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El Estado debe impedir los ajusticiamientos en la frontera

La reaparición de un grupo de exterminio que se hace llamar Justicieros de la Frontera en la zona limítrofe con el Brasil, asesinando a presuntos motoasaltantes, a pesar de despertar el apoyo de algunos sectores de la población, solo incrementa aún más la oleada de violencia, delincuencia y criminalidad en la región. La inoperancia o la corrupción que envuelve a miembros de la Policía, la Fiscalía o la Justicia, ante los ataques de ladrones y asaltantes no justifica respaldar la acción de otros grupos criminales que se presentan como presuntos vigilantes, asumiendo la justicia por mano propia. Los organismos del Estado deben intervenir con mayor fuerza y eficacia para impedir que continúen los ajusticiamientos en la frontera.

El hallazgo de los cuerpos de dos menores acribillados en la frontera seca que divide a Paraguay y Brasil, en el municipio de Zanja Pytá, cercano a Pedro Juan Caballero, Departamento de Amambay, con una nota firmada por un grupo de exterminio que se hace llamar Justicieros de la Frontera, marca la reaparición de un comando parapolicial que reivindica el asesinato como una forma de “justicia por mano propia”.

Este mismo grupo ya había aparecido inicialmente en el 2014, cuando se atribuyeron varios asesinatos de presuntos delincuentes, quienes habían sido ejecutados y en algunos casos incluso se les había amputado las manos, como un macabro símbolo. En todos esos casos, siempre dejaban notas escritas o repartían sus comunicados a través de grupos de mensajería instantánea o en las redes sociales en internet. También llegaron a declararle la guerra al grupo armado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) y llegaron a atacar a balazos y a incendiar un taller, propiedad de la familia Cristaldo Mieres, en San Pedro.

Esta vez, los Justicieros de la Frontera también llegaron a secuestrar equivocadamente a un joven pedrojuanino, a quien luego le perdonaron la vida y –según su propio relato– explicaron que no son policías, sino “bandidos” y cuentan con una lista de personas a quienes deben ajusticiar. El relato coincide con la versión dada por el anterior titular de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad), Luis Rojas, quien dijo que los miembros del grupo de exterminio serían en realidad sicarios contratados por los narcotraficantes.

La acción de los Justicieros de la Frontera ha despertado la simpatía y el apoyo de sectores de la población, que ante la inacción del Estado aplauden que se actúe de este modo contra los presuntos motoasaltantes.

Sin embargo, no hay que prestarse a engaños: lo que hace este grupo de exterminio es también claramente ilegal y criminal, y solo incrementa aún más la oleada de violencia, delincuencia y criminalidad en la región, remitiendo a trágicas experiencias de otros países latinoamericanos, como la de los grupos parapoliciales y paramilitares en Colombia, Perú, Honduras, El Salvador o México.

La inoperancia –o la corrupta complicidad de organismo del Estado– para poner fin a la acción violenta del EPP, como a las bandas del narcotráfico y del crimen organizado que operan en el Norte y en las zonas fronterizas, no justifican respaldar la acción de otros grupos criminales que se presentan como justicieros, ni avalar los ataques contra personas que deben ser sometidas por la ley, debidamente juzgadas y sancionadas como corresponde a un Estado de Derecho.

Los organismos del Estado deben intervenir con mayor fuerza y eficacia, para impedir que continúen los ajusticiamientos en la frontera.

http://www.ultimahora.com/el-estado-debe-impedir-los-ajusticiamientos-la-frontera-n1038036.html

Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

4 comentarios en “El Estado debe impedir los ajusticiamientos en la frontera

  1. La violencia como “solución” para resolver conflictos

    Tenemos que ir poniendo atención, como sociedad, en la manera cómo estamos “aprendiendo” a resolver conflictos. Se va haciendo cada vez más común que antes de buscar salidas a los problemas por la vía del funcionamiento de las instituciones, optamos por recurrir a la violencia.
    Un grupo de vecinos pilla in fraganti a un ratero intentado robar algo. Lejos de esperar que la policía haga su trabajo, toman la iniciativa, capturan al delincuente y luego de propinarle una furiosa paliza lo atan de pies y manos y cuando los agentes finalmente hacen su aparición, se lo entregan. El marginal salva la vida por un pelo.
    Estudiantes de una facultad que repudian la actuación de sus autoridades deciden cerrar a cal y canto los accesos al campus universitario y clausuran, además, las entradas y salidas de la facultad en conflicto. Los funcionarios administrativos quedan presos en su interior y sólo cuando a los jóvenes se les ocurre permiten la circulación. La sobreabundancia de cámaras de video hoy en circulación permite registrar cada movimiento, incluso el desafío grotesco y extremo de una joven que muestra el dedo medio prometiendo represalias a quienes se le enfrenten.
    Hartos de ver cómo el fruto de su trabajo se pudre en las calles y en las plataformas de los centros de acopio, productores de rubros hortícolas exigen a las autoridades que frenen el contrabando que les está impidiendo colocar sus productos a precios que les permitan salvar costos y cumplir con sus obligaciones financieras. Como la respuesta del poder público a sus demandas pareció satisfacerles, los productores anuncian que “por ahora” no cumplirán su promesa: reunir una turba de 2.000 personas y atacar en masa los comercios en donde se venden abiertamente los géneros contrabandeados.
    Y por último, el caso del abogado Paraguayo Cubas, quien a modo de protesta patotea en instituciones públicas, cintarea a jueces, defeca en oficinas públicas y encima se declara un perseguido y “preso político”.
    Todos los casos relatados tienen un desencadenante explicable. Vecinos hartos de ser asaltados y asesinados y de exigir sin resultado una actuación más eficiente y profesional de la policía, hacen justicia ciudadana sin importar sus consecuencias. Estudiantes que no se sienten representados por rectores y decanos universitarios, reemplazan su función por acciones que paralizan la rutina de estudio con deterioro del año académico. Productores que no ven compromiso por parte de las autoridades con un auténtico combate al contrabando amenazan con arrasar los comercios que viven de esta actividad ilícita. Y un abogado, cansado de la corrupción, que aparentemente ya no encuentra otra vía de protesta.
    Estos, y decenas de otros ejemplos, revelan una misma causa: lenidad del poder público en el cumplimiento de su deber, ausencia del Estado que favorece la delincuencia y, quizá lo peor de todo, corrupción sistémica que reemplaza el servicio al ciudadano por el enriquecimiento personal. Una trama perversa que crea el clima perfecto para que el ciudadano tome por su cuenta la resolución de conflictos por la vía de la violencia. Pero debemos preguntarnos si éste es realmente el camino que pretendemos seguir, dejando atrás el civismo y el respeto, cayendo en el imperio de la anarquía y el caos. Y si ésta sería la única solución a los problemas que afectan a la Nación, o si existen otras alternativas.

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    Publicado por Anónimo | 9 noviembre, 2016, 4:54 pm
  2. Aumento de la violencia
    8 noviembre, 2016 0 2

    Dos delincuentes fueron abatidos por la policía en los últimos días en enfrentamientos armados luego de perpetrar asaltos. El primer caso se registró en la noche del sábado en Hernandarias y el segundo en la tarde ayer también en ese distrito. Es interesante que la policía esté demostrando una rápida respuesta a los llamados de auxilio, lo que permitió recuperar los objetos robados y dar con los delincuentes.
    Al mismo tiempo, ahora aparece un grupo denominado “Justicieros de la Frontera”, que también en la noche del sábado asesinó a dos adolescentes con varios antecedentes policiales, que supuestamente eran “motochorros”.
    Lo preocupante de este fenómeno es la reacción ciudadana en las redes sociales que justifica la acción de los autodenominados “justicieros” y que aplaude la muerte de los motoasaltantes. En estos días se observaba cómo los vecinos procedían a atrapar a los delincuentes, reducirlos a golpes y entregarlos a la policía.
    El problema de la inseguridad ha llegado a un nivel tal que la ciudadanía hastiada está tomando justicia por manos propias, ante la absoluta ineficiencia de las instituciones del Estado. Es la misma ciudadanía que está justificando el crimen y el funcionamiento de grupos de exterminios.
    Se llega a este tipo de situaciones ante la más absoluta falta de ideas de las autoridades encargadas de brindar seguridad a la población. La policía se excusa, culpando a fiscales y jueces por la pronta liberación de los involucrados en hechos delictivos, y los fiscales y jueces se escudan en la permisividad de nuestra legislación. En este maremagnum, el presidente Horacio Cartes releva al ministro del Interior y pone en el cargo a un político que a todas luces no tiene ni la más mínima noción del combate a la delincuencia y las cuestiones de seguridad.
    Aumentar los niveles de violencia en nuestra sociedad, promoviendo la muerte solamente aumentará el grado de violencia de los delincuentes y en esa partida la que terminará siempre llevándose la peor parte es la ciudadanía desde ya indefensa.

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    Publicado por Anónimo | 8 noviembre, 2016, 7:34 am
  3. Un juego peligroso
    08 Nov 2016

    Por Antonio López

    Dos menores, presuntos motochorros de 14 años, fueron asesinados en la zona de Pedro Juan Caballero, departamento del Amambay, y al costado de los cuerpos acribillados se halló una nota de un grupo autodenominado “Justicieros de frontera”, donde advertían “Esto es solo un aviso, para los que sacan la paz de la ciudadanía”. Esta información fue difundida ayer y el hecho se registró el último fin de semana.

    La noticia golpea; y golpea primero por la edad de las víctimas fatales y en segundo lugar, aunque no menos importante, por el hecho de la “justicia por mano propia” que se está tomando este grupo, situación que las autoridades encargadas de la seguridad del país deberán necesariamente parar a tiempo si se pretende que no llegue a límites insostenibles.

    Es cierto, la ola de inseguridad fue creciendo y la ciudadanía en muchos casos ya reclamó que se siente desprotegida por la Policía Nacional, institución que, por qué negarlo, en los últimos tiempos demostró cierta falencia, cierta fragilidad en su estructura, donde la corrupción llegó a penetrar.

    Y es por eso que el sangriento hecho de Pedro Juan Caballero debe ser un verdadero llamado de atención a las autoridades puesto que así como se va encaminando la cuestión, la misma podría agravarse, más teniendo en cuenta que días antes, solo días, se habría dado ya el primer ataque de este grupo donde resultaron gravemente heridos a tiros tres jóvenes que no sobrepasaban los 24 años.

    Es fundamental tener más efectivos en las calles, antes que la propia ciudadanía llegue a armarse para defender tanto sus vida como sus bienes.

    El país en este momento necesita de una tranquilidad a nivel interior, tranquilidad que está siendo golpeada por los delincuentes. Pero claro, si a eso se suma el peligroso juego de la “justicia por mano propia”, la situación ya sería otra, y no precisamente en beneficio de la ciudadanía.

    Si bien, personalmente estoy en contra de las tareas que “cumplen” las Fuerzas Armadas, este debe ser el momento en que también los militares salgan a las calles a dar apoyo a “sus eternos enemigos”, las fuerzas policiales, para de esa forma combatir con mas fuerza la inseguridad y la delincuencia. Es fundamental tener más efectivos en las calles, antes que la propia ciudadanía llegue a armarse para defender tanto su vida como sus bienes.

    El peligro en Paraguay no pasa por conflictos internacionales, más bien pasa por una inseguridad interna, donde además del alarmante aumento de motochorros se debe necesariamente sumar el tema del alto consumo de drogas, aunque las dos cosas van fuertemente unidas. Es decir, hay que combatir en forma paralela y con determinación ambas cuestiones.

    En cuanto a los “justicieros de frontera” el tema es muy delicado por lo que las autoridades lo deben tomar con mucha seriedad si se pretende poner fin a sus actividades.

    Lo más complicado es que esta situación se está dando en una zona de frontera donde la seguridad es difícil, ya que la incursión de grupos delictivos brasileños es una constante, además del peligro que dichas incursiones significa para la ciudadanía toda. No se puede negar que combatir eso no sería nada sencillo, sino muy por el contrario, pero alguna vez habría que hacer, o esta vez los “justicieros de frontera” podrían ganar la batalla, y eso es algo no recomendable.

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    Publicado por Anónimo | 8 noviembre, 2016, 7:06 am
  4. La barbarie que nos persigue

    Por Fernando Boccia

    La primera vez que se escuchó de los Justicieros de la Frontera fue hace más de dos años. Desde entonces, este grupo parapolicial se adjudicó el asesinato de varios supuestos delincuentes de poca monta.

    Un mes atrás, un chico en Pedro Juan Caballero fue llevado de su casa por enmascarados que lo acusaban de ser un motochorro. Incluso le mostraron una lista de personas que serían eliminadas por cometer asaltos callejeros en la ciudad.

    El adolescente fue liberado –contó después– porque se equivocaron de blanco. Antes de liberarlo, le dijeron que difunda el mensaje: “Los ladrones no serán tolerados en la frontera”. También le aclararon que ellos, los Justicieros, son “bandidos”, pero no asaltantes.

    Durante las últimas semanas vimos en la televisión a víctimas que no se resistieron e igual fueron baleadas por sus asaltantes, un joven que terminó con la pierna amputada por el disparo de un delincuente, gente que murió al ser atacada cuando volvía a su casa del trabajo, jóvenes sin futuro –o por lo menos desconectados de cualquier noción que no sea el “ahora mismo”– perseguidos por la Policía y abatidos a tiros.

    La violencia y, sobre todo, la sensación de inseguridad se apoderaron de las calles. El primer impulso desde los medios y la clase política fue legislar: hacer más implacable al sistema penal, que sea aún más duro con los reincidentes y sepultar de a poco el concepto de la medida sustitutiva. La reacción es entendible y es la de cualquiera que haya sido víctima: buscar un castigo rápido y fuerte. El hecho de que la mayoría de los asaltantes sean reincidentes bien puede ser consecuencia de una negligencia judicial, pero también refleja otra realidad: la inexistente rehabilitación de los infractores.

    El problema, lastimosamente, es más complejo y difícilmente un proceso penal más duro sea la respuesta.

    De hecho, este fue el camino por el que, históricamente, nuestra Justicia transitó: Hay más presos ahora que nunca antes y los índices de delincuencia no disminuyeron con la encarcelación masiva.

    La solución a la criminalidad no será, entonces, ni simple ni rápida, sino que necesariamente pasará por una política de Estado de largo plazo que hasta ahora ningún gobierno implementó. Una política que no solo busque castigar, sino al mismo tiempo educar, prevenir, reinsertar y tratar el tema también como una cuestión de salud pública.

    Por más que los Justicieros de la Frontera o legislaciones más duras sean opciones atrayentes para muchos, a la larga la violencia, ya sea institucional o de grupos parapoliciales, solo engendrará más violencia. La historia ya lo demostró.

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    Publicado por Anónimo | 8 noviembre, 2016, 6:59 am

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Gracias jakarupa rireguánte.8/12/16

Dejó sin pierna a motociclista y ahora suspenden el proceso

En este país, la Justicia solo trabaja medio día y a veces, ni trabaja.
Moraleja: Si tenés guita no hay problema chera'a. Kore qué injusto!
Justicia paraguaya... Paga 6 millones como "pena" por dejar sin piernas a una persona y casi dejarlo sin vida. Por algo somos la tercer peor justicia del mundo.
Un borracho platudo choca con su autazo a un humilde trabajador, a quien se le amputa su pierna y solo tiene que pagarle 6.000.000 de guaraníes, en cuotitas. Manejas alcoholizado y... Conductor pagará G. 500.000 mensuales tras choque que dejó sin pierna a guardia. Independientemente que haya habido ya un acuerdo con la víctima, qué suaves (¿?) son los castigos para conductores alcoholizados. Después dicen que el dinero no trae la felicidad.

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Banquina llena de botellas plásticas y otros desperdicios arrojados por peregrinantes. Triste realidad! La fe mueve montañas, los peregrinos... Basura #lamentable

La ambición por el poder da amnesia ... 10 años después este es el "nuevo rumbo" de Lugo, los tiempos cambian y los intereses también, jamas los politicos mantienen su palabra empeñada, sencillamente nadie resiste un archivo! Peligro para el país, sólito se está haciendo su tumba, vergüenza me da esta clase de políticos.

En San Lorenzo el cretinismo toma forma de micro que se adelanta en doble línea en pleno cruce... Consuelo: peores cosas hacen con sus chatarras todos los días

Es el primer día del pesebre y el camello ya está harto de todo. (?)

Se le armo el scrache social al borracho Alvarenga. Alto representante legislativo, "de pedo" no mató a nadie. Ndo jerai gueteri, hesa pili'upapeve omoco el guai... por eso que hasta el árbol vio que se le puso en el camino (?) Que imprudente el árbol, imputenlo por exposición al peligro, seguro era un árbol peregrinando! Lo que es la naturaleza, hasta un árbol salió huyendo de un posible accidente. Ha koa la ñande legislador, los primeros en respetarlas las quebrantan... lamentable. Cada idiota que tenemos en el país. Un criminal de raza y harto-peligroso el Diputadete éste, igual a todos los de su camarilla de farsantes y estafadores. Con "chapa cambiable"? En un país serio, estaría preso y sin permiso para conducir de por vida o presentando su renuncia a la Cámara Baja. Es un asesino potencial. Burro, borracho y cobarde. Hombre escombro.

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