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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Las autoridades deben poner un alto a los motoasaltantes

La proliferación de ataques de los llamados motochorros o motoasaltantes está provocando situaciones de desesperación e indignación en muchos pobladores, al punto de llevarlos a formar grupos de autodefensa o las populares comisiones garrote para buscar hacer justicia por mano propia, ante la poca acción policial. Corresponde que las autoridades, principalmente del Gobierno, tomen más en serio lo que está ocurriendo y planteen acciones más efectivas para poner un alto a la escalada criminal, antes de que ocurran incidentes más graves que deriven en otros hechos que lamentar.

La verdadera cacería humana que organizaron varios vecinos del barrio Palma Loma, de Luque, en la noche del martes y la madrugada del miércoles, para perseguir a un joven indígena a quien lo habían sorprendido intentando robar en compañía de otro cómplice en motocicleta, revela el nivel de indignación que se ha apoderado de varios sectores de la población, ante la deficiente acción policial para contener la proliferación de los llamados motochorros o motoasaltantes.

Al ver que los vecinos acudían en apoyo de la víctima del asalto, el hombre que estaba al mando de la motocicleta huyó, abandonando a su cómplice, quien también echó a correr y fue perseguido por un grupo cada vez mayor de pobladores, hasta que, tras dos horas de búsqueda, lo hallaron escondido bajo un camión, en una de las casas del lugar, de donde los vecinos lo sacaron a rastras, para someterlo a una fuerte golpiza hasta casi desfigurarlo, cuando algunos policías llegaron para impedir que siga siendo golpeado.

Situaciones como estas son cada vez más frecuentes. También en la noche del miércoles otro asaltante fue perseguido y casi linchado por vecinos en la zona de Lambaré.

El clima que se ha creado ante la creciente ola de asaltos y crímenes por parte de los delincuentes que operan a bordo de motocicletas ha generado una gran sensación de inseguridad en la ciudadanía, lo que a su vez induce a iniciativas de intolerancia y de hacer justicia por mano propia.

Es común advertir en los posteos en las redes sociales de internet y en los mensajes que emiten muchos sectores ciudadanos a través de los medios de comunicación muchas exhortaciones a crear grupos de autodefensa o las populares comisiones garrote, para perseguir a los motoasaltantes.

Ante esta peligrosa tendencia a imponer una especie de ley del Oeste, corresponde que las autoridades, principalmente del Gobierno, tomen más en serio lo que está ocurriendo y planteen acciones más efectivas para poner un alto a la escalada criminal, antes de que ocurran incidentes más graves que deriven en otros hechos que lamentar.

Si bien existen algunas propuestas que se han discutido en una reciente reunión entre autoridades del Ministerio del Interior e intendentes de Asunción y Central, como iniciativas que se manejan a nivel legislativo para endurecer las penas contra los motoasaltantes y perfeccionar los mecanismos de procesamiento judicial, para que cuando caigan presos no vuelvan a salir en libertad tan fácilmente, en realidad el problema necesita un abordaje más integral, que contemple propuestas de trabajo con la población, generando sistemas de protección y seguridad, mejor presencia policial, menos corrupción y pobreza, más participación ciudadana y sobre todo transparencia en las gestiones de gobierno. Hay que evitar caer en la lógica del sálvese quien pueda y la justicia por mano propia.

http://www.ultimahora.com/las-autoridades-deben-poner-un-alto-los-motoasaltantes-n1037001.html

Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

8 comentarios en “Las autoridades deben poner un alto a los motoasaltantes

  1. Hurra

    Por Marta Escurra

    Hay que reconocer que los últimos gobiernos han desplegado un insólito sistema de comunicación interna y estrategia de recursos humanos cuando hablamos de prescindir de sus colaboradores de primera línea.

    A saber, las destituciones han cobrado forma de mensajes de texto (era Lugo), de trinos a través de la red social del pajarito azul (Bacigalupo, vía Twitter) hasta una poco honrosa destitución pública (Francisco de Vargas, liberal) demandada, hurreros de por medio, al presidente Horacio Cartes en la convención del Partido Colorado.

    Mi casa de infancia se erigía a dos cuadras de la Seccional 18 en Barrio Obrero; cuando corría la noticia de que Stroessner o algún otro pope stronista visitaría el tinglado, veía cómo los “mayores” del barrio preparaban sus gargantas para las hurras correspondientes con las que se ganarían sus guaraníes, caña y una nada despreciable lata de vaca’i. Hoy, los tiempos son otros y los profesionales de la lisonja verbal de alto decibel corren otra suerte. Basta con vociferar loas a la reelección para ganarse un alto cargo en la función pública.

    Fue así que, por ejemplo, que Cartes desconvocó de su selección a Francisco de Vargas dejándolo en ridículo público y fuera del Ministerio del Interior luego de ser cuestionado públicamente por hurreros colorados por no contar con un gabinete ídem. Como si fuese que el Gobierno es propiedad y empresa de la ANR, el Presidente “obedeció” a la roja turbamulta y humilló a su ministro.

    La gestión de De Vargas en su combate a la delincuencia dejaba mucho que desear. Sin embargo, la forma en que fue destituido no habla mal de él, sino de lo poco estadista del Presidente de tomar decisiones en caliente y presionado ante el temor de una caterva enardecida.

    El puesto vacante fue ocupado por Tadeo Rojas, cuyo mérito fue abogar por la reelección de Cartes durante el acto de apertura de la Expo Frutilla de Areguá, en agosto de este año. ¿De qué forma? Hurrereando.

    Estos argumentos antojadizos son los que acrecientan el temor instalado en la ciudadanía. Si un especialista en seguridad interna como De Vargas no logró tener éxito en el combate a los motochorros y a la inseguridad, menos podrá Rojas de quien no se tienen noticias de una brillante gestión en las funciones que hasta hoy le ha tocado desempeñar.

    Se trata solo de un político invadiendo un espacio que necesita de especialistas y estrategas para proteger a la cada vez más vulnerable clase trabajadora que no sabe si al salir de sus casas volverá sana y salva o será blanco de criminales que viajan con la credencial de la muerte en dos ruedas.

    Así no funcionan ni funcionarán nunca las cosas. Un estado no se construye con gobernantes poco estadistas que ceden ante la presión de las masas que se guían solo por un color. Ahora restará esperar que Rojas, cuyo apellido coincide con el color que quieren ver los seccionaleros en los ministerios, sea tan bueno combatiendo la inseguridad como lo fue haciendo hurras. Cartes ha cambiado lo inservible por algo peor.

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    Publicado por Anónimo | 9 noviembre, 2016, 4:48 pm
  2. Caza de motochorros
    Fernanda Chamorro
    Hace falta recordar (ya que esta semana estuvimos en temporada de Halloween), que desde el siglo XIII, la caza de brujas se hizo común en las monarquías. Mientras tanto, ahora en pleno siglo XXI, la república del Paraguay y en especial el sector más expuesto a la inseguridad, se dedica a la caza de motochorros.
    En los últimos meses, hemos visto como los asaltos cada vez más violentos, llenaron los titulares de periódicos, noticieros y formaban parte de la propia agenda social; algo así como el tema nuestro de cada día. En las últimas semanas, se agudizaron los casos de grupos de vecinos que se unían, en su mayoría, de manera fortuita, cuando eran testigos de asaltos.
    La gente está cansada. Aunque en realidad, el ciudadano paraguayo siempre estuvo cansado: de sus gobernantes, del estado de las calles, del servicio de salud y otros; y hasta un poco cansado de sí mismo por elegir a sus autoridades de tan mala manera. Sin embargo, hoy –además de cansado-, está dispuesto a cumplir con el rol de un servicio de (in)seguridad.
    La mal llamada “justicia por mano propia” es el camino menos correcto que pudimos haber tomado. En este caso más que siempre, se hace acertada la frase que dice que a la violencia no se la repara o soluciona con más violencia.
    Resulta extremadamente triste ver la brutalidad de las golpizas, patadas y otros tipos de degradaciones a la humanidad de ese ser humano que decidió dedicarse al robo a mano armada, como víctima también en cierto sentido, de un sistema que no brinda la posibilidad de salir adelante, que no invierte en educación, en salud y en el bienestar de las familias más carenciadas de donde salen, en su gran mayoría, los delincuentes que causan miedo e impotencia en la ciudadanía.
    Por otro lado, me parece todavía más degradante leer comentarios en las redes sociales de personas con conocimientos, que expresan que “así se tiene que hacer con estas lacras” “esto y más se merecen” o “hay que matarlos a golpes”
    ¿Cuándo involucionamos? ¿Cuándo volvimos a ser animales como nuestros antepasados? ¿Cuándo empezamos a luchar de nuevo por la supervivencia, volvimos a regirnos por la ley del más fuerte?

    Con todo esto, no apoyo los crímenes cometidos. Apoyo que los delincuentes deban pagar sus deudas con la justicia de la manera pertinente y por sobretodo sin impunidad; que los efectivos policiales y quienes los dirigen tomen cartas sobre el asunto de manera urgente, para no tener que ver más cazas de seres humanos, todos -aparentemente- ya civilizados.

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    Publicado por Anónimo | 8 noviembre, 2016, 7:15 am
  3. Tanya Villalba, la corrupción policial y la inseguridad callejera
    7 noviembre, 2016

    Por: Abog. Jorge Rubén Vasconcellos

    Los avances tecnológicos permiten transmisión de datos e información “en tiempo real” y la masificación del acceso a instrumentos de recepción, hacen que podamos acceder a cualquier tipo de noticia, desde cualquier parte del país y el mundo, inclusive, en nuestros teléfonos celulares. Ello ha permitido –del mismo modo– que nos convirtamos en periodistas y reporteros, produciendo y difundiendo información, utilizando los mismos instrumentos.

    La era digital ha tenido un gran impacto en la sociedad, produciendo una suerte de “democratización” de la información periodística, con ventajas y desventajas, pues nadie puede poner en tela de juicio los beneficios que representa la posibilidad de hacer efectivo aquello que nuestra Constitución proclama en el su Art. 26, que al garantizar la Libertad de Expresión y de Prensa, dispone: “…Toda persona tiene derecho a generar, procesar o difundir información, como igualmente a la utilización de cualquier instrumento lícito y apto para tales fines…”.

    Frente a sus ventajas, aparecen los riesgos. La difusión de información incorrecta, falsa o tendenciosa, tal como ha ocurrido hace algunas semanas, cuando circuló la noticia de que un banco de plaza se encontraba ante dificultades que lo ponían al borde de ser intervenido por el Banco Central. Y no es que sea la única, pero por las consecuencias que pudo haber generado, quizás sea la más relevante.

    El “microclima” generado por la información difundida a través de medios digitales y redes sociales, tiene efectos poderosos, tanto para enervar la sensación de inseguridad ciudadana, como para procurar restablecerla.

    Pero, debemos distinguir claramente la diferencia fundamental existente entre “sensación de seguridad”, con índices reales de seguridad o violencia, para procurar un análisis serio de la situación planteada en los últimos tiempos, que nos permita contar con diagnósticos de base científica, válidos para encarar planes y proyectos efectivos de prevención y combate a la delincuencia común, devolviendo a la sociedad, tanto la seguridad, como la sensación de seguridad en las calles.

    Que los órganos policiales se vean superados por la ola de delitos violentos, que se registran cotidianamente, no es un fenómeno reciente. No tiene causas próximas, sino remotas, y no se habrá de lograr soluciones, si no son identificadas, encaradas y combatidas, por las autoridades responsables del área, y las reacciones espasmódicas o emocionales, antes de encaminarnos a la solución, en el mejor de los escenarios mantendrán la situación tal como se encuentra, pero no lo resolverá.

    El endurecimiento de penas, no tendrá ninguna incidencia, ni servirá para restablecer la seguridad ciudadana, cuando el sistema judicial ha demostrado su incapacidad para procesar a sospechosos de los hechos de violencia callejera dentro de un “plazo razonable”, manteniendo a cerca del 80% de los recluidos en nuestras cárceles, casi 10.000 procesados en prisión, a la espera de juzgamiento.

    Tampoco podrá pensarse en la disminución de la delincuencia, si los responsables de los órganos policiales no encaran decididamente, y con seriedad la moralización de sus filas y el combate a la corrupción, expulsando de sus filas a quienes utilizan el uniforme para cometer sus fechorías, convirtiéndose en verdaderos “peajeros”.

    El caso de la joven Tanya Villalba, que fuera detenida en un “procedimiento de control”, por policías al servicio de delincuentes, pretendiendo “plantar droga” entre sus pertenencias, con absoluta crudeza, desnuda varios aspectos, a saber: El nivel de permeabilidad en las institución policial, a cuyo amparo se forman escuadrones criminales, lo que evidencia que no se trata de un problema puntual que afecte a uno o alguno de sus miembros, sino –por el contrario– se constituyen en organizaciones enquistadas en su estructura.

    Otro aspecto, no menos relevante, es la demostración de espíritu corporativo demostrado por la institución policial, que desde su Departamento de Relaciones Públicas, la Comisario Elisa Ledezma proclamó “el derecho a la presunción de inocencia” de los sospechosos.

    La presunción de inocencia, proclamada por Ledezma en beneficio de sus camaradas, es la misma que reclamamos los ciudadanos sometidos a “controles preventivos” por las mismas autoridades que exigen sobornos o “plantan” evidencias. Es la misma que las autoridades policiales violentan cuando presentan como culpables, ante los medios de prensa, a los aprehendidos. Es la misma presunción de inocencia que violentan cuando afirman que jueces y fiscales otorgan libertad a “delincuentes”.

    Peor aún, la Policía Nacional ha puesto “paños fríos” sobre el caso, con la eficaz colaboración del Ministerio Público, quien se ha llamado a silencio, luego de pasado el momento de estridencia mediática, y hoy, a casi un mes de los hechos, no sabemos de los avances de la investigación. Ni siquiera sabemos si la “droga plantada” era efectivamente tal, ni su grado de pureza.

    Tanya Villalba ha demostrado acabadamente el valor de la tecnología puesta al servicio de la comunicación, la información y la justicia. Mientras, la Policía ha demostrado que la corrupción, ineptitud y la inmoralidad, florecen en la institución, gracias a la “camaradería” de sus autoridades, y la complicidad de la Fiscalía.

    Hasta tanto la Policía Nacional no se depure, y el Ministerio Público no cumpla con su papel de representar a la sociedad ante el Poder Judicial, la inseguridad callejera, al igual que la sensación de inseguridad, seguirán en aumento.

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    Publicado por Anónimo | 7 noviembre, 2016, 2:29 pm
  4. En la antesala del infierno

    Por Luis Bareiro

    El video es aterrador. Cuatro o cinco jóvenes, algunos menores de edad, mostrando el producto de una noche muy activa: Fajos de billetes de 100.000, un reloj lujoso, anfetaminas. Viajan en un auto con la música a todo volumen y actúan como si estuvieran bajo los efectos de algún estimulante. La policía identificó a dos de ellos como los posibles agresores de Carlos Javier Bernal, el joven al que le destruyeron el hígado de un balazo para robarle el celular.

    Para los estudiosos, esas imágenes pueden ser la constatación del nacimiento de un fenómeno nuevo para estas tierras, pero que ya lleva décadas asolando Centroamérica: la conformación de pandillas criminales, grupos de jóvenes suburbanos organizados para delinquir.

    En Guatemala y otras naciones centroamericanas les llaman maras, pandillas delincuenciales que nacieron en las calles de Los Ángeles y Nueva York –integradas mayormente por inmigrantes o hijos de inmigrantes–, cuyos miembros fueron deportados luego a sus países de origen, donde pudieron recomponer su organización con mayor fuerza ante la debilidad de esos Estados pobres.

    En México pasaron a trabajar para los cárteles de la droga.

    En Paraguay, de acuerdo con datos oficiales, ocho de cada diez motoasaltantes son menores de edad, y nueve de cada diez de esos menores roban para comprar droga o lo hacen bajo sus efectos.

    Según la hipótesis policial, el video que mencioné al inicio es el tipo de material que se intercambian ahora grupos de motoasaltantes que comienzan a identificarse como parte de una organización, aunque aún muy precaria. El monto del botín e incluso el nivel de violencia empleada les permitiría ascender en el escalafón no escrito de la logia, donde a mayores resultados y temeridad mayor es el grado de respeto que cada miembro se gana por parte de los demás integrantes de la pandilla.

    Son hijos de la marginalidad urbana y de la fiebre del consumismo. Viven al filo de la navaja. Roban para pasarla bien, para comprar droga y algunos lujos. Y se están acostumbrando a matar. Cada vez hay más casos en los que disparan al cuerpo antes siquiera de intimar a la víctima a entregar sus pertenencias.

    Es el escenario ideal para una tormenta perfecta. Tenemos los cárteles, un vigoroso mercado negro donde vender el producto del robo, una ancha franja de la población suburbana viviendo en la marginalidad con jóvenes con mínimas oportunidades para salir de ella y una Policía viciada de corrupción y pésimamente administrada.

    Si no nos tomamos en serio estos síntomas, pronto dejaremos de hablar de los motochorros como un problema aislado y estaremos metidos de lleno en una guerra dantesca contra las pandillas. Y créanme, basta con mirar las crónicas de la prensa centroamericana para darnos cuenta de que lo que vivimos hasta ahora es apenas la antesala del infierno.

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    Publicado por Anónimo | 7 noviembre, 2016, 5:32 am
  5. Avances destitucionales

    Por Gustavo Laterza Rivarola

    El ministro del Interior fue destituido por parlante. Lo hizo el mismo Presidente de la República dirigiéndose a la multitud a través de este vetusto implemento, en momentos que se cuenta con SMS, whatsapp, facebook, twitter, linkedin y vías similares. Sin duda, un sensible retroceso tecnológico-político.

    En su momento, Fernando Lugo relevó de su cargo a un consejero de Yacyretá vía mensaje de texto breve, o SMS, aplicando por vez primera este novedoso recurso electrónico al gobierno. Este sí fue un hito singular en nuestro avance hacia a la revolución científica.

    En otra ocasión, el mismo Lugo decidió sustituir a un ministro. La prensa dio inmediata publicidad a la medida; pero sucedía que en ese momento el afectado se hallaba en Alemania, en misión oficial. El camarero que le sirvió el almuerzo, lo miró fijamente a los ojos, diciéndole: “Du hast gerade einen Tritt in den Arsch”; frase que, decentemente traducida, significa algo así como “Usted acaba de perder su cargo”. –¿Cómo lo sabe?– indagó el ministro. “Porque lo dice internet”, le aclaró el mozo. Fue el primer caso de destitución política mediatizada por los protocolos de la world wide web, del sistema de comunicación global. Otro paso adelante en la historia de la tecnología en el Paraguay.

    Este país goza de antigua y rica experiencia en materia de sustituciones y destituciones. Veamos algunos antecedentes para apreciar mejor. Comenzando nuestra vida política, hacia 1537, Ruiz Galán echó del poder a Irala; después Irala depuso a Cabeza de Vaca y envió al exilio a Salazar; Diego de Abreu ordenó decapitar a Francisco de Mendoza e Irala hizo matar a Abreu. Debut tímido, se dirá; pero comienzo piden las cosas.

    A su vez, el obispo Fernández intentó derrocar al gobernador Felipe de Cáceres; fracasó pero siguió conspirando. Un domingo que Cáceres estaba en misa, le acorralaron contra el sagrario y, elevando el crucifijo, el prelado dio la señal de partida para el remolinar de estoques, dagas, rodelas, mandobles, juramentos, talegazos, remoquetes, trompicones y demás habilidades propias en estas refriegas. Y todo esto bajo el escrutinio electoral del Altísimo, en cuya casa se dirimía la justa electoral.

    Aprovechado la batahola, Suárez de Toledo halló la vara de la justicia sobre una mesa, la asió firmemente y se autoproclamó gobernante, siendo defenestrado por el Adelantado Hortiz de Zárate, quien falleció poco después, habiendo designado sucesor a su sobrino Diego, un joven tilingo (“mentecato” se decía entonces) de 18 años, que se malquistó con todos. Un día lo enviaron a explorar el sur charrúa, de donde nunca más retornó.

    Así transcurrieron nuestros primeros 70 años políticos. A lo largo de los siguientes, se aclamarían con vítores o se echarían a empellones, alternativamente, a varios gobernadores, obispos, capitanes y regidores. A algunos gobernadores como Escobar y Ossorio se los envenenaría; a otros, como Ruiloba, se les dispararía en la cara por no saber guardar compostura.

    Si el virrey Castelfuerte hubiera tenido una página en facebook, Antequera no se hubiese aventurado a retornar al Perú y nos hubiésemos ahorrado la efusión de tanta sangre comunera. Si en aquella tardecita de abril de 1877 el presidente Gill hubiese leído este SMS: “¡Cuidado con Nicanor Godoy! Te espera en la calle Independencia con una escopeta!”. Si aquella nochevieja de diciembre de 1878 Cirilo A. Rivarola recibía este whatsapp: “¡Guarda!, que en Palma y 25 de Noviembre te esperan unos tipos armados!”, seguramente otros gallos cantarían entonces nuestra política.

    Corre la idea de que la presidencia de la república instale una página web en la que cada ministro posea una casilla con su nombre, título y cargo, de tal suerte que, a la mañana temprano, antes de salir, cada quien constate si el nombre que figura en la casilla es el mismo que el de su cédula de identidad. Si la casilla está en blanco, esperar que se llene, lo que ha de suceder pronto pues la política, como la naturaleza, odia el vacío. Pero esto del parlante, francamente, fue algo del viejazo total.

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    Publicado por Anónimo | 6 noviembre, 2016, 4:24 pm
  6. Falta de autoridad

    Por Antonia Delvalle Castillo

    Días antes de ser cesado en sus funciones, el ahora exministro del Interior, Francisco de Vargas, se reunió con intendentes del Departamento Central y con el de Asunción, Mario Ferreiro (Avanza País). El objetivo fue exponer y consensuar luego una estrategia que busque poner freno al aumento de asaltantes que se desplazan sobre motos, más conocidos como “motochorros”.

    Uno de los principales blancos para el combate fue el sector dedicado a la venta de aparatos de teléfonos celulares, tanto los ilegales como aquellos con ropaje legal. Esto ya desató una manifestación de los comerciantes de la zona del Mercado 4 de Asunción, que no quieren ser tildados de reducidores, es decir, de vender mercadería robada.

    No es un secreto que por el principal centro de abastecimiento ya hubo casos concretos, donde una investigación fiscal y policial pudo llegar hasta quienes comercian aparatos de origen ilegal. Sucede ahí y en gran parte del territorio nacional, hasta en los barrios, algunos ofrecen los celulares de última tecnología a precios muy por debajo del mercado legal.

    Casi nadie piensa que al adquirir objetos de dudosa procedencia podemos estar convirtiéndonos en cómplices de algún delito, como robo agravado que pudo haberle costado la vida a alguien.

    Las autoridades de seguridad también tendrían que empezar la tarea de verificar las actividades de las casas de empeño. Los propietarios de estos locales no deben temer los controles, a no ser que estén operando al margen de las leyes y lógicamente lo quieran ocultar.

    Alguna vez nuestro país debe formalizarse para poder exigir a autoridades de turno los resultados que tanto esperamos. A boca llena pedimos que se respeten nuestros derechos, pero muchas veces rehuimos de nuestras obligaciones.

    Existen sobradas leyes y ordenanzas que regulan las diversas actividades, sea del comercio, la convivencia entre los vecinos y otros. Sí faltan autoridades capaces de hacerlas cumplir.

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    Publicado por Anónimo | 6 noviembre, 2016, 4:13 pm
  7. Mboka garrotere
    4 noviembre, 2016

    En el preciso momento en el que en Palacio de López juraba el nuevo ministro del Interior, Tadeo Rojas, nuestra zona estaba nuevamente en el epicentro de la información negativa que daba cuenta de un enfrentamiento a tiros entre delincuentes y policías. El saldo fue un oficial herido y malvivientes que huyeron llevándose nada más y nada menos que la patrullera policial.
    Nuestro departamento lleva el estigma de caracterizarse por constantes hechos delictivos de extremada violencia. Esto ocurre porque aquí operan con facilidad e impunidad poderosas bandas delictivas. Afortunadamente, en los últimos tiempos se ha observado un esfuerzo de los efectivos de la Policía Nacional por combatir la criminalidad con mayor eficiencia. Por años, los uniformados destacados en la zona se caracterizaron más bien por aliarse a los delincuentes, cuando no eran ellos mismos quienes perpetraban asaltos y hasta secuestros extorsivos.
    Después de muchos cuestionamientos por su escasos resultados, el presidente Horacio Cartes destituyó del cargo de Ministro del Interior a Francisco De Vargas, no precisamente por su ineficiencia sino por exigencia de los convencionales colorados; capricho al cual vergonzosamente Cartes accedió.
    De Vargas tenía preparación en materia de seguridad, su desempeño como fiscal y como jefe de la Secretaría Nacional Antidrogas lo avalaban. Aún así, sus resultados en el ministerio fueron bastante pobres.
    El gobierno de Cartes actualmente lleva la carga de cuatro secuestrados al mismo tiempo en manos del EPP; triste mérito de esta administración es no haber aclarado ninguno y de tener los secuestros más largos de la historia del país. Al mismo tiempo, las ciudades más importantes de la República están agobiadas por los ataques de los denominados “motochorros”, o “motoasaltantes”, quienes siembran terror en las calles y que tienen totalmente desbordada a la policía.
    En este contexto, el presidente nombra un ministro del Interior cuyo único mérito fue haber abogado públicamente por la reelección presidencial durante la Expo Frutilla, de Areguá. Rojas no tiene ningún antecedente ni preparación en materia de seguridad, generando todavía mayor desazón en la ciudadanía, que espera firmeza y políticas concretas para la agobiante inseguridad.
    Tampoco se tienen noticias de que el señor Tadeo Rojas haya tenido una brillante labor en las funciones que hasta hoy le cupo desempeñar. ¿Cuál sería el milagro para que en el cargo de Ministro del Interior, se transforme y logre resultados extraordinarios en una situación tan complicada, compleja y preocupante como es la inseguridad? Restará ahora esperar a que se produzca dicho milagro, pero de buenas a primeras, la ciudadanía tiene la impresión que aquí se cumplió aquel dicho popular del “mboka garrotere”, cambiar lo inservible, por otro peor.

    http://www.vanguardia.com.py/2016/11/04/mboka-garrotere/

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    Publicado por Anónimo | 4 noviembre, 2016, 7:53 am
  8. Gatillo fácil, justicia fácil y mercado para ganar dinero fácil

    El flamante ministro del Interior ha mostrado buena percepción para el cargo, anunciando su prioridad incluso antes de asumir oficialmente al ministerio: hacer un relevamiento de los asaltos de motochorros por zonas de inseguridad, consciente de que el tema de la inseguridad urbana ha pasado a ser la preocupación principal de la ciudadanía, desplazando incluso al EPP, espantada, con buenas razones, por la cantidad de asaltos, robos agravados y asesinatos que se cometen diariamente.

    Sin duda, habrá visto los casos crecientes y preocupantes de vecinos que se han visto impulsados, a falta de seguridad, a tomar la justicia por mano propia, devolviendo la violencia de los criminales con violencia civil, organizada incluso ya en numerosos barrios, con el testimonio de las cámaras de televisión trasmitiendo en directo cómo golpean a los delincuentes.

    No es culpa de los vecinos, sino de la permisividad que nos ha llevado a este nivel de inseguridad, en el que se puede matar por un celular, haciendo reaccionar el instinto de conservación, con el peligro de que a los justicieros se les vaya la mano y terminen enjuiciados.

    Si el ministro hace un buen relevamiento, puede descubrir algunos temas que los medios registran diariamente; que una gran parte de los detenidos tienen antecedentes criminales por el mismo tipo de delito, es decir, que son reincidentes, algunos hasta con una ristra de antecedentes, es decir, que han sido detenidos y han sido liberados, una y cuantas veces sean encarcelados; que muchos de los detenidos actúan sin preocupación a cara descubierta; cada vez son menos los que toman la precaución de taparse la cara, probablemente por esa permisividad que ostentan para salir libres en cualquier momento y por la ostentación que hacen incluso a través de las redes de sus fechorías y de sus arsenales; casi como si fueran profesionales que hacen su trabajo de robar y comercializar lo robado y jactarse de ello.

    Lo grave es que su comportamiento no es descabellado, sino que responde a la realidad. Esos mismos aparecerán capturados de nuevo, sumando antecedentes tras haber logrado una vez más su libertad ambulatoria y criminalística, gracias a las “medidas alternativas a la prisión”. Y ahí está la clave de que los delincuentes actúen con aires de impunidad, porque realmente son impunes. Se les da prisión domiciliaria sin que haya suficientes policías para controlar que están en su casa.

    Pero la culpa no es, como se ha dicho más de una vez, de las medidas alternativas ni del Código que las garantiza, sino de su aplicación; en forma de generoso vito para quienes las necesiten, sin contemplar el riesgo de los demás.

    Es decir, que el problema no es meramente policial, sino que alcanza a todo el aparato judicial, que es el que permite que puedan al poco tiempo de ser detenidos estar deambulando en sus motos con sus armas y sus víctimas al alcance.

    Pero no solo hay jueces y fiscales complacientes, también hay “mercado” para las mercancías robadas, ya que el objetivo de robar celulares se complementa con la facilidad de convertirlos en dinero, es decir, que hay comerciantes que compran el producto de los motochorros y, a su vez, clientes a los que pueden revenderlos a mejor precio.

    El nuevo ministro podrá informarse que ayer mismo, mientras él se dirigía a asumir el cargo oficialmente, concejales asuncenos llegaban hasta el Mercado 4 en busca de puestos en los que se comercializan celulares robados, comprados a los motochorros.

    La información indica que los vendedores del mercado, ofendidos, han hecho una protesta para impedir que se haga el control. Los concejales habían convocado incluso a autoridades de seguridad y hasta de Tributación para que los acompañaran. Como en tantos otros casos, con los productos falsificados, los controles no han podido realizarse con normalidad y eficiencia.

    Es decir, tenemos un panorama de un negocio informal formalizado por la costumbre y la falta de respeto a las leyes, a cumplirlas y a hacerlas cumplir.

    Entre tantos productos de contrabando que se ofertan en calles y plazas, sin registro formal ni tributario, se puede vender cualquier cosa y, desde luego, productos robados que los intermediarios pueden comprar muy baratos a los motochorros y vender más caros a los compradores desprevenidos o avivados, que de todos hay.

    Un informe que publicaron en estos días los medios habla de que en la mismísima Asunción, un altísimo porcentaje de los comercios “habilitados” no posee patente, lo que significa que no deberían estar en funcionamiento.

    El “negocio” de los motochorros es equivalente al antiguo tráfico de los autos mau, que eran blanqueados, sin importar su procedencia, ya fueran contrabandeados o robados.

    Es decir, que no solo se trata de luchar contra los motochorros, que tienen el gatillo fácil, sino que hay que hacer que la Justicia actúe contra los jueces que tienen la lapicera fácil para liberarlos, y, muy especialmente, contra el mercado de productos mau, uno de nuestros peores males, porque al final de la cadena está el negocio de la reventa de los celulares robados, en base a los escrúpulos fáciles para ganar dinero fácil.

    http://www.lanacion.com.py/2016/11/04/gatillo-facil-justicia-facil-mercado-ganar-dinero-facil/

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    Publicado por Anónimo | 4 noviembre, 2016, 7:36 am

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Gracias jakarupa rireguánte.8/12/16

Dejó sin pierna a motociclista y ahora suspenden el proceso

En este país, la Justicia solo trabaja medio día y a veces, ni trabaja.
Moraleja: Si tenés guita no hay problema chera'a. Kore qué injusto!
Justicia paraguaya... Paga 6 millones como "pena" por dejar sin piernas a una persona y casi dejarlo sin vida. Por algo somos la tercer peor justicia del mundo.
Un borracho platudo choca con su autazo a un humilde trabajador, a quien se le amputa su pierna y solo tiene que pagarle 6.000.000 de guaraníes, en cuotitas. Manejas alcoholizado y... Conductor pagará G. 500.000 mensuales tras choque que dejó sin pierna a guardia. Independientemente que haya habido ya un acuerdo con la víctima, qué suaves (¿?) son los castigos para conductores alcoholizados. Después dicen que el dinero no trae la felicidad.

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Banquina llena de botellas plásticas y otros desperdicios arrojados por peregrinantes. Triste realidad! La fe mueve montañas, los peregrinos... Basura #lamentable

La ambición por el poder da amnesia ... 10 años después este es el "nuevo rumbo" de Lugo, los tiempos cambian y los intereses también, jamas los politicos mantienen su palabra empeñada, sencillamente nadie resiste un archivo! Peligro para el país, sólito se está haciendo su tumba, vergüenza me da esta clase de políticos.

En San Lorenzo el cretinismo toma forma de micro que se adelanta en doble línea en pleno cruce... Consuelo: peores cosas hacen con sus chatarras todos los días

Es el primer día del pesebre y el camello ya está harto de todo. (?)

Se le armo el scrache social al borracho Alvarenga. Alto representante legislativo, "de pedo" no mató a nadie. Ndo jerai gueteri, hesa pili'upapeve omoco el guai... por eso que hasta el árbol vio que se le puso en el camino (?) Que imprudente el árbol, imputenlo por exposición al peligro, seguro era un árbol peregrinando! Lo que es la naturaleza, hasta un árbol salió huyendo de un posible accidente. Ha koa la ñande legislador, los primeros en respetarlas las quebrantan... lamentable. Cada idiota que tenemos en el país. Un criminal de raza y harto-peligroso el Diputadete éste, igual a todos los de su camarilla de farsantes y estafadores. Con "chapa cambiable"? En un país serio, estaría preso y sin permiso para conducir de por vida o presentando su renuncia a la Cámara Baja. Es un asesino potencial. Burro, borracho y cobarde. Hombre escombro.

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