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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Casco carajo gate

“Usá casco carajo” es el mensaje navideño que ostenta la fachada principal del Hospital de Trauma Manuel Giagni (ex Centro de Emergencias Médicas) en el centro de la representación de un árbol de Navidad luminoso.
La foto del controversial arbolito fue ampliamente difundida a través de las redes sociales el viernes de noche y tuvo repercusión en la prensa la mañana de ayer.

Lo llamativo de esta decoración –un triángulo con fondo de mediasombra azul, varillas de hierro y luces sacadas del depósito del hospital– es la tercera palabra de la leyenda.

Muchos hablaron a favor y otros en contra de la idea que el director de este centro médico, Dr. Aníbal Filártiga, concibió en una noche de insomnio preocupado por el escenario que le esperaba con motivo de las fiestas en un hospital abarrotado de heridos y contusos.

Sabemos, de boca de su director, que en ex Emergencias Médicas se atienden anualmente unos 1.800 casos de traumatismo de cráneo causados por accidentes en moto. Y sabemos también que la atención de cada uno de ellos demanda al Estado un gasto de G. 80 millones, en total G. 144.000 millones, dinero que terminamos pagando nosotros. Y conste que en esta cifra no se mencionan los otros tipos de accidentes.

Por lo dicho, que Filártiga carajee de manera tan pública no es para nada insultante; es más bien aleccionador y es el síntoma de que las costosas campañas con lenguaje amable y comedido no han logrado el objetivo de disminuir la circulación irresponsable de motoqueiros o de concienciar a quienes creen que las fiestas son excusa para libar sin medir las consecuencias; o para quienes creen que el cinturón de seguridad es solo un adorno de uso ocasional.

Sabemos también que ninguno de nosotros está exento de sufrir un imponderable, pero por lo menos debiéramos de hacer lo posible de atenuar su impacto, si ocurre.

¿Quiere Filártiga aguarnos el festejo con un mensaje “mala onda” con la palabra que muchos consideran una grosería o falta de respeto? No, el no es el Grinch; es una persona que encabeza un equipo de 1.500 Papás y Mamás Noeles (doctores, enfermeros, camilleros, limpiadores, guardias y administrativos) que cada año en las fiestas luchan por sacar del trineo de la muerte a los accidentados.

Su frase navideña resume el hartazgo de todo un equipo médico que cada 10 minutos, en promedio, ve llegar a un accidentado precedido del temible ulular de las sirenas para constatar en el 99% de los casos que la desgracia fue ocasionada o se agrava por el hecho de no seguir una sencilla norma de tránsito y seguridad.

Por Marta Escurra

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/casco-carajo-gate-1548121.html

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

6 comentarios en “Casco carajo gate

  1. No dejemos que el doctor Filártiga “tire la toalla”

    Ya es un clásico de los lunes: la cifra de motociclistas accidentados en todo el país y la reiteración de que copan las camas en terapia intensiva del Hospital del Trauma en Asunción.

    El director de la institución sanitaria, doctor Aníbal Filártiga, vuelve a apelar a la conciencia de los ciudadanos que se movilizan en biciclos para que adopten las medidas elementales de seguridad; entre ellas, utilizar casco.

    El lunes se repitió este episodio. El doctor Filártiga es una fuente ineludible para los medios de prensa que buscan los nuevos números estadísticos que, lejos de bajar, aumentan.

    Pero anteayer, el doctor Filártiga, que ya en un afán desesperado por hacerle ver a la gente lo grave de la situación, ha echado mano a diversas campañas de concienciación que, a juzgar por la situación, no están logrando el impacto deseado. Y es que un problema así debería convertirse en causa nacional; tendría que estar enmarcado en una política de Estado. Cada paciente grave le cuesta al Estado alrededor de 80 millones de guaraníes; al año, unos 100 millones de dólares. Durante los fines de semana se recibe a alrededor de 250 personas accidentadas, mientras que cuando un día feriado cae lunes, estas cifras ascienden a unas 500.

    A la no utilización de casco hay que sumar el desmedido consumo de alcohol que, para una gran mayoría de la población, no representa impedimento para estar al mando de un automóvil o una motocicleta. No se dimensiona el peligro que conlleva esto para el propio conductor, sus acompañantes, y para terceras personas.

    El doctor Filártiga –lo escuchamos decir el lunes, acuciado por la situación– en ocasiones dice sentirse abatido, con ganas de “tirar la toalla” y abandonar la pelea.

    Pero no lo hace. En diciembre último nos sorprendió con un árbol de Navidad que llevaba la inscripción: “¡Usá casco carajo!”.

    Ahora, considerando al fin de semana largo que viene y que incluye el lunes 15, Día de la Madre, lanza una nueva campaña de prevención. Con “Madre hay una sola”, apela a la sensibilidad de la gente y llama a respetar las leyes de tránsito para evitar accidentes. Lo esencial es no beber si se va a conducir; y si van a trasladarse en motocicleta, llevar casco y chaleco reflectivo, y evitar transportar a niños.

    Las iniciativas de Filártiga son buenas y hay que alentarlas. Pero para que los ciudadanos dimensionen la gravedad de la situación, se requiere de un abordaje interinstitucional que involucre a los ministerios de Educación y Salud, a las empresas, universidades, centrales sindicales. A los medios de comunicación, clubes, partidos políticos, iglesias, etc. Se trata de una campaña continua, por años consecutivos, para reeducar a los adultos –incluyendo a los policías coimeros– y educar a los niños y adolescentes, y con el dinero que se ahorre disminuyendo los accidentes, seguir educando y creando cultura ciudadana.

    Por Susana Oviedo
    http://www.ultimahora.com/no-dejemos-que-el-doctor-filartiga-tire-la-toalla-n1084675.html

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    Publicado por jotaefeb | 15 mayo, 2017, 7:46 am
  2. Los buenos y malos motociclistas
    20 diciembre, 2016
    Por Carlos Franco

    “Usá casco, carajo”, señala el árbol de Navidad colocada en la fachada del Hospital del Trauma. El creador del mensaje es el doctor Aníbal Filártiga, director del nosocomio, quien señaló que obtuvieron excelentes resultados con la campaña, ya que el uso del casco fue el tema de conversación de todo el país.

    El médico destacó que, semanalmente, se atiende a 250 personas y que el 75% de los hospitalizados son por accidentes de motos. Las cifras develadas por el galeno son alarmantes, no hay duda de que los accidentes en motocicletas son la pandemia de esta era. Con todo lo que está ocurriendo, los conductores de motos se han ganado una mala fama.

    Las autoridades sanitarias y los automovilistas ven a los motociclistas como personas que ponen en peligro sus vidas por puro placer, pero la problemática tiene más aristas.

    El cuestionamiento que surge es ¿por qué hay tantos motociclistas en las calles? Tiene muchas respuestas, pero la verdadera razón por la cual miles de personas arriesgan sus vidas subiendo a los biciclos es porque el servicio de transporte público es pésimo, sumando al nulo control de parte de las instituciones que deben otorgar los registros de conducir y las autoridades que deben controlar el mismo.

    Existe una gran cantidad de irresponsables que suben a las motos borrachos, sin documentos y no respetan las reglas de tránsito. Pero también están los buenos conductores que utilizan las motos por la necesidad de llegar al trabajo y a la casa.

    No generalicemos, no todos los motociclistas son imprudentes y en varias ocasiones también son víctimas de automovilistas irresponsables. El mensaje de Filártiga es fantástico, pero estamos sumergidos en un drama social de transporte que empuja a la ciudadanía a ver a las motos como herramientas atractivas y útiles para movilizarse.

    Mientras el transporte público, los sistemas de seguridad y de control no mejoren, las motos seguirán vendiéndose como agua en el desierto y por ende, los accidentes seguirán en aumento. Porque como hay “motoqueiros” irresponsables, también están los buenos motociclistas.

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    Publicado por Anónimo | 21 diciembre, 2016, 8:45 am
  3. “Usá casco carajo”
    20 Dic 2016

    Por Antonio López

    La frase del título de la columna que en los últimos días apareció escrita en un “arbolito” ubicado en el Hospital del Trauma, quizás no suene muy decente, pero viene muy bien al caso, teniendo en cuenta la realidad que vive nuestro país en torno a los accidentes de tránsito, en especial en cuanto a motociclistas se refiere. Y ese “usá casco…” debería no solo sonar fuerte, sino que debería ser una especie de toma de conciencia para los “motoqueiros” que en los últimos años se han multiplicado y son las principales víctimas de accidentes callejeros.

    Pero a su vez, la frase del cual el titular del Hospital del Trauma, doctor Aníbal Filártiga, se ha hecho responsable, viene y bien, teniendo en cuenta la época del año donde parece ser que “la inconsciencia” se apodera de los conductores (sean de motos o vehículos de cuatro ruedas), una situación que lamentablemente no se puede erradicar pese a las constantes y distintas campañas viales que se llevan adelante.

    Sin ir mucho más lejos una última estadística dada a conocer por la Asociación Seguridad en las Rutas (SER), muestra que en el año 2014 hubo 3.096 accidentes de tránsito, donde casi el 79 por ciento de las víctimas fueron motociclistas. Agrega el informe que por día, en ese entonces, 1,6 motociclistas morían. Pero si bien el tema del casco es fundamental, no se debe olvidar además que la falta de ese elemento no es la única causa por las cuales fallecen motociclistas, ya que el conducir en estado de ebriedad también se ha vuelto una constante, sobre todo en los últimos años.

    Entramos en una semana donde el ambiente festivo lamentablemente es mal entendido y se apunta más hacia el exceso del consumo de alcohol que ha pasar jornadas de alegría familiar y entre amigos. Los miles de casos de accidentes que tiñen de dolor a familias en plenas fiestas, hasta el momento, no han mermado, sino muy por el contrario, parece que va en aumento. La intoxicación etílica que se da en estos días del año supera cualquier ficción. Por eso es fundamental convencerse de que si se va a tomar no se puede pensar en conducir ningún tipo de vehículo.

    Es hora de que se tome conciencia y se deje de lado esa estúpida costumbre de usar artículos explosivos, y criminal, en el caso de las armas de fuego en las fiestas de fin de año.

    Bien, pero el tema de los accidentes, sobre todo de motocicletas, no es ni debe ser lo único preocupante. Está bien presente un hecho ocurrido en la Navidad del 2012, donde una niña de solo tres años, Paz Valentina, fue víctima de un inconsciente que realizó un disparo “al aire”, pero el proyectil fue a dar por la nena causándole la muerte. Es hora de que se tome conciencia y se deje de lado esa estúpida costumbre de usar artículos explosivos, y criminal, en el caso de las armas de fuego en las fiestas de fin de año.

    Pero también es responsabilidad de los padres de familia el no permitir que sus hijos, sobre todo pequeños, “se diviertan” explotando algún cohete, u otro elemento que puede causar daño a otras personas, y como ocurrió en muchos casos, que el daño fue para quien encendió ese fósforo para producir la explosión. Se han visto casos de pequeños que llegan a los centros asistenciales incluso con las manos o brazos casi cercenados a raíz del “divertido juego”.

    En poco menos de dos semanas culmina este 2016, y es de esperar que las estadísticas, especialmente en relación a los accidentes de vehículos, a los heridos con petardos o armas de fuego, marque un menor número que años anteriores. Es de esperar que los ciudadanos tomemos conciencia de que la mejor manera de pasar las fiestas de fin de año no pasa precisamente por “petardear”, “chupar” y después salir a “farrear con los perros” ya en estado etílico, sino muy por el contrario, consiste en vivir a pleno, con alegría y sobre todo en forma sana. Hoy por hoy cuesta todavía, pero es bueno pensar que se puede.

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    Publicado por Anónimo | 20 diciembre, 2016, 8:18 am
  4. Contundente

    Felicitaciones a la directiva de Emergencias Médicas que montó en su edificio un mensaje directo y contundente “¡USÁ CASCO CARAJO!”. Ojalá que la viralización de este mensaje retumbe en los motociclitas sin cerebro intangible, para que dejen de perder su cerebro tangible y el de sus familias.

    Jorge Ramírez

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    Publicado por Anónimo | 20 diciembre, 2016, 7:56 am
  5. El carajo del doctor

    Por Caio Scavone

    Desde el Hospital de Trauma “Prof. Dr. Manuel Giagni”, ubicado sobre la calle Gral. Santos de la capital, se pudo leer desde el pasado día viernes 16 de diciembre un aviso luminoso instalado en el enorme simulacro de un “árbol de Navidad”. El mensaje dice: “usá casco carajo”.

    A este centro asistencial llegan todos los accidentados que se originan en los interminables accidentes de motociclistas en este país. Ocurre por la atención especializada que se brinda a todos los que se accidentan en la vía pública, en los hogares y en cualquier parte del Paraguay y, por la asistencia pública que brinda no recibe nada de remuneración.

    Se comentó que el referido mensaje fue idea del director de ese centro médico, el Dr. Aníbal Filártiga agregando el mismo que ese mensaje fue elevado a los cielos ya que todos los mensajes y avisos referentes a la peligrosidad de la moto y sin el casco protector el salvar vidas cada vez se torna más difícil y oneroso.

    La palabra “carajo” siempre se entiende como una fea, irreproducible y hasta casi grosera en el Paraguay y no es más que una especie de canastilla que se colocaba en la parte alta del palo mayor de las naves a velas y de antaño y, por ubicarse en la parte más alta del mástil. Ese sitio consistía en un lugar inestable por el movimiento que hacías los barcos antiguos.

    Toda la tripulación del barco que cometía alguna incorrección recibía la orden del capitán o del mandamás del barco de trepar hasta lo alto del mástil y ocupar el carajo como lugar de castigo. La palabra quedó en el léxico de la gente y hoy es usada para que alguien desaparezca de nuestra vista diciéndole “andate al carajo”. Al no importarle nada a la gente también le importa “un carajo”.

    No estaría mal enviar al carajo a los diputados que manejan alcoholizados, con chapas cambiables y que al motivar el accidente lo hacen con omisión de auxilio y de juicio. Este tipo de gente tendría que ocupar ese sitio.

    La gente planillera y quien entrega cargos diplomáticos se merece el desdichado lugar y ser carajeada por toda la ciudadanía sana que le paga el sueldo por ir a ocupar embajadas y ocasionar vergüenza para el Paraguay.

    Los que “perforaron” pozos artesianos desde el Indert se merece ir al mástil del carajo o bajar hasta los pozos y queden enterrados junto a la gran joda que hicieron. La titulación de la tierra es puro cuento pero también un auténtico negociado. Los seccionaleros que se mojan con los cargos en las represas hidroeléctricas deben empaparse con el caldo insalubre que les ocasione el carajo.

    El carajo es sitio merecedor de los directivos de los Autores Paraguayos Asociados (APA) que, en menos de lo que canta un pájaro, se morfaron más de 2.000 millones de guaraníes. A los constructores viales, a los fiscales ruteros y a las autoridades del ramo les importa un carajo que se construyan rutas de rápida desintegración y de tan poca vida útil. Desde el Ministerio de Agricultura (MAG) acaban de informar que entregaron a los agricultores este año G. 210.000 millones. El carajo corresponde ya que a medida que se entrega plata dulce a los productores, más agria sale la producción paraguaya.

    El ingenio alcoholero de Petropar de Troche (Guairá) solo trabaja para instalar a los amigos, correligionarios y parientes. También tiene la enorme capacidad de perder plata y el merecimiento del carajo por contaminar las aguas del Tebicuarymí.

    Muchos curas y obispos se ocupan de la biodiversidad y de cosas que no entienden un carajo, pero menos de los abusos, pederastas y de sus acosos sexuales…

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    Publicado por Anónimo | 20 diciembre, 2016, 7:54 am
  6. ¡Usá casco, carajo!
    18 diciembre, 2016
    Por Fernanda Robles

    Durante varios años me tocó estar de guardia durante la madrugada de Navidad, siendo testigo de miles de historias buenas y malas; pero como ya es costumbre, las malas noticias son los titulares del 25 de diciembre. Esas noches me tocó ver desde heridos por bombitas, hasta violentos homicidios o tristes suicidios. Pero lo que ya hasta se volvió común, son los accidentes de tránsito, sobre todo los protagonizados por motociclistas.

    Recuerdo a un joven de unos 20 años, que había salido en su motocicleta de la casa de su novia 10 minutos antes de la media noche, rumbo a su casa para compartir la llegada de la Navidad junto a sus padres. Pero encontró a la muerte por el camino.

    Apuros, imprudencia, y falta de conciencia, fueron lo que mataron a este joven que no entendió que lo importante es llegar. A pesar de las críticas y los cuestionamientos hacia la dura campaña que lanzó el Hospital de Trauma para estas fiestas, el mensaje es clarísimo y sumamente oportuno.

    Con un sencillo arbolito, el centro de traumas más importante del país resumió en tres palabras la mejor campaña de prevención de muertes por accidentes de tránsito: ¡Usá casco, carajo! Para los ofendidos por el trato, la intención es simplemente evitar el luto en esta Navidad.

    Los números revelan que si bien con las campañas de educación vial se mejoró un poco el uso del casco, no pasa del 35% o el 40% el uso de casco al momento del accidente. Su utilización es fundamental para evitar traumatismos de cráneo que derivan en graves secuelas o la muerte. En promedio, unos 100 pacientes presentan secuelas luego de sufrir este tipo de traumatismos.

    Lamentablemente a esta altura la sutileza ya no es una opción. El Hospital de Trauma recibe en promedio cada semana a 250 personas heridas en accidentes de motocicletas. Al mes son asistidas 1.000 y al año 12.000.

    Todo esto representa anualmente, unos 100 millones de dólares de gastos para asistir a los accidentados. Llegá a tu casa para la Noche Buena… ¡Usá casco, y ponete cinturón, carajo!

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    Publicado por Anónimo | 18 diciembre, 2016, 10:53 am

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@Pocho_py El tema acá es que el PJ es elegido por el Congreso y no es un poder independiente, son elegidos amigos y parientes y a dedo, lastimosamente.
@MarcosMikelj Por favor no a Lugo, ya probó las mieles del poder y todo lo que quiere es volver a sentir el "placer" de gobernar. Sabemos de sus negocios.
@Pykare Sólo la indignación lleva a poco. Para cambiar hay que convertirla en organización política con capacidad electoral y movilización.
@jjfd60 El MOPC y el Ministro Jiménez Gaona adjudican todas las obras a los "amigos", sin importar que esté mal diseñada.
@Vlad_Jara Hace dos o tres días atrás... Y puede ser pio hace dos o tres días adelante?...

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