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Paro total de la UNA vuelve impostergable la reforma

Nunca antes, en toda la historia de las luchas estudiantiles, había ocurrido que los alumnos y alumnas de todas las 12 facultades, dos institutos y una escuela que componen la Universidad Nacional de Asunción decidan ir todos juntos a un paro, llevando la huelga de actividades académicas a un 100% . Los engaños y las cuestionadas maniobras de la cúpula de la UNA, que se resiste a permitir mayor participación estudiantil en los órganos de decisión, llevó la crisis a este punto límite. Por tanto, la responsabilidad de encontrar una salida a esta situación que ocasiona graves perjuicios a muchos es principalmente de las actuales autoridades universitarias. Como están las cosas, no parece haber otra solución que acceder a la reforma.

Si lo que esperaban era frenar la participación estudiantil, consiguieron un efecto totalmente contrario.

Las autoridades de la Universidad Nacional de Asunción, principalmente los que integran la Asamblea Universitaria, tras la gran movilización estudiantil de #UNAnotecalles, iniciada en setiembre de 2015, habían accedido a trabajar con los estudiantes en un proyecto de reforma de la institución, formando un equipo que elaboró una propuesta de modificación de los estatutos, pero cuando llegó el momento de estudiar esta iniciativa se la dejó de lado y se aprobó otro proyecto, presentado por el vicerrector de Derecho UNA, que excluía totalmente dar mayor participación a los estudiantes en los órganos de decisión y mantenía el modelo anterior.

Eso significaba mantener el mismo modelo de universidad que tanto se había cuestionado con las movilizaciones del 2015, un esquema que se mantenía desde la época de la dictadura, privilegiando a miembros de una claque que se autoasignaba salarios extravagantes; que repartía rubros académicos entre amigos, parientes y amantes; que perseguía a estudiantes críticos y premiaba a los adulones, y que había dejado caer el nivel académico hasta lo más bajo.

Esta nueva burla de las autoridades universitarias contra los estudiantes fue el detonante de una nueva ola de movilizaciones, que esta vez no solamente superó a la del año pasado, sino que inscribe una marca récord en toda la historia de las luchas estudiantiles en el Paraguay: por primera vez, todas las 12 facultades de la Universidad Nacional –incluyendo a los institutos Andrés Barbero, Superior de Lenguas y la Escuela de Ciencias Sociales y Políticas– han decidido paralizar totalmente sus actividades académicas y lograr un paro del 100% en toda la UNA, hasta conseguir que se convoque a una nueva asamblea y se decida incorporar los reclamos de los alumnos.

Lo que los estudiantes plantean es: un cogobierno democrático, con mayor representación estudiantil en los espacios de decisión y evitar así mayoría propia en los órganos de gobierno; la alternancia en los cargos, que cada consejero sea reelegido una sola vez; que los cargos de confianza no sean ocupados por miembros de los órganos de gobierno.

Esta vez, las autoridades de la UNA han logrado que la universidad esté paralizada totalmente, con el perjuicio que implica.

Por tanto, la responsabilidad de hallar una salida es enteramente de ellos mismos, y no parece ser otra que la de acceder forzadamente a un cambio que ya resulta impostergable.

La lucha por la reforma universitaria no es solo de los estudiantes, sino de toda la sociedad. El Paraguay necesita contar con una Universidad Nacional más democrática y transparente, con una educación de calidad.

http://www.ultimahora.com/paro-total-la-una-vuelve-impostergable-la-reforma-n1025434.html

Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

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25 comentarios en “Paro total de la UNA vuelve impostergable la reforma

  1. “Gaokao”

    La traducción del chino sería “gran examen”, prueba para la cual los estudiantes se preparan con vistas a aspirar a alguno de los valiosos puestos en la universidad. Sería el equivalente al temido examen de ingreso que siembra de víctimas cada año las facultades de la Universidad Nacional de Asunción.

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    El “gaokao” es un gran evento nacional para los chinos. Evidencia la importancia que esta nación continente le brinda a la educación. En junio pasado, casi 10 millones de jóvenes se sometieron a la prueba, una verdadera movilización que envuelve no sólo a padres y estudiantes sino también a la policía, al transporte público y a las Fuerzas Armadas. La idea es crear el medioambiente más propicio posible para que los jóvenes se sometan a esta prueba según la cual entre el 50 y el 75% de los aspirantes –según la región o provincia de que se trate- conseguirán una plaza dentro del mayor sistema de educación superior del mundo poblado por casi 30 millones de estudiantes repartidos entre 2.000 universidades públicas y otras 1.000 privadas.

    El “gaokao” es cosa seria. Las preguntas son transportadas por sistemas especiales de seguridad, son consideradas “secreto de Estado” y su publicación antes del examen se considera un delito grave. Los formularios de examen están dotados de un chip monitoreado por GPS para saber en todo momento dónde está cada documento a fin de evitar manipulaciones. El diario oficial “The Global Times” informó que cualquier fraude en el “gaokao” es, desde este año, un crimen punible con hasta siete años de prisión.

    En Pekín, que junto con Shanghái concentra el mayor número de aspirantes, son desviadas 16 líneas de transporte para evitar atascos en los centros en donde se toman las pruebas.

    Fábricas e instalaciones diversas que generen ruido ambiente cesan sus actividades hasta que las pruebas finalizan. Como si todo fuera poco, drones equipados con sensores remotos sobrevuelan los centros de examen escaneando cualquier señal pirata, fácilmente identificable ya que todos los sistemas de WiFi en las inmediaciones son apagados.

    ¿Exagerados los chinos? No, realistas. Tan en serio toman esta prueba que muchos jóvenes se internan los meses previos en “guarderías gaokao” a fin de prepararse para el evento. “Un mal resultado en el examen tiene pesadas consecuencias en la vida del joven y la familia” reporta el sitio “China Files”. “El ‘gaokao’ marca el cambio en la trayectoria de nuestras vidas” recoge la agencia EFE-Pekín al entrevistar a padres de una joven que aspiraba a seguir la carrera de marketing.

    Cuando la familia, la sociedad, el Estado y los jóvenes encaran la educación con tal seriedad, una nación no puede sino ser grande.

    ¿Comparaciones? Por el momento no. Sería imposible hacerlo

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    Publicado por Anónimo | 2 noviembre, 2016, 11:44 am
  2. Educación y Transhumanismo

    Por Jesús Montero Tirado

    A medida que pasan los días se acelera más y más el ritmo de aparición de nuevos descubrimientos científicos y de novedades tecnológicas. La distancia entre la narrativa de la ciencia ficción y la ciencia real se acorta rápidamente. Se trata de descubrimientos y novedades que afectan directa e indirectamente al modo humano de vivir y al mismo tiempo y con más trascendencia al modo de ser.

    Siguiendo diversos criterios, los científicos elaboran diferentes listas de selección, para elegir los inventos o descubrimientos más importantes a través de la historia. Algunos se remontan a citar el fuego, otros la imprenta, otros la electricidad o la máquina de vapor y toda clase de motores, otros la penicilina y más recientes aún las computadoras, los chips, los teléfonos móviles inteligentes, la inteligencia artificial en general, etc.

    Por supuesto que en las listas aparece la teoría de la relatividad, la física cuántica, los trasplantes de órganos como el corazón, riñones, hígado, páncreas, la biogenética y la ingeniería genética, incluyendo, cómo no, la clonación, etc.

    Todos contribuyen al modo y calidad de vida y muchos de ellos al desarrollo del ser humano en sí mismo con posibilidades de cambios sustanciales en la conservación de la especie humana y el modo de ser humanos.

    Los cambios reales y posibles son tan extraordinarios que científicos de vanguardia y filósofos han creado la Asociación mundial de filosofía del transhumanismo. Los transhumanistas se han definido en su “manifiesto oficial”, que en breves palabras podríamos resumirlo diciendo que consiste en “reconocer que se puede utilizar la tecnología para mejorar radicalmente a los seres humanos (como individuos, como sociedad y como especie), así como pensar que hacerlo es bueno. A pesar de que entre los expertos no hay duda sobre el primer punto (se puede), el debate sobre el segundo punto (se debe) es acalorado” (GiulIo Prisco, “Tendencias 21, 2005).

    El famoso intelectual Francis Fukuyama, autor del libro “Nuestro futuro posthumano: Consecuencias de la Revolución Biotecnológica”, en un artículo posterior (Foreign Policy Revue) rechazó las propuestas del transhumanismo como “las ideas más peligrosas del mundo”. Inmediatamente Ron Bailley y Nick Bostrom replicaron con sólidos argumentos defendiendo la posibilidad de perfeccionar al ser humano mediante las tecnologías. El debate sigue abierto y no es mi propósito entrar en él, pero sí es mi intención hacer ver que sea cual fuere la mejor solución científica y ética, el hecho es que los avances científicos y tecnológicos no pueden ser ignorados a la hora de planificar la educación de nuestros niños, adolescentes y jóvenes para el próximo futuro, que ya está entre nosotros y que ellos, hijos y nietos, van a tener en su entorno y ante el que van a tener que reaccionar y tomar decisiones para participar de sus posibilidades de una u otra manera.

    Opino que los planificadores de la formación de los educadores profesionales no pueden, no deben planificar como si estos descubrimientos y novedades de las ciencias y las tecnologías no existieran. Estamos en medio de una revolución científica y tecnológica. No podemos seguir enseñando en la educación escolar como si no existiera la física cuántica, por poner un ejemplo. No podemos seguir hablando de una sociedad que ya no existe; no podemos ignorar que los educandos viven inmersos en contextos pluriculturales, que la neurología está empujando a revolucionar la pedagogía y la didáctica, que existen no solo múltiples inteligencias sino muchas más formas de pensar descubiertas por la investigación neurosicológica y neuroeducativa; que no basta que los educadores manejen el pensamiento crítico, porque nunca más que ahora nuestros educandos van a necesitar el pensamiento creativo y sistémico para ser investigadores, emprendedores y productores.

    ¿Para qué mundo queremos educar a los niños, adolescentes y jóvenes? ¿Con qué educación? La presencia desafiante de la filosofía del transhumanismo nos obliga a pensar y decidir con que filosofía vamos a educar. Capacitar para la vida, educar, no es enseñar un conjunto de disciplinas o asignaturas, una al lado de otra como si fueran autónomas y con contenidos que están lejos de lo que sus respectivas ciencias desarrollan hoy.

    Queramos o no, actualizar la educación no es poner parches a lo que tenemos, es por lo menos futurizarla.

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    Publicado por Anónimo | 31 octubre, 2016, 9:53 am
  3. Estamos cerca del Nobel
    Por Luis Bareiro
    Decía uno de los últimos premios Nobel de Física que es tal el nivel de competencia y de excelencia que alcanzó la ciencia, que cualquier nuevo avance en cualquiera de las áreas solo es posible con una buena dosis de creatividad y toneladas de trabajo. El hombre recordaba que había sacrificado mucho de su vida personal encerrado hasta 18 horas por día en su laboratorio durante las últimas tres décadas de su vida.

    Cuando leí la nota tuve sentimientos contradictorios de pena y orgullo a la vez hacia esos hombres y mujeres que consagran su vida a la investigación. Luego me dije que eran en realidad esas personas las que forjaban la grandeza de un país. Hoy ya no es secreto para nadie que la diferencia entre el desarrollo y el subdesarrollo descansa en gran medida en la capacidad de generar conocimiento, y de aplicarlo. Innovación y tecnología son las claves del éxito.

    Luego pasé a la fase típica de autocompasión por ser miembro de un país pobre que no tiene recursos para estimular la investigación. Me equivoqué. En eso y en todo. Lo supe cuando me llegó una planilla de pagos de la Universidad Nacional de Pilar.
    Resulta que la Universidad de Pilar paga rubros de más de 9,2 millones de guaraníes a investigadores especializados; que es mucho más de lo que gana un profesor de cátedra, unos 1,2 millones de guaraníes, e incluso más de lo que recibe mensualmente el rector, unos 7,6 millones de guaraníes.

    Quedé gratamente sorprendido, porque si una universidad del interior le da este trato a sus investigadores y este nivel de salario, debo suponer que pueden dedicarse de lleno a la investigación. Cuando me fijé en los detalles, sin embargo, mi sorpresa fue todavía mayor. Descubrí que el investigador era además el rector de la universidad, y que incluso le quedaba tiempo para tener a su cargo dos cátedras de profesor.
    Este investigador superdotado se llama Víctor Ríos. Desconozco cuál es su área de investigación, pero debe ser brillante, ya que le alcanza el tiempo para administrar la universidad, dar clases y participar en el consejo superior universitario, donde cobra otros 900.000 guaraníes.

    Mi nivel de sorpresa, empero, no había llegado aún al límite. Lo alcanzó cuando encontré al mismo Víctor Ríos ocupando un curul en Diputados. El hombre es un prodigio capaz de investigar, dar cátedra, participar en las sesiones legislativas, asistir a las reuniones de comisiones y administrar la universidad en Pilar, todo por la módica suma de 68 millones de guaraníes mensuales, que incluye unos 13 millones de bonificación por responsabilidad en el cargo de rector.
    Otros diez más como el honorable diputado y el próximo Nobel es nuestro.

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    Publicado por Anónimo | 12 octubre, 2016, 8:23 am
  4. Elecciones en la UNA

    Por Sergio Cáceres

    Los llamados a comicios en las distintas facultades de la UNA han agudizado su crisis interna. Las formas en que se realizan las elecciones en nuestra universidad más antigua explican a la perfección su propia decadencia y la crisis interna que ahora sufre. ¿Cómo es que grupos de poder corruptos se han instalado tan cómodamente por tantos años y son prácticamente inamovibles en la UNA? El sistema de votación es ideal para eso.

    Ahora nuestra universidad más grande está en una encrucijada y las elecciones que se están realizando en sus facultades no garantizan para nada la renovación de sus autoridades. Es remota la posibilidad de que docentes, egresados y estudiantes con mentalidad más abierta, hoja de vida más honesta y formación académica más actualizada puedan acceder a los concejos universitarios.

    Ni siquiera la proporcionalidad, garantizada en la Constitución Nacional, se aplica en la UNA. En realidad, muchas disposiciones del Código Electoral son descaradamente dejadas de lado. ¿Se deberían cambiar para asegurar un sistema de votación más ecuánime y democrático? Claro que sí. Pero eso difícilmente se dará con la Asamblea actual y con los que ahora la integrarán, pues son todos de la misma claque y actúan corporativamente liderados por decanos obsecuentes en su mayoría.

    Muchos docentes de la UNA anhelamos el cambio. Hemos sufrido la mediocridad y la inoperancia de nuestras respectivas facultades cuando fuimos estudiantes. Con egresados no docentes constituimos la Codeuna, una agrupación que se sumó desde el año pasado a la voz de protesta del estudiantado. Es gratificante saber que muchos colegas quieren que la UNA salga de la corrupción que la carcome; pero es también tan triste ver a otros colegas apoyar a nuestros pares corruptos, a aquellos que transan con la politiquería que se ha infiltrado desde siempre en la UNA. Muchos docentes, por omisión e inacción, sirven de soporte a aquellos que corporativamente han impedido que la UNA sea una universidad de calidad.

    Afortunadamente los estudiantes que quieren la reforma de nuestra universidad tienen una fuerza y capacidad de lucha que nos inspiran. De lo contrario ya hubiésemos sucumbido hace mucho. Es cierto que lo más conservador de la universidad está en su cuerpo docente, y por eso la lucha es más dura en ese estamento.

    ¿Tiene esperanza la UNA? Sí que la tiene. Mientras haya gente en pie de lucha habrá esperanza para nuestra universidad. Eso lo han entendido incluso padres de estudiantes, que se han sumado también a las protestas. Han entendido que lo que ocurre en la UNA es una causa nacional y que la lucha interna que se está llevando en su seno en realidad dice mucho de lo que es política y socialmente el Paraguay.

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    Publicado por Anónimo | 12 octubre, 2016, 8:23 am
  5. ¡UNA: NO TE CANSES!

    Da pena ver lo solos que están los estudiantes de la Universidad Nacional. Por supuesto, la ciudadanía los apoya y, de hecho, la rebelión estudiantil planteó unos reclamos que desbordaron el ámbito académico y ya no son solamente del alumnado, sino de la gran mayoría de los paraguayos. “¡UNA no te calles!” se ha convertido en un verdadero símbolo.
    Y sin embargo están muy solos, peleando contra unas autoridades académicas que, literalmente, les están tomando del pelo y utilizando su desproporcionada autoridad para dilatar, obstruir, maniobrar y, en resumidas cuentas, impedir cualquier reforma. Están muy solos, abandonados cuando no hostigados por fiscales y jueces. Están muy solos porque ni siquiera tienen un apoyo firme de la mayoría de los docentes.

    Verdaderamente la situación de los estudiantes es penosa: Verlos estrellarse una y otra vez contra una maciza muralla de resistencia al cambio, creada por las autoridades académicas y apuntaladas por los poderes públicos, da tristeza.

    En contrapartida, la actitud de los “herederos de Froilán Peralta” es una vergüenza en todos los sentidos. Los llamo “herederos de Froilán Peralta” porque no se me ocurre ningún otro motivo para la desvergonzada resistencia a cualquier reforma que el deseo de suceder al destituido y procesado rector y de heredar sus negocios. Algunos tenemos la esperanza de que, en lugar de sus negocios, hereden su destitución y similares procesos judiciales.

    Digo que es una vergüenza en más de un sentido, porque no se trata solamente del abuso de autoridad y el maniobrerismo malintencionado, más propios de la politiquería barata que de la cúpula de una alta casa de estudios; sino también de la miseria moral de su actitud y la pobreza intelectual de sus argumentos.

    Casi todas las autoridades académicas que han hecho declaraciones públicas han mostrado esa pobreza intelectual y rechazo a cualquier cambio; pero la palma se la lleva el decano, nada menos que de la Facultad de Filosofía, Ricardo Pavetti.

    En una inverosímil entrevista que le realizó Radio Cardinal, Pavetti utilizó argumentos de un nacionalismo tan desubicado, fuera de contexto y tan obsoleto, que parecían escapados del tristemente célebre “La Voz del Coloradismo”. “Soy paraguayo en primer lugar”, o que entre los líderes de los estudiantes hay “varios extranjeritos”, que los estudiantes en rebeldía “tienen viáticos” y “van a relajarse a Camboriú” (como si Camboriú fuese algo así como La Costa Azul).

    Pero algunas afirmaciones del “decano de Filosofía” van más allá de lo disparatado o lo ridículo y pasan directamente a ser demenciales, como “A la violencia hay que responderla con la violencia” o, inclusive, a lo delictivo, como “se están interceptando todas las comunicaciones de ellos”, ya que interceptar comunicaciones privadas es un delito penado por la ley.

    Todas las frases entrecomilladas de los párrafos anteriores son textuales, aunque sea difícil de creer que las haya dicho el responsable de una facultad de Filosofía. ¿En serio enseña nada menos que Filosofía? Para rematar se vanaglorió de los programas de estudios “nacionales” de su facultad ¿Cómo es un programa de estudios “nacional” en filosofía, la más universal de las disciplinas? ¿Omite a Aristóteles porque es griego, a Descartes porque es francés o a Hegel porque es alemán?

    Además, por lo visto, el decano no se ha dado por enterado del puesto que ocupa su universidad en las mediciones internacionales de calidad académica. Esas mediciones son un buen motivo para que no le gusten los “extranjeritos”, como por ejemplo los del Foro Económico Mundial (que serán extranjeros, pero no precisamente “extranjeritos”), que en su último informe sobre la educación superior asegura que, entre 140 países evaluados, Paraguay cayó del puesto 107, en el periodo 2007-2008, al puesto 112 en el periodo 2016-2017.

    Como muestra basta un botón y esas declaraciones pintan de cuerpo entero la vergonzosa y desvergonzada cúpula de autoridades académicas, tanto en su accionar, que obstruye cualquier reforma, como en la falacia de sus argumentos y en la pobreza intelectual de sus razonamientos.

    Ante todo esto solamente quiero decir a los estudiantes que, aunque estén solos en el campus, no lo están en el país. Que somos muchos, muchísimos, los ciudadanos que deseamos que no se callen y también que no se cansen ante la resistencia, tan pobre de argumentos como firme por su poder y persistente por su determinación, de los “herederos de Froilán Peralta”.

    Por Rolando Niella

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/una-no-te-canses-1526259.html

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    Publicado por Anónimo | 12 octubre, 2016, 8:23 am
  6. Elecciones sin reforma buscan evitar los cambios en la UNA

    Tras la suspensión de la última sesión de la Asamblea Universitaria, que debía estudiar las propuestas de reforma del Estatuto de la Universidad Nacional de Asunción, las autoridades se proponen ahora imponer las elecciones del Consejo Directivo en varias facultades, sin incorporar las modificaciones que plantean los estudiantes. Es una nueva jugada que realiza la poderosa claque que maneja la UNA para resistir a los intentos de reforma por la que vienen luchando los estudiantes desde hace más de un año, con sus paros y movilizaciones. Habrá que ver hasta dónde logran frenar los vientos del cambio. Mientras, la prolongación del conflicto ocasiona graves perjuicios, no solo a los alumnos, sino a la misma sociedad.

    Las esperanzas de la gran mayoría de los estudiantes de la Universidad Nacional de Asunción en la realización de la Asamblea Universitaria del pasado jueves, en la que se debían tratar nuevamente las propuestas de reforma del Estatuto de la casa de estudios, se vieron nuevamente truncadas cuando las autoridades decidieron suspender la sesión, pretextando que no existía seguridad porque los alumnos habían invadido el predio del Rectorado.

    Aunque el inicio de los incidentes no fue debidamente aclarado, como tampoco la agresión violenta con cadenas que recibieron varios alumnos por parte de guardias de seguridad privada, lo ocurrido fue el argumento que las autoridades usaron para evitar nuevamente debatir las propuestas de los estudiantes y postergar lo más posible la necesaria asamblea.

    Mientras tanto, se ha puesto en marcha una nueva estrategia, con unas 7 facultades que ya han convocado a elecciones del Consejo Directivo, del Tribunal Electoral Independiente y de la Asamblea Universitaria, teniendo en cuenta que el Estatuto establece que los comicios deben realizarse hasta el 15 de octubre.

    La cuestión es que estas elecciones se plantean realizar por el sistema aprobado por la mayoría de autoridades y docentes en el que estos sectores siguen teniendo el control, sin incorporar las reformas exigidas por los estudiantes, en las que reclaman una paridad de los distintos estamentos, para un manejo más democrático e igualitario.

    Los estudiantes proponen suspender las elecciones hasta que se puedan tratar las propuestas de reforma del Estatuto, de manera a que las nuevas autoridades ya resulten electas con un sistema renovado. Pero obviamente quienes integran la poderosa claque que viene manejando la UNA desde hace varios años, y que la han convertido en un antro de corrupción, favoritismo político y mediocridad académica, se resisten a ceder sus privilegios.

    En este contexto, la movilización estudiantil que se inició hace más de un año con el nombre de #UNAnotecalles, tras una serie de investigación periodística de ÚH que desnudó la corrupción existente en el Rectorado y en varias facultades de la UNA, está lejos de concluir. Aunque hace algunas semanas se ha llegado al paro estudiantil en el 100% de las facultades e institutos, ahora la lucha también será jurídica, ya que los gremios estudiantiles anuncian que pedirán un amparo judicial para tratar de frenar las elecciones según el viejo esquema.

    Habrá que ver hasta dónde la claque que maneja la UNA consigue seguir frenando los vientos del cambio. Mientras, lamentablemente, la forzada prolongación del conflicto ocasiona graves perjuicios, no solo a los alumnos que siguen sin poder regularizar sus calendarios académicos, sino a la misma sociedad, que sigue sin poder contar con una universidad mejor.

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    Publicado por Anónimo | 7 octubre, 2016, 7:07 am
  7. Corrupción escandalosa, educación catastrófica

    Por Rolando Niella

    La semana pasada señalaba la falta de conciencia del valor de la educación como causa más profunda y principal de la catástrofe educativa que ha obligado a estudiantes universitarios y secundarios a protagonizar una generalizada, saludable y esperanzadora rebelión.

    Ahora bien, es la corrupción escandalosa que se ha instalado en las autoridades académicas, amparada en la complicidad o la tolerancia de otras instituciones, el mayor obstáculo para una reforma educativa y primer y más urgente problema a resolver. Los estudiantes lo saben y, con algo de humor negro, lo mostraron en una ingeniosa “Expo Corrupción” en la que expusieron las tristes hazañas de las autoridades de las distintas facultades.

    Si la corrupción es siempre delictiva, repudiable y dañina, cuando estamos hablando de educación resulta criminal y repugnante. Se está jugando con el porvenir de los jóvenes y, en consecuencia, con el futuro del país. Se está degradando la más noble de las profesiones, la de docente; traicionando a los estudiantes, atentando contra el conocimiento.

    Como muestra y ejemplo basta el caso que puso en evidencia el magnífico equipo periodístico de AAM el domingo pasado. La Facultad de Medicina gastó más de mil novecientos millones de guaraníes en una obra imposible de realizar: la construcción de una filial en Santa Rosa del Aguaray, San Pedro, sin tener el título de propiedad del terreno y contraviniendo el dictamen del departamento jurídico del Rectorado y de la propia asesoría jurídica de la Facultad de Medicina; un operativo que salpica también a la Facultad de Ingeniería y a la Municipalidad de Santa Rosa.

    Más allá de las preguntas que se hicieron en AAM (¿dónde están los papeles, por qué se desoyeron dos dictámenes jurídicos y dónde está el dinero?), me gustaría plantear otra no menos preocupante: ¿Qué están enseñando con su ejemplo las autoridades académicas a los alumnos? ¿A ejercer una profesión o a valerse de ella para engañar, estafar y malversar?

    No es entonces casual, ni mucho menos, que los estudiantes estén haciendo tanto énfasis en el problema de la corrupción y que insistan en tener mayor participación en los niveles de decisión, con el principal objetivo de obtener mayor transparencia y más control sobre unas autoridades que, aún hoy, después de las protestas y de la intervención de muchas facultades, manejan el presupuesto a su entero antojo.

    Es evidente que la corrupción es el problema principal y el que hay que enfrentar y resolver con más urgencia. De hecho, en gran medida es la corrupción de las autoridades académicas la causa principal y más inmediata del nivel calamitoso de la formación académica en nuestro país. Cada guaraní malversado, robado, escamoteado o derrochado es una gota de ácido que corroe la capacidad de las instituciones educativas para tener las infraestructuras, el profesorado y la capacidad necesaria para formar, educar y enseñar.

    Por supuesto que los males de la educación en nuestro país son en parte causados por la escasez de recursos, pero no se trata solamente de que el Ministerio de Hacienda y el Congreso Nacional no den a la educación la prioridad que merece ni el dinero que necesita.

    Desde luego, hay poco presupuesto para educación y se necesita mucho más; pero ninguna cantidad de plata será suficiente si el dinero se esfuma antes de llegar a su destino, en negociados, sueldos de amigos y parientes o secretarias aficionadas a mascar papeles de archivo.

    Así, lo que ha logrado esta especie de gavilla de “autoridades académicas”, aparte de enriquecerse ilícitamente, es llevar el nivel académico del Paraguay a estar entre los peores del mundo, y no solo a nivel universitario, sino también en la primaria y secundaria.

    Pero aún resulta más imperdonable, más escandaloso y repudiable el mensaje perverso que envían con su ejemplo a los alumnos, un ejemplo de abuso, negligencia, autoritarismo y codicia desenfrenada. No están enseñando, no pueden enseñar medicina, ingeniería, filosofía o derecho, porque esa no es su verdadera profesión: su profesión es el negociado, la apropiación, la malversación y el latrocinio.

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    Publicado por Anónimo | 2 octubre, 2016, 4:57 am
  8. Pésimos, hasta en el populismo

    Por Gustavo Laterza Rivarola

    Nuestros descendientes no comprenderán cabalmente nuestra época. No entenderán cómo se tejió la trenza del populismo actual, que muy lejos está del de Plejánov y su famosa organización “Tierra y Libertad”, por ejemplo, cuando, hacia 1870, se presentaba en Rusia con doctrina política y plan de acción; el nuestro está vacío de contenido. Nuestro populismo no tiene ideas, mucho menos plan de acción, a veces es un desorden de actitudes emocionales, otras veces, puro oportunismo o prejuicio.

    Nuestros bisnietos querrán saber cómo es que en el Paraguay actual cualquiera que saliese a la calle agitando una bandera se convertía automáticamente en “luchador social” y alcanzaba un estado sublime de santidad cívica y la atribución suprema de cancelar los derechos de los demás. Y averiguar, por ejemplo, quiénes nos convencieron de que merecemos premios y privilegios y que el Estado tiene que proveérnoslos. Y otros extravíos, como cuando en la prensa se descargan toneladas de edulcorados elogios sobre la “divina juventud”, pero solo refiriéndose a doscientos jóvenes sanamente inquietos y no a los cien mil indiferentes que están en las gasolineras aturdiéndose con cerveza, porros y decibeles.

    Nuestros descendientes, si estuviesen ya libres del populismo zafado que infectó nuestra generación, no se clasificarán a sí mismos entre gente que cuando muera irá al cielo y gente que irá al infierno. Contarán con la ventaja de que los derechos se adquirirán de acuerdo a la calidad y no a la cantidad. Si llegamos a eso, no será sino por la vía de la educación, que de la política no cabe esperar mucho. Aunque el populismo también pervirtió nuestro sistema educacional, según tenemos harta experiencia.

    Un pedagogo ilustra acerca de la diferencia entre la educación de los años 60 del siglo XX y la actual, con el planteamiento de este problema escolar: un campesino vende una bolsa de papas por mil pesos. Sus costos de producción fueron 4/5 del precio de venta. ¿Cuánta es su ganancia? La versión actual del mismo problema es así: un campesino vende una bolsa de papas por mil pesos. Sus costos de producción fueron de 800 pesos. Identifica y subraya la palabra ‘papas’ y discute con tus compañeros acerca de ella”.

    El ejemplo se podría enriquecer. En nuestras escuelas bolivarianas este problema matemático se plantearía así: un latifundista explota a un campesino proletario haciéndole producir una bolsa de papas que el terrateniente vende a cincuenta mil guaraníes especulando con la escasez de comida. Analizá la situación con tus compañeros y explicá qué podés hacer a favor del agricultor, utilizando cuál calibre y por qué.

    Veamos otro efecto del fenómeno: el reclamo de dirigentes estudiantiles de poseer en los consejos universitarios la misma cantidad de asientos que los representantes de los demás estamentos, nos enfrenta a una posibilidad asombrosa: que el criterio y el voto de un profesor con veinte o treinta años de la docencia y otras experiencias académicas, valga tanto como la opinión y el voto de un joven de 22 o 23 años de edad.

    Porque, básicamente, el estilo populista consiste en conceder graciosamente la razón a todo el mundo. Nadie yerra; todos aciertan. Si hay que enfrentar a un auditorio agremiado se comenzará por elogiar a los presentes, su lucha, su sacrificio, etc.; si alguien expone algo tonto, se afirmará que lo que plantea es fundamental; si repite una obviedad, se destacará lo oportuno de su intervención. Se agradecerá todo a todos, durante todo el tiempo. Y si se protesta porque dos más dos es cuatro, se les dirá que tienen plena razón pero que se está trabajando arduamente para arreglar eso y llegar a un consenso.

    Pero, aun dentro de este estilo, de pronto se dan contradicciones brutales. En una cara de la moneda el “aguinaldazo” de los diputados; en otra, el inicuo atropello de Guahory. Desde arriba bajan las prebendas y subvenciones mas también los garrotazos. Es que, hay que echar de ver, son populistas, luego, no siguen el consejo de Bergson, ni actúan como hombres de pensamiento ni piensan como hombres de acción.

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    Publicado por Anónimo | 2 octubre, 2016, 4:44 am
  9. #UNAnotecalles

    Por Rafael Montiel

    A un año de la movilización #UNAnotecalles, poco o nada se tiene como resultado de la investigación de lesión de confianza, repartija de dinero a manos llenas y el manejo discrecional de los bienes a cargo de un grupo privilegiado de la Universidad Nacional de Asunción (UNA).

    La anhelada reforma de la Universidad ni siquiera pudo empezar porque existen conflictos y enredos, sin visos de solución por intereses mezquinos y falta de entendimiento.

    La centenaria UNA no pudo levantarse del manotazo que le dieron el exrector Froilán Peralta y su entorno, así como exdecanos y directores que fueron cómplices y encubridores de las irregularidades denunciadas. El mentís, la arrogancia y los discursos grandilocuentes eran para tapar nada más el manejo discrecional del dinero y la distribución irregular de rubros incluso a no docentes.

    Por otro lado, mientras el conflicto en la Asamblea Universitaria por la reforma del Estatuto de la UNA se agrava, el bajísimo nivel de enseñanza pareciera no importarle a nadie. La cuestión de fondo es la formación universitaria y el objetivo debe ser preparar profesionales en todas las ramas del saber y la formación integral del ser humano.

    El caos social, los atropellos, la irresponsabilidad y la corrupción que hizo matástasis en el país es precisamente por una formación mediocre, mutilada e ineficiente.

    El título universitario no sirve de nada cuando no existe contenido. Ni el doctorado ni la maestría sirven cuando no se tiene la formación integral para asumir compromisos y ejercer las funciones con honestidad y solucionar los problemas a la luz de la razón. La UNA formadora de los jóvenes universitarios, aún está en deuda con el país y con la juventud que quiere una sociedad mejor preparada para el desarrollo.

    Se debe reasumir el compromiso de cambio. Además de la conducción sabia de las autoridades de la UNA, hace falta una revisión del nivel académico a fin de responder a los desafíos del siglo XXI, los avances de las ciencias, la tecnología y la comunicación.

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    Publicado por Anónimo | 2 octubre, 2016, 4:36 am
  10. La UNVES y la UNA

    Por Pablo Gastón Ortiz

    Se reabrió la investigación contra el exrector de la Universidad Nacional de Villarrica del Espíritu Santo (UNVES), José Félix “Chachán” González, procesado por delitos de nepotismo, lesión de confianza y falsificación de documentos, entre otros. Había sido beneficiado con un sobreseimiento provisional gracias a una maniobra del ahora exfiscal Víctor Vera.

    El principal delito imputado es administración en provecho propio (nepotismo en el fuero penal), pues ubicó a su esposa, hijo, nuera y otros familiares tras proclamarse único ordenador de gastos y ser el seleccionador de docentes y funcionarios bajo la “fachada” de un comité evaluador creado por él mismo.

    El año pasado, cuado estaba cesante en sus funciones y ante la posibilidad de que sea blanqueado por la Justicia, la Asamblea Universitaria de la Unves resolvió destituirlo con el argumento de que era profesor y no se presentaba a dar clases. La excusa vino como anillo al dedo.

    Cabe resaltar que las desprolijidades y los presuntos delitos en la administración de González se realizaron bajo la anuencia de la mayoría de los miembros del Consejo Superior Universitario. Muchos de ellos lo abandonaron para no hundirse con él y en el tramo final de su historia en la universidad sus aliados se presentaron como impolutos y lo señalaron asqueados de sus fechorías; las mismas que apañaron y con las que se beneficiaron con cargos y rubros.

    Solo se cortó la cabeza, pero sus secuaces siguen acomodados en la universidad guaireña. Y es innegable que la casa de estudios mejoró académica y administrativamente gracias a que en medio de este caos fue intervenida por el Consejo Nacional de Educación Superior (Cones).

    La historia de la Unves no es distinta a la de la Universidad Nacional de Asunción (UNA). Todo comenzó con una pequeña movilización de universitarios que se levantaron contra la arbitrariedad, el nepotismo y el prebendarismo. A pesar de que la corrupción continúa en la institución, los cambios positivos comenzaron –y tienden a seguir– gracias a la manifestación de solo 50 estudiantes.

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    Publicado por Anónimo | 2 octubre, 2016, 4:36 am
  11. Inentendible incoherencia de universitarios
    30 septiembre, 2016

    El motivo fundamental de la movilización de los estudiantes universitarios de la Universidad Nacional de Asunción fue que exigían la paridad en la conformación del Consejo Universitario; esto significa que el número de estudiantes y egresados sea igual al de los profesores, a fin de que éstos no pudieran imponer sus decisiones. Para lograr este objetivo era imprescindible la realización de la Asamblea Universitaria, en donde todos los que la componen debían votar el cambio del estatuto.

    Lograron su objetivo, se convocó a la Asamblea para que votara entre la propuesta de los estudiantes, que piden la modificación del estatuto de la universidad, y la de los docentes, que pretenden que las cosas queden como están. Parecía claro que se aprobaría la propuesta estudiantil, que había despertado mucha solidaridad en la ciudadanía y que contiene fundamentos indiscutibles.

    Ayer se inició la Asamblea a las 8.30, pero he aquí que una hora después, esos mismos estudiantes que habían insistido en su realización decidieron invadir el rectorado, creando zozobra en los presentes, quienes se preparaban para empezar la votación. Ante esta situación, las autoridades del rectorado decidieron suspender el acto comicial por la falta de garantías que la presencia aparentemente amenazante de los estudiantes había provocado.

    Aunque los jóvenes insistían en que su intención no era amedrentar, su actitud misma les contradecía. Más aún cuando surgieron versiones del motivo de esta toma de la institución: los estudiantes se habían enterado de que su propuesta iba a perder ante la de los docentes. Esto es inadmisible desde todo punto de vista y demuestra muy poco respeto a las reglas democráticas por las que debe regirse toda institución, y mucho más una educativa de la importancia de la UNA.

    Cuando un sector acepta competir electoralmente con otro, lo hace con el conocimiento de que tiene tanta chance de ganar como de perder, y acepta las reglas del juego. Si en mitad de la contienda pretende cambiar las reglas y no permite que el acto continúe solamente porque sabe que va a perder, lo único que demuestra es una falta absoluta de espíritu democrático.

    Todo esto resulta más grave y decepcionante, cuando surge de un grupo que desde el año pasado ha despertado mucho afecto y solidaridad de la ciudadanía. Todos nos hemos sentido orgullosos por la lucha de los universitarios, que con firmeza dieron guerra a la corrupción imperante en la institución, con importantes victorias.

    Es más; que no se hayan rendido y sí continuado la lucha para vencer absolutamente al esquema corrupto que ha manejado la casa de estudio desde hace décadas, fue mucho más admirable y respetado.

    Por eso es imposible encontrar una explicación lógica a la actitud que estos mismos jóvenes tuvieron ayer acosando a quienes debían decidir los destinos de la universidad. Podían salirse con la suya, porque su reclamo era justo; lo que resulta injusto es su último proceder.

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    Publicado por Anónimo | 1 octubre, 2016, 2:05 pm
  12. Seamos idealistas, exijamos lo posible
    25 Sep 2016

    Por Antonio Carmona

    La consigna “seamos realistas, exijamos lo imposible” fue acuñada por la llamada generación del 68, por la revuelta desencadenada primero en aquel histórico París en rebeldía, y luego en casi todos los países del mundo, incluso en el Paraguay de la dictadura, y que era como un rebrote del romanticismo; por más poético que suene, aunque hoy nos duela, pedir lo imposible es pedir nada. Y así nos fue.

    Como suele suceder en muchos casos, a lo largo de la historia política transcurrida y la que está por venir, algunos de los líderes se instalaron en cargos, formaron movimientos y se integraron a la misma política de siempre con un avance, que no hay que minimizar, la irrupción de jóvenes no integrantes de los partidos tradicionales en la política, de los partidos “verdes” que aportaron un poco de ecologismo y viento fresco al debate parlamentario, principalmente en Europa.

    En cuanto a política, tanto en Europa como en el resto del mundo, un aporte fundamental a las ideas libertarias y al descongelamiento de la guerra fría, poniendo en cuestión a los dos imperialismos.

    Hoy escucho declaraciones de los estudiantes universitarios que tienen las ideas claras de establecer la paridad en la conformación de las autoridades universitarias, para no tener un Consejo manejado por la burocracia, que viene prolongándose desde los tiempos remotos del Tiranosaurio.

    Hoy escucho declaraciones de estudiantes secundarios en rebeldía, cuando dicen que saben que no es fácil lograr, por razones realistas, que se ejecute ya el 7% del presupuesto para la educación, pero que lo mismo van a insistir en que se logre.

    Son realistas y no están peleando por las abstracciones idealistas de la utopía, de lo imposible, de lo perfecto; los unos están peleando por conseguir una conformación que garantice la democracia, en vez de la burocracia y la burrocracia en la universidad, un compromiso que quede para estos jóvenes y para los que vendrán. Y lo están consiguiendo en base a tenacidad a creer que es posible y que hay que lograrlo, en base al realismo.

    Así que por eso propongo hoy invertir la consigna sesentayochista, a la luz de las protestas justificadas de los estudiantes, escolares, secundarios y universitarios, en nuestro país: seamos idealistas, exijamos lo posible. Hagamos posibles nuestras exigencias.
    Los otros, los más jóvenes están peleando por un presupuesto que garantice el 7% , porque haya libros en las escuelas y en los colegios, porque la inversión presupuestada en educación sea en educación y no el despilfarro de escuelas y colegios catástrofe y de gobernadores e intendente nuevos ricos. Y lo están consiguiendo.

    El modelo del idealista que pide lo imposible, que sueña con la perfección inalcanzable, como el horizonte, porque siempre está un poco más allá, es románticamente aleccionador, pero poco realista y si queremos cambiar la realidad, a parte de soñar con tiempos mejores, tenemos que trabajar, realistamente, porque estos tiempos sean mejores

    El idealista escritor norteamericano Ambrose Bierce, quien se lanzó, decepcionado del periodismo politizado y sectarizado, a la aventura de unirse a la revolución mejicana, donde se perdió su rastro, y su vida, escribió en uno de sus diccionarios malditos: “Si querés que tus sueños se hagan realidad, ¡dejá de soñar!”

    Así que por eso propongo hoy invertir la consigna sesentayochista, a la luz de las protestas justificadas de los estudiantes, escolares, secundarios y universitarios, en nuestro país: seamos idealistas, exijamos lo posible. Hagamos posibles nuestras exigencias.

    No dejemos de soñar, pero trabajando en la realidad para que esos sueños se materialicen, para que se conviertan en realidades.

    Seamos realistas, dejemos de idealizar y convirtamos los sueños en realidad.

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    Publicado por Anónimo | 25 septiembre, 2016, 7:51 am
  13. A cazar al gatopardo

    Por Guillermo Domaniczky

    El gatopardismo es una expresión usada frecuentemente en textos de politología y en el lenguaje político cotidiano.

    La idea central que expresa es el procedimiento de cambiar algo para que en realidad no se altere su esencia o lógica funcional. Es decir “se cambia para que nada cambie”.

    El aparentemente contradictorio concepto surge de un fragmento de la novela “El gatopardo”, del escritor italiano Giuseppe Tomasi di Lampedusa.

    En el fragmento de la obra en cuestión, Tancredi Falconeri, un oportunista sobreviviente de la política siciliana, intenta persuadir a su tío, el príncipe Fabrizio Corbera, de la importancia de aparentar cambios para adaptarse al nuevo gobierno tras la revolución, y conservar parte de su poder e influencia.

    “Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna che tutto cambi (Si queremos que todo siga como está, necesitas que todo cambie)” le dice.

    Desde entonces, en la politología se suele llamar gatopardista al político que cede o reforma una parte de la estructura para conservar el todo sin que haya cambios de fondo.

    Será muy conveniente tener en cuenta este concepto el próximo jueves, en una nueva asamblea de la principal universidad del país, la Universidad Nacional de Asunción.

    Con una movilización que llegó a su punto más alto el año pasado, los estudiantes de la universidad, con el apoyo de grupos de docentes y funcionarios, lograron exponer una avalancha de irregularidades cometidas con el dinero público en la mayoría de las facultades de la UNA.

    La movilización logró destituir en ese entonces a las más altas autoridades, comenzando por el rector Froilán Peralta, y una lista de decanos, vicedecanos, consejeros, docentes, egresados y algunos estudiantes deshonestos, involucrados en un esquema de corrupción bien descentralizado.

    Pero muchos de estos grupos lograron regenerarse como la Hydractinia, un pequeño animal marino bautizado popularmente por los científicos como “pelo de caracol”, que tiene la extraordinaria capacidad de regenerar en solo una semana, la cabeza arrancada por la mordida de algún pez.

    Con la UNA pasó algo similar, en muchas facultades fueron echadas las autoridades, pero el sistema siguió generando cabezas similares, que mantuvieron la administración prebendaria de rubros destinados a la educación, para pagar lealtades personales.

    Es que el problema de fondo no se había corregido. El estatuto que rige a la UNA tiende a perpetuar en los órganos de gobierno a quienes alcanzan ciertos escalafones docentes (adjuntos y titulares), privilegiando como mérito fundamental la antigüedad en la docencia sobre otros criterios de valoración. Pero además, el estatuto hasta este momento permite que el estamento docente pueda tomar decisiones unilateralmente en todos los órganos de poder, sin necesitar de acuerdos con los estamentos de estudiantes y egresados no docentes.

    Los estudiantes proponen cambiar el estatuto. El statu quo docente es consciente y ha ensayado algunas propuestas a medias, para persuadirlos, instalando también medias verdades para desacreditarlos. Pero la propuesta central es que los estudiantes no piden tener necesariamente la misma cantidad de representantes, sino establecer que ninguno de los estamentos tenga mayoría por sí mismo, viéndose obligado a buscar acuerdos, o inclusive consensos.

    Otras propuestas son: establecer que los decanos y consejeros directivos (incluyendo a los estudiantes) puedan ser reelectos solo hasta dos veces para que no se eternicen, y que las personas que estén en órganos de poder (Asamblea, Consejo Superior, Consejos Directivos) no ocupen cargos de confianza, para evitar que acaparen como pulpos, rubros y cargos, valiéndose de su posición. Los alumnos además proponen que los cargos directivos sean productos de concursos para que sean nombrados los mejores, y no los amigos u operadores.

    ¿Cambiará automáticamente la calidad de la educación de la principal casa de estudios universitarios del país? La respuesta es obvia, claro que no. Pero será un paso más para controlar, bajo el principio de la autonomía universitaria, la correcta utilización de los recursos que todos los contribuyentes del país le destinan a través de sus impuestos.

    Y para quien llegado a este punto seguirá pensando en que los estudiantes son revoltosos, y hay que respetar siempre el “orden establecido y la autoridad”, convendría recordarle que si nadie se hubiese sublevado contra normas injustas, hoy los negros seguirían siendo esclavos, por el color de su piel, y las mujeres, por su género, seguirían sin derecho a votar.

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    Publicado por Anónimo | 25 septiembre, 2016, 7:43 am
  14. “Podría haberlo hecho… pero no”

    Una lección para varias generaciones, así podríamos calificar a lo que están haciendo los estudiantes secundarios y universitarios en pos de una mejor educación desde hace un año, tiempo en el cual todo se había desencadenado con las sentatas y la posterior marcha nacional de colegios públicos y privados, para dar un paso gigantesco hacia la “primavera estudiantil”, que terminaría de florecer en la Universidad Nacional de Asunción, lugar en el que los jóvenes lograron varias destituciones, superficiales modificaciones y promesas por parte de las nuevas autoridades para trabajar con miras a un estatuto reformado y acorde a lo que necesita la universidad, siendo partícipe cada estamento, ya sea el estudiantil, de egresados o de docentes.

    Hoy, nos encontramos en el mismo panorama que el año pasado, porque los términos negociados durante meses no fueron respetados por representantes docentes en la Asamblea Universitaria, trabándose así la posibilidad de una reforma, en donde el estudiante exige que ningún estamento tenga mayoría en los órganos de gobierno, además de un real control y transparencia en la gestión de los recursos de las facultades partes de la UNA (por citar los pedidos más importantes).

    Respecto al tema, existen opiniones divididas, algunas a favor y otras en contra, pero… lo que no podemos negar es que mediante todo esto, realmente podemos tener la esperanza de que el futuro será mejor, porque el paraguayo/a ya no tiene esa apatía de la cual siempre era motivo de crítica.

    El año pasado formé parte del “UNA no te calles” siendo estudiante. Hoy, como egresado de la carrera de Administración de esta institución, sigo dando mi apoyo a cada joven que sueña con algo mejor, con algo más justo y digno para el Paraguay, un país sufrido y cansado de tantas injusticias y por sobre todo, harto de la corrupción.

    Joven estudiante, gracias por esta lección, y no permitas que en tu mente sobreviva el pensamiento del “podría haberlo hecho… pero no lo hice”, ya sea por temor, incertidumbre o por creer que todo seguirá igual, pues, recuerda que desde hace un año, nada es igual en esta bendita tierra, y por eso debemos seguir buscando lo mejor para ti, tus padres, familiares y futuras generaciones que vendrán.

    Darío Javier Barreiro

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    Publicado por Anónimo | 23 septiembre, 2016, 8:15 am
  15. Educación, pidamos lo imposible

    Posteado por Ilde Silvero el 21-09-2016

    Los estudiantes, tanto secundarios como universitarios, están en rebeldía en demanda de mejoras substanciales en la calidad de la educación que reciben. Apuntan alto, piden lo imposible, pero es una buena señal, aunque haya alguna confusión.

    El factor más importante es que los estudiantes reclaman una mejor calidad educativa. Este deseo es fundamental para el presente y el futuro del país porque, efectivamente, el único instrumento que puede conducirnos con certeza a una sociedad más justa y progresista es una mejor educación de nuestros niños, adolescentes y jóvenes.

    Solo una población al menos medianamente educada está a salvo de los cantos de sirena de los totalitarios y de las promesas fraudulentes de los políticos demagogos. Las tiranías de cualquier signo ideológico siempre se han basado en pueblos de muy bajo nivel educativo.

    Los adolescentes secundarios hace años que reclaman reformas profundas de un sistema educativo que no funciona por varias razones de peso: infraestructura edilicia en proceso de derrumbe, docentes poco capacitados, contenidos académicos precarios y una crónica insuficiencia de fondos ante tantas necesidades escolares.

    Lo único que tal vez debamos recordar a los chicos y chicas de los colegios públicos es que estos problemas son bastante amplios y complejos, por lo que las soluciones inevitablemente van a ser graduales y lentas. No existen varitas mágicas válidas para este objetivo.

    Los jóvenes de la educación terciaria tienen razón cuando protestan por los graves males que afectan a la Universidad Nacional de Asunción. Durante décadas, este centro fue un nido de corrupción, de nepo0tismo, de negligencia y de malos manejos administrativos.

    Están en lo correcto los alumnos cuando rechazan la eternización en los cargos tanto de los consejeros como de los decanos. La reelección indefinida es fuente permanente de abusos de poder.

    Donde los universitarios introducen una cuestión polémica y de difícil cumplimiento es en la composición de los consejos directivos: exigen que tanto alumnos como egresados y docentes tengan el mismo número de consejeros, de modo que ningún estamento tenga mayoría propia.

    Esta propuesta de equidad de poder es aceptable como principio democrático, pero el proceso de aprendizaje en una universidad no es un ejercicio democrático en donde todos los integrantes son iguales. Los alumnos, los docentes y los directivos tienen roles y deberes diferentes, ni qué decir de los ex alumnos que apenas mantienen algún vínculo sentimental o social con la institución. El sentido común nos señala que los docentes deben tener mayor responsabilidad que los alumnos y los egresados en la conducción de un centro educativo.

    No hay nada malo en rebelarse contra los corruptos y pedir lo imposible pero, mientras tanto, exijamos aquello que, por ahora, al menos se pueda conseguir a corto y mediano plazo.

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    Publicado por Anónimo | 23 septiembre, 2016, 5:12 am
  16. Reclamo juvenil

    Los estudiantes secundarios, que protagonizaron una vez más una manifestación, solicitan mayor asignación de recursos para la educación. Los jóvenes salieron nuevamente a las calles, ante el incumplimiento de las promesas del ministro de Educación, Enrique Riera, quien cuando asumió el cargo, logró ganarse la simpatía de los estudiantes y había generado mucha aceptación de la ciudadanía por su apertura para el mejoramiento de todo lo que se refiere a infraestructura escolar.
    La situación de la educación en nuestro país nunca estuvo en la agenda de los políticos. Si lo colocaron fue solamente para el discurso populista y para aprovechar mejor los recursos destinados a ese sector para beneficios particulares. Si en la dictadura la educación estaba sometida a los designios del dictador, en democracia está supeditada a los intereses de caudillejos analfabetos y voraces, quienes con total desparpajo groseramente se enriquecen robando la merienda a los niños y construyendo locales escolares precarios y sobrefacturados, poniendo en peligro la vida de los niños.
    Los negociados con la merienda escolar constituyen los robos más vergonzosos para la sociedad paraguaya, pero lo más escandaloso es la complicidad de los fiscales, igual o más corruptos, quienes dejan impune esta calamidad.
    Paraguay sigue siendo en toda América Latina uno de los países con menor inversión en educación. El reclamo de los estudiantes es que se llegue al 7 por ciento del PIB en inversión. No existe otro camino para el desarrollo del país. La única vía es la educación, si seguimos soportando el subdesarrollo es precisamente porque nuestros gobernantes nunca priorizaron este aspecto tan sensible para nuestra sociedad.
    Es saludable que los jóvenes sigan insistiendo con movilizaciones para lograr las transformaciones requeridas para el sector educativo. La clase política saca ventajas de la ignorancia de nuestro pueblo, porque puede seguir manteniendo sus privilegios, con una ciudadanía sometida que no cuestiona y solamente agradece las migajas que los sinvergüenzas distribuyen, presentándose como generosos y benevolentes.

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    Publicado por Anónimo | 21 septiembre, 2016, 7:06 am
  17. Cultura y futuro del Paraguay

    Desde su origen como nación, Paraguay es un país pluricultural. Son muchas las culturas nativas, invasoras y derivadas, que actualmente están vigentes en el polícromo y polifacético pueblo paraguayo.

    Este pluralismo cultural local se encuentra asediado por un pluralismo mayor de culturas foráneas, que se adentran en nuestra tierra, unas encarnadas en los inmigrantes de diversas regiones y países y otras procedentes de todos los rincones del mundo, infiltradas fácil y aceleradamente por la penetración digital de computadoras, celulares inteligentes y otras tecnologías de información y comunicación, que superan fronteras y se cuelan sin pasaportes para instalarse en nuestros hogares. De pronto el pluralismo cultural se hizo ilimitado. Y para consolidarse se nutre de nuevas cosmovisiones y modos de entender lo existente y a nosotros mismos desde las innovaciones constantes de las ciencias y las tecnologías que generan otras nuevas culturas.

    La cultura es aglutinante esencial de la identidad de un pueblo. Los valores, tradiciones, costumbres, lengua, conocimientos, normas jurídicas, símbolos, etc., al ser comunes en los habitantes de un pueblo, constituyen su cultura y fundamentan el sentimiento de pertenencia y vinculación entre ellos.

    ¿Cuál es la suerte, el presente y el futuro de nuestras culturas paraguayas? ¿Tiene sentido perder las culturas propias? ¿Qué pasa si un pueblo pierde su cultura? ¿Deja de existir como pueblo impar y originario?

    Nunca ha sido tan necesario reflexionar sobre el conocimiento profundo de las culturas paraguayas, su situación de acosos, desafíos, tensiones, posibilidades y debilidades para mantenerse y desarrollarse. Ahora más que nunca es necesario identificar el ser y el estado, la filosofía de las culturas paraguayas.

    La Secretaría Nacional de Cultura no puede contentarse con animar, apoyar promover manifestaciones, actividades e industrias culturales cuando estamos viviendo el pluralismo cultural local de las diversas culturas oriundas de nuestra nación en un mundo globalizado.

    A esta inquietante situación se añaden los desafíos de las nuevas culturas surgidas por la revolución acelerada de las ciencias y tecnologías, con exponentes tan gravitantes como la nueva cultura digital y desde el punto de vista de las culturas sociales las nuevas culturas de y sobre las mujeres, junto con las nuevas culturas infantiles y juveniles.

    La gran aliada de la cultura es la educación; en primer lugar la educación familiar, en segundo lugar la educación formal escolar y superior, y en tercer lugar (aunque en nuestro país no está desarrollada, ni siquiera planificada) la educación municipal. Los niños son introducidos en la cultura de la comunidad y desde ella en las culturas plurales de sus diversos entornos, por medio de la educación que reciben de la familia, las comunidades vecinales y las instituciones educativas. Por eso filosofar sobre la cultura es concomitante con filosofar sobre la educación.

    La Secretaría Nacional de Cultura no debe trabajar aislada como ente autónomo, tiene que trabajar en interacción sistémica con el MEC, el Conec, los municipios, las universidades e institutos superiores. No puede olvidar que cualquier investigación y promoción de las culturas requiere tratamiento interdisciplinar donde cooperan necesariamente la antropología, la sociología, la filosofía, la ética, la psicología cultural y social, la neurología, la pedagogía, etc. Necesitamos una Secretaría Nacional de Cultura que sea mucho más, cuantitativa y cualitativamente, que una ONG grande bien financiada, sobre todo teniendo en cuenta que colectivamente nuestra cultura sobre la cultura es tan pobre que prácticamente no existe, ni siquiera entre nuestros universitarios.

    ¿Dónde está nuestra cultura universitaria? ¿Cuántos propietarios, rectores, directores, decanos, profesores, estudiantes de universidades e institutos superiores tienen cultura superior y universitaria? ¿Existirían grotescas “universidades garajes” e irresponsable multiplicación de filiales si hubiera cultura universitaria en todos los universitarios y legisladores que las crean? Los conflictos universitarios no son por defender diferentes opiniones científicas, filosóficas, históricas, económicas, artísticas, sociológicas, sino por aspiraciones de poder institucional, político-partidario o ideológico, por corrupción y apropiación indebida de fondos del Estado. El nivel de in-cultura es tal que dinero destinado a investigación para profesores investigadores se reparte en sueldos camuflados para operadores políticos o pago a incondicionales.

    La ignorancia, la alienación, la invasión y el empobrecimiento culturales, junto a la corrupción amenazan severamente el futuro de nuestro país. Hay trabajo para la Secretaría Nacional de Cultura.

    Por Jesús Montero Tirado

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/cultura-y-futuro-del-paraguay-1520026.html

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    Publicado por Anónimo | 20 septiembre, 2016, 8:45 am
  18. Autoridades universitarias corruptas deben ir a la cárcel

    Al formular la acusación correspondiente, los fiscales Martín Cabrera y Josefina Aghemo hicieron lo que debían para que no queden impunes varios delitos cometidos por el exdecano y exrector Froilán Peralta, así como por funcionarios de la Universidad Nacional de Asunción (UNA). Estos sinvergüenzas le causaron un daño patrimonial de casi 4.000 millones de guaraníes y tienen que terminar en la cárcel, si es que aún hay justicia en este país.

    Desde luego, el principal responsable del saqueo es quien, al asumir el Rectorado el 27 de mayo de 2014 para administrar un presupuesto equivalente a 270 millones de dólares, hizo la apología de su protector, el senador Juan Carlos Galaverna. Poco después se lució en un mitin partidario con el pañuelo colorado al cuello, demostrando así, de entrada, que la autonomía universitaria le importaba un bledo, lo mismo que la ética de la que habla el art. 2º del estatuto de la UNA.

    No debió sorprender, entonces, que en septiembre de 2015 hayan salido a la luz sus fechorías administrativas y académicas, que generaron la indignada reacción de los estudiantes universitarios y condujeron a su renuncia irrevocable al cargo que había deshonrado.

    Tal como ahora refieren los fiscales, el 2 de octubre de 2014 había firmado una resolución que equiparó a la docencia los cargos previstos en el anexo de personal del Rectorado, y estableció el perfil requerido para ocuparlos. Es decir, lo que hizo fue tratar de cohonestar los nombramientos irregulares que efectuó como rector y anteriormente como exdecano de la Facultad de Ciencias Veterinarias, beneficiando, por ejemplo, a su secretaria privada, la maestra parvularia Tatiana Cogliolo, que también cobraba por el supuesto ejercicio de dos cátedras en la citada facultad, lo que la convertía en “colega” de su madre, de una prima y de una hermana, esta última estudiante secundaria.

    La serie de delitos atribuidos a Peralta y sus compinches –lesión de confianza, inducción a un hecho punible, apropiación y estafa, producción de documentos no auténticos y cobro indebido de honorarios– demuestra cabalmente que en la UNA no solo se vulneraban las normas morales, como se lamentó el Consejo Nacional de Educación y Cultura (Conec) en su libro Situación de la Educación Paraguaya, publicado en vísperas del estallido del escándalo, al referirse a la educación terciaria. También se violaba tranquilamente el Código Penal, en la certeza de que los autores, cómplices y encubridores nunca serían ni siquiera imputados por el Ministerio Público. Por de pronto, ya se han equivocado. Confiamos en que su error resulte aún más evidente, y que la Fiscalía actúe con la diligencia necesaria para demostrar los ilícitos. Es hora de que los ladrones estén en la cárcel y reparen el perjuicio patrimonial ocasionado.

    La ciudadanía no puede en modo alguno darse por satisfecha con que Froilán Peralta y sus acólitos ya no manejen el presupuesto de la UNA, así como no quedó satisfecha con el pedido de permiso que el primero presentó para aplacar la repulsa generalizada que provocaron sus desmanejos. Tampoco debe limitarse a aplaudir la acusación fiscal, sino que en adelante debe velar porque el juicio oral y público termine con una pronta sentencia condenatoria. No sería nada raro, como acostumbran los poderosos políticamente, que recurran a chicanas sistemáticas para dilatar el proceso, pero es de esperar que esas eventuales maniobras sean rechazadas sin dilación alguna, y que los abogados que las realicen sean escarmentados.

    Como dijo el prestigioso jurista argentino Raúl Zaffaroni, en entrevista concedida a nuestro diario en octubre de 2015, “la corrupción se reduce aplicando el Código Penal. En el Código Penal está todo. No hay otra. No falta nada”. Y añadió: “Cuando me hablan de que hay que hacer un Código de Ética Judicial, yo respondo siempre: está en el Código Penal”.

    Las sanciones también deben tener un efecto disuasivo, es decir, el de desalentar la comisión de hechos punibles por el temor de ir a parar en la cárcel. El condigno castigo que sufran Peralta y los demás acusados servirá para que quienes tengan ganas de enriquecerse ilícitamente en la función pública, lo piensen bien por lo menos dos veces. Desde 1990 hasta la fecha, solo han sido condenados a la pena privativa de libertad, por el delito de lesión de confianza, los expresidentes del Indi Valentín Gamarra y Rubén Quesnel, así como el exministro de Justicia y Trabajo Silvio Ferreira y la exministra de la Secretaría de Acción Social Judith Andraschko. Son muy pocos, considerando la terrible corrupción que carcome a nuestro país, de modo que urge que esta lista se extienda en defensa de la integridad moral y financiera de la República, y para que la corrupción sea reducida sustancialmente.

    Siempre habrá delincuentes empotrados en el aparato estatal y en las universidades públicas, por lo que es necesario preocuparse de mandarlos a la cárcel cada vez que sean sorprendidos robando a sus conciudadanos. No nos deben seguir tomando por idiotas, metiendo descaradamente la mano en nuestros bolsillos.

    Es preciso que el juicio oral y público solicitado por los fiscales, que confiamos no será desestimado por el juez de la causa, se convierta en el ejemplo a seguir en materia en casos similares, y que termine haciendo honor a la encomiable movilización estudiantil que hace un año dio inicio a un proceso de depuración de la UNA y de otras universidades nacionales, que debería continuar. El desenlace del juicio a Peralta y los 46 indiciados debe servir como lección para los corruptos, y para traer esperanza a los paraguayos de bien que están hartos de que el dinero público termine en los bolsillos de los jerarcas, de sus familiares y amigos, de sus correligionarios y hasta de sus amantes.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/autoridades-universitarias-corruptas-deben-ir-a-la-carcel-1520022.html

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    Publicado por Anónimo | 20 septiembre, 2016, 8:38 am
  19. Pendejos insolentes
    Por Elías Piris

    Apreciado paraguayo que vivís estos tiempos de selfies y snapchat, quiero decirte que sin dudas –y a pesar de tantas cosas malas que pasan todos los días– sos un gran privilegiado: Una época excepcional en la que los jóvenes de tu país al fin despertaron de una larga siesta está pasando delante de tus ojos.

    Pero cuidado, ya que existe un sector de la sociedad a la que le incomoda bastante la existencia de estos pendejos insolentes, que ya no se tragan que hay que seguir las reglas de juego de los poderosos de siempre para que el statu quo goce de buena salud.

    Estos pendejos se dieron cuenta de que en la historia se ha cedido lo suficiente y es momento de pelear con todas las fuerzas, así hubiere que ser la piedra en el zapato de quienes detentan el poder.

    Los últimos tienen a favor un conglomerado de medios que se encargan de instalar que se trata de un grupo de “revoltosos”, “ideologizados” –como si tener una ideología fuera un pecado mortal– y “desestabilizadores del país”.

    Y por si no funciona el tema de la credibilidad de los componentes del holding oficialista, para eso está la tropa de periodistas que desde sus espacios mediáticos y sus perfiles en redes sociales van a realizar el trabajito de tratar de embarrar la cancha, relativizar todo y agarrarse exclusivamente de la “violencia” empleada en las reivindicaciones.

    La realidad es que tenemos al menos en la Universidad Nacional de Asunción a todas las facultades en paro –hecho histórico si nos ponemos a hacer un breve repaso de todo lo que aconteció en los últimos tiempos– y a los secundarios que prefieren ganarse las calles antes que los techos de sus aulas se sigan cayendo sobre sus cabezas.

    Es cierto que hay cuestiones que afinar en relación a los reclamos estudiantiles.

    No pretendemos que sea la violencia la vía correcta para reclamar, pero tampoco sería justo utilizar esto para desvirtuar completamente las conquistas en pos de la tan necesaria revolución educativa que pide a gritos el Paraguay.

    Y recordemos que las principales reivindicaciones en la historia mundial no se consiguieron en manifestaciones con bufé de comidas, aire acondicionado, camisa y corbata. Miremos a Francia, a su revolución y su mes de mayo de 1968.

    ¡Por más pendejos insolentes para que no todo siga igual!

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    Publicado por Anónimo | 20 septiembre, 2016, 8:17 am
  20. Revuelta estudiantil
    17 Sep 2016

    La educación es una condición básica para todo crecimiento. Las sociedades del primer mundo han comprendido que sin ella es imposible lograr mejores condiciones de vida, por lo que sus estados ponen mucho énfasis en dotar las herramientas adecuadas y los esquemas educativos actualizados para una mayor educación de sus poblaciones.

    No es secreto que cuanto mayor educación tenga un pueblo, mayor será el beneficio para el mismo pueblo. Las instituciones responsables de la educación, ante esto, tienen la obligación de brindar el sistema educativo apropiado y la infraestructura adecuada para el desarrollo de la enseñanza. Solo así, los niños y jóvenes podrán consolidarse como buenas personas y excelentes profesionales que forjen un mejor futuro para el país.

    La situación de la educación paraguaya sigue en debate en todos los niveles. Los esfuerzos desde el poder central para lograr mejores condiciones y brindar posibilidades para elevar la enseñanza, como por ejemplo el programa de becas para capacitación en el exterior establecido para docentes, de momento no son suficientes para levantar la pesada estructura de mediocridad que se ha heredado. Tampoco alcanzan las becas para estudiantes universitarios que son otorgadas por la Itaipú Binacional, y otras tantas que ahora están a disposición principalmente de los jóvenes. Ni los esfuerzos del MEC en solucionar los problemas de infraestructura causados por la desidia de gobiernos anteriores.

    Cabe decir que este tipo de programas de beneficios y esfuerzos estructurales indudablemente ayudan muchísimo a intentar elevar la educación, pero el esfuerzo de mejoramiento no debe partir solamente del Estado, sino también de los actores principales del proceso de enseñanza. Estamos hablando de las autoridades de las instituciones educativas, de los docentes, de los estudiantes de todos los niveles y de los padres. No es posible pensar en que el mejoramiento solo vendrá de uno de estos estamentos. Se debe decir, sin embargo, que debe darse en el marco del respeto, porque al salirse de este esencial requisito, se pierde todo argumento para pelear por lo que se desee.

    La “revuelta estudiantil”, como La Nación llama a la movilización de estudiantes universitarios poniendo incluso en sus páginas un banner para graficar el tema, debe ser de vuelta tomada como un ejemplo de un ejercicio que necesitan con más asiduidad las instituciones de educación: el debate. Una universidad no puede rehuir a una permanente discusión crítica sobre temas que hacen al saber, porque una de sus funciones específicamente se refiere a la obligación de generar pensamiento. Es decir, más allá de las posturas respecto a los estatutos de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), que en este momento son el punto central de la discusión, la revuelta impulsada por los estudiantes debe ser motor para seguir insistiendo en la necesidad de un amplio debate sobre la educación superior, de la educación en general, que se encuentra en terapia intensiva en varios de sus niveles.

    A esta revuelta, se suma nuevamente la marcha organizada por estudiantes secundarios, rememorando las manifestaciones que iniciaron el año pasado que permitieron un antes y un después en la relación de las autoridades con los jóvenes. Hay que decir que el pensamiento crítico de los alumnos secundarios es también el reflejo de algo bueno que se estaba haciendo. Hoy tenemos adolescentes y jóvenes probablemente más comprometidos para exigir y reclamar cuando ven que las cosas no funcionan. Y eso, es un elemento muy importante para el crecimiento como sociedad. Sí falta una mayor responsabilidad de ellos mismos en el compromiso en el estudio y el respeto para todos.

    La situación de la UNA no es un mero recuerdo de una revuelta estudiantil, sino la continuidad de un reclamo que los estudiantes vienen haciendo desde hace muchísimo tiempo. Las estructuras que se han creado en torno a los beneficios de la universidad pública deben ser derrotadas, y cómo hacerlo debe ser el foco de discusión más allá de los temas puntuales exigidos por los estudiantes.

    Lo que se ha notado hasta ahora es que los actores políticos no se han sumado con fuerza al reclamo estudiantil. A modo de ejemplo, en el caso de los secundarios, se debe mencionar que en el Congreso sigue pendiente de resolución el pedido de emergencia educativa que habían pedido de manera urgente. En la instancia parlamentaria se sigue discutiendo los términos en que saldrá el proyecto, mientras la necesidad sigue siendo imperiosa.

    En lo que respecta a la UNA, se puede notar que los estudiantes están solos en su lucha. Si bien una parte de los docentes apoya decididamente las discusiones planteadas, otros sectores de la sociedad, incluso el político, se mantienen en una suerte de silencio. Esto es incomprensible porque el resultado de una mejor educación superior será beneficio para todo el país. Es decir, todos saldremos ganando si las condiciones mejoran. Algunas empresas del sector privado han comprendido la importancia del debate y la necesidad de encaminar a la UNA por senderos más acordes a su función, pero como sociedad misma es poco lo que se está haciendo.

    La educación debe ser un tema que supere las posturas políticas e ideológicas. Tiene que ser necesariamente un punto en el que cada sector ponga su granito de arena. Solo así podremos pensar en lograr una sociedad más capacitada para impulsar un mayor crecimiento.

    La revuelta estudiantil nos recuerda el compromiso que tenemos todos, desde el lugar que nos corresponde. Nos refriega que con la educación no se juega. Si hay quejas, cuestionamientos y movilizaciones como las que estamos viviendo, sencillamente es porque algo no está funcionando. La solución debe ser encontrada de manera urgente si pretendemos lograr un mejor futuro.

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    Publicado por Anónimo | 20 septiembre, 2016, 8:12 am
  21. Movilización estudiantil en medio del egocentrismo político
    Por Estela Ruíz Díaz

    Nuevamente los estudiantes universitarios y secundarios ocupan el lugar principal del escenario político y social con reclamos legítimos y justos, mientras la clase política está inmersa en su fantasiosa realidad del 2018, desconectada y egocentrista, buscando alianzas o fórmulas torcidas para permanecer en el poder.

    La Universidad Nacional de Asunción es noticia escandalosa desde 2014 cuando la elección del rector, que entonces recayó en Froilán Peralta, el “Ferrari” del senador Juan Carlos Galaverna. Entonces, la puja semejaba más una disputa seccionalera que a la elección de la máxima autoridad de la universidad más prestigiosa del país.

    Un año después, Última Hora destapó la putrefacta olla de la corrupción dando pie a la movilización universitaria más impactante de la transición instalando con fuerza el movimiento “UNA no te calles”. Fue en setiembre. Cayó el rector, probó el polvo de la cárcel y con él se fueron sus más desvergonzados cómplices. Hubo cambios, pero la estructura de poder de una dirigencia arcaica, autoritaria, excluyente, con privilegios que rayan la corrupción se mantuvo.

    Justamente un año después, cuando la Fiscalía decidió llevar a juicio oral por lesión de confianza a Peralta y otros 45 acusados, los estudiantes nuevamente están en pie de guerra porque la cúpula que quedó, se acomodó, dejó que pasara la tormenta para encarcelar nuevamente los vientos de cambio y volver al mismo esquema medieval.

    Tras los cambios en el timón de la UNA, los protagonistas decidieron modificar los estatutos, la herramienta para iniciar el profundo proceso de cambio. Para ello se instaló una comisión para que en base al diálogo y el consenso se diseñara un nuevo modelo de universidad, más democrático y de mayor calidad.

    El diálogo, la negociación que acordaron tras la revolucionaria movilización cayó en saco roto cuando en una reunión de la Asamblea Universitaria a fines de agosto, en forma artera, los docentes con mayoría abrumadora “cocinaron” la reforma estatutaria en artículos medulares referentes a la conformación de los estamentos universitarios. Ocho meses de trabajo conjunto y búsqueda de consenso desaparecieron de un plumazo. Con esa actitud vil y autoritaria prendieron la mecha de una nueva movilización cuyas consecuencias aún son inciertas.

    La ansiada paridad en los estamentos universitarios fue desechada por los asambleístas y los alumnos quedaron de esta manera fuera de la toma de decisiones. Esta es la razón de la movilización y paralización de actividades.

    UNA VICTORIA PÍRRICA. Los asambleístas tal vez crean que hicieron la gran jugada maestra madrugando a los estudiantes con la artera decisión. Sin embargo, la reacción y la revitalización de las movilizaciones que vuelven a paralizar la universidad muestran todo lo contrario.

    Hay un elemento que parecen desconocer el rector, los decanos, los docentes y los estudiantes funcionales: la fuerza moral de la movilización estudiantil sumado el apoyo ciudadano es capaz de generar cambios inimaginables. Ya lo ha demostrado el año pasado tumbando a un rector que desvió los objetivos de la universidad pervirtiéndola con la politiquería y la corrupción.

    Esa moral que perdieron por cierto los docentes y administradores de la UNA, al decir del profesor José Rojas Dávalos, cuya carta recorre las redes, donde pinta con meridiana claridad las razones de la decadencia. “La vergonzosa utilización de los rubros, los nombramientos poco transparentes, las maniobras para acomodar a parientes, conocidos y amigos, poco interés por la calidad educativa, concursos amañados y los acuerdos entre gallos y medianoche, para seguir eternamente en los cargos. Unos involucrados, directamente en las “chanchadas” y otros indirectamente al emitir su voto a favor de “grupos de poder”, son las razones de la pérdida de confianza en las autoridades.

    Es comprensible que el estamento docente y administrativo no quiera cambiar nada. Están en juego sus privilegios de primer mundo. Sería el inicio del fin de muchos mediocres que allí llegaron por amiguismo u otros atajos.

    Sin embargo, no pueden desoír el llamado de la historia. Cuán grandes serán si renuevan el diálogo y borran con la mano lo que arteramente aprobaron con el codo. Porque al decir del profesor Antonio Cubilla, a diferencia de universidades de primer mundo “acá sí son necesarios los estudiantes en el Gobierno”, y como conocedor del mundo académico más allá de calle Última, sabe que en Latinoamérica y especialmente en Paraguay “no cambia nada si no hay una revuelta”.

    CEGUERA POLÍTICA. La movilización estudiantil sigue sin llamar la atención de la clase política dominante, cuya agenda electoral está dominada por el 2018, en medio de un tiroteo verbal vacío de contenido y lleno de improperios.

    El ministro de Educación, Enrique Riera, se convirtió sorpresivamente en estandarte de ese modelo autoritario al advertir a los secundarios “con un gigantesco cero” si salían a manifestarse por una educación de calidad. “Queremos más ceros en el presupuesto para educación”, le respondieron creativamente en la marcha.

    Riera, que asumió el cargo luego de la caída de la ministra Marta Lafuente justamente por la falta de diálogo, que hablaba con los estudiantes y se jactaba de su “feeling” con los jóvenes, tuvo un exabrupto que lo bajó del pedestal y hoy está en el ojo de la tormenta.

    Quizá Riera, un colorado democrático, de lucha contra la dictadura, en su afán de ser el delfín, habló en tono de advertencia para agradar los oídos del presidente. En un intento por recuperar su imagen salió para hablar con los estudiantes y fue peor. Le tiraron botellas en medio de la provocación.

    Riera se llevó un gigantesco cero en manejo de crisis.

    Los estudiantes nuevamente están en las calles y eso es preanuncio de cambios.

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    Publicado por Anónimo | 20 septiembre, 2016, 8:11 am
  22. Causa estudiantil, causa nacional
    Por Guido Rodríguez Alcalá

    La mitad de la UNA está de huelga. Siento que no esté de huelga toda la UNA, porque los resultados serían mayores.

    Con esto no quiero decir que la agitación estudiantil no haya tenido resultado: por lo pronto, la Fiscalía pidió la imputación del ex rector Froilán Peralta, con 46 personas más.

    La Fiscalía actuó justo en el último día, uno más y todos quedaban libres. El plazo hubiera vencido sin la movilización estudiantil, que ya había provocado la destitución de Froilán y su equipo el año pasado.

    No se ha conseguido todo lo que se quería, pero se ha conseguido algo muy importante: impedir que todo quedara en el oparei.

    Todo hubiera quedado en el oparei si hubieran terminado las protestas estudiantiles, parte de una toma de conciencia de la ciudadanía, que comenzó protestando contra ciertos parlamentarios inescrupulosos, que debieron enfrentar un repudio generalizado.

    Así comenzaron los procedimientos judiciales, que se prolongan indebidamente, porque la corrupción está generalizada.

    En la UNA se pretendía darle largas al asunto, después de haberse tomado medidas disciplinarias contra el impopular Froilán y su equipo, pero la juventud no bajó la guardia.

    ¿Cuántos oportunistas quedan en la UNA? Es difícil saberlo, porque los documentos públicos no son públicos. En principio, la información debería estar disponible, para poderse saber, por ejemplo, quiénes cobran dos y tres sueldos de arriba, pero no es así.

    Encontrar un planillero en una planilla es como encontrar una aguja en un pajar; todo está fríamente calculado para que el hallazgo sea casi imposible.

    Hace poco, un caballero declaró que él cobraba un sueldo como investigador, pero que no tenía necesidad de investigar, porque investigador era un título nomás.

    Para un amigo, el problema de la UNA es estructural; yo le llamaría atorrantal. La palabra viene de la compañía A. Torrant, encargada del desagüe pluvial de Buenos Aires, allá por 1860; la gente pobre, que no tenía dónde pernoctar, dormía en los caños de entubado de A. Torrant y se la llamaba atorrante.

    Los atorrantes de la UNA no son pobres, pero son atorrantes, que es una parte del problema; la otra parte es el sistema, hecho para fomentar la mediocridad. Un incapaz, en vez de probar su incapacidad en su casa, prefiere probarla dentro del escalafón docente, donde puede asegurarse el futuro con un poco de paciencia: dejando correr el tiempo, puede llegar al nivel más alto.

    Un investigador joven y con trayectoria no se resigna a quedar años y años, sometido a colegas mediocres y sin otro mérito que el de vegetar en la burocracia.

    Tienen razón los jóvenes de la UNA al exigir mayor participación, porque el sistema necesita renovarse. Así lo entiende una persona con brillante trayectoria en la enseñanza y la investigación, el doctor Antonio Cubilla, quien apoya las reivindicaciones estudiantiles pidiendo más representación de los estudiantes en la conducción universitaria (Última Hora, 15/9/16, página 3).

    Aunque repetida, es una verdad pasada por alto que el futuro del país depende de la educación; los contestatarios de la UNA, al pedir la reforma de una universidad esclerosada, piden lo que le conviene al país.

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    Publicado por Anónimo | 20 septiembre, 2016, 8:11 am
  23. Voto por la roca
    Por Luis Bareiro

    Si los dinosaurios hubieran podido aceptar o rechazar el meteorito que acabó con su reinado, huelga decir que jamás habrían votado por la extinción. Y, sin embargo, hay por ahí unos cuantos ingenuos que creen que esto sí puede ocurrir en la Universidad Nacional de Asunción.

    Echemos primero un vistazo al mundo de los saurios académicos (una composición de palabras imposible en países serios). Unos estatutos antediluvianos permiten que la construcción del plantel de profesores se cimiente casi exclusivamente sobre dos factores criollos: tiempo y amiguismo.

    Usted puede ser un genio de la medicina de 35 años que acaba de descubrir cómo impedir el proceso de degradación natural de las células, ser candidato al Nobel de Física o haber inventado el sucesor de los teléfonos inteligentes, que igual para enseñar en alguna de nuestras facultades públicas deberá empezar como simple ayudante de cátedra, y aguardar no menos de tres lustros para –con suerte y contactos– alcanzar la titularidad.

    Incluso si usted es un superdotado que consiguió publicar diez artículos en revistas tan prestigiosas como Nature o Science, igual estará por debajo de algunos ilustres profesores locales que aparecen con cientos de publicaciones, aunque estas no resistan el menor análisis académico. Si las revisamos veremos que son artículos divididos en tres o cuatro publicaciones (aunque formen un solo cuerpo), que supuestamente son citadas por otras investigaciones (que resultan ser del mismo autor) y que con un par de palabras cambiadas o unos párrafos nuevos vuelven a publicarse una y otra vez en editoras vinculadas con la misma cofradía del presunto investigador. Es de lejos la peor de las chapucerías.

    Los aventajados en este escenario de chantas terminan en la mayoría de los casos administrando cargos y finanzas en las facultades. Allí se completa el cuadro de terror. Fondos para investigación se convierten en sobresueldos para los amigos. Los cargos de confianza se cubren con incondicionales que luego votan por la permanencia de las mismas autoridades que los colocaron en el cargo. Y, por supuesto, el infierno público no está completo sin la corrupción. Viajes pagos para congresos y seminarios de dudosa utilidad (siempre en lugares turísticos), parientes, amigos y queridas en la nómina, sobrefacturaciones, desvío de fondos, en fin, la rutina conocida.

    En este mundo del mesozoico académico sobreviven a duras penas algunos catedráticos brillantes, unos pocos apasionados de la ciencia y verdaderos quijotes de la investigación. Pero casi no tienen influencia. Un mundo seguro para los dinosaurios y un infierno para el estudiante. Para derribarlo hay que empezar por cambiar los estatutos que constituyen la matriz de la universidad. Y esos cambios tienen que ser aprobados por la máxima autoridad universitaria, un cuerpo colegiado que hoy tiene una mayoría absoluta de los representantes de los mismos dinosaurios, cuya extinción es el principal objetivo de la reforma.

    Y esa nomás es la razón del clamor de los estudiantes. Piden que los dinosaurios, cuanto menos, no tengan mayoría. Es tan estrictamente justo y básico que no me queda sino suponer que quienes están en contra solo pueden ser parte de los saurios o, peor, de los ingenuos que creen que si en el Jurásico había elecciones hubiese ganado el meteorito.

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    Publicado por Anónimo | 20 septiembre, 2016, 8:11 am
  24. La apatía e indiferencia de los jóvenes ayuda a los corruptos
    Sep 14, 2016

    Se cumple estos días un año del inicio de la magnífica gesta protagonizada por los estudiantes universitarios, quienes iniciaron en la Universidad Nacional de Asunción UNA, una verdadera revolución, que se expandió también a la Universidad Nacional del Este UNE y otras casas de estudio superior del interior del país. Pero, más que esto, lo que le dio fuerzas a la iniciativa no fue tanto su tamaño y expansión cuanto la veracidad de sus denuncias, que forzó finalmente las renuncias del rector de la Universidad Nacional de Asunción y de varios decanos, así como el cuestionamiento formal de funcionarios privilegiados por estos.
    Lamentablemente el impulso de los jóvenes se aplacó después de estos resultados, a medida que la cercanía del final del año lectivo les imponía la atención a sus estudios y exámenes. Circunstancia que era, precisamente, la esperada por las autoridades y docentes universitarios corruptos, ineptos o eternizados en sus cargos, para reacomodarse y proseguir con el mismo estilo de siempre, gozando de sus viejos privilegios y considerándose propietarios de sus cargos, cátedras y posiciones, vicios que, infelizmente, hace ya muchas décadas se arraigaron y continúan en esas casas de estudio sostenidas por el Estado.
    Ahora, en Asunción fueron retomadas las protestas, con justa razón, sin embargo, en la UNE, reina un silencio sepulcral, probablemente causado por el duro “castigo” infligido a estudiantes de la Facultad de Filosofía, quienes fueron “condenados” a permanecer un año sin poder seguir sus estudios, por decisión de los directivos de la FAFI.
    No olvidemos que existen varias clases de jóvenes en nuestra sociedad; están los que se dedican exclusivamente a estudiar, los que estudian y trabajan, los que concurren a un centro educacional solo por obtener un diploma, los que trabajan pero no estudian, los que no estudian ni trabajan –los “ni ni”– porque carecen de medios o no les interesa esforzarse, los que no encuentran en qué ocuparse, y otros. Pero todos ellos tienen un destino común: son quienes determinarán el futuro del Paraguay, porque pronto reemplazarán, forzosamente, por la mera imposición de las sucesiones biológicas, a quienes actualmente gobiernan el país, a los que invierten en la economía y dirigen la producción, a los que orientan la dirección general de los talentos humanos y señalan a las mayorías los caminos a seguir.
    Por consiguiente, la suerte de nuestro país dependerá de cuáles de estos grupos o tipos de jóvenes sean capaces de aumentar su número, de fortalecerse moralmente, de imponerse intelectualmente, de liderar las organizaciones políticas y sociales, y de integrar a los sectores juveniles socialmente negativos o marginales, a las normas legales y de convivencia civilizada.
    La juventud estudiosa de todo el Paraguay, perteneciente a cada uno de los niveles superiores de enseñanza, sin distinguir entre instituciones públicas, privadas, subvencionadas, etc., tiene que organizarse de tal forma a constituir un cuerpo lo suficientemente apto como analizar e imponerse integralmente de la situación de la educación superior en nuestro país, en su estado actual, con el fin de cooperar en lo que sea necesario para que la misma comience a elevarse al nivel de calidad que requerimos, para que logremos en una generación, al menos, empatar el nivel que tienen nuestros países vecinos; que nuestra capacidad de integrarnos con ellos, en igualdad de condiciones, no en calidad de proveedores de mano de obra barata y carente de especialización, como es predominantemente, hasta ahora, sea final y felizmente alcanzada.
    Con un estudiantado mayoritariamente indiferente, el futuro no podrá llevar a este país sino a continuar siendo lo que es hoy en día en nuestro concierto regional: un país de segunda, con profesionales incompetentes, con políticos ignorantes y sectarios, con empresarios sin coraje ni imaginación, con trabajadores sin calificación, en fin, con ciudadanos incapaces de diferenciar y escoger entre buenos y malos candidatos electorales.

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    Publicado por Anónimo | 20 septiembre, 2016, 8:10 am
  25. La porfía cíclica de los universitarios
    Por Blas Brítez

    Fue hace veinte años, en julio de 1996, una década después de las movilizaciones de Medicina y el Hospital de Clínicas. Como hoy, como casi siempre, gobernaba el Partido Colorado, en medio de una crisis política y económica. El único ausente era Alfredo Stroessner, traicionado en 1989 por sus adláteres, quienes habían medrado durante décadas bajo su régimen en todas las instituciones estatales, incluida la Universidad Nacional de Asunción. Su ausencia acentuaba su presencia. Seguía vivo en la conducta modélica de sus seguidores con respecto a la cosa pública: corrupción y alarde de impunidad. Toda la estructura dictatorial estaba fresca en el engranaje académico y administrativo de la universidad, por lo que los estudiantes de aquel tiempo pedían tanto una reforma democrática en el gobierno universitario, como transparencia en la utilización de recursos estatales. Es decir, lo que hace dos décadas impulsó a los estudiantes a tomar facultades y el Rectorado es lo mismo que hoy empuja a otra generación —que no vivió los años de plomo del stronismo, pero que sabe de sus herencias nefastas— a lograr un histórico paro en las doce unidades académicas de la UNA.

    En aquel 1996 hubo un rebrote del virus totalitario en el ámbito castrense, con su todavía fuerte influencia en los asuntos civiles. Lino Oviedo se llamaba esa amenaza al juego para armar que es la democracia neoliberal. El virus, por supuesto, también estaba inoculado en las facultades. Hoy, Horacio Cartes y el Partido Colorado son los que no solo atentan contra la pluralidad y la transparencia en la UNA, sino contra el fundamento mismo de la democracia con un proyecto hegemónico y represivo a gran escala.

    Ese plan en el ámbito educativo comenzó a desarrollarse hace sesenta años, cuando el naciente stronismo intervino la universidad, hiriendo imperecederamente a la educación superior, subordinándola a los designios del poder corrupto y mediocre. Mariano Bordas, autor de La universidad amordazada, fue presidente del Centro de Estudiantes de Medicina hacia 1954. En un discurso pronunciado ante las autoridades de la época y reproducido en su libro, Bordas dijo que el daño que la influencia política (del Partido Colorado) había causado a la universidad sería duradero e irreparable. Ese crimen de lesa humanidad contra la educación perpetrado por las camarillas coloradas es el que se busca reparar cada tanto, a pesar de la persecución y la intimidación. Esa reparación —que lo mismo debe incluir la gobernanza justa como el modelo crítico e investigativo de universidad— es reclamada sobre todo por los alumnos y las alumnas. Hay también docentes que apoyan una reforma profunda, pero son los estudiantes quienes la impulsan con denuedo y porfía cíclicos.

    Todos quienes militaron en el movimiento universitario combativo lo hicieron para llegar a un momento como este, con todas las facultades en paro y la claque stronista amenazada. Desdeñar este momento privilegiado —más allá de direcciones flojas y debilidades internas— es ir contra la esencia del movimiento universitario. El de 1956, el de 1986, el de 1996, el de 2016.

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    Publicado por Anónimo | 20 septiembre, 2016, 8:10 am

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Gracias jakarupa rireguánte.8/12/16

Dejó sin pierna a motociclista y ahora suspenden el proceso

En este país, la Justicia solo trabaja medio día y a veces, ni trabaja.
Moraleja: Si tenés guita no hay problema chera'a. Kore qué injusto!
Justicia paraguaya... Paga 6 millones como "pena" por dejar sin piernas a una persona y casi dejarlo sin vida. Por algo somos la tercer peor justicia del mundo.
Un borracho platudo choca con su autazo a un humilde trabajador, a quien se le amputa su pierna y solo tiene que pagarle 6.000.000 de guaraníes, en cuotitas. Manejas alcoholizado y... Conductor pagará G. 500.000 mensuales tras choque que dejó sin pierna a guardia. Independientemente que haya habido ya un acuerdo con la víctima, qué suaves (¿?) son los castigos para conductores alcoholizados. Después dicen que el dinero no trae la felicidad.

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Banquina llena de botellas plásticas y otros desperdicios arrojados por peregrinantes. Triste realidad! La fe mueve montañas, los peregrinos... Basura #lamentable

La ambición por el poder da amnesia ... 10 años después este es el "nuevo rumbo" de Lugo, los tiempos cambian y los intereses también, jamas los politicos mantienen su palabra empeñada, sencillamente nadie resiste un archivo! Peligro para el país, sólito se está haciendo su tumba, vergüenza me da esta clase de políticos.

En San Lorenzo el cretinismo toma forma de micro que se adelanta en doble línea en pleno cruce... Consuelo: peores cosas hacen con sus chatarras todos los días

Es el primer día del pesebre y el camello ya está harto de todo. (?)

Se le armo el scrache social al borracho Alvarenga. Alto representante legislativo, "de pedo" no mató a nadie. Ndo jerai gueteri, hesa pili'upapeve omoco el guai... por eso que hasta el árbol vio que se le puso en el camino (?) Que imprudente el árbol, imputenlo por exposición al peligro, seguro era un árbol peregrinando! Lo que es la naturaleza, hasta un árbol salió huyendo de un posible accidente. Ha koa la ñande legislador, los primeros en respetarlas las quebrantan... lamentable. Cada idiota que tenemos en el país. Un criminal de raza y harto-peligroso el Diputadete éste, igual a todos los de su camarilla de farsantes y estafadores. Con "chapa cambiable"? En un país serio, estaría preso y sin permiso para conducir de por vida o presentando su renuncia a la Cámara Baja. Es un asesino potencial. Burro, borracho y cobarde. Hombre escombro.

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