estás leyendo...
HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

El despilfarro en el Senado es una ofensa a la ciudadanía

En un momento en que la mayoría de los sectores reclaman austeridad en el uso de los fondos públicos, que la Cámara de Senadores llame a licitación para adquirir bocaditos y jugos por 1.100 millones de guaraníes es otra bofetada para la ciudadanía. En un país en donde se caen los techos de escuelas y los hospitales públicos carecen de insumos, es una ofensa que los legisladores despilfarren sumas millonarias en los alimentos que les paga el pueblo. Es tiempo de racionalizar gastos y de invertir en cuestiones prioritarias. Que los congresistas desayunen en sus casas y se paguen su propia comida, como lo hace el común de la gente.

Aún no se apagan los ecos del último escándalo que habían provocado los propios legisladores, cuando en la Cámara de Diputados se aprobó el pago de un triple aguinaldo para los funcionarios del Congreso –medida que luego debieron desaprobar, ante la gran indignación de la ciudadanía–, ahora nuevamente salta al tapete otro evidente caso de despilfarro en el uso de los fondos públicos.
Un informe que el diario ÚLTIMA HORA publicó en su edición de la víspera revela que la Cámara de Senadores ha realizado un llamado a licitación para contratar servicios de Ceremonial y Gastronómico por valor de 1.100 millones de guaraníes.

La fecha para la entrega de las ofertas, por parte de las empresas interesadas en participar de esta licitación, será el próximo 7 de diciembre, de acuerdo con la Dirección de Contrataciones Públicas.

Entre los detalles de los pedidos incluido en dicha licitación figuran: menú ejecutivo, bocaditos salados y dulces, menú económico, chipitas de maíz y almidón, carne asada, jugo de frutas natural, ensalada de frutas frescas, servicio de mesa de quesos y embutidos.

Ya a principios de este año, en febrero, se había realizado una licitación similar, por valor de 53.967.900 guaraníes. Ahora, sin embargo, el monto de lo que se va a gastar en bocaditos y jugos resulta astronómicamente mucho mayor.

La enorme cantidad de dinero que se invertirá en pagarles la comida a los legisladores constituye otra afrenta para la ciudadanía y contradice los discursos de políticas de austeridad que con frecuencia repiten las propias autoridades del Congreso.

En un país en donde los techos y las paredes de las escuelas se siguen cayendo por falta de mantenimiento, en donde los hospitales públicos carecen de insumos básicos, y en donde una gran mayoría de la población sigue sobreviviendo en condiciones de inhumana pobreza, con muchas carencias no atendidas por el Estado, constituye una escandalosa ofensa que los senadores despilfarren sumas millonarias del erario público en los alimentos que consumen.

Los legisladores son privilegiados, que desde ya perciben altos salarios y bonificaciones por la función que deben cumplir como representantes del pueblo.

¿No deberían desayunar en sus propias casas y pagarse su propia comida, como lo hace la gran mayoría de la gente común que acude al trabajo?

Es tiempo de extremar las medidas de austeridad, de racionalizar gastos y de invertir en cuestiones mucho más prioritarias para el interés de la población.

http://www.ultimahora.com/el-despilfarro-el-senado-es-una-ofensa-la-ciudadania-n1042060.html

Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

8 comentarios en “El despilfarro en el Senado es una ofensa a la ciudadanía

  1. Austeridad en administración pública debe ser permanente

    Molestos ante las publicaciones periodísticas que desnudaron millonarios gastos en bocaditos y otros costos de ceremonial, los miembros de la Cámara de Senadores decidieron limitar los rubros en todas las instituciones públicas, fijando un presupuesto de hasta 500 millones de guaraníes anuales para cada sector. La reacción no ha sido muy racional al imponer un criterio general, sin considerar la realidad de cada institución. La austeridad debería ser una práctica permanente en nuestros legisladores y en toda la administración pública, no una acción mediática desesperada para evitar la indignación ciudadana cada vez que estalla un escándalo.
    Mientras la situación no se volviera pública, no había problemas. Pero apenas una publicación de Última Hora reveló que el Senado llamaba a licitación para proveer servicios de ceremonial y gastronómico por valor de 1.100 millones de guaraníes, estalló el escándalo.

    Primero fue una airada reacción contra la prensa por publicar cuestiones tan poco trascendentes, cuando existían “temas mucho más importantes”, como expresó visiblemente enfadada la senadora Desirée Masi. Posteriormente, las propias autoridades del Congreso divulgaron datos que demostraban que varias otras instituciones públicas gastaban mucho más en los famosos bocaditos que el Poder Legislativo.

    Finalmente, en la sesión del lunes último, tras una encendida discusión acerca de a quiénes el Estado debía pagar o no las comidas, la mayoría de los miembros de la Cámara Alta decidieron aprobar un artículo propuesto por el senador Jorge Oviedo Matto, por el cual se establece dentro del proyecto de Presupuesto 2017 que los créditos presupuestarios programados para el servicio de bocaditos y otros gastos de ceremonial no podrán sobrepasar la suma de 500 millones de guaraníes anuales, en cualquiera de sus fuentes de financiamiento, para todos los organismos y entidades del Estado.

    Es decir, al sentirse como principal blanco de las críticas por el despilfarro del dinero público, los miembros del Senado decidieron no solamente recortar sus propios gastos en comidas, sino también proceder a recortar arbitrariamente a todo el resto de la Administración Pública, aplicando un criterio general, sin detenerse a analizar las necesidades que pueda tener cada institución para la utilización de dicho rubro.

    La reacción no ha sido muy racional y evidentemente estuvo motivada por una especie de pichadura generalizada ante las críticas ciudadanas, tras las publicaciones de prensa.

    Es importante entender que el principal criterio de las investigaciones y denuncias periodísticas no es que los senadores coman más o menos bocaditos, sino que ajusten su proceder cotidiano a criterios de austeridad en general, en todos los aspectos, respondiendo a la realidad de un país con grandes desigualdades sociales, con una mayoría de su población que sigue viviendo en condiciones de mucha pobreza, y con numerosas necesidades de mejor salud, mejor educación, trabajo, tierra, vivienda, entre otros aspectos.

    Por ello, la austeridad debería ser una práctica permanente en nuestros legisladores y en toda la administración pública, que contemple también los montos de sus salarios, el uso de viáticos y de otros privilegios, y no una acción mediática desesperada para evitar la indignación ciudadana cada vez que estalla un escándalo.

    http://www.ultimahora.com/austeridad-administracion-publica-debe-ser-permanente-n1043976.html

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 30 noviembre, 2016, 10:35 am
  2. Jugando con plata ajena
    28 noviembre, 2016
    Por Santiago González

    Es notable el poco sentido de pertenencia que genera el Presupuesto General de la Nación. Da la sensación de que poca gente identifica que muchos de nuestros problemas radican en la forma en la que planificamos nuestros gastos.

    En la escuela un chico se da cuenta que una forma de comprarse lo que necesita a fin de mes es guardando la plata que le da diariamente mamá. No le queda otra. Sin embargo en nuestro país seguimos gastando la plata como ricos y lamentándonos por carecer de lo básico necesario.

    Incoherencias que no se sostienen en el desconocimiento sino en el poco interés por el gasto público. ¿Cómo se explica que en un país sin insumos para medicamentos en hospitales públicos estemos pagando más de 300 millones de dólares en seguros médicos privados a funcionarios públicos? ¿En qué cabeza entra que paguemos bocaditos de los más caros a congresistas que ganan casi 40 millones y a los que encima les pagamos el combustible?

    Los lujos que se dan desde el sector público son insostenibles desde todo punto de vista. Es hora de sincerar el presupuesto y cortar de una buena vez los gastos superfluos. Si en casa ya no alcanza para contratar a una empleada o al jardinero no queda otra que tomar la escoba y el rastrillo y hacerlo uno mismo.

    No cuidar la plata pública en la elaboración misma del Presupuesto General de la Nación debería ser causal de un castigo por mal desempeño en las funciones del ministro de Hacienda y de los integrantes del legislativo.

    Cuando no alcanza para el pan pero nos piden que paguemos más impuestos hay que recordar que mientras en casa falta todo, en los hospitales no hay insumos y solo queda hacer pollada para pagar los remedios, mientras que en las instituciones públicas hacen un festín con nuestro dinero.

    Basta de abusos y de pasividad, es necesario abrir los ojos y frenar este despilfarro que se da desde el mismo presupuesto en la planificación del gasto anual.

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 28 noviembre, 2016, 8:55 am
  3. El sector público precisa una política para el servicio civil

    El debate del Presupuesto sobre el aumento salarial es la mejor muestra de la irracionalidad con que se manejan los recursos humanos en el sector público. El Poder Ejecutivo no cuenta con un plan para garantizar un sistema meritocrático en el servicio civil ni la planificación de las políticas responde a una visión moderna de gestión para resultados. Estas ausencias se reflejan en la calidad de las políticas públicas, ya que los principales actores –los funcionarios públicos– actúan en algunos casos desanimados o en otros casos alineados al jefe político que le consiguió el puesto. Sin un plan amplio y de largo plazo, el país seguirá sufriendo las consecuencias de políticas públicas ineficientes e ineficaces, derivado de una gestión deficiente de los recursos humanos.
    La implementación de las políticas públicas tiene a los funcionarios públicos en el centro de la acción. Imposible pensar que se pueda tener educación, salud, justicia o infraestructura de calidad sin servidores públicos con competencias e incentivos económicos adecuados.

    Tanto las capacidades como los incentivos tienen un costo. Si las remuneraciones no están acorde al cargo, la responsabilidad y las competencias exigidas solo estarán dispuestos a trabajar quienes no consiguen trabajo en otro lugar o, lo que es lo mismo, los mediocres. Si no existen incentivos económicos adecuados, dará lo mismo a un funcionario realizar o no su trabajo.

    En este contexto tan complicado de lograr un equilibrio entre las consideraciones técnicas, la disponibilidad de fondos y las demandas de los trabajadores, el Poder Ejecutivo se lava las manos y envía un presupuesto con la solución más fácil que es mantener todo igual.

    Esto tiene dos implicancias: trasladar a otra instancia el conflicto y contribuir a mantener sin cambios las profundas desigualdades entre los funcionarios públicos reflejadas en sectores precarizados y privilegios insostenibles.

    Por otro lado, el Poder Legislativo, para evadir el conflicto y congraciarse con determinados sectores políticos –no todos–, aumenta los salarios sin contar con una propuesta racional fundamentada en la meritocracia ni los recursos disponibles.

    La respuesta del Poder Legislativo no se hace esperar y suma irracionalidad y conflicto al plantear una falsa disyuntiva: aumento de salarios equivale a retrocesos en derechos ciudadanos. Es decir, ante las deficiencias en la planificación y negociación de la gestión de los recursos humanos, la respuesta es mantener los bajos niveles de bienestar en el país. Las estrategias de política pública en las que unos ganan y otros pierden solo llevan a generar más conflicto, sobre todo cuando es posible negociar soluciones en las que todos ganen, aunque sea necesario ceder parte de las demanda en cada uno de los sectores.

    El Poder Ejecutivo no puede negar que cuando quiso que se aprobaran leyes según sus propuestas negoció y lo logró. ¿Por qué en el caso de los salarios del sector público no hace el mismo esfuerzo en lugar de plantear sacrificar a la ciudadanía? Pero para ello necesita una propuesta de donde partir la negociación. Para eso están la Secretaría de la Función Pública, la Secretaría Técnica de Planificación y el Ministerio de Hacienda, todos con competencias en el vínculo entre gestión de recursos humanos, gestión basada en resultados y financiamiento de las políticas.

    Urge un plan con una visión de corto, mediano y largo plazos para que el servicio civil mejore su calidad y contribuya al desarrollo.

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 28 noviembre, 2016, 8:44 am
  4. Congresistas

    Por Rafael Montiel

    Si bien el Congreso Nacional es considerado uno de los pilares de la democracia, los diputados y senadores no estuvieron a la altura de las circunstancias en la transición democrática iniciada en 1989. Salvo honrosas excepciones, en la práctica perdieron autoridad ante el pueblo.

    Los despilfarros, las asignaciones y los derroches, jugosos menúes son bofetadas para la ciudadanía. Es más grave aún porque existen miles de trabajadores que procuran ganar el sustento diario con el sudor de la frente. Cada parlamentario tiene un equipo técnico, asesores, secretarias, secretarios y hasta “mecánico de oro” para sus tareas.

    La división tripartita de los poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial, idea del filosofo enciclopedista Monstesquieu (1689 a 1755), fue precisamente para el contrapeso y equilibrio de los poderes.

    Sin embargo los políticos llegan al poder, se encandilan y pierden la capacidad de escucha de la voz del pueblo que pide templanza, prudencia, mesura y equilibrio. Estos cuatro valores se perdieron o están rezagados en el ámbito político, no solo el poder Legislativo. Los clanes que se han formado en cada periodo presidencial se volvió una costumbre desvergonzada en esta transición hacia la democracia.

    El Congreso históricamente es un símbolo de la democracia, un poder deliberante y legislativo donde se deben discutir y analizar los proyectos de leyes en beneficio del pueblo. Pero, el análisis debe realizarse a la luz de la razón, la lógica y debe primar el sentido común.

    Los congresistas deben demostrar ecuanimidad y delicadeza en sus acciones y sobre todo sabiduría, que no es otra cosa que aplicar las reglas de urbanidad, educación y buenas costumbres. Las acciones se deben traslucir en cada reunión y en los actos públicos donde participan porque representan al pueblo. Los escándalos, las diatribas, el fanatismo y el clientelismo partidario desmeritan a los parlamentarios. Es necesario, por la salud de la democracia, que el Congreso recupere el sitial que le corresponde.

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 27 noviembre, 2016, 6:54 am
  5. La casualidad de vivir y seguir vivo
    24 noviembre, 2016
    Por Sergio Etcheverry

    Bien pensado, sería lo más lógico que usted, yo o cualquier otro no existiéramos. La increíble combinación de circunstancias que se han dado para que se conozcan nuestros padres, la remota posibilidad que entre 200 millones de espermatozoides el nuestro sea el ganador, sobrevivir al parto, nacer absolutamente indefenso e inútil, enfrentar los microbios y miles de gérmenes, exponernos a agua o alimentos no tan santos, respirar aires no tan puros, probar alcoholes, tabacos y etcéteras, atiborrarnos de sal, azúcar y grasa como para tres vidas, chuparnos problemas que nos dan gastritis y otras dolencias… y aún así seguimos viviendo.

    Y por supuesto, están los que en la ruleta rusa genética no salen tan favorecidos y se ligan enfermedades raras o no tanto, graves o leves. “Uno no aprecia la salud hasta que la pierde”, afirma el dicho.

    Y luego están las porquerías que armamos como sociedad. En una feria de ciencias en México, un niño de 11 años presentó una mochila blindada como proyecto: “si te disparan, te tiras al piso y te cubres la cabeza con ella, puede ser la diferencia entre la vida y la muerte”, afirma. “Y si no vuelvo, tiene un GPS para rastrearla”, afirma.

    Once años… a esa edad, usted y yo seguramente no pensábamos en esas cosas. Ese es el mundo que estamos dejando: niños que chupan violencia en lo cotidiano de sus días y en lo que ven en la televisión (aderezado con un poquito de sexo para vender un poco más), rodeados de tecnología que, como todo en esta vida, puede usarse para bien o para mal.

    Pero no me hagan mucho caso: el miércoles me agarré un resfrío, esas tontas enfermedades veraniegas que te hacen pensar equivocado y entender mal todo. Si hasta creí leer que los legisladores van a comprar bocaditos por casi 200 mil dólares y para el año que viene gastarán no se cuánto en sus seguros médicos privados.

    Debo haber entendido mal, porque entre la fiebre y la larga espera en el IPS, no puedo discurrir acertadamente. Pero así y todo, soy un tipo afortunado, como usted seguramente.

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 24 noviembre, 2016, 8:23 am
  6. Hay todo, tío
    23 noviembre, 2016
    Por Hugo Barrios

    ¿Por qué el desayuno, el tereré rupa y el almuerzo de los congresistas deben ser pagados con dinero público? La pregunta es sin incluir el combustible, los gastos de representación y el seguro médico privado de los parlamentarios, privilegios que también son cubiertos a costillas de la plata del pueblo.

    Los trabajadores del Hospital de Clínicas vienen movilizándose para exigir un aumento presupuestario de G. 20.500 millones. Hacienda, con el nuevo colorado Santiago Peña a la cabeza, hasta ahora no da luz verde al desembolso, pese a que el incremento presupuestario del “hospital de los pobres” ya fue aprobado por el Congreso.

    El clamor no es para comprar lomitos o mandiocas fritas, sino para mejoras en el hospital y beneficios salariales de los funcionarios.

    En áreas sensibles como Salud y Educación, las autoridades dan más vueltas que una calesita para soltar la billetera. Y eso que la plata no es de ellas, sino de la gente. Eso sí, en un santiamén resuelven las cosas si hay alguna traba en la adquisición de sus bocaditos y bebidas.

    La Cámara Alta convocó a empresas interesadas en participar del llamado a licitación para “Servicios de Ceremonial y Gastronómico”. ¿Que si hay dinero para cubrir la comida diaria de los senadores? Hay todo, tío. El presupuesto es de G. 1.100 millones, según la Dirección de Contrataciones Públicas.

    El despilfarro es reprochable, desde todo punto de vista, en el Senado. Croquetas, chipitas, cocido, café con leche, carne, jamones, chorizos. Estas son solo algunas de las ricuras que conforman el banquete cotidiano en ese edén donde “el que no afana es un gil”.

    Insisto con la pregunta: ¿Por qué debe el pueblo pagar los bocaditos y bebidas de los legisladores? Complemento: ¿No reciben acaso un jugoso salario?

    Y eso que la consulta no incluye a ministerios, secretarías, municipios, gobernaciones… Con el dineral que se tira para llenar la panza de los senadores quizás hoy en muchos hospitales no faltarían medicamentos, habría mejores caminos y no caerían techos de escuelas. Ya tú sabes.

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 24 noviembre, 2016, 8:22 am
  7. Los bocaditos y la decadencia parlamentaria

    Por Gustavo A. Olmedo B.

    La noticia de que la Cámara de Senadores pretende gastar más de mil millones de guaraníes en bocaditos, jugos y almuerzos causó rabia e indignación en la ciudadanía, y con justa razón, en un país en donde el Estado dice no tener recursos ni para arreglar los techos de las escuelas o proveer de medicamentos a los hospitales.

    “Hay problemas más graves”, justificaba un parlamentario ante el reclamo periodístico, y es cierto, los hay, pero el despilfarro del dinero de todos también debe ser considerado importante.

    Y este caso –que no es el único, pues prácticamente todas las instituciones públicas siguen la misma lógica–, es la muestra de una serie de privilegios, muchos de ellos hasta inexplicables, del que gozan los parlamentarios, y que, a la postre, es también el reflejo de lo desvirtuado y desenfocado que se encuentra tan digno cargo electivo, hoy solo aspirado por el jugoso salario, el estatus político y el tráfico de influencias que otorga. Muy pocos lo buscan para realizar o promover un verdadero servicio, o si lo hacen, con el tiempo el poder los va cambiando.

    El Parlamento es una figura clave dentro de una democracia sana. Sin embargo, si esta institución y sus integrantes se burlan de la gente promoviendo o callando este tipo de derroches, su esencia comienza a quebrarse, y con ella también esa misión que tiene de cuidar los intereses de la ciudadanía y acompañar la buena administración de los recursos del país.

    ¿Se necesitan tantos privilegios para cumplir la tarea de legislar y fiscalizar? ¿Por qué razón la gente que paga sus impuestos debe financiar el almuerzo de sus representantes, quienes tienen ingresos superiores a los G. 30 millones mensuales? ¿Hasta qué punto corresponde que estos representantes del pueblo pueden autoasignarse salarios millonarios sin ningún tipo de control ciudadano o de la sociedad civil? ¿Quién controla el uso de sus vales de combustibles o la utilidad de costosos viajes? Las preguntas son numerosas.

    Y el problema de fondo sigue siendo la persona, aquella que colmada de ambición y avaricia, olvida su dignidad y termina vendiéndose por unas monedas de oro. Es el ser humano que, envuelto en una burbuja irreal de poder transitorio y falsos reconocimientos, se aleja de las necesidades concretas de la gente, y hasta de los reclamos de su propia humanidad; ese grito de la conciencia que nunca calla.

    La figura del parlamentario está en decadencia. Por ello, urge incentivar la participación en la arena política de personas idóneas, con ideales y valores humanos, capaces de ser autocríticas con su tarea, la misión asumida y hasta con los privilegios que le otorgan.

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 24 noviembre, 2016, 8:15 am
  8. La joda de las asesorías parlamentarias

    A diferencia de lo que ocurre con los funcionarios de la Administración Pública, para quienes se exige idoneidad para ocupar sus cargos, la Constitución Nacional no dispone que los legisladores cumplan con algún requisito de idoneidad para ocupar sus bancas. Es de suponer que eso ocurre porque se cree que solo se atreverían a postularse quienes posean algún conocimiento sobre la cosa pública, y que el pueblo, bien informado, sabría elegir de entre ellos a los mejores.

    Como la suposición es obviamente errónea y, por lo demás, las materias legislativas son muy variadas, se comprende que los diputados y los senadores cuenten con asesores personales, a costa del erario, para que estén más o menos a la altura de su importante labor. El problema es que las asesorías parlamentarias son una verdadera joda, que sirven más bien para dotar de buenos salarios a parientes, amigos y operadores políticos, sin perjuicio de que los “asesorados” se queden con una parte de los emolumentos, que pueden llegar hasta a 12 millones de guaraníes, incluida la bonificación familiar. Tal fue el caso del mecánico Miguel Ángel Carballo, nombrado en 2013 “asesor” por el entonces diputado Víctor Bogado, mientras cobraba también un sueldo en la Municipalidad de Asunción.

    No existe regla alguna en cuanto al número de consultores que puede tener cada diputado, pero el promedio es de tres. Empero, en la plantilla figura un total de nada menos que 532 asesores, de entre los que 238 son “externos”, llevándose la palma el diputado Juan Bartolomé Ramírez (PLRA), que ¡cuenta con seis de ellos! Bajo ese título cobran hoy varios exparlamentarios y exfuncionarios, que desean seguir viviendo a costa de los contribuyentes. Este año, los consultores se quedarán con la friolera de 41.277 millones de guaraníes en total, entre otras cosas porque los diputados se embolsan la suma prevista en la matriz salarial para que cada uno de ellos contrate a los suyos, es decir, la utilizan como un sobresueldo.

    ¿Cómo se explica que haya tantos “asesores”, incluso considerando que las treinta Comisiones Asesoras Permanentes tienen sus propios asesores? Ocurre, simplemente, que la enorme mayoría de ellos son vulgares “planilleros”, ya que ni siquiera visitan el Palacio Legislativo. Y si lo visitan no lo hacen precisamente para transmitir su sapiencia a un parlamentario, sino para hablar con el padrino respectivo de asuntos que en nada interesan a la sociedad. ¿O se creerá, acaso, que si el citado mecánico concurrió alguna vez fue para aconsejar a alguien sobre el tratamiento de cierto proyecto de ley?

    Se preguntará el lector quién controla el “trabajo” realizado por esa multitud de supuestos asesores. Y bien, ellos solo deben reportarse ante quienes evalúan su “rendimiento”, es decir, los propios parlamentarios, sin ajustarse a ningún horario de trabajo. O sea, por ejemplo, que dos hijas de la diputada Ramonita Mendoza (PLRA) y una de su colega Héctor Lesme (PLRA), que fungen como “asesores” en la Cámara Baja, solo deben rendir cuentas a sus progenitores.

    “No necesariamente hacen oficina, aunque pueden estar trabajando desde otros lugares”, dijo alguna vez, muy suelto de cuerpo, el director administrativo de la Cámara, Alfredo Mongelós, tratando de justificar el repugnante “planillerismo”.

    ¿Y qué deberían hacer los ausentes en beneficio de sus evaluadores y, por extensión, de la ciudadanía? Pues, según el mismo funcionario, “guiarlos, por ejemplo, en la realización de los proyectos de leyes, hacer correcciones de las formas y diferentes tipos de gestiones, no solo a nivel de proyectos, sino también a nivel personal del parlamentario”. En verdad, a los ciudadanos les gustaría mucho saber en qué consistirían, en concreto, los asuntos personales del diputado, cuyo manejo también es retribuido con el dinero que sale de los bolsillos de los contribuyentes. ¿Acaso cuidar de sus hijos menores o de su casa quinta? Está claro que las “asesorías” parlamentarias no son más que una costosa tomadura de pelo, que debe ser castigada conforme al Código Penal, porque implican la comisión del delito de cobro indebido de honorarios, salvo muy contadas excepciones. Se trata de una burla cruel a la que nuestros descarados representantes seguirán destinando decenas de miles de millones de guaraníes, mientras los paraguayos sigamos aceptando dócilmente que nos tomen por imbéciles.

    Esos parásitos de la función pública, que llevan tan rimbombante título sin tener la menor idoneidad, no le prestan ningún servicio al país. Son la expresión más cruda del prebendarismo rapaz de la que hacen gala los parlamentarios, sin ningún escrúpulo, quienes no se distinguen, precisamente, por su sapiencia, y que en vez de emplear el dinero de sus compatriotas para ilustrarse recurriendo a personas competentes, lo derrochan con todo descaro en beneficio propio y en el de sus allegados. Resulta que, en realidad, no les interesa tener un desempeño aunque sea regular como legisladores, sino instalar en el Presupuesto a cualquiera que les venga en gana.

    ¡Y estos –en mayoría– vulgares ignorantes son los que dictan las leyes que deciden sobre la vida y hacienda de los ciudadanos hasta en sus más ínfimos detalles!

    Solo liquidando las “listas sábana”, que secuestran la voluntad de los ciudadanos y las ciudadanas en el momento de elegir, se podrá esperar un mejor futuro para el país. Hay que hacerles sentir a estos desfachatados que el pueblo paraguayo está cansado de que vivan a sus costillas.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/la-joda-de-las-asesorias-parlamentarias-1540694.html

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 24 noviembre, 2016, 8:06 am

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

ÑE’ÊNGA ✓

Gracias jakarupa rireguánte.8/12/16

Dejó sin pierna a motociclista y ahora suspenden el proceso

En este país, la Justicia solo trabaja medio día y a veces, ni trabaja.
Moraleja: Si tenés guita no hay problema chera'a. Kore qué injusto!
Justicia paraguaya... Paga 6 millones como "pena" por dejar sin piernas a una persona y casi dejarlo sin vida. Por algo somos la tercer peor justicia del mundo.
Un borracho platudo choca con su autazo a un humilde trabajador, a quien se le amputa su pierna y solo tiene que pagarle 6.000.000 de guaraníes, en cuotitas. Manejas alcoholizado y... Conductor pagará G. 500.000 mensuales tras choque que dejó sin pierna a guardia. Independientemente que haya habido ya un acuerdo con la víctima, qué suaves (¿?) son los castigos para conductores alcoholizados. Después dicen que el dinero no trae la felicidad.

Peichante-Py en FB ✓

Archivos

estadistas ✓

  • 969,661 visitas
Follow PARAGUAY. HA CHE RETÃ ✓ on WordPress.com

Escuche, vi y leí ✓

Banquina llena de botellas plásticas y otros desperdicios arrojados por peregrinantes. Triste realidad! La fe mueve montañas, los peregrinos... Basura #lamentable

La ambición por el poder da amnesia ... 10 años después este es el "nuevo rumbo" de Lugo, los tiempos cambian y los intereses también, jamas los politicos mantienen su palabra empeñada, sencillamente nadie resiste un archivo! Peligro para el país, sólito se está haciendo su tumba, vergüenza me da esta clase de políticos.

En San Lorenzo el cretinismo toma forma de micro que se adelanta en doble línea en pleno cruce... Consuelo: peores cosas hacen con sus chatarras todos los días

Es el primer día del pesebre y el camello ya está harto de todo. (?)

Se le armo el scrache social al borracho Alvarenga. Alto representante legislativo, "de pedo" no mató a nadie. Ndo jerai gueteri, hesa pili'upapeve omoco el guai... por eso que hasta el árbol vio que se le puso en el camino (?) Que imprudente el árbol, imputenlo por exposición al peligro, seguro era un árbol peregrinando! Lo que es la naturaleza, hasta un árbol salió huyendo de un posible accidente. Ha koa la ñande legislador, los primeros en respetarlas las quebrantan... lamentable. Cada idiota que tenemos en el país. Un criminal de raza y harto-peligroso el Diputadete éste, igual a todos los de su camarilla de farsantes y estafadores. Con "chapa cambiable"? En un país serio, estaría preso y sin permiso para conducir de por vida o presentando su renuncia a la Cámara Baja. Es un asesino potencial. Burro, borracho y cobarde. Hombre escombro.

A %d blogueros les gusta esto: