estás leyendo...
HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Los mitos y verdades sobre el sueldo mínimo

Después de una inexplicable dilación en la Cámara de Senadores, Diputados sancionó con celeridad este miércoles el proyecto de ley del Poder Ejecutivo por el cual el salario mínimo se ajustará todos los años, en el mes de junio, según los índices inflacionarios.

El Ministerio del Trabajo, por su parte, anunció que el incremento regirá a partir de finales del mes en curso, lo cual, como era lógico de esperar, fue recibido con satisfacción por un amplio sector de empleados y obreros que dependen del sueldo base. No así por sectores empresariales y algunos economistas funcionales a sus intereses que, como siempre, elevaron su voz de protesta por los “efectos inflacionarios” que provocaría la normativa y porque, según arguyen, perjudicaría a los que ganan por encima y debajo del mínimo.

Estas reacciones son típicas de una parte del empresariado que se resiste a modernizarse y desearía seguir de por vida lucrando por medio de la sobreexplotación de sus trabajadores, como en el siglo pasado. Son idénticas a las de hace 20 o 25 años atrás y, al igual que entonces, carecen de fundamento y no se compadecen en lo más mínimo de la realidad.

La verdad es que esa enorme cantidad de compatriotas sentirá el alivio de que todos los años se ajusten sus sueldos para no salir perdiendo en la carrera contra la inflación, como sucedió históricamente.

Vayamos a los hechos. El último ajuste de los haberes básicos se registró el 28 de febrero del año 2014, mediante el Decreto N° 1.324 refrendado por el presidente Horacio Cartes, elevándolo de G. 1.658.232, fijado por Fernando Lugo en abril del 2011, a G. 1.824.055; mientras que la inflación, en los dos años y nueve meses que transcurrieron de entonces a esta parte, fue de apenas el 7%, lo que echa por tierra la tesis de quienes se alarman sobre la “estampida de precios” que supuestamente provoca todo ajuste de sueldos.

Pero así como no se produjo el alza generalizada de precios, dado que el salario mínimo es solo uno de los tantos componentes que determinan los índices de inflación, entre los que se destacan el costo de los servicios básicos, transporte, alimentos, medicamentos, educación, vestimenta, vivienda e innumerables ítems más, tampoco hubo un alza del salario a lo largo de todo ese período. Y esto significó una pérdida importante para el asalariado, quien desde hace meses tiene una capacidad de consumo del 7% menos que antes.

En cuanto a que saldrán perjudicados los que ganan por encima del mínimo, también es una falacia. Siempre que se mueve el piso, se mueven en alguna medida los sueldos que están por encima de éste, entrando a tallar para tal efecto las organizaciones sindicales, los contratos colectivos de trabajo, etcétera. De hecho, si así no fuera, en estos últimos 16 años, en los que se produjeron 10 ajustes salariales, el grueso de los trabajadores ya se hubiera nivelado hacia abajo, en torno al básico, lo cual no sucedió.

¿Y los que ganan menos del mínimo? Plantear esta realidad para justificar el congelamiento de los salarios es, cuanto menos, perverso. Claro que existen muchos en esa condición, pero la salida no puede ser precarizar las condiciones laborales del resto, sino establecer políticas para formalizar las empresas que los condena a sueldos de hambre y al desconocimiento de la mayoría de sus derechos establecidos en el Código del Trabajo.

Hasta aquí, los mitos, pero la verdad es que alrededor de 420.000 trabajadores serán beneficiados directamente por la ley promovida por el Ejecutivo. La verdad es que esa enorme cantidad de compatriotas sentirá el alivio de que todos los años se ajusten sus sueldos para no salir perdiendo en la carrera contra la inflación, como sucedió históricamente. Y la verdad también es que esa gran masa laboral tendrá mayor capacidad de consumo, lo que redundará a favor de los comerciantes y también del fisco, que podrá recaudar algo más en concepto de tributos.

Entonces, ¿con qué argumentos racionales se puede estar en contra de la nueva legislación sobre el salario mínimo?

Desde el punto de vista de la justicia social más elemental, así como por sus efectos positivos en la economía, la sanción y promulgación de esta normativa solo puede calificarse como una gran conquista.

Por Benjamín Livieres Plano

Los mitos y verdades sobre el sueldo mínimo

Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

3 comentarios en “Los mitos y verdades sobre el sueldo mínimo

  1. Salario mínimo

    Se aprobó en diputados la ley de salario mínimo. Se aprobó un ajuste de 7,5% inmediato, a ser efectivo cuando el Poder Ejecutivo así lo determine, las noticias hablan de que se ejecutará en diciembre.

    Posibles consecuencias:

    Los empresarios aprovecharán la ley para incrementar precios por encima del impacto de la suba de los salarios. Los empresarios solo subirán los salarios, a aquellos que ganen salarios mínimos, no a todos los salarios.

    Esto encarecerá los productos, que debería verse reflejado en la inflación. El BCP cuenta con la metodología de “Metas de inflación” y la misma tiene un tope de 5% anual. El BCP administra y a la vez “controla” el cumplimiento de esta meta.

    El BCP podría tener un conflicto de intereses al tener que informar que no cumple con su meta de control de inflación (es una metodología impuesta por organismos internacionales como FMI, Banco Mundial, Calificadoras de Riesgo, que impactan en la tasa de préstamos tomados en el mercado internacional – bonos soberanos).

    Un “no cumplimiento” de las metas de inflación, encarecerían las necesidades de financiación externa futuras, todos sabemos que el nivel de endeudamiento está alto y está en los planes seguir emitiendo bonos (para cubrir otros vencimientos), las nuevas emisiones podrían ser más caras que las actuales (en términos de tasa de interés).

    Poco probable que los aumentos en el salario mínimo incentiven a mayor consumo y mayores ventas en la economía, dado que por ejemplo el ajuste actual equivale a G. 130.000, por tanto considero poco probable que impacte en un mayor consumo.

    Lo ideal hubiese sido que no se modifique la metodología de ajuste de salario mínimo, en cambio sí la tasa (bajarla de 10% a 7% por ejemplo), y ejecutar el ajuste correspondiente actual, dado que desde el año 2014 a hoy, la inflación acumulada se encuentra en 7%.

    Considero una medida populista con miras a los proyectos políticos, y que podría afectar la macro-estabilidad en la que nos veníamos desempeñando en los últimos 10 años.

    Andrés Filártiga Zanotti

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 28 noviembre, 2016, 10:55 am
  2. Salario digno
    26 Nov 2016

    El esfuerzo público y privado debe concentrarse no solo en grandes logros estadísticos, sino también en ofrecer las condiciones adecuadas a sus funcionarios y trabajadores. En la medida en que las condiciones laborales sean mejores, la producción en cualquier ámbito será indudablemente mejor. Esto está comprobado. Estamos hablando que, tanto, empresas públicas y privadas no solo deben ofrecer ambientes agradables y seguros para el trabajo, sino también de salarios dignos acordes a las funciones de sus empleados y funcionarios.

    El tema salarial es una discusión que se da desde hace décadas y pone uno frente al otro a la clase trabajadora especialmente con el empresariado. En el sector público desde luego también hay reclamos, sobre todo en aquellos sectores que históricamente fueron descuidados, como el de los docentes, el de los médicos y policías. Siendo un tema trascendental para miles de trabajadores, este punto, el de los salarios, debe ser un aspecto importante en las discusiones de las políticas de Estado. Esto solo se puede dar si existe una postura firme respecto a la necesidad de lograr mejores condiciones para los trabajadores y la apertura necesaria para entablar diálogos que permitan escuchar a todos.

    Esto fue lo que se dio entre el Gobierno y las centrales sindicales, sectores antagónicos que en esta ocasión, como pocas veces, consensuaron impulsar un proyecto de ley que modifique las reglas de juego para el ajuste del salario mínimo. Si bien la idea tiene una postura contraria de algunos grupos empresariales, no se puede desconocer la necesidad de llevar adelante acciones que estén centradas en el interés general y no en el particular.

    El ajuste del salario mínimo es una realidad y se concretará desde este mismo mes gracias a la modificación legal que establece el mecanismo para ese efecto. Fue una propuesta del Ejecutivo y las centrales, aprobada en el Congreso Nacional, estadio en el que también se entendió que la labor de los poderes es gobernar y legislar para todos, no solo para algunos grupos. Este tipo de actitudes que estuvieron antecedidas con análisis desde diferentes aspectos son las que demuestran que es posible, a través del diálogo franco y sincero, impulsar acciones pensando en la gente, dejando de lado los temas políticos, ideológicos y de intereses grupales o personales.

    Esta decisión acompañada por el Ejecutivo y el Congreso beneficiará de manera directa a unas 380 mil personas que están en el rango del salario mínimo. A este número se debe sumar una importante cantidad de trabajadoras domésticas que también deben estar comprendidas en este ajuste. El número de beneficiados es mayor cuando consideramos el impacto que puede tener en otros sectores más vulnerables.

    Respecto al necesario ajuste para una franja de funcionarios públicos, como el de los policías, se detalló que empezará a regir desde el 2017, atendiendo a que tiene directa relación con el Presupuesto General de la Nación (PGN).

    El salario mínimo es un solo aspecto del complejo sistema salarial en el país. Solo una pequeña franja está por encima de este nivel salarial, con relativas mejores pagas; una grande está por debajo de manera irregular, y una mayor en la considerada informal, incluso sin mínimas condiciones laborales de acuerdo a la legislación. Es decir, hay que reconocer que el ajuste salarial para la franja con salario mínimo es recién un pequeño avance a la gran tarea que aún se tiene en este campo. Hay que trabajar con fuerza para lograr ajustar el sistema en todos los ámbitos y formalizar muchísimos puestos laborales.

    Algunos sectores probablemente señalarán que el ajuste es muy bajo, pero se debe considerar imposible por ahora un incremento como todos desean, porque deben ser analizados numerosos factores para que el impacto en la economía no sea negativo. Más allá del porcentaje del aumento para esta ocasión, el punto principal respecto a este tema es que las reglas de juego para determinar los ajustes se han cambiados, lo que beneficiará enormemente a la clase trabajadora. Esta realidad no es un análisis basado en una interpretación oficial, sino en el que hace la misma dirigencia sindical que apostó siempre a esta modificación y que, con esta decisión, festeja como una victoria.

    La manera en la que se manejó la propuesta de ajuste del salario mínimo debe ser aplaudida e imitada para otros campos, donde generalmente la confrontación es la constante. El aumento fue posible porque existió diálogo, debates con divergencias pero, finalmente, con mucho respeto, un consenso que hoy permite señalar sin equivocación alguna que es posible pensar en que los paraguayos desean lo mismo: un mejor país con mejores condiciones para todos.

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 26 noviembre, 2016, 7:53 am
  3. La misma música
    25 noviembre, 2016
    Por Mariano Nin

    Juan es músico. Trabaja en un mariachi. Lo conocí mientras esperaba a mi hijo a la salida del colegio. Empezamos hablando del tiempo y terminamos en economía, esa economía callejera que nos satura el día.

    “Ya es 20 de noviembre y apenas llego a fin de mes” me decía resignado. “Ya me vino la factura de la luz y el agua, y yo pensando cómo llevar la comida a casa. El pasaje de los chicos, y los gastos del año escolar que va terminando me tienen loco y lo peor es que llega fin de año y un montón de gastos innecesarios que nos dan un poco de felicidad, para volver el 1 de enero de 2017 a batallar el día.”

    Juan refleja la realidad cotidiana de miles de personas comunes, que trabajan día a día para alcanzar un poco más que a la mitad de mes y sobrevivir el resto. Esa es una realidad. Esta semana se aprobó en Diputados el aumento del salario mínimo, será de 138 mil guaraníes, y se ejecutará a fin de mes.

    Disfrutarán del aumento unas 350 mil personas que son las que ganan el mínimo. Los demás, (incluidas unas 500 mil personas del sector informal, como Juan) tendrán que lidiar con el progresivo aumento de precios. No soy economista, pero lo siento en el bolsillo, así como vos.

    También van a sentirlo un millón quinientas mil personas que están en la pobreza. Una de cal y otra de arena. La Unión Industrial Paraguaya, ya advirtió que el incremento generará inflación, o sea que oficialmente nos advierte de lo que se viene. Para los industriales las consecuencias no generarán números positivos.

    Seguiremos igual, pero ganando más, los que ganan mínimo, o sea, una mínima parte, tendrá que lidiar con nuevos aumentos y así sucesivamente. Pienso en Juan, en ese Juan pueblo que la lucha todos los días. Las cosas no van a cambiar mucho, pero la esperanza… bueno, ya sabés el resto.

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 25 noviembre, 2016, 8:54 am

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

impresos ✓

abcCOLOR

ULTIMA HORA

LA NACIÓN

EXTRA

POPULAR

CRÓNICA

ADN

5días

Peichante-Py en FB ✓

A %d blogueros les gusta esto: