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El pueblo debe elevar su voz en defensa de la Constitución

El obispo de San Lorenzo, monseñor Joaquín Robledo, no pudo ser más preciso y sensato en su respuesta a los periodistas tras la misa que presidió ayer en Caacupé. Consultado sobre la posible decisión del presidente Horacio Cartes de renunciar para presentarse luego a la reelección ya como expresidente, dijo que la Constitución es clara al respecto, que establece los mecanismos de enmienda y reforma para modificarla, pero que este ya no es momento oportuno para recurrir a ellos. Consultado acerca de que sea la máxima instancia judicial la que resuelva al respecto, el prelado dijo: “La Corte Suprema de Justicia no puede estar por encima de la ley máxima de la República, que es clara al respecto”, aludiendo a la actual prohibición constitucional para la reelección de los presidentes.

Lamentablemente, unos pocos ambiciosos que piensan que solo ellos pueden salvar al país y llevarlo a un mejor porvenir, secundados por sus respectivos adulones, no dejan de manosear el tema de la reelección presidencial. Quieren pasar por alto el art. 229 de la Constitución, que dice en su primera parte: “El Presidente de la República y el Vicepresidente durarán cinco años improrrogables en el ejercicio de sus funciones, a contar desde el quince de agosto siguiente a las elecciones. NO PODRÁN SER REELECTOS EN NINGÚN CASO” (las mayúsculas son nuestras).

Pero, para el presente estadio de las discusiones y para quienes impulsan el ansiado “rekutu”, tal vez sea aún más esclarecedora la segunda parte del mismo artículo, que dice: “El Vicepresidente solo podrá ser electo Presidente para el período posterior si hubiese cesado en su cargo seis meses antes de los comicios generales. Quien haya ejercido la presidencia por más de doce meses no podrá ser electo Vicepresidente de la República” (las negritas son nuestras).

Quienes hoy pretenden que la prohibición de la reelección solo rige para los presidentes en funciones, podrán observar que el mencionado artículo solo permite al Vicepresidente pugnar por la presidencia en el próximo periodo, para lo cual debe renunciar al cargo seis meses antes. NO HABLA DE UNA PREVIA RENUNCIA DEL PRESIDENTE con el mismo objeto: para él rige la prohibición absoluta de la reelección. Y, aun más, establece que un Presidente que ejerció el cargo por más de doce meses no puede ser electo ni Vicepresidente de la República.

Como puede verse, la frase “no podrán ser reelectos en ningún caso” no establece ninguna excepción; no habla, por ejemplo, de presidentes que fueron destituidos a través de juicio político o que hayan renunciado en algún momento.

Está todo muy claro e indiscutible.

Esta es la Constitución que el obispo Robledo pide que se respete. Este mismo religioso, coincidiendo seguramente con muchos paraguayos, aclara que no está en contra de la reelección, pero aboga por que, en un momento más conveniente que el actual, se sigan los canales establecidos para una modificación constitucional y, eventualmente, aprobar un segundo mandato para los presidentes.

Pese a que la prohibición constitucional es clarísima, se le está buscando la vuelta para violar su letra y su espíritu de una manera francamente disparatada. La última ocurrencia surgió del caletre de los asesores del senador Fernando Lugo, y todo indica que ha sido acogida con beneplácito por el presidente Horacio Cartes ante sus repetidos fracasos de enmienda o de reforma. Pero, como puede apreciarse, el art. 229 de la Constitución les cierra todos los atajos. Sin embargo, a juzgar por la ambición sin límites que están demostrando ambos, no puede descartarse que se produzca una grosera violación de la Constitución para permitirles el rekutu, y también a otros –como Nicanor Duarte Frutos– que están mirando de reojo y con simpatía que se les abra una nueva posibilidad.

A mayor abundamiento, eso de renunciar seis meses antes del día de las elecciones para ser candidato a la presidencia de la República, previsto en el art. 235 de la Constitución, solo rige para, entre otros, los ministros del Poder Ejecutivo, los magistrados judiciales, el defensor del Pueblo y los intendentes municipales y gobernadores, mencionados en los incisos 1, 2, 3 y 6. Como son enormes las ganas de retorcer la Constitución, no sería nada raro que los “reeleccionistas” de uno y otro bando lleguen a invocar una absurda interpretación analógica para sustentar la nueva vía inventada. La ciudadanía no debería sorprenderse si los ingeniosos asesores jurídicos sacan de la galera esa artimaña, pues en este país los que mandan son capaces de cualquier cosa con tal de satisfacer su interés personal. Se recurre con todo desparpajo a los más evidentes sofismas para adecuar normas bien claras a las más variadas apetencias.

El presidente de la República que concluye su mandato se convierte en un senador vitalicio, según el art. 189 de la Constitución, tal como el actual senador Lugo le recordó a Duarte Frutos el 6 de septiembre de 2010, algo de lo que parece haberse olvidado ya a esta altura. De nuevo, parece innecesario subrayar que dicha clara disposición fue incorporada justamente para evitar interpretaciones capciosas como la que se está pretendiendo.

La Constitución de 1870, en su art. 89, estableció que el presidente y el vicepresidente de la República “no pueden ser reelegidos en ningún caso, sino con dos periodos de intervalo”. Lo que los convencionales constituyentes de 1992 hicieron fue eliminar la última parte de la norma, precisamente porque no querían que el presidente fuera reelegido, ni siquiera en forma mediata. No lo quisieron por la sencilla razón de que, considerando la dolorosa experiencia pasada con la dictadura stronista, era necesario erradicar de cuajo el vicio del “reeleccionismo”. Para ellos fue tan claro el significado de “en ningún caso” que en los debates plenarios en torno al art. 229 no creyeron necesario abundar al respecto.

En realidad, el manido asunto de la reelección no merece mayores consideraciones desde el punto de vista jurídico, dada la contundencia irrefutable de la norma, por lo que resulta llamativo y alarmante que se hayan unido el hambre del senador Lugo y las ganas de seguir comiendo del presidente Cartes para tratar de chulear descaradamente a la Constitución. ¿Por qué tanto empeño? ¿Acaso creen que solo ellos están en condiciones de gobernar bien, como les hacen creer sus corifeos?

Los líderes de la sociedad que no están incluidos en el contubernio que se está orquestando deben convocar a los ciudadanos y las ciudadanas para hacer oír públicamente su voz en las calles en defensa de la Constitución, para evitar que, una vez más, la República caiga en manos de inescrupulosos que quieren manejarla como un coto privado, esclavos incluidos. Todos nosotros.

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/el-pueblo-debe-elevar-su-voz-en-defensa-de-la-constitucion-1542889.html

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

63 comentarios en “El pueblo debe elevar su voz en defensa de la Constitución

  1. ¡Todo es ilusión!
    17 diciembre, 2016
    Por Fito Cabral

    Cada vez que escucho a los únicos líderes decir que NO son ellos los que buscan la reelección y que hasta se molestan cuando les plantean la posibilidad, ¡me río de janeiro!

    Mi paso por la dirigencia sindical y por la militancia política partidaria me enseñó que el autoritarismo es una de las formas más aceptadas de liderazgo en nuestra sociedad en la que es natural que las reglas se adapten a los dirigentes y no al revés.

    Tengo una noticia para los que creen que Stroessner ignoraba lo que hacía su entorno, para los que creen que Lugo estuvo en contra del proyecto de enmienda para la reelección en el 2011 y para los que creen que Cartes ordenó a sus lugartenientes que se concentren en gobernar y se olviden de buscar votos para modificar la Constitución Nacional: ¡cayeron como chorlitos! (eso quiere decir en mi idioma: no sean sonsos…)

    Cartes y Lugo lideran los esfuerzos por lograr la reelección y cada vez que dicen lo contrario les crece un poco más la nariz.

    Es que si lo dicen abiertamente van a quedar como unos angurrientos de poder, como unos líderes mesiánicos que no dejan crecer a ningún otro líder político bajo su extensa sombra patriarcal, como el resto de los que no dudan en lanzar una blanca mentirita con tal de conseguir su objetivo, van a quedar como… como lo que son.

    Tengo que decir que no los culpo; el entorno también es responsable de alimentar sus ansias de poder porque al fin y al cabo, como las rémoras que viven pegadas al tiburón, su sobrevivencia depende del líder que de acuerdo a su lealtad incondicional les dará un privilegiado lugar en la mesa del banquete.

    Los líderes autoritarios siguen siendo muy atractivos para nuestra sociedad y esto no solo es una opinión personal, es lo que concluían los estudios de opinión en las últimas elecciones presidenciales, reflejando una preferencia mayoritaria hacia el candidato que demostraba firmeza en su discurso y mano dura en sus decisiones.

    Cartes y Lugo, o Lugo y Cartes, sueñan despiertos con la reelección porque, como bien lo dijo Lenin: “Salvo el poder, todo es ilusión”.

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    Publicado por Anónimo | 17 diciembre, 2016, 7:06 am
  2. Decíamos ayer…
    Alfredo Boccia Paz –
    Siempre se dijo que es muy difícil resistir a un archivo, pero lo que estamos viendo y escuchando en estos días incursiona en lo delirante. Cuesta elegir a los ganadores de este insólito certamen de incoherencia política.
    Aparecen alianzas increíbles entre sectores que hasta hace poco tiempo estaban dispuestos a acuchillarse. El Frente Guasu reinició un idilio con el llanismo que parecía imposible. Ya olvidaron que en las últimas municipales de Asunción dijeron que no podían apoyar a Mario Ferreiro porque este era el candidato de los liberales que traicionaron a Lugo.
    En la OEA no se reponen del asombro. Los que están en contra de la enmienda fueron allí a denunciar un delito aún no cometido. Y los que están a favor fueron a mostrarle que aquellos que están contra la enmienda habían presentado hace unos meses un proyecto a favor de la misma con una hermosa exposición de motivos. Si era para rechazarlo, ¿por qué se esforzaron tanto en escribir argumentos tan contundentes? También se recordó un ejemplo en sentido contrario: el actual asesor jurídico de Horacio Cartes, Darío Filártiga, había firmado en 2006 un magistral dictamen en el que descartaba que se pudiera apelar a la enmienda como vía para la reelección. Cartes aportó sus propias contradicciones. Y fueron tantas, que se ganó un buen espacio en la CNN, un medio internacional en el que las noticias del Paraguay no son frecuentes.
    Para intentar poner algo de orden en este caos de incoherencias, le propongo un ejercicio de memoria. Para ello será necesario que aceptemos considerar el juicio político de junio del 2012 contra Lugo como algo muy parecido a un golpe de Estado. Esto puede ser discutible, pero es preciso asentirlo para que podamos seguir. Del mismo modo, el intento de los senadores de volver a presentar el proyecto de enmienda ya rechazado también debe ser aceptado como algo muy parecido a un golpe de Estado. Esto nos permitirá clasificar a las bancadas parlamentarias en cuatro grupos.
    En el primero están los que en el 2012 estuvieron en contra del golpe, pero están a favor en el 2016. Aquí entra el Frente Guasu. En el segundo grupo están los que apoyaron el golpe hace cuatro años y ahora son defensores de la institucionalidad. Aquí están los liberales efrainistas, los colorados disidentes y el PDP.
    En el tercero hay que incluir a los que estuvieron a favor del golpe tanto en el 2012 como en el 2016. Son los colorados oficialistas, los liberales llanistas y el Unace. En rigor, estos son coherentemente anticonstitucionales. Hay muy pocos en el cuarto grupo, el de los que estuvieron en contra del golpe en el 2012 y siguen estando en contra ahora. Luis Alberto Wagner es uno de ellos. Y también la bancada de Avanza País, aunque esta no existía como tal en 2012. Como ve, la coherencia es una virtud escasa en estas tierras. Por suerte están los archivos, para que no nos engañen con discursos inflamados.

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    Publicado por Anónimo | 17 diciembre, 2016, 7:01 am
  3. Maniobras para buscar mayores espacios

    Por Osmar Gómez

    La reelección presidencial por ahora esta varada; pero no desechada. La falta de acuerdo entre un sector del PLRA y el Frente Guasu dejó en el limbo la presentación del proyecto en el Congreso.

    Cuando todo parecía acordado, el senador Fernando Lugo, en unas ambiguas declaraciones a inicios de semana, anunció que no votaría a favor de la iniciativa. Eso lo devolvió de un solo golpe al centro de la escena política. Se convirtió de nuevo en el gran elector capaz de sellar un acuerdo o terminar una iniciativa del Gobierno.

    En paralelo los senadores que conforman la bancada del expresidente en el Senado confirmaron que estaban de acuerdo con un segundo mandato presidencial. Incluso anunciaron un voto favorable.

    La maniobra tuvo destinatarios diferentes. Por un lado el Frente Guasu mantuvo su acuerdo con liberales y colorados de apoyar la reelección presidencial. No deshicieron lo pactado. Por el otro Lugo fortaleció su posición en la mesa de negociaciones. El objetivo es llegar a la candidatura presidencial en el 2018; pero no implica ceder espacios más allá de los que sean estrictamente necesarios.

    En el sector liberal encabezado por el senador Blas Llano la posición gaseosa del exmandatario genera crispación poniendo en duda todos los acuerdos. No solo el voto en bloque se puso en cuestión, también se reinició todo el debate sobre la integración de un frente político para las elecciones presidenciales de 2018. Los liberales se preguntaban si era seguro armar un proyecto político cuando se renunciaba a los compromisos.

    Ahora el Frente Guasu y los liberales que responden al liderazgo del senador Llano volvieron a la mesa de negociaciones para tratar de rearmar un acuerdo. Sin Lugo apoyando la enmienda constitucional, las ventajas del Frente Guasu en el proyecto político para las elecciones presidenciales se reducen. No se pueden obtener espacios amplios si el compromiso es mínimo. Aún así los sectores de izquierda se niegan a resignar cuotas de poder. Además de la candidatura presidencial pretenden una importante cantidad de bancas en el Congreso.

    La situación está en un punto bastante frágil y complicado. La amenaza del senador liberal Fernando Silva de no votar por una enmienda si Lugo no votaba a favor fue la muestra más clara del debate interno que mantienen ambos sectores.

    El margen de maniobra del expresidente es acotado. Cada día que pase su nominación presidencial se complica. Dejar en manos de la Corte Suprema de Justicia su candidatura es un paso con demasiados riesgos.

    Esos riesgos se mostraron más claros que nunca en la tarde de ayer cuando la Justicia Electoral falló a favor del Partido Colorado admitiendo que la campaña del expresidente era engañosa. Una decisión similar de último momento podría acabar con su candidatura.

    En medio de ese juego de intereses el Frente Guasu y los liberales deberán resolver qué camino será el más conveniente para sus aspiraciones. Un acuerdo a favor de la enmienda abre el juego a todos, pero somete al país a una fuerte tensión política capaz de desbordar. Cerrar el camino de un segundo mandato presidencial pone un muro a los seguidores de Lugo allanando el camino para el PLRA encabezado por Efraín Alegre y para todos aquellos que pretendan representar a la izquierda.

    Desde el oficialismo liberal, la disidencia colorada y sectores de izquierda no afines a Lugo se endurecen las posiciones, se eleva la virulencia del discurso y se abre la posibilidad de una confrontación plena, sin concesiones.

    Lugo en las últimas horas trató de recomponer en algo la alianza con los liberales. Admitió que la concertación es el camino, pero por ahora no hay nada cerrado.

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    Publicado por Anónimo | 17 diciembre, 2016, 6:54 am
  4. La chapuza política es muy cara

    Decíamos en este mismo espacio en julio pasado: “Violar la Constitución por oportunismo político es pésima carta de presentación como República y como Nación. Hasta bien entrado el siglo XX, esa práctica paraguaya era puramente anecdótica y a nadie en el mundo importaba.
    Pero en el universo globalizado e hiperconectado de hoy, el más leve desliz institucional es percibido, señalado y penalizado por todos los organismos internacionales de evaluación y convivencia”.

    Aunque suene autoreferencial, debemos decir que esta advertencia, fundada única y exclusivamente en el más elemental ejercicio de la lógica, tuvo eco en la realidad. Paraguay está destinado a ser un jugador importante en las entidades regionales de cooperación y crédito, entre ellas, la Corporación Andina de Fomento, a cuya presidencia aspiraba la representación nacional. Pero las turbulencias causadas por el intento de modificar la Constitución para asegurar un periodomás al Presidente Horacio Cartes y haciéndolo, por lo demás, violando la propia Carta Magna, no cayó muy bien en el seno de la CAFque prefirió optar por el candidato peruano quien asumirá en abril próximo. Naturalmente, por razones obvias, estas cosas no se explicitan abiertamente, pero en términos protocolares hay formas mediantelas cuales un colectivo hace saber qué cosas no cuadran o no son aceptables en alguno de sus miembros.

    Hay algo que la dirigencia política paraguaya debe entender de una buena vez. Ya no estamos en las turbulentas épocas en que el país resolvía sus crucigramas políticos derribando gobiernos de la noche a la mañana y llamando revolución a hechos que no pasaban de simples asonadas, cuartelazos o golpes de Estado.

    Esta barbarie mantuvo durante décadas al país en el atraso, la miseria y el aislamiento internacional. El golpe de 1904, que derivó en una cruenta guerra civil de cuatro meses, tardó semanas en conocerse en las capitales latinoamericanas y casi un año en cobrar entidad en Europa.

    Hoy, el más leve pestañeo institucional gestado en el Paraguay aparece en forma instantánea en las redes informativas de todo el mundo. Y aunque el hecho suene a minucia frente a acontecimientos inmensamente más graves –la guerra civil de Siria, las travesuras de Donald Trump, etc.-, sus consecuencias no dejan de hacerse sentir con fuerza. Ahí tenemos el caso de la CAF, que aunque acaba de aprobarnosun crédito de US$ 150 millones, decidió confiar su presidencia a un peruano cuando todo indicaba que el candidato paraguayo era el preferido. Lectura rápida del tema: somos confiables para deber, pero no para dirigir.

    No es demasiado lo que se le pide a la actual generación de políticos a cargo de la conducción del país. Por el momento, conque sean seriosy respeten el orden constitucional alcanza. A la próxima habrá que exigirle capacidad para planificar el futuro y diseñar escenarios que hagan del Paraguay un país vivible para sus habitantes y buen destino de negocios para todo el mundo.

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    Publicado por Anónimo | 16 diciembre, 2016, 8:02 am
  5. Maldita polarización
    16 Dic 2016

    Por Pablo Noé

    El tema de discusión de moda en la política no es más que otra de las escaramuzas que demuestra los intereses reales de los diferentes sectores. La posición frente a este tema es directamente proporcional a las apetencias de cada sector. Los que buscan seguir o retornar al poder a favor, los que intentan allanar su camino hacia el Palacio de López, en contra. El tablero, sin embargo, es vertiginosamente dinámico de acuerdo a cada coyuntura particular.

    Quienes se llenan la boca de institucionalidad y defensa del Estado de Derecho y verdaderamente lo defienden por convicción, son muy pocos. Solo hay que escarbar los antecedentes cercanos y las filas de propulsores de una idea estaba conformada por muchos de los que ahora están en contra. Y viceversa. El mismo escenario se vivió en junio del 2012 o en marzo de 1999 (y sus meses posteriores), tiempos duros de nuestra frágil democracia

    En los tiempos que estamos viviendo, del acceso casi ilimitado a fuentes de información, el diagnóstico es peligrosamente similar al desarrollo de todo el proceso democrático. La influencia de los grupos fácticos sigue imponiendo su voluntad. La realidad cruel es que la distancia entre los intereses de la gente, que sufre la pesada carga de la politiquería extrema, es exponencialmente diferente a los planteamientos con los que se llenan los espacios en los medios de comunicación.

    La guerra se huele en el ambiente y las armas están al viento, elevando el nivel de tensión a niveles insoportables. Los golpes bajos y los contragolpes certeros empezaron a notarse. La duda que queda es saber cómo marcará el nivel de cordura, cuando lo único que se busca es ostentar la fuerza de instalar verdades, sin analizar a profundidad el costo que acarrea cada decisión tomada.

    Lo que realmente preocupa, y es el motivo de este comentario, apunta a lo cerca que estamos de dar el siguiente paso, de la polarización. Esa que divide las aguas en dos y en donde se impone el fanatismo por encima de la racionalidad. En donde todo es maleable de acuerdo a los intereses puntuales, y el relativismo cobra un protagonismo irreversible. En donde, como la ley de la selva, impone su voluntad el más fuerte, sin importar el costo que eso implique.

    La guerra se huele en el ambiente y las armas están al viento, elevando el nivel de tensión a niveles insoportables. Los golpes bajos y los contragolpes certeros empezaron a notarse. La duda que queda es saber cómo marcará el nivel de cordura, cuando lo único que se busca es ostentar la fuerza de instalar verdades, sin analizar a profundidad el costo que acarrea cada decisión tomada. En medio de estos fuegos de artificio, existe un montón de ilusiones ciudadanas que navegan con destino desconocido, ya que a pesar de clamar a los cuatro vientos sus verdades, las mismas están subordinadas a la futura conformación del tablero político.

    El Paraguay es un país con enorme potencial, con una economía sólida, con recursos naturales, talento humano y niveles de competitividad empresarial que son envidiables, pero que sufre por la tergiversación de las prioridades sociales. Con estos factores a favor, es inconcebible que siga existiendo una desigualdad de oportunidades que es grosera, con personas que no acceden a condiciones mínimas de educación y salud, con un sector subempleado al borde de la explotación, con una población que sufre con sus necesidades fundamentales insatisfechas.

    La fórmula, cual solución mágica, en la retórica se plantea simple, acuerdos comunes para temas nacionales, y priorizar los esfuerzos para paliar las carencias principales de la gente. Sin embargo, el objetivo esencial de la élite política apunta a fortalecer sus intereses sectoriales, con un crecimiento a espalda de la población, aquella a la que piden su apoyo cíclicamente, y a la que olvidan patológicamente.

    El desafío ciudadano es evitar caer en un camino sin retorno, la maldita polarización de sectores, tanto porque nuestras prioridades son diferentes y porque las diferencias partidarias son solamente cromáticas.

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    Publicado por Anónimo | 16 diciembre, 2016, 7:54 am
  6. Picardía, chicanería y prevaricación
    16 Dic 2016

    Todos los senadores “disidentes y opositores” que declaran inconstitucional la vía de la enmienda para la reelección mintieron y saben que mintieron; por eso recurrieron ellos mismos a presentar en términos positivos el tema de la reelección vía enmienda, para después rechazarlo en la misma breve y expeditiva sesión.

    Los doce apóstoles de la constitucionalidad, que elogiaron la enmienda, a renglón seguido, la negaron.

    Sabían que la enmienda es un canal constitucional, de acuerdo al Artículo 290 de la Constitución, así que recurrieron a lo que algunos de los “astutos legisladores” calificaron como una picardía, lo que en términos de legalidad se llama con un poco menos de infantilismo e irresponsabilidad, chicanería, y judicialmente, prevaricación: “Delito consistente en que una autoridad, un juez o un funcionario dicte a sabiendas una resolución injusta”.

    Para asegurar la picardía o la chicana o la prevaricación, los apóstoles de la democracia culminaron la operación rechazando la propuesta propia de aprobación de la enmienda, con el único objetivo de rechazarla para, al menos –ya que constitucionalmente no es rechazable– dilatarla y evitar que se pueda realizar antes de las próximas elecciones; es decir, un evidente acto de política electoralista, con total desprecio de la política legislativa, ya que la primera debe estar al servicio de partidos y candidatos y la segunda al servicio del país. Mezclar los tantos es un acto de suma irresponsabilidad.

    Y todo esto a sabiendas, ya que la mayoría de los 12 tienen experiencia legislativa y conocimientos jurídicos, y hasta la información de que la enmienda ya fue utilizada para “enmendar” la Constitución.

    La enmienda se aprobó y se realizó con el correspondiente referéndum, en el año 2011, pese a tratarse de un tema que sí está explícitamente excluido en el Artículo 290, por tratarse “del modo de elección”, ya que el Artículo 120 que se pretendía enmendar y se enmendó, aunque con poca precisión, solo permitía el voto de los paraguayos residentes en Paraguay, excluyendo a todos los residentes en el exterior.

    Algunos de los “astutos legisladores” calificaron como una picardía lo que en términos de legalidad se llama con un poco menos de infantilismo e irresponsabilidad, chicanería, y judicialmente, prevaricación: “Delito consistente en que una autoridad, un juez o un funcionario dicte a sabiendas una resolución injusta”.

    La discusión generada y la decisión tomada pueden ser revisadas en la documentación del Congreso y en los medios de prensa de la época. Es contundente y la polémica fue bastante más racional que en estos días, pues se priorizó enmendar un error, que es lo que plantea la Constitución en sus artículos 289, de la reforma, y 290 de la enmienda de la Constitución; los constitucionalistas y legisladores de entonces fueron más amplios y menos absolutistas que los de nuestros días, ya que pensaron en que en el futuro había que hacer correcciones a una Constitución cuyo principal problema fue hacerse bajo el espanto de la entonces reciente dictadura, y establecieron los procedimientos y los plazos para hacer los cambios necesarios en el futuro.

    En aquel entonces se debatió el tema del cambio del “modo de elección” que estaba explícitamente establecido entre los prohibidos por vía enmienda, aunque quedaba la duda de que la multitud de paraguayos en el exterior desprovistos de uno de sus principales derechos de ciudadanía pudiera ser “constitucional”.

    En este caso ni siquiera cabe la consideración, ya que en los ítems explícita y claramente prohibidos no figura la reelección.

    La campaña de ciertos sectores opositores y medios de prensa, con escaso éxito, por cierto, no tiene absolutamente nada que ver con el texto de la Constitución ni con la posible violación de la misma, más bien con la intolerancia y la falta de respeto que debe primar en una sociedad democrática a quienes opinan diferente.

    Y, lo más preocupante, que se pretenda distorsionar la Constitución, es decir, violarla, bajo el engañoso empeño de defenderla, confundiendo a la ciudadanía.

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    Publicado por Anónimo | 16 diciembre, 2016, 7:50 am
  7. Enmienda reelectoral

    Por Miguel H. Lopez
    En esta historia de la reelección y la enmienda constitucional todos perdemos. Los únicos que generan escenario para su provecho particular son los avivados y corruptos de siempre. El debate ya salió del ámbito jurídico y se tornó estrictamente político. Finalmente, lo único que importan son los votos. Y parece que hoy se definirá en el Senado.

    Muchas medias verdades, o medias mentiras (que en el fondo es mentira genérica) despliegan los sectores interesados, incluyendo la gran prensa comercial cuyos propietarios también se juegan su influencia en el poder.

    Es falso que se producirá un quiebre democrático y que se instaurará la dictadura. Este es un país quebrado con una institucionalidad tísica. Los políticos que se autoflagelan y buscan instalar la alarma, mienten como siempre. En esta línea están los Efraín Alegre, Rafael Filizzola, Desirée Masi, Mario Abdo Benítez (h), por citar a los más visibles. Los mismos que pulverizaron la institucionalidad –aliados con Horacio Cartes, hoy su enemigo de ocasión– el 22 de junio de 2012 al destituir por golpe parlametario al gobierno constitucional de Fernando Lugo. Este ahora ingresa al ruedo pretendiendo forzar las normas para su habilitación reelectoral, pegado a Cartes quien promovió su caída.

    La reelección vía enmienda no puede volver a tratarse hasta agosto de 2018, porque 4 meses atrás ya fue rechazado en el Senado. Sin embargo, los que promueven la idea –pese a reconocer en el pasado que esta no es la vía– ahora solo esperan cerrar números y dar el golpe de gracia. Cartes y Lugo quieren habilitarse. Alegre y Abdo Benítez se oponen, no porque les importe la República, sino porque si aquello prospera sus candidaturas irán al traste en 2018. Y Blas Llano medra para sacar tajada con los primeros.

    Desde un sector del progresismo se instala la idea de que –a trote y moche– debe enmendarse la CN porque Lugo es el único que puede hacer frente a Cartes y ganarle. Es verdad que tiene muchos seguidores, pero no es como 2008. Los del PLRA ya no son sus aliados y el coloradismo castiglionista difícilmente vuelva a votarle. Y tiene encima mucha gente decepcionada por su actitud errática, cobarde y autoritaria.

    Que Cartes es el peor peligro, nadie duda. Está llevando al país al colapso y pretende rematarlo. Y si no hay reelección, lo que se viene, de igual modo, es terrible.

    No haber hecho la tarea generando figuras democráticas y progresistas coloca al país en una agónica encrucijada. Patear el tablero es temerario y el desenlace puede ser peor que aquello que se pretende evitar.

    Estamos como palo de gallinero…

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    Publicado por Anónimo | 15 diciembre, 2016, 7:30 am
  8. Quién gana y quién pierde con la reelección

    Por Marcos Cáceres Amarilla

    Aunque no se trate ni se apruebe la reelección vía enmienda en el Congreso, el oficialismo ya consiguió varios efectos importantes: la oposición está claramente dividida, la figura de Fernando Lugo fue embarrada y, por si no fuera suficiente, se creó una gran cortina de humo que deja en segundo plano algunas cuestiones urticantes para el Gobierno.

    Por nombrar algunos hechos: el pedido de interpelación en el Senado al jefe de Gabinete Juan Carlos López Moreira por tráfico de influencias; las 4 personas que permanecen desde hace tiempo secuestradas en manos del EPP, sin que haya visos de que puedan ser rescatadas; el asesinato impune de 8 militares de las FTC, en Arroyito a manos, aparentemente, del narcotráfico; la muerte de una niña por agentes de la Senad; la repentina aparición de una “célula” del cártel de Sinaloa en nuestro país, la violencia descontrolada en la zona norte fronteriza con Brasil, entre otros varios crímenes y cuestiones a las que el Poder Ejecutivo debería dar solución o, al menos, explicaciones.

    Todos los temas han pasado al olvido por obra y gracia del plan oficialista de reelección que concentra todo el interés de los políticos y los medios de comunicación.

    El debate sobre la reelección presidencial, como pasó en otros periodos de nuestra historia política reciente, divide aguas y motiva que medios de comunicación y periodistas en forma particular asuman posiciones de uno y otro lado, en forma evidente y hasta fanática.

    Como también ocurrió y ocurre muchas veces en las coyunturas políticas, de un lado y otro de la cancha se ven alianzas inverosímiles.

    Resulta insólito que de un lado estén juntos contra la enmienda, por ejemplo, Calé Galaverna, Efraín Alegre, Desirée Masi y José María Ibáñez. Del otro lado, a favor del proyecto, se ve a Lilian Samaniego, José Manuel Bóbeda, Blanca Fonseca y Hugo Richer, por citar a algunos.

    En esta disputa, los argumentos legales o constitucionales pasan a un segundo o tercer plano, aplastadas por la lógica del cálculo político y de los intereses personales o grupales.

    Que el oficialismo se haya lanzado con todo a este intento no puede extrañar demasiado. A todos los mandatarios, más temprano que tarde, les entra el gustito por el poder y quieren mantenerse mayor tiempo que aquel para el cual fueron electos. Cartes, en particular, que ha sufrido un acelerado desgaste y cuya impopularidad está en alza, precisa instalar, pese a todo, la ilusión de que puede aspirar a un nuevo mandato para evitar una mayor pérdida de influencia y de maniobra a nivel partidario y el consiguiente desbande de sus fuerzas.

    La eventual aprobación de la reelección le abriría a Lugo las puertas para competir, pero en un escenario impredecible de gran división opositora, especialmente en el PLRA, sumado a un feroz ataque de los grandes medios de comunicación que apuntarán a su “pacto” con el cartismo. Ya en la carrera electoral, deberá soportar la arremetida del cartismo que con seguridad apelará a todo tipo de recursos sucios, a través de sus medios de comunicación y de la estructura de la ANR para destruir su figura electoral y personal.

    El fracaso del intento de enmienda tendría consecuencias catastróficas para el proyecto cartista. Sería una muestra de inutilidad y de que ni con todo el dinero que tiene puede lograr resultados políticos. El Frente Guasu quedaría maltrecho, con la obligación de preservar la figura de su único candidato para que, más allá de no poder aspirar a la presidencia, siga siendo actor clave con vistas a las elecciones de 2018.

    Sin la posibilidad reelección, aparecerían como figuras estelares Mario Abdo Benítez y Efraín Alegre, actores políticos que parecen lejos de poseer carisma pero que, evidentemente, tienen buena acogida en ciertos sectores que quieren que las cosas cambien un poco, pero no demasiado.

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    Publicado por Anónimo | 15 diciembre, 2016, 7:17 am
  9. La dictadura como pasado presente

    Por Edwin Brítez

    “El pasado no está muerto, ni siquiera es pasado”, reflexiona el escritor norteamericano William Faulker en la obra Réquiem por una mujer, que otros traducen Réquiem por una monja, y con ese pensamiento nos ayuda a recordar que en nuestro país la dictadura es un pasado presente.

    Recurrir a las multitudinarias concentraciones con asistencia obligatoria de funcionarios públicos, la destitución de funcionarios infieles al movimiento en el cual milita el jefe de turno y el nombramiento en su reemplazo de operadores leales a la causa, sin idoneidad ni mérito, son algunas de las prácticas que vienen cruzando la frágil frontera en la memoria entre el pasado y el presente.

    A todo ello puede sumarse aún el descuento obligatorio de sueldos de funcionarios afiliados para la tesorería del partido, el intento de armar sucursales de empresas del Estado en seccionales coloradas, premios o castigos a uniformados de acuerdo con el grado de lealtad, o al compromiso con la traición al movimiento.

    Hay más. La vuelta al liderazgo indiscutible, las múltiples formas de confundir al partido con el Estado y lemas acuñados durante el stronismo, como “en la democracia manda la mayoría”, “hacer apología del delito” y prácticas abusivas que en dictaduras puras pasan casi desapercibidas pero en dictablandas caen en ridículo, como detener vehículos de manifestantes para evitar el ejercicio de sus derechos ciudadanos.

    Durante el stronismo, por ejemplo, hicieron desviar un vuelo internacional para evitar el desembarco de un personaje relevante del exterior que venía a solidarizarse con un perseguido; no dejaban desembarcar a paraguayos que fueron a “hablar mal del Paraguay” en el exterior e impedían a camiones de nuestro diario realizar a tiempo el reparto del periódico.

    Y para no perder la costumbre, el infaltable “pedido del pueblo, sin mover un solo dedo”, tal como decía el “único líder”. Igualito. Es como si el pasado estuviera habitando en nosotros o nosotros en él, esperando que suceda lo que ya sabemos sucedió antes aquí, o recientemente por aquí cerca, con la otra forma de dictaduras vecinas.

    ¿No hay nada que hacer para evitar la enmienda porque ya están los votos?

    Claro que hay mucho por hacer; es más casi nada se hizo aún para frenar la ambición enfermiza de políticos pro-dictadura y pro-impunidad, ladrones y asaltantes a cara descubierta. La manifestación de anteayer apenas fue una picardía de esta gente que prestó escenario y “su pueblo” para que la ciudadanía hablara.

    Pero la ciudadanía no solo debe hablar; debe discutir desde ahora el mecanismo más efectivo de echar a patadas a todos aquellos que usurparon la representación política y no permite con sus listas sábana que la política sea ejercicio de virtudes y talentos, en vez de vicios y depravaciones.

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    Publicado por Anónimo | 15 diciembre, 2016, 7:15 am
  10. Como dijimos el 25 de agosto
    13 diciembre, 2016

    Los que se oponen a que los paraguayos seamos consultados, referéndum mediante, respecto a si estamos a favor o en contra de la reelección, sostienen que ésta es una maniobra seudo democrática del oficialismo, un engaño para tratar de conseguir la adhesión ciudadanía a último momento. Pero no es cierto, al igual que los pocos y pobres argumentos que exponen para sacar de la cancha a los líderes políticos más influyentes, como son Horacio Cartes, Fernando Lugo y el propio Nicanor Duarte Frutos.

    Desde ese ángulo arremeten contra quienes levantan la consigna “que decida la gente”, una reivindicación por cierto justa y democrática, que se planteó en las redes sociales hace menos de una semana. Y a quienes nos hacemos eco de ella, nos atacan por repetir lo que “el patrón manda”, según propalan a los cuatro vientos.

    Demás está decir que no tenemos el menor prurito sobre la relación existente entre empleador y empleado, aunque no se aplica a nuestro caso, al menos con el presidente. Sin embargo, nuestra posición a favor de la enmienda data de mucho antes que se lanzara la referida campaña, cuando ningún sector político, incluyendo al oficialismo, destacaba que la figura de la enmienda era, a lo lejos, la más democrática de todas para zanjar las discrepancias políticas relativas a la relección.

    En nuestro editorial del pasado 26 de agosto, hace dos meses y medio, decíamos: “Lo que pasó ayer en el Senado, que a la velocidad del rayo rechazó la enmienda de la Carta Magna para tales fines (la reelección), no fue más que una maniobra rastrera, de bajo nivel y claramente antidemocrática, planeada entre gallos y medianoche por senadores de la disidencia colorada y sectores de la oposición, que siendo solo 23, se atribuyeron la facultad, cuando no, de decidir sobre un tema que es de incumbencia de casi 4 millones de paraguayos, a quienes les negaron el derecho a expedirse sobre esta cuestión de tanta trascendencia”.

    Y seguidamente agregábamos que “más allá de esta actitud, propia de timoratos que debieran dedicarse a otros menesteres, lo más cuestionable de los promotores del rechazo a la enmienda es la forma grosera en que expresaron su desinterés por escuchar la voz del soberano, de todos los electores. Porque en el caso de haberse aprobado un proyecto de esta naturaleza, el mismo tenía que ponerse a consideración de la ciudadanía, por medio de un Referéndum, en el cual, votación mediante, ejercería el derecho a decir sí o no a la reelección. Pero no, ellos prefirieron “cocinar” todo entre 23 senadores”.

    Hoy vemos con satisfacción la existencia de sectores ciudadanos, dirigentes políticos, sociales e incluso algunos periodistas que comparten ésta posición de que sean los electores quienes decidan lo que la llamada “clase” política no puede resolver, por las diferencias que tienen en la materia.

    Desconocemos si ésta posición terminará primando en el Congreso. Son muchos los intereses en juego y los poderes fácticos que intervienen en sentido opuesto, como la tenebrosa campaña de desinformación que impulsan algunos medios de prensa, como ABC color y los del Grupo Vierci, los cuales apuestan a que la Presidencia de la República se dirima en el 2018 entre Mario Abdo Benítez y Efraín Alegre.

    Desde ADN alentamos con todos nuestro bríos la puesta en práctica de la democracia participativa para definir si corresponde o no la figura de la reelección, a lo que se oponen contra viento y marea los antidemocráticos de siempre, los que “engordaron” al amparo del stronismo y nunca, como ahora, se avinieron a escuchar la voz del pueblo, para dar cumplimiento a su mandato.

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    Publicado por Anónimo | 14 diciembre, 2016, 9:57 am
  11. APOCALIPSIS NOW
    14 diciembre, 2016

    Uno no sabe si reír o llorar al escuchar tanta cantidad de disparates como los que se están escuchando últimamente con el tema del rekutu, vía enmienda.

    Que violación de la Constitución, que se avecina un golpe de Estado, que se implantará una dictadura, que correrán ríos de sangre, que defenderán el Estado de Derecho con su vida si necesario fuere (el esquizofrénico Bacchetta), que pitos que flautas, una cosa de locos.

    Se abrirá la Caja de Pandora y saldrán todos los espectros a castigar a los paraguayos por semejante despropósito.

    Y los tilinguitos de la prensa izquierdosa instando a la gente a la rebelión, a salir a las calles a defender la institucionalidad, ¡¡¡qué bárbaro!!! ¡¡¡qué irresponsabilidad!!!, qué se podría esperar de ellos que no han superado la etapa de que se tiene que ser “contrera” para ser buen periodista.

    Menos mal que nadie les dio pelota. En el primer intento juntaron a 50 personas, el segundo prometía algo más, pero leeeejos de la gran convocatoria ciudadana que esperaban.

    Pero aun así no se amilanan. Denunciaron que la Policía demoraba a los “contingentes” que venían a la manifestación. En realidad, fueron…seis colectivos pagados con dinero del efrainismo.

    Los que estos botarates de la política ocultan también ex profeso es un dato fundamental. Dan a entender que si sale la enmienda automáticamente HC se convierte en el Supremo Dictador de la República. Lo que la enmienda va a habilitar es un Referéndum al respecto que hay que sortear, en primera instancia. En segundo lugar se tienen que pasar las internas partidarias para la elección del candidato presidencial y en tercer lugar hay que ganar las generales. Bien empinado el camino restante. Pero no, según ellos la dictadura está a la vuelta de la esquina. En realidad el terror que le tienen a HC les hace pensar que el mismo sorteará todas esas instancias sin ningún problema. Entonces…qué queda…a batir el parche de la inminente violación de la Constitución, que siempre hay idiotas útiles en los medios y propietarios no tan idiotas, útiles a sus intereses, que le van a dar bolilla al asunto.

    Y entonces correrán ríos de…sandeces

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    Publicado por Anónimo | 14 diciembre, 2016, 9:56 am
  12. Comencemos por cumplirla

    Enamorados del infortunio. La frase, atribuida a Augusto Roa Bastos, sirve para describir el clima político tóxico en el que cíclicamente nos sumergimos los paraguayos, dejando de lado la consideración de asuntos con mayor rango de urgencia.
    Por ejemplo: en un noticiero de la televisión se documentaba la desaparición de una escuelita rural. Así como se dice: desaparición. Mientras en Asunción se contabilizaban febrilmente los votos a favor o en contra de la reelección, se denunciaban compras de conciencias y se ocupaban horas de radio y televisión –y espacios físicos en el papel, como éste-, la Escuela N° 4.938, ubicada a 39 kilómetros de Yby Yaú, era borrada del mapa por un poderoso torrente que dejó un zanjón de 10 metros de profundidad en donde antes había una escuela de dos ambientes para 26 alumnos y un maestro director. Si tuviéramos la grandeza de pisar el freno y pensar, aunque sea durante un par de minutos, lo que esta tragedia significa para 26 familias del interior, comprenderíamos la desproporcionada duración de los arrebatos pasionales dedicados a asuntos que quizá no lo merezcan.

    No estamos diciendo que el tema de la reelección presidencial carezca de importancia. Lo que cuestionamos es la fenomenal barahúnda armada a su alrededor, obligando a todos –políticos, periodistas, expertos en derecho constitucional, decodificadores de sistemas electorales, etc.- a derrochar tiempo y espacio en llenar el aire y el papel con declaraciones, denuncias, condenas y enérgicas jaculatorias que en lugar de arrojar claridad sobre el tema sólo contribuyen a profundizar la confusión existente.

    Compartimos la opinión de preclaros constitucionalistas que afirman que la Constitución Nacional debería ser objeto de una reforma que corrija imprecisiones y actualice conceptos, sobre todo a la vista de los grandes cambios operados en todos los órdenes del quehacer humano. Pero también decimos esto: antes de pensar en reformarla, lo que debemos hacer los paraguayos es aprender a respetarla, cumplirla al pie de la letra y defenderla en su integridad como instrumento de convivencia y de progreso, porque en ella está reflejado el pensamiento de los representantes del pueblo que la redactaron y sancionaron en 1992.

    Cuando un servidor público, y comenzamos por el Presidente de la República del Paraguay, jura “cumplir y hacer cumplir esta Constitución y las leyes” (Artículo 238, inciso b), asume un compromiso sin beneficio de inventario, es decir, debe observar sin excepción todas las obligaciones que le imponen la Constitución y las leyes, no sólo las que le conviene. Y con él, todos los demás servidores del

    Estado, sean electos o designados. Sólo así, cuando demostremos ser capaces de cumplir con lo ya establecido podremos ir pensando en reformar nuestra carta política. El chapucero intento de enmendarla para satisfacer aventuras personalistas no entra en esta consideración. Debe ir al basurero de la historia como muchos otros engendros similares.

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    Publicado por Anónimo | 14 diciembre, 2016, 9:55 am
  13. La Constitución somos nosotros

    Posteado por Ilde Silvero el 12-12-2016

    No hace falta ser un eminente jurista para conocer lo básico de la Constitución Nacional. La Carta Magna solo recoge los principios legales que nuestros compatriotas convencionales consensuaron. Por tanto, podemos enmendar, reformar o cambiar totalmente su contenido.

    Las naciones se organizan políticamente de muy diversas maneras. Persisten algunos antiguos sistemas de imperios milenarios, en los cuales el emperador es una especie de dios supremo, como ocurre en Japón. Luego están las naciones que optan por mantener a los reyes y las familias reales y, en segundo plano, los líderes políticos que se ocupan de las cosas cotidianas, como sucede en los países nórdicos, en Inglaterra y en España.

    Aunque hay otras modalidades citables, pongamos atención en los gobiernos republicanos en los cuales el sistema político se divide en tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial, buscando el equilibrio en la administración del poder, con el objetivo de que la soberanía resida en el pueblo y nunca en una sola persona.

    En la Convención Nacional Constituyente de 1992, nosotros elegimos este sistema de gobierno, el de la república democrática y representativa, con los tres poderes del Estado. Teniendo en cuenta nuestra mala experiencia con los gobiernos autoritarios y las dictaduras, nuestra Constitución excluyó la posibilidad de que el presidente de la República sea reelecto “en ningún caso”. Por tanto, en Paraguay, la reelección es inconstitucional.

    No se trata aquí de una discusión sobre la reelección de los presidentes en un sistema democrático de gobierno. Esta modalidad existe, sea en forma de reelección continua o alternada, en varios países, empezando por EE.UU.

    Lo que ahora nos tiene los pelos de punta y un ambiente político altamente crispado, es que se plantea la reelección del actual presidente en ejercicio del cargo, mediante la modificación, a través de la enmienda, de un artículo de la CN que lo prohíbe.

    La mayoría de los expertos juristas y de los propios exconvencionales dicen que eso va en contra de la Constitución; que el cambio hacia la reelección de los presidentes solo puede hacerse a través de una reforma para lo cual debe convocarse a una Convención Nacional Constituyente, que puede modificar ese y cuantos artículos se le antoje, incluso cambiar parcial o totalmente la Carta Magna.

    Vistas así las cosas, no se explica la urgencia de por qué se quiere cambiar de forma tan repentina y a los apurones una disposición constitucional muy importante: la prohibición de la reelección. Parece lo más sensato, tranquilizarnos, analizar en tiempo y forma el tema, convocar a un proceso de reforma constitucional y allí establecer la reelección, si nos parece conveniente hacerlo.

    Los atajos y desvíos por fuera de la Constitución siempre son muy peligrosos, aunque los promotores del bypass tengan las mejores intenciones.

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    Publicado por Anónimo | 14 diciembre, 2016, 9:42 am
  14. Reelección

    Posteado por Antonia Delvalle Castillo el 13-12-2016

    Los políticos deben entender de una vez por todas que el Paraguay no necesita de ningún mesías ni único caudillo para salvar al Paraguay del atraso, por lo que no se puede imponer la reelección. Lo que se requieren son líderes con pantalones largos, que respeten las Constitución Nacional, las leyes e instituciones, y que se remanguen, trabajen en serio, que depongan sus intereses personales y ansias de poder.

    Una gran mayoría de los paraguayos ya no estamos dispuestos a dejarnos someter por los caprichos de los mandamases de turno ni por dirigentes con ambiciones desmedidas. Entre estos sobresalieron en las últimas semanas el presidente de la República, el colorado Horacio Cartes, y el ex primer mandatario, el actual senador del Frente Guasu, Fernando Lugo.

    El Paraguay no necesita perder el tiempo en discusiones estériles, sobre reelección. Las urgencias son otras, para lograr nuestro desarrollo, como crecer en infraestructura ya que después de Haití, quedamos nosotros como los más atrasados; igualmente se requieren líderes que no sean vende patrias y defiendan nuestros intereses en las binacionales, Itaipú y Yacyreta, por citar algunas necesidades.

    Tanto Cartes, Lugo y quienes le hacen el juego deben tener presente que los hombres pasan y las instituciones quedan. Desde luego, un periodo no alcanza para poder cumplir con todas las promesas, que de hecho muchas, a sabiendas, son hasta si se quiere utópicas.

    Por tanto el argumento de que un periodo es insuficiente para poner en marcha todos los planes de gobierno, es un argumento falaz. Ni 10 ni 15 años alcanzarán, y Alfredo Stroessner es la prueba más clara de que 35 años tampoco fueron suficientes, sino sólo sirvió para potenciar el caudillismo, el nepotismo, el servilismo, el prebendarismo, donde para los amigos o el correligionario todo y para el ciudadano común poco y nada, excepto cuando se requiere su voto para las elecciones, apelando a su necesidad y desesperación del momento.

    Con nuestro pasado reciente, la atroz dictadura, que coartó las libertades, atentó contra los derechos humanos, sembró el terror, la intolerancia, nuestra frágil democracia no está en condiciones de soportar la reelección de ningún gobernante. Más todavía, atendiendo a que en el presente, se dan cotidianamente muestras de autoritarismo creciente así otras prácticas antidemocráticas que heredamos, y por tanto ser reelecto podría significar el pasaporte a intenciones de querer eternizarse en el poder.

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    Publicado por Anónimo | 14 diciembre, 2016, 9:42 am
  15. Seis mentiras rotundas sobre la reelección presidencial

    Por Edwin Brítez

    Desde que se echó a rodar el intento del cartismo de forzar la reelección del presidente Horacio Cartes y del luguismo de probar la reelección del expresidente Fernando Lugo, se tejieron todo tipo de ensayos para llegar al objetivo, construyendo argumentos absolutamente falaces que los partidarios de ambos sectores políticos, aparentemente antagónicos, repiten a sabiendas de que están mintiendo y a los cuales se suman grupos, como el llanismo del PLRA, que no busca la reelección sino sacar provecho de la situación.

    Mentira 1. La reelección es posible con esta Constitución

    La Constitución (CN) prohíbe tajantemente la reelección del presidente y del vice. “…duran cinco años improrrogables… no podrán ser reelectos en ningún caso”. Esto dice el artículo 229 de la CN. La única forma de hacer posible la reelección es cambiando la Constitución mediante la reforma.

    Hay dos formas de cambiar la CN.

    a) Por enmienda (que ya se hizo para que los paraguayos residentes en el exterior puedan votar). Art. 290 CN; y

    b) Por la reforma, que no se hizo aún desde su promulgación en 1992.

    La enmienda requiere aprobación por mayoría absoluta parlamentaria y referéndum.

    La reforma requiere aprobación de 2/3 parlamentario, elecciones convencionales y convención constituyente. Art. 289 CN.

    Es decir, la enmienda es un procedimiento más sencillo y rápido, la reforma es más complejo y lento, por tanto más difícil.

    Es importante consignar en este punto la opinión que dio en el seno de la Constituyente de 1992 el convencional Óscar Paciello:

    “La CN está abriendo el mecanismo para un ajuste permanente, pero tampoco se puede abrir una válvula común y corriente para que en este país desaparezca la certeza y estabilidad jurídica. Si a cada rato vamos a estar enmendando y reformando la CN, resulta que va a se inentendible nuestro orden jurídico, se va a transformar en un pandemoniun, y si bien es cierto, es probable que pueda haber interés en mejorar la CN, a mí nadie me garantiza que con idéntico criterio, fuerzas regresivas pretendan nulificar numerosas conquistas establecidas acá, (por eso) en esta materia se debe ser extremadamente cauteloso”.

    Mentira 2. Si se modifica por la vía de la enmienda, es posible

    Hay artículos de la CN que no se pueden modificar por enmienda. “No se utilizará el procedimiento indicado de la enmienda sino el de la reforma para aquellas disposiciones que afecten el modo de elección, la composición, la duración de mandatos o las atribuciones de cualquiera de los poderes del Estado o las disposiciones de los capítulos I, II, III y IV título II de la parte I”.

    El convencional de 1992 Evelio Fernández dijo que se estableció “un procedimiento agravado para modificar ciertos preceptos constitucionales que por su naturaleza y características tienen una entidad importante. El procedimiento normal para la enmienda, vale decir, para la modificación parcial de la CN está ya establecido en el art. 290 y consiste básicamente en mayoría absoluta de ambas cámaras y sometimiento de la cuestión a un plebiscito. Pero los convencionales pensaron que el procedimiento para modificar ciertos preceptos importantes de la CN tenía que estar agravado, ser más estricto, porque eso conlleva una serie de problemas o requería mayor ponderación y una participación más activa del demos en la discusión y debate del tema”.

    Mentira 3. Insistir sobre la enmienda, a pesar del rechazo

    Los colorados cartistas de Diputados (mayoría) tenían intenciones de apostar por la reelección del actual jefe de Estado, pero mientras esperaban la oportunidad de juntar mayoría en el Senado, la oposición interna y externa se adelantó y presentó el proyecto de enmienda que lo rechazó.

    Esto ocurrió el 25 de agosto de este año y en esa fecha regía plenamente la CN que en su artículo 290 dice: “Si en cualquiera de las cámaras no se reuniese la mayoría necesaria para su aprobación, se tendrá por rechazada la enmienda, no pudiendo volver a presentarla dentro del término de un año”.

    El cartismo pretende hacer valer el razonamiento tramposo de que un nuevo proyecto de enmienda, con diferente texto, anula la prohibición citada, y por tanto no es necesario esperar un año (hasta agosto de 2017) para su tratamiento. Evidentemente se intentará violar la CN con votos de una mayoría parlamentaria. Como puede verse, el texto constitucional ni siquiera habla del rechazo de un proyecto de ley sino de la enmienda misma.

    Mentira 4. Lugo puede ser reelecto mediante certeza constitucional

    Los luguistas, incluido el propio Lugo, pretenden hacer valer la teoría de una supuesta “certeza constitucional”, que para los constitucionalistas no existe, como efectivamente no existe en el texto de la CN aunque sí en algunos fallos de la Corte Suprema de Justicia, que están pretendiendo convertir en jurisprudencia para este caso.

    Se busca dejar de lado la supremacía de la CN y violarla con acuerdos de pocas personas. El art. 137 de la CN dice: “La ley suprema de la Rca. es la Constitución. Esta, los tratados, convenios y acuerdos internacionales aprobados y ratificados, las leyes dictadas por el Congreso y otras disposiciones, integran el derecho positivo en el orden de prelación enunciado”.

    “Quienquiera que intente cambiar dicho orden, al margen de los procedimientos previstos en esta Constitución, incurrirá en los delitos que se tipifican y penarán en la ley. Carecen de validez todas las disposiciones o actos de autoridad opuestos a lo establecido en esta Constitución”.

    En otras palabras, la única forma de que Lugo pueda ser reelegido, es cambiando la CN por la vía de la reforma.

    Mentira 5. Cartes puede ser reelecto con enmienda, si renuncia antes.

    A raíz de la teoría luguista de la supuesta “certeza constitucional”, y en hipotético caso de que la Corte Suprema (previo paso por el Tribunal Electoral de la Capital y el TSJE) disponga que la CN habilita a Lugo a candidatarse, “porque el texto constitucional” habla de “el presidente y el vicepresidente duran cinco años improrrogables…” y no de los expresidentes.

    Basados en este fullero argumento, los cartistas juegan también esta carta (además de la enmienda japu) con el cuento de que si Lugo como expresidente hipotéticamente queda habilitado, también puede suceder lo mismo con Cartes, siempre que renuncie seis meses antes para reunir el “requisito de expresidente”. El problema es que el presidente puede ser sustituido en caso de impedimento o ausencia temporal… o vacancia definitiva de dicho cargo (art. 227 de la CN), que puede ser por juicio político o muerte. Tal vez para evitar renuncia bajo presión como fueron los casos de golpes de Estado tradicionales, los convencionales evitaron poner como motivo de abandono del cargo la renuncia. ¿De dónde sacarán el argumento de la renuncia seis meses antes?

    Mentira 6. Dejemos que el pueblo decida

    Es evidente que la búsqueda de la reelección por caminos torcidos tiene como resultado la facilidad de unir fuerzas dispares como el luguismo (de Fernando Lugo), el cartismo (de Horacio Cartes) y posiblemente el llanismo (de Blas Llano).

    Los buscadores del “tesoro tramposo” pretenden saltar el procedimiento establecido por la CN para que sea posible la reelección y recurren al argumento falso de que se debe dejar que el pueblo decida (a través del referéndum).

    La única vez que tuvimos un referéndum en 27 años de democracia fue en el año 2011 (para dar derecho al voto a los paraguayos residentes en el exterior) y la participación en las elecciones fue del 12,5%, lo que evidencia el poco interés ciudadano cuando se trata de referéndum, y la facilidad con que pueden manipular los resultados quienes se encuentran en el poder.

    Pero lo esencial es que no se puede poner a votación lo que dispone la Constitución sin cumplir con el procedimiento establecido en ella, por más mayoría, por más acuerdos políticos y por más “jurisprudencia” que existan y se inventen para el efecto.

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    Publicado por Anónimo | 14 diciembre, 2016, 5:39 am
  16. Debate desapasionado y desinteresado
    13 diciembre, 2016
    Desde el gobierno de Juan Carlos Wasmosy (período 1993-1998) sucesivos presidentes vienen planteando el tema de la reelección presidencial. Se hizo también durante el gobierno de Nicanor Duarte Frutos y logró la reacción ciudadana para frenar tal iniciativa. A principio del este periodo de gobierno se le había planteado la posibilidad al presidente Horacio Cartes, pero en aquel entonces categóricamente lo había rechazado, argumentando varios motivos. Inexplicablemente en el último tramo de su administración, Cartes y sus seguidores vienen a intentar llevar a tambor batiente un proyecto de enmienda, violentando algunos preceptos constitucionales.
    A estas alturas de nuestra democracia ya existe un relativo consenso sobre la necesidad de incorporar algunas modificaciones en nuestra Constitución, entre ellos la figura de la reelección presidencial. No existen dudas de que esta figura puede ser incorporada, pero no de la manera como se pretende hacer en el actual contexto respondiendo solamente al interés personal y circunstancia, habiendo otros temas también importantes que necesitan de modificados en nuestra carta magna.
    “Las posibles modificaciones, que se puedan introducir en la Constitución Nacional, deben generar un amplio consenso y pacto socio-político. Éste debe madurar en la perspectiva de principios y prioridades que rigen la convivencia, asegurando ese orden de derecho que busca el bienestar de todos sin excepción, protegiendo y promoviendo la justicia, concordia y participación ciudadana”, advirtieron ayer los obispos reunidos en la Conferencia Episcopal Paraguaya. En respuesta al crispado ambiente político que se generó ante la inminente nueva presentación de un proyecto de enmienda, que supuestamente debe darse hoy en la Cámara de Senadores.
    Lo rescatable con todo este alboroto es el absoluto celo y la madurez que demuestra sociedad paraguaya, para que se respete la constitución. Nadie niega que la reelección como figura constitucional es absolutamente viable y democrática. Por esa misma razón se necesita que el tratamiento de un tema tan delicado se realice en un ambiente de tranquilidad y no en un ambiente de polatización y radicalización de posturas. Lo recomendable es que el debate se haga a principios del siguiente periodo constitucional (2018) y que su aplicación se concrete a partir del siguiente periodo, para que se pueda garantizar un estudio desapasionado y desinteresado y que no se contamine con la intención de grupos políticos que circunstancialmente están manejando los hilos del poder.
    http://www.vanguardia.com.py/2016/12/13/debate-desapasionado-y-desinteresado/

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    Publicado por Anónimo | 13 diciembre, 2016, 9:09 am
  17. Alerta, virus antidemocrático a la vista

    13 DIC 2016

    Hoy veremos si los senadores disponen de la reserva de sensatez nece­saria para enfrentar la ola que amenaza convertirse en tsunami político: imponer la reelección presidencial vía enmienda constitucional.
    Com­probaremos si entre los honorables “patres” prima la cordura, el com­promiso institucional y el respeto irrestricto a la democracia como forma de gobierno. Y constataremos, además, si en la llamada “Cámara Alta” hay sintonía fina con el humor popular, ese que rara vez falla cuando dic­tamina sobre asuntos muy concretos de la vida republicana.

    La reelección del Presidente de la República es uno de esos asuntos. Esto es comprensible ya que permanece en la memoria colectiva la idea de que la reelección es un camino directo al autoritarismo. De las brumas de un pasado demasiado reciente emerge la liturgia que precedía cada reelección estroniana. Primero se trataba adecuadamente el terreno con encendidos discursos que hablaban del “hombre providencial” consagrado a la salva­ción del Paraguay. Luego, una comisión de notables cultores del incienso acudía en peregrinación al Palacio de López a presentar sus respetos al “caudillo” y a rogarle que aceptara ser el candidato del “glorioso parti­do” para las elecciones generales. Mostrando una fingida incomodidad, el “noble jefe” interponía la sacramental frase con la que se sellaba el acuerdo: “No he movido un dedo para ser candidato… pero si el pueblo me lo pide…”. Sólo faltaba el “Ite, misa est” para completar el proceso. De internas par­tidarias para pelear lide­razgos, ni hablar. Cual­quier otra fórmula que no fuera la reelección habría sido considerada una trai­ción a la Patria.

    ¿Se comprende porqué la palabra reelección equi­vale –si se nos permite por esta vez la grosería-a una verdadera patada en los testículos? Es una reacción en el sistema in­munitario social, como si una bacteria maligna ac­tivara hasta el último an­ticuerpo y disparara una fiebre preventiva contra la peor de las enfermeda­des: el totalitarismo. Los dos primeros pasos ya están dados. Primero, el bombardeo mediático con discursos de alto voltaje cartista (¿otro “único líder”?). Segundo, la conmovedora misiva del Presidente agradeciendo a sus correligionarios el apoyo a su reelección (de nuevo “¿no he movido un dedo?”). Falta el tercer paso, la enmienda constitucional, en donde habría alguna diferencia con la adopción de la reelección indefinida de 1977: los estronistas la aprobaron mediante una farsa de convención constituyen­te.

    Queda un interrogante más. Aprobada contra natura la reelección, ¿qué les hace suponer a los cartistas que los colorados se quedarán quietos y que no opondrán ninguna candidatura contra la del caudillo de nuevo cuño? Desde 1989, la ANR pelea encarnizadas internas para la elección de candidatos a todo cargo elegible. Salvo que el golpe interno partidario ya esté decretado y encaminado. Así, la infección viral habrá hecho metás­tasis, con la República en coma.

    http://www.5dias.com.py/52077-alerta-virus-antidemocratico-a-la-vista

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    Publicado por Anónimo | 13 diciembre, 2016, 9:06 am
  18. Al borde del abismo

    La ciudadanía decente, trabajadora, entusiasta por el futuro y comprometida con la democracia y la libertad debe de nuevo ponerse de pie y frenar este intento autoritario de violar la Constitución. De no hacerlo, habremos abjurado de nuestra libertad y habremos hipotecado nuestro futuro y de nuestros hijos.

    Algunos políticos irresponsables están decididos a terminar con la democracia paraguaya, esa flor tan exótica y extraña en nuestra historia. Nos ha costado mucho escribir una Constitución democrática y libre por primera y única vez que algunos formados en el más rancio autoritarismo están decididos a sepultarla. Vuelven después de estar absolutamente “ciertos” que la enmienda es el camino para modificar el artículo 229 de la reelección presidencial y no les cuesta nada asumir sus incoherencias ni contradicciones. Están decididos a abrir las compuertas a la dictadura, a la confrontación y a la ingobernabilidad. No quieren vivir en un sistema judicial previsible, no les interesa respetar las normas, no creen en las instituciones de las que son inquilinos transitorios. A estos, no les importa el país, su futuro y menos su gente.

    Están convencidos que todo se puede con dinero y algunos asumen su condición de meretrices sin importarles ni el pasado y menos el futuro que puedan legar. Algunos padecieron la dictadura, pero están seducidos por el canto de sirenas que los llevan a embarcar al país en un viaje trágico. ¿Con qué cara explicarán a sus conciencias –si las tienen- que lo hicieron con buenos propósitos? ¿Cómo justificarán ante la historia el grave error de atracar el sueño colectivo de millones de jóvenes paraguayos enfrentados de nuevo a la misma narrativa de dolor, confrontación y exilio? No evalúan ni por casualidad el grave costo que esto ha tenido a lo largo de nuestra historia y que concluyó en largas dictaduras, muertes, persecución y guerra civil. ¿Cómo pueden ser tan egoístas y codiciosos que reducen los sueños de millones a unos cuantos billetes de ocasión? Este es un país que se levantó de una gran postración y humillación que no se merece que unos pocos vuelvan a clavar la puñalada artera que acabe con la democracia y la libertad haciendo a su paso que la confrontación permanente sea el único camino posible entre los paraguayos.

    El costo de esta acción puede ser nefasto para el país. Significa más pobreza, violencia, marginación y un escenario dominado por quienes sólo pueden ser capaces de gobernar con autoritarismo y un país que se levantará contra los usurpadores generando como consecuencia menos oportunidades, educación y desarrollo para todos.

    El país necesita tranquilidad y previsibilidad para avanzar. La palabra es el contrato de los gobernantes con los gobernados. Si dijeron más de una vez que la enmienda no era el camino, que extraña combinación de codicia, oportunismo y traición tuvo que haber acontecido para que pisaran sus palabras y compromisos.

    Estamos extrañamente en puertas de caer a un abismo que significará la postración de varias generaciones de paraguayos. Cómo le cuesta a algunos cumplir las leyes y la Constitución ante las que se juramentaron al asumir sus cargos.

    La ciudadanía decente, trabajadora, entusiasta por el futuro y comprometida con la democracia y la libertad debe de nuevo ponerse de pie y frenar este intento autoritario de violar la Constitución. De no hacerlo, habremos abjurado de nuestra libertad y habremos hipotecado nuestro futuro y de nuestros hijos.

    Paraguay requiere dignidad, coherencia, respeto a la norma y compromiso. Debe mostrar previsibilidad que asegure la inversión local e internacional. Hay que enviar el mensaje correcto y esperanzador: a la Constitución no se la viola; se la cumple, se la cuida, se la perfecciona y se la hace nuestra con dignidad y respeto.

    Si no queremos acabar en el abismo de la profunda ignominia, salvemos al Paraguay una vez más de la codicia, angurria y maldad de algunos políticos.

    Hoy y siempre es el día. ¡Viva la República del Paraguay!

    Por Benjamín Fernández Bogado

    http://www.5dias.com.py/52075-al-borde-del-abismo

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    Publicado por Anónimo | 13 diciembre, 2016, 9:04 am
  19. Reelección, SÍ; secuestrados, NO
    13 diciembre, 2016
    Por Carlos Franco

    Parece una joda total, pero no lo es, así los gobernantes manejan nuestro país. En el mismo momento en el cual el suboficial Edelio Morínigo, el ganadero Félix Urbieta, los colonos menonitas Abraham Fehr y Franz Wiebe permanecen en las manos del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) el presidente Horacio Cartes y toda su cúpula están enfocados en llegar a la anhelada reelección, que pisoteará la Constitución Nacional.

    Así es, los gobernantes no tienen una pizca de vergüenza para priorizar sus intereses políticos y económicos, “olvidando” a cuatro compatriotas que se encuentran a merced de un grupo de criminales que gozan de una tremenda impunidad.

    Cuando Cartes asumió la presidencia de la República señaló en su primera entrevista televisiva con la cadena internacional CNN que no estaba interesado en violar la Constitución perpetuándose en la silla de Mburuvicha Róga. Ese discurso cambió y el Presidente ya ha coqueteado camufladamente con el rekutú.

    El oficialismo, por la famosa enmienda constitucional para permitir la reelección; pero no se percatan, claro, intencionalmente, que el Presidente tiene materias pendientes tan importantes como la seguridad, que tiene como consecuencia a los cuatros citados ciudadanos sufriendo penurias en el poder del grupo criminal que domina el norte del país.

    Claro, la mayor responsabilidad en estos casos es del Gobierno, pero también cierta culpa de este flagelo la tiene la misma ciudadanía, que calla, olvida y no exige.

    Aunque parezca una fantasía bordeando la utopía, Horacio Cartes, si en verdad tenés un poquito de cariño por este país y sus ciudadanos, priorizá la liberación de los compatriotas con verdaderos operativos de búsqueda con personas preparadas para ello y luego preocupate por tu rekutú.

    Hacelo por las cuatro familias que, en algunos casos, hace años lloran por los suyos. Presidente, ténes una oportunidad de redimirte de alguna forma, todavía queda un poco de tiempo.

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    Publicado por Anónimo | 13 diciembre, 2016, 9:01 am
  20. Posturas políticas sí; guerra, no
    13 Dic 2016

    Por Antonio López

    Enmienda, reelección; reelección, enmienda, dos términos que en los últimos días fueron (son) los centros de atención de casi todo el país. Posturas políticas dispares, en algunos casos contradictorias, ya que lo que años atrás se defendía hoy se ataca y nuevos actores que salen a escena, es el panorama que vive hoy el país.

    Y en ese marco, esta mañana está prevista la sesión de la Cámara de Senadores donde, entre otros puntos, se tratará un proyecto por el cual se habilita la reelección presidencial a través de la enmienda constitucional, proyecto que, dicho sea de paso, hasta ayer no se había presentado. Mucha tinta ya corrió en las últimas semanas sobre el tema, y hoy está en manos de los integrantes de la Cámara Alta tomar una decisión si es que el proyecto es presentado primero y tratado después.

    La pelea política se dará dentro del recinto de la Cámara de Senadores, mientras que, y esto es lo preocupante, afuera no faltarán personas que se manifestarán en apoyo de tal o cual posición. Y uno, lamentablemente, conoce el fanatismo con que se toman estas cuestiones políticas; fanatismo o arreo, que nunca llegaron a buen puerto.

    Es importante que se tome conciencia de que, si bien hay cierta desconfianza en comportamientos de algunos legisladores, llegar a la violencia de nada servirá al país.

    Y es aquí donde la cordura debería ser el principal elemento de los adherentes de una y otra postura a los efectos de evitar algo que se viene repitiendo, peligrosamente, en los últimos días, que es la amenaza de un “diciembre paraguayo”, rememorando aquel “marzo paraguayo” que tantas lágrimas y sangre costó al país.

    Es importante que quienes con seguridad se apostarán en las inmediaciones del edificio del Congreso Nacional, tomen conciencia de que lo que se está discutiendo son posturas políticas en torno a la Constitución Nacional de suma importancia sí, pero que no trata de ninguna guerra entre paraguayos. Es importante que se tome conciencia de que, si bien hay cierta desconfianza en comportamientos de algunos legisladores, llegar a la violencia de nada servirá al país, sino muy por el contrario, dejará una marca que borrar va a costar, y mucho.

    Hay que recordar también que estos legisladores en cuyas manos está la decisión, lamentablemente y los hechos lo han demostrado, tienen posturas cambiantes, ya que en el caso de algunos lo que hoy defienden, antes lo atacaban y viceversa, por lo que mientras ellos “discuten” dentro de la sala de sesiones, de nada servirá que ciudadanos comunes (que defienden una u otra posición) se enfrenten entre sí.

    También muchos dirán que en el país en este momento hay muchos otros temas importantes que discutir y resolver, sí es cierto, pero el panorama que se presenta es este, por lo que no es para nada positivo que el clima se violente, e incluso se llegue “mas allá”.

    Es “martes 13” y muchos agoreros ya están haciendo sus predicciones, sin embargo solo hay que pensar, tomar conciencia de que esto es una discusión, una pelea (si se quiere) de dos posturas que, tendrán o no razón, no viene en buen momento, y también que está (debe estar) lejos de ser una guerra entre compatriotas, y sobre todo en esta época del año.

    El Paraguay necesita de todos, no que todos se tomen entre todos, por lo que si esta mañana frente al Parlamento se encuentran adherentes a las dos posturas, que sea dentro del marco del respecto y del pensamiento de que llegando a la violencia no se logra absolutamente nada bueno. Y sobre todo, amenazar con un “diciembre paraguayo” en nada contribuye para sacar adelante el país.

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    Publicado por Anónimo | 13 diciembre, 2016, 8:38 am
  21. La postura de la Iglesia
    13 Dic 2016

    El respeto debe ser siempre la base de cualquier tipo de discusión. No será posible llegar nunca a buen puerto si en nombre de las creencias, sean estas políticas, religiosas o de cualquier otro tipo, se pretende prevalecer la agresión antes que la argumentación en el debate. Se suele decir que los que agreden, generalmente, son los que no tienen argumentos válidos para sostener su teoría.

    El país está viviendo un momento en el que en el círculo político se debate un tema que no es nuevo y la discusión se presenta en algunos sectores con un clima de violencia, tratando de imponer las posturas e interpretaciones, incluso jurídicas, a cualquier costo.

    Las instituciones del Estado tienen funciones específicas y todas aquellas cuestiones que no logren una interpretación única deben ser resueltas en los ámbitos que correspondan. Así establecen las leyes en nuestro país y en cualquier otra parte del mundo.

    Pero al margen de este debate más político que jurídico, es necesario analizar el clima que se está generando, y en ese contexto destacar el pronunciamiento de la Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP) sobre el momento actual.

    En un comunicado dado a conocer por los obispos se sostiene que los representantes de la Iglesia acompañan “este preciso momento de la democracia en nuestro afecto hacia todos”. En este punto, es plausible rescatar la visión de la CEP sobre la realidad del país, mencionando que el Paraguay vive en democracia, y no en una “dictadura” como algunos sectores políticos quieren instalar en el pensamiento colectivo.

    Los obispos instaron a “mantener la paz por encima de las actuales controversias”, siendo este el llamado más importante, porque, a pesar de existir diversas posturas sobre un mismo tema, debe primar la tranquilidad, la paz y el debate serio sin violencia.

    La CEP sostiene, además, que las posibles modificaciones que se puedan introducir en la Constitución Nacional “deben generar un amplio consenso y pacto sociopolítico” y que “éste debe madurar en la perspectiva de principios y prioridades que rigen la convivencia, asegurando ese orden de derecho que busca el bienestar de todos sin excepción, protegiendo y promoviendo la justicia, concordia y participación ciudadana”.

    Como institución de indudable peso en nuestra República, el comunicado de los religiosos pone de manifiesto que en los momentos álgidos debe aflorar la concordia, el consenso y el diálogo y no imponerse la división o la desavenencia entre los paraguayos.

    La Iglesia, conocedora de los problemas que aquejan a nuestra nación, recuerda que en un contexto político como el nuestro es indispensable promover la discusión, buscar consensos y poner en los primeros lugares a la justicia y la participación de la gente en las decisiones.

    “Exhortamos a nuestras autoridades y a la ciudadanía a que pongan el máximo empeño en observar el respeto irrestricto de la Constitución Nacional”, expresa igualmente el comunicado de la CEP. Es de considerar en este punto que desde los dos sectores enfrentados en un debate político-jurídico se sostiene que la Carta Magna no puede ser violentada y que debe ser protegida. Precisamente este es un aspecto que debe de ser considerado en el marco de una discusión sin agresiones y permitiendo escuchar todas las voces.

    Como corresponde, dentro de un marco amplio y plural de participación, la CEP pidió, igualmente, a los medios de comunicación, organizaciones sociales, partidos, movimientos y dirigentes políticos enseñar con claridad y caridad sobre la prelación o la jerarquía de las leyes para que sean conocidas y reconocidas por todos. Este es un papel importante que no puede ser desconocido por nadie.

    “Esto nos exige preservar la sensibilidad por el bien común, para protegernos de la arbitrariedad de intereses particulares y para construir un espacio de paz donde podemos brindar una mejor atención al necesitado y generar una cultura atenta y ocupada en la misericordia”, expresa el comunicado, destacando que lo que debe primar es el sentido del interés general.

    Finalmente, los obispos se ponen a disposición “para promover, dialogando, espacios de reflexión, análisis y respeto fraternos”, una posibilidad que debe ser analizada por los sectores políticos, considerando que la Iglesia siempre fue una exitosa mediadora en discusiones políticas en otras épocas.

    Como institución de indudable peso en nuestra República, el comunicado de los religiosos pone de manifiesto que en los momentos álgidos debe aflorar la concordia, el consenso y el diálogo y no imponerse la división o la desavenencia entre los paraguayos.

    http://www.lanacion.com.py/2016/12/13/la-postura-la-iglesia/

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    Publicado por Anónimo | 13 diciembre, 2016, 8:37 am
  22. Martes 13

    Por Elías Piris
    Si algo aprendí en mi estadía de toda una vida en esta isla rodeada de tierra es que la política criolla es tan impredecible que nunca hay que apostar a lo seguro ni mucho menos dárselas de adivino.

    Y me van a disculpar esta desubicada comparación pero teniendo en cuenta el desarrollo de las cosas –y los últimos acontecimientos–, pareciera que la República del Paraguay es como un adicto a las drogas en constante peligro de recaída.

    Antes de que algún nacionalista pida mi cabeza por comparar tan alegremente a nuestro país con un drogadicto trataré de dar una explicación a este remedo de teoría: A pesar del fantasma de la dictadura (en este caso el “estupefaciento” como diría el ilustre diputado Carlos Portillo) soplándonos la nuca desde 1989 a esta parte, se creía que nuestra Constitución Nacional sería el blindaje a esta endeble democracia de la mano del artículo 229 que prohíbe la reelección con una frasecita tan contundente como fácil de entender: “En ningún caso”.

    Y así cuando nuestro enfermo –entendiendo a la adicción como tal– parecía que no reincidiría, o al menos cuando se tomaron los recaudos legales para que no vuelva a caer bajo un régimen dictatorial, todo vuelve a alterarse y a ponerse patas arriba, como si no faltaran condimentos para la locura propia del caluroso mes de diciembre.

    Sin ánimos de darme del constitucionalista y caer en el jueguito de las interpretaciones, me resulta curioso como nuevamente los expertos divisores vuelven a operar para la polarización del tema enmienda: Si sos de los que opina en contra automáticamente te tildan de “efrainista” o que pertenecés al grupo de Marito y los colorados disidentes. En cambio, si no mirás con tanto alarmismo y admitís que en el fondo te gustaría que la enmienda constitucional pase por la decisión popular sos funcional a la diabólica alianza “Lugocartista” (si todavía nuestro periodismo no creó el término, lo acabo de inventar).

    Lo preocupante para mí no es todo este circo con aroma a flor de coco y compras apuradas como telón de fondo: Lo que preocupa es que de triunfar nuevamente la política de hechos consumados como en el mes de junio del 2012, resultará victoriosa la gavilla que institucionalizó la politiquería a platazo limpio en nuestro país y no se trata de estar a favor, en contra, ser liberal, colorado, luguista o lo que sea.

    Por si quedaban dudas de la yeta enamorada del Paraguay desde tiempos inmemoriales, esto se trata un martes 13. No, esto no puede ser peor…

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    Publicado por Anónimo | 13 diciembre, 2016, 8:34 am
  23. Equilibrio de poderes

    Por Enrique Vargas Peña
    La reelección vía enmienda que impulsan Horacio Cartes y su tropa afectará el equilibrio de poderes que ha venido garantizando nuestra libertad desde 1992 de un modo dramático y total.

    El equilibrio de poderes es un concepto sintetizado por Montesquieu en su libro El Espíritu de las Leyes: Para que haya libertad, nadie debe concentrar el poder, sino que el poder debe estar dividido y cada una de las partes en que está dividido el poder debe estar limitada, balanceada y controlada por las demás.

    En nuestro país, los constituyentes de 1992 recurrieron a la fórmula clásica de dividir el poder en tres ramas distintas, el poder administrador o Ejecutivo, el Poder Legislativo y el Poder Judicial.

    El límite fundamental que los constituyentes de nuestro país establecieron para el Ejecutivo es la prohibición de extender por más de cinco años el ejercicio de ese poder para toda persona que lo ejerza.

    Los enormes poderes de la Presidencia de nuestra República están definidos en el Artículo 238 de nuestra Constitución: Dirigir la administración general del país; participar en la formación de las leyes, reglamentarlas y controlar su cumplimiento; dictar decretos; nombrar y remover por sí a los ministros del Poder Ejecutivo, al procurador general de la República y a los funcionarios de la Administración Pública, cuya designación y permanencia en los cargos no estén reglados de otro modo; comandar en jefatura las Fuerzas Armadas de la Nación, dictar los reglamentos militares, disponer de las Fuerzas Armadas; organiza y distribuye; nombrar y remover a los comandantes de la Fuerza Pública; proveer, por sí los grados en todas las armas, hasta el de teniente coronel, entre otras.

    Es decir, los constituyentes limitaron la posibilidad de que alguien pudiera continuar siendo presidente, obrando como tal, sirviendo en ese carácter; permaneciendo, estando, manteniéndose en el poder más de cinco años. No dejaron que haya más que cinco años entre el comienzo y el fin del proceso dirigido por la persona que tuviera todo ese poder.

    No lo hicieron por accidente. Lo hicieron después de analizar detenidamente los largos procesos encabezados por José Gaspar Rodríguez de Francia, Carlos Antonio López y Alfredo Stroessner, en cada uno de los cuales la permanencia continua en el cargo fue el elemento fundamental por el que lograron establecer una hegemonía que invariablemente menoscabó los derechos de los paraguayos.

    Francia, López y Stroessner usaron el factor tiempo para desequilibrar el poder y para que eso no volviera a suceder los constituyentes decidieron que nadie podría volver a usar ese factor tiempo en su beneficio.

    Al eliminar el límite de tiempo durante el que una persona puede ejercer ese enorme poder, se destruye el elemento central que impide que el mismo se use en construir hegemonías que suprimen la libertad.

    Para impedir la eliminación mal intencionada de ese límite del Poder Ejecutivo, nuestros constituyentes lo protegieron con el Artículo 290 de nuestra Constitución que exige, para revisarlo, que el pueblo participe de un proceso constituyente y no de un limitado referéndum. El golpe de Cartes y su tropa es para levantar ese límite y construir sin molestias su hegemonía.

    El golpe es para destruir el equilibrio de poderes.

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    Publicado por Anónimo | 13 diciembre, 2016, 8:32 am
  24. Ciudadanía debe evitar que se viole la Constitución Nacional

    Existe un serio riesgo de ruptura de la institucionalidad democrática de la República, en el caso de que se consolide el plan de hacer aprobar en el Senado un proyecto de enmienda de la Constitución Nacional, para introducir de manera forzada la figura de la reelección, para que el actual presidente Horacio Cartes y el ex presidente Fernando Lugo puedan volver a competir como candidatos en las próximas elecciones. Más allá de las diversas interpretaciones, las limitaciones y prohibiciones son claras. Atropellar el orden jurídico con votos mayoritarios en el Congreso sería un peligroso retroceso que tendrá graves repercusiones para el país. La ciudadanía debe expresarse y movilizarse para evitar esta maquiavélica aventura política.
    No lo asumen oficialmente, pero la amenaza está en el aire. La posible presentación de un nuevo proyecto de ley de enmienda de la Constitución Nacional para introducir la figura de la reelección, que haga posible volver a presentar la candidatura del actual presidente, Horacio Cartes, y por ende del ex presidente Fernando Lugo (como de cualquier otro ex mandatario), se cierne como una espada de Damocles sobre el hasta ahora frágil y vulnerable sistema democrático paraguayo.

    Aunque la mayoría de los expertos en Derecho, incluyendo al propio Colegio de Abogados del Paraguay, se han pronunciado en que la reelección no es posible según lo que establece la Constitución y que esta figura solo puede ser modificada a través de una reforma y no de una enmienda, el oficialismo colorado, con sus coyunturales aliados de un sector del Partido Liberal Radical Auténtico (el llanismo) y del Frente Guasu van sumando votos para intentar atropellar a la Carta Magna.

    Tampoco hacen caso al precedente de que, hace unos meses, el Senado ya trató y rechazó el proyecto de la enmienda constitucional y que el artículo 290 de la Constitución establece claramente que si la enmienda fuera rechazada por una de las cámaras del Congreso, ya no podrá volver a presentarse, sino un año después, es decir, en agosto de 2017. Hay un nuevo proyecto que corre entre los legisladores oficialistas y ha sido divulgado por la prensa, que contempla algunos cambios cosméticos para hacer creer que es otro proyecto diferente, pero esto claro que busca el mismo objetivo: imponer una reelección que no está permitida en la actuales circunstancias.

    Reiteradas veces hemos sostenido que el sistema electoral paraguayo debe contar con la figura de la reelección, como existe en la mayoría de los países, pero la misma debe ser introducida en un proceso de reforma de la Constitución Nacional durante una Asamblea Nacional Constituyente que se instale fuera de la época electoral y que además trate con detenimiento y profundidad las tras modificaciones que son necesarias introducir en nuestra Carta Magna. Esta modificación no se puede hacer a tontas y a locas, imponiendo lo político sobre lo jurídico, solo para satisfacer los intereses de permanecer en el poder por parte de personas o sectores políticos. El interés que debe primar es el de todo un país y el fortalecimiento de sus instituciones democráticas.

    Esta es una hora de definiciones, por encima de sectarismos y fanatismos políticos. Atropellar el orden jurídico con votos mayoritarios en el Congreso sería un grave retroceso para el sistema democrático, que tendrá graves repercusiones internas y externas para el país, como también las tuvo el juicio político abreviado que destituyó a Fernando Lugo, en junio de 2012.

    La ciudadanía debe expresarse y movilizarse para evitar esta nueva maquiavélica aventura política.

    http://www.ultimahora.com/ciudadania-debe-evitar-que-se-viole-la-constitucion-nacional-n1047501.html

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    Publicado por Anónimo | 13 diciembre, 2016, 8:30 am
  25. “Que la gente decida…”

    Por Jorge Rubiani

    A la humanidad le ha costado mucha sangre y dolor superar el predominio de los déspotas y el furor de las multitudes. Pasaron siglos de sufrimiento e injusticias para que por fin, ahora, podamos cobijarnos bajo los valores de la democracia y el amparo de las instituciones. El Paraguay –aún con deudas pendientes– pudo aproximarse también a algo parecido a lo que prevalece en la mayoría de los estados del universo, aunque de tanto en tanto, algunos reticentes recuerdan la vieja costumbre de apegarse a los hombres providenciales o justificar el poder de las masas vociferantes. Porque ahora, con la pretensión de que nos confiemos a lo que “la gente (amiga) decida”, algunos desubicados quieren reeditar la grotesca caravana que en un tiempo nefasto acudía en tropel hasta el Palacio de López para entonar la vieja canción de la “unidad granítica”, de manera que el “líder único” aceptara el “sacrificio” de un nuevo mandato, con otra melodía parecida a la que actualmente se esgrime para justificar una reelección imposible: “porque el pueblo lo pide”.

    Si fuera así. Si se convoca a la movilización para lo “justo” o arbitrario, si la democracia es fogoneada por “presiones populares” o encuestas amañadas, deberíamos preguntarnos ¿para qué entonces gastar tanto dinero en el sostenimiento del Estado? ¿Por qué no dejamos simplemente que “el pueblo” –como en una piñata– pellizque del presupuesto nacional lo que necesite para solucionar sus problemas o concretar sus ambiciones? ¿Por qué solamente operadores políticos, amantes, parientes, amigos y correligionarios, beneficiarios todos del voraz tráfico de influencias que deja a los hospitales sin insumos y a la educación sin aulas?

    Si las “redes sociales” o las “movilizaciones populares” marcarán nuestro destino… ¿para qué necesitamos un Estado? Con una Seam inoperante mientras nuestros bosques siguen depredándose a mansalva! ¿Por qué una Contraloría que no controla o una Fiscalía que no investiga ni imputa a nadie investigado? ¿Por qué una Secretaría de la Función Pública si el más eficaz documento para pertenecer al padrón de funcionarios del Estado sigue siendo la recomendación de un político? Y si el Presupuesto ES para que el Estado funcione … ¿por qué el cuantioso dinero a ONGs que dicen atender problemas que el Estado se omite de solucionar?

    Finalmente: el pueblo DECIDE cuando delega su voluntad en un colectivo de ciudadanos que debatieron y aprobaron una Carta Magna. Esta es de cumplimiento obligatorio y merced a ella, el pueblo decide –TAMBIÉN– con su voto el nombre de quien tenga que gobernarlo por cinco años, ni un día más. El pueblo decide, quiere y espera que el Estado Nacional solucione sus problemas o atenúe el rigor de las carencias que sufre. El pueblo quiere (porque hasta ahora y en realidad NO DECIDE NADA) que el peso de la ley caiga sobre todos los ciudadanos que quebrantan las leyes. Y si debe haber diferencias en la adjudicación de penas y castigos, que primero caiga la ley sobre los que deben dar ejemplo de probidad y decencia, pero se escudan en fueros y presiones indignas para evitar que la Justicia opere debidamente.

    Puede que existan falencias en este sinuoso trecho que llevamos hacia una mejor democracia (mejor quiere decir más útil); pero todos sabemos que un Estado de Derecho contiene los mecanismos y medios para normar los procedimientos, dirimir las controversias y poner límites al poder. Lamentablemente, las ambigüedades y dudas de nuestro proyecto democrático han hecho suponer a algunos, que tales “debilidades” pueden ser resueltas por fuera de los mecanismos institucionales. Que los inventos semánticos pueden adquirir supremacía sobre el castellano claro y preciso de la Constitución Nacional. Que los ideales y el sentido del honor sean letra muerta frente a la voracidad sin límites de los que “van por todo” –como antes– porque, según ellos, “el pueblo lo pide”.

    ¿Y la reelección? Que se la contemple como una posibilidad a ser revisada cuando no tengamos interesados a la vista. Que se la estudie –como necesario será la consideración de otras reformas– como un mecanismo posiblemente útil para el funcionamiento del Estado, tanto como para consolidar la acción de gobierno o de las instituciones de la República. Mientras tanto, apliquémonos a cumplir los plazos y mandatos establecidos en la Carta Magna. Solo eso.

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    Publicado por Anónimo | 13 diciembre, 2016, 8:27 am
  26. Cartes, inhabilitado a nueva postulación

    Por Sandra López

    De conseguir el presidente Horacio Cartes la modificación de la Constitución Nacional para una segunda postulación a la presidencia de la República, periodo 2018- 2023, chocará con otra disposición de nuestra Carta Magna.

    Se trata del artículo 235 que inhabilita a los propietarios o copropietarios de los medios de comunicación a candidatarse a la presidencia y vicepresidencia de la República. En opinión de los abogados constitucionalistas Eusebio Ramón Ayala y Jorge Sasiain, esta disposición se extiende a todo el periodo del mandato. Es decir que el presidente Cartes está violando la Constitución desde hace rato, porque todos saben que es el verdadero propietario del Grupo Nación de Comunicaciones, que integran los diarios La Nación, Crónica; la radio 970 AM y 100.9.

    También es dueño del grupo Multimedia, anteriormente vinculado al expresidente Juan Carlos Wasmosy. Este holding incluye una radio y un diario de internet (hoy.com), el diario Popular, y las radios Popular FM y 650 AM, aunque estos dos últimos fueron excluidos del paquete, según sus asesores legales. Si no lo oficializaron, se presume, fue porque justamente la Ley 642 y su decreto reglamentario no permiten que una persona concentre más de una radio AM y FM.

    No solo el presidente Cartes viola la Constitución y las leyes. También lo hacen su vicepresidente Juan Afara y su esposa Luz Marilda Argüello, concejal colorada de Tomás Romero Pereira. La política colorada es propietaria de dos radios FM, pese a que la ley electoral lo prohíbe. La segunda radio, inclusive, la consiguió hace poco mediante la Corte Suprema.

    En el caso de nuestro Presidente, además de infractor también es mentiroso. Cuando asumió en 2013 aseguró que no buscaría la reelección. Desde el año pasado sus acólitos vienen buscando la manera de que lo haga, y una de ellas es violando la Carta Magna. El artículo 290 de la Constitución Nacional, en su parte final, dice clarito, entre otras cosas, que la extensión del mandato solamente se puede hacer vía reforma, no por enmienda.

    El presidente Cartes está obnubilado por el poder; y como ya es un viejo infractor de las leyes, quizá piense que no le suma ni le resta nada hacerlo una vez más. Será una mancha más al tigre, como se dice, con la diferencia de que esta vez su acto ilícito le permitirá seguir libando las mieles del poder cinco años más, que puede ir extendiendo como hacía el “excelentísimo” Gral. Alfredo Stroessner.

    Veremos hoy si el Parlamento se suma a la violación grupal de la Carta Magna.

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    Publicado por Anónimo | 13 diciembre, 2016, 8:24 am
  27. El presidente Horacio Cartes es un mentiroso

    La insaciable ambición del presidente Horacio Cartes y del senador Fernando Lugo amenaza con llevar al país al desastre. En efecto, recurrir a la vía de una fraudulenta enmienda constitucional para permitir la reelección presidencial implica violar alevosamente en forma clara y directa el ordenamiento jurídico del país en un asunto de singular importancia para el buen funcionamiento de las instituciones republicanas.

    Para que los paraguayos convivamos con la libertad imprescindible para labrar juntos una sociedad mejor, debe respetarse a rajatabla la Constitución. Ella no debe estar sometida a los caprichos de quienes desean aferrarse al poder o retornar a él por creerse imprescindibles en el ejercicio del Poder Ejecutivo. A Fernando Lugo no le basta con que pueda volver a aportar sus imaginarias luces desde un escaño en la Cámara Alta, y a Horacio Cartes no le satisface con que al abandonar el cargo pueda hacer lo mismo como senador vitalicio. Lo que quieren es volver a gozar o continuar gozando de las mieles del Poder Ejecutivo, mucho más apetitosas que las del Legislativo.

    La tremenda insensatez que están cometiendo estos políticos habla muy poco de su patriotismo y mucho de su egolatría. No se les exige ni se les puede exigir que abandonen la vida política el 15 de agosto de 2018, pero sí que respeten la Constitución que juraron cumplir y hacer cumplir. Aunque les resulte incordioso, ella está por encima de cuanto les puedan soplar al oído sus respectivos adulones. Si la posibilidad de la reelección presidencial fuera más importante que la estricta observancia de la Ley Fundamental y, en consecuencia, se la impusiera mediante el soborno y la componenda como se está pretendiendo, resulta fácil imaginar que las normativas de inferior jerarquía serán luego sistemáticamente quebrantadas, por ellos y por todo el aparato del Estado abajo de ellos. Es decir, el clima enrarecido creado por la codicia desmedida de ambos personajes habrá de empeorar notablemente, demostrando una peligrosa inseguridad jurídica.

    En particular, el Presidente de la República, en vez de afanarse en luchar con eficiencia contra el narcotráfico, la corrupción y la banda criminal EPP, así como en remediar el calamitoso estado de la educación, de la salud y de las obras públicas, ha emprendido una campaña que desvía su atención del interés general. Este interés público, que está obligado a priorizar, incluye el imperio de la Constitución. Pero hoy no coincide con el suyo, luego de haber negado antes reiteradas veces algún deseo de seguir en el Palacio de López.

    Parece increíble que el presidente Horacio Cartes que está arremetiendo contra la legalidad sea el mismo que el 31 de octubre pasado se dirigió a la ciudadanía en estos términos: “Como sociedad hemos observado que el proyecto de enmienda no logra generar consenso. Las diversas interpretaciones no tienen claridad respecto de la viabilidad legal y, en consecuencia, pueden dividir a la sociedad paraguaya y fracturar al Partido Colorado. Somos testigos de la crispación y tensión que ha generado; no seré partícipe de este camino”. Si ahora se contradice de un modo tan descarado, no pretenderá que sus compatriotas vuelvan a creer en sus palabras. O sea que, además de alentar una violación de la Constitución para favorecerse, se está convirtiendo en un vulgar mentiroso, tan poco digno de ser tomado en serio como el senador Fernando Lugo, que en 2006, entonces obispo de la Iglesia Católica, inició su marcha hacia el Palacio de López con un acto multitudinario convocado para repudiar la pretensión reeleccionista del entonces presidente Nicanor Duarte Frutos. Hay hombres públicos que tienen la memoria corta y la desvergüenza larga.

    Estos dos ambiciosos son los principales responsables de la “crispación” y de la “tensión” referidas en el comunicado presidencial mencionado. Más aún, habrá que atribuirles la división de la sociedad, allí oportunamente apuntada, que puede llegar a extremos de violencia, de la que ambos serán los responsables.

    Ahora, si Cartes y Lugo, por desgracia para el país, triunfan en esta infame aventura, quedarán rehenes de muchos de los siniestros personajes averiados que les sirven de punteros, quienes les pasarán altas facturas que ellos no podrán rechazar, con lo que la Administración Pública será parcelada para responder a tales demandas, sumiendo aún más al aparato estatal en el clientelismo, la ineficiencia y la corrupción.

    En manos de estos tipos el futuro que le espera al Paraguay es el mismo que el que sufre actualmente Venezuela, donde para que permanezca en el poder el fallecido Hugo Chávez, primero, y para instalar a su delfín, el gorila Nicolás Maduro, en su reemplazo después, “interpretaron” la Constitución a su gusto, con una Asamblea Nacional y un Poder Judicial títeres. El resultado está a la vista: conflictos sociales, violencia, inflación descontrolada, una cúpula gubernamental corrupta, escasez de artículos de primera necesidad y un pueblo hambreado.

    Frente a este sombrío panorama que se cierne sobre el país, los ciudadanos y las ciudadanas deben salir a las calles a hacer oír con energía su voz de rechazo a este intento de puentear la Constitución por parte de quienes quieren imponer sus malignas intenciones a toda costa.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/el-presidente-horacio-cartes-es-un-mentiroso-1546503.html

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    Publicado por Anónimo | 13 diciembre, 2016, 8:23 am
  28. Peligro de un grave retroceso
    12 diciembre, 2016 0 5

    El anuncio del posible tratamiento de un nuevo borrador sobre la rechazada enmienda para la reelección presidencial enardeció nuevamente el ambiente político. El plan para la continuidad de Horacio Cartes en el Palacio de López cobró de nuevo impulso gracias a una alianza entre Fernando Lugo y el liberal Blas Llano.
    El mismo presidente Cartes había pedido el retiro del proyecto de enmienda de la Cámara de Diputados, días después de la Convención Colorada, con el argumento de que generaba crispación en la ciudadanía. La esperanza en ese momento era la interpretación semántica que los asesores de Fernando Lugo pretendían hacer de la Constitución Nacional para viabilizar la reelección.
    De la noche a la mañana, al parecer se juntaron el hambre y las ganas de comer los los tres sectores, luguismo, llanismo y cartismo, y reflotaron el proyecto de enmienda. A pesar de que el tratamiento de la enmienda en periodo ya está prohibido. En efecto, el artículo 290 de la Constitución señala sin dudas ni dobles interpretaciones que “…si en cualquiera de las Cámaras no se reuniese la mayoría requerida para su aprobación, se tendrá por rechazada la enmienda, no pudiendo volver a presentarla dentro del termino de un año”. Más claro imposible, en agosto pasado la Cámara de Senadores rechazó el proyecto de enmienda presidencial y de los gobernadores, es decir ya no puede ser tratada este año, sino recién en agosto del 2017, porque ya fue rechazada en el Senado.
    Los promotores de la idea recurren al sofisma de que no se trata de mismo proyecto y están impulsando la campaña “que la gente decida”, en alusión al referéndum que debe convalidar o rechazar la enmienda constitucional.
    En 1992 la gente ya decidió a través de sus representantes en la Convención Nacional Constituyente y la decisión era frenar todo intento de pretensiones dictatoriales y autoritarias, que intente perpetuarse en el poder. Sería un terrible retroceso para la democracia paraguaya que una mayoría circunstancial, lograda por la fuerza del dinero y la prebenda, intente meter por la ventana la remanida reelección, solamente para responder al interés particular.
    Desde diferentes sectores ciudadanos se están haciendo sentir las voces de rechazo a este intento de violar nuestra carta magna. Es de esperar que prime la cordura entre los legisladores.

    http://www.vanguardia.com.py/2016/12/12/peligro-de-un-grave-retroceso/

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    Publicado por Anónimo | 12 diciembre, 2016, 8:41 am
  29. Democracia líquida

    Es frecuente escuchar o leer que en tal o cual país existe una “democracia sólida”. La metáfora busca transmitirnos la idea de una sociedad gobernada con arreglo a la Constitución, con buen funcionamiento de las instituciones por ella creadas y con un comportamiento ciudadano acorde con las reglas que rigen la vida de la República.
    Es frecuente escuchar o leer que en tal o cual país existe una “democracia sólida”. La metáfora busca transmitirnos la idea de una sociedad gobernada con arreglo a la Constitución, con buen funcionamiento de las instituciones por ella creadas y con un comportamiento ciudadano acorde con las reglas que rigen la vida de la República.

    Al controvertido periodista Mariano Grondona se le ocurrió un día describir, por oposición, lo que define como “democracia líquida”. Y dice: “En la democracia líquida, las normas constitucionales son tan débiles, tan recientes, que cambiarlas, torcerlas, reinterpretarlas, forma parte del juego. Es como si en un partido de fútbol, los jugadores situados en una posición dominante pudieran modificar a cada paso el reglamento. A los cinco minutos del primer tiempo resolverían que el penal se dispara desde cinco metros si lo tienen a favor o desde veinte si lo tienen en contra”.

    Otra forma de comparar ambas definiciones de democracia sería imaginar un envase y su contenido. En la democracia sólida, el envase –las normas constitucionales- es rígido y el contenido –el pueblo- debe amoldarse a él. En la democracia líquida, es el envase el que debe acomodarse a las constantes mutaciones del contenido.

    Tal y cual sucede en el Paraguay de hoy. Han pasado 27 años desde que cayó la dictadura y 24 de vigencia de la Constitución y todavía no hemos aprendido a regirnos por las reglas implantadas por la carta magna. No hemos terminado de entender que las normas constitucionales no deben ser modificadas para beneficiar a una persona, como es el caso de la reelección del Presidente de la República, iniciativa que con imbécil tozudez empujan los corifeos del actual ocupante del Palacio de López.

    Lo sorprendente es que no son pocos los entendidos en derecho constitucional que le dan sustento a esta corriente genuflexa –la reelección vía enmienda constitucional- luego de haber sostenido lo contrario. Nombres broncíneos de la jurisprudencia y la docencia universitaria se ubican en tan comprometida situación. Sólo se escuchan, de vez en cuando, algunas voces de cautela, ahogadas de inmediato por el griterío de antropoides amontonándose en las aguadas al atardecer en que se ha convertido el “debate” sobre la reelección.

    La Constitución puede y debe ser reformada, según opinan algunas mentes lúcidas que logran abstraerse del electoralismo bastardo e inmediatista. Pero hay procesos que respetar, plazos que observar, mecanismos que poner en marcha. Y sobre todo asumir el compromiso –a través de cláusulas transitorias- de que en el caso de que se instaure la figura de la reelección presidencial, ésta entraría a regir sólo para quien haya sido electo a partir de las nuevas reglas constitucionales. Así se obra en las democracias sólidas, definición que es algo más que una metáfora.

    Es un compromiso de hierro que debe asumirse con seriedad y consecuencia.

    http://www.5dias.com.py/52053-democracia-liquida

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    Publicado por Anónimo | 12 diciembre, 2016, 8:38 am
  30. ¿Que la gente decida?
    12 diciembre, 2016
    Por Santiago González

    Las próximas horas serán claves. Nuestro país está dividido entre quienes mantienen una postura coherente y uniforme respecto al respeto de la Constitución Nacional y quienes cambiaron de postura una y otra vez sobre el mismo tema dependiendo de las circunstancias políticas.

    Hoy los luguistas, los cartistas y los llanistas nos traen el capítulo más negro de nuestra democracia en términos de debate constitucional. No solo cambian de postura como cambian de anatómico sino que nos quieren hacer creer que lo hacen en nombre de la democracia participativa desconociendo las instituciones que la propia Carta Magna establece para tocar aspectos electorales.

    Cuando en el 2012 revocaron la voluntad popular por la cual se eligió a Fernando Lugo como Presidente de la República, los cartistas y los liberales, los mismos que hoy piden #QueLaGenteDecida no tuvieron en cuenta a la mayoría. Tomaron el camino que la Constitución marca para destituir a Lugo.

    ¿Por qué se oponen entonces hoy a respetar lo que dice la Constitución y para avasallar la Carta Magna dicen #QueLaGenteDecida? No nos tomen del pelo, los cartistas que ayer nos decían que la reelección divide al país y que prefieren respetar la Constitución, en una nota del propio Cartes y los luguistas que hoy se alían a sus verdugos, que decían que enmendarla sería violar la Carta Magna saben que están pretendiendo manipular a la gente en base a falacias.

    Sería mejor que asuman que no les importa nada la Constitución y que solo piensan en sus intereses, en sus zoquetes, en sus beneficios y en las ganas de seguir colgados de las tetas del Estado. Hacen el ridículo, pero no les importa porque el premio mayor es mucho más jugoso.

    Quienes de verdad me dan pena son los fanáticos que se dejan manipular y que ni siquiera vaka´i van a ligar. Los mismos que juraron respetar esta Constitución están a horas de violarla de la manera más descarada. Que Dios nos guarde.

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    Publicado por Anónimo | 12 diciembre, 2016, 8:37 am
  31. El palimpsesto y sus huellas

    Por Blas Brítez
    De repente, Paraguay se ha llenado de Nebrijas, Maimónides, Derridas, Ecos y Bobbios. Todos por la labor de dilucidar el sentido gramatical, hermenéutico, textual, semiótico y jurídico de un artículo —que se me antoja menor— de la Constitución Nacional. El que habla “de la duración del mandato”. Nunca antes una desabrida construcción fraseológica, tan aparentemente absoluta, se ha llenado de una relatividad sospechosa: “En ningún caso…”, al parecer, no quiere decir “en ningún caso”, y esconde para algunos un sentido que cabalistas intrépidos descabalan a su favor. Otros, más pragmáticos, consideran conveniente enmendar el texto constitucional, expulsando el incómodo adverbio. Proponen, forzando los débiles soportes democráticos de la Carta Magna, realizar un palimpsesto. En la antigüedad, este procedimiento borraba un texto original para escribir otro encima; pero las huellas de la eliminación todavía quedaban visibles y frescas sobre el papel, acaso como un recuerdo infamante de lo que se ha suprimido de manera artificial.

    Más allá de la pertinencia o no de una extensión de la duración del mandato mediante la posibilidad de la reelección —contingencia que contemplan no pocas democracias liberales, restringidas o no—, está claro que en el escenario político paraguayo actual lo que impera es la urgencia —de Horacio Cartes, de Nicanor Duarte Frutos, de Fernando Lugo— por conseguir la habilitación de sus posibles candidaturas para la primera magistratura en las elecciones de dentro de menos de dos años.

    El debate en torno a la cuestión reeleccionaria se presenta a sí mismo como la descripción de la mezquindad de las fuerzas políticas que dominan el Ejecutivo y el Legislativo. Se habla con una retórica —enmascarada de decisiva y vital para el país— de un artículo que privilegia el presidencialismo por sobre los grandes temas en los que la propia Constitución adolece de fallas sistémicas. Si Lugo, Nicanor o Cartes pueden volver a ser presidentes está por encima de otros artículos que hablan de “la calidad de vida”, “de la libertad y de la seguridad de las personas”, “de la libertad religiosa y la ideológica”, “de la libertad de expresión y de prensa”, “del derecho a la objeción de conciencia”, “de la libertad de asociación”, “de la igualdad de las personas”, “del derecho a la salud”, “del derecho a la educación y de sus fines”, “del derecho al trabajo”, “de la libertad sindical”, “del derecho a la vivienda”, “de los objetivos de la reforma agraria”, etc.

    Ninguno de los problemas reales que plantean estos artículos constitucionales será solucionado mediante la elucidación del sentido de aquel otro, de su modificación por vía de la enmienda o de la reforma. Pese a la ingente tarea analítica a la que se hallan abocados hoy día populosos y “eminentes” gramáticos, hermeneutas, filósofos del lenguaje, semiólogos o juristas en el mundo ancho y ajeno… y enajenado, la reelección presidencial no será —en el aquí y el ahora de una democracia representativa mediocre— la solución a ninguno de los grandes problemas de fondo del Paraguay.

    Ninguno.

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    Publicado por Anónimo | 12 diciembre, 2016, 8:27 am
  32. ¿Porqué tanto temor a la reelección presidencial?
    11 diciembre, 2016

    Néstor Ojeda Mendoza.
    En todo país medianamente democrático, en su sello institucional siempre prima el Estado de Derecho, y sus actores actúan con mesura en discusión referente al interés nacional. Hoy día en nuestro país, una figura que no se quiere debatir constituye la figura de la reelección presidencial, pareciese que algunos políticos avivados y trasnochados con verdaderos intereses creados a toda costa le dicen un no rotundo a su tratamiento.

    Es cierto, nuestro país tuvo una experiencia muy negra en la supuesta reelección indefinida del gobierno dictatorial de Alfredo Stroessner, pero esos fueron otros tiempos, y las acciones políticas se desarrollaban en un ambiente totalmente diferente al actual momento que vive el Paraguay y también en las demás naciones del mundo. Fueron tiempos de masacres, aniquilamientos, persecuciones, torturas, muerte atroz con aquellos que no comulgaban con el régimen militar del stronismo.

    Muchos profesionales del Derecho constitucionalista, se refieren a las claras al tema, hoy día resistidos por algunos autores políticos de la sociedad paraguaya, muchos de los mismos con la intención de llevar “agua a su molino” en pos de sus objetivos particulares.

    El renombrado constitucionalista, el Dr. Emilio Camacho, manifestó que “es un camino legal”, y que el tratamiento por vía de la enmienda constituye el camino correcto para aprobar la reelección presidencial.

    Muchos elevan su grito al cielo ante un probable tratamiento, así como están las cosas en la última sesión del senado, el próximo jueves 15 de diciembre, si no se trata en la ocasión ya se le estaría dando mesa de entrada.

    Los actores políticos de nuestro país, sinceramente desde mi óptica, y en la misma de muchos compatriotas radicados en el país, coinciden en manifestar, la resistencia de algunos autores políticos es su miedo feroz convencido de una derrota descomunal en las urnas enfrentando a Horacio Cartes, quien con su actual gobierno en tan pocos años ante las naciones del mundo ha sido merecedor de ponderación por los manejos transparentes y patriotas de los bienes públicos, y gracias a su gestión el Paraguay cambió su imagen de país poco serio, a una nación respetada y admirada.

    El presidente de la República, está haciendo bien sus deberes como gobernante, y eso lo sabe el pueblo y fuera del territorio patrio, lo que le ha valido el respeto en el concierto de las naciones del mundo. Eso nadie lo puede negar, mucho menos desmentir. Lo más ponderable, el propio presidente Horacio Cartes se constituye en el embajador plenipotenciario de nuestro país, en sus visitas a los países de Europa, a los grandes.

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    Publicado por Anónimo | 12 diciembre, 2016, 8:23 am
  33. La Madre del Borrego
    12 diciembre, 2016

    El problema es Cartes en realidad. El resto es historia. Puro bola, para usar un lenguaje fuerte. No quieren la reelección, ni vía enmienda ni vía reforma, PERO SOLAMENTE PARA CARTES. En sus calenturientas mentes presumen que si Cartes no corre, van a ganar ellos y entonces si… LLEGÓ EL MOMENTO DE REFORMAR LA CONSTITUCIÓN. A la medida, por supuesto…Este y no otro, naaadaa más, es el quid de la cuestión, de tanto lata parará que están armando los eunucos candidatos gua’u a la presidencia y los idiotas útiles izquierdosos de los medios de comunicación.

    Y la razón- y razón tienen- es que le tienen un terror al potencial de HC y sobre todo al buen gobierno que está haciendo. Hablan al cohete, pero a la hora de mostrar los números este gobierno les pasa encima como una topadora. Ahí está por ejemplo el tema de las viviendas populares…habría que darles una patada ahí donde sabemos a los anteriores gobernantes para que aprendan la lección y se dejen de joder cuando tienen un techo de cristal de Murano.

    Puro bola la maniobra de los marioabdistas y la siniestra Desirée que por salvar a su marido de la cárcel quiere mandar al tacho al país. Urdieron un proyecto gua-ú exclusivamente para impedir la reelección de HC y a nadie le importó que hasta quien lo presentó (el colmo del caradura) haya votado en contra de su “proyecto”. Maniobra infeliz por donde se la mire…esa es la “violación de la Constitución Nacional” que hoy dicen defender.

    En realidad vale la pena detenernos más en ese turbio asunto. Es la madre del borrego. Fue fruto de una conspiración en la noche del 24 de agosto. A la mañana del 25, como los conjurados de mayo (sólo que éstos son el lado obscuro de la historia), salieron por el callejón del fondo, convocaron a toda …bala (por no ser más groseros, que es lo que se merecen) a una sesión extra, presentaron el adefesio y lo tiraron a la basura. ESTE SAINETE ES LO QUE DIO PIE A LA VIOLACIÓN DE LA CONSTITUCIÓN que los idiotas útiles del periodismo y los pescadores de río revuelto, defienden ahora a capa espada. ¡Bestialidad¡¡¡…no cabe otro calificativo.

    El abanderado de la campaña es Efraín Alegre, gran bandolero de la política. Se “borró” totalmente cuando las papas quemaban y ahora volvió con ínfulas de ser el candidato de consenso de la oposición. Mal sueño. Ni de lejos lo va a lograr. Pero él cree que apartando a HC, el campo se le va a volver orégano.

    Ahora está desesperado, patalea como alguien que se está ahogando. Financió a cuatro patoteritos del partido para que hagan una pintata nada menos que en las paredes del Congreso. El texto decía “En ningún caso la reelección”. Si, en ningún caso ahora que está HC, pero más adelante si…tan evidente todo.

    Los pilló la Policía y adentro. Cuando los tilingos izquierdosos de la prensa se presentaron el cantito era “Cartes, basura, vos sos la dictadura” (¿????). El problema siempre es Cartes, lo dijimos.

    El “loco” Efraín, quiere ir a la OEA, pidió auxilio a la Iglesia, sacó a los pocos liberales que le restan a la calle, está más desorbitado que nunca porque en su delirium tremens ve que la Presidencia de la República se le va de las manos. En realidad, el tema está tan lejos de él, como de aquí a Plutón.

    Pero dejando de lado a los disparateros se debería rescatar lo que la gente sensata está diciendo respecto de la Enmienda

    Es lo más justo, dijo recientemente Alliana. Igualmente, el ministro Leite. Si hay enmienda, tiene que haber un Referéndum donde se le preguntará a la gente si está de acuerdo o no con la reelección. Y el pueblo se pronunciará por el no o por el sí. La mayoría manda señores. Si sale mal, ok. Se acabó el tema. Si sale bien, adelante con los faroles, que mayor legitimidad que ésa.

    Pero los anti Cartes a ultranza sacaron ya por las dudas un as bajo la manga. El Gobierno de las mayorías es también una forma de dictadura. Espectacular. Macondo puroité.

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    Publicado por Anónimo | 12 diciembre, 2016, 8:20 am
  34. La codicia, más que la Constitución

    Por Alcibiades González Delvalle

    Asombra el cinismo de los políticos que buscan, a toda costa, la reelección presidencial. Ya en Senadores se había rechazado el proyecto de ley y no tendría que volver a tratarse sino luego de un año. Pero se está con un “nuevo” proyecto que será presentado en cualquier momento. No es nuevo. Es el mismo, solo que el de ahora tiene algunos flecos para el disimulo. Si fuese distinto, no tendría que figurar la reelección que ya fuera descartada.

    Aquí la cuestión no es el remiendo al proyecto anterior. Es la reelección vía enmienda, prohibida por la Constitución Nacional. Fernando Lugo y Horacio Cartes, alentados por un puñado de obsecuentes, ponen al país al borde de la violencia. No advierten que hay una ciudadanía dispuesta a defender la integridad de la Constitución respaldada por el artículo 137, último párrafo, que dice: “Carecen de validez todas las disposiciones o actos de autoridad opuestas a lo establecido en esta Constitución”. Y el artículo siguiente expresa: “Se autoriza a los ciudadanos a resistir a dichos usurpadores, por todos los medios a su alcance. En la hipótesis de que una persona o grupo de personas, invocando cualquier principio o representación contraria a esta Constitución, detenten el poder público, sus actos se declaran nulos y sin ningún valor, no vinculantes y, por lo mismo, el pueblo en ejercicio de su derecho de resistencia a la opresión, queda dispensado de su cumplimiento”.

    Naturalmente, no les interesan los preceptos constitucionales. Con una extraña insistencia llevan adelante el proyecto de reelección que legalmente no es posible “en ningún caso”.

    ¿Qué les hace creer a Lugo y a Cartes que pueden estar por encima de lo que manda la Carta Magna? ¿Cómo pueden ser buenos gobernantes quiénes se alzan contra la Constitución Nacional? ¿Lugo y Cartes creen –o le hacen creer– que son los únicos ciudadanos capaces de estar al frente del Ejecutivo? ¿Que sin uno de ellos el país dejará de existir?

    El Palacio de López ha tenido muchos inquilinos, y serán muchos más los que vendrán. El país no se agota en Lugo o en Cartes. Lo que se va agotando es la paciencia de la ciudadanía al ver que un grupo de políticos busca, inmerecidamente, seguir disfrutando del Poder y del dinero público.

    No hay, entonces, un proyecto nuevo. Es el mismo que se había rechazado; solo que ahora, para el disimulo, le agregaron algunas cositas. Pero este intento de enmascarar la intención principal expresa la verdadera naturaleza antidemocrática de sus mentores a más de la desmedida y peligrosa ambición que puede conducirnos al desastre.

    Se dice por ahí que la vía de la enmienda es la más democrática de las expresiones cívicas porque el pueblo tendrá en sus manos la decisión final. Dicho así suena bien. La consulta popular vigoriza la democracia. El problema es que los mismos partidos políticos la pervierten de dos maneras: una campaña proselitista engañosa y la compra de votos que va, según el sector, de 50.000, 100.000 guaraníes, hasta varios millones.

    ¿De qué voluntad popular se puede hablar luego de haberla encadenado al dinero o a la promesa de mejores condiciones laborales?

    Rara vez, si alguna, en nuestra historia política se ha asistido a tanta degradación como ahora. Un Presidente de la República y un ex se ponen a la cabeza de una pandilla de codiciosos para someter a la Constitución Nacional a una violación colectiva. En esta idea obsesiva y criminal no les detiene la posibilidad de llevar al país quien sabe hasta qué extremos de violencia. No les importa, total sus consecuencias no les alcanzarán. Las víctimas seguras serán siempre las mismas: los ciudadanos de a pie, los que apenas tienen qué comer y vestir.

    En nombre de la Patria que dicen amar, ¿no pueden Cartes y Lugo renunciar a este proyecto insensato que divide al país, que lo paraliza, que lo tiene atado a un futuro incierto? ¿No pueden ser más modestos, más cristianos, y pensar que el Paraguay seguirá viviendo sin ellos, y tal vez mucho mejor? ¿Qué hicieron por el país que les hace creer que son imprescindibles?

    Si la codicia es más fuerte que la Constitución, y la humilla y la arrastra por el suelo, estamos condenados a vivir en una degradación sin remedio.

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    Publicado por Anónimo | 12 diciembre, 2016, 8:04 am
  35. Los dueños y oráculos de la Constitución
    11 Dic 2016

    En materia jurídica, en el Paraguay abundan los opinólogos, sin necesidad de títulos ni de, por lo menos, cierta idoneidad; y hasta doctores que resulta difícil entender, no cómo consiguieron el título, sino pasar el examen de castellano para el ingreso a la universidad.

    Así que resulta relativamente fácil instaurar, más que un debate, una verdad absoluta sin mucha consistencia, como está pasando con el tema de la reelección y la reforma, con gran alharaca sobre una inexistente prohibición de reelección por cualquiera de las dos vías establecidas por la Constitución.

    La Convención Constituyente que se realizó en 1992, con la representación de los partidos tradicionales y de sectores sociales y gremiales que candidataron a sus representantes a la elección de convencionales, como es sabido –si no se sabe–, es recomendable repasar la abundante información en debates públicos y en los medios de comunicación al respecto y es también conveniente leer el libro del convencional Rodrigo Campos Cervera, constitucionalista y con larga trayectoria en la docencia de la materia, “Enmienda constitucional y reelección presidencial”, que incluye un análisis detenido y la opinión de varios constitucionalistas de peso, donde afirma que se realizó, “bajo dos espadas de Damocles”, la del dictador derrocado y la del militar derrocador, con una laguna que había que salvar con urgencia para no interrumpir la vida institucional del país; Rodríguez asumía a mitad del período presidencial, es decir, que no cumpliría los cinco años constitucionales, pues los primeros los había cumplido Stroessner.

    De ahí que los convencionales, muchos de los cuales sufrieron la seguidilla de dictadores militares que venía desde el ’47, al amparo de la Constitución del ’40 y de las que se realizarían en adelante con la aplastante mayoría estronista; mayoritariamente civiles que habían, de una u otra forma, conocido el absolutismo, precautelaron el mandato de que “la reforma de esta Constitución solo procederá luego de diez años de su promulgación; y el más insólito, “trascurridos tres años de promulgada esta Constitución, podrán realizarse “enmiendas”… justo cuando estuviera vencido el período de mandamás de Andrés Rodríguez. De ahí también el insólito calificativo añadido a la duración del mandato: “cinco años improrrogables”, absolutamente innecesario, ya que cinco años son cinco años. Quisieron hacerlo patente.

    Las trabas a la prolongación de Rodríguez crearon un problema en su día, con ruidos cuarteleros de fondo y amenazas de golpe de Estado, que el presidente superó, pese a las presiones que recibió de los militares y de ciertos sectores del coloradismo.

    En el título IV, de la reforma y de la enmienda de la Constitución, se establecen bases para el futuro, bastante cautelosas, para la reforma y la enmienda de la Constitución.
    Efectivamente, el Artículo 229 , de la duración del mandato, es absolutamente claro y contundente: “El presidente de la República y el vicepresidente durarán cinco años improrrogables en el ejercicio de sus funciones, a contar desde el quince de agosto siguiente a las elecciones. No podrán ser reelectos en ningún caso”.

    Hasta ahí la preocupación por el pasado, evitar un nuevo dictador y la reelección eterna con… el que viniera.

    Sin embargo, en el título IV, de la reforma y de la enmienda de la Constitución, se establecen bases para el futuro, bastante cautelosas, para la reforma y la enmienda de la Constitución. Reforma solo diez años después de la promulgación, y tres años para la enmienda y una clara puntualización para esta: “No se utilizará el procedimiento indicado de la enmienda, sino el de la reforma, para aquellas disposiciones que afecten al modo de elección, la composición, la duración de mandatos o las atribuciones de cualquiera de los poderes del Estado, o las disposiciones de los capítulos I, II, III y IV del título II, de la parte 1”, que se refiere a la estructura de la organización del Estado; en ninguna de las referencias se hace alusión alguna a la reelección.

    Incluso en la sección VI, Del Juicio Político, específicamente dedicada al tema, se establece con claridad: “El presidente de la República, el vicepresidente, los ministros de la Corte Suprema de Justicia, el fiscal general del Estado, el defensor del Pueblo, el contralor general de la República, el subcontralor y los integrantes del Tribunal Superior de Justicia Electoral solo podrán ser sometidos a juicio político por mal desempeño de sus funciones, por delitos cometidos en el ejercicio de sus cargos o por delitos comunes.

    Ninguna alusión a la reelección, ya que como se ve en los artículos antes citados, la reelección está prevista en los plazos fijados, que se han cumplido ampliamente.

    ¿Quiénes son los dueños, los oráculos de la Constitución que se animan incluso a amenazar a sus iguales, representantes de un poder autónomo del Estado, a los ministros de la Corte si interpretaran lo contrario de lo que ellos dictamina como “inconstitucional”?; según la Constitución, y aquí no hay artículos contradictorios, es la Corte Suprema la que tiene que dirimir en caso de conflictos o dudas constitucionales.

    Parece un poco descabellado declararse dueños, intérpretes y oráculos de la Constitución.

    http://www.lanacion.com.py/2016/12/11/los-duenos-oraculos-la-constitucion/

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    Publicado por Anónimo | 11 diciembre, 2016, 11:04 am
  36. Colgada de un árbol

    Por Luis Bareiro

    Hace unos meses en una localidad boliviana, un grupo de vecinos votó la suerte de un hombre detenido en la comisaría local, acusado de haber abusado de un niño. Luego de escuchar el testimonio desgarrador de la madre, la turba, borracha de frustración y bronca, improvisó un tribunal y votó la sentencia; atropelló la sede policial, arrancó al acusado de su celda y lo colgó en la plaza.

    Unos días después detuvieron a otro hombre casi idéntico al primero. La fiscalía anunció luego que tenía pruebas suficientes como para sostener que este fue el verdadero autor del abuso. Esa mayoría iracunda impulsada por una legítima indignación se equivocó, y ahorcó a un inocente.

    Este ejemplo extremo explica por qué las sociedades se vieron obligadas a convertir las democracias primigenias directas, aquellas en las que todo se debatía y decidía votando en una plaza, en lo que hoy conocemos como estado de derecho, uno que se rige por un sistema de leyes e instituciones ordenados en torno a una Constitución. Esa Constitución, ese contrato social, es el fundamento jurídico de autoridades y funcionarios, y están sometidos a ella. En un estado de derecho, cualquier medida o acción está sujeta a una norma jurídica escrita.

    La convivencia entre este modelo y el deseo siempre presente de las mayorías de imponer su voluntad por sobre lo que rece la ley no es sencilla. Siempre hubo y habrá intentos por legitimar actos que se aparten de la letra de la ley con el argumento de que una mayoría los aprueba.

    La diferencia entre las decisiones a mano alzada y las definiciones contempladas en una ley madre, como nuestra Constitución republicana, es que las primeras pueden ser una reacción pasional ante una situación de coyuntura, mientras que las segundas contemplan los principios que hacen a la República e incorporan la experiencia colectiva de un pueblo.

    Por eso la Constitución Nacional es tan radical con respecto a la reelección. El país venía de la dolorosa experiencia de la perpetuación en el poder de un modelo autoritario. Con ese fantasma a cuestas, los constituyentes cerraron cualquier posibilidad de otra prolongación en el poder.

    Por supuesto que las realidades cambian, y que esos cambios se pueden introducir en la ley madre; y, de hecho, esta contempla cómo hacerlo.

    El problema que enfrentamos hoy es que un sector político que cree tener una mayoría coyuntural (el cartismo y el lugo-llanismo) pretende forzar esos cambios violentando la letra de la ley bajo el argumento de que serán en definitiva las mayorías las que aprueben o rechacen la modificación.

    Abrir las puertas a la permanencia en el poder de una persona o un grupo por uno o más periodos debe ser una decisión debatida en una Constituyente, respetando sus tiempos y su ritmo. Un estado de derecho no se construye a los apurones, empujados por urgencias coyunturales de grupos a los que se les agota el tiempo en el poder.

    Suponer que podemos hacer cualquier cosa con la Constitución y luego legitimarla con una votación, es creer que las disculpas de los vecinos devolverán la vida al inocente que terminó colgado de un árbol.

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    Publicado por Anónimo | 11 diciembre, 2016, 10:58 am
  37. Dinero

    Benjamín Fernández Bogado –

    Cartes ha demostrado que en la práctica política paraguaya lo único que cuenta es el dinero. Ha perfeccionado el sistema de manera tal que los operadores políticos del poder, empotrados en los tres estamentos, abierta y claramente, han admitido su fuerza y su valor. Coincidente con la perdida de la dignidad, la ideología, la vergüenza, la fuerza de la tradición y sus valores se ha demostrado con claridad que lo único que en verdad cuenta es cuánto dinero se tiene para torcer cualquier obstáculo legal o constitucional que se le ponga enfrente. Ha convertido la política nacional en un zoco árabe, donde lo que importa es la oferta y la demanda. Dicen que ofrecen hasta el millón de dólares para los indecisos, los otros que están en la nómina hace rato se retuercen de ganas, pero ya es tarde solo porque han sido comprados hace rato.

    Primero fue la enmienda como camino equivocado. Se le cerraron las puertas en un golpe de mano en Senadores y cuando quisieron ir por Diputados la vergüenza fue tan grande que los mismos legisladores –previa consulta con expertos– rechazaron en mayoría el proyecto de cambiar el artículo 229 por ese camino. El mismo Cartes luego de haber admitido varias veces que la reelección no era posible legalmente, tuvo que admitir en un comunicado que ese no era el camino.

    Se buscó luego la certeza constitucional con una Corte sospechada siempre de venal, y fue tal la reacción ciudadana que hace unos días pareciera se echaron atrás. La interpretación gramatical del español antiguo del abogado Fariña no alcanzó… pareciera. Nunca se sabe de esas cosas en un país dominado por el dinero en las interpretaciones de cualquier norma, incluso la constitucional.

    Ahora ha vuelto a surgir de nuevo –aunque ustedes no lo crean– ¡la enmienda!, sí, la misma que ya no puede ser presentada hasta dentro de un año y luego de que la misma Cámara de Diputados por amplia mayoría rechazó ese camino para temas de reelección. Unos cuantos exégetas a la carta –como Camacho– afirman que es posible. El mismo que dijo que el juicio político era político y luego se opuso al mismo. Incluso escribió un libro argumentado dicha postura. O sea es bastante conocido como el profesor ambivalente. Ahora dicen que es posible presentar de nuevo otro proyecto de enmienda agregándole un par de interpretaciones calenturientas. Otro singular miembro de las Voces del Olimpo y quien fue ministro de Justicia, el legislador Monges, afirma que lo que importa es el número “como afirmó Pitágoras” (¡) y no el sentido de la norma. O sea que si se compra a una mayoría ocasional hasta podríamos restablecer constitucionalmente ¡la dictadura perpetua en el Paraguay! Total hace falta dinero y gente comprable. Estamos llegando no solo a fin de año sino a un estado de delírium trémens que requiere de un ejército de siquiatras para atenderlos.

    El mayor riesgo que corremos todos es que si esto funciona, nadie se opone, se demuestra la fragilidad de la República, la venalidad de nuestros políticos calificados por muchos compradores como verdaderas prostitutas al servicio de cualquiera, es que habremos demostrado que no nos merecemos la democracia y que la dictadura es bienvenida.

    Admitimos de una vez que somos regidos por un estado de derecho que nos regula y norma o declaramos so’o la República. Ese y no otro es el dilema al que nos somete el dinero en este momento.

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    Publicado por Anónimo | 11 diciembre, 2016, 10:55 am
  38. Sobrevivir a fuerza de golpe

    Por Estela Ruiz Díaz

    Un nuevo borrador de enmienda sobre la rechazada enmienda para la reelección presidencial está alterando el clima político, al punto del quiebre. El plan para la continuidad de Horacio Cartes recuperó oxígeno gracias al luguismo y al llanismo que han manifestado su interés. Pero los 23 votos necesarios en el Senado aún no existen (al cierre de este comentario) y por ahora es la única barrera que detiene el proyecto, no las polémicas sobre la inconstitucionalidad.

    Además del largo e inacabado debate sobre la vía para establecer la reelección presidencial (enmienda o reforma) al que se sumó la delirante vía semántica luguista, hoy se plantea otro aspecto: el tratamiento de la enmienda en periodo prohibido. En efecto, el artículo 290 de la Constitución señala sin dudas ni dobles interpretaciones que “…si en cualquiera de las Cámaras no se reuniese la mayoría requerida para su aprobación, se tendrá por rechazada la enmienda, NO PUDIENDO VOLVER A PRESENTARLA DENTRO DEL TÉRMINO DE UN AÑO”. Es decir, la enmienda para la reelección presidencial y de los gobernadores ya no puede ser tratada este año, sino recién en agosto del 2017 porque ya fue rechazada en el Senado.

    Pero como este plazo acogota los tiempos electorales de Horacio Cartes, en el Palacio buscan la vía para imponer a fuerza de votación. Mientras el equipo político negocia los votos, el equipo jurídico contrata constitucionalistas que hacen el traje a la medida. La fórmula es maquillar el documento agregando otros puntos y así “renovar” el proyecto para saltar la valla del artículo 290. “No es el mismo proyecto”, repiten en coro los leguleyos y agregan el eslogan “que la gente decida”, en referencia al referéndum que debe convalidar o rechazar con su voto la enmienda constitucional.

    El borrador plantea modificar tres artículos: 1) la 161 para levantar la prohibición a reelección de los gobernadores; 2) la 197, que elimina las inhabilidades y de esta manera los candidatos a presidente puedan encabezar la lista del Senado, y 3) la 229 que levanta la prohibición de reelección presidencial.

    El plan es un traje a la medida de los que negocian la enmienda: Cartes, Lugo y Llano.

    HORACIO CARTES. Todos saben que al presidente no le gustan las derrotas y que su frase preferida es “compro esta pelea”. Cuando en agosto el Senado rechazó la reelección, acusó recibo, se recuperó, juró venganza y ordenó revertir la situación. Fracasado el plan en el Congreso, los cartistas vieron en la teoría semántica de Lugo un salvavidas. Fuentes palaciegas sostienen que a Cartes no le convence la tesis luguista porque llevar al extremo una interpretación constitucional puede ser un bumerán.

    Por ello se volvió al plan de la enmienda cuya aprobación está en manos de Lugo y del liberal disidente Blas Llano.

    FERNANDO LUGO. El ex obispo de San Pedro se estrenó como político denunciando el intento de reelección de Nicanor Duarte Frutos. Fue en el 2006. Fue su pase para liderar una exitosa concertación electoral que lo llevó a la presidencia de la República en el 2008. Al igual que Cartes, cree que es el único que puede gobernar el país. Y en ese afán, la derecha y la izquierda caminan hoy de la mano buscando atajos para forzar los límites constitucionales.

    Lugo votó en agosto en contra de la enmienda, pero cambió. “Los cuatro (senadores del FG) se mantienen en acompañar, de acuerdo con las líneas del 2011”, dijo a modo de vaticinio.

    De los 3 actores, es el que pagará el mayor costo político si acepta la oferta de Cartes: ¿Cómo explicará su cambio de postura sobre la enmienda si ya votó en contra en agosto? ¿Bastará con que no vote y ordene a su bancada ensuciarse las manos? ¿Cómo explicará la alianza con sus verdugos que lo destituyeron en el 2011? ¿Cómo explicará la violación constitucional, esa misma que él reclamó cuando le hicieron el juicio político? ¿Si sostiene que está habilitado para ser candidato, porqué apoya la enmienda para favorecer a Cartes?

    BLAS LLANO. La situación del llanismo es más compleja porque el apoyo a Cartes será una alta traición en el PLRA que decidió rechazar la reelección en todas sus formas. Llano necesita algo más para sostener su giro político. Por ello pide el balotaje como trueque, pero los colorados jamás le concederán este punto. Inmune a toda presión partidaria y eventuales sanciones, dijo que ya son grandes “y estamos dispuestos a asumir las consecuencias de nuestros actos”.

    Si logran los 23 votos, los tres ganarán tajadas: Cartes y Lugo pelearán la presidencia. El que pierda será senador y tendrá fueros. Llano volverá a su viejo rol del Maquiavelo en las sombras, con cupos en el Estado y sus cuestionados ex gobernadores peleando la reelección.

    Los tres buscan sobrevivir en la política a fuerza de golpe.

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    Publicado por Anónimo | 11 diciembre, 2016, 10:47 am
  39. De reelecciones e hipocresías

    Por Leonardo Nicanor Duarte

    El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente, reza un dicho.

    Afortunadamente, no es un aserto perfecto, porque existen personas que no se dejan corromper por el poder que pudieran tener.

    En la historia del mundo, y del Paraguay en particular, existen casos emblemáticos, tristemente olvidados en estos días.

    Hablamos de corrupción, no solo en referencia al beneficio económico indebido en la función pública, sino del abuso del poder que se ejerce, corrompiendo principios del republicanismo democrático.

    Entre otros, el principio de que la soberanía reside en el pueblo, y de que el poder para administrar la República está en las instituciones, y no las personas que, circunstancialmente, ocupan cargos en ellas.

    En el caso de la Presidencia de la República, el poder no es del presidente, sino de la Presidencia.

    No es el presidente el que tiene el poder para hacer o deshacer.

    Es la institución presidencial, esté quien esté en ella. Y, más allá de quien esté en ella.

    Comprender a cabalidad este principio es fundamental para comprender el republicanismo.

    Y, aun más, la persona que ocupa ese cargo, más que potestades, tiene obligaciones.

    Entre ellas, la obligación particular de obedecer las leyes.

    Y su obligación es particularmente más severa, por la gravedad que significa para la República una violación legal por parte de quien ocupase tan alto cargo.

    Buscar acomodar las leyes a las apetencias personales, violando su letra y su espíritu, es enormemente más grave si proviene de quienes, precisamente, han jurado defenderlas.

    Es uno de esos actos de corrupción del poder que mencionábamos al iniciar.

    En América Latina hemos visto en los últimos años, coincidentemente bajo gobiernos autoritarios, cómo los presidentes han alterado Constituciones, para ser reelectos una y otra vez, solo buscando no soltar el poder.

    Ahora bien, la reelección presidencial nada tiene de malo.

    Es más, pudiera ser útil a un Estado poder reelegir a alguien capaz y honesto en la administración de la cosa pública.

    Pero, pretender obtenerla violando la Constitución y las instituciones, es propio de gobiernos autoritarios.

    Como ejemplo, en Bolivia se realizó un referendo popular en febrero de este año, donde el presidente Evo Morales intentaba acomodar la Constitución a sus intereses personales, buscando una reelección más, violando la letra y el espíritu de una Carta Magna que él mismo había promovido.

    El pueblo votó que no.

    Entonces, demostrando su verdadera intención, comenzó a atacar el resultado, y ahora busca maneras de desconocerlo, para imponer su interés personal por sobre la voluntad popular.

    Porque esa es la esencia de quien viola los principios republicanos democráticos.

    Autoritarios, intolerantes a las restricciones legales que limitan su voluntad discrecional.

    Hagamos que en el Paraguay no prospere esa clase de individuos.

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    Publicado por Anónimo | 11 diciembre, 2016, 10:10 am
  40. Miedo a estas alturas

    Por Edwin Brítez

    Mucha gente quiere participar en las actividades políticas, pero no se anima. Se siente intimidada por los “profesionales” de la política, que en la mayoría de los casos no son sino simples operadores, y por la incertidumbre que crea la inundación financiera de origen ominoso en la política, sobre todo en los momentos electorales.

    Otros son conscientes de la falta de compromiso con el desarrollo de la cultura política y la democracia, pero prefieren continuar arrinconados en la comodidad de sus actividades privadas antes que someterse a todo tipo de improperios, enfrentándose a posturas y discursos obsoletos o combatiendo a líderes corroídos moralmente y desfasados ideológicamente.

    Resultado de ese abandono o indiferencia de los buenos es que el campo político se va llenando de los peores en el aspecto de la idoneidad, para ejercer la representación o simplemente para la función pública, y en el aspecto ético y moral.

    Gracias a la indiferencia frente al desafío de militar por una causa, por unos principios y más concretamente por un cambio, la actividad política se ha convertido en un chiquero al que nadie de afuera desea meterse para no ser salpicado.

    Convengamos que durante la dictadura hacer política no era seguro para nadie que no sea oficialista, menos aún si la militancia tuviera lugar en la oposición, donde en aquella época se pagaban las consecuencias, y a un precio muy alto para la integridad de la persona. Pero la dictadura cayó hace 27 años y mucha gente tiene miedo aún hoy de participar, como es su derecho y como lo garantiza la Constitución actual.

    Porque en definitiva de eso se trata, de tener miedo. Miedo a ponerse a pensar para responder preguntas simples: ¿por qué no me atrevo a militar en favor de mis principios? ¿por qué no doy curso político a mis posturas sobre determinados temas de la vida nacional? ¿por qué no soy capaz de hacer públicos mis pensamientos y asumir que mi forma de pensar coincide con la de muchos otros y que juntos podemos impulsar un movimiento nacional?

    Hay también en todo esto un poco o mucho de incredulidad, de pensar como siempre: que es una posibilidad exageradamente inverosímil intentar un cambio desafiando a la “mayoría comprobada” y a las cúpulas partidarias.

    Esto lo venimos arrastrando desde la dictadura, de cuando creíamos que era imposible que el tirano cayera antes de morir; luego en la democracia cuando creíamos que era imposible derrotar al “eterno” partido Colorado.

    Ahora, igual que antes se piensa, con un espíritu negador, que jugando fuera de los partidos políticos es imposible ganar, que es improbable derrotar a los partidos. O mejor dicho, que es imposible ganar desde una simple plataforma ciudadana con una propuesta sana, incluyente y sobre todo decente con gente limpia, no contaminada por la corrupción y el autoritarismo.

    En general se piensa que la militancia política y las campañas electorales encajan mejor con el perfil de los jóvenes y que la actividad gubernamental debería estar a cargo de personas adultas, maduras y preparadas. De estos últimos está poblada la nación, pero ¿qué pasa con los jóvenes? ¿Por qué ese desinterés, esa apatía, ese renunciamiento a la apasionante actividad política?

    Estamos asistiendo a la representación de una obra conocida: la violación de la Constitución para dar gusto a una persona; estamos presenciando pasivamente el deterioro de nuestras instituciones, nos roban día y noche, nos asaltan, matan a nuestra gente en la calle, y nadie se anima a organizarse para construir algo nuevo y diferente. Luego, ¿qué autoridad moral tendremos para protestar por lo que sabemos hoy que nos pasará mañana?

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    Publicado por Anónimo | 11 diciembre, 2016, 10:02 am
  41. Principios, no personas

    Por Guillermo Domaniczky

    Tres de los países que frecuentemente citamos como modelos de democracia en Latinoamérica permiten la reelección: Chile, Uruguay y Costa Rica.

    La permiten, aunque no de manera inmediata, por aquello de que quien ejerce la presidencia corre con ventaja ante sus rivales.

    Otras democracias electorales la permiten inmediatamente, aunque con la limitación de que sea por única vez, como Estados Unidos.

    A través de su Asamblea Nacional Constituyente de 1992, Paraguay decidió prohibir la posibilidad de reelección en todas sus formas.

    Una historia cargada de inestabilidades políticas, y sobre todo con una prolongadísima dictadura reciente, hizo que los constituyentes dejaran expresamente establecido en el artículo DE LA DURACIÓN DEL MANDATO (229), que tanto el Presidente como el Vicepresidente NO PODRÁN SER REELECTOS EN NINGÚN CASO.

    Recordaba en la 730AM esta semana, el expresidente de la Asamblea Constituyente, Óscar Facundo Ynsfrán, que incluso al aprobar este artículo hubo unanimidad y una aclamación de los constituyentes.

    Tal fue el celo entonces, para bloquear la aspiración de perpetuidad de quien ejerciera la presidencia, que incluso se limitó constitucionalmente la posibilidad de que se candidataran su cónyuge o sus parientes, dentro del cuarto grado de consanguinidad, o segundo de afinidad (art. 235 inc. 9).

    Y todo quedó aún más blindado, cuando establecieron que no se podría usar un procedimiento como el de la enmienda, sino uno más complejo, como el de la reforma, para modificar estos cerrojos (art. 290), conforme nos lo recordaba también el mismo expresidente de aquella Constituyente.

    A través de una mayoría circunstancial, una triple alianza cartolugollanista, que se pergeña en el Senado, pretende ahora modificar las reglas de juego a través de una enmienda.

    Tiempo hubo, y suficiente, para llevar adelante una reforma de la Constitución, proceso establecido para modificar algo tan fundamental como la posibilidad de reelección, en un país con una historia política plagada de dictadores y caudillismos.

    “Que el pueblo decida” expone ahora una de sus voceras para justificar la enmienda y distraernos de la cuestión de fondo. Y el diccionario nos lleva al concepto de demagogia, o degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder.

    Que es mejor que decidan más de tres millones seiscientos mil personas y no nueve ministros de la Corte, exponen también, como si fuese que en realidad nos hacen un favor planteando un falso dilema, cuando que en realidad saben que el proceso que corresponde es el de una reforma constitucional con una convocatoria a una nueva Asamblea Nacional Constituyente.

    Pero como los plazos así ya no les cierran, y apremiados ahora por la incapacidad de generar otras candidaturas, pretenden meternos en su cuenta regresiva empujados por sus cálculos electorales.

    Así las cosas, el mismo Senado que rechazó un proyecto de enmienda para la reelección hace menos de cuatro meses, podría volver a tratar en pocos días más, un proyecto de enmienda para la reelección. Seguridad jurídica, le llaman.

    Principios, no personas. Las sociedades y las instituciones serias se edifican sobre la base de la defensa de los principios, y no de las personas o intereses particulares. Así estos sean los de nuestro equipo político, tendotás, patrones, jefes o camaradas.

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    Publicado por Anónimo | 11 diciembre, 2016, 10:00 am
  42. ¿Por qué ni Cartes ni Lugo pueden ser reelegidos presidente de la República?

    Por Dr. Jorge Darío Cristaldo Montaner

    Mientras esté vigente el artículo 229 de la Constitución resultará jurídicamente insostenible la pretensión de que una persona que haya ejercido el Poder Ejecutivo pueda ser reelegida para ese cargo. El texto es claro cuando expresa: “El Presidente de la República y el Vicepresidente… no podrán ser reelectos en ningún caso… Quien haya ejercido la presidencia por más de doce meses no podrá ser electo Vicepresidente de la República”. Aunque siempre se encontrarán “leguleyos” y “letrados” dispuestos a tergiversar los textos normativos, para satisfacer intereses –legítimos o ilegítimos– de quienes les paguen por sus servicios profesionales.

    La ciencia jurídica ofrece reglas de interpretación razonables que no deben ser soslayadas por un jurista. La Constitución es un conjunto normativo sistemático y unitario; sus cláusulas no deben interpretarse en forma aislada pues no cabe prescindir de las palabras insertas en su texto, aunque tampoco es suficiente una interpretación puramente gramatical o lingüística.

    Aplicando al artículo 229 los criterios clásicos de interpretación jurídica: gramatical, lógico, histórico y sistemático, la conclusión inexorable, que es aquella que no se deja vencer por los ruegos ni por el dinero, es la imposibilidad de la reelección presidencial en Paraguay.

    La palabra “ningún” es un adjetivo apócope de “ninguno”. Ninguno significa ni uno solo; nadie significa ninguna persona. Es decir, no se admite excepción. Será nula cualquier interpretación jurídica que pretenda abrir una brecha que autorice o permita a una persona que haya ejercido el cargo de Presidente de la República, que ella pueda ser reelecta. La hipótesis de la reelección de una persona, que sea ahora Presidente o que antes ejerció el Poder Ejecutivo, será siempre inconstitucional. El elemento gramatical permite, sin lugar a dudas, sostener que si “quien haya ejercido la presidencia por más de doce meses no podrá ser electo Vicepresidente de la República”, con más razón aún no podrá ser electo Presidente de la República, porque quien no puede lo menos: ser electo Vicepresidente, menos puede lo más: ser electo Presidente.

    Obsérvese que el texto constitucional contiene una prohibición absoluta. Es una orden negativa. Además de mandato de no hacer, significa vedamiento o impedimento en general. Prohibida una cosa, se permiten las demás; por eso debe restringirse la interpretación negativa a lo conexo con la esfera del precepto respectivo.

    El análisis lógico o finalista o teleológico, conduce a la misma conclusión. El constituyente del año 1992 tuvo la intención clara y precisa de derogar la reelección indefinida del Presidente de la República, que estaba autorizada en la constitución stronista entonces vigente. Y con esa finalidad se aprobó un texto claro, categórico, indubitable, prohibiendo en todos los casos la reelección en el Poder Ejecutivo.

    El criterio antirreeleccionista prevaleciente entonces, también se explica –y justifica– desde un enfoque histórico, porque la Convención Constituyente fue convocada y reunida en un contexto político y social decididamente adverso al régimen dictatorial de Stroessner, quien gobernó autocráticamente con el apoyo de la ANR durante más de 34 años.

    El elemento o método sistemático también revela la voluntad del constituyente de impedir absolutamente la reelección del Presidente de la República, cuando en el artículo 290, párrafo V, prohíbe el procedimiento de la enmienda para modificar el texto del artículo 229 que trata “De la duración del mandato”. Además, en el título V “De las disposiciones finales y transitorias, el artículo 1 prescribe que las disposiciones que integran la Constitución “no están sujetos a revisión jurisdiccional, ni a modificación alguna, salvo lo dispuesto para su reforma o enmienda”. A su vez, el artículo 19 dispone: “A los efectos de las limitaciones que establece esta Constitución para la reelección en los cargos electivos de los diversos poderes del Estado, se computará el actual período inclusive”; es decir, decidió aplicar con efecto retroactivo la prohibición de reelección del, en ese momento, presidente Andrés Rodríguez. Los constituyentes, por unanimidad, querían asegurarse de poner un candado a todo intento reeleccionista.

    Si el caso se somete a la decisión jurisdiccional, nadie en su sano juicio puede vaticinar, con absoluta certeza, que prevalecerá la interpretación considerada científicamente correcta. Sostuve en mi libro “¿Vale la pena litigar?”, que la interpretación jurídica no es sólida, sino líquida como el agua, se ajusta en forma inestable y dinámica a la dispar influencia de las partes; a la opinión, el temor o la eventual venalidad de los jueces; a la influencia de los medios de comunicación o de la opinión pública; a las presiones políticas, sociales o religiosas; y a cualquier otra circunstancia contingente, casual o azarosa que sea capaz de influir en los resultados de un “proceso judicial”. En las republiquetas, el último atajo de los tramposos para violar la Constitución suele ser el Poder Judicial.

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    Publicado por Anónimo | 10 diciembre, 2016, 12:32 pm
  43. Acuerdos en los límites de la Constitución

    Por Osmar Gómez

    La embestida del oficialismo colorado para incorporar la reelección presidencial está generando un terremoto político. La posibilidad cierta de llegar a un consenso disparó todas las alarmas en la disidencia colorada y el oficialismo liberal. Casi de inmediato empezaron a trabajar en la construcción de un frente para frenar la iniciativa.

    Habilitar un segundo mandato sería un obstáculo importante para las aspiraciones presidenciales del senador Mario Abdo Benítez y de Efraín Alegre, presidente del PLRA. Podría incluso dejarlos fuera de carrera.

    La nueva estrategia colorada se apoya en las necesidades de los sectores de izquierda y utiliza las enormes grietas que generó Alegre en el PLRA. Sin esos elementos sería imposible pensar en una modificación constitucional.

    El acuerdo elimina todas las dudas a la candidatura presidencial del senador Fernando Lugo. Lo aleja de cualquier interpretación vidriosa en el ámbito judicial. Además compromete enormemente la posibilidad que Efraín Alegre sea finalmente candidato presidencial. Eso lo debilita en la interna partidaria y pone en duda su capacidad de liderazgo. Es un acuerdo donde, de algún modo, todos los participantes salen ganando.

    El punto más controvertido es por dónde ir para lograr la modificación constitucional. Eligieron la vía de la enmienda. Un camino corto que tiene la virtud de que la decisión final queda en manos de los electores. Son ellos los que en votación nacional decidirán por el si o por el no.

    Al proponer la enmienda los colorados se apoyan en esa zona gris del derecho donde las interpretaciones mandan. Es el mismo camino que en 2008 eligió la oposición para llevar a la presidencia de la República a Fernando Lugo, aún siendo sacerdote y existiendo una clara prohibición constitucional para que pudiera ser candidato. Lo que esta por verse es si la estrategia todavía puede funcionar.

    Los que se oponen a la iniciativa empezaron a operar en dos niveles. Por un lado la batalla comunicacional donde se trabaja intensamente para sacar legitimidad social a la iniciativa. Instalar en la percepción ciudadana que el proceso es irregular, por tanto debe ser rechazado. Eso no solo podría ayudar a sacar sustento a la propuesta, además tendría un efecto a largo plazo que afectaría a los candidatos presidenciales surgidos de ese acuerdo. Bien podría restarle votos por fuera de las máquinas partidarias.

    El segundo nivel es la creación de un frente político para pelear votos en el Congreso la próxima semana cuando se baje la propuesta a las cámaras. Por ahora la tarea es ardua. En la Cámara de Senadores, donde el oficialismo no tiene mayoría y se dará la gran batalla, la oposición empezó a tener grietas.

    El senador Lugo y sus partidarios coquetean con la posibilidad de apoyar la propuesta colorada y el senador Llano admite un eventual respaldo, pero por ahora no hay nada definitivo. Nada es seguro, todo esta siendo revisado a la luz de intereses y necesidades. Las negociaciones son intensas pero están lejos de estar cerradas.

    El presidente del PLRA salió a marcar los límites del debate. Hizo público el rechazo del partido a un segundo mandato y amenazó abiertamente con expulsar a todos aquellos que apoyen esa iniciativa, incluido el senador Blas Llano, su rival interno más duro. Eso pone al límite la interna liberal. Alegre sabe que una decisión de ese tipo tendrá efectos devastadores para el partido y sobre todo para su eventual candidatura presidencia. Pero también sabe que no es momento de salir con discursos tibios.

    La disputa por el poder entro en una de sus fases más duras. Es la hora de las primera definiciones. El momento donde las interpretaciones jurídicas se moldean de acuerdo a los intereses y donde las decisiones se toman conforme las necesidades.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/acuerdos-en-los-limites-de-la-constitucion-1545644.html

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    Publicado por Anónimo | 10 diciembre, 2016, 12:32 pm
  44. La trampa de Lugo

    El presidente de la República, Horacio Cartes, y el expresidente y actual senador Fernando Lugo siguen empeñados en violar la Constitución para satisfacer su malsana ambición de poder. Fracasada anteriormente la vía de la enmienda constitucional, los allegados del Primer Mandatario echaron mano al disparate –pergeñado por el equipo jurídico de Frente Guasu– de que él podría aspirar a la reelección si renunciaba seis meses antes de los próximos comicios generales, porque la prohibición del “rekutu” solo rige para los presidentes que están en funciones, no para los expresidentes.

    El oficialismo recapacitó, abandonó la descabellada idea luguista, y decidió volver a la iniciativa original de la “enmienda”, esta vez secundado por la izquierda chavista, que parece haber advertido que la cláusula de que el presidente y el vicepresidente de la República “no podrán ser reelectos en ningún caso”, contenida en el art. 229 de la Constitución, impide que su líder pueda retornar alguna vez al Palacio de López.

    Respondiendo a una consulta de la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara Baja, prestigiosos juristas ya han señalado que el único mecanismo idóneo para permitir la reelección presidencial es el de la reforma constitucional, cuya necesidad debe ser declarada por la mayoría absoluta de dos tercios de los miembros de cada Cámara del Congreso, tras lo cual deberá llamarse a elecciones para integrar una Convención Nacional Constituyente. Como el tiempo apremia y puede resultar difícil lograr esa mayoría calificada en el Congreso, la maliciosa alianza en gestación, a la que se sumarían el senador liberal Blas Llano –funcional al presidente Cartes– y sus seguidores, insiste en el procedimiento de la enmienda, que solo requiere ser aprobada por la mayoría absoluta de los diputados y de los senadores, que parece ya tenerse comprados, para luego ser confirmada por un referéndum.

    Es llamativo que los senadores “luguistas”, que el 25 de agosto pasado rechazaron con sus votos el proyecto de enmienda, ahora “crean” que se ajusta a la Constitución. En aquella ocasión, el senador Lugo afirmó que creía en los principios jurídicos democráticos, pero no en el de “muchas personas oportunistas que cuando hay elecciones quieren torcer y acomodar los principios jurídicos” en favor propio. Por su parte, el senador liberal Fernando Silva Facetti sostuvo que su sector –el “llanista”– ya había resuelto en mayo y en julio rechazar todo proyecto de modificación por la vía de la enmienda por considerarla inconstitucional. Por si fuera poco, el 31 de octubre pasado, recién nomás, el propio Presidente de la República pidió a la bancada oficialista de la Cámara Baja que desista del proyecto de enmienda porque la posibilidad de reelección debía establecerse de acuerdo a la Constitución, y ser aceptada por toda la sociedad.

    A todas estas palabras, ajustadas sin duda a la legalidad y a la sensatez, se las ha llevado el viento provocado por la desmedida ambición de dos políticos cegados por el poder, para lo cual están dispuestos a pisotear no solo la Constitución y las leyes, sino a cualquiera que se les cruce en su camino. No les importan las posiciones personales o partidarias anteriores, sino hacer lo que sea, incluso entrar en contubernios escandalosos, con tal de conseguir el objetivo.

    En este sentido, a la opinión pública le gustaría saber qué hechos nuevos acaecieron en las últimas semanas para que quienes se habían opuesto a la enmienda ahora la impulsen con tanto brío. Que no nos vengan con el rebuscado cuento de que el asunto no girará solo en torno a la reelección de Fernando Lugo o de Horacio Cartes, pues se está buscando cambiar también otros artículos. La modificación del art. 229 que prohíbe la reelección, requiere el procedimiento de la reforma. Por tanto, la vía de la enmienda no se ajustará a la Constitución aunque se incluyan –para sumar interesados en la manganeta– la reelección de los gobernadores, la posibilidad de que quienes sean candidatos a presidente o a vicepresidente puedan a la vez postularse como legisladores, y el balotaje o segunda vuelta electoral. Estas arteras triquiñuelas no lograrán tapar la impúdica violación que pretenden hacer de la Constitución.

    Por otra parte, si el rebuscado intento de violar la Carta Magna se quiere disfrazar como un “nuevo” proyecto, el mismo no puede incluir la reelección presidencial, porque ya fue rechazado el 25 de agosto último y que, de acuerdo al art. 290 de la Constitución, solo puede volver a ser tratado “dentro del término de un año”, aunque, aun entonces, la vía de la enmienda continuará siendo inconstitucional para este asunto específico.

    En las actuales circunstancias, como los colorados no tienen un líder que los una, quien, sin duda, saldría triunfante en este sucio entuerto es el representante de la izquierda bolivariana, el senador Lugo, convencido como está, y con razón, de que tiene todas las de ganar en unas nuevas elecciones si sus contrincantes son los expresidentes. Es fácil imaginar que, amparado en la posibilidad de ejercer su derecho a la libertad de expresión que le garantiza la Constitución Nacional, que será respetado por los medios de comunicación independientes del país, lanzaría una campaña propagandística signada por el populismo de izquierda, agitando la bandera de los desheredados, recurriendo a la demagogia más grotesca, prometiendo soluciones a diestra y siniestra: trabajo a los desempleados, tierra a los campesinos, hospitales y medicamentos para los pobres, salario digno a los obreros, subsidios a los necesitados, viviendas para los sin techo, escuelas y caminos para los tantos lugares abandonados del país, y seguridad para la vida y los bienes de las personas indefensas. Sin dejar de afirmar, desde luego, que combatirá la corrupción de los Gobiernos colorados con mano de hierro y que enviará a la cárcel a los ladrones, lo que pondría contentísimo al 90% de la población del país. Si se le recordara por qué no hizo todo eso durante su Gobierno, responderá que la oligarquía y el imperialismo se lo impidieron. El chavismo –en franco retroceso en Sudamérica– así volverá triunfante en el Paraguay, gracias al fracaso de todos los Gobiernos de la transición, incluidos los de Federico Franco y Horacio Cartes, que abandonaron miserablemente a la población más necesitada del país y se caracterizaron por su ineficiencia y su deshonestidad.

    En esta truculenta historia, el “llanismo” es un mero idiota útil, y el PLRA, el pato de la boda. El propio Cartes admitió anteriormente que financió las actividades de un legislador “que corre rally”, en clara alusión al senador Llano. No puede dejar de pensarse, entonces, que en la presente coyuntura el dinero continúa siendo un “poderoso caballero”.

    Lo que nos aguarda si se impusiera la violación flagrante de la Ley Fundamental, que no otra cosa implica la vía de la enmienda para permitir la reelección, es la instalación del populismo puro y duro, que se habrá aprovechado de la torpeza del “cartismo” y ni qué decir de la del “llanismo”. La confabulación en marcha agravia el Estado de derecho y augura mayores miserias para una población desencantada, hoy más que nunca propensa a dejarse engatusar por cualquiera que –sobre todo si es un exobispo– prometa bajar el cielo a la tierra en nombre de la justicia social. Si los luguistas quieren ganar unas elecciones, que las ganen, pero respetando la Constitución nacional.

    Ante la trágica perspectiva que se presenta para el país, y en defensa de la legalidad y del bienestar de los paraguayos, se impone que los ciudadanos y las ciudadanas abandonen su indiferencia y salgan a las calles a exigir que no se eche en gorra a la Constitución, y que se resguarde el futuro del país, amenazado por unos aventureros codiciosos y sus respectivas gavillas.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/la-trampa-de-lugo-1545720.html

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    Publicado por Anónimo | 10 diciembre, 2016, 12:31 pm
  45. El robo de la bicicleta y el golpe disimulado

    Por Alfredo Boccia

    Supongamos que un ciudadano entabla una querella judicial contra su vecino, a quien acusa de haberle robado su bicicleta. El caso llega a la Corte, la que declara inocente al imputado. Entonces, el ciudadano inicia otra demanda por el robo de la misma bicicleta, solo que ahora incluye a la mujer del vecino, acusándola de cómplice. Obviamente, la Justicia rechazará el pedido, pues nadie puede ser juzgado dos veces por el mismo delito. Se trata del mismo hecho, el robo de la bicicleta, por lo que la inclusión de otro involucrado no cambia el fondo de la cuestión. Puro sentido común.

    Pues bien, hace unos meses el Senado rechazó el proyecto de la enmienda constitucional. El artículo 290 de la Constitución Nacional es claro: si la enmienda fuera rechazada en una de las Cámaras no podrá volver a presentarse, sino un año después, es decir, en agosto del 2017. Ahora vuelven a plantear un nuevo proyecto con algunos agregados. Le suman otros artículos para disimular que se trata de lo mismo. Nos creen tontos. No es un proyecto distinto, por más colas que le adosen. Aprobarlo sería una violación a la Constitución.

    Como sus argumentos son endebles, apelan a un razonamiento que consideran invencible. En política, si existen los votos, se puede hacer cualquier cosa, dicen. Sostienen que lo más democrático es consultar al pueblo. La soberanía popular dirá si es o no una violación constitucional. Y no es así. Lo explicó con meridiana claridad el jurista Jorge Seall, en una entrevista con Luis Bareiro. Tener los votos no autoriza a hacer lo que se quiera. Se trata de la crucial tensión entre la democracia liberal y el sistema constitucional. La Constitución y las leyes le ponen límites a la soberanía. Una mayoría coyuntural podría, por ejemplo, estar a favor del exterminio de los judíos o de la prohibición del ingreso de los negros a las escuelas públicas, pero no por eso la decisión sería legal o moralmente aceptable.

    Las Cartas Magnas son pactos sociales que garantizan, justamente los derechos de las minorías, evitando dar todo el poder a una sola persona o grupo de individuos. De lo contrario, ¿para qué necesitaríamos una Constitución?

    A propósito, fíjese lo que escribieron nuestros constituyentes de 1992 en el artículo 2: “En la República del Paraguay, la soberanía reside en el pueblo, que la ejerce, conforme con lo dispuesto en esta Constitución”. Lea de nuevo el tramo final de la frase. Entenderá por qué los que sostienen que la voluntad popular admite cualquier cosa le están tomando el pelo.

    Será una violación con putrefacto olor a golpe y despotismo. Es un golpe diferente a los anteriores. No se ven botas ni uniformes; no se adivinan oscuras corporaciones conservadoras diseñando un método blando; este es un golpe multicolor ataviado de disimulo. Pero sigue siendo un golpe. Del que tendrán que hacerse cargo quienes lo impulsen.

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    Publicado por Anónimo | 10 diciembre, 2016, 12:26 pm
  46. Chabacanos y mediocres
    10 diciembre, 2016

    Tal como se presentan los hechos, es probable que los “Marito”, Desirée y Efraín, así como los medios y periodistas que les son afines, continúen con la mediocre prédica del “chake”, acompañada de todo tipo de chabacanerías, en lugar de entrar al debate político, en serio, acerca de la conveniencia o inconveniencia de la reelección.

    Entre los políticos opositores que se oponen a la reelección y algunos medios de prensa, con sus periodistas más conocidos a la cabeza, resulta muy difícil determinar a quién de todos ellos corresponde el premio mayor a la chabacanería y la mediocridad extremas. Por momentos, la delantera es ejercida por la senadora Desirée Masi, quien luego es superada por Mario Abdo Benítez y éste, a su vez, por Efraín Alegre; hasta que aparecen ciertos comunicadores como Luis Bareiro, Benjamín Fernández u Oscar Acosta, quienes le hacen una formidable competencia. Sin embargo, ni unos, ni otros, exponen argumentos políticos razonables para rechazar la propuesta de que sea “el soberano”, es decir los 4 millones de inscriptos en el Registro Electoral, los que decidamos sobre esta cuestión, a través de un referéndum.

    La bajeza del discurso produce vergüenza ajena. Es el caso de Desirée, quien en su cuenta de Twitter escribió: “Activaron a full perfiles HC y Llano. Su libreto pro violar la Constitución Nacional, ‘son’ tan pelotudos que deben estar en huelga para aumento del mínimo ¡Angá!” (sic). Por su parte, en la misma red social, “Marito” alertó “con preocupación sobre la intención de darle un golpe a la Constitución”. Mientras que Efraín, conferencia de prensa mediante, hizo galas de su desubicación histórica e instó a “resistir como en la época de Stroessner”, además de amenazar con la inmediata expulsión a todos sus correligionarios que eventualmente respalden la reelección.

    Si fueran como los que se escudan en el anonimato para decir cualquier disparate, a través de Twitter o Facebook, vaya y pase, pero se supone que son “líderes políticos” y, como tales, debieran fundamentar sus posiciones para que no se reduzcan a simples rebuznos.

    Por ejemplo, ¿Cómo explica “Marito” que se produciría un “golpe” a la Constitución, cuando lo que se plantea es poner en práctica un instrumento previsto en ella -la enmienda- y que al decir de su mentor, Juan Carlos Galaverna, es una de las vías legales para aprobar la reelección?.¿O Efraín, quien en el sumun de su delirio llama a “resistir” para que millones de paraguayos no votemos en elecciones libres, a fin de dirimir democráticamente cómo obrar en esta materia?

    Entendemos que ninguno de ellos tenga mucho apego a la democracia; después de todo, conocemos el “origen” stronista de Mario Abdo, así como los antecedentes de Efraín, que en tiempos de la dictadura ni siquiera fue capaz de repartir panfletos. Y de Desirée, ¿Qué podemos decir?Que se alineó tanto a las esas personas que, como ellas, no disimula su desprecio a la voluntad popular, al colmo de calificar de “pelotudos” a quienes defienden su puesta en práctica.

    Las mismas posturas encontraremos en ciertos medios de prensa. ABC color y los medios del grupo Vierci son la “vanguardia” de la supuesta defensa del Estado de Derecho y del rechazo a la reelección. Sus voceros repiten como cotorras los mismos titulares que los políticos de la disidencia y la oposición, algunos incluso desfasados en el tiempo. Es el caso de Acosta, lector de noticias de Telefuturo,quien ayer creía destruir la iniciativa reeleccionista citando el artículo 229 de la C.N, el cual efectivamente cierra las puertas a la reelección, pero sin tomar nota de que precisamente es ése el que se pretende modificar, vía enmienda.

    Tal como se presentan los hechos, es probable que los “Marito”, Desirée y Efraín, así como los medios y periodistas que les son afines, continúen con la mediocre prédica del “chake”, acompañada de todo tipo de chabacanerías, en lugar de entrar al debate político, en serio, acerca de la conveniencia o inconveniencia de la reelección.

    No lo harán porque tendrían que admitir lo inadmisible. Que se oponen a dicha figura porque su vigencia significaría que no llegarían al Palacio de López ni en calidad de visitantes.

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    Publicado por Anónimo | 10 diciembre, 2016, 12:01 pm
  47. Reelección y consecuencias

    Por Marcos Cáceres Amarilla

    Si se concreta la presentación por parte del oficialismo de un nuevo proyecto de enmienda constitucional para instalar la posibilidad de reelección presidencial tendrá varias consecuencias.

    Desde el punto de vista institucional, será un intento más de burlar a la institucionalidad del país, algo que se volvió peligrosamente habitual durante el actual periodo constitucional.

    La imagen que prevalecerá es que con el poder económico se puede aspirar a conseguir cualquier cosa, no importa si eso implica pasar por encima de las leyes y la Constitución.

    La iniciativa del cartismo obedece evidentemente a la creencia de que es un momento adecuado y a la impresión de que las condiciones están dadas. Existe un Parlamento venal, los partidos políticos están divididos y debilitados, no hay liderazgos que convoquen a la gente a tomar las calles y cunden la apatía y la indiferencia, a excepción quizás de los jóvenes, pero que no se deciden a vincular sus protestas a la política partidaria, tal vez justamente por el descreimiento hacia los dirigentes.

    No obstante, arriesgarse el oficialismo a una jugada de este tipo, a través de mecanismos de dudosa legalidad y pese a las señales de indiferencia cuando no de abierto rechazo de la sociedad, habla de las ansias de poder del actual presidente Horacio Cartes cuyos límites son difíciles de evaluar.

    Del lado de la oposición, apoyar esta iniciativa puede ser un arma de doble filo. Aunque el senador Fernando Lugo, alrededor del cual pretenden encolumnarse varios sectores políticos, cuenta con un importante respaldo popular, el mecanismo para poder llegar a ser nuevamente candidato puede producir una reacción adversa del electorado independiente.

    Un aspecto preocupante de esta modificación constitucional que se pretende es que, si se concreta, será en un escenario político en el que las instituciones democráticas no están consolidadas y no cuentan con el respaldo de la mayoría. Las encuestas que se realizan periódicamente así lo confirman.

    La reelección presidencial, tal como se plantea, solamente significará darle la posibilidad al Presidente continuar por cinco años más o que otros presidentes que ya estuvieron puedan volver a candidatarse. El debate sobre un proyecto de país sigue ausente.

    Algo que aún no se tiene muy en cuenta es que si el proyecto de enmienda constitucional se aprueba en el Congreso, deberá luego convocarse a un referéndum por el “sí” o por el “no”. La idea de la dirigencia partidaria es que en ese caso las estructuras partidarias, interesadas en la reelección harán que el “sí” gane con facilidad.

    Esto que algunos políticos ven como un trámite puede constituirse finalmente en la parte más árida de la cuestión.

    La experiencia regional y mundial nos ha dado en los últimos meses algunos ejemplos de que la reacción de la ciudadanía no es siempre previsible u obedece a la lectura que pretenden imponer la “lógica” o la agenda de los medios de comunicación.

    Tenemos el caso del “Brexit”, que concluyó con la inesperada decisión de los electores de Gran Bretaña de salirse de la Unión Europea. El “no” al acuerdo de Paz en Colombia entre el Gobierno de ese país y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y, últimamente, la victoria electoral en los Estados Unidos de Donald Trump, que muchos veían y ven como un personaje impresentable a nivel internacional.

    Guardando las distancias, el referéndum sobre la reelección presidencial en nuestro país puede marcar un hito. Aunque en nuestro caso, cualquiera sea el resultado, marcará un cierto rumbo a seguir en las próximas décadas.

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    Publicado por Anónimo | 8 diciembre, 2016, 7:13 am
  48. El golpe de Estado

    Por Enrique Vargas Peña

    Si fuera por Horacio Cartes, sus gerentes y sus operadores políticos, tirarían nuestra Constitución a la basura: si hay algo que demostraron ya es que nuestra Carta Magna les molesta, les disgusta, les estorba y no se sienten a gusto sometidos a ella y hacen todo lo que está a su alcance para reducirla a su medida. Creo que nadie se animaría a decir que a Cartes le gusta nuestra Constitución.

    Buscan violarla con la reelección vía enmienda con la complicidad de parlamentarios sometidos a Horacio como los diputados nazis a Hitler, cuando les ordenó violar la Constitución alemana con la ley habilitante de marzo de 1933.

    Como eso no les está saliendo, ahora buscan violarla vía sistema judicial, mediante acciones protagonizadas por el supuesto opositor Fernando Lugo (propaganda engañosa y certeza constitucional) para emular no ya a la dictadura hitleriana, sino a la dictadura nicaragüense del líder del Frente Sandinista, Daniel Ortega.

    Como Cartes, el líder sandinista también había buscado en el Congreso, sin éxito, los 56 votos necesarios para una reforma constitucional habilitando la reelección.

    Entonces Ortega decidió, en complicidad con intendentes “opositores”, militantes del Partido Liberal nicaragüense, como ahora Cartes con los servicios de Lugo, buscar la reelección mediante un recurso judicial presentado el 15 de octubre de 2009 ante el Consejo Supremo Electoral (http://bit.ly/2gSKMeq) por el abogado de Ortega y los intendentes, Eduardo José Mejía Bermúdez, el Marcos Fariña de Nicaragua, que pedía derogar los artículos 147 y 178 de la Constitución nicaragüense arguyendo un supuesto “principio de igualdad incondicional”.

    Como el Consejo rechazó la solicitud, Ortega recurrió a la Corte, exactamente como planean sus demandas Cartes y Lugo en Paraguay. La Sala Constitucional nicaragüense dictó entonces su sentencia 504 a favor de Ortega, aunque la oposición pidió intervenir al pleno de la Corte, integrada por dieciséis ministros.

    La cosa no pasó a mayores hasta agosto de 2010, cuando los ocho ministros sandinistas de la misma destituyeron a siete ministros liberales y nombraron a sustitutos con la excusa de que los destituidos no sesionaban desde enero en protesta por un decreto de Ortega imponiendo la reconducción tácita, mostrando que la torpeza liberal no es monopolio paraguayo (http://bit.ly/2gYDHYk).

    En nuestro país, Cartes dice contar con cuatro ministros (Pucheta, con hijo en Itaipú; Fretes, amigo personal; Peña, aliada política; Torres, correligionario) y Lugo con uno (Benítez Riera quien, sin embargo, ya fue fruto del entendimiento de Lugo con Cartes, pues es ex cuñado del gerente José Ortiz). Mayoría.

    El 30 de setiembre de 2010, los sandinistas de la Corte validaron, con la sentencia 6, aquella 504 del 2009, que habilitaba a Ortega a aspirar a su reelección en 2011, declarando inaplicables los artículos constitucionales que prohibían la reelección y limitaban el número de mandatos (http://bit.ly/2gSKMeq). La Corte se arrogó el poder constituyente que solo tenía el Congreso, señalando que la interdicción establecida para el presidente e intendentes aprobada en la reforma constitucional de 1995 por el Congreso “representa un trato desigual” (con respecto a los demás cargos electivos) “contraviniendo el principio de igualdad… que reconoce como única limitación señalada… por el constituyente originario, por razones de edad y por motivos de condena penal o interdicción civil” (http://bit.ly/2fWlEBn).

    Cartes y Lugo están intentando un golpe de Estado semejante. Lo que tenemos que saber es que la consecuencia de su triunfo es la dictadura, como en Nicaragua.

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    Publicado por Anónimo | 6 diciembre, 2016, 7:52 am
  49. Problema para la Corte, para la clase política y para los reyes magos
    05 Dic 2016

    Por Augusto Dos Santos

    Llega diciembre, mes consagrado al insufrible purahéi jahe’o de Marco Antonio Solís transmitiéndonos a todos una inexorable invitación a la depresión. Este es un manojo de claves que nos ayudará a conocer mejor el último mes y el nuevo año y sus problemas en ciernes.

    1.- EL CONGRESO

    Pocas veces en la historia el Senado fue tan duro como en este segundo tiempo del gobierno Cartes. La neutralización o el incidente han sido las fórmulas para ir impidiendo todo proyecto que proviniera del Ejecutivo a lo que se agrega la convocatoria constante a ministros que en el último año estuvieron desfilando por el Senado para rendir cuentas sobre sus acciones, especialmente las censuradas por los congresistas.

    El Gobierno, por su parte, ha “contribuido” con una cintura bastante dura para seguir el baile a las caderas tropicales de la política criolla, por lo cual fue perdiendo en negociación y mitigación.

    Imaginemos por un momento como será el Senado del 2017 al respecto de las iniciativas del Poder Ejecutivo para tener una idea de lo doloroso que será debatir e instalar agendas estructurales.

    Por lo tanto, salvo que ello nos aburra irremediablemente, seguiremos viendo una vez por semana a los congresistas de uno y otro bando desgañitándose por coyunturas, en ocasiones microscópicas e insignificantes.

    2. LOS ACOMODOS COLORADOS

    Da la impresión que la Convención de la ANR –léase el despido de De Vargas más la primera comunión colorada de Santiago Peña– generó una nueva expectativa de poder por parte de las “bases coloradas” que desde tal entusiasmo arriesgan a poner en tensión algunos puntos esenciales del “Nuevo Rumbo”. Un ejemplo es la división, hoy superada en Diputados; y el otro es un episodio poco difundido en los medios: las protestas que se armaron en la semana en la localidad de Vallemí. Allí se armó un frente de tormenta alentado por políticos oficialistas locales, con apoyo de diputados y el gobernador de Concepción. La reivindicación ha sido en primer lugar “la cabeza” de Jorge Méndez, titular de la INC. Sin embargo, la impresión que deja el reclamo huele mucho más a intereses particulares de líderes oficialistas locales y por sobre todo el afán de imponer “un cupo colorado” al frente del organismo.

    Este es un remanente peligroso de la Convención porque –a cuenta de la instalación de militantes de la ANR– se arriesga a empresas que están generando una buena gestión. Las políticas públicas siempre estarán por encima de lo partidario.

    3. LUGO Y LLANO ¿SE AMAN?

    Qué hacen Lanzoni y Lugo tomándose selfies políticas en un acto en el departamento Central? Hacen lo que en política es esencial para avanzar en el afán de construir mayorías: merendarse sapos con espléndidas sonrisas.

    Por qué Lugo perdona a Llano y no a Alegre? Porque Alegre y su mesa de presidentes fue pródiga en oponer obstáculos a la participación del luguismo en tal espacio. Muchos opinan, por ejemplo, que la instalación de Luis Aníbal Schupp –uno de los más virulentos detractores de Lugo– en tal mesa ha tenido justamente el objetivo de mantenerlos lejos. Pero en el fondo el problema no es éste sino la propia línea discursiva del efrainismo sobre la participación de Lugo en este momento político, la cual se puede formular más o menos en estos términos: pueden tomar parte de nuestro frente, pero nosotros no aceptamos a Lugo postulando para la Presidencia. Reelección no.

    El ex Presidente se instala en la carpa llanista y allí tiene un coro que le da la bienvenida y además le asegura que si la Corte aprueba la jugada, ellos lo adoptan como candidato. Lugo tiene razones para sentirse mejor con el Llanismo.

    4. SUCURSAL DE LAS INTERNAS

    Las internas de los partidos tradicionales se aguardan para los meses de noviembre y diciembre de año 2017. Sin embargo ellas están anticipándose en eventos que pronostican erupciones importantes. Por ofrecer un botón de muestra ofrezcamos un solo ejemplo: la elección del representante abogado ante el Consejo de la Magistratura.

    Los principales contendores en esta elección que convoca a 40 mil abogados son Claudio Bachetta ( hermano de Enrique y opositor colorado) versus Adrián Salas (hombre de Hugo Velázquez) del oficialismo. Este tentempié de las internas coloradas se disputará en el caluroso enero del 2017, nadie entiende porqué en plena feria judicial.

    5. SUCESOR DE CARTES

    Si los caminos que se experimentan actualmente no funcionan para la reelección del Presidente Cartes, se deberá escoger al sucesor. ¿Quién es el sucesor?. Hay por lo menos dos ministros que alzan la mano: Enrique Riera y Gustavo Leite. En los números Riera tiene mejor balance, pero la pregunta más importante no tiene su anclaje en los números de hoy sino en la confianza que genere en el gran elector: Horacio Cartes.

    Horacio Cartes tiene muchísimas chances de ganar las internas de la ANR, de hecho Honor Colorado es dueño de la estructura partidaria, pero este vuelo sin tantas turbulencias hacia las internas tiene con posterioridad dos escalas sumamente agitadas: lograr una razonable unidad partidaria y colocar al eventual candidato sucesor como producto electoral aceptable ante las mayorías ciudadanas.

    6. QUO VADIS ACOSTA?

    Una figura que aparece y desaparece del escaparate político es Óscar Acosta, quien para muchos es una apuesta política del multimillonario zar de los supermercados Antonio J. Vierci. Esta semana nuevamente destelló con una selfie con Santiago Peña que generó tanta controversia que se tuvo que aclarar horas después que solo fue una broma. Se creyera o no que fuera una broma, objetivamente fue un sondeo y no cualquiera sino uno perfecto, ya que su perfección estuvo dada por la reacción ciudadana expresada en las redes con lo cual el sondeo cumplió magníficamente su objetivo.

    El periodista Óscar no está encontrando la coyuntura que sí supo encontrar Mario Ferreiro, quien fuera entusiasmado y luego abandonado por Lugo en un plan presidencialista que finalmente concreto en postulación en el 2013

    Óscar Acosta tiene una ventaja. Cualquier señor que aparece en la televisión todos los días en el poderoso noticiero estelar de las 20.00 tiene la mitad de la carrera electoral ya consumada por los factores del conocimiento y la popularidad.

    Su demora en aparecer no es atribuible a falencia alguna sino a la astucia más bien de saber aguardar ese momento en el que el trampolín está tenso para llegar lo más lejos posible.

    7. FUMANDO ESPERO

    La foto de la semana, sin embargo, no fue la selfie de Santi y Óscar, sino la de Juan Carlos Galaverna rodeado de ministros y congresistas en el velatorio de caudillo Ignacio Samaniego. En comunicación política eso se llama “semiótica del poder”: Calé recibiendo explicaciones de un influyente ministro al cual horas antes estuvo cuestionando ácidamente. Acción reparadora que –por cierto– posicionó valorablemente también a Santiago Peña.

    Calé, técnica y literalmente, fuma y espera, como en el tango. Ha reiterado para quienes quisieran escucharlo que es un puente para la unidad colorada. Pero es mucho más que eso; es la pieza clave que el oficialismo necesita para navegar –y quizás calmar– las turbulentas aguas del Senado en el 2017.

    8. LA PRÓXIMA QUE SEA AL EMPEZAR

    Todo lo que está sucediendo hoy y que es vinculable al eruptivo debate sobre la reelección tiene –en gran medida– su origen en lo tardío de su planteo. Si Nicanor Duarte, Fernando Lugo u Horacio Cartes hubieran formulado una Constituyente al empezar su etapa de Gobierno, en el primer año, por ejemplo, todo hubiera sido mucho más fácil.

    El próximo Presidente, en todo caso, está avisado.

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    Publicado por Anónimo | 5 diciembre, 2016, 5:43 am
  50. Educación política y ciudadana

    Por Jesús Montero Tirado

    La educación escolar y la educación superior, incluyendo universidades, son muy lentas en sus cambios. Es relativamente fácil descubrir cuáles son los defectos que hay que corregir y qué cambiar en los procesos realizados, cuyos resultados se recogen después de varios años, porque en educación los resultados no son inmediatos. Pero es difícil decidir qué es lo que hay que cambiar y cómo hacerlo. Los niños, adolescentes y jóvenes no son ratones de laboratorio para andar experimentando con ellos a ver si sale bien cada intento diferente. Por otra parte, los procesos educativos son complejos y capacitarse para poner en marcha nuevos procesos es tanto más difícil cuanto los educadores profesionales tienen menos recurso, con sueldos mínimos, con los que no pueden estar actualizándose permanentemente por cuenta propia.

    La constatación de estos hechos no se puede eludir si queremos ser realistas, pero no nos justifica para dejar las cosas como están y no asumir la responsabilidad de la progresiva inadecuación de la educación que se ofrece y la que se necesita. Esto es cada día más acuciante y si lo es en términos generales con respecto a todo lo que se enseña y se hace para educar y capacitar para la vida, con mayor razón lo es cuando se trata en nuestro país de la educación política y ciudadana.

    Lo que tradicionalmente se ha podido ofrecer para educar política y ciudadanamente, ahora no nos sirve, es insuficiente y se evidencia que es ineficaz. La mayoría de los escenarios y muchos de los actores del teatro político están cada día más corrompidos. Esa corrupción creciente ha contaminado a no pocos actores de la sociedad civil miembros de la ciudadanía. Las instituciones y organismos creados para limpiar la corrupción, sancionando a los corruptos, también están contaminadas de corrupción. Está claro que educar y capacitar para vivir en una sociedad con políticos, instituciones, organismos y ciudadanos altamente corrompidos no es lo mismo que educar en política y ciudadanía en una sociedad sana. La percepción del nivel de patología ética de nuestro país por parte de instancias internacionales es firme: Transparency International nos sigue clasificando entre los países más corruptos del mundo.

    Otra variable que obliga a revisar y actualizar nuestra educación política y ciudadana es la globalización. Queramos o no, las fronteras nacionalistas son “líquidas”, por no decir inexistentes para muchos flujos de interacción e interinfluencia internacional. El acelerado movimiento financiero no necesita pasaporte ni hay aduana que lo frene. La comunicación digital en ningún país pide permiso para penetrar, ya somos ciudadanos del mundo, que es nuestra aldea global.

    El dinero electrónico, los bancos online, las bibliotecas, museos, librerías, teatros, operas, danzas, ballet, comercios, cursos, carreras, universidades, juegos electrónicos, espectáculos, conciertos, librerías, asesoramientos, informativos, revistas de todo género y especialidad desde las que ofrecen páginas populares hasta las que entregan papers de la más alta investigación, la comunicación irrestricta en redes y sin redes con ciudadanos de todo el mundo…han generado la sociedad virtual. Formar ciudadanía para esa sociedad y enseñar a participar políticamente en ella y para ella es totalmente distinto que la formación política y ciudadana tradicional.

    De educar para vivir en democracias nacionales tenemos que aprender a dar el salto a la democracia mundial. Alain Touraine dice que los elementos fundamentales de la democracia son tres: 1) Representatividad de los gobernantes; 2) Limitación del poder de los gobernantes; 3) Sentido y responsabilidad de la ciudadanía. Y a estos tres elementos corresponden tres dimensiones: 1) Dimensión social; 2) Dimensión moral; 3) Dimensión cívica. (A.Touraine, 1994, 49-80).

    Actualmente, la democracia mundial pasa por las democracias nacionales, pero la progresiva integración e interacción de las naciones exige ya otra formación política y ciudadana. Tanto más urgente esta educación cuanto más violentos enemigos de la verdadera democracia brotan en nuestro país. Las ideologías extremas de derechas e izquierdas, las luchas de clases, la corrupción corrosiva con criminalidad y delincuencia amparadas en ella que roban al pueblo su dinero, libertad y paz, las guerrillas terroristas que secuestran, extorsionan, amenazan y chantajean con sus crímenes e impuestos populares extorsivos, los fundamentalismos presuntamente religiosos, las mafias narcopolíticas y narcotraficantes tienen que ser erradicados. La educación debe aportar su fundamental colaboración.

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    Publicado por Anónimo | 5 diciembre, 2016, 5:28 am
  51. Van a incendiar el país

    Así como vienen manejando en este momento el presidente Horacio Cartes y el expresidente Fernando Lugo, y sus respectivos acólitos, el tema de la reelección, al parecer están dispuestos a cometer cualquier atrocidad con tal de conseguir su objetivo. Y si esto ocurre, ellos van a ser los responsables directos de alguna catástrofe en tal sentido.

    Los chupamedias de ambos aspirantes al “rekutu” están en plena campaña de ejercer máxima presión propagandística sobre la opinión pública, tratando de amedrentar a los miembros de altas instituciones del Estado, en especial a los del Poder Judicial, para arrancarles una “interpretación” constitucional que se ajuste a sus ambiciones particulares.

    Están jugando con fuego y estos juegos pueden derivar en incendios, tal como teme que suceda el senador Arnoldo Wiens, al advertir que “Si la Corte no cumple, nosotros tenemos preparado un juicio político a todos los ministros de la Corte que quieran apoyar la violación de la Constitución. Se va a incendiar el país si se incumple la Constitución. Nosotros no nos vamos a quedar quietos. No hablo solo de la bancada, sino de la ciudadanía, que no va a permitir”. (las negritas son nuestras).

    Nuestro diario ha criticado muchas veces que el Poder Legislativo mantenga una espada de Damocles permanente sobre los miembros de la Corte Suprema de Justicia, al dejar el Senado pendiente de continuación un juicio político aprobado por los diputados, seguramente para removerlo en el momento que convenga a algunos de los legisladores o a sus allegados. Sin embargo, puede considerarse atinado que aparezca la posibilidad de un juicio político para quienes, desde el más alto cargo judicial, se atrevan a violar tan flagrantemente la Constitución.

    Los miembros de la Corte tienen la obligación legal y moral de hacer respetar la Constitución, y si incumplen este deber fundamental, tendrán que atenerse a las consecuencias personales que prevén las leyes. La impunidad no es admisible ni siquiera para los máximos jueces de la República.

    Recogiendo las opiniones ciudadanas que todos los días se expresan y se escuchan a través de los medios de comunicación masiva y de las redes sociales, a todos les queda bien claro que, más allá de lo que se pueda opinar en el ámbito puramente teórico acerca de la conveniencia o no de reincorporar la reelección presidencial en una futura reforma constitucional, actualmente nadie, o solo algunos inescrupulosos pretenden que sea legal y moral que estos dos candidatos –Cartes y Lugo– presionen políticamente para meter esta figura a la fuerza, por la cloaca del fondo de nuestro sistema legal.

    En estos últimos tiempos se ha abundado acerca de que la Constitución es muy clara en su proscripción de la reelección presidencial. Asimismo, en su amplia mayoría, los juristas coinciden en que la inventada figura de la certeza constitucional no existe en nuestras leyes, y que esto no puede, de ningún modo, ser remediado por la Corte Suprema de Justicia, para el caso de que pretendan acceder irresponsablemente a las “consultas” que se formulen al respecto de la posibilidad de la reelección.

    Para peor, el tema de la reelección ha estado siendo objeto de un abuso retórico que supera lo sensato y lo conveniente, en un país que tiene tantos asuntos importantes pendientes de debate público y solución. No puede ser que durante meses y meses la noticia política con más destaque cada día en nuestro país gire en torno a si Cartes o Lugo están o no dando un paso más hacia la concreción de sus respectivos antojos; acerca de qué se opina de eso, conjeturando cuáles van a ser las artimañas leguleyas que van a utilizar sus abogados, pronosticando cómo los miembros de la Corte van a “interpretar” y según qué línea de influencia.

    Detrás de todo este barullo en torno a la reelección existen poderosos intereses creados. Es preciso reconocer que ya tuvieron éxito en al menos esto: desviar la atención pública de los temas importantes para la sociedad, y volcar la atención hacia la suerte que va a correr la ambición de poder de dos o tres aventureros inescrupulosos codiciosos.

    Pero toda violación flagrante de la Constitución en esta materia que tratamos, que sea ocasionada o tolerada por el Poder que fuese, va a merecer la repulsa ciudadana. En este sentido, la Constitución es clarísima en su Art. 138, donde dice: “DE LA VALIDEZ DEL ORDEN JURÍDICO. Se autoriza a los ciudadanos a resistir a dichos usurpadores (quienes cambien arbitrariamente el orden constitucional) por todos los medios a su alcance. En la hipótesis de que esa persona o grupo de personas, invocando cualquier principio o representación contraria a esta Constitución, detenten el poder público, sus actos serán nulos y sin ningún valor, no vinculantes y, por lo mismo, el pueblo en ejercicio de su derecho de resistencia a la opresión, queda dispensado de su cumplimiento” (las negritas son nuestras).

    La frase “Se autoriza a los ciudadanos a resistir a dichos usurpadores por todos los medios a su alcance” es suficientemente categórica como para producir la grave alarma que alertó al senador Wiens, acerca de las terribles consecuencias que podrían darse en el campo de los conflictos que de esa eventualidad se deriven. Toda la ciudadanía debe estar atenta a lo que pudiera suceder en nuestro país en el caso de que una o varias autoridades máximas del Estado pasen por alto, con falsedad, felonía o prepotencia, las clarísimas disposiciones del Art. 229 de la Constitución.

    Estamos los paraguayos en este momento, a no dudarlo, en una situación política crítica, surgida de la mera ambición de unas pocas personas dispuestas a perpetuarse en el poder a como dé lugar. Tienen dinero, influencia, capacidad propagandística, esbirros leales y poder para ejercer represalias, pero no tienen razón ni derecho.

    Lo mejor para todos en este país es que este forcejeo absurdo y dañino acabe de una vez, que los ambiciosos declinen sus pretensiones, se ajusten a la legalidad en su conducta pública y a la decencia en su conducta personal, que todos volvamos a trabajar en lo que realmente importa al bien del país, y que el sueño de reelección ilícita de Horacio Cartes, Fernando Lugo, y de quienes los secunden, pase a ser una pesadilla superada con el despertar de la sensatez y el retorno a la normalidad. Y que nuestro país, lejos de incendiarse, reverdezca y, con apego irrenunciable a la legalidad, prospere en paz y armonía.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/van-a-incendiar-el–1544008.html

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    Publicado por Anónimo | 5 diciembre, 2016, 5:27 am
  52. Cartes y Lugo caminan de la mano

    Por Estela Ruiz Díaz

    El tema de la reelección sigue marcando el ritmo del debate político y a pesar de las claras trabas constitucionales, se resiste a morir porque quienes alientan la idea encontraron atajos jurídicos para mantener el tema con pulmotor.

    La aspiración de Fernando Lugo y Horacio Cartes está perjudicando gravemente la marcha del país porque la guerra política se juega en el Congreso y el campo de batalla es el Presupuesto General de la Nación y la Justicia.

    La guerra recrudeció esta semana con una disputa con ribetes de escándalo que revelan el grado de intolerancia política y del todo vale de cara al 2018.

    LA ECONOMÍA. El presidente Horacio Cartes acusó a los senadores de usar la ley de presupuesto como arma política. “Pe (esa) famosa Comisión de Finanza para extorsionar. Para extorsionar al Poder Judicial. Por eso que hay algunos que tienen tanto poder en el Poder Judicial. Este o juicio político. Este o tu Presupuesto. Y así van extorsionando al país”.

    La oposición en el Senado (disidencia colorada de Mario Abdo Benítez y la Multibancada opositora) respondió con duros golpes al Poder Ejecutivo cortándole alas en materia económica . Redujo de USD 600 millones a 349 millones la emisión de bonos soberanos. A esto el ministro de Hacienda, Santiago Peña, dijo que condenaron al país al default. Limitaron al BCP su política monetaria. A esto, el presidente de la banca central, Carlos Fernández Valdovinos respondió que “estamos en un proceso de venezuelización que poner en riesgo la estabilidad monetaria, es inaudito”.

    La batalla llegó a su punto álgido con un duelo verbal de baja estofa. Los senadores se sintieron ninguneados cuando Peña señaló no estar dispuesto a negociar con los disidentes porque solo quieren embarrar la cancha. “Por qué me tengo que sentar a negociar con ellos cuando yo siento que estoy haciendo lo correcto”. El senador Juan C. Galaverna lo calificó de “pajero, Bambi, cipayo”. Desirée Masi agregó “Pinocho y hurrero 2.0”; Silvio Ovelar le aconsejó leer más y comparó el cartismo con el comportamiento de los monos. En este contexto se dan las negociaciones.

    ENEMIGOS ALIADOS. La política es el arte de lo posible y eso incluye alianzas coyunturales de enemigos íntimos. Es lo que sucede con la reelección, donde la ambición del ex obispo favorece la ambición del presidente. ¿Mera casualidad? ¿O pacto de alto vuelo?

    La guerra ANR versus Lugo parece cada vez más a una obra de teatro donde los malos no son tan malos ni los buenos son tan buenos como pretenden hacernos creer. Pelean en el Congreso, pero cuando los intereses coinciden hablan el mismo idioma.

    La ANR demandó a Lugo ante el TSJE por “propaganda engañosa” porque no puede ser reelecto. El Frente Guasu pegó el grito al cielo acusando al cartismo de cercenar con triquiñuelas judiciales la carrera electoral del ex presidente que aseguran no está prohibida.

    Pero los caminos paralelos van encontrando su punto de encuentro y las sospechas de un acuerdo político crece cada vez más. Es que la demanda colorada es una valija de doble fondo. Fracasado el proyecto de enmienda y la imposibilidad de la reforma, Cartes vio que la teoría semántica constitucional de Lugo puede ser su salvavidas para la reelección. Lo dijo Lilian Samaniego, la negociadora de bajo perfil del cartismo. Que el presidente está dispuesto a competir nuevamente si la Corte habilita a Lugo. “Los propios abogados del senador Lugo aclaran que en el caso de que él (el ex obispo) esté habilitado y los ex presidentes de la República, y que en el caso de que el presidente Horacio Cartes renunciara seis meses antes a la presidencia también puede ser candidato nuevamente para ser reelecto”, apuntó.

    Y tiene razón. En el documento de respuesta del Frente Guasu al TSJE, señala textualmente que Lugo “se encuentra plenamente habilitado para ser candidato y ejercer legítima y constitucionalmente el cargo de presidente de la República del Paraguay. IGUALMENTE LO ESTARÍA HORACIO MANUEL CARTES JARA, SI RENUNCIA A LA PRESIDENCIA SEIS MESES ANTES A LOS COMICIOS DEL 2018”.

    La izquierda se da el lujo de darle ideas de hasta cuándo puede renunciar. Ese párrafo del documento parece escrito en los pasillos palaciegos.

    Solo se espera la resolución del TSJE, que probablemente sea la misma posición de 1999. Se lavará las manos señalando que es un pleito constitucional y que la Corte Suprema es la que debe escribir el final de esta historia.

    En tanto, Efraín Alegre amenaza enjuiciar a la Corte que hasta hace poco protegió con uñas y dientes y Mario Abdo grita vanamente que no existe certeza constitucional.

    En tanto, esperan con ansiedad dos adversarios que hoy caminan de la mano esta vía torcida. Uno alegando poder popular. El otro poder absoluto.

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    Publicado por Anónimo | 4 diciembre, 2016, 12:11 pm
  53. Impertinentes
    Benjamín Fernández Bogado –
    Una de las principales virtudes de una democracia seria y de un país igual es la previsibilidad.
    Este valor, sin embargo, ha venido siendo sistemáticamente erosionado por actores políticos que no miden la trascendencia de sus actos y el perjuicio que hacen a la República, a la que toman a la chacota.
    Estos personajes se encuentran en los tres poderes del Estado y, por lo general, recubren el valor de su audacia con un barniz de ignorancia supina y agraviante.
    Son capaces de todo. Excretan argumentos en una democracia sin referentes que sean capaces de castigar sus insolencias como debieran.
    La sociedad, desconocedora de su Constitución en su gran mayoría y distante por lo tanto de las ventajas que supone el estado de derecho, mira de soslayo una lucha que, sin embargo, es clave para el sostenimiento del sistema democrático.
    Si el objetivo es acabar con el mismo, es posible entender la extraña alianza de Lugo-Cartes para invitar a la siempre genuflexa justicia a que permita lo que la Constitución prohíbe: la reelección presidencial.
    Son capaces de buscar puntos, comas, conjugaciones verbales en tiempos de pluscuamperfectos con tal de presentar con la audacia del ignaro un argumento inargumentable.
    Ahora, si acontece lo peor, que la Corte, integrada a la medida de la petición, otorgue al mudo senador Lugo la posibilidad de presentarse de nuevo a los comicios, los seguidores de Cartes –que juraron “cumplir y hacer cumplir la Constitución”– afirmaron que lo harán renunciar seis meses antes del fin de su mandato al presidente en funciones para que este compita contra el ex obispo en los comicios del 2018.
    Si eso acontece, el quiebre democrático habrá sido completo y nos habremos terminado por parecer a Nicaragua, Honduras y Venezuela, tres de los peores países de América en términos de cumplimiento de estándares democráticos.
    El simple hecho de pensar perpetrar este delito y que haya una institución que reciba el petitorio, nos demuestra que estamos al borde de tolerar incluso un golpe de Estado.
    Por el Paraguay honesto y por el futuro de cada uno, y en especial de nuestros jóvenes, no debemos permitir este atraco y violación a la Constitución Nacional.
    El pueblo debe resistir por todos los medios a su alcance y la movilización del país debe ser completa, castigando a los usurpadores y a los que pretenden hacer tabla rasa de nuestras instituciones.
    Hay cosas más serias y trascendentes que estos juegos de codicia, vanidad y poder. Con niveles de rechazo cercanos al 80% del actual presidente y el repudio hacia Lugo, estas impertinencias muestran aun nuestra debilidad cívica e institucional.
    En países serios, estos intentos de atraco no serían posibles, primero por la vergüenza que supone a quienes lo pretendan y luego por el castigo popular que este hecho supondría.
    Basta de provocaciones a la voluntad mayoritaria de la gente y un llamado de alerta al repudio nacional contra cualquier intento de acabar con la República. La Constitución permite la resistencia a los usurpadores y a los que intentan sumir a ella en el descrédito y la ignominia.
    El grito a coro deber ser: ¡No pasarán!

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    Publicado por Anónimo | 4 diciembre, 2016, 7:11 am
  54. Cartes y Lugo caminan de la mano
    Por Estela Ruiz Díaz
    El tema de la reelección sigue marcando el ritmo del debate político y a pesar de las claras trabas constitucionales, se resiste a morir porque quienes alientan la idea encontraron atajos jurídicos para mantener el tema con pulmotor.
    La aspiración de Fernando Lugo y Horacio Cartes está perjudicando gravemente la marcha del país porque la guerra política se juega en el Congreso y el campo de batalla es el Presupuesto General de la Nación y la Justicia.
    La guerra recrudeció esta semana con una disputa con ribetes de escándalo que revelan el grado de intolerancia política y del todo vale de cara al 2018.
    LA ECONOMÍA. El presidente Horacio Cartes acusó a los senadores de usar la ley de presupuesto como arma política. “Pe (esa) famosa Comisión de Finanza para extorsionar. Para extorsionar al Poder Judicial. Por eso que hay algunos que tienen tanto poder en el Poder Judicial. Este o juicio político. Este o tu Presupuesto. Y así van extorsionando al país”.
    La oposición en el Senado (disidencia colorada de Mario Abdo Benítez y la Multibancada opositora) respondió con duros golpes al Poder Ejecutivo cortándole alas en materia económica . Redujo de USD 600 millones a 349 millones la emisión de bonos soberanos. A esto el ministro de Hacienda, Santiago Peña, dijo que condenaron al país al default. Limitaron al BCP su política monetaria. A esto, el presidente de la banca central, Carlos Fernández Valdovinos respondió que “estamos en un proceso de venezuelización que poner en riesgo la estabilidad monetaria, es inaudito”.
    La batalla llegó a su punto álgido con un duelo verbal de baja estofa. Los senadores se sintieron ninguneados cuando Peña señaló no estar dispuesto a negociar con los disidentes porque solo quieren embarrar la cancha. “Por qué me tengo que sentar a negociar con ellos cuando yo siento que estoy haciendo lo correcto”. El senador Juan C. Galaverna lo calificó de “pajero, Bambi, cipayo”. Desirée Masi agregó “Pinocho y hurrero 2.0”; Silvio Ovelar le aconsejó leer más y comparó el cartismo con el comportamiento de los monos. En este contexto se dan las negociaciones.
    ENEMIGOS ALIADOS. La política es el arte de lo posible y eso incluye alianzas coyunturales de enemigos íntimos. Es lo que sucede con la reelección, donde la ambición del ex obispo favorece la ambición del presidente. ¿Mera casualidad? ¿O pacto de alto vuelo?
    La guerra ANR versus Lugo parece cada vez más a una obra de teatro donde los malos no son tan malos ni los buenos son tan buenos como pretenden hacernos creer. Pelean en el Congreso, pero cuando los intereses coinciden hablan el mismo idioma.
    La ANR demandó a Lugo ante el TSJE por “propaganda engañosa” porque no puede ser reelecto. El Frente Guasu pegó el grito al cielo acusando al cartismo de cercenar con triquiñuelas judiciales la carrera electoral del ex presidente que aseguran no está prohibida.
    Pero los caminos paralelos van encontrando su punto de encuentro y las sospechas de un acuerdo político crece cada vez más. Es que la demanda colorada es una valija de doble fondo. Fracasado el proyecto de enmienda y la imposibilidad de la reforma, Cartes vio que la teoría semántica constitucional de Lugo puede ser su salvavidas para la reelección. Lo dijo Lilian Samaniego, la negociadora de bajo perfil del cartismo. Que el presidente está dispuesto a competir nuevamente si la Corte habilita a Lugo. “Los propios abogados del senador Lugo aclaran que en el caso de que él (el ex obispo) esté habilitado y los ex presidentes de la República, y que en el caso de que el presidente Horacio Cartes renunciara seis meses antes a la presidencia también puede ser candidato nuevamente para ser reelecto”, apuntó.
    Y tiene razón. En el documento de respuesta del Frente Guasu al TSJE, señala textualmente que Lugo “se encuentra plenamente habilitado para ser candidato y ejercer legítima y constitucionalmente el cargo de presidente de la República del Paraguay. IGUALMENTE LO ESTARÍA HORACIO MANUEL CARTES JARA, SI RENUNCIA A LA PRESIDENCIA SEIS MESES ANTES A LOS COMICIOS DEL 2018”.
    La izquierda se da el lujo de darle ideas de hasta cuándo puede renunciar. Ese párrafo del documento parece escrito en los pasillos palaciegos.
    Solo se espera la resolución del TSJE, que probablemente sea la misma posición de 1999. Se lavará las manos señalando que es un pleito constitucional y que la Corte Suprema es la que debe escribir el final de esta historia.
    En tanto, Efraín Alegre amenaza enjuiciar a la Corte que hasta hace poco protegió con uñas y dientes y Mario Abdo grita vanamente que no existe certeza constitucional.
    En tanto, esperan con ansiedad dos adversarios que hoy caminan de la mano esta vía torcida. Uno alegando poder popular. El otro poder absoluto.

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    Publicado por Anónimo | 4 diciembre, 2016, 7:06 am
  55. Punto de quiebre

    Por Guillermo Domaniczky

    Hacer lo correcto, lo que indica el sentido común. O permitir lo ilegal, lo irregular, guiado por un interés particular.

    Ese es el dilema que enfrenta en la película “Break Point” (“Punto de quiebre”, para Latinoamérica), Johnny Utah, un agente del FBI, quien en un momento del film debe decidir si hace lo correcto y detiene a los ladrones a quienes persigue, o falla a su juramento policial y les permite llevar adelante su plan.

    No es mi intención “spoilear”, o malograr el final a alguien que aún no haya visto la película, aunque esta es tan popular desde hace un cuarto de siglo, que el año pasado presentaron una nueva versión del film.

    La imagen de la película me volvió esta semana, en la que el debate empieza a concentrarse sobre el papel decisivo que nuevamente podrían tener los ministros de la Corte Suprema de Justicia, al tener que interpretar la Constitución Nacional, para permitir una nueva candidatura presidencial de Fernando Lugo y Horacio Cartes.

    Los ministros de la Corte podrían llegar a tener en sus manos ese mismo camino: Hacer lo correcto, lo que indica el sentido común. O permitir lo ilegal, lo irregular, guiados por un interés particular.

    Tan absurdo es el planteamiento luguista que busca llegar a la Corte, de que la reelección solo rige para quien ejerce la presidencia, que el propio Marcos Fariña reconoció en la 730AM que según la lógica que plantean el dictador Alfredo Stroessner hubiese podido ser candidato a presidente en 1993 (!), con una Constitución que en realidad fue elaborada por los constituyentes con cerrojos posdictadura para no permitir la reelección “EN NINGÚN CASO”.

    Y tal es la negociación política sobre la Constitución, que el propio Fariña nos decía que, a su criterio, Horacio Cartes también puede ser candidato a la presidencia renunciando unos meses antes.

    Mucha gente estará harta del tema. Pero el oportunismo de grupos que se mueven en torno al personalismo, incapaces de generar otras candidaturas, nos mete en esta discusión. Como si fuese inevitable que todo el proceso democrático del país dependa de un solo líder providencial, un mesías, un salvador de la patria. Los defensores del relativismo político-jurídico seguramente argumentarán que es la propia Constitución la que le da exclusivamente a la Corte, la facultad de interpretarla. Y es cierto. Pero para los defensores de lo indefendible va la pregunta: ¿Y qué pasa si 5 ministros de la Corte interpretan también en un momento dado, que estamos en una Monarquía y no una República? ¿Pasaremos automáticamente a ser el Reino del Paraguay? ¿O tenemos que defender el concepto de República más allá de lo que resuelvan por mayoría 5 ministros de la Corte?

    Para ellos y sus defensores, debemos recordarles entonces, que, finalmente, si de interpretaciones y relativismo se trata, tenemos el legítimo derecho de interpretar los artículos 137 y 138 de la Constitución Nacional, que establecen que “carecen de validez todas las disposiciones o actos de autoridad opuestos a lo establecido en esta Constitución” y que “Se autoriza a los ciudadanos a resistir a dichos usurpadores, por todos los medios a su alcance”.

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    Publicado por Anónimo | 4 diciembre, 2016, 6:46 am
  56. De cínicos y chantajistas
    3 diciembre, 2016

    “Si la Corte no cumple, nosotros tenemos preparado un juicio político a todos los ministros que quieran apoyar la violación de la Constitución. Se va a incendiar el país si se incumple la Constitución. Nosotros no nos vamos a quedar quietos”. Tales afirmaciones no corresponden a Elvio Benítez, conocido provocador político caracterizado por sus discursos tremendistas, en los que abunda la apología del delito, sino al senador de “Colorados Añetete”, Arnoldo Wiens. El hecho no tendría mayor relevancia si no fuera porque en términos similares se manifestaron también el líder de dicho movimiento, senador Mario Abdo Benítez, e incluso el presidente del Congreso, Robert Acevedo, dejando al desnudo la forma grosera en que un poder del Estado amenaza a otro con tumbar a sus miembros si no actúa según sus pretensiones.

    Es una obviedad que los miembros del máximo tribunal, si violan la Constitución, en este o en cualquier otro caso, son pasibles de juicio político. Lo que resulta inaceptable es que los miembros de otros poderes, como el legislativo, le adviertan por adelantado la forma en que deben proceder ante la acción promovida por la ANR para que aclare si Fernando Lugo puede volver a postularse, o no, a la presidencia de la República.

    De políticos medianamente serios se esperaría otra cosa. Que opinen todo lo que quieran, sobre un tema que es de interés, pero que aguarden a que los ministros se expidan sobre el particular, en lugar de chantajearles desde ahora. Y en el supuesto de que habilitaran la reelección, expresamente prohibida por la Constitución, entonces poner en marcha los procedimientos para destituirlos del cargo, por mal desempeño de sus funciones.

    El expastor evangélico, que sorprendió un tanto por el tono bravucón de sus declaraciones, afirmo que si los miembros de la Corte dieran curso a la reelección, “el país sería una joda”. En esa eventualidad Wiens tendría razón, aunque parece poco probable, por no decir imposible, que produzcan un fallo de esa naturaleza. Sin embargo, así como eso nos convertiría en un país de ese tipo, en el que las reglas de juego no se respetan, también ocurre lo mismo cuando un puñado de ensoberbecidos senadores, por el solo hecho de tener ligera mayoría en la Cámara Alta, viole principios básicos de nuestro ordenamiento jurídico, como la independencia de los poderes del Estado. Y más “en joda” aún, cuando los que amenazan con enjuiciar y destituir a los ministros, son los mismos que vienen frenando desde hace dos años la aplicación de este procedimiento para tres de ellos.

    En efecto, el 11 de noviembre del 2014, la Cámara de Diputados aprobó por amplia mayoría poner en marcha el juicio político a Sindulfo Blanco, Miguel Bajac y César Garay Zuccolillo, pero desde el 20 del mismo mes, el proyecto duerme “el sueño de los justos” en ámbitos del Senado.

    El Paraguay vive momentos en los que ya no caben los discursos patoteros, ni las advertencias de que si pasa esto o aquello, “el país se incendia”. No hay ningún incendio a la vista, salvo el que vanamente quieren provocar los agoreros de la inestabilidad política, quienes, como “Marito” o “Wiens”, solo destilan resentimiento y una dosis muy alta de cinismo.

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    Publicado por Anónimo | 3 diciembre, 2016, 11:04 am
  57. Locos por la reelección
    Por Andrés Colmán Gutiérrez

    Se los ve tan enfermos de codicia y poder, que con el propósito de conseguir el rekutu están dispuestos a echar mano a cualquier recurso extremo, aunque ello implique violar la Constitución y causar un grave daño a nuestro endeble sistema democrático.

    Desde el oficialismo colorado ya lo han intentado de todo y aunque se han topado con fuertes expresiones de rechazo ciudadano, no acaban de darse por vencidos.

    Aunque al principio aseguraba que la reelección no le interesaba para nada, “porque la Constitución no lo permite”, el actual presidente de la República, Horacio Cartes, pronto reflotó aquel viejo argumento dictatorial stronista de verse obligado a intentar acceder a un nuevo periodo de Gobierno, solo “porque el pueblo lo pide”.

    En ese proceso se ha instalado una convención partidaria a medida, en la que se resolvió “apoyar la reelección” y castigar a los disidentes que se opongan. Tras las numerosas y hasta ahora infructuosas propuestas para lograr una puntual reforma o enmienda de la Carta Magna, Cartes se ha revelado como un mandatario tan obsesionado por conservar el sillón presidencial, como en su momento lo fue su antecesor Nicanor Duarte Frutos, al punto de supeditar los logros de su Gobierno a este objetivo.

    Desde la vereda política de enfrente, el ex presidente Fernando Lugo insiste en una campaña similar, con un discurso distinto pero el mismo propósito: regresar al Gobierno del que fue desalojado en junio de 2012, mediante un oportunista golpe parlamentario, un año antes de concluir su mandato.

    Con una particular interpretación de la Constitución (que en su artículo 229 establece que el presidente y el vicepresidente “no podrán ser reelectos en ningún caso”), Lugo y sus asesores sostienen que él sí puede ser reelecto porque no se le dejó concluir el periodo, y con ese criterio han planteado a la Justicia Electoral que la Corte Suprema de Justicia interprete lo que dice la Carta Magna y decida si él puede ser o no candidato.

    De esa argucia jurídica se ha aferrado el oficialismo colorado para anunciar que si la Corte habilita a Lugo, Cartes también se aprovechará del mismo beneficio y renunciará seis meses antes de concluir su mandato para volver a ser candidato.

    De este modo, en la práctica se consuma una alianza entre tirios y troyanos para intentar violar la Constitución.

    Habrán quienes digan que los ministros de la Corte no se pueden prestar a tal adefesio anticonstitucional, pero ocurre que estamos en el Paraguay, en donde las aberraciones jurídicas son parte de la historia cotidiana, en donde la Justicia además de seguir ser tan corrupta, continua dependiendo en gran medida del poder político. La esperanza que nos queda en que la ciudadanía sea consciente de esta amenaza y se movilice con mucha fuerza en defensa de la legalidad y la democracia.

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    Publicado por Anónimo | 3 diciembre, 2016, 10:57 am
  58. Reelección y estabilidad
    2 diciembre, 2016
    De forma absolutamente irresponsable y hasta peligrosa, el presidente Horacio Cartes y el expresidente Fernando Lugo vienen promoviendo una absurda teoría que pretende validar la reelección presidencial, recurriendo a la Corte Suprema de Justicia. El sofisma que se utiliza como base de la argumentación es que la Constitución habla de presidente y vicepresidente y que en ningún momento habla de expresidente ni exvicepresidente.
    Lo que la Constitución señala en su artículo 229 es que: “El Presidente de la República y el Vicepresidente durarán cinco años improrrogables en el ejercicio de sus funciones, a contar desde el quince de agosto siguiente a las elecciones. No podrán ser reelectos en ningún caso”.
    Se sabe que esta disposición fue incorporada por los convencionales constituyentes, teniendo todavía la sombra de la nefasta experiencia de sucesivas reelecciones del dictador Alfredo Stroessner. Connotados constitucionalistas ya explicaron que el espíritu del artículo constitucional se refiere precisamente a cualquiera que haya ocupado el cargo de presidente y vicepresidente de la República, no hace distinción entre los que renunciaron 12 meses antes o hayan sido destituidos por juicio político. Nuestra Constitución es clara, No podrán ser reelectos en ningún caso, no hay más discusión.
    Más allá de las discusiones legales y de la facilidad con que en nuestro país se pueden torcer las normas, cuando se tiene dinero y sobre todo cuando los intereses de sectores políticos coinciden, existe otro aspecto que hay que analizar y que deberían tener en cuenta, quienes están promoviendo la teoría de la reelección vía Corte Suprema y es el de la gobernabilidad.
    Ni Horacio Cartes ni Fernando Lugo han demostrado ser los mejores presidentes de la República, que hayamos podido tener. En el eventual caso de que pudieran acceder nuevamente a la primera magistratura, qué garantía pueden ofrecer a la sociedad paraguaya de que tendrán la capacidad para una buena gestión. Fernando Lugo no pudo concluir su presidencia por su absoluta inutilidad para administrar conflictos. Alentó la invasión de tierra en el Alto Paraná y llevó al enfrentamiento entre campesinos y policías en Curuguaty, lo que finalmente le costó el juicio político y su destitución.
    Horacio Cartes, antes de concluir su tercer año de mandato ya está generando división dentro de su mismo partido y ya ni siquiera tiene mayoría en Diputados, lo cual le tornará más complicado todavía la última parte de su mandato. Si ambos aspirantes a la reelección ni siquiera pueden terminar con tranquilidad su gestión ¿qué sustento tienen de que en el próximo periodo puedan ofrecer estabilidad y tranquilidad a la sociedad paraguaya?
    Aquí convendría recordar las palabras el presidente EE.UU., Barack Obama, el 28 de julio del 2015 ante la Unión Africana. En un esclarecedor discurso Obama califica de “líderes fracasados” a aquellos que violan su Constitución para extender su periodo presidencial. “Cuando un líder trata de cambiar las reglas a medio juego sólo para quedarse en el poder, se arriesga a la inestabilidad y a la contienda”. Nuestra sociedad está cansada de la inestabilidad creada para satisfacer intereses personales, razón suficiente para de una buena vez poner fin a la telenovela de la reelección.

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    Publicado por Anónimo | 2 diciembre, 2016, 10:52 am
  59. Nuestro frágil Estado de Derecho está en peligro
    02 Dic 2016

    Por Óscar Germán Latorre

    Los políticos están destruyendo el país y nos están exponiendo a vivir en un mundo sometido a sus barrabasadas y arbitrariedades que son contrarios a la Constitución Nacional.

    Los senadores colorados disidentes, los opositores, los liberales que siguen a Efraín Alegre y algunos otros que acostumbran pasar de carpa en carpa, primero se negaron a la vía de la enmienda para modificar la Constitución y permitir la reelección del Presidente. Según alegaron, la enmienda no era el camino –lo que es absolutamente falso– y que solo la reforma podía permitir la modificación del texto del Art. 229 de la Constitución Nacional.

    Cuando el oficialismo colorado desistió de la enmienda y planteó una posible reforma constitucional, aquellos que se opusieron a la enmienda dijeron que no apoyarían una reforma constitucional que permita a Horacio Cartes ser reelecto. Esta posición tiene fundamentos exclusivamente políticos y persigue el objetivo de excluir toda posibilidad de que el actual presidente de la República, a pesar del supuesto bajo porcentaje de aceptación que señalan algunas encuestas, pueda postularse nuevamente como candidato a Presidente. Estos omnipotentes senadores que siempre se han burlado de la Constitución no se han percatado que al cerrar las vías constitucionales para modificar la prohibición de reelección, están permitiendo que algunos ex presidentes que pretenden la reelección en el año 2018, desarrollen estrategias y posibles planteamientos que si vulneran el mandato constitucional.

    En efecto, los asesores de Fernando Lugo siguen sosteniendo que la restricción solo afecta al actual presidente, por encontrarse en ejercicio del cargo pero no a quienes concluyeron su mandato. Este dislate jurídico en un país serio no generaría comentario alguno, pero vivimos en el Paraguay donde el 1 + 1 no siempre da 2 y muchas resoluciones judiciales se dictan conforme a los intereses coyunturales del momento, sin importar la Constitución y las leyes.

    Fernando Lugo es ligero e irresponsable cuando pretende imponer la vía de la certeza constitucional para ser habilitado como candidato a presidente en el 2018. Su planteamiento es sencillamente un disparate. Pero es necesario reconocer que estamos llegando a una situación de posible quiebre constitucional porque la mayoría del Senado bloqueó las dos vías constitucionales habilitadas para permitir la reelección presidencial.

    Y esa verdad incontrovertible plantea una interrogante necesaria: ¿quién es más responsable de esta posible crisis constitucional? ¿Es Fernando Lugo o quienes usurparon la voluntad popular y le cerraron las puertas a su reelección? Antes que la crisis estalle con un efecto devastador para el ordenamiento jurídico constitucional de la República, los políticos deberían pensar en el daño que están causando al país y plantearse la posibilidad de convocar a una enmienda o a una reforma constitucional para que sea el pueblo el que, directa o indirectamente, decida si la reelección presidencial será admitida o rechazada. Esta posibilidad parece un sueño inalcanzable en nuestro país pero me permito platearla para evitar un daño mucho mayor del que hasta ahora tenemos.

    Por último, resalto que no son los senadores ni los diputados quienes tienen la soberanía, sino el pueblo y es éste el que debe decidir su destino.

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    Publicado por Anónimo | 2 diciembre, 2016, 10:37 am
  60. Cultura del compromiso
    02 Dic 2016

    Por Pablo Noé

    Es difícil comprender racionalmente lo que implica el fenómeno de las festividades de Caacupé para el pueblo paraguayo. La movilización en masa de la población que acude cada año a ofrendar su sacrificio, o a pagar sus promesas a la Virgen es prácticamente inexplicable tomando en cuenta varios factores.

    Una de las dudas se produce cuando habitualmente el paraguayo asume una postura radicalmente diferente al ser convocado a manifestarse contra las injusticias de una sociedad totalmente desigual. En estas citas, el ciudadano no ofrece el mismo compromiso. Si es convidado a participar de una manifestación contra el despilfarro de bienes del Estado, o la inseguridad, o para pedir una mejora en las condiciones de educación y salud de su comunidad, la asistencia suele ser mínima. El grado de vinculación que tiene para defender estas demandas tampoco alcanza los niveles esperados. Lo máximo que se consigue es un compromiso a regañadientes de boca para afuera.

    El motivo principal por el que nos comportamos así se puede entender en el grado de credibilidad que existe en nuestra sociedad hacia nuestras organizaciones. Se asume que honrar el compromiso con la Virgen de Caacupé es fundamental, por la retribución particular que reciben las personas en recompensa a este esfuerzo. El vínculo emotivo con la promesa a la Virgen y su imagen inmaculada, genera una empatía que trasciende las barreras de la racionalidad y el mediocre accionar de los hombres, incluso aquellos vinculados a la administración de la Iglesia.

    Una situación totalmente diferente cuando analizamos los otros temas sociales que nos agobian. Principalmente porque el liderazgo de estas convocatorias, o tienen un tinte político, o finalmente, el ciudadano común se siente defraudado pensando en que sus manifestaciones están destinadas al fracaso.

    La educación es un factor fundamental para apuntalar esta conducta. La Iglesia Católica, a pesar de su infinita cantidad de gruesos errores que se originan en la propia cabeza de la misma, tiene un impacto fuerte en la sociedad y el paraguayo está formado desde antes de tener uso de razón para comportarse como un buen practicante de las costumbres de la religión. Las escuelas, colegios y universidades sirven para fortalecer este espíritu cristiano que queda grabado en un gran porcentaje de las personas.

    En contrapartida, la educación cívica, la defensa de nuestros derechos, el pensamiento crítico son totalmente ajenos a nuestra formación. No se llega a conmover a las personas intentando despertar su interés por defender sus derechos. También se fracasa en establecer el sentido del compromiso. En este punto, la Iglesia Católica también presenta una importante similitud, ya que la inmensa mayoría de los que asisten a la misa central de Caacupé lo hacen por única vez en el año. El resto del tiempo, son católicos de palabra.

    Es difícil encontrar motivos en los que los paraguayos podamos unirnos para hacer causa común, buscando obtener satisfacciones, que honestamente nos merecemos. Una mejor formación ciudadana, necesariamente estará acompañada de liderazgos diferentes que ofrezcan y cumplan con sus compromisos y responsabilidades sociales.

    Solamente así se podrá comprender que salir a defender nuestros derechos y respetar nuestras obligaciones es el único camino para construir una nación más equitativa, con niveles de desigualdad que se eliminen paulatinamente.

    Todos los estamentos sociales requieren de una revisión a fondo. En donde se encuentren los problemas para fortalecer las instituciones y que las personas se transformen en partes de un engranaje y no los únicos salvadores de la patria. Que la racionalidad ayude a comprender y respetar nuestra condición humana, fortaleciendo nuestras acciones respaldadas en una imprescindible paz espiritual.

    En la semana de la peregrinación del pueblo paraguayo a la Virgen de Caacupé es importante destacar como ejemplo este signo innegable de nuestra cultura. Debiéramos aprovechar esta conducta para aprender de la misma y no para seguir dividiéndonos. Quizá este sea el rumbo para empezar a construir un país mejor.

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    Publicado por Anónimo | 2 diciembre, 2016, 10:36 am
  61. La Corte no debe caer en el juego político de la reelección

    La Corte Suprema de Justicia aparece como la instancia que podría avalar que los ex presidentes de la República puedan presentarse nuevamente como candidatos, a pesar de la prohibición constitucional. La versión de la ex presidenta del Partido Colorado, de que si Lugo llega a ser habilitado, Cartes renunciaría seis meses antes y también volvería a ser candidato, es cuestionada por varios constitucionalistas, pero en un país en donde lo político suele primar sobre lo jurídico hay que llamar la atención a los ministros de la Corte acerca del grave daño que le pueden causar al sistema democrático.
    Entre las muchas vueltas que se le vienen dando en los ámbitos político y jurídico a la pretensión de que el actual presidente de la República, Horacio Cartes, pueda ser reelecto en el cargo, a pesar de la expresa prohibición contemplada en la Constitución Nacional, surge ahora una nueva versión, difundida por la ex presidenta del Partido Colorado, la senadora Lilian Samaniego.

    La estrategia revelada por la legisladora oficialista, luego de una reunión con el mandatario en Mburuvicha Róga, es que si la Corte Suprema de Justicia termina habilitando al ex presidente Fernando Lugo –quien también busca su reelección con el argumento de que no se le permitió terminar su mandato en el anterior periodo presidencial, tras haber sido destituido por un juicio político abreviado en junio de 2012–, el actual jefe de Estado renunciaría a su cargo seis meses antes de concluir su periodo de gobierno y de ese modo podría presentarse nuevamente en busca de su reelección.

    Aunque la mayoría de los expertos constitucionalistas sostienen que la Carta Magna es muy clara en su artículo 229, al disponer que el presidente y el vicepresidente “no podrán ser reelectos en ningún caso”, son varios los intentos que se están haciendo, en forma separada, desde el oficialismo colorado y desde el izquierdista Frente Guasu, por lograr la reelección de Horacio Cartes y de Fernando Lugo.

    La tesis del equipo jurídico de Lugo –planteada el lunes último durante una presentación ante la Justicia Electoral, en respuesta a una demanda presentada por el Partido Colorado acusando al ex mandatario de hacer propaganda política “engañosa” y violar la Ley Electoral– es que la Corte Suprema de Justicia debe interpretar lo dispuesto en la Constitución y definir si Lugo puede ser o no candidato a presidente para el 2018.

    Sobre esta misma tesis, ahora el oficialismo colorado, a través de la senadora Lilian Samaniego, anuncia que si la Corte Suprema habilita a Lugo como candidato, el mismo dictamen beneficiaría al actual mandatario, quien en este caso está dispuesto a renunciar a su cargo seis meses antes de concluir su periodo presidencial, para presentarse de nuevo como candidato a las elecciones.

    Aunque varios constitucionalistas aseguran que estas tesis no son viables, muchas voces temen que desde la Corte Suprema se haga primar de nuevo lo político sobre lo jurídico, y se acabe concediendo un dictamen favorable a la reelección, lo que significaría violar la Constitución, tal como lo ha advertido el obispo de San Lorenzo, monseñor Joaquín Roble, durante las celebraciones de la Virgen de Caacupé.

    Los ministros de la Corte deben ser muy conscientes y no caer en este perverso juego político, que dañaría gravemente al sistema democrático.

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    Publicado por Anónimo | 2 diciembre, 2016, 10:16 am
  62. DICIEMBRE 01, 2016
    Que Cartes y Lugo se alíen para violar la Constitución Nacional podría contemplarse dentro de los acuerdos y componendas propios de la emporcada política vernácula. Pero llevar al contubernio a la Suprema Corte de Justicia con un argumento falaz y amañado, es violar con premeditación, alevosía y contumacia no solo a la CN, sino al mismo concepto de democracia.
    La CN establece con meridiana claridad la imposibilidad de reelección de quienes hayan sido presidentes de la república.
    La CN establece que la única manera de modificar los artículos vinculados con la reelección es la reforma constitucional.
    El único paso válido es convocar una constituyente y, en caso de que así se decida, articular el criterio de reelección que pudiera establecerse.
    Reiteramos que cabe comprenderse que en la política se puedan elucubrar acciones a contrapelo y no siempre claras, como podríamos discutir respecto de la destitución de Lugo, por ejemplo. Lo que es inaceptable, es que se involucre a la Corte Suprema para validar lo invalidable.
    Si Lugo, Cartes y los miembros de la Cortes Suprema de Justician se alían para llevar adelante este despropósito, estaremos ante un caso flagrante de asociación ilícita para delinquir.
    O.B.

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    Publicado por Anónimo | 1 diciembre, 2016, 11:34 am
  63. Primero la patria después los bolsillos
    1 diciembre, 2016

    Caacupé se convierte todos los años en la esperanza de todos los paraguayos y los obispos en la caja de resonancia de las preocupaciones ciudadanas. La fiesta de la Virgen congrega a miles de compatriotas y es una oportunidad para la Iglesia Católica de emitir su mensaje para la sociedad. Este año, una vez más, la corrupción se convierte en el punto central de las homilías de los celebrantes. Es así que durante el novenario a la Virgen de Caacupé, el obispo del vicariato apostólico del Chaco, monseñor Gabriel Escobar dedicó gran parte de la reflexión a la necesidad del combate a la corrupción en el gobierno.
    “Con mucha tristeza vemos que la corrupción sigue latente y no podemos quedarnos callados ante esto, porque el que calla otorga. Muchas veces nos callamos por amedrentamiento, por miedo. El papa Francisco decía a las autoridades y a todos los paraguayos: primero la patria y después los bolsillos. Lo primero tiene que ser el amor a este terruño donde hemos nacido, primero el bien común y después lo particular. Ayudémonos a vencer este flagelo de la corrupción”, instó el religioso.
    Monseñor Escobar expresó también su preocupación por los jóvenes, quienes necesitan nuevos modelos de líderes a imitar, líderes que tengan amor a la justicia, a la transparencia y la tolerancia. Es precisamente en ese sentido que nuestra sociedad está carente de modelos de patriotas. Los líderes a quienes elegimos para representarnos una vez en el poder, decepcionan a la ciudadanía respondiendo a intereses sectarios y muchas veces obrando en perjuicio de los ciudadanos.
    Son los funcionarios públicos, responsables de las instituciones del Estado, quienes antes que responder a la ciudadanía se convierten en cómplices y eslabones de la cadena de la corrupción. El obispo Escobar criticó las obras encaradas con el dinero del pueblo, que nunca se concretan, o quedan inconclusas a pesar del dinero que se desembolsa. “Hay algo que no funciona y creo que ese algo son nuestras fiscalizaciones, porque están amañadas. No puede ser que si sos fiscalizador no digas: ‘esto no está bien, están robando al pueblo’. Y nos callamos. Debemos denunciarlos, porque es dinero del pueblo que debe volver al pueblo, no a algunos bolsillos”.
    Lo triste es que aquellos que más fervorosamente demuestran su convicción cristiana y su fe en la Virgen María, son los que años tras años engrosan su fortuna a costa de la miseria de la mayoría. Las prédicas desde el púlpito de Caacupé, al parecer no hacen mella en ellos. A pesar de las críticas de la iglesia de todos los años, los corruptos siguen campantes, acudiendo a misa haciendo oídos sordos a los reclamos de los pastores.

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    Publicado por Anónimo | 1 diciembre, 2016, 7:45 am

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