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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Cambiar doce por UNA docena

Posiblemente a estas alturas la mayoría ya está mareada con lo que pasa en la Universidad Nacional de Asunción (UNA).

Del paro pasado –versión 2016– ya no se habla ni de lo que dejó como retahíla, aunque sea. La algarabía y los fragorosos reclamos bajaron a decibeles casi imperceptibles. Las discusiones en torno al mentado Estatuto que se retocó, pero no cambió –traición a un acuerdo de por medio por parte de las actuales autoridades–, y las reacciones que desató entraron en un incómodo letargo. La poco confiable Asamblea Universitaria decidió tratar el documento artículo por artículo, sin plazo, para eliminar toda disidencia por cansancio; o lo que sería lo mismo, provocar una suerte de vaka piru ñorairô y lograr que la paridad en el gobierno universitario, el ingreso irrestricto, la gratuidad de la enseñanza, la libertad de investigación e ideológica, y otras reivindicaciones históricas desde Córdoba 1918 queden en la mera nada.

El fusible más ardiente que sigue quemando la escena es el paro de más de 110 días en Ingeniería, en reclamo de la renuncia del decano Éver Cabrera por negligencia, mal manejo y otras acusaciones. La situación no pudo ser destrabada por 3 sesiones extras del Consejo Superior Universitario (CSU). Complicidad, corporativismo e intereses extrauniversitarios impiden una solución. Ahora la crisis toma una vía de imprevisibles consecuencias. El presidente Horacio Cartes autorizó al ministro de Educación, Enrique Riera, que el Cones (Consejo Nacional de Educación Superior) intervenga Ingeniería, que en puridad es poner pie en la UNA. Coincidentemente estudiantes en paro pidieron esa intervención. Riera anunció para la próxima semana la acción.

El Cones está integrado mayoritariamente por universidades privadas. Y Cartes es acusado hace tiempo por la comunidad educativa de pretender privatizar la universidad pública. En reacción, el CSU anuncia una cuarta sesión para ver si extirpa el pólipo que impide respirar a Ingeniería y evitar que –seguramente– más chanchullos se conozcan. Mientras, diputados hablan de una ley de intervención.

Haber tumbado a un rector, varios decanos y decenas de funcionarios por corrupción y sucedáneos en 2015 no rindió efectos profundos en la UNA. Y no es que el remedio haya sido peor que la enfermedad. No hubo tal remedio. Solo se hicieron injertos con partes del mismo cuerpo infectado. La corrupción y los malos manejos siguen casi igual que antes. El mismo equipo solo se reorganizó.

Tal vez el cambio en la UNA no provenga de dentro. De una intervención del Cones, tampoco. La comunidad universitaria debe movilizarse ante este reto histórico.

Por Miguel H. Lopez

http://www.ultimahora.com/cambiar-doce-una-docena-n1042379.html

Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

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6 comentarios en “Cambiar doce por UNA docena

  1. Los estudiantes de la UNA no tienen que permitir traición al proceso de cambio

    En tiempos de la dictadura stronista, los sectores estudiantiles independientes, aquellos que bregaban para acabar con el infame modelo de gobierno basado en la violencia en contra de todos los que no estaban de acuerdo con el régimen, fueron una pieza clave en el fin del totalitarismo.

    Con el advenimiento del proceso democrático, sin embargo, los estudiantes –como colectivo que podía decidir el rumbo de la universidad, de las universidades-, no se mantuvieron en la misma postura de lucha. Se dejaron llevar por un estado de cosas que en mucho no favorecía a la calidad de su educación y mucho menos en el servicio eficiente que, ya como profesionales, podían ofrecer a la República.

    Aprovechando el silencio y la modorra estudiantiles, en la Universidad Nacional de Asunción (UNA), un grupo de stronistas se apoderó por completo de ella. Y lo gobernó a su gusto y paladar, ajeno a los tímidos vientos de cambio democráticos que existían en el país.

    Cuando el sistema se volvió ya insoportable porque los estatutos habían sido modificados a imagen y semejanza de la voluntad todopoderosa del rector Froilán Peralta, se desencadenó la justa revuelta estudiantil. Las injusticias y la descarada corrupción basadas en el reparto de favores entre leales y en el aislamiento de los críticos del esquema, finalmente, estallaron.

    No se podrá comparar la rebelión con la Reforma Universitaria de 1918 en Córdoba (Argentina), o el Mayo Francés de 1968 o la insurgencia de los universitarios de México ese mismo año con su episodio pico en la masacre de Tlatelolco, pero sin duda tiene su trascendencia histórica nacional.

    Uno de sus logros fue enviar a la cárcel al rector que había convertido la UNA en un feudo particular manejado a su antojo, con los estatutos que amparaban sus desbordes dándole visos de legalidad a lo que a todas luces estaba al margen de lo racional en el ámbito universitario. El cambio de autoridades fue producto del mismo proceso.

    La toma de la universidad fue un hito en la historia paraguaya. En 27 años de ensayo democrático, era la primera vez que los de la UNA se ponían los pantalones largos para iniciar una etapa de cambio profundo. Su actitud se contagió a otras universidades de gestión oficial –pagadas con el dinero de los impuestos de todos-, que también adhirieron al movimiento insurreccional.

    Lo más relevante de entonces fue la determinación de los estudiantes y las autoridades de la UNA de cambiar los estatutos para que en el nuevo instrumento de gobierno quedara plasmado el espíritu y la voluntad de cambio para construir desde adentro una nueva universidad, superando sus antiguas rémoras autoritarias y dando lugar a un cogobierno democrático entre todos los estamentos que componen su consejo y su asamblea.

    Los estudiantes estuvieron de acuerdo con haber llegado hasta la instancia de un consenso para renovar el instrumento legal que les gobierna y delinear allí el modelo de universidad pretendido por ellos sobre todo desde la perspectiva de una instancia de decisión en la que la representación estudiantil esté en igualdad de condiciones con los demás estamentos que conforman la Asamblea Universitaria de la UNA, la máxima autoridad

    Esa Asamblea, sin embargo, al estudiar el proyecto de estatutos traicionó la voluntad estudiantil al aprobar nuevamente un número inferior de representantes del estamento, mientras los demás seguían manteniendo la mayoría.

    Esa es la razón por la que los estudiantes volvieron a levantarse tomando de nuevo la universidad y reclamando que su petición de igualdad en la representación sea tenida en cuenta. Ese es el proceso que está en marcha.

    Es significativo, por otro lado, que el nuevo rector Abel Bernal y los que le acompañan en el Consejo de la UNA también hayan traicionado a los estudiantes. Desde luego, siendo Bernal del equipo de Peralta, no era de extrañar que terminara siguiendo el mismo modelo anterior, aunque con algún disimulado disfraz de cambio de actitud en relación a las pretensiones estudiantiles.

    El hecho de que algunas facultades, sorpresivamente, hayan elegido ya sus autoridades casi a espaldas de los estudiantes que solo se enteraron a último momento de los comicios internos y de que otras siete pretendan hacerlo con los estatutos de la Era Peralta, sin estar adecuados a las disposiciones del Código Electoral, resulta sintomático. Significa un gatopardismo rampante: cambiar, pero seguir con los antiguos vicios.

    La lucha estudiantil de la UNA es demasiado relevante como para que quede en la nada luego de un comienzo más que auspicioso que removió sus corruptas estructuras. Los estudiantes no deben bajar la guardia y permitir que los corruptos, hoy mal disfrazados de corderuelos, una vez más se salgan con la suya. En corto tiempo, los estudiantes han acumulado poder suficiente como para no permitir que sus sueños sean derrotados por impostores.

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    Publicado por Anónimo | 5 diciembre, 2016, 8:26 am
  2. Ley, ética y dignidad

    Por Jesús Montero Tirado

    Lo que sucede en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Asunción (FIUNA) trasciende las fronteras de la facultad, de la UNA y del sistema educativo y afecta al desarrollo del país y al bien común.

    Más de cien días en huelga por conflicto entre alumnos, profesores y egresados, enfrentados a la postura insensible y hermética del decano reflejan su incompetencia para dialogar y resolver conflictos, para gobernar una institución del Estado que tiene que moverse en clima y modos democráticos en el marco de la Constitución Nacional y las leyes.

    Supongamos que las quejas y denuncias de los estudiantes, profesores y egresados no tuvieran fundamento, fueran denuncias por irregularidades o delitos legales imaginados, ¿por qué el decano y sus asesores se han negado a que la facultad sea intervenida? Cualquier dirigente inteligente diría: “Por favor, venga cuanto antes la intervención, aquí tienen todo transparente y vean que no es verdad lo que se dice de mi gobierno como decano”. Todo se hubiera resuelto rápidamente.

    Pero la opinión sobre presuntas irregularidades con respecto a la ley electoral, a la administración económica, a presuntas arbitrariedades en adjudicación de fondos para investigación, reparto de consultorías, contratos de profesores, etc., no se desmonta impidiendo el acceso a los archivos y documentos, sino con transparencia. ¿Será que hay algo que ocultar? La propia postura del decanato alimenta la sospecha.

    En cualquier caso, el problema no es solo conflicto sobre cumplimiento o incumplimiento de las leyes, sino problema de ética. La Facultad de Ingeniería no es del decano, ni siquiera es de la UNA, es del Estado, es decir, de todos los ciudadanos y el decano, como el Consejo Superior de la UNA deben dar cuentas a toda la sociedad, que se siente gravemente perjudicada con el cierre fáctico de su función académica, la de formar a los estudiantes para que lleguen a ser excelentes ingenieros.

    No saber o no querer dialogar, no resolver un conflicto, que tiene suficiente fundamento, es un problema ético, porque está produciendo un grave daño a los alumnos, a sus familiares, a los profesores, a la universidad, a la economía del Estado, a la economía y producción profesional de la nación y al fin al bien común. Ante la ley y por ética, el decano tiene que dar inmediatamente una solución satisfactoria al conflicto.

    Si el decano está constatando con evidencia que los estudiantes no están de acuerdo con su modo de dirigir la facultad, si percibe que le rechazan, que no lo quieren; si abre los ojos y ve que los padres de los alumnos se adhieren a la causa de sus hijos porque consideran que tienen razón; si comprueba que muchos de los profesores y egresados de la facultad apoyan a los alumnos, convencidos como ellos de que la facultad está mal dirigida: si la opinión pública expresada por los medios de comunicación y las redes sociales se suman a la causa de estudiantes, profesores y egresados, la pregunta es: ¿por qué quiere seguir en el cargo de decano? ¿Decano de quiénes? ¿Decano para qué? Cualquier persona con un mínimo de dignidad se retiraría inmediatamente si nadie quiere ser gobernado académicamente por quien pretende imponerse a las mayorías, que desconfían de su competencia y honestidad.

    La carta que el decano le ha escrito al rector de la Universidad Nacional de Asunción, a su rector con fecha de este pasado 23 del presente mes es una prueba más de su desorientación e incompetencia. El decano le intima al rector a que le responda “en el plazo perentorio de una hora” (lo he escrito bien, le da una hora al rector para que le responda) solicitándole que el rector suspenda la sesión convocada por el Consejo Superior. El decano ignora los estatutos de su propia universidad, porque el rector, según los estatutos, no tiene atribuciones para suspender las reuniones que el Consejo convoca. Si el decano ignora sus estatutos y trata así a su rector, ¿qué se puede esperar de su trato a los profesores y a los alumnos?

    No hace falta ley, ni ética ni dignidad, basta el sentido común para comprender lo que pasa y lo que sobra en Fiuna.

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    Publicado por Anónimo | 28 noviembre, 2016, 10:50 am
  3. La “tinta de corrupción” mancha a toda la UNA

    Por Rolando Niella

    Reiteradamente (dos veces solo en la última semana, cuatro en total), el Consejo Superior Universitario rechazó el pedido de Intervenir la Facultad de Ingeniería. Finalmente, a las apuradas, el jueves pasado, el Consejo volvió a reunirse, por quinta vez, en esta ocasión para aprobar la intervención.

    Los estudiantes que, con bastante más de cien días de paro, ya perdieron el año académico, no se fían. Sospechan que la intervención puede ser apenas un blanqueo por lo que anunciaron que no volverán aún a las aulas ni levantarán la medida de fuerza. Con toda lógica, porque el cambio de actitud no se debió a un cambio de opinión, sino a que el viernes (por eso el apuro y ¡ya era hora!) el Consejo Nacional de Educación Superior (CONES) se reunía para decidir la intervención no solo de Ingeniería, sino de toda la UNA.

    El único argumento de la enquistada e impresentable casta de autoridades universitarias para rechazar, cuatro veces consecutivas, la intervención era que “se trata de un mal precedente y los estudiantes de todas las facultades podrían pedir la intervención cada vez que no les guste su Decano”.

    Así pues el Consejo Universitario no dijo que el Decano de la Facultad de Ingeniería, Éver Cabrera, no cometió los abusos de los que los alumnos lo acusan, que son bien conocidos por todos desde que estalló la rebelión estudiantil hace más de un año y que incluyen malversaciones, manejo discrecional de los fondos y del nombramiento del profesorado, nepotismo, etc. Nada de eso preocupa al Consejo, lo que les aterra es el “mal precedente”; aunque, por lo visto más aún les asustó una intervención.

    No es un “mal precedente’’ sino un muy bueno, que los estudiantes puedan reclamar y, por supuesto, obtener la intervención de una facultad cuando hay (y todo el mundo sabe que los hay) suficientes indicios de corrupción e ineficiencia. Indicios y hasta pruebas sobran: todos hemos visto en la Universidad Nacional quemar documentos, profesores e investigadores fantasmas que se apropian de los salarios, etc… Y no fue solo en Ingeniería, sino en casi todas las facultades; así que no es nada raro que les preocupe el “mal precedente” y más aún una intervención externa, que sacará a relucir aún más trapos sucios.

    Conviene aclarar que una intervención externa de la Universidad Nacional no es lo óptimo, puesto que menoscaba la autonomía universitaria. Sin embargo se ha vuelto imprescindible, ante la evidencia de que el Consejo Superior Universitario no está dispuesto a aceptar ningún cambio, ante la falta de conciencia moral, de autocrítica y de la vergüenza que hace rato debiera haberlos llevado a renunciar masivamente.

    Las autoridades universitarias deben irse porque, inclusive los que no hayan cometido ellos mismos delitos, se están comportando como cómplices y encubridores, al apañar y blindar a sus “colegas”, al rechazar cualquier reformar administrativa o académica.

    Las autoridades académicas deben irse, porque son responsables de la pésima calidad de la enseñanza superior paraguaya, que está destruyendo la formación y el futuro de los estudiantes y, con él, las oportunidades de progreso de todo el país. Eso es lo que creemos la mayoría de los paraguayos, eso es lo que creen y defienden los alumnos y sus padres.

    Si a los integrantes del Consejo no les importa que los alumnos pierdan el año, si les da lo mismo titular malos o buenos profesionales, si no tienen respeto ni por los alumnos ni por la docencia, si el presupuesto es su juguete o su botín: ¿Qué hacen esos señores al frente de la más importante universidad pública del país?

    La autonomía universitaria no pone a las autoridades académicas por encima de las leyes. El Consejo Nacional de Educación Superior y el Poder Judicial deberían hacer tomar como propios los reclamos estudiantiles y poner fin a esta ignominia, a esta tomadura de pelo, a esta vergonzosa destrucción de toda la educación superior y no solo de Ingeniería.

    Ese clamor estudiantil que resonó en las admirables palabras de Georgina Zavattiero, mejor egresada y medalla de oro de la Facultad de Filosofía: “Mi título de grado se encuentra marcado con tinta de corrupción…” ¡Qué triste! ¡qué trágico que una alumna tan destacada tenga que decir algo así!, pero también ¡qué esperanzadora lección de ética!

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    Publicado por Anónimo | 27 noviembre, 2016, 7:10 am
  4. La educación en el Paraguay
    Ruth Paredes

    Como jóvenes nos enfrentamos a un mundo lleno de competitividad, en el cual necesitamos desarrollar nuestras capacidades al máximo.
    Al hablar de esto, resulta inevitable no mencionar uno de los mayores problemas en nuestro país, la educación.
    Se podría decir que el sistema educativo actual nos prepara para simplemente seguir ese tramo de mediocridad, sin la mínima intención de formarnos para el mundo real, en el cual sin cultura general, creatividad, organización y sobre todo autoconfianza es prácticamente imposible superarse.
    Es tanta la necesidad que tenemos de crecer y adecuarnos, para así estar a la altura de otras naciones primer mundistas (las cuales están conscientes de que sin la educación nada es posible) que si bien la situación no ayuda, debemos hacer lo posible por no quedarnos atrás, buscar explotar las herramientas que tenemos a mano, volvernos autodidactas.

    Solo de esa manera estaremos representando un cambio, aunque fuese ínfimo, al porvenir de nuestras futuras generaciones.

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    Publicado por Anónimo | 26 noviembre, 2016, 4:06 pm
  5. De Pekín a Asunción, el doble 100 años después
    26 Nov 2016

    Por Alex Noguera

    A veces pareciera como que la historia se repitiera y recordase hechos pasados. En este caso, nos trasladamos hasta la China de inicios de 1900, al movimiento conocido como “Levantamiento de los bóxers”, plasmada por el director Nicholas Ray en la película clásica “55 días en Pekín” y protagonizada por tres de los más grandes actores: Charlton Heston, Ava Gardner y David Niven.

    Según la historia, los chinos se cansaron de la influencia foránea que se extendía sobre el comercio, la política e incluso la religión, a tal punto de que los misioneros cristianos –en su “misión” por evangelizar– llegaban a destruir las estatuas de Buda. Eso colmó la paciencia de los locales, que se levantaron en armas y obligaron a los civilizadores a huir, refugiándose en Pekín, que fue sitiada. Allí estaban las delegaciones extranjeras, que se pertrecharon para resistir en vista de que tenían noticias de que estaba en camino una columna de 2.000 soldados que las defenderían.

    La revuelta fue tan virulenta que dejó como saldo la muerte de entre 50.000 y 100.000 orientales y 230 occidentales. La relación de bajas en uno y otro bando es abismal teniendo en cuenta dos aspectos: que los extranjeros se atrincheraron detrás de los muros de la ciudad cerrando todos los accesos y tenían la superioridad tecnológica, ya que contaban con fusiles, contra lanzas de los chinos.

    En la versión hollywoodiense, Matt Lewis (Charlton Heston) es un mayor de los marines de los Estados Unidos que pretende evacuar su embajada, pero el diplomático británico sir Arthur Robinson (David Niven) convence a los demás embajadores y se quedan con la ilusión de recibir la ayuda.

    En este libreto, así como en la vida real, la tinta de la traición es indeleble y escribe oscuros trazos en los episodios de la vida. Y es que el ministro de Asuntos Exteriores chino, nombrado por la emperatriz viuda Tsu Hzi, ataca la columna salvadora y lo que debía ser un rescate se convierte en una larga agonía de 55 días para los europeos. En un esfuerzo heroico, Lewis organiza a los 500 soldados para continuar la defensa.

    Pero la heroicidad tiene límites, más cuando la comida y las medicinas escasean y sobre todo cuando día y noche son asediados por los exaltados chinos. Estos, apoyados por el ejército regular, realizan la carga final. Son 6.000 bóxers que derriban todas las barreras. Es el final. Todo está perdido. Pero por arte de magia, de pronto y sin ninguna explicación el ataque se detiene y los orientales emprenden una inexplicable y presurosa retirada.

    Los asediados no entienden qué sucede. En el aire, el humo de la pólvora se mezcla con un tenue, pero cada vez más fuerte sonido. Son los músicos de la columna perdida que marcan el ritmo de la marcha. Se acercan en formación de desfile y cada legación reconoce a los suyos en medio de vítores y hurras.

    Es el fin del duro asedio. La emperatriz es obligada a rendirse y a aceptar las condiciones de los extranjeros. Fueron 55 interminables días de lucha que marcaron el comienzo del siglo XX, en una historia de valor, de rebeldía, de exigencia por los derechos considerados justos contra la opresión.

    En los comienzos del siglo XXI, una historia parecida protagonizaron actores reales en Asunción del Paraguay. Eran estudiantes de la UNA, que lucharon contra la tiranía de un sistema colonialista, que beneficiaba a las delegaciones en su propia tierra, la universidad.

    A diferencia del levantamiento de los bóxers, fueron ellos los que cerraron los accesos. En una de las embajadas, en la de FIUNA, el decano y sus partidarios quedaron sin alumnos, sin medicina, sin trabajo. Resistían a abandonar sus privilegios a pesar de tantas bajas, ayudados por una emperatriz con otros intereses llamada CSU y su ministro de Relaciones Exteriores, el rector.

    Esta vez no fueron 55 días de asedio, sino el doble. Si, tras 110 días de lucha, esta historia tuvo un giro tan sorprendente como el final de la película de Nicholas Ray. Cuando todo estaba perdido, llegó la música desde el Gobierno y la columna del Cones llegó con un ritmo diferente para sentenciar la intervención.

    Las negociaciones, apenas empiezan. Esta emperatriz no querrá perder sus privilegios, así que los bóxers estudiantes deberán estar muy atentos.

    En China, después de 100 años, ninguna delegación foránea sobrevivió. Y es que el colonialismo, en esa y en cualquier otra historia debe de ser desterrado, ya sea en Pekín o en la UNA.

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    Publicado por Anónimo | 26 noviembre, 2016, 7:56 am
  6. Resolver con transparencia el conflicto en Ingeniería UNA

    En un país con una imperiosa necesidad de buenos técnicos y profesionales surgidos de la universidad, urge que las autoridades encuentren una solución positiva al conflicto de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Asunción. Los estudiantes llevan más de 110 días de paro, exigiendo que el decano Éver Cabrera renuncie al cargo por las acusaciones de corrupción que pesan en su contra. Ayer, el Consejo Superior Universitario (CSU) finalmente decidió aprobar la intervención de la facultad. Esperemos que esta salida asegure, antes que nada, la transparencia y la calidad educativa.
    Hace poco más de un año, el movimiento #UNAnotecalles tomó por asalto a la sociedad paraguaya y mostró que los universitarios, como futuros profesionales que llevarán la rienda de la República, no estaban más dispuestos a soportar la corrupción, el nepotismo, el amiguismo y a los planilleros en la casa de estudios más importante del país.

    La revuelta estudiantil tuvo logros históricos: el rector Froilán Peralta fue separado del cargo, imputado e incluso enviado a prisión por presuntos delitos cometidos desde su cargo de autoridad universitaria. Además, varios decanos terminaron renunciando ante la presión ejercida por los alumnos, llegando así a una depuración importante de cuadros académicos de las facultades que habían convertido a la universidad en un festín de irregularidades, que salieron a luz por una investigación de ÚH.

    Es ingenuo pensar que las claques que se enriquecieron de la UNA durante años serían desterradas en pocos meses. Así se reinició la lucha en la Facultad de Ingeniería tras la elección de Éver Cabrera como decano, un hombre que tiene denuncias por presuntas irregularidades –en algunos casos detectadas por auditorías– durante su función como director del Instituto Nacional de Tecnología y Normalización (INTN). Los estudiantes lo identifican como un docente del grupo de Isacio Vallejo, quien terminó renunciando a su cargo en el 2015 por las protestas. Sostienen que su elección fue arbitraria, que su historial académico es pobre y responde a las roscas de la universidad. Por su parte, Cabrera ya anunció que no dará un paso al costado y adujo que hay una politización de la lucha estudiantil.

    El alumnado y parte del sector docente ya solicitaron en reiteradas ocasiones la intervención de la Facultad al Consejo Superior Universitario, que ayer finalmente fue aprobada. Esto implicaría que Cabrera sea apartado momentáneamente mientras se investigan las denuncias en su contra por supuestas repartijas de rubros. Con esto se abre una esperanza de que el conflicto sea zanjado para que los estudiantes puedan volver a clases.

    La lucha de los alumnos de Ingeniería –y los padres que los siguen acompañando y dando fuerza con estos tres meses de paro a cuestas– debe ser tenida en cuenta como un ejemplo de dignidad. Se pueden discutir, quizás, sus argumentos pero no hay que perder de vista lo más importante: Hay jóvenes comprometidos con una causa, dispuestos a arriesgar el semestre por una institución más transparente, más democrática y con un mejor nivel académico. Paraguay sufre de un déficit de ingenieros y otras profesiones técnicas para el mercado actual. Se calcula que por cada 10 abogados recibidos, hay un solo ingeniero.

    Es urgente que los estudiantes vuelvan a sus clases, pero es igual o quizás más inaplazable el saneamiento de la UNA. Quizás esta lucha de hoy nos dé mañana mejores ingenieros y, sobre todo, profesionales con valores y comprometidos en luchar por un país mejor.

    http://www.ultimahora.com/resolver-transparencia-el-conflicto-ingenieria-una-n1042675.html

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    Publicado por Anónimo | 25 noviembre, 2016, 8:38 am

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Gracias jakarupa rireguánte.8/12/16

Dejó sin pierna a motociclista y ahora suspenden el proceso

En este país, la Justicia solo trabaja medio día y a veces, ni trabaja.
Moraleja: Si tenés guita no hay problema chera'a. Kore qué injusto!
Justicia paraguaya... Paga 6 millones como "pena" por dejar sin piernas a una persona y casi dejarlo sin vida. Por algo somos la tercer peor justicia del mundo.
Un borracho platudo choca con su autazo a un humilde trabajador, a quien se le amputa su pierna y solo tiene que pagarle 6.000.000 de guaraníes, en cuotitas. Manejas alcoholizado y... Conductor pagará G. 500.000 mensuales tras choque que dejó sin pierna a guardia. Independientemente que haya habido ya un acuerdo con la víctima, qué suaves (¿?) son los castigos para conductores alcoholizados. Después dicen que el dinero no trae la felicidad.

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Banquina llena de botellas plásticas y otros desperdicios arrojados por peregrinantes. Triste realidad! La fe mueve montañas, los peregrinos... Basura #lamentable

La ambición por el poder da amnesia ... 10 años después este es el "nuevo rumbo" de Lugo, los tiempos cambian y los intereses también, jamas los politicos mantienen su palabra empeñada, sencillamente nadie resiste un archivo! Peligro para el país, sólito se está haciendo su tumba, vergüenza me da esta clase de políticos.

En San Lorenzo el cretinismo toma forma de micro que se adelanta en doble línea en pleno cruce... Consuelo: peores cosas hacen con sus chatarras todos los días

Es el primer día del pesebre y el camello ya está harto de todo. (?)

Se le armo el scrache social al borracho Alvarenga. Alto representante legislativo, "de pedo" no mató a nadie. Ndo jerai gueteri, hesa pili'upapeve omoco el guai... por eso que hasta el árbol vio que se le puso en el camino (?) Que imprudente el árbol, imputenlo por exposición al peligro, seguro era un árbol peregrinando! Lo que es la naturaleza, hasta un árbol salió huyendo de un posible accidente. Ha koa la ñande legislador, los primeros en respetarlas las quebrantan... lamentable. Cada idiota que tenemos en el país. Un criminal de raza y harto-peligroso el Diputadete éste, igual a todos los de su camarilla de farsantes y estafadores. Con "chapa cambiable"? En un país serio, estaría preso y sin permiso para conducir de por vida o presentando su renuncia a la Cámara Baja. Es un asesino potencial. Burro, borracho y cobarde. Hombre escombro.

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