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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Voces de alarma

Se oyen con mucha insistencia voces de alarma sobre lo que algunos analistas consideran “un peligroso nivel de endeudamiento” del país. En tanto las estimaciones y calificaciones se mantengan dentro de un marco técnico y estrictamente analítico el tema es manejable. El problema se presenta cuando cae en manos de políticos que extreman su abordaje en busca de provocar impacto en busca de réditos electoralistas.

“Nuestros nietos tendrán que pagar una deuda cada vez más pesada” se escucha decir con tinte reduccionista, que es la forma como los políticos en campaña usan este enfoque sin considerar el daño que producen en su desesperada búsqueda de votos.

Los adultos de hoy son nietos de generaciones que en su momento, décadas atrás, tomaron deuda con alguna finalidad práctica. Se cumplirán en diciembre próximo 48 años de la inauguración de la central de Acaray, para cuya construcción el país se endeudó en US$ 34 millones con el Banco Interamericano de Desarrollo. Ese año, el Producto Interior Bruto del país fue de US$ 477 millones y las reservas netas declaradas por el Banco Central del Paraguay eran ligeramente superiores a los US$ 15 millones. Es decir, que el costo de una sola obra duplicaba el valor de las reservas de divisas de esos días. Por entonces el Estado paraguayo había emprendido otra media docena de obras –agua potable, red eléctrica, rutas, flota mercante, etc.- y para finales de los años ’60 la deuda acumulada se acercaba al 15% del PIB.

Medio siglo más tarde, los volúmenes relativos de toma de deuda apenas se han incrementado. Según informes del Fondo Monetario Internacional, Paraguay comparte con Chile y Perú los menores niveles de endeudamiento –entre el 18 y el 22%- en relación a la media latinoamericana que se ubica en un 34% del PIB. Brasil casi duplica ese promedio con el 62% y Argentina bordea el 40%. Ninguno de esos estados siquiera se aproxima al nivel de crisis y, antes que eso, han salido a vender bonos con singular éxito, como es el caso de Brasil que colocó una serie al 5,9% y Argentina que se compromete por US$ 16.500 millones con un rendimiento de entre 6 y 7,9%. Paraguay ha logrado tasas de hasta el 4,75% con ofertas que llegaron a decuplicar el valor nominal de los bonos puestos en subasta, lo que habla de la firme confianza que genera la economía paraguaya.

Lo hemos sostenido desde siempre. No es bueno echar sombras sobre los procesos de emisión de deuda. Sí, en cambio, es obligatorio ejercer un fuerte control sobre la aplicación de los fondos obtenidos: inversiones productivas, obras de infraestructura y una vigilancia inflexible sobre la disciplina fiscal por parte del Estado, aspecto este último que, a las puertas de un proceso electoral, tiende a relajarse lo que sí puede ser muy corrosivo para la sanidad de la deuda asumida.

http://www.5dias.com.py/50635-voces-de-alarma

Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

9 comentarios en “Voces de alarma

  1. El arte de manipular datos

    Los genios del BCP podrán figurar entre tecnócratas más calificados del país, pero todo indica que los constantes viajes al exterior – sobre todo de los miembros de la cúpula- les hizo olvidar dónde queda Paraguay. Viven en la burbuja de las reuniones del FMI, BM, Davos, etc. No saben quién es quién en el mercado local y menos sobre el bolsillo del ciudadano de a pie.

    El dicho popular de ver las cosas como el vaso medio lleno o medio vacío no va para el Banco Central y Hacienda, instituciones desde donde piensan que somos estúpidos y quieren hacernos creer que el vaso está rebosado, pintando un país de fantasía, manipulando una y otra vez datos a su conveniencia para dejar bien parado al Gobierno de turno.

    Vamos a los números; según el BCP este año la economía va a crecer 4%, lo que se “olvida” de mencionar es que ese supuesto crecimiento es sólo para 3 ó 4 empresas que controlan el agronegocio, media docena de barones de la construcción (los dos sectores que más incumplen leyes laborales en Paraguay, afirma el PNUD de Naciones Unidas) y gracias al aporte de las binacionales; y el resto del país ¿qué?

    El viernes pasado en una entrevista publicada por el diario Última Hora, el presidente del Centro de Importadores, Ricardo Carrizosa, resumió muy bien la coyuntura actual: “Ese 4% no sé de dónde sacan”. Lo mismo que ya venía observando el gremio de supermercados –cuyas ventas están estancadas y son un buen termómetro de cómo va el consumo familiar- y desde la Cámara de Comercio, que este año tuvo que sacrificar empleos por la simple razón de que no hay dinero en la calle.

    En otras palabras y para ser más gráfico, el plato de la gran masa de población está más vacío.

    LA ECONOMÍA DE VERDAD

    La calle, buen punto; los genios del BCP podrán figurar entre los mejores tecnócratas del país, pero todo indica que los constantes viajes al exterior – sobre todo de los miembros de la cúpula- les hizo olvidar dónde queda Paraguay. Viven en la burbuja de las reuniones del FMI, BM, Davos, etc. No saben quién es quién en el mercado local y menos sobre el bolsillo del ciudadano de a pie.

    Puedo seguir escribiendo páginas y páginas sobre temas como el desfase en el cálculo de inflación para alardear que se cumple con la meta y lucirse ante los organismos internacionales, pero que no representa el gasto real de la gente. La reacción tardía para bajar las tasas referenciales y así estimular la economía o lo conveniente que resulta estar comparando constantemente a Paraguay con países que hoy no pasan por su mejor momento.

    Así es fácil… pero no hace falta ser muy inteligentes para saber que comparar las economías de Brasil y Argentina con la paraguaya -en indicadores que les convienen- es como comparar manzanas con peras, simplemente porque las matrices son distintas.

    Paso tres datos más para que si alguien lea estás líneas saque sus propias conclusiones: el desempleo se incrementó en Gran Asunción (ver censos); se triplicó la cantidad de ambulantes en consecuencia en ese período (ver Municipalidad de Asunción) y la pobreza ya no disminuye (ver STP), a pesar de los miles de millones de dólares de inversión social.

    Ah, casi me olvidé del tema de la mora; resulta que para el BCP ésta sube porque se redujo ‘‘nomás’’ la cartera; les invito a sus técnicos a conversar con casas comerciales a ver qué les dicen y también con los ciudadanos, que si nos atrasamos 3 días en una cuota ya nos bombardean con llamadas que rayan la extorsión. Sintetizando, en la vida real, 3 ó 5 días de atraso es prácticamente estar en la lista negra; los comercios no esperan los dos meses que utiliza el BCP como vara de medición. Señores, armen una central de riesgos seria y después hablamos…

    BORRANDO CON EL CODO

    Pasemos a Hacienda; realmente no quisiera estar en los zapatos del ministro, quien de tanto en tanto tiene que salir a desdecirse por orden de su jefe Horacio Cartes.

    Fue así con el caso del IVA a cooperativas (que se negoció políticamente) y el último; el tema de los aguinaldos extras, donde en menos de 24 horas borró con el codo lo que escribió con el puño, porque para el Presidente resultó muy oportuno capitalizar la oportunidad política que se abrió con la indignación ciudadana.

    La matriz salarial es un blef, Hacienda no tuvo las agallas para llevar adelante una verdadera reforma estructural; las hasta 16 asignaciones, como las que se pagan en ANDE, siguen ahí. Es más, el proyecto de PGN 2017 que envió el Ejecutivo los sigue contemplando. De esos conceptos sale el mayor chorro de la sangría estatal.

    Bien podrían reasignar estos rubros y les sobraría dinero para seguir avanzando con las obras públicas sin la necesidad de depender de nuevos empréstitos. No es cierto que sin el crédito del BID se viene el apocalipsis como quieren presentar.

    Para rematar, repiten como disco rayado que nuestra deuda sobre el PIB es baja en comparación a otros países y que no habrá problemas en cumplirlas, lo cual es una media verdad porque se evita hablar de que nuestra capacidad de recaudación avanza a menor paso que el endeudamiento –de ahí el bicicleteo- y esto a largo plazo el Nobel de Economía y la señora que lleva su presupuesto familiar saben que es insostenible.

    Por Alfredo Schramm

    http://www.5dias.com.py/5

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    Publicado por Anónimo | 22 octubre, 2016, 7:42 am
  2. El boicot ya es oficial
    18 octubre, 2016

    Desde hace algunos meses venimos alertando y denunciando que una “gavilla” de senadores, compuesta por “disidentes” de la ANR, el “lugismo” y el “efrainismo”, boicotea sistemáticamente los proyectos importantes que impulsa el Poder Ejecutivo, ocasionando serios perjuicios al país y al pueblo. Ellos lo negaron siempre, por supuesto, pero desde que rechazaron el crédito de 200 millones de dólares para financiar obras de envergadura que están en desarrollo, aun a costa de dejar sin trabajo a 50.000 compatriotas, se sacaron definitivamente la careta. Pero fueron más lejos y, de una política de hecho, pasaron al boicot oficial, como revela un video que circula en las redes sociales hace algunos días, bajo la consigna “no más deudas”, lo que en la práctica significa parar abruptamente todos los emprendimientos en curso y los que deben iniciarse en el corto plazo, conducta ésta que solo se condice con la de los peores traidores.

    El referido audio-visual tiene como protagonista al exministro del interior del gobierno de Fernando Lugo, Rafael Filizzola, lo que podría restarle importancia, dado su nulo predicamento, si no se tomara en consideración que el libreto se lo preparó su esposa, la senadora Desirée Masi, quien tampoco goza de popularidad pero sí de mucha influencia entre los demás componente de la “gavilla” de la cual es pieza clave.

    “Rafa” intenta justificar esta miserable política destinada a cerrar las puertas al desarrollo, bajo el falso argumento de que el endeudamiento externo “dejará al país en ruinas”, que “las inversiones que importan no se hacen y las que se iniciaron tienen precios inflados”. Y lo dice “Rafa”, sin ruborizarse siquiera, a pesar de estar acusado de haber ocasionado un daño patrimonial de 10 millones de dólares al Estado paraguayo, en el sonado caso de los “filicópteros”, y de otros tantos miles de millones de guaraníes más, que se pagaron por la remodelación de las comisarías que en su momento no se hizo.

    Haciendo abstracción de su falta de autoridad moral, lo que corresponde es que el marido de la senadora denuncie formalmente a quienes, según él, son responsables del presunto ilícito, al menos si no quiere quedar como un simple charlatán. Ahora bien, afirmar que “las inversiones que importan no se hacen”, ya refleja un grado peligroso de enajenación de la realidad, porque si hay algo que motiva la histeria de la “gavilla” es precisamente las obras que se están inaugurando en distintos puntos del país, las que están en plena ejecución y las que se iniciarán próximamente. ¿O dónde vive el exministro?

    Solo algunos hechos, no dimes y diretes, ni “rutas de la mentira”, como las de su líder Efraín Alegre, quien también tiene causas pendientes con la justicia. ¿Rafael no se enteró de la construcción del superviaducto, ni del puente sobre la avenida Silvio Petirossi? ¿Tampoco de que la inversión pública en infraestructura vial y sanitaria, solo en Asunción y Área Metropolitana, asciende a 1.200 millones de dólares? ¿Y qué dice de la Autopista Ñu Guasu, las 3.500 viviendas que entregará la Senavitat antes de fin de año y el complejo modelo en el predio del ex RC4 para 1.000 familias que nunca más sufrirán las consecuencias de las inundaciones?

    ¿Tampoco se informó de las rutas que están siendo construidas en el Norte, en el Sur, ni del inicio de la duplicación de las 2 y 7? ¿O que el Ejecutivo ya refinanció las deudas a más de 14.000 campesinos, a 10 años de plazo, 2 de gracia y bajas tasas de interés, rehabilitándolos plenamente para ser sujetos de nuevos créditos? Además, están las numerosas colonias de labriegos fundadas por el Indert, el Metrobús, la Costanera 2 y muchas obras más, muy a pesar de la rosca que maneja el Senado, que hizo de todo para obstruirlas.

    Pues bien, ahí está la plata del endeudamiento externo, cuyo destino él dice desconocer, y que lejos de “arruinar” la economía, como afirma en su video, la potencia de manera formidable, genera empleo en grandes cantidades y brinda soluciones a millares de familias paraguayas que requieren de la asistencia del Estado, que en anteriores gobiernos, empezando por el de Fernando Lugo, jamás se produjo.

    Bajo la consigna de “No más deudas”, supuestamente en nombre de las futuras generaciones, lo que la “gavilla” hace y pretende seguir haciendo es condenar al atraso y a los paraguayos a la pobreza, lo cual merece el más amplio repudio ciudadano.

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    Publicado por Anónimo | 18 octubre, 2016, 7:23 am
  3. El crédito del BID
    18 Oct 2016

    La tensión entre poderes del Estado existe cuando desde alguno de ellos se desea imponer criterios sean éstos políticos o ideológicos, cegados por visiones que nada tienen que ver con el fin de gobernar para la gente. Cabe apuntar, sin embargo, que la distribución de poderes tiene como objetivo el trabajo y el control mutuo, no así el desarrollo de estrategias para frenar las acciones del otro.

    Este escenario se vive constantemente en el país. Es así que, en medio de denuncias de senadores de varias bancadas sobre la existencia de un plan de la disidencia colorada y la oposición para frenar proyectos del Poder Ejecutivo, se analiza la posibilidad de enviar de nuevo al Senado el proyecto de crédito del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), que fuera rechazado por esa instancia parlamentaria.

    Son hasta naturales las posturas políticas sobre todo a puertas de unas elecciones presidenciales (aunque pareciera que el 2018 está lejos, políticamente está a la vuelta de la esquina), pero ellas no deben dañar a la ciudadanía, a la gente que más necesita. Ya mucho daño ha hecho al país irracionales decisiones políticas.

    La determinación del Senado, sin lugar a dudas, puso en aprietos al MOPC, a decir del Gobierno, ya que están en juego 450 contratos y 50 mil fuentes laborales. Eso es innegable, por lo que si existieran cuestiones que debían ser aclaradas o eventualmente corregidas, lo correcto hubiese sido una postergación en el tratamiento, pero no una reacción política que ahora genera mayores inconvenientes.

    Nadie puede negar la necesidad de proseguir las obras que se están desarrollando, salvo irresponsablemente se quiera poner trabas a los trabajos que están centrados en lograr una mejor infraestructura vial. Eso sería un despropósito que afectará con fuerza a la gente y no precisamente a los gobernantes de turno.

    Además de la preocupación de los 50 mil obreros pendientes de la construcción, en el sector empresarial existe una gran preocupación por el rechazo del Senado del crédito de 200 millones de dólares. Empresarios consideran que en caso de no reverse la decisión, se puede dar una catástrofe, como la paralización de un 50 por ciento de las obras en los próximos meses.

    Ya el MOPC había alertado sobre esa posibilidad, al igual que la Cámara Paraguaya de la Construcción (Capaco). Este fin de semana, el empresario de la construcción Enrique Díaz Benza, propietario de una de las constructoras que ejecutan actualmente obras públicas, indicó que están en la disyuntiva de parar las obras por la falta de pago o suspender en un 50 por ciento para por lo menos pagar los costos fijos de salarios.

    Desde el sector, como medida de desesperación, se propone incluso una “cumbre de poderes”, que hasta ahora no fue realizada y los resultados nunca son muy provechosos. Exista o no una cumbre, sí debe darse urgentemente un diálogo entre las partes para salvar los temas políticos que sean necesarios y hacer prevalecer los intereses generales, como el de la continuidad de las impostergables obras.

    El ministro de Hacienda, Santiago Peña, adelantó que el Poder Ejecutivo analiza de vuelta el envío del pedido de crédito, y la decisión se tomará en breve. Desde luego, por la necesidad de no parar las obras, lo lógico es que se envié de nuevo el planteamiento, ajustado según las consideraciones que hagan falta, no perdiendo el sentido de lo solicitado. Es decir, poniendo un punto intermedio, de manera a que el Ejecutivo pueda contar con los recursos y los parlamentarios que cuestionan el proyecto estén satisfechos con los ajustes solicitados, que probablemente será muy difícil.

    La nueva mayoría en el Senado que está desde la conformación de la Mesa Directiva ya ha actuado de esta manera en otras ocasiones, como con los pedidos realizados por la Senavitat, entre ellos para el proyecto de reconvergencia de parte de la Chacarita.

    Luego de exigir numerosas reuniones y explicaciones, no tuvieron otra opción que conceder el crédito, también del BID, porque sencillamente no encontraron argumentos que impidan la aprobación.

    Por las características de la postura que se registra en este momento con el nuevo crédito del BID, el Ejecutivo no tiene otra salida en este momento que seguir con el “juego” de explicar una y otra vez, considerando que sufre por una minoría parlamentaria. Es decir, los obreros, las empresas y la ciudadanía seguirán con el “Jesús en la boca” –usando un término común– mientras en el Senado se sigue con la línea de “enviar mensajes” al Ejecutivo, olvidando que legislan para la gente, no para los gobernantes.

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    Publicado por Anónimo | 18 octubre, 2016, 5:21 am
  4. ¡No más deudas!

    Aún está fresca en la memoria colectiva de la sociedad paraguaya, sobre todo en la de los sectores que sufrieron lo indecible por sus nefastas consecuencias, el despilfarro que el gobierno de “unidad nacional” del presidente de facto Luis Ángel González Macchi hizo de los US$ 395 millones del crédito chino obtenido por su antecesor en el cargo, Raúl Cubas Grau, supuestamente para el desarrollo del país. De los ministerios e instituciones del Estado que se repartieron a mansalva el botín de guerra obtenido con el “marzo paraguayo”, el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), bajo la titularidad de José Alberto “Icho” Planás, pasó a la historia como el antro de la máxima y desembozada corrupción, con el affaire de “los empedrados chinos”.

    A estar por testimonios fidedignos de empresarios viales de la época, la fraudulenta ingeniería financiera de la que se valió el codicioso ministro –a quien su colega de entonces, el ministro de Hacienda, Federico Zayas, calificó públicamente como “ministro monda”– fue descaradamente expeditiva. Infló los precios de los caminos a ser construidos hasta US$ 280.000 por kilómetro; dispuso un generoso anticipo del 20 por ciento a la firma del contrato a las empresas selectivamente adjudicadas. Y estableció una criminal modalidad de coimas consistente en que, para recibir el anticipo contractual, las empresas adjudicatarias debían anticipar la entrega de una suma de dinero equivalente al 2 por ciento, no del monto del anticipo, sino del monto total del contrato. A esto se sumaba un adicional del uno por ciento del valor del anticipo y de cada certificado a cobrar, hasta la finalización de la obra.

    ¿Qué pasó después? Planás disponía de US$ 30 millones para el financiamiento de la construcción de caminos empedrados en diversos puntos del país. Con los anticipos y la jugosa coima asegurada a priori (seguramente, con la premonición de que no pudiera durar en el cargo, como efectivamente por fuerza sucedió), agotó el presupuesto asignado para el proyecto. Cuando los contratistas comenzaron a reclamarle pagos por lo que iban ejecutando, el voraz ministro recurrió a su colega de Hacienda, quien se negó tajantemente a desembolsarle más dinero, quejándose al Presidente de la República de que Planás quería llevarse la plata en “valijas”.

    A raíz de esto, los contratistas –siempre bien informados de lo que pasaba en el Ministerio–, al enterarse de que la institución había quedado sin recursos para el pago de las obras, nada sonsos, optaron por construir algo hasta cubrir el monto del anticipo recibido y luego abandonaron los trabajos. Algunos pillos, ni siquiera iniciaron los suyos. Nunca se supo, tampoco, que alguno de ellos haya devuelto el anticipo recibido.

    La posibilidad de que pudiera repetirse el patético escenario de irresponsabilidad institucional de “los empedrados chinos” de la era Planás ha sido públicamente insinuada por el ministro Ramón Jiménez Gaona, al reaccionar airado contra los senadores que por mayoría rechazaron la aprobación del crédito obtenido del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por su cartera de Estado, no para el financiamiento de un proyecto de infraestructura específico, sino para pagar deudas a contratistas de obras viales actualmente en ejecución. Ciertamente, el exabrupto del ministro no ha dejado de llamar la atención de la gente, sobre todo de aquellos que de alguna manera han sentido en carne propia las ruinosas consecuencias del despilfarro del empréstito de bancos de Taiwán hecho por el gobierno de Luis González Macchi, y que el pueblo contribuyente sigue pagando hasta hoy día.

    En particular, la irritación de la que dio muestra el ministro Jiménez Gaona ante la negativa del Senado de la República de aprobarle el crédito para calzar el deficitario presupuesto de su cartera, mucho se parece al chasco que se llevó su corrupto antecesor en el cargo mencionado, ante la tajante negativa del honesto y austero exministro de Hacienda Federico Zayas, de feliz memoria. Así como Planás adjudicó a precios inflados los contratos de los “empedrados chinos” sin tener asegurados los recursos para financiarlos, por lo visto, así también el ministro Jiménez Gaona procedió a adjudicar más de 450 contratos viales, de los cuales su cartera les da prioridad a 117 contratos.

    Habiendo conocido el tremendo perjuicio económico para el Estado, y ni qué decir para los cientos de miles de paraguayos de las empobrecidas áreas rurales que esperaban beneficiarse con los “empedrados chinos” para el transporte de sus productos a los mercados de consumo, la anunciada paralización de obras viales por la irresponsabilidad institucional del ministro Jiménez Gaona al contratar su construcción sin tener asegurados los recursos pertinentes, no solo va a afectar –como dice– a 50.000 personas, sino a 5 millones de habitantes; víctimas de la estafa intelectual de la que por lo visto viene sufriendo el pueblo paraguayo bajo el gobierno del “nuevo rumbo” de Horacio Cartes, quien, a cambio de apoyo a su reelección, viene prometiendo al pueblo el oro y el moro, endeudando irresponsablemente al país.

    Así como en su momento fue institucionalmente atinada la rotunda negativa del ministro de Hacienda, Federico Zayas, a comprometer las finanzas públicas para calzar la corrupta inversión física del ministro Planás con los “empedrados chinos”, así también la negativa del Senado a aprobar el crédito de US$ 200 millones del BID para el MOPC es vista por la ciudadanía como un acto de patriótica responsabilidad institucional y no como mera veleidad política, como lo pretende el ministro Jiménez Gaona.

    Sin duda, las obras de infraestructura vial son esenciales para el desarrollo de un país, pero necesariamente ellas tienen que ser impulsadas de acuerdo a una sensata y bien calculada capacidad de pago.

    El Paraguay tiene recursos fiscales potenciales, como los provenientes de la ampliación de la base tributaria y de un mejor sistema de control de los impuestos. Así también, un replanteamiento de los ingresos provenientes de la venta de energía paraguaya de las usinas hidroeléctricas binacionales podría posibilitar recursos adicionales para que el MOPC financie sus proyectos viales. Ahora mismo, por ejemplo, Argentina adeuda a nuestro país más US$ 121 millones por nuestra electricidad que ella se lleva de Yacyretá. En vez de los US$ 200 millones solicitados al BID, el presidente Horacio Cartes muy bien podría negociar con su par argentino el inmediato pago de esa deuda atrasada indebidamente, suficiente para financiar más de la mitad de los proyectos que supuestamente pararían si el Senado no revé su negativa.

    Paraguay es también acreedor de Yacyretá o de Argentina, de US$ 900 millones por territorio inundado, así como de otros US$ 150 millones como compensación por el tramo de nuestro histórico ferrocarril de Artigas a Encarnación inutilizado por dicho embalse, que están pendientes de cobro y que ninguno de nuestros inútiles gobiernos hasta ahora hizo el mínimo esfuerzo por cobrar.

    Por si todas esas opciones fueran insuficientes, el Gobierno todavía tiene en sus manos la posibilidad de utilizar los recursos asignados a supuestos “gastos sociales” en las binacionales y que anualmente rondan los US$ 200 millones para cada margen. Redireccionarlos para atender la emergencia financiera aducida por el ministro del MOPC sería el uso más apropiado de los mismos, pues con ello se evitaría la catástrofe social anunciada por el ministro del área.

    Por tales razones, los senadores patriotas que aún restan deben seguir negándole al gobierno del presidente Horacio Cartes nuevos endeudamientos del país, hasta que este haya agotado las posibilidades que tiene el Estado paraguayo a su alcance para financiar las obras de infraestructura que nuestro país necesita para su desarrollo.

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    Publicado por Anónimo | 18 octubre, 2016, 5:09 am
  5. Reforma tributaria para financiar infraestructura

    Ante el endeudamiento que este Gobierno está generando, se encuentra en la búsqueda de fuentes de ingresos alternativos, ya sea tratando de aumentar ingresos tributarios o reducir gastos. Sin embargo, todas estas opciones han sido absolutamente ineficientes. Hacienda debía haber considerado el problema estructural que tenía el Presupuesto en materia de financiamiento y antes de generar compromisos y sus consecuentes deudas tenía que implementar las medidas necesarias. Hoy el país se encuentra entrampado en la necesidad de más deudas, no para financiar infraestructura, sino para pagar deudas anteriores. Con urgencia debe proponer una reforma estructural del sistema tributario que a la vez de recaudar garantice justicia distributiva.
    La política más importante que ha tenido este Gobierno se sustenta en el aumento del gasto público en infraestructura. Lo cual hubiera sido un legado histórico si no apelaba a un desenfrenado endeudamiento que actualmente no solo se destina a financiar infraestructura sino también deudas anteriores. Fue sumamente irresponsable diseñar e iniciar obras sin haber considerado fuentes genuinas de financiamiento. No es legítimo tratar de ganar rédito político a costa de hipotecar el bienestar de las generaciones futuras y sin asumir los costos políticos que conlleva cualquier decisión política por buena que esta sea.

    Si el Gobierno quería dejar un país diferente en materia de infraestructura debía, paralelamente, plantear una reforma tributaria estructural que garantice el financiamiento de las mismas en el corto, mediano y largo plazo. Y no como lo está haciendo ahora, que quiere llevarse los aplausos y dejarles a los posteriores gobiernos y generaciones la responsabilidad del pago.

    Las medidas que el Gobierno ha planteado son intrascendentes por los montos que implican. El argumento de que está conteniendo el gasto en servicios personales es cierto solo en parte. Este gasto no se redujo, solo está creciendo menos rápido. Pero, por otro lado, implementó la matriz salarial que generó mayores desigualdades al interior del sector público y volvió más rígido aún el presupuesto.

    La eliminación de las gratificaciones, si bien puede ser una medida importante en términos de reducir premios que no están vinculados a los mejores resultados de la gestión, no es significativo a la hora de enfrentar los compromisos asumidos en los contratos de obras y en las deudas contraídas. Las reformas tributarias planteadas también tienen escaso impacto en las recaudaciones ya que se centran en los contribuyentes de menores recursos o si llegan al gran contribuyente, la recaudación adicional de todas maneras no aumenta en el ritmo de las necesidades en que se incrementa el gasto. Por otro lado, algunas de las reformas realizadas golpean más a los contribuyentes de menores recursos.

    En este contexto, no solo se deterioran las finanzas públicas, sino que el resultado final puede ser un agravamiento de la desigualdad que de por sí es grosera en Paraguay. El riesgo de que solo sectores minoritarios de la economía se beneficien con el mayor gasto en infraestructura, mientras que el peso del pago de la misma recaiga sobre todos, es alto.

    El efecto positivo que este Gobierno quiso crear con las grandes obras de infraestructura se empezó a diluir con el aumento desproporcionado de la deuda, situación que se agrava porque no da señales importantes sobre cómo solucionar el problema en lo que resta de su gestión y en los próximos años.

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    Publicado por Anónimo | 16 octubre, 2016, 7:54 am
  6. Bicicleteo fiscal

    Por Wendy Marton
    Cuando la semana pasada el ministro de Hacienda de Chile, Rodrigo Valdés Pulido, presentó el Informe de Finanzas Públicas 2017 al Congreso chileno, señalando que el país trasandino no podía seguir aumentando la deuda al ritmo que llevan por demasiado tiempo, varios recordamos la advertencia que viene haciendo desde hace un tiempo el ex ministro de Hacienda paraguayo César Barreto.

    Y más preocupación causó que a esta advertencia se haya sumado esta semana otro reconocido y respetado ex ministro de Hacienda, Dionisio Borda, quien señaló estar muy a favor de la mayor inversión en infraestructura, pero sin que vaya más allá de la capacidad de gestión del sector público y siempre que el pago de la deuda pueda ser cumplido sin entrar en un acelerado proceso de “bicicleteo financiero”.

    El responsable del Tesoro chileno declaró al diario trasandino La Tercera que si bien no le preocupaba que la deuda pública chilena llegue al 25,2% del PIB el próximo año (Paraguay está en 22,5% del PIB, actualmente), era el ritmo de crecimiento lo que motivaba preocupación. “Si bien seguimos en niveles de deuda bajos en una comparación internacional, nos estamos acercando a otros países que tienen una clasificación de riesgo no tan buena como la chilena”, agregó Valdés Pulido.

    Para quienes somos ciudadanos comunes, escuchar las advertencias de dos ex ministros de Hacienda sobre el endeudamiento público resulta, como mínimo, inquietante.

    Se entiende que el país necesita desarrollar infraestructura para poder crecer. Pero por ahora se percibe que esa mayor inversión solo está orientada a los grandes productores y empresarios, que los pequeños productores se encuentran relegados a un segundo plano y que con suerte serán atendidos cuando se haya terminado de atender a los más grandes.

    En ese contexto, varios nos preguntamos si es aceptable cargar a todo un pueblo con un endeudamiento que crece a un ritmo acelerado, solo para beneficio de unos pocos, y más aún si para solucionar el problema de endeudamiento nos veremos obligados a pagar más impuestos cuando el próximo gobierno asuma.

    Las autoridades necesitan entender que es necesario explicar hasta el hartazgo los planes de endeudamiento público que tienen hasta el año 2018, cómo afectará en el futuro la deuda y qué consecuencias impositivas tendrá en un futuro próximo la decisión que están tomando hoy. Más que atacar a detractores, su trabajo debe concentrase en beneficiar a todos, principalmente a los más necesitados.

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    Publicado por Anónimo | 16 octubre, 2016, 7:51 am
  7. Deuda
    Por Benjamín Fernández Bogado

    Por ejemplo, se concedieron tres veces dinero para construir un sistema de desagüe cloacal y pluvial, pero sin embargo, la ciudad capital se afana en mostrar su desarrollo inmobiliario sobre la coqueta avenida Santa Teresa, mientras sus íconos arquitectónicos desaguan sus desperdicios en pozos negros o ciegos como también los llaman. Pasa igual con el sistema de catastro que tiene en el caso de Guahory la singular complicidad de un experto en el tema: el Indert, anterior IBR, y varios nombres más.

    No está mal el endeudarnos, pero si el Estado fuera un sujeto privado es casi seguro que por sus antecedentes crediticios nadie le hubiera dado un cobre. Pero como “los Estados nunca quiebran” en la afirmación popular, la generosa colocación de los bonos en los mercados locales e internacionales ha hecho inflar el volumen de deudas que han encendido todas las alarmas.

    Hay una abierta complicidad en el tema entre el Congreso y el Ejecutivo, pero… las consecuencias serán pagadas por lo menos por un par de generaciones a las que habría que explicar alguna vez que se les prestó a unos gobiernos que sabían muy bien la escasa garantía y celo que ponían en el uso de esos recursos.

    Para cuando eso acontezca las nuevas deudas solo servirán para pagar las viejas deudas.

    No hemos visto que ni el uso en tiempo y forma de los recursos como tampoco el celo puesto en su utilización correcta haya demostrado un verdadero compromiso para evitar lo que ya conocemos que vendrá. Cuando eso acontezca habría que buscar nuevos préstamos para resolver los problemas de rutas como la construida en tiempos de Nicanor, en el Norte de la Región Occidental que desapareció literalmente en menos de 10 años. Era una pésima construcción, pero endeudó al país en más de 100 millones de dólares.

    Entre la vieja y la nueva corrupción nadie recuerda esa anécdota y el responsable –como otros– pretende ser de nuevo presidente de la República. La amnesia en el manejo de los recursos públicos es una vieja treta muy usada por los pésimos, desleales y corruptos administradores que hemos tenido. Tanto que hoy no tenemos censo y debemos pedir a los padres de los alumnos información que debería haber contenido un informe que no existe, pero que costó 12 millones de dólares de un préstamo del BID.

    Se desconfía de la deuda por los pésimos antecedentes de los contratantes y por los altos costos que esto supondrá sobre el desarrollo de un par de generaciones por lo menos. El debate y la acción tendrían que ir acompañados por medidas drásticas que demuestren que cuanto más se endeuda el país, más se incrementa el nivel de control del gasto.

    Y como esto no acontece nunca con sobradas razones para muchos, más deuda significa más impuestos a corto plazo, más corrupción y mayor postergación en el largo tiempo.

    La deuda más que una cuestión de números es una cuestión de genética. De ADN del Estado paraguayo y del futuro de todos.

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    Publicado por Anónimo | 16 octubre, 2016, 7:50 am
  8. El enfrentamiento sobre la deuda pública

    Por César Barreto Otazú
    En las últimas semanas hubo un intenso debate en los medios de comunicación relacionado al ritmo de endeudamiento de nuestro país y del cual participé, como otros colegas, exponiendo mis puntos de vista.

    Mis opiniones fueron descalificadas y mi integridad profesional puesta en duda por un importante diario, porque supuestamente, por interés político, he cambiado de opinión con respecto al financiamiento de la inversión pública recurriendo a la deuda.

    Quiero enfatizar que mi punto de vista sobre la política fiscal nunca ha cambiado. Siempre consideré y sigo considerando que una política fiscal responsable, anticíclica y de equilibrio estructural es fundamental para la estabilidad macroeconómica y para el desarrollo sostenible de nuestro país. Esto implica que los servicios públicos deben ser financiados con ingresos genuinos y permanentes y que la deuda pública debe ser utilizada de manera “transitoria, en periodos de recesión o de crisis” para financiar inversión adicional que reactive la economía, o para una ampliación extraordinaria de la infraestructura del país.

    Con esta visión, cuando en el 2008 ejercía el cargo de ministro de Hacienda, presenté a la sociedad un Plan de Inversiones Públicas en educación, salud, vivienda, agua, alcantarillado, infraestructura vial y reducción de la pobreza, que iba a permitir mejorar la competitividad del país e incrementar el bienestar de nuestra gente.

    La implementación de dicho plan iba a generar un déficit fiscal de aproximadamente USD 330 millones anuales en los dos primeros años que iría reduciéndose gradualmente hasta alcanzar nuevamente el equilibrio fiscal en el octavo año y la deuda pública nunca iba a superar el 18% del PIB. Para financiar este déficit fiscal, planteábamos dos medidas: la renegociación de la Compensación por la Energía de Itaipú (en cuyo caso la deuda pública alcanzaría apenas el 14% del PIB) y el incremento temporal de algunos impuestos, en cuyo caso no habría déficit ni endeudamiento adicional.

    La situación actual es muy diferente, porque llevamos 5 años continuos de déficit fiscal, que fue originado por un irracional aumento en los salarios de los empleados públicos otorgado por el Congreso en el año 2012. Este aumento permanente del gasto salarial debería haber sido financiado con reducciones de otros gastos permanentes o con aumentos en los ingresos tributarios.

    Sin embargo, desde inicios del 2013 este déficit ha ido financiándose con la emisión de bonos soberanos en el mercado internacional, para evitar reducir la inversión en infraestructura. Como resultado, la deuda pública se ha duplicado en 4 años y está alcanzando niveles preocupantes de más del 20% del PIB.

    Para evitar la crisis en las finanzas públicas, se aprobó en el 2013 la Ley 5098 de Responsabilidad Fiscal, que limita el déficit fiscal a un tope del 1,5% del PIB. Respetar este límite es fundamental para construir confianza en una política fiscal responsable. Lastimosamente, en el 2015 no ha sido respetado y probablemente tampoco va a respetarse este año. Y esto es aún más preocupante.

    Quiero también enfatizar que mis opiniones son absolutamente independientes de cualquier signo o interés político y lo que reflejan es simplemente mi mejor saber y entender sobre lo que es más apropiado para el desarrollo de nuestro país. En mi trayectoria como economista, asesoré en la preparación de planes económicos, a Pedro Fadul, de Patria Querida, en el 2003; y a Efraín Alegre, del Partido Liberal, en el 2013, y ocupé el cargo de ministro de Hacienda en el 2007, en el Gobierno de Nicanor Duarte Frutos, del Partido Colorado. Y en ningún caso he variado mi visión y mi posición sobre la política fiscal.

    En la actualidad estoy concentrado en mis actividades privadas y aporto mis conocimientos y experiencias en políticas públicas a través de la Fundación Desarrollo en Democracia (Dende), que participa activamente en el debate de las ideas.

    En Dende buscamos aportar a estas discusiones con honestidad intelectual y con rigurosidad técnica. No somos dueños de toda la verdad pero buscamos contribuir a encontrarla.

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    Publicado por Anónimo | 16 octubre, 2016, 7:49 am
  9. Buena señal económica

    El objetivo principal de todo gobierno en el ámbito económico debe centrarse en establecer las condiciones necesarias para lograr que el país pueda sostenerse por cuenta propia. Paraguay, con sus largos problemas sociales y económicos, está considerado entre los países más chicos de la región y las condicionantes territoriales se mostraron siempre como un obstáculo para el crecimiento económico.

    A pesar de las desventajas, a lo largo de los últimos años el país empezó a vivir una nueva bonanza que permite la consolidación de un sistema que lo ubica entre los de mayor crecimiento. En ese sentido, se debe tomar las recientes declaraciones del ministro de Hacienda, Santiago Peña, tras una serie de actividades en las que participó en Estados Unidos, que incluyó reuniones con altos representantes de organizaciones internacionales.

    Peña afirmó que por primera vez en la historia, Paraguay deja de depender económicamente de Brasil y Argentina. El ministro sostuvo que el país empieza a “desacoplarse” de economías que en este momento están pasando por mal momento. Esta es una muy buena señal no basada en una declaración oficial, sino sustentada en informes de organismos internacionales.

    El secretario de Gobierno explicó que Paraguay está en medio de una región que está sufriendo la peor crisis de su historia, como la de Brasil, que es el principal socio comercial. “Esto no tiene comparación en más de 100 años que ellos llevan de estadística económica. Que Paraguay pueda crecer cuando Brasil está en crisis es algo muy destacable y esto no es algo al azar”, sostuvo.

    Sus apreciaciones, como se dijo, no son meras palabras. Esa visión es la de organismos internacionales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, que han destacado cómo nuestra economía está creciendo en la región.

    A decir del secretario de Gobierno, el balance es muy positivo porque Paraguay sigue viviendo un proceso de desaceleración. El FMI confirmó que las expectativas de crecimiento son menos alentadoras, principalmente impulsadas por una desaceleración en Brasil, Argentina y Venezuela, explicó Peña. Añadió que, sin embargo, decidió no solamente mantener la economía de Paraguay, sino aumentar la proyección de crecimiento del 2,9% que tenía en el mes de abril, al 3,5%.

    A lo largo de esta administración, Paraguay recibió reconocimiento de organismos internacionales. En esta ocasión, reveló Peña, el trabajo en el campo económico fue valorado en sus informes tanto por el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Fondo Monetario Internacional.

    Señal del respaldo monetario de los dos primeros entes son los proyectos que están en marcha o son proyectados para diferentes áreas. El BID, por ejemplo, será el principal financiador de una obra que puede lograr una solución al transporte en una zona de acceso a la ciudad. Estamos hablando del proyecto Metrobús. El Banco Mundial financia, por su lado, grandes proyectos de construcción como el de la primera planta de tratamiento de aguas residuales que implica una serie de obras de ensanchamiento de tuberías en varios barrios de Asunción que está en pleno desarrollo.

    Estos hechos concretos no pueden ser desconocidos por la clase política y por quienes en un periodo anterior ocuparon cargos importantes con la aparente intención de ayudar al país, pero dilapidaron tiempo en detrimento de la gente, sobre todo de la franja más sensible. En ese contexto, se debe decir que no dejan de sorprender actitudes incoherentes y mezquinas, asumidas de acuerdo al interés político de turno.

    Pero hay que avanzar. El país necesita de la fuerza de todos los paraguayos que desean realmente el crecimiento. Y, aunque hay mucho que mejorar y cambiar, a decir del ministro de Hacienda, la situación económica actual y nuestras perspectivas para fin de año y para el 2017 son buenas. El ministro está en lo cierto cuando sostiene que todavía hay grandes desafíos por delante, pero una gestión macroeconómica responsable y prudente seguirá permitiendo a Paraguay mantener los niveles de crecimiento, que es lo que todos deseamos.

    El ministro de Hacienda habla de un momento histórico que vive el país y grafica diciendo que Paraguay puede desprenderse de las economías de Brasil y Argentina. Eso en absoluto debe entenderse como un aislamiento, sino todo lo contrario, debe darse con una mayor conexión económica, en iguales condiciones, que permita al país seguir creciendo. Paraguay indudablemente está cambiando y esa es una buena noticia que debe ser compartida, muy a pesar de quienes hoy fungen de asesores de políticos que ya solo miran el 2018.

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    Publicado por Anónimo | 14 octubre, 2016, 6:04 am

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