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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Hartos de los políticos

El triunfo del empresario Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos puede interpretarse como una señal de que los estadounidenses están insatisfechos con el establishment, es decir, con esa élite tan bien representada por la abogada Hillary Clinton, la esposa de un exgobernador y expresidente, que representó a Nueva York en el Senado y que dirigió el Departamento de Estado durante el actual Gobierno. El candidato republicano recibió durante la campaña electoral el rechazo público de importantes figuras de diversos sectores de la sociedad estadounidense, e inclusive de dirigentes de su propio partido, acaso porque sus rudas maneras e inaceptables propuestas les resultaban ajenas al estilo tradicional en ese país, conservador incluso en las formas. No obstante, se impuso en las elecciones primarias con el mismo mensaje que luego le sirvió para ganar la adhesión de sus compatriotas de bajos y medianos ingresos sin formación universitaria, cuyos puestos de trabajo estarían amenazados por los inmigrantes mexicanos y los productos del Lejano Oriente.

Durante la campaña, se sostuvo que el discurso agresivo de Trump estaba polarizando a la sociedad norteamericana, pero el que pronunció tras su victoria fue uno conciliador, más propio de un estadista que de un bravucón. En efecto, aparte de felicitar a su rival, Hillary Clinton, por su “dura campaña”, le agradeció los servicios prestados al país en los últimos años y afirmó que ahora “es tiempo de unirse”, agregando que será el presidente de todos sus compatriotas y que se debe “reconstruir el país”, renovando el “sueño americano”.

Es de esperar, entonces, que se restañen pronto las heridas que suelen causar las campañas tan agitadas como esta última, y que la moderación se imponga en una democracia bien arraigada como la de Estados Unidos, en la que la separación de Poderes, el control recíproco y el federalismo impiden los desbordes autoritarios. El hecho mismo de que un candidato ajeno a la clase política tradicional, un “outsider”, se haya impuesto revela que el sistema es permeable a figuras nuevas que aparentan interpretar los temores y los anhelos de amplios sectores de la población, que se creen postergados por los políticos de siempre.

La llegada de alguien inesperado a la Casa Blanca fue sin duda provocada por un descontento bastante extendido en la población, por varios motivos, al que la dirigencia política no ha sabido responder a tiempo. Algo hizo mal o dejó de hacer para que la Casa Blanca sea ocupada en adelante por alguien que carece de toda experiencia en el manejo de la cosa pública. Se diría que una gran parte de la ciudadanía norteamericana está simplemente harta de los políticos que no tienen en cuenta sus necesidades y que confía en que un “extraño”, por así decirlo, pueda responder mejor a sus inquietudes. Cuando un político se desprende de la realidad cotidiana y se aísla en un mundo cerrado, en el que solo interactúa con otros de su misma casta, se produce un divorcio que puede provocar la aparición de personajes inesperados que seducen a la ciudadanía simplificando en exceso los problemas y anunciando soluciones fáciles e inmediatas.

Es de esperar que el próximo presidente norteamericano esté a la altura de su alto cargo, en la certidumbre de que sus acciones u omisiones afectarán no solo a los Estados Unidos, sino también al resto del mundo. Por eso, hizo bien en apuntar durante su discurso de celebración que trabajará de forma “justa” para todo el mundo, aunque poniendo, lógicamente, en primer lugar, los intereses norteamericanos. La superpotencia que triunfó en la Guerra Fría, tras haber derrotado al nazifascismo, comparte ciertos valores con aquellos países que creen en la democracia y que son capaces de renovarse, periódicamente, en paz y en libertad. No cabe duda de que esos valores serán preservados, considerando la sólida tradición asentada en la más antigua Constitución vigente.

Es de desear, también, que los políticos paraguayos tomen nota de lo ocurrido, y adviertan que, guardando las distancias, también habrá de producirse, más temprano que tarde, una rebelión cívica contra la corrupción y la ineptitud encarnadas en nuestros mandamases. Los paraguayos están cada vez más cansados de los aparatos político-partidarios manejados por unos caciques inescrupulosos interesados solo en conquistar y mantener el poder en función de sus apetencias personales. Ya no podrán seguir manipulando tan fácilmente las conciencias de sus compatriotas aprovechándose de sus necesidades, en la medida en que sus fechorías resultan cada vez más notorias y descaradas, y las carencias de la población cada vez más acuciantes. Ya aparecerá quien sepa responder a las demandas de la sociedad, sin pertenecer a la casta política podrida que tanto daño le está causando al país. Sabrá reivindicar los valores pisoteados por ella para promover un profundo cambio en la gestión gubernativa, sin ataduras con las claques de uno y otro color. La necesaria renovación conllevará la expulsión del escenario político nacional de los delincuentes, de los inútiles y de los incapaces disfrazados de políticos, en beneficio de todas las personas decentes que quieren un Paraguay mejor para ellos y para sus hijos. Lo acontecido en Estados Unidos es una señal alentadora: es posible sublevarse contra “lo de siempre”, que no pasa de ser una cofradía al servicio de sus propios integrantes.

Este es un buen momento, por tanto, para que los ciudadanos y las ciudadanas del Paraguay escapen del corsé que les imponen los capitostes de los partidos, y se organicen para promover organizaciones o candidaturas que crean van a atender mejor los intereses colectivos, y no los personales o grupales de los políticos, como está sucediendo ahora.

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/hartos-de-los-politicos-1536337.html

Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

20 comentarios en “Hartos de los políticos

  1. ¿Por qué importa lo que sucede en EE.UU?
    14 noviembre, 2016

    Primero porque ese país tiene una enorme influencia en el mundo. Si su economía va mal, la economía mundial va mal. Paraguay es parte del mundo.
    Segundo. Existen tratados internacionales que son súper importantes para el mundo, como por ejemplo el Acuerdo de París contra el calentamiento global. Hoy, con Trump, esos tratados están en riesgo. El calentamiento global es real y está afectando al mundo. Paraguay es parte del mundo.
    Tercero. La seguridad mundial depende muchísimo de EE.UU. Con Obama, este país comenzó a respetar más a los organismos multilaterales de seguridad mundial. Con Trump no sabemos si los EE.UU seguirán respetando a la OTAN y otras organizaciones internacionales de seguridad; esto implica que EE.UU podría volver a atacar a un país sin que haya un acuerdo internacional para ello. Con un presidente inestable, el mundo puede ser menos seguro. Paraguay es parte del mundo.
    Cuarto. EE.UU siempre marca una tendencia en el mundo. Generalmente lo que sucede en ese país se replica en el resto del mundo. La victoria de Trump es la victoria del nacionalismo antiglobalización. El mundo hoy está muy integrado económica, social y culturalmente; necesita soluciones globales a los problemas globales, pero la elección de Trump es un retroceso para lograr esos acuerdos que el mundo requiere. Por última vez: Paraguay es parte del mundo.
    Por último. El problema real no es que Donald Trump haya sido electo; sino que la gente haya votado por sus ideas. Este voto refleja una gran disconformidad con el sistema democrático representativo, fue un voto castigo a la clase política. La crisis de las democracias representativas es un fenómeno que se da en casi todas las democracias del mundo, incluida la nuestra. Ante esto, quienes creemos en la democracia debemos intentar entender y aprender de lo que sucedió en EE.UU de modo tomar las medidas para fortalecer la democracia paraguaya.

    Por José María Ayala.

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    Publicado por Anónimo | 21 noviembre, 2016, 9:46 am
  2. Parteaguas

    Por Benjamín Fernández Bogado –

    Así llaman los mexicanos a los momentos en que algo ocurre para demostrar el fin de algo y el comienzo de otro. Son los ciclos que nos sacan del área de confort y nos fuerzan a buscar opciones nuevas y distintas.

    Es el momento de cuestionarnos y de cuestionar, pero por sobre todo de intentar nuevos caminos que se parezcan a los mejores sueños que alentamos profundamente. Son momentos críticos y de malestar. De dudas y tribulaciones, pero por sobre todo de oportunidades.

    Donald Trump es nuestra conciencia tardía de que veníamos haciendo las cosas muy mal y que los efectos de la globalización codiciosa y mentirosa se iba a cobrar la víctima en el victimario. Jamás un discurso excluyente y temeroso ganó unas elecciones en ese país acostumbrado a que sus candidatos estimulasen nuevas fronteras con el mundo como horizonte. Ahora se habló de expulsión, deportaciones, muros y sanciones. Estados Unidos tiene miedo y eso producirá grandes cambios a escala mundial.

    Todos están bajo cuestión. Los partidos políticos por haberse convertido en gavillas organizadas en torno a los intereses particulares de sus líderes de ocasión, las corporaciones con unos salarios siderales a sus gerentes y administradores, y con una capacidad de control sobre el Estado nunca antes conocido. Odebrecht en Brasil tenía hasta un ministerio de coimas y sobornos y la delación premiada amenaza con destrozar todos los cimientos de la política del vecino país. La codicia desenfrenada hizo que un evasor asumido de impuestos sea ungido presidente de los Estados Unidos porque eso importó poco frente a la cáfila de políticos que se mantuvo en cartelera por demasiado tiempo hasta agotar el sistema. No hubo renovación ni en su partido en el que nunca militó y que con sus 70 años destrozó a las figuras jóvenes de los Bush, Rubio o Cruz. Los pasó encima y ahora todos rezan para que el odiado establishment sea capaz de cortejarlo, educarlo, perseguirlo y ponerlo en cintura. Eso no será suficiente para una sociedad de los excesos, donde incluso los amplios derechos de los homosexuales terminaron en peticiones absolutamente irracionales, como la operación de cambio de sexo del soldado Chelsea Manning, culpable de la mayor filtración de datos del gobierno de EEUU en su historia.

    La gente está cansada y vota a populistas que castiguen el sistema, aunque en el camino pongan en riesgo la propia democracia. Sí, no vean lo que pasa en Venezuela y otros países acosados por la misma enfermedad.

    Deben cambiar las universidades de élite y sus escuelas de negocios o de abogados que durante años proveyeron de mano de obra calificada a un sistema que acabó con el sueño americano. Expertos en evasión muchos de ellos, escasamente críticos del sistema y serviles a los intereses malsanos de muchos, entre ellos el mismo Trump. Hay un hambre de ética en el mundo que los corruptos cuando son atrapados culpan a otros iguales de su situación.

    Mucho cinismo, poca postura moral y nula capacidad de autorregulación están llevando al sistema democrático a un punto de inflexión crítico y preocupante. Si logra corregir los excesos y las equivocaciones, el parteaguas será el comienzo de una nueva era; si por el contrario la clase dirigente cree que esto pasará como una lluvia de verano para volver pronto a la normalidad conocida, estaremos todos ante un riesgo mayor. Esta no es una lluvia cualquiera, esta es una tormenta que amenaza convertirse en un tsunami para muchos culpables o inocentes del sistema fracturado.

    Esta es una nueva era.

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    Publicado por Anónimo | 20 noviembre, 2016, 7:43 am
  3. No es problema de comunicación, es problema de incomunicación

    Uno de los comentarios más frecuentes en estos días, en los que coinciden oficialistas y opositores, ya sean coyunturales o a ultranza –ya que el oficio de opositor cada vez se maneja y cotiza de acuerdo a coyunturas electoralistas más variables que el pronóstico del tiempo, con sus anuncios de lluvias variables que terminan en chaparrones o en verdaderas tempestades–, es que hay un problema de comunicación que tendría como eje el Gobierno, que no sabe comunicar las acciones que realiza.

    Hagamos en principio una aclaración: la comunicación nunca es un problema; el problema es la falta de comunicación y, más grave aún, la incomunicación, es decir, la comunicación escamoteada, confusa, equívoca o mal dirigida.

    No es un problema de este gobierno, sino de todos los gobiernos que tenemos en el recuerdo, desde la colonia. Cito un documento irrefutable rescatado por el laborioso pa’i Melià, titulado “Quinientas mil turbaciones”.

    El Paraguay –el colonial se entiende– habría vivido desde sus principios en estado de turbación. Es lo que denunciaba el mercedario fray Juan de Salazar cuando a 13 de abril de 1545 escribía al emperador Carlos V diciendo que la Asunción –fundada apenas siete años antes– era “un pueblo de más de quinientos hombres y más de quinientas mil turbaciones”.

    Y hago otra aclaración: la comunicación es un problema entre el emisor y el receptor, el uno tiene que querer comunicar y el otro querer escuchar, pues, como ya acuñó la sabiduría popular, no hay peor sordo que el que no quiere escuchar.

    Vuelvo a la actualidad y salgo del ámbito político que, creo y con fundados argumentos, es el principal motivo de incomunicación, llevándolo al claustro de la comunicación: dos compañeros de programa radial de años, ambos respetables y experimentados, que “en vivo y en directo” terminan un debate con una trompada; aclaro que la primera información que tuve verbalmente fue que terminó a “trompadas”; hubo una sola, un solo culpable. O sea fue una agresión física individual, por causa, supongo, de una incapacidad de conjuntar las dos opiniones sobre un tema de interés público; pero resulta insólito que “en vivo y en directo” se dirima con violencia física un debate entre dos periodistas, sobre un tema tan elemental que asusta que sea causa de semejante desenlace.

    Las informaciones al respecto, orales y escritas, que convocaron a comunicadores, fueron tan dispares como que era una trompeada, lo que implica reacción de la contraparte golpeada, que la reacción de demandar al golpeador era una mariconada; que el golpeado se esconde bajo la pollera de la directora de la radio; periodista noqueó a su colega, cuando parece que no fue más de un akãpete; programa terminó a los golpes… que el golpeador había pedido perdón al golpeado hasta de rodillas; que el golpeado afirmaba que no le había perdido perdón… Que el golpeador fue aclamado por colegas, que… puedo continuar, pero aburriría hasta a las hormigas; y estoy hablando de comunicaciones en medios y, por ende, de profesionales de la comunicación, de una comunicación mediática de un conflicto entre periodistas y al aire, es decir, que no fue tan escondida como para crear confusión.

    Pongo nuestro ejemplo, por aquello del burro por delante para que nadie se espante.

    Y así o peor está la comunicación en los dos grandes partidos seculares, la ANR y el PLRA, que se debaten entre ellos más que con las contrapartes.

    Hay incomunicación entre el Ejecutivo y el Congreso, la víctima es la educación, “des-emerginzada” por esa falta de comunicación que no tendría nada que ver con la labor de los dos poderes del Estado y la reparación de colegios en ruinas.

    Ahí están los partidos de izquierda que, generalmente, tienen internacionalmente férreas alianzas; aliados en “la internacional” y encarnizadamente peleados en el país.

    El minúsculo encuentro nacional que llevó como senador a un colorado, ahora lo quiere hacer renunciar por comportarse como un colorado.

    Hay incomunicación entre las fuerzas de seguridad y la Justicia, ya que los unos detienen a los motochorros y demás delincuentes y los otros benefician a los delincuentes con medidas alternativas a la prisión, es decir, dejándolos deambular y acometer actos criminales y que, al parecer, son los únicos beneficiados con la incomunicación… !Por eso son los únicos que no se quejan de la falta de comunicación!

    Me espanta releer la carta del mercedario; quinientas almas y quinientos mil conflictos. Lamentablemente ni el Censo de Población tiene buena comunicación para saber cuántos somos hoy con precisión, para multiplicar los habitantes y saber cuántos conflictos tenemos. ¡No quiero ni pensarlo!

    Por Antonio Carmona

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    Publicado por Anónimo | 16 noviembre, 2016, 10:33 am
  4. Águilas cazando moscas

    En los diarios se publicaron –con pruebas contundentes e irrefutables– vergonzosos y escandalosos hechos de corrupción: en la Policía, en las FF.AA., en el TSJE, en el Senado, en el Indert, el desastre ecológico –hasta hoy impune– en el río Pilcomayo, el seguro médico de la casta privilegiada, las tragadas del Fonacide; la creciente, sangrienta y desenfrenada inseguridad, el inexplicable y descomunal aumento de la deuda externa, la Ley 5655/16, aprobada entre gallos y medianoche, que empieza a abrir el grifo de los fondos jubilatorios del IPS.

    No he leído ni escuchado un solo reclamo serio de nuestros opositores de fachada, como: el Equipo Joven de Blas Llano o Efraín Alegre; ni del Frente Guasu, ni de Avanza País. –Mutis por el foro–. Eso sí: se trenzan en vanas escaramuzas y en oratorias huecas e infantiles, sin mayores relevancias. ¡Se pelean entre ellos! ¡Águilas… cazando moscas!

    Mientras… ¿A la ciudadanía quién la defenderá? ¿Los políticos de la oposición? ¿Los senadores, los diputados? ¿Los jueces?

    Bien sabemos que las ramificaciones o los tentáculos de la corrupción tienen sus principales raíces en los tres poderes del Estado. Si en verdad nuestro país quisiera disminuir la corrupción drásticamente y, por ende, ahorrar para destinar más recursos a educación, salud, vivienda, etc., debería buscar en forma urgente no la enmienda o la reforma de la Constitución, solo para la reelección presidencial, sino para reducir al mínimo los funcionarios del Ejecutivo, de diputados, senadores y del Poder Judicial.

    El pueblo ya está cansado, reventado, frustrado, de estos politicacos (un sobrenombre certero de Alberto Candia), que gua’u son representantes del pueblo. No pueden ocultar su verdadero propósito: angurria voraz, avaricia y ambición desmedidas, sin importar qué atajos utilizar para conseguir sus objetivos.

    No les anima en lo más mínimo algún proyecto político –sensible a las necesidades del pueblo– sino un inmoral proyecto personal y comercial. Por sus frutos… ¡los conocemos! Los políticos y las autoridades han perdido hasta el temor a Dios y por ganar el mundo, al final, van a perder su alma.
    Roberto Bareiro

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    Publicado por Anónimo | 14 noviembre, 2016, 9:18 am
  5. Trump y las relaciones internacionales

    Occidente necesita un remezón, y uno fuerte; Hillary Clinton representó el continuismo, más de lo mismo; Donald Trump representó el cambio, el remezón, y por eso triunfó, le guste o no a todos los que les gusta ser “políticamente correctos” porque nunca han sufrido necesidades en carne propia.

    Donald Trump tiene una visión clara de mejorar la seguridad interna, sin olvidarse de que su principal objetivo a nivel internacional es acabar con ISIS. De acuerdo a esta línea de prioridades, su política internacional se basa principalmente en el respeto al Derecho Internacional y a la soberanía de los países. Ha manifestado claramente que Estados Unidos dejará de buscar instalar democracias internacionales y de intervenir en países donde no tiene derecho a hacerlo.

    Asimismo, ha planteado una relajación de las tensiones y cooperación mutua con China y Rusia. Ha afirmado que no comparte el sistema de gobierno de otros países pero que los respeta y que solo recurriría al conflicto armado en defensa de una amenaza concreta y directa dirigida contra Estados Unidos.

    Este es un discurso más abierto y beneficioso que el que tuvo Clinton sobre el mismo punto.

    Pedro Cáceres

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    Publicado por Anónimo | 14 noviembre, 2016, 8:59 am
  6. El triunfo de Trump

    El triunfo de Donald Trump en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos de Norte América obedece a razones muy claras y precisas, que lastimosamente muchas personas no quieren ver o aceptar, ya sea por intereses ideológicos, económicos, o simplemente por ignorancia.

    El sistema político de occidente, Paraguay incluido, no se compadece con la realidad del siglo XXI; seguimos con instituciones políticas propias del siglo XIX, con partidos políticos manejados por élites que no representan a la población, y seguimos idealizando conceptos como el de “democracia” que es falaz y que en cada país y cada partido le asigna un significado diferente; Fidel habla de democracia; Ortega en Nicaragua habla de democracia; lo mismo Nicolás Maduro y Evo Morales; y ¿al pueblo qué le importa?

    Vivimos en un mundo corrupto hasta los tuétanos, y simplemente inmoral; el 0,1% de la población del mundo se lleva un pedazo de la torta que es simplemente inaceptable en tanto la clase media se pauperiza; y los gobernantes compran los votos del sector más carenciado mediante medidas populistas, como regalar el agua, la luz eléctrica, o el petróleo, como en Venezuela, en donde por un dólar llenas el estanque de tu auto, porque “¡cómo vamos a cobrarle el combustible al venezolano si es de él!”.

    Donald Trump no es ningún patán ni imbécil; es un exitoso hombre de negocios, y, estamos de acuerdo, no es “políticamente correcto” (yo tampoco lo soy) ¡porque dice las verdades que nadie quiere escuchar! Los antisistemas han infiltrado hasta tal punto nuestra cultura que han triunfado en donde era más difícil: eliminar la disciplina y la jerarquía. Hoy un padre no puede castigar a un hijo que se porta mal porque ¡se puede ir preso! O un profesor no puede aplazar a un burro de alumno porque ¡los padres van de amparo! Y para qué hablar de hacer ¡el servicio militar! ¡Horror de horrores!

    Sebastián Eyzaguirre

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    Publicado por Anónimo | 14 noviembre, 2016, 8:57 am
  7. Trump, “Chiqui” y López Perito
    14 Nov 2016

    Por Augusto dos Santos

    John L. O’Sullivan se llamaba un periodista norteamericano que en 1839 suscribió un artículo periodístico que le daba un barniz justificante a la idea de expansión política y territorial de EEUU.

    Aseguraba que esta Nación era asiento de un pueblo escogido por Dios cuya misión divina era la expansión. Por lo tanto para don O’Sullivan, el ocupar territorios y crecer no era una cuestión discutible, era un destino al cual no se podía renunciar sin herir gravemente la sacrosanta relación de los hijos de estas tierras con el mismísimo Dios nuestro señor. Es más, la cosa no era solo crecer en territorios, sino llevar la bandera de la libertad y la democracia y de paso dar una mano “a las razas inferiores”. Una especie de ñande peicha guarã dicho en inglés del siglo XIX.

    La declaración del “Destino Manifiesto” calzó como anillo al dedo en un tiempo de erupción nacionalista y expansionista de los Estados Unidos y resolvió desde la moral del plan divino cualquier debate sobre las razones de preeminencia.

    Refritando la lógica de O’Sullivan, no posible entender como ha estado tan ausente del debate previo de las elecciones norteamericanas –a propósito de destinos y de preeminencias– la fuerza definidora del norteamericano blanco, dominante histórico y su terror activante al respecto de un futuro acosado por las estadísticas de expansión de “otras razas”. Este es el “destino manifiesto”, la tecla, que reivindica –177 años después– Trump con una suerte envidiable.

    SIGNIFICANTE VACÍO

    Trump debe saber muy poco sobre ideologías, pero fue orientado a sembrar en el generoso suelo de los significantes vacíos. Espacios contenedores, construidos en base a gigantescos y potentes enunciados, absolutamente hospitalarios de diversas aspiraciones. Con ellos logró generar la más rotunda empatía de amplios sectores olvidados por la política norteamericana.

    Dentro de este rumbo Trump habló a segmentos de la sociedad, a los que referíamos antes, que aún obvios (blancos preeminentes) y estaban despojados de cualquier afecto puntual de los candidatos en sucesivas campañas. Una generación de políticos de Estados Unidos se sintió muy cómodo luciendo como una conquista intelectual y humanista la inclusión del voto afroamericano y luego el latino. Nadie en todo este tiempo hizo ninguna alusión especial al voto blanco ni a los blancos porque –por alguna razón de contraste– solo nombrarlos como objeto de preferencia parecía configurar un signo de discriminación. Trump no tuvo reparos en anidar allí la fortaleza de su discurso.

    Trump detonó la evocación del imborrable sueño del american way of life, que trazó en el aire un círculo tan amplio de aspiraciones que finalmente entraron todos los que sentían que un verdadero “tendota” de EEUU debía pensar de la manera de su líder de cabello naranja.

    Finalmente, según el viejo Laclau un significante vacío es como cuando alguien enuncia “queremos que la selección paraguaya recupere su grandeza” y sencillamente terminamos colocándolo al “Chiqui” sin preguntarle nunca cómo lo hará, porque la motivación es tan paradigmáticamente abarcante que allí caben todos los sueños. Las realidades ya se irán viendo.

    ¿QUO VADIS ANR?

    Parece claro que la intención del oficialismo colorado no es buscar ahora la unidad de los colorados, al menos antes de las internas, porque prefiere que ese examen le brinde una prueba irrefutable de su capacidad para construir mayorías con miras a las elecciones del 2018.

    Es un juego riesgoso porque también podrían haber intentado una forma de unidad que se base en la diversidad, que admita las disidencias y que peligre menos la fractura del partido en vísperas de los comicios nacionales de abril del 2018. Tales internas recién están fijadas para noviembre del 2017, salvo que, finalmente, se convoque a una convención por la reforma y ello suponga un nuevo evento.

    La ANR aguarda mientras tanto una resolución de la Justicia al respecto de los votos rebeldes del Senado y Diputados.

    El presidente Cartes reapareció esta semana en el escenario político con una advertencia “no les vamos a echar, pero no podrán ser candidatos” a lo que el temperamental legislador colorado Enrique Bacchetta respondió con una frase conmovedora: “Si nos quieren suspender vamos a convertir en un infierno el país”.

    Oficialistas y opositores colorados juegan a la pulseada. Pero no juegan en cualquier lugar, lo hacen en la cornisa de un edificio de 50 pisos y sin red de contención. Por fortuna para la ANR la oposición tampoco se reúne a tomar mate dulce y a tejer punto cruz, sino también sabe ser generosa en incidentes.

    MI HERMANO TE VA A PEGAR

    Se acuerdan de esta clásica amenaza del compañerito que a sabiendas de tener un hermano grandulón andaba por los pasillos exaltando su fuero de hermano protegido. Más o menos esa fue la orientación del discurso de Blas Llano en la semana pasada cuando aseguró que Efraín le teme a Lugo.

    Esa no fue una frase cualquiera, fue una frase para tomarla con pinzas por dos motivos. 1) porque Blas Llano produce un acercamiento a Lugo aparentemente para potenciar su movimiento en las internas, y b) porque el llanismo hasta ahora se ha mostrado renuente al tema de la reelección. Entonces ¿por qué entonces se temería a Lugo?

    Quizás una respuesta se podría encontrar en un aliado siamés de Llano, el senador Silva Facetti, quien durante una entrevista en “Radio y Cía.” de la 970, dijo que si bien estaban en contra de la reelección, si Lugo encontraba un camino legal para presentarse en los comicios estarían dispuestos a respaldarlo.

    Alegre nunca respondió a Llano. Ambos son muy astutos para pisar los palitos que ambos se van tirando en el camino.

    DOS DIVIDIDO UNO

    Con la bancada de Avanza País en el Senado se produjo una operación matemática más simple que el helecho: eran dos y se dividieron. Aparentemente “se olvidaron” de informar a López Perito de los acuerdos con la ANR por la imposición de Enrique García en la Contraloría, lo que motivó la salida del ex hombre fuerte de Lugo. Era la crónica de un final anunciado. Cada vez más lejos de sus amigos con los que compartió la posición en las elecciones del 2013, ahora López Perito busca acuerdos con sectores cooperativistas (con los que otros sectores políticos también buscan acuerdos) para construir una plataforma electoral que lo enfile de nuevo hacia el Congreso.

    UNA ECUACIÓN PREVISIBLE

    No será fácil para el oficialismo sostener la mayoría en la Cámara de Diputados aunque es improbable que existiera desde allí una iniciativa destituyente. Las consecuencias de la constitución de un nuevo gobierno sería un potenciador de las posibilidades de unidad de la ANR y la oposición se siente cómoda con la actual división de cara a las elecciones del 2018 aun cuando ella no ha podido reparar hasta hoy sus propias divisiones.

    Las causas de la tensión en diputados se pueden atribuir a varios factores particulares, pero existe uno genérico: la presión que soportan los diputados desde sus representados regionales para conquistar cuotas de poder en la medida en que se aproximan las definiciones electorales. Es por esto también, que solo aquellos candidatos – en su mayoría de zonas fronterizas que tienen “finanzas propias” ( muchas de ellas de origen sospechoso)– son los que tienen vuelo para iniciar campañas anticipadas. En el caso de la ANR, es probable que los diputados oficialistas aumenten paulatinamente sus cuotas de demanda en la medida en que el sostenimiento de la mayoría se dificulte más y dependa de menos voluntades. Simple ley de la oferta y la demanda.

    PLURALIZACIÓN DE LA NARCO POLÍTICA

    El presidente de la Cámara de Senadores, Robert Acevedo, (varias veces aludido sobre vínculos con el mismo flagelo) dijo en la última semana que la pobreza y la complicidad de la Justicia y la Fiscalía son elementos determinantes para la existencia de la narcopolítica

    A tan importantes razones habría que agregar que – de acuerdo a las versiones- tal narcopolítica ha dejado de ser hace mucho tiempo patrimonio de unos candidatos del sector oficialista, ya que también financiaría a algunos candidatos del PLRA y en las próximas elecciones se verá con claridad a que otros sectores supo llegar en este tiempo. Obviamente como todo hecho mafioso son asuntos hartodifíciles de comprobar.

    Esta pluralización de la narcopolítica deja corta a las declaraciones de Acevedo, que se olvida de mencionar a un actor fundamental: el político que incurre en tal financiamiento que no es, ni mucho menos, un actor de reparto ni el abuelo de Heidi.

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    Publicado por Anónimo | 14 noviembre, 2016, 8:43 am
  8. Trump: El posible impacto en las remesas desde EEUU

    La victoria de Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos generó incertidumbre en el mundo y motivó la discusión en Paraguay sobre el posible impacto económico de este hecho que indudablemente afectará globalmente. En definitiva, habrá que esperar para tener precisiones sobre las próximas políticas económicas estadounidenses y con ello realizar mejores proyecciones sobre su impacto macroeconómico en Paraguay. Si bien nuestra economía es pequeña y abierta, no obstante, se pueden esperar efectos a nivel microeconómico en las familias que reciben remesas, aunque eso dependerá de las políticas migratorias y de cuánto ello afecte, ya que cualquier medida que afecte a estas transferencias podrían tener consecuencias negativas en muchas familias paraguayas.
    La posibilidad de realizar buenas proyecciones sobre el impacto en Paraguay con base en las manifestaciones de Trump durante su campaña es mínima, debido a varios factores. En primer lugar, como todo político –y especialmente él que fue muy abrupto en sus expresiones–, puede encontrarse con obstáculos que le impidan cumplir con sus promesas electorales.

    La necesidad de la aprobación del Congreso de muchas de las medidas propuestas, de disminuir la tensión ciudadana generada en estos días, la presión del sector empresarial por reducir la incertidumbre y la volatilidad que implican sus propuestas, entre otros factores, pueden hacerle retroceder en sus ideas iniciales.

    En segundo lugar, sus manifestaciones con respecto a medidas proteccionistas y a la revisión de todos los acuerdos comerciales que EEUU tiene con el resto del mundo, entre los que se encuentra el Tratado de Libre Comercio (TLC) y la negativa de continuar con el Acuerdo TransPacífico de Asociación Económica (TPP por sus siglas en inglés), tendrán poco efecto en Paraguay, dado que nuestro país no se encuentra adscripto a estos acuerdos.

    En tercer lugar, según la opinión de economistas norteamericanos, muchas de las propuestas que tienen el objetivo de dinamizar la economía se contradicen y no cuentan con el sustento empírico ni teórico, por lo que a la hora de considerar todos los escenarios posibles y los costos económicos y no económicos, probablemente muchas de esas medidas deberán ser dejadas de lado o por lo menos suavizadas.

    En definitiva, habrá que esperar más tiempo para tener precisiones sobre las próximas políticas económicas de EEUU y con ello realizar mejores proyecciones sobre su impacto macroeconómico en Paraguay.

    No obstante, se pueden esperar efectos a nivel microeconómico en las familias que reciben remesas, aunque eso dependerá de las políticas migratorias y de cuánto ello afecte a las familias que desde EEUU envían remesas.

    Por un lado, la amenaza de limitar el envío de remesas puede afectar negativamente el consumo de las familias receptoras en Paraguay, especialmente ahora que el crecimiento se ha ralentizado y la ciudadanía empieza a sentir los efectos. Por otro lado, está la amenaza de expulsión de migrantes que no cuentan con la documentación exigida. Habrá que ver cuántos paraguayos se encuentran en esa situación.

    Estados Unidos es el segundo país en importancia por los montos que son enviados desde allí, después de España que, según las estadísticas, se encuentra en primer lugar. Si bien las fuentes de información muestran mucha disparidad, se estima la llegada de unos 100 millones de dólares al año desde EEUU, cifra importante, dados los bajos niveles de ingresos de las familias paraguayas receptoras.

    En cualquier caso, las autoridades paraguayas deberán estar atentas a las medidas, ya sea por su impacto macro o micro.

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    Publicado por Anónimo | 14 noviembre, 2016, 8:30 am
  9. Que no se amilane el espíritu
    12 noviembre, 2016
    Por Jorge Paredes

    Se me fueron todas las ideas. El ánimo se llevaron los perucas. No sé cuál es peor, o la goleada que sufrió la Albirroja o la tormenta que deja sus secuelas. Antes, cuando las cosas iban mal un triunfo de la Selección Paraguaya aplacaba los ánimos. Esta vez se nos vinieron todos encima.

    No soy analista deportivo, pero basta escuchar las radios y leer los comentarios en las redes sociales para notar que el ánimo de muchos paraguayos quedaron por el suelo, luego de la catastrófica derrota del combinado nacional. Ver a la querida Albirroja en el mundial de Rusia 2018 ya se parece a una “campaña engañosa”.

    Pero como eso fuera poco, se vino nuevamente el temporal que dejó a gran parte del país con árboles caídos, miles de viviendas sin energía eléctrica, calles destrozadas, raudales con basuras incluidas, subestáticas incendiadas y varios otros perjuicios.

    El Paraguay es un país sufrido donde, muchas veces, los males no amilanan el espítitu. Siempre soportó y supo reponerse de los embates de la naturaleza, del fútbol, de la economía, de la política, de la inseguridad. La sangre guaraní sale a relucir en los momentos más críticos.

    Hoy día, sigue campeando la corrupción en nuestro país, en todos los ámbitos, y sin embargo, seguimos creyendo que el tejido moral no terminará de romperse. Políticos y gobernantes de turno solo piensan en sus pretensiones personales, grupales o partidarios. Usan al pueblo para campañas engañosas y a la hora de la verdad, solo llenan sus bolsillos a costa de la carencia de la gente honesta.

    Gobierno y empresarios se levantan en “guerra” y no precisamente por el bien común de todos sino en defensa de sus intereses. Y en medio de todo el desbarajuste, sigue la esperanza de un pueblo que aún cree que todo podrá superarse.

    Así como muchos fanáticos del fútbol, con calculadora en la mano, creen que es posible soñar con Rusia 2018. Al menos, el aire y el sueño aún no tienen costo en nuestra sociedad.

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    Publicado por Anónimo | 13 noviembre, 2016, 8:03 am
  10. Con la pistola en la sien

    Por Luis Bareiro

    Alguien decía que la política es el arte de encantar, de convencer a los otros de que uno es capaz de hacer cosas sorprendentes sin necesidad de explicar con muchos detalles el cómo. El problema de esto es que cuando los políticos profesionales llevan demasiado tiempo prometiendo el prodigio sin lograrlo, y revelando de paso en ese proceso de desgaste que no solo su propuesta era exagerada, sino que además nunca fue su intención hacerla realidad, se produce el efecto contrario: el político pasa a ser sinónimo de desencanto.

    El desencanto en la política tiene el mismo efecto que en el amor. Cuando se rompe el hechizo, las personas que veían en el candidato una suma de virtudes, ahora solo ven un cúmulo de defectos, magnificados probablemente bajo la lupa de la decepción y de la bronca.

    La suma de malas experiencias políticas, como en el amor, puede provocar un desencanto generalizado con cualquier símil de los candidatos fallidos. “Todos los hombres son iguales, luego, todos los políticos son iguales”.

    En ese escenario de frustraciones acumuladas, cualquiera que se presente como ajeno al mundo tradicional de los políticos, como el irruptor que quiebra el sistema vigente, podrá resucitar el encantamiento, provocando una fidelidad que no requiere ser racional; será una apuesta emocional, un voto castigo, un voto bronca.

    Eso nos viene pasando a los paraguayos desde hace ya dos periodos presidenciales, y le viene pasando al mundo desde antes. Acaba de ocurrir en la nación más poderosa del planeta.

    La fórmula es casi siempre la misma. Un candidato surgido desde fuera de las filas políticas irrumpe en un partido o crea su propio movimiento y termina triunfando en las urnas.

    Está demostrado que las chances son infinitamente mayores cuando el potencial candidato tiene suficiente dinero para financiar su propia campaña, o cuando proviene de una actividad que le ha permitido notoriedad pública. Los multimillonarios y las personas de los medios tienen desde el vamos la mitad del terreno ganado.

    En el caso del señor Trump, aunó ambas virtudes; un magnate con permanente participación en los medios. Solo necesitó dar con un discurso visceral y políticamente deplorable, pero que calzara perfectamente con los sentimientos inconfesables de una franja importante de la población estadounidense compuesta por los trabajadores blancos de la clase media baja que se sienten excluidos de la nueva economía y que responsabilizan de su exclusión a la globalización y a los inmigrantes.

    Lo peligroso de estos nuevos juegos de la democracia es que la historia nos dice que los estadistas nunca son producto de la improvisación. Ya es difícil encontrarlos en la política, pero suponer que daremos accidentalmente con uno en la revista Fortune o en el mundo de la farándula, más que jugarnos la chance a los dados, equivale a jalar del gatillo en una partida de ruleta rusa.

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    Publicado por Anónimo | 13 noviembre, 2016, 7:51 am
  11. La imprevisibilidad social

    El negocio de las elecciones, así como el de las encuestas sobre temas importantes, como los referendos a la población de un país, están cada vez más difíciles de manejar. El término es manejar, pues el sistema intenta de hecho manipular en la forma que puede a la opinión de los electores y votantes.

    La estrategia es comenzar una campaña política con una estadística que soporte lo que se quiere vender. El escritor norteamericano Mark Twain dijo una frase célebre: “Hay tres tipos de mentiras, las mentiras, las malditas mentiras y las estadísticas”. Las encuestas son estadísticas que las pagan y producen los interesados, pero lo distribuyen gratis como información desinteresada.

    El segundo componente son los medios de comunicación tradicional, como la televisión y la prensa escrita. Si bien usan eslóganes sobre la veracidad informativa, los hechos tal cual son, la noticia objetiva, todos tienen su agenda, su candidato, su opinión, su línea editorial. Los medios reportan sobre las estadísticas que ya refuerzan un tema o a la percepción que ellos quieren promover.

    Así ha venido funcionado el negocio de poner y sacar presidentes, y de convencer a la población de en quién o sobre qué temas la mayoría va a votar. El supuesto del comportamiento humano está en que la gente no quiere desperdiciar por quién votaría, la mejor idea o por el candidato ganador. El objetivo de la máquina propagandística es posicionar al aparente ganador, para que la profecía autocumplida funcione.

    Esta forma en que ha venido manejando el negocio de convencer a las masas ya no funciona y ha producido recientemente fracasos sorprendentes. Las tres pruebas contundentes son: (i) El gobierno inglés apostó a refrendar la permanencia en Europa y la población votó en contra creando el brexit. (ii) El gobierno colombiano apostó a refrendar el acuerdo de paz con las FARC, y la población aunque atemorizada y amenazada rechazó el acuerdo. (iii) El establishment norteamericano presentó la continuidad con una candidata afín, y lo sorprendió el triunfo inesperado de Trump. Las encuestas más prestigiosas se habían equivocado rotundamente, la realidad las descalificó. Los medios dejaron de escuchar a la gente.

    No se dan cuenta los promotores del “negocio de elecciones en masa” que la sociedad cambió. Antes se gobernaba a las masas, hoy se debe de gobernar a los ciudadanos. Antes los medios de comunicación promovían a un candidato o idea porque los medios decían concentrar la opinión pública; hoy las redes sociales y las campañas por internet son mucho más efectivas, menos manejables. Estamos en la era de la individualidad, cuando las personas individualmente quieren y ejercen sus elecciones personales y votan hasta en contra de lo que se vende como obvio. La gente ya decide lo que quiere, no traga lo que se le vende. Eso ocurre tanto en un país como Inglaterra con un ingreso per cápita de USD 40.933, así como en Colombia con un ingreso per cápita de USD 7.447. Es una tendencia mundial.

    Una consecuencia práctica de esto es la obsolescencia de los partidos políticos. Cada vez más se vota en el candidato, no en el candidato “del partido”. La prueba es que los outsiders destacados (no políticos) como Trump les ganan por lejos a los títeres puestos por partidos políticos. En Paraguay los partidos políticos, en una actitud desesperada de hacer creer que tienen poder, están intentando imponer sanciones a sus miembros, creyendo que el partido aún tiene el poder de manejar e instrumentar a los ciudadanos. Estamos en la era de la individualidad, donde los partidos como intermediarios de la masa importarán cada vez menos, mientras que lo realmente auténtico de cada quien se impone.

    Por Luigi Picollo

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    Publicado por Anónimo | 13 noviembre, 2016, 7:44 am
  12. El único que la tenía clara
    Por Alfredo Boccia

    Luego de los resultados electorales que dejaron a politólogos y encuestadores hablando pavadas, la opinión del cineasta Michael Moore fue releída con renovado interés. Es que Moore –quien dirigió películas como Farenheit 9/11 o Bowling for Columbine– predijo con absoluta seguridad la victoria de Trump mucho antes de las elecciones. Y no se trata de que prefiriera al candidato republicano, pues, aun criticándola, apoyó la campaña de Hillary Clinton.

    Los argumentos de Moore eran simples y se basaban en unas pocas razones que resultaron ciertas. La primera de ellas tiene que ver con las matemáticas electorales del medio oeste norteamericano, donde se concentra el antiguo cinturón industrial que desde hace décadas sufre la reducción de salarios y empleos.

    Allí hay estados en los que históricamente ganan los republicanos, pero, incluso en aquellos que suelen votar a los demócratas, se eligieron gobernadores republicanos en las últimas elecciones. El “malestar del hombre” blanco explica el éxito de Trump, quien prometió reactivar el empleo. Nadie sabe cómo lo hará, pero esa es otra cuestión. La propia Hillary era un problema, según Moore. Era impopular, poco confiable y no despertaba emociones. Los demócratas dicen hoy que Bernie Sanders hubiera vencido fácilmente a Trump, solo que perdió las internas contra el poderoso aparato de los Clinton.

    Los excesos de Trump no impidieron que recogiera los votos del elector deprimido, harto de un sistema político elitista y enfermo y que manifestó su desencanto votando a un magnate algo esperpéntico que prometía repetidamente “drenar el pantano”.

    Los otros motivos del “voto oculto” siguen en el terreno hipotético y cuestionan profundamente la metodología de las encuestas. Van tres equivocaciones al hilo con repercusión universal: el Brexit británico, los pactos de paz de Colombia y la victoria de Trump.

    Dado que Michael Moore fue uno de los pocos que acertaron, es prudente que prestemos atención a lo que escribió tras conocerse el resultado de la elección.

    Lo primero que hay que hacer es, según él, tomar el Partido Demócrata y devolverlo al pueblo, al que ha fallado miserablemente. Lo siguiente es despedir a los eruditos y pronosticadores que se negaron a escuchar lo que estaba pasando. Lo mismo debe suceder con los miembros del Congreso que no estén listos para luchar contra la locura que está punto de comenzar. Basta de decir que se encuentran “atónitos”.

    Hay que reconocer que estaban en una burbuja que les impedía ver el desánimo de millones de norteamericanos ignorados por años por ambos partidos. Y, por último, no perder de vista que una mayoría popular de votos prefirió a Hillary y que si Trump ganó fue gracias a una anacrónica idea del siglo XVIII llamada Colegio Electoral. Lo dice Moore, por lo que hay que tomarlo en serio.

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    Publicado por Anónimo | 12 noviembre, 2016, 7:02 am
  13. Kuaru karê
    11 Nov 2016

    Por Pablo Noé

    La fuerza de la costumbre, sumado a su rastro imborrable e innegable hace que ciertas situaciones cotidianas pasen a formar parte del léxico colectivo, describiendo, de manera analógica una realidad que en un escenario parecido presenta resultados similares. Cada país e incluso regiones y barrios tienen sellos característicos, con los que desnudan cuestiones que llevarían más tiempo de explicar de otra manera. Una de esas definiciones es la que en el castellano se conoce como el mear fuera del tarro, pero que en nuestro dulce idioma guaraní adquiere un sabor mucho más impactante, ya que en dos palabras sellamos un hecho y lo dotamos de un significado inconfundible: el kuaru karê.

    Cuando hablamos del kuaru karê no hacemos más que definir una actuación equivocada, de quien se posiciona en un lugar pero que en realidad debiera estar en otro sitio, produciéndose así un divorcio evidente entre el hecho y las intenciones. En términos más simples también se describe esto del kuaru karê como pifiar el objetivo de un acto, una definición todavía más cercana a apuntar al mingitorio o inodoro, cuando se tiene la mira desviada, con las poco higiénicas consecuencias que trae aparejado este tema.

    En el Paraguay estamos muy acostumbrados al kuaru karê en el plano de la “opinología”, esa pseudociencia que se multiplica en redes sociales, que da voces a todos, incluso a los que no tienen vela en el entierro, otra de las frases hechas que en esta oportunidad no es tema de este comentario.

    El caso más cercano de kuaru karê son las elecciones de los Estados Unidos de América, en donde el ejército de opinantes describió con todo tipo de términos el proceso electoral y el resultado final del mismo, que como es sabido, trajo una consecuencia poco esperada, el candidato republicano Donald Trump terminó electo como Presidente de una de las potencias más grandes del planeta.

    Entre las cuestiones que se deslizaron en las redes y medios de comunicación se criticaba al pueblo norteamericano que había elegido a un impresentable como su primer mandatario.

    En términos simplistas, uno puede hurgar en el pasado del Trump y va a encontrar una serie de barrabasadas que son poco entendibles. Sin embargo, su comportamiento debe ser entendido en un contexto, en el que buscó de forma inteligente captar el voto masivo en un público que era su objetivo, es decir los votantes. Una fórmula, que puede no gustar, pero que terminó de manera exitosa.

    A miles de kilómetros del gran país del norte, desde una isla rodeada de tierra, del tercer mundo, pensar y proyectar los intereses del ciudadano americano promedio, es como mínimo pretensioso y errado. Otro kuaru karê, creer que nuestras visiones y necesidades son idénticas a las de los involucrados directamente en estas elecciones.

    Kuaru karê es esperar una mayor “calidad” del voto estadounidense. Como si fuera que el americano promedio es una luminaria, cuando real y efectivamente después de estos comicios se volvió a comprobar que la democracia produce este tipo de resultados: la gente vota por quien dice que realizará de forma más eficiente los programas que son su prioridad. Lo que para nosotros puede ser eliminar la corrupción o crear mayor infraestructura, para el norteamericano es una mayor estabilidad económica, o proteger al país de los ataques terroristas, es decir, necesidades pragmáticas totalmente diferentes.

    A todo este desparramo de desechos, tenemos que agregarle otro razonamiento muy repetido, basado en un etnocentrismo ridículo, “no tenemos que preocuparnos por lo que pasa en EEUU ya que acá tenemos muchos problemas”. En el mundo de la globalización, con los efectos en cadena, desde la economía hasta la ecología, no mirar lo que sucede en el mundo, ya sea el Brexit o las elecciones americanas, es ser necio o ciego, por no escribir algún adjetivo más fuerte.

    A este ritmo, el kuaru karê está a pasos de ocupar un sitio de privilegio en la escala nacional como el vai vai, el peichante o el ñembotavy. Sobre todo cuando nos escandalizamos por Donald Trump, y nos olvidamos de nuestras autoridades, que no son impuestas, sino también, elegidas por el pueblo.

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    Publicado por Anónimo | 11 noviembre, 2016, 6:16 am
  14. Un outsider en la Casa Blanca
    11 Nov 2016

    La palabra inglesa outsider, con el significado original de extraño, forastero, es decir, alguien que no pertenece al lugar de la mayoría de referencia, fue tomando el significado de alguien que está fuera de lugar, o, más precisamente, que quiere estar en el lugar que no le corresponde, por tradición o costumbre, sobre todo en el argot de los políticos, en su rol de administradores de la cosa pública.

    Aquí adquirió ciudadanía con la elección de Lugo, cuando, tras jurar y perjurar que no se dedicaría a la política ni se candidataría a presidente, madrugó a todos los socios políticos, los insiders, los que estaban dentro de la política y la administración pública. Y así fue como se instaló el término outsider, como un extraño de la política que viene a la política, generando nuevas expectativas, sin mucha experiencia para materializarlas.

    El término ya había sido incorporado al inglés con la significación de alguien que viene de afuera de la política. Y, en cierta medida, le calza perfectamente a Trump, cuyo discurso ha estado justamente en eso, en decir a los que están decepcionados de la política, todo lo malo que quieren escuchar de los que administran la política, es decir, la cosa pública, que él va a cambiar las cosas y va a favorecer a los olvidados por esa casta privilegiada, haciendo todo lo contrario.

    Ya son varios los que se han adelantado en decir que es uno de los principios fundamentales de Hitler: echar leña al fuego, agigantar la hoguera; y, como los demócratas no lo vieron venir, sino que creyeron que era un discurso tosco y grosero, que lo es, sin duda; pero eso en comunicación no siempre tiene importancia; lo que importa es el impacto.

    Hace ya unos cuantos años, de visita en el continente americano, el ex presidente español Adolfo Suárez, clave de la transición española a la democracia, dijo que todos los habitantes de América deberían tener derecho al voto en EEUU, dada la tremenda influencia del “gran país del norte” en la política continental. Muchos le aplaudieron. Y no era descabellado, si atendemos a que el voto creciente de hispanos, afros, orientales y otros inmigrantes, que, en cierta medida ganaron espacio a los inmigrantes de antaño, los wasp, “blancos, anglosajones y protestantes”.

    En cierta medida, el envido de Adolfo Suárez se estaba cumpliendo; esa inmigración del resto de América se ha convertido hoy en un factor de peso en la política norteamericana por medio del voto, voto en el que confiaba Clinton para el triunfo electoral. No es casual que la propuesta fundamental de Trump fuera construir un muro que cerrara el paso al sur. No es el primero que ha hecho tan descabellada propuesta, aunque tal como la exponía el mediático millonario sonaba a convincente, tal vez porque cuando más grande es el disparate más creíble se vuelve, a los ojos de los que comparten el deseo de verlo realizado.

    Hasta aquí los discursos del outsider contra los insiders, del arribista contra los que vienen manejando el aparato estatal, de la confrontación entre buenos y malos, tan antigua como la humanidad. Hasta ahí el discurso de campaña.

    En el discurso del día siguiente, Trump parecía un discípulo de San Francisco de Asís, hasta agradeciendo a Clinton lo mucho que había hecho.

    ¿Qué sucedió? Simplemente que el outsider ya era presidente, ya era un insider y tenía que pensar en administrar un país, no una parte de un país que mayoritariamente ha manejado la libertad como bandera, y que, pese a un exacerbado racismo, ha sido capaz de elegir un presidente negro, consciente de que es “el gran país del norte”, gracias a los unos y a los otros.

    Ese párrafo estuvo también en el discurso del Trump insider.

    Queda ver ahora, considerando los antecedentes del magnate racista, machista y con delirios chinescos de hacer la muralla más grande del mundo, cómo van a convivir el outsider y el insider; en la primera potencia mundial, que tiene gran influencia en la política internacional y en el equilibro de fuerzas; ya que el discurso incendiario es fácil de lanzar en una campaña, viejo vicio de muchos políticos, pero es difícil, y en este caso muy peligroso, de cumplir, en un país organizado que tiene un aparato democrático fuertemente instalado, en el que resulta difícil pensar en un Hitler, aunque haya habido muchos McCarthy (*), amantes de la censura y del cercenamiento de las libertades.

    * Joseph McCarthy (1909-1957) quien desencadenó, durante la Guerra Fría, una persecución brutal contra intelectuales, escritores cineastas… y que llevó al exilio hasta a Charles Chaplin.

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    Publicado por Anónimo | 11 noviembre, 2016, 6:15 am
  15. Las promesas de Trump

    Ganó la hipótesis al parecer menos deseada, pero no en EEUU sino en el mundo. Es evidente que los norteamericanos tuvieron una visión diferente sobre Donald Trump, desecharon su perfil mediático extravagante y fueron directamente a los bifes.
    Que Trump cumpla o no su amenaza de echar de EEUU a 14 millones de inmigrantes ilegales y construir el famoso “muro Trump” de más de 3.000 kilómetros en la frontera mexicana (parte del cual ya existe) puede haber sido apenas una estrategia dentro del marketing electoral, lo mismo que sus accesos de misoginia, xenofobia y racismo. Pero detrás de toda esta pirotecnia de campaña se parapetaba algo más que los votantes lograron ver y evaluar antes de depositar su voto, incluso entre los habitantes del estado de Florida que, con una población de veinte millones de habitantes -el 38 por ciento hispanos y negros- le dieron a Trump el triunfo por un margen de 1,7%, muy alto para un estado pendular en el que se suponía podía ganar cualquiera de los dos candidatos (toss-up, dicen en EEUU).

    Entonces, ¿qué vieron los votantes? Trump es esencialmente un outsider (forastero) en la política norteamericana, alguien que ha estado trabajando por fuera de los partidos tradicionales. Incluso en 2000 participó de unas primarias del Partido de la Reforma, fundado por Ross Perot, un magnate del gas y los negocios inmobiliarios. Y aunque en 2014 le sugirieron lanzarse a Gobernador de Nueva York, Trump desechó la idea diciendo que no le interesaba el cargo.

    Finalmente anunció su decisión de precandidatarse a Presidente de los Estados Unidos por el Partido Republicano, iniciando su aproximación a una organización que lo toleró como un inquilino molesto y que no logró sacarse de encima. Así, con esta candidatura “de prepo”, el GOP (el grande y viejo partido) se hizo no sólo con la Casa Blanca sino también con mayoría en las dos cámaras del Congreso, algo que no ocurría desde los días de Calvin Coolidge, en 1928.

    Su lema “hagamos grande de nuevo a EEUU” funcionó como un disparador que tocó directamente el corazón pero sobre todo el bolsillo de la gente. Trump quiere que el trabajo retorne a EEUU desde los ignotos paraísos del Este asiático en donde fue a refugiarse por la constante suba del “costo país”. Propone recortar el impuesto a las empresas así como gravar los enormes capitales norteamericanos “estacionados” en el exterior. También plantea bajar el impuesto a la renta personal y cancelar los tratados de libre comercio que “inundan EEUU de productos baratos que dejan sin empleo a trabajadores norteamericanos”. Bajar impuestos, algo que no se escuchaba desde los días de Ronald Reagan en los ‘80.

    Más trabajo norteamericano, menos impuestos, relanzamiento de una maquinaria industrial oxidada y abandonada. “Make USA great again”, hagamos grande de nuevo a EEUU, una propuesta más seductora que construir un muro o echar a los “espaldas mojadas”.

    ¿Cumplirá su promesa?

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    Publicado por Anónimo | 10 noviembre, 2016, 11:14 am
  16. Y el sol… volvió a salir
    10 noviembre, 2016
    Por Mariano Nin

    El mundo ya había dado su veredicto. Las encuestas eran contundentes, feministas, latinos inmigrantes y pacifistas decidieron que Hillary Clinton sería la próxima Presidenta de los EE. UU. Los medios lo plasmaron en sus primeras planas. La victoria sería rotunda, tan rotunda como lo que iba a pasar el día después.

    Todos se equivocaron. El hartazgo muchas veces tiene cara de hereje. Donald Trump ganó 278 delegados en el Colegio Electoral contra los 218 que se adjudicó Clinton. Necesitaba solo 270.

    Machista, racista, especulador inmobiliario, un impresentable presentado como nuevo Presidente de la mayor potencia mundial. No es raro. Nosotros conocemos de estas cosas. Los expertos dicen que la victoria se sostuvo en cinco ejes.

    El primero, lo que sucede siempre cuando los políticos están confiados, pero la gente está cansada: el rechazo al sistema y la clase política tradicional. Nosotros conocemos esta situación. Lamentablemente, el remedio en nuestro caso fue peor que la enfermedad.

    La segunda probable causa tiene que ver con el bolsillo y el desencanto con la situación económica. Los votantes entendieron que tienen en las urnas el poder para revertir tal situación, o al menos intentarlo. También conocemos de esto.

    El discurso del miedo y el eco de los medios, la impopularidad de Hillary y el voto oculto, completaron el círculo de la victoria republicana contra todo pronóstico. El sueño americano será para los norteamericanos.

    Muchos lo pintan como catastrófico, pero cuanto menos es impredecible. Lo que no es impredecible es la angustia de miles de compatriotas (unos 10 mil) que no tienen documentos y están expuestos a ser deportados. Pero dejemos que el magnate se siente en el trono.

    Mientras nos quedamos con esta frase: “Pase lo que pase, el sol volverá a salir mañana” Barack Obama.

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    Publicado por Anónimo | 10 noviembre, 2016, 7:12 am
  17. Por qué ganó Trump y qué significa su triunfo
    10 Nov 2016

    Por Roberto Izurieta

    Analista internacional, escritor, catedrático

    Al igual que el Brexit, la variable que más define el resultado final de la elección de los Estados Unidos es la división entre los ciudadanos del campo (y/o pequeñas ciudades) y las grandes ciudades. Es entendible, los ciudadanos de los pueblos pequeños y del campo en Inglaterra, Estados Unidos y muchos otros países, se han sentido dejados de lado. Han sido relegados del progreso, de la educación, de la salud, con carencias de infraestructura y sobre todo del empleo. Son ahora más pobres, con menos educación, menos oportunidades y menos ingresos.

    En el reporte de ingresos de los últimos años en los Estados Unidos, todos los segmentos electorales han visto mejorar sus ingresos: latinos, mujeres, hombres, jóvenes (aunque muy poco), pero los hombres blancos que no viven en ciudades grandes son el único segmento de la población que no ha visto mejorar su ingreso sino que por el contrario ha disminuido. ¿Y cual fue el segmento electoral que le da el triunfo a Donald Trump? Es este segmento de ciudadanos.

    A diferencia de lo que muchos piensan que Donald Trump todo lo que hacía era planificado y le producía grandes efectos, yo pienso que él era y es su peor enemigo. Cuando Trump era él mismo, sobre todo en los tres debates, bajó en las encuestas. Cuando se escuchó el video sobre su trato con las mujeres, también bajó en las encuestas. Pero cuando apareció la declaración del director del FBI sobre los emails de Hillary Clinton, cambia el relato y la atención pasa de Trump a Clinton (que al igual que él, tenía negativos muy altos de más del 60%).

    Personalmente venía alertando en mis entrevistas de CNN que temía que las encuestadoras de Estados Unidos no estaban tratando con el problema del voto oculto. Nunca habían tenido que hacerlo anteriormente, como es más frecuente en América Latina. Al estar Donald Trump, éste era un nuevo fenómeno de la técnica de encuestas, cuya metodología permitiría corregir esta desviación, que generalmente está en alrededor del 5%. (Dependiendo de la sociedad y las características de los candidatos en la contienda. En ésta, los dos candidatos tenían negativos muy altos y Trump hacía que muchos sintieran vergüenza votar por él).

    Los votantes de Trump se han sentido dejados de lado y excluidos, por inmigrantes, políticos y minorías (gays, afroamericanos, entre otros) que son los grandes actores de esta nueva sociedad diversa. Por eso vino el miedo. El miedo que han perdido esa sociedad homogénea de la que eran los dueños, líderes, prósperos, relevantes y mayoritarios. Hoy también esos pueblos tienen inmigrantes (documentados o no), frente a quienes ellos sienten que tienen incluso menos derechos. Además, culpan a los ecologistas por el cierre de minas de carbón en Ohio y otros estados.

    A eso se suma el desarrollo de los medios de comunicación e internet, que acerca los problemas del mundo y el estilo de vida de las grandes ciudades con su prosperidad y diversidad. Eso les asusta mucho en Inglaterra o Estados Unidos, y quieren que un líder les devuelva el país que temen haber perdido.

    ¿Y cómo los conquistó? Por supuesto, con demagogia: “Yo les devolveré el país que han perdido”, “yo les devolveré los empleos que han perdido”. Empleos en las fábricas y minas que han cerrado. “Y construiré un muro para que no vengan más inmigrantes y a los que están aquí, los voy a controlar”. Donald Trump conectó emocionalmente con ellos y representó su frustración, su complejo y hasta sus iras.

    Trump se enfrentó a todos aquellos que esos votantes sienten que los miran con condescendencia, y los han excluido: los magnates del mercado financiero (que esos votantes sientes que les robaron su progreso y su dinero), los arrogantes (por alcurnia, dinero o intelecto). Porque irónicamente, si bien Donald Trump es un hombre muy rico (así parece), no es parte del mundo económico que ellos resienten. Por el contrario, lo han marginado a pesar de ser blanco y rico porque no tiene la clase y la sofisticación que demanda pertenecer a ese grupo de poder (sobre todo en la ciudad de Nueva York).

    Y luego viene la joya de la corona: el “establishment político”. Hillary Clinton personificaba a lo político y los políticos. Su experiencia, que era su gran activo, se convirtió en su debilidad. En esta elección, los votantes dijeron desde el inicio no a los Clintons y los Bush que habían dominado la escena política por 30 años. La verdadera revolución de esta elección se da en términos electorales, pero no en términos de la estructura en sí de poder.

    Para que un líder populista y antisistema prevalezca al igual que lo hizo Hugo Chávez, otros deben cambiar esa estructura política (o pactar con ella). Si Donald Trump es inteligente, pactará con ella porque no les puede quitar el poder y no puede llamar a elecciones anticipadas del Congreso y Senado (como lo hicieron Chávez, Correa y Morales) para verdaderamente cambiar la estructura de poder político.

    Pero además (y de nuevo a diferencia de éstos), los Estados Unidos no vive el apogeo económico que vivieron muchos de los países de América Latina gracias a los increíbles recursos económicos por la subida de los precios de las materias primas. Por eso, pienso que Donald Trump pactará y gobernará con ellos. A no ser que no pueda demostrar la misma habilidad que demostró en la campaña. De ser así, su historia política será muy corta y sin mayor huella.

    Luego viene la táctica. Al mismo tiempo que apareció la declaración del FBI, quizás golpeado por su enorme caída en las encuestas, Donald Trump acepta el consejo de sus asesores y comienza nuevamente a hablar con discursos escritos: y su discurso estaba centrado en el mensaje central y efectivo.

    Recomiendo ver el último spot de TV: “Donald Trump’s Argument For America” que es además el texto de uno de sus mensajes de los últimos días. Está totalmente enfocado en dicho mensaje que le da el triunfo: recuperar el país para aquellos ciudadanos blancos del campo y las pequeñas ciudades, marginados del progreso económico y social por los inmigrantes, el statu quo, los ricos formales y sobre todo los políticos.

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    Publicado por Anónimo | 10 noviembre, 2016, 5:41 am
  18. El discurso y la victoria de Donald Trump
    10 Nov 2016

    El empresario Donald Trump se convertirá en el presidente número 45 de Estados Unidos cuando reemplace a Barack Obama en enero del 2017, fuera de los pronósticos previstos principalmente por los medios de comunicación de nuestro continente, al menos los de habla hispana. El resultado de los comicios desató un verdadero temblor político y económico cuyo impacto solo se podrá medir en el futuro, que esperemos que no sea uno malo, por el bien de América y del mundo entero.

    La victoria del magnate sobre la demócrata Hillary Clinton en las elecciones presidenciales del martes, con una alta participación en las urnas, instala un nuevo escenario político no solo para Norteamérica, sino para todos los rincones del planeta, especialmente en aquellos en los que existen conflictos políticos y económicos, atendiendo a que estamos hablando del país más poderoso del mundo.

    Así como cuando Obama llegó al poder, convirtiéndose en el primer hombre de color en ocupar la Casa Blanca, algo inimaginable en otras épocas, en la próxima llegada de Trump, también inimaginable para muchos, al más alto poder político supondrá un nuevo panorama político que su efecto será develado con el transcurrir el tiempo. Aunque por lo que se vio de su forma de pensar y actuar, no hay otra alternativa que depositar un voto de confianza a quien logró una victoria electoral con una fuerza mayoritaria indiscutible.

    Es imposible no traer a colación la manera en que entró al escenario político y manejó su campaña, con declaraciones y actuaciones consideradas deplorables por muchos sectores políticos y sociales dentro y fuera de Estados Unidos. Se lo presentó e incluso se puede atrever a decir que se dejó ver como un empresario caprichoso, racista, homofóbico y más.

    A nadie escapa que se entró a la arena política aprovechando su condición de hombre de negocios millonario, asociado con sus imponentes edificios, mujeres, concursos de belleza y la televisión. Superó primero el obstáculo en el Partido Republicano en las primarias y se enfrentó en la recta final con varios de sus principales líderes que incluso lo abandonaron. Le plantearon que abandonara “por decoro” la carrera presidencial, pero ante la exigencia se aferró aún más hasta lograr tumbar a la que todos creían iba a convertirse en la primera mujer presidenta estadounidense.

    Terminada la contienda electoral, ya con el reconocimiento de la derrota por la propia Hillary, Trump intentó mostrar otra cara en su primer mensaje como electo presidente y lanzó un discurso conciliador. Empezó a separarse de su línea de campaña, o al menos ese fue el intento.

    Habló de la necesidad de lograr la “unidad” y hasta alabó la gestión de su contrincante, a quien durante la campaña atacó con saña así como ella a él. Dijo de Clinton que “se ha esforzado mucho y trabajado mucho por un período largo, y debemos estar muy agradecidos con ella por su servicio”.

    Trump trató de dar señales no alarmantes, al expresar que es hora de curar “las lesiones de la división” y que “ya es hora de que nos juntemos como una gente unida”. Pidió el respaldo de los líderes republicanos que lo abandonaron y, como pocas veces, lanzó un mensaje a los inmigrantes, al decir que no tuvieron una campaña, sino “un gran movimiento de estadounidenses de todas las razas, religiones, antecedentes y creencias, que quieren y tienen la expectativa” de que su gobierno “sirva a la gente”.

    Para nuestro continente, y en este caso especialmente para los paraguayos que residen en ese país, la mayor preocupación que existe del futuro gobierno es la política migratoria que anunció que aplicará, con las sendas amenazas de deportaciones de ilegales. De acuerdo con datos extraoficiales, en Estados Unidos se encuentran al menos unos 50 mil paraguayos, de los cuales un poco más de 20 mil estaban habilitados para votar. De aplicarse la línea que sostuvo durante su campaña, Trump tendrá su primera prueba de fuego y en frente a numerosos países que antes que este tipo de acciones que pueden desestabilizar a relación internacional buscarán encontrar otros caminos de solución.

    Trump, en su discurso, también envío un mensaje a la comunidad internacional: “Vamos a llevarnos bien con todos los otros países que quieren llevarse bien con nosotros. Vamos a tener relaciones fabulosas”. Esto siguió sonando como una advertencia, más aún cuando señaló: “Quiero contarle a la comunidad mundial, aunque siempre los intereses de América vendrán primero, que vamos a tratar junto a todos. A todas las personas, y a todas las naciones. Vamos a buscar terreno común, nada de hostilidades, asociaciones, ni conflictos”.

    La victoria de Trump se ha confirmado y su llegada a la Casa Blanca es inevitable para quienes intentaron frenarlo. Será un huésped acomodado que, desde el Salón Oval, tendrá en sus manos definir cuestiones que afectarán al mundo entero. Esperemos que el Trump de campaña no se traslade al Trump presidente. El tiempo lo dirá.

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    Publicado por Anónimo | 10 noviembre, 2016, 5:40 am
  19. A la espera de Trump

    Por Gustavo Olmedo
    El polémico multimillonario Donald Trump se ha convertido en el 45º presidente de los Estados Unidos tras derrotar a la demócrata Hillary Clinton. Una gran sacudida se está viviendo en ese país del Norte, el más poderoso del planeta, así como en todo el mundo por estos resultados finalmente inesperados. Analistas y politólogos de todos los colores buscan explicación a un fenómeno que, entre otros, ha dejado mal paradas a las proyecciones y las encuestas.

    Si bien se suponía una dura puja, la opinión pública internacional no se esperaba que un personaje tan controversial, con un discurso directo y agresivo, que no gozaba de la preferencia de los poderosos medios de comunicación, ni famosos de Hollywood, y que no presentaba un perfil de perfecto equilibrio, terminara venciendo a una candidata tan políticamente correcta.

    Hay incertidumbre, pues ahora se verá cuánto coincide esa polémica figura electoralista, que se ganaba grandes titulares en la prensa, con el Trump que ocupará el despacho oval de la Casa Blanca. Analistas confían en que la institucionalidad y el Congreso le bajen de revoluciones al soberbio empresario.

    En tanto, cabría esperar que el presidente electo modifique ciertas políticas inhumanas impulsadas por Barack Obama, y muy difundidas en América Latina por su gobierno, como la que apoya y facilita el asesinato de niños en el vientre materno, así como la financiación con dinero público a Planned Parenthood, oscura organización multinacional que lucra con el aborto, y que está investigada por traficar con los órganos de niños no nacidos, desmembrados en sus clínicas.

    Igualmente, es de esperar que Trump acompañe el derecho humano básico de la libertad religiosa y de pensamiento, amenazado en estos últimos años por la administración Obama, que incluso llegó a procesar a quienes ejercieron la objeción de conciencia. Y a estos se suman temas también delicados y complejos, como la problemática de los migrantes, la relación con los países latinoamericanos, el libre comercio y apertura de mercados, la política frente a Cuba, el manejo de la presencia militar en zonas de conflicto, como Medio Oriente, entre otros.

    Y mientras siguen los análisis sobre esta crisis desatada por la falta de un liderazgo político responsable y ético, y de las distancias invisibles que separan las propuestas de los políticos y los medios, con relación a lo que piensa y desea el ciudadano, vale unirnos en la esperanza de la instalación de un gobierno estable y justo en ese país de tanta influencia y poder; uno que no promueva muros sino más bien puentes, que defienda verdaderas libertades y respete la vida.

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    Publicado por Anónimo | 10 noviembre, 2016, 5:40 am
  20. Victoria de Trump refuerza la línea conservadora en la región

    La victoria electoral del empresario Donald Trump como nuevo presidente de Estados Unidos tendrá sus efectos en los países de América Latina, principalmente reforzando la línea de los gobiernos conservadores. En el caso del Paraguay, los analistas creen que las inversiones norteamericanas en nuestro territorio no se verán afectadas, pero existe preocupación sobre la suerte de aproximadamente unos 10.000 compatriotas que viven en el País del Norte como inmigrantes ilegales. La Cancillería paraguaya debe establecer un plan de acciones ante los posibles cambios que el nuevo mandatario implemente en su política exterior y que puedan llegar a afectar a nuestro país.
    Tras una dramática contienda electoral que mantuvo en vilo a una gran parte del mundo y que arrastró a las bolsas, desmintiendo a la mayoría de los sondeos y las encuestas, el republicano Donald Trump se impuso electoralmente el martes ante su rival, la candidata demócrata Hillary Clinton, y asumirá como el 45° presidente de los Estados Unidos de América.

    La victoria del magnate, conocido por sus corrosivos discursos con altas dosis de racismo y xenofobia, evidentemente tendrá sus efectos en los países de América Latina, principalmente reforzando la línea de los gobiernos conservadores, en un momento en que hay una fuerte tendencia a este tipo de proyectos políticos en la región.

    Trump basó su campaña en promesas electorales que proponían un fuerte proteccionismo a la economía norteamericana, amenazando con multas y castigos a los empresarios que invierten en el exterior, además de anunciar que eliminará los tratados de libre comercio e impondrá fuertes restricciones al ingreso de inmigrantes, construyendo un muro infranqueable en la frontera con México y buscará la expulsión de los inmigrantes ilegales que se encuentren dentro de Estados Unidos.

    Aunque, en el caso del Paraguay, varios analistas creen que las inversiones norteamericanas en nuestro territorio no se verán afectadas, habría que prever acciones diplomáticas para garantizar la continuidad de las buenas relaciones. Actualmente 27 empresas estadounidenses operan en el país, con una inversión directa de 976,9 millones de dólares (entre 2008 y 2015). Además, se estima que hay 55.000 paraguayos que viven en los Estados Unidos y que en 2015 enviaron remesas por valor de 113 millones de dólares al Paraguay, y de enero a julio de este año por 69,4 millones de dólares. El año pasado se abrió en Nueva York la primera Cámara Paraguaya de Comercio en Estados Unidos, buscando crear una plataforma para las firmas nacionales. La idea es que los beneficios de esta relación no se corten, sino que se puedan ir incrementando en esta nueva etapa.

    En el contexto de lo que puede significar el cumplimiento de las promesas electorales del presidente Donald Trump, existe preocupación sobre la suerte de aproximadamente unos 10.000 compatriotas que viven en el país del Norte, aún en carácter de inmigrantes ilegales.

    Ante estas interrogantes, la Cancillería paraguaya debe establecer un plan de acción que pueda prever y enfrentar positivamente los posibles cambios que el nuevo mandatario implemente en su política exterior y que puedan llegar a afectar a los intereses de nuestro país. La elección de Trump como líder de una de las mayores potencias mundiales es el signo de una nueva realidad que nuestra diplomacia no debe soslayar.

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    Publicado por Anónimo | 10 noviembre, 2016, 5:39 am

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Gracias jakarupa rireguánte.8/12/16

Dejó sin pierna a motociclista y ahora suspenden el proceso

En este país, la Justicia solo trabaja medio día y a veces, ni trabaja.
Moraleja: Si tenés guita no hay problema chera'a. Kore qué injusto!
Justicia paraguaya... Paga 6 millones como "pena" por dejar sin piernas a una persona y casi dejarlo sin vida. Por algo somos la tercer peor justicia del mundo.
Un borracho platudo choca con su autazo a un humilde trabajador, a quien se le amputa su pierna y solo tiene que pagarle 6.000.000 de guaraníes, en cuotitas. Manejas alcoholizado y... Conductor pagará G. 500.000 mensuales tras choque que dejó sin pierna a guardia. Independientemente que haya habido ya un acuerdo con la víctima, qué suaves (¿?) son los castigos para conductores alcoholizados. Después dicen que el dinero no trae la felicidad.

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Banquina llena de botellas plásticas y otros desperdicios arrojados por peregrinantes. Triste realidad! La fe mueve montañas, los peregrinos... Basura #lamentable

La ambición por el poder da amnesia ... 10 años después este es el "nuevo rumbo" de Lugo, los tiempos cambian y los intereses también, jamas los politicos mantienen su palabra empeñada, sencillamente nadie resiste un archivo! Peligro para el país, sólito se está haciendo su tumba, vergüenza me da esta clase de políticos.

En San Lorenzo el cretinismo toma forma de micro que se adelanta en doble línea en pleno cruce... Consuelo: peores cosas hacen con sus chatarras todos los días

Es el primer día del pesebre y el camello ya está harto de todo. (?)

Se le armo el scrache social al borracho Alvarenga. Alto representante legislativo, "de pedo" no mató a nadie. Ndo jerai gueteri, hesa pili'upapeve omoco el guai... por eso que hasta el árbol vio que se le puso en el camino (?) Que imprudente el árbol, imputenlo por exposición al peligro, seguro era un árbol peregrinando! Lo que es la naturaleza, hasta un árbol salió huyendo de un posible accidente. Ha koa la ñande legislador, los primeros en respetarlas las quebrantan... lamentable. Cada idiota que tenemos en el país. Un criminal de raza y harto-peligroso el Diputadete éste, igual a todos los de su camarilla de farsantes y estafadores. Con "chapa cambiable"? En un país serio, estaría preso y sin permiso para conducir de por vida o presentando su renuncia a la Cámara Baja. Es un asesino potencial. Burro, borracho y cobarde. Hombre escombro.

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