estás leyendo...
HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Rebaja del gas, otra buena señal

Desde mañana, una garrafa de 10 kilos de gas costará 50 mil guaraníes en las estaciones de servicio de Petróleos Paraguayos (Petropar). En este momento, ese mismo producto, imprescindible en las viviendas paraguayas, cuesta entre 70 y 80 mil guaraníes y son proveídas por el sector privado aglutinado en la Cámara Paraguaya del Gas, cuyos representantes intentaron impedir esta reducción por todas las vías posibles.

Esta decisión del Ejecutivo es absolutamente legal y legítima puesto que afecta exclusivamente a la empresa estatal, Petropar, que desde ahora también incursionará en la venta del Gas Licuado de Petróleo (GLP) así que todas las trabas que intentaron imponer las empresas que conforman el cartel que de toda la vida han manejado los precios, en claro detrimento de los consumidores, es solo lamento inútil e inservible.

Por la regla de la oferta y la demanda, resulta claro que una vez que Petropar fije su precio del gas en 5 mil guaraníes el kilo, los demás emblemas no tendrán manera de conservar los astronómicos precios actuales y tendrán que adecuarlos al mercado. Es por eso que lloran y se quejan, denunciando al gobierno por arbitrariedades que existen solamente en su imaginación, porque perjudicarán a sus bolsillos.

Pero no es precisamente que empezarán a trabajar a pérdida. El viceministro de Industria, José Luis Rodríguez, informó que, aún con ese precio, Petropar ganará más de 1.000 guaraníes por kilo, e igual cosa ocurrirá con las empresas privadas, lo que demuestra a las claras que las ganancias que reciben con los precios actuales son hasta groseras y no condicen con las condiciones generales del país.

No es extraño que estas empresas pataleen ya que poco o nada les interesa el bienestar de la gente. Ellas se metieron al negocio de la venta del gas para hacerse millonarias, y si para ello debían aumentar varias veces el costo del producto, pues mejor que mejor.

Para colmo, hasta ahora habían tenido como cómplice a todo el sector oficial del país, que, posiblemente, recibía grandes coimas como pago por hacer la vista gorda y no disponer ningún beneficio a la ciudadanía. Por poner un ejemplo, no hace mucho que los medios de comunicación se quejaban de que, a pesar de la disminución del precio del petróleo a nivel internacional, aquí no bajaba el precio del combustible. En realidad, aquí nunca hubo disminución del precio de nada; al contrario, contra todos los pronósticos, las subas eran una constante y la única perjudicada era la ciudadanía que, como consumidora final, debía adecuar sus escuálidos bolsillos a los intereses económicos de los poderosos.

Por lo tanto, pareciera hasta natural que los sectores afectados reaccionen ahora con susto y preocupación porque están viendo, por primera vez, un gobierno al que le gusta reducir el precio de las cosas y buscar el beneficio de la gente. Los transportistas se rebelan por la disminución del costo del pasaje del transporte público y los emblemas que venden gas patalean indignados porque la incursión del Estado a través de Petropar les obligará a reducir sus precios y disminuir –no demasiado- su porcentaje de ganancias.

Y por si fuera poco, allí nomás están los empresarios que observan espantados como hay cada vez más posibilidad de que el salario mínimo aumente anualmente, adaptándolo a la realidad. Y si el Congreso no decide patear en contra, esto también beneficiará a las clases sociales más necesitadas del país.

Estos pataleos nos recuerdan de que “Ladran Sancho, señal de que cabalgamos”, lo que significa que el gobierno ha tomado en las últimas semanas unas decisiones destinadas a paliar la feroz asimetría que existe entre las clases sociales de este país. Bien hecho.

Rebaja del gas, otra buena señal

Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

7 comentarios en “Rebaja del gas, otra buena señal

  1. De garrafas y mercado libre

    El Tribunal de Cuentas recordó a los miembros del Cartel del GLP que están conviviendo en un mercado de libre competencia y les pidió que hagan memoria: que ellos mismos habían vendido, no prestado ni alquilado, las garrafas que los usuarios disponen para la recarga. Eso significa que no tenía razón de ser su reclamo.

    Petrobras y Copesa pretendieron convencer a la Justicia que esos recipientes son de su propiedad. Cada garrafa fue vendida al usuario a un precio G. 200.000 y G. 350.000. Los emblemas mienten, todo por eliminar a Petropar de la competencia y recuperar el oligopolio. Además, soslayaron el hecho que Petropar no se apropia de garrafa alguna; solo las recarga; como lo hacen todas las estaciones de servicio sin que estas pregunten la propiedad de los recipientes.

    El intento de los emblemas no será el último; pero cada paso que están dando termina con fuertes tropiezos. Las garrafas no son propiedad de los emblemas, aunque estas tengan inscripciones de la compañía que vendió al usuario y cuando este pagó por el recipiente también adquirió el derecho de hacer lo que mejor le parece.

    Además; si nos atenemos a la justificación de los emblemas, entre ellos mismos habrá inconvenientes pues el usuario recarga en Petrobras en la garrafa con la inscripción de Copesa y al revés.

    El ingreso del Estado al mercado del gas rompió un sistema perverso por el cual cinco empresas establecían condiciones caprichosas de comercialización del GLP, nunca a favor del consumidor. Imponían el precio del producto y barreras a la entrada a nuevas empresas, sobre todo si esta no se ceñía a las condiciones del mecanismo oligopólico.

    El libre mercado tiene una serie de reglas que se deben respetar para que el sistema funcione. Los emblemas del gas solo asumen una parte, y es justamente las reglas que los benefician, sin importar el derecho de sus clientes; los que dan vida al negocio.

    La libre competencia representa la libertad de decisión de los que participan en el mercado, en un contexto en el que las reglas de juego son claras para todos y se cumplen efectivamente. La libre competencia se basa fundamentalmente en la libertad de elección tanto para el consumidor como para el productor; y es esta la parte que los amigos de Pedro Ballota, y el mismo, no están en condiciones de asumir. Me refiero a la libertad de elección del consumidor.

    Los libros de economía explican que el Derecho del consumo es la denominación que se da al conjunto de normas emanadas de los poderes públicos destinada a la protección del consumidor o usuario en el mercado de bienes y servicios, otorgándole y regulando ciertos derechos y obligaciones. Y es esto lo que intenta aplicar el Ministerio de Industria y Comercio y Petropar; pero los gremios que manejan el negocio del gas se oponen.

    En algunos países el oligopolio es ilegal porque distorsiona el mercado y afecta la economía. Hasta hoy Paraguay no pone barreras legales a esta figura, y sus representantes lo reemplazan utilizando las mismas reglas que imponen el mercado libre: ingresa a competir.

    Encontró Petropar que existe un margen importante en la estructura de costos del GLP que permitían bajar precios. Los mismos empresarios explicaron que obtenían ganancias de G. 4.000 por kilo de gas. Utilizando esos mismos números y transformando el modelo de negocios la compañía del Estado supo bajar costos y sin necesidad de subsidiar el precio al consumidor bajó el precio final. Gana un poco menos, pero ingresa a sus cuentas buen dinero que le permite seguir en el mercado.

    La intervención indirecta del Estado no distorsiona las condiciones del mercado libre porque no impone criterios que frenan el negocio; de hecho los emblemas siguen con los mismos precios.

    Países del primer mundo si imponen criterios legales contra el oligopolio. En el año 2000 en España, la administración Aznar impuso medidas tributarias contra el oligopolio de los combustibles, en un mercado donde los protagonistas absolutos eran Repsol, Cepsa y BP. El entonces primer ministro puso en vigencia el Real Decreto-Ley 6/2000, denominado “de Medidas Urgentes de Intensificación de la Competencia en Mercados de Bienes y Servicios”, destinado a lubricar con medidas anti oligopolio de estas compañías.

    Señores empresarios que se enriquecieron con el oligopolio deben entender que en todo el mundo las políticas de libre comercio han creado un nivel de competencia dentro del mercado abierto actual que origina una constante innovación y da lugar a productos de calidad superior, empleos mejor remunerados, nuevos mercados y mayor volumen de ahorro e inversión.

    Los beneficios del libre comercio se extienden mucho más allá de los hogares. El libre comercio favorece la divulgación del valor de la libertad, la consolidación del estado de derecho y la promoción del desarrollo económico en los países pobres como el nuestro.

    Por: José Rojas.

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 24 noviembre, 2016, 8:32 am
  2. “No hay gas”

    Posteado por Mirtha González Schinini el 04-11-2016

    La llamada más temida por mí es esa que me informa: “Se acabó el gas”. Salir a buscarlo como si fuera un diamante escondido bajo siete capas de tierra ya es un estrés al que no estoy acostumbrada. Eso me pasó ayer, y por la noche, cuando se me suma el terror de andar por las calles de mi Asunción.

    Directo a la estación de servicio fui a buscar mi garrafa cargada, pero la respuesta se repetía: “No tenemos”, con una sonrisa de lado a lado del encargado. Otros me decían directamente que “los empresarios están especulando” y hasta mentían, con el cuento “están vacías”. En fin, los que cocinamos a diario y no tenemos reservas de otras garrafas tenemos que padecer este tipo de falta de respeto.

    En nuestras páginas leemos que Óscar Stark, ministro sustituto de Industria y Comercio, dijo en contacto con ABC Cardinal que el plazo de seis meses que decidió dar el Gobierno a las empresas fraccionadoras es para que éstas se pongan al día con el empadronamiento de las garrafas.

    “Stark explicó que en 2005 se estableció la verificación de las garrafas para asegurar que las condiciones de seguridad sean las correctas”. Según dijo, “desde entonces hasta ahora las empresas se vienen aprovechando de la falta de control; sin embargo, ahora se están haciendo numerosas verificaciones que derivan en multas millonarias, es lo que molesta a los empresarios del rubro”.

    Los empresarios, por su parte, señalan que el Gobierno está persiguiendo al sector privado con el único objetivo de potenciar a Petropar, que es una empresa estatal.

    A los ciudadanos que estamos, no digo ajenos, pero que ya tenemos bastante con llegar vivos a fin de mes, sin ningún infarto, no nos pueden tirar esta pesada piedra de lucha de intereses con algo tan básico como el gas. ¿Volveremos al brasero? ¿Nos convertiremos en chefs de cocina eléctrica? Las garrafas de gas tienen que ser seguras y baratas, accesibles a los prójimos que día a día luchan para que sus familias cuenten con lo básico: la comida. Esto es inaudito, ¡una especulación absurda que debe terminar ya!

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 7 noviembre, 2016, 5:11 am
  3. La economía se aclara y la política se oscurece
    23 OCTUBRE, 2016 ⋅
    Hace tres años tuve la oportunidad de mantener una larga conversación con el ex presidente uruguayo Julio María Sanguinetti y una de las frases que más repitió durante la charla fue “hay que evitar que la política destruya a la economía”.

    En ese momento, el escenario internacional era óptimo para el Paraguay; estaban muy altos los precios de nuestro principal producto de exportación que es la soja y nuestro más importante socio comercial, que es el Brasil, crecía económicamente y tenía estabilidad política. El escenario nacional en lo político también era óptimo, porque acababa de asumir la presidencia Horacio Cartes, con un gran apoyo popular y con una amplia mayoría en el Congreso.

    Desde esa conversación, el escenario económico se modificó sustancialmente; primero con el desplome de los precios internacionales de nuestros productos de exportación y luego con la profunda crisis política, económica y moral del Brasil. El sector agrícola tuvo una reducción de más de un mil millones de dólares en sus ingresos, afectando a todos los sectores vinculados a dicha cadena productiva, como los proveedores de maquinarias, de insumos y de transporte, así como la banca, el comercio y los servicios que atendían al sector.

    El comercio de frontera vinculado al Brasil también tuvo una tremenda reducción en sus ventas, afectando a Ciudad del Este, que tuvo una caída superior al 20% y dando golpes casi mortales a Pedro Juan Caballero y Salto del Guairá, que vieron desplomarse sus ventas en casi el 80%.

    Estos dos terribles shocks externos ocurrieron en los últimos dos años, pero pareciera que la situación económica empieza a estabilizarse y a aclararse. Porque luego de la gran caída del precio de la soja, se estima que el costo va a estabilizarse en torno a los 350 dólares la tonelada, que es un precio razonable, y que permite rentabilidad a los productores que no se encuentran muy endeudados.

    Y porque el Brasil ha mitigado en parte su problema político con la salida de Dilma Rousseff y el ambiente en el mundo empresarial del vecino país es de más optimismo. Una muestra de ello es que el dólar ha bajado en más del 25%, ayudando a que las ventas en los comercios de la frontera comiencen a subir.

    Pero mientras en lo económico el panorama comienza a estabilizarse y aclararse, en lo político, la situación es exactamente inversa, es decir, comienza a desestabilizarse y a oscurecerse.

    El presidente Cartes que llegó al poder como un outsider y que se enfrentó a la clase política tradicional con el nombramiento de un gabinete técnico, con la implementación de planes económicos y sociales ortodoxos, y con la promulgación de la ley de transparencia, ha decidido “zambullirse en el lodo”, primero de las internas de su partido y ahora en el de la reelección presidencial.

    Esta decisión ha crispado tremendamente el ambiente político y se vislumbra que el enfrentamiento va a ser “a muerte” en los próximos meses. Dicho enfrentamiento va a afectar a la economía y por ende, a la sociedad en su conjunto.

    El principal escenario del combate político será el Congreso, por donde tienen que pasar sí o sí, todos los planes que tiene el Ejecutivo, comenzando con el Presupuesto General de la Nación, los préstamos que el país necesita contraer, las leyes que necesitan aprobarse y los nombramientos de embajadores y directores del Banco Central, por citar algunos temas.

    Todo hace prever que tendremos un bloqueo permanente desde el Congreso y todo hace prever que tendremos un redoblamiento de la apuesta de parte del Ejecutivo, dejando de lado la ortodoxia con la que había gobernado hasta ahora.

    Tenía razón el ex presidente Julio María Sanguinetti cuando decía: “Cuiden que la política no desbarranque a la economía”. Es una pena que justo ahora que la economía comienza a aclararse, pueda destruirse porque la política comienza a oscurecerse.

    Por Alberto Acosta Garbarino

    http://www.ultimahora.com/la-economia-se-aclara-y-la-politica-se-oscurece-n1033838.html

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 25 octubre, 2016, 9:23 am
  4. Con el pueblo sí, con corruptos no
    23 octubre, 2016

    Por: Cirilo Ibarra Enciso.

    Con la reciente disposición, la rebaja de los costos de pasajes y combustible, más la comercialización de garrafas a mucho menor precio, el gobierno va a tener problemas con los empresarios, con algunos políticos y hasta con periodistas “alquilados” para defender, por ejemplo a la Cámara Paraguaya del Gas.

    Pero hay que escuchar al verdadero pueblo, a la clase trabajadora. Y cada uno en su entorno, en su comunidad tiene la primera muestra del impacto del anuncio. En Mariano Roque Alonso, por ejemplo, hubo aplausos y zapateos, especialmente en lo que se refiere al costo de una garrafa (de casi 80.000 bajará a 50.000 guaraníes).

    El gobierno demostró que está dispuesto a ponerse del lado del pueblo y no compartir con los corruptos de turno. Sin embargo, lamentablemente eso le costará una despiadada campaña de desprestigio por parte de los medios de comunicación, otorgando espacio a todos los que quieran hablar mal del gobierno.

    Bueno, como dice el refrán “solo al árbol que tiene frutos se le tira piedra”, pero las críticas hasta pueden ser saludables, toda vez que no sean tan falsas y hasta tenebrosas, como hacen algunos empresarios y ganan grandes titulares en los noticieros.

    Tenebrosas e irresponsables son las opiniones que comparan a Paraguay con Venezuela. Alguien salió a decir que las medidas adoptadas por el Ejecutivo tienen mucha similitud con las tomadas en Venezuela y que tuvieron consecuencias nefastas.

    En ninguna cabeza puede entrar eso de que en nuestro país la inflación puede aumentar un 141%, como en el 2015 en Venezuela. Y según el Fondo Monetario Internacional proyecta que la inflación en aquel país se incrementará en 204% en este 2016.

    Sin dudas que la inserción de Petróleos Paraguayos (Petropar) en el mercado minorista de combustible y del gas genera recelos en el sector privado y no buscan mejor argumento que denunciar supuestas irregularidades.

    Pedro Ballota, presidente de la Cámara Paraguaya del Gas (Capagas), anunció que tomará medidas, ya que la estatal estaría incumpliendo las leyes, decretos y normas técnicas y de seguridad vigentes, si realiza la recarga de garrafas sin adecuar antes sus estaciones.

    Agrega un absurdo motivo, las exigencias de tener garrafas de reposición cuando la que trae el usuario no está en condiciones, “porque Petropar no tiene una sola garrafa”, manifestó Pedro Ballota.

    Y acaso alguna vez ellos se preocuparon de verificar las condiciones de las garrafas, cuando los usuarios se acercan a una estación de expendio a cargar las mismas.

    También el mismo Ballota expresó que “es bastante complicado trabajar con este gobierno, porque por populismo baja y baja el precio de los combustibles”, dijo. Y ahí tiene razón, porque no hablan el mismo idioma y ya no puede utilizar la misma estrategia, aquella que corre en el escenario de la corrupción. Probablemente lo hacía con facilidad en los gobiernos anteriores.

    Y populismo sería regalar precios ligados al subsidio o algún maquillaje administrativo. Y aquí es evidente que tal cosa no existe y entonces no resta otra cosa que aplaudir la decisión y seguir adelante, llore quien llore.

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 23 octubre, 2016, 4:36 pm
  5. ¡Vayan a llorarle a su abuela! (2)
    21 Oct 2016

    Por Benjamín Livieres Plano

    Los anuncios que hizo el Presidente de la República respecto a la disminución de precios de los combustibles y del pasaje del transporte público de Asunción y Área Metropolitana, primero, y de corta, mediana y larga distancia, después, obtuvo una amplia aceptación por parte de aquellos a los que cuesta mucho llegar a fin de mes, que constituyen una franja significativa de la población.

    No así del “cartel” conformado por los emblemas y estaciones de servicios que históricamente manejaron en forma discrecional la fijación de las tarifas, asegurándose para ellos un grosero margen de ganancias en detrimento de los consumidores.

    Y a éstos se sumaron inmediatamente sectores políticos hostiles al gobierno, así como periodistas funcionales a ellos, quienes, en lugar de saludar medidas que benefician a los que más necesitan, reaccionaron con una elevada dosis de histeria y otra de indisimulada frustración.

    En el caso del “cartel” es hasta si se quiere entendible. Su objetivo es defender el lucro desmedido que siempre obtuvo, para lo cual busca por todos los medios evitar la competencia de Petropar, que le obliga a reducir sus inflados precios de las naftas, así como del gas licuado, a concretarse en los próximos días.

    Pero en el caso de los detractores de HC, produce vergüenza ajena la pobreza franciscana de los argumentos que esgrimen a fin de minimizar el impacto social de las medidas adoptadas por el Ejecutivo y al cuestionar su supuesto contenido político-electoralista.

    Lo primero que dijeron fue que era “ínfimo”, casi un insulto a la gente, desconociendo evidentemente el valor que tiene para el que percibe un sueldo mínimo o realiza “changas” y tiene que pagar cuatro pasajes al día, que en una familia tipo se multiplica por tres o cuatro.

    Y desconociendo también cuan relevante es esa disminución para el que se mueve en vehículos que no son importados del representante, cuyos tanques de combustible siempre orillan la fatídica rayita que marca “reserva”.

    Siguiendo en el campo de lo que desconocen o prefieren pasar por el alto. Esta baja de los combustibles no es la primera, sino la tercera, en 15 meses, mientras que la de los pasajes, que también se suma a la decretada en el pasado mes de febrero, hace que el valor actual del transporte urbano se nivele con el que se pagaba no hace 3 o 5 años, sino hace 11.

    Otro dato significativo. En el año 2005 el salario mínimo era de 1.089.103 guaraníes y ahora es de 1.824.550, lo cual significa que si tomamos como base una pareja con esos ingresos, la misma gastará en concepto de pasaje casi la mitad de lo que gastaba en aquel entonces.

    De lo expuesto se desprende que para muchísimos paraguayos que perciben el mínimo, alrededor de 420.000, así como para los miles que ni llegan a ese monto, la medida del gobierno está muy lejos de ser “insignificante”, al decir de sus detractores, que nos tratan de estúpidos al querer convencernos de semejante disparate.

    Si no es “insignificante”, ¿es entonces un “capricho electoralista”? La pregunta cabría si se tratase de una medida aislada, pero no lo es. Antes se pusieron en marcha un conjunto de proyectos para beneficiar a los sectores más humildes, desde las 1.000 viviendas que se están construyendo en el ex predio del RC4, pasando por las 3.500 viviendas que está entregando la Senavitat, hasta la refinanciación de las deudas a más de 14.000 campesinos, por citar solo algunos ejemplos, sin contar los programas de combate a la pobreza, ni las numerosas obras públicas en ejecución, que también cumplen un rol de primer orden en esta materia.

    Conclusión, el “cartel” chilla porque no podrá seguir llenando sus bolsillos de manera tan alevosa e inmoral, y los políticos de la oposición, léase “disidentes”, “luguistas” y “efrainistas”, porque ante realidades tan incuestionables ven con impotencia como se fortalece la figura de HC y, a la par, se diluyen sus sueños de instalarse en el Palacio de los López.

    Pero como dijimos antes, pueden seguir chillando todo lo que quieran, pues sus chillidos son como música para el oído del consumidor. O bien, seguir aquella sabia recomendación de Luis María Argaña: ¡Vayan a llorarle a su abuela!

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 23 octubre, 2016, 8:22 am
  6. Haciendo bien las cosas
    21 octubre, 2016

    Aunque el grupete liderado por Desirée Masi utilizó de nuevo la sesión del Senado para atacar al presidente Cartes, esta vez burlándose de los 100 guaraníes menos que costará el pasaje del transporte público, lo cierto es que ni el gobierno de izquierda ni los gobiernos anteriores han dado tanta evidencia del interés que tiene el actual por mejorar la condición de vida de la ciudadanía.

    Cartes asumió la Presidencia de la República en agosto del 2013, cuando el pasaje costaba 2.400 guaraníes. En estos poco más de 3 años, esta es la tercera vez que logra que el precio baje y en este momento, con 2.000 guaraníes, cuesta lo mismo que en el 2005, cuando el salario mínimo era de 1.089.103 guaraníes, mientras que el actual es de 1.824.550 guaraníes, lo que indica que hace 11 años, el gasto de pasaje para 2 personas por familia se llevaba el 23% del ingreso total, mientras que ahora solamente afectará al 13%.

    Estos son hechos concretos que no pueden rebatir ni los disidentes ni los izquierdistas que han convertido al Senado en un sparring en el que desahogan sus frustraciones y evitan enfrentar sus miedos, especialmente el que les produce la posibilidad de que, a través de una reelección, alguno de ellos deba enfrentarse a Cartes en el 2018.

    Los números cantan y este es el primer gobierno en la historia más o menos cercana que anuncia disminución de precios, tanto del pasaje como del combustible o el gas, rompiendo con esa condena que parecía eterna de que los paraguayos debíamos procurar subsistir con un salario cada vez más escaso y los productos de la canasta familiar siempre más caros. Por si fuera poco, en el Senado se encuentra un proyecto de Ley de una nueva política salarial, remitido por el Ejecutivo, y que, de aprobarse, permitirá que el salario mínimo aumente automáticamente cada año, lo que, sumado a los otros beneficios mencionados, disminuirá terriblemente la presión económica de la clase trabajadora del país.

    A pesar de haberse reducido 400 guaraníes el precio del pasaje en 3 años, no hay crisis ni enfrentamiento con el sector empresarial de los transportistas, quienes históricamente han chantajeado a los gobiernos anteriores con huelgas y otras medidas de presión, cada vez que se insinuaba la posibilidad de aumentar el monto. Esto deja a las claras que estos señores no pueden oponerse cuando las decisiones son firmes y directas, sin cuestionamientos.

    Lo increíble de la oposición senatorial es que si la medida hubiera sido al revés, que aumentara 100 guaraníes el precio del pasaje, sus gritos de protesta se hubieran escuchado hasta en la China. Nadie se habría burlado de lo poco que vale una moneda de 100 guaraníes, sino que responsabilizarían a Cartes por “empobrecer aún más al ya empobrecido país”.

    Esta nueva reducción del precio del pasaje beneficia a 924 mil pasajeros que diariamente deben abordar una de las 1.464 unidades del transporte público de transporte para trasladarse a su lugar de trabajo o estudio. Muchos, incluso, tienen que hacer 4 o más viajes al día. Pero más allá de lo que puedan ahorrar con 100 guaraníes menos, lo que realmente importa es la percepción ciudadana de que, detrás suyo, apuntalándola, hay un gobierno que se preocupa por su bienestar. Y eso no tiene precio.

    http://www.adndigital.com.py/haciendo-bien-las-cosas/

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 23 octubre, 2016, 8:22 am
  7. Reducción del pasaje

    El presidente de la República hizo un anuncio muy importante esta semana, un anuncio que sin dudas va dirigido a las clases menos favorecidas, pues son ellas las que saldrán beneficiadas con estos ajustes. Horacio Cartes informó el lunes que a partir de la próxima semana bajarán los precios del pasaje convencional y de los combustibles.

    Esta reducción en dos áreas concomitantes y sensibles para la ciudadanía es posible gracias a la combinación de varios factores. Obedece a una coyuntura favorable a nivel internacional, con una estabilidad de los precios del barril de crudo, y un dólar afianzado a nivel interno.

    Pero esta rebaja también responde a la buena salud de la que goza hoy la administración de Petropar, la petrolera estatal, que en julio pasado cerró su patrimonio neto positivo, por primera vez en 15 años y que hace factible ajustes como los anunciados y de pensar en otros negocios.

    El abaratamiento de los combustibles, el tercero que realiza este gobierno, abarca a todos los tipos que comercializa la petrolera estatal, entre los que se encuentra el diésel, el carburante que utiliza casi el 80% del parque automotor paraguayo y el más importante en la cadena productiva del país. Esta rebaja tendrá también un efecto dominó en otros emblemas que se verán obligados a reducir sus precios en las próximas semanas.

    Una de las áreas de mayor interés que afectará el abaratamiento anunciado por el presidente es el sector del transporte público. Como se sabe, casi la totalidad de la flota de buses se mueve a diésel y que desde el lunes 24 tendrán un reajuste a la baja. Con esta reducción, el precio del boleto convencional costará 2 mil guaraníes, una rebaja que aunque es mínima es significativa, pues desde hace más de 10 años que el boleto no registraba este nivel.

    Hoy el boleto del transporte público ya no tiene la misma incidencia que tenía en el 2005 en relación al sueldo, cuando era del 8%. Hoy, ese porcentaje se redujo a la mitad, al 4%, lo cual quiere decir que la plata le rinde más al asalariado.

    En relación al pasaje, otro aspecto importante tiene que ver con la cantidad de gente a la que se beneficiará con la rebaja. En este sentido, los números muestran que la cifra de pasajeros que diariamente utiliza el servicio en la capital del país y el Área Metropolitana es de aproximadamente 1.200.000 personas. De éstos, unos 924 mil pasajeros utilizan los buses convencionales, es decir, los que no poseen el servicio diferencial, que serán los beneficiarios directos de que el pasaje se reduzca a 2.000 guaraníes.

    Aunque estos guarismos son positivos, lo fundamental pasa por la relación entre el pasaje y su incidencia con el salario mínimo. Hoy el boleto del transporte público ya no tiene la misma incidencia que tenía en el 2005 en relación al sueldo, cuando era del 8%. Hoy, ese porcentaje se redujo a la mitad, al 4%, lo cual quiere decir que la plata le rinde más al asalariado.

    Por años se ha criticado a los distintos gobiernos su falta de voluntad para sincerar los precios del sector de los combustibles o de carecer de un verdadero plan para el transporte público.

    La administración del presidente Cartes ha dado muestras innegables hacia estas dos cuestiones con una mayor transparencia en la administración de los recursos de la petrolera estatal, por ejemplo, que ha dado pasos en favor de la estabilidad de sus números, lo cual ha permitido incursionar en otros nichos de negocios como el de las estaciones de servicio y de la próxima provisión de gas licuado de petróleo (GLP). En lo que concierne al transporte público, se ha enfocado en dar una buena calidad al servicio con la renovación y la modernización de la flota de buses que operan en Asunción y el Área Metropolitana.

    Gracias a los bonos estatales para los transportistas, se han adquirido unos 500 buses diferenciados y se han sacado de circulación más de 350 buses chatarra. Este número es importante, puesto que representa un gran porcentaje de la flota automotor y que era un verdadero dolor de cabeza para el usuario del mismo.

    Este recambio de buses también obedece a una posición transigente del Gobierno, pero que también ha encontrado consentimiento entre los empresarios del transporte.

    Aunque los avances exhibidos hasta ahora son tímidos, que aún hay mucho por hacer, estos cambios son apenas signos que muestran la determinación tanto del sector público como del privado (en especial del sector transporte) en avanzar hacia verdaderos progresos para los ciudadanos de la República.

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 23 octubre, 2016, 8:22 am

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

impresos ✓

abcCOLOR

ULTIMA HORA

LA NACIÓN

EXTRA

POPULAR

CRÓNICA

ADN

5días

Peichante-Py en FB ✓

A %d blogueros les gusta esto: