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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

No seguir discriminando a los alumnos por no pagar cuotas

Aparte de ser una humillante discriminación, la negativa de los directivos de algunos colegios de entregar diplomas a jóvenes estudiantes por estar en mora en sus cuotas resulta totalmente ilegal. Las autoridades del Ministerio de Educación y Cultura deben redoblar sus esfuerzos para evitar que ocurran estos lamentables casos y sancionar debidamente a quienes solo ven la educación como un negocio y no como un servicio. Es necesario revindicar el derecho de que el Estado extienda y mejore las opciones de una educación gratuita y de calidad. La Ley 5738/16 protege el derecho del niño y adolescente en los colegios.

Un caso verdaderamente bochornoso fue el ocurrido en un colegio parroquial de la ciudad de Pedro Juan Caballero, el pasado 2 de diciembre, cuando el director de la institución negó el derecho a recibir su diploma a un joven estudiante, mejor egresado del noveno grado, a pocos minutos de realizarse la ceremonia de graduación, debido a que los padres del alumno no habían podido pagar la cuota correspondiente.
La lamentable situación se reiteró en otro colegio religioso de la capital, donde hijos de unas cuatro familias no fueron llamados a recibir sus diplomas en la ceremonia de colación, también debido a las deudas que mantienen sus padres con la institución educativa, a pesar de que la mayoría de los alumnos llevan más de 12 años estudiando en el recinto católico.

Con estos casos se demuestra que los colegios privados siguen concibiendo a la educación más como un negocio que como un servicio a la comunidad.

El humillante trato al que se han sido sometidos estos jóvenes alumnos de ambos colegios, además de constituir un hecho de discriminación que puede tener efectos traumáticos en niños y adolescentes en plena formación de su personalidad, es una violación flagrante de lo que establece la recientemente promulgada Ley N° 5738/16.

Esta ley tiene por objeto garantizar el derecho del niño y adolescente que estudia en instituciones educativas privadas, respecto a las cuotas y aranceles educativos. Establece en su artículo 2° que, en caso de que exista mora en el cumplimiento de las obligaciones asumidas, las instituciones responsables no podrán denegar el derecho a exámenes parciales o finales, ni retener libretas de calificaciones, de exámenes parciales o finales, ni hacer público el estado de cuenta de las cuotas y aranceles educativos, ni hacer decaer los plazos de las cuotas y aranceles educativos no vencidos, ni establecer cualquier otra medida que pudiera afectar el derecho a la permanencia y acceso oportuno a la educación.

Las autoridades del Ministerio de Educación y Cultura deben redoblar sus esfuerzos para evitar que ocurran estos lamentables casos y sancionar debidamente a quienes insisten en discriminar y humillar a los alumnos.

Además, es necesario revindicar el derecho de que el Estado extienda y mejore las opciones a una educación gratuita y de calidad. Si las plazas en las instituciones públicas fueran las necesarias para abastecer la demanda y ofrecieran el nivel educativo indispensable para lograr el verdadero desarrollo del educando, hoy muchos niños y jóvenes no tendrían que padecer la discriminación de la que son víctimas. Esto demuestra además, que la promesa de poner a la educación en primer lugar sigue siendo una quimera.

http://www.ultimahora.com/no-seguir-discriminando-los-alumnos-no-pagar-cuotas-n1047798.html

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Acerca de jotaefeb

arquitecto jubilado, hoy "hurgador" de la filosofía de vida, de las cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

2 comentarios en “No seguir discriminando a los alumnos por no pagar cuotas

  1. Educación pública e inequidad social
    Dic 17, 2016
    La educación pública es uno de los sectores en el que se evidencia de manera más nítida la gran inequidad social. El hecho de que el 63 por ciento de la población mayor de 25 años no haya culminado sus estudios secundarios refleja una urticante exclusión.
    Un reciente estudio publicado por la Organización de los Estados Americanos (OEA) señala que de la población paraguaya de 25 años o más tan solo 37 personas de cada 100 completaron sus estudios secundarios. El resto –63 por ciento– no ha tenido la oportunidad de acceder a los 12 años de estudios que ha tenido el segmento restante. Mientras tanto, países iberoamericanos como Chile, Perú, Cuba, España, Argentina y Brasil están por encima del porcentaje de acceso a la Educación Media en Paraguay.
    Un aspecto complementario al dato central es lo relacionado a la calidad del gasto público en educación. Cuando en Paraguay se emplea el 20 por ciento del presupuesto nacional en educación pública, la tasa de escolarización es solo del 59 por ciento. En tanto que, por ejemplo, en Argentina se destina al sector un 16 por ciento y el índice de inscripción en la secundaria es del 90 por ciento.
    Las estadísticas parten de cifras globales que permiten contar con un dibujo casi enteramente idéntico a la realidad. Desde esa perspectiva es obvio que un elevado porcentaje de la población en edad de escolarización queda fuera de las aulas. Y que el dinero se malgasta, pues aún siendo importante el dinero empleado, 41 de cada 100 personas quedan fuera del sistema.
    Las cifras de la OEA tienen que servir no solo para reflexionar en lo mucho que todavía falta por hacer en educación pública para alcanzar la equidad, sino también en la necesidad imperiosa de tomar medidas que apunten a la calidad y a la inclusión social.
    Si los programas sociales de lucha contra la pobreza caminan con pies de barro, porque su sustentabilidad en el tiempo es dudosa, hay que considerar que la inversión en educación, aunque de resultados más lentos, es un camino más seguro para que la población excluida ingrese al circuito de un mayor bienestar.
    Para que los índices de retención del sistema educativo público se eleven es perentorio insistir más en la lucha contra la pobreza. Muchos abandonan los colegios porque dan prioridad a la lucha por la subsistencia. Si esa retaguardia vulnerable no se transforma en mejores oportunidades para todos, la necesidad de supervivencia seguirá expulsando de las aulas a los estudiantes.
    La responsabilidad principal para cambiar este injusto estado de cosas está en manos de los gobernantes, pero la sociedad civil debe presionar para que ellos, de una buena vez, asuman el compromiso de apostar a una respuesta integral para la educación.
    Hay que impedir que las escuelas se sigan cayendo o que aún haya clases bajo los árboles, pero también hay que tomar otras medidas que se vinculen directa e indirectamente con la educación. La pérdida de tiempo significa retraso para que la mayoría en corto plazo pueda salir de la pobreza.

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    Publicado por Anónimo | 18 diciembre, 2016, 11:04 am
  2. El fracaso del sistema

    “¿Qué está haciendo usted aquí?” fue la pregunta que le hizo el director del colegio parroquial “Rosenstil” de Pedro Juan Caballero, sacerdote Pedro Sanabria, a manera de bienvenida al defensor del Pueblo, Miguel Godoy. Extraña pregunta cuando la respuesta era clara y sencilla: estaba cumpliendo la labor que le ha encomendado el Gobierno y para lo cual le paga un sueldo: defender los derechos de los ciudadanos desprotegidos; aquellos derechos que por un motivo o por otro, no figuran en los códigos ni en las leyes.
    El problema surgió cuando un adolescente del noveno grado, al finalizar el ciclo básico como mejor alumno, no fue mencionado el día de la graduación, no se le entregó ningún certificado ni tampoco la libreta con las calificaciones “porque adeuda cuotas”. En resumidas cuentas, la gran víctima de todo este laberinto de responsabilidades y culpas es el eslabón más frágil, inocente y desprotegido de la cadena: el alumno. El gran culpable: el sistema.

    El Estado lo único que ha hecho hasta el momento fue demostrar su absoluta inoperancia y la grave incapacidad de cumplir con sus dos grandes responsabilidades: asegurar para todos los ciudadanos los beneficios de la salud y de la educación. No menciono el de la seguridad porque hace tiempo se ha aplazado en esta materia. Así, a la educación que ofrece a través de sus colegios, de un nivel propio no de países del tercer mundo, sino de cuarta o quinta categoría, se le suma el gesto imperdonable de haberse desentendido del tema delegándolo en terceros que en este caso son grupos confesionales. Y lejos de ceñirse a aquellos principios de caridad, humildad, pobreza, solidaridad que son propios de las tres religiones monoteístas que yo conozco, se han decantado por el valor del dinero supeditando su actividad al valor del mismo.

    En la fallida entrevista que tuvo con el defensor del Pueblo, el sacerdote le dijo que ya había hablado sobre el tema con el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) y que no tenía nada que explicar. Ocupando el cargo que ocupa de director de un colegio, si bien es una institución privada lo que ofrece es un servicio público y necesitamos saber qué es lo ha ocurrido. Mejor dicho, ya sabemos qué es lo que ha ocurrido, lo que debe explicar, en cambio, es por qué adoptó una posición en la que castigaba nada más y nada menos, a un adolescente inocente y que para más honra del mismo, era el mejor de su promoción.

    De acuerdo a la Ley 5738/2016, las instituciones públicas y privadas están obligadas a entregar las libretas de calificaciones no importa que existan deudas de mensualidades y matrículas, además de prohibir hacerlas públicas. Cuando se le preguntó al director del colegio “Rosenstil” si conocía el contenido de esta ley respondió de manera despectiva que no lo sabía y no tenía por qué responder “a esta pregunta específica”.

    Tengo un amigo muy cercano que estudió en un colegio religioso. Quiso que su hijo fuera al mismo colegio porque allí escucharía hablar de religión, un tema que nunca se tocaba en la casa. Fue a hablar con el director y cuando le expuso la situación que el chico era hijo de padres separados y vueltos a casar y que el padre era agnóstico, le puso mil trabas para impedirle que el hijo ingresara. Disgustado el padre buscó un colegio laico y allí fue el chico. Hoy día el padre está hecho unas pascuas: el hijo le salió agnóstico, recibió una educación de primer nivel y aparte del castellano salió hablando, de corrido, inglés y alemán. Buena labor.

    Lo grave de la situación a la que me refiero más arriba es evidente que los sacerdotes encargados de la educación no solo desconocen las leyes sino también la enseñanzas de su credo. Hay una parábola del pastor que deja a todo su rebaño por ir atrás de la oveja descarriada y traerla de regreso. Hoy resulta que a la mejor oveja del rebaño se le da unos cuantos golpes en las costillas haciendo que vaya por ahí a su antojo porque no puede pagar su cuota. Y las parábolas no importan porque no tienen cuenta en el banco.

    Por Jesús Ruiz Nestosa

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/el-fracaso-del-sistema-1547467.html

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    Publicado por Anónimo | 16 diciembre, 2016, 8:04 am

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