años luz de que el quehacer político se deje ayudar por la ciencia. Muchos gobernantes –por no decir todos– acostumbran a rellenar los gabinetes de comunicación con hurreros, sobrinos, amantes…, que nada saben de comunicación política.

    Obama no escribe sus discursos; se los escribe un speechwriter, y nadie se lleva las manos a la cabeza por ello. El trabajo de un logógrafo supone un enorme compromiso, para que el político de turno no caiga en el ridículo de decir barbaridades como “usen y abusen del Paraguay”.

    La imagen de un político se gana o se pierde con cada gesto, con cada frase. El resultado de no contar con los profesionales adecuados para cada labor comunicativa está a la vista, con el ejemplo de la paupérrima imagen del presidente Horacio Cartes.

    Porque no basta con ser un buen político; también hay que conseguir parecerlo.

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    Publicado por jotaefeb | 16 enero, 2017, 9:35 am
  59. “La desobediencia llama a la desobediencia”

    Por Marcos Ricardo Velázquez

    Como pocas veces en los registros de la Meca del Cine, recientemente la 74ª entrega de los premios Globo de Oro dejó de lado el glamour de la alfombra roja, para convertirse en un perfecto escenario político y criticar nada menos que al nuevo inquilino de la Casa Blanca, quizás el cargo más influyente del mundo.

    Y fue en ese escenario que, fuera de todo protocolo, la reconocida Meryl Streep condenó la actitud del flamante presidente de los EE.UU., Donald Trump, quien –recordó la actriz– en un mitin realizado en Carolina del Sur el todavía entonces candidato humilló a un periodista norteamericano que padece de una enfermedad crónica que afecta las articulaciones, refiriéndose a él con gesticulaciones groseras.

    “Este instinto de humillar, cuando es ejercido por alguien público, poderoso, se filtra en la vida de todos, porque da permiso a otros para hacer lo mismo”, dijo la galardonada actriz.

    Acto seguido agregó: “La falta de respeto llama a la falta de respeto, la violencia llama a la violencia. Cuando los poderosos usan su posición para intimidar a otros, todos perdemos”.

    Haciendo un paralelismo y suponiendo que la famosa intérprete de “La Dama de Hierro” (por citar apenas una de sus tantas películas) viviera en Paraguay, podríamos imaginarnos el mismo discurso pero dirigido al actual inquilino del Palacio de López y a nuestros políticos criollos para reflexionar sobre un tema más que remanido en los últimos meses: “La reelección”.

    Así, a lo que clara y contundentemente dice la actriz: “la falta de respeto llama a la falta de respeto” y “la violencia llama a la violencia”, podríamos agregar: “la desobediencia llama a la desobediencia”.

    En efecto, porque si desde la propia Presidencia de la República, si el mismísimo presidente Horacio Cartes llama a desobedecer la sagrada Constitución Nacional para saciar sus bajos instintos electorales por el “rekutu”, todas las instituciones por debajo de esa línea de mando tienen el mismo derecho a desobedecer la Carta Magna, lo que en el fondo es alarmante y sumamente preocupante. El famoso “si el presidente luego viola la Constitución, por qué yo no puedo violarla”.

    Parafraseando entonces a Meryl Streep, que por cierto también es reconocida por sus frases célebres, podríamos decir: “Este instinto de violar la Constitución, cuando es ejercido por alguien público, poderoso, se filtra en la vida de todos, porque da permiso a otros para hacer lo mismo”.

    Es necesario entender que no se puede andar haciendo apología del delito de manera pública y desembozada, a través de legisladores, ministros, presidentes de entes públicos y del mismo titular del Ejecutivo, y pensar luego que no va pasar nada.

    El Artículo 229 de la Constitución: DE LA DURACIÓN DEL MANDATO, es demasiado claro: “El Presidente de la República y el Vicepresidente durarán cinco años improrrogables en el ejercicio de sus funciones, a contar desde el quince de agosto siguiente a las elecciones. No podrán ser reelectos en ningún caso”.

    O sea que estamos asistiendo al acto político más degradante de la historia que podría incluso crear una anarquía tal, producto de la codicia de poder de una persona, acompañado por un grupo de seudopolíticos que no buscan el bien común sino el interés personal.

    “Cuando los poderosos usan su posición para intimidar a otros, todos perdemos”. Es importante que los que impulsan esta reelección sepan que el llamado a la desobediencia de la Constitución puede transformarse en un llamado a la desobediencia civil, lo que no se solucionará ni con un millón de firmas.

    Finalmente, hay que tener en cuenta que la misma Carta Magna que el Poder Ejecutivo incita a violar o desobedecer consagra como legítimo el “Derecho a la Rebelión” o “Resistencia a la Opresión” (artículos 40, 123 y 125 de la Constitución Nacional).

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    Publicado por jotaefeb | 16 enero, 2017, 9:34 am
  60. Resueltos a ensuciarse
    15 enero, 2017

    Una de las maravillas del sistema democrático es la libertad de opinión, ese derecho que tenemos todos de decir lo que nos venga en gana sin que nadie pueda venir a ponernos una mordaza y acallar nuestra voz. Así que muy bien que en este tema tan importante como el de la reelección presidencial haya voces a favor y en contra.

    Lo que no se puede hacer en un país en donde los actores sociales y políticos son medianamente serios y creíbles es recurrir a la mentira y al chumbale para convencer de nuestros argumentos. Eso es lo imperdonable en un proceso democrático que ya ha costado demasiado tiempo y esfuerzos a todos.

    El grupo antienmienda, integrado por disidentes, algunos sectores opositores y medios de comunicación no tienen ningún problema en mentir alevosamente con tal de evitar que Horacio Cartes pueda volver a presentarse a competir en las internas coloradas de fin de año. Porque ese es el motivo que les impulsa, evitar a toda costa la reelección para que el jefe de Estado no pueda ser rival de Mario Abdo Benítez.

    Mintieron en agosto pasado, cuando armaron una sesión falsa, sin quórum, para rechazar un proyecto que ellos mismos habían presentado y que tenía una exposición de motivos que decía que la enmienda era el camino adecuado para establecer la reelección.

    Mienten cuando dicen que permitir la reelección vía enmienda es inconstitucional, porque las 4 únicas cuestiones que deben ser consideradas sí o sí por la reforma son la integración, el modo de elección, la duración del mandato y las atribuciones de cada uno de los poderes del Estado, y allí la reelección no está contemplada de ninguna manera.

    Siguen mintiendo cuando amenazan con golpes de Estado, quiebres constitucionales y cualquier burumbumbun que se les antoja, para meter miedo a la ciudadanía, que se manifiesta proenmienda, convirtiéndose ellos en los verdaderos peligros que enfrenta nuestra democracia en este momento.

    Y la mentira aumenta cuando estos personajes se abrogan atribuciones que no les competen e invaden el territorio del Poder Judicial, sin ningún respeto a lo que establece la misma Constitución que, supuestamente, están dispuestos a defender con su vida.

    Da la sensación de que los marioabdistas (entre quienes incluimos a Desirée Masi, quien en el último tiempo se convirtió en operadora política del disidente) han resuelto quemar las naves que les unía con el proceso institucional de la República, y recurrir a cualquier estratagema con tal de conseguir su objetivo, que se le corten las opciones a Cartes para volver a ser candidato de la ANR.

    Así no se hacen las cosas; no se construyen alternativas diferentes mintiendo al electorado. Hay que presentar opciones, propuestas serias y argumentos válidos, todo ceñido en lo que establecen la Constitución y las leyes. De un recién llegado como Marito, que no tiene más experiencia política que la que le dio su padre como secretario del dictador, hasta podría ser entendible. Pero Masi, con una trayectoria de muchos años, con un cartel de luchadora contra los abusos, esto es por demás decepcionante. Nos demuestra que cuando la ambición es desmedida, hasta los que parecen más limpios están resueltos a ensuciarse.

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    Publicado por jotaefeb | 15 enero, 2017, 8:52 am
  61. ¿Siempre habrá un 13 de enero?
    15 Ene 2017

    Por Antonio Carmona
    La frase, en afirmativo y con énfasis, “!siempre habrá un 13 de enero!”, la acuñó Luis María Argaña, pichado tras ser desplazado de la posibilidad de ser presidente en los albores de la transición, como esperaba tras el derrocamiento de Stroessner, tras el golpe de San Blas. Si bien su liderazgo fue fuerte durante ese proceso, por el contrario, le robaron las elecciones los propios colorados –con confesión pública de la parte que las robó– y luego fue asesinado.

    Se puede decir que fue “el último caudillo” de los tiempos idos, después de La Candelaria, ymaguareicha. Al viejo estilo.

    Argaña hacía referencia al 13 de enero de 1947, cuando los colorados llegaron a un acuerdo con Morínigo e integraron el gobierno, compartido con los militares, desplazando a los otros partidos políticos que activaban con entusiasmo democrático en lo que se denominó “La primavera democrática”, un período breve de la trágica historia política nacional, en que todos los partidos, con el retorno de los líderes exiliados, activaban con entusiasmo.

    La elección del nombre de “primavera” tal vez le traicionó a la historia ya que suele ser la excepción y no la regla en Paraguay –como dicen que decía Cecilio Báez, hay sólo dos estaciones, el verano y la del ferrocarril–, la primavera que hacía soñar con la patria que cantó Carlos Miguel Giménez, “un paraíso sin guerra entre hermanos”, terminó en todo lo contrario, no gracias a ese13 de enero, que se decretó la tragedia, sino a todo un proceso político en que faltó el diálogo y sobraron los cabildeos.

    En una extraña paradoja de la historia, que nos enseña que no hay que jugar a convertirse en jueces y apañar las leyes y romper las reglas de los procesos históricos, Higinio Morínigo heredó la Constitución totalitaria de los jóvenes liberales que instauraron a Estigarribia como presidente con poderes absolutos, pensando en que el héroe del Chaco no defraudaría al país; la Constitución totalitaria impuesta cayó en manos de un militar con menos inteligencia, grandeza y espíritu democrático que el Mariscal del Chaco.

    En aquel 13 de enero, Morínigo formó gobierno con los colorados y con los militares, lo que no quería decir que el Partido Colorado llegara al poder, aunque sí algunos dirigentes colorados.

    Argaña debería haber enunciado más bien “siempre habrá un agosto del 87”, cuando el viejo Juan Ramón Chaves y otros dirigentes colorados, el llamado Tradicionalismo, rompió armas contra el único líder y su sucesor, “un Stroessner por otro Stroessner” y se hizo añicos la “unidad granítica”.

    Nunca hubo un 13 de enero, ni en el 47 ni después, cuando Argaña lo reivindicó, en el sentido de que la ANR asumió el gobierno. Gobernó Morínigo, fueron efímeros los posteriores gobiernos colorados, y terminó la historia con la entronización de Stroessner. La triste historia del caudillismo. Los principales dirigentes colorados terminaron también en el exilio, igual que los de los demás partidos.

    Nunca hubo un 13 de enero, ni en el 47 ni después, cuando Argaña lo reivindicó, en el sentido de que la ANR asumió el gobierno. Gobernó Morínigo, fueron efímeros los posteriores gobiernos colorados, y terminó la historia con la entronización de Stroessner. La triste historia del caudillismo. Los principales dirigentes colorados terminaron también en el exilio, igual que los de los demás partidos.
    La transición ha tenido varios intentos de “golpe”, algunos; desde el “robo de las elecciones internas a Argaña” encabezados por Lino Oviedo” el shake a Wasmosy, o el bombardeo del Congreso, y hasta un trágico “marzo paraguayo”, con el apoyo de algunos medios a los golpistas, hasta el “fujimorazo” lanzado desde el Palacio de López, con los cancilleres bolivarianos, encabezados por el hoy impresentable Maduro, con anuencia del ex presidente Lugo.

    Pero han pasado casi tres décadas de democracia, con bastantes tropezones, pero con un proceso que se afirma y que hasta ha conseguido reconocimiento y prestigio internacional, incluso del más miedoso de los evaluadores, el capital, que invierte cada vez más en el país.

    Es hora de que pensemos que nunca hubo y que no habrá un 13 de enero. Con todos sus defectos que, hay que reconocerlo, en materia política, son más que sus virtudes, pero ha instalado desde transformación legal y constitucional un nuevo orden democrático. La transición se ha afianzado y no hay lugar para los golpes. Y mucho menos para hacer politiquería anunciando posibles golpes. Es hora de que asumamos y nos comportemos como lo que somos tras estas décadas de convivencia democrática.

    Lo único que hay que aprender de la historia es que no hay que apañar las leyes ni falsificarlas, ni hacer chicanas para cambiar el curso de la historia. Hay que respetar la Constitución, no tergiversarla, especulando con los intereses electoralistas.

    Será justicia.

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    Publicado por jotaefeb | 15 enero, 2017, 8:49 am
  62. El lobo que volvió a ser lobo

    Iván Lisboa

    “Dime de qué presumes y te diré de que careces” reza un proverbio frecuentemente utilizado para describir a alguien que se pasa alardeando de cosas que justamente no tiene.

    Cuando el presidente Cartes asumió en el 2013, prometió honestidad y trabajo en pos de mejorar la calidad de vida de los paraguayos. De todos, no solo de unos cuantos.

    Desde esa fecha, el Ejecutivo vive dando cátedras –al que pase nomás por su clase– de ser el Gobierno más transparente y eficaz en la lucha contra la corrupción. Su monedita de oro es el Portal Único, donde cualquiera puede solicitar información pública o ver la nómina de funcionarios.

    Cuando el mandatario fue consultado sobre contratos firmados por su asesor Francisco Barriocanal con entidades del Estado, respondió que este gozaba de su absoluta confianza y que se le podía dar mil vueltas al tema, pero solo se encontraría honradez.

    Pero de a poco, aquel lobo con piel de cordero fue retomando su figura original. Pasó un tiempo y vinieron las denuncias sobre venta de votos y tráfico de influencias para beneficiar con una nueva concesión a Tape Porã, donde es accionista el padre del ministro de Obras. En esta oportunidad, Cartes prefirió simplemente ignorar las denuncias. Como quien no quiere la cosa.

    Luego de que empezaran a salir a luz pública los negocios a costa del Estado de su mano derecha, Juan Carlos López Moreira, el silencio se hizo eco en el primer anillo.

    Hasta que el lobo se cansó de aparentar un cordero, y el lobo volvió a ser lobo. Entonces, salió José Ortiz (gerente de Tabacalera del Este) a confirmar los hechos. Sí, es cierto. Barriocanal triplicó su facturación al Estado desde que asumió su patrón. Sí, también es cierto que López Moreira ganó miles de millones por asegurar obras públicas.

    ¿Pero está mal?, se preguntó. Si Barriocanal ya vendió su empresa y le dejó de facturar al Estado. Si López Moreira apenas asegura 35 multimillonarias obras de más de 20.000 en curso, no es para tanto.

    Los directivos de Royal hasta se avergonzaron de no haber asegurado más obras. El hecho de que uno de los dueños sea el hombre más influyente de la administración Cartes ya ni siquiera está mal visto.

    Idéntica situación se repite con la reelección. Primero negó. Después tuvo que desistir, presionado por la gente. Hasta que se destapó y ahora el mandatario, encaprichado, es capaz de atropellar cualquier ley o precepto constitucional para seguir en el sillón presidencial.

    Hasta hace poco, el político al menos temía que su fato saliera a luz. Hoy, el lobo ya no necesita disfraces para engañar al pastor.

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    Publicado por jotaefeb | 15 enero, 2017, 8:36 am
  63. La posverdad

    Por Arnaldo Alegre
    Mientras aún velamos a los ismos diversos paridos entre los siglos XIX y XX, con la fuerza de críos malcriados, aparecen los balbuceantes pos. Así empiezan su andadura por este mundo: el posmodernismo, la postsexualidad y la posdemocracia. Aunque aún están medio tibios los cadáveres del comunismo, liberalismo y otros ismos consuetudinarios.

    La última de los recién avenidos es la posverdad. El año pasado el Diccionario Oxford lo calificó como el neologismo del 2016. Ellos explican que la palabreja alude a “circunstancias en que los hechos objetivos influyen menos en la formación de la opinión pública que los llamamientos a la emoción y a la creencia personal”.

    En síntesis, extendieron el certificado de defunción a la verdad; desde ahora la verdad es aquello que creemos que es verdad, y nada más. Los hechos objetivos que influencian sobre el racionamiento han perdido todo valor, solo existe lo que sentimos o lo que refuerza lo que ya creemos. Descartes murió.

    En la política es donde la posverdad ha tomado carta de ciudadanía. Se acabó eso de “miente, miente, que algo quedará”. Ahora impera el más cínico: “di que es verdad, que lo demás no importará”.

    Las elecciones de los EEUU y el mentado brexit son los dos modelos globales en donde se aplicó esta nueva teoría de comunicación sociopolítica. En ambos casos la mentira se disfrazó de delirio. Sutilmente adosada con altas dosis de paranoia conspiraticia cuasi infantil.

    La posverdad tiene su caldo de cultivo en situaciones extremas de alta polarización política. Los matices que suele captar una inteligencia mediana o por encima del promedio se pierden y comienzan a actuar mecanismos binarios refractarios a todo raciocinio. En resumen: todo se resuelve en el primitivo “me gusta o no me gusta”.

    El País de España, en un material de reciente publicación, habla de sesgos cognitivos (prejuicios instalados en nuestra mente y que saltan por puro instinto) que influyen inconscientemente cuando se procesa la información política. Agrega que cuando se “pregunta sobre las contradicciones de sus líderes, los votantes partidistas activan las partes de su cerebro asociados a la regulación de las emociones, no al razonamiento”. Cita también a la sicóloga Ziva Kunda, que pergeñó el “racionamiento motivado”. Para ella: “Existen pruebas considerables de que es más probable que las personas lleguen a las conclusiones a las que desean llegar”. Los hechos solo sirven cuando refuerzan nuestras creencias. Por ejemplo, cuando los idiotas de nuestro partido insisten en violar las leyes, culpamos a las leyes por oponerse a su voluntad. Cuando el idiota es del otro partido, pedimos su decapitación pública.

    Como no podía faltar, la posverdad también tiene cédula paraguaya. Hay hechos claros: la Constitución indica que la reelección no corre por enmienda, sino por reforma; y la enmienda, con la que están insistiendo, no puede tratarse en todo caso hasta agosto.

    Los colorados –con la complacencia del luguismo– lo que están haciendo es violar la Constitución. Y de paso a la verdad.

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    Publicado por jotaefeb | 15 enero, 2017, 8:35 am
  64. Ciegos

    Por Benjamín Fernández Bogado
    El poder transita siempre el camino de la oscuridad respaldado en que sus administradores se creen infinitos y superiores. No reparan en límites ni les importan las normas. Creen estar por encima de ellas y nadie es capaz de advertir que sus pasos lo llevan al precipicio.

    Hay una secreta conspiración orientada hacia el fracaso. Los que creen ser inmunes o impunes a sus consecuencias son los más entusiastas en los errores. Carecen de memoria histórica y son incapaces de advertir al capitán del barco de la inminencia del choque contra el iceberg. Todos como en el Titanic se creen inmortales y cualquier advertencia es sepultada por el sonido de la orquesta y el tintineo de las copas celebratorias. Están ciegos y son incapaces de reconocerlo

    No se puede explicar de otra manera el cambio de conducta de un presidente que el 31 de octubre respondía de manera lúcida ante su error de buscar por el equivocado camino de la enmienda modificar un artículo constitucional. Habló en su comunicado que eso traería división, crispación y pérdida de tiempo. Estimulado por la derrota demócrata en EEUU, el 8 de noviembre pegó un golpe de timón que lo enfila directamente contra el iceberg. Adentro celebran el “nuevo rumbo” sin presagiar que serán ellos los primeros en sufrir sus consecuencias.

    A Raúl Cubas se le advirtió que liberar a Oviedo sería el comienzo de su fin. Lo supo el 28 de marzo luego de varios muertos y el inicio de exilio para él y para el objetivo del indulto: Oviedo. El país se dividió y estuvimos a punto de acabar en una confrontación armada. El daño al país fue enorme. Cuando acabó el gobierno de González Macchi, las arcas estaban vacías y el país: agotado. Duarte Frutos, que leyó poco de historia, repitió pronto lo mismo. Quiso ser presidente de los colorados y lo consiguió sin ejercer nunca el cargo. Luego electo senador sin poder asumir. En el camino, destrozó el Tribunal Electoral y la Corte Suprema.

    El intento de buscar la enmienda promovió a un obispo sin cátedra que a caballo de oponerse a la violación de la Carta Magna alcanzó la presidencia sorprendentemente. Todo lo hizo mal su jefe de campaña, Nicanor, para terminar este llevando a la llanura al Partido Colorado. Estaba ciego.

    Cuando Lugo cumplió sus 3 años de mandato también le entraron ganas de promover la enmienda. Pocos meses después… estaba afuera del poder vía juicio político. Hoy asociado con sus verdugos promueve lo mismo a lo que inicialmente se había opuesto. Estaba y sigue ciego.

    Esta es la tercera vez que vemos la misma película. El asesor político de la presidencia, Filártiga –férreo opositor a la enmienda para Lugo– es hoy el promotor de Cartes y este enfila su nave hacia el desastre. No pueden haber elegido peor fecha para presentar las firmas planilleadas: 13 de enero. El arribo al poder de los colorados con Morínigo fue la antesala de la Revolución del 47, que se cebó en decenas de muertos y miles de inmigrantes. Sus heridas están aún abiertas. Toda una metáfora no aprendida. Están ciegos.

    Sin nadie que otorgue credencial democrática a nadie, porque desde el 20 de enero cada país adolescente democrático “andará por su cabeza”, Dios nos libre y guarde de sus efectos, porque sus consecuencias pueden ser inconmensurables y devastadoras para todos.

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    Publicado por jotaefeb | 15 enero, 2017, 8:34 am
  65. La reelección entró en etapa decisiva

    Por Estela Ruiz Díaz

    Con la entrega a la Justicia Electoral de las 360.000 firmas que avalan el pedido de enmienda constitucional bajo la figura de la iniciativa popular, Horacio Cartes dio otro paso esencial hacia su proyecto de reelección presidencial. En un camino sin retorno.

    La presentación del voluminoso documento (con todos los adornos del boato colorado aunque la cúpula oficialista fue vestida de punta en blanco y los seguidores de la albirroja) es la respuesta “popular” con la que quieren sepultar los sólidos cuestionamientos constitucionales del proyecto que tiene al país no solo en estado de permanente crispación sino con consecuencias en la marcha de la República.

    Si bien en la enmienda constitucional están interesados el ex presidente Fernando Lugo y un sector del PLRA dominado por Blas Llano, la ANR oficialista se hizo cargo de la recolección de firmas y como muestra de su poderío, triplicó lo que el Frente Guasu había hecho años atrás cuando también presentó al Congreso su proyecto con 100.000 firmas y que como toda iniciativa popular fue a parar al archivo.

    Cartes ya cumplió su parte y solo espera que Lugo y Llano lleguen a un acuerdo y así votar la enmienda en el Senado, previa anulación de aquella sesión del 25 de agosto donde se rechazó el proyecto y que hirió de muerte las pretensiones cartistas. Lilian Samaniego adelantó la estrategia político-jurídica.

    Si bien en números fríos, la alianza Cartes/Lugo/Llano tiene la mayoría necesaria para aprobar lo que fuese, hasta el momento los opositores no se animan a dar el paso que podría provocar un costoso cisma en sus filas.

    EL PUEBLO COMO CÓMPLICE. Lugo se está tomando su tiempo. Sabe que las firmas no son suficiente argumento para forzar la enmienda.

    Por ello realiza actos en todo el país, compartiendo escenario con los liberales llanistas con el discurso de la necesidad de reprisar la exitosa concertación del 2008. A su lado aparecen Blas Lanzoni, como compañero de chapa, y la dirigencia llanista que ya lo ungió como candidato a presidente.

    Cartes y Lugo necesitan del cimiento popular para ejecutar la violación constitucional, calificada así por ellos mismos cuando la reelección no estaba en sus planes. El presidente mintió dos años señalando que no pretendía permanecer en el poder más del 2018, y Lugo votó en contra de la enmienda señalando convencido que la vía constitucional era la reforma.

    Para contrarrestar tamaña contradicción necesitan cargarle a la ciudadanía parte de su pesada mochila y así minimizar el impacto. A la vieja frase “el pueblo quiere”, se le agregó otra: “Que la gente decida”, en referencia al referéndum que debe darse tras la aprobación parlamentaria de la enmienda. Democracia participativa le llaman, esa que Lugo enarbolaba como presidente y a la derecha se le erizaba el pelo.

    ESCENARIO COMPLICADO. Cartes ya hizo su parte, que fue juntar las miles de firmas. Ahora les toca el turno a Lugo y Llano, que no logran aún cerrar su pacto. Saben que no es suficiente que los dos se pongan de acuerdo. Necesitan que toda la oposición, o al menos una porción mayoritaria, se una a su proyecto. Hasta el momento hay quiebre en el PLRA, donde Efraín Alegre no piensa ceder su candidatura presidencial. Y en la izquierda hay guerra entre el Frente Guasu y Avanza País/Pmas.

    Lugo quiere reprisar la concertación del 2008 y eso significa la oposición y sus miles de pedazos, unida. Es la única manera para vencer a la ANR, más aún si Cartes es nuevamente candidato.

    Les cuesta dar el paso en el Senado. Y también temen la reacción ciudadana que votará en el referéndum. El bumerán está en el presupuesto como una amenaza latente.

    El proyecto cartista/luguista es un camino sin retorno y aunque matemáticamente los números cierran, políticamente aún no se animan a dar el gran paso. Lo que hagan Lugo y Llano definirá la historia.

    El número mágico es 23 votos en el Senado.

    Cartes no quiere hablar más del tema. Antes de partir a su gira por los Emiratos Árabes, Suiza e Italia dejó todo en manos de Dios. “Lo que diga el Señor y lo que digan ustedes es lo que va ocurrir. Dejemos en manos de él (Dios). Si Él decide que sigamos, les invito a que sigamos todos juntos porque yo no puedo solo”, dijo en pose mística.

    Dios tendrá cosas más importantes que hacer, pero por ahora, el señor que tiene la llave de su reelección se llama Lugo.

    Es a él es a quien debe rezar y convencer.

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    Publicado por jotaefeb | 15 enero, 2017, 8:32 am
  66. El padrino

    Por Mabel Rehnfeldt

    Históricamente, los enfrentamientos del Partido Colorado han sido malos para el partido y también para el país.

    Y esta no es ni opinión y menos una expresión de deseos. Es historia, pura y dura, un pequeño testimonio de la historia más cercana que como ciudadana me ha tocado presenciar.

    Tenía 23 años cuando en agosto de 1987 nos tocó vivir la gran fractura de la ANR entre tradicionalistas por un lado y militantes combatientes stronistas por el otro. Si ya era difícil vivir con el miedo de la dictadura, las noches se hicieron más oscuras y muchos colorados marcharon hacia la llanura del silencio. Cobraron protagonismo la prepotencia, las hurras, las lamidas de botas, los cargos y los saqueos de parte de incondicionales al stronismo; el personalismo desplazó a las ideas y ni qué decir a la doctrina. Grandes políticos del Partido Colorado fueron marginados, amenazados y muchos perseguidos con alevosía.

    A muchos les gusta decir que fue la venida del Papa (1988) la que empujó de su silla a Stroessner. Sin embargo, Juan Pablo II ya solo vino a aterrizar sobre un terreno que ya estaba sembrado. Dos años después de la división, en 1989 y de la mano de los caudillos colorados tradicionalistas más importantes, los militares le sacaron la tarjeta roja a Alfredo Stroessner. Lo que ni las torturas ni desapariciones habían logrado, la división de la ANR lo consumó.

    En el 2007 la división entre nicanoristas y castiglionistas trajo la más peor –e inesperada consecuencia– para la ANR. Nicanor usó toda la estructura estatal en contra de la candidatura de Luis Castiglioni para privilegiar a su caballito de batalla Blanca Ovelar; la crispación llegó a su punto culmen en diciembre de ese año, el día de las internas del Partido Colorado. En el 2008 –meses después– cayó estrepitosamente el Partido Colorado tras años de hegemonía.

    El enfrentamiento que se está viviendo dentro de la ANR es equiparable a la potencia de impacto de estas dos grandes crisis. Y esta división tiene un claro padrino: Horacio Cartes, quien ya apadrinó antes otra crisis en la convención del 2011 realizada a sillazos limpios, cuando cambiaron los estatutos para ungirlo como candidato. Mientras muchos lo apuntan como el que unió al Partido Colorado alrededor del poder, otros lo señalan como el sumo pontífice de las últimas divisiones.

    Muy equivocados estamos quienes creemos que lo que les pasa a los colorados no nos afecta al resto. Históricamente, las fracturas de la ANR han tenido un alto impacto en la gobernabilidad democrática del país. ¿No es nuestro presupuesto 2017 un claro ejemplo? ¿Alguien recuerda haber llegado antes a fin de año con un presupuesto aprobado por el Legislativo y rebotado por el Ejecutivo?

    La división se está consumando al ritmo doble de planillas y votos para proponer una enmienda. Acompañan de batucada a esta procesión los votos rellenos de partidos que nunca consiguieron armarse de mayoría propia.

    Adivinen quiénes somos el cortejo de esta marcha.

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    Publicado por jotaefeb | 15 enero, 2017, 8:03 am
  67. Maduro y Cartes no son tan distintos

    Por Viviana Benítez Yambay

    Si está a favor de la reelección presidencial “contra viento y marea”, no pierda su tiempo y deje de leer este comentario.

    Puede que ideológicamente el presidente paraguayo Horacio Cartes y el mandatario venezolano Nicolás Maduro sean distintos. El primero va a la derecha y el segundo a la izquierda, pero en el fondo son lo mismo: ambos no respetan la Constitución de sus respectivos países y pretenden mantenerse en el poder a toda costa, o a todo costo.

    Maduro administra el país caribeño con manos de hierro y ha suprimido el ejercicio de dos de las libertades que todo ciudadano, de cualquier parte del mundo tiene derecho: acceso a la información y a elegir libremente a sus autoridades en el marco de lo establecido en la Carta Magna.

    Sobre el primer punto, en Venezuela todo medio de comunicación que atine a criticar al régimen chavista está condenado a desaparecer. Muchos de ellos, siete en los últimos tres años ya no existen y algunos que decidieron no callar las mentiras de Maduro han migrado a la versión digital.

    Como presión y clara señal de autoritarismo, el Gobierno a través de una “oficina” es la única corporación “legal” para importar papel, cuya entrega a los directivos de los periódicos se da según el antojo del chavismo empotrado en el ejecutivo venezolano desde la llega al poder del ahora fallecido presidente Hugo Chávez y su gran descubriendo: el “socialismo del siglo XXI”.

    “No hay garantías de la fluidez en el despacho de las bobinas”, denunciaban esta semana periodistas de El Nacional, el diario más crítico a la dictadura venezolana.

    Si bien en Paraguay no hemos llegado aún a esos niveles claros de censura previa, estamos camino a eso. La adquisición de las corporaciones de comunicación existentes en nuestro país por parte del grupo empresarial liderado por Sarah Cartes, la hermana del presidente, da la pauta de que la administración actual más temprano que tarde se está convirtiendo en un “Gobierno de propaganda“, que solo quieren que conozca lo que a ellos les interesa y beneficia en pos de la reelección; y quienes han leído a Joseph Goebbels –ministro político y de propaganda de Adolf Hitler– sabrán exactamente el por qué.

    Con respecto al segundo punto, el de elegir libremente a las autoridades tampoco es tan distinto. A como de lugar, los políticos pro reelección pretenden imponer a la ciudadanía (práctica común del autoritarismo) una candidatura pisoteando la Carta Magna, mbaretepe.

    En contrapartida, viene a la memoria el discurso que el presidente saliente de Estados Unidos, Barack Obama, dio en la India. En sus palabras “cuando un líder trata de cambiar las reglas en el medio del juego solo para quedarse en el cargo, se arriesga a inestabilidad y conflictos (…) y esto es solo un primer paso a un camino peligroso”.

    En su reciente despedida en Chicago, un par de veces, el mandatario fue interrumpido con el grito de “4 años más”, pero él como todo gran líder mostró un respeto irrestricto a la Constitución y respondió: “Yo no puedo hacer eso”.

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    Publicado por jotaefeb | 15 enero, 2017, 8:02 am
  68. Doble violación

    Por Edwin Brítez

    Cuando los fundadores del Partido Colorado redactaron en 1887 el manifiesto fundacional demostraron tener la mejor de las intenciones, las cuales se fueron diluyendo con el tiempo por el largo camino que viene recorriendo, fundamentalmente por la traición de los hombres a los principios proclamados. Algo similar sucede con el otro partido histórico, el Liberal, que igualmente declara incuestionables principios como cimiento institucional.

    En las raíces es donde se encuentra la esencia de los propósitos que animan a los fundadores de los partidos, y de ellos deberían partir el ideario-programa, las acciones de gobierno, inclusive la dialéctica de quienes siguen las huellas dejadas por los fundadores. Hacer lo contrario de lo que está escrito en estos manifiestos es traicionar el principio fundacional de instituciones centenarias, como lo son los dos partidos citados.

    La experiencia y la historia nos han demostrado que con frecuencia estos manifiestos fundacionales fueron pisoteados por la clase dirigencial, entre quienes se encontraban inclusive algunos de los propios fundadores. Personas que no supieron contener sus instintos o impulsos irracionales frente a situaciones de confrontación o de tentaciones y oportunidades que presentan los escenarios políticos en la trayectoria de los actores hacia el poder.

    Hoy nos referiremos en concreto al Partido Colorado, por ser la organización política que a partir del año 1947 supo manejar con eficiencia (lo cual no significa que esté bien) la organización y la disciplina partidaria para mantenerse en el poder hasta ahora, con el paréntesis que ya conocemos (2008-13). Con esos dos factores, la ANR se convirtió en una maquinaria electoral, utilizando para el efecto factores propios del aparato gubernamental, del Ejército, la Policía y la Justicia.

    Con estos instrumentos y un prolongado período de dictadura a la cual sirvió de soporte, el partido se convirtió en una agrupación prácticamente imbatible, lo que valió para que algunos dirigentes emplearan la frase: “el coloradismo eterno”, en sus discursos.

    A pesar del prolongado período de dominio, el Partido Colorado, sin embargo, fracasó en la selección de sus valores, en la opciones de liderazgos sometidos a consideración de su comunidad y en algunos casos surgidos de simples designaciones “a dedo” de quienes fungían de jefe superior. El mismo fenómeno demostraron padecer los demás partidos políticos, al punto que la sociedad se acostumbró a elegir o votar por el menos peor de los peores.

    La centenaria ANR está llamada en estos días a echar una mirada a su trayectoria histórica para decidir una cuestión crucial para el país: defender o violar la Constitución.

    “No nace nuestro partido obedeciendo a principios de afección pasajera y personal…” decían los fundadores, en el año 1887, y agregaron que la Constitución “es el sagrado decálogo de los pueblos libres: venerar este evangelio político, cumplir estrictamente sus prescripciones, es amar y servir a la causa verdadera de la libertad, es rendir el más señalado servicio al país dando ejemplo elevado de virtud cívica y patriotismo”.

    Agregaron que se proponían “llevar a la representación a aquellos que, respondiendo a las ideas enunciadas, sean la expresión genuina de la voluntad popular, haciendo que predomine la opinión pública antes que las influencias de elementos ilegítimos ejercidas por círculos de dudosa significación política, sin títulos ni antecedentes a la consideración pública”.

    Buscar por vías ilegítimas la reelección presidencial, prohibida por la Constitución, es un intento de doble violación por parte de los colorados: Violar la Constitución y el manifiesto fundacional del Partido Colorado. ¿Pehejáta piko oiko upéa, tapicha kolo’okuéra?

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    Publicado por jotaefeb | 15 enero, 2017, 7:57 am
  69. Complicado panorama político

    Por Pablo Guerrero

    Rápidamente comenzó el año electoral en nuestro país nada más y nada menos que un 13 de enero. Justamente los cartistas eligieron esa nefasta fecha (en recordación al golpe de 1947 que coloradizó el Gobierno) para presentar las planillas firmadas de unos 366.000 funcionarios públicos y afiliados que quieren la reelección del presidente Horacio Cartes.

    A partir de este momento ya es una cuestión de tiempo incluir inconstitucionalmente la reelección a través de la enmienda. El artículo 290, último párrafo, expresamente sostiene que la reforma es el camino correcto y no la enmienda. Esta diferencia de procedimiento lo introdujeron los convencionales constituyentes para evitar justamente una nueva dictadura en Paraguay, atendiendo la triste experiencia del régimen de Alfredo Stroessner, que gobernó con mano dura nuestro país desde 1954 hasta el 2 y 3 de febrero de 1989.

    La reforma consiste en convocar a una nueva Convención Nacional Constituyente, que no basta comprando votos en el Congreso mientras que la enmienda se reservó para otras cuestiones que no afecten el modo de elección, la composición, la duración de mandatos, entre otros puntos.

    El oficialismo colorado intentará repetir –salvando algunas distancias– lo ocurrido el 13 de enero de 1947, y a fuerza de votos de 41 diputados y 23 senadores atropellarán la institucionalidad de la República.

    De consumarse “este golpe”, el cartismo redactará el artículo constitucional a su manera y lo más probable es que deje la canilla abierta para que la reelección pueda ser indefinida. Esto mismo lo logró Stroessner en la década del 70, pero de una manera más elegante incluso y menos costosa en términos económicos.

    El cartismo está tan seguro de que ganará las elecciones generales del 2018 al igual que Fernando Lugo y sus aliados liberales del sector de Blas Llano. Así como se presenta el panorama, son los dos únicos que competirán cabeza a cabeza la carrera.

    Usted me preguntará qué pasará con Efraín Alegre y el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA). Sinceramente, le respondo que no le veo a Efraín como un aglutinador de votos. Es más, su carácter personal contamina sus ambiciones políticas. No es ningún chisme, los testimonios están a la vista. En estas condiciones, es muy difícil sumar.

    Un liberal efrainista me retrucará diciendo que Cartes tampoco es un Carlitos Vera. Es cierto pero Horacio tiene espalda económica, es generoso cuando tiene una idea en su cabeza y está actualmente en el poder. Tres ingredientes muy importantes para el folclore político paraguayo.

    En definitiva, el PLRA está fracturado y un buen sector le apoya a un candidato de otra línea política: Fernando Lugo. Los movimientos de izquierda y centro-izquierda apuestan al ex obispo y actual senador, algunos por convicción, otros siguen manteniendo la esperanza de cambio con el ex obispo y algunos quizás porque no encuentran una nueva figura.

    La ciudadanía está todavía de vacaciones y a esta altura del campeonato no se ve en el horizonte un nuevo proyecto que pueda gobernar en el periodo 2018-2023. El tiempo vuela y no hay tiempo que perder. La maquinaria partidaria comenzó a rodar y hasta el momento tenemos solo dos candidatos bien posicionados y con electorados formados.

    ¿Quién será la opción diferente? ¿De dónde vendrá?

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    Publicado por jotaefeb | 15 enero, 2017, 7:55 am
  70. Otro 13 de enero

    Por Alcibiades González Delvalle

    El pasado viernes se cumplieron 70 años de la llegada al poder del Partido Colorado, en la llanura desde 1904, con un intervalo de 22 días en 1912 con la presidencia del Dr. Pedro P. Peña.

    El 13 de enero de 1947 la Asociación Nacional Republicana (ANR) se instaló para siempre en el Palacio de López con un breve descanso con los gobiernos de Fernando Lugo y Federico Franco. Lugo fue tumbado por los liberales liderados por Blas Llano, acompañados por los republicanos.

    Los colorados se acercaron al poder el 24 de julio de 1946, como efecto del golpe de la Caballería en junio del mismo año. El dictador Higinio Morínigo, para mantenerse en el poder, no tuvo más remedio que aceptar a febreristas y colorados en su gabinete. A este Gobierno se llamó de “coalición”, que pronto resultó ser de colisión. Se lo conoció también como la “primavera democrática” por las libertades políticas, de prensa y expresión, de las que por fin disfrutaba la ciudadanía. Duró seis meses.

    Para calmar a la opinión pública, y sobre todo a los militares que hicieron el golpe, Morínigo disimulaba su interés por convocar a una Convención Nacional Constituyente que diera término a la Carta Política de 1940, redactada a imagen y semejanza del general José Félix Estigarribia.

    El 11 de enero, cumpleaños de Morínigo, los febreristas le hicieron un regalo inesperado: se retiraron del gabinete. Con el pretexto de su natalicio, Morínigo convocó a los jefes militares en Mburuvicha Róga, con quienes trató la nueva situación. Entre bocaditos y champaña, se llegó al siguiente acuerdo: si los febreristas se retiraron debían hacerlo también los colorados para que no fuesen los únicos beneficiados del golpe de 1946. Los militares, solo ellos en el poder, se encargarían de convocar a la ciudadanía, lo antes posible, para la Constituyente.

    Entre abrazos y apretones de mano, y la siempre amplia sonrisa de Morínigo y sus chistes a raudales, los militares se despidieron hasta el lunes 13, día en que tomarían el pleno poder para iniciar el camino hacia la institucionalidad completa.

    Los militares que todavía no estaban enterados de la novedad estuvieron en Mburuvicha Róga a la hora convenida dos días antes. Se encontraron con la noticia de que Morínigo escogió a los colorados para compartir el poder. Entre el sábado y el domingo los republicanos hicieron su golpe. A Morínigo nunca le importó con quiénes gobernaba, sino que le dejasen al frente el Ejecutivo sentado en su amado sillón presidencial. Los colorados, pensó, eran una mejor opción. Se equivocó. Al año siguiente le sacaron a empujones del poder.

    La decisión de Morínigo –o la decisión que le impusieron– el 13 de enero tuvo una consecuencia trágica para el país: la revolución de 1947. Los militares, que se consideraron humillados por su Comandante en Jefe, comenzaron a hablar de una rebelión contra el gobierno de Morínigo. Pero no pasaba de meras intenciones a la espera de una ocasión propicia. Ni siquiera había un líder que los uniera en el proyecto revolucionario.

    Entre los simpatizantes de los militares molestos se encontraba el capitán Bartolomé Araújo que servía en Concepción. Las veces que venía a Asunción, sus camaradas le decían que el proyecto de alzamiento seguía firme y que esperase el aviso que oportunamente le llegaría.

    El 7 de marzo de 1947 un grupo de febreristas asaltó el Cuartel Central de Policía. Fueron rechazados luego de un recio intercambio de balas. Esta noticia llegó a Concepción. Araújo se encontraba en su casa y dedujo que lo acontecido en Asunción era la señal para levantar su Unidad. Montó en su bicicleta y fue a hacer la revolución. Pronto llegaron a Concepción conocidos jefes militares, que lo habían sido también en la Guerra del Chaco, y dirigentes de los partidos Liberal, Febrerista y Comunista.

    El 13 de enero marca, entonces, el regreso del coloradismo al poder. A 70 años de aquel suceso, el pasado viernes 13 se dio el primer paso para consumar la violación colectiva de la Constitución. Pero esta vez no se busca la permanencia en el poder del Partido Colorado, sino la de Horacio Cartes, sus cómplices y encubridores. Si se trabajase por el partido, en función de partido, no cabría el desatino de tumbar la Constitución por un solo hombre. Y no precisamente el mejor.

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    Publicado por jotaefeb | 15 enero, 2017, 7:54 am
  71. 13 de enero

    Por Edwin Brítez

    ¿El Partido Colorado controla al Gobierno o el Gobierno controla el Partido Colorado? La primera opción es la correcta, la segunda, no.

    Un partido político es un instrumento para llegar al poder con el fin de que sus ideales y programas se conviertan en acciones de gobierno para beneficio de la colectividad nacional, no solamente de una facción interna.

    El partido de Gobierno o en función de poder es el que generalmente tiene mayor influencia sobre los gobernantes por el hecho de haber propugnado las candidaturas de los ganadores.

    Sin embargo, en la democracia, la identidad de los gobernantes con sus partidos termina el día que fueron proclamados y retorna, en discutida argumentación, cuando su sucesor busca apoyo en el símbolo de su investidura para hacer proselitismo.

    Los mandatarios no representan a sus partidos, menos a facciones de los mismos. Son representantes de la nación desde el momento en que todos, inclusive quienes votaron en contra, acatan el resultado de la voluntad popular.

    Vale recordar en este punto que los revolucionarios franceses rechazaron en el siglo XVIII de alguna manera la idea de los partidos políticos, influenciados por la teoría de Rousseau de la Voluntad General (“… la voluntad general puede por sí sola dirigir las fuerzas del Estado, según los fines de su institución, que son el bien común…”). Solo a principios del siglo XIX fueron aceptados y después de la II Guerra Mundial dentro del proceso mundial de constitucionalización.

    Los partidos ya no son facciones que empujan a las personas a actuar como fieras en pos de sus intereses personales sino herramientas para lograr beneficios colectivos sobre la base de principios internacionalmente compartidos.

    Está bien, por ende, que las personas que se juntaron para promover el interés nacional teniendo como base un principio compartido sean quienes controlen, desde sus partidos, a los gobernantes para que cumplan el pacto o compromiso asumido, y no al revés: que los gobernantes ejerzan control, o más aún dominio, sobre la organización política de origen, menos aún para manipularla de acuerdo con proyectos y acuerdos o alianzas establecidos sobre la base de intereses particulares o grupales.

    En el caso del Partido Colorado y la reelección del presidente Cartes, este ejerce un dominio sobre el primero, que los colorados aceptaron mansamente al comienzo para luego crear resistencia y ahora una abierta oposición interna, tratando de evitar que el Grupo Cartes utilice al partido, no para los “beneficios colectivos”, sino para el grupo, donde solo algunos colorados son apenas invitados.

    La fecha elegida para presentar las firmas de ciudadanos solicitando la reelección por medio de la iniciativa popular, luego de cristalizarse por un año el rechazo en el Senado es una manipulación más del sentimiento colorado con respecto al 13 de enero. Los colorados venían de una larga llanura participando en un relativo cogobierno con la dictadura de Higinio Morínigo, cuando en aquella fecha del año 1947, los comandos militares decidieron terminar con los políticos en el gabinete para imponer un gabinete netamente militar.

    La sublevación del comandante de la Caballería, coronel Enrique Giménez; del jefe de Policía Rogelio Benítez y de Víctor Morínigo, con la ayuda de otros, evitaron no solo que el Partido Colorado volviera a la llanura, sino además que la conducción del país quedara en exclusivas manos castrenses. El presidente Cartes quiere que los colorados piensen que él está haciendo algo igual por la ANR,… supongo, pero no creo que ni quiera pensar lo que sucedió dos meses después: el inicio de la revolución del 47.

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    Publicado por jotaefeb | 14 enero, 2017, 9:10 am
  72. Una bella lección de valentía y dignidad

    Por Andrés Colmán Gutiérrez

    El periodista Andrés Colmán Gutierrez. | Foto: Archivo.
    En una sociedad en la que todo parece programado para obligarte a decir sí, es muy bueno que a veces aparezcan personas que dicen no… por más que eso implique tener que pagar un alto costo.

    Cuando en instituciones públicas y programas del Estado aparecieron las planillas que buscaban firmas para pedir la enmienda de la Constitución, pretendiendo la reelección del presidente Horacio Cartes (actualmente prohibida por la Constitución), fue inevitable asociar el hecho con las prácticas habituales de la dictadura stronista, cuando se presionaba a los funcionarios estatales a firmar adhesiones al tirano, bajo amenaza de ser despedidos o castigados si se negaban a hacerlo.

    En esta ocasión empezaron a llegar a las Redacciones de los medios numerosas denuncias de funcionarios públicos que aseguraban sentirse coaccionados a firmar las planillas pro reelección, pero pedían permanecer en el anonimato, explicando que temían ser víctimas de represalias.

    Fue una funcionaria de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE), Claudia Martínez Tamás, la primera en decir públicamente no. Con un cartel que rezaba: “Aquí no se firma planilla, aquí se respeta la Constitución Nacional y se trabaja”, desafió al presidente Cartes: “Vení con tu planilla a la ANDE, intentá obligarnos a firmar por tu reelección. ¡Te esperamos, pero para denunciarte!”.

    Pero Claudia es una reconocida luchadora sindical, por tanto su digna postura resultaba lógica y esperada. Lo sorprendente hubiera sido que se quedara callada. Además, su condición de gremialista le concede cierta protección ante las represalias.

    La sorpresa saltó en otro lugar, en el Hospital Los Ángeles de Ciudad del Este, dependiente de la Fundación Tesãi, financiada por Itaipú, donde un estudiante de Medicina, Bruno Saldaña Garay, denunció que el miércoles 11 de enero lo despidieron de su trabajo tras haberse negado a firmar una de las planillas.

    Su rotunda frase “¡Yo no firmé!”, estampada con un grueso marcador al pie de la notificación de rescisión de su contrato, se volvió un símbolo de heroísmo cívico y un gesto de dignidad. Desde el oficialismo intentaron desmentir la denuncia, alegando que ya habían decidido despedirlo antes por irresponsable y por violento, pero los argumentos resultan poco creíbles ante la contundencia de los hechos.

    Bruno Saldaña Garay es el mismo que en abril de 2016 se hizo conocido por “Papá a los 20”, una emotiva carta que le escribió a su hija Larisa, y que se volvió viral en internet. Esta vez sus reflexiones tienen una inevitable connotación política, pero sobre todo humana, al explicar: “No necesito vender mi dignidad a cambio de un plato de comida”.

    Por defender sus principios, Bruno prefirió quedarse sin trabajo. Aun con todos los defectos que le puedan encontrar, este chico nos ha dado una lección de valentía y dignidad, que nos permite creer en un Paraguay mejor.

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    Publicado por jotaefeb | 14 enero, 2017, 8:22 am
  73. Constantes críticas con tufo electoralista hacen mal al país
    Ene 13, 2017
    Un país en desarrollo como el nuestro necesita de manera permanente un fuerte respaldo del sector privado. Es imposible imaginar lograr avances dependiendo exclusivamente de lo que pueda hacer el Estado, por lo que se debe reforzar esa conexión entre lo público y privado para beneficio de la gente.
    La economía del país, a pesar de las condiciones desfavorables a nivel internacional, pudo sostenerse para cerrar un buen 2016, algo sumamente importante para pensar en lograr mejores condiciones para este año. Los números generales van sumamente bien, pero se debe insistir en esa situación baje a los sectores más necesitados.
    La posibilidad de que el sector privado pudiera también sobrellevar un 2016 que llegó con muchas dudas en el ámbito económico, hay que decirlo, fue posible gracias a la política aplicada por el Gobierno desde el Ministerio de Hacienda y el Banco Central del Paraguay (BCP) para hacer frente a las condiciones nada alentadoras a nivel internacional.
    En su informe de cierre de año, el ministro de Hacienda Santiago Peña, afirmó que el 2016 ha sido un año de récord, en varios ámbitos, con avances significativos para los paraguayos. Resaltó, por ejemplo, que por primera vez una crisis económica en la región no ha afectado al país, aspecto que es reconocido internacionalmente. Igualmente, resaltó la estabilidad macroeconómica que actualmente posee Paraguay y el trabajo coordinando entre distintas instituciones para la construcción de una previsibilidad local.
    Peña aseguró, además, que Hacienda aumentó la calidad del gasto público, invirtiendo más en infraestructura y gasto social antes que en gastos corrientes, algo sumamente difícil en una pesada estructura heredada de gobiernos anteriores.
    Hacienda aumentó la calidad del gasto público, invirtiendo más en infraestructura y gasto social antes que en gastos corrientes, algo sumamente difícil en una pesada estructura heredada de gobiernos anteriores. Así como se debe destacar la tarea desarrollada desde el Estado, también es imperioso dar un sitio importante al gran aporte del sector privado. Las áreas de infraestructura, principalmente, han sido motores para el movimiento económico y la generación de miles de puestos laborales no solo en las principales ciudades del país, sino en otras menos favorecidas por la economía.
    Las constantes críticas con posturas evidentemente políticas electoralistas no hacen más que dañar el trabajo, dejando de lado los numerosos aciertos en materia económica. Este mismo problema se mantiene, por ejemplo, en el Congreso que, por determinaciones políticas y no técnicas, aprobó un presupuesto para el 2017 que pone al Poder Ejecutivo entre la espada y la pared.
    Para que el país siga caminando por un sendero en el que el objetivo sea mejorar las condiciones económicas y sociales, es pertinente tomar las críticas que son realmente provechosas y que aporten a la discusión responsable y seria, y dejar de lado aquellas que tienen tufos políticos que tanto mal han hecho a lo largo de nuestra historia.

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    Publicado por jotaefeb | 13 enero, 2017, 9:53 am
  74. Reelección, liturgia de adulones
    13 ENE 2017

    Pero cuando aparece el hombre providencial, las cosas cambian. Por muy razonable que nos parezca su conducta en las primeras semanas de ejercicio, el Presidente comienza a experimentar casi de inmediato los ataques de una sustancia altamente corrosiva: el incienso, que es quemado a su alrededor por el primer anillo de colaboradores. “Los incondicionales de los presidentes -dice Jaime Durán Barba, consultor de imagen y asesor políticoson con frecuencia bastante ignorantes y no están para pensar sino para adular”. Durán Barba sabe de lo que habla porque se mueve cómodamente en los círculos áulicos de toda América, Paraguay incluido. Ya documentamos, en un editorial anterior, cómo, desde los inicios de su dictadura de 34 años, Alfredo Stroessner vivía envuelto en un microclima de servilismo alimentado por astutos subinquilinos del poder quienes sabían, por instinto, que mantener indefinidamente al autócrata en la Presidencia equivalía a perpetuarse ellos mismos en sus cargos y en los jugosos negocios derivados. Casi tres décadas después, da pena admitirlo, nada ha cambiado.

    El Presidente se ha entregado a la liturgia proveída por diligentes sacerdotes y sacerdotisas que lo han “convencido” de que él es el único llamado a gobernar el Paraguay en esta hora gloriosa y que quienes se oponen a un segundo mandato lo hacen porque saben que el Presidente los borrará del mapa en una elección general. En esta suerte de misa política concelebrada, los oficiantes abarcan todas las categorías sociales e intelectuales.

    Un esperpento legislativo pidió que “la gente firme –las famosas planillas pro reelección-, que si en un ministerio alguien quiere firmar pues bien, que lo haga, ¿cuál es el problema? Pero encima de cuántos artículos (de la Constitución) ya se ha pasado…”. Esta “legisladora” ocupa una banca en Diputados en nombre del Presidente. Tal vez esto pueda explicarse estudio antropológico mediante.Lo que resulta inadmisible es lo que el Canciller deslizó ante la prensa en tono que quizá habrá considerado burlesco en su momento pero que más bien derivó en lo patético: “Voy a llevar la planilla para que firme el Papa Francisco”. Semejante desatino no necesita más comentarios. El operativo firma pro reelección ya no tiene, al parecer, retorno.

    Los cultores del incienso y el incondicionalismo están decididos a empujarlo hasta sus últimas consecuencias (sic “militantes, combatientes estronistas”) aunque por el camino quede la Constitución pisoteada y maltrecha y gente que creyó vivir en una República en serio se quede en la calle por no ceder a la presión de rottweilers a los que se les ha soltado la correa y que merodean la función pública mostrando los dientes y obligando a todo el mundo a estampar su firma. Cualquier resistencia se paga con la calle, clima tóxico que creíamos superado pero que como se ve, ha vuelto como para quedarse.

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    Publicado por jotaefeb | 13 enero, 2017, 9:51 am
  75. La soberanía reside en el pueblo, como manda la Constitución
    13 Ene 2017

    La palabra referéndum o referendo proviene, según el diccionario de la Lengua Española, del latín, con el significado de “lo que ha de ser consultado”, y, más específicamente, “procedimiento por el que se someten al voto popular las leyes o decisiones políticas con carácter decisorio o consultivo”.

    El más político e incisivo diccionario de Norberto Bobbio precisa más jurídica, filosófica y constitucionalmente la significación, refiriéndose al referéndum: “es considerado, normalmente, como una votación popular que se diferencia del plebiscito, por una mayor regularidad, y por lo tanto por ser objeto de disciplina constitucional”.

    Es, justamente, lo que plantea nuestra Constitución en el título IV, donde establece que la “reforma de esta Constitución sólo procederá luego de diez años de su promulgación”; mientras que establece que la enmienda podrá realizarse “transcurridos tres años de la promulgación de esta Constitución”, considerando como posibles proponentes a “la cuarta parte de los legisladores de cualquiera de las cámaras del Congreso, del presidente de la República o de treinta mil electores, en petición firmada”. Vale la diferencia entre la reforma, que exige una Constituyente, cuyo mandato le permitirá una carta blanca, ya que tiene todas las atribuciones para cambiar lo que la mayoría de los constituyentes decida.

    Es decir, que se facilitó la enmienda como posibilidad de un cambio específico, “cuyo texto íntegro deberá ser aprobado por mayoría absoluta”.

    Fue incluso muy generosa la disposición de los constituyentes, previendo errores o cambios posibles en tiempos de cambios vertiginosos, ya que treinta mil electores representan una mínima proporción de la población nacional. Es decir, establecieron un procedimiento de enmienda más rápido y funcional y, sobre todo, con menos poder que la Constituyente.

    Funcionó perfectamente para corregir uno de los peores horrores, más que errores, de la Constituyente del 92; la marginación del derecho al voto de todos los paraguayos residentes en el exterior.

    La primera enmienda se hizo para salvar esa grave injusticia discriminatoria. Los que claman sobre la inconstitucionalidad de la enmienda de ese entonces, incluso algunos legisladores que la aprobaron y periodistas que la apoyaron ni lo recuerdan, pese a que han transcurrido apenas unos años.

    El otro tema de enmiendo-fobia que ha surgido está en el plagueo contra la recolección de firmas. De hecho, la iniciada por la ANR era innecesaria porque ya una propuesta había juntado las treinta mil firmas exigidas. Pero es obvio que juntar firmas, treinta mil o trescientas mil, es una labor de un equipo proponente que debe tratar de convencer, con pleno derecho, a sus conciudadanos de la necesidad de su “voto” para la enmienda. Es decir, recorrer oficinas públicas o privadas, poblaciones, mercados, en fin, lugares donde está la gente, para proponerles, explicarles y pedirles su firma, lo que es consustancial al planteo, como señala Bobbio, de una “votación popular”.

    No es la primera vez, ni va a ser la última. Así que hay que prepararse para las enmiendas tal como lo establece la Constitución, en vez de reinventar las Constitución para evitarlas. Y vale la pena recordar que las peores aberraciones legislativas cometidas en la historia nacional se hicieron con Constituyentes que abrieron caminos a la dictadura.

    Respetemos la Constitución y su sabia decisión de que se puedan hacer cambios por referéndum, enmarcados dentro de la Constitución, como nos enseña Bobbio. Y respetemos que cualquier sector ciudadano pueda hacer proselitismo en pos de sus ideas, pues convocar a los ciudadanos es derecho de todos, como manda la Constitución en su artículo 3: “el pueblo ejerce el poder público por medio del sufragio”, no sólo cuando se lo convoca a elecciones; también cuando por iniciativa propia de cualquier grupo, se quieren hacer enmiendas. Lo manda la Constitución.

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    Publicado por jotaefeb | 13 enero, 2017, 9:47 am
  76. Maquinaciones políticas
    11 Ene 2017

    Por Richard E. Ferreira-Candia

    El 2017 será un año de mucha crispación en el entorno político, que pondrá a prueba de nuevo a la denominada élite política paraguaya, una en permanente deuda con la sociedad por la irresponsabilidad manifiesta de quienes hacen prevalecer intereses personales o grupales antes que las necesidades reales. Ya en el inicio del año se siente un alto grado de violencia verbal en una supuesta defensa de posturas, que es preludio de un inevitable clima electoral tenso y agresivo que se encamina a un callejón sin salida.

    Las posturas políticas de los sectores enfrentados –varias de ellas sustentadas en interpretaciones de la Constitución Nacional para un sentido o para otro– son en gran parte maquinaciones engranadas en objetivos electorales fijados para el 2018. En un ambiente político en el que el cambio de postura es tan sencillo como cambiar un botón, es difícil creer en los discursos generados por una casta política convertida en una élite de poder o de contrapoder, dependiendo de dónde estén ubicados, que afirma tener la verdad, la absoluta verdad. Nadie cree en nadie. Esa es la verdad. Y ellos mismos lo saben.

    En nuestro primer encuentro en el 2017, con el comandante comentábamos el difícil inicio del año en el plano político. El ambiente está cada vez más agresivo y no se observa algún signo para que la situación mejore; lo que puede suceder más adelante, es impredecible. Con las dos tazas de café negro, sin azúcar, en el altillo del Café Literario, recordábamos también una vieja conversación en la que nos preguntábamos si siempre habrá una élite política. La respuesta, sin ligar a dudas, fue que sí.

    En aquella ocasión –hace algunas semanas– habíamos mencionado al periodista y politólogo español Michael Neudecker, que en resumidas cuentas señalaba que aumentan los mensajes contra los políticos por integrar grupos cerrados de privilegiados que actúan al margen de la voluntad de los intereses de la mayoría. ¿Es eso cierto? Y si es así, ¿es inevitable?, se preguntaba Neudecker, en un interesante artículo titulado ¿Siempre habrá una élite?, “La clase política” de Gaetano Mosca.

    El calor es insoportable, pero ya teníamos en la mesa las dos tazas de café. El comandante pidió una botella de agua tónica. Se secó la frente con una servilleta y recordó que el artículo hacía referencia a lo que hace más de un siglo describió el politólogo, sociólogo y jurista italiano Gaetano Mosca (1858-1941), quien afirmó que existen dos clases de personas: la de los gobernantes y la de los gobernados. Neudecker explicaba que para definir al tipo de persona gobernante se forjó el concepto de “clase política” y Mosca ya advirtió a sus críticos que, “aun admitiendo que el descontento de las masas llegara a destronar a la clase dirigente, aparecería necesariamente en el seno de la masa misma otra minoría organizada que pasaría a desempeñar el oficio de dicha clase”. Es decir –acotó el comandante– estaremos en manos de una élite/clase que seguirá determinando aspectos que hacen a la sociedad. La cuestión está en qué tipo es la que tenemos o podemos tener. –Eso habíamos señalado en aquella ocasión– le indiqué, a lo que respondió que más que nunca, la gente tiene ahora la difícil tarea de determinar si creer o no en alguna élite, porque desde los distintos bandos se dan discursos que parecen convincentes.

    Aunque parezca un poco iluso –agregó el comandante– siempre habrá una clase política que pondrá en primer lugar el interés general, pero mayormente está aquella élite que usa la política para lograr o mantener el poder para beneficio propio. Es bueno recordar lo que ya habíamos apuntado en alguna ocasión, añadió y repitió una frase como de memoria: Siempre hay buenos y malos, pero, particularmente, en el tema político, determinar quiénes son los buenos y quiénes son los malos, se convierte en una tarea sumamente difícil para la sociedad, sobre todo cuando se entrecruzan discursos y campañas de todo tipo. Como ahora, como será todo el 2017, enfaticé.

    Tomó un largo sorbo del agua tónica y citando a Mosca sostuvo luego: la clase política va de la mano de los cambios que se van produciendo, y si no es capaz de adaptarse, declina inexorablemente cuando ya no puede ejercer las cualidades mediante las que llegaron al poder. Siguió diciendo que en ese caso, los individuos que conforman la clase dominante rápidamente serían sustituidos por otros que muestren “nuevas ambiciones, nuevas codicias, nuevas energías”, en un proceso que Mosca llama “la renovación molecular de la clase política”. –Una renovación, sin embargo, no garantiza mejores actuaciones, puede ser más de lo mismo, o peor, nadie sabe– expresó.

    El comandante terminó con lo que quedaba en la botella, hizo una breve pausa para disfrutar de la frescura de la bebida y apuntó: En medio de esta denominación de la élite/clase política, la sociedad solo tiene una herramienta para determinar a quién creer (si desea creer): el control. Debe hacer un seguimiento de cada discurso, de las acciones que emprenda cada sector, cada político, cada candidato. En un ambiente político/electoral en el que el cinismo es carta de presentación obligatoria, todos los políticos, absolutamente todos, están inmersos en permanentes maquinaciones políticas para presentarse como blancas palomitas. Lo bueno es que la gente ya lo sabe. Eso.

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    Publicado por jotaefeb | 11 enero, 2017, 10:24 am
  77. Delirantes y chupa medias
    10 enero, 2017

    Los políticos serios, que los hay, aunque no en abundancia, parecen estar todos de vacaciones. En la vitrina mediática se encuentran, a cambio, charlatanes de todos los pelajes, como Efraín Alegre, presidente del PLRA, que resolvió de manera personalisima sumarse a la iniciativa de otra de su misma estirpe, la senadora Desirée Masi, destinada a promovover el juicio político al presidente de la República; o Fernando Ayala, miembro de la Comisión Ejecutiva de la ANR, quien proclamó a los cuatro vientos la necesidad de que HC esté 10 “o 15 años” en el poder “para que haga tantas obras como -se hicieron- durante el gobierno de Stroessner”. Si se tratara de un concurso de disparates, el jurado, en este caso, no tendría más remedio que declarar empate.

    Lo de Efraín y Desiré bate todos los récors de desubicación política. Y no solo por el motivo que aducen, que sería, según ellos, el intento de Cartes de violentar la Constitución Nacional al propiciar la reelección vía enmienda, sobre lo que el mandatario jamás abrió la boca, sino también porque no existen las condiciones nacionales ni los votos en el Congreso para que pudiera prosperar la febril idea de estos malos aprendices de conspiradores.

    La legisladora del PDP, a decir verdad, no tiene nada que perder. Ella y su marido, Rafael Filizzola, manejan este pequeño partido familiar a su antojo, sin necesidad de rendirle cuentas a nadie. Pero para el titular del liberalismo las cosas son distintas, aunque él no lo sepa. Éste se halla al frente de un partido centenario, con experimentados dirigentes que dificilmente “digieran” las prácticas autoritarias de Efraín, quien ni siquiera tuvo la cordurade poner a consideración del directorio algo de tanta relevancia política, como es impulsar la destitución de un presidente.

    De todas formas, Alegre no pasa un día sin pronunciarse sobre este tema, aun a sabiendas de que no existe ninguna posibilidad de llevarse a la práctica, lo que es interpretado por dirigentes del liberalismo como un intento por afianzar su “perfil anti gubernamental” y por esta vía sacar alguna ventaja sobre otras corrientes internas que no acompañarán una aventura de esta naturaleza, para descalificarlas luego por “cartistas”.

    En filas del oficialismo colorado tampoco faltan los que “se pasan de rosca”. Es el caso de Fernando Ayala, quien debiera autocriticarse por sus desacertadas expresiones, también “personalísimas”, al estilo Efraín, acerca de que HC debería estar 10 “o 15” años en el gobierno, regalandole argumentos a quienes sostienen que la reelección está al servicio de la perpetuidad de Cartes en el poder. E igualmente debería pedir disculpas por falsear la historia respecto a las “grandes” obras realizadas por la dictadura, cuyo único “mérito”, además de sus innumerable crimenes por causas políticas y los saqueos a las arcas públicas, fue convirtir al Paraguay en uno de los países más atrasados de América Latina.

    Hay que poner fin a tanta falta de seriedad. Ni los políticos delirantes que buscan atajos imaginarios para acceder al poder, ni los que pretenden escalar posiciones chupándole la media al portador de la lapicera, aportan algo al debate político. Solo distraen… y molestan.

    Esperemos que al término del receso, la discusión sobre la reelección suba de nivel, si es conveniente o no para nuestra democracia, trayendo a colación la experiencia internacional en la materia, así como los motivos coyunturales por los cuales no se incluyó en la Constitución del 92, para que la ciudadanía se expida luego con pleno conocimiento de causa. Y que de esto, por fin, se ocupe la prensa, en lugar de dedicarse al festival de disparates con el que actualmente bombardea a la opinión pública.

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    Publicado por jotaefeb | 10 enero, 2017, 6:30 pm
  78. ¡Juicio político ya!

    Por Enrique Vargas Peña
    Creo que a ningún compatriota mínimamente informado le cabe ya duda alguna acerca de que Horacio Cartes nos viene mintiendo desde que planeó entrar a la arena política.

    Nos viene mintiendo en todo, desde que no tiene ya interés en negocios particulares hasta que vino para hacer bien las cosas; no hay campo alguno en el que no mienta, lo que se prueba fácilmente con la evolución de sus afirmaciones sobre la reelección presidencial, sobre la que ha obligado a sus numerosos subordinados a caer en contradicciones ridículas o en confesiones patéticas como la de Lilian Samaniego asumiendo que actúa por mero oportunismo.

    La peor mentira de Cartes es la de que el suyo es el Gobierno de la transparencia: Ningún caso, ninguno, de los que involucra los negocios de sus socios con el Estado, ha sido adecuadamente publicitado, revisado, escrutado; en todos ellos se edificaron fachadas para violar las leyes que prohíben y castigan el conflicto de interés.

    Cartes y su grupo se especializan en montar fachadas para hacer creer que es legal lo que es ilegal y desde el 15 de agosto de 2013 lo hace mal usando el poder presidencial.

    El caso de la violación del artículo 60 de la Ley 1626 “De la Función Pública” por parte de todos sus ministros, de todos sus viceministros, secretarios, subsecretarios, directores y funcionarios de confianza presionando para la firma de planillas de supuesto apoyo popular al golpe de Estado en curso para imponer su reelección vía enmienda en oficinas públicas, muestra que Cartes es una amenaza inmediata y cierta a la vigencia del Estado de Derecho en nuestro país.

    El hecho de que el Ministerio Público no tenga procesados al entorno empresarial y político de Cartes no significa que estén haciendo bien las cosas, sino que Javier Díaz Verón es cómplice, y nada más.

    Un presidente que usa el Gobierno para alentar y apañar irregularidades y violaciones de la ley no puede seguir en funciones sin que su continuidad ponga en peligro las libertades y derechos que los paraguayos hemos sostenido trabajosamente desde el 3 de febrero de 1989.

    En síntesis, Horacio Manuel Cartes Jara se halla plenamente incurso en las causales de destitución establecidas en el artículo 225 de nuestra Constitución, el más importante instrumento de control constitucional y defensa ciudadana que tenemos los paraguayos contra personas inescrupulosas que usan la presidencia de nuestra República para dañarla.

    El solo hecho de que el Gobierno real de nuestra República se realice desde la fundación Ñande Paraguay, donde personas a las que nadie eligió como Sarah Cartes, José Ortiz, Francisco Barriocanal, Osvaldo Salum y Juan Carlos López Moreira den órdenes a ministros, directores, diputados y senadores es causal de destitución de Cartes, aunque los legisladores Hugo Velázquez, Clemente Barrios, Juan Darío Monges y Gustavo Alfonso sean cómplices de ese Gobierno paralelo e inconstitucional que nos rige.

    La disyuntiva que tenemos los paraguayos es simple y grave, o destituimos a Cartes o Cartes convierte al Paraguay en una dependencia más de su grupo. Cartes tiene infinito dinero aplicado a su deleznable propósito y tiene abyectos como Blas Llano y Fernando Lugo trabajando para él. Es hora de saber si ese conjunto de inescrupulosos puede más que el pueblo paraguayo.

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    Publicado por jotaefeb | 10 enero, 2017, 8:27 am
  79. Breve relato de la instrumentación política de los funcionarios públicos
    09 ENE 2017

    Cristian Nielsen

    La instrumentación de los funcionarios públicos en el Paraguay tiene una antigua tradición. No la inventaron Cartes ni Lugo ni Duarte Frutos o Wasmosy.

    Viene de muy atrás, de los días en que Alfredo Stroessner convirtió el servicio público en una herramienta política operativa de primera magnitud. Stroessner no sólo obligó a los empleados del Estado a afiliarse para “ligar” un cargo, sino que los organizó, les dio consignas y hasta los convirtió en batallones de choque cuando las urgencias políticas así lo requirieron. Un caso tan paradigmático como siniestro eran los comandos que el entonces presidente de la seccional colorada N° 14, Ramón Aquino, formaba sobre la marcha, dragando personal supernumerario en los entes del Estado. Este personaje llegó a ganarse el tétrico apelativo de “moderador” de la Universidad Católica, aledaña a la Chacarita, ya que al frente de sus huestes armadas con garrotes y alambre trenzado, “moderaba” (disolvía) cualquier acto académico que oliera a política en el recinto de la UC.

    EL ORIGEN: ACTA DE

    CERRO LEÓN

    Un escrito de Helio Vera publicado por el diario Abc Color en 2013 bajo el título “La historia del Paraguay”, fascículo número 35, relata los comienzos del Gobierno de Alfredo Stroessner como culminación de una serie de conspiraciones y maniobras combinadas con purgas posteriores y, ya en el poder, buscando consolidarse. Un episodio central fue el denominado acta de Cerró León, del 16 de mayo de 1957, que proponía la reelección de Stroessner en los comicios que habrían de realizarse en febrero de 1958. Decía el documento: “Rodeemos al noble y generoso compatriota que rige los destinos de la nación y brindémosle apoyo desinteresado para que siga cumpliendo su misión histórica en esta gran hora que vivimos”. Firmaban Tomás Romero Pereira, José A. Moreno González, Juan E. O’Leary, Crispín Insaurralde, Rigoberto Caballero, J. Eulogio Estigarribia, Juan Ramón Chávez, Édgar L. Ynsfrán, Ángel Florentín Peña, Leandro Prieto, Raúl Sapena Pastor, Ezequiel González Alsina, Marcos Quaranta, Marcial Samaniego.

    Como consecuencia de aquel proceso, “el régimen –sigue diciendo Helio Vera- también se ocupó de aumentar los empleos públicos, cuyas erogaciones desmesuradas en detrimento de la incentivación para el sector industrial, acarrearía casi inmediatamente serios problemas al crecimiento racional del país. Pero este sector se constituyó en otro baluarte del régimen, al que apoyó a lo largo de los años”.

    QUID PRO QUO:

    EL TRUEQUE

    En el museo virtual MEVES, Memoria y verdad sobre el stronismo, se puede leer lo siguiente: “El Partido Colorado fue fundado en 1887. Desde 1947 fue partido de gobierno, incluyendo los 35 años de la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989). Desde entonces, los funcionarios públicos empezaron a utilizar los recursos estatales para beneficiar a sus correligionarios y amigos a cambio de su apoyo en votaciones o como cómplices en actos de corrupción, lo que se conoce como sistema clientelista. Por institucionalizar la corrupción y facilitar su estructura para la represión contra la sociedad, el informe final de la Comisión de Verdad y Justicia encuentra al Partido Colorado responsable directo de la perpetuación de la dictadura y sus atrocidades. Para acceder a los beneficios, los funcionarios estaban condicionados explícita o implícitamente a la afiliación al Partido Colorado… cosa que se volvió necesaria y no siempre respondía a una decisión libre y voluntaria. La mayoría de los funcionarios públicos, como policías, enfermeras, maestros, jueces y fiscales eran colorados”.

    EL PRECIO DE LA PAZ

    Un agudo y documentado observador de esta triste realidad política es Christian Schuster, miembro de la London School of Economics (LSE) e investigador visitante de Cadep. En el documento rotulado “Clientelismo y el juego político de profesionalizar el empleo público en el Paraguay”, Schuster refiere: “Durante los 35 años de su gobierno autoritario (1954-1989), Stroessner desarrolló una identificación casi completa entre la ANR y el Estado. Mientras que el estatuto del servicio civil de 1970 estableció la idoneidad como criterio de selección de personal para un cargo, en la práctica las recomendaciones –principalmente de los jefes del partido– tomaron precedencia y la afiliación a la ANR era obligatoria para todos los empleados públicos. Por otra parte, la ANR era financiada en parte por deducciones automáticas de los salarios; muchos empleados públicos eran ‘‘planilleros’’ que trabajaban en las oficinas del partido de la ANR; se esperaba que éstos participaran en sus reuniones y en los desfiles y recibían una remuneración limitada, aunque con cheques en blanco para complementar sus ingresos por medio de la corrupción. (Céspedes, 1997; Lambert, 1997). El propio Stroessner se refería a la corrupción oficialmente tolerada como el precio de la paz”.

    NO PATEAR LA OLLA

    Estaríamos por completo equivocados si pensáramos que este mecanismo de “toma y daca” rige y se acaba con el estronismo. No sólo continuó sino que fue y sigue siendo utilizado hasta nuestros días.

    El abogado y periodista Rubén Penayo escribía en El Tiempo de Bogotá, en vísperas de los comicios de 1998, lo siguiente: “Otro de los ejes centrales de la campaña colorada ha sido persuadir a los cerca de 180.000 funcionarios públicos sobre la importancia de no patear la olla en estos comicios. En Paraguay unas 400.000 personas dependen directa o indirectamente del Estado y se calcula que el 90 por ciento de los funcionarios públicos son cuotas burocráticas del Partido Colorado. Este sistema de dominación, de tipo fascista, fue introducido por Stroessner a lo largo de sus casi 35 años de poder absoluto y mantenido por sus sucesores”.

    DE LA FARSA A

    LA TRAGEDIA

    “Los que se oponen a la firma de planillas le tienen miedo a Cartes” (Pedro Alliana), “Yo ya firmé y tengo entendido que el 50% de los funcionarios del Ministerio también lo hicieron” (ministro Leite), “La planilla (pro enmienda) es de circulación libre no existe ninguna prohibición ni obligación para que los funcionarios firmen” (ministro Barrios). Documentos de una cínica cuan desembozada desobediencia de la Ley 1262 de la función pública, que prohíbe expresamente “trabajar en la organización o administración de actividades políticas en las dependencias del Estado…” o “usar la autoridad que provenga de su cargo para influir o afectar el resultado de alguna elección, cualquiera sea su naturaleza”.

    Agotados los primeros rounds en el Congreso, en donde los intentos de introducir la reelección vía enmienda han sido rechazados, se ensaya ahora una especie de iniciativa popular juntando firmas para instalar la idea de que “si el pueblo lo pide”, no hay razón para oponerse. Sin embargo, los reeleccionistas tropiezan con un obstáculo bien robusto: la Constitución. “No importa cuántas firmas consiga el oficialismo para la enmienda que permita la reelección –expresa Alcibiades González Delvalle, coautor de la Constitución de 1992, en su cuenta de Facebook-. Será siempre ilegal por dos motivos: 1) La reelección sólo puede darse por la reforma; 2) El pedido de enmienda ya ha sido rechazado por Senadores y no puede volver a tratarse sino al cabo de un año, o sea, en agosto. Incumplir la Constitución es un delito agravado por el debilitamiento de las instituciones democráticas”.

    Pero aún con todos estos clarísimos impedimentos legales, la campaña sigue adelante. Porque como dicen en su lenguaje los actores, “La función debe continuar”. El gran maestre exige que los actores permanezcan en el escenario y protagonicen sus papeles.

    Sólo que en este caso pasamos directamente de la farsa a la tragedia, sin escalas.

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    Publicado por jotaefeb | 9 enero, 2017, 8:37 pm
  80. Desterrar prácticas stronistas de la administración pública

    Las numerosas denuncias anónimas realizadas por empleados públicos que sostienen estar siendo obligados a firmar en unas planillas en las que se solicita la enmienda de la Constitución Nacional, a fin de hacer posible la reelección presidencial, ponen en evidencia el lamentable retorno de una práctica dictatorial que resultaba común durante el régimen stronista. Someter a los funcionarios del Estado a una especie de chantaje, forzándolos a apoyar al poder político de turno con la implícita amenaza de que si no lo hacen puedan ser perjudicados en su trabajo, es igualmente una práctica inconstitucional que debe ser desterrada.

    Son muchas las denuncias que se han acercado en estos últimos días a los medios de comunicación por parte de funcionarios de la administración pública, asegurando que están siendo obligados por sus respectivos superiores a suscribir unas carpetas con planillas, en las que se están recogiendo firmas para solicitar la enmienda de los artículos 161, 197, 229 y 235 de la Constitución Nacional, para buscar hacer posible la reelección presidencial.
    La mayoría de las denuncias se realizan de manera incógnita, por el temor de los funcionarios denunciantes a ser sancionados o despedidos de sus lugares de trabajo, en represalia por mostrar la irregularidad. Sin embargo, se han proveído copias de las planillas con numerosas firmas y varios referentes del oficialismo –como el senador colorado Gustavo Alfonso, o la propia ministra de la Mujer, Ana María Baiardi– han reconocido que, efectivamente, se está llevando a cabo la referida campaña a favor de la enmienda y la reelección presidencial, aunque niegan que la adhesión de los trabajadores estatales sea obligatoria, ni que exista presión alguna para obtener las firmas.

    Sin embargo, los testimonios de los afectados señalan que sí se están ejerciendo diversas formas de presión, extorsión y engaño, para obtener la adhesión al plan de reelección presidencial. Una de ellas, según las denuncias, es que los trabajadores contratados deben firmar las planillas para que se les renueve el contrato. En otro caso, durante un evento de la Secretaría de la Mujer, las afectadas relataron que se les acercaron las planillas bajo engaño, asegurando que eran un simple registro de asistencia.

    Cabe recordar que no es la primera vez que sectores de trabajadores estatales denuncian casos de extorsión o intentos de manipulación política por parte del oficialismo. Varias denuncias se recibieron en setiembre del año pasado, pocos días antes del aniversario del Partido Colorado (el 11 de setiembre), cuando empleados de reparticiones públicas denunciaron que estaban recibiendo fuertes presiones para obligarlos a asistir a un acto multitudinario en el Club Deportivo Capiatá, donde el coloradismo planteó oficialmente enmendar la Constitución para buscar la reelección del actual presidente Horacio Cartes.

    Someter a los empleados del Estado a una especie de chantaje, forzándolos a apoyar al poder político de turno, con la implícita amenaza de que si no lo hacen puedan ser perjudicados en su trabajo, es igualmente contraria a la Constitución y a las leyes, ya que violan el derecho la libertad de conciencia y a la libre participación en la política. Era una práctica común durante la dictadura stronista, que las actuales autoridades deben desterrar, al menos si seguimos viviendo en un sistema democrático republicano.

    http://www.ultimahora.com/desterrar-practicas-stronistas-la-administracion-publica-n1052648.html

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    Publicado por jotaefeb | 9 enero, 2017, 8:34 am
  81. Ecos de un pasado tenebroso

    Es penoso comprobar que las prácticas de un pasado aún demasiado reciente vuelven y se apoltronan en el presente de la mano de funcionarios públicos de jerarquía
    Estas declaraciones las hizo el ministro de Salud Pública a la emisora 780 AM: “La planilla (pro enmienda) es de circulación libre. No existe ninguna prohibición ni obligación para que los funcionarios firmen. Todo eso que se está generando son nada más que comentarios de algunas personas que están en contra de la posibilidad que la gente decida”. Nobleza obliga. Adán Godoy Giménez o Sabino Augusto Montanaro (integrantes del célebre “cuatrinomio de oro”) habrían sido más directos y dicho, por ejemplo, que “todo eso que se está generando es obra de la oposición legionaria capitaneada por el viborezno entregador del Chaco, el barbudo tenebroso y el checo esperpento”. O algo peor. Por lo demás, el ministro actual competiría con ventaja con cualquiera de aquellos cultores del estronismo puro y duro.

    Ejercer un cargo jerárquico bajo consigna (ser fiel al único líder hasta las últimas consecuencias) entierra al ciudadano y mediatiza al funcionario en el sentido que le da la RAE a la palabra mediatizar: Intervenir dificultando o impidiendo la libertad de acción de una persona o institución en el ejercicio de sus actividades o funciones.

    Esto le está pasando al ministro de Salud y vemos que el fenómeno se extiende a otros ministros del gabinete de Horacio Cartes. ¿Alguno de ellos leyó la ley 1626 del 2000 de la función pública? Les refrescamos algunas de sus disposiciones. En el artículo 60, inciso a, establece las siguientes prohibiciones a los funcionarios públicos: a) Utilizar la autoridad o influencia que pudiera tener a través del cargo, o la que se derive por influencia de terceras personas para ejercer presión sobre la conducta de sus subordinados; b) Trabajar en la organización o administración de actividades políticas en las dependencias del Estado; c) Usar la autoridad que provenga de su cargo para influir o afectar el resultado de alguna elección, cualquiera sea su naturaleza.

    Como dicen en las redes sociales: ¿Está claro o hay que hacerles un dibujito?

    Aquello de que “las planillas circulan libremente” y de que “nadie está obligado a firmarlas” es una falacia tan imbécil como contumaz. ¿Quién se animaría, entre los funcionarios, a negar su firma en medio de una oficina llena de ojos y oídos –hoy, microcámaras- del gran hermano omnipresente? Cuando la maniobra política viene tan pesada como la actual a favor de imponer la reelección de este Gobierno, ni los ministros serían capaces de negarse a estampar en ella su firma. Si esto no se parece cada vez más a un estado policíaco digno de Alfredo Stroessner, qué podría serlo. Mientras tanto, la ley es ignorada una vez más, y la función pública en la que todos querríamos confiar, revolcada por el fango del sectarismo. Lástima. Tendremos que empezar de nuevo.

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    Publicado por jotaefeb | 9 enero, 2017, 7:54 am
  82. No somos estúpidos

    Por Jesús Ruiz Nestosa

    SALAMANCA. No sé qué resulta más duro de soportar: si el espectáculo que está ofreciendo un grupo de analfabetos jurídicos tratando de masacrar la Constitución Nacional nada más que para satisfacer sus apetencias personales. O bien el trato que nos están dando, convencidos ellos de que son inteligentes y nosotros nada más que una tropilla de estúpidos. Por favor, por lo menos trátennos con respeto; somos ciudadanos comunes, es verdad, pero que guardamos con mucho celo nuestra dignidad. Pobres y sin poder, pero somos dignos. Y ustedes, señores políticos, no ofrezcan tan triste espectáculo, compórtense de manera digna ante la gente. Y si no la tienen, por lo menos disimulen.

    La recogida de firmas para lograr que la Constitución sea cambiada y permita que el presidente Horacio Cartes pueda presentarse de nuevo como aspirante al cargo no es nada más que una mascarada. Los argumentos presentados por el oficialismo son tan endebles, tan inconsistentes, tan arbitrarios, tan quebradizos, que se pueden venir abajo al más imperceptible soplo. Quieren recoger 30.000 firmas para validar un cambio de la Carta Magna que no se puede realizar porque la propia Carta Magna lo prohíbe. Este no es el camino ni podrá serlo incluso en el caso de que reúnan siete millones de firmas; es decir, la totalidad de la población del Paraguay.

    Lo que está ocurriendo es grave porque no se trata de una enmienda de la Constitución, sino un golpe de Estado. Estamos volviendo al pasado a pasos veloces. Dudo de que Cartes tenga las condiciones de Stroessner para instaurar una dictadura parecida. Pero ello no aleja el temor de que volvamos a un régimen personalista, autoritario, verticalista, autocrático. Por lo pronto, las seccionales coloradas han puesto de nuevo en marcha aquellos mecanismos que las convirtieron en un brazo esencial de ese poder autocrático. A través de concesiones a veces económicas, a veces cuotas de poder, se creó un sistema clientelista que se manejaba a través de la irracionalidad.

    No sé por qué tenemos una memoria tan flaca. Recuérdese aquella época en que gente de esas seccionales, civiles portando armas de fuego, patrullaban la ciudad y quien no tenía su carnet de afiliación al Partido Colorado no podía transitar por las calles entre las diez de la noche y cinco de la mañana. Quien a pesar de todo lo hacía, era “detenido” (el término correcto es “secuestrado”) y obligado a pasar la noche en el local de la seccional más próxima. ¿Se puede imaginar un sistema más perverso y más ignominioso? Apenas derrocada la dictadura, el presidente de una seccional colorada del interior vino a Asunción a hacer unos trámites que no tuvieron el resultado esperado y declaró a una emisora de radio: “A dónde vamos a ir a parar, si un presidente de seccional no puede sacar a un preso de la cárcel ni nombrar a una directora de colegio de su comunidad”.

    ¿Por qué nos hemos olvidado de todo esto? Ahora vamos a pagar, muy caro, el no haber guardado la memoria de las humillaciones, de la indignidad, de las afrentas a que fuimos sometidos entonces. Quienes no pasaron por todo esto, pronto lo conocerán.

    La ciudadanía tiene derecho a decidir. Sí, señor, claro que lo tiene. Entonces, si quieren recolectar firmas que pongan mesas en la calle y que la gente se acerque libremente a firmar, cuando quiera, como quiera y adonde quiera, no llevar las planillas a las oficinas públicas y convocar a los empleados para que firmen bajo la mirada escrutadora de su jefe. Es exactamente lo que decía Evo Morales y que reproduje en mi artículo anterior con motivo de la visita del Mandatario boliviano. Decía él que cuando le advertían que estaba haciendo algo ilegal “le meto, no más y luego les digo a mis colaboradores que lo legalicen, que para eso estudiaron”.

    Estoy convencido de que la Constitución terminará siendo modificada. Estoy convencido de que Cartes se presentará a la reelección al igual que los escombros Fernando Lugo y Nicanor Duarte Frutos. Gane quien gane, llevará a cuestas la carga de la ilegitimidad que no podrá ser borrada por todo ese ejército de adulones, zalameros, melosos, carantoñeros que viven volando en círculos sobre los centros de poder, como los cuervos sobre la carroña, porque de ella se alimentan. Lo único que me pregunto es si esa gente no tendrá familia frente a la cual debe mostrar su verdadera cara, pero ella no es otra que la cara de la desvergüenza, el bochorno y la degradación.

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    Publicado por jotaefeb | 9 enero, 2017, 7:53 am
  83. SON TAN PREVISIBLES
    8 enero, 2017

    Cuando empezó la colecta de firmas pro rekutu en la ANR, ya lo habíamos anticipado. Se producirían denuncias de todos los colores de “presiones a los empleados públicos”, en las redes se multiplicarían las expresiones de indignación por “la humillación a la que serían sometidos los paraguayos humildes”, etc., todo lo que sea necesario para descalificar la iniciativa.

    Por supuesto, lo que está ocurriendo nos da la razón. Sin ninguna prueba hasta el momento, ni siquiera inventada como también es previsible que lo hagan, las acusaciones en contra de esta “firmata” suben de punto. Por supuesto, en la misma medida en que las autoridades coloradas van dando cuenta de la progresión estupenda de la iniciativa.

    Están pensando ya en 450.000 firmas, según dijeron, debido al éxito que están obteniendo. No bastó por supuesto que autoridades del gobierno y del partido aclararan a los cuatro vientos que nadie, pero nadie, está obligado a firmar las planillas, que no habrá ningún despido, ni coacción ni nada por el estilo. Lo dijeron sin grandes preocupaciones, seguros del apoyo de la gente. Sobre todo…y esto hay que decirlo con grandes letras…sobre todo de la gente que está siendo beneficiada por las grandes obras que está encarando el gobierno que son cientos de miles, millones de compatriotas podemos decir, que no van a tener ningún empacho en apoyar una nueva gestión de ANR.

    Los traidores de siempre, los verdaderos culpables de lo que está pasando, los marioabdistas, stronistas, seguidores del hijo de “Don Mario”, están anunciando incluso acciones judiciales, según su vocero el diario ABC, dirigido aun por el interminable Zuccolillo, quien no se da cuenta de que patea contra su propio arco, porque si por esas desgracias del destino sobreviene un gobierno de la caterva que hoy está intentando encumbrar, se desatara tal caos y latrocinio sin par, que lo primero que la gente hambrienta saqueará serán sus shoppings y supermercados. Entonces será tarde “Don Acero”, quien debería mirar más allá de sus narices y de su interés en que su diario, por su perfil contrera gua´u siga vendiéndose pese a todo.

    Ahora podemos vaticinar lo que ocurrirá con la campaña “melliza”, patrocinada por el partido familiar y ahora también por el PLRA del huidizo y tilingo Alegre. Esta, para ABC y las redes sociales, será de lo más honesta y legítima, un dechado de virtudes, no habrá una sola crítica, todo se hará dentro del marco de la legalidad, etc. Por poco no serán querubines ejerciendo su derecho de enjuiciar al presidente. Son tan previsibles. Por supuesto, los stronistas se les unirán entusiastamente, ya deben estar regodeándose con la idea.

    Lo único que hacen es enturbiar el ambiente. Joderle al país en palabras gruesas. Destruir el ambiente económico que tanto costó ganarlo. Ni siquiera miran, ni les importa, lo que está pasando en los países vecinos, donde hay miseria, crisis e inflación galopante.

    No. A ellos eso les importa un car…., perdonen la expresión.

    Lo peor de todo es que si por ahí -Dios no lo quiera- consuman la destrucción del gobierno, que es la destrucción del país, será muy tarde para arrepentirse.

    Nuevamente como dice la biblia…Será la hora del llanto y el rechinar de dientes.¡¡Pero, cómo se lo buscaron!!

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    Publicado por jotaefeb | 8 enero, 2017, 8:59 pm
  84. ¿QUO VADIS?
    6 enero, 2017

    Son incansables en su perversa decisión de crear zozobra en la ciudadanía y señalar al gobierno como el responsable de todos los males con los que la gente debe vivir permanentemente. Nada les importa, nada les calza, solo quieren generar descontento, rabia, odio, porque la camandulería es la única herramienta de la que pueden echar mano. Por supuesto, el objetivo final es bajar a HC de la carrera presidencial que se viene, porque éste los arrollará limpiamente si le dejan competir. Ni siquiera van a pasar la interna de la ANR, como pasó en la carrera por la titularidad del partido, y eso lo saben muy bien. No van a llegar, ni locos, con Cartes al frente de un movimiento electoralista.

    Los disidentes colorados –cada vez menos colorados y más disidentes- llevan casi 2 años en esta tarea de desestabilizar, no al gobierno, sino al país. Aunque varios de ellos tienen trayectoria dentro de la ANR, algunos –que son los que en realidad manejan el grupo- no están acostumbrados al juego político ni tienen cintura para adecuarse a las situaciones y buscar una salida que no sea tan drástica, como las trampas que le pusieron al presupuesto, algo que podría dañar severamente la gobernabilidad y la imagen internacional del país, que está mejor que nunca. Que lo digan los organizadores del Dakar y demás…

    No olvidemos que el líder de este sector es alguien que proviene de la “tierna podredumbre” stronista, nada menos que el hijo del célebre “Don Mario”, eterno “secre” del tiranosaurio. Por supuesto habrá absorbido una amplia educación autoritaria en semejante entorno. Luego están el antipático Bacchetta, quien compró limpiamente su banca, el rey de los traidores, el pastor mentiroso Wiens, etc.

    Estos excolorados, actualmente solamente “marioabdistas”, no tienen vergüenza de boicotear abiertamente a un gobierno que surgió del mismo partido. ¿Por qué enojarse con Desirée o Efraín?, si ellos son opositores, están ejerciendo su rol. Nunca fueron más que eso ni llegarían más lejos que eso. Aquí los verdaderos culpables de lo que está pasando, es este grupúsculo de marioabdistas, porque de colorados ya no tienen nada y por supuesto el electorado de este partido recordará esta traición cuando llegue la hora de la verdad. Aunque luego intentarán justificarla seguramente.

    Satanizaron de tal manera la enmienda que llegaron a convencer a algunos sectores de que el oficialismo colorado pretendía utilizar la violencia para imponer su criterio cuando que, en realidad, eran ellos los que utilizaban tramoyas de todo tipo como forma de impedir el tratamiento del proyecto por temor a que HC quede habilitado y su escuálido candidato se vaya al bombo.

    Ahora, ni bien la ANR decidió recurrir a la participación ciudadana para conseguir firmas que soliciten la enmienda, estos personajes empezaron a decir que se presionaba a los funcionarios públicos para que firmen las planillas correspondientes. Expertos en los métodos nazis de lanzar calumnias a los cuatro vientos para que alguna quede y convenza, no mostraron ni una sola denuncia seria, alguna prueba o aunque sea la opinión de algún funcionario que haya sido obligado a firmar.

    Dicen que los funcionarios públicos no deben firmar las planillas, aunque estén de acuerdo con la enmienda, porque laboralmente dependen del Ejecutivo. Parecen olvidar que en este país, hasta ahora, el Estado es el principal contratista de trabajadores paraguayos y si se les hace caso, la mayor parte de la ciudadanía no podría dar su opinión; ergo, toda esta campaña que quiere que la gente sea la que decida, no serviría de nada porque la mayoría no habría tenido oportunidad de expresarse.

    Ninguna de sus denuncias ni acciones resisten un mínimo análisis serio. A pesar de ello, a través de la manipulación a la que tan acostumbrados están, con su principal corifeo el diario ABC Color, logran convencer a un importante sector de la ciudadanía, aunque hasta ahora no les alcance para lograr el verdadero objetivo que persiguen, desestabilizar al gobierno, lo cual significa desestabilizar al país.

    Quizás sea el momento de pensar en que deberían recapacitar y pensar a donde los conduce todo esto. En el improbabilísimo caso de que lleguen a competir por el gobierno y logren hacerse de las riendas del poder, de ¿Qué les serviría llegar a la cúspide en un país destrozado económicamente y profundamente dividido? Porque además estos no tienen el poder económico de HC, llegarán con ansias de meter la mano en las latas, que estarán vacías…terrible.

    Corresponde entonces aquella admonición bíblica: ¿Quo Vadis? señores…

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    Publicado por jotaefeb | 8 enero, 2017, 8:57 pm
  85. Los abajo firmantes

    Por Alfredo Boccia

    Soy de la época en la que para saber qué pasaba en política había que leer las “solicitadas” o “espacios reservados” de la prensa escrita.

    Durante el stronismo los diarios traían muy pocas informaciones políticas y estas publicaciones pagadas eran muy útiles. Allí, bajo la responsabilidad de los firmantes, uno se enteraba de fatos, persecuciones y peleas partidarias que los editores no se animaban a incluir en la sección de noticias.

    La recolección de firmas de funcionarios públicos era muy común. Las juntaban para ensalzar los méritos de algún correligionario que ambicionaba un cargo, para defender a algún político amigo metido en problemas o para denostar contra algún opositor.

    Domingo Laíno, por ejemplo, habrá coleccionado más de un centenar de “solicitadas” de seccionaleros, estudiantes colorados, mujeres republicanas y gremios disciplinados que pedían su cabeza por comunista y legionario. A su vez, Alfredo Stroessner habrá leído con desinterés miles de “espacios reservados” en los que una variopinta legión de chupamedias clamaba por su reelección indefinida.

    Por eso, lo que hoy vuelven a hacer los colorados no solo huele a anacrónico e inútil, sino a una enorme argelería. Ni falta hace que le explique por qué. Pero allá voy yo, siempre dispuesto a cumplir el apostolado.

    Es anacrónico usar esas burdas y manipulables planillas, en la era de las redes sociales.

    método de presión. La gente no se impresionará por la cantidad de firmas que muestren al final. Lo que sí recordará es que no fueron recolectadas en plazas, calles o lugares públicos donde los ciudadanos concurrían espontáneamente.

    Se confinaron a las oficinas públicas, donde la extorsión y el miedo a perder el contrato hicieron más rápida la “iniciativa ciudadana”. Pero, como método de presión, es algo vetusto.

    Además, las planillas son inútiles. Por más firmas que se recolecten, no sustituyen el cumplimiento de la Constitución Nacional.

    La vía de la enmienda no es la adecuada y, sobre todo, un proyecto sobre el tema ya fue rechazado en el Senado y no puede volver a considerarse hasta agosto. Por otra parte, falta legitimidad. Es demasiado evidente el oportunismo colorado, dictado por la coyuntura.

    A fines de 2006 la ANR decidió, sin éxito, impulsar un proyecto de enmienda en beneficio de Nicanor Duarte. Cinco años después la Junta de Gobierno pegó el grito al cielo cuando Lugo pretendió lo mismo. Y ahora dicen que Cartes sí puede hacerlo.

    Por último, la iniciativa es de una argelería sublime.

    Nos obliga a hablar de un tema que solo le interesa a un puñado de pillos. Que son incapaces de percatarse del daño que le hacen a su propio proyecto. Porque no son capaces de medir lo harta que está la gente de su patológica obsesión.

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    Publicado por jotaefeb | 8 enero, 2017, 8:31 pm
  86. Por qué no más Cartes

    Por Luis Bareiro

    Ya estoy grande para saber que la realidad no es blanca o negra sino una amplia gama de grises, y cargo con suficientes administraciones en la memoria periodística como para conocer los síntomas del tercer año de Gobierno; la obsesión con la reelección, las teorías de conspiración, los rumores de golpe, los presuntos intentos de desestabilización, el manejo irresponsable del presupuesto y la radicalización de posiciones.

    También para saber que a partir del tercer año solo podés considerar al Gobierno el peor de la historia o reivindicar al presidente como el salvador de la patria.

    No hay espacio para opiniones intermedias, para los tibios. O por lo menos eso es lo que los fanáticos –interesados o no– pretenden hacernos creer. Pues bien, para escándalo de estos debo decir que soy de los que cree que las cosas se han venido haciendo cada vez un poco mejor (o menos mal) a contar desde Nicanor; que cada administración superó a la anterior, y que, sin embargo, ninguna hizo méritos suficientes como para considerar necesaria su reelección.

    Y voy a centrarme en el caso de Cartes porque es el que está de turno. Su administración es, en muchos aspectos, superior a las anteriores. La ejecución en obras públicas bate récords, el gasto social también es mayor a la de los ejercicios pasados; por primera vez hay una reducción porcentual de los impuestos que se destinan a pagar salarios y, en general, el manejo de la mayoría de las empresas públicas está dando mejores resultados.

    Nunca antes hubo tanta información disponible sobre el gasto del Estado, hasta los salarios de las binacionales son públicos; y, salvo vergonzosas excepciones, hubo más control en el acceso a la función pública. Esto solo por citar algunos de sus logros.

    ¿Son suficientes como para plantearnos su reelección?

    En absoluto. El Gobierno es mejor que los anteriores, pero al igual que los otros, no dio un solo paso hacia las reformas de fondo, las que son absolutamente necesarias para que haya una mejora sustancial en la calidad de vida de TODOS los paraguayos.

    Cartes jamás tuvo la intención siquiera de revolucionar la educación pública. Nunca propuso un modelo nuevo de atención a la salud, no lo tiene. Nunca encaró un plan de regularización de la tenencia de tierras; y ni siquiera exploró una reforma del sistema judicial, solo por citar algunas cuestiones básicas.

    Y no lo hizo porque cualquier cambio en estas áreas (que son las realmente importantes) implica debatir y buscar acuerdos con los más variados sectores sociales y políticos. Para lograr hacer esas reformas se requiere de una irrenunciable vocación democrática y del talento político suficiente como para convencer, entusiasmar y lograr adhesiones para la causa.

    Y ese es el drama de Cartes. No tiene el talento político, la visión, la vocación democrática ni la tolerancia necesarios para convertirse en estadista.

    Y nos urge un estadista. Con que sea solo mejor que los anteriores no basta. No sé usted, pero yo no quiero más de lo mismo. Que pase el siguiente.

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    Publicado por jotaefeb | 8 enero, 2017, 8:29 pm
  87. Planillas

    Benjamín Fernández Bogado –

    Han vuelto a planear los peores recuerdos de la dictadura junto a su mecanismo de extorsión y chantaje: las malditas planillas. Sí, las mismas que son colocadas frente a la mirada impotente de quien tiene solo una salida: firmarlas. No hacerlo equivale a la muerte civil. A la no renovación del contrato o al cese inmediato. La maltrecha función pública donde hoy sus funcionarios ganan más del 400% que hace unos años y supera grandemente al sector privado, se ha vuelto a topetar con algo ante lo cual naufraga toda forma de dignidad y de rechazo. No escuchamos un solo gesto ni acción de rechazo ante unas planillas que piden algo imposible, como el referéndum reeleccionario.

    La imagen del autoritarismo de Stroessner que pasaba planillas para todo lo que fuera sometimiento y ultraje ha retornado no solo para humillar y vejar a los bien pagados “servidores públicos”, sino para enviar el mensaje más demoledor de todos: vamos por todo! La resistencia a lo ilegal y avieso se prueba en estas circunstancias. Si quienes pudiendo optar por la libertad y la decencia se sometieron a la humillación sin chistar porque no sabían qué hacer al final del mes, ahí es cuando la libertad es canjeada por “el orden y el progreso” dictatorial, porque los pobrecitos no tenían ni idea de su valor. Hubo gestos más dignos bajo la larga dictadura. Gente que no se dobló, que valientemente rechazó toda imposición y construyó su vida llena de decencia y de luz. La jefa del pontífice Francisco fue uno de esos casos que nos demuestra la gran distancia entre los pusilánimes dispuestos a vender incluso a la madre por un dinerillo que no podrían ganarse jamás con su esfuerzo e ingenio. Las planillas hacen parte de nuestras peores pesadillas. Ahí están los garabatos de indignidad puestos con número de cédula porque “tenían que comer” y el salario de fin de mes era más importante que la libertad y la dignidad. El fondo en cuestión es que a nadie importa y eso es lo malo. Que nadie dijera que el cargo lo tiene bien ganado por capaz e idóneo y que nadie puede obligarlo a firmar nada con lo que no estuviera de acuerdo. El timorato secretario de la función pública balbuceante y tartamudo esbozó con timidez razones jurídicas contrarias a la mañana para desdecirse completamente a la tarde. Qué podría esperarse de alguien que solo sostiene desde su cargo un sistema basado en la mediocridad, el contrato temporal, mal servicio y recompensas por “presentismo”.

    La gran batalla de la democracia se libra hoy en el terreno de la gestión del Estado y con funcionarios desmoralizados e indignos no hay guerra que pueda ganarse ante nadie. El Gobierno está acabando desde adentro con la única herramienta que tiene para controlar, demandar y exigir que se hagan bien las cosas a favor de la gente. Que por ejemplo el peaje construido en Ypacaraí no pueda costar casi dos millones y medio de dólares y que esté a punto de ser concedido en usufructo a una empresa privada por 30 años. Están anestesiando al Estado y sus funcionarios y estos, temerosos por no saber qué hacer en el sector privado, están dispuestos a vivir en la deshonra y la indignidad. Muchas veces tuvieron que llegar incluso a esos niveles para conseguir el cargo que ostentan y varios van todos los días a la casa luego de haber pasado por humillaciones y vejaciones en nombre del salario que les pagan. Cuántas maestras, fiscalas, juezas pueden dar fe de todo esto que es un secreto a voces en las catacumbas del Estado y fuera de ellas.

    Una humillación más a los servidores públicos en nombre de algo que no magnifica su trascendencia, que es herir de muerte al Estado que los cobija. Nosotros, sus mandantes –sus jefes– verdaderos, los queremos dignos y con la cabeza levantada ante cualquier planilla o acción que los menoscabe. Queremos lo mismo por lo que les pagamos y demandamos.

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    Publicado por jotaefeb | 8 enero, 2017, 8:29 pm
  88. Fariñeando la Constitución

    Por Estela Ruiz Díaz

    En los corrillos políticos y judiciales ya se usa la palabra “fariñear” para definir jocosamente la interpretación torcida y cuasidelirante de la Constitución Nacional, en alusión al abogado Marcos Fariña, representante de Fernando Lugo. El picapleitos sostiene que Lugo puede ser reelecto sin necesidad de enmienda o reforma constitucional porque la inhabilidad solo afecta al presidente en ejercicio, echando por tierra un árido y álgido debate de connotados juristas desde la aprobación de la nueva Carta Magna en 1992.

    El artículo 229 de la Constitución señala claramente en su artículo 229 que: “El Presidente de la República y el Vicepresidente durarán cinco años improrrogables en el ejercicio de sus funciones, a contar desde el quince de agosto siguiente a las elecciones. No podrán ser reelectos en ningún caso…”

    A criterio del luguismo, la prohibición solo afecta al presidente en ejercicio, o sea hoy a Horacio Cartes, pero que también puede ser reelecto si renuncia 6 meses antes, plazo inexistente en la Constitución y por tanto inventado también por la maquinaria jurídica del ex obispo. Y en este tren de interpretaciones semánticas delirantes, la negativa “no podrán ser reelectos en ningún caso” se relativiza a un simple asunto de plazos. Tan pero tan fácil que los doctores en derecho no lograron vislumbrar.

    El Tribunal Superior de Justicia Electoral ya rechazó la tesis luguista y ahora el pleito está en la Corte Suprema de Justicia, cuya definición cerrará definitivamente la compuerta o abrirá el juego para todos los ex presidentes.

    La expectativa crece en la medida en que los plazos para forzar la enmienda van expirando. Otro asunto que se pretende aprobar a fuerza de fórceps saltando la valla constitucional del artículo 290, que establece taxativamente que “si en cualquiera de las Cámaras no se reuniese la mayoría requerida para su aprobación, se tendrá por rechazada la enmienda, no pudiendo volver a presentarla dentro del término de un año”. El Senado rechazó la reelección vía enmienda del presidente de la República y los gobernadores en agosto del año pasado y por tanto recién en agosto puede volver a tratarse. Ahora andan juntando firmas proreelección, como si la cantidad fuese argumento suficiente para eludir la ley. La fuerza sobre la razón.

    LA TESIS SEMÁNTICA. La decisión tardía de Cartes de imponer su reelección está obligando a sus gerentes políticos a buscar atajos legales para forzar la habilitación. Un tema que no hubiese resucitado sino fuese por el guiño de Lugo y Llano.

    Suponiendo que se aplique la tesis Fariña/Lugo a todo lo establecido en la Constitución, la arquitectura legal se derrumbaría o al menos pondrá en duda numerosas instituciones y derechos consagrados en ella. Si para Lugo el artículo 229 no rige porque está en tiempo presente y solo afecta al presidente en ejercicio, en la Carta Magna hay otros artículos que tienen la frase “no podrán”, y que a partir de esta tesis están en tela de juicio. Las autoridades pueden apelar a esta peculiar interpretación para vulnerar los derechos. Algunos ya lo están haciendo y coincidentemente es para evitar el peso de la ley. Veamos:

    FARIÑEEMOS UN POCO. Probablemente, la Policía Caminera se adelantó a Fariña, porque incauta documentos a pesar de los que diga el artículo 35, que establece que “los documentos identificatorios, licencias o constancias de las personas no podrán ser incautados ni retenidos por las autoridades…”.

    Ahora, la ciudadanía puede definir todos los temas a votazo limpio a pesar de la prohibición establecida en el artículo 122, que establece claramente los asuntos que “no podrán ser objetos de referéndum”.

    A partir de la tesis Fariña se entiende porqué los políticos reciben dinero del narcotráfico. Toman el NO del artículo 126 como un SÍ cuando señala que los partidos y movimientos “no podrán recibir auxilio económico de…” etc, etc. Así tenemos hoy políticos financiados por las mafias o narcopolíticos.

    Hay que derogar la ley que se redactó tras las Constitución de 1992 que prohíbe la actividad política a policías y militares y que vuelvan con su pañuelo colorado al cuello. El “no podrán afiliarse ni realizar actividad política” del artículo 173 es cháchara semántica.

    Ya nomás el Congreso puede armar un equipo de investigación para poner bajo la lupa en qué gastan el presidente de la República, el vicepresidente, los ministros del Poder Ejecutivo y los magistrados judiciales, en materia jurisdiccional, a pesar de que los mismos “no podrán ser investigados”, según reza la prohibición del artículo 195.

    Ya que estamos con la interpretación contraria del “no podrán”, puede borrarse de facto el artículo 196 “de las incompatibilidades”. O el 198 de la “inhabilidad relativa” y que los legisladores tengan cuantos cargos y salarios se les cante.

    Y para evitar más complicaciones gastando energías buscando giros semánticos, tiempos del verbo, ver sí cuando es no, lo mejor es evadir la Constitución y que cada quien, según sus intereses, moldee la legislación según su ambición.

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    Publicado por jotaefeb | 8 enero, 2017, 8:25 pm
  89. Planillacracia

    Por Arnaldo Alegre
    El problema no es la reelección. Es la malsana avidez de un grupo con capacidad de obtener mayorías circunstanciales para imponer su criterio por encima de las leyes, las instituciones republicanas y la propia Constitución.

    Jamás hubo un debate sobre la conveniencia de la reelección. Solo la voluntad de un líder con aire mesiánico que pretende llevarse todo y a todos por delante, solamente para demostrar que puede hacerlo.
    A este líder con delirio napoleónico le alienta una buena parte de los mayores hacederos de tiranillos de distinto pelaje del país: el Partido Colorado. Con la siempre interesada adhesión de algunos paniaguados del PLRA, gran nido de geniolitos. Además tiene el insospechado acompañamiento del luguismo, que como buenos izquierdistas gustan de los conciliábulos sospechosos y las tramas conspiraticias truculentas. Y, como guinda de la torta, tiene a su disposición algunos obispos más preocupados en agradar a los dueños del corral que asistir a las ovejas descarriadas.

    El actual Gobierno estrenó su gestión con un buen viento de cola. Fue prudente en el manejo de la macroeconomía. Planeó proyectos estructurales saludables. Domesticó a sectores empresariales acostumbrados a sacarle jugosas tajadas al Estado para después pontificar en su contra. Aunque también perdonó a otros. No sabemos si fue por una visión de país o por una razón comercial del grupo económico del que salieron.

    Hubo aciertos, sin dudas. Y también contó en un principio con la inestimable colaboración de ambas cámaras del Congreso. Tuvo todo a su favor hasta que liberó al monstruito interno y la reelección se convirtió en una obsesión. Y nació un nuevo falso salvador de la patria.

    Reiteramos, no es problema de la reelección. El problema es la planillacracia.
    Es decir, el plan de imponer mediante engaños y desviaciones legales y constitucionales, pero usando mecanismo democráticos, un proyecto claramente antidemocrático.
    La enmienda o la reforma constitucional son plenamente democráticas. Y el referéndum, para el cual el cartismo está haciendo una ominosa recolección de firmas, es una importante vía institucional de consulta popular.

    Pero la campaña “que la gente decida” es artera, engañosa y violatoria de la Constitución. No se puede llamar a decidir sobre lo que está prohibido. La enmienda no puede tratarse hasta agosto de este año y la reelección debe aprobarse por la reforma y no por la enmienda.
    Lo demás es cháchara.

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    Publicado por jotaefeb | 8 enero, 2017, 8:24 pm
  90. Peor ciego que el que no quiere ver es el que quiere volvernos ciegos
    08 Ene 2017

    Por Antonio Carmona
    Dicho popular: “No hay peor ciego que el que no quiere ver” con la sabiduría ancestral de la experiencia.

    El ciego real trata de percibir, de ver, a través de todos los otros sentidos que tiene a su alcance; el que no quiere ver, aunque tenga ojos clarividentes, no quiere ver y punto; no ve lo que no quiere, mira para otro lado y se convence de que tiene la verdad y trata de convencer a los demás con la mirada sesgada de lo que no quiere ver.

    Pero hay aún un ciego más grave que el que no quiere ver o el que no quiere ver por su fanatismo, el que quiere hacernos ver lo que él quiere que veamos y no lo que él no quiere ver, es decir, el manipulador, el estafador; que no es el ignorante, sino, al contrario, el avivado, el que tiene interés en confundirnos, estafarnos, manipularnos, vendernos un burro averiado o un tranvía fuera de circulación y sin vías para circular.

    En nuestra política es una constante tan frecuente como en las ventas de ferias de burros desahuciados o de tranvías fuera de circulación y sin vías.

    El peor ciego es el que quiere vendernos su propuesta electoral como en feria, en vez de con ideas.

    En nuestro periodismo, no hablo sólo del Paraguay, aunque sí específicamente, es una constante de tendenciosidad y manipulación de la opinión pública. Vender al candidato que el medio apoya, hasta inventando encuestas que no llenan los mínimos requisitos de un estudio de opinión, a veces sin ficha técnica, otras con datos insuficientes para garantizar que hubo encuestados en la cantidad suficiente para validar el estudio.

    Es lo que nos está pasando con el tema de la enmienda, que plantear la posibilidad de reelección vía enmienda es una violación a la Constitución Nacional y un delito que hay que condenar y llevar a la hoguera a los proponentes.

    La enmienda es constitucionalmente una vía válida que ya tiene jurisprudencia. La reforma, sin duda, lo es, y puede ser más amplia, por no reducirse a un tema específico. La Constitución nos ofrece las dos posibilidades. Es una cuestión de decisión política –no sólo de los políticos, sino de la ciudadanía en general.
    La primera enmienda de la Constitución Nacional se planteó y se debatió públicamente allá por el 2011, cuando se propuso corregir la maliciosa exclusión del derecho al voto de los paraguayos residentes en el exterior. Se debatió, se convocó a la elección y se aprobó, con amplia mayoría, creo que absoluta, en ambas cámaras del Congreso.

    Recuerdo que las principales objeciones fueron del entonces senador Gonzalo Quintana, porque, pese a que estaba en total desacuerdo con la injusticia de robar el voto a ciudadanos paraguayos, creía que afectaba a uno de los puntos que el artículo 290 De la Enmienda precautelaba, que no se afectara el modo de elección.

    En ese caso incorporaba a votantes que la Constitución había excluido. Sin embargo, se aprobó con mayoría absoluta de ambas cámaras.

    Algunos de los legisladores de entonces que votaron a favor hoy votan en contra, sin que nadie pusiera ni ponga al grito al cielo –en esta nuestra política en que la religión ha ocupado últimamente un espacio inconstitucional e incoherente–, en un debate en que en vez de discutir la letra de la Constitución, como corresponde a una sociedad civil, estamos buscándole las interpretaciones al “espíritu” de la Constitución, que, supongo, estará acorde con las diferentes espiritualidades, la cristiana, la judía, la mahometana…

    Y que en cualquier momento vamos a tener invocadores al Espíritu Santo.

    Vale la pena pensar en términos cívicos y constitucionales y jurídicos y no en abstracciones.

    Es decir, debemos de salir de campañas publicitarias y asumir que las campañas políticas deben trasmitir ideas y no vender productos.

    La enmienda es constitucionalmente una vía válida que ya tiene jurisprudencia. La reforma, sin duda, lo es, y puede ser más amplia, por no reducirse a un tema específico. La Constitución nos ofrece las dos posibilidades. Es una cuestión de decisión política –no sólo de los políticos, sino de la ciudadanía en general también– optar por la que se considere más conveniente. Será Justicia.

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    Publicado por jotaefeb | 8 enero, 2017, 8:12 pm
  91. La enmienda es constitucional y ya se hizo una enmienda
    06 Ene 2017

    Sería bueno pedir a los Reyes Magos que dejen una Constitución subrayada en los artículos que se refieren a la Reforma y la Enmienda de la Constitución 289 y 290, respectivamente, a los legisladores, juristas, periodistas, políticos, politólogos y opinólogos que están dictaminando con autoridad de jueces supremos que la Enmienda es inconstitucional, para ver si lo encuentran y pueden convencer a todos los lectores de la Constitución que no han podido encontrarlo.

    El artículo que citan los “constitucionalistas”, que es inapelable, es el 229, de la Duración del mandato, que es claro, contundente e inapelable; El presidente y el vicepresidente “no podrán ser reelectos en ningún caso”.

    Lástima para los que leyeron la Constitución sólo hasta el artículo 229, tal vez por pereza, por ignorancia, porque es “demasiado larga” o por conveniencia electoralista.

    Por si no se enteraron o no quisieron enterarse, la Constitución prosigue y establece con claridad las posibilidades de reformarla o enmendarla y las condiciones para hacerlo.

    Están en el Título IV “De la Reforma y de la Enmienda de la Constitución”. Hasta ahora ninguno de los “jueces supremos” autoproclamados ha citado el artículo en que dice que la reforma no puede hacerse por enmienda, aunque la Constitución cita expresamente las condiciones para hacer reforma y enmienda, transcurridos tres años “de promulgada la Constitución”. Han transcurrido bastantes años más.

    Y especifica con precisión en qué casos no puede aplicarse la enmienda: “para aquellas disposiciones que afecten al modo de elección, la composición, la duración de mandatos o las atribuciones de cualquiera de los poderes del Estado, o las disposiciones de los capítulos I, II, III y IV del título II, de la parte I”. Nadie ha citado aún entre esas limitaciones la que establece que no puede haber reelección. La contundencia de que podría haber reelección “transcurridos tres años de promulgada esta Constitución”. Es prácticamente el último título constitucional, ya que después vienen “las disposiciones finales y transitorias”. Es decir, pensando ya en el futuro.

    Una vez más, el debate está centrado en el electoralismo y no en el constitucionalismo, pero con el disfraz de ética para amparar la inmoralidad de la mentira.

    De hecho, la enmienda se aplicó para corregir el “error de la Constituyente de dejar sin derecho a voto a los paraguayos residentes en el exterior; pese a que el tema estaba directamente relacionado “al modo de elección”, que es una de las limitaciones a la enmienda, se debatió con más altura, se cambió el artículo constitucional y se devolvió a los paraguayos en el exterior su derecho al voto; de más está decir que no hubo juicio político ni sanción para los legisladores que decidieron dar curso a la enmienda, como está previsto en la Constitución. Parece que políticamente vamos empeorando.

    De eso hace ya unos cuantos años, suficientes para que la desmemoria paraguaya actúe y los pescadores en río revuelto se aprovechen del olvido. Incluso algunos de los legisladores que hoy votaron en contra, votaron entonces a favor, ya que fue aprobada por unanimidad en ambas cámaras.

    Es obvio que el debate se inició en forma politiquera, no política, fuertemente cuando el ex presidente Duarte pretendió relanzarse y se efectuó una tremenda campaña engañosamente ética, es decir, inmoral, “contra la reelección” que llevó al ex presidente Lugo, con la sotana como uniforme, a encabezar una marcha multitudinaria, en la que participó como apolítico, es decir, como cura, en aras de la moral, con el juramento a los líderes políticos de que él no tenía intenciones políticas. Desde allí, con la sotana puesta, se convirtió en el candidato y luego en presidente.

    Una vez más, el debate está centrado en el electoralismo y no en el constitucionalismo, pero con el disfraz de ética para amparar la inmoralidad de la mentira.

    En este largo receso vacacional que se toman legisladores y partidos, sería conveniente bajar del “púlpito”, de profetas dueños de la palabra de Dios o de auto-consagrados en Corte Suprema, y de plantearse el debate en términos de si es más conveniente una u otra vía para cambiar la Constitución, y armonizar el debate con el respeto debido a la opinión de los demás y, sobre todo, a la letra de la Constitución.

    Hasta ahora, esta es una película de cowboys, de buenos autoproclamados que condenan a “los malos” también consagrados por ellos mismos, no un debate nacional entre ciudadanos con el mismo derecho y el mismo debido respeto que consagra la Constitución Nacional.

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    Publicado por jotaefeb | 8 enero, 2017, 8:08 pm
  92. Ella, Claudia

    Por Marta Escurra

    “Aquí no se firma planilla. Aquí se respeta la Constitución Nacional y se trabaja”, dice un afiche que se viralizó vía redes sociales luego de que Claudia Martínez Tamás –funcionaria y sindicalista de la ANDE– lo posteara en su perfil. A saber, esta trabajadora es la primera en decir públicamente lo que los casi 600.000 funcionarios públicos piensan pero no se atreven a tomar postura por temor a represalias: no a las firmas obligadas de planillas para pedir la reelección vía enmienda del presidente Horacio Cartes.

    Durante la semana llegaron a la redacción cientos de mensajes con audios, textos y fotografías de cómo el aparato estatal se encuentra operando para conseguir a como dé lugar las 30.000 firmas del pueblo que –supuestamente sin presiones y de manera espontánea– “pide” la enmienda. “De a uno, nos llaman a la oficina del jefe y con nuestra mejor sonrisa tenemos que firmar. De lo contrario, nos cortan los beneficios o nos vamos al freezer”, se lamentaba uno de los afectados.

    Esta abierta violación de la Ley de la Función Pública es apañada por el propio titular de la institución, Humberto Peralta, quien de manera incoherente primero criticó la iniciativa y luego se desdijo asegurando que solo se trata de una “iniciativa ciudadana” y que “no hay nada de malo en ello”.

    Cartes aparece en televisión –con preguntas y respuestas prefabricadas– jactándose de tener un gobierno transparente, que respeta la Constitución y las leyes. Sin embargo, su cinismo y el de sus colaboradores dan con el mazo de la coacción y las represalias contra todo aquel que ose pensar diferente y, peor aún, quien lo exprese públicamente, sea en su grupo de Whatsapp o en una red social.

    Las crónicas políticas nos señalan que está más que claro que el oficialismo colorado apunta con todo a conseguir la reelección presidencial por la vía de la enmienda constitucional, y desde hace algunos días está en marcha una campaña de recolección de firmas para revestir de “pedido popular” las intenciones de atropellar la Carta Magna. A estas alturas, y ya repetido hasta el hartazgo, es sabido que la enmienda no es el camino, al menos hasta agosto de este año.

    Para Cartes, la “coacción de firmas” tiene el ropaje democrático porque se trata de una iniciativa del pueblo. Si un gobernante quiere ser reelegido alimentando una mentira y forzando una situación, ¿qué podemos esperar a futuro si es que logra su objetivo?

    La indignación de Claudia Martínez a través de su afiche es hasta si se quiere un acto de coraje y heroísmo, que no estará exento de represalias. La acción del entorno cartesiano es un gesto cobarde al más puro estilo dictatorial.

    Los gobiernos verdaderamente democráticos practican, valga la redundancia, la democracia; si existen heroínas como Claudia o dictadores como Cartes, lo último que el sistema gubernamental paraguayo es demócrata. La única planilla que los funcionarios públicos debieran firmar, y con alegría, es la de su pago de salarios. Todo el resto es neoestronismo barato.

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    Publicado por jotaefeb | 8 enero, 2017, 8:03 pm
  93. Contra viento y marea

    Por Mabel Rehnfeldt

    Como todos los de mi generación, vi pasar nueve presidentes de la República, incluido Alfredo Stroessner: Andrés Rodríguez, Juan Carlos Wasmosy, Raúl Cubas Grau, Luis Ángel González Macchi, Nicanor Duarte Frutos, Fernando Lugo, Federico Franco y Horacio Cartes.

    Los hubo corruptos, corruptísimos, corruptitos, borrachos, faranduleros, mujeriegos, manipuladores, avivados, dictadores; alguno que otro dejó huellas, alguno que otro intentó frenar la corrupción con más o menos éxito, algunos son fácilmente olvidables, y otros, casi un bochorno para la historia.

    Excluyendo al Alfredo Stroessner de los 35 años de dictadura, de entre los mencionados anteriormente hay dos que entraron en una espiral inconmensurable de ambición de poder, de ceguera política y de pérdida de perspectiva. Uno de ellos fue Nicanor Duarte Frutos, uno de los políticos doctrinariamente mejor preparados del país que cerró con malos recuerdos el último año de su mandato.

    El otro es Horacio Cartes, un advenedizo de la política partidaria al que rápido se le pegaron todos los viejos y conocidos vicios: sed de poder, prebendarismo y desprecio por el orden legal constituido.

    Nadie en su sano juicio hubiera apostado al ambiente que estamos viviendo porque Horacio Cartes tenía y tiene mucha, mucha plata. Su fortuna oficial no es invisible, y la invisible no es oficial, pero también es mucha.

    “Horacio Cartes tiene dinero, no viene para robar. Horacio Cartes quiere salvar al Partido Colorado, no viene a enterrarlo. Horacio Cartes, un nuevo estilo de hacer política”.

    Ese era el discurso: tenía plata, no nos podía ir peor.

    Las palabras y las promesas de los discursos de Horacio Cartes se las han llevado el viento. De hecho, solamente podían creerlas quienes nunca dieron importancia a la línea temporal de su fortuna. Desde la famosa “evasión de divisas”, pasando por otros casos donde fue investigado, su pasantía por Tacumbú, su empleada que fue presa porque a su nombre se puso una cuenta en Nueva York… O las denuncias de la Comisión Bicameral del Brasil sobre él y sus ejecutivos.

    Horacio Cartes tiene una fortuna que le ha permitido vivir indiferente y de espaldas a las opiniones y conductas ajenas; nunca necesitó congraciarse con nadie para conseguir sus objetivos, ni en el ámbito económico ni futbolístico. Y este mismo estilo llevó a la Presidencia: no le preocupan las formas ni se cuida en el lenguaje; no le perturba que la CNN lo escrache públicamente repitiendo un discurso donde decía que la reelección estaba prohibida. Es alguien que no duda en pisar la palabra empeñada para remendar sus discursos y acomodarlo a sus intereses.

    Pero, sobre todas las cosas, nuestro millonario presidente paraguayo, nuestra versión criolla “trumpística”, está a punto de pasar a la historia por toquetear la Constitución Nacional usando un sistema prohibido de enmienda para el remiendo. Aparenta que no es solamente para seguir teniendo poder y blindaje; a juzgar por los lugares claves donde están sus gerentes… todo suma.

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    Publicado por jotaefeb | 8 enero, 2017, 8:00 pm
  94. Llegará el momento

    Por Edwin Brítez

    Este año, el país está condenado a estancarse, inclusive a descender en su grado de desarrollo democrático, tal vez económico también, debido a que los actores políticos desde un escenario oficial insisten en su empeño de operar por fuera del marco legal y constitucional, lo que da como resultado una persistente confrontación entre oposición y oficialismo, que no permite construir nada, ni siquiera un presupuesto país.

    Este descenso político tendrá inevitables consecuencias económicas y sociales, igualmente negativas, quedando como único recurso una necesaria reacción ciudadana de protesta que adquiera formato electoral capaz de triunfar sobre los autoritarios lobos disfrazados de inocentes corderos.

    Los observatorios de desarrollo democrático latinoamericano sostienen que no se puede hablar de plenitud democrática en los países que, además de sus avances socioeconómicos, no transitan con libertad e igualdad por los senderos del sistema político, con respeto a derechos y garantías ciudadanos en el marco de la institucionalidad republicana.

    Una demanda de participación ciudadana en forma de protesta social viene recorriendo el continente desde el año 2006 con las protestas estudiantiles de Chile, que lograron poner en aprieto tanto al gobierno de izquierda de Michelle Bachelet como al de derecha de Sebastián Piñera, mientras en la Argentina estallaban los cacerolazos de la clase media descontenta.

    Más tarde se sucedieron las manifestaciones de indignados en las grandes ciudades del Brasil contra la espantosa corrupción del gobierno petista, además de las protestas en Lima en contra del gobierno de Ollanta Humala. Más recientemente, ya hemos visto reacciones contra Dilma Rousseff en sus últimos días de gobierno, y del actual mandatario brasileño, así como contra la presidenta reelecta de Chile. Aquí también se hizo sentir masivamente con UNAnotecalles y contra la intención de violar la Constitución.

    Estudios realizados por organismos internacionales señalan que el malestar social esta vez no es resultado de la situación económica; es un asunto político y social producto del aumento de la clase media que exige sociedades más modernas, mayor calidad y nuevos servicios, sin importar que para ello tenga que haber cambios políticos donde pueda haber nuevas formas de participar.

    Al parecer, en lo que la nueva clase media no está dispuesta a claudicar es en renovar el contrato con sus antiguos mandatarios si no mejoran los servicios de seguridad, educación y salud, así como la protección de los derechos civiles. Además, necesita ver que se haga algo concreto en contra de la desigualdad. Dado que no puede plantear y menos canalizar estas cuestiones dentro del sistema político, las instala en la calle, con redes sociales de por medio.

    En el Paraguay esa materia prima del descontento y la frustración está latente y puede surgir a raíz de cualquier hecho, inclusive insignificante, sin necesidad de organización, planificación ni crisis profunda. Hay un común denominador en la ciudadanía que no se siente representada, y ya no tiene la suficiente paciencia de esperar que estos representantes se den cuenta y cambien por sí mismos.

    Llegará el momento en que una persona con talento para el liderazgo levante la bandera de ese común denominador de la población reivindicando una representación de mejor calidad para exigir resultados y soluciones en vez de diagnósticos y utopías. Ese momento está llegando, y al parecer será para las próximas elecciones; solo faltan coraje ciudadano y alguien que se anime también a estar al frente haciendo el aguante a indignados por el momento indecisos.

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    Publicado por jotaefeb | 8 enero, 2017, 7:59 pm
  95. El calor y otro fastidio

    Por Alcibiades González Delvalle

    En la celebrada novela de Albert Camus, “El extranjero”, el protagonista se encuentra casualmente con un sujeto al que mata de un balazo. Cuando el juez le pregunta por qué lo había hecho, el asesino respondió con calma: “Hacía mucho calor”.

    Al calor que estamos padeciendo sumémosle el fastidio de la reelección y comprenderemos mejor el impulso delictivo del personaje novelístico. Horacio Cartes, Fernando Lugo y Blas Llano, entre otros, no ponen calor sino fuego a un momento nacional que en otras circunstancias sería más apacible y llevadero.

    El delirio por la reelección no solo intenta violar la Constitución Nacional, también atropella sin misericordia la dignidad de las personas. De varias localidades del interior no paran de llover las quejas por la presión para que se firme el pedido de enmienda que permita la reelección de Cartes. Los empleados públicos son los que se llevan la peor parte: o dan su acuerdo o pierden el trabajo.

    El artículo 290 de la Constitución expresa: “Transcurridos tres años de promulgada esta Constitución, podrán realizarse enmiendas a iniciativa de la cuarta parte de los legisladores de cualquiera de las Cámaras del Congreso, del Presidente de la República o de treinta mil electores, en petición firmada”.

    Para el oficialismo, reunir treinta mil firmas, con el sistema que utiliza, es solo cuestión de días. Pero, aunque se triplicase esa cifra, la enmienda no es para habilitar la reelección prohibida “en todos los casos”. En el mismo artículo 290 se especifica cuáles son los asuntos que caben en la enmienda. No figura la reelección, la cual es posible solo por vía de la reforma. Es decir, mediante la Convención Nacional Constituyente, donde los temas serán ampliamente debatidos. Y la reelección presidencial es uno de esos temas; pero el cartismo quiere que salga de cualquier modo y a cualquier precio.

    Hay un antiguo y serio problema nacional: una mayoría de la población no entiende lo que lee. Sus efectos son devastadores en las estrategias que buscan el progreso del país. No comprender lo que se lee tiene otro efecto peor: entender mal y obrar en consecuencia. Desde el inicio ya se anda por el camino errado y fácilmente se acaba en manos de personas sin escrúpulos que manipulan esa desventaja para imponer sus intenciones.

    En el acopio de firmas que hace el oficialismo es fácil deducir que, a más de los funcionarios a quienes se obliga a dar su acuerdo, están las personas que ni idea tienen de la enmienda ni de la reforma. Si leyesen los artículos constitucionales respectivos, no sabrían de qué se trata. Pero he aquí un doble problema: no conocen la Constitución, y si la leyesen, no la comprenderían.

    La presión a los empleados públicos, el analfabetismo funcional, la pobreza, son los instrumentos de los que se vale el oficialismo para conseguir una enmienda que, de todos modos, será inconstitucional, con independencia de la cantidad de firmas que vaya a conseguir. Estas firmas, arrancadas a la fuerza, con engaño o prebenda, serán luego presentadas como “la libre voluntad del pueblo”.

    Ni idea tienen de lo que es el pueblo, sus necesidades, sus legítimas aspiraciones. Ni les interesa. Ocupados en sus mezquindades por unos años más de Gobierno, se desentienden de nuestro país. Este país que tiene tantas posibilidades para corregir su presente y caminar hacia un futuro de prosperidad en todos los órdenes. Lo principal, construir una sociedad con ideas propias, con elevados pensamientos, nacidos de la información y el debate. Nada de esto habremos de conseguir con las autoridades que tenemos, esas que ocupan todo su tiempo en hacer campaña engañosa para violar la Constitución e inducir a los demás para hacer lo mismo.

    Nada es tan degradante como valerse de la fuerza para torcer la voluntad del ciudadano. ¿Qué es eso de hacer correr en las oficinas públicas formularios con la orden de que el funcionario lo firme? ¿Y qué es el formulario? ¡El pedido de reelección de Horacio Cartes!

    Quienes están al frente de este proyecto no pertenecen al “gremio” de los que no entienden lo que leen. Entienden demasiado bien. Tan bien, que se permiten reescribir la Constitución.

    Con este calor y la corrupción de la clase política, entiendo mejor al personaje de Camus.

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    Publicado por jotaefeb | 8 enero, 2017, 7:57 pm
  96. Mañas y firmas

    Por Rafael Montiel

    Pese a las falencias y reclamos ciudadanos contra el gobierno de Horacio Cartes, se dio impulso a la campaña por la reelección presidencial vía enmienda. La Constitución Nacional establece con claridad que la reforma constitucional es la vía correcta para modificar la Carta Magna y buscar la reelección. No hay vuelta de página ni caben las interpretaciones antojadizas e interesadas de seccionaleros cartistas y sectores del PLRA (llanistas) y del Frente Guasu, liderado por Fernando Lugo Méndez.

    Ahora surge la recolección de firmas de funcionarios públicos, en una sutil maniobra para torcer la voluntad de quienes están en la función pública.

    Este método también es inconstitucional y no hace falta ser especialista del derecho ni legalista para entender que no se puede imponer una firma fuera de la voluntad de la persona.

    Al respecto, el artículo 37 de la Constitución Nacional habla del derecho a la objeción de conciencia. Con este artículo se garantiza y reconoce la objeción de conciencia “por razones éticas o religiosas para los casos en que esta Constitución y la ley la admitan”.

    Si un funcionario público por razones de éticas, religiosas e incluso política es presionado para pedir la reelección sería otro caso de atropello a la Constitución y, por consiguiente, a la conciencia de la persona afectada.

    Está claro que la campaña se realiza a tambor batiente y sin tener en cuenta una pizca lo que dicta la Constitución Nacional.

    Se viene un año difícil para el país en este 2017 porque será meramente electoral, en el que los políticos sin escrúpulos utilizarán todas las mañas y chantajes partidarios para perseguir y presionar para los fines personales y de grupos. A los dirigentes, salvo honrosas excepciones, no les interesa torcer voluntades ni retrasar el desarrollo de los pueblos. El único interés que prima es permanecer en el poder. La tenaz campaña reelecionista así lo demuestra.

    rmontiel@abc.com

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    Publicado por jotaefeb | 8 enero, 2017, 7:55 pm
  97. Canallesca extorsión

    La directora interina de la Dirección de Beneficencia y Ayuda Social (Diben), Celia Fernández Narváez, admitió haber pedido, es decir ordenado, a los funcionarios de esa institución que firmen una planilla de apoyo a la enmienda constitucional para que el presidente Cartes pueda ser reelegido. Es más, adelantó con el mayor desparpajo que “eso vamos a hacer en todo el país”, como si la aberrante decisión tuviera que ver con el objeto de la Diben y los subordinados estuvieran obligados a acatarla.

    Si a la representante de la ANR en el Consejo de Administración le importa un bledo violentar la ley y la conciencia de los funcionarios, cabe preguntar a los representantes del PLRA, Hugo Capurro; del Unace, Ramón Vargas, y sobre todo al de la Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP), Víctor Domínguez, la opinión que les merece el hecho de que, en la sede de la entidad y dentro del horario de trabajo, se imparta una orden escandalosa que lleva implícita una sanción ilegal en caso de incumplimiento y que, para peor, será replicada en todo el territorio nacional.

    Como la directora interina carece de escrúpulos, no sería raro que la orden de respaldar la enmienda constitucional llegue incluso a los padres de los niños, a los ancianos y a las personas excepcionales que son asistidos por la Diben, so pena de perder los beneficios o de no recibirlos. En tal caso, sería interesante conocer, de nuevo, la actitud que tendrían los demás consejeros, empezando por quien representa a los obispos.

    Está visto que los promotores del chantaje a favor de la reelección presidencial están dispuestos a cometer los despropósitos más indignantes, sin limitarse a forzar la sumisión de los funcionarios. También pueden recurrir a los contratistas del Estado para que ellos obliguen a sus empleados a adherirse. Por de pronto, los de la empresa de seguridad Tapití, que presta servicios a la Entidad Binacional Yacyretá, ya fueron conminados por su patrón, el subcomisario (SR) Viviano Machado, a que sus familiares firmen una planilla si desean conservar sus puestos de trabajo. La inicua extorsión apunta, desde luego, a seguir gozando de las contrataciones públicas, mediante un testimonio de adhesión arrancado bajo la amenaza del despido. Si el Poder Ejecutivo lo aceptara con gusto, habría que dudar seriamente de su inteligencia, si lo supone voluntario, o de su integridad moral, si no le interesa el procedimiento empleado. Queremos creer que no todos los contratistas del Estado o de las entidades binacionales tratarán de ganarse las simpatías de Horacio Cartes de una manera tan ruin.

    Lo que está ocurriendo recuerda a la dictadura que terminó en 1989 y que obligaba a los funcionarios a firmar una lista de asistencia a los eventos realizados para rendir culto al “único líder”. Es fácil imaginar que lo acontecido en la Diben se va a reiterar en otros organismos y que el comportamiento del referido empresario puede ser imitado. Por eso, la ciudadanía debe estar atenta para denunciar todos los casos de abuso de poder, sea económico o político, en que se obligue a un ciudadano o a una ciudadana a firmar algo solo para satisfacer la insana ambición de mando de un grupo de malandrines que no tienen ningún reparo en violar la Constitución.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/canallesca-extorsion-1553620.html

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    Publicado por jotaefeb | 8 enero, 2017, 7:42 pm
  98. El proyecto Maduro

    Por Enrique Vargas Peña

    Durante todo el debate generado por el veto que Horacio Cartes interpuso al proyecto de ley de presupuesto general de gastos de la nación 2017, no discutí el tema de su constitucionalidad considerando que el tema económico central de la acción presidencial es favorecer los negocios de los socios del presidente con privilegios.

    No lo hice porque ese debate implica presentar una acción de inconstitucionalidad contra la Ley 1535/99 “de Administración Financiera del Estado”, cosa que nadie quiere llevar adelante y porque desvía la atención del tema central que es que Cartes gobierna lograr privilegios para sus socios.

    Pero el veto del presupuesto tiene gravísimas consecuencias constitucionales que superan ampliamente la ya seria cuestión administrativa y que alcanza al mismísimo equilibrio de poderes que Cartes viene destruyendo sin tregua desde el 15 de agosto de 2013.

    Las mentiras que usó como excusa para vetar el presupuesto ya han sido puestas en evidencia con las confesiones de Santiago Peña sobre, por ejemplo, los aumentos salariales que arguyeron para justificar el veto se darán en marzo por iniciativa del mismo cartismo que los había calificado de amenaza a la macroeconomía (http://bit.ly/2iAldir).

    También quedó confirmada la razón real del veto, y es que Santiago Peña, en realidad Cartes, quiere endeudar al pueblo paraguayo sin permiso de los representantes del pueblo, violando el artículo 202 de nuestra Constitución (http://bit.ly/2iiypuD).

    Esto significa lisa y llanamente “puentear” al Congreso, dejarlo de lado, convertirlo en un adorno, exactamente como lo hizo hace poco Nicolás Maduro en Venezuela con el soporte de una Corte Suprema de Justicia políticamente complaciente y totalmente sometida (http://bit.ly/2hIqLp).

    Cartes cuenta con cinco de los nueve ministros de nuestra Corte Suprema.

    Sacar al Congreso del camino es el objetivo constitucional de Cartes y su grupo, como también se encarga de confirmar periódicamente el mismo Santiago Peña y los asesores pinochetistas que merodean por Mburuvicha Róga con siniestra recurrencia (http://bit.ly/29S1aLK).

    El cartismo lo propone como reforma constitucional, para restaurar “de derecho” su admirado régimen stronista, que es como se conoce convencionalmente al régimen autoritario diseñado, inaugurado e implementado por el general José Félix Estigarribia entre el 18 febrero y el 10 de julio de 1940.

    Pero como la reforma constitucional lleva tiempo, Cartes está logrando con el veto al presupuesto el mismo resultado práctico, dejar de lado al Congreso: Santiago Peña ya anunció que nos endeudarán sin nuestro consentimiento por cientos de millones de dólares y cuando ese atropello constitucional se realice, Cartes irá como Nicolás Maduro a una Corte que domina para legitimar por vía judicial la destrucción del equilibrio de poderes.

    Para desgracia de Cartes, su propio ministro de Relaciones Exteriores ha definido correctamente que Maduro encabeza una dictadura que oprime a Venezuela, dictadura porque en el país caribeño el Ejecutivo rompió el equilibrio de poderes reduciendo al Congreso a un mero adorno, exactamente como quiere Cartes en nuestro país.

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    Publicado por Anónimo | 3 enero, 2017, 8:12 am
  99. Los tres jinetes del apocalipsis

    Los tres jinetes de la vergüenza, Llano, Lugo y Cartes, los más odiados por la ciudadanía honesta, no paran con sus ambiciones absolutistas.

    Pero el pueblo ya les ha mandado signos claros y contundentes que les dice que no tendrán éxito ahora ni en sus sorpresivas y solapadas futuras acciones para lograr sus aberrantes objetivos.

    La gente ahora duerme con un ojo abierto. Las señales se las envió gente patriota en la multitudinaria manifestación de la Plaza de la Democracia.

    El Partido Liberal lo tiene a un Judas Iscariote que quizás no cambie su postura claudicante, pero sus herederos, sus hijos les darán una lección que dice que la conciencia no se compra con el vil dinero, y también les dirán que si persiste con su traición al partido al que pertenece, y a la patria, llevará en su rostro el baldón que le marcará de por vida.

    A Llano no le servirá su riqueza para hacer desaparecer la imborrable marca de la traición. Y para terminar cito lo que dijo alguna vez un presidente americano “Tu podrás engañar a alguna gente alguna vez. Tú podrás engañar a alguna gente todas las veces, pero tu no podrás nunca engañar a toda la gente todas las veces”. Estas frases son para los Jinetes del Apocalipsis.

    Alberto Granada

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    Publicado por Anónimo | 2 enero, 2017, 9:50 am
  100. Comenzamos mal el año

    Por Alcibiades González Delvalle

    Dejamos el 2016 con muchas cuentas pendientes. No parece que en el 2017 vayan a solucionarse por el abismo que abrieron los políticos liderados por Fernando Lugo, Horacio Cartes, Blas Llano y sus respectivos seguidores, para distanciarse de la sociedad democrática que desea vivir sin los sobresaltos que se volvieron cotidianos.

    Las malas relaciones del Ejecutivo con el Congreso se originan en el hecho simple de que no se respeta la Constitución Nacional acerca de la independencia de los Poderes. Los parlamentarios quieren dirigir la administración del país, y el Ejecutivo, gobernar en el Congreso. El Poder Judicial no tiene esas pretensiones, solo espera órdenes de los otros Poderes a los que vive sometido.

    Esas malas relaciones Ejecutivo-Legislativo se dieron, entre varios asuntos, por el presupuesto general de gastos. Algunos parlamentarios le culparon directamente a Cartes por no haber confiado en el vicepresidente, Juan Afara, una de cuyas funciones es precisamente la de hacer de nexo entre ambos Poderes. Afara, dijeron, tiene experiencia política y sabe moverse en estos laberintos.

    El otro problema que se instaló es el de la intolerancia, propia del autoritarismo. Se volvió costumbre dejar sin empleo a un funcionario con ideas propias. No se admite el disenso.

    El cambio del ministro del Interior no da signos de cambio. Y si algo hubo, es para peor. Se recordará la represión ejercida contra los transportistas que traían a los manifestantes a la plaza del Congreso para expresar su repudio por la reelección. Fue un acto vergonzoso del Gobierno a más de revelar su índole antidemocrática.

    Entre estas y otras cuestiones preocupantes sobresale la intención de violar la Constitución Nacional a cualquier precio. El Gobierno ocupa todo su tiempo en forzar un resquicio por donde se dispare la posibilidad de que Cartes continúe en el Poder pese al claro y rotundo artículo 229: “El Presidente de la República y el Vicepresidente duran cinco años improrrogables en el ejercicio de sus funciones (…) No podrán ser reelectos en ningún caso”. Se busca la posibilidad de la enmienda, igualmente prohibida para la reelección. Si los convencionales constituyentes hubiesen querido que el Presidente de la República tuviese otro mandato, les hubiera bastado, en vez de la frase “en ningún caso”, incorporar: “Podrá ser reelecto por un período más”.

    El caso de Fernando Lugo es igualmente patético. En su afán desesperado por regresar al Poder, su “equipo jurídico” redactó una nueva Constitución Nacional. En esta se agrega una novedosa figura: Si el actual Presidente renuncia al cargo seis meses antes de cumplir su mandato ¡está habilitado para buscar la reelección! O sea que no están dispuestos a cumplir el artículo 229 “en ningún caso”.

    El otro hallazgo del equipo de Lugo es que siendo este senador puede ser candidato a Presidente de la República. El caso es que ya fue candidato y ganó por lo que no puede volver a presentarse. Si lo hiciese y volviese a ganar sería reelegido. Si la Constitución dice “en ningún caso”, Lugo no puede hacer valer que los liberales, con Blas Llano a la cabeza, le hayan impedido terminar su mandato.

    Ahora el “caso Lugo” está en la Corte Suprema de Justicia. Cualquiera sea el resultado de este trámite le afectará también a Cartes. Entonces es fácil imaginarse que los ministros de la Corte estarán frotándose las manos a la espera de un reconocimiento “por los servicios prestados”, no tanto a Lugo, sino a Cartes. El oficialismo, unido al luguismo y al llanismo, enterrarán la sombra del juicio político que aletea sobre la cabeza de algunos ministros de la desprestigiada Corte.

    Sería interesante conocer los fundamentos de la sentencia. En el caso improbable de ser negativa, Lugo acudirá a organismos internacionales con la esperanza de que venga de afuera la orden de que se lo habilite. ¿Qué dirá su equipo jurídico? ¿Que la Constitución paraguaya es inconstitucional? ¿Que el grupo que lo tumbó del poder ahora está arrepentido y pretende que vuelva a ser Presidente por vía del arrepentimiento?

    Tenemos tantos problemas políticos que estamos en condiciones de exportarlos.

    En fin, feliz 2017.

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    Publicado por Anónimo | 2 enero, 2017, 9:48 am
  101. Juega poco, pero juega con todo

    Existe un conocido dicho en guaraní, “ohaâ’i pero ohaâ paite” (juega poco pero juega con todo) que hoy se puede aplicar en la situación del exobispo Fernando Lugo. A más de su rebuscado recurso, en hacer campaña con el cuento de ser supuestamente el único expresidente habilitado para la reelección, ya empieza a mover resortes para recaudar.

    En este sentido, estaría presionando para que una firma, que habría sido “inventada” por su amigo Petronio Muñoz, la Cámara de Empresas de Control y Administración de Infracciones de Tránsito de la República del Paraguay (CECAITPY), sea la encargada del cobro de impuesto inmobiliario en la ciudad de Luque.

    Ese proyecto, pese a ser absolutamente inconstitucional, pretende la tercerización del cobro de impuesto inmobiliario y ya fue aprobado por la Junta Municipal. El plan es impulsado por el intendente Carlos Echeverría, violando la Constitución Nacional.

    Vale recordar que el Artículo 170 de la Carta Magna, “De la protección de recursos”, establece claramente que “Ninguna institución del Estado, ente autónomo, autárquico o descentralizado podrá apropiarse de ingresos o rentas de las municipalidades”.

    Previamente, en el Art. 169, “del Impuesto Inmobiliario”, señala que “Corresponderá a las municipalidades y a los departamentos la totalidad de los tributos que graven la propiedad del inmueble en forma directa. Su recaudación será competencia de las municipalidades”.

    De esto se desprende que el proyecto que buscan implementar en Luque es anticonstitucional. Sin embargo, los “letraditos” del entorno de Fernando Lugo estarían “maniobrando” y ya lograron el primer paso, la aprobación de la tercerización del servicio.

    El segundo paso sería la contratación de la CECAITPY, que sea la ganadora de la licitación y para eso el pliego de bases y condiciones serían de acuerdo a los intereses de la referida firma. Y ésta es prácticamente de la misma gente que estafó a la ciudadanía, con bendición de Fernando Lugo, con aquellas famosas “fotomultas”, instaladas en Ñemby, Ypacaraí, Coronel Oviedo y Hernandarias (entre 2008 y 2012).

    Aquella gavilla fue encabezada por Petronio Muñoz, creador de Sertran Paraguay S.A., que fabricaba multas por supuestas infracciones de tránsito. Este funesto personaje tuvo la bendición de Lugo, en el 2008, para aquel supuesto servicio, que no fue otra cosa que una gran estafa y todo fue a raíz de que Petronio Muñoz aportó 25 mil dólares para la campaña del exobispo.

    A más de la violación de la Carta Magna, también se está ignorando lo que establece la Ley Nº 1618 “De concesiones de obras y servicios públicos”. Esta legislación marca el régimen que aplicarán los tres poderes del Estado, los gobiernos departamentales y las municipalidades, para otorgar en concesión obras y servicios públicos. Concesión de servicio público, de ejecución de obra pública es la construcción, total o parcial, conservación, mantenimiento, mejoramiento, reforma o ampliación de cualquier obra pública y su explotación, delegada mediante contrato por concedente a un concesionario seleccionado en licitación.

    En ningún punto se refiere al cobro del Impuesto Inmobiliario. De ahí se impone que la ciudadanía de Luque esté alerta y evitar un nuevo robo de este grupo de Petronio Muñoz y su familia. En aquella primera gran estafa al pueblo, la Corte Suprema de Justicia declaró inconstitucional la fotomultas, pero 4 años después de su implementación. Jamás se le exigió a Muñoz la devolución de lo robado.

    “Dime con quien anda y te diré quién eres”, dice el refrán. Y ahí tienen, con quien anda Fernando Lugo. S.O.S. en Luque.

    Por: Cirilo Ibarra Enciso.

    http://www.adndigital.com.py/juega-poco-pero-juega-con-todo/

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    Publicado por Anónimo | 29 diciembre, 2016, 10:11 am
  102. Blas, el oportunista

    Algunos políticos de nuestro país quieren acostumbrarnos a la idea de que defender hoy lo que criticaban ayer, que sostener ahora la posición contraria a la que sostenían antes, es algo natural y que eso debe esperarse, desde luego, de cualquier político que se precie.

    Atribuyen a Winston Churchill haber dicho que solamente las piedras permanecen sin cambiar y, por supuesto, son famosísimos sus cambios de partido, una vez cuando pasó del Partido Conservador al Partido Liberal y otra vez cuando volvió del Partido Liberal al Partido Conservador.
    Pero el caso de Churchill sirve, justamente, para demostrar que los políticos paraguayos que cambian sin razón aparente sus posiciones son inmorales y nada más.
    En efecto, Churchill sí cambió de partido en 1904, pero porque su propio partido Conservador cambió y no él. El manifiesto del partido Conservador del año 1904 incorporaba la defensa del establecimiento de tarifas aduaneras para proteger la industria británica, a lo que Churchill se había opuesto siempre y a lo que se había opuesto siempre el partido Conservador desde los tiempos de Benjamin Disraeli.
    Para mantenerse él en sus ideas, en las ideas que había tenido siempre, se cambió al partido Liberal, que también era contrario a las tarifas. Su segundo cambio, el retorno al partido Conservador, también se debió a un cambio en el partido Liberal y no a cambios del propio Churchill, pues los liberales se habían dividido entre nacionales y sociales, estos últimos próximos al naciente partido Laborista, y Churchill resolvió mantenerse fiel a sus ideas liberales.
    El caso de Churchill es dramáticamente distinto al de Blas Llano o los demás senadores y diputados llanistas, quienes desde 2006 se habían opuesto al golpe de Estado que se pretende imponer con la reelección vía enmienda, solamente para aparecer en 2016 a favor de dicho golpe que tanto busca dar Horacio Cartes.
    Churchill cambió de partido para ser fiel a sus ideas. Blas Llano y sus secuaces cambiaron de ideas.
    Es aún admisible cambiar de ideas cuando se demuestra con hechos que esas ideas están equivocadas. Por ejemplo, los cristianos se vieron forzados a cambiar las ideas que tenías sobre que la Tierra era plana cuando Cristóbal Colón demostró con hechos que el antiguo griego Eratóstenes tenía razón y que la Tierra es esférica.
    Volvieron a cambiar de ideas, pues sostenían que la Tierra era el centro del Universo, cuando los telescopios de los protestantes holandeses demostraron en los hechos que el condenado Galileo Galilei había tenido razón al decir que la Tierra es apenas un planetita que gira alrededor del Sol.
    Pero son cambios que tienen explicación racional y que se justifican si alguien pretende seguir siendo intelectualmente honesto.
    A Blas Llano y a sus secuaces no le demostraron, en estos diez años, que la reelección vía enmienda es constitucional por la simple razón de que lo único que tienen los golpistas que pretenden imponerla es el grosero dictamen que hace diez años hizo el “iusfilosofo” Juan Carlos Mendonca y que Llano y sus cómplices habían rechazado por grosero, rústico y temerario (http://bit.ly/2hJpkIV) (http://bit.ly/2hj4j75).
    Los golpistas de la reelección vía enmienda no lograron, en estos diez años, agregar una sola coma al burdo dictamen de Mendonca y, por tanto, ningún elemento nuevo está a la vista para justificar el cambio de Blas Llano y sus cómplices.
    Esa es la razón por la que se esconden y no quieren contestar preguntas, pues no pueden responder por qué cambiaron. No pueden decir absolutamente nada que no sea repetir la letanía de Mendonca que habían condenado, pues no se produjo nada nuevo sobre el tema.
    En consecuencia, el cambio tiene que deberse a otras razones que no tienen nada que ver con los principios, con mantener los principios, o con haber aparecido evidencias capaces de modificar la posición de 2006.
    Todos sabemos que Blas Llano es financiado por Horacio Cartes al menos desde el año 2010. Todos sabemos que Llano apoyó el juicio político y la destitución de Fernando Lugo en estrecha consulta con Cartes, sin embargo, me niego a creer que Llano esté recibiendo dinero de Cartes para cambiar de posición como muchos creen.
    Cartes me solía decir en alguno que otro almuerzo que compartí con él que los políticos le cuestan mucha plata, pero no creo que entre esos políticos se encuentre Blas Llano, salvo que me demuestren lo contrario con hechos.
    El cambio de Blas tiene, a mi modo de ver, una razón todavía más despreciable que la de venderse: El oportunismo más descarnado que se haya visto en nuestra historia llena de oportunistas.
    En efecto, Llano trata de ensayar la tesis de que cambió debido a que le conviene políticamente, como si su conveniencia política fuera más importante que nuestra Constitución. Lo dice muy suelto de cuerpo, tal vez porque cree que ese oportunismo repugnante la puede traer beneficios.
    Según las explicaciones de Llano y sus secuaces, pues, si les conviene políticamente cerrar el Congreso, lo harán; establecer la dictadura, lo harán; pues su conveniencia está sobre nuestra Constitución, sobre nuestra República y sobre nuestra libertad.
    Debe ser lo que ocurre cuando se alcanza preeminencia sin soporte cultural. Churchill era un político, no una virgen. Era más astuto que Blas Llano con toda certeza, aprovechaba todas las oportunidades que se le presentaban, pero para defender unos principios, para sostener unas ideas. Llano no sostiene ningún principio salvo su propia conveniencia; ninguna idea, salvo su propia influencia.
    Y ninguna de ambas, ni su conveniencia ni su influencia, valen más que nuestra Constitución.
    Paradójicamente, es Fernando Lugo quien está mostrando el oportunismo ramplón de Llano, al inducirlo a asumir que el juicio político por el que se destituyó al ex obispo “fue un error”. Le debemos a Lugo una evidencia más de lo que en verdad es Blas Llano.
    Me parece llegado el momento de poner fin a la carrera de esta clase de políticos, como Blas Llano, Blanca Fonseca, Zulma Gómez y otros como ellos, que no tienen en la cabeza otra cosa que su beneficio y que por eso mismo se entienden tan bien con Horacio Cartes, cuyo gobierno no es otra cosa que la búsqueda de aumentar su riqueza a costa del pueblo paraguayo.

    Enrique Vargas Peña

    http://paraguayhoy.blogspot.com/2016/12/blas-el-oportunista.html

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    Publicado por Anónimo | 29 diciembre, 2016, 10:10 am
  103. La coyuntura adormece el debate ideológico y despierta pragmatismo
    26 Dic 2016

    Por Augusto dos Santos

    La declinación, hasta la agonía, del chavismo desconectó a la izquierda Paraguaya de un proyecto regional y la derecha no tiene otro “proyecto ideológico” que la crítica a la izquierda. Los partidos prefieren concentrarse en lo electoral antes que en lo identitario.

    LA IZQUIERDA SIN CHÁVEZ

    La afirmación del posprogresismo no ha representado la seguridad de ninguna nueva hegemonía ideológica en América Latina, sino que podría derivar hacia un clima de menor transversalidad y mayor peso de los propios fenómenos locales como gravitantes. En todos los casos parece ser un buen indicio de mayor pluralidad en la vecindad. 250

    El factor Venezuela como antorcha anímica e inyección económica para planes de sectores progresistas está definitivamente apagado. Hugo Chavez y su mirada de una izquierda global continental duerme en un mausoleo y para peor su heredero tropieza desde el inicio con sus propios pies. Esta semana una publicación reflejaba un nuevo pensamiento de la oposición venezolana al respecto del plan de destituir a Maduro atendiendo que las elecciones generales en Venezuela ya están a un paso, en el 2018. Estos opositores decían –palabras más, palabras menos– “porque tendríamos que destituir a Maduro si con ello solo ayudaríamos a fortalecer al chavismo”.

    Un fuerte y carismático líder, Lula, en Brasil y su movimiento no tienen tiempo para mirar a la vecindad en tanto todo lo que precisan es llegar vivos a las elecciones. En tal instancia tienen buenas chances pero saben que las salpicaduras de los hechos de corrupción no son de agua, sino de aceite hirviendo y pueden ocasionarle trastornos graves en ese rumbo y en tal aspiración. Brasil define sus elecciones nacionales también a la vuelta de la esquina, el 7 de octubre del 2018.

    Bastan estas dos referencias para plantear un escenario –casi lógico– del posprogresismo en el cual las fuerzas políticas atravesarán una etapa de reagrupamiento y de validación de liderazgos. ¿Esto está bien o está mal para el progresismo de países de mayor dependencia como Paraguay y países de Centroamérica? A mediano plazo y teniendo en cuenta el escenario que se abre, sí.

    En este marco, la mala noticia es que la izquierda paraguaya ya no tiene un árbitro referencial supranacional; la buena noticia es que eso puede ayudarla a definir un futuro propio, nuevos liderazgos y el ejercicio de autonomía que siempre es saludable

    MIRADAS IRRECONCILIABLES

    Si asumiéramos los dos liderazgos, Lugo y Ferreiro, y nos preguntáramos: ¿se pueden unir para el 2018?; respondería perfectamente que sí. Pero esa perfección está dada por la coyuntura no por la mirada política que cada uno de ellos tiene sobre el mundo. Es probable que la izquierda se una con tanta probabilidad como el Partido Colorado pudiera unirse. Esas probabilidades nunca se basan en la estructura de los pensamientos, siquiera en el diseño programático, sino en el imperio de las coyunturas.

    Pero así también es claro que Mario y Lugo tienen miradas irreconciliables sobre el universo y el quehacer al respecto de su destino.

    Mario es un progresista que siempre vivió en el microclima del capital y de la capital. Lugo fue y sigue siendo un sacerdote tercermundista. Uno tenderá a abordajes que tienen relación con la construcción de consensos y otro estará parado siempre en el discurso pos-Medellín de la justicia social.

    Mario tendrá mucha ventaja para interactuar en las nuevas tendencias de la realpolitik, dominada por el poder de la opinión pública (nube que en gran medida es una definición poética de la opinión de los medios de comunicación digerida por los ciudadanos y recobrada por los medios de comunicación), los intereses conservadores y las pautas de posmodernidad descriptas en cualquier manual de marketing político.

    Lugo seguirá depositando todos sus ahorros en los sectores de clase mediabaja y baja, trabajadores, empleados del sector público no alineados a partidos tradicionales, campesinos, que tienen la fortaleza de aparecer como cifras en las encuestas pero que normalmente son los sectores más sensibles de ser absorbidos por los así llamados aparatos electorales.

    POR LA DERECHA CÓMO ANDAMOS

    La derecha paraguaya sigue difuminada por la ausencia de un plan político y la voracidad de las agendas de poder. En los últimos tres años y medio la derecha paraguaya en el Congreso habló más con Lugo que con Cartes, porque Lugo era una herramienta emblemática útil para trabar los planes presidenciales.

    Las fotos con Lugo no se generaban porque ellas representaran verdades matemáticas de poder, sino por su capacidad para irritar y alejar a la Presidencia.

    El único proyecto de derecha que logró éxito en el Congreso y que se puede definir como morfológicamente correspondiente a este sector ideológico, fue el año de liderazgo parlamentario de Blas Llano, acuerdo reconocido como el “pacto azulgrana”. El resto del tiempo fue un menú de huevos revueltos.

    En este clima lo que se puede vaticinar, al igual que en la izquierda, es que el 2018 sorprenderá a la derecha metida en la calculadora y lejos de escribir un texto identitario.

    DE UNIDADES Y COMPAÑÍA

    En el Partido Colorado, Horacio Cartes tiene el control del poder real. La Junta de Gobierno –en este caso– es solo un detalle. Tiene a una parte abrumadoramente mayoritaria de las seccionales coloradas a nivel nacional, recursos y la fuerza que –se quiera o no– otorga la postulación de un mandatario en ejecución.

    Fiel a la historia (científicamente comprobable), el último año preelectoral estará marcado por un fenómeno, la principal oposición al Gobierno será la oposición colorada. Pero las variables que se pueden dar, en las condiciones definidas en el párrafo anterior, luego de las internas son aún indefinibles al respecto de lograr la unidad colorada. Influyentes colorados como Juan Carlos Galaverna anuncian que apoyarán a un colorado sea quien fuera candidato a presidente. Probablemente Marito Abdo no piense lo mismo.

    Capítulo aparte para un sector esencial del mapa conservador: los empresarios, que por su aprehensión por estar siempre con viento favorable terminaron ganando la desconfianza de muchos. En cuanto a Cartes, pasaron del amor al estupor en pocas horas. Esto sucede porque tampoco el empresariado tiene un proyecto, sino sucesivamente se trepa al bus con más aplausos.

    LLANO ES HOUDINI

    Harry Houdini fue un ilusionista y escapista austrohúngaro nacionalizado estadounidense. Lo recordamos analizando el recurso que utilizó últimamente Blas Llano para escapar de la cadena con candados que le apretaba.

    El único discurso de Efraín Alegre para conmoverlo a Blas Llano era la versión sobre su proximidad con Cartes. “Llano es cartista, nosotros estamos lejos de Cartes y cerca del pueblo”. Probablemente esta estrategia iba a ser exitosa si el rallysta no le oponía un pase de magia política a este nudo gordiano que amenazaba su futuro: se alió al principal enemigo de Cartes, Fernando Lugo. Que sigue siendo el principal adversario de Cartes, aun cuando ambos estuvieran buscando el mismo objetivo.

    Los oponentes de Llano dispararon con una lógica andanada sobre la “funcionalidad de Lugo a Cartes”, pero los diarios demostraron que de a poco y con el correr de los días las reuniones “Llano-Lugo” fueron ocupando más centímetros que los encuentros de la “mesa de presidentes de partidos” de Efraín Alegre.

    Y todavía el fin de año no llegó.

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    Publicado por Anónimo | 29 diciembre, 2016, 10:10 am
  104. Rekutumanía

    Constitución Nacional, art. 229: “El Presidente de la República… durará cinco años improrrogables en el ejercicio de sus funciones… No podrá ser reelecto en ningún caso…”. Obviamente, el fragmento se refiere a la persona física del presidente, (Juan), porque el concepto “presidente” no es susceptible de ser votado ni elegido.

    Notemos que cualquier persona puede disociarse de la función que desempeña, mas no puede disociarse de sí misma, de su propia humanidad; vale decir que Juan, el presidente, no se convierte en persona distinta al cesar su mandato; sigue siendo Juan en cualquier circunstancia; el cambio de funciones no altera su identidad.

    Entonces, si elegimos a Juan para presidente, y posteriormente elegimos al expresidente Juan para el mismo cargo, estamos procediendo a la reelección de la misma persona, Juan, en contravención clara a la prohibición constitucional.

    El ambiente político-social en que fue sancionada la Ley Suprema, de repudio generalizado a la dictadura sustentada en reelecciones repetidas indefinidamente, es el contexto que nos revela el espíritu de anti reelección de la Ley, y que disipa las dudas que pudiéramos tener sobre su interpretación.

    Esta disquisición, de simple sentido común, creemos que invalida la teoría de que un presidente, en el CASO de pasar a ser ex presidente, puede volver a presentarse como candidato para la primera magistratura. Al respecto, la Constitución es tajante, categórica, indubitable: No podrá ser reelecto EN NINGÚN CASO, o sea que ndaikatúi, mba’eveichavérõ. El vericueto gramatical no debe trastocar la esencia jurídica.

    La idea de instaurar la reelección única es plausible, pero debe darse en un marco adecuado que nos permita estudiar otros puntos que nos hayan resultado conflictivos en los 24 años de experiencia.

    Al fin de cuentas, la dificultad que presenta el art. 229 no es otra cosa más que nuestra flojera en materia de lectura comprensiva.

    Víctor Manuel Ruiz Díaz

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    Publicado por Anónimo | 29 diciembre, 2016, 9:24 am
  105. El Congreso apoya la reelección

    Por Dr. Víctor Pavón

    El Poder Ejecutivo tiene razón al proceder con el veto total de la ley del Presupuesto para el próximo año porque sencillamente no cierran los números. Esto que para cualquier hijo de vecino es sencillo de entender, las más de las veces no se comprende cuando se habla del Estado.

    El Presupuesto aprobado en el Congreso eleva el déficit violando lo establecido en la Ley de Responsabilidad Fiscal y siendo así las partidas de gastos no se podrán financiar con recursos genuinos del Tesoro, base de las finanzas sanas, sino que se tendrá que proceder a buscar otras fuentes. Cuando no se disponga de dinero suficiente pronto se deberá empezar a fabricar, y si hay algo que los gobiernos tienen de mágico es precisamente eso, el de fabricar dinero de la nada mediante procedimientos espurios que afectan el equilibrio fiscal, monetario y cambiario.

    Lo que los congresistas no evaluaron al aprobar el Presupuesto del año entrante es que de ese modo en realidad le están dando al Ejecutivo la oportunidad para justificar la “flexibilidad” de las finanzas con el que se estará beneficiando, más aún si se toma en cuenta el tremendo año político que se avecina.

    Si las cuentas no son necesarias de cerrar porque así le dice el Congreso al Ejecutivo, entonces este último tiene justificadas ciertas conductas no precisamente prudentes ni conservadoras. Si hay algo que no se puede negar es que tanto el despilfarro como los privilegios de cualquier Estado provienen de la displicencia con la que se aprueban y luego se ejecutan los presupuestos de los diversos gobiernos.

    El desequilibrio presupuestario y fiscal es apenas un pequeño paso para incitar finalmente al populismo, y qué mejor época que la del año que viene para que el Ejecutivo mantenga intacta las influencias políticas porque son esas influencias las que justificarán con creces más endeudamientos y hasta emisión monetaria. Parece que los congresistas todavía no aprendieron que son esas políticas las que hacen lugar a los famosos “gastos sociales”, gastos que se destinan precisamente para lograr la adhesión de las masas afiliadas particularmente al partido político del cual el gobierno proviene.

    El Congreso con la aprobación del presupuesto legitima la tarea administrativa del Ejecutivo, puesto que esa es su función constitucional. Sin embargo, con ese presupuesto que han aprobado fuera de los parámetros de contención que hacen a la responsabilidad fiscal, el propio Congreso le está sirviendo en bandeja al Presidente en su proyecto reeleccionario acreditando a la cuenta del Ejecutivo la discrecionalidad de obtener dinero mediante la relajación de la política fiscal, monetaria y cambiaria. Ni el propio Cartes hubiera pensado tan interesante como subyugante escenario económico a su favor.

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    Publicado por Anónimo | 29 diciembre, 2016, 9:17 am
  106. Que la gente decida
    27 Dic 2016

    Por Juan Luis Ferreira

    Hay algunas expresiones que se repiten, casi mecánicamente, quizás para convencernos, quizás para confundirnos. Una de ellas es que en la democracia se hace “lo que quiere la mayoría”. Revisemos un par de ejemplos imaginarios: Si 5 millones de paraguayos, una indiscutible mayoría, estamos de acuerdo en disminuir la cantidad de parlamentarios, NO podemos hacerlo. Si la mayoría queremos dejar de pagar pasaje, NO podemos hacerlo. Hay caminos institucionales que deben respetarse para cambiar las cosas. Así es en todas las sociedades que prosperan, de lo contrario, podríamos por voluntad popular soltar un Barrabás por día.

    ¿Podemos pedirle a la gente que decida si quiere pagar impuestos? ¿Podemos preguntarle a la gente que decida si quiere la revocatoria de mandato, para que en uso de los derechos constitucionales determine si las autoridades le están dando tenencia de la tierra, salud, ambiente saludable, seguridad, educación o justicia? ¿Podemos preguntar si está bien que el salario promedio del empleado público sea superior a 5 millones de guaraníes? ¡Que la gente decida!

    No es bajo campañas engañosas y circunstanciales que resolveremos los problemas más importantes. Aún no tenemos una democracia madura, la estamos construyendo despacito. Falta tener educación crítica e innovadora, construir un nuevo tejido moral, desarrollar instituciones, trabajar sobre consensos, tener políticas de Estado y otros condimentos que solo el tiempo, la conciliación y la perseverancia nos otorgarán.

    Todos pueden expresarse y plantear sus deseos, motivos o razones, pero no sobre la base de estar traduciendo y tergiversando la ley. Tampoco es valedero argumentar que la Constitución ya fue violada antes. Tuvimos un presidente que nunca debió ser candidato porque su sacerdocio lo hizo jurar ante Dios. Tuvimos un presidente que no quería ser presidente pero los amigos adaptaron las interpretaciones legales para que lo fuera. Tuvimos un presidente que se eternizo porque “los amigos y el pueblo así lo pidieron”, ¡votación incluida!

    Todo nuestro marco legal puede discutirse, corregirse, mejorarse, pero sobre la base de un análisis sereno, sin influencias coyunturales y con proyecciones a largo plazo. Salvo situaciones realmente excepcionales, las constituciones no se tocan, ni se traducen, ni se explican, simplemente se cumplen.

    Nos distraemos demasiado planteando, otra vez, posiciones antagónicas, las que dejan heridas, generando ofensas y amenazas. Nuestro país necesita paz para que estiremos todos del mismo lado y resolvamos las carencias prioritarias.

    Es una gran oportunidad para que nuestros representantes muestren quiénes son patriotas, tienen coraje y cumplen su servicio al pueblo.

    Que Dios nos ilumine para apoyar a nuestros representantes íntegros y nos permita deshacernos de los que fallan en el juramento que le hicieron a Él y a la patria.

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    Publicado por Anónimo | 27 diciembre, 2016, 8:32 am
  107. Una crispación innecesaria
    24 diciembre, 2016

    No es novedad que las fiestas de fin de año sean cada vez más consumistas, a pesar de lo cual en muchas de las familias paraguayas todavía se lucha por mantener ese espíritu navideño que nos hace pensar que el año que viene será mucho mejor y con muchas más realizaciones que el que se va.

    Es el tiempo en el que más que nunca sentimos que necesitamos un poco de paz, aunque los apuros de las compras y el tráfico insoportable parecen hacernos la tarea mucho más dura. A pesar de eso casi todos nos sentimos festivos, con esperanzas y una mirada positiva hacia el futuro.

    Por eso resulta tan desagradable esta campaña iniciada por un sector político que pretende cercenar a su rival la posibilidad de competir en igualdad de condiciones, que busca enrarecer el ambiente, con amenazas de desestabilización y violencia disfrazada, al solo efecto de generar temor en la ciudadanía ante un hecho que debiera ser natural.

    Es inadmisible que en este tiempo, haya paraguayos que aún piensen que las diferencias políticas deben dirimirse con violencia y no con diálogo y negociación. La Constitución Nacional tiene reaseguros y, aunque con frecuencia, estos no hayan sido respetados, a la larga las cuestiones ilegales caen por su propio peso.

    No hay nada raro en que un presidente quiera postularse a un segundo mandato. Es una posibilidad que se tiene en todos los países avanzados, no solo los de la región. No es ni siquiera una amenaza de que lo que pretende es perpetuarse en el poder, convertirse en un nuevo dictador ni ninguno de los desastres que quienes están en contra –porque no conviene a sus intereses- anuncian a los cuatro vientos.

    Si la ciudadanía permite que la Constitución contemple la reelección presidencial y Cartes decidiera postularse, no llegará el fin del mundo. Él será un precandidato más colorado, que deberá ganar las internas para competir en las generales del 2018. Si sus contrincantes están tan seguros de tener apoyo popular, no debería ser una tragedia tener que competir con el jefe de Estado. Es lo que pasa en cualquier sociedad civilizada, en donde los presidentes tienen oportunidad de postularse a un segundo mandato y el pueblo los vota o no, de acuerdo al nivel del gobierno que realizaron en el primer período.

    El voto de la gente es un fantástico invento que permite que nadie pueda encadenarse en el cargo de manera permanente. Y es esa gente la que decidirá, primero si permite la reelección, y después si desea que Cartes vuelva a ser presidente. Es así de simple, por más retorcidos que pudieran ser quienes intentan frenar esta carrera a como dé lugar.

    Es una lástima que esta situación haya generado una crispación absolutamente innecesaria en un tiempo que está llamado a la alegría y la esperanza. Pero parece que esta es la única forma que tienen algunos sectores políticos de actuar para resolver sus problemas, despertando el temor y alentando el “chaque” ciudadano. Es la gente a la que la sola idea de construir un proceso común le saca de sus casillas. Para esta gente también van nuestros buenos deseos.

    ¡Felices fiestas, amigos lectores!

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    Publicado por Anónimo | 26 diciembre, 2016, 7:00 am
  108. El llanto amargo de dos poderosos
    23 diciembre, 2016

    Primero fue por la inauguración del geriátrico del Instituto de Previsión Social (IPS), en San Bernardino. Después, por la habilitación de la autopista Ñu Guasu, que une Luque con Asunción. En ambos casos, los medios de prensa pertenecientes a los empresarios Antonio J. Vierci y Aldo Zucolillo hicieron lo imposible por restarle trascendencia a dichas obras y se dedicaron a “buscar el pelo en la leche”, como se dice vulgarmente. Pero ni el uno ni el otro son capaces de refutar los hechos de la realidad, que se imponen por fuerza propia: El centro de la previsional brindará albergue de alto nivel a 175 adultos, mayores de 70 años, lo cual no tiene precedentes en la historia del ente, mientras que el emprendimiento vial representa una fenomenal alivio para 12.000 automovilistas y usuarios del transporte público que transitan por dicha zona, a quienes antes les llevaba casi dos horas recorrerla y ahora lo hacen en pocos minutos.

    “Don Antonio” y “Acero” están tan obsesionados por ser testigos (¿promotores?) del fracaso de HC, que pintan de negro incluso aquello que para todo vidente resulta indiscutiblemente blanco. A tal extremo llevan esta irracional “cruzada” antigubernamental, que hoy nada los diferencia, dando exactamente igual “consumir” las informaciones distorsionadas que producen el uno o el otro.

    ABC color, por ejemplo, enfatiza que la autopista se inauguró con dos años de atraso, pero sin mencionar ni de paso los gruesos errores originados por la administración anterior. Y acto seguido resalta que el gobierno ya la había habilitado por tramos, pero ni una sola palabra sobre lo que representa para la ciudadanía, ni para una de las capitales más atrasadas de Sudamérica, como es la nuestra, en cuanto a obras de infraestructura.

    Ultima Hora, por su parte, se refiere al Centro Residencial de Apoyo y Ayuda al Adulto Mayor (Cream), del IPS, como si fuera un refugio de mala muerte. “Cables sueltos, ascensores sin funcionar, sin provisión de agua potable, barro en los alrededores de la obra, pisos sucios, falta de equipamientos como sillas, camas y otros utensilios, es lo que a simple viste se puede observar”, arranca diciendo la crónica. Solo le faltó decir que había ratas, alacranes y serpientes, pero la verdad es otra.

    Se trata de un complejo edilicio de muy alta calidad, como nunca existió en toda nuestra historia, que constituye una justa reivindicación para los adultos mayores. Para su construcción, la previsional invirtió un total de 10 millones de dólares, en confortables habitaciones, cocina, comedores, salas de recreación, gimnasio, piscina, ascensores, etcétera, que por el hecho de queserán habilitados para los asegurados en dos meses, el diario de Vierci prefirió “destacar” que el complejo y la pileta no tenían agua, o que no había cuchillos y tenedores…

    El problema de fondo es que para los agoreros del fracaso, como “Don Antonio” y “Acero”, sería una tremenda derrota reconocer que las obras públicas avanzan, caso autopista, que forma parte de un vasto programa de emprendimientos viales, como también avanzan los proyectos de fuerte impacto social, una de cuyas tantas expresiones es el Centro del IPS.

    Pero al decir de Juan Perón, “la única verdad, es la realidad”, así es que, mal que les pese, pueden seguir evidenciando sus amarguras y frustraciones, que son motivo de alegría para millares de compatriotas. Después de todo, los poderosos también lloran.

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    Publicado por Anónimo | 26 diciembre, 2016, 7:00 am
  109. 2017

    Por Arnaldo Alegre
    No hay que convocar a los augures ni consultar con pitonisas ni atisbar el futuro en la entraña de un becerro para saber que el próximo año será uno de los más calientes en algo más de dos décadas.

    Y será por una excluyente razón: la reelección. Cartes y la corte de aduladores que atizan su ambición buscarán por derecha e izquierda (tanto por retruécanos constitucionales como por sorprendentes amistades ideológicas) lograr el mentado rekutu.

    En teoría, no hay posibilidad de tratar una enmienda hasta agosto del 2017. En tanto que la reforma es un camino más sinuoso y los tiempos son menos generosos. Pero como esta es una tierra de inventiva, sobre todo cuando se refiere a incumplir las reglas, puede haber sorpresas.

    Si la reelección se trunca y se preserva la institucionalidad republicana, hay que ver quién será el nuevo caballo del comisario en el cartismo y en las otras carpas políticas.

    Hasta el momento los candidatos son los mismos de siempre, pero todos con impedimentos para saltar a la palestra decidida y legalmente.

    Varios de los tapados que en silencio alimentan sus pretensiones van a probarse el traje de presidenciables. Definitivamente no sabemos qué nos espera en el camino al 2018. Pero solo hay que esperar, ya que las noticias malas y las buenas comparten una peculariedad: siempre llegan, aunque la primera es más rápida y abundante que la segunda.

    Obviamente, las agendas económica y social estarán sujetas a los devaneos políticos. En el aspecto económico el principal problema a salvar será el Presupuesto 2017

    Si sale el veto al Presupuesto impuesto por el Senado, la situación se tornará azarosa. Regirá el Presupuesto de este año y algunos beneficios se perderán. En caso contrario, el Ejecutivo pedirá ampliaciones presupuestarias de forma inmediata y de carácter urgente para poder pagar las deudas por el recorte en la emisión de bonos. Y el BCP irá a la Corte para recuperar las atribuciones para el manejo de la política monetaria cercenadas por el Senado.

    En lo social, la inminencia de las elecciones alimentará la fábrica de promesas y los referentes sociales estarán especialmente sensibles.

    En el ámbito internacional, la presidencia de Trump será la gran incógnita a develar. Europa seguirá bajo fuego yihadista. Siria y la inmigración serán nuevamente la piedra en el zapato de la comunidad internacional.

    Los problemas no desaparecerán, pero usted tendrá más experiencia para aprender a tolerarlos. Paciencia, y feliz Navidad y próspero Año Nuevo.

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    Publicado por Anónimo | 26 diciembre, 2016, 6:58 am
  110. Querido Papá Noel

    Por Luis Bareiro
    No te diré que me porté bien para evitar que lo usen en mi contra. Vos sabes cómo son estas cosas. Yo creo que sí, mis gerentes me lo aseguran y mis asesores, luego de cobrar el aguinaldo, dicen que fue un comportamiento excepcional; pero las encuestas amañadas que publican esos que se creen dueños de la verdad no me son del todo favorables. Así que digamos que me porté como yo creo que debería portarme. Y me fío mucho de mi opinión porque tiende a coincidir notablemente con la de todos los que me rodean. O es al revés. Ya no sé. A veces me mareo un poco. A veces mucho. En fin, retomemos…

    En mi lista de pedidos esta vez incluyo algunas cuestiones que pueden ocasionarte algún reparo moral. No hay problema con eso, estoy acostumbrado a lidiar con cierto nivel de sensibilidad en alguna gente. Vos hablá con José que él se encargará de resarcirte.

    Voy a los pedidos:

    Quiero la reelección y quiero una epidemia de amnesia para que todos olviden que una vez dije que no la quería. No es que no tenga palabra, es que antes no me daba cuenta de cuánto me necesita el país.

    Sé que te han dicho que he tenido pensamientos impuros con respecto a la Constitución, pero no es cierto. Yo la quiero tanto como a mi querida ANR, solo que a veces –como hice con ella– hay que enmendarla, incluso contra su propia voluntad.

    Quiero que la gente tenga el tino suficiente como para darse cuenta de que el buen periodismo es el que se practica en los medios que compró Sara. Los demás no saben hacer su trabajo. Deberían hablar con José.

    Quiero entender el extraño fenómeno que hace que cada vez que concluyo una reunión con mis principales asesores acabe con las medias húmedas. Voy a terminar enfermándome.

    Quiero que Marito acepte la embajada en Alepo.

    Quiero un buen técnico que garantice el funcionamiento del telepronter. Ya es difícil leer girando la cabeza de derecha a izquierda con el talento suficiente como para que nadie se dé cuenta de que lo estoy haciendo, como para que encima se cuelgue. Van a creer que no puedo improvisar un discurso.

    Quiero que Efraín entre al Baila y pierda.

    Quiero una saludable disfonía para Desirée, más baches para Mario, laringitis para Enrique, otro hotel, petróleo en el Chaco y feliz Navidad para todos.

    Ah, y un chupín dos talles más grande.

    Gracias

    Yo

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    Publicado por Anónimo | 26 diciembre, 2016, 6:57 am
  111. Servicio

    Por Benjamín Fernández Bogado –

    Hoy es un día trascendente en el calendario cristiano y al mismo tiempo una referencia en la manera y forma de entender la relación humana. Jesús es la síntesis del amor entendido como servicio en el otro y fuerza transformadora en el comportamiento humano.

    Es la esperanza en medio de la oscuridad y optimismo en el pesimista devenir de nuestros días. Su Natividad es al mismo tiempo síntesis y génesis. Alguien que ha roto todos los paradigmas de su época incluso de aquellos que querían verlo en una dimensión diferente a la suya. Un magnífico libro denominado Judas, del historiador israelí Oz, nos acerca a través de la vida de uno de sus apóstoles más cuestionados, la dimensión extraña que proyectaba en su tiempo.

    Dice Oz que Judas Iscariote era de los pocos apóstoles que sabían leer y escribir, hijo de personas acaudaladas diferente a los de los pescadores que reclutó el Nazareno entre sus seguidores. Judas estaba convencido de que Cristo era un político liberador de los opresores romanos y por lo tanto alguien a quien debería alentarse su incursión en ese campo. Admiraba a su Maestro y el texto echa por tierra varias de las conjeturas en torno a su traición, como el beso identificador y las monedas que recibe por haberlo entregado.

    El escritor afirma que eso no se compadece con la realidad, porque Judas no lo hubiera hecho, porque esa cantidad era muy pequeña para alguien que estuvo acostumbrado a tener mucho más que eso. La muerte de Cristo en la cruz fue una gran decepción para Judas Iscariote, que ve frustrado por completo su plan político de un libertador que no era ciertamente Jesús en ese campo.

    La frustración y la tristeza acaban en suicidio de este apóstol cuestionado. Si para uno de sus allegados más cercanos el que nació hoy era un extraño como lo comprobó posteriormente, no debería asombrarnos que todavía hoy su persona y obra tengan tantas interpretaciones y su vida tantos seguidores.

    Cuántos Judas tenemos hoy entre nosotros capaces de creer tontamente cosas por completo ilegales o inconstitucionales, que están decididos a acabar con la democracia por unos cuantos billetes de ocasión.

    Están entre nosotros en los tres poderes del Estado y no los anima ninguna causa política trascendente sino la equivocación de creer que nada vale la pena hoy en la política más que la transacción económica a la que consideran absolutamente normal.

    Un pontífice afirmó que “la política era el acto de amor más trascendente en la vida de las personas” y que aquellos que lo abrazan deberían entender que no hay dinero ni pompas ni oropeles que se equiparen a hacer lo mejor y procurar el bien común por sobre el egoísmo y la vanidad.

    Hoy que es Navidad y los paraguayos debemos mirar hacia nuestro interior y observar el entorno que vivimos. Ahí están reflejadas las miserias y grandezas de las que estamos hechos los paraguayos. Veremos por ejemplo de qué manera tratamos a los más débiles y sí hacemos de la política un acto de amor en el servicio.

    Si estamos llenos de ejemplos degradantes de corrupción, violencia, robo, secuestro y maldad podemos concluir ciertamente que de lo que está lleno nuestro corazón es de lo que habla finalmente la boca.

    Hoy es Navidad, tiempo de celebración, reflexión, compromiso y servicio. De eso finalmente se trató la llegada del Mesías tan incomprendido hasta hoy.

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    Publicado por Anónimo | 26 diciembre, 2016, 6:56 am
  112. Pasión de multitudes

    Iván Lisboa

    No, no hablamos de fútbol.

    Hablamos de esa necesidad extrema que vienen generando las mieles del poder en los que ocupan el sillón presidencial. Esa necesidad de continuar cueste lo que cueste: violando la Constitución, comprando conciencias y hasta engañando a la gente.

    Qué importa si al asumir dijiste que no te interesaba en absoluto ser reelecto. Qué importa si tan solo hace unos meses dejaste de creer en un proyecto de enmienda que iba a generar división en la sociedad paraguaya. Menos va a importar si votaste en una sesión del Congreso en contra de la enmienda.

    La reelección presidencial se volvió una pasión de multitudes. Todo vale por volver al Palacio de López por cinco años más. Y así, de repente, las redes sociales fueron invadidas con el mensaje: “Que la gente decida”.

    Después vinieron los mensajes de texto a los celulares: “Que no te roben tu derecho a decidir”. Excelentes estrategias, nada más astuto que divertirse con la ignorancia de la gente que nunca leyó la Constitución Nacional, pero que obviamente tiene un celular, tiene Facebook y Twitter.

    Y también así, de repente, todo aquel que alza su voz de protesta contra la violación de la Carta Magna se volvió antipatriota para las millones de conciencias republicanas y nacionalistas.

    A la par fue lanzada la propaganda del Metrobús, donde el Gobierno invitaba a sacar pasajes para un servicio que no vamos a ver sino hasta el 2018 o 2019. Después vino la triste inauguración de un geriátrico en San Bernardino, que ni siquiera contaba con agua potable y estaba repleto de cables pelados. Pero había pues que mostrar algo para “que la gente decida”.

    Que nadie discuta el fin de esos megaproyectos. Es cierto que el Metrobús va a cambiar la vida de miles de pasajeros, de automovilistas, y también es cierto que una vez terminado el centro de cuidado de ancianos se va a garantizar paz y tranquilidad a una franja etaria históricamente olvidada. Pero el contexto y la forma en que se hicieron estas cosas generan impotencia y amargura.

    Ya pasó Navidad y se vienen las fiestas por el Año Nuevo. En este 2016, nos tocó soportar miles de decepciones, entre las que sobresalieron los negociados del primer anillo del presidente Horacio Cartes con el Estado, a través de sus empresas de petróleo, agua y seguros.

    Con el último golpe de la disidencia, colocando a Ariel Oviedo como presidente de la Comisión Permanente del Congreso, parece que tendremos un verano tranquilo. Recomendamos sinceramente que cuando las manecillas del reloj marquen las 00 horas del 1 de enero del 2017, alcemos las copas y pidamos que en el año entrante el presidente Cartes deje de creer que queremos que siga por cinco años más. La gente ya decidió.

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    Publicado por Anónimo | 26 diciembre, 2016, 6:44 am
  113. Cartes, Lugo, Llano: un solo corazón

    Por Edwin Brítez

    Al cartismo se le acaba la hora en la búsqueda de la reelección por medio de la enmienda, especialmente luego de perder el control de la Comisión Permanente del Congreso. El luguismo por su parte se va aproximando al escenario donde verdaderamente se definirá su situación (Corte Suprema) y que de resultar favorable, podría beneficiar al cartismo. Si se aplicara la lógica de que el Poder Judicial es funcional al poder político, la definición de la Corte debería favorecer al poder político.

    Pero, ¿dónde se encuentra ahora el poder político y dónde se encontrará en el futuro cercano?

    Es la pregunta que deberán responder los ministros de la Corte antes de tomar una decisión. En otras palabras, tendrán que decidir entre votar por uno, dos o tres cadáveres políticos o por los detentadores del poder de hoy y mañana.

    ¿Quiénes serán esos cadáveres?

    ¿Y qué es el poder político para la Corte?

    En primer lugar está la capacidad de levantar el garrote del juicio político que pesa sobre algunos de ellos; en segundo el pago de la deuda por el nombramiento que nunca se termina de pagar; en tercer lugar la oportunidad de blanquearse ante la opinión pública; y solo en cuarto lugar probablemente, el deber de hacer cumplir la Constitución.

    Ciertamente quedan los meses de marzo y abril para seguir insistiendo con la idea torcida de estudiar en las dos Cámaras del Congreso un “nuevo proyecto” de enmienda que por mandato constitucional NO debería ser estudiado nuevamente sino en el mes de agosto de 2017, porque –como recordarán los lectores– el proyecto presentado sobre el tema ya fue rechazado en la Cámara de Senadores en agosto pasado.

    Al igual que en el caso de la reelección y de la enmienda, este asunto de si se puede o no tratar nuevamente la enmienda en el Parlamento antes de agosto 2017 tiene la suficiente claridad como para no entrar en discusiones ni interpretaciones forzadas.

    “Si en cualquiera de las Cámaras no se reuniese la mayoría necesaria para su aprobación, se tendrá por rechazada la enmienda, no pudiendo volver a presentarla dentro del término de un año”. Artículo 290 de la CN.

    ¡Qué fácil es entender, y cómo complican las cosas para tratar de confundir! La Constitución no habla de proyecto rechazado, dice concretamente que “se dará por rechazada LA ENMIENDA; no dice que se puede redactar enseguida otro proyecto. Todo lo contrario, no se puede. No se puede.. y punto.

    No obstante, el oficialismo insiste en violar la Constitución para hacer creer a la gente, con un barato sofisma, que por encima del texto constitucional está la decisión soberana del pueblo, es decir que la gente decida (y no 23 senadores) si quiere o no la reelección.

    Esta es una falacia que está confundiendo a unas cuantas personas que, a pesar de ser pocas, merecen respeto de las autoridades y de la dirigencia política, como también es una falacia buscar la reelección a través de una interpretación antojadiza del texto constitucional, como lo está haciendo el luguismo.

    Ambos, cartismo y luguismo están recurriendo al mismo método de forzar la interpretación de la Carta Magna para satisfacer objetivos propios y no generales, y ambos ahora están buscando apoyo en la facción del liberalismo liderada por el senador Blas Llano, sin reparar en el daño que están causando a la conciencia cívica de la ciudadanía, a las instituciones y al propio país que aún se debate entre una pésima y frágil imagen exterior, bombardeada desde adentro por quienes fueron elegidos para defenderla.

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    Publicado por Anónimo | 26 diciembre, 2016, 6:11 am
  114. ¿Totalitarismo en ciernes?

    Posteado por Edgar Ruiz Diaz el 22-12-2016

    Un militante cartista y un disidente y opositor a la violación de la Constitución Nacional protagonizaron el siguiente diálogo.

    Anticartista (A) – Nde, chera’á, (che mi cuate) tu líder no pudo controlar a sus diputados ni senadores y ojalá que desde la presidencia de la Comisión Permanente Arielito congele hasta marzo que viene el tema de la reelección.

    Cartista (C) – Pero no creo eso, Arielito ningó es amigo de Achecé.

    A – Era su amigo, hasta que tu líder le cagó en algunos negocios y le falló en otras cosas, según radio so´o.

    C – Ariel no fue leal con Achccé, por eso se alió con los contreras.

    A – No mi cuate, Arielito fue y es coherente con la postura del respeto a la Constitución Nacional.

    C – ¿Pero de dónde sacás eso?, ¿quién no respeta la Constitución?

    A – Tu líder y sus chupamedias ya violaron nuestra Constitución al presentar esa idea que plantea la famosa enmienda, que después se transformó en ese plan que le llaman proyecto de reforma.

    C – Y eso es viable mi amigo.

    A – Viable, pero no ahora y eso lo saben todos, incluyendo Arielito.

    C – Esa una opinión tuya y de los contreras.

    A – Estoy en contra de la violación de la Constitución porque con ella se proyecta el establecimiento de una nueva dictadura, de un estado totalitarilo nuevo.

    C – ¿Dictadura?, ¿estado totalitario?, ja, ja, ja, ja, jaaaa…. En la actualidad eso es imposible.

    A – ¿Imposible?, nde tarová ningó ndé (estás chiflado) , con esos proyectos de enmienda y reforma se podrá establecer y poner en funcionamiento el gobierno más arbitario, bajo la voluntad de una persona o grupo, lo que están pretendiendo quienes operan para violar la Constitución.

    C – Nde ningó la nde tarováva (vos lo que están chiflado). Hoy día ya no camina ninguna dictadura.

    A – Eso decís vos y no te dás cuenta lo que tu líder y secuaces hicieron el día de la marcha ciudadana de repudio a la violación de la Constitución. Ese día fue un ensayo de totitalitarismo moderno.

    C – ¿Mbaé? (¿qué?).

    A – Te explico: ese día de la marcha ciudadana se puso en práctica lo que puede ser la nueva dictadura. Para demorar a los manifestantes que se movilizaron en el interior del país, impusieron controles y trabas a los automovilistas y conductures de buses que transportaban gente a Asunción. Entró a funcionar un sistema de espionaje a ciudadanos en los barrios de Asunción y ciudades del interior el país y para ello deron órdenes a agentes de tránsito municipales, policia caminera, agentes de la Policía Nacional y hasta a funcionarios administrativos de reparticiones estatales que se encargaron en crear problemas al libre tránsito de la gente.

    Además de esos inconvenientes, se puso en marcha un operativo militar listo para salir a reprimir a la gente en las calles, pero por suerte no pasó nada.

    C – Estás delirando mi cuate.

    A – El día de la marcha ciudadana se regstró un ensayo de lo que podría ser la rutina dictatorial moderna paraguaya que tu líder y sus zalameros quieren establecer para no perder privilegios, seguir realizando negociados o meter la mano en la lata.

    C – Delirios, delirios

    A – Y te digo más: la nueva dictadura pretendida por tu líder y seguidores es distinta al totalitarismo o arbitrariedad que conocimos hasta la noche del 2 de frebrero de 1989 porque esta prevé opresiones finas, estudiadas, planificadas en los que ya podrían estar en funcionamiento los sistemas electrónicos que funcionan a través de Internet. Por ejemplo, los nuevos pyragués o soplones ya no andan a pie o caminando detrás de los disidentes; esta especie ahora utiliza las redes sociales lo que en la jerga de los internautas se denomina “falso perfil”. En cuanto a la propaganda gubernanista, el oficialismo recurre a los famosos “spam” o envíos masivos de mensajes a los teléfonos, computadoras o emais para la distribución de versiones falsas o mentiras, También estan los llamados “wasapeadores”, neologismo o acepción de Wasap o Whatsapp el sistema comunicacional que en forma instantánea trasmite foto, audio o emite escenas en vivo. Hoy día, los “wasapeadores” son verdaderos magos de la comunicación y pueden ser elementos muy útiles para los opresores o violadores de la Constitución.

    En cuanto los sistemas de persecusión, los arbitrarios ya no se servirán de los garrotes, torturas o vejámenes porque los opresores tienen a su cargo legiones de fiscales acusadores a su servicio que pueden inventar acusaciones y detenciones que pueden ser avaladas o confirmadas por jueces corruptos al servicio de la dictadura.Con relación a la economía, el dictador puede utilizar a los senadores y diputados para crear y poner en vigencia leyes que favorezcan en forma expresa a clanes o grupos mafiosos para monopolizar tal o cual negocio. Como vez mi cuate, eso es lo que pretende tu líder y sus compinches.

    C – Si no lo veo no creo.

    A – No hace falta que lo veas, pensá un poquito y dejá de ser fanático.

    Así se desarrolló parte de la charla entre un anticartista y fanático de Achecé que plantea algunas preguntas como estas:

    ¿ Será en realidad así una nueva dictadura?

    ¿ Prosperará el proyecto de reelacción?

    ¿ Habrán nuevas manifestaciones ciudadanas de repudio a la violación de la Constitución?

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    Publicado por Anónimo | 24 diciembre, 2016, 9:15 am
  115. Un tema que todavía no termina

    Por Osmar Gómez

    La reelección presidencial entró en un terreno difuso. Un espacio de escasas certezas.

    El Frente Guasu, con el senador Fernando Lugo a la cabeza, parece haberse bajado definitivamente de la iniciativa; mientras que el ala llanista del PLRA prefiere mantenerse distante. Sin esos apoyos no habrá reelección presidencial; eso está claro.

    El oficialismo colorado intentó forzar la situación con el oportuno fallo del Tribunal Superior de Justicia Electoral advirtiendo a Lugo que no podría ser candidato en el 2018. Indirectamente indicaban que la única salida era cambiar la Constitución. Pero la maniobra lejos de generar un cambio de postura terminó galvanizando la oposición a la enmienda.

    A mitad de semana el Frente Guasu respondió entregando la presidencia de la Comisión Permanente del Congreso a la disidencia colorada. La conveniente ausencia del senador Sixto Pereira terminó consagrando al diputado Ariel Oviedo como presidente. Y para que no hubiera dudas del enojo del Frente Guasu el senador Hugo Richer salió a aclarar que la ausencia de su colega fue una decisión de bloque.

    Esa postura del Frente Guasu podría sepultar definitivamente la enmienda constitucional para implementar la reelección presidencial, pero la decisión todavía no está tomada. La ausencia del senador Pereira apenas fue una demostración de fuerza. La devolución del golpe al intento de presionar a Lugo. Fue apenas marcar la cancha.

    Ahora viene la discusión de fondo. Cómo avanzar para habilitar las candidaturas para el 2018. El Frente Guasu necesita que el senador Lugo sea el candidato. Para eso tiene dos caminos. Apoyar la enmienda o apostar a llevar su candidatura a riesgo se ser impugnado por la Corte Suprema de Justicia. Creen que esta segunda opción incluso es más segura porque además de dejar de lado a un adversario importante como podría ser el presidente Cartes, se tiene la seguridad de que la candidatura no será objetada. Entienden que la espada del juicio político a cuatro miembros de la máxima instancia judicial que está en manos de la Cámara de Senadores es el mejor reaseguro.

    El oficialismo colorado también necesita que Horacio Cartes sea de nuevo candidato presidencial en el 2018. Solo así la actual dirigencia colorada asegura su continuidad. Sin su candidatura los espacios se verán seriamente recortados.

    En este esquema de necesidades el ala llanista del Partido Liberal tiene sus propias prioridades. La opción más valida es apoyar la postulación del senador Lugo y quedarse con la candidatura a vicepresidente de la República. Eso deja de lado a su adversario internos, consolidando la posición del movimiento.

    Compaginar esta serie de necesidades parece bastante simple, pero hasta ahora el oficialismo colorado no logró convencer a sus eventuales aliados. Las conversaciones siguen, pero el tiempo es cada vez más corto.

    En el entorno más cercano del presidente Horacio Cartes no es mal visto que la reelección presidencial finalmente quede archivada. No son pocos los que sostienen que sería la mejor salida para seguir con el proceso de cambio que se inició con su llegada a la presidencia de la República. Sería la forma más fácil de sacarse de encima una partida de dirigentes colorados que hoy incomodan bastante y ubicar en su lugar a los que realmente puedan responder sin fisuras al Gobierno.

    Sostienen también que seguir llevando el debate es conveniente para profundizar las diferencias en el Partido Liberal y en los sectores de izquierda.

    Con este panorama de necesidades varias e incertidumbre permanente la discusión de la enmienda constitucional promete seguir ocupando buena parte del debate político en los primeros meses del próximo año.

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    Publicado por Anónimo | 24 diciembre, 2016, 9:14 am
  116. Una crispación innecesaria
    24 diciembre, 2016

    No es novedad que las fiestas de fin de año sean cada vez más consumistas, a pesar de lo cual en muchas de las familias paraguayas todavía se lucha por mantener ese espíritu navideño que nos hace pensar que el año que viene será mucho mejor y con muchas más realizaciones que el que se va.

    Es el tiempo en el que más que nunca sentimos que necesitamos un poco de paz, aunque los apuros de las compras y el tráfico insoportable parecen hacernos la tarea mucho más dura. A pesar de eso casi todos nos sentimos festivos, con esperanzas y una mirada positiva hacia el futuro.

    Por eso resulta tan desagradable esta campaña iniciada por un sector político que pretende cercenar a su rival la posibilidad de competir en igualdad de condiciones, que busca enrarecer el ambiente, con amenazas de desestabilización y violencia disfrazada, al solo efecto de generar temor en la ciudadanía ante un hecho que debiera ser natural.

    Es inadmisible que en este tiempo, haya paraguayos que aún piensen que las diferencias políticas deben dirimirse con violencia y no con diálogo y negociación. La Constitución Nacional tiene reaseguros y, aunque con frecuencia, estos no hayan sido respetados, a la larga las cuestiones ilegales caen por su propio peso.

    No hay nada raro en que un presidente quiera postularse a un segundo mandato. Es una posibilidad que se tiene en todos los países avanzados, no solo los de la región. No es ni siquiera una amenaza de que lo que pretende es perpetuarse en el poder, convertirse en un nuevo dictador ni ninguno de los desastres que quienes están en contra –porque no conviene a sus intereses- anuncian a los cuatro vientos.

    Si la ciudadanía permite que la Constitución contemple la reelección presidencial y Cartes decidiera postularse, no llegará el fin del mundo. Él será un precandidato más colorado, que deberá ganar las internas para competir en las generales del 2018. Si sus contrincantes están tan seguros de tener apoyo popular, no debería ser una tragedia tener que competir con el jefe de Estado. Es lo que pasa en cualquier sociedad civilizada, en donde los presidentes tienen oportunidad de postularse a un segundo mandato y el pueblo los vota o no, de acuerdo al nivel del gobierno que realizaron en el primer período.

    El voto de la gente es un fantástico invento que permite que nadie pueda encadenarse en el cargo de manera permanente. Y es esa gente la que decidirá, primero si permite la reelección, y después si desea que Cartes vuelva a ser presidente. Es así de simple, por más retorcidos que pudieran ser quienes intentan frenar esta carrera a como dé lugar.

    Es una lástima que esta situación haya generado una crispación absolutamente innecesaria en un tiempo que está llamado a la alegría y la esperanza. Pero parece que esta es la única forma que tienen algunos sectores políticos de actuar para resolver sus problemas, despertando el temor y alentando el “chaque” ciudadano. Es la gente a la que la sola idea de construir un proceso común le saca de sus casillas. Para esta gente también van nuestros buenos deseos.

    ¡Felices fiestas, amigos lectores!

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    Publicado por Anónimo | 24 diciembre, 2016, 8:45 am
  117. Llanuras de la democracia

    Por Miguel H. Lopez
    Por estos días el senador liberal Blas Llano ensayó un coyuntural acto de contrición y dijo que haber destituido al presidente constitucional Fernando Lugo fue un error desde el punto de vista de la profundización del proceso. Él presidía entonces el PLRA, segunda fuerza políticopartidaria del país, y su posición era clave y determinante para producir el juicio político exprés que devino en golpe de Estado parlamentario contra el régimen republicano.

    Alegó que es de humano equivocarse, y se excusó en ello.

    Su repentina conciencia es parte del juego político que se despliega en las últimas semanas en el país (enmienda constitucional, reelección) y que tiene que ver con los prolegómenos de las elecciones de 2018. En sus palabras no existe sinceridad esencial, sino oportunismo mendaz y casquivano.

    No obstante, más allá de su ocasional declaración, su reconocimiento es la muestra clara de su incompetencia como gobernante desde el legislativo, desde su condición de hombre de partido y desde la confianza que cierto electorado depositó en él para definir leyes y acciones en favor del país y la gente.

    El golpe parlamentario de junio de 2012 truncó la posibilidad de profundización del proceso democrático en Paraguay. La presencia de una alianza liberoprogresista abría la oportunidad de ensanchar derechos y de volver más equitativa la vida de los paraguayos, fortalecer instituciones no tecnocráticas y desarrollar sinceros y efectivos programas sociales y de fomento en áreas de la educación, la cultura y agrario. No era un gobierno de izquierda, como suelen instalar o afirmar. Esa ficción es solo para justificar actos injustificables que son resabios del stronismo. Sí era un proceso político importante para el país, en particular para la gente común en su gran mayoría, que Llano, Horacio Cartes, Desiré Masi, su esposo Rafael Filizzola, Efraín Alegre y otros próceres de la desgracia destruyeron. Ahí lo reconoce Llano. A confesión de parte, relevo de pruebas.

    Decir, 4 años después –como si nada– que fue un error, y al solo efecto de buscar sacar ventaja de una coyuntura política dada, es doblemente condenable y describe la catadura del político y sus acciones (y ello se extiende a quienes estuvieron en aquel manoteo).

    Lugo queda pegado, en una suerte de síndrome de Estocolmo, con su golpeador. Se junta y hasta, posiblemente, se articula con Llano, tratando de reflotarse en una anticipada campaña presidencial.

    Políticos así hay demasiados. Reflejo de esto es el estado calamitoso del país. Entonces, termina siendo tan responsable el chancho como el que le rasca para acostarlo.

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    Publicado por Anónimo | 23 diciembre, 2016, 5:42 am
  118. Fantasma de fin de año

    Por Marcos Cáceres Amarilla

    El proyecto de enmienda constitucional para habilitar la reelección presidencial es, desde hace algunas semanas, una suerte de fantasma que recorre el escenario político paraguayo. Nadie lo conoce realmente pero todos hablan de eso. Alrededor de él parece estar girando el sistema político e institucional paraguayo.

    Da la impresión de que el oficialismo ha atado su suerte y su destino o la imagen del éxito o fracaso de su gestión, a que se apruebe en el Congreso este plan cuyos detalles no se han presentado formalmente, por lo cual no hay nada concreto sobre lo cual debatir realmente.

    El principal impulsor o interesado, el Presidente de la República, no habla del tema. Deja que sus leales y/o adulones lo hagan por él.

    El problema es que Horacio Cartes se pasó diciendo que no le interesaba ser reelecto, que no perdería el tiempo en evaluar algo que la Constitución no permite porque eso sería decepcionar a la ciudadanía que lo eligió.

    Pero, ahora que los ministros del Gabinete y sus legisladores leales y conversos hablan todo el tiempo de reelección, él no los desautoriza.

    No es casualidad que los medios de comunicación hayan sido invadidos en las últimas semanas por una catarata de propaganda oficial que habla de las presuntas bondades del actual Gobierno y que al Presidente se le haya dado por inaugurar obras sin terminar, como el megageriátrico de San Bernardino.

    El publicitado barrio San Francisco de Zeballos Cue, el de las “Mil viviendas”, en el predio del RC-4, no podrá ya ser inaugurado en este diciembre, como pretendían el Mandatario y su equipo político. El corte de cinta y las fotos quedarán para el mes de enero, según promete la Senavitat. Habrá que ver si estarán listas todas las unidades habitacionales o solo parte de ellas. Así como en la época de Federico Franco había que hacer paladas iniciales “a tutiplén”, la consigna ahora es inaugurar e inaugurar, aunque sean cosas a medio hacer.

    Toda esa parafernalia no tiene otro objetivo que intentar instalar la figura del Mandatario como la de un gran hacedor de obras o, temerariamente, como la de un estadista.

    Si bien se ven obras de infraestructura en marcha en forma de caminos y puentes, a costa de un gran endeudamiento público, no se nota que el Gobierno esté también interesado en instalar políticas de Estado en materia de salud, educación y reforma agraria, cuestiones que afectan a la mayoría de la población. Las estadísticas que asesores del Presidente pretenden instalar caen frente al descontento y las necesidades populares insatisfechas.

    En lo que sí ha tenido éxito el gobierno es en instalar la reelección como una cuestión “importante” en la agenda política. Los partidos de oposición y la prensa en general van detrás de ese tema, como si de cantos de sirena se tratara.

    El gran debate político presente en el país está reducido a si hay que aprobar o rechazar la posibilidad de reelección. Sumergidos en el inmediatismo, poco se habla de las soluciones para los problemas reales del país.

    Tal vez sea por la propia incapacidad de encarar estas cuestiones por parte de quienes aspiran a continuar o capturar el poder, o por subestimar la inteligencia de la gente a la que solo se llama a votar al color o la cara del candidato. O peor, por no tener realmente propuestas que presentar.

    De la forma que operó el oficialismo con el tema de la reelección, el fracaso de ese proyecto se asimilará al fracaso de su gestión, lo cual repercutirá en contra del sucesor que impulsen después.

    En tanto, para el sector de la oposición, que se jugó en contra de ese plan, significará quedarse sin ningún candidato seguro y comenzar de cero a construir una propuesta, con muy poco tiempo por delante para convencer al electorado.

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    Publicado por Anónimo | 23 diciembre, 2016, 5:35 am
  119. Sociedad líquida y enmienda constitucional

    Por Dr. Jorge Darío Cristaldo Montaner

    Ante los últimos estertores del plan cartista de imponer la reelección del Presidente de la República mediante la enmienda de la Constitución, quedan para el análisis sociológico las idas y venidas, los tires y aflojes, las traiciones y reconciliaciones, los recuerdos y olvidos, los besos y arañazos detectados en los conflictos entre amigos y enemigos, correligionarios y adversarios ideológicos o políticos, conspicuos exponentes de la politiquería criolla.

    A nadie debe extrañar esta realidad, que el sociólogo polaco Zygmund Bauman denominó “modernidad líquida”, para definir a una sociedad que se caracteriza porque los pilares sólidos que apuntalaban la identidad de las personas: un Estado predecible, una familia estable, un empleo seguro, una ética respetada, se han ido debilitando y licuando hasta escupir una ciudadanía en permanente crispación, acongojada por la zozobra permanente y el miedo a quedar atrapada en la desesperación existencial.

    El papa Francisco dice tres cosas muy importantes sobre cómo construir una sociedad sana: la primera, recuperar el arte del diálogo con gente que piensa distinto, aunque eso te exponga a la posibilidad de salir derrotado. La segunda, que la desigualdad está fuera de control en todos los ámbitos. Y la tercera, la importancia de la educación para unir ambas cosas: recuperar el diálogo y luchar contra la desigualdad.

    Las modificaciones a la Constitución deben discutirse en todos los ámbitos sociales, no imponerse mediante una mayoría coyuntural en las Cámaras del Congreso. La discusión debe centrarse sobre temas de verdadera importancia que afectan a la población en su conjunto, o a sectores mayoritarios escasamente protegidos en la Carta Magna vigente. La reelección presidencial solo interesa a una o dos personas y a sus corifeos; a nadie más. Y, sin embargo, para satisfacer las apetencias egolátricas de esos personajes, se despilfarran miles de millones de guaraníes en publicidad, mítines, marchas, audiciones de radios, TV, camisetas, banderas, etc., en gran parte proveniente de las arcas públicas, es decir, son gastos pagados por toda la población.

    No se pueden crear acuerdos políticos fundamentales en medio de la desconfianza, la demonización del otro, el odio. Sin un sentido compartido de futuro, sin ideas ni ideales, no queda más que el enfrentamiento para la destrucción del adversario devenido en enemigo. Decía José Ortega y Gasset, en “El hombre y la gente”, que “cuando los hombres no tienen nada claro que decir sobre una cosa, en vez de callarse suelen hacer lo contrario: dicen, en superlativo, es decir, gritan”.

    La enmienda, tal como está regulada actualmente en el artículo 290 constitucional, no necesita discutirse sino presentarse para ser aprobada o rechazada; basta contar con la mayoría absoluta de votos en las dos Cámaras del Congreso, como ya quedó demostrado en este caso; si cuenta con la aprobación del Congreso se someterá a votación en un referéndum vinculante. Es decir, no existen ni se necesitan diálogo, discusión ni posibilidad de acuerdo entre quienes piensan distinto sobre el tema.

    Por otra parte, toda modificación del texto constitucional requiere de un momento político adecuado para su concreción; es evidente que es inoportuno plantear la reelección presidencial en el último mes del año, casi al inicio del periodo de receso parlamentario. Si a ello se agregan las irritaciones, los enfrentamientos y las rupturas en las internas partidarias; el estrés colectivo producido por el calor, los cortes de electricidad, las lluvias torrenciales y las tormentas, el planteamiento de la reelección presidencial por un procedimiento constitucional viciado de nulidad, en este contexto sociopolítico y ambiental enrarecido, solo puede habérseles ocurrido a algunos que están aquejados de ceguera o sufren demencia senil. Esta situación ya no es propia de una sociedad líquida, sino en proceso de liquidación.

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    Publicado por Anónimo | 23 diciembre, 2016, 5:34 am
  120. Al César lo que es del César
    22 diciembre, 2016

    La ambición desmedida parece estar jugándole una mala pasada a Mario Abdo Benítez, a quien ya le falta poco para anunciarse como enviado de Dios.

    A medida que crece la posibilidad de que se apruebe la enmienda, él ve como se diluye su esperanza de ser el candidato colorado a la Presidencia de la República en el 2018. Y esto parece estar haciendo que pierda los pocos soldados que ya le quedaban en la cabeza. Está tan desesperado que ahora ya ve señales divinas en cualquier hecho, por más nimio e insignificante que fuere.

    La disidencia consiguió quedarse con la Presidencia de la Comisión Permanente del Congreso, la cual no tiene mayores atribuciones que ser una suerte de guardián del Parlamento, algo sin mayor trascendencia como para que el líder de Colorado Añetete haya visto “la mano de Dios” en el hecho, asegurando que quienes solo piensan en lo terrenal y no en lo divino ganarán poco menos que el infierno, como si la elección del presidente de una comisión tuviera algo que ver con lo espiritual.

    Además de delirante, Marito demuestra tener muy poco conocimiento de la Constitución Nacional. Resulta que él y su sector festejan este triunfo convencidos de que con él impedirán que durante el receso se pueda convocar a sesión extraordinaria, como si esto fuera potestad exclusiva del presidente de la Comisión Permanente.

    En primer lugar, que un disidente sea el presidente de esta comisión no garantiza que a la hora de convocar a sesión extra, el pleno no tenga la mayoría necesaria para hacerlo. Además, pretender que esa es la única forma de que se haga la convocatoria es pecar de ingenuo e ignorante.

    Resulta que el artículo 184 de la Constitución Nacional dice que la cuarta parte de los miembros de cualquiera de las cámaras puede pedir la convocatoria, o un decreto del Poder Ejecutivo y el presidente del Congreso o de la Comisión Permanente, deberá convocar a las cámaras, le guste o no, en el plazo perentorio de 48 horas.

    Así que Ariel Oviedo, el pomposo presidente de la Comisión Permanente del Congreso, lo único que deberá hacer es obedecer el mandato constitucional y convocar a sesión extraordinaria del Senado con que solo 11 legisladores lo pidan, o lo haga el propio presidente de la República. En síntesis, Arielito no hará más que el papel de mandadero del verdadero poder.

    Marito puede ser muy religioso, pero parece no disfrutar mucho de la lectura. No solo de la Constitución sino de la misma Biblia, por eso no aprendió la gran enseñanza de Jesús de dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Esto significa que debe empezar a elaborar estrategias terrestres para conseguir triunfos terrestres que le lleven a concretar su gran ambición. En esta guerra de intereses, lo único que no está en juego es un lugar en el cielo.

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    Publicado por Anónimo | 22 diciembre, 2016, 8:18 am
  121. Democracia y tiranía

    Por Guido Rodríguez Alcalá
    En la democracia aumenta el peligro de la tiranía, dijo Alexis de Tocqueville en La democracia en América. Parecería una crítica a la democracia, pero no lo es. El libro, publicado en 1835, dice que, con el tiempo, la democracia se volverá el sistema político comúnmente aceptado; que habrá dos potencias mundiales, Rusia y Estados Unidos; que Estados Unidos aventajará a su rival Rusia. No fueron profecías, sino una correcta interpretación del proceso histórico, y por eso debemos tomar en serio la advertencia de Tocqueville sobre el peligro de la tiranía.

    De hecho, los totalitarismos se dieron en el siglo XX, más que en el siglo XIX, donde no faltaron monarquías absolutistas. Fernando VII de España decretó la pena de muerte contra quien gritara en la calle ¡viva la libertad! y ejecutó a unas seis mil personas por motivos políticos. Una barbaridad, aunque menor que las de Francisco Franco, que mató mucho más, aunque no tanto como su mentor Adolf Hitler.

    Hitler ganó las elecciones de enero de 1933, con el 33% de los votos. Ganó a causa de la división de los partidos políticos, de la desesperación provocada por la crisis económica y de un hábil sistema de propaganda. La propaganda, tal como se desarrolló en el siglo XX a causa de los medios de comunicación y de transporte, no se la pudo imaginar Tocqueville. Además, Hitler tenía un eficaz sistema paramilitar: 400.000 hombres en la SA y 50.000 hombres en la SS. Casi diría sistema militar, porque el ejército tenía solo 100.000 hombres y carecía de armas pesadas; la calle era de los nazis.

    ¿Quién financiaba esos 450.000 individuos que no trabajaban? Las grandes empresas que apoyaban a Hitler. Hitler también se declaraba socialista y despotricaba contra los burgueses, los reaccionarios, etc. Esa retórica anticapitalista fue común a los movimientos fascistas europeos, por lo demás financiados por capitalistas. Por eso la Alemania democrática surgida después de 1945 controló por ley el financiamiento de los partidos políticos y la propiedad de los medios de comunicación. Después de 1980, el liberalismo aflojó esos controles.

    Llegado al poder con medios democráticos, Hitler destruyó la institucionalidad; no necesito explicar qué hizo porque se sabe. El triunfo electoral no le autorizaba a destruir la institucionalidad; puede parecer obvio, pero conviene repetirlo porque, cambiando lo que se debe cambiar, se quiere hacer aquí algo similar: con votos dudosos, se quiere imponer la reelección presidencial en el Senado. Con un millón de dólares, yo hago bailar desnudos a cinco ministros paraguayos, dijo el Bello Cónsul hacia 1980.

    Vale también para ciertos parlamentarios, con el debido reajuste por la inflación: dicen que ahora el voto cuesta un millón de dólares. Podrán ser más o menos dólares; lo alarmante es que exista un precio.

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    Publicado por Anónimo | 21 diciembre, 2016, 9:11 am
  122. Efraín y la triple alianza
    19 diciembre, 2016
    Por Santiago González

    Que el equipo joven de Blas Llano nos quiera hacer olvidar lo que pasó desde que la Alianza Patriótica llegó al poder en el 2008, es una tomadura de pelo. Un matrimonio oportunista que caminó de la mano de traiciones y conspiraciones desde el primer día y que terminó con los liberales entregando la cabeza de Lugo en bandeja ante la falta de reacción de este.

    Nunca hubo un plan de trabajo en conjunto, nunca un debate sobre qué tipo de país querían construir, solo era una relación pegada con saliva que tenía como fin desbancar al Partido Colorado del poder.

    Los que destituyeron a Lugo en el 2012 por la vía del juicio político acusándolo de haber mal desempeñado sus funciones y de haber sido un inútil en otras palabras son los que hoy nos quieren hacer creer que pueden recomponer esa relación para salvarnos del abismo.

    Pero de este coqueteo también es culpable Efraín Alegre, el hombre que hasta hoy prefirió convertir al Partido Liberal en un puesto comando desde donde lanza sus misiles hacia sus adversarios políticos, olvidando que lo eligieron como presidente del PLRA y no como líder de un movimiento político que desde el partido debe perseguir y amenazar a sus rivales.

    Si Efraín quiere frenar el plan de reelección de Cartes lo que debe hacer es abandonar la pose de candidato y conciliar desde su rol de presidente. Es imposible pensar en abortar la inminente violación constitucional que luguistas y cartistas están preparando sin un PLRA unido y capaz de poner en pausa sus diferencias.

    Efraín lo que debe hacer de inmediato es dejar las amenazas y acercarse al llanismo para negociar una salida a esta triple alianza (Lugo, Cartes, Llano) que pretende reelegir a Cartes por 5 años más.

    Salvo que sean funcionales a ese plan, los liberales no tienen otra opción, ya que bajo amenazas no van a lograr más que ayudar a los violadores de la Constitución. En cuanto a lo primero, Dios nos libre de ver de nuevo a liberales y luguistas manejando el país.

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    Publicado por Anónimo | 20 diciembre, 2016, 8:16 am
  123. El plan

    Por Enrique Vargas Peña
    No solamente para el golpe de Estado denominado la reelección vía enmienda están Blas Llano y Fernando Lugo colaborando con Horacio Cartes. También le ayudan en dividir el voto de sus rivales, el de los adversarios electorales del cartismo.

    Para entender lo que está haciendo Horacio Cartes con Blas Llano y Fernando Lugo es necesario repasar el texto del artículo 230 de nuestra Constitución, que dice: “El presidente de la República y el vicepresidente serán elegidos conjunta y directamente por el pueblo, por mayoría simple de votos, en comicios generales que se realizarán entre noventa y ciento veinte días antes de expirar el periodo constitucional vigente”.

    “Mayoría simple de votos” significa simplemente la minoría más grande. Si, por ejemplo, hay cinco candidatos presidenciales y las preferencias electorales fueran parecidas, ocurriría que uno de esos candidatos podría convertirse en presidente con el veintiuno por ciento de los sufragios a su favor (21%), con tres rivales obteniendo el veinte por ciento (20%) cada uno y un cuarto con diecinueve por ciento (19%) (http://bit.ly/2h2HnLz).

    Cartes controla totalmente al aparato electoral de la Asociación Nacional Republicana (partido Colorado), esa tremenda maquinaria de funcionarios públicos organizada a través de las seccionales, que funciona a base de estímulos económicos y que garantiza a los colorados un piso electoral de alrededor de treinta y cinco por ciento (35%) de los votos en cada elección.

    Y Cartes sabe que es tremendamente impopular, con la mayoría de las encuestas independientes coincidiendo en que cerca del setenta por ciento (70%) del padrón de electores rechaza la gestión del presidente y su reelección.

    Luego, lo único que Cartes tiene que hacer para ganar una elección para la que le hayan habilitado mediante un golpe de Estado es asegurarse que nadie, excepto él, logre alcanzar el treinta y cinco por ciento (35%) de los votos.

    Es ahí donde Llano y Lugo están sirviendo también a Cartes, además de hacerlo en el golpe de Estado de la reelección vía enmienda, pues una candidatura de Fernando Lugo, siendo tan ilegítima como la de Cartes, no tiene otro desarrollo posible que dividir profundamente a la oposición.

    El llanismo prestará a esta maniobra de Cartes los electores que le son fieles en el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), con lo que el también importante aparato electoral de los liberales, alrededor de un treinta por ciento (30%) de los electores, se dividirá.

    Ninguno de los candidatos que tenga apoyo de algún sector de los liberales podrá obtener más del veinte por ciento (20%) del voto duro liberal, con lo que Cartes habrá logrado que su treinta cinco por ciento (35%) sea más que suficiente para seguir en la presidencia de la República a pesar del rechazo de alrededor de setenta por ciento (70%) de los electores paraguayos.

    Si Cartes logra impulsar, además de a Lugo, aún a otros candidatos que dividan el voto de los disconformes con su administración, más seguro será su triunfo. Es por este plan siniestro que Mario Abdo Benítez, Efraín Alegre Sasiain y Mario Ferreiro deben reflexionar muy bien cómo enfrentar a un presidente que se convirtió en la peor amenaza a nuestras libertades desde la caída de Stroessner.

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    Publicado por Anónimo | 20 diciembre, 2016, 8:00 am
  124. Decadencia moral, intelectual y programática

    Por Dr. Víctor Pavón

    Los partidos políticos son los hijos dilectos del constitucionalismo porque fueron concebidos para defender la ley fundamental, entendida como una declaración de principios que limita el poder de los gobernantes. Esta es una evidencia histórica. Así ocurrió con los dos partidos tradicionales de nuestro país, el Liberal y la Asociación Nacional Republicana, Partido Colorado.

    En el año 1887, la Constitución de 1870 estaba en plena vigencia y los fundadores de aquellas nucleaciones políticas sabían que el mejor modo de encontrar el camino hacia la restauración del país luego de la hecatombe de la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870) estaba en garantizar la libertad, la paz y la justicia, para hacer posible el buen gobierno. El logro de esos cometidos requería estampar en letras aquellos ideales del liberalismo republicano en boga como una idea que se extendía por el mundo civilizado y que hasta a la fecha son un faro que ilumina a las naciones. No fue fácil para aquella generación de compatriotas surgida del dolor.

    Con sus luces y sus sombras, también emergió una generación, de colorados y liberales, que supo mantener intacto el precioso legado constitucional republicano; y fue así que la epopeya del Chaco (1932-1935) constituyó para el Paraguay su hora más gloriosa, con un ejército apartidario dirigido por un gobierno austero, honesto y pródigo por servir a la nación, como lo fue el de Eusebio Ayala, reconocido como el presidente de la victoria.

    Esa hora gloriosa del Paraguay, construido sobre la base del constitucionalismo liberal y republicano, no fue un producto del azar; fue el resultado de la altura moral e intelectual de sus protagonistas. Muchos de aquellos hombres eran genuinamente servidores públicos, sin haber llevado moneda alguna hacia sus bolsillos y haber sido sepultados en una simple y humilde caja mortuoria, como muestra de integridad y acrisolada honestidad.

    La decadencia moral, intelectual y programática sobrevino apenas culminada la gloriosa gesta del Chaco. Los dos líderes, uno civil y otro militar, fueron exiliados como la primera muestra de la ingratitud de una nueva generación preparada para cohabitar con el poder de las fuerzas de las armas.

    Influenciados por los poderosos incentivos que de cualquier poder desorbitado emergen, ya sean cargos, sueldos o privilegios, el constitucionalismo fue dejado de lado para convertirse en un ideal expuesto a la coyuntura. La Constitución se convirtió en un cascarón vacío de contenido, expuesto a las veleidades y violaciones más detestables.

    De ese modo, la Carta Política (1940) llevó al genio estratega militar del Chaco, José Félix Estigarribia, a convertirse en el hombre providencial. Este documento, sin embargo, estaba viciado en su mismo fundamento debido a que se inspiraba en el autoritarismo emergente en el viejo continente. Con la decadencia moral, intelectual y programática de los miembros de los partidos políticos que ya no comprendían ni les interesaban los ideales del constitucionalismo de antaño, el Paraguay cayó en tal desgracia que los antiguos camaradas –sin importar si eran liberales o colorados– que habían luchado en las trincheras como hermanos en memorables batallas, apenas diecisiete años después (1947) se perseguían y mataban entre sí.

    Sin duda que las dictaduras afectan el tejido moral de la nación. Fue así que durante la larga noche política (1954- 1989) los partidos Liberal y Colorado fueron presa de tremendos cambios en su apreciación de la sociedad y el poder. Antes el partido político era una sociedad de hombres libres e idealistas que aspiraban el poder para devolverlo al pueblo; hoy, el partido es el poder mismo sustentado en listas cerradas, sábanas, que premian a los seguidores más abyectos de las camarillas dominantes y para servirse del pueblo.

    El año 1992, con la puesta en marcha de la nueva Constitución, se inició un proceso político en el país del cual hoy se pueden visualizar sus fortalezas y debilidades. Pero lo que no resulta aceptable es cambiar la Constitución para adecuarla a la coyuntura de los resultados electorales, dado que esto sería contradictorio con lo que propone el moderno constitucionalismo, más aún en las sociedades del siglo XXI.

    La voluntad indisimulada de seguir en el poder, ya sea provenga del presidente de la República o de los miembros del Congreso cualquiera sea (hoy estos últimos pueden ser reelectos sine die, y esto se debe reformar) es un reflejo de esa decadencia intelectual, moral y programática en la que los partidos políticos han caído para así empantanar el futuro de miles de jóvenes, entre los que pudieran haber otros Cecilio Báez, Eligio Ayala, Manuel Gondra, Fulgencio R. Moreno, Ignacio A. Pane, Blas Garay, y que podrían ser los nuevos líderes que el país necesita.

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    Publicado por Anónimo | 20 diciembre, 2016, 7:55 am
  125. El fanfarrón y su escudera
    20 diciembre, 2016

    La libertad de expresión es una de las garantías constitucionales más importantes. A diferencia de lo que ocurría en tiempos de la dictadura, hoy todos tenemos derecho a manifestar nuestras creencias ideológicas y a criticar o denunciar a terceros, desde el vecino hasta al presidente de la República, siempre y cuando lo hagamos en los marcos de la ley. Esto, que resulta obvio para cualquier ciudadano respetuoso del Estado de Derecho, no lo es sin embargo para algunos dirigentes políticos, como Efraín Alegre, titular del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) y su “escudera” Desirée Masi, senadora por el Partido Democrático Progresista (PDP), quienes pisotean con total alevosía las normativas vigentes, a la espera, tal vez, de poder “victimizarse” en el caso de ser sometidos a procesos penales, como en justicia corresponde.

    Muy sueltos de cuerpo, cuales comentaristas de un encuentro social sin relevancia, el primero “advirtió” al oficialismo que si persistiera en el proyecto de la reelección, los liberales “saldrán a las calles, tomarán el Congreso y el Palacio, de ser necesario”; mientras que la segunda, además de las amenazas sistemáticas de juicio político al presidente, lo acusa de incurrir en un delito grave, como el de lavado de dinero.

    Desirée, como siempre, es tan ligera para acusar como para esconder la mano. Si hiciera honor a su investidura, tamaño cargo formulado nada menos que contra el jefe de Estado, ameritaría una denuncia formal ante el ministerio público. Pero nada, como tampoco prueba alguna de lo afirmado, lo que rebaja su condición de política a la de vulgar embustera; lamentable papel que cumple desde hace ya varios años.

    Lo de Efraín es aún más grave, no porque pueda cumplir con su fanfarronada, sino porque, siendo el presidente del principal partido de oposición, amenaza abiertamente con atropellar la sede de dos poderes del Estado y destruir así el régimen institucional.

    Según su febril interpretación, estaríamos al borde de la ruptura del Estado de Derecho, por lo cual instó a todos a “estar alertas, en vigilia, para la defensa de la democracia, para no vivir más la dictadura, la tortura y los apresamientos sin justificación legal”.

    El titular del PLRA evidentemente no tiene la menor idea de lo que es una dictadura ni tampoco sobre lo que significa enfrentar un peligro real de retroceso a esa época infausta de nuestra historia. Por eso puede hacer lanzar todas sus bravuconadas en rueda de prensa, sin ningún tipo de consecuencias, a pesar de que sus palabras constituyen una clara apología del delito.

    A Efraín nadie le amenaza de muerte, ni con violar a su esposa e hijas, ni atropellan su domicilio particular, ni menos le disparan a mansalva a sus escasos adherentes cuando éstos se movilizan, como sí hacían las bandas al servicio de Lino Oviedo. Y ni hablar de cómo procedía el stronismo, de lo que no tiene conocimiento, pues jamás participó de aquellas verdaderas batallas por la democracia, que si las acompañó fue con alguna tertulia entre amigos, entre cuatro paredes, fuera de todo riesgo.

    Por eso sus denuncias no tienen eco y sus “intimaciones” sobre “tomar” la sede del Congreso y del Palacio caen en saco roto. Personajes de poca monta, como él, carentes del menor respaldo popular y de quienes el liberalismo solo puede sentir vergüenza, lo único que podrían “tomar”, en el mejor de los casos, son… algunas cervezas.

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    Publicado por Anónimo | 20 diciembre, 2016, 7:47 am
  126. Por intereses espurios

    Por Jesús Ruiz Nestosa
    El daño que se le está haciendo al país persiguiendo objetivos espurios es inconmensurable. Utilizo el término en su estricto sentido: aquello que, por su tamaño, no puede medirse. Es imposible recurrir a términos económicos, o sociales, o políticos, o de simple moneda, para evaluar cuánto le está costando al país los esfuerzos que se realizan para disfrazar un golpe de Estado que ya se ha echado a rodar bajo el manto de la reelección.

    He leído que muchos críticos de este intento de alterar la Constitución Nacional dicen que “estamos retrocediendo a épocas anteriores”. Pues no, porque para retroceder antes hay que adelantar y desde que fue derrocada la dictadura de Stroessner es evidente que no hemos avanzado un solo paso. Incluso más: por lo menos Stroessner no mentía tan descaradamente como lo están haciendo ahora los políticos comenzando por el propio Presidente de la República. Stroessner aseguraba que “no movía un dedo” para lograr su reelección y era cierto. Los que movían los dedos, las manos, los brazos, las piernas eran sus aduladores porque a cambio de ello recibían unas cuantas migajas que el dictador dejaba caer al suelo en aquel gigantesco banquete en que se devoraba el país entero.

    Se habla también de la “democracia directa” y que “el pueblo decida”. Esta idea de democracia directa que pudo haber funcionado en la antigua Atenas, en la actualidad ha demostrado ser un método ineficaz de gobierno, un desvarío propio de adolescentes inmaduros. Un ejemplo actual es el del partido Candidatura de Unidad Popular (CUP) de Cataluña (España). Este grupo anticapitalista, antisistema, antimonárquico, anti…todo ha entrado al gobierno de esa autonomía causando trastornos inmensos pues no pueden decidir nada sin antes consultarlo con sus asociados que, aunque son pocos, hay que convocarlos, reunirlos, explicar lo que se quiere y luego llevarlo a votación. Pero el gobierno de Barcelona les tolera todo porque necesitan de sus votos para poder gobernar. Se da entonces la paradoja que un grupo minoritario, el más pequeño de todos los que existen en el espectro político, es el que le da legitimidad al gobierno. Además, tales consultas no siempre han sido las más acertadas. El reciente referéndum conocido como Brexit, que decidió la retirada del Reino Unido de la Unión Europea, fue el resultado de un cúmulo de mentiras que ha puesto a Inglaterra en una situación de la que no sabe cómo salir. Si se quiere otro ejemplo más dramático aún: recuérdese que Hitler subió al poder después de un referéndum.

    Hace un par de días leí que un ministro dijo que la Constitución se puede reformar porque es más importante lo que diga el pueblo que lo dicho por 120 personas, que fueron los convencionales que redactaron la Carta Magna. Lo que no aclaró este señor es que esas 120 personas fueron elegidas por el pueblo en elecciones libres y democráticas.

    Al comienzo hablaba que no habíamos avanzado nada desde que fue derrocada la dictadura. Frente al actual intento de reformar la Constitución, utilizando los métodos –por no decir los subterfugios, las mentiras, las argucias, las falsedades– que estamos viendo, uno no puede menos que sospechar que al final del nuevo mandato ilegal por más disfrazado que venga, no se plantee otro nuevo periodo y luego otro, así hasta el final de los tiempos. Un presidente de seccional colorada del interior del país ya dijo en un discurso que deseaba que Cartes estuviera en el poder por lo menos otros treinta años. Esto da una idea clara del nivel de pensamiento cívico que se maneja en las bases del Partido Colorado.

    Hasta el momento, lo único positivo que encuentro en esta danza de mentiras, falsedades e ilegalidades, es que se nos ha confirmado que la policía solo sirve para reprimir a la población y nada más. El anterior ministro del Interior era un inútil, pero el actual es un peligro. Si se utilizaran todos estos esfuerzos y conocimientos puestos para reprimir a la ciudadanía en la lucha contra la delincuencia tendríamos, sin lugar a dudas, el país más seguro del mundo. Mientras tanto, como salidos de una sesión de espiritismo, sobrevuela sobre nuestras cabezas el espíritu que instalaron en el país ministros como Édgar L. Ynsfrán, Sabino Augusto Montanaro y jefes de policía como Duarte Vera, Pastor Coronel, Brítez Borges. Solo es necesario llamar de nuevo a los torturadores y la mesa estará servida.

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    Publicado por Anónimo | 19 diciembre, 2016, 9:46 am
  127. Innecesaria confrontación
    19 diciembre, 2016

    El proyecto reelecionario impulsado por el presidente Horacio Cartes y su entorno y el expresidente Fernando Lugo vino a instalar una innecesaria crispación en la sociedad, que ya estaba comenzando a superar la división instalada luego de la destitución de Lugo mediante aquel juicio político. Cuando en el inicio de su gobierno Cartes reafirmaba y se comprometía que no buscaría la reelección generó muchas expectativas y con esas declaraciones públicas logró inclusive incrementar su popularidad.
    Nuestra sociedad tuvo y tiene una fobia a los que quieren atornillarse en el poder. Así sucedió en el gobierno de Nicanor Duarte Frutos, quien en su deseo de perpetuarse en el poder, desgastó a su gobierno y terminó llevando al Partido Colorado a la llanura. Por ello el compromiso de Cartes de no buscar la reelección había sido muy bien acogido por la ciudadanía en general.
    En estos momentos el actual gobierno tiene varios frentes en donde necesita mostrar resultados. Está ingresando al último tramo de su administración y lo que menos necesita es una sociedad dividida y sobre todo donde los ánimos se están exacerbando hacia uno y otro bando.
    En estas fechas tradicionalmente ya solía vivirse un ambiente de fiesta en el país. Sin embargo hasta solo hace unos días toda la sociedad se vio enfrascada en la disputa a favor y en contra de la reelección. Ahora se dejó de lado con la advertencia de que en cualquier momento pueden reflotar el tema. Esto incidió negativamente en el ánimo ciudadano.
    Estas idas y vueltas y cambio de posturas y discursos; estas terribles faltas de coherencia, son las causas de la profunda decepción ciudadana hacia la clase política. En un emblemático discurso pronunciado ante la Unión Africana en el año, el presidente Barack Obama advirtió que “cuando un líder trata de cambiar las reglas en el medio del juego solo para quedarse en el cargo, se arriesga a inestabilidad y conflictos. Y esto es solo un primer paso en un camino peligroso”, indicó.
    Es inexplicable que el presidente Cartes insista en un proyecto a todas luces impopular que está desgastando su gobierno y divide a la sociedad en una absurda e innecesaria confrontación.

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    Publicado por Anónimo | 19 diciembre, 2016, 9:20 am
  128. Hermenéutica, Mendonca y Cartes

    Enrique Vargas Peña

    En nuestro país sufrimos a un grupo de abogados, que están muy bien representados por el “iusfilosofo” Juan Carlos Mendonca, que se quieren pasar de listos con la consideración que comparten de que todos los paraguayos somos idiotas, incultos, infradotados y cretinos.
    En efecto, llevan diez largos años logrando que políticos mentirosos y sin escrúpulos les consulten recurrentemente, para el deleznable propósito de subvertir el orden constitucional.
    Mendonca hizo un dictamen (http://bit.ly/2hJpkIV) en el que dijo que nuestra Constitución no dice lo que clara y contundentemente dice: Que en nuestro país no se puede modificar el tiempo que una persona ejerce la presidencia de la República si no lo decide la gente a través de un proceso constituyente, que se denomina “reforma” (http://bit.ly/2hip3g9).
    Para afirmar que nuestra Constitución no dice lo que clara y contundentemente dice, Mendonca utilizó una forma de análisis legal denominada “gramatical”, que es la manera más básica y menos rigurosa de interpretación legal y constitucional.
    El Artículo 229 de nuestra Constitución dice así: “De la duración del mandato. El Presidente de la República y el Vicepresidente durarán cinco años improrrogables en el ejercicio de sus funciones, a contar desde el quince de agosto siguiente a las elecciones. No podrán ser reelectos en ningún caso. El Vicepresidente sólo podrá ser electo Presidente para el período posterior, si hubiese cesado en su cargo seis meses antes de los comicios generales. Quien haya ejercido la presidencia por más de doce meses no podrá ser electo Vicepresidente de la República”.
    Borrando, pasando por alto, pretendiendo que se olvide el acápite (“Del lat. a capĭte ‘desde el principio’. 1. m. Am. Párrafo, ‖ fragmento de un texto. 2. m. Arg. y Cuba. Título, capítulo, epígrafe. 3. m. Ur. Texto breve, posterior al título, que aclara el contenido del artículo que encabeza”) del Artículo 229 de nuestra Constitución que dice “De la duración del mandato”, Mendonca, por sí y ante sí, sostiene que el párrafo que en el citado Artículo dice “No podrán ser reelectos en ningún caso”, no hace a la duración del mandato.
    Todavía no logré que Mendonca explique quién le dio autoridad para separar lo que nuestra Constitución une; lo que los constituyentes unieron por un elemental sentido común: La reelección afecta el tiempo que una persona ejercerá el cargo para el que es reelecto. “Duración 1. f. Acción y efecto de durar. 2. f. Tiempo que dura algo o que transcurre entre el comienzo y el fin de un proceso”. “Durar. Del lat. durāre, de durus ‘duro’. 1. intr. Continuar siendo, obrando, sirviendo, etc. 2. intr. Subsistir, permanecer. 3. intr. desus. Estarse, mantenerse en un lugar”.
    Consecuentemente, con plena lógica, nuestra Constitución establece bajo el acápite “De la duración del mandato” el tema de la reelección, no una, sino todas las veces en que aborda el tema, por ejemplo, en su Artículo 187, “De la elección y duración” que define que los miembros del Congreso sí pueden ser reelectos.
    Lo cierto es que Mendonca, para servir a los políticos que le consultan, genera una controversia gramatical. Nuestra Constitución es clara, refulgentemente clara, pero con su dictamen, Mendonca instala una controversia gramatical, la de si la reelección afecta o no la duración del mandato.
    Para resolver esas controversias gramaticales se desarrolló en el mundo de jurídico una hermenéutica (“Del gr. ἑρμηνευτικός hermēneutikós; la forma f., de ἑρμηνευτική hermēneutikḗ. 1. adj. Perteneciente o relativo a la hermenéutica. 2. f. Arte de interpretar textos…3. f. Fil. En la filosofía de Hans-Georg Gadamer, teoría de la verdad y el método que expresa la universalización del fenómeno interpretativo desde la concreta y personal historicidad”).
    El lenguaje “frecuentemente conduce a conclusiones diferentes e incluso contrapuestas en lo que respecta al significado de un texto. La hermenéutica intenta descifrar el significado detrás de la palabra y, con ello, intenta la exégesis de la razón misma sobre el significado” (http://bit.ly/2hOyOm7).
    Es decir, cuando existe una controversia sobre el significado de la disposición normativa, se recurre a la hermenéutica para dilucidarlo. Pero Mendonca se viene negando desde hace 10 años a discutir sobre la hermenéutica del Artículo 229 de nuestra Constitución, siendo seguramente el primer “iusfilosofo” del mundo que prefiere estacionarse en la rudimentaria interpretación gramatical.
    Es un caso singular en el mundo y Mendonca no explicó aún las muy buenas razones que debe tener para renunciar a la ciencia jurídica entera por preferir la limitada interpretación gramatical.
    Mendonca renunció a explicar la interpretación del agente que hizo la norma, la Convención Constituyente; a explicar la interpretación del resultado a que condujo la norma, no hubo dictadura en Paraguay desde su vigencia; a explicar la razón histórica de la norma, evitar la repetición de Stroessner; a hablar del ordenamiento lógico de nuestra Constitución, que está enderezada totalmente a impedir la perpetuación de alguien en la presidencia; a explicar de la sistematización de nuestra Constitución, que pone siempre bajo el acápite “duración” la reelección; y renunció a abordar el propósito teleológico, impedir la hegemonía de una persona sobre la República, destruyendo el equilibrio de poderes.
    La razón por la que Horacio Cartes y sus partidarios esgrimen que la reelección presidencial es necesaria es la misma que permite entender fácilmente por qué el tiempo durante el que una persona ejerce los poderes de la presidencia de la República afecta al equilibrio de poderes: Cartes y sus partidarios sostienen día y noche que “cinco años no son suficientes” justamente porque el factor tiempo es el que permite consolidar la hegemonía.

    No es lo mismo Hugo Chávez por cinco años, que Hugo Chávez por catorce años; no es lo igual Rafael Correa por cinco años, que por nueve años; no es lo mismo Evo Morales por cinco años, que por diez años; no es igual Daniel Ortega por cinco años, que por nueve años. No fue lo mismo Alfredo Stroessner por cinco años que por treinta y cinco años.
    Para que un presidente tenga más tiempo en el ejercicio del poder Ejecutivo sin que ello implique destruir el equilibrio de poderes, es necesario reducir las atribuciones que tiene. Más tiempo, menos atribuciones, como es en Estados Unidos o en Francia (http://bit.ly/2hJntUQ).
    En efecto, me parece evidente por sí mismo que no tiene el mismo efecto ejercer los poderes de la presidencia de la República por un día que por cinco años; cinco años que diez años; diez años que treinta y cinco años. Esto es tan evidente que me parece que ni siquiera Juan Carlos Mendonca se atrevería a negarlo.
    Eso sin contar que un presidente en funciones que fuera candidato presidencial al mismo tiempo tendría enorme ventaja sobre sus competidores aspirantes al cargo en el uso de recursos públicos y privados a su favor durante la campaña electoral.
    Exactamente por eso nuestra Constitución impide, en su Artículo 290, que dar más de cinco años en el ejercicio del poder presidencial a una persona se haga sin estudiar sus efectos en el equilibrio de poderes, de lo cual Mendonca no habla, porque habilitar a una persona estar más de cinco años en el ejercicio de esos poderes permitiría al beneficiario establecer una hegemonía desequilibrante como lo demuestra nuestra historia y la historia de toda América Latina.

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    Publicado por Anónimo | 18 diciembre, 2016, 8:17 pm
  129. La reelección
    18 diciembre, 2016

    Por: José Rojas.
    El logro de Stroessner no fue solo haber sometido políticamente durante 35 años a centenas de miles de paraguayos; sino también haber creado los mecanismos de condena al fracaso económico de un país y aislarlo del mundo.

    La oposición y la disidencia colorada están en el mismo camino. No persiguen, no torturan no asesinan, pero si están condenando al fracaso económico y al atraso de nuevo con tal de impedir que el proyecto Cartes continue. El tratamiento del Presupuesto General de la Nación 2017 es una prueba palpable de ello.

    La reelección es un tema complejo, lleno de espinas, pero también lleno de posibilidades y es parte fundamental de la democracia. La reelección por un nuevo período de gobierno -y no me refiero a la reelección indefinida- no es ningún sacrilegio democrático.

    Funciona en muchos países; los vecinos Argentina y Brasil lo tienen y no hay riesgos de dictadura; como lo sugieren los agoreros de la política paraguaya y por lo tanto cuando las baterías opositoras descargan su artilleríacontra la reelección lo hacen con balas de salva o lo que es igual no encuentran argumentos sólidos para convencer. En o muchos países democráticos funciona perfectamente.

    La dictadura no necesita consultas a la gente; decide una sola persona por todo un país y que estará obligado a seguir los caprichos del dictador. Proponer que la gente decida la necesidad de la reelección no es precisamente señal de dictadura.

    Cinco años es poco tiempo para desarrollar estrategias, resolver urgencias. Un presidente que lleva adelante un proyecto serio para un país en crecimiento y en desarrollo necesita más que un periodo y sobre todo para apuntalar políticas de Estado bien arraigadas para darle continuidad en administraciones sucesivas.

    Cinco años pueden ser pocos para desarrollar a cabalidad un plan de gobierno, incluso la continuidad de un partido no asegura las mismas prioridades y proyectos.

    La reelección refuerza la planificación y la mirada a mediano y largo plazos. La desesperada intención de la oposición y de la disidencia colorada terminó desnudando sus reales intenciones: la de neutralizar a Cartes, sacarlo de la cancha. Jamás supieron demostrar cómo se llega a la dictadura con la participación de la ciudadanía.

    La reelección y la ciudadanía están íntimamente vinculadas; es determinante para los intereses de la gente porque definitivamente permite darle continuidad a un proyecto social que re quiere de más de un periodo para cerrar círculos; sobre todo en el combate contra la pobreza.

    Supera ampliamente los movimientos políticos que pugnan por el poder. La reelección aplaca las frenéticas campañas electorales y obliga a la dirigencia a centrar sus energías en lo más importante: la gente.

    Todavía deben explicar los dirigentes de la oposición como entender sus acusaciones contra el oficialismo colorado de desarrollar un plan dictatorial cuando ellos mismos, los opositores, persiguen a sus correligionarios que disienten con sus ideas ¿Eso no es dictadura?

    Los humores de la oposición, las aspiraciones de sus líderes o candidatos están directamente relacionados a la suerte que corra Cartes y no a sus propias propuestas. La regla es bien simple: Cartes queda fuera, ellos creen conquistar al electorado; Cartes sigue en carrera los opositores se quedan sin chance.

    A la dirigencia opositora no le interesa que los programas sociales funcionen. Les preocupa de sobremanera un presidente exitoso porque sus proyectos logran avances económicos, sociales, culturales, en la salud, y eso genera reacción de la gente a favor de la continuidad del mismo proyecto. Los opositores lo saben.

    La continuidad del Gobierno, con reelección de por medio, dependerá en realidad, no de las reacciones de la oposición; sí del éxito y avances de las políticas de crecimiento y desarrollo, de la guerra contra pobreza, obras públicas, la recuperación de la calidad de la educación y la inversión que genera mano de obra.

    El buen trabajo y la cobertura de la política social del Gobierno generaron circunstancias que pueden favorecer a la reelección y la gestión eficaz mantiene una elevada popularidad, con altos índices de apoyo.

    Tres años de Gobierno arrojaron números reales, avalados por organismos multilaterales; las obras existen y el mundo reconoce el esfuerzo. Esto no es ilusión, no es humo, esto es concreto y tangible: son resultados, buenos resultados, en la vida cotidiana de la gente y sus esperanzas.

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    Publicado por Anónimo | 18 diciembre, 2016, 11:28 am
  130. Graves riesgos
    Benjamín Fernández Bogado
    La angustia del fin del poder –para algunos– nos está llevando a todos a un escenario peligroso y complicado.
    La veleidosa y nunca confiable política paraguaya ha salido a bailar en un ritmo de hip hop con letra de cumbia villera. Marginal, atrevida, insolente e impredecible.
    Están cocinando todas las formalidades básicas de la relación humana haciendo que la imprevisibilidad campee y nos golpee.
    Creen tontamente que los que manejan los hilos del poder ocasional están inmunes e impunes a esto, cuando en verdad ellos ya son sus primeras víctimas. Contradictorias, incoherentes e infieles a sus mandatos, los servidores están angustiados por no saber qué pasará con ellos cuando esto acabe.
    El presidente Cartes es hasta ahora el principal responsable de este ritmo impuesto a la política.
    Ha pisoteado en menos de un mes todas sus palabras y promesas, al tiempo de confirmar las peores sospechas sobre su persona. Los mercaderes y adulones que le rodean saben el gran negocio que esto desata. Montos que se piden y recursos que no llegan porque han sido escamoteados en el camino, infidelidades y conspiraciones que se desatan en el interior y una abierta división de su partido de gobierno cuyos efectos comienzan a ser notorios.
    Ha desatado las internas de los partidos políticos y ha fragmentado el país en su camino. Por sobre todo ha terminado por parecerse a los que odiaba visceralmente: los políticos tradicionales. Estos, contentos porque le han sacado sus banderas al tiempo de alejarlo de la relación con los ciudadanos que lo veían como un outsider y castigador del sistema. Ahora es igual a todos los políticos que conocemos en su forma y fondo.
    Ahora jugarán con el cháke (amenaza), que si llegan a concretar aumentará la división entre paraguayos y al acabar con el respeto a las normas se tendrá que dilucidar el conflicto en calles, plazas y rutas.
    Los clavos miguelitos podrán detener por un rato la riada, pero ante la ausencia de normas y de árbitros confiables, las consecuencias serán enormes para el país. Vivimos en un mundo interrelacionado.
    Lo que hagamos se sabe y repercute hacia adentro y hacia fuera. Con el daño infligido a la imagen del país, los bonos pierden su valor, los bancos locales solo comprarán a valores altos por los riesgos que supone vivir hoy en Paraguay, pierde el candidato oficial en la CAF y por supuesto lo más grave: se posponen las inversiones locales e internacionales.
    Si seguimos con esto y de esta manera, las cosas no se mueven hasta marzo del 2019 en el mejor de los escenarios. La incertidumbre y la amenaza con seguir intentando violar la Constitución no le convienen al país. Estamos perdiendo todos por el capricho, angurria y codicia de unos pocos.
    El país ha entrado peligrosamente en una zona de riesgo y de conflicto. Es imperioso que el presidente reafirme su comunicado oficial de finales de octubre y acabe con esta aventura violatoria de la que él será su primera víctima.

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    Publicado por Anónimo | 18 diciembre, 2016, 10:48 am
  131. La política ya está perjudicando a la economía
    Alberto Acosta Garbarino Presidente de Dende
    El ambiente político que estamos viviendo en el Paraguay es de enfrentamiento y de crispación creciente, y en este ambiente caótico, el país está entrando en una situación de ingobernabilidad de impredecibles consecuencias.
    Debido exclusivamente a motivos electorales, tenemos enfrentamientos cada vez más virulentos entre el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo; en el Partido Colorado entre los cartistas y los antiCartistas; en el Partido Liberal entre los partidarios de Alegre y los de Llano; y en la izquierda entre el Frente Guasu y los partidarios de Ferreiro.
    El principal escenario de estos enfrentamientos es el Congreso, por donde pasan todas las leyes, por donde pasa el Presupuesto General de Gastos y por donde debería pasar una eventual enmienda constitucional.
    Una víctima de este enfrentamiento político fue el Presupuesto General de Gastos para el 2017, que contempla: un aumento en los gastos que lleva el déficit a 1,7% por encima de lo establecido en la Ley de Responsabilidad Fiscal; una reducción en el monto de emisión de bonos que creará problemas al Ministerio de Hacienda para pagar las deudas; y la fijación de un tope al costo de la política monetaria, que limitará la capacidad del Banco Central para contener la inflación y defender el valor del guaraní.
    Pero este Presupuesto aprobado en el Poder Legislativo es claramente una represalia al Poder Ejecutivo que sigue impulsando un proyecto de reelección presidencial vía enmienda constitucional, que es objetado legalmente por los principales juristas del país, por los más importantes medios de comunicación y por un amplio e importante sector de la sociedad.
    Este forzado proceso de aprobación de una enmienda constitucional está generando cada vez mayor crispación social y una fractura política, que pueden destruir este incipiente despegue económico de nuestro país.
    Con gran sabiduría el ex presidente del Banco Interamericano de Desarrollo Enrique Iglesias decía: “No puede haber una buena economía sin una buena política”.
    Cuando digo buena política, me refiero a dos significados que tiene la palabra política: las personas que ocupan los cargos públicos y el funcionamiento de las instituciones.
    En el primer caso me refiero a la clase política, compuesta por el presidente, los ministros, los senadores, los diputados, los gobernadores, los intendentes, etc.
    En este punto comparto las afirmaciones del senador Adolfo Ferreiro cuando dice que hoy el Paraguay está gobernado por la clase política más mediocre de su historia.
    En el segundo caso me refiero a las instituciones; como por ejemplo: el sistema de elección, los poderes del Congreso, los procedimientos para la aprobación de leyes, etc.
    En este punto nuestra actual Constitución es un híbrido entre un sistema presidencialista y uno parlamentarista; entre un Estado unitario y uno federal; y con un anárquico proceso de aprobación de leyes, nos convirtió en un país casi ingobernable.
    Hoy la política está perjudicando seriamente el desarrollo económico y social del país y consecuentemente a la gente en sus posibilidades de trabajo, seguridad, educación y salud.
    Por todo esto, en el corto plazo necesitamos detener el aumento de la actual tensión política y en el mediano plazo necesitamos realizar las reformas políticas que mejoren la calidad de nuestros representantes y de nuestras políticas públicas.
    Para que esto ocurra es necesaria la reforma de nuestra actual Constitución, donde el tema de la reelección presidencial es un tema más, pero no es el más importante.
    Esto solamente puede ser factible si los dos principales referentes de nuestra política actual –Cartes y Lugo– retiran la propuesta de enmienda constitucional, y firman un acuerdo que defina los lineamientos y los plazos de una reforma constitucional.
    Esta “tregua” traería tranquilidad en la sociedad, pero sería, sobre todo, el primer paso para tener una mejor política, que es la base de una buena economía y de una mejor sociedad.
    Si así se comportan, los dos principales líderes políticos del país actuarían pensando en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones.

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    Publicado por Anónimo | 18 diciembre, 2016, 10:47 am
  132. Reelección: Mentiras, verdades
    Arnaldo Alegre
    El actual debate sobre la reelección desató una guerra sucia comunicacional en que muchas mentiras se disfrazaron de verdades, y viceversa. Por lo tanto, es bueno poner blanco sobre negro.
    negro: Violar la Constitución para concretar un proyecto político con intenciones hegemónicas echa por tierra cualquier posible buena gestión de gobierno.
    blanco: Una buena gestión necesita de un segundo periodo para completar su obra de gobierno, por eso es necesaria la reelección.
    negro: Forzar modificaciones en la Carta Magna con circunstanciales mayorías parlamentarias y sin un debate serio, sirve más para destruir la estructura jurídica del país antes que para revitalizarla.
    blanco: La Constitución necesita de modificaciones para ajustarlas a las nuevas realidades sociales y políticas nacionales.
    negro: “Que la gente decida” es un lema tramposo del oficialismo. No puede someterse a plebiscito la violación de la Constitución. En ningún caso debe usarse este instrumento para avalar decisiones arbitrarias. Con la misma lógica del cartismo puede llamarse a plebiscito para pedir la destitución de Cartes, porque una mayoría así lo dispone.
    blanco: El plebiscito es el mejor instrumento democrático para someter decisiones claves a la consideración pública. Sin embargo, dicha convocatoria debe ajustarse a lo que disponen las leyes y la Constitución.
    negro: Los liberales y los colorados disidentes pretenden truncar un segundo mandato de Cartes por razones políticas y temor de derrota electoral.
    blanco: El bloque de senadores anticartistas archivó en agosto pasado un proyecto de enmienda constitucional. Por ende, de acuerdo a claras disposiciones legales, la enmienda (como concepto general, no como mero proyecto) no puede tratarse hasta agosto del 2017.
    negro: La enmienda es la vía para tratar la reelección.
    blanco: Para los cambios de fondo, la Constitución establece el mecanismo de la reforma.
    Cartes, amparado por la alianza interesada de Lugo, busca avasallar las bases de la República. Ante esto, el Senado es hoy el mayor defensor de ellas. Así de sencillo.

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    Publicado por Anónimo | 18 diciembre, 2016, 10:46 am
  133. ¿Para qué la reelección?
    Guido Rodríguez Alcalá
    Para darle el gusto al jefe. Jefe le llaman los de su entorno íntimo, que podrían llamarlo por su nombre, ya que tienen bastante confianza con él. Para mantener las formalidades, podrían llamarlo presidente, pero no: a él le gusta jefe y jefe ha de ser. Aparentemente, lo llaman así porque él es el que manda, el que tiene la sartén por el mango; solo aparentemente.
    El jefe llegó a la presidencia para disciplinar a los colorados. Hoy vemos que lo han disciplinado a él los colorados; mejor dicho, un grupo de colorados, los del sector más prebendario del partido.
    Ellos lo complacen en todo lo que puede halagarlo, y así lo utilizan para conservar una posición de poder dentro de la administración pública, fuente de inagotables beneficios.
    ¿Quién utiliza a quién? Los sumisos colaboradores del jefe son mucho más letraditos de lo que parecen.
    Ellos, sin el financiamiento del jefe, pueden terminar su carrera política abruptamente. Él, por su parte, hizo todo lo que podía hacer entre agosto de 2013 y agosto de 2016; no lo que había prometido hacer ni lo que hubiera debido hacer. Por eso ha llegado al Paraguay el cartel de Sinaloa, quizás atraído por las declaraciones de prensa de López Corradi y de Jarvis Pavão.
    Inseguridad. Cuatro secuestrados, ocho militares muertos, como el aumento de la inseguridad, de la crisis comercial, de la desigualdad y de la deuda pública no consolidan la popularidad del jefe; o sea de Horacio Cartes, por si no ha quedado claro. Él, a partir de ahora, va a hacer aún menos de lo ya hecho, porque ha comenzado la carrera para las elecciones de 2018.
    Desde un punto de vista práctico, lo que más le convendría a él es retirarse, porque ya ha blanqueado su fortuna y podrá vivir en paz como Wasmosy, Lucho y Nicanor. Sin embargo, los de su entorno le dijeron que es la reencarnación del mariscal López y él se lo creyó.
    Por liga, el jakare se ahoga. De ahí las intentonas de reelección, que no sabemos cómo van a terminar. Sin duda, ha disminuido mucho la popularidad de Cartes entre los colorados, porque ya está claro que quiere privatizar el partido, pero él puede utilizar como rueda de auxilio al PLRA; si la rueda está pinchada, podría ponerle un parche con el Frente Guasu.
    ¡Yo no sé cómo no se dan cuenta de esto mis amigos del FG! Su lógica pareciera ser: por ahora, vamos a ser oportunistas y apoyar la reelección de HC, para ganarle en 2018. ¿Quién dice que le van a ganar? Por cierto, la gente compara y ve que se vivía mejor con Lugo. Sin embargo, la gente descontenta con Cartes también está descontenta con las maniobras tramadas a espaldas del pueblo, y no le van a perdonar al FG el entrar en componendas con Cartes, sabiéndose cómo se compran y se venden los votos en el Congreso.
    Reconozco que Lugo está primero en las intenciones de voto; justamente por eso no debería ser un obstáculo a la formación de una alianza de los sectores democráticos, los que no buscan prebendas sino el bien del país.
    A esos sectores pertenece la multitud que llenó la plaza hace unos días para repudiar la tentativa de violar la Constitución por HC y su círculo áulico, a la que no debe sumarse nunca el FG.

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    Publicado por Anónimo | 18 diciembre, 2016, 10:46 am
  134. Ángeles y demonios
    Estela Ruiz Díaz
    La enmienda de la rechazada enmienda sigue siendo el centro de la retórica política y causa de fracturas partidarias y guerras en las redes sociales. Pero hasta hoy sigue siendo una expresión de deseos porque que el presidente Horacio Cartes no logró reunir aún los 23 votos necesarios en el Senado.
    Si bien los tres actores principales: Horacio Cartes (ANR), Fernando Lugo (Frente Guasu) y Blas Llano (PLRA) necesitan imperiosamente de la reelección para seguir sobreviviendo en la política, la repentina alianza entre enemigos acérrimos está generando crispación entre sus seguidores. Las contradicciones políticas dejan atónitos a los ciudadanos que revelan su asombro en las distintas plataformas de expresión ciudadana. En medio de la confusión, los fanáticos buscan acomodar sus posiciones buscando justificar los giros repentinos de sus líderes, algunos muy a contramano de sus viejas consignas políticas.
    LUGO, LA BISAGRA.
    Sin dudas, el centro de la escena la ocupa el Frente Guasu (FG), de férrea posición anticartista, que hoy está pegado al Gobierno por el común interés de la enmienda, una figura que siempre ha reivindicado como vía para la reelección, pero que en esta circunstancia lo ubica en una posición delicada y hasta vergonzante. Tanto que en agosto, el FG no se animó a apoyar en aquella famosa sesión del Senado. Lugo votó en contra enarbolando la bandera del frente disidente, una posición que está pagando porque no se anima (aún) a cambiar de bando. Como salida política, promete los 4 votos de su bancada. Cree que con esta dicotomía política y cinismo de alto nivel se despegará de esta histórica decisión que a todas luces viola el artículo 290 de la Constitución, que establece que cuando la enmienda es rechazada por una de las cámaras no puede tratarse hasta dentro de un año.
    Otra contradicción que altera a los seguidores de Lugo es el acercamiento con el PLRA, (sector llanista) partido que lo llevó al poder, pero que también lo desalojó en el 2012 tras un juicio político donde los principales líderes liberales (Llano y Alegre) le bajaron el pulgar, tras negociar con Cartes, que entonces ya jugaba fuerte en el escenario.
    La real politik en su máxima expresión muestra a un Lugo abrazado a sus verdugos conjugando nuevamente la palabra concertación. La foto ha provocado más de una indigestión en las bases de la izquierda y pone a prueba los límites de la tolerancia de sus seguidores. Mientras legisladores liberales que en ese tiempo se jugaron por el ex obispo desobedeciendo a su partido, como Luis Wagner, José Pakova Ledesma y Víctor Ríos hoy rechazan con virulencia la enmienda e incluso denuncian intento golpista.
    Dicen que el tiempo cura las heridas. En este caso, el divorcio duró 4 años y todo parece indicar que el matrimonio se arreglará, aunque con mayores condicionamientos en el acta notarial.
    Los que saben de estas lides y están acostumbrados a nadar en las espesas y a veces hediondas aguas de la política aconsejan evitar los dogmas y las posiciones extremas. “Nunca digas nunca”, ni “de esta agua no he de beber”, porque “el enemigo será mi amigo y a mi amigo lo traicionaré”. Esta es la Biblia política.
    SE PONEN COLORADOS.
    En la ANR se vive el mismo asombro, aunque en este partido comer sapos es un menú cotidiano. En el Senado, el Frente Guasu es uno de los soportes claves de Mario Abdo Benítez, el adversario colorado interno de Cartes. Entonces los cartistas decían que la disidencia es “tembiguái” de Lugo, el temido izquierdista y líder del EPP, según sentenciaban hasta hace poco los voceros del Gobierno. En la convención reciente, mostraron como “prueba” de infidelidad partidaria una foto de Marito con Lugo.
    Hoy el cartismo negocia con el Frente Guasu los votos para la enmienda. Un trato al que solo le falta la firma en el Senado, más aún ahora que el TSJE resolvió que el ex obispo no puede ser candidato, embretándolos a apoyar la enmienda. De lo contrario, la candidatura de Lugo queda en manos de la Corte Suprema y allí su futuro entra en terreno de alto riesgo.
    EN LAS GRADERíAS.
    En tanto, Marito Abdo y Efraín Alegre, cuyas candidaturas dependen de la no reelección, están como simples observadores, totalmente en segundo plano. Alegre, al ver que su sobreactuada política de mano dura no dio el mínimo efecto, intentó acercarse a Llano, que le ningunea porque está jugando de ganador en este momento.
    En tanto se define este pleito en medio de villancicos y bombas de fin de año, las bases de todos los partidos deben deletrear el nuevo diccionario político, donde las definiciones nada tienen que ver con las convicciones.

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    Publicado por Anónimo | 18 diciembre, 2016, 10:44 am
  135. Reelección

    Por Rolando Niella

    Ya afirmé hace algunas semanas que el mejor motivo que tenemos los ciudadanos del Paraguay para oponernos a la reelección es que sus principales promotores son casi exclusivamente quienes ya han ejercido la Presidencia de la República y quieren ser reelectos, acompañados por sus habituales círculos políticos de más allegados y más adulones.

    Principalmente el actual presidente, Horacio Cartes, y el senador y expresidente Fernando Lugo, que parecen no tener conciencia del daño institucional y político que causan al país: en lo institucional, al dar a toda la ciudadanía la imagen de querer torcer las leyes a su antojo y conveniencia; en lo político, al desatar una irritante y desmedida crispación política, que pone en duda la estabilidad del país y la institucionalidad, tan imprescindibles para el funcionamiento del Estado de Derecho.

    Habría que agregar que el solo hecho de discutir la reelección ha entorpecido gravemente el normal funcionamiento orgánico del Estado. Cualquiera puede ver que tanto el Poder Ejecutivo como el Poder Legislativo no parecen preocupados ni ocupados por ninguna otra cosa que la disputa sobre reelección o no reelección. Entre tanto, en vista del riesgo de juicio político que corren varios de los integrantes de la Corte Suprema, el Poder Judicial estudia pacientemente a qué lado le conviene apoyar.

    No es la actitud que uno espera de un presidente de la República ni de un senador nacional, dañar real y concretamente al conjunto del país, en busca de volver legal una reelección que, hoy por hoy es ilegal e inconstitucional, exclusivamente a fin de obtener el beneficio personal de poder participar en unas elecciones futuras y obtener una hipotética permanencia o un hipotético retorno al poder.

    No soy jurista y no sé si los convencionales constituyentes dejaron en la letra de la Carta Magna algún resquicio, pero soy un buen lector y está meridianamente claro el espíritu de la Constitución: ser lo más firme y terminante al prohibir la reelección, para preservar y garantizar el principio democrático esencial de la alternancia (que siempre que se ha quebrantado ha conducido a desastres políticos y económicos, como el fascismo y el comunismo) y evitar que un mandatario se eternice legalmente en el poder.

    Como la Constitución Nacional es clara y concluyente, en caso de que logren su objetivo de hacer posible la reelección, participarán en unos comicios cuya legitimidad siempre será discutida y, en consecuencia, la crispación y la inestabilidad política serán aún mayores que las que ha generado este innecesario y dañino debate.

    Por otra parte, ni siquiera pueden estar seguros de que la discutible enmienda sea confirmada por el referéndum, que sería necesario para hacerla efectiva, ni tampoco de ganar las próximas elecciones… ¿Cuántos intendentes que estaban convencidos de ser invencibles se llevaron una paliza en lugar de ser reelegidos?

    En todo caso, el daño que han hecho a la estabilidad y la gobernabilidad del país, en el camino del operativo para lograr la reelección, es tan enorme que más que buscar la reelección parecen buscar la reincidencia, porque reincidente es aquel que persiste en el quebranto de la ley.

    Por último: lo que inevitablemente ocurrirá en el futuro, si se les permite ser candidatos y logran un segundo periodo de gobierno, es que dentro de tres años, como mucho, estarán pidiendo nuevos cambios en la Constitución para un tercer periodo, porque repetir el daño a los demás en beneficio propio es lo que hacen los reincidentes.

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    Publicado por Anónimo | 18 diciembre, 2016, 10:25 am
  136. Así se empieza

    Por Guillermo Domaniczky

    El 25 de marzo de 1977 se introducía una enmienda a la Constitución Nacional de 1967, para establecer la posibilidad de reelección indefinida de Alfredo Stroessner.

    Stroessner llevaba ya en ese entonces como presidente 23 años, producto de la interpretación de que su asunción en 1954 fue para completar el periodo presidencial de 1958, y de que fue electo para los periodos 1958-1963 y 1963-1968, considerando que la Constitución de 1940 establecía que el presidente solo podría ser reelecto por un periodo más.

    Pero como ocurre con las dictaduras, antes de concluir ese último periodo se elaboró una nueva Constitución, la de 1967, que establecía nuevamente la posibilidad de reelección por un periodo más, consecutivo o alternativo, estableciendo a los efectos de la elegibilidad y reelegibilidad del Presidente de la República que solo tomarían en cuenta los periodos que se hayan cumplido desde ese entonces.

    En síntesis, una arquitectura legal, establecida para que el dictador se perpetúe en el poder, que se presentó primero como una nueva Constitución, y luego como una enmienda que permitió que Stroessner siguiera en el poder hasta ser derrocado por su consuegro Andrés Rodríguez casi 12 años más tarde, para completar casi 35 años como presidente.

    Una larga dictadura que hizo que los constituyentes de 1992 blindaran toda posibilidad de simplificar atajos, estableciendo que el Presidente NO PODRÁ SER REELECTO EN NINGÚN CASO y que si se deseare modificar esta disposición incluida en el artículo 229 de la duración del mandato, deberá serlo exclusivamente a través de una reforma.

    Conviene recordar estas maniobras con ropaje legal de la dictadura stronista, en días en los que oportunistas del cálculo electoral pretenden bastardear una discusión tan importante sobre una figura constitucional, para reducirla a una simple “cuestión política” como declaró esta semana el senador liberal Fernando Silva Facetti para justificar su actitud pendular y dubitativa, tras haber rechazado hace cuatro meses la figura de la reelección.

    Y hablando de la reelección en sí. ¿Reelección continua? ¿Reelección alterna? ¿Reelección indefinida? ¿Seguir prohibiendo la reelección? Son varias las posibilidades y la discusión no es tan simple como plantean los oportunistas. ¿O con qué criterios van a intentar decidir cuál de estas modalidades es la que se somete a consulta?

    #QueLaGenteDecida, sí, pero que lo haga no con un libreto de reelección cocinado por una mayoría coyuntural, sino a través del camino constitucional y más legítimo, una nueva Asamblea Nacional Constituyente que analice una reforma de la Constitución.

    Algo tan serio como la posibilidad de reelección de un presidente, en una sociedad con una historia tan castigada por dictadores e inestabilidades políticas, que reforzaron una cultura autoritaria hacia el más débil y de servilismo y sumisión hacia el más fuerte, merece un tratamiento serio y respaldado por una decisión ampliamente legítima.

    Y seguirán corriendo ríos de tinta. Eso es seguro. Porque así es la defensa de los principios frente al mbarete, las ambigüedades y los especuladores.

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    Publicado por Anónimo | 18 diciembre, 2016, 10:19 am
  137. País previsible, para empezar

    Por Ilde Silvero

    Los pueblos felices no tienen historia, afirman los estudiosos de la civilización humana. Si tomamos en serio dicha frase, nosotros deberíamos ser bastante infelices, porque ¡vaya si tenemos historia, década tras década! Lo que realmente necesitamos es cierto período de paz y tranquilidad, sin los sobresaltos y crispaciones que provocan los políticos.

    Los economistas e inversionistas suelen utilizar el concepto de “seguridad jurídica” para señalar la necesidad de que los potenciales interesados en radicar capitales en el país tengan la certeza de que están vigentes reglas claras y permanentes; que no se encuentren de repente con algún ministro o un parlamento que cambia normas o impuestos de importancia en el sistema económico y financiero.

    En la misma línea, nuestro país necesita una “seguridad política” que otorgue las garantías necesarias de que nuestro sistema de convivencia política irá marchando normalmente, dentro de un clima de estabilidad de las instituciones, respeto de las leyes fundamentales y, algo que es prioritario, previsibilidad en cuanto al desarrollo de las actividades públicas y privadas.

    No es bueno para nuestra sociedad que constantemente estemos envueltos en áridas disputas, multitudinarias manifestaciones y acusaciones de “golpistas” porque algún sector político quiere cambiar las reglas básicas de juego proponiendo acciones que atentan contra principios básicos de nuestra Constitución Nacional.

    Lastimosamente, esto nos ha ocurrido en forma sistemática y reiterada luego de la caída de la dictadura stronista. Hemos sufrido dos intentos de golpe de Estado en la era Wasmosy, el asesinato de un vicepresidente y renuncia obligada del presidente Cubas Grau, una prolongada presidencia “interina” de González Macchi, un repentino afán de reelección de Duarte Frutos, un abrupto y sumarísimo juicio político y destitución de Lugo, y ahora, otra vez, varias jugadas pro reelección de Cartes.

    Hasta ahora, a casi 29 años de la caída del déspota, no hemos tenido ni un solo período presidencial que se haya iniciado y concluido con normalidad. Esto es grave. Ni un solo presidente juró respetar y hacer respetar la Constitución Nacional sin haber pasado por sobresaltos y tensiones porque lo quieren echar o porque busca perpetuarse ilegalmente en el poder.

    No es algo de otro mundo lo que la ciudadanía sensata pide y espera: que las autoridades nacionales cumplan con la ley y respeten nuestra Carta Magna. Así de simple y sencillo. Que tengamos un país jurídica y políticamente predecible.

    Tampoco estamos pidiendo que seamos como Suecia y Holanda, que cierran sus cárceles por falta de presos. Siempre habrá gente que viola las leyes, pero que, por lo menos, las más altas autoridades de los tres Poderes del Estado no nos metan en problemas por querer quebrantar el orden constitucional.

    La gente común y corriente, en rondas de tereré o tomando birra en un bar, puede sugerir cualquier barbaridad, pero el partido político más grande del país o los senadores de la Nación no pueden andar proponiendo chicanas anticonstitucionales, por favor.

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    Publicado por Anónimo | 18 diciembre, 2016, 10:18 am
  138. Concurso de mentiras

    Por Gustavo Laterza Rivarola

    A ningún medio periodístico de nuestro país se le ocurrió todavía realizar, cada fin de año, un concurso entre sus lectores u oyentes, para indagar cuáles fueron los mayores y mejores embustes del año. Habría dos categorías: los antiguos, repetidos y persistentes; y los nuevos, originales o inusitados. Por supuesto, quedarían excluidos del concurso los profesionales, como las empresas publicitarias, para dar chance a los amateurs.

    ¿Qué puntaje obtendrían, por ejemplo, estos anuncios?: “Se impulsa la reactivación del ferrocarril Carlos A. López”; “El hallazgo de petróleo en el Paraguay es inminente”; “El sistema de irrigación del Chaco entrará en funcionamiento el año próximo”; “Se toman las primeras medidas para la recuperación ecológica del Lago Ypacaraí”; “Se restaurarán los edificios antiguos del centro asunceno para recuperar su antiguo señorío”; “Entrará en vigor la regla ‘tolerancia cero’ para la delincuencia callejera”; “Los ómnibus chatarra serán retirados de circulación”.

    Las mentiras políticas tendrían un cómputo especial. Veamos: para el concurso del 2016, por ejemplo, no se contarían todas las veces que Horacio Cartes manifestó que no anhelaba, no soñaba, no podía, no pretendía ni procuraba pugnar por la reelección; se juntaría todo eso, contabilizados como una sola mentira y no varias.

    Se llevaría nota de cuántas veces algunos legisladores hicieron lo opuesto a lo anunciado; cuántos alzaron una bandera al comenzar el año y lo terminaron agitando otra. Cuántos pastores religiosos callaron cuando el diablo amenazaba y cuántos solo divagaban. Bueno, esto último no es mentir, precisamente, pero se le parece bastante.

    Muchos sospechamos que los paraguayos estamos acostumbrándonos a escuchar patrañas como se oye llover. En el ámbito de nuestra Historia nacional hay falsedades antiguas y nuevas; pero las más interesantes son las mentiras permanentes, las que atraviesan las épocas y las generaciones sin sufrir mermas. Luego están las mentirillas y los engaños deliberados, que permean todos los ámbitos humanos, excepto, al parecer, el del amor, según lo dice mejor el loado poeta Manuel Machado: No hay mentira en el querer / que te quise era verdad / que no te quiero también.

    Muchas falsedades históricas en nuestro país pasan por verdades absolutas; pero no es mi intención exponerlas aquí al debate público, ya que hay muchos buenos historiadores y lúcidos periodistas que lo intentan (casi siempre en vano).

    En el origen del acto de engañar puede haber varias causas. Apartando el mentir por mero placer, hay que considerar, en primer término, la finalidad perseguida. Se expande esta cuestión si tenemos en cuenta nuestros antecedentes culturales. Nuestros indígenas eran muy ladinos, según concuerdan prácticamente todos los cronistas de la época colonial. El andaluz padece la misma fama. Luego, sus mestizos habrán heredado ambos cromosomas, porque se los ve bastante parecidos a sus ancestros, según se los describió antes y según se los conoce en la actualidad.

    Será siempre un afán muy difícil describir algún rasgo del paraguayo que Saro Vera ya no lo haya descifrado. Dice él, hablando de nosotros: “Otra de las causas de sus deficiencias será el placer maligno de engañar. Así como siente pánico ante el hecho de sufrir la ridiculización, le encanta que el otro sufra el ridículo”. Sobre esto último, si viviera aun el perspicaz monseñor Vera, vería que la gente del ámbito político le forzará a revisar su hipótesis, pues allí, el pánico del que habla parece haberse relajado bastante.

    En mi cauta opinión, hay al menos tres negocios en los que debemos de cuidarnos mucho en nuestro país: del pago por adelantado, de lo que nos prometen las empresas de seguros y de las facturas de los sanatorios. Mantener con ellos bien abiertos ojos y oídos, leer letra por letra, párrafo a párrafo, contar uno a uno, sumar, restar, olfatear al gazapo, como los zorros detectan la presa soterrada bajo sus pies.

    A todos los competidores se les daría este consejo final: si vas a mentir, asegúrate primero de conocer los hechos verdaderos, así los podrás desvirtuar más fácil y eficazmente. En todo caso, toma lecciones con tu abogado.

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    Publicado por Anónimo | 18 diciembre, 2016, 10:17 am
  139. ¿Quién suspendió la enmienda?

    Por Edwin Brítez

    Supuestamente el oficialismo ya contaba con los votos suficientes (23) para aprobar en la sesión del jueves pasado la enmienda en el Senado, y sin muchas explicaciones los voceros se limitaron a comentar que se esperará el momento apropiado para hacerlo. Ninguno de los 23 senadores, a quienes se atribuyó públicamente que votarían por la enmienda, desmintió la información, lo que significa que recibieron una orden superior de desistir por el momento.

    “No tener apuro”, no estar “embargado por la ansiedad”, que “estamos cerca de la Navidad” o porque el oficialismo “tiene todo el tiempo del mundo” no son razones y menos argumentos políticos para dejar de hacer algo crucial para quienes están en el gobierno y tienen un margen muy estrecho de maniobra para lograr su objetivo continuista.

    Alguien dijo ahora no; en otro momento. Y ese alguien capaz de decir que no es el momento solamente puede ser una persona muy interesada en el resultado. Sé que los lectores van directo al grano pronunciando el nombre del Presidente de la República, y tienen razón cuando hablamos del más interesado. ¿Y por qué no pudo haber sido Fernando Lugo quien haya desinflado el globo?

    Se atribuye al oficialismo (colorado) haber construido la mayoría de 23 con la ayuda del Frente Guasu y de Blas Llano y sus senadores, incluido Silva Facetti, que en el round anterior votó y fundamentó en contra. Tenemos entonces un proyecto de tres pilares con dos interesados directos: Cartes y Lugo.

    Bien pudo haber calculado Lugo que existiendo los votos necesarios no había motivo para apurarse sin tomar precauciones respecto a las consecuencias. Faltaba aún la aprobación de Diputados, luego un referéndum popular y finalmente lo más difícil: cómo piensa Blas Llano garantizarle que una eventual alianza libero-luguista pueda tener éxito con un partido dividido y sobre todo cómo piensa arreglar la cuestión interna del liberalismo.

    El oficialismo liberal ya posicionó la candidatura de su presidente Efraín Alegre para las elecciones del 2018 y Efraín, por su parte, ya posicionó como principal aliado al Partido Democrático Progresista, además de impulsar posturas conjuntas con varios otros partidos menores de la oposición.

    Esta gente tiene el hacha afilada para cortar la cabeza de Llano y sus senadores y diputados, en caso de apoyar la enmienda y suponiendo que el proyecto Lugo-Llano consiga mayor intención de votos que el proyecto Alegre-Filizzola, será igualmente complicado lograr la unidad liberal para cualquier tipo de alianza. En estas condiciones, es a Lugo a quien no conviene en estos momentos; antes de tener un mejor panorama de la interna liberal. ¿Explica esto las fotos en pose triunfal en una cena liberal? ¿Explica esto la apresurada respuesta del TSJE a la denuncia de supuesta propaganda engañosa?

    Me inclino a pensar que fue Cartes quien suspendió la aprobación de la enmienda. ¿Motivo? La foto de la canciller venezolana Delcy Rodríguez sacada a empellones de la reunión de cancilleres del Mercosur, realizada en Buenos Aires. Tal vez sin proponerse, el Mercosur estaba enviando con esta foto un mensaje claro a quienes se niegan a respetar principios, instituciones y reglas democráticos. Un mensaje mucho más efectivo que amenazas o patotas de cancilleres.

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    Publicado por Anónimo | 18 diciembre, 2016, 10:11 am
  140. El Presidente no tiene amigos

    Por Alcibiades González Delvalle

    ¿Cuándo un presidente de la República se queda solo? ¿En qué momento le llega la soledad del poder? Cuando se escucha solo a sí mismo y todos le repiten las palabras que le gusta escuchar, esas que endulzan su vanidad y alimentan su orgullo. Entonces ya nada queda de los inicios de su mandato. Sus discursos que encendieron las esperanzas se vuelven desconocidos, descoloridos, lejanos. Parecieran pronunciados por otra persona y en tiempo muy remoto. Su idea de la democracia ya no es la original. Tomó peligrosas formas de autoritarismo.

    El Poder, ya se sabe, corrompe poco a poco hasta volverse incontrolable. Es cuando rodean al mandatario las ideas más desquiciadas sin capacidad de distinguirlas. Todas le parecen buenas porque ya no tiene quien le contradiga. Está absolutamente solo en lo alto del poder donde gobiernan sus caprichos. Su voz interior es la de su arrogancia desmedida agravada también por su poder económico, que es inmenso.

    En medio de tanto barullo a su alrededor, Horacio Cartes está solo. A su lado no se mueven personas sino autómatas que solo aciertan a decir: “Sí, señor”. Se cuenta del gran Filipo II, de Macedonia, que en sus momentos de gloria le acompañaba un esclavo para recordarle que era mortal. Horacio necesita de un amigo que le recuerde su discurso original, aquel pronunciado cuando se hizo cargo de la presidencia de la República, pleno de confianza para el país porque marcaba un nuevo rumbo.

    Necesita un amigo que le hable y a quien escuche. Este amigo le podría decir: “Horacio, nada destiñe tanto la imagen de un presidente de la República como la mentira al pueblo. Reiteradas veces le habías dicho que respetarías la Constitución Nacional y que te negarías a buscar un segundo mandato. La gente creyó en vos. Es posible que en ese entonces fueras sincero, pero a mitad de tu mandato te enredaron los deleites del poder al que nunca ni habías soñado llegar. La presidencia de un club deportivo y de muchas empresas era tu máxima ambición. Pero alguien, en un día aciago, te derramó en el oído el veneno de otras ambiciones. Recuerdo que dudaste al comienzo. Pero pronto te convencieron del todo cuando compararon el éxito de tus negocios con el fracaso de los proyectos nacionales de otros gobiernos. Tu otra duda fue que no estabas afiliado al Partido Colorado, pero enseguida remediaron este “olvido”. Pero se presentó otro obstáculo: la carta orgánica del Partido no permitía que un recién afiliado se presentase en su nombre para cargos electivos, y que solo una convención podría modificarla. Aquí apareció el Horacio Cartes que yo conocía: decidido y emprendedor. Compraste la convención entre hurras y vítores de quienes vendieron el Partido. Para más, a un arribeño.

    “Aquél negocio, como todos los tuyos, te salió tan bien que pronto hiciste nuevas inversiones partidarias. Entre ellas, la compra de otra convención para imponerle al Partido un presidente a quien nadie conocía, para peor, ni siquiera era colorado. Pero es tu amigo. Hasta ahora nada hizo por el Partido, pero hizo mucho por vos. Siguiendo tus órdenes, instaló la idea de la reelección. Y aquí estamos con el país dividido, tanto peor porque era evitable.

    “Ahora entiendo por qué te diste a la tarea febril de comprar, a cualquier precio, cuanto medio de comunicación encontrabas. Era parte de tu proyecto de reelección y necesitabas que se multiplicasen tus intenciones. Necesitabas –necesitás– que se acepten tus propósitos como legales a fuerza de repetición masiva.

    “Corto de mira, quemás tu barco por el presente sin pensar en el futuro. Cualquier cosa que hagas de provecho para el país será olvidada. Solo se recordará que huiste de tu juramento de respetar y hacer respetar la Constitución. Te perseguirá la desilusión de la gente que aplaudió tu proyecto de darle al país un nuevo rumbo. Arrinconado en el olvido de las mismas personas a quienes ayudaste a mantenerse a flote, pensarás tardíamente que cambiaste tu vida por un plato de lentejas.

    “Procuro entender el encandilamiento del poder. De modesto cambista en Pedro Juan Caballero, sin más compañía que personas de tu misma índole, pasar a codearse con las más altas personalidades internacionales de la finanza y la política –no te digo de la cultura– es para desear que nunca se acabe el sueño. Pero terminará y posiblemente mal. No hay castillos que aguanten cimentados en la arena. O sea, nada sólido se construye con la mentira.

    “Comprar parlamentarios, oposición incluida, es barato. Tus conciudadanos recordarán siempre con rencor este mal negocio para el país. Nunca tendrás dinero suficiente para comprar un futuro distinto”.

    Esto es lo que un amigo le diría al presidente de la República. Pero no tiene amigos.

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    Publicado por Anónimo | 18 diciembre, 2016, 10:10 am
  141. Mercaderes

    Por Rafael Montiel

    Un país endeudado hasta la coronilla, como el nuestro, vive a la deriva por la inseguridad y no tiene estabilidad económica ni política. Tenemos un gigantismo estatal que mantener; instituciones ineficientes que no solucionan los problemas; el índice de extrema pobreza en aumento; la canasta familiar sube cada día y miles de familias no alcanzan para el sustento diario.

    Con toda la incertidumbre y zozobra en el ambiente, el presidente Horacio Cartes, su entorno y el movimiento Honor Colorado, apoyado por un sector del PLRA (Equipo Joven de Blas Llano), y el Frente Guasu de la mano de Fernando Lugo, impulsan la reelección presidencial vía enmienda. ¿Cuál es el motivo para buscar la reelección? ¿Acaso el país vive en prosperidad? ¿Cómo están los niveles de vida en general? ¿O el progreso llega apenas a una minoría y unos cuantos políticos desvergonzados?

    La Constitución Nacional habla claramente de que la reelección es por la vía de la reforma constitucional. Pero vivimos en el país de las interpretaciones, donde cada quien entiende la ley suprema de la República a su manera y según su conveniencia.

    No hay madurez política ni dictado de la conciencia ni la racionalidad (a la luz de la razón) para traer la paz social.

    Desde el punto de vista filosófico, el derecho positivo y natural debe favorecer al hombre. Aquí cabe una interrogante. ¿Favorece ahora la reelección a la población en general? ¿O solo beneficia a los grupos privilegiados que están en el poder?

    Hace falta un estadista que impulse una estabilidad política y económica, que promueva el desarrollo y brinde tranquilidad a la gente.

    Según las informaciones, resurgieron las “órdenes superiores”; quiere decir que la democracia no tiene solidez y en cualquier momento puede haber un quiebre institucional, por el ambiente inestable creado por los mismos gobernantes, apoyados por los seccionaleros cartistas. Al mismo tiempo, están agazapados oportunistas y mercaderes de la política para seguir con sus privilegios.

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    Publicado por Anónimo | 18 diciembre, 2016, 10:10 am
  142. Los carroñeros continúan al acecho

    Los promotores de la enmienda inconstitucional confían en que su aventura llegue a feliz término debido al hartazgo de la ciudadanía. Si no presentaron su insensato proyecto en la última sesión del Senado, de seguro es porque les faltaban los votos necesarios para aprobar el proyecto de ley que retorcerá la Constitución; pero nada indica que hayan desistido de su empeño. Los viejos y los nuevos carroñeros continúan al acecho.

    Tras el tanteo realizado el pasado jueves, la expresidenta del Partido Colorado, Lilian Samaniego, anunció que los promotores de la enmienda no han abortado la iniciativa sino que la presentarán “en el momento oportuno”, porque “no están apurados”. Según alardeó, pueden hacerlo “hoy, mañana; puede ser este año o más adelante”, ya que el cartismo tiene “todo el tiempo del mundo”. O sea que la espada de Damocles seguiría pendiendo sobre la cabeza de los paraguayos por tiempo indeterminado, hasta que los reeleccionistas logren comprar a billetazo limpio al senador o los senadores cuyos votos requieren para tener la mayoría indispensable.

    Otro factor con el que los reeleccionistas estarán contando es que las festividades de fin de año, seguidas de la época de vacaciones, produzcan un estado somnoliento en la ciudadanía y en los legisladores que están en contra, un letargo que favorecería sus planes de alcanzar los ansiados votos en la Cámara de Senadores con un golpe de sorpresa.

    Se debe tomar en cuenta que en este asunto existen tres factores a considerar: que el objetivo que están persiguiendo –la reelección– posee un inmenso valor en efectivo para ellos; que esas personas carecen por completo de límites y de escrúpulos; y que disponen de enormes recursos para comprar voluntades o someter a los renuentes.

    Ante estas considerables ventajas, la ciudadanía tiene a su favor solamente la sensatez y el patriotismo de cierto número de senadores; que si bien fueron suficientes para frenar por el momento a los ambiciosos, se está ante una situación en equilibrio muy precario que podría cambiar en cosa de horas.

    Si son tan cínicos y descarados que anuncian que pueden seguir acechando, que el tiempo les sobra para descargar su golpe, sin importarles un bledo que los temas realmente importantes para el país se posterguen o se olviden, entonces ya no queda nada por adivinar respecto a cuál será su táctica y hasta qué extremo están dispuestos a llegar.

    La ciudadanía debe mantenerse muy alerta en estas semanas que siguen. Si los reeleccionistas del cartismo y del luguismo llegan a formar un frente común, habrán ganado la batalla de los votos necesarios. Algunos declararon descaradamente que consideran ilegal el método de la enmienda, pero que por uno u otro motivo –léase dinero– están dispuestos a impulsarlo.

    Con toda seguridad, el segundo tiempo se jugará en la Corte Suprema de Justicia, con una acción de inconstitucionalidad que van a interponer los perdedores. Aquí se puede dar por descontado que los magistrados (cuya supervivencia en sus cargos está en manos de los “reeleccionistas”) que tomen el asunto en sus manos fallarán a favor del poder de turno y de ningún modo en su contra. Dirán que todo es “normal”, que la reelección insertada por la vía de la enmienda “no” es inconstitucional.

    Clausuradas esas vías institucionales por los reeleccionistas que impulsan la vía de la enmienda, ya no quedará ningún obstáculo delante de ellos, más que el referéndum.

    Entonces, la ciudadanía tiene que comenzar a prepararse para una campaña electoral en la que se luchará con todas las armas políticas sucias imaginables, es decir, con el dinero, con los cargos públicos, con el amedrentamiento, con las represalias y con las trampas. Por supuesto, los recursos del Estado serán usados a discreción por quienes tienen en sus manos el Gobierno de la República, para hacer el “rekutu” de su caballo. La situación de crispación en la que los ambiciosos sin medida ni límites morales ponen a la ciudadanía de este pobre país, como puede advertirse, es gravísima.

    La consigna de esta lúgubre hora, para los ciudadanos y las ciudadanas de bien, que piensan que la Constitución debe ser cumplida y están decididos a luchar para impedir que con su violación se establezca un precedente nefasto para el futuro, es mantener toda la atención sobre los senadores dubitativos o los que están siendo tentados con cuantiosos sobornos y promesas.

    La ciudadanía paraguaya está suficientemente ilustrada acerca de los riesgos que conlleva sentar un precedente como el que se prepara en la cocina de Cartes y de Lugo. Hay que resistir a los usurpadores “por todos los medios al alcance”, como reza el Art. 138 de la Constitución, en defensa de la validez del orden jurídico.

    A los reeleccionistas que pugnan por tomar el atajo inconstitucional se les debe enviar enérgica, insistente y permanentemente el mensaje de que en la sociedad paraguaya actual ya no hay lugar para un retroceso de la institucionalidad democrática; que la dictadura está para siempre fuera de la ley y que quienes intenten perpetuarse en el poder por vías ilícitas tendrán en las calles a un pueblo combativo y combatiente.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/los-carroneros-continuan-al-acecho-1548169.html

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    Publicado por Anónimo | 18 diciembre, 2016, 10:03 am

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@Pocho_py El tema acá es que el PJ es elegido por el Congreso y no es un poder independiente, son elegidos amigos y parientes y a dedo, lastimosamente.
@MarcosMikelj Por favor no a Lugo, ya probó las mieles del poder y todo lo que quiere es volver a sentir el "placer" de gobernar. Sabemos de sus negocios.
@Pykare Sólo la indignación lleva a poco. Para cambiar hay que convertirla en organización política con capacidad electoral y movilización.
@jjfd60 El MOPC y el Ministro Jiménez Gaona adjudican todas las obras a los "amigos", sin importar que esté mal diseñada.
@Vlad_Jara Hace dos o tres días atrás... Y puede ser pio hace dos o tres días adelante?...

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